Ro HI Bogotá, Agosto ~6 de 1899 NUM. 114:
úRGA'NO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO
--~· ..... --
DIRECTOR AD-HONOREM, FRANGISGO J. VERGARA y V.
Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiaha de- Ingenieros
~~~~~~~QQ~~~~~~~~~~o~~~~~~~~~~~~~~~Q~~~~~~~Q~~~~~~~Q~~~~~~~~~~~~o
Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefe• y
Oficiales del Ejército de la República
a~~~~~~~~~~~~~~~~~b~6~~~6~~66~~~~o6~666~~o6~~~~~6~~~~~~~~6~a~~
OFICT L
DEO~ETO NtrME!\0 . ... :0~ 1SQ9
(1 DE A O TO)
p r el cual se concc:ue una pensión de lo fondos del Montepío Militar
El Presidente de la Repúblha
CON SI DE~- A N DO
1.0 Que la Sra. Leonanla Rincón de Mariño, viuda del l'enicnte
Eu~taquio l\1ariño, ha ocurrido al Poder Ejecutivo, pot·
conducto de la Junta Directiva del Montepío Militar, en solicitud
el socorro concedido por el artículo 7· 0 de la Ley 153 de 1896 á
las viudas, hijos y padre. de los militare que fallecieren en ervicio
activo y hubieren contribuído dos año, por lo menos, para el
Montepío;
2.0 Oue el rrcniente Eustaquio Mariño falleció en Carta-genael
2sdc oviembre último, hallándo e en ervicio activo en
la 3-a Compañía del Batallón Jenerife;
3.0 Que al mencionado militar se le hizo, por más de dos
años, el descuento correspondiente para el Montepío, egún cansen
el certificado expedido por el Tesorero de dicha institución;
4.0 Que la mencionada Sra. de Mariño ha acompañado á su
petición los demás comprobantes que exige el artículo 22 de la.
mencionada Ley; y
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
82 BOLETÍN MILITAR
5· 0 ~e la Junta Directiva del Montepío Militar apoya ]a;:.
solicitud de la referida Sra. de Mariño,
DECRETA
Artículo único. Concédese á la Sra. Leonarda Rincón de
Mariño, viuda del Teniente Eustaquio Mariño, una pensión de
treinta y cinco pesos ($ 35) mensuales, pagadera de los fondos del
Montepío Militar, de conformidad con lo determinado en el artículo
7 .o de la Ley I 53 de 1896.
Parágrafo. De esta pensión disfrutará la agraciada desde la
fecha del respectivo título de adjudicación, mientras permanezca..
viuda y observe buena conducta.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 1 8 de Agosto de 1 899.
Por delegación del Excmo. Sr. Presidente
El Ministro de Guerra, JvSE SANTOS
SECCION DOCTBIN AL
ITINERARIOS
(Extracto de una conferencia á los Oficiales de la Guarnición)
Siendo importantísimo en campaña el buen reconocimiento de lo
caminos, conviene que los oficiales conozcan los sistemas y modelos
usuales en el extranjero para consignar en el papel e! resultado del
estudio practicado sobre el terreno. Los principales de esos modelos
on el antiguo 6 de cuadros, y el moderno 6 itinerario del Coronel Dufour,
qu~ modificado con las enseñanzas de 1a práctica, es el que se em plea
más generalmente en Alemania y Francia.
Respecto al primero, la sola inspección del ad i unto modelo, en que
hemos refundido los de Poirot (militares) y de Bertrand (ingenieros)
basta para entenderlo, y nos limitaremos á advertir que conviene principalmente
para ilustrar memorins elaboradas con toda calma en 6empo
de paz.
Cuanto al egundo, único aceptable en campaña, antes de ocuparnos
de él conviene e . plicar los signos que entran en su formación:
1 .o Nivel: Como el camino no puede presentar á este respecto
sino tres características, con el signo + (más), e indican las subida.s~
con el signo-(menos) las bajadas y con el signo=(igual) las porciones
horizontales ó poco menos. Olaro es que si el oficial tiene un aneroide
á su disposición, en ve:z: de tales signos consignará, en metros, la cqt¡¡ 6
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
El piso del camino es
arcilloso de J.f. al río N.,
calcáreo de ahi al pueblo
N ... En el primer trayecto
1
N .••••• O PMebll
Cota
N.
mide 3 metros de anchura O
Casa á 2oom
y 4.50 en el segundo. En
1h2o'
6soo pasos
a
la cuesta b se halla en malísimo
estado, y en la porción
d pasa muy encajonado entre
grandes escarpas. Etc.
