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TRIM.IV. AÑO n. Bogota, 28 de marzo de 1865, NUMER0.95
REDACTOR . VENANCIO ORTIZ.
:EL CRISTIANISMO I LA HISTORIA.
conseguido corromper la sociedad de que llegó a
hacerse casi enteramente dueño, deificó la mentira
i mandó a sus discípulos que la pt·aclicat·an.
)
hijos, algunos obispos, empeñados en defender El jansenismo, refinadamente hipócrita, Hauna
het·ejía tan peligrosa, publicawn otra: olvi- mándose defensor de la gracia; el galicanismo
dando el dogma de la infalibilidad docente del soberbio ence•·•-ándose en la fót·mula vaga de ohpapa,
dijeron que él se habia engañado al dictar servat· solo los antiguos cánones, se encontraron
la bula de condenacion. Entónces empezó ya la con el filosofismo en el pensamiento comun de
guerra al pontificado l'Omano, por los que CODSer- Volver a )a iglesia católica SU pureza primitiva.
vaban el nombre de cristianos católicos. Para esto aconsejaba ya Federico de Prusia la su-
Muerto Lul.s XIV que había tenido a raya estos presiori i el despojo de los institutos monacales.
sectarios, el jansenismo, unido al galicanismo lai- Destl·uyéndolos, decia, se quita al papa un grande
coque pretendia sostenet·la libertad de la iglesia apoyo ; haciendo de sus propiedades una presa,
observando solo los antiguos cánones,levantó muí se halaga a los gobiernos, i a todos se contenta
altivo la cabeza. Jansenistas i galicanos protesta- haciendo pasar esa supresion i despojo como castiban
cootm las nuevas constituciones de Jos papas, go de los abusos que en esos institutos se han in¡
jenet·alizaban el il'respeto a su autoridad, minan- troducido.
do así la base de la iglesta i pt·eparando el campo Los tres enemigos de Dios, reunidos ya bajo un
a las ideas i al reinado de Voltait·e. solo estandarte i tt·abajando de consuno, se propu-
Se iba despt·estijiando la virtud, se iba perdien- sieron trastomat· el gobierno civil predicando la
do la fe, el respeto a las decisiones del jefe de la omnipotencia del poder judicial, i po1· arterías iniglesia
iba desapat·eciendo i la codicia iba creciendo jeniosas tt·astornaban al mismo tiempo la iglesia.
en proporcion del amor a los placeres i de la di fu- 1 Al oído de Jos obispos hacían sonar lamentos pot•
sioo del utilitarismo. ¡la esclavitud en que los tenia el papa, i a los sim-
~oltait·e llegó i se hfzo una perfecta encarnacion pies clérigos les ponderában la tiranía que con ellos
~elmfierno. Su risa inestinguible procuró ridicu- 1 empleaban los obispos. Así, lisonjeando el amor
hzar todo lo que el mundo tenia costumbre de 1 pt·opio de cada clase i el amor propio individual,
respetat· : prendióse como un gusano a la raíz del 1 iban garumdo terreno i minando sordar.nente el
árbol de la fe, i royendo dia i noche,creyó haced o 1 trono i el altat·. El clero estaba ya mui dañado ;
perder .la vid~; viólo marchito mtaudo estaba lo- 1 ébdo pm· una parte con el humo de las lisonjas i
sano, 1 cantó victoria. No hubo vicio que no 1 por ott·a con el atractivo de los deleites, marchaba
alentara, vil'tud de que no se riera; i habiendo 1 riendo al sacrificio sin saber a donde iba. Los
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370 . EL e ATO L 1 e O.
' jesuitas, eran la fortaleza E>n que no habia po- 1 se creía que el t{'sorero rcbozaria en dinen, sucepido
entl'nr el error. Ellos Vt'bban cuando el rt:.sto 1 d1ó lo ql1e sucrde aquí: lns necesidad s d 1 <'~'itadel
clero dormia, señalaban el mal en don 'le esta- 1 do .fueron mas grandes i su indijencia se bizo mas
ba, i mal'chaban ¡·ectamente a él pm·a combatirlo, pntente; su deuda se aumentó a proporcion que 1
haciendo a! mismo tiempo las advertencias mas mas bienes se Ctlnfiscaro-H i se vendie1·on a vil
luminosas n los gobiemos civiles i al jefe de la : P''{'Cio t)at·a crea!' nuevos intereses i una nueva
iglesia. Naturalmente e'sto los hizo odiosos, i ese clase de propietarios.
