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REPVBLIC D OLO BIA
CRÓNICA, CIENCIAS, ARTES, LITERATURA, HISTO lA
DIRECTOR, P:E:DRO CARLOS MANRIQUE
FOTOG~ABA.QO~, SATU'R.NO ZAPATA • AOMINJST~ADO~, R.UB~N J. MOSQUER.A
NÚMERO 3 -VOL. I DOGOTÁ, AGOSTO 4 DE 1Sc)8
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de la calle 16 ( C.1lle l>a]. u·). Ap:ut do número :zS.z. Dir~c; lón tclegráficn: 11 U -
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Sumario del número 3
INSERCIONES
LEY :157 DE 1896
(12 efe Diciembre),
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Los asuntos en que e ocupar' ;
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( Co11tuwará] .
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r. Admir,lbl r medio ¡nra ).l t•-., r ',fula, anemia, cloro : • dt>-·
hilidad •r ·n(. ral dt:- cualqt1Í ra n..ttural za., enfurncdade-; de In
pulmont: , ur mquio . g. rg. nta, p.tr< toda d, ·e dl to , de. L.1
botella., r 5 re.1h.s; la doc('01., r 5 p ">0 d · ley.
I 1 'L n .. "TO \"E. "E "1 4 '(') ,\L.11·.4 TTOL {con pri,·i oin).
"" Prodig-io o remedio para d rcmn~ tismo, nt ur. lhrias y todo
dolor, a í como p 1ra. Ja~ cot· adur..1s, picaduras, l!tc. El fra co
C(lll n e ta, 4 realt.-s. -
.;"LL'IR l>L KOLA Y COC.\. 1onico rc.;gulador del conzón
.,¿ • e -cit, nt.(' dd 'igor e n:l>ral " Bht cular. Lt vanta la e; fuer-
Zcl .. agot< d l dt • ualqui
ra naturaleza. El fra ro. ~4 re.tlt .
~L O I>J'.. PLP10 ·.\DI·. S .. Ll'lS. Comhin.Hión t; liz más
grande elogio por haber obtenido de la 'ran Bretaña el reconocimiento
de la :oberanía de olombia; en que le hizo la má e pléndida
felicitacion s por haber terminado la guerra con lo e pañole en
Maracaibo y Puerto 'abello · en que le colmó de honra. y aplau os
por u reelección á la Vicepre idencia; en fin, en que no se can . aba de
ponderar el acierto y venturo a marcha del Gobierno. La imprenta
también ha hecho not rio lo voto del mi mo Bolívar, la una al obierno
participándole haber pue Lo á una corbeta de guerra el nombre
de Santandtr y la otra al Pre idente del enado recomendando al
icepre icl nte .'antander para el a ceo o á en eral en Jefe, en la cual
e e meró en ponderar . u mérito y us servicio .
[2] on tant y Rous eau.
Santander no podía dudar, en vi ta de los altercados de
que hemos hecho relación, que Bolívar debía creerlo animado
de lo principio más liberales y de ideas republicana
, inflexiblemente adherido á las leyes, amigo sincero
de la Constitución establecida, é incapaz de preferir las
deferencias de la amistad á los debere de su puesto, ni á
las promesas que tenía hechas á u patria. Durante su administración
había dado señales de e ta cualidades de su
carácter, y ellas sin duda habían movido á Bolívar á denominarlo
el Hombre de las lqes. i on todo este conocimiento
se io á Bolívar emplear 1 mayor interés en la reelección
de antander el año de x8z 5, ontra los de éste y
aun contra las insinuaciones que le hizo para que no se
empeñase en una reelección que repugnaba, era de presu-
JOSÉ MARTÍ
mir con fundament que Bolívar no abrigaba proyectos
prodJt rio porque e otra manera no habría trabajado
tánto en que continua e en el obierno un hombre que
tánta vece· le había reclamado la independencia de su
de tino y había ourado como magistrado antes que como
amigo ( r ). Para nosotros es asi cierto que Bolívar no pensó
en destru1r la onstitución colombiana y levantar sobre
sus ruinas un obierno vaciado en la nueva onstitución
de Bolivia, ino cuando vio en Venezuela á Páez. rebelado
contra el Gobierno y en pugna á viva fuerza contra el régimen
constitucional. Por lo menos hasta entonces se observó
que Santander, volviendo sobre sí y calculando lo que su
patria tenía derecho á esperar de él en un lance tan im_
[r] E te documento tiene piezas ju tificativas; la extensión de
alguna. de ella no ohliga á pnblicarla al final, para no interrumpir
el relato.-.No/a de lo .Dirección.
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REVISTA ILUSTRA 41
portante, empezó á mirar con de confianza la marcha del6 tar la hora en que :e le e n ctió tal licen ia. Los triunfos
Presidente, y á temer que sus miras no fueran desintere<;; alcanzados en aquel país, lo honores ca i divinos que le
sadas. -.:c.·prodigaron en el alto y bajo Perú, los desmedidos enco-
Ri!:1 R TO bE E"' oRA por Acevt'dCJ Be11w/.
