Saltar navegación e ir al contenido principal
Biblioteca digital de Bogotá
Logo BibloRed
Cargando contenido
¿Qué estás buscando?
  • Escribe palabras clave como el título de un contenido, un autor o un tema que te interese.

  • Búsqueda avanzada

Seleccionar

Contenidos y Experiencias Digitales

Filtrar

Formatos de Contenido
Tipo de colección
Género
Idioma
Derechos de uso

Selecciona contenidos según las condiciones legales para su uso y distribución.

Estás filtrando por

Cargando contenido

Se encontraron 21344 resultados en recursos

Imagen de apoyo de  El Granadino: periódico político i literario - N. 12

El Granadino: periódico político i literario - N. 12

Por: | Fecha: 16/07/1841

·IL CIJ\ RJlDI INi e PBBIODif}O POLI'I.'ICO 1 LI'I.'BBilRIO TRIM. l. 0 ] BOGOTA, VIERNES 16 DE JULio· DE 1841. [ NUM. 12. POESI .4. ESTAR CONTIGOr r. Oh ! de orguiJo ya estoi cansado,. Ya estoi cansado de razon; · .. Déjame que hable á tu lado En el habla del corazon ! No te hablaré de grandes cosas; . Quiero solo verte i callar, No rontar las horas odiosas, , 1 reír: oyéndote· hablar ! rr •. Qu1ero estar una.. ve~ contige,­Contigo eual Dios. te formó; Tratarte ooal.á. un viejo amigo Q.ue en u.e t infanc.ia nos amó: Volver. á mi "~>ida pasada, Olvidar todo cuanto sé, Extat-iarme en una nada, ! .llorar. sin saber porq!lé ! . nr. Ah ! para amar Dios hizo al ht»tnbre . ' ¡ Quién un hado no dá feliz, . Por esos instantes sin nombre De la vida del infeliz-, Cuando, con la larga di agracia De amar doblado u poder, Toda ü- alma ardiendo vacia En el aJma.,de una mujer t rv; ¡ O paáre Adan t ¡qué error ian triste Cometió en tí la hllmanidad, Cuando.á. J dicha preferiste De la ciencia la "Vanidad ! ¿Qué es· eso· que dicha se U ama? •.•• Sino no conocer temor, l, con la Eva que 1 é ama, Vivir de ignorancia i de amor! v. Mas así con fod'o nos pasa: Con la patria i la juventud, Con nuestro hogar. i antigua casa, Con la inocencia i ]a virtud ! Mi ~ ntras tenemos despreciamOS', Sentimos de pues de perder; 1 entónces aquel bien lloramos Que se fué para no volver ! -o--- LO QUE VIMOS 1 LO QUE VEMOS. Vimos, en octubre de 1840' al saberse en Bogotá la infaus. te. noticia de la Polonia, al segundo Presidente de la N u e va ' rapada, Dr. José Ignacio de Márquez, salir de la capita i correr para el Sur de la República, no buscando el peligl'O, volviéndole la espalda. Su accion no tiene escusa; para llamar la division bastaba una simple carta, seJladn, firmada i rubricada por él. Hoi,.en julio de 1841, al saberse en Bogotá la noticia del descalabro de González, vemos al tercer Presidente de la Nueva Granada, jeneral Pedro Alcántara Herran, salir , de la capital i volar para el Norte de la Rpública-pero no á esquivar el peligro, sino ántes á buscarlo •••• Jeneral ' Herran, no soi yo quien alaba vuestra accion; es vuestra noble nccion la que os está alabando á vos! ' Para quedar bien ante todb el mundo, para q~itar á todos e] derecho de dirijiros aun la mas lijera reconvencion, os hubiera sido suficiente tomar las mas eficaces disposi­ciones •••• no era necesario que en persona marchaseis vos mismo. No os habeis contentado con lo bueno, habeis buscado lo mejor; eRe es el primer elemento que forma los grandes caracteres, i el primer distintivo q~e revela á loa grande& hombres ~ Desde allá me llamais, os sigo contento. Os he dado 1~ verdad i me daiS" vuestra amistad en pago. V oi á buscaros satisfecho de Yo i de mí. Ni os he injuriado, ni os he adulado; no he tratado- de conseguir sino de me recer vuestra amistad, i la he conseguido. Ah, señor ! no temai~ seguir siendo Jeneroso, .que ya no dejaré de ser franco ! ¡ O jeneral Herran t Ca tigad á la faccion como sabeis vencerla, i vuestra obra quedará consumada !~ O amigo mio! Sed ju to, como sois jcnero o, activo, i valiente, i vuestro carácter quedará completo !' .. . . . ... r. ¡ Quién no te llorará, flor del desierto! ¡.Olor fugaz que al mundo no llegó ! ¡Alma de amor que á nadie odiar supiste! ¡ Brisa del mar ! cmanacion de Dios ! 11. Solo una vez, en instantáneo abrazo, Latir se ntí tu jóven corazon; Mas tal latido reveló tu alma: 1 fuí tu amigo desde entónces yo .. III . Tan dulce fué, tan triste fué tu muerte Como el postrer reverberar del Sol, Cuando, en el mar, la frente raudo alumbra Del marinero que le dice adios! IV. Si en otra forma existes todavía, 1 en esa forma al mundo vienes hoi; Y o te he visto en la lágrima preciosa Qu e tu hermana, al nombrarte, derramó! ---o-- - GRADOS MILITARES. E . imposible qu e el Granadino dnje d censumr arp ti un abu¡o que se está cometiendo hace algun t iemp o, e1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. _, 1 EL GRANADINO. lv"~ uombr a mientos de los altos grados militares, de teniP- nte \ ~\ro nel incl usive para arriba.-Para estos nombramie ntos la C on stit uc ion exije -el acuerdo i con ~ entimtento del Benado de la R epública. I el al>u.so qüe se está come. t ie ndo es el de anticipar el nombramiento mismo, i no prese ntarlo al acuerdo i consentimiento· del S naco hasta mucho tiempo des pues de haberlo hecho, i hasta mucho ti mpo d e pues de que la persona nombrada ha sido reco. n oc ida en su grado por el ejército i aun por algunos fun. cionarios en actos ofictales. 1 á este abuso se agrega otro, el de pagar los sueldos de teniente coronel, de coronel, 6 de j eneral, no desde que prestó su acuerdo el Senado sino desde que hizo el nombramiento el Poder Ejecutivo.-De esta manera fué nombrado jeneral el coronel Horrero; i de .esta manera tambien fueron hechos coroneles Mútis i Collazos, teniente coronel el mayor Anselmo -Pineda, (*) i qué sé yo cuantos mas. En este modo irregular é indebido de hacer dichos nom. bramientos, nosotros creemos hallar inconvenientes de .mucha gravedad. El primer inconveniente que. en esto descubrimos, es la e"pe_c1~ de menosprecio con que parece mirarse al Senado. .Anticipar, en efecto, un nombramiento para el cual se requiere el consentimiento del Senado, es contar de ante. mano con este consentimiento, es suponer que en ningun .c_a o el Senado podría negarlo, es tratar al Senado como s1 fuese una asambléa que se encontrase á .las órdenes del Poder Ejecutivo. 6 cuyos miembros le estuviesen vendidos todos. 1 yo no sé hasta ahora qué os lo que h~ya h~cho el Senado para merecer tamaño vilipendio S1 ha s1do compla~iente .con el Poder Ejecutivo, si ha. mante~i?o siempre con él la mas perfecta armonía, si Jo ha auxdtado en cuanto ha estado de su parte; léjos de ser esta una razon para tenerlo en méno$, i t,ratarlo como pudiera tratarse á una corporacio venal 6 subalterna, es mas bien una ra.zon para mirarlo con mas gratitud i respetQ, i para tratarlo con mas delicadas considera. ciones que nunca. Recuerden los que esto han hecho que el Senado, léjos de ser un subalterno suyo, es por el contrario su superior, i que, no tan solo no es su esclavo, sino que es nada rnénos que su Jejislador i su juez. El segtmdo inconveniente que en esto descubrimos., es la espec1e de violencia que con esto se hace al Senado.­En una época en qtle es neeesario que las autorida·les .con titucionales, obren todas de acuerdo, eviten toda clase de pugna i de conflicto.; armonizen todos sns actos, i mancomunen todos sus esfuerzo ; presentar el Ejecutivo .al S enado un nombramiento ya hechopn.raque lo confirme, es violentar al Senado á. confirmnrlo: pues el Senado, por mas disgu toque sienta en ello i por mas indigno que sea el oficial que se le presenta, prestará su consentimiento casi siempre,, solo por no dejar desairRdo al Ejecutivo ante el pueblo que lo observa i ante el ejército que lo obedece. I no es jeneroso el aprovecharse así de circunstancias difíciles, para arrancar del Senado consentimientos que acaso en otras circunstancias no prcs taria. El tercer inconveniente que en e s to hallamos~ es el riesgo á que el Ejecutivo se espone, de qúe el Senado por .fin le niegue alguna vez su consentimiento.-Si el oficial no estuviese ya nombrado, i, como .debe ser, solo se presentase j la confirmacion del Senado, para nornbrarlo despues (*) Debemos al Sr. Pineda la justicia de declarar, que s1empre ~e denegó á recibir su grado de perdonas en quienes I o encon­aba facultades suficientes pan concedér::;elo .. de obtenida esta confirmacion; ningun inconveniente re. su!taría de que el Senado no prestaie su acuerdo alguna vez: porque el desaire que entónces recibiría el oficial no sería tan grande, ni tan grande tampoco el escándalo que la negativa produjera en el ejército. Pero, cuando se hace todo lo contrario, el riesgo que se corre es positivo i mui grave. Nombrado de antemano el oficial, el Senado, si no confirma el nombramiento, no solo lo desaira, sine que en alguna manera lo degrada; no solo le niega las charreteras que solicit~, sino que de los hombros le arran­ca !a'3 que el Ejecutivo ya le había dado. 1 para un oficial de algun pundonor ¿ puede darse mayor hurnillacion ? 1 para el E>j.:rcito ¡, puede darse mas pernicioso ejemplo?­Si de todas maneras es necesario que el Senado preste s11 acuerdo, ¿no es mas prudente, mas racional, esperar el acuerdo para hacer el nombramiento, que no precipitar el nombramiento i esponerse á no recibir el acuerdo 1 Declararnos que, al escribir esto, no tenemos en m ira no m bramicnto alguno que nos parezca no merecido; lo único que tenemos en mira ef) la irregularidad de la cosa misma. Esperamos, pues, que el Ejecutivo abandone para siempre una práctica, tan irregular como perniciosa i tan imprudente como innecesaria. . :Bueno está que el señor jeneral Herran, en Pasto, al recibir la fatal noticia de la Polonia, aislado en la República con la division, creyendo al gobierno ya caído, i constituíd~ por Jo trabajoso de las circunstan .cias i por Ja necesidad de las cosas en una especie dct dictadura; bueno está, decirnos, que allí i entóncea se hubiese atrevido á hacer ciertos nernbramient{)s, es­perando que alguna vez el Senado los ' confirmase. Su conducta de cntónccs, acerca de esto, no solo no nos parece digna de censura, sino que casi nos parece digna de alabanza. Pero lo que entónces pudo ser útil i bueno, hoi ya solo sería funesto: i lo que entón .. ces pudo justificarse con Jas circun tancias. hoi ya n podría justificarse con nada. --o-- .EL DESTERRADO. En alta mar. Zéfiro! rápido lánzate, rápido empújame i vivo! Mas redondas mis velas pon: del proscrito á Jos Iador, Haz que tus silvoi susurren dulces i dulces suspiren! ¡ Haz que pronte del patrio suelo se aleje mi barco! Mar eterno ! por fin te miro. te oigo, te tengo! Antes de verte hoi, te había ya adivinado! Hoi en torno mío tu cerco por fin desenvuelves ! Cerco fatal! maravilla en que centro siempre yo hago! Ah! que esta gran maravilla conmigo forma armonía~ Yo, proscrito, prófugo, pobre, infeliz, desterrado, Léjos yoi á morir del caro techo paterno, Léjos, ai! de aquellas prendas que amé, que me amaron~ Tanto infortunio solo debe llorarse en tu seno; Quien, de su amor a1nncado i de patria i de hogar 1 de hermano Solo .en el mundo se mira,-debe, primero que muer~ Darte su adios! i, por última vez, contemplarte, Oceano ! -Yo, por la tarde así, i en pié de mi nave en la popa, Alzo Jos ojos-miro !-solo tú i el .espacio! -Miro al "Sol que., rojot ya medio- bunui~o en tus agu:JJ~, Tiende, rozando tus creso as olas, el últ1mo rayo! I un pensamiento de luz eotónces llena mi mente: Piense que tú, tan largo i tan ancho i tan hondo i tan vasto .. Eres, con toda tu mole, tus playas, tu inmenso horizonte! Solo una gota de agua que rueda de Dios en la mano! -Luego, cuando en hosca noche, a1 son de la lluvia, Poco a poco me voi durmiendo, en mi patria pensando, Sueño correr en el r.ampo en que niño corrí tantas ~-e.z~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Ver á mi madre que llora á su hijo, lanzarme á sus brazos! ..... 1 oigo junto ent6nces bramar tu voz incesante; Oigo bramar tu voz, de muerte vago presajio .... Oigo las lonas que crujen, siento el barco que vuela! ·-Dejo ent6nces mis dulces sueños, i á morir me preparo l - Oh ! morir en el mar! morir terrible i solemne! Digno del hombre !-por tumba el abismo, el c ielo por palio! ¡Nadie que sepa donde nuestro cadáver se halla; Que echa encima el mar sus olas-i el tiempo tus años ! ---o--- EL HACHA. l. Soberbia estas, hacha mía; Ancha, afilada, brillante, Que puedes partir la frente Al toro que ose probart~ ! -Solo contigo, en los bosquea V oi por siempre á. sepultarme; Ya que los hombres me niegan Una tumba en sus ciudades! En mi patria me espnlsaron De la casa de mis padres; 1 hoi tambien el estranjero Me ha cerr ado sus hogares. Vamos pues, que ya cstoi listo~ Oh! salgamos de e tas calles, Do el dolor del desterrado No _puede comprender nadie! Ai ! tú me entretenía• En mi niñez; Acompaña los dias De mi vejez! 11. o, en nuestra continua fuga, 1 hombro voi á llevarte; '1 tú mi bordon i apoyo eras,
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Granadino: periódico político i literario - N. 12

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Nacional - N. 10

El Nacional - N. 10

Por: | Fecha: 25/07/1848

')5ogata ~ontín(t1.1 25 be ~uIíIi bt ~ S~8. !E SUSCRICION 'por 'Ud/' año 16 reales, por tTimesl're :) 'reales. Cada íl,.Ú¡U. '1lltdio real. ESTERIOR. EST ADOS ROMANOS. Las noticias de Roma tienen el carácter mas desagradable, Pio IX, ese apóstol de la libertad, cuya voz ha despertado poco tiempo ha los pueblos italianos adormecidos bajo el dominio estranjero, e" taba en las últimas fel'has prisionero de su pueblo i con guardia de vista en el castillo de San Anjelo. Su repugnancia a ueclarar la guerra a la Austria ha dado mo ~ i,ro a es ta reaccion repentina. Hé aquí como refi ere una correspondencia de 1.0 de mayo el principio de este imprevisto desenlace. Desde el sábado estamos en c()mplcta anarquía guberna­men tal. E e dia hubo .Consistorio. El Papa pronunció en él una alocucion en que declaraba abstenerse de lo/'la iniciat-iva en los movimientos 1Jol-íticos que se esta ~an verificando en I talia i fuera de ella i que además su inleft C'ion n1¿nca ltab -:a sido la de declarar la gv~ rr a a la A ustria , que no zr) !tarta i qli-C era cont ra viu,iendo á su voluntad que las tropas pontificias acababan de pasar el Po. Cualquiera que haya sido el motivo que haya .tenido el Soberano Pontífice para dar tal solemnitlad á su alo­< lucion, esta ha sido una f romano se declaró en sesion permane nte. Al día sig uiente , domingo, touos los Miní~tros hici eron su dimi~jon, sah'o el caso en que la alocLlcion fuese invalidada. Se diri- ,'ji.eron al pal acio diputaciones de la municipaliJad, oe los clubs i ·de la g uardia cí vica. Durante sus conferencias con el Papa que durarón uesde las tres de la. tarde hasta las siete i media, fueron OCll padas las di versas puertas de la ciudad por desta­camentos de la iY uardia cídca. Roma se hallaba en estado de sitio. Dos Cardenales que se presentaron en ellas para ir a dar ' su paseo acostumbrauo fuera ue los muros, tuvieron que renunciar á e llo. Ahora, por la mañana, la consigna es un poco menos severa para con los legos, pero el bloqueo clerical subsiste en todo su rigor. Cada momento se esparce la noticia de haber:le hecho un arreglo. El Cardenal Antonelli, que I.:S el único eclesiástico Que t'stá en el ministerio. se ha retirado para ceder su puesto al Conde Terencio Mamiani. Se han dado al min istel'io, así reconstituido, todas las facultad es para dictar med iuas en materias temporales, sin que necesite la firma ó aprobacion papal. Esto equivale a una renuncia formal de la sobera nía temporal." Parecia siempre que el Papa abandonaria su resolucion i r ehusaría asociarse a la dec laratol'ia de guerra contra la Austria. En tal caso esta! taria un nuevo movimiento que te:minaria por la prision del Papa i de los Cardenales. Se trata, dicen las cOl'r e ~pontl e ncias. de despojar al Papa de la soberanía temporal, i no dejarle mas que el título de Obispo de Roma. Un Gobierno provisorio tomaría la direccion de Jos negocios . Se añade que en Ancona se ha de-scubierto una conspiracion austriaca. La ciudad estaba minada i ~e le debia hacer saltar cuando hubieran entrado en ella las tropas napolitanas enviadas en ~uxilio de la insurreccion lombarda. MADRID.-Segun las noticias que contiene el correo de jos Estados U nidos de 28 de mayo, Madrid continuaba tranluilo uespues de haber sido sufocada la insurreccion de 7 de mayo. La embaja?a inglesa ha dirijido al Gobierno español una I nota recomendandole las mediclas qu~ debe adoptar en los negocios interiores del pais. A continuacion insertamos esta ce rrec'pondencia por creerla interesante, aun cuando, segun se espresa el Correo de los Estados Unidos, no tendrá conse- 'lrrfmt~tte ~. ltlúmtra 10-. Este periódico sale todo:J los domingos; se 'Vende en la tienda del Sr. Fernando Conde, quien recibe suscriciones. cuencias este incidente diplomáti-co. El Ti'TIl.es de Londres se espresa sobre este punto así:- Está ya bien probado que el tono usado por J~ord Pal­merston al dirijirse al Gobierno españ01, ha sido de aquellos que no debe emplear un hombre de Estado al tratar con un pueblo indp.pendiente. Así es que este estilo ha sido retractado por la Inglaterra i rechazado por la España: la tentativa ha. reciuido el castigo que merecia. . Legacum I nglesa en E.paila. lYegocios estranje1'os 16 de marzo de 1848. Mui señor mio: os invito a que recomendeis con empeño al Gobierno español la adopcion de un sistema legal i consti­tuciona1. La- recie nte caiua del Hei de los Franceses i de todil su familia, i la ' espulsion de sus Ministros, deben enseñar a la Corte i al Gobierno español el grande peligro que se c.orre. tratando de ~obernar un pajs de una manera opuesta a los 'sentimientos i las opiniones de la Nacion; i la catástrofe que i caba de ocurrir en Francia puede servir para demostrar que un ejército numeroso i bien disci plinado no ofrece mas que una defensa insuficiente a la corona, eua ndo el sistema seguido por esta no está en al'monla con el sentimiento jeneral del pais. La Reina de España obraria prudentemente en el estado crítico de los n egocios en este momento) si fortificase el Poder Ejt>cutivo ensanchando las bases en que descanza la admi­nistracion, i llamando a sus Consejos a algunos de los hombres que poseen la confianza del partido liberal. . Tengo el honor &c.--Firmado, Palme1·ston. Legacion Inglesa en España. Mad1'id 7 de a01'il de 1848. Mui señor mio.-Envio á VE. la adjunta copia de algunas observaciones que Lord Palnlerston me ha dirijido últimamente, i no puedo ménos de espresar a VE. mi aruiente deseo ue que ~. 1\1. Católica juzgue conveniente el volver sin dilacion a las formas ortlinarias del Gobierno establecido en España, convocando las Cortes i dilndoles esplicaciones capaces de borrar las impresiones a que, en este reino i fuera, han dndo lugar el arresto i la intencion aparente de deportar a diversos ciudadanos ( entre los que Se hallan algunos de los miembros mas distinguidos de las Cortes) que, hasta este momento no han sido juzgauos, ni acuslldos de ninguna falta. VE. me permitirá, como no lo dudo, le recuerde que ]0 que hizo distinguir especialmente la causa de la Reina Isabel ' de la de su real competidor, fué la promesa de la libertad constitucional inscrita en las banderas de S. M. Católica. Es indudable que esa circunstancia contribuyó poderosa­mente a determinar la simpatía i el apoyo de la Gran Bretaña en favor de S. IVI. Católica, i por consiguiente no debe VE. sorprenderse de los sentimientos que aquí espreso, aun supo­nientlo que la situacion j eneral de Europa i la tendencia uni­versal de la opinion pública no probasen - hasta la e vide1lcia, que hoi las mas firmes garantías del trono de un soberano se hallan en la J ¡bertad nacional i en la justicia ilustrada que se dispensan bajo su autoridad. . ' . Aprovecho esta ocasíon para reiterar a VE. las seguridade~ de ' lni mas alta consideracion. Firmado, W. J. Bulwer. Al Exmo. Sr. Duque de Sotomayor. 111 LOS INGLESES DE NICARAGUA. Las noticias recibidas de Centro-América nos in~truyen que la cuestion de San Juan de Nicaragua ha tenido el desen. lace' que se esperaba. Un tratado firmado el 7 de marzo último por el comandante de la fragata inglesa Alarm. i por los comisionados centro-americanos, ha establecido definitivamente que el puerto de San Juan hará parte mtegrante del t~rritorio de los Mo:;quitos. La Inglaterra se ha quitado la máscara: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ r p r los artículos 2.° i 3.° del tratado, se ha estipulado que el pabellon mo-;quito quede asimilado a la bandera britán ica, i que toda ofensa hecha a aqu el se considerará como , insulto hecho a esta.--Nicaragua so~etiéndose en cierto mouo a una multa honrosa por la audacia 'que tuvo de intentar recuperar lo que era suyo, se obliga ~n términos espresos, a no perturbar en nada el puerto de San Juan, bajo la pena de cometer un acto de hostilidad contra la Gran Bretaña, i a dejar que se rrstablezca en él la tarifa inglesa que se habia proclamado allí cuando se tomó pose~ iDn del puerto elLo de ,enero. Con estas condici'ones las fuerzas inglesas evacuarán el fuerte de San Carlos que habian ocupado, i se limitarán a guarnecer el puerto de San' Juan. Imposihle es consenti~ en un despojo hecho de la manera mas insolente por los unos, i mas triste para los otros. En efecto, por un artículo final, que sin duda tiene por objeto salvar las apariencias, se reserva a Nicaragua el derecho de rec lamar del gabinete de San J ames el res.arci­lniento de sus perjuicios. .Mas i no es esto, sinembargo. una 'Verdadera burla? ~ Esta noticia que traducimos literalmente del Cou1'rier r]ps E. U. de 1.0 ue junio, nos toca mui de cerca, i preciso es que el Gobierno i la prensa Granadina se ocupen de ella con toda la ~eriedad que exije el caso. EL NACIONAL. RAZON DE MI VOTO. Bajo este epígrafe ha espuesto el Sr. Dr. Ezequiel Rojas en el último número del Aviso los motivos que lo han decidido en favor de la candidatura del Jeneral José Hilarío Lopez. Este artículo es una enumeracion de los deseos que abriga su autor para mejorar ]a conuicion de la República, cuyos lt:lales atribuye en la mayor parte al vicio de que sus i nstitucio­nes adolecen. 1. TO es nuestro ánimo entral' á disctltir las refor­lna 'que desea el Sr. Rojas: tarea es esta que acaso desempeñará e I 'iglo ú algun otro de tantos ' periódicos como hoi se publican en la capital i en que tomaremos parte otro dia. En nuestro concel)to aquel escrito, si bien manifiesta los patrióticos deseos de su autor, no justifica su voto i de nada sirve para probar que deba preferirse para presi. dir la República á este ú al otro ciudadano. Sj las insti­tuciones que hoí rij@lJ son malas, si ellas prestan ancho campo a la arbitrariedad i at>usos del primer majistrado nacional; no siendo este el que puede reformarlas sino el Congreso, poco importa que aquel participe de las opiniones de los que quieren la reforma de la Constitucion, pues si la Nacion tiene volullt.td de hacerla, ella la hará aun a despecho del Poder Ejecutiv:o, puesto que la misma Constitu~ion, por mas defectuosa que se suponga, dá los medios suficientes para que prevalezca la voluntad de las Cámaras sobre la del Ejecutivo. Mas lójico hubiera sido el Sr. Rojas si se hubiera contraido a manifestar, que siendo ineficaces en ~u concepto las garantías que prestan las actuales instituciones, aquellas debieran buscarse en el patriotismo, de~prendimi e n to, capacidad i demás virtudes de u canuidato. Si él hubiera probado que el Jeneral Lopez como Presidente de la R epública no abusaría de esas trerr.endas facultad es que tanto le' asustan, su voto habria quedado ple­namente justificado. A~í) nosotros creemos que aquel escrito 10 que hizo el cristianismo, que perfeccionó el individuo ánte3 de perfeccionar la sociedad, i que ántes de mudar la lejislacion, perfeccionó i cambió la moral. VCt1UB sine moribus quid leges 1Jrqficiunt? Esta máxima sublime de la antigüedad pagana pasó desapercibida i cabalmente para aquellos hombres que des. preciando todo lo pr~sente i -haciendo caer invectivas amargas , i las mas exajeradas declamaciones contra los gobiernos i las sociedades mouernas, tenian vuelta la vista a la antigüedad, qucri an restaurar tiempos i dar vida a unas instituciones, que ineompatibles con los tiempos presentes i las instituciones actuales, muri,pron, r murieron para no levantarse ya mas. "Se plantearon, en verdad, los sistemas que la filosofía reclamaba i el espíritu del siglo, segun la frase usada, exijiu; mas faltaron vir~udes, faltó la moral, faltaron dignos i honrados sentimientos, faltó un . dique poderoso contra los instintos a vjpsos i las pasiones invasoras, i las instituciones se perdieron,. i se marchitaron, como se pierde una fiar arrastrada por el torrente, como se marchita i muere un árbol plantado en un terreno abrasado i estéril, i se corrompieron las leyes como se corrompe un fruto caido ántes de llegar a sazon i fracaso el poder, i zozobraron los Gobiernos, como zozobra i ~e hunde un bajel sin bnijula, sin timon i sin áncora en la rejion ue los huracanes i de la~ tormen tas, i la libertad enjendró la tiranía" i la igualdad Cf<.'Ó los privilejios, i los planes de reforma económica i mejora social produjeron las fortunas privadas i la miseria pública. " Al echar la sonda en el exámen de las caUS2S que pro~ duce esa desenfrenada é impúd ica corrupcion de los tienipos actuales, encuÉ'ntrase al instante una mui eficaz i poderosa-. Ella proviene de la desaparicion simultánea de los tres moti­vos que influyen sobre el hornbre, ya conduciéndole por la senda del bien,' ya apartándole de la carrera del mal:-Ia mora- ' lidad, el honor i el castigó. ' ' " En cualquier situacion que el hombre se encuentre, preciso es que haya algo , que le contenga i reprima. Los medios que detienen al hombre, verdadero dique contra sus desp.os, alto valladar contra sus pasiones é instintos, reuúc -use á la trinidad indicada. El hombre que abunda en ~entimient08 é 'iueds de moralidad i de relijion respeta su concipncia,-la conciencia privada: el hombre honrado i pundonoro. o' i que tiene en gran estima el aprecio i estima -de sus semejantes, respeta la con·' ciencia de los demas-la conci ncia pública; si las dos son inútiles, respeta entónces otra c'ó~a-el azote de la lei i la mano del verd ugo. Mas si la conciencia privada no existe, porqu~ ahogados i muertos están los sentimientos de probidad i de virtud, si se sonríe el homhré de la conciencia pública, como que nada pueden con ellas considfraciones de dignidad i de decoro, i alternativamente dueño ó adversario temible del poder, hace callar la lei, si es que no la doblega á sus pasione:i i exi.i~ncias; observar is como la utilidad i el interes personal sin disfraz ni rebozo alguno, son el compañero i la gUÍ3 insepa:' rabIe dpl hombre i que en cuanto levanteis los ojos á la cumbre del Estado para mirar el Gobierño, vereis conyertida la política en una inmensa bolsa, en un' gran mercado, segun la espresiO'n feliz de un escritor c.ontemporáneo, en que la ambicion compra lo que la intriga' vende; vereis á los funcionarios pú blicos con­vertidos en otros tantos obreros afanados en eonshuir sus pala­cios, en labrar sus fortunas, ó en formarse un asilo para el día en que la desgracia los arr OjA del mando: vereis todos los escán.' dalos de la corrupcion, todos los furores de la codicia .•••• U no de los caractéres que descifran la presente época es la inmoralidad, inmoralidad espantosa que todo lo disuelve i aniquila, que llega á todos los ramos i alcanza a todas las condiciones, que produce las quiebras en el comercio, los suicidios en el individuo, los divorcios en las familias, i en política las aberraciones í apostacías. " Acaso se encontraria una de sus causas principales en el ~jstema de oposicion, que es el dogma d6' !a política del dia i 'el cOlltrapeso de los actuales Gobiernos. La oposiciQU enjendra Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. la calumnia, i la calumnia produce no pocas veces la indiferencia i el desprecio, d sprecio que recayendo primero sobre sus envenenados tiros se estiende despues hasta los clamores de una justa j fundada censura. Esol) bruscos ataqups, ese des· bordado ímpetu, ésas descomedidas i punzantes críticas, repetidas todos los dias contra los sac,erdotes de la lei i contra los funcion a rios públicos; esos negros i recargados cuadros de sus obras, esas sombrías i asquerosas pinturas de sus personas, cualesquiera que sean sus virtudes i su rango, en las que lo grave se mez la con lo ridículo, la verdad con la mentira, la censura con la calumnia, i en que se inventan hechos falsos, se coloran i agrandan los verJaderos, se ~scatiman i hasta se desconocen j se niegan los actos loables i los títulos que en sus penosas sendas i en su dificil carrera han adquirido al apl eClo j consideracion de sus conciudadanos; i pensais que son útiles i provechosas á la sociedad r ¿ pensais que decoran á los minis­tros de las virtudes que han menester i que encienden i avivan los sentimientos de honradez i pundonor? Os equiyocariais si tal creyeseis. Esa oposicion desvergonzada é impúdica vuelve á los hombres desvergonzados é impúdicos; intimida á la per­sona honrada ) que no se considera con bastantes fuerzas para llevar sobre sus hombros ]a inmensa balumba de todo linaje de acusaciones) i sufrir el peso ' de una aCUStl( ion siempre tremenda i fulminante; i devorar los disgustos i sinsabores de una crítica venenosa i mordaz, al paso que alienta é impulsa al individuo inmoral que contempla con maligna sonr,isa los aparatos bélicos que se levantan en el seno de las Can'luras, que se burla de todas esas luchas, de todos esos combates i de todos esos contratiempos, porque sabe que ruido i polvareda serán i nada mas que polvareda i ruido. i que las consecuencias de su derrota por mas ignominiosa que sea, no tendrán otro resultado que la dejacion <.l el cetro que en 8US manos empuña; por manera que la responsabilidad que tan en' bog~ anda así de los que atacan, como de los que defienden al Gobierno i que suena en los labios de toJos como una palabra fatídica i de muerte, siempre se hace efectiva para los funcionarios buenos, porque lo que aman es el honor, lo que quieren é idolatran es la reputacion, i difícil es que la reputacion sal~a limpia, inma­culada libre de todo quebranto de los ataques de la prensa, de esa ajitaéion é ince ante movimiento de los bandos i de los partidos; i '¡empre es inefectiva para los ministros malos, porque ellos lo que qui eren es engrosar su fortuna i salvar sus cabezas, objetos uno i 'otro que maravillosamente consiguen, puesto que nada 'Pie rd en ~on manejar las arcas públicas, i sus cabezas salen intactas i sin h eriJa alguna de entre los mas terri bles reencuentros i de los mas reñidos é impetuosos embates. " Espuestos los ,,¡eÍos que COrroen la E'xistencia de las socie­dades modernas, los que aunque en mf'nor escala alcanzan á la nuest! a cumple á nue tl'O oficio de escritores lJúblicos indicar el medio de estirparlos. Este objeto se lograria fomentando,. por medio de la rducaci,m en la juventud, sentimit:'ntos de moralidad i pundonor, i estableciendo una administracion ~eve r a, no aho. gada por las pa iones, no esclava de un partidu que los domine á todos, i que tE"nga á raya i reprima con enerj ía por. !!l c>dios legales el ímpetu destructor de aquellas. Esta mlslon el ménos á propósito, en nuestro concf' pto, para llenarla seria el Jeneral Lopez, porque elevado á lá Presiden'cia por un partido, lp.jos de dominarlo seria dominado por é l, obeueceria ciegamente sus inspiraciones que dudamos se tomaran ~ iempl'e en las fu entes de una moral pura. I esta es entre otras la razon del voto de esclusion del Nacional por ' el J eneral Lopez. ELECCIONES. U na numerosa junt~ de electores de esta capital i de otros varios de los demas cantones, reunidos el 14 de julio ror la noche en la sala del cabildo con el o'bjeto de acordars~ f::!n . los ciudadanos que deben ser electos para Senadores i Represen­tantes de la provincia por el partido del órden, han convenido en los siguientes, que recomiendan á todos los dernas electores que profesan sus principios. SENADORES • . Dr. Joaquin Gómez Hoyos. Dr. Pastor Ospina. Mariano Cal vo. REPRESENT .ANTES. José lVlanuel Groot. Dr. Francisco de P. Torres. Rarnon ' Valenzuela. Dr. Andres María Pardo. Dr. Gregario de Jesus Fonseca Dr. Leopoldo Borda. Dr. Fernando Caicedo Camacho. José J oaquin Ortiz. EL SIGLO. , (Remitirlo) . El Siglo ya á entrar en sérias Jiscusiones 'políticas, de las cuales es de esperarse siempre algun buen resultado, porque , toda discusion lo dá, á 10 ménos para los observadores, aunque los que discuten no convengan en ninguna consecue?cia. 1 como ya comenzamos á examinar lo que dice este periódico, notamos que no hai la imparcialidad que proclama. Ninguna I alucion hacemos á las personas: sus palabras, sus con~eptos son nuestros datos. ' " No prohijamos, dijo El Siglo, los estravÍos ni las exijen­cias de los partidos; no pertenecemos sino a la causa comun de la libertad, de la filantropía i de la civilizacion •••• Los principios serán el víncnlo que nos ligará a todos, que nos hará marchar unidos i no acordamos de nuestras di visiones sino para lamentarlas i precavernos de sus estnivíos." Bellas pal~bras; magníficas, si las esperanzas que ellas inspiraran no se hubier~n disipado al acabar de leer el primer número, en el cual encontramos ya funestos prenuncios de divisiones mil veces peores que las políticas. por ver insultarlo lo que mas ama el hombre, lo que estima sobre su misma vida-la relijion. Sí: la relijion católica, timbre, consuelo i gloria de los granadinos es tratada con desprecio i burla volteriana, en el artículo "El Gobterno i los negocios de su competencia." El artículo es editorial, no hai colaboradores ni remitidos: l~ responsabilidad es toda de los editores, segun su prospecto. "Que el Gobierno no se meta en reglamentar el culto ni gobernar las conciencias:" consiente; pero pasar de aquí a con­ceder la tolerancia hasta los idólatras, no es de hombre civilizado; i téngase en 'cuenta que hablamos de la civilizaeion crjstiana, úuica que tiene verdad, i única por consiguiente que puede dar libertad, órden, bienestar. Sinembel'go, esta concE"sion escandalosa no tendrá consecuencias; será uno de tantos escán­dalos de la pre ll~a. Pero sí tiene consecuencias el decir que el Gobierno deje ele 1neter á bayonetazos á los conventos á lo' frailes que salen de ellos. Pasaria por la irnajinacion de los editore de ,E($iglo semejante falsedad en alguna pesadilla. Ni se mete ni nuncá. se ha metido á bayonetazos a los conventos frailes apóstatas. Los frailes granadinos no son je'nte perdida que necesite medidas estrema:s. tQué se dirá en el estranjero <.le nüestros relijiosos, leyendo lo que dice el El Siglo? ¿Qué diremos de El Siglo los que lemos esto? La razon independiente i superior a las preocupaciones vulgares, con que se engalanan los editores, debe de andar por las rejiones etéreas, cuandv no advierten que afirman lo que es falso. ApesaJumbrado se muestra el corazon de ,El Siglo con las procesiones. El trabajo interrumpido i acaso la pérdida de algunos miles en sueños les hacen quejarse; pero ni hai tal interrupcion, ni p';rdida, ni naua. Quítense 'las procesiones de Semana Santa, i las d~ rogaciones de la Catedral; ¿ cuáles quedan en dias de trabajo? Pues si en los de fiesta que es cuando se hacen las otras hai interru pcion de trabajo, es de un trabajo ilícito, que qúebra1üa los preceptos divino,s)i los soeiales, p,orque en tod~ pueblo s~ prescriben tiias de reposo para con .. sagrarlos al culto. Pero las prácticas del culto son negocios que no interesan al Siglo. El Siglo lo confiesa, i esta confesion dice mucho, i vale ,J1)uG.ho mas para los que no nos dejamos arrrtshar con palabras "alhagüeñas. La sacrílega ol,lrla contra el culto de los santos ha pro­ducido ya jeneral ~ desagradable sensacion. "Que ,cada creyente allá en su templo haga proce,siones, que pasee, ,las est'ltuas de sus santos i les tribUte mas culto que al S e']" Supremo, que se empeñe con ellas para ' q'ue cambien la voluntad de un Dios inmutable •••• " Si los editores de El Siglo fuesen católicos, no podian ignorar lo que saben hasta los ménos instruiJos sin mas ciencia que el catecismo. Los católicos no damos á los santos, i mucho ménos a sus imájenes, mayor, ni igual culto que a la Divinidad: la ~isma práctica del culto, ~i los editores de El Siglo la han vi~to, i que E'~ un símbolo hal·to instructivo, lnanifiesta que se dá verdadera acloracion, al Ser Supremo; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .' lit IlL \'eneracion a los santos i a sus imájenes.. Nuestros bravos 11 ilitares echan. por tierra sus armas, i su . misma. enseña,
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Nacional - N. 10

