' ' ' .. ' '
~-¿o-~~-~
-
1
Bogotá, 2.~,de Ju}io de 1901 ~
~-"'-----·~ ·--· ~-::r--@-~-_j·.!J ~) • 1 •.J --~ .
~J~ Á 1 . / ~i· ""' oletfn ilitaJt . J ~ ~ 1 (.e tolon¡b;a
~ ~ ! Organo del Ministe.io de Guerra y del Ejército
*i ¡ ~ = ~ Fran.,~soo J. Verga:ra y elasoo
€1 '!le¡ l CPncrnl rlc lu~renil•rns, .Ii< mbro d"' v ria!i. ociccladca CientU\caa
Dmr.CTOR AD JSO. ORRM
~~1 ~~
~ c.~ 'f ~on col, hora.Jore de e fe pe rió lico lo M y Olioal~ d ·1 Ejtwfn
¡_ _ _ L!. ------------
•1
+ 2 DE JULIO DE 1901
ta...-n~rt:-Y...-ta..-i--~ ¡Ü,a--~ d f)¿t..-~t.- cld
'S~t~~ ~¿¿¿tcvt, ~t fcv¿~~
el&-{ Jt..-. -~~~.;:..-t..-a.-t
v .... a..leA..-o..-~o- tc-vclva...-d....o.-t, el~ f..o...- -6aM.-i-a...-
6o-~~a.d..~t..-o...-, ~~ clE--~u.,.i;a.., eLe.- ta..~
t ~v~cUó.- ta... ~.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
58ofetin WWitar he ~o(ombia
\.._ 70 _;
una causa de ruina que en ciertos casos ejercerá influencia decisiva
en las resoluciones de los gobiernos.
Es, pues, claro que en una guerra como ha de hacer e en la
actualidad, los acontecimientos surgirán uno tras otro. No habrá
tregua sino por excepción, como por ej mplo, cuando uno de
los beli()'erantes haya rechazado el ataque del adversario, sin
ser suficientemente fuerte para atacarlo á su vez. Este hecho
se presentó en la última guerra ruso-turca, después de la segunda
batalla de Plewna, donde el tiempo de tregua fue de
más de cuatro meses; esto es, que duró hasta la toma de esta
plaza. Pero en esta guerra, la desproporción de las fuerzas contendientes
fue desde el principio anormal. Los turcos eran numéricamente
demasiado débiles para que pudiesen, luégo de haber
logrado rechazar al enemigo, pcn ar en tomar la ofen~iva; y
como la Turquía no podía confiar en el au.·ilio de ejércitos aliados,
no ha debido acudir á las armas. Si e te caso e., pues, una
c.·cepción, es porque de dt.: el principio, en el momento mismo
en que re tomó la resolución de hacer la guerra, se cometió un
error. Ahora bien : e 'la c. ·cepción no hace sino confirmar la regla.
En cuanto al largo tiempo de su pen ión en las operacione
que vemos urgían en el curso de lás gu rra d los' sio·los pasado ,
ya no se repetirán. Aquello acontecía porque d una y otra parte
se oponían á la acción, porque no sabían determinar de manera
clara el objeto de las operaciones, 6 tenían por ca u. a el hábito
invet rado de qu la tropa. toma~en u. cuarteles de invi rno.
En la actualidad lo ga to · de . ostenimiento de lo jér itos que
entran en campaña son de tal modo considerables, que los gobiernos,
tan sólo para acabar con los gastos abrumadores, deben insi
tir con u. Generales n jefe á fin de que muevan las fuerza-
de que disponen, de modo s guido y sin ninguna demora.
Aquel de lo dos heligerant s que pueda más largo tiempo
sostener la guerrrt, O"Oza por e te hecho de una gran ventaja. Teóricamente
no e de ningún modo imposible que un Estado aniquile
todas las fuerzas militar organizadas por otro, que invada una
~ran parte de u territorio, pero que á la larga se halle incapacitado
para soportar los gastos que le imponga esta ocupación, y
que por último se vea obligado á entrar en paz con el vencido, concediéndole
ventaja relativas.
