IL
SERIE 3.a ] BOGOTA, DOMINGO 20 DE NOVIEMBRE DE 1842. [ NUM. 17-.
AL DIA,
&ebre la situacion pclílica de la Nueva Gmnada, de~de la conquista
hasta la emancipaC'iun i de~de 1810 hasta ho1, sob1·e .za
especie de cu estiones de que hasta ahora se ha ~cupa:W E ~ D_1a ,
i sobre La nece~idad i U7jencia de abri1· ya una. dtsc~s10n publtca
robre materias mas importan¡es i elecadas, dtscuswn a que el
Granadino se at1·e¡; e a contidarlo ,
flA EZ VOUS j LE TEMPS PRE SE ET NOUS TRA • E AVEC SOl:
LE MOMENT OU JE rARLE E T DEJA LOIN DE MOl.
( Boi lea u. )
Do clases de colonias hubo en Amé rica; las colonias
.inglc.-as, i las colonias cspaiiolat:, . .
Es as dos cla e de colonias fueron aun mas d1shntas
por los m ot ivos de u f~nducion, yor el C:'píritu qt~e preaidió
a ella, i por las cncun tancms que la acompanaron,
que por el nombre que te nian i la le ngua que bablaban
l .>s pueblos européos que las establecieron . .
Las colonias españolas fueron las pmneras que se
f undaron.
En la época en que Colon descubrió el_ Nuevo Mundo,
dominaba en Europa la f Cruzadas trajeron sin duda inmeu. os bienes, c om o
la Conqu ista del N u evo Mundo, a pesar de sus horrores, tambien
los trajo.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
EL GRANADINO~
eoyo objeto era, en · nombre de. la fé, no poblar 1 con.
vertir, sino conquistar, devastar, 1 robar el Nuevo Mundo.
Pina ignominia eterná de la humanidad, la historia dá
los mas dolorosos testimonios de aquel escándalo.
En esta compañía, militar por su forma i ladr~na por
au objeto,. entraban espontáneamente bandadas c!e. mumerables
aventureros que no hallaban en su pats natal
medios mejores de emiquccerse. El Rei de España por
su parte era ~el Director jeneral, el Pres!de~te que. diga.
mos, de la compañía. El nombraba los prmctpales aJentes
de ella· bajo Jos nombres de almirantes, jenerales, i virre.
, es dc,bian rcuulariznr la conquista i la rapiña, i enviarle
a éi la mejor parte de los provechos. Como voi pintando
en grande, no desdendo a la nar.r~cion d~ lo~ hcch?s
pa1 ticulares, pues no pret~ndo escnbu· la htstona. .sm
embargo recordaré que el mmort~l Colon, el D~scu?ndor
del Nuevo Mundo, no fué aherroJado, perscgutdo, 1 anu.
i~do por el Reí, sino lt causa de los zelos que a ese Rei
codicioso inspiraba aquel grande hombre que, por una
primera estipula~ion que dP.spue~ la. ~vnricia réjia creyó
onerosa, babia stdo nombrado V 1rrc1 Jeneral de todos los
paises que descubriese, con derecho a una eo~sid~rablc
porcion de los tesoros que se sacasen de los terntonos de
su mando.
De e:~ta. manera, las colon· as españolas fueron, mien.
tras se hacia la conquista, espcdicio es militares, i, drs.
pues, empresas mineras, cuando ya la fuerza i la sangre
derramada habían afirmado el poder del Reí, i cua do
ya no qnedaban mas templos ni palacios indios que sa.
qucar. Los indíjenas, en ambas épocas, fueron la víctima
de la codicia española. Primero, para robarles sus alhajas,
fueron degollados: despucs, para que trabajasen en las
minas, fueron reducidos a tutela i servidumbre. Las
leyc .'i les prohibieron aun el ~n ar a c.~ballo, ~ los teólogos
les di putaron un alma ractOnal. S1endo mcapaccs los
iodioc;; de soportar el duro tra' :tjo a que se les sometin,
trajérouse N~gros d ' Africa! ma. fuertes, pa_ra que ayu:
dasen i sust1tuyesc71 n los 10d10s. De aqut la doblo 1
absoluta ese la vitud de estus do' raz. s.
