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 Imagen de referencia Hemeroteca Digital Histórica
Colección institucional

Hemeroteca Digital Histórica

En esta colección encontrarás publicaciones colombianas y extranjeras, editadas entre finales del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XX. Estas obras ofrecen una gran riqueza documental, derivada de piezas únicas y grupos de publicaciones de diversas ciudades, que abordan acontecimientos políticos, económicos, históricos y culturales específicos.

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    • 15 de Julio de 2019
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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 40

Por: | Fecha: 18/07/1897

, 18isemanario ~oIítico, jLiterario ~ 1Roticioso A Ño l. - SERIE n. } Bogotá (REPÚBLICA DE COLOMBIA), domingo 18 de Julio de 1897. { NÚMERO 40 H18ogotá" --++­DIREO'l'OR: Ebuarbo Espinosa $uzmán. AD~llNISTRA])OR : ~~hta \: .C1J,l Q)t:t Cf¡a. Dirección telegráfica : Bacatd.-. .1. partado de correos número 259. OFICINA: Calle nueva de Florián, número 360 A Y 360. Tel éfono 5i6. Saldrá á luz todos los jueves y domingos. En COlolllbia, suscripción adelantada (100 nLlllleros ) .. ... $ 4 •. Una serie (25 nlÍmoero.:i) .. . ____ .. ___ .. ____ . I ,_ En el Exterior (100 nÍlmeros). - - - _ .. _ - - - - - --. ___ . __ - -. 5.- Una serie (25 números). __ ___ . ___ .. __ . .... 125 Número suelto, el día de la salida del periódico . . __ .. ____ .. _ 05 Número atrasado . _______ o , ___ • • • ___ ••••• __ ••••••• • • o •• •• 10 Comunicados, columna. ____ .. ____ . ______ .. _. _" ... ___ . 20 .. Remitidos, columna. ____ . _______ 0 _____ 0 __ __ • __ • _ • ___ •• 15 .. Anuncios, forma común ____ . ____________ .. ____ . ____ .. ____ 01 No se devuelven originales. Los señores Agentes tienen derec:I , al lO por 100 de lo que re­cauden_ Cuando se haya contratado la publicación de un COl1Hlnicado, r\.'!­mitido, anuncio, etc., no se devolverá su valor, ni parte de él, aun cuando su dueño resuelva 10 contrario. Toda correspondencia debe dirigirse al Administrador. ~ TPagos adelantados. ITINERARIO DE CONREOS PACÍFlco.-Llega lo~ tunes á las 4 p. mo , y ~ale los martes á as 2 p. m. RUCfJl1lieuda,f.-Ilay do~.ell cada mes: J1~gan 1:/3 ycllt). y salt:n ellO y el 25 ti las 6 n. m. OCCIDENTE.-Llega los luneS á las JO a. m., y sale los lll;trteS á las 3 p. m. ElIcomielldaso-Llega los días 14 6 15 Y 25, Y sale t:n Jos días 6 y 18. SUDOESTE (Ambalema).-Llega los jueves á las 10 <1. m., y sale los viernes á las 3 p. m. ORIEXTE (úrocué)o-Llegan correos 8, [8 Y 28 de cada mes, y salen el lO, 20 Y 30. St:;)ESTE (Melgar). Llega los jueves á las 4 p. m., y s31e los viernes á las 2 p. m. ATLÁNTlco.-Llega á Bogotá los días S, 1 I, 23 Y 29 de cada mes, y sale en Jos días IC?, 7, 13, 19 Y 25 de cada mes. El de Encomiendas llega el31 ó 1\' y el 13, y sale el 6 y el IS. NORTE.-Llega los jueves de cada Sl!lllana á las JO ao m., y s:\le todos los viernes. El de l!-ncomiendas llega el 9 ó 10 y el 28 ó 29, y sale el 7 y 28. NOROESTE.-Llega los vierne~ ñ las 9 a. m., y sale los s5.bados á las 2 p. m. El de Encomiendas llega el 1':>, y s:tle el 25 á las 6 a. m~ SURo-Llega los lunes á la 1 p. m., y sale los miércoles á las 2 p. m. Los de Encomienda5i, son dos en el rnts. L1tgan el 1 I Y el 26 6 27 Y salen el 13 Y 2S :í la; 6 a. m. FERROCARRiLES Vr'a de la Saba71a. Salen los trenes de Facatativá á las 6 y 30 a. m. y á la 1 y 30 p. rn . Salen de Bogotá á las 9 a. m. y á las 4 p. m. Vía del A~01·te. Salen los treneH de la Estación Central á las 9 a. 111. y á las 4 p. m. Salen de la Estación Caj icá á las 6 y 45 a. m. y á la 1 Y 45 p. m. BOTICAS DE TURNO (I)ERMA~E~TES) La de Lombana J oaq uín, carrera 7~, números 409 F, Y 409 G. La de Sanmartin Roberto, calle 9'.l y carrera 10~ número [62 y [72. Teléfono número 425. b\-mtu.ci.os ANTIGUAS EXISTENCIAS de ron Esmeralda, Adán y Ma­tusalén, únicos legítimos en esta plaza. Ventas por mayor y por ga­rrafoncitos j barato y libre de impuestos, en el ALMAOEN DE AGUSTIN NIETO u 10 Un joven extranjero, con muy buenas recomendaciones, desea hospedaje en una casa de familia particular. Dirigirse A MI'. O. T., dirección de este periódico. DURA MAS QUE TODAS LAS OTRAS e -- El Modelo Número .4 CONDlCIO)\l<;S DE IWHABrLll>AI> que han hecho famosa en el mundo LA MAQUINA DE ESORIBIR "CALIGRAPH" Tiene también varias mejoras que aho;ran trabajo y hacen su manejo fácil. Esta máquina es sin eluda la más apropiada para 1 los países hispano-americanos. 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Tiene de venta trapiches de nuevo sistema. maza mayalera gi rato. ria y eje fijo. lo que facilita la aplicación de la fuerza, que es ele la ter. cera parte de la que se emplea en trapIches de igual tamaño, y un completo su rtido de fierro maleable y fundido. Del maleable tiene en lámina de varios gruesos . .E~tá en capacidad de atender cualquier pedido de obras de fierro, las que dirige personalmente: en la Ferrería de La Pradera. 31 L A PERFUMERIA que vende Patiño & C~ en su almacén de la 3a Calle Real, es de Jo mejor y más barato que hay en la ciudad. ~)'~ vfnde ga,yz1ltizada. 20-18 SE VENDEN cuatro best:as buenas de silla, dos escopetas finas de cacería y un bote. En la primera Calle FJorián, número 343 se da razón. 24 EMPLASTOS POROSOS.-Rest3urador para el cabello y la bar· bao Velolltina finísima á precios sin competencia en la Farmacia Normal de Bogotá. Calle 12, números 222 B Y 222 e, abajo del Pasaje Ht!rnáudez. LA MUJER, DE BOGOTÁ.-Este periódico bisemnnnrio, lite· rario, noticioso y moralista, necesita más Agentes del bello sexo en las poblaciones de Cundinamarcao Dirigirse al Director de La Afujer, señor Fernando A. Romero. 14 EDICTO E~1PLAZA TORIO El Juez 5e:' del Circuito de Bogotá, Por el presente cita, llama y emplaza :i todos los que se crean con derec ho á la guarda en propieda.d ele la menor Magdalena Riaño Ruiz, p:1.rf\ que dentro del término de treinta días, contados desde hoy, se presenten por sí 6 por medio de apodt!rado á hacerlo valer. Se advier­te que si así 10 hicieren, se les oirá y administrará la justicia que les asista, y de lo c0ntrario, sufrirán los perjuicios á que haya lugar según la ley. \' para los efectos expresados, se fija el presente en un lugar pú. blico de la Secretaría, hoy veintiséis de Mayo de mil ochocientos no~ venta y siete. El Juez, GERMÁN CÁRDENAS. El Secretario, Carlos Gat"cia G. Es copia.-Bogotá, Mayo veintinueve de mil ochocientos noventa y siete. - E l Secretario, Carlos Ca,da C. Reyes en Barranquilla! Gran surtido de mercancías inglesas y francesas, á precios sin compet encia, en el Pasa}e Gómez, 5.' Oalle de Florián. 20-]0 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~nGUEL ANTONIO CARO Y RAFAEL REYES CANDIDATOS, RESPECTIVAMENTE, PARA PRESIDENTE Y YICEPRESIDE:\'l'E DB LA REPUlJf,ICA EN EL PERíODO CONSTITUCIONA L DE 1898 Á '9°4 ";ili.og.otá" CONTlNU IS MO? El espíritu republicano suelo mani­festarse de muy distinto modo, según sean los intereses del momento; procederes más ó menos distintos, pero que la misma pal abra puede calificar, se juzgan en cier­tos casos como inicuos y en otros pasan como inocentes, si es que llegan ájuzgarse. La jerarquía marca muy distinto si ­tio á los empleos de la República, pero todos, cual más, cual menos, imponen iguales deberes para con ésta y es el prin­cipal entre ellos el fiel cumplimiento d e las instituciones que l a rigen. Mientras éstos se respeten, se obedezcan y se hagan cumplir, no hay lugar {l censurar la pre­sencia de un individuo, por larga que sea, al frente de ninguno de l os destinos del Gobierno Ejecutiyo. Todo esto es perfectamente claro, y nadie, que sepamos, lo ha puesto en duda . A pesar de ello la pasión políticarevuelye y confunde tan precisas nociones y se arma de palabrería rimbombante y pa­tri6tica para salir avante con sus propó­sitos. i Y qué inmenso ceo suelen tener ciertas voces de nuestra lengua que poco más yalen en el campo sereno de la ver­dad y <.le nuestros deberes y derechos constitucional0s ! Todos sabemos que existen en la Re­pública muchos empl eados perpetua<.los en su destino hace ya a1ios, y sin embargo, no sólo nadie lo s censura ni ataca por ello al Gobierno, sino que todos aceptamos su situación como benéfica, ú la marcha de la administración, y aun en veces premia el legislador al ciudadano que ha servi<.lo su e mpleo por un período continuo de mu­cho tiempo; todos sabemos que la Repú­blica tiene en e l extranjero Oónsul es que han permanecido en s u puesto por diez ó más años, y sin embargo, á pesar del hala­go que tales col ocaciones despiertan, á nadie se l e ha ocurrido hacerle con moti­vo de esto un cargo al Gobierno ni menos clamar á grito herido que l a alternabili­dad es la base de la Repüblica y que por lo mismo se soca\'a ésta con el contin1.tismo de lo s cónsules en sus respectivos consu­lados. Así va el mUl1Llo, y por ello no hay ocasión á cataclismo . Pero se trata de un empleo superior :l éstos, del primero de la República, en donde justamente la ex­periencia adquirida en él es ga;je de per­feccionamiento ensu posterior desempeño, y entonces la situación varía, y esto que es bueno ó á lo menos tolerable en el infe­rior, es delito ton el superior, es el c7'l'men, es l a ignominia .' Esta es ya la pasióll política que ex­plota intereses por todo punto distinto, y que quiere confundir el triunfo de un partIdo con la próspera marcha de la Re­pública; que quiere asegurar el triunfo de un candidato haciendo aparecer el del contrario como una vio lación , ya que no de la l ey escrita, sí á lo menos de l os prin­cipios fundamentales de nuestra fo rma de Gobierno. Esto, bien se ve, es un grave e rror, y error de mala fe, y para conven­cer de ello al país, y no con otro objeto, hemos puesto en parangón los cont-lnuis- UrJ;jOGOTA"-Jalio 18 de 1897. mos que la Constitución permite y que ni unos ni otros merecen yiolentas censu­ras ni acarrean violentos males. Santo y bueno que en lucha electoral como la presente cada cual defienda su candidato como m~jor lo entie nda y que aun se a l egn e en favor de fJuien lo repre ­sente e l sabio principio de la alternabili­dad; pero de esto á pretende r que un nuevo período presidencial, que la Cons­titución permite, ejer c ido por quien ha desempeñado l a Presidencia en el período allterior, yaya á conducirnos al crimen ó á la ignominia, hay una inmensa distan ­cia qne honradamente no puede sah~a.rse con una plumad.a y que resulta sólo con meditar en las pocas líneas anteriores. Ojalá que los disidentes tomen nota ele ellos y prescindan de esa sofística arma que llaman contimtis7no y que, como bien se ye, nada vale. SOSPECHOSO CELO PATRIOT/CO (CÚLAUOR ACIÓN). Ataviado con exord io propio de una seria exposición de prin cipios políticos y haciendo alarde de la manera desapasionada como los Redactores del Diario de Colombia diz que manifiestan su oposición al Gobierno, ha apa­recido e n las columnas editoriales de! número T03 de este periódico radical, correspondiente al 3 de! mes e n curso, y bajo el epígrafe de Grave C1'1'or del Gobierno, un artículo encamina­do á atacar sin miramiento alguno y con mar­cada malevolencia el buen nombre y los méri­tos intelectuales de un distinguido servidor de la República, Corren parejas en la producción que nos ocupa el premeditado desconocimiento de ciertos hechos que no pueden borrarse de los anales diplomií ticos del país y el audaz em­peño de enrostrar á la actual Administración una imaginaria y-en concepto del airado es­critor- peligrosísima falta cometida en la direc­ció n de nuestras Relaciones Exteriores. Conocemos de tiempo atrás á los inteli­gentes Redactores del Diario de Colombia, he­mos contemplado siempre su relativa modera­ción como opositores del régim e n político im ­perante desde los tiempo s e n que dirigían La Escuela Liberal hasta su reaparición al frente de El Dereclto, y francamente, nos sorprende verl es de súbito dar palos de ciego contra el Gobierno y uno de sus más eficaces Agentes Diplomáticos en el extranjero. Tal parece que los mi,;mos Redactores v ini ese n para este fin como llovidos de la luna ó lib ertados de rgo cau ti ve ri o en las remotas soledades de Siberia; pero como, lejos de esto, dichos señores han se­gu ido con atenta mirada e n Bogotá la marcha política y administrativa de la N ación en los últim os trece años, no concebimos el que deli­beradamente cierren los ojos ante circunstan­cias de pública notoriedad y prohij en en su acreditada lv)ja conceptos que parecen más bien el eco de un despecho personal. Salta á la palestra el articulista dando una estentórea y tremebunda voz de alarma, que no podría honrarse siquiera con la parodia de los famosos ~raznidos ele los gansos capitolinos. El nuevo paladín de la honra nacional anuncia el inminente peligro que corre la patria, con todo el aplom o y solemnidad de un astrónomo que predice \IIl próximo terremoto, cí de un sabio de la Oíicina Meteorológica de \Váshington, que señala la época y trayecto precisos del ci­clón que ha de arrasar populosas regiones de la tierra americana, ó amenaza destruír en el Océano las naves que transportan los tesoros de la industria h uman a. Veamos ahora ¿porqué el Dian'o de Co­lombia, mejor dicho, su inspirador, desata sus ir as sobre u n talen toso y honrado compatriota? ¿Porqué toca á r ebato en tono tan desesperado en las campanas de la prensa? ¿Porqué reta en forma tan magistral al Gobierno para que dé una reparac ión al país? La causa de tánto rui­do, de tánta algarabía, no es otra lue e l "enor­me disparate"-por poco dice el .!{ran delz'to-que acaba de perpetrar el Gobierno, disponien­do que el señor D. Julio Betancourt, sin per­juicio de sus funciones de Ministro de Colom­bia e n España, se traslade en mi sión especial ad Izollo1'C1lt, á París, para atender allí el de­bate sobre límites con Costa Rica, cuya solu · ción han sometido ambos países interesados al fa llo arbitral del P reside nte de la República francesa. N o se trata, pues, del nombramiento del abogado que h a de redactar el alegato res­pectivo y defender como tal nuestros de r echos ante l\fr. Faure, pues sabemos que el Gobierno no ha dictado aún esta I'!1edida, y estamos se­guros que cuando la dicte, lo hará con todo el acierto)' discreción que demanda un asunto de tan trascendentales consecuencias para el por­ven ir de nuestro suelo. Dice luégo el articulista con sin par des­enfado y como si fuese {mico vocero de la opi­nión pública en Colombia : "El país no tiene testimonio alguno de los conocimientos del se­ñor Betancomt." Esta afirmación es absoluta­mente falsa, como lo probaremos e n seguida. al r efutar de paso los demás conceptos inexac­tos de la misma plum a. Micmbro ilustrado de la Regeneración, aunque no consagrado literato ni tribuno de plaza pll blica, D. Julio Betancourt no había figurado a ntes de r884 en la política activa, por hallarse-como la mayor parte de la lucida juve ntud conservadora diseminada en la Repú­blica - entregado al comercio y otras lícitas faena s que podían procurarle un porvenir inde­pendiente, sin esquivar las ocasiones de prestar los servicios que de él exigiera su partido du­rante la dominación liberal. Cuando estalló la potente pero descabella­da revol ución de 1884, e l señor Betancourt des­empeñaba el cargo de Secretario privado del anciano y benemérito General D. Leonardo Canal, quien conocía él fondo las relevantes cualidades morales é intelectuales que desde niño adornaban á su joven colaborador, y se complacía en hacerlas observar de los prohom­bres de la respctab1e agrupación política fun­dada por el ilustre doctor "- úñez, y que luégo llevó el nombre de partido nacional. al cual pertenecía de corazón el digno veterano. Nombrado éste Comandante General del Ejército de Reserva, Betancourt quedó incor­porado como oficial en el nu e\'o Cuerpo, él cuya organización también contribuyó, por su parte, con ardoroso empeño. Los primeros m eses de r88S fueron una época de positiva penuria para el Tesoro de Colombi a : hallábanse el río J\Iagdalena y las principales Aduanas d¡-> la República domi ­nados por las armas revolucionarias, en mo­mentos en que sólo las raciones de lo s ej ércitos e n campaña y el de la guarnición de la capital implicaban ingentes desembolsos para el Go­bierno. Tocó entonces el turno de prestar su extraord in ario contingente de dinero al acau­dalado Departamento de Antioquia, hacia el cual se dirigía al propio tiempo la heroica ex­pedición qu e, confiada al patriotismo y peri­cia de los Generales Briceño, l\'Iatéus y Pi­ñeros, llevab;:¡ trazado su rumbo t e rrestre á la sitiada plaza fuerte de Cartagena. En ta­tes circunstancias, el doctor N úñez, fiel apre­ciador de las raras dotes del señor Betancourt, le in vistió con el carácter de Agente fiscal en la citada sección del país. escogiéndole entre varios candidatos, con e! particular encargo ele recoger entre los pudientes adversarios y co­partidarios de esa próspera comarca el cuan­tioso empréstito qne requerían las apremiantes necesidades ele la guerra. Situada en l\1edellín la Comisión fiscal, el señor Betancourt tuvo oportunidad de lucir allí su enérgica actividad, tino social y decisión por la causa de la libertad en el orden, cum­pliendo estrictamente las instrucciones del Po­der Ejecutivo nacional. Grande alivio econó­mico sintió el tren administrativo con las grue­sas entradas que luégo produjo al Erario el empréstito de A ntioquia, y e l horizonte político se despejó inme nsamente con la feliz llegada á las ll a nuras de Bolívar, de la mencionada ex­pedición militar, cuya marcha había acelerado el señor Betancourt, facilitando los equipos bé­lic. os y allanando las serias dificultades que se presentaran para detene r más de lo necesario Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. á este ejército auxiliador en el suelo an tio­queño. Tanto en lo político como en lo social sue­len formarse dondequiera absurdas leyendas al rededor de ciertos individuos ó colectividades, y que al favor de un apático silencio <Í de una indiferencia demasiado confiada en los fueros de la justicia y fomentadas por espíritus malé­volos, adquieren proporciones tales, que obs­truyen el camino de la verdad ó falsean el cri­terio histórico. Cosa semejante acontece con el famoso empréstito cobrado en Antioquia por el señor Betancourt, á quien sus enemigos fran ­cos ó encubiertos no le abonan siquiera los di­versos actos de filantropía que á la sazón ejer­ció en Medellín, entre ellos la fundación de una maestranza, patrocinada por respetables ma­tronas de esa simpática y hospitalaria ciudad, y que mitigó hasta donde era posible la mise­ria de las clases inferiores, que allí empezaba á sentirse con caracteres alarmantes; tampoco tienen en cuenta los mismos detractores que, después de cumplidos satisfactoriamente los deberes de su comisión-respecto de la cual re­cibió honrosas muestras de aprobación verbal y escrita de eminentes personajes conservado­res, entre éstos el General D. Marceliano Vé­lez, testimonio hoy intachable para Jos libera­les,- el señor Betancourt solicitó y obtuvo del Consejo Nacional de Delegatarios el recono­cimiento de todos los créditos á favor de los prestamistas antioqueños, así como la fijación de la suma necesaria para cubrirlos en e! Presu­puesto de gastos. N o tenemos noticia de con­ducta tan laudable y digna observada por aná­logos funcionarios liberales durante nuestras fatales revueltas políticas. __ . Y, sin embargo, el articulista del Diario de Colombia llama al señor 13etancourt "implacable exactor de em­préstitos," y le atribuye reciente "salva de co­sas inauditéls que recuerdan hechos suyos do­lorosos y revelan la indignación de todo un pueblo que no olvida los ultrajes recibidos etc." Es tiempo ya de que cesen esas terríficas leyendas y ridículas patrañas con que se pre­tellde embancar á las generaciones que se le­vantan. En resumen, la inquina que por el motivo apuntado se tiene al señor Betancourt, no debe mirarse sino como el preciso signo indicador del oportuno é importantísimo servicio presta ­do á su causa por este compatriota, y que, por la misma razón, aparece luctuosa su memoria para aquellos que cali fican tales hechos desde los campos no siempre floridos de la ooosición liberal. • En medio de nuestras candentes luchas intes­tinas, de nuestras intransigencias banderizas, en que á menudo se niega á los caudillos adversarios en ejercicio del poder ó en la cumbre de sus glorias, los méritos que ayer no más se les re­conocía en su reducida esfera de simples par­ticulares, es necesario convenir en que aun los más encarnizados opositores y émulos del doc­tor Rafé'.e! Núñez, no han podido negar en de­finitiva á este ilustre hombre de Estado algu­nos de sus más sobresalientes rasgos como jefe de partido ó de la Administración pública: su clarovidencia política, su profundo conocimiento de los hombres y las positivas aptit\ldes de éstos, y su probada abnegación en anteponer los gran­des intereses de la p~tria á otros de categoría vulgar. El nOmbralTIlento del señor Betancourt para Encargado de Negocios en España, veri­ficado en 1888, fue, pues, obra del convenci­miento que abrigó el doctor Núñez de que consagraba en su sobrino político la carrera de un verdadero diplomático. Sabemos que al re­cibir este cargo oficial el señor Betancourt, 10 aceptó, ofreciendo la segnridad que tenía de prestar eficaces servicios en la cuestión de lí~ mites pendiente con Venezuela, á la cual había él dedicado anticipadamente especial atención y estudio. Los acontecimientos probaron, tres años después, al publicarse el Laudo de Su Ma­jestad Católica, que el representante de nues­tros derechos en la Corte española había cum­plido su palabra, y que el padre de la Recre ne­ración no había defraudado tampoco bajob este aspecto las legítimas esperanzas del país. Viene al caso recordar aquí que cuando se confió la citada misión á E uropa al señor Be­tancourt, hacía algunos años que- ya estu vie ra al frente de nuestra Legación en España el eminente diplomático y orador D. Carlos Hol­g uín, ya el veterano y hábil político General D. Antonio B. Cuervo, y á pesar del inmenso valor probatorio unánimemente atribuído al lu­minoso alegato que para servir á este proceso había redactado el notable jurisconsulto doctor Aníbal Galindo -la prensa liberal tenía con­vertida en perpetua cantinela el anuncio de que el fallo regio sería desfavorable á Colombia. El mismo General que acabamos de citar regresó de Europa trayendo á sus conciudadanos des­consoladoras noticias sobre el probable des­enlace de tan prolongado litigio. Bajo las poco halagüeñas impresiones que dejamos expresadas respecto del juicio de límites radicado en Madrid, llegó el señor Be­tancourt á la Corte española, tomó posesión de su puesto en el Cuerpo Diplomático, se puso en contacto con los altos funcionarios del Go­bierno y con los principales personajes de la política y la literatura, residentes en la Villa coronada, haciéndose admirar de todos ellos por su pasmosa actividad, carácter serio é in­sinuante, y, sobre todo, por su inteligente y benedictina consagración al estudio del aludido proceso internacional. No hubo archivo, biblio­teca ni otras fuentes de investigación á donde e! señor Betancourt no acudiera en busca de nuevos datos y documentos que ilustrasen este asunto, logrando con ello y la ayuda de su au­torizada y persuasiva palabra oficial, apresurar el anhelado fallo de Su Majestad Católica. El conocimiento que tuvo el Gob;erno co­lombiano de la fructífera labor empeñada en Madrid por el señor Betancourt, hizo promo­ver á éste á la categoría de Ministro residente en la misma Corte en 1890, Y al año siguiente. al saberse en Bogotá el Laudo dictado por Su Majestad la Reina Regente, en nombre de su hijo D . • '\lfonso XIII (lIarzo 16 de 1891), nues­tra Cancillería envió á su acucioso Agente las credenciales de Enviado E:..:traordinario y Mi­nistro Plenipotenciario ante la Corona de Es­paña. Como se ve, el señor Betancourt ha con­quist;¡ do su actual categoría diplomática, casi por rigurosa gradación, con una serie de im­portantes servicios que le hacen acreedor á la gratitud nacional. El resultado de nuestra vieja y debatida cuestión de límites con Venezuela, obtenido por medio del arbitraje del respetable Gobier­no español, no autoriza por ningún motivo al articulis ta del Diario de Colombia ni á nadie para hacer dudar de " la ciencia, los estudios, la habilidad intelectual del señor Betancourt." ¿Podrá aseverarse, después de todo, sin mani­fiesta malignidad é injusticia, que este compa­triota no supo sustentar los derechos de su pa­tria ante aquel regio tribunal, y que, por tales antecedentes, se le debe inhabil itar para seguir prestando sus buenos oficios en idéntico j uicio que se ventila en Francia? Aceptar siquiera por un momento esta inverosímil hipótesis se­ría el colmo de la insania política, que desgra­ciadamente devora á Colombia. Pero al Gobierno y al señor Betancourt no deben preocuparlos los mal intencionados tiros de la prensa radical, tocante á la manera como se dirigen estos asuntos de límites. Ya el público sensato del país ha impartido su aprobación á la campaña diplomática librada por el segundo en España; y si hubiera nece­sidad de fehacientes testimonios europeos en favor del señor Betancourt, bastaría apelar al de personajes políticos españoles, como los se­ñores Cánovas del Castillo, Sagasta, Sil vela, Duque de Tetuán, Marqués de la Vega de Ar­mijo, Valera, Marqués Zarco del Valle, Moret, Marqués de Comillas y tantos otros que han podido apreciar en su justo valor á nuestro ci­tado compatriota. Hay más. Existe en esta ca­pital una persona, cuya rectitud de carácter é imparcial idad no pueden ponerse en tela de j uicio, y la cual tuvo la patriótica satisfacción de oír en Marzo de 1892 conceptcs honro­sísimos de varios miembros del Cuerpo di­plomático r isidente en Madrid, relativos al señor Betancourt, entre ellos el Embaj ador de la Gran Bretaña, Sir CIare Ford, á quien poco después su Gobierno promovió á Cons­tantinopla y que :\ctualmente reside en Ro­ma. Este in sig ne dlplomático dijo así: "Co-nozco mucho al señor Betancourt, he observado con atención su discreta conducta en el desem­peño de sus deberes oficiales, así como su há­bil consagración á la defe nsa de los derechos de su patria, y puedo asegurar á usted que mi país se daría por bien servido al tener en su lista diplomática siquiera una docena de Minis­tros que llenasen, precisamente, las admirables y r arísimas condiciones que reúne el señor Be­tancourt." Esta opinión, emitida por un caba­llero inglés y un diplomático de la talla de Sir CIare Ford, tiene grandísimo valor, y no sólo enaltece á un hombre, sino que lisonjea ex­cepcionalmente el orgullo patrio. Poseyendo como posee el señor Betan­court tan felices antecedentes, y habiéndose de­dicado con igual tesón y provecho al estudio del asunto de límites con Costa Rica, creemos que el Gobierno de! Excelentísimo señor Caro obra con sobrada lógica y acierto al conferir á dicho Ministro el nuevo encargo de que hablámos al principio. El articulista del Diayz'o de Cotombz"a cre­yó dar esta vez un terrible tajo en el talón de Aquiles; pero, por lo visto, tendrá que escoger mejores lentes para descubrir el lado vulne­rable que con tánto ahinco le busca al Go­bierno. Q)cónLca LOS TOROS (SEXTA CORRrDA) Con motivo de la procesión de la Octava de San Victorino se dio principio dos horas antes de lo acos­tumbrado y se lidiaron siete buenos toros, cuatro del Tigre y tres de Tilatá, en el orden siguiente: 1.0 El Terror, amarillo, del Tigre, bien armado y de regular romana; habiendo dado buen juego con el capote, se destinó para la muerte, tocándole la alterna­tiva al Sobresaliente, como lo anunciaban los progra­mas. Dada la señal de orden, tomó S7tarito los trastos, hizo su ofrecimiento y, después de unos bonitos pases de muleta, le dio un mete J' saque admirable, que con diez centímetros más hondo hubiera sido suficiente para salir del Terror>' desgraciadamente no sucedió esto y dejáronse oír silbidos é improbaciones de los impertinentes, que, como ya dijimos otra vez, no de­ben tener ni idea de lo que es un matador; esto hizo quizá que el muchacho se afanase un poco y entrara de nuevo, dando un pinchazo en hueso que redobló la algazara. El toro, como si nada tuviese, volvió á aten­der á la muleta y recibió media estocada con todas las reglas del arte, que fue suficiente para que se arro­dillase y se entregase en manos de Pipa, quien lo re­mató con la puntilla y tan bien como sabe hacerlo. 2 . o El Caimán, amarillo más claro, poco dado al juego de capote, gustando tan sólo de largas, en las que se lucieron Manuel y Suarito. En banderillas 10 adornó Ramollet con un par re­gular á la media vuelta y otro ídem á toro parao. A¡ti­llo se quedó con los palos en la mano porque el toro no se le prestó, y el público le cargó duro y parejo con sus si lbos y unjajá que es tiradera nueva. 3:' El JWatror.:, zardo colorao (azúcar y canela), bo­nito pelo y buenos pies. ,Ra1lZ0lZet intentó saltarlo de garrocha, mas no paso de ahí. rlJ7illo le colocó un par muy bien y ¡1[mlelle otro ídem ídem cuarteando. En el capote no se portó mal. 4? El Des~"1"Cstador, hosco, Tilatá, el nombre era curioso, pues no se sabía á quién descrestaba si al pú­blico ó á los diestros . el animalito, como todos los de su comedero, pequeñito, pero de bonita presencia, y tan noble y tan bravo como hacía mucho no se veía en esta plaza. Ramollet le salió, gnrrocha en mano; pero a Iver­lo encima, la soltó para Jarle el fam 050 salto á cuerpo limpio je cabe,~a tÍ ml'o, que tan repetidas y merecidas palmas le produjo. Siguió el capote por todos, sobre­saliendo Suarito, quien trató de adornarlo con su mon­tera, y lJla1lC1le por una pequeña co;;ida que lamenta­mos mucho, tanto por la contusión que sufrió en una pierna como por haberle tocado á él la descrestada, que en ningún caso puede merecer. En banderillas lo adornaron: Pipa con medio par bueno á toro parao, después de cuatro entradas en falso y uno entero regular, y Ramollet, con uno bastante caído á la derecha. Todos los muchachos lo torearon divinamente, haciéndose merecedores á palmas de to­dos lados. Con este toro se dio fin á la primera parte y siguieron quince minutos de intermedio para descanso de los diestros. S? El Rompe-barriga, blanco salinero, no rompió uaa y no mereció mayor atención. 6? El l1t[(l7/tartés, colorao, malo, malísimo yeso que mató dos soldados de la A rti llería el día de San Pedro. Se reemplazó por un Tilatá hosco, color de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. café tinto (el mejor de la tarde), y aquí lo que hemos dicho siempre; el público ignorante empezó á silbar y á pedIr otro, sin saber lo que era el toro ni si daría ó no buen juego, como sucedió con éste, que dio un juego magnífico, luciéndose todos los chicos y sobre­saliendo Manuel y Suarito con un toreo al alimón, que remataron haciendo dos pedazos el capote y siendo aplaudidos grandemente y con no pocos sombreros en la arena ("). El público, encantado, no quería dejar re­tirar el bicho para que entrase el séptimo ó último de esta memorable función que, según la mayoría, no dejó nada que desear. 7~ El Veloz, colomo, de no mala presencia y bien armado. pero que llamó poco la atención por lo que se acababa de ver con el ItOsquito. En banderillas, re­cibió medio par de Pipa y uno de Ramol/et, bastante caído. Para los aficionados, echaron ElJlfatroz, el cual no hizo llaa y fue enchiquerado prontico; terminan­do la función á bonita hora, para tener tiempo de ir á gozar otro rato con la octava del barrio, la cual estaba en plena procesión y llena de buenas mozas. Resltmen : Tiempo, regular. Gallao, muy bueno, en especial los dos de Tilatá, que se matarán esta tarde ; Banderillas, bien, en especial un par espléndidas de Aiiillo. Capco, muy bueno; sohre todo el ali1llón dicho; Muerte, muy buena. Público, poco y muy entu siasta; y M úsica, buena, pero no se esperó al toro de los aficionados. Esta corrida flle seguramente una de las más bo­nitas que se han visto en nuestro redondel y la mejor de esta temporada, lo cual prueba que la cuadrilla de Caballero es completa y de buenos toreros, que sólo necesitan para lucirse de toritos como los que en esta vez les sirvieron. Ojalá siempre cuenten con ganado semejante, para bien de ellos y solaz del público, que es sabido pára más atención en el empuje de los bichos que en la habilidad de 105 diestros. Esta tarde, pue5, á ver á Caballero y á SlIarito disputarse palmas con la muerte de los Tilatacs. CnlZGo. (if.) ~JJ¡i'!tJ lo rega16 con un par divinamente colocado y Rmllolut con medio regular :l. In. m.e,lia vu~lta y uno e"pléndi.to. ---------------- -- LOS SOLDADOS ~O C T Ut<\'"t) El vienlo resuena con ay lastirnero, SHvando estridente con lúgubre s6n ; Su furia desatan los ,'erzos de Enero y grujen lo~ gOl.nes \; t.:! alto balcón. R~chinan dolientes ¡'Js viejos portales Que en sordo golpeo se escuchan sonar, y alota el granizo los fríos cristales Con agrio sonido viniendo á chocar. Silencio imponente la calle circunda; Ya el viento agitado cesó de rugir; La lámpara triste con luz moribunda Mil sombras dcrramn brindando á dormir. De pronto un sonido que viene de fuera, Turhando á la noche la tétrica paz, Ahuyenta del sueilO la sombra primera Con sordo murmullo que avanza tenaz. Alerta se inclina curioso el oído, Ya avanza el extraiio creciente rumor; Rumor comp.lsado, veloz, sostenido, Cual rápido golpe de ronco tam bor. Del húmedo suelo las piedras mojadas Retiemhlan al fuerte, robusto .narclll:ll; \' a suenan distintas las fuertes pisadas; Soldados anuncian en rápido andar. Del lecho en el fondo les oigo, callados Andando en silencio, con sordo rumor, Yen larga colnmna de marcha formados, Del viento y la nie\'e sufriendo el rigor. Su paso escuchando con pena y asombro, Les veo la calle dejando detrás, El saco á la espalda, las armas al hombro, La vista en el suelo marchando á compás. Robustos y sanos, potentes, membrudos Sufriendo la e!'carcha, partir se les ve, Gallardos moviendo los bra7.os nervudos, y hollando las piedras con bélico pie. Pre~iellto en las somhras brillar las cornetas Crujir las correas que abriéndose van, Yel hrillo siniestro de mil bayonetas, Que tintas en sangre mañana estarán. i Corlando al caballo la rauda carrera Guiando sus tropas irá el coronel, Mirando en la triste velada vidriera, La luz que le anuncia que sueñan con él! Del frío ventisco su friendo el, azote La e.<:;pada en la tierra dejando rozar, Se ciñen los jefes el burrto capote y el rostro en el pecho pretenden guardar. El uno en el seno de esposa adorada Dejó vida y alma llorando al partir, y oculta un suspiro con voz entreahogada Pensando en las cartas qne le ha de escribir. El otro recuerda que andando se aleja De apremios y deudas., sino traidor: Aquél, va pensando las novias que deja, Aquél, del invierno maldice el rigor. Los unos de envidias y ofensas dolidos Blasfeman, jurando la muerte buscar; Los otros, soñando con muertos y heridos, Calculan los grados que esperan lograr. Las sombra los cerca, la lluvia los haña Cumpliendo severos su ingrata misión, Los pohres soldados á entrar en campaña Caminan marchando con lúgubre s6n. ¿ Qué van meditando? Sus nobles destinos Cumplielloo con suerte dichosa 6 fatal, Irán dando tumbos por esos carn inas Durmiendo en el fango, rompiendo el jaral. Marchando repasan recuerd os que afligen; Su~piran algunos con hondo dolor, y ni ciclo sombrío miradas dirigen Pidiéndole al cielo fortuna y valor, Alguno presiente que en dias cercanos Su puehlo nativo de lejoo;; verá; y ~ verle ni camino saldr5.n sus hermanos y el plus que conserva feliz les dará. ne ~lo ria nmbicioso con alma sed ienta, j\f ás (le uno desea que empiece una acción, y piensa en las glorias que el mundo nos cuenta De humildes soldados que alzó la nación. Murmuran algunos con \'07. apagada nel jefe cercano que oyéndoles va, y nlgllllo hay que piensa: H ¡Mi m~r1re adorada Soñando conmigo, rezando estará! " Los ya acostumbrados á rudas campaiias Contentos cnminan pensando en vencer; Los mozos hi~oños, leyendas extrañas Medrosos recuerdan r¡ue oyeron ayer. Sus pasos cort.:ldos. de igual movimiento, Curioso el oído se esfuerza en ofr, y al alma me llegan, y va el pensamiento Su ingrata jornada queriendo seguir. Les veo subiendo peladas colinas, Bajar el pantano, cruzar el fangal, y en sangre tiñendo sus pies las espinas Del áo;;pero abrojo y el seco zarzal. i\fañana en la ruda sangrienta hatalla Caedn los más fuertes del plomo al rigor; j 8us miembros astillas hará la metralla, Con hórrido estruendo y en ronco fragor! Los pechos nervudos que alientan fornidos Caerán en la lucha rabiosa y febril, Regando de sangre 1 0~ campos floridos Que encharca la hor:-ible contienda civil. De tántos que escucho marchar presurosos. Si vuelven, á \'erlos sus madres irán; i Vendrán muchos meno'i, los ojos 1I0roso~ Qllcn4n cncontrarlo3 y no los verán! La., caras, que adustas. severas y rudn~ Re~i..,ten marchando del tit!mpo el rigor, De huérfanos tristes y madres y viudas Anuncian el hondo y eterno dolor. :\Jarchando se alejan en pos de la guerra, .Mañana á e3tas horas llorando e~t¡-:r:i.n, j La patria sin sangre. sin hrazos la tierra, Las madres sin hijos, lo::. hijos sin p:1n ! i No importa, adeLtnte! i Luz brinda el camino, ])ej mundo son ellos 13. guarda y sO!5tén ; Que cumplan es fuerza su noble llestino, La patria les pide que gloriali le den ! Que en ansia de gloria !5U ¡H!cho se inflama DecJar:t en su marcha su bélico ardor. La guerra los pide, la patria los llama, j Ni hay má'i noble empleo ni t!mpresa mejor! Ya !lmenglla el soniclo del p:lSO cortado, Se extingue, ~e alejan con rálJiclo andar, Ya le oigo á ]0 lej os , igual, compas!ldo. Tenaz, sostenido, distante, Sonar. La mente conserva !5US gratos rumore s.~ ~_ AlÍn suena el distante mon6tono SÓI1. ¡Señor! i Que los oi~.1 volver vencedores! ¡ Su sangre es la mía, la patria ellos son! EUSEDIO BLASCO. A "El Ot'den," al teJllperallte Orden le parece in­decente la manera justa como calificamos los ataques que nos hace á diario la prensa disidente, y extraña que al que mata, se le llame asesino; al que roba, ladrón; al que mien-te, mentiroso; y al que se emborracha, borracho ______ N o, el silvestre colega no concibe nada de esto y seguramente querrá que en vez de llamarlo calumniador, á secas, que es lo que se merece, cuando se permite tratar de asalariada, como lo hizo en su número del 15, á la prensa nacionalista, le digamos con mucha fineza que su malévola afirmación es una inocente é involuntaria equivocación. Nada, colega. nos permitirá usted llamar l_s cosas por sus nomb s, y es­peramos en uno de nuestros próximos números dar á usted y á nuestros cultos lectores una sorpresa de las grandes, dando i conocer con todos sus pelos y señales á su lloble cola borador, el autor del virulento artículo SOBRE EL CABLE DEL DOCTOR CARRASQUILLA. Tamalanlequ e .-Hemos leído con especial aten­ción la luminosa Exposición que dirige el señor Carlos Já­come, en nombre del Consejo Municipal de Cúcuta, á los accionistas del ferrocarril del mismo nombre, y en la cual demuestra á la vez que la urgenciadeconstruír el ferrocarril de Tamalameque, la conveniencia de que esta obra la acometa la Empresa del de Cúcuta y las facilidades que ella tiene para levantar un empréstito en Europa con lle­varla á cabo. Ojalá se realicen los deseos del señor J áco­me, á quien felicitamos por su acertada labor. POI' Cuba.-Como lo anunciámos en uno de nues­tros números anteriores, el sábado 10 tuvo lugar una velada organizada por el simpático Club Maceo para allegar recursos con qué auxiliar á los heridos del Ejército Libertador Cu­bano, en la cual lucieroD sus habilidades los inspirados ar­tistas de la Estudiantina Bogotana y dejó oír su voz el doctor Ortiz Borda en una conferencia sobre la innuencia de la forma de Gobierno en el desarrollo del progreso, que más que roda fue una instructiva lección de historia toma­da de toda clase de autores, que lo que menos consultó fue el tema escogido por el conferencista. El doctor Ortiz Bor­da arrancó estrepitosos aplausos del público cada vez que defendió la libertad ó atacó al despotismo, y los merece muy sinceros, tanto por su entusiasmo en favor de Cuba, como por Sil empeño en introducir entre nosotros, á pesar y contra el desgano de los espectaGores, las confernciaes públicas, Lo felicitamos muy cordialmente. L uis Felipe Calde rón_-Acaba de regresar de Europa este distinguido joven que, después de ganar en nuestra Universidad, con las más altas calificaciones, el grado de doctor en Medicina y Cirugía, lo ganó también de igual brillante manera en la Facultad de París, y luégo consagró sus privilegiadas facultades al estudio de la Mi­crobiografía cn el Instituto Pasteur, al cual logró ingresar gracias á la galantería con que el Gobierno francés atendi61a petición del nuestro en el particular. El doctor Calderón, que abrirá próximamente su consultorio médico, instalará un laboratorio al estilo, si bien muy en pequeño, del que fre­cuentaba ea París y prestará con él, no lo dudamos, impor­tantísimos servicios !t la cien~ia y á la humanidad. Saluda­mos á nuestro ilustrado compatriota y deseamos, para bien de los que sufren y solaz de suo amigos, que su permanCll­sia en Bogotá sea ·definitiva. Importante resolucióll.-EI Excelentísimo se­ñor Vicepresidente acaba de dIctar un decreto por el cual suspende el cobro de la contribución impuesta al café, pro­videncia que ha sido aplaudida generalmente Fclicitamos respetuosament~ al Excelentísimo señor Caro por tan justo como oportuno Decreto. Despedi(la.-Acompañada de su bella hija, señori­ta Amelia, ha partido para Europa la sefiora D~ Tadea Trian~ de Pérez, matrona respetable de esta capital y espo­sa muy meritoria del sefior doctor Santiago Pérez. Les deseamas feliz viaje, grata permanencia en el ex­tranj ero y pronto regreso á esta ciudad. Antioquia.-El sefior Gobernador de este Depar­tamento suspendió hace pocos día~ El Gato Negro, perió­dico nacionalista de Medellín, tal vez por haberle censura­do con sobra de razón algunos de sus actos administrativos Ó por haber principiado á combatir las insolentes diatribas de '[ue, contra el señor Caro, vienen recargados los periódicos oposicionistas de esa ciudad. Lamentamos el silencio á que ha sido condenado El Galo Negro y deseamos que recobre pronto sus derechos. . , El Pahe1l6n Amel'icano."-Este es el título de un periódico que, como órgano del Club illaceo, verá la luz pública el 20 de los corrientes. N os anticipamos á salucJarlo, deseánrlole larga y pro­vechosa carrera en el periodismo. Obito.-Ha muerto h señora D" Carlota Contreras Larrabe, matrona distinguida de esta capital, que consagró los últimos treinta años de su vida á la educación de la ju ­ventud, despleganrlo inteligencia y artividarl. Pa?, á su tumba. "El '.relégTafo."-Saludamos á este nuevo de­fen; or de la ..:andldatura del señor Caro, que se publica en Barbacoas bajo la Intelig~nte dirección del señor D. Ruben Hurtado y Ponee, y le retornamos etcanje, deseándole pros­peridad. lUeclellín.- Reproducimos el siguiente telegrama publicarlo en El Naciollalist'l número 32 ; " Los infrascritos, como miembros de la República de Colombia, la cual debe ser respetuosa y respetada, PROTES­TA~ lOS CONTRA El. LENGUAJE PROCAZ \' CALUMNIOSO F.M­PLEADO POR ALGUNOS PERiÓDICOS bogotanos y ANTIO­QU EÑOS contra el Gobierno nacional, y MUY ESPECIAL­MENTE: CONTRA EL EXCELENTÍSDlO VICF;PRESrDENTE SEÑOR D. MIGUEL A. CARO .. ___ " ______ . __________________ _ Isuioro Isaza, GOIl~iZlo Botero Y, P,'dro S. Ecluverri, Atilallo Rodrígue~, l11areo A. Villa Jr., Ricardo Isaza E., Ralllóll .J1. Pérez, JestÍs Escobar Call1pll=allo, JOta/"o , )lollto­)' a B., José V Restrepo, Luciallo Ara/lgo A . Gt·allos.-Los inteligentes jóvenes Enrique OJarte y Jorge Rodríguez, miembros de familias honorables de l\1edellín, sostuvieron con lucimiento el examen pue, para optar grados de Ingenieros civiles, presentaron el 16 del mes en curso. Reciban los nuevos Ingenieros nuestra sincera voz de aplauso y cosechen muchos laureles en el ejercicio de su profesió n. "RevistaNaciollal."-Hemos recibido el núme­ro 3.° de esta interesante publicación, cuyo contenido es el siguiente; 1. El Poema de! Cid, por Lorenzo l\1arroquín.-I1. JIt­liel" (cuento), por J osé Rivas Groot.-U1. Estlldios sobre Leibllitz (conclusión), por Gabriel Rosas.-Iv. Eldía de Corplls, posía por Hernando Holguín y Caro.-v. Tierta Virgm (juicio crítico), por L. M.-vr. Revista e,~tralljera. YlI. A escape (traducción de Sully Prudhomme), por L. 1\1. Vll1. Allomalüzs, por L. M.-IX. R ealidad, poesía por Enri­que W. FernáncJez.-x. Bibliografía.-x1. Ley 157 de 1897, sobre prensa (con ti n uación l- "La Biblioteca Popular" número 143 contie­ne ; Jferlllán y Dorotea, por Gcethe. Gntdo.-La Facultad de Derecho y Ciencias Polí­ticas de Popayán ha conferido el título de doctor al señor D. Miguel Enrique Esquivel. Esquivel comenzó su~ estudios de literatura en el Co­legio Mayor de N uestra Señora del Rosario; allí se distin­guió entre sus compañeros por su consa¡¡:ración, buen cri­terio y clara inteligencia. Al separarse de esta ciudad para ir á Popayán á coronar su carrera, dejó en sus amigos el vivo recuerdo ele un comportamiento que merece las ma­yores alabanzas, y que es digno de imitarse; porque cuan­tos tuvimos ocasión rle tratarlo quedámos cautivados con su tacto noble y delicado, con su buen natural, y siempre admiraremos sus virtudes y su poder intelectual. Creemos sin vacilaciones que será brillante el porvenir de nuestro condiscípulo y que desempeñará papel lucido en el ejercicio de su noble profesión. Reciba nuestras felicitaciones. J. G. Cablegt·alna. Washington, 16 de Julio de 1897. Ministro España.-Bogotá, Empréstito filipino doscientos millones pesetas cubier­to cinco veces Península. DuPUY. HIl'RENT .... DI< EDUARDOIESPINOS .... GUZUrÁN. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.

