~o!Jota ~áúJba 6 be enero be ~84!). 'lrrín1t~tte 5 . .mÚ1l1erO 52.
Este peTiódico sale todos los sáf¡adus; se vende en la
timda del ~e ñoT Juan García, plaza de Bolivar.
Se a,rlmite/~ Temitirlos que tengan 7Jor objeto La tttiLzda'l
pública en cualquier 'ramo, con tal de que no contenga/~
personalidades y estén esc1·itos con. decencia, deben
diriji'rse á los E ditores libres de porte.
6
7
Los avisos y ot1'OS escritcs de interes pe r.~o nal, se
insertarán pagando la cuota en que el inle1'esado CO /L'
I.:enga con el irn]J1'es01', que en todu caso se1'á 1nnclerarla.
8
9
SUSCRICION. 10
Pnr 1,¿n año vv!nte TuLles 1'01' trimestre cinco reales.
Vada n ú11le1'0 1neL. ;0 reo l.
EI1IIIIII.
veNEZUELA
Con fecha 20 de diciembre, escribió un sujeto
del Rosario de Cúcuta á otro de esta, la carta
siCTuiente,que copiamos por ser de persona fidedigna.
~'Por la estafeta de San José y con fecha 16
del corriente, por haber seguido el correo el dia
anterior, escribl á U. dándole noticia de la rendicion
de Maracaibo, y ofreciéndole detalles para despues.
Hoi lo hago aunque no con las notas á la vista,
pero por lo que notoriamp.nte se dice en ambos
partidos.
Los oficiales de las fuerzas de Paez tuvieron una
conferencia, despues de la victoria del] 3 de noviembre
en la Trinchera en que salieron victoriosos.
Creian los oficiales que estando la ~oblacion de
Maracaibo muripndose de hambre no debian las fuerzas
estar ociosas y que debian forzarse el atrincheramiento
de Castelli y tomar la plaza á toda costa.
Sabido esto por el jefe coronel Andrade accedió
á los deseos de los oficiales. El dia 27 tu vo lugar
el combate que fué mui reñido, y fué tomada la
plaza. Los dos días siguientes fueron ocupados
por los vencedores en recojer, quemar y sepultar
los cadá veres.
Los cien fusiles y 'municiones y unas cargas de
sal que veniau en ausilio de los MureJeños y que
habían cojido los de San Carlos de Zulia, se rescataron
por medio de un tiroteo en el mismo punto
y en el propio hongo; además quedaron prisioneros
un cabo y un soldado que estaban á bordo, librándose
así Juan Lu~iani que era el cargador y estaba
ya preso para ser júzgado.
Por un sujeto que llegó el 15 de Mérida, y cuyo
dicho merece crédito se sabe que de Valencia para
acá todo está dispuesto para un cambiamento tan
pronto como aparezca una fuerza de Paez por
los puertos de Mérida y Trujilloj y esto mismo se
asegura por clJ~nt~s viene.n .de este lado. Los
movimientos lo rndlcan mUI bien, pues el corotwl
RodriO'uez se volvió con su fuerza dejando solo un
destac~mento en San Cristóbal,á cuyo punto llegará
boi Farlan con cien hombres de infantel ía y cabaHería;
y hoi se He.nará esto de emi.grados y fujiti\'os
de esa villa, pues Siendo todos paeslstas no aguardan
de tales bandidos sino la muerte, el robo y los
vajámenes. Los Mureleños .se mantienen .fir~les
en su montaña con sus esplas. Los tach,rfmos,
apesar de su esacta simulacion no ban podido evitar
que se hayan .hecho públicas las noticias . . Es
increib1e el entusIasmo por Paez hasta en las mUjeres
y muchachos, y apenas b~s~a el respet? de las
autoridades para que se dlsrmulen SIqUIera. El
gobernador de Pamplo.na estuvo en,San José como
nueve dias. Todos tIenen horror a Monagas y su
ministerio; el hombre está parado "n el borde de
un volean; en el cual le han colocado los suyos
con tantas medidas inconsultas y de terrorismo que
han tomado, de manera que los pueblos están tan
desesperados, que la s~n!?re ven.ezolana ~á a correr
á torrentes en est.:>s ultlmos dlas del ano: lo que
ba pasado ha sido nada comparativamente.
Dia 21.-Por la noche se dice que llegó un hijo
de Farfan á San Cristóbal con la jente que se
habia dicho; pero aun no ha llegado emigracion
de aquel punto y suponen los que pueden .hahlar
sobre el parti~ular que esos ll.aneros no traeran mas
objeto que robar, ponerse a caballo y vol verse,
pues son llamados por José Gregorio Villafaña,
hombre que á fuer de monaguista ha mostrado las
mas perversas intenciones respecto de aquel pais.
Día 22.-S010 se sabe por el correista que el
coronel Rodríguez quedaba en Grita con su tropa.
Temen desembarcos por los puertos de ese lado.
Los Murel.eños están volviendo á unirse."
Otras cartas recibidas por diferentes cond uctos
confirman la noticia del triunfo completo obtenido
por las fuerzas de Andrade sobre las de Monagas,
Il
12
rnandadas por Castelli; y la disposicion de los
ánimos para una reaecion en casi todos los pUl ltos
de Venezuela contra el poder (lue domina el pais.
La victoria obtenida en Maracaibo no dejará de
ej ercer grande influencia en toda la Repúbl ica en
favor de los reaccionar~os, y de precipitar muchos
movimientos contra Monagas. El Gobierno de este
que.no solo debe considerarse enérjico, sino escésivamente
violento, no se atendrá á medidas medias, ni
es probable que ocurra á partidos de cOOl:iliacion.
Hará esfuerzos decidido::.; y no reparará en exijil'
sacrificios de todo jénel'o á los pueblos que domina,
para ahogar en sangre la reaccion; y si esta tiene
la fuerza que se le supone, la lucha será terrible, y
sus consecuencias las mas desastrozas.
N adie se sorprenderá de semejantes resultados.
Desde que se supo el sanO'riento y execrable crímen
del 24 de enero, todo ho;bre de buen sentido debió
reconocer que si el pue blo de Venezuela no habia
llegado al último grado de corrupcion y de envilecimiento,
el nefando asesinato de los Representantes
no podia quedar impunido; y que era necesario que
los asesinos fues en luego castigados; ó que rios de
sangre inundaran la R epública, si aquellos eran
bastante poderosos para imponer silencio á las
leyes.
