La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 101
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Política - Literatura - Noticias - Filosofía-Relijion-Artes i oficios-Instruccion pública-Bibliografía.
Medicina-Variedades-Revista de la ciudad-Revistndencia que va de New
York. Existen en la administracion de correos
EL BÁLSAJ\10 DE LAS PENAS.
(CONTINUAIlION )
No habia conocido a su madre, muerta al darla a
luz, i su padre a quien todo~ designaban como hombre
de bien, dividia su tiempo entre unos amores ilícitos
i las azarosas combinaciones de la Bolsa.
Estos dos graves negocios, habian absorbido su existencia
i secado su corazon. No obstante el mundo
encomiaba su virtud i le citaba como el modelo de los
padres, porque daba una esmerada educacion o. su hija,
esto. es, lo. rode~ba de toda clase de maestros, i porque
habIéndose podido casar con el objeto de sus amores
no lo hacia, por no dar a JenovevlJ, una madrastra. i
e~ mundo se ~quivo?aba; porque donde veia abnegaClOn
solo habla egolsmo. Mendoza era mui amante de
BUS comodidades i de la paz doméstica, i temia si se
casaba con ella, introducir en su caso. u·n elemento de
des6rden que alterase esta paz i le proporcionara sinsabores,
hallando mas c6modo i mas satisfactorio para
s~ orgullo, cons~~ar el derccho de arrojarla de su lado
siempre que qUISiera,
Por supuesto que esto eran ilusiones de su amor
propio i su egoismo, pOI'que se nrrastrabo. como un
esclavo a los piés de su ídolo, i ella. mandaba en su
casa como un tirano absoluto.
No habia mns dife:r:encia, sino que Jcnoveva. en vez
de Ha.marla madre la. llamase la scilora,. pero por esto
no dCJaba d? estar sujeta a sus exijencias i caprichos.
Ella determlnaba de qué color debian scr sus vestidos
sus muebles, i hasta. marcabn, sin saber apénas lecr;
los autores que debia estudiar.
1 no paraba en esto, sino que Mendoza, enco.ntado
de que el mundo proclamase suvir!ud, por no querer
dar madrastra. a su hija, se·valia, hacia. ya veinte afios
de este pretesto, para combntir las asechanzas matrimoniales
con que le acosaba. su adorada, i esta creyendo
ver en Jelloveva un estorbo a sus deseos la odiaba
cordialmente, í se complncio. en morLiticarl~. Cuando
queria conseguir alguna. COSII, finjia una. tel'l'ible escena.
de celos, se quejauo. amargamente de que su a.mante
Irefiriese su hija a su 9mor, i lo. consecuencia de
catas eSCello.s turbulentas, era. siernl)l'e que l\Iendoza
1)rocurase mostrar un desvío indiferente a la pobre
Jenoveva.
En cuanto a los criados, que jam6.s se engañan sobre
cual cs lo. personn a quien deben adular, reservaban
LA ILUSTRACION.
muchas cartas detenidas, para confrontar la letra
con la de algupos sospechosos.
-La Yo;; de Cuba aconse ja a las autoridades
que sigan el ejemplo de los Estados U nidos con
J. Dawis, ofreciendo recompensas por la captura
de Oéspedes i de otros principales jefes insurrectos.
-En reemplazo de Puello, el jeneral Oaro fué
nombrado Jefe de operaciones en Oamagüey.
_ Oon rcspecto a Santiago de Ouba, las noticias
tampoco favorecen mucho el aliento que los espa·
ñoles quieren dar a su causa. La espedicion a
Mijial para sacar de sus nuevos cuarteles a los jenerales
inRurrectos Mármol i Rustan ha vuelto
mohioa i desfalcada en cuarenta hombres. Los
partes españoles aseguraron al principio que la
espedieion habia obttina, Arboleda,
etl".
1 seguía languideciendo siempre, careciendo de estimulo
para la vida.. El amor hubiera podido prestarle
aliento; pero por desgl'acia su primer IImor era Eujenio,
i Eujenio, ademas de rico, hermoso i adulado, era
de un carábter lijero, i Jenoveva. de carácter reconcentrado;
bondo.doso, pero altivo; Jenoveva, que lo daba
todo al amor, i lo negaba a la indiferencia, veia con
amt\rgO descon uelo que su prometido esposo estaba
mui léjos d~ poder labrar 1a. felicidau de su existencia.
1 cado. din, se replego.ba mas en sí misma, i cada dio.
ibn aumentándose su languidez i su tristeza.
