'.l5ogota ~á(¡abo ~ 3 be enero be 4849.
Este periódico sale todos los sáhados; se vende en 7a
tirnda del Seña?' Ju,an García, plaza de Bolivar.
13 SJb.
]4 Dom.
'lrtílnf~tte 5. olflÚ111CrO 53·
Enero.
Srt'n GU'llI,ercinrlo pr('shí,tem .
EL Du,l('c Nombre de Jcsus y S antos
Hita'rio uh, Félis p?'t:sh. y Beato
B anardo de Corle/m.
..
. Se-admiten remitidos que tengan por objeto La utiüdad
pública en cualquier 'ramo, con tal/te que no contengan
personalidades y estén escritos co':'/, decencia, deben
diriji-rse á los Editons lib"es de porte.
Los avisos y OtTOS escritcs de intp.res personal, se
insertarán pagando la, cuota en que el inteusado convenga
con el impresor, que en todo caso sná moderada.
1.5 LlÍl/,. San Pa'¡/o Jl1'imer hermitaño.
SUSCRICION.
lo Murl. Stos. FuLiencio obispo de Escija, Be1'nal'do
, JI compañeros mártires.
Cuarto mengua lite áü¿ 1 y27 minu."os
de la mañrnza en Sajila1'io.
Por u,n año v~nte reales po'r trimestre cinco ?·ea.les.
(Jada nú'7Ie?'o mee.. 'o real.
17 1I'h :'rc. San A ntonio Abad.
18 '/'U,¿Ll. La Cr(tpd1'a de Sa.n Pedl'o en Roma y
santa Prisrn.,.
-
1111.11111.
rB.ANCIA.
INFORME
dado á nombre de la comision de COllstit~cion por
M. Armando Marrast, representante del pueblo.
(Conclusion .)
PODER EJECUTIVO.
Todo lo que hemos dicho sobre la unidad del
poder lejislativo, se aplica igualmente al poder
ejecutivo. Las pruebas nos parecen superfluas. Los
espíritus ilustrados saben bien que cuanto mas
ámplia y completa ha sido la deliberaclOn, tanto mas
pronta y resuelta debe ser la ejecucion. La esperiencia
está de acuerdo con la teoría en que todo
Poder Ejecutivo entregado á muchas manos, viene
bien pronto á ser impotente.
La Constitucion delega, pUf~s, el Poder Ejecutivo
á un Presidente de la República, que debe haber
llegado á la edad viril, ser francés y no haber
dejado jamás de .se.clo. ¿Por quién debe ser llom-
. b ado? Sobre este punto ha habido dos opiniones
en la comision. La minoría creia que haciéndolo
nombrar directamente por el pueblo se corria el
riesgo de colocar frente á la representacion nacional
un poder igual, aunque fuese de diferente naturaleza;
que podia establecerse así una rivalidad
peligrosa, dar á la soberanía dos espresiones en vez
de una, romper la armonía siempre necesaria entre
la autoridad que hace la lei, y el funcionario que
asegura su ejecucion; en este pais, sobre todo, el
sufrajio universal concentrado en un solo hombre
le daria un poder siempre solicitado por tentativas
contrarias á la libertad. La minoría habria deseado
pues, confiar á la asamblea, delegada de la soberanía
del pueblo, el nombramip,nto del Presidente de
la República; ella queria conciliar por este medio
lo que exije el rigor de los prineip:os, y 10 que
exije la situacion de un réjimen nuevo.
Esta opinion no ha prevalecido. La mayoría
se ha convencido de que una de las condiciones
yitales de la democrácia, es la fuerza del poder.
Ha querido, pues, que él recibiera esta fuerza del
pueblo entero, único que la dá, y que en lugar
de llegar á ella por una transicion intermediaria, le
fuese dada por una comunicacion Jirecta y personal.
Así él reasume sin duda la soberanía popular, pel'O
para un órden determinado de funciones: la ejecueion
de la lei. La mayoría no teme que abuse
de sus facultades, porque la Constitucion lo encierra
en un círculo del cual no puede salir. La asamblea
sola, permanece dueña de todo el sistema político;
ella tiene derecho de rerhazar 10 que propone el
Presidente por medio de sus ministros; si la direccion
de la administracion le desagrada, depone los
ministros, si el Presidente persiste en violentar la
opinion, ella lo hace comparecer ante la alta Córte
de justicia, y lo acusa.
La Constitucion se precave contra lo~ abusos
del Poder Ejecutivo, haciéndolo temporal y responsable.
El Presidente que dura cuatro añC\s no
puede ser reelejido, sino despup.s de un período
de otros cuatro. Él no tiene ninguna autoridad sobre
la asamblea; ella se conserva una, y todo poderosa,
sobre sus ajentes. Él no puede detener ni suspender
jamás el imperio de la Constitucion y de
las leyes, no puede ni ceder una pulgada del territorio,
ni hacer la guerra, ni ejecutar un tratado
sin que la asam.blea consienta en ello; no puede
mandar en persona los ejércitos de tierra ó de mar; no
puede nombrar los altos funcionarios que dependen
de él sino en Consejo de ministros; no puede deponer
los ajentes electivos, sino con acuerdo del
Consejo de Estado; la asamblea nacional escoje
sola los miembros de la Córte Suprema, que mantiene
la unidad de la jurisdiccion, y escepto en
ciertas majistraturas, el Presidente de la República,
19 Viél'. Stos. FuJrncin ob. de Ruspa, Camilo,
ilIario compañ"To ', 1n 'J,rtires.
no puede nombrar los jueces sino con condiciones
detenn inadas por las leyes.
Desplles de haber 'definido y limitado el poder
del Presidente de la República, la Constitucion le
confiere toJas las atribuciones que pertenecen al
jefe de un grande Estado. La accion Je la Francia
se personifica el1 él; él conoce, promulga y ejecuta.
el pensamiento de la República; si la asamblea es
el alma, él es el brazo; él la representa afuera,
dispone de sus fuetzas, dá impulso á la Administracion,
la dírije, es el protector del órden, el
defensor de la sociedad, el primer majistrado de
un pueblo poderoso y libre, el ajente superior de
una democrácia; es preciso, pues, que él tenga á
la vez, la dignidad y la fuerza de la lei en acciono
Esto es lo que hemos querido al acordar á este
poder todos los derechos que la Constitucion concede
el esa posicion eminente. Le damos rango y
autoridad suprema, su voluntad no debe encontrar
ninguna resistencia, porque él manda en nombre de
la lei. TOGO el movimiento de los negocios inte .
riores y esteriores del Estado depende de él y sube
hasta él. Así, nosotros deseamos que él sea colocado
por la República en la cOJ;ldicion de honores y
prerogativas que convienen al que representa la
Francia, frente á frente de las otras naciones; y si
ha parecido corta la renta que le hemos asignado,
es porque creemos que el tesoro nacional debe
proveer á todos sus gastos de epresentacion, cuya
suma será mayor que la que hemos fijado á su
persona.
