AROIII Bogotá, Octubre 21 de 1899 NUM.122
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ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO
DIJUCTOR AD-HONOU:M, FRANCISCO J. VERGARA y V.
Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros
Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y
Oficiales del Ejército de la República
OFICIAL
( 16 DE. DICIEMBRE)
por el cual ae crea la Jefatura de la frontera del Sur y ae eleva á Batallón el medio
Cuerpo acantonado en Pasto.
El Prutdente de la República
CONSIDERANDO
1.• Que tiene el Gobierno reiterados avisos sobre una posible invasión
al Ecuador, formada, según se afirma, por enganchados Colombianos;
2.0 Que el medio Batallón ''Cazadores," · acantonado en Pasto, es
insuficiente para prestar, como es debido, el servicio de plaza, custodia
del parque y conservación del orden en el Sur;
3.0 Que es deber del Gobier.10 atender á la vigilancia de la frontera
para evitar en lo posible el enganchamiento en territorio colombiano,
de tropas destinadas á turbar la paz de la República del Ecuador, y
+·o Que por las consideraciones apuntadas es urgente la necesidad
de que en la frontera del Sur resida una autoridad militar superior encargada
de la importante misión de atender á la conservación del orden
y de hacer efectiva, l : egado el caso, la neutralidad de Colombia en las
guerras que puedan ocurrir en la República vecina,
DECRETA
Artículo 1.° Créase la Jefatura de la frontera del Sur, dependiente
directameme del Estado Mayor General del Ejército. Dicha Jefatura
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322 BOLETíN MILITAR.
será servida por un General de División y dos Ayudante! de la clase de
Sargento Mayor y Capitán.
Artículo 2.0 Elévase el medio Cuerpo denominado "Cazadores,"
acantonado en Pasto, á Barallón de cuatro Compañías.
Artículo 3. 0 Las d os Compañías existentes serán la 1~ y la 2.•, con
la oficialidad que boy tienen.
Artículo +·o La Gobernación del Departamento del Oauca suministrará
el contingente necesario para la formación ele la 3.a y1a 4~
Artículo 5. 0 El Batdlón "Cazadores," así organizado, dependerá
de la Jefatura de la frontera del Sur, para lo cual se le segrega de la f •
Di. visión.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 16 de Diciembre de 1898.
Por delegación del Excmo Sr. Presidente,
El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA
DEOl?wETO :--r't11-.!ERO 461 DE 1a9; •
(30 DE SEPTIEMBRE)
por el cual se fija la fianza que debe prestar el Proveedor general del Ejército
El P reridenu de la República
CONSIDERANDO
Que e] artículo 10.0 del Decreto Ejecutivo número 364 de 10 de
Agosto último, sobre Contabilidad de la Pagaduría Central y Habilitaciones
del Ejército, declara que "los Intendentes del Ejército, los
Comisarios Pagadores, los Contadores de Marina y, en general, tfJdoJ
los emp!tados ó _particulares que por e ualquier motivo recauden, administren
ó inviertan fondfJr públicos dt la Nación, aplicables al servicio
directo ó indirecto del Ejército, son respo1uables del Erario, etc.;" y
Que el Proveedor general del Ejército, empleo creado por el
Decreto número 51 de 2 5 de Febrero de 1897, ha venido dese m pcñando
funciones de Pagador de ciertos gastos del Ejército en el ramo que
está á su cargo,
DECRETA
Artículo único-El Pro cedor general del Ejército, que llevará
sus cuentas por partida doble y las rendid como determina el Decreto
primeramente citado, se considera como respon able del Erario, debiendo,
en consecuencia, para poder continuar en ejercicio de sus funciones
y para cumplir con lo dispuesto en el C6digo Fiscal, asegurar
su manejo con una fianza de tres mil pesos.
Comuníquese y publíguesc.
Dado en Bogotá, á 30 de Septiembre de I 899.
Por delegación del Excelentísimo Señor Presidente,
El Ministro de Guerra, ;osi SANTOS
fJ Se reproduce, por haber aalido con graves errataa en el número anterior,
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llOLETÍN MILtTAR
Conferencias de los Oficiales de la Misión Francesa
INSTRUCCIÓN PROVISIONAL PARA EL TIRO
(Concluye)
.Apruiación de las distancias
323
6z.-Se aprecian lai distancias, con la vista, por el aonido, y con
la ayuda de instrumentos.
La apreciación de las distancias á la vista se ensefia á los cabos y
á los soldados hasta 6oo metros, y á los Oficiales y sargentos hasta 1 :too
metros.
Para distancias mayores de 1 zoo metros, se aprecian con la
ayuda de mapas y de telémetros.
Estos ejercicios serán el objeto de una práctica constante.
63.-Apreciación de las distancias con la vista.
La apreciación de una distancia con la vista, está basada sobre el
grado de visibilidad del blanco, sobre su altura aparente, cuando se conocen
sus dimensiones, y principalmente sobre la comparación de su
alejamiento con una distancia conocida que el soldado mantenga delante
de los ojos ó que ha podido grabarse en la memoria mediante numerosos
ejercicios.
Se aprecia en general demasiado corto con un tiempo claro, cuando
el sol está atrás, cuando el objeto está muy iluminado y que se le ob¡
erva de abajo hacia arriba. Lo mismo sucLde sobre un suelo uniforme,
sobre el agua y sobre un terreno quebrado del cual ciertas depresiones
se escapan á la vista.
Al contrario, se estima generalmente demasiado largo con un tiempo
cubierto, en el crepúsculo, en Jos bosques, cuando el sol está de
frente y cuando el objeto se destaca sobre un fondo sombrío ó se le
observa de arriba hacia abajo. Lo mismo sucede cuando los adversarios
no son visibles sino en parte.
Independientemente de todas •estas influencias, de ordinario en el
combate se aprecian las distancias riema:;iado cortas.
La distancia verdadera de los objetos que sirven para los ejercicios
de apreciación será medida al paso y para las grandes distancias por
medio de mapas ó instrumentos.
Antes de empezar la a?reciaci6n de distancias se familiarizará á los
cabos y á los soldados con la impresión de dos longitudea de 300 1
6oo metros, y á los sargentos con las distancias de 300, 6oo, 900 1
12.00 metroc;. Las observaciones hechas en estas distanctas se grabarán
fácilmente en la memoria y permitirán encerrar el blanco entre dos
alzas suficientemente cercanas.
Los ejercicios de apreciación de las distancias á la vista, tienen
lugar en todo tiempo y en todas las estaciones. Se dirigen sobre infantes,
sobre individuos á caballo y sobre todos los accidentes del suelo
que puedan servir de abrigo ó de línea de defensa, tales (.Omo lindes d,
bosques, setoa, vallados, montones de tierra, casas, etc.
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324 llOLETfN MILIT.A.11
Los hombres señalan la distancia apreciada tomando el alza correspondiente.
Apreciación de las distaJJcias por medio del sanido
64.-El sonido recorre 3 3 3 metros por segundo; cuando se percibe
el humo ó el resplandor de un disparo, pasa cierto tiempo antes de
que se oiga la detonación. Si se valúa e5te tiempo en segundos, se podrá
deducir la distancia que el sonido ha recorrido.
Apreciación de las dista.!lcias por medio de instrumentn
65.-Más tarde se darán explicaciones sobre los instrumentos que
se pongan en servicio en los cuerpos.
Notas.-En ciertos casos, algunas descargas de ensayo podrán dar
una indicación precisa para apreciar la distancia y, por consiguiente,
reglar el tiro. Pero á fin de que esta operación produzca algún resultado,
es mene!;;ter que el terreno que está delante del blanco sea visible,
que la naturaleza del suelo permita observar los puntos de caída y
que el blanco sea fijo.
En tiempo de guerra se puede saber que la distancia ha sido bien
apreciada, por los movimientos y el desorden que se produce en la línea
enemiga~
y abarquen la distancia apreciada. Este empleo
de dos alzas por fracciones menores que la sección, está prohibido.
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BOLETfN MILITAR 329
.A
\
\ ....... o
Página 169
Notas.- Llamamos:
Página 138 Página I 39
Escuadra, una fracción de. . . . . • • • • • 6 á 12 hombres.
Semi-sección ..... - - - - . . . . . . . . . . . • . . . . . . 1 2 á 30
Secci6n . • . . . • • . • . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 á 6o
La compañía tiene de Joo á 2 50 hombres.
·Capitán LEVEQUE (de infantería)
• •
DE INFANTERfA
:Voee• de n•ando
Instrucción individual
Firmes (posición del soldado sin
arma).
Descanso.
Mot~imienlol de cabua
Vista á la derecha .. - } F.
V . á 1 . . d trmes. 1sta a 1zqu1er a ...
St~ludol
(Hay saludo individual y saludo
colectivo).
Saludo colectivo.•
Saludo derecha .. } S 1 d
S 1 d . . d a u o. a u o tzqmer a.
Jlot~imie"to1 1in armas para el dflarrollo
!1 agilidad del cuerpo
(V éanse ejercicios de gimnasia).
• Se han dejado algunos movimientos
de la Táctica de Upton, como el saludo colectivo,
rendir y al hombro, que no existen
en el Reglamento francés, por ser de uso
lllUy frecuente en Colombia.
Flaneo1
Flanco derecho-Derecha.
Flanco izquierdo-Izquierda.
Medio flanco derecho-Derecha.
Medio flanco izquierdo-Izquier-da.
Media vuelta-Derecha.
Id. id.-Izquierda.
Principio• del pa•o redoblado !1 d• trote
Paao redoblado
De frente-Marchen.
Escuadra-Alto.