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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 40

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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 27

Por: | Fecha: 03/06/1897

, misemanario ~oIítico, !-iterario ~ lRotidoso AÑo l.-SERIE!I. } Bogotá (REPÚBLICA DE COLOl\lBU) , jueyes 3 de J Ullio de 1897 . { NÚMERO 27 H:fBogotá" --++­DIREc'rOR, Eouaroo Espinosa lfiuzmán. r\.DM.L."USTRADOR : DIrección telegráfica: Bacatá.-.,).~partado de correos nÚIl1~ro 259. OFICl t\A: Calle nueva de F lorián, número 360 A Y 360. Teléfono Si6. O C>N'DXOXC>N'ES Saldrá á luz todos los jueves y domi n go~ . En Colombia, suscripc.ión adel~ntada ( 100 :1úmeros) ..... $ 4 __ Unnsene (2 5 nlltn'!r05) .. __ _ . .. ______ . ____ 1 _. En el Exterior ( 100 númel OS) .. - - - - - - - - _. - - _. - . - __ . - - - 5. _ U na serie ('25 números). _____ , __ .... o __ • _ _ • 1 25 NlÍ.mero suelto, el día de la salida del periódico - ____ .. ___ . 05 Número atrasado . . ___ o __ • • _ _ . _. _. __ •• _. _ ••••• " •• _ _ • • _ • •• 10 Comunicados, columna ... _____ ... . 00 __ -o ___ o ___ •• ___ _ _ 20 __ ~~:~~\~~~'f~~~~l~~~~¿l~~~: :-. ~ ~~ ~ ~ ~ ~: : ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~~ ~: -.: .~ ~:: ~ ~~ ~~ No se devuelven originales. Los seiiores Agentes tienen derec;1 • al 10 por 100 tie lo que re­cauden. Cuan no se haya contratado la puhJicación de un comunicado, re­mitido, anuncio, etc., no se rlevolverá su valor, ni parte de el, aun c uando su dueño re!;uelva lo contrario. Toda correspondencia debe dirigirse al Atlministrador. !&"" Pagos adelanlados. ITINERARIO DE CORREOS PActF lco.-L\ega \ o~ ;unes á las 4 p. m., y ~ale los martes á ~p..- m . Bncomitt}u!as.- fIay d o~ en cada mel:i : llegan d 3 y el 18. y ~ale n el lo y el 25 á las 6 , . m. OCCIDl!:NTE. ·-LJega los lunes á las JO a. m., y sale lo:; Hl'lrt~¡;¡ á las 3 p. m. EllcomieJUlas.-Llega los días 14615 Y 25, Y sale en los días 6 y lo. SUDOESTE (Ambalema}.-Llega los jueves á Ja~ 10 a. 111., y salot los viernes á las 3 p. m. ORIENTE (Urocué). - Llegan correos 8, 18 Y 28 lle cada IUCS, y saien ello, 20 Y 30. Sl"~ES'1 E (Melgar). Llega los jueves á las 4 p. 111., Y s'1le los viernes á las 2 p. m. . ATLA 'Tlco.-Llega á Bogotá los días 5, J f , 23 Y 29 de cada mes, y sale en los días I ~I, 7, 13. 19 Y 25 de caela mes. E! de Encomienda> llega el31 Ó I ~ y el 13. y sale el 6 y el IS. NORTE.-Llega los jueve~ de cado! sl!mana á las 10 n. m., y sf:lle todos los viernes. El de I!-ncomic ndas llega el 9 .) 10 Y el 28629. Y sale el 7 y 28. NORoI.i:STE.-Llega los vierne?' fl. ¡a~ 9 (l. 111., Y sale los sáhados á las 2 .p. m. El de Encomiendas llega el I ~. y sale el ~S á las 6 a. m. Su R.-Llega los lunes á la 1 p. 111" Y ~lile lo~ miércoles á las 2 p. m. Los de Encomiendalt, son dos en el mes. Llegan el 1 J Y el 26 Ó 27 y salen el ' 3 y 2 8 á la5. 6 a . nt. FE RROCA R RILES Via de la ,Saballa . Salen los trenes de Facatativá á las 6 y 30 a. m. y á la 1 y 30 p. m. Salen de Bogotá á las 9 a. m. y á las 4 p. m. Vía del Norte. Salen los tre~e::! (~e la E~.ta:ión Central á las 9 a. 11;. y á las 4 p. m. Salen de la leslaclón CaJ lcá á las 6 y 45 a. 111. ya ¡" 1 Y 45 p, 111. B0 7'J'C1S D E TUNNO (PER MAN ENTES) La de Lombana Joaquín, carrera 7~ J números 409 F, Y 409 G. La de San martín Roberto, calle 9'.' y carrera 10~ número 162 y 172. Teléfono número 425, ANTIGUAS EXISTENCIAS de ron E smeralda, Adán y Ma­tusalén , únicos legítimos en esta plaza. 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Tiene de venta trapiches de nuevo sis tema, maza mayalera girato­ria y eje fijo, lo que facilita la aplicación de la fuerza, que es de la ter­cera parte de la que se emplea en trapIches de igual tamaño, y un completo surtido de fier ro maleable y f~ndido_ Del maleable tiene en lámina de varios gruesos. Está en capacidad de atender cualquie r pedido de oh ras de fierro, [as que dirige personalmente en la Ferrería de La Pradera. 22 LA t'ER F UME RIA que vende Patiño & C~ en su almacén de la 3" Calle Real. es de lo mejor y más barato que hay en la ciudad, St v~1'l dt gar(/¡I!.t"zada. 20-8 SE VENDEN cuatro bestia~ buenas de silla, dos escopetas fi nas de cacería y un bote. En la primera Calle F lorián, número 343 se da razón. 14 EMPLASTOS POROSOS,-Rest,urador p.ra el cabello y la bar. - oj bao Velontina finfsima á precios sin competenda en la Farmacia Normal de Bogotá. Calle 12, números 222 B Y 222 C. abajo del Pasaje .Flernánd(z. LA MUJ ER, DE BOGOT1Í..- Este periódico bisemanar io. lite ­rario, noticioso y moralista, neceSIta más Agentes del bello sexo en las poblaciones de Cundinamarca. Dirigirse al Director de La M ujer, señor Fernando A. Romero. 5 BUEN NEGOCIO.-Lo hará quien compre unos pot reros de ceha en Tocaima. Háblese en Bogotá con Gabriel Triana C. (Maisson Doreé, Calle 141 ntunero 76), y en Tocaima y el Guamo con Cicerón P rada y J oaquín Molino. 2-2 Reyes en Barranquilla! Gran surtido de mercancías inglesas y francesas, á precios sin competencia, en el Pasaje Gómez, 5.' Calle de Florián. 10-( Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lHGUEL ANTONIO CARO Y RAFAEL REYES CANOI DATOS, RF:SPECTIVAi\lRNTE, PARA I' HES lI)j<)NTIi y VJGIi I' Rt)S II)E:\,'I'tJ DJ1 J"l REI'¡;BUCA EN EL PERíOllO CO:-¡STITU :; IONAL DE I898 Á 1904 ------------------------------ EMPLEADOS PUBLlCOS " La moderación es y ser á siempre el símbolo más p erfecto de la fortaleza " · y por lo mismo es dig na de encomio l~ que. el Gobierno empleal aun cuando ha vellIdo causando no pocos daños porque algunos de nuestros copartidarios la j uz­gan exagerada, y los neófitos como prue­ba de impotencia. La p ermanencia, de individuos hosti­les al actual orden de cosas, en las ofici­nas públicas, r esiente y desanima, es ver~ad, á muchos nacionalistas, cuyo en­t uslaSm? dec.ae paulatinamente por fal ta rI " nl"m 71dellClaS enérgicas que eliminen 101> t,'. 1 entos cmbarazadores de la buena 1 rtr~ J< de los negociados nacional es, y L ¡to los oposicionistas recuentan ,joto)_vw.), discip linctn 8~¿S soldados y h acen uso de los medios que les p roporc iona el 'resoro de la República, para a tacar al Gobierno. Esa tolerancia gubernativa contribu­ye eficazmente á que la disidencia t ome caracteres aparentemente gigantescos, por más que de ellos hagamos caso omiso, sin duda porque difícilmente se puede pene-trar á los antros donde se nut r cn. . Ensoberbecidos los enemigos con los s':leldos oficiales que deven~an, ereyendo CIegamentc que no es un favor el que se les dispensa, sino una obligación que -se cumple á medias, forman corrillos don­de calumnian, escarnecen v denuestan dcsde la personalidad del vprimer Ma­gistrado de la República, hasta el último miembro del nacionalismo; donde se critican las más insignificantes disposi­ciones del Gobierno y se censuran los ac­tos más triyi ales de sus afin es, y donde, finalmente, se fraguan planes para des­autorizar el sistema político que rige. Oausa hilaridad y repugnancia 'oír las desparpajadas peroratas de algun~s : " L os h omb res lwn'tYtdo8, dicen, tehemos derecho á ocupar empleos públicos ¿. in- Jgol t etílt OJEADA CRITICO-HISTORICA SOBRE L OS ORÍGENES DI>: LA LITERATURA COL O \lBIANA Dedicada al sdior doctor D. Ju.rJ lIf !!/!,ul Goenaga G. (Continuación ) . OnláJIl que en la fi esta celebrada el 28 de Ocwbre del presente año, en la vilfa de Zipaquirá, en conmemoración del cumpleaños de Su Excelencia el Libertador-Presidente, Simón Bolívar, pronunció el doctor Nepomuceno Jimé­nez, Catedrático de Latinidad, matemáticas y mora l, por el Supremo Gobierno. Bogotá. Imprenta de Roderi ck y Salazar. Calle de San Felipe. 1829.-Q págin as . XiX ¿ Cuáles son las causas que han influído más sefjalada­mente en la formación del gusto, y han contribuíclo á des­pertar en los colombianos el sentimiento de 0tI propio acle­lanto intelectual? Ante todo deue saberse que los pa íses de ,\mérica, por lejanos que estu viesen de Europa, hubieron de participar de la cp rriente lmpulsiya que en el Viejo ,'Ir ltndo ,e milrCÓ desde fines del siglo pasado. Si hasta entonces dormíamos el tranq uilo sueño del mils "Lsoluto indiferentlSmu político y social, despertáron,,~ de ¡.r lit) las emulaciu 1e3 \' I,J5 de­seos! y. se inició la obra d:l eng 'md ,imic'Ho Prol;i". F.ste sentimIento ~, el 11U,; mo i', del 1110 lo m[¡5 i.njlerioso, l'ls braz~s 'llt~ acud, 'Ion [¡ lu lur l' r h 11',1"[ ~:. e lCI. Por eso tknc tanto d gral¡ le) 1<..... n !JI· e..3e l' !) 1 ), (iut:~ ef) lnayor Ó ln(;'lQr í.,. , .. d~l, s' l r .se. 1. ¡dl:;lltlCO 1 Slb uríg...!nes y desarrol1 f), en l' ., a~~ \, rion 1'1' f)1'I!1.1r) 1 1'1 an l;..{ll,t e !O.l1b' l, \ e .. , ~ Ul 1"1..!\ () lLa J 11 1\ ffEfjOGOTA "-JClnio :3 d e 1897'. vertir nuestra remuneración er.. auxilia­res para echar á tierra este Gobierno anár­q~ tico y dictatorial." Y cuent.an que la mayor parte de disociadores de esta nat.u­raleza, morirían de ha,mbre y de frío si los llegasen á remover. Lo más graye de todo es que los abu­sos- se desarrollan en progresión geométri­ca, pues son muchos los desafectos que, e ncarg~d os de administ.rar justicia y de garantIr los derechos de los ciudadanos pis.ote~n aqué~a. y atacan ést.o s, porque el OdIO eJcrce mas lllfluencia que la raz ón en los espíritus pequeños é ignorantes. sólo cincuenta pesos . . . .. . La lección está ahí, ?lara, patente : el señor Pércz y Soto ha VIOlado la ley ; el señor P érez y Soto l~a carecido de la decencia propia, necesa­rIa para mantenerse dentro del límite l e­gal; y la ley ha castigado, bien que con lel1ldad, al señor P ér ez y Soto. No impor­ta qUé la multa sea poca ó sea mucha, lo que al país le interesa es conocer el al can­ce moral de l o sucedido, es convencerse ele que el nacionalismo está en lo cierto cuando clama contra el tono descomedi­do de la prensa, y saber que l a actual ley de imprenta sí es sufici ente para castigar, ya q~l e no puede ~mp e dir, esta intempe­ranCIa del lenguaje que todos sentimos y 1<..1 Gobierno, que fía en la populari­dad con que justamente lo favorece el país, no ha puesto atención cí las alhara­cas de los disidentes y ha permitido que p e rmane~can en sus puestos y depriman la aut.ondad,; pero comoquiera que el mal tIende a enSie11orearse, creemos que es hora de separar el trig o de la cizaña; que es deber de conservación . recordar la palabra del E vangelio y hacer ;:;entir 1 que los empleados de un Gobi erno que no e~ tá n con él, e~ tán contra él, y que por lo mIsmo deben gIrar en órbita di stinta de la sUyél , I que sólq negaban los que, á falta, de ra­zones, cuentan con ella como con su única é irresistible arma de combat e. LA LEY DE PRENSA Como lluestro::; lectores lo saben, el se­ñor General Valderrama, Gobernador del Departamcnto, le impuso tÍ E l Constit'll­c1: onal una multa de cient.o cin cuenta pe­sos, por violación dcl inciso 13 del art.ícu­lo 32 de la Ley 157 de 1896, sobre pren­sa, que di ce así: "Calumniar ú injuriar al encargado del Poder Ejecutiyo ...... " El se1101' Pérez y Soto, Dir ector de aquel periódico, a peló para ante el Tribunal Su­peri or contra la r esolución que lo ag ra­viaba ; y en un largo alegato que corre publicado, sostuvo que no había "iolado la ley, que nadie puede decir que se ha salido del límite legal, clentro -del cual se mant~c n e por decencia propia, y pidió que el Tribunal derogara la r esolución del señor General Valderrama. El Tribu nal, cuya respetable impar­cialidad nadie pucde poner en duda y me- , nos quien ha acudido á él en busca de justicia, confirmó la resolución del señor Gobernador y le impartió j ust.icia al se­ñor Pérez ,\' t;oto, rebajándole la multa: (: elocución n"''''i,)sa )' faci l del I,ibertador. N (J vacil amos en conceder valor extrs de San Barto· lomé y del [( hari'J, de: Bogotá, adquiri eron una nombra­día grand e y s~ les Cúnsi,-leraba como obligados centros de donde salía la lu f. )' donde s~ form aban los legisladores ri el pueblo. ( [ ) Luégo de b guerr,l de J IH lepe,,,lell cia, Venev.u ela co· n:enz0 á inflUIr de: ,nane ra nor,,,í :1. en el d esa rrollo intelcc· tu al ele :\l1e,·,t \ ; r,Hud,l, por medio de sus libros)' pe rió. cEcos, su q/lerido partido COllur­l'ador. Ahora preguntamos: ¿ en qué concepto tenía el doc · tor Núflez á los señores Bello y Dávila, especialmente? ¿No es el señor Román el autor de un artículo publicado en La Opi"ión de Cartagena en 1895, bajo el epígrafe 18 de Septielllbre 1 Exclamaremos como el doctor Holguín : Pro!, pudor .' Nuestl'O estimado amigo el señor General D. Car­los Vélez R., miembro valeroso del partido nacional, aca­ba de ausentarse de esta metrópoli en dirección á Chiquin. 'luirá, lugar de su re.idencia. Deseamos que el General Vélez disfrute de todo género de ftlicidades, y que la labor política á que va á consagrarse sea provechosa par3. el na· cionalismo. Esas teníamos - .. . Sabido es de todos que he · rradura que mucho suella algún clavo le falta, y ahora ve­mos comprobado el adagio con la curiosa noticia que se nos comunica en el telegrama que en seguida publicamos. El caso vale la pena de ser conocido, y sobre todo, por los que asistímos á la barra del Senaclo y pudimos admiJar la fogosiclar1, el alarde, el valor y la decisión rld ex- Re gistra,lrlf, que tan pasmados tra e á sus admiradores de hoy ) compañeros de oposición E l telegrama dice as í : H P.lOamá, z5.-13uen:wenl~r:l, 28 de M1.yo de 1897. "Señor Director de BOGO L\.. " Llegó á esta ciudad 1). J osé Antonio Romero y le desafió D. José Agustín Arango p'" conclucto ele los respe tables caballeros doctor Manuel Amaclor Guerrero y Do· mingo Oías; pero el ciudadano Nerón, que en sU folleto se jactó de 'que cantaba en todos los gallll1eros,' rehusó terminantemente batirse en duelo con su contendor. " Parece que el calor de la Costa ha derretido la fie· reza de Nerón y evaporado sus amenazas fulminadas baj', la frialdatl de la altiplanicie. " CORRESPONSAL," ., El Siglo." - Este periódico, que aparenta un conservatismo exageratlo, en "u último número acusa re­cibo, con términos encomiásticos, del libro Somatell, zurci· do éste de dicterios y de recriminaciones contra la Rege­neración y sus hombres notables. Es lamentable que la corriente del mal clesvíe los c ri · terios de la noche á la mañana, Pl·ensa.-Han aparecido en e~ta ciudad dos nuevos periódicos disidentes, El Mochuelo y El Combate. Les re· tornamos el canje y deseamos que cumplan el propósito cle mantener sus escritos en campo culto y sereno: sólo así alcanzarán larga vida, y, sobre todo, el aplauso de la gente sensata. Biblioteca Santander. - El señor D. Miguel A. Valenzuela nos avisa que en Bucaramanga se ha funcla­do una Sociedad con este nombre, la cual lo eligió su Pre­sidente. I~I objeto de tal asociación ej el ele "proi,ender al adel"nto mora l é intelectual de sus miembros," tare~. digna de aplauso y de apoyo. Por nuestra parte, al tributarle el primero y ofrecerle el Ítlti~o, deseamos á la Sociedad en refere ncia larga Vida y ópllnos frutos. "La Pl·opagallda."-EI periódico de este nomo :1re que se publica en Barranquilla bajo la dirección de los señores Daniel Carbonell y Aurelio de Castro. ha clemos­trado desde su fundación el más profundo encono contra tocio lo que pertenece al partido nacional. El lenguaje tabernano de La Propagallda revela que sus Directores no han venido á defender ninguna causa, sipo á exhibirse como profesores de "ifamación. Desgraciadamente llegó á nuestras ,,,anos el número 3" de la hoja mencionada, y en dos de sus sueltos alcanza· mos á comprender hasta dónde conduce el mal colérico que padecen los señores Carbonell y Castro. Hablan del señor Alejandro Luna, persona de honrosos precedentes y de reputació·l bien cimentada, en términos indecorosos é innobles, acaso porque aquel meritorio ciudadano ha sos· tenino con vigor patriótico la candidatura del señor Caro. Por más que se empeñen en deprimir al señor Luna, él es· tará siempre sobre ellos, p"rque posee títulos de esos que no logra manchar la sallVd de !J. maledice ncia, ni derri · bar el emb.tte de las pasiones. Ojalá que La Propagallda desandara el camino por donde va; )' que, comprendiendo la misi6n civilizadora de la prensa, sepultara el vocabulario grotesco y se elevara á la discusión de las doctrinas. Sabenlos que próximamente aparecerá un periódico en Medellín proclamando la candidatura del señor Caro. Nos anticipamos á saludarlo y ,l desearle próspera exis· tencia. Fel'l'ocarril de la Sabana.-Con motivo del Informe que rindió á la Gobernación el señor Pinto, Secre· tario de Gobierno, acerca de la situación fiscal del D epar· tam ento, y que se publicó COIl resolu ción del seiior C~ober· nador en el particular, el señor General Tribín, Gerente de la empresa del Ferrocarril, ha dirigido á la Gobernación un oficio muy interesante. que corre publicado en hoja volan· te, en el cual rectifica, con datos, citas y razones que pa· recen fundaelas, las aseveracion es clel selior Secretario; pero las rectifi c,\ en la forma y no en el fondo, ele modo que si rle una parte tiene ral.<Ín el seilor Cerente una vez que, 5ujetándose á los reglamentos vi¡!entcs, no pueele hacer cosa dist inta rle lo que ha hecho; ele Ol ra, también la tieue el señor Gobernador, pues es claro <[ue al modificar tale. re!(lamentos, se obtendrían result.,dos distintos á los actua· les, y entonces la (~erencia jlodlú darle al Departamento sus utilidades sin necesielad de esperar el tiempo que fija para esta repartición el ("tículo 7 5 de los Estatutos dd Fe­rrocarril, que serí" el modificado. La cuestión parece el3.ra, r se reduce á saber '1 los prnclucidos del Ferrocarril eleben aplicarse á pagar lo que la Empresa debe y á mejorar y aumentar su línea y su ma· tenal rodante Ó á dividirlos entre los dueños de ella. El se· ñor Gerente se inclina 5. lo primero y la Asamblea del De· partamento parece que opinaba por lo segundO, una vez que fijó en cien mil pesos la renta que Cundinamarca debería percibir por su participación en el Ferrocarril. I')n conse· cuencia, el señor C;oiJernaclor está en lo ju,to si ciñe sus procedimientos a l querer de la Asamblea; "ero como esto no puede hacerse con la organi7.ación actual, es natural que esté pensanrlo en ,-aria rla y que, por lo tanto, se incline á arrendar el Ferrocarril. Por lo dem5.s, el asunto es muy delicado y nosotros .1penas nos limitamos á elar cuenta de él. Telegnuua.-D. Abel GOllzála, empleado público en Yarumal, dirig ió uno al Comité de \[ edellin diciendo que es irre'lIocable n:l'ista, y que su (ardeler oficial le imPNI( neutralidad . Si el señor González dese" pres tar su ,·olltill,l(fllte ell· tusiasta J' rrctiz,o en el actual debate, nos permitimos pre­guntarle: ¿ porqué 110 dimite? J nieios OSPillll Bralldol/.-EI notable jIu isconsulto an· tioqueño, señor doctor Luis Eduardo \ 'i llegas, se ha servido enviarnos un ejemplar de la obr,l que con el título ele este suelto publicó en :\1eelellín. La edición es correcta y es· merada, digna de la pluma del distingui,lo jurista, á quien damos las más expresivas gracias y felicitamos por tan lu· minoso estudio. l\Ianifestación.--EI S~!(lo publicó una firmada en Tumaco, :í. bordo de la cañonera nacional BO)'

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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 27

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Biblioteca de Señoritas - Año II N. 44

