La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 712
TRIMESTRE XVI.-AÑO IV. Bogotá, noviembre 20 de 1873. NUMERO 712.
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ADVERTENCIA~.-Se publica los mártes, jué.ves isa- { REVISTA JENERAL.-Lo.s leclol'es hallarán .en eele } PRECIOS.-yalor del trimestre dps fuert es ey,armta centa-bados
i el mismo diase lleva a las casas de los su>cnlOres de periódico: Política, Relijion, LIte ratura} lIecho~ qlvers que lo querian tanto como
su mismo padre. Ei:!tos le regalaban
escudos i condores 'cada vez que iba
a verlos; i de esa manera unió a su
doble condor bastantes compañeros
que él creyó prudente . someter al
consejo de su pad re ;
Procurar con ei:!mero no gastarlos
jamas ; en términos que la sola idea
del menor gasto pecuniario lo ponia
todo tembloroso I pálido oomo un
cadáver de ia fiebre amarilla.
Pero como el muchacho tenia sus
deseos, sus gustos i "us caprichos, i
se enamorab.a de cuanto veia; no
pudiendo ni queriendo gastar su Oro,
Be volvió un pilluelo, en la difícil
son sino dolores,
Se obtiene la riqueza, se conquista
el poder, se adquiere la sabiduría o
se alcanza la gloria? ....
¿ Crees tú, ~ues, desgraciado, que
a fuerza de eVitar toda tarea toda
fatiga, toda incomodidad, todo' dolor
en fin,
Es como ~e llega a rico, a sabio a
poderoso i a héroe? '
Bien te lb dijo tu padre; que tu
doble condor era un símbolo:
El s~mbolo del dolor; sin cuya
erogaclOn,
~s imposible obtener ningun bien
honradamente.
~ Crees tú, pues, desdichadQ, que
hOI,. que alguna vez, que jamas se
Honrando en el agraciado la sombra
de uno de nuestros grandes
creadores de la Patria en la inmortal
victoria de Boyacá.
No. e tos bellos nombres no serán
invocados en vano!
M. 1\1. 1\1ADIEDO.
TRUEBA.
Dos palabras que salen del ,
corazan valen por un libro_
MARMONTEL.
I.
Sé lo mucho que ha perdido nuestro
pais con la muerte de dos jóvenes que
eran el adorno de la sociedad antioqueña,
. Juan CrúóstOlllo ..t1.guilm· ¡Juan
Ramon Msjía. Ambos fueron mis amigos,
i oon el uno i oon el otro he mantenido
correspondencia por algunos años. i:3as
Una lágrima. cartas pintaban su ilustracion, su bon-
Quisiera arrancar de mi corazon dad, su talento i el aferto que me proI
dI ' feSAn. Roi la muerte ha venido a pria
o orosa Impresion que me despe- varme de-ese consuelo I La muerte me
daza e! alma! Pero ~o' . no. arrancaré los ha robado! -
e~ta trISte h?Ja de mI ~la~I? , .. mas Re llorado acongojado; i triste, I SiD
bIen grabare aqui el tmtlslmo acon· I aliento, no habia cumplido COD el deber
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de presentar :lo sus desoladas familias la
espresion de mi duelo, Como ellas SIIbinn
que yo 109 amaba do véras, reconocerán
que mi sentimiento es tan sincero
como justo.
La muerte de Juan Ramon fué trájioa !
el puüal que le atravesó el pecho, estando
en el ejeroieio de sus funciones de
juez, me partió a mí de dolor el corazon.
Juan Crisó8tomo, murió tranquilo
en el seno de su esposa adorada, i uuo i
otro espiraron despues de haber recibido
los ausilios espirituales.
A unque la pérdida haya sido mui
g randc ____ inmensa! j qué consuelo pa·
ra sus familias recórdar quo ar¡uellos jóvenes
fueron buenos hijos; es deo ir, de
esos hijos modelos. cuyo tipo, por desgracia,
no es tan comun como quisieramoB;
i esposos, como Juan Crisóstomo, que llegó
a la raya de ú¡¡¡u¡jorable. 1 ahora saliendo
del hogar doméstico,los veo figurar
Como ciudadanos de un pueblo libre ....
¿ qué autoridad, qué particular pudo
nunca notar en ellos, no diré una accion
que mereciera castigo, pero ni siquiera
censura ? Uno i otro resplandecieron on
las filas populares por su probidad acrisolada
, por su acendrado amor a la Re·
)jjion i a la Patria, por su constancia en
el t rabajo; amables, caritativos, honrados,
cumplidos caballeros ¿ qué mas pudiera
desearse ? 1 para ilustrar tan be·
Ilas prendlls, agrégllese que tenian mucho
talento que, como una flor divina,
iba abriéndose a la luz clarísima de la
moderna eivivilizacion, lo cual puedo
~ segurar, en vista de su eorrespondenoia,
1 de numerosos escritos que publioaban
anónimos, por su esquisita modestia.
Qué pérdida! Despues de la que hizo
la literatura colombiana en Ospina, Ma-
.. --_ .. _______ .. -- --_oo .. ______ .. __ .... _______________ _
EL J()ROBADO.
(CONTINUACION. )
-Se trata. de no haoer ruido, prosigui6.
El jardin está lleno de guardias franceses i
seri a. doloroso que nos espulsasen de aqui
á ntes de cennr ...... Es menester apelar a una
estratajema ......... Aquellos de vosotros que
tienen buenos ojos ¿ no ven allá en el horizonte
a.lgun domin6 rosado ?
-La selIorit,a de Nlvelle tiene uno, dijo
tímidamente' Oriol.
-Allá van dos, tres, cuatro ...... dijeron
en el corrillo.
