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·IL CIJ\ RJlDI INi e
PBBIODif}O POLI'I.'ICO 1 LI'I.'BBilRIO
TRIM. l. 0 ] BOGOTA, VIERNES 16 DE JULio· DE 1841. [ NUM. 12.
POESI .4.
ESTAR CONTIGOr
r.
Oh ! de orguiJo ya estoi cansado,.
Ya estoi cansado de razon;
· .. Déjame que hable á tu lado
En el habla del corazon !
No te hablaré de grandes cosas; .
Quiero solo verte i callar,
No rontar las horas odiosas, ,
1 reír: oyéndote· hablar !
rr •.
Qu1ero estar una.. ve~ contige,Contigo
eual Dios. te formó;
Tratarte ooal.á. un viejo amigo
Q.ue en u.e t infanc.ia nos amó:
Volver. á mi "~>ida pasada,
Olvidar todo cuanto sé,
Extat-iarme en una nada,
! .llorar. sin saber porq!lé ! .
nr.
Ah ! para amar Dios hizo al ht»tnbre . '
¡ Quién un hado no dá feliz, .
Por esos instantes sin nombre
De la vida del infeliz-,
Cuando, con la larga di agracia
De amar doblado u poder,
Toda ü- alma ardiendo vacia
En el aJma.,de una mujer t
rv;
¡ O paáre Adan t ¡qué error ian triste
Cometió en tí la hllmanidad,
Cuando.á. J dicha preferiste
De la ciencia la "Vanidad !
¿Qué es· eso· que dicha se U ama? •.••
Sino no conocer temor,
l, con la Eva que 1 é ama,
Vivir de ignorancia i de amor!
v.
Mas así con fod'o nos pasa:
Con la patria i la juventud,
Con nuestro hogar. i antigua casa,
Con la inocencia i ]a virtud !
Mi ~ ntras tenemos despreciamOS',
Sentimos de pues de perder;
1 entónces aquel bien lloramos
Que se fué para no volver !
-o---
LO QUE VIMOS 1 LO QUE VEMOS.
Vimos, en octubre de 1840' al saberse en Bogotá la infaus.
te. noticia de la Polonia, al segundo Presidente de la N u e va
' rapada, Dr. José Ignacio de Márquez, salir de la capita
i correr para el Sur de la República, no buscando el
peligl'O, volviéndole la espalda. Su accion no tiene escusa;
para llamar la division bastaba una simple carta, seJladn,
firmada i rubricada por él.
Hoi,.en julio de 1841, al saberse en Bogotá la noticia
del descalabro de González, vemos al tercer Presidente de
la Nueva Granada, jeneral Pedro Alcántara Herran, salir
, de la capital i volar para el Norte de la Rpública-pero no
á esquivar el peligro, sino ántes á buscarlo •••• Jeneral
' Herran, no soi yo quien alaba vuestra accion; es vuestra
noble nccion la que os está alabando á vos! '
Para quedar bien ante todb el mundo, para q~itar á todos
e] derecho de dirijiros aun la mas lijera reconvencion, os
hubiera sido suficiente tomar las mas eficaces disposiciones
•••• no era necesario que en persona marchaseis
vos mismo. No os habeis contentado con lo bueno, habeis
buscado lo mejor; eRe es el primer elemento que forma los
grandes caracteres, i el primer distintivo q~e revela á loa
grande& hombres ~
Desde allá me llamais, os sigo contento. Os he dado
1~ verdad i me daiS" vuestra amistad en pago. V oi á
buscaros satisfecho de Yo i de mí. Ni os he injuriado,
ni os he adulado; no he tratado- de conseguir sino de me recer
vuestra amistad, i la he conseguido. Ah, señor ! no temai~
seguir siendo Jeneroso, .que ya no dejaré de ser franco !
¡ O jeneral Herran t Ca tigad á la faccion como sabeis
vencerla, i vuestra obra quedará consumada !~ O amigo
mio! Sed ju to, como sois jcnero o, activo, i valiente, i
vuestro carácter quedará completo !' .. . . . ...
r.
¡ Quién no te llorará, flor del desierto!
¡.Olor fugaz que al mundo no llegó !
¡Alma de amor que á nadie odiar supiste!
¡ Brisa del mar ! cmanacion de Dios !
11.
Solo una vez, en instantáneo abrazo,
Latir se ntí tu jóven corazon;
Mas tal latido reveló tu alma:
1 fuí tu amigo desde entónces yo ..
III .
Tan dulce fué, tan triste fué tu muerte
Como el postrer reverberar del Sol,
Cuando, en el mar, la frente raudo alumbra
Del marinero que le dice adios!
IV.
Si en otra forma existes todavía,
1 en esa forma al mundo vienes hoi;
Y o te he visto en la lágrima preciosa
Qu e tu hermana, al nombrarte, derramó! ---o-- -
GRADOS MILITARES.
E . imposible qu e el Granadino dnje d censumr arp ti
un abu¡o que se está cometiendo hace algun t iemp o, e1
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
_, 1 EL GRANADINO.
lv"~ uombr a mientos de los altos grados militares, de teniP- nte
\ ~\ro nel incl usive para arriba.-Para estos nombramie ntos
la C on stit uc ion exije -el acuerdo i con ~ entimtento del
Benado de la R epública. I el al>u.so qüe se está come.
t ie ndo es el de anticipar el nombramiento mismo, i no
prese ntarlo al acuerdo i consentimiento· del S naco hasta
mucho tiempo des pues de haberlo hecho, i hasta mucho
ti mpo d e pues de que la persona nombrada ha sido reco.
n oc ida en su grado por el ejército i aun por algunos fun.
cionarios en actos ofictales. 1 á este abuso se agrega otro, el
de pagar los sueldos de teniente coronel, de coronel, 6 de
j eneral, no desde que prestó su acuerdo el Senado sino
desde que hizo el nombramiento el Poder Ejecutivo.-De
esta manera fué nombrado jeneral el coronel Horrero; i de
.esta manera tambien fueron hechos coroneles Mútis i
Collazos, teniente coronel el mayor Anselmo -Pineda, (*) i
qué sé yo cuantos mas.
En este modo irregular é indebido de hacer dichos nom.
bramientos, nosotros creemos hallar inconvenientes de
.mucha gravedad.
El primer inconveniente que. en esto descubrimos, es la
e"pe_c1~ de menosprecio con que parece mirarse al Senado.
.Anticipar, en efecto, un nombramiento para el cual se
requiere el consentimiento del Senado, es contar de ante.
mano con este consentimiento, es suponer que en ningun
.c_a o el Senado podría negarlo, es tratar al Senado como
s1 fuese una asambléa que se encontrase á .las órdenes
del Poder Ejecutivo. 6 cuyos miembros le estuviesen
vendidos todos. 1 yo no sé hasta ahora qué os lo que
h~ya h~cho el Senado para merecer tamaño vilipendio
S1 ha s1do compla~iente .con el Poder Ejecutivo, si ha.
mante~i?o siempre con él la mas perfecta armonía, si Jo
ha auxdtado en cuanto ha estado de su parte; léjos de ser
esta una razon para tenerlo en méno$, i t,ratarlo como
pudiera tratarse á una corporacio venal 6 subalterna,
es mas bien una ra.zon para mirarlo con mas gratitud
i respetQ, i para tratarlo con mas delicadas considera.
ciones que nunca. Recuerden los que esto han hecho
que el Senado, léjos de ser un subalterno suyo, es por el
contrario su superior, i que, no tan solo no es su esclavo,
sino que es nada rnénos que su Jejislador i su juez.
El segtmdo inconveniente que en esto descubrimos., es
la espec1e de violencia que con esto se hace al Senado.En
una época en qtle es neeesario que las autorida·les
.con titucionales, obren todas de acuerdo, eviten toda
clase de pugna i de conflicto.; armonizen todos sns actos,
i mancomunen todos sus esfuerzo ; presentar el Ejecutivo
.al S enado un nombramiento ya hechopn.raque lo confirme,
es violentar al Senado á. confirmnrlo: pues el Senado, por
mas disgu toque sienta en ello i por mas indigno que sea
el oficial que se le presenta, prestará su consentimiento
casi siempre,, solo por no dejar desairRdo al Ejecutivo ante
el pueblo que lo observa i ante el ejército que lo obedece.
I no es jeneroso el aprovecharse así de circunstancias
difíciles, para arrancar del Senado consentimientos que
acaso en otras circunstancias no prcs taria.
El tercer inconveniente que en e s to hallamos~ es el
riesgo á que el Ejecutivo se espone, de qúe el Senado por
.fin le niegue alguna vez su consentimiento.-Si el oficial
no estuviese ya nombrado, i, como .debe ser, solo se presentase
j la confirmacion del Senado, para nornbrarlo despues
(*) Debemos al Sr. Pineda la justicia de declarar, que s1empre
~e denegó á recibir su grado de perdonas en quienes I o enconaba
facultades suficientes pan concedér::;elo ..
de obtenida esta confirmacion; ningun inconveniente re.
su!taría de que el Senado no prestaie su acuerdo alguna
vez: porque el desaire que entónces recibiría el oficial
no sería tan grande, ni tan grande tampoco el escándalo
que la negativa produjera en el ejército. Pero, cuando se
hace todo lo contrario, el riesgo que se corre es positivo i
mui grave. Nombrado de antemano el oficial, el Senado,
si no confirma el nombramiento, no solo lo desaira, sine
que en alguna manera lo degrada; no solo le niega las
charreteras que solicit~, sino que de los hombros le arranca
!a'3 que el Ejecutivo ya le había dado. 1 para un oficial
de algun pundonor ¿ puede darse mayor hurnillacion ? 1
para el E>j.:rcito ¡, puede darse mas pernicioso ejemplo?Si
de todas maneras es necesario que el Senado preste s11
acuerdo, ¿no es mas prudente, mas racional, esperar el
acuerdo para hacer el nombramiento, que no precipitar
el nombramiento i esponerse á no recibir el acuerdo 1
Declararnos que, al escribir esto, no tenemos en m ira no m
bramicnto alguno que nos parezca no merecido; lo único
que tenemos en mira ef) la irregularidad de la cosa misma.
Esperamos, pues, que el Ejecutivo abandone para
siempre una práctica, tan irregular como perniciosa i
tan imprudente como innecesaria. .
:Bueno está que el señor jeneral Herran, en Pasto, al
recibir la fatal noticia de la Polonia, aislado en la
República con la division, creyendo al gobierno ya
caído, i constituíd~ por Jo trabajoso de las circunstan
.cias i por Ja necesidad de las cosas en una especie dct
dictadura; bueno está, decirnos, que allí i entóncea
se hubiese atrevido á hacer ciertos nernbramient{)s, esperando
que alguna vez el Senado los ' confirmase.
Su conducta de cntónccs, acerca de esto, no solo no
nos parece digna de censura, sino que casi nos parece
digna de alabanza. Pero lo que entónces pudo ser
útil i bueno, hoi ya solo sería funesto: i lo que entón ..
ces pudo justificarse con Jas circun tancias. hoi ya n
podría justificarse con nada.
--o--
.EL DESTERRADO.
En alta mar.
Zéfiro! rápido lánzate, rápido empújame i vivo!
Mas redondas mis velas pon: del proscrito á Jos Iador,
Haz que tus silvoi susurren dulces i dulces suspiren!
¡ Haz que pronte del patrio suelo se aleje mi barco!
Mar eterno ! por fin te miro. te oigo, te tengo!
Antes de verte hoi, te había ya adivinado!
Hoi en torno mío tu cerco por fin desenvuelves !
Cerco fatal! maravilla en que centro siempre yo hago!
Ah! que esta gran maravilla conmigo forma armonía~
Yo, proscrito, prófugo, pobre, infeliz, desterrado,
Léjos yoi á morir del caro techo paterno,
Léjos, ai! de aquellas prendas que amé, que me amaron~
Tanto infortunio solo debe llorarse en tu seno;
Quien, de su amor a1nncado i de patria i de hogar 1 de hermano
Solo .en el mundo se mira,-debe, primero que muer~
Darte su adios! i, por última vez, contemplarte, Oceano !
-Yo, por la tarde así, i en pié de mi nave en la popa,
Alzo Jos ojos-miro !-solo tú i el .espacio!
-Miro al "Sol que., rojot ya medio- bunui~o en tus agu:JJ~,
Tiende, rozando tus creso as olas, el últ1mo rayo!
I un pensamiento de luz eotónces llena mi mente:
Piense que tú, tan largo i tan ancho i tan hondo i tan vasto ..
Eres, con toda tu mole, tus playas, tu inmenso horizonte!
Solo una gota de agua que rueda de Dios en la mano!
-Luego, cuando en hosca noche, a1 son de la lluvia,
Poco a poco me voi durmiendo, en mi patria pensando,
Sueño correr en el r.ampo en que niño corrí tantas ~-e.z~
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Ver á mi madre que llora á su hijo, lanzarme á sus brazos! .....
1 oigo junto ent6nces bramar tu voz incesante;
Oigo bramar tu voz, de muerte vago presajio ....
Oigo las lonas que crujen, siento el barco que vuela!
·-Dejo ent6nces mis dulces sueños, i á morir me preparo l
- Oh ! morir en el mar! morir terrible i solemne!
Digno del hombre !-por tumba el abismo, el c ielo por palio!
¡Nadie que sepa donde nuestro cadáver se halla;
Que echa encima el mar sus olas-i el tiempo tus años ! ---o---
EL HACHA.
l.
Soberbia estas, hacha mía;
Ancha, afilada, brillante,
Que puedes partir la frente
Al toro que ose probart~ !
-Solo contigo, en los bosquea
V oi por siempre á. sepultarme;
Ya que los hombres me niegan
Una tumba en sus ciudades!
En mi patria me espnlsaron
De la casa de mis padres;
1 hoi tambien el estranjero
Me ha cerr ado sus hogares.
Vamos pues, que ya cstoi listo~
Oh! salgamos de e tas calles,
Do el dolor del desterrado
No _puede comprender nadie!
Ai ! tú me entretenía•
En mi niñez;
Acompaña los dias
De mi vejez!
11.
o, en nuestra continua fuga,
1 hombro voi á llevarte;
'1 tú mi bordon i apoyo
eras,
Fuente:
Biblioteca Virtual Banco de la República
Formatos de contenido:
Prensa
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El Granadino: periódico político i literario - N. 12
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El Nacional - N. 10
')5ogata ~ontín(t1.1 25 be ~uIíIi bt ~ S~8.
!E
SUSCRICION
'por 'Ud/' año 16 reales,
por tTimesl're :) 'reales.
Cada íl,.Ú¡U. '1lltdio real.
ESTERIOR.
EST ADOS ROMANOS.
Las noticias de Roma tienen el carácter mas desagradable,
Pio IX, ese apóstol de la libertad, cuya voz ha despertado
poco tiempo ha los pueblos italianos adormecidos bajo el
dominio estranjero, e" taba en las últimas fel'has prisionero de
su pueblo i con guardia de vista en el castillo de San Anjelo.
Su repugnancia a ueclarar la guerra a la Austria ha dado
mo ~ i,ro a es ta reaccion repentina. Hé aquí como refi ere una
correspondencia de 1.0 de mayo el principio de este imprevisto
desenlace.
Desde el sábado estamos en c()mplcta anarquía gubernamen
tal. E e dia hubo .Consistorio. El Papa pronunció en él
una alocucion en que declaraba abstenerse de lo/'la iniciat-iva en
los movimientos 1Jol-íticos que se esta ~an verificando en I talia i
fuera de ella i que además su inleft C'ion n1¿nca ltab -:a sido la
de declarar la gv~ rr a a la A ustria , que no zr) !tarta i qli-C era
cont ra viu,iendo á su voluntad que las tropas pontificias acababan
de pasar el Po. Cualquiera que haya sido el motivo que haya
.tenido el Soberano Pontífice para dar tal solemnitlad á su alo<
lucion, esta ha sido una f romano se declaró en sesion permane nte. Al
día sig uiente , domingo, touos los Miní~tros hici eron su dimi~jon,
sah'o el caso en que la alocLlcion fuese invalidada. Se diri-
,'ji.eron al pal acio diputaciones de la municipaliJad, oe los clubs
i ·de la g uardia cí vica. Durante sus conferencias con el Papa
que durarón uesde las tres de la. tarde hasta las siete i media,
fueron OCll padas las di versas puertas de la ciudad por destacamentos
de la iY uardia cídca. Roma se hallaba en estado de
sitio. Dos Cardenales que se presentaron en ellas para ir a
dar ' su paseo acostumbrauo fuera ue los muros, tuvieron que
renunciar á e llo. Ahora, por la mañana, la consigna es un
poco menos severa para con los legos, pero el bloqueo clerical
subsiste en todo su rigor. Cada momento se esparce la noticia
de haber:le hecho un arreglo. El Cardenal Antonelli, que I.:S
el único eclesiástico Que t'stá en el ministerio. se ha retirado
para ceder su puesto al Conde Terencio Mamiani. Se han
dado al min istel'io, así reconstituido, todas las facultad es para
dictar med iuas en materias temporales, sin que necesite la firma
ó aprobacion papal. Esto equivale a una renuncia formal de
la sobera nía temporal."
Parecia siempre que el Papa abandonaria su resolucion
i r ehusaría asociarse a la dec laratol'ia de guerra contra la
Austria. En tal caso esta! taria un nuevo movimiento que
te:minaria por la prision del Papa i de los Cardenales. Se
trata, dicen las cOl'r e ~pontl e ncias. de despojar al Papa de la
soberanía temporal, i no dejarle mas que el título de Obispo
de Roma. Un Gobierno provisorio tomaría la direccion de Jos
negocios .
Se añade que en Ancona se ha de-scubierto una conspiracion
austriaca. La ciudad estaba minada i ~e le debia hacer saltar
cuando hubieran entrado en ella las tropas napolitanas enviadas
en ~uxilio de la insurreccion lombarda.
MADRID.-Segun las noticias que contiene el correo
de jos Estados U nidos de 28 de mayo, Madrid continuaba
tranluilo uespues de haber sido sufocada la insurreccion de 7
de mayo.
La embaja?a inglesa ha dirijido al Gobierno español una I
nota recomendandole las mediclas qu~ debe adoptar en los
negocios interiores del pais. A continuacion insertamos esta
ce rrec'pondencia por creerla interesante, aun cuando, segun se
espresa el Correo de los Estados Unidos, no tendrá conse-
'lrrfmt~tte ~. ltlúmtra 10-.
Este periódico sale
todo:J los domingos; se
'Vende en la tienda del
Sr. Fernando Conde,
quien recibe suscriciones.
cuencias este incidente diplomáti-co. El Ti'TIl.es de Londres se
espresa sobre este punto así:-
Está ya bien probado que el tono usado por J~ord Palmerston
al dirijirse al Gobierno españ01, ha sido de aquellos
que no debe emplear un hombre de Estado al tratar con un
pueblo indp.pendiente. Así es que este estilo ha sido retractado
por la Inglaterra i rechazado por la España: la tentativa ha.
reciuido el castigo que merecia. .
Legacum I nglesa en E.paila.
lYegocios estranje1'os 16 de marzo de 1848.
Mui señor mio: os invito a que recomendeis con empeño
al Gobierno español la adopcion de un sistema legal i constituciona1.
La- recie nte caiua del Hei de los Franceses i de todil
su familia, i la ' espulsion de sus Ministros, deben enseñar a
la Corte i al Gobierno español el grande peligro que se c.orre.
tratando de ~obernar un pajs de una manera opuesta a los
'sentimientos i las opiniones de la Nacion; i la catástrofe que
i caba de ocurrir en Francia puede servir para demostrar que
un ejército numeroso i bien disci plinado no ofrece mas que
una defensa insuficiente a la corona, eua ndo el sistema seguido
por esta no está en al'monla con el sentimiento jeneral del pais.
La Reina de España obraria prudentemente en el estado
crítico de los n egocios en este momento) si fortificase el Poder
Ejt>cutivo ensanchando las bases en que descanza la administracion,
i llamando a sus Consejos a algunos de los hombres
que poseen la confianza del partido liberal. .
Tengo el honor &c.--Firmado, Palme1·ston.
Legacion Inglesa en España.
Mad1'id 7 de a01'il de 1848.
Mui señor mio.-Envio á VE. la adjunta copia de algunas
observaciones que Lord Palnlerston me ha dirijido últimamente,
i no puedo ménos de espresar a VE. mi aruiente deseo ue
que ~. 1\1. Católica juzgue conveniente el volver sin dilacion
a las formas ortlinarias del Gobierno establecido en España,
convocando las Cortes i dilndoles esplicaciones capaces de
borrar las impresiones a que, en este reino i fuera, han dndo
lugar el arresto i la intencion aparente de deportar a diversos
ciudadanos ( entre los que Se hallan algunos de los miembros
mas distinguidos de las Cortes) que, hasta este momento no
han sido juzgauos, ni acuslldos de ninguna falta.
VE. me permitirá, como no lo dudo, le recuerde que ]0
que hizo distinguir especialmente la causa de la Reina Isabel '
de la de su real competidor, fué la promesa de la libertad
constitucional inscrita en las banderas de S. M. Católica.
Es indudable que esa circunstancia contribuyó poderosamente
a determinar la simpatía i el apoyo de la Gran Bretaña
en favor de S. IVI. Católica, i por consiguiente no debe VE.
sorprenderse de los sentimientos que aquí espreso, aun suponientlo
que la situacion j eneral de Europa i la tendencia universal
de la opinion pública no probasen - hasta la e vide1lcia,
que hoi las mas firmes garantías del trono de un soberano se
hallan en la J ¡bertad nacional i en la justicia ilustrada que se
dispensan bajo su autoridad. . ' .
Aprovecho esta ocasíon para reiterar a VE. las seguridade~
de ' lni mas alta consideracion.
Firmado, W. J. Bulwer.
Al Exmo. Sr. Duque de Sotomayor.
111
LOS INGLESES DE NICARAGUA.
Las noticias recibidas de Centro-América nos in~truyen
que la cuestion de San Juan de Nicaragua ha tenido el desen.
lace' que se esperaba. Un tratado firmado el 7 de marzo
último por el comandante de la fragata inglesa Alarm. i por los
comisionados centro-americanos, ha establecido definitivamente
que el puerto de San Juan hará parte mtegrante del t~rritorio
de los Mo:;quitos. La Inglaterra se ha quitado la máscara:
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
~ r
p r los artículos 2.° i 3.° del tratado, se ha estipulado que el
pabellon mo-;quito quede asimilado a la bandera britán ica, i
que toda ofensa hecha a aqu el se considerará como , insulto
hecho a esta.--Nicaragua so~etiéndose en cierto mouo a una
multa honrosa por la audacia 'que tuvo de intentar recuperar
lo que era suyo, se obliga ~n términos espresos, a no perturbar
en nada el puerto de San Juan, bajo la pena de cometer un
acto de hostilidad contra la Gran Bretaña, i a dejar que se
rrstablezca en él la tarifa inglesa que se habia proclamado allí
cuando se tomó pose~ iDn del puerto elLo de ,enero. Con estas
condici'ones las fuerzas inglesas evacuarán el fuerte de San
Carlos que habian ocupado, i se limitarán a guarnecer el
puerto de San' Juan. Imposihle es consenti~ en un despojo
hecho de la manera mas insolente por los unos, i mas triste
para los otros. En efecto, por un artículo final, que sin duda
tiene por objeto salvar las apariencias, se reserva a Nicaragua
el derecho de rec lamar del gabinete de San J ames el res.arcilniento
de sus perjuicios. .Mas i no es esto, sinembargo. una
'Verdadera burla?
~ Esta noticia que traducimos literalmente del Cou1'rier
r]ps E. U. de 1.0 ue junio, nos toca mui de cerca, i preciso es
que el Gobierno i la prensa Granadina se ocupen de ella con
toda la ~eriedad que exije el caso.
EL NACIONAL.
RAZON DE MI VOTO.
Bajo este epígrafe ha espuesto el Sr. Dr. Ezequiel Rojas
en el último número del Aviso los motivos que lo han decidido
en favor de la candidatura del Jeneral José Hilarío Lopez.
Este artículo es una enumeracion de los deseos que abriga
su autor para mejorar ]a conuicion de la República, cuyos
lt:lales atribuye en la mayor parte al vicio de que sus i nstituciones
adolecen. 1. TO es nuestro ánimo entral' á disctltir las reforlna
'que desea el Sr. Rojas: tarea es esta que acaso desempeñará
e I 'iglo ú algun otro de tantos ' periódicos como hoi se
publican en la capital i en que tomaremos parte otro dia.
En nuestro concel)to aquel escrito, si bien manifiesta
los patrióticos deseos de su autor, no justifica su voto i
de nada sirve para probar que deba preferirse para presi.
dir la República á este ú al otro ciudadano. Sj las instituciones
que hoí rij@lJ son malas, si ellas prestan ancho campo
a la arbitrariedad i at>usos del primer majistrado nacional; no
siendo este el que puede reformarlas sino el Congreso, poco
importa que aquel participe de las opiniones de los que quieren
la reforma de la Constitucion, pues si la Nacion tiene volullt.td
de hacerla, ella la hará aun a despecho del Poder Ejecutiv:o,
puesto que la misma Constitu~ion, por mas defectuosa que
se suponga, dá los medios suficientes para que prevalezca la
voluntad de las Cámaras sobre la del Ejecutivo. Mas lójico
hubiera sido el Sr. Rojas si se hubiera contraido a manifestar,
que siendo ineficaces en ~u concepto las garantías que prestan
las actuales instituciones, aquellas debieran buscarse en el
patriotismo, de~prendimi e n to, capacidad i demás virtudes de
u canuidato. Si él hubiera probado que el Jeneral Lopez
como Presidente de la R epública no abusaría de esas trerr.endas
facultad es que tanto le' asustan, su voto habria quedado plenamente
justificado. A~í) nosotros creemos que aquel escrito
10
que hizo el cristianismo, que perfeccionó el individuo ánte3
de perfeccionar la sociedad, i que ántes de mudar la lejislacion,
perfeccionó i cambió la moral. VCt1UB sine moribus quid leges
1Jrqficiunt? Esta máxima sublime de la antigüedad pagana pasó
desapercibida i cabalmente para aquellos hombres que des.
preciando todo lo pr~sente i -haciendo caer invectivas amargas ,
i las mas exajeradas declamaciones contra los gobiernos i las
sociedades mouernas, tenian vuelta la vista a la antigüedad,
qucri an restaurar tiempos i dar vida a unas instituciones, que
ineompatibles con los tiempos presentes i las instituciones
actuales, muri,pron, r murieron para no levantarse ya mas.
"Se plantearon, en verdad, los sistemas que la filosofía
reclamaba i el espíritu del siglo, segun la frase usada, exijiu;
mas faltaron vir~udes, faltó la moral, faltaron dignos i honrados
sentimientos, faltó un . dique poderoso contra los instintos
a vjpsos i las pasiones invasoras, i las instituciones se perdieron,.
i se marchitaron, como se pierde una fiar arrastrada por el
torrente, como se marchita i muere un árbol plantado en un
terreno abrasado i estéril, i se corrompieron las leyes como
se corrompe un fruto caido ántes de llegar a sazon i fracaso
el poder, i zozobraron los Gobiernos, como zozobra i ~e hunde
un bajel sin bnijula, sin timon i sin áncora en la rejion ue los
huracanes i de la~ tormen tas, i la libertad enjendró la tiranía"
i la igualdad Cf<.'Ó los privilejios, i los planes de reforma
económica i mejora social produjeron las fortunas privadas i
la miseria pública.
" Al echar la sonda en el exámen de las caUS2S que pro~
duce esa desenfrenada é impúd ica corrupcion de los tienipos
actuales, encuÉ'ntrase al instante una mui eficaz i poderosa-.
Ella proviene de la desaparicion simultánea de los tres motivos
que influyen sobre el hornbre, ya conduciéndole por la
senda del bien,' ya apartándole de la carrera del mal:-Ia mora- '
lidad, el honor i el castigó. ' '
" En cualquier situacion que el hombre se encuentre, preciso
es que haya algo , que le contenga i reprima. Los medios que
detienen al hombre, verdadero dique contra sus desp.os, alto
valladar contra sus pasiones é instintos, reuúc -use á la trinidad
indicada. El hombre que abunda en ~entimient08 é 'iueds de
moralidad i de relijion respeta su concipncia,-la conciencia
privada: el hombre honrado i pundonoro. o' i que tiene en gran
estima el aprecio i estima -de sus semejantes, respeta la con·'
ciencia de los demas-la conci ncia pública; si las dos son
inútiles, respeta entónces otra c'ó~a-el azote de la lei i la mano
del verd ugo. Mas si la conciencia privada no existe, porqu~
ahogados i muertos están los sentimientos de probidad i de
virtud, si se sonríe el homhré de la conciencia pública, como
que nada pueden con ellas considfraciones de dignidad i de
decoro, i alternativamente dueño ó adversario temible del poder,
hace callar la lei, si es que no la doblega á sus pasione:i i
exi.i~ncias; observar is como la utilidad i el interes personal sin
disfraz ni rebozo alguno, son el compañero i la gUÍ3 insepa:'
rabIe dpl hombre i que en cuanto levanteis los ojos á la cumbre
del Estado para mirar el Gobierño, vereis conyertida la política
en una inmensa bolsa, en un' gran mercado, segun la espresiO'n
feliz de un escritor c.ontemporáneo, en que la ambicion compra
lo que la intriga' vende; vereis á los funcionarios pú blicos convertidos
en otros tantos obreros afanados en eonshuir sus palacios,
en labrar sus fortunas, ó en formarse un asilo para el día
en que la desgracia los arr OjA del mando: vereis todos los escán.'
dalos de la corrupcion, todos los furores de la codicia .••••
U no de los caractéres que descifran la presente época es
la inmoralidad, inmoralidad espantosa que todo lo disuelve i
aniquila, que llega á todos los ramos i alcanza a todas las
condiciones, que produce las quiebras en el comercio, los
suicidios en el individuo, los divorcios en las familias, i en
política las aberraciones í apostacías.
" Acaso se encontraria una de sus causas principales en el
~jstema de oposicion, que es el dogma d6' !a política del dia i 'el
cOlltrapeso de los actuales Gobiernos. La oposiciQU enjendra
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
la calumnia, i la calumnia produce no pocas veces la indiferencia
i el desprecio, d sprecio que recayendo primero sobre sus
envenenados tiros se estiende despues hasta los clamores de
una justa j fundada censura. Esol) bruscos ataqups, ese des·
bordado ímpetu, ésas descomedidas i punzantes críticas,
repetidas todos los dias contra los sac,erdotes de la lei i contra
los funcion a rios públicos; esos negros i recargados cuadros de
sus obras, esas sombrías i asquerosas pinturas de sus personas,
cualesquiera que sean sus virtudes i su rango, en las que lo
grave se mez la con lo ridículo, la verdad con la mentira, la
censura con la calumnia, i en que se inventan hechos falsos, se
coloran i agrandan los verJaderos, se ~scatiman i hasta se
desconocen j se niegan los actos loables i los títulos que en sus
penosas sendas i en su dificil carrera han adquirido al apl eClo
j consideracion de sus conciudadanos; i pensais que son útiles
i provechosas á la sociedad r ¿ pensais que decoran á los ministros
de las virtudes que han menester i que encienden i avivan
los sentimientos de honradez i pundonor? Os equiyocariais si
tal creyeseis. Esa oposicion desvergonzada é impúdica vuelve
á los hombres desvergonzados é impúdicos; intimida á la persona
honrada ) que no se considera con bastantes fuerzas para
llevar sobre sus hombros ]a inmensa balumba de todo linaje
de acusaciones) i sufrir el peso ' de una aCUStl( ion siempre
tremenda i fulminante; i devorar los disgustos i sinsabores de
una crítica venenosa i mordaz, al paso que alienta é impulsa
al individuo inmoral que contempla con maligna sonr,isa los
aparatos bélicos que se levantan en el seno de las Can'luras,
que se burla de todas esas luchas, de todos esos combates i de
todos esos contratiempos, porque sabe que ruido i polvareda
serán i nada mas que polvareda i ruido. i que las consecuencias
de su derrota por mas ignominiosa que sea, no tendrán otro
resultado que la dejacion <.l el cetro que en 8US manos empuña;
por manera que la responsabilidad que tan en' bog~ anda así de
los que atacan, como de los que defienden al Gobierno i que
suena en los labios de toJos como una palabra fatídica i de
muerte, siempre se hace efectiva para los funcionarios buenos,
porque lo que aman es el honor, lo que quieren é idolatran es
la reputacion, i difícil es que la reputacion sal~a limpia, inmaculada
libre de todo quebranto de los ataques de la prensa, de
esa ajitaéion é ince ante movimiento de los bandos i de los
partidos; i '¡empre es inefectiva para los ministros malos, porque
ellos lo que qui eren es engrosar su fortuna i salvar sus
cabezas, objetos uno i 'otro que maravillosamente consiguen,
puesto que nada 'Pie rd en ~on manejar las arcas públicas, i
sus cabezas salen intactas i sin h eriJa alguna de entre los mas
terri bles reencuentros i de los mas reñidos é impetuosos
embates. "
Espuestos los ,,¡eÍos que COrroen la E'xistencia de las sociedades
modernas, los que aunque en mf'nor escala alcanzan á la
nuest! a cumple á nue tl'O oficio de escritores lJúblicos indicar el
medio de estirparlos. Este objeto se lograria fomentando,. por
medio de la rducaci,m en la juventud, sentimit:'ntos de moralidad
i pundonor, i estableciendo una administracion ~eve r a, no aho.
gada por las pa iones, no esclava de un partidu que los domine á
todos, i que tE"nga á raya i reprima con enerj ía por. !!l c>dios
legales el ímpetu destructor de aquellas. Esta mlslon el
ménos á propósito, en nuestro concf' pto, para llenarla seria el
Jeneral Lopez, porque elevado á lá Presiden'cia por un partido,
lp.jos de dominarlo seria dominado por é l, obeueceria ciegamente
sus inspiraciones que dudamos se tomaran ~ iempl'e en las fu entes
de una moral pura. I esta es entre otras la razon del voto de
esclusion del Nacional por ' el J eneral Lopez.
ELECCIONES.
U na numerosa junt~ de electores de esta capital i de otros
varios de los demas cantones, reunidos el 14 de julio ror la
noche en la sala del cabildo con el o'bjeto de acordars~ f::!n . los
ciudadanos que deben ser electos para Senadores i Representantes
de la provincia por el partido del órden, han convenido
en los siguientes, que recomiendan á todos los dernas electores
que profesan sus principios.
SENADORES • .
Dr. Joaquin Gómez Hoyos.
Dr. Pastor Ospina.
Mariano Cal vo.
REPRESENT .ANTES.
José lVlanuel Groot.
Dr. Francisco de P. Torres.
Rarnon ' Valenzuela.
Dr. Andres María Pardo.
Dr. Gregario de Jesus Fonseca
Dr. Leopoldo Borda.
Dr. Fernando Caicedo Camacho.
José J oaquin Ortiz.
EL SIGLO.
,
(Remitirlo) .
El Siglo ya á entrar en sérias Jiscusiones 'políticas, de las
cuales es de esperarse siempre algun buen resultado, porque
, toda discusion lo dá, á 10 ménos para los observadores, aunque
los que discuten no convengan en ninguna consecue?cia. 1
como ya comenzamos á examinar lo que dice este periódico,
notamos que no hai la imparcialidad que proclama. Ninguna I
alucion hacemos á las personas: sus palabras, sus con~eptos son
nuestros datos. '
" No prohijamos, dijo El Siglo, los estravÍos ni las exijencias
de los partidos; no pertenecemos sino a la causa comun
de la libertad, de la filantropía i de la civilizacion •••• Los
principios serán el víncnlo que nos ligará a todos, que nos
hará marchar unidos i no acordamos de nuestras di visiones
sino para lamentarlas i precavernos de sus estnivíos." Bellas
pal~bras; magníficas, si las esperanzas que ellas inspiraran no
se hubier~n disipado al acabar de leer el primer número, en el
cual encontramos ya funestos prenuncios de divisiones mil
veces peores que las políticas. por ver insultarlo lo que mas
ama el hombre, lo que estima sobre su misma vida-la relijion.
Sí: la relijion católica, timbre, consuelo i gloria de los
granadinos es tratada con desprecio i burla volteriana, en el
artículo "El Gobterno i los negocios de su competencia." El
artículo es editorial, no hai colaboradores ni remitidos: l~
responsabilidad es toda de los editores, segun su prospecto.
