Saltar navegación e ir al contenido principal
Biblioteca digital de Bogotá
Logo BibloRed
Saltar el buscador

Esta ingresando al contenido principal

Ilustracion del libro objeto desarrollado en la Carcel Distrital
  • Exposición
  • Literatura

Estás en: Historia y memoria documental de las Bibliotecas Públicas en Bogotá

Libre entre rejas

Las rejas son para las ventanas y para las cercas de los jardines ¿servirán también para encerrar a los seres humanos?

En esta sección leeremos, escucharemos y veremos lo que ocurre dentro de las bibliotecas de los penales de la capital colombiana: la Cárcel Distrital, la Cárcel Modelo y el Centro Penitenciario El Buen Pastor. Abriremos una ventana para conocer algunas experiencias de artistas, creadores y mediadores que se han reunido en estos lugares. Estas personas han empleado su tiempo para canalizar ideas en la biblioteca, un lugar de esparcimiento y de aprendizaje permanente. Aquí se quiere resaltar la labor mediadora en estos espacios en el marco de la Política Pública de Lectura, Escritura y Oralidad (PPLEO), que reconoce el derecho a la palabra incluso en los contextos de privación de libertad. Antes de adentrarnos en esta sección, vale la pena recordar que, aunque estas tres bibliotecas comparten el mismo objetivo de garantizar el derecho a la cultura y la palabra a quienes están privados de la libertad, cada una es un universo diferente.

Bibliotecas para la libertad

La Biblioteca de la Cárcel Distrital inició como un espacio de extensión de BibloRed desde el 2017, con el propósito de acercar los libros y la cultura a las personas privadas de la libertad. Este proyecto se consolidó en 2019 como resultado de un convenio entre la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia. Este espacio inició como parte del programa Lecturas sin Barreras de BibloRed, donde se planteó la posibilidad de generar una experiencia bibliotecaria auténtica y de calidad, pensada, diseñada y mediada desde la perspectiva de la población en condición de privación de libertad, todo ello en consonancia con la misión de la biblioteca pública: “ser universal, gratuita y de acceso para todos”.

En 2023, esta red se amplió con la apertura de dos nuevas bibliotecas carcelarias: una en la Cárcel Modelo y otra en el Centro Penitenciario de Mujeres ‘El Buen Pastor’. Hoy son tres los espacios donde BibloRed mantiene presencia estable, con programas de lectura, escritura y formación.

Presentación de las bibliotecas

En conversación con Ángela Mesa Salavarrieta, parte del equipo de Comunidad y Territorio de la SCRD, y quien ha coordinado procesos en estos espacios, nos cuenta que narrar la biblioteca en espacio carcelario implica reflexionar hacia adentro y hacia afuera. Por un lado, es necesario cuestionarnos cómo se posiciona en el diálogo social la existencia de bibliotecas en contextos carcelarios y cómo integrar el carácter público de una biblioteca dentro de un escenario de privación de libertad. Por otro lado, debemos pensar en el impacto de la labor bibliotecaria en las personas privadas de la libertad, desde sus múltiples niveles: desde el hacer, el crear y el sentir. Esto nos lleva a incorporar actividades que fomenten la lectura, la escritura y la oralidad así como espacios de construcción personal y desarrollo de capacidades creativas.

Visibilizar en el diálogo público los proyectos bibliotecarios de las poblaciones privadas de la libertad significa abrir una puerta enorme para imaginar mecanismos de justicia alternativos. Esto simboliza una oportunidad infinita para construirlos como sociedad desde una perspectiva que priorice la responsabilidad, y no únicamente la sanción social. También implica explorar nuevas formas de crear redes orgánicas, tejidos que evidencian cómo cada parte es responsable, cocrea, está interconectada y depende de las demás para sobrevivir y prosperar.

