Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
REPÚBLICA DE COLOMBIA
REVISTA ILUSTRADA
CRÓNICA, CIENCIAS, ARTES, LITERATURA, HISTORIA
DIRECTOR, PEDRO CARLOS MAN,RIQUE
FOTOG~ABADO~, SATURNO ZAPATA · ADMINIST~ADO't, RUBÉN J. MOSQUERA
NÚMEkO s -VOL. I BOGOTÁ, SEPTIEMBRE 2s DE 1898 PRECIO so CENTAVOS
IMPORTANTE
~~~ /\dministrador de la REvisTA
ILUSTRADA su lica encarecidamente
é.Í los señores Agentes y suscriptores,
se sirvan rernitir á la mayor
brt-vedad posible los valores
recaudados, en atención á los cuantiosos
gastos que demanda la Enlpresa.
RUBÉN ]. MOSQUERA
Precio de suscripción á la "Revista Ilustrada."
Un año. $ 10 .• lJn semestre,$ S· •úmero suelto, so centavo-.. Comunicados,
$ ~~columna . Remlltdos, $ to columna. Avisos: palabra, un centavo : en tipo espectal,
20 centavos centímetro lineal.
:Se publica dos vece~ por mes. La Cvt"respondencia debe dirigir. e al número 74
de la calle J6 1 Calle Paláu~o Apartado nltmcro 28'< . Dirección tc:lc,.,ráfica: 1 LUS-TRACIÓ.
. »
Se vende este númt:ro el dí:t de su aparición. en la Librerla Colombiana, Cama·
cho ~oldán & 'l."amayo, ,en b Librería Torre" Caycedo. en la Pa.peleria de Samper
Mauz y en la Ltbreda N uc,·a del eñor Jorge Roa. ·
Sumario del número 5
Pág.
Acontecimient.., artístico ..... 65
Soci~dad Tipográfica de Bogo-tá-
· .......... -... · -..... 66
Navegación del Río Pauto.
Elisio Mdi,za .. .......... 6¡
Memorias sobre el origen, cau-sa
y progreso ce las desavenencias
entre el Presidente
de la República de Colombia,
Simón Bolívar, y el Vicepresidente
de la misma,
Francisco de P. Santander. 68
Celos. Pasillo ¡or Emilio Mu-rillo
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72
El Ánima Sola. Tomás Carrast¡
uilla.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74
Emilio BobadiUa .... A. V. . . 78
• Fiebres (Inéditas). E~ilio Bo-
6adilla.. . . • . . . . . . . . . . . . • . 19
D. Enrique Bustamante y Sa-lazar
...............•..... 79
Narciso Garay ....... : ...... 8o
Emilio Murillo. P. C. M .... 8o
Revista de la Moda.. . . . . . . . 8o
1 LlJSTRACIO:S V.~
Bautismo de Cristo. Bouto d~
Ricardo Acrodo B .. ...... 65
El vapor Boyacá, que actualmente
navega en el Río Pau-to
........................ 67
D. Enrique Bustamante y Salazar,
Enviado Extraordina-rio
del Perú.. . . . . . . . . . . . . 69
D. Emilio Bobadilla (Fray
Candil) .................. 71
Lar~dat~ en el templo de San
Damián de Asís. Cuadr(} d~
1
R~cio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
Tomás Carrasquilla .....•.... 74
Narciso Garay ...•.......... 75
Buga. Puente sobre el Río-
Guadal ajara..... . . . . . . . . . . 75
Emilio M urillo.. . . . . . . . . . . . 79
Figurín de modas ....... • "'.. . 8o
INSERCIONES
LEY 1.57 DE 1.~96
(12 d~ Diciembre>),
~ U BKI': PHKNSA
( 1.. tmtilluRción)
Art. 27. Si el periodista suspendió la publicación sin
dar el aviso de que habla el artículo 25, ó si el censor declarare
que el escrito no fue agre~ivo, correrá 1 ulta para
el periodista, en el 1 rimer caso, desde el día en que la explicación
debió publicarse, y en el segundo desde el día de
la resolución del ensor.
Art. 28. Si el censor declarare que el escrito debe reformarse,
y quien lo envía conviniere en ello, queda el periodista
en la obligación ele publicarlo en la forma determinada
por el c ensor y en los término~ señalados por los
artículos 2 r y 22. La infracción de lo dispuesto en este artículo
somete al propietario ó al director del periódico á la
pena señala~1a en el artículo 24.
Art. 29. Cuando se hiciere uso del derecho de defensa
en la forma de que hahlan los cinco artículos anteriores, la
persona ofendida no podrá demandar en juicio criminal al
ofensor, salvo en caso de calumnia, en el cual le quedan
expeditos ambos recursos.
TITULO IV-De los delitos.
Art. 30. Constituyen delitos de imprenta:
1 ° Las publica ·iones ofensivas, ó sean aquellas en que
se atenta á la honra ele las personas;
2 ~ Las publicaciones subversi-:.•as, ó sean aquellas en
que se atenta contra el orden social y la tranquilidad pública;
y
3 ~ Las contravenciones á la presente Ley que no re
hallen comprendidas en los dos ordinales anteriores. .
Art. 31. Los delitos ocasionados por producciones
ofensh,as dan lugar á los juicios llamados de injuria y de calumnia.
los cuales !;e rigen, tramitan y castigan de acuerdo
con la ley de procedirmento y el Código PPnal.
Art. 32. Los delitos ocasionados por .medio de publicaciones
subversivas los constituyen:
1 ~ Propender á la desmembración de la República 6
á la segregación de una parte de su territorio;
2 ~ Desconocer ó desobedecer la Constitución ó las leyes,
6 propender al desconocimiento 6 desobediencia de
ellas;
3 ° Excitar t. cometer actos que las leyes califiquen
como delitos;
4 ~ Atacar á los Gobiernos 6 Jefes de:: las Naciones
amigas, siempre que la legislación de los respectivos países
consigne igual principio de reciprocidad, y su Gobiem~ lo
practique;
. 5 ·: Atacar la cosa juzgada, sin perjuicio de la _crítica
jurídica que puede hacerse á los fallos judiciales, s1e::mpre
que no tiendan á impedir el cumplimiento de ellas;
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REVISTA !LUSTRADA
6~ Propender á la . deprecia.ción de la moneda nacio-n~;
•
7 ~ Incitar unas contra otras las diversa!-. clases sociales;
8 ~ Atentar para la sublevación ó concitar á la guerra
civil;
1 9~ Atacar la moral cristiana ó e] dogma católico, y
ofender las prácticas de ~sta religión;
1 o. Arrogarse la representación del pueblo ó tomar
el nombre de una parte de él ;
11. Combatir la legítima organización del derecho de
propiedad ; ·
I 2. Desconocer ó atacar las legítimas prerrogativas de
las autoridades civiles, eclesiásticas y militares; ·
IJ. Calumniar ó injuriar al encargado del Poder Ejecutivo,
al Arzobispo y á los Obíspos de la República, en
cuanto se refiera al desempeño de sus funciones oficiales;
14. Anticiparse á dar publicidad á actos ofic;jales ele
carácter diplomático ó á adulterar Jos documentos oficiales;
I 5· Ofender la decencia pública con escritos ó grabados
obscenos;
16. Publicar ó reproducir noticias falsas que puedan
ocasionar alarma ó peligro para el orden público ó grave
daño á los intereses y crédito del Estado; y
1 7· Excitar á h>s individuos del Ejército á ejecutar
actos de desobediencia ó rebelión.
Art. 33· Para los efectos del precedente artículo, constituye
delito no solamente la circulación de periódicos,
sino también la de libros, folletos, rarteles, hojns volantes,
grabados, etc., cuando en tales producciones ::;e infrinja lo
preceptuado en él.
Art. 34· Son responsables, para lo. efectC's de la presente
ley; el propietario y director del periódico, el clueüo.
administrador ó encargado del establecimiento en que se
hubiere "editado la producción, y el autor de ésta.
(Continuará).
--~--------
NUP!\tro AgentP. de la. "Rcvi.-td lJn tl'nrla ·• en In Pnl\ i t:l'in •!1•
Chiquinf¡nirá, es el señor ,\ rtnt·o S(>c-nra.
tin lipaqnirá Jo úHi<·o .\gente: ::on los ::;eñore::, Cat·rajal & l:sR"
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En Garzón es e1 Reilor Rafafll Tohat· raJderón.
