LA REBELI ÚN. -------------
NOT'ICIAS DE LA GUERRÁ.
~====================================~==~========~~
Bogotá~ 26
CAUCA. ·
........... Oo ............ .. .... Oo ................................. .
Estamos en el deber imprescindible de no ahol'rar
esfuerzo de ningún género, de no economizar
trabajo de ninguna cla8e, y en fin, de estar listos
para ofrendar hasta la última gota do nuestra sangre
en aras de la Patria, en defensa del hogar y de
la,familia. Los que caigan en el campo do batalla
rindiendo la última jornada de la vida, serán como
la semilla que cae en lértil suelo, porque las
Tindas y huérfanos que queden después de la guerra,
serán recompensados con munificencia, y habrán
también de consolarse con que en este país
quedarán seguramente cimentados, por lar~os a11os,
el orden y la tranquilidad, que dan para el trabajo
honrado abundantes cosechas.
El sórdido interés, el odio inveterado, la negra
'calumnia, la ambición bastarda son los cuatro apoyos
principalee de esta incalificable rebelióu, tañto
. más injusta, cuanto más tiene de rastrera y estú-pida.
El limpio honor de los caclcanos nunca se
ha.bía puesto on tierra para esperar de la traición
y de li~ bajeza cambio ninguno gubernamental; y
,sin embargo, p~m eterno baldón de este país, no
·'han faltado hIJOS que. ensnlcell lit deshonra de la
, ,.,patria.
.. DlU'O y ~uy amargo tiene que ser para todo
hombre de bIen el ver que haya. en este país quien
se apoye en la aoción más indigna. en la infamia
-consumada, en el nefando crimen de traición, para
alzar solio y colocarse bajo él como gobernante de
este O~llca tan altivo como generoso. i Mengua y
escarmo para los malévolos que con Guillermo
Mál'quez han enlodado la bandem liberal 1 j Que
la Patria execre siempre sus nombres!
Pero reservado estaba á la. causa dc la Justicia
castigar en bre'Ve el más grande ultraje irrogado {t
la dignidad de los, !Jallcanos ; y h6 aquí porqué
cuando la revoluClou se creía poderosa, cuando
qUlza espíritus débiles, cuando acaso algunos copartidarios
vacilaban, un joven honrado é inteligente,
á la cabc7.a de soldados convencidos y valerosos,
da el golpe de gracia eu el inmortal campo
d~ Sonso, l:estauranJo, así en, todo su esplendor, la
blCn mereClda reputrtClÓn del Oauca 'como Estado
guelTet'O, y rescatando con honor para la bandera
de la República el alto puesto en que la mantiene
enarbolat'la la mayoría sensata de Oolombia.
........................ o· ........................... .
(Tomado de El O"·I"~(I número 88),
TELEGRAl'IA,
tbagué, 2G de Febrero tic 1885.
Señol' Doctor Hufael Núflez,
Acabo de recibir posta del General Payán¡
con pliego fechado en V~·ct01·ia. el 19
del presente, en el cual hay un pá1'l'afo parl'l.
usted, que dice:
" En Roldanillo hubo un reñido combate,
en el cual se derrotó completamente
al enemigo. Se cogieron trescientos (300)
y tantos prisioneros, igual número de armas,
cuarenta cargas de municiones y ~uchas
otras cosas. Apenas se escapó Márquez
con veinte y cuatro (24) hombres, Deaza
se halla en Cartago con la fUerZ[L de su
mando. Mañana iremos á combatirlo con
las Divisiones 1. ", ::$." Y 4.", q ne están deseosas
de pelear y vencer."
GABRIEL SALOM C.
Auténtico-A., Novon.
OOMBA'l'E DE SONSO.
Estados Unidos de Cúlornbia.-Estado 800e1'ano
del Cauca.-Comandancia en Jefe de la 3.& División
'!J en operaciones sobre el Centro y 1vorte
del Estado.-Cuartel general e?~ el Paraíso, á
3 de Febrero de 1885.
Oiudadano Presidente del Estado.-Popayán.
