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~ ~ I Organo del Ministerio de Gne!l& y del Ejército *el i OtR~EM
<Í)) e=: , Francisco J. Vergara y Velasco
'1) ~ 1 ~ Geuon\l d" lug nieros, Miembro de varias Sociedades Cient{ficaa
1 j¡ t o• I
(OCTUBRE 3 I)
por 1 cual e organiza una División
El Comandante en Jef del Ejército de la República, ampliam~
nte autorizado por 1 ... Iinistro de Guerra,
DECRETA
Art. 1.0 Reor•.,..aníza e accidentalmente la 3.& División de Reser\'
a, incorporando á ella el Batallón Boyaccí número 2. 0 y el 10.0
de t· erva de la 5.~~. División del Ejército Permanente, durante el
tiempo de las operaciones militares emprendidas en la Provincia
de Oriente pot· el Ejército á órdenes del General Clímaco Silva.
Art. 2.0 La expresada División quedará formada por ahora
de los dos Batallone · ya mencionados, del 22 de Reserva y de los
voluntarios de Fóme ue y Choachí.
Art. 3. 0 Los Jefes de ella serán los mismos que antes tenían,
á ~aber : Comandante general, General Emiliano Caicedo ; Jefe
de h tado Mayor. C ronel Alejandro Ucrós; y Ayudantes generales,
los mi mos que hoy tiene.
Comuníquese á quienes corresponda, y publíquese en la Orden
general del Ejército para su cumplimiento y ejecución.
Dado en Bogotá, á 31 de Octubre de Igc>I.
El General Jefe encargado, MARIANO ToBAR
TOMO II-39
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
_,otetin IDtilitar be ~otombia
'-- 610 -'
DECRETO NUMERO 20 DE 1901
(NOVIEMBU 1. 0
)
por el cual se hace una promoción
El Comandante en Jefe del Ejército de la República, en uso
de las facultades y autorizaciones que le han sido conferidas por
el Ministerio de Guerra,
DECRETA
Artículo único. Por disposición especial del Gobierno, pro muévese
al Sr. General Pedro Sicard Briceño del puesto de Director
general de la Policía Nacional, al de Comandante en Jefe del Ejército
de la Provincia de Sumapaz y Jefe de operaciones en aquelJa
región.
Comuníquese á quienes corresponda, y publíquese en la Orden
general del Ejército, para su cumplimiento y ejecución.
Dado en Bogotá, á 1.0 de Noviembre de rgor.
El General Jefe encargado, MARIANO ToBAR
DECRETO NUMERO 21 DE 1901
(4 DE NOVIE1t1BRE)
por el cual se reorganiza un Regimiento
El Comandante en Jefe del Ejército de la República, ampliamente
autorizado por el Ministerio de Guerra,
DECRETA
Art. 1.0 Reorganizase el ~egimiento l!rdanela número I. 0 que
ha estado adscrito á la 4.• División del Ejército Permanente y que
en lo sucesivo dependerá de la Comandancia Militar de la Plaza,
en la forma que pasa á expresarse.
Art. 2.0 El mencionado Regimiento quedará formado de trescientos
cuatro hombres distribuídos en tres Compañías, una de las
cuales desempeñará las funciones de Piquete Volante para el servicio
de la Plaza ; la otra prestará el servicio de avanzadas y destacamentos;
y la 3: el de Guardias de Brigadas del Gobierno.
Art. 3. 0 El personal de Jefes y Oficiales del expresado Regimiento,
en conformidad con los artículos 116 y 131 del Código Militar
será el siguiente :
'Plana Mayor-Coronel, primer Jefe, Ramón Pereira Ch.; Teniente
Coronel, 2.0 Jefe, Abra ha m Rojas; Capitán Ayudante Mayor,
Alfredo. La verde; Teniente 2.0 Ayudante, Roberto Casa-
Has ; Subtemente Portae.standarte., ..................... ; Corneta de
6rdenes, Sargento 1.0
, Luts F. Medma ; Cabo 1.0 Escribiente, José
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58oletín ~JHlitar be ~olombia
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María Escamilla; Sargento 1.0 Mariscal, Mateo Castillo; un soldado
ordenanza.
I ... Compañía-Capitán, Gabriel Rojas ; Tenientes, José V.
Coronado y Leopoldo Hincapié; Subtenientes, Ernesto María Escobar
y Martín Acosta.
2 ... Compa1iía-Capitán, Luis A. Cárdenas ; Tenientes, José S.
Cuéllar y Cipriano Hernández; Subtenientes, Evaristo Valenzuela
y Juan Caicedo.
3 ... Compa1iía-Capitán, Daniel Vergara; Tenientes, Luis Es...
tévez y Arturo García; Subtenientes, Benjamín Landínez y Salvador
Romero.
Art. 4· 0 Los haberes de este Regimiento se seguirán pagando
en la misma forma que hasta hoy, por la Habilitación del Cuartel
general, en tanto que se nombra el Habilitado respectivo.
Art. 5. 0 La organización interna del Regimiento la harán los
jefes de él, con aprobación del Comandante en Jefe del Ejército.
Art. 6.0 El presente Decreto surtirá sus efectos desde el día
1 .0 de los corrientes.
Comuníquese á quienes corresponda, y publíquese en la Orden
general del Ejército, para su cumplimiento y ejecución.
Dado en Bogotá, á 4 de oviembre de 1901.
El Comandante en Jefe, MARIANO ToBAR
DECRETO NU:\1ERO 22 DE I90I
(. OVIE!\IBRE 8)
por el cual se dictan varias providencias
El Comandante en Jefe del Ejército de la República, amp1iamente
autorizado por el Ministerio de Guerra,
DECRETA
Art. 1.0 Llámase al servicio activo al General Pedro León
Acosta, y destínasele como Jefe de Operaciones en la Provincia
de Oriente, en reemplazo del General Clímaco Silva, á quien se le
confía la dirección de las operaciones militares en el territorio de
San Martín.
Art. 2.0 Promuévese al General Miguel Rodríguez del puesto
de primer Ayudante general del Cuartel general del Ejército, al
de Jefe de Estado Mayor del General Acosta.
Art. 3.0 Destinase como Ayudantes generales del Cuartel
general del expresado Jefe de Operaciones en Oriente, á los siguientes
Jefes, á quienes se llama al servicio activo: Coroneles
Abelardo Mesa, Rubén Prieto y Eliécer Ortega, Tenientes Coroneles
Aristides Alonso y Julio César Guillén, y como Adjunto al
Ca~tán Abraham Leiva.
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~otetin ~i(itar be ~o(ombia
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Art. 4. 0 Incorpóra e el Batallón 29 de Reserva en el Batallón
Guerrilla de Guasca, el cual, debidamente armado y equipado,
se pondrá inmediatamente á órdenes del General Acosta.
Art. 5. 0 Incorpóras igualmente el Batallón Artillería Roda- •
da, que depende de la 4: División del Ejército, en el Cuerpo Politécnico,
dep ndiente del Cuartel Generalísimo. La Comandancia
en Jefe del Ejército dispondrá lo conveniente acerca de los Jefes
y Oficiales del refundido Batallón Artillería Rodada.
Comuníque e á quienes corresponda, y publíquese en la Orden
general del Ejército, para su cumplimiento y ejecución.
Dado en Bogotá, á 8 de Noviembre de Igüi.
El Comandante en Jefe, MARIANO ToBAR
DECRETO NUMERO 23 DE 1901
(NOVIEMBRE 1 O)
por el cual se hacen varias promociones y se des.tinan algunos oficiales excedentes
El Comandante en Jefe del Ejército de la República, ampliamente
autorizado por el Ministerio de Guerra, y en desarrollo del
artículo 5. 0 del Decreto número 22 de fecha 8 de los corrientes,
DECRETA
Art. r •0 Promuévese al Batallón Polüécmco, en virtud de haber
quedad e. ·cedente or reorcranización del Batallón Art/lltria
Rodada, al 'argento Mayor Hipólito Espinosa, como 2.0 Jefe del
expr ado Cuerpo Pohlécmco y en reemplazo del Coronel Daniel
Granados, á quien e conceden las Letras de Cuartel que solicitó.
