ANO lV Bogotá, Junio 23 de 19oo NUM. 157
--~·~--
ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO
DtnCTOR AD·HONOR&M, FRANCISCO J. VERGARA V V.
General, Miembro de 1 Sociedad Colombiana de Ingenieros
Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y
Oficiales del EJército de la República
SECCI J D , C ' , IN 1 J.J
E scrito e n fr a n cé por él G e n ral D t r . t-L·• al le
Al bahlar r , nainral es recom
udar al G~!H'ral pr1 c.lefe <1 un t'jéreito •1 e ."tudio de los libros;
preeiso le e~ ~ 1 e :s twliarse, eoiWt~ er ' t á HÍ mi~mo, <1 ".·e nder
á su propio corazón, intt rrogar su :píritu, e~pareir:-;e tAl el
mundo, en una palabl'a,, vivir ·i .mpn• en ml'dio de los horulH·es
8in tl scuiclar la. lli . toria. L r) t>jt>!tlplo qru .:"" ttrgen en la ·ocicuad,
bajo n u e ·tl'os ojos, por decir lo a . ·i, (}(·jan en 11nestra.
alt.na una. huella m á ~ profunda que lo eje m ploH y las leccion s
que encont r amo~ en lo libros; pero para llt>g-ar al conoeirniento
de la co. a', la ruta que debe egnir el General es del tcHlo
<.lifereute; del.>e reunir al nH•ditado e ~ tudio de los libros, u11a
fuert atención con tan te y sosteuüht, uhsP.tTacione ~ exactas y
comparaciones l.teclH\S con gran cuila lo. Qnc el g·é11ero (le vicla.
uuiforme y arrt>ghulo, y la. soledatl que propouu1ws al General,
no le impresionen; el e~ · píritn eneueutra algo pPuo,' o, en el primer
iusta.ute, eu todo lo que lo ocupa, fuertemente, en todo Jo
que k pre e11ta materia de me(litaeióu y de trabajo; el amor á
Ja di 1paeion y el iu ·tiuto del placer cotHlt>nall e ·as prPteut:as
l'rivacioue. , pero prouto las profmHlas n·flex10tH's 8t'rict, y al> .
tractas, totlo lo que paree~ al priueipio tau duro, laborío o y repugnante,
atrae, seduce, arra ·ta y vü•ne á couYertirse en una
fuente de placeres los más ¡nno8, y ue goces los mús reales y
positi,·os.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
BOLETíN MILITAR
El primero, e.l más esencial de los conocimiento~, el que
puede casi suplir á los uemá::;; el que hasta cierto puuto podría
ocupar el lu~ar de las virtudes morales y de las cuahdatles
físicas; el conocimiento, cuya falta aun la lm~ otros, es el u e
la ciencia. de la guerra: esta ciencia tan 1:asta y complicada,
compuesta del conjunto de vadas ciencias reunidas y encadenadas
entre sí, que se prestan un apoyo mutuo, y del cual-no se ¡nude des.
prender un solo anillo sin que la ca de na se interr'ltmpa j esta
ciencia debe ser la primera y la principal ocupación del Gene·
ral que manda tropas; pt~ro que se guarde bien r ntes arwa , Rola y reu·
nida , los couvoyt>s, los destacam nto , las comunicacioue , el
orden general ,}e las su U"-'Í te u cías y lo · fonaje ~;, la elección del
campo de batalla, la mauera de combatir·, de llac •¡· ( utrar en jne·
golas tropa , y las disposiciones en caso de victoria ó derrota.
Debe, sin duda, como lo veremos más a(lelaute, e8tudiar el arte
de Vaul>au y el de la artill~ría.; d~be couoeer la manPra de
aprovisionar un ejército, sentar sns posicione~, su campos y
fortificarlos; lo que concierne á las ambuiaucia , los hm~pita·
les, el transporte de las municiones de guerra, de los eufermoe
y heridos. Sea qne estudie ó que llaga. pouer en práctica algunas
de estas partes secundarias del arte de la guerra, 13e desentenderá,
por decirlo a f, d~ los detalles, á fin de qnc le quede
suficiente tiempo y fuerza para meditar las partes más iwpor·
tante~, ó vigilar su ejecución.
La división que acabamos de hacer disminuye infinitamente
el trabajo del General en Jefe; pero corno la ciencia militar
ofrece, á pesar ele esta reducción, uu campo vasto y penoso,
pues las reglas generales son pocas y difiCJles de aplicar; Jos
buenos guías, 1wco comunes, y sobre todo difíciles de encontrar;
los experimentos, propios á rectificar las itleas y á experimentar
los uuevos descul>riruieutos, casi impo!SihJes de ha·
cerse, procuraremos concretar todas las dllicultades, iutlicando
é los guerreros las fuentes eu las cuales hallarán abundante y
,aua dQctrina sobre el particular.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
BOLETfN MILITAR 755
En el último siglo, los militares estudiosos, lo mismo que
los literato , se clivi(li t·on en dos campo~; ~n dt>tracto1·es y en
partidarios de la antigih•da l. Lo' j0rcito~; por
consiguieute la uuwera <1 hacer la gtH·rra. no eM la mi.'ma, s los
libros o.:·tros en ~ te
arte, lo 111 ismo quo en lot:i otros so u JltH•Htros 11wjorPs mo <1 ella .J..Tapoleón. ~in eml>argo. no titulH!auws
en ral no lh·gará { . pr rPalnwnte hábil, ~ino
de pués dt• cottocc r á los autor'" aL.tigttos y N;ttHliado It,. 11•0·
d .1'110 . Del1e ienqn·t cc¡rnf'nz:u-.·~ ¡>(11' In IN~t ura dt! los :llltig· no~,
porque on, Ri es dable PXplit·ar~'e a. i, la flu.•nte plopon(l o.
Xcnfifintfe ·-HPtir:ula. lémaeo lflll.
A dría no- Ex¡wd i<'ioue · dl. A tt•: :111'1 ro.
Poliúio-lll:tori: militar io, con un tratado
sobre el ataque y la dt ft'nsa tle la plazas ... __ .......... 1757
...tlfontecuculli-l\lt·morias . ... .........•...•......•. 1725
Santa Oruz-Rdlt>xiouc:s políticas y militares .••....
Puységnr- rte 'le la g·uel'ra por principios ......... 1748
Oonde de Sa:.r:onia-~lh~ e u, u .. ilo ......•..••••••••.••• 1756
G·uibert-Ensayo general de táctica .••.•••• , ~ •••••• 177~
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
756 BOLETlN MILITAR
Turpín de Orissé-Oomentarios sobre César, Vegecio
y Montecucnlli. ...................................... 1783
Lloyd-Iutroducción á la hi toria de la guerra de
Alemauia.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1784
Lloyd-Historia de la guerra de Alemania durante
los años J 756 y sig·uientes...... . . . . . . . .............. 1803
Mauvillon-Eusayo sobre la influencia de la pólvora
de cafióu e u el arte de la guerra...... . . . . . . . . . . . . . . . . 1788
.Ll-/au,víllon-Enciclopetlia metóclica ................. 1784
Foissac-Tratado teórico y práctico de la guerra de
atrincheramic .. •utos ................................... 1789
Jomini-Trata.ajo del Geu ral Jornini;
pero u Resumen del a·rte de la gt~e)·ra es cl n<'en.