Paso atrás-Marchen.
Ese uadra-Al to.
Marquen el paso ~
De frente.... . . Marchen.
Cambien el paso.
A retaguardia-Marchen (estando
al paso redoblado y al de trott')
A retaguardia-Alto.
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330 BOLETÍN MILITAR
Paso redoblado-Marchen ( estando
al paso de trote).
Paao de trote
Pa!o de trote-M archcn.
Escuadra-Alto.
Jlov~mi1nto., con a1·mas para el desarrollo
y agiliduá del cuerpo
(Véanse ejercicios de gimnasia).
Jlan1jo del arma
Firmes (posición del soldado con
el arma descansada).
Tercien-Armas.
Descansen.
Al hombro derecho.
Tercien.
Al hombro derecho.
Descansen.
Tercien.
Al hombro.
Tercien.
Descansen.
Armen.
Tercien.
Presenten.
Rindan.
Presenten.
Tercien.
Calen.
Descansen.
Calen.
Tercien.
PabelloJles.
Tomen.
Envainen.
Descansen.
E•grima de la ba¡¡oneit't •
Frrmes.
Calen-Armas.
En guardia.
Tercien ó descansen-Armas.
Frente á la derecha-Derecha.
Frente á la izquierda·-Izquierda.
--.,- Esta esgrima se hace más como
ejercicio de gimnasia que por la aplicación
que tiene en la guerra.
Media vuelta á la derecha- Derecha.
Media vuelta á la izquirda- Iz-quierda.
Un paso al frente .. ·1 Un paso atrás ..... .
Un paso á la derecha ·
Un paso á la izquierda ~ M h
Paso doble de frente. are en.
Paso doble atrás .....
Vuelta por la derecha 1 Vuelta por la izquierda J
Paso doble al frente, l
vuelta por la dere-cha
.........•.. 1 Marchen.
Paso doble atrás, vuel- l
ta por la izquierda. j
Paren á la izquierda-Paren.
En guardia (después de las para-das
y estocadas se dará esta voz)
Paren á la derecha. } p
Paren en la cabeza aren.
Paren en la cabeza á la {
izquierda ......... t p
Paran en la cabeza á la aren.
derecha .........•..
Ataque al frente-Armas.
Al fondo-Armas.
NoTA.- Cuando los soldado!
conozcan perfectamente los distintos
pasos, lasparadas y ataques,
se les exigirán combinaciones de
dos ó tres movimientos, así por
ejemplo:
Paso dobl~ al frente, paren en
la cabeza y ataque.
Para desarrollar la de treza y
agilidad del soldado, e1 instructor
hará ejecutar dobles movimientos
y dobles ataques, asÍ por ejemplo:
Un paso al frente, á fondo ;
vuelta por la izquierda, paren á la
izquierda y ataque.
NoTA- Todo movimiento al
frente debe ser ejecutado y seguido
de una estocada (ataque ó á
fondo), cualquier movimiento ha-
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BOLETÍN MILITAR 331
cia atrás de una parada, y algunas
veces de una estocada, como lo indica
el ejemplo anterior.
Las estocadas C'"~ntra un soldado
de infantería se dirigirán al pecho,
y á la cabeza 0el caballo ó á los
flancos del jinete cuando es contra
uno de caballería.
butrucdón de la escuadra
Principios del:alineamiento
Dos hombres de la derecha (ó
izquierda) tres pasos al frente.
Marchen.
Tres, (cuatro, cinco, etc.)
Sobre ]a línea.
Firmes.
Alineación derecha (ó izquierda).
Derecha.
Firmes.
Dos hombres de la derecha (ó
izquierda) cuatro pasos á retaguardia.
Marchen.
A retaguardia, alineación derecha
(ó izquierda).
Derecha.
Marchas
Marchar á vanguardia (estando á pie firme)
1 Se indicará siempro.; el
1
guía y 1:1 dirección
cada vez que cam-
Guía á la derecha. · biare una ú otra.
Di1 ección á tal }- Ca la vez que h:~ga alto
punto. 1 la escuadra, e aH-De
frente. neará del lado del
1
gu.ía sin voz especial
nuentras se da la de
Marchen.
) firmes.
j,Jarchas á retaguardia (estando d, pie
firme
Guía á la derecha.
Paso atrás.
Marchen.
ó se hace dar media vuelta y
después se manda como á vanguardia.
Marchar diago,,almente
Diagonal á la derecha (ó izquier-da).
Marchen.
De frente.
Marchen.
Guía á la derecha: (ó izquierda).
Marchm· á ,·etaguardia ( esta11do f!n marcha).
A retaguardia.
Marchen (en el momento en que
el pie va á sentarse á tierra).
Guía á la derecha (ó izquierda).
Dirección á tal punto.
Cambia1· de direcci(m á piefirme
Escuadra á la derecha (ó izquierda),
movimiento á pie firme, con eje
fijo, alineación del lado del eje).
Marchen.
Firmes.
Camb¡ar de dirección sflbre la marcha
Giro á la derecha (se da esta voz
+ pasos antes del punto en que
se va á ejecutar el giro). El eje
describe una pequefia curva caminando.
Todos vista al tiUÍa, que
debe elegirse en el flanco saliente.
:M~archen. (Se da la voz en el pun-to
mismo del giro).
De frente.
Marchen.
Guía á la derecha (ó izquierda).
Dirección á tal punto.
Variar á la tlerecha (6 i:::quiuda)
Variación á la derecha (ó izquierda),
se da la voz cuatro pasos antes
del punto en que se va á ejecutar
la variación).
Marchen. (Se da la voz en el ¡JUnto
mismo de la variación).
..trr odillar la escuadra 6 aco.,tarla ( estand•
en uwrcha).
Rodilla en tierra.
Alto.
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332 BOLETÍN MILITAR
De pie.
A tierra.
Alto.
De pie.
Deshacer laformsci6n.
Por dos -Marchen-(Sicmpre por
la derecha).
En desfilada-Marchen. (Siempre
por la derecha).
A formar dos-Marchen. (Siempre
Rompan. haciendo diagonal izquierda).
Filas. A formar cuatros-Marchen. (Siem-
R 1 fc
., pre haciendo diagonal izCluierda)
establecer a ormaeton. ~ •
Derecha de frente, cuatros á la de-
Formen (el centro á cuatro pasos al recha-Marchen. (A pie firme 6
frente del Cabo, alineación por en marcha) .
. el centro). Por la izquierda, al frente en bata-
Fumes. lla, guía á la derecha-Marchen.
Marchas de flanco.
Flanco derecho-Derecho. Instrucción de combate para la escuapra
Flanco izquierdo-Izquierdo. Por hileras.
Cuenten cuatros. En una fila.
Cuatros á la derecha-Derecha. Por hileras.
De frente-Marchen. A formar.
Cuatros á la derecha-Marchen. Por hileras á 5 (6, 8 etc.) pasos.
Escuadra-Alto. En una fila.
Cuatros á la izquierda-Izquierda.
Diagonal á la derecha (6 izquierda). Instrucción de la sección
-Marchen. La sección maniobra según los
De frente-Marchen. principios enseñados para la escua
Cuatros á la izquierda-~lto.. dra, sustituyendo esta voz ?Or la de
Cuatros á la derecha (ó IzqUierda) sección cuando fuese necesario.
en batalla-Marchen. (Continuará)
1 i ••• 1 i
DOCUl\'IENTOS INÉDITOS
Cantpaña. de 1819-1820 en el Ca.uca.
DiaritJ dd EstAdo Mayor de la División del Sur, que da principit~ el 5
de Octuóre dt 1819
El 5 de Octubre salimos de Honda con el Sr. Gobernador Cornte.
General de Popayán, á las 10 del día; á las 12~ llegamos á Mariquita
ain haber ocurrido en el día la menor novedad. Este camino es lJano y
bueno, no tiene río que impida marcha.
Día 6-Este día salirnos de Mariquita á las 10 de la mañana, y
después de medio día de <:amino, pasámo el río Lumbí; á distancia de
3 horas, se pas:t el rfo Sabandija; dos horas de~pués de é te, el río Lagunala,
y á poco rato el Bledo; los dos primeros en invierno no dan
paso. Este camino es llano y la mayor parte se camina por sombra ; á
las 6 de la tarde llegamos á la Parroquia de Pcladeros (Lérida), en donde
pernoctamos sin haber habido novedad.
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DOLETfN MILtT:AR 333
Día 7-Este día salimos de' Peladeros á las 7i de la mañana, y
á la hora de haber caminado, pasamos el río Recio, éste lleva bastante
agua y en invierno no da paso; distante una hora y media de éste, paeamos
otro río llamado Venadillo, que tiene poca corriente y en ~u otro
laclo se halla si ruado el pueblo del mismo nombre, á donde llegamos á
las doce y permanecimos la tarüe y la noche por haber caído un fuerte
aguacero. Este camino es todo llano y con bastante piedra.
Día 8-Este dfa salirnos de Venadillo á las 3 de la mañana y á
las 4- pasamos el río Tetare; media hora distante hay otro llamado La
China; ambos son caudalosos y en invierno no dan paso; un cuarto de
hora distante pasarnos una qrubrada llamada Cayma, que en invierno
impide el paso. Distante unas 3 horas hay un río con el nombre de
Alvarado, y en lloviendo un poco en su origen, no da paso. A la 1 llegamos
á !bagué; este camino, aunque tiene piedra es llano; en este lugar
pasamos tarde y noche sin novedad.
Días 9- r 1 -Permanecimos estos días en !bagué, buscando peones
y bestias para continuar la marcha.