Art. 2.0 Promuévese asimi mo al expre ado Cuerpo, por haber
quedado . ·cedente del Arlzllería Rodada, á los siguientes Oficiales:
Capitán Adán Vanegas, como Comandante de la 1. .. Compañía;
Capitán Jesüs María Valbuena, Comandante de la 6 ... Compañía;
Capitán Aníbal Angel, Comandante de la 8 ... Compañía ·
Teniente José Vicente Vergara, para la 8!'· Compañía;
ubteniente Víctor Pedraza, l ara la 8 ... Compañía ;
Subteniente Julio Pardo, para la 8.a Compañía ;
Subteniente Ricardo l\1uñoz, para la 6: Compañía.
Art. 3. 0 Respecto del Capitán Antonio Neira, Teniente Raúl
Restrepo y Subteniente Víctor Cordobés y José Ignacio Morales,
quienes han quedado excedente~, la Comandancia en Jefe dispondrá
lo conveniente.
Art. 4· 0 Incorpóranse al Batallón Guardzá de Bogotá, Sección
de inválidos, los individuos de tropa inútil del referido Cuerpo Artillería
Rodada, las clases sobrantes y los que se hallen en el Hos-
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5Boletin ~Hitar be ~otombict
\._ 613 __)
pital. En cuanto á los individuos que se hallan en comisión en Cartagena,
pertenecientes al citado Cuerpo Artillería Rodada, serán
incorporados al Politécnico tan luego como regresen á la capital.
Todas estas novedades se harán con fecha 13 del corriente.
Comuníquese á quienes corresponda, y publíquese en la Orden
¡eneral del Ejército, para su cumplimiento y ejecución.
Dado en Bogotá, á' 10 de No ·iembre de Igo 1.
El Comandante en Jefe, MARIANO ToBAR
DECRETO UMERO 24 DE 1901
( NOVIEMBRE 1 2 )
por el cual se dictan varias providencia
El Comandante en Jefe del Ejército de la República, en uso
de las facultades y autorizaciones que le han sido e nferidas por
el Ministerio de Guerra,
DECRETA
Art. 1. 0 Incorpóranse a 1 Ejército Permanente las fuerzas de
Cundinamarca, compuestas de Jos Batalloms I. 0 y 2. 0 de Bogotá,
Ntcolás Perdomo y jua1t J'obar, con el per onal que hoy tienen.
Art. 2. 0 Promuévense al Cuart 1 Generalísimo del Ejército,
del de Cundinamarca, los iguicnte Jefes : General Benigno Muñoz,
Coronel Isidoro La_ prilla B., Coronel asimilado Eudoro Aguirre
y arg nto Mayor Pío Cl11patof ky, á quiene se les de tina
como Ayudantes general
Art. 3. 0 óm ra e al Sr. Ge.1eral Cario !. Urdaneta Comandante
General de as fuerza que deben organizarse .n Escuadrones
en toda la abana de Bogotá, para cuando el Gobierno
necesite de ella . Esto además del cargo que ya tiene 1 mencionado
General, de Inspector de las fuerza ituadas en la misma
Sabana. En tal virtud, ·l General Urdaneta queda autorizado para
proceder desde luego á la organización de dicha fuerzas.
Art. 4. 0 Nómbrase Jefe de E_tado 11ayor del Ejército á órdenes
del General Urdaneta, al G neral Víctor Calderón R., promovido
del mismo puesto en 1 Ejército de Cundinamarca ; y promuévense
de éste al Cuartel g neral del General Urdaneta, los
siguientes: Coroneles Eduardo M. Laspri1la, Arturo Pérez, Alejandro
Barrera, Li orio Escallón L. y Rafael Medina C., como
primeros Ayudante generales; Capitán Aníbal Bermúdez, como
primer Adjunto; y Teniente Manuel Ruiz L., como segundo Adjunto.
Art. 5. 0 Llámase al servici > activo, e n destino al expresado
Cuartel general, á los Coronele I idoro Calderón, Belisario Pulido
y Juan Henao, como primero Ayudantes generales.
Art. 6. 0 Nómbrase HaLilitado del mi mo Cuartel general al
Sr. Eduardo Cervantes, asimilado á CoroneL
Art. 7. 0 Incorp6rase el Batallón I.0 de ChccotllcÍ al Batallbtz
Córdoba, de la 5!" Divi ión del~jé~to. Este Batallón tendrá el siguiente
personal :
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~oletitt IDlilitar be aJiía-Capitán, Belisario León C.; Teniente, Constantino
Carrillo; Subtenientes, Clímaco Rodríguez y Rafael Rodríguez.
J... Compa11ía-Capitán, Víctor M. Piñeros; Teniente, Mario
Córdoba ; Subtenientes, Eugenio Martel y Alejandro Mora.
4... Compa1iía-Capitán, Rudesindo Mato; Teniente, Carlos
M. Martínez; Subtenientes, Carlos Gaona é Ignacio Moreno.
5 ... Compa1iía-Capitán, Pablo E. Piñeros; Teniente, Darío
Aguirre; Subtenientes, Antonio M. Morales y Enrique Galvis.
Art. 8. 0 Todas las novedades á que da origen el presente
Decreto se harán con fecha I 3 del presente.
Comuníquese á quienes corresponda, y publíquese en la Orden
general del Ejército, para su cumplimiento y ejecución.
Dado en Bogotá, á 12 de Noviembre de IgQI.
El Comandante en Jefe, 1-fARIANO ToBAR
DECRETQNUMER025DEI~I
(NOVIE!tiBRE 1 3)
por el cual se in orpora un Batallón y e nombran Jefe para otros
El Comandante en Jefe del Ejército de la República, plenamente
autorizado por el Ministerio de Guerra,
DECRETA
Art. 1.0 Incorpórase el Batall!m u.cre, de la Columna Cu1ldz'tzamarca,
en los Batallo-nes Palacé y 2.0 de Reserva, de la misma.
Art. 2. 0 Llámase al servicio activo al Coronel Benjamín Vargas,
y destínasele como primer Ayudante general del Cuartel general
de la expresada Columna, en reemplazo del Teniente Coronel
Cerbeleón Puentes, á quitn se promueve á otro empleo.
Art. 3. 0 Promuévense: al General Horacio Cárdenas, del
Cuartel generalísimo del Ejército, al puesto de Proveedor de la
expresada Columna ; y al Capitán Aristóbulo Torres, del extinguido
Batallón Sucre, al Cuartel general de la misma Columna, como
Adjunto.
Art. 4. 0 Por enfermedad del Coronel Tiberio Grajales, primer
Jefe del Batallón Palacé, el cual debe salir á campaña cuanto
antes, nómbrase accidentalmente para este puesto al Coronel Esteban
Rubio, ex-Jefe del Batallón Sucre, y promuévese de éste al
puesto de Ayudante Mayor del Palacé al Capitán Arturo Parra.
Art. 5.0 Declárase insub~istente, por causa de enfermedad
que imposibilita al Teniente Coronel Luis E. Calderón, el nombra-
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ijo(etin 9nititat be ~otombia
'- 615 __)
miento hecho en él para segundo Jefe del Batallón 2.0 de Reserva,
y nómbrase en su reemplazo, promovido del Cuartel general de
la Columna Cundz'namarca, al Teniente Coronel Cerbeleón Puentes.
Art. 6. 0 Nómbrase Habilitado del Cuartel general de la misma
Columna al Teniente Coronel Romilio Meléndez, segundo Jefe
que era del Batallón Sucre ~· y Habilitado del Palacé, al Capitán
Lucas Herrera, promovido del extinguido Sucre.
Comuníquese á quienes corresponda, y publíquese en la Orden
general del Ejército, para su cumplimiento y ejecución.
Dado en Bogotá, á 13 de Noviembre de Igor.