ódío les atribuyó todos los vicios de que carecían · 1 El santo padl'e eonden.ó todas estas cosas, i el
La sociedad disoluta los acusó de corrupcion ; los emperador juzgó por sí mismo a los sacerdotes
que estaban henchidos de codicia, los llamaron , que ol>edecie:-on las bulas condenatol'ins, dictando
codiciosos, i los verdaderos hipócritas ponderat·on el 25 de abril de 1781, el siguiente decreto:
su hipoc¡·esía. Tanto se t1·abajó, tanto se p1·ocm·ó ce I ... os dos miembros eclesiásticos de la comision
difundir horror contra el único muro en que el judicial que han osado sostenm· las bulas In cama
et·rot· se estreHabn, que logt•ó establecer la moda et unijénitus, i hacet· de su resistencia un cdmen a
de llamar jesuitismo todo acto de relijion,i de cas- los superiores de.\ seminario, serán severamente
tigar con el desprecio al que era tachado de jesuita. ¡·epl'Pndidos, i uno de ellos que ocupa el empleo
Así se pt·epat·ó la supresion de la compañía que de cancillet·, de la universidad de Olmutz, queda
era lo que mas anhelaban los enemigos )que se dispongan. El clet·o, que a fue¡·za
contt·ari_as a los principios de su secta, ni a asistil' de t:-.4ltos golpes, iba despet·taudo i prott~staudo
a las procesiones o ceremonias de la relijion domi· contra tantas iniquidades, fué llamado rebelde, no
nante. obstante que solo comba tia con la razon i la ora-
<< Al confet·it· los empleos, el soberano no tendrá cion; i condenado al ostracismo si no se sometía.
en cuenta la diferencia de relijiones, sino única- Fededco II de Prusia, que, mas astuto político
mente la capacidad i la aptitud. que vet·dadero filósofo, aconsejó todos esos dispa-
) i déspotas licenciosos,
i sanguinarios monstt·uus gritaban t libel·tad !,porque
la licencia i el despotismo se amalgaman contra
la independencia de los pueblos i contra la
libertad de los individuos, cuando los ambiciosos
trastornan el órder. blasfemando de Dios. Mienten
al pueblo i lo engailau, lo aislan para cngaüarlo
rneJot·, i abusan de su credulidad para lanzarlo al
crímen. Pot· eso esclamab~ Bmke:
<< El siglo de la caballería ha pasado: el de los
sofistas, economistas i calculadores le ha suce- ·
dido, i la gloria de la Emopa se ha apagado para
siempre. Jam<1s voheremos a ver esa jenerosa lealtad
hácia los nobles i las damas, esa sumision altiva,
esa obediencia, esa subor(1inncion del co1·azon
que, en la set·vidurnbt·e misma. conservaba el ts- 1
píritu de una hbertnd exaltada! El ornato uatural
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372 EL CATOLICO.
de la vida, la defensa poco costosa de las naciones, ' de las ideas que se han procurado difundir, él
ese semillero de sentimientos jenm·osos i de em- puede · disponer de la Italia, la España, el Austria
presas heróicas ;-todo se ha perdido. Se ha per- i, una parte de Alemania, al mi-smo tiempo que
dido esa sensibilidad de los principios; esa casti- Busia i la Inglaterra le tenderán la mano. »
dad d~l honor para la que una mancha era una En seguida, hablando de esos béa·oes que en la
bel'ida, que inspiraba el valor i dulcificaba la fero- Vendée se sacrificaban cual otros macabeos por
cidad, que ennoblecía todo lo que tocaba, i que, defender su creencia, añadia : "El trastorno de
en el vicio mismo, perdía la mitad de su peligro, ese departamento, es mas bien una guerra de rehaciéndole
perdea· toda su g1·osería. » lijion que una guerm política, i está indicando que
Entónces se vió en Francia lo que estamos vien- en la misma Fraucia puede encontrar el papa
do aquí ahora : ronchas provincias que respondan a su voz. »
> que el catolicismo no
agonizaba sino que babia muerto. Pel'O siempre
se verifica el mismo fenómeno. Los cgrtesanos de
los Césat·es, despues de cada pe1·secucion, hacían
gMb!'lr medallas en que se inmortalizara él grande
acto de justicia que se babia ejt'cutado dest•·uyéndo
el ~•·istianismo ; pero así como los Césa1·es i el
imperio pasaron i el cristianismo está ahí vivo i
vigoroso, pasó la revolucion fl'llncesa que creyó
vel'lo destt·uido, i pasará la que aquí nos está barbarizando,
i el cristianismo católico en cuya agonía
se gozan algunos nécios, seguit·á su cárrera
glorificadora.