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Granadino: periódico político i literario - N. 9

El Granadino: periódico político i literario - N. 9

Por: | Fecha: 06/05/1841

On~nlliNs ide~n. TRIM. l. 0 ] BOGOTA, JUEVES 6 DE MAYO DE 1841. [ NUM. 9. A 13. E . .EL PRESIDENTE .;DE LA RE PUBLICA JENERAL PE:hRO ALCANTARA HERRAN, Sobre -el castigo de los facciosos. Señor: .. 1\ie llamo José Eusebio Caro i soi ~ranadino. . 1 empiezo por déclararos mi nombre i mi patria: porque, jHzgando yo que he cumplido con .mís deberes de hombre i de ciudadano, vengo ahora., no á suplicaros, no á pe­diros, no á demandaros, sino á exij,ir de vos positiva. mente, con el derecho que para ello tengo i que con el cnrnplimiento de mi deber he adquirido - vengo á exijir de vos po itivamente que cumplais por vuestra parte, seiior, con vuestros d~bercs de majistrado. Exijir esto de vos, en cualquier otro país i en otra ', poca- cua!qu iera, sería haceros un imperdonable i grosero 111 ulto: mas en este país i en la época presente, exijir c·:sto de vos e una verdadera i urjcnte necesidad, es una positiva i grande obligacion moral: i esta obligacion, .:efíor, por mas doloroso que ello me sen, me he deter­n inndo tambien á cumplirla. . Digo que~~- este país i en la época presente no hai msulto en CXlJir de vos el cumplimiento de vuestros de­llOres: porq~e en este paí'3 i en la época pre ente, estran­jeros 1 Iwewiw.les, varones i mujeres, ya todos estamos c?-nsad~s t.de ver á los ciudadanos desempeñar sus oblig~­oione 1 .t los gobernantes despreciar las suya : porque n stc pn. í: i en la 'poca presente, -para restablecer el (w!e:J, p~ ra h c ·' r re.::-petar las leyes, para aniquilar la th ct!O:t. ¡nr .t s ~l ·ar ·la patria, los. ciudadanos ha ta. hora io hcn os hec ho todo i los g bernantes hasta ahora no h' u hecho t:a 1 a 1 . d!ri,l ·csn e nstitucwn que, como todo granadino, ha. ',' I S JU rn _ 1o sostener: leed en ciJa los deberes que impone a los cwda(1:1nos 1 lo deberes que impone á los go. bcr; nntc~ , •••• J l~.; go comparad con lo que ha debido hacerse lo que e ha hecho •••• comparad con los deberes de los unos i de lo , otros la acciones de los unos i de los otros, ••• I luego falladt decidid! I en la imparcialidad de vuestra conciencia decidme, á favor de quién será vuestra decision, contra quién será vuestro fallo. Ah, señor! i Los ciudadanos i sus deberes! Leed el título l. 0 seecion 2. c;S artículo 7. 0 do la constitucion., •• "Son deberes de los granadinos, " dice ese artículo: "l. 0 Vivir sometidos á la constitucion i á las leyes, i respetar i obedecer á las autoridades establecidas por ellas; · 2. ° Contribuir para los gastos públicos; 3. 0 Servir i defender á la patria, haciéndole el. sa~ crificio de su vida, si fuere necesario; 4. 0 Velar sobre la conservacion de las libertades públicas." De t'o~o3 estos deberes, grandes, trabajosos, terribl~s .... , los mas terribl~s que á los hombres pueden imponer3e, señor •••• de todos estos deberes i cuál es el que no se ha cumplido 1 _ . Vivíamos los granadinos sometidos á la constitucion i á las leye.s, respetando i obedeciendo á las autoridades estableciclas por ellas. • • • Era el año de 1839. • • • Sonó ~a tempestfl.d, se levantó la faccion, se acabó lé'\. paz, fu é violado ,~ 1 p~cto social, casi se disoqió la República •••• los gtanadinos se dividieron,. ya no fueron tan solo gra• nadinos, que de entónces mas fúó preci o distinguirlo~ €n gt·anadinos buenos i fieles i en granadinos perversos i facciosos.' ••• I bien, señor ! si algunos granadinos per. versos i facciosos violaron el primer debe r que la Cons. titucion ~ todos imponía, los granadinos buenos i fiele , no solo nt¡> violaron entónces ese deber, sino que cum. ptieron entónces todos los otros. Cumplirlos era acabar con la faccion • para acabar con la faccion era nece ario hace:Ie la guerra •••• ¡, Con qué se le ha .hech~ _la ~uerra 7 i Quténes se la han hecho 1 ¡ El tesoro 1 el eJercito ! i [ de dónde han salido el tesoro i el ejército ?-El tesoro ! - Granadinos! el tesoro vosotros lo habeis llenado: em. préstítos, donativos, contribuciones -esos son los nombres de las operaciones que han llenado el tesoro con el dinero de vuestros bolsillos i con el fruto de vuest1·os sudorc .­El ejército !-Granadinos ! el ejército lo formais vosotro.~, vuestros miembros, vuestras vidas, vuestras persona , son las que, con los títulos de oficiales i soldad os , se han es. puesto en los campos de batalla á las heridas i á la muer. te ! ••• , Vuestros deberes ! Cuando ya todos lo ha beis cumplido, me parece que ya es tiempo de que hablcis de vuestros derechos ! . V u estros deberes, granadinos ! - Dr. Márquez, jeneral Caicedo, venid a~á • ~enid conmi~o ~ct't, que os quiero hacer pascar el terntor~o de_ la R~pubhca; bajad al sur, subid al norte, entrad al mtenor; muad aquí un campo teñido de mucha i reciente sangre •••• e e el:l Buesaco !-allí otro campo de sangre •••• ese es Huilqui. pamba! • mas ac.í.. ••• otro campo de angrc •••. Buena. vista!- ai! cuantos campos de sangre mas! Polonin, San Jíl, Aratoca, Honda, Riosucio, Itagü :, Garcín, Tescua ! . Sangre ! sangre ! sangre ! ~iempre sa~gre !­Oh ! cuánta sangre! - i De dónde ha sahdo 1 • i QulCn errt el dueño de tantos rebaños dcge>llados en limo ·,pa.pel .7: ¿~s. v.i:Yir en ;1~ mistJl~ · ·goominiosru · ~gltr•d ? : ~tl an-eis ser el con. tmuador de 'Márquez i Caicedo 1 ¡Ah, s.eñot permitidme que -como amigo os · recuerde vuestra gloria, que coq1o cjuda­dano os recuerde vuestro debe r ! Permitid_me . esperar, "~efi't>r, -·que' bajo vuestra adininistracion se · cumpla el artículo 14 de nuestra actual constitu'cion, ese artículo que- dice: " Es un deber del gobierno protejer la libertad, la seguridad, la propiedad, i la iguald· .'?. ¿En qul! razone.· se ha fundado para declararla m ·nbs1stentcs con respecto ú los prisioneros de Buena. sta? Oh! él ha citado una multitud de autores! Bien; p ro en qu~ razon se h:t fundado, qué motivo lo ha con­' lciJo ú citar esa multitud de autores? ¿A qué venían • 1~ citas? ¿Qué probaba con ellas? Porque, en fi , o U"l os· s docüinas de todos esos autores, ¿qué son? La I t,mifestacion de lo q e elles piensan qne debe hacerse , .. , e ·so de guerra civil, es decir, e tando ya no hai una nacion sino dos naciones, cuando el )Uebl Sv divide en e: , partidos de los cuales cada uno tiene territorio n.o arte i l ·; s propias. Así las tales doctrinas de los tales au 1 torcs 1 > sirven sino para indicarnos lo que debemos hacer t 1ando estemos en guerra civil. I el raciocinio del Dr. La Torrees este i no puede ser otro:" Estam03enguerra civil­hngo deben aplicarse todas estas doctrinas que cito" -Pero, h. La Torre ¿estamos en guerra civil? 1, que lo estemos~ 110 lo estemos, i podíais vos, granadino, ciudadano, juez, de­ ·lal:r que estamos en guerra civil? i Lo podiai , vos? iN o J.'aLS culpable en declararlo? iN o os volv'aisfaccioso? ¡,. o desconocíais nuestras leyes? No ¡dejabais de ser };ranadino? ¿No os pasabais del partido en que nosotros (!.;;tam os al partido en que lo~ otros están? Porque no lo ol videis, entended lo bien: todo vuestro delito consiste solo en eso, en haber declarado que estamos en guerra civil. Vuestro delito no ha consistido en citar autores en vez de leyes; porque vuestros .autores estuvieran !l1tÜ bien citados si vos hubi seis po'lido declarar primero íqüe "6sf~mos ' en 'guerra' civil. Pero, '~s; ~o' réptto, Ú~od.{a i~ vos declarar semejante cosa? I ¿en qué os habeis fundado para declararla{ ien ·qué · os habejs ·fundado p1ra declarar nuestras leyes ins'ub. sistentes? . En . la . situapion de la República, nos decis.-Nos pintais esa situacion, nos cóntajs los lamen­tables sucesos que torlos sabemoc::. Pero ¿qué situacion .es esa? ¿á qué se reduc.._n e os suce::.os? L:t situación en · q11e estamos~ la situacion de un puablo en que algunos ciudadanos se han l evanta~lo á violar las leyes, i esos sucesos que no3 contais no son mas qu e las violacione. Esa es pues la situacion ido ser, que todas lo.s acciones humanas sou buena i heroica.; i santas así que se han verificado! ' . Digo ai no es ni necl?sm·ia, ni_útil, ni siquiera posible, -el fundamento, el único fundamento, que tuvo entónces el Senado para proceder así, e viene al u lo; i ol scgnndo de los dos moti vos que hoi se alegan para no castigar al Dr. La 'forre queda refutado solo con haber sido refutado el primero. Digo pues que la lei de que habla el artículo 49 de la. constitncion, por lo que toca á determinar los casos en que deben imponerse las penas,-no es,-ni necesaria­ni útil-ni siqiuera posible. No es necesaria-Permitidme, senadores, e tablcccr al­gunas premisus.-¿ o es verdad que en la Nueva Granada todos los funcionarios públicos son res pon ablcs?-¿1 1' o e Yerdad que el Senado es la ru::amblca de tmada por la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 44 EL Gl\ANADitiO: eonstitucion para exijir, ántes qua nadie, la rcspon. »abilidad de los funcionarios públicos1-iNo es verdad que la constitucion señala tres penas-suspension, destitu. eion, é inhabilita~ion,-i que estas son las . t!nicas que puede imponer el Senado7-iNo es verdad que si se es. pidiese esa lei de que habla el artículo 49, SÍ ya en ella se hubiesen señalado las penas:que en cada. caso deben impo. nerse-noesverdad que en cualquier caso el Senado habría -de imponer necesariamente una de las tres?- Pues bien: ~tas son las premisas, vamos á ver la consecuencia­~ iéntras no se haya esped·ido la lei de que habla el artículo 49--de que falte esa lei que debe determinar los casos en i_ue han de aplicarse las penas-no se deduce que entretanto M cada caso el Senado no pueda imponer NINGUN A,-sino 11re entretanto en cada caso el Senado puede i debe imponer LA. QUE QUIERA! Sí, senadores-sí, ciudadanos!-ma.s vale que el Senado al exijir la responsabilidr&d s3a arbitrario, que no que toda r.csponsabilidad se vuelva ilusoria. Arbitrario el Senado! il qué es lo que se deja á su .arbitrio? ¡La eleccion de tres penas de las cuales ha de imponer una necesariamente! ¡La eleccion de trfls penas <¡ue, sutilezas de estudiante aparte, todas son igualmente graves pues que son igualmente deshonrosas! ¡Vaya, vaya ~lees amigos del Dr. La Torre! ¡Va ya, valientes enemigos de toda arbitrariedad! ¡Dios os bendiga! ¡Tan enemigos de toda arbitrariedad os mostrais, que, por no consentir la la arbitrariedad limitada del Senado contra los funcio. narios culp~blcs, queTeis abandonarnos á todos los ciuda. danos inocentes á la arbitrariedad ilimitada de todos los ~obernantes perversos! Tan cierto es que esa lei de que habla el artículo 49 110 es necesaria para que el Senado condene, que, aun .suponiendo que el Senado condenase sin ella, ningun artículo constitucional habría . quebrantado. Porqué 1 Potqué el artículo 49, que sería 1 único que con ello pudiera infrinJir e, ese artículo no h&.bla con el Senado. juez,-habla solo con el Congrcso-lcjislador. Ese artí. ctdo no dice al Senado c¡ue no juzgue ni en tigue micn. tras no se haya espedirlo la leí-dice al congreso qne la espirla. E o artículo pues no e infrinjirá por el Se. llado, si, precisado á proceder i castigar, procede i <;as. tiga sin una Jei que no le han dado- ese artículo e ha infrinjido solo por el Congreso, que deb~n cumplirlo ~pidiendo esa le i i no la hn espedido-As!, lo repito, la lei que determine los casos en que deba imponer las penas el Senado-no es necesaria. Tampoco sería útil-No sería útil que el Senado solo pudiese aplicar i nunca pudiese escojcr-no sería útil que no pudiese escojer entre las tres únicas penas que debe aplicar-no sería útil qne en la apreciacion de los delitos solo pudiese atender á los hech&j materiales­los únicos que la lei puede dcfinir-i tuvie e qnc desen. tenderse siempre de los hechos psicolójicos i moráles que solo pueden ser apreciados por el juez contemporaneo i jamas por la leí antepasada. No sería útil que el Senado fuese un tribunal; os mas útil que sea un jurado. Por fin e a lei de que me ocupo ni siquiera sería posille. No es posible, en efecto, clasificar i definir la infinita variedad de ca!308 en que pueden resultar culpablec::, no (ljgo ya todos lo funcionar~os públicos junto~, sino mm c~alquier funcionario tomado ai ladamente. Cuando ,ya en , ~1estra lei creyeseis haber comprendido todas las culpas ~osibles, el gobernante Ro os escaparía, inven. tan.do una ~.vl¡)a nueva quo vosotros no habíais imaji. nado. La responsabilidad pues ha de ser absoluta, nni~ versal, é indefinida. Este es un principio demostrado por tados los publicistas i sancionado por las constitu­ciones de todos los pueblos libres. Este princtpio, solo aquí en la N u e va Granada, el sin disputa retrógrado Lino de Pombo, allá. en su Obse1"1)ador ó en su Argos pudo negarlo. Este principio fué proclamado i demos. trado entre nosotros en la Bandera Nacional i en el Corréo: i esto fué quizá lo único bueno que en aque. llos 'nfernales periódicos se escribió. Por último, la. fuerza de las cosas ha obligado á nuestro Congreso á reconocer este principio: porque, el otro dia, no recuerdo cuando, una de nuestras lejislaturas se empeñó en dar esa lei que clasificase todos los casos de culpabilidad de los funcionarios públicos: mas, abismada en el infi~ nito esa pobre lej islatura, retrocedió, temió, se sintió impotente; i, no habiendo podido dar esa le:, demostró con el hecho que no podía darse. Si pues esa lei no es ni necesaria-ni útil-ni posible,­el Senado de 1837 pudo mui bien, sin ella, haber con • denado al Dr. Ripoll. La sentencia en quo se le de­claró culpable i no se le condenó carece pur lo mism o de fundamento. 1 esa sentencia infundada no debe servirnos ahora de precedente para no castigar al Dr. La Torre. Adornas, con re specto ú. la sentencia contra Ripoll hai dos observaciones que hacer. Es la primera que el Senado cntónce~ fué inconse­cuente. El ariícnlo 49 de la Constitucion en q1Ie se fundó, no solo habla de una lei criminal que determine los casos, sino tambien de u na lei de pmcedimiento que arregle el juicio-Cuando se juzo-6 á Ripoll-lo mismo que ahora-faltaban ambas leyes . Si pues el &naflo cntónces no pu do castigar á R ipoll por qnc faltaba .la. lei criminal, tampoco pudo onju icinrl0 s!quicra porque fataba la lci do procedimiento: i si apes¡lr de u (.,~;ta faltaba pudo enjuiciarlo. a¡wsar de que faltaba. la otm hubiera podido ca tigarlo sin duda. Yo no veo como ~:~e pueda re .. pondcr á esto. La otra ob""c rracion qnc tenía que hac"r ns c¡ue si un Senado granadino no e atrevi6 ú. cm.tign {t Ili;wll­un Senado colombiano sí se atrevió, por h c5k:brt- c:-,u~:a de I nfante, á ca ti gar al Dr. P ñn. La autoriu.d e~ un Senado colombiano puede mui hi n opone rse ·í. b de cualquier Senado granadino.-Colombia ! 1 neva Granada! ¡quié n e atreverá ú compa:·aros ! Conc1nir6. Si, como lo he demostrado, el Dr. La Torre es cul. palble i el Senado puede i debe juzgarlo i castirrarlo; solo resta por examinar esta tercera cuestion : i" 'uálcs serían las consecuencias que de lu ab"olucí on de l Dr. La Torre en el Senado resultar ían para la faecion i para el Gobierno, para el 6rdcn legal i para la moral pública en este 1 aís ?"-Pero en esta cuestion yo no wo · detendré mucho ti cmpo.-Senadorcs7 si la m ayor~a. de dos terceras partes que se necesita para que castigucis á La Torre se compone do hombres honrados nnl' n tes del Gobierno i del órd en, yo no necesito deciros mas: mas, si la ponzoña de la facc ion, introducida tam b~c n en vu estro recinto, no dejare castigar al culpable, ú los faccio ·os yo no me empeñaré en convertirlos: la opinion los condenará. Bogotá, 4 de mayo de 1841. José Eusebio Caro. Imp de J. A. Oualla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Granadino: periódico político i literario - N. 9

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Granadino: periódico político i literario - N. 7

El Granadino: periódico político i literario - N. 7

Por: | Fecha: 19/11/1840

PEB.IODICO POLIT.ICO .1 LITEB;JR.IO. Ouulibtlfl Ítle111• BOGOTA JUE\ ES 19 DE NOVIEMBRE DE 1 TRBL 1. o ) OHRE EL PAPEL QUE E ·rA LLAMADO A Rt~PRE E;xTAR EN LA 1\"UEVA. GRANADA. Poco ¡t poca, gracia· á la perversidad i á lo críme. e· de lo uno i · á la debilidad i á. lo errores de lo tro~, lo~ granadino , de pues de seis año de libertad i de h1z, n s hemo ido encaminando acia la nochQ de la anarquía, que cada vez e ha ido ennegreciendo ma. · i ~m'5 . al rededor de no~otro , i en la cual hoi p r fin no haHamo 3 del todo um .., rji'do .-En e ta prre qu:, cualesquiera que hayan · ido su faltas anteriores, ya no tiene que p')nsar en repn.~ . rarlas porqu:) ya la s ha reparado; al honúrc q_nr, n:> teniendo qu.J p8n ar en dcf.mclorse del m8no ·prec io pu3cle pen ·ar en arlqu· r;r po3itiva gloria; al hombre que, pm· la privilejiada posicion en quo está, paede ha~ ?er en este pa.í: .lo qu-: nadie in o 61 pued hacer ho: 1 1 lo que n qu;, 1croa h;lc r en otro ti mpo, ni M.ír. · qu3z, ni S..tntan ~br, ni Bolívar mismo. E ·e hom~re soi · vo ·. V o.,, Jen vral P vdro Alc.lntar:t Henani vos, pacifica. dor del Sur i VU11G 8cbr eL o :nndo; V J, á q tien h mayoría naciona.l c.')t:t d~ iguanjo P¡'csid ~ntc (L la_ uc. va Granada en 1841. Vo'5, qu ... á to1o:- e to-; t ítulo po 'lci a regar otro mas grande i m1s glorio jo, el de Rcjcnvt'..dor eL h Patria. Porqne e te ma(1nífic:o título D:os no lo re ·~rva al qn~ va á ab:1.ndonar el po :lcr supremo sino a! quJ V<\ entrar á c~jercedo. El Di., 1\Hrqu-::z á lo m1. · podrá ya somoter i casti: gar, para de aparecer al in tanto; la graudc cmpr sa, la larga em¡)rC 3a, la emprc:-a do uwralízar, os toca á v· .·, jcneral Hermn. Cuanto mas d ~gra :lado se encuentre vu3stro paí · tanto m'l or cr:t vuestra gloria en levantarlo d.., ·1'1 actual degradacion. lnrnen ·a va á ser vu e ·tra taréa; p3ro el gnlardo~l tamhien . cr't inm~n o. Pensad, e cojerl, i resolvéo' oc llwma f•! Ohl no permituis que, en l 44, al tcrm:nl.r vu' ·. tra · funciones para vol er al eno de vue tra C milia el R'!clactor del . G~an< i o, s~ aun e t.í. c,n vida, tcng.~ derecho para dcc1r a conclU-ladano ·: "l'.1m!:>:en H,;. rran fué de:·preciablcH. Para evitar el llegar {t er tarn J.Jien despreciable, d . oois alejar de vos .dc::idJ ahora todo pens miento de d - bilidn.d i toJo p3n amiento de de ·poti ·m o. D3b3is adornas formaro una idéa cabal de la ver­dadera causa de nue tra actual anarquía . I, ya bien conocida por vos e a causa, debei rc­solverOl3 · á 'destruirla, cualesqu iera que puedan ser las falsas ohjeci?ncs que se o opongan i los enemig s qu~ esto os atraiga. . , A i, la dispo icion de ánimo ~uo en vo mismo de­beis bu 'car ántes que todo, es independencia de carác­ter i fortaleza de voluntad.- ·O.id á todo el mundo pero resolved vos solo i por vos mismo. ' Si, entretanto, á mí . me fuese permitido esponeros mis, idéas acerca de esas causas de nuestra actual anarquia; he aquí, cñor, Jo que juzgo acerca de ellas. Creo, señor, que esas causas son tres: La primera es la educacion éo)onial que se nos ha dado i q_ue no había -prepara1o á. la N·.t~va Granada para gowrnarse á sí misma. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3o La segunda es la e~istencia ·entre nosotros de al­gunos m.ilttarev, tan e túpidos co.~o mbicio::sosJ que no pndtendo, en un úrden regular de co as, aspirar á ser ma · de lo que ya son, fomentan entre nosotro.:i las re­vueltas, para. poder por m.:..dio de . ellas llegar á pagar inmorales deudas i colocar e en una posicion de la cual su indignidad los rechaza. Lt tercera causa de nuestra actual anarquía, por jin, e;:,tá en la debilidad de alguna de nuestras ins. tituciones, i en la impolítica 1mprevision con que la pa ·ada ~dministracion ha contribuido á exajerar esa .debilidad de nuestra;:, leyes. . De estas causas de anarquia, unas podeis remover­las inmediatamente i por entero; ótras solo podeis re. woverlas despues de mucho tiempo, de mucho trabajo, . i de mucha consagracion. , Las causas de anarquía que se encuentran en la .impolí.tica imprevision de nue -tros pasados gobernantes, a¡> 0nas seais Presidente, podeis removerlas solo con quererlo, podeis removerlas solo con se1' _justo. Lo mismo digo de las causas de anarquía que se encuentran en la exi tencia entre nosotros de ciertos ulilttarcs inmorales, estúpidos, i · ambiciosos. L'l cau 'a de anarquía que se encuentra en la im. punidad de Patria i de González quedará removida con ;someter, aprender, i castigar á Patria i á Gonzá.lcz: la causa de anarquía que se encuentra en la impuni­dad de Córdova quedará removida con someter, aprender, i .ca$tigar á Córdova. I esto es lo primero á que deheis atender, lo pri. ~mero que debeis procurar: porque, miéntras eso hombres xistan entre nosotros, .despuos de haber e declarado pnl\. .vez rebelde:), en cualquiera lugar donde estuvieren la misma ignominia de qu se han cargado Jo for. za.rá á intentar incesantemente revueltas nuevas, que les hagan esperar encubrir, con la riqueza i el pode~: que les procuren, esa misma ignominia de que se han cubierto. La carrera del crímen es interminabl , eñor; el crimen es por e encia consecuent i lójico; un crímen anterior arrebata á crím enes posteriore ; el que una vez fué criminal, dificilmente i solo por un esfuerzo ~ traordinario i del cual rarí imos hombres son capace , puede volver á la virtud. El gran criminal ca i jama se arrepiente; si des­pues del ca tigo parece estar inactivo i tranquilo, su tranquilidad, su inacc!on, jamas son el efecto de su arrepentimiento smo de la impotencia ó del temor. A la primera ocasion favorable, ·e volverá. á arrojar con nueva fuerza á crímenes mayores: no es una laguna desecada, es un torrente detenido. Jamas, despues de un chasco, se dice á sí mi mo: "Hice mal, i no re­J) etiré lo hecho"; lo que siempre se dice es: "Al repetir lo hecho, deberé gastar mas precauciones .i mas pru. dencia". . 1 en quienes esto eg mas cierto i mas jeneral es e,n los. delincuentes políticos, en l,os cuales el ·sofisma s ,iett:~_pr~. vieno al auxilio del crimen. · ¿ Quó partido se puéde ya aéar entre nosotros. de ~mejantes hombres. Inhábiles para desempeñar destinos, sedentariQs que r~ql!i~ra.n aplicacion i conocimientos, · porque ni su in­telijencia ni su educación los llama· á ·dese~peñar\os, 1 s únicos empleos que . en otro tié~po ~e tes l'n~bi~ra podido ~on~~~ . ~Qn .. Jo.S empleos polítícóR, eh qu~ el ém­pfea- do va, no tanto á ostentar. s" cientiaf -eaaiito á desplegar su poder i á manifestar !!IU virtud. Jefetur militares, gobernaciones, i aun acaso secretarías de es 1 a do, la PresidJ3,ncia misma de la República: he aq la única clase de empléos que con nlgun buen éxit puedan confif\rse .• á hombres, · que, por el jénero de vid que han llevado, solo han aprendido una cosa: á man dar, ~ á mandar á veces tanto mejor .cuanto nias ar. bitrario, mas despótico, i mas completo es el poder que se les confiere. La imájen de la potestad militar que en los ejércitos han desplegado, -!a, tra;d'adan entónces hasta cierto punto á la nueva potestad política de que se les inviste: i, si en su tiempo fueron buenos mili. tares, se puede asegurar que serán en su nueva carrer buenos f~Jnc¡oJ)arios-Consúltese la historia., .desde Cüo hasta N a~o.f~n i df)sde Trajano hasta VV ashington, i apé • nas se encontrará un gran gobernante que no hay~ comenzado por ser un gran capitan-Mas por la misma razon que un militar intelijente i virtuoso es el mas propio para ejercer aquellos poderes en que se mezcla una cierta cantidad de arbitrario, tambien un militar inmoral i anar<{uista es aquel en cuyas manos esos poderes hacen correr á la libertad mas peligros. De nuevo os lo pregunto, señor: iqué partido puede ya sacarsn entre nosotros de González, de Córdova, de Patria? Señor, cuantos hombre~ pensadores i amantes de su país poseemos os lo declaran: el m,ejor , partido que de esos traidores puede sacarse es hac~rlos servir de ejemplar, con su castigo, á los que en adelante pu­diesen pretender imitarlos, Por otra parte entre nosotros no hai destierro per. petuo ni cárceles seguras: la sola cárcel segura en que á esos revoltQSQS podamos encerrar, es aquellaestrecha i eterna cárcel cuya llave es el pison i cuyo alcaide es el sepulturero. Ninguno ménos sanguinario que el que estas . líneas os dinje: pero ninguno tampoco que mas impasible é inexorable firmase la sentencia en que un tribunal de ju ticia condena e á muerto á e os infames traidores. 1 es bien egnro, señor, que apénas hayan desapa. recido esos hombres do e ta tierra que con su presen. cia inficionan, las actuales revueltas quedarán conte. nidas, i los revolto os sobrecojido i escarmentados. Así, no me can aré de repetíroslo: la causa inme­diata de esas revueltas, que se encuentra en la debi. lidad de los pasados gobernantes i en la existencia ~e ciertos militares inmorales, esa causa, apénas seats Presidente, si llegais á serlo, podeis removerla al punto solo con quererlo, solo con querer ser justo. Las causas primitivas i remotas de esas revueltas, que se encuentran en nuestras flojas . costumbres que no nos prepararon para ser libres, i en nuestras ·absqr. das instituciones que no nos han enseñado á serlo, esas causas, señor, son, hasta ciert() punto, mas poderosas que vos i aun mas poderosas que cualquier hombre. Pero, si durante vuestra administracion de cuatro años, no podeis del todo destruirlas, podeis á lo mé.nos sacu­dirlas i debilitarlas: ·podeis darles el golpe mortal que­las haga ir á perecer bajo la administracion del hombre que os suceda. t: De ·dos modoS, á mi ver, ~on viciosas nuestras , léyes:-por una' 'parte son poco fuertes- por otra parte son ·poco pópúlares,. . · 1 1, en efecto, si consideramos nue~tro gobierpq, i Jas atadUras que . .Jo amarran,. j las trp.has !lue lo embar~­' zan, ~s itrlposible dejar de conlfesar que ·el oríjen de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . ~L GR'ANADINO ·. .1 r la fuerz1, la fuente del poder, entre nosotros no se halla en los gobernantes. 1, si por ·el otro lado consideramos al pueblo i la inaccion política en que vive, i su~ elecciones de las cuales sálei1 elejidos que él no ha elejido; si conside­ ·ramos su libertad nominal i su so~eranía irrisoria;· es imposible dejar de confesar asi"1ismo que el orijen de la fuerza, la fuente del poder,¡ entre nosotros tam-poco : se haiia en el pueblo. ~, De manera que, hablando e~actamente, no se halla en ninguna parte. La sola potestad política que entre nosotros pre. sente una imájen de fuerza i 'de vida es la lejislatura; pero la lejislatura, además de estar sobrecar~ada fuera de toda medida con cuidados locales i admmistrativos que no le incumben, la 1:jislatura es un'a corporacion mal constituida i una pote tad transitoria é intermitente. Ella solo aparece u vez durante tres meses en el año; durant~ esos tres meses, se 'vé precisada, por nuestra descabellada cons itucion, á gastar el tiempo en aprobar ó desaprobar u increíble muchedumbre de decretos municipales i rovinciales: los otros nueve meses del año, el Preside ~' porque es débil, 'nada puede ejecutar ni emprender, i e) pueblo, porque es pllpiJo, en nada le puede ayudar. · 1, sin embargo, en oda sociedad ha de existir, en alguna parte, un f)der predominante, un poder verdadero i permanente, que esté sin cesar ahogando, con todo su peso, los jéWlenes de anarquía que en toda sociedad humana se eniierran. La. falta de ese poier predominante, verdadero, i permanente, es el gran ~icio de nuesitas leyes, el vicio radical de nuestra consitucion, i una de las primeras causas que nos han arastrado á la congojosa situacion en que hoi estamos. , T res son los arbifiios que se ofrecen para reme­diar ese vicio: l. ° Cons tituir todb el poder social en las manos de un solo hombre; es decir, fundar el despotismo. 2. ° Constituirlo e una clase pri vilejiada de la socieda d; es decir, furlar la aristocrácia. 3. ° Constituirlo en la universalidad de los ciuda. danos, de la cual ven¡an á quedar en estrecha depen. dencia todos los func~narios, todas las corporaciones, i todas l aR potestades; f decir, fundar la democrácia. H e mos llegado á estremidad en que, so pena de perecer, tenemos preision de escojer entre esos tres arbitrios. Mas el primero esos tres arbitrios es peor que el ma mismo que pétende remediar i que en la rea­lidad solo agrava. Po rque, en la s uacion actual del linaje humano, ·el despotismo de u solo hombre, er;¡ cualquiera pueblo, ya S()I}O puede ·ser fimero i funesto. H os circunscribais, como Santander i Mcirquez lo hiciei'Of1t á 1.1n círculo mezquino, fuera del cual nada veían, ~ada oían, nada entendia:n, nada eran; sed ~pular; .afable,. fuerte, sencillo, i grande, ya que podcis serlo; no os e?~apri~heis en luchar contra el impU1so de lOS' prin. c1pws hberales, que tarde 6 t~mprano 'habráh de triuhfar, no digo de . voQ, que en compáracion sois nada, sino de la humanidad entera, que es todo; 'decid á los 'individu~ "soi vuestro juez," decid· ú los pueblos, "soi vuestr~ amigo ; " pens~d en todo lo que podeis ser' i iedlo ;­i, ya que Bolivar realizó entre nosotros á César, vo~ jenernl Heáaó, · ~ea!izad entre nosotro.~ ·á Washington! , ~uestro concmdadano, que desea llegar á ser vuc;¡io. a :. muador,--El Recláttor del 'iranadino. í. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL G~ANADI O. 101 DE LA CO~STITUCIO . A rt. 101.- "Aunque el l. 0 de abril no haya' pre:-otado el juramcnt? el nuev~ Presi.dentc, ce~a · si n (•mbargo en us func~~nes el mtsmo dln el ~re ·tdente , solo i en tinieblas ! (*) El perspnaje, pintado aquí, parte es real, i parte es icicai i pos1ble. . J, vuelto á tí de espaldas, distraído, Pronto olvid é que alguno allí me oyera; 1 ronco ollozé con grande gritos; · 1 á mi inmensa afliccion dí larga suelta! Súbito al lad o escucho un leve ruido •.• • A verte voi ·con una horrible idea: Y .l ! -.-:M a , sentado i fúljido te miro, Con los ojo en i cual se me vieras. 1 dulc e, i tri t e, i sério á un tiempo mis no: "Jo ·é , no llores 1 a .-Aunque yo muera, "Morir no es por er.-Tu padre he sido; "lmpo ·iblc que sie pre no lo sea! " 1 vi tus brazo_; · cia mí tendido , 1 al punto obedecí a muda seña, 1 desahogu é mi sen cemprimido, En tu seno escondí a mi cabeza •••• Ai ! largo e pacio sí permanecimos: Tus brazos me estre haban va sin fuerza •••• ¡ 1 me encontré con 'tu cad áver tibio, Qu e al otro dia me ócultó la tierra! 11. 1 De entoncc a<;á diez añ ós se han corrid : Nadie en el mundo ya de tí se acuerd a .•.• Uno no ma s, pre ente siempr e i vivo En su memoria i corazon lleva 1 1 empero ¡en cuanto atu didor bullicio Mi vida ha es tado desde e once en vuelta Fusil al hombro, i sable i ga al cintor De mi infancia he d~jado l ribe.ra : 1 negro bo ques, i anchu sos rio ·, 1 verdes campos, i azuladas ierras, He vi to: i luego el rnar im en o he YÍ ·to, 1 ví u soledad i su grande· : I en lid ampal, entre hu o, i polvo, i r · 1 entre hombres, i caballo. , · bandera.· , Lo · valientes caer, de 1 ucr h rido , He visto á mi derecha i á mi ·~quierda: 1 luego á pueblo fuí gran ' i ric08, I ví u monumentos i su · fi tas; Bailé u danzas, i bebí sus vi 08, 1 en el seno dormí de sus bell za : I en calabozos, fétido i fri He dormido tambien entre ca.d a. ; 1, desnudo, i hambriento, i fuji vo, He vagado tan'lbien de elva e selva: I enmedio de placeres i peli os, De fatigas, de glorias, de m:se 'as, Tu voz, tu imájen, siempre fué nmigo En íntima i tenaz reminiscencia 1 un pensamiento estraño me Que ni sé si me aflijc ó me con 1 es, que vives aún, ó padre mi ! , 1 andas con otro nombre por la ti ra; Que estas reft1ucitado i tra$fnn Que en otro ser te mueves, h~bla -Que ese soi soi yo !-que somo Que tu existencia ha entrado en ..... Imp. de Jf .A. Cuall.a.-Cazle . ck la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Granadino: periódico político i literario - N. 7

