TRIM. ~. BOGOTA 4 DE JULIO DE ~ 865. NUM. 6.
EL LIBERALISMO I EL CATOLICISMO bres como individuos tenemos el deber de confesar i ado-
EN l~L SIGLO X!X. rar a Dios, porque Dio:;;" es ;lutor i conservador de los
Diez i ocho ~iglos hace que Nu~tro Señor .Te8ucristo, indiYirh.o~. las 1)¡¡cim1es como naciones i los soberanos en
Dios i hombre verdadero, predicó su Evanjelio i fundó su su uombre tienen este mismo peber porque Dios ,es aut~r
Iglesia haciéndo Jefe de ella en la tierra a! pescador Simon;. ·i c on~ervador de l11s naciones i soberano de los soberanos.
i de esos diez i ocho siglos no hai uno solo en que esa El poder que no invoca a Dios en su ayuda no tiene mas
Iglesia no haya tenido que sostener una lucha ternble con sancíon que la fuerza. No creemos que pueda hacerse
enemigos cucarnizados. Las tres· pasione:;; mas fuertes cnaccinn a nadie pa1 a quE profese · una fé que no es su fé
que se di~pntan el corazon humano, la ambician, el orgu- i practique un culto que ntJ es su culto; í conviene para
llo i la concupiscen~ia se han desencadenado· cóntra ellii, fav01·ecer las relaciones entre los puebles i evita!' violen~
uc;;esiva o ~imultáne 3
hombre !;Ín encontrar el camino dt- su corazon, m~s qt:e
para derramar en su f ¿ por ver.tura podeis
evitar estos males? Con la confesíon voluntaria alcanza.
mas nosotros a todo, a los crímenes públicos i a los cdmenes
secretos ; los alcanzamos de ant~mano en la mente
que los prepara; en el trono asi como en el taller del ar.
tesano. Ved a esos príncipes que son hombres como nosotros;
mas hombres que nosotros, i por consiguiente mas
dignos de lástim11: tienen en derredor de sus vicios guar.
dias i honores ; no llega a ellos la verdad ni aun cuando
los insultan; porque el insulto tfc:lda enseña. Abrid paso,
ved a un pobre sacerdote, un capuchino, cuyo nombre ignoran
todos; sube esas soberbias escaleras, entra i penetra
donde ni aun llegan los confidentes. Se sienta i arrodillándose
el príncipe le dice: Confilear tibi, pater ¿ i 8 quién
se lo dice? No se lo (!ice a nn hombr e , sÍ110 a la humanidad
entera, porque la humanidad entera es la que le acosa,
le eetrecha i le dice: señor, habeis pecado, no sois digno
de acercaros a Dios. (Continuará)
La union del poder espiritual i del Prtad relijiosa; es en nom. del mundo." Muchos siglos ántes que Mr. Odilon Barrot,
brc tlel derecho dl ' Jentes que voí n apreci arla ah ora . el instinto de las sociedades cristianas i el interes j eneral de
Lo reconor.co: sea que tenga por p:1trono al ~ o nde de ¡la civilizacion europea habian dicho este mismo as preciso.
Cavour o a .Mazzini, sea reino o reptí blica, el Estado ita·[ Como . soberano temporal, el Papa no era temible para
li uno que ee pretetl.de fundar tiene necesidad de poseer a nadie, pero poseía en su soberanía una eb.caz garantía de
Roma, cie tener a Roma pot· capital. Roma es la capital su independencia i de su autoridad moral: igual a !os reyes
mot al de la Italia, la. única ciudad delante Je la cual las en dignidad sin series rival en poder temporal, podía
o~ras capitales históri~:&s de los diversos Estados italianos defender por donde quiera la dignidad i los derechos del
pueden abdicar su titulo i su orgullo. Miéntras el rei del orden espiritual, verdadera fuente i verdadera base de su
nuevo reino no resida en Roma, r.o será Rei de Italía. La poder. Que los Papas hayan abusado con frecuencia de
Italia será' un Estado único que no tendrá su natural i esta situacion, ora para embarazar, ora para servir a Jos
unica capital. Para que a los ojos i en el pensamiento del soberanos con quienes estaban en lucha o en alianza, nin.
