SUSCRICION
por un año 16 reales,
PO?' trimeslfre :) 1'eales~
Cada núm. medio 1·eal.
ELECTORES DE BO'GOTA.
Despues de tanta tibieza por pa-rte de los Conservadores
~ al fill \ an despertando; en la última setn:ana ha. habido bastante
activida.J. En los dias 4, 5, 6 i 7 hubo juntas públicas que se
tuvieron en el salon de la Universidad, i algunas fueron nume·
rosas. El dia 7 por la noohe se apr0bó la lista de e.lectores d~ I
la cateural por una junta de mas de 200 sufragantes~ la votacion
fué unánime. La mayor pa.rte de los concurrentes eran
suietos da re petabilidad 'influencia. Ya en los otros distritos
se habían aprobado las li. taso
Nosotros que defend" 'ado los intereses de la gran mayoría
nacional, que denominamos parti.d(l) conservador, hemos censurado
su apatía i su uesunion, debemos dar hoí á los ilustrados
"Conservadores de Bogotá un testi1rnonio de aprobacion i de
aprecio por su patriótica conuucta en la desigf)3.cion de electores.
Todos los grupos Cuervistas, Goristas, Ospinistas, Barri-
;j guistas. se reunieron para votar por l'Os mismos electores, que
representa}} un solo princi-pio. Este era el único medio de
asegnrar el triunfo en la eleccioG.
Si cada uno de los cuatro grupos forma una lista distinta
de electores i qué sucederá? Que 'por reducido qne sea el
partido progresista su lista triunfará de todas cuatro; los elec.
tores de Bogo~á serán touos partidarios de Lopez; la gran
masa de electores de esta. ciudad deciuirá de la mayoría de
los electores de la provincia, i entónces todos los Senadores i
R epresentantt.:.s quP. van á elejirse en este año serán progre·
sistas; i cinco ó seis votos en el Congr~so quitados -del partiuo
cOl1servauor i puestos en el otro es mas que probable que -del)
la mayoría al J eneral Lopez ¿ j entónces de qué sen ¡,rán veinte
ó treinta votos mas en caua uno de los candidatos con~ervadores?
de afrenta para el partido que teniendo una gran mayoría
se deja vencer por una necia division. t Qué seria entón'ces
de los Congresos uurante los cuatro años del pedodo electoral
que va á empezar en agosto? Que siendo progresistas la niayorÍ1
de los electores de esta provincia, progresi.sttls serán todos
los' Senadores i Rrpresentantes que en ella se elijan durante
los cuatro años. Es decir que los once votos que la provincia
de Bogotá tiene en el Congreso serán todos contrarios á las
opiniones i á los intereses de la provint-ia. Esos once votos
darán al partiuo, que la gran mayoría. nacional juzga fu\l-esto
al órden. á la libertad i á la reHjion~ la m6yorí~ leji$lativa
i i entónces? Entónces no hai excéSo qUé no déba temerse.
y á e:,tán acoruadas por sujptos respetables i numéro~os de
todos los cuatro grupos del partido conservaJ,(lr las listas de
electores de Bogotá, que en este número publicamos. Ahora
es np.cesario, es indispensable que todo conseryauor vote :sin
vacilar por estas listas; es en este proceder unilnime que está
la salvacion. Todo voto dado fuera de la lista convenida es
un voto perdido; es un voto dado al el'lemigo; porque este
triunfa no solo con los votos que se dan á sus el~ctores sino
con los votos que se qnitan á los conservadores.
, Las listas constan de sujetos dignos de toda confianza,
de quienes el partido no debe temer eh ningun tiempo ni desercion
ni perfidia. Las listas consultan todos los lIltereses,
todas las opiniones que pueden dividir al partido: sa~erdotes,
' militares, artesanos, negociantes, hacendados, todos tienen su
parte proporcionada de sujetos de influencia en las listas.
N uestros nombres no se encuentran en ellas ¿ qué importa si
los nombres ~ue ellas contienen merecen nuestra confianza?
