EL HDG AR CAT OLICO
~E PUSL!C \ BAJ~ LA D!RECCION DE LA JUNTA CtNTtAL DE LA DOCTtiNA CRISTI ANA
"Nada, ni un penramienlo, p u a la políll"ca. Todo, hasta el úlll"mo alzenlo,
para la Religz"ón"
La serie de 1 0 números de EL B oG A!\ CA."
TÓLrco, cuando se p aga opor tunam eole, v(lle
$ 4o panel ; s i se demor a, $ 50. E 1 n •i.m er •)
·s uelto,$ 5· alrasado d e uo mes,$ ro. Drr·eceióo:
Presideole de la Jun ta. Cenlr ~ l de la
Doctrwa Cristin na. Carrera 6." , núm ero 2 17.
Por telégrafo, lf')r.AR.
~~~
Se rec uerda á los señores suscriptores
que aún no han cubt"e rlo el valor
de la 2 ." serie, que ya es tiempo de
.hacerlo. porque hay que pa,r¡a r el vaJo
r de lo. impreúdn dt• l per1ddico. De
la 11!- fa lta n por paga r cn:;a de 200 .
-x-
EL CATOLICISMO
Y LAS ESCUE LAS PUBLICAS EN NUEVA
YORK
C on motivo d el ce nte n ar io rle la
e recció n d e la Dióces is d ~ Nueva York,
t r 1e e l New York flerald dos inte r esa
ntes a rtkulos, en los que se es tu lia
el prod ig ioso desarroll o d el catolicism
o en aquella ciudad, de l·.s c uales
nos h :r parec ido conveniente ex trac ta r
.algun os datos para los lectores d e est e
:periódico. Tiene grande importancia
e n el ~'~S unto e l tes timonio d el di a rio
neoyo rquino, sobre todo si sr. co ns idera
que é l no es ca t óli co, y cp te po r
con sig uiente s us apreciaci o n es Sl•bre
el t ema d e que aquí se trata so n perfec
ta mente imparcia les.
Al terminar la g u e rra d e la inclependencia
america na n o h1bía e n
N u e va York una sola ig lesia cató lica;
e n el año de 1785 se principi1'' á co~nst
ruír la prim e ra y años d es pués, en
r8o8, se er ig i ó la Di ócesis . Cuando
ll egó e.l Ubi"po Connolly, en J8r5,
exis tían tres ig lesi as y c u a tro sacerdotes,
para a t e nde r á unos dil' Z y si ete
mil ca t ó li cos . P oco á p oco fue aume
ntan lo e l númer o de sacerdotes y
d e temr los, y es verdaderamente consolad
or e l p e n sa r que hay en rl día,
en la Arquidiócesis, 317 ig lesias, 500
sacerd 11 t es diocesa nos, 298 de distin tas
órden es, 20 comunidades de h ombres
cuyo núm ero ll eg-a á 500, 4o de muje·
res, con 3 .ooo H e lig i osas, 3,376 niñas
e n coleg ios de segunda ensr ñanza y
3·339 niñ os, sin contar los r oo,ooo que
es udian e n las escuelas p a rroqu ia les
católi cas . D t: b emos men cion a r además,
co mo es tablecimientos n etamente
ca tólicos, d os asil os p ar a ciegos,
si ete p a ra huérfa nos, veintidós h os pital
es, treinta y d os escuel as inrlus triales
y correcci o n a les, c u a t ro asilos para
ancianos, c in co establec imientos para
r ec ibir á lo s inmigra ntes y tr es escuelas
de sordomudos.
El desarrollo d e las escuel as parroquia
le s ca t ó li cas, g ratuitas natural ment
e, es ·lig no de llam ar la atención,
.Y citare m os la s pa lab ras del G e neral
Tho mas L. J a mts, a utor del artículo
sobre el p a rticul ar. " No con oz co la
es tadís tica d e las c s~ uclas parroquiales
e n Nueva York en el añ o de 1808;
pero he po liJ o obtener algunos datos ·
hi s tóricos muy interesantes, los que
h e com pa rado con las cifras r efer e n tes
á esas esc ue las en el a ño d e 1907.
E'-'tas c on tit uyt n un a lecció n digna
de l <' n er.se en c uc o t a y demuestran el
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
210
gran aumento que h an t eniJo eu pocu
más d e cien añ os. Desde que se estableció
la Diócesis de Nueva York, la
población católica de la ciudad ha
llegado á 1.5oo,ooo; el aumento de
las escuela s es toda vía mayor. Las
escuelas católicas d e N u e va York
coinciden en su nacimiento y d esa rrollo
con la erección d e la Arquidiócesis
; pero la primera se estableció
hace 107 a.ños, es decir, e n el año de
1802. Se abrió en la parroquia d e
San P edro, la qu e es tá hoy en el
mismo lu gar que en lences ocupaba.
La junta de la parroq uia y el párroco
establecieron la primera es cu e la
libre; se sostenía con los fondos parroquial
es y cada semana se nombraba
una comisión de l a junta para
examinarla; d e esa manera la n sistemáti
ca y seria se di o principio :í la
obra de las escuelas p a rroquial es
iniciada en la p a rroquia de San P edro.
D esde el día e n que se abrie ron
las puertas d e es ta escuela no se han
vuelto á cerrar, excep to en épocas d e
vacaciones ; creo que este es el único
ejemplo d e que hay m emoria, á lo menos
en los Estad os Unidos, de una es cuela
que se haya Postc nido s in interrupción
duranl ~ 10 7 aiíos. H oy es tá
casi en el sitio en donde se estableció,
y en los 10 7 años de su ex istencia e l
promedio de asisten cia ha s id o de mil
niños p o r año. La pa rro quia de Sa n
Patricio no ta rdó e n seguir el ej e mpl o
de l a de San Pedro, y e n 18og orga nizó
su escu ela, l a que t odav ía exist e;
está rodeada por ca tólicos italianos y
tiene matric ulados 2,l1oo niños.''
Bastante lard ó en abrirse la terce r a
escuela, porque e n los barrios á que
correspondían las ya abiertas, h ab itaba
toda la poulación católi ca de la
ciudad; pero el gran aumento de p oblación
hiz<;> necesario e l fundar o tra,
ol que tuvo . lu gar en 18 26 . "En
1826, dice el Genera l J ames, e l promedio
de asis te ncia á las esc u e las
católicas e n esta ciudad e ra d e 3,ooo
á 4,ooo, d e manera que e n los últimos
noventa años se ha visto e l extrao rdi-
Iwriu vutlo tomado por es tos institut
os, Jos qu e táo.Los servicios prestan,
n o so lamer,te á l a Iglesia sino tambi
é n a l Estado. Tal desa rrollo es una
prue ha de l a utilidad ~-valor de estas
escuelas. Hay en l a ciudad de Nueva
York, t a l co mo está hoy, cinco grand
es Di::.tritos, en ellos no hay me nos.
de 155 ed ifi cios para escuelas, todos
b aj o 1<1 d irecc ión del Consejo d e las
Escuel as Católicas de Nueva York.
El núm ero de niños d e ambos sexos
que asist e á estos es t ableci mie ntos form
aría la poblar ió n de una ciudad de
Sf'!ijunda cl3se en ~ 1 Estado de Nueva
York, porque son más ó menos cien
mil.
La educac ión que r ec ibe n los niños
en es tas esc uelas es tá e nteram e n te de
acuerdo co n los re qui sito::; exig-iJos
por d Board of Educalt"on de N ueva
York. Esto se ha demostrado muchas
veces por medio de los ex á menes p r acti
cad<·;;, y el r esultado h a sido tan satisfact.
ori d co m o el d e c ua lquiera de las
esen c ias públicas de la ciudad. E l cen so
esco lar de Nueva York da, aprox im ada
rrw nte, 7oo,ooo; por co nsigui en te se
educa e n estos institutos la sépti ma
parle de la población de las escuelas
y n o se nrccsitan g r andes esfuerzos
para demostrar qué l evadu r a t an provechosa
para la influencia r e li g iosa y
p a ra formar buenos ciudada nos es la
constituída p o r un séptimo de los niñ
os que se ed ucan en las escuel as públi
cas. El c uid a do con que se enseña
á estos niños se hace patente con el
hec h o de que en su servicio hay empl
eados como dos mil maes tros, r eli-·
g iosos y laicos , hombres y mujeres."
En e l solo Distrito d e Manhattan
hay sese nta y una escuelas, con una
asisten c ia de 47,200 niños, y en el
mismo Dis trito hay noventa y dos
ig les ias; se ve, por consiguiente, que
e l se t enta y cinco por ciento de l as parroqui
as cató licas en aquella sección
sostiene escuel as parroquiales, y se
cree qu e dentro de un tiempo relativarnen
t e corto cada parroquia tendrá
s u esc u e la próxima á la iglesia. Tan
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EL HOGAR CATOLICU 21 1
grande así es el interés que demuestran
los católicos de Nueva York por
la instrucción religiosa de sus hijos.