-Quiero decir un dominó rosado de uon
conocida.
-Por aqui.. .... la sel'!orita Desbois, esclam6
N ovailJes.
-Por allú, ...... Cidalisa! dijo Taranne.
-No necesitamos sino uno ...... Doi la pre-ferencia
a Cidalisa, que tiene poco mas o
ménos la estatura de nuestra bella j 6ven ....
Que me trai gan a Cidalisa!
Cid alisa. iba. de brazo oon un domin6, duque
i par cuando méoos, i todo mohoBO.
Trajeron a Cidalisa. a Chaverny.
- Amor mio, le dijo el marquesito; Oriol,
que ya es caballero. te promete mil libras si
nos sirves con' mo!'Ia .. .... Se trata de distraer
esos dos perros ari scos que ves allá , i tú eres
quien va a. engañarlos.
- ' 1 se reirá un poco? preguntó Cidalisa.
~í{ast a desternillarse, respondió Chao'
verny.
VI.
LA IIIJA DEL ~IISIS I Pi.
Oriol no protest6 contra. la promesa de mil
libras, porque habian dioho que era caba- '
llero.
La. buena de Cid alisa gustab!l mucho de
golpes i pendencias, i dijo:
-Puesto que se va a reir un poco, estoi a
vuestra disposicioD.
Su educacion no duró mucho. Poco despues
iba de un grupo a otro i llegaba a su
puesto, que estaba en tre nuestros doa maestros
de esgrimn i Aurora .
Al propio tiem po una. paTtiola. destaonda
por el jeneral Cha,erny escaramuzaba contra
Cocardas&o i Passepoil, i otr a partida
maniobraba para cortar el camino a Aurora.
Cocardasse recibi6 el primero un codazo.
Echó un terrible eapedebiú i puso la mano
en el pomo de la tizona ; pero Pa.ssepoiJ le
dij o al oido :
-Andemos der echo!
Cocardosse tasc6 el fr eno. Un enérj ico
hurgonazo hizo bambolear a PasseFoil.
L A 1 L U S T R A e ION.
llarino, i en Vergara Vergara, no le d',
en estos últimos aüos, otra mayor I
1 ya se abrieron para eS08 jóvenes clarísimos
horizontes que no tienen límites,
porque son los de la eternidad: su polvo
helado duerme en paz al pié de una
rústioa oruz, para reanimarse en el úl·
timo dia; i nosotros, viajeros sin hogar,
nos preparamos a atravesar los mares,
diciendo un largo vale a las prendas de
nuestro corazon. I n.
Roi es dia do finados ... ah I 1 Cuá.ntos
reouerdos que oprimen el alma !
Suena lentamente el doble de las campanas,
oaen tristemente los veloa .de la
nooho, i el sol, como un viajero fatigado
de penosa jornada, reolina su esplendorosa
frente en las nubes del ocaso. Estamos
en el cementerio de la aldea ... ! Ln
luna llcna brilla por enoima del Tequendnma
; óyese la voz impetuosa del Funza
que alterna con los sollozos de las madres,
de las viudas i de 108 huérfanos ....
Buen Dios! tened piedad do los que murieron
confeeando tu santo nombre, abra-ados
de la cruz,úuioa salud del mundo:
que luzca para ellos la luz perpetua, i
que 10R vivos aprovechen el ejemplo de
sus virtudes!
Anapoima, 2 de noviembre de 1873.
JUAN FRANCIPCO ORTIZ.
Algunas observaciones
~ @ el ~ g @ á\ ~ t\ Nl ~ ~ (;.
SECTINDO ARTÍCULO.
I1abiendo e.plicado ya las condiciones
aprcciables que tiene Casanare para ser un
pais de grande importancia para la Nacion, i
los inconvenientes que se lo impiden, in di-
-Andemos derecho! le dijo Cocardasse,
que vi6 que se le encendian los ojos.
Asllos austeros penitentes de la Trapa se
saludan i se separan oon el est6ioo: (( Hermano,
hemos de morir!"
-No hai cuidado!
Un tacon pesado estrujó el pié del gascon,
miéotras el oormando tropezaba por segunda
vez porque le habian metido entre las
piernas la vaina de una espada.
-Andemos dereoho!
Taraone, envalentonado, tropezó con todo
su cuerpo en el de Passepoil i le llamó torpe:
Gironne empuj6 fuertemente a Coliardasse
i por añadidura le lIam6 belitre.
-Andemos derecho! Andemos derechó!
Pero nuestros valientes tenian ya las orej:¡
s coloradas oomo sangrc.
-Corderito mio, murmur6 Coearda.sse a
la cuarta ofensa i mira.ndo lastimeramente
a Passepoil, creo que voi a enfadarme!
Passepoil soplaba. oomo una. tonina: no
oontestó; pero cuando TaranDe volvió a. la
carga, ese financiero imprudente recibió un
bofeton colosal.
Cocardasse exha.ló un profundo suspiro
que le alivió el peoho. El no habia empeza.L10.
La misma puñada hizo rodar por el polvo
a Gironne i al inocente Oriol.
Hubo un zipIzape que no duró mas que un
momento; pero la. segunda partida, manda.da
personalmente por Cha.veroy, habia tenido
tiempo de sobra. para formar el oerco i
desviar a Aurora.
Habiendo puesto en fuga a los agresores,
Cocardasse i Passepoil miraron delante de
si. Vieron ni dominó rosudo en el mismo sitio;
pero era Cidaliso, que ganaba sus mil
libras.
Orgullosos de hnber llevndo impunemente
a. cabo su hazaña, Cooardasse i Passepoil se
pusieron a vijilar a. Cida.lisa, repitiondo
triuofaotes:
-Andemos derecho!