Lamentable cosa es una guerra civil, sus efectos
funestos no se curan á veces en muchos añosj sin
embargo mas funesto, mas desastrozo, sería para
Venezuela y para toda la América la impunidad
de los asesinos de los Representantes del pueblo;
su dominio absoluto sin resistencia; el ejemplo de
una nacion que deja asesinar á sus R epresentantes,
y dobla humilde y silenciosa la cerviz delante del
puñal ensangrentado del asesino.
El dominio pacífico de MOllagas despues del
asesinato del 24 de enero habría socavado la libe rtad
de todas las Repúblicas hispano-americanas: la
seguridad de todo~ nuestros Congresos seria dudosa;
y los Jenerales investidos del Poder E¡ecutivo
podrian considerarse como otros tantos di ctadores .
Toda minoría inmoral y facciosa se habr'la creido
autorizada por el ejemplo para resolver á puñaladas
las cuestiones en que la opinion de la mayoria leJislativa
no estu viera de acuerdo con la suya; y en
gritando: viva la libertad al perpetrar el crimen
estaría segura d~ imitar el ejemplo de los asesinos
del 24 de enero.
Nosotros deseamos ardit'ntemente ver restablecida
la paz en Venezuela; que no se derrame mas sangl'e
americana en aqu ~l suelo; pero mas dese,IITIos aun,
que el delito del 24 de enero sea ejumplarmente
castigado; porque en este castigo están directamente
interesadas la independE'l1cia y seguridad d·, los
Congresos hi spano-americanos, y por con~i¿-uiente
la existe nc. ia de la libertad y de la República en
estos paises.
I'I\ANCIA.
INFORME
dado á nombre de la comis¿on de COllstilucion por
M. Armando Marrast, 1'epresentante del pueblo.
(Continuacion.)
Esta fórmula ha parecido equívoca y peli~rosa.
Se ha temido que fuese una prima á la vagancia
yal desarreglo; se ha temido que lej ion es de tra bajadores
dando á este derecho un s8ntido que no
tenia, se armase n de él como di visa de ins urrecciono
A estas objeciones importantes se añade otra mas
considerable. Empeñándose el Estado en suministrar
trabajo á los que carecen de él por una ú
otra causa, deberá dar á cada uno el jénero de
tra1ajo para que es propio. Vendria á ser, pues, el
Estado, fabricante, mercader y productor en gt>ande
y en pequeño. Encargado de todas las necesidades,
seria preciso que monopolizara todas las industrias.
Tales son las enormidades que se han visto en
nuestra fórmula del derecho al trabajo; y puesto
que ella podia prestarse á interpretaciones tan con·
Enero.
'tlb. La E pifa71'Í rL.- Adoracion de los '::Santos
R e!Jes J}I a!!os.
IJO'llz. SUt¿ JuLian 'fllctrl iT.
Abrrn '{! las velaciones.
L Ú /~. ~loli. !,uáaJ¿J y cIJ1n1Jañeros l1/,(j rt¡l e ~ .
LIUU¿ LLella á l.(bS 6 y ;2;¿ 'l/Úlb""Ü¡S de
1 a l'N'de, en Leo/t.
Mrirt . Sto.\' . .TI//irtrt y Do¡¿ifacio mártires
Jlliac. S ¡t/¿ N icI1110r mI'. y B eato Gonzalo de
A 1nrll'(/ /l to.
.Tné r. S an flijinio p a,]J[¿ mártir.
ViiI'. S alt B': /lito abad.
tt'arias á mIt' tro pensamiento, hemos querido hacpr
este mas claro y neto, reemplazando ei derecho del
individuo p(H' el deber impuesto á la socit'Jad. La
forma ha cambiad o, pero el fondo el'i el 1l1ismo.
No, jam:is hemos qllerido que la Constitucion
pudiese alentar al ourero perezoso ó inmoral á
desertarse del tal ler para ir á pedir al Estado un
trabajo mas f¡'leil; jamás quisimos que el Estado se
pusil>se en compe tencia destructora con las ind4Strias
privadas. Nos haol'iamus reprendido corno
un crimen el haber dejado sospechar siquiera que
tendiamos la mano á esas doctrinas salvajes, cuya
primer palabra es la destruccion de la libertad, y la
última la ruina de todo órden social.
Mas qué! ¿No hai una via firme y segura entre
la crueldad del egoismo y los abismos de la demencia?
¿No puedelasociedadintentar,ni organizar
nada para educar las poblaciones laboriosas e~
la escala de la inst/'uccion, de la. moralidad y del
bienestar, sino bajo la pena de arrojarse á los azares
d.el de ' órden? No lo crf'ereis así mas que nosotros,
Ciudadanos representantes, y nosotros somos testigos
de lo que habeis hecho ya en favor de los
trabajadores. Creemos haber espresado otros sentimientos
cuando hemos escrito en la lei fundamental
la obligacion impuesta á los poderes públicos de
desarrollar el trabajo por medio de la educacion
profesional, de la igualdad relativa entre el patron
y el obrero, de las instituciones de prevision y
crédito, por el fomento de las asociaciones voluntarias
y libres, en fin, por la creacioll de grandes
trabajos en que los brazos desocupados puedan
encontrar empleo. Así hemos definido, fijado el
sentido de las obligaciones impuestas á lus nuevos
poderes y el sentido del derecho creado á los ciudadanos.
Si habia peligro en estenderlo, lo habia tambien
en restrinjirlo. La RE'pública no deb€', eu f'fecto,
limitar su accion ~ pl'otejf:'r la libE'rtad, la propiedad
y la familia, bienes indi~pensables é inapn-'ciables
de la humaniJad. glla no debe limitarse á decir:
"Tengo ley s contra los pprversos, jE'ndarmes contra
los ma!hechol'>:'s y el ca ñlln contra los facciosos."
~u fé le asigna una mision mas ámplia y t!levada.
Ella es la tutora activa y bienhechora de todos
sus hijos; no los deja corl'Oml>pl'se f'n la ignorancia
ni pervertirl'ie e~ la miseria; no pt>rmanece impasible
ante esas crisis de la indu'stria qUf> arrojan á
las plazas ej6rcitos de asalariados COIl la f!n\' id ia
en el corazon y la blasfemia en la boca; implacable
con las revueltas es complaciE'nte, humana, previsora
con la desgracia; recomiplHla y honra el trabajo,
y cuando una emf'rj('ncia forzada viene á paralizar
ese trabajo, no cierra su corazon ni e contE' nta
con jemil' repitiendo: Fatalidad! al contrario, requiere
todos sus recursos gritando: Fraternzdad/
P ero, ¿ de dónde se nos dirá ha. de sacar esos
recursos? Bi en sahf'mos, ciudadanos Reprt'sentantes,
q ue no se les improvisa, y la R pública al
suceJer á la monarquía se f'ncuc'ntra hoi en la dura
condicion de no poder poner inmediatan'v'ute en
práctica sus principios y sus idea.. Ella se aspmt'ja
á un cuerpo que teniendo sentilllifmtos y facultades,
careciese de órganos . Su deber sel á, precisamente,
crearlos.