DeslJUes del Presidente de la República hemos
colocado un Vicepresidente, presentado por él y
nombrado por la asamblea nacional, que está á la
cabeza del Cons('Jo de Estado, y al cual la asamblea
querrá asegurar una situacion honrosa y digna del
que puede spr llamado á re~mplazar al Presidente
de la República, en caso dt' que por una ú otra
causa se li'alle impedido de ejercer sus abas
funciones.
Los poderes lejislativo y ejecutivo obran sobre la
administracion interior, á la cual no hemos hecho
modificaciones importantes, sino es la cn'acion de
un Consejo canton~1 reclamado hace largo tip.tn po,
y que puede llegar á ser el ajente mas útil para
repartir el1u itativamente los impl1estos, y sobre todo,
para asegurar el he neficio de la instruccion y de la
educacion, que bajo el r~j illl e n repuhlicano, es la primera
necesidad de la sociedad, ('1 primer J (> her de l
Gobierno, el instrulllento mas activo, mas pacífico y
mas seguro de la moralidad y de los progresos de
las poblacion~$ .
PODER JUDICIAL.
La esencia misma de la República, ciudnJanos
representantes, es que todo emane del pueblo, 'Iue
todo se deribe y se apoye en él. El PoJer LeJislati
\'0 f'xamina su \'oluntad en la lt!i; el PoJer Ejecutivo
asegura su fuerza; el PodRr judicial la sanciona
todos los dia:s aplicándola. N os faltaba pues organizar
este tr:rcer poder, y este es el último objeto
de nuestro proyecto de Constitucion. Pasaremos
rápiJamente respecto de esto, porque encontramos
aceptados todos los principios y realizadas todas las
ideas jenel·ales en nuestros códigos; las innovaciones
que hemos hecho en nuestro proyecto no han esperi .
me ntado ninguna r esistencia. Nos basta pues,
indicarlas, porque de naJa sirve defender lo que no
es atacado por nadie .
E.n cuanto al personal de la majistratura y á las
garantías que la sociedad debe darle y exijir de
ella; será mas bien objeto de una lei especial.
Solamente hemos querido fijar una regla; esta es,
que la independencia del ju('z siempre en pugna con
los intereses y las pasiones individuales,debe ponerse
fuera del alcance de todo atentado de parte de ellas.
Hemos añadido á los tribunales existentes, un
tribunal administrativo superior, que decidirá en
última instancia sobre las contestaciones que la
accion tan pen(;trante de la admillistracion, puede
ocasionar: .
E"te tribunal auministrativo existe, en primer
~raJo, en toJos los departamE'ntos, y hemos hE'cho
intervenir, en la dt'signacion de los majistrados de
~ste árden á los COllsejos jenerales y al Consl'jo
de Estado.
Lus proc e ~os no son agradables nunca, ni son
iliemp: e sencillos; la naturaleza de los intereses
los complica tanto como la calidad de las partes;
fr ecuentemente se suscitan compelencias de juris·
Jiccioll entre la autoridad administrativa y la judicial.
La primera, hasta hoi, le ha restrinjido su
pleno poder; hemos creado un tribunal particular
q'le conocerá de las competencias.
La responsabilidad que acompaña todo!' los actos
de los funcionarios políticos y administrativos habia
flstado oscrita en las Constituciones; pt'ro figuraba
allí para honor de los principios, y solo como una
decoracion de teatro destinada á agradar á los que
se contentan con el fenómeno de la contemplacion.
La verdad republicana exije que la libertad sea
real, que no sea trapasera ni dpcesante' es para
esto que nuestro proyecto constituye una Alta Córte
de justicia, ante la cual la Asamblea Nacional,
puede acusar á sus propios ..miemb.ro<:, á los. ministros
y al Presidente de la República. En cuanto
á los otros funcionarios, tendrán por jueces á los
tribunales civiles ó al Consejo de Estado, segun
las faltas () los delitos que se les imputen. Hemos
compuesto la Alta Córte de justicia segun los datos
ue nuestras Córtes de asieses; las sentenc.ias serán
pronunciadas en ella por jueces de la Corte de casacion;
un juri sacado á la suerte de los Consejos
jenerales de los Departamentos, decidirá sobre la
culpabilidad. Al crear un tribunal nuevo, hemos
conservado las formas esperimentadas y las garantias
del derecho comun.
El juri es en nuestro concepto, una institucion
amiga de la libprtad, una majistratul'a ec¡uitati,'a
y de buen sentido, irr.pregn.tda de los sentimienlos
del pueblo de que sale, y con el cual se mezcla sin
e ~sar. Habriamos qUNido desarrollarla y estendeda
progr l~s i varnente al juzgar de las caus'ts·
cOl're ccio:1ales y de algunos procesos civiles. Este
fue nll estro jll'irnn proyecto; pr.ro d ebemos confesJ.
r lo, é l ha encontrado en todos vupstros despachos
una oposicion tan jeneral y tan fuerte, que
hemos Jebido f\:!signarno ' al silencio de la re tirada.
Cotlsenramos, la confianZa. de que Il(~gará un dia
m~nos du\'o para el jUl'i, ménos propicio para el
practicante, y en que la lei simplificarJdo, abreviando,
disipando las espesas niehlas del procedimi
e ntl),ha.rá justicia á nu estra opinion'(lue nos \'emos
forzaJos á sumerjir pr\,visoriamente en la soledad
de nu€'stras esperanzas.
H:li otra cuestion que ha encontrado una oposieion
igualrn ~ n tp formidable; es la prohibicion del
r~ ~ miJlazo . V ut:'stra comision vacilante por un
Ill \)mento, volvió á discutir de nuevo sobre este
importante objeto; estaba cierta ele encontrar la
jll'itificacion Je su primer pt>nsamiento en el principio
de igualdad que debe arreglar todos los impuestos
de la República, y sobre todo, á aquel que tan
enérjicamente se ha llamado impuesto de sangre.
Querer que los pobres lo paguen y que los ricos se
libren de el con plata, le ha parecido una monstruosa
iniquidad. H l~ rida siempre por la resistencia
de los despachos por las vivas reclamaciones de
numero ;os pe ~ icional'ivs y por cierto murmu 110 de la
o¡Jinion, que es preciso saber respetar aun en sus
preocupaciones y errores; nlovida tambien por las
objeciones razonables y poderosas que se le espusieron,
la clHnision se ha ilustrada de nuevo escuchando
al presidente del Consejo y al milli~tro de
la Guerra. No reproducimo3 aqui los argum ntos
llenos de vigor y claridad, qut:' nos han obligado á
persistir en nuestro primer proyecto, pOI' no debilitarlos,
tales argumentos tendrán la palahra en la
tribuna. En cuanto el nosotros, no hemos querido
desmentir un principio, hollar la igualdaJ y suprimir
lo que nos pareció orJenado por la justicia.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
-==== Reconocemos siempre que la prohibicion abs?luta
de] reem¡.>lazo militar, está esencialmente ll?;ad.a
con una buena lei de reclutamiento; con la dI mlnucion
del tiempo del serri io, y la comision para
no comprometer el princ ipio aislado, o~ propon~
ponerlo en discusion cuando os sea sometida la le l
de organizacion militar, .
