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EL HOGAR CATOLICO
Se publica baJO la direcc1ón del Pre sbítero Celso Forer-o Nieto, Prebendado
' de la Santa Catedral-Basrlica
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"Nada, ni un pensamiento, para la p o!ílzi:a. T odo, has/a el último al/etzlo,
para la R elig ión."
Serle 6." 1 · B:~gootá. (República. de Colombia.). Septiembre 1.• de 1911 1 Número 43 ·
· El XXII Congreso
Internacional Eucarístico
El mundo católico ha contemplado
alborozado la pomposa y sobremanera
consoladora celebración del XXII
Congreso Eucarístico Internacional,
reunido en la capital de España, del
23 de Junio al 1 ~ de Julio últimos.
Desde que en r88r el piadosísimo
Monseñor de Segur- siguiendo las
inspiraciones que surgieron en la famosa
peregrinación eucarística á la
santa y milagrosa · Hostia de Faberney,
el 3 de Septiembre de 1878-dio
forma á esta grandiosa idea, con el
primer Congreso de este género, veri·
ficado en Lille, al que asistieron más
de mil socios, hasta el último de Madrid,
han ido creciendo maravillosamente
en esplendor é importancia estas
imponentes manifestaciones de fe
y amor á Jesucristo, en el augusto
Misterio de nuestros Altares.
Todavía resuenan los ecos gru lísi ·
mos del que tuvo lugar en Montreal
el año de rgro. Entonces rebozó de
júbilo el corazón paternal del Jefe
Supremo de la Cristiandad, y no pudo
por menos que felicitar, en expresiva
carta, á Monseñor Bruchesi, Arzobispo
de esa ciudad. Se vieron, con asombro
de todos, concurrir á él más de
25,000 seglares, en · representación de
las Asociaciones católicas del Canadá
y de los Estados Unidos, acompañados
de miles de sacerdotes y de numerosos
y e~regios Prelados. En la
Procesión del Santísimo Sacramento,
el último día, tomaron parte Sir \V.
Laurier, primer Ministro del Canadá,
y Sir Lom es Gourin, primer Ministro
de Quebec, demostrando con esto que
los hombres de fe y de corazón, cuanto
más elevados se hallan, más sumisos
se muestran á la Iglesia y menos
se avergü e nzan de confesar á Jesu•
cristo, que lo contrario es propio sólo
de ~!mas endebles-:-cuando no perverlldas-
y de corazones mezquinos.
En estos tiempos de anemia moral
é intelectual, y como consecuencia de
esto, de indiferencia religiosa; de reivindicaciones
cada v ez más insisten-.
tes, para los tres enemi~os del alma • • \J , de gobernantes y Jueces á lo Poncio
Pilato, unas vec es, y otras, á lo Juliano
el Apóstata, cuando no, á lo Nerón
ó Diocleciano ; nada más adecuado,
para volver por los derechoq de Jesucristo,
Rey de los sigl os, é inflamar de
nuevo la caridad en las almas rescatadas
con el precio infi ni to de su sangre,
que estas grandiosas Asa m hleas, en las
que se rinde homenaj e de fe y amor al
augusto Mi s terio que contiene aquel
"Dón divinísimo sacado del más recóndilo
seno del ·corazón del mismo
Redentor." Donum divinissimum, ex
ir~:timo plane Carde prolatam ejusdem
Redemptoris (Leo Xlfl1 Encicl. MmAE
CruRITATrs).
T oman parte, con decidido interés,
en estas egregias reuniones, aquellos
fervorosos amantes de la Santa Eucaristía
qu e, á manera de ejército ordenado
en b a t alla, trabajan para propagar
su culto y desarrollar cuanto con
é l s e relaciona, em pl ea ndo para ello
la s facultades y los medios más nobles
que el Eterno se ha dignado otor~
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gar A la criaturr~ racional: la luz del
entendimiento, enriquecido con la
ciencia teológica, y la fuerza de la voluntad,
debidamente ordenada á su
objeto; la belleza del Arte y los recursos
pecuniarios. El fin principal
que se proponen estriba en la mayor
gloria, exaltacidn y honor de Jesucristo
en el adorable Sacramento del
Altar, y los fines se·cundarif's, en el
acrecentamiento de la Fe Catd/ica y la
pureza de costumbres. Por todo esto
puede verse la importancia que tienen
y hasta dónde se extiende el radio de
su acción; casi puede decirse que abraza
todas las manifestaciones de la Religión,
desde luego que estos Congresos
trabajan por que el Dios de la sacrosanta
Hostia sea de todos conocido,
reverenciado, adorado y glorificado;
que se aumente el celo por su
causa, que crezca el númera de sus
adoradores, que se n.ultiplíquen las
comuniones, que se reconozcan las
gracias que el Señor ha concedido
mediante el augusto Sacramento, que
se perfeccione su culto exterior, procurando
que sea cada vez más espléndido
á la par que grave y devotísimo;
que se reúna, recopilándolo, lo más
selecto de las obras magistrales-teológicas,
místicas, históricas, litúrgicas,
cte.-referentes á la Santa Eucaristía,
á fin de que la ciencia y el arte rindan
pleito homenaje á Jesucristo Sacramentado,
y le sea dado al cristiano
unirse más íntimamente con ÉL, correspondiendo
con esto á sus designios
amorosos.
El que acaba de celebrarse en Madrid
es una prueba palpable de todo
esto. El éxito ha sobrepujado con mucho
á todo lo que podía esperarse; el
mismo Gobierno del anticlerical Canalejas
tuvo que asociarse á las espléndidas
y fervorosas manifestaciones
del noble pueblo español, y secundar
las disposiciones del joven
Monarca, que en esta ocasión ha sabido
hacerse d igno de su pueblo. Según
lo ha d rjado comprender el Ilmo.
Sr. Obispo de Namur, Pn sidente del
Comité permanente de estos Congresos,
ninguno de Ic.s ¡¡oleriores había
llegado al grado d~ ~:splendor del de
Madrid. Los trabajos de las numerosas
secciones, con el dtsarrollo magistral
de los temas sobre la Presencia
Real-Sacramento -S acriflcio- Tealogia
é flt"storia-Literatura y ArteObras
Eucarísticas-Temas sacerdotales-
Temas sociales-ele:, en los que
tomaron parle muchisimos Rrelados y
po,nentes, revelan nna ~italidad in roen·
sa en el terreno intelectual y social.
El alojamiento dado por el Rey en
su mismo Palacio al Carrlenal Aguirre,
Legado de Su Santidad, estuvo
de acuerdo con la alta representación
confiada a 1 egregio Primado de las
Españas. Las tres .Asambleas generales,
celebradas en la magnífica iglesia
de San Francisco el Grande-concordes
con las famosas veinticuatro sesiones
particulares hispanoamericanas
y las demás de otras naciones-revistieron
una solemnidad é importancia
imponderables. En la inaugural, el
Rey se hizo representar por el Infante
D. Carlos, quien, en expresivo discurso,
presentó á los Prelados y demás
congresistas, cordial saludo de bienvenida
; en la de clausura, se presentó
el mismo Monarca con la Reina, toda
su corte y Gobierno, y con otro discurso,
no menos expresivo y oportuno,.
pronunciado por él mismo, llenó de
entusiasmo á la inmensa y selectísima
concurrencia de nacionales y extranjeros.
El 28 se dio en el Parque del
Retiro el más bello y conmovedor espectáculo
con la comunión, perfectamente
ordenada, de más de veinticuatro
mil niños, preparados con esme·ro
para este acto sublime. El 29 tuvo lugar
la nunca vista igual Procesión del
Santísimo Sacramento, que recorrió.
toda la ciudad, desde la iglesia de San
Jerónimo hasta el Palacio Real. Concurrió
á ella lo más selecto de Madrjd
y de toda España ; más de I oo prelados
y de S,ooo sacerdotes, las Reales
Academias, representaciones del Gobierno
y de todo lo que en esa ciudad
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EL HOGAR CA TOLICO 357
tiene alguna org anización, altas personalidades
pertPn ec Je ntes á t odos los
órdenes sociales, pnlíticos, etc. El trayecto
estuvo lujosa m e nte enga la nad o;
el altar levantad o junto á la fu e nt r. de
Cibeles, para dar el f:ard enal Aguirre
desde alll la bendi ción á la enorme
muchedumbre, exhibió objetos de artP,
de valor de más de un millón d e frl'lncos.
