• Directores, RIJ Y FAR-ltdministrador, ARCESIO ZA1llBRANO
SERIE 1.• ~ Bogota, Dicier11bre 12 de 1895 . J NUMERO 12
• LA MUJER
GRACIAS
LA MUJER COMO SUSCRIPTORA
A LOS PERIÓDICOS
Al terminar con el presente No hay fama que más fácil se ex•
In serie Je 12 números de nues.. tienda que aquella. qno las mujeres se
encarg:1u de propagar.
tra hoja, es un deber dar las El ho nbre ane alca:lza oel bridad
tná~ e u m plidns gracias á n nestras entre los · homb;·es, no pasa. de ser un
'3Uscriptora .. , de dentro y f~t<•t•a de célebre hombre; pero todo aquello que
la en pi tal, por la benevolencia con 1ltlga á coos~gnir el favor de l~s rnuq
u e In hao acogido. Y de una m a- l jeres, ae ' ha~e de moda..
n t'U. rnuy especial á ]ag per~onas : I-I · cerR "' df) mo(la, es llegar ~1 ultimo
que, COIUO la señorA. D. & \Vnldina ¡ límito d !a {.;Ll0bri~lad. ,
Dávila tle Ponce de León, }a ~e- Aper.as hay u~ nombre celebre en
fi D a D '] A t 1 · d 1· e , tos tl(: , m,Jo ~ :, cuvo nombre trasAase ora o t'l a n o rn m H n~ 11 e , . . _ ~ . r· . · _ . . lo~ hnut :\ ¡.. eu .• pr , c. trecho~ en qua
Roja., la se11ora D.e· !~ gr ptna Mon- rach celebr~d, d btilla, Regúu ol género
te del Valle, el senot· cloet.or D. l r. qu~ per ~ eneca ; pero no hay un :1.dor ..
~:leda t'd o J{,i va~, ~1 señot• doctor I n o, un péna.c: ., una e· uta, 1m color,
D. ~Ianuel Antonio Angel, el se- un~ pal: bra~ m : :• m'~ e ca, quo alentado
fior D. Raf:\el !vl. Merchán, el Re- 1 por ol favor de hs mujeres, no le dé
ñor D. AIPjandl'o A. E lórez el e- l un:l. vuelta.: 1 mu .. . d~) t-m ca.~a. t1~ne en su
nor D. Ad l'Hl.tlo I aez hlJO, el senor mano el secreto coo qu~ hacer 1a for-
D. J esú-3 Ordóñez Suán-.~z, y otros !;una de muchaR fMnilias.
nos han favorecido con su va- B1 t:;. con qne ac!urte un día á e~ar
liosa colaboración ; nsí cnn1o tanl· errr o~a.
biéu {L los señore~ Carlos J. Gótnez Stt perfnmerÍ!l, su peluquero, sumo.
T 1 1 B · ~.,... di. ta, alc~nza desde esto momento la
., A (-ljanc ro . Oró~tegm, .ul.l· ctl~brid:\'1 rnib euddiabl~.
guel A. Afanador·, Pt;ldro Antonio
~ár.ch~z, M. A. ~Iartíuez, Emilia· L'l. muj:')r e~ h p:trte del género hu-mano
que decid~ el é.·ito de todas las
no U ri he etc., por· RUS ga.lan tes é cos[ls: lo qt:c ell:l. tltir}\, briUa; aqnello
inmert1cidas cartas llenas Je frases á qne vuelvo 1~ e:-;p:llda, so o~curece.
de aliento y benevolencia. Coutur con c~l fu.vor de hs mujeres es
Es tí m u los de esta e pecic nos e~tfH de moda, es nn2. popul:tridad ava-ohlignn
á nun1entar nLwstcos e-·- llasadora, á b qne es imposible oponer
fuerzos en lo sucesivo p ¡ ra poder re~i'tfucja n!guna.
