Por:
Héctor Rasso Mora
|
Fecha:
2020
Es innegable que el mundo ha cambiado. Cada día son más las personas que usan dispositivos móviles (smartphones o teléfonos inteligentes y tabletas), como reproductores de música, cámaras fotográficas, despertadores, medidores de pasos, tarjetas de crédito, terminales de pago, auxiliares para vigilar la salud, pantallas de videojuegos, aparatos de comunicación instantánea, etcétera. Sin embargo, hay un área que parece un tanto ajena a este estallido social de la tecnología: la educación. So pretexto de no contar con los recursos necesarios para usarla en este ámbito, muchos docentes han optado por seguir prácticas que datan de decenas de años, por decir lo menos: explicar, dictar y evaluar lo que se cree que se ha transmitido o, mejor dicho, inoculado a los estudiantes