A las dos horas de desfile ::~penas
pudo comenzar á m overse la c::~. r roza
del Santísimo, saludado á la s . Y ce> mo vehementemente
Nos lamentamos que ta l ley haya sido
dada , decreta da y pr umul g a. la , y como prese
ntamos s ole mn e r ecla m ac ió n ante aquellos
que la han formado ó in terve n ido en es o, a s í
decretamos y declaramos s er nulo é írr i to, y
que por tál ha de ser tenido cuanto en esa ley
se establece en contra de los derechos inviolab
les de la Iglesia.
Sin duda las pres en tes dificultos ísim as c i r cun
s t ancias p orque atra viesa Por tug a l, después
de haberse declarado allí públicamente
la g u erra contra la reli gión, n os causa n g r11n
congoja y tristeza. Nqs lam entamos ante r l
espectáculo de tántos males como a flig en á
una nación que amamos d e Jo íntimo del co razón;
Nos a n gustiamos por el te m or d e l o~
m ayores males que segurame nte la amen azan ,
s i los que gobiernan no tornan pro nto á lo
que deben. Pero vues t r o de nodad o vaJ,¡r , V e nerables
H ermanos, q ue r eg ís la Ig l~s ia d e
P o rtug·al , y el ardor de ese cle r o, que co r responde
adm irablem e nte á vuestr o va Jo,· , nos
llenan de consuelo y d an esp e r an za q ue h ao
de lucir, Dios media nte, d ías mej o res .
T odos vo sotr os no atendíais , c iertam en te,
á vuestra segu r idad y provec.ho, sino á vuestra
oblig ación y di g nidad, cua ndo indig n ad os
pública y libremente recltazast~ is la in icu a
ley de separación/ cuando á una declar as teis
preferíais redimir la libertad de vuestr o
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mi n isterio sagrado con la pérdida de vuestr os
bienes, á vender vuestra esclavitud por vil
precio, y, p or fin, cuando asegurasteis que ninguna
astucia ó acomet im iento de los enemigos
p odría j amás romper el v ínculo que os un e
con- el R omano P ontífi ce .
Entended, pues, que estos vu estr o s ejemplos,
d ados. e n presencia de toda l a Ig les ia , de
fidelidad, constancia y for t a leza, han s ido de
gran g<'zo á todos l os buenos, de grande hon
or para vosotros y de no pequeñ o p r ovecho
en sus ca lamidades pnra P ortugal. Seguid ,
· por lo tanto, como h abéis comenzado, d efend
iendo va lerosamente l a causa de la religión,
con la cual va unida la sa lud común de la
patria, pero atended , sobre todo, á que entre
voso tros, entre el puebl o cr istiano y vosotros,
y entre tod os y esta Cáted r a de San Pedro,
con serv éis y afiancéis diligentemen te una
gran u nanimidad y c on co rdia. Ya que el propósitq,
como d ejamos dicho, de los autores de
esta p er versa ley no fue s ep arar l a ig l esia lus
itana, que des pojan y pers iguen, de la repúblicll.
(c omo quieren aparentar), s ino del Vic
a r io de Jesuc ,·is.to. Por esto, si con todo empeño
procuráis vo s otros o poneros y resistir
a l intento y n~:tldad de esos hombres, habréis
mirado, como conviene, por el interés d e los
c atólicos en P ortu gal.''
A JESUS SACRAMENTADO
¡ Oh J esús Sacramentado!
¡ Dulce Amor de los Amores,
Q ue amas á l os pecadores
A un que ing ra tos á tu amor 1
1 Conozca n , J es ús del alm a,
Tu Sagrada Eucaristía,
Do está toda l a a le g ría
Y el en can lo y el fervor !
1 Oh eucaríst ico Maestro 1
1 Unico inmortal T esoro!
Que enjugas del hombre el ll or o
Y er es paz del C{lrazón ...
Si en tu santa Eucaristía
Nos das tan dulce consuelo,
¿Q u é rese rvas para e l cielo,
Que es tu eterna posesión?
¡, Cómo h ay dudas si te habemos? _
¿,~ómo ang·u stias ,. pesares
S1 Tú estás en los altares
· Agua rdando a l peca d or?
¿Cómo puede la c1·iatura
Tener otro pensamiento
Que el Sagrario y Saáamento
Donde encuentra á s u Señor ?
¿Cómo hay llanto si lo enjugas?
¿ Cómo pérdidas ni ausencia -
S i ten emos tu presencia
Cua l la tiene el serafín?
¿~ ómo hay tiempo, D ios etern o,
S ¡ no corre n ya l as horas
En el siti o do nd e moras
Ni s u goce tiene fin ?
¿Cómo hay noche y hambre y frío
Si eres luz respieodeciente,
Claridad y fu ego ardiente,
Suave y célico Maná?
¿Cómo dicen q u e es destierro
Nuestra v ida t rans itoria,
S i gozamos }'a la g l oria
Que en Tí sie mpre se hallará ?
Madre MAnÍA l GN ACIA SAMPE R Aco sn.
Las verdaderas causas
de 1~ d ecadencia de Espafia
1
El de scubri miento y la coloniz a ción de
América produ je ron en España graves
males. Con motivo del e s píritu a venturero
que allí se d espertó, debido á los exagerad
o s relatos de los q ue habían venido
á estas regio nes , suced 1ó que multitud de
individuos aban don as Pn el suelo nativo
por correr á establecerse en estas soñadas
comarcas : ciudades hubo, ante s populosas,
q 'le quedaron casi desiertas. Tal
despoblación, cuando apenas comenzaba
el país á restablecerse de la siete veces
secular guerra con los moros, guerra tenaz
y sangrienta, tuvo, como era natural,
que debilitar las energías de aquel pueblo.
Las miradas y las aspiraciones estaban
fijas en América, y poco ó nada se
pensaba en el engrandecimiento de la patria.
Para que en breves años se hubiesen
poblado de europeos las vastas regiones
de América, tuvo que ser copio·
sa la emigración de España. Lo raro es
que hubi ese n quedado habitantes allí. Un
cuerpo al cual se le extrae gran can ti dad
de sangre, tiene que debilitarse, Lo propio
sucede con las naciones, para las cua·
les tos habitantes son la sangre vital.
Eso, por una parte ; por otra, el oro
de América le fue nocivo á España. Creyóse
que el oro era por sí solo la riqueza,
cuando no es sino su signo representativo.
De aquí resultó que se abandonó el
trabajo industrial; á medida que se recibía
oro, los brazos se paralizaban, y el
ánimo repo saba en la confianza de una
riquez a poco costosa. Y como llegaban
constantem ente noticias sensacionales sobre
los inagotables- acopios de oro que
yacían en· las montañas americanas, en
términos que las fábulas de los Dorados
te nían locas á las · gentes, llegóse á creer
que España tendría oro suficiente para
mantenerse rica y poderosa por largos
siglos, sin necesidad de afanarse por el
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EL HOGAR CA TOLICO 359
cultivo de la tierra y por el desarrollo de
)as industrias. ¿Qué debía suceder? que
)as demás naciones enviaban á España
sus artefactos en cambio del precio~o
metal ; que los peninsulares se fueron
acostumbrando á recibirlo todo hecho del
extranjero, en tanto que en los países vecinos
.Ja industria progresaba á medida
que el oro español se derramaba en su
seno; que, por consiguiente, cuando se
halló que los caudales americanos tenían
un lfmite, España se encontró sin oro y
sin industria, y había enriquecido á las
naciones sus vecinas. Esto era natural,
porque el oro es una mercancía como
cualquiera otra, y corre hacia donde tiene
pedido, por la rá pina pendiente del
concurso de producciones. Vemos por
aquel tiempo á España pobre y, lo que es
peor, sin hábitos de trabajo ind ustrial, y
vemos á otras naciones ricas é industriosas,
más ricas cuanto más industriosas, y
más industriosas cuanto más ricas.
Exactamente lo mismo que nos ha pasado
en Colombia, pues nuestra historia
y la de España tienen no pocos puntos de
contacto: Nuestro oro ha volado al extranjero
. en cambio de artefactos, y á la
postre nos hemos quedado sin oro. y sin
productos industriales, fruto de nuestro
trabajo.