mundo, la unidad italiana sea r eal, es preciso que Roma gun hombre ilustrado puede negarlo, i los amigos del
sea su sitio. Para venir a ser realmente el Jefe de la uni- derecho en jeneral, de todos los derechos, deben ser los
cad italiana, el Piarr.oute está condenado a destronar, en primeros en reconocerlo; (2) pero no es ménos cierto que
Roma, el pontificado. es a] abrigo de su pequeña soberanía temporal que el
Es decir que, para alcanu1r eu objeto. 'el Piamünte está. pontificado ha proclamado i soster.ido en Europa la dife.
corídenado a hollar el derecho de jentes de5pojando al Papa rencia eseucia.l entre la Iglesia i el Estado, la disti~ci.on
de los Estados cuyo soberano es el Papa, como huella los de las ElQ!l soctedades, de los dos poderes, de sus dommtos
derechos de la libertad l"'elijio~a turbando la constitucion i sus derechos mútuos. Este hecho, la salurl i el honor
de la Iglesia católica cuyo Jefe es el Papa. de la civilizacio? moderna, h~ tenido .su orijen i su ~poyo
Podría detenerme aquí ; tales necesidades son la conde. en el doble carncter del ponttficado, 1 compensa mm amnacion
de la política que las ímpo:le. Pero un ~istema se pliamente, los abusos de su doble carácter que los Papas
levanta ·en ~POY que tiránico; podría decir que, entre
las teformns pedidas, muchas se han ejecutado ya, i que,
si otras han fracasado, la falta es de los súbditos tanto
como del soberano." -
RETRATO FOTOGRAFICO.
Un salteador detiene una dilijencia en el rinron de un
bosque. Se halla a la cabeza de una banda dete1'minada.
Los viajeros son mas numerosos pero están separados.
desunidos, colocados en distintos compartimientos, medio
dormid()s, sorprendidos en la mitad de la noche, tonü1dos
de improviso i sin armas.
El bandido les ordenó bajar, no dar un grito, no so1tar
unu palabra i tenderse en tierra lwca abajo. A algunos,
que se r~sisten les salta la tapa de los sesos.
Los demas obedecen i se tienden en tierra, mudos, inmóviles,
aterrados, mezclados con los muertos i semejan.
tea a ellos.
El salteador, miéntras que sus cómplices lo~ tienen
con el pié sobre los riñones i la pistola en las sienes, rejistra
sus bolsillos, descerraja sus baúles i les roba todo lo
que tienen de precioso.
Vaciado& lo~ bolsillos, forzados los baúles, concluida la
her6ica h(Jl¡aña, les dice :
• 1 Ahora, a fin de arreglarme con la justicia, he escrito
"' en ese papel que vosotros confesais que todo cuanto be
" tomadtra direccion. La acendrada pjedau de e~tos,
i su profunda deferencia pnrn con U<:JSOtros, exitan en
nuestra alma las mas vivas i tiernas emociones de aferto
pnra con ellos. Si acaso uuestra ~eparacion les arrancase
alguna lúgri.ma de dolo~ les podríamos decir lo que el
Salvador a lps piadosas mujeres de Jerusalen: " No lloreis
por no.sotros : llorad por vosotras i por vuestros hijos.''
En cua lquiera parte, n dond¡; el Señ<1r nos destine, alH
os recor larémos, para encomendaros especialmente eo
nuestras O"aciones, i pedir en favor Yuestro,mejores tiempos,
para esta infortunada Re1nitilica. Pero ~n recip:o·
ciclad, os exijimos tambien lae vuestras, para que el Senor
nos favorezca con sus auxilios en nuestra difícil e incierta
peregri~acion. Pedidle, como le p~dimos nosotros, que
os conceda nnn resignacion santa i sincera ~ sus inescrutables
designios ; . i que haciéndonos conocer muí deveras
la vanidad de las cosas de este mundo pérfido í engañoso,
nos congregue, por su misericordia infinita en la Patria de
los viviente!\.
Cali, 26 de mayo de 1863. .
El Guardian 1 Fr. RAFAEL OaTIZ.
(Tomado de una ho}a suelta) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"El Católico - N. 6", -:-, 1863. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687904/), el día 2026-04-25.
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