· La raza blan ·a,. aunq•te colocada arriba de las otras
dos, no por ello pll'io lh\.1na1·se libre. En E ·paña no
ha.bia conoci mas que el despotismo de los Reye::s i el
terror de la Inquisicion, i a nbas cosas las trasplantó á
América.
La ernigracion al Nuev'l Mun o se componía de dos
cl sahian e n la metrópoli r¡ ué l ac ... ·~e .
p r ctra parte, la oeiosidad jn 1~, de los E·pafioles,
e l n. 1u(;t a viv ir de emp~ec. el desJcn co que los hidalgos
l, :.a ,.._: ... , ,_f.~j mir · .Jan el tra!.m:o m'laual, el poco adelnnto
qut: la s artes haJian rec ibido €n Esíl ñu, la necesidad de
~,~,u.ten.~r ~ las colonias em!mat cidas, i por fiu, i acaso
mas que todo, el objeto mismo qu~ desde un princ 'pío
tuvo la colonizacion; fueron éausas de quo la indu$tria
hispano-americana subsistwse hasta. la emane· pacion en
el estado mas deplorable. Hasta el :üio de ~4 en efecto
no habm en Bogotá mas sastre que el r Le tro Felix, i
nadie casi usaba bot.\S, pnes las q¡te veH.i¡ln eran de Jamaica
i el par costaba aqui 25 o 3 pe os.
Las mas Jijeras comodidades de . la. vida eran descon<\cida.
s. Compárense nuP.stras ca. as, nu~stros adorno·,
nuestros muebles todos, de ahoru, con bs ~asa , adorno~
i muebles que aun nos restan de aquellos tiempos.
A torlo esto se agregaba la prcocupacion de que los
metales preciosos uo mas, son riqueza, prcocupacion que
cerró absolutamente a los estranjeros i a sus productoa
nnestros puertos. Si s les h 1b1es dndo entrnclu, :m
hab1·ian llevado el oro, a. que la Es?aña ola tenia derecho.
Para evitar el contrabando, empleó el despotismo el
móvil de la relijion, que fu6 impínm ante desnaturalizada;
pues mas se hizo consi.:;t¡ r en odiar a lo.." perro8 herejes
de los estra.njvros, como s le llnnuba, que e n otra co"a.
1 en tal es 1.ndo nos hallábamos cuando sobrevino la re~
volucion de 1810.
Las colonias inglesas fueron fnnd·>uaR, para fortuna
suya, bajo auspicios harto el ifercntes. Fuc-ron fundados
por austeros e independi ntes puritanos, q¡;¡c no queriendo
soportar mas las Vf'jaciones a que su creenc ·a lo •spou ia
en su patria, se vin icron al Nuevo lhu ndo a estabkc<·r
una especie ,de república tunto relijiosa como civil.
Trajeron el jurado i b liberad co ccjil; i aun vivi ron
por algun tiempo casi igno mdos rl la mntrópoli, que
tardó en enviarles n gobcn.ulot· que In repre cotase.
De estos hechos lnn n· cido resultados importantísimos
i que mer c~n sum:1 ntenc'on.
Para las colonias inrYiesas toda la ohra de la emancipacion
se sedujo a scp< ~r r~ de In m •tr( ¡ ol'. Ya , parada
, no tuvieron otra co.:a qu~ hacer sino e ntinuar en la
union a que la. guer a. lo· 1 abia obligado i a qu todo,
orijen, hábitos, e idioma, las llamaba. ou union se
esprcs6 por una Const itucion en que sol tuvieron qnó
realizar lo qu ya ~nbion, copiando en ella, con las
modificaciones de caso, 1, s Co <·titucionc<'> p, rticularcs.
que cada una de las R 2públi ca confederadas babia • dop~
tado para sí.
