EL HOGAR CA TOLICO
1 .
Se publica bajo la dirección del Presbítero Celso Forero Nieto, Prebendado
de la Santa Catedral-Basílica
-~------,, .... ,., .. ,,, ,., , .. , .. , .. , ... .. .. .
"Nada, ni un pensamz'ento, para la política. Todo, hasta el último alz'ento ,
para la R eligión."
Serie 4." 1 :Bogotá. (República. d.e Colombia.), Junio 2 d.e 1911 1 Número 40
El prt'mer vzimes del mes de l Sagrado Corazón
de J esús vz'ene enlazado este año con el
glorioso aniversan'o del nalalacio dtl Suino
Pontífice P ío X, el cual se verificó en Rz'ese ,
Dz'ócesz's de Trevz'sa (IIqlz'a), el 2 de J unz'o
de I8J5· El r8 de Septiembre de r 858 redbz'ó
la ordem adón sacerdo t al; el IÓ de Noviembre
de r 884 fue consagrado Obúpo de
Manlua; el I5 de Jum'o do r893 elevado al
cardenalale, elegido Papa el 4 de Agosto de
r904, Y coronado e/9 del múmo mes.
Le ha tocado sufrir grandes tribulaciones
á causa de los nuevos errore s que han surgido,
de la actitud hostil de algunos gobz'ernos
y de la guerra que po1· todas parles se hace á
la Iglesz'a de D z'os. Particularmente este afio
ha sülo escogülo por la masonería para llenar
de amargura ·su noble corazón con la ce/
ebracz'ón, en Roma, del despoj1 del patrz'monio
temporal de San P edro.
En medz'o de lodo esto él sz'gue con augusta
entereza el deumpe1io de la alta mislón que el
Cz'elo le ha confiado, puetta toda su confianza
m AQUÉL que le di.fo al primer Papa : " Las ,
puertas dtl z'nfierno jamás preva lece r án contra
la Iglesz'a."
AD MULTOS ANNOS.
LA PENTECOSTES CRISTIANA
Llegó la solemnidad de P entecostés.
Tan sólo duraba un día. Comenzada
desde la víspera, á la puesta del sol,
el historiador sagrado tiene razón al
decir que la fiesta estaba en su apo·
geo cuando tuvo lugar el hecho por
él narrado. Serían, en efecto, las
ocho de la mañana. La pequeña iglesia
cristiana, agrupada en el sitio ordinario
de sus reuniones, preludiaba,
con una especie de culto privado
y del todo íntimo, la g ran demostra-ción
relig iosa cuyo teatro oficial debía
ser el Templo. De repente, y sin que
fu es e posible explicarlo naturalmente,
se oyó un gra n ruido. Llegaba de las
profun didades de los cielos. Dios era
su autor. Diríase un viento de tempes
tad abatiéndose sobre la casa en
que los disclpulos estaban sentados y
en vol viénddg por todos lados. Era el
murmullo te rrible · de aquella voz del
S eñor que, como dice el Salmista, estremece
el desier to y quebranta los ce-·
dros del Líbano. El edificio fue sacudido
has ta los cimientos, en tanto que
un prolon gado mugido resonaba en
todas sus dependencias.
Al mismo tiempo, como si la manifestación
celeste d ebiese entrar por los
ojos, tanto com u por los oídos, los discípulos
vieron presentarse lenguas que
p areclan de fu ego. Sobre l a humanidad
sin ma11cha de Jesús, el E spíritu
Santo había descendido en forma de
paloma; sobre la humanidad caida y
m11n ci ll ada, vino -como la t empestad
qu e desarl'aiga y como el fuego que
abrasa. Estas lenguas simbólicas significaban
el len guaj e ardiente del
Evangelio que d ebía purificar al mundo.
Dividiéndose, fueron á p os~rse sobre
cada miemuro de la asamblea . Así,
el cielo coronaba á los suyos con una
diadema de llamas, para mejor manifes
tar afuera el fenóqwno milagroso
que se operaba dentru. El Espíritu
Santo, penetrando co1,1 todos sus dones
en el alma de los discípu los, d erramaba
en ellos la cie nc-ia, la fuerza, la santidad,
y creaba, por decirlo así, una
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- EL HOGAR CATOLICO
nueva naturaleza en ellos, capaz de
todas las energías, hasta la e fusión de
sangre. Después de la Creación y la H.edención,
era ésta la tercera vez en que
Dios iluminaba, como en pleno día, la
humanidad. Con razón se vio en ella
una especie de rmwifes taci•'l n que recordaba
la del Sinal, la fi es ta de la
unión de Jos pueblos y la antítesis de
su antigua dispersión. Un entusiasmo
religioso, que antes les e ra d esconocido,
se apoderó de los discípulos en el
mismo instante. Transportados por la
gracia que los agitaba, dirigían tqdos
á la vez, con una armonía pod-erosa,
gritos de amor y de adoración al cielo.
Alababan á Dios, y, ¡prodigio singular!
hablaban todas las lenguas de
la tierra. En Babel el espíritu del mal
había traído, con la confusión del lenguaje,
la división <.le la humanidad or·
gullosa y prevaricadora. En Pentecostés
el Espíritu de Dios venía á s upri
m ir esa detestable separación ; y, para
afirmar más visiblemente que después
de la Redención el mundo entero no
sería más que una inmensa familia,
verdadera Iglesia universal en la que
el Evangelio, anunciado á t .. rlns Jos
pueblos no tendría, como la L•·y , len
gua IJreferida, concedí¡¡ á los Apósto ·
les el dón de hacerse enteJJJer en todos
los idiomas de la tierra.
De estos dos milagrqs, la ve nida
sensible del Espíritu S,wto en los
Apóstoles y el dón de lenguas, el rnás
importante era, sin duda , el primero.
El es el que constituye lo f'Sencial rle
la manifestación celeste y el que debe
progresivamente i:!Segurar el rle'l<' nvulvimiento
del reino ·1e Di(Js ;; cá en la
tierra. El otro fue sirnplelll e nt e e l s ímbolo
de una idea, y no tuv o m 4s que
una importancia tran sitorii:l . Fueron
llenados todos del Espiritu Santo ; hé
aquí la grande olora de Pent ecos tés.
Comenzaron á hablar en div ersas lenguas;
hé aquí un inri 1ente mil a¡: r 0so
que la exégesis rlebe reducir á su justo
valor.
MoNs. LE CA:r.rtJ s
EL ESPIRITU SANTO
LA SA NTA EUCARISTÍA
Y EL SAGRADO CORAZÓN DK J lf SÚS
I
I. 0 -El espíritu S anto st ha ¡noslrado m
(tgura de paloma, de lenguas y de fuego, para
mamfesla r l os efectos que produce.
1. 0 En el bautismo de Cristo se mostró
el Espíritu Santo en figura de paloma;
el día de Pe ntecostés, en forma de fuego
y de lenguas. Mostróse m forma dt paloma
y de fuego, porque hace puros y en·
ciende los corazones que llena de sí. (La
paloma es ave sin hiel y casta). Sobre
Cristo vino el Espí ritu Santo en figura de
paloma por su gran mansedumbre para
con Jos pecadores. (S. Gr. M.). El Espíritu
Santo se manifestó en forma de !mguas,
porque comunica al hombre el dón
de la elocuencia y unción, con que inflame
á sus prójimos en el amor de Dios.
(S. Gr. M .). Con la forma de lenguas
quiso significar también el Espíritu Santo,
que la Iglesia, ll e na de este espíritu,
había de hablar las lenguas de todas las
naciones. (S. Gr. M.)