Día I 2-Salimos á las 8 de la mañana de !bagué, é inmediatamente
pasamos el río Combeyma que está á las orillas de la ciudad;
éste es bastante correntoso y ti-ene puente de guadua y fácil de construír
cualesquiera que se quieran. A la media hora distante del puente
se entra en la montaña del Quindío; llegamos á las 4- á un punto llamado
Las Tapias, en donde nos quedamos. Este camino es malísimo y
la mayor parte de él no se puede andar á bestia.
Día r 3 -Este día salimos de Las Tapias á las 6t, y á las z de la
tarde pasamos el río San Juan por dos vados; éste es bastan te correntoso
y estando un poco crecido no da paso por su rapidez; á las 5 de
la tarde llegamos al Y erbabuenal, en donde nos quedamos; esta jornada
es tan mala como la anterior.
Día If-Salimos del Ycrbabuenal á las 9 por haber llovido toda
la mañana, y á las doce pasamos el río Tochecito; éste es poco correntoso
y jamás impide el paso; á las 4 llegamos al Volcancito; esta jornada
es malísimo camino.
Día 1 s-Salirnos del Volcancito á las 7, é inmediatamente entramos
al Páramo, que tiene cuatro horas, pero no es nada fuerte ;
á las 4 llegamos á Boquía, en donde pernoctamos. En este contadero
hallamos unos peones que venían de Cartago y dieron la noticia que á
Simón Muñoz lo habían derrotado completamente en Anserma las
partidas de patriotas que se habían levantado, escapando sólo el expresado
~Iuñoz, que se dirigió para la Vega de Supía.
Día r6-Estc día salimos de Boquía á las 7 de la mañana; á laa
Si pasamos el do Quindío por el primer paso, y á las 9 pasamo el
tercero, que cuando está crecido no da paso por su rapidez, y se pasa
también por un solo vado, á costa de una grande y mala vuelta de páramo,
y á las 5 de la tarde llegamos á Buenavista. Esta jornada ce tan
mala corno las demás.
Día 17-Salimos de Buenavista, en donde habíamos pernoctado,
á las 9 de la mañana, y á las 3 llegamos al sitio llamado La Balsa; en
esta dormida se encuentran ya casas, y mucho plátano, pero es una jorpada
de malísimo camino.
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BOLE~ÍN MILITAR
Día 18- Este día salimos de La Balsa á las 9 de la mañana, y
llegamos á Piedra de Moler, en donde nos quedamos ; en esta dormida
hay casas.
Día 19-Este día salimos á. las 7 de la mañana de Piedra de Moler
; allí mismo pasamos el río de La vieja, que es bastante grande, pero
!e pasa por barqueta ; á las 12 llegamos á Cartago, en donde termina la
montaña. Este lugar se había despoblado para salir á recibir al Uomandante
general. Las calles estaban adornadas con arcos triunfales ; las
puertas y ventanas cubie.rtas de colgaduras. El aire se pobló de vivas
al Sr. Presidente y Vicepresidente del Estado, igualmente á la libertad
y al nuevo Gobernador; fuimos acompañados hasta la casa destinada para
el alojamiento, por los suictcs principales del lugar; allí se nos sirvió un
grande refresco y en seguida una pomposa comida; el resto del día y la
noche lo pasamos sin novedad ; ninguna noticia positi'-'a del enemigo.
Día 2o-Este día permanecimos en Cartago. Se arregló el cabildo
; se publicaron dos bandos : uno para que se alistase todo hombre
desde la edad de 1 1 años hasta la de 4 5, y otro para que todo el que
tuviera bienes de los españoles y americanos que hubieran emigrado, los
presenten inmediatamente. Igualmente que presentaran todas las arm~
blancas y de fuego que tuvieran los moradores; se nombraron Comandantes
de esta ciudad y la de Anserma; se dieron comisiones en estús
lugares, etc. Se quitaron todos los bienes de los españoles y americano•
emigrados
( Oontinttará)
--- ·~·---
SECCION DOCTBIN AL
EN LA MONTAÑA TROPICAL
( T1·~s columnas tn el Touquirz: 1 891-1895) ( 1 ).
1-Murchas:
p .. tparación de las marchas.-La marcha en fila india (desfilada)
da tal profundidad á las columnas, que es preci o aplicar á
destacamentos de 400 á 6oo hombres, desde el punto de vista de
la marcha, las mismas reglas que en Europa se aplican á una
Brigada (6,ooo hombres) ó una División (1 3,ooo) en movimiento
por una carretera : entrada sucesiva de los elemtntos en la columna,
(1) Bien conocida es hoy en el mundo militar la person:~liclarl del General francé.
Galliet1i, el célebre organizador de Madagascar y del libro que acaba de publicar ~n
París, en Agosto pasado, sobre .us camp:~ñas en el Tonkín, como Comandante del z.o te·
rritorio militar, nos apresuramos á traducir algunas páginas, que cubren con toda la
autoridad del autor dt.ctrinas y opiniones que antes habíamos emitido en esta reYiata •
en la instrucción partl el combatt, reglamentaria en el ejército, en lo que se refiere i
procedimientos tácticos en comarcas como la nué¡;tra, que presentan al soldado dificultades
desconocidas en Europa.-X. del T.
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BOLE'rfN MILI1'.A.R
indicación de las horas correspondientes, sea para la partida del
vivac ó del acantonamiento, sea para ~1 paso por un punto inicial. En
cuanto sea posible, esta operación se reglará la víspera.
Ejecución de la marcha.__:_Si una columna de 400 á 6oo hombres
se m u e ve como una sola pieza por un sendero de montaña,
que impone la fila india, queda sujeta á continuos encontrones,
cuyo resultado es fatigar lo:; hombres y los culíes en jornadas
que con todo apenas alcanzan á ser de I 5 kilómetros.
A fin de evitar las fatigas inútiles, es preciso dar á los elementos
de marcha (grupo de infontería, de artillería, de convoy,
etc.) independencia relativa, limitada por ciertas obligaciones referentes
á los altos y detenciones; por ejemplo, el elemento cabeza
marchará tanto tiempo, con un máximo de 10 minutos, en más ó
en menos, y se detendrá, de preferencia, en un sitio ventajoso
(después de una subida, de un paso peligroso, donde haya sombra,
cerca de un abrevadero, etc.), y allí esperará que lo alcance el elemento
siguiente; verificad.:> esto, emprenderá de nuevo la marcha
en las mismas condiciones anteriores. El segundo elemento esperará
al tercero, y cuando éste llegue seguirá el interrumpido movimiento
y así sucesiva mente. De esta manera las etapas pueden
no ser muy largas, pero en cambio el tiempo gastado inútilmente
con otro sistema se aprovecha en dar descanso á la tropa.
Soldado y culíes deben adquirir la costumbre de dejar libre
el camino cuando hacen alto, lo cual permitirá al jefe enviar órdenes
á los otros elementos. La demora permitirá, además, incorporar
á la columna, en su lugar correspondiente, las patrullas que
antes se hayan destacado para vigilar los flancos.
Seguridad de la marcha-'] odo encuentro con los piratas principia
de ordinario en una emboscada que ellos tienden á la vanguardit:',
y como esto sucede casi siempre, es preciso dar á la
vanguardia fuerza superior á la usual. La presencia de un sólido
núcleo impedirá fJUe la sorpresa, casi segura, sea seguida por un
movimiento de retroceso de la vanguardia, siempre perjudicial á la
moral del grueso.
En la vecindad del enemigo será útil la aplicación de lo preceptuado
por el artículo 126 del Reglamento del servici ~ en campaña:
fracciones de la cabeza enviadas sobre los flancos y que luégo
se incorporan en la cola de uno de los grupos ó á la r ~ taguardia de
la columna.
En fin, es indispensable organizar un buen servicio de informaciones
(espionaje).
11-Aproxlmación al cnetnigo
Tan luego como se establezca el contacto, es preciso dejar el
sendero y mamhlear (mamelonner ). Los principios del mamhleamiento
son : I.0 No moverse todos los grupos á la vez; 2.0 Hacer so tener
siempre una fracción en movimiento por otra en posición r
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not.ETÍN MILITAR
establecida oblicuamente con respecto á la primera ( ~mpl~ar ~¡ canÓ1J
si la distancia es muy grande}; 3.° Cuando se haya ocupado una posición,
en seguida puede ser guardada por un corto piquete, lo que
economiza las fuerzas para continuar el aproche; lo dicho se impone
por dos razones : aspereza del terreno, favorable para la d4-
finsiva, y falta de espíritu de iniciativa en los piratas.
III-Combate
El movimiento· de aproche, tal como se acaba de indicar, conducirá
de ordinario frente á una posición en donde el enemigo
bien parapetado opondrá seria resistencia. En este caso el principio
fundamental para obrar será el s:guiente: En montaña ~1 fu~go
u todo; a choque u una excepción, y por lo tanto: I.0 Allí como en
ningún otro caso el ataque debe ser preparado por el fuego (fusil 6
cañón, según las circunstancias; emplear los Ju~gos á grandes distancias};
2.0 El ataque de frente es un accesorio que tiene por objeto:
conservar un cierto frente; mantener al enemigo en su terreno y
distraerlo :mientras se prepara el ataque de flanco, amenudo d~morado
y penoso á causa del terreno; ocupar la posición cuando el
enemigo la evacue, bajo la acción de los fuegos de enfilada ó de
revés del ataque de flanco; 3· o El ataque de flanco es el acto principal,
el que obliga casi siempre al enemigo á retirarse con la sola
acción de sus fuegos; 4·° Cuando el ataque de flanco es imposible,
en la generalidad de los casos debe considerarse la postción como
inexpugnable: entonces el objeto del combate es entretener al enemigo
y alargar la lucha hasta que un grupo vecino ó una columna
vecina cai~a sobre el flanco ó retaguardia del contrario; 5. 0 Si
todas las columnas fueren detenidas del mismo modo, se extenderán
.i derecha é izquierda, tratando de ligarse para constituír una
especi~ de primer paralela; entonces se procede al avance por caminamiento
(aproche real) é instalación sucesiva de baterías, de acuerdo
con los principios del asedio de las plazas fuertes. (Ba-Driuh,
enero de 1887; Hu-Thué, enero de 1891).