Algunos echaran ménos nombres que les son gratos; pero consideren
estos que si la li~ta hubiera de ser al completo gusto
de eada uno" sería impOSible una lista jeneral, i habria tantas
listas como sufragantes. Todos votarian entónces enterament-e
á su gusto,. pero no teüdrian el gus o de ha.cer ni un solo elector,
porque el partido que vota unido i compacto por una sola lista
triunfaria de todos. En política es necesario olvi"dar fodá
antipatía, toda simpatia persnnal.
El sentido co~un, el p~triótism0, el infeté,:" el bien de la
rtftnt~tte ~ . ~úmtt(t.4·
, '5
Este periódico sale
todo~ los domingos; se
vende en la tienaa del
Sr. Fernando Conde,
quien recibe suscriciones.
Rep'Ública nos e?,ijen que votemos unánimes por las listas acordadas:
N~ qU1er~. conserva~or ninguno dar una prueba de
estu'plde~,. o de tralcl~o al p~r.tldo, abandonando las banderas en
~l dla CritICO, en el d~a deCISIVo. N o haya ninguno b-astante
lll~eosato para dar Oldos á las pérfidas insio uacionns del enen;
tlgO O(:ulto, Ó d.el trásfuga que qu,i .ra arrastrarlo en su dp.seTClOno
Tan enemlgo es el que el dia del combate hace fuego
contra nosotros desde las filas enemigas, como el que pretende
qu~ dcsertemos de las nuestras dejanuo solos á nuestros companeros.
LISTA DE ELECTOR,ES CONSERVADORES.
DISTRITO PARROQUIAL DÉ LA CATEDRAL.
Se ·ñ(}re"~. S eñOlJ"es.
M.R. Dr. lVlanuel José Mos- Dr. Leopoldo Borda.
qu-era.
Dr. Juan CIÍmaco Ordoñez.
Dr. Manuel Antonio del Cantillo
J eueral J oaqui n Paris.
Dr. Domingo Antonio Riaño.
Dr. Miguel Chiari.
Dr. José Ignacio de Márquez.
J osé Manuel Grot.
Dr. Eleuterio R~ias.
Dr. Polica.rpo Jim~nez.
Agustin Rodriguez.
Dr. Francisco de Paula Torres.
Jral. Franc.O de Paula Velez
Bernardo Alcázar.
Dr. Ignacio Gutierrez.
José Cha vez Amaya.
Dr. Andres María Pal'llo.
Sim-on Herrera.
Simon Espejó.
Rai mundo Santamaria.
José Luis Carbonel.
Fernando Caicedo Camacho
Manuel Velez Barrientos.
Cayetano Navarro.
José Maria Saiz.
Atnbrosio PORce.
Coronyl Emigdio BriceñQ.
Juan Antonio Marroquin.
Bartolomé Andraae.
Diego Rivas.
Francisco Pardo.
J usti no Val enzuela.
José Martinez Recaman.
Dr. Cárlos lVliguel Barriga.
Juan Manuel Arrubla.
DISTRt-TO PARROQ'UIAL DE LAS NrEvEs.
Señ01"es: ' Señm·es.
Dr. Antonio Herran. Dr. Vicente Cándido Beltrán.
Pedro Villalobos. Pastor Lozada.
José Antonio Cualla. Mariano Acero.
br. ManuellVlada Saiz. ~Ianuel de Francisco.
Victorino García. Gregorio Tanco.
Dr. Juan María Pardo. Pr sb.o Francisco TamayG.
José María Castro. Presb.o Romualdo Cuervo.
Dr. Vicente Ferrer Bernal. Vic nte Gomez lVÍaz.
l\tIiguel Figueroa. José l\-larÍa J~atorre Luqué.
DISTRITO PARROQUI..A.L DE SANTA BÁRBARA"
Seño'res. S eñoTes.
Dr. Rudeciouo Lopez. J eneral José :Nlatia OJ'tégá.
Dr. Ignacio O pina. F ernando Caioedb Sanfam.a
Dr. José Feliz 1\1erizalde. Ana. tacio Luengas.