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Nacional - N. 33

El Nacional - N. 33

Por: | Fecha: 13/01/1849

'.l5ogota ~á(¡abo ~ 3 be enero be 4849. Este periódico sale todos los sáhados; se vende en 7a tirnda del Seña?' Ju,an García, plaza de Bolivar. 13 SJb. ]4 Dom. 'lrtílnf~tte 5. olflÚ111CrO 53· Enero. Srt'n GU'llI,ercinrlo pr('shí,tem . EL Du,l('c Nombre de Jcsus y S antos Hita'rio uh, Félis p?'t:sh. y Beato B anardo de Corle/m. .. . Se-admiten remitidos que tengan por objeto La utiüdad pública en cualquier 'ramo, con tal/te que no contengan personalidades y estén escritos co':'/, decencia, deben diriji-rse á los Editons lib"es de porte. Los avisos y OtTOS escritcs de intp.res personal, se insertarán pagando la, cuota en que el inteusado con­venga con el impresor, que en todo caso sná moderada. 1.5 LlÍl/,. San Pa'¡/o Jl1'imer hermitaño. SUSCRICION. lo Murl. Stos. FuLiencio obispo de Escija, Be1'nal'do , JI compañeros mártires. Cuarto mengua lite áü¿ 1 y27 minu."os de la mañrnza en Sajila1'io. Por u,n año v~nte reales po'r trimestre cinco ?·ea.les. (Jada nú'7Ie?'o mee.. 'o real. 17 1I'h :'rc. San A ntonio Abad. 18 '/'U,¿Ll. La Cr(tpd1'a de Sa.n Pedl'o en Roma y santa Prisrn.,. - 1111.11111. rB.ANCIA. INFORME dado á nombre de la comision de COllstit~cion por M. Armando Marrast, representante del pueblo. (Conclusion .) PODER EJECUTIVO. Todo lo que hemos dicho sobre la unidad del poder lejislativo, se aplica igualmente al poder ejecutivo. Las pruebas nos parecen superfluas. Los espíritus ilustrados saben bien que cuanto mas ámplia y completa ha sido la deliberaclOn, tanto mas pronta y resuelta debe ser la ejecucion. La espe­riencia está de acuerdo con la teoría en que todo Poder Ejecutivo entregado á muchas manos, viene bien pronto á ser impotente. La Constitucion delega, pUf~s, el Poder Ejecutivo á un Presidente de la República, que debe haber llegado á la edad viril, ser francés y no haber dejado jamás de .se.clo. ¿Por quién debe ser llom- . b ado? Sobre este punto ha habido dos opiniones en la comision. La minoría creia que haciéndolo nombrar directamente por el pueblo se corria el riesgo de colocar frente á la representacion nacional un poder igual, aunque fuese de diferente natu­raleza; que podia establecerse así una rivalidad peligrosa, dar á la soberanía dos espresiones en vez de una, romper la armonía siempre necesaria entre la autoridad que hace la lei, y el funcionario que asegura su ejecucion; en este pais, sobre todo, el sufrajio universal concentrado en un solo hombre le daria un poder siempre solicitado por tentativas contrarias á la libertad. La minoría habria deseado pues, confiar á la asamblea, delegada de la soberanía del pueblo, el nombramip,nto del Presidente de la República; ella queria conciliar por este medio lo que exije el rigor de los prineip:os, y 10 que exije la situacion de un réjimen nuevo. Esta opinion no ha prevalecido. La mayoría se ha convencido de que una de las condiciones yitales de la democrácia, es la fuerza del poder. Ha querido, pues, que él recibiera esta fuerza del pueblo entero, único que la dá, y que en lugar de llegar á ella por una transicion intermediaria, le fuese dada por una comunicacion Jirecta y personal. Así él reasume sin duda la soberanía popular, pel'O para un órden determinado de funciones: la eje­cueion de la lei. La mayoría no teme que abuse de sus facultades, porque la Constitucion lo encierra en un círculo del cual no puede salir. La asamblea sola, permanece dueña de todo el sistema político; ella tiene derecho de rerhazar 10 que propone el Presidente por medio de sus ministros; si la direc­cion de la administracion le desagrada, depone los ministros, si el Presidente persiste en violentar la opinion, ella lo hace comparecer ante la alta Córte de justicia, y lo acusa. La Constitucion se precave contra lo~ abusos del Poder Ejecutivo, haciéndolo temporal y res­ponsable. El Presidente que dura cuatro añC\s no puede ser reelejido, sino despup.s de un período de otros cuatro. Él no tiene ninguna autoridad sobre la asamblea; ella se conserva una, y todo poderosa, sobre sus ajentes. Él no puede detener ni sus­pender jamás el imperio de la Constitucion y de las leyes, no puede ni ceder una pulgada del terri­torio, ni hacer la guerra, ni ejecutar un tratado sin que la asam.blea consienta en ello; no puede mandar en persona los ejércitos de tierra ó de mar; no puede nombrar los altos funcionarios que dependen de él sino en Consejo de ministros; no puede de­poner los ajentes electivos, sino con acuerdo del Consejo de Estado; la asamblea nacional escoje sola los miembros de la Córte Suprema, que man­tiene la unidad de la jurisdiccion, y escepto en ciertas majistraturas, el Presidente de la República, 19 Viél'. Stos. FuJrncin ob. de Ruspa, Camilo, ilIario compañ"To ', 1n 'J,rtires. no puede nombrar los jueces sino con condiciones detenn inadas por las leyes. Desplles de haber 'definido y limitado el poder del Presidente de la República, la Constitucion le confiere toJas las atribuciones que pertenecen al jefe de un grande Estado. La accion Je la Francia se personifica el1 él; él conoce, promulga y ejecuta. el pensamiento de la República; si la asamblea es el alma, él es el brazo; él la representa afuera, dispone de sus fuetzas, dá impulso á la Adminis­tracion, la dírije, es el protector del órden, el defensor de la sociedad, el primer majistrado de un pueblo poderoso y libre, el ajente superior de una democrácia; es preciso, pues, que él tenga á la vez, la dignidad y la fuerza de la lei en acciono Esto es lo que hemos querido al acordar á este poder todos los derechos que la Constitucion con­cede el esa posicion eminente. Le damos rango y autoridad suprema, su voluntad no debe encontrar ninguna resistencia, porque él manda en nombre de la lei. TOGO el movimiento de los negocios inte . riores y esteriores del Estado depende de él y sube hasta él. Así, nosotros deseamos que él sea colocado por la República en la cOJ;ldicion de honores y prerogativas que convienen al que representa la Francia, frente á frente de las otras naciones; y si ha parecido corta la renta que le hemos asignado, es porque creemos que el tesoro nacional debe proveer á todos sus gastos de epresentacion, cuya suma será mayor que la que hemos fijado á su persona. DeslJUes del Presidente de la República hemos colocado un Vicepresidente, presentado por él y nombrado por la asamblea nacional, que está á la cabeza del Cons('Jo de Estado, y al cual la asamblea querrá asegurar una situacion honrosa y digna del que puede spr llamado á re~mplazar al Presidente de la República, en caso dt' que por una ú otra causa se li'alle impedido de ejercer sus abas funciones. Los poderes lejislativo y ejecutivo obran sobre la administracion interior, á la cual no hemos hecho modificaciones importantes, sino es la cn'acion de un Consejo canton~1 reclamado hace largo tip.tn po, y que puede llegar á ser el ajente mas útil para repartir el1u itativamente los impl1estos, y sobre todo, para asegurar el he neficio de la instruccion y de la educacion, que bajo el r~j illl e n repuhlicano, es la pri­mera necesidad de la sociedad, ('1 primer J (> her de l Gobierno, el instrulllento mas activo, mas pacífico y mas seguro de la moralidad y de los progresos de las poblacion~$ . PODER JUDICIAL. La esencia misma de la República, ciudnJanos representantes, es que todo emane del pueblo, 'Iue todo se deribe y se apoye en él. El PoJer LeJisla­ti \'0 f'xamina su \'oluntad en la lt!i; el PoJer Ejecu­tivo asegura su fuerza; el PodRr judicial la sanciona todos los dia:s aplicándola. N os faltaba pues orga­nizar este tr:rcer poder, y este es el último objeto de nuestro proyecto de Constitucion. Pasaremos rápiJamente respecto de esto, porque encontramos aceptados todos los principios y realizadas todas las ideas jenel·ales en nuestros códigos; las innovaciones que hemos hecho en nuestro proyecto no han esperi . me ntado ninguna r esistencia. Nos basta pues, indicarlas, porque de naJa sirve defender lo que no es atacado por nadie . E.n cuanto al personal de la majistratura y á las garantías que la sociedad debe darle y exijir de ella; será mas bien objeto de una lei especial. Solamente hemos querido fijar una regla; esta es, que la independencia del ju('z siempre en pugna con los intereses y las pasiones individuales,debe ponerse fuera del alcance de todo atentado de parte de ellas. Hemos añadido á los tribunales existentes, un tribunal administrativo superior, que decidirá en última instancia sobre las contestaciones que la accion tan pen(;trante de la admillistracion, puede ocasionar: . E"te tribunal auministrativo existe, en primer ~raJo, en toJos los departamE'ntos, y hemos hE'cho intervenir, en la dt'signacion de los majistrados de ~ste árden á los COllsejos jenerales y al Consl'jo de Estado. Lus proc e ~os no son agradables nunca, ni son iliemp: e sencillos; la naturaleza de los intereses los complica tanto como la calidad de las partes; fr ecuentemente se suscitan compelencias de juris· Jiccioll entre la autoridad administrativa y la judi­cial. La primera, hasta hoi, le ha restrinjido su pleno poder; hemos creado un tribunal particular q'le conocerá de las competencias. La responsabilidad que acompaña todo!' los actos de los funcionarios políticos y administrativos habia flstado oscrita en las Constituciones; pt'ro figuraba allí para honor de los principios, y solo como una decoracion de teatro destinada á agradar á los que se contentan con el fenómeno de la contemplacion. La verdad republicana exije que la libertad sea real, que no sea trapasera ni dpcesante' es para esto que nuestro proyecto constituye una Alta Córte de justicia, ante la cual la Asamblea Nacional, puede acusar á sus propios ..miemb.ro<:, á los. mi­nistros y al Presidente de la República. En cuanto á los otros funcionarios, tendrán por jueces á los tribunales civiles ó al Consejo de Estado, segun las faltas () los delitos que se les imputen. Hemos compuesto la Alta Córte de justicia segun los datos ue nuestras Córtes de asieses; las sentenc.ias serán pronunciadas en ella por jueces de la Corte de casa­cion; un juri sacado á la suerte de los Consejos jenerales de los Departamentos, decidirá sobre la culpabilidad. Al crear un tribunal nuevo, hemos conservado las formas esperimentadas y las garantias del derecho comun. El juri es en nuestro concepto, una institucion amiga de la libprtad, una majistratul'a ec¡uitati,'a y de buen sentido, irr.pregn.tda de los sentimienlos del pueblo de que sale, y con el cual se mezcla sin e ~sar. Habriamos qUNido desarrollarla y esten­deda progr l~s i varnente al juzgar de las caus'ts· cOl're ccio:1ales y de algunos procesos civiles. Este fue nll estro jll'irnn proyecto; pr.ro d ebemos con­fesJ. r lo, é l ha encontrado en todos vupstros des­pachos una oposicion tan jeneral y tan fuerte, que hemos Jebido f\:!signarno ' al silencio de la re tirada. Cotlsenramos, la confianZa. de que Il(~gará un dia m~nos du\'o para el jUl'i, ménos propicio para el practicante, y en que la lei simplificarJdo, abre­viando, disipando las espesas niehlas del procedi­mi e ntl),ha.rá justicia á nu estra opinion'(lue nos \'emos forzaJos á sumerjir pr\,visoriamente en la soledad de nu€'stras esperanzas. H:li otra cuestion que ha encontrado una oposi­eion igualrn ~ n tp formidable; es la prohibicion del r~ ~ miJlazo . V ut:'stra comision vacilante por un Ill \)mento, volvió á discutir de nuevo sobre este importante objeto; estaba cierta ele encontrar la jll'itificacion Je su primer pt>nsamiento en el prin­cipio de igualdad que debe arreglar todos los impues­tos de la República, y sobre todo, á aquel que tan enérjicamente se ha llamado impuesto de sangre. Querer que los pobres lo paguen y que los ricos se libren de el con plata, le ha parecido una mons­truosa iniquidad. H l~ rida siempre por la resistencia de los despachos por las vivas reclamaciones de numero ;os pe ~ icional'ivs y por cierto murmu 110 de la o¡Jinion, que es preciso saber respetar aun en sus preocupaciones y errores; nlovida tambien por las objeciones razonables y poderosas que se le espu­sieron, la clHnision se ha ilustrada de nuevo escu­chando al presidente del Consejo y al milli~tro de la Guerra. No reproducimo3 aqui los argum ntos llenos de vigor y claridad, qut:' nos han obligado á persistir en nuestro primer proyecto, pOI' no debili­tarlos, tales argumentos tendrán la palahra en la tribuna. En cuanto el nosotros, no hemos querido desmentir un principio, hollar la igualdaJ y suprimir lo que nos pareció orJenado por la justicia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -==== Reconocemos siempre que la prohibicion abs?luta de] reem¡.>lazo militar, está esencialmente ll?;ad.a con una buena lei de reclutamiento; con la dI ml­nucion del tiempo del serri io, y la comision para no comprometer el princ ipio aislado, o~ propon~ ponerlo en discusion cuando os sea sometida la le l de organizacion militar, . Tal es, ciudadanos, el conjunto ?e nues~ro pro­yecto reasumido en un analisis mUl largo, a pesar de q ~e nos hemos esforzado en reducirlo á los puntos mas importantes. .. , Por mas pérfectas que fueran estas dlsp~)SlclOnes, (y ellas no tienen tan. teme.rarias pr~tenslOlle~ ).' n~ podrian encadenar III el tIempo, 111 los eSl~lntus. Ellas son temporales , h echas para una estacIOn de la vida del pue Llo; las jeneraciones que se suceden, la opinion que se modifica y la soberan~a del pueblo, conservan siempre el derecho ?e .revlsa; la Cons- 6tucion, Nosotros nos hemos lllnltado a consagrar este derecho, que es de toda evidencia, y á rodearlo de las formas solemnes que una asamblea debe dar siempre á sus actos cuan.do se trata de tocar la lei fundamental de una socIedad. . Como quiera que sea, esta lei puede ser ~ncom­pleta debilitada ó desviada de su objeto, SI se la separ~ de las leyes orgánicas que for.man con e~l.a un conjunto necesario. Nos ha parecIdo pues, utll escribir en la Uonstitucion un artículo, por el cual la Asamblea Nacional se obliga á hacer estas leyes. Pero habiendo dado esta cuestion lugar á algun,os debates, os esplicaremos en un informe espe,clal esta decJsion, contentándonos con daros hOI la sustancia. , No disfrazamos nuestro motivo principal y domi­nante, es que vosotros estais llamados n~~.solamente á escribir principios de libertad en las paJlnas de un código, sino á fundar la R~pública. . Esta obra es grande y digna de vosotros, cllHla: danos representantes. A pf:'sar de ~os clam,ores o de las tenebrosas maniobras de los partidos, a pesar del disgusto, dépit, rancunt->, la dud~ y las vacila­ciones de todos los que obeul'cen a las preocupa­ciones ó á los hábitos de otro . réjimen, la nueva era ha empezado para las naciones europeas, Pre­dicha por el jenio, se realiza por la razon, y ~st.a.luz que nada deti ene, ¡Iimina con sus rayos la .ClvIlJza­ciun de los viejos continentes, como ha gUla~o con su brillante estrella la jÓ\'en civilizacion amenc~na, Los pueblos se han engrbudecido por la educaclOn, han comprendido su soberanía, tienen confianza en su fuerza2 sienten qu~ solo á ellos pertenece ~l derecho de rejirse, de gobernarse, y solo la ,Repu­blica puede dar á la soberanía del pueblo su organo y su garant~a. . . . ' Gracias a ella ]a VIda p ¡bllca se difunde por medio del sufrajio' unive sal, por la lei; la vida eco­nómica se- ensancha por medio ud trabajo, y la vida moral por la fraternidad; el individuo está armado de todos los medios de perfeccion; el cuerpo social de todos los instrumentos de progreso; ('1 órden de todos los elemenlos de fuerza, de derecho, de justicia; el pueblo, en fin, de todo lo que puede Jade el sentimiento de su elevad o destlllo, y de todos los socorros necesarios para cumplirlo. Tened por cierto que no hai hoi en .el ~undo de las intelij encias otro centro de gravltaclOnj es preciso ó seguirlo y adhel'i.rse á él, ó retrogradar en el espacio, y andar deSVIado como un cometa déro utie. Es prec iso organizar pacíficamente la democrácia en esta via de mejoras, ó volver al travez d~ ruinas y sangre, á un estado q.ue volveria á empezar por caer de nuevo; es precIso marc,har r esueltamente por la via abierta para la RepúblIca, ó a.rrojarse á las re vol u c io~ es, malhadadas, y~ ha~er entónces señal á la uarbarJe de f[ue venga a reJe­nera r esta sangre envejecitla, y que borre del ':lapa de la Europa esta patria que fue por largos Siglos la luz, el orgullo y la esperanza, Que touos los amigo de esta Francia Íl'aigan á la R epública el continjente de su trabajo, de su voluntad y de su talento. Toca á vosotro~ hacerles el llamamiento y unirlos, Fundad con mano firme los principios re publicanos; fortifica~los con .las instituc iones orgánicas en que ~gotarJan l~ v.lda; fiaos en segu;da en el buen sentido, en la dlgllldad de este pueb lo, él ,no sufrirá que se le robe lo que ha conquistado; no se degradará á los ojos del mundo abalÍ<>ndo su propio derecho delante de los gastad~s emblemas de lo pasado; es para él que habeis construido, edificado el monumento: él 10 guardará y benuecirá vuestra slbiuuría, que lo ha levantado. Hemos publicado el precedente informe como un documento de los trias curiosos é interesantes; por cuanto él contiene las doctrinas de la mayo.ría de la Asamblea nacional francesa, que han serVIdo de bas-e á la nueva Constitucion republicana, que la gran nacion acaba de darse; y los argumentos que han decidido el voto de esa mayo~ía en cU t'st iones Constitucionales de la mas alta Impor­tancia , Mas no por esto deben juzgar nuestros lectores que recomendamos tal escrito ni por la im propiedad del estilo, ni por la esacti.tud de las doctrinas ni rnénos aun por las se\'endades de su lójica. Las P?fSOnaf> vel aadas en ,este jénero de obras habrán JUbgado ya la del Sr . Marras~, ,y esta advertencia de otra parte les parecera, EL NACIONAL. con razon inutil, sin embargo no quere:n?s aceptar la responsabilidad de muchas de las o~llllún e,s con­signadas en esta pieza, algunos pudieran Juzgar adoptábamos. LA PUOPIEDAD. U na gran cuestion social; la mas trascedental y mas temible de las cuestiones sociales, ajita y conmueye profundamente la Francia, ha empezado á conmover y ajitar otras de las partes mas civi­lizadas de la Europa, no se pasará mucho tiempo sin que ajite tamuien y conmueva los pueblos de la América; no es esta la cue8tion entre la monar­quía y la Re pública, entre la democrácia y. la aristocrácia, esta está decidida; la gran cnestlOn social de que hablamos es la cuestion de la pro-piedad. ~. . La cut'stion entre la monarqUla y la RepublIca es una cuestion puramente política,que no afectando los fundal .e ntos de la sociedad, es una cuestion superfi cial. En los pueblos cristianos el1~ ~stá definitivamente decidida en favor de la Repubhca. Existen todavía tronos, pero tronos que Sfl hallan como los árboles á que se ha cortado en contorno la corteza, todavía están de pie; pero es ciert~ mfalible,que dentro de poco estarán secos y no mUI tarde derribados. La cuestion de la democrácia afectando mas la sociedad es mas grave, mas irrqwrtante, pero que sin embargo lIO toca en los elemen los de la sociedad. Esta cuestion pstá tambien decidida ya, en favor de la democrácia. Existen todavía en muchos pueblos cristianos clases privileJiadas; la nobleza es todavía un hecho vijente en la mayor parte de las naciones europeas yen un riDcon de la Am~rica; pero esos pri\'ilejios se desmoronan en todas partes; los privilej iados mismos están persuadidos, se~uros de no transmitir á su posteridad las escenciones h eredadas, El nivel legal se mueve en la Europa borrando las desigualdades politicas. Toda r eforma existe primero en el espíritu de alcrullos pocos pensadort'~, pasa á los libros como u;a paradoja; gana poco á poco algunos lectores; v echando raices cobra fuerzas, se estiende y se difunde y llega á ser una cuestion, primero dudosa, luecyo probable, y al fin cierta, ,rerdadera cuando ha dOt~inado el ánimo de la mayoría:. Llegada á este pun~o la idea, la reforma. es irresis.tible j s~ encu.entra oposicion lucha con VJgorj y SI la reSistenCIa no o'de, derriba y des barata cuanto se le pone. En este caso su furor no discie1'l1e, violento y ciego no solamente derriba y pulveriza la institucion anta­cronista, el objeto enemigo, sino que acomete y destroza cuanto imajina unido ó a1iado con él. A este punto ha llegado el principio de la demo­crácia en los pueblos cristianos; es una verdad jene­ralmente reconoeida; y por consiguiente su triunfo es secruro ó su poder irresistible. Los aristócratas rni::;rrl~s hacen homenaje á este poder, en muchos puntos; y dóciles se rinden ante su incontrastable pUJanza. En muchas de las nac.iones de Europa las formas aristocráticas que subsistt'n son ya puras apariencias, nombre sin realidad En Francia la democrácia ha dejado de ser cupstion, es un hecho consumado de que se habla á caJa. paso, y que nadie discute. Así, la demo<:rácia no conmueve á la Francia; es para ella lo que la independencia para la América, un hecho histórico, y un derecho incontrovertible. Pero la Francia se siente intensamente con mo­vi cla profundamente ajitada. ¿Qué la conmueve? ¿Qu~ la ajita? Ya lo hem08 insinuado; ps la terrible cue -tion de la propiedad. Sin esta cuestion el tránsito de la monarquía á la Rt'pública, y de las apariencias aristocr:iticas á la democ!'