Muchas personas no saben darse cuenta exacta de este
hecho. Es error creer que la destrucción del principal ejército
enemigo implica forzosamente la realización completa del objeto
que se tiene en mira al declarar la guerra.
Los países de e tensión considerable, tales como el Imperio
ruso, que tiene una población no muy den!:>a, y que viven de tal
suerte que apenas muy poco sufrirían con la interrupción de las
relaciones internacionales, sufrirían, claro es, por causa de un
prolongado estado de guerra, consecuencias menos fuhestas que
Estados cuya civilización ha llegado á su más grande desarrollo,
cuyo territorio no es muy exten o, cuya población e muy densa y
comprende diferentes nacionalidades, ele unidad no absoluta.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
~oletin 9Jlilitar be ~owmbia
\_ 72 _J
. lograron ejercer sobre el territorio enemigo y sobre sus habitantes
una presión tal, que tuvieron que consentir en firmar la paz.
De aquí que en muchos casos después de haber anonadado y
destruido el principal ejército contrario, todavía falte obligar al
enemigo á que firme la paz. Esta tarea especial podrá 11egar á
ser, según las circunstancias, más ardua que la primera, y desde
el momento en que se decida la guerra, habrá de preocupar la
manera como haya de ponérsele término; el estudio de esta solución
se hará con escrupuloso cuidado.
Ante todo será necesario examinar si la organización de las
propias fuerzas permite, después de obtenida la victoria en el
campo de batalla, hacer pesar sobre el país enemigo, de modo
abrumador, las cargas de la guerra, para que al fin 1 deseo de
la paz y de la tranquilidad se sobrepon,an en el espíritu de la nación
vencida, al deseo de continuar la lucha.
Esta fue la falta que cometió Napoleón 1 en 1812. La organización
de sus fuerzas no era bastante completa l ara que él pudiese
hacer que al grande ejército puesto en marcha con el objeto
de vencer y de acabar con los ejércitos ruso , sigui sen sin cesar
nuevas masas de tropas que, á medida que el primer ejército invadía
el territorio del enemigo, lo hubiesen OC'.lpado de modo bastante
firme para que éste por tiempo determinado no hubiese podido
pensar en reconquistarlo. Si el Emp rador huLiera procedido
de tal suerte, habría logrado su obj to y oLligado á los Rusos á
pedir la paz.
Los medios que hayan de emplearse con el fin de ejercer una
presión suficiente á despertar la nec sidad de la paz, varían con
la naturaleza del país conquistado y con el carácter de su población.
Quizá ba~tará con apoderarse de la capital de este país, 6
quizá también, como sucedió en la última guerra ruso-turca, lo
mismo que en las guerras de 1828 y 1829, con ~ólo la amenaza de
tomarla. Por otra parte, será necesario apoderarse de los puertos,
de los grandes centros comerciales y de depósito, de las vías de
comunicación m~s importantes, de las plaza fuertes, de los talleres
de construcciones militares, en una palabra, de todos los objetos
esenciales á la existencia de los ejércitos y de la nación. Quizá
hasta se tendrá que ocupar una parte considerable del territorio 6
todo el territorio. Algunas veces Lastará, cuando las producciones
de un país no son suficientes para el sustento de la población,
con establecer el bloqueo, método aplicado por el Gobierno en la
guerra de Secesión con los Estados esclavistas, y que le dio muy
buenos resultados.