"Que el Gobierno no se meta en reglamentar el culto ni
gobernar las conciencias:" consiente; pero pasar de aquí a conceder
la tolerancia hasta los idólatras, no es de hombre civilizado;
i téngase en 'cuenta que hablamos de la civilizaeion crjstiana,
úuica que tiene verdad, i única por consiguiente que puede
dar libertad, órden, bienestar. Sinembel'go, esta concE"sion
escandalosa no tendrá consecuencias; será uno de tantos escándalos
de la pre ll~a.
Pero sí tiene consecuencias el decir que el Gobierno deje
ele 1neter á bayonetazos á los conventos á lo' frailes que salen de
ellos. Pasaria por la irnajinacion de los editore de ,E($iglo
semejante falsedad en alguna pesadilla. Ni se mete ni nuncá.
se ha metido á bayonetazos a los conventos frailes apóstatas.
Los frailes granadinos no son je'nte perdida que necesite medidas
estrema:s. tQué se dirá en el estranjero <.le nüestros relijiosos,
leyendo lo que dice el El Siglo? ¿Qué diremos de El Siglo
los que lemos esto? La razon independiente i superior a
las preocupaciones vulgares, con que se engalanan los editores,
debe de andar por las rejiones etéreas, cuandv no advierten
que afirman lo que es falso.
ApesaJumbrado se muestra el corazon de ,El Siglo con
las procesiones. El trabajo interrumpido i acaso la pérdida
de algunos miles en sueños les hacen quejarse; pero ni hai tal
interrupcion, ni p';rdida, ni naua. Quítense 'las procesiones
de Semana Santa, i las d~ rogaciones de la Catedral; ¿ cuáles
quedan en dias de trabajo? Pues si en los de fiesta que es
cuando se hacen las otras hai interru pcion de trabajo, es de un
trabajo ilícito, que qúebra1üa los preceptos divino,s)i los soeiales,
p,orque en tod~ pueblo s~ prescriben tiias de reposo para con ..
sagrarlos al culto. Pero las prácticas del culto son negocios
que no interesan al Siglo. El Siglo lo confiesa, i esta confesion
dice mucho, i vale ,J1)uG.ho mas para los que no nos dejamos
arrrtshar con palabras "alhagüeñas.
La sacrílega ol,lrla contra el culto de los santos ha producido
ya jeneral ~ desagradable sensacion. "Que ,cada creyente
allá en su templo haga proce,siones, que pasee, ,las est'ltuas
de sus santos i les tribUte mas culto que al S e']" Supremo, que se
empeñe con ellas para ' q'ue cambien la voluntad de un Dios
inmutable •••• " Si los editores de El Siglo fuesen católicos,
no podian ignorar lo que saben hasta los ménos instruiJos sin
mas ciencia que el catecismo. Los católicos no damos á los
santos, i mucho ménos a sus imájenes, mayor, ni igual culto
que a la Divinidad: la ~isma práctica del culto, ~i los editores
de El Siglo la han vi~to, i que E'~ un símbolo hal·to instructivo,
lnanifiesta que se dá verdadera acloracion, al Ser Supremo;
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
.'
lit
IlL
\'eneracion a los santos i a sus imájenes.. Nuestros bravos
11 ilitares echan. por tierra sus armas, i su . misma. enseña,
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El Nacional - N. 10
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El Granadino: periódico político i literario - N. 9
On~nlliNs ide~n.
TRIM. l. 0 ] BOGOTA, JUEVES 6 DE MAYO DE 1841. [ NUM. 9.
A 13. E . .EL PRESIDENTE .;DE LA RE PUBLICA
JENERAL PE:hRO ALCANTARA HERRAN,
Sobre -el castigo de los facciosos.
Señor: ..
1\ie llamo José Eusebio Caro i soi ~ranadino. .
1 empiezo por déclararos mi nombre i mi patria: porque,
jHzgando yo que he cumplido con .mís deberes de hombre
i de ciudadano, vengo ahora., no á suplicaros, no á pediros,
no á demandaros, sino á exij,ir de vos positiva.
mente, con el derecho que para ello tengo i que con el
cnrnplimiento de mi deber he adquirido - vengo á exijir
de vos po itivamente que cumplais por vuestra parte,
seiior, con vuestros d~bercs de majistrado.
Exijir esto de vos, en cualquier otro país i en otra
', poca- cua!qu iera, sería haceros un imperdonable i grosero
111 ulto: mas en este país i en la época presente, exijir
c·:sto de vos e una verdadera i urjcnte necesidad, es una
positiva i grande obligacion moral: i esta obligacion,
.:efíor, por mas doloroso que ello me sen, me he detern
inndo tambien á cumplirla.
. Digo que~~- este país i en la época presente no hai
msulto en CXlJir de vos el cumplimiento de vuestros dellOres:
porq~e en este paí'3 i en la época pre ente, estranjeros
1 Iwewiw.les, varones i mujeres, ya todos estamos
c?-nsad~s t.de ver á los ciudadanos desempeñar sus oblig~oione
1 .t los gobernantes despreciar las suya : porque
n stc pn. í: i en la 'poca presente, -para restablecer el
(w!e:J, p~ ra h c ·' r re.::-petar las leyes, para aniquilar la
th ct!O:t. ¡nr .t s ~l ·ar ·la patria, los. ciudadanos ha ta. hora
io hcn os hec ho todo i los g bernantes hasta ahora no
h' u hecho t:a 1 a 1
. d!ri,l ·csn e nstitucwn que, como todo granadino, ha.
',' I S JU rn _
1o sostener: leed en ciJa los deberes que impone
a los cwda(1:1nos 1 lo deberes que impone á los go.
bcr; nntc~ , ••••
J l~.; go comparad con lo que ha debido hacerse lo que
e ha hecho •••• comparad con los deberes de los unos i
de lo , otros la acciones de los unos i de los otros, •••
I luego falladt decidid!
I en la imparcialidad de vuestra conciencia decidme, á
favor de quién será vuestra decision, contra quién será
vuestro fallo.
Ah, señor!
i Los ciudadanos i sus deberes! Leed el título l. 0
seecion 2. c;S artículo 7. 0 do la constitucion., ••
"Son deberes de los granadinos, " dice ese artículo:
"l. 0 Vivir sometidos á la constitucion i á las leyes, i
respetar i obedecer á las autoridades establecidas por
ellas;
· 2. ° Contribuir para los gastos públicos;
3. 0 Servir i defender á la patria, haciéndole el. sa~
crificio de su vida, si fuere necesario;
4. 0 Velar sobre la conservacion de las libertades
públicas."
De t'o~o3 estos deberes, grandes, trabajosos, terribl~s .... ,
los mas terribl~s que á los hombres pueden imponer3e,
señor •••• de todos estos deberes i cuál es el que no se ha
cumplido 1 _ .
Vivíamos los granadinos sometidos á la constitucion i
á las leye.s, respetando i obedeciendo á las autoridades
estableciclas por ellas. • • • Era el año de 1839. • • • Sonó
~a tempestfl.d, se levantó la faccion, se acabó lé'\. paz, fu é
violado ,~ 1 p~cto social, casi se disoqió la República ••••
los gtanadinos se dividieron,. ya no fueron tan solo gra•
nadinos, que de entónces mas fúó preci o distinguirlo~
€n gt·anadinos buenos i fieles i en granadinos perversos i
facciosos.' ••• I bien, señor ! si algunos granadinos per.
versos i facciosos violaron el primer debe r que la Cons.
titucion ~ todos imponía, los granadinos buenos i fiele ,
no solo nt¡> violaron entónces ese deber, sino que cum.
ptieron entónces todos los otros. Cumplirlos era acabar
con la faccion • para acabar con la faccion era nece ario
hace:Ie la guerra •••• ¡, Con qué se le ha .hech~ _la ~uerra 7
i Quténes se la han hecho 1 ¡ El tesoro 1 el eJercito ! i [
de dónde han salido el tesoro i el ejército ?-El tesoro ! -
Granadinos! el tesoro vosotros lo habeis llenado: em.
préstítos, donativos, contribuciones -esos son los nombres
de las operaciones que han llenado el tesoro con el dinero
de vuestros bolsillos i con el fruto de vuest1·os sudorc .El
ejército !-Granadinos ! el ejército lo formais vosotro.~,
vuestros miembros, vuestras vidas, vuestras persona , son
las que, con los títulos de oficiales i soldad os , se han es.
puesto en los campos de batalla á las heridas i á la muer.
te ! ••• , Vuestros deberes ! Cuando ya todos lo ha beis
cumplido, me parece que ya es tiempo de que hablcis de
vuestros derechos ! . V u estros deberes, granadinos ! - Dr.
Márquez, jeneral Caicedo, venid a~á • ~enid conmi~o ~ct't,
que os quiero hacer pascar el terntor~o de_ la R~pubhca;
bajad al sur, subid al norte, entrad al mtenor; muad aquí
un campo teñido de mucha i reciente sangre •••• e e el:l
Buesaco !-allí otro campo de sangre •••• ese es Huilqui.
pamba! • mas ac.í.. ••• otro campo de angrc •••. Buena.
vista!- ai! cuantos campos de sangre mas! Polonin,
San Jíl, Aratoca, Honda, Riosucio, Itagü :, Garcín,
Tescua ! . Sangre ! sangre ! sangre ! ~iempre sa~gre !Oh
! cuánta sangre! - i De dónde ha sahdo 1 • i QulCn errt
el dueño de tantos rebaños dcge>llados en limo ·,pa.pel .7: ¿~s. v.i:Yir en
;1~ mistJl~ · ·goominiosru · ~gltr•d ? : ~tl an-eis ser el con.
tmuador de 'Márquez i Caicedo 1 ¡Ah, s.eñot permitidme que
-como amigo os · recuerde vuestra gloria, que coq1o cjudadano
os recuerde vuestro debe r ! Permitid_me . esperar,
"~efi't>r, -·que' bajo vuestra adininistracion se · cumpla el
artículo 14 de nuestra actual constitu'cion, ese artículo
que- dice: " Es un deber del gobierno protejer la libertad,
la seguridad, la propiedad, i la iguald· .'?. ¿En qul! razone.· se ha fundado para declararla
m ·nbs1stentcs con respecto ú los prisioneros de Buena.
sta? Oh! él ha citado una multitud de autores! Bien;
p ro en qu~ razon se h:t fundado, qué motivo lo ha con'
lciJo ú citar esa multitud de autores? ¿A qué venían
• 1~ citas? ¿Qué probaba con ellas? Porque, en fi ,
o U"l os· s docüinas de todos esos autores, ¿qué son? La
I t,mifestacion de lo q e elles piensan qne debe hacerse
, .. , e ·so de guerra civil, es decir, e tando ya no hai una
nacion sino dos naciones, cuando el )Uebl Sv divide en
e: , partidos de los cuales cada uno tiene territorio n.o arte
i l ·; s propias. Así las tales doctrinas de los tales au
1
torcs
1 > sirven sino para indicarnos lo que debemos hacer
t 1ando estemos en guerra civil. I el raciocinio del Dr. La
Torrees este i no puede ser otro:" Estam03enguerra civilhngo
deben aplicarse todas estas doctrinas que cito" -Pero,
h. La Torre ¿estamos en guerra civil? 1, que lo estemos~
110 lo estemos, i podíais vos, granadino, ciudadano, juez, de
·lal:r que estamos en guerra civil? i Lo podiai , vos? iN o
J.'aLS culpable en declararlo? iN o os volv'aisfaccioso?
¡,. o desconocíais nuestras leyes? No ¡dejabais de ser
};ranadino? ¿No os pasabais del partido en que nosotros
(!.;;tam os al partido en que lo~ otros están? Porque no
lo ol videis, entended lo bien: todo vuestro delito consiste
solo en eso, en haber declarado que estamos en guerra
civil. Vuestro delito no ha consistido en citar autores
en vez de leyes; porque vuestros .autores estuvieran
!l1tÜ bien citados si vos hubi seis po'lido declarar primero
íqüe "6sf~mos ' en 'guerra' civil. Pero, '~s; ~o' réptto, Ú~od.{a i~
vos declarar semejante cosa?
I ¿en qué os habeis fundado para declararla{ ien ·qué ·
os habejs ·fundado p1ra declarar nuestras leyes ins'ub.
sistentes? . En . la . situapion de la República, nos
decis.-Nos pintais esa situacion, nos cóntajs los lamentables
sucesos que torlos sabemoc::. Pero ¿qué situacion
.es esa? ¿á qué se reduc.._n e os suce::.os? L:t situación en ·
q11e estamos~ la situacion de un puablo en que algunos
ciudadanos se han l evanta~lo á violar las leyes, i esos
sucesos que no3 contais no son mas qu e las violacione.
Esa es pues la situacion ido ser,
que todas lo.s acciones humanas sou buena i heroica.;
i santas así que se han verificado! ' .
Digo ai no es ni necl?sm·ia, ni_útil, ni siquiera posible,
-el fundamento, el único fundamento, que tuvo entónces
el Senado para proceder así, e viene al u lo; i ol scgnndo
de los dos moti vos que hoi se alegan para no castigar al
Dr. La 'forre queda refutado solo con haber sido refutado
el primero.
Digo pues que la lei de que habla el artículo 49 de la.
constitncion, por lo que toca á determinar los casos en
que deben imponerse las penas,-no es,-ni necesariani
útil-ni siqiuera posible.
No es necesaria-Permitidme, senadores, e tablcccr algunas
premisus.-¿ o es verdad que en la Nueva Granada
todos los funcionarios públicos son res pon ablcs?-¿1 1' o e
Yerdad que el Senado es la ru::amblca de tmada por la
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
44 EL Gl\ANADitiO:
eonstitucion para exijir, ántes qua nadie, la rcspon.
»abilidad de los funcionarios públicos1-iNo es verdad que
la constitucion señala tres penas-suspension, destitu.
eion, é inhabilita~ion,-i que estas son las . t!nicas que
puede imponer el Senado7-iNo es verdad que si se es.
pidiese esa lei de que habla el artículo 49, SÍ ya en ella se
hubiesen señalado las penas:que en cada. caso deben impo.
nerse-noesverdad que en cualquier caso el Senado habría
-de imponer necesariamente una de las tres?- Pues bien:
~tas son las premisas, vamos á ver la consecuencia~
iéntras no se haya esped·ido la lei de que habla el artículo
49--de que falte esa lei que debe determinar los casos en
i_ue han de aplicarse las penas-no se deduce que entretanto
M cada caso el Senado no pueda imponer NINGUN A,-sino
11re entretanto en cada caso el Senado puede i debe imponer
LA. QUE QUIERA!
Sí, senadores-sí, ciudadanos!-ma.s vale que el Senado
al exijir la responsabilidr&d s3a arbitrario, que no que toda
r.csponsabilidad se vuelva ilusoria.
Arbitrario el Senado! il qué es lo que se deja á su
.arbitrio? ¡La eleccion de tres penas de las cuales ha de
imponer una necesariamente! ¡La eleccion de trfls penas
<¡ue, sutilezas de estudiante aparte, todas son igualmente
graves pues que son igualmente deshonrosas! ¡Vaya, vaya
~lees amigos del Dr. La Torre! ¡Va ya, valientes enemigos
de toda arbitrariedad! ¡Dios os bendiga! ¡Tan enemigos
de toda arbitrariedad os mostrais, que, por no consentir la
la arbitrariedad limitada del Senado contra los funcio.
narios culp~blcs, queTeis abandonarnos á todos los ciuda.
danos inocentes á la arbitrariedad ilimitada de todos los
~obernantes perversos!
Tan cierto es que esa lei de que habla el artículo 49
110 es necesaria para que el Senado condene, que, aun
.suponiendo que el Senado condenase sin ella, ningun
artículo constitucional habría . quebrantado. Porqué 1
Potqué el artículo 49, que sería 1 único que con ello
pudiera infrinJir e, ese artículo no h&.bla con el Senado.
juez,-habla solo con el Congrcso-lcjislador. Ese artí.
ctdo no dice al Senado c¡ue no juzgue ni en tigue micn.
tras no se haya espedirlo la leí-dice al congreso qne
la espirla. E o artículo pues no e infrinjirá por el Se.
llado, si, precisado á proceder i castigar, procede i <;as.
tiga sin una Jei que no le han dado- ese artículo e
ha infrinjido solo por el Congreso, que deb~n cumplirlo
~pidiendo esa le i i no la hn espedido-As!, lo repito,
la lei que determine los casos en que deba imponer las
penas el Senado-no es necesaria.
Tampoco sería útil-No sería útil que el Senado solo
pudiese aplicar i nunca pudiese escojcr-no sería útil
que no pudiese escojer entre las tres únicas penas que
debe aplicar-no sería útil qne en la apreciacion de
los delitos solo pudiese atender á los hech&j materialeslos
únicos que la lei puede dcfinir-i tuvie e qnc desen.
tenderse siempre de los hechos psicolójicos i moráles que
solo pueden ser apreciados por el juez contemporaneo
i jamas por la leí antepasada. No sería útil que el
Senado fuese un tribunal; os mas útil que sea un jurado.
Por fin e a lei de que me ocupo ni siquiera sería posille.
No es posible, en efecto, clasificar i definir la infinita
variedad de ca!308 en que pueden resultar culpablec::, no
(ljgo ya todos lo funcionar~os públicos junto~, sino mm
c~alquier funcionario tomado ai ladamente. Cuando ,ya
en , ~1estra lei creyeseis haber comprendido todas las
culpas ~osibles, el gobernante Ro os escaparía, inven.
tan.do una ~.vl¡)a nueva quo vosotros no habíais imaji.
nado. La responsabilidad pues ha de ser absoluta, nni~
versal, é indefinida. Este es un principio demostrado
por tados los publicistas i sancionado por las constituciones
de todos los pueblos libres. Este princtpio, solo
aquí en la N u e va Granada, el sin disputa retrógrado
Lino de Pombo, allá. en su Obse1"1)ador ó en su Argos
pudo negarlo. Este principio fué proclamado i demos.
trado entre nosotros en la Bandera Nacional i en el
Corréo: i esto fué quizá lo único bueno que en aque.
llos 'nfernales periódicos se escribió. Por último, la.
fuerza de las cosas ha obligado á nuestro Congreso á
reconocer este principio: porque, el otro dia, no recuerdo
cuando, una de nuestras lejislaturas se empeñó en dar
esa lei que clasificase todos los casos de culpabilidad
de los funcionarios públicos: mas, abismada en el infi~
nito esa pobre lej islatura, retrocedió, temió, se sintió
impotente; i, no habiendo podido dar esa le:, demostró
con el hecho que no podía darse.
Si pues esa lei no es ni necesaria-ni útil-ni posible,el
Senado de 1837 pudo mui bien, sin ella, haber con •
denado al Dr. Ripoll. La sentencia en quo se le declaró
culpable i no se le condenó carece pur lo mism o
de fundamento. 1 esa sentencia infundada no debe
servirnos ahora de precedente para no castigar al Dr.
La Torre.
Adornas, con re specto ú. la sentencia contra Ripoll
hai dos observaciones que hacer.
Es la primera que el Senado cntónce~ fué inconsecuente.
El ariícnlo 49 de la Constitucion en q1Ie se
fundó, no solo habla de una lei criminal que determine
los casos, sino tambien de u na lei de pmcedimiento que
arregle el juicio-Cuando se juzo-6 á Ripoll-lo mismo
que ahora-faltaban ambas leyes . Si pues el &naflo
cntónces no pu do castigar á R ipoll por qnc faltaba .la.
lei criminal, tampoco pudo onju icinrl0 s!quicra porque
fataba la lci do procedimiento: i si apes¡lr de u (.,~;ta
faltaba pudo enjuiciarlo. a¡wsar de que faltaba. la otm
hubiera podido ca tigarlo sin duda. Yo no veo como
~:~e pueda re .. pondcr á esto.
La otra ob""c rracion qnc tenía que hac"r ns c¡ue si
un Senado granadino no e atrevi6 ú. cm.tign {t Ili;wllun
Senado colombiano sí se atrevió, por h c5k:brt- c:-,u~:a
de I nfante, á ca ti gar al Dr. P ñn. La autoriu.d e~
un Senado colombiano puede mui hi n opone rse ·í. b de
cualquier Senado granadino.-Colombia ! 1 neva Granada!
¡quié n e atreverá ú compa:·aros !
Conc1nir6.
Si, como lo he demostrado, el Dr. La Torre es cul.
palble i el Senado puede i debe juzgarlo i castirrarlo;
solo resta por examinar esta tercera cuestion : i" 'uálcs
serían las consecuencias que de lu ab"olucí on de l Dr.
La Torre en el Senado resultar ían para la faecion i
para el Gobierno, para el 6rdcn legal i para la moral
pública en este 1 aís ?"-Pero en esta cuestion yo no wo ·
detendré mucho ti cmpo.-Senadorcs7 si la m ayor~a. de
dos terceras partes que se necesita para que castigucis
á La Torre se compone do hombres honrados nnl' n tes
del Gobierno i del órd en, yo no necesito deciros mas:
mas, si la ponzoña de la facc ion, introducida tam b~c n
en vu estro recinto, no dejare castigar al culpable, ú los
faccio ·os yo no me empeñaré en convertirlos: la opinion
los condenará.
Bogotá, 4 de mayo de 1841.
José Eusebio Caro.
Imp de J. A. Oualla.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente:
Biblioteca Virtual Banco de la República
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El Granadino: periódico político i literario - N. 7
PEB.IODICO POLIT.ICO .1 LITEB;JR.IO. Ouulibtlfl Ítle111•
BOGOTA JUE\ ES 19 DE NOVIEMBRE DE 1 TRBL 1. o )
OHRE EL PAPEL QUE E ·rA LLAMADO A Rt~PRE E;xTAR
EN LA 1\"UEVA. GRANADA.
Poco ¡t poca, gracia· á la perversidad i á lo críme.
e· de lo uno i · á la debilidad i á. lo errores de lo
tro~, lo~ granadino , de pues de seis año de libertad i
de h1z, n s hemo ido encaminando acia la nochQ de la
anarquía, que cada vez e ha ido ennegreciendo ma. · i
~m'5 . al rededor de no~otro , i en la cual hoi p r fin
no haHamo 3 del todo um .., rji'do .-En e ta prre qu:, cualesquiera que hayan · ido
su faltas anteriores, ya no tiene que p')nsar en repn.~ .
rarlas porqu:) ya la s ha reparado; al honúrc q_nr, n:>
teniendo qu.J p8n ar en dcf.mclorse del m8no ·prec io
pu3cle pen ·ar en arlqu· r;r po3itiva gloria; al hombre
que, pm· la privilejiada posicion en quo está, paede ha~
?er en este pa.í: .lo qu-: nadie in o 61 pued hacer ho: 1
1 lo que n qu;, 1croa h;lc r en otro ti mpo, ni M.ír. ·
qu3z, ni S..tntan ~br, ni Bolívar mismo.
E ·e hom~re soi · vo ·.
V o.,, Jen vral P vdro Alc.lntar:t Henani vos, pacifica.
dor del Sur i VU11G 8cbr eL o :nndo; V J, á q tien h
mayoría naciona.l c.')t:t d~ iguanjo P¡'csid ~ntc (L la_ uc.
va Granada en 1841.
Vo'5, qu ... á to1o:- e to-; t ítulo po 'lci a regar otro
mas grande i m1s glorio jo, el de Rcjcnvt'..dor eL h
Patria.
Porqne e te ma(1nífic:o título D:os no lo re ·~rva al
qn~ va á ab:1.ndonar el po :lcr supremo sino a! quJ V<\
entrar á c~jercedo.
El Di., 1\Hrqu-::z á lo m1. · podrá ya somoter i casti:
gar, para de aparecer al in tanto; la graudc cmpr sa,
la larga em¡)rC 3a, la emprc:-a do uwralízar, os toca á v· .·,
jcneral Hermn.
Cuanto mas d ~gra :lado se encuentre vu3stro paí ·
tanto m'l or cr:t vuestra gloria en levantarlo d.., ·1'1
actual degradacion.
lnrnen ·a va á ser vu e ·tra taréa; p3ro el gnlardo~l
tamhien . cr't inm~n o.
Pensad, e cojerl, i resolvéo' oc llwma f•!
Ohl no permituis que, en l 44, al tcrm:nl.r vu' ·.
tra · funciones para vol er al eno de vue tra C milia
el R'!clactor del . G~an< i o, s~ aun e t.í. c,n vida, tcng.~
derecho para dcc1r a conclU-ladano ·: "l'.1m!:>:en H,;.
rran fué de:·preciablcH.
Para evitar el llegar {t er tarn J.Jien despreciable, d .
oois alejar de vos .dc::idJ ahora todo pens miento de d -
bilidn.d i toJo p3n amiento de de ·poti ·m o.
D3b3is adornas formaro una idéa cabal de la verdadera
causa de nue tra actual anarquía .
I, ya bien conocida por vos e a causa, debei rcsolverOl3
· á 'destruirla, cualesqu iera que puedan ser las
falsas ohjeci?ncs que se o opongan i los enemig s qu~
esto os atraiga. . ,
A i, la dispo icion de ánimo ~uo en vo mismo debeis
bu 'car ántes que todo, es independencia de carácter
i fortaleza de voluntad.- ·O.id á todo el mundo
pero resolved vos solo i por vos mismo. '
Si, entretanto, á mí . me fuese permitido esponeros
mis, idéas acerca de esas causas de nuestra actual
anarquia; he aquí, cñor, Jo que juzgo acerca de ellas.
Creo, señor, que esas causas son tres:
La primera es la educacion éo)onial que se nos ha
dado i q_ue no había -prepara1o á. la N·.t~va Granada
para gowrnarse á sí misma.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
3o
La segunda es la e~istencia ·entre nosotros de algunos
m.ilttarev, tan e túpidos co.~o mbicio::sosJ que no
pndtendo, en un úrden regular de co as, aspirar á ser
ma · de lo que ya son, fomentan entre nosotro.:i las revueltas,
para. poder por m.:..dio de . ellas llegar á pagar
inmorales deudas i colocar e en una posicion de la
cual su indignidad los rechaza.
Lt tercera causa de nuestra actual anarquía, por
jin, e;:,tá en la debilidad de alguna de nuestras ins.
tituciones, i en la impolítica 1mprevision con que la
pa ·ada ~dministracion ha contribuido á exajerar esa
.debilidad de nuestra;:, leyes.
. De estas causas de anarquia, unas podeis removerlas
inmediatamente i por entero; ótras solo podeis re.
woverlas despues de mucho tiempo, de mucho trabajo,
. i de mucha consagracion.
, Las causas de anarquía que se encuentran en la
.impolí.tica imprevision de nue -tros pasados gobernantes,
a¡> 0nas seais Presidente, podeis removerlas solo con
quererlo, podeis removerlas solo con se1' _justo.
Lo mismo digo de las causas de anarquía que se
encuentran en la exi tencia entre nosotros de ciertos
ulilttarcs inmorales, estúpidos, i · ambiciosos.
L'l cau 'a de anarquía que se encuentra en la im.
punidad de Patria i de González quedará removida con
;someter, aprender, i castigar á Patria i á Gonzá.lcz:
la causa de anarquía que se encuentra en la impunidad
de Córdova quedará removida con someter, aprender,
i .ca$tigar á Córdova.
I esto es lo primero á que deheis atender, lo pri.
~mero que debeis procurar: porque, miéntras eso hombres
xistan entre nosotros, .despuos de haber e declarado
pnl\. .vez rebelde:), en cualquiera lugar donde estuvieren
la misma ignominia de qu se han cargado Jo for.
za.rá á intentar incesantemente revueltas nuevas, que les
hagan esperar encubrir, con la riqueza i el pode~: que
les procuren, esa misma ignominia de que se han cubierto.
La carrera del crímen es interminabl , eñor; el
crimen es por e encia consecuent i lójico; un crímen
anterior arrebata á crím enes posteriore ; el que una
vez fué criminal, dificilmente i solo por un esfuerzo
~ traordinario i del cual rarí imos hombres son capace ,
puede volver á la virtud.
El gran criminal ca i jama se arrepiente; si despues
del ca tigo parece estar inactivo i tranquilo, su
tranquilidad, su inacc!on, jamas son el efecto de su
arrepentimiento smo de la impotencia ó del temor. A
la primera ocasion favorable, ·e volverá. á arrojar con
nueva fuerza á crímenes mayores: no es una laguna
desecada, es un torrente detenido. Jamas, despues de
un chasco, se dice á sí mi mo: "Hice mal, i no reJ)
etiré lo hecho"; lo que siempre se dice es: "Al repetir
lo hecho, deberé gastar mas precauciones .i mas pru.
dencia".
. 1 en quienes esto eg mas cierto i mas jeneral es
e,n los. delincuentes políticos, en l,os cuales el ·sofisma
s ,iett:~_pr~. vieno al auxilio del crimen.
· ¿ Quó partido se puéde ya aéar entre nosotros. de
~mejantes hombres.
Inhábiles para desempeñar destinos, sedentariQs que
r~ql!i~ra.n aplicacion i conocimientos, · porque ni su intelijencia
ni su educación los llama· á ·dese~peñar\os,
1 s únicos empleos que . en otro tié~po ~e tes l'n~bi~ra
podido ~on~~~ . ~Qn .. Jo.S empleos polítícóR, eh qu~ el émpfea-
do va, no tanto á ostentar. s" cientiaf -eaaiito á
desplegar su poder i á manifestar !!IU virtud. Jefetur
militares, gobernaciones, i aun acaso secretarías de es
1 a do, la PresidJ3,ncia misma de la República: he aq
la única clase de empléos que con nlgun buen éxit
puedan confif\rse .• á hombres, · que, por el jénero de vid
que han llevado, solo han aprendido una cosa: á man
dar, ~ á mandar á veces tanto mejor .cuanto nias ar.
bitrario, mas despótico, i mas completo es el poder que
se les confiere. La imájen de la potestad militar que
en los ejércitos han desplegado, -!a, tra;d'adan entónces
hasta cierto punto á la nueva potestad política de que
se les inviste: i, si en su tiempo fueron buenos mili.
tares, se puede asegurar que serán en su nueva carrer
buenos f~Jnc¡oJ)arios-Consúltese la historia., .desde Cüo
hasta N a~o.f~n i df)sde Trajano hasta VV ashington, i apé •
nas se encontrará un gran gobernante que no hay~
comenzado por ser un gran capitan-Mas por la misma
razon que un militar intelijente i virtuoso es el mas
propio para ejercer aquellos poderes en que se mezcla
una cierta cantidad de arbitrario, tambien un militar
inmoral i anar<{uista es aquel en cuyas manos esos
poderes hacen correr á la libertad mas peligros. De
nuevo os lo pregunto, señor: iqué partido puede ya
sacarsn entre nosotros de González, de Córdova, de
Patria? Señor, cuantos hombre~ pensadores i amantes
de su país poseemos os lo declaran: el m,ejor , partido
que de esos traidores puede sacarse es hac~rlos servir
de ejemplar, con su castigo, á los que en adelante pudiesen
pretender imitarlos,
Por otra parte entre nosotros no hai destierro per.
petuo ni cárceles seguras: la sola cárcel segura en que
á esos revoltQSQS podamos encerrar, es aquellaestrecha
i eterna cárcel cuya llave es el pison i cuyo alcaide
es el sepulturero.
Ninguno ménos sanguinario que el que estas . líneas
os dinje: pero ninguno tampoco que mas impasible é
inexorable firmase la sentencia en que un tribunal de
ju ticia condena e á muerto á e os infames traidores.
1 es bien egnro, señor, que apénas hayan desapa.
recido esos hombres do e ta tierra que con su presen.
cia inficionan, las actuales revueltas quedarán conte.
nidas, i los revolto os sobrecojido i escarmentados.
Así, no me can aré de repetíroslo: la causa inmediata
de esas revueltas, que se encuentra en la debi.
lidad de los pasados gobernantes i en la existencia ~e
ciertos militares inmorales, esa causa, apénas seats
Presidente, si llegais á serlo, podeis removerla al punto
solo con quererlo, solo con querer ser justo.
Las causas primitivas i remotas de esas revueltas,
que se encuentran en nuestras flojas . costumbres que
no nos prepararon para ser libres, i en nuestras ·absqr.
das instituciones que no nos han enseñado á serlo, esas
causas, señor, son, hasta ciert() punto, mas poderosas
que vos i aun mas poderosas que cualquier hombre.
Pero, si durante vuestra administracion de cuatro años,
no podeis del todo destruirlas, podeis á lo mé.nos sacudirlas
i debilitarlas: ·podeis darles el golpe mortal quelas
haga ir á perecer bajo la administracion del hombre
que os suceda. t:
De ·dos modoS, á mi ver, ~on viciosas nuestras
, léyes:-por una' 'parte son poco fuertes- por otra parte
son ·poco pópúlares,. . ·
1 1, en efecto, si consideramos nue~tro gobierpq, i Jas
atadUras que . .Jo amarran,. j las trp.has !lue lo embar~'
zan, ~s itrlposible dejar de conlfesar que ·el oríjen de
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
. ~L GR'ANADINO ·. .1 r
la fuerz1, la fuente del poder, entre nosotros no se
halla en los gobernantes.
1, si por ·el otro lado consideramos al pueblo i la
inaccion política en que vive, i su~ elecciones de las
cuales sálei1 elejidos que él no ha elejido; si conside
·ramos su libertad nominal i su so~eranía irrisoria;· es
imposible dejar de confesar asi"1ismo que el orijen
de la fuerza, la fuente del poder,¡ entre nosotros tam-poco
: se haiia en el pueblo. ~,
De manera que, hablando e~actamente, no se halla
en ninguna parte.
La sola potestad política que entre nosotros pre.
sente una imájen de fuerza i 'de vida es la lejislatura;
pero la lejislatura, además de estar sobrecar~ada fuera
de toda medida con cuidados locales i admmistrativos
que no le incumben, la 1:jislatura es un'a corporacion
mal constituida i una pote tad transitoria é intermitente.
Ella solo aparece u vez durante tres meses en
el año; durant~ esos tres meses, se 'vé precisada, por
nuestra descabellada cons itucion, á gastar el tiempo en
aprobar ó desaprobar u increíble muchedumbre de
decretos municipales i rovinciales: los otros nueve
meses del año, el Preside ~' porque es débil, 'nada puede
ejecutar ni emprender, i e) pueblo, porque es pllpiJo, en
nada le puede ayudar. ·
1, sin embargo, en oda sociedad ha de existir,
en alguna parte, un f)der predominante, un poder
verdadero i permanente, que esté sin cesar ahogando,
con todo su peso, los jéWlenes de anarquía que en toda
sociedad humana se eniierran.
La. falta de ese poier predominante, verdadero, i
permanente, es el gran ~icio de nuesitas leyes, el vicio
radical de nuestra consitucion, i una de las primeras
causas que nos han arastrado á la congojosa situacion
en que hoi estamos.
, T res son los arbifiios que se ofrecen para remediar
ese vicio:
l. ° Cons tituir todb el poder social en las manos
de un solo hombre; es decir, fundar el despotismo.
2. ° Constituirlo e una clase pri vilejiada de la
socieda d; es decir, furlar la aristocrácia.
3. ° Constituirlo en la universalidad de los ciuda.
danos, de la cual ven¡an á quedar en estrecha depen.
dencia todos los func~narios, todas las corporaciones, i
todas l aR potestades; f decir, fundar la democrácia.
H e mos llegado á estremidad en que, so pena de
perecer, tenemos preision de escojer entre esos tres
arbitrios.
Mas el primero esos tres arbitrios es peor que
el ma mismo que pétende remediar i que en la realidad
solo agrava.
Po rque, en la s uacion actual del linaje humano,
·el despotismo de u solo hombre, er;¡ cualquiera pueblo,
ya S()I}O puede ·ser fimero i funesto.
H
os circunscribais, como Santander i Mcirquez lo hiciei'Of1t
á 1.1n círculo mezquino, fuera del cual nada veían, ~ada
oían, nada entendia:n, nada eran; sed ~pular; .afable,.
fuerte, sencillo, i grande, ya que podcis serlo; no os
e?~apri~heis en luchar contra el impU1so de lOS' prin.
c1pws hberales, que tarde 6 t~mprano 'habráh de triuhfar,
no digo de . voQ, que en compáracion sois nada, sino de
la humanidad entera, que es todo; 'decid á los 'individu~
"soi vuestro juez," decid· ú los pueblos, "soi vuestr~
amigo ; " pens~d en todo lo que podeis ser' i iedlo ;i,
ya que Bolivar realizó entre nosotros á César, vo~
jenernl Heáaó, · ~ea!izad entre nosotro.~ ·á Washington!
, ~uestro concmdadano, que desea llegar á ser vuc;¡io.
a :. muador,--El Recláttor del 'iranadino. í.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
EL G~ANADI O.