También pretendía indicar que el Espíritu
Santo procede de la eterna Palabra
de Dios y conduce á los hombres al
Verbo de Di o s, Cristo, pues la palabra y
la lengua están íntimamente enlazadas
entre sí. (Id.). Apareció en figura defuego,
porque como el fuego limpia la he·
rrumbre de los pecados, arroja del alma
las tinieblas de la ignorancia, derrite la
helada corteza de los corazones y enciende
á los hombres en el amor de Dios
y del prójimo, y fortalece y da resisten ·
cia á los hombres, que son como vasos
formados de barro. Nuestro Dios es fuego
consumidor. (Heb. ·12, 29). El Espíritu
Santo se ~nostró también como aumbzdo
del viento. Como el viento, cuando zumba
con fuerza, derriba las torres y arranca
de cuajo los árboles, así el Espíritu Santo,
por la predicación de los Apóstoles,
derribó la idolatría, el poder de los tiranos
y !a sabiduría y P. ldcuencia de los
fi lósofos. (B. Fabro.).
2. 0
- El E sp í rzl u Santo es la te rcera Per·
sona dz"v z·na, y p or lo la 11io, es D :'os Es,
pu es, ete rno, p resente m todas parles, omnz'sden
le y omnip otente.
Llámase E s píritu Smtlo, porque por él
revelan el Padre y el Hijo su santidad,
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EL HOGAR CATOLICO
(Schoeben) . E l Espíritu Santo es Dios de
Dios, como una luz encendida de otra
lu z. •(Tert.) Como el vapor que se levanta
del agua, no es de diferente naturaleza
que e l agua, as! e l E spíritu Santo tiene
la misma esencia que e l Padre y el
Hijo. (S. Cir. Al.). Cristo dice : Yo arrojo
á los demonios con e l dedo de D1'os, esto
es, con el Espír itu Santo. Así como el
dedo es de la misma naturaleza q ue el
cuerpo, e l Espíritu Santo ha de ten e r la
misma esencia que Dios. (S. Isid.). Se 11am'a
el Espíritu Santo d~do de Dz'os, porque
el Padre y el Hijo se ponen en contacto
con nosotros por medio de él. Por él fueron
escritas las tablas de piedra de la
ley. (S. Atan.). Que el Espíritu Santo sea
eterno, esté en todas pahes, etc., lo definió
la Iglesia en el seg undo Concilio ecuménico,
contra Macedonio (en 381 ). El
Espíritu Santo procede del Padre y del
Hijo. Los cismáticos griegos, que no reconocen
esta doctrina, y se separaron de
la Iglesia católica en 867 y en 1053, cayeron
en poder de los turcos precisamente
por pascua del Espíritu Santo, el lunes
de Pentecostés en 1453 .
3.0 -El Espírt'tu Santo reparte las gracias
que Crt'sio nos me redó por el sacríficz'o
ie la cruz.
El Espíritu Santo no produce, por tan to,
nada nuevo, sino hace que lo que e l
Hijo de Dios había comenzado en nosotros,
prospere y llegue á perfección.
Hace como el sol, que no trae al cam po
nuevas semi11as, pero cuando amanece
temprano y calient~ el campo sembrado,
hace que las semi11as de él nazcan y crezcan.
Gracia es un beneficio que se hace
~ alguno, sin tener por ningún t itulo obli ·
gación de e11o. El Emperador concede
el indulto á un condenado á muerte, y
ccn esto le otorga una gracia, porque el
indulto no le era debido . Así hace Dios
con nosotros, hombres miserables,dispen ·
sándonos muchos e J:J e fici-os que no tene .
mos merecidos, po r sola su mi sericordia.
(Rom. 2, 23). Estos beneficios de Dios sirven,
ya para nuestra felicidad terre na,
como la salud, las fuerzas corporales ó
intelectuales, la hacienda, etc., Ó para
nuestra felicidad eterna, como el perdón
de los pecados. De estas últimas gracias
-hablámos ahora, las cuales han de ser
sobrenaturales, porque es sobrenatural el
fin á que nos ha ordenado Dios Nuestro~
Señor, como que no es otro sino llegar á
participar de su bienaventuranza divina.
Estas gracias son especialmente las que
Cristo nos mereció en la cruz ..
4 .0
- Por eso necesitamos el auxilio del
Espíriln Santo para alcanzar la bienaventu·
ranza.
Com lo s méritos del Salvador no se
nos co mun ican sino por el Espíritu San·
t o, sfguese de ahí que sin el auxilio de
éste no podemos alcanzar los frutos del
sacr ifi cio de la cruz, ni, por consiguiente,
la fe li cida d ett. rna. Por eso dice Cristo :
el que no renaci ere del agua y del Espíritu
Santo, no pue de entrar en el reino
d e los cielos, (]. 3, 5) . Sin luz no es posible
la vida. Sin bajel no es posible atra ve~
ar e l mar; sin el Espíritu Santo no
se puede llegar al puerto celestial. (S.
Macario ). Las fuerzas naturales del hombre
no son suficientes para obtener la
eterna fe licidad, lo cual declaran las sigui
e ntes comparaciones : En un huerto
hay un árbol muy alto . .j:l niño levanta
sus ma nos para coger las frutas, pero no
ll ega á ellas. Entonces viene el padre,
toma al niño e n sus brazos y lo levanta
hasta que la s alcanza. Lo propio acontece
al · hombre: por medio de sus fuerzas
naturales no puede alcanzar la feli cirl
a d sobrenatural; es menester que el
E 5p íritu Santo le preste su gracia. Como
nu estros ojos no puede n divisar objetos
m-oy leja nos , sino necesitan para ello el
telescopio; y nu estros brazos no pueden
levantar grandes pesos, sino necesitan de
una palanca, así mis débiles fuerzas na·
turales, mi intelige ncia y mi voluntad,
necesitan un auxilio sobrenatural para
alcanzar la bienaventuranza. Este aux ilio
es la gracia del Espíritu Santo, la cual
es, para e l alma, lo _que el telescopio para
el ojo y la palanca para el brazo.
II
1. 0 - Así como en los sacrz'ficzos de la-Anli.
gua Ley, el pudlo comía u na parl e de las víc.
t i mas, así también cuz'dó Crz'slo que el pueblo
pudz'era participar de su sacrifido.
Cri~to después de la maravillosa multiplicaciÓn
de Jos pane s, prometió á los
judíos , en la sin& goga ,¡,_~ Cafa rnaúm, que
les d a rla su carne en manjar, y su sangre
en bebida (J. 6 , 26).
D f'sp ués de la ma ra vi llosa multiplicación
de los panes, b uscaban las turbas á
J e sús, y le hallaron en la sinagoga de
Cafarnaúm; y como quisieran de nuevo
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§lo EL HOGAR CATOLICO
recibir de él pan, les prometió darles un
pan que los hiciera inmortales. Y pidiéndolo
ellos, les dijo: Si no comiereis lacarne
del Hijo del Hombre , ni bebiereis su
sangre, no tendtéis vida e n vosotros. El
que come mi carne y be be mi sangre, tiene
la vida eterna, y yo le resucitaré el último
día. Y en otro lugar: Mi carne es verdaderamente
manjar, y mi sangre es verdaderamente
bebida. Sobre esto murmuraron
los judíos, y le abandonaron muchos
de los discípulos.
2. 0 -Esta promesa la cumplió Cristo en la
última cena, transformando el pan en stt cuerpo
y el vino en su sangre, y dándolo á comer
y beber á sus dz'scípulos (Mal. 26, 26).
Con todo, no veían los apóstoles la figura
de carne, porque se habían conservado
las especies ó accidentes del pan (el
color, sabor, olor, peso, etc.). Ni percibían
la presencia de la sangre, porque se habían
conservado los accidentes del vino.
Sólo la sustancia se habla mudado : como
dentro del ·huevo se transforma lo que
contenía en un pajarito, y no por eso cambia
la cáscara del huevo (S. Th.).
3. 0 El cuerpo y sangre de Cristo, bajo las
especeis de pan y vino, se llama el Santísimo
Sacramento del Altar.