á cia neta y pura, se habia realizado sin que la sociedad esperimentase un cambio notable; y los ánimos estarian hoí mas sosegauos, y la confianza seria mas cOIJlpleta y jeneraJ, que ántes de jugar el lance de la transicion; pero la gran cuestion social no dá lugar al sosiego, ni permite el arraigo de la confianza. Una escuela nueva se ha levantado en medio de la Francia, y sin rodeos, sin miramientos, sin temor, con la confianza y la enerjía de la conviccion ha proclamado este principio. La p1·opiedr¿d es un robo. Las consecuencias inmediatas de este prinCIpiO son bien claras: todo propietario es un ladron; toJo proletario e:s una víctima. U n hombre conocido por la regularidad de sus costumbres, estimado por su probidad M. Proudhon miembro de la Asamblea Nacbnal,ha sido el órgano de esta escuela, an:e aquella gran corporacion él proclamó y sostuvo su princ ipio, sin que lo arre­drasen las iras y arrebatos de sus cólegas. Algunos se habrán imajinado acaso que los que proclaman el principio de que]a propiedad es un robo, son bdos descami ~ a los, bandoleros que quieren des­pojar á los ricos, creyendo sin embargo, qUE' este despojo es un crímen como lo hacen los ladrones comunes; pero no es así. El socialismo, la doc­trina enemiga de la propi cdud, es profesaua por muchos hombres de arreglada conducta, de instruc­cion notable, y al mismo tiempo propietarios .. El socialismo no es un cálculo, es una doctrma; sus adeptos 110 son una cuadrilla de salteadores, son una escuela filosófica, Esta doctrina tan lisonjera, tan aceptable á todo proletario, que no profese de veras ~l cr,ist~anismo, ti ene, y de be tener en la FranCIa un mmenso séquito. El discurso de M. Proudhon en la Asamblea Nacional escitaba en unos risa y ademanes de des­precio, en otros arrebatos de ira y de furor;. muchos escritores públicos hacen esfuerzos tamblen para mofarse de los socialistas, y se enojan y arrebatan contra e llo~; pero al tt'aves de esas mofas y de esas risa:; forzaJas se ve claro el temor que les inspira. Las iras y furores de los propietarios, son una prueba palpable de que la doctrina socialista no se presenta co¡;no una ilusion pasajera; sino que e~ un nue vo poJer, un enemigo amenazante y temIble. El socialismo está en notable minoría en la actual Asamblea Nacional, lo que nada prueba acerca de su fuet'za y poder crecientes. Lo estraño seria que en la primera Asamblea saliua del voto univer­sal, hubiera tenido mayoría una doctrina tan nueva, tan contraria á los intereses de los ricos, y que afecta tan profundamente la sociedad. Esta doc­trina debe seguir el curso que siguen todas las doctrinas, y aumentar de dia pn día su poder y ~u influencia , hasta llegar á apoderarse de la mayona. El socia lismo es una doctrina lójica y á la par que seductora para tudos los proletarios. La sociedad eurupea, la civilizacion europea que son nuestra sociedad y nuestra civil"zacion, están basadas en e l cristianismo. Costumbres, moral, leyes, todo tiene por fundam pnto los principios de la leí Cris­tiana. La propiedad está basada y emana del mismo principio; conmovido este, costumbres, leJes, propiedad y cuanto de ellas se deduce queda comprometido. U na escuda filosófica, que llamamos la escuela V olteriann, por ser Voltaire el escritor mas notable de ella, combatiendo las creencias cristianas ha producido la incredulidad en una gran parte de l~s pueblos que llamamos cristianos. ~tacada.l~ reh­jion como un conjunto de preocupacIOnes fldlculas y peligrosas, se le ha hecho aparecer á los oj~s de la juventud como un resto de las estl'avaganclas y errores de los siglos pasados. Se ha llamado á los creyentes fanáticos, retr6grados, hipócritas y si son católicos jesuitas; los incrédulos, por el hecho de serlo,se han condecorado con el nombre de filósofos. El dia de hoi una gran parte del populacho francés, ignorante y brutal, es fi16sofo; y este filoso­nsmo se estiende tambien en otros paises de Europa, y se difundirá tambien en el nu~,stro. . Estos filósofos no admitiendo ninguna doctrma revelada, juzgan de todas las instituciones segun ~l principio de la utilidad individual, segun su pr?pla convenie-ncia. Ellos dicen: la propiedad , no ttene otro oríjen que la leí civil, ni mas funda':lento ni mas fuerza que la que esta le Ja. L~ 1el, q~e no es mas que la espre:sion de la voluntad Jeneral de la voluntad del mayor número, debe ser conforme á la conveniencia jelleral, es decir, á la conveniencia del mayor número. Nosotros los proletarios, noso­tros que somos la mayoría nacional, nosotros cuya voluntad debe ser la lei, nosotros queremos tener parte en la propiedad; que se reparta, que se distribuya. i Por qué no ha de repartirse? ¿ Alegan los tenedores actuales el derecho ~ Ese derecho no tiene mas fundamento que la lel existente, derócruese ó refórmese la leí, y el seme- '=' • jante derecho no tendrá nmgun fundamento; no habrá tal derecbo. Se les arguye diciendo: esa distribucion es i~con­veniente, es perjudicial para todos, proletafl?s. y propietarios. Ellos responden: esa es la opmlon de ustedes los que poseen, nosotros pensam?s. ~e otro modo; no se afanen ustedes por el perjUICIO que nosotros vamos á recibir al repartirnos las propiedades que ustedes tienen. Nosotros estamos resignadc)s á arrostrar esos inconvenientes yesos perjuicios. Pero lo que ustedes pretend n es ~nmoral. No, responden e llos; nuestra moral n? tl~ne mas prIn­cipio ni mas objeto que la convel1lenClaj de3de que la cosa nos conviene, deja de ser para nosotros inmora l. Lo que a nosotros nos parece inmoral es que ustedes gocen y descansen miéntras que nosotros trabajamos y sufrimos. Pero ustede.3 van á empobn'cer la sociedad, á hacer retroceder las artes y la industria, á prepa­rarl es un porvenir de miseria á las jener~ciones futuras. No, contestan nuestros filósofos SIn cal­zones, y los entusiastas que los tienen, nosotros creemos todo lo contrario; pero aun suponiendo que la sociedad se empobrezca, que las artes retrocedan, que las futuras jeneraciones lo pasen mal, todo eso significa mui poco ó nada para nosotr<.'s;. porqu~ lo que nos importa no es tener artes florecl~ntes SI con ellas sufrimos la miseria, ni que haya Jenera­ciones futuras dichosas si nosotros somos desgra­ciados · lo único importante, lo único positivo para nosotr~s es pasar los pocos años qu~ he~os de vivir,lo mejor posible: y para esto n~ hal medIda mas eficaz ni mas s e¡;ura que el repartIr entre nosotros Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. todas )~s p;'opledaues existentes; que todos poseamos, I y 9 ue tooos trabajemos moderadamente; ó lo que tal vez !'erá mejor, que ustedes que han estado descans~ndo trabajen ' ahora, y que descansemo~ nosotros' que' hemos trabajado. f Los e ono;nistas amontonarán raciocinios para probar á estos filó ofos que su sistema es errauo; pero no les faltarán á ello::; solucione!' y argum<:'ntos que oponer/es; y quedando la curs tion en el campo abierto de la conveniencia, sujeta únicamente al voto de la mayorJ'a, la deci ion no es dudosa. En Francia parece que los prohombres de la Asamblea Naci \.>nal esperan que con una di ctadura ejerci·da por una Asamblea unica, y sosteniJa por los millare' de bayonetas que sostenian á Lllis Fel i pe, tendrán á raya á los socialistas ~ ' comunistas. N osotros no Juzgamos de la misllla manera. En un país con jn-stitucione democráticas, con 1 ibertad de imprenta y de tribuna, no hai majistra­tura bastante podero a ni ejercito tan nume roso que puedan matar una uoctrinaj y e 'ta que tan rápidos progresos ha hecbo en tan poco ti empo, tiene todas las aparieocia de conquistar la mayoría y de decidir la cuestion en su favor. U na doc'.rina no puede combatirse sino con otra doctrina. Desgraciadam e n~ e la. escuela yolteriana, á la cual pertenevp la mayorLt de la Asamblea Naciona l, no tiene una doctrina que poder oponer al socialismo; porque el volterianislTlo es una escuela crítica, Je tl'úctora y esteri!. c"n ura, comhatp, anatematiza; pero no establece, no fun da. Su prin­cipio es la conveniencia, su fin los goces materiales; y como la convpniencia la entipnde cada uno á su modo; partienuo dt>1 mi 'mo principio y diri­jiéndose al mismo fin, el soclalislllO sllstiene que sus conclu ,iones son lejitimas é incontrastables para los volterianos, que prutenden sin razon detener en ci~rto punto á la intelijencia y á la lójica. Pre ­tension vana. En prc!s >:!ncia de las doctrinas católicas, el socia­lismo e' un error evidente; sus pretension es son, indudablemente, un crimen. El principio est á en la lei 6 la lei es terminante. No solo prohibe quitar lo ajl!no, sino que bace un delito de l acto de codi­ciarlo. Sobre tales puntos no hai cuestion; la propiedad es un derecho anterior á las leyes, supe. rior á ellas. La situacion dpl socialismo no es la mi ma cara á cara con la filosofía volteriana, E, ta se vé reducida á oponer algunos raciociniosj y raciocinios que no pueden sop .>rtar el rigor de una l{¡jica severa. y como n9 ~s el catolicismo sino la filosofía volteriana quien domina en Francia; él socialismo tiene. de su parte todas las p!'Obabilidades del triunfo. U n!\ gran parte ro que manifiestan sin temor y sin mancha la conciencia del autor. He aau! uno ue ellos. El Sr. C rét ine~u-J oly no ahorró ni trabajo, ni viaje para consultar gran número de documentos, y produjo libr>llIente lo que halló aceptahle-, Cuando re ulta evidt'ntelllente que algunos pérso­l1ajes en pro Ó en contra me recen la reprobacion de ],1 historia el la irroga sin miramiento. Las ala­b: lnzCls ú SaB Ignacio, el sus Santos coope radores ó á la. Compañia, no ti pnen nada de amplificatorio; ella:s ernanan de los hechos que espone. 1.('1 causa es solJrado buena para que haya necesidad de exa.ip ra.r. (Jon motivo de las persecuciones que por do quiera se renuevan en nuestros dias contra. los J (:'~~ uitas, he oiuo a algunas personas espn'snr su disgusto porque un e:scritor tan distinguido baya escojido tal argument.o. En cuanto a mi entiendt) mui bien el motivo de la eleccion del Sr. Crétineau-Jolv. Cuando yo ;ne hallaha en la cárcel, me mostra­ba~ grande interes algunos homhres que todo lo arl'le gahan. Hai almas de ese tf-'mple. Cuanto mas ven sufrir á alg-uno por causa de otros; tanto mas eornpadecpn á la víctima. Ya que hablo de mí, añadiré que, habiendo leido en mi juventuJ las tan df'cantadas cartas de Pascal contra la Compañía de Jesus, por mas que brillen ~n ellas .t~do el talento y tooa la gracia que caben a la malICia) quedé di gustado de ellas. Yo era jóven, aturdido, nada aficionado á los J esuitas á quienes nunca conoCí; con todo, de confiaba de esa multitud ue acusaciones aglomeradas con tanto arte y frenesí por Pascal y socios . U 1l sentimiento Ínt.i~n~ me decia que todo aquello ('I'a dictado por el .lemo de la malevolf-'llcia' ese mismo sentimi ~' nto d . , me. t'Cla .9ue la envidia, la cólera y todas las pasIOnes aJltadas son ciegas. . C~mo en nuestra!; escuelas unos se hace.n par­tld~ 1.no.s de l.~s griegos y otros de los troyanos. yo Vela a un,os Jo\'enes enardecerse por los que habian atacado a Jos Jesuitas, y á otros sostener á los vencidos; yo era de los que querian honrarlos. Esta gran cUPo tion me ha interesado en todo ti~mp(), :r, Jo repita, la piedad no entraba por naJa, nI el~ mIS estu(!j-os ni en mi juicio. ~I espíritu del SIglo y los malos libros me habian llenado de duda .. Lo que me quedaba era el anhelo de conocer l~ verdad, de cotejar y multiplicar mis inve.stiga­c: on(·'s, de no dejarme f-'ngañar ni por los jansenistas, DI por los filó.3ofos, ni por niuguna especie de cábala prepotE'nte. Despues j cuántas veces en Milan, mis ilustrE's amigos recorriendo los hechos bístóricos y oetenién­dose en el suprimido Instituto me hablaron de él conforme á lo que yo sentía. AI,runos viven todada y saben que entre eÍlos habia uno que mas (1e una vez manifestó el dereL!ho que tenia de bacer u n en ayo de la historia de los .Jesuitas, que hubi( ra realizaJo si hubiera podido proCUlarse doCUmt'lÜos .bastantes para fundar sus opiniones. Lo que 10 mducia á tilo era el amor filo<;ólico (~e 10 gran?e, de lo bello, esas jigantescas luchas a ml1erte , d.lgnas de fijar la atencion de la postcridad. Las pa,';lOnes de 1820 y las mias, me sustrajeron de repente,' del mundo y de los estudios. Dios ~ e, co.nsolo _ con un precio o don, con .la fe, y Vl\'l dJez anos en el sepulcro. Salí de él en 1 ~30 . Escepto las modificaciones producidas en mI me~te por la relijion , yo conservaba el 'mismo ~mO\ .. a l~ h~manidad, a la cultura intelectual, a la l.nvestlgac.lOn de la verdad; la misma indepe n­denCIa, la mIsma determinacion de no li onjpar á ningun partido, de no hacerme esclavo de nadie. Algunos aITos de:pues los nuevos J esuitas vinieron al Pialnonte; qui e conocerlos jo'ualm nte que ú las demás órdenes de nuestro diba no clero , bien resuelto. como est~ba, <Í honrar todo lo que haya e~ta.bl ec ldo la IglesIa. .Me criticaron este proce­dllluentn ; ¡.,e me ad vil'lio de que despues de tan largo cautiverio era natura.l que tuviera ideas atrazadas; se ofn'cicron á enseñarme. PrimE'ra­ll1f'nte ('fa preci.'o odiar y t emer á los Jesuitas. Cuando se me babIa de temores humanos con la idea ue in. pirúrlllelos o de dirijir mis acciones me \'ienen yana. de reírme á carcajadas. ' Pel::il,, ¡í . en, no odiar ni á los discípulos de San IgnaCIO, nI a los demás sacerdotes, ni á ningun secular. . ~endia homenaje á la virtud y al saber donde qUIera que lo encontraba. Descubl í fácilmente que las reglas ue San Jgnncio form,an buenos eclesiásticos, y por eso Pio VIL 1' 0 ballanuo. e en la cruel posicion de Clemente XIV los re. tableció. ' l\'fe he permitido esta diO'resion para atestiguar d l' b . 3 libelos, no hago sino seguir por el mismo camino, mi razon y nli conciencia. Pouria haeer otras digre­siones, pero me abstengo. E, preciso que mi pluma vuelva á la obra uel Sr. Crétineau-Joly. No tengo uerecho de hacer observaciones sobre el lenguaje y el estilo, porque no soi frances. Las únicas bellEzas que yo, como cualquiera otro, puedo gustar en esta historia, son las de la ló.iica, de m narrar franco é independiente, de su investigacion paci ~ nte y fiel, unida al arte de no disminuir ' el interes; y mas que todo, de la nobleza constante en las pinturas que hace. El Sr. Crétineall Joly acepta las críticas Cun la modestia de un sábio, y si yo no se las dirijo, no e ..; porque cr a que una obra tan vasta pueda estar esccnta de toda imperfeccion. Yo no hallé indicio de ellas, y nejo que mejol'esjueces adviertan, al afortunado escritor, los lunares que ojos mas e.iercitados puedan ad\'ertir en aquellas innume­rables pájinC1s. I:esplandecientes de belleza y de yeruad.--, Sdno Pellico. e.u • Ca~inamos For encima de volcanes, y el suelo que p~samos está .minado y reml)vido:~ ... :incedzmus super zgnes supposztos La ,violencia de las pasiones que por tantos años ' ha ahmentac!Q y protejidCl la debilidad, aunque no . las . temlU: Jos desórdenes, los furores, l~s cOl1]UraclOn.es, los esfuerzos públicos y secretos de las faCCIOnes para otra revol ucion ya tan ade­lantaua, no son 10 que mas debernos admirar en el espect:ículo de que somos testigos. Es mui na· tural que el cl'ímen ansíe ver sazonado el fruto de sus obras. i Si se le escapase, qué le quedaria~ Todos los m~dios le St;>n iguales para llflgar á su blanco. Intnga. maqUlllu, calla segun las circtms­tancias. Este f'S el órden conocido de! mal, y haeta aquí no descllbro progreso alguno de las luces. Ni me admiro de que las jentes para quienes Dios es solo \lna palabrR, aspiren á nuevas revueltas: - ¡han hallado otros tantos tesoros bajo las ruinas I El camino está abiertu: marchan algunos incitados por los recuerd08, tod,)s atraidos por las esperanzas. ¿ Y de qué SP. trataba en efecto? De todo lo que puede acalorar los deseos de las pasiones; trátase de saber quién oomi nara; quién. pos.eerá el poder, la~ digni­rlad8s, los cargos, la olctaa ura misma, y nosotros lo sabemo,,; ved aqní lo que codician los facciosos. La revolucion moribunda les legó la patria los ruebtos quisieron anular el. testamento; y co~ba­~ Ieron para ponerse en poseSlOn de la herencia gue Justamente se lcs disp' :luba. - Lo repito otra voz, nada de estraoro.inarjo veo en esto: la ambicion, tal como ]a conocemos basta para esplicar el [.)nómeno. Pero lo que nos pa­rece nuevo en ~a ~istoria do los pueblos mas degra­dados, lo que l11cllCil un grado de perversidad in­telectual de la que no se tenia aun idea ahuna I . 1 l . o , es e ~on~lerto (e partIdo anárquico y su osadía en la llltnga: Nunca se combinó la impostura con mas profullc!lu.nd y ménos remordImientos, ¿ Hai en los penod I~OS, en los folletos y en las cámaras, una sola doctrma que la faccion no desnaturalize segun sus intereses? i Cuántas cosas no inventa todos los días! Nada le cuestan las calumnias ni las relacion es falsas: si la desmienten insulta, y repite sus. aser(,~I.ones: s~ ataca, sostiene á sangre y fue~o. SI es cOJIGa en . 111 fraga n ti delito de conspi. raClOn y trastorno, al Instante grita -lue la oprimen que no hai ya libertad, ni seguridad para los de: fensores del pueLlo. Al ménos en la otra época los verdugos no ~scaseaban las víctimas, el crímen hablaba su lelJ!5ua]e; pero lo hablaba sin cli .. Jraz .•.. En el infierno mismo, se sabe 10 que es verda­dero y lo que es falso; no se niega la verdad se la insulta. Pero esto n.o es bastante para los s~res perversos que las revoluclOnes han producido. Han ablel'to en d abismo otro abismo mas profundo. mas trnebroso, ~onde no penetre verdad ~Iguna~ La pnlabra no llustra y::l; oscurece, recorre la tierra dici endoal mal: tú eres el bien; 1 al bien tú eres ei mlico en la crísis importante en qu e nos hallamos, I representado y no cesa de representar á. la Suprema nada es mas perjudicial tampoco que el que se ~ unta vuestros derechos: ¿ pues por qué no oc u rrís abuse ?e .su nom~re respetab,le l;ara vengar privados I a él ? .& por qué no le esponeis cualc}uiera cosa que resentImIentos, ° para llegar a fines partIculares; quera:s represen tar para que él la el(~ve de un y teniendo conocido por esperiencia que las grandes I modo decoroso y conveniente á la Junta? Vuestro. .. ; reuniones facilitan Jos m.edios ~e ~s~e abllso~ pues temores y vue~tras desconfianzas en la mayor p~r ; e una voz que solo prodUjO un IndIVIduo naCIda de son vanas: estan tomaJas medidas de 1)1' ~ caUCI(\n, estos principios, ó dirijida á aquellos obj etos, se de seguridad y de defensa. En esto se o<.:u¡>a ince­repite como un eco, por otros sin exámen, sin santemente la Junta, y su previsi .n ~e antic ipa ¡'l reflexion, y luego se trata de llevarla á la Junta vuestros clamores. Cesad pues de darlos. Ev!tad ~omo un deseo d~ todo el pu~blo, Ó una m~dida la co.nf!lsion y e l desúrdt'n que nace de las grandt-'s Jeneral de precaucIOnes; para eVItar los males a que I reunion es. Vo l v(~d á vuestras ocupacion es uorné,:; ­est~ esce~o puede co~ducir, y deseando ~o~ciliar I ticas; ,Ilpvad á c~!las la enerjí 1 dt' vuestru ca:·á " t: r. el Ju~to mteres que tlem~ el verdadero publIco y Con el cuenta slPmpre la patria y en cual clu lI 'r los ciudadanos bien intencionados el! manifestar eve nto la Junta os llamará á su socor!'ll P~ I'O ahora cualesquiera medidas que crean convenientes á su no efi nece.sario en lot; térm inos que vuestro celo os seguridad, con la tranquilidad pública, que no lie lo pinta. $i en algun mo:nento lo fu ~! re, en t-l mismo puede obtener por medio de tumultos y facciones, repetireis á su vc:z los ejemplos de h eroicidad y de y que ántes bien se turba por estas 11Iismas reu- \ constancia que habeis dado en estos dias m 'morablf's. niones; ha acordado y ordena se prevenga á toda I Vuestra salud misma inte resa á la patria. O.; clase de jentes se tranquilicen, y retiren á sus I ajitais: habe is pasado en continua in'luietlld y sobre­ocupaciones domésticas descansando en la "ijilancia salto las noches y los d ias: es prE'ciso que tanta y el celo con que se ocupa la Junta en proporcio- fatiga al fin no se pueda sobrellevar. D I:! ~('.ansad narles esta misma seguridad; permaneciendo todos ya de vuestros honraucs trabajos, reposando en los los ciudadanos armados; y prontos á reunirse solo brazos de la patria, de una patria que ha be is con­en el caso que el Gobierno mand~ tocar á f~ego; quistado, que vais á formar, y que enternecida por y para que sus clamores, y cualqUiera espeCIe de lo que os Jebe, jamás oh' idariÍ vuestro~ IWlle ficios . solicitudes que quieran hacer, lleguen á sus oídos El Gobierno que vela en VU8stra seO'uridad, que de un mudo decoroso y convenipnte, dándoles el tantos C'uidados se toma pa.ra vU l'str~ bien, solu lugar de prefere?cia que me.rezcl).n en med.io de e xije ahora por única recompensa, y para completar las graves atenclOnes que hOl llaman su CUIdado, su obra, vuestra dócil sumi::.ion, que ob('d e zcai~ su se entiendan precisamente en cada barrio los de su \' OZ y os pre::;teis á s us prece ptos. Retiraos y que respectivo distrito con los sujetos que se van á no se oiga en adelante las tumultual ias voces de nombrar.. el pueblo pide, el pueblo dice, el pueblo quiere; cuando En el de las NIeves, con su párroco, y con el tal vez no es mas que un individuo, una pequeña veoino D. Ignacio Umaña. facci on, un partido que se aprovecha de vuestra En el de San Victorino, con su párroco, y con r eunion para usurpar vu estro nomhre. el D. D. Feli~e Vergara. '. . AeudiJ á los comisarios q ue os nombra el Go- En Santa Barbara, con su parroco I con el D . D. hlemo, para que os entendais con ellos, les lleveis .Manuel 1. Camacho y Roja~ . vuestras peticion !:'s de palabra ó por escrito, y En la Catedral, con su parroco, D. D. Paulo arregladas á la forma conveniente sean dirijidas Plata, y con el D . n. Domingo Camacho. últimamente po:, e l conducto de vu {'~tro Procurador Ante estos sujetos", á q~ien.e s la Jl!nta aut.oriz~ jen:- l:al; y para q~le así no se multiplique una misn.,a con e~ nombre .de COTmSal'lOS de. JnstrucclO~, solIcitud de vanos modos, se sepa las que estnn llevaran los ve~mos. ?e sus respec.tlvas parroqUlati despachauas, y si lo que alarma vu estro ce lo , como las demandas o ~ so.llclt~des que qUIeran p.r~.~ov \· ~ reg ;t1armente suceue con lo que pedís, está ya pre-á nombre del publICO, o que entiendan dll'IJlrse a cavldo y remetliado. Este es el único modo de su beneficio y á la co~u~ segu~'idad en l.a crisis aquietar los ánimos, de simplificar el trabajo en esta prp.sente; y. est?s, examlllJ.1'8 su nnportancla y. el parte , y de. que vuestra Junta, con madurt'z y verdadero mfluJo que puedan tener en este uhJeto acuerdo, satlsfaO'a á vuestros deseos . De otra suprtp s~gr~do, las aC,om.pañarán, acord~rán ó conferen- os lo l'l:'pite cO I~pl icando los remed ios, acelt'rais el CIaran con el SllldJCo Procurador Jeneral, Vocal de mal , y fr ust rando sus efec tos impedís su curacion. esta Supre.ma Junta pa~a qu~ en el caso de no Sala consistorial de la Junta Suprema d~ la capi-haberse te~ld o ya en conslderaclOn en ella.,promu~va tal del Nuevo Reino de Granada, 25 de jul io de ante 1~ mIsma, lo que . t~nga por conve01en.t~: BIen 1~ 1O.-D. Josej ftlig'uel Pei, Vice-preside ntp..- entendIdo que las sohcltuues que no se dlflJalJ en D. Camilo Torres Vocal Secre t,728 $ .) 2." Que este precio se pague pOI' el comprador á los plazos sigui f' ntes: tres mil noventa pesos al contado y el resto. en el mf'S de agosto \'enidero. 3.a Que el Poder Ejecutivo continuará en pose­sion de la casa miéntras encuentra otro f'dificio á propósito para el Colejio militar, pagando elltre tanto, cinco por ciento de interps anual por la~ can­tidades que reciba del comprador hasta el dia en que á este se le entregue la casa. Los que quieran hacer propuestas ocurl'ir{ll1 á esta Intendt'llcia hasta las dor.e del dia del ].0 de febrero próximo en que se verificará la venta. Intendenéiaj eneral de hac ie nda d el Departamento del Centro.- -Bogotá 11 de e UNO de 1849. El lntendenle.--Domillgo Sa,i z. t!PI~ltION I JOYERíl. F RANCISrO A N.TP,L MFRINO ofrp('E' al púl¡:ico sus servicios corno lapidario y joyel'C~. La~ pl"rsonas qlle St-' cliglll 'n ocup',rlo, porlr~n mandarle labrar toda cla!'(-' r1p piedras pl·,'einsns pxij iénon lf' la fonna qU t' m"lS 1('1' acomnclt-', ('1) las intelijellcia de que q!l pdal'R!1 safisfechas L!ama la atw)ciol) d el púhli('o hrí c ifl la jClV "IÜ pues prom (~t e montar las pipc1 l'a<:: al airf', v l ;~ hrflr los finillos segun el uso PlIl'OpPO. T amhit'n tl·¡tbaja en filigrama toda espt>cie dI" adornos. ~u establecimi e nto está situado á la vuelta de a última calle de San M ·gu pl. --------------_._------ INVITACION PARA CONTRATA. En el número 253" del Constitucional ' de CUIl­dillamarca del30 dp. l c0l'riente se pu ')lica el contrato ct-'le,b rauo por la Gob:...rnacion con los Sres. F. JavlP.r Herran y Manuel Gonzá lez para la COIlS­tru1 S. A. Carrasquilla, f¡'t'ute a la carrll Cerla, se cuidan caballoil con pailto seco, cebada en grano y escel ente alfalfa de la E 'tanzIIPla, 'por el prc:- io de cill C'o y nwdio pesos ~l m~·s. El S. q ue qUIera rnundar allí ~u caba ll ,) se dirijirá á Francisco D iaz, que se halla en la IHl< rt~ de la .Estanzu E' la, d esde las seis de la mañana hasta las se is de la tarde. E N la tier.da del Sr. Jorge Cl'owther 3." cal le <.1 el Comercio, se encuentra de venta ropa hecha.. de buena calidad y á precios equitativos. GRA ORe ANTONIO P ARIS, grahador en mármol y toda clase de pi edra, y dorador en r.ristal. ofrece sus servicios el publico. Las personas que quieran ocu­parlo pueden ocurrir á la ti t llda del Sr. Demeterio Vega, 1 a calle de l Comercio, qll ien dará razon de los precios d(~ la, le tras, de cualquiel' tipo y talllaiio ase~urando que llevará la mitad m~' IIOs ue lo 4ue pueda 111' \'ar cualC¡ lI ie r otro grabador. VENTA DE UNOS TERRENOS. E N las inmediaciones (le Chapinero á distancia de hora y media dI'! esta capital, se hallan unos tenenos de ba:-;tante e~t(~ llsi()n y libres dt· todo gla\ ánwn, nllli superiores para criad ero dp gana.do, yegllus .Y mul e­tos; con bUl'nos sf' mbrade ros. Se n'l\den ('on plazos, f'n cllnlidfld de $ t4,OOO, pUt-'de recibirse en pago macuquina; y Sl!gUIl la cla:-;e de ne.ro cio y \'e ntaj~l~ que se presl·¡lte nj pu ede dota rse con una suma en oro. Se aguardan dos me~ eil para oir propuestas, si ántes no se n(~goeiaren. l~n esta imprenta se dal á raz,m Jel inte resado . '-- --'-- ----- --- PLUMAS .. E ~ la ti t-'nda del Sr. JOl'ié MarLt Mendoza calle de Florian, junto á la Botica del Dr. Auton'eza, l'e v!'nd en hu e llas plumas de metal de d isrntas clases, ' lámina:" y algunos lib ros t;e lectos, todo i pl'ecios cómodos. VENTA DE UN CUADERNO. E N la~ tiendas de los Sres. P "dro Herpuia, Am­brosio POllce y Pa~ t or Lozada se halla de vt-' nta un cuaclerno titulado, lJJétnrlo de medi.tnr prt.ra e uso de los sacerdotes y demis .fieles. Tra luciuo del latino A dos reales ejemplar. I dueI1o. DE VENTA U N r\ casa alta con una tienda accesoria en la 1." calle uel comercio. La persona 1 ue quiera comprada puede ocurrir a ta imprenta y se le ual'á razon Jel IlI/jI. J . A. Cual/a. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Nacional - N. 33