AVISOS
Señores avisadores
Garantizamos á ustedes que la REVISTA ILUSTRADA es
el periódico que mayor circulación tiene hoy dentro y fuera
del país; cuenta con ahonados y colaboradores en todos
los partidos y círculos políticos.
Poner quince ó veinte veces consecutivas un aviso en
un diario, equivale á ponerlo una sola vez en una Revista
que se publica cada quince ó veinte días, con esta dife(encia:
en la Revista se paga una sola vez lo qu~ en el diario
debe pagarse quince ó veinte veces. N o queremos con esto
decir que no se debe avisar en los diarios; esto sería una
puerilidad, entre otras razones, porque no $Íemprc puede
esperar el avisador urgido la tardía aparición de la Revista.
N os proponemos solamente llamar la atención de los señores
avisadores á las ventajas que les brinda nuestra publicación
para hacer conocer extensamente y á reducidísi-~
mo precio sus ofertas y demandas.
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CRÓNICA, CIENCIAS, ARTES, LITERATURA
DIRECTOR, PEDRO CARLOS MANRIQUE
FOTOGRABADOR, SATURNO ZAPATA - ADMINIST~ADO~, RUBEN J. MOSQUERA
A.i;·v 1-VOL. 1 BVGOTA , Sfo."I'TIHMHRF. 25 DE 1898 NU.l!L;"RO s
en misteriosa media tinta que al velar el ge to agranda
la actitud.
ACONTEClMlENTO ARTÍSTICO
R !CARDO Acevedo Berna] acaba de concluír y exhibe
junto con otras obras, en su casa de habitación
(carrera 9~, número 304), un gran cuadro que
debe figurar en la Catedral de esta ciudad, el cual
rcpr senta el Bautismo de Cristo. Aparecen hoy engalanada"
nuestras columnas con un grabado del
boceto que sirvió para la ejecución de dicha obra, y
de ella vamos á ensayar una descripción para nuestros
lectores de fuera de la capital que no pueden contemplarla
en el magnífico original del artista.
Lleno de divina humildad el Mesías recibe el
agua que con una concha vierte sobre su cabeza el
Bautista. En las límpidas ondas del Jordán se reflejan
los cuerpos cuasi desnudos de los actores de esta escena,
los cuales, iluminados por un sol de Oriente, se
destacan sobre majestuoso grupo de árboles que en '
parte sirven de fondo á )as figuras.
Hay dos puntos de vista desde los cuales se debe
juzgar este cuadro: el estético, ó sea el de la concepción
y desarrollo del asunto, y el técnico, ó sea el de la
ejecución.
BAUTISMO DE RI J'f'. Por Ricardo Aavedo Bental.
Sorprencle desde luégo al contemplar aquel lienzo
su originalidad; al concebirlo, se ha separado el artista
de todas las fórmulas y convencionalismos consagrados
para este género de composiciones desqe los orígenes
del arte. No se escogió el momento en que la
leyenda sagrada hace aparecer la tradicional paloma,
ni figuran las aureolas y lo coros angélicos, ni otros
recur os que nada tienen de subjetivos y que son impotentes
para conmover cuando la emoción no existe
en el artista y cuando no posee el sentimiento profundo
de la línea y del claroscuro que conduce á lo
verdadero sin hacer caer en los groseros escollos de
lo real. N o necesita de aureola la cabeza de Cristo en
este cuadro, para verse santa; profunda emoción
animaba el pincel que inclinó aquel perfil, levantó
esas manos sobre el corazón y envolvió el conjunto
El Precur or mira al cielo en ademán que ir:terpreta
la fra e bíblica: (( En verdad, en verdaci os digo
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66 REVl 1 ILUSTRADA
que no ha salido á luz entre los hijos de mujeres algu-
. no mayor que Juan Bautista'' ____ (1)
Aquí se presenta un escollo que solamente un
verdadero temperamento de artista puede sortear, y
consiste en la dificultad que hay en la ejecu€:ión de lo
sublime sin caer en lo teatral. A estas horas de un siglo
escéptico, es raro el pintor de asuntos religiosos á quien
no le resulta una escena de ópera cómica cuando pretende
ejecutar una escena del Antiguo ó del N u evo
Testamento. Acevedo posee el dón raro de dar unción
mística á sus cuadros religiosos á pesar de ser un pintor
;IDQderno en sus concepciones y en sus métodos.
Preséntan las escenas á luz abierta, dificultades
de ejecución que no á todos los artistas les es dado
vencer. El claroscuro á la manera de Ribera ó de
los modernos Ribot ó Henner, produce sensaciones semejantes
á las que despiertan las notas graves de un
órgano, de reposo, de calma, de recogimiento.
Dentro de la plena luz el diapasón de los valores
se reduce; la nota aguda desaloja á la grave y tiende
á producir, cual estridente silbato, sensaciones irritantes.
Al disminuír la escala de tonos, aumentan las dificultades
de ejecución ; es en este caso más difícil
modelar, da~ al asunto atmósfera y relieve, sin caer en
las carnaciones sucias ó en los tonos chillones de los
cromos litográficos de pacotilla.
Acevedo ha tenido que luchar con e ta colosal
dificultad y algún rastro de esa lucha alcanza á acusarse
en su cuadro; pero el sentimiento general ele la
obra, llena de verdad y de poesía, se impone y domina
al espectador. Puede resumirse así: U na mancha o -
cura formada por el follaje y por el terreno, divi e
diagonalmente el cuadro y contra ta con la mancha
clara formada por el cielo y por las hermosas lejanías
del ] ordán. Sobre la mancha oscura se destacan las
figuras del Cristo y del Bautista y abrillanta las aguas,
en las cuales se están mirando el límpido cielo y las
figuras del Redentor y del Precursor.
Cu_l>o el honor al Director de este periódico,
de pedir al señor Cura de la Catedral que se sustituyera
por otro el muy mal pintado Bautismo de Cristo
que hoy existe en aquel templo. Aceptada inmediatamente
la idea por el señor doctor Maldonado, un
hombre lleno de generosidad y de espíritu público,
el señor doctor D. Manuel Antonio Angel, que en
esos momentos acababa de apadrinar á una niña de
nuestro cofrade y querido amigo señor D. José Joaquín
Pércz, Director de El Heraldo, ofreció cubrir las expensas
del cuadro en conmemoración de aquel bautismo.
Ojalá que el ejemplo de este distinguido caballero
forme escuela entre las personas pudientes y entre
los señores párrocos del resto del pa\5, para estimular
el arte nacional apoyando á los artistas con el encargo
de obras que reemplacen las generalmente
malas, de cargazón antigua y las peores de cargazón
moderna que existen en los templos, por otras como
aquella que acabamos de describir; ella hará pensar
á propios y á extraños que no es tan infeliz, como el
pesimismo corrosivo se empeña en demostrarlo, la
tierra en que existe el gerrrien que produjo ayer á
Gregario Vásques Ceballos y hoy á Ricardo Acevedo
Bernal.
( I) . Mateo, cap. xr, v. II.
ENTRE las numerosas manifestaciones que hemos
recibido por haber fundado esta REVISTA y por
la implantación del nuevo arte del fotograbado en Colombia,
~os satisface y nos honra particularmente la
que hoy colocarnos en lugar preferente de nuestras
columnas. ·
Casi desde niños estamos acostumbrados al trato
de los cajistas y demás empleados que en las imprentas
contribuyen de tan eficaz manera á la propagación
del pensamiento y conocernos las virtudes que animan
á este gremio simpático entre todos.
Nos considerarnos, pues, altamente ·honrados
con que hoy se nos brinde puesto en una Corporación
con cuyos miembros nos hemos sentido siempre uni- .
dos en la fraternidad del trabajo, de este especial trabajo
de la prensa, tan improductivo · en recompensas
materiales corno trascendental en la labor de transformación
y mejoramiento social.
Hé aquí la proposición:
Sociedad Tipográfica- Secretaría.
Bogotá, 17 de Agosto de 1898,
Señor doclor Pedro Carlos Manrique.-E. L. C.
eñor:
Con espíritu ju ticiero la Sociedad Tipográfica aprobó
por unanimidad de votos, la bien inspirada proposición
que leerá usted en seguida.