Los médicos declararon que su enfermed!l.d era incurable,
i que tocaba ya en el último período.
Sinewbargo, la Providencia velabo. por ella, i hn.lló
el remeuio donde ménos podio. esperarlo.
Un din, su ay!l. estaba enferma; i salió o. paseo en
coche con su doncella, mucho.cha. de veinte idos a.ños.
frñnca, alegre i hablo.dora. Era día de fiesta., i la doncelln"
privalla. de salir sola a. paseo, i quc tal vez tenia
alguna cosa que buscar en las orilllls del :Manzanares,
inst6 a Jenoveva paro. que se dirijiese a aquel sitio.
-Donde tú quieras, dijo lu.jóven, recostá.ndose neglijeUlemente
en los n,lmohadones del coche, i entrecerrando
los ojos. Como el hastío estabo. en u alma,
lo llevllba a todas partes i le eran indiferentes todos
los objetos.
Llegaron al CanaL El coche rodaba majestuosamente
pOI' entre los árboles seculares que le servian de
verde bóveda, i lo. doncella. sacaba casi toJo el cuerpo
fuero, de la portezuela, como si buscase o.lguna cosa..
-No h'1beis de estar mala, sefiorita, dijo por fiu
con impllcieneia: ¡ siempre encerrada entre cuatrd
paredes, siempre reoosto.da en almohadones! Aunque
los almohadones sean de pluma. i lo.s paredes revestidas
de damasco, no por eso df'jan de aprisionar i debilitar
el espirilu; quereis que bajemos?
- i no puedo lindar!
-Apoyad.\ eu mi! Quereis probarlo? j Vamos, se-fiorito.
llaJme gu to, i vereis como os sienta bien!
Jenovevn se levant6, i ámbns bnjaron del coche;
pero la jóven tenia razono Aun no hubo dado die:z.
Po.sos, cuamlo tuvo que detenerse jadeaute, i apoyarse
en el tronco de un árbol.
lIabia conocido perfectamente la. intencion de la
doncella, i sentia pdvarla de su gusto, ya. que era tan
dichosa que hallaba placer en IIlgo.
Jenoveva, buena i complaciente, hizo un esfuerzo i
di6 algunos pasos mns; pero tuvo que detenerse de
nuevo,
-.Anda tú, dijo entónees a la. doncella, yo voi a sen-
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
una compañia de escaso personal (aunque de artistas
intelijentes) como la que puede organizarse
aquí, no alcanzarán.a satisfacer la necesidad que
8e siente, ni cumplen al decoro i rango de la ca·
pital de Colombia. No alcanzarán , ni cumplirán
aun cuando Jleven en sí la voz de la simpática
señora de Tlu'o h'er.
Es necesario, pues, tratar de elevar nuestro
teatro a la altura de nuestra posiciono i es para.
promover el interes sobro este punto, que estamos
escribiendo estas 1 íneas.
Ya, gracias a los señores l\faldonado, tenemos
un teatro cúmodo, bello i elegante levantado sobre
las ruinas del inmundo i pl'osáico coliseo de marras.
Ahora es necesario que todos nos esforccmos
por mantenerlo lleno, cosa que p11ede lograrse
fá.cilmente si unos pocos de los muchos ricos que
hui aquí toman abonos para los palcos de primera
i segunda filas i para las lunctas de preferencia.
En segundo lugar, es preciso que dejcmos de
ser Doveleros i que no nos cansemos al segundo
mes, como hacemos siempre con todo por acá._
Bogotá., asiento i trono de la cortesía, Bogotá,
la culta, la rica, la muelle, ¿cómo no ha de tomar
el puesto que le está señalado al lado de las ciudades
de nota? ¿Cómo no hará algo que provoque a
los artistas de fuera para que vengan a exhibir
aquí sus talentos i sus dotes?
Porque ¿ cómo será posible que un artista estranjero
venga aquí cuando sabe que le aguardan
l.a soledad, la pobreza i las humillaciones?
l si nó i cuántas veces no hemos visto artistas
de diferentps órdenes i caractél'es que, obligados
a ello por la escasez do recursos, se han visto en
la necesidad de permanecer entre nosotros i renun'
ciar a su pais i a la esperanza de trasladarse a
mejor tierra?
¿ No honraría al Gobierno del Estado el acto
de apropiar una suma anual para favorecer el teatro
i darle impulso?
El teatro educa, porque es el palen'lue de las
letras.