~
" N
" ::::::
..:
>
-¡;
t o
V
~
Cota ..•...
Sitio X
Euéril
N. E.
b
2h1o + 1 1 ooo pasos
Cerros
Bosque _Río N ...
Cota ..•••.
e
o
N. ¡h
4000 pasos
Casa
Cota -X -BDquerón
NO. d
40'
~ Pantano
;;
3000 pasos
- 0 -Caserío
e Bosque
40'
...
S.
3200 pasos
..:3 Quebrada X 1 Cota
f
La distancia es de:
Llano. 1 so'-1 1 8oo paso
Subida. 1 54'-1 3000 - .
Bajada. too·- 7200 -
6h44'-3tooo pasos
Metros que se suben 729
Metros que se bajan 81 o
Ob enaeiones generales
N E. 30' Cerros
2300 pasos
Camino á Z
o ----
Sitio R ...
E., g + 24'
Cultivos 2000 pasos
M ...... O Pueblo
Signos usnales
Puede alojar n batallón.
Grandes haciendas en loe
alrededores. Temperatura
muy cálida.
De este sitio se domina una
grande extenaión de terreno.
Grandes zigzags.
Muy escarpados.
Río navegable. Puente colgante
de 40 metros de
largo por J de ancho. Sobre
el camino, á uno y
otro lado del puente, hay
casas que por todo son 47
La pendiente del camino ea
fortísima cerca del boquerón
y el camino muy angosto.
Quebrada vadeable,sin pllente.
Crecida. detiene el pasa
dos horas .
Este camino es bueno y el
pueblo Z es de alguna con~
ideración. Antes de llegar
al pueblo se cruza el
río Y ...
Puede aloj r tres batallones~
Abundantes recursos.
Obsenaeionea partienlarea
Itinerario del pueblo D ... al pueblo N ...
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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~ · ~ ~.g ~
~
DETALLES DESCRIPTIVOS
Estarlo del camino, poblaciones, casares
y cultivos que atraviesa; objetos cercanos
que tienen importancia militar,pasosde
los ríos. medios para componer ó destruir
el camino. etc.
OBSERVACIONES Y CON5lOtllA·
CIONtS MILJTAU::S
1 1---1----------1---1---l---------1---------- --------1--.
La Cru::. .. .. ..... .
Puente X .1 1 no
Z. Punto
interesante¡ 34-00
Se sale de La Cruz con
1
rumbo N·~ pero al terminar
el descenso de
la meseta, donde se
croza la Quebrada
Blanca. tuerce al E.
hasta el r!o X ....... .
1
El camino cruza una mu-1
ralla de roca calcárea,
formándose aquí un pe~
ligroso desfiladero en
zigzags con pendiente
del 1¡ por too. _ 1
2.20
2. m
20 1.20
Sobre una misma linea se principi:J á escribir lo que se refiere :í un m1smo puntv.
La Cruz es una población situada en una
meseta que domtna bien todos los alrededores.
El pueblo fle La Cruz puede
ponerse fácilmente en estado
de defensa y servir de
puesto de campaña.
El puente. de manera: no presenta mayor 'La orilla derecha es la domi-solidcz:
sería peligroso que á un tiempo nante, y como se presenta
lo cruzaran muchos soldados, y mide muy escarpada en una gran-
14- metros de longitud. de extensión, es fácil defender
el paso del río.
Posición formidable para in-
La roca domina el cCJmino en más de 100 terceptar el camino. Un
metros y un par de legu:~s á uno y batallón allí apostado pue-otro
lado, no ha) otro paso posible p:1ra de resistir 6 horas, tiempo
l
' tropas. necesario para que el ene-~
migo logre flanquear la
posición.
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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
BOLETÍN MILITAR 85
altura leída en cada lugar notable de la vfa. Cuando las ubidas 6 bajadas
miden menos de una cuadra de longitud y de 30 metros de altitud
se miran como parte del terreno llano.
