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El Granadino: periódico político i literario - N. 20

Por: | Fecha: 23/03/1845

EL GRANADlN·o. ~ . Outnl~m frater••nulllus servus--patrla ante omnJa. ~ SERIE 2.• ·---------------------- NUM. 20. BOGOTA, 23 DE MARZO DE 1845 . . Al señor jenerat Tomas C. de !ffosqera Presidente lecto de la Nuet'a Granada en 1845, sobre los principios e tn concepto del Redactor ronvendria adoptar a la admi­aistracion entrante para realizar el sistema repr esentativo, 'Onsolidar el órrien público, i da1· principio ti La prosperidad nat crial en la República. ( 1) Smlion: É juzgado qe vuestra elcccion era la qe mas ga-antias de orden, de paz pública, i po1' consiguiente de libertad i de pt·ogt!eso ofrecía a nuc tra comun patria; ,., resid u te electo en d discursan de ceremonia qe pronuncia ante el Cou ­gt ·eso al prestar el juramento; esta es la época mas propia qe tan vicio a practica nos deja para aceros tal pregunta, pregunta qe yo os dirijo, no con la n ecia preteosion de dictaros la 1·espuesta, sino para empe­ñaros a meditar sobre la qe ubiereis de dar. Esa respuesta es importante; el Presidente de la República no debe engañar al pueblo qe lo á ekjido; lo qe prometiere debe cumplirlo; debe pues mirarse mucho en lo qe promete, no prometer mas de lo qc realmente creyere poder cnmplit· .. llor ai circula impt·csa una carta privada qe se oc; atribuye ,; auténtica o apócrifa, esa carta siendo pura ­mente privada, no puede contener vuestras promesas sino apénas vuestros deseos; pero del deseo a la inten- • cion públicamente manifestada, de la carta pt·iyada a la prome a solemne echa ante el Congt·eso i ante la nacion, ai una distancia inmensa. to qe acabo de decir, lo qe 'diré despues. no puede pues aplicarse a dicha carta qe, aun siendo auténtica, por ser privada, uo tiene autoridad algnna. Decía qe el Presiden te de· la· República en las pro­mesas qe aga debe ser moderado. N a da mas ridículo qe prometer para la Repbblica bienes inmensos a qe Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2 la imajinacion i Jos < cseos alcanzan, pero a qe no alcanzan ni pueden alcanzat·losmedios. ¡ Qién no de­sea pa1·a la República una pol>Iacion de veinte o cua­renta millones de abitantes, un:1 agt·icnltnra ílor"cicn­tc, vías d e eomnuicacion perfecta·,. una potente mari­na, una industria rival de la cnropea, una instrueción tan sólida i elevada como la qe se recibe en lnglalerra, en Francia, o en Prusia, i tan jcnernlizada como la qe esta :difundida en los Estados Unido ? ¿ Qién 110 l qc va a so· ~>ner una compar·aciou qc sera formillnblc para él como lo sería para cnal- 'licra. El Jener a l Erran entró al ejercici e'! l vodcl· pú-blico cnando la República estaba dividida, despe­dazada, manando sangre; cunndo solo en una ó dos provincia no prepomlerabn la fuerza bn1tal (le la fa cion; cuando aun nada ccsistia, i cuando la esp ranza misma pouia perderse ... i hoi, vos, Jencr I\Ios1¡cra, q reci!Jh úc sus mauos la nacion pa gobernarla, sabcis como os la enll'cga! ¡Temblar el beis al pensai· en 1849 i en la comparaci en ellas g<\na,r.lcia aunqc cortas ciertas; la poblacion se aumentaría pot· su natural movimieulo, . cad:.t vez. mas rápido, como lo demuestran los censos; una creciente inmigracion europea se agolporia a nnes­t~ ·as playas, porqe lo ombrcs i los capitales afluyen ~icmpre á los paises vlrjcucs, tranqilos, i libres: i de topas estas caH os resultaria el aumento jeneral de · bienestar i civiiizacion. Bastante seria esto solo para ju,tificGr el slatu quo, qe aun no se opone n mayores bienes. Mas ¿cuáles son los medios mas eficazes para el manlenimi nto clel staln quo ante elcclionem, es decü·, de la paz pública i de la libet·tad constitu­cional? ¿Sed. la renovacion de las leyes mons- 1ruosamentc opresivas llamadas de eguridad, qe el Congt·c o de este afio por fin a derribado? ¿ Scrü de ·tonar arbitra riamcnte ele unas provincia a ott·a , ~er:l confinm· tid nicamcnle en climas ardientes i malsanos a los escritores públicos, a mqe sean lH">elistas, aunqc provoqen a la scdicion? ¿ Ser.:í. responder con vias de echo a las vías do echo, i v.iola · la Cou t iln ion para ca. tigar a los qe la ~iolan? 1 ro, no! jama. !-Sé qe cuando el ara conlencrlo, i ju. lificar e con la nec esidad; es un p o­ccdimi •nlo qe yo no sé cómo calificaL· dignamente. Solo puedo e. plicamlC a mi mi. mo emejantc proc !l r, con. id el'iJ..ndolo como m \ici es empcdcmidos qc sostienen qc sol jugando es posible ganar la vida? 1! 1 no e e te mismo el. ofisma de los partidario: de la arbitr<11·iedacl cuando . ostic­nen qe solo ollando las fórmula es qe se pucd n alvar la ociedaiel'uos rcprc- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRAN-ADINO. sentativos, es l.lna cond.icion necc~aria, indispensable, para qe la ld misma sea l'espetada i por consiguiente para qe la libcr~ad el órden sean mantenidos. Sin duda qc es un derecho incuestionable de la imptenta libre el censurar. las impertinentes abladu­rias qe tieueu lugar necesariamente en todo cuerpo parlamentario, condenar al desprecio público a los qe por bajas pasiones acen encallar sabios proyectos, o qe sostienen acaloradatnente por bastardos intere­ses proposiciones indignas; sin duda qe la imprenta debe denunciar a los diputados qe solo asist~n a las sesiones pal'a votan en las cuestiones qe les conviene, i qe se. abstienen de asistir a la discusion de ]as mate­¡ ·ias espinosas; sin duda en fin qe la prensa periódica debe somete1· a ccsámen,no solo los discut·sos, las pro­posiciones, i los votos, sino las leyes mi mas: ... pero vilipendiar la corporaoion en masa, como se á echo aqi-pero qe el clero i las autoridades ayan tole­¡ ·ado la esposiciou de desvergonzados pasqines fija­dos en las puertas de los templos, ecsortando a los fie­les a pedir al Ser Omnipoutenlo por qe nos preser­ve de las calamidades de la lango. ta de marzo, como se a tolcr~do aqi-pcro qe el Poder Ejecutiva aya visto impasible el qe \m funcionario puest-o a la ca­beza de una provincia para acer cumplir i rospelar €n ella las leyes, se meta a censurarlas con el tono dol mas pr fundo menosprecio en piezas oficiales diriji­clas a \loa camara de provincia, cuando el reglam n­to de la cámara de rcpre cntanles considera como una grave falla al órclen en los mi mos I...eji !adores el verter tales censuras, a ménos qe se agan con oca­sion de una proposicion qc tienda enmendar la leí censurada-pero qe se aya tolerado qe e e fnuciona­I'io no solo ccnsuJ•c oficialmente la leyes ante una orporacion lo al fjC n·~ otro.~ ~~ rctari'os,,, no. · ~oto, uq .pr€se~l.- 1aronlo::; proyectoscqmpkmcntnks, HP solp- no iei r·on al u~ ion ulgun·~ ~ aqel ln"O)j~.c1to q.c, dfbia ~.he~' · i~lo la hase idos J>m· la Lcjislntm~a. l'nra llenar es! a irnportantc <"ondirion la omoje-· neiuatl. tlcl minist·erio; debcu, cu rrüconcep>lt), ndop­tar ·sc yarios medios. El primc1·o SCl'Ül compoHCL' el minis tct·io del n ism o n odo que se compone en todos Jos goui ernos constituciouale~-11ombrar un peimer Secretario de estado qc lo compong-a , <'S de ci1· qe propouga al non1hramic nLo tlel i>re~itl nte las pcrso­llas qe deban desentpciHir las olt·n · Sccretnrlas ¡·c~idcnfe la libertad cou. tilueiona:l de nombrar sus Sccl'eta .. ios; pu es autrs de recibil' lll pro.¡mesln siempre podrJ i dciJ.cr<'.J coul'crenciaL' con el Secretario q se la agn, i esa p-ropuesta s.iemp1·e podd JUO(tiftcal'la fl rechaznl'la, pero en jrncl'al, para bien de la :-~clmi­Jristracion i del p·ait', deberla conformnrsc con c1Ja .­m SCg' LilHlO medio 1)n l'a UCCl' O IU.OjCnCO el minÍ!;1erio, e:; dispo-ner qe todos los negocios gnwes i todos los p;O~' C,('10S; (fe, le~ sit,\ ¡~eüclOll" sr; H'I'Jltr,u o ¡~r 1-ir,V.ljlll\.Jurmu a,s~n,o r!ara G e celo· !'a.l.'' si'cJp!) · n~ Ja .o'¡1/i'¡ d{e·, p ,/o 1~ ' ~~ ) \ t { . ' ., \ • L./'~ )' l' 1 ' \ • ~ ~ ' 1 f i ~l~) ;:u 're¡;;po )sn >i J.iclatl cuitúdo · ~ >~)te'nw el Preside·Jllc. GobdrHar e1 Prf>.s i(irJllt: pi};-'sí 'in'i:;ú1:~ conf1 :~ 'lu 'o'{)i'ulÓJJ ' . ( . • . . . • 'l 1· j¡ J .. 1¡• ·11'· ¡¡ .... f. (le)m~ Seci:e tn ' lOS~ es caer en . ·f't.: gol~lel'J.lQ per~on a,t r ; 1 l :• l 1 . • l, \' l M '' J • J f' ' 'l "[.- l ~rr(~spou~rl >.e, q ·. es \'e~. ( ~WP IF'P~P pnrQ .. • l~~ <.~ lp,<} JO.nernl hTnll po a cp.u .,Js!Hlo . e u . ~~~íwr,t ~ ~-r e<;> u ~n (.ou­scjo; ese e!'l SlHÍ¡.ay,o.l' .~ Io ·ii<;>~ ~í ~.;·i:nl ~i.'i.ído . ~n ~ Y)e'i·\le: ·a- • • , • >? . t . , ,,1 •.• 1, , .1! 1 .. ' r tewltdo afguna " fi f ~ lu n~a)onac.,cJ C<,Jn;SCJO G.O~'~VrJ~ e f 1 e· . 1 •• • i . . ( A, .. ( . .. ... C 1,\: . as apHI{'aS lUWDUl ('S, · 1 ) 1 aC:.!SO C'Oll S.ll prp!Hél 1tn1i OII p~r: oi1al;· } c~t¡~ fa'ib a jmn:;!~lÍd.~. ír' idnd~n)'i(·- ' 1 1 ¡:;1·., • J ji ' l. ) 11~1 • ' • • J • : 1 ¡ .l 1 it'l l ' ol ! me 1lc de a poc;;t . o nil·l~i.ll\U omOJCllerdm e el mHH ~'- tri;¡p. ¿ PltC~1~ .. ~6er frll c ,l~~lC? ~ladh 'inas cfe~·oj'ú1~o '(i!,'. ¿1 cqrot ~1 1\éo¡".fa ·i ~;l,'(Jr. O~p11iirn ?·. . , · . , . 1 . \.,.; • • 1 l ' l • 111 •• , l ¡ . n.,, ,., . , ... rt• 11 ,1 l 1 .. .. • ~ ~ sq. }a1f.ª (e 0~11R.Je .uc!da.c . cu el1 putsl:e-t;rq '}C~~w , Jílr n~ns ' f~H~ 1 tan p<.\tCl}te :¿p1i#o:éú l;;Ío flc J~;;· ~~t~~ p~s~~fos, ff ¡ :t. • • 11 {t ' l •• , ·J 1' l }-. f. ' J ·· ·}•· l.¡ Cli<:\N.i.J . e V~ y , ,>,J,CCJ:~ti.\1'101 (e .a \JllQl'P:l, tl'JH:CU~( U~C (fe C!Crths íiHTuH~s, coÍÍ1Dnti'r én jplétia ·cs:11Ul',r~clos nd )ptados, i d s,•¡,; !cn im iento de todos !c s. qe con1p ong. n d pbn de la :Himiuislr<:!cion.por tod t1s .. los Sccre~arios ~llltt.: las C{i tnars, i COt\CUrrir a d •Ü.!lHiedos; m> sou ta mpo<'O sola­mente el é)Sisl ie n los disensio nes cuando las C:.í­marr~ s asilo deciden. L'lu ; por4uc In Lcjis lntnm llO es un mercado al cnt1l H" \ :Ú s~lamc·nle a sr:e:u· lo· qc n os ac (')modn ; ni es tampoco unn: tertulia a ~ra­< laMe a la en al solo se asiste cumtdo se uos convida. No. La tejislatnra es el grnn cnerp.o 11acional e1t el cual se acen l<~ s l(f)~· es; i d deL€1' lcj isla t ivo de· nu miui-;t c rio ,..,s 1 ian •ot·­tado desrle el priuripio. l~ so e s pot· otra p arle trat a t· a la LejislatUt·a ·omo no se trata al mas vil cri­minal condenánerla oiclo. si la ad­minislracion, en co11 c ic n ·ia, no d 'he obje tar pro­yecto alguno cu a diseu ·ion no a.\ a prc:enciaclo. J,os secretarios de E:tado dit· ú n q e c:to e~ molesto­tocio deber es molesto, p e ro ctwrtlo mas ~r, nde <' (•1 (leher, tanto mas peno o ec; e n u ej e r c icio~ i mas obligatorio n su cumplimiento. Dirán qe su ct tra­da a las Cámara · no e un d h t' sino un de r cho --...ningun oficial púbJ ico n calidad d (' t< l t ie n e de­r e cho:, porqe las facultade. qe tienen son t oda: obli­gatorias eA su ejercicio, como qe el fin d e tocl a:-; ellas no es la comodidad pet· onal del empleado s ino el hi n de la República. Dirán qe el rigut·oso cumpli m ien~o tle tal dcbet· es imposible, p t< do •. ele esa li sta d chf' rinn publi r at '6 e d om in ~o. po t:l ­flieto con las C ~nnara . , e l Pt· e:id enil" d ehe d.r ·¡w d:.- .~ sus S ecretarios o chocar·
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Granadino: periódico político i literario - N. 20

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El Granadino: periódico político i literario - N. 18

Por: | Fecha: 27/11/1842

IL SEJ3IE 3.u J ROGOTA, DOMINGO 27 DE NOVIEMBRE DE 1812. [ NUl\t. 18. AL s~ÑOR JosE lü.:FAEL MosQ.UERA, ·1obre los principios Jeneral~s dP. organiza~ion so::ial qng con­~ iene adoptar en la nueva Conslitncion d~ la Rephb~ ica. PIEs 1 CABEZA ! Vos, señ01·, sois sin duda uno de los mas considerables e influyentes sujetos que haya en la R0pública. Rico, intelijente, estudioso, resuelto; vuestra edad os dá toda la respetabilidad apetecible; vuestro patriotismo, vuestra buena fé, vuestras ningunas pretensiones al poder, os hacen e~cuchar de todos, i la sencilla i popular natu­ralidad de vuestros discursos os hace escuchar de todos cou gusto. Sois en la tribuna lo que el presbítero Mar­gallo era en el púlpito-el orador del pueblo. Teneis el privilejio, (privilcjio precioso!} de haceros en­tender aun de aquellos que, en boca de otro, no habrían entendido lo mismo que habeis dicho vos. A esto se agrega que de vuestra napoleónica frente irradia un destello de la gloria de vuestra inmaculada fitmilia. . Así, por vuestro oríjen, por vuestra edad, por vuestras riquezas, sois un aristócrata; pero vuestro jénero par­ticular de elocuencia os hace democrático i popular. Nada tiene pues de estraño que en el año de 42 fuéseis el principal motor de la Cámara de Represen­tantes, que voiteaba a vuestro aliento, como a impulso del vientecillo voltean las aspas de un gran molino. El proyecto de Constitucion que en este año se ha presentado, puede decirse que es todo vuestro. Otros lo 11rmaron con vos, otros lo han sancionado con vos; pero vuestra mente lo concibió, 1 vuestra palabra lo hizo adoptar. Permitid pues a mi buena fü que os declare, con el tono mas respetuoso,que de ninguna manera me satisface vuestro proyedo. Me atrevo a esperar que no os ofenderá mi franquezn. Sé que una censura, por lijera que sea, disgusta mas que contenta el mayor clojio; pero tambien sé que en esta ocasion no me dirijo, por fortuna, a uno de tantos herma­froditas, varones por su sexo i mujeres por su vanidad. Hablo con un hombre. i Qué importa a la posteridad, qué nos importa aun a nosotros. qué os importa a vos mismo, el que la Consti. tucion que por fin tengamos sea de esto o sea de aquel? Hagamos una buena, i no nos curemos de pensar en la parte que en ella haya podido tener cada uno. Miembro vos de ]a pasada lejislatura, i autor princ~pal del proyecto de Constitucion, yo, en mi calidad de inte­resado, en mi calidad de ciudadano de la Nueva Gra­nada, he debido examinar vuestra obra; i, ahora, miembro yo de la venidera lejislatura i redactor del Granad-ino, vos, con vuBstro múltiplo carácter de ciudadano de la Nueva Granada, de rico propietario, de padre de familia, i de miembro de la próxima lejislatura tambien, tened la dignacion de escuchar mis palabras i de examinar mis ideas. Corrija vuestra espericncia los yerros de mi jtrfcntud; ;a mi candor s0 SOlllüte al tri . mna.l de vuestra bondad. QuB adopteis o uesecheis mis ideas, poco me importa; solo ma importa que me juz;gueis; i cualquiera que sea vuestro juicio, siempre habré ganado, pues habrá ganado la Patria. Entrando ya en materia, os diré pues que todas mi~ ideas, en cuanto a principios .constitucionales, se reasumen en estas dos palabras: Pies i cabeza. Quiero que la nueva Constitucion \Ié a la República cabeza que la dirija, i pies que la sostengan. QuierO' cabeza sin nubes, i pies sin grillos. Ya me habeis entendido; pero aun debo al público ma •. yores esplicaciones. Tamhien m!) las debo a mí mismo; porque, si escritor no las diese desde ahora, despues, orador en la Cámaw, cuando pidiese poder para el Gobierno ped1ria tánto que pasaria por absolutista, i cnand() pidiese franqnicias para el pueblo pediria tántas que me tendrian por demagogo. I cierto, ni lo uno ni lo otro soi: soi apénas un pa­triota sincero, que anhela por un gobierno que con su gran poder alcance a conservar el 6rden, i por un pueblo que enmedio de sus grandes franquicias pueda hacer el aprendizaje de la libe1·tad. Yo comparo la politica con la educacion, i comparo a una república con una grande escuela. En una escuela,el maestro debe ser sáb:o para enseñar~ i fuerte para rcprimit·; pero tambien los discípulos deben trabajar para aprel'lder. · Quitad cualquiera de estas cosas, i vereis lo que viene a quedar. Quitad al pueblo toda libertad, dejad a] Gobiernotodo poder, impedid que los alumnos jamas trabajen i haced que el maestro siempre reprima; i no os quedará ni ,re­pública ni escuela, sino la Rusia con su Autócrata, i' un ganado con un pastor. Ahora, suponed que e] maestro no solo rQprima sino que ademas enseñe, pero impedid que los alumnos tm­bajen po,r su parte por aprendflr; i ya n.o tendreis un ga­nado con un pastor que lo esq~ilma, lo conduce, lo diez. ma, i lo come; tendreis sí uña cosa rnénos odiosa, a la par degradante, i mas ridícula. Tendreis un mn.estro que para enseñar lo hará todot i unos alumnos que para ap&ender no harán nada. El uno hará. siempre muestras, i los otros jamas harán ensayos. ¡Qué diríais, señor Mosquera, de un pintor que para enseñar dibujo a sus discípulos les dijese: "VedmP- pintal' a mí; pero vosott·os jamas cojais pinceles, jamas toqncis colores, porque sois inexpertos, i me ensuciaríais mis lien­zos! •••• " i qué diríais de un nadador que para enseñar a sus discípulos les dijese: '' Vcdme nadar a mí: pero vosotros ! ai ! vosotros jamas os echeis 1.'1.1 :<~gua, porque­sois inexpertos i podríais ahogaros!"-¡ O señor Mos::.. qucm! hombre de buen sentido, hombre de conciencia i razon! - _¡, qué diríaili de tan gracioso sistt~m~ de- e1~ .... señanza 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRAN ADII'i O. Ya os escucho; per·mitidrne hablar en vuestro lugar: "¡ Pintor demente! " gritaríais, "pintor demente ! deja que tus discípulos ensucien hartos henzos, para que al fin aprendan a pintar sin ensuciarlos! - Nadador imbécil! deja a tus discípulos que se afanen entre el agua, para que ni fin aprendan a nadar sin afanarse!" ¿No gritaríais a í? i no dir íais eso? I ahora, permitidme que yo grite en la Nueva Gra­nada: "¡Cuerpo constituyente que vas a abrir i a re­glamentar la escuela política! Danos jurados para todo ! deja que el pueblo juzgue, para que al fin aprenda a M>r· justo! déjalo que dé millares de malas sentencia~, para que al fin aprenda a darlas buenas! -Danos libertad mu. nicipal ! • D6janos administrar nuestros int6rcses locales para·que al fin aprendamos a administrarlos! Déjanos cometer mil desaciertos en ello para que al fin aprenda. rnos a hacer el bien !" "¡No nos des Cámaras provinciales de a cinco miem­bros; danos Asambleas provinciales,de a cincuenta miem­bros elejidos drrectamente, i con dos Cámaras! Deja entrar los alumnos a la escuela de segundas letras. " "I o nos des cabildo.abierto, dano. cabildo wúversal! Deja que entren todos los ciudadanos a las escuelas polí­ticas primarias ! " '"La Europa está repleta i la lmérica vacía. Dejemos que se cumpla la voluntad de la Providencia! Dejemos que la Europa pueble la América !-Danos pues una lei cons­titucional de naturalizacion sin condiciones, de naturaliza. cion libre e indefinida, una lei por la cual reciba carta de natmaleza todo cstranjero que la pida, i en el momento que la pida! -En vez de e a mera libertad e concien­- cias que otorgó Colombia, conce ion tristc,inconsecuente, i monstruo a, por la cual ·~ permite a los e. tranjeros creer en su relijiou sin pr cticarla, i creer en Dio. in rendirle un culto, danos la verdadera rbertad relijio.-a, la ltbert. tle c•1ltos, que no solo deje venir hombres indifcrentistas ·ino tarnbien piadosas mujeres, que deje venir familias nteras, familias inglesa , escoce as i alemanas, familias de honrados artes ... nos, de timoratos lnbradore , en ez tle comerciantes ávidos, de es ciega i que no conoce a nadie!" Hemos hecbo dos suposiciones; !ID{)S al mnos qu~" nunca n¡n·enden, i un maestro que ~olo rcpnrne; unos a!umnos que nunc~l aprenden, i un maestro que solo en ,·ciia i j·tmn:s ayutJa: ha gamos la última suposicion, que será unos alum­nos que, en lugnr de nprcnder, se ocupan n burlarse del maestro, i en insnltnrlo, i echarlo de la rscllela •.•. He 4'\quí la unarc¡u;a..- Méjico 1 Guatemaia "! -cnewela! El J~cuador! El Perú! Chile..! Bueno ·aires! Hispano­América toda entera '! 0~1! i la Nueva Granada t, mhien ~ Anarquista:)! Pcrmi1!dm pl!(." qi.lc yo grite co la Nueva. ·Granada: "¡Cuerpo constituyente que vas a ubrir i a rr.glamentar la escuela política! Danos un maestro sério, un gobierno firme, que pueda mantener el órden mientras el pueblo hace el aprendiQ:aje, i que, cuando sobrevengan las crisis eleccionarias,tenga bastante fuer:la para evitar las revoluciones i salvar la patria!" "¡Danos un Presidente que siquiera dure ocho años en vez de cuatro! Danos un Presidente que sea elijido aparte, sin que se complique la cuestion de su eleccion con todas las otras! Danos un Presidente que sea elejido indirecta. mente, por intermedio de electores poco numerosos, dos­cientos a lo mas, a fin da que se reuna fácilmente a favor de alguno una mayoria! Que la crísiseleccionaria no sobre. venga cuando el poder estú. en su crepúsculo sino cuando estú. en pleno mediodía, no cuando está moribundo sino cuando está. lleno de v1da! Que la convulsion eleccio­naria no coja al Presidente al fin sino a la mitad de su periodo!" "¡Dale a ese Presidente un escalan para subir i otro escalan para bajar! Que nada se improvitie ni se preci­pite, que todo se prepare i se conser e. Da prcparacion al que sube i preparacion al que baja.. Qu-3 el P:·esidentc, ante de serlo por ocho aiíos,sea Vice-preside nte vor cuatro que despues de haber sil!o Presidente por ocho afíos vuelva a ser Vice-presidente por otros cuatro. A í no habremos creado ese ice-presidente ocioso que ahora tenemos, csn fi ntu ma. de funcionario que nada es, i que p ra nada. sirve, sino para aguardar, cruzados los brazos, a que otro hombre se enferme, o se ausen e, o muera! Adoptado e!:'te sistema, 1 Presidente que scrú. elejido cada ocho año , permaneced. en el Gobierno diez i ei , cuatro subie 1cjo nacional adminis ativo de veinte o veinte i cuatro miembros. Que esto miembros se llamen ministros i !lO secretario , porque deben ser funcionarios i no cscribtentes. Que cada uno de ellos prepare, redacte, proponga, defienda, objete, codifiqne, i ('jccutc las leyes del ramo que le haya t0cado. Que cada nno de esos ministro~, ademas, dirija lo cstnb'ccimientos de !-lU ramo; que él nombre los em­pl ados principales de esos establecimientos. "Que lo que dicen ser un deber del Gobierno 1 pr0tejer a los granadinos en el ejorci@io de la Relijion romana:; pido que al Arzobi po de . Bogotá se le declare Gran-Patrono de la Iglesia católica en este pais, con veto suspensi'Vo, sem :_iante al que pido para el Ejecutivo, veto que sirva p'ilra a i~jar cualquiera lei que tenga por o~jcto roh:.1r a lalglesia sus p:0piedades, o arrebatar a los sacerdotes sus diezmos, sus pri:-_qicias, las pobres rentas de que hoi medio-viven. ¡ Mandaís a.l Gobierno que proteja la Iglesia al mismo tiempo qne le dejais libertad para robarla! ¿ N o será. mejor que la Iglesia tenga cómo protejerse a si misma ?-Hombres relij iosos sin fanatismo ni supersticion! Homb1cs ilustrados sin ateismo! Vosotros que crccis conmigo en la unidad i trinidad de Dios. en la reclencion en Cristo, en ·la uni­dad eterna i soberana de la grande Iglesia, vosotros f!lle juzgais conmigo que no puede haber Relijion sin culto, ni culto sin sacerdotes, ni sacerdotes sin pan, decidlo vosotros! escojed entre las palabras i las cosas, entre un vano mandato i una positiva i eficaz ga rantía!" "Pero si los sacerdotes no deben ser mendígos, tam. poco deben ser saltimbanquis. La lei constitucional debe escluirlos de todo cargo polít ico sea el que fuom. No es decente qne el sacerdote suha al púlpito dePpues de !naber dado i recibido injurias en una tumultuosa asamblea le. jisla iva: no es debido, no, que se presente a juzgar las concienc ias en el tribunal de la peniteneia, despues de que se haya degradado públicamente intrigando en las elecciones populares." "Si quereis que en este pai~ haya Relijion, respetad a los que la representan, pero obligadlos tambien a que se respeten a sí propios. N o les ro beis lo que es snyo, pero tampoco los d€jcis meterse en lo que no les pertenece. Rcf{num meum no est de Jwc mundo." ~ Yo qucrria ademas que a cargo de los sacerdotes se pusiese la educaciou relijiosa i moral. Dejaos de moral utilitaria; no hai mas doctrina moral que el Evanjelio ni mas lei moral que el Decálogo." "Esa misma esclusion de todo cargo político que pido para los sacerdotes, la pido tambien pa ra. los jí.ie~es. Tanto el juez que aplica la lci divina Cn tantos admirables cuadros, en tantas inimitables esce­nas, mas la po steridad desconocida no ha sa.bido sacar fruto de tus lecciones! ¡Leed a Jil-Blos, p:tdres de familia! Lejisladores de naciones, leed n Jil-Blas! Leedlo sí, leji ~· ladores ; porque ese mismo sistema de falsa educacion que ~u padres i su tio el canónigo dieron a Jil-Blas, eg- el mi Amo sistema de educacion política que fllgunos goDiernos dan a sus pueblos. A un pueblo, eomo n un individuo, en efecto, puede m~ntenérsele gordo, sano, i contento ... pero ocioso! Orden sin libertad, paz sin actividad; he aquí el sistema solo no les dará libe rtad sino licencia, no solo los pondrá en actividad sino en desenfreno, no solo los dejará ir ma ... nejando su bienes , sin o que desde el principio los dejará qu ::> dilapid en todo. L ejos de com.:jirlos, aun se dejará abofetear por ellos; no será ni su tirano ni su padrr, será su esclavo. No será su ju ez, será su juguete. Oh ! ¿no es este el Gobierno que nos dejó _la Consti tucion de 1832 1 Hemos visto los dos estremos: detengámonos ya en ~1 medio. Rousseau! permite que mi inespc>rta mano coja dn tu tumba la elocuente pluma que escribió el Emilio. PN­mite tambien a un cri iiano del siglo xrx separe dn ta libro loil tristes arrebatos a que te obligó la tiranía. i las impius exajcracionc a que te obligó tu siglo ntéo, k - tinado a de truir i no a rejene rar. 'Tú eras hnrto sn­perior ·a ese siglo debla ft.:mo lib erti nos, r¡n e no te com­prendió, i que solo iiupo aspcrarte, corromperle, calum­niarte, i perseguirte en tu vejez i hasta tu m 1erte· a li que tampoco lo compr-.ndías, i que u as veces fuiste ~· u cobarde prosélito i otra su severo i casi . al vaje cen or . Déjame pues que te tome en tu s1glo n tí, i que separe de tí a tu siglo; déjame que olvide las torpes liviandad ~s de tu Julia, Jos sofi mas de Wolmar, de Eduardo i d~ Saint-Preux , el deismo incon ecuente de tu Vicario sa­boyano: d éjame solo que recoja en toda su orijina! pureza, en toda su primitiva verdad, la grande, fecunda, in pi­rada idea que produjo a Emilio! Yo comprendo pues con Rousseau a un ayo jóven, activo, despreocupado, vijilante, que se apodera de un niño en su cuna, para formar de él un hombre, i que despues lo acompaña i lo dirijc toda su vida, no para impedirle que ¡viva, sino para en eñarlo a vivir 1 Y o comprendo a este ayo que jamas se separa de su alumno, para evitarle que caiga i para enseñarlo a que se levante cuando ha caído. Yo comprendo a ese ayo cuando cleja a su alumno que corra, salte, ande de noche a osc·uras, camine de día a caballo i a pié, para qU8 cobre fuerzas i adquiera ajihdad. Y o comprendo al ayo cuando deja a su alumno que se pierda en los bos­ques, para que aprenda el curso del Sol i la situácion de los puntos cardinales del hori1.onte, i luego la astro­nomía de Kepler i do Newton toda entera. Yo lQ. comprendo cuando deja a su alumno Jlorando solo, por no haber ido a un paseo al cual s~ le ha convidado por una esquela; usí nprenderá a leer i Juego a escribir.- • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRANAOINO. . 101 Yo comprendo a ese ayo cuando priva a su alumno de criados para que aprenda a servirse i a procurárselo todo por si mismo; cuando lo deja hambriento con la carne junto al fuego para que aprenda a asarla; cuando lo pone al lado de un hortelano para que aprenda a cultivar un huerto; cuando lo abandona al otro lado de un rio manso i sm p"' ligros para que aprenda a atra. vesarlo nadando! Y o comprendo al ayo cuando mete a su alumno poco a poco en el mundo, i permite que lo engañen para qu e aprenda a no ser engañado, i per. mite que lo estafen para hacerlo entrar en cuidado contra los tramposos. Yo lo comprendo cuando, sin dejar a su alumno que se corrompa, lo lleva a ]as altas socieda. des i lo deja tratar con mujeres, falsas aunque hermosas i despreciabl es aunque elegantes, para que aprenda a reconocerlas. Y o lo comprendo cuando, sin piedad i sin lástima pero sin burla, deja a su alumno que recoja todo el castigo de su arrebatos de presuncion, para que aprenda a ser mod esto i humilde.-Oh! yo creo com. prenderte, Rousseau, cuando rod eas a tu Emilio de difi. cultades para que aprenda a vencerlas, cuando lo pones bajo el yugo de la ne ce sidad para que aprenda paciente a soportarla sin van as qu ejas! Mas tu grande intelij encia no previó una terrible o ~ecion. Tú ayo no era inmortal, ni impasible; al morir, al enfe rmarse, al asarse, al tener que trabajar o que ausentarse para poder vivir él mismo; ¿qué hubiera sido d .... l que rido Emilio 1 • ••• Pero no: tu s tblim e, tu inspirada idea, no podia er una impracticable utopía. No, no lo es: yo con(!)zco en la. tierra un ay o quo DUD GEl iJe Pn el'mn 1 que nunca muere, q 10 nunca se ausen ta, que pue do dedicarse esclusiva. m 0ntc a ve lar , obro su alumno ! E 3 ayo se ll ama Gobierno i su alumno es el Pueblo.' Y o com pren do pues un Gouierno que siempre vele sobre el p• t~ blo sin aherrojado; que ea la soberana cabeza que ull'lj 1. la actl v1dad de unos piés libres! Un Go::>ic rno que conserve el órdeu mientras el pueblo hace el aprendizaje de la libertad. Un Gobierno que conceda al pueblo jurados para todo, con jueces peonanentes que Jos ilustren. Un Gobierno que apartando, casi del todo al pueblo de la direccion de los negocios nacionales que solo de léjos le tocan, le deje la disposicion absoluta de los ne. gocios que le atañen de cerca; i que, en la direccion de ..e.stos últimos, lo deje sin piedad caer para que aprenda a levantarse, i lo deje sin miedo . cometer errores para que apren a a tener aciertos. Piü i c.abeza ! Libertad i 6rden! Libertad i 6rden! Pueda yo 'esperar que ese magn í fico pensamiento no sea solo una vana palabra es. crita en lo alto de los pendones granadinos, sino tambien una realidad que procure a nuestra patria su nueva Constitucion ! He dicho que en cualquiera sistema de educacion que se ad pte, hai dos épocas que deben distinguirse con sumo ca idado. Es as dos épocas son: aquella en que el alumno aun niño está. recibiendo de otro la educacion: i aquella en que } a hombre puede seguir educándose, viviendo, i gobernándose solo i por sí mismo. En la PÍrnera de estas dos épocas, el alumno aun niño necesita trabajar mucho, i el maestro por sn parte necesita e mayor autoridad que nunca. En la egunda época, el a1umno ya hombre siempre nece ita continuar en unos ejercicios que cada vez le erán ma fáciles; i el maestro entonces i solo entonces puede afl ~ar en su autoridad i vijilancia que cada vez van ie.q.do ménos necesarias. Esta misma distincion de épocas debe hacerso en la educncion política del pueblo. Nuestra inacional Convencion de 32lo hizo todo al re ves. Al pueblo granadino, que era niño, le quitó todo aquello en que pudiera ejercitarse: i el Gobierno de e e p 1e lo-niño lo constituyó mas débil, que lo es actualmente el Gobierno del pueblo mas hombre i ma&~ civil izado. De cicll o, señor Mosquora, ¿ no es esto hacerlo todo al re ves 1 I, con alteraciones poco sustanciales, ¿ no es esto mismo lo que en 42 se nos ha ofrecido 1 Dccidlo, confcsadlo, señor: sé que no teneis vanidad; i por eso apela a vuestro patriotismo, a vuestra medi. tacion, i a vuestra buena fé, un granadino que apreciaría mas una censura, una correccion de vos, que los mas lisonjeros elojios que no viniesen de tan recto i competente JUeZ. Soi con profundo respeto, de vos atento servidor seguro amigo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Granadino: periódico político i literario - N. 18