Debe recordarse que estas escue l as se
sostienen con la s contribuciones voluntarias
de los fieles, que todas tienen
l oca les propios y que la instrucción
que se da en ellas, aparte de la
educación religiosa, es igual á la de
las escuelas oficiales que cuentan con
las sumas del presupuesto respectivo.
Es curioso observar que, según datos
fehacientes, cuesta á la ciudad de
Nueva York cincuenta dólares la educación
por año, de cada niño que asiste
á sus escuelas, y las escuelas parroquiales
gastan millón y medio de dólares
anualmen te para educar cien mil
niños; se ve la · acertada inversión de
los fundos, pues no cuesta cada niño
sino quince dólares anuales. Con todo
~so, la s uma total es muy fuerte y admir-
a ¡·J rel'lPxionar que ella ha sa lido
' de los c o ntribuyentes vol untarios católi
cos, poures en su mayor parte, ó á
lo menos de escasa fortun a; ejemplo
admirable de lo qve puede la iniciativa
p art icular a nimada por la Fe! La
suma invertida por los católicos de
Nueva York en el sostenimiento de
sus escuelas economiza al Gouiert10
una mucho mayor, porque le quila el
cuidado de atender á la educación de
cien mil niños, l o que representaría
un gasto de cinco millones de dólares,
sin contar el valor de los local es que
tendría que construir al tener á su
cargo l os asistentes á las escuelas católicas.
Preciso es reconocer que e l Gobierno,
sea· el federal, e l del Estado ó el
municipal, no h a puesto trabas al desarrollo
de las escuelas parroquiales católicas
y ha comprendido los beneficios
que ellas producen. Los bienes
parroquiales han sido siempre respetados,
y en la historia de la República
del Norte no trope zamos con la desamortización,
contraste muy sensible
con el país que se llamó la Hija Mayor
de la Iglesia, y cuyo riombre inspira
tánta simpatía á todo corazón latino,
simpa tía que hace deplorar más Jos
errores en que ha incurrido, merced á
los es fuerz os del fanatismo sectario.
-xPASTORAL
E. R. S.
De la h ermosísima que acaba de
publicar el Ilmo. y Rvdm o. Sr. Arzobispo
Primado, con motivo de la s
festividades del CoRPUS y del SAGRADO
CoRAZÓN DE JEs ús, transcrihimos
lo siguien te , sintiendo n o insertarla
toda por h aberla recibid o c u a ndo ya
estaba casi armado todo es te número.
Si uestro Divino Salvado r, o h carísimos
h e rmanos en el Señor. confió á la
I g le sia, nacida de su CorazÓn Sacratísimo,
e l tesorc inapreciable d e ~ u doctrina,
la enriqueció más todavía cuando para
otorgarle vida perdurable, le e ntre gó las
rique zas in e fables de su cuerpo, alma y
Divinid a d, todo ocu lt o bajo las especies
de pan y d e vino, para que sirvi ese á los
fiel e s de alim e nto; y á la mis ma Iglesia
Santa de " Sacrificio visible, según requier
e la condición de los hombres, t;n
e l qu e se re presentase e l Sacrificio
cruento que por una vez se había de hacer
e n la Cruz, y permaneciese su memoria
hasta e l fin del mundo, y se ap1i ·
case su saludable virtud á la remisión d e
los pecados que cuotidianamente co metemos
(1).
Y en efecto, la Sagrada Eucaristía es
la vida de la Iglesia en general. Para
comprenderlo no es necesario experimentar
de manera sensible, como ha sucedido
á algunos Santos, que Jesucristo
resid e en el tabernáculo. Basta tener fe
en el corazón para sentir, como cierto
calor que inflama, cierta emoción que
conmueve al pene·rar en una iglesia en
que está Jesucristo Sacramentado Al
contrario, quien haya penetrado en alguno
de esos hermosísimos templos, levantados
por los hijos de la Iglesia Cat6-
li ca para dar culto y abrigo al Redentor
oculto e n la Sagrada Eu c ari~tfa y que
ahora est~ n en poder de las sectas disidentes,
habrá sentido el frío q ue se apodera
del alma, al echar men os el altar ,
(1) Concil. Trident. Ses~. XXII, cap . I.
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EL HOGAR CATOLICO
cuyas pie dras despedazadas todavía se
descubren ; e l tabernáculo en donde re·
sidía el Sacramento adorable; la lámpara
suspendida, que ardía día y noch e ,
como compañera del Señ'l r oculto, como
símbolo de amor, como emblema de
perpetuas adoraciones y de plegarias incesantes
.
No es mucho, pues, que con el andar
de los tiempos el culto de la Divina
Eucaristía haya venido creciendo en la
Iglesia, porque á mayores desacatos convenían
may ores y más pomposos homenajes.
De aquí que se hayan hecho. más
frecuentes y más públicas las procesiones
del Santísimo Sacramento, sus exposiciones
y adoraciones, ora durante el día,
ora también durante las largas y calladas
horas de la nothe. En todos esos momentos
acuden los fi eles á visitar á Nues·
tro Señor J esucri sto en el altar: lo contemplan,
lo adoran y b e ndic e n, le exponen
sus necesidades, imploran remedio
para los males, y se retiran luégo con
mayor paz, con fuerzas para lo_? combates
diarios de est e mund o, y si no libres
de mal e s y d esdi c has, sí más fu e rtes y
más cristianamente resignados á lo s de .
cretos de la Divina Providencia. E~ta no
deja de dar pruebas de su a m J r por los
hombres, como sucede en el santuario de
Nue!>tra Señora de Lourdes, cuando al
pasar Jesucristo Sacramentado en sol e m ·
ne procesión quedan muchos enfe rmos
súbita y milagrosame nte curados, y se
realir.an además extraordinarias curaciones
de almas que parecían incurablemente
sujetas á las dol e n cias del vicio y
del pecado.
Todos esos prodigios de que hablamos,
puede n repetirse, por pe rmisión del cielo,
en cualquiera parte en donde reside Jesucristo
bajo los velos del Sacramento y
se le adora públicamente. Por eso, entre
nosotros, no es imposible que se verifiquen
grande s prodigios s i cre emos con
todo corazón, si ec;peramos con soberana
confianza, y si amando á j e sucristo con
verdadero amor, lo acompañamos en los
altares Y. á su paso por nuestras calles y
plazas ¡ si uniéndonos al Espíritu Santo le
pedimos q ue ayude nuestra flaqueza é
inspire n uestras peticiones ; y si exclamamos
desde lo íntimo del alma, como en
otro t iem po exclamaban los ciegos sentados
á la ve ra del camino, cuando Jesu-cristo
pasaba por é l con sus discípulos y
seguido de grande muchedumbre: "Señor
1 hijo de David, tened compasión de
n osotros ! " ( 1)
El fin principal que Jesucristo y la
Iglesia pretenden al desear que todos los
fieles se acerquen diariamente al sagra ·
do convite, no es rendir á Nuestro Señor
tributo de homenaje y reverencia, ni
premiar y galardonar las virtudes de los
que comulgan, sino hacer que los fieles
uni Jos á Dios por medio de este Sacramento,
saquen de él fuerzas para refrenar
las pasiones, b orrar las culpas veniales
en que cada día i11currimos, y evitar
las mortales á qu e está expuesta la humana
flaqueza." (2)
Bien comprendéis que aquí se trata de
de vuestrcs intereses eternos ; y colegiréis
por lo mismo que no sin grandísima
razón se os exhorta á que viváis de tal
manera qu e os s ~ a dado comulgar á me·
nudo. El mundo todo está poseído del
mal espíritu . T o dos nosotros tenemo3 nec
e sidad de fu e rza s so bre natural e s para
lu c h:1r con es e e s píritu, y sólo las co nseguiremus
alimentándonos co n el pan de
vida, Jesucristo Sacramentad o . ~os es
preciso conseguir la sa'J¡duría que desáende
de arriba, la cual pn'meramente es casta,
· desp u és pacífica, m odPs ta, dóa'l, que se acomoda
á lo bueno, llena de miser ú:ordz'a y de buenos
frutos, que no se mete á juzgar y es/á
ajena de hipocresía. Y es que los pacíñcos son
lo s que Siembran en paz lo s frutos de la ve,.dadera
sanll'dad (3).
-x-
LA FEniVIDAD DEL CO&PU~
No se parecen las fiestas cri>tianas á
las ceremonias del pagani , mo, no se
lleva en ellas un buey-dios, ni un macho
cabrío sagrado en triunfo, ni hay
obligación, so pena de se r despedazado,
de adorar un gato, un cocodrito, ó de
tenderse ebrio por las calles, prorrumpi
~ndo en alarid os ó cometiendo todo
género de abominaciones por Venus,
Flora y Baco : en nuestras solemni1ades
todo es esencialmente moral . Si la Iglesia
ha desterrado de ellas las danz:1s, es
(1) Math: XX , 31.