Al viaje de Bolívar al Perú para el cual impartió
el Congreso u permi ·o 1 gal atribuyen alguno patriotas el
cambio de sus idea políticas, y se adelantan hasta lamen·
m10 ·on que los colombiano alabámos sus hazañas y los
p 'rfid on ejo de algunos traidore. patriotas, dicen,
trastornaron u cab za y le hicieron concebir el proyecto
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REVISTA ILUSTRADA
de dominar todo lo nuevo· Estados de Sur América á
expensas de sus libertades y también de su independencia.
Nosotros, sin avanzarnos á investigar si e ·te proyecto fermentaba
desde má antes en la cabeza de Bolívar, ó i lo
concibió en el Perú, nos atrevemos á afirmar que no fue
precisamente su viaje al Perú el que produjo la transformación
que lamentamos, sino la innecesaria prolongación
de su residencia en Lima después de la batalla de Ayacucho.
La presencia de Bolívar en el Perú el año de r8z3 era
indispensable para dar impulso á la libertad de aquel pafs,
amenazada de un formidable y yá victorioso Ejército, de la
anarqufa y de las defeccione ·; pero su permanencia allí
después de haber tan gloriosamente llenado su mi ión, no
era tan preósa como en Colombia. Disculpemo · á los peruanos
el que se hubiesen arrojado en manos de una nueva
dictadurd, no habiendo quedado un español enemigo dentro
de su territorio. El enajenamiento de . us agradecidos corazones,
el prestigio del vencedor y las arte con que é te
supo manejarse para adormecer la vigilancia patriótica, d~-
acompañó su Constitución de un brillante discur o adornado
con todas la hermosuras que le sugirió u genio, lÓs
hombres reflexivos no pudieron cerrar lo ojos á los principios
políticos que ella contenía, ni á las palpables contradicciones
que había entre su parte dispositiva y el mencionado
discurso. Reparaban que entre la Constitución boliviana
y una Constitución monarquica no existía otra diferencia
real que la variació.q de las voces, porque un Presidente
vitalicio, sin respo!lsabilidad alguna y con el derecho
de nombrar su sucesor, y de destituírlo, era más poderoso
que un monarca de l!lglaterra ó de Francia. Observaban
que no obstante que en el discurso se aseguraba que el Presidente
de Bolivia tenía atada5 las manos para hacer el mal
y la cabeza cortada para pensar en usurpaciones, la Constitución
le confería una autoridad extensa sobre todo· lo~
ramos de la administración con la prerrogativi.... de no incurrir
en responsa.bilidad. Adver-tían que la composición del
cuerpo L~rrislativo introducía una novedad qu':! había escapá<.
lo e á la sabiduría de nacione experimentadas, y que
M U ELLE DE PUERTO COL0:\1 f.JA. Midt:: 4,000 pies de longitud; está construido de acero y es menos tres, el puent má · largo del m '..Indo.
bían obrar - sin obstáculo en aquella ora ión · ma ¿ ómo
poctremos excusar al Congreso de Bogotá el que cerrando
los oj á los de eos de Bolívar no le hubiese llamado decididamente
en r8z 5 ó 1826, cuando las cue ·tione de las
elecciones constitucionale · empezaban á agitar á Colombia?
Puede ser que no e hubiera atajado el mal que la
acometía porque Bolívar hubiese rehusado venir á su Patria
resistiendo su negativa de cuantas razones le suministrara
su fecundo ingenio. Sin embargo, hoy no lamentáramos con
remordimiento la omisión de semejante paso. St>a, pues, lo
que fuere de acontecimientos que yá están fuera de la esfera
del poder humano, para nosotros es evidente que en el
Perú tuvo origen la desavenencia de Bollvar y Santander,
y que de de allí se arrojó la manzana de la discordia, que
no sólo debía desamistarlo_, sino dividir á Colombia, á Bolivia
y al mi m o Perú.
Digámoslo de una vez: el pro :~· ecto de Constitución
que Bolívar trabajó para la nueva República de Bolivia,
ha -ido el origen de las desavenencias c :::m Santander y de
los e candalo os desórdenes ocurridos en Colombia en los
años de r8z6 y r827. Por más que el nuevo legislador
parti ipando del i. tema censorio y trihunicio de A tenas y
Roma, junto con otras funcione~ de las Con titucione modernas,
formaba un mon truo que debía alterar el orden
público. Encontraban en aquel Código un poder electoral
casi democrático en cuanto á su número, á quien se atribuían
facultade que ólo podían ervir par·a embrollar la
.admini trac1ón ~ impedir que el pueblo deslumbrado con
ellas no percibie. e la pérdida efectiva de sus libertades.