D ~pués de nutrir ·e ror mucho tit•mpo e n la leccione
cont nida eu la. oura." clicláctimL, • cnaudo e ~j,~cuta. todo lo
que ~lla enst>ñan •· 1)re la mauern. de aplic< r lé ~e ría á la
pr ' ctica; etHltHlo e pi-tutean <•n el papel y en el t •rreuo una
multitnd tle Rttpo icione. cli~ .. rentc", perfec 0iomttHlo l golpe de
vi ta, apreudi<,uclo todo lo qne corr ,·potule á enda ~rat.lo, a i ·
tiendo, por npne to, á las gratule renuione. <1 tropa·, formando
parte de lo campos H, JHIP~, volv r 1~•
vista hacia loH gl'andes motlelos f.'ln lo8 e.·critos de César, 1\lontecucnll
i, i\Ion tluc, y sobre toLlo, N a pole6n ; en ti n, e u la vida do
los bombr,~~ ilu:tn·~, en las historias pa.rticulare de los grande~
hombres y tle la ca.rnpaña~ má famosas, etc. Por uu e8-
tlldio meditaclo de tollas e~as obras se conseguirá familiarizarse
cou el arte ele la gnena, identificarse con lo grande~ hombres,
de .. pué~ de haber leíclo con i u terés ns al tos u echo ,
tratando de er nna e¡;pecie de émulo, e cndriñan(lo lo medio
que el lector I.Jal.>ría empleado en circunstancias semejantes,
se logra aproximar e ó · nwjarse á esos guerreros; e m peñánuo~
e ~. n ele. cubrir la. can a de la victoria y la de la derrota ,
se llPga á obtPnPr la unas y preveuir la otras; acanclo, en
fin, una l-'cción de Clt!Ll. una (}e las acciones que Ull ~tutor uescritH,
e pueH Ita] ia, contaba
ya con un<\ i ustrut·ción prof\uulél, y que deuió su inmen·
sos é inuumeraltl~. trin11fo:, tanto {t la cieneia. a nn >tar las faltc-ls eometidas por
los grantl(;s h01uhr.-:- , cuya. h i. ·tori a. se tit>ItO á la Yi h, tm(~K Jos
enore ROH tan útil e s t:ouw la. •. -pm icncin. q no :e pum le aclq uil'ir
á su ex¡wu ·a;· ; y en lo gellt'ral e· mejor i n:truír ' e por las
faltas tle lo otro. , qu e pol' uua. e HHlnctn~s, con
los cuales e famili: riza t•l lcetor, e n con ervar.·e con cuiua<
lo; toda las acciones <1 qne h: " ido testigo, deben recordarse.
A í pne:-1, Jtatlie, como )1 que <."studia. y examina, tiene
ta.uta. f,teilida.d pa.ra. pt· e verlo y re ohr ~rlo todo, pon¡ne nadie
pneo en t'l teneno mi 1 i tar,
de Ruertt3 que lo 1 i hros pnl>licapjérci to en Fraucia .
. H. Ilelvig-l!.jemplo t<~ctico ..
Sironi-Geocrrafía c. tra t gica.
Niox- eografia militar.
JJe Brack- vam ada d caballería.
Br-une}·-Fortificación d campaña.
13onie--E ·tu dio· 'obre la caballería.
Chevahne-IJa ~twrra nocturtta .
.Alm.irattte-Guía del oficial ~n campaña.
Los reglamentos. obre servicio n campaña y tiro, de Rusia,
Alemania, .A nsLria, Italia y Francia.
Lo memorándum¡.¡ ofieia.lc de los mi. mos países, sobre
Estado Mayor y las di versaR arma •
Estado :Uaym· alemán-La gn rra franeo-alemana (rle esta
obra ua.v un compendio e:crtto por Scheibe'rt).
J>eri6dicos-1Jia'rio de ainwias 'militares; Revi ta Militat·
del Extra1~jero; A nuado Militar j Boletín de los Oficiales, etc.j
Revistas sobre las cliversas arma& ue las Naciones mencionadas.
------·--
STORMBERG-IO DE DICIEMBRE DE 1899 *
Para atacar á los boers en sus posiciones de Stormberg, los
ingleses, e~tablecidos en Putters Kraal, tenían que caminar .40
kilómetros, distancia no muy grande pero que los últirnos estimaron
demasiado fuerte como jornada, no sólo para los infantes,
por cuanto debían entrar en combate apenas la hicieran, sino para
• Según P<~in vin.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
BOLETÍN MILIT A.R '161
]a caballería, aún no repuesta de las fatigas de la travesía. Por estas
razones, el Jefe ingles, General Gatacre, se decidió por e] siguiente
plan : transportar sus tropas por ferrocarril de Putters
Kraal á Molteno ( 26 kilómetros), recorrer de noche, por tierra,
los 14 kilómetros que separan PSte lugar de Stormberg, y atacar la
posición en miga á la bayoneta, el I o de Diciembre, á las 3 de la
mañana. Las tropas debtan marchar sin impedimenta alguna, que
por el momento quedaba en Putters Kraal con la orden de reunirse
á la columna más tarde.
El 9, á las + de la tarde, la columna, fuerte de 2~ batallones
de infantería, un piquete de infantería montada y dos baterías rodadas,
por todo 2,500 hombres, se embarcó en Putters Kraal en
góndola , y desembarcó en Molteno. De allí siguió por el ferrocarril
hacia Stormberg un tren blindado, en tanto que la columna
tom6, á las 9 de la noche, el camino de Steynsburgo, tras dejar
en 1\tloiteno, como guarnición, 2 compañías del Ro;•a/ Scots
Fusiliers y la I 2. a compaíí 1a de Zapadores. Cuanto á la columna,
desfiló por tierra en el orden siguiente-: Royal lrish Rijln, Northumberlaml
}usiliers, 7+·a batería, policía del Cabo (á caballo), destacamento
de infantería montada; 77. • batería, otro pique te de
infantería montada, tren de combate.
OMolteno
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
f62 BOLETíN MILITJ..B
Los boers ocupaban las faldas NO., O. y SO. del Rodi
Kop. La intención de Gatacre era atdcar la altura por el lado SO.,
para lo cual la columna d~bía adelantar por el camino MoltenoSteynsburgo
unos 6-k á 8 kilóntetros, y en seguida dirigirse rectamente
al N E., sobre el objetivo señalado. El plan era sencillísimo;
pero como d~bía llevarse un guía para ejecutar tal movimiento, fracasó
éste, porque el elegido, que iba con la cabeza de la columna, sea
por voluntad propia, sea por la oscuridad que era intensa, en vez
de girar á la derecha en el punto A (véase el croquis), para seguir
sobre E, avanzó por el camino hasta B, de donde, tras dirigirse un
poco al NE., volvió luégo al S. y llevó la fuerza sobre la falda NO.,
al punto D, que era precisamente el más fuerte de la posición
'nemiga. En una palabra, en vez de seguir el itinerario MoltenoA
E, la columna sigui0 la ruta Molteno-.ABCD *,con lo cual, sobre
recorrer una distancia dos veces mayor que la prevista, la tropa fue
á estrellarse sobre una faz inaccesible de la posición boer •, error
gravísimo que la expuso á ser totalmente aniquilada si da con un
enemigo un poco m ás experto en ach aques de guerra, puesto que
los ingleses, tras marchar siete h vras en vez de tres y media, apenas
se reposaron una, y dieron inopinadamente y cansados sobre
la posición boer al apuntar el día.
La tropa del General Gatacre marchaba en columna de cuatros,
sin vangu/1rdia propiamente dicha, y daba la vuelta á una
altura, sin sospechar la mala vecindad en que se hallaba, cuando de
repente fue sorprendida por un intenso fuego de fusil~ ría, ej ecutado á
cortísima distancia y sobre todo su flanco. Las compañías de infantería
u lanzaron en el acto, á paso de carga, sobre las alturas ocupadas
por los bot"rs, pero á poco di eron con una muralla de rocas inaccesible,
de lo alto de la cual aquéllos les disparaban sus fusiles á sól~
CINCO Ó SEIS METROS DE DISTANCIA, á pesar de lo cual los asaltantts
no quedaron destruídos, no obHante las predicciones de Bloch •.
La artillería inglesa apresuróse á romper su fuego, pero engañada
por la luz aún incierta del día, lanzó muchas granadas sobre su
propia infantería, fatal error que acabó de introducir el desorden en
las filas de esa malhadada tropa, cogida entre dos fuegos y sin modo
de defenderse de ellos, por lo que una parte se desbandó, y Gatacre,
juzgando desesperada la situación, por cuanto todas sus fuerzas
habían quedado empeñadas en la lucha simultáneamente y no tenía
reserva, hizo tocar retirada general.
• Prueba evidente de que entre los oficia lea ingleses ni uno aolo llevaba hr6jula,
y tod os des conocí n la cienci:l de la orientación en campaña.
• Aun cuando se trate de la intentona de un asalto nocturno, en la guerra mo
derna, no es posible mover trop~s de infrtnterfa, en el probable campo de batalla, sin
los exolora rlores de co .nbate indicados por los militares más distir.guidos de Alemania
y Francia.