El tcatro pulc i civiliza, porque es la escuela
del mundo.
El teatro es el termómetro mas fiel para medir
la civilizacion de un pueblo.
J .. os gobiernos dc muchos pueblos han hecho
mui bien en sostener i fomentar este arte, subvencionando
a lae compañías (líricas o dramáticas) i
dando premios a los autores (maestros o literatos.)
~sto se ve en Venezuela, en Guatcmala, en
SalvadOl', en Costarica i en casi toda la América
del Sur.
El Brasil gasta cien mil pesos por año en bene.
ficio del teatro.
l ¿ será posible que ni el Gobierno ni el pueblo
quieran ayudar a sostener el teatro de Bogotá?
tarme deblljo de este árbol, i aquí te espero,ré. No importa
que to,rdes; cuando esté causo,da, llamaré.
La doncella se hizo rogar un poco; pero luego parti6
como una fl echa, i Jenovevo. pudo verla a lo léjos,
hablando con un sarjento.
La j6ven se sonri6 tristemente. Ella tambien amaba
. a Eujenio: ¿ por qué le veia partir sin pena? ¿ pOl' qué
le volvio. a r ecibir sin plncer?
La tarde era poética i tro,nquilo,. El nura rizaba
apénns lns verdosas o,guns del rio, i sus mansos suspiros
se mezclllbo,n con el lij ero l'umor de las hojas que
se balanceaban en el aire, i el gorjeo de los pájaros
amantes, miéntrlls el sol se escondí 0" cual un globo de
fuego, entre las crestns de Gundarrnma.
El sitio erjlo sclita,rio. De vez en cuo,ndo pasaban algunlls
misteriosas parejas, cuchicheando en voz bo,ja,
i el ruido confuso de sus voces, se mezclaba a. la voz
mon6tona de un anciano ciego, que tantaba no mui
léjos al son de su guitarra.
Jenoveva no fijaba la. atencion en nada, i permanecia
con los ojos entrecerrados, casi dormitando.
De repente oy6 un rui:lo de pasos precipitados.
Abri6 los ojos sobresaltada, i vi6 dos j6venes de distinto
sexo que se venian persiguiendo, pero dando
gritos de alegrIA..
El j6ven lIeg6 el primero a acojerse a un árbol, no
mui distante del que daba su sombra a Jenoveva, i esclam6
batiendo las palmas con infantil alborozo:
-Yo he ganado 10. meriendo.l yo la. he go.nndo,
Vil'jinio. !
-Porque has echado !I. correr ánte& de tiempo,
dijo la niño. que llpgabo. jadeante.
-Q'üéres que volvamos o. jugarlA.?
-No, estoi cnnso.dn. i tengo hambre! Saco. el pan i
el queso; compraremos nnranjas.
Ambos se sentaron en el suelo, sobre la húmedo.
yerba, dcsdobltU'on unllo servilleta, i contemplaron
casi con éxtasis su frugn.l merienda.
Pero cuando empeznban a comer. el j6ven se detuvo,
--En qué estás pensando, hermano? esclam6 su
compañera.
-En ese ciego que estó. pidiendo uno. limosna. Tal
vez no le hayan dado no.dn. en todo el dio., porque hai
tantos que tienen oidos i no oyen!
Jenovevo. se puso encendido. de rubor, i ocu1l6 su
rostro detras del nbo.nioo.
-Tie~s muchos deseos de comer las naranjas, hermanita.
mio.?
- Vaya! hace toda uno. semana que ills espero.
LA ILUSTRACION.
¿ No d{t pena i vergüenza la comparacion con
los pueblos que hemos citado?
1870 junio 23. C. A. E.
. ¡, Qué debemos hacer" ...
Tener paciencia.
Esta es la única cosa razonable que el patriotismo
i el ioteres de nuestra causa pueden aconsejar.
El gran Jurado hizo ya el escrutinio definitivo:
la lucha debe cesar con el fallo que puso legal i
forzosamente término nI debate.
Compactemos la parte sana del partido, disciplinémosla,
amaestrémosla, trabajemos con la im.
prenta, sobre la opinion i véamos si dentro de un
año hemos logrado mayoría. En oaso de volver a
ser vencidos, aguardemos otro añO' i tantos mas
cuanto sen preciso emplear para contar con el sufrajio.
¿ Qué otra cosa se haría?
Rebelarse?
Pero con qué bandera?
Con qué esperanza? -
Con qué fuerza?
