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Este peri.óclico tratará de todo, escepto de política de partitlos,
por lo c:ial creemos será bien ~cojiclo entre lo mas
florido de nuestra sociedad. Sale los jué"cs, i se espende en
la. tiench J.el Dr. Luci:i.no Rivera, cnrrern. ara ab1·irqu1sieran
cstúdiar a todas las muchachas del lo nl despecho ?-I pobres de las ricas solteras!
1.~nfrerso, i e}cjir por :fin alguna en la persua~ Están condenadas a no ver en los corazones
sion de que esa era la que Djos les tenja dcsti- que bien las aman sino •las garras que bjen las
1,ada desde e] pril~cipio de los ticn pos. Oh! di- desean ; i qué ser noble se acercará a eilas si
cen, esto de casarse uno, de atar a otra exis- sospecha que tomén por la mas vil a la mas betencia
toda. su existencia, no debe ser obra de lla de las pasiones, por la avaricia al .an:íor?un
capricho: es lo mas grave que puede resol- He aquí tocándose los estremos : la miseria i la
ver un hombre : es decidir an i ce- que uno de los elementos de la felizidad es la
bolla"; creen que casándose tendrán todo lo 1nediaiiía·modesta. . ·
que necesitan, i, poco reflexivos i rnui apasio- Circula ah0ra entre ·nuestrl Juventud .:Una.
nados, cojerán por un cabello la primera oca- obrita de Mr. ·ae Balzac, "Fisiofojía del matrision
que ~e les presente. Estos son los diferen- monio," la obra peor que podía caer en sus ma .. ·
tes particlos, Jas diferentes escuelas de los sol- nos, J)arto de un ilustre cínico que casándose
teros. Ninguno tiene toda la razon, pero cada mas tarde desmintió cuanto había manifestad<:>
cual tie.Q.e parte· de ella: probada la necesidad creer. Los que la lean, querránj"lil'zgan1e.riuesdel
matrimonio, i probado que si en él hai es- tréV sociedad po:r la sociedad francesa,- i tendre ..
clavitud es una esclavitud conveniente, debe- mos con ello lo unico que 'nos falta para perremos
estudiar su parte económica, i desechar demos, el único fav01· que nos testa merecer
las exa.jcraciones de sus furiosos partidarios i de esa secta de novelistas exajerados e inmo ..
de sus tc11azes enemigos. rales-(Concluirá). - . ·
No hablamos aquí de aqudla j entezue1a que '~""""""~.v~mrnRt1íl~~~
fri nénn su fel 1·z·1c1 a1c en a lg unos m1·1 es · e1 e pesos 1· . i!!Jil.üuuLi~i.uJo
que no conciben el matrimonio sino como m1 JV•AAAAA'urnfiroli"oE"'ii"iriQuei~
negocio fácil i magnífico, negocio clc i;c~o~;m~p¡;:1·;:a~i~Jl._.su~.,...,~~-~10 "'J)~s REGLAS nE spcralH IDAD l
venta : c.farJa-¡1.~ a--una. lÍct:t i q-rrrr l' ne " URilA"NIDAD DF.r, J!'~Hls 0 DE :BUEN TONO, EN LA
como por encantamiento, como Dios hizo soc1E0An rnoLEsA." ' ·
luz. Tales b?° pc(bs al'Ítmóti 000 1;i0Rea el -alma Lo que sigue es estr~ctad~ de-un -eurioso
en la bolsa i en ci estómago el corazon: tratan librito inglés; i creemos obtendrá de .nuestros
lurgo puea,e darnos las tlevaciones de los lugares sin necesidad
del barómetro, i con tanta seguridad como él." Pero modesto
siempre i desconfü.do ele sus alcanzcs, nuevas reflexiones rebajan
a sus ojos el mérito de la dcduccion final, considerándola
demasiado obvia, i se rehusa a consentir en la idea ele
que ella no hubiese ocurrido fa, de tiempo a.tr'!s, u. algnn sabio
europeo. Consultando sin émbargo la Física esperimental
de Sigaud de la Fond, lo mas moderno que encuentfa,
nada halla parecido a su teorfa : i aun juzga todavfa imposible
que a tan g,:'andes hombres se húbiesen ocultado tales pequeñezes.
"Qué dnclas ! esclama: qué suerte tan triste la
de Llll americano! Despues de muchos trabajos, si llega a
encontrar algnna cosa nueYa, lo mas que pnede clee:ir es, no
está en mis libros. ¿ Podrá algun 1meblo de la tierra llegar a .
ser sabio sin una ac!llerada comunicacion con la culta Europa?