• En estt caso no es la ofensiva la que fracasa, pues la derrota de loa ingles••
provino del modo absurdo como Gatacre comprometió las tropaL
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
.. BOLETÍN MILITAR 763
Un testigo presencial de los acontecimientos dice lo siguiente:
"Si las tropas hubiesen obedecido con más prontitud el
toque de retirada, seguro es que habrían podido replegarse sin
sufrir pérdidas considerables, y aun quedado en capacidad de
tentar un nuevo ataque con esperanzas de éxito. Empero, no fue
así: un cierto número de soldados no quería replegarse, sino al
contrario, avanzar, en tanto que otros, los más, cansados en extremo,
preferían abandonarse á los azares de la suerte y permanecer
echados en tierra, antes que ejecutar una retirada que exigía una
rápida marcha por terreno descubierto: fue esta la razón para que
más de 500 hombres, aún sin herid~s, cayeran prisioneros.
"Cuanto á las tropas que, obedeciendo la orden, se batieron
en retirada, lo hicieron en el mejor orden, al paso, deteniindou con
frecutncia para disparar, tal como si se tratara de un ejercicio en el
campo de maniobras. En este trance los Northumberfand y los lrish
Rifi's dieron un hermoso ejemplo de una reta~uardia protegiendo
una retirada: tras disputar al enemigo el terreno a palmos, los sobrevivientes
de este infausto ataque iograron por fin ganar una línea
de a)turitas que, tendidas en herradura, se alzaban á más de 1,400
metros del sitio de la catá s trofe, y d es de las cuales ya fue posible
ganar la vía que siguiera la columna la noche anterior: esas alturas
constituyeron un excele nte campo de reunión, y fue una fortuna
para nosotros encontrarlas á nuestro paso.
"En tanto que varias compañías ocupaban las crestas de esa
posición para detener al enemigo, los desbandados tornaban á formarse
en quarter column, 200 metros á retaguardia de aquéllas,
dándoseles la orden de retirada sobre Molteno á lo que se perdió
toda es peranza de recoger má-; fugitivos y dispersos.
<) y
el Royal lrish.
Lo boers confesaron 8 muertos y 2 7 heridos, es decir, su~
bajas a ccndieron casi á la mitad de las de los vencidos, no obstan-te
las excepcionales condiciones en que libraron la batalla.
Los ingleses enumeraron como sigue las causa de su derrota:
I .0 La falta dt! cartas geograficas-La cartas de la región son
malísimas, la idea que dan del terreno e falsa, y hasta los caminos
están mal representados en ellas.
2.0 Ni aun los Jefes llevaban instrumento alguno, incluso
brújuia, por lo cual no pudieron darse cuenta del error cometido
por el guía. Además, como todos ignoraBan á dónde iban y cuái
era el objetivo del ataque, en el momento en que sonaron los
primeros tiros nadie creyó que ya se había llegado sobre la posición
boer, y no pudo ponerse remedio á la sorpresa sufrida.
3· 0 Más de 500 hombres, es decir, el } de la columna cayó
en una emb scada y fue hecho prisionero,* por lo cual, al reunir
•- No es la cienci:t militar ~>ino la sociologf, la que puede explicar Jos fenómenos
que hoy se cumplen en los campo de b:1talb, de :.uerte que en aquélla es preciso
rch la rettrada, apenas se hacía alto para tirar
los soldados caían profundamente dormidos, de suerte que más de
un oficial, á puntapiés, tuvo que despertarlos para que continuaran
la marcha y no quedaran en poder del enemigo."
5.° Como la artillería cayó en la misma emboscada que la
infantería, tuvo que replegarse á cie1 ta distancia para poder entrar
en acción, y eso al través de un terreno dif1cil, en el que una pieza
rodó al fondo de una barranca, y otra hubo de abandonar e por
muerte de todos los caballos que la arrastraban.
6. 0 La columna partió de Putters Kraal con dos horas de
retardo, de suerte que á la tropa se privó, sin motivo, de tres horas
de descanso necesario.
A estas causa· debe agregarse una mayor: la pésima organiza
ión de la columna de marcha; tan mala, que al principio
no más del movimient una compañía del Royal lrish perdió el
contacto con el resto de su cuerpo y sigui o directamente al N., no
siendo sino al rato cuando ayó en la cuenta de su error, que por
fortuna pudo subsanar. El tren de combate (cajas de municiones,
hospital de sangre, camilleros, y el cañón Máxim del 2. 0 Batallón
de los Royal lrish) se extravió igualmente al principiar la marcha,
dirigiéndose directt.tmente de Molteno á Stormberg, vivaqueando
al cabo en F., sin saber lo que había sido de la columna, pero convencido
su Jefe de que e~taba sobre la buena vía, porque según la
orden de marcha de Gatacre los ingle·es debían marchar de lvlolteno
á torm berg por d camino real, y cuando á última hora se
cambió de plan, de tal cambio no se dio aviso ni al jefe del tren ni al
de la guarnición que se d~jó en Molteno.
En verJad, por milagro, no cayó ese tren en manos de los
boers, no debiendo su salvación sino á los corresponsales de la
prensa, que por casualidad comprendieron iban á dar á la boca
del lobo, y de ello dieron aviso al Jefe. Además, hacia las cuatro
de la mañana esos mismos tres corresponsales, acompañados por
algunos infantes múntados, hicieron de exploradores; oyendo tiros
del lado del O., marcharon en tal sentido, dieron con las huellas
de la columna que se batía en retirada, y guiado luégo por ellos,
pudo el tren reunirse á sus soldados.
Tan extraño fue lo sucedido en esta ocasión, por no emplear
otro calificativo, que uno de los corresponsales, en el acto en que
~e dio cuenta de que el tren estaba solo y en peligro inminente de
perderse, regresó á Mol te no en busca del Jefe de la guarnición allí
dejada para pedirle instrucciones, y lo encontró durmiendo é ignorante
del cambio de itinerario resuelto por Gatacre. Por último, ese
mismo Jefe, cuando ya más tarde recibió aviso oficial de lo sucedí-
1
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
1 '166 BOLETIN MILIT -'.R
do, permaneció inactivo en la población, en vez de hacer tomar
las armas á las tres compañías que tenía á sus órdenes y salir con
ellas á ocupar una posición que le permitiera ayudar á cubrir la
retirada del grueso de los ingleses.
Cuanto al tren blindado, enviado de Molteno hacia Stormberg,
por la carrilera, también estuvo á punto de caer en manos de los
boers, que habían quitado las eclisas en una parte de la vía, y puesto
allí, en batería, un cañón de grueso calibre f'ara ametrallar el tren
tan luégo como hubiera caído en h trampa; por fortuna los que
montaban el tren percibieron el peligro á tiempo y echaron máquina
atrás: el caiión boer disparó sobre el tren, pero sin lograr
herirlo.
Después del desastre, Gatacre tuvo que continuar su retirada
hasta Sterkstron, donde se redujo por muchos días á una defensiva
pasiva, esperando refuerzos.
El Times, juzgando á los jefes ingleses en Africa, escribió
después del desastre de Stormberg. "Ev i dentemente se ha declarado
una ("Specie de epidemia de aberración mental entre nuestros
jefes bajo la influencia del clima del Africa austral. Proverbial es
que Africa se mira corno la tumba de las reputaciones militares,
pero además, ahora caen tambi é n con ellas nues tros valientes soldados.
Acabaremos por vencer á los boers, no debido á la buena
dirección de la guerra, sino merced á nuestra abrumadora superioridad
numérica •"
En fin, para resumir la jornada de Stormberg diremos que
Gatacre, que esperaba sorprender á los boers, fue sorprendido á su
turno, y tánto, que durante la retirada exclamó con lágrimas en
los ojos: O my poor boys (Ah! mis pobres soldados!).
11 •
EN EL COMBATE
(Continuación)
1 mpórtale sobremanera prevenir la alteración ó quebrantamiento
moral de las compañías, y para ello es preciso que el jefe
de batallón se halle en estado de discernir con toda claridad cuál
es la disposición que le convendrá tomar para que sus tropas puedan
librarse del fuego de la artillerÍl enemiga que prepara el combate,
y que tan poderosamente infi uye sobre el espíritu del soldado.
En las primeras fases del ataque debe dejarse en este caso
cierta latitud á los sostenes y las reservas. Todo el mundo sabe, en
efecto, que un sostén que se encuentra bajo el fuego de una bate-
' La aín~sis de b t~tica alemana eD la guerra de 1810.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
BOLET.f:N MILITAR 76'1
ría, puede preservarse fácilmente de sus efectos, trasladándose 50 ó
1 oo pasos al frente ó á un costado.