Narrar la biblioteca hacia adentro, en cambio, exige enfrentar limitaciones locativas, de tiempo y de accesibilidad. Mediar la lectura y la escritura en un contexto carcelario implica retos que solo pueden ser solventados a través del diálogo y la creación de un lenguaje común entre todas las partes. Esto nos lleva a cuestionar el carácter público de la biblioteca: ¿es posible hablar, leer y escribir sobre todos los temas en un espacio carcelario? ¿Cómo garantizamos experiencias bibliotecarias dignas y de alta calidad en un entorno tan restringido y con limitaciones que no son comunes en otros espacios bibliotecarios?.

Acerca de esta sección

En lugar de construir estructuras basadas en la segregación, podemos crear un tejido social a partir de reconocernos en nuestra multiplicidad, y desde allí encontrar formas de cuidado expandidas, no jerárquicas, que cuestionen nuestras formas de relacionarnos y de exigir justicia. Aunque las bibliotecas de las cárceles no eliminan las desigualdades del sistema penal, si son invitaciones a reconocernos en esa diversidad, pues desde allí también se tejen luchas, y ayudan a relacionarnos con la justicia punitiva desde una forma distinta.

Saberes encerrados

Muchas veces pueden encerrar nuestros cuerpos entre rejas, pero los saberes cautivos sobrepasan todo muro.

El conocimiento no entienden de rejas. Aquí están las historias de los saberes, artes y oficios, y la forma como la experiencia creativa se ha expandido al compartirlos.

Saberes artísticos

El arte como medio de expresión, el arte como medio de salvación. En medio del encierro, cuando la rutina se vuelve pesada y los días se parecen demasiado entre sí, la cabeza y el cuerpo empiezan a buscar salidas. La angustia y el desespero se apodera de las personas privadas de la libertad, y justo ahí aparece el acto creativo como una forma de reconfigurar el mundo y reconfigurar a ellos mismos.

Allí los saberes artísticos se propician y comparten. Así, el acto creativo explora diferentes ramas, todo con el fin de olvidar aunque sea por un momento el encierro en el que viven. Por ejemplo, la Biblioteca Pública Cárcel la Modelo ha apostado por la resocialización a través del arte y la literatura.“Experiencia Universos Lectores” fue un espacio que llevó a los participantes a explorar sus alcances creativos por medio de la escritura, la oralidad y juegos sensoriales. Lo cuenta Katherine Duarte, coordinadora de ese momento:

“Se creó una experiencia donde las personas privadas de la libertad exploraron nuevos caminos a través de la libertad de elegir y de ser”
- Katherine Duarte.

No solo la escritura y la literatura son medios de expresión, también lo son las artes visuales como el dibujo o la ilustración. Estos tipos de saber se convirtieron en vehículos de liberación al interior de la Biblioteca de la Cárcel Distrital por medio del taller “Mujeres ocultas”. Allí, mujeres privadas de la libertad crearon un fanzine con sus propias historias: relatos de vida, esperanzas, dolores y sueños. El resultado fue una publicación que hoy reposa en la biblioteca como testimonio de que el dibujo y la palabra pueden ser un refugio e incluso una forma de catarsis.

En 2021, en plena pandemia, el concurso “Píntela que yo la coloreo” convocó a los participantes a plasmar en dibujos y pinturas diferentes historias, demostrando que el arte no entiende de rejas, y aunque no pretende ser un reflejo exacto de la realidad, si ayuda a transitarla de alguna manera. El equipo de la red acompañó a los participantes con tutorías generales sobre ilustración básica y técnicas de dibujo. Por otro lado, el taller de cómic “Viñetas de libertad” permitió a los participantes narrar en imágenes lo que a veces las palabras no alcanzan a decir.

Saberes, artes y oficios

Recursos recomendados

Lo que resulta del saber

Aquí encuentras algunos de los productos editoriales realizados en las Bibliotecas Publicas de los espacios carcelarios.