¡ Qué tinieblas las que nos cercan! Pero ya dudamos,
ya comenzamoe a trabajar, ya deseamos, i esto es haber
llt!gado a la mitad de la carrera." •
Un bnen termómetro de Dollonc1, eertacló en Lóndres,
que afortunada¡nente consiguió C.Atn.1.s, en que halló esacto
el término del yelo, i que qsó' con todas las precauciones
del caso dcspues de haberlo marcado ·con 1a escala de Reaumur
i haberle adaptado un nonio que daba décimos de grado,
Yino a confirmar sn principio fundamental sobre el calor
del agna hi:r.ri.entlo; el cual resultó ser de 75°,65 en P.opayan,
a 22 pa~s,11,2 líneas de altura barométrica. A esta
observacion_agregó otras muchas, hechas en puntos de diferente
nivel eón presencia del termómetro i del barómetro,
no solo a las inmediaciones de Popaymt sino tambien en la
mui accidentada via de tránsito de Popayan a Quito, con
ocasion de un viaje a aquella ciudad emprenclido por asuntos
particulares en 1801, i toclas aparecieron ratificando la conjeturada
pro·porcional iclad.
De c8ta ,dmnclante acumubcion de datos obtuvo el definitivo
para el objeto c,tpital de sus iuvc tigaciones, i pudo ya
resolver este prcblcma. Dado el calor del agua hirvie11do en
im lugar, hall-ar la elcrnci.on correlativa del 11:creurio en el barómetro,
i la alt11ra c:d lu;:;ar sobre el nivel del mar." La base
esperimental de la solucion es como Rigue :
UNA PUL6AD.\ DC A:LTUI\.\. DEL )rnRCUKIO EX EL BATIÓMETRO,
CO!lRESPOXDE ALA FRACCIO~ 0°,!Ji1 DE CADA UNO
DE LOS GRADOS COI\" QUE EL TER~IÓMETRO DE REAUMUll.
DESIGNE EL CALOR DEL AGUA l!IR\"JENDO. (¿Jguadestilada.)
Conocicl.o que sea, pnes, para el niYel roporcion,
que es mui sencilla.
El cspo11e11te 0°,974,
Es n una pulgadn del barómetro,
Cm110 l comparando con otro
nivel. · 1
Para simplificar las observaciones con el calor del agua.
de tal manera que cui,ilqujera pudiese ha-cerlas sin necesidad
de otro cálculo c1ue ei de la .altura a·e1 lugar correlati-rn con
la del mercurio eh él barómetm,'i' sin 'Usltr otro instrumento
que el te1mómetro, CÁÍ.DAS computó que ISi graé!os de la ·
escala de R~aumur corresponden a 1~ pnlg-adas del barómetro,
multiplicando el espo11ente 00,974 por 19. Partiendo
luego de este principio, tomó sob1é dicha esca1a en el termómetro]
8 } grados, pas6 esta. magnitud al otro lado desde los
80 grados del término superior, correspondiente a 28 pulgad,
1s barométricas u'l. nivel del mar, para abajo, la dividió en
19 partes qne representarían bajando 27, 2G &.ª pulgadas del
burím1ctr0, i .aplicó 1ior último un nonio que d:iese ftacciones
de p,1lgad a.' ele medi:1 en media lfnea. Es notorio que, provisto
el tcrrnómetro de las dos escalas dichas, haci de todo
punto innecesaria lit. penosa i arriesgada conrecision
que se pueden apetecer. Que sea el tiempo sereno, nublado,
frío, caloroso, cou viento; que el observador esté n. cubierto
o e~pucsto; el agua hirYiendo indioará siempre en el tcrmómctrn
un calor proporcional al;¡ presion."
Entró, pues, C,í.LDAs en posesion tk su cescubrimiento :
i a. pesar de la noticia tj ue de él tuvo Humboldt, a· pesar del
largo tiempo trnscmcido, todavfa 110 se le conoce en Europa,
segun paTece, i mui poco en nuestro propio país. Su memo-
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lectores favorable acojida, aunque pocos o ninguno
de ellos simpatizen con La palabrilla de
arriba, de aristocrático sonido i anticuado perjenio.
Serán familiares, desde luego, a la mayor
parte, casi todos los preceptos de caballeroso
porte que aquí se recopihn; pero no podrá
disgustarles ver codificados, para el uso comun,
los que se avienen con nuestra educacion i costumbres,
i ponerse al corriente de otros a que
el trascurso del tiempo irá dando acaso fuerza
de leí, por nuestras relaciones con la jente culta
estranjera.