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El Granadino: periódico político i literario - N. 17

Por: | Fecha: 20/11/1842

IL SERIE 3.a ] BOGOTA, DOMINGO 20 DE NOVIEMBRE DE 1842. [ NUM. 17-. AL DIA, &ebre la situacion pclílica de la Nueva Gmnada, de~de la con­quista hasta la emancipaC'iun i de~de 1810 hasta ho1, sob1·e .za especie de cu estiones de que hasta ahora se ha ~cupa:W E ~ D_1a , i sobre La nece~idad i U7jencia de abri1· ya una. dtsc~s10n publtca robre materias mas importan¡es i elecadas, dtscuswn a que el Granadino se at1·e¡; e a contidarlo , flA EZ VOUS j LE TEMPS PRE SE ET NOUS TRA • E AVEC SOl: LE MOMENT OU JE rARLE E T DEJA LOIN DE MOl. ( Boi lea u. ) Do clases de colonias hubo en Amé rica; las colonias .inglc.-as, i las colonias cspaiiolat:, . . Es as dos cla e de colonias fueron aun mas d1shntas por los m ot ivos de u f~nducion, yor el C:'píritu qt~e pre­aidió a ella, i por las cncun tancms que la acompanaron, que por el nombre que te nian i la le ngua que bablaban l .>s pueblos européos que las establecieron . . Las colonias españolas fueron las pmneras que se f undaron. En la época en que Colon descubrió el_ Nuevo Mundo, dominaba en Europa la f Cruzadas trajeron sin duda inmeu. os bienes, c om o la Conqu ista del N u evo Mundo, a pesar de sus horrores, tam­bien los trajo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRANADINO~ eoyo objeto era, en · nombre de. la fé, no poblar 1 con. vertir, sino conquistar, devastar, 1 robar el Nuevo Mundo. Pina ignominia eterná de la humanidad, la historia dá los mas dolorosos testimonios de aquel escándalo. En esta compañía, militar por su forma i ladr~na por au objeto,. entraban espontáneamente bandadas c!e. mume­rables aventureros que no hallaban en su pats natal medios mejores de emiquccerse. El Rei de España por su parte era ~el Director jeneral, el Pres!de~te que. diga. mos, de la compañía. El nombraba los prmctpales aJentes de ella· bajo Jos nombres de almirantes, jenerales, i virre. , es dc,bian rcuulariznr la conquista i la rapiña, i enviarle a éi la mejor parte de los provechos. Como voi pintando en grande, no desdendo a la nar.r~cion d~ lo~ hcch?s pa1 ticulares, pues no pret~ndo escnbu· la htstona. .sm embargo recordaré que el mmort~l Colon, el D~scu?ndor del Nuevo Mundo, no fué aherroJado, perscgutdo, 1 anu. i~do por el Reí, sino lt causa de los zelos que a ese Rei codicioso inspiraba aquel grande hombre que, por una primera estipula~ion que dP.spue~ la. ~vnricia réjia creyó onerosa, babia stdo nombrado V 1rrc1 Jeneral de todos los paises que descubriese, con derecho a una eo~sid~rablc porcion de los tesoros que se sacasen de los terntonos de su mando. De e:~ta. manera, las colon· as españolas fueron, mien. tras se hacia la conquista, espcdicio es militares, i, drs. pues, empresas mineras, cuando ya la fuerza i la sangre derramada habían afirmado el poder del Reí, i cua do ya no qnedaban mas templos ni palacios indios que sa. qucar. Los indíjenas, en ambas épocas, fueron la víctima de la codicia española. Primero, para robarles sus alhajas, fueron degollados: despucs, para que trabajasen en las minas, fueron reducidos a tutela i servidumbre. Las leyc .'i les prohibieron aun el ~n ar a c.~ballo, ~ los teólogos les di putaron un alma ractOnal. S1endo mcapaccs los iodioc;; de soportar el duro tra' :tjo a que se les sometin, trajérouse N~gros d ' Africa! ma. fuertes, pa_ra que ayu: dasen i sust1tuyesc71 n los 10d10s. De aqut la doblo 1 absoluta ese la vitud de estus do' raz. s. · La raza blan ·a,. aunq•te colocada arriba de las otras dos, no por ello pll'io lh\.1na1·se libre. En E ·paña no ha.bia conoci mas que el despotismo de los Reye::s i el terror de la Inquisicion, i a nbas cosas las trasplantó á América. La ernigracion al Nuev'l Mun o se componía de dos cl sahian e n la metrópoli r¡ ué l ac ... ·~e . p r ctra parte, la oeiosidad jn 1~, de los E·pafioles, e l n. 1u(;t a viv ir de emp~ec. el desJcn co que los hidalgos l, :.a ,.._: ... , ,_f.~j mir · .Jan el tra!.m:o m'laual, el poco adelnnto qut: la s artes haJian rec ibido €n Esíl ñu, la necesidad de ~,~,u.ten.~r ~ las colonias em!mat cidas, i por fiu, i acaso mas que todo, el objeto mismo qu~ desde un princ 'pío tuvo la colonizacion; fueron éausas de quo la indu$tria hispano-americana subsistwse hasta. la emane· pacion en el estado mas deplorable. Hasta el :üio de ~4 en efecto no habm en Bogotá mas sastre que el r Le tro Felix, i nadie casi usaba bot.\S, pnes las q¡te veH.i¡ln eran de Ja­maica i el par costaba aqui 25 o 3 pe os. Las mas Jijeras comodidades de . la. vida eran descon<\­cida. s. Compárense nuP.stras ca. as, nu~stros adorno·, nuestros muebles todos, de ahoru, con bs ~asa , adorno~ i muebles que aun nos restan de aquellos tiempos. A torlo esto se agregaba la prcocupacion de que los metales preciosos uo mas, son riqueza, prcocupacion que cerró absolutamente a los estranjeros i a sus productoa nnestros puertos. Si s les h 1b1es dndo entrnclu, :m hab1·ian llevado el oro, a. que la Es?aña ola tenia derecho. Para evitar el contrabando, empleó el despotismo el móvil de la relijion, que fu6 impínm ante desnaturalizada; pues mas se hizo consi.:;t¡ r en odiar a lo.." perro8 herejes de los estra.njvros, como s le llnnuba, que e n otra co"a. 1 en tal es 1.ndo nos hallábamos cuando sobrevino la re~ volucion de 1810. Las colonias inglesas fueron fnnd·>uaR, para fortuna suya, bajo auspicios harto el ifercntes. Fuc-ron fundados por austeros e independi ntes puritanos, q¡;¡c no queriendo soportar mas las Vf'jaciones a que su creenc ·a lo •spou ia en su patria, se vin icron al Nuevo lhu ndo a estabkc<·r una especie ,de república tunto relijiosa como civil. Trajeron el jurado i b liberad co ccjil; i aun vivi ron por algun tiempo casi igno mdos rl la mntrópoli, que tardó en enviarles n gobcn.ulot· que In repre cotase. De estos hechos lnn n· cido resultados importantísi­mos i que mer c~n sum:1 ntenc'on. Para las colonias inrYiesas toda la ohra de la emanci­pacion se sedujo a scp< ~r r~ de In m •tr( ¡ ol'. Ya , para­da , no tuvieron otra co.:a qu~ hacer sino e ntinuar en la union a que la. guer a. lo· 1 abia obligado i a qu todo, orijen, hábitos, e idioma, las llamaba. ou union se esprcs6 por una Const itucion en que sol tuvieron qnó realizar lo qu ya ~nbion, copiando en ella, con las modificaciones de caso, 1, s Co <·titucionc<'> p, rticularcs. que cada una de las R 2públi ca confederadas babia • dop~ tado para sí. Nos<'tros, ménos dichosos, pobres pupilos que por pri­mera vez entrábamos en m mundo nuevo i desconocido, no. otros tuv;mos qué luchar con dificulta es harto ma9 terribles. Los Anglo-Amoricanos solo tuvieron qué re .• solver un problema sim pl e, en'tanciparse: nosotros tuvimo¡ qué resolver a un ti't mpo un proLlnma doble, emancipar­nos i cons .ituinws. A la en~stion militar so agregaron entre no otros la e estion política, i, lo que aun fué mas duro la cucstion moral. Tuvimo qué vencer i espulsar a los E.;pañoles, i luego tuvimos qu é darnos leyes i q.ué crearnos costumbres, opiniones, i deseos. Cualquiera de estas cuestiones por sí sol;., era ya un~ tarba superior a nuestras fuerzas. 1 aun esto no fué Jo peor, iÍP') qne la olucion del un p:-oblem::t e_ torbaba a la solucion del otro. No puede, en efecto, cons i'uirse en Rr>pública libre un pais militariza~ do, i no era pos;lJlo espul -a,· a lo-=> E"pañoles sin milita­riz:- tn os n nosotros. La revohtcio·1 d~ 1 N:.~cvn Gra1 ada en 1810 no fuá. revolucion militar sino rcv' lucio popular i civil. Ella ere() lo que se h que.dado con el apodo de pat1·ia boba. L:1 Patria l:>oba e a una ll:..p .l01ica civil i federal, que nQ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRANADINO. fué encabezada ¡1ul' militurcs sino pr1r ebHlos i pl'Opic­tari~. ¡Qué distancia, qué contra te, entre Lozano 1 Santander, entre Córdova i C[dua ', entre el doctor Cn. niio Torres i el Jeneral Simon Bolívar!- Si los Es. pañales no se hubic en obstinado en hacernoi la at~oz e implacable guerra que nos hicieron, si no .nos ~uo~c~en obligado a sust;tn ir u la patria boba la glonosa 1 mthtar Colombia, quizá hoi seríamos felic s i libres; porque los hábitos repub lica:10s se habrían introducido entre n~so­t- ro..<; mas C.t•ilmente n la sombra de leyes aunque 1m. perfectas, que al estruendo i resplandor de al'mas aunque vencedoras. ¡Pobre patria boba! No eras tú, que no habias siquiera oído ni atambores ni cornetas, la que podías resistir a la formidable cspedicion de don Pablo Murillo! A ·i la España, cuyo despotismo nos había priva lo de toda prcparacion a la libertad, con s11 sanguinaria guerra nos arrebató lu ocnsion que se nos ofrecía de comenzar tra.nquilnmeutc el nprendiz·1jc republicano. Ctertam nte Bolívar no se creó a sí n ismo; Bóves. Mouteverde, Enrile, S.ímano, Morillo, la España, Fer­nando VII, Jo crearon. Ac ·ad al gato i lo convertís en tigre. Bolívar, que comprendía lo que eran los Es­} 1ailoles, comprendió Jo que parn espul arios debíamos er uosofros; él, que sabia cómo nos hacían In guena, supo tambicn cómo se la oebiamos volver. olivar pues no fué en realidad otra cosa que el hijo de la VIctoria, el caudillo de la emancipacion, i aun el apóstol de la inde­pendencia; pe ro de ningun modo era ni podia ser. el ma. Jistrado do la lihcrtnrl. Su espada, como la de AloJandro, solo acertó a cortar ·[ nudo gordiano que sus manos eran inhábiles para desatar. Sus costumbre8, su alm , su vida, su elocurncia misma, eran lns da un soldado. Prc idente de Colombia, jamas pudo ad ünistrnrla sin dictadura; sus mensajes al Congreso no crnn m. s qno largas i sublime~ proclamas. o digo yo que él am­bicionase la coro m; pero sí digo que, c on idcrando lo que era su país i lo que él era, solo podia optar entre Emperador o Nntlu. No scr0 yo, que cual nauie respet o el her ico carácter do aqncl grande h mbr , no seré yo quien co­bardemente contribuva. a calumniar sn veneran1la me. maria, ya tan ultr~jada. Pero la posteridad no Jebe hacer~c esclava de su udmiracion, i la humanidad no produce frutos perfectos. ~i echamos los ojos por la historia, no ha!larémos hombre algtwo que sea comparable ni en su carácter ni en sus acciones a Boli var. T · místoclc., B e li sa rio i Tu­rena, algo se parecen. C ésar, Cro. vvell, i r¡ polcan tambien se pTecip!tó dé Amé­nca a la madre E paña, como Júpiter precipitó l Olimpo al padre Saturno. Mas ai ! des pues de la v · ctoria ya fué otra cosa •••• N ::;otro quedamos libres,i no supimos qué hacer de nues­tra libertad. Bolivar quedó Dictador, i ya no supo qué har.er do ~u dictadura. Colombia quedó terriblemente fuerte, i ya no tuvo en qué emplear su terrible fuerza •••• Esa fuerza Colombia entón<:es la volvió contra sí mtsma. La espada de su triunfo fué la espada de su suicidio. Bolivar murió prófugo, i su divina bijn, Colombia. murió ]e pedazándose frenética. l en vano para salvarse se despedazó a sí misma en su frenesí; c. da uno de los pedazos .Jlevó consigo el jérmen de la anarquía, como los jirones de un vestido infectado se llc\·an consigo el contajio. Colombia no podia vivir sin Bofivar, i Bolívar, padre de Colombia, solo podin gobernarla como el padre al hijo i como el tutor ni pupilo. El crímen de setiembre que alzó a los hijos contra el padre, rompió tambien el lazo. que ataba entre sí a los hermanos. Cada una de las porciones en que se dividió Colombia, se halló para constttuirse con las mismas dificultades que Colombia ya hubia tenido. Faltaba como ántes la edu. cacion republicana, i solo habíamos adquirido de mas la licencin del cuartel. .l .1 fllé que las constituciones de la Nueva Granada cb Vc·nczncla,i del Ecuador, fueron ver 'aderos monstruos. llumano capiti cervicem pictor equinam jungere si velit ...• N conociendo de la Hcpúblicn la prcícttca, aplicamos de cila la t órica. No conotiamo , m de n mbre casi, el .i raJo i In libertad concejd; pero sí habinmos leido la e nstitueion fi·dcral de : S Estado~ Unido.. La copia. mos vilmente pues, ·epto en la parte federal, qne los re. cnl'rdos de In Patria bobn no nos dejaban adoptar. El Pre idente en los • stado U nidos e elije por cuatro a:lo ·; nor otro.s nos apropinmos tnmbien rs misterioso nú .. m ·ro 4, olvidant'o que en Norte América está admitida la leí de rc cleccion i que nllí todos loo Presidentes ménos los do' Adnm , habian durado 8 años. E ta es Jamas cl.t»tv:~a i perentoria prueba del furor de copiar que nos aq•wjaba. P to od c r electoral lo hicimos febril. Inventamos el m6toclu do elecciones mas absurdo que es posible imaji, ar. La elecciones solo se hacen cada dos años, i en ellas e elije todo a un tiempo. Presidente, Congreso, Cá. maras de provincia, Concejos municipales, do se hace d . una. vez. Así Ja atencion del pueblo fué dirijida a una sola époc1. elcccionaria, i en esta época so acumu laron todos los peligros; al peligro put·ticular do rada cuestion se acumularon los peligros do toJas las demas. Por otra parte, solo para Jos altos pacieres se adoptó la· eleccion popular. Durante Jos dos años íntegro.~ que corren de unas elecciones a otras, S:) dejó vejetar al pue. blo en la inaccion política mas completa. 41 C(~bo d~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 9S EL GRANADINO los dos años, sin preparacion anterior alguna, sin haber elejido a sus alcaldes ni a sus curas, se le llamó a que elijiese el Presidente i Vice-presidente de la República, Así nuestra Comstitucion es republicana en la cabeza i déspótica en su base. Mejor habria sido, a todo trance, una constitucion republicana abajo i despótica solo arriba. Comprendo la constitucion inglesa con jurados, liber­tad concejil, i un Rei hereditario. Comprendo tambien la Constitucion Norteamericana con jurados, libertad concejil, i un Presidente electivo i _transitorio. Pero las Constituciones de Hispano América, con sus Presidentes de cuatro años, i sin jurados ni libertad concejil que sirvan a esos Presidentes de esplicacion i fundamento, esas no las comprendo. Que un homhre que ya sabe montar a caballo monte en un potro fmioso, eso podrá ser una cosa natural: que deje de montarlo, sel'á una cosa prudente. Pero que monte en un potro furioso el que no se ha preparado nunca sobre 'un caballito manso, esa es de veras una Quijotada. A los hombres reflexivos, a los hombres de conciencia i de buena fé de mi pais, les suplico mediten esto seria. mente. O un Monarca perpetuo i hereditario, o jurados i libertad concejil. Entre estas dos cosas no hai medio. O prohibir nl pueblo que monte en potros furioso , obligarlo a que se vnya ejercitando en mansos caballitos. O quitar de la cabeza el sistema republicano, o lle arlo tambien a la base. O quitarnos toda libertad política · n las cosas grand<'s, o prepararnos a ella dejándonos dis­poner de lus pequeñas. Esta e cstion es seria, gravísima; es una cuestion cardinal. 1 la desgracia os que en todo piensan nnestro publi­cistas méno n e to. Se píen a en cs•abl cer 'senados conscrvadorc , e pien~a en hncer que los Reprc entanlcs duren mas o dmcn meno., se pien~a en leyes ce medidas de ·erruri. durl, e pien .. en Congr o que ·o! o s reunan carla do.· nños, se picn u en aumentar o re trinjir las facultades del Pre ·idcnt de la República; en todo se pi sa n cno en lo que se d hia r nsar. Se píen ·u siempre D la cú ')Ú<..L i jamns e qui r pen:ar en el cimicn.to. Se afanan incrciblem cnte por mondo leer In. nntn, no l:a toca d jama s 1 n vaLe? ¡Ho mbre incon. cucntrs! T ·t t~i o aff'cf~i tcn:P-r )· · nja las s nl ncia8 tle los jurado~ , 1 no hab I:s t nudo las tT volucione el rcionaria:J! E;tán de mo .la ~hora las palabra.: positiro intcre.·e~ m.rzte1·iales, rosas t.anjiblrs: e tá de: moda ulH rn el hahlar c<.ntra las teorías coJttra la· -ilusione , contra la poesía. J)íganlo, jno, ~nc tro. docume~tos ficin!e de estos año· (3 1• Bien e ·tú. Yo por m1 partl' rst01 por Pl buen -(!l)Se~ur~mente q:w no pr tentlo h ab lar oquí ~e la Meuwl'!a d(>l :ecre tario del Interi r, t¡ue es acaso el. mev t· doc~101 nto n.ficial que jama. entre 1 Ol'()trns. ~e hay~~- crt~o: h abl~. c.:e otros 11cnmento c¡ue, ~in te 11 er el nu~mo mcnt~", ,hnn quc11 o te1.er 1 a IJ 1:,. 10a r ·ga, Uicndooe del m t. no st mbno color. sentido, por ]a razon, i por la verdad; cosas que, aunqne es· presadas en términos ménos nuevos i mas u ado~, no por eso valen ménos que lo tanjible, i lo material, i lo positit'IO, con que nos estropean los oídos a cada instante aun jentes que no saben que dos i dos son cuatro. Nada es mas tanjible, mas material, ni mas positivo, para emplear el estilo de moda; nada es mas conforme al buen sentido, a la mzon, i a la verdad, par.a emplear el es. tilo viejo i corriente; como el que un hombre que nunca se ha echado al agua, no sabe ni puede saber nadar. 1 no hai cosa mas absmda :que arroja•· al mar en tcm. pestad, a un muchacho a quien la timidez de sn madre jamas dejó que aprendiese a nadar en un riachuelo. ¿Cuáles son pues las cau. as que han hecho que en e'ite pobre pais se haya hablado tanto de co a que no valían la pena i se hayan descuidado cuestiones de tanta monta? Recordemos lo que sucedió en nuestra célebre Con­vencion de 1832. Largas i bonascosas di cusiones se tuvieron,sobre la importantísima cu es tíon de saber si este país se debia llamar Colombia o Nueva Granada. 1 ver .. guenza da decirlo! esos mi mos oradores, que tanta fa, cundía, i tan brillante i sólida elocuencia desplegaron sobre aquel insignificante tema, obre una m'cra cuestion de nombre; f'sos mismos oradores dejaron pasar, casi sin oírlos, los numerosos artículos constitucionales que privan de sus mas preciosos derechos políticos a Jo granadinos que so han ausentado de su pai:;, aunque. haya. sido por pocos dias, i aunque ha~a SH.Io a un pa•s. vecmo co~o Venezuela •••• Ews m1smos. oradores dCJIUon tamb10n pasar, ca i sin oirlns, muchísímas disposiciones igual­mente descabelladas i sm comparacion mas funcstaF'f como las que arr glan nue tra el ccioneR, d jnndo que todas e hagan del mismo modo i ni mismo tiempo, para que todo los furores elcccionario' se r c~nccntren n un solo punto, en unn épo~a soln. Aquello tlustr~do .mecá~ nicos cgurum ntc olv1dar?n qu e, por una Jet ~~tvcr al que ninguna pcion admtte, tnnto lns fuerzas f1 rca del npor, d l calórico, &e, com l~s. fuerzas mor~! ·s de l.n& p.1sione~, de l intcrc , de la amlHct~n, .del amor 1 del ódto; ·i se reconcentran se fortalecen, 1 SI se repartqn se d ·• bililan. E~to los amantes de la lil rtad hnn pare íd ignorarlo· pero todos los tirano harto )o han abido. De aquí el famoso Divide et impera. Despucs el diez anolol, ya sn habria podid~ creer q ~e no!! hubié semos curado de esa d"p!orabl · m. nm de deJa r lo SC'rio por lo fíllil, i e l grano por la pn ja. Pero no: m el año de 4:l ha &uccdido lo mi ·mo qu •n el año d 3;¿, . Se ·decia q e r, nec ario i urj~nt? re~onnn~· la. ConstJtu­cion, i e ta palabras ncccsarto 1 U'(JC~lt c mchcabanjUC hahia en la Constiluci u defectos mdtcczle , que eXIJl:ln radicales reformas. i I qu6 se hu he ho? . han puesto Con...,.reso · d dos en do año , e ha gncndo que los rcp r;sentanteo; d non lo mi mo ~u .. los na~orcs, i otras . co illas por e V tenor; pero nue ll'O ah ·ur io s tema el e­toral de reconcr.ntracion,. e ha dejado 1 c.i moque E>ra ... qu {• digo ! ann se 1 a reconcentrad~ mu~ho mas!. E . ta fatal de s idia, sta rcpren ·1h le wdolcnc1a, que nos ha hecho mirar ca i con de~den lo que mas nos im­portaba, no .. solo. se l.w. obs~rvado i~ s~ observ~ en la.s­a amblea lcJtslnhvas 1 con lttuy ntos, smo tamb1en en el pueblo i en lo e critorcs pú l ic_os. . :Por l;;ngo ticm1 o, por .do· anos e~tP.ros, El pw, po~ sionaclo, sin uu rival ~·iqtuera, de la tnlmna de ~a Imprenta, se ha estado perorando solo, como el prcJ1cador en ~u: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 96 EL GR.ANADlNO. púlpito, sin que nadie se alzase ni para confirmar sus palabras ni para contradecirlas. Este tremendo privilejio de hablar solo, pt·ivilejio que El Dia no mas ha gozado en este país, ha atraido sobre él una rcsponsabdidad in. mensa· •••• Que hable uno de futilidades i simplezas cuando hai otros que se enc:ugan de las cosas serias, nada tiene de particular, i aun debe ser así para que todo no sea gravedad i rigor. Pero que, cuando todos callan i solo uno habla, descuide el privilejiado orador lo que mas interesa a los que lo escuchan, eso, perdóneme El Dia si con mi jenial franqueza se lo declaro, eso no merece perrlon.--Todo escritor, todo periódico es respon1able ante sus lectores, i esta responsabilidad es superior i pre­ferente a su responsabilidad ante la leí, porque en los libros i en los periódicos no se escribe para la autoridad sino para el público. Ahora bien, pertnítame El Dia que yo, en mi calidad de lector suyo que he sido i soi. me presente por mi parte a exijirle esa responsabilidad que se ha atraído. Y o le perdono al Dia que no nos hablase de otra cosa que de facciosos, durante una época dema siado angus. tiada para poder hablar de otra cosa ménos desagradable. Me he es presado mal; tal conducta no solo se la perdono, liÍno qu e aun se la apruebo i e lojio con toda mi alma. La cncstion facciosos llegó a ser la cuestion única, la cuestion vital. Pero, despues de restable c ido el 6rden en toda la Republica, aque lla cuestion no solo dejó de ser vital sino que aun dejó de se r cuestion. Un nuevo problema se presentó e ntónces--prob!e ma inmr n o, terrible, mas grande quizá que lo babia sido el de la lucha contra la faccion. Introdújose en la Cá mara d e Represen. tantes un proyecto refo rmando la Const i t ucion actu a l de la República. La cuestion facc io >os babia s i do la cuest ion de lo presente-pero la cuestion reform as era la cucstion del porvenir! Y bien, ¿qué ha hecho El Dia, el pe. riódico único, el orador pri vil ej iado, qué ha hecho B l Dia por la cue stion de l porv e nir 1 ¿ N o es cie rto t)'Ie la ha descuidado absolutam~nte 1 ¿ N o es cie r to que no ha hecho nada por ella 1 Sobre la mesa en que es to escribo te ngo íntegra la coleccion del Dia. Acabo de re pasar uno por uno to do los números de esa coleccion i uno por uno todos los artículos de cada n ú mero, i no he hallado un artículo siquiera sobre las reformas introdncida e n el proyecto que ha sido medio-sancionado en es te año. He vi s to inumerables artículos sobre j esUitas, Qrijinales i copia. dos- he visto artículos de Zonzorrino i contra Zon. zorrino- he visto Jos artículos de los Capuzes i de las Camanduleras- he visto artículos en que mútuamente se ponen de vuelta i media los jenerales Posada i Franco-he visto adivinanzas, logogrifos, acertijos, vers os al tabaco, i una lista, en versotambien (poé tico asunto!), de los nombres de los Representantes de 1842 -he visto interesantes i belJos trozos tomados de otros periódicos, como las cartas del Brasilero sobre Buenos-Aires i Rosas, i el gracio. sísimo cuento de Una Nariz de Breton de los Herreros­he visto remitidos en pro i en contra del señor Plata, en pro i en contra de yo no sé cuantos mas- he visto algu. nos artículos sobre Policía e lnstruccion pública - he visto el Disparatorio histórico del progreso, i Jos justos Comentarios a los infames artículos que Obando publica en Lima contra su país- he visto un artículo, de que se habría honrado Larra, sobre el nuevo sistema de progreso efectivo que el jeneral Torrico ha introducido en el Perú, removiendo francamente al Gobierno lejítimo de aquel país- he visto una re spuesta al Granadino e11 qn e~ co­mentando una fra e en que dije: Esta ti erra que fué de libe1·tad, pregunta EL Dia "en qu é otra época hem os "tenido libertad, si seria en 1832, cuando una ConvetlciOil "constituyente daba leyes secretas para dest e1 -r at de la Re­" p úblic a a t1·o che i moche sin f orma ninguna Je juicio, -­" cuando los ve ncedores tcniarnos liue rtad pero ¡¡ ai "de lo~ vencidos"; i, a renglon srg uido, hace el el~jio de la lei actual de medidas de seguridad, e incnl pu al Gra­nad i no por ios recelos que le infunde la tal le í, lei que si no es secreta es pública i que si no fué dacia por una Con­vencían lo fu é por un Congreso, para desterrar tambien tl trnche i moche i sin Jo1·ma ninguna de juicio a los veu. c·idos /-he visto cosas mui bue nas i cosas que no lo son tanto-- en una palabra, i para no abusar d e la paciencia de mis le ctores haciendo el íncl ice de nuestro mas largo periód ico, he visto El Dia¡ i en é l lo he visto todo, pero nada he visto sobre la i?&mensa cuestion del pon>etlir ! D e esta mane ra, por culpa del Dia,se ha hecho a oscura1 nu estra s egunda Constitucion como se hizo la primera. Tiempo es ya de abandonar ese fatal sistema de hacer C o n stituciones a oscuras. El Redactor del Granadino, a quien todo falta escepto amor a su pat t•ia, ha temblado al ver 11que el oscurcmtismo en la rcdaccion i debate de los principios constitucionales se re novnLa en 1842. Ila querido que e rompa un si. le ncio tan iguoF.Jinioso como funesto para nu e stra patria. La ocasion es única i por mueho tiempo no volverá a ofrc. ce rs~ ; de be aprovecharse. Tul es el principal objeto que se ha propue to el R edactor en esta nueva série. C omo EL Grcm adinn no tie ne la insensata pretension de tiranizar la opi n ion pública hablando solo, suplica hum ilde mente a los R edactores del Dia lo ausilien en esta labor, con sus observaciones i sus répl icai;. Quier&> que &e le comente, ·e le r esponcfn, i aun se le contradigo: si alg uno, e n est a ticrr' de lib los, se propu si ere injuriarlo valién do e del Día, b{tga ' o enbu~ nhot·n ; El Granadino, qu e de ante mano lo pe r don a, tratará de aprovecharse de sns ra"lo nes, d('j and o a uu la d o ·us injnrins.-Esta hu. m; lde súplic a qu o el Gt ana di no hace al Día, no la dirijo en nombre s uy o, sino en nombre de la patria comun i de l c omun porvenir. En El D ia hln esc1·ito las mejores plumas que te. nem o ; en él han salido artículos orijinales admira. bi es; no hnn sido pu s s r. gnramente las capacidade s las que han fa ltado. En El Granadino escribe el último de los Granadino ; todo le falta escepto la inteneion, pero su buena inte ncion, que basta para abs olverlo, no ba ta por sí sola pa ra In consecucion del fin que se ha propuesto. Su de bilidad necesita ausilios i por eso lo reclama. O iga El Dia esta súplica que El Granad ino le hace; i El Grmtadino entónces tendrá. "el orgullo, la honra, i la gloria," de saludarlo, dándole la mano como a su antiguo compañero de arma~ , i un abrazo de afecto i de respeto corno a su hermano primoj énito.-EL GRA~AIHNO. -o- APENDICE. El número 18 contendrá una carta al Sr. Rafod Mosquera, sobre los principios jenerales de organizaCÜJn social que deben seguirse en la Nueva Granada4 ERRATAS DEL NUMERO A~TEniOR. Plana l. tll columna l."' línea 34, dice aconsejárode, léase aconsejároslo. Plana penúltima, columna 2. = línea ñ4, dice 11uestra· administraci,oJ , léRs vuestra adminis'ral-ion. bu·. vE J. A. Ct~ALLA. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Granadino: periódico político i literario - N. 17

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El Granadino: periódico político i literario - N. 16