IV- Higiene
Aun cuando la estación (período de lluvias) esté un poco adelantada,
el estado sanitario puede conservarse en muy buen pie si
]a tropa no carece de nada y si los soldados observan rigurosamente
las precauciones elementales que aconseja la higiene.
Los comandantes de los destacamentos europeos ordenarán
lo conveniente para asegurar la ordinaria provisión de víveres
(para ello disponen de los depósíto.r). Siempre que sea posible s~ alijerará
durante la marcha la carga que lleva el soldado. A cada individuo
se proveerá de una buena cantimplora que siempre estará
llena de agua, y de preferencia de una infusión de café ó de té;
cada hombre, además de la cantimplora (reservada al agua ó la in-
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BOLETÍN MILITAlt 337
fusión higiénica), recibirá pequeños recipientes (vasijas) destinados
á guardar el vino ó la tafia (aguardiente fabricado con jarabe de
azúcar) que puede llevar consigo. Cuando el soldado no dispone de
frascos (ó calabazos?) suficientes, como no sabe dónde colocar el
alcohol de reserva, lo bebe todo de una vez, y entonces el espirituoso
en vez de restaurar las fuerzas, produce el efecto contrario y
engendra la embriaguez.
El uso del abanico debe tolerarse y aun recomendarse.
Cuando la temperatura es muy fuerte y la tropa tenga que
.narchar por entre agua, los soldados deben mojarse con frecuencia
la cabeza. Los hombres se acostarán con sus cinturones de franela
(bayeta) y vestidos con las prendas de paño de su traje.
Estas recomendaciones serán completadas verbalmente con
las prescripciones de detalle que la experiencia sugiera á los oficiales
y médicos de las columnas.
Hanoi, Abril 2 de 1895.
El Coronel Comandante de las columnas, GALLIENI
EL ESTUDIO DEL TERRENO
Conferencias á los Oficiales de la guarnición
(Continuación)
Así, fijados los puntos de la tierra por medio de coordenadas geográficas,
tendremos que mediante ellas, buenas ó medianas, podremos
construfr cartas de las 7onas que nos interese estudiar, medir las
distancias directas que separan dos lugares, y fijar en el papel, á la escala
conveniente, dos ó más puntos entre los cuales hayamos de obrar
y que por Jo mismo nos ayudarán á impedir caigamos en groseros errores.
En efecto, las coordenadas que separan un punto de otro, cuando
ellos no tienen la misma latitud ó longitud, no son otra cosa que los catetos
de un triángulo rectángulo, ya que en Colombia, sin grave error,
podemos a imilar el esférico al plano por razones antes dichas, en cuyo
caso la distancia directa será la hipotenusa del referido triángulo, la
cual puede valorarse por aquello de que el cuadrado de la hipotenusa
es igual á la suma de los cuadrados de los catetos, siendo de advertir
que al adoptar una escala, lo mismo podemos usar directamente los
elementos catetales, es decir, emplear la de grados, minutos y segundos,
equiparados con cualquiera magnitud del papel cuadriculado, 6 bien
con ver ti rlos en metros, conforme ya se dijo, y aun tomar una relación
fraccionaria para resolver pronto el problema por medios gráficos, como
por ejemplo, un minuto por un centÍmetro, etc.
En una palabra, en nuestra cartografía los meridianos y paralelos,
ya del grado, ya de los minutos de cada grado, ya d~ los segundos de
2
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/
338 BOLETÍN MILIT R.
aquéllos, no son otra cosa que ordenadas y abscisas, líneas E-0 y N -S,
ejes de las xx y de las yy, senos y cosenos de la circunferencia de radio,
1 grado, 1 minuto, etc., lo cual justifica plenamente las incursiones que
hemos hecho al dominio de la topografía y la geometría, corno justificadas
fueron las emprendidas en el de la geología y la fisiografía, y justificadas
están las que hicimos previarnen te en el campo de la historia
militar.
Supongamos tres punto~ cuyas coordenadas poseemos, por ejemplo,
Cali, Buga y Palmira, que tienen, respectivamente, por longitud
O de Bogotá, 2° 25' 46", 2° 7' 55" y 2° 7' 4-5", y por latitud N, 3°
2 5', 3o 56' y 3° 3 3' 1 1 ", según Codazzi. Es claro que podemos colocar
de cualquier modo sobre el papel, pero sobre una línea de arriba
abajo (N -S 6 eje de las yy), el punto que represente á cualquiera de
ellas, el que vendrá á ser, por lo mismo, el centro de las coordenadas.
Sea Palmira, y supongamos que la escala repre en te 1m por 1 1
• Entre
Palmira y Cali median 8' 11 11 de latitud, luego ésta quedará esa cantidad
más al S. ; entre Palmira y Buga median 22 1 49", luego esa cantidad
al N. de aquélla distará ésta ; desde el punto de vi ta de la longitud,
Cali queda 18' 1 11 al O de Palrnira, y Buga 1o'1 al E de Palmira.
Reducidos á metros, nos darán : Cali á Buga (hipotenusa), 3 7
kilómetros, pues valen los catetos I 5,1 53, y 33,770 metros. De Buga á
Palmira, corno el un cateto apenas vale 309 metros, el otro, gue mide
40,737, puede ser mirado como la distancia directa entre los dos lugares.
Si aplicamos el cálculo á Honda y Bogotá, hallaremos 100 kilómetros
para la hipotenusa, pue5to que los catetos valen 68 y 73 kilómetros;
pero como aquí el caso se complica con la5 diferencias de nivel, dicha
longitud crecerá en la proporción nece aria para sal varias. De Bogotá á
1 pi a les la distancia directa resulta ser 66 5 kilómetros, y como el camino
mide realmente I,oso kilómetros, la diferencia señala el aumento
exigido por las vueltas y los desniveles, é indica que en nuestras canas
corográficas, para largas y tortuosas distancias en suelo quebrado, el milímetro
no vale 8oo sino 1,500 metros. Por ía de ejercicio anotaremos
aquí los elementos astronómicos del camino de Honda con respGcto á
Bogotá, advirtiendo que todas las longitudes son occidentale , y todas
las latitudes N. con respecto á la capital, y las señalarnos referidas
al punto inicial : Facatativá, longitud 1 5' y latitud 1o' 19" ; Villeta,
24' 3011 y 21' 2411
; uaduas, 3 3' 4-o"' y 2 5' 54" ; y Honda, 39' 1 5"
y 36' 4011 • La construcción del gráfico es la mi, ma que para un perfil :
sobre una línea horizontal se marcan los puntos que indiquen las
longitudes, y en cada uno de ellos se levanta una perpendicular, en
la que la medida de la latitud determina la colocación del lugar. En el
mismo gráfico puede construírse el perfil sobre la línea de longitudes,
que será al mismo tiempo la proyección de las latitudes, adviniendo
que de Bogotá á Facatativá- 55 )' + 20 metros ; de Facatativá á Villeta
+ 110 y -186o ; de illeta á Guaduas + 1, Ioo,- 370,+ t8o, -720;
de Guaduas á Honda, + 360,- I, 180 son las diferencias de nivel.
Dada )a escasez de cartas geográficas y la necesidad que de ellas
tiene la oficialidad la cartera de campaña en preparación comprendení,
además, las coordenadas geográficas del mayor número po ible de puntos
importantes, con las correcciones que indican los trabajos posteriores
á Codazzi7 á fin de que ~on ellas forméis la armazón de los croquis
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BOLETÍN MILITAR 339
necesarios para el estudio de la geografía militar del país. Y este trabajo
no puede obviarse, primero por la penuria del Tesoro, ya que la reimpresión
de las cartas corográficas en edición abundante sería costosa,
y segundo porque aun sin esa penuria sería estúpido rerroducir un
trabajo por una parte muy inferior á los originales de Codazzi, que fueron
mal refundidos conforme ya lo demostró en la prensa, y sin réplica,
el que habla; mal dibujado, sin cotas y á reducida escala, y por otra
que los trabajos posteriores han corregido muchos vacíos y defectos de
la obra primitiva; una nueva edición pr~supone el empleo de mayor
escala y un serio trabajo de rectificación y complemento, lo que demandaría
bastante tiempo y labores adicionales sobre el terreno.
Además, con los datos astronómicos podréis establecer una cuadrícula
para copiar á mayor escala las cartas, á lo menos en las zonas
más importantes, é introducir en ellas todos los datos nuevos que lleguen
á vuestras manos, para lo cual en papel común de cuadros podéis adoptar
por escala la longitud de un cuarlrado por cada 511
, lo que os daría una
escala de unos 154- metros por milímetro, cifra bastante aceptable y una
gran comodidad para hacer los croquis. En caso de viaje ó comisión el
itinerario debe prepararse en escala de 1 milímetro por 1 oo metros por
lo menos, y los puntos fijados previamente ayudarán más de una vez á
constituír bases para las medidas, fundamento á las rectificaciones, buena
colocación de los detalles levantados sobre el terreno y auxilio poderoso
á la obra cuando los instrumentos falten ó sean deficientes.