Nos<'tros, ménos dichosos, pobres pupilos que por primera
vez entrábamos en m mundo nuevo i desconocido,
no. otros tuv;mos qué luchar con dificulta es harto ma9
terribles. Los Anglo-Amoricanos solo tuvieron qué re .•
solver un problema sim pl e, en'tanciparse: nosotros tuvimo¡
qué resolver a un ti't mpo un proLlnma doble, emanciparnos
i cons .ituinws. A la en~stion militar so agregaron
entre no otros la e estion política, i, lo que aun fué mas
duro la cucstion moral. Tuvimo qué vencer i espulsar
a los E.;pañoles, i luego tuvimos qu é darnos leyes i q.ué
crearnos costumbres, opiniones, i deseos. Cualquiera de
estas cuestiones por sí sol;., era ya un~ tarba superior a
nuestras fuerzas.
1 aun esto no fué Jo peor, iÍP') qne la olucion del un
p:-oblem::t e_ torbaba a la solucion del otro. No puede, en
efecto, cons i'uirse en Rr>pública libre un pais militariza~
do, i no era pos;lJlo espul -a,· a lo-=> E"pañoles sin militariz:-
tn os n nosotros.
La revohtcio·1 d~ 1 N:.~cvn Gra1 ada en 1810 no fuá.
revolucion militar sino rcv' lucio popular i civil. Ella
ere() lo que se h que.dado con el apodo de pat1·ia boba.
L:1 Patria l:>oba e a una ll:..p .l01ica civil i federal, que nQ
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
EL GRANADINO.
fué encabezada ¡1ul' militurcs sino pr1r ebHlos i pl'Opictari~.
¡Qué distancia, qué contra te, entre Lozano 1
Santander, entre Córdova i C[dua ', entre el doctor Cn.
niio Torres i el Jeneral Simon Bolívar!- Si los Es.
pañales no se hubic en obstinado en hacernoi la at~oz e
implacable guerra que nos hicieron, si no .nos ~uo~c~en
obligado a sust;tn ir u la patria boba la glonosa 1 mthtar
Colombia, quizá hoi seríamos felic s i libres; porque los
hábitos repub lica:10s se habrían introducido entre n~sot-
ro..<; mas C.t•ilmente n la sombra de leyes aunque 1m.
perfectas, que al estruendo i resplandor de al'mas aunque
vencedoras. ¡Pobre patria boba! No eras tú, que no
habias siquiera oído ni atambores ni cornetas, la que
podías resistir a la formidable cspedicion de don Pablo
Murillo!
A ·i la España, cuyo despotismo nos había priva lo de
toda prcparacion a la libertad, con s11 sanguinaria guerra
nos arrebató lu ocnsion que se nos ofrecía de comenzar
tra.nquilnmeutc el nprendiz·1jc republicano.
Ctertam nte Bolívar no se creó a sí n ismo; Bóves.
Mouteverde, Enrile, S.ímano, Morillo, la España, Fernando
VII, Jo crearon. Ac ·ad al gato i lo convertís
en tigre. Bolívar, que comprendía lo que eran los Es}
1ailoles, comprendió Jo que parn espul arios debíamos er
uosofros; él, que sabia cómo nos hacían In guena, supo
tambicn cómo se la oebiamos volver. olivar pues no
fué en realidad otra cosa que el hijo de la VIctoria, el
caudillo de la emancipacion, i aun el apóstol de la independencia;
pe ro de ningun modo era ni podia ser. el ma.
Jistrado do la lihcrtnrl. Su espada, como la de AloJandro,
solo acertó a cortar ·[ nudo gordiano que sus manos eran
inhábiles para desatar. Sus costumbre8, su alm , su
vida, su elocurncia misma, eran lns da un soldado.
Prc idente de Colombia, jamas pudo ad ünistrnrla sin
dictadura; sus mensajes al Congreso no crnn m. s qno
largas i sublime~ proclamas. o digo yo que él ambicionase
la coro m; pero sí digo que, c on idcrando lo
que era su país i lo que él era, solo podia optar entre
Emperador o Nntlu.
No scr0 yo, que cual nauie respet o el her ico
carácter do aqncl grande h mbr , no seré yo quien cobardemente
contribuva. a calumniar sn veneran1la me.
maria, ya tan ultr~jada. Pero la posteridad no Jebe
hacer~c esclava de su udmiracion, i la humanidad no
produce frutos perfectos.