Corno lo dispone la parte final de la proposición,
acompaño un cj mplar de Jos Estatutos para los efectos
que ella mi ·rna indica.
Dice así:
Proposición presentada por el socio señor Celso N . Cárdenas,
en la sesión del dia U de Agosto de 1.898.
"La 'ociedad Tipográfica
CONSIDERANDO :
r ~ Que siendo una de las tendencias de la Sociedad el desarrollo
práctico y científico del arte tipográfico;
2~ Que los periodi tas están llamados á coadyuvar en esta
propaganda por el importante papel que en relación con este arte
desempeñan;
3 ~ Que con la publicación de periódicos, libros, etc., ocupan
á los tipógrafos, y de esta manera les facilitan honrado medio
de subsistencia; y
4 ~ Que el doctor Pedro Carlos Manrique, incansable y tenaz
obrero del trabajo mesurado escritor, polemista de carácter
y genio de artista, fundó en la capital la REVI TA ILUSTRADA,
periódico que hace honor á Gutenberg y revolución en el arte
mismo, al dar á la estampa bellísimos fotograbados ejecutados
por él y su colaborador el señor Saturno Zapata,
RESUELVE:
I ~ Congratularse con el doctor Manrique por el triunfo y
éxito obtenidos al realizar esta difícil empresa en Colombia;
2 mente
la persona que sumini tró e os daros al eñor E guerra equivocó
el Pauto con el río Pore, que nace en la falda orientales del
cerro llamado . amaricote, último de los de la Cordillera sobre el
Llano. Este río pasa por la población de su nombre y de emboca en
el Curama, c:ln el cual afluye al Pauto, por la ribera izquierda de éste.
Le llegó al fin el vapor, que generosa y acertadamente llamó
Boyacá, y em Junio de 1896 lo trajo hasta el puerto de
La Plata, sin qure hallara tropiezo alguno. ¡Gloria al señor
Real!
III
La importamcia que para Boyacá y Casanare tiene la
navegación del lPauto, es capital, y los beneficios que reportará
al comerccio, casi incalculables por ahora.
El puerto dre La Plata dista de Sogamoso sólo 32 leguas
por la vía dte Nunchía j y del Cocuy sólo lo separan
30 leguas por la vía de Támara. De manera que todas las
poblaciones que median entre esas dos ciudades, y aun la
capital del Deparrtamento, pueden proveerse de mercancías
introducidas por 1ios río Orinoco, Meta y Pauto, obteniéndolas
á más bajo precio que las introducidas por el Magdalena
j puesto q::jue á los introductores que se sirvan de
aquella vía se le hace una rebaja del 40 por 100 en los
derechos de Adumna.
El señor Reml, el señor Bonnet y los señores Franzius
H rmanos, que atctualmente introducen la mayor parte de
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RE I::,TA ILU RADA
la: m rcan ía qu se consumen en a anare, han comprendido
que el extender el radio del m ~ rcado ha ta Tunja
les a eguraría mayore ventajas, pero los detiene el malísimo
e. tado de la· vía de ·omunicación.
Pen ·amos n con ·ecuencia, que una de las primera ·
aten i ne , u el 'obierno de Buyacá el be con i "tir n allanar
e a difi ultact para que la soñaua Pu rta oriental "
que ha ·ta hoy no ·e ha vi to in o n pompo o di ·cur ·o ·,
e abra en realidad al Departamento, y éntre por ella 1
progreso con qne ¡lo · extranjero:: . e tán golpeando en el
i11terior de un pueblo pobre .. ..
Hemo · visto ha ta aquí las ventaja· inmediata · que
para Boya á asegura la navega ión del Pauto con el comercio
de importación. ¿ uále · ·on las que ofrece para el
de e, portación?
El café, aun en la desfavorable circun tancia que
hoy atravie a por la baja de u precio en lo mercado e ,_
tranjero , e. un negocio de bueno rendimiento ; y lo será
indudablemente en el orvenir, primero porque t do augura
que 1 alto tipo del cambio ·e ·o tendrá en Colombia
por alguno · año ·, y ·egundo porque uando el premi de
la 1 tras ó el oro baj yá la produc ión univer ·al del fruto
habrá di rninufdo, en virtud del abandono que hoy ·e hace
de numerosa y xtensa · planta ione ·, en la omarca que
reducen café de mala calidad.
Y bi n: todas la tierras d 'a ·anare que median entr
lo · 700 y 1, oo metro · de altura, producen café de calidad
e c:elente, lo ual tuvimos ocasión de verificar, oroparándolo
r cientement un 1 que ·e porta por Girardot,
reputado omo l má · fino. De su rte que lo comer-iantes
del int rior d Boya á podrían ltac r á la vez,
el bido á la navegación d 1 Pauto, 1 omercio dt imp rta
·ión y el ele e p rtación ·ituando agc1•te · qu compra
·en café n abranzagrand , un hía, Támara, Ten, etc.
El pre io d ·t fruto, yá pilado y aventaJo, es a -
tu:tlm nt d $ -4 á $ 28 r or carga n Támara· y ~e ún
la· últimas venta · de qu :e no ha dado cuenta nue tro
café e colocó en ueva ork á r r · ntavo á cau:a de
11 var algunos grano negro · y habers averiado algo ante
de que 1 vapor lo tomas á b rd . e a enturadJ uponer,
pue ·, que uando la co echa y el benefi io del café
se puedan hacer en Ca anare empl ando las prá ticas y
máquina: qu ahora e u an en Cundinamarca aquél al cance
un precio de 15 centavos.
Para complementar e-to ligero dato on que hemo ·
creído conveniente acompañar el fotograbado que repr -
enta el apor Boyacá, qui -iéramo dar algunos sobr el
co to de la navega ión, di tan ias que el Boyacá recorr
etc.; pero vamos abu ando yá de la generosa ho pitalidad
que la REVI TA !LU TRAD no· ha dado.
ELl ·ro ME l A
Támara, Ago to de 1898
)(
MEMORIAS
sobre el origen, causas y progreso de las desavenencias entre el Presidente
de la República de Colombia, Simón Bolívar, y el Vicepresidente de la misma,
Francisco de P. Santander, escritas pol' un colombiano en 1829
(Continuación)
A í fue que para evitar el cúmulo de desgra ia que amenazaba
á la patria y no dejar asidero á su. enemigos,
Santander se intere ó vivamente en eparar e del Gobierno
el día 2 de Enero de 1827, en u yo día ordenaba la ley que
cesasen en sus fun ion e· el Presidente y Vicepre id ente d
1a .Kepública. Cien vece.:; le ·upli ó á olívar que le permJtle
e cumplir e ta ley; i n má. le repre entó que yá no le
c1 a po~lble continuar sirviendo útilmente al paí ; que 1 Pre-ideute
del Senado} en quien re aía l 70bierno, hallaba
abalrnente en la apital y que debería ·er ventajo o á la
tranquilidad de Venezuela el que ·e le viese eparad · del
.Ejec:utl o. Bolívar d oyó esta· ju ·tas bserva ione ·, y el -
cididamente expidió la orden para que continuase en el
ejercicio del obierno, no obstante cualquiera di posición
en contrario ( 1 ) . Para ver si podía obligar al Pre id ente á
que cediese algo de su preten iones en favor de las libertade.
nacionales y e sufocasen los gérmenes de divi ión
que con tánto vigor estaban fermentando, le ofreció apoyar
el proyecto de la onfederac:ión de Colombia, Perú y Bolivia,
iempre que le explica e u. entaja y re olviese las
dudas que le propusiera: le ·ugirió la idea de que presenta
e al libre examen de olombia su on t1tución boliviana,
cuyos adver arios crecían en razón de lo mayores medios
·órdidos que se veían emplear para hacerla adoptar ( 2 ),
y que e reuniese el ongreso constitucional para que libremente
deliberase acerca de la legalidad y conveniencia
de anticipar la convocatoria de la onvención. Bolívar oyó
con placer el primer ofrecimiento, como que tánto halagaba
us deseo de verificar un proyecto en que estribaba su
futuro poder, y como que por la carta de Santander, dirigida
á Lima n respuesta de las en que le indicó la idea
de la onfederación, sabía que éste era contrario á ella;
pero ·e denegó absolutamente á consagrar en los otros dos.