Por: | Fecha: 19/02/1859

• Boo-otá, á])ado 19 (le febr ro de l l ~ .. 9. 1\evista parisiense. - , EL. DTA DF. A .. O .NUEVO F.:-f Ff\A~ClA- OPERA ITALIANA- 1\fEitCA-- , DA~TE- 1\IARJO - i\IADAi\lA FRf.:ZZOLINI- UPERA FflANCE~A. l>EHu- r DE UNA NUJ.: VA CANl.ATR17. - ÓPERA CÓMICA - ~~O~"CAU· • ~RY- TF.A 'CRO LlRlCO- M OZ AR'r- TEATRO FRANCE ... - Jl~tNA.· S~O- Vt\ UDEVILLE- ;\( . OCT.\ VE FEUH.,f.ET- I.Al\IARTJ N~ l I.A , FRANCIA- NUE VA . ~ PIEZAS- MU lC A LA :i\10D:A. Paris, 31 de diciembre de 1'"' .... Al t ocar al año nuevo e peri 1nentatnos un vi\ro placer en viaodG los tnas cor<..liale · parabiene a a toda las gracio .. a granadinas que nos hacen ei honor de leer auestras modestas r~vi ta ,. H i e ,t(t Pari, de gala i de alegi"ía. e oye por odas partes el rui ,Jo de los innurnerable coche" · los gritos de so rpre a de ia rnultitud que circula por 1 a ... e a 11 e fe"' t cj ando e 1 año n u evo ! Qn é infinidad d~ , di v·ersi0n es! Teatro , con e ier­traje para alguna gran darna, i al tr abajar recuer­da, con lág ritna i su piras, los dia d e inocente dicha que pa aba en su provincia. ' e r~a de allí el jóvcn estud~ante o arti ta e cucha, con lo pu­ños cerrados i los ojos 1nflamauo .. , los acordes aéreo s de la tnd · ica del prim e r piso, i nlira con rabia u humilde cuarto, sus lotos ve~tidos, su helada. chimenea i s u ingrata pluma o pincel des­conocJdo. Estas son las escenas que pasan cada dia en la so cied ad parisi ense. I~u una sola casa se encuentran reunidas toda~ las fel icidades con1o t o das las d esgracias ; pero u e sd e e 1 rn as o p u 1 e n t o hasta e 1 r nas p <> b re, todos hacen lo posible por Ji traerse el dia de año n uet'O. tos, bailes ptíblicos, centenares de almacen es r e- Los teatro son rnui concurridos en este mee;; pleto de riqu ís i1nas telas, de artí~tica .. joyas, d e así e~ que hai ntuchas piezas nuevns en ca.-- i to­flore naturale~ i de mano, ele libro .. , de rnuebl ... , do los principales. de encaje C'o, de dulce, i r~n "t e le de di\·Cl""aS for- Ei director d e la Opera. Italiana ha~ e r eprese n­mas i colores •••• en fin, de cuanto pu eJc exi tir tar cada dia obras rrtae .. tra , no solanlf.'nt de los de bello, d e 1 uj oso, U P. l•ri liante i de s abroso. Si en autores de la escuela tnocler na, s in o piezas he r­una parte cantan, en otra bailan o representan n1o~ ísirnas poco conocidas en Francia, Je Bellini., co1nedias de ~ ocieuatl. D\)nizzetti, Ros.ini i 111.ercadante. V e atrH'S lo quepa a el 31 de diciernbre en cada Pera interpretar e as obra de gran tnérito el t~na deJas casa tnas centrales de Paris, verclacle- señol' Calzado ha reunido alli Jas princ.ip~les as colonias sociales que dan asilo a t odas las cla - cantatric<""'s, tenore., i barítonos del nn.uHln. es, aun la rnas Jiverjentes. En e1 pritner pi o Ultimatnente pu ieron en escena una b ellísi tna vive un rico aristócrata o cliplotnritico eo::,tranjern; obra de 1Vlercatlante: el Giu,ramento. una rnu~Litud de jente de alto rango baila ni com- El Giurrnnento no es una obra nue\1 a. AunfltlO pas de una brillant•! orc¡nesta, o rodea un teatro ele no se conocia la úp<:' ra Pn París, babia obtenido fatnilia, en que ejecutan pape les d e jitano o ele y .l tnuch os aplausos e n Jta]ia; i l e ~ t e t ieJn- paiía. Por al guno. tnotnenl o.; e l 1n as 11 ecin bnj~ po ) ha e~crito latnbi ell otro 1J1a1na llana Jo Dali- .ll inHuencia puede ser g rario..,o , pero ese chi~l ia que .. su obre Jn ae~Lra, i qu ~ tu~o n1a <1 E cticio de .... apat'PC'e ele J' PpPntt' , i lo s lit --n. lo. de e i en r e p re e n t a e i o n e e o n e e u t i ' ·a ha e t a 1 g u n g r a n fc1tn a \ i v e n p 1 a j i ci n d os e u n o. a o t ro , b u . e a n­ti e m p o . e n t i 111 o q u e n o n o, . e a p o~~ i b 1 e a na 1 i za r d o e n 1 o.-; n u t o res . t r a n j e ros i 0 n 1 o 1 i b ro 3 a n t i­la pieza drátnalica Rv11za nce de/ .Jóven P9b1·e; lo~ guo~ sus 1nej0 ~0s in .. pi,aciones; i barn izando 1 críticos le encuentran d t· fecl\,, e, pital ~.; p ro la~' ajeno con palabra~ sfravagantes i t' . ..tilo oriji­. e cenas so n ~·erda~ rn '" , lo e, ra ch~ r es probabl< s, nal. :. E~lo sucede tarnbi~n eon los rnft sic,)s, pi n­i no otr "creetnos qu e el ron1cu1ti is rno uo pucoe tort , .. , e ·cultore. , &. a 1\ guí no hai otra cosll que daíiar nun ca llD dnuna, obr t~ todc cuando el rea - JnelllOJ ia., e ti!t) i <"'lt'ganci< ; n, clie tien e r Pii jion , li/HilO ( .. stá haciéndo~e t an vulgar i va invadiendo }n ni fé, ni e ~pt ·ranza, i ruucho tu é nos caridad I..~cs literatura cornpletanlf'n te. hotnhr e. ~e bt~rian de t od\ >, ln1 ~ ta de lo rr1a s. nnlo 'e preparan varias pi e za nu e \~as en los princi- ~ i v e nerable; hllc e nju ego de palabra s (c rtlendJ (JUrgs) paiP"' teatro d e I)ara... > oh re l ~t tnu erte le su· padn: s, la~ Jrigr;Jnas de t' US Una nue' a ópera a(' 1\ { . ·erb~er en J.n ÓPEH.l\ IYl éHlrcf' •••• i (llltl d' . ll ll isrnC? Dros! L ns nlujc - c ó ~u e A : CJ u e se na 111 a ni Di no ra h. r e~ , en j ~ n e r ( 1 , n o ere · n en n a d a ; r n r n ve 7. Y a n n J~n PI teatrod t·l JJ)b:rAsto un lr atnn de A· Th eo - lns iglesias, i si tlCn!'O no hae c) .t1 aJaiC.l' d .·u irrP-dore Barriere; C'endrillon. lijion e J3orque el rep tir Ja . invocacion ,~. 1 ura~~, En nu e: lra p ró xirna r< Jvi ta hnblar e rno de l o. elevadas i Julces qu e se encuentran en la orac i o­Jibro nuevos. l)or altora dirern os ,"o lo cual ro p a- nc , l('s da cie t·to aire de . en ti rne ntalistn o · i les ) abra "" a e ere a de 1 a 111 ú i e a de pi a no n1 as re e i en - g u ... t a a n u n e i a r e un ' <, z e o n 1 no v i el a que v a n a h in - te i ll!US a la n1oda. ~ en rse a 1 pié de lov altar es •••• l 4 .. ntt·e la rnú ica Jnas difícil h e rno s o id<) dos pie- onoccn1o~ f'. cepcione., por. upnesto, pero cuán zas tomadas de Jus Bú ~lr.t s de l:í,ga?o, por T.:\- poca son~ I.~ a tnayo t· parte de t! t r < re a, > q u e e... JTl as a tn n n le de 1 a l i b P r t a d q u P J3 y r n n , -1 na . -elocuente qu e < ic( ron,-i easi tan fecllnclo conto Lo pe ti <- g a ; - ~ n fi n, q u e < • l g r n n J .~~\ 1\ I \ n T 1 N E se halla en la de grc cia, i ha n pelad a J a F.,ra n­cia que le debe tanto. EIJa ha pennanecido rnu- A Elisa. Sirmprc e r es b~llil~ Elisn i dol~ trada, Al egre o tri ~ rc, n tll ctble o de dcüosa : Bella, cuando tne n1irn s a1noro a, Belln, cu a ndn nH' n1irn~ enojada ; Belln. cnnndo tu acento i iu mirada P arece n l' PYe tnr qnc e res dichosa, BrliCl, cuando fe tiva i capricllo=-- a, !\:~ i e'peranzn de un ~ í dPJ HS b n·l~da. i\JI.1s c n ando hum e decido~ de r epe nte Tus. clulcf' R oic por e ) llanto tniro, 1 ni s u ~ 1 o i n c'l i n n s 1 (t n .a u i d a 1 a f r e n te ; Ti r tnbl o cntl>ncr-s de :Hnor, d e nmo1 deliro, 1 qu is i t>rn n tns plnn1Af: r evl~ r e nte IVI o r i r ú e an1 o r, t u a n1 n n te ASli'fl HO. • * A l('jn nd ro Du1n~ s ti en e n c: us l>r d (\nes un c:r cretfil'i o qne le u :ad u ce lns frases llH\ · oriJ in n les i las tra nr as de 1n a s 11H~ rito d e Jo s u u torc:;:; cstra njero8. on ese m n te nal e~crihe sua m ejores obras,. ' • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • • Apunt-es de ranchería. 1 II. rnuerte, pertnanP-cia cernada i clesierta, pues .. n aquella época no ~ran tan e casas cotno hoi, ni tenían tanta den1anda, la viviendas de algun,AI Una aventura en casa del pintorV5:zqnez-La mirla blanca. 'Uantía i ]as casa. de bu ene apariencia. l)ijorne,. La peña del eco. trolpeando con su ba '"' ton obre uua pit .. dra, cón1o Iba a continué\r mi an1igo ~u interesante reta- ~~ Jesventurudo amante, dando rienda uelta a su e ion cuan el o de i rn proviso vino a interru tn pi r c] olor, i perdido to do n1 i ratn i n to, 11 arna ba d C"' a­n uestra sabru ... a plática, i coh1o a ton1ar patle en ten taJo a 1 a r ·uerta tic uq u ella ca a, ántes para é ella, un huésped c1lado cuya itnportunidad le per- tan alegt e i pron1etiente ; i qu 11Pgando ca .. i has­donan1os de buena vt .. luntad. en gracia tlel placer la la insensatez1 solicitó i obtuvo las llave · , i <:'n­que al oirlo e perimentatnos. J~ra una n1irla blan- trando en ella, ~e enct-arró por. dentro i recorria a ca que, pesándose casi sobte nuestras cabeza~, i grnntles pasos toda la:s h· hita,~ione ... dondf~ Ines. meciéndose en una ra~na como en blanda han1-aca, i su padl'e estaban de ordinario en otro tiempo; vue)ta la cara al sol que ya . e e condifl , entonó aquel taller de donde habian Jllido t nntas obras un solo de trino~ i gorjeos, t< n cap rieho o e in- rnaestra", entónct's desierto i habitado solo por las cierto" e n &u tono corno e n su tnedida: sinfunia rata .. :; aquellas nnter.átnaras rnudas i silencio~as .. del cielo que nos ad.vertia que la. oracion de la aquel patio cubierto de brezo i ortigas, donde no tartle es un deber aun para ]o sere inferio- re~onnba ya . ino el triste ca·oto de alguna rana re de la creacion. r\ v ec~s nco1np<1ñaba su .. 0litaria. I que por último, sin poder contenersP, dulce~ canto con el movitniento de las alus, a se- a en1Pjnnzn de aquel "·iajero que vi.~ itando las tnajanza de aquellas jenliles bailar~na andaluzas 'fermópi!as, subido sc,bre una roca, llan1aba a gri­quc, e rnpuñando el sonoro crotalo, repican i tnu e- to herido al inmortal Leonidf!ls i a sus valiPnlcs ven lo. brazos cun un garbo i donaire que olo compañeros, nuestro incógnito amigo llamaba ellas po ·ee n- i que caracteriza e~ a raza feliz i ta1nbien a Ine · i a su viPjo padr en alt voz. A­pri vi lej iada. En ocn ... i one.. su:pend ia por unos cercánu ose otras veces a los ha le onP"' tni raba en 1T1on1entos su notas inuefinibl es i permanecia en tnelancglica conte•nplac1on t'l lugar en que su si IPnci o, e otno csl ud iand o nu e vos canto·, i vol v ia arnada ha bia del in ea do sus faccione , i toe aba con· de nuevo al ritornello con rnnyor entusiasmo. }"'i- Jas manos contraiuas la rnan chas de color que Jos gurábanserne e. ta~interndl c ncia~ a lo· cald e rones pincele de lo dos arti~tas habian dejado en las o p a u as en q u e los m ú si e os e a lla n par a e o n ta r puertas i par e de del ta 11 r 1 e o m o otra tantas in s­varios co1npa~e... cripciones elocuentes de la frajiliJad de la cosas _ qu e l canto Jelici vso, í las escPnas de la vida humana~. de los c.lat!stros qne me habia r e ferido mi bu n Un an1ante forrnadl> en In escuela de las nove­ami go, mP trajeron a la tnernoria el cuento vulgar la o n1cluclrnrHas n1ouernos, continuó mi in ter lo­de cierto }pgo que oy p ndo cantar (•n el jardin de cutor, i tan .. P-nsible i e tretnado en &us pa io n es su convento un pajarillo, se quedó e .. tasia~lo en la cotno era este habria puesto fin a sus padecinllen­tnedit acion. i allí pernH1neció Jnuchos año~, qu <-' to con un snicidio; pero n{) era ese el ténnino Je parecieron breves mon¡cntos; i c.Iije para mí, que el amante de Ines d bia buscara ~lil Je""uicha .. si el caso fu é ci~rto, n o h ai J u da que es t e paja ro Piad o!-'o por orga nizac inn, alee cionntlo J e de sus oue \ ino a dar al lego una idea de la eternidad i prirnt-'1·os años con la .·nave doctrina del J ~vanjelio~ de la gloria era u na tn irJa blanca. hijo de padres ¡¡ tnoratos, i dotado de un espíritu Por poco no nos sucede lo rnistno a n1 i rompa- recto i Je un corazoll ·ano, su heroicitlad i a bne­ñero i a tní, que embebecidos i con la boca abier- gacion debian t e ner un carácter mas sublime, ¡ ta, oían1os todavía las suaves n1odulaciones, aun ~ "alir de lo lírnites tle la vulgaridad en que incu­despu e.· de habernos abandonatlo nuestro nutavo rren Jos réprobos suicidas. interlocutor, lanzándose en e] aire tan rápido co- Así pue ~ , tornada su resolucion irrevocable, mo una flecha. despues de hab e rlo pensado detenidan1ente; arre- PPrrnanecinios en silencio un buen espacio, i glados lo n1ejor que pudo sus negocios tempora­cotno entregados, a pesa~ nuestro, a la conten1- !es ; sin comunicar nada de s\ls proyectos a los pa­placi o n de la e .. cena vespertina que babia venido rientes lejanos con quienes vi"·ia, pues sus pad1es n animar la cantora del Desierto, hasta que, habian muerto, siendo él todav{a mui jóven, f:ln­anudando el anciano su relacion, continuó pintán- caminóse una tarde con paso lento al consabido dotne las an. ias del amante jóven, su desespera- convento de la Candelaria, de tan gratos recuer­cion, el vacío que lo rodeaba por todas partes, i dos para él, i al punto en que )as can1panas daban la sequedad de su corazon uesue que el rocío de el toque de oraciones, entraba por la portería la esperanza i de la ilusion que lo mantenía fresco nuestro jóven tneditabundo, i aHí se detuvo cpmo se había evaporado con la muerte de ]a ünica para lanzar la postrer mirada a la vecina casa, mujer a CJUien lo babia entregado. testigo ue SU felicidad j teatro de SU de~gracia. Describía al mismo tiempo con rostro animado .t\1 llegar a este punto oimos distintamPnte la Ta dfsolacion de la ciudad por consecu encia de lvs lejana vibracion de unas campanas: era eltni .. mo estragos de la peste; el abandono de las casas, In toque eJe oraciones que de ]n distaate ig1Psin de} consternaci on de Jos hab itantes, que por aqu,e l ti e m- Desierto nos traía el viento de la tarde. Por un po no dejaban de asc ende r a cerca de 20,000 entre movimiento inYoluntario nos pusimos de pié si­criollos i Pspañoles, el luto jeneral, las rogativ·as i multáneatnente i, descubriendo In cabeza, perma­penite ncias públicas que se irnpuso la pohlacion, ~ necirnos algunos segundos en profundo silencio. ten fin, todo aquel gran cuadro de una desgracia ? E "' as voces pausadas i solemnes de la catnpana inmensa i ]arnentable. Contotne cótno la antigua / ntayor eran para nosotros el toque de fajina, i un ca~ a de Vázquez, abandonada tnmbien desde su > aviso de que debiamos suspender nuestra historia • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 53 i retirarno pue~ el ~ ol e ... taba ya. deba¡o del ho- rais {> _c¡uP_solo se ve en suc .. ños. 'fengo para n1i rizon t i la noche e acercaba tna . que· de pn.:o. qu e sa h,u a v .. d e rna 1 agüero, que ... olú anuncian ___,~_e levanta la se ion, dij tni nn1igo, para con- d ~ gr< cia., tatnbien hai otra rr1en "" ajera de feJi-tinuarla n1añn na a la n1i~rna hora. ci~l~d. _Y o a lo tllénos, cuando oigo a·lguna vez en Conv e nido, dije, i .. .. o tend ré uidatlo de ha- 1~1 JnrJ111 los preludios fujitivosde un ruist·ñor que eer esta noche la tninuta del a tn. I)ero díga&ne VJt-\ne a hacerrne una \"i .. ita de pocos segundos,¡ u~ te e~, no pou ré ~al>cr al fin el ~lotn bre ?e este in- des puPs de~ can l~r tre o e ualro vece , tn u i de prie­c o g n 1 t o a rn a n te que tan t n 1 n e 1 n le res a r: :a, se rn are ha s 1 n saber e o n q u é <.1 e t ¡ n 0 sien t 0 -D" bo calL rlo, repli c ó, por r 'Sp l.a to a alguna. una Pmocion que ensancha tni allna i la llena de per on( ~que ltPvan .. u ap .. Jliuo i que probable- alegría. n1 ~nte on de u 1ni tna p ( ~rentela ; pero i u .. teJ . B'"' tanta tni pa ion por e .. ta clase de mú. ica que, qutere, pndrPrnos llarnclrlo en aJeJante por ... u 1 usted rlle Jo perntite, i mi rn e rnoria no rne hac~ nombre de pila que era Guillen, con o in el (lon ? qued,,r tnal, voi a recitarle a u t->d unos ver .. itas curre. pondiente, que nada hace a esta relacion i tales pueJer1 llamar ,e, que hic e en años pasa~ e a e ·pecie de apéndice inev·itable en toda perso· dos, i que no tienen otro mérito que el del asunto: na no reputada en aquellos ti empo por plebeya se titulan 11iis autores, i dicen así: O <.le baja e -. trace ion. · u~piro. noche i di a, Que tra ellt se van; -Que rne place ! dije, porque al fin lendretno , u'ptro '"'1n cesar, Que cuando canta encanta usted un descan"O i alivio natural para u r elncion, l\Iuriéndonle denmor(.'s, Inn1ím e hace penar~ ñiuriéndome de afan . Es ... una mirla blanca cuyo desenlace , .. a preveo, i ) o una palabra en De mi ventana enfrente Que tiene don Pascual que personificar este iJeal vago i vaporo ·o, un Otra ventana ~stá, En la ventana dicha, · 1 l. ] . 1 · d r d · Donde contínuo veo Debajo del alar! .... sonH o ar lCU auo crue Sirva corno e lOCO e lnJS La tímida beldad, ¡Pre ciosa cantorciUa! impre ·ione i reciba tni sirnpatí, s. Objeto de mis :ln"" ias Que no pueda trinar 1~. í continuó nue ... lra con~ er'"'acion hasta llegar 1 causa de nli mal. Como án•es en las selvas Oh! ¡qn1én felizpudiera Dondetuatnore tá, a un raraje en que se oía ya 1nui cercano el mur- Alzando el vuelo allá, 1ri conocer el pr.ecio mullo del rio i se hacia tna ~s¡Je a i abundante la Con amoros~ tp~no Del alma libertad! • • • F:\ Su cuello acetnctar! l\1ets eres rui delicia, v c .. jetacion que borda sus ordla . J1n uno Je aque- < La dulce pri ionéra No torne" allá. m as! })0~ b >squecillos fortnados al rededor de un copo- Con voz anjelieaJ Yo aquí seré tu an1ante, 11 · 0 .. 11 En infantil delette Tu amigo el rnas leal. so mue e 1 os o tr es sauces orones, se pte,entó "--·iempre cantando está. No cambio, no, por nada historia de e os amores está trunca. ¿En qué paró conozco. Ella reune en su ~oz las bellas cuali- ~ la bella cantorn? datles de todos Jos otros; ensaya primera sus gor- Ah! Señor, dije, es una trajedia lamentable. jeos eotno pata buscar el teno con\'eniente; canta , El buen Pascual, que era algo 1nas tunante de Jo m{lj pjano, i sus prell:ldios a sollo vnce parece que < que conv~nia a su inocente compañera, debió de tienen por objeto llarnar i pf,evenir al que ha de ~ volver mui tarJe a su cnsa cierta noche, i juzgan­oirlos despues. A veces ~e diria que, temiendo ~ do piadosamente por los antecedentes que yo te­molest a ¡su dl}eño, no se atreve a levantar la nia, vendria con los aposentos altos ocupado~ .. yoz, sine cuando es escit-ada para ello. Si se le ~ segun la frase de los capuchinos de rnarras: Jo f!nseña un aire, ella lo modifica n1ejorándolo; i ~ cierto es que mi pobre vecinita, aterida por el f r io en fio, sus cadencias, ya rnelancólicas, ya alegr.es, ~ de una de aquellas noches glaciales de dicien1bre, ya pausadas o J~9eras, despiertan en el que la oye S amaneció emparamada en su jaula, que el oárbaro nna idtea vaga de cantos desconocidos en un ,pa- ~ Pascual babia olvidado d t .. guardar aquella tarde . • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 54 BIBLIO'l'ECA DE 0 IliT • l nq ! Í zn e tien e u. t d, nnevo 1 Ui1Jen, enan1orado del cnn1ino, estorbando el paso a cunn t o inten ­d e rn i Y ec i n a de Pnfre ¡Jte , ·asi, c ,1. i ll o r a nd o, t aban atr,lV f! sar por Jelante de él. \ 7iendo yo e ·to, e u a n d n a 1 \~ e ha r a n é n u s s u d i a na a 1 a n' H ñ a ll a ~ i- i e n 1 a pri e sa que 1 1 e va b a, s a lt é a l .. a o l r a parte de g u i e : 1 t P , s u pe q u e h ( b i a pasad o a rn ., j o r vi J a , si u n Y a ll a u o p a r a pon e r 1 n e a c. u b i -» r t o d e 1 u so d e a~1 ¡Ju e do e ~p l icnr n lP, pue ~ la quu ll'( l vaba con su la " prerogativas de aqu .. J ci udadan o contra n1í ; clueño era n1ui ap e rr(_,aun . A falta d e un retrato p 1 ·crogatit~t:s que eran de una vara de largo cada () e tni arniga,qui:-; ~ po:-: e e dn, aun de~p ,JP" de rnuer- una, negras en sus tre' cuartas par tes i blancas ta, i pPdí co u in~tancia ~u cadárer a Pascual, ácia la punta, ni ana ni n1 ónos que co tno n os pin­q t i e n n o t u\' o J ; fi e u 1 t a d en e e d é n n e 1 o e o n la t n i - t n n 1 a d e l g a na d o d e ~ ., a 1 J a ñ a , · i n el o t a n a g u u a , ma fri ,ddad con qiJe un e 1npl Padn d e ho p1tal en- tan penetrante i tan puntiaguda aquella,cotno puc­tr Pg a un n1uert o a los e~ tu dian t e .. d e anatotrda pilrn < den sPrlo las rnz ones i argutnentos en t:'lvo r de la conducirlo al anfiteatro. l{ e cnjí aCluello" r e t os fu e rza artnada, si ha darse cré di t o a Jo que sobre que r id os~ q u e e re i a r P a n i t na r r o n e 1 e a 1 o r d e t n i P 1 par t i e u 1 a r h a d i eh o J o n J a v i e r i t o Z ( .. r n a e n 'u n SPno, i no re sol vién lome a darles sepultura, rn P. congre o de tn ri rras . P eor rn e fué, porque, e n dí rn is trazas u e h ace r u na d i ~ eccion, preparando rn é nO '"' de q n e es t o pensa ha, sa 1 vó l t o ro el va­i relle n a nuo e l cuerpecito de la cantarina, que liado, i coji é ndorne lleno de furia por las (.JSpaiJas qu ed ó in la c to i tal corno f\ra cua n do vivi ·"' , i l o en tnedio de sus dos in1nunirlades, rn e ec h ó a c oloque en una caja mui b o nita con su· v i drie ra~, pn ... ear algun ti empo por e l aire para caer luego en actitud de go rjea r . Oh!~¡ usted Yi ra esta caja n1 e dio privado i tna1traido entre ~l . u. od ic h o va­q u e teng o en rn i g a b i l! el e i q u e es su rn as be 11 o ll a tl o , i fJ u e d a r e n él n 1 ej o r {.l n t l~ r r a do q u e u n d i fu n­adorno! to en e:- 1 ca tnp osn nt o. En dónde e~tará Pach eco, -Si usted necesita e n la soledad de su viudez < pensaba yo, para que m e li berte de e~ ta otra cár­un reemplazo vivo i efectivo yo le ofre zco dos d e ceJ, pues, en t·r e el l odo i mancornado; tn e hallaba la n1ejor calidad, i a tnan e ra de empre. ario d e ópe- mas pre .. o, muchí - imo n1as que cuando estaba de ra, procuraré que e an soprano i co ntralto de la cabeza en el cepo: allá habia un h o tnbre e~for­mayor fu e rza que se conocP. zado i a . tuto, que ro1npia puerta .. , cepos i pare - Acepté tan bondado. o ofr ec irni e n to, d í las gra- de~, que fctlseab a llaves i t e nia buen corazon; 1 aquí cias por él, i con es•o n os de~pedirno co rdia ln1en - solo, en gr ima, i haciendo uso en van o de la única te con un apreton d e rnan os i un "ha. ta tnañana, " preroga ti \ ra qu e tH e ha b ia n dejado las del toro,-1a al cual nada había que agrrgar. (Continuará.) de gritar: g rit é, pues, en ,·nno. I~n v ano? N o Charada (Será por l\ía r roquin adivinada . ) Las dos sí laba primeras Son un nombr e que ha ce human os A los tnas crueles tira n os, A las 1nas rabiosas fieras. La tercera i cunrta son , El ropaje de los And es , Que rna jestuu .. os i grandes Conmueven e l curazon. I es el todo fl o r mui rara, Que r e trata la hertnosura, El aln1a in oce nt e i pura De 1\'Ielchora i Baltasara. - -or 3'uaneho i Nuá Petrona, ( Continuacion .) IV. • t a 1; q u e 1 n e oyó u n buen a tn i g o, i a . u fe 1 i z e n e u en­lro debo el hab e r salido bi ~n d e trance tan apu­rado. 11~ .. tan cJo ya m ed io ah ogado, i con la esperanza perdida de volv·er a \'Pr a P e tlona, por quien yo des e aba con~P rvar únicarrtente la vida, sflntí que un perro bajaba a donde yo e taba i subia lu ego la dra ndo ; v o 1 v ia a bajar, olía tn is pobres VP -- ti­duras, i se marchaba u e nuevo corriendo i ahu­llando. Al cabo de algunos tninut os volvia aba­jar, me lan1ia )a .. piernas i una oreja, único objeto de mi cara qu e no estaba forrado e n ba1 ro, i em­prend ia cle nu e , fo u n1ar c ba preci pi tatlan1 e nte para afu e ra ahul1ando uesesperado. Unas veC(\S me daba e to esperanza, porque era señal de que habia jen te cerca ; i n le horrorizaba otras, p o rque me figuraba que seria algun p e rro han1 briento, qu e , por s e n ti nn e aún c o n v id a , no tn e ha b i a ( en1pezado a cotner, p(\ro que, si tal escrfipulo se le llegaba a desvanecer corno era mui probable, tendría yo qu e pasar tambien por el trance de ser devorado vi\YO. LOS ENCUENTROs. En tan crílica situacion, oi gritar: ''Un perro El nli '"'mo dia que ,el ciudadano Pach e co, cuya l oco! un perro Joco! l\llátenlo! " Acudió jente interesante biografía acabo d e bosquejar,me libe rtó armada c o n paloc:: i pi e dras s0bre el gozque que tan maunrinirnatn e nte de la cárce l, tu ve tre en- habia estado ladrando junto a tní, i corriendo, para cuentro~: uno en e .. tren1o <.lesagradaLle i que m e un lado i para otro como loco. Aco~ado este, se iba costando Ja vicla, i dos qu e rn e colmaron d e arrojó al vallado sobre mí, se tne abrazó d e l pes­aleo- ría. cupzo i se escon<.l ió casi bn jo rni cuerpo. ¡ Bendi- EI lector debe saber que en este pais de tanta to Ganapan ! pues era mi fi e l gozClue que, habién­libertatl, aun las mas t e rrihl es fi eras d e d os i cua- dome conocido i viéndotn e e n peligro, hacia torios ~ro patas, an cla n lihr<'tn e nte por las call e s i Jos los esfuerzos que su instinto Je indicaba para sal­catninüs públi c·os. D e est a laya, pues, i gozando varme. Era mi buen anligo Ganapan, que iba a 'de todos los derechos de un ci uda clano oT anadino, una ca a inmediata, ladraba, ~e revolcaba, ah u )]a­que no son moco de pavo, i ntui e. pecialmente d e ba con dolor, i creyendo lo hubi e ran entendido, 1as inmunidad e ~ i pr croga tivo.~ d e que solo gozan se v e nia al vallado dond e yo estaba, batiendo la los r e pres (l ntnntPs de las potencia.~ ~~tranjera , cola i mirando constantemente ácia atras. Como estaha un toro bruvo tnui sí señor en un recoveco < nanie lo seguia ni acataba sus indicaciones, re- • • , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • --o u - peti~ la operacion , hu;,)t a que lo CJ~cyeron loco i ~ el ca ba llo que b bia ~ f:l rviuo en un tit~n 1 po para co~-r1eron tra~ d e e l a tnaté:rio. ~t é p o r p_ c rse~ ~ l~t!,~ ar ~1 rn e rca Jo a la hacientla de Chun1uipe, un­guido que,' 1endo n1e unas Je ntes ~nlerrado 1 cd "' 1 L1guu atni o- o d e Ganapan, qu e por eso lo acaricia­tnuerto :l , •n e saccu·on, pero s1n co1nprenc.l '\r b a. \1 ol \ ' Í la v·ista <:tcia la contpañera del niiio a j pobre ,.camp~-iuos ! que_ o lo quedaba al corazon pe s ar. , l\las ai! En tn e dio d e nli noche lóbreaa Lucero re fu ljen t e ví lucir, e Que 1n e {11o :sl ró un a tnansion s in límites Co n un cielo de e pléndido zafir. Yo t e ví d e la tarde en el cr e pú ~ cuJo Con1o arcánjel di vi A o del E d e n ; I de la luna e ntre sus rayo ... pálidos, Cual sera1in te conten1plé t cunbien. Con n1ovido e"cuché tn acento plácido, l\l tt'"' dulce que la v oz d e l rui señor; ' I tu aliento etnbriagador, bal::sámico, llizo ten1blar tni corazon de amor! Por tí oh·idéme del destino tnísero, Que a la desgracia 1ne encan1 i na en pos, P c1 ra cantar con el ac o rd e vívido 1"us lindo ojos, tu adorable voz.' Por e~o en vez de mi enlutada cítara, T e tnplada para el llanto i la afliccion, Qui e ro entonar el annonioso cántico, Que te hag.t co1nprender mi corazon. Oh! Qui e ra el cielo qne ]as tiernas lácrriJnas, Que vert e ré cuando te diga adios, o 'l'an ~olo n1uestre n e l afecto íntimo, • unHHnente flaco, tan flaco 4 u e a esa distancia se le veian Jos huesos de los cuadriles. E 'taba en­jalrnado, i un tnuchachito de ocho año lo venia arreando : daba un pa o el e< bailo' i se d e tenía alguno!; n1in u to~ ; el tnuchacho le suplicaba que anduviera, ernpleaba su fuerza~ i viendo al fin que Que s1empre unido s nos tendrá a los dos. J. F. nada le,~ < lia P sentaba en una piedra a llorar. Por Viaje de Carlitas úhi rYlO tornó el niño la providencia de quitarle la a las costas de san Diego, en 1858. enjahna, i evhár:s~la a cuestas. f~ntón ces,aunq u e ( Co nclusion.) lentamente i con gr espinélzo del rucio, me dijo; Pero, pién~alo bien; no eas loca .• ••• I des- -Voi para Bogotá, pero n1i caballo se tne ha pu es .:abe J)ios ~¡ hasta te casa . ...• enferanaJo i quién sabe si se me muere! 1 lo quie- ... 1añana te daré razon, pues; pero •••• ro tanto!.... Un ll or ido de Garlito· hubo de inte rrurnpir el -1 qué va a hacer tan léjos i solo? diálogo para corter rn ...,u socorro. l.~o h,dlaron ,-Si no voi solo, lle\'0 tni compañera, que fué sentado entre e l polvo, i por la r~lacion de su a traer agua para el caballo en una totuma; i ~ querida h er mana. se bllJlO que la bola de palo, quién sabe qué le ha sucedido que tarda tanto! < rnanPjacln. torpen1 Pnte por un rhatnbon~ .. P hflbia IVIe senté junto a él, i Ganapan se puso a la- ) ... alido del palio i hab ia ra. pado un cuadrd al ino­mer i festejar al caballo corno si fueran conocidos cente viajero . .. 'e le condujo a los bancos, se re­viejos. N os estuvirnos callados por algunos mo- ) jistré ·u herida que no pasó tle una Je\re contusion, mento ~·, sin que se oyeran rnas que los sollozos >. i se le clió una bebida Pn un jarro de loza, con lo que de cuando en cuando exhalaba el niño. Pocos cual, i con algunos arrullos vino a qnedar~e t.lor­momentos des pues cayó el rucio exánime al sue- n1itlo sobre la 1nullida .. ca1na de las rodillas de lo, i rni viajero se de hizo en lágrirnas. De repen- Cand e laria. te se levantó, i ernr.ezó a gritar: ? Cantaban el barnbuco n un corrillo, i descan- -Mírela! allí vien~~! •••• Pero ya es tarde... do Enriquetina acercarse, fué conducida por la Nipororo ya se murió!..... adjunta de Candelaria, 1 cual tu~{O allí sus chan- Al oir la 'roz Nipororo conocí qne el rucio era . z ,1s indiscre tas sin acordarse dPl únje1 qn lleva- • .. - ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • - ... 56 BIBLIO,.rEC.~\ DE SE ORITA . ba de la mano. Cuando volvió la inocente niña encontró junto a Candelaria a un hombre hnrién­dole cariños a Carli tos, cariño que acaso el an1a recibia cotno dirijiuos a sí propia, i Enriqu e ti­na, a p ~ar de su inocencia, se tnostró enfadada i con de. eos de volverse pronto a la ca ' a. A Can­delaria se le habian pasado las horas como al monje de el " A ve del paraiso," a tietnpo que los sauce. de la alarneua ya no eran teñido .. sino en ~ su copa por los últintos rayos del sol. E\yoró a la e~quina d su cuadra. l\1i ' ia Oármen, qu es­p eraba a la ventana, tambien percibió d )sde Jéjos, por entre la oscuridad <.le la iniciada noche, los peuazos de su corazon : las tnadres no \'en sola­rnente con los ojo . De la ventana pasó la inquieta rnadre al corre­dor, i al e ntrar no ma , desprendiéndose Garlitos de los brazos de C~ancl el aria, pHsó a 1 os de su ma­dre, prorrumpiendo n un tristúdmo llanto, nlién­tras que Enriquetina, con los ojos tambi <:' n lloro­sos i u cabeza corona:da .. de flores, e le había prendido de la cintura. Escu~ado será decir que a Jos ocho di as Cande­laria no estaba ya en la ca a de n1i si a Cárrnen .... Puerta-grande, enero 17 de 1859. EUJENlO DÍA7.. arlito dt~l ~u e iio diebo o en que yacia., dio gua­r r úz a J,, dos niños, porque Carlito~ apénas babia t o n l , u o ) a b u lJ i d a de l j a tT tl ; i F.J n r i q u e- ti na u na go •ca~ d e 1n L·te la de café, qt;e le babia h ec ho bPb'-'r Únle:) Ja COadjutora, j se trató de darse ee nuevo a la vela para la casa. La brisa no era tan favorable como a la veniJn. Las musas. Carl1to .. no queria andar a pié, 0 tal yez no po- Son representadas formando un coro sagrado a dia, por la lij Pra contusion que habia recibido, i cuya cabeza se encuentra Apolo. Candelaria, colorada i orgullosa por las flores i el La pritnera de ellCls., A LlOPE, la poe~ ía ép~ca, licor, . e denegaba a l~vanfarlo en l! s brazos. A es representada. con la frente ceñida de una coro­e a r 1 i tos se le bah i a o free i tl o q u e hu r i a u ,, i aje na 0 e oro i teniendo en 1 a tn ano un 1 i b ro de m e­alzado.-'' Alzatlo, n1i amor," se le habia dicho; tnorias i una corona de laurel. pero ¡ ai de la protnesas que la ilusion sujiere! CLr~, !a tnusa dP. la hi toria, e tá coronada de Carli tos i un co lgaclo del brazo como pesca Jo de laurel • ttene en 1~ t~na no una cítara. . , San Rafc1el arcanjel, en tanto que su apoderada ~ EuTERPE, la m.ustca, e rPprPsentada JOVen, co-se oc u pabo. de un asunto de alta poi ítica con ~ ronaJa de flore. 1 t~>ca~do flauta. . Enriquetina, que marchaba a su flan·co izquiertlo. ? T ~~IA, 1~ co~ed1a, l1ene tc:das las f~cc10~es de -Pues cttidado con eso! decia ]a directora una JOVen r1suena, coronada a e yedra 1 de parn pa-del paseo.' ) nos, ca~zacJa con borceguíes i Jleva en la n1ano -Yo í lP digo a mamá que Carlitas lloró, i que una mas~ara grotesca_. . , . . ese hombrP no queria quP. nos vínierarnos todavía. . l\IELP01\I~NE, la traJedra, esta r1camente vestida -1 Pntónces la dejan a usted ,·olver a pa\.;eo 1 calz~da con el coturn~: lleva en una mano el e o m o ahora 11 ove r pe pi nos. I qu e 1 a n ¡ ñ as e u en_ e e t ro l en 1 a 0 t r a un l} u 1~ a~ . tPras se vuelven negra¡,;:!..... PoLE\INIA, la poes1a hnca, es representada ves- -No ]e hace! tida de blanco, coronada de flores i con un rollo -Pues si dice algo, le quen1o la boca con una en 1~'\ nlano. . cáscara de huevo caliente. 1 ERPsrcoR E, la rnusa del ba1te, es representada -N o le hace! Se lo a\'ÍSO a nlamá.... ~o~ las facciones eJe una jóven coronaua de flores, -1 el prirner dia que 1ne 1nanden a an Diego t ttene una. arpa a cuya armonía dirije sus pasos con ustede-: a donde me voi es al cementerio i con cac.lencra. allá Jo que l~ai es huesos ¡ cadáveres, ¡ paños n~- ERATo, la. mus~ ~e las poe~ías lijeras, está co-gros en lugar de arepitas i de guarruz. ronada de m1rtos 1 t1ene un:1. hra. , , -Hui ! no, porque tne asusto! URANIA, la tnu~c;a. de la astronom1a, esta coro- -Pues entónces, 1níreme ]a seña: chiton! nada de estrellas J t1ene un globo . • Ahora tuvo un rato de dP.scanso el infortuna-do viajero junto a la quinta de la Aurora, mién­tras su consignataria cojió unas rosas i pepas de espino. De allí para adelante 1nejoró su uPrte porque ascendió al cuadril, por rncdio de rnovi­tnien tos que él estraña ba, aunque reci bia de paso las manifeataciones piado 'as de los caballeros que volvian de paseo para la calles de Bogotá. Llegados a la Cnpuchina, rnejoró (,arlitos con­siderablemente su posicion aon re. pecto al cua­dril: fué retocado su vestuario i las lágrimas de­saparecieron de encima de sus mejillas. Enrique­tina iba mui colorada i con su pastora llrna de rosas de Alrjandría. Al pasar el puente de San ''ictorino f-Jé saludada la entratla d~ Carlitas a Bo':otá e o 1 u na salva de besos d a venticuatro, cuyo e tallido no dejó de .. pro\ ocar la adtniracion de uno fJUe otro paseante. I para colmo del con­tento, se acabó de gastar el real en la tiPnda in­mbuiata contigua a una botica, i del cual se dió a Carlitos su accion en un caramelo de a ('.uarto. A qu i los dos niños ~e 1 Jenaron de un ¡l asajero con t nto~ i a roe os pasos reconoció Enriquetina Ave de paso. K o es sien1pre azul i tra,pnrt->nte el cielo, BPllí~ima l\lar1a, 1 en medio de 1 placer ti ., nd E> su velo i\I o rtal melancolía. No todo en la ~xi~tPuc:ia ec:: ilusiones r i 1 . ol ~~ ie1npre ledo; ' Yo que sé lo que son In~ af1ixiones, Yo decírtelo puedo. H oi vives venturosa .... Tu