~i echamos los ojos por la historia, no ha!larémos
hombre algtwo que sea comparable ni en su carácter ni
en sus acciones a Boli var. T · místoclc., B e li sa rio i Turena,
algo se parecen. C ésar, Cro. vvell, i r¡ polcan
tambien se pTecip!tó dé Aménca
a la madre E paña, como Júpiter precipitó l
Olimpo al padre Saturno.
Mas ai ! des pues de la v · ctoria ya fué otra cosa ••••
N ::;otro quedamos libres,i no supimos qué hacer de nuestra
libertad. Bolivar quedó Dictador, i ya no supo qué
har.er do ~u dictadura. Colombia quedó terriblemente
fuerte, i ya no tuvo en qué emplear su terrible fuerza ••••
Esa fuerza Colombia entón<:es la volvió contra sí
mtsma. La espada de su triunfo fué la espada de su
suicidio.
Bolivar murió prófugo, i su divina bijn, Colombia.
murió ]e pedazándose frenética.
l en vano para salvarse se despedazó a sí misma en su
frenesí; c. da uno de los pedazos .Jlevó consigo el jérmen
de la anarquía, como los jirones de un vestido infectado
se llc\·an consigo el contajio.
Colombia no podia vivir sin Bofivar, i Bolívar, padre
de Colombia, solo podin gobernarla como el padre al hijo
i como el tutor ni pupilo. El crímen de setiembre que
alzó a los hijos contra el padre, rompió tambien el lazo.
que ataba entre sí a los hermanos.
Cada una de las porciones en que se dividió Colombia,
se halló para constttuirse con las mismas dificultades que
Colombia ya hubia tenido. Faltaba como ántes la edu.
cacion republicana, i solo habíamos adquirido de mas la
licencin del cuartel.
.l .1 fllé que las constituciones de la Nueva Granada
cb Vc·nczncla,i del Ecuador, fueron ver 'aderos monstruos.
llumano capiti cervicem pictor equinam jungere si velit ...•
N conociendo de la Hcpúblicn la prcícttca, aplicamos
de cila la t órica. No conotiamo , m de n mbre casi, el
.i raJo i In libertad concejd; pero sí habinmos leido la
e nstitueion fi·dcral de : S Estado~ Unido.. La copia.
mos vilmente pues, ·epto en la parte federal, qne los re.
cnl'rdos de In Patria bobn no nos dejaban adoptar.
El Pre idente en los • stado U nidos e elije por cuatro
a:lo ·; nor otro.s nos apropinmos tnmbien rs misterioso nú ..
m ·ro 4, olvidant'o que en Norte América está admitida
la leí de rc cleccion i que nllí todos loo Presidentes ménos
los do' Adnm , habian durado 8 años. E ta es Jamas
cl.t»tv:~a i perentoria prueba del furor de copiar que nos
aq•wjaba.
P to od c r electoral lo hicimos febril. Inventamos el
m6toclu do elecciones mas absurdo que es posible imaji,
ar. La elecciones solo se hacen cada dos años, i en
ellas e elije todo a un tiempo. Presidente, Congreso, Cá.
maras de provincia, Concejos municipales, do se hace
d . una. vez. Así Ja atencion del pueblo fué dirijida a
una sola époc1. elcccionaria, i en esta época so acumu
laron todos los peligros; al peligro put·ticular do rada
cuestion se acumularon los peligros do toJas las demas.
Por otra parte, solo para Jos altos pacieres se adoptó la·
eleccion popular. Durante Jos dos años íntegro.~ que
corren de unas elecciones a otras, S:) dejó vejetar al pue.
blo en la inaccion política mas completa. 41 C(~bo d~
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9S EL GRANADINO
los dos años, sin preparacion anterior alguna, sin haber
elejido a sus alcaldes ni a sus curas, se le llamó a que
elijiese el Presidente i Vice-presidente de la República,
Así nuestra Comstitucion es republicana en la cabeza
i déspótica en su base. Mejor habria sido, a todo trance,
una constitucion republicana abajo i despótica solo arriba.