Él re pondió que su boliviana era como un puñado de buenas
!:emillas tirada al campo para que las recogiese el que
quisiera, y que la reunión del ongreso, además de no ser
nece aria para la convocatoria de la Convención, podía
entorpe er el cur o de la m dida que pensaba tomar en
bien del re tablecimiento de la paz. o 11 gó jamá el día
en que Bolívar desenvolví e el porm nor de la proyectada
'onfedera ión, ni que expli a ·e . u ventajas; todo lo que
hizo fue acon ejarl á Santander que escribiese en el particular
al (7eneral antacruz, Pr idente del I erú, y al eneral
ucre, Pre idente de Bolivia, de quienes re ibiría Lls
expli aciones que de aba. E ·ta re erva daba á entender
que el proyecto ontenía ba es ontraria · ó poco conforme
á lo principio qu abiertamente o t nía antander,
y en al,ún modo debía a u ·arlc xtrañ za tan in p ra a
alida. antander, con ecuente on su prom a escribió n
efecto á los dos per onaje enunciados pidiéndole expli aciones
y nunca obtuvo contesta ión. Por lo que e ha podido
traslucir de aqu 1 proyecto, la cosa reducía á formar
una ola Repúbli a de todo el territorio ompr ndido
entre las Bocas del Orinoco, anamá y el Poto í, la ual
había de dividir e en los seis E taclo siguientes: V nezuela,
undmamarca, ur, alto Perú, bajo Perú y Bolivia,
y debía ser gobernada por Bolívar con l título de Libertador
Pre id ente y una autoridad perpetua y sin re ·ponsabilidad.
~ada Estado con er aba una autoridad igual
aunque sujeta en todo á Bolívar, que debía formar una
corte ambulante ·i no residía en Lima. El Perú y Bolivia
estaban yá regido por la boliviana, publicada y jurada el
año de 1826. Los Departamentos colombianos del ur la
habían solicitado en las vergonzosas acta promovida. por
uzmán. Venezuela debía solicitarla igualmente en virtud
de todos los pa.:;o dados al efecto en medio y á favor de
su disturbios, y el inferior de la Nueva Granada, enclavado
entre Venezuela y el Sur, no podría menos que ceder á las circmzstancias.
Así lo aseguraba Bolívar á Here , Ministro de
Guerra en Lima, en carta e crita de Tunja á fines de oviembre
de 1826, añadiéndole que todo cuanto se estaba
haciendo en las reuniones populare que se provocaban,
ería al fin aprobado y sancionado por la onvención. N o
pudiendo ocultar e á lo patriota. ilu. trados las desventaja
que envolvía la reunión de Estados tan diferentes, des-
[1] pesar de esta orden, 'antander llamó al Pre idente del e-nado,
Baralt, á encargar e del Gobierno; pero é te u. citó duda en la
inteligencia de la 'onstitución y sobre la Pre. idencia del enado. 'e
con ·ultaron á Bolívar, y no re pondió. Forza o fue, puc , á , antancler
!>eguir en el ejercicio del Gobierno cle:pué del día 2 de Enero.
[2j En Lima había publicado Antonio Leocadio Guzmán Una
ojeada sobre la 'on. titución boliviana, que era un verdadero poema.
en honor y alabanza de su autor. La ojeada pintaba esta Con tituci6n
como el non plus ultra de la ·abiduría y de la libertad. E te papel, dedicado
al bate D'Pradt, e repartía con profu ión por todo. los puel,
lo:, y era notado de en migo de Bolí arel que no lo solicitaba. El
mayor regalo que él hacía á ·u amigo era la oj~ada ele 'u¿mán. 1 .
Jo. é rgnacio ParL tuvo la comisión de repartirla rrrntis en Bogotá.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
REVI. TA rLU TR , D:\
parramados en un vastísimo territorio y que debían ser
regidos por un ódigo tan poco calculado para mantener
las libertades políticas é individuales, se ocuparon en examinar
el proyecto, impugnarlo con sólidos raciocinios y
aun denunciar los rumores que corrían lle que la Confederación
abrazaría al fin á las República del Río de la Plata
y Chile, con lo cual se reuniría toda la América del Sur,
antes española, bajo el poder de Bolívar, y de la legi ·]ación
constitucional que él había creado. Sobraban motivo para
temer que fueran éstas en realidad su ideas cardinales.
Los celosos republicanos de Buenos Aires y de hile habían
desenvuelto con sabiduría los vicios y defectos capitales de
la Constitución boliviana, y llamado la atención de sus
compatriota á la ambición del Libertador de olombia, á
la cual atribuían las convulsiones internas que e taban experimentando.
En el Congreso del Río de la Pla-ta
se oyeron acu aciones en el particular ( 1 ), y el
Gobierno de Chile culpó á Bolívar de la rebelión
de hiloe. Sea lo que fuere acerca de la ju ticia
de estas inculpa iones, lo que podemos asegurar es
que Bolívar mantenía corre pondencia con los jefes
disidentes del Río de la Plata, que pagaba de
sus fondos la reda ión de El Tribuno de Bue11os
Aires, dirigido á atacar la administración del ilustrado
Rivadavia, que escribía y hada escribir en
Lima contra el régimen político del Río de la
Plata y hile, y que mantuvo en la capital de
e ta última República, en calidad de agente, á su
edecán O'Leary, inglés, muy ver ·ado en la artes
de la intriga y de la corrup ión. 'ada e crito di rigido
á cen urar la boliviana, y la onfedera-ión,
irritaba más y más l ánimo de Bolívar, y
resuelto á no ceder e parció e critores asalariados
por los principales puntos de la República
para que las defendie en á todo trance, desacreditasen
· el i tema con titucional que regía á olombia,
y difamasen las leye , al Gobierno, á lo
patriotas que lo so tenían, y muy particularmente
al Vicepre idente. poderado de la fuerza arm::t da,
rodeado y apoyado de todos lo que habían
herido de muerte la onstitución del E tado, halagando
á lo débiles, amenazando y desacreditando
á los honrado colombianos que le hacían frente,
y repartiendo empleo , grados militares y busto
· (2), nada le parecía que podía yá resistir la
ejecución de su planes.
del Padre común á los que de pedazando y hollando e a
misma regla , habían roto la unión y disparado la arma
contra sus h rmano . Interin que Bolívar así obraba en
Venezuela, Santander hacía grandes esfuerzos para reunir
el Congreso á fin de que tomase en con ideración los mna
les de la patna, contrapesase de algún modo el exorbitatepoder
del Presidente, y admitiese la segunda renuncia de
la Vicepresiden ia, que iba á pre entarle, como uno de lo
medio má adecuados de moderar la destemplanza de lo
partic.lo .
Sus providencias gubernativa tendían á mantener et
vigor de la~ leyes y á reformar varia innovacione que Bolívar
había decretado en Bogotá y que e taban produciendo
no ólo de contento y murmura ione . ino aiborotos
perjudiciale . omo su correspondencia privada con Bolí-
Bolívar en Venezuela puso á todo los refractarios
á cubierto del juicio de la ley con una
amni tía cuya conveniencia no nos toca exatllinar.
Páez fue investido de la autoridad superior
civil y militar en la antigua Venezuela; los militares
que le habían auxiliado en su rebelión recibieron
nuevos grados, y los patriotas que se habían
opuesto fueron mirados con desprecio. Bolívar
hizo cau a común con todo los que habían vilipendiado
la onstitución y el Gobierno Nacional,
cuidándo e muy poco de los deberes en que toda-
D. E~RIQ E B TAMA 'TE Y SALAZAR, Env iado Extraordinario del Pené
vía le con tituía su carácter de Presidente constitucional
de Colombia. Puede decirse sin riesgo alguno
que la conducta de Bolívar en esta ocasión no fue la de
conciliador entre los partidos, ó, para valernos de sus propias
palabras, no se portó como Padre de una familia discorde
-á quien había ofrecido estrechar entre sus brazos sin
diferencia de culpables é inocente : los hijos que se habían
declarado en favor de las regla , que toda la familia libre y
solemnemente prefijó para ser gobernada y conducida á la
perfección fueron pospuestos en el afecto y recompen a.
(I) Véan e en El Mensaje1·o de Buenos Airrs los di curso del Diputado
ómez.