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Biblioteca de Señoritas - Año II N. 44

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Biblioteca de Señoritas - Año I N. 23

Por: | Fecha: 05/06/1858

• 1 • ANo 1. Bogotá, 5 de junio de 1858. NUM. 23. Revista. Despues de la terrible sensacion causada en esta ciudad por e l artículo de E1niro l{astos intitulado los pe.pitos, que ha arrancado mas de un ()'rito de enojo a ci e rtas damiselas i provocado mil bamena­zas de parte de Jos agraviados, la vida bogotana se ~a arrastrado p e rezosame nte por calles i salones, ~~n mayor interes i casi sin incidentes de ningun Jenero. Se han c e l eb rado apénas aJgunos enlaces matrimoniales, i continúan poni é ndose en juego mil resortes ocultos para qu e aurnente la pesca con­yugal, que, segun el decir de los intelijentes, esca­Eea de una manera alarmante. Háblase :ya mucho de una socied"d anticelibata­ria organizada recientemente aquí por varias seño­ras con el fin de propagar el culto de Him e neo. He aquí la d istribucion de sus empleos: Presid e n­ta 30 años, Vicep r esidenta 25, i Secretaria 16; se­gun las esperanzas abrirá sus sesiones en e l próxi­mo julio. La parte que se conoce de su progran1a es la • • s1gu ten te: Aumento progresivo e improporcionaJ de cri· nolinas. Libertad de amar. Correspondencia inviolable. Eleccion directa. DisolubiliJad de corazones, &.•, & .• Esta sociedad de carácter nuevo e n el pais, no • • • • • en cuanto n pranct p1os, s1no en cuanto a organl-zacion, abriga grandes esperanzas para el porvenir, i se promete hacer grandes conq ui~tas en las próxi­mas .fie~tas de toros. tas corrientes a los fondistas i confiteros i quedareis .... tnas qu e escandalizados al ver la can'tidad de al­cohol que se consume en B ogotá diariamente. Esto por Jo que hace al Jado masculino de la cuestion. En el femenino la cosa anda peor i sá .. ben lo bien las modistas i tenderos de raso 'sedas • • • ......... J 1 m1r1naqu es. Pero se nos dirá que 1o mismo sucede en todos los paises del mundo donde h !li poblaciones tan nume rosas i civilizadas corno esta nu est ra ciudad andina. Pero a eso contestatnos nosotros que en esas ciudades hai otros recursos industrial es i mer­cantiles; que no puede compararse la inrnovilidad de Santafé con la ebullicion de Lima o la activi· dad de L e an o Marse lla; que aquí saJo abundan las papas, i eso .ninguna ~asecha, por rara que sea, pasa df: producir $?0 , ~11 p~sos al ~ño ; que. no hai 1ndustr1as creadas ni hab1tos 1ndustr1al es de n1nguna clase, pues ya ni doctores podemos hacer a nuestros hijos porqu~ están abolidos los tí tu los; i que, como consecuenc1a natural de todo eso, empiezan a desa· rrollarse las industrias de una man e ra alarmante porque entre la n ecesidad de gaEtar i no tener qu~ gnstar , es preciso probar fortuna por t odos los ca­minos imajinables. En vista de tanta i tanta calamidad, nosotros nos atreveríamos a aconsejar a nue .... tras damas, ya que son tan dóciles como b e lins, que, léj os de ponerse al frente de la moda i del luj o, los re chazaran como un azote de la sociedad, i fueran tan sencillas i eco nómicas en el v estir, como senciJJas son en s us • • • 1 • sentun1eutos 1 econo1n1cas en sus fa vares. Las linJas no n ecesi tan de adorn os, i las feas quedan horribles con eltos. Celebróse el Corpus como de costumbre, esto es, con altares, arcos i tapices en Jos balcones de la calle del Comercio. Hubo zambra, frutas acarame· ladas i vestidos nuevos para niños i criadas. Exhi­biéronse cuadros sagrados i profanos en las puertas de_ las tiendas; hubo procesion , de santos que ha­brian puesto a prueba el estomago artístico de Benvenuto Cellini i de Canova, i todo concluyó a hora de medio dia. 'l'u vimos tambie n funcion dramática, que fu e mui aplaudida, i que se repetirá e l domingo. F e li­citatnos a la señorita Rodrígu e z por e l exito que obtuvo e n la represe ntacion; el tiernpo i sudoclli­dad al fin le están preparando los grandes triunfos a que es acreedora por su consagrat;ion. I a propósito de esto, parécenos que tendremos dos fiestas: la~ de la plaza de Bolívar i las de la pla­zuela de San Victorino. Tendremos, pues, ocasion oportuna de desplegar toda la magnificencia de nuestro lujo bogotano. Ese lujo que todos vemos, pero que nadie se esplica porqué se pierde en Jos antros ose u ros del misterio, en los secretos de la duda, en Jas rejiones mismas del in1posible. Bue­no que arrastre tercio pelo la hija del ca pi tal ista, i ro1npa charol i arrugue guantes el nene que man­dan los Estados a educar a la capital ; todo eso al fin se comprende. Pero que Jo gaste Ja huérfana sin herencia, el cornabacete dependiente con $ 25 al tnes, el lechuguino sin oficio, i tanto príncipe de los Portales, sin mas gracia que la de consumir­se él misn1o i consumir a los demas de una mane­ra perman ente e improductiva, cosa es de pen-sar en brujas, i de decir como el famoso predicador Observaciones criticas. aquel: "Amados oyentes, ya os he dicho i ahora (ARTiCULO CUARTo.) os repito que no hai brujas; el Evanjelio i los sa- Creemos haber demostrado ya, aunque indirecta-grados testas nos prohiben creer en ellas; pero las mente, que el seYíor Villergas no tiene las dotes hai, porque yo las he visto!" que algunos pensaron encontrar en él para hacer el Recorred una a una todas nuestras pesebreras exámen de Jos poetas españoles contemporáneos; i de brutos de a cuatro piés, i hallareis mas de 600 ahora agregamos, que otro de sus muchos defectos caballo~ de a $ 300 pesos unos con otros, que cau· como crítico, es la ninguna fijeza en sus opiniones san un gasto a sus dueños de $7,200 mensuales literarias. en manutencion i herraduras; pedid sus libros de "El ENcUBIERTO DE VALENCIA, dice hablando crédito a los sa~tres, zapateros i peluqueros, i vereis de las obras de García Gutiérrez, es en mi concepto como el nctivo (pasivo dijéramos ntejor) de esas ? el p1·imero d~ /o$ dramas modernos despue$ del TRo· ofieinas monta a sumas enorme!! Pedid su~ cuen- ' v ADOR.. ,, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • • 18~ BIBLIOTECA DE SE~ORI1, AS. 1 e n otr a parte : "El dram a Lo s A1\IANTE S DE TERUEL no es la obra de un g r a n p oe tn ; p ero es el pri1nero de nues· tros rlra1nas ?noclernos despues de l 'l,ROVADOR ." N osotros no co n oce mos e l ENe · nrE RTO DE V AI.. EN· C IA; pero c r ee mos que con dificultad pueda igua la r a l o~ A1\IA~TES DE TERU EL, primero, por su esc oj ida ve rslficacion; segundo, p or e l pro di j i o qu e o bró H a rt ze nbu sc h h ac ie ndo d e un t e tna t a n popular i obligad o com o el de " L os amantes d e T e ruc l, , un dr am a q u e llegára a int e r esar tanto con1o ha intere· sad o este . M ucho pue d e c onoce r el idioma caste llano Gar­c ía G uti é rre z, i muchas tambi e n pu e de n ser sus c u a l idade s dramáti c as; p e ro apé nas prodrá produ· c ir r asgos como e l si g ui e nte : D. 1\ll .ARTIN. D o n P e dro S eg ura, seais bien venido. D. P EDRo. N obl e don 1\lartin Garces d e Marsilla, D. D. D. D. D. S a lud os d ese o : t omad es a silla, Qu e m e l1ab c is halJ a do d es ape rcibido. (Ci ñ ese la espad a : que es t a ba sobre la mesa.) D e vues tra d o le ncia nuevas he tenicio, MARTIN. P EDRO . l\1 ART I N . P EDRO. MAitT IN . i C ó mo e stáis~ D e l tod o r e pu esto N , o se •••• Domin g o C e lada •••• Fue rte h o mbre es a fe ! Puos si e n1pr c a la barra le gano e J par­t id o. D. PEDRo. A s í os quiero yo. Conmigo venid: Vamos a la orilla d e l Guadalaviar. D. MARTIN. D on Pedro, yo os tengo prim e ro de hablar. D. PEDRO. Hablemos sentados. Ea pues, decid. ( S ié ntanse. ) D. M ARTIN. Fué de nu es tro du e lo causa •••• D. PEDRO. P ermitid Que yo os la recuerde. Vuestro labio dijo Qu e por mi codicia llorábais un hijo. D e honor es la injuria, precisa la lid. D. MARTlN. i Me juzgais cobarde? D. PEDRO. Si cre yera tal, Don Pedro S egura, con vos no lidiara. D. MARTIN. Jamas al peligro he vuelto la cara. D. PEDRo. Si, nuestro combate puede ser igual. D. MARTIN. Será por lo n1isn1o •••• D. PEDRO. Sangriento, mortal. Ha de perecer uno de los dos. Es imposible manejar m ejor el diálogo, ni hacer­Jo mas ad ec uado a la época i a las circunstancias. Con e fec to, no se sabe qué admirar mas aquí, si el repos ado contin ente d e Jos dos adversarios, lo hidal­go d e sus palabras, o e l sabor antiguo i escojido de t oda la esce na. Escribir así e s conocer el teatro. Qu ~ dife re ncia entre este diálogo i el puesto por Zorrilla e n boca de don Pedro i don Fadrique ante la ti e nda de Mosen Beltran ! Aquel parece una p e nd e ncia entre dos verduleras. La escena 2. a de la jornada l. a del TROVADoR, citada siempre como una cosa acabada, no es en nuestro concepto superior a esta; i casi puede de­cirse que todo su secreto está en Ja famosa cuarteta aquella: Al campo, don Nuño, voi, · Donde probar os espero Que si vos sois caballero. • • • ~ Caballero tambien soi. < Tan 011ortunamente colocada en boca de Manrique. ~ P or este i otros puntos de bondad de los dramas e l1,ROVADO R i los Ar.rANTES DE TERUEL, ~e pu ed e ve nir e n la s uperi o ridad d e l segundo r e specto u e l E NcUB I ERTO DE VALENCIA; a pes ar de la opinion c ontradic toria del se ñ or Villc rg a s . P e r o t odavía se nota ma s la falta de fijeza de ide as d e este suj e to e n lo que respe c ta a las c ríti cas qu e h a ce a Martin e z de la Rosa, por lo insípido de s us v ersos i la n1 edianía de su prosa; i las que hace al duque d e Rívas i a O choa p o r su romanticismo. De donde deducimos noso tros qne aJ señor Viller· g as n o Je gustan ninguna de las dos escuelas, clási­ca i romántica; pu es to que censura Ja una en unos e scritor es, i la otra en otros. C ó rno negar que la poesía de 1\Iartínez de la Rosa e s una poes ía glac ial 1 Pero este no es un d efe cto peculiar de este cé le bre literato espafiol, sino e l carác ter, mas bien, d e la escuela literaria a qu e p erte n e ce, co sa en que no se ha fijado el señor Vill e rgas. Frios , mui fríos, son Jos versos de Martínez de la Rosa, como frios, mui fríos, son los de Lista i demas po etas ante riores al renacimiento de las letras en España; qu e en el liri s mo nunca quisi eron aban· do nar las faldas de H e li cona, hasta cie rto punto ernb ell ec id a s con los d es poj os d e l Olimpo; i en la e p ope ya i en e l dran1a aju staron sie1npre su p e nsa· mi e nt o a las reg las aristotélicas; sin que nunca, c on justicia, se pue da hacer r esponsable a u no solo d e e llos de los multiplicados de fectos del gusto lite· rario de aquel entó nc e s olvidado. Critica el señor VilJ e rgas la primera estrofa del fragmento é pico de Martínez de la Rosa, que dice: En el soberbio alcázar mahometano, D e l p é rfido Boabdil d ejado apé nas Cuando cayó del trono soberano Despeñado a las J íbicas arenas, Reposaba el caudillo castellano Dando treg ua de l mando a las faenas; 1 ya batiendo el sueño el ala grave Le rociaba con bálsamo suave • Tiene razon el señor ViJlergas cuando dice que no encuentra en e~ta octava toda la robustez que debiera tener, atendido a que es la primera de un po e ma, i de un poema a que ha consagrado l.Vfartín e z de la Rosa muchos de los años de su lar­ga i estudiosa existencia; sí, tiene razon, la trompa épica debió ser tocada con mas arranque i maestría al principio del canto primero, en el que, indudable· mente, todos Jos autores pugnan por captarse las simpatías del lector, para que los acompañe en los posteriores ; pero no Ja ti e ne en cuanto a hallar de­fectuoso el que se dé a el ala del sueño el calificati· vo de grave, esto es, pesada, porque él le cuadra perfecta mente. Por qué no citó el señor Villergas estas o seme-jantes eStrofas del mismo fragmento 'l , Temblaron los magníficos salones, De mármol, oro i nácar fabricados, Con versos i amorosas inscripciones Cual filigrana arábiga labrados; Crujieron los soberbios artesones En cien i cien columnas sustentados, Arrancándose al ímpetu violento Los mosáicos del rico pavimento. •••••••••••••••••••••••••• Mira a Colon, del vi~nto combatido, Con pocas naves, náufragas i solas, • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BIBLIOTECA DE SEnORIT AS. 183 En no surcado nlar desconocido, Romper el seno a las hinchadas olas: El ''alladar de A lcídes destruido, Ensancharse las costas españolas; 1, cediendo a su esfuerzo s1n segundo, Crecer los mares i doblarse el mundo. Estas estrofas no están impregnadas de ncolojis­mos, pero nada tienen de censurables; i de estas i de otras mejores está Jleno el fragmento épico de Martínez de la Rosa, que tan bastardo i falto de sentido parece al señor Villergas, apoyado en la sinrazon en que sobreabunda siempre. Nosotros no lo negamos; las poesías de Martí· nez de la Rosa, como las de todos los clásicos espa­fíoles, están plagadas de prosaísmos; pero lo repe .. timos, este.no es un defecto peculiar de sem ejante autor. Para probarlo, vamos a abrir, al acaso, un tomo de versos de Lista, que tenemos a la mano. Lo hemos abierto en la pájina 122 Leemos: V en suspirado m a yo •••• Las Pléyades lluviosas •••• El ábrego invernal • ••• En la 316: Si quieres ver, Zaide amigo, Todo el cielo en una belJa, l competirse hermanadas Bondad, gracia i jentileza ; No faltarás esta tarde •••• En la285: Dulce esperanza, del prestijio amada, Pródiga siempre •••• En la 375: Como niño en sala oscura • ••• Pero basta: la escuela clásica no solo se permite estas licencias de mal gusto, sino que tiene el don de espresar, con las mismas palabras de la románti­ca, sus ideas de una manera tal, que les da a todas un jiro detestable, por lo que en la mayor parte de 8US composiciones en verso, no queda mas que el matraqueo de la rima i lo desagradable deJa forma. El señor Villergas no ha sabido decirnos esto 1 contentándose con achacar a Martínez de la Rosa lo que es propio de una época i de infinidad de es· critores. Pero si el señor Villergas no acepta el cla­sicismo por hallarlo insípido, que acepte el roman­ticismo, que lo encontrará jugoso i grato a su esqui .. sito paladar literario.. 1 ~i no Jo acepta tampoco, como parece no aceptarlo, entónces que funde la escuela a que se debe pertenecer, i no nos deje en el aire. Siendo Jo mejor de todo, que aprecie debi­damente los hechos i Jas circunstancias; que sea un poco 1nas imparcial, i no nos ponga en el caso de recordarle el dicho aquel de ''dejó Frai Jerundio los estudios de cachifa i metióse a predicador," que podriamos aplicarle con visos de oportunidad. Cerca de diez i ocho o veinte son los poetas que juzga el señor Villergas en sus artículos Poetas ~spañoles contemporáneos, i de estos solo cinco ( Ai­guals de lzco i Hartzenbusch,sus amigos, Lafuente, García Gutiérrez i Breton) salen bien librados; en cuanto a los demas, no solo es un crítico severo, sino que es un hombre indelicado. No faltaba mas, sino . . . ......... 41ue gastase un escritor veinte o tretnta anos en formarse, viajando i estudiando para alcanzar una buena reputacion, i que al cabo de la jornada vinie­se otro como el seí'ior Villergas con mas vanidad propia, gu sentimunto de justicia, i diera al traste eon eaa reputacion, solo con una plun¿ada i tot& una osad·ía tan grane/e co1no su ignorancia. Sí, no falta­ba mas: el talento i el mérito bajarían Ja frente ante la avilantez; i la república de las letras cual otra Roma prústituida, se veria tan solo ensefio;·eada por !os Calígu las i e rones, altivos con los víctores de los necios, i satisfechos con su obra. El mercader de Bassora, o el anillo májico. Hace muchos años que vivia en la ciudad de Bassora un menestral h onrado e industrioso llama­do Bonbec. 'l., enia un hiJO de nombre Conloffe, a quien habia educado con la mayor ternura hasta donde lo permitieron sus facultades. A 1n edida que crecia el jóven, sus progresos remuneraban los es­fuerzos de su padre, i su amable carácter mitigaba la ansiedad de este, quien habia juntado una suma suficiente para sostener su familia con decencia, i para ponerle en capacidad de dejar a su hijo los me­dios de adquirir riqueza i consideraciones. Conloffe, que se entregaba al retiro i a la r eflec­cion, n1editaba en sus momentos de soledad sobre las acciones de los hombres, al v e rlas manifestarse en el curso de sus ocupaciones diarias. Él veia que los mercaderes se defraudaban Jos unos a los otros. cuan­do podian hacerlo sin ser dese u biertos; que e.l Cadí no era inaccesible a la corrupcion, i que el Califa mtsmo, vice-jerente del Profeta, estaba rodeado de cortesanos falsos e interesados, c uyos informes cega­ban al monarca i le tapaban los oidos, i cuyas ma­quinaciones encenagaban Jas fuentes de la justicia. "Oh ! santo Mahoma!,, solía esclamar, ':si tu sie r­vo no tuvi e ra sino un átomo de tu poder i un rayo de tu intelijencia, cómo pondria al descubierto a estos creyentes hipócritas!, En esta época Jlegó una caravana a Bassora. Los que la componian habian estado dos años au­sentes de Ja ciudad, i durnnte este tiempo habian dado una estensa vuelta en su viaje a )a Meca i a su regreso de ella, i encontrado muchas otras com­pañías que viajaban por el desierto. Traían consi­go las perlas, Jos perfumes, i fas sedas de Arabia; los delicados tisús de Cachemira, i los tesoros bri­llantes de Ormus. Venian con eJ los muchos filó so .. fos que viajaban para observar el jénero humano, i enriquecer su pais con las observaciones que r eco­jian en las rejiones que visitaban. Conloffe se ocupó varios dias en comerciar con estos mercaderes, i en el curso de sus negocios, atra­jo frecuentemente su atencion u na cotnpañia de der­vises que habian llegado con la caravana, i conver­saban en el mercado sobre el estado de la ciudad, i otras rosas que habian visto. A Conloffe l e pa­reció que uno de ellos se fijaba particularmente en él: era un anciano Yenerable cuyos cabellos blan­cos manifestaban lo avanzado de su edad; pero cu­yas facciones no habian perdido su lozanía. 'Tenia los ojos pardos, i centetlantes de intelijencia, i apo· yándose en su báculo, miraba el tumulto bulli cioso al rededor suyo, con el aire de aquel que ha visto la humanidad en todos sus diferentes aspectos i ac• titudes. Sorprendieron un dia Jos dervises a Conloffe ade­lantándose ácia él, i el anciano, midiéndolo de piés a cabeza con una mirada fija, le mandó que le si­guiese. Conlotfe se inclinó i obedeció en silencio al dervis, que caminaba con paso firme i apresura­do por las calles i suburbios de la ciudad, i al fin • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 184 BIBLIOTECA DE SE:&ORI'r AS . llegaron n una planicie a c uya estremidad bajaron a un va} le profundo _i_ll eno de verdura. Crecia nquí una solitaria palma Jiga ntesca, a cuyo pié murmu· raba un arroyuelo clarísimo. El dervis se sen tó allí, i dirijiéndose a su ansioso co mpañe ro, l e dijo: e: Un siglo hace que na cí yo en e te sitio, que está ahora corr1o estaba entónces, miéntras que las revolucio­nes han conmovido Jos imperios i arrasado las ciu­dades mas podero ~ as. De este valle yo no sal <.Iré yé.t mas, porque AzrneJ ha recibido su comision, i ya oigo el ruido de s u s alas. De to dos los descubri­mientos de una vida e mpl e ada e n c xarninar la na­tural za de los hombres, l os j é nios i los ánj e le s, i en investigar los miste rios de la creacion, esta sor­tija qu e ll e vo en el d e do, es el de mas valor i el mas peligroso. EJJa ti e n e Ja virtud de hacerlo a uno in· visible, voltPando e l diamante ácia la palma de la mano. La Provid e ncia, que os ha puesto e n mi sen­dero, os ha de s linado desde el principio d e l tie mpo a hereda r este Jegado n1 á jico, por cuyo medio pode is hacer mucho bien, o atraer la desgracia sobre vos i los de mas, segun que la prudencia os guíe, o que Jn t e tne ridad i la pasion os prec ipiten. Hallareis, oh hijo mi o! que t encis de eos que hasta aquí han es­ta do sepu l tados e n vuestro corazon: de la 1nisma ma­nera que estnba esta joya e n e l inflamado centro de la ti err a, ante de que yo bajase a la tr e menda ca­verna de la cual la saqué. Mi hora ha ll egado ya. Sed cauto i discreto, i r ec ibid est e legado; e nte rrad­m e a la sombra d e este paJm e ro dond e mi rnadre si ntió por mi ca u sa Jos dolores ele muj e r. Ahí, en su última 1nornda, ya sea que mi alma esté. desti· nada a reanimar otra masa, ya sea qu e pase al mun· do de l os cs píri tus i a la cotn u nion d e l Pro fe ta, ahí yacerá t odo lo qu e c ntónc e s qn e de de la sabiduría i Ja fama d e J d e rvis Atalmulc." El anciano s e recostó contra el palm e ro, cerró los párpados i no volvió a emitir sonido alg uno. Con­Joffe le puso la mano sobre e l corazon, p e ro esteba­bia d ejado de Jatir. Con respeto profundo cavó la ti e rra ul rededor del palmero, envolvió al dervis en su largo manto, le colocó en la tumba que él babia escojido, i, tapando el hoyo, marcó bien Ja situacion del valle i dirijió sus pasos ácia Ja ciudad. Lanzaba el sol sus últimos rayos dorados sobre la llanura, cuando Jos ojos de AtaJmulc se cerraron al sueño eterno ; i, al atravesar Conlotfe aquella, las son1 bras inciertas se espesaban en torno suyo. No obstante, él alcanzó a ver a la distancia dos hom· bres que se movian con pasos cautelosos, i que iban al parecer ~argados; determinando probar Ja virtud de su sort:ja, volvió el diamante para adentro i se ad e lantó ácia ellos. Su conducta le probó que uo Je habían visto, i continuó observando sus movimien­tos. N o tó luego que eran esc)a,ros, i que ll e vaban una caja con estremo cuidado. Cuando IJegaron al ceatro d e la llanura, miraron al rededor con gran­de ansiedad, i, no percibiendo cerca objeto aJguno, comenzaron a remover la arena hasta que hallaron una puerta de hierro, alzando la cual i encendien­do una luz, entraron por aquella ocultando esta. A Conloffe, que los siguió, no vió sino una pequefta escavacion cuadrada, en la que los dos esc)av()s de­positnron la caja, e inmediatamente abandonaron el Ju g nr, no sin haber vuelto a tapar la cueva. Con­l o ffe se apoderó de los materiales con que Jos escla· vos habiau encendido el cirio, i los observó hasta que se le perdieron en la oscuridad. Preparándose ] u ego para vol ver a exnrninar el lugar: •' La inocen· • cia," dijo, "no gust~ d ~ todo este mi s t e rio ; hai algo malo en este negoc1o, t Alá quiere que yo lo descu· bra." Haciendo estas refleccion es, volvió a entrar al subterráneo, r ompió Ja caja con m cho trabajo, i su vis ta se cleslutnbró con el espl endor de las jo­yns n1as g ranel es i mas brillantes que jamas había visto. Sus ojos chi peaban de alegria al ver este te .. soro delante de él. "Era," se decía, ''la dote desti­nada para la hija del :r ran Califa, o la de s u reina Zodiede.'' Pero él refrenó aJgun tanto su gozo, por­que Ja conciencia l e decía que no t enia nin gu n de­r echo a Jo que veía. Eran bien s de otro Jos que é l anhe laba apropiarse; i "sinembargo,'' esclamó, '' i porqu é tanta ansie dad si ha sido ganado honra­damente ? No; es probable que este sea e l precio d e l crímen; tal vez ha sido robado a algun corner­ciante desgraciado, o arrancado por los marchitos d e dos de la avaricia, o Ja garra de hi e rro de la tira­nía, a la miseria muribunda de hambre, o a la es­clavitud sin es pe ranza., Tornó lu ego a mirar el t eso ro, i, alzando la caja pre ciosa, saf i ó deJa cueva, cerró la entrada, i se e ncaminó a la ciudad. Cuan­do ya tocaba e l confin de la IJanura, la conciencia Je dijo otra v ez, que, c u alesquie r a que fuesen los m e­dios por l os cua les l as joyas habian sido adquiridas, é l no t en ia mas derech o a e llas qu e otro hombre cualquiera, i que se hac ia culpable de un críme n, tan grande, a lo m é nos, como e l de sus poseedores. En consec uencia, su primer impulso fuP, el de re­gresar; p e ro r e fi e ccionando que los ladrones esta­ban en atisba, i qu e, aunque él mismo e ra invisibl e, no p odia abrir la cueva sin ser observado; "Guar­daré," dijo, " este t eso ro como un depósito sagrado, hasta que se descubra a su du e ño l ejítimo. '' Aca­llando de esta man e ra la voz profunda que le ha­blaba interiormente, volvió a su casa sin ser nota­do, i aseg uró s u presa en un oculto apose nto, sa­liendo lu ego a vagar por Jas calles de la ciudad en busca de nuevas aventuras. Al pasar por las calles, atrajo su atencion una gran multitud apiñada en la puerta de la casa del Cadí. Escitóse su curiosidad al mirar tnl muche­dumbre en hora tan desusadtt; penetró por entre el populacho hasta el sa Ion donde se administraba la justicia, i alcanzó a ver a un hombre que se retor­cia las tnanos i arrancaba el cabello, con tal espre­sion de dolor que reusaba todo consuelo. " Hija mia ! hija rnia P' esclamaba, " el villano ha arrui­nado a mi hija i la dejará perecer., ~'Se ha busca­do empleando todos Jos medios posibles, señor," di­jo el Cadí, "maifana se renovarán nuestrns pesqui­sas, i entre tanto se doblará la guardia de las puer­tas de Ja ciudad.'' Despues de muchas imprecacio­nes vehementes i arranques de dolor, despidióse el mercader, dispersándose Ja turba. Conloffe siguió al estranjero hasta que estu­vieron libres de toda observacion, i dándosele a conocer, Je dijo: que él babia oido sus que­jas i que podria ser le de alguna utilidad. "Mi non1bre~, dijo el mercader, "es Mirgehan, soi de Darnasco, i siguiendo el curso de mis negocios comerciales, me preparaba a emprender un viaje a esta ciudad. Un pícaro viejo, a quien babia creído mi ami g o, se aprovechó del bullicio de mis asuntos, i me robó mi hija, orgullo i esperanza de mi vejez, juntatnente con todos mis tesoros, que ba­bia convertido yo en joyas para que fuese mas fá­cil trasportarlos. Juntóse luego con la caravana que ha llegado últimamente a:e!ta ciudad, tomó mi nom- • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BIBLIOTECA DE SE~ORIT AS. 185 bre, i l1a representado n1i persona en un todo. Yo d~lluciente peinado; i la deslumbradora neglijen­Je seguí tan pronto como supe su negra traicion, i c1a con que se desplegaban ~us perfecciones en toda llegué a Bassora despues de murhos peligros en el su plenitud voluptuosa, vino a completar e l hechi­tránsito, i de haber sido atacado por unos ladrones zo que arroba ha al 1nu s ulman. "Esta, ,, dijo Cotras se l.e habian reventa~o; i que, en suma, fué b1en calculada para esclavizar al caballero, st Ja así que v1no a hacerse em1nente en el arte. musica ... hub1era podi.do triunfar ~e su. valor moral. . ~in el!l?ar~o, la figura i la ejecucion de Paga­~ n Ja opera de Prectosa, la rn~s hJera 1 la ~nas gra- ntni cast JUStJ~caban la credulidad que dió oríjcn c1osa tal vez de las produrc1on e s de Weber, no a e~tos rnaravlllosos cuentos. Su rostro atezado, · puede h~ber, ~~da mas agradabl.~ que. el soni~o el desgreño de su negra cabeJlera, sus largos de­marcado 1 enerJlCO de la danza Jltana, 1 el esttlo dos, sus estraños modales, todo en él tenía algo sor­español de In música, espresando el sonido del za- prendente i grotesco; i luego, cuando tocaba, pare­pateo de Jos piés. cía que estaba lidiando con algun animal feroz, es- U na de sus obras mas cientificas fué el Eu1·yan- forzándose, despedazando, i por último venciendo. to, su última ópera; pero los alemanes mismos son Los pr~fe~o~es de música qu~ le escu~haban, si mas especialmente entusiastas respecto de Ja mú- no era~ Vlollnist~s, daban gracu~s ?1 C1elo. de no si ca que puso W éber a las canciones de Korner, haber 1~te~1tado Jam~s el aprend1zaJe de t_al_Jnstru­su distinguido poeta. mento; 1, s1 1o eran, t~raban al su~ lo Jos vtol1nes en W éber fué hombre de carácter amable modesto completa desesper8cJon. 1 hab1éndosele roto, en reservado en sus modales i de costumbre~ domésti~ cierta oeasion, una de las cuerdas del -violin, hubo cas. ' entre Jos demas ejecutantes un ímpetu furioso para En cuanto a Rossini, habria sido difícil formar apoderarse _de ~lla, i !ll fin .la dividie_ro~ entre sí co­un juicio concienzudo de él, cuando sus obras es- mo u~a rel•qtna de lmposJ.ble aprectacto~. taban deleitando a la Europa; cuaNdo por sus pro· Es ~~~udabl.e q~e, en tlen1pos menos 1_lustrados, ducciones brillantes i deslumbradoras, no solamen- P~g.anJnl habrut s!d?. colocado entre Jos