Tal es, ciudadanos, el conjunto ?e nues~ro proyecto
reasumido en un analisis mUl largo, a pesar
de q ~e nos hemos esforzado en reducirlo á los
puntos mas importantes. .. ,
Por mas pérfectas que fueran estas dlsp~)SlclOnes,
(y ellas no tienen tan. teme.rarias pr~tenslOlle~ ).' n~
podrian encadenar III el tIempo, 111 los eSl~lntus.
Ellas son temporales , h echas para una estacIOn de
la vida del pue Llo; las jeneraciones que se suceden,
la opinion que se modifica y la soberan~a del pueblo,
conservan siempre el derecho ?e .revlsa; la Cons-
6tucion, Nosotros nos hemos lllnltado a consagrar
este derecho, que es de toda evidencia, y á rodearlo
de las formas solemnes que una asamblea debe dar
siempre á sus actos cuan.do se trata de tocar la
lei fundamental de una socIedad. .
Como quiera que sea, esta lei puede ser ~ncompleta
debilitada ó desviada de su objeto, SI se la
separ~ de las leyes orgánicas que for.man con e~l.a
un conjunto necesario. Nos ha parecIdo pues, utll
escribir en la Uonstitucion un artículo, por el cual
la Asamblea Nacional se obliga á hacer estas leyes.
Pero habiendo dado esta cuestion lugar á algun,os
debates, os esplicaremos en un informe espe,clal
esta decJsion, contentándonos con daros hOI la
sustancia. ,
No disfrazamos nuestro motivo principal y dominante,
es que vosotros estais llamados n~~.solamente
á escribir principios de libertad en las paJlnas de un
código, sino á fundar la R~pública. .
Esta obra es grande y digna de vosotros, cllHla:
danos representantes. A pf:'sar de ~os clam,ores o
de las tenebrosas maniobras de los partidos, a pesar
del disgusto, dépit, rancunt->, la dud~ y las vacilaciones
de todos los que obeul'cen a las preocupaciones
ó á los hábitos de otro . réjimen, la nueva
era ha empezado para las naciones europeas, Predicha
por el jenio, se realiza por la razon, y ~st.a.luz
que nada deti ene, ¡Iimina con sus rayos la .ClvIlJzaciun
de los viejos continentes, como ha gUla~o con
su brillante estrella la jÓ\'en civilizacion amenc~na,
Los pueblos se han engrbudecido por la educaclOn,
han comprendido su soberanía, tienen confianza en
su fuerza2 sienten qu~ solo á ellos pertenece ~l
derecho de rejirse, de gobernarse, y solo la ,Republica
puede dar á la soberanía del pueblo su organo
y su garant~a. . . . '
Gracias a ella ]a VIda p ¡bllca se difunde por
medio del sufrajio' unive sal, por la lei; la vida económica
se- ensancha por medio ud trabajo, y la
vida moral por la fraternidad; el individuo está
armado de todos los medios de perfeccion; el cuerpo
social de todos los instrumentos de progreso; ('1
órden de todos los elemenlos de fuerza, de derecho,
de justicia; el pueblo, en fin, de todo lo que puede
Jade el sentimiento de su elevad o destlllo, y de
todos los socorros necesarios para cumplirlo.
Tened por cierto que no hai hoi en .el ~undo
de las intelij encias otro centro de gravltaclOnj es
preciso ó seguirlo y adhel'i.rse á él, ó retrogradar
en el espacio, y andar deSVIado como un cometa
déro utie. Es prec iso organizar pacíficamente la
democrácia en esta via de mejoras, ó volver al
travez d~ ruinas y sangre, á un estado q.ue volveria
á empezar por caer de nuevo; es precIso marc,har
r esueltamente por la via abierta para la RepúblIca,
ó a.rrojarse á las re vol u c io~ es, malhadadas, y~ ha~er
entónces señal á la uarbarJe de f[ue venga a reJenera
r esta sangre envejecitla, y que borre del ':lapa
de la Europa esta patria que fue por largos Siglos
la luz, el orgullo y la esperanza,
Que touos los amigo de esta Francia Íl'aigan
á la R epública el continjente de su trabajo, de su
voluntad y de su talento. Toca á vosotro~ hacerles
el llamamiento y unirlos, Fundad con mano firme
los principios re publicanos; fortifica~los con .las
instituc iones orgánicas en que ~gotarJan l~ v.lda;
fiaos en segu;da en el buen sentido, en la dlgllldad
de este pueb lo, él ,no sufrirá que se le robe lo que
ha conquistado; no se degradará á los ojos del
mundo abalÍ<>ndo su propio derecho delante de los
gastad~s emblemas de lo pasado; es para él que
habeis construido, edificado el monumento: él 10
guardará y benuecirá vuestra slbiuuría, que lo ha
levantado.
Hemos publicado el precedente informe como
un documento de los trias curiosos é interesantes;
por cuanto él contiene las doctrinas de la mayo.ría
de la Asamblea nacional francesa, que han serVIdo
de bas-e á la nueva Constitucion republicana, que
la gran nacion acaba de darse; y los argumentos
que han decidido el voto de esa mayo~ía en
cU t'st iones Constitucionales de la mas alta Importancia
, Mas no por esto deben juzgar nuestros
lectores que recomendamos tal escrito ni por la
im propiedad del estilo, ni por la esacti.tud de las
doctrinas ni rnénos aun por las se\'endades de
su lójica. Las P?fSOnaf> vel aadas en ,este jénero
de obras habrán JUbgado ya la del Sr . Marras~,
,y esta advertencia de otra parte les parecera,
EL NACIONAL.
con razon inutil, sin embargo no quere:n?s aceptar
la responsabilidad de muchas de las o~llllún e,s consignadas
en esta pieza, algunos pudieran Juzgar
adoptábamos.
LA PUOPIEDAD.
U na gran cuestion social; la mas trascedental y
mas temible de las cuestiones sociales, ajita y
conmueye profundamente la Francia, ha empezado
á conmover y ajitar otras de las partes mas civilizadas
de la Europa, no se pasará mucho tiempo
sin que ajite tamuien y conmueva los pueblos de
la América; no es esta la cue8tion entre la monarquía
y la Re pública, entre la democrácia y. la
aristocrácia, esta está decidida; la gran cnestlOn
social de que hablamos es la cuestion de la pro-piedad.
~. .
La cut'stion entre la monarqUla y la RepublIca
es una cuestion puramente política,que no afectando
los fundal .e ntos de la sociedad, es una cuestion
superfi cial. En los pueblos cristianos el1~ ~stá
definitivamente decidida en favor de la Repubhca.
Existen todavía tronos, pero tronos que Sfl hallan
como los árboles á que se ha cortado en contorno
la corteza, todavía están de pie; pero es ciert~
mfalible,que dentro de poco estarán secos y no mUI
tarde derribados.