Di': Antonio Jerardo. Luis l\faria Azuola.
Dr. José Belver. Dr. Juan Luis Domincruez.
Lucas Madero. JOlje Campuzano. b
DISTRITO PARROQUIAL DE SAN VICTORINO.
S eñores. S eñores.
Jenetal Rarnon Espina. Franc.oMorales Montenegro
Dr. Joaquin Borda. Andres Sandino.
Dr. Manuel Restrepo Sarasti" Cayo Arjona.
Eustacio Arce. Mariano Grillo.
Dr. Gregorio de Jesus Fonseca. Fernando Suarez.
¡Union Cónservadores!!! ¡Unionl Este es el únicolfiedio
seguro de tri un f8it •
El Nacional reputat i todos vosotros conservadóres. debeis
reputar corha un trasfuga, como un enemigo' encubierto cotno
~n V'erdad~ro traido.r d los principios i á los interese del pfattitló,
a oúal sqUlera que mtente sembrar la d sunion i comprome r
el tHunfo eleccionario va-úando lás listas aprobadas. No 63
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
z
posible que hombre de buen sentido intente semejante cosa
sin una mira siniestra enntra el partido conservador.
ELECCIONES.
Candidatura Gonzalez.-Personas dignas de fé nos han
asegurado que en la última semana se ha celebrado una junta
como de 20 personas, casi todos ·contratistas de tabacos i
empleados, promovida por los Sres. Pombo i Arboleda, que
se reunió en la casa del primero; i cuyo objeto fué dar impulso
i crédito á la candidatura del Dr. Gonzalez. Estendióse una
acta de compromiso que no todos los concurrentt's quisieron
firmar. El Sr. Arboleda que debía encargarse de la Secretaría
de Relaciones Esteriores, se ha puesto en camino para el Sur á
ganar votos por el Sr. Gonzalez; i se dice que el Sr. Mallarino
ex.secretario, lleva igual objeto. Estos i otros varios hechos
han dejado fuera de duda que el candidato de la Administracion
es definitivamente el Sr. Gonzalez.
No perteneciendo este sujeto al pa~tido Conservador,
estando en pugna con él sobre puntos capita1es, El Nacional
no teme que ningun verdadero i leal c·onservador abandone su
l)artido i r~nuncie á sus principios para enrolarse en esta candidatura,
que espera recojer los tránsfugas de nuestro partido.
Sea versatilidad natural de carácter, sean antipatías personales
hácia los sujetos que el partido conservador proclama como
candidatos, sean cálculos de medro personal, sea el que fuere el
motivo ó el pretesto de la desercion, El Nacional la reprueba
i la anatematiza como un acto indigno de todo pecho conse-
'cuente i leal, como un proceder de perfidia i de traicion.
CANDIDATURA LOPEZ.
El m&s ilustrado i entendido de los progresistas dijo en
·91 número 513 de El Dia e~tas notables palabras" No conozco
las capacidades administrativas del jenerat Lopez, ni sus talentos
para hacer marchar la Nueva G'Ianada en l~ época dificil que
vá á seguir." Esta franca declaratoria acojida i aceptada por
los patriotas i hombres de órden, no ha sido contradicha pero
ni aun siquiera modificada con ventaja del jeneral por sus
mismos partidarios. Tan justa i exacta h~ pareci o ella á la
universalidad de los granadinos.