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Por: | Fecha: 03/04/1858

l - • DE NUMERO 14 . BOGOTA. l~~IPRENTA DE OVALLES I COl\tiP.:t 185 8. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Basta :Londres. II. , UN DIA E:i LONDRES. Qué ciudad! Me siento en medio de otro mundo. Todo es con­fusio n en mi cabe¡ a; se me deslumbran los ojos; me zumban los oidos. Qué ciudad! De oriente a occidente tiene mas de 7 m~llas, de norte a sur casi 5, i 3 U superficie está encerrada en S5 m1tlas . Una ciudad que tiene mas poblacion que la Nueva Granada ent~ra, que tiene cerca de 10,000 Ce1lles i plazas, i 200,000 casas. Qu1én podría calcular cuá.n rica es esta ciudad 1 Piense solamente el que quiera adivinarlo, que e l arre ndamiento de la casas no mas produce anualmente mas de ocho millones de libras esterlinas, mas de dos xnillones quinientas mil onzas de oro! . Estoi aloja~o en el hote l de Cl~mente, a donde los gran!l~1nos van a posar stempre no sé por que, pues carece de todo ahctente para pasarlo ahí regularmente. Queda en el Liw-Square, en una pa rte mui bonita i tranquila de la ciudad, pero mui léjos de todo. Ademas , el servicio en la posada es malo, los cuartos sucios la comida mediocre i el precio no mui mode rado. Ahí fuí yo por no conocer otra posada en la ciudad, i por no venir a permanecer en ella por ahora largo tiempo. El espectáculo de Lóndres es grandioso, pero sério. Las mas de las casas son de ladrillo ordinario, sin adorno, ni blanquimento, ni pintura alguna, i de altura desigual. Solamente algu~as iglesias i los edificios ])úblicos son de piedra arenosa o de granlto[ i e n las partes nuevas de la ciudad, como en el Parque, C~lle de Regente, están las ca as unid~ por el mismo techo 1 son plntada~ con alguna finura. En j e neral el en techado de las casas es mut bajo i t e ndido. Los graneros, las bodegas, la despensa, el cuarto del carbon, lo mis mo que la cocina i el cuarto de lavar la ropa, se encuentran Eubterráneamente s ituados, recibiendo la luz por el enlosado de la calle, en donde en vez de piedras se pone una reja de hierro horizontal Para mayor comodada se edifica la casa uné! vara !Jla s estrecha ácia la calle, d eja ndo esta rod ~a da d.e re~a.s 1 practtcando por ahí una escalera que va al subterraneo 1 facthta la entrada i salida de los criados i los víveres. La vida en Lóndres es mas saludable que en cualquiera otra ciudad de Europa, segun lo prueban las lista de su mortalidad. La razon de esto es mui e ncilla. Lóndres está edificado en un terreno arenoso mui seco, entre parques i squares poblados de rica vejetacion; no está redu­cida ni encerada por murallas; el anchuroso Támes1s corre por e n medio de ella i por donde quiera se mantiene el aseo, aceras grandes en eeas calles tan bien empedrada ... . El sentimiento de la sa lubridad i de la bonanza no puede ménos de apoderarse del es­ttanjero que.t en su hermoso dia, baja por la primera vez la larga calle de Oxrored , ve la hermos a calle del Regen te, pasa por la plaza de Waterloo i vuelve por las espaciosas calles d e Pall-~lall, While -hall i del Parlamento al puente de Wes tminster, en donde por todas partes se ven anchos enlosados para la jente de a pié i espaciosas calzadas para los coches, en que se respira aire puro i fre co, en ve¿ del humo i los vapores malsanos con que uno se ve tnedio ahogado en las estrechas callejuelas. Inme nso es el atropellarse i apretarse de la jente en las partes mas frecuentadas de la antigua ciudad ( City ) 1 cerca del Banco, en Cornhill i C heafside, al rededor d e la igles1a de san Pablo, en Fleetstrect, e n e hand, en Haymarket, White-hall hasta la iglesia de W estnünster i la casa del Parlamento, en la calle de O.xford, así mismo en algunos puntos de la calle Newroad de dos leguas de larga. En el hand se ven seis i aun siete filas de carruajes de las especies mas diversas andando los unos aliado de los otros. Esos carros, altos como casas, tirados por seis u ocho caballos elefantes, llevan lentamente la pesada cargazon de carbon que consumen las máquinas de vapor i las casas particulares, aliado de inumerable " coches de tono, omnibus i carruajes particulares tirados por dos i cuatro caballos, viniendo despues la 1ncomprensible turbamulta de los coches d e alqu1ler, o Cabs, halados por un caballo no mas, o por do cuando son cabrioles, calculados para dos o mas personas. Caballos, carros i conductores de estas máquinas rodadoras son en todas partes mui diversos en adornos, valor i maneras; algunos son mui malos i sucios. • A la innumerable multitud de caminantes i de coches, debe agrc .. garse el fe nóm e no d e lo s coches de avi,; os . Estos conducen, lle· vados J?" darme razon, hasta que un jendarma me con­duJo de ]a manera mas bondado a del mundo hasta la puerta del Cónsul de Nueva Granada. Si no hai jendarma alguno a la mano, lo mejor, dicen, es rreguntar en las tie ndas, en aonde en jene­ralla priesa mercanti no quita lo cortes, como sucede en las caUe1, en donde por re puesta recibe uno un empellon. Igualmente inposible es el detene rse uno delante de hs tiendas de pinturas. de libros o de modas a observar lo que hai i que está sitmpre puesto a la vista de modo que llama la atencion; pues en primer lugar al menor descuido un pícaro le roba a uno de la ma­nera mas diestra d~l mundo el pañuelo, el reloj i hasta la camisa. Pagué yo mi noviciado con un pañuelo esquisito. miéntra s que me detuve en el Gtand delante de una tienda de espejos. l\1iraba yo d e arriba abajo las dog vidrieras de una ola pieza que estaban a cada lado de la puerta del almacen i que tenian cinco varas de largo i dos i cuarto de ancho. Era n d~ las vidrieras mas grandes de aquellos tie mpo s , i yo que no las había vi~to sino a lo mas de un pié cuadrado, m e dis traj e mirándola i la di s traccion m e costó, co­m o les he dieho, un pañuelo i algo mas. El parar~e d~lante de las tiendas tiene ad emas el inconveniente de que el g~ ntl ema n ingles no cree que pueda detenerse en semejantes parajes, sino la mob, o sea la hez del populacho. 1 no puede negarse que la riqu eza , her· mosura, grandeza i elegancia d ~ Jos almacenes, so n de las ~osas g_ ue mas llaman la atenc1on dP.l reci en llegado, i ~ob retodo el tama­no de las vidrieras que jeneralmente llena todo el frente de ellos i tras de las cuales se h allan acomodados de la manera mas vistosa i de gusto los objetos de su comercio. ( Cofttinuará). Anécdota. Admirable es la de treza i la osadía de los cocheros ; me parecia enteramente imposible el pasar mas adelante o evitar eJ encuentro con otro Cab, i sien1pre . e salió mi cochero con salvar del mal paso s in daño, ni choque alguno i COf! la mayor P.rontitud. Malos Sl son los coche ro s con los e . tranjeros, 1 no ha hab1do has ta hora un ejemplo de que aquellos se hayan manejado honrada i equi­tativamente con estos; r.ues ahí está. uno en~r egado enteramente al arbitno de esos bandidos, que así deben llamarse. .Tan1as ví tantos coches apretados i cas1 colocados unos encima de otros co­lno por la ntañana, e n que la r e ina recibia gratulaciones, en la plaza d e West n1inster. Al retirarse los visitadores mas de tre scientos elegantes coches uncidoa cada uno a dos nobles caballos se halla­b a n tan oprimidos unos c on tra o tros, que un tiesenlace no parecia posible sin gran fraca so. Los briosos corceles parecían inqui e to querer salta r por encima de los coches que estaban por delante; ~ pero tra nquilamente los ~osegaba el cochero, que mucha~ veces de , cara juvenil, prod ucia cierto efecto ridículo bajo s u peluca blanca ~ i su sombrero de tres picos. Sin alterarse tampoco enloma .. mi- ) Viendo un médico que uno de sus pacientes iba a echar-nimo subían al coche lo s duques, arzobi pos, mini~tros i oficiales, ) h d d · 1 d.· . " i en ménos d e einco minutos, gracias a la destr~za de los cocheros ) se a pec os un ~aso e aguar lente, e !J~ · es~ es i obediencia de l~s ~a.ballo~, ~oda aquella ~ te. ''pero el Evanielio nos manda amar a auestros ent-ht. Josdalgo , que al galope tomaron la dueccton de sus rE's~ctavos > .' , J palactos. ) wn.gos. • \ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • l'an i l'anaderos. se trabajaba nitro, se raja i quiebra cuando el sol Jaca líen - Los eruditos han tenido grandes dudas respecto del ta, i salen de ella pequeños glóbulos como harina, que tiempo en que la panadería vino a ser una profesion espe- ferrnentan cuando se mezclan con harina verdad era. Algu­cial, o sobre la introduccion de Jos panaderos. Se conviene nas personas han vivido por algun tiempo sin comer otra por lo jeneral, en que estos tu vieron su or1jen en el Orien- cosa, i duran en buen estado por mas de seis años. te, i que pasaron de la Grecia a Italia despues de la gue­rra con Pirro, por el año 583 de Ron1a tiernpo hasta el cual cada ama de casa era su propia panadera; porque la palabta Grados de procedencia en la ~eorjía. pistor, que hallamos a los autores romanos antPriores a di· En el país asi llamado, en partes sujeto a los turcos i cho año, significaba la persona que molia o macha~aba en partes a los persas, un comerciante es ménos considera­el grano en un molino o mortero a fin de prepararlo para do i respetado que un artesano, i un artesano lo es ménos meterlo al horno, segun observa Varron. Los capadócios, que un labrador; pero uno de Jos etnpleos mas respetados segun Ateneo, fueron los panaderos mas aplaudidos, des- en la Jeorjía es el de verdugo, o ejecutor público; se juz- . pues de ellos los líd1os, i luego los fent 'cios. A los panade- ga honorable la profesion, i los profesores son todos ricos. ros estranjeros traidos a Roma, se agregó cierto número de Si alguno puede rastrear UJl verdugo entre sus ascendien . hotnbres libres que formaron una corporacion a la cual die- tes, se enorgullece de ello en est remo, i nunca deja de ron el nombre de colejio, i de la que no se permitía re ti- mencionarlo con satisfaccion; observando al mismo tiem­rarse a ninguno de sus miembros, ni a los hijos de estos. po, que "nada es tan noble corno ejecutar la justicia, i que Los miembros de tal corporacion poseían sus bienes en co- la seguridad del estado depende de la estirpacion de los m un, i ninguno podia disponer de parte alguna. Cada pa- criminales." nadería tenía un patrono que ejercía Ja superintendencia de ella; i estos patronos elejían cada año a uno de entre Hiciéronle a un buen hombre esta prégunta . ello&, que ejercía la suprema ~u perintendencia de todos, i i No es usted el hermano de fulana~ cuidaba del colejio. De tiempo en tiempo era nombrado 1 él respondió, refieccionando un poco, senador un miembro de la corporacion. Para conservar el No, señor, ántes es que ella es mi hermana . honor i la honestidad en el enlejio de Jos panaderos, les es-taba esp resamente prohibida toda alianza con cómicos i gladiadores (•); cada uno tenia su tienda o panadería, i es Campanas. taban distribuidos en catorce cuarteles de la ciudad. Se No hemos podido averiguar con precision Ja fecha de hallaban esentos de ser tutores, así como de otros oficios este utilísimo invento. Inferimos que los antiguos tu vieron que pudieran distraerlos de su etnpleo. Los estatutos de alguna especie de campanas, de la palabra Tintinnabula Inglaterra declararon que los panaderos no son artesanos que encontramos en Marcial, Juvenal i Suetonio,i que han o menestrales, i los de Lóndres forman desde 1,307 la traducido por campanas los maestros de latimidad. Cuales- 19.a compañía. quiera que fuesen su forma i su tamaño,parece que los ro- El arte de hacer pan no fué conocido en Roma hasta manos llan1aban con ellas a sus baños calientes, i a los 580 años ántes de ]a era cristiana. Antes de ese tiempo negocios de los empleos públicos. Pero las campanas gran­los romanos preparaban su harina en una especie de papi- des que ~e usan hoi en las iglesias, fueron inventadas por lla, o pasta suave, razon por la cual lo s llama Plinio comi· Paulina, obispo de N ola en Campania, de donde provino Iones de papilla. Entre los antíguos había varias especies la Campana de la baja Latinidad en el año 400 de la era de pan, tales como JJanis siligineus, panis secundus, auto- cristiana; i doscientos años despues, las campanas fu eron pirus, cacabaceus, ~. ". Los franceses tienen muchas varie- de uso jeneral en todos los templos. Los judíos usaban dades, tales como an de la reina, pan a la moda, pan de trompetas en lugar de campanas; los turcoR no las admi­Segovia, de Gentilley, pan de caltdad, &.a todos prepara- ten absolutamente; i la iglesia griega bajo su dominio , dos de distintos modos, peculiares a Jos panaderos de Paris. sigue todavía la antigua costumbre de usar planchas de El pan de Gonesse era superior a todos los de mas, en vir- madera o de hierro con agujeros, las cuales suspenden con tud de las aguas de Gonesse, como a tres leguas de Paris; una mano i golpean con la otra, armada de un martillo o es ltjero i está lleno de ojos, lo cual es señal de su bondad n1azo, para llamar al pueblo a los oficios divinos. La Chi­como dice el probervio: pan con ojuelos, i queso sin ellos. na ha sido famosísima por sus campanas, i es probable que Bonpourn ichole es el nombre de un pan mui ordinario que este invento sea suyo, así como n1uchos otros de que se se come en Westfalia i muchos otros lugares. Conserva aplauden los europeos. El padre Le Comte no:s refiere que todavía el nombre que le dió un viajero frances, de bon hai en Pekin 7 can1panas cada una de las cuales pesa pour Nicho le (bueno para su caballo Nicho le), pero no es 120,000 libras, o la friolera de 1,200 quintales. Baronio cierto que sea un pan despreciable. Está léjos de ser un nos informa que el papa Juan XIII, en el año 968, ben· pan peculiar a este siglo, o a país alguno ; pues ha sido co- dijo una campana mui grande en la Iglesia de Letran,i le nocido en di~tintos paises i en siglos diferentes, i los anti- puso Juan por nombre; siendo este el primer ejempJo de guos lo llnmaban panis jurfuracens, o panis impurus, a lo que se ha llamado desde entónces bautizar campanas. causa de no hallarse completamente limpio de salvado, co.. La costumbre de repicar las campanas en Jas fiestas, la s n1o lo están las clases finas de pan. Los 1 uchadores de la pascuas &. a, no ·· viene de la Iglesia de Roma, así com o antigüedad no lo comian de otra especie, a fin de conser- tambi en la de repicarlas a la llegada de un obispo, o a la var la fuerza de sus miembros; i sabemos por Plinio,que de una persona de categoría, i en otras varias ocasiones. los rotnanos no comieron otro pan durante 300 años. Se Antes de terminar esta breve noticia, mencionaremo .. ha dicho, i con razon, que este pan ordinario nutre mas, ~ como hecho notable en Ja historia de las carnpanas; qu e tos a la corrupcion que el pan blanco. En Islandia se ha- que neces1taba 24 hombres para tocarla, i otra, 32. ce pan del bacalao seco, i así mismo en Laponia, que no produce granos, i aún entre los tártaros de Crimea. En ht ) Dijo un letrado a un patan : Lusacia superior se encuen tra una especie de tierra, de Ja . _ Ilombre, tú eres una mula ; cual hac en pan los pobres, urjidos por las calamidades de ~ I él respondió i me lo dice la guerra. Sacada esta tierra de una colina donde antes \ Usted, o me Jo pregunta~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • COLEJIO DE "EL SALVADOR." . P artidarios decidid os de la e

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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 8

Por: | Fecha: 25/03/1897

, 1Sisenlanario ~olítico, jLiterario ~ lRotidoso AÑo l.-SERIE 1. } Bogotá (REPÚBLICA n E COLOMBIA) , jueves 25 de Marzo de 1897. { Nú~mRO 8. 0 H1l3ogotá" ---+.:.<-­DIREC'I'OR , Ebuarbo Espinosa LÓuzmán. AD1UINISTRADOR : ~ d:u u xd.o- ®x t Cil t\ . Dirección telegráfica : Bacatd.-Apartado de correos ntÍnll~r() 259. OFICINA: Calle 1;, número ~t Cc):N':I:>XCXc):N'ES Saldrá á luz todos los jueves y domingos. En Colombia, suscripción adelantada (100 números). ___ .$ 4 - Unn.serie (25 nl'l!n~r()5) .. ____ .. ____ .... __ _ En el Exterior (100 nllme'ros) .. __ . _ . ______________ . _.. S __ - Una serie (25nt¡meros). ________ .. .. ______ 125 Número suelto, el día de la salida del peri6dil.:o _. ___ . _ _ _ . _ 05 Número atrasado .. ______ _ o •••••• _____ •• _ •••• • _ _ ••••• _ • • 10 Comunicadus, columna. _. ____ ___ .. ____ __ .. _. ___ .. _____ 16 Remitidos, columna ____ _ _______ ~ __ ~ ____ w _ •• • ••• _______ 10 __ Saehos y avisos 1eclamlf, en Gacelilla . ____ •. _______ . _____ 02 Anuncios, forma común_. __ . __ . __________ ... _. __ .. _ 01 No se devuelvt!n originales. _ Los señores Agentes tienen derech~, al 10 por 100 de 10 que re­cauden. .. Cuanrlo s~ haya contratado la publicación de un comunh:ado, re. l1uhdo, anuncIO, etc., no se devolverá su valor, ni pane de él , aun cuando su dueño resuelva lo contrario. Toda correspondencia debe dirigirse al Administrador. :7 Pagos adelantados, ITINER,IRIO DE CORREOS P cÍnco.-Llega los lunes á las 4 p, m., y sale los llIartes oí las 2 p. lll. J::l1co1/lic,:das,-lIay dos en cada mes : llegan el 3 y el I ~. y!>alen ello y el 25 a las 6 n, m. OCCIDENTE.- Llega los lunes á las JO a. m., y sale 10:0; 11l:lrtcs á las 3 p. m. l!ncomicJlddJ.-Llega los días 14 ó 15 y 25, Y sale (,'11 los día::; 6 y 18, SUDOESTE (Ambalema)_-Llega los jueves á la!; 10 a, m" y sale los VIernes á Jas 3 p. m. ORIENTE (Úrocué). - Llegan correos 8, 18 Y 28 dt: cada mes y salen el lO) 20 Y 30, ' . SU~ESTE (Melgar). Llega los juel'es á In. -1 p. m, y .. le los VIernes a las 2 p. m. ATLt\N'l'ICO,-Ltega á Bogotá los días 5, 11, 23 Y 29 de cada mes, y sale en los días 11 /, 7, J 3, 19 Y 25 ue cada mes. ~l de, Encomiendas ~lega el31 Ó ]~ y el 13, Y,sale el6 y el 18, N OR 1 ~.-Llega los Jueves de cada SClllana a la!=; loa. m., y sale todos los Viernes. El ue EI~~o1lliendas llega. el 9 Ó ;0 )' el 28 ó 29. )' sale el 7)' 28. NOROESIE.-LJega los V¡erllt:S a las 9 (l, m., y sale Jos sábados á las 2 p. m. . El de Encomiendas llega el I~I, y ~flle el 25 á las 6 a. m. SUR.-Llega los lunes ti la 1 p. m., y sale los miércoles á las 2 p. m. Los de Encomienda5=, son dos en el mes, L1t'g pretenden r educirlo ' al radio de su d omicilio y aislarlo buscan­do otros pr0hombres it quien0s encomian con manifiestas intenciones. E l r epublicanismo ciego, aquél (lUC no reconoce (p ll' elebe h aber siempr e una cab eza p ensa dora, un g uía expert o, un h ombre d ot a rlo con el cLón de mando, sa-i, El columbia no es hoy valiente, generoso y soci~l. Tan intrépido en 1", combate y tan duro en las fatigas, como los antiguos eSI':lrtanos, ha llevado siempre la \'an­guardia ('uaedu levant,) el grito la .\mérica para debelar á sus antiguos a mas. 1~: 1l meciio de sus virtunes marciales es dócil y jO\·I:l I. )' se le I'uede conducir fácilmente por cual. quier camino 'Iue <)r .\I·turO Carlos l.uthman (Plazuela de San l'rdll"isco), y el ed itor publicai.Ja" menudo páginas enteras del periódico en inglés. Ell'ngl/utJlI, de 1823, editado por la imJ.lrenta de Espinosa, Ilü era jocoso, como pudiera sospecharse por el título, sill" propagador de la doctrina dd Evangelio, y por la. fo rma, tlIH)S y lemalio, idéntico á El A/alaya. De RI HI/C/filllito Bogo/al/o se J.lublicaron " nllllleros en 1826. ~:n el número J I< de El Cel/sor ('9 de Noviembre de ,826) se pul>licó la relación de la solemne entrada del l.i· bertador á la ('apital el día q del mismo mes. Otros perió' dicos, publicados en la capital de r820 á 1830, fueron: Corrct1 de la Cil/dad ¡/,. BogoltÍ, El JI/surgel/t/!, El Prcgul/tón, El .Hscali/o Le,~(!, El .Fuete, El Cllarivari BogotaJlo, El Call1pcsiJlo, El Car!IIS!'(I , El Cm'iIáJl, El Posta de á caball", La Tertl/lia , El Rrcopilador, El Zurriago y Lt1s Toros de Fllcha. El CIfIl/adillO, cu)'o número 1~ apareció en Bogotá el 19 de Ma)'o de 1827, en la imprenta de D. Bruno Espino­sa, fue fundado c()n el especial objeto de contribuír á la se· paración de 1 ueva Gran ada de Venezuela y el Ecuador. En él se combatía también la personalidad del Libertador, bia y felizment.e inspirado para entregar _ Sll r eposo, su bienestar y su dicha antes que la salud y el bien del E stado, ese re­publica. ni smo, decimos, es el de peor esto­fa y el más desequilibrado y necio que se conoce. E se sentimiento estA muy próxi­mo ¡i la an arquía, y debemos desecharlo como agent e fun es to y disociador. P or fortuna, como dijimos al comen­zar (! ·tas lín eas, el movimiento leo'ítimo y honroso que ha traído al d ebate ~lectol'al el nombre elel señor Caro, es ú modo de plácida aurora, qu<, nos hace aug urar días ser enos y de lJluy g randes esper anzas para el p on eniL' de la Patria. Q)l,:óntca. EN EL CONSEJO MUNICIPAL Importante y por extremo curiosa fue la úl ­tima sesión del Concej o, que tu vo lugar P.! lunes pasado, pues no la hubo el viernes anterior, ta mbién día regbmentario, con motivo de la fies ta del Santo Patriarca. Cita se dieron para ella casi todos nuestros ediles, y tu vimos el g us­to de ver y oír un 'l /IOrlllll de doce votantes; lástima, eso sí, que P.! sCi'íor Presidente no nos la tuvie ra á nosotros, )' nos dej ara parados sin más descanso q ue pata de gallo, ya en un pie, ó ya en el otro, las dos largas horas que duró la sesión. Con seguridad que si le ordenan á Calle­jas que abra la barra de la derecha y ponua al­gu nas sill as, ó s iquiera sean bancas, el bueno del viejec ito, q ue quiere más la :\Iunicipalidad que las niñas ele sus ojos, se da sus trazas y nos acomoda á la maravilla. Si el Honorable Por· tocarrero, qu e, ya lo \'amos viendo, acorre con juvenil e ntusiasmo cuanta bu ena idea ll ~ienes que puede dispensarnos vuestra infinita bondad, es una separa­ción pacíhca, tranquila y amigable de nuestros muy buenos hermanos los del Norte y los del Su r. Kosotros nos organi­zaremos á nuestra manera; les juraríamos no golpear nunca á sus puertas para nada; y, ad~más, una amistad eterna. Tal es lo que creemos se piensa all:í en lo más íntimo de los corazones de todos los buenos granadinos." Figu raron por ese tiempo, como periodistas políticos .-le nombradía, el General Santander y los doctores Vicente .\zuero, Estanislao Vergara y Elad io Urisarri. Pedro Acevedo, que fue de los que más activa par te tomaron en la reuacc.ión de La JIisaldllf'{/, comcnz,) sus estudios en el Colegio del Rosa rio, los q~le tuvo que interrumpir porque su padre, obligado á marchar á 'I'unja con motil'o de los sucesos de ,8r2, lo lIe\'ó consigo. Abra· zó después la profesión militar. y de eda(! de 15 afios como batió denodadamente en la batalla del Palo, á las inmedia­ciones del Cauea; en que fue despedazada la división espa ñola al mando de Vidaurrataga. Estuvo de Intendente I político de Antioquia y alcanzó, en la milicia, el grado de Coronel. Tenía \·t!lIltiocho años cuando murió. Hizo algunas composiciones en verso. Escribla sin afectaci6n, con discer· nimiento y buen gusto. El primer compendio de Geografía de Colombia se debe á su pl uma. - ( Col//i1ll/ará). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. del Concejero Cordovez, que concurrió al Con­cejo que autorizó el contrato vigente y se opu­so á su celebración, se hizo constar la unanimi- . dad con que el actual Concejo aprobó la decla­ratoria que con el particular se roza. Sutisface ver á nuestra Municipalidad ani­mada de tan buenos deseos y trabajando como lo ha hecho en esta vez, y por ello la aplaudi­mos sinceramente. Sentimos sí que, por no ha­berlo obtenido del empleado de la Secretaría á quien nos dirigÍmos ayer en ausencia del activo señor Londoño, no nos fuera dado hacer un ex­tracto completo del informe del señor Rubio, que, lo repetimos, es una pieza magistral, digo na de ser conocida y apreciada por todos los contribuyentes, pues todos, cuál más cuál me­nos, tenemos que ver con los derechos del al­motacén. Se leyó también una importantísima Re­solución del Ministerio de Gobierno con rela­ción al proyectado Circo de calicanto para co­rridas de toros; y como ella será ocasión para nuevo debate de este asunto, creemos útil hacer de él una historia concisa que ayude á darle de­finitivo y justo término. Antes de 1890 jamás hubo aquí corridas de toros á la usanza española, ni cosa que 10 pareC'iera, y ya para aquel entonces estaban de capa caída nuestras populares fiestas de plaza, pues carecíamos de alguna para darlas, gracias al jardín que hizo construír en la de Bolívar el Ministro señor Becerra. Esta carencia de clis­tracciones para un pueblo como el nuéstro, que por su propio impulso no alcanza á procurarse sino las desastrosas y embrutecedoras que halla en el fondo de la totuma colorada, hizo pensar á los súbditos españoles D. Enrique Gracia y D. José A J iménez, activos y em ­prendedores como pocos, que sería benéfico para el pueblo que les daba generosa hospita. Iidad, y útil para ellos, trasplantar á estas alturas las corridas de toros de su tierra, que eran en­canto para todos los de su raza y, por lo mismo, echarían aquí robustas raíces. Así pensado, se dieron á la tarea de bus­car un socio capitalista que secundara sus pro­paSItos, ypronto dIeron con D. Carlos José Espi nosa, caballero del más alto rango, según ver­dad de á puño, á la vez que chispazo que ha ol­vidado recoger El Rayo X; amigo también de empresas nuevas, y decidido partidario de cuan­to al sj01't se refiere. Cerraron su negocio: el uno sr puso á construír su circo á escape y sin ahorrar gasto alguno, pues esto fue en Mayo y debían jugarse toros el 20 de Julio siguiente; y los otros se dieron sus trazas para traer, como trajeron, la primera cuadrilla española que á nuestro redondel bajara. El circo se construyó en propiedad parti­cular de la familia del empresario, allá por los lados de la antigua Huerta de Jaime, hoy Pla­za de fos Mártires, sin permiso de nadie, sin privilegio ni cosa que huela á tal, y como pue­de construír cualquier hijo de vecino que ten­ga dinero para ello y terreno donde hacerl", el edificio que se le antoje. Las corridas se dieron con permiso de la Gobernación, que obtuvo Ji­ménez mediante el pago de cien pesos ($ lOO) por corrida, que, al tenor del artículo 528 del Código de Policía, correspondían al Hospicio de esta ciudad, y que no sabemos por qué de­jaron de corresponderle, pues tcG artículo no está derogado. Ojalá se aperciba de esto la siempre benéfica Sociedad de San Vicente de Paú!. Lo dicho muestra claro así el origen del actual circo de toros, como el de los cien pesos por corrida, que el Concejo ha elevado á dos­cientos cincuenta ahora, con la mira, según lo dijo un Honorable Concejero. de acabar con el espectáculo. F estej rímos, pues, el natalicio de la Patria, la indo::pendencia de España, con aquello que en España es más popular, y concurrímos á las primeras corridas ele toros en el circo de los Mártires. Describirlas es vano empeño, que no tenemos plullla para tánto, y, de seguro, el Honorable ConceJero Cordovez tiene escrito ya el capítulo de sus interesantes RC1/finiscen­úas, que en ellas se ocupe y que complete el IV de su segundo tomo; pero es lo cierto que resultaron magníficas; que los chapetones cre­yeron haber dado en el clavo, y que todos pen-samos que no había mejor negocio en 10 humano que el negocio de circo de toros. Olvidámos la inconstancia de nuestro carácter y que desis­timos mañana de lo que hoy más deseamos. La Municipalidad, que se sentía con ex­clusivo derecho para privilegiar los espectácu­los públicos, creyó también bueno el negocio, y provocó contrato para construír un circo de pura verdad, que el otro es sólo de tablas, con cincuenta años de privilegio y muchas otras gangas que lo hacían parecer magnífico, en vista elel público entusiasmo por las corri­das Este contrato se ajustó con el Muniéipio definitivamen te en 13 de Abril de 189 [, pero quedó sujeto para su vaJidéz á la aprobación del Gobierno Departamental y á la del Nacional; el primero lo aprobó sin'observación alguna el día 20 siguiente, y el segundo, con la firma del seil.or doctor Roldán como Ministro de Gobier­no, lo aprobó en 29 del mismo mes y año, pero con modificaciones que los contratistas debían aceptar expresamente, y que uno de ellos las aceptó así en 10 de Mayo siguiente, en su pro­pio nombre y en el de su compañero, de quien no tenía poder para ello; éste, que estaba ausente, no dijo nada, y, sin embargo, el contrato siguió su curso adelante, y por válido y m1';y válido lo ha tenido el Concejo. Ahora, y á petición de uno de los interesados, el Gobierno Nacional, y justamente con la firma del mismo doctor Rol­dán como Ministro de Gobierno, ha declarado que" en concepto del Gobierno no está cum­plida la condición con que fue aprobado d con­' trato ' para establecer un circo para espectácu­los públicos y dar corridas de toros,' y, por lo tanto, tal contrato no puede entrar en vigencia hasta que el concesionario, señor Rafael Espi­nosa Guzmán, manifieste que acepta la condi­ción impu esta por el Gobierno en 29 de Abril ele [89 r, salvo que el señor Carlos J. Espinosa, que aceptó esta condición en su nombre y en el de Espinosa Guzmán, tuviera poder legal para obligar á éste." El interesado ha declarado al Concejo que no acepta tal condición, y, en consecuencia, el contrato tan debatido no ha de perfeccionarse, y el Municipio puede proceder á privilegiar un nuevo circo, que de seguro se construirá si se proyecta en condiciones mejores que las del oue hoy existe, pero no una obra monumental conlO en la que se había pensado, y que arruinaría de fijo á quien osara acometerla. Esta es la fiel historia de estos negociados taurinos, y esperamos que su lectura fije claro las ideas en el particular, que tan en'marañadas andan qne hay quien piense que lo que había sí era contrato perfecto, y que, por lo mismo, no correspondía al Ministerio de Gobierno in­miscuirse ya en el ;:¡sunto. Esperamos la de­cisi? n del Concejo, y entonces seguiremos esta revtsta, que ya por hoy va más larga de lo que pensábamos. . JOSELíN. PAGINA DE HISTORIA La Bandera ¡Vacional de Canagena, de fecha 25 de Febrero, trae el siguiente artículo: El nombramiento de Gobernador del Cauca he­cho en ef doctor D. Pedro Antonio Molina en 1'894, prodUjO en algunos congresistas de aquel año, des­agrado, inquietud, tal vez enojo. En virtud de ese nom­bramiento, se hablaba contra el Gobierno sin ningún rebozo, cuando después de poner en juego todas las influencias, después dé; tocar todos los resortes para impedir la honrosa designación, ei señor Caro, con se­renidad olímpica, viendo estrellarse á sus pies las ex­plosiones de cólera impotente, puso al doctor Molina en la silla de la Gobernación. El combatido Goberna­dor iba á dirigir al más fuerte y más belicoso de los Departamentos colombianos, llevando consigo la mala voluntad de algunos, pero al propio tiempo no ya la simple aquiescencia del ilustre Vicepresidente, sino la más viva simpatía. El primer Magistrado caucano apareció bien pronto á los ojos de la Nación, como administ~ador eximio, gobernante activo y enérgico, y gran pObtlCO de certero golpe de vista para busca'¡- el peligro y vencerlo. La inquina contr¡¡ el señor Caro llegó hasta 10 increíble. A nosotros nos dijo persona connotada: "el proy~cto de reforma constitucional por el cual se fija el penodo de los Magistrados de la Corte y de los Tribunales, ha frac~sado, porque, aunque somos parti­darios de esa reforma, no queremos poner en manos del señor Caro el tremendo poder de nombrar nueva­mente á los altos empleados del Poder Judicial. " y el señor Caro, impasible, con fe inquebranta­ble en la bondad de su proceder, no hizo caso de los que ' lo zaherían inj ustamente, porque comprendió que el doctor Molina constituía una de las mejores esperanzas de la República. y comenzó el doctor Molina su labor adminis­trativa inspirándose en las ideas del Jefe de la N ación, y los pueblos se fijaban, y todos comprendían que el bizarro Gobernador del Cauca estaba llamado á los más altos puestos público& con que la Patria agradecida premia á sus buenos y leales servidores. y vino la guerra del 95, y aquí sí, el doctor Molina desplegó toda la fuerza . de sus c~.pacidades como ex­perto y hábil gobernante, como agente leal y decidi­do del Supremo Gobierno, como sostenedor entusias­ta del actual régimen y como hombre organizador sin rival, pues que lo mismo creaba batallones, que antes había organizado muchas oficinas importantes. La tierra de Arboleda contempló orgullosa un grande ejército que palpitaba de coraje patriótico, y deseaba con ardor vehemente encontrar enemigos para medir su pujanza y su valor! Como allí no pudo echar raÍ­c'es la rebelión, por la previsión asombrosa del doctor Molina, éste no tuvo que combatir, pero soldado& caucanos fueron á todas partes donde fue necesario, yen la conciencia pública está la idea de que en caso preciso, el doctor Molina se habría hecho sentir en toda la Repú'blica con sus huestes invencibles y valien­tes! El Cauca pacificado hizo la pacificación de la Re(Jública. En este país siempre triunfará quien triun­fe allí. La grita de los apasionados pasó; el señor Caro colocó al doctor Molina á la cabeza del heroico Cauca, y los hechos que se han cumplido de entono ces á hoy, denLlestran la certera visión del eminente hombre de Estad ,), que como superior espíritu que es, conoce á los hombres y á las cosas, al través del tiem­po y del espacio. El doctor N úñez vislumbró en el señor Caro al Jefe y caudillo que debía reemplazarlo: el señor Caro ha visto en el doctor Molina al servidor público notabilísimo, que escalará eminencias, porque tiene para ello fu erzas de águila. El inmaculado nombre del señor Caro es símbo­lo de victoria : con él triunfaremos Ó arderá Troya. }~·i tct:CtÍ:1.:tnr EL METAL VIL (POI'; ~IA (?) EN 'J'HES CANTOS). La miré ; no me miró j Vulví á mir:u", no hizo caso; Echéme alrá~, la abrí paso V, .. in mirarme, pasó. Il Ella jl1ntl> á mi sentada; Yo con timidez de niño Orreci endo mi cílTiño; Re:;.pue~ la: llll:\ carcajada. II1 ~fe oye con dulCe embeleso Ofrecer placeres y oro; Débil lucha del decoro, V un pacto, que sella un beso. B. ROGELlO G. REUDUELES. ~ec1tos 11 ~i.chO's Fit'mes.-En lo cierto anduvimos al decir en el nú­mero anterior que por mlÍs que rlesbaratáramos los errores uno á uno de El Día, el hál'il colega pasaría por ellos como por sobre brasas, pero 1\0 tendría la honradez nece­saria para confesarlos. En efecto, en su último número vuelve á la carga con varias de sus afirmaciones erróneas, pero dice ahora con ellas algo muy distinto eje lo que les había hecho decir antes; y se queda fresco y satisfecho como si su procedimiento no fuera un audaz ataque á la verdad, como si escribiera para gente que no ha de enten­der lo que lee! Veámoslo por su orden y poco á poco. Mala fe.-Censuró el colega en su suelto llamado Respeto á la ConstitucióJI, cuyo mote es bastante expresivo, y como viola torios del artículo 109 de la Carta fundamental, los nombramientos hechos en algunos Representantes para ciertos empleos públicos; le hicimos ver que su censura era injusta., por cuan lo el Gobierno, á pesar del artículo ci­tado. sí tenía derecho para hacer tales nombramientos de conformidad con lo dispuesto, en Ia Ley tI de r89;, y ahora resulta el ll1gel1l0so de 1< ranjaver, haCiéndonos decir lo Cjue no hemos dicho y declarando que Jo que es incons­titucional es la ley, )' que, por lo mismo, no hay que nomo brarla porque eso es recurri,. ,i artimañas (?) y citas que concurren á confirmar que se ha VIOlado la Constitución ... Este modo de raciocinar no. solamente muestra mala fe, sino absoluta carencia de cnteno moral: para invectivar al Gobierno y censurarle que haya empleado á algunos de sus partidarios que ocuparon puesto en el Congreso, no. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. hay necesidad de engañar á los lectores, basta con dejar correr la pluma y ahí queda el insulto deseado. Ley del e mbudo.-Censuró el colega la actitud de los empleados púb\icos, y en especial la del seiíor D. Marco Fidel Suárez, Consejero de Estado, que ,lesclenden de sus empleos á la arena candente de las luchas electo.r~­les; y como en el nlismo número aplaude la deslgnaclOn del General Quintero Calderón, también Consejero de Es­tado, para Director de los oposicionistas en el ¡:>róximo de­bate electoral le hicimos notar la inconsecuencia monstruo­sa que había 'entre su censura y su aplauso. Pueo bien, el colega, 1Jlalljakafralljavereó (tergiversó) el embudo de su ley, y en vez de confesar su falta se desmonta CO:l una inau­dita agresión al seiíor Suárez que, como era natural, éste rechazó dignamente en el primer número de El Naciolla-lista. • Bancos.-Dijo " El Día" que el Gobierno pro)'ecta autotizar á algullos bancos de la capital para emitir bil/etes. Lo desmentimos de llano en plano y, como decía que pocHa comprobar su aseveración, le exigimos que presentara los comprobantes al udidos. Pues bien, el coleg3. por toda com­probación afirma que" el señor Gerente del Banco de Bo­gotá puede decir si es exacto que con dicho Banco se PRO­YECTÓ la operación," pero se guarda bien de decir cuándo, cómo y con quién se pensó en ella. El colega, para darse el placer de convertir lo blanco en negro y poder manchar reputaciones que le son odiosas, olvida su erudición frall­javeresca y ya ni distingue los tiempos del verbo! Signen.-No pudiendo El Día repetir su censura contra el señor eloctor Esguerra, Ministro de Hacienda, porque tuvo la honradez de rectificar errores de su juven­tud, hace burla de tal honradez y lleva su insano empeiío hasta la vulgaridad. Parece como si en El Día r,o escribie­ra el ex-radical de El Roscón, quien, á propósito de lo que so­bre este particular le dijimos, publica una modesta autobio­grafía que peca por deficiencia, pero deficiencia que com­promete la verdad histórica y que rectificamos porque, tra­tándose de tan importante personaje, no hay incidente que pueda desvirtuarse ú olvidarse. Bueno, y confesamos nuestro error, que por estar en pecho:; de nodriza r.O fuera el sellor Vergara y Velasc" mosquerista de los de 1867; pero sabe Dios si siempre le conviene el dictado por su admiración Jlor el Gran General cuando vc'lvió á esta ciud'ld en 1876. Bueno, y confesamos otro error, que el seilOr Vergara y Vela:;co no fpera soldado de E/Aleanforsino de FIRoscón; y aun aceptamos 'Iue fuera recluta y no 1'0/ItIlÜTrio, á pesar de que cntonces no tenía la edad para hac~r1c tomar ar­mas por la fuerl.a; pero nos queda e,ta duda: El R¡1sCólt no salió á campaña, y, sin embargo, el seiíor Vergara )' Ve­lasco peleó contra sus amigos de hoy en Soacha, y tal vez también en Garrapata, ~ i es que no desertó en vísperas de la batalla. El señor , -ergara y ,-elasco nos cuenta, yeso le hace alto honor, que fue sobrestante de obras y portero de Ban­co "porque su familia quedó arruinada por la revolución de 1876." Su familia era lrberal, y tal revolución fue con· servador", luego sus amigos de hoy le han hecho sudar la gota gorda. __ ... _ . _ - Nos cuenta también Fralljm'er que fue empleado pú­blico por la prilllera vez en 1881, Y que cuando la evolll­ció n Zaldúa lo removió el Gobierno general (¿ el doctor N"úiíez?) de otro e,npleo ad hOl/orclJ/; pero no nos dice cuándo fue empleado por se~unrla vez. ni si fue en calidad de redllt,! como estuvo en Z'IJaquirá el día de la muerte del General Didacio Delgado, ni el pUesto que ocupara e1/ de­fmStl de la Regeneración en 1885. Sabe Dios si en su ma nía de escribir llegó entonces hasta colaborador de El Pos­ta ó de El Castigo; pero es 10 cierto que se entusiasmaba con la lectura de estos papeles __ . ___ á pesar ele sus grall-des cOIl\'icciones que J1J lo han dejado incurrir en contra­dicción alguna. N"ada, mi Corond: usted fue liberal y Illuy liberal; y lo peor que puede hacer es no confesarlo, que á negarlo sí n J se ha atrevirIo. \ Irasta por hoy. lU:ion de J',s­teros. Hulacán, Batain y Tumbales tranqUilos. b:hrt'ro 3 de 1897. C"/"l.-Se han librado varios encuentros en Blan quizal (Provincia de Zllatanzas) y en la Prrn'incia de la Habana. Feurero 4 de 1897. CI/ba.-Ha habido algunos encuentros sin importan­cia )' se han presentado 29 individuos. ~n un encuentro en la Provincia de Matanzas se ha destnlldo el campamento del enemigo. Ha habido 12 presentados en dicha provincia. Febrero S de 1897. Cuba.-El General en Jefe llegó á Santa Clara so,­teniendo tiroteQs. El enemigo retrocede ante el avance de las columnas. Se ha autorizado la zafra en la PrOV1l1Cla de Santa Clara bajo la protección de las guer~lllas y fuerzas del ejército encargadas de limpiar el terrrtorlo del resto de las partidas. . . Filipillas.-Siguen los ¡)reparatlvos de las. operacIOnes en Caírte; en Bataán ha habHlo encuentros satisfactOriOs. Febrero 7 de 1897, Cuba.-El General en Jefe sigue avanzando para,rea­lizar el objetivo de la campaña, que es qUitar rec,lrsos a ,los insurrectos y arrojar los núcleos haCia Onente. Contmuan las columnas combinadas practicando reconocllmentos en dirección de Sancti Spíritus y Remedios. Ha habido nume­rosos encuentros en JVlatanzas y Santa Clara, por efecto de la incesante persecuciún. . . , Filipillas.-Han sido fusilados 9 reos por tralClOn y re­belión. Fueron sentenclados por Consejo de Gu~rra_ Todos desempeiíaban cargos importantes en el Consejo Supremo de la insurrección, UIlO de ellos era el titulado Mmlstro de la Guerra. ------------------~--- IMPRENTA DE EDUARDO ESPINOSA GUZMÁN, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.