También debe establecerse como principio, que un sostén que
todavía no toma parte activa en la lucha, ha de estar formado en
línea, y mantenerse en la posición tendido detrás de algún resalto
del terreno (aunque es t e obstáculo favorable se encuentre á corta
distancia de la retaguardia de la guerrilla).
De este modo se sostendrá la fuerza moral de la tropa mucho
mejor que obligándola inútilmente á estacionarse en la zona peligrosa
de los proyectiles de la artillería. Aun cuando algunas compañías
se hallen detras de baterías en posición ó de pueblecillos
ocupados (en ocasiones, y por m{ts que sea sensible, es preciso dar
á las reservas emplazamientos semejantes), el fuego contrario no
tendrá efecto alguno sobre ellas, si se les permite echarse en tierra,
en línea ó en columna de pelotón *.
En cambio, d esde que el ataque del enemigo queda completamente
preparado y se comprende sobre qué punto dirigirá sus principales
esfuerzos, deja de ser conveniente el economizar Jos sostene¡,
y ha de trat4rse, por el contrario, de sacar de ellos todo el partido
posible. A.l efecto, se les conducirá tan cerca de las guerrillas, que
sus comandantes puedan hacerse cargo, por sus propios ojos, de la
marcha del combate, y se hallen prontos, á la primera señal, á
hacer que su tropa ejecute fuegoa eficaces en la dirección conveniente.
Sostenes y reservas que, en el momento de la carga enemiga,
se encontrasen todavía de I 50 á 300 pasos á retaguardia de los
tiradores, llf"garían siempre demasia-.io tarde y con falso rumbo, dado
que el fuego de la artillería, que tan directamente bate el terreno á
retaguardia de las guerrillas, no los hubiese desmoralizado hasta el
punto de que su acción se pareciese más á la de una turba intimidada
que á la de una tropa de reserva.
'rampoco deberá perderse de vista que las reservas establecidas
á la espalda de un pueblo que se halla dentro del campo de
la acción y es defendido por tropas amigas, no tienen sino una
mediana impurtancia desde el punto de vista de la conservación
del pueblo; al paso que, una sola compañía de reserva, oculta hacia
sus costados en acecho del momento en que le sea posible hacer
fuego de improviso sobre el asaltante y precipitarse sobre su flanco,
prestará más servicios que tres compañías juntas en la otra
situación.
Un JPfe de batall6n, que de antemano no se haya dado exacta
~uenta de todas estas condiciones, y que no esté preparado para
preverlas, será incapaz, aun en acción defensiva, de conservar sus
• Antes de proseguir conviene advertir que la comp: ñfa prusiana consta, en
pie de guerra, de 250 ho . .n bres, y que se divide en tres peloto1 •es, cada uno de é~otoa
en dos medios pelotones, y cada pelotón en secciones de cuatro hilera& cuando m~·
'0111 seis cuaudo m~-(N. del T.).
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
768 BOLETÍN MILIT A.R
compan1as bajo su mano; y con mayor razón sucederá lo mismo
cuando, hallándose próximo á las guerrillas (y por consiguiente pie
á tierra), tenga que darse cuenta de las medidas adoptadas por el enemigo.
Es un hecho incontrovertible que las más fuertes posiciones
han sido perdidas frecuentemente en el momento más inesperado.
La única explicación que de esto puede darse es que los jefes, confiados
en la fuerza de la posición, no han fijado anticipadamente
su atención en la dirección que convenía dar al combate; que se
han dejado ganar de mano por el agresor, en vez de adivinar
sus designios antes de la ejecución de los mismos, y no han adoptado
en tiempo oportuno las contramedidas convenientes. Un comandante
de compañía que, antes del momento decisivo, no hubiese
hecho avanzar sus sostenes, llegaría demasiado tarde, y cometería
igual falta que la que el jefe de batallón que no quisiese emplear
sus reservas hasta el momento en que el enemigo da una carga.
Las posiciones más difíciles de atacar son las que pue~en ser
r>rotegidas por diversos órdenes de fuegos, como por ejemplo, los
atrincheramientos con glasi ofensivos, las alturas con caseríos en
la ladera que mira :1l enemigo, los caminos encajonados que se pueden
ocupar delante de la posición principal (y que sean vistos
desde ella), etc.
Por lo demás, cuando enfrente de ]a posición principal, y dentro
del alcance de las armas de fuego, exi te granja, bosque, etc.,
á nuestra disposicion, 110 cabe vacilaci6n alguna; debe ocuparse,
á menos que se quiera abandonar con anticipación y sin combate
al adversano una posición que seguramente utilizará para disparar
sobre nosotros, y al abrigo de la cual podrá concentrarse y prepararse
para un ataque deci ivo. Excusado parece decir que tales accidentes
del terreno no se ocuparán sino proporcionadamente á las
fuerzas con que se cuente, de modo que no quede desatendido nada
de lo que exige la posición principal.
Como en la defensiva dispone el jete de bataiión de todo el
tiempo necesario para tomar sus disposiciones preliminares, deberá:
1.o Designar las compañías que habrán de obrar en primera
línea, y trazarles una direccióu única;
2.0 Hacer observar á los comandantes de compañía y á los
de pelotón la marcha probable del ataque del adversario;
3.• Darles á conocer exactamente la di~tancia de ciertos punto
susceptibles de ofrecer algún abrigo á los tiradores contrarios
ó á sus sostenes, y recomendarles que hagan al enemigo un fuego
muy nutrido antes de que logre aproximarse á dichos abrigos y
utilizarlos.
El jefe de batallón deberá ponerse de acuerdo con sus Capitanes
en lo relativo á la fuerza que haya de darse á la primera ocupación,
á los momentos en que se deberá reforzar las guerrillas, y,
por constguiente, en lo tocante al empleo de los sostenes; porque
en el acto del combate ya no le será posible dar órdenes sobre esto,
excepto en el lugar en que personalmente se encuentre.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
BOLETÍN MILITAR
En cuanto á las comp~ñías de segunda línea, y por Jo tanto
á la reserva, no podrá recomendar de antemano otra cosa que
los m~dios de comunicación (con auxilios de ordenanzas que
habrán de no perderle de vista), para la pronta transmisión de
sus órdenes, y el reconocimiento del terreno que tengan delante;
á fin de que todo capitán que reciba orden de ponerse en movimiento,
esté orientado con antelación sobre el ca1nino que debe
seguir.
Veamos ahora lo referente á la ofensiva:
La principal causa por que en la ofensiva escapa la tropa á la
acción de jefe del bataL6n, está por completo en la naturaleza del
combate moderno, es decir:
Lo En el despliegue prematuro de un gran número de tiradores
(la mayoría de las veces antes de que e haya podido reconocer
la posición del enemigo, y distando todavía de ella r,2oo á
r,soo p.1sos);
2.0 En la extensión del frente que ocupl la tropa;
3· 0 En la imposibilid~d en que se halla el jefe, durante un
tiroteo á pie firme, de permanecer á cab · llo detrás de su tiradores,
y de ser visible para todos hasta el último momento;
4.0 Por último, en l. impo ibilid:td (re5ultante de lo que antecede)
en qu .... e \' C d ... poder h ,tccr llegar rápidamente, en cada momento
del combate, órdenes á la subdivisiones empeñadas al
fuego.
-.o Con arreglo á esto, difícil es afirmar que sea siempre culpa
del jefe d que una fraccis
en que las tropas demasía o aud:.h.es ne_c itan que la línea que .as
sigue les suministre refuerzos constantemente reno\'ados; sien Jo
la consecuencia inmediat.l d ~ esto: 1 . 0
, h.tcer impo·ible la concc -
ción y la realización de un plan co nbiuad de ataque; 2. 0
, no. r
posible esperar el tri un(! ( tb tracci<)n h cha d..:! la bravura de Jas
tropas), sino en el C.iSO Je ci:-cun tJncia felicc~, y sobre toJo, e
faltas cometida p'>r el cnn de la subdivi iones, u flt:.·ibilid l 1 en el combate, y su concentración
inmediata d._s 1ué. de una~ e ión.
Si acudiésemo aq 1Í al reglamento, veríamos qu e prescri e
terminanteml!nt:e á los ofi ~jales sub.ll·erno.; que no pierdan nunca
de vista la cohesión d 1 conjunt >, en e~pccÍ:ll en su bat ,tlló n, y
que se esfuercen constantemente, aun en el CL so de estar real izando
misiones independientes , p r restablecer el enlace con él tan
pronto como sea factible. *
demás, las prescripciones más recientes hacen entrever la
posibilidad (ya que la columna sobre el centro h.t quedado casi relegad.!
al olvido, y con n .zr)n, com olumna dt combate y hasta
de maniobra) de adoptar t>nnaciones que permitan permanecer,
hasta. una distancia de 8oo m tro del enemigo, e n orden cerrado
y según un orden d ... b:ualla determinado, bajo la única protección
de tiradores que avancen por salto. o carreras su esivas.
