BOGOTÁ, JULIO 14 DE 1900
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Or&'ano del Mhai•terlo de Director ad honereua
Guerra y del EjércUo F.rancl•eo :.. Ver~rara v.
Ion eolaboradoree de este periódico los Jefes 7 General, Miembro de la Sociedad Colombiana
Oticiale1 del Ejército ele Ingenieros
.A.::STC> ~ ~- 100
1
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(2 DE JULIO)
por el cual ae reconocen á los Jefes y Oficiales de la u.• División del Ejército del Norte
lo• empleos en c¡ue sirven
El Presidente de la República
DECRETA
Artículo único. Reconócese á los Jefes y Ofiqales de la 12.•
División del Ejército del Norte, que acaba de llegar á la capital,
los ascensos que á continuación se expresan, en atención á sus
importantes servicios en la campaña de Santander, y á su noble}'
heroico comportamiento en la memorable batalla de Palonegro:
CUARTEL GENERAL
G e neral de División Luis María Gómez, Comandante general;
General de Brigada José María Mosquera, Jefe de Estado
Mayor; General graduado Leopoldo Triana C., primer Ayudante
general; Coronel Manuel María Toro, Auditor de Guerra;
Coronel Oliverio Mesa, Comisario Ordenador; Coronel asimilado
Vicente Plata, Comisario Pagador; Coronel Vicente Barrero,
Médico; Teniente Coronel Demetrio Muñoz, Habilitado; Teniente
Coronel Luis F. Valencia, segundo Ayudante general;
Teniente Coronel Ramón Betancur, segundo Ayudante general;
Sargento Mayor Uladislao Vásquez, segundo Ayudante general;
Sárgento Mayor Salomón Ledesma, segundo Ayudante general;
. VIII-J
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T
Sargento Mayor asimilado Educ~rdo González, Practicante; Sargento
Mayor Antonio Rivera, segundo Ayudante general; Teniente
Luis F .. 'Torres, Ayudante; rTeniente Carlos Plata, Ayudante;
Teniente Fernando González, Ayudante.
BATALLÓN PA.LONEGRO
Plana Mayor-Teniente Coronel Clímaco Bueno, primer
Jefe; Sargento Mayor Laureano Sarria, segundo Jefe; Sargento
Mayor Ramón Pajoy, Supernumerario; Capitán José Mosquera,
Ayudante Mayor; Capitán Guillermo Bonilla, Habilitado; Teniente
Amador Díaz, seg4ndo Ayudante; Teniente Teófilo Fernández,
Supernumerario; Subteniente Luis Domínguez, Abanderado;
Subteniente Avelino Córdoba, Supernumerario.
Prim~ra Compañía-Capitán, José Pajoy; Teniente, José
C. Mera; Subteniente, Gregario V elasco; Subteniente, Guillermo
Alegría.
Segunda Compañía-Capitán, Pablo Sarria; Teniente, Laureano
Collazos; Subteniente, Isaías López; Subteniente, J ustiniano
Sandoval.
Tercera Compañía-Capitán, Manuel S. Díaz; Teniente,
Apolinar Astudillo; Subteniente, Juan de Dios Agredo; Subteniente,
Apolinar Díaz.
Cuarta Compañía-Capitán, José J. Fálaga; Teniente, Pedro
Pablo Mosca; Subteniente, Manuel Anaya; Subteniente,
Manuel A. Volverás.
ff¿uinta Compañía-Capitán, Elías Sandoval; Teniente, Martín
García; Subteniente, Román Noguera; Subteniente, Hermógenes
Agredo
BATALLÓN PRÓSPERO PIN&ÓN
Plana Mayor-General graduado Tomás García, primer Jefe;
Teniente Coronel Matías Camargo, segundo Jefe; Capitán Dionisia
Aráoz, Ayudante Mayor; Teniente Braulio Gaitán, segundo
Ayudante; Subteniente Alejandro Caicedo, Abanderado; Capitá~
asimilado Demetrio Gaitán, Habilitado.
Primera Compañía-Sargento Mayor, Guillermo Ruiz; Te·niente,
Carlos F. Romero; Subteniente, Carlos Julio Gómez;
Subteniente, Tobías Cepeda.
Segunda Compañía-Teniente encargado, Aristides Gómez ;
Subteniente, Tobías Pachón; Subteniente, José C. Ruiz.
Tercera Compañía-Sargento Mayor, Antonino Galvis Nieto;
Teniente, Javier Sarmiento; Subteniente, Francisco Camargo;
Subteniente, Paulina Nieto.
Cuarta Compañía-Capitán, Eleuterio Romero; Teniente,
Evaristo Algarra; Subteniente, Maximiliano Bernal; Subteniente,
Marceliano Sarmiento.
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!!¿uinta Compañía-Capitán, Ricardo Anzola; Teniente, Pablo
E. Patiño; Subteniente, Argemiro Nieto; Subteniente, Carlos
Vargas.
BATALLÓN POPAY.ÁN
Plana Mayor-Teniente Coronel Paulino Escobar F., primer
Jefe; Sargento Mayor Salomón David, segundo Jefe; Capitán
Leonidas~González S., Ayudante Mayor; Teniente Ruperto
Victoria T., segundo Ayudante; Subteniente Eustorgio Sarria,
Abanderado; Subteniente Nicanor Chacón, Supernumerario; Capitán
Francisco Hurtado, Habilitado.
Prim1ra Compañía-Capitán, Estanislao Martínez; Teniente,
Pedro J. Cuadros; Subteniente, Vicente Velasco; Subteniente,
Francisco Rubio.
Segunda Compañía- Sargento Mayor, Eulogio Meléndez;
Teniente, José T. Gómez; Subteniente, Isauro Valenzuela; Subteniente,
Florentino Castro.
Tercera Compañía -Capitán, DarÍo Realpe; Teniente, Jorge
Bonilla; Subteniente, Jorge Goicohea; Subteniente, Félix Buitrago.
Cuarta Compañía-Capitán, Cruz Ordóñez; Teniente, Julio
E. Silva; Subteniente, Juan Daza; Subteniente, Rafael Madroñeros.
Y los de los siguientes heridos en el mismo combate, y que
prestaban sus servicios en Jos citados Cuerpos :
Sargento Mayor, Apolinar Anaya; Sargento Mayor, Nicolás
Silva; Teniente, Gregario Salazar; y Subteniente, Daniel Martínez.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 2 de Julio de 1900.