Como la abundancia del precioso me.
tal engendró el desamor del trabajo, y
las hazañas guerreras eran fecunda fuente
de riqueza, llegóse á mirar el trabajo
como carga propia del vulgo, indigna de
la atención de los nobles, condecorados
con el timbre de glorias heredadas. Hé
aquí la principal causa de la decadencia
de España y sus colonias, Meditando sobre
las causas del atra5o de Colombia,
escribimos, va para algunos años, lo si.
guiente :
·~Los conquistadores, una vez apoderaclos
de grandes riquezas, y rodeados
de siervos rendidos _á su despótica voluntad,
encerráronse en el círculo de su majestuosa
grandeza, y se alelaron en la
consideración de sus glorias guerreras.
Porque sabían que la raza vencida les
tributaba, de grado ya, el homenaje de
su rendimiento, limitaron su preponde
·rancia á la consiqeración de la sangre
que corría por sus venas, y de la fuerza
de su brazo invicto. De aquí que la inercia
viniese á ser el alimento -de su orgullo,
y el trabajo quedase relegado á ma.
nos de la clase baja, obligada á ofrendar
el tributo de su sudor y de su sangre en
los altares de ms señores.
Nada tiene, por tanto, de extraño el
que en los tiempos de la Colonia el trabajo
fuese mirado como una degradación
: el noble se ceñía su espada ; consignaba
en pergaminos dorados sus títu ·
los de razd, y se rodeaba de una nube de
misteriosa majestad ; el plebeyo temblaba
de respeto ; be·saba los pies del a m o,
y beneficiaba las artes y l¿.s ti erras para
recreo y sustento del alti vo feudal.
Y á tanto llegó tal preocupación, que
las profesiones mecánicas fu eron miradas
como deshonrosas ; por manera- que el
artesano veía en su oficio una causa de
menoscabo para su dign idad, y de rebajamiento
para su condición. Y así como,
ante la conciencia pública, el delito del
padre marca la frente del hijo, la ignominia
del trabajo llegó á transmitirse en
la sangre, llegó á comu nica rse en herencia
de degradación. El hijo del esclavo
nacía esclavo; el hijo del trabajador nacía
plebeyo ; el hijo del noble nada con
derechos á la veneració 1 de esotros. El
pergamino y la espada reclamaban el
tributo de la azada y el martillo, tributo
humilde y miserable, manchado con la
señal de la infamia 1 "
Veremos otras causas de la decaden ·
cia de la raza española.
E. A. B.
DISCURSO
DEL INFANTE D, CARLOS EN LA APERTURA DEL
CONGRESO KUCARfSTíCo DE MADRID
Eminentísimo Señor, Serenísima Señora,
señores :
Al confiarme Su Majestad el f\ey la honrosa
misión de r epresentar!!,) en la sesión de
apertura del vigésimo seg undo Congteso Eucarístico
Intern acional, u1e ha ord enado os
diga cuán de corazón se adhie re, así él como
Su Majestad la Reina y toda la Real Familia,
á esta grandiosa manifesta ción de fe y de ·
amor á Jesucristo Reycn el Aug usto Sacramento
de los Altar es.
Asimismo me ha ordenado dirija -en su
nombre un afectuoso sa ludo de bienveniJa á
todos los presen tP.s en es ta Asamblen, y, particul¡¡
rmente á vos, Erninentbirno Señor, qne
con fa a lta investidura de Legado Pontificio
venís :í presidirla. Decid á fl ues tro Santísimo
Padre el Roma no Pontífice, que á nin guna
otra persona pudiera ha be~ conferido su egregia
representación que fu era más g rqta á los
sentimientos de c ~ tóli co y de español de nues-
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t ro amado Monarca q 1.e : .. ,uell.t r1.u e é l mismo,
sabedor de s u ~ v.t i11LI •'s y t :deu1tod, prc ·
~r n tó á l a Santa Sede 1"'"' ocupa r· la arzoiJ is-
1' ,J ele T oled o. Que s i Ji'"''' prcsid i 1' l os últim
os Congresos E uca r·í,,icos ce le brados en
L ondres, e11 Colonia y ¡·u !\'l o n trea l elig- ió Su
S:tntid ;td person a de ~,,.,¡ al tG s prebti g· ios como
e l Ca rdenal Vcnnute ll i, Ita juzg ad o hora, en
s u a lt a ~ab idurÍH, q ue eu esta pat¡ ia rs!Jañu la,
en esta n ac ión ca toli ca , •·ntre las c.tLú li cas, oaélie
lllrjOI' par a Ob le ntn r l.t r e pr csent<~ ción augusta
d el V ica ri o ele Cris to c¡ue vos , que á los
méritos prr• pi os unís el alto pre&t ig io d e Priruado
d e la Ig les ia es pañola y condensá is e1i
vues tra pers.JOa las g·l s días
conme moram os, la in e fab le emoc ión que
e mbarga toda·a lma'cr istiana la tie rra para
rendir tributo de fe y a mo r á Cristo
Sacramentado, parece que ahuyenta todo
pen samien to profano y h iela en los
labios toda palabra que no sea una oración.
Sólo la voz de la ci e ncia teo lógica
puede levantarse poten te y autorizada
para esclarec er, en cuanto es conc edido
á nuestra débil luz intelectual, los arcanos
del dogma. Temeridad se ria en el
simple fiel pretender escudriñarlos. Bástale
acercarse con pavor y reverencia á
la Me~a donde se sirve el Pan de los Angeles.
Suene, pues, el acento d e los doctores
que de la Iglesia tienen misi ón para
enseñar: ya en la cátedra del Espíritu
Santo, ya en las tesis y disertaciones
de este grandioso Congreso. Preparemos
los oídos para escucharlos y abramos el
espíritu á La eficacia de su doctrina, que
no caerá en suelo estéril si la recibimos
con razonable obs equio y corazón contrito
y humillado,
Es este misterio de amor, centro de
la vida cri >tiana, la zo estrechísimo entre
el cielo y la tierra, entre Dios y el hombre;
Sacrame nto augusto de la ley de
Gracia, que e n él recibe su perfección y
c om p lemento, me diante la Comunión
~ubstancial del Santísimo Cue rpo de
Cristo, velado en las especies e ucar!sticas.
Este sac ri fic io perenne é incruento,
que cada día se ·Otrece en innumerables
aras, es pro mesa de inmortalidad y prenda
sacrosanta del re~cate humano. Por
él forma la crist iandad un cuerpo místico
que :-ecibe la savia de su Divino Fundador
y liga á todos los miembros con
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vínculos de car idad indisolubl e. Sin la inmolación
perpetua de la Víctima Sagrada
no se concibe el sacerdocio ni el al tar.
La vida pa rece como q ue se disi pa
entre las nieblas de un inte lectua li smo
vag o, sin llama de amJr ni efi caci,1 en
las obras. Este úni co y ve rdadero sácri .
ficio no es sombra y fig ura como Jos de
la ley antig ua, sino rea lidad presente y
eterna, renovación del sacrificio del Ca l.
vario, que sal va á todo hombre que qui ere
sa lva r se. En él está la raíz del orden
religioso, y por él se di fu nde en nuestra
naturaleza regenerada y transfig urada el
raudal de la gracia .
Pero este raudal á todas partes llega,
y no hay fa cultad humana quE! en sus
aguas no se purifiq ue, cuanto más aquélla
tan no ble y excelsa, q ue á nuestro es.
píritu fue concedida, de manifesta r, por
mt:d io de imágenes s e n ~ib l e s , la belleza
ideal , " pura, inmóvil y bienaventu rada,"
como Platón ·¡a col umbró en sus ensueños
; como la mostró la R eve lación cristiana
, no en la vaga región especulativa,
ni encubierta bajo las sombras y cettdal
es del mito y de la al egoría, sino
viva, triunfante y gloriosa en la persona
del Verbo Encarnado, fuente de
todo bien y toda sabiduría. E l arte, pues,
y cada una de las artes, principalmente
el arte de la Poesíól , que por su universalidad
parece que las comprende á to- .
das, ha sido en el pueblo cri , tiano, y sobre
todo en el nuéstro de la edad de oro,
una forma de ~nse ñan z a teológica, una
cátedra abierta á la muchedumbre, no
en el austero recinto de las escuelas, sino
en la plaza pública, como en los días
triunfantes de la democracia ateniense,
á la radiante luz de nuestro sol nacido
· para reverberar en las custodias y cenvertirlas
en ascuas de oro.