Y lo dicho sobre las cartas debe extenderse á los libros sobre geografía
del país, con muy contadas excepciones, ya que en su confección
sus autores revelaron ó la ignorancia del asunto tratado ó el poco interés
que les inspiró la materia, de suerte que también necesitáis en el
particular un trabajo paciente y sostenido rara usarlos con provecho, si
no queréis caer en errores inaceptables en el actual estado de nuestros
conocimientos sobre la geografía de la tierra colombiana.
Las pruebas de que se os impone una gran labor en lo sucesivo-y
no sólo á vosotros, sino á los Oficiales todos del ejército,-la de coadyuvar
á la. rectificación y progreso de la patria geografía, son tan abundantes
que la dificultad está en elegirlas. Citemos una al acaso: en el
Diccionario geográfico de los Estados U nidos de Colombia se lee, por
ejemplo, en el artículo Rionegro: •'Erte es d ímico rí~ de ta Cordiller"
(lrie11tnl que tributa Jl/J ttgli/lS al Magdalena; pertenece al Estado de
Cundinamarca, y á inmediaciones del pueblo de Pacho toma accidentalmente
el nombre de río de la Ferrería, etc." ¿ Os asombráis con esta
cita que parece inverosímil ? Pues el error con ser tan grande que de
una pluml!da suprime el Fusagasugá, el Bogotá, el Uarare, el Opón, el
Sogamoso y el Lebrija, es pecata minuta comparado con el de la fuente
de donde se copió, por más que la copia nCJ tenga excusa. En efecto,
en la Geografía física y polítua id Estado de Cundmamarca, escrita de
orden del Gobierno general, se lee: "ningún río de la Cordillera oriental
tributa aguas al Magdalena, sino el R ionegro que le afluye á los 8
miriámetros del punto de la Vuelta de la Madre de Dios" Y esta geografía
copia esas líneas textualmente de lo que escribió Codazzi. ¿Y
cómo, dtréis, el gran geógrafo pudo también incurrir en semejante
error? De ninguna manera: Codazzi estampó ese concepto en la geografía
de la Provincia de Mariquita, y era verdad, porq_ue en esa pro ..
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340 BOLE'l'ÍN MILITAR
incia, que comprendía á La Palm·, ningún otro río tributaba al 1\lagdalena.
Lo singular es que en la dicha geografía de Cundinamarca lo
escrito se hnll,z ell uguida de describir el c~trso del BogottÍ y afirmar, hablando
dd río Seco, "la Cordillera oriental le en vía las aguas caídas en
una extensión de I 3 muiámetros cuadrados, etc., etc."
No podéis, pues, fiaros para el estudio de la geografía del país, á
ningún libro sin someter á crítica cerrada lo que en él esté escrito,
por lo cual ~s preciso adquiráis lo conocimientos necesarios para
que no admitáis dato alguno sin previo pe so y medida. Anotar errores
geográficos es, adem 'e:, un servicio al país, ya porque los anotados á todos
aprovechan cuando se refieren á forma, relaciones ó posición de fragosidades
del terreno, ya porque se obliga á quienes escriban á mirar antes
y mucho lo que van á decir. La geografía, tal como la concibe 1:1 ciencia
moderna, es algo más que un simple montón de nombres, números
y palabras.
Y si del campo de la geografía inofcnsi va, por decirlo así, pasamos
al de la militar, ó sea á los errores que han ocasionado catástrofes y hecatombes
injustificables por ignorancia, no de los preceptos del arte
de la guerra, sino del terreno en que se está jugando la vida de los soldados
y la suerte de una causa, los ejemplos tampoco nos hacen falta.
N ariño perdió la campaña del Sur y con ella su puesto de primer caudillo
granadino, estrellándose en las trincheras de 1 J uanambú por ignorancia
de q uc pocas leguas más al E. existía paso q uc el enemigo no
podía defender con ventajas. En la memorable campaña de 1819 se registra
una orden á Páez para que del centro del Llano avance á Cúcuta
y revuelva en seguida al Sur ájlanquear al enemigo que defendía la región
de Chita, mientras otra columna, que también partía de muy lejos,
atacaba de frente, por m ás que entre las dos tropas concurrentes se al¿ara
larga, ancha, elevada y poco menos que infranqueable serranía. Y así
la mar ! Y no se alegue falta de cartas 6 la mala voluntad de los habitantes,
que sin tales auxilios obrarnn Alejandro, Aníbal, César, y sus
campañas-¡ y qué campañas tan diferentes! -no admiten censura en
el campo de la geografía militar. Me diréis que ese es el genio. Nó, es
la cordura en los procedimientos ; es el buen sentido ahogando siempre
los peligrosos vuelos de la imaginación; es la obra del hombre del oficio,
que se da cuenta de que el enemigo y el terreno son los obstáculos
que hay que vencer, y ejecuta metódicamente lo que concibió, previo
estudio del asunto. Hoy con mayores elementos debemos s uperar su labor.
Pero, diréis, nosotros no somos jefes, y no no tocará re olver
problemas delicados. Error y falta sin nombre sería tal raciocinio,
por diversa'> razones: los jefes pueden obrar tanto mejor cuanto más
competentes son los subalternos que cumplen su órdenes; en la
guerra moderna, y en especial para los ejércitos pequeño, la taea
encomendada á la oficialidad es enorme relativamente hablando;
en fin, no será buen oficial el que con oportunvs servicios al país
no trate de sacar de su morral el bastón de mariscal que, st"gún célebre
frase, debe suponerse está en el fondo de la mochila de todo
bu~n soldado. Por esto en todo país donde las instituciones militares
han llegado á su apogeo, todo jefe ú oficial á quien toca
defender un pue~to-chico ó grande-sea vencedor ó sea vencido,
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BOLETÍN MILIT .A R 34-1
comparece ante un consejo de guerra á comprobar que hizo todo
lo que debía hacer en cumplimiento de su deber, de seguro inspirado
tal precepto en la .mag nífica disposición de la vieja ord~nanza
española que dice: "el oficial á quien se le encomendare
la defensa de un puesto, á toda costa lo hará." Ya en Austerlitz
maniobró N:.1poleón tomando como eje un puesto confiado á la
guarda de Uil s imple Coronel, y se trataba de un ejército de 8o,ooo
hombres. En fin~ en Colombia, donde carecemos de caballería digna
del nombre de tál, el servicio íntegro de exploración estratégica
recaerá forzosamente sobre .. . patrullas de oficiales, y en este servicio
un simple subalterno que sepa geografía militar puede ganar
lauros envidiables, como el Capitán pasando el
uno de los ojos á la nuca, señalado con los números 1 y 2 en sus
extremos, y el otro de sien á sien, marcado á derecha é izquierda
por las cifras 3·4, y si cada parte la llamamos con un número
ó una letra, conforme lo vimos atrás, en los casos comunes podríamos
hasta pres~...indir de la nomenclatura de los grados y servirnos de
sistema más c<)modo aun cuando más elemental, é indicar que el
objeto A, B, C está en el cuadrante que corresponda á su número
de orden, en vez de decir que está sobre el radio 28, ó sobre el 94
Ó el !OO.
Cualquiera de los horizontt.s así reducidos por otro observador,
si lo traemos y lo colocamos como queda dicho, en torno de
nuestra propia cabeza, nos daría del terreno idéntica visión á la
que tuvo el referido espectador: no hay confusión posible en el
particular; pero es claro que i nosotros nos trasladamos al terreno
y no nos situamos tal como él lo hizo, y, por ejemplo, damos frente
á donde él tenía la derecha y reducimo á nuestro turno el horizonte,
aun cuando las imágenes sean idénticas en sí, resultaría un
cambio para su posición en los cuadrantes en que están los objetos
en el printero, puesto que a pasaría á donde está b, etc., y si
nos faltaran las figura , facil SPrÍa caer en lamentables confusiones
al leer descripciones de objetos, para el uno situadas en a, para el
otro en b, e ó en d.
Para evitar este peligro y para encontrar fácilmente los objetos
de un horizonte <.lado cuan<.lo con la reducción hecha por otro
llegamos á lo que fue· u centro, es preciso a egurar que todos los
observadores, y en todo caso, e colocaran del mis¡no modo para
mirar el terreno y hac..:.r de él la mi ma imagen pequeñita como
la que vemos del ro tro cad:.t vez que no miramos en un espejo
que tengatnos al frente si nos colocamos siempre á la misma distancia.
Y en verdad que tal coa sería impo ible para el com .:in de los
hombres sin lo elemento que nos ha sumini~trado la misma naturaleza:
la forma y movimiento de la tierra, el ol y el magnetismo.
Suponed que no existe el último, origen de la brújula, y haced el
globo no e fcrico sino cilíndrico y colocado normalmente al plano
del ecuador olar y al par con la tran formaciones que sufrina ]a
vida, vendrían las de la geograf1a, entonces ciencia tan lejana del
alcance de la mayoría de lo mo1 tales, como lo es en la actualidad
la astronomía en sus más elevadas concepciones.
La brújula es, pues, el in trumento que mejor debieran conocer
los hombres, y por lo mi mo ser el más generalizado, como
que quien no lo domine, nunca podrá leer correctamente una carta
geográfica que entonce no pasa de ser una hermosa lámina,
pue de nada le serviría en el terreno para reconocer en qué punto
de el está ituado, 5iendo]c imposible colocarla convenientemente
para hallar sin demora ese horizonte reducido de que hablamos atrás;
esa operación, que es lo que se llama orientar la carta ó el plano,
es la que a egura la colocación igual é indispen able, en cada
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BOLETÍN 1\ULITA.B·
caso, para averiguar si es correcta ó no la reducción del horizonte
que se nos dé pintado en un papel, y por lo mismo para señalar sin
demora sus deficiencias y vacíos.