Por del gación del Excmo. Sr. Presidente de la República,
El Ministro de Guerra, M'ANUEL CASABIANCA
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(5 DE JULIO)
que honra la memoria del General graduado Antonio Elvira
El Presidente de la República
CONSIDERANDO
Que el 3 de los corrientes falleció en el Hospital de Bucara..:
manga el General graduado Antonio Elvira, á consecuencia de la
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herida recibida combatiendo heroicamente á la cabeza del Batallón
Timbío, de que era Jefe, Cuerpo que "por su excepcional bravura
en el combate d~ Palonegro," mereció llevar el nombre de
tan memorable jornada, en la cual fue ascendido á General, sobre
el campo de batalla, el entonces Coronel Elvira,
DECRETA
Art. I •0 El Gobierno lamenta e1 fallecimiento del General
Antonio Elvira, y recomienda al Ejército el ejemplo de su decisión
y valor heroico como digno de imitarse.
Art. 2.0 La 1 2.a División del Ejército del Norte llevará luto
por tres días, y el Batallón Palonegro por nueve, en señal de duelo.
Art. 3.° Copia auténtica de este Decreto se enviará, con
nota de atención, á la viuda del finado, la que continuará disfrutando
del sueldo que correspondía al General Elvira, de acuerdo
con el Decreto número 681, de carácter legislativo, de fecha 12
de Marzo del año en curso.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 5 de Julio de 1900.
Por delegación del Excmo. Sr. Presidente,
El .Ministro de Guerra, MANUEL CASABI ANCA
c6MO S.E TRANSFORMAN EN UN MES PAISANOS B.N SOLDADO
Han pasado las grandes movilizaciones de los años de peligro
que no ha desaparecido del todo. Las experimentos recogidos e
aquella época deben conservarse vivos en nuestro recuerdo, para
aprovechar las enseñanzas que nos hayan dejado.
Un oficial tuvo ocasión, durante aquel período, de ensayar
prácticamente las ideas sugeridas por las dificultades del momentOJ
y los métodos poco prácticos empleados en la instrucción de laL
guardia nacional, y obtuvo resultados muy satisfactorios ocupándose
de la enseñanza de dos batallones de guardia nacional aptos;
para el combate en pocas semanas.
¿ Qué debe saber el soldado moderno, en resumidas cuentas,
p'lra prestar concurso eficaz en el combate? La contestación est~
en la conciencia de todos~ tirar, aprovechar bien el terreno, hacerr
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ibir:
1.0 Que en el combate el empl~o de las compañías, en el
cumplimiento del cometido que incumbct al batallón, quedase
única y exclusivamente reservado al jefe del mismo;
2.0 Que la independencia de las rompañías debiera mantenerse
en los límites estrictos de la misión confiada ó de la orden
recibida;
3.0 Que todo oficial subalterno, una vez terminada su tarea,
debiera reunirse con su compañía, así como 1las compañías reunirse
con el batallón, cuyo enlace no debe nunca, ni en ningún caso,
perderse por completo.
No por encerrarse exclusivamente en el espíritu de estos
principios, será difícil dar un resumen general sobre algunas operaciones
de detalle.
Este resumen concierne: 1.0 A los cuidados que el jefe de
batallón debe poner, en el momento del empleo de sus compañías,
de trazarles su misión con las menos palabras posibles, sin que
por eso quede en la incertidumbre sobre si ha sido bien comprendida
la marcha entera de la operación; 2.0 A la necesidad que se
le impone, durante las evoluciones que hayan de ejecutarse bajo el
fuego enemigo, antes del combate verdadero, de tener á todas sus
compañías tan completamente bajo su mano, que en el momento r
de su entrada real en línea no hayan perdido de vista el objetivo
general; es decir, que sea posible darles todavía las instrucciones
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necesarias. Todas las teorías, todos los artificios de no fácil empleo,
deben, naturalmente, queáar relegados al olvido. En la mente
del jefe de batallón no ha de haber más que un fin, y las compañías
.deben saber hallar los medios más sencillos y los caminos
más cortos para llegar á dicho fin; á cuyo efecto es preciso que
entre los capita.nes y el jefe haya completo acuerdo.
Los ejemplos particulares que damos á continuación, son
propios para evidenciar los casos en que es posible, hasta cierto
punto, que exista este acuerdo:
1.0 En lo referentt á la defensiva, en que cada comandante de
compañía ha podido recibir con anticipación las instrucciones relativas
á su cometido particular, no es necesario sino convenir ·
en la manera como habrá de conservarse el enlace en el batallón,
aun durante el combate.
La remisión de órdenes y partes no puede tener lugar durante
el combate (muchas veces en detrimento de la unidad de la acción),
del mismo modo que en tiempo de paz, por no ser entonces
cosa practicable. Pero si los jefes de batallón, y lo propio los de
las compañías, en el caso de la defensiva (en el que unos y otros
estarán casi siempre á pie), no se apartan del puesto que ocupan
cerca de su tropa, y desde el cual pueden vigilar mejor el combate
y el terreno de enfrente, posible es entonces hacerles llegar órdenes
é indicaciones preciosas, ya mediante un sistema de transmisión
sobre la línea de guerrillas, ya con auxilio de ordenanzas montados,
que con este objeto anden siempre inmediatos al jefe de batallón.
Por analogía, cada comandante de compañía procurará establecer
un enlace parecido entre sus jefes de pelotón y é 1; cuidando
especialmente el oficial que mande el sostén, de no perderle ni un
instante de vista, para poder obedecer la primera señal que se
le haga.
También es muy útil que el comandante del sostén se sitúe
personalmente de manera que le sea posible vigilar una parte del
combate; y si se ve obligado á alejarse al¡o de su tropa, no lo
efectuará, naturalmente, sino á condición de quedar en enlace
tan estrecho con el sargento más antiguo que le habrá sustituído,
que toda señal ó toda llamada al sostén no pase para él inadvertida.
•
2.0 En lo referente al ataque, debe igualmente dar de antemano
ciertas adaraciones, aunque sólo sobre algunos puntos
principales.