J • • i Q 1é es el hombre aute este po<.l~r
corref-iponüer, SH} mera sea en par- irre~nonsahle qne impouo ~ lA. rnnlti ...
te, á lo que de nosotro8 tienen ele- tud ¿¡ cnl to 011 todo~ lf s caprichos 1
reeho ele e:jperar. Ese es nuestro ror otra parte, el homhrc repreaenta
más ardiente deseo. un indivicho ni más ni m~nos: en el
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90 LA MUJER
orden de las obligaciones es un contri.
buyentg; en el or-den do los derechos,
un elector.
Estas dos cosas vienen á E:er la misma,
porque el elector y el contribuyente
se enlazan entre "Í e omo las unidades
de una suma; ambas forman e~e
número uno que se llama ciudadanc.
El hombre, de cualquier modo que
se le mire, nunca es wás que un individuo,
ni &e puede dividir, ni se puede
multiplicar; no tiene aumento ni disminuci6n.
La mujer, por el contrario, e8 una
suma, un impnee,to de agregados, una
serie de individuos.
El hombro representa al hombre, la
mujer, á la familia.
Bajo el punto de vi ta. d~ los peri6-
dicos, un hombre puede er &u criptor,
una mujer es nlgo m á quo una suscriptora,
es un gabinete de lcdura.
1"uner una suscri _ptora, es tt•ner una
casa, ea disponer de un centro de pro»
psgaci6n irre i. tibie.
La mujer tic·ne más vanidad eu sus
cosas que en bÍ mi ma.
nuevas ob~ervaciones, que por poco que
se mire, saltarán á los ojoR.
En cr,da C:\sa b!ly una familia y en
una familia hay una mujer.
E ta es la r _gla genen. l.
Donde no hay mujer uo hay familia
ni hay casa.
Podréis enc()ntrar las cuatro paredes
que el cDsero levanta para que el in.
quilino uo tenga escape; podréis encontrar
una reuuión de serfs bu manos
más 6 menos numero~a, entre los que
puede haber tíos y primos, bijoR y padres,
abuelos y nietos ; pero si no tmcontrúis
una madre, fliquiera una hermana
mayor que hag~ las ve~es de
madre, ni esas cuatro paredes serán una
casa, ni ese conjunto de personas formarán
una faTililia..
EL hombro, perrnítaseme la comparación,
es, digámo~lo aE-Í, la puerta de
su casa, pero la mujer es la llave de eia .
puerta.
El hombre es á la familia Jo que al
entendimiento es el mal, y la mujer lo
que e. el alma al cuerpo.
Tener uua suscriptora, rs tener la
llave de la caba y el alma de la familia.
E capaz de parecer fea por lucir un
adorno. E tá averiguado que el hombre di8-
El pudor eucuentra siempre un te. pone de todo, mcuos de su voluntad: él
rriblo enemigo en un ellcHje, en una puede y la m11jer quiere.
bota de ra o. Eu la casa se h~ce todo ]o que el
Las mujeres que tienen unos dientes hombre manda; su voz es la voz de una
hermosos se ríen m11c ho, porque hacen ley ; p< ro eiiia ley es la mujer.
de u boca un e~:-tucho que iemprc que
1
El hombre propone y la mujer dís-se
abre muestra una. sarta de perlas. pone. ·
La risa, en ebte ca~o, no es más que y , b · á 1 1
d . J 1
. . o se que a m os se rc•lf n a eer
un me 10 l hom. 1 sioa )á: antiguos, coroo el caramillo,
bre q?e h~ pensado y q~e ha resuelto. Ja fJ u1tá, arpas etc, instrunwntos e coA
h 1zqu1erda, on el r.atsmo p1ano, se gidos con ba8taute gusto para ~1 ca~o.
halla un grupo en el cnalee eucuuntran y por último, allá al través de Ullas
D. Carl~~ y .María !ndcL; ~lan::a aquí palmas, se alcanza á ver el cielo, ilt~la
atencwn la u~vtdad y exactttud de mio -do por un !!:ol de aurora, que .deJa
detall~~ en el traJe de la Turior; se oye caer sus rayos sobre todo aquel un¡ verel
crUJido de la s~da de s 1 falda y pa.. 80 de armonía.