" La libertad, dijimos una vez, no está jamas
tan mal parada como el dia en que uoa revolucion
triunfa en su DOro breo "
l esa es la verdad.
De suerte que ni aun supom'enao que una rebelion
triunfara, la aceptariamos.
Estamos tan hondamente oonvencidos de esto,
que se necesitaria de que la próxima Lejislatura
cometiera desmanes mui escandalosos, para que
creyéramos llegado el caso de romper sus pactos
a balazos. l no es imposible que haya un poco de
oordura i de respeto por la suerte del pais.
Dios inio! A dónde iríamos a dar con otra
guerra! Nosotros no comprendemos con qué de
recho pudiera armarse un pueblo para hacer cesar
hechos cuya existencia depende de su voluntad.
N o existe el derecho de votar?
Pues votemos. Armémonos con nuestras cédulas
i no nos quejemos si no podemos o no sabemos
vencer.
No podemos?
Pues esforcémonos por hacer prosélitos: escribamos,
hablemos, trabajemos por ganar simpatías
i honra para nuestro sistema de gobierno i nuestras
ideas sobre gobiernos i sobre partidos.
No sabemos?
Pues "eulpémonos a nosotros mismos. "
Si se hacen trampas, impidámoslas. Para esto
basta presenciar todo lo que hllya de ser hecho.
Ver las listas, l'eola!Dar contra las injustas esclusiones
que haya en ellas, publicar los reclamos,
patentizar los hechos; i el dia en que todo sea
.. Artículo rechazado por" El LiberaL"
-Es que si no fuera. por eso, do.riamos los seis
cuartos o. ese pobre viejo. Se pondria tart contento!
-Pues miru, dáselos! Nosotros tenemos pan i queso.
El j6ven se levant6 lleno de júbilo, i Jenovevo. vi6
que sus ojos brillaron con una espresion de placer
sublime.
Casi al momento volvió, dando el brazo al anciano .
-1\1ira, dijo dirijiéndose a su hermana, dice que no
ha comiJo hoi mas que un poco de pan, i que los cuartos
le vendrán bien paro. completar el pago del alquiler
de su chiribitil. Yo lo he convidado a merendar con
nosotros.
La niña lanz6 un suspi~o.i arroj6 una mirado. pesaro-sa
sobre sus escnsas prOVISiones.
Pero al instante recobr6 su sonrisa.
-Lo partiremos como hermanos, dijo dulcemente.
-No (eneis fnmilin? le pregunt6 el j6ven con vivi-simo
iuteres.
-Tres hijos tuve i uno. esposo. mui amada, dijo el
mendigo suspirando; pero el mayor fué a la guerra i
muri6 peleando. 1\1i esposo. le queria como quieren las
mndres, i le siguió o. In tumba. El otro hijo quiso tentar
la suerte i se embarc6 para América, sin que hayamos
vuelto jamas o. saber de él, i mi hija, casada con
un hombre vicioso, es una márlil', que solo a fuerzo. de
trabajos i penn.lido.des, sostiene o. sus seis hijos, de los
cuales el mayor no paso. de seis años. Yo fui maestro
de escuel.\ de Alcovendns, en mis buenos tiempos. Luego
vino la 6rden de que los maestros debian tener titulo,
estudié pnra adquirirlo, i quedé ciego. ~ada. mns;
estll. es mi histoda.
Los dosj6venes llorabnn i se mimbnn el uno al otro.
-Qué lástima. que senmos tnn pobres! murmuraron
ámbos a la par.
-Dios estimo. en tanto el óbolo del pobre, como la
monedo. de oro del rico; yo sipnto un inefable placer
al oir vuestro deseo! esclam6 el ciego conmovido.
-Pedis siempre limosna en este sitio? pregunt6
vivamente el j6ven.
-'iempre.
-:\1i hermano es 10. l'spernnza ilimitada! añadió la
niño. sonriendo, siempre espero. que mañana ha de Gel'
mejor que hoL
-Dios es padre, hijo. mio. esclam6 con dulzura el
viejo. yo no s"bio. esta tarde qué partido tomar, i mi
buena suerte os ha traido hasta e te sitio: Bendito seo.
Dios! Benditos senis, hijos mios!
Jenoveva. sintió que H1S párpados seC09, se humede·
cian i que uno. ltígrimo. caio. sobre su mano abrasada,
con el fuego de lo. calentura.
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sabido i esté claro, no habrá quien tenga impudenoia
ni valor bastantes para haoer trampas.