Veían allí garantido algunos derecho. individuales a! lado
de un gran Poder Ejecutivo que, parapetado tras de la
irresponsabilidad y de la duración perpetua, todo debía
arra. trarlo y absorberlo, valiéndose de las promesas, de las
esperanzas y del terror. Con ideraban, en fin, que un sistema
tan complicado y tan absurdo debía mantener al Estado
en continua agitación y engendrar el espíritu de in urrección
como el único remedio de contener al Pre idente, ó
de arrojarlo de su puesto. Estas cli posicione , y muchas
otra · que ería peno o examinar, hicieron concebir sospechas
contra las intenciones de Bolívar y engendraron la
idea de que el legi lador ele Bolivia no era yá aquel legislador
de Guayana que tántos homenajes tributó á la libe¡-
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REVISTA ILU TR DA 43
tad del pueblo y que tánta de onfianza upo in pirar contra
la autoridad conferida por largo tiempo, y con poca
responsabilidad, á una misma per ona. Santander debía participar
de estos temore j pero no e atrevió á de cubrirlos
ya por no ser el primero que mancilla e la reputación del
Libertador de Colombia, ya porque le era muy duro dar
lugar á tal\;s sospechas arrojando de su corazón todas la
pruebas que en contrario había vi to anteriormente, y ya
en fin, porque siendo aquella Constitución para el pueblo
boliviano, era de presumir que su circunstancias peculiares
así lo reqtierfan imperiosamente. Pero fueron desapareciendo
estas ilusiones según se fue viendo que Bolívar, en vez
de reprimir ó siql:iiera desaprobar un movimiento popular
en Guayaquil, estribió oficialmente á la. autoridades locales
enviándoles fa Constitución boli' iana, a egurándoles
que en ella ésta:ba consignada su profe ión de fe política, y
que era la que púdía hacer la felicidad pública ( r ). · Qué
sorpresa no causó esta nota oficial en todo los ánimo , aun
en los de hotnbres decididos amigos de Bolívar! .1 ecre-precio
la invitación que Pá z 1 hizo en 1825 por medio de
ntonio Lcocadio 'uzmán, pa:-a que e apodera ·e del mando
perpetuo, imitando á Napoleón uando regresó de Egipto
á Francia á uyo efe to le escribió una larga carta en
la que se empeña en probar que olombia e .hallaba en
iguales circun tancias que el pueblo francé en tiempo del
Directorio, y le promete el apoyo del Ejército ( 2 ). abía,
ademá , que Bolívar había denunciado una carta que un
extranjero le dirigió desde Europa provocándolo á que se
proclama e oberano de Colombia. 'E tas muestras de desinteré
patriótico. lu haban en el corazón de Santander contra
los actos que e taban apareciendo, y ólo pudo ser de
éstos el triunfo al observar que en las di puta sostenidas
por los rebelde de Valencia con el Gobierno constitucional,
en lJ.Ue e trataba nada meno que de la existencia y
conservación del ódigo político que por ei · ·años había
sido la regla de lo olombiano , y e o tener el honor el
biene. tar y la digniLlacl de la República junto con los dogmas
del orden ocia!, olfvar abandonó el partidó del Go-
13 Q E A TCL DO E LA F' THEi\l!DAD DEL i\f l,<:LLE >E P ERTu CuL MBI
tario Restrepo, entre otro que no querem itar, al leer
este oficio, exclamó con el en ti miento digno d ~ un patriota:
"que aquél era el golpe má · terrible que podía dar e á
la Constitución de la Repúbli a." Puede a egurar:e que no
hubo quien no llora. e de~de en ton ce· lo males de la patria
y la pérdida de una libertad adquirida á muy co to o arrific.
ios. Santander, in embargo de que veía lo que todo
el mundo estaba yá palpando, toda ía confiaba en que Bolívar
podría retroceder de la ·enda que había tomado, y
con esta esperanza intentó tranquilizar á. u· compatriotas
y disculpó en la gaceta del Gobierno la nota oficial que
tánta alarma había producido. o le era fá il per ·uadir. e,
que quien tan el o ·o e había mo trado de la inviolabilidad
de la Constitución cuando corrieron rumore · de que e pretendía
reformarla, quien tánto había predicado amor y obediencia
á la leyes, pudiera de repente cambiar de principios
y emprender fundar un poder colo al para ejercerlo en
menoscabo de las libertade públicas. Fundamento má
poderosos había aún para que antander no die e enteramente
acogida á los temores que sobrecogían á los bueno
patriotas: él sabía que Bolívar había desechado con de -
( I) Cauta d~ Colombia.
bierno que . o. tenía la in ti tu ion e ·, abra2.ó el d u a~:lver.
ario y tomó empeño en tra tornarlas para hacer adoptar
la Con. titución boliviana. ó pagar ·e con la a.utoóc;l,ad
dictatorial el preci de todo . u ervicio . . ..