Comprendo la constitucion inglesa con jurados, libertad
concejil, i un Rei hereditario. Comprendo tambien
la Constitucion Norteamericana con jurados, libertad
concejil, i un Presidente electivo i _transitorio. Pero las
Constituciones de Hispano América, con sus Presidentes
de cuatro años, i sin jurados ni libertad concejil que
sirvan a esos Presidentes de esplicacion i fundamento,
esas no las comprendo.
Que un homhre que ya sabe montar a caballo monte
en un potro fmioso, eso podrá ser una cosa natural: que
deje de montarlo, sel'á una cosa prudente. Pero que
monte en un potro furioso el que no se ha preparado
nunca sobre 'un caballito manso, esa es de veras una
Quijotada.
A los hombres reflexivos, a los hombres de conciencia
i de buena fé de mi pais, les suplico mediten esto seria.
mente. O un Monarca perpetuo i hereditario, o jurados
i libertad concejil. Entre estas dos cosas no hai medio.
O prohibir nl pueblo que monte en potros furioso ,
obligarlo a que se vnya ejercitando en mansos caballitos.
O quitar de la cabeza el sistema republicano, o lle arlo
tambien a la base. O quitarnos toda libertad política · n
las cosas grand<'s, o prepararnos a ella dejándonos disponer
de lus pequeñas.
Esta e cstion es seria, gravísima; es una cuestion
cardinal.
1 la desgracia os que en todo piensan nnestro publicistas
méno n e to.
Se píen a en cs•abl cer 'senados conscrvadorc , e
pien~a en hncer que los Reprc entanlcs duren mas o
dmcn meno., se pien~a en leyes ce medidas de ·erruri.
durl, e pien .. en Congr o que ·o! o s reunan carla do.·
nños, se picn u en aumentar o re trinjir las facultades del
Pre ·idcnt de la República; en todo se pi sa n cno en
lo que se d hia r nsar. Se píen ·u siempre D la cú ')Ú<..L
i jamns e qui r pen:ar en el cimicn.to.
Se afanan incrciblem cnte por mondo leer In. nntn, no l:a toca d jama s 1 n vaLe?
¡Ho mbre incon. cucntrs! T ·t t~i o aff'cf~i tcn:P-r
)· · nja las s nl ncia8 tle los jurado~ , 1 no hab I:s t nudo
las tT volucione el rcionaria:J!
E;tán de mo .la ~hora las palabra.: positiro intcre.·e~
m.rzte1·iales, rosas t.anjiblrs: e tá de: moda ulH rn el hahlar
c<.ntra las teorías coJttra la· -ilusione , contra la poesía.
J)íganlo, jno, ~nc tro. docume~tos ficin!e de estos
año· (3 1• Bien e ·tú. Yo por m1 partl' rst01 por Pl buen
-(!l)Se~ur~mente q:w no pr tentlo h ab lar oquí ~e la Meuwl'!a
d(>l :ecre tario del Interi r, t¡ue es acaso el. mev t· doc~101 nto
n.ficial que jama. entre 1 Ol'()trns. ~e hay~~- crt~o: h abl~. c.:e otros
11cnmento c¡ue, ~in te 11 er el nu~mo mcnt~", ,hnn quc11 o te1.er
1 a IJ 1:,. 10a r ·ga, Uicndooe del m t. no st mbno color.
sentido, por ]a razon, i por la verdad; cosas que, aunqne es·
presadas en términos ménos nuevos i mas u ado~, no por
eso valen ménos que lo tanjible, i lo material, i lo positit'IO,
con que nos estropean los oídos a cada instante aun
jentes que no saben que dos i dos son cuatro.
Nada es mas tanjible, mas material, ni mas positivo,
para emplear el estilo de moda; nada es mas conforme al
buen sentido, a la mzon, i a la verdad, par.a emplear el es.
tilo viejo i corriente; como el que un hombre que nunca
se ha echado al agua, no sabe ni puede saber nadar. 1
no hai cosa mas absmda :que arroja•· al mar en tcm.
pestad, a un muchacho a quien la timidez de sn madre
jamas dejó que aprendiese a nadar en un riachuelo.