Concurramos a bs urnas, vijilemos, levantemos
pruebas de 108 hecltos ilegalcs i atentatorios, elevemos
esas pruebas ante el gran Jurado, inundemos
la sociedad con los ejemplares de nuestros denunoios
probarlos; i ent6nces será .imposible quo el
gran Jurado no nos haga justioia.
Si, ape8ar de eso, transgrediera, el pueblo no neoesitaria
de armas para derribar al cstafcrmo que
saliera de Aemejante fábrica : le bastaria apartarse,
para que vacilara; soplar para ccharlo a tierra.
Es necesario que aprendamos i nos acostumbremos
a practicar juioiosamente las teorías de gobierno
popular i r epresentativo. Hasta el dia de sufragar,
luchemos, gritemos, juremos i pcro terminado
el !lcto, volvamos a nuestros quehaceres, i
volvamos satisfechos de haber de.sempeñado digna
i noblemente el mas grave de los cargos públicos.
Corren buenos tiempos i corren "tiempos de
jUbticia " i de razono No vayamos a permitir que
la R epública deje el camino firme en que va andando
para entrar, llena de convulsiones, en esa
red de precipicios i de escollos, de peligros i de
ruinas que la guerra trae consigo.
1870 junio 17. C. A. E.
':::'-=:::'~-=-=-~-=-":..-:'''::,:. . :~.:~~~~'':::. .- --_-:..---------------_-:...':.:':. .: :.. :.:.:-:"'::-:..-=."::-:"-=,-=,=--=,-=,-=-=--=,-=--::"-=-:-::::~-:,,,,-
OAMARAS LEJISLATIVAS.
Senado de Plenipotenciarios.
Dia 13.-EI ciudadano Neira pidió licencia al
SenaJo para separarse de las sediones desde el dia
20 del prf'lsentp , i este se la concedió.
Se aprobaron en tercer debate los siguientes proyectos:
1.0 de lei que abro varios créditos adicionales
al presupuesto de gastos para la vijencia .!lconómica
de 1869 a 1870 j 2.° de lei sobre contratos;
3.° de lei reformatoria de la tarifa para el cobro de
derechos de importacion ; 4.° de dpcreto por el cual
se concede una autorízacion al Poder Ejecutivo;
5.° ele lei que hace a los E.tados ciertas concesioue~;
6.° de leí que aplica fonclos especialf'B para la ejecucion
del d~creto de 26 de mayo de 1869, sobre apertura
de un camino de herradura de Cúcuta al Lebrija
o el rio Magdalena, i que ausilia UDa vía de
CODlunicacioD en el Estado de AntioquÍa.
Se aprobó en sl'gundo debate i pasó a tercero con
las modificaciones deL oiudadano Quijano, el proyecto
de lei adicional a los presupuestos nacionales
para el servicio del año económicu de 1869 a 1870 í
que da una autorizacion al P oder Ejecutivo.
Se dió lectura a una nota del señor Secretario del
Interior Í R¡>laciones Exteriores, 1't'lativa a otra del
, honora ble señor encargado de nf'gocios de S. M. B.
relativa a la parte que Colombia deba fomar en la
Exhibicion que ha de verificarse en Lóndresj i como
nada se resolvió soure el particular, el Presidente
dispuso que vasará a la comision de presupuestos nacionales.
Se abrió el segundo debate del proyecto de lei
adic!onal a la de 3 de junio de 1868, sobre crédito
nacional, a virtud de pruposicion del ciudadano Gu-
Los dos j6venes i el mendigo hablaron largo tiempo.
El sol se ho.bia. undido completa.mente en el ocaso, i la.
luna habin. aparecido como uno. blanco. nubecilla en el
cielo.
-Es tarde! es mui tarde! murmur6 10. niño..
Su hermano acompo.ñ6 al viejo hasta el !litio en donde
habia dejado su guito.rra, i luego volvi6 apresUl'ado.
mente.
-Te pesa que no hayamos comprado las naranjas 1
dijo a. su hermanita.
-Oh, no 1 he pn.sado una tarde deliciosa! siento
una coso. en el corazon que me llena de alegria.. .
-i Ah, quién pudiera. ser rico para imitar a DIOS, 1
esparcir el bien n. manos llenas! esclam6 el jovencillo.
i Cuesta tan poco hacer dichosos! Ya lo ves! Somos
bien pobres, i no obstante, esos seis cuartos, fruto
Citación recomendada (normas APA)
"La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 101", -:-, 1870. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687338/), el día 2026-06-19.
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