Pero sj. la muerte tan deseada del catolicismo
no sucede nunca, sí bai una cosa que casi nunca
deja de suceder: que sus perseguidores tienen un
fin capaz de aterrar a los filósofos. Pot· cualquie•·
, parte en que se abm la histol'ia desde que Jesucristo
predicó su doctrinCl, se ve que los que han
atacado la iglesia, han tenido que sufrit· luego desgmcias
que llaman la atencion del mundo. Ya es,
como dice C1·etineau Joly,un emperadot· Constante
muriendo asesinado des pues de haber perseguido
al papa san M3rtín. Ya son Justiniano i su l1ijo
Tiberio, enemigos del papa Serjio, condenados i
conducidos a la muerte por Jos mismos hombres
a quienes ellos habian proscrito. Ya los empemdores
Enrique IV i Federico II de Alemania, dando
con su muet·te un espectáculo que espanta la imajinacion
·. Ya la raza de los Hohenstauffen cstinguiéndose
en su último \'Ústago cuya cabeza rodó
sobre el cadalso en oles. I cu n o la piovidencia
no castiga directamente, da como a Luis
de Baviet·a o Félipe IV de Francia, bijas que al
ocupar el trono lo deshounm i que causan la •·uina
del estado. Napoleon insulta a Pio VII i va 1\]ego
a sentarse solitario i p1·eso sobre la roca de santa
Elena, donde espil·a lleno de angustia. Mm·at
invade el patrimonio de san Pedro i ayuda a la
aprehension del pontífice, i tt·es meses despues es
afusilado en Pizzo de órden del rei Fernando. La
casa de Saboya ha visto morir poco hace a lama·
dre, a la esposa, al hermano i al hijo del rei Víctor
Manuel, sin que él haya comprendido por qué
viene la pena a rompel'le así el co1·azon. Oh ! La
suerte que espe1·a a los que entre nosot1·os se ban
hecho notar ahora por sn impiedad, merece que
se les tenga lástima. Ellos quieren conducir a un
punto los acontecí mi en tos que han creado, i los
acontecimientos van llevando la sociedad a un
punto mui distante. Ellos verün la revolucion desviada
del sendero que han querido trazarle, i las
ruedas del car·r·o revolucionario pasat·án por encima
de sus propias cabezas. Entónces quet·:·t\n invocar
a Dios, pero ya será tarde. Su único bom.
bre, su gran jeneral, no podrá salvat·los, po1·que
él mismo necesitará acaso el apoyo caritativo de
los que hoi son sus víctimas.
BIOGRAFÍA DEL R. P. GRAT~
SACERDOTE DEL ORATORIO DE LA INl\IACULA DA
CONCEPCION.
( Conclusion ).
V
La renuncia del abate G1·atry fué triplemente
honrada dice M. Goschler, por el motivo que la
' inspiró, por el talento que desplegó en la contl'O ..
versia cot1t1·a uno de Jos espíritus mas sutiles i mas
penetrados del filosofismo universitario, i por el
llamamiento que hizo al hábil polemista Mgt·. Du ..
panloup, obispo de Odeaus, cerca del cual se retiró
el abate con el título de vicario jeneml de la diócesis.
Pero las diferentes funciones a que fué llamado;
las pruebas honrosas de confianza que se le dieron,
i el éxito de sus t1·abajos, no fueron, en cierto
modo, sino el preludio de una canet·a mas séria
aun. Escitaciones repetidas le dieron el ánimo necesario
pa ra hacel' g 1·andes publicaciones, en las
cuales tmbCljó al gunos af10s con un ardor i una
perseverancia dignas del brillante éxito que las
coronó.
En l852 se reunió nl abate Petetot, entónces
cum de san Roque, i emprendió la reconstitucion
de la órden del oratorio. Conseguido este objeto,
se retiró allí para (:'ntregarse del todo al estudio i
a la oracion que solo interrumpía para pronunciat·
algunas conferencias en la capilla de la órden, a
donde acudía un numeroso auditorio siempre que
se esperaba oírlo. Entónces publicó sus tres pri-neras
obras que hicieron época en In historia de
la filosoffa católica, i cuyos títulos son :-El conocimiento
de Dios,-La lójica-i El conocimiento del
alma.
Des pues ha dado a luz , hasta t 862, otras cinco
de no menor mél'ito.