rece que el encaje de su gorguera baya
de. ajarse bu jo la presi6u de su cuello
de alaba~tro; pero h figura en sí carece
de movimiento. Eo el segundo plano,
di. tribuído en grupos, -están muchos
personajes, á izquierda y á derecha.
del centro. A la izquierda se halla
D. Juan con Lucrecia, El Oíd, Gui.
llermo Tt:ll, Ftgoro con Ca?.,men y
otros. A la Jerechn., Otelo, semblante
expresivo entre los que más allí, en el
eual se lee la rabia concentrada, el do-
Gatti, juzgado por mí, ignorante, _ig ..
noraut.ísimo en la materia, pero arn1go
de juzgarlo todo y de decirle todo, es,
on 'YÍ~ta del telón, pintor especia) i~ta
en los ropajes; tiene á veces profusi6n
en los detalles. pero carecen por lo general
de movimiento y expresión sus
creaciones. Hay monotonía en las carnes,
quizá por las dificultades que pre ..
santa la pintura al temple, pero mucha
armonía en loR contraste¡. A pesar de
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LA MUJER
1
todo, G tti. allnque muY: np~gad_o al 1
reali~mo. broüt á veces ldeallz \<.'IOnes
muy bPllas, como lo son la mú.ica y la.
i
,
poef. ~
"SELVA"
E te es ol no m br(" de la precioRa pro,
ducción, quo eu betlí:imo;; cuart • ·to~_ y
en ed · '· óu e¡;merad:t y correet>-L, ln vtsto
la 1z pública en e~tos último~; día~.
Su aut')r, 1 uestto amigo el ~t->ñor D .
Diego U ribe, joven iutelige r te y mny
conocido,... en el país co~o uno ~le !os
mejores poet.1s, no necestt-., elog10 mn.
guno ¡¡e unestra pobre pluma~ y nada
que dijéra.mo podría aumentar. ~u ~ ·\ma.
Le enviamo3 nuestras fehcitactones
al mismo tiempo . que las gracias
por el obgequio qn.e no .... ha hecho .enviándonos
un ejen1pl~r de su prec1osa
obra, quo v e ndrá. á aun.1 •tttar las joya
de la corona literaria. colombiana.
ESCALA
El principal al .Afinistro.-Creo,
señor Ministro. que estudiando más
detenidamente las cuestiones, conciliando
todos los intereRes, y contemporizando
con las circun_. ,tancias; podría
llegar!e á una solucwn pac~fica.
El Ministro al St~Jbsecreta 'r~o.Amigo
mío, su obra de usted es incompleta
y poco meditada. Creo que
ust d Jebe ocuparse con más celo en
est e a unto.
El S obsecretario al jr'fe de sección.
E n la . e cción de usted se d Pscuidan
mucho los asuntos y no se examinan
con la atención d e bida. No olvide us.
ted esta. advertencia.
El jeft!- á los oficiales.-Esto, señores.
no puede seguir así: nstede.s no
están ni se ponen nunca al corriente
de los neD"ocios. Por última vez reco- o
miendo á u ._ te des más celo.
El oficial al escr,ibiente.-Homo:e
¡ qué torpeza! ¡ Ayer con h! ¡ Hoy ~1n
ella! i Qué manera es e~ta de escn b1~, 1
¡ Y usted es redactor de un pel'lodico!.
.....
El escribiente al portero.-Oiga usted,
aquí me falta una caja de plu-mas:
~1 otro día me fa1t6 nn lapicero
de gutapercha ..... ·voy á dar pat·te al
Jefe
ElJJnrtwrn nl ORJJÍta:nte á d"8tino..
Hombre déjrme ustPd en paz! .Aquí
~o se puede ~er á nadie i Por qué no
se dedit ~ a u~ted ií oka cmm 1
E l a.'-]JÍra:nte cí SlL 'IT!.Vj '~r.- L3. sopa
abnmaua el puchero con la espuma.
; Qné mnier y qué a~·reglo de c.~g&.!