¿ Faltarán recursos en un país cuya quinta parle
está todavia inculta? ¿ Faltarán con una poblacion
tan activa é indll striosa; en un Estado que tiene
tantas ti t'rras .que desmontar, tantas corrientes de
agua que utilizar, tantos caminos, cannles, rios,
·edificios y monumentos; tantas montañas que talar,
~r un sistema entero de iuigacion que estab lecer 1
¿ Faltarán cuando la agricultura reclama Jos brazos
que le quita la industria; cuando las fuerza, esos
ajentes del trabajo, están tan mal equilibradas que
nuestros campos mueren de consuncion, y nuestras
ciudades de plétora? No son, no, los recursos los
que faltan; lo que ha faltado, ha sido voluntad,
consagracion, de::;eo sincero y ardiente de dirijir al
pl'OVedlO d todos, los medios d que t:'1 Estado
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
dispone; lo que ha laltado es un ojo que vea las
llagas oe la socieuau, una mano que las sondée.
He a'luí el pensamiento que debe ocuparnos de
preferencia.
La República tendrá que realizar esta grande
ubra, no en un dia, sino con la ayuda de constantes
esfuerzos. Fu nJaJa por el derecho, lejitimada como
espresion completa de la soberanía del puehlo,
busca en este ofljen su tendencia y su direcciono
Hemos queriJo que la Constitucion indique el sentido
en que la República señalará su accion sobre
la suciedad; como deberá sustituir la fraternidad al
egoismo; la proteccion de todos los intereses, sin
pruteccion ni pri\-'ilejio, á un pequeño número de
inlereses protejidos; cómo deberá dirijir el movimiento
de los espíritus; asegurar el órden; regularizar
el progreso; seguir la estrella popular que
luce hoi en el firmamento de toda la Europa,
impregnando su brújula de un iman nuevo. Organizando
los poderes públicos, hemos tratado de dar
á la democracia los medios de tener á su voluntad
ajentes que la e:ipresen, la apliquen y defiendan,
p,lfa realizar sus votos y sus aspiraciones .
Vosotros, ciudadanos R e presentantes, conoceis
esta organizacion; la habeis discutido, la habeis
aprobado en sus primeros datos y en sus principales
aplicaciones. Vuestra conviccion está formada, la
opinion pública se ha pronunciado. Nos será
permitido tratar rápidamente cuestiones largo tiempo
debatidas, porque jamás nos ha parecido mui útil
sostener causas ganadas. Touos los poderes emanan
del pueblo, es d,-.!cir, de esa coleccion de ciudadanos
viriles cuya totalidad es soberana y única. Esta
soueranía es una; se espresa por medio del sufrajio
universal y directo para la eleccion ue los hombres
q'le oan de representarla; la mayoría de estos
personifica, pues, la mayoría nacional, y la lei ema.
nada de su voto es la espresion de esta volunta~l.
Pero en una persona social, lo mismo que en
un ser individual, la voluntad es enteramente libre;
es ueterminada por necesidaues movibles, variables
incesantemente, modificadas por un doble instint.o
de que no se despoja á un pueblo mas bien que
á un hombre, el instillto de la consenacion que
hace el fondo de la vida, y el de la pel'feccion que
le dá activiuad, impulso, ueseo del bienestar, movilidad,
ascendiente, moralidad, progreso. La sociedad
entregada al impulso de sus deseos y de sus pasiones,
se romperia bien pronto como una máquina desarreglada;
inmovilizada, materializada, petrificada,
condenada á vivir con vida de pólipo, se desprenderla
bien pronto de la roca en que se tratara de
incrustarla.
Esta doble funcion está reconocida hoi por todo
el mundo; ella implica una consecuencia invencible,
y es que la nacion debe ser consultada en periodos
cortos y regulares; por consiguiente no podria haber
poder hered itario. La soberanía del pueblo y el
poder político hereditario son dos cosas que se
rechazan como incompatiblf's; si la primera es
cierta la otra es falsa; si la primera ha conquistado
la opillio:) intelijente de todas las naciones, la otra
está herida tle muerte, y su duracion es del todo
imposible.
Nuestra Constitucion, ueseando poner poueres
en armonía con los movimientos de la voluntad
nacional, los renueva en épocas próximas para que
estos poderes guien,impulsen ó moderen la sociedad
segun la direccion de los hechos y de las iueas
que encierra. No entraremos en ningunos detalles
respecto de esto; nuestro proyecto basta para darlos.
U na sola cuestion ha dado motivo a objeciones,
mas importantes por el talento y reputacion de los
que las han hecho, que por la fuerza real de los
aqumentos que ellos emplean. Queremos hablar
Ul' la asamblea única á que se encarga el poder
leji:,;Jativo.
Si hai en el mundo un hecho reconocido, averigua.
do, es la homojeneidad del pueblo frances; si
hai una tendencia confirmaua por la historia, si hai
un resultado obtenido, es la unidad de la nacion.
Esta unidad existe por todas partes, en una administracion
concentrada, en la preponderancia ue
la capital, en las leyes y en la justicia; ella ha
penetrado aun en lo que hai de mas personal é
íntimo, en los trabajos de la ciencia y de las artes.
Esta unidad es nuestra fuprza; en lo pasado la
monarquía no ha sido útil sino apoyándola.
La soberania es una, una la nacion, y una la
voluntad nanional. ¿ Cómo se querría ¡mes, que la
delegacion de la soberanía no fuese única, que la
reprpsentacion nacional estuviese dividida en dos
partes, que la lei emanada de la voluntad jeneral
estu viese obligada á no temor una sola espresioll para
un solo pensamiento? Ya se considere en la soberan
ía que es la fUt'nte, ya en el poder que la ejecuta,
ó 'ya en la justicia que la aplica, la lei no es divisible.
i Cómo lo seria, pues, en el poder que la concibe y
que la crea?