• Comoquiera que en la defensiv~ dehe estarse siempre atento ' las ruccio
nea ofensivas que puedan ejecutarse, conveniente es decir aquí formalmente que, e>n
esta situación, una compañía no ha de permitir un movimiento semejante en orden
~special. No sería superfluo recordar claramente estos principios cada Tez que en
la gaerra se ocupe una posición. ·
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Las pequeñas misiones que en el momento del ataque se dan
á las compañías son, por regla general, las siguientes:
a) Servir de vanguardia en una dirección dada;
h) Ser tropa avanzada ( ó fracción de ésta), para atacar t=il ó
cuál punto;
e) Sostener, en medio del combate, el ataque de una compañía
designada, ó desbordar al enemigo por un ala dada;
d) St!rvir de reserva.
El modo como estas misiones deben realizarse, es del dominio
del comandante de compañía; pero .conviene añadir que si el
jefe de batallón se ha dado clara cuenta de antemano, acerca del
alcance de tal ó cuál cometido, así como sobre la manera de desempeñarlos
con unidad, habrá entonces alcanzado un punto ca-pital.
'
Ejemplo A-En el momento del ataque, á la vanguardia es á
quien corresponde todo lo que puede servir de una manera conveniente
para el del batallón, como por ejemplo: r .o, la toma de ciertos
puntos avanzados, sobre todo si, con ese objeto, ha adoptado el
batallón su orden de combate; 2.0
, el reconocimiento de las fuerzas
enemigas en su posición principal; 3. 0
, la preparación, por
medio de un fuego eficaz, del ataque que se habrá de dirigir contra
dicha posición principal. Pero queda prohibido á la vanguardia
toda tentativa privada de asalto contra la dicha posición,
porque pudiera tener por consecuencia comprometer en combate
todo el .batallón, y arrastrar impensadamente al jefe de éste por
una falsa dirección de ataque.
Cuando se trata del asalto que debe darse contra la posición
principal, la vauguardia obrará siempre de concierto con otras compañías;
y por sí misma, y sin orden particular, tomará parte en el
ataque general. •
Ejemplo B-La tropa avanzada, en el momento del ataque, .
tiene la misión de ganar terreno al frente todo lo posible, quebrantar
al defensor, y preparar el camino al ataque principal. Dicha '
tropa debe servir 3implemente para entretener con sus fuegos al
enemigo sobre el frente, mientras se dirige el ataque principal cont~:
a una de las alas; prescripción ésta que repetirá cada vez que sea
preciso1 )' ~e a~temano, e.l jete de batallón, á los comandantes de
compan1a a qutenes concterna.
En el caso de formar la vanguardia dos compañías, no irán
ambas bajo el mando del capitán más antiguo (á menos que expresamente
haya ordenado lo contrario el jefe de batallón), por ser
conveniente que cada una de ellas conserve su particular misión.
• En este caso particular será perfectamente posible al jefe de batallón, situado
eñ un punto de observaci6o, indicar con exactitud y antelación al comandante de
esa compañía el punto 6 puntos de que la vanguardia habrá de apoderarse.
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Sin embargo, las dos deberán obrar de concierto; y ninguna, sil'l
mandato especial, se queJará atrá" de la otra.
También puede designarse á una de ellas especialmente como
compañía de dirección, en el caso de pretenderse que amhas tengan
una acctón y una dirección comunes;* y con el fin de qte
en dicho caso sea posible al jefe de batallón enviar con prontitud
sus órdenes á la primera línea de ataque, cada comandante de
compañía dejará á retaguardia uno ó dos ordenanzas, con encargo
especial de observar al jefe del batallón, ya para repetirles las órdenes
que les comunique, ya para llevárselas con toda rapidez,
h'jemplo C-0 l.ts compañÍJ:> del grueso permanecen unas al
lado de otras (con arreglo á las circunstancias en medio batallón),
bajo un mando único (que puede reservarse para sí el jefe de batallón),
ó e tán desplegadas á distancia tntera, lo que acontece generalmente
en d caso e 1 po·.ible un pelnt611 <:n orlen cerrado, para que en caso precÍ&()
puedan h tCer frente á alguna~ cargas de la fuetza contnui 1.
• E-;tn comprende tantl c•nplt>o del terreno para cubrirse. Si d jefe del batal_16_n
ae Ir, reserva1ICl el maudo 1lel cuerpo princip ti, á él toca rá, n:1turalmente, prescnbu
la f.rm:•ci6 1 y l.ts mt:didas de .~eguridad t¡ue h tyttn de lldoptarsc.
• Conserv .r en orden l"err:ulo las compañí tS (¡ue con:.tituyen el cuerpo princ~p;,
l, y elit' ' durante el mnyor tie111po pullihle, es un pu~1to ca pita! de la táctica moclerna,
y por cou!>iguient~ lleg" á ser una <~e las operac1ones más unport~nte&; . puea
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BOLETII MILITAR
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Los comandantes de compañía que hayan re-cibido una misión
determinada (sea la de sostener la vanguardia, ó la de atacar
al enemigo por un movimiento envolvent~) deberán ante todo
poner el mayor cuidado en conservar su tropa en la mano, en el
momento mismo de la realización especial del cometido de que
están encargados.
Cabe afirmar que quien á 300 pasos del adversario tenga
odavía su tropa b::tjo su mano, no dejará nunca por completo de
enerla, aun en medio de la confusión de la refriega. Esto es de
l.a más alta importancia, tanto para el jefe de batallón como para
il de compañía.
Ejemplo D -Las compañías de reserva que han de seguir el
movimiento de las de primera línea, á retaguardia de las cuales
deben hallarse á una distancia conveniente, en la formación más
ventajosa y utilizando los abrigos del terreno, no tomarán parte
en el combate sin previa orden del jefe de batallón.
3· 0 En 19 rrforente al momento que sigue á la refriega, en que
d jefe de batallón se verá casi siempre en la imposibilidad de interponer
directamente su autoridad, y en que, sin embargo, es de
capitai importancia concentrar de nuevo en su mano la tropa que
debe emplear lo más pronto posible en la realización de un nuevo
~ometido, importa determinar sólo un punt0, y es: que todos los
soldados que no hayan tenido ocasión ó posibilidad de perseguir al
enemigo con sus fuegos, deben ser inmediatamente contenidos
y reunidos por los oficiales subalternos hasta capitán inclusive, no
para establecerlos en formación normal, sino sólo para distribuírlos
provisionalmente en secciones y en pelotones.