VI
Por su talento, por la lealtad de su carácter i
por el calot· de su cot·azon evanjélico, el padre
Gratry adquirió Ja amistad de las personas mas
ilustradas, i contribuyó no poco a la conversion
del célebre bistori a dot· Agustín Tbierry, que murió
en la comunion católica.
Respecto de la verdad de esa conversion se han
quel'ido arrojat' dudas en los últimos días. El primero
que ha querido disminuh· el valor de las declaraciones
hechas por el convertido i publicadas
por el padre Gratrv en una admirable carta dirijida
al a•·zobispo de"Paris, ba sido Mr. llenan. Él
se ha esforzado en pt·obat· que M1·. Thieny, era
como él amante de las gradaciones,espí1·ítu incier·
lo e -incapaz da fija ·rse en ninguna /13. Pero ni
estas gratuitas aserciones, ni las hechas en el mismo
sentido po1· Mr. Guigniault, han podido destrui••
Ja vet·dad del hecho. El padre Grat1·y contestó
de un modo categórico;i en su contestacion trascl'ibió
alguJ?as palabras del ilustre historiador, a
quien los nuevos filósofos quieren hacer pasat· como
completo ateo i muí condescendiente con las
mujeres i con los clérigos de quienes finamente es
bul'laba. Esas palabt·as de Mr. Thiel'l'y, tienen
tal significacion, que es preciso copiarlas.
ce Deteneos, decia, yo no puedo seguh· vuestras
demostraciones de filosofía relijiosa; ellas me espantan.
No os altereis. Esto no dice nada contra
' ' OS sino contra mf. Es porque hai tal vez una
laguna en mi espíritu. Me haceis probar el mismo
efecto que me produce l. lectm·a de sa·n Agustín.
Sus esplicaciones místicas, sus atrevidas investigaciones,
sus esfuerzos para hacer intelijibles los
dogmas, todo esto, digo, escede a mi intelijencia
i me espanta. Esto debe ser bueno para otros, no
pa1·a mí. Yo no soi filósofo sino historiadot·. Soi
un racionalista fatigado que se somete a la autoridad
de la iglesia. Veo los hechos; veo por la histol'ia
la necesidad manifiesta de una autoridad diviua
i visible para el desarrollo de la vida del jénero
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374 EL C A T O L I C O •
humano. Así, todo lo que está fuera del cl'istianis- 1
mo, lo cuento como nada. Todo lo que está fuet·a
de la iglesia católica_, earece de ílUtol'idad. Todas
las sectas son el olvido, el desprecio, la uegacion
de la historia. Pues que la iglesia católil!a es la
' autoddad que yo busco, me someto n ella. Creo lo
que ella me euseiia; recibo el credo, pero soi incapaz
de penetrar po1· mi razon en el interior del
dogma, i no tengo neec~idad de hacer tal esfue¡·zo.
n- Este era el rudo método del histot·iadol' que
no era filósofo.
Los u e así se llaman, no pudiendo nega¡· ya
el hecho de la conversion, apelaron a establecer
una sutíl distincion entre ella i la vuelta a la fe, i
censuraron agriamente a los sacerdotes que administraron
los sacramentos a « un hombre cuyos
órganos enfermos no podiau trasmitir fielmente sus
deseos.>> Si los señores miembros del instituto,
pudiercm elevarse por un instante a la nltura de un
corazon de sacerdote, léjos de cesurat· el celo de los
que quieren a todo precio depositar en el seno de
un hermano moribundo el jérmen de la inmortalidad
i el gaje de la resurreceion futUt·a, les pl'odigarian
sin duda los elojios que hacen freeuentemente
de cosas de menor valor. El celo del padre Gratry,
tan amargarneut~ censurado, fué mas lejítímo en
esa circunstancia que pudiera haberlo sido en otra,
puesto que a él habia confiado M. Thieny, en
presencia de otros sacerdotes, el cUidado ele su
alma.