El Comandante en Jefe, MARIANO ToBAR
LA DIRECCION DE LA GUERRA
, ,
XPOSICION SUCINTA DE SUS PRINCIPIOS Y MEDIOS DE EJECUCION1 PO:l U.
GENERAL COLMAR BARÓN VON DER GOLTZ
(Traducción para el Bolttln Militar)
Continúa
Se podría decir que la batalla de Orleans, librada el 3 y 4 de
Diciembre de 1870, fue una batalla en que se logró romper el frente
; pero la extensión demasiado grande del ejército francé5, dividido
en tres partes por el acometedor, y la naturaleza del combate,
que se resolvió en encuentros aislados, le imprimen más bien
.el carácter de una operación estratégica que táctica.
El movimiemlo envolvente táctic~Como la fuerza del ataque reside
en su concentración, el movimiento envolvente resulta ser su
forma más ventajosa. La mayor parte de las batallas de las últimas
guerras se han decidido por este movimiento, y en todos los teatros
de maniobras de Europa vemos á las tropas ejecutarlo siempre. En
presencia de un enemigo ya reunido, el ataque de frente presenta
tales dificultades, que se acudirá al movimiento envolvente cuando
las circunstancias en algo lo permitan. El mayor alcance de nuestras
armas de fuego permite combatir en todo el espacio que
.abarque el movimiento envolvente, aun cuando tenga una extensión
de varios kilómetros, lo que hace este movimiento más temible
que en otro tiempo. Aquí también la dificultad de la ejecución
reside en la preparación.
Entre cien ataques envolventes que se pretenda hacer, la experiencia
demuestra que ochenta acaban por resolverse delante
del frente enemigo. Esto proviene de que á causa del grande al.
cance del tiro, hay que hacer partir desde muy lejos las tropas
.encargadas de efectuar el movimiento envolvente. La primera
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~oletitt 3nilüdt be ~otombid
'- 616 ....1
línea de despliegue será, pues, relativamente grande, si se la supone
como describiendo un arco de círculo, con el enemigo por
centro. Si uno está concentrado 6 avanza en masa en una misma
dirección, con frecuencia habrá que fraccionarse para poder efectuar
una acción envolvente sobre el oh.Jeizvo. Este fraccionamiento
enfrente del enemigo, parecerá peligroso á muchas gentes, y por
esto, no pocos movimientos envolventes tácticos se combinan de una
manera demasiado restringida. Es preciso persuadirse bien de que
el defensor no se atreverá nunca á avanzar de un solo golpe al in~
erior de un arco de círculo ocupado por el acometedor. Antes hemos
indicado la dificultad que presentan los contraataques cuando
se efectúan partiendo de la posición que se ocupa. El peligro de
ver la línea rota durante la ejecución del movimiento envolvente,.
por un adversario atrevido, es, pues, más imaginario que rtal. Esto
constituye para el movimiento envolvente táctico una gran ventaja
sobre el movimiento envolvente estratégico.
En contra hay un inconveniente real: consiste en que es muy
difícil hacer concordar el movimiento en vol vente con el ataque de
frente. De suyo se desprende que deberán ejecutarse simultáneamente.
Si así no se hiciere, el enemigo tendrá toda la latitud para
formar una fuerte bifurcación defensiva sobre el ala amenaza :la, ó
para desbaratar con sus reservas las tropas encargadas de ejecutar
el movimiento envolvente, tomándolas de flanco. Puede suceder
también que el ataque de frente tenga lugar demasiado tarde y
que el enemigo lo rechace, 6 que el movimiento envolvente se ejecute
igualmente con retardo, y que las dos parte& del ejército sucumban
una tras otra, agotadas en esfuerzos aislados.
La enorme extensión de los campos de batalla modernos vuelve
la acción simultánea sumamente difícil, como lo prueba lo que
pasó en Saint-Privat el 18 de Agosto de 1870.
Es preciso que el ataque de frente se manifieste de modo resuelto,
en el momento en que el movimiento envolvente va á hacer
sentir su acción al adversario, y esta acción deberá entrar en la
faz decisiva, bastante pronto para evitar que las tropas que atacan
de frente se desbanden á retaguardia. No es posible suprimir
del todo la desventaja que resulta de que las tropas se vean
obligadas á mantenerse por un tiempo relativamente largo en in
mediata vecindad del adversario, sufriendo sensibles pérdidas.
En cuanto á las tropas que ejecuten el movimiento envolvente,
deberán esperar ver su flanco exterior muy comprometido;
contra éste dirigirá sus contraataques el adversario. Así pues, en su
seguimiento marcharán fuertes reservas.
El ataque se facilitará mucho si se puede ejecutar un movimiento
envolvente sobre las dos alas á la vez. Casi estará uno seguro
de no verse roto en el centro, porque si el frente no es muy
extenso, los fuegos de las alas envolventes lo protegerán. Pero no
se podrá emprender esta operación si no se dispone de una gran superioridad
numérica, como la que tuvieron los Alemanes en la batalla
de Woerth. Es esta batalla la que, en la historia militar mo-
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58otetin ~ilitar be ~otom6ia
'- 617 _J
derna, ofrece el ejemplo más perfecto de un movimiento envolvente
de las dos alas. *
El movzmün.to láctú:o de flanco-En las maniobras en tiempo de
paz uno se pronuncia la mayor parte de las veces con prontitud
contra los movimientos de flanco tácticos.
No por esto dejarán de ser menos inevitables en la guerra,
sobre todo en la época actual, en que la acción de los fuegos permite
impedir, con una certidumbre casi absoluta de éxito, los desfiles
para todo ataque de frente. Los pasos estrechos no podrán
tomarse con frecuencia sino por un movimiento de flanco. Ahí está
la historia militar, que suministra numerosas pruebas, desde la
derrota de Leoniclas en las Term6pilas, hasta el combate de Blumenau,
y la marcha de Gurk > por el Haln-Boghas (Balkán).
En el movimiento de flanco, el intervalo entre los grupos que
se forman s .... vuelve tan considerable, que no se puede colmarlo indirectamente
por la acción de los fuegos, y se corre gran riesgo
de ser cortado.
Los movimientos de flanco con gran amplitud invitan al enemigo
á un contraataque. Se trata, pues, de saber si circunstancias
partic~lares no hacen éste ímproba le, lo que puede suceder sí el
enemigo encuentra su tropas muy poco manejable , 6 si el terreno
no se pre ta á ello.
Si encontram s al enemigo apostad en un do, y tratamos de
abrirnos paso por medio de un destacamento que se encarga de
efectuar el movimiento de flanco, el adversario se verá obligado
á franquear el ob táculo antes eJe porJ r rechazar nuestro destacamento
y de romper nuestra trabazón. .
En la montaña, la mayor parte rle las veces no . ·isten comunicacion€'
tran versales entre las diferentes gargantas. El defensor
no podrá, por tanto, perjudicar á una columna encargada de ejecutar
un movimiento de flanco que se haya aprovechado de un
paso que no esté defendido, sino haciendo obrar á tropas que vengan
por retaguardta. La columna que efectúa el movimiento de
flanco no podrá entonces quedar cortada del ejército.
Los movimientos de flanco podrán, pues, ofrecer grandes Yentajas
y constituirán con frecuencia el único medio de triunfar de
un obstáculo defendido por el enemigo. La guerra de montaña es
el dominio más adecuado á su empleo.
· A pesar de esto, habrá que cuidarse mucho de considerar el
movimiento de flanco, lo mismo que e1 movimiento envolvente~
como que por sí solos son útiles ó meritorios. Es preciso ue estén
siempre justificados por una gran necesidad.
Alaqzu láctico de la rdaguardia, ataques láclú:os dt flanco-Los
ataques tácticos de la retaguardia podrán surgir después de un
. • En cuanto á la b1tallas que tengan por objeto rodear el ejército ene-mtgo,
como en ·edan, la disposiciones que deb:ln tomarse pertenecen ciar ~ ment~
al dominio de la estrategia. l'or esto no citamos e ta batalla, aun cuan..!o, conSl.
de~ada d~ cierto punto de vi · ta, ofrece la expre¡i n más completa del dubl~ mo'
Vtmlento envolvent e .