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Nacional - N. 18

El Nacional - N. 18

Por: | Fecha: 30/09/1848

'.l5ognta ~áúabn 50 be !1etíemItre be "848, Este periódico sale lodos los sáha.rlos; Si' veíl~C en la tienda del Seña?' .Fu,an García, plaza de Bolwa1'. 1!rilne~ttt 2, ~mtinltrO ,. S. ' !CULTO lU:LUX030. Se admiten 1'emitidos que teng'an porobjeto la utilidarl Setiembre. pública en cualquier 'ramo, con tal de que no contengan personalidades y ~stén e~C1-ito8 con derencW, deben dirijirse á los Ed~tores hbres de p01'tc. 30 Sab. Sa'lt Je,,.óni1Jto Dr. fundador. octubre .. Los avisos y Ot1'OS escritos de interes pe1'sonal, se -insertarán pag~ndo la cuota en que el inte~esado con­venga con el ~mp1'eso'r, que en todo caso se1'a mode1'ada, 1.° Dom. Nuestra Señom del Rosario JI 8rm Rem7jio obispo. 2 Lun. Los Santos ArlJeles Custodins, 3 Ma1'. San Cándido martir, SÚSCRICION. Por un año veinte ,'e.ales, jJm' trimestre cinco nales, Cada núq¡ero medio real. 4 Mib'c. San Francisco de Asis fundador . 5 Jue'/). San Plácido y c01nps. ?MeS. ' Gua'rto creciente á las 2 y 43 milt'utos de ll~ mañana en Acua1·io. 6 Vier. San Bruno fundad()r. ----------~~--------------------~~------~~~--------------------~~ FRA~CIA. EL SIGLO. EL ABA'l'E DE LAMENNAlS. Los insurrectos de junio, la mayor parte de .los cuales habian sido fanatizados P(Jl' los clubs, crelan haber dade una prueba de adhesion á la República socialistcl y democrát.ica cuya divisa enarbolaron sobre casi todas sus banderas. Pero los órganos del socialismo y del partido ultra revolucionario, viéndolos vencidos no quieren reconocer en ellos sino los ajentes ¿ los seides de diversos pretendientes monár­quicos. El Represeutante del pueblo, en su re~puesta á los Debates, se declara convencido de que los homb~es que han agriado el descontento de los insurrestos y que les han puesto las armas en la mano, son los partidarios de las viejas monarquias. El abate Lamennais va mas léjos en el Pueblo constituyente. He aquÍ los denuncios que formu­laba haber coo una temeridad que raya en demencia . " Viene á ser mas y mas evidente que la insurrec­eion no ha sido mas que uno de esos horrorosos asesi­natos organizados sucesi va mente en todos los puntos de Europa por el trono. Dejad que las facciones obren libremente y ellas preparadas hace muchos meses no se ocultarán. Tres pretendientes, tres conjura­ciones ó mas bien dos, porque despues de la revo­lucion que satisfizo Jos rencores de la rama mayor contra la menor, It!.~ dos ramas estan u?id~i por el lO­teres comun, se UBleron en tIna conspIraclOn comun, l>.l que se ha visto crecer y desarrollarse dia por día bajo la direccioll de jefes hábiles, sin que el poder en'caraado de los destinos de la República haya creí. do op~rtuno ponerle ningun obstáculo. "Muchas especies (le medios han sido empleados: apoderarse de los empleos, usar de toda clase de influencias para penetrar en la Asamb]ea Na­dona} dividirla al principio y dominarla en segui­da; p~olongar la crísis . fin~ncier~, í.ndustrial y c.a­mercial' aumentar la mlsena sllprmllendo el trabaJO, hacer pasar al pueblo bajo las horcas del lLambre caudina escitar los temores, fomentar el descontento, sembrar'la discordia. "Hecho esto se busl:aron por todas partes brazos que pudieran armarse para el motin y la guerra civil' se ha reclutado, enganchado. derramado á ma­nos 'llenas el oro, en parte suministrado por el es­tranjero, siempre mezclado en nuestros desastres. De este modo se ha formado una fuerza contrarevolu­cionaria, compuesta de dos elementos: hombres rej i­mentados bajo jefes habituados al manejo de las aro mas, :lesgracia.dos prontos siempre á yend.erse á cualquiera que les paga, y de la escona mIsma de la poblacion; y forzados puestos en libertad, persegui­dos por la justicia. y otros," El pueblo arrastrado ~l último e~tremo por las provocaciones de los realIstas y redUCIdos por horro­, rozos cálculos á la. última miseria, vendrá locamen­te, como sucedió, á unirse al éjercito de los cons­piradores. Tal es la version de M. Lamenanis. El Universo califica esta opioion de salvaje; será permitido ror lo ménos calificarla de absurda. No sabemos eomo será apreciado por sus mas fer­vientes sectarios, este dechado de los pontifices de la democrácia pura. En cuanto á nosotros, para res­ponder al grito de la conciencia pública indignada, nos contentaremos con citar, como Jos Debates, el juicio sin apelacion, escrito en las actas de la Asám­blea Nacional. "Familia, instituciones; libertad, patria, todo es­t: lba herido . en el COl'azon, y bajo los golpes de estos nuevos bárbaros la ci vilizac.ion del siglo diez y nueve estaba amenazada de muerte ••.. ~a Fran­a india nada rechaza con horror esas doctnnas sal· vajes en que la familia no es mas que un nombre y la propiedad un robo. 1I ( Es á Und escuela que propone tales doctrinas á que hOl pertenece Lamennais.) EL 11 Al. LA ELEJIBILlDAD NACIONAL. ( CONT1NUACION). Este peligro, de la gu r1'a civil, y del despotismo consecuencia de la guerra ci vil, es un efecto tao particular y tan grave de la reduccion de los ele­jibles á solo dos personas: que bien merece ser ana­lizado con todo esmero y con toda evirlencia reco· nocido,-EI peligro Viene de los candidatos: pues cada candidato, miéntras ménos rivales vé en torno suyo, mas probabilidades lleva de serles sobrepuesto; y, tle l:::l m:lyor probabilidad nacien:io mayor ánimo, mayor atrevimiento, mayor inquietud, mayor acti­vidad, todo su coraza n se vuelve hácia un solo objeto, todas sus acciones se encaminan á un solo fin; el menor rezelo de perder lo que se busca hace menor el recelo de peruer lo que se espone; 01'0, honor, exi teneia, todo se ensaya, (1)do se aventura; todo es cañon, todo es mma, todo es trinchera; las maniobras se oponen á las maniobras; cada paso halla un tropieso y cada tropieso hace mas rabioso el at3.q ue; cada ataque halla una resistencia y cada resistencia exaspera mas, y mas encona el resenti­miento: esto es ya un juego de azar, un duelo á ojos cen'ados; este problema es ya como el proble­ma de la vida para un desahuciado, como el P¡'o­blema de la salvacion para un monbunclo: la am­bicio'l ha llegado al último dique, y lo ha querido romper tambien; todo ó nada !-EI peligro viene de los prosélitos: la llama del peligro, ya avivada por la mano de los candidatos que la encendieron, cunde y se derrama al soplo de los prosélitos que la embrave­cen¡ porque, si el ansia y el orgullo de los candidatos acrecienta el ardor y el número de los procélitos, el ardor y el número de 10$ procélitos sobre-irrita el or­gullo y el ansia de los candidalos: la nacion se abre en sus do, mita ~es, y todo el mundo toma partido, porque no hai un tercer pal:tido á qué recurrir; cada partido ama con toda su alma á su caudillo, por que no hai un tercer caudillo á quien. adorar: pero el amor del partido propio es el odio del partido opuesto, pero los sentimientos de la masa atizan los sen.timientos del individuo; mi amor á mi c"ludillo y á mi partido se enardece con el amor que le tienen mis padres, con el amor que le ti enen mis hermanos, mis parientes, mis amigos mis protec­tores, mis compañeros to::l.os de opinion y de secta; mi odio á tí, Y á tu caudillo, y á tu partido, se enar­dece con el odio que os profesa todo mi partido. y con el odio que tú, con todo tu partido, nos devuelves.-Y entónces, enmedio de estos feroces sentimientos de odio, puesta ya la mitad de la na­cion en frente de la otra mitad, al obrar carla jefe y cada bando, al descubrirse solo Ilna corta ma­yoría del un lado ..•• entónces, si no se empuñan las armas y la nacion se detiene y no se arroja á rlegollarse á sí misma, y no qué la detenga, pero no puede ser mas qne la mano Omnipotente y protectora de Dios.-Esta guerra del pueblo contra el pueblo, esa es la guerra civil: esta guerra enlre los corazones, aun cuando en los corazones no mas eX lsta, aun cuando no se manitiest~ cuerpo Íl cuerpo y esteriorm2nte, ese es el horrendo peligro de la anar­qUÍ< l; peligro llevado á su reali:zucion y á su máximu lO cuanuo Los elejibles se circunscriben á solo dos per­sonas; p<}ligro que va dismin.uyenclo cuando á. esas dos personas se van adicionando otras y otras; peli­gro que se haría del todo improbable y nulo cuan­do aumentase la lei tanto el círculo elejible que n.udie se metiese á buscar partidarios para otro SIflO I despues de haber visto que no podia encontrarlos para sí mismo¡ cuado la multiplicaclOo ul1lversul de los p.ll'tidos, debilitando en fuerzas y en calor á cada uno en particular, impidiese que ninO'un par­tido burlado, ni au n el partido burlado n~as pode­roso, osase luchar á mano armada con el conjllnto de los demas partidos; ó con 01 partido nacional pre­p"' onderante. Pa'ra debilita?', dividir: esta m¡íxirnn encuentra aquí su aphcacion en toda su utilidad '1 e~ toda su amp~itud. Verdad es que e",ta pre­~ auclO~ sola ser.ía meficaz SI otras precauciones de Igua! ,ImportanCia ~o se t?maran tambien: porque el VICIO mherente a todo SIstema elec~oral, (,1 peli. gro de las guerras civiles, no puede quedar como ~letamente estirpado, ~i á la supresion de las cali­ficaCIOnes en los elejibles no se agregan, cQrtos poderes, cortos sueldos, corta duracion de mando e~ los elejidos. Pero la supresion de las califica: ClOnes en los elejibles siempre será indispensable' p~)r~ue si las cal}fic,aciones no producen solas est~ VICl~ ~e la~ .repub~lcas, cooperan sí á producirlo: y el VICIO eXlstUÍa mléntl'as tuviera una causa cual. qujera para existir, aun cuando todas sus otras causas hubiesen ya desaparecido,-Una buena leí penal castiga á todos los cómpfices. He aquÍ el largo inventario, pero inventario es­crupuloso y fiel, de los males que en sí envuel­ven las leyes de calificaciones. III. Derivados de un principio UOlCO, la reduccion del cerco de elejibles, todos estos males van creciendo como el cerco de elejibles le va estrechando.-y mi. éntras ~~s qb~~.dantes y en mas alto grado sean los req~lsItos eXIJIdos, miéntras mayor sea el número de maJlstraturas para las cuales se exijan, mientras ~as escasa sea la poblacion del país, miéntras mas Ignorantes sean las masas;-tanto mas se estrechará el ~e:co de las 'p~rsonas entre quienes se puede eS(,0Jer;tanto mas facIl será que los pocos hombres diO'­nos que~en, envueltos en la esclucion jeDera]; tanto m~s se multIphc~rán. en número y aumentarán en gra­vedad los mfohces .resultados que dejamos arriba espuestos. (1 )-Deflvados de un principio único tod,os estos males se conexionan y se estrecha~ íntlmam~~te entre sí. . La lei exije rcquisitos,-y es­tos reqUlsltos la complIcan en su redaccion -y esta complicaciún la embaraza en su marcha,~y este embarazo la conduce al fin en muchos casos á su abo soluta inobservancia, La lei reduce el número de los e~ejibles,-y esto di?cu1ta la mejoria en las elec­clOnes,- y esto alTOJa al pueblo en la descon fianza.­y e~to ,sepulta la naClOn en 01 despotismo y en' la anaIquH~.. De un ~~l nace otro mal. Para que no hubIesen de eXIstIr los últimos no habian de existir 1(ls primeros: para que los primeros no exis­tiel'an tampoco, era preciso que no existiese la leí Discurso pronunciado pm' D, Federico En'ázuriz en el acto de su s@lemne incol'poracion en la Facultad de­Teolqjía y Ciencias sagmdas de la Uni1Jersidad nacional, en sesion pública del domingo 16 de Julio de 1848. SEÑOR: La época en que vivimos es la época del dE-'sarrollo del espíritu humano. lVIedio mundo es interesauo testigo y espectador parcial de los extraordinarios sucesos que ajitan á la otra mitad. Sentado en e solio pontificio un papa liberal, ofrece un espec ( 1) Tal es la suerte de la Nueva Granada' y la de todas las Repúblicas Americanas; el de todos los p1;"eb!o.s nuc.vos. E,n, Inglaterra, nacion popularísima, n;qmstrna, tl7t~.tradzslma, por mucho que se estreche el cZ1'culo de elq¡ibles, nunca el mal será tan O'rave ni tanta la escase~ de lwmb1'es dignos, como enola Nueva C:~anada, naClOn despobladís.ima, pobrísima, ignoran­tl. slma; donde por poco qU(- dVe de ensancltar,~e el cerco el mal se hará inmenso y la elicase::: de hombres digno,: absoluta. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2 táculo único en la historia, cual es; el de un sucesor <.le Pedru abogado con su ejemplo por la libertad de ]os pueblos. La Francia, que ha tomado siempre la iniciativa en la marcha progresiva del desenvolvi­miento del espíritu humano, sac ude el yugo de la monarquía y bse constituye en R e pública, para todas las na.ciones. Los soberanos de los diversos Estados Italianos, los de la Alemania, Austria, Prusia, Inglaterra y España asombrados con lus progresos del ratlicalismo, que amenaza echar pOI' tierra sus tronos, ceden á la justa demanda. de los pueblos, que reclaman sus imprescriptibles dere­chos. En una palabra, la Europa toda se coutnueve desde sus cimientos, y no tardar(ln en pronunciarse las naciones que hasta ahora han perman ciJo es­pec. tadoras de tan grandes acolltecimientos. Yo no creo que la Francia pueda perfeccionar su I'éjimen gubernativo bajo el sistema repuulicano con los exajcradores principios de democracia que hasta aflui se han proclamauo. Observo solo todos estos hechos como consecuencia dt'l principio á que deben su oríjt'n, cual es; la necesidad indispel.sable de mejorar la condicion de la clase sobre la socie­dad ~i no es pste el móvil de los que s(~ han puesto á la cabeza de los pueblos, prometiéndoles ponerlus en posesion de sus sagrados é inviolables derechos, por lo ménos es tal el bello programa que han pre­conizado. Rejeneracion del pueblo, libertad, igual­dad, fraternidad, ved ahí los jeneros..,s y sagrados principios que han invocado los amantl's dp- la hu­manidad; ved ahí las májicas palabras, que, pene­trando en corazon de los pueblos han tenido bas­tante fuerzJ. para derrocar tron08 hondamente cimentados. En todas partes se predican los pre­ciosos derechos del hombre en sociedad, poner á todas las clases de estas circunstancias de alcanzarlos é.q J' ha sido por mucho el digno blanco de las investigaciones de los filósofos y ue los esfuezos de los sabios. Será, sin duda mui satisfactorio para todG el que tiene algun interes por la triste suerte de la inmensa mayoría del jénero humano el lauda­ble celo que do quiera se desplega para con1ribuir al alivio de su situacion moral y material. En vcrdatl, ¿ qué m as filantró ·ica que la de remediar en lo posible la necesaria injusticia de los hombres que en \in corto número han hecho su patrimonio exclusivo, los placeres, las riquezas, los honores, la a;üoridLl. sociedad. y ojalá que no fuera mas que es~o: ojalá se limitara el párroco á de empeñar estas funciones, y "iviera siempre en buena intelijencia, en santa armonía con ~us felig~t'ses. No se palparían entónces los graves Il1con~t>m.entes que lamentamos, y que una triste esperrencla nos hace con frecuencia deplorar. Aun­que duro, es preciso el decirlo: nuestros curas no pm'den ser útiles á sus feligrest>s: se ven reducidos á atender siempre á sus inlere 'es pecuniarios aun cuando desempeñan las funciones mas sa~rad~s de su rninisterio, se presentan d scle un pr~lCipio á los fieles bajo un principio para ellos fatal. Ese cobro de derechos por la adlllinistracion de cada uno de los sacramentos, que mucha veces con necesiJa~ ó sin .ella,se hace con importuna exij;ncia, redunda 111l11edlatamente en .odio del párroco que los reclama, €-11 perjuicio de la relijion en cuyo nombre se ha~e y e~ detrimento de la m o.)," .1 qu~ lus repugna. No hal duda y es p,i.f~ dl~icl~ deci~ "el Obispo de Córo.ova, en ·el Senado u~ ~'sp' aña· " no lla'l d IH.] a que 3,tI emas de s~r mui conf.'o rm, es~ " (los Jerechos de estola) al espíritu d~ de~i\1te¡'e~ "que qebe resplal1decer 'ep la ad~inistl'acion de " :sacramentos, son cau~ :~rl1.~cha·s veces de murmu­" ra~ iones y dt'8avenel~du.~ entre los párrocos y " feltgre::.es? de ro~p llprecio del ministel'io, y el " pretesto para que muchos fh·l(:'s io-norantes de la " re l'1"j 10~ que prolee san, la de:sacr~f ·diten con sus " fabos discllfsos, queriendo persuadir que esto'. " derechos son el precio de sus auO"ustas y ~aO"radas "f' Q ' o b '.' " u.ncJOn/:'s .... ¿ ue c?sa mas opUf~~ta que ver · al parroco eXljlendo t>1 lmportedej [un~ral del padre " de la espOi'a, del bijo Ó de] hermano que acnl1~ " ?e ~e~'dt::r? Pide en verdad lo que se le' debe de " Justicia; pero es mui dura la t>xaccion inmediata :: P?r !a ~nallo del flue ~olo ha de acercarl" r~r~ dlstrlbU1~ con abundanCIa y ~o~prrel la ne('f.sida~i." ~a~ta aClul afIuel l'lelatlo en la spsiú~l g e ~ 23 d JqnlO de JS3 ' . . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Si se atiende al estado miserable de nuestras par­roquias del campo, se presentan sin duda con un carácter mil veces mas alarmante y bajo un aspecto estraonlinal'iamente sombrío las anteriores reflexio­nes. Compuestos en su totalidad nuestros curatos de infe lices proletarios, que difícilmente ganan con su trabajo lo necesario para su sustento y el de su familia, es imposible que puedan hallarse en cir­cunstancias de pagar derechos por cada uno de los sacramentos que se les administra. El parroco se halla constituido en la necesidad de f>xijirlos; pero haciéndolo, incurre desJe un principio en el ouio de sus feligreses, los que, en vez de mirarle como un hombre consagrado á su alivio y socorro espiritual y temporal, lo consideran como un enemigo que solo trata de sacrificarlos á su interes individual. Pierde así el párroco en un mom(~ nto el pr(>stijio que le es tan necesario para ser útil á los fieles que se le ban encomendauo, y se hace á ellos odioso. Predique cuanto quiera sobre la práctica de las virtudes cris­tianas, ninguna influencia saludable tt'ndrán sus exhortaciones, si no se halla en el ca o de apoyarlas con su ejemplo. Si creen los rústicos ignorantes que el cura es una persona in teresada, que no per­dona jarr¡ás sus derechos,que presencia impacible el último sacrificio del infeliz por aumentar sus entra­das , es fu era de duda que abrigarán hácia él odio entrañable , y des preciarán siempre sus consejos y predicacion es. Si pudiera yo hacel'os una pintura lle los inconve­nienteH que á e ste respecto palpamos en nuestros curatos; si pudiera presentaros un cuadro fiel de los males que por necesidad trae consigo la exaecion de derechos, de los choques que diariamente oca­siona entre los feligreses y su párroco, y, no pocas veces, entre este y las autoriuad es, aparecerian eu­tónees con toda su claridad los grandes obstáculos con que tropieza esta costumbre , y se pa lparía la urjente necesidad de abrof!arla. No es prec iso dis­currir mucho para convenC E' rse de lo impropio que es poner á contribucion los actos del sagrado minis­terio del saceruocio. Exijir una cuota por la admi­nistracion de l sacramento del bautismo, por ej emplo, es una cosa que choca á la razon, y que á primera vista se presenta como indigna e indecorosa. No ignoro que por el sacramento no se puede dar ningun precio, porque sería esto incurrir en el crimen de simonía. Sé muí bien, que lo que se da, es en razon del trabajo que eH administrarlo ti ene el sacerdote; pero iqué difícil no es hacer estas dis­tinciones á la clase pob ~e é ignorante, que compone casi en ~1 todo la numerosa feli~resía de nuestros campos? Se les cobra el derecho fijado en el arancel para el bautismo, y no hai cosa mas natu­ral que crean que lo que dan es el precio del sacra­mento. Tanto mas fundado es esto, cuanto que desgraciadamente es mui jeneral una practi ca que se adopta con especialiuad en tiempo de mi s ion e ~, y consiste en que el cura rebajanuo los derechos de arancel, hace todos los casamientos y pone todos los óleos que se prese ntan, cobranuo por cada uno todo aquello á que alcanzan las fu erzas del contri­buyente. Esta colecta indigna es amenudo causa de reclamos y disputas entre los curas de diversas parroquias, produce dudas trascendentales sobre la validez de los matrimonios, y recae toJo el uescré­dito sobre la relijion, que es la que mas sufre pOl' este jénero de comercio que se hace de sus santos sacramentos. Mas nada son los ejemplos citados, si se tornan en consideracion otros casos á que puede dar lugar la exaccion de derechos parroquiales. Circunstancias se pres entan en que á nombre ue la re-lijion pudieran perpetrarse actos de dureza, que propenderian necesariamente al descrédito de la misma relijion. Llega á presencia de su párroco un feligres des­graciauo que llora con amargura la muerte de su padre, que lo deja en la horfandad, ó que lamenta el fall ecimiento de un hijo que era todo el apoyo de su ancianidad; Ó fin a lmente toca á sus puertas el míserable que· ha. tenido la desgracia de perder á su esposa, la ti erna amiga, la dulce compañera de su vida, y, ¿á qué viene?-Viene á llenar el mas triste y sagrado de los de beres, acompanando los pr~ c. i osos y queridos restos á la santa mansion ~e los muertos, donde juntamente con esos d ~s poj os t an queridos queda sepultado bajo la tíerra el ~mante c orazon del que los ha perd ido . En tales tr ~,l.lces, que son los mas duros y terribles de la vida? .mui natural era que espresase el cura, c uando no los s en timi~lltos de una persona inmediata uniua ,~ sus felig r.eses por fuertes y estrechos vín culos, que p1anifiest~ al ln¡é l~9s alma y corazon de hombre; pero qpedq.n sofQca40.1;l e,e tos sentimientos, para ser sostítuidos por otros gU,e rep!lgnan la razon y la naturaleza. El párroco mism,o eJ1tónces necesita a tender a sus intereses; y j euan.té,ts veces, obrando cpntra los impulsos je nerosos de su cora~on, se vé precisado ti agravar el intenso pesar, el justo dolor de esos infelices, cobrándoles una cuota que rara v.e z se hallan en el caso de pa6ar, Y estp no sin g randes sacó neios! Lo que muchas veces sucede es qu e, lp pudíendo satisfacer de otro modo Jas exÍ­j enejas Lid cura, se \'~ e l pobre en la dura necesidad de ven.de r l~ única vac~ que suministraba el sustento á la hambr ienta familia, ó cosas tal vez mas nece­s arias. Hechos de tal naturaleza lastiman el corazon Jllénos susc e l;~íbte á las ti ern~s Í11spiraciones de la piedad) porque tie11d~n á coutraria,r ~irectalIl e nte EL NACIONAL. la~ mas dulces impresiones grabadas por el dedo de DIOS en el pecho de los hombres. .M ui justo es tributar aquí un grato recuerdo á algunos curas, que, adoptando una conducta con·· traria, se constituyen en una honrosa distincion de todos los demas. Revestidos de piedad y de todas las demas virtudes e vanjélicas, se consagran entera­mente á dispensar en todas circunstancias á los que les están sometidos toda clase de be neficios, s in curarse jamás de su individual intereso He cono­cido párrocos respetables, ancianos ahora venera­dos, (Iue han encaneciuo en el servicio de las parro­q uias, siendo en todas circunstancias verdaderos padres de cada uno de sus feli ,rreses. Desprendidos de todo interes personal y te;reno, son e l fi el tipCl del sace rdote cristiano; y me complazco en decirlo, un hombre de estos en la modesta esfet'a que ocupa colocado en una humilde parroquia, presta á la sociedad sen ' icios mas positivos y mil veces mas importantes que los pomposos y brillantes llel hom­bre de Estado. Los puestos honoríficos, las riquezas y el prestijio de una posicion elevada no son bas­tantes á premiar mé rito tan distinguido: razon para que la humanidad viva siempre reconocida, y recuerde con gratitud en todas ocasiones el nombre y las acC'iones de su bienhec:hor. ARl como me'ha sidG grato hacer un recuerdo glorioso de algunos párrocos que honran su minis­terio, se me hace duro decir, que otros cuidan pri­mero de la pel'cepcion de los derechos que por el arancel les corresponde, y despues del bien de sus felig reses. No ni ego que esten los curas en su de­rec ho, a l exijir las obvencion es 4ue les son de bidas: rep ruelJo solo la dis posicion. Aunque es tambien mui difícil g uardar pe rfecto tino en la exaccion de estus derechos, haciendo la justa difer(>ncia que es necesaria entre los que deben pagarlos y los que por su pobreza están esentos de ellos. Párrocos ha ha­bido tan poco prudentes que no escrupulizaron en lo menor sac. rifi car á los pobres, demandándoles sus uerechos con una ex ijencia indigna. En desdoro de e llos y para su vergüenza eterna, no faltaron ejem­plos entre nosotros de cadá vp-res insepultos, á los que se negó el cura cubrir con tierra, porque no le satisfacian sus derechos. La justicia, la humanidad y la razon clarnan contra accion tan atroz; y nos demuestran hasta dónde puede llegar d(> perniciosa una facultad arbitraria puesta en manos de un hombre como todos demas. No hai tampoco quien ignore y pueda ponderar bastante lo que sufre la moral c .. n los derechos de estola. Privado del influjo nece:-ario para contribuir al arreg lo de costumbrt-'s de sus feligr eses, yaun odíádo por éstos, se en c u e ntrá~ él pár{oco imposi­bilitado para ha.cer cosa alg,Una. de provecho en bien de la moral de su feligresia. Ese misl!lu interes que tl-quellos suponen animar al pá oco en el cobro de sus derechos, influye de un modo fatal hasta en las acciones mas indiferentes de esos hombres ig­norantes y sin cultura. Pero, no solo de un modo indirecto se hace perniciosa á la moral de los feli­greses la conducta de su cura, sino que obra de un modo inmediato y directo, siendo en mucha parte la causa principal de las malas y depravados cos­turr. bres. No á otra cosa que á los derechos parro­quiales debe atribuirse la espantosa escasez de matritponios en la clase pobre. En la absoluta im­pos ibilidad de satisfacer esos derechos, se ven cons­tituiuos en la necesidad de recurrir á ilicitas uniones, sustituyendo al matrimonio lejitimo el corruptor amancebamiento; recurso tan jeneral, que por un c álculo prude nte puede decirse que una décima parte de la poblacion pobre es el fruto sol amente de lejítimas uniones, miéntras las nueve décimas res­tantes son tristes consecuencias de amistades ilícitas, reprobadas por la naturaleza, la razan y el bien social. Y no se diga que esto es debido á la de pra­vacion de costumbrt's; no: la clase pobre no es por lo j eneral en el fondo corrom pida: tiene tanta do­cilidad, tanta senc.illez y una bondad de carúcter tan marcada;. que su mejor pruf:'ba es, que no se ha.ya del todo perdido, estando como está, casi entera­mente abandonada á sí misma. Si esa horrorosa a bundancia de amanceba mi entos puede en parte atribuirse á la falta de moral, nadie dudará que en su mayor número son un triste resultadl\ de los de­rechos que ti enen que pagarse por contraer un ma­trimonío, de rechos que la mayor parte de los pobres no se halla en el case> de solventar. j Fatal manía de imponer c o n ~ribu ciones! í Qué se haya llevado tan sin tino, que han llegado á imponerse estas hasta sobre lns acciones del hombre mas buenas y conformes á la naturaleza !!! Os he presentado un suscinto bosquejo de los mu­chos ~ r graves inconvenit-'ntes que se ol'ijinan de los derechos parroquiales. Las ventajas incalculables de su abrogacion y la necesidad de llevar pronto á cabo esta medida por medio de la dotacion de pár­rocos, apareC'e por sí sola, sin neceesidau de demos­tracion. Desde el momento que se haya verificado e ~ta reforma, se habrá quitado, un peso enorme, in­soportaple de los hombros de la clase pobre y nu­merosa, la que no podrá ménos que bendecir la mano benéfica que se lo quita. Será tambien un resultado inmediato y necesario de esta medida ]a reforma de las costumbres y el triunfo completo de la moral en la~ acciones de una clase, que, si se presenta vestida de malas habitudes, es solo porque, sin mas patrimonio que el ue la ignorancia, se la 3 deja abandonada á sí misma, sin proporci(¡narle ninguna especie de ausilios para Ralir de (:' ~te estado dephrabJe, sacudiendo el fllert~ yugo del embru­tecimiento. El cura, merced á tener a 'eguralla por la do­tacion su subsistent;ia, se despojará de ese aspecto hostil y fun esto para sus feligrese~, y se presentará re vestido de su verdadero y noble carácter. No se verá en ade lante constituido en la dura y humillante necesidad de ser alguna vez el perseguidor de aqu'el que debia mirar como un hijo querido, de sacri­ficar la miseria á su egoismo; y, arrojando la piel del Jobo, vestirá la de paslor para ser el" ñel cus­todio de su rebaño. Privado de este modo de todos aquellos colores que ahora le hacen odioso á sus fe­ligreses, no será ya en lo sucesivo mas que el buen padre de cada uno de ellos. Amado y re\'erenciado de todos, ¿ qué bienes no podrán esperarse de su ardiente celo por el bien de los fi eles que se han confiado á su solicitud? Del esacto desempeño de sus aug ustas func;ones ¿ qué beneficios hai que no resultar&n á cada uno de ellos, hene ficios que inme­diatamente redundarán en beneficio de la sociedad e ntera? Cun el cumplimiento desinteresado, fiel y solícito del sublime ministerio parroquial: ¿ qué rá­pidos pn gres os no hará entre la jente ignorante, la cultura intelectual propagaua por los conocimientps evanj élicos, por los principios del ('fistianismo esen­cialmente civilizador? Colocado el cura en su ver­dadero punto de vista, y arrastrando ' con las ::;im" patías de todos sus feligreses, i no es de esperar que fructifiquen mui pronto sus incesantes y anhelosos cuidados y trabajos, consiguiendo ver en hreve res­tablecida ]a moral y verifica(lo un cambio completo en las costumbres? Para mi, digo francamente, es tan importante, tan de primera necesidad la do­tacion de párrocos, que el dia que esto se verifique creeré que vá á realizarse una pronta y absoluta trasformacion en ti uestra clase pobre, trasformacion que será el oríjen de su bien y el principio de su felicidad. Si quereiE', diria yo al que empren­di ese la obra humanitaria de sacar á la gran ma­y oría h r. ci onal del estado de u¡iseria á que se vé reducida; si yuereis aliviar su suerte infeliz; si que­reis, en fin, obrar su completa rejeneracion, en las parroquias teneis todos los elementos necesarios y suficientes para verificarlo. Reformándolas y qui­tando lo~ obstáculos que pur abora se oponen a que produzcan todos los bienes que están llamadas a llenar, conseguireis con solo esto el objeto filan­trópico que os proponeis. No faltan algunos demasiado tímidos que consi­deran peligroso la dotacion de los párrocos porque creen que esta medida podria: edundar en mengna de la independencia y del decoro de ellos mismos. Espíritus apocados que llevan siempre los principios hasta la exajeracion, que no divisan la indepen­dencia de la Iglesia,sino cuando está en lucha abierta con las autoridau es, creen que sería indecoroso para los curas recibir del Gobierno su dotacion, y que podrian mirarse como indignos asalariados. Sí así fu era, habriamos ue creer que PoI poder judicial,que, segun la Constitucion, es un poder distinto é inde­pe ndiente del ejecutivo, que los diversos ordinarios y cabildos eclesiásticos de la R epública, son todos asalariados indignos y ciegos dependientes del Go­bÍf'rno, porque están rentados por él. Los que piensan del modo arriba indicado incurren en un absurdo injustificable, á que los arrastran sus principios estraviados y e~clusivistas. Egoistas y faltos de caridad, querrian mas bien ver al párroco agravando la miseria y la desgracia de sus feligreses con esc an­dalosos ej emplos, odiados por ellos como su tirano, y sin otra al,ltoridad que para hacer el mal, ántes que consentir que tuvieran asegurada por el erario nacional una dotacion honrosa. Pero debemos consolarnos con que es la suerte de toda reforma, por santa y útil que sea, tener contrarios sistemá­ticos, suscitados por el espiritu de partido y el imperio de las pasiones. Las razones no deben emplearse para combatir tales adversarios, porqne no domina á la razon donde la pasion impera. Sus clamol'es se de ben dejar pasar inapercibidos, sin dar a entender en lo me n)[" que son racionalment.e capaces de fij ar la ateneion. El verdadero obstáculo, e l gr ande inconveniente que en la actualidad se opone a la r eali2acion de e"ta reforma, es la escasez de fondos del erario. Pero no debe perd(> l'se de yista, que no es tan cos­tosa la dotacion de nuestros curatos, como se pre­senta mirada de pronto, en ('.onjunto y sin relacion á los antec edentes que obran en el particular. De n;ngun modo y en caso ninguno convendl'ia que so asignase á los curas una cuota superabunda nte dH dotacion. Esta debe ser mas bien la que solo baste á la sustentacion de un homhre, que debe suponerse adornado de todas las virtuut's cristianas y apostó-o licas . El lujo, la ostentacion y la vida. muelle en medio de touas la comodidades deben ser desterradas del sistema ó método de vivir de un buen párroco. Ellas, al paso que forman un triste y odioso con­traste con las privaciones y la miseria de sus feligreses, no son tampoco mui conformes á las máximas evanjélicas, que rflcomiendan á sus minis­tros una santa pobreza. Para que el cura tenga prestijio entre los fieles que le t'stán confiados, y reme entre estos y aquel union y confianza nece­sarias, precíso es qne lleve una viua pobre como ¡ ellos, guardándose bien de p·únen:;e por rus J iqueza Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. á fa espectacion _ de estos, escitando ~a envidia y los celos. Debe tambien tenerse presente que entre nosotros hai muchos pueblos y provincias mui baratas para subsistir; y en fin, que en la provincia de Chiloé to"dos los curatos están dotados por el tesoro; y que en esta metrópoli y las demás diócesis hai muchos curas que, sin ser dotados, perciben un sínodo anual del erario, sin perjuicio del cobro de sus derechos. Teniendo en consideracion todos estos antecedentes, fácil es ver que no sería tan costosa, como á prim ~ ra vista aparece, la realizacion de esta re~orma; y que el camino está no en poca parte allanado. Quieren otros que la uotacion proporcione al párroc glorias del ínclito .Saa, párroco de Tucapel, quien' se condena voluntariamente á la esclavitud por no abandonar sus ovejas, cautivas por los infieles. Y aun hoi, ,Señor, ¡ cuántos hombres encontrarémos dotados de ese mismo e~píritu, si bi~n encorvados ya bajo el peso enorme del ministerio pastoral! Su descanso, como aquellos, no 10 buscan en la tierra; &Us premios los divisan en el Cielo. ¡Cuántas veces habrán luchado en el corilzon de estos la nece­sidad y la compasion; la necesidad que los obliga á procurarse los proventos indispensables para sub­sistir, y la compasion que rehusa recibirlos de la mano del pobre! Señor: habeis levantado la voz en la Facultad de Teolojía, que os recibe t.>n su seno, para abogar por un objeto quizá el mas importante, que, despues de la conservacion del sacrosanto dogma, podrá ocu­parla. Ella está llamada á promoverlo, y v.os sereis uno de los coloboradores mas eficaces e~ tan gran­diosa emprensa. lVli 1 motivos tengo para esperarlo; vuestro talento, vuestras luces,yuestros sentimientos llenos de jenerosidad, y sobre todo, el decidido em­peño que habeis tomado sierr;¡pre por todo cuanto cede en honra
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Nacional - N. 18