El cúmulo de atenciones que he tenido y la
necesidad lIe movili~arme con las fuerzas y de situarme
en campamentos desprovistos de toda clase
de comodidades, no me habían permitido daros el
parte detallado de la jornada de Sonso, que tuvo
lugar el 23 de Enero próximo pasado.
Oon el fin de cumplir órdenes vuéstras pam
qU,e marchara con la 3.'" División al Norte del Estado,
situó el Ouartel general en Buga, y allí comencé
á concentrar los cuerpos que se habían organizado,
que eran el 5. o de Oali, el 9. o de Palmi-
1'110 y ello o de Buga, éste casi en su totalidad desarmado.
En Oali se organizaba el 4. o y en Palmira
ellO. o, y con el objeto de activarla me trasladé á.
csta última ciudad. El día 15 tuvo lugar, no diré
de Fe brero de 1885.
un pronunciamiento, sino un asesinato en el punto
de Zabaletas, cometido por los Oóndes, en el
que fueron sacrificados, víctimas de su Patri:1. y do
su causa, cinco honrados ciudadanos y padres de
familia laboriosos. Por telégrafo os comuniqué
sus nombres.
Partes exagerados del OOl'rito me obligaron íh
trasladarme en el mismo día iLl teatro de los sucesos,
y lo .hice con In. única fnerza armada que había
en Palmll'a, que era la 1. ~ compa11ía del batallón
5. o de Zapadores, comandada por el Oapitán LisandI'O
Varela, y acampé en el Boquerón de Amaime,
á tiempo que los enemigos acababan ele dispersarse
y tomar por refugio las monta11as. Al mismo
tiempo que me movía de Palmira., dispuse también
q,tlO se movieran dos:compa11ías del 9. o, que estaba
SItuado en Buga, y el Escuadrón Guías de San
Pedro, y que tomaran la vía Pichichí, ú encontrarse
conmigo en La Novilleru_ El movimiento se efect~
ó como lo había dispuesto; pero, como os he
dlcho antes, los rebeldes se dispersaron despuós de
cometido el crimen.
Seguí para Buga el l~, después do haber despachado
del Oerrito, una. 'Vcz que habí:l r:'nmplido
sn comisión do custodiar do Oali (¡, Palmira unas
pocas cargas do parque, la compa1l1a del 5. o de
Zapadores, ordenándole ÍL su Oomandante que
tomará la vÍ!t ele Palmira y que en eS1\ ciudad se
pusiera á disposición del Jefe municipal para lo
que pudiera ofrecerse.
Una. vez en Ruga, odcné que ul batallón 5.", único
cuerpo regularmente equipado de la División,
avanzara. á 'l'uluÍl, mientn1d tanto se equipaba
c<:)llvenientemente el 9. o para qne marchara tamb!
én, cuando tuvo lugar el pronunciamiento do'
Rosas en ~o~ pucblos do Oandelaria y Florida. El
Jefe ~~lllClp~1 de Palmira mo pidió un :;¡,uxilio y
mandc mmedlatamente la 2. o compaflía del 9. o y
telegrafié á Oali, al Jefe municil~al para 'que m~naara
por el cam1no de OandelarIa la 1." compaliia
d~l 4.· ,í. órdenes de sn segundo Jefe, el nUDca
bIen lamentado Teniente-Ooronel Vicente García
y GarcÍa.. Rosas se escapó después de estar c,asi
rodeaao~ engrosó S:lS filas y siguió á Santander.
La Cll'cunstanCla de haber sacado de Oali la 1."
compa11ía del 4. o, la libró de la fatal catástrofe.
Distraída. de este modo mi atención por lo que
ocurría á la retaguardia de mi Ejército, recibí la
noticia de que so apróxim~ba á Oali, conduciendo
muchos elementos dc guerra para el Gobierno el
batallón 1. o do Zapadore!! de la Gua.rdia col~mbian!