Lrt rfi'uj¡"t' del asp1'1'ante al ?11710 levrtntrindol{~
la, cam:isa .. - i rróma, arras.
trado, que me has de quitar la vida!
CERTAMENES
Ellune 25 de Noviembre pasado
tuvieron lu rto do confiar r-us hiJOS
á t • n b{bi\ in~itutora. Ella. que, como
alumna <"rm.duada. de la E r;ntla Normal
con~ce lo. modernos método· de
en .;ñanz:l, uue á e. to la amuLilida.d de
su carácter y la excelencia de sul:i na·
turale. di no iciones pua inculca.T en
sus edncan.do el amor al e~:-tudio. Como
fruto de las lahore · en el afio que termina
viruos co•1 ,ielicia todos los que
conc~rrimos, c6rno aquellos tiernos niño
de cuatro á die21 años de edad han
adquirido conocimient· s verdaderamente
sorprendentes, y cómo ~o;e ?i ·putaban
el honor de de.mo!o;trar la sohdez de ~ 1
aprendiz 1je. Por eso no vacilar~os. en
hacernos eco del acendrado senttmlen.
to de gratitud qne rebosa. en Jos corazones
dtJ lo padres de los niños que
cursaron en aquel plantel, y del aplauso
pú hlico de que es acreedora la stñorita
Páez González.
.A. R F.
( " Loa Hechos.")
DUELO
Ha iclo. á ocupar puesto en 1~ mansión
de loR muertos, la muy estJmable
sefíora D ... Bibiana o~pina de Hinestrosa.
Enviamos á sus deudos nuestro
más sentido pésame.
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LA MUJER
LA SUERTE EN EL JUEGO
( Ccntiun2 ción).
Sin e1nbarc.to, esta supo~ici6n no se
1 <'lalizó, porq t~e á la noche signien te,
Vertua volvió:~ la banca del caballero,
en donde jugó y perdió en una
pt·oporci6n mucho m·ís fuerte que la
vísp(3ra A pesa,. de todo, permanecía
calmado y tranqnilo y solamente una
que otra t•ez ~e son re] a, con ~llHl. e~pecie
de ironía amarga, como RI prev1ese
con certidumbre un próximo cambio
de fortuna. Pero la pérdida del ancjano
crecía y se aumentaba como
una avalancha, con una rapide~ progre~
iva en cada una ele las noches
~u bsignientes. en las que se calculó
en cerca (~e treinta mil luises d oro
la suma {t qne alcanzaba lo que había
tenido que desembolsar en la banca.
Algún tiempo despué~ de esto, se
presentó una noche e~ el "alón de
juego, cuando ya la sesiÓn estaba muy
avauzada. Pálido como la muerte y
con lo. ojos extraviados se coloc6 á
alguna di tancia de la me. a. con la
mirada fija ~obre las cartas que ma.
nejaba el cahaJ lero. En fin, como é 'te,
a~~pnés de haber bar:;~jado y dado á
al zar lo naipes, ~e dispusiese iÍ co.
lllCllzar una nueva, talln,, el anciano
exclamó con penetrante voz: "Permitid!,,
de tal ma11eta que todos los
circunRtante so conmovibron y dirio-
ieron hacia atrás .-us miradas. El an~
iano en ton ces ·e abrió campo ha. ta
llegar cen~a del caballero, y con vo~
sorda le dijo al oído: "Caballero n;n
casa de la calle Saint-Honore con
todo el mobiliario, mi vnjilla de oro y
de plata y todas mis .Í')ya ~stán estimadas
en ochenta mll francos. i que-
". , 1 t 1 J> , re1saceptarme asev un apun e. ago.
contestó el ·f'abn.llero del modo más
frío v in desviar la cabeza, y comenzó
á 'tallar.
., Apunto ti la sota," dijo el anciano,
y á la primera mano la sota perdió!
El anciano tambaleó y fue á a poyar~
e contra ht, pnred, inmf•vil, frío
como una. statua. Nadie volvió á inquietarse
por él.