También aquí hallamos las cosas que
pertenecen á un Sacram e nto : el signo visible
son las especies 6 accidentes del
pan y del vino; lo que ~e percibe con el
oído, son las palabras de Cristo (en la
consagraciÓn); la gracia invisible es la
percepción del cuerpo y sangre de Cristo,
y las gracias que vbra en nuestra alma.
La institución de este sacramento
tuvo lugar en la última cena. El signo
sensible manifiesta la gracia invisible ; el
·pan que se prepara con granos de trigo
molidos y agua, y se cuece al fu ego, re
presenta el cuerpo de Cristo, qu e fu e mo lido
y cocido con padecimi e ntos; e l ser el
pan ácimo (sin leva 1ura) es fi g ura de la
pureza inmaculada d e l cu e rpo de Cri st o ;
la forma circular signifi ca que bajo las
especies e~tá Dios, el cual (como el círcu
Jo) no tiene principio ni fin (Hbr. 7, 3).
El vino exprimido de la·s uvas, represe nta
la sangre de Cristo, que fu e e xprirñida de
su cuerpo. El agua que se :nezc la al vino
en el Ofe rtorio, simboliza que en Cristo
está la Humanidad íntimamente unrda con
la Divinidad. El pan y el vino, que juntos
son el alimento ordinariu del hombre, figu-ran
que el cuerpo y sangre de Cristo son
alimento de nuestra alma.
4.0
- El Sac r amento del Altar se llama así,
porque se reserva en los altares, y más de ordz'nario
se llama Eucaristía (buena grada),
porque es la mayor de las gracias r¡ue hemos
reábz'do de Cdsto.
Declaración de los nombres : Se llama
Santísimo Sacramento (ó simplemente El
Santísimo), porque no sólo confiere gracia
como los otros sacramentos, sino contiene
al Autor de la gracia. Sacramento del
amor, porque e s la mayor prenda de
amor que de Cristo hemos recibido. Se
llama también simplemente Sacramento,
por antonomasia ó excelencia, porque vence
en excelencia á los otros sacramentos.
Pan del cielo, porque contiene al Salvador,
venido del cielo para ser nuestro manjar.
Pan de los ángeles, porque nos asemeja
á ellos, y requiere pureza angélica
para su digna recepción. Viático, pon¡ue
es provisión con que Jos moribundos han
de emprender el camino de la eternidad.
Hostia, porque es la víctima del Nuevo
Testamento. Cuerpo de Cristo, porque lo
contiene. (El pueblo su ele llamarlo Nuestro
Amo, porque en él está nuestro . Dueño y
Señor). Pero su propio nombre es Eucaristía,
porque es .la mej0r gracia que se
nos da, y el mejor medio de que disponemos
para dar gracias á Dios por los otros
beneficios.
s. 0 -La Iglesia nos excita á la AooRACIÓ.!f
DEL SANTÍsmo SACRAMENTO, por la continua
luz que. arde delante del S~grarzo, con el toque
de la campana durante la ele vación en la misa
y al acompañar el Viál zco, por la procesión del
CoRPUS y co1z las exposz'cioms del Sanltsimo.
L& adorac ión se muestra arrodzllándos1
delante del Santísimo. Al entrar en la
Iglesia ó al salir de ella, se suele hacer
genuflexión al Santísimo. A la consagra.
ción y elevación en la misa, en la bendi.
ci ó n con el Santísimo y cuando nos en.
con tramos con el Viático, hemos de arro.
dillarnos (doblando ambas rodillas).
Cuando nos acercamos al Soberano 6 nos
encontramos con él, le del?emos las seña.
les de re verencia, y aun á los superiores
de menor jerarquía los hemos de saludar
cuando á ellos nos acerquemos. De la
mis~a manera nos hem.os de portar con
Dios, realmente presente bajo las especies
sacramentales. Para avivar nuestra fe en
la presencia real de Cristo en la Eucaris.
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EL HOGAR CA TOLICO ~~~
tfa, instituyó el Papa Urbano IV la Procesión
del CoRPUs con ocasión de una
aparición del Señor á. Santa Juliana de
Cornelión, religiosa de Lüttich (Meh V.
r rg). Desde la introducción de dkha fiesta
se ha solido muchas veces exponer el
Santísimo á la adoración del pueblo, poniendo
una Hostia grande en la Custodia
y colocándola descubierta sobre el altar.
Así se hace, por ejemplo, en la oración
de las Cuarenta Horas. Cristo instituyó
este Sacramento inmediatamente antes
de su muerte, para que lo tuviéramos en
más estima, como el presente que nos da
un amigo antes de alejarse de nosotros.
(S. Bern.). Si los judíos ni aun se atrevían
á mirar el Arca de la alianza, que no era
sino figura de este Sacramento, ¿qué reverencia
no habremos de tener nosotros
á su realidad? (Hunolt).
III
Cristo padeció lánlo,para mostrarnos cuÁN·
TO NOS AMA Y CUÁNTO OFENDE Á DIOS EL PECADO,
Una oración bastaba para salvarnos,
pero no bastaba para hacernos conocer
el amor de Dios. Lo que era suficiente para
la redención, no era suficiente para el
amor (S. Cris.). Por este amor tan grande
que nos manifestó Cristo, veneramos
su Sagrado Corazón. El corazón es el centro
de la vida corporal, desde el cual se
derrama la sangre por todo el cuerpo y
lo conserva vivo; ínas como entre el cuerpo
y f!l espíritu })ay una estrecha relación,
se considera el corazón asimismo
como centro de la vida espiritual y punto
de partida de todos los afectos y deseos
del hombre. (Esto se ve en el lenguaje
común, con que decimos que uno es de
buen corazón, ó que no tiene corazón,
etc.). Especialmente miramos el corazón
como asiento del amor (así decimos que
tiene uno corazón de madre, por amor
de madre). El culto del corazón de Jesús
nos recuerda, pues, el a mor inmenso que
Cristo nos tuvo, y nos excita á amarle con
fervor.
Para extender la devoción á su Corazón
Sagrado, se sirvió Dios de una religiosa
francesa, la Beata Margarita Maria
de Alacoqu~, que vivió én Parayle-Monial
(ciudad de Borgoña), y murió en r6go.
A ésta se apareció muchas veces el Salvador,
y ¡.le mostró su Corazón traspasadp
por la J~nza~ ecllando de sí rayos de
fuego, ceñido de una corona de espinas
(por la ofensa que los pecadores infieren
á su amor), y sobre él una bdllante cruz,
El Señor le pidió que procurara fuese venerada
la imagen de su Corazón en esta
forma, y prometió colmar de gracias y
bendiciones á todos los que le dieren
culto.
También pidió la institución, el viernes
sig-uiente á la Octava del Corpus, de una
fiesta en honor del Sagrado Corazón. La
elección de este día es muy oportuna,
pues en viernes nos dio Cristo, con su
dolorosa muerte en la cruz, la prueba más
eficaz de su amor; su Corazón dejó entonces
de latir, y fue atravesado por la lanza.
También el Sacramento del ,Altar es
una prueba grandísima del amor que
Oristo nos ha tenido. Como los rayos del
sol se concentran en el foco de una lente,
así se concentran en el Sacramento del
Altar los rayos del Divino Sol de amor.
De suerte que la fiesta del <;orpus nos
pone ante los ojos el amor de Cristo.
Otra razón porque quiso padecer tánto
Cristo, fue para sernas modelo de pacien- .
da: padeció por nosotros, dejándonos su
ejemplo ( 1. Ptr. 2, 2 r) ; y EL mismo dijo :
Ejemplo os he dado 1 (J. 13, 15).
Revd. FRANcrsco EsPIRAGO
En el Corazón de Jesús
El ciervo herido pide la cristalina fuente, .
El huérfano un abrigo, y el muerto una oración;
Un nido la paloma que vuela en el ambiente ...
¡Yo pido, oh Jesús mío, tu dulce C o RAZÓN!
Los indigentes buscan hospitalario techo;
La hi edra en torre antig ua tejió su ramazón;
La abeja va á las flores, la cabra al verde helecho.