LA SIESTA.
aun cuando se teng·a con este mucha confianza:
para hacerlo, no solo tendrás en consideracion
tu propio concepto del amigo a quien llevas,
sino lo que el otro podrá pensar de él.
Sé mui circunspecto en amistades ele cafés,
posadas i otros lugares públicos;lo mismo que
con las relaciones que se establecen con los
compañeros de viaje: déjalas acabar en donde
principiaron, si no hai fuertes razones para lo
contrario. A vezes se adquiere por estos medios
un buen amigo; mas por lo jeneral salen mal
tales amistades.
Unafalta a las reglas de urbanidad ácia no-
INTRODUCCIONES o PRESENTACIONES. sotros, nos hace frecuentemente juzgar a pri-
Nunca presentes una persona a otra sin que mera vista si merecen o nó cultivárse relaciosepas
que esto scrií agradable para ámbos, o nes con determinada persona. No obstante,
por lo ménos muí ventajoso para aquel con cuando esta haya sido debidamente presentada,
quien tienes relaciones mas estrechas. Un per- no se la juzgue mui de lijero.
dulario puede se:F presentado a otro perdulario, Al presentar a un amigo no digas en su fai
una persona de tal cual concepto, a otra por vor ni mucho, ni mui poco. Si sus cualidades
el mismo estilo; pero jamas introduzcas un son buenas, pronto serán advertidas, i mas aprehombre
de mala reputacion moral o comercial, ciadas que si se las hubiera encomiado pompoa
otro que bajodeámbos aspectos goza de buen samente a la primera entrevista.
crédito. Para presentar un caballero a una señora,
Si te gusta el trato de alguno i deseas en- debe obtene1·se primero el beneplácito de esta.
tablar relaciones con él, no lo festejes tanto Cuando seas presentado a otra persona no
que le impidas hacer alguna demostracion de le des la mano, sino únicamente salúdala con
que se interesa en hacer conocimiento contigo: cortesía: lo contrario es impropio entre' jente
si notas en él repugnancia, es prudente dejarlo bien educada, aunque tenga en su apoyo aude
la mano; p~ro en caso de que haga algo de toridades respet.ables.
su parte en favor tuyo, ya es innecesaria una No hagas presentaciones entre los visitadopresentacion
formal. Habiéndole encontrado res de la mañana que por casualidad se encuenen
la casa de un amigo comun, esta es suficiente tran en tu gabinete' de negocios; i si alguna
garantía. persona te fuere p1·esentada de esta manera, se
Si yendo de paseo con un amigo encuentras sobre-entiende que nada significa semejante ina
· otro, no te apresures a presentarlos mútua- troduccion.
mente, pues tendrías quizá de qué arrepentir- CARTAS DE INTRonuccroN.
te: a ménos que de antemano lo hayas creído Cuando tengas una carta de introcluccion,
conveniente; en cuyo caso aprovecharás la no la entregues personalmente al sujeto a quien
ocasion, cuidando de hacerlo de un modo re- se dirije, sino trasmítesela bajo una clV>ierta
gular, como que esto influirá, no solo en el con tu tmjeta de direccion; pues si el amigo
concepto que formen uno de otro, sinotambien que te la dió tuvo para ello autorizacion sufi:
en el que formen de tí mismo. ciente, i la persona a quien se dirije vale algo,
~ Siem~ se presenta la persona de rango esta no tardará en corresponderte con una viinferior
a ~mas se as si~on·1l'rnt-iftvÍtac.ion.-:.-si_uo hl..hru:.e~ debes
considera siempre superiores respecto de los mescindir de todo deseo de tratarla, persuadido
hombres-. ------ - ~ ,__.d....e. : ..,.qy1-1-nu:e~ñinguna ventaja te ·eSJiltaria~
Con mucha cautela debe prncederse para Cuidado con dar indistintamente cartas de
llevar, sin convite, un amigo a la casa de otro, introduccion, aunque sea a tus amigos íntimos,
ria circunstanciada, impresa en Burdeos en 1819, en cas~ellano
i por un orjjinal que habia. mutilado el voraz comeJen
de n~cstras costas, sali6, como ya se dijo, plagada de errores,
i ademas no ha tenido circulaciou: será conveniente
reimprimirla, espurgadia de sus graves defectos con amor e
.intelijencia: no ménos en honra del grato nombre. de su au-tor,
que para utilidadcomun. (Contmuará).
31.tuega pot mL
I
Tú que has querido embellecer mi vida;
Asilo para mi alma combatida;
Por quien el mundo amé que aborrecf:
Si te es cara mi vida solita1ia,
Oye i acepta mi única plegaria :
RUEGA POR EL QUE ESTÁ LÉJQS DE TÍ!