A causa de esta preocupación única de que estarán animados
los beligerantes para obtener la paz luégo de lograr la victoria,
los procedimientos de la guerra actual serán diferentes de los del
pasado. La tendencia predominante es conservar en lo posible
sus propias fuerzas, y esta tendencia se hará sentir mucho más
que en otro tiempo. ;En lo futuro será cosa igual 1~ capacidad
de producir un esfuerzo de larga duración ó uno intenso. En los
dos períodos de la guerra franco-alemana, este carácter total-
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
58oletin IDHlitat be ~oiombia
\._ 73 _)
mente distinto de los dos esfuerzos, e nos muestra en toda su
claridad. En el primer período vemos al acometedor marchar vigorosamente
adelante, pasar de una batalla decisiva á otra hasta triunfar
por completo sobre el enemigo; en el segundo vemos á este mismo
acometedor defender el territorio que acaba d conqui. tar, de •
los ataques del enemigo vencido, que hace un esfuerzo supremo
por recuperarlo. Ya no se trataba por el Yencedor de obtener
nueYas YÍctimas á campo raso, á fin de obligar al enemigo á pedir
la paz. Para llegar á este punto fue preciso tomar la capital,
sitiada durante todo este segundo período.
i, pues, damos un vi tazo general á lo caracteres distintivo
y speciales de la guerra tal como 6e presenta hoy, encontraremos
que son los siguientes:
uncr en línea todas us fuerzas di · ponible., y exigir de ella
tales esfuerzos, que después de la 'ictoria se pueda obtener entajo
·amente la paz, con la mayor rapid · z posible.
D 'sdc el principio de la guerra tener listas absolutament
todas las fuerza de la nación.
Sl.;.guir la gu 'rra -in tregua, impulsarla con tenaz per!SeYerancia
hasta qu . la re ·i t ncia organizada d 1 adversario haya sido
vencida en batallas cleci ivas : ólo nton s, hastn el re tablccirniento
de la paz, seguir un curso má calmado que permita economií:
ar lo!S titiles de o·uerra y 1 jércíto.
Es natural qu en e t último período la política que ha h -
cho sur~ir la guerra, r aparezca en el primer plano y que á la
conclusión d e trata lo d paz sólo elln sté n e e na.
IV
LA " fOR lAS KSKNCIAL~ ' DE 1- G ' EKRA
De ordinario e llamá.n forma. esencial . de la guerra el ataque
y la defensa, y se designa como acom "tedor á aquel de los do
adversario que toma la resolución de marchar adelante, de marchar
sobre el enemigo, Latirlo, y obligarlo a í á desistir de su
pretensiones, en tanto que el defensor e ar¡ucl que no píen a sino
en t echazar los esfuerzos del otro contra él.
Ahora bien : quienquiera que no piense sino en defender e, .
nunca podrá obtener sino un resultado, el de impedir su propia
derrota. Este re ultado es puramente negativo; el. defensor entorpece
los proyectos del asaltante. La defen iva no es, pues,.
propiamente hablando, un procedimiento completo, que permita
alcanzar el objeto esencial, que es aplastar al enemigo. Por
esto todos sus partidarios acaban por recomendar la contraofensiva.
Toda u ciencia termina en esta conclusión : que para obtener
un resultado, será preciso abandonar 1 procedimiento. Por
esto la defensiva no desempeñará, en la conducta observada
por los beligerantes, en la mayor parte del tiempo, ino un pnpe
episódico, y no se verá aplicada sino I Oí .nodo excepcional desde
el comienzo de la lucha ~ asta el fin. A í pue , sólo se resolverá á.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
58L'(etin 9JWitcn k>e la guerra, á e ·tos do términos d la ofen iva
y de la defen i\'a, un valor igual. Por Ilos se caracterizará al
mismo tiempo el papel que desempeña cada uno de os do partidos
y la situación gcnct~al en que se encuentra; desde luego nos formaremos
así una idea mucho má · clara d la uerte que le espera
y de la condiciones en c¡ue proceden, que i lo designásemo de
una manera general como beligerantes.-é'Qn/Ül/Ía.