La cuestion de la democrácia afectando mas la
sociedad es mas grave, mas irrqwrtante, pero que
sin embargo lIO toca en los elemen los de la sociedad.
Esta cuestion pstá tambien decidida ya, en favor
de la democrácia. Existen todavía en muchos
pueblos cristianos clases privileJiadas; la nobleza
es todavía un hecho vijente en la mayor parte de
las naciones europeas yen un riDcon de la Am~rica;
pero esos pri\'ilejios se desmoronan en todas partes;
los privilej iados mismos están persuadidos, se~uros
de no transmitir á su posteridad las escenciones
h eredadas, El nivel legal se mueve en la Europa
borrando las desigualdades politicas.
Toda r eforma existe primero en el espíritu de
alcrullos pocos pensadort'~, pasa á los libros como
u;a paradoja; gana poco á poco algunos lectores;
v echando raices cobra fuerzas, se estiende y se
difunde y llega á ser una cuestion, primero dudosa,
luecyo probable, y al fin cierta, ,rerdadera cuando ha
dOt~inado el ánimo de la mayoría:. Llegada á este
pun~o la idea, la reforma. es irresis.tible j s~ encu.entra
oposicion lucha con VJgorj y SI la reSistenCIa no
o'de, derriba y des barata cuanto se le pone. En
este caso su furor no discie1'l1e, violento y ciego
no solamente derriba y pulveriza la institucion antacronista,
el objeto enemigo, sino que acomete y
destroza cuanto imajina unido ó a1iado con él.
A este punto ha llegado el principio de la democrácia
en los pueblos cristianos; es una verdad jeneralmente
reconoeida; y por consiguiente su triunfo
es secruro ó su poder irresistible. Los aristócratas
rni::;rrl~s hacen homenaje á este poder, en muchos
puntos; y dóciles se rinden ante su incontrastable
pUJanza.
En muchas de las nac.iones de Europa las formas
aristocráticas que subsistt'n son ya puras apariencias,
nombre sin realidad En Francia la democrácia
ha dejado de ser cupstion, es un hecho consumado
de que se habla á caJa. paso, y que nadie discute.
Así, la demo<:rácia no conmueve á la Francia; es
para ella lo que la independencia para la América,
un hecho histórico, y un derecho incontrovertible.
Pero la Francia se siente intensamente con movi
cla profundamente ajitada. ¿Qué la conmueve?
¿Qu~ la ajita? Ya lo hem08 insinuado; ps la terrible
cue -tion de la propiedad.
Sin esta cuestion el tránsito de la monarquía
á la Rt'pública, y de las apariencias aristocr:iticas
á la democ!'á cia neta y pura, se habia realizado
sin que la sociedad esperimentase un cambio notable;
y los ánimos estarian hoí mas sosegauos, y la
confianza seria mas cOIJlpleta y jeneraJ, que ántes
de jugar el lance de la transicion; pero la gran
cuestion social no dá lugar al sosiego, ni permite
el arraigo de la confianza.
Una escuela nueva se ha levantado en medio de
la Francia, y sin rodeos, sin miramientos, sin temor,
con la confianza y la enerjía de la conviccion ha
proclamado este principio.
La p1·opiedr¿d es un robo.
Las consecuencias inmediatas de este prinCIpiO
son bien claras: todo propietario es un ladron; toJo
proletario e:s una víctima.
U n hombre conocido por la regularidad de sus
costumbres, estimado por su probidad M. Proudhon
miembro de la Asamblea Nacbnal,ha sido el órgano
de esta escuela, an:e aquella gran corporacion él
proclamó y sostuvo su princ ipio, sin que lo arredrasen
las iras y arrebatos de sus cólegas. Algunos
se habrán imajinado acaso que los que proclaman
el principio de que]a propiedad es un robo, son
bdos descami ~ a los, bandoleros que quieren despojar
á los ricos, creyendo sin embargo, qUE' este
despojo es un crímen como lo hacen los ladrones
comunes; pero no es así. El socialismo, la doctrina
enemiga de la propi cdud, es profesaua por
muchos hombres de arreglada conducta, de instruccion
notable, y al mismo tiempo propietarios ..
El socialismo no es un cálculo, es una doctrma;
sus adeptos 110 son una cuadrilla de salteadores,
son una escuela filosófica,
Esta doctrina tan lisonjera, tan aceptable á todo
proletario, que no profese de veras ~l cr,ist~anismo,
ti ene, y de be tener en la FranCIa un mmenso
séquito.
El discurso de M. Proudhon en la Asamblea
Nacional escitaba en unos risa y ademanes de desprecio,
en otros arrebatos de ira y de furor;. muchos
escritores públicos hacen esfuerzos tamblen para
mofarse de los socialistas, y se enojan y arrebatan
contra e llo~; pero al tt'aves de esas mofas y de esas
risa:; forzaJas se ve claro el temor que les inspira.
Las iras y furores de los propietarios, son una
prueba palpable de que la doctrina socialista no se
presenta co¡;no una ilusion pasajera; sino que e~ un
nue vo poJer, un enemigo amenazante y temIble.
El socialismo está en notable minoría en la actual
Asamblea Nacional, lo que nada prueba acerca de
su fuet'za y poder crecientes. Lo estraño seria
que en la primera Asamblea saliua del voto universal,
hubiera tenido mayoría una doctrina tan nueva,
tan contraria á los intereses de los ricos, y que
afecta tan profundamente la sociedad. Esta doctrina
debe seguir el curso que siguen todas las
doctrinas, y aumentar de dia pn día su poder y ~u
influencia , hasta llegar á apoderarse de la mayona.
El socia lismo es una doctrina lójica y á la par que
seductora para tudos los proletarios. La sociedad
eurupea, la civilizacion europea que son nuestra
sociedad y nuestra civil"zacion, están basadas en
e l cristianismo. Costumbres, moral, leyes, todo
tiene por fundam pnto los principios de la leí Cristiana.
La propiedad está basada y emana del
mismo principio; conmovido este, costumbres, leJes,
propiedad y cuanto de ellas se deduce queda
comprometido.
U na escuda filosófica, que llamamos la escuela
V olteriann, por ser Voltaire el escritor mas notable
de ella, combatiendo las creencias cristianas ha
producido la incredulidad en una gran parte de l~s
pueblos que llamamos cristianos. ~tacada.l~ rehjion
como un conjunto de preocupacIOnes fldlculas
y peligrosas, se le ha hecho aparecer á los oj~s de
la juventud como un resto de las estl'avaganclas y
errores de los siglos pasados. Se ha llamado á los
creyentes fanáticos, retr6grados, hipócritas y si son
católicos jesuitas; los incrédulos, por el hecho de
serlo,se han condecorado con el nombre de filósofos.
El dia de hoi una gran parte del populacho
francés, ignorante y brutal, es fi16sofo; y este filosonsmo
se estiende tambien en otros paises de Europa,
y se difundirá tambien en el nu~,stro. .