Terminaua la sesF·n, se retiraron
los jugadores y el c::tballero con sus
ayudantes se puso á guardar en una
c::tja la.~ ganancia~ de 1~ noche. E.nto,ncP.::;
el viejo Vertua ~ahó de su r1ncon,
se aproxi~ó al caballero con vacilante
paso, pálido como un e~pectro, y_ .~on
nnn voz profunda y ahogada, le diJO :
'' Pel'mit.idme una palabra, caballero!
una. so'n. paiabra!"
-'·Bien, de qné se tr:1t:;t?" res·
ponélió el caballero retirando la llave
de , u caja y mirando al anciarf'..~, desde
la caue~a hasta los pies, con el
mayor de~precio. .
El anciano continuó : "Jle p0rd1do
en vuestra banca toda mi fortuCia, <·aballero!
nada, nada me queda; no Eé
mañana en dóude repo~aré mi cabeza,
ni con qué apacigiiatú mi l1ambre.
Caballero, á vos e. á quien reeut·ro :
prestaurne la. décima parte de la suma.
que me habéis ganado, á .fin de ~ue
pueda volver á empezar m1s nego0Ios,
y de e te modo li}Jrarme de una. vergonzosa
miseria.
-"En qué e. t;íis pensanclo, señor
Vert.ua ? " replicc) el caballero, .. " I~o
sabéi. qne tlTI tn.lla.dor no debe Jamas
prcslat• del dinero q ne ha ganado l
; . , 1 ) t' ln e ·to ser1a contrariO a n, an 1gua reg ...
que por ningún motivo quebrantaré.''
"Tenéig mucha razón, caballero,,.
contestó Vertna, mi petición es m u y
cxaO'erada e. t(¡, fuera de ra~'n! pre .. -
~ ) • " • 1 / tadme la v1ge. 1m a ..... no, a cente-sima
parte! O repito, dijo eL caba-
11( ro, ya con mal humor, qne yo no
doy en pré tamo absolutamenlie nada
dB lo que hn.ya ganado.
"E8 verdad, rl ijo Vertua. cuyo rostro
pa.lidecí Ah· jo Morlll 18 H J
I
El mancebo estara en Ja plenitud
de su jtJvcntud, es decir, en la pleni·
tud de su vida .
'l'odo lo que á e .. as horas de la exis
tencia puede s ti facer á un mortal,
era pat·a él sonrient.e.
i Y quién TJO se siente venturoso en
esa edad al reconcentrarse Y hallar
que tiene la couci~.. ncia. pura," el clereÓho
á un JJOrvellÍr amplio, tranquilo y
feliz y los medios de obtenerlo por
la vía del trabajo onnohlcc:edor 1
i Quién no se siente dichoso al verse
circuido de una atm():sfera de simpatía
formada por el general aprecio?
i Quién, en fin. no e sonr1e ante ]a
convicción de haber "ido va ótíl en los
primeros afios no mñs de "su vida iÍ 1a
Patria,{¡, la Sociedad, á su familia?
Y, · in embargo, el gallardo mancebo
se ponía la mC:Lno . obre el coraztín
y ser~t.ia, allí un vacío; profundizaba
con las miradas del alma los espacios
Je lo futuro, y sentía miedo; ese miedo
que a!-\altn. {¡. los que han de em.
prens
para j 1 u minarle mejot· los senderos de
la felicidad '!
III
Y creyéndose incapaz pn.ra resohrer
por sí propio el arduo problema qne
le preocu paLa, armÓSA d e valor, mns
qne de valor, de amlacia, cen·ó los
ojos como el que va á cr·uzar abismos
de..:conooidos, temeroso de ser
atraído por el vértice y ton1ó con deci:
ión el camino que couJuce á los ale(
oeres sacro .... antos de Dios.
IV
J~l Altísimo estaba allí, r.odeado de
su exple11dtmte auréola de omnipotenci~
, pero baf1ada la faz 0011 la inefaLle
sonrjsa. de quien es todo ,lisericordia
...