En tiempo de paz la compañías en línea con pequeños intervalos
entre sí, rompiendo en ~·CC iones por pcloton, podrían tomar
una formación cuyo empl'"'o en la guen a permitiría marchar
en pelotones, representando mas del d >ble del frente de las compañías
(en cuatro ó seis fila , au11 d!:: · pués dd despliegue de los
tiradore ), ó de formar una e·pecie de línea de c-.>lumnas por compañía
con cuatro hlas de fondo: como e >nse~uencia de tal fraccio ...
• Se supone en todos los c.a:os, qul' el j efa> ele b :t tallón ln fij ; do ií:nites á e ta
misión. Ningú 1 comaud mte de e< mp tif ,, u1 ca. o alguno, etá dejado árbttro de
extender su cometido segCín las circun t.111cia , 6 ele no ~;reedo tetminado h .. sta t¡uo
el c:ombute ha¡a concluíclq.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
:80LETfN MILITAD
namiento cada uno de los tres pelotones, colocados uno al lado de
otro, formaría en medios pelotones la figura siguiente:
3 2 1
+ + •
í 1." modios pelotones í ~-:-:-0 Í ~-:-:-0 \=~O
Línea de¡ ~ O O ~ O O ~ O O
columnas l 1
• --- 1--- 1--
t 01 medios pelotones L · · · · · · · · O t · · · · · · · · O l · · · · · · · · O o o o o o o
3 2 1 pelot6n
La formación indicada ofrece la ventaja de colocar sobre el
frente todos los o ficiales, y la de permitir al mÍ:imo tiempo que las
movimientos de flan o e ejecuten fácilmente, por la conversión
de los pelotones por medios pelotones ó por seccione .
Por último, tenemos también los ejercicios de paz, que enseñan
el avance, por carreras sucesivas, de líneas enteras de tiradores,
á uua señal ó á una voz de mando, así como las prescripcionea
que le imponen la obligació 1 de dirigir todos su e fuerzos, durante
la carga, hacia el punto d signado por el jefe de batallón . .En
esto hay med ios dic. ce:., t .\ntO para disciplinar grandes guerrillas y
hacerlas manejables, como para ejercitar á los oticiales ::;ubalternoa
en no dejarlas escapar nunc,l por completo á su acción, y en po-nerlas
por entero bajo ella dd modo más f.icil posible.
Otros preceptos deducidos de la experiencia, y conformes con
el espíritu del reglamento, prescriben, con el objeto de obtener una
sólida cohesión en el combate del batallón, que una fracción determinada,
cerca de la que Jebe hallarse el jefe en persona, sea de ..
signada por é:,te para llevar la dirección: los movimientos de esta
fracción servirán icmpre de b ... se, y ella e Ja que indicará el punto
de reunión ó concentración, aun en el caso de que el terreno que
hayan de recorrer las fracciones inmediatas parezca alejarlas de ella.
En lo referente á la transmisión de órdenes, incluso durante
la acción, hay ciertos meJios empleados con exito, aun para enviarlas
hasta la misma línea de l..ts guerrilla , con auxilio de ordenanzas
bien adiestrados, y sobre todo de intermediario$; procur~ndose
así conservar, lo más exactamente posible, las comunicaciones
entre el jef> y los comandantes de comp:1Í1Ír1, sin distraer á unos y.
á otros de la atención que deben dedicar á cuanto ocurre del lado
del enemi¡o.-( Continúa).
VoN ARNIM (alemán)
• 1 ••• ~'
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
'T72 BOLETÍN 1\nLIT.A.R
DE LA 11\FAN'l ERÍA ALEMANA
Por rescripto de 16 tiro para. la infantería
c.lel Ejército alPm del fn"i 1 IIHHldo eh~ um8,
cuya. alza y almacéu diti• n•n mtwho dB los cl•l fu::;il (le 1888
(~I:wnliucller·) porqu Pll propiedad·~ balística son iguales el
nue,~o fu~il y <.1 H nteJ ior.
El alza ele! fnsil ele l~fl8 es ele eualo ~u ht guerra,
faoilita la in ·tr1.wción del .'wldado.
El uue,·o n~glanwutu <:oll .. <'f\~ Jo~ blanco. c•n n.o; pero
en reemplazo el• la:-\ silut>tal'i <'II,Ya .·u¡wdi<:i ~ ;Jnmentaha con la
nsto
(para 50il) .r el troueo (par; Ü\ '0) de un h 1111 hr .l ele piP, coloca.
una <'la~ h J'cicios
de tiro ú, lits distancia~ p qncil:l~ p.tra Hto <1etulla. las reí'ompensns qne se disciernen
á los lmeuo. tinHlon•¡.¡: in.·ig·tliHs p: rn los 8ol<1a honor para lo.· oficiale", y
primaa de 60 por l>atallúu, para di ·trJbuü· eu el afio entre los
mejores tiratlore .
Eutre el autigno y el nuevo regLlmento exi te una dife,:
encia. notable en lo relativo á las dimensiones que puedeQ.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
DOLETÍN MILITAR 773
asignarse al hn.z en 1 til'o colectivo. El antig-uo decfa: "El
terreno cuhiertu pOl' las halal-1 en el tiro COII <:liza¡;; ue ÜÜÜ metros
pata. aniba, mide nna profttnres de
mediana habilicla•l, ('ll t<•ITt>llO parah~Jo ú la. Jíuea de mira y
co11 tj( alza. exacta de la. di.staueia, la profundidad de dicllo núcleo
será:
170 metros á la ra, sobre la
cooperacion eficaz (le lo' <1 i \'t>rsos úrg-ano.s encar g ' dos de la
dirección del fm~go. lo mi mo qne sol>re el e.~ta(lo rrerw y la diseiplilla del fnego.
!.JOS velocipe(listas 110 ha.rá11 tiro tle revólver: e;jtlcutan solamente
la 'erie g·ellel'ctl (le tiros con el fusil mouelo de 1898, y
además cnatro eou el de 189l.
~u re ·umeu, el nue\'o reglamento uo modifica los principios
fuudrluwntales del tiro aeeptatlos de tiempo atrás en el
~iército ale ruán; y especial mente se contrae á hacer uotar la
importancia en Jo que se rt-fiere á u aplicación en las circunstancias
que más se asemejen á las de la guerra real.
Capitán BILORI (francés)
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
f14 BOLETíN MIT..ITA.R
SOBRE EL EJÉRCI'rO ALEMÁN
(Continuación)
~u carácter más saliente es, en efecto, ura vivacidad en los
movimientos y una rapidez de ejecución llevadas al extremo; y
puede decirse que un escuadrón que se encuentre maniobrando no
toma nunca el paso sino para desfilar. ·Durante la mayor parte del
ejercici•, que á veces dura varias horas, los caballos marchan á los
aires más vivos. Sin conceder demasiada importancia á la gran
precisión de las formaciones, se exige sohuncnte una ejecución de
los mandos ó de los toques tan inmeJiata y correcta como sea posible,
con la conservación del tacto de botas en dondequiera que esto
a ea necesario. Lo que sobre todo llama la atención en e tos ejercicios,
es la longitud de la distancias que se recorren á los aires violento!.
Al m 'smo tiemp se h cepa ar á l tropa por todas las formacione
imaginableg, tratando, como con la infantería, de hacer variar
constantemente el orden en el cual se suceden los movimientos,
viniendo .tsí á ser ab.,olutam .... nte impo ~ ible preverlos de antemano,
lo que, combinado con la rapidez de la ejecución, obliga á toda la
fuerza á una atención siempre ostentda, y pone además á prueba
continua la inteligencia Je los oíiciales y sargentos.