Serian precisas, evidentemente, razones superiores
ó imperiosas necesidades políticas para que
la constitucion republicana dividiese el poder
lejislativo en dos Cám~ras, hiCiese estaviolencia
á la lójica, é biciese una oposicion tan directa
á la opinion pública; nosotros no percibimos tales
ra:lOn l', .
Los partidarios de las dos Cá maras reconocen
como nosotros la unidad de la Francia y pretenden
EL NACIONilL.
respetar la soberanía del pueblo. No hai sino una
desgracia, y es que ellos $e esponen continuamente
á desconocer ó ú violar esa voluntad. Imajinaos
dos Cámaras organizauas como querais, desde que
las coloq ueis frente á frf'nte é iguales en poder,
llegareis á uno de estos dos resultados: ó tas Cámaras
estarán de acuerdo, y entónces una discusion y un
voto doble no sirven para nada, y sí pueden dañal'
retardando la lei; ó no están de acuerdo, lo qu~
será mas frecuente, y ent6nces estableceis la lucha
en la cima del Estado; pero la lucha en lo alto es
la anarquía abajo: luego las uos Cáluaras son un
principio de desórden.
En esta lucha una de las dos Cámaras quedan'a
necesariamente debilitada y la autoridad de la lei
habria perdido tanto respeto, cuanto crédito hubieran
perdido los lejisladores. Añadí á e~to que la dis
cusion en la segunda Cámara debe producir ajitacion
en la prime·ra; la minoría se apasiona mas
cuando espera hacer triunfar su causa en apelacionj
de aquí nacerán sin número de intrigas; ménos
sumision á las decisiunes de la asamblt-a; 108 partidos
de afuera unirán sus pasiones á las de los
Representantes; lo que no era al principio mas que
oposicion, convenciua puede llegar á ser antagonismo
sistemático, y entónces no habrá ya dos
Cámaras sino dos campos ó mas bien, no habrá ya
poder lejislatlvo; pudiendo una de las dos fuerzas
paralizar l~ otra, la máquina se detiene hasta que
un sacudimiento violento la rompa, ó hasta que un
ambicioso la comprima !lasta poder encerrarla en
la vaina pe su espada. El peligro de esta d1¡,alirlnd
no se hace sentir ménos en las relaciont"s del poder
lejislatiV'o con el ejecutivo; con una sola asamblea
política, habrá una sola inspiracion, una sola regla;
la asamblea, órgano de la opinion, la hace preva-o
lecer dando ó rehusando la mayoría á los ministros;
ellos salen ue su seno, se conforman con sus ideas;
pero si un ministro que agrada á una Cámara,
desagrada á la otra ¿ Quién ganará? Y si por
casualidad, este ministerio rt>presenta fielmt'nte las
opiniones, el sistt.>ma·.del PresiJente de la República,
si~tema que podrá no estar en perfecta armonía con
el de la representacion nacional. ¿ Qué sucederá?
Con la asalllblea única la cosa es sencilla: todo debe
eejar ante su lei.· Con otra Cámara, hai r("curso
para resistir; el Poder Ejecutivo batido aquí, se
refujiará allá; á la mayoria en contra opondrá la
mayoría en pro; se sirve de la una contra la otra, y
pronto las gastará por medio de e~tos frecuentes
choques. El Poder lejislativo, minorado y deprimido,
ofrece fácil presa á tod :s la.~ usurpaciones.
Teniendo consigo á los Ancianos hará saltar á los
Quinientos por las ventanas.
Bien sabemos que estos golpes de mano son raros,
aunque no tanto como los hombres de jénio. ¿ Pero
es necesaria tal estremidad para condenar el sistema
de las dos Cámaras? ;, Si ellas no vienen ú ser la
palanca del ambicioso, sr no sirven á los designios
de un con'{uistador, no hai siempre bastantes causas,
de ajitacion en un Estado? U na popularidad para
la cual creais uos rivales, una multitud á la cual
podeis dar la mitad de un poder lejislativo .que la
lisonjea miéntras que la otra mitad le resiste?
¿ Y por qué arrostrarias tan graves pdigros 1 Por
obedecer á un principio 1 N o, para atacarJo~ tooos.
¿Para d~r mas poder á la lei? No, su poder se
debilita diviuiéndola. Para asegurar una espresion
mas sincera á la representacion nacional, para
e.almar mas los partidos, amortiguar las pasion("s,
mantener la unidad, ensanchar, simplificar los resol'·
tes del aparato lejislativo? Nada parecido.
¿ Para qué pues? N o se alegan sino dos moti vos:
el uno es grave, el otro no lo es. Este último es
el ejemplo de Inglaterra y de los Estados Unidos.
Podriamos demostrar fácilmente que en Inglaterra
las dos Cámaras representan dos intereses diversos,
á veces contrarios que se hallan en el pal"lamento
porque existen en el pais. Podriamos demostrar
que en los Estados Unidos la soberanía se divide
y se subdivide, porque ella es parcial y local, está
formada de grupos indepeQdientes y se reproduce
en el poder tal cual es en su oríjen. Daremos
una sota respuesta que nos dispensa de cualquiera
otra, Estamos en Francia y constituimos la República
francesa; tratamos de un país que tiene sus
costumhres y su carácter personal; no vamos á
constituirlo á la americana ni á la inglesa. Llenos
de respeto para con las demas naciones y de admiracion
por 10 que ellas tienen de grande y durablp.,
abdicaríamos copiándolas. La razon emigrada de
Lóndres y Washington, es mala por el mismo
hecho de venir de allá. Trasplantar á un suelo
estranjPro una institucion política, es querer que no
eche raíces. El argumento heterojé:leo probaria,
pues, mas en contra que en favor. Sé amos moderados,
él no prm'ba nada.
Hai otro que tiene, á nuestro modo de ver, mas
sólida base, y del cual la comision se ha preocupado
fuertemente: es la precipitacion de una asamblea
única que, bajo la influencia de un contecimiento
esterior ó de una emocion nacida en su propio seno,
puede tomar una resolucion inueliberada, ó hacer
una lei imprudente de la cual seria ella la primera
en arrepentirse. Nuestro jénio es vivo y pronto,
el talpnto de un .orador puede exaltarnos, al solo
relúmpago de una pasion jt'ner<:>sa, nuestro pensamiento
se inflama. ¿Sería sábio comprometer la
rr.ajestad de la lei por el arrebato ó la precipitacion?
No es preciso que la lei esté siem pre rodeada de
formas solemnes, que sea meditada, madurada,
sometida á varios grados de discusion?