Merced á la brújula, realizamos el desideratum indicado de
poder situarnos sobre la línea atrás marcada (eje de las yy), con la
mayor aproximación posible, pues tal instrumento seilala, conforme
á reglas determinadas, en todo horizonte, es decir, en todo
punto de la tierra, la dirección en que el eje ideal de nuestro globo
pasa bajo nuestros pies del polo N. al polo S. Es obvio, además,
que existiendo en el magnetismo fenómenos aún no del todo bien
POLO
N
\!
1\ 1 . . \ 1 \
dominados por los hombres, la directriz en referencia
será tanto más exacta, cuanto mejor conozcamos
en cada lugar la declinación, ó sea el desvío
que sufre la aguja, que no siempre marca la dirección
del polo N., sino que forma de ordinario, con
el eje terrestre, un ángulo cuyo valor y dirección
(oriental a ú occidental b) conviene aprender á entender
y calcular, aun cuando su ignorancia en nada
influye en el trabajo que haga un Oficial en campaña
para ser utilizado en breve plazo, pues en el trópico
ni es considerable, ni varía sino en largos años,
ni se diferencia mucho de unos lugares á otros,
cuando se trata de superficies no muy extensas ó
de zonas de escasa anchura, como las de un itinerario,
el cual servirá aun cuando por las razones
apuntadas resultare á la larga con error marcado con respecto á
su verdadera posición sobre el globo, por la potísima razón de que
en cada uno de sus puntos el horizonte es correcto, y porque lo
utilizaremos valiéndonos de la brújula, que por repetir el error normal,
si lo hubo, al levantarlo, equivale á que nos muestre las cosas
desde el mismo punto de vista, lo que vale tanto como si el instrumento
fuese perfecto.
Y á la argumentación que contra el empleo de la brújula ya
se os habrá ocurrido, á saber : ¿ cómo pueden medirse ángulos
con ella, ó mejor, cómo en cada horizonte ocupa una posición paralela
á la que ocupzría en otro lugar más á la derecha 6 á la izquierda,
si en todos los puntos se dirige hacia el polo ? La contestación
la tenéis á la vista : los m uro de este salón o parecen
paralelos, y aun lo afirmáis, teniendo en cuenta que uno de otro
distan igualmente en toda su extensión ; pues bien : hacia abajo
y con la mente prolongadlos en la dirección que señala la vertical.
¿ Qué suce~lería ? Que Jos dos planos ó paredes laterales se
unirían allá en el centro del globo ; luego en realidad no son paralelos.
¿ Pero cómo los vemos como tales y como paralelos los consideramos
y tratamos ? Porque ]a tierra es muy grande y nosotros
tan pequeños, que no alcanzamos á dominar el desparalelismo que
indudablemente existe entre ellos, ]o que, por otra parte, nos indica
de sobra que podemos admitir como ciertos determinados hechos, aun
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BOLETÍN MI LIT A R 345
cuando en el fondo no lo sean, matemáti~amente hablando, ?Orcuanto
nuestros sentidos no alcanzan á medir el error que los afecta. En
virtud de lo dicho admitimos que son paralelas las perpendiculares
no muy distantes que la gravedad marca en la superficie de
la tierra al atraer los cuerpos que sobre ella caen, y miramos como
paralelas las direcciones qu~ marca la brújula en lugares que no
distan muchas leguas entre sí. Además, como en este salón hay
cuatro m uros, y al prolongar hacia el centro del globo las perpendiculares
de las esquinas, todas se (e u ni rían en dicho centr0, tendremos
que allí el suelo que pisamos se reduciría á un punto, Jo cual
nos dice que en los ángulos que forman lejos de nosotros dos líneas
que se encuentran, como las visuales de una base sobre un punto
cuya distancia queremos apreciar, pasada cierta longitud los límites
del error de la mensura con la brújula serán tan grandes que,
perdida toda probabilidad de acierto, la razón nos prohibe el uso
de semejante procedimiento. Y dicho lo que antecede, podemos
avanzar en el análisis de nuestro estudio del horizonte.
Para el astrónomo puntos cardinales son los p.untos en donde
el horizonte es cortado por el trazo del meridiano y por el del primer
plano vertical ; los dos primeros se llaman Norte y Sur; los
otros dos E :te y Oeste. Dichos nombres son reern plazados á veces
por los de S eptentrión, M ediodía, Oriente y Occidente. En geografía,
topografía y cartografía, puntos cardinales, son cuatro puntos
princi pale ideados para indicar la situación relativa de los lugares,
de donde que se les halle lo mismo en la carta del globo y en
cada uno de los lugares que comprenda, que en la de la más chica
porción de terreno; lo mismo en la inmensidad del mar que en
el fondo del m:ls reducido y áspero va1le de altísimas montañas,
siempre colocados ó distribuídos de idéntica manera, es decir, en
Jos extremos de dos líneas que se cortan en ángulo recto, ó sea á
distancias de 90° uno de otro, por lo cual en el horizo11te de cualquier
Jugar de la tierra se hallan situados sobre las líneas N -S
y E-0 de la brújula declinada á cero y en una carta geográfica,
ya t'ara toda ella, ya para cada uno de lo punto que comprende,
sobre dos líneas que serán Jos ejes de las y y y de las x x. Esta
línea N -S que divide en dos mitades todo horizonte se Hama
meridiana para distinguirla del meridiano astronómico quepa a
por el lugar, dándo e el nombre de colaterales á los puntos intermedios
entre los cardinales (NE; NO; SE; SO).
Ahora, si preguntamos á los pseudo - geógrafos de lengua española
la definición de alguno de sus puntos, el Oriente, por ejemplo,
nos responderán orondo y flamantes, que es el punto por donde
sale ó parece salir el sol, y los que las dan de más avisados modifican
diciendo es el punto que queda del lado por donde sale el sol.
Un geógrafo europeo lo definiría así: es el punto que se tiene á
la derecha cuando se mira de frente la estrella polar y queda, por lo
tanto, del lado del horizonte por donde se l::vantan el sol y los astros.
Los libros americanos dicen que el Sur es el punto opuesto
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346 BOLETÍN MILITAR
al Norte, y ]as cartilla de geografía de allende el mar completan
esa definición agregando que es, además, el punto donde se encuentra
el sol á medio día.
Pero me diréis que lo mismo es lo uno que lo otro. De ninguna
manera. En efecto, la definición de los cuatro puntos cardinales-
fundamenta les-de be ser tal que se aplique sin excepción á
todos los lugares de l.:. tierra, y ese req ui i to no lo llenan las definiciones
censuradas, y la demostración es obvia. Son dos las zonas
polares y el diámetro de cada una de ellas tan grande como la distancia
que hay de Cartagena á Lima-una bicoca-: trasladémonos
con la mente á cualesquiera de ellas. Qué observaremos ? Que
allí durante los seis meses de día el sol no sale ni se pone por ningún
punto y pasa el tiempo entretenido en dar vuelta sobre nuestras
cabezas ; al contrario, en los seis meses siguientes no se le
ve á ninguna hora. Luego la definición es absurda para casi un
cuarto de la circunferencia de la tierra medida sobre un círculo
meridiano.
Y la segunda definición, la corregida, revela aún más profunda
ignorancia de la materia. El sol, por la oblicuidarl de la
eclíptica, para el resto de la tierra, es decir, zonas templadas y ecuatorial,
no sa\e todos los días por el mi~mo punto sino que en el
transcurso del año forma para cada horizonte, á partir del ecuador,
un ángulo mínimo de 23~ grados, que crece luégo rápidamente
hasta abarcar Íntegramente los 360 grados ele la circunferencia,
según acabamcs de verlo. Ahora bien: de dos una. O falseamos la
noción geométrica de punto, haciéndolo de 23~ grados de extensión,
ó el levante y el poniente del sol no marca así no más ningún
punto cardinal. Pero hay más: al tenor de aquellas flamantes
óefiniciones en el ánimo del común de las gentes se 5ugiere la
idea de que el sol en estas zonas pasa todos los días de Oriente á
Occidente en línea recta, lo cual es soberano di late, pue to que
su marcha e de E. á S. y de S. á 0., concepto necesarísimo para
hallar la orientación en cualquier lugar y á cualquier hora, exceptuados
dos días en el año, únicos en los cuales sí sale precisamente
por el oriente de cada lugar, marcha en línea recta y se pone
por Occidente. A virtud de lo dicho, la definición para que fuera
correcta y evocara ideas nece arias en el ánimo de quien estudia
geografia, debería er: Oriente es punto por donde sale el sol los días
en que pasa por el zenit d el lugar, o sean los días de los equinoccios, ó
bien, el centro del camino que el a tro parece recorrer en el año
moviéndose ue derecha á izquierda, y vicevers a, pues no hay un
campesino que ignore que el sol no sale todos los días por el mismo
punto.