Los pelotones y aun compañías que obran aisladamente ó
que se extravían, no han de tener preocupación mayor (y esto se
aplica también á una patrul1a que debe dar pa·rte del emplazamiento
que ocupa y pedir órdenes), que Ja de tratar de restablecer
ttl enlace con el batallón ; así como el batallón que forma parte de
liJO cuerpo de tropas considerable, y se ha separado de su regimiento,
debe, tan pronto como le sea dable, restablecer sus comunica"
iones con él.
Sólo procediendo de este modo será posible rehacer y ordenar
Ji!Ontamente á buenas tropas, y emplc:arlas en nuevas misiones,
tales como la persecución del \!ontrario, la ocupaci6n del terreno
€onquistado, ó )a continuación de la ofensiva contra segunda po-
ición enemiga.
u formaci6n demasiado prem?t.u~a en orclen disperso, y aun su simple clesplic>gu«-,
~ce que ya no se las pueda dmgtr sobre. tales 6 cuáles puntos efe llt .-HJllt', que pre- ,
c:JSamente duunte el combate de la pnmer!l línea se recouoci6 ~;er lus "ás favo:
Jabt;s. Además, y como anteriormente dijimos, la fuerza ofensiva de densl!s .llñSIS
e tiradores es tanto mrnor cuanto más tiempo hace que están en orden di~;perso.
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BOLETII MILITAR
~
. lil
4.0 En k rtlativa á l'ls combates ~n rttirada, no trataremos.
-especialmente si no de las dos clases de misiones siguientes:
a) Formar i.J retaguardia ;
b) o,·upar una huma posición at recepción.
Un jefe de batallón que, sin tener que dar explicaciones preliminares,
puede contar con la pericia de sus capitanes, sacará el
mejor partido posible de las compañías: 1 . 0 , enviando la que esté
intacta á ocupar á retaguardia una posición de recepción, que le
indicará él y detrás de Ja cual todo el mundo habrá de reunirse;
2.0 , afectando á la retaguardia todas las fracciones que se encuentren
más próximac; al enemigo, sobre el camino que haya de seguirse
al batirse en retirada.
Cuando el jefe de batallón reciba 0rden de retirarse antes de
verse obligado a ello por el adversario, deberá emplear todo su
conato en sustraer á su tropa y ponerla al abri~o del alcance del
:fuego del contrario, antes de que éste haya podido adoptar sus disposiciones
para evitarlo.
En todo lo relativo á momentos tales, es muy dificil acordar
de antemano lo mejor. Si jefes y tropas no han aprendido, en
tiempo de paz, la manera como la retaguardia debe proceder para
contener al enemigo, inducirle á error y desaparecer en seguida lo
más aprisa posible, toda instrucción ó explicación en el momen
·to del combate es perfectamente inútil, y aun puede no ser comprendida;
por lo cual, ¿ de qué servir~ entonces nombrar para la
retaguardia )a compañía que más solidez haya conservado, y qué
odrá la iniciativa del capitán ?-(CMtinúa)
VON ARNIM
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(Continuación)
lnspución de l?s reclutas al finalizar su semestre dt instrucción
Esta inspección tiene siempre lugar en el campo de maniobras.
Cada escuadrón concurre solamente con una de sus tandas
de reclutas. presentados y mandados por el oficial encargado de
la mstrucción.
Durante la inspección este oficial permanece á pie, así como
. el inspector y todos Jos asistent es. Después de haber examinado el
aspecto general de la tropa y haber pasado por delante dé las filas,
el inspector hizo varias veces seguidas echar pie á tierra y mon.
tar á caballo; después se pasó á la equitación inJividual. Los
· -soldados se mantenían bien en la silla, sin violencia; los caballos
marchaban decididos. El inspector parecía b.lstante satisfecho;
-exigía solamente que se dejase entera libertad al caballo para que
ANCO DE UPUSU .A
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pudiese desplegar toda su velocidad. Sobre la marcha, Jos soldados..
ejecutaban a) mando del oficial instructor diferentes movimientos.
del ejercicio del sable. Después se reorganizaba dicho grupo y
hacía algunos ejercicios en conjunto, cambios de formación, etc.,.
después de Jo cual volvióse á Ja equitación individual. No obstante,
no era ya el mismo ejercicio que anteriormente. Ahora se trataba.
sobre todo de exc:1minar la manera c0mo cada rtcluta sabía conducir
su caballo. Para esto hacíanse salir de las filas dos soldados á
la vez, bien de una mi~ma hilera ó tomándolos de la s dos alas del
pelotón. Los hombres dec;ignados debían avanzar á un t~ire determinado,
luégo recorrer cierta extensión del campo de ejercicio , yendo
á donde y como les pareciera mejor, haciendo giros, cambios de
dirección, etc. Exigíase sólo que el aire indicado se sostuviera
invariable y que los jinetes tuviesen el cuidado, sobre la marcha,.
de esgrimir sus arma.;, ya fuese alrededor de ellos ó sobre maniquíes
dispuestos al efecto. A veces se hacía parar á un soldado, mand5nci<'
le echar pie á tierra y después montar á caballo, lo que no
siempre era i.icil, porque los caballos, tendiendo sin ce~ar a entrar
en l.1s filas, rw e mostraban naturalmente muy dóciles, pero el
inspector podía así a.egurarse ha taqué punto el recluta era realmente
dueño de su montura. Entonces se pasaba á otra pareja, etc ..
En lo regimientos de dragones sucede con frecuencia también
que durante la cquitaciú n individual por ·tandas se manda
ol-to y se ordena á los solJaJos echar pie á tierra, tomar sus carabinas
y hacer fuego.
De. pués comienza el salto de obstáculos, ejecutándose primero
indtvidualmente. Estos obstáculos consisten ca. i siempre
en cierto número de muros, vallat!os )'zanjas, dispuestos unos
detrás de otros, á suficiente di tancia, para que:= entre do:. de ellos
tenga el caballo tiempo de dar algunos pasos y tomar Í111pulso.
para un nuevo salto. Ordinariamente se cierra el local por dos
lados con una barrera ó tapi~ coutinu.1, para impedir al caballo ;e
desvíe. En suma, es una di pos ición muy análoga á la de los
springgcrrtm, de que hemos y..1 h J blado. Sin embargo, se exige
ad~más, en todos lo' regimiento~, e 1 salto de obstáculos en terreno
despejado, es decir, dispuestos de t al manera que no haya barrera
alguna que impida al anim al cambiar de dir~cción. Así se puede
juzgar hasta qué punto on cn¡nces los reclutas de obltgar á su
cabtlllo á que aborde un obstáculo.