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Nacional - N. 17

El Nacional - N. 17

Por: | Fecha: 25/09/1848

~ogota ~áf1abo 25 bt ~ttítmftte be ~ 848. Este periódico sale todos los sálJ{ulo.; SI' ven.de en 7a tienda del Seño?' Ju.an Gard a, plaza (l,: Bolwa~· .. Se admiten remitid()s que tengan porobjeto la ut2lularl p'líblica e.n cualquier " r;mo, cn.n tal de que no ~ontengan personal1,dades y ~sten e~c1·,¿tos con decencw, deben diriji1'se á los Ed1,to?"es ü~res de p'orte. Los avisos 1/ otros esenios de ,¿ntefes personal, se i nse1·tarán pa aamzo la cuota en que el interesado con­venga con el imp'resor, que en todo caso será moderada. SUSCRICION. 23 Sab 24 Dom. 25 Lun. 26 Ma1·. 27 Miérc. 'lrtímE~tte 2. a::U LT«D 1ltELUH~ ' - SETIEMBRE. Santos. Limo Pa.pa maTtir y 'l'e.cl.á virjen. ~ mm·ti1·.-Tém,pora NuestJ a S ta. de las Me'rcede . Santa María del Socorro. antos Cipriano y Justina ·/)Í7:ien. Santos Cosme y Damian nUl'r. Luna nueva a las 4 y 4 'lninutos de la '1Julñana en Libra. EclilJSe 'invisible de Sol. Por un año veinte r eales, p01' trimestre cinco 'reales. Cada nú11!e1'o medio recd. 28 .Jue/). 29 Vier. Et B eato Smzon de R(das cOllfesor. La DeclicactDlt de San Migud Art:anil'l. ·FBA~CIA. DIABlO DE LOS DBD}l~ES. RESTABLECUHENTO DEL ÓRDEN. El órden se ha r~stablecido en la calle: hemos tenido eis dias de ese reposo silencioso y pesadQ que sucede á .los grandes ~uracanes. Pluguiese á Dios que plldleramos. añadir: El o::ien. Sd ha res­tablecido en la sociedad; se ha estmgUldo el foco donde SP. encendia el fuego que ha estado ame­nazando devorarnos' la paz, la confianza y]a s!'gu-ndad han vuelto á , los corazones! pero c'om o p.n-driamos concebir y espresar tal esperanza? La hIS­tOfia de los cuatro meses que acaban de pasar n06 impone un deber de reserva y desconfianza. Tff~s veces durante estos cuatro meses, el país ha estado al borde del abismo, tres veces se ha salvado ~l mismo por su valor y su enerjía. El L6. de abrJI creimos ganada la causa del órden; por prImera vez la guardia nacional encontró en su union, un re­ducto invencible contra la anarquía; fué un acon­tecimiento, un grande acontecimiento. Cuanto tiem­po hemos vivido, por cuanto tiempo hemos gozado de tal victoria.? Un mes ménos de un mes. El 15 de mayo fué invadida la Asamblea Nacional; el país es tu vo una vez ~as á dos dedos del preci­picio. Despues de la Jornada del l~ de may?, gritamos por segund~ vez 9-ue la patna se habla salvado' La bandera rOJa ha Sido vencIda por segunda vez· lo~ autores de la insurreccion estaban arresta .. dos 'y encerrado~ en el castillo, de Vjn.cennes? qu~ podiamos temer de la anarqula ~ecapltada y PrI­vada de sus jefes? Lo que temamos que temer, 10 hemos vist~ en las terribles jornaclas que acaban de espantar á la Francia y á la Eur~pa. Esla vez el reposo duró un mes y algunos dlas. Enfi~, ]a patria se ha salvado por tercera vez. Hace seIS dias que vi vimos del resultado de esta nueva prueba, prueba que tan caro nos cuesta, que ha hecho c~rrer un rio de sangre entre nosotros y que por tal h~u lo querriamos sincera~ente conocerla, .como 1,: última de las impuestas a nuestro desgraCIado pal~. Lo querrá la Providencia? Querem03 reconocer que esta vez la situacion se presenta bajo auspicios mas consoladores q~e despues delas crísis precedentes; ella ofrece garantlas ~u~ no existian despues de las jornadas de 16 de abnl, 1 15 de mayo. Hallamos tales garantías en la eleccion de Jos hombres que acaban de tomar el timon de los negocios. Por pr~mera vez, desde el 24 de febrero, el poder ha salido de las manos que durante cua­tro meses hicieron de él un uso tan funesto. Es un hecho que debe consignarse y en el cual pue­de verse la prenda de una era verdaderamente nue­va. Casi todos los hombres que hacen parte del nuevo gobierno, son c~nocidos po~ sus h.onrosos p~~­cedentel!!; su consagracJOn y sus mtenclOnes patno­ticas no pueden revocarse á duda. ¿ Pero las bue_ nas mtenciones bastarán en las gra ves ci rcunstancias en que está colocado el país Pj ellos reunirán á la consagracion la resolucion, la energía: la firmeza, la pers.eve:ancia, todas !as. altas cuahdades y grandes insplraclOnes que son mdIspensables para llevar al ca­bo la mision que se les ha impuesto? Hé aquí nuestra inquietud. • EL CONSTITUCIONAL Leyes relativas á los Clubs Y á la prensa. Las palabras firmes y resueltas que M. Senard pronunció ayer á nombre del Gobiernol presentando las leyes relativas á los clubs y á ias prensas, han reanimado la confianza y h,échola subir de 1. fr. y el 3 °70' á 2 fr. 25 Y al 5 67,0.. • Rai en este momento dos mfluenclas que obran á su turno sobre el espíritu público, reanimando ó debilitando la esperanza en los corazones. Mién­t ras que la Asamblea y el Gobiemo apoyando su I fuer/.a en la cooperacion de los hombr~s de bien, tratan de afirmar el órden y de comunIcar. a~ tra­bajo una fecunda actividad, por el restableclmlento de la seguridad; los ajita.lores se empeñan en ~an-tener por medio de sus tentativas á de sus. crll"~e­nes, la anciedad en Paris, á fin de q~e la iDqUle­tud continúe, crezca la miseria y ~.:lqUlcra .. mas en­. sanche el desórden. Es á este paJ't:do de aJltadores, que hemos llamado partido de miseria y de ham~re. El funda todos sus ojiosos cálculos en la rluraclOn del ecseso de la deso-racia pública. Renaciendo la prosperidad queJaria ~onc.lenado á la impotencia. Así, no hai designio por mons~ruoso qu~ sea, que estos trastornaJo res encarnizados no lo admItan y ('.on­ciban. Ya se trata de organiz lr un grande asesina­to.- No contentos con hacer fuego, á la vuelta de las esquinas, sobre alguu guardia nacional, .algun guarJia movible ó soldado descuidado y aIslado, ellos se proponian, segun se dice, degollar los re­presentantes del pu eblo, en sus domicilios .. Ahor<:tla cuestion es de máquinas infernales y de InccndlO~., las canteras, las cloacas y minas escavadas es presa­mente debian recibir grandes ftepósitos d~ pólvora, y P;l,is sorprendida por nu~erosas esp loslOnes cae­ria facílm eute en manos de los facciosos y saquea­dores: el engaño es aun mas ecsecrable. Se efectuaria un asalto en las pensiones y conventos, los jóvenes de ámbos sexos que se encontrasen en ellos, caerian en manos de los insurrectos que los tendrían como en rehenes y en cambio de los cuales ellos eXljirán primero la libertad de los prisioneros detemdos y en sf.guida la capitutacion financiera y política, que quisieran imponer. D enunciar tales proyectos I:;S decir que la auto· ridad. está prevenida~ que las casas de educacíon son el objeto de una vlj ilancia y proteccion particula­res, que cada una de esas monstruosas é irrezal~able s invenciones provoca medidas inmediatas y re(lobla la vijilancia. Por otra parte, cuanto mas abominable sea el complot, mas disgusto y horror inspirará á lo~ que sean invitados el tornar parte en él, y mas redu­cido será el número de los ajitadores. Se hablaba tambien hoi de un complot ménos violento para inqui etar á Paris y perpetuar la mi:;eria. Se trataba de formar una columna de treinta 6 cuarenta mil person:l"', si era posible, y dirijirlas un día de estos hácIa la Asamblea para pedir pan Ó balazos: esta serí:1 la contraseña. La respuesta está dada en los socorros que el Estado distribuye á los obreros de los antig uos ta­lleres nacionales por medio de los a lcaldes, en los que se votan todos los dias para reanimar el trabajo; en los inCé'santes esfuerzos que la Asamblea y el Gobierno hacen para reanimar el crédito y por consiguiente )a industria. Habria derecho para dp.cir á los peticionarios: vosotros mismos cooperando como lo haceis á las manjobras de los enemigos de la Soeiedad y de la República, destruis la fortuna pública de la cual quereis vivir; matais el obj eto mismo de vuestros es­fuerzos, el trabajo, os haceis cómplices del partido del hambre y ]a miseria: que fun ua su ambician en e1esceso de vuestros sufrimientos. Los esfuerzos cte los bu enos ciudadanos, la fir_ meza de la Asamblea, y del Gobierno, la inflexi­ble resolucioll que mostraron, de mantener el árden, comprimirán y desalentarán esos intentos detesta­bles. Volverá la confianza y se restablecerá á des­pecho de los que quieren destruirla. La divulga_ cion de los sueños desesperados de los malos ciu­dadanos, contrIbuirá aun á fortificar la esperanza de las jentes honradas. Tal estado de cosas im­ponen mas que nllnca al Poder Ejecutivo una leal eneljía, y á la policía, consagracion y capacidad. :z: e I! BUENOS-AIRES Y SU GOBIERNO, Todos los tiempos y todas las circunstancias han sido buenos para declamar; pero ha llegado un tiempo y una circunstancia en que la. declallla· cion puede elevarse con cierto prestijiú fascina­dor. j La revolucion franeesa! ¡La revolucion de Europa en favor de la lilJer"lad! ¡Qué tema tan precioso para los enemIgos Je todos los gobiernos, para los descontentos de todos ]os pueblos! "Que el Jeneral Rosas, se dict>, imite a Jos soberanos absulutistas de Italia y Alemania, dando con~titucion y libertad moderada a Bueno~ AiI'es, y salvará los destinos de ese pais, los suyos pro­pios y los de tantos individuos comprometidos en su causa. No es pedir demasiado, el pedir a un ciudadano que imite el ejemplo de los reyes en obsequio de la libertad." El gobierno de Buenos Aires nada t.jene de comun, ni nada ha tenido nunca con las monar­quías abNolutistas de la Europa. Estas sostenían el despotismo contra el derecho de los pueblos en su situacion normal: sofocaban todo impulso lejí­timo de libertad, su poder era tan ilimitado COIDO terrible; ejercian la venganza s~. ravío, la tira-nía sin licencia. El r:r • o de en os Aires ha combatido contra 1 til'anÍ'\ de s facciones contra el desenfreno a az de los udillos, con: tra el bandalaje de las campañas, las inva- -. siones de potencias est njera' co l . contra los crímenes de lesa pa r ía; ha ..aI:l .... __ ..,..rr-:::::-::~. contra el poder monstruos de u na que tal vez no tiene ejen plo en historia de las aberracioll _tuun:aiil$ bierno, sin ser "igoroso y fuerte, política enérjica, se habria perdi don!~~'''~~;';'''' _ '''':;~ que representaba por el voto unáni bIas: habria coronado la sien del despotismo mas temible con la guirnalda del triunfo, y la libertad y la independencia de los pueblos arjentinos habrían hallado su sepulcro en el choqu.:! tremendo y sin fin de las armas fraticidas. Ha siLlo, pues, "un gobierno revoluconario ~n favor del ól'den y por consio-uiente en ravO!' de )a libertad. Se cuentan abusos de este gobierno, le refieren historias de sangre, actos inhumanos de cruelda,t i Y qué razon ilustrada se deja sorprendpr por esto? ¿Cual es la revolucion que ha Jlevado su cursu sin esterrninio? En pueblos a donde la leí no tiene influjo en las a~ciones d(>l ciudadano; a donde la ~oral se ha r~laJado; a donde el respeto a las autOrIdades no eXiste; a donde los ejércitos pueden mas que las asambleas; á donde el veneno y el puñal del asesino se declaran armas lej,ti­mas; á donde se iD\Tentan máquinas infernales para sorprender con una muerte simulada á los encaro-a­dos del poder; á donde ha sido necesario , en fin , armar al pueblo, exaltar sus pasiones brutales hacerlo partícipe de la soberanía y de la autoridad del gobierno para sOstener los estandartes patrios contra la ambicion estranjera exitada por la ven~ ganza feroz de las facciones; á donde todo esto sucede, iPuede hacerse cargos de iJihumanidad á los encargados del poder~ puede exijírseles una coustitucion y una ]ei que no es re>1petaua por los hombres~ Puede deducirse el dpber de entre­~ ar el coraz on al puñal del pnemigo, ciego de Ira y de venganza? Y puede responder ese ~obierno de las demasías y crueldades de un populacho exal~ado, á .quien dió accion y prestijio, armas y coraje la misma revolucion que se encamina? Así Hernan Cortez, con un corazon maanánimo lleno de sentimientos jenerosos, tuvo queC>suscrihi~ á los actos de barbarie ejecutados por una soldadezca dominante y sedienta de riquezas. E.I gobierno de Bu~nos Aires ejerció, es verdad, la dictadura que el IDlsmo pueblo arjentino colocó en sus manos como un elemento de salvacioll co­mun. Esa dictadura, fatdlmente n cesaria, dobló los fil~s de un despotismo uperior, de una anarquía estrepIOsa, de un poder militar, omnllnodo que hacia cortar las cabezas de los hombres' mas ilustres ~i_n preceder ~tro juicio que (,1 de un jelle­ral de ejerCIto c{ue dICe: Yo respondo á la patria Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2 Merito,-corifiar del pueblo: he aquí el verdadero requisito.-ELcccion - eleccion directa: he aquí la sola prueba de tener mérito,-ó de poseer la confianza ptiblica, que es aun mejor que e l merito, porque es el mayor de los méritos. Que esta confianza pú­blica se enflaquece por las ley'-'s de calificaciones es una consecuencia de lo que en el parr.grafo anterior quedó probado: nuestra confianza en una eleccion se enflayuece si, al vulver lo ojos al reoe­dor de nosotros, descubrimos personas que á nues­tro ver hubi eran sido mejor elejidas . U na persona dada, A, está calificada,-pero yo no tengo tanta confianza e11 A como en B,- pero B no está cali­ficado, es tiempo de eleccion('s de Presid ente, y B solo tiene treinta y cuatro años y once meses ... . j Por la falta de un mes, de una semana, de un dia de edad, no puedo vota r por quien tiene mi mayor confianza !-Tampoco td, tampoco aquel, tampoco el mayol' número •••. El mayor número, que conoce ==y entre dos pel'sonas,-como últimamente sucedió en }i~spaña con Isabel y Cárlos,-entónces la guerra civil se declara: y se declara con el carácter mas sei'ialado d ferocidad y de permanencia.-¿ Querríase pues producirla en todos casos? r. _. Dispusierase que la sucesion á la corona se hiciese por eleccion, y qu esta ele cion se circun:-icribiese al primojénito del rei difunto, y al hermano que le ~iguiera inme­diatanz ente en euau: y, con esto, se conseguiría infali bl mente en cada elecc ion dividir la Sociedad en dos inmensos bandos; es d ecir, se conseguiría una guerra civil des pues de cada eleccion y un tirano despues de cada guerra civil. Ul'l tirano: porque el ve ncedor no d ejaria de encarnizarse en la embriag uez del triunfo, eontra todos los que per­tenec ic en al bundo que le fué contrario.-O, como sucedió con la Rolonia, la Nacion caería bajo la dominacion del f'stranjero,-lo que sería peor aún.­Mas esta operacion: en última analÍsis, ¿ á qué ,'e habría reducido? A haber exijido requisitos tar¿ ¡fe' te hecho que autorizo. Allí esLl <,,1 horrendo atentado dc Dorrego ejecutado por Lavalle para Justificar este aserto. Con esa dictadura, el Go­bierno Arjentino se pone al frente de dos naciones poder o 'as, quc aprovechándose de. los conflictos de la patria, pretenden menospreciar su~ fueros de nacion libre é independiente . Con esa dictadura obtiene el tri anfo mas espléndido el Gobi erno . rjcDtino y alza sobre las márjenes del Plata e l monumento mas eterno de gloria nacional. Los ~ob iernos de la América se apresuran á ~irijir mancomunado su votos á ese gobierno dLctato­Tial, y los pueblos del orbe entero adm iran e~ heroísmo de las armas al'jentinas. N o sabemos SI haya conq ui st aoo mas g loria la n a~ ion arjcn ti~a con sus triunfos en la g uerra de la mdep en~lenc la que con sus "jctorias sobre las fuerzas combmadas .de ]a In O'laterra y la Francia,-en esta última y mal hadada época. ¿I no podrian haber aplicado á la R pública arjentina las terribles palabras de Marat cuando se vió atacado por los Girondin s en la convencion? "j Cincuenta años de anarquía os f'speran, y no saldreis de ella sino nombrando un dictador!" á B, querría á B;- puro la le i que no le conoció jamús, la lei, que dispuso de B ántes de que B naciera,-j la lei no quiere á B, y es necesario cum­plir la. lei, y que no sea elejido el qu m~s merece la confianza de la Nacion !-Lo que hoi suced ió con B, mañana puede suceder con otro, ó, ~i no ma­ñana, alguna otra vez •••• La lei, si ri gurosamente se observara, haría que á un mismo individuo se le tratara como á estúpido ó como á intelijente, como fuertes en los elejibles que solo concurriesen en dos personas. I e t e gobierno, tan calumniado, despues de vencer en esta guerra interior y e.st ma, con .tanta gloria para la patria , y despues de haber cImen­tado en lo que era posible el órclcn y la paz, cam­uia súbitamente su aterradora fuerza en benevo- 1 ncia y amistad para con todos las hombres de todos los partidos. Hace ya tiempo á que las persecuciones han cesado, á que los arj entlOo. pros­criptos pueden vol ver iibremente á sus hogares patrios bajo la g Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ jorzado en el acto de cometerla 8;a.... ó por algun.a órden de las que. esté precisamente obligado á obedece?' y eje­cutar" i No prueba esto que nu estros lejisladores que sancionaron aquel códig~ si ha~ian v.isto ~n la historia que se habian cometido deh tos tn vzrt.ute obedientia? Para nosotros no solo prueba esto , smo tambi en que nuestras leye.s S~II ménos severas ~on los que en virtud de la obeduncUL cometen un deblo, que las de los Jesuitas, puesto que estas escusan y aquellas no; que nuestras le yes se imponen ó por lo ménos disculpa.n la obediencia hasta en caso de que para observarla se cometa delito, al paso que las de los Jesuitas no imponen obligacion oe obedecer sino cuando la órden sea conforme á la caridad cristiana. Convenimos sí, en que nadie ha tenido por santo y bueno el delito que se comete en virtud de la obediencia de los inferiores no Jesuitas; pero negamo que los Jesuitas bayan cometido l~s delitos que dice el Dr. Vanegas enCllent:-a en la hIstOrIa, y mucho ménos que lo hayan sido en virtud de la obediencia y que haya habido quien los califique de acciones buenas y santas. Tal vez será que nosotros no conocemos la parte de la historia en que tales nechos se comprueban; ó lo qne es mas cierto podemos decir con La fennais" Quoi qvhl en soit, j' OUV1'e l' histoire, j' y vais des accussations, j' en cherc/¿e les preuves, et ne trouve qu' une justifica­tion e elatante? Abro la historia, dice La Mennais hablando de los Jesuitas: veo acusaciones: busco las pruebas; y solo hallo una justifi cacion brillante. Esperamos pues, que los enemigos de los Jesuitas se sirvan señalarnos los pasajes históricos en que ni La Mennais ni nosotros hemos encontrado la prueba de los delitos ue la Compañía; y hasta que esto suceda no existe para nosotros el mal ni el peligro que teme el Dr. Vanegas. "El paclre ~omo como el rnajistrado) el rnajistrado como el capttan, tunen derechos definidos, facultctcles conocidas, y consig1úente- 1?ten),e de este carácter participan las obligaciones ó deberes correlativos que impone el ejercicio de aquellas facultades y derechos." ¿Se nos negará que las obli­gaciones impuestas por la caridad cristiana y por la conciencia sean definidas? ¿ Habrá cosa mas defi­nida que el precepto del Evanjelio que manda: que no se haga á otro lo que no se quiera para sí mismo? ¿ Habrá cosa mas definida que los diez preceptos del decálogo 1 Nosotros no la encontramos; y si estos preceptos son la regla de conducta tanto del supe: rior que manda, como del Jesuita que obedp.ce, y s~ ademas, como ya dejarnos dicho, (-'1 Jesuita esta sometido como cualquiera otro individuo á las leyes naturales y civiles ¿ podrá negar alguno que la obediencia del J esuita está limitada solo á los casos en que se le mande hacer el bien? " Unos como otros, c6ntinúa el escrito de que nos ocupamos, tiellen tambien los indi'viduos que se hallen en semejante catego­ría una responsabilidad ~ficaz, positiva, fl'l~cuentemen6e ante la lei, y siempre ante la sancion moral. Y b1,en: el Jes7tita se halla en igual caso? N o decimos noso­tros; porque la responsabilidad del Jesuita es mas eficaz, y mas positiva que la del padre, del capitan, y del majistrado: tiene como e tos responsabi lidad delante de la leí: la tiene ánte la sancion moral; y está ademas ligado por la conci .ncia. El Jesuita como el ciudadano pueden eluJ ir la sumision 1 'gal: el ciudadano como el Jesuita pueden despreciar la sancion moral; pero el Jesuita no puede' desenten­der 'e de los deberes que la relijion le prescribe y á que está obligado por sus votos: él no puede por su obediencia pasiva apartarse de las órdenes de su su, e 'ior en tanto que sean conformes á la caridad cristiana; ni ménos evitar la mirada justiciera de Dio", por cuya mayor honra y gloria acepta todos los sufrimientos, todos los ultrajes, todas las calum· nias. Así pues-, ó los Jesuitas trabajan constante­mente por los intereses espirituales, 6 solo se ocupan ile los intereses mundanos: si lo primero, preciso es que se les conceda absoluto temor á Dios y á su justicia, y ciega obediencia á sus preceptos; y si lo segundo, es necesario convenir en que ademas de los frenos con quP. la Sociedad detiene á los hom­bre en la carrera del mal, Jos Jesuitas tienen que atender, como dice un célebre escritor, á que desde el nacimiento de la Compañía, se hallaron con numerosos enemigos; jamás se vieron libres de elLos, ni e11 Sl¿ prosperidad y grandeza, ni en su calda, ni des­pues de ella; nun-:a cesaron la persecucion , ó ml'jor diremos, el encarnizamiento. Dtsde que han vuelto á renacer se les tienen continuamente los ojos encÍ1na, se 'receta que no vuelvan á levant(J"..~e á su antiguo porler; el esplendor que sobre ellos r~flejan las pájinas de su brillante historia, Los l/,(lce mas -visibles por lodas partes, y aumenta La zosobra de los que mas se a1arman con la fundacion de un coLejio de J eS1átas, que no se alar ­marian de una iT1.tpcion de cosacos;" y preciso es convenir en que por indiferente que un hombre .sea á las sanciones relijiosas y sociale', no pueue mi rar con desprecio el enorme Pp.so de las perse­cuciones de la envidia y del encarnizamiento ue sus injustos adversarios. La sancion legal, la moral de los pueblos, las persecuciones y calumnias y sobre todo la conciencia, han atado y atarán las manos á los superiores de la órden para nacer el mal, deján­uo 'ebs libres solo para hacer el bien; y nosotros cvn vencido: de esto, tenemos el gu to de con venir ('00 el autor del escrito que conte ' tamos, en que , El Jene'ral de l,1, Orden que todo lo puede hacer cuando c ,(l,t en g lo rir¿ de Dios y en bien de las almas es el q ''-e ú ,úm me/~te debe decidir de los eS1Jedientes de q Ile EL NACIONAL. sea dable para conseguir tan santos fines/, s u.i~to á la res~)On.sabiliuad que le exijirá DIOS á quien" debe cuenta de SIl,S acciones, y á la que le exijirán lo potentados de la tierra á quienes e$Ü sujeto COn1I) cualquiera otro individuo. Y supuesto que el Dr. Vane.:;as ni ga. esto último, nos permitiremos supli­~ arl e que recuerde dunde y como murió el Padre Risci, ultimo Jen eral de la Compañía ánte' de la e tincion de esta. Si las pa.labras del escrito que atacamos, y que han sido copiadas ántes no resuel­ven claram,~nte la cuestion, sobre á qui(~n toca. decidir los casos de onediencia, séanos permitido volver á preguntar ¿ qui ' n decide entre el padre que manda y el hiju que debe obediencia; pntre el majistrado y el ciud:luano; entre el capit n y el soldado? Supuso el Dr. Vanegas todo lo que un Jeneral de la Compa.ñía podria. hacer en perjuicio de los Estados atendida la ciega obediencia que le prestan los J esui ta. ; y nosotros aun conviniendo en que aquella obedi encia pudiese servir para úbligal"los á hacer el mal demostramos que tal suposicion en­volvia una imposibilidad de sentido comun, y daua un resultado que el mismo Sr. Vanegas calificó de ridículo, sin que ahora nos haya csplicado como podia ser rigorosamente lójico, segun lo llamó eu su primer escrito. Este ha sido e l moti vo de la esplicacion hecha acerca de las di,-ersas clases de imposibilidad. Interpelamos at Dr. Vanegas sobre si los Jesuitas prestaban ó no servicios interesantes en lu instruccion secundaria, y él nos contesta que no solo cree que no prestan servicios importantes sino "que tan impor­tante y delicada mision es desempeñada por ellos de una mauera incontinenti, perjudicial yaun peligrosa." Las razones en qne funda su opioion, si no nos equivocamos son las siguientes: 1.a que no ;(puecle comprenderse que hombres que han h~cko voto solemne de lJobTeza sean los mas adecuados para fonnr¿í' jóvenes para el tmbo,jo qu.e les da la 1'iqueza:" 2.a que ha­ciendo voto solemne de castiJad no pueden educar jóvenes "adp.cuados para el matrimonio que pl'odulce moralidad" y 3.° que haciendo voto solemne de obediencia no pueden educar Jóvenes "adecuados pam la RepúhLica que no quiere obediencia pa·siva:'· y conti­núa diciendo "el qu,e pTeclica la pobnza como 1/,n bien, debe mirar la 1'iqueza como un 1nctl: el que predica la castidad como una virtud, debe sor ad verso á los vín­culos conyugales: el que pmdica la obediencia pa­siva como un precepto dIvino, escluye la dignidad del hombre en sociedad. Para resolver estas cues­tiones es preciso hacer una distincion que no se ha tenido en cuenta, y es: que hai una gran diferencia entre hacer los votos q ne hacen los J esuitas y deGlas relij iosos, y predi car á los que VlVen en el mu ndo qu ~ haean los mismos vo . E:rbien sabido queno son las mismas las obligaciones que tienen todos los hombres en sus diferentes condiciones sociales. Así, no son los mismos los uebcres del célibe que del casauo ni los de este que los del sacerdote. Cada uno tiene los suyos bien determinados, y el Jesuita como todos los sacernote5, católicos predica quo todos clel)en cum­plir los deberl:s de su respectivo estaJo, y sobre esto no tiene ni mas ni ménos que lo que en ca,Ja uno de ello", prescrIbe el ejemplo. Tan cierto es esto, que nosotros le hemos oido varias vecos p;'edicar sobre los deberes de los ricos, de los pobrr.s, de los Célibes, de los casados &. &. Respecto dc la r broza dicen ellos: que el que ha h ocho voto esprpso Jo oRta virtud está obligado á cu mplirlo rigurosnmentr:, y como los quo tal hacen son los qlie aspirando el la pprfeccion evanjélica se han alejado del mundo para conseguirla, solo a esos les predica n en todo su rigor; pero en e ~to corno en to.1o lo demas sig'lIcn la sabia mbima de su fun(laclor, que aconsejaba tener en cuenta en todo ca-;o los tiempos, lug'arcs y circunstancias. Por lo tanto la pobreza ({ue pres criben á los que viven en el siglo, ps aquella de que habló Jesucristo cmmdo dijo:-"I3ienavcnturados los pobres de espíritu &." entendiéndose por pobres de esp.ritu, como todos los católicos sabemos, los que no tienen su corazon tan apegado á las riquezas, que por a 'lquirirlas ó conservarlas sean capaces ele faltará sus deberes yquesede prondan deella::,p¡ua hacer bien á sus hermanos necr'sitados; y esto léjos de proscribir el trabajo se concilia mui bien cún el amor á él, prueba de ello es que los pueblos de la Nueva Granacia donde resid en aquellos padres; y los mismos Jesuitas ¿no dan ci ejemplo de una con­sagracion á los deberes que les impone su 't'stado, viviendo C'.ontinuamente ocupados en las penosa~ tal' a:$ que tienen que desempeñar como maestros y misioneros? Responde por nosotlos Voltaire que el 7 de febrero de 1846 e cribió "Durante 7 años que he vivido en una casa de Jesuitas ¿ qué he Visto entre ellos ? la vida mas laboriosa y la mas frugal: todas sus horas divididas entre los cuidados que nos prodigaban y los ejercicios de su austera profesifln. Atestiguo esto con millares de hombres educados con migo ~Es por esto que no ceso de admirarme de que pueda acusárselcs de enseñar una moral cor­ruptora." Respecto de la castidad, sin dejar de predicar y practicar esta virtuellos que han hecho vot.o esprl'SO de ello, predican tambicn que es santo el matrimonio; PUijS jamas han e tado ell pugna la ca~{i,:a'¡ y el estado conyuaal. Al contrario es bien sabiJo, que en los pueblos donde reina el llbertillaj e, los matrimonios son· mucho mU8 raro::!, pUl'S el matrimonio !lO es en 3 nue tro concepto causa de la moralidad, como dice el Dr. Vancgns, sino su efecto: y él no es incompa­tible con la castidad. En cuanto á los célibes que no signen el estado l' lijioso, si quieren observar los preceptos del cri:,tian ismo no es~a n mé) os obligados á ser rigorosamente ca tos, que los J esui tas y dernas eclcsiá ticos. Tambien poclemos preg-llntar aquí ¿se casan ménos en los pueblos donde exi~ten J esuitas? Todo lo contrario; pues bien saben ellos que no todos los hombres estan organizados de la miRma manera, ni todos tienen la fuerza ele volundad ne­cesaria, para observar una rigorosa castidad; y á esto, aconsejan el mu.trimonio. Pudiéramos, si fuera necesario, cimr hecho que así lo comprueban. En fin: aunque parece que lo que ántes hemos dIcho sobre la obeditmcia manifiesta mui claramente y'lle nada tinne la República que temer por el voto que dc aqllella hacen los J esuitas, añadiremos: que este voto lo mismo que los anteriores solo es obliga­torio para los relijio~os que se someten á él, y que jamas lo cxijcn á los que viven en el siglo. Sostene­mos ademas, que aun cuando así fuera, tampoco habría motivo de temor alguno, pues como ya deja­mos probado, o siendo obligatorio el voto de obediencia sino en cuanto sea conforme á la caridad cristiana, no solo no puede ser petjudicial bajo ninguna forma de gobie l'I10 , sino que por el contrario sería útil en eualquiera de ellas. No dejamos de estrañar que se ata.q ue á los J esu itas como peligrosos bajo este aspecto para las Repúblicas, cuando los hemos visto atacar tantas veces dicienJo que son peligrosos para los monarcas, infinidad de escritos se han publicado por los enemigos de los Jesuitas, tratando de probar en cl l08 que eran malos porque sus ideas eran conforme á la democrácia. D e aquí han venido las imputa­ciones hechas á estos padres de que predicaban el rejicidio, y aconsejaban la sedicion. El antijesuitísmo ha llamado a los hijos de San Ignacio de Loyola,unas veces avarientos y codiciosos, otras sectarios y sostene­dores de la absoluta pobreza; ·otras veces turbulentos y sedlciosos¡ y algunos por el contrario los ha pintado predicando á los h0mbres de todos los estados la su­mision absoluta, incompatible con la dig'oidad repu­blicana; al antijesuitismo pues tan constante en sus conlrauiccibnes decimos con el gran Bossuct: tu varias la ver ad no varia; luego tu no eres la verdad. R t'specto de enseñanza no está tampoco de acuerdo el Dr. Vanegas con Federico II, quien declaró que no conocía ni mejores sacerciotes, ni mejm'es profesores; ni con Enrrique IV, que dIjo ablando de. los Jesuitas: "La UrtÍve'l"sidad se les ha opuesto; pero Ita sido por que lo l¿acicm mejor qUle los ot1'OS, como lo 'Prueba la afluencia de escnla?"es que tenian en sus colejios,ó porque estos no estaban incorporados á la Universidad;" ni con La Mennais que dijo: "t, Quién los ha reemplazado e1lo n?testros púlpitos; quién los- reemplaza1'á en nuestros colejios? i QI¿ién se q[recerá en lugaT de ellos para llevar la fé y la civiLizacion, con el amor del nombre jrc¿nces á las selvas de América Ó á las vastas rejiones del Asia, tantas veces regadas con su sang1'e? La propuesta qlle hace el Dr. Vanegas sobre eli­minacion de los colejius de misiones, es enteramente inadmisible, ann atendidas las ideas de los enemigos de los J esuitas; porque hasta ahora nadie ha dudado ele la utilidad de tales colcjios, y ni aun sospechas se han propuesto, de que eJJos sean p rjudiciales á la ~acion. El medio indicado de que se trasladen los eJucanllos de dichos colejios á las casas de euu­cacion rejentadas por profe~ores no jesuItas, mani­fi esta que se quiso hablar de los que ti nen los padres en algunos puntes de la Repúbli~~; porque no com­prendemos como podrjan educar mlSloneros los demns profesores de ,que se habla. ~iendo e to cierto la propuesta hecha equivale á que ¡;;e supriman algunas casas de educacíon, yesto en el actual estado de la República no df'be ni aun profiúnerse. Insistimos, pues, en las bases do nuestra transacion, paTa poder pp.dir que los Jesuitas mm devueltos á los paises de donde vinieron¡ porque harlan notable falta los establecitnientos que estan á cargo de estos padres y solo podremos prescindir de ellos habiendo quien los r ernplazca n la enseñanza. Jamas h mos creido q lle la edllcacion se haya encaniJando entre nosotros en un éstado bnllante, ni creemos que ahora, uceda esto. Lo que sí sostenemos es que va mejorando y que los pr ceptore<: jesui tas ~()ntrjbuyen notablemente á esta mejora. Vengan otros individuo co.n la apti­tud y cualidades necesarias para sustituirlos: encar· guense de los colejios que están á cargo de los padres con las mismas condiciones con que sto s los sirven, v nosotros no ha!laremos dificultad alguna para con­' venir en que es indiferente que sean unos ú otros los y ue proporcionan á la RepúbJica una parte del bien de que hoi el isfruta. Si F ederico II, Henrique IV, y La MO\1nais cre­yeron que los jesuitas eran los mejores prot"sores: si la U DI versidad de Paris los aborrecía, porque sus colejios eran llwjores qne ella, y si no habia quien los reemplazara en los colcjios de Francia, siendo este un pais que sino va ála vanguardia de la civi­lizacion del mundo, por lo ménos anda mui cen'a ¿ qué estraño es que no:"otros creamos que en la Nueva Granada en que hai tan poc.os hombres que puedan desempenar debidamente las funciones de prece ptores, los Jesuitas son necesarios para prestar este importante s rvicio? Y creemos que predso es que se rtesconozca absofutamente la historia de todos los paisps del mundo; y se cierren los ojos pora no ver lo q1lC cnseiIa lu csperienc;ia; para drcir lo contrario. Hespecto delP,lraguui nos contentarelllO.3 'on Han ar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. la atencion sobre lo que en el ;artículo Lasjinanzas y los Jesuita!J publicado en el número 16 de El Nacional se dijo sobre esta materia si hubiere alg unas objeciones que hacer á lo que así se dice, tendremos el gusto de contestar á el las. Sabemos que D' Alembert fué enemigo de los Jesuitas: que él mismo se gloriaba de ser uno de los que mas contribuyera á la estincion de su órden; y por lo mismo que sabiamos esto lo citamos en la cuestion del Paraguai; porque á nadie se oculta que cuando el enemigo encarnizado hace elojios, no queda duda alguna sobre lo merecido de ellos. Satisfacemos pues, gustosos lqs deseos del Sr. Vanegas insertando lo que el citado D' Alembert dijo, en su opúsculo sobre la destruccion de los J esuitas. "Los J esuitas adquirieron en el P aragttai una autoridad monárquica f undada solamente, segun se dice, en la persuacion y en la dul­zura de su gobierno; sobe'ranos en aquel va~to país se asegura que hÍcieron felices á los pueblos que les obe­decían y que al fin lo sometieron sin emplear la violencia el cuidado con que evitaron la entrada de los estranjeros ha impedido que se conozcan los detalles de su singular administrado,,; pero lo poco que se ha podido descubrir hace su elojío." Sin embargo de que mucho mas podria decirse sobre las materias que ántes hemos tratado, lo espu esto nos parece suficiente para contestar el artículo á que este se refiere; pero si su autor ó cualquier otro tu viere algunas nuevas observaciones que hacer tendremos el gusto de responder á ella~. B. y B. . ... UNA REGLA DE BUEN VIVIR. Los hombres preocupados contra una parte de sus semejantes, los fanáticos políticos que á manera de los locos no abandonan su tema, siguen siempre adelante en la carrera de la persecucion que una vez emprendieron, y no quedan satisfechos hasta no pre­senciar con ojos inhumanos el esterminio de aquellos individuos á quienes profesan sempiternamente ódio y mala voluntad, y su aborrecimiento lo llevan aun mas allá de la tumba. Nada hai que estrañar en este mundo: el mismo hombre es el enemigo mortal del hombre. Los que hablan y escriben contra los virtuosos hijos de San Ignacio, porque tienen llena la cabeza con los cuentos que han leido en algunas novelas, no al egan otra razon para proclamar su, esterminio que el haber sido malos y perversos algunos Jesuitas en los tiempos pasados, segun dicen sus enemigos, y que es necesario acabar con todos los presentes sin piedad ni misericordia. ¡Qué lójica tan disparatada! i qué raciocinio tan torcido! Si tales caprichos de­bieran~ llevarse á ejecucion, tambien seria indispensable sacar por consecuencia que es convincente destruir todo el jénero humano, porque ha habido, hai y habrá hombres malos y perve rsos~ y no debe entónces tener lugar aquella disttncion de que habla la pa­rábola de la zizaña, sino que han de pagar ig ual­mente justos por pecadores. Al escritor del Sig lo, por ejemplo, nadie podrá hacerlo variar de opinion en su tema de maldecir á los virtuo!'lOS padres j esuitas, ni despreocupado de sus antipatías, ni convenc.erJo de la sinrazon con que procede, porque tendrá la testa dura; pero tampoco conseguirá infundir á otros las mismas ideas de per­secucion que lo dominan eontra los que llama sectarios de Loyola. Un consejo sí le damos al Sr. del Siglo de oro, como regla de buen vivir; y es: que deje á cada uno seguir libremente sus opiniones buellas ó malas, y que desista de la pretension de que Jos demas adopten su modo de pensar en todo y para todo: que no llame hombres, sin f é en el alma, ni caridad en el corazon á los que conservando su independencia natural de los antojos ajenos, juzgan de las cosas y de los hechos con imparcialidad y tolerancia, y no se ahstan entre los perseguidores de unos padres, que á nadie hacen mal, porque sus sentimientos son mas caritativos y humanos; y que si ha guardado otras razones que las espuestas y mil veces repetidas para justificar su opinlon, nos las descubra incontinenti, si no se ha cansado de escribir sobre la materja que ya creemos agotada,pues suponen.os acá entre nos, que los adversarios de la compañía habrán buscado y rebuscado, leido y releido cuantos libros viejos han considerado conduce ntes á su obj eto. El escritor á quien nos referimos, parece que al principio se cubrió con un lijero velo de hIpocresía aparentando toleran cia,y de golpe echó por la calle de en medio, como una furia, y manifestó que no tiene mucha caridad en el COr:lzon respecto de aquellos que no se adhieren ciegamente á su modo de pensar, aunque sea el descubridor de los secretos y de !as curiosidades de Cobden. L os padres Jesuitas en lu­gar de hacerle daño, estamos seguros que se ocuparán en rogar á Dios por él; pues tenemos la íntima con­viccion de que son humildes, deslnteresados, virtuosos caritativos y pacientes, pésele á quien le pesare; en la intelijencia de que no somos fanáticos ni resadores, sino al contrario, muí tolerantes con todas las opinio­nes, prácticas, creencias, comunidades y congregacio­nes relij iosas. - Un liberal sin pretensiones. Di~grafía de M. de Gháteaubriand. Nació en Saint-Malo en 1769 , el mismo año en que nacieron Napoleon y Walter-S ectt, si se ha de créer -á la mayor parte de los biógrafos, y en 1768 EL NACIONAL. segun la version del autor de los contemporáneos ilustres; Cháteaubriand dejó la Bretaña en 1789 para ir á Paris con su despacho de subteniente del rejimiento de Navarra. Su primer ensayo fué un idilio bastante débil; las musas no parecian sonreide; el gran j enio que debia ilustrar las letras modernas partió para los EE. UU, con el fin de tratar de descubrir un nuevo paso á bs Indias, por el Nordeste de América. Despues de haberse inclinado delantp. del grande W ashington, el poeta comenzó sus peregrinac iones por las flo restas americanas-Allí fué que supo la fu ga de Luis XVI y la emigracion ; dejó el Ni ágara para volver al campo del ejército de Condé; herido el joven emigrauo, se fué á Londres y vivió alli en la miseria cerca de siete años, h aciendo traduc­cion~ s y dando lecciones de fran ces. En aquella época fué que escribió su Ensayo sobre las revolucio­nes, libro curioso por la amargura y escepticismo que se nota en él Poco tiempo despues, Chateaubriand convertido por la muerte de Sil madre, y su hermana, escrit,ió, como espiacIOll de aquel EnsayoelJenio del Cristianis­mo. Tales fu eron los primeros años de este o-ran jenio. Sabida es la oposicion qu e, cuandoo er. ~. 800 volvió á Francia, hizo al glorio'io déspota que golle rnaba ent6nces. Conocidos son los nuevos viaj es que emprendió, sus correrías por Italia, Grecia, y J erusalen. Se sabe tambi en el papel que hizo como hombre poli­tico durante la restauracion. Hácia el año de 1825, Chateaubriand abandonó la defensa de lo pasado para adoptar la causa del porve nir; vino á ser uno de los mas firm es apoyos de las libert:ld es polít icas Se convirtió á la libertad ca · mo se habia co nv ertido á la relijion alg unos años ántes. D 'spues de la revolucion ele julio, como no creia en las promesas hechas á la libertad por el programa de l'Hotel-de-Vilie, el sublime cortesano de la des­gracia vi vió retirado; apénas veía alg unos amigo~i pero no cesó de trabajar ni un instante. Este jénio ad­mira ble y fecundo tenia necesiJad de pensar siempre. A1'I ALOJJ:A DE LOS ACONTECIMIENTOS Y CIRCUNSTANCIAS QUE HAN PRECEDIDO Y SEGUIDO Á LA CAlDA DE C Á RLOS X, y DE LUIS FELIPE 1.0 1.0 El Duque de Berry, hijo de Carlos X. 2.° Se casa con una princesa estranj era (Siciliana). 3.° De este matrimonio nace un heredero de la corona, el duque de Burdeos. k4.0 Su padre, el duque de Berry, muere asesinado . 5.° El 13 de febrero de 1820. 6.° En el año que precede á la caida de Carlos X, (1829) el pan sube al alto precio de 1 franco y 5 céntimos. 7. o El frio rigoroso que se esperimenta en el invier­no de 1839 á 1830, conjela el Sena en Paris. 8.° La marcha retrógrada del Gobierno á despecho de grandes esperanzas, estimula á los verda­deros realistas á dirijirle consejos sobre la crísis que se prepara. 9.0 Estos consejos son despreciados por el poder. 10. "Si manejos c'ulpables suscitan á mi Gobierno obstáculos que no puedo, ni quiero preveer, yo encontraré la fuerza para supera'rlos." (Est1'acto del discurso de la corona en 1830) . 11. Estas palabras acerbas dan lugar á la protesta de 221 diputados. 12. Toma de Arjel y del Df'y. 13. Ordenanzas del 25 de jUlio que anulan la li. bertad de la prensa. 14. El lúnes por la tarde, estas ordenanzas dan lugar á reuniones en donde se leen y se co­mentan en alta voz los diarios. E tas reuniones son una especie de preludio para la revolucion que debia estallar al dia siguiente . 15. Se hace la revolucion contra estas ordenanzas, y el poder cae en manos de los insurjentes. 16. El combate dura tres dias, el 27, 28 Y 29 de julio de 1830. 17. Comenzando el mártes y acabando el jué ves. 18. El pueblo obtiene la victoria sobre las armas reales. 19. La gendarmería es la primera que se presenta al combate, y sucumbe. 20. Ella es licenciada. 21. La inviolabilidad . proclamada en la carta de 1814, viene á ser una burla. 22. Carlos X. es destronado á la edad de 74 años. 23. En julio,mes de la muerte del duque de Odeans. 24. Abdica en favor de su nieto, el duque de Burdeos, de edad de 10 años. 25. El duque de Burdeos es presentado como Rei. 26. y es rechazado, dándose por respuesta que es demasiado tarde. 27. Un Gobierno provisorio se establece despues de la revoluciono 28. La familia real se vé obligada á dejar el suelo de Francia. 29. De que ella se separa á cortas jornadas: acom­pañada de muchos miles de guardias reales, de un gran número de amigos )' fieles servi­dores, así como tambien de tres comisionados del Gobierno provisorio, quienes, la mayor parte d{'rramaron lágrimas al separarse. Ella se embarca en Cherbonrg el 16 de agosto de 1830. 30. Ella adopta á Inglaterra por pais de destierro. 31. Carlos X. al poner allí el pié, derrama lágrimas al verse en aquella tierra. 32. La temperatura, en el momento de la revo­lucion, era mui alta. (36 grados centígrados). 33. Algunos dias despues se rompe una tempestad espantosa acompañada de relámpagos y truenos. 34. Son acusados los ministros de Carlos X. 35. El jefe de la familia muere en tierra estranjera. 1.0 El Duque de OrIea ns, hijo de Luis Felipe . 2 .° Se casa con una princesa estranjera (Meck­lamburguesa) . 3.0 De este matr imonio nace un here
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Nacional - N. 17