(2) Decreto de 20 de Dici e mbre tle '905·
(3) Santiago III, 17, 18
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EL HOGAR CATOLICO
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porque co noce la s pa ~ i o nes que encubre
este place r, e n apa r ie ncia in oc e nte ; e l
Dios de los cri s tianos no pi d e m ás q ue
los dese os del co raz ó n, y los movi mien ·
to; tranq uilos d e un al ma q •e se aj ust a
al apaci ble con ci e r to d e la s virtud es.
¿ Qué sol e mnid ad pa gana po drá ri val i ·
zar con la fi esta e n q ue c e lebra la Igle.
sia e l no m b re del S e ño r ?
o b ien a n uncia la aurora la fi esta
del Rey d e l mundo, cúbrense la s ca sas
de ricos t ap ice~, siémbranse la s ca ll e s
de flore s, y el gczoso clam o r de las ca m
panas llama al templo á la innumerable
mult itud de los fi f' les.
Dada la señal, conmuév e se tod o , y
em p ie za á desfi lar la religiosa pro ce si ó n .
Mu és tra me e n rrimer lugar los gre ·
mios, co nducie ndo en hombros J;¡ s imá
genes de sus pr0 t e cto res y algunas ve
ces las r el iquias de aquellos q n e naci.
dos ¡ n ínfima clase, han me recido por
sus virtude s ser ven"!r :· dos de los rey es :
lección sublime que sólo la r el igión cris .
tiana ha dado al mundo.
Brilla luégo el estandarte sa nto de
Jesucri; to, no ya cual insignia d e l dolor,
sino como st ñal de alegría: á paso len.
tos se adelanta en dos filas un largo sé.
quito de aquellos esposos de la soledad ,
de aquellos hij os d e l yerno, cuya anti gua
v e~ tidura r e nueva la me moria de
otras costumbres y d e otros ~iglos. Si.
gue e l clero secular á e stos solitario ;,
cuyo religioso séquito cierran tal vez lo s
Prelados revestidos con la ~ · úrpura romana
. Ararece solo al fin, el Pontífice
de la fi e sta elevando en ~u s manos la
image n de la radiante E u caristía, que
se de ja ver bajo un palio al térm;no d e
la maje~tuosa procesión, á la manera
que algunas veces se muestra el sol b jo
una resplandeci e nte nube d e oro, á la
extre midad d e un a alam t: d a ilum:na da.
por sus rayos
Entre las filas d e la procesió n se ve n
tamb ié n i n ter e s<~nt c s grupos de niñ os:
unos pr esentan can a~ t i llas de fl o re s, otro s,
vasos de perfume s . A la se ñ31 d el q ue
dirige la procesión, lo s corista s se vuel .
ven ha c ia la ima g en del Sol e t e rno, y
hacen volar las rosas desh o jadas po r
dond e aqu éi la ha de pasar Los Levitas,
ve stidos d e blancas túnicas, mf cen de·
Jan t e del Al t{ si:no lr s ince nsarios. El::·
vanse entonc e s piadosos cánticos á lo
la rgo d e las s anta ~ filas; el ruido de las
ca mpanas y el es tampido d e l cañón
anuncian á las naci o ne s de la tierra que
e l Ommpote nte h a salido de l umbral de
su te mplo. La s vo c e s y los instrumentos
e nmudecen po r inte r val os , y un silencio
tan maj e stuoso como e l de Jos granda
mares en un d ía d e c a lma, reina en la
sa grada mu1t itu d : na da fe escucha ya
sino sus grave s y mes u· a dos p a~os .
¿ A d ónde va ese Dios formidable ,
cuya majesta d proclaman las potesta ·
des de la ti e rra ? A re po sar bajo las
tie ndas de lin o y los arcos de ramaje
q ue le o frec e n, como e n los días de la
A ntigua A lia nza , templos inocentes y
retiros camp e ~ t r es . L os humildes de coraz
ó n, los pobres y los niños le prece.
den ; los ju e c ts, lo s gu e rreros y los po·
te ntauos le sigue n. Así camina entre la
se n c illez y la gra ndeza , y EL se muestra
á los hombre s como el h e rmo so mes
q •1e ha escogido para s~ fi esta, e staciqn
de flores y de te mpestad es.
Las ve n t a nas y los muros de la ciudad
e stá n coronadas de habitantes, cu.
yos corazones s e di lata n en e ~ta fiesta
del Divs de la pa tria : el recién nacido
extiende sus ti e rno s brazos al Jesús de
la montaña, y e l a nciano, inclinado ha.
cia el sepulcro , ~ e sie nte repentinamente
libre de sus te m t.res , pue s una esperan.
za ~e creta de vid a le col.ua de inmensa
al egría á la v ista d e l Di os vivo.
Las so!e m;. irlad es del C ristianismo est
án enlazadas d e _ un modo admirable con
las escenas de la na turaleza. La fiesta
d e l C reador ll e ga e n e l mome nto en q ue
la ti e rra y el cielo de claran to do su p:>de
r, e n que los campos pulu la n e n gene·
racione s nuevas ; todo está un ido con los
vínculos m á s du lces: no h ay una sola
p la nt a viu d a en los campos.
P or e l contrario, la de sn udez de las
planta s y e l luto de la cre a ci 6 n anuncia n
la fi esta de los difuntos a l ho mb re, que
ca e c o m o las hojas de los á rbole s.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
E L H OGAR CA TOLICO
E n la primavera , e m ple a l a Igl ·s ia en
n uestras aldPas muy d ifere nt e a parato .
L:t fie,ta de l Corpus . convi ~ ne más a l es .
p le ndor d e las corte ~ , y las rogativas, á
la se nci ll ez de los lugares . E l c a m pesino
siente con a lt·g ría .:brirse su alma á las
ue nignas ir.fbencias de la R el ig-ión, y
~ u s t e rrores a l rocío de l ci e lo. ¡ Dich oso
aquel que produzc;¡ mieses útiks, y cuyo
h umild e c o ra zó n ~ e incline al peso d e
sus propias v irtud e s. como e l ta lo d e l
trí g c , al del grano prec ioso de que está
ca r gado 1
CHATEAUI3RI AND- E l Genio del Crt's Hamsmo.
- xPan
ce lestial
De las mootañas del ciclo,
u n labrador ha ven iJo,
6abiendo qu e e l año es edro,
,:¡ dar á los hombres trigo.
DiceJ que fue SacerJote
con su propia san g re un g-id o,
y que en el río J ordáo
DiJO Di •s q ue era s u H ij o.
M esÍ <~> le ll aman much us ,
y m u : hos le ll aman Crist o,
Emanuel los ProfeLaq.
y J,esús los Paraoiufcls.
En el pan que da á los . bombr es ,
d icen que se da á sí mismo,
y que no quiere dineros ,
porr¡ue es en extremo r ico.
Nació el trigo en un esebre,
por lo cual Belén bcnJito
~e llamó casa de pan,
que nace entre paj a ni trif6o.
Vendióle un amig·o suyo,
que has ta á Di os venden amigos ,
y segándole en un huerto
fue lle vado al sacrifi · io .
Una cruz a l ta y pesad a
fue la piedra de l molino,
y el arca, en que se guardó,
un sepulcro y má rm ol l i mpio.
Alm'l mía, si le comes,
tóma .ejern plC> en lo que digo,
que SI el a lm a limpia es~ ab",
tu serás sepulcro Yi vo.
- X -L
o s buenos ricos
LOPE D E V EGA
y los bue n os pobres
El buen ri:o es ·la im 11gen de J esús, p a dre
de los pobrcs,.dc J P;ús que pasó por el mundo
hac1endo b1 en; el bu en pobre es l a imngen
de Jesús, de J esús s ufrienrlo, es o es, de J esús
crucificado.
El buPn rico, es Je,ú~ qu e da; el bJen p Jbro,
es Jesús que r ecibe .
' El buen rico, enviado por la Providencia
hace conocer y amar á Di os á l os pobres; el
buen p .)bre enseña al rico, á J esús man so y
humi lde de cürazón .
El buen rico y el buen p ob re se hnblan de
Dios, á quien representan respectiv a mente.
El bue n ¡jco es el embajarlo1' de Dios hacia
e l pobre, quieo es para d rico l a mis ericordia
de Dios; porque el pobre soconido y
aliviado por a mo r de Dios , abre al rico las
pu e• tas del c ielo. Da te e t dabitar vobis. Dad
y se os dará.
El rico y el pobre, cuaodo son buenos y
cristianos, se entreayudao p o r la limosna y
la oración, y de este m od o, d ~sde la tierra se
encuBntran en las alturas de Di os , es perando
estarlo eternamente en el P "raíso, en donde
reposarán e n el seno del A l lísim o.
-xPondrán
en EL sus dos
li
Co mo lo s otr os a póstoles, Jurlas había
sido llamado por }~ ~ús d éS~' u és d.~ ] se r m
ón d e! M onte . H a hf a -e uro id o á los que
se guía n a l Maestro, di spuesto á entreg-
arse deza interesada y calculador a .