Por: | Fecha: 13/11/1842

SERIE 2. l J .Al. !:!EÑOR 'IE NIE:XTE CORONEL AI.FO.'SO ACF. EDO TEJADA, GOBERN1~ DOR DE LA PROVL.'JCIA DE BOGOTA: •obt·e la cstension del poder arbitmri~ que la lei de 17 de abril de 1841 ha 1Jllesto en su rnanos, y sobre los efectos que, de la existencia de esa lei i d luso que de ella se ha hecho, han rr.wltado para la seguridad i derechos de los individuos, para la independe 1cia de los jueces, i para la libertad de los escritores en esle pa s. Seiior: No pretendo en esta carta, ni censuraras, ni elojiaros, r..i aconseja ro·; tan solo pretendo sati. facetos. Soi an igo p ..... r ·anal vue ·tro: hemo ' defcnditlo, de Jos primero ·, la m· ·¡,la santa. causa; hemo corrido 1 s mi mos J' icsgo:, hemo · sufrido las misma poenalidadcs i priva. ciones, hemo dormido bajo el mi 'tno techo, hemos com ido a la rm.·ma m'~a, nnc. trn mano, bajo los fuego de Hernández, han lenuüado juntas a mi mu t rincl era. Debei pues comprend r que ('l mi~m) que ha . ido ,·ues­tro compaiiero i que aun e gloría rle ser vu !Jtro amigo, no vendrá ahora a dirijiros la palabra en público con la pérfida intcncion de denigrar vue tro actos n.dntini -trn­tlvos ni de hacer od\osa a la na ·ion vuestra per~ona.. T mpoco o¡ a hns( r n. tro panejíriro; 1 pro ¡nri!l quo admindrais lu e tá hac·cndo; a vo' toca continuat mereciew\o u aprohacton, la obra. p bJic· s que acomc. t cis i efectnai .·, son un lojio de vuc. tra administracion mn clocuvntc c¡ue lo pudieran ser mis palabras . Aun méno· prc codo cxitaros a eg ir e ·te o el otro plan de conducta. A l manifestar lo que es la lci de rncrlirla de cguridad i hasta dúude 11 ~va , r~o podré pro\- o. earos a que la d rOf'UCÍ , porqne nos is lcjisla<.lor, ni os la hicisteis ni vos la podeis deshacer; mero jccutor de ella, solo se os podria acon eja r quo .no la pu sié eis mas en accion, pero aun esto es c. cusad o a.consejáro ·le , porque ya lo tenei prom etido, implí citame nte a l mér os. No voi, pues, lo repito a haceros censuras que serian inju. tas, ni a ofreceros alabanzas que serian supérfiuas, ni a da ro, consejos ue serian imperf nentes. Mas en el Granadino, núm. 13, de cribiendo la actual sitnacion del país i el estado de la libertad de impre nta, he dejado caer en ci papel vuestro nombre: arrebatado en el curso de una im p rovisacion rúpida, quizá no pude dar a mis espresiones la precisa forma que reclamaba mi pensamiento: i este pensamien to, rec ~ido por la ma li gni. fiad, ha podido re c ibir falsas interpretaci ones, con las cuales algunos habrán creido autoriza~os sus entimiento de odio o sus pretensiones de partido. Como no .pretendo desdecirme, rme veo pues en la necesidad de esplicarme. . Creo conocer el país en que vivo; sé ()U en él hai jentes que espían cualquiera palabra suelta d un hombre honrado, para guardársela i hacerse de el la un triunfo. Hablad, en efecto, aquí de reliji1o n; i ve eis como no falta, luego luego, qu ie n venga a h.aceros creer algun reciente i absurdo milagro; o quien proponga que se abran de par en par los conventos, para que sin pe;rmiso de nadie 1842. [ NUl\1. 16. puedan ¡profe _nr en ellos jovencito que no pueden tratar ni contrmtar, ni casarse, sin permi:so de su padre o cura­dores; o q i n deplore la abolicion del Santa Oficio; o qui 'n in. sultc i calu1 1nie al Ministro Británico, porque, en u casa i con u familia i sus compatriotas, dá culto a Di s to,dO:s lo Domingos, en virtud de los tratado& púllicos i del rlerecho de jentes que lo autorizan para ha ()rlo .-Habl d aquí de libertad; i vereis oomo de ·(¡ ,to se ins le ta algun oscuro anarqui ta, i grita contra la pres o intolr•rahlc que sufre, i proclama a voz en cu llo e:l .anta d recho de Ú2SU1'1'Cccion, como ~i tal derr­ch( pud ics:e r.r jam ~ lejitimamente r clamado en un país iib.c i r·cj ido por un 'ob ic rno constitucional.--Unblacl nq11í de int.erese.s co1 wnes i de mejo1·ats sociales; i vereis ot w sale al in ~ta ntc a la palestra algun util1tarista, que, olv id< ~clo la e erna · leyes Je la quidad, no halla e. crú­pul o mm a lll() n p{ dir c¡ue se atrop llen los derechos do lo.s pequ~~ños id e los dóbiics, para que los grandes, lo::l inte­lJJCnt s, tlos fu ~ rt s, beneficien, en provecho de la sociedad, lo~ t r re .no.s in ~uJto o lo~ capit~ le impro luctivos de Jos pn m.No~s.-lla l, d aquí de órden público; i vereis como · em¡H ,zat . pei!· ('f ir s sin "descanso algun iluso con tern s qtlieJ s cont a la dcmocrácia, o con proyecto do lin t·•r na rn 1tJica, so )J'O lo urj nt que se va haciendo <'l e tallec;er uuu ar tocrácia, una monarquía, un goui rno fuerte, q e no·s reprima a todos (ménos a él) con In bayonet1.a i con e 1 • abl . ¿ CuiJ ndo no· Hcga r"mos a perstw(lir qne una co a es la Rchj oro i o rn cos1 la intolerat~cia i el fauati,mo- qut:J porlc;no . egui i n 1ar nuestro propio culto, jn ahorr e T ni pNs ·gt ir po•r c.:llo a los que adoran al Srr Supremo con otros r ~to ; que es mejor ser puritano que ser utilita. ri ta i mt(;.o; i q e seria méno: dct"stuh le una capilla n qu austteros pr t tante~ . díriji sen con fervor i sinceridad . u oraó nc 1 mil:)mO Dios i al mi ·m o Cri to, a quienes no- o ro . dirijimo 1 s nuestras, que esa· infames fondas­bi la res e que, la copa de hrandi en la mano, el dado so re lru. me ·a , i una prostituta al Indo, una veintena de di. olutms capuchinoa pasaban largas noches, arruinando su salud i su hmci ~; da, i ulasfemn.ndo, al compas de sono­ra · car(ca· adas, de lo mas respetable i sagrado que los hom re: onoc:cn en la tierra 1 i Cuúíndo no l legarc mo a persuadir que la !ibertad so o mede obtener e obedeciendo a las leyes i 11 los ma­jistradms que !rus aplican; que nadie puerlc ser libre en las conn.tls-li ones dor f~e~zu a ·u scm3jante; i que la fi la ntroj)ía, e an.do no tá h 01 a da en sus pretensiones por b justicia, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRANADiNO, es la mas odiosa de todas las tiranías posibles 7 ¿Cuándo nos llegaremos a persuadir en la Nt eva Gra. nada, en este desventurado país, que el medio de fundar i asegurar el órden no ~s establecer la arbitrariedad, que (J} medio de fundar i asegurar la justicia no es acabar de anular a los jueces; i que dar a los funcionarios políticos Ia· facultad ilimitada de hacerlo todo, sin estorbo de fór­mulas algunas, es cebar el jé rmen de nuevos trastorns civiles. Esto dá a los jueces ullí un inmenso influjo i una alta respetabilidad, par la nece idarl en qne esto pone a los jurados, i los jurados son todos los ciuda­danos, dP. escuchar al juez, de ilu strarse con su opiuion, i de apoyarse en ella. Entre noRotros no hai jurados. Por fin, entre no~otros el juez. con pocas escepcioncs, puede salir de su judicatura para entnu en cualquier otro .. destino. Esto pone al juez en absoluta dcpQndoncia del Ejecutivo i de las asambleas electorales. Bastantes causas eran estas para que entr-e nosotros no hubiese, como no los hai, ni jueces ni justicia. ,. Hai •en las lejislaturas i en los pueblo una disposi­cion secreta pero decidida a ir debilitando mas i mas lo que ya de por sí es débil, a ir anulando mas i mas cuanto ya de por sí era nulo. Esto suc ede con el poder judicial. El poder judicial es donde quiera un poder pasivo, que no re s ponde sino -cuando lo llaman, que no se mueve sino cuando es em­pujado, i que no decide sino en los 1 egocios que se le c,onsultan. En sus procedimientos tiene que sujetarse siempre a fórmulas con que se le ha amarrado, i en sus decisiones no puede atender a lo que le aconseja su razon sino a lo que le dicta la lei. No teniendo pues accion propia, es un pod er indefenso; en todas parte es el poder que corre mas peligro ·; en todas partes es el poder .que mas ha sufrido de los atrevimientos i mmr. paciones de l<>s otros. A ~ tos motivos jencrales que en todos los pai es dejan indefenso i cspuesto el poder judicial, se han agre­gado en la Nueva Granada las causas e peciales que van indicadas i que, como hemos vi to, lo han enflaquecido hasta lo sumo. i I qué ha resultado 7 Que los lejisladores, haiJándose en presencia de esos jueces amovibles i esclavo~, igno­rantes i pobres, les han ido robando una a una casi todns -su:; atribuciones, l<>s han ido descarnando hasta reducirlos al esqueleto. ' Primero se les quitó la interpretacion de las leyes que es una de sus facultades naturales. El juez en efecto no puede aplicar la lei sin entenderla, i no puede enten­derla sin interpretarla. El es el único que debe inter­pretarla, para que toda la jmi prudencia conserve unidad i no venga a parar en el cáos. Siendo el JUez el único que debe i que puede encargarse con utilidad i jnsticia de la interpretacion de las leyes, i siendo la Con. titucion la lei suprema, al juez naturalmente corresponde declarar inconstitucionales lns leyes que lo son, asi como es a él n ~uien corresponde declarar derogadas las leyes que lo están. Pero la tendencia de la Convencion era anular a. lo jueces, por lo cual la interpretacion de las leyes se depositó en el Congreso. Esta facultad depositada en el Congreso, si se mira a las leyes es superflua, puesto que puerle hacerlas; si se mira a la Constitucion es ate11tato-ria, puesto que no debe alterarla. Despues de este golpe, ya mortarpnra los jueces, pues la interprctacion de la Constitucion i de las leyes es la única defensa que podrían tener, se les quitó toda facu}. tad de decidir en negocios administrativos, despojo qoo el Ejecutivo i la lej"slatura se repartieron. Hablando en rigor, el juez no debe ser otra cosa que el árbitro uni. versal en todo litijio, sea que e te litijio se orijine entr¡¡ ciudadano i ciudadano, o entre el poder i el ciudadano, o entre poder i poder. Entre no~0tros no es así; ca~i siempre que ocurre conflicto entre el individuo i la auto­ridad, o entre las autoridades unaí'l con otras, no decida el juez sino el Presidente o el Congreso. ¡,Impone por ejemplo un Cons~jo municipal una contribncion ilcjítima! El Ejecutivo imprue ba el deereto del Consrjo, i quita con el!o al juez la molestia de absolver del pago a cadtt. contribuyente. Por fin, con la facultad ilimitada de indultar, el Eje­cutivo i el Congres o se han internado profundamente en la justicia penal, el.., cuyas sente ncias pueden dejar libre a todo del'ncuente se el que fuere. Cosa es esta que la Nueva Granada sabe de masiado. Tal ern el estado de nulidad a que se hallaban reduci. dos los juece!t, hasta el año de 1841, en que el doctor Torcuato Silv~, jóven i en torlo el ardor de la edad, mi­nisterial i con todo el entnc:ia mo del par f lo, propu o en ~1 Congreso la lei de medidas de ..,·c6u ridad. Por ella. qu daron a la di!:>posi c ion de l Gobe rnador todas la$ personas que toman voz i par te Gn un juicio, el juez como el justiciable, el fiscal corno el defensor. A todos ellos puede el Gobernador arrestarlos, confinarlos, ó espulsarlos, por medida de eguridad. Suponed qu~ fuese solo al justiciable i al defensor, i que no puuiese tocar al fi cal ni al juez; con esto no mas había para. acabar cou el derecho de acusacion i de defensa i con la potestad de juzgar. i Qu é pote s tad le queda al juez, qué derecho de acnsacion al fiscal qué a ·b ttrio al defensor, cuando án tes del juicio, en el juicio, i despues del juicio, puede arrebatar el Gobernador al reo i e 1mlsarlo de la provincia? Adornas que esta suposicion no es admisible, porque el mismo juez puede ser tambien cspulsado por el Goberna­dor, como cualquiera otro. Los hechos hablan. Ese señor Antonio Emilio Gomez que vos espulsasteis por un libelo. era juez parroquial en el barrio de San Victorino de Bo­gotá, al tiempo que vuestra mano hizo caer sobre él la leí de medidas de segu ·idad. Dueiio pues el Gobernndor de todas las personas qu& entran en un juicio, es árbitro por consiguiente de la materia sohre que el juicio se ver a- Un hombre me de~ una suma de dmero; voi a demandarlo, mas he aquí que el Gobernador se me anticipa i lo destierra; a mí me et1 imposible demandar al deudor en el lugar donde ya sa encuentra; he aquí pues cómo el Gobernador, apoderán­dose de la persona de l demandado se ha apoderado tam­bien de la materia de la demanda i ha fallado contra mí. Cométese un asesinato o un robo; el delincuente ea aprehendido i va a ser juzaado, mn · el Gobernudor lo calificn, en sn nrbitrnriechd, de perturbador del órden plÍ· ~Z·ico, 4 cebándolo de b proYit eia, lo absuelve do la p'?r.t- • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRANAfHNO. mas grave a que la leí lo condenaba por ladron o por asesino. -Juzgo inútil acumular mas ejemplos. La lei de medidas de seguridad ha destruido,-si; así ni mas ni méuos lo digo, ha destruido absolutamente, ha aniquilado en este pais la libertad de imprenta. Díganlo los hombres de buena fé. los hombres esentos de todo fanatismo de partido; ¿ hai libertad de imprenta en un país en que los escritores, impresores, i editores, pueden ~r presos o desterrados sin forma de juicio por un fun­cionario públjco? En dos cosas consiste la esencia de 1a libertad de im. prenta. La una es que no se examine, ni se juzgue, ni se califique, ni se condene, imp~·eso alguno antes de que sea publicado, es decir, que no haya censum. La segund~ es que el impreso ya publicado no se someta al exámen t cálificacion de autoridad alguna qup. pudiese ser atacada . en el mismo impreso,sino a un tribunal independiente, tran­ntorio, constituido despues de la publicacion del impreso mismo, i cuyos miembros sean sacados á la suerte d la tnasa comun de los ciudadanos; i este es el jurado. Cqal. quiera de estas dos condiciones que se suprima, se d~s­truye, se aniquifa la libertad de imprenta. Pues bien: la leí de medidas de seguridad ha destruido doblemente e a libertad, porque ha suprimido n un tiempo las dos condicione::~ en que se apoya. -El Gobernador, quo puede aprisionar i desterrar al impresor, al editor, i 1'11 autor de un impreso antes de que sea publicado, ha 8ido constituido en un verlladero censor, i en el mas ter. rible -de todos, puesto que no solo detiene la publicacion, ~ino que de antemano Ja castiga. 1 por otra parte, pu. lif;u. contra e l Redactor d el Granadino! --i ob a q (';- ·(,( d .c ir l anónimo que lo!j bi.lcnos c iuda. d nos n de· .;e mnnife...: tar J recelosos de le y es que ft ndan e 1 , JO isrno i destruyen la libC;rtad en F-ü patri., a nqu' personalmente no s an ni teman llegar a er v 'ctim u d • 1 · arhitrarieJad ? Es o seria dcc:ir que lo que ticn n cns, de piedra i teja no deben cooperar a q e se e•·iten i HJY gnen los incendios que pueden sufr: r los q e Í\ en e 1 ca ·as de madera i ¡?aja. Otr s dirá que me he declarado enemigo vuestro, üñor .e, ed . No. Esta es la primera vez que pongo a pru ba vuc,tra grandeza de alma, i no puedo saber si lo ue contiene e a carta me hará perder vuestra amistad, 1 ero sí sé que vos jamas ha beis pe rdido la mia. Si ara ata ar l.a leí que la revolucion nos legó como s a '. e rb fr lto, me he visto obligi\do a pintar la ejccucio que en esta provincia ha recibido, esa era una nc ce ·idad imperiosa, a que la materia misma de q e e ocupo me arrastraba; es imposible exa. minar na De i, sin hablar de la ejecucion que se le dá. Si h ecor dado varios actos de nuestra admi. nistracion qme a algunos podrán parecer, como me lo po. ecen, en efecto, a mí, atropellados i violentos; culpa es de .a le i, que no se acordó de que 8olo Dios puede Sier mnip otente, porque Dios solo es infalible, impa~ib]te é i pecable. Mi primer objeto, por última ez, lo re¡p it 1o, no ha sido censuraros, sino satisfaceroi~ man ifesfi:átnd01 os la positi,·a intervencion que habeis tenido en la publica cion del Día i de casi todo cuanto aquí se ha impr-esco. fi segundo objeto ha sido ofrecer a lt~. buena [té die m ·s ca-diputados a la próxima Lejislatura l as razomes rr¡u imperiosamente exijen la derogacion de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL . GRÁNÁDINO¡ APENDIOE. la siniestra lei. · Ya es t'i-eiisp~ó- ~e iiacerl~,' ántes de .que _- 1 el .lJ4b~o n~s enseñe a ~~!a· -~~n el · ~o.rror . que .debe El 1 número 17 del Granddino contendrá una enrta ttl inspirar. a cualq.ui~ra ciudii.~~no de un país que sin ella · 'nía, sobre 1~ situ.acion política de la N u e va Granada, teria libre. . . desdo la conquist<\ hasta la emancipacion i desde 1810 Miembro de la Cámar~· ·Je., esta provincia, tendríais., · 'hasta hoi, sobre la especie de cuestiones de qu43 hasta 'ntes que nadie, mi voto para Gobe,rnador:: pero, ,Pip~tado ahma¡ se ha o.cu¡)ado El Dia, i sobre la necesidad i urjen. al Congreso, Jamas por mi voto, jamas, ha~rá una lei que cia de abrir ya una diseusion pública sobre. materias mas os obligue a' continuar representan~o ~1 terrible cuanto 1 importantes i elevadas, discusion a quo el Grana(li'llO su inneceSario i odioSo papel' de D~spota.' atreve a convidarlo._ V uestr_o. amigo, • ~o•é B.,.e'61o caro~ I•r. J)• J . .i. CtJALLA.. t . ( ,. ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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El Granadino: periódico político i literario - N. 16

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Por: | Fecha: 12/11/1840

EI.4G • ... ' PERIODICO· POLITICO 1 LITEB;t.RIO. Oinn{6us ide1n. [ NUM. 6. 0 BOGOTA JUEVES 12 DE NOVIEMBRE DE 1840. TRIM. l. o ] EL GRANADINO. "Hemos llegado al punto en qne ya nada puede cirse i en que todo deb e hacerse." E 'Ü~ ha sido el notivo de la no-pu blica cion del GrJ.nad ino en los dos ' !timos juéves. Despues de haber estado haciendo, con tantos jóve. es compañeros ma , la guardia del parque de esta ciu­lad, al recibirse aquí la nueva de la e pl0ndida vic­toria de Buenavi ta, el que e. to escribe i un amigo suyo, el Dr. Ricardo Parra, recibieron de sus compañ -- ros de guardia la honrosa eomi :on de al ir al úrwuentro dd S:tl­vador de Bogotá, Coronel Neim, á esprcsarle la admira. cion i la gratitud que tod'os sentíamos por su hazaña i l pesar i la amarg ura que tod s e pcrimcntá.bamos por n herida. Ufc1no.' i or g- llo os con esto encargo, á. un tiempo tan li so 1jero i ta n tt·i te, los do s comisionados montamos á. caballo i nos alejamos de Bogot:t. Oh! c6mo e pres ar lo pro undos sentimientos que llenaban nuestros corazonc ·, cuando, solos en medio de la magnífica abana, en 1 ilencio que solo turbaba el uniforme i acel erado gal opo de nu _ .. ·tros caballos, nos sen. tíamos com perseguido ' por u a voz interior, incesa nt e i Rolemn e que no clccia: "¡ Va o á vrr a. .ira!" ¡ Cuantasrcftexione·,cu,nta a1 müacion, cuanta.justicia ~e cncerru.ban en este pensam ie to tan sencillamente cspresado! Vamos ;L ver á ai a era decir, vamos ú. ver á. aquel lwmbr prod .jwso qt e i mpre aparece en el mo­onto del peligro, 9u o siempre el aparece en la hora de la. rccom¡, cnsa. 1amo · á. rc r ú "'üira, era decir,. va.mo : ve· á 1 qu 1 hom :m~ . in cr nJar i 'nico que, no habiendo fund do lt.t inm ·nsa I pu tací or i obre la in trio-a, ni obre la ci e ncia n i so: m el nÚ! ne n, sino sobre la vir­tud, sobr<: una. vir t •Hl activa, fi cunrla, infatirTa1l c,. sobre una virtud, no de anac re ta si1 () de militar 1 de ciuda­dano, e encuentra. fuera del a C'af.nce do todo vituperio i de todo clojio, de todo vit uperi o, porque Neira de ningun vituperio se ha hecho digno, de todo clojio, porque nin. gun elo.jio es d ign o de I eira-Va.mos á vet á. Neim era d .... cir, v-runos á ver á. aqu el an iguo soldado cubierta de cicatrice , á aqu l antiguo patriot¡a cargado de trabajos, á aquel m.írtir vivo d2 la independencia i de la lib ertad, que nos hace pen ar con grr&io "n que hai una Provi­dencia. que es la única qu e en lat Eternirlad puede dig­namente recomp cn arlo--V amo .. ver á. Neira. era. dec :r, vamos á ver á aquel caudillo qu J de pu es de haber lu­cl ¿ado sin de can o contra. el esttra:njero qu3 pretendió tiranizar nue:::ttra patria, hoi ale~ de nuevo de su rot:ro para luchar contra la fA.ccion •que pretende anarqui­~ arla-Vam<>S á Yer 1 ·e ira erro. decir,. vs.tmos á ver á. iquel que cuando e¡;;~ facc·on enorgullecida está pr6. xitpa á. sooyu.garno ~, á aq•learno ,, ú a esirrarnos; C'Uando los gobernantes se aco!.>ardan,. e esconden, desaparecen, i · abandonan á los ciudadanos honra:cfos que e&taba.n en la obligacio ·1 de prot ejer; c1m ndo Ia pohlaC'ion misma. t4)da entera,. sintién lose irr d: rector, sin caudillo, i sin apoyo, en el mas profundo desaliento, ca si olvida s11 propio peligro i descuida su propia con servacion: e ntonc e~,. en esos dese..c;;perados momento', se presenta, i con sola su presencia 1 con sola su audacia, con solo u prcstijio con solo el entu ia mo que in pira, sin lo gob e rnante~ i casi á. de pecho de los gobernante , levanta en ma ·a esa poblacion, organ iza la re . i tenc:a, i derrota, i de·. barata, i amilana ú. la faccion ladrona i ase ~ ina. ¡ I todo esto enfermo i m:mando aun sangre de sus reciente · heridas ! i Qu é mas pu ede hac er un padre por sus hij os que lo que 1 eira ha hecho por su s conciudadano·? ¿Ni q•1é gratitud mayor ha debirlo jamas ningun pueblo á. ningun hombre que la que hoi debemos sus conciu­dadanos á. Neira? Tales eran las refl exion es que mi compañero i yo hacíamos al ac ercarnos á Buena vista. De camino íbamos preguntando ú todos lo que juzgú.bamo que pudiesen responderno : ''¿Dónde está. el coronel Neira? i Dünde po.lrcmos encontrar al coronel Neira? ¿Mucho nos falta para llegar al punto por donde viene el coronel Ne ira ?" En nu estra ansia de verlo, preguntábamos po1· él como preguntan lo pasajero por lá tierra, al capitan cuan. do ste al levRntar P. le ha dicho: "Hoi debemos ver las costas· de la patria. '' U na vez nos engañó nue tro des éo. Vimo. v~ir ú lo léjos una cama entoldada, que algunos campe ·i.hos traían en hombro . Pronto, al acercarnos apre urada monte; de. cubrimos dentro de la cama á un hom rct cuyú ro tro no di tin g uimo s por ten erlo vu lto a ia el otro lado. E e homhr venia, inm óvil, mudo, i p:uccia dormido ó muerto. "¿Quien viene en e ·a camn. '!" pre­gu~ tamo~ á alguno · que la prec edian á e bailo, "¿ cr:t el coronel cira ?"-"No señore , ,"no re -pondi ron, "c.· el alférez Ca!d eron, qu e ha ido grav menlc herido, ta.m. bien en la pi rna, como el coronel. " Calderon! cstQ nombre despertó en mi memoria una multitul de dnl. ces recuerdo i llenó mi corazon de tri tís imo. s nti .. mientos. Yo había conocido i tratado á. Calderon cn'tndo acompañé al coronel Franco en ·u e, pcdicion á V élez. Allí i entón <.:e , en la militar familiartda.d qu .... entre los do estableció nue ·tra s :tuacion, mo quedó derecho para dec i r que, si por su valor Caldcron ha nacido para la guerra, por su modestia i por la inaltemb~e dulzmrt de ·u carácter, Ca.lderon ha nacido para la. amistad. Pueden mi lectores imajinar cuan acerbo debió erme el espectáculo de mi buon amigo herido. Yo me acerqué para ver si lograba hacerme reconocer ele él. "Calderon! Calderon !" le grité,-" Calderon ! mi querido amigo Calderon !"-Ni una palabra me re pondiú, ni el ma lijero movimiento hizo que maniv .. stasc que me hub :e ·e e;> ido .•. "Viene desmayado," me dijeron lo conducto. res. Entónces nos apartamos de él, silenciosos i c'On . tornados i en breve Jo verdimo:) de vista. Pero despu~s encontramos á lo~ do. cientos pri&:onen . · hec!~os en el com'bate i qu3 de do en' dos ven.an para • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRANADINO. T~ogotú. Ü"trn::o, ú~pue, to en hace "', VE níu. d < rma-rnent 1ue con ellos e hnb:n coj1do. P co dcspues descubrimos el recuc.to del S::t tuario ... Qll ;. recuerdo i qu é contra. te ~ P co de pues de jamo· l camino real i ontram·:> o~ la vr!·e.da que lleva á Bucnavista. • ~1 momento se acercaba. D pue~• de haber galo­P'~~ do algunos minuto mac:, habienJo c-r ido oir ú lo 1 !jo.; vozes de hombres i relinchos de ca1 :1l1o alzamcs lo.· ojos i di vi. amo un tropel de J nte q;¡e acia no­Hotro:: l 'e encaminaln.. En medio del j n tio alz:tbase una cama entoldada . emej nte ;l aquella n q 1c vimo {L ('a!deron. Alli \'Cnín. el hcron . e" ·c:Lban!o algunos de los valientes que en la peléa lo habían acompañado; i jentcs de la capital que habían aondido {t fl cilitarlo i a.::Jistirlo; entre ello se veían alguno e tranjero-, ca i todos inglese • Nosotros. do ninados de una emocion straordinaria, nos aproximamos i olicitamo · hablarl . L::> q e le dijimos e tuvo probablemontc m.tl cspre ado pero sí a eguro que e t\,1vo prufnndanmnte entido. "Decid á. la compañia de la U nion, (*) nos respondió, "que la poca san 0 re· qnc me queda estoi pronto ú derramarla hasta le.. última gota en defensa de mi patria i en o - teni10icnto de sus leyes. ''-M:s ojo se llenaron de lá. o-rimas á e tas ublimes e nanto sencillas palabra . Un :·c ntnnientoe ·pcrimcn't'• entúnccs que mi corazon, aunque ns:1co ya de pa ion , no conocm tod:1vía; yo había llor do de ternura, había llorado de amor, había1 llo. rado Je pe adumbrr, había llerado de frenesí; jamas ha ·ta entónccs había Horado de adm:racion. No re. cucrdQ hahr.r . entido nada semcjant á. lo que entónccs sentí, sino otra ocasion, hará un año, en presencta de una m gnífic:t E>stampa qne rcpre cntaha tL Napoleon difunto ~m H. nt:1 ''na; pero la peci • d admira. cion do!oro 'íl. qu sa, r"prc cutac·:o n me pro~lujo 1 ronto queJí1 de:van 'cida ai1tc el poder oc e ta rcficxion: i•EJ gr;:llldc hombr' en. a i nüJ n me CO!Ul1Ue\'e tnnto, n otra co a quo nn egoista con núm ':) n, tlll r b '1d"' <· n fortuna, 1 nn bandolero con corona"-1 eira ~ 1 ~rn. timi nt que tú m ha in pirado no ha sido amar. erado por ninguna r 'fle ·io n qu al adrnira1 t tr condl'nc. ~ 0 Habi~nclo cnmpli.do e n nu stra com]¡.;ion l Dr. l1 arra i ~ r<'grc ·amo ú BoO'otá, por cuya· cncia l acto in:1~n~ato por el cual e ha dejado {L la 1 T UC\ a (~ranada viva en e l seno la ·erpicntP, i dr JJrofunrlas cnmbinacionP · militarf'. la contramarcha Í2.:JWmÍ11Íc. a por la cual ú un j' rci t ven cid , ¡)IJ il:lll ¡'me, i <"< • i de arma~ le ha dejado un cli, nt ·ro pnra ·~­capar. e i uti'a. provincia ntera p·tra reha ·crs · ~ ¡Profunda combinaciones militar s unas romhinacio­n de las cualc, nada resulta~ Ah, ñor '::l j "'no ra le ! la profundidad ele cualqui ·r combinacion no ·e gradlla por 1 e fu rzo que cue ta ·ino por el resultado qnc pro. duc . La profunda combinac:on es la que produc un gran n' ultac\o. 1 I el gran r nlta:do de toda prof\wdn. combinacion militar ha de ser una ":ctoria ~ Porque, ·i hacemos ab ~ traccion de los resultado i solo con~·id ramo la combinacion en ·i mi ma, mas complicada i mas profunda on la comhmacione de cualqtti l'l mediano jugador de ajedrez que la · de muchos jenerales! Profundas combinacionr 1 1iE 1nr s Humo yo i llamamos todos, las del coronel Ncira · el connn .ante Vúrga , que con un puña<.lo (l" \'alientes d rrotan ú s:liscicn!os faccio os en Bucnavista , i les matan cien so1d 1-:los, i les cojen doscientos pris~onor s ! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ÉL GRANADINO: Pero no: no otros "·implc ciudad anos, no otros qu .... no tener:1 o obliga io d .... tener conocimientos mi!itarJ , i mucho méno-; cu:m'L por primera vez nos vem rs al frente del cnctlÍ ro i OÍtl os silvar una qu " otra b.t!n " nosotro" haremos mui mal en cen ·urar una· combinacione qu e no entenrlemo. , cuando al m i rno ·Le mpo mi!itarcs i ejércitos enteros;, que lus entienden, la c. t:ta bendiciendo i nla!Jando: i eso militares i e ·o' ejércitos so n Manuel Gonzá.le z isu jente, que alaban i be ndicen lo.~ profundas combinacione de Enemoc n e n el Socorro! I, por fin , e. a combinaciones no han sido tan profunda i pueden desc ribir se en cuatro palabras : per er1uir al enemigo in alcanzarlo, i mandar hacer alto i contramarchar cuando el per eguido volvía un inc::tante la cara á preguntar qu é le querían. Esto fu.S lo que sucedió en Enemocon, á. la vi ta del que c3to . erib i de sctecienta p ~ r onas ma : el enemigo, á. la ' 7 de la mañana, se detuvo á la salida del pueblo: i lo jcnerale Ortega i Vel ez , que dirijían las operaciona:', mandaron á. nue tra tropa hacer alto, i el alto ha durad ha sta las cuatro de la tarde ! I á In cuatro el la tn.rde, cuando ya hab1a seguri­• dad de que el e nemigo c. taba bien léjo , el ejército volvió ú poner.;-e c u m, rcha; i, para no adelantar e im prudentemente demasiado , u jorntt d de aquel día fué á . la hacH•nda de Su ·at;i que distará á lo ma tilla m dia lcr,. ua d Enemoc.on. I no · t ro~, qL h::t ·ta allí 1 acompaihuno'l, sa mism:t noch no. volvimo . ; porq ue p n visitar i cono ­ ·- r lo' pueblos del camino niugun· ne c{) ·i dad ten íamos de hacerlo co n toJa:) la. molestia· que se sufre en co:npaíiia d un jt: rcito. l ·o n no ·olros e volvieron to -1 s l0s cindn rlano s qtt , :1 e 'J j ~ r eilo iban; i , e \' oh·;l> <'! cotna wlnnte ·.írgn., i ~ volvió e l ·. ·cnadrou Funzr., i ,e vo!rirron ti)J ,.¡ los q11~ tenian alg ma ' quv hacrr qnc ir u r corr r l:t dcrn . ·tuda ' pro\·in ·ias d -1 T ortc·. Tal:! han ido lo: motivo· de la no nparicion de de nue tro deb er, apoyado en lo de eo. de mucho· i <' n la opinion de hombre de pe o i sabiduría, rc::lir á. VE. el nombramiento del Coronel Juan Jo é Neira para Secretario de la Guerra. Poner al lado del o-obierno un hombre de prestijio, enerjía, i · decision; moralizar el ejército; dar confianza á Jos patriotas, i o1 re t odo aterrar á lo enemigo ensalzando al ven-cedor de Buenavista: fueron los motivos políticos que r.o3 determ inaron á dar aquel paso. El pueblo entu­ia ta de esta capital, de eo o de manife tar su grati­tud al libertadQr de Bogotá', i por el in tinto de u pro · pia conservacion, nos acompañó en aque!!a_súplica i ú VE . le com:;ta la moderacion i re peto con q'le fu é dirij ida er hemo visto fijarla en la esqu i na~ la r nun ia eL, h S 3cretada eL la G J~r~·t h;cha por el S:. Jo- ~) M tria Q¡·t ga.; i VE. e halla di pne _to, á oir mL - .. tro: vot o· , dando el portafolio al b:mem §rito coron el N ira, pedimos, con el de recho qu e no.:s d't la con ti­tucion, que e admita dich.n. renuncia, porqu e todavía pueden obrar en toda su e tensiou los . 1l11dablcs ~fec ­to que no propu irnos. L :t herida del Sr. Co'·onel eirn, nunca ha sido un ob Uten!o para adopt ar aque1la medida, pues qu e u nmnbramiento solo, cumple lo fines que hemos indicado; i mucho ménos hoi que; por hallarse convaleciente, pu ede ayudar á VE . en el de . pacho. de lo negocios ma importante . Pero, i VE. no ha de hac er aqu el nombramiento, ó i el Sr. N e ira no r¡ui ies8 aceptar el d stino (aunque e perarno ~ que haga e te nuevo sacrificio en las ara de la patria;) tambienes nuestro de eo que el Sr. Or­teaa continuo en la secretaría. ~ No tratándo~·e de variar enteramente el gobicmo, i pe hiendo er el n u e o ecretar io para poco ' mese. , no e no pr enta un hombre qu e ocupe el lugar del coronel eira en las circun tancia actuale . , ni que r~em placc al eiior José Maria Ortega. Porque, si hien hcmo dicho i conocemo qn .., l eñor Ort gano e a bueno para mandar el ejército, le confe samos uficicnte capacidad para el de pacho de la ecretaría; i tiene adema para nosot ro · el mérito, q~e han ad­quirido poco. gobernante., de ha!}ersc comprorn ti do fran­camente i de de el prin cipio en la cau.·a del pueblo. Otro nombramiento nos pondría tal vr z en mano d un ignorante que emp ora 8 nu c tra sit uacion. o habi 'ndo , atendido nue~tra pr;uwra pet iciont tal vez . er:t desoída e ·ta r prc se ntacon; in embarao, la r olu ion que Lemos tomado d no omitir pa ·o algu­n qu .., cr amo conducente á. 1<~. alud de la patria, manifrsl. r á VE. qnc nne ·trn condu in. no e' 1 r ~uJ. iado de ignoble · antipatía ni del en tu ·ia smo producido p r 1 , ilvar de una ú otra haln, i ma: qur tolo probar ú lo· fa· ·io · s que, cual<>. f)ll icra que can nnc tras opi ­ni one· IJ brc 1 mérit do lo O'Obernant"s, jaru 't. hai d<'!':t~n cntr no ·ol ro cuando trata de · trn r el goí1icrno, son 1 moti,·o<; que no ~ impelen ú representar á VE. rn fa pr ('ll oea. i n, De VE. respefuo os se rvidores. Rafael Ríva llfejía.Jost1 Eusebio Caro-Ricardo de la Pm-ra. · Bo11o tá , • oviembre 11 de 1840 --o-- DESPACHO DEL INTERI OR I Rs. E 'TER ORES. Borrotá, 11 de novif'mbre de 1 40. Tan per uadido como el qu.c m.a .. se hall a el Viccpre-idcnte de la República de lo· mut tmportantes é inestima· bl servicio pre tados á. la acion por el ben emé rito co­ronel Juan Jo · Neira, digno por cierto i acreedor á las mas distin
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Por: | Fecha: 22/10/1840