En Valencia había hecho entir Páez á. u patrÍélt·.la-:r;t
tri ·te verdad de que un ven edor in moral y in patrÁPt~., Y.
mo e un ér peligro o en .un obierno rep1,.1bliqm,o .. ck;L.$€1 1;¡
de br-il d 1826 enarboló el tandarte de la reb~tÜ~J\, . ~1. · -
que le opu o el e la l ye on ,una firmeza r;nere,cedpra; de
alabanza el bizarrc Gen ral Bermúqez .en um,an~ .. -El _go-.
bierno trabajó con te ón en mantener inalterable la6 inst~tucione.,
ilu trando la opinión pú' lica afeando la condu
ta de lo refra tario , hablando al pueblo engañado de
V nezuela el lenguaje de la moderacipn conteniendo el
ontagio de Valen ia y di poniendo lo. medio. corre pondiente
para empl ar1o en oportunidad i lo di idente
de preciaban su intima ione paternale . onfiaba el. obierno,
omo d bía onfiar, en la ayuda que debía pre tarle
la ación y en la ooperación eficaz de ló D partamento.,
a í como también en 1 influjo en la autoridad y en todo
caso en la e pada de Bolí ar á quien llamó á Bogotá con
el más ivo en arecimiento. Muy ajeno el Vic.epr.e idente
de olombia de er ·e abandonado en la má ·anta empr sa
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44 REVISTA ILUSTRADA
de los mismos quepo antes proclamaban los más exaltados
principios de libertad, reclamando con celo y hasta con
acrimonia la más leve infracción de las leyes, ó lo que á
sus ojos era u11 inso_ ortable despotismo, libraba en todos
los colombianos sus e peranzas de hacer triunfar la Constitución
y realzar la gloria de la patria. Bolívar pen aba y
obraba de otro modo. Apenas supo en I . ...ima la rebelión de
Páez, le envió á su edecán O' Leary con la comisión de decirle
que se mantuviese quieto ha ta que él regresara á olombia,
y dirigió al Gobierno una nota suplicándole que no
dictase medidas hostile contra los revoltoso de Valencia,
pues bien pronto iba á partir para Bogotá. Tras de estos
pasos, dio secretamente el que debía surtir todo el efe to al
logro de sus deseos. Aquel mismo Guzmán, comisionado de
Páez para provocar la escenas de aint- loud de 1799,
salió de Lima para Guayaquil, Panamá, artagena, Maracaibo
y Caraca , encargado de la comisión de promover
reuniones populare en las cuale , de pué de pintar e on
los más negros colores el e tado de la Repúbli a y la administración
del Gobierno constitucional, y de acumular riesgos
y peligros exteriorel:i é interiores, debía proclamarse á
Bolívar Jefe supremo con facultades omnipotentec::, anticiparse
voto en favor de la Constitu ión boliviana, y olicitarse
la inmediata conv ación de la onvención, que egún
el Código fundaroental no debía convocarse ino el
año de r831. Al comisionado se le entregaron varias cartas
escritas por Bolívar á Páez, Ur aneta, Montilla, Flórez,
Carreña y otro Generales que hallándc. e empleados por
el Gobierno en los epartamentos, debían ayudar á uzmán,
y se le confiaron much · pliegos en blanco con la
firma de Bolívar para que lo llenase, con otra cartas para
cuantas personas influente cn=~ye e oportuno. Remo. leído
muy despacio copias auténtica de las artas enviadas á
Páez, Urdaneta, Padilla, Flórcz y al doctor Mendoza, In·
tendente de aracas, en las cual francam nt les de Jara
Bolívar que para alvarse de la cri i que amenazaba á o-
1om ia, no había otro partido que echarse en u orazo , reve
tirio de fa ultade extra rdinaria , adoptar la on titución
boliviana y ha er l demás que su comisionado ( uzmán
tenía rden de ac n ejarles. Guzmán 'isitó todos
los lugares que se le habían señalado y llenó u en argo
con el celo y eficacia de un hombre enteramente con agrado
á Bolívar, enemigo a érrimo de antander, y á quien no
falta ni instrucción ni tal nto. Las reuniones populares e
hicieron á gu ·to del comí ionado, y en ella se extendieron
la e candalosa:;; acta. de r8z6 en que e acumularon mentidos
riesgos, temore · imaginarios y alumnias atroce contra
el sistema constitu ional y el G · ierno, ultrajando así
la moral pública, el orden y el honor e lombiano. ólo 1 s
Departamentos de undinamarca, oyacá y Cauca, y las
Provincias de Mérida, Barina ·, Mompós y Guaya na se
mantuvieron con firmeza y lealtad en la esfera de su deber
( r ). Las demás, al u inada y per erti la por los in trumentos
que Bolí ar supo e cog r, y de lumbradas por el
prestigio de un hombre que ha ía sabido insinuarse en la
confianza general, patrocinaron sus proye to y contribuyeron
á la ruina de nue ·tra venerada Con titución ( 2 ). Santander
reprobó con indignación todos esto actos ilegale
y declaró de la manera más olemne que no consentiría
jamás en la de trucción del Código de la ación, ni en la
prematura y violenta convocatoria de la onvención, ino
cuando nc, queda e un olo pueblo que le ayudase á so tener
las instituciones juradas. En pú li o y privadamente,
de palabra y por escrito, e mo tró enemigo de toda innovación
que no stuviese fundada en las leye fundamental s
de la República, ensuró la Con titución boliviana, refutó
todas las actas de Guayaquil, Quito uenca, artagena y
Maracaibo, y procuró afirmar la opinión nacional y levantar
el espíritu público desenvolviendo los principio· de la
verdadera libertad y los bienes del Gobierno popular, re-
[1] La población de estos tres Departamentos y de las tres Pro·
vincias es casi la mitad de la de toda la República.