Miéntras tanto Aurora, desorientada i no
viendo ya a sus dos protectores, tenia que
seguir el movimiento de los que la rodeaban.
Estos haeian que oedian al empuje de la
multitud, i se dirijian insensiblemente hácia
el bosquecillo situado ontre 01 tanque i el
rond-p oint de Diana.
Precisamente en el centro de ese bosquecillo
se elevaba la. oasilla del portero Le
Dreant.
Las cnllej uelas abiertas en los sotos andaban
culebreando segun la moda inglesa, que
empezaba a introdUCIrse. La multitud seguia
las grandes avenidas i dejaba esos senderos
punto ménos que desiel·tos. Junto !I la
casilla de Le Dreant, sobre todo, habi!l una
glorieta de olmedillos que casi era una soledad.
AIIi arrastraron a la. pobre Aurora.
Chaverny lIev6 la. mano a. su careta. Ella.
dio un grito pues aoababa do reconocer al
jóven de Madrid.
Apénas reson6 el grito de Aurora, se abrió
la puerta. de la cBsilla. Un personaje de elevada
estatura, con oareta i completamente
c.odo a lo vez las medidas mas necesarias
para dar seguridad a los habitaotes i con ella,
ensanche a toda empresa útil para poblarlo,
enriquecerlo i civili .. rlo, paso ahora a esponer
mi pensar sobre el modo de administrarlo,
segun el conocimiento que tengo de sus
necesidades.
La mayor parte de 10$ habitaotes son de
poca o ninguna instruccion, pero de muí
buen seotido, i en la otra se eocueotra un
numerO considerable de persooas que no carecen
de luces i sano criteriot cntre los que
hai muchos padres de familia i propietarios;
asi, que es errónea la idea que hayan podido
formar en el iuterior de la nepüblica, de que
aqul todos son barbaros i que están en estado
de gobernarse con leyes escepciooales : lo
que hai de cierto es, que las ocupaciones
campestres i el aislamiento de los pueblos,
1'0 1' las grandes i dificiles distancias, hace que
sus moradores sedesdenen de la cosa pública,
i este desprendimiento les es perjudicial porque
dejan los asnntos pühlicos a cargo de
pel'sonas que muchas de ellas no obran de
buena fe. ¿ Pero este mal no se deja sentir
tambien en las par tes mas cil'ilizadas de b
n.publica i de que tanto se quejan los .'scritores
públicos hom'ados?
A,lven se los sentimientos de inteles público,
en esos qne esta adurmecido, t.·~ l a b lec j e ndo
leyes qne los saque de ~s e letargo i se
veril figm'a r hombres de algu na intelijencia
que ni ann se conocen; se les YCI'Ü a esos
hom bres propen der pUl' la in.tl1lecion p ilb¡¡
ca tan de.cuid aúa, por los adela ntos mate·
riales, por su bien propio i el ajer,o, i 1' 01'
consiguiente 1' 0 1' el jeneral; i de este modo
saldrán del esLad o de pupilaje en que puede
decirse se hallan; sabrán cómo se gobierna i
deben ser gonern ados: saurc'ln en fin, que la
vida social no es dejar riqu ezas a hijos ignorant
es para que no disfruten de ellas, i 'lOtes
bien vayan a ser domesticos de los que les
usurpan sus bienes.
Como resultado de este abandono en que
viven l. jener.lidad de los casanareños, bastan
te deplOl'able por cierto, vemos que los
vástagos de familias importantes ~n otra epoca
sOn hoi peones jornaleros.
1 esa situ.cion neglijente i males que oca·
siona es debido al rejimen de gobierno que
se ha querido mantener en Casan are COD pre.
testos n'liles, de darle empleados sin consultar
sus intereses; i si se quiere acabar con
él (con Casanare) continilese ese rcjimen
como opioan algunos, crc)cndo que el baberse
erijido en territorio es porque est~ en un
estado de a~raso digno de reeon qui.tar: tal
creencia que la confirman varios, sea de hilena
o mala fé, es absolutamente absurda, por
que lo que han querido log casanareilOs con
el territorio, 00 es que los vengan a gobernar
a usanza colonial, sino que el gobierno nacional
coopere con sus recursos para favorecer
la cmigracion, comercio, industria i ci ..
\'i1izacion; i mandar empleados favorecidO$
no son todas esas cosas; empleados que no
tenieodo conocimiento ninguno de las localidades,
costumbres i oeeesid"des, i cuyo carácter
es enteramente distinto al de los caSanareños,
no pueden hacer nada bueno cu.ndo
hai la fOllllna de que no hagan males.
Entiéndase '1ue civilizar es someter a 1"
vida civil 1.5 hordas harbaras de indios que
vÍ\'en errantes i en goaridas, causondo males
a la sociedad, para lo cual no tienen recurso_
por si solos los casan.renos.
El ac tual modc. de goLcmar cn lo municipal,
politico i judicial, es euteramente prrjudi
cial a todo prugreso de '" deu i rcli~ Jtlad,
porque mantiene a los haLitanle, en continuas
ajitac ioncs elc dcscc nfioll2.3S i temores
per el m.l ej emplo que se ha . rmbrodo;
ejemplo d" in.eguric)ad :
I nseguridad en los cabild os , in segudd."
en lo; prefecto; , inseguridad en los jueces.
JIe di~h o que inseguIÍdad en lo. ca hild os.
porquc no teniendo c:, tos hoi rcgl i1s fij a ~ paJ a
sns deliber.cione;, no sicml"e hacen lo quo.
conviene, i de aqui se ocasiona una pugna
con la :mtOl idad '1ue tiene el derecho del
veto, o con el pueblo que h. de ob edecer,
habien do caido ya Jos actcs de esas municipalidades
en un estado de degradaeion lamentable,
unas veces por ignorancia i olras
por mala fe.