Estos filósofos no admitiendo ninguna doctrma
revelada, juzgan de todas las instituciones segun ~l
principio de la utilidad individual, segun su pr?pla
convenie-ncia. Ellos dicen: la propiedad , no ttene
otro oríjen que la leí civil, ni mas funda':lento ni
mas fuerza que la que esta le Ja. L~ 1el, q~e no
es mas que la espre:sion de la voluntad Jeneral de la
voluntad del mayor número, debe ser conforme á
la conveniencia jelleral, es decir, á la conveniencia
del mayor número. Nosotros los proletarios, nosotros
que somos la mayoría nacional, nosotros cuya
voluntad debe ser la lei, nosotros queremos tener
parte en la propiedad; que se reparta, que se
distribuya.
i Por qué no ha de repartirse?
¿ Alegan los tenedores actuales el derecho ~
Ese derecho no tiene mas fundamento que la lel
existente, derócruese ó refórmese la leí, y el seme- '=' •
jante derecho no tendrá nmgun fundamento; no
habrá tal derecbo.
Se les arguye diciendo: esa distribucion es i~conveniente,
es perjudicial para todos, proletafl?s. y
propietarios. Ellos responden: esa es la opmlon
de ustedes los que poseen, nosotros pensam?s. ~e
otro modo; no se afanen ustedes por el perjUICIO
que nosotros vamos á recibir al repartirnos las
propiedades que ustedes tienen. Nosotros estamos
resignadc)s á arrostrar esos inconvenientes yesos
perjuicios.
Pero lo que ustedes pretend n es ~nmoral. No,
responden e llos; nuestra moral n? tl~ne mas prIncipio
ni mas objeto que la convel1lenClaj de3de que
la cosa nos conviene, deja de ser para nosotros
inmora l. Lo que a nosotros nos parece inmoral
es que ustedes gocen y descansen miéntras que
nosotros trabajamos y sufrimos.
Pero ustede.3 van á empobn'cer la sociedad, á
hacer retroceder las artes y la industria, á prepararl
es un porvenir de miseria á las jener~ciones
futuras. No, contestan nuestros filósofos SIn calzones,
y los entusiastas que los tienen, nosotros
creemos todo lo contrario; pero aun suponiendo que
la sociedad se empobrezca, que las artes retrocedan,
que las futuras jeneraciones lo pasen mal, todo eso
significa mui poco ó nada para nosotr<.'s;. porqu~
lo que nos importa no es tener artes florecl~ntes SI
con ellas sufrimos la miseria, ni que haya Jeneraciones
futuras dichosas si nosotros somos desgraciados
· lo único importante, lo único positivo para
nosotr~s es pasar los pocos años qu~ he~os de
vivir,lo mejor posible: y para esto n~ hal medIda mas
eficaz ni mas s e¡;ura que el repartIr entre nosotros
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
todas )~s p;'opledaues existentes; que todos poseamos, I y 9 ue tooos trabajemos moderadamente; ó lo que
tal vez !'erá mejor, que ustedes que han estado
descans~ndo trabajen ' ahora, y que descansemo~
nosotros' que' hemos trabajado. f
Los e ono;nistas amontonarán raciocinios para
probar á estos filó ofos que su sistema es errauo;
pero no les faltarán á ello::; solucione!' y argum<:'ntos
que oponer/es; y quedando la curs tion en el campo
abierto de la conveniencia, sujeta únicamente al
voto de la mayorJ'a, la deci ion no es dudosa.
En Francia parece que los prohombres de la
Asamblea Naci \.>nal esperan que con una di ctadura
ejerci·da por una Asamblea unica, y sosteniJa por
los millare' de bayonetas que sostenian á Lllis
Fel i pe, tendrán á raya á los socialistas ~ ' comunistas.
N osotros no Juzgamos de la misllla manera.
En un país con jn-stitucione democráticas, con
1 ibertad de imprenta y de tribuna, no hai majistratura
bastante podero a ni ejercito tan nume roso que
puedan matar una uoctrinaj y e 'ta que tan rápidos
progresos ha hecbo en tan poco ti empo, tiene todas
las aparieocia de conquistar la mayoría y de decidir
la cuestion en su favor.
U na doc'.rina no puede combatirse sino con otra
doctrina. Desgraciadam e n~ e la. escuela yolteriana,
á la cual pertenevp la mayorLt de la Asamblea
Naciona l, no tiene una doctrina que poder oponer
al socialismo; porque el volterianislTlo es una escuela
crítica, Je tl'úctora y esteri!. c"n ura, comhatp,
anatematiza; pero no establece, no fun da. Su principio
es la conveniencia, su fin los goces materiales;
y como la convpniencia la entipnde cada uno á
su modo; partienuo dt>1 mi 'mo principio y dirijiéndose
al mismo fin, el soclalislllO sllstiene que
sus conclu ,iones son lejitimas é incontrastables para
los volterianos, que prutenden sin razon detener en
ci~rto punto á la intelijencia y á la lójica. Pre tension
vana.
En prc!s >:!ncia de las doctrinas católicas, el socialismo
e' un error evidente; sus pretension es son,
indudablemente, un crimen. El principio est á en
la lei 6 la lei es terminante. No solo prohibe quitar
lo ajl!no, sino que bace un delito de l acto de codiciarlo.
Sobre tales puntos no hai cuestion; la
propiedad es un derecho anterior á las leyes, supe.
rior á ellas.
La situacion dpl socialismo no es la mi ma cara
á cara con la filosofía volteriana, E, ta se vé reducida
á oponer algunos raciociniosj y raciocinios que no
pueden sop .>rtar el rigor de una l{¡jica severa.
y como n9 ~s el catolicismo sino la filosofía
volteriana quien domina en Francia; él socialismo
tiene. de su parte todas las p!'Obabilidades del triunfo.
U n!\ gran parte ro que manifiestan sin temor y sin mancha
la conciencia del autor. He aau! uno ue ellos.
El Sr. C rét ine~u-J oly no ahorró ni trabajo, ni
viaje para consultar gran número de documentos,
y produjo libr>llIente lo que halló aceptahle-,
Cuando re ulta evidt'ntelllente que algunos pérsol1ajes
en pro Ó en contra me recen la reprobacion de
],1 historia el la irroga sin miramiento. Las alab:
lnzCls ú SaB Ignacio, el sus Santos coope radores ó
á la. Compañia, no ti pnen nada de amplificatorio;
ella:s ernanan de los hechos que espone. 1.('1 causa
es solJrado buena para que haya necesidad de
exa.ip ra.r.
(Jon motivo de las persecuciones que por do
quiera se renuevan en nuestros dias contra. los
J (:'~~ uitas, he oiuo a algunas personas espn'snr su
disgusto porque un e:scritor tan distinguido baya
escojido tal argument.o. En cuanto a mi entiendt)
mui bien el motivo de la eleccion del Sr.
Crétineau-Jolv.
Cuando yo ;ne hallaha en la cárcel, me mostraba~
grande interes algunos homhres que todo lo
arl'le gahan. Hai almas de ese tf-'mple. Cuanto
mas ven sufrir á alg-uno por causa de otros; tanto
mas eornpadecpn á la víctima.