[2] La ciudad de Panamá dio despué un manifie to de cubriendo
Ja violencia y perfidia con que se le había arrancado el acta.
pre entati o, electivo, responsable y alternativo. Hizo todavía
más para no Jejar un vado á us esfuerzo , ni á la
ami tad y gratitud ha ia el General Bolívar: le e cribió dif,
rentes cartas privada en que le expuso e ta misma opinione
· y le renovó la protesta de que sería siempre fiel
guardián y def, n or de la on titu ión; le . uplicó del modo
más encarecirlo que no admitiese la dictadura de que le
hacían gracia los Departamentos del Sur; que reprobase
toda las reunione ilegales de donde habían tomado u
origen las a ta de lo:; pueblo·; que sostuvie e la on titución
de la República; que reprimie e in efu ión-de sangre
la rebelión de Valencia, y que preservase por e tos rp.edios
su propia gloria, la gloria y el bienestar de olombia.
Bolí ar, sin duda grandemente ofendido on la re i -
ten ia de antander y de engañado de que no todo los
e lombian e ometían yá voluntariament á su de eo ·,
se irritó y empezó á manejarse on frialdad y aun á h . tilizar
á Santander aunque á la ·ordina. De. de e te in tante
se mudó u orazón, y en ez del af, toque había mo trado
á Santander con ibió una enemi tad que d spué ha sido
tah escandalosa. Parece que Bolívar e imaginó que su influen
ia y autoridad eran ufi iente para llevar á cab u ·
proyecto n ·61 in la ayuda de antander ino á e e-ho
de su re i ·t ncia y ontradi cione .
Rota yá la buena armonía qu había reinado entt 1
do., era impo 1bl re table erla in qu un de ello. di
de us prin i i en fa or de lo del tro. a.ntander no
podía eder de lo suy ·in hacer ·e reo de pe1juri y 1
trai ión á u patria, á qui n olemn m nte ha l>ía prom ti o
so tener la on. ti tu ión d 182 s, y sin sacrifi ar l.. lib nade
· olombianas san ion a a p r la justi ia, ad\:}ujridas á
co ·ta de J 6 ~ñ d ! esfuerz y re Jamada p r todo lo
hombre ju to y en ato . B lí ar tarup · día d su
pretensionc ·, h1en porqu le fue e vergonzo. o r tru eder
de pué d qu ·u vani al le r 1 re .. entó fá il la empr a
de que e reía con el in isputahl dere h hac.: r un
cambio ab ·olut en 1 orcl n p líti o in qu nin un .:> . ase
ntradecirlc, ó bien porque eran yá tánto lo qu · hal>
ían comprometido á · tener u · proye to , qu 1 par<:>-
¡ ·e innoble a an<--
APUNTES DE CARTERA
PARA UN LIBRO SOBRE EL ECUADOR
L 1 DI S
E e Quito pued "er e ua or en c .llí
e pi.a la altiplanicie empradizada de
a to fre e ·; 1 ayamt.e neva o como nota cara t rí -
tica del pai aje ecuatoriano, se ve en el horizonte; s bre
un barranco, para en ·eñorearlo todo, se empina la apilla
de Belén, primera iglesia de la Colonia, símbolo de la fer\'
Oro a religi idad del pueblo; allí e ·tán la ca as de recreo
de la nobl za uiteña, enamorada de los recuerdos
coloniaJe y orgullo a de ver e so tenida por el Clero en la
cúspide de la pirámide social, cuya base la forma el gremi
de artesanos, ue en e ta llanura se congrega los domingo
á jugar á la pelota; lo cimiento soterrado de esta ien
on truída pirámide los forman los indios que allí hormiguean
tri tes y desarrapados.
En el aguileño perfil de la mayoría de estos indios y
en la mirada humilde y sirnpáti a de todo , pretende d scubrir
el urio o ob ·ervador la hi toria de una nación portentosa
y las dolencias de inmerecida y afrentosa esclavitud.