Al rejistrar la historia de la Nueva Granada no encontramos
en ella un rasgo que haga salir á Lopez de la categoría
de un hombre comun. Como militar su nombre no ha sonado
t.'on recomendacion especial en ninguno de los glorios0s triunfos
de la inmortal Colombia; i en nuestras contiendas doméstieas
' ~olarnente se le vió figurar en la guerrilla de Colejiales de la
Lade1'a, i en la desercion que acojió de unos cuerpos de
U rdaneta en Palmira; sucesos ambos que no dan prueba ni
de capacidad militar, ni de valor. De lo acaecido en 1840
i 1841, nada oculto podemos revelar á nuestros lectores; los
'hechos son notorios; ahí están el Dr.· Murillo secretario del
' ex-coronel Vezga, su inconsolable viuda, i las personas que
acompañaron á aquel jefe infortunado en sus últimos dias: á
ellos, mejor que á nosotros, cumple dar un testimonio que no
puede ser sospechoso, sobre pormenores i detalles que nuestra
pluma no quiere estampar. Como Secretario de Guerra i
empleado político, apenas podemos decir del jeneral Lopez, que
h emos visto su firma en actos i documentos rutineros cuya
redaccion es de cargo de los subalternos.
A algunos de sus partidarios hemos oido decir que salvó
la. Patria en las tristes cuestiones del Cónsul Barlot i del ProCónsul
Russel1, tan torpe i desatinado así .es el espíritu de
partido. i Qué hizo el jeneral Lopez en aqu llas desdichadas
ocasiones, sino servir de instrumento material en los actos de
'bumillacion á que nos obligó nuestra debilidad? _
Si tales son los precedentes de la vida pública del jeneral
Lopez, p rescindiendo de los de la vida privada en cuyo santuario
no es lícito penetrar, ¿ qué móvil pueden tener Jos que
tanto empeño muestran en eleVarlo á la primera Majistratura
de la República? ¿Qué debe esperar la Patria de la administracion
de un individuo á qui en sus mismos amigos políticos,
le niegan capacidades i talentos para gobernar, i en quien
nosotros no reconocemos ni tacto, ni prudencia para manejar
Jos negocios? ¿Cuales serian los hombres que le rodearian
para dirijirlo ó influir en sus actos? iHai entre ellos grandes
políticos, servidores antiguos de la Patria, ricos propietarios,
hábiles financistas, leales i valerosos militares? Preguntas son
estas á que nosotros no necesitamos responder: que respondan
por nosotros los c}udadanos honrados i pacíficos que en esta
•
i en otras provincias miran con horror i espanto los reprensibles
manejos empleados para seducir á los incautos; el encono
i avilantéz con que ese partido se es presa en sus corrillos; 1
proyectos de venganza que nutre en su pecho, í el aire de
triunfo con que de anternano insulta á los que hemos sostenido
inviolablemente las instituciones nacionales. N osotr08 nada
tememos, lo decimos con franqueza, nada tememos personalmente
del jeneral Lopez, así como nada esperamos de él ó
de cualquiera otro de los candidatos que sea elevado á la
Pre.c;idencia; pero sí tememos, i mucho que tememos del circulo
de alborotadores i anarrluistas que lo ha escojido, no por jefe
sino por instrumento; hombres en su mayor parte sin creencia
i sin moral, que no aman esta Patria porque nada han hecho IJ
por ella~ que son insensibles á todo lo grande i lo sublime,
que no practican virtud alguna social 6 relijiosa, hombres en
fin, para quienes el interés es el ídolo á quien todo lo sacrifican.
Con la elevacion de tales jentes debemos decir un adios eterno
á tO l1a idea. de órden i progreso; la libertad será para ellos;
la opresion, el vilipendio i el ultraje para la mayoría intelijente
i juiciosa. Ninguna garantía tendrá la propiedad, ningun
estímulo la virtud, ningun respeto la relijion, ninguna consi-deracion
la honestidad del sexo. '
Si; así sucedería, no hai que dudarlo, i el que lo dude
examine los precedentes, lea los escritos de ese partido anar-q
uista i sanguinario, i allí encontrará la prueba de estas tristes
verdades. No hai remedio: se nos ha colocado en la mas
cruel alternativa, ó sacamos de la urna eleccionaria un homhre (.
que represente i sost ~nga los sanos ,principios, los verdaderos
intereses de la República, ó tenemos que abandonar el pais
para no hacer en él el triste papel de los ilotas en la antigua
Esparta. Tal es la Candidat'ura Lopez i talas los motivos que
nos obligan á prontlnciarnos contra ella uniendo nuestros
esfuerzos á los de los buenos patriotas de Bogotá. ....