·················································
Los "autos sacramentales" tienen un
tema único, aunque de fertilidad inagotable
y desarrollado con riquísima variedad
de medios y recursos artísticos : el
dogmd de la presencia eucarística. Este
dogma es el que en las obras de nuestros
poetas reduce á grandiosa unidad
toda la economía del saber teológico, y
reviste de símbolos y figuras, á un tiempo
palpables y misteriosas, la historia y
la fábula, el mundo sagrado y el gentil ,
los áridos esquemas de la dial écti ca y los
arrobamientos del amor místico, para
ofrece r lo todo, como un haz de mirra,
ante las aras de l Divino Pa n, mult iplica~
do en infinitos g ra nos.
Vivimos entre prodigios : sin la luz de
la Revelación son e nigmas indescifrables
nuestra cuna y nu estra tum ba; no hay
instante sin milagro, según la vigorosa
expresión de nuestro dramaturgo, y cumf.
i le el arte su fin m::ís sublime cuando nos
sumerge en las tini eblas de la noche obscu
ra del a lma para a lecciona rnos con
aquél extraño género de sabiduría que
el g ran doctor del Carmelo comprendió
en tres ve rsos tan senci llos en la letra
como hondos en el sentido :
Entréme donde no supe
Y quedéme no sa biend o,
Toda cienc ia trascendiendo.
Son las alturas de la contemplación
mística de dificil a cceso para el pie más
~gil y para el más al entado pecho, ni es
la doctrina de la perfección espiritual,
materia de mero deleite estético, sino re.
gla y disciplina de la voluntad y del ente
ndimiento. Error g ra ve, y en nuestros
ti e m po ~ muy vulga ri zado, es el de buscar
la verdad por el camino del arte, 6
su poner que cic:: rta va ga , egoísta y malsana
contemplación de un fa ntasma me- .
ta fís ico que se decora con el nomLre de
belleza, pueda ser norma de vida ni ocupación
digna de un sér inteligente. En el
fcndo de este dt'leltanlismo, ba jo y enervante,
feroz y sin entrañas, late el más
profundo desprecio de la humanidad y
del arte mismo, que se toma así por un
puro juego sin valor ni consistencia . Cierto
es que las formas bellas tienen valor
por sí mismas y le ti enen también por su
rareza, puesto que son tan fugaces las
apariciones con que re crean la. mente de
los humanos ; pero su propia excelencia
intrínseca no se concibe sin el sello del
ideal que llevan estampado, puesto que
meras combinaciones de líneas, de colores,
de sonidos musicales ó de palabras
sometidas á la ley del ritmo, serán un
material artístico muerto, hasta q ue la
voz del genio crearlor flote sobre las ondas
sonoras y sobre el tumulto de las
formas a nhelantes de vida, como flotaba
el espí ritu de Dios sobre las aguas.
Pero hasta ahora no hemos traspasado
los límites del orJer natu ral : osemos
penetrar con temor y revere ncia en. el
orden sobrenatura l y tl i:! g-ra cia. Una mmensa
re velación, cuya nec t!si laJ se adi-
1
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vina y pre siente en el término d e l conocimi
ento .filosófico, en las aspiraciones insaciabl
es de l alma sedi e nta d e l bién infinito,
e n aque lla luz inte rior q ue es participación
de la luz increada, ha trans.
formad o e l arte como todas las de más
obras de la actividad humana. Un misterio
d e a mor inefabl e ha conmovid o las
entraña s de la tierra y ha h e cho brotar,
copi osa y dulce, la fu ente d e las lágrimas.
El ideal se ha manife stado, no en
la fría y severa región especulativa, ni
envuelto e n símbolos y en igmas, sino accesible
y fami liar, visti e ndo carne mortal;
peregrinando entre Jos hijos de los
hombres; hecho varón de dolores, y
cargando sobre sus hombros el peso infinito
de la humanidad prevaricadora.
La Divinidad habitó entre nosotros y fue
Dios y hombre juntamente, y enalteció y
transfiguró la naturalez'\ humana al unirse
con ella. Un nuevo tipo de belleza espiritual
apareció ¡.¡ara el mundo que cae
del lado acá de la Cruz. N o son ya lo be.
llo y lo feo, ni siquiera lo ideal y Jo real,
quienes · se disputan el imperio del arte.
Una belleza más alta, que es suprema
realidad y puro ideal á la vez, lo ha iluminado
todo, lo ha penetrado todo, lo ha
regene rado todo, ha impreso el signo de
la Redención en la criatura más abyecta
y, haciéndose todo para todos, ha abierto
sus entrañas de infinita mis e ricordia
al pobre lisiado cuyas lín eas contradicen
groseramente e l canon estético, á la pecadora
y al publi cano, al facineroso arrepentido
cuya vida ha sido grose ra in.
fracción de la sa bia economfa social,
............ ··· ·· · ............................... .
MARCHUNO MRNÉNDRZ y PHLAY O
REGRESO
DEL ILUSTRÍSIMO SEÑOR ARZOBIS P O Dlt
CARTAG&NA
Carlagine manebú usque ad morlem
"Pe rmanece rás en Cartagena hasta
la muerte. " Tal fue el mandato, que tiene,
ade más , el ca rácter d ~ profe c!a ínti.
ma , de l e ximio Pontlfi ce L eón XIII al
ele var a l Ilu strísimo Sr. D. P edro Adán
Briosc hi á la Sede d e la ciudad he roica.
A su .cumplimie nto inte ntan opon erse los
enemtgo; d e es te b ene mérito Prelado
despu és d e ha be rle condenado al d e sti e~
rro con a ct os d e suprema inju sticia y de
patente dr 1i'1c u:- n, ia.
Fueron secundados sus autores en los
ne fastos días de Diciembre por algunos
católi cos ensordecidos 6 conturbados por
la grita y e l escándalo de los supuestos
defens or es de los bi e nes del pueblo ; pero
hoy, pasada la t o rme nta y se renado el
ci e lo de la m etrópoli atlántica, reaparece
e n todo el fulgor de la inocencia triunfante
la figura de l Pastor proscrito, y ya
no son mate ria e xpl otable, como nos lo
di ce un c elo so d e fe nsor d e l s eñ o r Bríos.
chi, el Presbíte ro D . P e dro M. Revollo,
los que e n mom e ntos d e vé rtigo le d e sconocie
r on y u ltraj a ron.
Cual hijo atormentado e n t ie rra s le janas
por la in g ratitud y la calumn ia, voló
el señor Brioschi á d e rramar su co ra zón
á Jos pi es de su Padre, y l'ío X, c o no cedor
profundo d e las arte s d e la im ¡.¡ iedad
moderna, y rico en con suelos y e speranzas
para sus mi nis tros afl ig id os, abrió sus
brazos al pro~ c. ri to , re sta ñ0 con dul zura
las heridas d e su alma y ·le di o ali e nto
para continuar e n sus santas fabor es.
La ju ,stifi cación d e un acusado, declarada
por el más alto Tribunal del mundo,
es la excelsa vi ctoria de la inocencia
contra la iniquidad, de la verdad contra
la mentira. En el ci e lo de la Iglesia hay
un astro que brilla so bre todos los demás :
el qoe derrama la lumbre de la gloria
sobre la justicia ve ncedora. Iluminados
por él vivirán e n la historia Susana y
Juana de Arco y much os esclarecidos
varon es de la antigua y de la nueva ley.
El Pontífice Máximo, represEntante en
la ti erra de la Divina Justicia y di stribuí·
dor de sus dones, ha di cho del señor
&ioschi que está g lorificado, y qu e si hay
en Colombia quienes le aborrecen, muchos
le aman y suspiran por su regre so.