Ya que hablo de mí, añadiré que, habiendo leido
en mi juventuJ las tan df'cantadas cartas de Pascal
contra la Compañía de Jesus, por mas que brillen
~n ellas .t~do el talento y tooa la gracia que caben
a la malICia) quedé di gustado de ellas. Yo era
jóven, aturdido, nada aficionado á los J esuitas á
quienes nunca conoCí; con todo, de confiaba de esa
multitud ue acusaciones aglomeradas con tanto arte
y frenesí por Pascal y socios . U 1l sentimiento
Ínt.i~n~ me decia que todo aquello ('I'a dictado por
el .lemo de la malevolf-'llcia' ese mismo sentimi ~' nto
d
. ,
me. t'Cla .9ue la envidia, la cólera y todas las
pasIOnes aJltadas son ciegas.
. C~mo en nuestra!; escuelas unos se hace.n partld~
1.no.s de l.~s griegos y otros de los troyanos. yo
Vela a un,os Jo\'enes enardecerse por los que habian
atacado a Jos Jesuitas, y á otros sostener á los
vencidos; yo era de los que querian honrarlos.
Esta gran cUPo tion me ha interesado en todo
ti~mp(), :r, Jo repita, la piedad no entraba por naJa,
nI el~ mIS estu(!j-os ni en mi juicio. ~I espíritu
del SIglo y los malos libros me habian llenado de
duda .. Lo que me quedaba era el anhelo de conocer
l~ verdad, de cotejar y multiplicar mis inve.stigac:
on(·'s, de no dejarme f-'ngañar ni por los jansenistas,
DI por los filó.3ofos, ni por niuguna especie de cábala
prepotE'nte.
Despues j cuántas veces en Milan, mis ilustrE's
amigos recorriendo los hechos bístóricos y oeteniéndose
en el suprimido Instituto me hablaron de
él conforme á lo que yo sentía. AI,runos viven
todada y saben que entre eÍlos habia uno que
mas (1e una vez manifestó el dereL!ho que tenia
de bacer u n en ayo de la historia de los .Jesuitas,
que hubi( ra realizaJo si hubiera podido proCUlarse
doCUmt'lÜos .bastantes para fundar sus opiniones.
Lo que 10 mducia á tilo era el amor filo<;ólico
(~e 10 gran?e, de lo bello, esas jigantescas luchas
a ml1erte , d.lgnas de fijar la atencion de la postcridad.
Las pa,';lOnes de 1820 y las mias, me sustrajeron
de repente,' del mundo y de los estudios. Dios
~ e, co.nsolo _ con un precio o don, con .la fe, y
Vl\'l dJez anos en el sepulcro. Salí de él en
1 ~30 . Escepto las modificaciones producidas en
mI me~te por la relijion , yo conservaba el 'mismo
~mO\ .. a l~ h~manidad, a la cultura intelectual,
a la l.nvestlgac.lOn de la verdad; la misma indepe ndenCIa,
la mIsma determinacion de no li onjpar
á ningun partido, de no hacerme esclavo de nadie.
Algunos aITos de:pues los nuevos J esuitas vinieron
al Pialnonte; qui e conocerlos jo'ualm nte que ú
las demás órdenes de nuestro diba no clero , bien
resuelto. como est~ba, <Í honrar todo lo que haya
e~ta.bl ec ldo la IglesIa. .Me criticaron este procedllluentn
; ¡.,e me ad vil'lio de que despues de tan
largo cautiverio era natura.l que tuviera ideas
atrazadas; se ofn'cicron á enseñarme. PrimE'rall1f'nte
('fa preci.'o odiar y t emer á los Jesuitas.
Cuando se me babIa de temores humanos con la
idea ue in. pirúrlllelos o de dirijir mis acciones me
\'ienen yana. de reírme á carcajadas. '
Pel::il,, ¡í . en, no odiar ni á los discípulos de San
IgnaCIO, nI a los demás sacerdotes, ni á ningun
secular. .
~endia homenaje á la virtud y al saber donde
qUIera que lo encontraba.
Descubl í fácilmente que las reglas ue San Jgnncio
form,an buenos eclesiásticos, y por eso Pio VIL 1' 0
ballanuo. e en la cruel posicion de Clemente XIV
los re. tableció. '
l\'fe he permitido esta diO'resion para atestiguar
d l' b .
3
libelos, no hago sino seguir por el mismo camino,
mi razon y nli conciencia. Pouria haeer otras digresiones,
pero me abstengo. E, preciso que mi
pluma vuelva á la obra uel Sr. Crétineau-Joly.
No tengo uerecho de hacer observaciones sobre
el lenguaje y el estilo, porque no soi frances. Las
únicas bellEzas que yo, como cualquiera otro, puedo
gustar en esta historia, son las de la ló.iica, de m
narrar franco é independiente, de su investigacion
paci ~ nte y fiel, unida al arte de no disminuir ' el
interes; y mas que todo, de la nobleza constante
en las pinturas que hace.
El Sr. Crétineall Joly acepta las críticas Cun
la modestia de un sábio, y si yo no se las dirijo, no
e ..; porque cr a que una obra tan vasta pueda
estar esccnta de toda imperfeccion. Yo no hallé
indicio de ellas, y nejo que mejol'esjueces adviertan,
al afortunado escritor, los lunares que ojos mas
e.iercitados puedan ad\'ertir en aquellas innumerables
pájinC1s. I:esplandecientes de belleza y de
yeruad.--, Sdno Pellico.
e.u •
Ca~inamos For encima de volcanes, y el suelo
que p~samos está .minado y reml)vido:~ ... :incedzmus
super zgnes supposztos
La ,violencia de las pasiones que por tantos años
' ha ahmentac!Q y protejidCl la debilidad, aunque
no . las . temlU: Jos desórdenes, los furores, l~s
cOl1]UraclOn.es, los esfuerzos públicos y secretos
de las faCCIOnes para otra revol ucion ya tan adelantaua,
no son 10 que mas debernos admirar en
el espect:ículo de que somos testigos. Es mui na·
tural que el cl'ímen ansíe ver sazonado el fruto de
sus obras. i Si se le escapase, qué le quedaria~
Todos los m~dios le St;>n iguales para llflgar á su
blanco. Intnga. maqUlllu, calla segun las circtmstancias.
Este f'S el órden conocido de! mal, y haeta
aquí no descllbro progreso alguno de las luces. Ni
me admiro de que las jentes para quienes Dios es
solo \lna palabrR, aspiren á nuevas revueltas: - ¡han
hallado otros tantos tesoros bajo las ruinas I El
camino está abiertu: marchan algunos incitados por
los recuerd08, tod,)s atraidos por las esperanzas. ¿ Y
de qué SP. trataba en efecto? De todo lo que puede
acalorar los deseos de las pasiones; trátase de saber
quién oomi nara; quién. pos.eerá el poder, la~ dignirlad8s,
los cargos, la olctaa ura misma, y nosotros
lo sabemo,,; ved aqní lo que codician los facciosos.