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Nacional - N. 13

El Nacional - N. 13

Por: | Fecha: 15/08/1848

'.l5ogota ~omíngo ~5 be ago~tn be -1848. s U. CRICI01V lJor un año 16 reales, por t?'imest?'e :) 'reales. Cada 1i ¡¡.}l. 7/~f:dio reld. ~ -":- - -- -:.. - :::... -=--- ES ER O Pm·Ls. 13 de Junio de 1 i8.-&; ilnposible preveer 1; 8 vicisitud ..' que pued n , obrev 1 ir al E, tado en que se eucu n tra ' la Europa. Aquí todo. 'e ostiene n un t(.l ual órd n precario aunque am nazad c n 'tantcmente, n fuerzo de la civilizacio 1 del pai. i por la ccision de la frU 'lrdla nacional' puer.; el Gobi rI o qUA xi L carece d~ 1ll1idad i dv vigor; i m, s uien e, tá ace~)t, d m una nece- . .. idar! del momvnto qU0 apoya:tn por la opi!1ion, no diré de 1 _ acion. p ro ni de 1 . di v r. os p~lrti 1 ~ que hai n e!la, i qUe- ciertamente son I:IU h ". 11 ¡mi. mo se h ,tila la t. a rnbl a Ile cional di 'cuti nd la. cu ~tion de un voto de confianz' á la comí ion del Pod r Ejecutivo i parece quv 1 s deb' te:' seran acalorad " En tale c'.')s todo Pari,' ~e pone en m' vimiento, i la a ambl a e:·ta rod a a. dv un e.ié 'cito d muchos miles de hombr .' p r el temor de un 'ltentauo como el de 15 de mayo. Para los estranjeros ({ue s n imples espectadore, todo esto tiene un a 1 ecto ovestra rdinaria animacion que no carece de interes dra­mático' pero h jente d 1 paí' "'e dese pera de una situacion t:-),n yi lentL; i 1 peor cs que no se sabe cuanto durará. Antes de diez dja no e habrá comenzad la di cusion del proyecto de con~tjtucion. Aun no se sabe si el Poder Ejecuti Vi re idirá en un pre idente, ó en varios directOI:es: l( .'i que ,tán al e trem de la ec ( ltacion no quieren Sino 1 si 'tema de un gobierno compu 'to de tninistros que r .ciban las órdene" de una a amblea popular permanente. Dicen que un] re idente e una cosa á la americana . . No hai hasta ahora un hombre de pre tijio en quien puedan tijar::;e lo.' oj ::) para la presidencia; pero al fin se decidirán par algun . Los acontecimientos de Italia con respecto al Austria llevan 1 carúct r de una guerra mui cruda. E l Austria (;t.íYlumera tropas, i ya tiene cien mil hombres en sus pose­: i Hes italiana, que quiere cons rvar , i no ha perdidu tud~\ ía mas que en parte. L que en Roma sucedió con los Jesuita ' se reduce á 1) sigui nte. LOi exaltados los califi~a.ron de reacciona­ríe . , si n cuidarse en dar pruebas; una P" rte de la poblacion i d la O'uardia nacional, se n1 straba amenazadora, i aun .' pretendia atacarl s en su casa:. El P. Jeneral se pre­:-; ntó al Pap un día haciéndole pr ~sente la falta de segu­ridad en que se hallaban, i su res( lucion de salir de Roma con ~u ~ reliji so para quitar pretesto. El Papa le con­t. ·tú con la lágrima en 1 .' ojOg, que nq lo abandonasen, i continuaron así, ha ta poco' días d'J 'pues en que el mismo Papa lo mandó salir de Roma, para evitar una colísion :5angrienta; pues lps Fran ,tiberino i de 1 s Montes .estaban resu ltos á defender lru casa de I s Je:uita, 'i las atacaba la guardia nacional, i parte de esta tamhien les era favo­rable, · Salieron los J e~u itas de Roma quedando algunos de ayos i preceptores de los jÓ\'ene de varias familias, tanto sacerdotes como coadjutores De Inglaterra se ha l1mnado á los Je uitas IllC.! e iUinent ~, en ciencia, i tanto en eoto como en otras c -a , la Inglnt rra i los E tados Uni­dos ernpiezan á recojer el frtlt de la guerra de Europa; pues para allá se dirije emigracion inJustri~; capitalista i cientdica. ¡ Cuar.to ganarían las Repúblicas de América, si tuvieran reputacion de estabilidad! Singular es el con­traste que se ve hoi: donde la libertad es real i verdadera, tos. Je:au'tas viven tranquilos, respetados i apreciados, cerno en los Estados Unidos, en Inglaterra i en a .Bél'ica, ·i aquÍ 1[dme~tte -t . Jf}úmero -t 5. ' Este pe'riódico ale todo~ los d omil'l~O'()s; se 'l ende tm la tienda, del Sr. Fernartdo Coruk. quu'n -recibe susc ricwn s. 1:0 stante lo que hubo ánte5, no lo 30n méno~. Admira ver ya, como se confiesa jeneralmente que l s fil ' ~wfos que píen, an reje} .-rar el cristianismo á J su maú fa, quieren tambi n por ¡ eC'e:o;idad lújica, desvirtuar el catolici nlO en to las . us i I :t~ II ~i 11E' , P r Il gar ma pronto á aqu~I obj .... t. Así·,' que n Italia han dado el primer go pe á los J'. u i t¡l.~ : p{~ro v n icruiéndose otnls órclene , como e hizo en Su!za i BR vlerl1; ma' al mi r ti r po . e quitan la n á 'cara lo~ en "mio' . de lo, J suÜa .. abandonan todos los fr' ~ ul f> argUlnent~, ya ga tados, i ¿reyénd<:> 'e 1?~S tr.iu~­faute' d h) ql e e~tán, declaran un plan nntlCatollCo, antl- ; ti .. tianu· d~.- donde re.'ulta que mucho preocupados dejan de s rlo. i e 'ta mi 'ma cri. ii-\ violenta está di:minuyendo el lJ. Ímero de lo: en migo dios J , ulta,' i autl1entan~o el de .'us al1lio·o. En Roma, de 'pue d salido" lo. Jesult~s, s con 1'\' <1. la admini. tracion de us propiodades, i dec1ara el Par~t c¡n 11 ha 'uprirnido la Coml tl.ñín: que deb.e fig~rar en l Cráca ~ i t do. v n n Su Sé.lI tida 1 pena IndeCIble p r] ,~ pad cimiento. dv :ita órd''>!1 j de las de.Iua . que han sufrido. Una ('arta d:\ Roma, de un p rsol1aJe dIplo­mático, fecha 26 de 1l1~y t , despues de comunicar e.~ta noticia, añade: Puedo a .. ..,rrurar que hace tielnpo que el Papa no obra con libertad i se hacen lnuchas ?OS~S sin s~ consentimiento: la Gaceta ha dejado de ser ofiCIal, 1 de aqul las c ntradicciones que han notado lo diarios e tranjeros. La guardia cívica no e~tá unida i no será estraño q~e llegue un día de conflicto entre los cuerpos de la guardIa cívica i n hai fuerza de confianza para ponerlo en paz, porque toda fué á la fron tera, i la ha pasado contra las órdenes superiores. Otra cosa llama la atencion. Thiers ya es partidario de la libertad de enseñanza i de las in tituciones relijiosas como elmuento vital para salvar]a oci dad de los vio­lento' ataques del comuni mo i de la disociacion. La alocucion que en este sentido dirijió á los ha.bitantes de Ruan i del IIaYTe, i que ha publicado la "Presse" .en la selnana anterior, le valió los votos que lo han traldo á la a, amhlea. La revolucion de febrero, ha hecho una rev luci 11 ll1ural en Thier, porque \" / amenazada. la. iiociedad en sus bases fundamen tales. EL NACIONAL. ¿PORQUÉ ESTÁ POBRl~LANUEVAGRANADA~ (Concluswn de/, 71'll9TlRrO 1 ) ). Deciamos, pues, que teni endo muchos brazo ", que la mayor parte dIaño están ociosos por falta de capi tales i de ocupacion lucrativa, convendria sacar de ellos el provecho que fuese posible para la l'iquez.a del país; i .que sit-'ndo la construccion,' i sobre todo la mejora de los camlllOS, la obra c¡ue mas neceslta <.le esto::; brazos, la úl1o: verdadt.'ro Neolojismo que no ten drá rt.:sultado alguno pues no hará, por mas semigriego que sea, que cambiemos nuestro nombre por otro mas largo i feo. Tan cierto es que esta pedantezca novedad no puede tener équito alguno. que los mismos Redactores del Neo-G1'anadi'lto no p.mplean esa palabra sino en el título; pues en el cuerpo 1 p .riódico solo hablan de granadinos, ofreciendo que serán rum.aa4m·os ante todo. ramos que los Redactores de ese periódico abandonen Ismo repugnante, i que se resuelvan á presentarse omo granadinos viejos que como neo-granadinos ó Me publicó en 1840 i 1841 otro periódico AL. 3 titulado el Granadino; en 1830, si no recordamos mal, tambien se habia publicado otro con el mÍsmo título; pero esto no 'es razon para que la nueva publicacion de 1848 no adopte el mismo título, que es el verdadero nombre nacional. En cuanto á la parte material, ella revela conocimiento del oficio en los empresarios i obreros; la imprenta es·' mui buena, i la impresion muí bien ejecutada; pero es sensible que la pésima calidad del papel empleado, papel sin blancura, sin cuerpo, de color sucio, i quebradizo, apenas haga conocer la exelencia de los tipos i el mérito de los prensistas. En cuanto al fondo, á las ideas, á los sentimientos, mucho mas tenemos qué decir; pero la estrechez de nuestras columnas no nos permite por ahora ocuparnos en ello. En uno de los próximos números, COlIJO ya hemos dicho, trataremos del color político del Ne.o-Granadino que como el Siglo, no se declara ni Conse'rvador ni P70gresista sino Moderado. ... - CONGRESO AMERICANO. ( Continuacion). Quien se penetre de estos principios, que son los que han presidido á la formacion del Congreso Americano, no podrá. hallar en él riesgo ni amago ninguno á la independencia ó la soberanía de los Estados; i al contrario las hallará garantidas no solo por las espresas estipulaciones del tratado sino por la naturaleza misma de la institucion. En el tratado se ha esti­pulado, que en los negocios internos de cualquiera de las Repúblicas Confederadas no puedan intervenir ni los Gobiernos de las otras Repúblicas, ni el Congreso de los Plenipotenciarios; i aun cuando tal principio no se hubiera acordado, es claro,. que siendo cada uno de los Plenipotenciarios, que concurren al Congreso, el representante de su Gobierno no puede supo­nórsele nunca interesado en renunciar los derechos de su mism() Gobierno i los de su propia patria, en favor de un cuerpo que por sí no tiene fuerza, ni poder alguno. Así creemos que es .(undado el concepto de que la naturaleza misma de la rnst1- tucion garantiria la imlependencia i la soberanía de cada una. de las Repúblicas Confederadas, aun cuando no hubiese una. estipulacion tan terminante CODl{) la que se ha acordad.o .. ARTÍCULO NOVENO. . Otros efectos de la Confederaciall .. Concesiones mercantiles.-Las Repúblicas Sur-americanas pueden, sin necesidad ele confederarse, celebrar entre ~í, como varias de f'llas han celebrado ya, tratados de comercIO sobre bases de recíproca conveniencia; pero no por esto d~.ia de ofrecer la Confederacion ventajas positivas en este partIcular. Por una parte habiendo contraido las Rt'públicas por la C~n­federacion deberes recíprocos, pueuen en su co.mpenSaclon otorgarse ('. once~iones especiales, sin la oLJligacion de hacerlas est nsivas á otras naciones con las cuales hayan celebrado tratados sobre la base de la nacioll favorecida. Por otra . parte habrá mas unifonnidad en los pl'incjpi~s, i garantía mayor - . en la duracion de los tratados, estando mtert"sados muchos Estados, que cuando solo lo estpn tI,os, cuyas diferencias pue­uen fácilmente anular ó por lo menos suspender su:; pactos. Los tratados de comercio celebrados con el Congreso de los Plenipotenciarios tienden á favorecer, hasta dondp. las c~rc';1ns­taneias lo permitt!n el comercio recíproco de las Repubhcas Confed ranas, i no dudamos que tan lllego como sean ratificados uarin á la industria i al t.-áfico un impulso poderoso. CU17mnicaciones.-Las diversas relaciones entre lo.S Estados, i sobre todo las mercantiles, exijf-'l) que la corespondencia se trasmita de unos á otros con spguridad ¡prontitud, i con la mayor franquicia posi ole. Este es uno oe los puntos en que e's mas necesaria la uniformidad Pon lo que estipulen todos los interesados. i en que el concierto debe ser jenpral para que el objeto propuesto se Ilen~ en toda su estension. P~r esto ~s ~no de los que han ocupado la atencion de lo~ PI mpotenclarlOs, quienes han acordado una convencion de correos. que pro,.. porcionará inmediatas i notables ventajas á todos los E taJos Confederados, desde que se ponga en ejecucion, si, como debe esperarse, es ratificada.- Código de derecho {le jentes.-Se cree por algunos que el pretender los Estados de la América Espoñola. dar un Có­digo de derecho. de jentes, es arrogarse una posicion i un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. it'llportancia que no tienen; que es entrar en una ~mpresa ilusoria por su. propia naturaleza, pues las dernas naClOnes no respetarán lo que ellos acuerden. N os .parece que e.::ste modo Je juzgar la caestion es mUl erróneo, 1 depend~ de q~e no se considera esta bajo su verdad,ero p~nto de v15ta. Tlen:-n las naciones derechos perfectos que nmguna. otra pu~de. ~IS­putarle.:: s i para ejercer estos derechos pueden fijar los prmClplOs que nlas les convengan. En cuanto á obligac5<:>nes i derechos imparfectos hai principi(!)s universalmente admItIdos como con­formes al derecho natural, i es claro que los Estados Confe­derados adoptarán estos principios. La cll stion debe reducirse pues unica-mente á aquellos punto.s, sobre l~s ~~ales las nacione civilizadas no han reconocIdo es presa o tacIta mente unos mism03 'principios ó en que practican princjpio~ contrarios; pero e -ta misma desconformidad demue tra la necesidad de que ('ada nacion ha(Ta conocer los que observar, sobre tal s puntos. Así al dar las °Repúblicas Oonfederadas un código ~e del'e<:ho de jentes, no hai motivo para temer que de él dllnane lÍl-onveniente de ninO'una cla..,e; p ro í ofrecerá la ventaja de que se conozca qn~ e tas Repúblicas n¡~conocen i p:actica~ principios fijos, en sus relaciones con las demas l1CiClO.nes; 1 como esos principios serán indud~blenl(:>nte los l~as conf?rm~s ti la sana política i á la moral Ulllv"r a~, no dej~rán de ll1~Ulr en pro del buen Dom re que la ~mél'1c3: ~spallola debe JUs­tificar. El Cono-reso de los PlenIpotencIarJOs en su reunlOn, que ha terminaJo. solo ha querido tocar parcialmente esta grande obra i como muestr~ de lo. que puede ~acerse ha acor­daJo Una convencion en que se fijan la funcJOnes, ~as prero­gativas i los deberes de los Cónsules, que se admItan ~n las :aepúblicas Oonfederadas, i en el tratado de comerc.lO ~a fijado algunos princi pios de los que en este ramo practIcaran dichas Repúblicas. Intereses de la Europa respecto de la C.onfed.erac~on His­pa'tw- americana,.-A nuestro modo de ver, eXisten uos mte~e~es opuestos en las relaciones de los europeos con la Amsflca Española. Si los E tados de esta parte d~.l mundo, en que aquello tienen establecido su comercio, permanecen débiles eil su fuerza nacional, oscuros en su condi ion política~ todfl cuestion sobre ajentes ó interes~s .comerciales será deci~ida. (l fav'or , resultados mas jenerales i nlas positi\·os. Asi creemo , que la Confederacion Hispano-americana no será contrariaua por la politica j por los. gabinetes :uropeo~. per~ ~í lo ~pra, pu: aloo -unos de los neOo 'OClant s estranJ ')"os menos provldos o meno:s ilustrados. Darémo,s aquí punto á' nuestra tarea: ojalá que ella produz_ca los eféctos que nvs Pi'opusimos al emp ei)(jerla, sobre los que llamamos nuevamente la atenciou públicao CONTRADICCIONgS DE LA l\1E~NAIS. En pI Ensayo sobre la ind~forencia en 'n~ateTia de Rel~~i.o:n, en las Rl'.flecciones sob're el estado de la 19lcsza, en la RebJUJn considerada en sus relaciones con f! órden civil, en su opúsculo sobre la Fi, i en otras . varias de su;:; ouras, La l\1ennals ha confesado, sostenido i defendido con calo.r i )ocuencia la ne­cesidad de la rev lacion, su verdad, sus fundamentos; todos )0' dogmas i mislerios del Catolici:;mo; la necesida? de la. fé: la un ¡dad ele la I.rlesia, fu~ra de la cual no hal salvaclOn; la perpetuidad, i p~r consiguientE> la inmutabilidad d~, la misma Igle. ia. Pocos at;ltores han hablado con tanta ent'rjla en favor de la verdad. i contra el error, como La M<:>nnais baLló cuando vivia él miSl1-lO en la vida de la fé, i en el seno de la Iglesia. Pepo convjrtióse en una iutelijencia devaida; escandalizó al nlundo con süs errores, i para que nadie le tuviera por cr yenie, a 10 ménos n parte, dió nn Dlanifiesto e!l sn ap-os~asía, ernpeñánda e éll manifesta'!J" las razone qtU lo kalnan delerm~nad~ 3 á salir ae la Iglesia . católica , en sus Discusiones c?"íticas i pen­samientos diversos sobre la Relijion i la filosofía. El que habia dicho: ,,~ cierto que la R lijion me propone creer dogmas incomprensibl , mi:sterios impenetrables, que confunden i humillan mi razon; p ro esto 1 ismo en vez de conmoveflne me afinna ma en mi er e ncia. ToJo es lni terio en el hombre, aun el hombre mi ... mo. ¿ Qu: creería yo, si no creyese mas que lo que mi razon conci ue." ••.• "Aquí e!l la tierra no percibil'ei jamás claram nte las v rdades su~hme~ que revelo; no podriai ~ :sO 'tener u l rillo i plel1dor; he aqul porque las pre ento cuLiertas con un velo, que solo la muerte rasgará. Creed sin trat r ue corn pI' nd 'r: d blacl vuestra razon altanera bajo el humiluc) ugo Je Ja fé: con 1 sacrificio de la voluntad i del corazon xijo tambien el del entendilniento. Tal es el lenguaje de Ja relijion; i la razun misma dt:>~ubl'e fá~i]ment~ los lnotivos ti 1 sacrifi(;io que s le pide: (Sur la Fm).-E e mismo La l\rlennai n SU Discusionp.s m·itir.as a 'ienta: que nada podria probarse á la razon sin hacerlo ju z de ella misma. i sin negar de de n tónces lo In ¡h'rno q u ;e intenta probar; - s decir, el carácH l' distintivo, e en ·ial de la doctrina qu no se supon l'evelada, 'ino a cau~a de la il'l'lpot ncia en que la razon se encuentra de elevarse ha 'la ella nli~ma (pájina 60): que Cri:sto no ha dogmatizado; qu no fundó i fijó para siempr(>. la socie ad que vino a estaLJlecel', fobl'e un uerpo d doetrIna (pájina] 9): que Dios no se cuida de las opinionf's, de 108 pen~alujentos, de las, creencias (pájilla 4]2): que los hombres de diversa~ creencias recibirrin de Jt-' us f'1 agua que salta de la vida et rna (pájina 357): que la fé e adhiere a l? qu~ e desenvuelve, modificándose segun (1 proO'I'f" ~o de las ldt-~as ] de los conocimiento: que ella ,s <..1<.] tíenl po, i se cambia con los tiempos (pájina 408). Ba ta: La 1\1 nHais
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Nacional - N. 13

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Nacional - N. 8

El Nacional - N. 8

Por: | Fecha: 09/07/1848

')Sogata ~omil1go 9 be :l!uüll be .4848. SUSCRICION por un año 16 reales, por trimestre 5 reales. Cada nÚ11l. medio r ea l. ESTERIOR. '.:...-~;:::".:;=.:..'. .-=-=-~=--=-------- - .-===== ====== 'FRANCIA. Por el correo de los Estados Unidos, tenemos noticias hasta 5 de mayo. ~ En jeneral, las elecciones para la Asamblea constit~yente se habian hecho con calma i moderacion. Los repubbcanos moderados han triunfado del modo mas completo, sobre los exaltados que se denominan República To,ia, por oposicion á los otrús á quienes llaman República azul. En Ruan, sin embargo, en Elboe\lf, i en Limoges, la minoría, perdida toda esperanza, se dejó llevar á e&cesos de­plol'ables.-" La mayoría en Ruan " dice el corresponsal del Correo, " logró avenirse tan bien acerca de los 19 ~andi~at~s que debia elejir, que ellos solos fueron nombrados, I el Comi­sario del Gobierno, M. De champs, una especie de Ledru RolEn normando, llegó solamente el vijésimo en la série de lus votos, es decir, que fué el primero á quien se cerró la puerta de la Asamblea nacional. "-A consecuencia de esto la • minoría se sublevó, levantó barricadas, i combatió desde el *'27 hasta el 28 de abril. La guardia nacional i la fuerza al'mada, yencjeron por fin á los revoltosos que se vieron furzados á capi­tuLar. La Corte de apelaciones de Ruan ha comenzado una pesquisa judicial; mas de cicm personas estaban ya arrestadas En Elboeuf hubo tambien desórdenes i combates, pero el 2~ de abril por la mañana no quedaban barricadas. Allí se habia arrestado á unas cuarenta personas. Los desórdenes de Limoges, mucho mas graves, fue-fon proyoc.ados por la derrota elecci~naria de los c.iudadanos ':i­llegoureix i Dussoub Gaston apostoles de las Ideas comUlllS­taso La ajitacion comenzó el 27; los trastornadores atacaron á la guardia nacional; rompiéronse los rejistros electorales; i desO'raciadamente los trastornadores quedaron dueños del cam­} Jo.o. ~stablecieron. ,una especie de República CO? su ~obier~~ provISional, que dIO proclamas, levantó empréstItos, 1 repartIo las armas. Hasta las últimas fechas, Limoges estaba aún en poder de los comunistas. Parece que la República francesa estaba di puesta á tratar con severidad á la Repúblicade Limoges. Entre la lista jeneral de los Representantes en la Asam­blea nacional, se notan los siguientes~ Lamartine, electo en 10 departamentos i en París por 260,000 votos. Cormenin, electo en 4 departamentos; Armando Mal'rast, redactor del Nacional, electo en 4; todos Jos otros miembros del Gobierno provisio­nal Edf{ar Quinet, Odilon Barrot, De Tocqueville, Gusta­vo 'de Beaumont, Federico Bastiat, Beranger, Lamennais, el abate Lacordaire, Berryer, i otros muchos conociJos en la Nueva Granaua por sus discursos ó sus escritos. Son notables las esclusiones de Enicli de Gi rardin, redactor de La Prensa, i de M. Thiers, el ministro historiador. La A. amblea nacional se reunió tranquilamente el 4 de mayo. Aqup.l dia no hizo mas que rt'cibil' el humilde saludo del Gobierno provisional, i proclamar definitiva, i parece que unánimemente, la República.-El Gobierno pro\risional deja­ría E'l poder al elejirse el Presidente de la Asamblea. - .e •• EL NACIONAL AL SIGLO. L Continuacion]. Aó-radecidos pues, como 10 e-stamos, al Siglo por servir de espresi~n decente i decorosa á un p.artido violento con el cual no puede mancomu~arse por e ntero, Juzgamos de l1l~estro deber examinar las doctrmas que ha sentado en el ~rtlCulo de. ~u número 2 . e que va enca.bezado con esta cuestJOn: "t QUIen debe ser electo Presidente de la Nueva Granada ?" El florido escritor, dando suelta á su imajinacion. clasific.a á los granadinos en tres grandes partidos políticos-partido ni',elador--partido conservador-partido moderado. Segun El Siglo el partido nive-lador i el partidQ conser- ... lrtimt~tte .,¡. Jf}úmeto 8. Este periódico sale todo~ los do'mingos; se 'Vende en la tienda del Sr. Fanando Conde, quien recib suscriciones. a vador son dos partidos est'remos-el partido moderado guarda el justo 'medio. Segun El Siglo, el partido nivelador ama la igualdad ante todo, de preferencia á todo-el partido conservador ama el órden hasta la exajeracion, hasta el statu quo hasta la aristo­cracia,- i el partido moderado quiere todos lo~ prOO'"fesos racio­nales, quiere la prosperidad, la buena libertad la buena iO'ual~ dad, todo lo verdadero i todo 10 bueno, en un~ palabra. o Sostiene ademas El Siglo "que cada uno de estos tres partidos a~l?ira á cOl?seguir ell~ayor bi.en p~sible para su patria; que todos tIenen un mteres mUl claro 1 mm positivo en hacer de la N.ueva Granad3; U1~a l~ac.ion rica, flore<:iente i poderosa; que serIa absurdo atnbulf a nmguno malas lllte-llc.iones en los fines que tiene en mira. . En fin pa.ra compl~tar la pintura, para personificar esos partidos., El S 'lglo, nos dICe que los candidatos presidenciales ~ del p~rtl(lo Conservadol' .son de mIS labores, por .mas e~iguo que sea 1 no! porque mi derecho al fl'~to de uu trabaJ~ es igual, á tu derecho al fruto del tuyo. Tu eres sano yo SOl enfermo . tu vida de ¡techo, es mas completa que la ~ia; ¿ de esto s~ deduce que tengas el derecho de arrebatármela? nó! porque el dereclw que y.0 tengo á que respetes mi cuerpo enfermo eM 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I ig 'iJ4Z al derecho que tú tienes sobre tu cuerpo fuerte i sano! U nos son fuertes,otros son débiles; unos son intelijentes, otros son torpes; sí! pero ~l d e recho del débil a que se respete su d ebiHdad es igual al d erecho del fuerte á que se respete su inteTijencia i su fu erza ! Todos p ues SOJ]lO~ desiguales de hecho-perD todos los hombres somos iguales de derecho. . 1 el que habla de igualdo,d debe esplicarse: porque si lo 'lue apetece es la ig'ualdad de hecho, i es pobre :)ara igualar u fortuna con el rico se h ará ladron; · i si es tuerto, para i (T ualarse ~ o n u v ecino sacará á este un ojo; i si es torpe ó i~capaz, p ara ig ual a r·se con el q"ue le hace sombra apelará á la difamaci on, i á la mentira·, i á la calumnia, i á. todos los infames arbitrios de la envidia. Sí, por el contrario, lo que se quiere es la conservacion, la ig ualdad de los de1'ecJlOs; el 'pobre respetaiá el capital del rico como .1 l· ico r .. s pE"tará e l trabajo d el pobre , se conse'rv a'rán todas las d e ~i(Tu aldad es de h echo, no quedarán ni esclavos ni ladrones! i ~lé ignifica pues eso que llaman nivelar '? Nivelar es destruir de una vez i viol ntamente todas las .desigualdades naturales; nivelar es llegar á la igualdad de hecho por e l camino mas corto, por la línea r ecta, saltando por encima <.le todos los derechos humanos; nivela')' es iguala!' á los ricos con los pobres por el medio mas sencillo i breve que es el d espojo de los ricos; nivela')· es igualar á los perezosos con· los tra bajadores h aciendo vivir á aquellos con el fruto del trabajo de estos, .•.. digámoslo de una v e z, digámoslo claro: lS"IV ELAR ES ROBAR. tI qué cosa es conservar? Con~ e n-'ar es dejar á cada cual como está; conservar es ·d jar al rico ' lo que tiene; conserva?' es d ejar ll egar al pobre .3. lo que a spira con BU trabajo; conservar es gobernarse uno á sí mismo sin m eterse á querer tambien gobernar á los otros; COnSe?T ar es no destruir ni 10 propio ni lo ajeno; conservar .es no hurtar, no matar, no cometer adulterio; CON SERV AR ES RESPETAR; CON SERV.AR ES TRABAJAR. Nivelar es ouscar la igualdad de hecho violando la ig naldad .de d e recho: conservar es IJu ';car la ig ualdad de dere <.:no res­l> e tando las desigualdades n a tural es, las uesig ualJ ades de hecho E ntre el partido conservador i el partido n i velador no h ni pues transadon, ni cabe término me dio; es pre<.: iso s er una c o~a ú otra: porque no hai medio entre la propiedad i el d espojo, entre el trabajo i el robo, entre el derecho i la violencia. N o! nos hemos engañado! sí hai un térrnino medio; es l a a probacion t áci ta, el consentimiento implícito, la tolerancia hipócrita, la modeTacion que deja hacer i que se ld.va las manos: entre Cristo i los Judíos el término medio es Pilatos ! El partido moderado de la Nueva Granada seria pues el Pilatos del partido conservador? Si el partido nivelador llegase algun dia á sus fin es ponié'ndose á n ivela,;' 'Positiv a i efectiv amente á la Obando , á la Sarria, á la Carmona, á la Gonzales, á la Córdova, como en 1840; i qué haria el partido moderado? ¿Se pondria a ll ivelar tambien? no lo creemos.-¿Tomaria las armas para atajar el curso de la n ivelacion? el q1te escribió el articulo a que conte stalno:', sabemos que lo haria,i con to da su moderacion se dedararia conservador. ¿O hien ese partido se lava ría la::; manos, i se cruzaria de brazos, aguardando el resultarln? Como no sabemos quien es son los que forman el p a rtiuo moderado no podemos responder á tal pr gunta. Del partido moderado no sale otro nom bre que el del Dr. ·Florentino G onzalez; de el sabern os que ha echado su a natema á los asesinatos de CaJ"ác-as J e l :24 de E ner o ; es to no es lavarse las m anos, esto es algo mas, esto es conservar, res ­petar la justicia, la mora l pública. La repetimos :- e ntre el partido con~ervador i el partido n iv lader no hai término medio p osible: . 1 Dr. G onzalez i el a nónimo que escribió e l artÍl.: ulo á que re, poud€mo , son con· SPTvadoTes, aunque tratando de r efuj iarse en un te rcer partido que no puede existi!', parezcan av ergonzar~e <.le ll "yaJ' un tí tulo que debi era ser su gloria. . i Diremos de una vez n u ·stro pe nsami unto entero? 1<':1 Di'. Gonzalcz es con:::ervadol' por sus }JI'lllci piQ , por ·s us estudios, por su razon; pe ro se arrima al parti do ni velador por ,'os simpatía ¡sus antipatIas, pur· SU& amigos i sus ene­ ·migos, pequeñrs ó g randes, vivos 6 mu,; rtos. El alló . in o que scr ibio ·1 articul-o del2 .0 númelo de E L ~ ·'iglo eS c n~,en· -ador · po r · u · 'principios i ::;us afl c tOlS; por su r a zon i por su fa milia , p Or us estudio ' i sus hechos, por li J ' a mi6os i su ne nig0~· , p or todo en fin ~ JrH-'lltl por su jneon ecue ncia. 1 advertiremos á los que no lo hayan echado de ver 'que en El Siglo hai dos plumas i dos cabezas, ó las ha habido hasta el número 2.°: la una deja impreso el dogmatismo del orgullo, la otra las inconsecuencias de la imajinacion. 1 para no buscar ninguna cOhlparacion que las mortifique, añadiremos que la una remeda á GUlzot i la otra remeda á Lamartine . ¡ Buenas cualidaues para propagar los buenos principios!­Pero confesamos que nos g ustan mas la austera virtud de Washington i e l cándido bue n s-...ntido de Frank!in. A la pluma que r emeda á Guizot se deben la mayor parte de los otros artículos de El S iglo: por ej e mplo el artículo del número 3.0 titulado Programa del Partido modorado en que ya no Se clasifican los partidos en oive.1ador, con ervador, i moderado; sino en estacinnari@ i moderado - proJ-resista. Esta clasificacion está bi en · sostenida i el programa dd partido mo­derado. p rogTesista que allí se ofr~qe es un programa excelente. En otros números de El N acional hablaremos de esa c1asificacion, r especto de la cual algo t endremos quP. decir. . . Por ahora concluiremos desenvulvi ~ ndo llue tras ideas acerca de la ig u.aldad 'mural. Dotado de razon el hombre, es miéntras vive soberano esclu ivo de sí mismo. N iú.;un hombr.e pueú ser soberano ni señor de otro hombre; por '"' ue su t itulo de hombre es el mismo paTa todos. Todo los hombres por la fo rtuna ó la <.Lso ra"ia <.le nuestra organizacion ol'ijinaria somos desigu al .. s, in nlensamente de - iguales de hecho. P ero iendo c · da hombr el L c lu 3ivo soberano de sí mismo, toJos los humbre3 SOlnus de derecho iguales. L Js dones de Dios Bon uistintos para tod '; pero el d erecho que cada hombre tiene á los dones que de Dio., ha recibido, eSe-J de r echo s tambie n el mismo para todos los hombres sin esce pcion. Jl:fis brazos son mas dé biles que tus brazos; p a o los mios son tan m,:os como tuyos son lo. tuyus. ~i todos los hombres somos j e derecho ig uale ; los dere­chos <.le cada uno se limitan por los derechos de lo::s dernas . Si los derechos son iguale" i ~e limitan uno - por. otrDs, cua ndo la fuerza tuerce p-l de recho es nece 'ario para conservar e l d recho que la fu erza lo ender ce. D e a q uÍ el derecho de de fe nsa pel'sona1 que r eside en cada uno, i el derecho del castigo que reside en la sociedad ente ra. Al débil no le quita su d e recho la fuerza que lo "ence: lo. que quita el derec.lO es el crímen. Si yo ataco injustamente tu vida, no eres tú quien pie rdes el derechv a vivir, soi yo agre or, quien pienlo el mio Sobre estas grandes i s~ncilla s verua(les se funda toda moral, toda just;cia, toda sociedad, toua ve rdad era leí. E~ tas veruades son axiomas para todo hombre a quien la locura ó la esclavituu no ha Cegado: i sobre estos axiomas de igual lad la NIoral se funda tan sólidamente como la Aritmé­tica i la J eOlnetría sobre los axiomas de la- igualdad m~temátjca. N eg ar estos a..x iomas es p oner e l d .recho en la fu erza. i nAgar al dpbil oprimiJ o ha ta e l d precho de quejarse. ¿ Convendda que los hombres fu esen de hecho iguales como de d t>recho lo son? La cuestion parece inLitil; la naturaleza la ha decidido irrevocableme nte. Sin embargo ninguna iuvest,igacion qu e tenga por .resuitado darnos una id ea mas alta de la justicia j d la bondad di\rinas puede llamarse inútil. ¿ Por que ·nos hizo Dios d e sjgoale~ ? . Sin prett'lHler arrancar u se creto al · S e r S uprem.o, d ~r ~mo:s que todo ind uce á pe nsa r que al d ecidir, obre la condi.cion c;lel hombre sobre la ti e rr ~l. , e l Criador pre fi rió aquel e tado que fu se ma:s propio para e l t jerc icio a cti vo i pasivo de la virtud. La igualdad ~. b s oluta implicaria -un" 01u s exo una igual edad, ona misma fu e rza illt~ lectual i física en todos los seres hu.manos: pero abolidas toda¡; las di ft!re ncias que n o. JisJinguen, iguales todos como la arena de l mar, vi vienuo todos del misnlO modo, no quedar ia lugar alguno pa'ra la jus~iciC\, para ~l amor, ni para la caridad. . ' f Los Julces lazos de la familia, el ~mor i la mútlla ayuda d u los consortes, .la t ernura maternal, la ~" ~ net'aci~n úéiá los vi- jos padl'es. las ]ágr im a ~ que se d e rraman sobre "la cuna i obre la tumba del homure o ' . • •• Nada de es to s eria posible. La inm'''u 'a aetividad que proJuce lar gue el considerarnos mt>jorados de fortuna. Estos tal s fatalistas n0 son sino el eco de algunos estranjeros que tie n en la necedad de creer que no podrán esplotar estos paises con bastante ventaja sino a discrecion de los gobiernos que pued n apoyar las injustas reclamaciones de tales hom­bre~; pero esa opinion no es por cierto ni la de los gabinetes européos, ni la de los estranjeros ilustrados, ni ménos la de americanos sensatos que saben apreciar su pais en su verdadero valor. Ba .. ta tender la vista sobre e] globo, bksta consultar algunos datos e tadisticos, basta saber 10 que la América del Sur ha hecho i el puesto que ocupa, para no dudar que esta parte d 1 mundo está en perb cta capac.idad par" hacer respetar sus derechos, si empre que tenga VOLUNTAD para hacerlo. Contraicrámonos á la Repúblicas que han concurrido á ) celebrar el epacto de Confedcracion, clIyas CO tas sobre el Pacífico se es tienden sin interrupclOn, por mas de 1500 leguas, dp-sde el g lfo Dulce en la América Central hasta el estrecho de lUagallanes; que encierran en su te rritorio una poblacion de mas ~ de ocho millones de habitantes; i que mantiene un comercio de no poca importancia con la Europa. Ci .... rto e que no hal facilidad para que estas Repúblicas re unall con pt'Ontitud todos su' ej ' rcítos en un caso dado, pero tambien lo es que de Bolivia á Chile i al P e rú, d 1 PeTú i de la Nu va 'ranada al E .. cuador i viceversa pueden suminis. trarse oportunos auxilios de tr.opas; i aun a mucho mas pueden d ar lucrar rclales con la Amerlca del Sur; 1 ,0 tal caso los hechos j las circunstancia nos indican que la ' hostilidades contra esta.. Repúblicas;co))sistiJ·án f'n el bloqu o de sus pu ~ l tos, la ocupa\'ion ~e al~uDas. plaza:s ~ito~alf's, el apre.:am:en ·o de sos buqúes, 1 p.I lInpedllnen t ú o embara.z~ de!:lu c' .. H11erc io e:st rior. La COi1feLh-raciOn por su lado 'spedn'd patentes d ::! corso, organizará guett iJ,las para ho,·tigar. al .en e ­micro eh ]05 pu ntos qu~ ocu pe ..h ara. salir ~e. s.. .u ter¡'¡tono.a las subdit}$ de la NaClOl1 enemIQ·a, 1 prohlhll'a pI comer·lO 'on el enemiu-o i la admi:ion de toda merca11cÍa ol' ijina: ia de .... \1' territorio.o P<>-r mucho tiem{}o los motiv"os i los ~b.ieto, de hs guerras' cue poe~an hacerse á la Aro.éri.ca E~<;p~ñola. se~á!1 e nteramente mercá:tttités e~n~ c.u~l(js f..uet:en las causas 1 fines ostensibles que se proclamen. Calculemos cual de los beli­jerantes puede Sér mas vulnerado. Si e l enemigo apresa nuesuos buques, nuestros corsM'i9S apresarán los suyos, i los Estados confederados,. que (mientras necesiten el serlo) no fUlildarán su poder eh la marina, ni lá. mantendrán, sino en mui pequeña escala. no tendrán mucho que sufrir en esta parte, ó no tendrán tanto que sufrir como el enemigo. . . Las plazas litorales que pueda ocupar el enemig01 despues' de que sirvan de blahco á nuestras guerrillas i dé sep.tl.lcr~ a los estranjeros. habrán de devolvérs(-~nos para la celebraeio~ de la paz,. mucho mas necesaria á nuestros contrarios que á nosotros mI mos. . El bloqueo de los puertos de los Estados confederados pOi' necesidad será ilusorio, porque no hai Nacion que púeda sostener el bloqueo de todos estos puertos. Podrá seguir pue nuestro comercio con todas las demás naciones interesadas en hacerlo: solo los súbditos enemigos i sus mercanGÍas ril} serán a.dmitir teatro la ciu.Jad ue Carácas, con el atentado " inaudito que allí se ha cometido contra tos R R. del pue­" blo, bastante es por sí soLo á producir alarmas, inquietudes "j d esastrosa, con ecuf>ncias en toda:) las naciones de Sud­e, América .•... " 19úal sp.ntim.i n to ltlanifestarán, no lo dudo, todas las H.ppublica ' ampricanas, t,)d os los pUt'blos que tienen la fortuna de s r admini trados por in ·tituciones liberales·: Yo he trdbajado con p .... l'st:'verancia pOr radiear estas institucion~~ en mi patria, teniendo par¡l. e l~o que Juchar, no poco, con pre­ten ion es an ti-ame ricanas. ~1ateria es esta sobre qu discurriré en un manifiesto, que pronto 01 et re al juicio de la opi­ni n pública. 1VIi le "oluéion és morir o -teniendo las instih.i­ciones democrática", defendiendo los antos pricipios que hu.u jllstificqdo nu ·-.:tra ind pende)lCla. eame permitido añadir, qu.e tengo de mí mismo la confia.nza necesaria para asegurar q~·e nunCel, jamá - seré infiel á los páncipios republicanos. ApI'ovecho gustoso (: ·ta oportuniJad para dirijir un saludo á mis oprimido cúmpatriotas. La lucha de la razon contra Ja barbarie, de la vil tud ¡. ' ~;ul)j i cana contr·a un crimen es. pan toso, pue~l e del ¡rst='. no ha principiado tod~vía en VeJl~- ;.zue~~. El gl'ap áSésino de l! ,i patria no está trariquilo, u· p'ue3e ... ~ - . . .. ... . \ .. . ".. . ~ .. '. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. estarlo sentado en una silla empapada en la sangre ,de Jos Repre;entantes del pu.eblo, qu~ é,l hizo degollar. La vIda ,de un tirano cs un contmuo SUplIClO: en cada, hombre, de bIen cuenta con un enemigo, i cuando ~nas consol~dado qUIera ver su poder, tanto mas cercana esta su e;,trepItosa ~aíd~. La reaccion contra el crímen del 24 de e 1'1 e ro , es, ~nevltabl~. Rindo un homenaje de sincera gratitud á la Dlvlna Provl­dencia, porque me conserva la vida i una robusta salud, para tomar en esta reaccion la parte que me toca, por lo que debo á Venezuela, Despues del 24 de enero, yo he acepta~o sérios i solemnes deberes, i estoi resuelto á llenarlos. Sm recompensas á que aspirar, porque ~o? grandes la~ qu~ he l'ecibido de mi patria, una sola amblclOn me doml~a, 1 ~s, combatir crudamente por su redencion. Venezuela sera tamblen fortificada por el fallo reprobatorio, que, ~obl'e el crÍmen del 24 de enero pronunciarán las naCIones Ilustradas del orbe. La moral i la c, ivilizacion no admiten como basa de un go bl' erno. el aS(l'sinato de los Representantes del pueblo, ante quienes juró el primer majistrado fidelidad al pacto fundamental. El mundo culto condenara al J eneral José Tadeo Monagas COlno un famoso asesino.-Santamarta 13 de junio de 1848. José A. Paez. CONDICION DE LA MUJER EN LA INDIA. (Conclusion). . . Además de estas ocupaciones jenerales, la tnuJer tiene que cuidar de las demas cosas de casa. Luego 9ue amane~e, vá á buscar agua, no á la fuente, porque no la hal en este, paIs, sino al estanque que alimenta la lluvia. Esta agua la tIene~ por mui limpia, aunque las vacas i las ovejas entren ,dentro a beber, que los Indios bañen en ella sus cuerpos cubIertos de nlugre i aceite, que las Jabanderas laben sus lejias, &c. De vuelta á casa, barre la habitacion, friega delicadamente con las manos el suelo i las paredes con estiercol de vaca remojado en agua, i prepara la primer comida, la cual consiste mas bien en beber que en comer: es agua de arroz cocida desd~ la víspera i sazonada con un poco de sal. La segunda 1 tercera comida son algo mas sustanciosas; pero ordinariamente la cocina indiana no es mui apetitosa. El arte cocinal sometido á la leí inexorable del uso, que es el que lo arregla todo en este pais i que se opone á toda perfeccion, ha pasado de madre á hija i pasará de siglo en siglo sin la luenor alteracion. La lnujer se guardará bien de variar, aumentar ó disminuir los ingredientes que componen la salza con que condimenta dia­l'iamenta el arroz. Es un compuesto de mostaza, azufre del pais, anis, otras cinco ó seis drogas mas, cuyos nombres ignoro en francés; una especie de confitura hecha con tamarindos la dá un color negro i un gusto áccido; el cilantro, cierto gustillo de chinche que agrada mucho á los Indios; el pimiento i la ])imienta, un gusto ardiente i picante. La mujer muele todo esto con dos piedras, i lo convierte en una pasta blanda, que amasa con los dedos: luego la deslíe en cierta cantidad de agua que pone al fuego con algunas legumbres, i as)' es como se sazona el arroz. Los utensilios de cocina son pocos i mui sencillos, El . eucharon para revolver el arroz, es la mitad de un coco sin pulir con un mango de palo; eL colador para escurrirlo, un manojo de paja; las trébedes tres piedras ó ladrillos; el fogon ) la nlesa · de cocina el suelo; los platos; hojas de árbol que . se cortan cada dia i que se cosen unas con otras cun pajas; el cántaro, la olla, la sarten, la cazuela i otras cosas semejantes, son unas vasijas de barro negro sin vidr·iar. A esto se reducen todos los chismes de cocina: pero el instrumento jeneral i que suple por todos los que pueden faltar son las manos. Ellas sirven de cuchara, tenedor i cuchillo; con ellas la Dlujer hace las partes á los convidados, destroza lo que hai que cortar, limpia por dentro i por fuera los utensilios, recoje la basura, atiza i despabila la luz: en una palabra, considera los dedos como un instrumento á propósito para todo, aunque 1\0 lo sea ,absolutamente. Pa~'a labarl(}s, los mete en el jarro con que se bebe i los enjuga en la t~la que le sirve de vestido. El lnarido es el que va al mercado, por no confiar el dinero á su mujer. Las lobores del campo se reparten entre los dos. El uno labra la tierra i siembra, i la otra trasplanta el arroz, lo corta cuando se haIJa Inaduro i despues de estar batido ayuda á a balearlo, . Para daros estos pormenores, que creo leereis con aIgun i nterest he presenciado el gobierno interior de una habitacion ',indiana, dominio especial de la mujer. A esta 10 que le falta obre todo es la educacion. Como es e!la quien primero ha d,e labrar el entendimiento de su hija, . i ensenarla. desde la n cuna los principios de la relijion i de la moral, es evidente que si esta hija nada ha aprendido de su madre acer~a de e~~os puntos, tampoco podrá enseñar cosa alguna á sus hIJOS, deJa~­doles solo por herencia la ignorancia, la falta de todo ~enh­miento noble i elevado, de toda idea de órden, de .probld~d, de rectitud que se propagan i perpetuan de una JeneraclO~ á otra. Los protestantes conocieron como 11osotros el ~al, han querido remediarlo estableciendo escuelas para nmas 1 casas de educacion; pero sobre que las t'sc\~elas son pocas, tienen que pagar las discípulas que asisten a ella,s. Esto no deja de estrañarse en el pais, en términos que dIcen clara­mente que si la doctrina de estos señores, fues~ alguna co· sa buena, tocaría á los que la aprenden I no a los que 1a enseñan, satisfacer el precio de esta misma e,?señanza; que los mercaderes con el fin ~e atraerse parroqUIanos. vendan algunas veces los jéneros mas baratos es cosa natural; pero que pasarian por estravagantes si, no contentos de dar su" mercaderías de b~lde,quisiesen además gratificar á los qu~ entran en sus tiendas, Asi es, pero no faltaria quien al reuse de esta simpleza se aprovecharia de ella, j esto, mis.mo es 10 q.ue sucede con respecto á los protestantes: ha) IndIOS q~e e~vIan sus hijos á sus escuelas para que los mantengan 1 Ylstan, @in que hasta ahora se haya obtenido otro resultad,o. Los protestantes con llarnarse reformadores, vodran destrUlr, pero no tienen gracia para edificar. La relijion católica solamentE' es la que puede levantar lo que se halla caido i conservar lo que está en pie. Con el tie~po i la paciencia, no dudamos que lograremos dar á los jóvenes la educacion que les ~orres­ponde. Este bien ya lo hemos ensayado en la costa, 1 desde allí veremos introducirlo en el interior del pais. Otra desgracia para la mujer es ~ue no ~ue~e pasar á segundas nupcias, aun cuando quede VIuda al dla slgulente.cM haberse casado. Cada vez que se hace presente á los IndIOS la injusticia de semejante costumbre i el peligro al cual espo: nen tantas jóvenes, todos convienen que en efecto n.o esta fundada en razon i que seria preciso abolirla, pero nmguno se atreve á infrinjir la fatal lei. Dicen: yo haré 10 que h~al1 los demás. Si pudiésemos presentar dos ó tres ejemplares de viudas vueltas casar, principalmente en las castas eleyadas, seria un golpe mortal para esta maldita preocupacion, que viene de los paganos, En otro tiempo aun era peor, pu s la mujer se . echaba en la hoguera sobre el cuerpo de su ma­rido. Ignoro si esto 10 hacia de m.ui buena gana, pero ello es que estos sacrificios voluntarios eran bastante frecuentes sobre todo cuando se trataba de algun difunto de categor~a. Merced á la dominacion inglesa que ha prevalido en la, IndIa, esta barbarie ya no existe, i no creo que ninguna VIUda lo sienta. Puedo decir en alabanza de las Indias, que sab n lamentarse mui bien cuando mueren sus maridos, prueba cierta que son suceptibles de instrnccion, puesto que retienen ta.n per­fectamente las lecciones que han recibido sobre este p~rtIcular. Dan unos gritos tan descompasados acompañados de jestos tan estremados, que mas bien parecen fúrias que esposas q~e lloran la pérdida de un marido. Raí · algunas que en medIO de su arrebato, hasta llegan á pegar al muerto, porque suponen que ha querido disolver su union partiendo para el otro mundo . Al ver esto, cualquiera creeria que en la India los hombres no pueden morir sin permiso de sus Dlujeres., Todo l~ qu es violento no puede durar. Estas demostraCiones. sen~lmen­tales tan ruidosas i exajeradas, no siendo necesanas SIn,O en presencia del difunto, cesan desde el momento ~n que s~ cIerra la sepultura, El tiempo borra · los pesares, 1 se olVida tan fácilmente la muerte, que esta es sin duda la razon por~ue no se lleva luto en este pais. Luego que lnuere el mando la mujer se quita la lnarca nupcial ó tali, po~ no serIa J.>er­mitido el llevarla durante su viudéz; si no tIene suceslOn, vuelve á la casa paterna, i no percibe e,osa a~guna de los bienes del difunto; si tiene hijos, quedan herederos,I ~l1a heredt'r~ á su turno en caso que mueran ántes. El marIdo no esta sujeto á las mismas leyes que su mujer, pues puede volverse á casar todas las vec~s que en viude. Hé aquí cuanto tenia que deciros acerca de la co~dici
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Nacional - N. 8