VII
Pero consideremos ya al padre Gratry, como
escl'itor. Despues de la carta a Mt·. Vacherot cuyas
ediciones sucesivas la han venido a convertir en
un bello libro que desnuda i reduce al absurdo a la
sofistería contemporánea, \'iendo que la idea de
Dios se iba oscureciendo en las almas, publicó su
libro del « Conocimiento de Dios. >) En él se ha
espt·esado con una fuerza, una enetJia i tlDa ciencia
admirables, contra el panteísmo de los tiempos
modernos. La-espontaneidad de los pueblos,
las altas manifestaciones de la razon reflecsiva des·
de los tiempos mas remotos hasta nuestros dias,
los resultados i las conquistas de la ciencia, todo
está alH interrogado a la luz fecundante de la revelacion
cristiana; i la ciencia, la naturaleza, Ja
1~azon, la tradicion, la historia, i sobre todo la b!~
blia i el evanjelio, proclaman, por medio de la pluma
conmovedol'a del sábio oratoriano, la existencia
de un Dios pet·sanal i viviente. Este Dios que
es para unos una idea abstracta i para otros una
hipótesis; para estos uu.a majestad perezosa, i
para aquellos una fuerza ciega; este Dios a quien
la razon corrompida i desfr\lleciente de nuestros
tiempos niega o trata de relegar léjos del mun<.lo,
ha sido acercado a nosotros pot• el padre G ratl·y.
Él nos lo ha mostrado obrando sin cesar en cada
uno de nosotros en particular i en la humanidad
en jeneral. Nos lo ha l:echo sentir con el corazon,
nos lo ha hecho ve1· por la 1·nzon, i nos lo ha mostrado
en fin, en el fondo de nuestra doble vida física
i moral ; de suerte que despues de habet·lo
leido, todo hombre de razon i de corazon~ cae de
rodillas i esclama : Padre Nuestro que estás en
los cielos.
El instituto coronó este libro, pero como coronó
tambien la « Historia crítica de la escuela de
Alejandría, » ha probado que en su seno está Ja
confusion de las ]enanas.
El conocimiento del alma, es un corolario del
anteriot· ; i solo puedo deri r· que a él debo. tener
a Dios presente, alumbrado con una clat·a luz, i
sentir·lo en el fondo de rni nlmn. Doi gracias al ..
padre Gratry por el bien que rne ha hecho.
En estos último ai.Jos, el pndre Gratry, ha publicado
dos opúsculos que han heeho mucho ruído;
i tienen por título Las fuentes.
En la primera par·te, el autor dá ('Onsrjos Jlenos
de encanto i de temura evanjélicn, a los jóvenes
que quieran rehacer su educacion i consngrarse i.:l
l:t defensa de la vel'dad i al triunfo de la justicia.
En la segunda, establece las premisas de una teo·
ría de los deberes que el C'ristianismo nos impone;
esta parte es el bosquejo de una cienda socia\ deducida
de la doctl'ina cristiana. Aguardamos impacientemente
la terrem parte, en que el paganismo
filosófico de los tiempos n1odernos sed ' 'igoro-samente
combatido. ,
Penetrado del es¡;íritu evnnjélico hasta el fondo
del alma, ba esparcido el calor i la vida sob1·e todos
los objetos que ha tratado. Parece que su razon
siente i su c01·azon piensa, o mas bien su palabra
es un rayo que alumbm i calienta a la vez. Su sé1·
entero corre bácia la verdad que le atrae ; sus escritos
son oraciones, actos de am01·, vuelos de
caridad. Profundamente conmovido a la vista de
Jos males de toda especie que agobian a los hombres,
no escribe unn lfnea que no tenga pot· objeto ,
disminuidos~ si no curarlos : está dotado de una
sensibilidad tal que los dolores ajenos lo ponen
literalmente enfermo. El corazon tiene en él un
desenvolvimiento tal,que presiente las desgracias i
las catástrofes que amenazan al mundo.
En sus conferencias no sigue ningun plan, no'"
hace sino dermmar en ellas su corazon, i cunndo 1
el auditorio sale, estéí ('ODIDO\'ido basta Jns Jáadmas
i pronto al sacrificio i al martirio. ¡ Cuántas 1 inteli,iencias desviadas 10 devuelto el podre Gratry
a la verdad I 1 Cuántos co1·azones helados pot•
la corrupcion del siglo hn reanimado i recalentado
l ¡ Cuántos dolores ha t•onsolado I ¡ Cm1ntas
lágrimas ha enjugado l 1 Cuántas dudas ha herho
cesar 1 1 todo el secreto de su pode1· está en su
amor ! B. CHAUVELOT.
Tomamos de Le CO~trTier de r Europe correspondiente
al 14 de enero último~ lo siguiente.
El dia 1. 0 del citado mes. había circulado el n~inistro
de justicia i de cultos del i1'nperio fr:mces, una
uota a los miembros clel epis(·opado, prohibiéndoles
que publicaran en sus respectivas diócPsis la eucíclica
del santo padre fedw 8 de diciembre último, i la lista
a ella adjunta de las 80 proposiciones condenadas en
las alocueiones consistoriales, cartas aposlólicns etc,
del actual pontífice Pío IX. Los obispos habian dado
varias respuestas a la nota del ministro, i algunos ha·
bian apelado al arbitrio de publicar pastorales romo
Jo siguiente :
Carcasona, 4 de enero de 1865.