Hilbf a é ' oído h;¡IJl a r de les prodig- ios y
di scu r s o > de l Ma estr o y de l re ino q ue
anu nc ia ba . L'l cree n cia amhi : iosa e n un
Me sía s- Rey, quF~ ha b ía de v.olv e r á Is·
rn e l su an ti g- t; o e!'plendo : ~e é: ¡_,od eró d e
él , y hien lo ve mos po r mue. has p r egun tas
y ' e fh:xio n es de lo s otros él p th toles,
que a! principio varios de ellos partici paban
de esta fe se mihumana de l rue ·
blo judfo
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EL HOGAR CA TOLICO
Y en verdad, en los comienzos de la
misión de Jesucristo, esta fe terrestre de .
bió ser en ellos como un períod o de e m·
briaguez. Las alabanzas de la s muche.
dumbres, los grit0s de aleg ria de los en
fermos curados, la march:t t r iunhl en
medio d e l pueblo, las predi!:cione s y homenajes
d el Bautista, eran para el R ey
que se esperaba. L ; s instintos ele d., mi .
na ción de Judas se afirmaron, y e xaltáronse
s us esperanzas. E ' t en :ir,a su
pu esto e n ese r eino; reconocíase y ' su
intelige ncia y su s e ntido práctico, al con·
fiarle las limosnas y la admin istrdción de
los bienes temporales. Luég-o, cuando
fue á evangelizar la Galilea en n.ombre
del Hijo de l Hombre, se s inti ó investido
de sobrehumano poder. El h a c ía curacione
s y salía il eso del v,eneno y las as e ·
chanzas. C uando el Mae stro le envió á
ej e rcer e l Mini , terio apos tólic o tenía su
séquito , y lo qu e para él con si , tfa la su·
prema ambición de su vida-hasta lus
d emonios mismos le es taban sometí los!
"¡ Juda s! Con un beso entregaste al
Hijo d e l hombre ! "
¿Quién pronunciaba aho ra est<1s pala.
bras? ¿Por qué e l eco las repetí a e n to
das direcciones? ¡, Aca ~ o los demon ios
que lo te ní a n en s u pod er se olvi:laban
de su antigua suj eción? ¿ Hací a una h ora
6 un siglo que Cristo h 'lll(a pronunciado
esas palabras en me dio de la no ~ he ?
Judas ya ni lo sabía, pues pa ra él se ha ·
bía detenido el curso del ti e mpo. con
violencia se enjugó los labios con ademán
inco nsciente . De le jos ven ían rumo.
res como los que producen las aguas que
corre n entre los pe ñascos l-'úsc se de pie,
vacilante; conti n uó andando por el valle ,
en me dio de las rocas y las tumbas, con
las ma nos cr ispadas en e l r nst-o. D .~
nuevo volvió á quedar todo sil e nci oso;
Judas se dejó cae r pesadamente d e biljo
de árbolei secos.
III
¿Desde cuá ndo h!ibÍa empezado á
aborrecerle ?
El desconte nto, si acaso no era odio,
hab íale mordí lo e l coraz6 n, si mal no
reco ~ daba, cu ~ rd c) C ri sto r t husó por pri
mera vez la gloria huma na, en aquella
ocasilín en que el pueblo, en su e ntusiasmo,
quiso proclamarle Rey, y EL se sustrajo
á sus manifestaciones. Miróle Judas
desde entonces con desco nfianza. ¿Por
qué no aprovechar ocasión tan propicia?
¿ P1es en taríase otra mejor? ' ¿Acaso no
consideraría EL bien afianz ado su imperio?
¿ Pre tencerfa afirmarl o más, antes
de hace rles frente á las f uerzas vivas de
la naci ó n, coa ligadas contra EL? Si Judas
dio asce nso por un instante á este último
pe ns amiento, debió abandonar lo en seguida.
Ese re huír los honores y e l triunfo
t e rrestre, no era un accirl e nte ni de•
jaba com pr ende r un sabio a pl azamiento.
No. Tal modo de proceder r e velaba una
vol untad firme, una línea d e conducta
que se iba acentuando día por día. No
tardó J es ú > en sustraerse al entusiasmo
d e J e ru sa ién , como se sustrajo á la adhe·
si ón de los gali leos. Y cu ando los saduceos
se r eunieron para te ntarle y le pidi
e ron al g ún signo de l ci elo en momentos
en que e \ milagro hubie ra podido
convence rlos, Ó á lo menos r educirlos al
~ilencio, EL , qu e al ruego de un m e ndigo
Ó á la ~úp l ica de una pobre muj e r, d e rram
aba :í m a nos llenas estos d on e s, se negó
á dar una señal de su mi si.í n :i esa temible
c·:•r poración La risa d espreciativa
1te los saduceos tuvo eco fi e l en el alma
de Ju das ; empe7.Ó á hallar r rzona ble el
odio de los en e migos, dud5 él á su vez, y
dio p:lbulo á la murmuración . No e ra és e
e l M e s:a s 'lu e esperaba, el CJ Ue h a bía de
res tabi Pce r el reino d e Israe l; no podía
serlo e se h o rn br e que predica ba sie mpre
la humildad , el de sprendimie nto, e l per.
rlón : Ju das se h a bía engañado, y la desc
e pción y e l de se ncalJto crecían en su
alma, á m edid':'- que las predicaciones
del TYI 1estro se hadan más claras, más
form d es , m i s d olo rosas.
A ! pri ·1c i p io ~ó ! o hab la b a en forma
d e parábolas oscuras: c•; ando Jesús
menciona ba la destrucción del templo,
en lo cual se refería á su cuerpo, sin
duda ninguno d e lo s suyos lo c o mpren·
dió así la prim era vez; otras ve ce s ex.
ponía parob olas llenas de ternura: el
bu en P astor qu l da la vida por s us ove.
jas, el Hiju del r ey, á qui en se re chaza
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EL BOGA!: C \ T O LI CO
con e se grito de ' ' No quEr e mos que él
reine sobre nosotros."
Pero si podía quedar alguna duda
cua l.J do se trata b a de parábolas, de nin
gún modo cuando les sigL ie ron preci>os
é inesperados discJrsos: éstos an \J ncia .
ban sufrimientos, de spreci os , mu erte.
Cada una d e estas palabras desl igar•a á
Judas de ese Cristo oue le había aluci .
nado. Los cimi en tos sobre los cuale s hnbía
afianzado el edificio d e su vi da, se derrumbaban
y ya : lca nzaba á columbrar
un porvenir que detestaba; al penetrar
hasta el fo ndo d e esas a margas predicciones,
se desploma ba el edificio d e su fe y
de sus emut: ños. y sentía a ve rsión por
AouÉL que le t- nvia!Ja semeja nte prue ba.
Ya no compr e ndía el signifi cado de
sus palabras, di s cutía en su interior sus
advertencias, y lu égo á media voz con
los demás .. .. . .
1 Cuán claro estaba en su mi!moria el
recuerdo de cada gran decepción ! Des
pués de la confes ión de Pedro : " Tú
eres Cristo, el Hijo de Dios vivo." "Jesús
empezó á manifestar á sus discípulos
que convenía qu e fuese á Jerusa lén, que
padeciese m u ho de parte de los e scri bas,
de Jos an cian os y de los príncipes
de los sace rdotr s, y que fuese muerto ."
(Mat., XVI, 2 1) ; luégo, después de Ji\
Transfiguración, ante s del domingo de
Ramos, y esto hacía apenas cuatro día s,
dijo: "El Hijo del Hombre será azotado,
escarnecido, crucifi ca d o . Será ven
dido ... "
1 Vendido 1 1 Siempre esa palabra 1
Y entre tanto , ese rum c r que venía
de Jerusalén, é iba aumen t a ndo, ere
e¡ endo, y llegaba hasta el traidor, ¿no
era acaso la beñal del supli cio? ¿ Tar
pronto as{? ¿ No s e r ía posible que se
presentara algún obstáculo ? ¿Y si Ju
das fuese á averigu arlo? Ah ! si p u iese
siquiera una sola vez ver nu eva m e nte
su rostro, ese ro s tro ensangrentado, aun
que viese en él toda la c óle ra del Dios
vivo l Sí, volverlo á ver, pe ro no como
esa noche á la luz d e las anto r c ha s, pu es
no quería escuchar de nu e vo aquella s
palabras ll e na s de te rnur qu e h a h e ch o lo hace po r
amor y todo se rá co ns e rvado y d iri g ido
según las leye~ d e e s te mis mo a mor in
agotable : "Este pu e blo, dic e p or boca de
un Profe ta, habl 11 ndo de la s alm a s"¿ no
es para mf co mo un hij o ? iN o le amo
como la s pupi la s de mis ojos? Sí, es el
hijo de mis deli :: ia s y mi co razón se e nternec
e al p e n sar e n é l."
Todo lo q u e nos suc ede, sea q ue Di os
lo ordene ó q ue solam en te lo pe rm ita,
viene de un s e ntimi ~ nto de a mor. La
prueba no se escapará á e st~ le y; an t e s
bien, será un a de su5 m ás he rmo sa s af.J ii ·
caciones ; e > prec iso ama r mu cho para
pod e r r esi gna rse á hace r suf rir á lo s qu e
se ama, a un t e ni e ndo en mira un b ie n
mayor; bien sauen esto los q ue ha u tenido
q ue pasa r po r tan dol orosa ne ce .
si dad.