L, y reposé tranquilo, confiado aún en la lealtad)'
civismo de un cuerpo quo enviaba al Canca
01 Gobierno nacional, para que compartiera con
nosotros los a.zares de la guerra .Y participara de
nuestras glorlll.s. Por otra parte, 'con los rifles quo
traía, quedaba completamente armada h\ 3.'" División
J en posibilidad de hacer frente, no sólo á~
los enemigos interiores, sino ti. cualquiera invasión
extl'aBa.
El 18 á ht una de la tarde entró el batallón tÍ,
Oali, y e119, al amanecer, había entregado armas,
p~rquo y fu~rza. á. los enemi~os, y constituído Gobierno
prOV1SOl'lO. Al recibIr la noticia de semejante
defección, excepcional en 103 anales de
nuestra historia, todos los {mimos desfallecieron:
autoridades hubo que trataron de entregarse, y cobardes
q.ue l1bandonaron las filas; pero por encima
de tan mexperarht catástrofe, Dios conservó mi
csp~ritn sereno r tnt' dió valor para desafiar el
pehgro.
La primem orden que di, de acuerdo con mi
digno Jefe de Estado Mayor, doctor Julio Rengifo,
y que trasmití por telégrafo, fuó la de reconcentrar
todas mis fuerzas en Buga. Mis valientes
soldados, pocos en número, pero resueltos al sacrificio,
no excusaron, desde que les dirigí mis palabras
de aliento, una lucha tan desigual, v autes,
por el contrario, la exigieron. -
El 21 por la tarde se me Gomunicó que el titulado
General en Jefe do las fuer7.as nacionales y
del Estado, Guillermo .bfárquez, y el Presidente
provisorio, doctor ~o:ge Henriquo Delgado, me
mandaban una comISIón para que me rindiera á
discreción. Esta comisión estaba compuesta de los
se110res Francisco Rebolledo v Emiliano Gaviria.
El 22 los rccibí en la casa dé la Oomandancia, y
tan luégo como me manifestaron el pliego de instrucciones,
cl sc110r Rebolledo entró en una exposición
explícita do la situación del enemigo, de los
clementos de guerra con que contaba, de los recursos
quc tcnía disponibles, etc. etc. Mi contestación,
[lue os remití impresa y que os incluyo
nuevamente, fué perentoria, pues me denegaba:1:
entrar en toda clase de arreglos con un gobierno
que había surgido de un golpe de cuartel y por la
más infamc de las traiciones. El comisionado, se-
110r Gaviria, que, en un rapto de entusiasmo, soltó
éstas ó semejantes palabras: "Que su casa disponía
de medio millón de pesos, y que todo lo pondrá
No" (,,;;;),; 3' .
en para para o~teuer el triunfo de la evoltlción '.
se negó á lleva l' el pliego de cORtestación, v ent.o~ces
resolví que la comisión no llevara ñingun:l.
reservándome el derecho de dar publicidac1 á todo
lo que había pasado.
•En• el momento en Q_ ue e sto tenía luOO' 'ar , el ene-mIgo,
slOmpre falaz, movía sus fuerzas, intertauto
que yo :perm,anecín ignorante de lo que pasaba,
pues un slle~CIo sepulcral y un visible temor reinaba~
en todos los ánimos: parecía que en Palmil~l
y Oah se había agotado el patriotismo, porque ni
nna palabra, ni una senal siquiem me fue dada
para quc estuviera pre'\"enido. No obstante, y:por
una de aquellas raras intuiciones, determmil
situar mi campamento en lni: lomas de Sonso yel
22 por la.tard? situé las fuerzas/de la maner¿ qUf",
me pareCIó mas con ,eniente.
El 23 á las 8 a. m. recibí inesperadamente el
ataque. El eri.emi~o cOlltaba con los dos batallones
de la ~uardia 1. y 5. o de Zapadores, el 4. o y 5. o
de Oah ~ toda la gente recogida en Palmira: La
Torre, Oerrito y otros puntos, todos perfectamente
armados. Mis fuerzas se componían de los batallones
5. o de Oali, 9. o y 10. o de Palmira, una compa11ía
del 4. 0
, una del Reserva y los escuadl'one;s·
Guías y Payán. Total quinientos hombres, de lOE;
cuales doscientos establlu armados con fusiles de
percusión.