Señores i queridos cooperadores :.:_No he perdido
un solo instante para comunicaros la encíclica d:rijida
por el soberano pontifice a todos los patriarcas, primados,
arzobispos i obispos del mundo cristiano con
fechu 8 de diciembre de 1864. Ya todos vosotros habeis
podido leerla i admirarla en los diarios; pero yo
deseaba tener el honor de presentaros por mí mismo
esta noble afirma cion de los principios católicos, i
deseaba que el acto pontifical fuese. o~cial_mente publicado
el domingo 8 de enero en 1111 1glesta catedral
lo mismo (jUe en vuestras parroquias. Una carta circutar
enviada a todos los obispos por S. E. el señor
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
EL CATOLICO. - - - -~ ~-~ - - 1
ministro de cultos, de fecha t. 0 de enero de t8G5,
carta q~e los diarios os hnn hect o conocer igualmente,
me un pone silencio !. .... l~ste doloroso silencio,
vosotrosseñores lo comprenderei:; i sabreis interpre·
tarlo.-Rectbid etc.
FRANCISCO, OBiSPO DE CARCASONA.
Hé aquí algunas de las t'espuestas de los
obispos: ' El obispo de Montauban:
Señor ministro :-Herecibidovuestracarta de fecha
1. 0 de enero, época en la cual, segun costumbr·e, no
~e haC:en sino cosas agradables ; i en que revenís a
los outsposque se abstengan de publicar la última encíclica
del soberano pontífice, por cuanto ella encierra
proposiciones contrarias a los principios sobre que
t•eposa la constitucion del imperio.
Con-rengo, señot• ministro, en que muchas· de las
doctrinas que se profesan actualmente, i que se mil'an,
sin dud:.. de buena fe, como un fundamento seguro
para los gobiernos modernos, estáu en oposicion
con las que la iglesia católica ha profesado siempre, i
que Pío IX acaba de proclamar aun con una franqueza,
una claridad i un valor que- anuncinn en él mucha
&~and~za de alma. Parece estar a dos dedos de su pér<
ttda, 1 hal>la como Bonifacio VIII i san Gregorio VII l
Pero la causa de la iglesia no necesita que la bula
en ~uestio~ sea publicada en este momento por la au.
tortdad eptscopal en todas las diócesis de Francia.
~as doctrinas que encierra son suficientemente conoCidas
de todos aquellos a <¡uienes interegan,i que están
eneargados de hacerlas valer. Nosott'os aguardat·erf!
OS, pues, mejores tiempos, tiempos semejantes a los
dtez o doce años que acaban de trascurrir, i que no
han d~Jado de ser gloriosos para el imperio, apesar
de la. libertad de que han gozado los obispos dmunte
e~te mtervalo. Nosotros tenemos de nuestra parte el
t1empo, pero yo Jamento la medida que el gobierno
ha creído debf'r tomar; en todo caso, ella no ha na·
ctdo del espíritu del progreso , por el contrario, es el
retorno hácia un pasado que teniamos derecho pat•a
creet· enteramente olvidado i abandonado. Hasta
aguí, ~se pasado no babia sido provechoso a nadie, (la
htstorta da fe de ello) i el nuevo imperio no se había
encontt•ado mal por hal>er renunciado a él. ¿Por qué
cambia su línea de conducta en el momento nlismo
en que todas las fuerzas morales reunidas no son bastantes
para salvar a la sociedad amenazada a un tiempo
por la frac-masonería, el espíritu revolucionario i
la demogojía?
Recibid, sE-ñor ministro, la seguridad de mi alta
consideracion.
2 de enero de 1865.
El arzobispo de Cambray:
Cambray. 3 de enero.
Señor ministro : He recibido la carta qu~ V. E. me
ha hecho el honor de dirijirme con fecha 1. 0 de este
mes, l?ara informarme de que la primera parte de la
encíclica de 8 rle diciembre i el documento anexo a
ella bajo el titulo : Síllabus complectens praecipuos
IJWstrae. aetatzs en·o1·es, etc, no pueden ser impresos
en las mstl'Ucciones que yo crea deber dirijir a mis
fieles para el jubileo o con cualquiera otra ocasion,
Yo no .puedo, se~or 1~inistro, sino. repetiros lo que
en una ctrcunstanCJa analoga, escril>l hace 18 años a
uno de vuestros predecesores :
. "Sin euta·ar con motivo de esta prohihiciou, en una
dtscusion de principios de que V. E. conoce toda la
gravedad, del>o notar que, en mi diócesis como en
to_das partes, el artículo 1. de la Jei del 18 jerminal,
ano ~.se l~a h.echo, por la libertad de la prensa, de
una ejecucwn 1mposible.