Orientación ó rumbo. Se indica por medio de las letras usuales
para designar los punto!' cardinales (N. S. E. 0.) y los colaterales (NO.
NE. SO. SE. etc.), cuidando de no descender á inrlicar á este re5pecto
sino la dirección de la vía entre cada dos puntos notables ó sea de los
que se marcan en el diagrama. Si el oficial lleva brújula deberá de
indicarlo en el dibujo.
Distancias. Se indican las que median entre cada dos puntos notables,
á ser posible en pasos, y si no por el tiempo que se gasta en recorrer
cada tramo del camino, y cada uno de éstos se designa por medio
de una letra minúscula colocada al lado y hacia el centro de él ..
Los tramos no deben medir menos de I o' en tiempo ó de 1 ,ooo pasos
en longitud, salvo casos excepcionales que quedan al buen criterio del
oficial.
Detalles. Se indican de acuerdo con las instrucciones recibidas del
Jefe que ordena el reconocimiento y en ellos se emplean los signos
usuales de topografía y el tecnicismo corriente de la geografía militar.
En especial conviene esbozar las curvas de nivel é indicar si el
camino va en desmonte, terraplén ó media ladera.
Para formar el itinerario Dufour e toma una banda ó tira de papel
cuadriculado (dividido en cuadro) preferentemente, ó por lo menos
rayado, de IO centímetros de ancho (la mitad de una hoja de o.ficiD)
y de la longitud necesaria, que puede obtenerse pegando varias porciones
; una vez preparada la tira se di ide en tres partes iguales, en el
sentido de la longitud : la central para los signos convencionale ; la
de la izquierda para las observaciones de carácter general, r la de la
derecha para las observaciones particulares ó propias á cada punto notable
de la vía : la línea recta que se encuentra en medio de la central
repre enta el camino que va á reconerse. Hecho e to se enrolla la tira
en un trozo cilíndrico de cualquier materia ó sobre un lápiz, y en la
cabeza del rollo ó sea la línea que va á q 1cdar como parte baja del
croquis, se indica el camino que va á estudiarse. ·
medida que se recorre el camino se desenrolla el papel y se
inscriben las notas y signo correspondientes adoptándo e como escala,
que e indicará en el diagrama, )a longitud comprendida entre cada dos
líneas del papel para cada S' 1 o' so' ó zo' de tiempo ó cada so, 1 oo,
2 50, 500 ó 1000 paso de longitud.
Terminado el trabajo se recapitula la distancia en un cuac!rito que
se inscribe en la parte inferior del itinerario.
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86 BOLETíN MILITAR
Y LOS NUEVOS MÉTODOS GEOGRÁFICOS (1)
por O. Barre, Comandante de ingenenieros, Profesor en la Escuela de aplicación
Grande es la querella que divide á los geógrafos en estos momentos.
Los unos, los literarios, que hasta el presente habían reinado como
dueños en la enseñanza, protestan contra la invasión del dominio que
miraban como su encomienda, y anuncian que ha de producirse toda suerte
de males, si se abandonan sus procedimientos m~ramente descriptivos.
Los otros, los cimtíjicos, marchan al asalto, deseosos de conquistar la
plaza, y quieren imponer su método, el método geomorfogénico. Los
geógrafos militares no pueden permanecer neutrales en la contienda ;
su profesión los compromete en el combate: ¿á cuál de los dos bandos
deben afiliarse ?
Parécenos que no cabe vacilación en el asunto ; debemos !,eguir
el método científico, y no contentándonos con frasesitas geológicas
trasnochadas y aun erróneas, abordar de frente esas terribles consideraciones
geomorfogénica , cuyo solo nombre causa vértigos á los que
tienen miedo á lo desconocido. Siempre el temor será un mal consejero,
y además, en este caso, el fanta,sma se transforma en seductor
estudio cuando se tiene el valor de abordarlo, franqueando el obstáculo
que presentan al principio algunas breves definiciones.
\t) Sin vacilar nos apresuramos á publicar la versión libre de la Memoria que acaba
de aparecer con la firma de uno ele los m ás distinguidos profesores de la Escuela de
Fonteneblau, y resume el curso dictado en ella el año pasado. Es nuestro deseo que
estas páginas resulten profundamente agresivas, exasperantes, no contra persona alguna-
Dios nos libre de ello,-sino contra los sistemas, teorías y métodos que aún priman
en la América latina en ia enseñanza de la Geografía á fin el~ llamar la atención
sobre ellos y que se les someta á examen racional, con 1 objeto de que resalte , aun : los
ojos de loa menos avisados, que no son sino un tejido y montón de errores y dislates,
abandonado• há tiempo en los países civilizados. Fácil es comprobar que muchos
textos americanos sobre la materia son anticientíficos de la primera á la última lÍnea ;
que sus divisiones y cla!lificaciones'pecan haata contra el sentido común : en Colombia, por
ejemplo, tras enseñar c¡ue una cordillera es una serie de montañas, y que montaña es
una elevación máxima de terreno desigual y quebrado, ¿no s e llama cordillera el conjunto
de tierras altas interpuestas entre el Magdalena y loa Llanos? ¿No se dice que
mesa es la montaña de aplanad cumbre ? ¿ N o se ha llamado thalweg la parte alta
de loa ríos ? ¿ N o se ha hablado de la grande hoya del Cauca , englobando en ella,
por ig11al, el valle de ese nombre y las destrozadas tierras de Antioquia ? N o se ha
oido que algún profesor haga burla de los que van á buscar las raíces de las montañas
para establecer clasificaciones teó,·icaa ? ¿ N o se igualan en la enseñanza las regionea
más diversas, rompiendo toda ley orográfica y geológica? ¿No se inventan cordilleras
donde no existe ni la sombra de ellas? ¿N o se fals~a por completo el criterio de los
e.tudiantes, á quienes nunca se hace formar cabal idea de lo que ea una carta geográfica,
cuyo alfabeto jamás se les enseña ? ¿ De qué modo se les inicia en el decisivo
conocimiento de la orientación? Pero jamás acabaríamos ai quieiéramos hacer completa
la lista. Para concluír, baste observar que si el Profesor Barre apunta multitud de
errore• á las geografÍa• de Francia, en los alrededores de París, la región mejor estudiada
de la tierra, ya podrá juzgarse lo• que pueden hallarse en los libros americanos,
y la necesidad que hay de repararlos cuanto antes, recordando que los alemanes dijeron
debían su triunfo sobr• Francia á los maestros de escuela.
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BOLETíN MILITAR 87
Y en primer lugar : ¿ Qué significa la núeva y áspera palabra gt~-
11torfoge~ia? Simplemente un estudio racional de las formas del suelo.
Las formas del terreno provienen de tres c.ausas primordiales : la
naturaleza de loJ materia/e¡ del terreno ; el orden arquitectónico de ellos.
ó ;;ea el establecido por los movimientos mecánicos que han dislocado
1a superficie del globo; y, en fin, la euultura surimposada á dicha arquitectura
por los agentes exteriores. La geomorfogenia muestra, en cada
localidad, la parte que corresponde á cada una de esas causas ; permite
distinguit; la línea fundamental, del simple adorno ; el cimiento
ó eL muro del tabique ó el emplaochado ; en una palabra, darse cuen~
a d.el por qué de la1 coJaJ.
Pero, me diréis con los literarios: ¿de qué servirá ese examen de
llls causas, que viene á at¡mentar nuestro ya pesado bagaje? Contentémonos
c;on describir, lo mejor que se pueda, las formas exteriores del
iterreno, y pasemos sin demora á esas consideraciones históricas, que son
lo mejor de nuestra ciencit~;, y han sido hasta el presente la característica
del métod~ rrancéJ que no debemos abandonar-así se ha escrito-por eso
¡nebulosos y complicados procederes que nos llegan de allende las fron-
-teras, y no se maridan con nuestro temperamento nacional.
Bien sabemos c;uánta fuerza tienen en estos momentos los argumen-
, tos patri?teroJ, y cuidaremos de no estrellarnos contra ellos ; pero nadie
será osado ;i negar que aun cuando el método geomorfogénico venga íntegro
del Extranjero-lo que no es cierto-esa no es razón para describir
'los objetos de un modo irracional y para privarnos de la enseñanza que
pueden procurarnos las obsen·aciones de toda una cohorte de hombres
eminentes.
Mas, vayan;ws et1 orden. ¿ Hay certidumbre de que los científicos
pretenden excluír de la ensez1anza de la Geografía los recuerdos históricos
y los períodos galano-descriptivos que constituyen su encanto,
para no dejar en pie sino consideraciones áridas, técnicas, ininteligibles,
si no es para los iniciados ? Decirlo es juzgar mal el asunto. El deseo de
aquelhls gentes es muy diverso : se contentan con hacer observar que
nunca debemos confundir el metiio con el ji11; que la Geografía aharca
qiversos grupos de conocimientos de~;ignados con sendos nombres propios,
pero que todos ellos tienen un común tronco, independiente de
toda vegetación parásita, que es Ja Geografía jíJica. Ahora bien : ésta
.tiene su método propio, que consiste no sólo en dncribir la1 formas dd
suelo, Jino ademár en indüar stt razón dt ur.
Sin contar con que todo espíritu cultivado tiene derecho á darse
.cuenta del por qué de las cosas, razones de buena pedagogía imponen
.en todo caso esa manera de proceder. ¿ Qué diríais de quien pretenda
describir un edificio, no atendiendo sino á sus formas exteriores y haciendo
caso omiso de su estructura v ordenaci6n interna ? Sin duda
que se expone á hacer una descripció~ ininteligible, en la que los más
s por la erosión en una terraza superior. En una palabra, las ideas
de crestas y murallas, justificadas en más de un caso JUo dmtro de citrtoJ
límites, han llavado al error por exageración de su importancia, lo
cual demuestra la necesidad de presentar las cosas tales como son .
Muy bien, me diréis entonces. Quedamos convencidos y aceptamos
que las divisiones de un territorio en regiones co'rrespende á la
Geografía física y que el fundamento de todas las descripciones sólo
puede establecerse: por gentes que hayan e tudiado el por qué de las
e osas; pero ¿ á qué llevar esta doctrina á la enseñanza ? ¿N o basta dividir
y describir juiciosamente el terreno, sin necesidad de indicar las
ca u as que le dieron el sér ? Los disdpulos creerán lo que enseña el
profesor.
Esto último es lo que no admitimos, y así arreglada la enseñanza,
pecará por la base. A este respecto permitidme una comparación. ¿Qué
pensaríais del imtructor que haga aprender la lista de los nombres de la
piezas de un fusil complicado~ sin indicar para qué sirve cada una de
ellas? ¿No es verdad que en este caso podría considerarse dichoso, si á
pesar del sistema, lo discípulos derivan algún provecho de semejante
instrucción ? Pues bien: ¿cómo pretender que sea diverso el resultado
al aplicar el método á la Geografía? En esta ciencia, como en cualquiera
otra, quien ignflrt el por qué de laJ coJaJ uní profimdat7Jt:1Jft infiriDr tÍ
quien lo co11ozca.
U na última objeción: diréi . gue e preci . o· abcr limitarse á e. te
respecto, que la geomorfogenia, dado su nombre, debe ser co a muy di.
ícil r que los soldados no tienen tiempo de aprenderla. Conte tamo :
Lierto que los trabajo:; de Jos geólogos son arduos; pero no se trata de
1uc los emprenda á su turno el geógrafo, porque á éste le bastará comp
render la conclusione que resultan de aquella labor. Así limitada la
rarea, nada de penoso presenta á un hombre que posea una mediana
cult ura intelectual, que hay derecho á suponer se encuentra en toda
oficialidad. o nos contentaremos con la afirmación del hecho, sino
CJUC va m o. lina inalterable del cuartel.
En la le_' de hoy e ha cc.,n ultado todo. Su di tribución no
-deja que desear. Hay e·tudio de la ciencia; y hay vuelo de imaginación
para no tropezar con rémoras en 1 futuro.
Sólo no disgu ta el punto relativo á las prima militares, que
i se u aban para comprar sustitutos de quintos en España, ho'
han ido abolidas en todas partes consultándose la igualdad ante la
ley, y mucho más, cuando se trata del servicio de la Patria.
Si tal servicio es obligatorio, el dinero no puede apartar de él
á ningún ciudadano, como sucede en f rancia y en otras nacione,
en que el grande y el chico, el poderoso y el miserable ' todo ,
tienen que acudir, desde donde se hallan, al turno, so pena de per-
der para siempre sus derechos civiles y políticos.
Por lo demás, la ley dada es magnífica. '1 odo peruano que
no ca exceptuado rigurosamente conforme al artículo 2.0 , queda
apto para servir, en su rol re~pectivo, desde los 19 hasta los 50
años.
Esos roles son cinco: 1.0 el Ejército regular ; 2.0 los Supernumerarios;
3.o la Primera reserva; 4-.o la Segunda reserva; y 5. 0
la Guardia N ac\onal.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
BOL~TÍN MILITAR
El Ejército regular se compone de tres grupos: I.0 el de los
voluntarios, es decir, de los individuos de 19 á JO años que, sin
corresponderles el turno, desean alistane; y de los de 2J á JO que
después de ser 1\oldados desean continuar; 2. 0 el de los conscriptos,
es decir, de los individuos sorteados de entre los 19 á 2J años
que aparezcan de la lista en cada pueblo; y J.0 el de los enrolados,
esto es, de los que por faltas cometidas se envían al Ejército.
Con estos tres grupos se tendrá siempre al Ejército en el pie
fijado por la ley; porque debe tenerse en cuenta, que cuando los
dados de alta cumplan sus tres años en infantería, ó sus cuatro en
caballería ó artillería, ya habrían llegado á la edad señalada para
el servicio los que antes no habían cumplido los 19 años.
Puede suceder que circunstancias imprevistas hagan necesario
el aumento del Ejército, hasta un número excesivo de plazas.
Entonces se llama á los supernumerarios, que son los conscriptos
que figuran en lista, y á los que no les tocó el turno para ir al
cuartel ; y si no bastaren, se llamará á las Reservas.
La 1.• Reserva se compone : 1.0 de los de 2J á JO años que
hubiesen servido ya desde los 19; 2. 0 de los de 19 á 2J que se
hubieran casado antes de servir; y J. 0 de los alumnos de escuelas
técnicas y universidades, desde 19 á JO años. La 2.• Reserva se
forma: de los de JO á 35 años y de los preceptores, profesores y
catedráticos de escuelas, colegios, escuelas técnicas y universidades ..
Por último, la Guardia nacional se compone: de los de J5 á
50 años ; de los médicos y practicantes de hospitales ; de Jueces
permanentes ; del hijo único de viuda pobre ó de padre pobre mayor
de 6o años ; del viudo padre de hijos menores ; de los postillones
y conductores de correos ; de los telegrafistas ; y de los J efes
de oficinas, Alcaldes municipales y Directores de beneficencia.
Se ve, pues, que na:lie deja de figurar en un rol, y que, quitadas
las primas en una reconsideración que se haga, todos tendrán
que militarizarse y que servir cuando llegue la vez.
La organización es muy buena, y enérgica la parte penal.
Sólo restan tres cosas : 1 .a que los reglamentos que se dicten
por el Ejecutivo no de virtúen en lo menor la ley, ni se retarden
; 2.a que la práctica de e-ta ley comience lo mis pronto
para que no sea un mito; y J·a y esto lo principal, que se apliquen
las penas, y que nadie ría de este mandato conveniente, como rieron
mucho , de los anteriores.*
(De El Deber de Areqllipa)
A la fecha puerie decirse que el servicio militar obligatorio im¡>era legalm~nte en
toe! as las repúblicas latinas de Amér ica. En M .!xico Centro A m ~rica, Brasil, Argentina
y Chile funciona de un modo normal y desearse es q\1e pronto suceda lo mismo en Colombia.
cuya ley es sin duda, superior á la peruana.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
:BOLETfN KlLITAR 95
Rlil0~3R:COS
DE LA CAMPAÑA DE 1876 Y 1877
(Continuación)
El I 2 de Mayo de I 877 ocupó el General Quintero á O caña
con su fuerza, la que había quedado muy disminuída con las
bajas tenidas en el último combate, y la cual luégo aumentó con
algunos copartidarios de La Cruz, Aspasica y La Playa que, entusiasmados
con el reciente triunfo obtenido por el prestigioso
caudillo, se apresuraron á ofrecerle su apoyo. En dicha ciudad fue
donde vino el General á saber la capitulación de Manizales y el
mal éxito que la pujante revolución había tenido en todo el país.