Y estos concepto son de ab oluta importancia para no::,otros,
por razones que en seguida \'amo á expone1. El . ol en el curso
del año, viaja aparentemente del N. al S., y vicever ' a, por lo cual
en Colombia pao;a dos vece por el zenit de cada lugar: cuando a vanhacia
el Sur y cuando vuelve hacia el Norte: e o dos días son los
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BOLETÍN MILITAR 347
equinoccios de primavera y de otoño, en los cuales tanto el día
como la noche cuentan doce horas cabales; al contrario, en los
días e:1 que se ha alejado más, ó sea en los solsticios, de invierno
y de verano, el día tiene en Bogotá I 7' menos ó más que de ordinario,
lo cual no es desprt-ciable en verdad para determinadas
operaciones militares. En Colombia, donde las latitudes varían de
o' á I2° latitud Norte, tendremos que para el grado 0° (ecuador) los
solsticios ocurren el 20 de Marzo y el 21 de Septiembre; para el
grado 4° (Bogotá) el I.0 de Abril y el 11 de Septiembre; para el
grado 8o (Ocaña) el 10 de Abril y el 2 de Septiembre; y para el
grado 12° (Goajira) el 22 de Abril y el 21 de Agosto, datos suficiet:}
tes, pues sin error grave se puede hacer la interpolación para
los grados intermedios. En otras palabras : del 20 de Marzo al 22
de Abril el sol atraviezaal país de S. á N., y del21 de Agosto al 21
de Septiembre vuelve á recorrerlo de N. á S., arrastrando tras sí
en ambos casos el anillo de las nubes tempestuosas ecuatoriales.
Como se ve, el año queda repartido en dos porciones desiguales,
puesto que para todos los puntos de Culo m bia a barca con respecto
á sus días equinocciale , ora un período de 163 días, ora otro
de 202, lo cual se comprende porque estando la mayor parte del
país en el hemisferio N., el sol abandona su zenit más tiempo
cuando viaja por el hemi ferio Sur, donde los períodos se invierten,
siendo iguales so}?re el ecuador. En todo caso y sin error sen ible
para la orientación general, el oriente de cada población colombiana
es el punto por donde se levanta el sol á principios de Abril y
á principio de Septiembre. Cuanto á lo días sol ticiale, á Bogotá
corresponde el más largo ó de verano (cáncer) el 22 de] unio, y el
más corto, ó de invierno (capricornio), el 21 de Diciembre; para
los otros grados median las mismas diferencias arriba anotadas
para los equinoccios.
El movimiento angular para los diversos horizontes del país
pasa de 23i0 en el ecuador, á 2+0 en la costa, es decir, apenas vana
unos 30' en el país, por lo cual puede un sol<..lado mirarlo como
igual, ya que en lo horizontes de lo lugares que puede recorrer
en una exploración de media emana (un grado) apenas le variaría
4' que de seguro no podría apreciar sin instrumentos de bastante
precisión. Como se comprende, esa amplitud es total, es decir,
abarca la máxima declinación Norte (] unio y Julio) y la máxima
declinación Sur (lJiciembre y Enero) <..!el sol, de modo que la mitad
es lo que varía á un lado y á orroen cada lugar, á razón de
8' en el período de 163, días ;' de 7' en el de 202.
Estas nociones tienen para vo otros valor inestimable, puesto
que con ellas podéis apreciar con certeza y de modo fácil la declinación
de la aguja imana <..la, siendo sí de asombrar que hasta ahora
el método no e encuentre eñalado en ningún curso de geografía
o topografía. En efecto, la brújula, in trumento precioso cuando
se le emplea conto debe ser, pesimo si se ignora su mant-jo,
sólo en contados lugares de Ja tierra señala directamente la línea
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348 BOLETlN MILITAR
N -S verdadera, y lo común es-como en toda la República-que
su polo, ó sea el polo magnético, difiera del polo geográfico con el
cual forma un ángulo tan vario en magnitud como con en rumbo,
pues sin contar las modificaciones local e::, en la sola América del
Sur varía en la actualidad de 23o E á I 5° O, no presentándose lo
segundo sino en el Bras il. A Colombia, en tesis general, la cortan
con rumbo NO. á SE. tres líneas magnéticas que son: variación
3° NE. por la Goajira, 4° N E. de Cartagena á Chita por las Sabanas
de Bolívar y Bucaramanga, 5° NE. de Panamá al Caquetá
por Jericó y Guamo, y 60 NE. de Buenaventura á Timaná. Esta
variación principal de la aguja obedece á períodos que, relativamente
cortos en Europa, pero con mayor amplitud, en América
son larguísimos, de 550 años en Colombia, á juzgar por los escasos
datos recogidos, ó sea variaba la declinación al tiempo de la
conquista: parece, además, que el arco de amplitud es en Colombia
muy pequeño. Los datos mencionados de poco aprovechan para
un trabajo un tanto cuidadoso por las variaciones locales, grandes á
veces y aún sin estudiar: por ejemplo, cuando Codazzi levantaba
la carta de Colombia, halló 7 en Buenaventura, 5 en Bogotá y 8
en Arauca. Verdad que la declinación de la aguja es muy inferior
á la d el sol, más igual y de ordinario en el mismo sentido ; pero
como usar la brújula sin tener seguridad de cuál es la declinación
en cada día de trabajo, puede conducir á los más. graves errores,
preciso es determinarla en cada lugar.
Ahora bien: los métodos comunes, que se exponen en la lección
sobre orientación, no son tan sencillos de emplear ni tan
exactos como el basado directamente en la declinación del sol, que
es al que nos hemos referido y expondremos ahora para Bogotá :
De J.O de Abril á 22 de Junio la declinación crece de 0° á
1 1°48' N =82 días á 8'38" diarios.
De 21. de Junio á 11 de Septiembre ]a declinación disminuye
de 1 1°48' N á 0°=8 r días á 8'4=9" diarios.
De I 1 de Septiembre á 21 de Diciembre la declinación crece
de 0° á I 1°48'S= 101 días á 7' diarios.
De 21 de Diciembre á I.0 de Abril la declinación disminuye
de 1 I 0 +8' á 0°= 101 días á 7' diarios.
Con esto datos, un día dado cualquiera, se podrá saber la amplitud
y el rumbo de la declinación olar, pues i se observa la ahda del
sol marcando el punto por donde se lev:tntó con la línea N- S, es
claro que la punta azul de la aguja no caerá sobre el diámetro
O - E sino más á la izquierda ó á la derech~ ( + de 9oo- de qoo) r
como esa cifra debe ser igual á 90° más ó menos la declinación, la diferencia
con lo calculado illdicará cuál es en ese lugar el ángulo de la
declinación magnética. Ejemplo: el 17 de Enero se encontró al salir
el sol que la aguja marcó 101°24; como ese día la declinación del
sol era 1 1°29', la diferencia entre 101°24' (la hall2d3.) y 105°34'
(la teórica) que es 4°5', daría la declinación con rumbo N E. Es
claro que en ciertos días, cuando la declinación solar sea S., el cál-
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BOLETÍN MILil.'AR 349
culo es inverso: con esa misma cifra se habría hallado sólo 82°4+'
bajo la punta azul, pero como el cálculo indicaba 77°31, la diferencia
daba la declinación buscada. Es obvio advertir que en los días en
que el cálculo indique declinaciones NE de ¡e á 7°, como pudiera
resultar una con fu ión grave que dejaría en suspenso el ánimo,
es conveniente recurrir á los métodos comurtes como correctivo, y
en especial á la mensura angular de la sombra una hora antes y
otra después de medio día. Desideratum sería, por lo expuesto, que
se construyeran brújulas de reconocimiento con doble graduación,
movible la una, para encontrada la declinación del día, colocarla
convenientemente y entonces medir todos los ángulos con
su valor geográfico positive, sin tener que ocurrir luégo á cálculos
de corrección que quitan tiempo y exponen á errores. El método
que indicamos tiene la ventaja de que permite rectificar la observación
de la mañana con otra en la tarde al ponerse el sol, y así corregir
los errores dependientes de perturbaciones locales de la aguja, lo
cual lo hace en extremo recomendable sobre todo en los itinerarios
de alguna longitud. Además, oportunamente se publicarán en el
. Boletín cuadros convenientemente arreglados de la declinación solar
para que su empleo sea fácil en las diversas regiones del país.
H u~lga tal vez observar que en los equinoccios no se necesita de
cálculo ninguno para hallar la declinación magnética.
En una palabra, ya al estudiar el terreno por horizontes,. ya al
mirar un punto cualquiera de una carta, es preciso que lo hagáis
como si en los ojos tuviéreis anteojos movibles donde estén marcados
los ejes de las yy y de la :JCx sus respectivas paralelas ( coordenadas),
y la natural amplificación de la escala, único medio de
educar convenientemente el sentido de orientación tan desarrollado
en el salvaje, tan atrofiado en el habitante de las ciudades
y tan necesario al militar. En las cartas, como lo sabéi , el N. se
coloca arriba y el Oriente á la derecha por razones de costumbre
y aun de sentido común, de modo que aplicar el procedimiento no
es difícil cuando la carta está vertical, que si la suponemos horizortal
debemos leerla orientándola, es decir, colocándola, siempre
que sea posible, de suerte que su N. corresponda al del lugar en
donde estamo , y si no, por lo menos al frente y nunca á un lado
6 á otro. En el terreno siempre debemos colocar nuestro ideal
aparato sobre una línea NS. y desplazarlo paralelamente á sí mismo
cuando por las vueltas y revueltas del camino giremos á derecha
ó izquierda, cuidando e pecialmente de no invertirlo cuando
tengamos el S. delante. Cou la observac:ón de esta regla nunca
os con fundiréis al recorrer un terreno por complicado que fuere
su relieve.
(Continuará)
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350 BOLETÍN MI LIT A.R
VARIEDADES
"En este estado, observando S. E. que lo enemigos continuaban
sin cesar su retirada, y considerando por otra parte que se
escapaba de entre las manos la oca ión de terminar de un golpe la
penosa campaí1a en que nos hallamos, y decidir de la suerte del
país, resolvió adelantarse con la caballería al trote, mandada inmediatamente
por el intrépido General (sic) N ecoechea, y sttuarla en
la misma llanura que ocupaban los enemigos ... " Oficio de Héres
al Ministro Sánchez Carrión, escrito de orden del Libertador.