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Nacional - N. 5

El Nacional - N. 5

Por: | Fecha: 18/06/1848

s ~o!lata ~olnín!la ~ 8 be 9Iunio be ~ 848. SUSCRICION por u,n año 16 reales, por trimeslTe 5 reales. Cada nÚ'Il. 1llt:dio reaL EUROPA. Cada correo que llega de Europa nos trae noticias de tanta magnitud que esceolen á lo que la misma im~jinacion ha podido in ventZ1r despues de los grandes acontecimicntofl ocurridos en Francia. Esa revolucion que parecia obra del calor del momento, improvisada por el populacho par:siense i que por lo mismo no tenia por base calcu lado ni con vinncion alg lln~. esa revolucion ha teniJo tal desarrollo, ha impreso un movimiento tal á toda la soci edad europea. que ha sat:udido por sus fun damentos las instituciones del antiguo mundo i ha producido un incendio jcneral cuyas consecnencins no alcanza á proveer ti esp iritu hum'lno . . [)~ Paris ha salido la chispa que ha puesto en confla­gncion toJa la Eurora~ y los stl ces')s ocnrrilJos en aquel con­tmente:: dcsd . el 24 de F ebrero hasta fin de Marzo Je este año, equivaldrá á la historia de un siglo entero; ellos anuncian un verJadero cataclismo poI ítico que ha proLlucido el espíritu demo· cC.\tico á cuyo impulso los tronos bambolean, efectuándose una rej en ~ racion complda que el ejemplo de América ha llevado á la Europa. La política mas pre visi vá, la esperiencia mas juicio::ia é ilustrada jamas pudieron calcular lo que e~t.i sUt'ediendo en el m unjo el año de 1848, ai'io sol emne, singular. único en la hi ·toria, que anuncia cambiar escencialmente la faz del jénero hu mano. Lo:s monarcas absolutos han teni (lo que ceder unos iÍ grado . otros por fuerza al empuje ce IriS ideas liberal es. Toda la Alema nia, tOLla la Itaba en SIlS diferentes asociaciont:s políticas fftan hoi en combustion. El emperador de Austria ha ~ido Htacado por sus .. uh·litos en su mIsma capital centro del absolu- / tismo; huye perseguido su ministro Meternich alma i vida de f.I.~I1 ... 1 gobierno despó tico;~l Imperio es desmembrado, ~e pl'lrándose la Lomb:ll' lía de,'pu es J er h eróico trillnfo popular que ha obtenido l\'li1an en londe ha corrido la sangre á torrent >si i la ind ren­dcucia italiana se proclama des-le el Po, hasta el Archipealago pro t l..~ji é n d ola eJ H. •. ¡ de CCl"! eña, i sU::.- h ijos, el Duque de Toscana i . el Papa q lIe en vi nn SIl re~pe cti vo continjente de fuerza á com­b, lLÍr .:ontra lo.:> all3tri acos. El pl1 !~ blo obliga al R ei de Prusia á hace r g ran j s concesionf's despuE's de hnbersp. batido heroica­In llh~ en las call t>s de Bl'r1iu contra las armas renles, anancando a! U,ei la promesa dE. que toda la confederacion jenn:'lnica cam­biará ::;u ca r:lcter poi íti~o, e;st~ b] I"ciéndose un gobierno fed eral. En V enec ia se proclama la R cpt'lblica. S il'i/ia se separa de Nilpoles. j el R ei despavorido concede cu a nto SI! le pide. El Papa dá una constitncion á sus súbditos, qn ~~ mina Sil poJel' temporal. Estalbn revolucioaes en Suecia, en Mo.J e na~ en :\1 ad rid: en esta í¡\tima mdró poli triullf. el Gobierno de lus amotinados bur­lándose Narvaez del sistema frances de las barricadas. La In­glaterra mi::;ma con tojo el aplomo de su gobierno tiene g tanJcs ajitaciones que le obligan á ocurrir al Parlamento por facultad es ~traorjorará los mercados para nuestros productos. Aunque" no obtuvié'rarnos otro resultado qne una entrada mas" fácil i cómoda .I~.ara nuestro tHbaco en Fráñcia deberíamos -bendecir- la revoluCiono 8.a eonsecuencia. Parece mui probable que reunidos los pequeños miembros de la Alemania formen un solo cuerpo (le nacion, i que igual sucpso se reaTice en Italia, con lo que aparecerá-H dós naciones de primer órden, que podrán 'confribri~ poderosamente á contener los, excesos de la Francia, de la InO'laterra i de los EsíaGos Unidos que boi disponen á su sabor ;:, , " , . de las, ñ,a:Ciónes _ -déblles. , - , 'Alg'~l\OS ' pi!3~san" que los Gobiernos republi~atlOs serán 'mui j~stb,s i ',ménos ~esdeñosos para con nosotros, que 108 monál'q~'icos; pero nosotros ,no esperamos tal resultado, i aun nos incüQ'all,l,os ~ ' pensar , lo ·'contrario. La esp'eriencia nos ha mostral~p' :qu'e , lo~ partidos que mas, blasonan de liberales en su pai,s; son :-los mas, insolentes é injustos pára con 1.os débile~. Pa~mersth:,m nos, ha ' tratado ~iemr-re con mas desprecío que Aberdt>.en. SO!! lo'~ demócratas de lo~ Estados Unidós los que han, ptoj:ectado llevado al ' cabo la usurpacion del territorio ,mejican,o. EL JURADO DEL' 13 DE JUNIO. No sin sorpres'a hémos sabido que el j~rado reunido el 13 del corrit'ute al'sol vió á- los editores del ,articulo del '4 Ecua­toriano" reproduciJo en '~La América" i "El Avi:so" en que se sindica al actual Pr 'sidente de l~ República, de (,OJnpliciJa~ en los plan '8 liberticidas de~ jt~ neral Juan José F10re3. La misma sorpr 'sa que nos ha causado este fallo, nos ha obligado á indagar cuales fueron los motivos que obraron .. en el áuimp de los juece' á pr-onunciarlo, puesto que sab"mos. que no se produjo prueba alguna qu~ justificara las asercion s calum­niosas del articulo acusado; j que atendida la firmeza de carácter ue los ciudadanos que formaban el tribun-al, no puede suponerse que la ab.solucion la hay~n 'pronunc,iado intjmidado~ .por los gritos i desóruenes que desgraciadamente tu\'ieron lugar, en aquel acto solemne i que deploramos 'no se hubieran reprimido enel'jica i legalmente. Nuestras indagac,ioncs ' nos han h('cho conocer que el jUl'ado no examino en su ,fondo la cuestion i que juzgando que el ministerio pCtblico no era el llamado por la leí para acusar los delitos 'de' injurias i calumnias irrogadas al Presi<.lente de la República, i .que no permitiéndole por otra parte la Jei hacer ,u o de , otra declaracion 'que la de ~'a'bsuelto," se vió en la necesiuad de adoptalla. Esta esplicacit::n del proceJimiento del jurado salva el honor del funcion~rio acusado i el de los mi 'mos jueces a quienes en cualqUIera otro caso la opinion pública, con sobrado fundamento, podria hacer fuertes caraos; pero nosotl'OS partiendo del princípio de que el motivo ánt~s enunciado fuera el que indujo á los jueces á ' pronunciar su fallo, vamos á 'hacer algunas reflf:>xiones para manifestar ,que no es de la competf'ncia del jurado de califi­cac: ion calificar la personería d.el acusador sino únicamente el impreso acusado. ' Sabido es que la mlSlOn de los jurados es hacer una declaracion sobre los hechos que se les someten, segun la 'cual hace el juez la aplicacion de la lei; de consiguiel~te los jurados no están llamados á deciuir cuestiones legalp~ o dp. dprecho i desde el momento ~n que se mezclan en '~!las ~al~!1 d~ la órbita de' sus funciones i de:snaturalizan la mIsma InstltuclOn. ¿Cuál es la mision del jurado de ~alificacion? Claramente la e presó la fórmula del .iuramento prescrita en el artículo 44 de la lei 3. a p. 3. a t. 2,0 <.le la Recopilacioll Granadina, segun la cual los jueces deben jurar "haborse bipn i fielmente en el carlro que s~ les confiere,' calificando' cón imparcialidad i justieia, seO'~n su leal saber i entender el I:rv'lPRESO DE~ UNCIA DO quOe se les pr...!senta, arreglándose á las notas de calificacion espresadas en la lei.') N o cabe por tanto la menor .duda de que al jurado de calificacion no corresponde conocer so?re la lejitimidad de Ll personería del acu~aJol'. Esfa cuestlOo queda resuelta luego que el primer jurado ha decl~rado con luO'ar la formacion ue causa, pues este con arreglo al Juramento ({ube ha de prestar (artículo 33), decid~ en vista d:l im.~,c50 i "denuncia" que se le p7·ese.nta. Notese blCn q~e al prtrner Jura~o se le exije i no al segundo c¡ue decida en v]~ta de. la nenul1c}a., i de consiO'uiente él ' es el ' que debe exammar SI ella esta o no arreO'lad~ i si el que la hace tiene ó no personería pára elló. Este p;nto queda definitivamente resuelto luego que se ha Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. decidido que hai lugar á la formacion de causa i por lo mismo no es de la competencia del jurado ue calificacion, .que no es' tribunal de apelacion de los fallos del primero. Tal es la opinion que hemos formado, despues de haber estltdiauo d1.~ teniuamf'nte las disposiciones de la materia. Esta opinion, si son ciertas las nó~icias . que hemos adquirido, no fué la. de la mayoría del ju~ado de cali ticacion d(~l 1:3 eJor~! s á las : penas establecidas por la lei. R spetamos la con \,it'cion bajo la cual obró la mayoría del jurado. pero no sien (lo la nuestra i . deseosos de promover la discus · on sobre la unturaleza i funciones de los jurauo,:;, hemos apuntado la..:i reflexiones que preceuen. .11 •• CONGRESO AMERICANO. (Contill,uacion del articulo segundo). E~ta Coúfederacioll es j~sta, inoce nte, humanitaria: nada creemu.s q u ~ pueJa objetarde á sus fines. ¿ Pero h"i me.Jios para hacer que este proyecto pa!'ie la e3fera de una bella teoi'Ía ? .¿ p.lra que 10;:1 pa.ct03 acoruauod no sean nugatorios Ó frustrci­neos? P~nsalllos que sí, i procuraremos demo.strarlo en los artÍculo::J siguientes:- . Aunque en el pre:~ e nte artículo solo hemos ha.blado de 10;:, CüSOB en 'luc las Rep-.lblicas ~onfeder¡}.das deben hacer causa. COlIlun para reparar una ofe:lsa ó rechazar un taque esteriu r, como que es el prin\; i pal objeto de la liga, puede · haber en esta otros fille~, que, aunque SE:: reput en secundarios, son acaso de efectos no meno3 po 'iti vos i trascendentalt's: la paci fica.cion legal entre las mismas Repúblicas; la njaeion de pril:).cipios de derecho público en sus relacione:, recíproca's i con las d emá ~ naciones; la proteccion especial á su comercio, j la fa c iliuad en sus comunicaciones, son puntos que hi.ln merecido unc.L especial atencioll de los Gobiernos ·i de sus Pl e nipotenciari03, i ~obl'e los cuales se han celebrado las conV enientes estipula­cione.: ó, que si no satisfacen todas las exijencias ~e rviran al men o~ ue bas,.>s para lenlntüL" el grunJ.e edificio de ·la un,ion Hi.:Jpa ,w-amcrir.an,a. Hemos inuicado la pacificacion legal como UtlO de los . fines de la Confederacion, i para e\Titar de_sue ahora cualquiera m .da ·interpretacion que pudi~ra darse á esta frase, debp.lnos prevenir que ella solo se refiere á las relacion es internaciona­les, pue' en las cuestiones i asuntos propios á cada R ~. l.'ú~lica se ha e.:ltableciuo de una manera absoluta el princi pio de no iniefvt:!ncion,. A RTÍCULO TERCERO. Existencia del casus jaderia. En una Confedcracion, liga ó asociacion de nadones, así eomo en una asociacion de inrlividuos, una vez comprometidos todos á proceder de un modo determinado llegado un easo previsto y definid'), es la mayoría de los asociados la flllP pU f'r!e i debe .decidir si un CilSO propuesto es Ó no el caso prevj~to: e::;te es el pri nCI pio de j llsti c la, de razon i de con veniencia, i eS eJ quP. se ha adoptado para la Confed~racion ame ricana. P ero como los gobiernos no pueden reunirse para deliberar i re ~olver, es preciso -que lo hagat. por medio de sus Plenipotenciarios; estos pues, reunidos en Congreso, sop. los que han de decidir sobre la existencia del casus frerieris, siempre que uno de los Estados eonfederados reclame los ausilios de los otros, conforme á los tratados. Si el Congr\..:so de los Pleni potenciarios d eclara la existencia del casus jader-is todos los gobiernos do los Estados eonfeJera' los obrarán inmediatamente, segun lo estipulado; i en aaso de una opuesta declaratoria, el Estado que se ha consideraJo ofenJ.itlo qUl:!dará en libertad de hacer ó no la gUE'rrn.. por:su propia cuenta; pero si la hace, los demas Estados permanecerán Ileutrales. Adoptauos tan ju~tos i razonables principios desaparecen aún los mas remotos temores que pu.lieran coacebirse sobre el peligro ·'de que los Estados confederados, pu,lieran verse comprometiJos en gu~rras temerarias, Ó en la defensa de justas cuestiones, pl'Oll10- vi_q.as PI)! el poco tacto ó mal dirij iJa suceptibilidad de algunos in-esp2rtos gobernante3. Antes bien, el temor de ver rechazada su pr~t~nsion en el Co"ngreso de la Confederacion, y de quedar ' ·3 reduci.do á sus propios reCll-:-SOS i condenado por la opi nion jeneral debe obligar á todo gobierno á ser mucho mas circunspecto desde que hace parte de la Confederacion, j á tranzar amigablemente sus cuestiones, no ocurrien 10 01 Congr so, sino cuando sean mui claros los hechos qu,~ uemuestr,·!n la existencia del del casus fadelig. Como la mira d ~ los· gobiernos que han promovido la Con­Jederacion no ha si lo la de <..'scitnr, sino In de alejar la guerra, los Plenipotenciarios nI) hnn omitido medíos para líegar á se re ~mltaJo, Ct)tllO la civilizacion elel siglo 10 demanda. A í, aún euando Sf'a rlJconocida la iilj'lT'tisia dt'l agmyio, no bastará esto para entrar en h0 ... tiljdade-s, sino qlle previo mente han de dirijir to ·los los gobiernos de la Cunf.~rI ('rn· ,ion sus reclamaeiones á ·la N ucion ofen ... ora, pidiendo la el biela reparacion, i solo en el caso de qlle esta· sea nI gadu ó e luuitln se ocurrirú á los m edios h0st~l f ' s. No s probable ' que este prll.Jente mouo de procet}er no kngn por l'psu[ta lo el avenimiento, q i,e seria mui difícil COtl~ eg· ll ir no preSel1 tc.1ndose como i nter-( ~ do s· no una R epú bliea, i ncuso ell latn l'lIt:lbk's eircnl1 t~n('i~IS. PLlede as"gurar e qne la in '-t.! ~ : on di' M éj ¡cn no hu bria t'~njdo lugar si }Jllb~ese habido una COllled '· racioll como . la q:H' acaba de acordarse, de la que hubj~se h ('cho parte aqtlt'!la Repúb lit"a. Se cft'erá ta l vez que para llevar á cff-'cto las estipulaciones de qUl' no::; ()C llpClmo.~ hai nécesida .1 de ytle el Cong-reso de·los Pl"nipott nciuios ~e halle con tant ~mente reunido; i hai quien l~OII ~ id ere illconvenien te esta reuniolT permanente. La decisrbn de ¡·ste pllnto se ha dejado al Cono"'l'Sü qlle ha ele r unirse por prlm('ra vez para hac.er el canje ' I,~ las mtific:aeiones de los tr11 tados acordados. Nosotros creemos que Clla le¡ l1it·ra que sen la sol !lcion r¡ 11C' á (·8t ·1 cuc:,stion se dé es aceptn blf', o: a ...,e esti ¡.mle la ¡wrinant:· tlte exi tenC'ia del COllar 'so, ora su reunion arl Itoe P ll cunlql1!t r ('a~o de solicitud dI:! ill-lxilios, pu es ni hai mot?vo para q 111.: cada R ep ·1 blic:a no plleJe mantener un l\1inistro en la ea pitn I que se eLja para }¡l r -'union del Oon~'r so, ni hai incon\'cniente para que ·cn cada Cél'O mandt~n L1S Repúblicas Sus Plelljput.-rlC'iarios SUpUt' to que nil O"l1na guerra se hace $in murho:s pr ' l:rninares qne dun tic~mpo para C¡lle pueda lLvarse á ef¡;do u0a rennion qUf', como la Je que se trata, puede hal..'erse en un mes dc:s( JUL'S de recibido e l aviso. En su oportunida.d seriÍ 'liscuti.Jo ~te punto con la dctenclon dI birla. PC'!'O puede suponerse que se lwga sobre alguna de l a~ Re­públif: C:1s Confederadas, una invnsion tan l'C'pentina que no \lé tiempo para reunir e l Congreso. ó para que e:ste pueda comnnicar us acuerdos; i q UPo por . consiguiente de hecho queden sin efecto los ~omprom isos de los conft·derados. S i se ati nde á lo que ha sur.edido i á lo que debe suceder para que tl~ ngil lugar cu ~¡J­q'lier: l inva.sion,. en el csbdo á que han llegado las r 1aciones i nternac.lol1:1lt's i las ~om u n icacioDes entre los pl1e blos, se reconocerá qne no es po-'ib le que ocu ITa un ('.uso como el propu sto; pero no ob.'::t:tl1t0 esto, qu ~ ri enuo los PI nipf)tenciarios no dar lu gar á objecivll ningu Il ;·~ cOlltra la Conf¡~ dern(;ioll, han previsto este easo i han estipulado que en s '~ll1ejallte llI:jt·ncia lo ·· gobiernos pueJan ocurrir en allxilio de h Rt~pública invaJida, i us r los llemas medios de hostili-Jad cOlltra los illvusores sin neccsidaJ de d cla­ratoria d e l Congreso dl~ los Plenipote nciarios. Sinemborgo au n en este caso el Cougreso podrá i deb ~ rá reunir."e para I'esoh'er si en la guerra f'mr'~ z · \da de ben ó no C,)I)1prom p. terse to· jos los Estados de 1.1 ConfeJf ' ru¡; iol1. y para acordar, en Ci1S0 afi rmat ivo, los modios de hostiliJad que deban emp! ar~e. Nos pan.'cP que too io ha silo bIen previsto, tanto p¡!r ,l d ·cla rar la exi tencia ue los casos en que las R lJ públie(li COll[t;uera ,lils eslán ol.Jligaclas a hacer Cal1sa <':'OrIlun, corno para evitar el que ASOS casos se d.e­eidLln por las armas, i no por la negociacioll i el al vúuimiento. ELECTORES DE BOGOTA. Despues de tanta tibieza por parte de los Conservadores al fin van <.lt'~pertando; en la úhilllU sernt1 na, ha halJido bastallte actividaJ. En los días 4,5,6 i 7 hubo jil!1tas plll.Jlica' que se tllvieroLi en el salun de L.l Uni .... ersidad. i algunas fu r >n num~. rosas. El Jia 7 por la noche se apl tlbó la li:.;ta de eiectores de la' cateJral por una junta de mas de 200 sllfragantes, la vota­cion fué ull,lllime. La mayOl" p:\rle J e los CO;lCUr,.en~e .. eran sujE'tos de respetabilidad é inflU encia. Ya en los otros distritos se habian aprobado las listas. N'osotros que u efend iendo los ·nterE>ses de la gran mayoría nacional, que denominamos partido ConseITaJI)f, hemos ceu­~ urado su apatía i su desunion, d bpn10s <.1:1r hoi á los ilustrados con.::lervadores de Bo~otá un· tt.stimo.nio d~ aprobacioll i de aprecio por su l)¡itriótlca. con~uct:1 en la d~.:o1iglúcion de elec- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tares. Todos los grupos Cuervistas, Gorist~s, Ospinistas" Barri­guistas, se reunieron para votar por los Imsmos, e~ectores,. que representau un solo principio. Este era el umco Inedia de , asegurar el triunfo en la eleccion. .. . Si cada uno de los cuatro grupos forma una lIsta dIstinta d electores i qué sucederá? Que por reducido qne sea el partiJ.o progresista su lista triunfará de todas cuatro; los elec .. tores de BOCTotá serán touos partidarios de Lopez; la gran lnasa de e1e~tores de esta ciudad decidirá de la mayoría de los electores de la provincia, i entónces todos los Senadores i Representantes quP. van á elejirse en este año serán progre­sistas; i cinco ó seis votos en el Congreso quitados del partido Conservador i puestos en el otro es mas que probable que den la mayoría al Jeneral Lopez ¡ i entónces de qu~ s \.~rvil'án veinle ,ó treinta votos mas en cada uno de los canJiJatos conserva-dores? de afrenta para el partido que teniendo una gran mayo· ría se deja vencer por una necia division. i, Qué seria entónces de los Congresos durante los cuatro años del período electoral que va á empezar en agosto? Que sienuo progresistas la 1'na­yorí. i de los electores de esta provincia, pr()gres i::.tas serán todos los Senadores i Rppresentantes que en ella, se elijan durante los cuatro años. Es decir que los once voto,s que la provincia de Bos. . Franc.o Ivlorales MonteneO'ro Andres Sandino. ~ Cayo Arjolla. lHariano Grillo. Felnando Suarez. SOACHA. Sefiore,s. Dr. Ellrique Umaña l\Ianrique. Dr. Policarpo Uricochea. Mariano Quijano. N ¡colas Borda. SUBA. Señores. Felis Castro. Domingo Muelle. US.-\QUEN. Señoree. Yiétor Salazar . Ralnon Valen zuela. USME. Señores. Domingo Suescun. Domingo Escoval·. ¡U nion Co nservadores !!! ¡U nion I Este e~ el único medio seguro de triunfar. El N ~cional reputa, i todos vosotros conservadores, debeis reputar como un trásfuga, como un. enemigo encubierto, como un verdadero traidor á los principios i á los interese del partido, á cualesquiera que intente sembrar la desunion i compromet~r el triunfo eleccionario variando las listas aprobadas. , No es posible que hombre de buen sentido intente semejante cos~ sin una mira siniestra contra el partido Conservador. Imprenta de J. A. Cualla Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Nacional - N. 5

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones

¿Deseas limpiar los términos de la búsqueda avanzada?

Vas a limpiar los términos que has aplicado hasta el momento para poder rehacer tu búsqueda.

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones