')5ogota ~á(Jabo 7 be oítunre be ~ 848.
Este periódico sale todos los sáhados; se ven.de en la
tienda del Seño'}" .!1J,an Garda, plaza de Bolwa?".
1rrimc~tte 2. ..@.ÍlnterO ~ 9.
rL; ' ILT«D JRElLXnmHn.
Se admiten remitúl'Js que tengan porobjeto la ut-ilidarl Octubre.
pública w cualquier ·ffl.1nO, co.n tal/le que no ~ontengan
personalida.des y ~stén e.~crttos t:on deceucw, deben
dirijirse á los EduOTes lt~,.es de p'01·te.
7 Sa/). 8tos. lWarcos pa;Ja y Serjio mártires.
8 Dom. Sta. B1'iiida 'oiuda.
Los avisos y oh'os escr'¿fcs de mteres personal, se
inse1tarán pagando la cuotrL en que el il1te~'esado convenga
con el impresor, que er¿ todo caso sera moderada.
9 Lu,n. San Dionicio Arenpajita Ob.
10 Mm'. San. Luis Beltran.
11 ]JITié?'C. Son Fmncisco de BOTja.
12 Juev. Nuestra, S eñom del PilaT.
Luna llena á las 11 y 20 minutos de la noche
~USCRICI()N· en Ai1·es.
Por u,n año veinte reales, por tTimesITe cinco Teales. 13 Vie1·. Stas. Eduardo; Daniel, .Justo y Comps.
Cada número medio 1·eal. máti?'eS.
14 Sab. San Calisto papa mártzT.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------~
Nos '1 i'oponemos en el presente artículo indicar
alu' uno~ prinr.ipios que creemos debieran tener mui
proe sentes los que toman a' su1 cargo .a s~n.ta Y. penosa
tarea de educar la juveotud,-pl'lnclplOs .lene ralmente
desatendidos, pero cuya observancia estricta
sería con t>stl'emo benéfica á los jóvenes.
I. La enseñanza debería :-:er g1·a1lual. Lo que
lh~muestra principalmente la limitacion del. h?l~bre
e la imposihilidad en que se halla de dl\'lOlr su
atencion entre dOR Ó mas objt>tos á un mismo
tiempo.-No hai cosa mas absurda que amontonar
las en. eñanzas Ese sistt>ma no produce mas que
hombres lijeros, temerarios y superficiales. R ecarO'ar
á un niño con <:1 estudio simultáneo de cinco
ó sbe is materia distintas, es emplear el me d1' 0 mas
seg.uro para que no aprenda ningun~bien. El
princi pio fundamental de la enseñanza d:-be:ía ser
pues el de no pasar de una matel'la a otra
hasta que el discípulo no hubiese aprendido suficientemente
la primera.
n. La enseñanza deberia ser s08tenida.-El hombre
no solo tiene la de gracia d~ ignorar, que 1.0 obli.g~
á estueliar para aprf:'nder, SInO la desgracI.a, qUlza
mayor, de olvidar fácilmente 10 ya aprendIdo, que
lo obliga á practi~ar los estudios hec~os ¡.>ara .. no
perder la instl'ucClOn que de ellos habla recoJldo
y el tiempo que en ellos habia emplpado. En el
sistema comun de enseuanza no se hace caso alguno
de esta verdad capital. Despues de haber gastado
mesf'S y años en enseñar, por ejemplo, á escribir
á un niño, se le introduce á las clases superiores
en las cuales no vuelve jámas á escribir con cuidado
una pájina completa, y de las cuales sale por
supuesto sin saber escribir ó escribiendo torpemente.
Lo mismo sucede con la Aritmética, los muchachos
al fin y aun á la mitad de su carrf:'ra ya han olvidado
las reglas que aprendieron al princi pio. Ca~i
no habrá quien prácticamente no ]0 baya esper!o
mentado en sí mismo. De ello l'esu Ita que la mayor
parte de los preciosJs años que en la niñez y en
la juventud se emplean en aprender tantas. cosas
son, sin exajeracion alguna, tiempo perdido. Puede
creerse que si afortunadamente en todo estudio no
fuese indispensable la lectura la mayor parte de los
niños saldrian de la mayor parte ue los colejios
sin saber leer. EL segundo principio pues de la
enseñanza deberia ser el de no abandonar, ni un
$olo dia, la práctica de los ejercicios elementales
que sirvieron para adquirir los conoeimientos anteriores.
La pe adez de este método se reconocerá
que solo es aparente si se atiende á dos circunstancias:
La Que deberia cuidarse de no hacer repetir
sino aquellos ejercicios estrictamente indispensables
para conservar los conocimientos adquiridos: 2.a
Q e .1 método mismo á la larga lleva consigo el
re!l a i0 de su aparente lentitud; pues el niño que
por tres años, por ejemplo, haya practicado la
Aritmética cada dia llega á adquirir en las operaciones
tal rapidC:'z que lo que al principio le costaba
incierta y trabajosamente dos horas, viene al fin
á ejecutarlo con perfecta seguridad en dos minutos.
lB. La enseñanza deberia ser prát:tica '!J natural.Es
cierto que las teorías son las que esplican la
razon en que las buenas prácticas se fundan, y que
bajo . este aspecto son indispensable; pero tambien
es cierto que el hombre, cuando empieza natural·
mente, siempre enlpieza por la práctica; está probado
que han sido las prácticas, mejoradas sin cesar
por la práctica misma, las que han hecho conocer
la utilidcl.d de buscar los principios que las justifican,
para deducir de ellos las reglas jeneralf's que las
fa,cilitanj en fin, es incontestable que lo que no se
aprende .prácticamente se aprende confusamente y
mal, y se olvida mas pronto que se áprendió. No
hai cosa mas comun que ver jóvenes á quienes se
ha enseña.do Astronomía y que no saben distinguir
en el Cielo una sola constelacion; jóvenes que se
Cf"!en j~ómetrfls y que apenas saben manejar el
I
compaz; jóvenes orgullosos con el áljebr~ que h~n
estudiado y que no pueden hacer una adlclOn sm
errar dos v ~ c.e& la suma; jóvenes que se saben de
I memoria la Gramática de Chantreau, y que son
I
incapaces d <> traducir seguida y correctamente en
otro libro que en su Telémaco, y aun eso en la.
pocas pá¡in:Ls qll~ á hurtadillas tienen marcadas de
antemano. ]!..;,;tos deplorables resultados que la
esp,>riencia nos ofrece casi en todas parte ... y casi
á cada instante, la razon demuestra fácilmente que
on la cons ec u ~ ncia necesaria de ese sistema de
en.,;eñanza falso y charlatan pOI' lo cual se amontona
sobre los pobres niños, toLlo un andamio de demostraciones
y reglas) ántt~s de hab r hecho conocer
realmente los objetos á que se aplican esas reglas y
esas demostraciones . Por'que primero es conocer las
cosas y despue., es av" riguar la 1'azon de ellas: primero
es hacer bien 6 mal, y despues es espticar lo que
se ha hecho, y por qué está bien ó mal hecho:
primero es anJar y despues es elevarse al conocimiento
de los prinvipios del equilibr io: primero son
las len'l'uas y despues son sus gramHicas: primero
es el cÓmputo y des pues es la Aritmética: primero
son la realidades, despues viene la ciencia.-Así
como sería ridículo y absurdo eJ. s¡ ·te-ma de un
m lestm que dando sus lecciones en la plaza de
Bogotá pret e ndies~ e:1señar á nadar á fuerza de
jestos, esplicaciones y reglas; así es de ridículo y
ue absurdo el pretender enseñar- las treinta Ó cuarenta
mil voces de una lengua á fuerza de gramática,
la espedicion indispensable en el cómputo aritmético
á fu ~ rza de teoremas, el conocimiento del mapa
á fuerza de Líneas astronómicas. Recordamos todavía,
y jamá'l lo olvidaremos, el certámen reciente
de un muchacho, portentoso en Jeografía, y qu~
se atoró lastimosamente al buscar en el globo A
RO'\''IA! La enseñanza, pues, jamás debería apartarse
del prineipio ya inJicado, de que primero es
conocer las cosas y desplles el esplicarlas; hien
persuadidos los mae tros de que en nadie se confirma
mas la verdad de e~te princi plo que en los niños,
y de que, á todo trance, mejor es formar mudos
hábiles que charlatanes incapaces.
IV. La enseñanza deberia s r consecuente. Parece
incre ible que se pueda faltar á este princi pio;
sin embargo nada hai mas comun que su illfraccion
en un mismo establebimiento. Puede esto notarse
sobretodo en la enseñanza de las lenguas. La
gramática, como tal, es decir la ciencia jeneral que
enseña la clasificacion y la nomenclatura ue las
partes del discurso, y las combinaciones que pueden
recibir, es una ciencia del todo independiente de
de los mouismo~ de las lenguas, que son la única
c~sa que realmente con tituye sus gramáticas particulares.
Pues hipn: el muchacho que aprende inglés
en la Gramática de Urcullu adquiere el conocirr.
iento de que en esa lengua hai dos artículos: el
artículo The y el artículo A ó An. D spues ó
ántes, al estudiar Gramática castell~na, el niiio
aprende que los artículos son tres: el, la, lo; del
artículo un ó uno naua se le dice, ó lo encuentra
colocado entre lo que llaman Pronombres nume?'ales:
y el r esultado es que el much~cho se queda sin
saber lo que es artículo; pues ni se le ha esplicado
ni era posible esplicarle por qué en la espresion
Inglesa a man, a es artículo, miéntras que en la
espresion caste llana correspondiente, 1¿n hombre, la
voz un que equivale al a, ya no es artículo ino
otra cosa. Cosas como esta se pueden notar á
cada paso comparando las gramáticas: j'aímerais,
s egun Chantreau, es un tiempo que llama condicional
de indicatÍlw; segun U rcullu y la Academia
española es pretérito imperfecto de subjuntivo en
1 wou,ld love y en Yo amaTía Ó amara apesar de
que son el mismo tiempo. De ello resulta que un
ni ño recibe en las diferentes aulas ó clases de un
mismo establecimiento lecciones diversas 6 contradictorias,
que solo sirven para embrollarlo y confundirlo.
Deberia cuidarse mui especialmente de
evitar estas inconsecuencias, de manera que lus
1
pri.ncipios comunes.á di~erentt's materias se reprodUJesen
en toda su Idenhdad al enseñar cada una
de esa3 materias en particular.
V. La ensp.ñanza debería ser económica de tiempo.La
econoInI'a de tiempo se entiende de diferentes
maneras, y siempre es de una estrema importancia.
En lo puramente e peculati vo La econ01nía de tie1npo
eonsiste en llegar á los teoremas mas jenerales por
medio ele las demostraciones mas diredas, es uecir
por medio de las demostraciones que requieren el
conocimiento de ménos verdades anterior€s: en lo
practico, la economía de tiempo consiste en no obligar
ejcrcicios inútiles y complicados que pudjeran muí
bien sustituil'/)e con ejl"rcicios mas elementales y
fructuosos. Por ejemplo, en la lectura, luego que
el niño ya conoce bien las letras sin poder equivocarla
' , debe ponérsele á silabar, libertándolo del
deletreo, es decir, debe enseñársele á enunciar
las sílabas sin pronunciar las letras que las componen.
Lo mismo en la Aritmptica: despues de
que el niño sabe contar bien con todos los números,
debe ponérsele á sumar sin espresar jamás los
guarjsmos que suma, sino solamente los resultados
que ya sa('ando~ y que son en algun ~)()do -las sílabas,
de esa especie de lectura que se llama adici01'l-. _
Pero I~ economía de tiempo no debe apllcarse tan
solo á los medios de la enseñanza sino que es
tambien uno de los fines de la el1Reñanza misma
en ciertas materias: por ejemplo, en la escritura,
de bien poco sirve á un niño escribir aseada y perfectamente,
si se ve obligado á emplear un dia
entero en acabar una carta de una cara: por ejempJo
tambien en Aritmética, harto ridículo es el sacar
("sacto el prouucto de una multiplicacion si se han
gastado dos ó tres horas en obtenerlo. Considerada
así la presteza de ejecucion como uno de los princi-pa/
esfines de la enseñanza de ciertas materias, ella
dt'pende enteramente de los métodos adoptados por
el maestro: así es como la forma inglesa pura es la
mas propia para conciliar la claridad con la rapidez;
así es tambien como los siete ejercicios aritméticos
de) profesor inglés Augusto De Margan hacen que,
despuE's de practicados con constancia por algun
tjempo se obtenga una celeridad maravillo.a en el
cómputo aritmético. Pero la bondad de los metodos
no es bastante: en todo aquello en que la prisa
es esencial, el maestro debe poner especial cuidado
en verificar dja, por dia, con el reló en la mano, los
progrpsos que en punto á celeridad hacen sus diSCÍpulos.
Para adquirir celeridad hai ciertas máxlmas
que, como otras muchas, se reconocen sin dificulta.d
pero sin preservarse en su práctica; tales como
hacer siempre cada cosa de un mismo y solo 'modo; pues
la variedad de moJos produce vacilacion, y la
vacilacion es la primera causa de la lentitud, reduci1'
las cosas que se hacen á su 'lnas sene-illa espresion,
evitando adornos superfluos que no produ en otra
cosa que pérdida de tif'mpo: esas dos máximas son
de una utilidad inmensa en la escritura respecto
de la forma de las lt'tras, que debe ser rigurosnmente
uniforme y muí sobria de rasgos;-alJ?'ender á kacer
Zas cosas sin npcesidad de ausiliares estraños, cuyo
empleo siempre hace pe'l'der tiempo; así debe apl'ender~e
á leer sin pll ntero, á escribir derecho sin pauta, y
á sUlllar sin llevar. el lapiz 6 la pluma por la
columna de los sumandos;-hacpr con el pensamiento
y en silencio cuanto no requiera indispensablemente el
uso de la voz, como toda especie de cálculo, sea
aritmético sea aljebraico. La celeridad es una de
las cosas la emulacion que estimula mas: hemos
tenido ocasion de observar personalmente que no
hai quizá un medio mas seglHo de enseñar á escribir
aprisa (por ~upuesto despues de que ya se sabe
escribir bien, que el de poner á dos ó mas alumnos á
escribir una misma cosa bajo el dictado del maestro.
Tambien hai ciertos ejercicios en que el empleo del
compaz 1núsicn s utilísimo á los prjncipios, pues
cada golpe del compaz es un llamamiento dado á
la intelij encia y al cuerpo t'ntero por meclio del
oíJo; ademús el COlO paz;, deuiendo aceteSéll'Se cada
•
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
--
/'
dia, obliga, fuerza en algun modo, á proceder con
presteza. Estas observaciones serán quizá acojidas
con frialdad por algunas personas que piensan que
en materia de escritura y aritmética, por ejemplo,
lo importante, lo principal es la buena letra, la
huena ortografía, y la correccion del escrito, y la
esactitud en los cálculos. Pero la. razon y la es perlencia
de consuno demuestran que esa opinion es.
errónea , y que nada contribuye tanto en la escritura
y en el cálculo, á la fidelidad y á la correccion
como la celeridad del procedimiento. Es cosa bien
sabida en las oficinas públicas que todo escribiente
despacioso es un copista infiel; y es máxima favorita
de todos los buenos tenedores de libros que
para sumar sin yerro debe sumarse aprisa. Y esto
se esplica fácilmente: p ue. es claro que toda pérdida
de tiempo da lugar a distracciones, y la distraccion
es la fuente de error mas jeneral y mas segura.
VI. La ens'3ñanza deberia ser variada. Esto no
es incompatible con la marcha rigorosamente gradual
anunciada en el nllln. 1.0 Tojo consiste en
no amontonar sino en combinar juiciosamente ciertas
enseñanzas, algunas de las cuales no solo no
se escluyen Si·lO que se atraen y se ausilian. Tales
son, por ejemplo, la Jectura y la escritura. Desde
que el niño empieza aprender á leer debe empezar
á aprender á escribir; lo uno llama lo otro y 10
~egundo facil ita lo primero. Tan cierto es esto que
primero fué escribir que leer; y el inventor de la
escritura primero escribió y despues leyó su propio
escrito.-Mas tarde, la existencia de signos convencionales
ya acloptados obligó á. enseñar primero
á leer, es decir, á interpretar los signos adoptados:
y luego á es~ribir que es cO lnbinar esos mismos
signos asi que se conoce su uso; pero estas combinaciones
pueden y cleben practicar~e desde que
se ha aprendido á interpretarlos. E SlO no quiere
decir que deba hacersJ rrecisamente con la plu ma,
sino con fichas en que las letras estén impresas, y
tambien de memoria. Así, desJe Cjue el niño sabe
decir Y A cuanrlo lo vé es rito, debe aprender tambien
á decir con qué letras se esaibe YA, cuando
se le pregunte, y á practicar materialmente con las
fichas la operacion, cuando se le flx ija. Este es
nno de los m0jores nll:~d i03 de familiarizarse con la
acentuacion y la ortt\grafia.-Ademas la variedad
en la enseñanza, siempre que es compatible con
la marcha p1·0gresü'a, principio fundamental que
ja.mls debe desatenderse, esa. variedad es un medio
de hac0r descansar á los niños, cuyo titlrno ce rebro
se fatiga fá(!ilmente con una contraccion continuada
en un mismo objeto. Porque es un error
vulgar y grave sI creer C]lle el descanso es ocio.
el mejor mojo de desransar es v·:Hiar Je oCLlpacion
Pero para no oponerse á faltar al erran principio
de la enseñanza gradual, In variedad debe mas bien
aplicarse á los ejercicios que ~irvan p;¡ra ap1'enr1er
una misma cosa, que á la ensei1anZ:l de cosas distintas;
y ademas debería tenerse pwsente que el
mejor de canso para el ej ercicio intelectual ec el
ejercicio corporal, y vice versa.
VII. La ens ñanz'l, físicamente, deberia ser completa.
i Por qué se ha condenado la mitad del cuerpo
humano á una inac' on, á u na In habilidad absoluta?
La destreza de la mano izquierta no es cosa
que deba desprenJerse. Esla destreza si Tve de descanso
en tojo trnb:ljo m:ln ual mui prolongado: contribuye
á la sal ud reparti{~n '~o las tuerza.s con mas
igualdad: prepara admirablemente para ciertas rroCesiones
como las del grabador y e/ litógrafo: permite
efectuar ciertas operaciones diarias ó frecuentes
con mas perfeccion y rapidez que con la mano
derecha empleada esc!usivamente: enfln no deja
interrumpir la actividad del hombre en caso de
impotencia, temporal ó perpetua. de la otra mano.
El hombre red ucido á vivir del trabajo cotidiano
(y allá pm.den llegar todos) si no ha aprendido
desde niño á man .jar la mano izquierda, puede
por una quemadura, por una cortadura; por un golpe,
por Ulla sangría, por cualquier accidente enfin, hallarse
sin pan por algunos días ó meses á causa
de la neglijencia ó de las preocupaciones del padre
ó del maestro que estableció esclusion y p1"ivilejios;
entre las cosas que Dios hizo mas iguales.
Para conseguir una destreza en la mano izquierda
igual á la de la derecha, deberian divldirse los
dias del niño en dias izquierdos y dias derechos·
los primeros serian los días impares de cada mes:
y los segundos los dias pares.
VrII. La enseñanza debe ser benign2. De cuantos
sentimientos malos deben sofocarso en el hombre,
ninguno hai peor que el miedo. El miedo es
lo que mas fácil y seguramente conduce á la falsedad,
á la alulacion, á la bajeza y aun al crímeu ..
La disposicion habitual al miedo es lo que se llama
cobardía, y la cobardí:l es la supresion de toda
independencia, la compresion de toda Jenerosidad
de toda virtu J. En los n iños el miedo es particu~
larmente malo. Porque en cuanto á sus prooTesos
actuales el miedo solo sirve para enfermar1~s el
cuerpo, aflojarles la voluntad, y oscurecerles el entendimiento.
y en cuanto á Sil suerte futuaa, el
miedo, pasand.o á ser.carácte.r, les prepara un porvenir
de anguslJas, de unprobldad y de mentira. Sin
d ulla que para los niños lo mismo que para los
hombres es necesaria una lei penal, compuesta del
triple aparato de la amenaza, del castigo y del
ejemp lo; pero esa necesidad, es menor, y al1n sus
efectos son mas dudosos, que lo que vulgarmente
EL NACIONAL.
se piensa. Los efectos ele la pena son siempre mui
variado,>, y dependen mucho del carácter del que
la sufre, del carácter de los que la presencian, y
de las circunstancias en que se aplica. H ai carácteres
algo bajos, en los cUelles la pena dfja el mns saludable
ef~ cto : hai otras en los cuales soJa produce
una exasperacion violenta ó un rencor sordo: otros
entin para los cu les solo trae abátimiento y miedo.
En j cneral la pena es funesta para los carácteres
j enerosos. Hui ademas cierta penas que son absolutamenfe
malas, m'das en to lo caso, y malas para
to dos: tales son las que llevan consigo alguna espeCIe
de degradacion. Esas penas al jeneroso lo
amilanan ó lo irritan; al bajo lo hacen mas
bajo; al desvergonzado le aumentan la jactancia y
la desvergüenza. Porque el hombre, noble criatu
ra, debe contenérsele muchas veces, pero en vilecérsele
jamas; porque en el fon 10 del ser del hombre
hai siempre un sentimi ento de grandeza que debe
exaltarse, aun al tiempo mismo en que lajusticia
obliga á humillar la obstinacion, ó la insolencia.
No se comprende como puede haber maestro que
se atreva á de"snudar á un niño para azotarlo, y
para azotarlo en presencia de sus compañeros. Jamas
podremos olvidar la impl'esion triste y singular
que nos caus ba en el colejio en que pasamos
algunos años de nuestra niñez; el sonido del azote
que salia de una cierta sala destinada á aquellas
lúgubres ejecuciones. Jamas olvidarémos tampoco
los dichos de los otros alumnos al oir aquel chasquido
de carnes golpeadas. Sí la víctima se abanqonaba
á la naturaleza, y clamaba, ios otros muchachos
se burlaban de ella; si por el contrario
escuchaba la voz del orgu ll o, los demas la recompesaban
á la saliJa con aplausos y parabienes. Así
el azote no produ cla mas efecto que el le inmor3.1zar
respecto á las penas á aquellos niños.
A demas las penas varian mucho de efecto segu n
la relacion f}ue tien en con el delito. Nada mas
absurdo que aplicar penas á la fa lta de capacidad.
Su efecto seguro es aumentar la incapacidad au·
mentando la cobardía. Aun hai mas: en un estab
lecimiento privaclo en que el ojo del Inspector
debe estar siempre encima ele los niños, la omision
de ciert9s delitos y la necesidad de aplicar ciertos
casti.gos, arg11yen hasta cierto pu rlto falta do vijilancJa
en el que con su presencia constante debió
haber prevenido los unos y los otros.-En conclusion,
las mejores penas S011 aquellas que por su
carácter. c:ónico dan lugar á la meditacion, al
arrepel1tllmen to, y á. la rpforma; aquellas que hacen
avergonzarse mas de la falta que del modo de
reprimirla; aquellas que no producen odio contra
el que las impone; aquel/as, enfin, que no consisten
en lo que, voluntarian1l'nte practicado, seria el
ejercicio de alguna virtud. En este último caso
se hallan el trabajo aplicado al perezoso, el silencio
aplicado al charlatan.
e!!l •
COLEJio DEL ESPIRITU SANTO.
Este interesante establecimiento va á recibir un
grande plIsanche en el próximo año escolar; va á
concluirse un espacioso edificio injeniosamente dispuesto,
que procura salas de estuuio y dormitorios
que reunen condiciones importantes; abrigo, y
grande es pacio que evite los malos ef(-!ctos de una
admósfera estrecha y pervertida por la a('cion de
la transpiracil)Q y de las luces artifi ciales; inspeccion
fácil y conlStante; separacion de mesas pam.
los diffl rentes estudios que necesitan cierto apamto
como el dibujo y la escritura. Se prepara con
tea.tro en qlle represe ntarán los alumnos piezas
dramáticas en los diferf'ntes idiomas que estudien;
medio mui eficaz para perfeccionar la pronunciacion,
y disipar el embarazo que regularm ente esperimen
tan los niños para espresarse en un idioma
estraño delante de otra. personas.
E"tamos informados de que el Director trata de
(>stablecer en su Colejio gradualmente la enseñanza
de las c iencias natural es, físicas y matemáticas, de
la med icina y de la jurisprndencill.; y que sujetos
distinguidos por su instruccion se encargarán de las
cátedras res pectivas.
En este Colejio se está r ealizando á la vista de
todos la teoría de la superioridad de los establecimientos
de enseñanza por empresa particular sobre
los públicos, administrados por empleados. E stp.
Colejio crece y se desarrolla de una manera notable,
porque su crecimiento y mejora son el fundamento
del crédito y ganancia del empre ario. Dos establecimientos
son provocados á la competencia de
mejora y de adelanto, por el Colejio del Espíritu
Santo, la Universidad, y el Seminario: la primera
dispone de muchos recursos; el segundo participa
hasta cierto punto de las ventajas de un establecimiento
particular. La ucha de una noble emulacion
entre catedráticos y catedráticos, entre estudiantes
y estudiantes nos procurarán, sin duda,
prorrresos que no hu tlieramos podido esperar de
la Universidad sola. Nunca la ens 'fianza en esta
ciudad se habia "isto en un pié que ofreciese tan
lisonjeras esperanzas como al presente.
Mui pronto deben empezar los actos literarios
públicos; y esperamos que todos los amigos de la
ínstruccion, todos los que quieran el adelanto y la
civilizacion del país concurrirán a presenciar estas
muestras de los esfuerzos de los maestros y de los
(~iscípulos. Esto estil'nula grandemente á· Ull'9s Y
a otros. El deseo de aparecer con lucimient ~
delante de una gran concurrpncia ilustrada; y el!
temor de dar una prueba de ineptitud y de ilgo de lo catedráticos qu no 'ean l'elijio
o· de nu ~ tro convento. Pod t1')O contar con
lo," mi m s distinguido::> profesor0.' r{U . con lsos y salidas que Leno-a el establecimiento.
"
Las clase que Je ' cmpcñarán en el nuevo liceo
n lo crhs fatal de las
Repúblicas época de la eleecion de un nuevo
Presidente, y el Gobierno tiene que hacer frente
á los ataques de una fuerte oposicion; en el Ecuad.or
las proscripciones continúan so pretesto de la invasion
del jeneral Flores, el coronel D,ibalos acaba
de ser víctima del estado de inseguridad en que se
encuentra este desgraciado país, y las eleciones que
virtualmente tien~n lugar van á llegar al último
estremo ó á la irritacion del Gobierno ó al de~el1freno
de las pa iones populares; yen el Perú, segun lo;;;
antecedentes que tenemos á la vista no será estraño
que el jeneral Castilla sufra algun bai ven, y que
esta rica República, digna de mejor suel'te, interrumpa
la marcha progresiva que ha empezado;
Bolivia desde la caida del jeneral Ballivian, ha vu-
Ita á consumar la carrera de las revoluciones; e125
ue mayo se oía en la ciudad de La Paz, tiros y vivas
á BaUivian, al dia siguiente se descubrió una cons-
EL NACIONAL.
piracion contra el Gobierno d,.l jen ral Vela 'co,
el cuauro qu ~ re prese !lta la Repúbli ca Arj .ntina es
bastante rnanifi sto á tndo' P' ra c¡u nos detenga:nos
en bos'lueja:-!o. D r~ modo que Chile es la R e pabliea
~ue .ma gara.ntín.'l de óI'.Ln y de paz puell p- dar á la
llllHl6' ',lei o!) 8urope~1. Que el Gobiernn - l.tS CcÍ.ma~"
l~ Je Chill! no pierdan pu'S nomento, y que
U111tal1 ' lo a lo' Norte-AmencanQ' rivalicen con
ellos ideando proyectos que t'em~evan todos lo"
obstác.ulos que opongan los bombres de miras
m squl!1az é Intolerantes y que abran las puertas de
la. Rep' blica, sin gravámen ale-uno, al estranjel'o
<]'le triiiga á nuestro suelo luc-es, capitales ó ' industria.
• 1111.
HISTORIA DE LA REVOlUCION FRANCESA
POR LUIS DLANC.
De~pues de tantas historias de la revolucion
francesa, el capítulo que sigue de la de Luis Blanc,
que está ac~ualmente pUblic;indose, tiene tRnto de
~tleYO y cuno o, que no duda~os será leiclo con
mteres. Es el 3,° del libro 1.0 (torno 2.°)
~ntre ,tanto, poseida de irrcsi~tibl('s deseos, ajitada
de 1ml esperanzas confusas, la Francia habia
torna~o de algun tiempo atras un aspecto cstraño.
DebajO de aquellas rejiones, espuestas ú la vista
de tojos, en que la reina se entregaba á sus placeres,
el Conde de Provenza á sus m1.quinaciones
'1 N~cker á sus Cálculos, una multituJ de espíritus
mquletos tentaban las vías de la suerte, No bastabn.
ya juzerar á los sacerdotes y humillar á los reyes!
~e quería dar á la monil un nuevo temple
d?l'Jv;lcFlola de otras fu en tes; peJí se al porvenir un
dIOS desconoc,ido. En su entusiasmo, á la par inj enuo
y sombno, se preguntaban algunos, sino seria
dado al hombre levantar el velo tend ido sobre el
oríj en y el fin. de los mundos: y porque un ser
dotado d , la ,triple potestad de amar, med itar y querer,
no habnR de llegar á apoderarse de las fu erzas
o ultas de la naturaleza, a soprencler el secreto de
la vid a , á vencer la muerte, J a mas se eno'olfó en
abismos tales el ent ' nrlimiento humano ni" se creó
tan fantá ticos reinos. Cuando en 1740 ' se oy ó decir
al Conde de Sail1t Gennain: (. tena~ muchos siglos
de edad: g'océ de la íntima confia"'nza de Francisco
Ij conocí á J esucristo" no escitó mas que
sonrisa. Hij~ n~tural del rei de Portugal, segun
unos, de un JudlO y de una princesa polaca eo-un
otro~, apenas debió sus primeros sucesos d~ cu río ~
idad ,á otra cosa que al osceptieismo mi mo cuyo
lmpeno atacaba con una osadia tan orijinal. Madama
cl~ ~:>ompadoLlr le amó por capricho, Luis XV
por fasttdlO, el duque de Choiscul por afectacion
y dandó á ntcndcr que e a un espía diplomc\tica,
Pero llegó el momento en que el mistÍcismo logró
algo mas que un potrocinio pelig!'oso ó burlan, y
este momento, cosa notable, fué cabalmente el
que precedi ó á la mas grande y terrible de las realidades,
á la Revolucion. ¿ Por qué? Porque los
filósofos del siglo XVIII habian abusado del analisis,
hubian 8acrifir.a . .lo demasiadamcnte el sentimiento
á la la razon, y la dicha de creer al orcrnllo
,de conocer, La intclijencia, cuando ella sola v~la y
las otras facD Itadf>s yacen silenciosas, se fatiga pronto
y se espanta; Ileaa á dudar ele to lo, á dudar de sí
misma, yes preciso que se¡,bandone el olvido en
el senO de una embriaguez feliz. Esta embriao'uez
de la i ntelijencia es la j maj i nacian, La fé ha ~csado,
y el peusamiento moriria sino se adormeciese en
un lecho poblado de ensueños,
El movimiento de reaccion era inev itah le elespues
de Voltaire, D esco ncertada al principio, prro
no domada, la necesidad de creer reeapareció bajo
fo. rmasf ies:tr:a>vaa antes. Muertas la antio'uas creen- b
CIClS, oeron reemplazadas en el fondo de las al mas
inq~ú et.as y apasionadas por arrebatos estáticos, por
a pll'acJonQ~ que arrostraban lo imposible, y buscaban
un oOJeto en el mas remoto país de los deLinos.
y como todo aprovecha á los graneles hechos
que señalan los pasos de DlOS en la historia, los místicos
no trabajaron con ménos aruor que los incréunlos
en la obra de la R evolucion.
Comenzaron entónces á correr en el pueblo rumorps
que lo ajitaron en sentidos diversos: h¡:¡blábase
de p~rsonajes que h::bian formado una liga oculta
con Juramentos fOl'lntdables, y se entregaban á tenebro~
os proyectos, Se decia que poseían se , 1' to
que val jan tesoros, y se les atribya un pod r májico,
Esparcióse y creyóse que ciertos químicos desconocidos
tenian establecida su oficina en e l arrabal
Sai flt-:\1ar~eau, En laboratorios que se ocultaban
con cuicladosa vijilancia á la persecucion, traba ¡aban
hombres de mirada penetranie y de lenguaje iuiutel
ijible, y ele sur.ios vestidos, y se ocu paban en hncer
oro, !-'n fijar el mercurio, en doblar el tamaño de
los diamantes, en confeccionar el Íxides. Artistas
sigu ares, que confinados gustosamente al reclOto de
arrabal y alojados en oscuras guaridas, no se asociaban
al goce de las riq uezas de que se les pocha
Sil poner creadores, pero tenían j efes que eran solisit~
dos, obseq ujados" ostentaban con gra.;ia y jeneroslnad
una opulenCIa deslumbradorá, Cada día en tre
ellos á quien no se conocian ni estados, ni contratos,
ni rentas, ni familia, y que se ciaba una
vida 'de soberano, y gastaba mas en actos de benecencia
que los príncipes en espectáculos y fiestas.
De aquí mil suposiciones contradictorias, Son
seres sobrenaturales, (Pensaba el vulero )j su ciencia
3
vl811e de lo ;~ \.njeles ó <..1l,1 intiel'llúj la naturaleza
les obedccn j n Ida iguala ú su poder. Segun otros,
c[';]n i.npo~t ros, que debían ti la iwbeciltdad pública
to lo su jel1i o, vil'wU y fOl'lun:t, Oi.ro~, enfin,
los miraban como sectarios que se habian conjurado
c .ntra todas la:; tir.lnía 'j si afuctaLull l:;:;tar em be bidos
en el estudio de las ciencias oculta, era para
substraerse á la vijilancJa y engañar la su ' picucia
de Jos gobiernosj i se envoLvian en el ministe rio,
era para mejor dominar en el prestijio de lo maravilloso
á la crédula muchcJumurcj sus jefes eran
ap65toles de revoluclOn, y el oro de que s servian
para su propaganda, aquel oro que se prctentlia
fundido en crisoles májicos, salia de una laja cClltrdl,
alimentada por su criciones secretas isl máticas,
por suscricioues de eonspiradores,
En estas circunstancias se yió llegar á. Parí, un
hombre de celebridau estrañ'l, que po.sl~ia todas las
cualiJades ventajosas; mucha d.ignidad en lus modales,
una cara cspresiva COll cierta mezcla de
dulzura, una mirada profunda, una boca desdeñosa
pero con algo de afectuoso y tiernJ. Todo en él
era misterioso, ¿ Cuál habia . ido el lugar de su
nacimie nto? ¿Cuál su familia? ¿ Dónde y por qué
meJios habia adquirido la ci neia dc que parecia
dotado, y las r¡4uezas que tau magnífi 'amente
gas taba? Dábase el título Je Conue Je Cagliost ro .
¿ 8ra este su verJcltlero nomiJre? Su edad mi 'mu
era incierta; muchos se complacian en atribuirle,
bajo la este ¡oriLlad juven il, la espel'ieneia Je Ulla
larga vida. Contábase que habia descubierto la.
piedra filosofal; que predecia el 1.)()rvenÍr; que estaba
en comunicacion con los espíritus cele 'ted, Presentado
á Lavat r en Ba~ilea, habia J ejado en
él una impresion indefinible de admiracion y desconfianza.
"Es un hombre que sorprt'nde," escl'iGia.
hablando d.! Cao'liostro el ~finistro deL Santo Evaujelio
de Zurich,oe1 bueno y piado o Lavatel': "ppro
yo no creo en cste hombre. ¡Ah, si fuese humilde
como un niño! Con que solo se doblegase á la
sencillez del Evanj lio, a la digniuad de N ue8tro
Señor, ¿quién sería mas grande que él?"
Luego diremos qué motivos traian a Cagliostro
y qué papel se le babia señalado. Pero antetoJo es
nece~ario introducir allectol' en la mina que cavaban
entónces bajo lo tronos y los altares unos revoluciQnarios
harto mas astutos y activos que los t'nciclopedistas.
Una asociacion compacta de hombres r /'econqu istar?
Cuando. los Jacobitas, arro.iados de su pais por
la revoluclO~ de 1688 , buscaron asilo en Francia,
a donde trajeron las reglas de la fran cmasone ría
no dejaron de interpretar los símbolos masónico~
en el sentido de sus pas iones y esperanzas. En
varias de las lojias cuyo modelo suministró lord
Deventwater, en el Capítulo de É scocia Jacabita,
fundado pen:iOnalme nte por Carlos Edll;ll'do Estuardo
en Arrasbajo la presidencia del padre de Robespierre.
Adoniram era Carlos \ Cromwel y los suyos 1 e presentaban
a los homICidas J el arquitecto mártir' la
palahra P ~~! dida era maj estad ?·e.iia. '
Pero los datos esenciales de la fran c mas)nerÍa
eran demasiado democráticos para que si rviera
largo tiempo a los manejos de un pletenuiente.
Ensanchándose el cuadro de la i nstitucion corrió
la democracia a entrar en él; y al lado de :nuchos
hermanos para quienes la vida masó ni ca era un
halago al orgullo, hubo otros que se alim entaban
de pensami entos activos, y que el espiritu revolucionario
ajitaba.
l:as cosas si~bóli cas se pliegan á las in terpretacIOn
es mas diversas: no se tardó en a firmar que
la francmason ería continuaba el órden de los t emplarios,
tan trájicamente famoso ; y en este sistema
Adomiram fué Jacobo MolaYi los homicidas F eli pe
el Hermoso, persor.áficacion del poder político,
Clel?ente V, personificacion del poder relijioso, y
los Juec e:) que senilmente dódes se hicieron verdugos:
la palabra pérdida f'ué libe?·tarl.
Produjéronse luego inno vacion es ominosas. Como
los tres grados de la masonería ordinaria comprendian
gran número de hombres opuestos por
estado y princ ipios a todo jénero de subversion
social, los novador es multiplicaron los grados de
la escala mística: cr('aron loj ¡as superiores) reservadas
a las almas ardientes; instituyeron los alto:>
grados de e1ej"do, de caballero del sol, de la estricta
obse?'vancia, de kadosh ú JlOmbre rejenerado' santu
a rios tenebrosos cuyas puertas no se abri'an al
adepto sino despues de una larga serie de pruebas,
que mostrasen los progresos de su educacion revolucionaria,
que acrisolasen la cotlstancia de su fé,
y el temple de su alma. Allí, en medio de prácticas
~a pu eril ~s , ~a teme.rosas, nada se veía que no
tu ese a lUSIVO a emanclpacion é igualdad.
En el grado de caballero del sol~ por ejemplo,
cuando habia recepeion, el Mui Venemble pregun-
EL NAC10NAL.
taba al pá'lne?' Vijilante "¿ qué hora es; ?" Y este
respondia, " la hora de la oscuridad entre los hombres.
" El candidato, interrogado á su vt:Z sobre el
motivo de su venida, respondia.: " vengo á buscar la
luz porque mis compañeros y yo hemos perd ido el
camino entre Icls tinieblas que cubren el mundo.
Hésp('ro, la. estrella de Europa, e tá ellvu t: lta en
nubes, formadas por el in cienso que la s Ulwrsticion
ofr ece á los déspotas.
El séptimo grado de la alta masonerla era el,
de caballe¡'o de la espada y rosacTv:z, y daba ocasion
á escenas no menos carac terísticás . L as form as y
alegorías de este grado eran lomadas de la hi storia
de la cauti vidad de los judios en Babil onia, de !a
destru ccion de . u templo , y de l pe rmiso de reedifi
carlo concedido por Ciro á J erobabel. 1!.1 candidato
vestido de rojo, c eñiJo el mal!dil escoces, cargado
de c adenas, con el nombre de J erobabel, era conducido
al trono de Ciro, en una sala colg?da de
verde, alumbrada por setenta antOl:chas, en C011-
memoracion de los setenta años de la cautividad
babilónica. "i Qu ién eres 7" preguntalJa Ciro.-El
primero entre mi~ iguales, mason de profesion,
cautivo por mi desg racia-¿Tu nombre?-Jerohabel
¿ Tu edaJ?-Setl:'nta años-¿ Qué te le trae ?-La
miseria y 1¡'lgrimas de mis hermanos.- Dime los
secretos de la mason ería y le doi la libertad-Cuando
SalpIlJ on nos dió los primf'ros preceptos de la masonería,
nos e nspñó que las igualdad debia ser
nu estra lei suprf' ma. Ella no eXIste aquí. Tu
rango, tus títulos, tu fastu~sa superioridad, tu corte,
todo eso es incomputiLle con los misterios de nuestra
órdt:n. H e c ontraiJo obligaciones inviolables .
8i es preciso qu ebrantarl as para ser li1re, quiero
perm anecer cautivo." Entónces el soberano daba
s iete golpes, y despues de felicitar al candidato por
su virtud, discrecion y firmeza, mandaba quitarle
las cadenas. Se le ceñia luego una espada diciendo:
"que tus iguales te reconozcan por jefe." Y tras
estu iba á anunciar á sus hermanos que el sueño del
pueblo habia c esado, y el dia de la emancipacion
c.omun amanecia.
A las escuelas subterráneas donde se daba esta
enseñanza, era á lo que Condorcet aludia, cuando
an unciando la historia de los prog resos humanos
q uc fué interrumpida por su muerte, prometia
decir los f!:olp ef; que la idolatria monárquica. y la
supersticion babian recibido de las sociedades
secretas, hijas de la órden de los templarios.
( Continuará).
•
INVITACIO~ES.
La Gnbernaciou de la Provincia suplica á los
Señores Editores del Nacional se sirvan insertar
en su apreciable periodico las adjuntas invitaciones
que interesan al público.
Habiéndose deteriorado notablemente la calzada
de Fontibon en el camino nacional del occidente,
hai necesidad de re faccionarIa; y en consecuencia
se invita á hacer propuestas para ejecutar por contrata
esta obra. La rdaccion consistirá en rehacer
el sardinel en todos los puntos en que ba sido
deteriorado: macadamizar el espacio comprendido
entre los dos sardineles, reduciendo para ello á
cascajo la piedra que hoi forma el empedrade.,
acarreando mas cascajo, para que la capa de este
material tenga di ez pulgadas de espesor; y darle
al pavimento una fOlma conveja.
Por separado se hará la propuesta para guarnecer
por la parte esterior el sardinel con un piso de
ti erra que forme un plano inclinado suavemente,
de manera que por él pupdan andar cómodamente
las caballel ías.
Los que qui eran hacer propuesta á la obra se
dirijirán á la Gobernacion por escrito d e~ de esta
fecha hasta el 17 del corriente.
E stando hecha la medida J el cnmino nacional que
parte de la plaza de Boliyar á H onda, se invita á
cel ebrar una contrata para la fijacion de postes
que marquen los miri ámetros y medios miri <..mt' Í¡-;)s
en la este ns ion de la via nacional que corresponde
á e sta provincia.
Las personas que quieran hacer propuesta se
dirij il án á la Gobernacion el 17 Jel presente en
cuyo dia ~ e ce lebrará dicha contrata con el indivi duo
que ofrezca mayores ventajas,
I •• u_
IJJ1! SUSCRICION.
Se ha abierto una suscricion voluntaria en esta
provinc.ia para socorrer á los desgraciados que han
quedado en el últirno estremo de misel'ia á consecuencia
de los incendios verificados en el último
mes de agosto en Ambalema. . Los Sres. tesoreros
cantonales están encargados de la recaudacion; y
se escita la fil antropía y caridad de todas las personas
que se duelan del mal de nuestros hermanos
para que contribuyan. '
-.1'
REMATE.
Se ha señalado el dia 8 del corriente para' verificar
el remate de veinte y seis reces pertenecientes
á la Iglesia del distrito parroq~üal de Fosca, el cual
tendrá tu~~r en el rnismo distrito parroquial, prévios
los requ IsItos legales.
..=--z
IMPORT1NTE.
J JAQUIN CALVO bachiller ton c :encias de la
facultad de e tas en Pari s, y doctor en medicina de
esta fa cul l?J central de Bogotá, y de medicina y
cirujia de la de estas cit'ncias de Paris, permanecerá
poco tiempo en esta ciudad y d urante su permanencia
n ella, p l'e ~tará ~U' ,ervicios al público y
a la humanidad recdando á .los que quieran consultarlo,
á los precios siguientes:
De las doce del día a las tres de la tarde, en su
casa, que es frente á la Rectoral del Colejio de
Santo Tomas.
A las pe rsonas de regular fortuna á seis reales
por cada receta.
A las de ménos fortl1na á tres reales.
Á los pobres de solemnidad, gratis, hasta donde
alcance el tielI1po fijado.
A los que en lugar de una receta quieran que les
dé un método curativo le pagarán el duplo.
Las visitas á que corno mp.dico sea llamado dentro
de la ciudad, siendo de dia, le pagarán las de
rf'g ular fortuna, á diez reales, las de menor, á cinco
r eal es , y de las seis á las doce de la noche el duplo,
y de esta hora á las cinco de la mañana el cuadruplo.
Cuando los enfermos necesiten operaciones quirúrjicas
, ar¡ eglará los precios segun las circunstancias
de los pacientes y el tiempo que gaste en
e[e~tuarlas .
' iLIOtAS
DEL DOCTOR BRANDRETB.
SE acaba de rec ibir un nuevo surtido en la tÍnica
ajencia que hai en esta capital, esquina de San
Juan de Dios y la calle del comercio.-J . A. Bennet.
VENTA
UN A casa alta con una ti enda aecesoria
en la 1. a calle del comercio. La persona
que quiera comprarla puede ocurrir á
esta imprenta y se le dará razon del
dueño. Se deja á reconocer una parte.
1I1UAIIOI'
SE venden por dinero ó se cambian por mercancías
dos quintales á un prpcio mui barato. A la persona
que quiera negociarlas en esta imprenta le daran
razon de] dueño.
IMPORTANTE NOTI~IA.
HABIENDO visto varios avisos fijados en las
puertas de los templos de esta capital, convocando
á las personas acreedoras á las limosnas que dejó
el Sr. Manuel Lugo, se pone en conocimiento de
los interesados, que por cartas partículat es se sabe
que el Sr. J OSfl María Villate su a.lbacea, salió e;
la semana pasada para esta, y que llegará fijamente
el sábado.--Bogotá, 4 de Octubre de 1848.
UN BUEN·NEGOCIO.
SE vende un Daguerreotipo francés de Ricbebourg,
con todos sus ingredientes y seis docenas de planchas,
y se enseña su manejo por solo SETENTA y
CINCO PESOS.
. En la tienda del Sr, Patricio Pardo se dará
razono
CAL DE VENTA.
L A persona que quiera comprar hasta dos mi!
cargas dobles de cal, con el peso de diez arrobas
cada una, á peso cada carga, y por menor á medio
real e l palito; puede ocurrir á la casa de Jacinto
Flores que vive en el barrio de Santa Bárbara quien
es el dueño.
hit'. DE J. A. CUALLA.-1848.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"El Nacional - N. 19", -:-, 1848. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3688334/), el día 2026-05-13.
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