-¡ Qu~ quieres criatnra, le preguntó
,l , up1·emo llacedor ~ Gran e debo
Sl'l' tu anhelo cuando ta.n graude ha
sido tu empresa de escalar las gradas
de mi augu to treno.
-Es la vordn.d, Soberano Padre
Univer~n.l, v s()}o contando con tu Bondad
Infln't~, he podido atreverme á
llegar hasta. ti-'fú que lees en Jas
profundidades del cent.ro de la tierra
y en los a-bismos in ondables de los
mal es; rrú que da vitia y aliento á
todos los ser s-desde el más débil
hastn. el más formidab'e; Ttí que has
vestido de follaje hermoso á los bosques,
de verdura pintoresca á las selvas
y coronado de nieve, cándida corr:.
o la Inocencia, las alturas que sirven
de dosel á tu augusto trono; Tú
que haB oncenditl0 la lámpara del sol
para. qne 6. su luz contemplemos tu
gnwdezar y fabricado el inmenso
manto de la uoche para que á su amparo
de:ca.nsPmos de las fatigas del
trabajo; '1\i en fin, que has creado al
hombl'a á tu imagen y semejanza para
ennoblecer lo y que ~abes perdonarle
sus perfidias, penetra en mi corazón
con tu mit'ada sond~a.lo, calcula el inmen,
o vacío que allí existe, considera
mi natural deseo de llenarlo, y reemplaza
mi incapacidad para ello con
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
96 LA MUJER
una largueza de la Mi~ericordia ]nfinita
.. ,
V
Dios, el Snmo Bien, la CriatUJ·a
'increa.tla, se 01uiú. extendí!) su omnipotente
mano mn. trtLlH.lo hacia l:t 'l'ierra
y excla·uó con una voz que tenía
toda las melouícl.s :obre f'l fondo rosa un canesú de erespcín
liso frun<.:iJo á grupos reguhue~,
1 uégo parto de la hlnsa del mÍ!~mo k• ji.
do y las tiras tendidas de crespón hordttdo,
ribeteadas con piquillos. Para
ocultar la. co:tnra del canH ú y dEJl corpiño,
dP-he ponerse una golilla. de ttla
doble fruucida. Manga apañada con
ahuecado, medio larpa, sobre fondo de
~oda con brazal(•te de eda. Lazo Tf\PO·
Jlo de crtspón liso sohfe Pl corpiño y
la. HHu.g::Js. },· lda de faya f<>rrtHia cou
sa tinetEI y g~sa, t t h de encima d0 ere ..
p(n con doble go hila Pn lo~ b<~ jns. frun.
cida arriba. Ciutur6n largo ue CÍl'tt\ de
muer.
CHARADA
En mi delino cou Úu8 tercera
Sueño que va.mo al p1"i ·me1·a y t're8
Suave la bri. a. murmura eu torno
Y el cé~ped gime b· jo tus piEs.
Te1·cia p'r-i'rrtt1? .. tl cerca tu cuello,
Cual blanca e. puma del mar azul ;
Y es tu mirada como la. aurora
Que cuanto n1ira lo b1Jña en luz
Tu amor es todo que hiere el alma
O es un recuerdo de la niñez.
Solución á la charada del número
anterior : clavel.
'· AGUILERA"
ES la direccióu telegráfica rElgü:trada de
lffiguet .Aguilera.
ENSALADA DE PEPINOS
Se toma un pepino de los gnrdos,
se pela y se parte en ruedecita~ que
se van colocanuo en un plato. A cada
ruedecita ~e pone un grano de sal,
una hojita de orégano. una gota de
ace-ite y otra de vinagre, todo de pri ..
mora calidad. Luégo que se ha hecho
esto, se deja toda una noche al sereno;
antes de amanectr se abre el balcón
y se tira todo á la, calle, menos el
plato, que se limpia bien y se añaden
varias ruedas de buen salchichón; de
esta manera no hace daño el pepino.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"La Mujer - N. 12", -:-, 1895. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687019/), el día 2026-04-05.
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