"Los actos del soberano pontlfice, de que el consejo
de estado se ocupa, están en manos de todos Jos fieles.
~ac~ ya l:trgo tiempo que fueron publicados por los
d1arws que durante muchos días han hecho de ellos
en todo sentido, el testo de sus comentarios. '
-'-'"".. . .-..../~-~~ " _,.., _____ _ _
1 " Que .sea lícito a los malcreyentes i heterodojos de
1 todo mattz i de toda secta, traducir, esparcir i censurar
estos actos emanados de la autoridad mas venera~
ble que existe sobre Ja tierra, sin que el gobierno pueda
o quiera oponerse, nosotros no nos quejaremos !
Pero lo que tendríamos derecho de encontrar estrañal~
1ente anormal seria que, entre todos los ciudadanos
franceses, entre los ministros de todos los cultos reconocidos
en Francia, nosotros fuésemos los únicos a
quienes fuese prohibido comunicar a nuestros diocesa!
1os, s.in la autorizacion del gobierno, piezas que no
mtran stno a nosotros i a los fieles de nuestt·a eomunion.
''Los ministro los cultos disidentes pueden
con toda libertad en la puerta e ñuestras catedrales
con sus predicaciones, i en toda la estensi0n de uues- ·
tras diócesis con sus panflectos, comentar estos res·
criptos a su ml cler6 católieo, i miéntras mns grandes sean
mostrado que esas doctrinas, léjos de ser contrarias a los peligros, mas sentirá la necesidad de unirse estrelos
principios sobre que reposa el órden social, son las chameute a la silla apostólica, donde se encuentra el
unicas capaces de afirmar lo que se llama la sociedad verdadero apoyo de la dignidad humana i de la indamoderna,
que abandonada a sí misma, cnerá ine\rita- pendencia de las coñciencias.
bJemente en la anarquía i en una pronta disolucion, Recibid señor, etc.
Vos, señor ministro, no habeisjuzga.do conveniente J. HIPOLITO, ARZOBISPO DE TOUBS.
dejarno a libertad que nos habria pet·mitido calmar
la ajitacion de los espíritus e ilustrarlos. Así, se
puede atacar impunemente la relijion, sus dogmas, los
derechos de la iglesia, las reglas de la moral cristiana
i las enseñanzas del vicario de Jesucristo. Solo a los
obispos se impone silencio. Les está prohibido defender
todas las cosas santas desde lo alto de la cátedra
sagrada, de donde nunca descienden sobre los pueblos
sino enseñanzas llenas de calma i gravedad.
Estamos bien distantes, señor ministro, del tiempo
en que el emperador, al abrir la sesion del cuerpo lejislativo
en 1858, pronunciaba estas bellas i solemnes
palabras: " La voluntad del gobierno es que el principio
de la libertad de cultos sea !:linceram ente aplicado,
sin olvidar que la relijion católica es la de la gran
mayor1a de lús franceses. Así, esta relijion no ha sido
nunca mas respetada ni mas libre. Sus concilios provinciales
se reunen sin obstáculos, i los otJispos gozan
de libertad para ejercer en toda su plenitud su sagrado
ministerio ."
¿Por qué razonlos ministros, en estos últimos años,
no se manifiestan inspirados de esos nobles i sábios
pensamientos del prlncipe, i resucitan las viejas i estrechas
máximas de los parlamentos, a las cuales parecía
haberse renunciado para siempre?
Se nos repite sin cesar que esas máximas estaban
r en vigor ilajo la an ig monarquía, i que el clero las
sufría entóuces sin quejarse; pero ese ra;' onamiento
no tiene el menor valor hoi. Antes la relijion católica
El Monitor babia publlcado el siguiente decre~
to imperial.
Art. 1. 0 La última parte de la encíclica dada en
Roma el 8 de diciembre de 1864, comenzando por las
palabras : fliSCE LlTTERIS AUTORITATE NOSTRA .... Í
anunciando un jubileo universal para 1865, se recibe
i sera publicada en el impe_rio, en la forma ordinaria.