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~oletin IDlilitdr be ~otombia
\._ 618 _J
movimiento de flanco que haya salido bien. Serán tanto más decisivos
cuanto más de sorpresa tomen al enemigo y le arrebaten del
mismo golpe sus líneas de comunicación y de retirada. Pero serán
sumamente raros, porque el servicio de los reconocimientos se ha
desarrollado y perfeccionado muchísimo. * En fracciones aisladas
pueden sobrevenir en el curso de batallas ó de encuentros muy
complicados, por causa de confusiones y de errores. Así fue como
delante del Mans, d e stacamentos franceses que habían sido cortados
del grueso del ejército y pretendían abrirse paso para unírsele,
atacaron el ala extrema d erecha alemana de noche y á retaguardia.
Pero aquí se trataba más bien de una sorpresa que de un
combate en regla.
Para todo un ejército, tales casos serán excesivamente raros,
si no imposibles.
El ataque de flanco, desarrollado por sorpresa y sin que haya
sido preparado por un movimiento envolvente, no se podrá admitir
sino cuando la situación es completamente anormal ó cuando el
adversario está muy descuidado. Podrá quizás también sobrevenir
en el caso en que, siendo el suelo muy quebrado ó encontrándose
cubierto por espesa niebla, la caballería sea impotente
para obrar, como sucedió el 10 de Enero de 1871 en Parigué
l'Eveque: aquel día una Brigada francesa había desfilado ya delante
de la 5.• División prusiana, cuando ésta la descubrió, la atacó
y la derrotó. Pero de modo general, y tuda vía más desde el punto
de vista de la táctica que el de la estrategia, ya no se verán de
hecho ataques de flanco, sino los que sean consecuencia natural de
Jos movimientos envolventes.
XI
1
OPERACIONES ESTRATEGICAS DEFENSIVAS
I. El objtlo, las condt"cümes, los medz"os-Lá.s operaciones estratégicas
defensivas tendrán por objeto casi siempre evitar el desenlace
inmediato, para no buscarlo sino cuando las circunstancias
sean más favorables. Para esto se cuenta con el agotamiento del
enemigo, se espera poder ocupar una posición particularmente
ventajosa, ó bien se aguarda la llegada de refuerzos que al principio
no estaban disponibles. La campaña más instructiva para los
que quieran estudiar esta clase de operaciones, es la de Napoleón
en 18 r 3, después del armisticio, campaña ya mencionada en varias
ocasiones.
Por lo demás, se tratará quizá simplemente de esperar á que
el enemigo haya llegado á una línea particularmente favorable á
la defensa ; pero ya eite caso no pertenece al número de las operaciones
de que tratamos.-Conlinúa
• En Blumenau, el 22 de Julio de 1866, se habrían obtenido todos estos
resultados si el armi~icio no hubiese puest() fin á la lucha antes del desenlace
táctico.
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~oleti• IDlúitat be ~otombift
'- 619 ...J
LAS GRANDES BATALLAS
DE LA REVOLUCION
POR DICK DE LONG LA Y
(Traducción para el Boletlt~ Militar)
Zurren (25-:16 de SepHemb,-e de I799).
Hacia mediados del año de 1799 Francia se encontraba de
nuevo en situación muy crítica. Las Provincias del Norte se veían
otra vez amenazadas como lo estaban la Alsacia y la Provenza.
El suelo sagrado de la Patria no había sido toda vía invadido; pero
del Zuidersé al Apenino, una inmensa línea de hierro lo envolvía
y se estrechaba cada día : reaparecían los grandes peligros de
1792 y 1793·
Sólo una cosa los conjuraba aún: éramos dueños de Suiza.
Ahora bien: en tanto que este territorio, que cortaba la línea enemiga
por el centro, no fuese tomado, las dos alas de la coalición
no podían aventurarse más lejos. Era preciso que nos arrancaran
á Suiza.
Allí manda un guerrero muy notable, Massena, á quien la revolución
ha encontrado de Oficial Ayudante y á quien presto ha
transformado en General. Es el único de nuestros Generales que
ha luchado con éxito en esta campaña y ha avanzado hasta
ocupar los Grisones ; pero, desbandado á derecha y á izquierda
PQr las acometidas del enemigo en el valle del Po y en el del Danubio,
primero se ha replegado sobre el Rhin, y luégo sobre el
lago de Zurich, y por último, más lejo todavía, sobre la cadena del
Albis, que le sirve como de fortaleza. Desde allí domina, con su
ala derecha, que manda. Lecourbe, el San Gotardo, puerta de
Italia; y con su ala izquierda, á Bale y al Rhin, puerta de Francia.
Enfrente de él stán el lago de Zurich y dos ríos : el Linth,
que cae en este lago, y el Limmath, que sale de él; más allá, apoyado
sobre este lago y estos dos ríos, se encuentra un ejército austro-
ruso, comandado por el Archiduque Carlos y el Príncipe ruso
Korsakoff.
De este modo se han mezclado por todas partes los dos pueblos
para despertar su emulación ; pero ha sucedido lo contrario :
casi se ha despertado su odio. Korsakoff es menos reservado todavía
que Suwaroff. Al despedirse del Zar le ha prometido acabar
con el ejército francés. Para con los austriacos está lleno de
arrogancia y de desdén. Al designarle el Archiduque un punto que
debe defender: "Sí, dice, pero allí en donde colocáis un batallón
austriaco, bastará una compañía rusa." Y como el Príncipe señale
el camino que deba seguirse en caso de retirada, él le interrumpe
de nuevo, diciendo: "¡ Los rusos no se retiran nunca!"
Esta jactancia de mal gusto, y que tan pronto va á quedar desmentida,
lastima la altivez de los austriacos. Para poner fin á todas
estas querellas, el Consejo áulico, que tiene la dirección suprema
de las operaciones, piensa trasladar á Suwaroff á Suiza, con
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~oletht 3Riiitar be <1olotnbta
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el pretexto de que los rusos encontrarán allí un clima que les con'
Yendrá más, y para hacer bajar al Archiduque sobre el Rhin. De
esta suerte, no habrá sino Austriacos en Italia y en Alemania, y
rusos en Suiza. Si este cambio es muy político, es poco militar,
porque necesita, de Turín á E trasburgo, de una marcha de flanco
enfrente y al alcance de Massena, qu e encontrará, sin duda alguna,
ocasión para castigar esta temeridad.
El General francés, en efecto, ha sorprendido con admirable
acierto á los aliados en m e dio de su maniobra, cuando el Archiduque
ha abandonado ya á Suiza, cuando Suwaroff no ha llegado
todavía allá, y cuando Kar akoff debilita u línea concentrando sus
principales fuerzas en Zurich, de donde se propone salir á la mañana
siguiente para comenzar contra Ma sena un ataque que pueda
impedir que éste oiga el ruido del alejamiento de los austriacos
y de la aproximación de ·ouwaroff.
Massena toma al punto sus posiciones: mientras que Mortier,
que ha quedado delante de Zurich, atraerá sobre él, por vivas demostraciones,
la atención del Príncipe Korsakoff y de la flotilla
que guarda las cercanías de esta ciudad, do, travesías se efetuarán
abajo y arriba del lago. Soult franqueará el Linth y Massena
el Limmath. El 24 de Septiembre por la tarde nos ponemos en
movimiento. El aspecto de nuestras tropas e , á primera vista, de
los más miserables: nada de botines, vestidos hechos jironP.s; pero
pronto cumplirán un año de batallar por entre las rocas; nuestros
miembros han adquirido la resistencia del acero, y corremos como
gamos por las orillas y las cumbres de los más escarpados precipicios.
A la noche llegamos, en el más profundo silencio, á orillas
del Limmath. Ningún ruido se hace oír de nuestro lado. obre
la ribera opuesta alcanzamos á ver brillar los fuegos de los campamentos
rusos.