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones

Saberes educativos y de formación

Además del arte, la educación formal también encontró su lugar entre los muros. Gracias a una alianza con la Secretaría de Educación, se implementaron estrategias educativas flexibles (CLEI) para fortalecer la lectura, la escritura y la oralidad de los estudiantes de la cárcel. Pero lo que hizo única esta iniciativa fue que los brigadistas encargados de orientar el proceso eran también personas privadas de la libertad. Ellos compartieron vivencias con los estudiantes, pues entienden de primera mano las dificultades de aprender en ese contexto. Los beneficiarios fueron en su mayoría jóvenes, adultos campesinos, migrantes y habitantes de barrios marginados que nunca tuvieron acceso a la educación formal o la abandonaron hace tiempo.

Descubre en el siguiente video, como a través de la voz de "El profe" y su práctica, se explora el valor del conocimiento, el rol del educador en contextos de encierro y los vínculos posibles entre la educación, la libertad y la biblioteca pública.

Sin embargo, no solo la formación educativa es importante, aquí también fue y es relevante la resocialización a la vida en libertad por medio de lo laboral. Una apuesta concreta por la empleabilidad fue el ciclo de formación en competencias laborales en gestión bibliotecaria. Un grupo de personas privadas de la libertad se formó como auxiliar de biblioteca y recibió certificación laboral del SENA. Esta iniciativa reconoce que a través de las bibliotecas es posible crear escenarios de futuro, espacios para aprender y para dignificarse. No sólo se dignifica el trabajo, se dignifica el saber y se abren oportunidades reales para cuando recobren la libertad.

Algo similar ocurre en el Buen Pastor, pero con un rol protagónico distinto, pues allí, las mujeres privadas de libertad asisten, habitan y hacen suya la biblioteca. Ellas mismas cumplen el rol de bibliotecarias, atendiendo a sus compañeras, a los niños y niñas de primera infancia, al cuerpo de custodia y al personal administrativo. Inclusive, han impulsado procesos con madres gestantes y lactantes, y han participado en los comités de derechos humanos y género.

Saberes inclusivos

A veces damos por sentadas muchas cosas, y a veces basta una sola persona para inspirar un cambio grande en un espacio común. Así sucedió en la Biblioteca Pública de la Cárcel Distrital, que se convirtió en un lugar para derribar barreras comunicativas.

Todo empezó con la presencia de una persona privada de la libertad sorda, pues a partir de su necesidad de comunicarse, se impulsó un taller de Lengua de Señas Colombiana (LSC). Lo que comenzó como una solución individual se transformó en un proyecto colectivo que involucró a compañeros y guardias. Esa es una prueba de que la inclusión es posible cuando hay voluntad de encontrarse con los otros y sus diferencias.

“Cuando tengo que asistir a algunas citas o talleres voy con mi lapicero, carpeta y documentos; a veces los guardias me dicen que no lo puedo llevar, pero es muy difícil comunicarme sin eso. Ahorita con los talleres hay más sensibilización. Los guardias ya saben que hay un taller de LSC y me hacen al menos el saludo de 'hola'. Es una experiencia que le agradezco a la biblioteca y a las docentes”.
- Persona privada de la libertad.
Amplía la histori aquí

El peso de la palabra

¿Cuánto vale para ti la palabra? En la cárcel la palabra es a otro precio. Lo importante es ser consciente de que su valor consiste en el cumplimiento de ella.

Aquí la palabra funciona como moneda de cambio. En la palabra se deposita la credibilidad de una persona y la confianza que otros podemos poner en ella. ¿No ha sido siempre así en la historia humana?

Escucha este podcast que explora el significado, el peso y el valor de la palabra en estos espacios de privación de la libertad.

La palabra pesa, y pesa el doble por su forma pero más aún por su contenido. La palabra escrita o verbal, o más bien, la palabra como medio de expresión es una forma de expansión del pensamiento. En las BP en espacios de privación de libertad, la palabra hablada se siguió expandiendo a través de las ondas radiales.