101 DE LA CO~STITUCIO .
A rt. 101.- "Aunque el l. 0 de abril no haya'
pre:-otado el juramcnt? el nuev~ Presi.dentc, ce~a · si n
(•mbargo en us func~~nes el mtsmo dln el ~re ·tdente
, solo i en tinieblas !
(*) El perspnaje, pintado aquí, parte es real, i parte es
icicai i pos1ble. .
J, vuelto á tí de espaldas, distraído,
Pronto olvid é que alguno allí me oyera;
1 ronco ollozé con grande gritos;
· 1 á mi inmensa afliccion dí larga suelta!
Súbito al lad o escucho un leve ruido •.• •
A verte voi ·con una horrible idea:
Y .l ! -.-:M a , sentado i fúljido te miro,
Con los ojo en i cual se me vieras.
1 dulc e, i tri t e, i sério á un tiempo mis no:
"Jo ·é , no llores 1 a .-Aunque yo muera,
"Morir no es por er.-Tu padre he sido;
"lmpo ·iblc que sie pre no lo sea! "
1 vi tus brazo_; · cia mí tendido ,
1 al punto obedecí a muda seña,
1 desahogu é mi sen cemprimido,
En tu seno escondí a mi cabeza ••••
Ai ! largo e pacio sí permanecimos:
Tus brazos me estre haban va sin fuerza ••••
¡ 1 me encontré con 'tu cad áver tibio,
Qu e al otro dia me ócultó la tierra!
11.
1
De entoncc a<;á diez añ ós se han corrid :
Nadie en el mundo ya de tí se acuerd a .•.•
Uno no ma s, pre ente siempr e i vivo
En su memoria i corazon lleva 1
1 empero ¡en cuanto atu didor bullicio
Mi vida ha es tado desde e once en vuelta
Fusil al hombro, i sable i ga al cintor
De mi infancia he d~jado l ribe.ra :
1 negro bo ques, i anchu sos rio ·,
1 verdes campos, i azuladas ierras,
He vi to: i luego el rnar im en o he YÍ ·to,
1 ví u soledad i su grande· :
I en lid ampal, entre hu o, i polvo, i r
· 1 entre hombres, i caballo. , · bandera.· ,
Lo · valientes caer, de 1 ucr h rido ,
He visto á mi derecha i á mi ·~quierda:
1 luego á pueblo fuí gran ' i ric08,
I ví u monumentos i su · fi tas;
Bailé u danzas, i bebí sus vi 08,
1 en el seno dormí de sus bell za :
I en calabozos, fétido i fri
He dormido tambien entre ca.d a. ;
1, desnudo, i hambriento, i fuji vo,
He vagado tan'lbien de elva e selva:
I enmedio de placeres i peli os,
De fatigas, de glorias, de m:se 'as,
Tu voz, tu imájen, siempre fué nmigo
En íntima i tenaz reminiscencia
1 un pensamiento estraño me
Que ni sé si me aflijc ó me con
1 es, que vives aún, ó padre mi !
, 1 andas con otro nombre por la ti ra;
Que estas reft1ucitado i tra$fnn
Que en otro ser te mueves, h~bla
-Que ese soi soi yo !-que somo
Que tu existencia ha entrado en .....
Imp. de Jf .A. Cuall.a.-Cazle . ck la
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente:
Biblioteca Virtual Banco de la República
Formatos de contenido:
Prensa
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El Granadino: periódico político i literario - N. 7
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El Nacional - N. 33
'.l5ogota ~á(¡abo ~ 3 be enero be 4849.
Este periódico sale todos los sáhados; se vende en 7a
tirnda del Seña?' Ju,an García, plaza de Bolivar.
13 SJb.
]4 Dom.
'lrtílnf~tte 5. olflÚ111CrO 53·
Enero.
Srt'n GU'llI,ercinrlo pr('shí,tem .
EL Du,l('c Nombre de Jcsus y S antos
Hita'rio uh, Félis p?'t:sh. y Beato
B anardo de Corle/m.
..
. Se-admiten remitidos que tengan por objeto La utiüdad
pública en cualquier 'ramo, con tal/te que no contengan
personalidades y estén escritos co':'/, decencia, deben
diriji-rse á los Editons lib"es de porte.
Los avisos y OtTOS escritcs de intp.res personal, se
insertarán pagando la, cuota en que el inteusado convenga
con el impresor, que en todo caso sná moderada.
1.5 LlÍl/,. San Pa'¡/o Jl1'imer hermitaño.
SUSCRICION.
lo Murl. Stos. FuLiencio obispo de Escija, Be1'nal'do
, JI compañeros mártires.
Cuarto mengua lite áü¿ 1 y27 minu."os
de la mañrnza en Sajila1'io.
Por u,n año v~nte reales po'r trimestre cinco ?·ea.les.
(Jada nú'7Ie?'o mee.. 'o real.
17 1I'h :'rc. San A ntonio Abad.
18 '/'U,¿Ll. La Cr(tpd1'a de Sa.n Pedl'o en Roma y
santa Prisrn.,.
-
1111.11111.
rB.ANCIA.
INFORME
dado á nombre de la comision de COllstit~cion por
M. Armando Marrast, representante del pueblo.
(Conclusion .)
PODER EJECUTIVO.
Todo lo que hemos dicho sobre la unidad del
poder lejislativo, se aplica igualmente al poder
ejecutivo. Las pruebas nos parecen superfluas. Los
espíritus ilustrados saben bien que cuanto mas
ámplia y completa ha sido la deliberaclOn, tanto mas
pronta y resuelta debe ser la ejecucion. La esperiencia
está de acuerdo con la teoría en que todo
Poder Ejecutivo entregado á muchas manos, viene
bien pronto á ser impotente.
La Constitucion delega, pUf~s, el Poder Ejecutivo
á un Presidente de la República, que debe haber
llegado á la edad viril, ser francés y no haber
dejado jamás de .se.clo. ¿Por quién debe ser llom-
. b ado? Sobre este punto ha habido dos opiniones
en la comision. La minoría creia que haciéndolo
nombrar directamente por el pueblo se corria el
riesgo de colocar frente á la representacion nacional
un poder igual, aunque fuese de diferente naturaleza;
que podia establecerse así una rivalidad
peligrosa, dar á la soberanía dos espresiones en vez
de una, romper la armonía siempre necesaria entre
la autoridad que hace la lei, y el funcionario que
asegura su ejecucion; en este pais, sobre todo, el
sufrajio universal concentrado en un solo hombre
le daria un poder siempre solicitado por tentativas
contrarias á la libertad. La minoría habria deseado
pues, confiar á la asamblea, delegada de la soberanía
del pueblo, el nombramip,nto del Presidente de
la República; ella queria conciliar por este medio
lo que exije el rigor de los prineip:os, y 10 que
exije la situacion de un réjimen nuevo.
Esta opinion no ha prevalecido. La mayoría
se ha convencido de que una de las condiciones
yitales de la democrácia, es la fuerza del poder.
Ha querido, pues, que él recibiera esta fuerza del
pueblo entero, único que la dá, y que en lugar
de llegar á ella por una transicion intermediaria, le
fuese dada por una comunicacion Jirecta y personal.
Así él reasume sin duda la soberanía popular, pel'O
para un órden determinado de funciones: la ejecueion
de la lei. La mayoría no teme que abuse
de sus facultades, porque la Constitucion lo encierra
en un círculo del cual no puede salir. La asamblea
sola, permanece dueña de todo el sistema político;
ella tiene derecho de rerhazar 10 que propone el
Presidente por medio de sus ministros; si la direccion
de la administracion le desagrada, depone los
ministros, si el Presidente persiste en violentar la
opinion, ella lo hace comparecer ante la alta Córte
de justicia, y lo acusa.
La Constitucion se precave contra lo~ abusos
del Poder Ejecutivo, haciéndolo temporal y responsable.
El Presidente que dura cuatro añC\s no
puede ser reelejido, sino despup.s de un período
de otros cuatro. Él no tiene ninguna autoridad sobre
la asamblea; ella se conserva una, y todo poderosa,
sobre sus ajentes. Él no puede detener ni suspender
jamás el imperio de la Constitucion y de
las leyes, no puede ni ceder una pulgada del territorio,
ni hacer la guerra, ni ejecutar un tratado
sin que la asam.blea consienta en ello; no puede
mandar en persona los ejércitos de tierra ó de mar; no
puede nombrar los altos funcionarios que dependen
de él sino en Consejo de ministros; no puede deponer
los ajentes electivos, sino con acuerdo del
Consejo de Estado; la asamblea nacional escoje
sola los miembros de la Córte Suprema, que mantiene
la unidad de la jurisdiccion, y escepto en
ciertas majistraturas, el Presidente de la República,
19 Viél'. Stos. FuJrncin ob. de Ruspa, Camilo,
ilIario compañ"To ', 1n 'J,rtires.
no puede nombrar los jueces sino con condiciones
detenn inadas por las leyes.
Desplles de haber 'definido y limitado el poder
del Presidente de la República, la Constitucion le
confiere toJas las atribuciones que pertenecen al
jefe de un grande Estado. La accion Je la Francia
se personifica el1 él; él conoce, promulga y ejecuta.
el pensamiento de la República; si la asamblea es
el alma, él es el brazo; él la representa afuera,
dispone de sus fuetzas, dá impulso á la Administracion,
la dírije, es el protector del órden, el
defensor de la sociedad, el primer majistrado de
un pueblo poderoso y libre, el ajente superior de
una democrácia; es preciso, pues, que él tenga á
la vez, la dignidad y la fuerza de la lei en acciono
Esto es lo que hemos querido al acordar á este
poder todos los derechos que la Constitucion concede
el esa posicion eminente. Le damos rango y
autoridad suprema, su voluntad no debe encontrar
ninguna resistencia, porque él manda en nombre de
la lei. TOGO el movimiento de los negocios inte .
riores y esteriores del Estado depende de él y sube
hasta él. Así, nosotros deseamos que él sea colocado
por la República en la cOJ;ldicion de honores y
prerogativas que convienen al que representa la
Francia, frente á frente de las otras naciones; y si
ha parecido corta la renta que le hemos asignado,
es porque creemos que el tesoro nacional debe
proveer á todos sus gastos de epresentacion, cuya
suma será mayor que la que hemos fijado á su
persona.
DeslJUes del Presidente de la República hemos
colocado un Vicepresidente, presentado por él y
nombrado por la asamblea nacional, que está á la
cabeza del Cons('Jo de Estado, y al cual la asamblea
querrá asegurar una situacion honrosa y digna del
que puede spr llamado á re~mplazar al Presidente
de la República, en caso dt' que por una ú otra
causa se li'alle impedido de ejercer sus abas
funciones.
Los poderes lejislativo y ejecutivo obran sobre la
administracion interior, á la cual no hemos hecho
modificaciones importantes, sino es la cn'acion de
un Consejo canton~1 reclamado hace largo tip.tn po,
y que puede llegar á ser el ajente mas útil para
repartir el1u itativamente los impl1estos, y sobre todo,
para asegurar el he neficio de la instruccion y de la
educacion, que bajo el r~j illl e n repuhlicano, es la primera
necesidad de la sociedad, ('1 primer J (> her de l
Gobierno, el instrulllento mas activo, mas pacífico y
mas seguro de la moralidad y de los progresos de
las poblacion~$ .
PODER JUDICIAL.
La esencia misma de la República, ciudnJanos
representantes, es que todo emane del pueblo, 'Iue
todo se deribe y se apoye en él. El PoJer LeJislati
\'0 f'xamina su \'oluntad en la lt!i; el PoJer Ejecutivo
asegura su fuerza; el PodRr judicial la sanciona
todos los dia:s aplicándola. N os faltaba pues organizar
este tr:rcer poder, y este es el último objeto
de nuestro proyecto de Constitucion. Pasaremos
rápiJamente respecto de esto, porque encontramos
aceptados todos los principios y realizadas todas las
ideas jenel·ales en nuestros códigos; las innovaciones
que hemos hecho en nuestro proyecto no han esperi .
me ntado ninguna r esistencia. Nos basta pues,
indicarlas, porque de naJa sirve defender lo que no
es atacado por nadie .
E.n cuanto al personal de la majistratura y á las
garantías que la sociedad debe darle y exijir de
ella; será mas bien objeto de una lei especial.
Solamente hemos querido fijar una regla; esta es,
que la independencia del ju('z siempre en pugna con
los intereses y las pasiones individuales,debe ponerse
fuera del alcance de todo atentado de parte de ellas.
Hemos añadido á los tribunales existentes, un
tribunal administrativo superior, que decidirá en
última instancia sobre las contestaciones que la
accion tan pen(;trante de la admillistracion, puede
ocasionar: .
E"te tribunal auministrativo existe, en primer
~raJo, en toJos los departamE'ntos, y hemos hE'cho
intervenir, en la dt'signacion de los majistrados de
~ste árden á los COllsejos jenerales y al Consl'jo
de Estado.
Lus proc e ~os no son agradables nunca, ni son
iliemp: e sencillos; la naturaleza de los intereses
los complica tanto como la calidad de las partes;
fr ecuentemente se suscitan compelencias de juris·
Jiccioll entre la autoridad administrativa y la judicial.
La primera, hasta hoi, le ha restrinjido su
pleno poder; hemos creado un tribunal particular
q'le conocerá de las competencias.
La responsabilidad que acompaña todo!' los actos
de los funcionarios políticos y administrativos habia
flstado oscrita en las Constituciones; pt'ro figuraba
allí para honor de los principios, y solo como una
decoracion de teatro destinada á agradar á los que
se contentan con el fenómeno de la contemplacion.
La verdad republicana exije que la libertad sea
real, que no sea trapasera ni dpcesante' es para
esto que nuestro proyecto constituye una Alta Córte
de justicia, ante la cual la Asamblea Nacional,
puede acusar á sus propios ..miemb.ro<:, á los. ministros
y al Presidente de la República. En cuanto
á los otros funcionarios, tendrán por jueces á los
tribunales civiles ó al Consejo de Estado, segun
las faltas () los delitos que se les imputen. Hemos
compuesto la Alta Córte de justicia segun los datos
ue nuestras Córtes de asieses; las sentenc.ias serán
pronunciadas en ella por jueces de la Corte de casacion;
un juri sacado á la suerte de los Consejos
jenerales de los Departamentos, decidirá sobre la
culpabilidad. Al crear un tribunal nuevo, hemos
conservado las formas esperimentadas y las garantias
del derecho comun.
El juri es en nuestro concepto, una institucion
amiga de la libprtad, una majistratul'a ec¡uitati,'a
y de buen sentido, irr.pregn.tda de los sentimienlos
del pueblo de que sale, y con el cual se mezcla sin
e ~sar. Habriamos qUNido desarrollarla y estendeda
progr l~s i varnente al juzgar de las caus'ts·
cOl're ccio:1ales y de algunos procesos civiles. Este
fue nll estro jll'irnn proyecto; pr.ro d ebemos confesJ.
r lo, é l ha encontrado en todos vupstros despachos
una oposicion tan jeneral y tan fuerte, que
hemos Jebido f\:!signarno ' al silencio de la re tirada.
Cotlsenramos, la confianZa. de que Il(~gará un dia
m~nos du\'o para el jUl'i, ménos propicio para el
practicante, y en que la lei simplificarJdo, abreviando,
disipando las espesas niehlas del procedimi
e ntl),ha.rá justicia á nu estra opinion'(lue nos \'emos
forzaJos á sumerjir pr\,visoriamente en la soledad
de nu€'stras esperanzas.
H:li otra cuestion que ha encontrado una oposieion
igualrn ~ n tp formidable; es la prohibicion del
r~ ~ miJlazo . V ut:'stra comision vacilante por un
Ill \)mento, volvió á discutir de nuevo sobre este
importante objeto; estaba cierta ele encontrar la
jll'itificacion Je su primer pt>nsamiento en el principio
de igualdad que debe arreglar todos los impuestos
de la República, y sobre todo, á aquel que tan
enérjicamente se ha llamado impuesto de sangre.
Querer que los pobres lo paguen y que los ricos se
libren de el con plata, le ha parecido una monstruosa
iniquidad. H l~ rida siempre por la resistencia
de los despachos por las vivas reclamaciones de
numero ;os pe ~ icional'ivs y por cierto murmu 110 de la
o¡Jinion, que es preciso saber respetar aun en sus
preocupaciones y errores; nlovida tambien por las
objeciones razonables y poderosas que se le espusieron,
la clHnision se ha ilustrada de nuevo escuchando
al presidente del Consejo y al milli~tro de
la Guerra. No reproducimo3 aqui los argum ntos
llenos de vigor y claridad, qut:' nos han obligado á
persistir en nuestro primer proyecto, pOI' no debilitarlos,
tales argumentos tendrán la palahra en la
tribuna. En cuanto el nosotros, no hemos querido
desmentir un principio, hollar la igualdaJ y suprimir
lo que nos pareció orJenado por la justicia.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
-==== Reconocemos siempre que la prohibicion abs?luta
de] reem¡.>lazo militar, está esencialmente ll?;ad.a
con una buena lei de reclutamiento; con la dI mlnucion
del tiempo del serri io, y la comision para
no comprometer el princ ipio aislado, o~ propon~
ponerlo en discusion cuando os sea sometida la le l
de organizacion militar, .
Tal es, ciudadanos, el conjunto ?e nues~ro proyecto
reasumido en un analisis mUl largo, a pesar
de q ~e nos hemos esforzado en reducirlo á los
puntos mas importantes. .. ,
Por mas pérfectas que fueran estas dlsp~)SlclOnes,
(y ellas no tienen tan. teme.rarias pr~tenslOlle~ ).' n~
podrian encadenar III el tIempo, 111 los eSl~lntus.
Ellas son temporales , h echas para una estacIOn de
la vida del pue Llo; las jeneraciones que se suceden,
la opinion que se modifica y la soberan~a del pueblo,
conservan siempre el derecho ?e .revlsa; la Cons-
6tucion, Nosotros nos hemos lllnltado a consagrar
este derecho, que es de toda evidencia, y á rodearlo
de las formas solemnes que una asamblea debe dar
siempre á sus actos cuan.do se trata de tocar la
lei fundamental de una socIedad. .
Como quiera que sea, esta lei puede ser ~ncompleta
debilitada ó desviada de su objeto, SI se la
separ~ de las leyes orgánicas que for.man con e~l.a
un conjunto necesario. Nos ha parecIdo pues, utll
escribir en la Uonstitucion un artículo, por el cual
la Asamblea Nacional se obliga á hacer estas leyes.
Pero habiendo dado esta cuestion lugar á algun,os
debates, os esplicaremos en un informe espe,clal
esta decJsion, contentándonos con daros hOI la
sustancia. ,
No disfrazamos nuestro motivo principal y dominante,
es que vosotros estais llamados n~~.solamente
á escribir principios de libertad en las paJlnas de un
código, sino á fundar la R~pública. .
Esta obra es grande y digna de vosotros, cllHla:
danos representantes. A pf:'sar de ~os clam,ores o
de las tenebrosas maniobras de los partidos, a pesar
del disgusto, dépit, rancunt->, la dud~ y las vacilaciones
de todos los que obeul'cen a las preocupaciones
ó á los hábitos de otro . réjimen, la nueva
era ha empezado para las naciones europeas, Predicha
por el jenio, se realiza por la razon, y ~st.a.luz
que nada deti ene, ¡Iimina con sus rayos la .ClvIlJzaciun
de los viejos continentes, como ha gUla~o con
su brillante estrella la jÓ\'en civilizacion amenc~na,
Los pueblos se han engrbudecido por la educaclOn,
han comprendido su soberanía, tienen confianza en
su fuerza2 sienten qu~ solo á ellos pertenece ~l
derecho de rejirse, de gobernarse, y solo la ,Republica
puede dar á la soberanía del pueblo su organo
y su garant~a. . . . '
Gracias a ella ]a VIda p ¡bllca se difunde por
medio del sufrajio' unive sal, por la lei; la vida económica
se- ensancha por medio ud trabajo, y la
vida moral por la fraternidad; el individuo está
armado de todos los medios de perfeccion; el cuerpo
social de todos los instrumentos de progreso; ('1
órden de todos los elemenlos de fuerza, de derecho,
de justicia; el pueblo, en fin, de todo lo que puede
Jade el sentimiento de su elevad o destlllo, y de
todos los socorros necesarios para cumplirlo.
Tened por cierto que no hai hoi en .el ~undo
de las intelij encias otro centro de gravltaclOnj es
preciso ó seguirlo y adhel'i.rse á él, ó retrogradar
en el espacio, y andar deSVIado como un cometa
déro utie. Es prec iso organizar pacíficamente la
democrácia en esta via de mejoras, ó volver al
travez d~ ruinas y sangre, á un estado q.ue volveria
á empezar por caer de nuevo; es precIso marc,har
r esueltamente por la via abierta para la RepúblIca,
ó a.rrojarse á las re vol u c io~ es, malhadadas, y~ ha~er
entónces señal á la uarbarJe de f[ue venga a reJenera
r esta sangre envejecitla, y que borre del ':lapa
de la Europa esta patria que fue por largos Siglos
la luz, el orgullo y la esperanza,
Que touos los amigo de esta Francia Íl'aigan
á la R epública el continjente de su trabajo, de su
voluntad y de su talento. Toca á vosotro~ hacerles
el llamamiento y unirlos, Fundad con mano firme
los principios re publicanos; fortifica~los con .las
instituc iones orgánicas en que ~gotarJan l~ v.lda;
fiaos en segu;da en el buen sentido, en la dlgllldad
de este pueb lo, él ,no sufrirá que se le robe lo que
ha conquistado; no se degradará á los ojos del
mundo abalÍ<>ndo su propio derecho delante de los
gastad~s emblemas de lo pasado; es para él que
habeis construido, edificado el monumento: él 10
guardará y benuecirá vuestra slbiuuría, que lo ha
levantado.
Hemos publicado el precedente informe como
un documento de los trias curiosos é interesantes;
por cuanto él contiene las doctrinas de la mayo.ría
de la Asamblea nacional francesa, que han serVIdo
de bas-e á la nueva Constitucion republicana, que
la gran nacion acaba de darse; y los argumentos
que han decidido el voto de esa mayo~ía en
cU t'st iones Constitucionales de la mas alta Importancia
, Mas no por esto deben juzgar nuestros
lectores que recomendamos tal escrito ni por la
im propiedad del estilo, ni por la esacti.tud de las
doctrinas ni rnénos aun por las se\'endades de
su lójica. Las P?fSOnaf> vel aadas en ,este jénero
de obras habrán JUbgado ya la del Sr . Marras~,
,y esta advertencia de otra parte les parecera,
EL NACIONAL.
con razon inutil, sin embargo no quere:n?s aceptar
la responsabilidad de muchas de las o~llllún e,s consignadas
en esta pieza, algunos pudieran Juzgar
adoptábamos.
LA PUOPIEDAD.
U na gran cuestion social; la mas trascedental y
mas temible de las cuestiones sociales, ajita y
conmueye profundamente la Francia, ha empezado
á conmover y ajitar otras de las partes mas civilizadas
de la Europa, no se pasará mucho tiempo
sin que ajite tamuien y conmueva los pueblos de
la América; no es esta la cue8tion entre la monarquía
y la Re pública, entre la democrácia y. la
aristocrácia, esta está decidida; la gran cnestlOn
social de que hablamos es la cuestion de la pro-piedad.
~. .
La cut'stion entre la monarqUla y la RepublIca
es una cuestion puramente política,que no afectando
los fundal .e ntos de la sociedad, es una cuestion
superfi cial. En los pueblos cristianos el1~ ~stá
definitivamente decidida en favor de la Repubhca.
Existen todavía tronos, pero tronos que Sfl hallan
como los árboles á que se ha cortado en contorno
la corteza, todavía están de pie; pero es ciert~
mfalible,que dentro de poco estarán secos y no mUI
tarde derribados.
La cuestion de la democrácia afectando mas la
sociedad es mas grave, mas irrqwrtante, pero que
sin embargo lIO toca en los elemen los de la sociedad.
Esta cuestion pstá tambien decidida ya, en favor
de la democrácia. Existen todavía en muchos
pueblos cristianos clases privileJiadas; la nobleza
es todavía un hecho vijente en la mayor parte de
las naciones europeas yen un riDcon de la Am~rica;
pero esos pri\'ilejios se desmoronan en todas partes;
los privilej iados mismos están persuadidos, se~uros
de no transmitir á su posteridad las escenciones
h eredadas, El nivel legal se mueve en la Europa
borrando las desigualdades politicas.
Toda r eforma existe primero en el espíritu de
alcrullos pocos pensadort'~, pasa á los libros como
u;a paradoja; gana poco á poco algunos lectores;
v echando raices cobra fuerzas, se estiende y se
difunde y llega á ser una cuestion, primero dudosa,
luecyo probable, y al fin cierta, ,rerdadera cuando ha
dOt~inado el ánimo de la mayoría:. Llegada á este
pun~o la idea, la reforma. es irresis.tible j s~ encu.entra
oposicion lucha con VJgorj y SI la reSistenCIa no
o'de, derriba y des barata cuanto se le pone. En
este caso su furor no discie1'l1e, violento y ciego
no solamente derriba y pulveriza la institucion antacronista,
el objeto enemigo, sino que acomete y
destroza cuanto imajina unido ó a1iado con él.
A este punto ha llegado el principio de la democrácia
en los pueblos cristianos; es una verdad jeneralmente
reconoeida; y por consiguiente su triunfo
es secruro ó su poder irresistible. Los aristócratas
rni::;rrl~s hacen homenaje á este poder, en muchos
puntos; y dóciles se rinden ante su incontrastable
pUJanza.
En muchas de las nac.iones de Europa las formas
aristocráticas que subsistt'n son ya puras apariencias,
nombre sin realidad En Francia la democrácia
ha dejado de ser cupstion, es un hecho consumado
de que se habla á caJa. paso, y que nadie discute.
Así, la demo<:rácia no conmueve á la Francia; es
para ella lo que la independencia para la América,
un hecho histórico, y un derecho incontrovertible.
Pero la Francia se siente intensamente con movi
cla profundamente ajitada. ¿Qué la conmueve?
¿Qu~ la ajita? Ya lo hem08 insinuado; ps la terrible
cue -tion de la propiedad.
Sin esta cuestion el tránsito de la monarquía
á la Rt'pública, y de las apariencias aristocr:iticas
á la democ!'á cia neta y pura, se habia realizado
sin que la sociedad esperimentase un cambio notable;
y los ánimos estarian hoí mas sosegauos, y la
confianza seria mas cOIJlpleta y jeneraJ, que ántes
de jugar el lance de la transicion; pero la gran
cuestion social no dá lugar al sosiego, ni permite
el arraigo de la confianza.
Una escuela nueva se ha levantado en medio de
la Francia, y sin rodeos, sin miramientos, sin temor,
con la confianza y la enerjía de la conviccion ha
proclamado este principio.
La p1·opiedr¿d es un robo.
Las consecuencias inmediatas de este prinCIpiO
son bien claras: todo propietario es un ladron; toJo
proletario e:s una víctima.
U n hombre conocido por la regularidad de sus
costumbres, estimado por su probidad M. Proudhon
miembro de la Asamblea Nacbnal,ha sido el órgano
de esta escuela, an:e aquella gran corporacion él
proclamó y sostuvo su princ ipio, sin que lo arredrasen
las iras y arrebatos de sus cólegas. Algunos
se habrán imajinado acaso que los que proclaman
el principio de que]a propiedad es un robo, son
bdos descami ~ a los, bandoleros que quieren despojar
á los ricos, creyendo sin embargo, qUE' este
despojo es un crímen como lo hacen los ladrones
comunes; pero no es así. El socialismo, la doctrina
enemiga de la propi cdud, es profesaua por
muchos hombres de arreglada conducta, de instruccion
notable, y al mismo tiempo propietarios ..
El socialismo no es un cálculo, es una doctrma;
sus adeptos 110 son una cuadrilla de salteadores,
son una escuela filosófica,
Esta doctrina tan lisonjera, tan aceptable á todo
proletario, que no profese de veras ~l cr,ist~anismo,
ti ene, y de be tener en la FranCIa un mmenso
séquito.
El discurso de M. Proudhon en la Asamblea
Nacional escitaba en unos risa y ademanes de desprecio,
en otros arrebatos de ira y de furor;. muchos
escritores públicos hacen esfuerzos tamblen para
mofarse de los socialistas, y se enojan y arrebatan
contra e llo~; pero al tt'aves de esas mofas y de esas
risa:; forzaJas se ve claro el temor que les inspira.
Las iras y furores de los propietarios, son una
prueba palpable de que la doctrina socialista no se
presenta co¡;no una ilusion pasajera; sino que e~ un
nue vo poJer, un enemigo amenazante y temIble.
El socialismo está en notable minoría en la actual
Asamblea Nacional, lo que nada prueba acerca de
su fuet'za y poder crecientes. Lo estraño seria
que en la primera Asamblea saliua del voto universal,
hubiera tenido mayoría una doctrina tan nueva,
tan contraria á los intereses de los ricos, y que
afecta tan profundamente la sociedad. Esta doctrina
debe seguir el curso que siguen todas las
doctrinas, y aumentar de dia pn día su poder y ~u
influencia , hasta llegar á apoderarse de la mayona.
El socia lismo es una doctrina lójica y á la par que
seductora para tudos los proletarios. La sociedad
eurupea, la civilizacion europea que son nuestra
sociedad y nuestra civil"zacion, están basadas en
e l cristianismo. Costumbres, moral, leyes, todo
tiene por fundam pnto los principios de la leí Cristiana.
La propiedad está basada y emana del
mismo principio; conmovido este, costumbres, leJes,
propiedad y cuanto de ellas se deduce queda
comprometido.
U na escuda filosófica, que llamamos la escuela
V olteriann, por ser Voltaire el escritor mas notable
de ella, combatiendo las creencias cristianas ha
producido la incredulidad en una gran parte de l~s
pueblos que llamamos cristianos. ~tacada.l~ rehjion
como un conjunto de preocupacIOnes fldlculas
y peligrosas, se le ha hecho aparecer á los oj~s de
la juventud como un resto de las estl'avaganclas y
errores de los siglos pasados. Se ha llamado á los
creyentes fanáticos, retr6grados, hipócritas y si son
católicos jesuitas; los incrédulos, por el hecho de
serlo,se han condecorado con el nombre de filósofos.
El dia de hoi una gran parte del populacho
francés, ignorante y brutal, es fi16sofo; y este filosonsmo
se estiende tambien en otros paises de Europa,
y se difundirá tambien en el nu~,stro. .
Estos filósofos no admitiendo ninguna doctrma
revelada, juzgan de todas las instituciones segun ~l
principio de la utilidad individual, segun su pr?pla
convenie-ncia. Ellos dicen: la propiedad , no ttene
otro oríjen que la leí civil, ni mas funda':lento ni
mas fuerza que la que esta le Ja. L~ 1el, q~e no
es mas que la espre:sion de la voluntad Jeneral de la
voluntad del mayor número, debe ser conforme á
la conveniencia jelleral, es decir, á la conveniencia
del mayor número. Nosotros los proletarios, nosotros
que somos la mayoría nacional, nosotros cuya
voluntad debe ser la lei, nosotros queremos tener
parte en la propiedad; que se reparta, que se
distribuya.
i Por qué no ha de repartirse?
¿ Alegan los tenedores actuales el derecho ~
Ese derecho no tiene mas fundamento que la lel
existente, derócruese ó refórmese la leí, y el seme- '=' •
jante derecho no tendrá nmgun fundamento; no
habrá tal derecbo.
Se les arguye diciendo: esa distribucion es i~conveniente,
es perjudicial para todos, proletafl?s. y
propietarios. Ellos responden: esa es la opmlon
de ustedes los que poseen, nosotros pensam?s. ~e
otro modo; no se afanen ustedes por el perjUICIO
que nosotros vamos á recibir al repartirnos las
propiedades que ustedes tienen. Nosotros estamos
resignadc)s á arrostrar esos inconvenientes yesos
perjuicios.
Pero lo que ustedes pretend n es ~nmoral. No,
responden e llos; nuestra moral n? tl~ne mas prIncipio
ni mas objeto que la convel1lenClaj de3de que
la cosa nos conviene, deja de ser para nosotros
inmora l. Lo que a nosotros nos parece inmoral
es que ustedes gocen y descansen miéntras que
nosotros trabajamos y sufrimos.
Pero ustede.3 van á empobn'cer la sociedad, á
hacer retroceder las artes y la industria, á prepararl
es un porvenir de miseria á las jener~ciones
futuras. No, contestan nuestros filósofos SIn calzones,
y los entusiastas que los tienen, nosotros
creemos todo lo contrario; pero aun suponiendo que
la sociedad se empobrezca, que las artes retrocedan,
que las futuras jeneraciones lo pasen mal, todo eso
significa mui poco ó nada para nosotr<.'s;. porqu~
lo que nos importa no es tener artes florecl~ntes SI
con ellas sufrimos la miseria, ni que haya Jeneraciones
futuras dichosas si nosotros somos desgraciados
· lo único importante, lo único positivo para
nosotr~s es pasar los pocos años qu~ he~os de
vivir,lo mejor posible: y para esto n~ hal medIda mas
eficaz ni mas s e¡;ura que el repartIr entre nosotros
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
todas )~s p;'opledaues existentes; que todos poseamos, I y 9 ue tooos trabajemos moderadamente; ó lo que
tal vez !'erá mejor, que ustedes que han estado
descans~ndo trabajen ' ahora, y que descansemo~
nosotros' que' hemos trabajado. f
Los e ono;nistas amontonarán raciocinios para
probar á estos filó ofos que su sistema es errauo;
pero no les faltarán á ello::; solucione!' y argum<:'ntos
que oponer/es; y quedando la curs tion en el campo
abierto de la conveniencia, sujeta únicamente al
voto de la mayorJ'a, la deci ion no es dudosa.
En Francia parece que los prohombres de la
Asamblea Naci \.>nal esperan que con una di ctadura
ejerci·da por una Asamblea unica, y sosteniJa por
los millare' de bayonetas que sostenian á Lllis
Fel i pe, tendrán á raya á los socialistas ~ ' comunistas.
N osotros no Juzgamos de la misllla manera.
En un país con jn-stitucione democráticas, con
1 ibertad de imprenta y de tribuna, no hai majistratura
bastante podero a ni ejercito tan nume roso que
puedan matar una uoctrinaj y e 'ta que tan rápidos
progresos ha hecbo en tan poco ti empo, tiene todas
las aparieocia de conquistar la mayoría y de decidir
la cuestion en su favor.
U na doc'.rina no puede combatirse sino con otra
doctrina. Desgraciadam e n~ e la. escuela yolteriana,
á la cual pertenevp la mayorLt de la Asamblea
Naciona l, no tiene una doctrina que poder oponer
al socialismo; porque el volterianislTlo es una escuela
crítica, Je tl'úctora y esteri!. c"n ura, comhatp,
anatematiza; pero no establece, no fun da. Su principio
es la conveniencia, su fin los goces materiales;
y como la convpniencia la entipnde cada uno á
su modo; partienuo dt>1 mi 'mo principio y dirijiéndose
al mismo fin, el soclalislllO sllstiene que
sus conclu ,iones son lejitimas é incontrastables para
los volterianos, que prutenden sin razon detener en
ci~rto punto á la intelijencia y á la lójica. Pre tension
vana.
En prc!s >:!ncia de las doctrinas católicas, el socialismo
e' un error evidente; sus pretension es son,
indudablemente, un crimen. El principio est á en
la lei 6 la lei es terminante. No solo prohibe quitar
lo ajl!no, sino que bace un delito de l acto de codiciarlo.
Sobre tales puntos no hai cuestion; la
propiedad es un derecho anterior á las leyes, supe.
rior á ellas.
La situacion dpl socialismo no es la mi ma cara
á cara con la filosofía volteriana, E, ta se vé reducida
á oponer algunos raciociniosj y raciocinios que no
pueden sop .>rtar el rigor de una l{¡jica severa.
y como n9 ~s el catolicismo sino la filosofía
volteriana quien domina en Francia; él socialismo
tiene. de su parte todas las p!'Obabilidades del triunfo.
U n!\ gran parte ro que manifiestan sin temor y sin mancha
la conciencia del autor. He aau! uno ue ellos.
El Sr. C rét ine~u-J oly no ahorró ni trabajo, ni
viaje para consultar gran número de documentos,
y produjo libr>llIente lo que halló aceptahle-,
Cuando re ulta evidt'ntelllente que algunos pérsol1ajes
en pro Ó en contra me recen la reprobacion de
],1 historia el la irroga sin miramiento. Las alab:
lnzCls ú SaB Ignacio, el sus Santos coope radores ó
á la. Compañia, no ti pnen nada de amplificatorio;
ella:s ernanan de los hechos que espone. 1.('1 causa
es solJrado buena para que haya necesidad de
exa.ip ra.r.