Su idioma es gutural y armonioso, pero impropio para
conducir á sus cerebros las ideas que deben colocarlo en
la categoría de hombre libre . El orgullo étnico de e ta
raza y el interés de sus explotadores conspiran por ostenerlo
entre las tres cuartas partes de la plebe ecuatoriana.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
REVISTA ILUSTRADA
Cuatro especies de indios cir ulan cabizbajos por los
senueros del ejido, se agazapan en las portadas 6 hacen
piruetas ridículas al amor de la chicha en los umbrales de
las tabernas: los de Oriente, de procedencia caribe, flacuchos
altos y desgarbados, base de la población alvaje ó
semisalvaje de la extensa hoya amazónica. Los antiguos
aborígenes de la región andina, ·
cascon;os, rechonchos, negruzcos,
chatos, feos, sucio y harapientos;
embrutecidos por tres siglos
de tiranía bajo los Scyris, uno
bajo los Incas, tres bajo los blancos
y uno bajo los criollos, sus
paisanos y ue~cendiente . Los
Caras, repre!:lentados en la figura
adjunta, musculado , arr gantes
y de hermoso perfil aguileño;
primeros conquistadores del macizo
ecuatoriano, que impusieron
su dominación desde Mocha
hasta el Chota, más que por
la victoria de sus armas, por los
artificios de su política ab orbente,
de alianzas y ntronq .:tes diná
ti o . • tos on lo indio
más numero os dtl Ecuador. Por
último, los Quichua , de elleza
femenil, aseados y pulcro· en su
traje y aristocrático en sus manera
y costum-bres:
de la misma
procéd ncia
Maya d lo anteriore
, aun ue
má lanco y
menos mu cula- r. DIO Q ITE-' , croquis por llligud Trianu.
do , i en pare-e
n re re-sentar
el ·ivilizado, inteligente y valeroso Incas.
Los indios son minentemente sup r ti io.so , porque
llevan su ignorante e pirituali mo al m vimiento de todas
las cosas y conciben la ivinidad on el rayo en la mano
como 'látigo terrible para castigar á los vi os y el ascua
infernal para purificar á los muertos. J laberinto intrincado
y el contraste brusco de colores, como en la raza amarill.t,
f rman la delicia de su estética.
ébile , porque en soportar la tiranía ha consumido
la energía que pudiera hacerlos altivo y útiles; en todo se
manifiestan anodino , ya sea en sus zalamerías patética
ya en sus pendencias bulliciosa , ya eu sus prote tas de indefinida
y empalagosa espiral.
La idiosincracia estacionaria de lo indios se patentiza
en el amor á las distinciones, en el reconocimiento de
las cláses sociales, en la ciega obediencia á la autoridad,
en el respeto á la tradición y al precepto. i esta idio incracia
es resultado de la opresión ó del atraso, ó si e. s·igno
de cultura, no es cuestión dilucidable por ahora; baste hacer
n ')tar que gracias á ella, por causa de lo· indios no e
alteraría el orden jamás.
Como aferrados á la tradición, nece ariamente son ari -
tócratas: con el arma al hombro, son soldados altanero ;
con el látigo de mayorales, son everos y crueles; con el
bastón de cabeza de plata, que los instituye gobernadores,
son serios y ceremoniosos; y si el viento de la Democracia
los levanta al solio, on García Morenos. El indio individuo
es humilde, supersticioso y débil, y por eso el indio símbolo
social es tiranía violenta, oscura c::>mo su p icología, embolismática
y abigarrada como su estética, intolerante y cruel
como su particular entido moral.
MIGUEL TRIANA
LITERATURA
EN LA MUERTE DE MI AMIGO
Luis A. Vergara R.
A LGUNA amarga lágrima vertida
Al pensar en lo bueno del ausente
Como signo de eterna despedida,
Y u na oración de mística tristeza,
Aspiración de la amistad doliente,
Forman los dones que dejar podemos
Cabe la fresca y entreabierta fosa
De aquel que en el albor de su mañana
Supo cruzar la ruta peligrosa
Con noble amor y con cristiano celo;
Mirar lo inmenso de la lucha humana
Y en plenitud de vida y de esperanza
Decir adiós! á la mentira vana
Y hacia otras playas dirigir el vuelo!
Mas consuela el pensar que nuestra vida
Es istmo que separa dos océanos
Y que mide la mano de la suerte ...
A él sobre las cunas arribamos
Viniendo en ignorados oleajes,
Y al acabar de caminarlo vamos
A proseguir interminables viajes
Sobre las negras sombras de la muerte;
Y que el oscuro velo de tristeza
Con el misterio inmenso de la fosa
Envuelve de los muertos la cabeza.
Esa quietud solemne en que reposa
El cuerpo humano, su misión cumplida,
Y de la tumba la pesada losa
Que última etapa son de la partida
Del espíritu humano aquí en la tierra,
Le abren los ojos á una vida nueva
n que hallará lo que el misterio encierra
Y en cuya vasta oscuridad sombría
Verá la luz quien va cual nuestro amigo
u e un tesoro de lu ~ lleva consigo.
í ! él no manchó la punta de las alas
En el vicio - pantano corrompido,
Y omada aún de las primeras galas
En su vida feliz juntó su alma
La inoc ncia del niño distraído,
Del grave adulto la juiciosa calma
Y los sueños de dulce poesía
De que hace el vulgo indiferente mofa,
Sueños que en conservar se complacía
Bajo el cristal de su sonora estrofa,
Y que recuerdan e n sin par cariño,
Con emoción purísima y sin nombre,
Los que te vieron - candoroso niñoAmar
como ángel y pesar como hombre l
Del social torbellino en el ruido
Su misión fue la de la dulce nota
Que para el blando halago del oído
De entre las cuerdas de la lira brota,
Y en el vicio infinito y extendido
La virtud dulce de su vida hací
La impresión de una ráfaga de incienso
Entr~;: el discorde struendo de una orgía
Y el aire impuro, pestilente y denso!