(2) El Congre o del Perú, para perpetuar la memoria de su libertad,
hizo acuñar una medalla con el hu to de Bolívar. E te la convirtió
en medalla de honor que debía colgar. e al cuello, y sin ninguna
delicadeza la di tribuía él mismo á sus devoto , daba diplomas y obligaba
á los militare · á que iempre lo llevasen pendiente de la cinta
tricolor.
(Pe fotografía de Duperly and Son)·
var aún no se había interrumpido se valió de ella para
informarle con toda franqueza del verdadero estado de las
cosas y de los pa os que daba para reunir el Congreso, y
suplicarle que no fuera á convocar la onvención, como
parecía ofrecerlo en un decreto expedido en Maracaibo,
sino que dejara al Congreso tomar en con. ideración e ta
importante cuesti.ón. Entretanto los papele públicos de
ambos partido se expresaban con calor é inmoderación, y
la - animosidades crecían diariamente. Bolívar firme en
creer que Santander los dirigía, y sospechando que éste
abrigaba la idea de abatir su autoridad y derribarlo de su
alto pue to, arrojó la máscara y le declaró la guerra valiéndose
al efecto de la mismas armas de la calumnia y de la
difamación, que ante' habían empleado su enemigos personale
. Un u ceso de alguna tra cendencia vino á completar
el de a tre de la patria y á consumar la enemi tac1
de BoHvar on antander. La Di vi ·ión olombiana , i,.
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70 REVISTA ILUSTRADA
ten te en Lima se insurreccionó el 26 de Enero de 1827.
Los oficiale~ que acaudillaron el movimiento, depu ieron á
los jefes, de quienes sospecharon algún interés en sostener
las miras de Bolívar, ó que realmente las sostenían, se de ·
clararon defensores de la Constitución de Colombia, y se
pusieron bajo la protección del Gobierno de Bogotá. A
este suceso siguió el cambio político de la República del
Perú. La boliviana fue en el momento abolida, los empleados
que la habían patrocinado fueron destituídos, y un
nuevo Congreso constituyente fue couvocado para dar al
pueblo otras instituciones. Estos actos se acompañaron de
las más patéticas declamaciones contra la opresión que
habían sufrido bajo el Gobierno dictatorial de Bolívar,
contra sus planes ambiciosos, y contra los medios poco
decentes de que se había valido para arrancar de los colegios
electorales un sufragio favorable á la nueva Constitución.
N o faltaron en esta revolución acciones verdaderamente
innobles, que debían irritar fuertemente á Bolívar,
tales como la de recoger la medalla que con su busto había
acuñado el Congreso en memoria de la libertad de la
patria, la de quitar á la ciudad de Trujillo el nombre de
Bolívar, que el mismo Congreso le había dado, y la de
pasear en público su retrato de un modo ignominioso. Yá
puede considerarse á qué punto subiría el furor de Bolívar
al saber estos acontecimientos, que algunas ciudades de
Colombia, inclusa la capital, celebraron con varias señales
de contento, y hasta qué grado crecería su encono contra
Santander á quien suponía autor de todo. El Reconciliador,
La Lira, El Meteoro de Caracas, redactados bajo los ojos
de Bolívar, el primero por su Secretario Revenga, el segundo
por su confidente Guzmán, y el tercero por su amigo
Carabaño, redoblaron sus afr ntosas injurias y atroces
denuestos contra Santander. Esto periódicos, establecidos
por Bolívar desde antes de saber la revolución de Lima,
eran el taller principal donde se trabajaban todos los discursos
destinados á elogiar á Bolívar, recomendar su ideas
políticas, desacreditar las leyes y la admini tración, ridiculizar
los principios liberales, y sobre todo á calumniar al
Vic~presidente. Lo.s diarios asalariados en Cartagena Quito
y Guayaquil, repetían las ideas de los de Caracas; por
todas partes se predicaba la reforma, se pedía la dictadura
y se dejaba traslucir el de enlace del drama y la per ecución
de los amigos de la causa de la libertad. Bolívar e -
cribió á Santander una carta en Marzo de 1827, toda de su
puño, anunciándole que no contestaría más cartas suyas
en razón de que ya no lo tenía por su amigo, y poco después
le mandó el número 1~ del Meteoro con esta dedicatoria
en la primera foja : el autor, en home11ajc al Ge11era/
Sanfand~r, y al pie la rúbrica del Libertador. N o se intimidó
por eso Santander, ni desmayó en la prosecución de
sus deberes. Entonces redobló su atención y escrupuloso
celo al exacto cumplimiento de las leyes protectoras del
ciudadano, para que nunca pudieran e harle en cara sus
enemigos, ni el mismo Bolívar, que sus obras no estaban
de acuerdo con sus palabras, y también para que los pueblos
llegasen alguna vez á distinguir la diferencia que hay
entre un Gobierno sujeto á reglas escritas, y contenido por
vallas legales, y aquél cuya regla de conducta sólo es su
capricho, sus afectos y sus intereses.
Oprimido Santander con el peso de un Gobierno incapaz
yá de seguir una marcha pacífica y toda constitucional
· hallándose en lucha contra el prestigio y el poder de
BolÍvar, presentó su renuncia ante el Congreso, que se
había logrado reunir en Tunja. Digna es de recordarse esta
pieza por la franqueza con que está escrita y la exactitud
con que pinta el penoso estado de la República. N os otros,
sin proporción de trascribirla, nos contentamos con recomendarla
á la meditación calmosa de los que puedan haberla
á las manos. Bolívar también envió desde Caracas su
renuncia, apoyándola en que no quería dar más motivos de
desconfianza á los celosos republicanos, que su presencia
yá no era nec.esaria en Colombia, y que habiendo trabajado
toda su vida por merecer bien de la libertad, e~ taba resuelto
á desertarse de Colombia y aun á sepultarse bajo
sus ruinas antes que continuar en la primera Magistratura.
Suf". expresiones eran tan vehementes, y tan vivas sus protestas
de renunciar la Presidencia una, mil y millones de
veces, y abandonar el país, que no faltaron personas que la
creyesen sincera. Los que habían comparado tranquilamente
sus discursos y proclamas desde 1818 á 1826 con el
lenguaje é ideas de sus recientes producciones, y con la
conducta que le observaban, pensaron de otra manera; en
esta renuncia no vieron sino protestas de mera fórmula, y
una añagaza para intimidar al Congreso y arrancarle la
dictad11ra. En el Perú había surtido buen efecto una far!-la
igual, y la surtiera en Colombia si el Congreso no hubiera
tenido en su seno muchos Diputados y Senadores bien dignos
del puesto á que los había elevado un pueblo amante
de la libertad. La renuncia de Bolívar, impresa en Caracas
desde antes de pre entar e al Con-greso. proveyó nuevos
combustibles al voraz espíritu de partido en que ardía la
nación. Si al hacerla, y mandarla 1mprimir, él tuvo intención
de promover la animosidad de las opiniones políticas
para imposibilitar ó retardar la \"uelta del orden y de la
paz, debemos decir, aunque con repugnancia, que logró su.
designio. Unos sostenían en sus esc.ritos que la libertad y
la dicha de la República exigían que se complaciese á Bolívar
admitiéndole la renuncia, y otros defendían lo contrario,
asegurando que entonces sería más peligroso cuando
se hallara reducido á la vida privada. N o faltó entre los
Senad0res quien lo comparase al monte sagrad reuniendo
á los descontentos para amenazar la existencia de la República.
La dilación del Congreso en decidir la ue tión
de la renuncia ontribuyó á prolongar la acalorada rli. puta
sobre la neC':- idad ó ·onvenier.cia ele admitirla ó negar!~.
La opinión de Santander en el particular fue . icm!,re
por la inadmisión, lo uno porque siendo el suc sor dcsic;nado
por la onstitución, era delicalleza mauife ·tar este
concepto, y lo otro porque staba per ·uadido que la allmisión
de di ha renuncia produ iría pre isamente la guerra
ivil suscitada por el partido de Bolívar, que desde lu ~ go
desobedecería al Congreso, y elevaría á su jefe á la dic:tadura
( 1 ).