·O .. PBBIODI C O POLIT.ICO·ILI'I.It&BIO. [ JUM . 5. 0 JUEVES 22 DE OCTUBRE DE 1 40. T R IM. 1. o ] POESIA. Dite surtout aux fih:; des nouveau~ preux Que j' ai chanté 1' arnour et 1' e pérance Pour con..::oler mon pays malheureux ! -Béranger.- ¡ADIOS! J!"a.re thee well-and if for e ver Still for ever, fare thee well! Ev n though u1lforgiving, never ' ain. t thee ·hall rny heart rebel! I . --By ron-- Oh! mil vece·, pen ' ando en este instant )e preci a í :final eparacion, En láarima baño e mi semblante l a ustado tembló mi eorazon ! Hoi llega al fin,-al :fin no eparamo ' D l mundo abierto, que me llama á í, Bajo la. pu rta junto. aun cstamo ; ¡ Por ez po trcra te contemp.lo á tí ! ¿ unca á verno ni hablarno volveremos ! 1 tra vez! ¡un in tan te i nada mas! Ah! en 1 eno de Dios no uniremo ! -I para icmpre!-mas aqui jama ! ¡ Dulé horas pa ada á tu lado, En que tu voz mi alma fecundó, "n que fu1 comprendido, adivinado, mado casi ••• . todo se acabó ! ¿Quien volv rme podrá. lo que en ti pi rdo '1 ¿E u mí tu falta quien uplir podrá 1 'uando ni ·é i tu t tal recuerdo Torcedor 6. con uelo me sera. ! Ah! solo é que el bien por que yo clamo Bajo mi mano nunca yo tendré Que no amé nunca como tt tí te amo, 1' que nunca sufrí cual sufriré! II Diez aiio · ha •• • • cuando mi solo amigo e 'Ó obre la tierra de exi tir, La esperanza llevándose con igo Vejándome la nada en porvenir •• •• Yo pequeñuelo entónces aun me hallaba, .::,n cicatrice nuevo el corazon, J entre mi alma apéna clareaba E..,a fune ta luz de la razon •••• l aquel precioso amigo q ue perdía, virtud, su talento, su bondad, en todo u alor yo conocía, la inmcn a e ten ion de mi horfandad • ••• I mi dolor, empero, fué locura Que en su grandeza á mí me orprendió : un hoi de l golpe la impresion me dura, E irá conmigo m ientras viva yo! I hora, que no soi niño i que soi hombre, Hora que é lo que es el mal i el bien, Cuando de amor entiendo el dulce nombre, ¡Es fuerza darte adios á tí tambien ! tí que amo, á tí que é q11ien ere , Que entera te ha comunicado á mí, E epcion entre todas las mujere , A tí, Dclina, adio tambien á tí! III Ad.ios á tí ! •••• Cuando e ta negl'a idóa. E ·té cumplida en su indecible horror, Cuando en l cielo o curecer e véa El luminar de mi postrer amor, I · en su lugar e crito quede, un ca ! I me envuelva la noche i soledad, I ienta mi alma su existencia trunca Sin tí, Dclina, u mejor mitad •••• ¡ Curi rá de e a vida 1 olo dia. Que ya pueda alegrar mi corazon, ino aquel en que ce mi aaonía I á Dios devuelva u fune to don! I cuando tú, quiza en otros brazos, in dolor, sin pcsnr, in inquietud, manto, amada, envuelta n ro o lazo , I en pleno sol, .i en plena juventud; Oicras de muerte un caso de dichado, I una campana fúnebre jcmir I oigas un nombre, eJ nombre ya olvidado Que dabas al que acabe de morir ! • • •. Oh ! dame entóncc un recuerdo amigo! El que e otorga á todo el que no es ma , El q e e otorga á e traño .i á enemigo, I que negara olo Satana ! IV Los años Yolarán sobre mi huc a; I por iglos en ella dorm iré •••• I al :fin se cumplirá la gran prome a, 1 ante mi J uez con los domas vendré ! Mas yo, la humana inmen a muchedumbre Cortando aprisa, olo iré á bu car La faz mejor, los ojo de ma lumbre, El cr ma bello, i rna capaz de amar ! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 20' ÉL GRANADINO .. 1, cua do ya la hubiere al fin hallado, .Juntos saldremos acia el Juez los dos: l ante el concurso, mudo i asombrado, Así diré resueltamente á Dios: ' ¡ Esta mujer á m~ me pertenece ! "Es la mujer que amó· mi juventud ! "-Ya· estoi juzgado,-todo lo merece " Quien tanto amó, mi amor es mi virtud ! " " N o pido mas: mi cielo solo es ella ! -~"" "El que se atreva véngala á pedir! "Delina es esta •••• sí; la sola estrella ' Que alumbrará mi eterno porvenir ! " Así diré: i oiras lo que has oído Ante los hombres, i ánjeles, i Dios. -Ahora mi amor, si puedes, dá al olvido •. ¡Guárdame el tuyo para entonce!-Adios! r-·· LA HE VUELTO A VER! I Sin verla un año entero Corrido pues había: Un año de agonía Año de maldicion ! I su imájen empero Do quier me perseguía; 1 al verla así sentía Temblar mi corazon! ¡Recuerdo dulce i triste Del tiempo que ha volado! ¡Del tiempo fortunado Que nunca volverá! De preciar lo que existe, Tal es la lei del hado •••• ¡I llorar lo pasado I ansiar lo bue será! Si el hombre mi erable Lo que P!nta en su mente, Cual lo llora ó presiente, Pudiera conseguir! •••• .:A Mas tanto bien no es dable: El mal siempre presente! La dicha siempre ausente, Pasada ó por venir! 1 el hombre •••• ó desconsuelo! Va andando ·de contino, 1 á todo, peregrino, Saluda i dice adios! Por eso inmoble el Cielo, -¡Magnífico destino!- Al fin de su camino Le puso al hombre Dios! II Así pensaba yo pensando en· ella: I de , mis ojos lágrimas corrían, 1 mil recuerdos entre mí nacían De luz, de vida, de placer, de amor! Como de noche alguna aislada estrella. Luce remota, en cielo inmenso ~ vago, I empero, abajo, acá la pinta un lago •••• Tal ella, ausente, estaba en mí dolor ! Sobre su. faz cual. una leve gasa, Pálido el tiempó echaba su tiniebla, Cua~ lcr indecisa·,. raia, i dulce niebla Que en-las mañanas cubre Cielo i mar ! Y a en lo~ · altos balcones de su casa; Y a en su sofá, tendiéndome la mano, Y a, junto á mí, sentada á su piano, Un mundo haciendo dél desencerrar t. . ¡ 1 todo ·ausente i· para- mí pet:dido ! ¡ I, cual los nombres quedan• en la historia, Todo existente solo en mi memoria ! ¡ 1 no- pensar. volver á verla mas! Ella r que amor, virtud, beldad, ha sido ! Ella! que inspira amor, virtud, ternura ! Ella! de Dios imájen viva i pura! •••. ¡Entre ella i yo la odiosa voz, Jamas! ;: ,__.¡ "lamas! •••• Oh, no !-La habré de ver hoi mismo " OJ1 ! la veré ! mi amor direlc intenso, " Aquel amor, fogoso, estraño, inmenso, " ·Que hace bullir mi sangre de español ! " De despecho en un largo parasismo, Hoi tal pensé;-i hoi mismo ácia su puerta Me dirijí;-llegué;-la hallé entreabierta; -I entré por, ella al irse á Ocaso el Sol ! III ¡ Cómo espresar pudiera Las hondas sensaciones Que mis viejas pasiones Despertaron en mí, Al ver, cual antea viera, Los patio , los balcones, Los mismos barandones Que en otro tiempo ví! Desierto todo estaba •••• , 1 todo silencioso •••• I tan solo, medroso, De mis pies el rumor Confuso resonaba, Al yo cruzar ansioso El jiro tortuoso Del largo corredor. Del corredor enfrente Su estancia se veía •••• Llegué. al umbral •••• ¡ un dia Allí la conocí ! 1 sudaba mi frente, 1 mi seno latía ..... -¡ Allí verla debía !-­Entré •••• , - la ví ! la ví m La misma sí que antes, ~ misma que amé tanto; La misma •••• el mismo encanto Pintándose en su faz ! ¡_De amor dulces instantesl ·-:.., •J.~' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRANADINO'. ¡.De amor ~rdiente llanto ! -¡ Casi me causa espanto De dicha· el ser: capaz~ f·V Es media: noche: la· ciudad dormida Lejbs de mí i á mi .derecha yace; "I el aunf frla de los montes hace Mi~ miembros i mis dientes tiritar ••••. {\a gran sabana, lóbrega, estendida, Mirp á mis piés,-arriba las estrellas; 1 e~' Occidente algunas vagas huellas Que ha dejado la luna al tmsmontar.~ .•••. ~a he vuelto á ver !-hoi otra vez · la he visto !1 -~as esta vez no ya. por vez postrera; Que hasta el instante mismo en que yo muer~r, . Toaos los días volveré á sus piés ! c1:omo el Ermita vive al pié del Cristo, . Mi vida entera pasará á su lado: ¡ Eha, presente,. porvenir, pasado, Ell~ en el mundo mi ánjel guarda es! ~ hai objecion,. ni estorbot ni reparo! Ah nada importa mi tenaz desdicha! El es mi fin! ella es la misma dicha! I y la he visto, i quiero ser feliz! as yo feliz! •••• Feliz, feliz nn Caro ! Ha una maldicion contra mi raza, Q~ en su anatema á todos nos abraza, I c~cribe en nuestras frentes, Infeliz.! r es cierto •••.• i no por eso desespero •••• Mi padre solo amarme supo en vida: Despues acá, jamas correspondida Hallé de amor mi gran necesidad ! l nada importa, i siempre en Dios espero ! Ella por fin será por siempre m_ia ! . Mi amor i el suyo habrán de unuse un dta; .,-¡ Si el tiempo no, será la eternidad ! PROPOSICION DE MATRIMONIO. 1 Despues de tantos negros desengaños Q.ue ya sufrí,~e tanto amarg~ lloro,­De tantos males, cuya cuenta Ignoro, Que desde niño me han envuelto á mí; -Cual la esperanza al fin de nuestros años, Cual el consuelo al fin de la desdicha, Astro de amor !-imájen de la dicha ! Hurí del Cielo !-te he encontrado á tí ! ¡ 1 tú no sabes cómo yo te amo ! Oh ! mas que patria, amigos, deudos, madre ! Mas que la sombra misma de mi padre! Mas que la gloria, el mand~, i el sabe¡: ! Por tí daría de laurel m1 ramo, Por tí daría nombre i apellido, Por tí daría cuanto soi i he sido, .Por tí datía cuanto pue~o ser. 1 Aí 1 i ese amor tan vasto i noble, empero, No ll~na mas de mi alma el gran vacío, Que el cauce seco de un inmenso rió Puede llenar del campo un vil raudal ! . .! Amarte mas, amándote, yo quiero; Que siento en mí que ~mnrte mas podría: : Mas dicho está que al e · lend.or del Cia Jamas aquí saldrá mi amor total ! Es que finito i flaco · el homhr:tfnace, 1 del fastidio nada lo preserva~ Es que sin duda! al' hoitibte· Díos reserva Para otro mundo i otro ser mejor ! Es que en la: tierra nada satisface, Ni cosa alguna aquí se vé completa: Ni el ruego á Dios-ni el canto del Poeta­Ni el mal ni el bien !-ni el odio ni ~~ amor ! u El hombre es una lámpara apagada. T6da.: su luz se la· dará la muérte, 1 un nuevo nombre, i una nueva suerte, 1 un nuevo ser,-¡ demonio 6 serafin ! Al alma el tiempo tiene aqui tápada: La eternidad del tiempo rompe el velo •••• La eternidad !:-O Dios !'¡Infierno i Cielo ! -Odio i amor completos i sin fin ·! Odio i amor !-Del gran linaje humano, Que· viejo cubre desde Adan la tierra, Cad.a individuo el signo oculto encúerra Del mal ó el bien,~e Satanas ó Dios! De eternidad al lóbrego Oceal}o Llega el instante en que las v.élas tiende: Lo q.ue es, entónces súbito coÚÍprende. 1 al barro vil por siempre dice adios! Tanta verdad que hoi duda, teme, espera; Tantos, oscuros, hondos pensamientos; Tantos inquietos, vago sentimientos: El hombre entónces faz á faz va á ver ! Sin nube ya ni incómoda barrera, El justo entónces se verá así mi mo; De Dios entonce el grande, eterno abismo, Su corazon podrá satisfacer! Oh! tú de Dios impreso el signo llevas En tu voz, tu mirada, tu sonrisa; 1 en lo que hoi eres, débil, se divi a Toda la luz que entonce habras de dar! Entonce!-En mí de amor potencia nueva ! En tí perfecta tu beldad hoi trunca! -Hermosa tú, i hermosa mas que nunca! ¡Amante yo, cual hoi quisiera amar! III Oh! ¡qué me importa,'"J>ues, que aquí i ahora El cetro del destino no.s aparte, Si en otro tiempo, al fin, i en otra parte Me darás tanto i mas que puedes hoi! · qué me importa que #por una hora ser de algun rival mas li to, tendrá lo que él en tí no ha vi to, que yo ví!-lo que esperando e..stoi! i Qué le darás? .••• -No mas que lo que tienes: Todo tu amor,-¡amor perecedero! / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRANADINO. Tt ro · lru he rno.:;o, a.nj<.Jico. hechicero ..•• -P ro qu e al tln habrá de envejecer! l :td a mas! i ma no son . us biene ! -t; · m ujer-de pue sera arcánjel: Oh! ¡q ue yo tenp-a para s·empre el únjel, l él ten ·a aquí c1en años la mujer! D a le a qu í, pues, tu amor, tu t-;, tu nombre ; n te aquí con él en firme lazo; T u primer be o, tu primer abrazo! D ' lo todo !-la esperanza á mí ! Oh! la peranza! el olo bien del hombre t Del p bre, el tri te, el viejo, sola amiga ! <¿ne á lo presente lo futuro liga, I hace bajar el Cielo al mundo así ! Ah ! no me robes este dulce sueño, Que hoi mi horfandad alegra i mi abandono! ¡ D"me que allá, i al pié del santo trono, Tendremo juntos un lugar los dos! ¡Dime que allá ~eré esclu ivo dueño De cuanto el Padre á tí te predestina ! Qne allá, por iempre, para tí, Delina, Scrt') el primero yo despues de Dio ! --o-- Dl F'fCULTAD DE ESCRIBIR EN LA PRESENTE CRISIS. E s lúne , e de noche; lo rel ~ e de l ciudad aca· han de hacer sonar la una de la mañana; el jué ves tempran debe salir el 5. 0 número del rn.nadino, i l Re dactor nada tiene e Cl·ito, n ada tiene pre1 ara o. Porque es tanto. la dificultad que ncuentra pnra 1. ·cr ihi r , que, á no &er por 1 'OI m ne c omprorni que para con el público 1 a contraído, almn donaría desde te n ú m ero una publicn.cion qu e á ce · no sabe n ve r. d:td como continuar. ¿ ~ ' brc quG e cribir ahora en efecto? 'i nos halUcemo en un tiempo de calma, en un t ie m po semejante á aquello · creno, tiempos de 1 3 :'t 1 !3 , en que toda las materias podian pr se ntar m terés i encontrar lector ··, para exitar la aten ion del público, si es ve rdad que iempre te ndría que luchar d Redactor del Granadno, contra la dificultad . nn.ci. das de la de proporcion ontre la macrnitud de la m. pr sa i ln. pequeñez del escritor, á l~ ménos tamuien es verdad que e a sola ería la d · ficultad de la publi­cacion, i que, siéndole e clusivamente per ·onal, no sería dificultad para ningun otro. :\las cuando la dificultad es jeneral, comun á todo , e uando previene no olo del e critor pequeño en cuales. quiera circunstancia , sino de las circunstancin.s grandes para cun.lquier escritor, la dificultad de escribir entúnces , !mee tan grande cuanto puede serlo, es ca i in uperable. De cuantas materia puede ocupar e la intelijencia humana, ahora para no otros solo hai una que pueda interesarno ... , i de e a nada puede decirse de nuevo i que todo el mundo no sepa. La fa.ccion de Patria está amenazando la ~pital; todo el mundo siente que e te negro drn.ma que se no~ c:->tá r pre entando i en que no otro mismos somos t0do~ · dore , se aproxima aceleradamente al desenlace; se de enlace no puede rqénos que s e r sangri e :;t(. ; cada indiv>duo presiento con · obre alto que se ó ~cr·:: . el dia en qu<.· habrá de resolver á e cojer entr0 . ·N acrificador ó ::;e r víctima: i en esta conaoja, en :•ta inquietud, . en e ta incertidumbr , ¿como puede pr< 11 • ter e el scritor que el público se ocupe de él CY.::1.ll\~u cada uno tiene que ocupar e esclu .ivamente de r.:í mismo? ¿cómo puede prometerse que e atienda á . LJ ... pensamientos, cuando el pueblo entero está ab orto i · distraído en un solo pensamiento? ¿cómo puede pro. meter e que se e cuche u débil voz, cuando cada llll• · . solo escucha la voz interior i ternero a que en el fond1 , de su corazon le pregunta: "¿Qué será de nosotm ' ¿ Qué serú de mí ? " Literatura, poesia, política, ciencias, artes; esh1. materias de intcres jeneral i permanente, on las única'-' que si.n repetícioncs puedan de arrollarse hasta donde• s quiera, la únicas de que pueda vivir por mucho tiempo un periódico, las únicas que puedan procurar instruccion sólida i entretenimiento variado al público, i honor i eel · bridad -' un Redactor. Por que las ocurrencias nacida.· de circunstancias pasajeras i lo juicios formados sobr caractere individualc ·, son fuentes de publicacion qu e demasiado pronto se agotan, i de las cuales nn.dn. uede sacarse de nuevo, cuando ya una vez e ha ocurrido (t ella . i Qué se puede decir en efecto, . á los seño1 s el la opo icion sobre la conducta pública que en e to. últimos año han ob ~ m·vado? Lo que inumerables.ocn­sione se les ha dicho: q\le sa conducta es indigna i abominable para toc1a per ona de honor i de principio . 1 ¿ qué e saca de estas insulsas repeticiones ? Qu · el pítblico se cansa sin que por ello esos empedernido~ hombre Sv arrepientan ni se corr;jan. Es preciso pues, para poder escribir sin repetir . volv r á las materia de int rés jeneral i permanente. Pero en nuestro. actual ituacion, en que nn.di tú para meditar argumentos ni admirar imájen , habla : de tales materia es e poner · á no ·er aceptado JH atendido. Cuando á un hombre con un miembro gangr nado~ se le ha anunciado ya por el cirujn.ao que s nece ­sario amputár elo, añadi6ndo1e que la peljgrosa opera­cion puede co tarle la vida, i advirtiéndole que prepar · su testamento i que haga su confi ion, porque e ~li : próxima la hora en que so va á decidir definitivamente de su de. tino; e e hombre con tal anuncio i despuc. · de tal advertencia, i tará por ventura mui dispue ·t (' á leer libros ue lo in truyan i á escuchar conver n. cioncs que lo di traig n ? " Pronto estaré sano ó me hallaré difunto: ' i , es la idea, la prcocupacion que no puede a.bandonnr ú ese miserable, el punto fijo entorno del cual totl(J su pen amiento está. sin cesar dando vuelta. Dos p 'r. sonas no mas. pueden ser atendidas por él entónccs, l1 ~ dos personas que pueden hablarle de porvenir i qui. tarJe 6 darle espern.nzas: el cirujano· i el confe or. 1 esta es nuestra actual ituacion i quienes de l'n hablar ahora no on los escritores, son los gobernante~ ;. no el Redactor del Granadino sino el Vice-pre incnf( · . de la N u e va Granada. ¿Qué pudiera decir ahora el Redactor del Granadino; Hemos llegado a~ · puntO- en que ya . nada. puede decir se . i en que todO> debe hacerse. En vano se ajitaría i rujjría entre las columnas o . , su periódico como, el leon entre las , barras de ::;· t Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRANADINO. jáula; su aj.itacioa i su . rujidos ser' a.n impotentes i de 'nada serv'rían para ·curar á. la patria de s u gangr
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Granadino: periódico político i literario - N. 5