Mi e ntras esto declara el Padre Santo
y en la Arquidióce sis de Cartagcna se
elevan fe rvorosas preces al cielo por el
retorno del Prelado ( 1 ), un círculo reducido
d e en e migos le re chaza so pre texto
de graves confli cto s. Que la autoridad
cumpla su de be r, y nada se rá poderoso
á a callar, sin atr o¡.Jello al g uno, el grito
de hosanna qu e conm ove rá las murallas
d e Cartagena e l día de la e ntrada· del
señ or Briost hi. Los que le persiguen se
av e rgon zarán de su impote ncia y aisla-
( 1) lm pl ór~ nl as de los fi eles e n una in le resante
circul ar t•cc icn temcn tc publicada eo
Ba rra nquilla, l os not a bl es sacerdotes Carl 1s
Valiente y J 0sé María ~luüoz .
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
EL HOGAR CATOLICO
miento, 6 arrepentidos de los atentados
de que han si~o autores, se postrarán á
sus pies e:-~ . demanda de perdón.
En la hi~tórica ciudad, muy amada de
la corona española por su fideli dad á la
fe católica, no habrá hombres que imi ten
á los Sácrificadores del Arzobispo
Beckett, el preclaro mártir de Cantor bery,
ni ocurrirá ese derramamiento de
sangre que hoy se anuncia, cual formi dable
amenaza, para condenar al Prela dó
al perpetuo a ba ndono de su Silla.
Cartagena anhela celebrar dignamente
sus fiestas centenarias. ¡ Imp::>sible regocijo
el de un pueblo católico que llora
la ausencia de su Pastor 1 El debe bendecir,
rodeado de sus ovejas, el1 1 de
Noviembre, y seña la r, con su amoroso
cayado, la senda IJOr donde ellas han de
caminar en el segundo sig lo de la libertad
cristiana conquistada en 18 10.
La profecía de León XIII será cumplida
bajo el manto de g loria de que h'l.
visto Pío X cu biert:l al Arzobispo de
Cartageria.
GABRIEL RosAs
Bogotá, Agosto 28 de 191 1
No os dejaré huérfanos
(PRIMER PRE )l!O DE L C ER TAME:-1 EUCARÍSTICO
D& MADRID)
¡ Y dejas, Pnstor san to,
t u grey on este valle hon:!o, obscuro l . . . .
E l tierno cord erillo
eor montes y por valles ha cruzado
buscando al pastor cillo
que le cri ó á su lado
cuidando sus descuidos con cuidado.
Se asomó á la cabaña
y vio vacío el reg alado lecho,
don_de, con dulce maña,
después de abrazo est recho,
le acostaba el pastor junto á su pec ho.
Aquella voz serena ,
que al l'iato tántas veces ha. r eunido,
ya en el redil no suena :
Ya al medroso balido
sólo responde el lobo con su aullid o.
Ya el prado que mezclaba
azucenas con rojas clavellinas,
que alguna espina daba
y mil rosas divinas, _
da sólo alg-una rosa ... y mil espin as.
Ya no hay cerca scg'u ra ,
ni r efrigera el ag ud de la fuente,
ni es llana la llanura,
ni la luz es lucientr ,
1 y está igual todo ... , y todo es difer ente!
Herido en los abroj os,
tropieza el corderillo en la cañada ;
}'a s iente los pies flojos
y el alma lacera da,
y es su vida una muerte disfraz1. da.
Ni marcha ni reposa; ·
que fie ras y barrancos ha cubierto
la noche tenebr osa ... -
1 Oh noches las del huer to,
cuando el pastor dormía tan des pie r to 1
II
¿ Qué tiene el corderillo,
que va tan de mañana á los trigales
que trasciende á tomillo,
se lavá en los r audales
y salta, sin her irse, los zarzales ?
¡Ay , que el trig·o clarea,
y luz divina de divinos oj os
por entre las es pigas centellea 1 • ••
¡Ay, qu3 el trigo clarea ! . . :
Del tr igo en la espesura
se interna estremecido de alegría,
y donde más obscura
la sombra par ecía,
la luz en torno del pas tor reía ..
¡ Miren el pastorzuelo,
que se nos cubre con olor á trigo,
y se descubre con su olor á cielo 1
¡Miren el pastorzue lo! .. .
Allí se halla presente,
oculto en -un montón de r ubio grano,
y no le ve . .. , y le siente ;
le si ente tan cercano,
que cam ina apoyándose en su mano.
1 Ay que el tri g·o clarea,
y luz divina de divinos ojos
por en t re las espigas centellea! ..
¡ Ay, que el trigo clarea! . . .
La mano que l e halaga
blanqueando su lana denegrida,
el éorazón le llaga
con tan dich osa herida ;
que, dá ndole la muer te, le da vida.
¡ Mi ren el pasLorzuelo
que se nos cubre con olor á tr ig·o,
y se desc ubre con su olor á cielo !
Miren· el pas torzuelo 1 •••
¡ Oh herida que· conforta,
aunque ·á la car o{) de la vida pr ive!
Al cordero, ¿qué im porta
la muer te que recibe,
si con la vida del pastor revive?
1 Ay, que el t r "go cb rea,
y lu z divina de di vinC1s ojos
por enLre l ~ s espigas centellea 1 • • •
¡ Ay, que el tr igo clarea ! .. .
El pastor le leva nta ,
y se le j unta con estr< cho J¡¡zo,
y le arrull a y le canta,
y al ca lor de su brazo
se duerme el corJeri ll¿ en s u regazo.
¡ Miren el pastorzurlo,
que se nos cu bre con plor á trigo,
y se descu bre con s u olor á ciclo !
¡Miren el pR stor zucl"o! ; . .
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EL HOGAR CATOLICO
1 ll
El ti er no corderillo
p or montes y por vall rs ha cruzado,
buscando a l p as t orc ill o ...
1 Por fin, ya le ha encu ntrado_
cuidando d •! cs ~o nd crsc desru1daJo!
J os1~ MA niA SANZ Y A LDAZ
Prodigios eucarísticos
( oRL D ISCUI\SO DEL ILM O. S R. OBISPO Df. TA RD ES,
u : ÍDO EN E l. CONGIUlSO EUCA IIÍSTI CO DE MA DRID)
... . "A la s c u ~ tro y m edia de la tard e, b aj o
los rayos ardientes del sol, y á v eces bnjo u _o
cielo cubierto por d en sos n u barro nes , a l reptque
tco a legre tle t odas las ca m panas tlc la b a sílic
a, ante niillarcs de es pectado r es, apiñad os
como r acim os á Jo largo d e las av r nidas del
Rosa ri o y hasta en el camin o del Cal vari o, la
inmen sa proces ió n sal e de la g ruta y se d esenvuelve
por l a s aven id as de l a Expla nada
para regresar por e l Calvario bretón. Co n s us
banderas, que ntece el viento, en medio de l
canto g rave de los him nos , acompa ñado á veces
por lo s acordes de u na banda, mi ll ar es de
per egrinos , seglares ó sacerdotes, ordenados
en d os filas parale las y llevand o ca da cua l su
vela, forman e l c ot·tej o del Dios de la Eucaristía,
que lleva á m e nud o un O bis po, bajo magnífico
dosel y e n resplandeciente Cus todi a .
El Santísi m o ll ega á la plaza del Rosario
entre la d oble é interminable fila de los enfermos,
tendidos en s us camillas .ó en su > cochecitos
, y es talla verdadera tempestad de s úplicas.
Un sacerdote, cou voz p oderosa, pronuncia
las siguientes invocAc iones tomadas del Evangelio,
y d coro formidable de la muchedumbre
lo r e pite y el eco de ·las mo n ta ñas lo repercute:
1 J esús, hij o de D.tVid, tened picd J d d e nos-otros!
¡Señor, si q•1eré is, podéis sanarmc 1
¡Señor, haced que yo ca ruin e !
1 Señor, haced que yo v ea !
¡Señor, haced que yo o iga !
¡ Hosanna, hosanna al hijo d e David!
Y en tanto que el Santís imo pasa ante los
enfe rm os, deteniénd os e delante d e cada uno
para beodecirlos , el sublim e di á logo entre el
sacerdot e y la muchedumbre pros igue más y
más apremiante, m ás y mas supli cante. y los
pobres enfermos, co n la mirada fija en J es ús
sacramentado, y llen os de esperan zas, van balbuciendo
con sus labios d escoloridos las mismas
suplicaciones. Ante semej an te es p ectác ulo,
escépticos ó impíos que fuerais, sentís que
os ahoga la lástima y que las lág 1 imas os empañan
l os ojos. Pero ¡qué emoci ón indescriptib
le, qué entus ia stas ovaci on es entr e la muchedumbre
cuando se ven uno, do s, tres,
cuatro d e esos enfermos alzarse de repe nte ,
pálidos como espectros , ·ucltos de la tumba !