¡Yo busco, oh Juds mío, tu amado CORAZÓN!
En campo de batalla morir quiere el guerrero,
El ermitaño á solas, el pobre en su jergón;
En cruz el santo apóstol, y en barco el marinero ...
¡ Mi muerte, oh ')esds mío, será en tu CORAZÓN !
(Del R . P . .Fougeray, S. )., ttaducidos por la
Madre María Ignacia Samper A costa ).
De Jerusalén .al Carmelo y á N azareth
Esta correría puede hacerse por tierra
ó por mar: lo pdmero será, sin duda, lo
que convenga más al viajero que desea
visitar mayor número dé lugares y conocer
la topografía de las diversas regiones,
desde luego que á su paso halla localidades
bíblicas tan interesantes como Betel,
Silo, Sunam, Nain, etc., }l á corta distan~¡
a de Naplusa puede t si~ar el célebre
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312 EL HOGAR CATOLICO
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Pozo de Jacob, el sepulcro de José, los
montes Hebal y Garizín y los pu e blos de
Siquén, Salem, etc.
Entusiasmados con esta perspe ctiva,
ya hablamos celebrado con el apreciable
Rafael Lorenzo el contrato r espectivo
para esta..,_penosa travesía, por pésimos
caminos, en una región en su mayor parte
desierta y ne exenta de tribus de beduinos,
en la cual gastaríamos tres días; pero
cuando nos disponíamos á partir un aguacero
torrencial de muchas horas dejó intransitabl~
s los caminos, por lo cual, con
no pequeña contrariedad, hubimos de tomar
la otra dirección.
El 11 de Diciembre salí m os de J erusalén
en el tren de la tarde, y esa misma noche
pudimos embarcarnos en un vapor
griego de buena maquinaria, aunque imponderablemente
desaseado; por fortuna
algunos camarotes y el comedor, menos
nauseabundos que el resto del buque, nos
sirvieron de refugio, porque era imposible
sal'ir á la cubierta. No es extraño que
en Oriente hagan siempre estragos el
cólera y otras enfermedades contagiosas,
dado el desaseo en que viven las gentes.
Como una hora después del amanecer
del 12 divisámos á lo lejos, con gratlsima
emoción, la cordillera d e l Carme lo, y
antes de las nueve nos vimos delante de
Caifa y con el sacro monte al frente. La
parte de la bahía donde está situada la
ciudad marca el extremo SO. de la de
San Juan de Acre, y es casi tan desabrigada
como la de Jaffa, pq_r lo cual, cuando
el mar está agitado, se hace también
imposible el desembarco, que fue preci samente
lo que nos acaeció ese día. Con
mucha ansiedad tuvim~os que esperar
largas horas, hasta que á eso de las tres
y media de la tarde ya pudo aventurarse
una lancha en dirección á nuestro buque,
debido al llamamiento incesante que ha.
cía, móvido el capitán por nu e stras instancias,
acaso imprudentes, pues los otros
b~ques que se hallaban en la misma situación
que el nuéstro permanecían silenciosos.
A medida que se acercaba la lancha -
nos sobrecogíamos de espanto po r los
esfuerzos que tenían que hacer los re meros
para salvarla de las embravecidas
olas, y mucho más al considerar qu e al
cabo de pocos instantes estaríamos sufriendo
los mismos embates, por lo cual
n.uestras 111iradas nC? se i;tpartab¡in del
Carmelo, en cuya cima blanqueaba el edificio
qu e permitía ver en su centro la
cúpula que nos indicaba el sitio bendito
donde se venera la imagen augusta de
Nuestra Señora del Carmen, auxilio, consuelo
y esperanza de los que tienen que
surcar el proceloso mar.
Nuestra ansiedad creció cuando, llegada
la barca al vapor, subieron afanosos
los valientes y robustos remeros ; en medio
de la algazara de esos hombres, pronunciámos
en aita voz el nombre de un
agente de Lore nzo para quien llevibamos
una carta. Inmediatamente la tomó
el piloto, nos embarcó, y por entre esas
olas que, ora nos empapaban, ora inundaban
la barca, ora se estrellaban contra
ella y amenazaban tragársela, seguimos
en dirección al puerto. La llegada
nos produjo un d escansO' indecible; por
entre macha gente nos condujeron á una
calle espaciosa, donde había buen número
de almacenes y bazares; allí hallámos
al agente, sujeto apreciable, quien apenas
se enteró del contenido de la carta,
nos hizo subir á un ' magnífico coche y
nos dio excelente conductor para subir al
Carmelo. Atravesámos parte del pintoresco
barrio alemán, formado por hermosas
qui~tas y bien cultivados huertos,
en extensión no despreciable entre la
playa y la falda del monte, y en menos
de media hora estuvimos en e 1 anhelado
Convento de los Carmelitas. El trayecto
no excede de unos tres kilómetros, y la carretera,
que sube suavemente fajdeando
el monte, apenas vence una altura que no
alcanza á 200 metros.
El gozo del peregrino, cuando llega á
la explanada qu e corona el monte, es indecible.
Allí se alza imponente, á mane.
ra de fuerte castillo de la Edad Media,
aunque sin almenas, el magnífico cuadrilátero
del Com·ento, en cuyo centro se
encuentra, en primorosa si bien pequeña
iglesia octágona, el augusto santuario de
la Virgen Madre, cuya imagen, según pi adosa
tradición, se vio por vez primera en
la nube simbólica que subió de ese mismo
mar el día del Gran Sacrificio del pro·
fe ta EIÍas, en esa misma montaña, llena
de atractivo y de encantos misteriosos.
Desde la alta a zotea del convento se do ·
mina el grandi oso panorama que permi ·
te contemplar el Mediterráneo en inmen ·
sa extensión, divisar, no muy lejos, lo
~ue queda de San Juan de Acre1 y1 CQll
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buenos gemelos, lo que resta hoy d e la
famosa Tiro ; m~s hacia el norte y al
noroeste, Jos maj estuosos nevados del
Monte Líba1to y del Grande Hernón, y
en otras direcciones, vastas llanuras y las
montañas de Galilea y de Samaria. Todo
esto es magnifico, pero nada pue:le compararse
con el encanto dulcísimo que experimenta
cuando, al p~netrar en la apa
·cible iglesia, á .la vista de la imagen sa.
grada de la soberana Señora, con el Niño
Divino en los brazos y el Escapulario
en la mano, se postra de hinojos ante
ella y, con ]~grimas en los ojos, le presenta
rendido homenaje de amor, ala .•
banza y agradecimiento, por los infinitos
beneficios que su misericordiosa protecci6n
le ha dispensado.
Para subir al coro de los religiosos, en
cmyo centro se alza el hermoso altar de
m~rmol de la Virgen, hay, á uno y otro
lado, magnífica escalinata, de mármol
también. Debajo de este altar se encuentra
una gruta natural, á la cual se desciende
desde el pavimento de la iglesia
por cinco gradas; en el fondo se ve el altar
aedicado al profeta Elías, quien, aseguran,
habitó allí. Nos fue dado el honor
de celebrar la santa misa, tanto en el altar
de Nuestra Señora del Carmen, como
en el del santo profeta, y de nuevo reci •
bímos la investidura del escapulario y
nos inscribimos en la Cofradía. 1
Los religiosos son muy amables, lle·
van vida áusterísima y cantan sus horas
canónicas en tono recto, acompañadas
por magnífico y bien tocado órgano ; pudimos
asistir á la misa conventuai y á la
devotísima salve que cantan los sábados,
formados tódos delante del altar de la
Virgen, con sus grandes y elegantes capapas,
y llevando en las manos gruesos
cirios.