Al fin el Congreso resolvió el cHa 5 de Junio no admitir
las renuncia d 1 Presidente y del Vicepresidente, aunque
con la notable circun ·tancia de que 24 miembros otaron
por la admisión de la de Bolívar, y 4 por la de Santander,
lo cual dio mayor motivo de irritación á aquél, que
siempre e taba pronto á culpar al otro de cuanto sucedía
contrario á su. de ignio y á sus e peranza , ó que de
algún modo mortifica e su orgullo. La inadmisión de la
renuncia de Santander en las circunstancidS en que se hallaba
la N ación, y de pués de haberse visto us procedimientos
en las cuestiones políticas que tenían divididos los
ánimos, y después también de las calumnias que sus enemigos
habían vomitado, d bía hacerle comprender que los
representantes del pueblo colombiano aprobaban su conducta.
Y á se lo habían expresado así en los términos más
honrosos y satisfactorios el Presidente del Senado Baralt,
en el acto solemne de haberse presentado Santander el día
12 de Mayo ante el Congreso á prestar el juramento como
Vicepresidente reelecto para el período de r827 á I8JI, y
el mismo Congreso, cuando negándose abiertamente á tomar
posesión de la Vicepresidencia hasta por tercera vez,
que le requirió á ello, le forzó á obedecer por una terminante
resolución.
Casi al mismo tiempo en que se ventilaba la cuestión
de la renuncia de Bolívar, apareció en los Departamentos
de Azuay y Guayaquil la División col.ombiana insurreccionada
en Lima proclamando el restablecimiento del orden
constitucional y haciendo fuertes acusaciones al Presidente.
Alarmóse todo el partido de Bollvar al aparecimiento de
estas tropas en nuestro territorio, y en sentido contrano
el partido liberal concibió nuevas esperanzas. El primero,
además de los epítetos de traidores con que las denominaban,
les atribuían el pérfido designio de querer incorporar
( 1) Estamos bien ciertos que los Senadores Soto, Osorio, Arboleda,
Coronel Márquez, Rebollo y Arroyo, y los Diputados General
Gómez, Cucalón y otros, pueden dar testimonio de esta ast:rción.
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REVISTA ILUSTRADA
al Perú los tres Departamentos del Sur. El segundo, aplaudiendo
la revolución del 25 de Enero, y llamando á los
aütores libertadores de la patria, aseguraba que su arribo á
nuestrv territorio no tenía otro objeto que la defensa de la
Constitución ultrajada. El Vicepresidente, que no había
ordenado el movimiento de aquellas tropas de Lima al Sur,
y qu~ las veía destituyendo en Guayaquil á las autoridades;
constitucionales, y aun proclamando máximas anárquicas,
se apresuró á dictar las providencias convenientes para
contenerlas en caso de que positivamente ~brasen contra
la integridad nacional. Bolívar en Caracas creyó, ó le hicieron
creer, que la salida de. las tropas de Lima y sus operaciones
en el Sur habían sido tiispuestas
por Santander, y se preparó para oponérseles
vigorosamente. En la hora expidió una
proclama anunciando que no podía desentenderse
ni como Presidente, ni como ciudadano,
ni como Libertador, de los males que
amenazaban . la integridad nacional, y que
estaba decidido á marchar contra los nuevos
pretorianos (título con que denominaba á
las tropas venidas de Lima), y á mantener
el vigor c;le las ley e . Y á para aquella fecha
se hahía olvidado de Jo precisos término
en que hahía hecho su renuncia; yá p.ensaJ?a
en volver á ejercer la autori ad uprema sin
necesidad de. coac ión; yá no estaba r suelto
á sepultarse bajo la ruina. de la República.
Es d notar que cuando Bolívar ha ·ía
en la precitada pro lama lo ofre imientos
que Ílevamo ref ridos, todavía ignoraba lo
que el ongreso hubiera decidido sobre su
renuncia, de manera que él tomaba su m -
didas sin ontar con la volunta l del 'uerpo
Lcgi lativo. Es d aquí de donde los adv r-ario
de sus proye tos han tomado motivo
para difundir nueva· desconfianza obre la
protesta de sus di ·cursos y de u. proclama .
Al alir BoHvar de aracas expidió otra
proclama á sus paisano , que por e tar concebida
en términos los más impolítico y
pueriles, tenemos derecho para reer que fue
di tada por el resentimiento y la venganza.
u objeto era despedirse de ellos, y decirle
qué sat¡a de entre sus brazos obligado por
los males que experimentaban los Departamentos
del Sur; pero allí hizo la' más fran a
declaración de que todo los sa ~rificios de
su vida por la libertad del paí , sólo y exclusivamente
habían tenido por objeto la gloria
ele Caracas ( 1 ). Esta confesión su~inistró ·
nuevas y más constantes armas á sus enemigos,
como él llamaba á los que se oponían á
sus designios, quienes comentaron sus palabras
de diferentes modos, y siempre sacando
por consecuencia, que Bolívar yá había relevado
al pueblo de Colombia de la deuda de
grq.titud á que creía·.;, estar obligado por los
servicios del que había recibido el título de
Libertador. El Congreso durante estas re-yertas
trabajaba por cierto en favor del restablecimiento del
orden constitucional, mas no con la energía y firmeza que era
de esperar, y que sin duda habría contribuído á enfrenar la
:violenta carrera del Presidente hacia el poder absoluto. Dividido
también en partidos el Cuerpo legislativo, sus medidas
participaban del carácter de una tregua ó de una capitulación
donde ni todo se concede ni todo se niega entre los
beligerantes. Algunos de sus·decretos conciliativos contentaron
á ambos partidos, otros fos disgustaron. El Congreso por
último acordó la convocación de la Gran Convención por
( 1) La hi§toria dirá si es cierta. esta asercipn, ó si puede decirse
de Bolívar lo que de! Bonap;ute: "Combatió más para. sí que para la
patria." "Hijo de la revolución, mató á u madre." Hasta ahora nos
parece que todo el fruto de us combates y victorias lo ha reportado
él solo.
la cual Bolívar había manifestado el más vivo interés en
una de sus proclama de Caracas. Santander fue opuesto
á esta medida, no sólo como contraria al artículo 19 r de la
onstitución, sino como incapaz de curar las dolencias de
la Nación. En un largo Mensaje que la imprenta ha publicado,
expuso al Congreso los medios que en su concepto
podían restituír la tranquilidad interior. E'ntre ellos hay dos
que habrían sido conducentes á los deseos del Gobierno y
de los buenos patriotas: el llamamiento inmediato de Bolívar
á ocupar el asiento de Presidente en Bogotá, y la previa
consulta á los pueblos sobre 13: conveniencia de anticipar
la convocatoria de la Convención. El primer medi0 habría
D. E HLIO BOB DTLLA (Fray Gwdil.)
( De fotografía de aliente. )
complacido al partido de Bolívar, que aspiraba á conservarlo
al frente de la República, y no hubiera desagradado
al contrario, cuyos deseos no eran otros sino que Bolívar
gobernase con arreglo á las leyes. El segundo haqría dado
Jugar á que se meditase con calma y reflexión'. la conveniencia
de la medida indicada, y evitado el nuevo escándalo
que dieron en caña los diputados~ que desertaron
de la sala de las esiones de la Convención, y facilitaron
la consumación del proyecto de destruír el Código fundamental
de Colombia. Desde que el Congreso manifestó
deseos de convocar la Convención, perd:ó la confianza de
los colombianos, que habían sostenido el si. tema constitucional,
y sus trabajos po ·teriores justificaron estos recelos.
El Congreso, al saber que Bolívar se dirigía con un ejército
á Bogotá que !!e negal>a á cumplir la ley, que disminuía
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Tl1 it~ ~~~·~ l1 _,-nll'· ~ 11 l m!
1 ~•m11 lJ!U-w _J¡.m•~ ~Qi h · 1111 1 1 : 11~~ j'F -, ,~ . 111
¡ 111
~ •+~-1--W 1 ' 1:- ~ rT~) rnll.- -=--\ ~j_ '-' . t IT~-;. Jjj~ - r-+4
'•' tl _~_u ,F,¡,¡ Ti t 1 1! ~T~l·- ' ~ ll~'l '-f4W '1 - -¡· !l ~n~ \ l¡ • ¡· f' ~~~ 1" f) ~ ~~ 111'' 1 1 1 1 1 ~~ r-r , ~,.