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El Nacional - N. 27

Por: | Fecha: 02/12/1848

~ogota ~áúabo 2 be bícítmure be ~848 . Este periódico sale todos los sáhados; se ven~e en 7a tienda del Seño'}' Ju,an Ga?'cia, plaza de Bolwar. 'Etfnlt~tte 5. ~úmetO 27. Se admiten ?'emitidos que tengan porobjeto la utilidad Diciembre. pública en cualquier 'ramo, con tal de que no ~ontengan petrsonalidades y estén escritos Co% decencut, deben dirijirse á los Editores libres de porte. 2 S ub. Sta. B i ,Jütna virgen. Cién·an.se las '¡¡elaciones. Los avisos y Ot1'OS escritcs de interes personal, se insertarán pagando la cuota en que el interesado con­venga con el impresO?', que en todo caso se?·á moderada. 3 Dom,. 1.° de Adviento. San F/ancisw J avier confesor. Cuarto creciente á las 2 y 25 11únutos de la taTete en A 'r·tes. 4 LúA, ta. BÚ1'ba1'a vi/gen martir. !i;USCRICION. 5 jlfrut. San Sabas abad. Por un año 'IJ~~nte reales PO?' t1'imestre cinco 1·eales. 6 l VIiérc. San Nicolas de B ari. 7 Ju.cv. San Ambrosio obúpn docto?'. - Cada número melA' ¿o 1·eal. ~_ .. -~­( Continuacion) . X. REFORMAS POLÍT[CAS y ADMINISTRATIVAS. Es de notar que el consejo ó cuerpo municipa1 deliberante, aebe en su primera instalacion ser n?m­brado por el mismo Papa; escepto los cuat~o ~lpU­tados para representar á los. c~er pos e~le~láshcos, lugares píos y otros estableCllTIlentos publlcos, .los cuales serán nombrados,mitad por el Cardenal Vica­rio, mitad por la autoridad gubernativa. , De suerte que en la primera instalacion todo esta en manos del Pontífice. En lo sncesivo el nombramiento de los miembros será hecho por el mismo Consejo, ó bien en el modo que se estaulecerá por las ~uevas leyes sobre organizacion municipal, salva. slempre la aprobacion superior, á tenor de las leyes Jenerales. A mas de las precauciones que se toman con res­pecto á los elejibles, la presidencia del Cons~jo corresponde á la autoridad gubernativa; las reUnIO­nes ordinarias son tres al año; y no puede haber convocacion estraordinaria sino en los casos y en el modo que se practica en las otras m?nicipalidades del Estado, y cuando el Soberano .ql:uera. . . La majistratura Ó cuerpo mUnICIpal eJecutIvo, esta formado de un Senador, que es su cabeza, y de ocho conservadores: esta majistratura se deno­mina y constituye el Senado Romano.. ~I .Consejo nombra á la majistratura de entre los mdlviduos de su propio seno, con arreglo á las condicion.~s esta­blecidas en la lei; pero el Senador es escoJldo por el Papa sobre una terna que se le presenta de entre los consejeros de mas alto merito, de mayor renta, y de mas elevada condiciono En el motu propio se determinan las atribuciones de dichos cuerpos, y en ninguna de ellas se e~­cuentra nada de político. Todo es de pura adml­nistracion, en lo cual e·s regular obtenga no pocas ventajas Roma y su comarca. No se alcanza que es lo que se puede objetar á una medida que á una ciudad como Roma, la dota de un Ayuntamiento. El cuerpo verdaderamente político es el insti­tuido por el motu propio d~ 15 de octubre de 1847. Su nombre es C.onsulta d~ Stato. Este cuerpo no se parece en nada á los Congresos y Cámaras de otras partes: le podemos llamar en castellano Con­suZta de Estado: par~ dejarle u~ ~o,mbre caract~­rístico; aunque atendldas sus atn~uCl~nes nú habna inconveniente en darle la denommaclOn comu n de Consejo de Estado. He aquí las principales disposi-ciones. La Consu1ta de Estado se compone: 1.. De un Cardenal presidente, que toma el título de Cardenal presidente de 1a C:0nsulta de Esta?o.. 2.° De un Prelado Vice-presldente. 3.° De veIntIcuatro Con­sultores de Estado repartidos en el modo decretado ya esto es, cuatro por Roma y su comarca, dos po~ la provincia de Bolonia, y uno por cada una de las otras provincias.. .. . El número de los mdlvlduos, vetnte 'JI cuat7'o, es una poderosa garantía de que este cuerpo no ,deje~e. rará fácilmente en una asamblea revolUCIOnarIa. El nombramiento del Cardenal Pl esidenip, yel del Prelado Vice-presidente , pertenece á Su Santi­dad, igualmente es e1 Papa quien nombra á los Consultores, sobre ternas de candidato~ que man~:;l.n á la Secretaría de Estado los respectIVOS consejos provinciales por medio del presidente de la provin­cia. Estas ternas son formadas por los Consejos provinciales sobre otras tantas ternas qu~ l~s tras­miten los Consejos comunales de la provl~cla, y en cuya formacion se tOI?an muchas prec~~clOnes con respecto á las ~~ahdades de .los eleJ~bles: entr,e varios otros requIsItos se necesItan 30 anos cumplJ­dos v ser de recomendable conducta. El ofit'.io de Co~s~ltor de Estado dura cinco años, su renova­cion se hace por quintas partes .. en cada año. No hai inconveniente en ser reeleJldo, pero entre la seO'unda eleccion y la tercera, debe pasar al ménos o 8 Viér. F1EST,L La Concepcion de Nt.estra Sefiora Pat1ww de América. un quinquenio. Si un Consultor ue Estado en el tiempo de su eleC'cion no es empleado del Gobierno, y recibe despues un empl(~o, cesa inmediatamente de ser Consultor y hai lugar á nueva e leccion. La consulta de Estado se divide en secciones, y se reune ó en ella.s ó en junta jeneral: las sec­ciones son cuatro: primera, de Lejislacionj :egunda, de Hacienda; tercera, de Administracion interna, comercio, industria y agricultura; cuarta, fuerza armada, trabajos públicos, cárceles) casas de cor­reccion y de castigo. El Cardenal presidente, ó en su ausencia el vicepresidente, tomadas las órdenes del Soberano, distribuye al princi pio de cada año á los conductores en las secciones respec­tivas. Las juntas jenerales son presididas por el Cardenal Ó por el Prelado, cada seccion nombra su presidente particular, cuando algunas de estas tuvieren un asunto comun, pueden discutir y d eli­berar juntas, previa autorizacion del Cardenal ó del Prelado vicepresidente; y en este caso, la pre­sidencia de las secciones reun idas corresponde al Prelado. La consulta de E stado es instituida para coad­yuvar á la Administracion pública, y por 10 mismo sen! oida en los negQc' O' gubernativos de interes jeneral del Estado ó especial de una 6 mas provin­cias; en la formacion ó modifi acion de las leyes y reglamentos administrativos, en la creacion y amortizacion de la deuda, en el exámen de los presupuestos, de los aranceles, de los tratados de comercio y en la revision y reforma de la actual organizacion de los consejos comunales y provin­ciales. Las deliberaciones de la consulta son con­sultivas. La direccion de ellas pertenece al Cardenal Presidellte, quien determina y pone las cuestiones que se han de resolver. Cad3. miembro toma la palabra segun el órden de su asiento. N adie puede tomarla cuando no le corresponde, sino obtiene la autorizacion del Presidente. La mayoría J votos hace lejítima la deliberacion; en caso de empate, el voto del Presidente es deciSIVO. Hal un secretario jenera1, que atliste á las re u­niones jenerales de la cons ulta, y redacta el ·proce. o verbal en q ue se contienen los nombres de los consultores prese ntes, los negocios puestos á di:;­cusion, un estrado de las opiniones emitiJ as y los términos precisos de la liberacion. Los negocios discutidos tanto en junta jene l'al como en las sec­ciones, son ll evados al Consejo de ministros, y de allí, así el voto motivaJo de la cons ulta como de los ministros, con los respectivos procesos verbal es, son elevados á la conú deracion del Papa por ól'gano y con r elacion d el Cardenal secretario de EstaJo. El Pontífice se reserva consu ltar :í todo el ~olej io de Cardenales, siempre que vea que se trate de asuntos de interes mm g rave. Claro es qu e la dificu ltades que puede haber en una institucion semejante han de o frec~ rs e en su primera conv )cQ.cion: pues bie n, el gohi el'no pon­tificio, con esta mira, ha pues to un artí ulo que le deja en la mas ámplia libertad, dándole tiempo para tomar todns las prec a uciones ue juzgue nece­sarias: lo in conveni ntes que pudiera presentar la elecc ion estahleciJa en este mol u p ropio, se aplazan pa ra el mes ue octubre de 1849 pre viniéndose que los reunidos el 15 de novi erñbre d ~d presente año de l847 se mantend. l'án en ej ercicio hasta fin de octubre de 1849, en que tendrá lugar la primera eleccion y nombramiento de los nuevos consultores. La renovacion se hará por quintas partes, y PO?' sue1·te en el primer quinquf'nio: en seguida cada cual seguirá el turno segun la fecha de su propia eleccion. J unto á la consulta de Estado hai un cuerpo que se puede . mirar como un plantel de empleados públicos: estos son los que se llaman Oidores de la consulta de estado. Los hai de primera y de segunda clase: su número es solo de veinte y cuatro. Para aspirar al nombramiento de Oidor de segunda clase se necesita la edad de 21 años, y ser licenciado en filosofía 6 en derecho. El nombramiento peT-tenece al Sobe?'a'llo sobre ternas formadas por la consulta. Para ser nombrado Oidor de primera clase, se nect's ita haber desempeñado laudablemente <,1 oficio de Oidor de s~gunda, :í. lo ménos por dos años. Los de primera clase, tra nsc urridos cuatro años de servicio nunea interrumpido (en los cuales se cuentan los dos afios de Oidor de segllnda clase) si le hubieren eje rcido COl) exactitud, laboriosidad y huena conducta, ti "n en dert>cno á un empleo ú oficio corr espondiente á su edad, e periencia y disposiciones, debiendo ser preferidos á los d ma::; pretenJientes. Lo:,: Oidores serán repartidos en las secciones por el Cardenal Presidente ó el Prelado Vicepresidente. Los de primera cla e podrán ser facultados por los presid<:>ntes de las secciones para asistir á ellas, y aun ser nomurados relator s y secretarios de 1as mismas. No podrán tener este encargo los Oidores de segunJa clase, quienes son considerados como ausiJiares de los de primera. El oficio de Oidor es gratuito, debiendo servir para instruir á los jóvenes y hacerlos aptos para el bu n desempeño de los empleos gubernativos. La institucion de la consulta de Estado es un u10delo de sabiduría y prudencia. Se establ€:ce un conducto legal para qu suba áJa re'i n del gobi rno la influoncia de la opinion pública, y llegue á los oído del Soberano la vo?: de las necesidaces de los pueblos; pero se conserva íntegra, intacta la plena soberanía del Papa. Así lo consigna en varias partes el motu propio; así lo ha repetido el Pontífice en su alocucion á los consultores. Lo que en este como en otros actos se ha propuesto Pio IX, él mismo lo dic.e: "acercar mi pueblo á mi persona " para unirlo á mí, y conocer por mi mismo sus "necesidades y satisfacerlas .• _ .• A este fin he " reunido en derredor mio una consulta permanente " para oi?' su dictámell en mis soberanr:zs resol u­" cion s." No ha querido <.>1 Papa que sobre este particular queda~ e la menor duda; y así añade: "El que crea " otra cosa del concurso de este cuerpo, se equivoca " lltn cilísimo. Sí, en gran manera te engañará 1 "que en la cOllsulta piense ver sus propias utopia , " y el jérmen de una institGcion que es incowpa­" tihle con la soberanía pontilh·ia ." El Papa pn la misma alocucion habla con dig­nielad, pero con firm pza, contra" los que no ten iendo " nada que perder, aman los tI astornos y las sedi­" ciones, y abusan de las concesiones que se bacen," en 10 cual manifiesta conocer bien el terreno en que se halla. Si alguno insistiera, pues, sobre la posibilidad del abuso , no haria mas que repetir lo que Pio IX ha J icho ya; y 11 verdad que no seria gran oe:o.c llbrimiento el de anunciarnos que se inten­tará abusar. Hai previsiones que, por lo vulgares, no merecen tal nomure; y el manifestarlas con énfasis mereceria un dictado que no es preciso escriblr. Cuando se concede algo, nunca falta quien picie 1I1as; en la var;edad de los pensamientos, deseos, illtereses, ilus iones, pasiones, miserias, maldades de los hombre::;, es imposible gobernar dejándolos satis­fechos á todo:;; y por 10 mismo es imposible tambien, que cuando se hacen cambio~ no haya inquietud y ajitacion. Mas por esto, ¿ será preciso condenarse á no cambiar nada? En tal caso seria preciso condf>oar:o;e á un sistema completamente es tacio­nal'io; á uno de esos sistemas que tarde ó temprano disipa cual polvo el huracan de las revoluciones. En 10 tocante á la prensa. sabido es que la lei es sumamente cuerda; y para calmar los temores inspirados por el abuso, basta saber que el gobierno se ha reservado plena libertad de proceder como considere conveniente, por el mero hecho de con­servar la prévia censura. A pesar .de todo; es indudable que este sf'rá uno de los puntos que mas dificultades ofrezcan al gobierno pontificio; pero es preciso r esignarse á esas dificultades que nacen de la misma naturaleza de las cosa, y ver como se pueden disminuir los inconvenientes, ya que no sea dable destruirlos. El pensamiento y :;u espre- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. sion son cosas tan indefinibles, tan varias, toman tal diversidad de formas, que mui diticilmente se las somete á reglas. En esta parte, lo mas ~encillo es ahoO'al' toda palabra escrita, y reservarse el gobiern~ para sí solo el der~cho de hablar por medio de un periódico oficial; i pero ah! que lo mas sen­cillo no es siempre lo mas discreto, y sobre todo lo mas durable. En la inmensa espansiun, en la fuerza que han tomado las ideas en las sociedades modernas, cuando todo el mundo h'e, y razona, y disputa y alaba, y censura, el privilejio esclusivo de los go­biernos en materia de escribir sobre los asuntos públicos, es una empresa hurto difícil: este pl'ivi­lejio podrá ser, si se quiere, una cosa exelente, pero ello es que exis te ya en pocas partes del mllnJo; y que está amenazado de desaparecer en to~as. Si alo-uno pretendiere que solo en eso::; pocos pal es hai ;'erdadera prudenc ia, que en todos lus demas se yerra, se podria replicar que ~sto equi.y.ale á espedir á la mayor parte de las naciones CIV Ihzadas el título de imprudentes; lo cual, á ruas de ser bastante atrevido,es del todo inútil: el jénero humano sigue su camino, sin cuidarse mucho ue protestas impotentes. XI. LA REFORMA, ¿ DEJENERARÁ EN F-EVOLUCIO:-l? La política de Pio IX no puede atribuirse á escesivo candor, si no se quiere que esta palabra signifique candorosa cortedad: creer que ~l Papa no haya previsto la ajitacion que se ha manifestado en Roma y en toua la Italia, mayormente cuando este hecho se presentó desde la inauguracion de ~u pontificado, seria hacerle ciego, pues .que no hab~]a vist lo que estaba delante de sus oJ.os. ~del?a~ , fuera necesario suponer igualmente cIegO.:l a GIZZl, á Ferreti, á cuantos Card ~ nales, prel",dos y demas personas notables han influido en la nueva direcc.ion de Jos negocios. Suponer que no se h.an previsto los riesgos que esta ajitacion trae con sigo, cuando esta prevision es tan fácil, tan óbvia, tan .vulgar, es imajinar 'e que en Roma se sabe mUl poco en este punto; y precisamente en materia de tneSl~r~, de prevision, de circunspeccion, siempre ha SIUO citada la corte de Roma con singular modelo: sus enemilTos la llaman refinadamente astuta; los hombres i~parciales, prudente y previo ora. ¿ Solo ahora habria perdido de re-pen te la vista, y no veria lo que todos vemos? Rai argumentos que por probar demaciado no prueban nada.-¡ N o conoce el Papa, dirá alguno, lo que de ahí ~ueu e resultar?-¿ r () conoce usted, le responde¡'emos, que cuando usted lo conoce, debe haberlo. con o~~do el Papa? ! Pero es candoroso! ••• - ¿ Que slgl1lhca esta palabra? ¿ Que ti ~ ne candor sin prudencia? Si esto significa, dl'gase que el Papa es un hombre de buena voluntad y de esca. as luces; que lo mismo son sus consejpros; y que no siendo el Pontífice un hombre nuevo, sino conociJo de ante­IDdno por los altos puestos que habia ocup~~o en la Iglesia, fué bien imprudente el S~cro ColeJ.IO, que, en tiempos tan azarosos, t>n. Circunstancias tan críticas, se fijó con tal espontaneidad, con ta{)~a prontitud, en la persona del Ca)'(len~l Mastal­Ferreti, para. elevarlo al Sumo Pontl?Ca?o. ¿ Se cree que la mayoría de los subdItos del Papa están en el órden, ó no? Si lo segundo, . se declara que el Papa reina sobre un pueblo de qUien no puede recabar obeuiencia sino por meJio de la tuerza; si lo primero, entónces ¿ por qué hemos de desesperar de que el Papa, apoyado l~n esta mayoría, uniéndola intimamente á su persona, pucda . llevar á cabo prudentes reformas s in trastornar el Estade> ni menoscahar su autoridad soberana? Hai dificultades., hai peligros, ci ertam ente; hai revoltosos que procurán abusar, f'S induJalJlej pero el Gobierno Pontificio tiene muchos y pouerosos elementos de qué disponer; y el medio seguro de oprovecharlos es darles él propio la direccion que convenga segun las necesidades de los ti empos. El gubi t~ rno pontificio, al arrostrar las dificultades, habrá contado con los recursos que tiene para vencerlas; al dar el impulso, habrá medido las fuerzas de que dispone para mouerarl e; al prever las tentativas de los malévolos para estraviar la opinion, habrá reflexionado sobre los medios de evitar el estravío ilustránuolo y rectificándola. En Roma, como en todas partes, se ajitarán los perturbadores,pero aquella capital y todos los estados pontificios, á lilas de la afeccion especialísima que profesan á los Papas, tienen un interes propio y muí grande, en oponerse á proyectos insensatos que se encaminen á destruir la soberanía temporal del P ontífice, ó entregarla á merced de los anarquis­tas. ¿ Qué seria la ciudad de Roma si le faltase la soberanía del Papa? Abandonaua á la ambicion y á la codicia de los aventureros de todos los paises, Iloraria bien pronto con lágrimas de sangre la caída de su autoridad paternal, á euya sombra ha vivido durante tantos siglos. La separacion entre la potestad temporal y la espiritual, como existe en ?tras partes, es un sueño Irrealizable en los estados pontificios: tal es la fuerza de las -cosas, que el dja en que una revolucion destruyese la soberanía temporal del Papa, este quedaría reducino ó al cautiv t'rio ó á la proscripcíon. Creer que en Roma es posible un Papa ejerciendo s01a- EL NACIONAL. mente las funciones de Pontífice, á la vista de un principe ó de un senado encargado. de! Gobierno temporal, es desconocer completamente la naturaleza del húJnbre y de la sociedad,- es olvidar la constante marcha de los acontecimientos humanos. En todos los paise;; del m undo, un rei destronado es un rei cautivo ó proscripto: UD rei destrolJado, en completa libertad en su propio pai , e,n vista de su sucesor, es un imposible; pue. bien, mas imposible fuera todavía en Roma un Papa ej 'rciendo libremente las funciones dE:'1 snpremo p(\lltlficado, estenJiendo su autoridad sobre la l~lesia universal, recibiel,do los homenajes de todo el 6rbe católico, y esté Papa rodeado del Sacro Colejio, rou t'aJo de las congregaciones, rodeado de las instituciones indispensables para ]a es pedicion de los ne~oc ios eclesiásticos, en presencia de un Gobiorno que acabára de levantarse sobre las ruinas de la autoridad temporal de la Santa Sede. Esto es un imposihle que se conoce á primera vista, que se siente, y que produce la certeza de que un Papa destronado seria un Papa cautivo ó proscripto. LOS REPUBLICANOS. Obra escrita en francés por Alejandro Weill. CAPíTULO V. La razon no ha sido necesaria al homb ~e para elejir entre un bien y un mal diversos y aislauos el uno del otro: el instinto ha bastado. Dios ha dado la razon al hombre, su representante en la tierra, para que en toda cosa discit>rna el mal en el bien mismo, purque el mal se halla en todas partes alIado del bien . No hai bien alguno en esta vida que no uejenere en mal por el abuso, por el esceso, por la falta de aplicacion y de organizacion. El abuso de la luz es el incendio. El abuso de la relijion es el fanatismo. Los zelos son el abus0 del amor. El arma n.ol'tifera es el abuso del fierro, tan útil á la sociedad. La filosofl3o tiene su abuso, que es la duda, y el abuso de la palabra se llama c&lumnia, injuria, nece­dad y fastidio. Nada es pues absoluto sobre la tierra, ni el bien ni el mal. Solo Dios es el bien absoluto. Y aun en esta parte existe el dia blo, especie de dios en el mal. La razon debe trazar en todo una línea de demarcacion. Toda lei jeneral que se quede mas acá ue la línea, ó que la sobrepase, es una lei incom­pleta y fa.lsa. ToJa lei que cundene una cosa en lugar de di -cernir el bien ó el mal que pueda pro­ducir, es impía é injusta, porque aunque todo puede dejenerar en mal, en ninguna. parte existe un nlal absoluto. Sería ~ergonzoso preguntar si la libertad de la prensa es un mal ó un bien: importaria tanto como preguutar si la luz es un biPn. Pero así como la luz, la prensa tit>ne sus abusos. La libertad de imprenta, como todas lr.s libertaut's, consiste en el cambio de deberes con derechos. Miéntras mas li bre sea uno, tanto mas severo debe ser consigo mismo, porque solo puede llamarse verdaderame nte libre el que no es esclavo ni de sus preocupaciones ni de sus pasiones. i Qué se uiría de un propietario que se quejase contra el fuego y pidiese la abolicion, ó al rnénos la suprcsion de las luces, porque habia pt' ruido muchas casas llE'llas de materias combustibles, n un incen­dio ocasiunado por una luz, y activado por el viento? ¿ Qué se diria de un médico que mandase á su e nftrmo qUE' Sf' tapara las narices, temiendo que le diese romadizo? ¿ Qué se diria en fin de un hombre que por el temor de ser envenenado prefiriese no comer abso­lutamente ó ceñirse á una sola comida? Pues lo mismo ~ucE'de con respecto á la prensa. De que ella haya servido de fósforo y aun de tea para e l incendio de los esp íritlls de junio, incf'ndio favorecido por montones de materias inflamables, y activado por el viento de las barricadas df> febrero , no se deduce que sea preciso condenarla, enfre­narla, restrinJirla, aniquilarla en fin, pues en este caso el remedio seria peor que el mismo mal. D esue luego toda medida tomada con intencion de herir al poder de la pren."a en lugar de atacar solamen te los abusos, es vana é ineficaz. Si la libe rtad de pensar, de e. cribir y criticar pudiese ser condenada, nueslros antepasados, que en materia de autoridad eran mas fuertes que noso­tros, nos habrian ahorr:'.Jo el trabajo. La prensa, en cuanto á que representa la idea, se asemeja á un gallo que á media noche anuncia el dia. Bien pueden torcerle el pescuezo á la una; mas no por eso dejará de aparecer el día anunciado. T.odo Gobierno que declara no poder gobernar con la libertad de la prensa, es un Gobierno débil é impotente, que tarde ó temprano caerá con ella ó sin ella. Si C-~rlos X hubiese escuchado á la pl'ensa en lugar de combatirla, no habría tenido lugar la revo­lucion de julio. Si Luis Felipe en lugar de despreciarla, la hu­biese seguido en su marcha prog¡'esiva hácia las reformas, á la fecha fuera toua vía rei de los franceses. Si el Gobierno provisorio, en lugar de transijir con la anarquía, hu biese escuchado los consejos de la prensa que repre:;et;ltalJa el órdpn y la autoridad, no habrian tenido lugar los acontecimientos c1e junio. Además, si dcspues de febrero 110 hubiese habido absotutamente imprenta, e~os acontecimientos ha­brian ocurrido mas pronto y con resultados en elS trerno fatales. Lo mismo sucede rá con todos los Gobiernos. Si la R~ pública no puede existil' con la libertad de la prensa, tanto peor para la Repúbljca, porque en este caso no se salvaria tampoco de ningun mouo con la supresion de la imprenta. S aber es poder. Un Gobierno que desdeña la intelijencia y que no trata de basarse sino en la fuerza brutal, no n-.erece que se le conserve. U na virtud que nece­sita centinelas no vale la garita. La prensa, considerada como bien, es un sacer­docio lOviolable No es a ella á quien debt> ata­carse , ~ ino á l.os falsos ministros que del sacerdocio n0 tienen si . o el vt-'stido. y del fuego sagrado de la verdad y del :Hogreso, tan solo tienen el humo; ver­daderos topos que remu ev~' n continuamente el ter.­I'P- no para impedir que jermine la semilla. En una palabra, toda lei contra la prensa que no discierne la violencia de la conviccion, el humo del fuego, el oropel del oro, la injuria de la vivacidad, el mal, en fin, del bien, no solamente es odiosa, sino que además no llena su oójeto. La primera cue_-tion que se presenta, en cuanto á la jmisdiccion de imprenta, es saber ¿ quiénes serán sus jueces? Hasta la fecha el jurado ha sido admitido en ma­teria de preFlsa co~o una institucion mui liberal. Puede ser sufidl"nte para delitos ordinarios que eslán al alcance del buen sentido; mas no sucede" lo mismo en c.uanlo á las cuestiones de alta política y de filosofía. Los primeros lejistas de Alemania han recusado al juri para los procesos de principios polítícos. En toda justicia nadie pqE'de ser juzgado sino por sus iguales. Supongamos que Espinosa 6 Rousseau fuesen acusados ante un juri compuesto d ... propietarios, artesano y militares: ¿ seria creible que unos simples artesanos, ocupados hasta entón­ces úllicamt>nte de su oncio fuesen aptos para juzgar el valor filosofico y político de estos hombres, que ántes de publicar sus sistemas habian pasado treinta años de su vida en pensar y raciocinar? Tales jueces pueden es cierto condenar; pero tan solo sus acusados pueden juzgar. De consiguiente, el tribunal destinado á juzgar la prensa el be componerse de los hombres ¡nas emi­nE' ntes del pais. Es preciso además que sea elec­tivo, y que se reclute continuarnente para sqs filas entre las de los mas distinguidos escritores, lejistas y hombres de E~tado. Es preciso batir al mal mismo, á lo que es mejor, dar h'yes que impidan el mal sin atacar al bien. De todas las leyes sobre la prensa, la que existe en Suecia, salvo algunas restricciones, me ha parecido la mas prudente y la mas eficaz. En este pais la prt'nsa es libre desde 1815. Las garantías que prf>S l'n ta están touas en las personas mislnas de los }{c~ d actores. " Todo Redactor, juzgado y condénado po'r delito " de imprenta queJa sujeto á la censura en la pri­" mera vez por seis meses, y despues por un año; " en último lugar, sufre una interdiccion completa " y la pérdida de los derechos civiles." Esta lei en cla'e de principio es buena, aun en Suecia, en donde no hai jurado eleclivo. En Fran­cia podia hacerse ejemplar, combinadá con un tribunal supremo elejido conjuntamente por la prensa y la Asambl!.'a nac ional. He aquí la leí que yo propondria: 1. o Se formara un tribunal supremo compuesto de quince miembros propietarios y tres suplentes. 2.° }1~stos miembros serán elejidos, dos tereios por la Asam1)lea nacional y un tercio por los lite­ratoR. 3.° Para ser elejible, es precis~ tener ppr lo ménos 35 años de edad. 4.° Este tribunal se renovará todos los años. Los antiguos juecE's pueden ser reelejillos. 5.° El pre.-id ente de este tribunal será nombrado por el Gobierno de entre los tres candidatos que propondrá la prensa. 6.° R:stos jueces harán el oficlo de hombres buenos para todas las cuestiones y litij ios interiores de la prensa. Todo a~unto de honor debe ser juzgado en el espacio de 24 horas. . 7.° Todo ciudadano que publique un diario, está obligado á entregar todos los dias un ejemplar al escribano del tribunal. 8.° A la primera cita ante el tribuna], el Redac­tor ó Gerente com parecerá en persona. 9. ° Las penas que el tribunal puede aplicar son: 1.0 una reprimenda oficiosa al principio y despues ofirial; 2.- sujetar á censura al escritor acusado, por espacio de tres meses, de seis, ó de un año. Durante este tiempo, es prohibido á todo diario, e Jitor é impresor de Francia, publicar una línea emanada del escritor sujeto á la interdiccion sin a torizacion e pecial del censor designado por el tribunal; 3.° en caso de oincidencia, el escritor incorrejible sufrirá una interdiccion jeneral y la pérdida d\! los dereGhos ci"iles. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Por incompleta que sea esta lei, evitará el mal y no atacar(. al bien. En cuanto á los delitos de difamacion, podria hacer servicios prontos é indis­pensables; depuraria en fin la prensa y le daria <.lignidad. La desgracia de .Ia prensa, es que sirve de refujio á toda especie de hombres sin vocacion directa, que hacen de t'lla un oficio y much?s veces una peaña. Bueno y preciso es qu' todo el mundo v~va, pero no es uec~sario que tpdo el mundo escriba. Sea COlIJO fuese, deseariamos que cesara pronta­mente el estad,o precario y provisional de la prensa, porque presenta mas de un peligro. Paris 13 dejulio de 1848. A-LI!:JANDRO WEILL. _ *-g::;::: 4_ 11EMllllI II10)1~ REFLEXIONES Sobre la influencia de la relijion en el órdell y en la moral. ARTíCULO 4.- Parécenos que todo hombre de juicio habrá convenido con nosotros en que los plincipios reli­jiosos son el mas seguro garante para la conservacion del órden público, y de consiguiente al progreso del país y bienestar de los ciudadanos. Convinién­dose en esto forzosamente se ha de convenir en qlle el progreso de la irrelijion debe ir aumentando los trastornos hasta conducirnos á una total ruina. Pues bien. Aquel que conoce el remedio para el mal que padece lo solicita y se lo aplica: el que quiere ll~ar á un lugar y le muestran el camino no se qlleda allí -parado, ni ménol:! toma el opuesto, sino aquel que debe conducirlo á ~u ueslino: el que quiere enriquecerse y conoce los medios que tiene pelra ello, los toma. Esto ecsije la razon, y así proceden las hombres en todos lus negocios, á no ser que estén locos. Pues bien. Toda:s necesitamos del órJen y de la tranquilidad pública para ser felices. Esto no puede negar::-e. Sabemos que este bien no se puede conseguir de una manera sóliua y estable sino por medio de los principios relijiosos: para que estos principios ejerzan su accion sobre los espíritus es preciso que los hombres los respeten y los amen; pero para que lus hombres los respeten y los amen es preciso que crean en la relijion y para esto ¿ cuál será el medio? Dar á la juvE;ntud una educaciun sólidamente reli­jiosa. Este es el m~dJO y no hai otro. Luego si somos lójicos debemos adoptarlo. Desde que se desterró del ámbito de las aulas la relijion, y solo se atendió á formar una ra.zon mecánica, tlice el hi:iitoriaJor inglés Dalias, los prin­cipios anárquicos ocuparon en el corazon de las nuevas jeneraciones el lugar que ántes ocupaban los principios conservadores del órden. El céiebre y malogrado Balmf-s observando el desarreglo jt'neral de las ideas del siglo ha dicho: que el espíritu humano está enfermo. Nosolros ~i lo creemos; pero nos parece que la causa de esta enfermedad se halla en la. mala ó ninguna edu­cacion moral que se dá á la ju\'entud desde que se ha prescindido de la. relijion; porque ¿ en qué otro principio podrá hallarse? El mal es jeneral y sus Slntomas los mismos; luego procede de una causa eomun y no hai otra mas jeneral y comun que el sistema del materialismo, adoptado en todas partes para formar las intelijencias desde la niñez. Esto es tan cierto que se palpa. Entre nosotros hai una línea divisoria perfectamente marcaJa, entre los hombres que han si Jo educados bajo las influencias de la reiijion y los qlle no lo han sido. Lo,s dos grandes partidos en que estarnos divididos mucho tiempo hace, lo manifiestan b:l uno quiere echar por tierra la relijion, y el otro pugna por conservarla. El que quiere destruirla es débil en número, porque, afortunadamente, las masas popu­lares no le pertenecen, porque la fé aun vive en ell,as. Estas masas, con los hombres pensadores q'le se mantienen fieles á la misma fé. por con ven­cimiento de su fcu:on Ó por un sentimiento natural que inclina á 108 corazones sanos ácia todo 10 ~rande en la carrera de la virtu~, forma el segundo partido que constitl1ye la mayoría nacional; mas este par­tido, aunque superior en número al otro, hace mén.Qs, porque es pacífico; lo que en cierto modo .es liPa de~yentaja en la actual lucha; m¡l.S ella honra. Q,1 plUtido que on tal conducta. justifica sus pr\peipio¡ , y da la prueba de ({u~ ellos son mejores q lQ de u, eontrariotl para la. cúnservacion dd órden. Los qel otro bando, aun cuanJo sean pocos, son ~paces de todo, porque obran sin conciencia (1), son intolera:ltes y verdaderos fanáticos (2) que si po han consumado su obra por medio de un tras­torno es por impotencia física; es porque su palanca de accion todavía no es bastante eslensa para movt'r una gran masa en el pueblo; pero déjese que lo sea; sígase con esa criminal indifer~n('ia espec.ial- (1) Hablamos del partid(l i'fl~pío que ataca la rel.~jion, 'Y no rre'Í$amente del partido de tal ó cual candidato, porque en todos ellos se encuentra11 homb?'es malos y de r;onsiguitnte enemigos de la moral. (2) En otTO {:t?·tículo demost?'arérnOs (sta p1·orosicion. EL NACIONAL. 3 mente en el clero y los padres de familia y se yerá á ~onde vamos á dar en poco tiempo. Es preciso eVItar este mal que ya nos amenaza mui de cerca; pero él no se evita sino es como dice Balmes, ahogándolo en la abundancia del bien, con el fo­mento de los principios relijiosos. Entre nosotros basta ahora, el órdeo público poco ha sufrido con las revoluciones. Ellas casi siempre han terminado por un cambio de hombres en los altos destinos n.aeiouales sin afectar en lo sustancial los principios; :s1l1 degüellos ni saqueos populares. En las circuns­tancias mas críticas, principalmente en esta capital, el pueblo siempre se na puesto de parte de la lei sin desoir la voz de los hombres ue órden, En una palabra: en los momentos mas propicios al desórden, en ~ue la anarquía parecía convidar á las venganzas, y a los turores del fanatismo (3) el pueblo ha sido el guarJian del órden y la garantIa mas segura de las vidas é intereses de los CIudadanos; fenómeno que solo podrá esplicarse por la influencia de la relijion en esta cla.:se. ESLO es 10 que hasta ahora nos ha sacado con bien de mil peligros, y lo que aun nos mantiene en pip; pero esto es lo que no comprenden esos hom­ures de estraviaJa razon, que, semejantes al salvaje, qu~tan el muel1e al relój y se empeñan en que siga senalando las horas como ántes. Aquellos como e tt~ , manejan una máfJuina de cuyo mecanismo apenas ti"'uen un conooimiento grosero, y así no s~ben que quitado una vez el primer ajente que le ua movimiento toda eHa se trastorna y paraliza, Así los v,;mos empeñados mas bien en corromper al pueblo, que en ilustrarlo suministrándole ideas que, pa"a entenderlas sin convertirlas em mal, nece­SHan un aparato de ciencia y conocimientos, que nunca pued ~ n adquirir los que viven del trabajo de sus manos, y no pueden dedicarse á profundos estu­dio: s DI á sénas meditaciones. 1 o nos cansaremos de repetirlo: todos nu estro~ males traen su oríjen de la corrupcion y estravio en que han caído los espíritus, con las ideas anti­relijiusas_ V énse por una parte unos locos que gritan y se afanan, bailan, juran y se despedazan, no sosiegan hasta arruinar¡::e ••.• ¿ qué tienen? El .:ensualismo que ha trastornado sus cabezas f>. incendiauo su corazon con la fiebre ardiente de las pasiones ••.• Pur entre estos se ven cruzar otros, que corren mirando adelante sin reparar con qui en tropiezan, porque .allá alcanzaron á ver al que debe otorgar la oblJgilclOn: olros sombríos y tasiturn( s andan y se pa:all, hablando ~olos, y ven las de grac;as como qUIen ve llover, aunque caigan sobre sus hijos ¿ qué di('en? ¿ en qué piensan 1 •••• En el tanto por ciento, sobre las usuras, en el elldozo del vale &c, . .. De 11 anera que la carne y la 'plata son el Dios de una gran parte de las jentes. Consúltese nuestra historia, i es que la tenemos de poderse consultar sobre este punlo, y con::.últense los hecllOs que pasan entre no 'otros y se verá si no es cierto lo <.fue vamos diciendo, y si será estraño <.fue nos hailemos al borde de un abismo, habiéndose preparado el mal sistemáticamente. En el año de 18 no existía en Colombia, 6 por lo ménos, en la Nueva GranaJa partido alguno anti. I'plijioso. La lé alumbraba con sus rayos todas las i .ltelijencias y unia todos los Curazones. El mons­truo del atei:,mo no habia asomado sus horribles facciones; mas á poco de establecida la paz con la destruccion de los ejércitos e pañoles unos pocos jefes militan:s en union de dos personas, únicas que en Boguta pertenecian a la mazonería, concibieron la idea de estableeer una gran lojia en esta capital, que sirviera de centro y oriente á todas las demás que debian establecerse en los departamentos, con el fin de cambiar las ideas del país. Fundada la lojia fueron recibidos en ella inme­diatamente casi tvdas las notabilidades de la epoca, y allí se organizó el plan para destruir el fanatismo que no era otro que las ideas relijiosas, Hubo indi­viddo de los de mas talento y fama que propuso destruir las bibliotecas de los con ventos para quitar esos focos de instruccion relijiosa, bajo pretesto de trasladarlas á un solo local para formar una gran biblioteca nacional; pero el Tolomeo colom­biallo no pudo realiZar esta empresa. Los aa u ' a­Jores del poder, que siempre est.án negociando á costa de los mas caros intereses de la patria, acudian d·e todas parles a los trabajos mazónicos,y les daban grande impulso por medio de las catequizaciones. De este modo se adquirian grandes ventajas en la carrera de los empleos y comisiones. En esle estado se ocurrió al estranjero solicitando la competpo te autorizacion para poder emprender lejítimamente las fazañas que se meditaban, y que conforme á la ónlen que se profesaba no podrian acometerse si n ser armados caballeros. Se ocurrió pues á Jamaica, y la Jojia colombiana con todas sus autoridades, y con todas las notabilidades, mili· tares y civiles, se hicieron dependientes de las auto­ridades ma7.ónicas del Grande Oriente de Jamaica. Era cosa digna de observar como los libertadores que acababan de pelear por independizarnos de todo poder estranjew, unidos con unos políticos de (3) Corno en los años de 19 y 40. En ambas épocas esta ciudad ha estado ente?'(,¿mente abandonada al pueblo. principios tan L benües que no sufriall la dcpeu­dencia del Papa en lo espiritual solamente ocurrian humildeme~t~ a una. autoridad estranjera 'suplicán­dole los reCibiese baJO la dependencia que le juraban sobre los l~vanjelios, y en presencia del Grande Arquitecto del Universo. El Sr. fulio Arbvlpda parece que no habia nacido en aquella época y f'1 Dr. Gonzalez estaria bien mediano, Si hubieran figurado entónces habrian podido decir, con mas razon que ahora, que la República era esclava de los eSlranjeros, como lo han dicho con relacion á la dependencia que los J esuitas tienen de su Jene­ral, aunque los Padres no se hallen al frente de los negocio.~ del Gobierno, como se hallaban los jefes de la. 10Jla. Ella. fué llamada Fraternidad Bogotana, y baJO este nombre se incorporú á las demás clepen­dI ntes del G. O. de Jamaica: las catequizaciones eran .in?ni:a~, y. <'on ellas se atrajo mucha jente, y se perVll'llÓ a vanos hombres escelentes y bien aco,mo­dado~, los cuales perdiendo las ideas de la relijion, los VImos luego pasar á los escándalos de la impiedad y de estos á los de la crápula, con la ruina total del honor y de los intereses. ~.e ro ayn no era esto 10 peor para la mora] y la rellJlon silla que, como en el plan que se habia adoptado entraba como uno de sns prim ros ele­mentos la destruccion de las órdenes relijiosas, y desmoralizacipn de1 clero secular; se emprendieron conqui, tas sobre los frailes y los clérigos, las cuales tuvi (~ ron tristes resultados; pu es que de ellas se orijinó la de:"mol'alizacion de los conventos y la Jisipacion de una parte de sus hien ps; negocio en que se supo interesar la codicia de al de que no ocupa, solo prueba ó que no ha querido. leer lo que nosotros hemos dicho ántes, ó lo que' es mas seguro', que escribió sin hacer caso de lo que dijimos, puesto que' si'empre repite lo que ya estaba contestado, sin alegar ninguna razon nueva'l ni destruir las.nuestras; pero de ningun modo prueba, esto que la empresa de probar 10 que hemos dicho. sobre l6l. obediencia no haya sido realizada, lu'"'mas que puede suceder es, que el Dr. Vanegas crea que es él quien tiene razonj pero no creemos que sea él el juez competente para sentenciar. Aunque inocentes y sencil10s no dejamos nunca de conocer que la pa.rte no puede se.r juez, ni hemes creido tampoco que el Dr. Vanegas diera por buenas. nu estras razon es, y si entramos en esta cuestion" fué con el objeto de que juzgara el público sobre quien estaba equivocado en la cuestion ¿e que se' trata. . R especto del sumario, le\'antado en Velez creemos. que sucedió lo que dijimos ya de nuestras razones en favor de la obediencia, ó no lo le) ó el Dr. Va­llegas Ó mas bien no quiso hacer caso de lo que dijimos, porque no siendo así ¿, De dónde saca. ahora que del es tracto que hicimos del sumario en cuestion resulta que una p01'Cíon considerable de vecinos: de Velez se ma""iJestó adversa á. la mision, que el P. Fernández apellidó inmorales; ir?'elijiolos, impíos y cor1'ompidos á tales individuos? Recuerde el Dr. Va­negas que de nuestro estracto, como del sumario no resulta siquiera que esos individuos que dijeron ~ue habia una fuerte oposicion á la mision, se contaran en el número de los opuestos, sino que á juzC1ar por lo que resulta del sumario, ellos hablaban d~ otros; que aunque el Dr. Vanegas djga que los sujetos que se oponian á la mision hicieron conocer á la autoridad¡ sus nombres, no se sigue de esto que el P. Fernán­dez los supiera; y que él hahló solo' de cuatro. hombres que se oponian á que el pueblo de Velez. oyera la palabra evanjélica, teniendo mucha razon para reducir su número cuando él veía llue el dócil y relijioso pueblo de Velez, mui al contrario de lo que debiera suponerse, atendido lo que se dice que aseguraron los sujetos notables, asistia á la mision, y si hemos de creer á.los hechos, sacó gran fruto de ella. No comprende el Dr. Vanegas los buenos resu.l­tados que puede tener la excitacion que hace un predicador al pueblo que lo oye para que no se deje seducir de los hombres irrelijiosos é impios, ó 10 que es 10 mismo, no cree que estos individuos puedan perjudicar á un pueblo, porque si lo creyera no negaria la ut ilidad del consejo de precaverse Qe • ellos. Seguramente el P. Fernández fué tan inocente y sencillo que creyó que no habia difamacion en. repetir palabras semejantes á las del Evanjeliot tal vez por no recordar que aquel libro, siendo mui anterior al siglo XV no debia ya estar en boga entre nosotros. Los apóst01es daban tambien con­sejos semejantes al que dió el P. Fernández; pero tambien fué eso allá en tiempos de oscurantismo y de barbarie, cuando las luces del siglo no habian aun llegado á ilustrar los espíritus; era en el tiempo en que se creía que la relijion cristiana no era cosa diferente del Decálogo, y que la concienr-ia dirijida solo por el Evanjelio podia servir y bastaba para que los hombres cumplieran, siguiéndola, todos sus deberes; mas hoi que gracias á la ilustracion, que cunde por todas partes,no puede concebirse que haya otros derechos, ni otros deberes que los que resultan dp. ]as leyes positivas; y que por tanto se niega la existencia del fuero interno, todas esas cosas son pataratas; pero como quedan todavía algu­nos viajeros para el siglo XV que reciben todo aquello como moneda corriente, que creen que el Evanjelio sirve para todos tiempos y que sus pre­ceptos valen mas que todas las leyes positivas y, (pobres in ocentes y sencillos!), no dudan que si todos los hombres observaran esos preceptos, esas. leyes positivas serian inútiles; y como nosotros somos de ese número, no podemos ménos de andar un c.amino diferente del que señalan las luces del S1.glot sléndonos forzoso, seguir un camino opuest~ al que tales l1"ces señalan. (Contimua'1·á). tlrID1~ION y JOYERÍA. FRANCISCO ANJEL MERINO ofrece al publico sus servicios como lapidario y joyero. Las personas que se dignen ocuparlo, podrán mandarle labrar toda clase de piedras preciosas exijiéndo le la forma que mas les acomode, en la intelijencia de que quedarán satisfechas. Llama la atencion del público hácia la joyería;. pues promete montar las piedras al aire, y labrar­los anillos segun el uso européo. Tambien trabaja. en filigrama toda especie de adornos. 8u establecimiento está situado á la vuelta de la última calle de San Miguel. lnp. de J. A. Cualla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Nacional - N. 27