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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 8

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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 84

Por: | Fecha: 23/12/1897

, :f8isemanario ~olítico, jLiterario ~ lRoticioso ARo l.-SET{m IV. } Bogotá (REPÚB,.JCA llE ( oLoMBrA). jneves 23 de Diciembre de 1897. {NÚMERO 84 HjBogotá" · ->:+­DIREOTOH , Eouaroo Espinosa tbuzmán. ADnUNISl'RADOR , 'Dirección telegráhca : Bacalá.-.!!.partado de correos núlll¡;:nl 259. OFIel NA: Calle nueva de Flori:in, número 360 A Y 360. ' f'eléfOllÚ 576. Saldrá á luz todos los jueves y domingo!'. En Colombia, suscripc!ón adel~ntada ( I 'JO ;lli!Ll:::ro~) .• - _. $ 4 __ Unasene (25num~ros). ______ . ____ . . .. _ .. l .. En el Exterior ( 100 números)_. ____ .. ________ ... _. -_o - 5 .. Una serie (25números) ____ •• ____ . ________ 125 Número suelto, el día de la salida del periódico -_. - . _. _. - - '. 05 Número atrasado. ________ • ___ .. _. ____ . ___ .. o ••• _ •• _ _ •• 10 Comunicados, columna _____ .....••. __ .. _._ .. _ ... .. _._. 20 .. Remitidos, columna. - --- . -•. -- -- .- - - -- . - - _ ... -- .. __ . _. 15 _. Anuncios, rorma común ____ . _____ . ___ . __ . __ . _"" ... . __ .. el N o se devuelven originales. Los señores Agenles tienen derecho al l o por 100 de lo que re­cauden. euancio se haya contratado la publicación de un ~ol11ul11cado, re· mitido, anuncio, <::tc., no se devolverá su valor, ni parte de él, aun cuanclo su dueño resueh'a lo contrario. Toda corresponde ncia debe dirigirse al Administrador. ~P('lg()S adelantado~. ITINEN,UUa.DE CDRJüiOS PAcfl<'lco.-Llega los lunes á las 4 p. m., y ~ale los m á las 3 p. m. Encollltelldas.-Llega los días 14615 Y 25, Y ~ale eH l(,s (ha .... 6 y l O. 'rUnOESTE (Ambalema).-Llega los jueve!:i á las 10 a In., y sale los viernes á las 3 p. m. ORfF.!\'TE (Orocué).-Llegan correo;;; 8, 18 \' 28 dt: cada mes, y salen ello, 20 y 30. SUDESTE (Melgar). Llega los jueves á las ~~ p. In, Y s'lle los viernes á las 2 p. fll. ATLÁNTlco.-Llega:í Bogotá lo:. días 5. 11, 23 Y 29 de t'Ada ITIt:S. y sale en los días I~I, 7, 13, 19 Y 2S de cada mes. El do Encomienrla~ llega el31 Ó 1\' y el 13, y snle e16 y ei 18. NORTE.-Llega h,s jueves de cad,t st!lIIana á las 10;l. 111., Y s:.tle odos los viernes . El de l'.ncomiendas llega el 9 Ó 10 y el 28 Ó 29, y ,ale el 7 y 28. NOROESTE. -Llega los viernt:!" á IiÁn) Ilúme-ro,! 352, 354;y 35(] . 8-1 DURA MAS QUE TODAS LAS OTRAS 1'!ñ3J"2ii1'R'!lJiiA'7l:l: t!!4&G a :; "la' i JJn sill1 j)licidad do LA MAQUINA DE ESCRIBIR "CALIGRAPH" hace que sea la, maquina mas durable en el mundo, .?J por consiguiente la mas apropiada petra los países extranieros. flUH tmA!;IDAU~;S NO TIENEN RIVAL Pínase nuestro CatálQgo illlstrano y nescripivo. AMERICAN WRITING MACHINE C? 237 Broadway, New York, E. U. A. 11 EMPLASTOS POROSOS.-Rest,urador para el c,y,ello y la bar­----- 4 ha. Velontina finísima á precios sin competencia en la Farmacia Normal de Bogotá. Calle 12, números 222 !} Y 222 C, abajo del Pasaje .H t nufndez. COMERCIAL, GEOGRÁFICO, ADMINISTRATIVO T ES­TADíSTICO Autor propietario, LISIMACO PALAU Este importante libro aparf'cerá á rrincipios de 1898. Precio de suscripción, $ .J. Dirigir los pedidos al autor. Se admiten anuucios á $ 10 pág'ina APARTADO 226.-BOGOTÁ ~ftJ.ft1Rl . .ftDN tn,.J\.b. PARA L(,S VIAjEROS.­~ Vll~IIrV Ó DRD Las personas l[ue neo cesiten trasladarse en carruaje de Facatativá á Agualarga, ó viceversa, puenen entennerse en la primera de estas po· blaciones con Rafael Malo B. COCI N¡ '\S americanas de acero, eco- 1 nómicas y fáciles de ma­nejar. ROCKWOOD, Calle 12, número 143. INGENIE~05 Un l\i vel COlll pl(Jto l'st,í de ve nta. Precio CÓlllod, l. ()currid á b Agencia. de cstl' periódieo. por :Ju.lio de Francisco 2.') S00iETOS, EDICIO:'\ DE LUJO, á $ 0-80 el ejemplar para dentro y fuera de /a ciudad. De yenta en Bogotá en los siguientes puntos: J aramillo Hermanos, 2: Calle Real; Pacho Jiménez, Calle 13; Cigarre­ría de Rubio y Posada; El Gato Negro, Calle 12 ; en la Librería Colombiana y en la de Jorge Roa. Los pedidos ele fuera deben dirigirse al antor, quien los despachará bajo pa­quete Recomendado al recibo de su valor. IJIEN1'ES ]) 1;) LA MEJOR CL ASE de la famosa .fiíbJ-ica de Pennsylvania Denta ManufactUJ·in.r¡ C: de Philadelphia VENDE EN CANTIDADES Y Á PRECIOS MÓDICOS el señor h ockwood. Calle 12, número 143 (prime1' PÚO). Bogotá. Señores Abogados. En esta imprenta se edita la GACETA DE CUNIHNAMARCA. Para las suscrip­ciones y avisos, entenderse con el señor Sa­muel Rodríguez, Administrador de Bogo­ta, en la Agencia de este mismo periódico. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Manuel A. Sanclemente y JOSE MANUEL MARROQUIN e A NDIDA TO S, RES P ECTI V A M ENTE, EN EL PRÓXIMO l'ERÍono DE 1898 Á 1904 "~ogot(Í11 LOS BARBAROS Parece que las resistencias que han encontrado en el Cauca laR nuevas candi­daturas del club hist.círico de Bogotá, tie­nen desconcertados é iracundos, no sola­mente á los interesados, sinu Ít nuestro colega La CTónica, órgano del Directorio liberal. Antes de pasar adelante es bueno caer en la cuenta de que La C?'ó?u"ca, des­de la supresión de la candidatura Reyes, se ha tornado de enemigo en apóstol del neo-conservatismo, y esto nos mueve á preguntar si el calificativo de personalistas cuadra exclusivamente á laR que obran por amor, ó si puede aplicarse también ú los que proceden por odin ú determinarlo in­dividuo. Comentando La Crónica, en desem­peño de su nue\'o oficio, la resistencia de que hablábamos, atribuye la conducta ele los caucanos á su escaso desarrollo mental y á su civilización inferior, que no les per­mite comprender elevadísimas ideas ni seguir en pos de otra bandera que un ma­chete. Muchas veces hemos meditado en una expresión de uso muy corriente en Bogotá entre gente ignorante é inculta: "¿De dónde es usted?" preguntó uno de túntos á un amigo nuéstro, liberal por más señas, I y de lo m¡'ts notable que ha producido el Cauca en los últimos años. "De Popayán," fue la respuesta. "j Ah! del campo, del campo," murmuró el infelir. preguntador, con marcado desprecio (1). Es bien sabido que los parisiensetl tienen la pretensión de creer que París es la. Francia y miran con desdén ú los que I no han nacido, como ellos, en la gran ca­pital. Esto es en cierto modo disculpable. Hay tánta diferencia material y moral entre París y el resto de la Francia, como que esa metrópoli representa el ingenio, el trabajo, las riquezas y la corrupción acumu­lados por millares de generaciones, que han hecho de ella el centro de la civilización, del refinamiento y de la intelectualidad franceses. En igualdad de comprensión y de estudio un parisiense puede aprender más y conocer el mundo en menos tiempo que un sencillo provinciano del .Mediodía. ~ o sucede lo mismo con la capital de Colombia, porque, fuera de la supremacía que le da la residencia del Gobierno ge­neral, por ningún otro motivo está justifi­cado ese airecillo de RIlPerioridad con que el patán de nuestra historia y los señores Redactores de La Crónic(t miran ú sus conciudadanos que no han nacido al pie de Monserrat.e y Guadalupe. Entre los caucanos que se han nega­do ú obedecer ¡í. oj os cerrados al Directo­rio de los n lLe\-e y los sellares Hedactores de La Orón ¿ca, que tan duramente los ca­lifican, no hay más que estas diferencias: los primeros han soportado durante mu­chos aüos los rigores de la política, así en (L) Histórico. Esto aconteció al inteligente joven D. Tancredo Nannetti. paz -como -en guerra; los scgundos han pro bado todas las dulzuras de la misma, sin más que pasearsoe en el atrio de la Ca­tedral, cita obligada de las eminencias políticas, acercarse á los poderosos y fun­dar un periódico para constituírse en dó­mines. Los primeros son hombres de cora­zón, francos y leales, que no transigen con las evoluciones, ni con las dobles faces j los segundos calculan, engañan y están listos ú toda hora para conseguir, por cualquier medio, un jirón de gobierno aunqllc sea á cambio de un jirón de ban­dera. Tarde han comprendido ciertos radica­les de Bogotá que los caucar.os son intran­sigentcs y bárbaros. No 10 dijeron en el año de 51 cuando el perrero humillaba la al­tivez de ese pueblo, ni en pI 60 cuando un caudillo \'ictorioso 10R llevó al capitolio, ni en el 76 cuando las legiones de Peña y de Rengifo sembraban la desolaeión en todas partes. Precisamente porque los conservado­res del Cauca recuerdan con horror la do­minación radical y llevan ¡;;obre sus espal­das seüales indelebles de ella, se han ne­gado ú prestar obedienQia <Í. un Directorio cuyos aliados son los Directoros de La Crónica. Ni .,1 caudillaje del machete es patri­monio de región alguna de Colombia. Pro­bablemente se ha oh-idado la manera es­truendoRa como el General Reyes ha hecho dos entradas en esta capital sin protesta de los Directores de La Crónica. En otra ocasión '1'01 veremos, sin con­cretar el punto, sobre la creencia ridícula que ti¡.,npl1 algunos de que Bogotá eR Roma y el resto de Colombia los b¡lrbaros. LOS PARTIDOS POLlTlCOS Ho)' h11CCII lo lllismo que t!Ínto censurat'on: lanzar otra candidatura, hecho, en concepto de cllos, incalificable, por deficiencia en el vocabu· lario infamante. i L-':n lodarsl' lUlO i nvoluntarialllente, pase, si tal sucede; pero revolcarse uno en el lodo, con f'ntusiaslllo y df'leite, ¡í sabiendas de lo que hace, no será alllor puro, pero sí puro alllor al fango! ; LeYalltar la frente airada, en actitud tea­tral. y arroj:H" i-aliva contra el vie_nto inevitable que sopla, ('s ado 110 sólo indecente, sino que no est,) exento de riesgo .. ____ . _ .... de algo así como puntos snspensivos que salpican __ .. , .. -- .v cuyo frío glacial debe llegar al alma, siellllo illlpoten­te, para preservar de él, hasta la coraza del ci­nismo, por lll<ís qne impida llegar el rubor al rostro I Como lo comprueba la historia, la probidad política en los partidos es tan ram, que se ha ne­gado su existencia. Por fortuna, el llIundo mar­cha. '·Ios tiempos calnbian y con ellos cambia­lIlOS nosotros." \' es consolador haber visto al .Jefe Jel Nacionaiislllo rechazar aquella pesimis­ta teoría, no consiueníndola como verdad incon­trovertible, y aconsejando pureza en las eleccio­: Ies. Su excitación, hecha con cabal sinceriuad, file acogida, en esta ciudad, con tan buella vo­luntad, que es público y llotorio que el Nationa­lisnlO no trabajó aquí en las elecciones, como lo hizo (' l parti¿o libpral; y ya se sahe qué vf,lor tienC' ell. ];t R~pública la expresión "trabajar en las" lecclOnes. Si In excitaci6n hecha no hu biere sido aten­dida en todns partes. no seria culpa del Gobier­nu, ni del Nacionalismo, sino de nuestm incipien­te (í deficiente educación política. Con excita­ciones, qlle han podido considerarse de valor en­teMlido, como ha sucedido en circnustancias all:í!og"¡.,; eOll circnlares ú órdenes quc han po­dido Rer cUlllplidas Ó ncí, pues cada l1l10 es due­fío de (:Ulldllcir"e C01110 :í hien tenga, HO es posi­ble \:11111 bia r de pronto y por COlll pleto malos há­bitos ill veterados; pero uadie llegariL que ha habido UIl gran ejemplo que será proyechoso, que se ha dado un gl"an paso ell la realización de la venladpl":\ Repl't1Jlica. na i-idu también consolador yer que la prensa libeml de esta ciudad ha sido unáni­lile cn su aplausu ,í 'a coudueta obserrada por I el Uobierno y los nacional istas miell1 IJI o,; de jnrados de las '\'otaeiones 'Iue tuvieron lugar en Bogot<Í. .. Los partidos no son ,"agw' ninlo,,; nUllca; los p'lltidos 1111 abdicall jHlll:ís; hay 'llIC <1n1\n­carlos de rníz. Las acciollps heroicas dimanan del coraz(íll, \' I()s partido!' 111) tienen corazfÍu; sólo tienell interés y ambicione"_ {' n cuerpo, una rellni<Í1I t'1I l1ln"a. es el ('gOÍSlllO iIl1l10rt,¡1.·' n:ry 1I111Cho de ci~rto ell ('SI! que dejallJos I transcrito de la lfistoire des U ¡rondín". y 110 es llIellOS consolador para el patriotis­mo, \"er que Ull ciudadano de la talla intelectual \' luoral del doctor ~Iiguel :-lamper, calldidato Jlresidellcial (lel partido liberal, lllani!ieste que l:t paz es el priucipal de lus bienes y que fí su Rom bra pueden obtenerse (;on lII:ís faci lidad que en tielllJlos de re vueltas. reformas á la Constitu­ci( íu, que liD tienen canlct(>r de urgentctl_ He,'uénll'lIs<" 6 de' nlÍ, estas palabras: '·);0 valllos :í de'jamos ganar con lJaIH'litos lo quc gH- I lllimos pur Illedio de las arruas;" y este afori:s- I 1110 liheml: ·'EI qm' escruta, "Ii,re." Pel·o \w dig-al!los de 10i- I i lwrales nad:l que parezca recrilll;lIaciones. ~01l illútiles .,-a. ,í nada hueno cond IIcell Exalllille,lIo,.. m<Ítl bien <¡ué hau heeho, 110 Ir" IIIIICho, 10tl ,.;eJloretl históricos, los de las "l'nlcticas ¡rllras." Hasta (>1 mislllo docto]' :\Iodesto Garcés, que ,"~:t,.,(. cU:lllto se ha e¡;crito l'n contmdel Na­ciollalisll, o-por :-tI "ellgaño," su ··hipocresía," su "burla," su ·'luaquia\,eli"llIo," tlU '·infidell­cia," "ll ··felollía." su ··dpi-l,'¡dtad," su "trai­ción," Sil ·'eriIlH·ll," -;u ··ig-llolllini:l," ell fill, por­que. hn lJil"lIdo lanzado, ,í uu 1II0mento dado, la candida'ur:! IJara Presidente de la Heplíblica, Jel seilor General Re\'l>s, hombre de indiscuti­bles 1lI~I ·itos. "e jUZ2Ó ;,Hls tarde illcouyeniente cí inopol'tll II l'tia candidatura. BU nca ha brillado por sus ideas moden\tlas, re­conoce en reciente escrito. que existe "el debate de rcctitieaciolles políticas que están haciendo los partidos histórico" de Cololll hia, con cierto aÍ<'Í1l precursor de reformas," y aUIl toma parte en ese debate. Yerdad es que ;Í todos no nos es fácil rOlllpP1" con antiguos resabio. Por eso se le eseapa.rOll al dodor Garcés estas palabras al fin de Sil laborioso estudio sobre reformas: "Nos. proponemOtl apenas bosquejar el molde en yue I desealllos se cristalicell las ideaS de 1"efOl"lllaS fu­turas. El af:ín del día es otro: ' quitarse de enci­ma las ruedas ' _. _ .' _' de la tosca carreta en que va el Gobie\"tlo del país." , J,,,,, """IIU)" yue por ,-"e ll(>(·h" tall .,eul:illo hicienJlI , nljir dllrantt) nlgllllos IlIeses las preu­sas de' la c"pit;¡l, ('OH no poco Jetl¡;rédito del país, ,- en detrilll!>nto considerable dI" éste, SOll los ;nismísinlOs q Ul· hoy COll El Correo Nacional á la caheza. UlUlO "eleta lIata q u(~ tiene que indi­car el I"lllnho <¡U(> IItarca la "irnz(ín, siu tambor ni trompeta lli reclutamiento de jinete;; en las hacienuas d .. las sah'lnas como sucedió el día de la elltrada ¡í Bogotá dél <..leneral Reyes, ccuau á un lado la ("Hudidatura de Jicho Ueneral, des­pués de lmherlo enJiosado y de llaber llenado de contumelia, ]¡ast~. más allá de lo~ límites de lo verosímil, <Í UIl elll inente ciudadano, acreedor al respeto de tudos y á la gratitud alln de sus mis- 1I10S adversarios políticoH, .v:í todo un partido. Ll:ílllese, si se quiere, tosca, la carreta en que diz yue Ya el Gobierno. Sabido el> (Iue en­tre llosotros toda autoridad es para muchos que yuisiemn vivir sin freno alguno, 6 sin Dio::; ni ley, algo peor q ne t0sca carreta, Ull yug-o inso­portable; pero hay que optar entre el orden fe­cundo)' la anarquía desquiciadora de la socie­dad. El descollocillliento de toda autoridad, ó el in'espeto ¡Í ella, que equivale :í su no existencia. engendra infaliblemente la anarquía . Eso es pre­cisamente lo yue significa ese vocablo. Importa poco, yeudo por buen camino, que vayamos despacio, C0l110 en tosca carreta, pues el progreso siempre es lento. . Desde que éramos niños, .Y ya frisamos los cincuenta años, oímos habla)· del cano del pro­greso, que nos arrastra en marcha veloz. A ese Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. e paso drhiér>llllos tener IlIucho ealllino audado. tanto lIuís-si las revolllcion('~ ~on convenien­tes- ('uallto que han siJo tan numerOSf-lS, que casi se Ira perdido la euellta de ellas, ~ieJ1do po­cos los que f;l'pan ,í punto fijo clUlntfls ha Il<1bi<1o ell e 010111 hia. Demagogos hubo (¡lIe 110 vacilaroll eu deeir fJlW en tllat\:'rins de instituciones políticas nl,H ­ch, íbntllos ,í la vanguardia de la civilizflci,íll. y no faltaroll ('(¡udid(\~ qUl' así lo creyeral\. Aunque haya todavía qu irlles ¡Iuiernn "qui­tarse de encinla las rnpdns." (~~ intl('gab l\:' C¡lIe se est,í aclimatando en ('1 país el nUlOr ,í la paz y al principio de autoridad, elt todo>- lo~ jlfll'tidos, y hasta prueba de ello es qm' jnllni:-. hall ~ido tall disciplinados COl1l0 !Jo)". Dure esa paz algunos alios Ituí¡.;, \' q neda r;Í de tal modo afianzada. que se vení con horror una revolución y ,í 'sus instigadores. quienes serán cOllsiderad;)~ C0ll10 grandef; 111 al hechorl?s, hombres desalmados ,í quienes importa un ardi· te pro:llOyer y presen eiar es('('na~ d(> Illatanza, de ruina v desolación. L"as reYulueiolles SOIl santas!Í crilllinales. No hay término lIledio (,ll pw, y r:trí"imas han sido en el IIIUlldo Ifls que se elleuentran en el primer cnso. Dígase enda cua I ,í sí lUi smo, ('11 cOllciencia, si hoy \lila revolución e ll el país I'e ('lIeolltraría ell el ]ll'iu,ero de esos cacos. 6 ('11 el >('!2:undo. COllsiclérellse reales lo~ birucs illlaginarios que se dijem [Jretenderh~ alcall7.:l1", .'" <¡tic. ;;i son asequibles, pueden cUJlSegui~l' por IlIed los paeí­ficos; jlGsellse en el platillo OpUl'stO (k la ¡;alan­za el CÜl1Iulo de males que sobrevendrían fatal­mente. y véase Ri ~ería 6 llÓ un gran crimen per­turbar el ol'dell pühlico; crimell infructuoso para quienes lo perpt'trarall. pues el triunfo de una revolución ,ería hoy [JOtO menos que imposihl('. Las pal:1hras COIl 'jue principiamos este ar­tículo SOIl en grHn parte y casi siempre }1plica­bles ,í los partid(18 revolucionarips, y sobre todo, ¡í sus j('fes: "!\o son magminimos. " "Las acciones heroicas dinlHlU\l1 del corazó1I, y los pa,..tido~ uo tielle1l COl'HZÓn, sino interés y :l:mbi­ción. " 8011 "pi egof~tI'o illnlorta!." Pensemos tOdoR etl ello, y 110 tlOS dejemos arrastrar por .lian llJi.}'orosa sellda, con vanfls espCl'anZHS, para servir Je iustrumentos verda­deramente ciegos, q 11('. al enculII bmr á algunos, cavan su propia fa"", <Í labran su propia ruina y la de la patria. LA OBRA Hctirados por coupleto de la política, señora que no cautiva en ltIallera alguna nuestro cora­zón, acogimos desde el principio COIt entusiasmo la candidatura del señor Caro, )" hoy le reconu ­cemos como Jefe illdi seutible de llue;;tro partido, porque aspiramos <Í ser justos y :í ourar en ra­zón traüindolo sl?gúlt sur-; mérit,):,;. sin atender á ningún otro motivo. En dedo: para Jluestra eOJlcieneia y 1II0do de apreciar IfI~ cosas. :M.. A. Caro, mellOs ilustre aún por la Magistratura de 'Iue est¡i investÍllo que por su protundo saber y sus virtudpf; cris­tianas, que por sus largos é inapreciables :lIcial térmi1lo medio. En lugar de apaga l' od io" dOlllés­ticos, por más que ellos sean Si"lIlpre fero"es \' estériles, aticl?nlOs esta llama ellhriagando (,1 eu­razón y enyenennllclo el alma de parcialidades fanáticas, que siempre eseuchan 'placrnterHs las frases biell ideadas en contra del Podl'r. Esta Ira sido su obm v se ha ('xllihido ,í toda luz por lIuís que hant,- espe('ialísilllCl COII­traste con pI saludo del candidato por ,1I'is "s ­cogido 'lue, al llegar ,i la ciud:ld "apil:,1 dl' la Rep1ÍhlicH. ellaltece la obra del 86 \. hae" lIotnr que elh ha ecbado profundas raíees ell ('¡ org'" nislllo socin I y políti(!o. Esta cs la sltuaci,íll. y para que p"dnl!"" respirar tl'HlIC(uilalllellte .\' aeariciar 1:1 e-jlnallza de que SI? IlOS procurell soluciollt's 1ll"lIéti":ls q 11<' cOlltl'ibuyan ,1 cimentar d(> IInevo el "CJ,.. i e~o 1)['1 hlico y á satisÍ:leer la" justas aspirae io'H s ~ 1'" ­triótieos anllelos de l"s hOlnhres de hiell. ~e lIe cesitH rode:lr dI? prestigio .Y atellder "ill ,aeila tioll\:''' ,ti hombre (Jxpe rilllentndo, l.jlll' ell lit",. c!(, ulla t>casi<Ín 1I0S Ita ,..;tl,·ado, y cuya SUprCltlH ",... .~ piraeirín es "que jallt:í" 1I1e la doy ex cO/'de. La doctrina estrictamente orto­doxa, tan magistralmente expuesta por nuestro insigne apologista católico y desinteresado defensor elel Clero, señor Caro, al refutar las teorías liberales del "Estado docente" y la " Escuela laica," es la misnla que usted sustenta y de­fiende con riqueza de doctrina. Es consolador para el pa­triotismo ver á un joven que hace sus primeras ar:nas en el campo de la Pedagogía cristiana, defendiendo con noble ardor las puras doctrinas del Catolicismo en puntos tan trascendentales corno los que usted trata en su tesis. La Voz Católica, periódico de esta ciudad, publicará algunas pági­nas de su obra. La Filosofía de Santo Tomás, enseñada en los claustros del Rosario por el insigne doctor Carrasquilla, está dando maravilloso, resultados. La obra de Carrasaui­lIa, "penas comenzarla )' ya a[lasionadamente combatida, está deIl10str'll1r1o su Il5, y 1\)$ út-ti,,: o; se quedan miralldo para S:ln Felipe ___ _ D{lSC

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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 84

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Imagen de apoyo de  Biblioteca de Señoritas - Año I N. 25