(Jon motivo de las persecuciones que por do
quiera se renuevan en nuestros dias contra. los
J (:'~~ uitas, he oiuo a algunas personas espn'snr su
disgusto porque un e:scritor tan distinguido baya
escojido tal argument.o. En cuanto a mi entiendt)
mui bien el motivo de la eleccion del Sr.
Crétineau-Jolv.
Cuando yo ;ne hallaha en la cárcel, me mostraba~
grande interes algunos homhres que todo lo
arl'le gahan. Hai almas de ese tf-'mple. Cuanto
mas ven sufrir á alg-uno por causa de otros; tanto
mas eornpadecpn á la víctima.
Ya que hablo de mí, añadiré que, habiendo leido
en mi juventuJ las tan df'cantadas cartas de Pascal
contra la Compañía de Jesus, por mas que brillen
~n ellas .t~do el talento y tooa la gracia que caben
a la malICia) quedé di gustado de ellas. Yo era
jóven, aturdido, nada aficionado á los J esuitas á
quienes nunca conoCí; con todo, de confiaba de esa
multitud ue acusaciones aglomeradas con tanto arte
y frenesí por Pascal y socios . U 1l sentimiento
Ínt.i~n~ me decia que todo aquello ('I'a dictado por
el .lemo de la malevolf-'llcia' ese mismo sentimi ~' nto
d
. ,
me. t'Cla .9ue la envidia, la cólera y todas las
pasIOnes aJltadas son ciegas.
. C~mo en nuestra!; escuelas unos se hace.n partld~
1.no.s de l.~s griegos y otros de los troyanos. yo
Vela a un,os Jo\'enes enardecerse por los que habian
atacado a Jos Jesuitas, y á otros sostener á los
vencidos; yo era de los que querian honrarlos.
Esta gran cUPo tion me ha interesado en todo
ti~mp(), :r, Jo repita, la piedad no entraba por naJa,
nI el~ mIS estu(!j-os ni en mi juicio. ~I espíritu
del SIglo y los malos libros me habian llenado de
duda .. Lo que me quedaba era el anhelo de conocer
l~ verdad, de cotejar y multiplicar mis inve.stigac:
on(·'s, de no dejarme f-'ngañar ni por los jansenistas,
DI por los filó.3ofos, ni por niuguna especie de cábala
prepotE'nte.
Despues j cuántas veces en Milan, mis ilustrE's
amigos recorriendo los hechos bístóricos y oeteniéndose
en el suprimido Instituto me hablaron de
él conforme á lo que yo sentía. AI,runos viven
todada y saben que entre eÍlos habia uno que
mas (1e una vez manifestó el dereL!ho que tenia
de bacer u n en ayo de la historia de los .Jesuitas,
que hubi( ra realizaJo si hubiera podido proCUlarse
doCUmt'lÜos .bastantes para fundar sus opiniones.
Lo que 10 mducia á tilo era el amor filo<;ólico
(~e 10 gran?e, de lo bello, esas jigantescas luchas
a ml1erte , d.lgnas de fijar la atencion de la postcridad.
Las pa,';lOnes de 1820 y las mias, me sustrajeron
de repente,' del mundo y de los estudios. Dios
~ e, co.nsolo _ con un precio o don, con .la fe, y
Vl\'l dJez anos en el sepulcro. Salí de él en
1 ~30 . Escepto las modificaciones producidas en
mI me~te por la relijion , yo conservaba el 'mismo
~mO\ .. a l~ h~manidad, a la cultura intelectual,
a la l.nvestlgac.lOn de la verdad; la misma indepe ndenCIa,
la mIsma determinacion de no li onjpar
á ningun partido, de no hacerme esclavo de nadie.
Algunos aITos de:pues los nuevos J esuitas vinieron
al Pialnonte; qui e conocerlos jo'ualm nte que ú
las demás órdenes de nuestro diba no clero , bien
resuelto. como est~ba, <Í honrar todo lo que haya
e~ta.bl ec ldo la IglesIa. .Me criticaron este procedllluentn
; ¡.,e me ad vil'lio de que despues de tan
largo cautiverio era natura.l que tuviera ideas
atrazadas; se ofn'cicron á enseñarme. PrimE'rall1f'nte
('fa preci.'o odiar y t emer á los Jesuitas.
Cuando se me babIa de temores humanos con la
idea ue in. pirúrlllelos o de dirijir mis acciones me
\'ienen yana. de reírme á carcajadas. '
Pel::il,, ¡í . en, no odiar ni á los discípulos de San
IgnaCIO, nI a los demás sacerdotes, ni á ningun
secular. .
~endia homenaje á la virtud y al saber donde
qUIera que lo encontraba.
Descubl í fácilmente que las reglas ue San Jgnncio
form,an buenos eclesiásticos, y por eso Pio VIL 1' 0
ballanuo. e en la cruel posicion de Clemente XIV
los re. tableció. '
l\'fe he permitido esta diO'resion para atestiguar
d l' b .
3
libelos, no hago sino seguir por el mismo camino,
mi razon y nli conciencia. Pouria haeer otras digresiones,
pero me abstengo. E, preciso que mi
pluma vuelva á la obra uel Sr. Crétineau-Joly.
No tengo uerecho de hacer observaciones sobre
el lenguaje y el estilo, porque no soi frances. Las
únicas bellEzas que yo, como cualquiera otro, puedo
gustar en esta historia, son las de la ló.iica, de m
narrar franco é independiente, de su investigacion
paci ~ nte y fiel, unida al arte de no disminuir ' el
interes; y mas que todo, de la nobleza constante
en las pinturas que hace.
El Sr. Crétineall Joly acepta las críticas Cun
la modestia de un sábio, y si yo no se las dirijo, no
e ..; porque cr a que una obra tan vasta pueda
estar esccnta de toda imperfeccion. Yo no hallé
indicio de ellas, y nejo que mejol'esjueces adviertan,
al afortunado escritor, los lunares que ojos mas
e.iercitados puedan ad\'ertir en aquellas innumerables
pájinC1s. I:esplandecientes de belleza y de
yeruad.--, Sdno Pellico.
e.u •
Ca~inamos For encima de volcanes, y el suelo
que p~samos está .minado y reml)vido:~ ... :incedzmus
super zgnes supposztos
La ,violencia de las pasiones que por tantos años
' ha ahmentac!Q y protejidCl la debilidad, aunque
no . las . temlU: Jos desórdenes, los furores, l~s
cOl1]UraclOn.es, los esfuerzos públicos y secretos
de las faCCIOnes para otra revol ucion ya tan adelantaua,
no son 10 que mas debernos admirar en
el espect:ículo de que somos testigos. Es mui na·
tural que el cl'ímen ansíe ver sazonado el fruto de
sus obras. i Si se le escapase, qué le quedaria~
Todos los m~dios le St;>n iguales para llflgar á su
blanco. Intnga. maqUlllu, calla segun las circtmstancias.
Este f'S el órden conocido de! mal, y haeta
aquí no descllbro progreso alguno de las luces. Ni
me admiro de que las jentes para quienes Dios es
solo \lna palabrR, aspiren á nuevas revueltas: - ¡han
hallado otros tantos tesoros bajo las ruinas I El
camino está abiertu: marchan algunos incitados por
los recuerd08, tod,)s atraidos por las esperanzas. ¿ Y
de qué SP. trataba en efecto? De todo lo que puede
acalorar los deseos de las pasiones; trátase de saber
quién oomi nara; quién. pos.eerá el poder, la~ dignirlad8s,
los cargos, la olctaa ura misma, y nosotros
lo sabemo,,; ved aqní lo que codician los facciosos.
La revolucion moribunda les legó la patria los
ruebtos quisieron anular el. testamento; y co~ba~
Ieron para ponerse en poseSlOn de la herencia gue
Justamente se lcs disp' :luba. -
Lo repito otra voz, nada de estraoro.inarjo veo
en esto: la ambicion, tal como ]a conocemos basta
para esplicar el [.)nómeno. Pero lo que nos parece
nuevo en ~a ~istoria do los pueblos mas degradados,
lo que l11cllCil un grado de perversidad intelectual
de la que no se tenia aun idea ahuna
I . 1 l . o , es e ~on~lerto (e partIdo anárquico y su osadía
en la llltnga: Nunca se combinó la impostura con
mas profullc!lu.nd y ménos remordImientos, ¿ Hai
en los penod I~OS, en los folletos y en las cámaras,
una sola doctrma que la faccion no desnaturalize
segun sus intereses? i Cuántas cosas no inventa
todos los días! Nada le cuestan las calumnias ni
las relacion es falsas: si la desmienten insulta, y
repite sus. aser(,~I.ones: s~ ataca, sostiene á sangre y
fue~o. SI es cOJIGa en . 111 fraga n ti delito de conspi.
raClOn y trastorno, al Instante grita -lue la oprimen
que no hai ya libertad, ni seguridad para los de:
fensores del pueLlo. Al ménos en la otra época
los verdugos no ~scaseaban las víctimas, el crímen
hablaba su lelJ!5ua]e; pero lo hablaba sin cli .. Jraz .•..
En el infierno mismo, se sabe 10 que es verdadero
y lo que es falso; no se niega la verdad se
la insulta. Pero esto n.o es bastante para los s~res
perversos que las revoluclOnes han producido. Han
ablel'to en d abismo otro abismo mas profundo.
mas trnebroso, ~onde no penetre verdad ~Iguna~
La pnlabra no llustra y::l; oscurece, recorre la tierra
dici endoal mal: tú eres el bien; 1 al bien tú eres ei
mlico en la crísis importante en qu e nos hallamos, I representado y no cesa de representar á. la Suprema
nada es mas perjudicial tampoco que el que se ~ unta vuestros derechos: ¿ pues por qué no oc u rrís
abuse ?e .su nom~re respetab,le l;ara vengar privados I a él ? .& por qué no le esponeis cualc}uiera cosa que
resentImIentos, ° para llegar a fines partIculares; quera:s represen tar para que él la el(~ve de un
y teniendo conocido por esperiencia que las grandes I modo decoroso y conveniente á la Junta? Vuestro. .. ;
reuniones facilitan Jos m.edios ~e ~s~e abllso~ pues temores y vue~tras desconfianzas en la mayor p~r ; e
una voz que solo prodUjO un IndIVIduo naCIda de son vanas: estan tomaJas medidas de 1)1' ~ caUCI(\n,
estos principios, ó dirijida á aquellos obj etos, se de seguridad y de defensa. En esto se o<.:u¡>a incerepite
como un eco, por otros sin exámen, sin santemente la Junta, y su previsi .n ~e antic ipa ¡'l
reflexion, y luego se trata de llevarla á la Junta vuestros clamores. Cesad pues de darlos. Ev!tad
~omo un deseo d~ todo el pu~blo, Ó una m~dida la co.nf!lsion y e l desúrdt'n que nace de las grandt-'s
Jeneral de precaucIOnes; para eVItar los males a que I reunion es. Vo l v(~d á vuestras ocupacion es uorné,:; est~
esce~o puede co~ducir, y deseando ~o~ciliar I ticas; ,Ilpvad á c~!las la enerjí 1 dt' vuestru ca:·á " t: r.
el Ju~to mteres que tlem~ el verdadero publIco y Con el cuenta slPmpre la patria y en cual clu lI 'r
los ciudadanos bien intencionados el! manifestar eve nto la Junta os llamará á su socor!'ll P~ I'O ahora
cualesquiera medidas que crean convenientes á su no efi nece.sario en lot; térm inos que vuestro celo os
seguridad, con la tranquilidad pública, que no lie lo pinta. $i en algun mo:nento lo fu ~! re, en t-l mismo
puede obtener por medio de tumultos y facciones, repetireis á su vc:z los ejemplos de h eroicidad y de
y que ántes bien se turba por estas 11Iismas reu- \ constancia que habeis dado en estos dias m 'morablf's.
niones; ha acordado y ordena se prevenga á toda I Vuestra salud misma inte resa á la patria. O.;
clase de jentes se tranquilicen, y retiren á sus I ajitais: habe is pasado en continua in'luietlld y sobreocupaciones
domésticas descansando en la "ijilancia salto las noches y los d ias: es prE'ciso que tanta
y el celo con que se ocupa la Junta en proporcio- fatiga al fin no se pueda sobrellevar. D I:! ~('.ansad
narles esta misma seguridad; permaneciendo todos ya de vuestros honraucs trabajos, reposando en los
los ciudadanos armados; y prontos á reunirse solo brazos de la patria, de una patria que ha be is conen
el caso que el Gobierno mand~ tocar á f~ego; quistado, que vais á formar, y que enternecida por
y para que sus clamores, y cualqUiera espeCIe de lo que os Jebe, jamás oh' idariÍ vuestro~ IWlle ficios .
solicitudes que quieran hacer, lleguen á sus oídos El Gobierno que vela en VU8stra seO'uridad, que
de un mudo decoroso y convenipnte, dándoles el tantos C'uidados se toma pa.ra vU l'str~ bien, solu
lugar de prefere?cia que me.rezcl).n en med.io de e xije ahora por única recompensa, y para completar
las graves atenclOnes que hOl llaman su CUIdado, su obra, vuestra dócil sumi::.ion, que ob('d e zcai~ su
se entiendan precisamente en cada barrio los de su \' OZ y os pre::;teis á s us prece ptos. Retiraos y que
respectivo distrito con los sujetos que se van á no se oiga en adelante las tumultual ias voces de
nombrar.. el pueblo pide, el pueblo dice, el pueblo quiere; cuando
En el de las NIeves, con su párroco, y con el tal vez no es mas que un individuo, una pequeña
veoino D. Ignacio Umaña. facci on, un partido que se aprovecha de vuestra
En el de San Victorino, con su párroco, y con r eunion para usurpar vu estro nomhre.
el D. D. Feli~e Vergara. '. . AeudiJ á los comisarios q ue os nombra el Go-
En Santa Barbara, con su parroco I con el D . D. hlemo, para que os entendais con ellos, les lleveis
.Manuel 1. Camacho y Roja~ . vuestras peticion !:'s de palabra ó por escrito, y
En la Catedral, con su parroco, D. D. Paulo arregladas á la forma conveniente sean dirijidas
Plata, y con el D . n. Domingo Camacho. últimamente po:, e l conducto de vu {'~tro Procurador
Ante estos sujetos", á q~ien.e s la Jl!nta aut.oriz~ jen:- l:al; y para q~le así no se multiplique una misn.,a
con e~ nombre .de COTmSal'lOS de. JnstrucclO~, solIcitud de vanos modos, se sepa las que estnn
llevaran los ve~mos. ?e sus respec.tlvas parroqUlati despachauas, y si lo que alarma vu estro ce lo , como
las demandas o ~ so.llclt~des que qUIeran p.r~.~ov \· ~ reg ;t1armente suceue con lo que pedís, está ya pre-á
nombre del publICO, o que entiendan dll'IJlrse a cavldo y remetliado. Este es el único modo de
su beneficio y á la co~u~ segu~'idad en l.a crisis aquietar los ánimos, de simplificar el trabajo en esta
prp.sente; y. est?s, examlllJ.1'8 su nnportancla y. el parte , y de. que vuestra Junta, con madurt'z y
verdadero mfluJo que puedan tener en este uhJeto acuerdo, satlsfaO'a á vuestros deseos . De otra suprtp
s~gr~do, las aC,om.pañarán, acord~rán ó conferen- os lo l'l:'pite cO I~pl icando los remed ios, acelt'rais el
CIaran con el SllldJCo Procurador Jeneral, Vocal de mal , y fr ust rando sus efec tos impedís su curacion.
esta Supre.ma Junta pa~a qu~ en el caso de no Sala consistorial de la Junta Suprema d~ la capi-haberse
te~ld o ya en conslderaclOn en ella.,promu~va tal del Nuevo Reino de Granada, 25 de jul io de
ante 1~ mIsma, lo que . t~nga por conve01en.t~: BIen 1~ 1O.-D. Josej ftlig'uel Pei, Vice-preside ntp..-
entendIdo que las sohcltuues que no se dlflJalJ en D. Camilo Torres Vocal Secre t,728 $ .)
2." Que este precio se pague pOI' el comprador
á los plazos sigui f' ntes: tres mil noventa pesos al
contado y el resto. en el mf'S de agosto \'enidero.
3.a Que el Poder Ejecutivo continuará en posesion
de la casa miéntras encuentra otro f'dificio
á propósito para el Colejio militar, pagando elltre
tanto, cinco por ciento de interps anual por la~ cantidades
que reciba del comprador hasta el dia en
que á este se le entregue la casa.
Los que quieran hacer propuestas ocurl'ir{ll1 á
esta Intendt'llcia hasta las dor.e del dia del ].0 de
febrero próximo en que se verificará la venta.
Intendenéiaj eneral de hac ie nda d el Departamento
del Centro.- -Bogotá 11 de e UNO de 1849.
El lntendenle.--Domillgo Sa,i z.
t!PI~ltION I JOYERíl.
F RANCISrO A N.TP,L MFRINO ofrp('E' al
púl¡:ico sus servicios corno lapidario y joyel'C~.
La~ pl"rsonas qlle St-' cliglll 'n ocup',rlo, porlr~n
mandarle labrar toda cla!'(-' r1p piedras pl·,'einsns
pxij iénon lf' la fonna qU t' m"lS 1('1' acomnclt-', ('1) las
intelijellcia de que q!l pdal'R!1 safisfechas
L!ama la atw)ciol) d el púhli('o hrí c ifl la jClV "IÜ
pues prom (~t e montar las pipc1 l'a<:: al airf', v l ;~ hrflr
los finillos segun el uso PlIl'OpPO. T amhit'n tl·¡tbaja
en filigrama toda espt>cie dI" adornos.
~u establecimi e nto está situado á la vuelta de
a última calle de San M ·gu pl.
--------------_._------
INVITACION PARA CONTRATA.
En el número 253" del Constitucional ' de CUIldillamarca
del30 dp. l c0l'riente se pu ')lica el contrato
ct-'le,b rauo por la Gob:...rnacion con los Sres. F.
JavlP.r Herran y Manuel Gonzá lez para la COIlStru1 S. A. Carrasquilla,
f¡'t'ute a la carrll Cerla, se cuidan caballoil con pailto
seco, cebada en grano y escel ente alfalfa de la
E 'tanzIIPla, 'por el prc:- io de cill C'o y nwdio pesos ~l
m~·s. El S. q ue qUIera rnundar allí ~u caba ll ,)
se dirijirá á Francisco D iaz, que se halla en la IHl< rt~
de la .Estanzu E' la, d esde las seis de la mañana hasta
las se is de la tarde.
E N la tier.da del Sr. Jorge Cl'owther 3." cal le
<.1 el Comercio, se encuentra de venta ropa hecha..
de buena calidad y á precios equitativos.
GRA ORe
ANTONIO P ARIS, grahador en mármol y
toda clase de pi edra, y dorador en r.ristal. ofrece sus
servicios el publico. Las personas que quieran ocuparlo
pueden ocurrir á la ti t llda del Sr. Demeterio
Vega, 1 a calle de l Comercio, qll ien dará razon de
los precios d(~ la, le tras, de cualquiel' tipo y talllaiio
ase~urando que llevará la mitad m~' IIOs ue lo 4ue
pueda 111' \'ar cualC¡ lI ie r otro grabador.
VENTA DE UNOS TERRENOS.
E N las inmediaciones (le Chapinero á distancia de
hora y media dI'! esta capital, se hallan unos tenenos
de ba:-;tante e~t(~ llsi()n y libres dt· todo gla\ ánwn, nllli
superiores para criad ero dp gana.do, yegllus .Y mul etos;
con bUl'nos sf' mbrade ros. Se n'l\den ('on plazos,
f'n cllnlidfld de $ t4,OOO, pUt-'de recibirse en pago
macuquina; y Sl!gUIl la cla:-;e de ne.ro cio y \'e ntaj~l~
que se presl·¡lte nj pu ede dota rse con una suma en
oro. Se aguardan dos me~ eil para oir propuestas,
si ántes no se n(~goeiaren. l~n esta imprenta se dal á
raz,m Jel inte resado .
'-- --'-- ----- ---
PLUMAS ..
E ~ la ti t-'nda del Sr. JOl'ié MarLt Mendoza calle
de Florian, junto á la Botica del Dr. Auton'eza, l'e
v!'nd en hu e llas plumas de metal de d isrntas clases, '
lámina:" y algunos lib ros t;e lectos, todo i pl'ecios
cómodos.
VENTA DE UN CUADERNO.
E N la~ tiendas de los Sres. P "dro Herpuia, Ambrosio
POllce y Pa~ t or Lozada se halla de vt-' nta
un cuaclerno titulado, lJJétnrlo de medi.tnr prt.ra e
uso de los sacerdotes y demis .fieles. Tra luciuo del
latino A dos reales ejemplar.
I dueI1o.
DE VENTA
U N r\ casa alta con una tienda accesoria
en la 1." calle uel comercio. La persona
1 ue quiera comprada puede ocurrir a
ta imprenta y se le ual'á razon Jel
IlI/jI. J . A. Cual/a.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente:
Biblioteca Virtual Banco de la República
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Prensa
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El Nacional - N. 33
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El Nacional - N. 18
'.l5ognta ~áúabn 50 be !1etíemItre be "848,
Este periódico sale lodos los sáha.rlos; Si' veíl~C en la
tienda del Seña?' .Fu,an García, plaza de Bolwa1'.
1!rilne~ttt 2, ~mtinltrO ,. S. '
!CULTO lU:LUX030.
Se admiten 1'emitidos que teng'an porobjeto la utilidarl Setiembre.
pública en cualquier 'ramo, con tal de que no contengan
personalidades y ~stén e~C1-ito8 con derencW, deben
dirijirse á los Ed~tores hbres de p01'tc.
30 Sab. Sa'lt Je,,.óni1Jto Dr. fundador.
octubre ..
Los avisos y Ot1'OS escritos de interes pe1'sonal, se
-insertarán pag~ndo la cuota en que el inte~esado convenga
con el ~mp1'eso'r, que en todo caso se1'a mode1'ada,
1.° Dom. Nuestra Señom del Rosario JI 8rm
Rem7jio obispo.
2 Lun. Los Santos ArlJeles Custodins,
3 Ma1'. San Cándido martir,
SÚSCRICION.
Por un año veinte ,'e.ales, jJm' trimestre cinco nales,
Cada núq¡ero medio real.
4 Mib'c. San Francisco de Asis fundador .
5 Jue'/). San Plácido y c01nps. ?MeS. '
Gua'rto creciente á las 2 y 43 milt'utos de ll~
mañana en Acua1·io.
6 Vier. San Bruno fundad()r.
----------~~--------------------~~------~~~--------------------~~
FRA~CIA.
EL SIGLO.
EL ABA'l'E DE LAMENNAlS.
Los insurrectos de junio, la mayor parte de .los
cuales habian sido fanatizados P(Jl' los clubs, crelan
haber dade una prueba de adhesion á la República
socialistcl y democrát.ica cuya divisa enarbolaron sobre
casi todas sus banderas. Pero los órganos del
socialismo y del partido ultra revolucionario, viéndolos
vencidos no quieren reconocer en ellos sino los
ajentes ¿ los seides de diversos pretendientes monárquicos.
El Represeutante del pueblo, en su re~puesta á los
Debates, se declara convencido de que los homb~es
que han agriado el descontento de los insurrestos y
que les han puesto las armas en la mano, son los
partidarios de las viejas monarquias.
El abate Lamennais va mas léjos en el Pueblo
constituyente. He aquÍ los denuncios que formulaba
haber coo una temeridad que raya en demencia .
" Viene á ser mas y mas evidente que la insurreceion
no ha sido mas que uno de esos horrorosos asesinatos
organizados sucesi va mente en todos los puntos
de Europa por el trono. Dejad que las facciones obren
libremente y ellas preparadas hace muchos meses
no se ocultarán. Tres pretendientes, tres conjuraciones
ó mas bien dos, porque despues de la revolucion
que satisfizo Jos rencores de la rama mayor
contra la menor, It!.~ dos ramas estan u?id~i por el lOteres
comun, se UBleron en tIna conspIraclOn comun,
l>.l que se ha visto crecer y desarrollarse dia por día
bajo la direccioll de jefes hábiles, sin que el poder
en'caraado de los destinos de la República haya creí.
do op~rtuno ponerle ningun obstáculo.
"Muchas especies (le medios han sido empleados:
apoderarse de los empleos, usar de toda clase de
influencias para penetrar en la Asamb]ea Nadona}
dividirla al principio y dominarla en seguida;
p~olongar la crísis . fin~ncier~, í.ndustrial y c.amercial'
aumentar la mlsena sllprmllendo el trabaJO,
hacer pasar al pueblo bajo las horcas del lLambre
caudina escitar los temores, fomentar el descontento,
sembrar'la discordia.
"Hecho esto se busl:aron por todas partes brazos
que pudieran armarse para el motin y la guerra
civil' se ha reclutado, enganchado. derramado á manos
'llenas el oro, en parte suministrado por el estranjero,
siempre mezclado en nuestros desastres. De
este modo se ha formado una fuerza contrarevolucionaria,
compuesta de dos elementos: hombres rej imentados
bajo jefes habituados al manejo de las aro
mas, :lesgracia.dos prontos siempre á yend.erse á
cualquiera que les paga, y de la escona mIsma de
la poblacion; y forzados puestos en libertad, perseguidos
por la justicia. y otros,"
El pueblo arrastrado ~l último e~tremo por las
provocaciones de los realIstas y redUCIdos por horro,
rozos cálculos á la. última miseria, vendrá locamente,
como sucedió, á unirse al éjercito de los conspiradores.
Tal es la version de M. Lamenanis. El Universo
califica esta opioion de salvaje; será permitido ror lo
ménos calificarla de absurda.
No sabemos eomo será apreciado por sus mas fervientes
sectarios, este dechado de los pontifices de
la democrácia pura. En cuanto á nosotros, para responder
al grito de la conciencia pública indignada,
nos contentaremos con citar, como Jos Debates, el
juicio sin apelacion, escrito en las actas de la Asámblea
Nacional.
"Familia, instituciones; libertad, patria, todo est:
lba herido . en el COl'azon, y bajo los golpes de
estos nuevos bárbaros la ci vilizac.ion del siglo diez
y nueve estaba amenazada de muerte ••.. ~a Frana
india nada rechaza con horror esas doctnnas sal·
vajes en que la familia no es mas que un nombre
y la propiedad un robo. 1I
( Es á Und escuela que propone tales doctrinas
á que hOl pertenece Lamennais.)
EL 11 Al.
LA ELEJIBILlDAD NACIONAL.
( CONT1NUACION).
Este peligro, de la gu r1'a civil, y del despotismo
consecuencia de la guerra ci vil, es un efecto tao
particular y tan grave de la reduccion de los elejibles
á solo dos personas: que bien merece ser analizado
con todo esmero y con toda evirlencia reco·
nocido,-EI peligro Viene de los candidatos: pues
cada candidato, miéntras ménos rivales vé en torno
suyo, mas probabilidades lleva de serles sobrepuesto;
y, tle l:::l m:lyor probabilidad nacien:io mayor ánimo,
mayor atrevimiento, mayor inquietud, mayor actividad,
todo su coraza n se vuelve hácia un solo
objeto, todas sus acciones se encaminan á un solo
fin; el menor rezelo de perder lo que se busca hace
menor el recelo de peruer lo que se espone; 01'0,
honor, exi teneia, todo se ensaya, (1)do se aventura;
todo es cañon, todo es mma, todo es trinchera; las
maniobras se oponen á las maniobras; cada paso
halla un tropieso y cada tropieso hace mas rabioso
el at3.q ue; cada ataque halla una resistencia y cada
resistencia exaspera mas, y mas encona el resentimiento:
esto es ya un juego de azar, un duelo á
ojos cen'ados; este problema es ya como el problema
de la vida para un desahuciado, como el P¡'oblema
de la salvacion para un monbunclo: la ambicio'l
ha llegado al último dique, y lo ha querido
romper tambien; todo ó nada !-EI peligro viene de
los prosélitos: la llama del peligro, ya avivada por
la mano de los candidatos que la encendieron, cunde y
se derrama al soplo de los prosélitos que la embravecen¡
porque, si el ansia y el orgullo de los candidatos
acrecienta el ardor y el número de los procélitos, el
ardor y el número de 10$ procélitos sobre-irrita el orgullo
y el ansia de los candidalos: la nacion se abre
en sus do, mita ~es, y todo el mundo toma partido,
porque no hai un tercer pal:tido á qué recurrir;
cada partido ama con toda su alma á su caudillo, por
que no hai un tercer caudillo á quien. adorar: pero
el amor del partido propio es el odio del partido
opuesto, pero los sentimientos de la masa atizan los
sen.timientos del individuo; mi amor á mi c"ludillo
y á mi partido se enardece con el amor que le
tienen mis padres, con el amor que le ti enen mis
hermanos, mis parientes, mis amigos mis protectores,
mis compañeros to::l.os de opinion y de secta;
mi odio á tí, Y á tu caudillo, y á tu partido, se enardece
con el odio que os profesa todo mi partido.
y con el odio que tú, con todo tu partido, nos
devuelves.-Y entónces, enmedio de estos feroces
sentimientos de odio, puesta ya la mitad de la nacion
en frente de la otra mitad, al obrar carla jefe
y cada bando, al descubrirse solo Ilna corta mayoría
del un lado ..•• entónces, si no se empuñan
las armas y la nacion se detiene y no se arroja á
rlegollarse á sí misma, y no qué la detenga, pero
no puede ser mas qne la mano Omnipotente y
protectora de Dios.-Esta guerra del pueblo contra
el pueblo, esa es la guerra civil: esta guerra enlre
los corazones, aun cuando en los corazones no mas
eX lsta, aun cuando no se manitiest~ cuerpo Íl cuerpo y
esteriorm2nte, ese es el horrendo peligro de la anarqUÍ<
l; peligro llevado á su reali:zucion y á su máximu lO
cuanuo Los elejibles se circunscriben á solo dos personas;
p<}ligro que va dismin.uyenclo cuando á. esas
dos personas se van adicionando otras y otras; peligro
que se haría del todo improbable y nulo cuando
aumentase la lei tanto el círculo elejible que
n.udie se metiese á buscar partidarios para otro SIflO
I
despues de haber visto que no podia encontrarlos
para sí mismo¡ cuado la multiplicaclOo ul1lversul
de los p.ll'tidos, debilitando en fuerzas y en calor á
cada uno en particular, impidiese que ninO'un partido
burlado, ni au n el partido burlado n~as poderoso,
osase luchar á mano armada con el conjllnto
de los demas partidos; ó con 01 partido nacional prep"'
onderante. Pa'ra debilita?', dividir: esta m¡íxirnn
encuentra aquí su aphcacion en toda su utilidad
'1 e~ toda su amp~itud. Verdad es que e",ta pre~
auclO~ sola ser.ía meficaz SI otras precauciones de
Igua! ,ImportanCia ~o se t?maran tambien: porque
el VICIO mherente a todo SIstema elec~oral, (,1 peli.
gro de las guerras civiles, no puede quedar como
~letamente estirpado, ~i á la supresion de las calificaCIOnes
en los elejibles no se agregan, cQrtos
poderes, cortos sueldos, corta duracion de mando
e~ los elejidos. Pero la supresion de las califica:
ClOnes en los elejibles siempre será indispensable'
p~)r~ue si las cal}fic,aciones no producen solas est~
VICl~ ~e la~ .repub~lcas, cooperan sí á producirlo: y
el VICIO eXlstUÍa mléntl'as tuviera una causa cual.
qujera para existir, aun cuando todas sus otras
causas hubiesen ya desaparecido,-Una buena leí
penal castiga á todos los cómpfices.
He aquÍ el largo inventario, pero inventario escrupuloso
y fiel, de los males que en sí envuelven
las leyes de calificaciones.
III.
Derivados de un principio UOlCO, la reduccion del
cerco de elejibles, todos estos males van creciendo
como el cerco de elejibles le va estrechando.-y mi.
éntras ~~s qb~~.dantes y en mas alto grado sean
los req~lsItos eXIJIdos, miéntras mayor sea el número
de maJlstraturas para las cuales se exijan, mientras
~as escasa sea la poblacion del país, miéntras mas
Ignorantes sean las masas;-tanto mas se estrechará
el ~e:co de las 'p~rsonas entre quienes se puede
eS(,0Jer;tanto mas facIl será que los pocos hombres diO'nos
que~en, envueltos en la esclucion jeDera]; tanto m~s
se multIphc~rán. en número y aumentarán en gravedad
los mfohces .resultados que dejamos arriba
espuestos. (1 )-Deflvados de un principio único
tod,os estos males se conexionan y se estrecha~
íntlmam~~te entre sí. . La lei exije rcquisitos,-y estos
reqUlsltos la complIcan en su redaccion -y esta
complicaciún la embaraza en su marcha,~y este
embarazo la conduce al fin en muchos casos á su abo
soluta inobservancia, La lei reduce el número de los
e~ejibles,-y esto di?cu1ta la mejoria en las elecclOnes,-
y esto alTOJa al pueblo en la descon fianza.y
e~to ,sepulta la naClOn en 01 despotismo y en' la
anaIquH~.. De un ~~l nace otro mal. Para que
no hubIesen de eXIstIr los últimos no habian de
existir 1(ls primeros: para que los primeros no existiel'an
tampoco, era preciso que no existiese la leí
Discurso pronunciado pm' D, Federico En'ázuriz en el
acto de su s@lemne incol'poracion en la Facultad deTeolqjía
y Ciencias sagmdas de la Uni1Jersidad nacional,
en sesion pública del domingo 16 de Julio de 1848.
SEÑOR:
La época en que vivimos es la época del dE-'sarrollo
del espíritu humano. lVIedio mundo es interesauo
testigo y espectador parcial de los extraordinarios
sucesos que ajitan á la otra mitad. Sentado en e
solio pontificio un papa liberal, ofrece un espec
( 1) Tal es la suerte de la Nueva Granada' y la
de todas las Repúblicas Americanas; el de todos los
p1;"eb!o.s nuc.vos. E,n, Inglaterra, nacion popularísima,
n;qmstrna, tl7t~.tradzslma, por mucho que se estreche el
cZ1'culo de elq¡ibles, nunca el mal será tan O'rave ni
tanta la escase~ de lwmb1'es dignos, como enola Nueva
C:~anada, naClOn despobladís.ima, pobrísima, ignorantl.
slma; donde por poco qU(- dVe de ensancltar,~e el cerco
el mal se hará inmenso y la elicase::: de hombres digno,:
absoluta.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
2
táculo único en la historia, cual es; el de un sucesor
<.le Pedru abogado con su ejemplo por la libertad
de ]os pueblos. La Francia, que ha tomado siempre
la iniciativa en la marcha progresiva del desenvolvimiento
del espíritu humano, sac ude el yugo de la
monarquía y bse constituye en R e pública, para
todas las na.ciones. Los soberanos de los diversos
Estados Italianos, los de la Alemania, Austria,
Prusia, Inglaterra y España asombrados con lus
progresos del ratlicalismo, que amenaza echar pOI'
tierra sus tronos, ceden á la justa demanda. de los
pueblos, que reclaman sus imprescriptibles derechos.
En una palabra, la Europa toda se coutnueve
desde sus cimientos, y no tardar(ln en pronunciarse
las naciones que hasta ahora han perman ciJo espec.
tadoras de tan grandes acolltecimientos. Yo no
creo que la Francia pueda perfeccionar su I'éjimen
gubernativo bajo el sistema repuulicano con los
exajcradores principios de democracia que hasta
aflui se han proclamauo. Observo solo todos estos
hechos como consecuencia dt'l principio á que deben
su oríjt'n, cual es; la necesidad indispel.sable de
mejorar la condicion de la clase sobre la sociedad
~i no es pste el móvil de los que s(~ han puesto
á la cabeza de los pueblos, prometiéndoles ponerlus
en posesion de sus sagrados é inviolables derechos,
por lo ménos es tal el bello programa que han preconizado.