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El Nacional - N. 25

Por: | Fecha: 18/11/1848

'.l5ogotiL ~~babo "8 be nobíemItrc be ~ 848. _ 'j~:;¡ "b'e j Este periódiro sale Lodn!1 los xúhrulos; se vende en la ti"r¿.,la deL S eñor .Ftan GO Tr~a" pla::a, de Bo1ivfl,1·. Se a1,miten remitidos que teng an pornhj"to la I/tiltdarl púhlir:a en cualqu.ier ·(fim o. con lal ,le que no canten uan pero n ,-¿ '¿/irlrl.(lt~., y es1én esr:ritor; r:o-:t dereftcie, debfn dirijirse tÍ lor; E ,litares libr f!i ,le porte. 18 19 Lo.r; a1 i os Ji otros eSNifes (fp in!l', es pCT.wmal, se in. ertarán pa![n n,rlo la czwl1t en que el. inte1'esado con- 1.:enga con el impresor; que en torlo r:(lSO se1'á moderarla. 20 SUSCíHCION. 2l 2 '2 P or un año 1:";77te 1w ¡,{es PO'I' trimes/Te cinco 1'cales. 2 :3 Garla n Ú1l/ero 7}W. ;0 r f' ,¡f, :JE8JÍl." :.: ( Continuacion) . VI I. LAS C O~ C ES(O N 8S. Sin duda que lo mas seguro para el momento era dejar las' co as in síatu quo; pero el Papa no haurá olvidado que si !:li en las innovaciones han perdiuo él mut:hos gohiernos, tambien los ba perdido la tenacidad en la inaccion, que contenta con lo presente no se cuida del porve nir; dt' la inaccion, que por no sufrir hoi la 11101 stia de una brisa, se espone á sufrir mañana. los horrores de una tormenta. Concesiones .. ... nada mas vago que esta palabra; la concesion puede ser un acto de prudellcia ó de temeridad, de fu erza ó fIa 'l ueza, de valor ó de miedo: segun las circunstancias, se deberá calificar la concesion; confundirlas todas en una dase se ria discurrir con una rapidez lastimosa. En política es peligrosa toda concesion que viem~ en pos ue exi­jencias: ? unq ue en sí misma tu era buena, trae consigo un gl'Ul1 mal que es el des virtu ar iÍ la autoridad, arrastrándola á remolque de los re vol­tosos. Por esta causa RO hubiera procedido bien el rei de Nápoles concediendo ahora: en tales casos, ceder es suicidarse; está en p~ligro el órden público, la primera necesidao social; si la autoridad cede en medio dd desórJen i . por el desúl'den, arroja el cetro en medio de la calle, para que las turbas lo conculquen y lo hagan pedazos. 1\'1as el conc(~ der previniendo la cxijencia, ourando con espontaneidad y con absoluta libertad, es ejercer uno de los actos mas propios de un gobierno sábio; es satisfact'r una nece:,jdad ántes que se convi<: rta en exijen¡;ia, esto es, ántes que se manifieste en hecll(¡s que harian funesta su sati:,faccion. y hé aquí una e~plicacion bien sencilla de la diferencia de conducta entre Gregorio XVI y Pio IX: á Gregorio X V [ se le exijieron innovaciones con las armas en la Rlano; se las exijiéron tambien Jos estranjeros, ora indirectamente por -consejos cuya publicidad los hacia inútiles, ora por la ocu­pacion de Ancona, amenazando con hacer sentir en Ilalia los efectos de la revolucion en 1830, Así es que en Gregorio X \T 1 las eoncesiones habrian sido mucho mas peligrosas, porque se las hubiera mirado, no como obra de buena voluntad, sino como pro­ducto de necesidad y flaqueza . Las victorias que precedieron al congreso de Viena aseguraron por algun tiempo el 6rdp.n en Europa; pero no tan sóli­damente que, á mas de otros disturbios, no ocur­liesen las revoluciones de España, Piamonte y Nápole~, y que la Francia no presentase evidentes síntorr..as de un trastornu en un pon'enir poco lejano. La revolucion de 1830 vino á conmover de nuevo á la Europa; siguiéronla de cerca el levantamiento de la Béljica, disturbios en Cassel, Dresde y otros paIses de Alemania, la sublevacion de la Polonia, las insurrecciones de Bolonia y otros puntus de los Estados Pontificios; flotó en Italia la bandera tricolur enarbolada por las tropas francesas en la ocupacion de Ancona: la Francia siguió ajitándose vivamente durante cuatro años; en la península española ardian la guerra civil y la revolucion: con ese espectáculo, con estas condiciunes, con tales precedentes, habiendo tenido que superar tales dificultades, ljue vencer tan grandes peli/lros, ved si no era mui arriesgado el dar el mismo Pontífice una nueva direccion á la política, y si no se habria mirado como humi llacion hija de flaqueza, lo que hubiera sido resultado de una política prudente y de un corazon bondadoso. Además, hai otra razon para que Gregorio X VI en sus últimos años no tratase de innovar: esta es una de aquellas obras que requieren largo tiempo; el Papa octojenario hacia muí bien en dejar este cuidado á l>U sucesor. Pío IX lo ha hecho todo por inspiracion propia sin ningun impulso ajeno. ni esterior ni interior; y por esto, despues de una política de resistencia ha podido inaugurar una política de reformas. Las 24 que ha Iwcho el Pontífice son graves, indudable­Illente; mayores de lo que nos hubiéramos atrevido tí esperar, es cierto; están suj etas a peligros, es inuisputable; pero ¿ puede decirse que sean uema­siauas, que pongan en peligro pI trono pontificio, qlle amenacen trastornar la península italiana? Cuando se hace un bien es necesario contar con los mah,s que consigo trae, era imposible modificar la politica en ninguno de los estados de Italia, sin que res u lt:1.~e alguna ajttacion en mayor ó menor escala. Esta susce pti bilidad, algunos la miraron como razon bastantp. para no alterar nada~ otros podrian ver en ella un motivo para reformar. Cuando un país se halla en estado de susceptibilidad tan de licada, s{-'ñal €S que está enfe rmizo: con salud completa no ,;e padecen fácilmente aCCesoS de ' convulsiono En esos momentos críticos, en que un past) mal dado puede acarrear ~raves comwcuencias, lo pri­mel'O que ocurre al instinto de conservacion es no rnoverSt' en ningun sentido, mantener con rigor el statu q/la, amenazar con la muerte á quien ose per­turbarle, intirlJidar con la sO>lpecha á qui en acomwje la reforma. Además en las re\'olucionE:'s modernas hai tan terribles escarmientos, la palabra de reforma ha sidn tantas veces sinónima de destruccion, la de libertad de licencia, que se concibe mui bi en la alarma que estt1S nombres puedan inspirar; se cor.cibe muí bien que ocurra la idea de encerrarse inexorablemente en un sistema, de no salir de allí ni por exijencias ni sin ellas, (le no hacer nada que los perturbadores hayan d ,' aplaudir para no ll egar á naJa oe que pu dan abusar. 8e sabe ue antemano que con naua::;e han de contentar ciertos hombres, no concedt:>rles pues nada para que no se enva­lt'ntonen; se sabe que procurarán estra viar 101' st'ntimielltos mas jenerosos del pueblo, no hacer, pues. nada que pueda dar vuelo á esos sentimientos; se sabe que han de abusar de los nomures mas sagrados, no emplearlos, pues, en ningun sent~do; se sabe que si se abre una ventana para resplfar han de querer una brecha: cerrar, pues, todas las puertas herméticamente; se sabe q tle si se encienden mas luces para alulllbrar, querran teas para incen­diar: no aume ntar, pues, la luz de nilJg una manera, y r esignarse iÍ la. pálida clariuad de un panteon para evitar las llamarada.s de un incendio. Esto dice el instinto de conservacion; esto dice tambien la indignacion, .justa si se mantiene en los dl'bidos límites, .y escusable hasta en sus estrav jos, cuanJo se vé este designio de destruir en nombre de la reforma, de oprimir en nombre de la libertad, d e verter sangre en nombre de la humanidad, de dilapidar en nombre de la economía, de propagar el error en nombre de la ilustracion, de corromper la moral en nombre de los mas nobles sentimientos, de pagar con in gratitud todos los benefi cios, de sumir en un piélago de desastres á Jos pue ulos incautos, de condenar al o:::tracismo y hasta de llevar al cadalzo á los Soberanos bondadosos. Indignacion justa cuando se mantiene en los debidos limites, y escusable hasta en sus estravíos, cuando se vé á ciertos hombres que buscan afanosos donde hai un error que soste ner, una maldad que justificar, una injusticia que defender, para acudir presurosos, y profanando los santos nombres de humanidad y libertau, combatir toda libertad que no sea licencia, atacar toda buena accion que no lleve el sello de impiedad, mofarse hasta del heroismo si no consiente el baldon de entrar en inicua al ianza contra lo que hai de mas santo en la tierra y en el Cielo. Esto dice la indig;nacion; pero ¿qué dice la razon ? En la vida de las sociedad es . como en la de los indivJduos, en el trato privado como en el manejo de los negocios públicos, es preciso resignarse á encontrar siempre una mezcla de bien y de mal: el abuso cercano al uso, la ingratitud al lado del beneficio, exijencias desmesuradas en compañía de pretensiones justas, ilusos arrastrados por los inicuos, riesgos al ladu de esperallzas, necesidades .junto con inconvenientes, lo peor en los confines de lo Sab, Dom. L un. Mar. l11"ié re. J u,e/.l, Viér, 'EtÍlnc~tte 2. .minnero 25. Noviembre, L a Derlicae,~o n de la Iglesia de San P 'd r o en Roma, Sta. babel n:ina de Ungri~, Cuarenta horas en San Frmu;isco. San . Felix de Va1ois. S ol en • ajita-ria, L'l P?'csenlacion de Nuestra S fñora, Sto. Cecili(/, '1.'irgen mártir. Srtn G/f1nenlp- papa San Juan de la Gru.z. mejor Tal e3 la soc iedad, 1al es el individuo; esto nus recuerda. la historia, esto pos muestra la espe­riencia; pero ¿dejarémos de hacer beneficios por nu ha llar ingratitud, rcnunciarémos á toda amistad por no tropezar con la. perfidia, abanuonarémos el trato de los hombres y los negocios de la vida, por evitar la iniqllidad y las deuilidades de los hombres, y no sufrir los r.ontl'atiempos de las cosas? Y quien e: to hi ciese, ¿ no d e bel'ÍJ. recordar que él tamuien es hombre, y que á su VE'Z abunda de miserias, no le faltan de bilidades, y quizás no está esento de in justicia? ¿No deberia considerar que, en queri ndo ev itar todo mal, se cap á veces en males mayores? ¿No de bt' l'ia. reflexionar que si los malos son los mas, será dificil resistirles por muchu tiempo; y que i no lo son, no hai inconveniente en unirse á los buenos para hacer con ellos el bien; y resistir á Jos malos? ¿No debiera reflexionar que el modo sf'guro de que los pretestos s~ hagan poderosos, es oejarles que se conviertan en verdaderos motivos; y que el seguro camino de aO'ravar el mal, es no pensar en aplicarle remecl io, n~ poner el dedo en la llaga por tptnur de irritarla; y que se corre peligro de levantar contra sí á los mismos buenos, auriendo campo á ilusioneS pcligrosas, con dejar intactos los abusos por tE'mor de perder el uso lejítimo? ViII. SISTEl.\L\. DE RESISTENCIA ABSOLUTA . La absoluta resistencia á toda idea de libertad, se podrá dt>fender en teoría como el único medio oe sal vacion para las naciones; pero ello es que esta teoda ¡,e halla en contradiccion con los hechos. Empeñarse en que el sistema de Austria ó de Rusia es la sola espf-!ranza de la socieuad, es desahu­ciar al jénero humano; porque el mundo no va por el camiuCl de Metternich ni de Nif'olas. Echad la vista sobre el mapa; ved ta estension que ocupan las naciones civilizadas, y notad lo que le queda á la política de una resistencia absoluta. No se trata de saber si hai en esto un bien ó un mal, sino )0 que hai. La América entera ha abrazado los sistemas de libertad; en todo aquel inmenso continente, no hai mas que un solo monarca, y este de poca impor­tancia, y todavia con Gobierno representativo; el emperador del Brasil el hijo de Don Pedro. Toda la América está cubi ~rta de Repúblicas En Europa hai formas de libertad política, en Portugal, en España, Francia, Bé ljíca) Holanda, Gran Bretaña, Suecia, Suiza, en muchos puntos de la Confedera­cion J ermánica, y se han empezado á ensayar en la misma Prusia. ¿ A qué se reduce el dominio de las formas de absoluta re ~iste ncia? Esto en el espacio; ¿ Qué sucede en el tiempo? Ved que formas babia en muchos de aquellos paist's ochenta año atrás, y notareis la asombrosa rapidez con que las transo formacion es se han hecho: siendo el tiempo tan poco y el espacio recorrido tan grande, j cuánta debe ser la velocioad del movimiento! J\si, pues, no seria mui acertada la opinion de quien hiciera descansar el porvenir del mundo sobre la política de Metternich, No es aSI', no, mil veces no: hai algo en la marcha de los acontecimientos, que no cabe en moldes tan m!:'zquinos; hai algo en la corriente de las ideas que pasa por entre las vallas de bayonetas; hai algo en la ajitacion presente y en lo" secretos del por­venir que no se encierra en las carteras diplomátic.as •. E s p reciso no contar demat;iado con los medios represi vos, porque la esperien cia los muestra débiles; á id eas es necesario oponer ideas, á sentimientos sentimientos, i espíritu público espíritu público, á la abunda ncia de mal, abundancia de bien, á cons­tancia en disolver, constancia en uni!', á tenacidad en trastornar, p erseverancia en organizar, Lúchese en buen hora con las armas, cuando sea preciso; pero sin olvidar nunca la fuerza de la palabra y de la pluma, sin olvidar que los oiscursos y los escritos han trastornado mas imperios que todos los {'Jér­citos; que los estragos de la. revolucion frallcet.~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2 fu eron prec~didos de las palabra de fuego de Rous­seau y de Voltaire; que los triunfos de N apoleon sobre las mOl arquías antiguas, fu eron precedidos de la lójica de Sieyes y la elocuencia de Mirabeau. ¿ Pues qué? ? 1 T o proceden con arreglo á esa política previsora los mas adheridos á lo que habia de venerando y santo en la sociedad antigua? Su lenguaje político, ¿ es acaso el de 1814 y 1823? La política del conde de lVlontemol in, ies la política de Don Carlos? Los manifiestos del jóven príncipe ison los manifiestos de Portugal en 1833, y de las provincias del norte en los años posteriores? Los discursos del ilustre poscrito en los convites de Inglaterra, ¿ contienen acaso el espiritu de la Gaceta de Oñate, y demá~ escritos de aquella época~ Los partidarios del D uque de Burdeos en Francia , ¿ hablan por ventura el lenguaje de Luis XIV, ni siquiera de Cárlos X? El mismo Don Miguel de Portuga l, ¿ no usa un len~uaje diverso del de los tiempos de su reinado? i QUÁ significa ese home­naje tri butado á la libertad, á las reformas, á la tole­rancia, al progreso? Todos los que lo hacen ¿ son débiles ó ciegos? Entónces, ¿ dónde están los fuertes y que tienen vista? ¿ P or qué no han salido á torcer la marcha del jénero humano? ¿ Por qué no salen? ¿ Por qué no han revelado, por qué no revelan al mundo sus secretos? ¿ Por ql1é no le cubren con su ejida? ¿ Cómo es que en tantos paises, tantos y tan poderosos intereses no han podido defenderse de esa invasion del espíritu mo­derno? Se dirá que porque no se ha sabido. Pero entónces ¿ qué pensaríamos de instituciones que han carecido de lo que mas necesita toda institucion, que es un buen escudo ? ¿ qué de los hombres for­mados á su sombra, y encargados de su custodia y defensa? Grandes efectos suponen grandes causas; efectos universales requieren causas universales: cuando tantos tropiezan, fuertes obstáculos habrá; cuando tantos sucumben, recio será el golpe que sufren; cuando tantos son arrebatados, muí poderosa será la corriente. ••• Q. UIMICA ANIMAL, Ó aplicacion de la Química OlYJánica á la elucidacion d~ la Fisiolojíu y la Patolojía pOl· Justo Liebig. "En nuestro clima las enfermedades hepáticas, ó las que resultan de un esceso oe carbono, predominan en el estío: en el invierno las enferme­dades pulmonares, ó las que provienen de un esceso de oxíjeno, son mas frecuentes. "EJ enfriamiento del cuerpo, por cualquiera causa que se produzca hace necesaria una mayor cantidad de alimento. Basta esponerse al aire libre en un carruaje ó en la cubierta de un buque, para que, aumentándose la rad iacion y la evapora­cion, sea mas vivo el apetito. Lo mismo debe decirse de los que acostumbran beber gran porcion de agua fria, que se t"mite á la temperatura del cuerpo, 98 grados y medio. Ella aumenta el apetito; y las personas de constituc ion débil tienen que recurrir á un ejercicio continuo á fin de suministrar al sistema el oxíjeno que se n¿.cesÍla para restaurar el calor que el agua se lleva. Hablar recio y por largo tiempo, el llanto y gritos de los niños, el aire húmedo, son cosas, todas ellas, que ejercen una influencia decisiva y apreciable sobre la cantidad de alimento que se toma." Cuando leemos, como poco há sucedió, que C1l1CO comidas sustanciosas cada dia era cosa mui comun en Cálcuta, y cuatro á lo ménos costumbre universal, ¿ podemos sorprendernos de qué prevalezcan allí las enfermedades del hlgauo? ¿ ó po lemas dudar que una aproximacion mucho mayor al réjimen alimenticio de los naturales, granjearia á nuestros paisanos en la ImIla un estado de salud mucho mas semejante al que gozaban en su lJatria? Trasportar un apetito ingles á un clima tropical es cosa desesperada, y el intentarlo ha costado millares de vidas preciosas. Es de esperar que ]a lucida esplicacion que hace nuestro autor de la causa de estas afecciones hepáLicas, produzca alguna reforma en nuestro modo de vivir tanto en la India Oriental como en las Antillas. La exactitud de las ideas del profesor L iebi. por mas injusticias, inJe<;encias y baj 'zas que les Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. exijan. En sus pasiones tienen unos amos crueles, (1) u~os tiranos á cuyo degradante yu~o presentan debiles la cerviz y les sacrifican la razon, la ju~ticia la veruau, su alud, el honor y á su misma patria. No obstante' I:;stos viles esclavos de los vicios son los que se inu ignau y espantan cuando el cristiano inclina la cabeza ante el Ser Supremo y hace el sacrificio de su orgullo ante las aras de la razon y la justicia, y estos mismos son los que, en meuio de su orgullo, por un contrasentido chocante á la razon, ~e empeñan en degradar al hombre haciéndolo seme­Jante con los brutos. Seo-un su filosofía entre el patriarca de Ferney y s~ perro no hai diferencia alguna despues de muertos. Pero al hablar de la humildad eristiana tampoco hai que confundirla con esas voluntarias humilla. ciones que los santos practican cuando quieren seguir la p ~ rfeccion e anjélica en todo su rigor. N o: "el vino nuevo se echa en odres nuevos y el vino viejo f:'n odres viejos.)) En la lei evanjélica hai una parte que es para todos y otra que no es para todos. Notamos ante todas cosas que, de cuantas pa io­nes dominan al hombre la ambician de dominio y mando ha sido, es y será la mas funf'sta para los pueblos y ella no es otra cosa sino la misma sober­bia humana cuya felicidad suprema hace consistir el poder y dominio sobre lo demas. Esta mi ma pasion es la 'lue revela á la criatura contra el Creador. El orgullo del hombre es, y no la razon, es el que lo haee rechazar los misterios incompren­sibles de la divinidad, sin reparar cuantos hai en la naturaleza que lo rodea y aun en si mismo sin que pueda comprenderlos, ni jamás los hayan comprendido los mas grandes ¡njenios, las inteli­jencias mas elevadas. En los efectos misteriosos del Daguerrotipo tenemos una nueva prueba de eRto. Mr. Arago en su informe dirijido á la aca­demÍa de las ciencias de París ha dicho sobre el particular que" se hallan en una completa impo­tencia las ciencias combinadas de la física, la quí­mica, y la óptica para dar una teoría algo racional y satisfactoria sobre tales fenómenos" Y ¿ los nega­remos por eso ? Si nosotros escribieramos en sentido ascético diriamás que, la soberbia rué el primer pecado con que se ofendió á Dios y ,se transforma~~n en espí­ritus de tinieblas los que antes eran espmtus de luz: diriamos que por ella vinieron todos los males al mundo, puesto que. por ella fueron ?-rrojados. del paraiso llUeíi:tros primeros padres y sUjeto su lmaJe á todas las miserias. Si la sobE'fbia es funesta á la sociedad, como en efecto 10 es, el sentimiento que la contradice yani­quila debe ser favora?le al órden; pero este senti­miento es la humIldad, luego ella es un buen elemento en el órden político y mas cuando ella enjendra otra~ .virtudes, tales como la tolera.n~;a para con el projlmo en sus flaquezas y contradlclo­nes; porque como el e~píritu h~~i1de no se cree seguro de caer en las mIsmas deolhdades, teme y se abstiene de murmurar sobre las faltas de sus her­m1. nos: perdona fácilmente las i~j~r.ias por el mismo principio y libre de las sucel~tlblJ¡dades de la. ,so­berbia tiene la calma necesaria para dar lugar a la refiexion en circunstancias que al orgulloso precipi­tarian en un abismo de males. Pero no se crea que la humildad cristiana exije de los hombres la bajeza ni la pusilanimidad. No: nada de pusilanim~ ~i de bajo tuvo el . empe.rador Teodocio y se humIllo ante San AmbrosIO, qUIen lo reprendió severamente por haber abusa~o ~e la autoridad cometiendo un acto atroz de hrama en el degüell~ de los habitantes de Tesalónica. Nada de pusilánime Di de bajo tuvo Fenelon q.ue f~é el primero en levantar la voz contra las mvaSlOnes d el poder sohre lo~ derechos d.el pu~~l? en tiempo del déspota de LUIS XIV. á quwn dlflJló un escrlto que la histuri!\. consenra, llenu de enerjía y de fuego, reclamando los derechos y libertades de los fran­ceses; y con todo, fué ba~tante humild~ l?ara retrac­tarse públicamente de cIertas proposlclone.s, c0l!­sio- nadas en una de sus obras, que la IgleSIa habla c;nrlcnado. Lasouerbia,en igualdad de circunstancias, ha encaro-aao á La Mennais la triste mision de pre"entn.r~os el reverso d:l inmo.rt~l Fenclon. TampoC'o (>,-ije la huoulttld cClstmna, condesccn~ dpncias ni (lisimlllos que nos sean de ,honroso. ,11l d('. honrosos á la razon ni á la jnsticia. Nada de f' o.-Ella no se opon~ á que miremos por nuestro honor, ni á qnA reclamemos nuestra~. garantJa, , ni nuestros derechos. Así lo vemos en mIl pnsaJf' del N upvo Testamento; y J es ucristo lestro Sal nld( r habiéndonos dicho "apr,-~nde(l dI) mí fJue SOl manso y humilde de corazon," .nos di' <:1 ej('n;pl0 '! el modelo de humildad cristlana volVIendo el mI. mo por la honra de su doctrina ante. Caifas y Pilato, y reclamó los derechos que la le1 le aseO'uraba como á hombre cuando se le dió una atrevida bofetada. El humilde Je'lUS que estaba aparcjado voluntaria­mente para ufrir maj~OreR ultrajes reconvino i su 30'resor dici é ncl01e: "SI he hablado mal mup trJ. en qué es;á el mal, y si bien ¿por qué me hieres?" San Pablo hizo va1er en Jprusalcn sus de echos como oilldadano romano, cuando se le (tuiso azotar, y a;:>eló al César ante el tribunal de Fe"to. ---- (1) I-Ioracio, libro 11 de las sátims, sát. VIL EL NACIONAL. La humildad cristiana corta ó evita las disensiones y controversias entre los hombres, cuya mayor parte orijina y sostiene el orgullo; porqlle muí fre­cuentemente sucede que las disputas se prolongan ostinadamente por un efecto de vanidad que no nos permite confesar q lle estamos equivocados . Así es que la soberbia sostiene mil vecei::l los mayores errores con desprecio de la razono Las disenciones suscitadas ó sostenidas por un efecto de org1.dlo solamente, aunque en nuestro int rior conozcamos que no tenemos razon, pa an muchas veces á enjendrar odios inveterados entre los individuos y familias; y si tales CllE' tiones e ver an sobre intereses públicos, se con ri<'rten en partidos políticos que dividen la socieuau y la llcyan á veces á su ruina. ¿ y no es el orgullo el que mantiene la bárbara costumbre del duelo? Esa costumb1"f~ de los ti8mpos de barbarie, verdadero anacronismo en los siglos de civilizacion. Costumbre que se burla de las leyps, fJue degrada la razon, porque quien ha dicho quP el que ha sido tratado de ladron pruebe que no lo es con acerlar tí dar un tiro, ó con ~abpr jugar pl florete. Costumbre que diariamente pri\-a á la soeiedad de muchos individuos: que priva á la Rf'púbJica quizá de un sábio ó de un padre de familia que muere en manos de nn espadachin perdido. y esto sí se tolera á pesar de lo qUE' contra ello han dicho ROL1sst'au y Bentham quizá porfluc autO?'idr¿d no es razon cuando no queremos que lo sea. El suicidio . Hé aquí otro crÍmen espantoso flue casi siempre tiene por causa la soberbia. Con un poco de humildad cristiana ¡ cuántos de esos casos no 'C evitarían! y si con la humildad cristiana e evitan tantos males en la sociedad ¿ no s l'á muí recorneddable esta virtud mirada políticamente? Sin duda •... Ella es el ánjel de paz que vela obre la tranquilidad de los hombres así como la soberbia es una furia infernal que los lleva á remolque por el mar borras­coso de la vida, estrellándolos contra todos sus escollos •••• Si, el espíritu de soberbia es t'1 que inquieta y no deja vivir en paz á los hombres. Por él han recorrido la tierra los conquistadores dejando sobre ella un inmenso rastro de sangre: por é l, los déspotas han encadenado á los hombres y han intentado encadenar hasta su intelijencia. Y en los estados libres, los que mandan están en continua pugna con partidos llamados de oposicion, que no son otra cosa por]o comun q;:¡c partidos de ambician erncabezauos por &oberbios resentidos contra el que gobierna por alguna providencia que ha afectado su orgnlIo ó sus intereses particulares, ó por alguno de aq uello:'l cuyas pretensiones ambiciosas hall tl ue­dado burladas en unas elecciones. ¡Oh! Y qué hf:'r­videro de males sociales es la soberbia! .. .. El soberbio pierde el conocimiento propio, no se conoce á sí mismo; la fiebre del orgullo entorpece su razon, le oscurece la vista y lo hace delirar! .... Ved aquel hombre soberbio ¡ con que clesden arroja sus miradas sobra 10s demás! .•.• Oidlo como dice que él es el primer hombre del mundo: que todo lo sabe y nada ignora. El se constituye en árbitro de la moral, de la relijion. de la política, en fin, hasta de la razon y el pensamiento de los demas, porque quiere que todos p iensen como él y no tolera que sea de otro modo: todos han de ver lo negro blanco y lo blanco negro, porque él dice que lo blanco es negro y lo negro blanco; y todos han de crE-er que están bien cuando están mal y que están mal cuando están bien; y si se le contradice se enfureCE-, contesta con mayores desbarros y queda mui satisfecho creyendo que ha triunfado de todos, cuando todos quedan riéndose de sus miseri~s •••. Mas no paran aquí los delirios del orgullo, p.:>rque con la graude idea que tiene de sí aspira al poder para dominar sobre los demás, y con tal pretension revuplve la sociedad, intriga y corrompe con ofertas: rebaja el mérito de SllS competidores: atiza la discordia entre los que opinen por otros para hacer e fuerte con los suyos::í. favor de la division de los otros; y si sus esperanzas se frustran pretende do­minar al que tome el mando, para mandar por meúio de él, ó para hacerlo caer, mas si nada de esto logra levantará un parti o de l(lS que llaman de oposicion y ya se sabe todo lo que SE' hace entónc\'s ! Ilé aquí todo lo que el hombre soberbio y vano puede hacer en una República ..... iY no será esto un mal inmenso? Siganse us con eCLlcncias a. "er si no conclucen á un abismo. ¿ Y si <'sto puede uno solo que será si son varios los que obran de esta suerte ~ . ... Por esto creemos que la humildad cristiana es una fu erte' garantía u.; órden. Ella ellfrena la ambician de malicio, que es la ma funesta para los pueblo.', y por lo mismo, .. tamo persuad idos de que esta virtud debe cultivarse con mas esmero en los estados democráticos,en donde se hace mas necesaria, porque el ¡;:istema de elejib ilidad y turnabilidad en los altos destinos convida á todos y despierta las aspiraciones tI 1 orgullo n todos los C(lrazones por mas adornlecido que las tengan. La soberbia es aliada de la Ven¡;;allZa y no(lriza e e la ny itlia . JUm'a el f:lOh 1'bio perdona las ofensas hecha á su amor propio, ni ' é , sin a]'(:erse f'n 'nvidia, los bue os dotes naturales de otros. y si tiu e en su manos el poder j cuántas víctimas no hacen SUH rcsentimientos particulares! .Y cu·' ntas 3 la envidia alimentada del orgullo, que es 1(') peor de todo; porque la envidia por los bienes ó rifJuc­zas puede saciarse quitándolas á su dueño para tomarlos el envidi oso, pero la que se tiene por los ta lentos y otros dotes nalurales que el envidioso no puede tornar para sí, no se satisface sino es con la destruccion de quien los posee. La historia nos ubministraria mate'rir¿ para. probar que todo hombre s l erbio y vano el! 11 tl déspota, cuando llega al podt'l'. Uno de estos 110 p0.rdonaria una e, pr ,sion injurio a que e le dirijie 'e en un escrito; pero ni la 111 a,' leve muestra ,le desacato ácia su persona: el no tocarse f'1 sombr~ro á tiempo, . en:í. moti vo su ficicnte para pstahlf'cpr n na persecucion cruel y temeraria. La ins<'!lsn ta sed de renombre que levan tó el brazo de ar¡uel que df!struyó una famosa í'státua de mármol admirada de totlo,'j Ó la que p ~l O en mano.' ue un tirano la t.ea incendiaria df:' la c il1dad de Roma, conduce á e tos hombres á malo-astar los c.audales pnbli c )s con empresas, aun mas ridículas y de cabelladas . Un tirano del I<:jipto hizo jemir ú los pUf'blos bajo pI peso del trabajo. y gasto umas inmf'nsas para hacpl' las pir,únides; .y hoi se iguora ,1 nOll1un-' dt:~ ese soberbio mortal. ¿Q,ué pensar,in los !'ol)('rbios de nuestros dias con eso. ,us pequeño' Clrabt'.cos dc ti erra y palos en los flue con toda ¡:;atisfacc ion y 1 pue ril. vanidad incrus an un pedacito e mármol con su n()mbn~? P 'ro esto no es lo pe l' dC' todo; sino qlle, clJandll sube al pOller un h?mbl't' soberbio y all.igo de li~onja ,', los aclulaJor<,s vlPnen sobre él por bandadas de todas partes al olor de> la vanidad sobre la cua l espcculan. Estos lo 'ubren ('on su enjambrf' COIlJO las moscas Íl un c uerpo en putrefaecion, dC' modo que no dejan verlo por ningun punto; y como lt)~ murciélagos chupan cuanto pueden, procurando m' n' tener adorlll<::cido con el uave batir de sus alas al orgulloso y vano, quien siente ménos la heritl n, cuanto que no es su sa.ngre la que e.traen silla la de los pu blos. Cuando estos hvmbres dominan precisam nte se ha de multiplicar por donde quiera el maldito comejen de .10 aduladorc>s; p'orqup ellos están como lo.' gusanos bajo de tierra, miéntras llueve, esperando la v('nida elel sol para salir COII)() por encanto á inundar el campo y arrl1ZiLf los i::lCll1· brados y las flores ••.. Esta plaga:w ahuyenta, en presencia del hombre modesto y hUlllilde, que no s!' alimenta de las mentiras de la vaniJall, porque tiene en la relijion el regulador eterno de las acciones humanas. La hipocre ía, el disimulo y la traicion, son los caracteres del adulador. Todas sta. plagas caen y :se- d sgajo.n como el aguacero sohre la sociedad cuando en ella faltan hombres de virtudes crist.ianas para mandar, y se ve obligada á echar mano de 101'0 que sin e llas precisamente deben abrigar en su corazon esos sentimientos de soberbia de que solo puede prese!'var la hum;Idatl evanjélica . P ero no paran los riesgos en lo uicho hasta ahora; otlO n-,ayor hai que temer, y es, e l de la total pr r.lida dt~ la libertad; porque cuando un hombrt~ de eso, t01)j¡) el poder difíeilrnente se rE"signa á dejarlo; su inclina­cian es á conservarlo; le lierá duro desecnclu, y así, no perderá la ocasion cuando se prC'sen1e. Todo debe esperarse de la pasion contral ia á la humildad, porque ella enloquE""Ce a los hOllJbn's constituidos en autoridad. El emperador Cayo Calígula 11E"gó al cstremo ele hacerse adorar como Dios. l Jor una lei n a '1dó que se le edificasl'n templos y e le levantasen estatuas á las cuales debian dar culto todos, aun en vida del mismo emperador. Así se verificó y esto dió lugar á una gran persecucion y matanza de judios que fueron los lÍnicos que reclamaron de providencia tan loca como sacrílega, para impedir la profana­cion del tf'mplo de Jerusalen, e1l donde se mandó colocar una de aquellas estatuas. y ¡ qui én lo creyera! la humildad es necesaria hasta para los adelanto& el el . aber, así como E'l orgullo lo,' e -tol'ba. El bombee humilde que reco­noce lo limitado de la c~pacidad humana, desconfia de .. us fu erzas y procura profundizar y examinar hasta donde le es posi ble las cosas qu ~ qui('\'p, sabe\' y ele que debe usar, y mien'ras mas profun­d izn ) ma~ eJ'amina, ma a dl'scubrit'l1Clo en d rasto campo del Balwr. Este conoeirnipnto le in~ ­pira mas dc"conCa11za, y asi lo va [le aelo iempre adelante como por la mUllO, sin <.1Pjar tras, i cosa desconoci da. De este modo adquiere un sauer estpnso y profundo al propio ti (:'1)) po. J T o sucede lo mismo con el hondHf' poseido de o rg\l llo, qtH' tcnil nJo ~e en mucho cree entenderl() tl1L1o. Este no temE' r1 c;, co df' qu(' alguno d(' ,'cubrCl su i g~ Ol'ancia, porquc lOS creE:' ri todos con infE'rior capacidad á la suya. Con t'stas fals¡¡s pr ocupa­ciones que su vanidnd le inspira, con poco que Ipa de cada cosa, cree sab(>r lo demas; no profundizll ni eJ amina las cosas en todas sus l'elaeiones, porqup al ver un principio ó una opinion sobre tal 6 n!al mat.pria, cierra el li hw; se pone á pens H un 1ll0- mento, encuentra una que OÍl'3 relacio') con tal ó cua l C0sa, le OCurTP algulln oE'duccion por lo pronto, aunque sca nh:'llUda, por ignorancia rle otra c encía n de otros principios; pues no necesi ó dp mas: (" libro se fué á un rincon para no voh'('" ~1 . el' co ~uL tallo, porque el hombre no nl'cP~ita de m :l.~; to lo lo ha entendido al ver la p¡Ílll 'ra I'áj infl, eu Indo se le Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ofn'zca está se~uro de lucirse: su talento hace todo lo dt-'m 'ls. En~ón('('s se echa á paspar ll eno de orgullo y dice: yo no leo porque ya no tf'ngo que aprender en los lib ros, ahora me toca enseiíar. (*) Con esto se esplica mili hien el espíritu de super­ficialidad que re ina en e l s ig lo presf! nte , no solo en la N lleva Granada. sino en }1~ Ul·o pa .... Probaremos dp.mostrarlo pn t(>rlTlíno~ prp.cisos. Este hombre es superllcial, porque es sobprbio y vano: y es soberbio y vano porque no conoce la humildad cristiana: y no conoce la humildatl cristiana por f'star imbuido en los prioci pios impíos qUf' Jo hacf'11 enemigo de la relijion. Pero como estos principios se han estf'n­dido por todas partes, los hombres en todas partes han de spr enemigos tic la relijion; s iendo enemigos dI' la relijion , no debpn tener en SUl> corazones la humildad cristiana; no teniendo en sus corazones la humildad, deoe ocuparlos la solwrbia, porque el hueco que no está allí ocupado por dicha virtuJ, lo debe estar por el vicio contrario, y como los hom­bres soberbios no desconfian de sí mismos, sino que confian demasiado, con mui poco que se pan de cada cosa creen saberlo todo, y por lo tanto rleben l'Ier superficiales en lo jeneral en los siglos de irreli· j ion-Conel uyamos. Trayendo la soberbia tantos males sociales, y siendo la humildad el IJl'eservativo y remedio de ellos, es preciso que se considere esta virtud cris· tiana, con reIacion á la política, como uno de los mejores elementos d f! órden, y como una de las mas fueltes barreras del despotismo. Esto deeimos de la humildad en particular; mas si los hombres con imparcialidad y buena fé examinan cada .una de las demá_s virtudes cri:;tianas con relacion á la soci(~dad, no podrán ménos de esclamar como esclamó Mon­tesquieu " j Cosa admirable! La r elijion cristiana que parece no tener mas objeto que la felicidad de la otra vida hace tambien nuestra dicha en la presente." (lo) ¡; .... LOS JESUITAS. v-6!' [he. §)~. !fl;d:a?t~ úVan~ad .... ( e onclusion ). En cuanto á esa multitud de crímenes atribuidos á los Jesuita, son; como dice el Sr. Dr. Vanegas una vulgaridad; pero recuerde que nosotros no preguntábamos por ellos sino por aquellos,sí los 1;ai, de que La Mennais no pudo bailar las pru~bas. i Y por qué tanta bulla porque un Jesuita exhortó á los fieles á que no se dt'jaran sedueir? i Y p0r qué parece tan estraño ({ue no lo hubi eran castigado por esto; aun suponiendo que efectivamentp el hech'J fuera digno de ah:una pena? A buen seguro que no seria el primer delito que quedara impune, sin que esto quiera decir que los que los hayan cometido no estu vieran sujetos á las leyes. Tampoco seria lójico deducir ({ue la sociedad en que hubiera habido un delincuente debiera destruirse por este hecho, pues si se obrara así, ya deberian estar espulsauos los RR. PP. Dominicanos porque un padre de aquella órden, el R. P. Fr. Tomas Gomez, fué cond.en do, con razon ó sin ella, por un sermon que predicó en la Iglpsia de San Juan de Dios, pn esta ciudad. iY por qué no se declama tambien contra lo , Franciscanos, cuando en el año pasado fué denunciado el H. P. Fr. Luciano Diaz por el capitan Arama, si mal no recordamos, por haberse espresado fuertemente contra el Congreso con motivo del proyedu de le i sobre bienes ue manos muertas que á la sazon se discutia ell las Cámaras? De que un miembro de una sociedad cometa una falta no debe sacarse argumento c nlra esa socieuad; pero mucho ménos contra las leyt's que la rijen, pues las faltas no son cometidas á cau. a de las leyes sino á despecho de ellas . Así pues, si entre los J e~;uitas ha habido ó hai algunos malos, como es natural que suceda, porque son hombres, nada re­~; ulta de esto contra toda la sociedad, ni mÉnos contra su instituto, como no resulta nada contra el apo.:itolado porque bubo en él un Pedro que negó tres veces á:su maestro, ni un Judas que le vendió, y esto en Ulla reunion de solo doc('" individuos; ni resulta nada contra lo~ grunadinos porque, haya entre ellos, mone'leros falsos, asesinos, ladrones &.&. y méno,:j contra sus leye:s. Antes de pasar adelante diremos que el resultado de la causa de que se ha hablauo fué como queda Jicho, no prestó merito, lo que como bien se vé, 110 es lo que se llama uar carpetazo. Largamente contestamos en nuestro artículo ... nte­rior, á los argumentus con que el Sr. Dr. \T anegas traló de probar qutarís ico decir que porque los Jesuitas hagan ciertos votos peculiarf's á ellos no han de poder f'ducar jÓV<'nes que no los hagan. Es cierto que un médico y un abogado se esforzarán en formilf méuicos y abogados afo'í como el Jesuita que <,duque novicios se esforzar:í en que esos novicios .<;ean aptos J esuitas El méJico y el abogado que enseñan ramos de su profesion, dan sus lEcciones á jóvenes que decidif'ron ya sf'guir una de ellas y estos para el caso presente son lo ~ue los novicios respecto de los J l's uitas; pero si un médico ó un ahogado fueran á enseñar latin es bien seguro que al dar sus lecciones no tendrian en cuenta para nada su profesion. Con el fin de que los jóvenes que educan los Jesuitas puedan seguir la carrera que mejor les convenga, no se enseñan en sus colt"jios sino las humanidades, ciencias y otros ramos que sirven de base á toJas las profe­siones. ¿Pero para qué se necesita hablar sobre este asunto, si como dice el Dr. Vaneg?s son los resultados los que deben decidir? Hace ya siglos que los Jesuitas enseñan, si la ten Jencia de su ecluca­cion es que todos sus educandos sean J f'su itas, ¿por qué no lo han sido tantos lIJiles de individuos que han sido educados por el los? Parécele mui estraño al Dr. Vanegas que un Jesuita pudiera forma?' políticos. A nosotros no parece, que ni un Jesuita ni otro ninguno forman politicos, put's creemos que en política, como en poesía hai cierta disposicion que no concede á todos la naturalt'za; pero el desarrollo de esas disposiciones naturaJes y los conocimientos que pueden favorecerlas y que es lo que se puede sacar de un colejio, sí pueden conseguir:!le y se con­siguen en los colejios de los Jesuitas. Y si no es esto así) sírvase decirnos el Sr. Dr. Vanegas, i quien educó á Montesquieu, O' Conell? Lo que querria­mos que nos dijera alguno sería ¿ qué ramo de ciencia, ó bellas letras &c. &c, hai, en que no se haya distinguido algun disc ipolo de los J es uitas ? Pregunta el Dr. Vanegas como es que los J esuitas retirados del mundo, pueden educar lu juventud? Respondemos á esto que pueden hacerlo mui bil."n, puesto que de sus colejios salieron hornbr ~s que fueron célebres en la carrera de las armas como Condé, Tely, Montmorency, Villars, Spinola, &c, &c; y la carrera de las armas es mui del mundo; tam­bien salieron Séqu:er, Molé, D' Argenson, que se distinguieron en la majislratura; han salido poetas como E'I Taso, Conl"ille, Voltaire, Kemblt' en las ciencias Galileo, Descartes, Buffon, La Con­da mine &c. (¡ El qu,e haya hecho voto de consa­{] TarSe solo á Dios, pTcciso es que se aisle de todo lo que no sea esto, Ó que falte á su 11:ision. l\inguna ouservn.­cion haremos sobre esto, hasta qne el Sr. Vanegas se digne decirnos lo que él entiende por consagrarse á Dios, pues hasta hoi habianlOs creido que segun el Evanjelio, consagrar~ e esclusi vamente al servicio del prójimo como lo hacen los Jesuitas, es consa­grarse esclusivamente á Dios. N o le pareció lo mas acertado al Dr. Van:=>gas citar autoridades para probar que los Jesuitas saben enseñar; pero recuerde que nosotros las citamos porque decia el Dr. Vanegas que t'ra particular que hubic!'amos nosotros dI:; sostt'llC'r lo que él cree tan fuera de razon, y no ' ot1'08 quisimos manifestarle que sí estabamos equ ivocados no eramos solos, puesto que grandes hombres habian pensado lo mismo. Quiere p.I Dr. Vanegas estender á mas puntos la cuestion J esuitas, nosotros qt;erriamos no pasar á otros puntos sin que viéramos en qué queJamos respecto de aquellos á que nos hemos contraldo; sin embargo diremos algo sobre las nuevas pregun­tas y empezamos por hacer las siguientes: ¿ Qué e n~iende el Dr. Vanegas por hacer una misma pro­fes 10 11 de fé? ¿ Todos los católicos no hacemos la misma? Luego que se nos conte:ste á esto, contesta­remos nosotros por qué son los Jesuitas mas á pro­pósito para educar la j uventud. En cuanto al por qué los J esuitas fOI'man la única asociacion r elijiosa que se haya intervenido en los negocio públicos, deci:nos: que no concebimos co .. . o puede deC'ir tal cosa quien haya leido la historia, porqup. sí ha habido individuos Jesuitas que se hayan mezclado, hasta cierta época, en los negocios públicos, lél sociedad jamás lo ha hecho miéntras que no puede decirse 10 mismo de utras comunida­des relijiosas. B Y B. DE VENTA UNA casa alta con una tienda aecesoria en la La. calle del comercio. La persona que quiera comprarla puede ucurrir á I ~sta imprenta y se le dará l"azun uel Se ue~ a á reconocer una parte. IltlOIAS DEL DOCTOR BRINDRETH. SE acaba de recibir un nucyo surtido t'n la línica aj encia qu~ hai en esta capital, f'. quina dp. Snn Juan de DIOS y la calle del comercio.-J. Jl. Bcnne(. Se ha abi('rto una suscriciol1 voluntaria en esta provincia para socorrer á los Je:::graciados que hall qurdado. en el último f'stremo de miser-ia, á ("on­S(:' Ctwnclil de los incend:os verificados en el último mes de agosto en Ambalemn. Los Srf's. tesorero~ canton~les están encargauos de la recaudacion; y se escIta la fi lantrol í :\ y caridad de todas las per­sonas que se d~ e lan de l mal de nUl'stros hermanos, para que contribuyan. UN BUEN NEGOCIO. S ,~ vende un Daguerrp.otipo francÉ's de RichebourO", con todos sus ing redientes y seis uocenas de pla~­chas, y se enseña su manejo por solo SETENTA y CINCO l>ESOS. En la tienua del Sr. Patricio Paruo se dará razono CAL DE VENTA. L A persona. que quiera comprar hasta dos mi! cargas dl ,bles de ca], con e l peso de dit'z arrohas cada una, á peso cada carga, y por menor á medio real el palito; puede ocurrir á la <:asa de Jacinto Flores que vive en el batTio de Santa Bárbara qu ien es e l dueño. A LOS SS. AJENTES. Habjéndose agotado algunos números de este periódico, y debiendo remItIrse varias coleccione clue se han pedido, se le. suplica que, los números que tengnn sobrantes Jo devuelvan al encargado de la ajencia en e t.\. c apital, y C011 solo una faja, para de este modo evitar costos. Se ha devuelto el número 2." y pedido aunlento hasta de 27 números para una ajencia; pero se ignora cual sea la que ha hecho la demanda; por 10 que se e~pera que el intere ado indique nuevamente á donde es que deben remitirse los ejemplares pedidos. ADVERTENCL4, Habiéndose alterado el precio de ]a suscr ICIOD á e!'te perit.dieo desde el presente trimestre, se advierte que el aumento que se hizo no se refiere á los individuos que se habian suscrito ántes de dicha alteracion. CAJA DE AHORROS. La Junta de Inversion y Superintendencia se reulle los mártes de cada semana para disponer d,~ los ingresos y reembolsos IJor vla de pré;,tamos á descuento. Los que quieran tomar dinero de la Caja, ó negociar con ella docunlt-'ni:os de crédito de corlo plazo, puede dirijir sus peti<:iones á cualquiera. de los miembros de la Junta. NUEVA SASTRERIA Antonio María Gardeazábal., profesor de Sastrería , tiene el honor de anunciar al públi­co : que habiendo terminado su compañía con el señor Volz, ha puesto un nuevo estableci­miento en el almacen de los señores Silvas, 2a calle del Comercio. . Allí se encuentra un magnífico surtido de Jas mejores telas que hoi estilO en moda. Los que quieran vestirse con finura y ele­gancia, pueden dirijirsea dicho almacen ; serán servidos con esmero y puntualidad, á precios moderados. SE nececita una casa de mil quinientos á dos mil pesos. En esta imprenta se dará razon de la persona que la solicita. Oon este numero concluye el presente tri­mestre. Imp. de J. A. Caalla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Nacional - N. 25