Al declinar el día, una vanguardia de seiscientos hombres, de
la que mi compañía forma parte, se embarca á bordo de botes
reunidos á fuerza de dinero y en secreto en este lugar. El General
Gazán nos manda. Bien pronto tocamo5 en la ribera opuesta.
Varios disparos resuenan: son hechos por jinetes enemigos que acaban
de dar el alarma y se repliegan al galope. Respondemos, y uno
de esos caballeros pierde los estribo y vi ne á caer todo ensangrentado
á nuestros pies; le levantamos, le sacudimos: nada, está.
inmóvil : una bala le ha atravesado la nuca y le ha roto la columna
vertebral; la muerte ha sido instantánea. Miramos con curiosidad
este tipo de ruso,.que es completamente nuevo ¡.>ara nosotros:
tez amarillenta, barba roja y crespa. nariz achatada, pómulos salientes;
tiene kepis de piel de carnero y está vestido de chaqueta
corta y de un largo pantalón inflado; á su lado ha caído una lanza
: es un cosaco irregular del Don. Casi al punto una descarga
estalla delante de nosotros; la balas, disparadas muy alto, pasan
silbando por sobre nuestras cabezas, como emjambre de abejas, y
rompen algunas bayoBetas.
La Brigada rusa que defiende esta po ición ha tomado las armas
y se prepara á una viva resistencia. Al mismo tiempo 1 ca-
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~oietin ID'liiitar be ~olDmbia
L 62 I _)
ñón resuena á nuestra derecha. Son baterías que el jefe de escuadrón
Foy acaba de fijar sobre la ribera opuesta, y que disparan
por encima del Limmath á fin de apoyar nuestro ataque. El General
Gazán se vuelve hacia nosotros: "¡Adelante! ¡A la bayoneta!"
exclama, blandiendo su sable. Partimos con la cabeza inclinada,
la bayoneta baja, y caemos sobre los rusos, que nos reciben con
resistencia extraordinaria. A pesar de su valor, los anonadamos;
sus baterías, colocadas enfrente de la aldea de Hongg, caen en
nuestro poder: el paso del Limmath queda libre.
Quince mil de nuestros soldados coronan en breve el Zurichberg,
en donde está construída esta aldea y desde donde se domina
• á Zurich. Sobre la otra ribera, las Divisiones Mortier y Klein ~e
acercan á las puertas. A lo lejos se oye retumbar el cañón sobre
el Linth : es Soult que atraviesa este río. Los rusos van á ser envueltos.
Antes de que toda salida les sea cerrada, Korsakoff, vién ...
dose tan vivamente estrechado, reúne los hombres que le quedan
y forma una compacta columna, cerrada en masa por batallones,
con la cual avanza contra nuestras tropas que desembocan de
Hongg. Esta enorme columna, abrillantada por el acero de sus
bayonetas, presenta un efectivo de quince mil á dieciséis mil homres,
y avanza con e:trema r solución; los tambores tocan á la
carga, y los soldados lanzan hurras salvaje .
El ataque es vivo y terrible. Los ru os se arrojan sobre nosotro
como lobos furiosos, y son recibidos por una terrible descarga
á quemarropa, que cubre la tierra de cadáveres.
Retroceden en desorden. Korsakoff, acudiendo á la cabeza
de su Estado Mayor, logra r organizar sus soldados y conducirlos
al combate. Los nuéstro , firm s é impa iblc , resi ten con una
admirable sangre fría la impetuo idad de los oldados del Ukraine;
pero abrumado por el número siempre creciente de us adver
arios, retroceden poco á poco. Massena dirige entonces de este
lado baterías de artiii ría ligera que disparan á fondo; Jo artilleros
galopan detrás de las pieza , con el sable á la espalda, el penacho
flotante, el saco azul con Yuelta encarnadas, y con pantalón
guarnecido de botones de cobre, del tobillo á la cintura.
El aspecto del combate es de los más impresionable . En el
fondo, el lago de Zurich con sus aguas azules y límpidas, las altas
montañas con la cumbre cubierta de nieve, la ciudad con su cinturón
de murallas sombrías, y por todas partes numerosos chalets, con
galerías abiertas á toda 1 uz, y con techos cubiertos de pizarras y
fragmentos de rocas. Al frente la columna rusa avanzando siempre,
y nuestros soldados batiéndose lentamente en retirada, volviéndose á
cad;-. paso para descargar su fusil. Cuando los rusos nos acosan demasiado
cerca, se les rechaza á la bayoneta. En una de estas vueltas
ofensivas, el sargento Plomión, de la 58 media brigada de línea,
ve que el Abanderado de su media brigada acaba de caer muerto
y que un soldado moscovita se ha apoderado del estandarte. Al
punto se lanza sobre el ruso, lucha con él, le arranca la bandera
' de sus manos, y vuelve á unirse á su batallón en medio de una lluvia
de balas. A pesar de nuestros esfuerzos, todo cede ante esta te-
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euidin IDlilitar be ~olombia
'- 622 _;
mible infantería; ya los rusos han ganado el camino de Winterthur
y aniquilado á la brigada Bontemps.
En este momento Massena llega con su artillería ligera á presencia
del enemigo. Tras él acuden á paso de car¡:-a las tropas
de Lorge' y de Gazán : de un vistazo él se ha dado cuenta de
nuestra situación. Haciendo replegar sus alas sobre su centro para
oponer mayor resistencia, coloca su artillería en batería sobre los
flancos de la columna enemiga para cortarla. Esta se detiene y
queda largo tiempo inccnmovible bajo el fuego de nuestra artillería.
Ninguna bala es perdida : cada proyectil, disparado á medio
alcance, se hunde silbando en la masa enemig~ abre sangrientos
huecos. A cada descarga vemos los fusiles y los kepis de los
rusos volar por el aire, rodar por el suelo los cuerpos mutilados, y
sus filas oscilar como las espigas azotadas por el viento.
Nada vale: las filas se vuelven á cerrar siempre y los sobrevivientes
continúan el fuego, protegidos por enormes montones
de cadáveres. Al fin el cañón, como en la batalla de Fontenoy,
ha mutilado esta columna, que no puede ya rehacerse, y entonces
Massena nos empuja á la bayoneta por entre los claros que estos
mortíferos disparos de cañón acaban de hacer.
Dirigiendo este ataque, Massena cae del caballo. Al ver esto,
un grito agudo resuena en nuestros batallones: se cree que el General
ha sido muerto ó peligrosamente herido. A fin de que su
caída no detenga á las tropas, ~! h[jo múnado de la victoria toma
una bandera, y á la cabeza de un batallón, se lanza sobre el enemigo.
Estimulados por tanto valor, Jos soldados se arrojan con
furia sobre los rusos.-Conlimta.
--- ~~-----
LAS AMETRALLADORAS EN LA
INF ANTERIA Y LA CABALLERIA
El presupuesto vigente en Alemania consigna las sumas necesarias
para la creación de cinco destacamentos de ametralladoras,
que formarán parte integrante de la infantería, agregándose
á un batallón de infantería 6 de Cazadores, á la manera como lo
están los escuadrones de Cazadores sueltos á los regimientos de
caballería.
Las cinco unidades se han repartido del modo siguiente : una
al Cuerpo de la Guardia, otra al r Cuerpo, dos al x v Cuerpo y una
al xvn Cuerpo. Cada una de estas unidades estará compuesta :
De tres Oficiales, ó sea un Capitán y dos Subalternos, nueve
sargentos, un armero, 58 soldados y cabos.
43 caballos, de los cuales 9 de silla y 34 de tiro.
Seis ametralladoras y dos cajas de municiones.
En Suiza, Austria-Hungría y Rusia, la ametralladora está
en juego, unida á las divisiones de Caballería 6 á los batallones de
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eoidin !Tlilitat be ~olombia
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Cazadores. Hay, pues, un verdadero renacimiento, 6, por mejor
decir, una reivindicación de esta arma, tan injustamente desacreditada
después de la guerra franco-germana. Como dice muy bien
el Coronel italiano Felice Mariani, las ametralladoras fueron arrojadas
por la puerta en 1870, para la guerra terrestre, y han entrado
después por la ventana con las guerras marítimas y coloniales.