El jardín que cultivan los padres se
halla frente á la portería del convento;
en el centro se ve un pequeño monumento
de piedra, erigido á la memoria de los
soldados franceses que murieron en esos
contornos, cuando en 1799 Bonaparte
despojó á los padres de su convento para
establecer en él su ambulancia, que este
es el favor que los soldados poderosos
suelen dispensar á los hijos de la oración
y del sacrificio. Los turcos, en represalia,
incendiaroa el convento y asesinaron á
Jos reli~iosos. E;l edificio que hoy existe
comen zó á levantarlo, en 1827, el P . Fr.
Juan Bautista de Frascati.
Dos cosas m~s llaman la .atención en
las inmediaciones del convento : el grandioso
recu erdo que qejar.on los chilenos
de su pe regrinación á Tierra /Santa, fi:On
la hermosa es~atua de la Inmaculada que
se alza sobre rica columna y pedestal, y
el faro que se destaca en el palacio que
en 182 1 hi zo construir Abdalah, Bajá de
San Juan de Acre : con dos minutos de
intervalo se deja ver el , focq de luz blanquecina
q ue di stinguen !oS\Zrn arineros á
más de 48 kilÓmetros de distancia.
Descendiendo de la explan~a del convento
en dirección ~ la playa, á distancia
de unos cinco minutos de camino, hay
una gruta conocida con el nombre de
Capilla de S an Sz'món Stock, por haber habitado
en ella este santo; bien abajo, casi
al pie del promontorio, tienen los cristianos,
judíos y musulma:ne~, en mucha veneración,
otra gruta de 14 metros d e largo
por 6 de ancho, en la cual aseguran
vivió Elías, y creen que sirvió de Escuela
de los P r ofetas, con cuyo nombre suele
designarse; estli cónvertida en mezquita.
La cordillera del Carmelo mide unos
24 kilómetros de largo, y hay lugares
donde alcanza á te ner una anchura que
no baja de 8. E n el extremo NO ., á orillas
d el ma r , se encuentra todo lo que
queda descrito; en su extremo SE. se
enlaza con las montañas de Samaria, y
en el EN. con las de Galilea. Su mayor
altura, en el centro, alcanza á 540 metros
sobre el nivel del mar. El lugar que la
tradición asigna al famoso Sacrificio de
Ellas, conocido con el nombre de Mukh raka,
se halla á 5 15 metros; desde allí no
~e ve el mar, los C~rmelitas han erigido
una capilla, y dista del convento de que
hemos hablado, andando á caballo por
toda la cresta de la montaña, algo más
de cuatro horas de camino. Sería muy
agradable disponer de tiempo y de dinero
para recorrer despacio toda la _cordillera,
visitar los establecimientos modernos
y los sitios que guardan tradiciones
sagradas, as í del Antiguo Testamento
como de los primeros sjglos cristianos y
de la época de los Cruzados. Aun en tiempos
posteriores no han !escaseado las almas
contemplativas, y no pocos religio.
sos han muerto á manos de los musulmanes
por su fe. Los Carmelitas creen q ue
~ra ~n su ori~en del prorra Elías y q ue en
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este mon te subsist ió su comunidad hasta
, que se extendió por Occidente, en e l siglo
X III. E n 1.209 San Albe rto, Patriarca
de Jerusalén, dio á Jos mo nj es una regla,
y San Simón Stock recibió más ta rde, de
manos de la Santísima ,Virge n, e l E sca .
ptllario, con Jo cual adquirió la O rd en un a
importancia inm e nsa . D esd e e l mi smo siglo
la O rden es mendicante.
Cuando las tribus de Israe l te ní a n fija
su demarcación, el Ca r me lo sirvió d e límite
á cuatro de ellas, y tanto los profetas
como los pú etas lo toma ron por su
belleza y fértilidad co mo tipo pa ra sus
descripciones. Los hechos prodig iosos de
Elíás y de Elíseo e n ese mo nte so n de
todos conocidos. L os mi sm os pa ganos, á
'contar desde Daría, hijo de Hystaspe,
quien Jo consagró á Jú piter, hasta Suetonio,
que asegura haber ofreci do Ve.>pasiano
am sacrificios á los di oses, le con cedieron
importancia r e lig io sa. Tácito lo
reputa como ·Una divinida d y di ce que no
tiene ni estatua ni te mplo, sin o ún icame nte
un altar y adoradores .
En el· extremo NO. de la cofdillera,
en la amplia playa que la circunda, presenta
Caifa un aspecto que no la di fe rencia
muého de Jaff a, sal vo la ventaja que le
hace la vista del pintoresco .m ont e. Esta
ciudad, sin mayor importancia e n la historia,
se encue ntra hoy florec iente, debido
al ferrocarril que pa rte de a h í para Da masco,
toca en Beths án y en el lago de
Tiberíades y recoge los efectos que exportan
el Harán -y la Galilea . Tendrá
bastante más de 12,000 habitan tes·, de los
cuales unos 3,000 son católi cos , ¡Je ra pertenecen
~ diferentes ri tos ; lo s la tb os pa san
de 400, y tanto éstos como los or ientales
ti e nen sus iglesias y comunidades.
El domingo r 3 de Dicie mbre lo pasá.
mos en las di ve rsas visi tas de los lu g ares
célebres que circun dan ~ 1 convento de l
Carmelo ; por la tarde recorrimos el barrio
alemán q ue se e xti ende a l pi e del
monte y asistimos á una he rmosa fiesta
relig- iosa de desa g ravios que se celebró
en uno de Jos monaster ios de este barrio.
El r 4, á las oc ho de la mañana, abandonámos
la deliciosa mansión del Carmelo,
atravesámos de nuevo la ciuda d y seguimos
e n buen ca rr ua je para Nazareth. A
uno y ot ro lado de la carretera vim os di.
versos pueblos musul manes, y durante un
largo t recho tuvim os delante la histórica r her mosa cordille ra. El conduc tor nos in.
dicaba los sitios notables de e ll a, como e l
l ugar de l Sacrificio de :Eiías, la fa lda d on~e
fueron mu ertos los sacerdotes de Eaal, los
pueblos de los Drusos, etc. Al atra ve sar
po r alto pu e nte el torrente Cisón nos acord
ámos de la sue rte qu e le cupo al ejército
de Sísara , derrota do por Barac y Débora
e n las fald as de l monte Tabor q ue ya
divi sába mos, sin imagina~nos que á poco
ll egaríamos al pueblo de Hariliyeh,
q ue es la misma Haroseth de la Biblia,
pa tria del derrotado gene ralísimo del rey
Jabín. Más a delante se pas a por el curioso
pueblo de Y a fa, situado en un a a lt ura;
a se gúrase que es la patria de los apóstoles
Santiag o y Juañ, hijos del Zebedeo;
hay una ig lesi a latina y tuvimos la gra ta
so rpresa de hallarnos un religioso f r~ nci
scano español á q ui en hicimos subi r á
nu es tr o carruaj ~ .
En toda esta vía hay parajes pi ntorescos
y en alg una s col ina s bo sques de ro.
bles, cip reses , olivos y algunas palmas.
En uno de los caseríos donde demorámos,
así de ·ida como de regreso, e ncontrámos
acampada en sus toscas tienda s de pieles,
nada vistosas, ni de aspecto a g radable
la s g entes, un a tribu de beduinos ; a nduvimos
por entre e llos, no sin sobre salto,
aunque te níamos confia nz a en nu est ro e xperto
y c ri sti a no condu ctor.
En seguida del pueblo de Yafa todavía
hay un repecho fuerte y luégo com ie nza
á descender la carretera, se pa sa de spués
por entre una garganta profunda,
y al salir de e ntre ella , e n un· brus co giro,
late e l co razón de alegría , porque se
pr esenta á la vista e l hermoso pa norama
de Nazare th .
Dos glo r i as
P o rqué, palpa n do, co mo palpo y veo,
Ser so Ulbr a, h u mo, ilusión la¡;¡-loria humana,
P erdido voy tras i lusión liviana,
Y er r á til sombr a acariciar de eo?