Y, sin duda, todo eso es sensato, y la comision
cree babel' respondido á ello con las precauciones
que ha tomado. Ella asegura mas de dos o-rados
á la discusion exijip.ndo que la asanlblea d~libere
tres vet.:es, con diez dias de intervalo, sobre los
proyectos que se I~ someten. A un en el caso de
urjencia, no puede resolverse nada inmediatamente
y la urjencia debatida en las comisiones ó en lo~
despachos, debe ser juzgada ántes de que la asamblea
deciua en e\ fondo.
Al lado de la asamblea única, la constitucion
coloca un Consejo de Estado escojido por ella emanacion
d~ su voluntad, deliberante en parte; fuera
del alcance de los movimientos que pueden ajitar
la~ gr~ndes r~uniones. Allí es que se prepara ra
lel, alll s~ envla,para ser madurada, toda proposicion
de iniciativa parlamentaria que parezca demasiado
pronta al podE'r lejislati vo. Este cuerpo compuesto
de hombl·es eminentes colocado entre la asamblea
que hace la lei y el poder que la ejecuta teniendo
por raíz al primero y al segundo por su'inspector
en la administracion, tendrá naturalmente una autoridau
quP. templará el demasiado ardimiento de la
asamblE'u única y lo que el gobierno pueda tener
de arbit:u.rio.. En fin, para conjurar los peligros de
la precq>ltaclon,hemos acortlado al Poder Ejecutivo
el derecho de llamar á la asamblea á una llueva
deliberacion.
Hemos, pues, mu1t~pllcado las garantías, hemos
opuesto al torrente dIques mas numerosos y resis.
tentes que los que han tenido todas las constitu':'
ciones pasadas; y manteniendo la asamblea única
la ~Sptesjon sencilla y verdadera de la soberaní~
nacional, creemos haber reducida á la nada la única
objedon séria que pudiera dar allTuna razon al
sistt'ma de las dos Cámaras. o y; séanos permitido dec.irlo, los peligros de la
precil)itaj:!i~:>ll é impaciencia de la asamblea única,
se han exnJerado desmesuradamente T reinta años
rrez.
Dr. Manuel Maria Pardo.
Ignacio Rivas.
Dr. Eladio U ri~arri.
Dr. Juan Nepomuceno Jimenez lV(ora.
Dr. Ignacio Os pina.
Cayo Arjona.
Manuel Velez Barrientos.
Raimundo Santamaria.
Dr. Joaquín Castillo.
Valentin Ferro.
Dr. Ramon Ortiz.
Menandro Valenzuela.
Mariano Calvo.
Dr. Carlos Alvarez.
Dr. Juan Clímaco Ordoñez.
Manuel Manriqu~
Diego Tane-o.
Ruperto Restrepo.
Dr. José Maria Rivas Mejia.
Dr. Joaquin Borda.
Eusebio Umaña.
Andres Caicedo Bastida.
EL SOCIALIS}IO.
El escritor de "El Aviso" no solo manifiesta
necedad en el modo de contestarnos sino que tambien
deja ver mui bien que es maligno; porque estas
dos cosas no se escluyen. Dice que, en nuestro
artículo ofendemos á los Sres. Rodriguez, Rivera
y Hernanuez atribuyéndoles baja estraccion. Solo
á su necia malignidad puede haher ocurrido tal
cosa. Como nosotros sabemos lo que es democrácia,
y la profesamos de corazun, no atend emos al oríjen
de nadie. En nuestros principios no entran altas
ni bajas naturalezas: á cada uno lo calculamos y (ARTíCULO TRADUCIDO.)
apreciamos segun sus virtudes, sus capacidades y Los socialistas inspiran un f-ran terror, y por
saber, sin ponernos á pensar en su procedencia tocias partes se clama contra sus teoría~, con las
como hombre. Pero parece que esto no entra en teorías de M. Pruudhon y otros sobre la propiedad.
la cabeza ni en el corazon de quien cree agraviar Pero ('stas teorías no son sino las consecuencias
á otro dándole en cara con que es natural de tal de principios de tiempo atras, honrados en toda la
pueblo, que ::,u padre no tenía don y que se ocupaba Europa, que los gobiernos han aceptado como
en tejer ruanas. Con esta descarga de recluta, verdades y aplicado muchas veces. Fiel á estos
como ' dicen, el escritor ha chamuscado las orejas precedentes la Cámara de diputados de Cerdeña ha
á muchos compañe-ros suyos. Los naturales de intentado últimamente poner en práctica estos prillciertas
provincias industriales cuyos padresó abuelos, cipio -,que actualmente se aplican en varios cantones
por la ~mayor parte han sido ó son tejedores de de Suiza, sin que esto cause en Francia ni alarma
lienzos y mantas, no estarán mui satisfechos con ni emociono Es verdad que los Ie-jislauores de
la democrácia de "El Aviso;" y si entre ellos hai Turin no pretendían hacer, ni los de Suiza están
alguno que no quiera al D.r. Ospina, no. habrá haciendo, sino una aplicacion parcial de los principios
teniuo todo el gusto que pudlf>ra SI el escritor no subversivos del derecho de propiedad. No confiscan
disputara tan sin tino. las propiedades de todos los ciudadanos, en virtud
Decíamos que el maligno articulista nos atribuia del derecho superior que atribuyen al Estado, se
un insulto dirijido á las personas que hemos men- limitan á confiscar los bienes de algunas asoc.iacionado
arriba. N o: de ninguna manera hemos ciones relijiosas, que son la propiedad de los ciucreído
insultarlas con decir que proceden del pueblo, dadanos miembros de estas asociaciones.
porque nosotros no tenemos esto á méno~; y ántes Si la propiedad de un lego es sagrada. ¿Por qué
bien, creemos que, los individuos de esta clase que no lo será la. propieda.d de un relijioso? ¿Si es
ha.n lbgado á una buena posicion social, sea en un crímen despOjar á un particular, por qué seria
la carrera pública, s~a en las particulares, son licito despojar á una a~ociacion? El derecho de
mucho mas recomendables y de mayor mérito quP. propiedad es ('1 mismo para todos: deslle que se le
los que han llegado á igual altura á favor de mil atribuye al Estado el poder de violar este derecho
recursos y de poderosas influencias. La primera respecto de un ciuda.dano ó de un cuerpo, sea cual
prueba gran mérito personal: lo segundo fortuna . fuere, se reconoce que él puede tener el mismo
Es el escritor de "El Aviso" quien insulta á esas poder para violar el mismo derecho respecto de
personas con el mismo elojio que finje hacerles; ese los demás cuerpos y de los delnás ciudadanos,
elojio sí envuelve para ellas un insulto, y el supo- cuando le convenga.
nerlas incapaces de conocer esto, es otro insulto. Sin embargo, hai muchos que anatematizan a
Esa defensa es una. adulacion irrisoria. Pero no M. Proudhon y ensalzan á las asambleas y aun á
solo insulta á estos sujetos sino que el insulto cae los reyes que han dado el ejemplo de semejantes
sobre todas 'las clases del pueblo y particularmente espoliaciones. Es que para estas jentes la única
sobre la mayor parte de los artesanos miembros de propiedad inviolable es la suya. ¿Podrian estos
la sociedad democrática, á quit>nes no podrá con- hombres mostrarnos títulos de propiedad de otra
tentar tan fácilmente, porque es imposible, por buen naturaleza que los títulos de los cuerpos relijiosos,
jenealojista que sea¡ el hacerlos descender á todos despojados alternativamente por los reyes absolutos,
de altas prosapias como lo ha hecho con alg'unos de por la República de 93 y por los modernos liberales?
los tres sujetos mencionados, de quienes dice mui \ M. Proudhon lo ha dicho, y ha dicho la verdad:
candoro~mente que "algunos de ellos tuvuTon ascen- sus doctrinas no son sino la consecuencia de las
dielttes de alta prosa¡Jia" y aunque luego añade que doctrin:ls predicadas y aplicadas en muchas cir-
3
cunstancias por los protestantes y por los filósofos
que, de tres siglos acá, gobiernan las naciones
europeas. Las teorías de .M.. Proudhon son la última
consecuencia de los princip:os del socialismo; y el
socialismo es la consecuencia lójica de las d0ctrinas
de Lutero y de V oltaire.
El catolicismo habia creado en todas las naciones
una multitud de fuerzas vivas que, reuniendo á
los individuos en asociaciones durables, los ponian
á cubierto contra la opresiol1 del poder. El protestantismo
V el filo:;ofismo han demolido sucesivamente
todos' estos baluartes de la libertad; y no
han quedado ya frente á frente del Estado, sino
individuos impotentes para defenuerse contra él.
Los socialistas proponen ahora que se reconozcan
en el l!~stado, sobre los individuos, los derechos
de que se le ha investido sobre las personas morales.
gsto es lójico. iPor quP. no absorveria el Estado
á los indi viduos como ha absorvido todo lo demás?
¿ Qué es un individuo frente á frente del Estado?
Si los individuos no pueden, sin cometer un
crímen contra el Estado, reunirse, asociarse para la
defensa y para la propagacion de la verdad, de la
caridad, de la virtud, con qué derecho podrian
defender sus intereses materiales y su propiedad
contra el Estado? i Será por ventura la propiedad
mas sagrada que la relijion, mas preciosa que la
virtud? ¿ El derecho de conservar un pedazo de
tierra será mas inviolable que el derecho de cumplir
sus deberes hácia Dios y hácia los hombres? Ciertamente,
al oir lo que se dice desde el 24 de febrero
bien puede creerse que los franceses no estiman, no
aman otra cosa, que la propiedad. Los principios
mas santos y sagrados son puestos en duda: la
familia, la moral, la relijion y Dios mismo son atacados
diariamente, y nadie se- alarma; pero á la
menor insinuacion contra la propiedad, todo el
mundo se levant.a, cada uno está pronto á morir y
aun muere por ella: la propiedad j He aquí el
Dios de los franceses!
M. Proudhon lo ha demostrado, este Dios es
impotente: la propiedad sola no puede defenderse.
Si la propiedad no es un simple hecho, s1 es un
derecho, este dere-cho debe tener, corr.ó todos los
derechos, su razon y su sancion en una doctrina.
Pero una doctrina filQsófica ó puramente humana,
no puede fundar ningun derecho; porque todo
hombre tiene derecho para. desechar una doctrina
emanada de las ideas de otro hombre, y para despreciar
los derechos proclamados por esta doctrina
sin autol'idad. Necesita pues la propiedad, como
todo lo que en la tierra ha de ser santo y sagrado,
una doctrina relijiosa que le dé este carácter
inviolable de derecho, que l,as doctrinas del hombre
no pued"!n dacle
Buscad cuanto querais, meditad, reflexionad, y
no encontrareis para el derecho de propiedad otro
fundamento sólido que el artículo de la leí divina
que prohibe tomar los bienes ajenos.
Se indignan contra los socialistas, los desprecian,
todo esto es mui fácil, ¿ Pero hai quien crea que
esta multitud inmensa de desgraciados que, gracias
á las doctrinas anticristianas en que se les imbuye,
viven sin relijion, participarán de esa indignacion y
de ese desprecio?
Para creer en la propiedad cuando no se cree en
Dios, es neiesario ser propietario. Pero, vosotros
lo sabeis mui bien y cada dia lo ' sabreis mejor,
todos no son propietarios, ni todos los propietarios
lo son en tal grado que les convenga tener una
fé ciega en el derecho de propiedad.
Por otra parte, si no se puede establecer de una
manera incuestionable el derecho de propiedad sin
reconocer la iei divina que lo consagra, tampoco se
puede sin inconsecuencia invocar esta lei para apoyarlo,
y renusarse luego al cumplimiento de los
deberes que ella impone. La relijion consagra el
derecho de propiedad, prohibe el robo, pero al
mismo tiempo ordena al rico socorrer al necesitado;
este no es un simple consejo, e~ un prec.epto.
La caridad no se ha estinguido todavía enFrancia.
Sin embargo, sin desm ntir la buena fé no se
podrá negar que en la multitud de los que ,de hecho,
han abandonado la creencia católica, el mayor
numero ha dejado de observar el precepto que
obliga en conciencia á dar lo superfluo á los pobres,
á no dejar sin un socorro eficaz al hermano que
se vé en necesitlad estrema. No hai porque admirarse
de que los pobres hayan olvidado sus deberes
hácia los ricos, cuando estos han olvidado los suyos
hácia los pobres. Los ricos incrédulos se escusan
con que no son ci'istianos, y que la filosofía que
ha sustituido en su alma al cristianismo no establece
el precepto de dar limosna. Un cristiano se confiesa,
y el sacerdote le obliga á llenar el precepto de
la limosna segun sus recursos. Un filósofo no tiene
confesor, y el precepto de la limosna no le obliga,
sino como y cuanDo le conviene. Yo acepto esta
escusa en lo que vale, y digo que el pobre incrédulo
puede hacerla valer de la misma manera. Él
tambien se ha hecho filósofo, y su filosofía no le
obliga á respetar el precepto de respetar la propiedad,
sino como y cuando le convenga. La filosofía,
la libertad de] pensamiento, consisten precisamente
en dejarle á cada uno el derecho de hacerse él
mismo su lei. Cada uno la hace segun sus necesidades,
sus intereses, sus pasiones, ya no hai
entónces, entre el pobre y el rico,entre el proletario
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
y el propietario, ll'>i comnn que arregle sus deberes
y sus derechos respectivos; no hai mas lei que la
leí del mas fuerte.