En todos los tnO\ imientos se cuida ce que la velocidad reglamentaria
p:1ra los dif.:reilte' aires siempre se oh ervc: 125 por
minuto, al p,1so; de 30? á 4-_oo al ~~ote, y 500 al ~alope. lJe de
luego, cuand0 se efectua !,1 tnspeccton de los reclut.:~s, corno los
de ]a primera y segundJ clase de equitación, ó de los cabJIIo;; de
la antigua remonta, los cuales tienen lugar en el campo de ejercicios
del regimiento, ósea sobre un terreno más ó menos reduci-
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~o, es difícil comprobar si estas márchas alcanzan todo su desarrollo
y SI! conforman lo:; inspectores con exigir que sean francas; pero en
las i 1specione.s de escuadrón, que siempre se pasan en el gran camp·o
.de rnaniobra$, corno lo veremos dentro de un instante, es perfectamente
posible proceder á esta comf>robación.
Inspección de escuadrón
Sucede con respecto á los escuadrones en la caballería lo que
,con los batallones en la infantería; no se inspec~ionan todos por
la isma persona. Así pues, en la guardia el general jefe de la
divi:sión sólo inspecciona comúnmente uno por regimiento, míen-·
tras que los jefes de brigada ven dos ó tres de ellos y los coroneles
los emás.
La distribución se hace siempre de tal suerte que los superiores
puedan asistir á las inspecciones que pasan sus subordinados,
.Y recíprocamente. Esto no impide el que cada uno pase la suya
de una manera absoluta é independiente, eligiendo el día y la
·hor:a, preocupándose sólo de q11e se pierda el menor tiempo
posi: ble dd consagrado á la irhtrucción. Así sucede á veces que
dos oficiales, subordinado el uno dd otro, pasan simultáneamente
sus inspecciones respectivas en uo.> puntos diferentes del qlismo
campo de maniobras, dor .tde, durante aquel tiempo, se ejercitan
adem.ís otras trvpas.
En la inspección de escuadrón se procura ante todo apreciar
su \•'aler como unidad táctica de combate; solamente más tarde,
con oca~i<)n de las inspe.:ciones de regimiento y de brigada, se le
j uz,gará como fracción constítuída de un cuerpo de tropas más
con iderable, pero aquí el inspector trata sobre todo de hacerse
cargo del grado de destreza é i nte1igencia de loe:; :wm brcs considerados
aislaJamente, al mismo tiempo qtr ·~ po11c á prueba la
habilidad y flexibilidad del conjunto. Un ejemplo hará comprender
bien, por lo demás, cómo pasan las cos·1<>.
Se trataba de examinar un escuadrón el ual se encontraba
f¡ rrmado en línea en el campo de maniobras. Al llegar el in pector
pa.ó por el frente y retaguardia,de las fila ; luégo, para hacerse
car cg;o de la instrucción individual, mandó primero que se rompiese
la nnarcha de á uno (desfilar). Todos los soldados suce:ivamente re-
·C rr-ieron la pista de un gran cuadrilongo á diversos aires y carga-
r n uespués sobre una línea recta, á lo largo de la cual se habíá disp
ue:sto una serie de maniquíes á los cuales debían procurar ffi¡tr-
c a riles blanco con sus armas, al pasar. La atención del inspector se
comcentraba únicamente sobre dos puntos: de3trez1 de los soldados
en tel manejo de sus armas, y marcha de los caballos, que desea ha
er lo más sostenida posible.
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80LETUI MILITAR
A este trabajo individual siguió la ,.jecución de cierto númerode
movimientos reglamentarios, según programa establecido por
el capitán. Ni una sola formación tu\'O lugar al paso; era precisoque
todo se hiciese á los aires violentos. Y la vivacidad de las maniobras
era tal, que los asistentes las seguían con dificultad, y se
cansaban {anto ellos como sus caballos de correr tras el escuadrón,.
que se tr.tnsportaba con la rapidez del rayo de un extremo á otro
del campo de maniobras, dando cargas á cada instante y en todas
direcciones, salvando las vallas en línea ó en columna por pelotonP~,
y no abandonando casi nunca el galope. Cada ataque se termma
invariablemente con un simulacro de combate en dispersión,
esto es, que después de haber cargado, los soldados pasaban al
trote, se dispersaban en seguida para el combate individual, y giraban
durante algunos minutos en un reducido espacio, esgrimiendo
sus armas en todos sentidos unos contra otros. U na vez
que la confusión era completa, el capitán hacía oír el toque de
llamaaa, á la vez que indicaba con la mano á sus oficiales la dirección
del frente. Estos ocupaban inmediatamente sus puestos, y el
escuadrón, al galope de carga, acudía á reorganizarse detrás de·
ellos.
. La formación no era en verdad sino apenas regular. Los
oficiales y sargentos no trataban de ocupar de nuevo su posición
reglamentaria, sino sólo de señalar el puesto de las diversas subdivisiones
normales dd escuadrón. Los soldados se formaban al
azJr, pudiendo encontrarse en el centro los jinetes de las alas, los
de primera fila en la segunda é inversamente. Cada cual corría
hacia el puesto que le resultaba más próximo, y no se cuidaba
sino de determinar el frente de la línea lo más pronto posible ..
En una palabra, todo esto se ejecutab~ con una vivacidad verdaderamente
pasmosa, y apenas se hallaba formado el escuadrón
cuando se le lanzaba al ataque una segunda vez, haciéndole partir
desde á pie firme al galope de carga, sin esperar á los que se retardasen
y no hubiesen podido g nar su puesto en las filas. Todo
lo que se quería era que la masa general se hallase reunida y cargase
sin perder un minuto.