Y como fueron injustamente maltratadas, no se contentan con
una reparación parcial, sino que pretenden ser plenamente reintegradas
en sus derechos.
En realidad, la crítica no fue justa con las ametralladoras en
esta guerra del ¡o, porque en Saint Privat, en Beaugeny, en Beaune-
le Rolande y en otros hechos de armas, dieron terrible fe de
su poder en las filas prusianas. En la jornada del 16 de Agosto
(Vionville-Mars-la-Tour), la 38. • brigada alemana, fuerte de cinco
batallones (3. 0 y 8. 0 regimiento de Westphalia), fue deshecha
por las ametralladoras de la segunda división francesa, mandada
por Grenier: murieron 925 jefes, Oficiales y tropa, y quedaron
heridos 6 prisioneros 1 ,688. Es decir, la brigada perdió más de la
mitad de su efectivo.
Además de estos resultados que se registran en la citada
campaña, más tarde en la India y en el Sudán las utilizaron con
éxito los ingleses. La ametralladora Maxim contribuyó en gran
manera á las victorias de Atbara y Ondurman. En la guerra hiapano-
americana también fue empleada por los yanquis. Aunque en
el informe publicado por el Teniente Parker, que mandaba la batería
de cuatro ametralladoras Gatling, hay alguna exageración,
esto no amengua la eficacia del arma allí donde la infanterfa americana
apenas si podía sostenerse frente a la actitud resuelta de
los españoles.
Estos hechos y las condiciones del arma han contribuido á su
renacimiento, siendo de esperar que la ametralladora, en manos
de la infantería y de la caballería, llenará una misión especial é
importante en las guerras venideras.
De un notable estudio publicado por la Rzvz'sla dz' Arliglerz'a 1
Genio vamos á tomar algunos interesantes datos. Aquellos de nuestros
lectores que deseen conocer las propiedades de estas armas,
pueden ver el estudio publicado por esta REVISTA en uno de los tomos
anteriores.
Un oficial ingles que ha manejado las ametralladoras en el
Sudán 6 en la India, escribía : " Una ametralladora ideal sería
aquella que respondiese á las siguientes exigencias:
a) Que acompañase á las otras armas en todos los terrenos;
b) Que pudiera ponerse en juego y retirarse en algunos segundos;
e) Que no crease dificultades y que jamás ni por ningún motivo
dejase de funcionar."
Aunque de todas las ametralladoras conocidas ninguna responde
á las necesidades expresadas, la Maxim, según el Oficial
inglés, es la más preferible. Sobre este supuesto expone las ideas
más convenientes para mejorar y aumentar los rendimientos del
arma.
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~otdm 9Rititar be ~olombia
'- 624 _)
Aunque la Maxim, como todas las armas de este género, sea
algunas veces puesta fuera de servicio momentáneamente durant::
el fuego, puede afirmarse que si la instrucción del personal es buena,
en el 99 por 1 oo de los casos se remediará en pocos seg-undos tan
grave inconveniente. En apoyo de ta afirmación, el Oficial inglés
cita el caso de una ametralladora Maxim, que funcionaba
muy mal cuando estaba manejada por un personal cualquiera,
mientras que marchaba sin dificultad desde el momento en que la
utilizaba un soldado instruído.
Las ametralladoras pueden ser arrastradas ó transportadas
á lomo; el oficial inglés excluye el primer sistema, porque impide
el amoldarse á la movilidad de las tropas cuando hay que salir de
los caminos y en terrenos montañosos 6 que, sin serlo, estén cubiertos
de obstáculos (viñedos, monte bajo, &c.). Iguales dificultades
se ofrecen en el caso de que haya que seguir en sus movimientos
á la caballería. Por el contrario, repartido el material en
varias cargas, como el de la artillería de montaña, pueden los
mulos 6 los caballo seguir á la infantería 6 á la ca a\lería en todas
sus evoluciones. La cargas no deberán exceder de go kilo ,
á fin de ue el ganado pueda seguir n todos sus aires á. las fuerzas
montadas. En tales condiciones, se tardan quince segundos en
poner el arma en batería, cuando el material va en mulos con sirviente
- á pie, y veinticinco si los sirvientes son montados.
Una de las falta que se ncucntran en las ametralladoras, es
su excesivo consumo de municiones, nacido de su mecanismo, que
permite hacer millare d disparo en poco "ninutos. Ahora bien :
cuando el consumo s enorme en el campo de batalla, puede afirmar
e que sah o ca os xcepcionale , 1 arma ha sido mal mpleada.
En efecto, lo tiros de tant o sólo exig n sea o nt' m ro
de cartuchos, y cuand la distancia d 1 blanco stá determinada,
algunas docenas de d scargas bastan generalm nte para arrojar
al enemigo de u po ición. Por consigui nte, la dotación de 4,000
cartuchos por pieza suficiente · estas municiones n cesitan dos
mulos. Para que las municiones e consuman juicio amente y con
oportunidad, es preciso que J fuego se haga bajo la dirección ersonal
de un oficial.
El transporte de una am tralladora y de su material completo,
exige seis soldados, cuatro mulos y tres 6 cinco caballos, egún
que el arma vaya unida á infantería 6 á caballería. Los alemanes,
en 1 en ayo que ahora realizan, han eñalado mayores dotaciones
por pieza, lo mismo en hom br qu en ganado.
Acerca del empleo táctico dc1 arma, el Temente Parker y
otros oficiales pruomzan la reunión n baterías de las a metralladoras,
por las siguientes razones : su agrupación á una unidad de
infantería, constituye verdadera impedimenta; el personal que
para su servicio ~e requiere, es muy variable; por tanto, puede
temerse su falta de espíritu de cuerpo; existirá la tendencia por
parte de los jefes, á dejar escasa iniciativa al Oficial subalterno
encargado de la dirección, y, por último, el mejor aprovechamiento
de estas armas exige estudios técnicos especiales, y que no
siempre pueden desarrollarse en los regimientos. Debe conside-
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~oretin 9JHiitar be ~otombia
'- 625 _J
rarse la ametralladora únicamente como un medio de aumentar
la potencia del fuego de la unidad ele infanccría, á la que está destinada
una sección de dos pie7.a , como la tenían los ingleses en el
Sudán. Y sea como se quiera, ha de dejarse una gran iniciativa á
los Jefes ú Ofici des que las dirijan; ellos apreciarán los momentos
propicios para su empleo · nada de reglas fijas ni de posiciones
determinadas previamente. En general, las ametralladoras se
emplearán como una masa de fusiles de extraordinaria potencia,
en razón de la cantidarl de proyectiles que pueden arrojar en poco
tiempo, y de su acción, menos sujeta que la infantería á la fatiga,
á la excitación y á las demás causas morales y materiales que hacen
perder su eficacia al tiro del fusil.
No todas las formaciones de combate ó blancos convienen al
fuego de ametralladora : las líneas de tiradores con intervalos y
algo cubiertas, tienen poco quE. temer de su acción. Mas con estas
formaciones no se deciden las batallas; en el de arro1lo de ellas,
otros objdzvos se presentan más propios para el fuego de estas armas.
En principio, pues, las ametralladoras no irán con las primeras
línea , sino que esperarán á cubierto ocasión favorable; cambiarán
de posición pocas vece , pues en ellas, como las piezas
de Artillería, lo más difícil es calcular las di tancias y fijar bien la
puntería. Se exceptlÍa el ca o de que la Artillería enemiga las bata,
cosa pocú probable, porque con las pólvoras sin humo constituyen
un blanco muy pequeño.
Las ametralladoras están llamadas á desarrollar su acción
por el fu go á gran es distancias, lo mi mo en el avance de la infantería,
preparándol , que en la. defensa · su tituyendo con su acción
el fueg á grandes distancias de la fu ilería, e ahorra á la
infantería mucho gasto de municione .