L as proce siones del Sao tísimo, como l a
bendic i ón de l os enfe rmos, h ao ll egado á ser
de tal mane ra ios,ep ar abl es de Lourdes, que
a un e n el extranje r o, dondequiera que el cu lto
á N ucstra Señ ora de Lo urdes ha tomado
excepcio n al impor tan~ia como en. Oostac ker,
en B élg ica, y en Saotra_g o_ de Chde, para no
citar sino los puntos mns Importa ntes d e p_eregrioación,
se renucva_n van as vc~e~ a l ano
l as gra nd cs m a n i festaciOncs cucartSttcas de
que Lourdes es teatro."
Cura ci ones notab les . A conti nuació n enum
eró ulgunos de los mila3' ros re<.ol izados en
aquella santa grut a : ..
1. "¿Quién no ha oí do hablar, d iJO, d e G_abricl
Gargan, ese empll'ado de c orreos, vrct
i ma d e un a catá;;trofe f,· rrovraria, qu::! lo había
reducido á lastimos o Jespoj o humano? S e
le con duce á la procesión tendido &o bre una
tabl a, in erte, con 1ós pies ya tomados de 1~
g an •r ren:J . Pierd e el se11 t itl o, y ya &e l o van a
lle v~r cuando su enfermero ~e opone: ' Déj
enlo 'dice s i muere tap.tré su c abeza y nad ie
Jo no'tará/Y de re pe nte, a l ru id o d e la> aclam
aciones de la nwchedumbt·e, ese cad áv~r despierta
, se yergue y ; e mantiene e n pie, con_ g eneral
estupe facci ón, y cam ;n a, a u nque no tr e oe
ya múscu los. Gabriel Gar gan ba recobrado en
un segundo la vida y e l mo vim iento.
2. ¿Y qu é curac;ón mrís coo m ovedo1·a que
la de la señori ta Juana Tul asne, d e T ours ,
atacada de un mal de p vtt incur .. ble, p or quien
su v ec ina eJe c a m ill a, ll l pasar e l Santísimo,
hace esta sublime o1·acióo : 'Señor, ~ i de nosotras
d os una s J ia d ebe sa n ar, h aced que sea
Juan a.' Y ni instante Juana >e alza con un
salto so bre su camilla, gritando : ' E s t oy
san a ! Era e l día 8 de Septiembre de 1897·
3. M ás extraordinario aún parece el caso
de la señorita Enriqueta H a utoo, llegada á
Lourdes e l 8 de Septiembre de 1908, cu al esqueleto
verdadero. Tenía ve inte años y pesaba
sólo 3s libras. Resucitada, como s e ha dicho
co n t oda pro piedad , durante la procesión d el
Santísimo, sa le de su ca ma, que oo había aband
on a do desde hacía cinco a ñ os, rec upera 27
libras en tres s e manas, 75 en un año, y goza
ya ele mag oífica salud, que hoy todos pueden
admirar.
q. Cite m os ta mbién el cas J d e la señorita
l\I aría Teresa Noblet, que la_ incredulidad de
s u excele nte Párroco, por lo visto primo hermano
de Sa nto T omás, obli ga á queJar toda
una n oche dentro de su corsé de yeso, por
más que ella se siente y proclama l[ bre de su
mal (3 r de Agosto de 1905 ) ; el de la cieguec
ita Maria Luisa H oreau , quien, m ás prontame
nte curada que el ciego de n acimiento del
Evangelio, no n ece sita ir á lavarse en la fuent
e, s ino que recobra súbitamente la vista al
pas ar el Santísimo (2 1 de Agosto de r 88g).
5· R ecorde mos t ambi é n el caso de la señora
R ouchel, de Metz, curada sú bitamente de un
espantoso lupus en el ros tro, durante la procesión
eucarís tica, el 5 de Septiembre d e 1 go3,
y cuy a curación provocaba no há mucho h ermosísimo
alboroto e ntre l os médicos pro testantes
de allende el Rhin" ....
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EL HOGAR CA TOLICO
SALVADO POR UN ESCAPULARIO
(R E LATO Ill ~ TÓI\I C O , POli EL All .\ T E M. C .\1\0N )
Traducido d e lfran ;és pam EL Il oGAII
CATÓLIC O, por un j ove n sa:: erJote
El 8 de Julio de 1 8n5 sa lí del S ~ mioa r iv de
Versalles c on varios pl ·oi'c sc~rcs y alumn os de
Retó:·ica , en direcc ion á los V allcs de Cernay.
Al r ecorr er por l a mañana e l Vall e de P ort
- R oya l des Cltarnps, h ube d e recordar co n
tristeza l ,s nombres queriJ os de nquell os
.geni· s de l pcnsami c n tr·, q ue se llama rv u Pa sca
l, Racine y Boi lea u . Y uig., "con tris teza, "
porque las ruinas que íb .1 mos v ienJo nos los
m ostraba n a s ociados á otr·os pc t S') Il:•jes c u yos
tal e nt os só lv s it ·vi er,>n p a ra i •uplantar
la s d octrinasjansenis tas, n' 111 r nos funes tas á
Franci a q u ~ l:l R eforma p .~ra 'Al c111an ia ó I nglaterra.
Ll ena e l alma de t:lfl trist e;; ¡w ns:uni c n tos,
ent rámos una hora d espués á la s ho ndonad.~s
de Cernay, c u ya fuma no nos había engañado.
Pues en verda d , csu s cerr os , q uiebra s y
peñascos; l os árboles gigante, c os y el t or r ent
e con sus r cnw nsos y c ascadas, e run corno
un a miniatur,t d e los Pirineos ó de los A l pes,
pu es~a a llí po r la Pro v :Jeucia pa ra que todos
l os que carecen de ti c mpJ y me dios de viajar,
puedan c ontemplar sin trabajo un esbozo de
las grandes escenas n at ural es.
P ero qu é dis tintas fu er on nuestras e mociones
á medida que nos íb amo s acercando á
la cél e bre abadía que e ra obj e to princ ipal de
la exc urlii ón !
La hi s toria no s ha conservado s us trad iciones
. E n bu sca de ese retiro, y al com e nzar
el si g lo XIII, Tiba ldo, d e~ c e nJient e de
Jos condes de Montmorency, f ue á olvidarse
d el mundo para practica¡· las virtudes heroi cas
que le merecieron ser co locado en los altares.
Y cu ando h ac ia la misma época ll egó
también, en piadosa per egr i nación, la reina
Margarita , es posa de San Luis, fue conducida
por el s iervo de Dios á una f uen te que co rría
cercana á la capilla, para que belHe se de
sus aguas. De ahí el n ombre de la fuente á
cuya eficacia milagrosa atribuyó la reina s u
maternidad, -Ja cual valió á Ft·ancia el haber
sido durante seiscientos años gobernad a p or
la estirpe del mejor de l os m on a t·cas. Allí, en
fin, viviero n por s iglos y s"gl os legiones d i!
monjes que, á costa de fatig·as, tt· ocaro n d esiertos
y ciénagas in sa lu bres en cam pi ñas in comparables,
que no nos cansábamos de udmirar.
A cada paso n os parec ía vet' el m on asteri o
con s u capilla ojival , e l altís im o · camp,1nari o,
lo s claustros ll enos de miste rio, los r el igioso s
s umidos en perpetuo silencio, co m o no fuese
para ag·asajar al huésped que el ciel o les en -
viara. ·
Mas c uántos escombros n o vimos lu ég·o,
al d ejar el sendero que h abíamos transitado.
Sobre esas ruinas ni siquiera podíamos ir á
lamentarn os, como que c ie n años há , en nefast
os día s, un populacho desenfrenad o v ino
á expulsar á Dios de su templo y 'á los m onjes
d e su s c lau s tros; y ll evándolo todo á sangre
y fuego, ni las pied r as escap ar on de sus
furores . .