Eslablézcase una Lejislatura territorial, compue.
ta deun miembro porcada correjimiento,
i que esos llliemLros se elijan entre los padres
de familia i propietarios que tengan .lguna
renta, para que esta organice las Municipalidades
del territorio, señalandoles atribuciones
embozado en un vasto dominó negro, se pre- mas, ioclusos los maestros, era. de su fuerza.
sent6 en el umbral. maravillosa.
Tenia en la mano una. espa.da desenvai- Se habiahablado pooo ántes del duque de
nada. Nevers, matado en la flor de su edad. El
-No os asusteis, enoantadora dama, dijo recuerdo do ese peraonaje habia quedado en
el marquesito: esos caballeros i yo somos todas las academias; era un tirador rápiúnicamente
vuestros rendidos admirallores. do como el pensamiento, de pié de liCero i
1 al hablar asl trat6 de echar el brazo al ' ojos de lince!
rededor del talle de Aurora, que pidió am- Pero ya no exisUa, i cada uno de los alli
paro. No di6 sino una voz, porque Albert, presentes podio. dar fe de que el domino Deque
se h:lbia. colocado detras de ella, le tapó gro no era un fantasma!
la boca eon un pañuelo de seda. Pero esa voz En tiempo de Nevers habia un hombre, un
bast6. hombre mas diestro que el mismo Nevers,
El dominó negro tom6 la espada. con la un cabllllero Iijero del rei, llamado Enrique
mano izquierda, i con la derecha. agarr6 a de Lagarderp.
Chaverny por la. nuca i lo hizo rodar a diez Pero ¿ qué importaba el nombre del terri·
pasos de alli. Albert sufrió la misma suerte. ble espadacbin? Lo cierto es que nuestros
Se desenvainaron en el ooto diez tizonas, guapos no tenia n enerte esa noche. El joi
el dominó poniendo de nuevo la suya en la robado los habia batido oon la lengua. i el
maoo derecha, desarmó en un santismen a. dominó negro con la espada. Tenian dos
Gironne i Nocé, que estaban adelante. En desquites que tomar.
vista de eeo Oriol no dijo oste ni moste; i -El baile! El baile 1
ganando de una vez sus espuelas, el nuevo -Su alteza real ...... Lasprincesaa ...... Pot'
caballero emprendi6 la fuga pidiendo ampa- aqu1! por aqui!
ro. Montaubert i Choi~y cargaron: ;\Ion- -IIIr. Law! por aqui, Mr. Law con milor
taubert cayó de rodillas de un filo que reci- Stair; embajador de la reina Ana.
bi6 en 111 oreja: ménos feliz que él Choisy -No empujei~ ...... Qué diablos! ...... Sitio
recibi6 un corte en medio de la cara. para todo el mundo!
Sinembargo, llegaban los guardias fran- -Torpe! insolente! avestruz!
ceses atraidos por el ruido. Nuestros ami- 1 lo demas. El placer de hallarse metido
gos de aventuras, todos mas o méoos mal entre la multitud: costillas hundidas, piés
tutados, se dispersaron como una bandada aplastados, mujeres ahogadas.
de estorninos. Los guardias franceso. no En medio de la multitud se oian gritos
encontraron ya a nadie en 1" glorieta., pues
el domin6 npgro i lajóven habian desapare- agudos. Les gusta con pasion a las ruujercido
como por encaoto. citas ahogarse en medio tle la multitud. No
ven n bsolulamente nnda i padecen martirios;
Solo oyeron el ruido de \a. puerta de Le pero 00 pueden resistir al atractivo de ese
Breant que se cerraba. suplicio.
-Vive Dios! dijo Chaverny al reuoirse -Mr. Law! Mirad: allá está ~lr. Law
con Novailles en medio de la multitud: j quó subienLlo al estrado del Rejente!
hurgooazo! Quiero ver de uuevo a. eSI) gua- -Esa con el dominó oolor de perla es 1&
po, aunque solo sea. para felicitarle acerca señora. de Parabere.
de la fuerza de su pul'! o. -Esa con el dominó oolor de pulga es 1&
Gironne i Nocé llegaban con la oabeza selIora duquesa de Phalaris.
gaoha. Choiey estaba en un l'incou con su 1 -j Qué colorado está Mr. Lnw! IIBbrú,
pañuelo ensangrentado apoyado en la meji- comido bien!
lln, i Montaubert escondia lo ma.s bien que -Qué pálido está S. A. R ! ..... Habrá rc-podia
sn oreja averiada. Cinco o seis mas cibido malns noticias de España!
disimulaban tambien algunos piochazos mas I -Silenoio ! paz! El baile! el baile!
o m6nos aparentes. Solo Oriol, el valiente Ln orquesla, formada al rededor del tan-panzon,
estaba intaoto. que, se puso a preludiar.
II1iráronso todos con semblante avergon-, El estrado se elevaba en direccion del pazado.