CONGRESO Al\1ERICANO.
La idea de un Congreso Americano altamente aplaudida
por muchos hombres distinguidos de Europa i América censurada
por otros i ridi u izada , en cuanto les ha ido dable,
por los interesados en la desunion i en la a narquía de los Estad
de Hispano-américa; se ha real' zado al n, ya ue no de la
manera completa que h b ía conveni al mimos n parte
La Nueva Granada, el cuador, el Perú, Boliv'a i Chile han
conmovido á este Congr . o, uyos tr ba'o han ido ometidCJ
á la aprobacion de los di ferentes Gobi rnos de . tas epúblicas.
El de la Nueva Granada ó al 'enado en us últit as sesiones,
los tratados acordad s; pero e te cuer no tuvo tiemp
de ocuparse de ellos. n neg cio de tan ta importanci ,
como los tratados comun de esta cinco ep 'blic que tan
intensamente deben afectar u "nte e es en el
una seria atencion; i co 1 n de 11 ma
escritores granadinos, vam .s á pu r 'ar n
del Co~reso Peruano acerca d 1 Congre o
CONGR ESO A 1 IC .\.J.'\ o.
Artículo p'ri ro.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
L
Tratándose de intereses de la mayor entidad para las
R epúblicas Hispano-americanas, seria contrario á estos mismos
.intereses el decidir sobre ellos, sin haber visto préviamente
las cuestiones por todas sus faces, dando despues de una
sapasionada discusion, detenIda ~ razonada u~a solucion,
lójica i esperimentalmente perentorIO para reUnIr los votos
favorables ó contrarios en cada una de las bases estipuladas,
evitándose el que por precipitacion, ó por mal fundadas pre.
venciones se contraríe ó se desconcierte el mas bello sistema
de ~ una union polúiéa i de fraternitlad na:: ional que ha podido
formarse en los siglos de la civilizacion.
Haciendo pues uso de aqueIl0s datos jenerales que nos
ha sido permitido tomar de un orijen seguro, iniciarémos esa
discusion que ha de tener en los grandes destinos de la Amé.
rica Española la mas poderosa influencia, cuya estension no
es f.icil alcanzar á prever. Llamamos con encarecimiento la
atencion de los hombres de estado i de los escritores públicos
á los puntos de que nos ocu parémos en una serie de artí-culos
que nos proponemos publicar, i que procurarémos escribir
de la manera mas concisa posible para no salir de nuestro
o bjeto, que es el de fijar las c.uestiones i apuntar las razones
principales que pueden servir de punto de partida para la
discusion .
Algunas publicaciones ha hecho ya la prensa impugnando
la Confederacion i el Congreso Americano; pero nos absten
ernos de empezar por su contestacion, porque las considefamos
fuera de la cue~tion. La Confederacion de las Repúblicas
Hispano-americanas i el Cong reso de sus Plenipotenciarios,
-segun han sido proyectados por los Gobiernos de dichas
Repú blicas, y segun las bases formuladas en los tratados, no
son lo que se han imajinado los escritores, que con mejor celo
que fundamento se propusieron combatirlos antes que cono·
cerlos Esperamos que presentándose los objetos bajo su
verdadero punto de vista, como nos proponemosJ hacerlo, cambiarán
mucho las opiniones que sobre ellos se habian formado .
ARTÍCULO SEGUNDO.
Objetos de la Co~rederacion A1nerican~ .