Esta maniobra es la que tiene más aceptación, y en las inspecciones
yo la he visto repetir más de una vez. Contribuye á
desarrollar en los soldados la agilidad y la inteligencia, y convencerles
de que una carga cualquiera debe siempre terminar con el
choque y d combate á discrecis caballos, se
les aprovechaba para ju2.gar, por un medio muy práctico, de la
manera como cada hombre sabía manejar su caballo y reconocer
si todos los animales estaban habituados á salir de las filas aisladamente.
Se enviaban algunos oficiales y sargentos á colocarse en
diferentes direcciones, á distattcias de 200 á 400 pasos del escuadrón.
Después mandaba el inspector á un soldado cualquiera salir
de las filas é ir á un aire determinado á llevar una orden á uno de
ellos. Así, por ejemplo, Schultz debía dirigirse al trote á cierto
punto; Muller, á otro al galope; Hans, á un tercero al aire de
carga, etc. Todos volvían después á donde el inspector, dándole
cuenta del cumplimiento de su misión, y por la respuesta que
ellos llevasen podía juzgar si la orden había sido transmitida correctamente.
En tales circunstancias guardábanse bien de enviar sucesivamente
varios hombres en la misma dirección; la tendencia que tienen
los caballos á seguirse unos en pos de otros hubiese hecho en
efecto la cos~ muy fácil, y el objeto del ejercicio no habría dado
resultado. Un jinete no debe olvidar jamás que en todo instante
puede ser llamado para salir de las filas y encargado de una misió
particular; también se desea que tanto los hombres como los caballos
estén desde el tiempo de pciz ejercitados en el desempeño de
este papel. Preciso ~s decir también que lo más frecuente no era
marcar un aire vivo á los portadores de órdenes; aun á veces se les
enviaba al paso, porque es, en efecto, mucho más difícil hacer
salir de las filas en estas condiciones á un caballo, que impulsarle
vivamente y arrojarle en seguida al galope.
Después de este pequeño descanso empezaron, como ya he
dicho, los ejercicios tácticos. Hé aquí algunos ejemplos:
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BOLETIN MILITAR
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Se envía un oficial y tres ó cuatro trompetas-tomados de
<>tro escuadrón -en una dirección ignorada para el capitán.
Llegados á U11a distancia b a ta11te grande, se forman en Jínea
para figurar el frente de un escuadrón, y avanzan al paso como si
se preparasen á cargar. A la vista del enemigo que se aproxima
así, el capitán recibe la orden de atacarle y tratar de tomarlo por
un flanco, á la izquierda, por ejemplo. Inmediatamente pone su
tropa c:n movimiento, informando á los tenientes de sus intenciones,
y sin detenerse procura, por una marcha oblicua ó alguna
<>tra maniobra, envolver inopinadamente á su adversario. Este,
por su parte, del paso cambia al trote, después al galope, y sobre
la marcha cambia de frente. Un movimiento semejante, ejecuta.
do por tre:- ó cuatro jinetes aislados, es extremad..t.mente difícil de
comprobar, para un escuadrón que se encuentra enfrente, y es
preciso, para lograrlo, mucha atención y sagacidad de parte del
capitán y de sus oficiales.- (C?mtinú a ).
--···---
l. Con i IN,ciones Textos-2. Diferentes casos-3. G enera l y tn•p:ts-1•. T ~'é gra.
f··· S i1ales-5. D .. ~ n.a. H.q>arti~;ión tle la. fuerzas. Posicione··. e n.tr.t<.tl•jUC.
Fortifieacióu -6. At:H lue-7. Dc~filaderol>. •
No existe-y ~ería n ti 'í. i rno por ci('rto-un trn hHlo <'~petcia.
l y compl•to sobre la gw1·ra de montuña. Cabalulenh~ en
·<• ·ta c.}H.~ei _ tle gnetnt, en que tanto e~ea. t"HII y He eontradi<·~·n
lo~ pn•ct•t to~, es do1Hle mrts ~e ltt"'et>:ita y de.s;lrrolht la "intlivitluali•
latl :d:1.· i:HlieaeionPA t(íoticru~, en armouía con la!'i topogníji ~.;as
y vco!nr¡it·a. ( n • .. ., <•st.ndian al tratanw tle los Recmwcimientos.
Tt anscrihiremo · te tna.J, 1>or da un resultado, t• un medio; no (.lS un
pt o •lt•JIHI. que .:e J'(.l!'itleh·p, t·~ nn pl'ohl ~m a que ~e plante, ; no
e~ el clrama comp t•to ele nna gnena, es lct intro:-o;eahro.sidadt>s dt_, nua
sicrnt, basta que ptte(l<-t t·~grimir su~ armas cu campo aui.3t'to.
• V éanse 1 as notas fi11i1h s.
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BOl!llll MtttTAR
'--y--"'
51
"De un modo 6 élrte ele 0110 de los Pjércitos de hacer baja1· á la llauun.t á
sn enemigo; y por éste, en no uajar basta que, por haht•r ere·
-ciclo sn fuerza ó por haber perditlo kt ~u ya el contrario t'll eom·
bate~ parciale~, sea snperior á él en carn¡,o raso. No e~, por
cousiguit->ute, una guena de grandes batHltas td movimic11tos
genel'ale~, porque ui el terreuo lo permite, ui nrto ele los dos
ach· er~ar-ios lo consiente: sino que es una cornbiuacióu de peqnefí:;~
.s maniobra~, anlide~, sorpresas, rápitlas marchas y cho·
qnes aisiHdos, todos inclependiente':i al parecer, pero todos SU·
bordinados á u u plan general; porque si no la campañs nsen, .. 'ólo s Pll·
~ttPutra al~·mn\ r~gla tan vaga <·omo <· ta: eu lns montañas
lwy por todaH partes nn grau 11Únwro . ·dén, ó 110 tPuía grande
aficiór.1 á las montañas. A Jo mcuos a:sí puedo dctlucinm do
los iguientcs púrmfos textuales:
"Los paí ·es cle obrat· de
otra mauera, es pura gana de gozar con las cliticultacles y
Juchar contra gigautes; es obrar sin senticlo común, y pot· lo
tauto contra el espíritu del arte de la guerra." ( Cmnent. T. ur,
pág~. 464 y 465).