De ·cril el autor un combate en el que pudieran tomar parte
las ametralladoras repartidas ntre lo batallones. Durante ]a marcha
de a vanee, las secciones de sta arma adelantan prudentemente,
cubriéndose lo m jor posible y e forzándose en buscar buenas
po iciones y mejore blancos. En el momento en que encuentra
favorable emplazamiento, se coloca por su cuenta y abre el fuego:
las otras pie1.a , sucesivamente, proceden •de igual modo. En general,
no serán batidas, porque el fuego del adversario será atraído
por blancos más vi ibles. En el momento decísi vo se colocarán en
posición todas las ametralladoras, lanzando una lluvia de proyectiles
sobre J frente de ata ue designado. También rendirán exce ..
lentes servicios en caso especiales, como puestos avanzados, reconocimientos,
vanguardias, d fcnsa de puente , vías de comunicación,
cubrir retirada , paso de desfiladeros, &c.
Con la caballería, podrán cumplir una parte de la tarea que
se asigna á las baterías á caballo. Como á éstas, es posible hacerlas
maniobrar obre los flancos y lanzarlas adelante ; además están
llamadas á sustituír con u acción el fuego de carabina, dejando
á la caballería las mayores facilidades para completar sus deberes
de tropa5"á cal!allo, y permitiéndole consagrar tod~s sus cuidados
á conservar sus aptitudes y su espíritu especial.
TOMO n-40
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~otetin Wlititar be ~olombiet
L 626 _l
El autor concluye augurando á estas armas un gran porvenir
en Jos campos de batalla, si su material es bueno y las piezas son
dirigidas con acierto y servidas por un personal bien instruído.
El ilustre tratadista General von Boguslawsky, en un profundo
estudio de la cuestión, llega á conclusiones algo diferentes. egún
él, las ametralladoras son más convenientes para la división
de caballería que para la infantería; en ésta su utilidad parece
aún incierta, sin pronunciar fallo definitivo, pues la cuestión merece
profundo examen. Afirma, desde luego, que el asignar destacamentos
de artillería á caballo, es una medida poco útil, porque
la intervención de estas baterías en tl momento del choque de las
masas, es siempre difícil ; rara vez podrán producir un tiro eficaz,
tanto más cuanto con frecuencia habrá que suspender ti fuego
súbitamente. La dificultad de la intervención de la artillería en
el combate, es conocida de todos; y esta convicción parece derivarse
más bien de las últimas maniobras que de los hechos de guerra.
Sin embargo, las condiciones del combate son de tal modo
variables, ]a misión de una división de caballería es tan compleja~
que sería grave error el privarse de la acción auxiliar de la artillería.
Tal diversidad de condiciones y de objdivos par ce inclinar
en favor de la ~ignación de ametralladoras á las divisiones de caballería,
á la manera que lo han hecho Austria y Rusia.
Demás de esto, reina en la actualidad la tendencia á reforzar
la acción de las tropas á caballo, bien por el empleo del mosquetón,
ya sumando á su acción la de tropas de infantería. Pero
esto último tropieza con la dificultad de hacer preceder la caballería
S colombiano · no haría sino retardar
la negociación quizá durante muy largo tiempo y in ninguna ventaja.
"Nuestro común amigo el Coron 1 Herrera, que ha tenido la
bondad de venir aquí á nten erse conmigo obre;; los 1ímites y las
comunicacione , ha tenido á. bien encargar e de esta carta que, yo
espero, llegará con toda seguri ad á. vuestras manos.
"Me complazco en pensar que Yuestro Yiaje habrá sido feliz,
como yo lo deseaba, y que habréis r cibi o la agradable orden
que esperabais, para vol rcr i YU ' tra patria ) disfrutar al fin de
descanso al lado de vue tra cspo a. Dignaos recibir por esto mis
sinceras felicitaciones.
"Voy á trá.sladarme á Cúcuta para activar la instalación del
Congreso, y obviar todas la dificultades que pudiera suscitar en
la Nueva Granada y Maracaibo la ejecución del armisticio. Acoged
hoy la expresión de mi verdadera amistad y de mi sincero
afecto. Os besa las manos vuestro afectísimo servidor,
BoLÍVAR'
No era difícil descubrir que el nuevo medio ofrecido por el
Presidente de Colombia para poner término á las agitaciones de
Venezuela, estaba en contradicción con el Tratado de armisticio, y
lejos de presentar la franqueza y la lealtad constante de todos los
actos de mi predecesor. Por otra ¡:.arte, por poco importante que
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58oietin WHritar be G:oiombia
\._ 637 -'
pudiese aparecer la ocupación de Barinas por un batallón, era una
infracción formal del artículo 6 del Tratado. Yo debía no apartarme
en nada de mis principios, y no dejar á los habitantes del país
ningún pretexto para dudar de mi sinceridad: hubiese ~ido de mi
parte comprometer el resultado de nuestras transacciones. Yo quería
seguir siempre la línea de conducta que me trazaba la justicia,
y marchar sin demora al fin de la pacificación que me estaba
prescrito. Por esto, á pesar del espíritu eva iYo que se dejaba descubrir
en la carta del Presidente de Colombia, yo le respondí al
punto en estos términos:
"Caraca , 24 de Diciembre de 1820
"!v!i honorable amigo:
"Acabo de recibir la carta que usted ha dirigido de Barinas
el I I de e te mes á mi predecesor el General l\1orillo, que partió
el 17 para España. La importancia de esta comunicación exige de
mí una pronta re puesta.
"No se sorprenderá usted al encontrar en mi lenguaje el honor
y la franque7a de un soldado que por carácter no conoce el
disimulo, y que por deber no puede convcerlo; por tanto, mis relaciones
públicas y privadas con usted reposarán siempre en la
mayor lealtad. ·
" En cuanto á la necesidad de que: u tcd me habla de colocar
un batallón en la ciudad de Barinas, á las órdenes del Coronel
Plaza, necesidad que u ted dice la impone imperio amente el estado
del país, usted sabe tan bi e n como yo cuánto ha sufrido el
pueblo con los azote de una guerra á mu rte. Un feliz armisticio
acaba de restablecer la confianza nteramente dcstruída; es indispensable
sostenerlo y aun darle toda la e . ·tensión posible, y los
pueblos que gobernamo no dejarían d dar una importancia muy
grande á esta infracción del armisticio. Esto sería para ellos un
motivo de desconfianza, injusto sin duda, pero me causaría mucha
~ena que usted diera margen á sospechas inmerecidas ; usted Jo
sabe tanto como yo: un hombre elevado al poder está obligado
no solamente á conducir e con honor, sino también á hacer aparecer
su conducta honorable á todos los ojos.
"Guiado por estos principios, creo de mi deber dirigir un
mensaje al Coronel Plaza para que haga partir el batallón recientemente
pue to bajo sus órdenes, y para que no deje en Barinas
sino las fuerzas estipuladas por el Tratado de armisticio.
u Me dice usted que debe consultar sobre el envío de comí.
sionados á Espaila al Congreso que va á reunirse en el mes de
Enero. Añade usted que esta demora consume un tiempo precioso,
y que sería más oportuno pedir á la Corte de Madrid poderes
necesarios para tratar aquí de todas nuestras diferencias y asegurar
la paz.
"Créame, amigo mío, no puede usted prescindir de enviar comisionados
cerca del Gobierno más justo y más liberal de que es imposible
desde tan lejos formarse una idea exacta. Estos comisionados
harán más en un día en Madrid, de lo que pudiéramos hacer
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}Bo[din ~ilitat be (to{ombia
\.._ 638 . .J
aquí en un mes. En cuanto al retardo perjudicial de que usted me
habla, no sabría estar de acuerdo &on usted, puesto que sus enviados,
partiendo en el mes de Febrero, invertirán sin duda menos tiempo
en hacer el viaje en cuestión, del que necesitaríamos para pedir al
Gabinete de Madrid la facultad de entrar en negociaciones y para
recibir de él cualquiera respuesta. Nuestros comisionados están nombrados,
y nuestra mejor corbeta de guerra está lista á llevarlos á
España; pero ella esperará á los enviados de Colombia, que deben
estar seguros de tener en su travesía todas las ventajas que
de mí dependan.