Biblioteca de Señoritas - Año I N. 25

Por: | Fecha: 19/06/1858

• ANo 1. Bagotá, 19 de junio de 1858. NUM. 25. 1 Revista. ~ cha compañía, i le damos ~a bienvenida, i le de· Bendita la noble i santísima semana que acaba \seamos t_oda .:l~se de pro .. per1dade~. . . de pasar.,. pttes ella ha ~~lo toda de de-ugra viados. La pnm~ta o ~era _que se pondra e~ escen~,el JUP; · Fu él o primero eL Santi.:-uno Sacr:an1ento de la Ca- ve~ 24, sera J uheta t R~m.eo, o los Gnelfos t los J¡­pucllina, Qtle, robado el domingo 1 orla noche por beb,nos, del •naestro Belhn1. algunas personas del pueblo, junto con los piscis i . ,e hab]~ mucho de corbatas blanc,as, guantes, ot11as alhajas sao-radas, fué ncontrado al diu si- ~Inoculos 1 chal~chos de r~ o para las op~rns, to~a guiente de la tnattera rnas fácil i cscarntentadora; ' e z 9~1 e las funciones ~u~1cal~s son fun_c1ones a.rls­tanto, que no ha faltado quien vea un 1nilagro en tocratica~ en n u e tr~ tlerra de I~ualdad I repú bhca! el eucuentno de lo robado, i Jo diga i lo repita cons- { Los VIY~res empiezan a baJar de una. rnan e rn tantement~ a los incrédnl?s . . Sea de ello lo que ~ sa_lud~bl_ e, 1 _to~o hace cre~r q~e- esto c?ns1s~e en_ la fuere, lo cterto es qttc l:.t oc1o 1dad, n1adre fecunda ptonta clausuta de las Cam.ata~. Aqu1 !a .1cun1on de vicios, está dando en B0gotá los tri ' tes resulta- ~e los Congresos es un fe.no~eno econom1co, que .. , dos que en otra partes, llevándose el crímen has- •nflu ·ye tnucho en Jas penpec1a: del ~ercad_o. Cosa ta el ~antuario mismo de la iglesia. Ese hecl1o que es esta que nada llene de estrana, s •. se at1cnde a nada tiene de insignificante, prueba bien un grado q.ue el Con~re~o de ~os Est~do_s Untdos a?~lba de supino de desmovalj~acion relijiosa i social, i preci- gastar. en el ulttmo ano las s1gu1entes b~ratJjas : samente por indiv:idu~s en qtJienes el temor de Dios c~.chillos ( 4,4 '7;9)$6,~92 Estuches de VI U· i el respetQ por las cosas de la Relijion, debian ser 1."'1J _~ras. . . . . . G67 je . . . . . . . n1as ftter.tes q o e en algunos otros. Bup~s . . . . . . 1 ,057 Tinteros (de I O 155 ¡ Quó no puede temerse ya de una poblacion. en LapiCeros de pro- clases difel:en-qu. e tales eo:sas saceden ! pulsion · · · · 600 tes) · · .. · . 1JJ84 . . Estuches de toca- Portatnonedas En reparacton de semeJante atentado hemos te- dar 645 d - • nido tres procesiones ~eguidas, en las cuales se ha Perfu~e·s · · : : 1:21 Libr~e~~~~~~ hecho ostentacion por decirlo ~si, del devotjsn1o Cigarreras·. ~ . . 97 ria de nácar .. 347 de la mayo~ parte de nuest~a ctudad, pue~ la Jente Ridículos de se- Bolsillos de piel tia concurrtdo a la ceremonia del desagrav 1 1o ~n un ñora ·. . . . . 2•2 Ajendus ..... 247 70 80 20 10 número inguarismahle i aCM11LUlnso, como ( ecla en e 1.994 R • . 1 . d l ~ · arteras. . . . . apé . . ... .. otro tiempo c1erto m1 Itar e a te. Albunls con es- · 1\'laleta .... . Segun se dice, los señores Restrepo i Com· tampasilumina· Compañero$ de pañia tambien han sido desagraviados, pues se das i sin el las. 232 señora ( ladie;s' hahian cojido algunos de los ladrones que per- Tarjeteros. . . . 177 co1npanions). • 101 foraron la pared de su aln1acen en noches ante- Por nuestra parte quisiéramos wmbien publicar flores, i les robaron como e 4,000 en efectos de lujo. aquí la lista de lo gastado por nuestros areopa­Este es un acontecimiento de lan1entarse en todo jitas de por acá, pero la fdlta de datos nos lo itn­pais i en todo tiempo, pero debe lamentarse doble- pide. Pueda que no se l1ayan quedado atras de sus mente si se atiende a que en dicho robo se sindican colegas de la U nion. algunas personas decentes i que tenian una posicion regular en la sociedad. Ojalá que tal cosa no sea cierta, puesto que, aunque malo, se esplica bien que jentes sin educacion i sin precedentes sociales ro­ben por necesidad o por maldad, pero que rosen las jentes educadas, los que poco l!laS: I?OCO ménos for­man en la líhea de caballeros, cosa es de hum 1llar a todo uh pueblo i hacerle perüer la esperanza de su pTogreso moral. Lo repetimos: ojalá que tal cosa no sea cierta ; nosotros creemos que no lo es. El ter\!er desagravio se 1:-efiere a la ciudad de Bogotá, capital del vireinato primero~ canital de la República, despues, i lioi capital de la Confedera­cien; pues no obstante lo que se ha di ello de su po­breza, i de ~u beaterio, i de su falla de gusto, tiene ya el no p.eqpefío de contar en su seno anchuroso a la Compañia lírica, de quien se decia que no ven­dria hasta el1a, porque venir de la costa del Atlánti. co hasta Bogotá, era tanto como escalar Jos cielos, i eso sin tener el recurso de colocar el Pelion sobre la Ossa, como losjigantes en su guerra contra los dio­ses. Este es pues el tercero i el mas lisonjero de los desagravios despues del desagravio del AMo. Nosotros apláudimos la placentera llegada de di- - Dario i Cándida. Dario i Cándida se amaban con entusiasrno; el u ni verso estaba cifr.ado para ellos en sí mismos ; su amor elia mas que suficiente para. s.tt dicl1a. Dario no quería que su atnada m:irase ni , pensase en. otro que no1 fuera él, i Cándida, ta11 egoísta corno el amor mismo, languidecia al simple temor de que en la mente de su ídolo cruzase la imájen de cuaJ­q uier,a otro se E. M as, cotno. el tiempo todo lo des .. truye, a] fin destruyó en el corazon de Dario el amor que habia sentido por su Cándida. Esta, amante desdeñada i menospreciada, lloró largo tiempo su destino, h1zo presente su amargura i s.u dolor; pero ni el llanto, ni las q.uejas fueron bas­tante Roder~sas para ablandar de nuevo el corazon de Dario. l-Ltsta que llegó un dia en que, despues de inú­tiles quejas, Darío dijo a la deskreciada Cándida: ~La sociedad hará el paralelo de los dos, i este paraleJo será favorable para mí, miéntras .que ... Lo demas Jo dijo tan bajo que no se perctbió. Da río era indudabJemente hermoso; sus padres l1abian sido nlodelo de virtudes, i desde su niñez • • • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • ' 198 BIBLIOTECA DE SE~ORIT AS. habia bebido eJ néctar vivificante de la morat ~ Cuán buena sois, Marta, i cómo me fuera Creció. en el !)ogar paterno bajo la mirada de los dado pagaros semejante favor ! que Je hu bian df\do el ser, i no conoció el mal sino La puerta de] calabozo se abrió en ~eguida, i el hasta ra edad en que no se tiene idea de él sino ejecutor de la justicia terrible se presentó pregun· para abominarlo. Sinembargo: él debía doblegarse ~ tando por Ester. Lanzóse esta sobre su hija, que i caer al contacto de otras almas envenenadas. co- dortnia sobre la paja de la prision, i estampó sobre molas plantas de los jardines al sopJo 7fe los ábrégos ~u frente el último i el mas ardiente de sus besos del invierno. de madre. El carro esperaba a la puerta, i todo Dario no habia Jucbado jamas co·n el vicio, i si concluyó en ménos tiempo del que hemos gastado alguna vez había amado a Cándida era porque su para referirlo. . timidez era herrnosa como el pudor. Nacida evta A J dia siguiente, 9 de termidor, Taillen i los en cuna brillante, Jo habia perdido todo con la suyos echaban abajo el tribunal sangriento con muerte de sus padres, degollados ámbos por la la muerte de Robespierre. Las puertas de las pri­mano sanguinaria de Robespterre. A ellos, empero, siones se abrieron .para todos, escepto para los que . no les fue doloroso morir, sino dejar en orfandad a como Ester i BenJamin habian sido los mas nota-su bella i querida Anatilde. bies entre los infelices de entónces. Conducidos al pié del cada! o, hubo una noble i Jacobo buscó a su esposa Marta, i esta pareja jenerosa disputa entre estos dos mártires sublimes afortunada volvió a su hogar junto con Anatilde, de Ja causa de la virtud en contra de la del tribunal la huerfana infeliz. sangriento, que llenaba a la sazon la Francia de Los primeros meses corrieron bien, pero poco a lágrimas i Juto poco fué cambiando el carácter de Marta, i la niña Benjamin decia a Ester : empezó a sentir los horrores de su situacion. La -Conozco que tu corazon es detnasiado sensible flor era mui delicada para el terreno donde se la para presenciar la horrible mutilacion de mi cuer- hacia crecer, i en torno suyo no h,abia mas que po •••• el olor de la sangre.. • • espinas i zarzas •••• al fin llegó hasta imponérsele -Sube prirnero, respondió aquella con enerjía, el crimen cotno precepto i la virtud como necedad. su be primero i recibe la corona inmortal ; yo entre La pobre huérfana retirada frecuentemente al tanto pediré a Dios por nuestra hija i por )a Fran·- rincon mas o~cur~ de la casa, postrada de hinojos cia, si la Francia es digna todavia de merecer una i regando el suelo con sus Jágrimas, invocaba el mirada de Dios. recuerdo de su madre Ester, i pedia al Dios de la Un momento despues yacian muertas en lama- moral i el deber, fuerzas para resistir a los verdugos no del verdugo todas las afecciones, todos los senti- de su alma, a los pervertidores de su corazon. mientos nobles de estas víclimas del tPrror. I hasta María i Rosa, hijas de Marta, eran lindas i vo­el pensamiento, ese atributo sublime del hombre, luntariosas, i no desaprovechaban ni en un punto el mas bello de todos, el mas incomprensible, e1 las lecciones que les daba su madre, de sacar el que no han podido encadenar ni comprimir los mayor partido posible de sus encantos. Marta tenia tiranos mas crueles, ni los supJicios mas atroces, ni un pensamiento hon,.ible de tiempo atras, i era el la sociedad: ni el desierto, ni la prosperidad, ni Ja de atraer a su casa todas las jóvenes heranosas i jndijencia, nj las masmorras, ni los palacios, ni la desgraciadas que descubriese su áctividad para ciencia~ ni la ignorancia; pues bien, hasta el pen- esplotar con ellas a los millonarios perdidos. samiento fué bastante a quitarles el verdugo a En servicio de sus fines horribles, adornó su casa BeY)jamin i a Ester. conforme a las indicaciones voluptuosas de la últi· El verdugo era mas poderoso que todos los tira- n1a mod?,. i p~gó .a su_s, víctimas maestr~s de pin-nos juntos. tu~a, m~s1ca 1 m1toloj ~a, con que ~turdtrse ellas Ester encontró una compañera de prision a quien m1smas! con que aturd1r a. los sectarios d_~l placer. no habia vi .. to sino pocos momentos ántes de subir No bJen la pobre Ana~tlde compren di? el fin a al cadaJso. La desgracia comun hace las afeccio· q~e. su protectora Ja destlna?a, desaten~1endo la~ nes comunes. i Marta la dijo: supl1c.as d~ ~na madre pró.xtma a n•or1r~ t~mblo . ~ . ~ . toda, 1 env1d a o Ja muerte m1sma de los crJmlnales. . Amlg~ mJa, esperemos aun: mi ~ ... 8P.0 ~ n~o ha Todo fué en vano, i a sus observaciones pudorosas ~al?o todav1a en poder de .los verdu ... go~, 1 el tiaba- i nobles respondian sus compaíleras con sarcarmos J~ 1 ncesanternente por .derribar al ~onstruo Ro.b~s- i palabras aterradoras. El infierno hu biern sido p1erre. Muer _to este .tirano, las carceles se abr.Jra~ m·énos fiero para Anatilde r Sinembargo, no des· para to~~s no:sotros, I podrenlos vol ver a la Vlda 1 mayó, i sus resistencias i su moral le merecieron a la felicidad. el sobrenombre de Cándida, apodo con que sus -No os alucineis, señora, sobre el cadáver en- compañeras quisieron bautizarla. sangrentado de Robespierre se levantará otro tirano La belleza siempr~creciente de Cándida pues, 1nayor. Consolaos, sí, con que morireis ~ola, i con llevó a la casa de Marta un considerable número que vuestro esposo se salvará. Pero yo, que debo de perdularios; pero ni palabras ni hechos, dádivas rnorir. junto con Benjamin .... ah! si al ménos la ni fascinaciones fueron bastantes a triunfar de la infeliz de nuestra hija debiera morir con nosotros.... inoctncia i la virtud de roca de Cándiaa. ai! i qué gozo! ser heridos por Ja misma cuchilla Marta i Jacoba hacian por su parte esfuerzos i volar juntos a la mansion de Dios! Pero no, inauditos, i Cándida debia vestir las telas mas ricas que Anatilde quedará en esta cárcel inmut1da, i J _llevar los mas soberbios· adornos, Jo que solo ser· espuesta .... ah 1 no, no puedo resistir a la idea de v1a para aumentar , Jas lágrimas i los sinsabores de los horrores que se le preparan. la infeliz, quien hubiera preferido la muerte a -Tranquilizaos, señora, infeliz; yo velaré por tanta hun1i1lacion. HabíaJa azaltado mas de una vuestra hija: seré su madre, su providencia, su vez el pensamiento de abrir su pecho alguno de an1or. Jos concurrentes a la casa de Marta, pero en vano • • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • BIBLIOTECA DE SE~OR1 'l'AS. ' 199 jiraban sus ojos por el círculo de perdidos que el c~sita separada, Jéjos de Marta i de Jacobo, i vi· viento del vicio arrojaba todos los dias a los umbra· viendo solo el uno para el otro, ya desposrtdo·s, ya les de su morada de penas; no habia uno, u no sola ~eltces, ~o~tieuJ l se quedaba pensativo, i un peto, siquiera aquien poder abrir su corazon, i pedirle 1 un n1ov1miento brusco, paralizaban de espanto el ~ue la sacara de aquel círculo de infamia i de alma de Cándida, i le quitaban hasta las fuerzas horror. de pedir a su amante una e s plicacion. En aquella época tuvo necesidad el jóven Durio Un dia entró Montieull mui pensativo i despues de Montieull de hacer un viaje a Paris, i con1o ]a de un rato de silencio: casa de l\larta estaba de moda, varios de sus cono- Cándida, dijo, es necesario separamos para cidos se apresuraron a llevarlo a ella; 1\tlontieull siempre; deberes sagrauos m'e llaman a otra parte .... no era un estoico que diga1nos. tengo que ir a Marse lla. , La impresion que le cau5Ó aquella casa fué Es decir que me abandonais? ingratol fuera grande, i al principio estuvo vacilante en decidirse de nuestro amor no hai mas deberes que llenar. por una de tantas de las bellezas que le rodeaban. Pero no, haceis bien en partir, en cleiarme, he Encontrábanse allí todos los peligos i todas Jas Fe- hecho demasiado por vos para que no me pagueis ducciones juntas; pero como una flor rnayor que · así. St yo no hubiera tenido la seguridad de ser las otras flores, como una beldad mayor que las vuestra espo~a . ... otras beldades, ]a pobre Cándida se presentó a sus ~ Seguridad de ser tni esposa ! i quién os ha ojos i lo deslun1bró con sus encantos. La huérfana ~ dado esa seguridad 1 resistió sus primeras miradas con algun dese1nba· S Vos con vuestro amor j yo con mi honradez. razo, pero al fin bajó los ojos i se sotnetió al yugo Pero vos no sabeis que e· de todo punto im-de aquel hombre que la miraba por la primera vez ~ posib!e up. matrirnonio entre Joc:: dos ..••• que hai con una ternura i una Jnelancolía con que no ]a habia ~ obstáculos que no se pueden supe rar1 mirado nadie jamas. De las miradas pasaron a las > Un matrimonio in1posibl e entre ]os dos! no palabras, i fué talla sensacion que Dario esperi- < sPrá por fan1ilia, toda vez que mi madre era her­mentó, que estuvo a punto de olvidarse del lugar mana de la vuestra, como vos mismo tne lo habeis en que se encontraba, i no supo cómo esplicarse hecho saber; i, adetnas, ante eJ honor de un hotn­el espirituaJismo i el rubor de Cándida. 'fal in o- bre no hai mas deber que el hon or. Yo me encon­cencia en semejante lugar! traba pura cuando nos conocimos aun vestir, las consecuencias mas lastimosas de impru- •os epígramas, sátit·as, injurias, libelos i a menudo · dentes coneccioñes: niños desgraciados por el mal hasta el lengüaj ~ de las verauleras. man ejo de su~ padres, i Jos efectos de una educa- 'l''ambien hai hombres a quienes los honores i cion mal dirijida: estos i otros rnil errores igual­riquezas trastornan la cabeza, i estos soñ Jos mas m ente reprensibl es son conocidos i censurados por corteses mi ~ htrás Hada fueron, aejan de serlo desde todos, sinembargo pocos dejan de incurrir en ellos. et m~mento en que hacen fortuna o son algo . . P~- La gratLficacion momentánea de inclinaciones gro­TO tJgnorah esto~ que nunca es mas necesaria la séras\ o un estúpido deseo de obrar de conformidad cortesía que cuando uno es fe liz, para que le p er- con alguna convenciq n absurda, d e stierran al pronto donen los demas la felícidqd .de que goza? toda prevision de las conse cuencias de una conducta Hai \in~ certesía afable i simple, i otra fr:ia i con1-. que en lo sucesivo trae consigo misma un castigo puesta. La primera se manifiesta de igual a igual; durader-o i las mas veces terrible. la segunda de ·un superior a un inferjor. Tie n1po No es nue tra inte ncion el entrar en largas diserta­hubo en que un hornbre o tnuj e r, cualqui~rfl. que e ion es para im:gug·nar errores de esta clase; nos li­fuese su estado, edad i mérito personal, no se ac erca- mi tare mos solo a combatir la p erniciosa práctica en ba a níngun titulado o empleado d~ gran categoría <. qu e están mucños padres de escJuir a sus hiJOS del sin 1·endirle el trilhtto de su respeto i veneracion, a lo S círculo doméstico en Jos prin1eros años de su vida, que contestaba el personaje con buenos días, caba- >para empezar, dicen, a cultivar sus facultades físicas llero; b1.aJ.nos dias, señora. A estas dos palabras se ueda ser perjudicial a su progreso moral e inte-f lectual. Sobre todo debe procurarse con esmero desterrar la innata propension al mal, e inspirarle principios de benevolencia i dulzura, al paso que se dé a su carácter Ja fuerza i enerjía necesarias. Me­di~ 4ocena de palabra! pronunciadas por un criado ignorante, pueden en un solo momonto fijar en el entendimiento del nifio, el oríjen de una preocupa· clgn q:ue los mas repetidos esfuerzos del padre i aun • la influencia de la razon en lo sucesivo, no log:tarán tal vez desarraigar completa1nente. "o , ,. ) 1 De una amiga a otra. • Hai, amiga, en la vida Mil sinsabores, Pero hai tambien en cambio Dichas i flores ; 1 tras Ja noche oscura, Tétrica i fria, Baña de luz el cielo, Cándido, el dia. Tras el fiero pe Ji gro Viene la gloria ; Tras los muertos amores Su fiel memoria 1 1 el corazon cansado De engaño i duelo, En la amistad refujio HaJJa i consuelo. Y o por e~o, 1ni Amalia, Te busco i amo, 1 a mi amistad Ja tuya, Fina, reclamo. Sé para mí en la vida Lo que las flores Son al prado que esmaltan Con sus colores. Lo que son las estrellas · Al negro cielo, Lo que al hondo martirio Es el consuelo. 1 de tus frescos labios, A todas horas, Oiga yo Jas protestas Con que me adoras. Pues solo de esa suerte, Querida mia, Tornarás mis pesares En alegría ; Sin que por esto entiendas Que con esceso Pagas ¡ni! el cariño Que te profeso, Inmenso i puro ' Mas que la espalda Del infinito, inquieto Mar de esmeralda ; Mas que el espacio mismo De azul i oro, Do es cada dhispa un mundo, De Dios tesoro f • • ' .. • ' ' • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 204 BIBIJIO'I'EeA DE SE:&ORI'I'AS. El palacio de Azahara. los preceptos de su relijion. EilJ el medio saltaba Con suma inju~ticia han sido tratadas algunas un surtidor que vertia sus é\guas el;\ un mar de naciones, i con parcialidad conocida a favor de jaspe, al que rodeaban doce a.1~imales Qe oro preocupaciones respPtadas por Jos antiguos, i 1nacizo dispuestos i encontrados de modo que el transtnitidas a los modernos por la ignorancia de juego de las aguas prese.. ntase nuevo recreo a la los siglos. :vista del espectador admirado. EQ. el centro del Así ha sucedido precisamente con la nacion que. mar nadaba un cisne~~ orQ de ad~ir.able tr~baJo; despues de conquistar el Asia, el Africa, j gran 1 i se miraba perpendicular~ente sobre la fuent~ parte de la penín ul~ Ibérica, vino a a~entar sus ~ una ger]a de gran precio, px~sente del Emperador reales como pueblo independiente en el hermoso Leon. suelo de Andalucía i a la~ márjenes del Guadal- Aecies es­ostentar su poder, de manifestaP el ad.elan~o d~ taban encerrados en jandines eonstruidos al efec­las artes, pr~vey,en~o ~la. pa~ a ~U d1vers10n 1 to ; i los pájaros de eanto i de plum~je de colores solaz en paraJes recond1tos 1 misteriosos, tan pro- animaban tan encantadora mansion. pios de su rica imajinacion i espíritu contempla- En el centro i sobre una eminencia desde don-tivo. de se gozaba una: halagüeña pitespectii·v-a se alzaba Entre todos estos edifi~ios cuya memoria nos e\ palDellon del f!ali(a ; en él descansaba el pode­ha conservado la tradicion ára:Oe, i cuya descrip- roso tnonarca cuando volvía cansado de Jas par­cion hacen sus autores con detemiente i con ver- tidas de caza, o de los ejer-cicios militares. Esta dad, es el mas célebre de todos el palacio, que por oora fantástica estaba sostenida por columnas· de . rivalizar sin duda con lo$ Aglavitas, construyó en márn1ol con capitleles de oro: el pavimento i las las inmediaciones de Córdova el grande, el 'rñcto- paredes estaban sembradas de oro i piedras pre­rioso, el sábio Califa Abderramen 111. Púsole por cio as : en medi-o babia una enor-me c-oncha de nombre a este palacio AzzahJara, es decir, la flor pórfido llena de plat-a liquida, i dispuesta de ma­o la belleza, por llamarse asi su esclava favorita: nera que corr-ia como una fuente ; las puertas ernp1eó en su c0nstruccion nodos sus: tesoros, i .., eran de ébano i marfil, de maDera que cuando los ayudaronle en la empresa los mas célebres arqui- rayos del sol penetraban a Jo interior, el resplan­tectos de Constantinopla, Bagdad, Tosthat i dor reflejado pon las paredes era tan vi.vo que apé­Kaiovan. Si a la letra copiáramos las descripciones nas )a vista lo potlia suf.tir. CuanBo Abaerran1en que de tan bello palacio hacen los aut0res árabes quería sorprender a un estranjero que no conocia tenidos por los mas sever.os i v.eraces,creerian nues- las maravillas de .. A.zahara, hacia una señal con­tros lectores que trasiadában1os fielmente uno de venida a uno de sus esclavos,d~tia· movimiento ai los cuentos orientales en que se pintan maravillas ~ líquido de la concha, i entánces el resplandor del i prodijios mas propios para entretener, que para sol i de la plata herian como la l\lz del r.elámnago, apercibir lo verdadero o falso de los- hechos his- i el pabellón parecia animarse i , .. aciiar como un tóricos. Cuentan los aut<>r.es ár.abes que eran navio batiUo por las olas en mares alteraaos. diez mil los hombres ocupados en los trabajos Sobre la puerta principal ~ue daba entrada al del palacio, 1,500 las mulas, i 400 los catnellos palacio hahia colocado .Abderramen, la estátua de que conducian los materiales. Dicen' que el te- su favorita; i aunque se dice que a)gunos musul­cho estaha sostenido por 4,372 columnas de már- manes pJ:ofanos se gozaban al ver las esbeltas mol de diferentes colores, traidas a gran precio formas d~ aquella imájen d~ la llel~eza, los mas se­de Jas partes tnas remotas del Africa, del Asia, veros se indignaron aJlver la impiedad del Cal{fa, de la Grecia, de Francia i de Italia. N o sola- quien babia tenitlo la audacia de representar las mente el interior estaba adornado con los prodi- forma~ humanas contra el espres3 precepto del ji os que el arte i la riquP.za puede J?roducir, sino A.lcoran. que el esterior contra la costumbre 'de los árabes Los gastos ocasionados en ta const~uccion del estaba hermoseado con 1~ tnisma pralijidad i afan palacio suben a tresc4entos mi 1 dinares anuales, que el resto de) palacio. El techo de labor prodi- esto sin con~ar ell1l4rmol, i mas preciosos m~te­jiosa estaba pintado de azul de 'iielo esmaltado de riales que los príncipes estra~jeros enviaOán co­oro ; las ventªnas i puertas de c~d.ro, i adornadas m() Ht esente al rponarca Cordoves. 40 años Rasa­con delicadas esculturas. Pero donde se habian ron sin que este viera terminada su obrq.; la del reunido las maravillas del arte, i de la r1queza era palacio Rrincip~l tuv.o fin en el año de 936 de la en el salon del Califa. En él las piedras preciosas, era vu]P.ar ; i entonces fué «;on~iderailo, ya como las perlas, el oro, ]os arabescos formaban la labor la maravilta de su época. de los muros, donde a veces se veían esculpidos A. B. - • • r Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.

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Biblioteca de Señoritas - Año I N. 25

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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 76