La e nf e rm ed ad, con sus de senga ños y
sufrimie ntos irri tan t es, con su s apre h e n.
sienes d e l porv e nir y sus sa cr ifi cios d e l
prese nte , pro cede má s bi e n de l1 mise
ricordia que d e la jus ti c ia ; es obra de
amor m ás que ley d e expia ci ón. Dios
amaba e st a a lma, quizá co n amor de
prefe re nci a ; ved aquí po r qu é, e n la s úl·
t imas horas d e la vida le e n ví a esas su prema
s leccio nes d e l mal que aflige al
cue rpo y s um e rge el a lma en t e rribles y
salud ab les r e fl ex ion e s L1s amargos recue
rd os d e l pasado y los au s teros pen.
sa mien t o s d e l porv en ir sa ld rá n de este
sacu ii rn ie nto, c o mo e l a c;; ite brota lim p
io y sa broso d e la p r ens a e¡ u e oprime
la f ruta .
Mient r as qu e esta a l ma h:1 estado te .
jo s d e l térm in o d e su vi'lj e, Di os la ha
d e ja d o ador me cid a en sus alegr ías in .
fantil es y e n sus ilu sio n es de prosperidad;
pero ace rc ándo se la h ora e n q u ~ no ha
de tene r más patria que !a eternida d, ni
más re fug io que e l a m or pe r severan te de
Dios, este a mo r S!'! apode ra d e ella , por
d e cirl o a sí, y e~ tr e ch i nd o la e ntre lo s brazo
s de su im placa b le cari d ad, h a ce sal ·
ta r las l ágrimas; qu e so n un a ora ció n y
los g e mi do s qu e son casi arre pen timi f n ~ o
Có mo ! N os e ntregamo s co nfia dos en
man os de un méd ic o , porque sup o ne mos
qu e ést e conoce el a r te d e curar y que
no s a ma t an to q ue no q uiere sino nu e s .
tro bi ~ n , y no te nemos l:i mi sma confi a nz
a e n D :o s, ni le s u¡Jon e mos e l amor que
q uie re salvar y la sa biduría que pu ede
ha c e rlo! El m édico, o brando cas i á degas,
pres cri be beb idas amarga s y di cta
ri guroso régime n; orde na doloro sas a pli ·
ca ci ones, q uiz Á. la am pu tación d e mi e m·
bro5 To da s estas c osa s las sufrimos, las
acep t a mos con r es ign a ci ón, aca so con
al egría, dam o s efu si vas gra cias a l médi .
co y aun recompensamos generosamente
sus se rvi c io s, · porqu e sa be mo s f)Ue J,J
h a ce as{ por nu estro bi e n, y q ue bajo la
se ve rid a d de sus ó r dene s se oc ul ta un
d e seo sin cero de salv a rn os ; y no haría.
mos á Dios e l h on o r de r e conoce íle esos
mi smo s sentimi en tos!
' Be ndecimos á un h o mbre cu yo de sin·
te r és no está al abrig o d e toda sospecha,
y murmuramos de lo s designi os de Dios,
qu e ~ ó l o qui e re nuestra fe li cidad .
H ,, bi e ndo ca ído gra veme nte e nfermo
Al ej an dro e l Gra nd e , s u mé dico le pre.
paró un bre baj e de co nocid a eficacia.
Cuando e l R ey iba á to ma rlo recibió una
ca rt a e n qu e se le ad ve rtía qu e e l médi.
ca e ra un traidor y quería e nv e n e narle,
¡ qu é situación 1 ¡ qu é ang usti d. s para este
hombre ! Empuña la copa en una ruano,
en la otra la carta reveladora y¿ qué va
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E L H OGA R CA TOLICO
á hace r ? le a gua rda sin Juda la mu e rte
y la m uerte de m a nos de un tra idor ve n
dido á su s en e m ig os ! P e ro en fr e nte de
él, de pi e y si len " Ío so se manti e ne e l m é ·
dico , el a migo al que s u p ad re le h a bia
recom e nd ai po r i mpos ibl e q ue f uera,
ésta le e ng añ i.l ra , le re n ·:l ir ía aun h a sta
la mu~ rt~ e l d ebido l w m e n a j ~ . Con gesto
d ~ d ignidad y g r e ndeza ti e n :le !a car
1:'1 a l méd ico, y {no b ie n a !-.:a n zó és te á
r o: correrla con la mi ra da , agota d e u n
trago la copa lle na de la a marga y mi s.
te ri usa h ebi :l a .
Fá ci l e s la aplicación de este h e r moso
r asg o d e la \' ida d e Al e ja nd r o . E sto:! an
ti guo amigu, e ste a m igo qu e no s ha d a do
tánta s pr ueba s d e amo r in a g otabl e, es
Dios ; E L e s e l que ha ve lado s ie mpre
r or n o sotros, y sin sa b e r io q uiz.i no s h a
libra rl o de mu ~ h o pe ligros. H oy qu e
se prese nt:1 e l ma y o r , po r qu e está e n
·u ~ go nu estra e te rnidad, no escuc ha sin o
á s u a mor y nos p r e s e nta e n amarga
c opa el s~ l uda ble r e m ed io gue tra e consigo
la {¡ Jtima en fe r me da d .
Nuestra r azó n se tu rba rá ta l 1ez y s e
subl evarán las pasio nes; los su fdmi e ntos
nos parece r á n injusto s ó d esproporcio n a .
-dos ; una voz interio r mu r murará pa la ·
b r as de acu sación a l a utor d e un mal
inme recido y no s pond rá, c o mo á a qu e l
h om b re il ustre , en la cru e l sit tn ció n de
d udar de aq•w l amo r que d e l>Í a quedar
f ué ra d e tod a sosp e ch a ; pe ro, co mo Al e.
jan d ro, e l a l ma ve r da de r a men t e c ri stia ·
na no va ci la r á. "No, Dios m ín, di r á , yo
no q uiero d u ':lar d e Vos; sé q •Je V os me
amá i> y e s to ba >ta . L a be bida es a m:t r
g a, la pr ue ba d ! l o r o~a; p ero >i Vos lii
h 'l béis escogí :lo , ~erá por q ue f:: n e!ll e:. tá
m i salvaci -J n. N o puedo c ree r qu e Vos
g océi; co n el sufri m iento d e yu e s tro h ij 1;
c o m p r e nd'J q•J e me la Í'11 p o né is á ¡.¡es ar
v ués tro, y a s ( d e be se r me jor qu -~ todos
íos b i, nes. Es propio de las almas valerosas
é intrépida s, di ce San Francisc o d e
S ales, poner toda su ate nc ión, a un e n
me dio d e lo s accide nte s más d olorosos,
e n la bon dad de Dios, y no c esa r jamás
de a laba rle y a ma r le," y é l mi smo refería
co mo e je m ?lo este s u ceso conmo •
vedor :
" H abie ndo co ntraí do u na fi e b r e con·
tin ua la h ija de h ábil ci r ujano, no se en·
triste ci ó . Como sabía que su pa d re la
am a ba tiern a m en te dijo á una d e sus
a migas, q ue se admi r a ba d e w tranquilida
d : ' su fr o mu ch ;> , é ig noro lo que
p ue d a d a r me la sal ud; pe ro yo h a ría
ma l e n p e nsar e n es to , pu esto q ue rp i
pa d r e pi e nsa po r m í. El h ii rá s in duda lo
que m á s co nv e nga , y y o no d eb o pedir
ni q uerer nad a.'
"Dic h •s esta s pa labra s de s cansó sua·
ve mente, y se d urmi ó. Mi entras t an to su
pa dre, q ue j uzgaba ne c e saria un a san.
gría , d ispuso todo lo ne cesa r io. Cua nd o
se des¡.¡e rtó la niñ a , él s e a ¡.¡ roxi mó á e lla
y le p reguntó si q ue ría que s e la abr ie s
e una ve na para ob te ne r la sa lud : ' P a .
cire m ío , replicó e ll a , no tengo ni ngún
qu e re r á e ste r e spec to ; pe ro pu es to q ue
os pe rt-; n e z.::o , á vos incumbe qu e r e r y
h ace r lo q u e os pa re zci\ b ie n.'
" E l pad re no a g u a r dó má s, levan t.6
e l bra zo y pen et ró la lanc e ta ; pe ro,
m i ~nt ras la sa ng r e co rría, la a m able
n iña no m ira b a. ni s u l.Jrazo h e ri d o ni la
sang re. T e nía co n s t a ntemente los ojos
fi j o s e n su padre , y no in te rru mpi ó e l si·
le nc io sino para decir e n voz baja: M i
padre me ama y yo soy t oda de él.
T e r mi nada la ope r ación r e p itió e stas
pal a b ras , txpr es ión t a n vi va de s u amor
y d e su confi an za fi lial .''