¿Cuáles son pues las cau. as que han hecho que en e'ite
pobre pais se haya hablado tanto de co a que no valían
la pena i se hayan descuidado cuestiones de tanta monta?
Recordemos lo que sucedió en nuestra célebre Convencion
de 1832. Largas i bonascosas di cusiones se
tuvieron,sobre la importantísima cu es tíon de saber si este
país se debia llamar Colombia o Nueva Granada. 1 ver ..
guenza da decirlo! esos mi mos oradores, que tanta fa,
cundía, i tan brillante i sólida elocuencia desplegaron
sobre aquel insignificante tema, obre una m'cra cuestion
de nombre; f'sos mismos oradores dejaron pasar, casi sin
oírlos, los numerosos artículos constitucionales que privan
de sus mas preciosos derechos políticos a Jo granadinos
que so han ausentado de su pai:;, aunque. haya. sido por
pocos dias, i aunque ha~a SH.Io a un pa•s. vecmo co~o
Venezuela •••• Ews m1smos. oradores dCJIUon tamb10n
pasar, ca i sin oirlns, muchísímas disposiciones igualmente
descabelladas i sm comparacion mas funcstaF'f
como las que arr glan nue tra el ccioneR, d jnndo que
todas e hagan del mismo modo i ni mismo tiempo, para
que todo los furores elcccionario' se r c~nccntren n un
solo punto, en unn épo~a soln. Aquello tlustr~do .mecá~
nicos cgurum ntc olv1dar?n qu e, por una Jet ~~tvcr al
que ninguna pcion admtte, tnnto lns fuerzas f1 rca del
npor, d l calórico, &e, com l~s. fuerzas mor~! ·s de l.n&
p.1sione~, de l intcrc , de la amlHct~n, .del amor 1 del ódto;
·i se reconcentran se fortalecen, 1 SI se repartqn se d ·•
bililan.
E~to los amantes de la lil rtad hnn pare íd ignorarlo·
pero todos los tirano harto )o han abido. De aquí el
famoso Divide et impera.
Despucs el diez anolol, ya sn habria podid~ creer q ~e no!!
hubié semos curado de esa d"p!orabl · m. nm de deJa r lo
SC'rio por lo fíllil, i e l grano por la pn ja. Pero no: m el
año de 4:l ha &uccdido lo mi ·mo qu •n el año d 3;¿, . Se
·decia q e r, nec ario i urj~nt? re~onnn~· la. ConstJtucion,
i e ta palabras ncccsarto 1 U'(JC~lt c mchcabanjUC
hahia en la Constiluci u defectos mdtcczle , que eXIJl:ln
radicales reformas. i I qu6 se hu he ho? . han puesto
Con...,.reso · d dos en do año , e ha gncndo que los
rcp r;sentanteo; d non lo mi mo ~u .. los na~orcs, i otras .
co illas por e V tenor; pero nue ll'O ah ·ur io s tema el etoral
de reconcr.ntracion,. e ha dejado 1 c.i moque E>ra ...
qu {• digo ! ann se 1 a reconcentrad~ mu~ho mas!.
E . ta fatal de s idia, sta rcpren ·1h le wdolcnc1a, que
nos ha hecho mirar ca i con de~den lo que mas nos importaba,
no .. solo. se l.w. obs~rvado i~ s~ observ~ en la.sa
amblea lcJtslnhvas 1 con lttuy ntos, smo tamb1en en el
pueblo i en lo e critorcs pú l ic_os. .