Por: | Fecha: 21/11/1897

, ~~~:~=~~~~~'~~ ~~~~~~~~~--~~~~~~~~~~~~ ~~ "1J3ogotá" ----+.+­DIUEOTOH, E ouaroo E spinosa lÓuzmán. AD~nXISTRJ\.DOR , Dirección teJegráhca: Bacatá.-l\partado de correos número 259. OFICINA: Calle nueva de Florián, número 360 A Y 360. 'J\)éfonn 576. Saldrá á luz todos los jueves y don;¡itlgo~. En Cololllhia. suscripc!ón adel~ntada ( 1')0 ¡¡\iIlH:~ros) .. '. $ i ~~ En el Exteriol~tI~~el~~~11l~~~·~:1~1~~_r~_3!~ ~~ ~~~ .. ~~:~~~~~-.~~~ 5 Una serie (25 números) ____ . ___ ... _ . . . ____ 1 25 Número ~uelto, el día de la salida del periódico ____ .• _ _ _ _. oS Número atrasado . _______ o _ , •• • • • • ____ • _ •• _ __ • • •• _ •• _ •• ID Comunicados, columna .. _________ . . ___ _ .. . _ ..... .. ___ 20 .. Remitidos, columna. ____ ____ __ ___ .• __ ________ __ .. _____ I5 __ Anuncios, forma común _. __ . ____ .. . __ ..... .. . . . .. . . 01 No se devuelven originales. Los señores Agentes tienen dercchr, al 10 por 100 de lo que re­cauden. Cuando se haya contratado ]a publicaci6n de un COmU!llcarlo, re­mitido, anuncio, elc., no se devolverá su valor, ni pnrte de él, aun cuando su dueño resuelva lo contrario. Toda correspondencia debe dirigirse al Administrador. W P:lgns adelantados. ITINEl?ARIO DE CORREOS PACÍFlco.-Llega los lunes á las 4 p. m., y J:ale Jos martes á las 2 p. 111. Ellctl1JliC:Jldas.- ffay dn.e; en encla mes : llegan c:;l 3 yel 18, y!'alen ella y el 25 á las 6 a. m. OCCIDENTE. ·- Llega los lunes á las JO a. m., y ~ale los lI1:utes á las 3 p. ro, Euco1Jliendas,-Llega los días ]46 ]S y 25, Y ~:;¡ll! en 1( ,5 ~ i l'opÍetal'io, L! snu CO PAL.\ U Est e .importante libro 3par pcerá á principios de 189tí. Precio de suscripción, $ .5. Dirigir los pedidOR al autor. Se ad.miten Nuunrios á $ 10 ]lágilla APA RT¡\ DO 226.-JlOGOTA INGENIE 7\05 UIl lIi \'el (;Clillpkt.¡; c'st,i d(' YentH. Pré'c io cómodo. 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Honorarios módicos. Oarrera 8:, número 473, apartado nú­mero 21K CIGARRILLOS Por el aumento del valor de éstos en la Habana y por el alza del cambio sobre el exterior, los precios de los cigarrillos, desde esta fecha, serán los siguien­tes : Gruesa de Argelinos, cincuenta pesos. _ . $ So Gruesa La Legitimidad, cincuenta pesos .. . So Gruesa Boccacio, treinta y seis pesos - . _. 36 Paquete de Argelinos, cuarenta centavos.. 40 Paquete la Legitimidad, cuarenta centavos . 40 Paquete Boccacio, treinta centavos. __ ••• 30 Se indica al público que en el Almacén Oncial de esta ciudad se encuentran cigarrillos egipcios, tur­cos y de muchas otras clases. Bogotá, Noviembre 20 de 1397. El Administrador General, CARLOS RODRíGUEZ. LA M 0JER, DE BOGOTA.-Este periódico bisemanario, lite­rario, noticioso y moralista, necesita más Agentes del bello sexo en las poblaciones de Cundinamarca. Dirigirse al Director de La 1I1úier, señor Fernando A. Romero. 35 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. MANUEL A. SANCLEMENfE JOSE MANUEL MARRO~UIN CANDIDATOS, RESPECTIVAM ENTE, PARA PllESmE};'fE y YICJ,l'H/ excusar acomodos ó debilidades ..... . y estas divergencias no han ocurrido sólo entre los Jefes históricos, que ent.re ellos se explican á lo menos, ya que excusa honrada no admit.en, sino que también los su balternos se han enfrentado contra las tendencias del General Reyes y de los que en su nombre fueron á la Junta. El Presidente del Directorio conser­vador del Departamento no se esperó á noticias, y cuando vio que sus superiores buscaban un acuerdo para asegurar, se­gún decían, la tranquilidad de la Repú­blica, dirigió á sus inferiores un teleO"ra- ma C.l rcu1 a l', una orden como va ni en ERl u-sia se ven, en que les dice, cO'n una pro­sopopeya de melodrama, que no entren con los nacionalistas en más transacción que ... '" la de permitirles el honor de vo­tar por los candidatos históricos! Este ~Á)'ll .etin OJEADA CRIT/CO-HISTORICA SOBRF. LOS ORíGENES D¡'; :.A 11 '1'1 R.\'J'URA COLOMBIANA -9tdicada nI seiior doclor /J. Jos'! J1/au1fel Goenaga G. (Continuación) La siguiente poesía es de la pluma del Redactor de El COl/rluctor " L1-.TRILI.A Dio.'IJ que tS IIII/y bd!o GohrUflY sin trabas. Levánlflllsc á veces 1 nfames canRlIas Gritando en las calle::-: L.ii'r.."'/tld y fa¡,.ill, "\ cuando con:-.igll '1 Gallarse confialll.o, Dit:.;n que l'S mu)' bdlt¡ (lO!ltrnar sin trabas. .:\~lr,tns scnile)j .\clulan v alaban AI qut" }la cun~eguido \f:í .... g:llJria y más fam:1, y por hal.garln y alcanzar su gracia, DiCl'Jl que l.'S muy bdlo Gobernar sin habas. Si se enSal711 un homhre l .... (¡rque en las hatallas Le (lio la victoria La furtuna varia, Al punto de esclavos Infames handadas Diull que u muy bdlo Gobernar sin trabas. rrEf]OGOTAJJ-Noviembre 2.1 de .1897 proceder t oca más al ridículo que á la in­disci plina política. .El Lornbate se indigna de medio á medIO, y no sólo prott'sta contra toda ten­t~ tint de álTeglo, que juzga desdorosa (!), SlTIO que en su furor, y quizás por lo que en tal tentativa tomaba parte el General V élez, llega hasta ¡\ abofetearlo con el tris­te recuerdo de Garrapata ! Naturalmente pronto I'inoelarrepentimiento, y no sulo El Comúate pidió humil,-l.e perd<'m, sino que la plana mayor de los disidentes le dirio'ió a 1 sen-ol' V~ e'1 e;;;, con motn. 'o d. e su regresoEl á Medellíll, una carta de felicitación que mucho nos huele á desagra,'io. Por lo demús, el ~rrepentido colega no Re ha dig­nado pubh~ar,. como lo exigt> la. et.iqueta electoral, SIqUIera, la conocida. c1rta del ~eneral Reyes, y deja acli "i nar entre las lIneas de sus Alcances, el cleflaoTado del elemento quinterista por la ab;;(~uta pres­cindencia que hicieron los históricos del nombre elel General Quintero en todas las combinaciones de conciliación que la Jun­ta dis~utió. Est.o puede ser un pasajero resentImiento, como cosa de familia, pero hay qui~nes piem;ell que tomarú graves proporClones y dará lugar Íl invertir los nombres proclamados hoy por los histó­ricos si, lo que no es probable, llegaren á contar con mayoría para la elección de Febrero próximo ... El C01Teo .Nacional tampoco se ha dignado publicar la carta del señor Reyes, pero en cambio, no sólo declara en todos los t.onos posibles que ahora es decidido reyista, y muestra en sus columnas la plu­ma del reyismo p~lr sang, sino que se ma­nifiesta vocero autorizado del General, y asegura en su nombre que es 'rOTALMENTE INEXACTO el 1'eZJo?'tay'e de El Liberal, de Ca- I r~cas, gue nuestros le~tores conocen. El colega nos permitirá que dudemos de la verdad de su enérgica aseyeración, tanto por la respetabilidad del periódico cara­queñr>, como porque el General ha manda­do que en estos momentos no se le dé crédi­to sino ;110 que lleve su firma, y que lo exci­temos para que recabe de su candidat.o una declaración.firmada sobre lo que recuerde en el pa.rticular. El caso es de especial importancia, si no por lo que se refiere al candidato mismo y á su política cambian­te, que en este particular al país le sobra con el discurso de la Estación y con la Dedaraci6n y con la carta. á la Junta, sÍ, EII O:-CUUl cUila y l~a ml.ci(,n t"'xtraih ~\l aci(l, 1 .... al¡,!u11o:-. De abyt:ctas e~clavas, Los he visto ahora Que COI) voz muy alta Dicen que es 1/Iuy bdlo GOPollat sin. trabas. Yo les he creiclo; Pue:; es vieja maña De ser serv¡ lone5, De uesar las plantas Del fJ.ue 105 gobierna Con la férrea vara, )' dech' que es b,~l/o (;obernar sin. trabas. La inlenci,'111 stituíl' sn armonía ri los elelll entos de que ell mejores t.iempos se COlllpUSO el partido político (t que usted)' yo hemos t('nido la fortuna de pe1'­tene l:c r. Esta noticia me ha llenado de satisf:.cci611. Yo, q ne cOIlOcí ese partido fuerte y concorde y he \'islo siempre en su tril1tlfo el de los princi­pios salvadores de la sociedad, y que al ntÍsl110 tiempo he presenciado COll ánimo sereno los su· cesos que lo han despedazado. no he podido me­n08 de contristarl1le previendo la ruina de toda patriótica esperanza y de alentarme y consolar­tlIe al podee concebir la de que cese la funesta divisióll de que tántos males se han seguido, y de que tantos otros, aún l1Iás temibles é irreme­di:.¡ ldes, podrían seguirse. Bien conocido Ille es el patriotismo de mu­chos de los ciudadanos que yerosítllilmente han de COlltpOlwr la Juntá; y esto me hace esperar que, eIt SItS delibemciones, se echarán en olvÍ~o re ncillas y agmvios nntiguos y reeÍentes, y se CORO Los Incas y los Zipas En paz ya dominarán. Dt A ",¿rica las glorias Por ti eterllas urdn. Vén á ocupar tu solio, político profundo; La vida de la gloria sin término á vivir i Tú, cuyo inmenso genio a.barcó el ancho mundo \' arrancó los secretos del hondo porvenir. f.os Incas, dr. Los :.í.ngeles que velan por tu América arnaeb Tu rico pensamiento quisieron cultivar; Yen t¡, guerrero ilu\;tre, su inspiración clnrada Sus geni()s tutelares quisieron derramar. Los Il1ras. Ir', Lo;; bosqne_.;, las montnñ.:¡,". lfls valles, los torrellt s, Del hemisr~rio virgen del inmortal CoIAn, Llt!llO!' e~lnn de vida porq\!e ('yen los potentes Eco..; de tu ft.::l:UnUH t gigante inspiracitSn ..... . f 's /t/( as d.'-. Libertador dc un mundo, tu mundo te pregona; Calle de la calumni:l. la miserable vuz, V de inmortal excelso rt:!cíbe la corona Por cuanto dure, i oh Genio! la eternidad ¡le Di()~! XXXVII Cuando en el mes de Abril de 1850 regresó el Gene­ral Mosquera á Popayán, su ciudad natal, después ,le ha. ber desempeñado con mucho lucimiento el puesto de l're­sidente ele la República,. le hicieron un recibimiento muy entusiasta. La siguiente es la letra ele una canci6n como ( Continuará). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. contem pla r,í c[ue el principio cll tóli co es en defi­nit iy,t pl único que hizo nacer nuestro partido y lo 11;\ soste nido y vigorizado pUl' la rgos aüos ; y que es un III Ollstruoso contr:l se nt ido e l q ue drn­tro de él Re deje oír 1,1 YOZ de las pas1011Ps .v se olviden en b priÍctica 1:1" lll;lX.il11:1s l'yangéí ica s. ¿ C'íIlIO 110 ha de p ('l1sm·s(' t:1 111 biéll quP Jos 1110 li e nto;., \,l"l'~('l lt(' S S01l los lí! tilllOS C'1I que ]>llC de atl'l1 derse (,1 d:\1 llor cudas inglesas constituyen un mundo prác­tico, de donde el alumno sale form ado con inteligen­cia, energía, fu e rza física, habilidad manual y agilidad. E l colegio inglés es como la prolongación /t01J/e (el hogar). E l estudiante dedica cinco horas al trabajo in­telectual durante el día, cua tro h oras y media á eje r­cicios fís icos y trab ajos manu ales, dos y medi a á ocu­paciones artísticas y recreos de sociedad , nu eve al sueño y tres á las comidas y paseos. La maña na es consagrada al trabajo intelectual ; la tarde, á trabajos manuales, y la noche, á la pintura, á la música y á los recreos de sociedad. El método de los estudios consiste en p o ner á los alumnos e n relación con las cosas y con las pala­bras q ue la, expresan, procediendo de lo co ncret o á lo abstracto, inc ulcánd oles la idea de hace r uso de lo que se les e nseña con el estim ulante de a prender por sí mismos lo q ue les será de grande utilidad en la vida, sin el incentivo de recompensas y premios que sólo son una satisfacción de la vanidad. La enseñanza de los idiomas modernos ocupa lugar prefe re nte:. En los dos primeros años se les ini­cia en el inglés; los dos siguientes se habla sólo en francés, y luégo otros dos años en alemán. El latín y el g riego sólo se enseña después á los que lo deseen. E n primer término los eStudiantes aprenden á hablar como si fuesen niños que empezasen á conocer su p ropio idioma, de forma que al cabo de cinco meses se expresan en cualqu ier lengua, dejando para des­pués el estudio de la g ramática. E n la enseñanza de las matem:íticas se les obliga á confeccionar cie rtas ob ras, cuyas medidas ti enen q ue combi na r, h acer la cuenta de los gastos que oca­sio nan el taller, el la boratorio, los alimentos, el com­bustible, instruyé ndoles en el modo de explota r la in­dustria, admillistru una casa, etc. L as ciencias naturales se estud ian en el campo, sobre la fa una y la flo ra, y la hi stori a e n los caracte­res y los :novimie ntos del drama, empezando p or la del p aís para irradia r en la del mundo en sus perío dos más cara cterísticos. La idea que domina en la pa rte escolar es la de que nunca se separe la teoría de la prác tica, te ndie n­do al d esarrollo de la educación fi sica pa ralelame nte á la intelectu al. E l alumno fabrica los muebles del co­legio, trabaja en la hue rta, construye caminos, ti e nde pue ntes, cuida de los a nimales, forma esta nqu es, pro­longa el edificio de la escuela trazando por sí mismo los planos, realiza a nálisis en el laborato rio, va al Ba n­co á cob'·a r letras, toma parte e n concie rtos musicales, representa obras dramáticas, redacta un pe riódico y ejecuta los g ra bados y copia los cuadros y las escul­turas más famosas pa ra formar un museo. L os profesores se convierten en a migos de sus discípulos, los cua les comen con la familia de aquél y asisten á las soirees q ue se celebra n, á fin de q ue no sólo sea n h ombres ilustrados, sino h ombres de mundo sin e ncogi mie nto ni timi dez. La higie ne preside á todos los actos del colegial y la religión ocupa uno de los lu gares más preferentes. L ils escuelas sólo c uen ta n por t érmino medio cien alumnos, pues los profesores ingleses sosti e nen la teoría de que no se pueden d esarrolla r las a ptitudes d e los estudiantes sino cuando el número de éstos es limitado y puede n ser todos atendidos. Compá re nse 103 procedimientos d escritos con los que se emplean en Francia y en Italia, de los cua­les son una copia se rvil los nuéstros, y se verá que la base fun damental del p rogreso a nglosajón est riba en su sistema educativo. Aquí educamos á nuestros hijos deslumbrados por el engañoso espejismo de las carreras brillantes, en lugar de dirig ir nuestros esfuerzos á la fabricación de h;:¡mbres prácticos. Los latinos que sale n de las universidades pro­vistos de un título que certifica de conocimientos que no poseen más que supe rficialmente, se d edican á la lucha por la conquista de la cred encial. Los anglosajones salen d e sus colegios á comba­tir por la existencia cn el ancho campo de todas las ·profesiones en las cuales están ind ustriados. Este es el fundamento de que ellos sean ricos y felices y nosotros cada vez más pobres y d esgra­ciados. Ellos hicieron la América del N orte y nosotros la A mérica del Sur. E l Norte es e! p o rvenir que se alza en todo su esplendor, el Sur es el p asado que desaparece tras una oscuridad eterna, la o9'Curida d d e las cosas muertas. RICARDO. ~it.cxahtt:ét SALVAME Hay un cielo de amor en tu mirada, Perfumes virginales en tu aliento, y gua rdas como joya clelicada . Un alm" pura, bell a, inmaculada, Que baña con su luz mi pensamiento. Eres diosa, e r C:5 gracia, y poes ía, E res in spi ración sublime )' santa, Sin tu egida, muj er, sucumbiría En la furiosa mundanal orgí:t En que el Yapor del vicio se levanta . EscÍlchanie por Dios ~ Sána la herida Que en mí el horrible desengaño ha abi erto ; N áufrago en las borrascas de la \"Ida Quiero escapar de la ola embravecida, i Quiero en tus Lrazos arribar al puerto ! No desoigas mi va"; tod:lvía es hora De salvarme del vó rtice en q ue me hundo, No dejes perecer al que te implora En medio á la tormenta aso rdadora De esta inmensa vorágine del mundo! Bogotá, 1897. SAM UEL RODRÍCUEZ. 'Uaxi.etlmlcs EL TEATRO EN BOGOTA (Impres iones y recueruos de la Compañía de Zarzuela Chaves). La vida del arte en la escena es poco menos que mci· pie¡üe en esta capital de Colom bia, alejada como ninguna Qtra del mar y de los centros ci vilizados : teatro nacional, 6 mejor, actores 6 artistas nacion ales, no exi sten ni se forma· rán en mucho tiempo, pues es di fíci l, como por fu erza suce· de en Bogotá, subir á las tablas ante espectadores que son todos 6 amigos 6 conocidos, y de aquí res ulta que sólo hay trabajo en los teatros de la ciudad cuando vienen compa­ñías ex tranjera s á ocuparlos. Esto sucede á vcces frecuentemente, y en otras no sucede sino en tieal pos que pueden contarse por meses y hasta por años. Por fortuna, hasta hace poco estábamos en época excepcional, oí. tal punto que en el Teatro Colón, uno de los mejores de Sur América, actuó una compañía espa­ñola de zarzuela, yen el Teatro Municipal, muy inferior al otro, ha exhibido sus habilidades una de 6pera italiana; las dos contratadas por empresarios colombianos, pues de otro modo no se habrían aventurado á un largo y penoso viaje, por sitios desie rtos en gran parte y escasos de comorlidad para transitarlos. Bogotá, ciudad enclavada en la cima de Los Andes y á doscientas ó más leguas di stante de puerto marítimo, es un verdadero nido ele águilas hasta donde no trepan sino los nacionales que la buscan por su clima deli­cioso ó por ser as iento del Gobierno, y centro el más aven­tajado en el país de civi lización y cultura intelectual, ó los extranjeros que vienen con negocio seguro y de pingües uti lidades. La Compañía de Zarzuela la dir ige !J. José Chaves, tenor de voz ya cascada por la edad y por el uso, pero que gusta todavía de lucir su arrogan te figu ra aun cuando pon­ga con ello en pelig ro el buen éxito de sus labores tea­trales. En esta Compañía es parte muy importante y de no escaso mér ito D ~ Pepa Mart inez, esposa del Director, que canta papeles de segunda dama ó dama vieja, y los anima con sus buenas dotes dramát icas, haciéndosc· aplauñir á pe ­sar de su escasa voz. Hija de e3te matrimo nio es la estrella de la Compañía, D '~ Pilar Chaves de Sotoma)'or, que posee una robusta y simpática voz de sOjJrano. Su diapasón es completo, sien­do notable el desarrollo del registro bajo, no obstante la ju­ventud que revela la artis ta, pu es sólo en los cantantes cuya edad 6 trabajo es avanzado, se ob se r v~ t:l l desarrollo; la manera de unir los registros, demuestra algún estudio del arte. Su vocalizació" no es muy hábi l, pero sí ace ptable, aun cuando su ele, en los p",ajes d e agilidad. "ldelantarse al acompañamiento, poniendo e ~ dIfi cultades al Director de orq uesta, has ta obliga d i ) á hacer sentir la influ encia de su batuta; se hace cargo de su papel y domina la escena oí. pesar de su pellu eña esta tura. El señor Soto mayor, esposo de D '~ Pilar, es el barítuno de la Compañía, y en ve rdad que tiene voz completamente baritona!, y de timbre agradable. Sus notas de pedlO son robustas y no o;lClIrte e n el defecto común en Jos de su cuerd:l, de emi tir voces nasales, que son de tan mal efecto. E l registro alto, de buena extensl6n, lo sabe explotar, con la media voz, pues s610 en los pasajes que él cree de buen efecto, des:uroll a y da total sonoridarl á su voz entera. Li­ga bien, dand o cierta suavidad ,( 1 as fras es; quizá es un poco frío, en la escena, p~ r o vemos en cambio, que cantan­tes ele las condiciones del señor Soto mayor no son comu­nes entre los artis tas de zarzuela. Estrella también, pero con brillo distinto, es la señora Quiñones de V éliz, esposa del Director de orquesta, que ti ene voz de so prano, aun cuando de vibracion ó timbre dis tin to al ele la señora Chaves. Sabe caracte rizar hábil· mente cU31quier papel que se le encomiende ; su modula­ció! l es agradable, y en los pasajes en que es JJreciso unir el registro bajo con el alto, liga éstos con muy buen d ecto. También incurre en el pecadillo que apuntoí.mos respecto de su compañera, con relaci6n al compás, de suerte que la oro questa en los allegros tiene que volverse toda oídos, para seguirla; faltillas son estas de fácil correcci6n. En cambio, sabe darle completa expresión á cualquier {rase. Como contralto de la tropa, gracias á su vo z de sopra­no, muy poco eUtlcada, figura la señora Hermo de Sain z, pero le fa lta escuela y s610 serviría bien para comprimaria, á pesar rle que su VOl es afmada y puede cantar cuanto se proponga aprender; carece, eso sí, de condi ciones artísti cas: no hay en sus frases calor ni vida. Su vocali 'l. a-:: ión es defi ­cIen té; suele cortar los períodos incon venientemente r oí. ve· ces su respi raci6n es inoportuna . ..... Como ac triz uo es expres iva , y peca lo más por cierta indolencia en la inter­pretación de sus papeles. El señor BareHa ti ene voz de tenor bien definid a, y por lo mismo es muy apreciable cn'110 cantor de zarZtlela : sus notas de registro al to son de 'uena tonalidad cuando las t:nlite r:on el pecho ; pero cr '110 esto no es de sienl pre, en ocasi·ones suelen salirle cl11·I"nas. Con estu lio puede llegar e~, t ¿ caual lero á ser un buen tenor en ~\I género, un cantan­te de zarz uela muy estimable. pero nada más que cantante, pu es lo que es como actor, poco m~, ''1,.j 1rlrá. una vez que ea las recitaciones pa rece como hablal'" en falsete, r que no se esfuerztL po r mejor3r sus mc\'illlit:ntos" y anima rse más en 1:.. eSCe¡i¡l , El señor Sainz, esposo de la señora H ermo, es el "ra­e/ oso, y bien luerece su puesto, pue:j Vlmo t ~l, trah<1ja muy bien oí. pesar de h 1'0Cju ísimet voz de c¡ue dispune. El sef10r H::nbosa es el bajo de h Compañía, y además, gracioso á sus horas, y la comple ta con los ya dichos y el señor Domín guez, especie ele t.enorino que suele lucirse en uno que otro papel. Ni éste ni aquél están á la altura ele las primeras partes de la Compañía, pero no disuenan tanto que pudie ran perjudicarla en algo. Con estos elementos, que además de sus méritos artÍs" ticos, tienen, el muy apreciado en Bogotá, de vivir confor­me lo manda la moral cristiana, nos ha darlo el señor Cha ­ves una temponela ya la rga de za rzuelas, entre las cuales han sido especialm ente aplaudidas E l R ty que rabió, La Mascota, El JurameJ/to, L os Madgyares, El Barberil/o, Tda de Aralia, L os Mosqutleros grises, .lIislorias y Cuentos, La Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. / TemPestad, El anillo de hierro. Los ca/llpal/as de Can-Ión y La Gra/l 1'ía. . Este es, ;l grandes rasgr:ls, el detalle de la CompúlÍa cs­paiiob de zarzuela que actúa en Bogotá; q1leda pam lo. próxima vez el ocupanHJs en el de b C(Jml'~~ll de ópera italiana. Septiembre de r897' l'L.\Clpn. SEROTERAPIA Encontramos en La Gazcfte des EI"pitaw:, de París, de principios ele Octubre último, la relación de los tra· bajos de la !\cademia de Medicina, bajo la l'reóidenci:t de Mr. Caventou, y en ella "cmos,jullto con importantes estudios de los Kelsch, SimolJin, Laveran y Busgud, no­tabilidades médicas de Francia, el extracto, uast:tnt¿ de­tallado, de la Memoria presentad.l por l1uc,tro compatrio­ta el doctor Jesús Ola)'a Lavenle, sobre el traLlIniento de la lepra por la seroterapia, en el Instituto de Bucara­manga, y el anuncio de <¡ue sobre tal IVlemoria emitirá concepto la Academia. Otro tanto hallamos en el número 80 de La liférlecille Modemc y en el r 70 de La R evue lJf¿dicale, periódicos w­dos consagrados al arlelanto de las ciencias médicas. Antes que el doctor Olaya había presentado el doctor Carrasquilla á la Academia, una comunicación sobre su procedimiento, que pasó al estudio elel doctor Hallopeau, el cual, según vemos en el número 80 ele La Pnsse Medica­le, informó más ó menos así: "Los problemas terapéuticos relativos 'á la lep ra se cuentan entre los más difíciles de resolver; ~e sabe, en efec· to, que esta enfennedad avanza por períodos sucesivos de agravación (¡:;oussées), los cuales son seguidos espontánea­mente por otros, á veces muy prolongados, de mejoría, y que auran lo suficiente para hacer creer en la curación completa. Si se administra el medicamento durante el pri­mer período, se puede creer que provoca la suspensión de los accidentes agudos, bien que esta suspensión se hubiera producido igual sin medicación alguna, y si se empica en los períodos de regresi6n () mejoríll, puede creerse que se le debe una mejoría que se habría obtenido naturalmente. "Una medicaci6n realmente curativa será aquella que tenga por resultado activar las reg\'esiones espontáneas, ha­cerlas completas é impedir la re¡:'l'Ilrluccir­( I"e creía que en los actuales momentos lo que se Décesita· ba para Jefe ele la oposición era un militar de armas tomar , no homi,res CIviles como Sanc!emente y lVlarroquín . __ _ Ciel'to ó no, uueno es anotarlo para conocer responsabili­dades en caso de apelaci6n á las armas. Genenll Abrahall1 Gal'cía.-Ha muerto el ciuda,lano ~linistro Plenipotenciario de Colomhia. Prudente dipl6mata y recto caballero, supo cumplir sus delicadas funciones, estrechanelo más los vínculos qlle unen á las dos Repúblicas herG1anas y c0nquistó en Cara­cas numerosos y sinceros amigos. El Gollierno, en cu ,nplimiento de sus deberes oficiales y ele las simp"tía, y r~spetüs con'luistados por tan honora­ble persona, le trilHlta 1", últimos bonores debidos á Sll alto rango y se asocia .tI :1.1:1·) proclucido por tan in(",sto acon­tecimiento. LA R¡;PÚnLit:A! llL) ()J5tante haber perteneci\lo el finu­do al part;.l" ,-,moerv.1 lor, lament" la muerte del General García, se "soci,\ al du;J,) y presenta :í. Colombia la expre­si6n de su ,ilcera c'''lllolencia por la pérdiela oe un hijo que la honr,lll.1I"H S;¡- I'ualicla'les, aptitudes, caUailerosid.ad y recto criter",. i Oj.lh (~"lombia tuviese siempre quienes la sirviesen con ift miS111;1 Ii.delidad y acierto! Pedimos .tI Di"s .1" las mi,ericordias felicidad para su "ida ete.na, v á lo, Iwmbl"e, el respeto y honores que se deben á b tu lb:! dL' un homhre que en vida fue ilustre, honrado)' ben';v"lo. ,De La R,/"Ib/lea, de ClI'l;;as). PI'OUIOIlI:& .-SOll1otomo" re'peluOSall1Crllé " la con­sicier'; cir',n del señor Carlos Calderon, el siglliente: ¿ Cómo puede un I,olítico, por hábil CJue sea. lkdararse li',·~ral ill­depelldiente cuando nunca ha ,"10 ni simple liber:d. n radi· cal, que es lo mismo? La respuesta del señor Cai· 1, r\)I1, si es que se digna Icsponrler, dar:í. mucha luz ,i ciert" debate en que tiene tornadas cartas nuestro colegil El Naci liIalista. Oi.>ito.-Recién llegada á _ esta ciudad, de'i,ués de una larga permanencia en la Costa Atlántica, consagrada "­la noble tarea de la instrucción , ha rendido la última jor­nada de la vida l·a re:;petable señora María Luisa U ribe de Uribe. I,a prensa toda acababa de anunciar su llegada entre nosotros, halagada con el deseo de que tambi~n aquí pu­siera sus vastas capacidades al servicio de la enseÍlanza. __ Hoy tócanos sólo lamentar su inesperada elesapD.rición y presentar "uestro pésame á sus deudos. Benefiei o .-Para el martes próximo se anuncia el elel barítono Pacini y ya hoy paree/! que están vendidas todas las localidades ele! teatro. Si esto es así, y el ejemplo hace ley, es de esperarse que el miércoles tengamos conti­nuación del de Pacini corno la tuvimos en la ,emana pasa­da del de la Montalcino. r hícitlo Illl pudo enviar revista de la 6pér:1 para este número, pero uos ofreCé una c\etallada del beneficio del bao rítono y del próximo estreno de O/do. Le anticipamos nuestro agradecimiento. E lIlace.-Ayer tuvo lugar, en el templo de la Vera­cruz, el de la espiritual y simpática seJ10rita V n Dolores Salgar con el cUlnplido caballero señor D. Eduardo Pe­reira. El ilustre abolengo ele los cónyuges, unido á las virtu· des que corno riquísimo dote han traído á la vida, nos h:<­cen presagiarles una existencia venturosa, digna por cierto de tan distinguida pareja. Esos los fervient~s ,-otos de nuestro corazón . B elldi c ión n npci a l.-Recibieron ayer, en la iglesia de la Veracruz, la inteligente)' virtuosa señorita D~ Rafaela Franco y ei Simpático y cult<> caballero D . Ricar­do Lleras. La piedad cristi~ na unida al talento emprendedor, van á cruzar en esta vez eL borrascoso mar ele la existencia al amparo del amor. Les deseamos viaje bonancible. "Españ a AI·tÜa.ba aquí cierta impacien­CIa, así como á la buena disposición que se nota en el Mi­nist'e> rio de Ultramar para. !lamar á que tomen parte en la administración de la isla á los cubanlls más notahles que se han mantenido leales durante e,ta encarnizarla con­tienda y han pi estarlo valioslls servicios :i h C3u:;a de la in­tegridad nacional, S" ha recibido aquí t;Oll I'trd3.dera satis­f," cción, como muestra inicial de los prop6sitos del Gobier­no de pacificar la isl<, uniendo á la acción militar los bene­ficios de una polltíca atracti·,a. Que el Gobierno está re­,' r~lto á n" cc:ja r en la firme determll1aClón de someter por ;, fuerla de las armas á los que perSIStan, no obst,1nte las li l)..:rales concesionc:s autonómic.1.s, en la obra de rlestruc­ci," n y exterminio {¡ que les 11:1. llevado su ceguera, lo ir.di­ca el envío de nuevos refuerzos á Cuba que acompailarán al General Blanco. ~ste hallará la insurrección muy que­brantada; de esto 110 cabe la mellor duda, y el mismo Estra­(.!<, Palma ha confesado ~n estos días ~n cOllversaci611 con Íntimos amigos que, ele continuar vigorosa la acción militar por tres ó cuatro meses, no podrá la insurrección sostenerse por más titmpo. y pre.:isamente porque ven que la insurrección está llegando á su fin, hacen el supremo esfuerl.o del que agoni­za, aparentando mayor vitalidad y energía, y mostranc\ose resueltos á no aceptar nada como no sea la independencia. "Independencia Ó muerte," es el grito que lan7.an 11Oy, como por consigna, los insurrectQos en I," m~n i gua y los laboran­tes en Nueva York, París)' Londres. Pero el otro día, en un grupo ele cubanos, uno que p~leó en la insurrección de los diez años y e;;tá hoy desen¡pñado, ... ,co/'cbl.>" qU¡; tres meses antes de rendirse en el Z'lnjón, resonaba este mismo grito el1 el campamento insurt'ecto y Máximo Gómez colgó de una guásima á tres emisario, qlte fueron á h,lblarle de arreglos para la paz. Compréndese también que losjillgoes y aquell,)s ame­ricanos que hall favorecido la insurrección como vehículo de la anexión de Cub \ á los E,tados U nidos, se muevan aho~a para ver de qué manera pueden impedir que Espalia resuelva p,l.:ílicarnente el conflicto y asegure su soberanía en aquella CIldiciada A.ntilla. Con e,e fin se ha formado en Nueva York un poderoso sindicato compuesto de opulen­tos capitalistas)' banqueros que hall escogido como con­sultor y abo garla á :\lr. !I1ac-Cook, el cual no sólo es Íntimo amigo del Presidente Mc-Kinley, sino que hasta ha sid0 indisado para llenar el puesto de Attorney General (Ministro de Justicia) en el Gabinete, en cuanto se plantee la criSIS parcia.l que ocaSionará la jubilación elel Juez Field del Tribunal Supremo, y ei tr(lslad" á dicha mesa del Juez Mac--Kel1>la que hflj' desempel'ia In cartera ele Justi­cia. El suso licho s,ndicato ha enviado un emisario á la luaniguíl para proponer al Gobierno inSllrr~(.;to, ó á los prin­cipales cauecillas si a.quél se niega, el plan de deponer las armas me liante h concesión de independencia, por la cual Sé daría á I':spafla una indemnización d'e -:iento cincuenta ó doscientos Illillones de dollars, cantidad que garantizaría el sindicato por medio del Gobierno de Wáshington, inter­viniendo en l agiotist.1S norteameri­canos, que también se doblegará la integrida.l personal (le altos funcion~rios españoles ante la Jloderosa inlluencia. del dinero )'ankee. No hay nacla sagr"r]o para estos hombres de negoc!os! Hall visto en la isla de Cuba una gran finca, y creen que para adquirirla llCl se necesita más que dinero y como ellos lo tienen en nbundallcia, aunque carezcan de otra cosa, se figuran que no hay más que ofrecer millones para conseguirla. Ya el mismo sindicato hizo tiempo atrás la primer;t tentativa para ese logro, yend" 1\Ir. Mllc­Cook :í. sO!lilear á nuestro digno 1[inistro en \Váshington; Jlero l~ (Iig\l~ patriótica respuesta de éste ele que "aun cuan­do hubiese en EspaÍla un Gobierno que le ordenase firmar semejante pacto, él no ol)edecerÍa," hubo de desconcertar los plalles de esa "anBrilla. Hoy, con el cambio de situa­ción en España, quieren de nuevo pTobar fortuna; pero ahora, como entonces, descubrirán que en España la honra nacional no Se cotiza. El Joltma!, que entiende á su modo el'periodismo confundiénclolo con un circo 6 museo ele varieelades para la exhibición de todos los fenómenos y todas las monstruosi­dades, naturales ó fal>rie

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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 76

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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 67

Por: | Fecha: 21/10/1897

, :fBisenlanario ~olítico, JLiterario \? 1Rotidoso A~o l.-SERIE 1I1. } Bogotá (REPÚBLICA DE COLO~LIlL-\),'jueves 21 de Octubre de 1897, { NÚllillRO 67 H:f13ogotá" -~+-­DrREC'J'OH, Ebuarbo Espinosa lDuzmán. AunU::USTRADOR, Dirección telegráhca: Bacatd.-.ó.partado de correos número 259· OFICiNA: Calle nueva de Flnrián, número 360 A Y 360. Teléfono 576. Saldrá á luz todos los jueves y don:ringos. En Colombia, ~uscripción adelantada ( 1 ')0 :1úult::rj}!)) ..... $ 4 _. Un:1.serie (25 111í.m'=f05) ...••..•• _-_ • .. __ .. l .. En el Ext~ri()r (100 núrnelos) .. ___ . - - _. _ .. -- ..•• -.. - - - 5·- Una serie (25 números). ______ . __ ,_ .. _ ,_ .. 1 25 Número suelto, el día ne la salida del periódko . ... - . - - - - - '. 05 Número atrasado .. __ .. _______ _ . . _____ . ___ .... _. _ .. _. _ •• 10 ComunicadlJ~, columna .... _ ... ___ .... __ . .... .... •.. . .. 20 .. Remitidos, columna. ____ ._ ... _ . .. _-- ..... _ ...... _-- .. 15 .. Anuncios.formacomún.-- ........ --_ ..... .......... -.... 01 No se devuelvt!n originales. Los señores Agentes tienen derecho al lO 1'01' 100 de 10 que re­cauden. Cuando se haya contratado la publicaci6n de n.n comulllcaoo, re· mitido, anul1ciu, e:;tc., no se rlevulverá su va.lor, 111 p:1.rte de él, aun cuando su dueilO resuelva 10 conlra;-iv. Toda cOlrt'~p(¡ntlencia dehp.- ttlrigirse al Admini:-.lratlor. adU' Pago~ aclclnllt~Hl{):s. fTfNE.\'..JRfO DE CONREOS PAciF1Cll.-Llega los lunes á 1as 4 p. m., y!"'a!e los manes á las 2 p. m. ElIco/lliclld,u.-lfay dos en c"lda mes: J1~gan 1:13 yel rg. y salen el 10 y el 25 i las 6 a. 111. OCCIDENTE.-Llega los lunes ;i las 10 a. m., y sale los martes á las 3 p. m. Encomielldas.-Llega los dí.a:-; 14615 Y 25, Y sale en los días 6 y lo. TUDOESTE (Ambo.lema).-Llega 105 jueves á las 10 a. m., y sale los viernes á las 3 p. lll. ORIENTE ( •. ;; encantos y con sus i nmarcesibles triunfos. Ya desde 1838 había hecho imprimir, por Juan Triana, las piezas titulalenal'ia.-La ha concedid o el señor General l\Iarceliano Vélez á totlos aquel los indivi­duos que, habiéndole in fe rido antes graves ofensas, se han sentado con él á la mesa en los últimos días, Los perclona, clos pueden clasi fi carse en tres gru pos : l ? Los que, habiendo sido velistas á principios del año de 9I, combatieron luégo al General, apenas bajaron las acciones de su candidatura con el telegrama del duc tor Núñez, v, gr., D, Carlos Martínez Silva; 2? Los que permaneciero!} fieles al candidalo hasta que el éxito de las elecciones les mostr6 claro en d6nde se ha­llaba el provecho, y 3~ Los que desde los primeros momentos de aquella lucha electoral combatieron con brío la cand irlatura del General, y á quienes el dedo de la opini6n ha señalarlo siem­pre como autores de su derrota!! Ante la elocuencia de los hechos se hace preciso con­fesar l:t eficacia de la política de almuerzos! ! CUl"iosidad.-Satisfacemos la de La Cró"ica á pro­p6sito de la publicaci6n de la Gacela de C71tlldillamarca, contándole al colega que del 4 de Agosto pasado, fecha en que se celebr6 el nuevo contrato para editar aquel periódi ­co, hasta hoy, se han publicado TRErNTA y CUATRO núme­ros de él, lo cual es ir mucho más aprisa que en la época anterior, cuando La Crónica lIO se quejaba por escasez de números; y diciéndole que fa lta á la verdad quien asevera que el contratista-editor de la Gaceta ha impuesto tarifa monstruosa para la inserción de edictos, etc. etc" pues tal contratista no puede imponer tarifa alguna y la que rige hoyes la misma que regía cuando la Caceta se publicaba en la imprenta de El Ordm y los señores de La Crónica estaban contentos con ell a, ¿O es que el trabajo ha de va­ler menus porque se haga en imprenta que no sea del agra­do de ciertos oposicionistas? Otra cllriosidad.-Atentamente hemos satisfecho la de La Crónica en esto de la tarifa monstruosa, y ahora, abusando de la amabilidad del colega, nos permitimos ro­garle que satisfaga la nuéstra y se sirva decirnos á qué se referiría el señor Concha en su entrevista política publicada en La Crónica del martes pasado, cuando dijo: "En pro· cedimientos administrativos vi suspendida la acción del Ministerio público sin fundamento legal por orden de algún Ministro." Este es un caso cuncreto, una acusaci6n cate­górica al Gobierno, y como no podemos suponer que el in­teligente colega lo dejara pasar inadvertido, sin pedirle al señor Concha que se diera el placer de precisarlo, nos per. mitimos rogarl e que aclare el punto 6 que le picla su acl aracilÍn al interrogado, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Gracias.-El Cm/ro, en su último número, se toma el trabajo de dar respuesta á un suelto de.E1 COlls/itll)'Cllte, en que se t rata de agredirnos con den uestos inocentes y suposiciones infundadas . !)amos las más expresivas gracias al colegel por la de­fensa, pero le observamos que para conocer ¡¡"~stro nom­bre es más correcto dirigi rse á la Redacci,in de BOGOT,' que á nuestro amigo D. J orge Holguín, como se permite ino i­cario el sueltista.-Ma,·tíll Paz. Bien ven ida.-La presentamos muy cordial y sin­cera ni señor D. Dionisia Jiménez y su honorable familia, que han llegado recientemente á esta ciudad. Nuestros vo tos por que su permanencia en la capital les sea grata. Sal u do.-?lluy atento le enviamos :1.1 señor Emigdio Solano, que ~e halla entre nosotros, procedente de la Costa .'\tlántica. Le dese:1mos cumplido bienestar. Publicamos á continuación la hoja·circular le El EJjJec/lldor, de Lima, en que insinúa la idea de un Dl/lgre­so DiploJllático IJispaJlo-A mcrtálllo. Próximamente expondremos nuestras ideas respecto de esta combinación de poderoso aliento y civiliz:1ción . "El Espectador," diario delPlleblo.-Lillla, Agosto de 1897. HSeñor Director de BO(;OTA.-Bogolá. H Deseosa esta Redacción de que la prens'a discuta con ánimo levantado, una cuestión de suma trascendenci; para la prosperidad y progreso de toda la América Latina, cual es la de la paz y fraternidad de todas las Repúblicas hermanas, se permite llamar la atención de usted sobre al­gunos artículos preliminares que se han publicado en esta modestísima hoja, cuyos ejemplares le remitimos á usted con este mismn correo, insinuando la idea de un Conareso Diplomático Hispano-.\mericano, cuyo objetivo sea I~ "0- lución de todas las cuestiones de límites pendientes entre I~uestras diferentes Repúblicas, y la formación del mapa po­htICO defil11tI\'o de todos los Estados constituírlos por ellas. "Sabe esta Redacción que el asunto es arduo y l;t oLra difícil, pero confía en que COIl la propaganda eficaz de la prensa honrada)' progresista se podrá algún día, tal vez no lejano, llegar ,í conseguir tan noble fin, de cu)' realizacirín depende el más rápido y más completo de,arrollo de t .. do el Contll1ente. "Confiando en que usted, sciior Director, se servirá al menos prestar su atenCIón á esta iniciativa 'IUC espera de su ihIstración apoyo decidido y eticaz, tcn"o el honor de ofrecerle mi personal consideraCIón, con la '17Ie me suscribo de usted muy atento seguro servidor, H Por la Redacción de El Espectador, "E:\lruO L .... yt. I." lt. T. P.-Registramo" con pena la defunción de la apreciable sefíora D'~ Igllacla .Yera dc Uribe, acaecida recientemente. Reciuan sus deudo" nuestro sincero pésame. Señor Ingeniero IlII1I1 icipal.-l<;n muchas de las aceras de las principales calle,; dt: la ciudad faltan pedazos de baldosa,;, y en otras las losas estan fuera del lugar, v. gr., en la esquina de la Calle 1 S Y la Carrera 8~, en el ángulo, falta una losa, que no está muy lejos, y que hoy, con un pequeño costo, podría componerse. AdnlÍ n i stnHlor.·-EI sefíor D. Samuel Rodríguez se ha hecho cargo d se solicitó y outuvo la asistencia de Hcrbert "pellet:r, el gran itlósofo. El rlía 6 rle :lIayo por la noche, y ell 1" C.lsa del doctor Ric:hard Darton, Calle de SU'and, núrncl"U 19, se reunió la Asarnbka. :\ las diez de la noche en punto presentóse el mistt:rio50 indio ,"cstido rle etiqueta y con un pequelio saco de mano. Algunos de los delegados fumauan; mas al entrar el indio les suplicó que dejaran de hacerlo. La sala ~e hallaba perfectamente iluminada con tal profusión, que parecía más ser día que de noche, Lyhar á «EfjOG-OTAJJ-Octu.bT'e 21 d e 1897 sacó luégo una diminuta cajita, a brióla y pasóla á la redon­da haciendo q ue uno por uno de los concurrentes la oliera. Después cerró herméticamente las ven tanas, fu ese á sentar e n med io de los doctores asambleados y comenzóles á ha­!) Iar. __ . Mas de pronto desapareció cual si se lo hubiese tragado la tierra , no obstante que su voz se escuchana cla­ra y distintamente. Asombrados, mistificados, maravillados, los ho:nbres de ciencia empe1.aron á buscar el juglar por toda Id sala, mas inútilme nte, pues si su presencia se hacía senti r como espíritu, en lo humano y carnal había total­mente desaparecIdo. Tal es In sensa ... ión del mundo cientifico de Lnndres y nadie se expl'ca ese ¡>rorligioso acto de mistifican"" . Her­bert Spel,cer 11.1 dicho con ~ste motivo lo siguiente: "No pued~ scr un fenómeno rle óptica, porque la pers­pecti" a aparecia en todos sus reliel'es; 110 ilusión perspec­tiva, porque oíamos rlistintamente la voz .del inrlio; tampo­co alte raCIón atmosférica determinada Jlor la aeci"n quími. ca, parquc nuestras facultades así psicológicas COIllJ) fisio­lógicas se h"lI¡lban en estado normal.·' El doctor Harton atribuye cl fenómenu:í al,,'"1 de· lllcnto 11laterial contenido en la cajita, pero en seguI\!a con­Cluye: "li las si esto es así ¿cómo es q ue nuestros senil los per­manecieran despiertos y activos y no hubo camlio en la visión ni en el sonido, Ili en el tacto?" (De .El Porveni, de Cartagena). ~ c11Xitic1os ASSOCIA TED SPANISH & CUBAN PRESS Boletín de la D~cem\,-Nt1eva York, 20 de Septit'll1llre de 1997, La opinión pública ha parecido algo alarmada desde nuestro último Boletín; alarma promovido, como casi siempre, por la prensa sensacional y que ha lIega,lo á afec­tar un poco las trans:lf"ciones en esta Bolsa de valores, donde han reinado últimamente corrientes muy firmes ten­dentts al all.a. Coincidí"n los siguientes sucesos anuncia­dos para casi la misma fecha: la llegada á Wáshington del Presidente l\l ac Kinley, antes de termll1ar su vacación veranIega; la del Subsecretario de Estado, ~[r . Day, quien está encargado de todos los asuntos relacionado; con Cuba, )" del (~eneral Lee, Cónsul de los Estados eni­dos en la llabana; la presentación á Su 1Ilajestacl la Rei­na Regente, por Mr. \\'oorlford, de sus credenciales como Ministro I'lenlpotenciario de los Estado;; Unidos cerca del (;obierno de Espaiia ; y la primera reunión del Gabinete de Mr. :l[ac Kinley desde hace unos meses. De esa coin­cidencia se aprovechó la prensa sensacional para pregonar que la CuestIón cubana iba á entrar en período crítico, con cuyo motivo han fantaseado nuevamente á su sabor res­pecto á las instrucciones que ha lIeva,io el nuevo repre­sentante de los Estados Unidos. Esa coincidencia y la in­sistencia con que la prensa ha pnlpalarlo la especie de que este (;obierno ha dirigirla al tle Espaila una nota enérgica, pidiendo que se considere á los Rstados U nidos como par­te interesada en el conflicto cubano, han hecho c reer al público que en realidarl llegaba en estos días una crisis en el asunto. Pero, como en tántas otras ocasiolles, todo ha quedado desvanecido. El General \Voodford presentó sus credenciales á Su Majestad y se hIZO In térprete de los amistosos sentimientos del P residente Mae K inley; el General Lee llegó á la capital federal. tnvo un a ent revista con sus J efes jerá rqu icos y prosiguió su viaje á Virgin ia, sin esperar siquiera la llegada del P residente; llegó éste ,i Wáshin gton, se celebró la anunciada re unión del Gabinete y ni siq ui era se ocupó en sus deliberaciones de la c ues tión c ubana. En cuanto haya despachado asuntos urgentes de carácter admin istrativo, volve rá Mr. I\fac Kinley á salir

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