Estas desagradables noticias lo mortificaron inmensamente;
pero viendo que no era posible dejar abandonados á sus camaradas,
cuya suerte le interesaba más que la suya propia, resolvió continuar
en armas hasta tanto se le presentase la oportunidad de rendirlas
honrosamente y de conseguir, por medio de unos tratados
de paz~ garantías para los que lo habían seguido con :decisión y
entusiasmo singulares.
A los pocos días de estar en Oc-aña dispuso el General que
los soldados de Gramalote, que comandada el bravo y nunca bien
lamentado Eusebio Rojas, y á cuyos esfuerzos se debía, en parte,
la ventajosa posición en que se encontraban los rebeldes, regresasen
á su pueblo. A Rojas le dio el General instrucciones respecto
á las operaciones que debiera ejecutar, y le indicó también las bases
sobre las cuales podía entrar en arreglos con el Gobierno.
Estando el General Quintero en La Cruz, ac0mpañado de algunos
Ayudantes, y á donde había ido en asuntos del servicio, se
acercaron nuevamente á Ocaña ]os gobiernistas, quienes un tanto
rehechos, después de su última derrota, habían logrado reunirse en
número de alguna consideración, y alentados con la noticia de la
marcha de Jos gramalotes, resolvieron hacer el último esfuerzo
para ver si alguna vez les era propicia la suerte.
En efecto, queriendo los gobiernistas aprovechar aquella circunstancia,
y, además, la oportunidad que se les presentaba de hallarse
una parte de;las fuerzas revolucionarias enteramente descuidadas
en Río de Oro, población perteneciente al Departamento del
Magdalena, y que dista solamente dos leguas de Ocaña, decidieron
atacarlas. El combate se empeñó también aquí en condiciones
desfavorables para los rebeldes, tanto por lo desprevenidos que
estaban, como por su inferioridad numérica; pero pronto tuvieron
noticia los que habían quedado en Ocaña de lo que ocurría, y
apresuradamente salieron con un refuerzo los Coroneles Antonio
Antolínez y Laurean o Pacheco, refuerzo que llegó en los momentos
más necesarios, y decidió la victoria en favor de los defensores
de la revolución. Este combate terminó en La Camarona
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
!6 BOLETÍN MILlTA.R
de donde deriva su nombre, y en él murió el temible Manuel Santana,
jefe gobiernista que gozaba de la fama de ser hombre de gran
val0r, pero á quien se le atribuían sentimientos poco humanitarios.
Después del encuentro de La Camarona aumentó el prestigio
de la revolución en la Provincia de O caña, y en ella no quedaron
al Gobierno más defensores que los que estaban en El Carmen
bajo las órdenes de los Coroneles Zúñiga y Garcés Baraya ;
á poco fue ocupada aquella población, cuyos habitantes son todos
liberales, y que se consideraba como inexpugnable desde los tiempos
en que fueron rechazadas las tropas que á mando del General
Emigdio Briceño la atacaron ; en esta vez los que la defendían
huyeron sin hacer resistencia.
La noticia de los triunfos alcanzados por la pequeña hueste
que comandaba el General Quintero, se esparció por todo el paÍ'i,
y temiendo el Gobierno nacional que e to pudiera ser causa de
nuevos pronunciamientos, y deseando también poner cuanto antes
término á tan cruenta guerra, dispuso enviar una respetable comisión,
compuesta de los Sres. Dr. Salvador Camacho Roldán r
General Leonardo Canal, para que tratasen de celebrar con los re beldes
un convenio de paz.
Ante de qu e e tuviese conocimiento de que el Gobierno
había resuelto dar e ·e p3so, ya el Sr. Francisco Ruiz Estor, nombrado]
efe departamental de O caña p r el Presidente del Estado
de Santander, había estado entendiéndose con el General ~intero
para ver la manera de finalizar tan anómala situación ; pero
siendo muy exageradas, y, por consiguiente, inaceptables las condiciones
exigidas por el primero, fueron-rechazadas por el Jefe rebelde,
y no pudieron tener efecto las negociaciones.