:Por l;;ngo ticm1 o, por .do· anos e~tP.ros, El pw, po~
sionaclo, sin uu rival ~·iqtuera, de la tnlmna de ~a Imprenta,
se ha estado perorando solo, como el prcJ1cador en ~u:
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
96 EL GR.ANADlNO.
púlpito, sin que nadie se alzase ni para confirmar sus
palabras ni para contradecirlas. Este tremendo privilejio
de hablar solo, pt·ivilejio que El Dia no mas ha gozado
en este país, ha atraido sobre él una rcsponsabdidad in.
mensa· •••• Que hable uno de futilidades i simplezas
cuando hai otros que se enc:ugan de las cosas serias, nada
tiene de particular, i aun debe ser así para que todo no
sea gravedad i rigor. Pero que, cuando todos callan i
solo uno habla, descuide el privilejiado orador lo que mas
interesa a los que lo escuchan, eso, perdóneme El Dia
si con mi jenial franqueza se lo declaro, eso no merece
perrlon.--Todo escritor, todo periódico es respon1able
ante sus lectores, i esta responsabilidad es superior i preferente
a su responsabilidad ante la leí, porque en los
libros i en los periódicos no se escribe para la autoridad
sino para el público. Ahora bien, pertnítame El Dia que
yo, en mi calidad de lector suyo que he sido i soi. me
presente por mi parte a exijirle esa responsabilidad que
se ha atraído.
Y o le perdono al Dia que no nos hablase de otra cosa
que de facciosos, durante una época dema siado angus.
tiada para poder hablar de otra cosa ménos desagradable.
Me he es presado mal; tal conducta no solo se la perdono,
liÍno qu e aun se la apruebo i e lojio con toda mi alma.
La cncstion facciosos llegó a ser la cuestion única,
la cuestion vital. Pero, despues de restable c ido el
6rden en toda la Republica, aque lla cuestion no solo
dejó de ser vital sino que aun dejó de se r cuestion. Un
nuevo problema se presentó e ntónces--prob!e ma inmr n o,
terrible, mas grande quizá que lo babia sido el de la lucha
contra la faccion. Introdújose en la Cá mara d e Represen.
tantes un proyecto refo rmando la Const i t ucion actu a l de la
República. La cuestion facc io >os babia s i do la cuest ion
de lo presente-pero la cuestion reform as era la cucstion
del porvenir! Y bien, ¿qué ha hecho El Dia, el pe.
riódico único, el orador pri vil ej iado, qué ha hecho B l
Dia por la cue stion de l porv e nir 1 ¿ N o es cie rto t)'Ie la
ha descuidado absolutam~nte 1 ¿ N o es cie r to que no ha
hecho nada por ella 1
Sobre la mesa en que es to escribo te ngo íntegra la
coleccion del Dia. Acabo de re pasar uno por uno to do
los números de esa coleccion i uno por uno todos los
artículos de cada n ú mero, i no he hallado un artículo
siquiera sobre las reformas introdncida e n el proyecto
que ha sido medio-sancionado en es te año. He vi s to
inumerables artículos sobre j esUitas, Qrijinales i copia.
dos- he visto artículos de Zonzorrino i contra Zon.
zorrino- he visto Jos artículos de los Capuzes i de las
Camanduleras- he visto artículos en que mútuamente se
ponen de vuelta i media los jenerales Posada i Franco-he
visto adivinanzas, logogrifos, acertijos, vers os al tabaco, i
una lista, en versotambien (poé tico asunto!), de los nombres
de los Representantes de 1842 -he visto interesantes i
belJos trozos tomados de otros periódicos, como las cartas
del Brasilero sobre Buenos-Aires i Rosas, i el gracio.
sísimo cuento de Una Nariz de Breton de los Herreroshe
visto remitidos en pro i en contra del señor Plata, en
pro i en contra de yo no sé cuantos mas- he visto algu.