"Al llegar á la altura que domtna estas llanuras, observó el
Libertador que el ejército enemigo seguía rápidamente para Tarma,
estand:J aún nu estra infanterza distante d?s leguas del campo de
]unín. En consecuencia, trató de retardarles la marcha presentándoles
alguno~ cuerpos de caballería. Siete escuadrones . . se ade-
1 antaron á las cinco de la tarde al trote hasta la llanura donde estaba
el enemigo ... ayer debió ser completamente destruído el ejército
español, si una tan larga como peno a jornada no hubiera
privado á 1JUestra infantaía de llegar á tiempo para completar la más
brillante victoria; y la noche, camin?s dificiles y U TERRENO DESCONOCIDO
no imprdiesen haberlo per eguido." Parte oficial de la
batalla de J unín firmado por el ]<..fe de E. M., A. de Santa Cruz.
"De superior orden de S . .E. el Libertador tengo la satisfacción
de comunicar á u tedes que en la tarde del 6 del corriente ha
sido completamente derrotada la cab.dlería española fuerte de 1200
hombres (1300 según Gamba), en la llanura deJunín." Oficio de
H éres al Intendente de Charca , al Prefecto de Trujillo y al Coronel
Figueredo. Los realistas perdieron 500 caballos, casi todo el
equipo y armamento, roo prisioneros, muchos disper os y dejaron en
el campo 300 muertos. El parte oficial enumera que las únicas tropas
republicanas que lidiaron en J unín fueron los granaderos (montados)
de Colombia (regimiento de dos e cuadrone ), los Granaderos
(montados) de los Andes (un escuadrón), los Húsares de Colombia
(tres escuadrones), los Húsares clt:l Perú (un escuadrón), y el primer
regimiento del Perú (tres e cuadrone ), por todo ocho e cuadrones
fuertes de 900 plazas, los que dejaron en el ca:npo 45 muertos y
99 heridos. La cabellería española se componía de los regimientos
de Húsares> Unión y Dragones del Perú, cada uno de á cuatro
escuadrones, y fue guiada por Canterac en persona.
El combate, exclu ivo de caballería, lanceros en primer término,
apenas duró 45 minutos ó sea de las si á las 6} de la tarde,
y á él no sólo no asisti6 ni un infante patriota, sino que la infantería,
con Bolívar á su cabeza, ni aun pre enció siquiera el término de la
brega. Millcr dijo en una carta: "El Libertador, los Generales
Santa Cruz y Gamarra con su Estado Mayor, sin pasar del desfi-
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BOLETÍN 1\ULI'l'.A.R 351
ladero, se formaron á retaguardia en una especie de llano pantanoso
al pie de una colina, y presenciando la fuga de nuestras tropas en
la primera carga, se retiraron rápidamente á una legua á retaguardia
donde la infantería estaba forrn(lda (*). Ellos creyeron por m ucho
tiempo que todo estaba perdido, hasta que un aviso que yo
les mandé escrito con lápiz en el mismo campo de batalla, fue la
primera noticia que tuvo el General Bolívar de nuestra victoria;
así es que poco después me dio un fuerte abrazo." (Inserta en la
obra de Paz Soldán).
El mismo General pinta así el combate en carta que dirigió
á Juhn Thomas Squire:
''jCampo de batalla de Junín.-6 de Agosto.-S. P. M.
Mi querido Thomas:
Nuestra caballería alcanzó el ejército de Canterac á las 5 de
la tarde. Nos cargó con once escuadrones. Nosotros le hicimos
frente de la misma manera. Hubo mucha confusión en ambos lados.
N u e tras tropas fueron al principio derrotadas parcialmente.
Los bravos coraceros (granadero ) después de haber sido rechazados
y flanqueados por un número superior (cuadruplo) hicieron
cargas en retirada y ganamos Ja jornada. Cerca de 300 hombres
del enemigo han sido ya contados entre los muertos sobre el campo.
N u e tras pérdidas no pasan de t 20 entre muerto y heridos.
Se ha aplaudido mucho á la caballería peruana y el Libertador me
ha felicitado más de lo que merezco. El enemigo se ha retirado.
Nosotros lo seguiremo . Ni su infantería ni la nuéstra se vieron
comprometidas. Wyman está bien conmigo. Escriba á Juan. Le
enviaré detalles tan pronto como pueda.-Su W. MILLER
P. D.-Toda la caballería del ejérci t0 era mandada por n u estro
Necochea, habiendo sido herido.''
López en sus Recuerdos históricos confirma lo antedi ho con
la siguiente palabra : "El Coronel Carvajal á las seis y media de
la tarde /t; saco (á Bolívar) de la ansiedad cm que esperaba la noticia
de le~ pérdida ó triunro de nuestra caballería, porque la noche u
había avanzado y la oscuridad no permitía distinguir, A LO LEJOS
. " ' el resultado de esta ¡ornada.
Por lo demás, algún historiador ya sugirió con gracejo que
el libro de López debiera llamar~e Recuerdos de lo que no vi, porque
al pintar la jornada pone la columna patriota presentando el
flanco izquierdo al enemigo y desplPgando en línea sobre el mismo
flanco, y á la caballena española formada en dos líneas, suponien-
1 ) La infantería se componía de las Divisiones ele VA GUARDIA (General José
María Córdoba) con los batallones Caracas (antes Zulia), Pichincha (antes Numancia,
y Bogotá; CENTRO (General José de Lam:1r: cuerpos peruanos) con la Lt>gión Pt•rua 11 a)
y Batallones números 1.0 2.• y 3.0 de la guardia y la Artillería; RETAGUARDIA (General
J. Lara), con los batallones Rifles, vencedor en Boyacá y Vm·gas. La División de vanguardia
(;mtcs 2." de Colombia) cruzó la Sierra por la zona de Huayanca-Chabin, JcniPachacoto
y avanzó por Huarí-Huarí, Rang1acancha, Yu?a y Jesús. Fue por entonces que
ocurrió el incidente entre Córdoba y Delgado, en Lauricocha, por el cual mandó levantar
~n sunnrio el Libertador y del q,ue no se ha ocupado ningún historiador que sepamo~,
1 Neo D
lu; 10 ,
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352 BOLETÍN MILITAR
do que la segunda servía de reserva y esto en una llanura rasa y
junto á una laguneta (el lago de Reyes mide 40 kilómetros de longitud),
todo lo cual está contraJicho por todos los documentos de
ambos bandos y por el terreno mismo; la columna independiente
Sf! hallaba comprometida en desfiladero, desplegó al frente con
marcha oblicua, lo mismo que los españoles, quienes entre otras
causas perdieron la jornada por no haberse constituído una reserva.
El historiador Mitre escribe "Bolfvar que con u Estado
.J\!layor preset.ciaba el combate desde lo alto de u na colina, al ver
dob1ados (sic) los escuadrones de Colombia y en fuga los que formaban
la columna sucesiva (sic), lo dio todo por perdido, y se replegó
rápidamente á su infantería, donde le alcanzó más tarde el
parte de la victoria dado por Miller. Esto no ha impedido que la
musa americana le haya consagrado el mas inspirado de los cantos,
glorificándolo como un heroe de Homero, en un combate decidido
por e/ acaso y el valor de tos soldados, en que no tomó parte ni su
inteligencia ni su persona, aun cuando el honor del triunfo Je corresponda
como General en Jefe que dio la orden de pelear." Lo
que antecede, está respaldado además por lo que escribe O'Leary
al narrar la batalla, rehuyendo expresarse sobre el punto principal
para afirmar en seguida "y entonces, guiados todos por el bizarro
Miller y por los Coroneles Silva y Carvajal, embistieron á los escuadrones
e pañoles. El arrojo, valentía y destreza de estas tropas
y de sus ]ejes, restablecieron el combate y decidieron la suerte de esta
jornada memorable." Por u parte Canterac dijo á Rodil en carta
coníidencial " . .. y estaban ya en desórden (los patriota ), cuan-do
en ese mismo instante sin poder imaginarme cual fuese la razón,
volvió grupas nuestra caballería y se dio á una fuga vergonzoza,
dando al enemigo una victoria que era nuestra y que decidía
en nuestro favor la campaña.~' En e t2. última parte exageraba,
puesto que á retaguardia estaba.n la magnífica infantería patriota,
con 1 r batallones y 6 cañone , en excelentes posiciones y á su
cabeza Bolívar, Sucre y Córdoba.
Cuanto á la mortalidad exagerada en este combate, es decir,
al c0nsiderable número de muertos e pañoles en relación con el de
sus heridos, proviene no precisamente de que la batalla se hubiera
r~ñido al arma blanca sino de que por las condiciones del clima y
la hora de la lucha, los heridos, que en u mayor parte no pudieron
ser recogidos esa noche, perecieron en su totalidad por el rigor
del frío, puesto que el campo de Junín se halla á 4100 metros de
altitud ó sea un tercio má'> que la abana de Bogotá. Singular
coincidencia. La batalla que en los fa to de la historia aparece
librada á mayor altura sobre el mar, lo fue exclu ivamente de jinetes
y en ella se destrozaron las caballerías de dos ejército3 sin
recurrir á otras armas que al able y á la lanza, decidiendo la victoria
no los planes del General en Jefe sino la iniciativa de los
subalternos. Relativamente hablando, J unín es con respecto á
Ayacucho) hasta en la altura, lo que Pantano de Vargas á Boyacá.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 122", -:-, 1899. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691039/), el día 2026-06-07.
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