La revolucion moribunda les legó la patria los
ruebtos quisieron anular el. testamento; y co~ba~
Ieron para ponerse en poseSlOn de la herencia gue
Justamente se lcs disp' :luba. -
Lo repito otra voz, nada de estraoro.inarjo veo
en esto: la ambicion, tal como ]a conocemos basta
para esplicar el [.)nómeno. Pero lo que nos parece
nuevo en ~a ~istoria do los pueblos mas degradados,
lo que l11cllCil un grado de perversidad intelectual
de la que no se tenia aun idea ahuna
I . 1 l . o , es e ~on~lerto (e partIdo anárquico y su osadía
en la llltnga: Nunca se combinó la impostura con
mas profullc!lu.nd y ménos remordImientos, ¿ Hai
en los penod I~OS, en los folletos y en las cámaras,
una sola doctrma que la faccion no desnaturalize
segun sus intereses? i Cuántas cosas no inventa
todos los días! Nada le cuestan las calumnias ni
las relacion es falsas: si la desmienten insulta, y
repite sus. aser(,~I.ones: s~ ataca, sostiene á sangre y
fue~o. SI es cOJIGa en . 111 fraga n ti delito de conspi.
raClOn y trastorno, al Instante grita -lue la oprimen
que no hai ya libertad, ni seguridad para los de:
fensores del pueLlo. Al ménos en la otra época
los verdugos no ~scaseaban las víctimas, el crímen
hablaba su lelJ!5ua]e; pero lo hablaba sin cli .. Jraz .•..
En el infierno mismo, se sabe 10 que es verdadero
y lo que es falso; no se niega la verdad se
la insulta. Pero esto n.o es bastante para los s~res
perversos que las revoluclOnes han producido. Han
ablel'to en d abismo otro abismo mas profundo.
mas trnebroso, ~onde no penetre verdad ~Iguna~
La pnlabra no llustra y::l; oscurece, recorre la tierra
dici endoal mal: tú eres el bien; 1 al bien tú eres ei
mlico en la crísis importante en qu e nos hallamos, I representado y no cesa de representar á. la Suprema
nada es mas perjudicial tampoco que el que se ~ unta vuestros derechos: ¿ pues por qué no oc u rrís
abuse ?e .su nom~re respetab,le l;ara vengar privados I a él ? .& por qué no le esponeis cualc}uiera cosa que
resentImIentos, ° para llegar a fines partIculares; quera:s represen tar para que él la el(~ve de un
y teniendo conocido por esperiencia que las grandes I modo decoroso y conveniente á la Junta? Vuestro. .. ;
reuniones facilitan Jos m.edios ~e ~s~e abllso~ pues temores y vue~tras desconfianzas en la mayor p~r ; e
una voz que solo prodUjO un IndIVIduo naCIda de son vanas: estan tomaJas medidas de 1)1' ~ caUCI(\n,
estos principios, ó dirijida á aquellos obj etos, se de seguridad y de defensa. En esto se o<.:u¡>a incerepite
como un eco, por otros sin exámen, sin santemente la Junta, y su previsi .n ~e antic ipa ¡'l
reflexion, y luego se trata de llevarla á la Junta vuestros clamores. Cesad pues de darlos. Ev!tad
~omo un deseo d~ todo el pu~blo, Ó una m~dida la co.nf!lsion y e l desúrdt'n que nace de las grandt-'s
Jeneral de precaucIOnes; para eVItar los males a que I reunion es. Vo l v(~d á vuestras ocupacion es uorné,:; est~
esce~o puede co~ducir, y deseando ~o~ciliar I ticas; ,Ilpvad á c~!las la enerjí 1 dt' vuestru ca:·á " t: r.
el Ju~to mteres que tlem~ el verdadero publIco y Con el cuenta slPmpre la patria y en cual clu lI 'r
los ciudadanos bien intencionados el! manifestar eve nto la Junta os llamará á su socor!'ll P~ I'O ahora
cualesquiera medidas que crean convenientes á su no efi nece.sario en lot; térm inos que vuestro celo os
seguridad, con la tranquilidad pública, que no lie lo pinta. $i en algun mo:nento lo fu ~! re, en t-l mismo
puede obtener por medio de tumultos y facciones, repetireis á su vc:z los ejemplos de h eroicidad y de
y que ántes bien se turba por estas 11Iismas reu- \ constancia que habeis dado en estos dias m 'morablf's.
niones; ha acordado y ordena se prevenga á toda I Vuestra salud misma inte resa á la patria. O.;
clase de jentes se tranquilicen, y retiren á sus I ajitais: habe is pasado en continua in'luietlld y sobreocupaciones
domésticas descansando en la "ijilancia salto las noches y los d ias: es prE'ciso que tanta
y el celo con que se ocupa la Junta en proporcio- fatiga al fin no se pueda sobrellevar. D I:! ~('.ansad
narles esta misma seguridad; permaneciendo todos ya de vuestros honraucs trabajos, reposando en los
los ciudadanos armados; y prontos á reunirse solo brazos de la patria, de una patria que ha be is conen
el caso que el Gobierno mand~ tocar á f~ego; quistado, que vais á formar, y que enternecida por
y para que sus clamores, y cualqUiera espeCIe de lo que os Jebe, jamás oh' idariÍ vuestro~ IWlle ficios .
solicitudes que quieran hacer, lleguen á sus oídos El Gobierno que vela en VU8stra seO'uridad, que
de un mudo decoroso y convenipnte, dándoles el tantos C'uidados se toma pa.ra vU l'str~ bien, solu
lugar de prefere?cia que me.rezcl).n en med.io de e xije ahora por única recompensa, y para completar
las graves atenclOnes que hOl llaman su CUIdado, su obra, vuestra dócil sumi::.ion, que ob('d e zcai~ su
se entiendan precisamente en cada barrio los de su \' OZ y os pre::;teis á s us prece ptos. Retiraos y que
respectivo distrito con los sujetos que se van á no se oiga en adelante las tumultual ias voces de
nombrar.. el pueblo pide, el pueblo dice, el pueblo quiere; cuando
En el de las NIeves, con su párroco, y con el tal vez no es mas que un individuo, una pequeña
veoino D. Ignacio Umaña. facci on, un partido que se aprovecha de vuestra
En el de San Victorino, con su párroco, y con r eunion para usurpar vu estro nomhre.