Leo Radio, como aliado clave para potenciar la oralidad en los espacios de la Red, trabajó junto con los privados de la libertad en el podcast “Fuga de Palabras”. Para la navidad del 2024 se recogieron historias narradas desde las tres cárceles (Distrital, Modelo y Buen Pastor), para mostrar y contar cómo la Navidad se vive detrás de los muros y de qué manera la lectura y la escritura se convierten en compañía y esperanza. Además, amigos y familiares enviaron y recibieron saludos a través de cápsulas de audio, e incluso, en un episodio adicional se puede oír la lectura dramática de Un cuento de Navidad, de Ray Bradbury, grabada e interpretada por ellos mismos.

La visita de los escritores

La palabra llega a las cárceles por medio de libros o audios, pero también, la palabra es capaz de llegar a estos espacios por medio de sus propios autores. Los encuentros con autores han marcado hitos en la vida de estas bibliotecas.

En la Cárcel Distrital, la poeta Piedad Bonnett compartió sus versos y conversó con los participantes sobre la escritura como un mecanismo para hacer valer la condición humana en tiempos de crisis. Una de las cosas más valiosas, es que este encuentro del 2018 fue moderado por dos personas privadas de la libertad, quienes dirigieron la conversación y reflexionaron sobre el lugar que ocupa la escritura en sus vidas.

Cuatro años después y luego de una pandemia, el escritor Mario Mendoza, autor de novelas como Satanás y uno de los más leídos en las bibliotecas carcelarias, también visitó la Cárcel Distrital. En un encuentro íntimo, compartió con los participantes sus reflexiones sobre la literatura como herramienta para habitar la soledad, transformar el dolor y darle un cauce. Insistió en que la lectura no debe ser impuesta, sino que a cada persona le llega, tarde o temprano, ese libro que la enamora y la sumerge en el mundo lector, más aún en espacios de privación de libertad.

Su visita adquirió un valor especial porque, meses después, llegó a la biblioteca Keco Olano, el ilustrador de varias de sus novelas. Así se cerró un círculo entre la palabra escrita y la imagen dibujada. Keco Olano compartió su oficio y conversó con los participantes sobre el poder de la imagen y la narrativa gráfica, demostrando que la creación artística no entiende de rejas.

Dos años después, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), recibieron la visita de la escritora española Irene Vallejo. Su presencia fue significativa no solo por lo que representa para la literatura en español, sino porque es una autora que defiende con pasión la lectura como acto de libertad y el libro como objeto de resistencia cultural. En su libro El infinito en un junco recuerda que la historia del libro es también una historia heroica de la humanidad.

“Si alguien lee para ti, desea tu placer; es un acto de amor y un armisticio en medio de los combates de la vida.”
— Irene Vallejo (tomado de la exposición actual
Recursos recomendados

Relatos y encuentros

En este apartado incluímos algunas experiencias de encuentros con autores y autoras que han visitado la cárcel distrital.

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones

Rituales y algo más

Para quien haya experimentado el encierro, entenderá el impacto que los eventos tienen sobre quien se encuentra allí.

La literatura, el cine, la música y la tierra nos han permitido encontrarnos y experimentar con una variedad de emociones, desde las alegrías y las tristezas, pasando por los desengaños e incertidumbres.

Sembrando libertad

Los rituales son acciones que realizamos de forma reiterada, constante y sobre todo con valor simbólico de por medio. No necesariamente debe ser algo religioso, puede ser simplemente esa rutina que acompañaen el día a día o que acompaña antes de empezar la jornada; eso que prepara y convoca a trabajar con otros siguiendo ciertos pasos, y sin los cuales, la construcción simbólica común podría desaparecer.

En el Buen Pastor, la huerta bibliotecaria Sembrando la Libertad se ha convertido en el ritual de las mujeres privadas de la libertad que mantienen vivo este espacio. Regar, cortar, cuidar, esperar a que brote un piecito nuevo, son los pasos que ayudan a fortalecer el sentimiento de pertenencia de una persona con su comunidad, incluso cuando esa comunidad está rodeada de muros. Se trata de un espacio que fusiona educación ambiental, resocialización y cultura. En el programa de radio “Un Cafecito con BibloRed” (en alianza con Radio Nacional de Colombia) se dedicó una emisión a esta huerta bibliotecaria.