Cu a ndo lle gu e á no 3o t ros la h ora d e
suf rir, h aga mos co mo e sta niña : ol vi de·
m o s P. ! dolor , pa r a no ve r s ino e l amor
d e l q o.J e nos lo e nvía. ( Se conlirztÍa),
-+L
a caridacl
D" aqu el Amoc que si n com ienzo ex iste
Nac ida para ama r , amor su esencia,
¿ Dónde, s i ha y l la n to qu e enjugar , d olencia
Que ado rmecer, la Cari dad no as iste?
¿Veis c ómo e l niño s in h og a r, la triste
Se nil ed ad, la impró vida i noce nc ia,
C u anto el or g ull o á sucumbir sen te n c ia
Y a en vas to a lcáza r d e es ple ndo r se viste ?
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220 EL HOGAR CAT.OLICO
Es que al do lot· l a Caridad se anuda,
Rosal florido a la caduca y so l a
Planta, de frutos y verdor desnuda;
Presta su luz a l :o~lma a qu ien se i{lmOia;
Mira al abyecto, y al mirarlo, muda
Todo miset·o estig·ma en aureola.
J osÉ J oAQUÍN CAsAs
-x-
De l os periódic os católicos
Es bien sabido que en nues tro siglo, los
enemigos de la Iglesia trabajan de día y de
n oche para inocular en el pueblo el veneno
de la impiedad, por medio de los pel'iódic 'lb.
Es preciso, por t a nto, salirles a l encuentro
con sus propias armas, es decir, d iv u l gando
periódicos cató licos.
Este Concilio Plenario exhorta vehementemente
a los eclesiásticos y a los segla• es que
tengan l as dote3 necesarias, y ante todo un~
piedad y una fe a toda prueba, a que rada
cual en su esfera escriban en los 1 er iód icos
católicos, defienda n y v i odiquP.n las doctri nas
y derechos de la Ig les ia, pongan en claro
los i nnumerab les engaños de Jos impíos,
y refuten la aterradora multitud de e r rores.
Estos escrit.ores, por lo mismo que se declaran
católico~ y qu ieren ser tenidos por ta les,
es necesario que sean en todo y por todo
obedientes á la Iglesia, y que acaten, por
consiguiente, la autoridad d e sus Obispos,
s igan de buena gana s us consejos, escucnen
con humi ldad sus admon i ciones, y s i alguna
vez se juzga que hay a lgo qué co rr egi r en
sus escritos, lo enmienden con fil ial doc ili dad.
Si cu mpli eren todo esto como es debido,
serán beneméritos de la causa c:o~tó l ica, y reci
birán, sin dud a, de parte de Dios, copiosa
recompensa.
Para obtener más p lenamente este fia, encarecemos
co n todo :o~h i nco en el Señor·, a los
Obispos, párrocos, y fie les en general, sobre
todo á los que p oseen ABUNDANTES recursos,
que proteja n !J ayuden , por cuan tos medios
esté n á su alcance, l os periódico s católicos,
y á s us redactores é impresores,
siempre que no deo á iuz más que escritos
ortodoxos y de sa na doctrina.
Sería muy de desear que cada Obispo, si
así lo s ugieren las necesidad es l ocale$, tuviera
en cada ciudad prin c ipal de su di óces is
un periódico católico, aunque sea s in este
nombre, fund ado y sostenido con los fo ndos
que mejor le parezca ante Dios; .Y á empre~a
tan importante n:> habrá de seguro un católico
que no se preste á contribuir. Los párroco
s y d emás sacerdotes n o dejen, donde
les p areciere co nveniente, y con la debida
pruden cia, de reco mendar á los fie les l a
le ctura !J propagación de estos pe riódic.~s(
Concilio Plenario de la América Latina )
Repetos a l sacer~'Jte
Corría el año de 1830. En un coche, dilig
·encia qu e de Marsella iba á París, viajaban
un sacerdote, un joven ofi.;ial y un a nciano
con barba blanca . El sacerdote rezaba en el
brevi:o~rio, e l joven t::trareaba un ar ia de Beranger,
y el viejo cst::tba recogido y meditabundo.
Cansado ya de cantar, e l ofkial comenzó
á mortific ar al pobre cura con sarcasmos de
poca educación, y ninguna lógica sobre la
oración, la Virgen y otras cosas, só lo. por
meter ruido y fastidi a r como los mosqUitos.
El pobre cura al p incipio respondió con ca lma
á su importuno compañero de viaje; mas
conociendo que la p alabra podía tomnr un
g iro alarmante, en gue se rompería fác i! mente
e l f,·en J de la carldad y de la humtldad,
probó de cortar l a tentación diciendo;
-Ruego á usted me deje continuar mi
rezo.
E l joven oficial emp ieza enton ces á en to nar
una canci ón saturada de imp iedades y de
inmor a li dad. No co n tento co n e , tn, vuelve á
la carga contra e l cura, y esta vez con tal
v i llanía, que e l anc iano de ba r ba b l anca l e
d ij 1 co n autori fad que cesase de deshon r ar
la g loriosa in sign ia que llevaba.
E l joven , burl ándose de l anciano, le d ij? ~
-Ca r o abue li to, si no fuera usted tan v tejo,
fe ped i ría su dirección.
Entonces el v i ejo, sin perdet' su dignidad,
l e d io su n omb r e.
E l j oven t oma l::t tarjeta y lee: Marisccd
Sou l i. Su rostro toma m il co l ores, se qued a
per plejo . .. • y se excusa r es u el tamente con
e l mari sca l y el cura, que le conceden el
perdón. ,
E l joven ofi c ial nunca ol vidó las pa labras
ron q'ue el Ma ri scal Sou lt le al::t:·gó la mano
al r e•·ib ir sus excusas.
-En mi l;;r.,.a carrcea, que no ha e~tado
exe n ta de g loria, jamás me he ar;epentido
de h aber respetado, protegido y defend ido ar
sacerdote, a l a mujer y á l os viejos. .
Dieciocho >~ños más larde, e n las tnstes
jo rnadas de 1 848, en el arraba l d e Sau A n tonio,
caían ,!jloriosamente dos víctimas: un
Gcn (' rh f, y e l Revdmo. Affre, Arzobispo de·
París , ó sean e l :mtiguo ofic ial y el cura de
la di ligenc ia de 1830 · e l uno mártir del deber
y el otro de la caridad.
( lteuista Católi ~ a, Las Veg as}
-x -
Doctrina Cristiana
- El Sr. Cura de Subachoquc ha comunicado,
con fec ha 4 del presente, que en su Parroquia
ti ene organiza dos 33 catecismos, á
lo s que asisten cosa de 8oo niños; que en la
Cuaresma cump lieron é s: os con el precepto.
pascual el dí a tle San José, y que para
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
E L HOGAR CA T OLI CO 2 2 1
- - - ---- ---
1a Ascensión comulgaron unos 500, de los
cual es So h icieron su primera comunión.
Para la asistencia en ese día de todos lo>l ael
campo les consiguieron casa especial y les
facilitaron alimentación á 4.1S niños, en todo
lo c u a l, aparte de l os sacrifi ·íos que hace el
m ismo P árroco, han ayudado efi··azmente la
Directora y Subdireetora de la Go nfratern
idad.
-El Sr. Cura de Madrid igualmente informa
que el Doming-o de Pentecnstés hicieron
su primera comunion So niños, los que fueron
atendidos por las señoras, quienes por sí
mismas les sirvieron abandante desayuno en
el salón de la E scuel a. En todas estas prime ras
comuniones ha habido renovación de las
prom esas del bautismo y otros ejercicios piado~
os.
-En las sesiones del Consejo l 1e la Confraternidad
de San Pedro en esta c iudad el
12 de Mayo y el g del presente, á las cuales
11s istieron la Srita. María Teresa Vargas,
Presidenta, y las Digna t arias Sra. Carolina
Ordóñez de Azuero y Sritas. T u lia de laTorre,
Jul ia Herr e ra H , M aría Luisa Lleras y
Concepción Ortiz, se dio curnta de que rlesde
el 1.0 dP Q,·tubre de 1go'i hasta Mayo del pre sente
año se han colectado p~ra l 1s u uc: lrinas
de San Ignacio y Santa I nés, S G.450 p. m. ;
de es~ suma se han gast11do S 6 ,2 50. En
la pre ,niación gen~ ra l de q¡o6 en L a f:bispo de A rmagh; Fischer, de Co lonia; Gibbo~
o;, de B:lltimo r c; y Mercie r, de Malims, y
otros muc hos Prelados , hasta el núm ero de cincuent.
l Habri dos secc iones de estudio, una en
len gua inglesa y la otra en lengua fran~esa. La
primera discut irá un amplio programa cuyos te·
m:1s en ,u mayoría se relacionan con la Reforma
protestante ; la sección francesa estudiará ternas
hi 't ricos y otros sobre obras de lite ratura eucarísticai.
L'>s dev ot os de la F.uc ari -tíz. que q Jieran adherirse
al Congreso deb e rán dirigirse á la Secretaría
establecí la en Olney [ 1] .-(La Lectura Dq.
tni !IIÚI!) .