Rejeneracion del pueblo, libertad, igualdad,
fraternidad, ved ahí los jeneros..,s y sagrados
principios que han invocado los amantl's dp- la humanidad;
ved ahí las májicas palabras, que, penetrando
en corazon de los pueblos han tenido bastante
fuerzJ. para derrocar tron08 hondamente
cimentados. En todas partes se predican los preciosos
derechos del hombre en sociedad, poner á
todas las clases de estas circunstancias de alcanzarlos
é.q J' ha sido por mucho el digno blanco de las
investigaciones de los filósofos y ue los esfuezos
de los sabios. Será, sin duda mui satisfactorio para
todG el que tiene algun interes por la triste suerte
de la inmensa mayoría del jénero humano el laudable
celo que do quiera se desplega para con1ribuir
al alivio de su situacion moral y material. En
vcrdatl, ¿ qué m as filantró ·ica que la de remediar
en lo posible la necesaria injusticia de los hombres
que en \in corto número han hecho su patrimonio
exclusivo, los placeres, las riquezas, los honores,
la a;üoridLl. sociedad.
y ojalá que no fuera mas que es~o: ojalá se limitara
el párroco á de empeñar estas funciones, y "iviera
siempre en buena intelijencia, en santa armonía con
~us felig~t'ses. No se palparían entónces los graves
Il1con~t>m.entes que lamentamos, y que una triste
esperrencla nos hace con frecuencia deplorar. Aunque
duro, es preciso el decirlo: nuestros curas no
pm'den ser útiles á sus feligrest>s: se ven reducidos
á atender siempre á sus inlere 'es pecuniarios aun
cuando desempeñan las funciones mas sa~rad~s de
su rninisterio, se presentan d scle un pr~lCipio á
los fieles bajo un principio para ellos fatal. Ese
cobro de derechos por la adlllinistracion de cada
uno de los sacramentos, que mucha veces con
necesiJa~ ó sin .ella,se hace con importuna exij;ncia,
redunda 111l11edlatamente en .odio del párroco que
los reclama, €-11 perjuicio de la relijion en cuyo
nombre se ha~e y e~ detrimento de la m o.)," .1 qu~
lus repugna. No hal duda y es p,i.f~ dl~icl~ deci~
"el Obispo de Córo.ova, en ·el Senado u~ ~'sp' aña·
" no lla'l d IH.] a que 3,tI emas de s~r mui conf.'o rm, es~
" (los Jerechos de estola) al espíritu d~ de~i\1te¡'e~
"que qebe resplal1decer 'ep la ad~inistl'acion de
" :sacramentos, son cau~ :~rl1.~cha·s veces de murmu"
ra~ iones y dt'8avenel~du.~ entre los párrocos y
" feltgre::.es? de ro~p llprecio del ministel'io, y el
" pretesto para que muchos fh·l(:'s io-norantes de la
" re l'1"j 10~ que prolee san, la de:sacr~f ·diten con sus
" fabos discllfsos, queriendo persuadir que esto'.
" derechos son el precio de sus auO"ustas y ~aO"radas
"f' Q ' o b '.' " u.ncJOn/:'s .... ¿ ue c?sa mas opUf~~ta que ver · al
parroco eXljlendo t>1 lmportedej [un~ral del padre
" de la espOi'a, del bijo Ó de] hermano que acnl1~
" ?e ~e~'dt::r? Pide en verdad lo que se le' debe de
" Justicia; pero es mui dura la t>xaccion inmediata
:: P?r !a ~nallo del flue ~olo ha de acercarl" r~r~
dlstrlbU1~ con abundanCIa y ~o~prrel la ne('f.sida~i."
~a~ta aClul afIuel l'lelatlo en la spsiú~l g e ~ 23 d
JqnlO de JS3 ' . .
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Si se atiende al estado miserable de nuestras parroquias
del campo, se presentan sin duda con un
carácter mil veces mas alarmante y bajo un aspecto
estraonlinal'iamente sombrío las anteriores reflexiones.
Compuestos en su totalidad nuestros curatos
de infe lices proletarios, que difícilmente ganan con
su trabajo lo necesario para su sustento y el de su
familia, es imposible que puedan hallarse en circunstancias
de pagar derechos por cada uno de los
sacramentos que se les administra. El parroco se
halla constituido en la necesidad de f>xijirlos; pero
haciéndolo, incurre desJe un principio en el ouio de
sus feligreses, los que, en vez de mirarle como un
hombre consagrado á su alivio y socorro espiritual y
temporal, lo consideran como un enemigo que solo
trata de sacrificarlos á su interes individual. Pierde
así el párroco en un mom(~ nto el pr(>stijio que le es
tan necesario para ser útil á los fieles que se le ban
encomendauo, y se hace á ellos odioso. Predique
cuanto quiera sobre la práctica de las virtudes cristianas,
ninguna influencia saludable tt'ndrán sus
exhortaciones, si no se halla en el ca o de apoyarlas
con su ejemplo. Si creen los rústicos ignorantes
que el cura es una persona in teresada, que no perdona
jarr¡ás sus derechos,que presencia impacible el
último sacrificio del infeliz por aumentar sus entradas
, es fu era de duda que abrigarán hácia él odio
entrañable , y des preciarán siempre sus consejos y
predicacion es.
Si pudiera yo hacel'os una pintura lle los inconvenienteH
que á e ste respecto palpamos en nuestros
curatos; si pudiera presentaros un cuadro fiel de los
males que por necesidad trae consigo la exaecion
de derechos, de los choques que diariamente ocasiona
entre los feligreses y su párroco, y, no pocas
veces, entre este y las autoriuad es, aparecerian eutónees
con toda su claridad los grandes obstáculos
con que tropieza esta costumbre , y se pa lparía la
urjente necesidad de abrof!arla. No es prec iso discurrir
mucho para convenC E' rse de lo impropio que
es poner á contribucion los actos del sagrado ministerio
del saceruocio. Exijir una cuota por la administracion
de l sacramento del bautismo, por ej emplo,
es una cosa que choca á la razon, y que á primera
vista se presenta como indigna e indecorosa. No
ignoro que por el sacramento no se puede dar ningun
precio, porque sería esto incurrir en el crimen de
simonía. Sé muí bien, que lo que se da, es en
razon del trabajo que eH administrarlo ti ene el
sacerdote; pero iqué difícil no es hacer estas distinciones
á la clase pob ~e é ignorante, que compone
casi en ~1 todo la numerosa feli~resía de nuestros
campos? Se les cobra el derecho fijado en el
arancel para el bautismo, y no hai cosa mas natural
que crean que lo que dan es el precio del sacramento.
Tanto mas fundado es esto, cuanto que
desgraciadamente es mui jeneral una practi ca que
se adopta con especialiuad en tiempo de mi s ion e ~,
y consiste en que el cura rebajanuo los derechos de
arancel, hace todos los casamientos y pone todos
los óleos que se prese ntan, cobranuo por cada uno
todo aquello á que alcanzan las fu erzas del contribuyente.
Esta colecta indigna es amenudo causa
de reclamos y disputas entre los curas de diversas
parroquias, produce dudas trascendentales sobre la
validez de los matrimonios, y recae toJo el uescrédito
sobre la relijion, que es la que mas sufre pOl'
este jénero de comercio que se hace de sus santos
sacramentos.
Mas nada son los ejemplos citados, si se tornan en
consideracion otros casos á que puede dar lugar la
exaccion de derechos parroquiales. Circunstancias
se pres entan en que á nombre ue la re-lijion pudieran
perpetrarse actos de dureza, que propenderian
necesariamente al descrédito de la misma relijion.
Llega á presencia de su párroco un feligres desgraciauo
que llora con amargura la muerte de su
padre, que lo deja en la horfandad, ó que lamenta
el fall ecimiento de un hijo que era todo el apoyo
de su ancianidad; Ó fin a lmente toca á sus puertas
el míserable que· ha. tenido la desgracia de perder
á su esposa, la ti erna amiga, la dulce compañera
de su vida, y, ¿á qué viene?-Viene á llenar el
mas triste y sagrado de los de beres, acompanando
los pr~ c. i osos y queridos restos á la santa mansion
~e los muertos, donde juntamente con esos d ~s poj os
t an queridos queda sepultado bajo la tíerra el
~mante c orazon del que los ha perd ido . En tales
tr ~,l.lces, que son los mas duros y terribles de la
vida? .mui natural era que espresase el cura, c uando
no los s en timi~lltos de una persona inmediata uniua
,~ sus felig r.eses por fuertes y estrechos vín culos, que
p1anifiest~ al ln¡é l~9s alma y corazon de hombre;
pero qpedq.n sofQca40.1;l e,e tos sentimientos, para ser
sostítuidos por otros gU,e rep!lgnan la razon y la
naturaleza. El párroco mism,o eJ1tónces necesita
a tender a sus intereses; y j euan.té,ts veces, obrando
cpntra los impulsos je nerosos de su cora~on, se vé
precisado ti agravar el intenso pesar, el justo dolor
de esos infelices, cobrándoles una cuota que rara
v.e z se hallan en el caso de pa6ar, Y estp no sin
g randes sacó neios! Lo que muchas veces sucede
es qu e, lp pudíendo satisfacer de otro modo Jas exÍj
enejas Lid cura, se \'~ e l pobre en la dura necesidad
de ven.de r l~ única vac~ que suministraba el sustento
á la hambr ienta familia, ó cosas tal vez mas neces
arias. Hechos de tal naturaleza lastiman el corazon
Jllénos susc e l;~íbte á las ti ern~s Í11spiraciones de la
piedad) porque tie11d~n á coutraria,r ~irectalIl e nte
EL NACIONAL.
la~ mas dulces impresiones grabadas por el dedo de
DIOS en el pecho de los hombres.
.M ui justo es tributar aquí un grato recuerdo á
algunos curas, que, adoptando una conducta con··
traria, se constituyen en una honrosa distincion de
todos los demas. Revestidos de piedad y de todas
las demas virtudes e vanjélicas, se consagran enteramente
á dispensar en todas circunstancias á los
que les están sometidos toda clase de be neficios,
s in curarse jamás de su individual intereso He conocido
párrocos respetables, ancianos ahora venerados,
(Iue han encaneciuo en el servicio de las parroq
uias, siendo en todas circunstancias verdaderos
padres de cada uno de sus feli ,rreses. Desprendidos
de todo interes personal y te;reno, son e l fi el tipCl
del sace rdote cristiano; y me complazco en decirlo,
un hombre de estos en la modesta esfet'a que ocupa
colocado en una humilde parroquia, presta á la
sociedad sen ' icios mas positivos y mil veces mas
importantes que los pomposos y brillantes llel hombre
de Estado. Los puestos honoríficos, las riquezas
y el prestijio de una posicion elevada no son bastantes
á premiar mé rito tan distinguido: razon
para que la humanidad viva siempre reconocida, y
recuerde con gratitud en todas ocasiones el nombre
y las acC'iones de su bienhec:hor.
ARl como me'ha sidG grato hacer un recuerdo
glorioso de algunos párrocos que honran su ministerio,
se me hace duro decir, que otros cuidan primero
de la pel'cepcion de los derechos que por el
arancel les corresponde, y despues del bien de sus
felig reses. No ni ego que esten los curas en su derec
ho, a l exijir las obvencion es 4ue les son de bidas:
rep ruelJo solo la dis posicion. Aunque es tambien
mui difícil g uardar pe rfecto tino en la exaccion de
estus derechos, haciendo la justa difer(>ncia que es
necesaria entre los que deben pagarlos y los que por
su pobreza están esentos de ellos. Párrocos ha habido
tan poco prudentes que no escrupulizaron en
lo menor sac. rifi car á los pobres, demandándoles sus
uerechos con una ex ijencia indigna. En desdoro de
e llos y para su vergüenza eterna, no faltaron ejemplos
entre nosotros de cadá vp-res insepultos, á los
que se negó el cura cubrir con tierra, porque no le
satisfacian sus derechos. La justicia, la humanidad
y la razon clarnan contra accion tan atroz; y nos
demuestran hasta dónde puede llegar d(> perniciosa
una facultad arbitraria puesta en manos de un
hombre como todos demas.
No hai tampoco quien ignore y pueda ponderar
bastante lo que sufre la moral c .. n los derechos de
estola. Privado del influjo nece:-ario para contribuir
al arreg lo de costumbrt-'s de sus feligr eses, yaun
odíádo por éstos, se en c u e ntrá~ él pár{oco imposibilitado
para ha.cer cosa alg,Una. de provecho en
bien de la moral de su feligresia. Ese misl!lu interes
que tl-quellos suponen animar al pá oco en el cobro
de sus derechos, influye de un modo fatal hasta en
las acciones mas indiferentes de esos hombres ignorantes
y sin cultura. Pero, no solo de un modo
indirecto se hace perniciosa á la moral de los feligreses
la conducta de su cura, sino que obra de un
modo inmediato y directo, siendo en mucha parte la
causa principal de las malas y depravados costurr.
bres. No á otra cosa que á los derechos parroquiales
debe atribuirse la espantosa escasez de
matritponios en la clase pobre. En la absoluta impos
ibilidad de satisfacer esos derechos, se ven constituiuos
en la necesidad de recurrir á ilicitas uniones,
sustituyendo al matrimonio lejitimo el corruptor
amancebamiento; recurso tan jeneral, que por un
c álculo prude nte puede decirse que una décima
parte de la poblacion pobre es el fruto sol amente de
lejítimas uniones, miéntras las nueve décimas restantes
son tristes consecuencias de amistades ilícitas,
reprobadas por la naturaleza, la razan y el bien
social. Y no se diga que esto es debido á la de pravacion
de costumbrt's; no: la clase pobre no es por
lo j eneral en el fondo corrom pida: tiene tanta docilidad,
tanta senc.illez y una bondad de carúcter tan
marcada;. que su mejor pruf:'ba es, que no se ha.ya
del todo perdido, estando como está, casi enteramente
abandonada á sí misma. Si esa horrorosa
a bundancia de amanceba mi entos puede en parte
atribuirse á la falta de moral, nadie dudará que en
su mayor número son un triste resultadl\ de los derechos
que ti enen que pagarse por contraer un matrimonío,
de rechos que la mayor parte de los pobres
no se halla en el case> de solventar. j Fatal manía
de imponer c o n ~ribu ciones! í Qué se haya llevado
tan sin tino, que han llegado á imponerse estas
hasta sobre lns acciones del hombre mas buenas y
conformes á la naturaleza !!!
Os he presentado un suscinto bosquejo de los muchos
~ r graves inconvenit-'ntes que se ol'ijinan de los
derechos parroquiales. Las ventajas incalculables
de su abrogacion y la necesidad de llevar pronto á
cabo esta medida por medio de la dotacion de párrocos,
apareC'e por sí sola, sin neceesidau de demostracion.
Desde el momento que se haya verificado
e ~ta reforma, se habrá quitado, un peso enorme, insoportaple
de los hombros de la clase pobre y numerosa,
la que no podrá ménos que bendecir la
mano benéfica que se lo quita. Será tambien un
resultado inmediato y necesario de esta medida ]a
reforma de las costumbres y el triunfo completo de
la moral en la~ acciones de una clase, que, si se
presenta vestida de malas habitudes, es solo porque,
sin mas patrimonio que el ue la ignorancia, se la
3
deja abandonada á sí misma, sin proporci(¡narle
ninguna especie de ausilios para Ralir de (:' ~te estado
dephrabJe, sacudiendo el fllert~ yugo del embrutecimiento.
El cura, merced á tener a 'eguralla por la dotacion
su subsistent;ia, se despojará de ese aspecto
hostil y fun esto para sus feligrese~, y se presentará
re vestido de su verdadero y noble carácter. No se
verá en ade lante constituido en la dura y humillante
necesidad de ser alguna vez el perseguidor de aqu'el
que debia mirar como un hijo querido, de sacrificar
la miseria á su egoismo; y, arrojando la piel
del Jobo, vestirá la de paslor para ser el" ñel custodio
de su rebaño. Privado de este modo de todos
aquellos colores que ahora le hacen odioso á sus feligreses,
no será ya en lo sucesivo mas que el buen
padre de cada uno de ellos. Amado y re\'erenciado
de todos, ¿ qué bienes no podrán esperarse de su
ardiente celo por el bien de los fi eles que se han
confiado á su solicitud? Del esacto desempeño de
sus aug ustas func;ones ¿ qué beneficios hai que no
resultar&n á cada uno de ellos, hene ficios que inmediatamente
redundarán en beneficio de la sociedad
e ntera? Cun el cumplimiento desinteresado, fiel y
solícito del sublime ministerio parroquial: ¿ qué rápidos
pn gres os no hará entre la jente ignorante, la
cultura intelectual propagaua por los conocimientps
evanj élicos, por los principios del ('fistianismo esencialmente
civilizador? Colocado el cura en su verdadero
punto de vista, y arrastrando ' con las ::;im"
patías de todos sus feligreses, i no es de esperar que
fructifiquen mui pronto sus incesantes y anhelosos
cuidados y trabajos, consiguiendo ver en hreve restablecida
]a moral y verifica(lo un cambio completo
en las costumbres? Para mi, digo francamente, es
tan importante, tan de primera necesidad la dotacion
de párrocos, que el dia que esto se verifique
creeré que vá á realizarse una pronta y absoluta
trasformacion en ti uestra clase pobre, trasformacion
que será el oríjen de su bien y el principio de
su felicidad. Si quereiE', diria yo al que emprendi
ese la obra humanitaria de sacar á la gran may
oría h r. ci onal del estado de u¡iseria á que se vé
reducida; si yuereis aliviar su suerte infeliz; si quereis,
en fin, obrar su completa rejeneracion, en las
parroquias teneis todos los elementos necesarios
y suficientes para verificarlo. Reformándolas y quitando
lo~ obstáculos que pur abora se oponen a
que produzcan todos los bienes que están llamadas
a llenar, conseguireis con solo esto el objeto filantrópico
que os proponeis.
No faltan algunos demasiado tímidos que consideran
peligroso la dotacion de los párrocos porque
creen que esta medida podria: edundar en mengna
de la independencia y del decoro de ellos mismos.
Espíritus apocados que llevan siempre los principios
hasta la exajeracion, que no divisan la independencia
de la Iglesia,sino cuando está en lucha abierta
con las autoridau es, creen que sería indecoroso para
los curas recibir del Gobierno su dotacion, y que
podrian mirarse como indignos asalariados. Sí así
fu era, habriamos ue creer que PoI poder judicial,que,
segun la Constitucion, es un poder distinto é indepe
ndiente del ejecutivo, que los diversos ordinarios
y cabildos eclesiásticos de la R epública, son todos
asalariados indignos y ciegos dependientes del GobÍf'rno,
porque están rentados por él. Los que piensan
del modo arriba indicado incurren en un absurdo
injustificable, á que los arrastran sus principios
estraviados y e~clusivistas. Egoistas y faltos de
caridad, querrian mas bien ver al párroco agravando
la miseria y la desgracia de sus feligreses con esc andalosos
ej emplos, odiados por ellos como su tirano,
y sin otra al,ltoridad que para hacer el mal, ántes
que consentir que tuvieran asegurada por el erario
nacional una dotacion honrosa. Pero debemos
consolarnos con que es la suerte de toda reforma,
por santa y útil que sea, tener contrarios sistemáticos,
suscitados por el espiritu de partido y el
imperio de las pasiones. Las razones no deben
emplearse para combatir tales adversarios, porqne
no domina á la razon donde la pasion impera. Sus
clamol'es se de ben dejar pasar inapercibidos, sin dar
a entender en lo me n)[" que son racionalment.e
capaces de fij ar la ateneion.
El verdadero obstáculo, e l gr ande inconveniente
que en la actualidad se opone a la r eali2acion de
e"ta reforma, es la escasez de fondos del erario.
Pero no debe perd(> l'se de yista, que no es tan costosa
la dotacion de nuestros curatos, como se presenta
mirada de pronto, en ('.onjunto y sin relacion
á los antec edentes que obran en el particular. De
n;ngun modo y en caso ninguno convendl'ia que so
asignase á los curas una cuota superabunda nte dH
dotacion. Esta debe ser mas bien la que solo baste
á la sustentacion de un homhre, que debe suponerse
adornado de todas las virtuut's cristianas y apostó-o
licas . El lujo, la ostentacion y la vida. muelle en
medio de touas la comodidades deben ser desterradas
del sistema ó método de vivir de un buen párroco.
Ellas, al paso que forman un triste y odioso contraste
con las privaciones y la miseria de sus
feligreses, no son tampoco mui conformes á las
máximas evanjélicas, que rflcomiendan á sus ministros
una santa pobreza. Para que el cura tenga
prestijio entre los fieles que le t'stán confiados, y
reme entre estos y aquel union y confianza necesarias,
precíso es qne lleve una viua pobre como
¡ ellos, guardándose bien de p·únen:;e por rus J iqueza
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
á fa espectacion _ de estos, escitando ~a envidia y
los celos. Debe tambien tenerse presente que entre
nosotros hai muchos pueblos y provincias mui baratas
para subsistir; y en fin, que en la provincia de
Chiloé to"dos los curatos están dotados por el tesoro;
y que en esta metrópoli y las demás diócesis hai
muchos curas que, sin ser dotados, perciben un
sínodo anual del erario, sin perjuicio del cobro de
sus derechos. Teniendo en consideracion todos estos
antecedentes, fácil es ver que no sería tan costosa,
como á prim ~ ra vista aparece, la realizacion de
esta re~orma; y que el camino está no en poca parte
allanado.
Quieren otros que la uotacion proporcione al
párroc
glorias del ínclito .Saa, párroco de Tucapel, quien'
se condena voluntariamente á la esclavitud por no
abandonar sus ovejas, cautivas por los infieles. Y
aun hoi, ,Señor, ¡ cuántos hombres encontrarémos
dotados de ese mismo e~píritu, si bi~n encorvados
ya bajo el peso enorme del ministerio pastoral! Su
descanso, como aquellos, no 10 buscan en la tierra;
&Us premios los divisan en el Cielo. ¡Cuántas
veces habrán luchado en el corilzon de estos la necesidad
y la compasion; la necesidad que los obliga á
procurarse los proventos indispensables para subsistir,
y la compasion que rehusa recibirlos de la
mano del pobre!
Señor: habeis levantado la voz en la Facultad de
Teolojía, que os recibe t.>n su seno, para abogar por
un objeto quizá el mas importante, que, despues de
la conservacion del sacrosanto dogma, podrá ocuparla.
Ella está llamada á promoverlo, y v.os sereis
uno de los coloboradores mas eficaces e~ tan grandiosa
emprensa. lVli 1 motivos tengo para esperarlo;
vuestro talento, vuestras luces,yuestros sentimientos
llenos de jenerosidad, y sobre todo, el decidido empeño
que habeis tomado sierr;¡pre por todo cuanto
cede en honra
Fuente:
Biblioteca Virtual Banco de la República
Formatos de contenido:
Prensa
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El Nacional - N. 18
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El Nacional - N. 17
~ogota ~áf1abo 25 bt ~ttítmftte be ~ 848.
Este periódico sale todos los sálJ{ulo.; SI' ven.de en 7a
tienda del Seño?' Ju.an Gard a, plaza (l,: Bolwa~· ..
Se admiten remitid()s que tengan porobjeto la ut2lularl
p'líblica e.n cualquier " r;mo, cn.n tal de que no ~ontengan
personal1,dades y ~sten e~c1·,¿tos con decencw, deben
diriji1'se á los Ed1,to?"es ü~res de p'orte.
Los avisos 1/ otros esenios de ,¿ntefes personal, se
i nse1·tarán pa aamzo la cuota en que el interesado convenga
con el imp'resor, que en todo caso será moderada.
SUSCRICION.
23 Sab
24 Dom.
25 Lun.
26 Ma1·.
27 Miérc.
'lrtímE~tte 2.
a::U LT«D 1ltELUH~ ' -
SETIEMBRE.
Santos. Limo Pa.pa maTtir y 'l'e.cl.á virjen.
~ mm·ti1·.-Tém,pora
NuestJ a S ta. de las Me'rcede .
Santa María del Socorro.
antos Cipriano y Justina ·/)Í7:ien.
Santos Cosme y Damian nUl'r.
Luna nueva a las 4 y 4 'lninutos de la
'1Julñana en Libra.
EclilJSe 'invisible de Sol.
Por un año veinte r eales, p01' trimestre cinco 'reales.
Cada nú11!e1'o medio recd.
28 .Jue/).
29 Vier.
Et B eato Smzon de R(das cOllfesor.
La DeclicactDlt de San Migud Art:anil'l.
·FBA~CIA.
DIABlO DE LOS DBD}l~ES.
RESTABLECUHENTO DEL ÓRDEN.
El órden se ha r~stablecido en la calle: hemos
tenido eis dias de ese reposo silencioso y pesadQ
que sucede á .los grandes ~uracanes. Pluguiese á
Dios que plldleramos. añadir: El o::ien. Sd ha restablecido
en la sociedad; se ha estmgUldo el foco
donde SP. encendia el fuego que ha estado amenazando
devorarnos' la paz, la confianza y]a s!'gu-ndad
han vuelto á , los corazones! pero c'om o p.n-driamos
concebir y espresar tal esperanza? La hIStOfia
de los cuatro meses que acaban de pasar n06
impone un deber de reserva y desconfianza. Tff~s
veces durante estos cuatro meses, el país ha estado
al borde del abismo, tres veces se ha salvado ~l
mismo por su valor y su enerjía. El L6. de abrJI
creimos ganada la causa del órden; por prImera vez
la guardia nacional encontró en su union, un reducto
invencible contra la anarquía; fué un acontecimiento,
un grande acontecimiento. Cuanto tiempo
hemos vivido, por cuanto tiempo hemos gozado
de tal victoria.? Un mes ménos de un mes. El
15 de mayo fué invadida la Asamblea Nacional;
el país es tu vo una vez ~as á dos dedos del precipicio.
Despues de la Jornada del l~ de may?,
gritamos por segund~ vez 9-ue la patna se habla
salvado' La bandera rOJa ha Sido vencIda por segunda
vez· lo~ autores de la insurreccion estaban arresta ..
dos 'y encerrado~ en el castillo, de Vjn.cennes? qu~
podiamos temer de la anarqula ~ecapltada y PrIvada
de sus jefes? Lo que temamos que temer,
10 hemos vist~ en las terribles jornaclas que acaban
de espantar á la Francia y á la Eur~pa. Esla
vez el reposo duró un mes y algunos dlas. Enfi~,
]a patria se ha salvado por tercera vez. Hace seIS
dias que vi vimos del resultado de esta nueva prueba,
prueba que tan caro nos cuesta, que ha hecho c~rrer
un rio de sangre entre nosotros y que por tal h~u lo
querriamos sincera~ente conocerla, .como 1,: última
de las impuestas a nuestro desgraCIado pal~. Lo
querrá la Providencia?
Querem03 reconocer que esta vez la situacion se
presenta bajo auspicios mas consoladores q~e despues
delas crísis precedentes; ella ofrece garantlas ~u~ no
existian despues de las jornadas de 16 de abnl, 1 15
de mayo. Hallamos tales garantías en la eleccion de
Jos hombres que acaban de tomar el timon de los
negocios. Por pr~mera vez, desde el 24 de febrero,
el poder ha salido de las manos que durante cuatro
meses hicieron de él un uso tan funesto. Es
un hecho que debe consignarse y en el cual puede
verse la prenda de una era verdaderamente nueva.
Casi todos los hombres que hacen parte del
nuevo gobierno, son c~nocidos po~ sus h.onrosos p~~cedentel!!;
su consagracJOn y sus mtenclOnes patnoticas
no pueden revocarse á duda. ¿ Pero las bue_
nas mtenciones bastarán en las gra ves ci rcunstancias
en que está colocado el país Pj ellos reunirán á la
consagracion la resolucion, la energía: la firmeza, la
pers.eve:ancia, todas !as. altas cuahdades y grandes
insplraclOnes que son mdIspensables para llevar al cabo
la mision que se les ha impuesto? Hé aquí
nuestra inquietud.
•
EL CONSTITUCIONAL
Leyes relativas á los Clubs Y á la prensa.
Las palabras firmes y resueltas que M. Senard
pronunció ayer á nombre del Gobiernol presentando
las leyes relativas á los clubs y á ias prensas, han
reanimado la confianza y h,échola subir de 1. fr. y
el 3 °70' á 2 fr. 25 Y al 5 67,0.. •
Rai en este momento dos mfluenclas que obran
á su turno sobre el espíritu público, reanimando
ó debilitando la esperanza en los corazones. Miént
ras que la Asamblea y el Gobiemo apoyando su
I fuer/.a en la cooperacion de los hombr~s de bien,
tratan de afirmar el órden y de comunIcar. a~ trabajo
una fecunda actividad, por el restableclmlento
de la seguridad; los ajita.lores se empeñan en ~an-tener
por medio de sus tentativas á de sus. crll"~enes,
la anciedad en Paris, á fin de q~e la iDqUletud
continúe, crezca la miseria y ~.:lqUlcra .. mas en.
sanche el desórden. Es á este paJ't:do de aJltadores,
que hemos llamado partido de miseria y de ham~re.
El funda todos sus ojiosos cálculos en la rluraclOn
del ecseso de la deso-racia pública. Renaciendo la
prosperidad queJaria ~onc.lenado á la impotencia.
Así, no hai designio por mons~ruoso qu~ sea, que
estos trastornaJo res encarnizados no lo admItan y ('.onciban.
Ya se trata de organiz lr un grande asesinato.-
No contentos con hacer fuego, á la vuelta de
las esquinas, sobre alguu guardia nacional, .algun
guarJia movible ó soldado descuidado y aIslado,
ellos se proponian, segun se dice, degollar los representantes
del pu eblo, en sus domicilios .. Ahor<:tla
cuestion es de máquinas infernales y de InccndlO~.,
las canteras, las cloacas y minas escavadas es presamente
debian recibir grandes ftepósitos d~ pólvora,
y P;l,is sorprendida por nu~erosas esp loslOnes caeria
facílm eute en manos de los facciosos y saqueadores:
el engaño es aun mas ecsecrable. Se
efectuaria un asalto en las pensiones y conventos,
los jóvenes de ámbos sexos que se encontrasen en
ellos, caerian en manos de los insurrectos que los
tendrían como en rehenes y en cambio de los cuales
ellos eXljirán primero la libertad de los prisioneros
detemdos y en sf.guida la capitutacion financiera
y política, que quisieran imponer.
D enunciar tales proyectos I:;S decir que la auto·
ridad. está prevenida~ que las casas de educacíon son
el objeto de una vlj ilancia y proteccion particulares,
que cada una de esas monstruosas é irrezal~able s
invenciones provoca medidas inmediatas y re(lobla
la vijilancia.
Por otra parte, cuanto mas abominable sea el
complot, mas disgusto y horror inspirará á lo~ que
sean invitados el tornar parte en él, y mas reducido
será el número de los ajitadores. Se hablaba
tambien hoi de un complot ménos violento para
inqui etar á Paris y perpetuar la mi:;eria.
Se trataba de formar una columna de treinta 6
cuarenta mil person:l"', si era posible, y dirijirlas
un día de estos hácIa la Asamblea para pedir pan
Ó balazos: esta serí:1 la contraseña.
La respuesta está dada en los socorros que el
Estado distribuye á los obreros de los antig uos talleres
nacionales por medio de los a lcaldes, en los que
se votan todos los dias para reanimar el trabajo;
en los inCé'santes esfuerzos que la Asamblea y el
Gobierno hacen para reanimar el crédito y por
consiguiente )a industria.
Habria derecho para dp.cir á los peticionarios:
vosotros mismos cooperando como lo haceis á las
manjobras de los enemigos de la Soeiedad y de la
República, destruis la fortuna pública de la cual
quereis vivir; matais el obj eto mismo de vuestros esfuerzos,
el trabajo, os haceis cómplices del partido del
hambre y ]a miseria: que fun ua su ambician en
e1esceso de vuestros sufrimientos.
Los esfuerzos cte los bu enos ciudadanos, la fir_
meza de la Asamblea, y del Gobierno, la inflexible
resolucioll que mostraron, de mantener el árden,
comprimirán y desalentarán esos intentos detestables.
Volverá la confianza y se restablecerá á despecho
de los que quieren destruirla. La divulga_
cion de los sueños desesperados de los malos ciudadanos,
contrIbuirá aun á fortificar la esperanza
de las jentes honradas. Tal estado de cosas imponen
mas que nllnca al Poder Ejecutivo una leal
eneljía, y á la policía, consagracion y capacidad.
:z: e I!
BUENOS-AIRES Y SU GOBIERNO,
Todos los tiempos y todas las circunstancias
han sido buenos para declamar; pero ha llegado
un tiempo y una circunstancia en que la. declallla·
cion puede elevarse con cierto prestijiú fascinador.
j La revolucion franeesa! ¡La revolucion de
Europa en favor de la lilJer"lad! ¡Qué tema tan
precioso para los enemIgos Je todos los gobiernos,
para los descontentos de todos ]os pueblos!
"Que el Jeneral Rosas, se dict>, imite a Jos
soberanos absulutistas de Italia y Alemania, dando
con~titucion y libertad moderada a Bueno~ AiI'es,
y salvará los destinos de ese pais, los suyos propios
y los de tantos individuos comprometidos
en su causa. No es pedir demasiado, el pedir a
un ciudadano que imite el ejemplo de los reyes
en obsequio de la libertad."
El gobierno de Buenos Aires nada t.jene de
comun, ni nada ha tenido nunca con las monarquías
abNolutistas de la Europa. Estas sostenían
el despotismo contra el derecho de los pueblos en
su situacion normal: sofocaban todo impulso lejítimo
de libertad, su poder era tan ilimitado COIDO
terrible; ejercian la venganza s~. ravío, la tira-nía
sin licencia. El r:r • o de en os Aires
ha combatido contra 1 til'anÍ'\ de s facciones
contra el desenfreno a az de los udillos, con:
tra el bandalaje de las campañas, las inva-
-.
siones de potencias est njera' co l . contra
los crímenes de lesa pa r ía; ha ..aI:l .... __ ..,..rr-:::::-::~.
contra el poder monstruos de u
na que tal vez no tiene ejen plo en
historia de las aberracioll _tuun:aiil$
bierno, sin ser "igoroso y fuerte,
política enérjica, se habria perdi don!~~'''~~;';'''' _ '''':;~
que representaba por el voto unáni
bIas: habria coronado la sien del despotismo mas
temible con la guirnalda del triunfo, y la libertad y
la independencia de los pueblos arjentinos habrían
hallado su sepulcro en el choqu.:! tremendo y sin
fin de las armas fraticidas.
Ha siLlo, pues, "un gobierno revoluconario ~n
favor del ól'den y por consio-uiente en ravO!' de )a
libertad. Se cuentan abusos de este gobierno, le
refieren historias de sangre, actos inhumanos de
cruelda,t i Y qué razon ilustrada se deja sorprendpr
por esto? ¿Cual es la revolucion que ha Jlevado
su cursu sin esterrninio? En pueblos a donde la leí
no tiene influjo en las a~ciones d(>l ciudadano; a
donde la ~oral se ha r~laJado; a donde el respeto
a las autOrIdades no eXiste; a donde los ejércitos
pueden mas que las asambleas; á donde el veneno
y el puñal del asesino se declaran armas lej,timas;
á donde se iD\Tentan máquinas infernales para
sorprender con una muerte simulada á los encaro-ados
del poder; á donde ha sido necesario , en fin ,
armar al pueblo, exaltar sus pasiones brutales
hacerlo partícipe de la soberanía y de la autoridad
del gobierno para sOstener los estandartes patrios
contra la ambicion estranjera exitada por la ven~
ganza feroz de las facciones; á donde todo esto
sucede, iPuede hacerse cargos de iJihumanidad á
los encargados del poder~ puede exijírseles una
coustitucion y una ]ei que no es re>1petaua por
los hombres~ Puede deducirse el dpber de entre~
ar el coraz on al puñal del pnemigo, ciego de
Ira y de venganza? Y puede responder ese ~obierno
de las demasías y crueldades de un populacho
exal~ado, á .quien dió accion y prestijio, armas y
coraje la misma revolucion que se encamina? Así
Hernan Cortez, con un corazon maanánimo lleno
de sentimientos jenerosos, tuvo queC>suscrihi~ á los
actos de barbarie ejecutados por una soldadezca
dominante y sedienta de riquezas.
E.I gobierno de Bu~nos Aires ejerció, es verdad,
la dictadura que el IDlsmo pueblo arjentino colocó
en sus manos como un elemento de salvacioll comun.