11
Pronto se habrá de decidir mi suerte ;
Fallo será de mi ventura o ruue1te ••••
I tiem1>lo. , •• que tal vez •• , • ¡ pobre de mí!
I en estas hor¡ts de inquietud tremenda,
'l.'e ofrendo una plegaria, triste ofrenda :
RUEGA POR EL QUE ESTÁ LÉJOS DE Ti!
III
Mi memoria en un potro de torm~nto
Jira en torno de un vórtice sediento
Que oigo,· que siento que me llama a sí;
I cada arena que 'el reloj derrama,
Ajita mas al corazon que clama:
RUEGA POR EL QUE ESTÁ LÉJOS DE TÍ!
IV
Tal vez cuando tú li!as sollozando
Esta plegaria que escribí temblando,
Repitiendo tu nombre espiro aquí:
Si es esta mi postrera despedida,
Adios ! mujer que embelleció mi vida;
RUEGA POR EL QUE ESTÁ r..f:JOS DE TÍ!
Bogotá, mayo 21, 1852. ELo.
(Traducidos para "La Siesta.")
No me recuerdes, ai ! no me recuerdes,
Tú! que mis horas tan amargas haces,
Esas horas dulcísimas, fugazes,
Do entera mi alma se entregaba a tí !
Quién las podrá olvidar!-Hasta que ªeje
El soplo de los años estinguida
La última luz del astro de mi vida,
Estará vivo su recuerdo en mí.
¡ Cómo habia de olvidar cuando jugando
Con tus cabellos de oro, te veia,
I trémulo, ajitado, sorprendfa
Palpitando por mí tu corazon!
Ah! te veo todavía: veo esos ojos
De una apacible languidez colmados;
Ese seno, esos labios delicados,
Que mudos respiraban la pasion.
Recuerdo bien : tú estabas apoyada
Sobre este corazon, i de repente
Alzaste a mí los ojos dulcemente,
Cual reprendiendo sin negar tu amor;
Mas tan tierna, atlactiva simpatía,
Esa mirada tuya regalaba,
Que reprendía, i mas enajenaba,
I no hizo mas que estimular mi ardor;
I mas nos acercamos; nuestros labios,
·Trementes, abrasados, se buscaron:
Habrian dicho cuando ellos se encontraron
Que íbambs en un ósculo a espirar .•.•
Despues yo vf cerrarse pensativos
u~ ojos; tus pupilas se cubrieron,
tus negras pestañas descendieron
Cual cuervo sobre nieve, a reposar. ELo.
ir (%wícísnta í d lttomantícfoma.
ARTÍCULO QUINTO.
La antigua civilizacion debi6 pasar en el mundo como deben
pasar todas las civilizaciones idólatras i materialistas tocadas
de esterilidad i de parálisis, i condenadas por sus vicios
-interiores a una precoz decadencia. Sujeto a la mas ignominiosa
servidumbre i enervado con la prostitucion i los
deleites, el imperio romano no fué poderoso para· conjurar la
tempestad que se levantó en su horizonte, i las }ejiones de los
C6sares retrocetlieron espantadas en presencia de las huestes
que se lanzaron sobre Roma desde las nieves del polo.
El imperio a la sazon habia perdido su entusiasmo, tínica
vfrtud que Roma habia podido conservar por largo tiempo
despues de. la destruccíon de la República i con el entusiasmo
se estinguió en su seno la vida, porque él es el único q tie
sostiene a las sociedades materialistas i guerreras. Sus triunfos
de gloria se babian trocado en acentos de adulacion i de
mentira. Necesitados de hombres grandes para que sostuvieran
en sus hombros su inmensa pesadumbre, recibió en su
lugar todos los dioses de las naciones subyugadas, i con todos
sus dioses todos sus delitos : clemasiado orgulloso en medio
de su decrepitud para ser gobernado por hombres, colocó
a los qne le gobernaban en el número de sus divinidades, ilos
levant6 sobre un alta1, esponiéndolos así a las adoraciones del.
mundo, pero no fueron bastante para librar del puñal ele los
ferozes pretorianos a los emperadoies de ese pueblo envilecido,
ni esa divinidad, ni esas adoraciones. Si el imperio romano
tardó mucho tiempo en vacilar i destruirse, fué porque el
nombre. de la ciudad de los E,m ilios i Esci piones velaba por
la conscrvacion de la eiudacl de los Calígulas i ele los Tibe-pues
tal sistema puede traer perniciosas consecuencias.
Una vez conocido, si el amigo a
quien se introduce es digno de serlo, la carta
· ne, le favorece en nada, i si es indigno, te perjlldicará
a tí mucho. Hai personas muí imprudentes,
que dan cartas de introduccion a todos
cuantos conocen.