Ha partido entre lágrimas d_ amores
Que quemando al rodar por la mejilla
Bajaron á morir sobre esas flores.
Más de una amarga lágrima sencilla
Vertida por el sér á quien quisiera
Con el amor sin fin que en ella brilla,
Amor que en medio de su vida fuera
Vaparosa columna al medio día,
Y en las tinieblas de la noche hoguera
Cual la que en el desierto conducía
Al través de la arena al pueblo hebreo,
Al país que soñó su fantasía ... -
Aún me parece que contemplo y veo
Su constante entusiasmo por aquélla
Que fue su aspiración y su deseo l
Por la que su alma candorosa y bella
Colocar supo en la región que abarca
.fS
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
REVISTA ILUSTRADA
El alma humana al proseguir la huella
Del amor sublimado de Petrarca;
Por la que hoy ::;iente inexplicable frío
Cuando por verle entre nosotros mira
Y su mirar .... se pierde en el vacío 1
Que el recuerdo del sér á quien decimos
Enternecidos el adiós postrero -
El de su vida que parsarse vimos
Bajo la egida del deber severo-
Sea, en todo momento de desmayo
En la senda del bien, como una estrella
Que nos alumbra con su tibio rayo
Que descienda dulcísimo de ella;
A sus tristes hermanos el consuelo
Y á su madre infeliz .... que con los ojos
Nublados por las lágrimas y rojos
Esperándolo ver .... mira hacia el cielo!
Cuando el cuerpo perece nace el alma ... .
Mientras .el uno entre la tumba mora
La otra recobra su perdida calma.
Hay una dulce claridad que dora
Con sus rayos el fondo de la huesa,
Lumbre de un día que en la muerte empieza
Del sol del infinito .... e a es la aurora.
Bogotá, oviembre 20 de 1882.
NOTAS PERDIDAS
IX
BAJ D á la pobre niña,
Bajadla con mano trémula,
Y con cuidadoso esmero
Entre la fosa ponedla,
Y arrojad sobre su tumba
Fríos puñados de tierra!
Aún sobre sus labios rojos
La sonrisa postrimera,
Tan JOven y tan hermosa
Y descansa helada, yerta,
Y está marchito el tesoro
De su dulce adolescencia !
¡ Bajad á la pobre niña,
Bajadla con mano trémula
Y con cuidadoso esmero
Entre la fosa ponedla,
Y arrojad sobre su tumba
Fríos puñados de tierra !
*
EL TOW EN COMBATE
Cavad ahora otra fosa,
Cavadla cop mano trémula,
De la sonriente niña
Del triste sepulcro cerca,
Para que lejos del mundo
Su sueño postrero duerman
Mis recuerdos de cariño
Y mis memorias más tiernas.
Bajadlos desde mi alma,
Bajadlos con mano trémula
Y arroja.d sobre su fosa
Fríos puñados de tierra! ....
XlV
En el aposento estrecho,
En la blanca pared fijo,
Tiene muy cerca del lecho
Donde duerme, un crucifijo
Que, como á dulces abrazos
Llamando al ánima vil,
Tiende los rígidos brazos
Sobre una cruz de marfil.
Y de espinas coronada
Dobla la caber-a, inerte,
De noble expresión, helada
Por el beso de la muerte.
En ese sitio, amorosa
La oración de ritmo breve
Va de sus brazos de rosa
Hacia los brazos de nieve.
)(
J A. ILVA
NUESTROS GRABADOS
EL retrato del Libertador Bolívar con que hoy engalanamos
_ estas columnas, fue descubierto por nuestro distin~uido
am1go el señor D. Juan B. Pérez y Soto en la ciudad de Cartagena.
Según él nos informa esta pintura fue ejecutada por un
pintor cuyo nombre no recuerda, pocos días antes de la muerte
de Bolívar en San Pedro Alejandrino. Adolece de d~fectos de
dib'.ljo; en cambio el artista penetró muy hondo en el alma del
modelo, á juzgar por el aire profundamente sugestivo que supo
imprimir á su obra. •• • El retrato de Ricardo Acevedo Bernal que sirvió para eje-cutar
el grabado es de la afamada fotografía de Duper]y & Son.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
R VISTA ILU TR D 47
ació Cisnero en la ciudad de antiago de uba el 28 de
iciembre de 1836; estudió allí en l eminario de an Basilio
y después en la Habana en 1 Colegio de . Jo é de la Luz y
Caballero y en la Universidad, en donde recibió el diploma de
Ingeni r Civil. 'ra t da ía. ad lescente cuando le confi ron
los trab jo del f, rr carril d_ CJ.: .. d.la á Trini .h.l · mí.s t r.;e fu _
ir .... ctor y dmini trador del ferrocarril del es e, que atraviesa
la zona de Pinar del Rí .