Los franceses consideran al Duqne ele Rohnn, que combatió
contra la casa ele Austria en el Higlo XVII, como t-1 tn·imer
escritor y general moderno que ha claclo y aplic;;Hlo alg-uuos
preceptos útile .. Este fraucéH erige en principio (1(1 pi tal H la
posesión ue las cumbt·es." Pero otro fraucé:-1, tl e últimos del
siglo pasado, Lecourbe, tenido también por ma (' stt·o f'n su país,
prescribe al contrario "marchas hábiles por lo. vall~s," ocu·
panclo las desembocacluras. Tenemos, ¡meA, lo~ clo~ cxtrt"lliOS.
Dice Luis Blanc eu su cli curso vrn: "Primerauwute se
dio una, importancia exagerada {¡, la po~~sión (l o las conl i llt•ra.s
más elevada ; pero la vi ta ele grande ~j é rmto~ t•ou todas
armas maniobrando sobre ella8, junto cou la s rc· tlPxicmes de
la ciencia, ba hecho conocer qne (· n lo Yallt>s ~s cloudt> Ht~ deti~
ude y e do mi na la parte moutailosa de los pai es, estratégicamente
considerados."
Si acudimos á Jomini, qne tiene la pretensión ele (lar reglas
para tollo, nos deja sumidos en mayor incertidumbre.
Por ejemplo, respecto á esta cuestión capital ele ()(mpar
valles ó altu.ras, dice textualmente en su compendio: "Mucho
ti~mpo hace que se duda. si la posesión de las montañas hace
uueilo de los valles, 6 si debe suceder al contrario. El archidn·
que Carlos, juez ilustrado y cornpetent(\, se inelina al segundo
extremo, y ha demostrado que el valle del Danubio era la llave
de la Alemania meridional. Sin embargo, es murwster eonvenir
en que todo clepende en esta clase de cuestiones de las fuerzas
relativas y de las disposiciones del país.
"En el eRtudio de los becl.Jos es donde se puede reconocer
cuán vanas son las teorfas de d~talle (sic), y axegurar qu~ una
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BDLETIII MILITAR
~
61 1
Yolnntad firme y heroica puede más especiahnE>nt~ en 1a guerra
de montaña que to~ Réticos,
decía que un ejército debía pasar por donde uu hombre ¡mdie!
e pasar á pie.
"Algunos gen(lra1es, no tn(lnos expf'rim('Qtacios que ~1 ea
la guerra de montaña, han tf'nido sin duda la mi~mn opiuión.
proclamantlo la gr:1n clitienltael qn~ hay en clirigir <•n ellos nna
guerra uto
en masa de las polJlacionNl á los recnrsos tle un ejército rt>gu~
lar; el 11rimero para gnardar las eima~ y acosar al t>llt.>migo, y
el s~gundo para preAeutarle batalla en lo:~ puutos tleci~i\·o~ s-continúa el mi~ma
Jo nini-no lo hacemm~ por e~píritu de mtH·mnraciúu, ~iuo úuiea
aente de mostrar á naw~tros lt>(ltores qnP, l•·jo~ de halwr'N8
lle ado el arte á sus últimos límites, quedan touavia runclwa
pu tos que discutir."
Y tánto • Oigamos otra autoridad comp(ltpntt' y contempot'áueu:
''La guerra de moutl'liia 110 es Ja. que m~11os alttlt'aciones
ha sufriclo, corno cortMPctwncia el<~ las uuev:ts arma&
de fuego; ninguna regla fija He puede estahleet>r t•u nH pnutra.J, Ne eRta.hleeLt qnt' para
dominar la diviMoria~ era ut>et~l'lario ocnpa.r loN vallt>s; en ésto
esVtn las grandes pol>lacioHes y todos los recursos ele la. comarca;
hoy la. regla para elitas opt.>raeiones la da Rola y e ·clnsivamente
la. topografía clel país. Por r~gla general, para
dominar lo~ valles, en nuestra zona uel Norte, es necesari~
ocupar las uivisoria8, porqne aqnóllos suelen ser tan estredam~ ..
que si el enemigo ocupa las divisorias, crnza. soba·e uosotrolf
sus fuegoM y hace insosteuihlf~ la. posieión ; pero si, por IR. an ..
cbura del valle, aquéllos son int>ficmces, ocnpan táctica. se
consitlera tomarla uua po~ieióu, cuando se ha ccnpaelo la a1tu ...
ra que constituye su pouto-lla\"e, y queda asegurada la pose ..
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BDLETIN MILITAR
~
eión tle un valle cuando las tropns se ba.n hecho tlueñas de las
alturas que le roclt:-a n, así ta ml>it\11 ~:;e a(hnitía generalmente
t,¡tw, en t:-strategia, tle la posesión
a lt·í-l, y á adoptar el ~bte111:t rou triunfm· la opil~ióu contraria,
y se \'ino á establecer que la posesión de la llanura daba la de
las montañas.
" Mirada la cuestión de. (le su venlad(•ro aspecto, es eom·
ph•tamento ociosa: eu la gnerl'a la8 operaciones no son, en
t>ft·cto, decisivas, si11o en <:H}nPilos pm1tos en qne se empeñHn
J~u1 ftwrzas pritwip;tles. e8 decir, (\11 los qne ~e riüe la batalla
tleei.·h·a. Estl'atégicaml•nte ht rwturaleza y la forma de terreno
nnuca. tieueu iutluencia deei:i\·~. Vl.:'rdn iuftnír
y mod i ticar pro fu uclame11 tH las o¡wt·acioue~; ¡wro las les es geIleralc.~
s que l'igeu el <~mplpo y tll:llll'jo clt> la~ trolH's ~iem¡H·e
serán las mi:-:mas: la. fuer~a sol1, nada m:'l · qnP. Lt fuerza es la.
t}ne (leci1lc~ l'l éxito. 'l'ambi ~,, es por lo tanto faJ..;:o prPtetH.ler .
que el que N~ dneiío de ht llalllll ~ lo Sl'tt 1h• la mo·ttaüa."
'~Si lo~ Hw\·imieut(,~ dt•l acln•r8Hl'io obliga11 á maniobrar
eon el g"t'IIPso de las flll->rza~ t>tt un pn ís mo gol¡w ~B 1wrdl.:'rá,
por· lo eomíln, la pose8ión de la llannnt." (KunN. lJt'r Gebirgs.
lcricg, p:'lg. lf.)