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El Nacional - N. 24

Por: | Fecha: 11/11/1848

~ogQta ~ábabn ~ -i be nobíemure be ~ 848. Este 1Jel'iódico sal /.vrlus lo: súl){lrl().);~,! vf."dc en la fierula del S eña?' J7w//, Garr;ía, 7JZaZf& de Boliv(l/r. Se admiten remitidos r¡ue tengan porobjf'to la utilidad pública en cualquier 'ramo, con tal de 11¿e no contengan personalidades '!J estén escritos con der;cl¿cia, dcbel¿ dirijirse á los Edito1'es libre. de porü. Los avisos ?J ot?·os e aitcs de intcres pe'rsonaZ, se 1'nsertarán pagando la cuota en que eL inleí'esado con­venga con el i'mpresoT, que en todo caso se1'á moderada. JI U 1: 14 1 :') ~USCRICION . J(3 Por nn año veinte Troles po'!" t1'imesl1'e cinco ?'ca/I s. J7 Cada número medio real. (Continuacion) . V. LA lNDEPENDE CIA DE LA ITALrA . El malest~r de la Italia, sea cual fuere su can , es un hecho que se manifestaba por la ne e.."idad de la proteccion austriaca para sostener el orden: un pais que necesita de proteccion estranjera, está enfermo; sus fu~rzas vitales no le bastan, pues que ha menester de las ajenas. Hace ya muchos años que al hablar de la Italia, se vuelven instintivamente los ojos hácia el Austria, no precisa­mente por lo que posee. sino por 10 que proteje: hai, pues, en el fondo de los espíritus una conviccion de que la Italia no se basta á sí propia. Este es un hecho fundamental en la presente cuestion: es la clave para esplicar ]os noble ' esfuerzos de Pio IX. La política del Papa no afecta solo á sus Estados, influye en toda la Italia: Pío IX debe haberlo previsto. La Italia es el país clásico de la ajitaciol1; nunca ha podido constituirse bien. Durante el imperio rGnlt\l\{}, tet ia cierta unid ti factióaj mas bien que unidad, era la union producida pOI' una mano de hierro que comprime: sus municipios no dejaban de conservar antiguas diferencias, que debian manifestarse tan pronto como cayera el trono de los Césares. Envuelta la penlnsula italiana en el cataclismo universal de la írrupcion bárbara, siguió durante algun03 siglos la suerte de los demás paises de Europa, en cuanto á ser des­trozada por la guerra intestina, y atormentada por las invasiones estranjeras; pero mientras la Euro 'la se encaminaba á formar nacionalidades fuertes' y poderosas, la península Italiana se fraccionaba, y cubrían su suelo diminutos princi pados y pequeñas repúblicas. La Italia ha tp.nido bastante es íritu de nacionalidad para no ser e. tranjera, pero dema­siado poco para no crear esa ' grand e. unidades que vemos en Austria, Francia, Ingla terra, España y últimamente en Prusia y Rusia. As¡', los que piensan ahora en la unidad Italiuna, se entregan á un sueño desmentido por la hi storia: lo que no han crcado catrnce si~dos, no lo creal':ln las socie­dades secretas. La España, ]a Francia , el Austria, se han disputado con torrentes d sangre los peuazos de aquel pais siempre descoyuntado; pudiend.o a egurarse, que á no haber existido la soberanía temporal del Romano Pontífice, la Italia huhiera perdido hasta ese rastro de nacionalidad que tantas veces no ha tenido mas vínculo que la lengua y el nombre. No es, pues, de estrañar que la Italia se ajite fácilmente; esto ha sucedido en touas épocas. Afor­tunadament los disturbios de Toscana, Módena y Luca no tienen la importancia de lo di. turbios de Paris: sin aplicar aquello de la tempestad en U?~ vaso de agua, y sin @esconocer la importancia que esto puede entrañar, es preciso no exajerar los peligros. Si ha de haber en Europa una nueva conflagracion de otros puntos, es probable que salga: la Propaganda italiana se ajitará en U11 círculo pequeño, si no viene á favorecerla un rompimiento de hostilidades entre las grandes potencias de Europa. Cerdeña, Estados Pontificios, Nápoles, hé aquí los tres puntos donde conviene ener la vista fija; una perturbacion profunda en alguno de ellos, ten­dria ya con. ecuencias grave: con tal que los sob anos de esos tres paises sean dueños del IDO imiento, no hai que temer; el dia en que suce­diera lo ontrario, ya es preciso resignarse á com­plicaciones peligrosas. Los E:tados limítrofes con el Austria, sufrir{¡n siempre, rr.a ó ménos, la comprension de esta p t ncia; cuando eso faltase, por una guerra ues­graciada en el Rhin, ú otra cau a, quedarian por de pronto entregados á la anarquía para pasar ·nmediof.g,..'I11ente. bajo el dominio ó torado de la Francia ó de la In o-laterra. Todas las alharaca de la independencia yO de libertad italiana en t iempo de la República y del Imperio, no eran mas que un homenaje de sumision al Directorio o al Empe­rado!'; lo mismo sucederia. ahora; la duda solo está en sí á. un mariscal austriaco le sucederia uno fran{' es, o un admirante ing les. La Cerdeña, los Estados Pontificios y Nápoles seguirian la misma suerte, el dia en que cayesen sus actuales go­biernos; las vicisitudes serian mas profunuas, pero el resultado fuera el mi mo: no hai para aquellos paises esperanza de li bertad, ni siquiera de inde­pendencia, el dia en que rompan los cetros que los rijen; y tal es la fuerza de las cosas, que despues de los mas grandes trastornos, habrian de volver á una situacion semejante á la que tienen ahora: en pos de torrente-s de sangre, vendria otro tratado de Víena recojiendo los trozos dispersos, y pegán­Jolos de nuevo. Reconociendo estas verdades, no puede tampoco uesconocerse otra, y es que los gobiernos de Italia procederian mui mal si, contando demasiado con el apoyo del Austria, no procurasen estar dispuestos para acontecimientos 'l,ue pueden afectar las rela­clon~ s de las grandes potencias. El Au'sttia, stando en paz la Europa, y no oponiéndnse ni ]a Francia ni la Inglaterra, puede con sus rejimientos garan­tizar la segu:-iuad de los gobiernos italianos: los cá.lculos en este punto están acordes con la espe­ri encia: pero si falta una cualquiera de estas con­diciones, el A ustria queda paralizada, ó cuando ménos mui impedida- Los tiempos de la Republica y del Imperio, nos han dejado in <;tructivas lec­ciones sobre lo que pudiera ser el ustria si sobre­vini eran grandes conflictos: la E 3paña, Rin las pretensiones de gran potencia, no se humilló COllln el Austria ante las águilas del capitan del siglo. Aun prescindiendo de semejantes eventualidades, es preciso convenir en que todo gobierno cuya seguridad estriba en el apoyo estranjero, se vé for­zado a condescendencias humillantes, es ílojo y abandonado en su administracion, ilJlitando la con­ducta de los particulares que con la seguridad de la munifi"encia ajena, se olvidan del trabajo, ca{'n en la desidia, y al fin se degradan. Por esto son siempre fatales las protecciones estranjeras; y á veces le seria méno dañoso á un país el perd er del todo su independencia, el convertirse en pro­vincia de otro imperio, que el estar Süm ,tido á c ~u accion bastarda, que no sien te impulsada ácia el bien por ningun moti vo, y que tiene muchos para hacer el mal, sin ningun jénero de responsa­bi I ¡dad. Pobres soberanos, lo~ que tienen que ofrecerse á sus pueblos bajo la eji da de otros sobe­ranos; pobres monarcas los que tieu ¡;>n que sufrir reconven ione' como . i fueran m~. r os prefectos, y ni siquiera pueden como estos tener el consuelo de reclamar claridad y precision en las instruc­ciones, y medios pura el cutarlas. Así, pues, el trabajar por emanciparse de toda influencia estraña, el colocalse en tal situacion que no se neceo ite de su apoyo , es para todo soberano una taréa dign ís ima, una taréa que le aconsejan de consuno su decoro, su honra, el bien de sus pueblos, su l. ropjo intere y hasta su seguridad en un porvenir mas ó ménos cercano. Si el Papa ha querido proceder de modo que no quedase ni motivo ni pr ~te sto para mirarle como un protejido del Austria; si el Papa ha querido prev nir r¡ue en adelante n hubie e necesidad de ( le penetrasen en sus Estados 10'3 ejércitos au tr iacas para restablecer el árden; si el Papa, á mas dú c 'a a lta prevision política, se ha sentido animauo del senti miento de nacionalidad italiana, no hai coraZOl) jeneroso que no deba aplaudirle, no hai alma nobl que no de ba L>li(~itarle; en e ~ te h iJ,lgo pen amiento, se habrá conformado el Papa con pl de sus predecesore , quienes al propio tiempo que rlefendian las prero­gatívas de la Iglesia, defendi?n tambien la indepen ­dencia d la Italia. r. J.' I' ~ '\'())ucio narios en sus a:,¡onadas Sa/). .Do!lI. Lu.n. Jt1a.(. JlJierc . J UCI'. ViéT. i; 'Jiía'ftOl l~JL,X,niDl· - G . oviembre. ... (ti/. JJJr¿rlin obispo confesor. El Pat rocinio rle Nt?·Cb. S W,,'I/ ... 'tos. Di (\'0 de Alcalá '!J Milan cnnji:,·or. Stos. Ev:frnio E slan.;slaod¿ itosk" 1/ lodo. Zas Salitas de la Orden de .'. . . /1 ;lvSlÍ". Stas . Lorenzo y Se'rapio márLire .... San Euje.nio Arz obispo. Stos. R¡¿fino y compañao.r '1nú1·túl'S. Sta . UertrUllis la lIiagna y Stas. A.:iisrlo y Virtm"ia 1nri?·tires. e lI,a rto mcn¡j~¿all{e á las 2 1/ 57 miltll./(Js de la üu,!t.· {'II L('oll . la independencia; J> ro e.'te pr 'te,to St' funda en un h cho, cual e , la opo.·icion d' los italianos ti I~ .?ominaci?l: e tranjerCl. h p .. eci~o esforzarse por dlI']Jlr su e pHltU~ y no tratar de solocarle: primero, porqu~ esto seria. poco noble; egun ]0, porque es Imposlble. J .. os pueblos son sumamente su 'cel tibl(-s en este puntol y con razon: j ay de la.' nacionC's donde faltara semejante SUtsC ptibilidad! laurian muerto. Hablando á e pañol es, no hai nllcesidad de encarecer lo que "ale el sentimiento de la inde­pendencia: tambien Jos españole rechazarian con indignacion, no so lo la dominacion material, sino la influencia preponderante. Nuestros padres lucharon durante seis años con el capitan del si¡z;lo, por no aceptar de sus mano un rei; la susceptibilidaUf:ue arrostrar las iras de una revolucion en Francia , y todas las vicisitudes de una, confiagracion europea. Vencidas la Prusia el Au tria en revoluci Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Alemania y la Italia, todavía la Rusia permanecerá en pié: con su poderosa marina en el mar Bá.ltico y el Negro, con sus numerosos ejércitos, con sus tesoros de la Siberia, con sus pueblos bárbaros de que dispone con tanta intelijencia, con su inmenso territorio, con sus valles de nieve, sepultura del mayor y mejor ejército de los tiempos modernos, la Rusia podria hacer frente á todos los conflictos européosj y si en último apuro se aliase con los Estados Unidos, podria desafiar desde sus nieves la cólera de todas las potencias coligadas, inclusa la Inglaterra. Comparad ese poder con el del Austria, cuya capital puede tomar en pocas mar­chas un ejército francés; en cuyos alrededores <.le Italia y de Alemania prenderia en un instante el fuego de la revolucion, y ved si es preciso pensar algo mas que en el Austria, y si es cuerdo entre­garse tranquilo á todas las eventualidades, cuyo último desenlace, si hubiera de ser feliz, s~ria prin­cipalmente debido á la prepotencia del Czar. En el terreno de la diplomacia y de la domina­cion política, la Rusia prepondera en el continente de una manera tal, que bajo este aspecto el equi­librio europeo no existiría si no hubiese el contra­peso de la Inglaterra. Pero fuera del campo diplo­mático y político, es decir, fuera de la accion ejer­cida por los gobiernos, hai el campo de las ideas, que se modifican en todas partes con rapidez, que influyen ya mucho en la política y en la diplomacia, y que indudablemente influirán mucho IDas en lo venidero. Bajo este aspecto, la fuerza no se halla en la Ru~ia, sino en la Alemania y en la Francia; siendo esta última la encargada del papel de pro­l'ag~ ndista. Idioma que se habla o al ménos se entiende en todas partes; facilidad y brillo de espre­sion; arte de popularizar las ideas mas abstractas hiriendo la fantaJía con imájenes seductoras, é interesando el corazon con toques delicados; el talento de la sátira, el arte de alabar o deprimir exajeradamente; estas son las cualidades de que dispone la Francia, esa Grecia de los tiempos mo­dernos. Si un dia nuevos macedonios ó romanos la humillasen con sus conquistas, ella vencería á sus vencedores inoculándoles sus iueas, y el jigante del Norte, adormecido en los brazos de su bella esclava, empezaria á recorrer el período de todos los poderes del mundo: des pues del apojeo la deca­dencia, y al fin la muerte. Ahora mismo, la cul­tura rusa es ya la cultura francesa; la nobleza rusa ha participado mucho de la influencia francesa; y si los efectos no se hacen sentir en la política, es porque hai un pueblo intado en su inmensa mayoría; y la nobleza resiste a la accion disolvente, porque tiene delaste de sí el campo en que se forman y conservan las aristQcracias poderosas, la conquista. En el porvenir de Europa hai dos luchas, la de los gobiernos y la de las ideas: en aquella descuellan la Inglaterra y la Rusia, potencias anticatolicas; en esta sobresale la propaganda francesa, plagada de volterianismo con distrac~s modernos. ¿ Qué se infiere de aquí? Lo que se infiere es, que no conviene contar con apoyo estranjero; que es pre­ci~ o desenvolver las fuerzas propias; que es nece­sario no ligar la suerte con la de ningun pode r político; que es urjente tomar una actitud en que las vidsitudes políticas de Europa hallen ménos cosas que conmover, aprovechando cuerdamente lo que haya de bueno en el espíritu moderno para dar á las ideas una direccion justa, y preparar á los hechos una transformacion pacífica. ¡Ay de los gobiernos qUf' se duerman! iAy de los púeblos que ellos gobiernen! ¡Ay de las insti­tuciones cuyos custodios no vijilen para irlas aco­modando á las necesidades de la época ! El mundo marcha; quien se quiera· parar será apléistado, y el mundo continuará marchando. La relijion y la moral son eternas; ellas no perecerán: cuando los hombres crean haber pulverizado los cimientos del magnífico edificio, verán que e] edificio no se desploma, porque está pendiente del Cielo;]a cor­riente de los siglos arrebatará lo terreno, pero lo cele te durará. Mas entretanto, ¿ quién es capaz de abarcar las oscilaciones, los trastornos que cam­biarán la faz del mundo ? ¿Q.uién no prevee las oleadas en que tendrá que flotar aquella navecilla que no puede perecer? Ah! cuando la historia nos muestra las revoluciones de ideas,de costumbres, de instituciones que nos han precedido; cuando la esperiencia de todos los dias nos hace palpar el cambio profundo que en todas partes se está rea­lizando, la mente se abruma y anonada al pensar en los inmensos acontecimientos que se amontonan en el porvenir; y entonces, léjos, sí, léjos de estrañar, de ver con disgusto que un Papa, para prevenir mayores riesgos, arrostre otros menores, se admira uno de la sabiduría misteriosa que asiste siempre á la Santa Sede, y que se manifiesta soberanamente e~ los momen~os mas críticos y terribles, entonces, léJos de espeflmentar despego por el Santo Pon­tífice que ocupa la Cátedra de San Pedro, se levanta el COlazon al Cielo para implorar sobre Pio IX luz y fortaleza. ••• QUIMICA ANIMAL, ó aplicacion de la Química orgánica á la elucidacion d~ la Fisiolojía y la Patol0ía por Justo Liebig. Los recientes progresos ele la Química, yespe- EL NACIONAL. cia\mente de la Química Orgánica, han sido rápidos y en gran manera interesa.ntes. Varios hombres distinguidos se han consagrado asiduamente á su cultivo en Europa, y comenzamos ya á disfrutar del beneficio de sus taréas. En otro artículo dimos notICIa de la ohra clásica del Profe. sor Liebig sobre la Química Agricultural, y á la misma pluma debemos ahora un tratarlo no ménos notable sobre la Química Animal. Como este nuevo asunto, bajo un punto de vista, nos interesa á todos aun mas vivamente que el rle la agricultura, procurarémos presentar á nuestros lectores algunas nociones del grado y especie de luz Ciue los trabajos de Liebig prometen espareir sobre el oscuro y dificil, pero importantísimo asunto de la fisiolojía. En la Química Agricultural ha desenvuelto Liebig, y á nuestro juicio, ha establecido por una bellisima induccion, su teoría de la fermen­tacion, putrefaecion y disoltieion, ó para expresarnos en términos mas jenerales, de las transformaciones o metamórfosis químicas. Expondrémos brevemente esa teoría, que es fundamental en la materia. Rai varias formas de rnetamórtosis. Algunas veces los elementos del fermento ó cuerpo escitante, no entran en los nuevos compuestos: asi sucede en la fermentacion del azucar. Otras veces todos los cuerpos presentes contribuyen á la formacion de los nuevos productos. Otras, en una forma de metamorfosis, la de disolucion ó cremacáusis, el oxíjeno del aire es esencial, como cuando el alcohol se convierte en ácido acético, ó el vino en vinagre. Cuando uno de los productos es un gas inodoro: el proceder recige el nombre de fermentacion; cuando uno de los productos <:'s fétido se llama putrefaccion; pero estas distinciones no son esenciales, pues materias animales pútrescentes hacen fermp.ntar el azucaro El olor fétido de la putrefaccion se debe princi palmente á la armonía, y por eso se observa no solo en la fermentacion dl\ materias animales, sino tambien en los cuerpos veje. tales que contiene nitrójeno, y que por eso dau anmonÍa. La esplicacion del autor es esta : el fermento ó cuerpo escitante es invariablemente una sustancia que se encuentra en un estado activo de df'scom­posiciono Sus partículas están en movimiento, 10 comunican á las dtd cuerpu que ha de transformarse, trastornan aSl su inl:>table equilibrio, y causan la formacion de nuevos y mas permanentes ~om­puestos. Cuanto mas complejo el compuesto orijinal, mas fácilmente se presta á la metamorfosis. El profesor ha producido en apoyo de su teoría un número estraordinario de 'hechos, y la ha demos­trado inductiva y casi matemáticamente,desterrando para siempre, segun nos parece, la idea de aquella fuerza catalítie.a (disuh'ente), de aquella descono­cida y misteriosa ajencia, que algunos escritores han invocado para esplicar los fenomenos de las transformaciones qu ímicas. Volviendo ahora los ojos al cuerpo animal viviente, hai en él ciertas operacion~s de suma importancia para nosotros; como la respiracion, la nutricion, la pérdida y reparacion ue la materia, la dijestion, la secrecion, la excrecion,y la influenciade todas en ellas en la salud yen las enfermedades. Las ideas de nuestro autor sobre todos estos puntos son tan orijinales como interesantes. "Maravi!las", nos rodean por todas partes. La formacion de un cristal, de un octaedro, no es mÉ'nos ir.compren­sible que la de una hoja ó una fibra muscular: el modo de producir con el mercurio y el azufre el vermellon, es un enigma no ménos jnsolubh~, que el procf'der con que de la sustancía de la sangre se forma un ojo ". Rai dos condicion es esenciales de la vida animal. La primera es la asimilacion ó apropiacion del alimento; la segunda, la continua absorcion del oxíjeno atmosférico. Ahora bien; la cantidad de alimento y de oxíjeno que se introduce en el sistema de un adulto es mui considerable, y sin embargo, el peso de su cuerpo no se aumenta; luego tanta cantidad emite como la que recibe . Pero ¿ bajo qué forma se emite el oxíjeno por ejemplo? En combinacion con el carbono ó el hidrój eno, ó con ambos; en forma de agua 6 de ácido carbónico. El carbono y el hidrojeno se derivan ultimamente del alimento. Comparando la suma del oxíjeno absorvido con la del acido carbonico emitido, y con la del alimento consumido, Liebig demuestra que "la cantidad . de alimento que el cuprpo animal necesita para conservarse, está en razon directa de la cantidad ae oxíjello que se introduce en el sistema. La cantidad de oxíj eno varia mucho. Se aumenta con el movimiento y el ejercicio, que aumenta el número de las respiraciones; se aumenta con el fria, que condensa el aire; y se aumenta á proporcion que sube el barometro, por la misma causa. ~: El consumo de oxíjeno en tiempos iguales puede espresarse por el número de respiracion es: es claro que en un mismo individuo la cantidad de alimento que se necesita debe variar con la fuerza y numero de las respiraciones. Un niño, en quien Jos órganos de la respiracion tienen naturalmente grande acti vi­dad, necesita alimento mas amenudo, y t'n mayor proporcion con respecto á su volúmen, que un adulto; y sufre mas difícilmente el hambre. Un páj ro privado de alimento: mucre al tercer dia; al paso que una serpiente, que puesta bajo una cam­pana apénas consume en una hora tanto oxíjeno como el que podemos descubrir en el ácido carbó­nico que se produce, es capaz de vivir ::¡in alimento p q~iera desquiciarse,no debe acordar consIderacIOnes sino en razon del saber y vjrtudes de cada cual. Que los médicos se persuadan de esta verdad y entónces la sociedad · les acordará gustosa las consideraciones que ellos reclaman. Record~d lo que ~ecia Aristóteles: "el capitan y el ~éd,co deben Cifrar su gloria en vencer y curar, 'l no emplear sus capacidadt-s para satisfacer sus mtere~es particulares, ó una fútil vanidad." Segun e to vosotros comprenderei , señores, quP cuando la hisloria cuenta que de Roma espulsartln l~ medicina, quiere decir e con e 'to que aquel ~~eblo destituyó con razon á los II [dicos ig norantes o Illlllúrales. Y obse n rau tamuien que la capital del mUJlUO enlónces,no arrojó de su benu ni á los grande' EL 1 AC ONAL. oradores ni á los bu~nos abogauos, sino solamente á los pedantes que sostenian sin decoro alguno ya el pr0 ya el contra de una misma cuestion,empleando para ello una inmoral y prostituida elocuencia. Vir bonus rnedendi peritu s: este es el tipo del ver­dadero médico, porque la ciencia y la virtud deben marchar si empre á la par. La- juventud que haya sido alimentada con las tradiciol1E's consignadas en la historia de la antigüedad, debe tener presentes estas palabras de Demól;tenes:-" nunca la altivez juvenil, nunca el valor moral pudo inflamar á los hombres débiles dominados por miserables y viles pasiones) porque la vida ?nol'al 1'eside esencial'mente en el COTazon." . Reflexionad con detencion, condiscípulos, sobre la reunion de las cualidades y' virtudes de que te neis necesidad para ejercer útil y conveniente­mente nuestra profesion. Además de la educacion científica, una educa­cion moral y relijiosa nos es enteramente necesaria para evitar los escollos peligrosos de que no podrá salvarnos una simple filosofia moral. La educacion relijiosa fijando al médico la via moral que debe seguir, le hace conocer al mismo tiempo s~s ver­daderos intereses. Alimentado su corazon con sentimientos evanjélicos adquirirá el poder de cautivar los buenos corazones, porque el sacerdote y el médico deben aliarlos todos á los suyos, sin que por esto dejen de ser nunca francos y veraces. Siendo el médico fisiólogo y católico une al c.ono­cimiento de la veruad material el de la verdad moral, y está siempre fa vorablemente predispuesto á cornprf!nder y á respetar las opiniones indi vid uales. N o hollará, pues, nunca rnoralmente ningun sis tema cientlfico adoptauo de buena fé por alguno de sus cooprofesores, pudiendo sí discutir científicamente siempre que 10 crE'a neces ... rio. Debe conciliarse siempre la tol€'fancia ('on la gravedad y discresion, que alejúndolo de la familiaridad le hará conservar dignamente la autoridad médica que le es tan necesaria en el ejercicio de su profesion. El médico tiene sobre la tierra una mision esencialmente evanjélica que llenar; y es un absurdo, es un error funesto creer que, con una cond ucta inmoral pueda conservarse tal ó cual posicion social. Por otra parte, cuanta mas c1dt :¿ra moral posee el hombre tan to ma dificil le es plegarse á la bajeza. V eamos ahora al médico por otro lado.-Los que hernos adoptauo e~ ta profesion, hasta cierto p u n ~ o dura y enojosa, debemos soportar los uefectos de a lu e llo ... ; que nos ocupan, porque tenemos for­zosamente q 'le ponernos en contacto con toda clase de jentes. Es una cosa cierta que aquel que no h ' tt:ata.d.o Lu.u uD.a.-Socit!.dad.c.Dttez..mru:al .. x:~lijiosa y por consiguiente raciono.l, no conoce dé la huma­I1Idad sino el buen lado de la lnedalla. El hombre que por el contrario ti ene que recorrer todas las clases sociale.'l hace involuntariamente deseubri­mientos inesperados, progresa esperimentalmente en el conocimiento de la humanidad, y calcula ma­temáticamente de cuantas maneras e l hombre seria insoportable,si no nos armásemos de la beneficencia, d~ la caridad, de la dulzura y de la paciencia evanjélica, sin abandonar por eso la firmeza. No os engañeis, condiscípulos: sin grandes recur­sos morales aunque el saber sea profundo, aunque la destreza sea grande, no seremos nunca positiva­mente superiores al hombre que basa su conducta en la moral y en la relijion: este es el único verdadero fundamento social positivo y por consiguiente durable. _f:I.. la educacion moral y relijiosa es necesario que el médico agregue eunocimie ntos liter arios. Por medio de ellos le será mas fácil espresar con claridad lo que piensa y lo que siente. Hai médicos quP careciendo de alg'unas de estas partes esenciales de su educacion, se aproxirHall al paciente sin lJinguna especie de política ni consi­deracion moral: examínanle en silencio y formulan las pre~ cripciones sin pronunciar una sola pa labra, representando así el pap 1 de los mudos: pierden de este modo la poderosa iniluen cia moral que da al médico el atestiguar á su enfermo con el acento de su voz y con sus discurso8 y maneras afectuosas, cuales son las relaciones sentimentales que uoen siempre al médico con el enfermo. El continente frio, severo ú antipático, no predispone al paciente á ponerse á nuestra discrecion . El precepto consiste no solamente en curar luto el celeriter sino tambien jucunde. La amenidad no::; es lJecesaria, y es preciso, atreviéndome á usar un lenguaje figurado, sed ucir al enfermo para poder cUt'arlo. No queremos decir con esto que debamos entrar con el paciente en disertaciones técnicas, ni alejarnos de la conversacion que debe conducirnos á la .cúnse­cucion de nuestra mision lIlédica. Para ser esta última ménos desagradable, debemos saber que hai cosas que necesitan un rodeo mas ó ménos largo, sobre todo con el bello sexo. Si el médico es un hombre intelijente no hablará sino cuando convenga, y siempr con tino y medida. Provistu de conocimienfos variados, sus preguntas y respuestas ueben ::;cr ud 'cuadas á las circunstan­cias par ticu lares, sjn oh'iual' que d,,·le hac:er COI) ­( rilmir todo para L egurar su . dominio cí -lltÍfi;.;o y moral soure el enft'rmo. El médico nunca debe 'valerse de niflg~m 'medio para 3 satisface1' su amo?' p1'opio y su a-mbicion,con pC1:7Uicio de los derechos de sus coop'rofes01·es. Tambien es cierto, señores, que el defedo de educacion literal'Ía hace mÉ>nos accesible al aprecio social á un sabel' cientifico, por profunuo que :;;ea. Por otra parte, la educacion literaria facilita al médico los medios de ayudar al sacerdole cuando unido á este se trata de curar las pasiones ó enfer­medades morales de nuestros semejantes, en las cuales tenemos que ocupar nos mas frecuentemente de su imajinacion que de su hígado ó sus puJmon~s. En estos casos difíciles los especijicos consisten mas bien en el a1·te de pe1·Su,adi7', que en el de fonnulur. El hombre puede consolar siempre cuando e:s culto, sensible, moral y rclijioso. El ateo ó el materia­lista nunc:;\ pueden dar consuelo á un moribundo. \:T bien, señores) no encontrais en todo lo que precede motivos suficientes para establecer que el elemento moral y literario deba ocupar un Jugar honroso en nuestra pl'ofesion ? A mí me parece que ahora podriamos ya fijar cc..n esactitud las indicaciones que el sentiuo moral está llamado á llenar ó á completar. . El médico es artista, pero bajo ciertas condiciones morales, relijiosas y científicas. Reuniendo estas · tres condiciónes no solamente por instruccion, sino tambien por organizacion. El médico Hevará siempre consigo un esquisito perfume de bienestar, estando rodeado entónces de una atmósfera deliciosa que no lo abandona l1unc"a. Por c.onsiguiente, s eñol:e~ , la ciencia, la moral y la relijion aunque diferentes hasta cierto punto, on análogas tanlbi(:·n. Ellas br illan hoi en di stintas personas; pero todas debe reunirlas el m~dico dando así una prueba espléndida de buen semido y racionalidad. er edme, señores, el médico que abandonando el cultivo de las ciencias morales y metafísica, s entl' ga esclu­sivamente al estudio de las ciencias físicas, no telldrá fuera del conocimiento de los ~ nómenos de la materia, ni juicio, ni racionalidad: 110 entend l'á á sus hermanos y no pensando ni sintiendo como ellos, no podrá hablarles nunca sino en un idioma completamente estraño. Podriamos com­parar al méJico materialista á un mus}c-o que, despues de habernos regalado con las dulzuras de su armonia, no pudiendo hacer gala de otra habilitadad, se escondiese con su instmmento en la misma caja para desaparecer con él.-N o, señores, el hom bre no debe separarse moral ni intelectualmente del resto de sus sp.mejantes, y para esto debe admitir los principios de reli­jion y de moral ¡porque mare hando todos en el mismo camino y tendiendo al mismo fin,es imposible que la an.arquía pueda en.tJ'onizarse: la piedad, dice el sacerdote, es el todo del hombre: la simpatía dice el fisiólogo es el todo del hombre: la atraecion dice el físico es el todo de las ciencias físicas, y. yo digo piedad, simpaL''ia y atraccion son sinónimo$-;. luego existe un principio jeneral querije á todo el·uni\'el'so. Podríamos demostrar científicamente que no sola­mente la armonía de la economía animal seria des­tl'ozada, si las partes que la forman no estuviesen vinculadas unas con otras por un sentimiento comun, sino, aun mas, que la vida de cada individuo pstá Íntimamente unida con el resto de la creacion. Así pues, unidad como causa, unidad como fin, lo que supone unidad como medios. Como causa Dios, como fin Dios, como medios Dios. En efecto: "la verdad es eminentemente divina," porque ello no es sino la espresion fiel y exacta del pensamiento de Dios; ella cu~nta lo que Dios ha hecho y contándolo ella lo admira. LOS JESUlTAS. ~/ Y/c. fJl)~. ~~a~c/o úVan?Zd. (Continu.acion ). En 2 de agosto de 184-7 previno el Sr. Gober­nador de la provincia de Velez al Sr. jefe político del canton capital, que procediese á practicar una info rmacion acerca del hecho de haberse escedido un Jesuita desde la cátedra de] Espíritu Santo en el cu·?'so del sennon hasta el pUJnto de ocasionar una positiva alarma . ofendiendo la moml y las b1¿ellaS cos­tumbres, y atentando cont1'a la segu1'idad, 'l'eputacion y buen nombre de la ponion considerable de individuos notables que en dias anteriores haLia manifestado el disgusto jeneral C0n que se ITIlraba la mision de Jesuitas á la ciudad de Velez. En la misma fecha dió cumplimiento á esta órden pI Sr. jefe político levantando una iuformacion sumaria de nueve tes­tigos, cuyos dichos yamos á estractar. Los Sres. Fernando Vargas, Cosme Bcnayides, Juan E. Martinez. Hilario Arizu., y José Eduardo Caldas espusi eron casi en términos idénticos, que el R. P. Fernanuez de la Compañía de Jesus, al despedirse del auditorio despues del sermon de 1.° de agosto de 1847 manifestó: que solo tres ó cuatro individuos se habian opupsto á la ida de los Padres Jesuitas á la provincia de Velez. Segun el Sr. Vargas, el P. Fcrnandez calificó á estos individuos de ignorantes: s<'g lln el Sr. Benavicles de im píos, ¡11m )rale:s, corrompidos: de COrl'Olll pido ) irnpíos, her ·je.", ser.;un e l !'. Ma.rlinez; de imp íos y hel'ej('S, st'gun el Sr. j ,ii' .. l; y e nrOfmo al dicho el·[ ~r. e.tillas de irrel ij i O.:i o::; , :i quienl:'s era "ce:ario l'n 'u- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. mendar á Dios.-Los Sres. Benavi] artículo 63 de la lei citada, es visto que ni aun jm'gando apasionadamente podría encontrarse en las frases de que usó el R. P . Fernández el mas mínimo pretesto para decla­rarlo culpable. Se dirá, acaso, que hubo una injuria hácia las personas notables que segun la órden de 2 de agosto citada, manifestaron el disgusto jeneral con que se miraba la mision á la ciudad de Velez; pero en primer lugar ese disgusto no aparece como propio de aquellas personas notables, pues ellas se refieren indudablemente á otras como lo manifiesta el oficio del Sr. Gobernador; y en segundo lugar, el R. P. Fernández habló no de los individuos que hacian mencion del disgusto, sino de aquellos que]o tenían, los que no fueron mencionados ni en el oficio del Sr. Gobernador, ni en la representacion que le dirijieron, ni mucho ménos en el discurso del R. P. Je~uita . Hablaron, pues, indeterminada­mente las personas notables que menciona el Sr. Gobernador de la p¡'ovincia de Velez, y de una manera indeterminada. se habló tambien en la cáte­dra del Espíritu S:tnto, y el ataque á la reputacion y buen nombre de algunos individuos, solo será apropiable á aquel 6 aq uello que deliberadamente quieran aceptarlo, y sus efectos no podrán nunca quedar comprendido bajo las penas legales, porque es bien sabido que no eKisten injurias aceptadas, miéntras no hayan sido dirijidas á determinada per­sona. Resta solo eX1.minar si el R. P. Femandez tuvo ó no razon para espresarse en los términos en que lo hizo, y nosotro~ decimos que la tuvo; porque un mini tro del Evanjelio que exhortando á la penitencia oye en torno de sí los llanto y sollozos en que prorumpió el pueblo de Velez al oir su palabra, nat?ral ~s q~~ recono~ca. y manifie~te que solo la hereJía,la 1rr 1tJlOn y la l.~l:)ledad,podflan oponerse á que esa palabra evanJehca fuese pre­dicada por el temor de que produjese los saludables efectos que la siguie.r~n . Era, pues, cier!o que habia habido la Oposlclon de que se habla o no lo era: en el primer ca o seria n.ecesario demostrar que la mision de Velez produJo ' malo~ resultados, para que quedas~ j ustificada la conducta de los que se o usier.an a ella: en el segund? caso, esos mimos venta¡ OSOs )'(','u lta d 0~ reconocIdos y con­fesados por todos ~stán d~mostrando que la suyuesta oposicion solo fue maqUillada para contrariar los EL NACIONAL. intereses de la Iglesia y la salud espiritual de los 1 fieles. Así, pues, cualquier partido que se adopte 1 echará necesariamente sobre nuestro ad versario la necesidad de demostrar, ó que ]a mision de Velez fué perjudicial, ó que fué cri tiana y santa la con­ducta de los que la supusieron contrariada por una parte numerosa del vecindario. La exhortacion que el R. P. Fernandez hizo al dócil y relijioso pueblo de Velez, para qae el no se dejase seducir por esos impíos, que segun se decia se opusieron á. la mision, es mui justa, mui santa y mui conforme con los deberes de un predicador evanjélico. No se exhorta á la reheljon ni al ataque, sino solo á la defensa y á una dofensa que debe hacerse con las armas de la caridad cristiana que son ausilios de la graciadivina,queno pueden comprometer la tran­quilidad de los Estados ni caer bajo el dominio de su lejislacion. Es necesario precaver el mal y nada es capazde conducir á ello con mas acierto; que retraer de la iufluencia y relaciones de los malyados á los que aun tienen la dicha de conservar su primitiva inocencia ó de recuperarla despues de perdida. Fundados en estas consideraciones y en las demas que pueden hacerse de acuerdo con ellas, el Ajente y el promotor fiscal pidieron, y el M. R. Arzobispo decretó el sobreseimiento en la causa que trató de iniciarse contra el R. Padre Fer­nandez y á que alude el Señor Dr. Vanegas. Sirva esto tambie'Tl, continua el articulista, para probar que los Jesuitas comelen, como todos los. demas individuos faltas y delitos, pero faltas y dehtos que en dlos se toleran y que acaso no fa~tará quien ,los ape­llide accion santa y buena. No podemos menos de estrañar que el Señor Dr. Vanegas llame delito lo que, segun manifiesta ántes~ resulta de las nueve de­claraciones tomadas para seguir causa al Padre Fernandez, por que nosotros creemos no solo que no es delito en un predicador exhortar á los fieles á que no se dejen seducir por los impios, sino que cremos que es de su deber hacerlo asi. Sobre todo ahora en que por todas partes cunden las ideas antisociales de comunismo que envenenan los corazones, como inficiona el cólera los cuerpos de los individuos. Si, cunden por todas partes el co­munismo y otras mil infernales teorías que si no son cortadas de raiz, pronto darán en tierra con l~ patria, la civilizacion, la familia y todo lo qu.e ha) de santo y querido para el hombre sobre la tIerra. Tales ideas no pueden contrariarse sino con la n;t0!al del ,Evanjelio,única verdadera,sólidaydurable; uDlca qu~ puede cimentar la felicidad de los individuos; sin moral todos los esfuerzos para hacer progresar las sociedades son sueños vanos, por que la moral es uno de los grandes elementos de que se compo~e la civilizacion; sin esta, aquella 110 puede reSistIr. Ahora bien, para nosotros que no ereemos que la moral pueda tener otro fundamento sólido que la re­lijion, viene á ser indispensable e3ta última , Añade el Señor Dr. Vanegas que contesta asI . la interpelacion que le hicimos para que enumerase los crímines de los J esuitas, y con esto nos confirmó en nuestra idea, de que tales crímines no existen; pues como dejamos demostrado no lo hubo, y tan no lo hubo en lo que dijo el R. Padre Fcrnandez, que en vez de resultar males de la mision que hizo, resultaron muchos bienes, no siendo el menor el de haber efectuado á consf'cuencia de ella, docientos matrimonios en Velez, y este becho pru('ba ademas que los Jesuitas hacienJo yoto de castidad, fomen­tan tambiE'n los matrimonios, cosa que parece no concebia el Dr. Vanegas que pudiera sucf'der. UNA casa alta con una tienda. ac.cesoria en la. L a ca.lle del comercio. La persona que quiera omprada puede ocul'rir á <:'sta imprenta y se le dará razon del dueño. Se deja á reconocer una parte. '¡LIDIAS DEL D CTOR BRANDRETH. SE acaba de recibir un nuevo surtido en la lÍnica ajencia que hai en esta capital, esquina de San Juan de Dios y la calle del comercio.-J. A. BenneL. TI A SUSCRICIOr . Se ha abierto una suscricion voluntaria en esta provincia para socorrer á ]os de~graciados que han quedado en el último cst remo oe miseria, á, c.on­secuencia ele los Ínc cn
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El Nacional - N. 7