La espedicion hnbie. fraoasado. 1 to· lncio, en el oual se apoyaba. Era un rIbazo
dos ellos se preguntabau mútuamente quién florido de mujeres.
podio. ser esa fuerte espo.da. Del lado opuesto so alz6 lentamente un
Conooian como su bolsillo todas In's snlas telon movido por un mecanismo invisible.
de IITlI\aS de Paris, que no cran por cierto Reprosentaba naLUralmente un paisaje de la
tan brillantes como a fines del siglo antc-I Luisiann; bosqlles virjeneR, ouyos árboles
r ior. No habia tiempo ya para. ello. Nin· jigantes, en los cuales se enresoaban enorguno
entre los virluosi de la tizona. era ea- I mes b~juco~, subinn hasta el oiele, praderas
paz de poner en derrota a ocho o diez por· cuyo término no alcauzaba la vista; m~ut~tndores
de espadon. 1 ñas azules i el inmenso rio de oro, el MISISI-l
eso sin molestarse muoho a fe. El domi- ¡ pi, paLlre de las aguas. ..'
no negro hnbia tenido buen cuidado de no I Veianse en sus orillas nleg\'es plllsnJes, 1
enredarse en los largos pliegues do su lúni- , en todas direeoiones ese verde claro al ou~l
oli. Ap6nas si so habla iLlo a fondo dos o tres t~nian particular aficion los pintores del Slveces
i con pausa. Tenio. buen puño: no glo XVIII. Sucedianse florestas encantadocabio.
duda. t'as recordando el paraiso terrenal, oon nue-
Ern estrnnjero. Nadie en las salas de ar- VIIS tapizadas de muego donde Calipso hu-
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
.c laras i distint:l s, i se Yer~\ desapart' e f'I' ese
caos tenebroso de insuficien cias, intrig a", l
~c!'o p c c tll ac i o ucs q.l.lc hoi $C notan i de que adolecen
algunos cOl'rejimieotos : se le da,'" eS labiJidad
i fuerza moral a los actos, que tell·
dran un año de dnracion por lo menos, i con
ello se restableced. el poder municipal tan
cn ~ il ecid o por la censura, lo, cual tambien
dará mas solidez a las demas leyes, pu e.
sab ido e. que la vejaC:on de unas trae el desprecio
de las otras. Esta Lejislatu ra tendra
todas aquellos atribuciones qne sean indispensalll
cs para el foment ... i orden del t erritorio.
El nombramiento del Prefec to hccho po.
tcstativamentc por el Pudel' Ejecutivo na clonal,
es un jcrmen de Juales que bas tante
~ c h~, salun cauo amargalllcntc, pues no ten
iend" los altos emplea dos otro principio
(b ien conocido ya) que el favorit ismo, solo se
tr~ta de darle destino al que merece las simpalias
del que hace el nomhramiento, sin
cura rse de averiguar el bien o mal que se Va
a hacer al lugar donde va el nombrndo, quien
le importa poco manejarse de cualq uier modo,
p('rsuudhill de ql1e~u superior le aprucha
to do i las quejos de los gobernados qu eda-
1 ~111 .1hogadas en sus inOucncias; i esa in mu·
n ulau de quc se sabe e.ta revestido el Preicc
toJ C au~ "", nna inseguridad como he dicho.
Dc légnesc ese "nombramienlo a 10lJ pueh los
i terminaran los males, porque el h elec t"
nada tenura q,!e esperar del superior, ni éste
porquc c oncederle ninguna prel'ogati va, i así
\b rara cad:} 1100 en la esrera de sus alrib u·
dones con la dehilla p untualidad.
~ o es me nOSJ i aun es mayor la inseguri.
dad por parte de lo. j ueces.
Nomhrados estos t3mbien por el superior,
<)11 que l.s mas veces obran el espíritu de par·
t ido i o tl'as ci rcnnstancias, i Gna.hnente las
simpatias, poco se atiende a la aptilud, responsauilidad
i condu cta; i existi endo en el
snpel'ior esas rel aciones de simpatías no hai
]a indepfmdencia que se requiere para examinar
e l p r~ce der de sus fa\loreeidoi, qui enes
por no Jl enar los requisitos necesados pueden
causar g raves males, que aun suponieo\do
se use de se\'erid ad en el superior, no puede
remediar aunque quiera: coto es demasiado
trivial para d.ejar duda.
~>iera estAdo mui bien para esperar al j6ven
I frio Telémaeo. P ero natIa de ni nfas mitolójlcas
; el color local trataba de nacer. Vag
aban bajo esos r icos follajes jóvenes indias
con sus bnndas ndornadas de lentejuelas i
bs plumas brillantes de sn corona. Veianse
mad~esjóveDes suspender graciosameDte la
-CuDa del reeien nacido en las ramas de los
sasafrases, mecidos por la brisa. Veianse
g uerrerGs arrojar fl echas o lanzar el hacha,
i anci-anos fumar en su pipa al r ededor de la
boguera del consejo.
Al propio tiempo que el telon de fo ndo,
diversas piezas de decoracion se elevaron
-como por eDcanto, de maner a que la esta tua
del Misisipí, colocado. en el oentro del tan<
lue, fe encontr ó en medio de un espléndido
paisaje,
De un estremo a otro del estrado, de un
-estremo a otro del jar di n todo el mUDdo
a pl audió.
Oriol estaba loco. Acababa de ver entrar
en la eScena a la señorita Nivelle, que desempeñaba
el papel principal en el baile, el
papel de lo. bija del MisisipL
La casualidad lo habia colocado entre el
señor baron de Barbanchois i el señor baron
de la HUDaudaye. .
-Qué tal) les dijo dando un codazo a cada
UDO de ellos: qué os parece ?
Los dos baroDes, que tenian piernas de
g nrzas r eales, bajaron basta él BUS miradas
desdeñosaS.
- Qué estilo) prosiguió el rechoncho Oriol:
qué Iijereza) qué brillaIlte) qué dorada es·
t á ) Solo la saya me cuesta mil tresci entas
Iibrns ...... 1as alas no bajan de ciento veinte
i ocho .... .. E l cinturon vale quiDientos escu-dos
.•.•.• la diadema una accion L. .... Bravo,
adorada ) bravo)
Los dos bar ones se miraron por encima
de su cabeza.