F alsa vi r tud la q ue se en salza , cr eo ;
F laco va lor el que en lu cir se a fana ;
¿ Y en tal flaqueza, y en v ir t ud t an va na
F undo mi altar? me gozo y pavoneo ?
¡Gloriarme yo! qu e trueco, en mi locura,
L a s incera vir tud por la mentida;
P or g lor ia vi l la in ma; cesible y pura !
Sólo es d ig· no de g lor ia e l que la olvida,
Y en pos del bien, por sombras, apresur a
La fecun da corriente de su vida. ,
Chía, Julio de I I)OO,
JosiÍ JOA!lUÍN C .A.S ..
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DISPOSICIONES
DEL CARDE NAL V ICA RIO DJI: R OMA.
S O BR É L A P R I MER A COMU N IÓ N
El Emmo. Sr . Card en al R es pig hi, Vi ca ri o
de Roma, acaba de d irigir al Cle ro d e la m isma
una opo r tunísim a c irc ul ar S'1 bre la pri mera
comunión d e los niños , de !á c ual va~~
s á extr{lctar brev em en te la pa rt~ dis poSitiva:
1. 0 Advié rtase que el decre to Qua m singuiare
C/¡r¡'st us a more no fija la edad en
que deben los niños co nfesa r y comulgar .
Dice s ólo que es a q ue ll a en qu e el niño comienza
á dis cu rrir, que .sue le se r /¡ acia los
siete a ños. P odrá ac.1ntecer q ue s ea antes d e
esta edad , ó tambi é n d espués . No deben, pues,
los Párrocos ata rse á un a regla general , sin ó
esforzar se en c ono ce r á lo s niños y c onc ed erles
la' gracia de la co munió n cua ndo se cumpla
la condidión ex~ gida.
2.° Com o l os conocimientos que deben tener
los ' niños par a ace r carse á la Sagra da
Mesa se r e ducen á conocer de l modo que
puedan la s verda des d e necesidad q e medio
y á dis ll'nguir el p a n materia l del Pan
Eucaristico, e sfu ér ce ns e los Pá rrocos y Sacerdotes
en conseguir es t o d e los niños, y a
visitándolos en asilos , colegios, e tc. Ayúdense
para esto d e otros sacerdot es y de los con·
fesores. R ecomienden, sob r e t odo á . la s madres,
el cumplimiento ele este d e ber imperioso
de enseña r á s us hijos des d e s u primera
edad ; que as í como les e n señan á nombrar á
su padre y madre~ l e s ense ñ en q uié n es el Padre
y la ]\1adre que t e nemos en el cielo ...
3.• Como , por desg racia, much os niñ os,
d,e s pués de hecha su prímera comunió·n, dejan
el cate cis mo, es de e spe rarse que, comulgando
desde fos siete añ o s~ se conseguirá que
oontinúen asistiendo, toda vez que á esta
edad suelen ser más dóciles. Para e sto los
. Párrocos válganse de todos lo s medios , hi!Sta
amenazar con negar la abs olu c ión á los que
falten y no quieran enmendarse.
4-° Como el cuidar ele que Jos niños comulguen
en el tiempo prescrito es oblig a ción
no só!o d e l Párroco y confeso r, sino de
todos los que ejercen autoridad s obre é l, tengan
entendido que faltan los m:1cstros y los
padres si, af\)rrados á la co stumbre anteri01·,
no se someten á la autoridad ec lesiás tica, impidiendo
que sus dis cípulos ó hij os comulguen
nl tiempo debido.
5.0 Es un error el creer que para la comunión
de los niños de siete .a ños ha y que observnr
las s olemnidades usadas en la primera
comunión que suele hacer s e colectivamente.
Aun en ésta· debe suprimirse todo Jo que
tiene sabor de vanidad, que fomenta e l or g ullo
en el vestir, etc. Es triste que, por carece r
de medios para vestir co n el eganc ia á sus
hijos, haya padres que difieran el consentir
que ha~an su pr~mera comunión. Mas para
lo s niños p equeñitos es preferible qlle vayan
i co mulgar en compa ñia de sus padres ó parir.
ntes ó de ot ras personas serias que Jos enseñe
n pr:ic ticame n te el modo de acercarse á
la Sagrada Mesa. Podrán también los Párrocos
h a cer comuniones colectivas~ /J. las cualcJ
asi s t a n el may or número po~ible de fieles.
6.0 Amonéstese á todos los que tienen á Sll
cargo e l cuida r de los niños, que después de
comulga r por primera vez deben cpntinu.11r
frec uentanrlo la co munión. Bueno será hacer
t odo s los año s una numerosa primera comqnión
sol emne, á la que concurran todos loa
niños qu e ya co mulg aron privadamente.
7.0 Se recuerdan con gran interés los doa
artícul os V II y VIII del citado d e c reto,qu~
di ce n : VIL La costumbre de no admitir á
la confesión , ó d e no absolver á los rziño3
que lleqaron a l uso d e la razón, e$ altam
ente r eprobabl e. Procuren los Ordinarlos
ex tingu i rla, aun usando de las penas del
Derec lw-V 1 U. l!,'s d etestable el uso de roo
admin i stra r el Santisimo Viático y la E dos americanos y uno d e
Oceanía.
NoTABLE CONVEJ\SIÓN-Albert von Rubille
es· uno dé los más notables historiadores con-manera
como se presenta delante de mí la
Iglesia, seg ún las experiencias sentida s, mis
observaciones y mis estudios ....
Creo que nadie me negará competencia
para hbalar de tan noble objeto.' '
Tiene la obra seis capítulos ; el más emoci
onante es el primero : "Mi vuelta á la San·
t a I g lesia." Todo el problema psicológico que
se concluye con la conversión de M. von Rubille
se halla en él e xpuesto y d1scutido.
Gloria á Dios que así respontle á la calumnia
rl e los t ontos, á sa be r : que la r eligión
sól o es para los ignorantes.
L os ignora ntes soberbios son los únicos
incompa tibles con la religión y la ciencia y
la verdad y el bien- (E{ Trabajo, Buenosaires).
-EN E NERO ÚLT IMO fall ec ió en París el Dr.
J orge Bull, oculista famos o, que, nacido en el
protestantismo y educado en . el odio de la
Iglesia, se convirtió en París. La 'P~i~era
oración que rezó fue er Veni San cte Spzrttus,
y le pareció ta n hermosa , que la aprendió. de
memoria y la repetía á menudo. Esta oraCIÓn
iluminó su espíritu y le condujo á conocer á
María Santísima y á estudiar la r eligión cat
ólica. En 1892 recibió el bautismo ; fue á
Lourdes, donde reci b ió la primera comunión
y fue confirmado. No contento co n hal5er ha·
ilado la ve rdad, se hiz o apóstol de ella y con•
virtió á muchos protestantes. Cüando se des·
pertaba d e no che se le oía exclamar con ale•gTia
: "Sí, yo soy católico, ¡ qué ventura es
ser hi¡' o de la verdader a Iglesia 1"
• 1
DESARROLLO DEL MATERit,LISMO EN INGLA~
TERI\A POI\ Mn. QuiNLAN-En un bien razo•
nado ~rtículo expone la influencia que ejerce
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~2Ó EL HOGAR CATOLICO
la religión en las costum bres públicas. El
sentimiento cristi ano, co n natural a l a lma hu mana,
de q ue n os h a bl a T e r tu li ~n o, puede
ser deso ri entado, c omo cua lqu ier· otro afe..: to
partic ular. La fa l ta efe espir i to re li gioso fl ll
las clases ob rera s h a eng·cndracfo por co n ~ ccuencia
fo r·zosa el ;¡pego :í los b ien es te r r enos
de un m odo exces ivo; no pud iendo sat isfacerlo
por m edios lega les, acud e á l o ~ i lici tos;
de aquí r es ulta que pa r a ev i tar los inevitalJ les
trastorn os que esto acarrea á la soc iedad, se
ha hecho ncccsar iH la crración de u na p ol icía
que cues ta la cifra de r .6oo,ooo lib ras es ter li nas,
aproxim adamen te. Este es pir i lu i nva d e
por igual á las cl ases e leva d as, y la raíz el e
tales tras tornos la enc uentra el autor en unas
palabra s del Ca r de na l ,Ma n n iog- sobre la instrucción
primaria : "Sabe perfecta 1ne n te Satanás-
dtee-quc s i l ogr a se par a r· la r e li gión
de la instrucción, cor ta J e r aíz la c ivilización
cristiana del mundo. Por c uya causa diri ge
todas sus astuci as y a rtimañas, sus fr audes y
falsa política de hoy á co nseg uir la ll a nwda
educación neutra, ed u cac ión seQ· la r, impe ri al,
como queráis , tod o, exce pto educación eris-
'tiana. " .