nos artículos sobre Policía e lnstruccion pública - he
visto el Disparatorio histórico del progreso, i Jos justos
Comentarios a los infames artículos que Obando publica
en Lima contra su país- he visto un artículo, de que se
habría honrado Larra, sobre el nuevo sistema de progreso
efectivo que el jeneral Torrico ha introducido en el Perú,
removiendo francamente al Gobierno lejítimo de aquel
país- he visto una re spuesta al Granadino e11 qn e~ comentando
una fra e en que dije: Esta ti erra que fué de
libe1·tad, pregunta EL Dia "en qu é otra época hem os
"tenido libertad, si seria en 1832, cuando una ConvetlciOil
"constituyente daba leyes secretas para dest e1 -r at de la Re"
p úblic a a t1·o che i moche sin f orma ninguna Je juicio, -"
cuando los ve ncedores tcniarnos liue rtad pero ¡¡ ai
"de lo~ vencidos"; i, a renglon srg uido, hace el el~jio
de la lei actual de medidas de seguridad, e incnl pu al Granad
i no por ios recelos que le infunde la tal le í, lei que si
no es secreta es pública i que si no fué dacia por una Convencían
lo fu é por un Congreso, para desterrar tambien tl
trnche i moche i sin Jo1·ma ninguna de juicio a los veu.
c·idos /-he visto cosas mui bue nas i cosas que no lo son
tanto-- en una palabra, i para no abusar d e la paciencia
de mis le ctores haciendo el íncl ice de nuestro mas largo
periód ico, he visto El Dia¡ i en é l lo he visto todo, pero
nada he visto sobre la i?&mensa cuestion del pon>etlir !
D e esta mane ra, por culpa del Dia,se ha hecho a oscura1
nu estra s egunda Constitucion como se hizo la primera.
Tiempo es ya de abandonar ese fatal sistema de hacer
C o n stituciones a oscuras.
El Redactor del Granadino, a quien todo falta escepto
amor a su pat t•ia, ha temblado al ver 11que el oscurcmtismo
en la rcdaccion i debate de los principios constitucionales
se re novnLa en 1842. Ila querido que e rompa un si.
le ncio tan iguoF.Jinioso como funesto para nu e stra patria.
La ocasion es única i por mueho tiempo no volverá a ofrc.
ce rs~ ; de be aprovecharse. Tul es el principal objeto que
se ha propue to el R edactor en esta nueva série.
C omo EL Grcm adinn no tie ne la insensata pretension
de tiranizar la opi n ion pública hablando solo, suplica
hum ilde mente a los R edactores del Dia lo ausilien en
esta labor, con sus observaciones i sus répl icai;. Quier&>
que &e le comente, ·e le r esponcfn, i aun se le contradigo:
si alg uno, e n est a ticrr' de lib los, se propu si ere injuriarlo
valién do e del Día, b{tga ' o enbu~ nhot·n ; El Granadino,
qu e de ante mano lo pe r don a, tratará de aprovecharse de
sns ra"lo nes, d('j and o a uu la d o ·us injnrins.-Esta hu.
m; lde súplic a qu o el Gt ana di no hace al Día, no la dirijo
en nombre s uy o, sino en nombre de la patria comun i
de l c omun porvenir.
En El D ia hln esc1·ito las mejores plumas que te.
nem o ; en él han salido artículos orijinales admira.
bi es; no hnn sido pu s s r. gnramente las capacidade s las
que han fa ltado. En El Granadino escribe el último de
los Granadino ; todo le falta escepto la inteneion, pero su
buena inte ncion, que basta para abs olverlo, no ba ta por
sí sola pa ra In consecucion del fin que se ha propuesto.
Su de bilidad necesita ausilios i por eso lo reclama.
O iga El Dia esta súplica que El Granad ino le hace; i
El Grmtadino entónces tendrá. "el orgullo, la honra, i la
gloria," de saludarlo, dándole la mano como a su antiguo
compañero de arma~ , i un abrazo de afecto i de respeto
corno a su hermano primoj énito.-EL GRA~AIHNO.
-o-
APENDICE.
El número 18 contendrá una carta al Sr. Rafod
Mosquera, sobre los principios jenerales de organizaCÜJn
social que deben seguirse en la Nueva Granada4
ERRATAS DEL NUMERO A~TEniOR.
Plana l. tll columna l."' línea 34, dice aconsejárode,
léase aconsejároslo.
Plana penúltima, columna 2. = línea ñ4, dice 11uestra·
administraci,oJ , léRs vuestra adminis'ral-ion.
bu·. vE J. A. Ct~ALLA.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"El Granadino: periódico político i literario - N. 17", -:-, 1842. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3688310/), el día 2026-06-27.
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