E ·to, HIIIH]II(\ t>.~céptico y ele consolador, eH ci mtíficamente
ercladt>ro: "la fttt·r za sola, uad.1. IIUÍH Jlle la fuerza es la. quo
dl.:'cidll llanm·a. y f'll lllfllttniin ,
J>ara qtw c•u é~tas to1l0 .. · · pre:cute ·oluta qne el
l'n se haya cometido P ·t ~ encargo. Si no , e trata~e lllÍIS quo
tle la defeat8a ele 1111 ~olo f, e11te ntt•s hada Pl 11nr ca
ie:>se, cuautl) p:tl'a pl·c•\'ellll'lt•s coutiunase11 ohrarulo en L1
motltaiiaH ~obre los llaneo: ch·l CIH'IIIÍ;.{o, se JHHhía. Cl't'('l' {>lltma-
11 ces Íll\'t-llciltlt• poi' lo· i1dinitos ohst;.lcnlos que las localielaeles
JH'C:it'llbLII al , inntslll'. Pl'm, cuatulo ú. los latlos ele este fn•ut~
ele o¡wraeh tWI'\ :e IJ;tllan otl'OI':! 111 ·s ó IIH~nns ¡o;puwjant~s á tleJedta
ó izqnit·nl.t; ,~n.l!ldo ~e tl'ata. ele dt•fc•Htlel' it tlll tiet~lpG
toclos c~tos fn•ntt•:-;, ~-'O pc11.1 ele• \'et· c;lt•r u•IHlieht á la plimera.
aproximaeiúu del cllt'JIIigo el q1h} ~o hnhit·~e dt~) tlt•ft•llsor,i
meel itla q nc se annwuta. h~ t•xt~usi6u de la línea de dt.•fl•llsa~ .V
aparece el Histenm de los conlout'~"~ eou toclo' sus ri~~gos tii.~t
que l'a. fútil adopta•· otl'o.~' .
"PHtando Slt
mo,·tlitl:ul cou el tin tle pa~; r fn~mwnto y fú.cilmcute á la
of ·u:i \'a."
(Continúa) JIJS]~~ AL)liRA TTE
Genl'ral de lu~cuie10s.
PARA LAS MEMORIAS SOBRE COLO IIHA Y LA fi:UEVA GRANADA
(CJntinuación)
Un motin> ele ftlnc~or, y ele nlucor cncnrllizaclo haRhl ho~.,
fne la (l~f~usa lllpr('tHlilla. por· el alwgatlo Da·. I~h .. hG
Url'i~al'l'i, por lauclahiB qne fupra, como t•s, auxiliar co11 N.lli
lnct•s á nu cle~gl':t<:iaclo, el ahot:?:ado atlopt6 mc.lios iucotulnCPiltt
·~ al oh,jcato, .Y para Rah•at• :'t Sil cdit~lltc clHl Cl'ÍUH'll, HC~IIAG
al Oohil'I'IIO h:t{·iéuclolo el'imiual. Cl 'l'l'ihnualltizo notnr (ln 'IM.
seut(•twia de l:J (\O Oettthr.-, "C)lll' <'1 tl•·f'c·tt.·or eh) ,José S.tnlaí.
Re Ita hí•t t•xc:(•d ido t~ll stl cll'ft•n.·a ha<:it•nclo a IP!!lleiout•s ex a~~··
l'Hel;ts y malit:iv~;ts, é ilnputat~ÍI)IIl'S enutral'htl'\ :'1 la ,·ercla1l, t'•or
Jo cual le ~qwn:il>ía ~t·r·ittmeutl~ p;u·a. qtw f..'.ll J,). 11eP~h·u an-.~gln~
P ~n · ,lt>f'eul:\a~ {t. lo pl't'\'CIIillo en la. LP,Y 8.", elel 'rítnlo 2!
del IJihro ~~ ele Iuclia~." La JJ, a NC publicó J•Or la hh·
]U'euta, ~- tleHpués ele ltJt•r·la co11 cnitliulo me pareció uo sólo ~h·
eonlluceute, sino un znrciuo de frases pestülns ·Y ~tito ·gong'o.-
•
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BoLETIII MILITAR
~
:rista. TLn·e la imprudencia de decirlo, á tiempo que otras per~<
mas tl~ gusto lo censuraban por la imprenta. Ofeuüido el
amor propio tl~l autor, y n.tribnyémlorne iujustameute dó ~it•mpre difíeil que las tn•s J{,,•pírhlimt.s ~e a\~iuiesen
mnigablt~mt>nte (:•u la. di\·i:-~ión tlt., la dt•nda, é iutlieó, como partidn
má~ expeilith·o, adopta.l' la. uase tle la puulación. No se
t>cnlta.ha la. uovejo de Estado uo había auxiliado cou un lnmiuuso drcta·
• meu que recomendó el Oonstitucio~&al de Oundinatt,ado por el Congreso, resolví ccmcluírlo, Nalvanjo
así mi responsal>ilidad por los males que poüríau soureve-
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BDLETII MIUTAR
~
nir del rompimiento de laM negociaciones. El Senado de la
República por dos veces, en las sesiones de 1836 y 37, aprobó
el tt·atado, y si la Cámara de Representautes 110 hizo lo mismo
en 1836, siuo hasta ts:n, lo atribuyo más bien á escrúpulos y
equivocaciones iiHlispensables á la gravedacl y novedafl de la
materia, q ne á la iucoud u ce u te cuestión de iucom;ti tncioualidad
~nscita•la por desgrctcia y ventilafla con preveucióu. El
Congreso ha saucionaclo _ya la di\~isión de la c.lenda, y crc~o que
Jo ha brcl10 convencido de las ventajas que reporta la Nueva
Gr,un~da de atit·mar la paz y recobl'ar· su honor, er observado el partil(los y cli~put.>sto ele ellos libl'emen·
te. ¡No e un encHruizamicuto oclio~o el notarlo sólo eu mí f
Cacla \1 ez que me \"CO eu actitutl clt' oc11rrir decentemente {, las
.obligaciones de mi esta•lo y po icióu, ele servir A mis a:nigos,
de soeorrer la meueneficeucia, eon Jos bienes que la
patria me ba coucetliuo, me glot·ío de verles un origen tan
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 160", -:-, 1900. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691076/), el día 2026-04-06.
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