En la primera época en que se trató de la union de los
Estados Hispano-americanos por medio de un Congreso de sus
Plenipotenciarios, se habló de una manera absoluta sobre esta
union, i el mismo Congreso reunido en Panamá acordó una
alian,sa ofensiva i dejensiva para sostener la Independencia i Soberanía
de tas Repúblicas confederadas i a.'iegurar los goces de una paz
inalterable, sin de terminar casos, ni calificar motivos. Semejante
alianza absoluta, obligatoria aún en toda ocasion injustificable,
por mas que respetemos á sus autores. debemos decir, que en
nu.estro concepto, era un absurdo; j por cierto que no deben
tenerse por caprichosas ó antipatrióticas las opiniones que se
opusieran a la realizacion de ese proyecto, concebido con las
mas elevauas miras, pero con demasiada latitud, i si nos es
permitido decirlo, en la ceguedad del entusiasmo, no ménos
"1 debe ser persona de influjo el}
su canton, podemos contar con las elecciones en él. l! na ~osa pa recida le ha pasado á algun preconizador
cuervlsta, 1 al e ncon trarse los dos antagonistas, quisiera cada
uno decirle al otro: tu bando está perdido, yo acabo de obtener
una ve ntaj a inmensa. Sinembargo, ninguno se atreye a tocarla
cuestion, temiendo empeñar una acalorada r ey erta que dé
en tierra con su antigua amistad. Pero ya que no con la
lengua. con 10.:\ ojos al ménos i el semblante procura cada cual
particip?r al otro su triunfo. Vuelv en por la noche á su ca~a
i despues de re correr la Ji ta de sujetos influyentes que com()
Juan Rivera,creen tener ocupados trabajando por su candidato,se
acuestan satisfechos i duermen tranquilos seguros de la victoria.
Un conservador no desciende á ocuparse de Senadores
i R e presentantes, con' tener su candidato p~ra la Presidencia
uasta i sobra ¿ qué importa que los progresistas ganen las
el ecc.iones de Senadores i Representantes, i tengan mayoría
en las Cámaras para perfeccionar la el eccion en su candidato,.
y hacer todo lo que les dé la gana? Lo importante es llevarle
la contraria a los cuervistas si uno es gorista, i viceversa' y
así de los demas. . '
Otra de las cosas en que todo conservador pone especial
(uidado es en tener su lista propia de electores, hecha por
él solo, en la que no haya otras personas que aquellas que
a él personalmente le gusten. ¡Cómo habia de votar él por
Don P. que le ganó un pleito a su abuela; ó por Don R. qUQ
no quiso fiarlo en una ocasion! Bueno serí,a eso. ¡Acaso:
un conservador vota con el fin de que salgan para electores
del distrito suj etos de su partido? No, señores, el voto de
un conservador es un cariño que él hace a las personas que
ama. De suerte que si fuera pennitido votar por las mujeres,
en el rejistro de elecciones podria tomarse razon de los amores
de cada conservador.
Acabaremos este articulo recomendando a Jos co
vadores. que si tienen la mala intencion de ganar las eleccione
10 que nosotros nf) creemos, no necesitan para ello otra
que continuar en el plan prudente, previsivo i persevera
que hasta ahora han seguido: cada uno debe tener su calldi ..
dato aparte para la Presidencia; no meterse para nada en las
elecciones parroquiales; dejar a esos progresistas que se amuelen
trabajando ellos solos; en ningun caso votar por la lista del
partido, porque eso. huele a confabulaciones, sino hacer su
lista propia; pues cuantas mas sean las listas mayor- sera el
número de individuos que tengan aunque sea un voto en E'l
rejistro, j, con esto dejarán aturdidos a los progresistas viendo
que si ellos ganaron las elecciones no fué porque en el
partido conservador faltaran individuos que pudieran ser
electores: si por alguna equivocacion resultaren en algu
parte dos ó mas el ectores Conservadores, lo. primeru es
cada uno haga su lista distinta de Senadores i Representant
pues DO 'debe olvidarse que solo> ha de tener presentes dos
cosas: la primera dar con su voto una prueba de cariño á su
primo, á su compadr ' ó a su amigo; i 1 segunda probades
a 108 progre sl~tas que en el pal-titlo Conservador hai gran
copia de personas por quienes puede votarse ..
BogOhi 5 de junio de 1840.
lmprfJma de' J .. A. Cualla. ..
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"El Nacional - N. 4", -:-, 1848. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3688319/), el día 2026-05-13.
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