Esa dictadura, fatdlmente n cesaria, dobló
los fil~s de un despotismo uperior, de una anarquía
estrepIOsa, de un poder militar, omnllnodo que
hacia cortar las cabezas de los hombres' mas
ilustres ~i_n preceder ~tro juicio que (,1 de un jelleral
de ejerCIto c{ue dICe: Yo respondo á la patria
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
2
Merito,-corifiar del pueblo: he aquí el verdadero
requisito.-ELcccion - eleccion directa: he aquí la sola
prueba de tener mérito,-ó de poseer la confianza
ptiblica, que es aun mejor que e l merito, porque es
el mayor de los méritos. Que esta confianza pública
se enflaquece por las ley'-'s de calificaciones
es una consecuencia de lo que en el parr.grafo
anterior quedó probado: nuestra confianza en una
eleccion se enflayuece si, al vulver lo ojos al reoedor
de nosotros, descubrimos personas que á nuestro
ver hubi eran sido mejor elejidas . U na persona
dada, A, está calificada,-pero yo no tengo tanta
confianza e11 A como en B,- pero B no está calificado,
es tiempo de eleccion('s de Presid ente, y B
solo tiene treinta y cuatro años y once meses ... .
j Por la falta de un mes, de una semana, de un dia
de edad, no puedo vota r por quien tiene mi mayor
confianza !-Tampoco td, tampoco aquel, tampoco
el mayol' número •••. El mayor número, que conoce
==y
entre dos pel'sonas,-como últimamente sucedió en
}i~spaña con Isabel y Cárlos,-entónces la guerra
civil se declara: y se declara con el carácter mas
sei'ialado d ferocidad y de permanencia.-¿ Querríase
pues producirla en todos casos? r. _. Dispusierase
que la sucesion á la corona se hiciese por eleccion,
y qu esta ele cion se circun:-icribiese al primojénito
del rei difunto, y al hermano que le ~iguiera inmediatanz
ente en euau: y, con esto, se conseguiría
infali bl mente en cada elecc ion dividir la Sociedad
en dos inmensos bandos; es d ecir, se conseguiría
una guerra civil des pues de cada eleccion y un
tirano despues de cada guerra civil. Ul'l tirano:
porque el ve ncedor no d ejaria de encarnizarse en la
embriag uez del triunfo, eontra todos los que pertenec
ic en al bundo que le fué contrario.-O, como
sucedió con la Rolonia, la Nacion caería bajo la
dominacion del f'stranjero,-lo que sería peor aún.Mas
esta operacion: en última analÍsis, ¿ á qué ,'e
habría reducido? A haber exijido requisitos tar¿
¡fe' te hecho que autorizo. Allí esLl <,,1 horrendo
atentado dc Dorrego ejecutado por Lavalle para
Justificar este aserto. Con esa dictadura, el Gobierno
Arjentino se pone al frente de dos naciones
poder o 'as, quc aprovechándose de. los conflictos
de la patria, pretenden menospreciar su~ fueros
de nacion libre é independiente . Con esa dictadura
obtiene el tri anfo mas espléndido el Gobi erno
. rjcDtino y alza sobre las márjenes del Plata e l
monumento mas eterno de gloria nacional. Los
~ob iernos de la América se apresuran á ~irijir
mancomunado su votos á ese gobierno dLctatoTial,
y los pueblos del orbe entero adm iran e~
heroísmo de las armas al'jentinas. N o sabemos SI
haya conq ui st aoo mas g loria la n a~ ion arjcn ti~a
con sus triunfos en la g uerra de la mdep en~lenc la
que con sus "jctorias sobre las fuerzas combmadas
.de ]a In O'laterra y la Francia,-en esta última y
mal hadada época. ¿I no podrian haber aplicado
á la R pública arjentina las terribles palabras de
Marat cuando se vió atacado por los Girondin s
en la convencion? "j Cincuenta años de anarquía
os f'speran, y no saldreis de ella sino nombrando
un dictador!"
á B, querría á B;- puro la le i que no le conoció
jamús, la lei, que dispuso de B ántes de que B
naciera,-j la lei no quiere á B, y es necesario cumplir
la. lei, y que no sea elejido el qu m~s merece la
confianza de la Nacion !-Lo que hoi suced ió con
B, mañana puede suceder con otro, ó, ~i no mañana,
alguna otra vez •••• La lei, si ri gurosamente
se observara, haría que á un mismo individuo se le
tratara como á estúpido ó como á intelijente, como
fuertes en los elejibles que solo concurriesen en dos personas.
I e t e gobierno, tan calumniado, despues de
vencer en esta guerra interior y e.st ma, con .tanta
gloria para la patria , y despues de haber cImentado
en lo que era posible el órclcn y la paz, camuia
súbitamente su aterradora fuerza en benevo-
1 ncia y amistad para con todos las hombres de
todos los partidos. Hace ya tiempo á que las
persecuciones han cesado, á que los arj entlOo. proscriptos
pueden vol ver iibremente á sus hogares
patrios bajo la g
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
~
jorzado en el acto de cometerla 8;a.... ó por algun.a órden
de las que. esté precisamente obligado á obedece?' y ejecutar"
i No prueba esto que nu estros lejisladores
que sancionaron aquel códig~ si ha~ian v.isto ~n la
historia que se habian cometido deh tos tn vzrt.ute
obedientia? Para nosotros no solo prueba esto , smo
tambi en que nuestras leye.s S~II ménos severas ~on
los que en virtud de la obeduncUL cometen un deblo,
que las de los Jesuitas, puesto que estas escusan y
aquellas no; que nuestras le yes se imponen ó por lo
ménos disculpa.n la obediencia hasta en caso de que
para observarla se cometa delito, al paso que las de
los Jesuitas no imponen obligacion oe obedecer
sino cuando la órden sea conforme á la caridad
cristiana. Convenimos sí, en que nadie ha tenido
por santo y bueno el delito que se comete en virtud
de la obediencia de los inferiores no Jesuitas; pero
negamo que los Jesuitas bayan cometido l~s delitos
que dice el Dr. Vanegas enCllent:-a en la hIstOrIa, y
mucho ménos que lo hayan sido en virtud de la
obediencia y que haya habido quien los califique
de acciones buenas y santas. Tal vez será que
nosotros no conocemos la parte de la historia en
que tales nechos se comprueban; ó lo qne es mas
cierto podemos decir con La fennais" Quoi qvhl
en soit, j' OUV1'e l' histoire, j' y vais des accussations,
j' en cherc/¿e les preuves, et ne trouve qu' une justification
e elatante? Abro la historia, dice La Mennais
hablando de los Jesuitas: veo acusaciones: busco las
pruebas; y solo hallo una justifi cacion brillante.
Esperamos pues, que los enemigos de los Jesuitas
se sirvan señalarnos los pasajes históricos en que
ni La Mennais ni nosotros hemos encontrado la
prueba de los delitos ue la Compañía; y hasta que
esto suceda no existe para nosotros el mal ni el
peligro que teme el Dr. Vanegas. "El paclre ~omo
como el rnajistrado) el rnajistrado como el capttan, tunen
derechos definidos, facultctcles conocidas, y consig1úente-
1?ten),e de este carácter participan las obligaciones ó
deberes correlativos que impone el ejercicio de aquellas
facultades y derechos." ¿Se nos negará que las obligaciones
impuestas por la caridad cristiana y por la
conciencia sean definidas? ¿ Habrá cosa mas definida
que el precepto del Evanjelio que manda: que
no se haga á otro lo que no se quiera para sí mismo?
¿ Habrá cosa mas definida que los diez preceptos del
decálogo 1 Nosotros no la encontramos; y si estos
preceptos son la regla de conducta tanto del supe:
rior que manda, como del Jesuita que obedp.ce, y s~
ademas, como ya dejarnos dicho, (-'1 Jesuita esta
sometido como cualquiera otro individuo á las leyes
naturales y civiles ¿ podrá negar alguno que la
obediencia del J esuita está limitada solo á los casos
en que se le mande hacer el bien? " Unos como
otros, c6ntinúa el escrito de que nos ocupamos, tiellen
tambien los indi'viduos que se hallen en semejante categoría
una responsabilidad ~ficaz, positiva, fl'l~cuentemen6e
ante la lei, y siempre ante la sancion moral. Y b1,en:
el Jes7tita se halla en igual caso? N o decimos nosotros;
porque la responsabilidad del Jesuita es mas
eficaz, y mas positiva que la del padre, del capitan,
y del majistrado: tiene como e tos responsabi lidad
delante de la leí: la tiene ánte la sancion moral; y
está ademas ligado por la conci .ncia. El Jesuita
como el ciudadano pueden eluJ ir la sumision 1 'gal:
el ciudadano como el Jesuita pueden despreciar la
sancion moral; pero el Jesuita no puede' desentender
'e de los deberes que la relijion le prescribe y
á que está obligado por sus votos: él no puede por
su obediencia pasiva apartarse de las órdenes de su
su, e 'ior en tanto que sean conformes á la caridad
cristiana; ni ménos evitar la mirada justiciera de
Dio", por cuya mayor honra y gloria acepta todos
los sufrimientos, todos los ultrajes, todas las calum·
nias. Así pues-, ó los Jesuitas trabajan constantemente
por los intereses espirituales, 6 solo se ocupan
ile los intereses mundanos: si lo primero, preciso es
que se les conceda absoluto temor á Dios y á su
justicia, y ciega obediencia á sus preceptos; y si lo
segundo, es necesario convenir en que ademas de
los frenos con quP. la Sociedad detiene á los hombre
en la carrera del mal, Jos Jesuitas tienen que
atender, como dice un célebre escritor, á que
desde el nacimiento de la Compañía, se hallaron con
numerosos enemigos; jamás se vieron libres de elLos, ni
e11 Sl¿ prosperidad y grandeza, ni en su calda, ni despues
de ella; nun-:a cesaron la persecucion , ó ml'jor
diremos, el encarnizamiento. Dtsde que han vuelto á
renacer se les tienen continuamente los ojos encÍ1na, se
'receta que no vuelvan á levant(J"..~e á su antiguo porler;
el esplendor que sobre ellos r~flejan las pájinas de su
brillante historia, Los l/,(lce mas -visibles por lodas partes,
y aumenta La zosobra de los que mas se a1arman con
la fundacion de un coLejio de J eS1átas, que no se alar marian
de una iT1.tpcion de cosacos;" y preciso es
convenir en que por indiferente que un hombre
.sea á las sanciones relijiosas y sociale', no pueue
mi rar con desprecio el enorme Pp.so de las persecuciones
de la envidia y del encarnizamiento ue sus
injustos adversarios. La sancion legal, la moral de
los pueblos, las persecuciones y calumnias y sobre
todo la conciencia, han atado y atarán las manos á
los superiores de la órden para nacer el mal, dejánuo
'ebs libres solo para hacer el bien; y nosotros
cvn vencido: de esto, tenemos el gu to de con venir
('00 el autor del escrito que conte ' tamos, en que
, El Jene'ral de l,1, Orden que todo lo puede hacer cuando
c ,(l,t en g lo rir¿ de Dios y en bien de las almas es el
q ''-e ú ,úm me/~te debe decidir de los eS1Jedientes de q Ile
EL NACIONAL.
sea dable para conseguir tan santos fines/, s u.i~to á
la res~)On.sabiliuad que le exijirá DIOS á quien" debe
cuenta de SIl,S acciones, y á la que le exijirán lo
potentados de la tierra á quienes e$Ü sujeto COn1I)
cualquiera otro individuo. Y supuesto que el Dr.
Vane.:;as ni ga. esto último, nos permitiremos supli~
arl e que recuerde dunde y como murió el Padre
Risci, ultimo Jen eral de la Compañía ánte' de la
e tincion de esta. Si las pa.labras del escrito que
atacamos, y que han sido copiadas ántes no resuelven
claram,~nte la cuestion, sobre á qui(~n toca.
decidir los casos de onediencia, séanos permitido
volver á preguntar ¿ qui ' n decide entre el padre
que manda y el hiju que debe obediencia; pntre el
majistrado y el ciud:luano; entre el capit n y el
soldado?
Supuso el Dr. Vanegas todo lo que un Jeneral
de la Compa.ñía podria. hacer en perjuicio de los
Estados atendida la ciega obediencia que le prestan
los J esui ta. ; y nosotros aun conviniendo en que
aquella obedi encia pudiese servir para úbligal"los á
hacer el mal demostramos que tal suposicion envolvia
una imposibilidad de sentido comun, y daua
un resultado que el mismo Sr. Vanegas calificó
de ridículo, sin que ahora nos haya csplicado como
podia ser rigorosamente lójico, segun lo llamó eu
su primer escrito. Este ha sido e l moti vo de la
esplicacion hecha acerca de las di,-ersas clases de
imposibilidad.
Interpelamos at Dr. Vanegas sobre si los Jesuitas
prestaban ó no servicios interesantes en lu instruccion
secundaria, y él nos contesta que no solo cree que
no prestan servicios importantes sino "que tan importante
y delicada mision es desempeñada por ellos de
una mauera incontinenti, perjudicial yaun peligrosa."
Las razones en qne funda su opioion, si no nos
equivocamos son las siguientes: 1.a que no ;(puecle
comprenderse que hombres que han h~cko voto solemne
de lJobTeza sean los mas adecuados para fonnr¿í' jóvenes
para el tmbo,jo qu.e les da la 1'iqueza:" 2.a que haciendo
voto solemne de castiJad no pueden educar
jóvenes "adp.cuados para el matrimonio que pl'odulce
moralidad" y 3.° que haciendo voto solemne de
obediencia no pueden educar Jóvenes "adecuados pam
la RepúhLica que no quiere obediencia pa·siva:'· y continúa
diciendo "el qu,e pTeclica la pobnza como 1/,n bien,
debe mirar la 1'iqueza como un 1nctl: el que predica la
castidad como una virtud, debe sor ad verso á los vínculos
conyugales: el que pmdica la obediencia pasiva
como un precepto dIvino, escluye la dignidad
del hombre en sociedad. Para resolver estas cuestiones
es preciso hacer una distincion que no se ha
tenido en cuenta, y es: que hai una gran diferencia
entre hacer los votos q ne hacen los J esuitas y deGlas
relij iosos, y predi car á los que VlVen en el mu ndo
qu ~ haean los mismos vo . E:rbien sabido queno
son las mismas las obligaciones que tienen todos los
hombres en sus diferentes condiciones sociales. Así,
no son los mismos los uebcres del célibe que del casauo
ni los de este que los del sacerdote. Cada uno tiene
los suyos bien determinados, y el Jesuita como todos
los sacernote5, católicos predica quo todos clel)en cumplir
los deberl:s de su respectivo estaJo, y sobre esto
no tiene ni mas ni ménos que lo que en ca,Ja uno
de ello", prescrIbe el ejemplo. Tan cierto es esto,
que nosotros le hemos oido varias vecos p;'edicar
sobre los deberes de los ricos, de los pobrr.s, de los
Célibes, de los casados &. &. Respecto dc la r broza
dicen ellos: que el que ha h ocho voto esprpso Jo
oRta virtud está obligado á cu mplirlo rigurosnmentr:,
y como los quo tal hacen son los qlie aspirando el la
pprfeccion evanjélica se han alejado del mundo
para conseguirla, solo a esos les predica n en todo su
rigor; pero en e ~to corno en to.1o lo demas sig'lIcn la
sabia mbima de su fun(laclor, que aconsejaba tener
en cuenta en todo ca-;o los tiempos, lug'arcs y
circunstancias. Por lo tanto la pobreza ({ue pres
criben á los que viven en el siglo, ps aquella de que
habló Jesucristo cmmdo dijo:-"I3ienavcnturados los
pobres de espíritu &." entendiéndose por pobres de
esp.ritu, como todos los católicos sabemos, los que
no tienen su corazon tan apegado á las riquezas,
que por a 'lquirirlas ó conservarlas sean capaces ele
faltará sus deberes yquesede prondan deella::,p¡ua
hacer bien á sus hermanos necr'sitados; y esto léjos
de proscribir el trabajo se concilia mui bien cún el
amor á él, prueba de ello es que los pueblos de la
Nueva Granacia donde resid en aquellos padres; y
los mismos Jesuitas ¿no dan ci ejemplo de una consagracion
á los deberes que les impone su 't'stado,
viviendo C'.ontinuamente ocupados en las penosa~
tal' a:$ que tienen que desempeñar como maestros y
misioneros? Responde por nosotlos Voltaire que el
7 de febrero de 1846 e cribió "Durante 7 años que
he vivido en una casa de Jesuitas ¿ qué he Visto
entre ellos ? la vida mas laboriosa y la mas frugal:
todas sus horas divididas entre los cuidados que nos
prodigaban y los ejercicios de su austera profesifln.
Atestiguo esto con millares de hombres educados con
migo ~Es por esto que no ceso de admirarme de
que pueda acusárselcs de enseñar una moral corruptora."
Respecto de la castidad, sin dejar de predicar y
practicar esta virtuellos que han hecho vot.o esprl'SO
de ello, predican tambicn que es santo el matrimonio;
PUijS jamas han e tado ell pugna la ca~{i,:a'¡ y el
estado conyuaal. Al contrario es bien sabiJo, que en
los pueblos donde reina el llbertillaj e, los matrimonios
son· mucho mU8 raro::!, pUl'S el matrimonio !lO es en
3
nue tro concepto causa de la moralidad, como dice
el Dr. Vancgns, sino su efecto: y él no es incompatible
con la castidad. En cuanto á los célibes que
no signen el estado l' lijioso, si quieren observar los
preceptos del cri:,tian ismo no es~a n mé) os obligados
á ser rigorosamente ca tos, que los J esui tas y dernas
eclcsiá ticos. Tambien poclemos preg-llntar aquí
¿se casan ménos en los pueblos donde exi~ten J esuitas?
Todo lo contrario; pues bien saben ellos que no
todos los hombres estan organizados de la miRma
manera, ni todos tienen la fuerza ele volundad necesaria,
para observar una rigorosa castidad; y á
esto, aconsejan el mu.trimonio. Pudiéramos, si fuera
necesario, cimr hecho que así lo comprueban.
En fin: aunque parece que lo que ántes hemos
dIcho sobre la obeditmcia manifiesta mui claramente
y'lle nada tinne la República que temer por el voto
que dc aqllella hacen los J esuitas, añadiremos: que
este voto lo mismo que los anteriores solo es obligatorio
para los relijio~os que se someten á él, y que
jamas lo cxijcn á los que viven en el siglo. Sostenemos
ademas, que aun cuando así fuera, tampoco
habría motivo de temor alguno, pues como ya dejamos
probado, o siendo obligatorio el voto de obediencia
sino en cuanto sea conforme á la caridad cristiana,
no solo no puede ser petjudicial bajo ninguna forma
de gobie l'I10 , sino que por el contrario sería útil en
eualquiera de ellas. No dejamos de estrañar que se
ata.q ue á los J esu itas como peligrosos bajo este aspecto
para las Repúblicas, cuando los hemos visto atacar
tantas veces dicienJo que son peligrosos para los
monarcas, infinidad de escritos se han publicado por
los enemigos de los Jesuitas, tratando de probar en
cl l08 que eran malos porque sus ideas eran conforme
á la democrácia. D e aquí han venido las imputaciones
hechas á estos padres de que predicaban el
rejicidio, y aconsejaban la sedicion. El antijesuitísmo
ha llamado a los hijos de San Ignacio de Loyola,unas
veces avarientos y codiciosos, otras sectarios y sostenedores
de la absoluta pobreza; ·otras veces turbulentos y
sedlciosos¡ y algunos por el contrario los ha pintado
predicando á los h0mbres de todos los estados la sumision
absoluta, incompatible con la dig'oidad republicana;
al antijesuitismo pues tan constante en sus
conlrauiccibnes decimos con el gran Bossuct: tu varias
la ver ad no varia; luego tu no eres la verdad.
R t'specto de enseñanza no está tampoco de acuerdo
el Dr. Vanegas con Federico II, quien declaró que
no conocía ni mejores sacerciotes, ni mejm'es profesores;
ni con Enrrique IV, que dIjo ablando de. los Jesuitas:
"La UrtÍve'l"sidad se les ha opuesto; pero Ita sido por
que lo l¿acicm mejor qUle los ot1'OS, como lo 'Prueba la
afluencia de escnla?"es que tenian en sus colejios,ó porque
estos no estaban incorporados á la Universidad;" ni con
La Mennais que dijo: "t, Quién los ha reemplazado e1lo
n?testros púlpitos; quién los- reemplaza1'á en nuestros
colejios? i QI¿ién se q[recerá en lugaT de ellos para
llevar la fé y la civiLizacion, con el amor del nombre
jrc¿nces á las selvas de América Ó á las vastas rejiones
del Asia, tantas veces regadas con su sang1'e?
La propuesta qlle hace el Dr. Vanegas sobre eliminacion
de los colejius de misiones, es enteramente
inadmisible, ann atendidas las ideas de los enemigos
de los J esuitas; porque hasta ahora nadie ha dudado
ele la utilidad de tales colcjios, y ni aun sospechas
se han propuesto, de que eJJos sean p rjudiciales á
la ~acion. El medio indicado de que se trasladen
los eJucanllos de dichos colejios á las casas de euucacion
rejentadas por profe~ores no jesuItas, manifi
esta que se quiso hablar de los que ti nen los padres
en algunos puntes de la Repúbli~~; porque no comprendemos
como podrjan educar mlSloneros los demns
profesores de ,que se habla. ~iendo e to cierto la
propuesta hecha equivale á que ¡;;e supriman algunas
casas de educacíon, yesto en el actual estado de la
República no df'be ni aun profiúnerse. Insistimos,
pues, en las bases do nuestra transacion, paTa poder
pp.dir que los Jesuitas mm devueltos á los paises de
donde vinieron¡ porque harlan notable falta los
establecitnientos que estan á cargo de estos padres
y solo podremos prescindir de ellos habiendo quien
los r ernplazca n la enseñanza. Jamas h mos creido
q lle la edllcacion se haya encaniJando entre nosotros
en un éstado bnllante, ni creemos que ahora, uceda
esto. Lo que sí sostenemos es que va mejorando y
que los pr ceptore<: jesui tas ~()ntrjbuyen notablemente
á esta mejora. Vengan otros individuo co.n la aptitud
y cualidades necesarias para sustituirlos: encar·
guense de los colejios que están á cargo de los padres
con las mismas condiciones con que sto s los sirven,
v nosotros no ha!laremos dificultad alguna para con'
venir en que es indiferente que sean unos ú otros los
y ue proporcionan á la RepúbJica una parte del bien
de que hoi el isfruta.
Si F ederico II, Henrique IV, y La MO\1nais creyeron
que los jesuitas eran los mejores prot"sores: si
la U DI versidad de Paris los aborrecía, porque sus
colejios eran llwjores qne ella, y si no habia quien
los reemplazara en los colcjios de Francia, siendo
este un pais que sino va ála vanguardia de la civilizacion
del mundo, por lo ménos anda mui cen'a
¿ qué estraño es que no:"otros creamos que en la
Nueva Granada en que hai tan poc.os hombres que
puedan desempenar debidamente las funciones de
prece ptores, los Jesuitas son necesarios para prestar
este importante s rvicio? Y creemos que predso
es que se rtesconozca absofutamente la historia de todos
los paisps del mundo; y se cierren los ojos pora no ver
lo q1lC cnseiIa lu csperienc;ia; para drcir lo contrario.
Hespecto delP,lraguui nos contentarelllO.3 'on Han ar
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
la atencion sobre lo que en el ;artículo Lasjinanzas
y los Jesuita!J publicado en el número 16 de El
Nacional se dijo sobre esta materia si hubiere alg unas
objeciones que hacer á lo que así se dice, tendremos
el gusto de contestar á el las.
Sabemos que D' Alembert fué enemigo de los
Jesuitas: que él mismo se gloriaba de ser uno de los
que mas contribuyera á la estincion de su órden; y
por lo mismo que sabiamos esto lo citamos en la
cuestion del Paraguai; porque á nadie se oculta que
cuando el enemigo encarnizado hace elojios, no queda
duda alguna sobre lo merecido de ellos. Satisfacemos
pues, gustosos lqs deseos del Sr. Vanegas insertando
lo que el citado D' Alembert dijo, en su opúsculo sobre
la destruccion de los J esuitas. "Los J esuitas adquirieron
en el P aragttai una autoridad monárquica f undada
solamente, segun se dice, en la persuacion y en la dulzura
de su gobierno; sobe'ranos en aquel va~to país se
asegura que hÍcieron felices á los pueblos que les obedecían
y que al fin lo sometieron sin emplear la violencia
el cuidado con que evitaron la entrada de los estranjeros
ha impedido que se conozcan los detalles de su singular
administrado,,; pero lo poco que se ha podido descubrir
hace su elojío."
Sin embargo de que mucho mas podria decirse
sobre las materias que ántes hemos tratado, lo espu esto
nos parece suficiente para contestar el artículo á que
este se refiere; pero si su autor ó cualquier otro tu viere
algunas nuevas observaciones que hacer tendremos
el gusto de responder á ella~. B. y B.
. ...
UNA REGLA DE BUEN VIVIR.
Los hombres preocupados contra una parte de sus
semejantes, los fanáticos políticos que á manera de
los locos no abandonan su tema, siguen siempre
adelante en la carrera de la persecucion que una vez
emprendieron, y no quedan satisfechos hasta no presenciar
con ojos inhumanos el esterminio de aquellos
individuos á quienes profesan sempiternamente ódio
y mala voluntad, y su aborrecimiento lo llevan aun
mas allá de la tumba. Nada hai que estrañar en
este mundo: el mismo hombre es el enemigo mortal
del hombre.
Los que hablan y escriben contra los virtuosos
hijos de San Ignacio, porque tienen llena la cabeza
con los cuentos que han leido en algunas novelas,
no al egan otra razon para proclamar su, esterminio
que el haber sido malos y perversos algunos Jesuitas
en los tiempos pasados, segun dicen sus enemigos,
y que es necesario acabar con todos los presentes sin
piedad ni misericordia. ¡Qué lójica tan disparatada!
i qué raciocinio tan torcido! Si tales caprichos debieran~
llevarse á ejecucion, tambien seria indispensable
sacar por consecuencia que es convincente destruir
todo el jénero humano, porque ha habido, hai y habrá
hombres malos y perve rsos~ y no debe entónces
tener lugar aquella disttncion de que habla la parábola
de la zizaña, sino que han de pagar ig ualmente
justos por pecadores.
Al escritor del Sig lo, por ejemplo, nadie podrá
hacerlo variar de opinion en su tema de maldecir
á los virtuo!'lOS padres j esuitas, ni despreocupado de
sus antipatías, ni convenc.erJo de la sinrazon con que
procede, porque tendrá la testa dura; pero tampoco
conseguirá infundir á otros las mismas ideas de persecucion
que lo dominan eontra los que llama sectarios
de Loyola. Un consejo sí le damos al Sr. del Siglo
de oro, como regla de buen vivir; y es: que deje á
cada uno seguir libremente sus opiniones buellas ó
malas, y que desista de la pretension de que Jos
demas adopten su modo de pensar en todo y para todo:
que no llame hombres, sin f é en el alma, ni caridad
en el corazon á los que conservando su independencia
natural de los antojos ajenos, juzgan de las cosas y
de los hechos con imparcialidad y tolerancia, y no
se ahstan entre los perseguidores de unos padres, que
á nadie hacen mal, porque sus sentimientos son mas
caritativos y humanos; y que si ha guardado otras
razones que las espuestas y mil veces repetidas para
justificar su opinlon, nos las descubra incontinenti,
si no se ha cansado de escribir sobre la materja que
ya creemos agotada,pues suponen.os acá entre nos, que
los adversarios de la compañía habrán buscado y
rebuscado, leido y releido cuantos libros viejos han
considerado conduce ntes á su obj eto.
El escritor á quien nos referimos, parece que al
principio se cubrió con un lijero velo de hIpocresía
aparentando toleran cia,y de golpe echó por la calle de
en medio, como una furia, y manifestó que no tiene
mucha caridad en el COr:lzon respecto de aquellos
que no se adhieren ciegamente á su modo de pensar,
aunque sea el descubridor de los secretos y de !as
curiosidades de Cobden. L os padres Jesuitas en lugar
de hacerle daño, estamos seguros que se ocuparán
en rogar á Dios por él; pues tenemos la íntima conviccion
de que son humildes, deslnteresados, virtuosos
caritativos y pacientes, pésele á quien le pesare; en la
intelijencia de que no somos fanáticos ni resadores,
sino al contrario, muí tolerantes con todas las opiniones,
prácticas, creencias, comunidades y congregaciones
relij iosas. - Un liberal sin pretensiones.
Di~grafía de M. de Gháteaubriand.
Nació en Saint-Malo en 1769 , el mismo año en
que nacieron Napoleon y Walter-S ectt, si se ha de
créer -á la mayor parte de los biógrafos, y en 1768
EL NACIONAL.
segun la version del autor de los contemporáneos
ilustres; Cháteaubriand dejó la Bretaña en 1789
para ir á Paris con su despacho de subteniente del
rejimiento de Navarra.
Su primer ensayo fué un idilio bastante débil;
las musas no parecian sonreide; el gran j enio que
debia ilustrar las letras modernas partió para los
EE. UU, con el fin de tratar de descubrir un
nuevo paso á bs Indias, por el Nordeste de América.
Despues de haberse inclinado delantp. del grande
W ashington, el poeta comenzó sus peregrinac iones
por las flo restas americanas-Allí fué que supo la
fu ga de Luis XVI y la emigracion ; dejó el Ni ágara
para volver al campo del ejército de Condé; herido
el joven emigrauo, se fué á Londres y vivió alli
en la miseria cerca de siete años, h aciendo traduccion~
s y dando lecciones de fran ces. En aquella
época fué que escribió su Ensayo sobre las revoluciones,
libro curioso por la amargura y escepticismo
que se nota en él
Poco tiempo despues, Chateaubriand convertido
por la muerte de Sil madre, y su hermana, escrit,ió,
como espiacIOll de aquel EnsayoelJenio del Cristianismo.
Tales fu eron los primeros años de este o-ran jenio.
Sabida es la oposicion qu e, cuandoo er. ~. 800
volvió á Francia, hizo al glorio'io déspota que
golle rnaba ent6nces.
Conocidos son los nuevos viaj es que emprendió,
sus correrías por Italia, Grecia, y J erusalen. Se
sabe tambi en el papel que hizo como hombre politico
durante la restauracion.
Hácia el año de 1825, Chateaubriand abandonó
la defensa de lo pasado para adoptar la causa del
porve nir; vino á ser uno de los mas firm es apoyos de
las libert:ld es polít icas Se convirtió á la libertad ca ·
mo se habia co nv ertido á la relijion alg unos años ántes.
D 'spues de la revolucion ele julio, como no creia
en las promesas hechas á la libertad por el programa
de l'Hotel-de-Vilie, el sublime cortesano de la desgracia
vi vió retirado; apénas veía alg unos amigo~i
pero no cesó de trabajar ni un instante. Este jénio admira
ble y fecundo tenia necesiJad de pensar siempre.
A1'I ALOJJ:A
DE LOS ACONTECIMIENTOS Y CIRCUNSTANCIAS QUE HAN PRECEDIDO Y SEGUIDO Á LA CAlDA DE C Á RLOS X,
y DE LUIS FELIPE 1.0
1.0 El Duque de Berry, hijo de Carlos X.
2.° Se casa con una princesa estranj era (Siciliana).
3.° De este matrimonio nace un heredero de la
corona, el duque de Burdeos.
k4.0 Su padre, el duque de Berry, muere asesinado .
5.° El 13 de febrero de 1820.
6.° En el año que precede á la caida de Carlos X,
(1829) el pan sube al alto precio de 1 franco
y 5 céntimos.
7. o El frio rigoroso que se esperimenta en el invierno
de 1839 á 1830, conjela el Sena en Paris.
8.° La marcha retrógrada del Gobierno á despecho
de grandes esperanzas, estimula á los verdaderos
realistas á dirijirle consejos sobre la
crísis que se prepara.
9.0 Estos consejos son despreciados por el poder.
10. "Si manejos c'ulpables suscitan á mi Gobierno
obstáculos que no puedo, ni quiero preveer, yo
encontraré la fuerza para supera'rlos." (Est1'acto
del discurso de la corona en 1830) .
11. Estas palabras acerbas dan lugar á la protesta
de 221 diputados.
12. Toma de Arjel y del Df'y.
13. Ordenanzas del 25 de jUlio que anulan la li.
bertad de la prensa.
14. El lúnes por la tarde, estas ordenanzas dan
lugar á reuniones en donde se leen y se comentan
en alta voz los diarios. E tas reuniones
son una especie de preludio para la revolucion
que debia estallar al dia siguiente .
15. Se hace la revolucion contra estas ordenanzas,
y el poder cae en manos de los insurjentes.
16. El combate dura tres dias, el 27, 28 Y 29 de
julio de 1830.
17. Comenzando el mártes y acabando el jué ves.
18. El pueblo obtiene la victoria sobre las armas
reales.
19. La gendarmería es la primera que se presenta
al combate, y sucumbe.
20. Ella es licenciada.
21. La inviolabilidad . proclamada en la carta de
1814, viene á ser una burla.
22. Carlos X. es destronado á la edad de 74 años.
23. En julio,mes de la muerte del duque de Odeans.
24. Abdica en favor de su nieto, el duque de
Burdeos, de edad de 10 años.
25. El duque de Burdeos es presentado como Rei.
26. y es rechazado, dándose por respuesta que es
demasiado tarde.
27. Un Gobierno provisorio se establece despues
de la revoluciono
28. La familia real se vé obligada á dejar el suelo
de Francia.
29. De que ella se separa á cortas jornadas: acompañada
de muchos miles de guardias reales,
de un gran número de amigos )' fieles servidores,
así como tambien de tres comisionados
del Gobierno provisorio, quienes, la mayor
parte d{'rramaron lágrimas al separarse. Ella
se embarca en Cherbonrg el 16 de agosto
de 1830.
30. Ella adopta á Inglaterra por pais de destierro.
31. Carlos X. al poner allí el pié, derrama lágrimas
al verse en aquella tierra.
32. La temperatura, en el momento de la revolucion,
era mui alta. (36 grados centígrados).
33. Algunos dias despues se rompe una tempestad
espantosa acompañada de relámpagos y truenos.
34. Son acusados los ministros de Carlos X.
35. El jefe de la familia muere en tierra estranjera.
1.0 El Duque de OrIea ns, hijo de Luis Felipe .
2 .° Se casa con una princesa estranjera (Mecklamburguesa)
.
3.0 De este matr imonio nace un here
Fuente:
Biblioteca Virtual Banco de la República
Formatos de contenido:
Prensa
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El Nacional - N. 17
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El Nacional - N. 13
'.l5ogota ~omíngo ~5 be ago~tn be -1848.
s U. CRICI01V
lJor un año 16 reales,
por t?'imest?'e :) 'reales.
Cada 1i ¡¡.}l. 7/~f:dio reld.
~ -":- - -- -:.. - :::... -=---
ES ER O
Pm·Ls. 13 de Junio de 1 i8.-&; ilnposible preveer
1; 8 vicisitud ..' que pued n , obrev 1 ir al E, tado en que
se eucu n tra ' la Europa. Aquí todo. 'e ostiene n un t(.l
ual órd n precario aunque am nazad c n 'tantcmente,
n fuerzo de la civilizacio 1 del pai. i por la ccision de la
frU 'lrdla nacional' puer.; el Gobi rI o qUA xi L carece d~
1ll1idad i dv vigor; i m, s uien e, tá ace~)t, d m una nece-
. .. idar! del momvnto qU0 apoya:tn por la opi!1ion, no diré de
1 _ acion. p ro ni de 1 . di v r. os p~lrti 1 ~ que hai n e!la,
i qUe- ciertamente son I:IU h ". 11 ¡mi. mo se h ,tila la
t. a rnbl a Ile cional di 'cuti nd la. cu ~tion de un voto de
confianz' á la comí ion del Pod r Ejecutivo i parece quv
1 s deb' te:' seran acalorad " En tale c'.')s todo Pari,'
~e pone en m' vimiento, i la a ambl a e:·ta rod a a. dv un
e.ié 'cito d muchos miles de hombr .' p r el temor de un
'ltentauo como el de 15 de mayo. Para los estranjeros
({ue s n imples espectadore, todo esto tiene un a 1 ecto
ovestra rdinaria animacion que no carece de interes dramático'
pero h jente d 1 paí' "'e dese pera de una situacion
t:-),n yi lentL; i 1 peor cs que no se sabe cuanto durará.
Antes de diez dja no e habrá comenzad la di cusion
del proyecto de con~tjtucion. Aun no se sabe si el Poder
Ejecuti Vi re idirá en un pre idente, ó en varios directOI:es:
l( .'i que ,tán al e trem de la ec ( ltacion no quieren Sino
1 si 'tema de un gobierno compu 'to de tninistros que
r .ciban las órdene" de una a amblea popular permanente.
Dicen que un] re idente e una cosa á la americana . . No
hai hasta ahora un hombre de pre tijio en quien puedan
tijar::;e lo.' oj ::) para la presidencia; pero al fin se decidirán
par algun .