La Iglesia católica habi~ co~pr.e~dido que ~n
la sociedad no basta la candad IndIVIdual, y habla
establecido un vasto sistema de caridad social. Por
la ínstitucion del domingo y de las fiestas habia
asegul'ado el reposo necesario á los trabajadores;
el filosofismo ha suprimido el domingo, las fiestas
y el reposo. Por los ofici?s. públicos, por la pretlicacion
de la palabra dIVIna, por las escuelas
formadas cerca de las iglesias y en los monasterios,
la iglesia habia provisto á la cultura intelectual y
moral de las clases laboriosas; el filosofismo ha
destruido esas escuelas, y ha arrastrado fuera de
la iglesia una parte del pueblo; de manera qué
ese pueblo ha quedado privado de esta educacio.n
moral y relijiosa que dá el sacerdote, que solo el
puede dar, educacion que no pu~d~ ser de ninguna
manera reemplazaua, que es la umca que grava en
el alma las verdades esenciales, la única que forma
la conciencia, la única que inspira el respeto
del derecho y el amor del deber. En desquite, la
filosofía ha intentado enseñar al pueblo á leer y
escribir; pero no ha podido lograrlo. ~obre este
punto la iglesia hacia algo mas,y. algo mejor, porque
eHa sabia que leer no es nada, SI no se comprende
lo que se lee, :t q~e es ~oco saber escribir si no
hai en la intellJencla doctrInas verdaderas y en el
corazon buenf)s sentimientos que espresar. La
filosofía incrédula ha producido el vacío en el entendimiento
y en el corazon de los pueblos que la
han escuchado. Ella los ha sumerjido en la miseria
intelectual y moral, y ella les manda ahora que
soporten co~ paciencia la, miseria física q~e tam?ien
les ha oc.asIanado. ¿Ya nom Lre de que autOridad
se lo manda? No se sabe.
Esta es una verdad de hecho tan clara como el
sol:.á es necesario volver á la organizacion social
pagana, fundada en la escla;itud; ó ~onde~ar la
sociedad al ensayo de las teonas comunIstas (mventadas
en otro tiempo por ciertas sectas heréticas y
renovadas en nuestros dias), lo que sería la esclavitud
bajo otra forma; ~ es necesario que la so~iedad
invente algun medIO nuevo, para proveer a la
subsistencia y conservacion de las clases indijentes,
á quienes el tra~ajo n.o prop.orcio~a recursos ?astantes.
La igleSIa habla proVIsto a esta nec.esldad
social: la renta de las propiedades eclesiásticas y de
los bienes poseídos por las órdenes relijiosa~ deb~a
dividirse en tres partes; la menor para la subSIstencIa
del sacerdote; y de las otras dos, la una esta~a co.nsagrada
á edificar, conservar y adornar la IgleSIa,
esta casa de Dios y del pueLlo, á los gastos del
culto cuyas fiestas y enseñanza tienen por objeto
y por' resultado la instruccion, ~l desc~nso y regocijo
santificados del pueblo, al mIsmo hempo que la
gloria de Dios. La última parte, la mas considerable
era para los pobres. Además en las propiedades
eclesiásticas vivian un gran número de familias
con su trabajo, pero no un tranajo tan duro y
destructor como el que hoi soportan.
Las filas dd clero estaban abiertas para todos;
sllS escuelas daban gratuitamente la educacion y la
enseñanza á los hijo~ del pobre; que sin necesidad
de violencia, y con gusto los enviaba á ellas. Los
monasterios eran un asilo para el infeliz hijo del
pueblo que se sentia con vocacion para las c!encias.
La filosofía ha destruido todo esto: la comunidad de
bienes fundada en la pobreza voluntaria le pareció
de peligroso ejemplo, y la suprimi6, y ahora la
pobreza forzada le exije la comunidad universal (1e
todos los bienes. La filosofía encontraba que el
celibato voluntario perjudica al acrecentamiento de
la poblacion; ella juzga ahora que este acrecentamiento
es escesivo, y no le encuentra otro remedio
que el celibato forzado, el infanticidio y los mas
vergonzosos desórdenes. La obediencia voluntaria,
el voto de obediencia, era sobre todo desagradable
para esa filosofía, ella debe estar contenta, pues ya
nadie quiere obedecer; sin embargo se le exije, en
lugar de la obediencia voluntaria á la lei divina, la
obediencia forzada sin restriccion y sin límites al
Dios que ella misma se ha formado, al Estado. Esa
filosofía tenía horror á los bienes de manos muertas,
á la comunidad de bienes; y hoi se le exije la comunidad
de todos los bienes.
Confiscando los bienes de las iglesias se han
confiscado los bienes de los pobres que vivían de
ellos; á quienes eran consagradas las escuelai mantenidas
por las iglesias y por los monasterios; á
quienes consagrahan heróicamente sus recursos,
sus sudores, sus talentos y su vida los obispos, los
sacerdotes y los relijiosos admin istradores de esos
bienes. Aquella espoliacion fué una grande iniquidad
y toda iniquidad debe tener su castigo, este
ha empezado ya; los pobres despojados y pervertidos
por esa filosofía incrédula, que ha dominado
el Estado y perseguido la relijion, los pobres se
levantan hoi contra el Estado, que impotente
para domarlos y para satisfacerlos, tiembla delante
de ellos.
••••
13 031111'181 D IAmjpJlB~l\18C1t
~l Labrador del runza.
Al levantar de la aurora
Sus rcsagantes cortinas,
EL NACIONAL.
Entre el húmedo ramaje
J.Jas aves alegres trinan.
Las auras entre las flores
Con los cefirillos trisC'an,
y serpenteando- la fuente
Murmura en sus claras linfas.