No des jamas carta de introduccion a un
amigo para el uso de un amigo suyo, sin que
ántes conozcas a este i halles que no la desmerece.
Al recibir una carta de introduccion haz
una visita al pmtador de ella, i así juzga~ás si
puedes invitarlo a tu casa. Si la visita no conviene,
i aprecias al amigo que dió la carta, debes,
por lo ménos, acusar recibo de ella sin
demora.
Para rehusar una carta de introduccion la
mejor disculpa es, decir que te lo impiden tu
posicion actual, o particulares circunstancias.
I~TRODUCCION EN SOCIEDAD.
Al entrar al mundo, todo caballero debe
cuidar mucho de conciliarse la buena voluntad
de las damas. Su aprobacion i apoyo le suplirá
por muchas buenas cualidades, i .a vezes sus
fallos dispensan la falta de riquezas, de talentos
i aun de intelijencia. Un proverbio frances
dice: "Los hombres hacen las leyes, i las mujeres
las reputaciones."
El deseo de agradar es, por tanto, ]a base
de las conexiones sociales. Los qne se presentan
en sociedad con pretensiones manifiestas
de hacer impresion i de ser distinguidos, nunca
son agradables, por grande qu-e sea su mérito:
de ordinario se harán fastidiosos i ridículos; i
·rara vez se les proporcionará ocasion para mejorar
i aprender con la esperiencia, porque
atendiendo sólo al efecto que producen, poco
satisfac ario casi siempre, no están en situacion
adecuada para observar, Esta clase de hombres
toman cartas en toda conversacion; prodigan
las anécdotas, o entran en controversias pesadas,
i se irritan notando que no se les atiende :
concurren a partidas de recreo, i de nada gozan;
i son tan molestos para los otros como
para sí propios. Los jóvenes deben, por tan to,
no salir de lo nat ·al : presélfül e on nociesto
desembarazo, observen, oigán, examinen,
i en breve igualarán a los mejores modelos.
rios: fué porque eljónio de la antigna. Roma, se-ntado como
un fantasma aterrador sobre sus anchos límites, le dió un aire
aparente de grandeza, cubl'iéndole con sus alas protectoras;
pero el prestijio pas6 al fin, los dioses amigos de la ciudad
eterna abandonqron a su suerte el Capitolio, que abrió sus
puertas de bronce a. las nuevas razas de hombres que le asaltaron
en tumulto.
En esta rev'olucion con-e¡uyen las edades pasadas i comienzan
las presentes. Los siglos bá-rbaros no han sido nulos para
los adelantos de la civilizacion, que !ajo el techo de una miserable cabaña, no presenta sino un
semblante huraño entre los mármoles de un palacio secuestrado.
Con las diez mil libras esterlinas que su mujer habia
Hendo por dote al casamiento, BYRO~ no podia hacer frente
a sus a cspuesto a persecuciones
que tenian que herir cstraordinariamcnte su orgullo.
A meilida que crecían sus angustias, venian a ser mas raras
i ménos espansivas sus rclacioues couyugales, i rebosaba en
sns cartas la mas prnfnnda an iedad. I precisamente en semejantes
momentos, cuando el infortunio clel desgraci,ado esposo
h abia llegado a su colmo, fué. que Lady Byron resolvi6
repentinamente abandonarle: partió qe Lóndres para ir a
ver :i. su padre, i debia unfrsele su marido algunas -semanas
despucs : los dos se separaron con ternura, dándose todos los
tcstim011ios imajinables de simpatía; i a1rn durante el viaje
L ady Byron escribió a su m:irido una carta apasionatlísima;
pero apéuas habia llegado a Kfrbly ·Mallory, supo el poeta,
por Sir Milbanke, que j mnas la .:volveria a ver.
Con una imajinaciou que frecucntcmeute se creaba si.rt
motivo dolores para atormentarse, BYRO.N tc11ia una gran firmeza
ele carácter, que en las desgracias positivas lo sostcnia . .
Cuando recibió el golpe ele aquel_la 1Joticia fatal, su jénio
poético se elevó de nuevo al firmamento azul i aspiró a vol-enfermo
este tratamiento por espacio de muchos
dias, i no esperimentú cambio en su en..,
fermcdad, a pesat de habérsc1e aumentado !!raclualmentc
ht c1ósis. Habiendo ob ervaL\KO;!
Carrera del Norte-Calle 2.'-Númcto 80.
Citación recomendada (normas APA)
"La Siesta - N. 6", -:-, 1852. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3688356/), el día 2026-05-01.
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