T err i ble ironía de la j usticia d ivina: l os
r¡ue h oy dom inan allí n o s o n cris tianos ni
fr an ceses .
r.Iuy cerca del medio d ía lleg.imos finaluaente
á la ribera d e un lago qu e los ra ud al
es del va ll e forman d es p ués de atr J vesar el
r e cin to de la abadía . Br·illaba e l s o l en un
cie lo d •~~p pj ado y era el bo cho rno insoporta
ble.
A l que esto e sc rib e le había ocurri do una
idea, como las que á veces Dios pe rmite
c u ando qui ere · hum illar á un superior, -hac
iénd vl e ver - seg ún :td vierte Bossuet-quc
la s abiduría huma n a siempre flaquea por
a lgún lad o. El caso fue que al sa li r d e V 0rsall
cs, quiso que llevaran ;vA s DISI'OS icro;-; Es P O:>~ T IFIC IA S EN !\ ELACIÓN
CON 1 OS OÍA S FEST IVOS-· Por lJ f O/ ll ¡J rOprio
de S u Sa n t id ad, d l'l 2 de Julio úl t i m o;
e n adr lan tc las fi es ta < de pr ecepto, ad em á s
d e los dom ing· os , son l as s igu ientes: l a Natividad
de Nues tro S e ñ or, e l 2fí d e Dici e m b re ;
la Ci,·c un c is ió n , el r. 0 'dc E nero; la E pifa nía,
r l 6 de E n ero ; l a Asce ns ió n d e N uc< t ro SeÍÍOI',
e l Jueves co rres pon diente; la IomacuJa
da Co ncepc ió n, rl 8 de Di c i ~ m b rc; la As unc
ión d¿ la San tís irc. :t Virgen, el ' 5 de Agosto;
Sa n P c d1·o y San P a blo , el 29 d e Junio y
To.lo s los Sa utos, e l r. 0 de N ov ie mbre. En
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
· ---------------------------------------------------------------------------
EL HOGAl\ CA fOLICO
consecuencia, no serán ya ·días de fiesta de
guardar : la Purificación d e la Vi1·gen, el
2 de Febrero; San José, el 19 de Marzo; la
Anunciación, e l 25 de Marzo; el Jueves que
se llamaba de Corpus y la Natividad de Nuestra
S eñ ora, el 8 de Septiembre.
La fies}a d e San J osé qu eda trasladada al
doming·o s iguiente al I!) de Marzo y ha sido
enriquecida con Octava; la de San Ju an Bautista,
á la d om íni ca que precede á la fiCsta de
San Pedro y S:
LA IGL ES IA Y LA CUESTIÓ :-1 SO CIA L-En un
paternal discur so dirigido por Su Sa n tidad
Pío X á una asociación católica obrera, dijo,
sintetizando el concurso de la I glesia en la
cuestión social :
'' Po.r su_ enseñanza conduce á soportar los
mal es wev1tablrs y procura que rein e la concordia.
Por su justicia enseña á los obreros á
satisfacer á sus patrrnes, y a éstos :í n o explotar
á a_quéllos. Por su caridad, influye en
que l os neos ay u :len con Jo superfluo á las
necesidades d e Jos pobres, é inculca que, siend
o todos hermanos ante Dios, deben desaparecer
las ininteligencias entre sí. En fin, por
sus inst-ituciones ha contribuírl o siempre á la
concordia entre las cl ases sociales y al auxilio
de l os humildes y necesitad os."
Consideren esto los o breros, y persuádanse
de que todos los bene fi c ios que han logrado
de la Iglesia proceden ; y con vivo d olor d~
ésta es como dejan de obtener las justas reivindicaciones
que apetecen.
(El Trabajo, de Buenosaires)
PnOG!\ESOS DE LA I GLESI A EN LA AM ÉRICA
~ E~ NonTE -l\_1ientras que_ en Europa el catoh
ctsmo atr aviesa una cnsis de martirios y
per secuciones, en lós E stados Unidos va conquistando
nuevos fieles de una manera extraordin
aria.
N orteamérica es hoy la cuarta potencia católica,':(
de t11l forma va ~up lantando al protestantismo,
que los propws pastores americanos
lo reconocen nsí.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
EL HOGAR CA TOLICO
En U"__a conre:e~cia que el ob ispo Metodista
. ~elew d10 en Pltllsbourg pronunció la sentencia
s iguiente :
"El esj)Írilu protestante d ecrece en América
~o. razón directa de lo q':e progresa el
catohc1smo .... E l protestantismo está en la
¡¡gonía, y dentro de poco pertenecerá á la categoría
de las co s as pasadas ...•. "
La Watson Maqazine exclama furi osa:
"Mientras n os otros los protestantes hacemn~
. r.ro paga nd a en Cuba, en Ja maica y en
A ~t.e nca del Sur, Roma conquista la América
d el Norte. Todos los años perdemos muchos
más fiel es en los Estados Unidos, que los
que ganamos en todos lo s otros países."
. El cardenal Vanutelli, hablando en n o m~
bre de l Papa, se explicó así, satisfecho: "El
Santo Padre considera cada vez más á la
América del Norte como hija predilecta d e la
Iglesia. El catolicismo tiene aquí hechos maravill
osos progresos, como en ninguna par l e
del mundo."
En Chicago, ciudad de tres millones de habitantes,
en la actualidad tiene un millón de
católicos.
En Nueva "York la evolución es sorprendente.
En dicha ciudad, donde hace d osc ientos
años habí a apenas 200 cató lic os, existen en la
actualidad multitud de iglesias católicas, y
hace poc o fue inaug ura d a la catedral de San
Patric io, una de las mejores del mund o, en
cuya construcción se han empleado cincuenta
años y 2o.ooo,ooo de francos. En Chicago
asisten á los colegios católicos 97,ooo niños.
La victoria es cierta. La Iglesia no muere.
(El Trabajo, de Buenosaires)
CORONACIÓN D EL REY DE INGLATE RRA, JanGil:
V-Toda la prensa se ha h echo eco de este
solemnís imo acto, que ha exhibido un lujo
fabuloso y ocasiona do un gasto de muchos
millones de libras. La Santa Sede se asoció
también á la gran fi e sta, para lo cual S. S.
envió una Misión extr ao rdinaria, compuesta
de altas personalidades eclesiásticas, presidida
por Monse ñ or e l Príncipe d e Belmonle,
Arzobi s po titular de Edessa. El !Juque de
Norfolk la r ecibió y h os pedó en su Pala cio
y la Casa R ea l puso dos coches á las órdenes
de Jos r epresentantes del Papa, y tanto
la Familia R eal como l as Misiones extraordinarias
d e otras naciones y la nobleza de Inglaterra,
les tributaron grandes atenciones.
.fuJ .21 de Junio r eci bió el Rey las Misiones
envialias por l a s diversas Potencias, tocánd ole
al Enviado de S. S. ser el primero. En el
banquete que d io la Corte esa noche, Monseñor
el Prín ci pe de Belmonte, fue á la mesa
acompañado de la Princesa Victoria Schleswig-
Holstein y tuvo á su derecha al Duque
de Connaught y á otros príncipes reales.
VARIA
-EL H c GAR CAT6uco u asocia á toda
la prensa smsata del país para deplorar los
suceso s ocurrzaos m d Caquetá, protestar contra
esa z'njusla é zrncua violación de lodo derech
o, y rendz"r tributo de admz'ración á los
héroes que en lucha espantosamente desigual
sucumbzáon en la defensa de la inltgridad del
lernlono patrio. Ruega á Dios Nuestro Stiior
u dz'gne /z'brar á nuestro desdz'chado país de
mayores calamz'dades, medz'ante el acierlo y recto
palrz'oHsm o de todos los que tzimen qu e intervenir
en estos delzcados asuntos.
-TOMAMOS DE LA HER~IOSA Jlfemoria del
Presidente de la Sociedad" de Snn Vicente de
Paú!, que publica el número 8. 0 del Boletln,
haciend o nuéstros esos conceptos necrológicos:
"Hemos tenido el d~ lor de ver desaparecer
no p ecas y muy meritor ios de nues t ros
compañeros. D. Rafael Ramírez Castro, quien
po1· más de cuarenta años lrab~>jó· entre nosotros
dando a lto ejemplo de amor á los pobres;
D. Cristóbal Orteg·a, quien no s e contentó con
ser virlos durnnte s u noble v ida, sino que les
d ejó a l m orir buena parte de s us bienes; D.