Sobre el azulado fondo
De los Cielos la cuchina,
Aparece de los montes
Cual dorada purpu!"ina.
El viento apasible sopla
Llevando las nubesillas,
Que con tinte arrebolado
De oriente á poniente jiran.
El labrador se levanta
y devoto se santiglia,
Ante la cruz sacrosanta
y ante la imájen bendita.
Ya la mujer sopla el fuego
Afanada en la cocina,
y el humo sale jugando
Del empaje con la brisa.
En el corral el ganado
Muje viendo la campiña,
Que de esmeralda y diamantes
Esmaltada á la luz brilla.
Lo;~ becerros separados
De las vacas, unos brincan;
Otr lS braman, é impacientes
Por sus madres solicitan.
La mujer entónces sale
A ordeñar con su escudilla,
y los perros afie iosos
Se rodean de la botija.
Los bramidos se redoblan
y las vacas todas miran
Al corral, donde encerrados
Sus hijuplos mortifican •.••
Ya soltaron el barroso,
Ya se viene la barcina
y mujiendo, al hijo huelp.,
Lo relame y acaricia.
La ubre coje y afanoso
El becerro de el1a tira,
Da hocicadas y la leche
Vá chupando á toda priea.
La lechera toma el lazo
y maneando á la barcina,
Al ternero aparta, y brega
Por atarlo á su rodilla.
A ordeñar comienza entónces
y los chorros multiplican,
Leve espuma que cual copos
V á creciendo en la vasija.
Miéntras tanto el Labrador
Unce bueyes y los pica,
Prosiguiendo sus laLores
En el campo que cultiva.
Tras la yunta alegre canta
y á las veces tambien silva,
Remedando la tonada
<"¿ue tocaron en la chi?·ria.
Así pasa la mañana
y á las diez viene la chica,
Que le trae por desayuno
Un sancocho, pan y chicha.
De paz lleno, y apetente
Todo aquello despavila,
y le manda algun recado
De pasada á su costilla.
Vup-Ive luego á su trabajo
y á los bueyes ¡já! les grita:
~stos tiran perezosos,
El de nuevo [os aguija.
Así trascurren las horas:
Horas gratas de su vida,
Ocupado hasta que Febo
Luminoso un cuarto jira.
y cuando sus rayos manda
Verticales y que pringan,
A la yunta da descanso
Miéntras hace medio dia.
Mui contento hácia su choza
Va sudando, y la fatiga
Del trabajo allí repara
Con su rústica comida.
La mujer en grande taza,
Que vahando alegre mira,
Mazamorra le presenta
Con tUTrnitas y cesina.
Sopla y sorbe, suda y masca,
Dando vuelta á la escudilla,
Sopla y sorbe y con la mano
De la frente el sudor limpia.
Ve los perros que lo cercan
y uno que otro hueso tira:
Estos juntos á la presa
En montan se precipitan.
Otra taza viene luego
y el aji que bravo pica,
Con el pan y la cebolla
Grande sed al pronto escitan.
La totuma viene entónces
Rebozando en fuerte chicha,
y abarcándola el gañan
A los lábios se la aplica.
N o resue Ila hasta acabar
Con aquella maravilla,
y al acabar el licor
gn¡]erezase y respira.
Toma entonces otro taco
y á su esposa da noticia,
Que parió la yegua anoche
U na chusca potranquita.
~Ila d íc ~, l e que ha echado
A sacar una gallina,
y que si logra los pollos
Se ha de hacer una camisa.
Entretanto á los muchachos
Dá el sustento en la cocina,
Rt>partiéndoles bo<.:ados
y tambien sorbos de chicha.
El Labrador se levanta
y biE'n repl eto cilmir.a
lIácia la yunta otra vez
Que ya parece dormida.
y prosigue su labor
Ha~ta que las somhras n",ira
Prolongd.rse por el llano
Vagorosas, fujit~vas.
Viene pI sol de los v.:'nados
y arreboles se duplican
Sobre el dorado orizonte
Que en ráfagas se matiza.
Febo ya su curso acaba)
y su carro preC' i pita
Tras las oscuras montañas
Que se enlutan y contristan.
El Labrador la coyunda,
Suelta al yugo, y se retira
Fumando su churumbela)
Con su ruana se cobija.
El ganado ya va entrando
Al corral en recojida;
El toro bramando escarba
Con su rival á la \'ista.
Este se planta y bufando
La carnosa nuca eriza,
y al trabarse la contienda
Al corral se precipita.
La tórtola t(Jma el vuelo
y á su nido se retira,
y el águila ya rppo.sa
Entre la peña metida .
La lechuza en raudo vuelo,
Cual veloce golondrina,
Surca el aire entre dos luces
Temerosa de ser vista.
Bajo el alar de la casa
Un palo .cuelga, y subidas
En él dispútanse el puesto
Para dormir las gallinas.
Unas suben y ot'ras ba.ian
Picoteándose, y aprisa
La noche llega, y las coje
En semejante fajina.
Esta es imáJen esacta,
(Permítaseme lo diga)
Del vivir dI" los empleadós
En la tierra. granadina.
El Labrador el rosario
Empieza con la familia)
y despues se vá á acostar
En union de su querida.
Se desnl.1Jan y contando
Varios cuentos se dormitan
D ~s pue s de pedirle á Dios
Que los ampare y bendiga .
Estos seres inocentes
Gozan verdadera dicha;
Ellos se arropan y duermf>n
En paz á pierna tendida. .
No así de los cort('sanos
Que entre sus camas mullidos
Los desvelan los cuidados,
R egltndoselas de espinas.
EHHATAS.·
En el número anterior se puso por equÍvocacion,
en la primera columna, de la 4: ~
plana:, la introducc ion del artículo que corresponcha
al R e .... (unen del conc01'dato entre la Santa
Sede y eL Emperador de la Rus1'a, y la
cual tenia por epígrafe EL CAToLIcrSMO
E RUSIA.
IEMiTE.
El dia 30 del corri ente enero, está señalado por
el juzgado parroquial de las Nievf's para el remate
de una casa baja de tapia y teja, cita en el barrio
y calle real de las Nieves frente á la imprenta del
Sr. eualla, la cual está valuada en la cantidau
de dos mil Sf'tenta y cinco pesos (20'15 . Quien
quisiere hacer postura ocurra al dicho juzgado el
día señalado á las doce del dia.
lmp. J. A. ru,rtlla .
¡
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"El Nacional - N. 32", -:-, 1849. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3688347/), el día 2026-05-13.
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