( 1• - ·~·~ l_u -.¡ 11 ' 1 : , - ~t 1 ¡.~t.j_l lllTTIII ~ , ' ' t 1 ' 1 ~~ l t• . ~ ¡. ·'- m•¡ l L 1111 ~ ~ ll m 1'1 ~- ~ a.~J -·1 '1111 ll!ll~-LLLL "t1111 1 ~t+-'" ~l~=-:.-~~irn'' 1~11 11 1• · ~ .,_ _ ,. 11 ~~ ll\1 ~1_ ~ --~ ,l. 1 llh UiU 1 w..r+tf. ~ 11 W+Ltt;- ~ 1 • 1 1 1 ñ ~ -r : _ _ , ~u tr -----.. -~ ~ 1¡1 -
•!~IPTt- -l+i 1
1 ~ ~~~.~, ~~i l ~ ~~· 1~ ~ rH~,., ·· "111 lH~)) a·
jl_ _ J1*l1t1jJ l'ff rr.~- - 1 j li11 \\IV -.. ~~~~ 1 1 TTT~~ ~ .1 1 1 1 '- I! 11111 llhf: 11 ~H~~ 1111 ' ~
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
REVISTA ILUSTRADA 73
L. O TE EK EL TE 1PL D D l\IIÁ DE Í , LUGAR DE L . MILA 'RO UE A TA CLARA
uaclro de Recio. Pertencct: al s ñor doctor Liborio Zerda.
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74 REVISTA ILUSTRADA
el número de tropas permanente , y que ejercía todo los
poderes del Gobierno C')n de precio de la Constitución se
intimidó, y en vez de apoyar lo proy ctos que le pre ·entaba
el Vicepresidente Santander, ahrazó el partido de no
disgustar al Presidente Bolívar. Más ade'ante se Yerá toda
la débil deferencia del Congre o con Bolívar, que tánto ha
debido alentar las esperanzas del que hasta entonces parecía
pagar algún respeto á lo Representantes del pueblo.
( ontinuará)
)(
EL ÁNIMA SOLA
(Traducción libre del pueblo).
Y EN aquel tiempo, como dicen lo antos Evangelios,
hubo una estirpe que llenó el universo con u fama.
Su nobleza fue la más
1· 1
alta y esclarecida; sus
hombre todo·, héroes
( y conqui tadores; ri<.
JUÍ imo sus feudos y
regalías. Ma. la muerte,
envidiosa de e ta
raza, sólo dejó un vástago
para propagarla.
Con los título y privilegio
que en él recayeron,
vino á er el
castellano más pou -
roso de ~u época. I .os
r y mi. mo le aga
·ajaban, porque le t -
mían.
En su ansia d p rpetuar
e de re. taurar
b grandeza del apelliJo
pedía á Dio hijos
varone por de nas.
Como no e los diese,
bajó á. dígito y por último, á la unidad. Pero Dios, ó no
estaba por xc lsitud s de la tierr, ó quería mortificarle:
i cada e. pera enviáual una hembra, cuando no los.
ntr la ilu ión y el de engaño, Jlegó 1 al allero á la
vejez; y su tercera e posa, !:,ll · tr 'Ce hijas y la much dumbre
de vasállo. le pagaban el clc:aire. us crueldades aterrahan
la comarca · en lo. calabozos gemía toda una multitu(
l d desrrraciados · de las hor as del astillo olgaban
los sien·os en racimo.·. Al clamor de tántas alma., fue Dio
servido de otoro·arle al marrnate un heredero. Pagado, resarcido
de todo se onsidcró con el regalo: par da hijo de
gigante , y era tan hermoso y perfecto que á nada en el
mundo podía omparUS e cuderos
le trajesen las cadenas y los grillos má pesados que hubiera
en los calabozos, la pellica má vieja que encontrasen en la
su pre~encia, y le ordenó :-Trépa á la tori-e NARCISO CARAY
del homenaje y, con tu propia espada, bórra
el lema y la heráldica de nuestro blasón.
;ran premio del Con. ervatorio de Blllselas. ( Concur ·o de 1898 , - >e lotografia de Duperly and on.
Ardua fuera la empresa para otro. En el lado más visible
del altanero torreón, sobre la serie paralela de saeteras,
campaba, labrado en piedra de sillería, el enorme e -
cudo. Su divisa en latín y en grandes caractere podía leerse
á muchísima di tancia. Traducida al romance, rezaba,
más ó menos: Primero la muerte que el deshonor.
Apresuróse el mancebo á cumplir su cometido. Colgó
de las almenas una escala á manera de trapecio, deslizóse
por ella como un acróbata, acó la espada y principió. Había
para rato. Trabajó desde el alba ha ta la noche. Nada
le detuvo: ni la dureza de la piedra, ni lo disparatado del
instrumento, ni la violencia de la po ición. Pasaban día y
días, y el doncel siempre colgado. Ni una palabra le dirigió
su padre en tánto tiempo. Si creyó al principio que con
cabaña de los pastores y las tijeras con que e quilaban las
ovejas.
Doncel y e cuderos tomaron á un tiempo; ellos, terr:blando
de espanto; él, sereno é impa ible.
Mándale el padre ponerse de rodillas y, en cuanto lo
hace, córtale á tajos la cabellera, de arcángel· júntala en
manojo, y cual si fuera rayo de u cólera, lo lanza hasta el
corral. Cógele por el cuello y lo levanta, tómale la espada,
pártela en ctos contra la rodilla y arroja lo pedazo á un
foso; despójalo de la e puela y la· in ignia ·, y, á dos manos,
frenético, in ano, le arranca le de ·garra, le hace añicos
recamo , seda y holanda . n viéndole desnudo, le
echa encima las repugnante pieles; cíñele luégo lo hierros
remachándoselos él mismo con su propia mano. Apártase
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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unos paso , no bien termina; brama de ira y, entre acecidos
y temblores, le dispara e tas palabras: ¡Maldito ea el
día en que te engendré. · Malditas la entrañas que te concibieron!
¡ Apárta de mi vista, hijo desnaturalizado! ¡V éte
á acabar tu vida, enterrado á pan y agua, en el sótano más
hondo del ca tillo! ¡ Púdrase tu cuerpo, hierva de gusanos
antes de morirte, abísmese tu alma en lo· infiernos y caiga
sobre ti la maldición de tu padre !
Repitió el eco la palabras, oscureció e el cielo, corrió
el espanto en la comarca; y Timbre de Gloria, escoltado
por sus propios e cuderos, marchó á la condena.
Un pergamino, e crito por el Capellán del castillo y
firmado por una cruz- que era todo el autógrafo del castellano-
fue remitido al padre de Flor de Lis. Por tal documento
se le hacía saber la locura del mancebo y el fracaso
con iguiente de las bodas.
De allí á poco, dio el anciano en sacrílega demencia.
N o la mano, sino el pie puso en el ro:;,tro del apellán;
acabó á golpes de hacha con cuanta imagen de anto había
en el castillo; suspendió de la horca la estatua de San Miguel,
patrón glorioso de u raza; convirtió la capilla en
perrera, y la veneranda reliquias d mártire:;,, que de siglos
atrás guardaba la familia corno tesoro pre iosí imo,
fueron arrojadas al muladar.
Tras el furor le sobrevino lamentable atonía; entró]
frío en el tuétano~ y murió, impenitente, bla femo,
pan toso.
La infortunada viuda quiso, al meno , desenterrar al
malde ido. Bajó hasta la mazmorra y, á la luz de la antorcha
on que dos pajes le alumbraban, vio al hijo de u ·
entrañas revolcado en su propia sangre, aplastada la .abeza
como una ma a informe.
o obrevi ió la inf; li% á tánta de ·v ntura. u · hija
é hijastra , unas quedaron locas, otra fatua y tontas las
re tan tes. Los siervos e alzaron á mayores; y obr lo
inmen os dominio y riqueza d tan ilustre raza cernió ·e
la rapiña .
.flor de Li , entr tanto, e a YO tal a corno azu en a
roída por el gusano. Viuda moralment , muerta para el
mundo y con el alma enferma, metió. e re ligio. a en orden
de e trecha regla.
Tan tétricos suce o fueron a, unto de una balada gemebunda,
con que los dulce y errante. trovadore disipaban
el tedio de los magnate y ha ían llorar á la. ca tellanas,
en las s mbría. velada· del invierno.