Los ataques e hacen á toda velocidad; el aire de carga selleTa
hasta á sus últimos límites, haciendo á cada instante variar la
dirección según la cual se ha ejecutado. Tan1bién se carga, partiendo
de diferente formacioncg, para arraigar en el espíritu de los
1oldados la convicción de que no hay posición alguna del ncuadrón
indt la cua 1 no se pueda arrojar sobre el enemigo, de cualquier lado
que u presente. Se aprovechan todas l~s ocasiones para hacer salvar
á los soldados con la mayor frecuencia los diferentes obstáculos que
pueda presentar el terreno. Allí donde no existan se crean artificiales,
de una longitud algo superior al frente de un escuadrón desplegado;
después se les hace saltar por regimientos enteros, tanto
en línea como en columna.
Las condiciones particulaes en que se encuentra la guarnición
de Berlín son también muy favorables al desenvolvimiento de
la agilidad y del espíritu de iniciativa. Preciso es notar, en efecto,
que, salvo dos ó tres pequeños lugares de ejercicios que sirven sobre
todo para la instrucción individual, no hay para las tropas de la
capital otro campo de maniobras que la vasta llanura de Tempelhof,
situada cerca del pueblo de este nombre. Así es que desde el día
en que se reanudan los ejercicios de escuadrón, todos los regimientos
de caballería van casi cuotidianamente á este terreno, y como
en la misma época empiezan también las maniobras generales de
lu ouat tri'JlaJ, éttat Tan allí á ejercitarse i¡ualmonte. R.Multa -tu•
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
DOLET{N MILITAR
"obre este espacio de una extensión de 5 á 6 verstas cuadradas con
frecuencia se encuentran concentrad 1s masas considerables de tropas
maniobrando t das al mismo tiempo. Una mitad del terreno,
por añadidura, está cspecialrnente Jestinada á la infantería, la que no
comparte su lote con Lls otra-5 arm:l · si no en la época de los ejercicios
de brigada. fero el rest · e divide entre la caballería, la artillería
y el tren, sucediendo alil con frecuencia que todas estas tropas
se cruzan unas e >n otras en todos sentidos. No sería posible
establecer un turno con este objeto entre los diferentes cuerpos, y
no se hace si 10 para 1· i n"pt..:ccio :Jes ó cuando se trata de evoluciones
de las grandes unid · des t:ícticas. El resto del tiempo su ocupación
es común á todos, y e- Ja cuerpo maniobra allí por su cuenta
dunde y como mejor pued ·1. ()rdinariamente, al llegar un
e~cuadrún al terreno, elige en él un ángulo libre para practicar la
equitación individual y otros ejercicios .emejantes; pero cuando
vienen luégo Ío.; cjer i io J e;;c 1ad1 <)n propiamente dichos, loa
ejecuta sobre la superficie entera de la llanurz, sin preocup.¡rse por
la presencia de otras tropas.
En e tas condiciones e compren( e ocurra á cada instante
que los diferent s cu rpo se encuentren en la marcha, que un escuadn)
n eh )que con 1 t i11fant e ría ó con una b:..ttcría en disp sición de
hacer fuego. ~ero lej o d e tcm r e tos encuentros, e les considera
provecho o para h. bi t 1ar ; lo· cab· llo ·· no asustarse, y tienen, además,
la v..::ntaja de obligar á to o á e·tar siempre atentos y á maniobrar
sin de can o para evitarlo~,. Agreguemos á esto que la
llanura Je Ternp...: lhof c:-tá en tres de sus 1 do· íJanqueada por camino~
de hierro, Ctl lo., cua les t circul ción e· muy activa y donde
los mi liare de ruidos d ~ trcne que ru~dan y máquinas que silban,
constituyen el mej >r medio para hacer á los caballos reposados y
ain miedo en todas circ n . tancias.
El cc1.pitán es, se su ) .! lltiende, enteramente dueño de dirigir
los ejercicios de su e cuadrún, con la progre ión, sin embargo, que
tan generalmente se si:-ue. Así pues, cada ejercicio comienza
casi siempre con un poco de trabajo individual, siguiendo la
marcha, sea en el cuadrilongo ó en !1 nea recta, y lo tnás frecuente,
acompañada de ejercicio de sable, alanceando ó acuchillando
mauiquíe.. A e·te trab.tj su ceJe, cu:1nd) hay lugar, el desfile,
y soldmente al final e uando se ej · ~cutan las diferentes formaciones.
Durante estas maniobr.t se deja una extrema libertad á loa
caballos, que arrancan á correr5 tendido el cuello y las rienda flotantes
ca i siempre. La firmeza á caballo de los soldados es también
muy desembarazada. Esto llama, sobre todo, la atención á loa
aires de "note y galope. En cuanto al de carga, no es más para Jo¡
caballos que una carrera á todo escape, durante la cual sólo se pide
al jinete el diestro manejo de sus armas.
Lo~ ejercicio;:, de equitación en el picadero no difieren en
nada de los que ac ejecutan en el C.lmpo de maniobraa. Se dirigen
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
'176 BOI~ETfN MILITA'B
únicamente con la mira de preparar al hombre y al caballo á estos
últimos y á desarrollar bs cualitladcs militares del caballo, es decir,
el aliento y la velocidad máxima á todos los aires. La misma educación
se da, además, uniformemente á todos los individuos de tropa,
y no se prepara á ninguno para el servicio de ordenanza mo11tado,
porque se calcula que un regimiento encontrará siempre entre sus
filas, en tiempo de guerra, tantos buenos soldados montados como
puedan serie precisos para el cumplimiento de cualesquiera misiones
especiales.
En cuanto á los oficiales, se exige Je ellos conocimiento profundo
de los principios de equitación y de todo lo que c:ontiene el
tí tul o 1 JI del Reglamento de lo instruccion á caballo (lnstruction zum
Rtitunterricht) *.
Los sargentos son, generalmente, mejores jinetes que los simples
soldados, porque permanecen más tiempo en el servicio *.
No por eso dej~n de estar como ellos, repartidos entre las dos clase¡
de equitación, según su manera de montar á caballo.
Se comprende, por otra parte, que sobre este asunto deberá
haber alguna difet encía entre lo regimientos, ~egú n el modo de
pensar de los coronelc . La mayor parte e limita á exigir lo que
puede ser realmente de una utilidad práctica en la guerra, e to es,
destreza en el manejo de las armas y del caballo, y el desarrollo en
toda su extensión de las cualidades de vigor y re i. tencia en los animales.
Pero sobre este punto mi molas ideas e~tán divididas. U nos
creen que lo ejercicios frecuente y prol0ngados, á los ai re3 vi vos,
son necesarios para desarrollar la agilidad y la fuerza del hombre y
del caballo, y esto e:, para ello~ la mejor preparaci 6n para la guerra.
Otros alegan, y quizá no se equivoquen, que al tratar de de&arrollar
las fuerzas del caballo es prcci o, in embargo, economizarlas,
y que pidiendo dcmastado al animal durante la paz se aventura á
agotar y destruír sus miembros. Es bien evidente que el exceso en
todo es un defecto; pero no obstante, I~s oficiales de la caballería
prusiana están unánimes en este punto, de que es preciso hoy, de
toda necesidad, conducir la instrucción vivamente y con energía,
y que cierta atracción que tsto ejerce entre los caballos ha venido
á ser cosa indi~pensable.
Cuando el trabajo individual á todos los aires ha terminado,
se pasa á otros ejercicios. Se divide el escuadrón, por ejemplo, en
dos mitades que se forman en línea á 300 ó 400 pasos frente á frente,
una de otra, cubriéndose con dos cac.Jenas de exploradores destacados
á vanguardia. Des pues los exploradores de los dos partidos
ie avistan y traban entre sí una serie de combates individuales, á la
vez que cada uno de los medios escuadrones se separa en dos pelo-
• Este título ru, que encierra las teglas de la alta. e.:.cuela, eatá deatinaclo sobre
tocio al ef;cuadt6n de instrucción.
• ~oa aargentoe ea Alemania son caai siempre 6 uen¡aulaadoa 6 alumaea pre~
cHentet tlt laa ttouel"' tif ••ra••toa.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
BOLET.fN MILITAR '/77
tones que van á colocarse á modo de reservas á retaguardia de las
alas de sus exploradores respectivos. Estos se relevan frecuentemente,
á fin de que todos, hombres y caballos, alternen en este
ejercicio. Cuando han tomado todos parte en él, los cuatro pelotones
se lanzan al ataque uno contra otro, tratando mutuamente de
acometerse por el flanco, cosa no muy f: cil y que exige mucha
habilidad y circunspección. E ra maniobra se repite varias veces,
acompar1ada siempre de explicacione dt:l capitán, quien pone de
relreve las faltas de cada uno é indica á todo. el punto respecto al
cual debe prestarse atención. Estt!s explicaciones se dan en presencia
de todos los solJ~dos reunidos, obligándolos á escucharlas haciéndoles
preguntas de improviso sobre Jo que acaba de decirse.