El fuego fué llUtriélo durante cuatro llOr'<>a se~
uidas; pero á pesar de la disciplina de ht Gual'(
lÍa y de su instrucción en el arte de la guerrn.
mis soldados no trepidaron un momento: SOS~l\"
ieron 8US posiciones con heroico denuedo y C:1.1'garoIl
sobre el cnemigo llenos de ardor V entusiasm(>.
Sangre preciosa se derramó por p¡rte nuéstra;
mas la del enemigo corrió triplemente, pues la
Guardia traidora qucdó en su totalidad destrozada,
d.e tal manera, que con Márquez sólo se salvaron
treinta y siete. Así tenía que suceder, para dar el
ejemplo de que ú. un pueblo que lucha por sus derechos,
no se le vence por medio dc la perfidia, ni
se le subyuga con bayonetas asalariadas.
Se11or: el triunfo de Sonso, además de ha.bel'
sido el triunfo de la legitimidad, tendrá su resonancia
histórica, porque en él, cuatro soldaios
caucanos hicieron morder el polvo á la que se
consideraba invenciblo Guardia vcterana, á la que
'había dado la ley á los más altivos pueblos de Colombia.
Oúp'ome en suerte ser el Geneml de esa
jornada, y bendigo á. Dios por haber salvado en eFe
día la honra. y la dignidad del Oanca.
Os incluyo el parte detallado del número de
n;tuel'tos y herid~s de ambos baudos, del de pl'iSlOneroS
que estan en las cárceles de Palmim y
Bllga, do los elementos de guerra tomados al ene<-
• migo, etc. etc., el cllal me ha sido pasado por el
sefíor Jefe !le Estado Mayor de la División.
Entre los muertos figura el Sar~ento MaJor
Angel M. Oastillo, que tom6 el manao del 5. o de
Zapadores, un paname110 de alta gradnación eUV6
nombre no ha podido descubrirse, y algunos oficiales.
Entre los pris.ioner08, tengo al Ooronel sc-
1101' Emiliano Herrera, que tomó el mundo del batallón
1. o cuando Márquez fué ascendido á General
en Jefe do las fuerzas nacionales \' del Estado.
á varios oficia!es y más de ciento cinc"uenta individuos
de tropa. Todos ellos os serlÍn entreo'ados ú
su debido tie:mpo, para que les impongáis ~l castigo
~ ,que se han hecho, acreedores, y cuya responsabllIdad
es tanto mas tremenda, cuanto que (l
ellos, y sólo' á ellos, se les debe la sangre derramada
y la actual aflictiv(L situación del,Oaucít. De>
otro modo, los enemigos del Gobierno habrían sucumbido
tiempo pá, ,de~de los primeros golpes, :cl
Oanca y la RepublIca entera gozarían vá de
una paz completa y definitiva. .
No os hago recomendación de los Jefes, Oficiales
y soldados, porque todos cumplieron estrictamente
su deber. En la primera entrevista que tengamos,
os mdicaré los nombres de los que, por S'U
lealtad y va.lor, mereccn bien de In Patria, y ser
condecorados por vuestra mano. •
Soy, con todo respeto, vuestro atento y se
servidor, JUAN E. ULI~OA.""
ANTIOQUIA.
A última hora se ha recibido el Siguiente
telegrama:
Glladulls, 26 <.10 Febrero de 1885.
Senor Presidente de la República.-Bog'otá.
Os presento mi respetuoso saludo, General
Mateus debió tomar ayer á Manizale
Sigo iumediatamente. Vuestro servidor ,
. DIMAS A'fUESTA.
Auténtico.-Á. .LVovoa.
IMP. DE "J"A ¡,UZo ,; -------
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"La Rebelión: noticias de la guerra - N. 23", -:-, 1885. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3688913/), el día 2026-05-13.
¡Disfruta más de la BDB!
Explora contenidos digitales de forma gratuita, crea tus propias colecciones, colabora y comparte con otros.