-Tan bello. criatura ! dijo el baron de
BarbaDchois, ,
-D. dÓDde saca sus avios? añadió el baron
de la Hunaudaye.
1 miráDdose los dos tristemeDte esclamar
on a una:
-Dónde vamos, señor ba ron, dónde vamos!
Un trueno de aplausos respondió al primer
bravo de OrioL Lo. Nivelle encnntabn,
i el paso que bail6 al rededor del tanque en
medio de los nenúfares i de la balluca gust6
sobremaDera.
No bni duda de que ose Mr. 1aw merecia
la gloria por haber iDventado un pais donde
se bailab" tan bien.
1a multitud se volvia hácia él para mandarle
todas sus sonrisas: lu. multitud estaba
prendad!> de él: la multitud estaba loca de
a legria.
Sinembargo, habia alJl. dos almas en pena
que no participaban de la alegria jeneral.
Cooardasse i Passepoil habian segui40 relijios!>
mente durante di ez minutos poco mlts
o méDOS a In señorita Cidalisn. i su domin6
rosado: en seguida el domiDó rosn.do do la
sefIorit!l Cid a li sa habia desnpnrccido de re:
LA ILUSTRACIO N. 555
1 yo no digo esto ni lo relacionado con el
P,'efecto por las incidencias que hayan ocurr
ido, incidencias bantante desagrada bles sobre
que n3fh t r. l~ go qu e .decir, ni q~ie~~, porque
110 es mi obJetu exc.tar susceptJb.hdades
personales, ,ino razonar como pensador.
E~ij" se como condicion in dispon sable ~u,e
los jueces territoriales tengaD respon. ab!!Idad,
dej anuo la eleccioD a cargo de. la L eJ's~
latllrn, lo mismo que la del fi scal I se vera
desaparecer toda alarm a, porque cada uno dc
los que liti i tomaba una copa de oarton. Subia
bailando el sender o escabroso que conducia
a la estatua del dios su padre, i al llegar
alll se sostenia en la punta de un pié i
llenaba la copa en el agua del rio. Aquí una
piru et~, i en seguida la hija del Misisip'
rociaba a los franceses que bailaban abajo,
con el agua májica que tenia en la copa.
Milagro! N o era agua lo que caia de esa
copa sina una lluvia de monedas de oro.
, H omenaje de gratitud.
En dias pasados sufrí una larga i g raví sima
eo t(¡rmedad que me conduj o a l borde
d el sepulcro: ya habia perdido toda espe ranza
de salvar la vida,porque una in flamacion
internA, especie de tumor, sobre la
rejion d el higaclo me tenia en un estado de
postracion absoluta, sufriendo los mas 'lc erbos
dolores . En tan aflictiva i desespera nte
situacion hice llamar al intelijente profesor
señor doctor David Tórres, para q ue me
La esta tull. era el signor ADgelini, pDimer
contralto de la opera.
Muchos pr etenden que las cantatas son
poemas ca n~ ado s, i que los confiteros bastan
para dar ocupaoion a los poetastros que se
dedioan a poner en Terso esa olas e de absurdos.
Pero nosotros no somos de ese parecer:
una canta ta sin d efectos vale por SI sola una
trajedia . Tal es nuestra opinion i la sostenemos.
La cantata era mas iDjeniosa aún que el
baile, si cabe.
Habia tambien una estrofa dedicada al
j6ven rei i una copla al Rejente.
Todo el mundo debia estar contento.
Cuando el dios v,cabó su cantata se le
apeo de su pedestal i el baile con tinuó.
El seilor de Gonzaga habia tenido que tomar
asi ento en el estrado durante la r epresentacion.
Su concieDeia le bacia temer un
cambio en la conducta del Rej ente para con
él. P ero la acojida que le hizo S. A. R. fué
excelente. Era. evidente que no estaba aún
prevenido.
Antes de subir al estrado, Gonzaga b abia.
encargado a PeyroJles que no perdiese de
vista Ji la señora princesa, i que le mandase
avisar si algun desconocido se a cercaba a.
ello.. Ningun mensaje r ecibi6 duran te la
r epresentn cian.
Todo, pues, marchaba a pedir de boca .
Despues de la representacion, Gonzaga se
r euni6 con su factotum en la t ienda india del
rond-point de Diana.
La seilora princesa estaba allí sola senta da
aparte.
La princesa esperaba.
En el momeDto en que Gonzaga iba a retira
rse, para no espantar con su presencia el
pájaro que queria cojer en el lazo, la par ti da
de nuestros descascabelados hizo i r rupcion
en la tiend!> riendo estrepitosamente.
Habian olvidado ya su mala ventura i hablaban
cuanto 'mlIl cabe del ba ile i de la
·canta ta.
Chaverny imitaba el gruñido de los salvaj
es i Nocé hacia trinos ilnposibles.
- i Qué triunfo ha obtenido I gritspa. el
r echoncho Oriol. Bis! bis! En algo ba IDfluido
el tr aj e !
-1 por consigui ente tú! concluian sns
oompañer os. Vamos a t ejer coronas para
Oriol!
- i Torpes los que no comprendi eron la -A ese varon inmortal de la plaza de
!llusion, deli cada i bien sentido. ! Maubert ! t d e'a
Danza fr enética de los que recojian las' El aspecto de <;tonznga pUB o fin a O 1' . _
monedas de úr o, a la orilla del rio: baile algaZara i cada UDO de ell?s, con e~c epcl on
j eneral de las sobrinas del Misisipi, d e los de chaverny, tom6 una act.tud de cortesano
marineros i hasta de los salvajes, que posei- i vinO a presentarle sus r espet~s. .
dos de mejor es sentimientos arrojaban sus _Por ~n os eDc o ntram~s, m.l señor primo,
cuern os 11\ ri o. dijo Novnllles: estábamos ~nqUletos .. : .. .