L\PRENSA YEL CATE C!SMO.-En el nuev o
Catecismo, compuesto por indicación episcopal
pan, la Diócesis de r¿rigu eux (Francia), se ha·
llan las siguientes preguntas y res puestas:
" P -¿Cuál es hoy la lec tura más pdigr os a ent
re las · ont rarias á la fe !
R. - L < lectura de los malos periódicos.
P.-¿ En qué se conoce que un periódico es
malo ?
R. - En sus ataques frecuen tes y burlas dirigidas
cont ra la relig ón y sus m inistros y contra l as
buenas costumb res.
P .- ¿ Es, p or ta~to, pee1do leer un periódico
impío ó i nmoral?. .
R-Sí, es pecado, sobre todo si se lee habitualmente
y sin grave motivo. Es también pecado ha cérselo
leer á otros, especial mente á los niñ os y á
las pe rsonas poco instruidas é incautas."
Conviene qu e los católicos se ap liquen esta lección
de catecismo, que si tan severa parece contra
los que l een la prensa irreligiosa é inmoral,
mucho más ten dría que serl o si hubiese de cal ifica
r la con duc ta de aquellas perso nas que se llaman
y son católicas, y, si n embargo, co ntribu ye n
[1] El Secretario es M. le Chnnvine Cartondc Wiart .Oiney,
S. 0.-AngleteTl'e.
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222 EL HOGAR CATOLICO
con su dinero á sostener los periódicos impíos.
Quienes están enterados de la organización de las
empresas period ·strcás han asegurado más de una
vez que si los ca tólicos se abstuviesen de comprar
periódicos enemigos, éstos dejarían de publicarse
faltos de recursos.
¡Qué grave acusación contra la fe y el sentido
comúwlc estoscatólicos ! (La Lectura D,omiuical),
CASTIGO EJEMPLAR-Un periódieo de California
, titulado Napa Veekli ')ouma!, ha publicado
el siguiente relato, que pu ede servi r de aviso á los
blasfemos é incrédu los:
" J ulián Refró, joven de 2I años, natural de
Luisiana, mientras alardeaba de ateísmo y hacía
locas manifes taciones de burla contra la omni potencia
de Dios, fue herido por su divina m·w o,
perdiendo de repente la fa cultad de o' r y hablar.
Tan extraño suceso ocurrió en la noche de l martes,
último d1a de Ma rzo, estando jugando á los
naipes con sus compañeros; pues no bien dijo: "Si
Dios me quita la facultad de oír y habla r, entonces
creeré," se quedó sordo y mudo. Enseñado por
este castigo y por su cristiana madre en su propia
casa de Shrevepo rt, comienza á creer, y espera en
la misericc• rdia de Dios que ha de recobrar los
sentidos para poder predi car desde una platafor.
m a la verdadera rel igión."-( La Hormiga de oro).
MUERTOS EN SUS PUEsTOS- Según las Misiones
Católicas, los misioneros que han mue rto en
el d•sempeflo de sus sagrados d be res el aüo de
1905, son I64, esto es, I 1 obispos y I53 sacerdotes,
de los que una mi tad eran fran ceses, y nue.
Ye más perteneci"''' !Í. la antigua diócesis francesa
de Strasburg. Vienen luégo 25 i ta lian os, 16
belgas, 8 espanoles, 4 i rl andeses, 4 a ustri acos, 3
alemanes, 3 americanos, y los 'tros de dife ren tes
n aci ones. Vese por esta lista la .extraord inaria fe .
cundidad de F rancia en misioneros católic s en.
t re las naciones paganas
- UN EJEMPLO ADMIRABLE acaban de dar los
católicos f ranceses, que menee lo consignemos en
es tas columnas. La e¡ppresa edi toria l que se en
cargó de La Croix cuando la expu lsión de los
Padres Asuncionistas, sufrió la i ncaut~c i ón de la
casa y talleres decretada por el Gobierno, viéndose
en la necesidad de apelar al desprendim iento
de los católicos para atender á la vida del perió dico.
Los francese ~ , que van conociendo ya lo que
vale la prensa, han acud id' al llamamiento, cubriendo
al Instante un empréstito de 626 acciones
de á 3,000 f rancos, cuyo importe de 1.878,ooo
francos ha ingresado ya en caja. ¡ Eso es ser católico.
! - (Iris de Paz).
LA. ACADD!!A DE (IENClAS DE F RANCIA
ha rogado á Juan Charcot que reanude su expedic
ión al Polo antá rtico, á aquella corteza terrest
re tan grande como Europa y Australia juntas, y
de cuyo estudio esperan los geólogos la justificación
del sistema tetraedro, los ingenieros la ley
del flu jo y reflu jo, los natu ralis tas y físicos l uz
para su fauna, flora , fós iles y otras leyes de la
natura leza. El parlamento ha votado 6ou,ooo francos
para este viaje, que durará tres años, á partir
del I 5 de ] ulio.
LA IMPONDERABLE OBRA DE LA SANTA INFANCIA
subvenciona á 230 misiones, que en el
espacio de rgo6-1907 ha sostenido 1,1 8o asilos,
8,140 escuelas, 3,679 tallere•, educó á 385,860 niños
y bautizó á 356,277, Dicha obra, que tiene
por obj eto el bautis mo, res ca te y educación cristiana
de los niños nacidos de padres in fie les en
China, y otros países impíos, y que debe establecerse
en todas partes, tiene un centro de mucha
vita lidad en Oviedo, la mayoría de cuyos niños.
así como la de otros puebl os de la dió, e>is, se hao
alistado por amor de J esús Niño, para contribuír
á la sal vación de in numerables peq ueñuelos conquistados
para la fe
UN GOBERNADOR MODELO-Con motivo del
b ando que en días pasados dio con 1 ra la bl asfem
ia el cul tísimo Gobern ador de Albacete, este
ilust re funcionario público h a emi tido a lg un
os conceptos que recogemos á con tinua ción,
p orque son pa trimon io de una a lma privileg
iada .
" La ig norancia, terreno a bonado p ara tod~
lo malo, hace creer á la gen te inculta que da
más fu erza á la fr as~ salpicá ndola de imprecaciones
malson antes ó de torpes y r in.ícu la ··
injurias á lo que por su a l tí ~ i mo :' divino car
ácter está fuera del a lca n <'e de la< iras hum
an as."
PARA LA CAMPAÑA rle propaz~nda en favor
de todas las p u blicaciones ca lól i ·as que han
de llevar· á cabo eu el próximo ver·ano 67 ;;emin
arios españ oles, adh ,• r· idos al Pc,ntificio de
Sev illa, dir ig iendo y ftt· ·il itando los trabajos
de más de ro,ooo propagan d is tas, se ha abierto
u na s u ~r ripci ó n n ac i "~a l, que el Ex<'mo •.
Sr. Arzol:íis po de Sevilla ha ea.cabez:tdo c-:>n
250 pesetas.
Obra de tanta importanciA y trascendencia
es digna de ser soste nida por los buenos con
donativos y l rmosn a,, que dePel'án ser remitidos
al m u y ilus tre Sr. Rector dr l Seminariode
Sevilla ·
SESENTA MIL PEREGR I ~ t•S- l!..n aeuJ ich al
Santunrio d e Nuestra Señ . ra de Lourck s en
Oosta('ker ( Bé l ~·ica), el 25 de 1\larzo, con objeéo
de conmcmor2r el c incuenleDario d e. la!'> apariciones
de la Virgen en IPs r ocas de Massabielle.
E l entusiMmo fue cu a l se pod ía esperar
d el número de ¡:,eregrinos y de la católir.
a actitud del Ayun tamiento que presidió
todas las fun ciones c í1·icas y tomó par! e muy.
principa l enlas re!ig· iosas.
Lo que puede una niñ·l
Llena de satu,focción, no poco admir ada y
a lg ún tanto a vergonzada, se presen ta una
madre de familia á una r eligiosa, maestra de
su hija, y le d ice:
- Hermana, estoy conten tísima de la buen
a educación que dan ustedes á m i hija~
Hubo quien ~e em peñara en que yo la manda
ra a l Colegio America no, t.li ciéndome que
a llí se apren de m ucho mejor el i nglés. Mas.
y o no lo crPÍ, ni me arrep iento de • !lo. Con
ustedes h a a prend ido mi bija a 1g·o más que
lectura, escri tura y a ri tm é ti('a: ella se ha
enseñado á fer u n a póstol.
- ¿ De veras ?-r espondió la buena Hermana.
¡Cuánto me g·us ta lo que us ted ?caba
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EL HOGAR CA TOLICO 223
de decirme.-¿ Su hija un após 1.ol? Expliqueme
usted eso.
-Ante todo la verdad. Yo vivía muy descuidada
en el cumplimiento de mis obligaciones
religiosas, y pretextando obligaciones
que nunca faltan, n i siquiera oía Misa l os
doming-os.