"----+~ ---
REGLAl'v1E.N'f~j MEXICi-\NO
PARA EL SERVICIO DE CAl\1PA.--A
(CoutimJa)
3 5. Conduela que deberán obusrvar los puestos avanzados t1l caso
de ataque por el tllelln"cro.-El papel esencial de los puestos avanzados
será ganar tiempo. No deberán provocar el combate sino
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
~oletin Wlintat be ~otombia
\._ 76 _)
dos en comisión del servicio, los militares aislados y las personas
extrañas al Ejército, deberán presentar el pasaporte respectivo, ó
la orden firmada por la autoridad militar, al jefe de la granguardia,
para que, en vista del documento, ordene que e I
acompañe hasta la línea de centinelas.
Las personas aisladas que de een entrar, serán antes detenidas
por los centinelas, quiene~ a visarán á los pequeños puestos de
donde dependen. El Jefe del pu esto la hará conducir, con Io
ojos vendados, ante el Jef.e d ·· la granguardia; éste las interrogará,
hará que se las registre, y la enviará con una escolta al Jefe
de los puestos avanzados.
Igualmente, los Jefes d~ granguardia n iarán al de 1 •
puestos avanzados lo prisioneros hechos al enemigo, despué de
haberlos interrogado, acompañando el int rrogat rio respectivo_
Si durante la noche una tropa ó dest~camento se presentar
para regresar á las líneas, los centinelas 1 mandarán hacer alt
y avisarán al pequeño puesto, cuyo Jefe advertirá lo ocurrido al
de la granguardia, quien Y ndrá á r conocer á dicha tropa.
jefe de la granguardia no debe dejar pasar la tropa sino cuand
u Jefe presente orden escrita ó pcrt ·n zca á lo· Cuerpos qu ~" ('~
bren el servicio de puestos ayanzados. En caso contrario, (.; .•viará
escoltado al jefe de la tropa, ante el de los pu sto .• val!zados, y
entretanto, hará retroceder la fut::rza, ad ,, ~rt irá ,~ Jos puestos
próximos lo ocurrido para que estén alerta, y -._ pr ~parará para
combatir.
Cualquiera ue sea su categoría, <.! 1 Jefe de la tropa detenida
está obligado á responder á todas las pr gunléJ.S que se le ha
gan con el objeto de identificar su p rs · nalidad.
Durante la noche, los pl! ¡ueños pue tos, guardia en pre,·cnción
de las granguardias y de la r rva de las granguardias, deberán
tomar la armas cada v z que ·e apro.·imen á estas fracciones
del servicio de seguridad patrulla , rondas, reconocimientos,
&c.
Los centinelas de las arma darán el aYiso t spectivo, para I
cual recibirán la~ con ·ignas necesarias.
Una hor.J. a !1tes de amanee r, lo pequeños puestos, las granguardias
y la rtsen·a, tomarán las armas, y e perarán, en esta forma,
las órdenc · ·~el jefe de los pue tos aYanzado .
Las tropat.. en lo pue tos avanzados no harán honores.
Además de los avisos inmediato que deberán transmit:r~.·- SObre
cualquier punto importante, los Jefes de las granguard:a., diri.
án al de los pue:: tos a Yanzados el parte de todo lo qvc J :u hiere.
ocurrido durante la 1':1che,
El Jefe de los pue:; .to~. o. "at,zado será el responsabl ~ id buen
desempeño de este serricio.
Comunicará al jefe dt: la tropa cubierta por el s1:1 vicio de
puestos avanzados, todos los informe· que hayan llegado í su conocimiento,
y le enviará los sospecho u., prisioneros y <.~ "'Sr~rtores
después de haberlos interrogado.
En la mañana dará parte por escrito de tvdo lo oc u. rirlo en.
su servicio, después de recibir los partes de las granguar Jias
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
~oletin )lRilitar be
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año V Serie II Tomo II N. 3", -:-, 1901. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691128/), el día 2026-04-14.
¡Disfruta más de la BDB!
Explora contenidos digitales de forma gratuita, crea tus propias colecciones, colabora y comparte con otros.