Federico Ramón y D. J ere mías Rodríguez,
D. Flavio Gonzá lez Mal o, D. Luis F. Currea,
D. Santiago Vargas Vergara, D. Vicente -
Manrique Cuenca y D. J osé Ma ría Cadena,
que n o esquiva ron esfuerzos en pro de los necesitados;
el Dr. D. Patricio Plata, quien
después de haberse desprendido con admirable
abnegación de toda su fortuna en favor de
los desgraciad os protegidos por nuestra Sociedad,
continuó h a s t a el día de su muerte
h aciendo constantes y valiosas dádivas á
nuestros pobres, p ara los c uales dejó los poquísimos
mue bles y la s escasas r opas que
le quedaban. D. Eusebio Vargas Gómez,
de gran prudencia cri stiana y de acendrada
caridad, que s upo pres idir con admirable tino
nuestro Instituto, objeto para él de inces antes
desvelos, y por último, D. Rtifino José
Cuervo, quien por mucho tiempo fue uno de
los más asid uos en nuestras oscuras labores,
y, a usente de l a patria, s iguió dando muestras
d e s incero afecto á nuestra asociación;
varón de eximio saber, que fu e n o sólo una
de las más puras glorias de Colombia, sino
también de l a raza latina, qu e fue vivo y altísimo
ejemplo de cómo puede n hermanarse
la fe con la sabiduría, las excelsas dotes del
espíritu con la hum ildad, la dev:oción y la
piedad, que en él vivía en íntimo y admirable
consorcio, y que coronó su vida meritísima
drjando al morir todos sus bienes á los
menesterosos." A los •nombrados p odetnos
agregar, entre otros, el¡ incomparable varón
D. Lorenzo Fonseca, q~e murió en Mosquera.
AsdcrAcrÓN PoNTIFIC!IA DB T. A AnoaACIÓN
REPARADORA DE LAS NACIONES CATÓLICASPor
diversos informes sabemos que se halla
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
EL HOGAR CATOLICO
floreci ente en la más de las parroquias donde
se ha establecido. Felicitamos á los señores
Curas y les suplicamos á los que la han
erigido duran te Jos do s últimos años, se s irvan
indicarnos el nombre del Santo titular de sus
iglesias, porque lo ex ig-en de nue vo en Roma
pura r ectifi car algunns inscripciones. Si desean
tener l as nuevns patentes, con las cuales
quedan también los socios incorporad os
en la Archicofraclia del Corazón Eucaris- tico,
establecida en la iglesia de Sa n Joaqu ín ,
en Rom a, y p od er ganar una indulgencia
plenaria más cada día, eon med ia h ora de visita
al Santísimo, puede n avisad o al Direct
or Diocesano, que desde la mitad de es te mes
irá á vivir en la cosa númer'O 161 de la eorrera
6~ El centro de la Adoración, estoblecido
en la Copilla del Sa$"ra ri o, ha continuado
como antes, con su eJercicio los viernes á
las 2 de la t arde y la comunión general los
segundos viernes, á la s 7 de la mañana.
Se suplica á los soc ios no o lvide n el compromiso
conLr'aÍdo con el Sacratísimo Corazón
Eucaríst ico del Sa lv ador.
HEIUIOSA FIESTA EN EL SE~IINARIO CoNCILIAR
DE SAN J osÉ -Habían deseado l os. Superiores,
Síndico y alumno de este ilustr e y
respetabilísimo Ins tituto celebrar el 19 del
pasado, en h omenaje al Ilmo. y Revdmo. Sr.
Arzobispo con motivo de su onomástico, una
Velada literaria acompañada de la bendición
de una custodia y varias estatuas que el diligente
Síndico había pedido á Europa con .
destin o á la Capilla del mismo Seminario;
pero habiéndose retrasado la llegada de las
estatuas, hubo de aplazarse la fiesta para el
30. En medio de selecto concurso el Prelado
bendijo l as es tatuas de Nuestra Señora, de
San José, de San Juan Evangelista, de San
Bernardo, de San Juan B crchmans, del Beato
Cura de Ars y la Cus todia, s irviend o de padrinos
los Il mos. y Revdmos. Sres. de Cayzedo,
Blanco, Roj as, Mal donado, Crespo y Perdom
o, debidame nte representados y varios distinguidos
sacerdotes y caballeros. Concluida
la función de la Capilla con el Te Deum y la
Bendición, se tras lad aron los concurr entes al
Refectorio, donde hubo XVII números entremezclados
de música, canto, poesías y discursos,
pronunciados éstos por doctos sacerdotes,
y como pu nto fin al un s abroso té deliciosa
mente servido.
EN EL CoLEGIO DE LA SAI.LE-Tamb ién
hubo en est e magnífico establecimiento de
educación una tillnosa función científica y
r ecreativa dedicada al Ilmo. Sr. Arz obispo,
en testimonio de admiración y gratiud, el
dominooo 27 del pasado. Todos l os números
eswvieron muy Líen desempeiiados.
HEM OS RECIBIDO el J n..fo rme del Jlfin.ístro
de Obras Públicas al Congreso de 19rr y
el número 75 del Bolelin de Historia y A ntigüedatles,
órgano. d e la Academia Nacional
de Historia, que por primera vez ha tenido
la galantería de visitarnos. También hon llegado
cp mo canjes El Pensamiento, de Barranquilla;
El Pueblo, de Bucaramanga;
Azul, de Buga, y Los Estudios, de Medellín,
excelentes publicaciones que h a rán mucho
hién .
AGR ADECEMOS altamente al Ilmo. y Revdmo.
señor Obispo de Garzón, Dr. D. Esteban Roj
as, los $ 20 en oro, con que generosamente
se ha din-nado ayudar á la publicación de EL
HoGAR CATÓLI CO. No ~ han venido en momentos
en que de bf,dlecía nuestra mod esta empresa.
-AGnADECEMO uba vez más á La Sociedad
lo s conceptos bon rosos con que de nuevo
se sirvió h o nrar Er. HoGAn CATÓLI CO c on motivo
del contenido del número !¡2 . Acas o s igamos
e l consejo que n os da.
-Para Lodo l o relacionado con Er. HoGAR
CATÓLICO y co n la Dirección Diocesana de la
Adoración Reparadora de l as Nac io nes Cat
ólicas, puede ocurrirse al Director e? la casa
número 16 r de la crrera 6.• La correspondencia
pu ede ir también á la Agencia del Sr.
Lucio F orero Nieto, en los bajos de San Bartolomé,
calle 1 o, número 213.
RECETAS
BIZCOCHOS MARROQUINES-Dos libras
y media de harina de trigo, media libra
de mantequilla, media de azúca r, media de
manteca y un poquito de agua ó l evadura;
se hacen hizcochitos y se meten al horno regular.
BUDIN DE ARROZ-Se cocina media libra
de arroz en agua con una corteza de limón
; cuando esté seco s e le echa una taza
cafetera de harin~, y un poquito d e mantequilla;
s e baten cinco huevos, aparte las claras
y las y emas, y se revuelve todo; cuando
el arroz esté frí o se echa en una cacerola, se
le pone á la cacerola moj icó n rallado y se
mete en horno caliente.
GELATINA DE COLAPISCIS-Se mide
un molde de agua, echándole un poquito más
por lo que m erma; se ponen en esta agua doce
h ojas de colapiscis si el molde es peq ueño, si
es g·N.nde dieciséis á diecioc h o, medio real
de caaela en r aja, el caldo de un limón y el
azúcar necesario, y se bate en una clara de
huevo; se pone todo esto en el fogón; cuando
empiece á hervir se ve el reloj y se deja vt: inte
ó treinta minutos; después se cuela en una
coladera de franela y se le pone una copa)'!::-;.
vino Jerez. ·
AREPAS DE SAGU-Dos libras de sagú,
una lii,Jra de azúcar, doce huevos enteros y
seis yemas, se bate todo mucho y se echa en
el horno caliente.
Imprenta Eléctrica
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"El Hogar Católico - N. 43", -:-, 1911. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686861/), el día 2026-06-13.
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