"Nuestros sentimientos nos llevan á poner término á los azotes
que han pesado sobre Venezuela; pero hay todavía que vencer
obstáculos, y nadie puede hacerlo mejor que usted. Usted tiene
toda la firmeza, toda la actividad, todas las buenas intenciones necesarias;
yo también las tengo como usted: ¿qué puede, pues, faltarme?
" El Teniente Coronel Vanhalen, que llega de Cádiz, está encargado
de entregarle este despacho con otras cartas; espero
que usted le confiará la respuesta para mí.
"Puede usted contar sin reserva con la inalterable adhesión de
su afectuoso servidor que le besa las manos,
MIGUEL DE LA ToRRE.' ~
( Conlintía).
NUEVA GRANADA
SUS RIQUEZAS NATURALES
Por J. D. Powles Esq., Presidente del Comité de Tenedores de Bonos de Hispano-
Améri~a
{VERSIÓN DEL INGLÉS PARA EL u ~OL"F.T{N lHLITAll ")
(Continúa)
De Mr. José Brown, muchos aiios resz'denle en Nueva Granada
139, Gresham House, 20, Septiembre, 1861
A J. D. Powles, Presidente del Comité de Tenedores de Bonos de HispanoAmérica.
Estimado señor :
En desarrollo del propósito que se ha tenido en mira con la
circulación del interesante folleto publicado á solicitud del Comité
de Bonos de Hispano-América, para informar á los tenedores, de
l.a importante cuestión de tierras en Nueva Granada, le ruego admita
unas pocas notas que emanan de reminiscencias de un viaje
por las Provincias del Noroeste de dicho país en Febrero de 1834.
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~oletin !Rilitat be ~Dlombia
'- 639 _)
Estas Provincias se encuentran en los Estados creados últímamente,
y que ahora se llaman Boyacá y Santander. Forman
una extensa área de tierra sumamente fértil, y conocida desde hace
mucho tiempo por haber dado productos valiosos de calidad
superior, entre los cuales ocupan el primer lugar el tabaco, el algodón
y el azúcar. Si no fuera porque el costo de conducción que
ocasiona llevarlos á la costa para la exportación, ha sido siempre
una dificultad en relación á la empresa, estas Provincias hubieran
gozado de reputación europea con los mercaderes, y Nueva Granada
habría sido un país mejor para la exportac10n. Pero este
costo no ha de continuar siendo por más tiempo una dificultad.
Una comunicación fácil y barata con el Magdalena puede abrirse
desde un punto en que la distancia ~ un puerto de mar sea materialmente
acortada, y evitadas todas las dificultades de la na vegación
del Alto Magdalena, en consideración á los Estados antes mencionados
y á su comercio.
El clima de estas Provincias, ó digamos Distritos como ahora
se titulan, conocidas por los nombres de Ocaña, Girón, San Gil,
Socorro, &c., es templado, generalmente muy sano, adaptable á la
constitución de los europeos, quienes pueden durar todas las horas
-del día trabajando en el campo.
En cuanto á población, es numerosa, muy diligente, pacífica,
tiene energía de carácter, ~e distingue por sus hábitos de limpieza
y orden, de las demás poblaciones del país; este es un hecho bien
sabido de aquellos que han tenido oportunidad de establecer la
comparación.
Las ciudades y aldeas están mejor construídas ; las casas
tienen buenas paredes, y están techadas con teja; esparcidas como
están en todas direcciones, en sitios pintorescos, comunican á los
alrededores un aspecto de alegría.
Los caminos son buenos y abiertos, pero la superficie no es
tan montuosa; y llanuras extendidas, fa vera bles para el cultivo
del algodón, se encuentran aquí y allá, tales como la de MR-caregua,
Mesa de los Santos y la llanura de Bucaramanga.
La parte del país justamente descrita está á conveniente distancia
de Bogotá, esto es, de cuatro á cinco días de fácil viaje de
mulas ; en otros respectos, domina una posición central. Ahora, en
el caso de las reservas nacionales, ó sea de las tierras baldías,
ofrecidas por este lado y los Llanos de Casanare, ellas no dejarían
de servir, en mi humilde opinión, al propósito de establecimientos
de agricultura, bajo la dirección europea, tales como pueden
sostenerse con circunspección y buen manejo por una compañía
agraria bien iniciada. Aparecería de ciertos datos que una
especie del producto puede elevarse á un precio no inferior al del
mercado, y que éste sería de tal naturaleza que estimularía el comercio
tanto como los meros pedidos locales.
En la época de mi viaje supe de ocho Distritos que cultivaban
el algodón, á saber: Pinchote, Curití, Barichara, La Cabrera, El
Valle, Aratoca, La Robada, Zapatoca; estos Distritos producían en
cada cosecha un conjunto como de Ioo,ooo arrobas de á 25 libras,
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~ofttin IDHlitar be ~o(Ombia
L 640 _;
de algodón de calidad superior, y las tierras adyacentes eran susceptibles
de grande ensanche. Este producto se invertía todo en
la manufacturas nacional s, tale como mantas, ruanas, paños de
mesa y de mano, &c., la mayor parte de lo cual se enviaba á la
Provincia de Antioquia para uso de los mineros y arrieros, quienes
tienen estas manufactura en alta e timación, por su mayor durabilidad
sobre las que se importan de Europa.
Como artículo de exportación, este algodón no era aprovechable
para todos, porque la conducción era costosa. No puede
caber la menor duda de que un grande aumento de este artículo
surgiría. en lo futuro con la introducción del capital y del trabajo;
pero para asegurar éxito á la empresa debe abrirse un buen camino
al río Magdalena y cuidar de repararlo; camino que llegue
á un puntv más arriba del río de Ocaña, llamado Barranca Bermeja,
cerca de Payoa. Este camino formaría la principal arteria
entre el Socorro y otros lugares sobre la línea de Bogotá. Tal comunicación
daría verdaderamente vida á la región Norte-Oriental
de Nueva Granada.
Ahora quiero decir alg-o sobre el tabaco. Todo el valle del
Pie de la Cuesta está sembrado de él. El suelo es fértil en grande
extensión en toda la Provincia de Girón, llanura de Bucaramanga,
Florida Blanca, &c.
El inmediato artículo, azúcar, es el tráfico predominante del
Socorro, Distrito en el cual uno ve por todos lados los declives
de las colinas cubierto de caña. Tan barata es la producción de
este artículo, que su valor local es de tr s á cinco reales por arroba,
ó digamos un pe ni u e por li ra.
El maíz y el pasto guinea crecen en grande abundancia en
todas las tierra circunrecinas, porque la temperatura los favorece.
Frutas de todas cla es natural s de lo trópicos, aquí son muy
buenas ; en fecto, ellas dan trabajo á muchas manos que se ocupan
en hacer conservas, lo que forma un ramo de comercio, como
en la isla de Cuba.
Creo que no ando desacertado al asegurar que el añil se dio
antes aquí; subsiste en limitado cultivo, y se u a para teñir las manufactures
del país.
Las mejores haciendas para la cría de ganado se encuentran
en esta parte del pafs situada entre el ocorro y Bogotá, especialmente
cerca de V élez y Sogamoso.
Las precedentes deducciones me inclinan á considerar más
favorables las orillas orientales del Magdalena para haciendas y
empresas agrícolas, CJUC las del Occidente. Yendo más al Sur, los
Distritos que conozco no erían aprovechables ; en cuanto á clima,
medios y costo de transporte, habitaciones cerca de la costa, ó que
se puedan sostener para as~gurar una ccor1omía en la conducción,
lo cual es de primera importancia, bien sabemos que los gastos de
transporte son con frecuencia dobles y aun triples á causa de estoJ
en países de difícil acceso.
Quedo, &c.
ConHmífl
Josi BROWN
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año V Serie II Tomo II N. 2", -:-, 1901. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691145/), el día 2026-05-30.
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