I 1
Ni una vez, m una, e acu ó á sí propio el Licenciado
de la tragedia del ca tillo. raíz del pero, tembló por u
cabeza, temiendo que el garzón le divulgase· con. la muerte
del castellano respiró. Para el corazón de áng l que le
quiso con ternura y le <;olmó de favore ; que llevó, sin
venderle, sin malde ir de u nombre, la e pina envenenada,
no tuvo luégo el victimario ni el perfume de un recuerdo.
Pa ó el tiempo, y ha ta la mi ma balada e ol ''idó.
Viento favorable había elevado al Licenciado. Prez y
honra le dieron su talento , su saber, los alto pue to que
ocupó y los grandes per onaje que frecuentaba. A mayor
abundamiento, un u tío, arcediano opulentísimo, lo instituyó
su único heredero. N o obstante todo esto, y lo cmcuenta
año en que frisaba, permanecía célibe.
Embebido hallábase una noche el insigne Reinaldo en
la maraña de ruidosa litis, de que era parte, y, á tiempo
que pa aba de Las Pandectas á El Digesto y de los fueros
á las pragmática , oyó que Timbre de loria, con voz triste
y suplicante, le dijo al oído: Pero qué) mae tro?
Soplo helado de ultratumba le recorrío las vértebras,
le erizó los pelos y lo dejó en la silla como petrifi~ado. Allí
quedara, si un trueno horrible que conmovió los cimientos
de la tierra, no lo bota!:le del illón y lo volviese á la vida.
Tir6se en el lecho como un onámbulo, y la conciencia,
muda hasta entonces, le habló.
A la mañana ·iguiente se postraba, bañado en llanto
retorcido de dolor, ante un acerdote. De todo le ab. ol-ió
... menos del pero. Vuela al obispo, y tampoco: es
delito r . ervado al Papa, al Papa {mic:unente. ué hace?
Sale y publica u falta por calles y por plazas; corre
á sus arcas, vacía las talegas y reparte el oro entre los
pobres va á un e cribano y cede lo demás á templos y
hospitales. ada . e reserva. Vi te luégo el :sayal de peregrino;
coge un báculo y emprende, á pie descabw, camino
de Roma. Implora donde llega el mendrugo de pan; duerme
en de~ poblado, sobre asperezas y cantiles; golpéase el
pecho con piedras puntiagudas. Demacrado, maólento, el
cuerpo una ola llaga, toca á la puertas de la iudad
Eterna, treinta y tres me e de pué . Mer ed á los buenos
oficios de unos monjes, llega hasta Su Santidad.
Oyóle el Vicario de risto y le dijo: Enorme es tu
delito, hijo mío, enorme ha de er tu penitencia. Mucho
has expiado ha ·ta ahora; pero ese mucho es á tu falta lo
que una gota de agua al mar. Párte ahora mismo y, siguiendo
iempre hacia Oriente, peregrina ha. ta que mueras.
Tornará:;,, por todo ustento, tres ho ado cuotidiano
de pan negro y tre veces la porción de agua que te que a
en la u en a d tu mano. ólo do hora dormirás, y é ·ta
al medio día y siempre sobre piedras y á la intemperie, lo
mismo en invierno que en v rano. Adond quiera que llegues,
ollcíta por los muertos del día, y véla tú olo al que
la suerte te d pare. Si no le hay, véla te esqueleto, que
ha de lle,·ar siempre contigo, obre la espalda, pegado á
tu arne bajo el ·ayal de lana. Te -eñirá tibias y peronés
á la cintura, como un ili io; úbitos y radio , al .u -
llo, como un cordel. Tóma esta caldereta que contiene 1
agua inagotable d 1 perdón, y esta rama inmar esible d
olivo. Llévalo ·iempre o ultos y da on ello· paz á cuan tos
muertos velare. . i cumple· e to, hijo mío hasta tu
muerte, e::;tará en vía de salva ión.
iñó e allí mi m el e qu 1 to, tomó la Yadja y el hi.
'~PO ... y á andar, á andar.
dónde no fu " ? Re orri' mare. y -ontin nte. , m -
trópolis . abia. y popuh. a·· di · urrió p r aldea · r cortijos,
por omarca áspera y 1 ·i rta · · probó el pan ele todas
la · nacione. b hió el agua de todo lo· río y a ·p :ró 1
air de todo los clima ; onoció lo ritos fúnebr . de toda
la: religione~ · veló muerto · d toda· las razas y oyó lamentarlo.
en todas l'as lengua .
'' iempre hacia riente, hacia riente llegó al caer
representadas en esa 'poca en el Teatro Colón. Aquellas
críticas marcan época en nue tra prensa por la
claridad, erudición y el gancia con que e tán escrita ·.
Es Narciso _,.aray di cípulo de u padre, á qu ; n
hoy enviamo ilucstra má fervi ~ ntcs ~ licitacion · JY>r
el éxito alcanz1.do por u distinguido hijo el cual n'>
es s:no preludio de ello cstunos cguros- el llJ5
m lyores lauro que ha de alcannr má tarde.
---)<--
POCA· s n todavta la · pieza· pul lintda · por
Emilio .Murillo i bien el reperto .. i'> iné lito
e· .ohreabundante y ajeno á lo que p ctríamo: llamar
ripio. musí ale.. La favorable acorrida que
aquéllas han logrado y que obtendrán sin luda
la· que iga publi ando, stá ju ·ti tic a la no :ólc,
por la novedad on que apareren reve ·tida · ·m lLLtnbién
por el fin que el autor e propone realizar . .
Murillo ha explotado cou pr ferenc1a un aire nacional,
pero . in ncretar. e á la ex o:i ión d un tema en el
determinado número de frase uyo onjunto y conocido
enlace han formado yá una e pe ie 1 molcl que oprime
y debilita la in pira ión lel arti. ta. u: pa:illo · elaborados
obre la ba e esen ial de e ·e linaje d compo i iones,
ostentan multitud d detall ¡ue lo ennoblecen franqueándoles
la entrada n ari to ráticos . a lrne · para que
puedan alternar allí con el val e el no turno y demá piezas
que parecen di frutar de la ri anza e ·elusiva en la
morada de la· alta la e . f<:l fin del autor on i te p'..le ,
en aderezar de nuevo un fruto indírreraa y desalojarlo del
punto intermeriio que ocupaba con r pecto al torbellino
y á la mú ica llamada clá ica.
o es Murillo en música lo qu los implc copl ro:
TR.\]) .
e? la rraya e! ne1a ni ·on para él ine crutall '· los misten
s w•rna nanos . .'in mbargo ha tenido la cordura de
sub traer e al influjo que un ridículo e píritu e imitación
jer ·e en mu ho que ·in ten r noción algUJ:a la má · ece
·, de la moderna e cuela, e frun · n como atacado rero parece limitar e en la actualidad á do~ forma
: el bajo y el levantado, por delante, bien entendido. E to-.
ientan ca i á todas las fisonomía : . e hacen má 6 meno levantado.,
·egím el peinado adoptado, y de e to hablaremo próximamente, puc.
~oda moch ta <¡ue prcLi • de . eguir la corriente de In moda, . no de he
1gnorar lo. p mado. en tL o en Parí:, recomendarlo. á sul> citen te!>, }'
reformarlos en ca-.o de nccc. idad.
El moño e oculta en la copa del omhr ro: yá no ha_ que pensar
en el moño grie,;o, dcctdidaancnte abandonado. Las cortina · tán de
nuevo en moda; pero muy \'aporosa sobre todo adelante.
La figura adjunta representa un ombrero de paja azul de ala levantada
atrá'> con grande. ondulaeione : á un lado un lazo de color
mio otis de do. tono. muy claro : el mismo lazo repetido en lo alto
de la copa, hacia atrá. , ocultando lo tallo de do ramo de mio otis
formando . emi-guirnalda alrededor d 1 fondo y mezclado con follaje
verde: en contorno de la copa un tul fino color mio oti , anudado adelante
en forma de ro eta, prendido con una joya de 'tras .-BERTI!t:.
S.wzper Matiz - Bogotá.
)
Citación recomendada (normas APA)
"Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 5", -:-, 1898. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686809/), el día 2026-04-04.
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