Eeo tuvo un éxito estravag:mte. Cuando -Sin ese q uerid~ prinClpe no hal fie sta.
el cuerpo de baile desapar eció en medio de posible ! escl.am6 O.~l oL .
las cailas, tres o cuntro mil voces conmovi- - Oye, primo, dIJO ChaverDy seriamente :
das gritar on : ¡Viva 1\11'. Law ! ¿ sabes lo que ocurre ? .
P ero no habi!> terminado aún el espeetá- - Ocurren muchas cosas, rephcó Gonzaga.
culo: hubo una can tata.
¿ 1 qui én oant6 la cantata ? AdiviQadlo !
11' misma esta mI' del rio.
( Continllará. )
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
556 LA ILUSTRACIO N.
recetara i me tliera algun alivío, í el, con
su aCllstumbrada bondad, se hízo cargo da
mi cu racion, no obstante ser yo un artesano
pobre i da ningunos merecimil'ntos. El
señor doctor Tórres, agotando tqdos los recursos
de su basta ciencia, en poco tiempo
me dejó restablecido, i hoi, merced a este
señor, me encuentro perfectamente bueno.
P&.rn mi i para todos fos h~bitantes de
Santa Rosa que presenciaron la situacion
i'1l qu~ me encontraba, esta cllracion e~
Inapreciable,i mui bien puede decirse,mila.
g rosa. Yo no tengo recursos sufi cient~~ para
r emunerar su trabajoi acuciosidad al distin·
guido profdso r señor doctor Tórres, porque
como he dicho. Boi un artesano pobl'e;
pero en vez d(! dinero, tengo en mi cora-
1O1l un cauria! inmenso de gratitud bácia
mi benefactor. I, es necesario que se sepa,
que esto que lla hecho conmigo lo hace
frec uentemente con todos los desvaliJos,
por lo cual , con mucha justicia. el pueblo
tle Santa Rosa llama al señor doctor Tórres,
su bienechol'; título honorable i disting
uido, qua solamente merecen los hom.
bres virtuosos que consaO'ran su exi$tencia
al bien de sus semejant:s. Reciba, pues,
e! s:ñor doctor Tórres, mi eterno agradeClllllcnto.
la idea de llenar su bolsillo con lo ajeno,
corrió a echar abajo sin fórlllula alguna el
remate del puente de estacas que su di~trito
tiene allá léjo>, mui léjos del camino nacional,
obligalldo a los \'iajeros a pasar por
allí, para ejAcutar con ello" ciertoR actos
propios de s.u posicion social; i erreuatando
así mismo los derechos del rematador,
señor N orverto Forero. La tercera pel'sona
que me calumnia es Jo.é M. Ruiz,
reo rec lamado por el . eñor Juez del circ(lÍto
de Vélez. por homicidio i otros delito',
i quien por haber encontrado un empleado
i amigo tan honrado como Braulio Várgas,
hu~có l:Omo gnarida el pueblo de Togüi.
Sauta llosa, 12 de noviembr~ de 1873.
JOSE MARIA GVZMAN.
Abajo los calumniadores.
Hai casos en que el hombre se ve precisado
a tomar le pluma para defender su
propia dignidad; i entónces hace uso del
derecho que tiene de conservar la honra
que han querido dedpedazarle con la ca·
!umnia sus ad versarios.
En el numero 687 de La Ilustracioll, se
encuentra un anículo en el cual 5e propo:
nen sus autores vituperarme por medio de
imposturas, sin tener· en cuenta que t~n"'o
b.ien sentada mi repuiliciotl, i que no es ~l
slm~le concepto. de h~mbres, que se dejan
douunar por ~lllnperlO de sus malas pasio.
nes, el que puede hacerme aparecer como
indigno de la-estimacion que me han con.
cedido, personas civilizadas i aptas para
juzgar mis procedimientos.
Mis antagonistas han derramado su saña
sobre mí, como la serpiente derrama su
veneno sobre las heridas que abre con Sl1S
mortíferos dientes, i llevados de un in.tin.
to feroz se complacen en injuriarme, porque
no tienen razones que esponer ante el
público, i la iniquidad es el arma con que
hieren los infames.
N o espresan sus nombres propios los
articulistas, porque no tienen un carO'o
justo que hacerme, porque no pueden pr~bar
lo que han dicho de mí i porque careJ
cen de la fl'anqueza que caracteriza a los
hom~rtls de bien. E~ evidente que los la·
mosos literatos q uial'en estar oculto~ para
que no se les ddscubran sus faltas. Cain
tomó las se.! vas despues de su delito, para
ocultarse en la espesura i evadirse del caso
tigo de la justicia divina; i mis adversarios
creen que bajo el velo del mi5teTio
quedan encubiertoE sus delitos.
El pueblo d~ "Pare" donde fué escrito
ese vulgar anónimo,i el de To"'üi donde fué
fechado, son te.tig03 de la. riIaldades de
los autores de tal escrito; i sobrtl todo del
nefando crtlUen que los de TOQ'Üi con:ietie.
rOil el dia 3 del presente mes ~n compañía
de algunos vecino. de los mas notables del
pueblo.