Después se reúne el escuadrón, fórmase en línea en el orden
normal, y se da principio á la ejecu ión de despliegues y formaciones
reglamentaria . Ordinariamente se hace todo esto al trote, un
trote vivo y deciJido, del cual se pa a pronto al galope, y entonces
es cuando entra la parte de verdadera fatiga de la maniobra, lo que
se llama el entrainenunt (adiestramiento) de los caballos. Sin detener
e jamá., ni tomar aliento, el e cuadrón recorre en todo~ sentido',
al galope largo, toda la superficie, á veces, como en Berlín,
m u y considerable, del terreno Je ejercicios. Se recorren así de un
tirón vario kilómetros, in ce ar jamá de maniobrar y de ejecutar
carga de frente, sobre los flancos ó en otras direcciones. Al
mismo tiempo se da contra otras tropas á las cuales se le· debe
dejar libre el paso, y por último, cuando se llega á la barrera de
que hemos hablado ó á aigún otro obstáculo, es preciso franquearlo
en la misma f<)rmación en que se maniobra.
En los ataques se n·currc con frecuencia al empleo del ardid
siguiente: en el momento de la carga uno de los pelotones de las
alas, conteniendo algo su marcha, pasa á retaguardi3 del flanco del
escuadrón, y cuando su adversario, que puesto á vanguardia no ha
podido apercibirse de e te movimiento, trata después de envolverlo
por el flanco, es súbitamente atacado de flanco y de espalda poi el
pelotón que se hallaba oculto . .E ta maniobra me ha parecido bastante
práctica. Por lo menos yo he podido comprobar que colocándose
uno delante del escuadrón que cargaba, era dificil saber
cuándo y de qué lado se operaba la separación del pelotón que caía
así de improviso sobre el enemigo, arrojándose tan pronto hacia el
flanco derecho como hacia el izquierdo. Sobre el campo de batalla
tan súbito ataque podría producir un efecto decisivo.
Después de una hora próximamente de este ejercicio, el capitán
detiene el escuadrón, no para hacerle descansar sino para
mandar seguidamente combate á discreción, á cuya voz se dispersan
todos sobre una extensión de terreno determinada, corriendo
cada cual hacia d9nde quiera. Al mismo tiempo todos ejecutan
las medias vueltas esgrimiendo el sable en todas direcciones ó
tratando tic cerrarse mutuamente el camino. No puedo omitir
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
'T78 BOLET.fN MILITAR
aquí, á propósito de esto, un hecho del cual he sido testigo. Un
escuadrón se hallabJ ca ·u al m en te en ci momento de efectuar el
combate á discreci<'in detenid ante el mism frente de una batería
que hacía un ejercicio uc fuego muy vivo, al mis1110 tiempo
que sobre su flanco, á cincuenta pasos del lugar, avanzaba silbando
y rugienuo un enorme tren de mercancía:;. A pesar de todo,
l()s caballos se dispersaron m u y tranquil ame nte, y los soldados, según
pude observ.tr, eran p e rfcctJrnente dut>ños de ello~.
Estas cargas individuales duran de cinco á diez minutos, después
de lo cual ·el escuadrón se· form·. generalmente en hn<'!a, al
galope de carsa, al tOlll C! de 11-lmada. Much :; capitanes, después
de cada ataque en !mea, mand:.tn wrg·¡ á discrcc:ión, para figurar
así la refriega con el adverwario, d ::~pués hacen tocar llamada y
cargar en línea de nuevo, muchas vece· sin esperar á que todos
los jinetes hayan o.:up:1do su pue. to en línea. ToJo esto se ejecuta
con una rapidez vertiginosa, y exi e de parte de todo una atención
perfectamente so.,tenida h sta el rnás alto grado-(Cmtinúa)
V J?t I <, n _ D S
z::. o:Eoo~ -~ ~!:: · _;. o. :o :m:. ~Io-:.o
POR •• -\ NTJAGO Pt~REZ
(Continua1á)
.,onfesamo~ qn , <'1:-\ta mag-ní(ka P. . cena \'(~. tirsP, coruo lo tiell''ll q te hacP-l' para entrat· á la cin·
datl, si no quieren ue Ja, policía lo· encierre bonitamente en
la cárcel.
Qniu(ló, como ódta, 110 ern. <>n qns principioR. ino un real
do mina.', y llt•V;ll>a el u o m hre ién el
de nna de laR tl'es grandt•s tt·ibu. que hahitab;. n lo qn~ hoy se
dt·uomiiict Oluw6. lla. ta ella pt-!letrarou en 1G.34 tTe~níta. misioneros,
q tH"' fut>rou rPPJH plazatlo:-1 pot· Ctuas en 1687. Goueruó:
f' por nu Tenit)llh\ ,1 .. 1 Hey hasta la formación, <•n 17:39, de la
Pro,·incia. qtw , tituló •l•l Ulwcó, .'l~g'Úll lo llevamo~ referi1lo :,ra.
E ·te e el origt•u ron su principio á la ~xplotaeión 1lel oro.
Hállase Qnibdú á la altura de 4:t mPti'Os obre e.l niv 1 del
mnr, á 5°37 (le latitwl Norte, y un la l<.mg·lttHl eibían.
Stu <:•mb;,rg·o. cu Qnihdt) e:-; mayor t~l nÍlm ro ro uo hay 1111a f. 'thricl.l, un eHtaulecimi
•nto púhli < ~o, ui nn hu'" eclitieio. Ac t~o jam. s concluyan la
com~t rnccióu del ü•trt plo q ne h •tn pri nei piculo.
La. pobhch)n dó la capi-tal,
e~, ~egiín <'1 el·u~o de lt>.31, de ~:J,5H7 babita11te8, es dt>cir,
poco nuyor q tw l.t e
hacer. ·e n na oh. ·orv d ~ las Pro\·incias d Autioquia
S uel Uhoc. ' y N\ ,\. misma eordillera, exteudiétHlos hacia
el ~., rwpa.r:tnclo 1: :'4 agna · trihntal'ias tJ, .. ¡ Oauea lPec;onarhl~ ha u h e cho hajat· la. lí IH'~t di \·L·o•·ia. del
U rro ele Oaram · uta,, u1 d~ud e (lt :ja c•l Uhoc6 de cnlitular con
la Provin ia ele ~ lc·del lin, por un ram, 1 Clll • e ne ien: la· v•·rtiente.
clc•l río San l\lig-n •1, (}ll e u ·ca cl<~l Art·ayan(tl, cuya~
ag-1ta , dertt\11 al 'anea; pero enyo,· hahitant •s deb m \·otar
co11 lo~ ele la hoJ"a del A t.rato, allefHlt~ ll ca el ~na oceidental de
lo: Ancle.'; p · r< que i nm •nttm los Anfragio ' tlel cantón Atr·ato
hasta C ' Hltra 1)e~ar lo .' cl•l c :wtóu de S..tll Juan, que se dicen
reprt>APnta 11 te de opin iouPs d1 Vl•r.·a.·.
BNtOH prineipio., o mils bien fine tle divi, ión territorial,
con ulta.rán aea.·o los iutt>reses ele un ba11do por un ti~mpo
dado; pero uo co!t ·ultaH de modo alguuo la buena ait· n en la cabecera. de lo· río.-, y m uo · lo q u o
en número mayor, y eon. etTanue rrotieüt de Pilo:.;, y á C'ans·t 1lt> CJtt t• lo· ocultan e~tudio.