De un folleto publicado por el Dr. Esteban Ovalle, inmediatamente
de·pués de qut tuvieron lugar los acontecimientos que
narramos, tomamos los siguiente. aparte , que explican aquéllo
con precisión y claridad:
''Triunfante la revolución en el Depart:Hnento de Ocaña,
oyéronse voces de paz, que se cruzaron entre el Jefe de par tamental
y el Jefe vencedor ; pero in resultado satisfactorio para ambos,
aunque uno y otro se manife taron igualmente interesado,
por patriotismo, en la terminación de aquella guerra desastrosa
y fune ta.
"Era, entre tanto, respetable é imponente la actitud de la
fuerza. vencedora , cuya proezas tuvieron eco en toda la República
y merecieron la atención del Gobierno de la Unión y del del
Estado, los cuales, animados de patrióticos sentimientos, enviaron
comisiones casi á un tiempo, cerca del General Quintero, para
tratar sobre la paz.
(e mt inunrá) ICNACJO s. HOYOS
1 •
BOGOTA- IMPRENTA NACIONAL
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
SUPLEMENTO-GUERRA DE 1854 97
nicación con los sublevados de la Ciénaga, cuya derrota no creían,
egún las notas que se les habían interceptado.
Al llegar á una altura desde donde se descubre el pueblo del
Valle, observó Mosquera con el anteojo que los enemigos acababan
de acampar en la plaza; repitió la orden de ocupar el puente
y se adelantó con su Estado Mayor á disponer el combate para el
caso de que Gutiérrez quisiera resistir del otro lado de aquél,
porque el río Charalá bajaba crecido y era difícil vadearlo. El Ge.
neral en Jefe logró llegar á tiempo al puente, pero cuando el enemigo
descubrió la operación de lo!: legitimistas, alzó el campo y se
replegó sobre Mogotes.
Si bien este movimiento de Gutiérrez era atrevido y se pres-
1:aba á vastas combinaciones militares, Mosquera juzgó que cuando
los rebeldes habían esperado la última hora para realizarlo, su
marcha, emprendida contra todas las reglas y abandonando los refuerzos
que podía recibir de V élez, indicaba estaban desorientados
é ignoraban que Forero, con 200 hombres, 2 cañones y algún
parque, se movía en auxilio de ellos.
En efecto, Gutiérrez podía marchar sobre San Gil y obligar
·á Mosquera á que retrocediera ó podía avanzar hacia Mogotes y de
·allí buscar el paso de Felisco para seguir á Piedecuesta ó á Málaga
y aun á Venezuela; también podía salir á Capitanejo por Onzaga
ó á Santa Rosa con rumbo á Tunja y Bogotá, por el páramo de
Cerinza. Como consecuencia de estos posibles, el General en Jefe
mandó destruír las cabullas de Felisco y Capitanejo, le envi6 aviso
al Comandante González, Jefe que conducía el parque que iba por
Soatá y ofició al Gobernador de Tundama para que dirigiera las
fuerzas de que pudiera disponer á Onzaga y que al1í, tomando posiciones,
detuvieran al enemigo mientras lo alcanzaba el Ejércit
del Norte. Despachados los postas y reunido el Ejército en el pueblo
del Valle, donde apenas se le concedió un corto descanso, dispuso
Mo quera que continuara el movimiento, confiando la vanguardia
á los dragones, ap0yados por un piquete de infantería, á
..... rdenes del Gobernador Pradilla. Este jefe adelantó á su turno
una partida de jinetes para que picara la retaguardia melista,
la que al anochecer se tiroteó con ella en el puente de arco del
Río María (Mogotes). La oscuridad de la noche obligó á Mosquera
á acampar en una loma, sin pasto para los animales y sin carne
para la tropa. Dispuestas las avanzadas, á las 9 de la noche salieron
dos reconocimientos de los bata1lones Yélez y 6. 0 á indagar
si el enemigo se había establecido sobre el puente, que era una
buena posición, p~ro no se le encontró aHí y se tuvo noticia de que
eguía en marcha para Mogotes.
l.854-Suplemento 7.0 , correspondiente al número 114 del Bou:Tf · MILITAa,
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
98 BOLETÍN MILITAR DE COLOMBIA.
Teatro de operaelonea
Primera pa1·te de la segunda campaña del Norte
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DIAGRAlYIA
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 114", -:-, 1899. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691031/), el día 2026-05-31.
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