Ahí se encuentran cubiertos de cenizRs
lllS ve.tiJios del ' ~Puen te de Ubasa', quP.
pe rten~cill. al distrito de Moniquirá i el
r.uallué devorado pOI' las llamas que los
delincuentes hicieron deRa rrollar por medio
del incendio. Existe en ToO'üi una
trinidad , cuyo. hechos no son mis~eI'Í030s,
porque SOIl del dOlJJinio del público i dll las
autorid ades civiles i ecle.iás ticas. 'rre~
personad di,tínlas, pero que se identifican
por sus hechos abominables, con el esc ritor
'del anónimo. En la prünera de estas pero
SOllas ~s demasiadamente conocida la concupiscencia;
i o:uito varios hecho; por no
escandalizar, pero los dejo rcstlrvados para
publicarlos des pues .i fUe re necesario. Es
preciso que sepa el lector que la pe roO na de
'luicll Vell ~o haulando, es del presbítero
J u~n :~ . Franco, c'.ua . párroco de ~roglii,
'Iulen tiene que cumph r con el deber de
predicar el Evanjelio de Je~ucristo i ense.
ñar la moral; pero léjos de esto reunió
su grei i llevado de la embl'iaO'uez, fué >l
pra.idil· el incendiO del " Pu el~te ue Ubasa,
·' edificio que quedaba en el camino
nadonal, que ponia en comunicacion lo~
E,m·los de Cundinamarc,\ i Boyacá , con
el de ::;antltnder. La seg'unda persona es
BraulIo Vár:;a', Alcalde gamonal' de To·
;;üi, lIU8 acaba de ser depuesto de EU desti·
no, porque (;omotal encabezó a los infHlices
hijos de dU 'pueblo para ir en pleno med io
dia a incendiar el "Puentie !le Uba'a," el
miswJ Várgas :í.llt~s de esto,arra.trado llor
Fáltame J oaquin Lésmes O. escritor del
anónimo, persou8 mui conocida por su in·
famia; las ratones todas omito refm'irlas
porque me da vergüenza. J oaquin Lésmes
O. pOI' la falsificacion de una sentencia de
la Corte Feu eral, tuvo que abandonar su
familia i solo en Pare encontró asilo, telliímdolo
allí su crÍmen lleno de harapos i
de miseria . E stos cuatro individuos de
que he hablado, fuel'on los que dierona luz
el artículo en ,,1 cual ~e contraen a mancillar
mi reputucion. Estos cuatro fam090s
criminales son los de el "Alto ahí" del
nÍlmero 687 de La llust,·acioil. Yo los
perdono en cumplimi.mto de las doctrinas
que me enseñaron mis padrl's, pero la snn·
cion social i el pe80 de la lei castigará sus
crímenes.
l\1oniquírá, octu~re 15 de 1873.
PACÍFICO BERNAL.
A.sesinato.
El dia 2p de setiembre último, recibió el
señor Juez dol Circuito de Guáduas, de
manos qe un hombre que, bajo la gravedad
del juramento, dijo llamarse Francisco
Cuéllar, mayor de edad i vecino del di~trito
de Chaguaní, entre otras, una carta
cuyo tenor es el siguiente:
l1ogotá, 16 de agosto de 1873.
Sr. Juez del Circuito de Guitduas.
1\1 i respetado señllr :-Aun cuando no
tengo el honor de conoserlo, lo saludo
atentamente, i el o~jeto de esto. (¡ortos
renglones es manifestándole mi ~incel'a
ami~tad: yo me llamo Uayetano Ruiz, na·
tural d~ Guayatá, mi padre se murió,
llamaba Francisco Ruiz, i mi madre Dolores
RamÍrez; hermanos tengo tres hombres
i 11lla mujer, todos viven en Guayatá:
yo no puedo darme a ver porque me persiguen
las autoridades por un de'lito de asesinato
en la persona del señor Facuudo
Fierro, yo me comprometí i lo hice contra
mis sentimientos, i yo uenuncio a los que
me comprometieron i me ofrecieron una
cantidad de dinero i a lo cual np me cumplieron,
i hoí me veo en la necesidad de
d.ecla~ar este ~echo criminal: hai desgracIa
mla: nadIe puede figurarse cuál es mi
situacion de hoi en dia: estos señores que
lile han engañado i me precipitaron a hacer
este delito solo Dios lo sabe; a usted i a
otros amigos doi esta relacion los causantes
de esta horrible muerte son causa el
primero ...••• i el señor Custodio Hernández
por quedarse con una cantidad de dintlro
de bastante cop.sideracio11.
Hai está el jóven Clodomi r.o R~Jas que
puede declarar bojo la relijion del juramento,
que digá sino fué cierto que sacó
una grande porcion de plata env uelta en
un bayeton i se la dió aguardar' al tal Custodio
Hernández, i a no que ya se armó
Cu!todio H~rnán cle z en la plata de Facundo,
entónces me dijo que ya era tiempo de
asechar a non Facundo: yo soi testigo que
Cu todio nq .t~ nia nada, era un pobre como
yo, i sino que io digan varias personas de
Guáduas.
Hace algun tiempo le escribí a mi muo
jer Carlota Barreto para que le pidiera al
.señol" .•• ••••••• . .••••.. • •••••••••••••
i en fin estos suj~tos que nOlubro son los
criminale" de esta muerte, en fin yo sigo.
para los Llal1os; yo vivía en i\1iraflores, i
quien sabe quien de Guáduas escribió una
c:arta pa ra que me prendieran, yo pasé por
Bo.gotá i me aconsejó un an.ígo que le
escribiera a usted corno autoridad yo hoi
les escribo a algullor. amigos: haga COm_
pare.er al señor Felipe Moráles i que diga
o recuerda que yo mismo fuí a su tienda
i com pré la pólvora i algunos balines el
mismo dia que maté a Facundo FierrQ,
E'
Citación recomendada (normas APA)
"La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 712", -:-, 1873. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687739/), el día 2026-05-19.
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