Los acontecimientos de Italia con respecto al Austria
llevan 1 carúct r de una guerra mui cruda. E l Austria
(;t.íYlumera tropas, i ya tiene cien mil hombres en sus pose:
i Hes italiana, que quiere cons rvar , i no ha perdidu
tud~\ ía mas que en parte.
L que en Roma sucedió con los Jesuita ' se reduce
á 1) sigui nte. LOi exaltados los califi~a.ron de reaccionaríe
. , si n cuidarse en dar pruebas; una P" rte de la poblacion
i d la O'uardia nacional, se n1 straba amenazadora, i aun
.' pretendia atacarl s en su casa:. El P. Jeneral se pre:-;
ntó al Pap un día haciéndole pr ~sente la falta de seguridad
en que se hallaban, i su res( lucion de salir de Roma
con ~u ~ reliji so para quitar pretesto. El Papa le cont.
·tú con la lágrima en 1 .' ojOg, que nq lo abandonasen,
i continuaron así, ha ta poco' días d'J 'pues en que el mismo
Papa lo mandó salir de Roma, para evitar una colísion
:5angrienta; pues lps Fran ,tiberino i de 1 s Montes .estaban
resu ltos á defender lru casa de I s Je:uita, 'i las atacaba
la guardia nacional, i parte de esta tamhien les era favorable,
· Salieron los J e~u itas de Roma quedando algunos
de ayos i preceptores de los jÓ\'ene de varias familias,
tanto sacerdotes como coadjutores De Inglaterra se ha
l1mnado á los Je uitas IllC.! e iUinent ~, en ciencia, i tanto en
eoto como en otras c -a , la Inglnt rra i los E tados Unidos
ernpiezan á recojer el frtlt de la guerra de Europa;
pues para allá se dirije emigracion inJustri~; capitalista i
cientdica. ¡ Cuar.to ganarían las Repúblicas de América,
si tuvieran reputacion de estabilidad! Singular es el contraste
que se ve hoi: donde la libertad es real i verdadera,
tos. Je:au'tas viven tranquilos, respetados i apreciados, cerno
en los Estados Unidos, en Inglaterra i en a .Bél'ica, ·i aquÍ
1[dme~tte -t . Jf}úmero -t 5. '
Este pe'riódico ale
todo~ los d omil'l~O'()s; se
'l ende tm la tienda, del
Sr. Fernartdo Coruk.
quu'n -recibe susc ricwn s.
1:0 stante lo que hubo ánte5, no lo 30n méno~. Admira
ver ya, como se confiesa jeneralmente que l s fil ' ~wfos que
píen, an reje} .-rar el cristianismo á J su maú fa, quieren
tambi n por ¡ eC'e:o;idad lújica, desvirtuar el catolici nlO
en to las . us i I :t~ II ~i 11E' , P r Il gar ma pronto á aqu~I
obj .... t. Así·,' que n Italia han dado el primer go pe
á los J'. u i t¡l.~ : p{~ro v n icruiéndose otnls órclene , como e
hizo en Su!za i BR vlerl1; ma' al mi r ti r po . e quitan la
n á 'cara lo~ en "mio' . de lo, J suÜa .. abandonan todos los
fr' ~ ul f> argUlnent~, ya ga tados, i ¿reyénd<:> 'e 1?~S tr.iu~faute'
d h) ql e e~tán, declaran un plan nntlCatollCo, antl-
; ti .. tianu· d~.- donde re.'ulta que mucho preocupados dejan
de s rlo. i e 'ta mi 'ma cri. ii-\ violenta está di:minuyendo el
lJ. Ímero de lo: en migo dios J , ulta,' i autl1entan~o el
de .'us al1lio·o. En Roma, de 'pue d salido" lo. Jesult~s,
s con 1'\' <1. la admini. tracion de us propiodades, i dec1ara
el Par~t c¡n 11 ha 'uprirnido la Coml tl.ñín: que deb.e fig~rar
en l Cráca ~ i t do. v n n Su Sé.lI tida 1 pena IndeCIble
p r] ,~ pad cimiento. dv :ita órd''>!1 j de las de.Iua . que
han sufrido. Una ('arta d:\ Roma, de un p rsol1aJe dIplomático,
fecha 26 de 1l1~y t , despues de comunicar e.~ta
noticia, añade: Puedo a .. ..,rrurar que hace tielnpo que el
Papa no obra con libertad i se hacen lnuchas ?OS~S sin s~
consentimiento: la Gaceta ha dejado de ser ofiCIal, 1 de aqul
las c ntradicciones que han notado lo diarios e tranjeros.
La guardia cívica no e~tá unida i no será estraño q~e
llegue un día de conflicto entre los cuerpos de la guardIa
cívica i n hai fuerza de confianza para ponerlo en paz,
porque toda fué á la fron tera, i la ha pasado contra las
órdenes superiores.
Otra cosa llama la atencion. Thiers ya es partidario
de la libertad de enseñanza i de las in tituciones relijiosas
como elmuento vital para salvar]a oci dad de los violento'
ataques del comuni mo i de la disociacion. La
alocucion que en este sentido dirijió á los ha.bitantes de
Ruan i del IIaYTe, i que ha publicado la "Presse" .en
la selnana anterior, le valió los votos que lo han traldo
á la a, amhlea. La revolucion de febrero, ha hecho una
rev luci 11 ll1ural en Thier, porque \" / amenazada. la.
iiociedad en sus bases fundamen tales.
EL NACIONAL.
¿PORQUÉ ESTÁ POBRl~LANUEVAGRANADA~
(Concluswn de/, 71'll9TlRrO 1 ) ).
Deciamos, pues, que teni endo muchos brazo ", que la mayor
parte dIaño están ociosos por falta de capi tales i de ocupacion
lucrativa, convendria sacar de ellos el provecho que fuese
posible para la l'iquez.a del país; i .que sit-'ndo la construccion,' i
sobre todo la mejora de los camlllOS, la obra c¡ue mas neceslta
<.le esto::; brazos, la úl1o: verdadt.'ro
Neolojismo que no ten drá rt.:sultado alguno pues no hará, por
mas semigriego que sea, que cambiemos nuestro nombre por
otro mas largo i feo.
Tan cierto es que esta pedantezca novedad no puede tener
équito alguno. que los mismos Redactores del Neo-G1'anadi'lto
no p.mplean esa palabra sino en el título; pues en el cuerpo
1 p .riódico solo hablan de granadinos, ofreciendo que serán
rum.aa4m·os ante todo.
ramos que los Redactores de ese periódico abandonen
Ismo repugnante, i que se resuelvan á presentarse
omo granadinos viejos que como neo-granadinos ó
Me publicó en 1840 i 1841 otro periódico
AL. 3
titulado el Granadino; en 1830, si no recordamos mal, tambien
se habia publicado otro con el mÍsmo título; pero esto no 'es
razon para que la nueva publicacion de 1848 no adopte el mismo
título, que es el verdadero nombre nacional.
En cuanto á la parte material, ella revela conocimiento
del oficio en los empresarios i obreros; la imprenta es·' mui
buena, i la impresion muí bien ejecutada; pero es sensible que
la pésima calidad del papel empleado, papel sin blancura, sin
cuerpo, de color sucio, i quebradizo, apenas haga conocer la
exelencia de los tipos i el mérito de los prensistas.
En cuanto al fondo, á las ideas, á los sentimientos, mucho
mas tenemos qué decir; pero la estrechez de nuestras columnas
no nos permite por ahora ocuparnos en ello. En uno de los
próximos números, COlIJO ya hemos dicho, trataremos del color
político del Ne.o-Granadino que como el Siglo, no se declara
ni Conse'rvador ni P70gresista sino Moderado. ... -
CONGRESO AMERICANO.
( Continuacion).
Quien se penetre de estos principios, que son los que
han presidido á la formacion del Congreso Americano, no podrá.
hallar en él riesgo ni amago ninguno á la independencia ó
la soberanía de los Estados; i al contrario las hallará garantidas
no solo por las espresas estipulaciones del tratado sino por la
naturaleza misma de la institucion. En el tratado se ha estipulado,
que en los negocios internos de cualquiera de las
Repúblicas Confederadas no puedan intervenir ni los Gobiernos
de las otras Repúblicas, ni el Congreso de los Plenipotenciarios;
i aun cuando tal principio no se hubiera acordado, es claro,.
que siendo cada uno de los Plenipotenciarios, que concurren
al Congreso, el representante de su Gobierno no puede suponórsele
nunca interesado en renunciar los derechos de su mism()
Gobierno i los de su propia patria, en favor de un cuerpo que
por sí no tiene fuerza, ni poder alguno. Así creemos que es
.(undado el concepto de que la naturaleza misma de la rnst1-
tucion garantiria la imlependencia i la soberanía de cada una.
de las Repúblicas Confederadas, aun cuando no hubiese una.
estipulacion tan terminante CODl{) la que se ha acordad.o ..
ARTÍCULO NOVENO. .
Otros efectos de la Confederaciall ..
Concesiones mercantiles.-Las Repúblicas Sur-americanas
pueden, sin necesidad ele confederarse, celebrar entre ~í, como
varias de f'llas han celebrado ya, tratados de comercIO sobre
bases de recíproca conveniencia; pero no por esto d~.ia de
ofrecer la Confederacion ventajas positivas en este partIcular.
Por una parte habiendo contraido las Rt'públicas por la C~nfederacion
deberes recíprocos, pueuen en su co.mpenSaclon
otorgarse ('. once~iones especiales, sin la oLJligacion de hacerlas
est nsivas á otras naciones con las cuales hayan celebrado
tratados sobre la base de la nacioll favorecida. Por otra
. parte habrá mas unifonnidad en los pl'incjpi~s, i garantía mayor
- . en la duracion de los tratados, estando mtert"sados muchos
Estados, que cuando solo lo estpn tI,os, cuyas diferencias pueuen
fácilmente anular ó por lo menos suspender su:; pactos.
Los tratados de comercio celebrados con el Congreso de los
Plenipotenciarios tienden á favorecer, hasta dondp. las c~rc';1nstaneias
lo permitt!n el comercio recíproco de las Repubhcas
Confed ranas, i no dudamos que tan lllego como sean
ratificados uarin á la industria i al t.-áfico un impulso poderoso.
CU17mnicaciones.-Las diversas relaciones entre lo.S Estados,
i sobre todo las mercantiles, exijf-'l) que la corespondencia se
trasmita de unos á otros con spguridad ¡prontitud, i con la
mayor franquicia posi ole. Este es uno oe los puntos en que
e's mas necesaria la uniformidad Pon lo que estipulen todos los
interesados. i en que el concierto debe ser jenpral para que el
objeto propuesto se Ilen~ en toda su estension. P~r esto ~s ~no
de los que han ocupado la atencion de lo~ PI mpotenclarlOs,
quienes han acordado una convencion de correos. que pro,..
porcionará inmediatas i notables ventajas á todos los E taJos
Confederados, desde que se ponga en ejecucion, si, como debe
esperarse, es ratificada.-
Código de derecho {le jentes.-Se cree por algunos que el
pretender los Estados de la América Espoñola. dar un Código
de derecho. de jentes, es arrogarse una posicion i un
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
it'llportancia que no tienen; que es entrar en una ~mpresa
ilusoria por su. propia naturaleza, pues las dernas naClOnes no
respetarán lo que ellos acuerden. N os .parece que e.::ste modo
Je juzgar la caestion es mUl erróneo, 1 depend~ de q~e no
se considera esta bajo su verdad,ero p~nto de v15ta. Tlen:-n
las naciones derechos perfectos que nmguna. otra pu~de. ~ISputarle.::
s i para ejercer estos derechos pueden fijar los prmClplOs
que nlas les convengan. En cuanto á obligac5<:>nes i derechos
imparfectos hai principi(!)s universalmente admItIdos como conformes
al derecho natural, i es claro que los Estados Confederados
adoptarán estos principios. La cll stion debe reducirse
pues unica-mente á aquellos punto.s, sobre l~s ~~ales las
nacione civilizadas no han reconocIdo es presa o tacIta mente
unos mism03 'principios ó en que practican princjpio~ contrarios;
pero e -ta misma desconformidad demue tra la necesidad de que
('ada nacion ha(Ta conocer los que observar, sobre tal s puntos.
Así al dar las °Repúblicas Oonfederadas un código ~e del'e<:ho
de jentes, no hai motivo para temer que de él dllnane lÍl-onveniente
de ninO'una cla..,e; p ro í ofrecerá la ventaja de
que se conozca qn~ e tas Repúblicas n¡~conocen i p:actica~
principios fijos, en sus relaciones con las demas l1CiClO.nes; 1
como esos principios serán indud~blenl(:>nte los l~as conf?rm~s
ti la sana política i á la moral Ulllv"r a~, no dej~rán de ll1~Ulr
en pro del buen Dom re que la ~mél'1c3: ~spallola debe JUstificar.
El Cono-reso de los PlenIpotencIarJOs en su reunlOn,
que ha terminaJo. solo ha querido tocar parcialmente esta
grande obra i como muestr~ de lo. que puede ~acerse ha acordaJo
Una convencion en que se fijan la funcJOnes, ~as prerogativas
i los deberes de los Cónsules, que se admItan ~n las
:aepúblicas Oonfederadas, i en el tratado de comerc.lO ~a
fijado algunos princi pios de los que en este ramo practIcaran
dichas Repúblicas.
Intereses de la Europa respecto de la C.onfed.erac~on Hispa'tw-
americana,.-A nuestro modo de ver, eXisten uos mte~e~es
opuestos en las relaciones de los europeos con la Amsflca
Española. Si los E tados de esta parte d~.l mundo, en que
aquello tienen establecido su comercio, permanecen débiles
eil su fuerza nacional, oscuros en su condi ion política~ todfl
cuestion sobre ajentes ó interes~s .comerciales será deci~ida. (l
fav'or ,
resultados mas jenerales i nlas positi\·os. Asi creemo , que
la Confederacion Hispano-americana no será contrariaua por
la politica j por los. gabinetes :uropeo~. per~ ~í lo ~pra, pu:
aloo -unos de los neOo 'OClant s estranJ ')"os menos provldos o meno:s
ilustrados.
Darémo,s aquí punto á' nuestra tarea: ojalá que ella
produz_ca los eféctos que nvs Pi'opusimos al emp ei)(jerla,
sobre los que llamamos nuevamente la atenciou públicao
CONTRADICCIONgS DE LA l\1E~NAIS.
En pI Ensayo sobre la ind~forencia en 'n~ateTia de Rel~~i.o:n,
en las Rl'.flecciones sob're el estado de la 19lcsza, en la RebJUJn
considerada en sus relaciones con f! órden civil, en su opúsculo
sobre la Fi, i en otras . varias de su;:; ouras, La l\1ennals ha
confesado, sostenido i defendido con calo.r i )ocuencia la necesidad
de la rev lacion, su verdad, sus fundamentos; todos )0'
dogmas i mislerios del Catolici:;mo; la necesida? de la. fé:
la un ¡dad ele la I.rlesia, fu~ra de la cual no hal salvaclOn;
la perpetuidad, i p~r consiguientE> la inmutabilidad d~, la misma
Igle. ia. Pocos at;ltores han hablado con tanta ent'rjla en favor
de la verdad. i contra el error, como La M<:>nnais baLló cuando
vivia él miSl1-lO en la vida de la fé, i en el seno de la Iglesia.
Pepo convjrtióse en una iutelijencia devaida; escandalizó
al nlundo con süs errores, i para que nadie le tuviera por
cr yenie, a 10 ménos n parte, dió nn Dlanifiesto e!l sn ap-os~asía,
ernpeñánda e éll manifesta'!J" las razone qtU lo kalnan delerm~nad~
3
á salir ae la Iglesia . católica , en sus Discusiones c?"íticas i pensamientos
diversos sobre la Relijion i la filosofía.
El que habia dicho: ,,~ cierto que la R lijion me propone
creer dogmas incomprensibl , mi:sterios impenetrables, que
confunden i humillan mi razon; p ro esto 1 ismo en vez de
conmoveflne me afinna ma en mi er e ncia. ToJo es lni terio
en el hombre, aun el hombre mi ... mo. ¿ Qu: creería yo, si no
creyese mas que lo que mi razon conci ue." ••.• "Aquí e!l la
tierra no percibil'ei jamás claram nte las v rdades su~hme~
que revelo; no podriai ~ :sO 'tener u l rillo i plel1dor; he aqul
porque las pre ento cuLiertas con un velo, que solo la muerte
rasgará. Creed sin trat r ue corn pI' nd 'r: d blacl vuestra razon
altanera bajo el humiluc) ugo Je Ja fé: con 1 sacrificio de la
voluntad i del corazon xijo tambien el del entendilniento. Tal
es el lenguaje de Ja relijion; i la razun misma dt:>~ubl'e fá~i]ment~
los lnotivos ti 1 sacrifi(;io que s le pide: (Sur la Fm).-E e
mismo La l\rlennai n SU Discusionp.s m·itir.as a 'ienta: que nada
podria probarse á la razon sin hacerlo ju z de ella misma. i
sin negar de de n tónces lo In ¡h'rno q u ;e intenta probar; - s
decir, el carácH l' distintivo, e en ·ial de la doctrina qu no se
supon l'evelada, 'ino a cau~a de la il'l'lpot ncia en que la razon
se encuentra de elevarse ha 'la ella nli~ma (pájina 60): que
Cri:sto no ha dogmatizado; qu no fundó i fijó para siempr(>. la
socie ad que vino a estaLJlecel', fobl'e un uerpo d doetrIna
(pájina] 9): que Dios no se cuida de las opinionf's, de 108
pen~alujentos, de las, creencias (pájilla 4]2): que los hombres
de diversa~ creencias recibirrin de Jt-' us f'1 agua que salta de
la vida et rna (pájina 357): que la fé e adhiere a l? qu~ e
desenvuelve, modificándose segun (1 proO'I'f" ~o de las ldt-~as ] de
los conocimiento: que ella ,s <..1<.] tíenl po, i se cambia con los
tiempos (pájina 408). Ba ta: La 1\1 nHais
Fuente:
Biblioteca Virtual Banco de la República
Formatos de contenido:
Prensa
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El Nacional - N. 13
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El Nacional - N. 8
')Sogata ~omil1go 9 be :l!uüll be .4848.
SUSCRICION
por un año 16 reales,
por trimestre 5 reales.
Cada nÚ11l. medio r ea l.
ESTERIOR.
'.:...-~;:::".:;=.:..'. .-=-=-~=--=-------- - .-===== ======
'FRANCIA.
Por el correo de los Estados Unidos, tenemos noticias
hasta 5 de mayo.
~ En jeneral, las elecciones para la Asamblea constit~yente
se habian hecho con calma i moderacion. Los repubbcanos
moderados han triunfado del modo mas completo, sobre los
exaltados que se denominan República To,ia, por oposicion á
los otrús á quienes llaman República azul.
En Ruan, sin embargo, en Elboe\lf, i en Limoges, la
minoría, perdida toda esperanza, se dejó llevar á e&cesos deplol'ables.-"
La mayoría en Ruan " dice el corresponsal del
Correo, " logró avenirse tan bien acerca de los 19 ~andi~at~s
que debia elejir, que ellos solos fueron nombrados, I el Comisario
del Gobierno, M. De champs, una especie de Ledru
RolEn normando, llegó solamente el vijésimo en la série de
lus votos, es decir, que fué el primero á quien se cerró la
puerta de la Asamblea nacional. "-A consecuencia de esto la
• minoría se sublevó, levantó barricadas, i combatió desde el
*'27 hasta el 28 de abril. La guardia nacional i la fuerza al'mada,
yencjeron por fin á los revoltosos que se vieron furzados á capituLar.
La Corte de apelaciones de Ruan ha comenzado una
pesquisa judicial; mas de cicm personas estaban ya arrestadas
En Elboeuf hubo tambien desórdenes i combates, pero
el 2~ de abril por la mañana no quedaban barricadas. Allí
se habia arrestado á unas cuarenta personas.
Los desórdenes de Limoges, mucho mas graves, fue-fon
proyoc.ados por la derrota elecci~naria de los c.iudadanos ':illegoureix
i Dussoub Gaston apostoles de las Ideas comUlllStaso
La ajitacion comenzó el 27; los trastornadores atacaron
á la guardia nacional; rompiéronse los rejistros electorales; i
desO'raciadamente los trastornadores quedaron dueños del cam}
Jo.o. ~stablecieron. ,una especie de República CO? su ~obier~~
provISional, que dIO proclamas, levantó empréstItos, 1 repartIo
las armas. Hasta las últimas fechas, Limoges estaba aún en
poder de los comunistas. Parece que la República francesa estaba
di puesta á tratar con severidad á la Repúblicade Limoges.
Entre la lista jeneral de los Representantes en la Asamblea
nacional, se notan los siguientes~ Lamartine, electo en 10
departamentos i en París por 260,000 votos. Cormenin, electo
en 4 departamentos; Armando Mal'rast, redactor del Nacional,
electo en 4; todos Jos otros miembros del Gobierno provisional
Edf{ar Quinet, Odilon Barrot, De Tocqueville, Gustavo
'de Beaumont, Federico Bastiat, Beranger, Lamennais,
el abate Lacordaire, Berryer, i otros muchos conociJos en
la Nueva Granaua por sus discursos ó sus escritos. Son
notables las esclusiones de Enicli de Gi rardin, redactor de
La Prensa, i de M. Thiers, el ministro historiador.
La A. amblea nacional se reunió tranquilamente el 4 de
mayo. Aqup.l dia no hizo mas que rt'cibil' el humilde saludo
del Gobierno provisional, i proclamar definitiva, i parece que
unánimemente, la República.-El Gobierno pro\risional dejaría
E'l poder al elejirse el Presidente de la Asamblea.
- .e ••
EL NACIONAL AL SIGLO.
L Continuacion].
Aó-radecidos pues, como 10 e-stamos, al Siglo por servir de
espresi~n decente i decorosa á un p.artido violento con el cual
no puede mancomu~arse por e ntero, Juzgamos de l1l~estro deber
examinar las doctrmas que ha sentado en el ~rtlCulo de. ~u
número 2 . e que va enca.bezado con esta cuestJOn: "t QUIen
debe ser electo Presidente de la Nueva Granada ?"
El florido escritor, dando suelta á su imajinacion. clasific.a
á los granadinos en tres grandes partidos políticos-partido
ni',elador--partido conservador-partido moderado.
Segun El Siglo el partido nive-lador i el partidQ conser-
...
lrtimt~tte .,¡. Jf}úmeto 8.
Este periódico sale
todo~ los do'mingos; se
'Vende en la tienda del
Sr. Fanando Conde,
quien recib suscriciones.
a
vador son dos partidos est'remos-el partido moderado guarda
el justo 'medio.
Segun El Siglo, el partido nivelador ama la igualdad ante
todo, de preferencia á todo-el partido conservador ama el
órden hasta la exajeracion, hasta el statu quo hasta la aristocracia,-
i el partido moderado quiere todos lo~ prOO'"fesos racionales,
quiere la prosperidad, la buena libertad la buena iO'ual~
dad, todo lo verdadero i todo 10 bueno, en un~ palabra. o
Sostiene ademas El Siglo "que cada uno de estos tres
partidos a~l?ira á cOl?seguir ell~ayor bi.en p~sible para su patria;
que todos tIenen un mteres mUl claro 1 mm positivo en hacer
de la N.ueva Granad3; U1~a l~ac.ion rica, flore<:iente i poderosa;
que serIa absurdo atnbulf a nmguno malas lllte-llc.iones en los
fines que tiene en mira.
. En fin pa.ra compl~tar la pintura, para personificar esos
partidos., El S 'lglo, nos dICe que los candidatos presidenciales ~
del p~rtl(lo Conservadol' .son de mIS labores, por .mas e~iguo que
sea 1 no! porque mi derecho al fl'~to de uu trabaJ~ es igual,
á tu derecho al fruto del tuyo. Tu eres sano yo SOl enfermo .
tu vida de ¡techo, es mas completa que la ~ia; ¿ de esto s~
deduce que tengas el derecho de arrebatármela? nó! porque
el dereclw que y.0 tengo á que respetes mi cuerpo enfermo eM
1
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
I
ig 'iJ4Z al derecho que tú tienes sobre tu cuerpo fuerte i sano!
U nos son fuertes,otros son débiles; unos son intelijentes, otros
son torpes; sí! pero ~l d e recho del débil a que se respete su
d ebiHdad es igual al d erecho del fuerte á que se respete su
inteTijencia i su fu erza !
Todos p ues SOJ]lO~ desiguales de hecho-perD todos los hombres
somos iguales de derecho.
. 1 el que habla de igualdo,d debe esplicarse: porque si lo
'lue apetece es la ig'ualdad de hecho, i es pobre :)ara igualar
u fortuna con el rico se h ará ladron; · i si es tuerto, para
i (T ualarse ~ o n u v ecino sacará á este un ojo; i si es torpe ó
i~capaz, p ara ig ual a r·se con el q"ue le hace sombra apelará á
la difamaci on, i á la mentira·, i á la calumnia, i á. todos los
infames arbitrios de la envidia.
Sí, por el contrario, lo que se quiere es la conservacion,
la ig ualdad de los de1'ecJlOs; el 'pobre respetaiá el capital del rico
como .1 l· ico r .. s pE"tará e l trabajo d el pobre , se conse'rv a'rán todas
las d e ~i(Tu aldad es de h echo, no quedarán ni esclavos ni ladrones!
i ~lé ignifica pues eso que llaman nivelar '?
Nivelar es destruir de una vez i viol ntamente todas las
.desigualdades naturales; nivelar es llegar á la igualdad de hecho
por e l camino mas corto, por la línea r ecta, saltando por
encima <.le todos los derechos humanos; nivela')' es iguala!' á
los ricos con los pobres por el medio mas sencillo i breve que
es el d espojo de los ricos; nivela')· es igualar á los perezosos con·
los tra bajadores h aciendo vivir á aquellos con el fruto del
trabajo de estos, .•.. digámoslo de una v e z, digámoslo claro:
lS"IV ELAR ES ROBAR.
tI qué cosa es conservar?
Con~ e n-'ar es dejar á cada cual como está; conservar es
·d jar al rico ' lo que tiene; conserva?' es d ejar ll egar al pobre
.3. lo que a spira con BU trabajo; conservar es gobernarse uno
á sí mismo sin m eterse á querer tambien gobernar á los
otros; COnSe?T ar es no destruir ni 10 propio ni lo ajeno; conservar
.es no hurtar, no matar, no cometer adulterio; CON SERV AR
ES RESPETAR; CON SERV.AR ES TRABAJAR.
Nivelar es ouscar la igualdad de hecho violando la ig naldad
.de d e recho: conservar es IJu ';car la ig ualdad de dere <.:no resl>
e tando las desigualdades n a tural es, las uesig ualJ ades de hecho
E ntre el partido conservador i el partido n i velador no
h ni pues transadon, ni cabe término me dio; es pre<.: iso s er
una c o~a ú otra: porque no hai medio entre la propiedad i el
d espojo, entre el trabajo i el robo, entre el derecho i la violencia.
N o! nos hemos engañado! sí hai un térrnino medio; es
l a a probacion t áci ta, el consentimiento implícito, la tolerancia
hipócrita, la modeTacion que deja hacer i que se ld.va las manos:
entre Cristo i los Judíos el término medio es Pilatos !
El partido moderado de la Nueva Granada seria pues el
Pilatos del partido conservador?
Si el partido nivelador llegase algun dia á sus fin es ponié'ndose
á n ivela,;' 'Positiv a i efectiv amente á la Obando , á la Sarria, á la
Carmona, á la Gonzales, á la Córdova, como en 1840; i qué
haria el partido moderado? ¿Se pondria a ll ivelar tambien?
no lo creemos.-¿Tomaria las armas para atajar el curso de la
n ivelacion? el q1te escribió el articulo a que conte stalno:', sabemos
que lo haria,i con to da su moderacion se dedararia conservador.
¿O hien ese partido se lava ría la::; manos, i se cruzaria de
brazos, aguardando el resultarln? Como no sabemos quien es
son los que forman el p a rtiuo moderado no podemos responder
á tal pr gunta.
Del partido moderado no sale otro nom bre que el del
Dr. ·Florentino G onzalez; de el sabern os que ha echado su
a natema á los asesinatos de CaJ"ác-as J e l :24 de E ner o ; es to no
es lavarse las m anos, esto es algo mas, esto es conservar, res petar
la justicia, la mora l pública.
La repetimos :- e ntre el partido con~ervador i el partido
n iv lader no hai término medio p osible: . 1 Dr. G onzalez i el
a nónimo que escribió e l artÍl.: ulo á que re, poud€mo , son con·
SPTvadoTes, aunque tratando de r efuj iarse en un te rcer partido
que no puede existi!', parezcan av ergonzar~e <.le ll "yaJ' un tí tulo
que debi era ser su gloria.
. i Diremos de una vez n u ·stro pe nsami unto entero?
1<':1 Di'. Gonzalcz es con:::ervadol' por sus }JI'lllci piQ , por
·s us estudios, por su razon; pe ro se arrima al parti do ni velador
por ,'os simpatía ¡sus antipatIas, pur· SU& amigos i sus ene
·migos, pequeñrs ó g randes, vivos 6 mu,; rtos.
El alló . in o que scr ibio ·1 articul-o del2 .0 númelo de
E L ~ ·'iglo eS c n~,en· -ador · po r · u · 'principios i ::;us afl c tOlS; por su
r a zon i por su fa milia , p Or us estudio ' i sus hechos, por
li J ' a mi6os i su ne nig0~· , p or todo en fin ~ JrH-'lltl por su
jneon ecue ncia.
1 advertiremos á los que no lo hayan echado de ver 'que
en El Siglo hai dos plumas i dos cabezas, ó las ha habido hasta
el número 2.°: la una deja impreso el dogmatismo del orgullo,
la otra las inconsecuencias de la imajinacion.
1 para no buscar ninguna cOhlparacion que las mortifique,
añadiremos que la una remeda á GUlzot i la otra remeda á
Lamartine .
¡ Buenas cualidaues para propagar los buenos principios!Pero
confesamos que nos g ustan mas la austera virtud de
Washington i e l cándido bue n s-...ntido de Frank!in.
A la pluma que r emeda á Guizot se deben la mayor parte
de los otros artículos de El S iglo: por ej e mplo el artículo del
número 3.0 titulado Programa del Partido modorado en que ya
no Se clasifican los partidos en oive.1ador, con ervador, i
moderado; sino en estacinnari@ i moderado - proJ-resista. Esta
clasificacion está bi en · sostenida i el programa dd partido moderado.
p rogTesista que allí se ofr~qe es un programa excelente.
En otros números de El N acional hablaremos de esa
c1asificacion, r especto de la cual algo t endremos quP. decir. . .
Por ahora concluiremos desenvulvi ~ ndo llue tras ideas
acerca de la ig u.aldad 'mural.
Dotado de razon el hombre, es miéntras vive soberano
esclu ivo de sí mismo. N iú.;un hombr.e pueú ser soberano
ni señor de otro hombre; por '"' ue su t itulo de hombre es el
mismo paTa todos.
Todo los hombres por la fo rtuna ó la <.Lso ra"ia <.le nuestra
organizacion ol'ijinaria somos desigu al .. s, in nlensamente de -
iguales de hecho. P ero iendo c · da hombr el L c lu 3ivo soberano
de sí mismo, toJos los humbre3 SOlnus de derecho iguales.
L Js dones de Dios Bon uistintos para tod '; pero el d erecho
que cada hombre tiene á los dones que de Dio., ha recibido, eSe-J
de r echo s tambie n el mismo para todos los hombres sin
esce pcion.
Jl:fis brazos son mas dé biles que tus brazos; p a o los mios
son tan m,:os como tuyos son lo. tuyus.
~i todos los hombres somos j e derecho ig uale ; los derechos
<.le cada uno se limitan por los derechos de lo::s dernas .
Si los derechos son iguale" i ~e limitan uno - por. otrDs,
cua ndo la fuerza tuerce p-l de recho es nece 'ario para conservar
e l d recho que la fu erza lo ender ce. D e a q uÍ el derecho de
de fe nsa pel'sona1 que r eside en cada uno, i el derecho del
castigo que reside en la sociedad ente ra.
Al débil no le quita su d e recho la fuerza que lo "ence:
lo. que quita el derec.lO es el crímen. Si yo ataco injustamente
tu vida, no eres tú quien pie rdes el derechv a vivir, soi yo
agre or, quien pienlo el mio
Sobre estas grandes i s~ncilla s verua(les se funda toda
moral, toda just;cia, toda sociedad, toua ve rdad era leí.
E~ tas veruades son axiomas para todo hombre a quien la
locura ó la esclavituu no ha Cegado: i sobre estos axiomas
de igual lad la NIoral se funda tan sólidamente como la Aritmética
i la J eOlnetría sobre los axiomas de la- igualdad m~temátjca.
N eg ar estos a..x iomas es p oner e l d .recho en la fu erza. i
nAgar al dpbil oprimiJ o ha ta e l d precho de quejarse.
¿ Convendda que los hombres fu esen de hecho iguales como
de d t>recho lo son?
La cuestion parece inLitil; la naturaleza la ha decidido
irrevocableme nte.
Sin embargo ninguna iuvest,igacion qu e tenga por .resuitado
darnos una id ea mas alta de la justicia j d la bondad di\rinas
puede llamarse inútil.
¿ Por que ·nos hizo Dios d e sjgoale~ ? .
Sin prett'lHler arrancar u se creto al · S e r S uprem.o, d ~r ~mo:s
que todo ind uce á pe nsa r que al d ecidir, obre la condi.cion c;lel
hombre sobre la ti e rr ~l. , e l Criador pre fi rió aquel e tado que
fu se ma:s propio para e l t jerc icio a cti vo i pasivo de la virtud.
La igualdad ~. b s oluta implicaria -un" 01u s exo una igual
edad, ona misma fu e rza illt~ lectual i física en todos los seres
hu.manos: pero abolidas toda¡; las di ft!re ncias que n o. JisJinguen,
iguales todos como la arena de l mar, vi vienuo todos del
misnlO modo, no quedar ia lugar alguno pa'ra la jus~iciC\, para ~l
amor, ni para la caridad. . ' f
Los Julces lazos de la familia, el ~mor i la mútlla ayuda
d u los consortes, .la t ernura maternal, la ~" ~ net'aci~n úéiá los
vi- jos padl'es. las ]ágr im a ~ que se d e rraman sobre "la cuna
i obre la tumba del homure o ' . • •• Nada de es to s eria posible.
La inm'''u 'a aetividad que proJuce lar gue el considerarnos mt>jorados de fortuna.
Estos tal s fatalistas n0 son sino el eco de algunos estranjeros
que tie n en la necedad de creer que no podrán esplotar estos
paises con bastante ventaja sino a discrecion de los gobiernos
que pued n apoyar las injustas reclamaciones de tales hombre~;
pero esa opinion no es por cierto ni la de los gabinetes
européos, ni la de los estranjeros ilustrados, ni ménos la de
americanos sensatos que saben apreciar su pais en su verdadero
valor. Ba .. ta tender la vista sobre e] globo, bksta consultar
algunos datos e tadisticos, basta saber 10 que la América del
Sur ha hecho i el puesto que ocupa, para no dudar que esta
parte d 1 mundo está en perb cta capac.idad par" hacer respetar
sus derechos, si empre que tenga VOLUNTAD para hacerlo.
Contraicrámonos á la Repúblicas que han concurrido á
) celebrar el epacto de Confedcracion, clIyas CO tas sobre el
Pacífico se es tienden sin interrupclOn, por mas de 1500 leguas,
dp-sde el g lfo Dulce en la América Central hasta el estrecho
de lUagallanes; que encierran en su te rritorio una poblacion
de mas ~ de ocho millones de habitantes; i que mantiene un
comercio de no poca importancia con la Europa.
Ci .... rto e que no hal facilidad para que estas Repúblicas
re unall con pt'Ontitud todos su' ej ' rcítos en un caso dado, pero
tambien lo es que de Bolivia á Chile i al P e rú, d 1 PeTú i de
la Nu va 'ranada al E .. cuador i viceversa pueden suminis.
trarse oportunos auxilios de tr.opas; i aun a mucho mas pueden
d ar lucrar rclales con la Amerlca del Sur; 1
,0 tal caso los hechos j las circunstancia nos indican que
la ' hostilidades contra esta.. Repúblicas;co))sistiJ·án f'n el bloqu o
de sus pu ~ l tos, la ocupa\'ion ~e al~uDas. plaza:s ~ito~alf's, el
apre.:am:en ·o de sos buqúes, 1 p.I lInpedllnen t ú o embara.z~
de!:lu c' .. H11erc io e:st rior. La COi1feLh-raciOn por su lado 'spedn'd
patentes d ::! corso, organizará guett iJ,las para ho,·tigar. al .en e micro
eh ]05 pu ntos qu~ ocu pe ..h ara. salir ~e. s.. .u ter¡'¡tono.a
las subdit}$ de la NaClOl1 enemIQ·a, 1 prohlhll'a pI comer·lO
'on el enemiu-o i la admi:ion de toda merca11cÍa ol' ijina: ia de
.... \1' territorio.o P<>-r mucho tiem{}o los motiv"os i los ~b.ieto, de
hs guerras' cue poe~an hacerse á la Aro.éri.ca E~<;p~ñola. se~á!1
e nteramente mercá:tttités e~n~ c.u~l(js f..uet:en las causas 1 fines
ostensibles que se proclamen. Calculemos cual de los belijerantes
puede Sér mas vulnerado.