Un día me viene m.i hija muy afanosa, me
ayuda á aviar la casa y á desempeñar las demás
faenas precisas, y lu égo me dice: "Madre,
mire usted; ya está todo adel antado, pudiéramos
ir á Misa, y después yo le ayudaré
á usted trabajando mucho, y verá usted como
tenemos tiempo para todo." Con estas y otras
industrias me ha ido llevando á Misa t odos
los domingos, de mod o que ahora aun por
vergüenza tengo que ir.
¡Oh la elocuencia del ejemplo! Si tánto
puede el que de abajo va arrib· , ¿qué no
hará el que de arriba va abajo? Queremos
d eci r: N:¡,da tiene tanto pod er como el buen
ejemplo dado por l os padres y madres d e
familia á sus hijos é hijas.
Ahorro y moralid ad
Se quejan muc hos trabajad•' res de su mala
suerte, que l os ob lig- a á trabaj ar sin descar¡so
y no les perro ite m ejorar su si t u ación de
manera que puedan gozar d e mayor desa hogo,
comodidad y bienestar.
Si á es'~ s obreros l es decimos que la causa
que les im pide mejorar, es la falta de e co nomía
y de a horro, porque gastan cuanJo g an
a n y á veces m ás, suf:'le n contestarnos que
la vida es tá muy cara y que sus salarios se
van írdegros en su bvenir á las necesidades
de ella. P or d esgracia, en muchos casos eso
es verdad ; p e ro en otros muchos no l o e~,
pues se Lo man por necesidades de la vida costumbres
viciosns, hábitos de g astos superfluos
ó perjudiciales, que si se suprim ier'an,
darían un bu ~ n contingente para la lucha
del ahorro.
La falt a de ahorro suele se r consecuencia
de fa lta de moralidad, pues lo más común es
que el obrero que no econorr:. iza, tiene el d efe
cto de celebrar el San Lun es ó de gastar
di a r iamente en l a cop ita ó en dedica r alg·u nos
rea les al juego ó á otras prácticas poco
avenidas c on la moral.
Examine el obrero r¡ue se propo ng·a hace r
producl.ivo y fructífer o ~u trabajo, toda<; ias
partidas de e.;resos de s u presupuesto. D e
seguro encontrará a lgunas susceptibles de
r eforma, ó porque son gastos superfluos, ó
porque son exces ivos. Pues de esas partidas
puede tom ar la base para ahorrar; todo cons
istirá en h acer e l sacrificio ele un hábito vicioso
y por ende perjudicial. Así l oQ'rará no
só l o cortar la r aíz de un mal que tarde ó temprano
sería grave y abreviaría su existencia
ó l a amargaría, sino también se proporciona
rá por medio del ahorro un depósito de re-servas
que le servirá n en lo s tiempos maJ os~
cuando las en fermedades, la fa lta de trabaj()
ó la vejez le impidan obtener el ordinario ingreso
de fondos-X.
TRATAMIENTO
DE ALGUNAS ENFERMEDADES EN CASOS
URGENTES
( Concluye)
D
Diarrea-Diez ó quince gotas de elíx ir
paregó ric o e n infusión de manzanilla. Albúmi
nas. Dieta.
Dolores de cabeza-Aplicación de compresas
d e agua sedativa, ó agua c on vinagre
ó salada . Baños de pies con mostaza
. Purgante ligero. Semidieta.
E
Envenenamz'ento - Elace r be ber al enfer·
mo agua en gran canti d ad ; si fuere pe;.
sible, agua alb umin osa (dos claras de
h uev o p.arn un litro d e r.gua). El agua
t ibia debe ~ll t fe ri rs e á )<\ fria, pe ro la
brevedad e, lo má s in t e resante . Luégo
provosar ná use as introduciendo los de.
d os h as t'\ el fondo de la garganta 6 por
med io de un vomitiv o, á fin de d e semba.
razane del ven~no. Es e nc ;a de café. Leche
Acei t ~ d e olivas.
F
Fzebre-Purgante . Hacer clima. Dieta.
Bebid ? s c a li ente s para facilitar la trans piración.
Baños d e pies. Dosis de s ulfat ~
de quina, de sd e un cu ~ rto de gra mo hasta
un gram o , segón la iu e rza del indivi.
duo y la violencia de la f,ebre .
.Ft-actura-Inmoviiidad . Di e ta . Fij{lr
co n cabrestillo el mi e mbro fracturado .
H
I-lem orragz'a s-Lavar á menudo la herid
a con agua fría .. Reunir sus bordes y
apli car una compr e sa po r donde sale- la
sangre . Ligar e l mi "n,b;o t.fectado por
encima rJe la he rida .
Hmzorragia nasal-Cuando es copiosa
y P" niste nte, aspirar agua frfa. Com presa!.
de agua fría en la f.ente . Añadi r
percloruro de hierro al agua que se aspira.
] ugo de limón. Si persiste, es necesario
tapo nar la nari-z , operación que
s6 1o debe practicar el mé ,jco.
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EL HOGAR CATOLICO
B t n 'da- Lavar bi e n la h <: ricla con
agua hervida templada. Examinar si hay
e n ella cuerpos extraños, en cuyo caso
hay que sacarlos con una pin za pequeña.
Rasurar los contornos de la herí ia
si es parte donde crece el pelo. Se
aproximan los bodes de la h e r ida, y se
mantienen así eón una tira de tafetán in
gl és y se aplica una venda requeña para
hacer la compresión.
Hislerismo-(Véase ataque de nervios) .
I
IndigesHón- Infusión ligera d e tilo,
menta, café, •nelisa, manzanilla ú hojas
de naranjo . Si continúa el malestar, beber
agua tibia para ¡.¡rovocar náu seas ó
i ntroducir los dedos h'lsta el fondo de la
garganta . Si hay estreñimiento, un purgante.
Después del vómi t o, infusión de
té, reposo. Dieta.
Insolacú7n-Compresas de agua fría ó
envinagrada . Sinapismos en las piernas.
Bebidas aciduladas Convi e n e tener los
{l Íes ca li t> nte s.
J
J aqu ec a-:V éa> e dolor e s de cabeza).
M
Mordeduras-Hace r sang~ar la herí
da. Lavad o con agua m e zclada con
a guardiente alcanforado Ó tintura de árnic
a . Cau leri zarla con amoníaco. S : es de
víbo ra, ligar el miembro mordí io encima
de la mordedura S a ngrar la h:!rida
para retirar el virus. Cauterizarla con
un hi e rro can · lente. Si es de perro rabio
~ o, el mi . mo tratamiento ante rior, aña.
di En lo lavados con amoníaco, y llamar
el médico para inoculació:1 de la vacuna
N
N áuseas-I nfusi ón de té Una coptta
-d e licor fuerte Si persiste, probar de
t ragarse pe dacitos de hielo .
Neuralgias-Fricciones con una me z ·
cla de trementina, aceite y amoníaco.
A plica : ión de sinapismos. Tomar en
agua azucarada algunas gotas de lá uda .
no . El calor conviene en g e neral mucho
m e j or que el frío.
p
Palptlaciones- Tisa nas antiespasmódi
cas. Si son de origen nervioso, por lo
gene ral son pasaj e ras Se toma hierro.
qui.na y una alimentación sustanciosa. Si
son ocasionadas por una enfermedad org
~ nica del corazó n, llamar el médico.
Q
Quemaduras- Compri! sas em papadas
en agua boricada Lavados con agua alcalina.
Despué s s e cu ' Jre la parte dañada
con lienzos finos, nntados de linimento
de partes iguales de agua de cal y
aceite de olivas . Claras de hue vos.
R
R'lbza-( Véase mordednras) .
S
Síncope- R ociar l_a cara al enfermo
con agua fría. Hacerle aspirar agua de
Colonia ó am oníaco Administrarle un
poco de agua de azah:tres ó de melisa.
Sinapismos.
S1rampión-H acer transpirar al enfermo.
Sinapismos. Guardar cama.
V
Vómilos-(V éase náuseas).
(Del Vade Mecum Sa cerdolis)
Adivinanza
Mas ligero es mi vuelo
Que el del águila re al;
Aunque alas no me veo
Que me puedan transportar ;
A mis súbditos visito
Sin ,salir de mi hogar, .
Y aunque hable muy pa s tto
La ateoctón suelo llamar.
Solu ción á las charadas de los números 5 y
8 y á la adivinanza del número g, respectivamente:
Pelota; Pepita; Coco.
DECRETO LEGISLATIVO N. 0 47 DE tgo6
( 12 DE SEPTIEMBRE)
(Continúa)
Art. 26 . Recibidos en la Gob e rnación
los documentos de que habla e l artículo
anterior, é; ta designará un c e nsor, á
qiu e n pasará tales documentos, y el cual
oídas las partes en conferencia verbal
para lo cual las citará, decidirá dentro
del te rcero día acerca de la forma en
que el escrito debe publicarse .
Si el periódico no se editare e n la capital
del Departame nto, la facultad que
por este artículo se confiere al Gobernador,
se ejercerá por la primera autoridad
polftira del lugar donde se edite el
periódico.
Imprenta Eléctri ca
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Citación recomendada (normas APA)
"El Hogar Católico - N. 14", -:-, 1908. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686835/), el día 2026-05-14.
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