HllH utl', por· no p:rg-ar lo: (h• n·eho: (l t· p:1rroqnia y :p1 ·e.só el vmtf•t·ahle
acet·dote, Cura de :T ódtil, al . umiuistrarnos bondaclo~ameute
lo (lato .. · que le peduno~ sohr~ el mo\' Írnieuto de la población
en su di trito. · 'r1 e11 éste 6;11!)7 h:thitante:, y (lm·allte el aüo
de 1852 ocnrri e t'')ll 117 n¡wiulit>ntos y !J~ tiPfntwioru .. ~s, lo qne 'la
un aunt(: utü anual de 7:.> iutlh· idnos, resnltado (}tw, al eompararlo
con t-l de aiio~ m1terion·s, ptwtle tom ; tr~e po1· tPrmino
medio; 'ito, .sin hacer ntt·at 11 Cli<'Jtta l;t mny 11otahle oircunstancia.
tlt>l nuen> (• t.ado so ·ial itarttns, entre lo~ c!ttal · la~ reladone
txnal •.· el:uulP~tinas .· ott la~ ru ;'í · eomniiP ·, .sin que.~ al el dr
e. to nos n•tiramos únieam e ntt~ ú lo:-1 tl• pit!l tJP~ra • ptH'S dt\ los
blanco , a , í llamad~~ all :'t, no :ea.' .. an qni •mp.· •n atra~o moral
é iutPI• ·tnal v,tyan lllll,Y H l ; par <:on .·u· ant.io·no c.•:ela\TO'. ·
P H' el clidw dt 1 ~~·. Ü tll' al Yi ti nen tmlto alguno, e.·terior por lo menos; los indios,
má/3 ó nwnos i1liota:, HJH~ml~ .·i han l Dios Yer·datlero · y los nPg-rol'l, ~il'lll pre hoza\es
y emo: C}llé mi. · ionero poeta,
Ít>rmau to1lo el de\·ociouano popular·. 'rn \'Í m os oca ióu (le e ·encitar
nnn. pleg,u·ia, que en for·ru;t ele <:anto fue entona
iéu, uesue sus respccti vas barbacoa :
Rogá'e á mi Dio por mí,
Que yo rogaré p or voo.
Y ~ignieron berrt'an~ ndonar (•11 un pnuto la prPteusi 'n á ser
creído, para lo cual iu~ist ía en sn protesta rídicos labios oímo~ y snpi111os, escuchándolo
todo con mue ·tras de pmmw, y sohrf:> todo tH :ia~ quiz{l más
llOtahJe cld homhm: }a <¡tl t: Jo Jle \·a {t (' llg'Hll:ll' {t J l. tletuáli, y
la qnc lo hact~ l'llgaflar."e 'í l ruisuw ('Oil lo :Haradllo."o.
N o ohH «lll te, á pet so u as di~ 11a~ de f'l•, y q n • e tlecfan testigos
pr : .. ncial .·, oi111os Ptlcoutinr 1<1 llahi li (lad. · cl('.'tl'P%a eon
qne alp;nuo: IH g·l'o: e hahí.t u ll r ~ < tclo ~• lwcl'r lo .. domiunclore~,
por decirlo aHí, haHta d e la.' m a~ ores y m {t ~ Yiolt.•utHH cull·hral;,
e( mola Sobreeama, la JJ errugosa J Jal'.l quis; lm; cnale~ Yenían
á enrollarse tns de las vit tuch .. s tle las plaul a~, <'011 las <'na les
operan otros milagros tl e i1lé11tico p<' Jjt•ílo. Udiriéronuns nno
de éstos, :i hit:>ll ah:teui é nlato. Y ftw, JHH·s, c¡•w d t•.scatulo 1111 non sancto
curandero de csm~, ~ zorar :1 ·iPtto fí:ico de cslnwjis, qtw afec·
taha al' PI Hlny hril·ún eit•tt.lla
la mi:tt~rios ;t lwj;t, y producir~e nnn cnpio:a lwmonagia, qne
aRomhró y alarllló ú toe rt>h .ahilitaría
en la. púhlica opiuiflll eon :ólo 11omhrar la. jPrba contraria, que
pwlwra cortar los JH•rnic~io:os d' ·ctos (le ]a priuwrn. . .cT i aun
esto pllllo llac(:\r •·1 a.\'ergouzado doctor, ~··nieuclo al tin Stl cru l
adversario l ·tn n te, tn n poco hi ela g-o~ y g-Pnero. <'S lo nPgros
que llegan á. adquirir ntlO ó mú · <1~ t•. o: pn·eiol"o. · ~<·ert>tos, que
no hny t•n •l 1Ut111do < · a~: que los lwgi\. ren:lat'los. Un el'.;ela\~o
del St. i\losqtwra. t•j t> cntú la a.·mnbtos:t <:nraciúll de un (.>lt•fancíaco
fl'tuatado; su amo 1 • ofn:· ció sn Jihcrt:ul y ltl ~uma ele oro
qtH exig-iera, porqtH le d<• .· e11brh.•ra la. mt>dic:i n a ele qu • "'e había
valido; pero él St" dl'lle ,ú mlo como
esclavo; ,Y, d,•.·preeianc o pro111t>~a~ y HIIH'ltpnlcro
Hn \'alío ·o tt•l"oro. Oír11o. t•sta t· ·l:wión {t u11 r<>. ¡wtahie Yeciuo
d' .r Ó\' ÍL\; . · dl, \ ' al por u,il 111Ú~ . obr • •J mi~mo ohjt to.
AdemÚI'\ tlt.• lo.· nP g ro., (jtH', eoruo 11 ~ · ;111 10.' (lit:lto, forman
casi Ja totalidad <.l • la poblacJún d •l ' Lweó, lo.· iutlios qne <'ll
e ta. Pro,rillcia :-;e Pll<:lll'lltran, último: y poeo llitlllc>l'o:o~ n·stos
de la~ \'alit'llh·: tlibn. l tt e enqH~ cilladalllt'llh , dd't• Pdit.>Joll de
l )lo\ conq ti:tador .. ~ .· r: i11d"p •Juh•Jte i n ~· ~n lPITitorio, uwree<'u,
por ruás de uua raí'.Óil, q11 • lt-. eon. :t ;! ll'tlto.· :tlg'lltta línen , <:ou
el fin n, y de lJosq
twjar· ·tt.' eo. · tnmln (' ·.
L·t:-\ e >:ta. d •1 G o lfo l D : u·i :n y la , : r dan
de m lra,Ja. it en.-Jt,t'l) u . t: W il ·~, qt n · ·i h i t ~ ll t• LHI an unidas por
rín •ttl01'4 de l'i l'lll t' j paraci(~ ll a llti;!-'lil d1! su g·nhi J'llO .Y la dh·ersida<
l de Htt8 dialPeto ~ . gi'Hil t>~tas < ~ llatro nadonPH los J),. l'ieueH,
los Zitaraps, los Ulwe H' ·.V lo s ~ o :111 ... m •.·. E . to~, al Le lit cnadratla qne SO
al~a. en 1111 r •co1ld ch•l r w 1t , dt•j rntl JHH' tl ·bajo los f:.wgales
de uu ten~uo frvcu •ntenwut Crthit•rlo por las a,4na ..
Lo· ..... Toú, 11amo~, qtu·, por eit•rro, no han sido lo~ m:l~ hdico
:, dando ton t·llo 111gar á. :-;u opre.· i t'l u pot· h1~ otra· ea ' taR,
Jo que por sí uo m ú Pxpli<·a. ~n 1:otoria inf ·riol'ida'l en nú 1ero
é Ílllporta.nci.•, se <'llCtl! .. ntrall altora prir11·ipalt1 •11te en la hoya
del S.w Jnl d ~ thtabn', símbolo é iu ·tnuttetttt) de sns ruidosas
di \Tt•rsione~. U<·rcau el t'c tu:ho ¡wr .-1 un latlo, · ignieudo la
mar~en clcldo, largos plantío: de eaii:t duh:t•, y por el otro
tuphlo~ plataual<·s, eou lo qne ineeHl:llllt'mentc tit·m·H asándose
soOt'< la hognera al g unos JlilH' S tl • m alll, ó .-:'Hl'tas rmpm1zofindH::-~. So11 1 lt'S Jo.· n · twtros principales
que nnte.
La ('lldll'tan eon u11a púa, y la eolo<:an Hl fm•go ha,'ln. quo
transpira por los poros dt-1 ,·it•ntr • un lwmor YÍ~<·o:o, en el e nal
empnpan los Yirott·s, euya hCiida l'8 llhlrt:tl; ~-;iu qn He eonozta.
de é:-~t.t>, sin duda mucho 111ás fuPt'te qtw <•1 de ·urare, tli ann
por los mi mo~ in clP los n:'~c - tales
eH el que llamau ?;c1wno de palo, que s;H ~ juco igual al de l\lnllthwú,
tl tres á cuatro !'ltl «r:ulas
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 157", -:-, 1900. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691073/), el día 2026-04-06.
¡Disfruta más de la BDB!
Explora contenidos digitales de forma gratuita, crea tus propias colecciones, colabora y comparte con otros.