MuNJFlC ENCrA D E Pío X CON LOS FrLtPrr< osEn
la noch e del ilo de Ene ro , e n el vo lc:ín
Taal, de la provincia de Ba la ngas, Di ócesis
de Lipa, s e produj o una d eton ación t an fu er te
que se oyó h as ta e n el mis m o Manil a, s iguiéndose
una erupción que ll e vó el e~ p a nt o y la
desolación á las comarcas y pu e bl os circ un vecino
s. rmp os ible h acer exac't amente un cómputo
de l os daños ma ter i a l es y de las víctim as
humanas; pero es c iert o qu e pas ar on de mil
las personas muertas, y q ue o tras mucnísimas
se acogier on h eridas a l hospi ta l deBa·
la1gas. Simultáne2 m ente á la exp losi ón Jel
volcán, un violentís im o terr e m oto com pl e tó
)a ob.·a ctevastadpra, so t er ra ndo ig les ias y
casas parroquiales . E l P adre Santo, in forma do
de tan aflictiva situac ión , quiso, en s u pobreza
augusta , socor rer á aquell os i nfeli ce s ,
enviánd oles , por conduc to d e l Del egado A pos·
tólico Monseñor A g uis, 2, ooo dóla res .
EN UN TEATR UC HO ca n tÓ UD comiquilJo CO SOS
inmo rales , y proceoado p or e l Tri bun al
co:rreccional d e Bl'Usela s, le conden ar o n á 500
francos d e multa y cinco m eses de cár-ce l.
Pare cióle muc h o a l procesa do, por 1 J c ual
apeló al Supremo, q ui e n dup li có la co nd ena.
~sto prueba que esas autoridades t ienen co nCieO
cH• .
LA ACCIÓ N CAT ÓL ICA EN F n ANC lA -Auoque
los gobie rnos j Hcob inos se s uc eden u nos á
otros, y ning u no se d a p u nto de r:rpo so en la
obra de perseg u ir á la I g l e~ i a, el esp ír·itu ca tólico
se y e rg u e d igno y m~j e stu os n e n c uantas
ocasiones se p resea tan de da r cul t.o al
Dios verda der o y ele co o l'rs<1 r á J esucristo
ante la faz de su s ene m ig os. E s to ha pod ido
observar se en París durante la Sema n a Santa,
en la que el pueblo d e l a Vi tte l um iere .ha
dado muestras de un recog i miento y reli g ios
i da d que pud ie¡·a ~erv i r de e.jemp l o á no pocas
ciudadrs ue Estad os ca t ól1 cos .
• " J amás-d ice un tes tigo p r esencial- h e
v ibl o una Semana San ta tan p iad os a y edifi·
c~ nt e c omo és ta de P1lrí s, cuyas iglesia s es t a·
han ll e nas de fi el es, y no p recisamen te d e muj
eres, sino t a ruiJ ién de hori1 h r cs de todas las
c las es so c ia les, j óven es y a ncianos, r icos y pobres,
paisanos y mi li tares . En la igle sia d e
Sa n An toni o, el f.1 moso arraba l de tod a s las
revueltas revolu c ionarias, las sociedad es g imnás
ticas, de gr·a o un ifo r me, hao a sistido C9D
vi s ibles mues tras de r ecog imiento á las ceremon
i a s rel igiosas) r¡ ue ha n dur ado tres h oras.
E l número de peniten tes h a sido tan c on&
iderable, que había que esperar t urno p or
espacio d e dos ó tr~ horas a l p ie del con feson
ar io. D u rante el Viernes Santo han perman
ecido cerradas cas i t odas las ca r n icerías, y
e n t odas las fondas la m ayo r parte de las comi
das servidas han sido de pescado."
E n vono, pues, la imp iedad se ha enseñor
eado de las esfe ras ofic i a l es, en v ano dicta
d esd e e ll as leyes antir reli g iosas y decretos
co ntra la persecuc ión de l a Ig les ia y, sw Ol in
is t ros. E l p ueblo fran cés, e n &u mayoría,
p erre a n ece fiel á J es u cri sto, y t odo pe rm ite
espe ra r que, pa s a da la obra de las t in iebla s,
v olverá á a lumb rar e l s ol de la ve rdad revela
da á la F r ancia cri s tianís ima .
L A UNrv En sro Ao Gn EoonrANA -Este centro
de ens eñanza , d i r igido po r l os Padres Jesuitas
, cuenta este Añ o cerca d e 1, 100 discípulos :
643 tcó logl s, 378 fi lóso fJ s y 6g canon istas.
L e da m ayor n úmero d e teól ogos (82 ) e l Sem
in ari o fr ancés de Sa n ta Clar a; si guen e l
Coleg io español, con oz; el P í J L a tinoa m ericano,
co n 6 1; el leon ino, con 54 ; el germáni
co , ccn 43, y e l ing lés, con 17. E n l os cursos
d e Filosol ía, e l Semin ari o f rancés cu en ta 3s
d is c ípulos; el Col egio esp a ñ ol , r 6; e l P ío Latin
oa me rica n o, !¡3, .Y el germá nico, 5 0. Hay 16
p r ofesores de t eo l ogía, r 1 d e Filoso fía y 3 d e
Derech o Ca n ón ico : el R ec tor d e la Universidad
es el P. P ío el e Mandato, y el Prefecto
Ge ner a l d e est udios, el P. Mi g uel de María,
q u e tie n e po r sus ti tuto :.1 P. Gore ' ti~
-EL EMJNE ;o; TE oc iólogo, Pre~uítero M.
Santo!, a l verse obj eto de ca lumniosas acus :•ciones
por el periód ico belga La N oa velle
Gaz.::ette , de Amber es, lo d enunció, log rando
que la Audiencia de Bruselas con dene al
m al periódi co á 2, ooo francos de daños y perjuicios,
y á la in serción de la sente n cia en, var
ios números. E s to í es a d min istrar ju t ic ia.
IT ALIA-E s ta mos donde esta rnos. Cin c uent
a añ os ele unidad i ta li ana no han res uelto e l
problema de las relaciones del E stad o con la
Ig les ia. E l P<1pa recuerda aú n lo i mp rescrip ·
t ibfe de s u s vberania; ex ige á Jos Gob ie rnos
e l r es peto debido; no ced e al us urpador. Víct
or Man u el y Jos Gobier nos ce lebi·an , eo es·
pléndido a islamien to, la i n t a n 9 ib ilidad del
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despoj o. E l cambio de M inisterio no ha variado
la s i tuadón. Al Gabin ete L u zzat i ha s ucedid
o el Gabinete Gi oli tti, pero l a mayoría
parlame n tar i a s igue siendo la mi s mo, devota
de Gioli tti. L uzza ti inauguró las fi es tas d e la
unidad ital ian a; Gioli tti las co n tin ú a . Más
que l os ditir amb os ministeri ales, asom bra la
fresc ura de V íctor Manuel en s u d iscurso del
capitolio. '' Itali a, co n R oma por capica l , represen
ta la coe x is t encia tranq uil a d e las ig lesias
en el Estado, q ue gar a ntiza la li bertad
plena y fecu nda a sí á la r e li gión como á la
cien c ia .'' Br avo, r e(l'io masón , hij o de sa ntos .