Si e l enemigo apresa nuesuos buques, nuestros corsM'i9S
apresarán los suyos, i los Estados confederados,. que (mientras
necesiten el serlo) no fUlildarán su poder eh la marina, ni lá.
mantendrán, sino en mui pequeña escala. no tendrán mucho
que sufrir en esta parte, ó no tendrán tanto que sufrir como
el enemigo. . .
Las plazas litorales que pueda ocupar el enemig01 despues'
de que sirvan de blahco á nuestras guerrillas i dé sep.tl.lcr~
a los estranjeros. habrán de devolvérs(-~nos para la celebraeio~
de la paz,. mucho mas necesaria á nuestros contrarios que á
nosotros mI mos. .
El bloqueo de los puertos de los Estados confederados pOi'
necesidad será ilusorio, porque no hai Nacion que púeda
sostener el bloqueo de todos estos puertos. Podrá seguir pue
nuestro comercio con todas las demás naciones interesadas
en hacerlo: solo los súbditos enemigos i sus mercanGÍas ril}
serán a.dmitir teatro la ciu.Jad ue Carácas, con el atentado
" inaudito que allí se ha cometido contra tos R R. del pue"
blo, bastante es por sí soLo á producir alarmas, inquietudes
"j d esastrosa, con ecuf>ncias en toda:) las naciones de Sude,
América .•... " 19úal sp.ntim.i n to ltlanifestarán, no lo dudo,
todas las H.ppublica ' ampricanas, t,)d os los pUt'blos que tienen
la fortuna de s r admini trados por in ·tituciones liberales·: Yo
he trdbajado con p .... l'st:'verancia pOr radiear estas institucion~~
en mi patria, teniendo par¡l. e l~o que Juchar, no poco, con preten
ion es an ti-ame ricanas. ~1ateria es esta sobre qu discurriré
en un manifiesto, que pronto 01 et re al juicio de la opini
n pública. 1VIi le "oluéion és morir o -teniendo las instih.iciones
democrática", defendiendo los antos pricipios que hu.u
jllstificqdo nu ·-.:tra ind pende)lCla. eame permitido añadir, qu.e
tengo de mí mismo la confia.nza necesaria para asegurar q~·e
nunCel, jamá - seré infiel á los páncipios republicanos.
ApI'ovecho gustoso (: ·ta oportuniJad para dirijir un saludo
á mis oprimido cúmpatriotas. La lucha de la razon contra
Ja barbarie, de la vil tud ¡. ' ~;ul)j i cana contr·a un crimen es.
pan toso, pue~l e del ¡rst='. no ha principiado tod~vía en VeJl~-
;.zue~~. El gl'ap áSésino de l! ,i patria no está trariquilo, u· p'ue3e
... ~ - . . .. ... . \ .. . ".. . ~ .. '.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
estarlo sentado en una silla empapada en la sangre ,de Jos
Repre;entantes del pu.eblo, qu~ é,l hizo degollar. La vIda ,de
un tirano cs un contmuo SUplIClO: en cada, hombre, de bIen
cuenta con un enemigo, i cuando ~nas consol~dado qUIera ver
su poder, tanto mas cercana esta su e;,trepItosa ~aíd~. La
reaccion contra el crímen del 24 de e 1'1 e ro , es, ~nevltabl~.
Rindo un homenaje de sincera gratitud á la Dlvlna Provldencia,
porque me conserva la vida i una robusta salud, para
tomar en esta reaccion la parte que me toca, por lo que debo
á Venezuela, Despues del 24 de enero, yo he acepta~o
sérios i solemnes deberes, i estoi resuelto á llenarlos. Sm
recompensas á que aspirar, porque ~o? grandes la~ qu~ he
l'ecibido de mi patria, una sola amblclOn me doml~a, 1 ~s,
combatir crudamente por su redencion. Venezuela sera tamblen
fortificada por el fallo reprobatorio, que, ~obl'e el crÍmen del
24 de enero pronunciarán las naCIones Ilustradas del orbe.
La moral i la c, ivilizacion no admiten como basa de un go bl' erno.
el aS(l'sinato de los Representantes del pueblo, ante quienes
juró el primer majistrado fidelidad al pacto fundamental. El
mundo culto condenara al J eneral José Tadeo Monagas COlno
un famoso asesino.-Santamarta 13 de junio de 1848.
José A. Paez.
CONDICION DE LA MUJER EN LA INDIA.
(Conclusion). . .
Además de estas ocupaciones jenerales, la tnuJer tiene
que cuidar de las demas cosas de casa. Luego 9ue amane~e,
vá á buscar agua, no á la fuente, porque no la hal en este, paIs,
sino al estanque que alimenta la lluvia. Esta agua la tIene~
por mui limpia, aunque las vacas i las ovejas entren ,dentro a
beber, que los Indios bañen en ella sus cuerpos cubIertos de
nlugre i aceite, que las Jabanderas laben sus lejias, &c. De
vuelta á casa, barre la habitacion, friega delicadamente con
las manos el suelo i las paredes con estiercol de vaca remojado
en agua, i prepara la primer comida, la cual consiste mas
bien en beber que en comer: es agua de arroz cocida desd~
la víspera i sazonada con un poco de sal. La segunda 1
tercera comida son algo mas sustanciosas; pero ordinariamente
la cocina indiana no es mui apetitosa. El arte cocinal sometido
á la leí inexorable del uso, que es el que lo arregla todo en
este pais i que se opone á toda perfeccion, ha pasado de madre
á hija i pasará de siglo en siglo sin la luenor alteracion. La
lnujer se guardará bien de variar, aumentar ó disminuir los
ingredientes que componen la salza con que condimenta dial'iamenta
el arroz. Es un compuesto de mostaza, azufre del
pais, anis, otras cinco ó seis drogas mas, cuyos nombres ignoro
en francés; una especie de confitura hecha con tamarindos la
dá un color negro i un gusto áccido; el cilantro, cierto gustillo
de chinche que agrada mucho á los Indios; el pimiento i la
])imienta, un gusto ardiente i picante. La mujer muele todo
esto con dos piedras, i lo convierte en una pasta blanda, que
amasa con los dedos: luego la deslíe en cierta cantidad de
agua que pone al fuego con algunas legumbres, i as)' es como
se sazona el arroz.
Los utensilios de cocina son pocos i mui sencillos, El
. eucharon para revolver el arroz, es la mitad de un coco sin
pulir con un mango de palo; eL colador para escurrirlo, un
manojo de paja; las trébedes tres piedras ó ladrillos; el fogon
) la nlesa · de cocina el suelo; los platos; hojas de árbol que
. se cortan cada dia i que se cosen unas con otras cun pajas; el
cántaro, la olla, la sarten, la cazuela i otras cosas semejantes,
son unas vasijas de barro negro sin vidr·iar. A esto se reducen
todos los chismes de cocina: pero el instrumento jeneral i que
suple por todos los que pueden faltar son las manos. Ellas
sirven de cuchara, tenedor i cuchillo; con ellas la Dlujer hace
las partes á los convidados, destroza lo que hai que cortar,
limpia por dentro i por fuera los utensilios, recoje la basura,
atiza i despabila la luz: en una palabra, considera los dedos
como un instrumento á propósito para todo, aunque 1\0 lo sea
,absolutamente. Pa~'a labarl(}s, los mete en el jarro con que
se bebe i los enjuga en la t~la que le sirve de vestido. El
lnarido es el que va al mercado, por no confiar el dinero á su
mujer. Las lobores del campo se reparten entre los dos. El
uno labra la tierra i siembra, i la otra trasplanta el arroz, lo
corta cuando se haIJa Inaduro i despues de estar batido ayuda
á a balearlo, .
Para daros estos pormenores, que creo leereis con aIgun
i nterest he presenciado el gobierno interior de una habitacion
',indiana, dominio especial de la mujer. A esta 10 que le falta
obre todo es la educacion. Como es e!la quien primero ha
d,e labrar el entendimiento de su hija, . i ensenarla. desde la
n
cuna los principios de la relijion i de la moral, es evidente
que si esta hija nada ha aprendido de su madre acer~a de e~~os
puntos, tampoco podrá enseñar cosa alguna á sus hIJOS, deJa~doles
solo por herencia la ignorancia, la falta de todo ~enhmiento
noble i elevado, de toda idea de órden, de .probld~d,
de rectitud que se propagan i perpetuan de una JeneraclO~
á otra. Los protestantes conocieron como 11osotros el ~al,
han querido remediarlo estableciendo escuelas para nmas 1
casas de educacion; pero sobre que las t'sc\~elas son pocas,
tienen que pagar las discípulas que asisten a ella,s. Esto no
deja de estrañarse en el pais, en términos que dIcen claramente
que si la doctrina de estos señores, fues~ alguna co·
sa buena, tocaría á los que la aprenden I no a los que 1a
enseñan, satisfacer el precio de esta misma e,?señanza; que
los mercaderes con el fin ~e atraerse parroqUIanos. vendan
algunas veces los jéneros mas baratos es cosa natural; pero
que pasarian por estravagantes si, no contentos de dar su"
mercaderías de b~lde,quisiesen además gratificar á los qu~ entran
en sus tiendas, Asi es, pero no faltaria quien al reuse de
esta simpleza se aprovecharia de ella, j esto, mis.mo es 10 q.ue
sucede con respecto á los protestantes: ha) IndIOS q~e e~vIan
sus hijos á sus escuelas para que los mantengan 1 Ylstan,
@in que hasta ahora se haya obtenido otro resultad,o. Los
protestantes con llarnarse reformadores, vodran destrUlr, pero
no tienen gracia para edificar. La relijion católica solamentE'
es la que puede levantar lo que se halla caido i conservar
lo que está en pie. Con el tie~po i la paciencia, no dudamos
que lograremos dar á los jóvenes la educacion que les ~orresponde.
Este bien ya lo hemos ensayado en la costa, 1 desde
allí veremos introducirlo en el interior del pais.
Otra desgracia para la mujer es ~ue no ~ue~e pasar á
segundas nupcias, aun cuando quede VIuda al dla slgulente.cM
haberse casado. Cada vez que se hace presente á los IndIOS
la injusticia de semejante costumbre i el peligro al cual espo:
nen tantas jóvenes, todos convienen que en efecto n.o esta
fundada en razon i que seria preciso abolirla, pero nmguno
se atreve á infrinjir la fatal lei. Dicen: yo haré 10 que h~al1
los demás. Si pudiésemos presentar dos ó tres ejemplares de
viudas vueltas casar, principalmente en las castas eleyadas,
seria un golpe mortal para esta maldita preocupacion, que
viene de los paganos, En otro tiempo aun era peor, pu s
la mujer se . echaba en la hoguera sobre el cuerpo de su marido.
Ignoro si esto 10 hacia de m.ui buena gana, pero ello
es que estos sacrificios voluntarios eran bastante frecuentes
sobre todo cuando se trataba de algun difunto de categor~a.
Merced á la dominacion inglesa que ha prevalido en la, IndIa,
esta barbarie ya no existe, i no creo que ninguna VIUda lo
sienta. Puedo decir en alabanza de las Indias, que sab n
lamentarse mui bien cuando mueren sus maridos, prueba cierta
que son suceptibles de instrnccion, puesto que retienen ta.n perfectamente
las lecciones que han recibido sobre este p~rtIcular.
Dan unos gritos tan descompasados acompañados de jestos tan
estremados, que mas bien parecen fúrias que esposas q~e lloran
la pérdida de un marido. Raí · algunas que en medIO de su
arrebato, hasta llegan á pegar al muerto, porque suponen que
ha querido disolver su union partiendo para el otro mundo .
Al ver esto, cualquiera creeria que en la India los hombres
no pueden morir sin permiso de sus Dlujeres., Todo l~ qu
es violento no puede durar. Estas demostraCiones. sen~lmentales
tan ruidosas i exajeradas, no siendo necesanas SIn,O en
presencia del difunto, cesan desde el momento ~n que s~ cIerra
la sepultura, El tiempo borra · los pesares, 1 se olVida tan
fácilmente la muerte, que esta es sin duda la razon por~ue
no se lleva luto en este pais. Luego que lnuere el mando
la mujer se quita la lnarca nupcial ó tali, po~ no serIa J.>ermitido
el llevarla durante su viudéz; si no tIene suceslOn,
vuelve á la casa paterna, i no percibe e,osa a~guna de los
bienes del difunto; si tiene hijos, quedan herederos,I ~l1a heredt'r~
á su turno en caso que mueran ántes. El marIdo no esta
sujeto á las mismas leyes que su mujer, pues puede volverse
á casar todas las vec~s que en viude.
Hé aquí cuanto tenia que deciros acerca de la co~dici
Fuente:
Biblioteca Virtual Banco de la República
Formatos de contenido:
Prensa
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El Nacional - N. 8
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El Nacional - N. 5
s
~o!lata ~olnín!la ~ 8 be 9Iunio be ~ 848.
SUSCRICION
por u,n año 16 reales,
por trimeslTe 5 reales.
Cada nÚ'Il. 1llt:dio reaL
EUROPA.
Cada correo que llega de Europa nos trae noticias de tanta
magnitud que esceolen á lo que la misma im~jinacion ha podido
in ventZ1r despues de los grandes acontecimicntofl ocurridos en
Francia. Esa revolucion que parecia obra del calor del momento,
improvisada por el populacho par:siense i que por lo mismo no
tenia por base calcu lado ni con vinncion alg lln~. esa revolucion
ha teniJo tal desarrollo, ha impreso un movimiento tal á toda
la soci edad europea. que ha sat:udido por sus fun damentos
las instituciones del antiguo mundo i ha producido un incendio
jcneral cuyas consecnencins no alcanza á proveer ti esp iritu
hum'lno . . [)~ Paris ha salido la chispa que ha puesto en conflagncion
toJa la Eurora~ y los stl ces')s ocnrrilJos en aquel contmente::
dcsd . el 24 de F ebrero hasta fin de Marzo Je este año,
equivaldrá á la historia de un siglo entero; ellos anuncian un
verJadero cataclismo poI ítico que ha proLlucido el espíritu demo·
cC.\tico á cuyo impulso los tronos bambolean, efectuándose una
rej en ~ racion complda que el ejemplo de América ha llevado
á la Europa. La política mas pre visi vá, la esperiencia mas
juicio::ia é ilustrada jamas pudieron calcular lo que e~t.i sUt'ediendo
en el m unjo el año de 1848, ai'io sol emne, singular. único en
la hi ·toria, que anuncia cambiar escencialmente la faz del
jénero hu mano.
Lo:s monarcas absolutos han teni (lo que ceder unos iÍ grado
. otros por fuerza al empuje ce IriS ideas liberal es. Toda la
Alema nia, tOLla la Itaba en SIlS diferentes asociaciont:s políticas
fftan hoi en combustion. El emperador de Austria ha ~ido
Htacado por sus .. uh·litos en su mIsma capital centro del absolu-
/ tismo; huye perseguido su ministro Meternich alma i vida de
f.I.~I1 ... 1 gobierno despó tico;~l Imperio es desmembrado, ~e pl'lrándose
la Lomb:ll' lía de,'pu es J er h eróico trillnfo popular que ha obtenido
l\'li1an en londe ha corrido la sangre á torrent >si i la ind rendcucia
italiana se proclama des-le el Po, hasta el Archipealago
pro t l..~ji é n d ola eJ H. •. ¡ de CCl"! eña, i sU::.- h ijos, el Duque de Toscana
i . el Papa q lIe en vi nn SIl re~pe cti vo continjente de fuerza á comb,
lLÍr .:ontra lo.:> all3tri acos. El pl1 !~ blo obliga al R ei de Prusia
á hace r g ran j s concesionf's despuE's de hnbersp. batido heroicaIn
llh~ en las call t>s de Bl'r1iu contra las armas renles, anancando
a! U,ei la promesa dE. que toda la confederacion jenn:'lnica cambiará
::;u ca r:lcter poi íti~o, e;st~ b] I"ciéndose un gobierno fed eral.
En V enec ia se proclama la R cpt'lblica. S il'i/ia se separa de
Nilpoles. j el R ei despavorido concede cu a nto SI! le pide. El Papa
dá una constitncion á sus súbditos, qn ~~ mina Sil poJel' temporal.
Estalbn revolucioaes en Suecia, en Mo.J e na~ en :\1 ad rid: en esta
í¡\tima mdró poli triullf. el Gobierno de lus amotinados burlándose
Narvaez del sistema frances de las barricadas. La Inglaterra
mi::;ma con tojo el aplomo de su gobierno tiene g tanJcs
ajitaciones que le obligan á ocurrir al Parlamento por facultad es
~traorjorará los
mercados para nuestros productos. Aunque" no obtuvié'rarnos
otro resultado qne una entrada mas" fácil i cómoda .I~.ara
nuestro tHbaco en Fráñcia deberíamos -bendecir- la revoluCiono
8.a eonsecuencia. Parece mui probable que reunidos los
pequeños miembros de la Alemania formen un solo cuerpo (le
nacion, i que igual sucpso se reaTice en Italia, con lo que
aparecerá-H dós naciones de primer órden, que podrán 'confribri~
poderosamente á contener los, excesos de la Francia, de la
InO'laterra i de los EsíaGos Unidos que boi disponen á su sabor ;:, , " , .
de las, ñ,a:Ciónes _ -déblles. , -
, 'Alg'~l\OS ' pi!3~san" que los Gobiernos republi~atlOs serán
'mui j~stb,s i ',ménos ~esdeñosos para con nosotros, que 108
monál'q~'icos; pero nosotros ,no esperamos tal resultado, i aun
nos incüQ'all,l,os ~ ' pensar , lo ·'contrario. La esp'eriencia nos ha
mostral~p' :qu'e , lo~ partidos que mas, blasonan de liberales en su
pai,s; son :-los mas, insolentes é injustos pára con 1.os débile~.
Pa~mersth:,m nos, ha ' tratado ~iemr-re con mas desprecío
que Aberdt>.en. SO!! lo'~ demócratas de lo~ Estados Unidós
los que han, ptoj:ectado llevado al ' cabo la usurpacion del
territorio ,mejican,o.
EL JURADO DEL' 13 DE JUNIO.
No sin sorpres'a hémos sabido que el j~rado reunido el 13
del corrit'ute al'sol vió á- los editores del ,articulo del '4 Ecuatoriano"
reproduciJo en '~La América" i "El Avi:so" en que
se sindica al actual Pr 'sidente de l~ República, de (,OJnpliciJa~
en los plan '8 liberticidas de~ jt~ neral Juan José F10re3. La
misma sorpr 'sa que nos ha causado este fallo, nos ha obligado
á indagar cuales fueron los motivos que obraron .. en el áuimp
de los juece' á pr-onunciarlo, puesto que sab"mos. que no
se produjo prueba alguna qu~ justificara las asercion s calumniosas
del articulo acusado; j que atendida la firmeza de carácter
ue los ciudadanos que formaban el tribun-al, no puede suponerse
que la ab.solucion la hay~n 'pronunc,iado intjmidado~ .por los
gritos i desóruenes que desgraciadamente tu\'ieron lugar, en
aquel acto solemne i que deploramos 'no se hubieran reprimido
enel'jica i legalmente. Nuestras indagac,ioncs ' nos han h('cho
conocer que el jUl'ado no examino en su ,fondo la cuestion i
que juzgando que el ministerio pCtblico no era el llamado por
la leí para acusar los delitos 'de' injurias i calumnias irrogadas
al Presi<.lente de la República, i .que no permitiéndole por
otra parte la Jei hacer ,u o de , otra declaracion 'que la de
~'a'bsuelto," se vió en la necesiuad de adoptalla. Esta esplicacit::n
del proceJimiento del jurado salva el honor del funcion~rio
acusado i el de los mi 'mos jueces a quienes en cualqUIera
otro caso la opinion pública, con sobrado fundamento, podria
hacer fuertes caraos; pero nosotl'OS partiendo del princípio de
que el motivo ánt~s enunciado fuera el que indujo á los jueces
á ' pronunciar su fallo, vamos á 'hacer algunas reflf:>xiones para
manifestar ,que no es de la competf'ncia del jurado de calificac:
ion calificar la personería d.el acusador sino únicamente el
impreso acusado. '
Sabido es que la mlSlOn de los jurados es hacer una
declaracion sobre los hechos que se les someten, segun la 'cual
hace el juez la aplicacion de la lei; de consiguiel~te los jurados
no están llamados á deciuir cuestiones legalp~ o dp. dprecho
i desde el momento ~n que se mezclan en '~!las ~al~!1 d~ la
órbita de' sus funciones i de:snaturalizan la mIsma InstltuclOn.
¿Cuál es la mision del jurado de ~alificacion? Claramente la
e presó la fórmula del .iuramento prescrita en el artículo 44
de la lei 3. a p. 3. a t. 2,0 <.le la Recopilacioll Granadina, segun
la cual los jueces deben jurar "haborse bipn i fielmente en el
carlro que s~ les confiere,' calificando' cón imparcialidad i justieia,
seO'~n su leal saber i entender el I:rv'lPRESO DE~ UNCIA DO
quOe se les pr...!senta, arreglándose á las notas de calificacion
espresadas en la lei.') N o cabe por tanto la menor .duda de
que al jurado de calificacion no corresponde conocer so?re
la lejitimidad de Ll personería del acu~aJol'. Esfa cuestlOo
queda resuelta luego que el primer jurado ha decl~rado con
luO'ar la formacion ue causa, pues este con arreglo al Juramento
({ube ha de prestar (artículo 33), decid~ en vista d:l im.~,c50 i
"denuncia" que se le p7·ese.nta. Notese blCn q~e al prtrner Jura~o
se le exije i no al segundo c¡ue decida en v]~ta de. la nenul1c}a.,
i de consiO'uiente él ' es el ' que debe exammar SI ella esta o
no arreO'lad~ i si el que la hace tiene ó no personería pára elló.
Este p;nto queda definitivamente resuelto luego que se ha
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
decidido que hai lugar á la formacion de causa i por lo
mismo no es de la competencia del jurado ue calificacion, .que
no es' tribunal de apelacion de los fallos del primero.
Tal es la opinion que hemos formado, despues de haber
estltdiauo d1.~ teniuamf'nte las disposiciones de la materia. Esta
opinion, si son ciertas las nó~icias . que hemos adquirido, no
fué la. de la mayoría del ju~ado de cali ticacion d(~l 1:3 eJor~! s á
las : penas establecidas por la lei. R spetamos la con \,it'cion
bajo la cual obró la mayoría del jurado. pero no sien (lo la
nuestra i . deseosos de promover la discus · on sobre la unturaleza
i funciones de los jurauo,:;, hemos apuntado la..:i reflexiones que
preceuen.
.11 ••
CONGRESO AMERICANO.
(Contill,uacion del articulo segundo).
E~ta Coúfederacioll es j~sta, inoce nte, humanitaria: nada
creemu.s q u ~ pueJa objetarde á sus fines. ¿ Pero h"i me.Jios para
hacer que este proyecto pa!'ie la e3fera de una bella teoi'Ía ?
.¿ p.lra que 10;:1 pa.ct03 acoruauod no sean nugatorios Ó frustrcineos?
P~nsalllos que sí, i procuraremos demo.strarlo en los
artÍculo::J siguientes:-
. Aunque en el pre:~ e nte artículo solo hemos ha.blado de 10;:,
CüSOB en 'luc las Rep-.lblicas ~onfeder¡}.das deben hacer causa.
COlIlun para reparar una ofe:lsa ó rechazar un taque esteriu r,
como que es el prin\; i pal objeto de la liga, puede · haber en esta
otros fille~, que, aunque SE:: reput en secundarios, son acaso de
efectos no meno3 po 'iti vos i trascendentalt's: la paci fica.cion
legal entre las mismas Repúblicas; la njaeion de pril:).cipios de
derecho público en sus relacione:, recíproca's i con las d emá ~
naciones; la proteccion especial á su comercio, j la fa c iliuad
en sus comunicaciones, son puntos que hi.ln merecido unc.L
especial atencioll de los Gobiernos ·i de sus Pl e nipotenciari03,
i ~obl'e los cuales se han celebrado las conV enientes estipulacione.:
ó, que si no satisfacen todas las exijencias ~e rviran al
men o~ ue bas,.>s para lenlntüL" el grunJ.e edificio de ·la un,ion
Hi.:Jpa ,w-amcrir.an,a.
Hemos inuicado la pacificacion legal como UtlO de los
. fines de la Confederacion, i para e\Titar de_sue ahora cualquiera
m .da ·interpretacion que pudi~ra darse á esta frase, debp.lnos
prevenir que ella solo se refiere á las relacion es internacionales,
pue' en las cuestiones i asuntos propios á cada R ~. l.'ú~lica se
ha e.:ltableciuo de una manera absoluta el princi pio de no
iniefvt:!ncion,.
A RTÍCULO TERCERO.
Existencia del casus jaderia.
En una Confedcracion, liga ó asociacion de nadones, así
eomo en una asociacion de inrlividuos, una vez comprometidos
todos á proceder de un modo determinado llegado un easo
previsto y definid'), es la mayoría de los asociados la flllP pU f'r!e
i debe .decidir si un CilSO propuesto es Ó no el caso prevj~to: e::;te
es el pri nCI pio de j llsti c la, de razon i de con veniencia, i eS eJ quP.
se ha adoptado para la Confed~racion ame ricana. P ero como
los gobiernos no pueden reunirse para deliberar i re ~olver, es
preciso -que lo hagat. por medio de sus Plenipotenciarios; estos
pues, reunidos en Congreso, sop. los que han de decidir sobre
la existencia del casus frerieris, siempre que uno de los Estados
eonfederados reclame los ausilios de los otros, conforme á los
tratados. Si el Congr\..:so de los Pleni potenciarios d eclara la
existencia del casus jader-is todos los gobiernos do los Estados
eonfeJera' los obrarán inmediatamente, segun lo estipulado; i en
aaso de una opuesta declaratoria, el Estado que se ha consideraJo
ofenJ.itlo qUl:!dará en libertad de hacer ó no la gUE'rrn.. por:su
propia cuenta; pero si la hace, los demas Estados permanecerán
Ileutrales.
Adoptauos tan ju~tos i razonables principios desaparecen aún
los mas remotos temores que pu.lieran coacebirse sobre el peligro
·'de que los Estados confederados, pu,lieran verse comprometiJos
en gu~rras temerarias, Ó en la defensa de justas cuestiones, pl'Oll10-
vi_q.as PI)! el poco tacto ó mal dirij iJa suceptibilidad de algunos
in-esp2rtos gobernante3. Antes bien, el temor de ver rechazada
su pr~t~nsion en el Co"ngreso de la Confederacion, y de quedar '
·3
reduci.do á sus propios reCll-:-SOS i condenado por la opi nion jeneral
debe obligar á todo gobierno á ser mucho mas circunspecto desde
que hace parte de la Confederacion, j á tranzar amigablemente
sus cuestiones, no ocurrien 10 01 Congr so, sino cuando sean mui
claros los hechos qu,~ uemuestr,·!n la existencia del del casus fadelig.
Como la mira d ~ los· gobiernos que han promovido la ConJederacion
no ha si lo la de <..'scitnr, sino In de alejar la guerra,
los Plenipotenciarios nI) hnn omitido medíos para líegar á se
re ~mltaJo, Ct)tllO la civilizacion elel siglo 10 demanda. A í, aún
euando Sf'a rlJconocida la iilj'lT'tisia dt'l agmyio, no bastará esto
para entrar en h0 ... tiljdade-s, sino qlle previo mente han de dirijir
to ·los los gobiernos de la Cunf.~rI ('rn· ,ion sus reclamaeiones á ·la
N ucion ofen ... ora, pidiendo la el biela reparacion, i solo en el caso
de qlle esta· sea nI gadu ó e luuitln se ocurrirú á los m edios
h0st~l f ' s. No s probable ' que este prll.Jente mouo de procet}er
no kngn por l'psu[ta lo el avenimiento, q i,e seria mui difícil
COtl~ eg· ll ir no preSel1 tc.1ndose como i nter-( ~ do s· no una R epú bliea,
i ncuso ell latn l'lIt:lbk's eircnl1 t~n('i~IS. PLlede as"gurar e qne la
in '-t.! ~ : on di' M éj ¡cn no hu bria t'~njdo lugar si }Jllb~ese habido una
COllled '· racioll como . la q:H' acaba de acordarse, de la que hubj~se
h ('cho parte aqtlt'!la Repúb lit"a.
Se cft'erá ta l vez que para llevar á cff-'cto las estipulaciones
de qUl' no::; ()C llpClmo.~ hai nécesida .1 de ytle el Cong-reso de·los
Pl"nipott nciuios ~e halle con tant ~mente reunido; i hai quien
l~OII ~ id ere illconvenien te esta reuniolT permanente. La decisrbn
de ¡·ste pllnto se ha dejado al Cono"'l'Sü qlle ha ele r unirse por
prlm('ra vez para hac.er el canje ' I,~ las mtific:aeiones de los
tr11 tados acordados. Nosotros creemos que Clla le¡ l1it·ra que sen la
sol !lcion r¡ 11C' á (·8t ·1 cuc:,stion se dé es aceptn blf', o: a ...,e esti ¡.mle
la ¡wrinant:· tlte exi tenC'ia del COllar 'so, ora su reunion arl Itoe
P ll cunlql1!t r ('a~o de solicitud dI:! ill-lxilios, pu es ni hai mot?vo
para q 111.: cada R ep ·1 blic:a no plleJe mantener un l\1inistro en
la ea pitn I que se eLja para }¡l r -'union del Oon~'r so, ni hai
incon\'cniente para que ·cn cada Cél'O mandt~n L1S Repúblicas Sus
Plelljput.-rlC'iarios SUpUt' to que nil O"l1na guerra se hace $in
murho:s pr ' l:rninares qne dun tic~mpo para C¡lle pueda lLvarse
á ef¡;do u0a rennion qUf', como la Je que se trata, puede hal..'erse
en un mes dc:s( JUL'S de recibido e l aviso. En su oportunida.d
seriÍ 'liscuti.Jo ~te punto con la dctenclon dI birla.
PC'!'O puede suponerse que se lwga sobre alguna de l a~ Repúblif:
C:1s Confederadas, una invnsion tan l'C'pentina que no \lé
tiempo para reunir e l Congreso. ó para que e:ste pueda comnnicar
us acuerdos; i q UPo por . consiguiente de hecho queden sin efecto
los ~omprom isos de los conft·derados. S i se ati nde á lo que
ha sur.edido i á lo que debe suceder para que tl~ ngil lugar cu ~¡Jq'lier:
l inva.sion,. en el csbdo á que han llegado las r 1aciones
i nternac.lol1:1lt's i las ~om u n icacioDes entre los pl1e blos, se reconocerá
qne no es po-'ib le que ocu ITa un ('.uso como el propu sto; pero
no ob.'::t:tl1t0 esto, qu ~ ri enuo los PI nipf)tenciarios no dar lu gar á
objecivll ningu Il ;·~ cOlltra la Conf¡~ dern(;ioll, han previsto este easo
i han estipulado que en s '~ll1ejallte llI:jt·ncia lo ·· gobiernos pueJan
ocurrir en allxilio de h Rt~pública invaJida, i us r los llemas
medios de hostili-Jad cOlltra los illvusores sin neccsidaJ de d claratoria
d e l Congreso dl~ los Plenipote nciarios. Sinemborgo au n
en este caso el Cougreso podrá i deb ~ rá reunir."e para I'esoh'er
si en la guerra f'mr'~ z · \da de ben ó no C,)I)1prom p. terse to· jos los
Estados de 1.1 ConfeJf ' ru¡; iol1. y para acordar, en Ci1S0 afi rmat ivo,
los modios de hostiliJad que deban emp! ar~e. Nos pan.'cP que
too io ha silo bIen previsto, tanto p¡!r ,l d ·cla rar la exi tencia ue
los casos en que las R lJ públie(li COll[t;uera ,lils eslán ol.Jligaclas a
hacer Cal1sa <':'OrIlun, corno para evitar el que ASOS casos se d.eeidLln
por las armas, i no por la negociacioll i el al vúuimiento.
ELECTORES DE BOGOTA.
Despues de tanta tibieza por parte de los Conservadores
al fin van <.lt'~pertando; en la úhilllU sernt1 na, ha halJido bastallte
actividaJ. En los días 4,5,6 i 7 hubo jil!1tas plll.Jlica' que se
tllvieroLi en el salun de L.l Uni .... ersidad. i algunas fu r >n num~.
rosas. El Jia 7 por la noche se apl tlbó la li:.;ta de eiectores de
la' cateJral por una junta de mas de 200 sllfragantes, la votacion
fué ull,lllime. La mayOl" p:\rle J e los CO;lCUr,.en~e .. eran
sujE'tos de respetabilidad é inflU encia. Ya en los otros distritos
se habian aprobado las listas.
N'osotros que u efend iendo los ·nterE>ses de la gran mayoría
nacional, que denominamos partido ConseITaJI)f, hemos ceu~
urado su apatía i su desunion, d bpn10s <.1:1r hoi á los ilustrados
con.::lervadores de Bo~otá un· tt.stimo.nio d~ aprobacioll i de
aprecio por su l)¡itriótlca. con~uct:1 en la d~.:o1iglúcion de elec-
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
tares. Todos los grupos Cuervistas, Gorist~s, Ospinistas" Barriguistas,
se reunieron para votar por los Imsmos, e~ectores,. que
representau un solo principio. Este era el umco Inedia de ,
asegurar el triunfo en la eleccion. .. .
Si cada uno de los cuatro grupos forma una lIsta dIstinta
d electores i qué sucederá? Que por reducido qne sea el
partiJ.o progresista su lista triunfará de todas cuatro; los elec ..
tores de BOCTotá serán touos partidarios de Lopez; la gran
lnasa de e1e~tores de esta ciudad decidirá de la mayoría de
los electores de la provincia, i entónces todos los Senadores i
Representantes quP. van á elejirse en este año serán progresistas;
i cinco ó seis votos en el Congreso quitados del partido
Conservador i puestos en el otro es mas que probable que den
la mayoría al Jeneral Lopez ¡ i entónces de qu~ s \.~rvil'án veinle
,ó treinta votos mas en cada uno de los canJiJatos conserva-dores?
de afrenta para el partido que teniendo una gran mayo·
ría se deja vencer por una necia division. i, Qué seria entónces
de los Congresos durante los cuatro años del período electoral
que va á empezar en agosto? Que sienuo progresistas la 1'nayorí.
i de los electores de esta provincia, pr()gres i::.tas serán todos
los Senadores i Rppresentantes que en ella, se elijan durante
los cuatro años. Es decir que los once voto,s que la provincia
de Bos. .
Franc.o Ivlorales MonteneO'ro
Andres Sandino. ~
Cayo Arjolla.
lHariano Grillo.
Felnando Suarez.
SOACHA.
Sefiore,s.
Dr. Ellrique Umaña l\Ianrique.
Dr. Policarpo Uricochea.
Mariano Quijano.
N ¡colas Borda.
SUBA.
Señores.
Felis Castro.
Domingo Muelle.
US.-\QUEN.
Señoree.
Yiétor Salazar .
Ralnon Valen zuela.
USME.
Señores.
Domingo Suescun.
Domingo Escoval·.
¡U nion Co nservadores !!! ¡U nion I Este e~ el único medio
seguro de triunfar.
El N ~cional reputa, i todos vosotros conservadores, debeis
reputar como un trásfuga, como un. enemigo encubierto, como
un verdadero traidor á los principios i á los interese del partido,
á cualesquiera que intente sembrar la desunion i compromet~r
el triunfo eleccionario variando las listas aprobadas. , No es
posible que hombre de buen sentido intente semejante cos~
sin una mira siniestra contra el partido Conservador.
Imprenta de J. A. Cualla
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente:
Biblioteca Virtual Banco de la República
Formatos de contenido:
Prensa
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El Nacional - N. 5
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