Celebraciones que acortan distancias

Las celebraciones familiares terminan siendo también rituales que fortalecen lazos emocionales y la misma cohesión familiar. Pero cuando una persona no está cerca, los rituales familiares se fragmentan, y tienen que encontrar nuevas formas de resignificar pasos y acciones. Encontrar esas nuevas formas nunca es sencillo, y menos en los espacios de privación de libertad. Sin embargo, desde las Bibliotecas Públicas se propician celebraciones distintas, y, por supuesto, se abren escenarios para restaurar esos rituales familiares pausados por la distancia entre la privación y la libertad.

La lectura en familia permitió que los padres privados de la libertad de la Cárcel Distrital compartieran con sus hijos una tarde de cuentos, demostrando que la literatura puede ser un puente afectivo a pesar de las rejas de por medio. Entre lecturas, abrazos, recuerdos y hasta una cápsula del tiempo, los asistentes instalaron en sus memorias unos nuevos rituales de celebración familiar.

La niñez también tiene su lugar en las bibliotecas carcelarias, y más aún las fechas que celebran su existencia. El Día de la Niñez se celebró en la Cárcel Distrital con una jornada de lectura, oralidad y teatro para los hijos e hijas de las personas privadas de la libertad, en alianza con NIDOS. Esa tarde, la biblioteca se llenó de risas, abrazos y de decenas de familias que se reunieron alrededor del centro penitenciario para tener tiempo de calidad con sus seres queridos.

“Los libros nos llevan a otro escenario y nos alejan de la rutina de aquí. En libertad nunca llegué a leer un libro; aquí ya llevo más de 25. Disfrutar de una obra de teatro el día de las visitas es importante porque uno se siente como en casa. No estamos en un centro comercial o en un parque, pero estamos juntos mi esposo, mi hijo y yo. Eso me parece súper divertido”
- Persona privada de la libertad.

Risas, lecturas y tiempo de calidad familiar

Cine foros: la magia del séptimo arte

Los rituales también pueden ocurrir frente a una pantalla, cuando un grupo de personas se reúne para ver una película y luego conversar sobre ella. Así nacieron los cine foros en las bibliotecas carcelarias, espacios donde la tecnología no aísla sino que reúne bajo una temática en común. Aquí, no solo es ir a ver una película y ya; se trata de observar, discutir, y si es el caso, debatir.

En 2024, en la Cárcel Distrital, el ciclo “El Séptimo arte” permitió a los participantes acercarse al lenguaje cinematográfico y conversar sobre las historias proyectadas. Mientras que en ese mismo año, en la Cárcel La Modelo, se vivió el primer cine foro que incluyó cortometrajes como Veintiocho de Mayo y Paloquemao. Este espacio, abrió un diálogo y reflexión sobre el género del terror colombiano. El ritual aquí se traduce en leer el cine, y conversarlo, recordando la importancia de que la biblioteca se nutra de formatos narrativos distintos al libro, pues les permite a los usuarios acceder al arte de otra manera.

Las personas privadas de la libertad participaron en una muestra de cortometrajes en la Biblioteca Cárcel Modelo.

Las Bibliotecas Públicas en los espacios de privación de libertad y sus comunidades lectoras, nos recuerdan que el derecho a la palabra no conoce barreras y que, como todo derecho fundamental, es universal e innegociable. La Cárcel Distrital, La Modelo y El Buen Pastor son la prueba de que la lectura, la escritura y la oralidad son herramientas de muchas y variadas transformaciones, incluso en los contextos más adversos. En estos espacios son apuestas concretas por la resocialización, la inclusión y la construcción de tejido social, allí donde pareciera que todo está roto.