La libert ad de las ig lesias e scla v i zando a l Papa
! Pío X h a agra dec ido e n esta oc a sión ,
más que en otras, los s ent i mientos de l Sacro
Colegio, d e l p atric ia d o y no bl eza romana, de
los círculos cató li c.os y a cadem ias de R om a ,
d e muchos extranj e r os é ita li anos y d e l cu er ·
p o dip lomá ti co q ue le fe l ic ita ro n por su onomástico.
P or cierto que en la a u J ienci9. d e los
diplomá t icos fa lta ba n e l d e l!: s pa ñ a y P or tugal.
EL xxn CoNGRES O INTEIINACIONAL EucARÍs TIC
o-Se r eunir á en la capita l de E spaña clurante
el presente m es. Los Obis p os d e esa nación
se hao es tado prep ar an do pa ra est a g ra ndiosa
mani festac. ióo d e fe c on muchísi mo entusiasmo.
La Junta Nacion a t p res idida por el
Emmo. Ca rdenal Ag ui r r e, Primado de las
Españas, ha a cordado ce lebr a r un Triduo so lemnísimo
los días 22, 23 y 24 ; el 25 ll eg ará
á Madrid el Ca rdena l L egado d ~ Su Santida d
y los tres días s iguie ntes se dedicará n para
laFI sesiones d el Congreso . El 29 se rá la gra o
procesión que ~a l rl rá dn la ig lesia d e Sa n J erónimo
y se dirig- irá á la Pl aza d e l a A rmería ,
en el Pal ac io R eal. A sis t ir:í n los R eyes, e l
ejército y tod as l as au tori da d es c i v il es y mili.
tares, á pesar de ser r n s u mayo¡· pa rte
hostiles á la Ig les ia ó d e fa lso ca t oli cis mo. 1
VARIA
FESTIVIDADES J.JE M AYO y ( OSEC JIA RELt GJO·
s.A. DE JUNIO-Nutrido es tuvo el m es ti e María
con las bellísimas funciones que e n h omen aj e
á la M:¡ dre de Di os se cel ebraron en mu ch as
iglesias de la ciuda d, co n la fi es ta d el Seminario
á su Santo Pa tr o no en la Ca tedra l, la
suntuosa de Ma ría Au x ilia d ora qu e cele b ró
la Comunida d Salesi a n a en su i,g Jesia y e n la
misma Catedral, la fes tividad de la A• c eosión
del .Señor, las Cuarenta H oras d e Las Nieves,
muchas series de e je r~ icios espiri tuales en las
parrcquias y otras diversas fun cio nes co n q ue
la piedad de los buenos hij os de la Ig lesia ha
dado público test imonio d·' s u fe, d f' sag r avíando
á la J\1 ¡¡ j es t a d S obe rana d e l o :v ioo
Salvador por los infinitos ultraj es qu e le h a o
~id o inferid os, y contrarresta r e n lo pos ible
los efe ctos pProiciosos de la p rensa impía y
de las conferencias per versas c on q ue el hom bre
enemigo ba estado sembr ando la cizaña,
princip a lmente entre el pue blo trabajado r, á
qu ien e n g ra o parte h a extraviad o.
E l mes d e Junio rendirá aún más opimos
fru tos po r las g r a ndes solemoidades ·qu e en él
se celeb r a n : P e nteco sté s con su Octava, Corp
u s Clt r isti co n s u p omposa procesión y su
Octa vari o, el S agrado Corazón de J esús, San
P ed r o y San P ablo, etc., a t r aerán los corazon
es á Cris to, y harán qu e el Divino Salva dor
d errame s u s d o nes ce le s ti a l es s obre todos los
que lo ad ora n é invocan . L o que interesa e•
que n os otr os c o1 re s ponda m os á sus ben efi ci os
p or med i o de u na v id a tá l q ue gua rde armonía
co n la fe q ue profesamos.
CoN CUITA Fo RERO LEÓ N- Tierna p J lomita,
era e l encanto de s us padres y la aleg ría de
sus h erm ani tos ; a zucen a purísi ma, se preparaba
con so lic ito a fán par a h ospeda r á su
Di os por pr imer a v ez e n s u p echo, el último
d ía del Mes de Ma ría ; mod elo de sus compañ
eras d e do c trina, las e difir:a ba á todas con
su extr emada a plicac ión ; de suavísimo carácter
y c an dor angelical, ll amaba la a tención
por su pied ad. Cu and o s us pad r es s e veían más
ha lagados por las be llísi ma s cualidades que de
día e n dí a i ba n a d virtiend o en e lla, el Se ñor la
arrancó de la tie rra, el I I del pasado, pa ra
transporta rla, cual escog ida planta, al v ergel
de l cielo á mora r c on l os á ngeles s us her man
os.
E ~ Sn. PR ESBÍTERO D. HER NANDO ARBOLEDA
U ~rA ÑA -El cable trans mitió el I O del pasado
la triste n ue va del fall ecimiento de este
di s ting uid o jo ven sace r do te , orden ado en la ·
Ciudad E tern a e l 28 de Octubre último. Las
bellísimas c ualidades que l o disting uían, su
piedad acendrada, la alta estima á que se había
h echo acr eedor en el Coleg io Pío Latino
Ame ricano, permitía n a ug urarle un minist
er io fec u ndo en obras d e santificac ión. Dios,
en sus desig nios inescrutables, lo ha lló maduro
para el cielo , por Jo c ual al llevárs elo, se
le pued en a plica r la s pala bras de la Sabiduría
: Co n s um m a tu s in brev i explevit temp
ora mulla. P r esen tamos nuestro sentido
pé same á sus aflig i do; h etmaoos María y
Luis y á t od a su di stinguida familia.
-MÁs CANJES DE BUENOS PE Rt ÓDICOs - La Corresponden
cia, de Bog- otá ; El Bien Público,
de Me de llío ; El Pe ndón , d e J ericó; E l Pueblo,
de Bucaramaoga ; L a B ola, de Pasto ;
La Ca r·id a d , de Maoizal es ; E l Va lle, d e
Carta go; E l B ot ón y La Bandera A z ul, de
S a nsón ; i!,'l Co r re o de l stmina , en el Chocó ;
Et Co nserva dor, d ~ Rios u cio ; L a Un ió n
Conserva d ora, de La !\'l esa ; y La Nueva
Epoca , de Fusagas ug á. Lüs saluda rno s cordi
~ lm en te y les desea m os larga v ida.
- COXSA GRA CI Ó:-1 EPISCOPAL-Tend rá Jugar
e l dom i ngo de Pentecostés en l a Sa nta Ca tedr al
Basíl ica, la de l Il m o. Sr. Obis pJ del Soco rro,
Dr . D. Fran c is co C. T oro,¡ á q uien te ne mos el
hon or rl e sa lu dar y feli c ita¡r muy cordial mente,
l o mis ·11o q ue á s us aprec iables di o cesa~
nos.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
EL HOGAR CA TOLICO
-AGI\.tDECilMOS á La V?.z Popular de Chinácota,
magnífi co semanario que con noble
entereza defiende la causa católica, la reproducción
que hace del importante artíc ulo de
nuestro distinguido colabor ador BETJS, titulD:
do Lo que n os revela el periodismo cotom lJiano,
que sal ió publicado en el número 38
de· este periódico, y los conceptos honrosos con
que se digna fav orecerlo. La m isma re p¡;oduceión
hemos visto á última hora en EL Temperan
te, simpática publicación de Son són.
LAUDABLE PROPOSICIÓN DE UNA A S AMBLEA
DEPAI\TAKE :-
Citación recomendada (normas APA)
"El Hogar Católico - N. 40", -:-, 1911. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686858/), el día 2026-04-19.
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