Por: | Fecha: 02/07/1848

'J5ngota ~omil1gl1 2 be ~ulin be ~ 848. SUSCRICION pO'r un, año 16 reales, por trimestre 5 reales. Cada núm. medio real. EL NACIONAL AL SIGLO. Nuestra primera palabra, al dirijirnos al S~glo, es una espre ion de bien ven?da. . Nosotros Conservadores siempre hemos con 1derado como d mayor be~eficio para e ~e país el ejercicio pr~ctico d~ la libertad de imprenta, bien persuadidos de que la mm~rahdad sin ejemplo que hasta ahora ha acompañad~, por regla )e.neral, al ejercicio de esa libertad en nuestro pals, e.s un a~clde~te transitorio, un esceso que debe c~sar po~ su misma yl?lencla. Siempre hemos creido que el mejor medIO, (no el umco) , ?e r fl'enar la brlitalidad de la imprenla desbocada, es dar prac. ticamente al derecho de imprimir' la mayor espansion posible. Sin desconocer ]a utilidad de las medidas represivas en caso estl'eIllO, siempre hemos creido que a la larga el mejor antí~oto contra la injuria, contra la mentira, contra la provocaclOn, contra la calumnia, es ] hastío, ~l de~pr:cio, el asco, q~e no puede dejar de inspirar la con~muaclO~ Ulcesante de 1?ubl!­caciQnes desvergonzadas, la necesIdad ardIente que un dtluvlO de escritos 11 .no. de insultos i vacíos de ideas, debe hacer lla~er, en toda la jente que pi ensa: ,en todos los h?mbl'es que.l. an, deseo de un pasto intelectu al menos amargo. I lnas llutl'ltlVO . .empre hemos juzgado que toda arma ofensIva en po~er del nlalQ es una arma defensiva en poder del bueno; 1 Slempre hem~s confiado en que el bueno abandonado por la lei así mismo, reducido por la lei a empl ar contra el agre or la misma espada con que este lo a taca, no d ejará ~uando ya. vea que no queda otro recu l'do, de bajar a combatIr en el ~J~mo campo i con los mismos medios aunque empleándolos ~e dl ~ ttnto modo i dirijiéndolos a otr.os fines. Así E'S como El..Á m. o Ira becho nacer, uno tras otro, Lá Epoca, El Progreso, 1 El NtUional.-Siempre habiamos esperado que la fraccion moderada del partido que se llama liberal-pl'oO'resista, ruborizada .de las exajeraciones declamatorias i de las groseras insolenCIas con que se está desahogaJlldo la fI accion revuJucionaria pura de ese mismo partido, tomase por fin la palabra para descargarse un poco de la r esponsabilidad moral que esos indignos desa­hogos hacen gravitar sobre el partido entero que los consiente, los tolera, i aun quizá en silencio los aplaude; para separarse un poco, pr clamando principios racionales, de la fatal mano comunidad con semejante j ente a q e la condenan todavía hasta cierto p unto sus simpatías personales con los trastorna­dores j ladron ,s de 1840.-Si mpre habíamos esperado que La América, El Aviso, El E:,tudiante hiciesen nece ' aria, inevi­table la aparicion de El Siglo. El Siglo, pues, es el objeto de que nos proponemo. ocupar en el próximo número, linlÍtándonos por ahora á saludarlo. • 1". ESTATUTO FUNDAl\1ENTAL DEL GOllIER oTO TEM­PORAL DE LOS ESTADO~ DE LA IGLESIA. DISPOSlCIONES JENERALES . Art. 1. e El Sacro Colejio de los Cardenales es el S enado inseparable del Soberano Pontífice, cuyos electores so n. Art. 2.$ Se instituyen dos Cons jos deliberante para la fGrmacion de las leyes: á saber: el Allo Consejo i eJ Consejo de Jos Diputados. Art. 3.° Aunque toda justicia emane de l Soberano i se haga en su nombre, el órden judicial es sin embargo indepen­diente en la aplicacion de las eyes á los casos particulares; bien entendido que queda sah'o el der cho de hacer gracia r servado al Soberano. Los jueces de los tl'ibuna] e" dichos ~ollegialli serán inamovibles, cuando hayan ejercido sus fun­ciones por tres años, contando desde la promulgacion del pre~ente Estatuto. Pero podrán ser transferidos á otro tribunal igual ó superior. Art. 4.° No se podrá instituir tribunales, ni comISIOnes ltstraordin arias: cada uno, tanto en lo civil, como en lo criminal, 1rtímt~ttt ~. ~úmtto '1. Este periódico salt todO:1 los domingos; se ve:nde en la tienda ck/, Sr. Fernando Conde. quien re&ibe S'WcricKme6. I será juzgado por el tribunal que la leí, delante de la cual todos son iguales, determine espresamente. Art. 5.° La guardia cJvica es considerada como institucion del Estado i permanecerá constituida sobre las bases fijadas por la lei de 5 de julio de 1847, i por e! reglamento de 30 del mismo mes. Art. 6.° Ninguna traba puede ponerse á la libertad per .. sonal, sino en los ca os i segun las fórmulas prescritas por las leyes. Por tanto, ninguno podrá ser arrestado, sino en viriul de un acto emanado de la autoridad competetente. Esceptúanse los casos de fragante i cuasi fragante delito, en los cuales la persona arre~tada deberá ser entregada á la autoridad competente, d ntro de veinte i cuatro horas. Las medida.s de polida preventiva serán arregladas por una leí. Art. 7.° Se garantiza la deuda pública, i lo mismo todas las obligaciones contr idas por el Estado. ArL 8.0 Todas las propiedades, sea de los particulares, sea de los cuerpos considerados como personas morales, insti­tuciones piadosas públicas i demás contribuirán indistinta é igualm(,h le á las cargas del Rstado, cualquiera que sea el pus""edor -Cuando el Soberano Pontífiee dé su sancion á las leyes sobre impuestos, la acompaña con una derogacion apos­tólica especial sobre la inmunidad eclesiástica. Art. 9.- El derecho de propiedad es para todos igualmente in violaLle, salvas las espropiaciones por causa de utilidad pública reco 10 ida, i mediante una justa i prévia indemnizacion. Art. 10. Es reconocida la propieuad literaria. Art. ) 1. Queda abolida la censura preventiva guberna­mental ó política sobre la imprenta: se sostituirán medidas represivas determinadas por una lei especial.- ada se innova en cuanto á la censura eclesiástica estabbcida por las dispo. siclones canónicas, has a que el Soberano Pontífice haya pro­visto nuevo. reglamentos por su autoridad apostólica.-EI permiso de la censura eclesiástica no t:ubre en ningun caso la respons bilidad política i civil de los que conforme á las leyes, sean re ponsables de las publicaciones hechas por la imprenta. Art. 12. Por ln~didas preventivas establecidas por las leyes se reglamentan los espectáculos públi.:os; i en c()ns~cuencia las composiciones tealrales se someten a la cen ura antes de ser representada. Art. 13. La administracion comunal provincial será confiada á los ciu 'ladanos riel comun i de la provincia. Será arreglada por leye especiales de manera que aseguren á los comunes i á las provincias todas las libertades comp:}-tibles con la cOllservacion de us bienes i el interes de los contribuyentes. Del Alto Consejo i del Consejo de los Diputados . Art. 14. El Soberano Pontífice convoca, proroga i cjerra. las sesion d los dos Con"ejos. Disuel ve el de diputados, convocánd lo de nuevo n el término de tres meses, por medio de nueva e lecciones . La duracian ordinaria de la sesion anual, no pa a de tl'es ro sps. . . Art. 1 . Nillgun o de los dos Consejos puede r eUDlrse entre tanto qne 1 o tro esté di. uelto, ó prorogado, salvo el caso de 10 prevenido en el artf u]<.) 46. Art. 16. Amb s Consejos son convocados i cerrados al mismo tiempo. El acto de apertura se hace por un CardenaL dele~ado por 1 Sobet":..l1o Pont 'Ree; i ambos Consejos se con; -re y , n juntos parp, e~t . aclo únic:l.mente. ~us demas sesiones las ti ~ ., n pOlo separado. Obra vá lidamente cuando la mitad por ]0 rnénos n gubernamental administrativo i mHnar: 4.a Presid entes de Jos tribnnales de apelacion, Conse­leros de Estado, &.hogado::s consí toriales todos despues de un ejercicio de ·seis años: 5.a propietarios que tengan una renta a nual de cuatro mil escudos sobré capita.les pecherof; poseidos por s p. is años: 6. a en fin, personas quP hayan merecjdo bien del Estado por servicios di stinO"uidos, ó qu~ lo hayan ilustrado por obras remarcables en las ciencias i en Ja~ artes. Art. 21. El Soberano Pontífice nombra para cada sesion 1 PresiJente i los dos Vicppresidentes tlel Alto 'Consejo. Puede d ar -la pre~ idenciá á un Cardenal. Art. 22. El otro Consejo se forma de los Diputados eleji nos p or los elector~s sobre la base aproximativa de un diputado - .1)or treinta mil almas. Art. 23. S on el ctores: 1.° los gonfaloneiros (alcaldes de clJ.artel ), priore j ancianos de las ciudaues i comunes: 2.° los pro pietarios in. critos en e l catastro por un capital de tr~scientos ésc udos: 3. ° los que por cualquiera otro tí tulo paguen al Gobierno una tasa a nual de doce escudos: 4.° los miembros de los Colejios, de la facultades, los profesores titulares de las ~ ni~e~sidades del Estado: 5.° los miembros de los Consejos de dlsclphna de los abogados j de los procuradores en los tJ·ibu­) ales dichos colleg ialli: 6.° los laurcados ad hflnorem en las TI niversidades del E stado: 7. 0 los luiembros de las Cámaras de comercio: 8.° los jefes de fábricas ó de establecimientos iúdustriales: 9.° los j efes ó representantes de sociedades 6 cuerpos considel'ados como personas morales, instituciones piadosas ó públicas, que estén inscritas en el catastro por el (apital fjjado en el nümero 2.°, ó que pagan la tasa anual indi­e da en :e l número 3 .° Art. 124. Son ele.iibles: ].0 los propietarios inscritos en el catastro por un capital de tres mil escudos: 2.° \os que por cualquier otro título paguen al Gobierno una tasa anual de cien escudos: 3.° los miem bros de los colejios, de las facultades i los profesores titulares de las Universidades de Roma i de Bolonia, los miembros de los Consejos de disciplina de los abogados j de los procuradores en los ' tribunales de apelacion: 4 .n todas las personas enume~adas en los números 1, 4. 5, 6, 7 i 8 del artículo precedente , cuando estén inscritos por la mitad (lel capital s~ñalado en el número 1.0, ó que paguen la mitad de la tasa señalada en el nÚmero 2. del precedent~ artículo. Art. 25. Para ser elector se necesita tener veinte i cinco años i treinta para ser elejible: los unos i los otros deben estar en el pleno ejercicio de 10.s derechos civiles j políticos. i por cónsiguiente profesar la relijion católica, condicion necesaria para gozar de los derechos políticos en el Estado pontifical. Art. 26. Nadie podrá votar dos veces, aun cuando tenO'a di,'e rsos domicilios, 6 por varios títulos la cualid~d de elect~r. na misma persona puede ser nombrada en dos ó mas distritos; i en este caso deberá optar. Art. 27. Los Colejios electorales convocados por el 80be­r at o Pontífice, procederán á la elecc ion de los diputados en la manera i segun las formas que serán prescritas por la lei electoral. A rt. 28. Al principio de las sesiones, el Consejo de Di­putados elije de entre sus miembros el Presidente i Vice­presidente. .Art. 29. L?s miembros de los dos Consejos ejercen sus funclO nes gratultame ntt->. Art. 30. Los miembros de ambos Consejos son inviolables por las opiniones i los votos espre~ados en el ejercicio de sus a t ribuciones.-No pueden ser arrestados por deudas durante las o..:e::iione ~ , ni durante el mes que les precede ó que les sigue.­N o pueden ser arrestados por acu~aci on criminal, durante la. sesio n, sino con el consentimiento prévio de l Consejo á que per t<:>necen salvo el caso de frag;ante Ó Clla i fragante delito. A rt. 31. A mas del caso de disolucion del Consejo de D iputados, la cualidad de diputado se pierde: 1.° por muerte natural ó civil, ó por la sus penúon do los derechos cívicos: " mr dimision: 3 .11 or UlU in!crru '1cion de cuatro años: 4.° or nombramiento para el Alto Consejo: 5. 0 por la aceptacion de un empleo asalariado del Gobierno ó por la promocion á un empleo Inas elevado. Todas lag veces que ocurra vacante será con vocado inmediatamente el Colejio electoral. Los ca50S previstos en el número 3. i en el 5. no son obstáculo para la reeleccion. Art. 32. Si durante el cargo, un diputado pierde una de las condiciones de el ejibilidad que de su naturaleza no sea temporal, el Consejo, uespues de haber verificado el hecho, declarará la plaza vacante i se procederá á nueva eleccion, como se ha dichl) en el artículo precedente.-Cuando el mismo caso Ol·urra para uno de sus miembros, el Alto Consejo lo comunica al Soberano Pontifice, á quien se reserva el derecho de tomar la determinacion conveniente. Atribuciones de los dos Consejos. ArL 33. Todas las leyes en ma tf'rias ci viles, administra- . tivas i gub ,l'name ntules , se pro ponen discuten i votan por los dos Consejos, compre ndidas laS ley es qu arl'(o g lan los impuestos, lo mismo que las interpretaciones i declaracione& que tienen fuerza de lei. Art. 3 ·1. La~ leyes enumeradas en el artículo precedente no tien n fuerza, sino despups de hah r si do li Gre l1lente di:s­cu tida ' i aceptadas por ambos COl. sej os, j revestida .-Por cOtwigui ente, ning un impu .sto puede ser percibido, sino despues jos. Art. 41. Serán pre .. entados primeramente á la (lel~b racion i voto del Consejo de Diput¡;tdos: 1. o lo proyectos de I i relativos á la cuenta de ~astos i créditos de cada a üo: 2 . o todos los que t endi ren a crear', liquidar, ó ac eptar deudas del E tado: 3, o todos los que comprendieren cualesqu iera concesiones, ó enajenaciones de las rentas ó propiedades del Estado. Art. 42. El impuesto directo se acuerda por un año: los impuestos indirectos pu eden establ ec erse por mucbos años. Art. 43. Toda proposicion de le i, de;:spues de haber ido examinada en las comi iones, será discutida i votada por el Consejo al cual haya sido presentada. Si fuere aceptada se pasa á otro Consejo, el cual del mismo modo la examina discute i vota. Art. 44. Si un proyect.o de lei fuere rechazado por uno de los dos Consejos, 6 si, despues de votado por ambos Con­sejos, rehusa su sancion el Soberano Pontífice, el proyecto no se PlA ede vol ver á presentar en el curso de la misma sesion. Art. 4 5 . El Conspjo de Diputados pronuncia sobre las cuestiones r lativas á la verificacion de los poderes i a la validez de las elecciones de los miembros que 10 compone n. Art. 46. El Consejo de Diputados tiene solo el derecho de acusar á los Ministros, i el Alto Consejo el de juzgarlos. El Alto Consejo podrá, en este único caso, reunirse como tri. bunal, fuera del tiempo señalado en el artículo 15, sceptuándose siempre el caso prescrito por el artículo 56. Si los Ministros fueren eclesiásticos, la acusacion será presentada al Sacro colejio, que procederá segun las formas canónicas. Art. 47. Todo ciudadano mayor de edad tiene el derecho de presentar peticiones al Consejo de Diputados sobre las materias enumeradas en el artículo 33, ó sobre los hechos i actos de los ajentes del Poder Ejecutivo relativos á las nismas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. materias. La peticion deberá h~cerse por escrito, i presentarse por su tnismo autOr 6 pdt Un ptbcurador establecido. Oido el informe de una comision, deliberará el Consejo si conviene j:onsiderar la peticion, i sobre la manera de satisfacer al peticionario. Los autores de las peticiones pueden ser obligados á comparecer ante los tribunales competentes, por los que se consideren ofendidos. Art. 48. Los Consejos no reciben diputaciones: ni pueden oir sino a sus propios miembros, á los comisarios del Gobierno i a los Ministros. No pueden cOl'fesponderse por escrito, sino entre los mismos Consejos i con los Ministros. Enviar dipu­taciones al Soberano Pontífice en los casos i segun las formas prevenidas en el reglamento. Art. 49. Las sumas necesarias para el sostenilnietllo del Soberano Pontífice, del Sacro Colejio, de los Cardenales pal'a ]8:) Cong l'e?;aciones ecl s iastic:\s, para subsidios i 80corros a la Congr gacion de P7'opaJ anrla ficle, para el ministerio de de negocios e tranj eros, para el cuerpo diplomático ue la Santa Sede pn el e3tranjero, para el sostenimiento de las guardias pontificales pnlatinas, para las ceremonias pontificales para pI gasto de las guardias ue los palacios apo '\ ólicos i de sus dep nd en ias: lo mismo que el de los museos i bibliotecas qU t~ le son anexas, para los suph.los i pensiones ue las personas destinadas a la Corte pontitical, se fijan por todo en la suma de 600,000 escuuos por año, segun las bases del presente estado de cosa , corn prendiéndose un fonuo de re el'va para gasto.' eventuale ' . Di ha suma será inscrita en el pn: supue~to de cada año. Este gasto se tendrá de pleno derecho por aprobado i sanciollado: se paga rá nI ma. ?ord()mo dpl 80b 'rano Pontífice o a la pet'sona para esto designada. La justitlcacion de e te pago ' sf' rá el unico comprobante del gasto votado en el presu­puedto anual. Al't. 50. Qup.da allémas a la entera disposiciotl del Sobe­rano Pontífice el producto de los Cánones, tributos i censos, que m o~1Lan ;\ Ulla 'uma anual de cerca de 13,080 escudos, así como los den'chos de que se hace mencion, en la funcion de la C;'lmara de los tributos, en la víspera de los Apóstoles,, _ S'an Pt'd lo i San 'Pat lo. A rt. 51. Los gastos estraol'dinarios de r~paraciolles ma­yores n lo palacio ' apostólicos, sus dependencias, muséos i dernas diflr.i s anexos, no se comprenden en las sumas esprc-: sadas aCILlí, i c U~lndo ta les gastos tengan lugar serán inscritos ('t.11 el pl'esu pUéstO discutidos i justificados COIUO todos los demas. Del Sagrado Consistorio. Art. 52. Cuando haya sido admitida por ambos Consejos una proposicion de lpi, s rá prespntada al Soberano PontíGce i propu ta a lo~ Cardenales en Consistorio ecreto. El Papa, oidos los Cardenales, dará ó rehusará la sanciono lJe los Ministros. Art. 53. La autoridad gubernamental provee por orue­nanzas i re~ lamentos a la ejecncion de las leyt>s. Art. 54. Las leyes i todos los actos gubernamentales relativo a lo objetos indicados en el articulo 33 serán firma los por los Ministros cada uno en lo que le conc.ierna, i bajo su r esponsabilidad. Una lei espresa determinará Jos casos de esta responsabi lidau, las penas, las formas de la acusacioIl i del juicio. Art. 55. Los Ministros tienen el derecho de intervenir i ser oidos en ambo Con ejos: tienen voto en ellos si son sus miembros i pueden ser in\"itados a intervenir i dar los informes necesarios. Vacante de la Santa Ser.!t. Art. 56. Por la muerte del Soberano Pontífice quedan inmediatamente i de pleno derecho , uspendiuos ambos ConsE'jos. N o podrán reuni l'se durante la vacantE': no podrán tener lugar b.-s elecciones de los Di putados du rante la vacante, i ~i estu­viesen convocadas no podrán continuar Ambos Consejos son convocados de pleno uerecho un mes despues de la eleccion del Soberano Pontífice . Si el Cons jo de los Diputados ~e hallare disuelto i las eleccioneR no stuviesen consumadas, los e lejios electorales son convocados de derecho un mes despues de la eleccion d el oberano Pontífice i los Consejos se r eunen un ID s de pu de las elecciones. Art. 57 . Los Con jos no podrán jamas ni aun ántes de la SUSp-vll iul1 de S il se iJnes r~c Ibl1, '"'acer ó trasmitir peticiones d irijidas al Sacro Colbjio i relativas al ~i~ hlpO de la vacante. Art. 58. El Sacro eolejio segun las reglas establecidas en las constituciones apostólicas, confirína lo Ministfbs ó los reemplaza con otros. Los Mini. tros en e~ercicio llenan sus deberes hasta que el Sacro eole.iio los haya eonfirmado ó reeln­plazado; pero el ministerio de negocios éstranj-eros pasa ititne· diatamente al Secretario del Sacro eolejio, salvo el derecho que tiene el Sacro .eo]ejio de confiar es e cargo á otra persona. Art. 59. Los gastos pata los funerales del Soberano Pon­tífice, para el cónclave, para la eleeciem, la coronacion i la. posesion del nuevo Pontífice son de cargo la imprenta, de que se habla en el artículo 11. Art. 65. El presupuesto para 1849 será sometido a los Consejos en 3U primera reunion. En esta sesion ó en l~s sigu ientes serán propuestéls a los Consejos: la lei sobre las instituciones municipales i particulares: ei código de policía: la reforma de la lejislacion civil i crimin~l j de la de proce­dimiento: la leí sobre la responsabilidad de los Ministros i sobre los funcionarios públicos. Art. 66. Este año los Consejos se reunirán a lo mas tarde el primer lunes de junio. Art. 67. La actual consulta de Estado dejará de existir veinte dias áRtes de la apertura de los Consejos.-Enhe tanto continuará el exámen del presupuesto i de las otras materias administrativas que le han sido, ó le fueren sometidas. Art. 68. El presente Estatuto se pondrá en vigor en el acto de la ~pel'tura de los Consejos.-Pel'o en lo que concierne a la eleccion de Diputados, tendrá toda su fuerza desde que sea publicada la leí electoral. Art. 69. Permanecen en vigor todas las leyes lejislati vas que no son contrarias al presente Estatuto. Del mismo modo queremos i decretamos que ninguna lei ó costumbre preexistente, derecho reclamo Ó derecho de tercero, vicio de obrepcion ó subl'epcion, puedan ser alegados contTá las disposiciones del presente Estatuto; i queremos que sea trascrito a la mayor brevedad en una Bula consistorial, segun la antigua forma, para su perpetua constancIa. Dado en Roma, en Santa l\r1aria ]a Mayor el 14 de marzo de 1848, año segundo de nuestro Pontificado. PIO PAPA IX. CONDICION DE LA MUJER EN LA INDIA. ( Con tinuacion ) • Preocu parlos con esta idea, los pad res procuran realizar estas alianzas lo mas pronto posible, principalmente por ]0 tocante a las hembt·as. Cuando un padre considera que su hijo ha crecido bastante, vá a comprarle una esposa, que es la espresion que usan, i regate'). la venta a poca diferencia como quien compra una caballería. A vec 1, tiene a mano al instante, porlue es 11 na prima herman
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