el D. D. Feli~e Vergara. '. . AeudiJ á los comisarios q ue os nombra el Go-
En Santa Barbara, con su parroco I con el D . D. hlemo, para que os entendais con ellos, les lleveis
.Manuel 1. Camacho y Roja~ . vuestras peticion !:'s de palabra ó por escrito, y
En la Catedral, con su parroco, D. D. Paulo arregladas á la forma conveniente sean dirijidas
Plata, y con el D . n. Domingo Camacho. últimamente po:, e l conducto de vu {'~tro Procurador
Ante estos sujetos", á q~ien.e s la Jl!nta aut.oriz~ jen:- l:al; y para q~le así no se multiplique una misn.,a
con e~ nombre .de COTmSal'lOS de. JnstrucclO~, solIcitud de vanos modos, se sepa las que estnn
llevaran los ve~mos. ?e sus respec.tlvas parroqUlati despachauas, y si lo que alarma vu estro ce lo , como
las demandas o ~ so.llclt~des que qUIeran p.r~.~ov \· ~ reg ;t1armente suceue con lo que pedís, está ya pre-á
nombre del publICO, o que entiendan dll'IJlrse a cavldo y remetliado. Este es el único modo de
su beneficio y á la co~u~ segu~'idad en l.a crisis aquietar los ánimos, de simplificar el trabajo en esta
prp.sente; y. est?s, examlllJ.1'8 su nnportancla y. el parte , y de. que vuestra Junta, con madurt'z y
verdadero mfluJo que puedan tener en este uhJeto acuerdo, satlsfaO'a á vuestros deseos . De otra suprtp
s~gr~do, las aC,om.pañarán, acord~rán ó conferen- os lo l'l:'pite cO I~pl icando los remed ios, acelt'rais el
CIaran con el SllldJCo Procurador Jeneral, Vocal de mal , y fr ust rando sus efec tos impedís su curacion.
esta Supre.ma Junta pa~a qu~ en el caso de no Sala consistorial de la Junta Suprema d~ la capi-haberse
te~ld o ya en conslderaclOn en ella.,promu~va tal del Nuevo Reino de Granada, 25 de jul io de
ante 1~ mIsma, lo que . t~nga por conve01en.t~: BIen 1~ 1O.-D. Josej ftlig'uel Pei, Vice-preside ntp..-
entendIdo que las sohcltuues que no se dlflJalJ en D. Camilo Torres Vocal Secre t,728 $ .)
2." Que este precio se pague pOI' el comprador
á los plazos sigui f' ntes: tres mil noventa pesos al
contado y el resto. en el mf'S de agosto \'enidero.
3.a Que el Poder Ejecutivo continuará en posesion
de la casa miéntras encuentra otro f'dificio
á propósito para el Colejio militar, pagando elltre
tanto, cinco por ciento de interps anual por la~ cantidades
que reciba del comprador hasta el dia en
que á este se le entregue la casa.
Los que quieran hacer propuestas ocurl'ir{ll1 á
esta Intendt'llcia hasta las dor.e del dia del ].0 de
febrero próximo en que se verificará la venta.
Intendenéiaj eneral de hac ie nda d el Departamento
del Centro.- -Bogotá 11 de e UNO de 1849.
El lntendenle.--Domillgo Sa,i z.
t!PI~ltION I JOYERíl.
F RANCISrO A N.TP,L MFRINO ofrp('E' al
púl¡:ico sus servicios corno lapidario y joyel'C~.
La~ pl"rsonas qlle St-' cliglll 'n ocup',rlo, porlr~n
mandarle labrar toda cla!'(-' r1p piedras pl·,'einsns
pxij iénon lf' la fonna qU t' m"lS 1('1' acomnclt-', ('1) las
intelijellcia de que q!l pdal'R!1 safisfechas
L!ama la atw)ciol) d el púhli('o hrí c ifl la jClV "IÜ
pues prom (~t e montar las pipc1 l'a<:: al airf', v l ;~ hrflr
los finillos segun el uso PlIl'OpPO. T amhit'n tl·¡tbaja
en filigrama toda espt>cie dI" adornos.
~u establecimi e nto está situado á la vuelta de
a última calle de San M ·gu pl.
--------------_._------
INVITACION PARA CONTRATA.
En el número 253" del Constitucional ' de CUIldillamarca
del30 dp. l c0l'riente se pu ')lica el contrato
ct-'le,b rauo por la Gob:...rnacion con los Sres. F.
JavlP.r Herran y Manuel Gonzá lez para la COIlStru1 S. A. Carrasquilla,
f¡'t'ute a la carrll Cerla, se cuidan caballoil con pailto
seco, cebada en grano y escel ente alfalfa de la
E 'tanzIIPla, 'por el prc:- io de cill C'o y nwdio pesos ~l
m~·s. El S. q ue qUIera rnundar allí ~u caba ll ,)
se dirijirá á Francisco D iaz, que se halla en la IHl< rt~
de la .Estanzu E' la, d esde las seis de la mañana hasta
las se is de la tarde.
E N la tier.da del Sr. Jorge Cl'owther 3." cal le
<.1 el Comercio, se encuentra de venta ropa hecha..
de buena calidad y á precios equitativos.
GRA ORe
ANTONIO P ARIS, grahador en mármol y
toda clase de pi edra, y dorador en r.ristal. ofrece sus
servicios el publico. Las personas que quieran ocuparlo
pueden ocurrir á la ti t llda del Sr. Demeterio
Vega, 1 a calle de l Comercio, qll ien dará razon de
los precios d(~ la, le tras, de cualquiel' tipo y talllaiio
ase~urando que llevará la mitad m~' IIOs ue lo 4ue
pueda 111' \'ar cualC¡ lI ie r otro grabador.
VENTA DE UNOS TERRENOS.
E N las inmediaciones (le Chapinero á distancia de
hora y media dI'! esta capital, se hallan unos tenenos
de ba:-;tante e~t(~ llsi()n y libres dt· todo gla\ ánwn, nllli
superiores para criad ero dp gana.do, yegllus .Y mul etos;
con bUl'nos sf' mbrade ros. Se n'l\den ('on plazos,
f'n cllnlidfld de $ t4,OOO, pUt-'de recibirse en pago
macuquina; y Sl!gUIl la cla:-;e de ne.ro cio y \'e ntaj~l~
que se presl·¡lte nj pu ede dota rse con una suma en
oro. Se aguardan dos me~ eil para oir propuestas,
si ántes no se n(~goeiaren. l~n esta imprenta se dal á
raz,m Jel inte resado .
'-- --'-- ----- ---
PLUMAS ..
E ~ la ti t-'nda del Sr. JOl'ié MarLt Mendoza calle
de Florian, junto á la Botica del Dr. Auton'eza, l'e
v!'nd en hu e llas plumas de metal de d isrntas clases, '
lámina:" y algunos lib ros t;e lectos, todo i pl'ecios
cómodos.
VENTA DE UN CUADERNO.
E N la~ tiendas de los Sres. P "dro Herpuia, Ambrosio
POllce y Pa~ t or Lozada se halla de vt-' nta
un cuaclerno titulado, lJJétnrlo de medi.tnr prt.ra e
uso de los sacerdotes y demis .fieles. Tra luciuo del
latino A dos reales ejemplar.
I dueI1o.
DE VENTA
U N r\ casa alta con una tienda accesoria
en la 1." calle uel comercio. La persona
1 ue quiera comprada puede ocurrir a
ta imprenta y se le ual'á razon Jel
IlI/jI. J . A. Cual/a.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"El Nacional - N. 33", -:-, 1849. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3688348/), el día 2026-06-19.
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