Art. 2. 0 La parte precitada de la dicha encíclica,
se recibe sin ninguna aprobac.ill.'l de.cláusulas, fórmu·
las o espresiones que euciP.tTa, las cuales son o p eden
ser contrarias a las leyés del imperio, a5í como a las libertades,
ft·anquicias i maximas de la iglesia galicana.
Art. 3. 0 La dieha carta encíclica será trascrita
PARTE IN QUA, en la ti o i en frances, eu los rejistros de
nuestro consejo de estado ; i se hará mension de la
d"cha trascripcion pot· el secretario del consejo a la
márjen de la pieza rejistrada.
Art. 4. 0 Nuestro guarda-sellos ministro de justicia
i de cultos queda encargado de la ejer.ucion del
presente decreto, que se insertará en el "Boletín de
las leyes-"
Dado en el Palacio de las Tullerías, a 5 de enero de
1865. NAPOLEON.
Por el emperador-El guarda-sellos, ministro de
justicia i de cultos. J. Baroche.
tenia derechos bien establecidos que garantizaban su
independencia espiritual; ella era la relijion del estado
; la dignidad del clero estaba asegurada por la pro-piedad,
i en lugar de recibir una renta, daba fre- EN LA TIENDA DEL SR. MANUEL CASTRO
cuentemente ausilios al gobierno en las necesidades Carrera de Bogotá1 calle 2,a número 46.
urjentes del pais; formaba el primer órden de la na-cion,
Í tenia una gran parte en los negocios publicos. I EN LALIBRERIA DEL SR. MOGOLLON GUZMAN
Todas estas ventaJas han desaparecido, de todo hemos
sido despojados. ¿Seremos, pues, mui exijentes al
pedir que al méoos no se hagan pesar sobre nosotros
las cadenas del ant1guo réjimen, i que la iglesia tenga
tambien su parte en la libertad comuo?
EL LIBRO DEL ESTUDIANTE.
Coleccion de tratados elementales por José
Jo a quin 01·tiz.
SEGUNDA EDICION CORREJIDA I AU.ME:STADA.
No quiero llevar mas léjos, señor ministro, estas
reflecciones, por temor de fatigar a V. E. cuando yo
mismo me siento poco i puesto a largas discusiones.
Un obispo debe pasar ahora el tiempo jimiendo de- Un volú men de 660 p ájinas en media pasta
lante de Dios, llorando al pie de los altares por los ma-
Jes de la iglesia, i pidiendo al Sér Supremo que se dig- A J>S. ~-~~ cvos.
ne inspirar a los pueblos amor al órden i a la paz,
i espíritu de intelijencia i sabiduría a los que están
llamados a gobernarlos.
Contiene los siguientes tratados : moral i urbani·
dad, doctrina cristiana, historia sagrada, gramática
castellana, aritmética, calculo de memoria, jeografía
jeneral, teneduría de libros por el método de partida
doble.
Suceda lo que. sucediere, señor ministro, las enseñanzas
del vicario de Cristo seran siem-pre para nosotros
una regla sagrada e inviolable. No podríamos
desviarnos de ellas sin deJar de ser católicos, i el clero
comprendequeestafidelidadalaautoridaddelasilla 1 E LA Fl OSOFIA
apostólica, está mandada, no solo por la conciencia, TESTIMONIO DE Lf.. HISTORIA D i..
ACERCA. DE LA DIVINIDAD DE JESUCRISTO, sino por el sentimiento del honor sacerdotal. La historia
nos muestra lo que han venido a ser las iglesias
particulares que han dejado relajar el vinculo de uní- SACADO DE CANTU NI COLAS 1 GAUME
dad que las ligaba a la iglesia maestra de todas las 1 precedido de un prólogo po'r José Joaquín Ortiz
demas. En lugar de recibir la lejltima impulsion del
pontífice romano, sufren las órdems de un ministro
que puede no ser cristiano i mandar como un jefe
militar. Ellas viven así en la humillacion i en la impotencia.
Los miembros del clero en esas igle~ías deshonradas.
gozan de grandes rentas, se les conceden
privilejios del órden civil i distinciones mundanas,
EsTE interesante folleto, que contiene mas de 100
pájioas de composicion compacta, se encu~otra ~e
venta en la tienda del señor doctor Venanc10 Orttz,
2. ti) calle del comercio, al módico precio de un real.
IMPRENTA CONSTITUCIONAL-POR NICOLAS PONTON •
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"El Católico - N. 95", -:-, 1865. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687993/), el día 2026-06-23.
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