Poco despué fue llam:ldo á los treinta y dos años de su
edad, á dirigir el periódico El País.
En tiempo de la revolución de Y ara condujo personalmente
siete expediciones lib rtador burlando el bloqueo ejercido por
los buques de guerra española. l Gobi rno de Cuba le confirió
entonces en recompensa de sus servicios el grado de .reneral.
Dejarr.os aquí la palabra al señor D. Rafael María Merchán,
quien s expr sa como sigue en un sentido artículo que en El
Repertorio Colombiano consagra á su ilustre amigo:
'Por entonces fue llamado al Perú á ejecutar arios trabajos
de ingeniería terminados los cuales á gran contentamiento
del Gobierno de aquella República, el señor D. José Antonio
Céspedes, comerciante colombiano estable~ido en Col_ón, _le
propuso á fines de 1873, en nombre del Gobierno de Antwquta,
que se hiciera cargo de la ía que se proyectaba construír entre
Puerto Berrío y B rbosa. Céspedes había tenido ocasión de relacionarse
con Cisneros, cuando é te fue al Cauca en 1870 á organizar
una xpedición de hijos de aquel Estado, que llevó á
uba donde 'pelearon como leones 'según decía el mi mo Cisneros
y lo sabemos tod s.
Bajo ~a administración de D. Rccarcdo de Villa se firmó
en Medellín 1 primer contrato para la construcción del F rrocarril
de Antioquia, el 14 de Febr ro de 1874.
' Este sería el lugar d r f, rir sus trabajo en Colombia su
lucha portentosa con la naturaleza y con los acontecimientos, á
comenzar por el mencionado Ferrocarril, al qu tu o hast, morir
tánto cariño; dond 1 mals no d l clima en los prirn ros año
nos pu o al bord de la muerte á él mi mo y á e i t dos sus
empleados; tarea que me serí· gr _tísima, pu por ell volverí
á vivir, on el recuerdo, aquell_os ttemp s de lucha ora p nasa,
ora agradable, pero al ntada stempre p r 1 sp ranza d 1 progreso
de Colombia, y por la v z entusi:l ta l un Director que,
en vez de d sanimarse t nía siempre incontrastabl ti optimi t,
para sí mismo y para impulsar á los otros · serí oca ión d enumerar
los altos merecimientos de sus colaboradores hijos d 1
paí Dámaso Zapata, Lui Lleras, José ntonio Césp des Vicente
Lafaurie, M nuel •. 1 íaz afa 1 rboleda, Jac b Cortissoz,
Juan de S. Martínez, ".US bi rau alvador e macho
Roldán Jos' María Cortés Carla áenz, lejandro Pérez lanuel
Casabianca Francisco oguera, elisario Zamorano Jo é
Manuel Pérer. . Martínez Aparicio, José Manuel Vern za
Clímaco Villa Efraím Mejía y muchos otros que no tengo espacio
para mencionar; pero no hay sosi go ahor para tánto, y
además, sería más satisfactorio, lo confieso que esa parte de la
biografía del señor Cisneros la escribiesen colombianos para
mostrar con orgullo á mis compatriotas cómo han sabido estimar
y admirar aquí á uno de los nuéstros.
"Leo en una carta que acaba de dirigirme el señor doctor
Felipe F. Paúl, uno de los más adictos apreciadores de 1
finado:
" ' El país ha perdido con la desaparición del señor Cisneros
el primer obrero de su adelanto material_ - - .
' ___ .' u nombre vivirá en esta tierra mientra suenen los
de. los Ferrocarriles de ntioquia el Cauca irard0t La Dorada
y los de la navegación del Alto Magdalena, la regul~rización
del servicio de correos el muelle de Puerto Colombia el
Tranvía de Barranquilla, y mientras se conserve el culto de los
hombres generosos, atrevidos y grandes.' "
:ji: • •
El señor D. Rafael María Merchán, Delegado cubano tuvo
la amabilidad de facilitarnos 1 retrato de Martí.
Nació José Martí en la Habana el 28 de Enero de 1853.
Fueron sus padres el valenciano D. Mariano \1artí militar retirado
y funcionario de polícia y D~ Leonor Peréz, residente hoy
en aquella ciudad. Estudió la enseñanza primaria n el colegio
San Anacleto de Casado; la superior en la Esc ~t 1 rmal"
que Medina tenía en la calle del _P:ado. ,Y el bachillerato en el
instituto de egunda enseñanza dtstmgmendo e entre su compañeros
por su cap· ciclad excepcional.
En el 69 á consecuenci de h b .... rse reído al cruzar por la
calle de Amistad una proce ión en que iban lo oluntarios, fu
preso y como del registro practicado en sus papeles aparecieron
algunos ersos políticos, además de los trabajos separ tistas
que daba á luz en su publicación El_Dia~lo Cojuelo y de ~a tra~
gedia Abdala, inserto en La Pdtrta Lzbre, fue sentenciado a
presidio, y cumplió condena hasta que, indultado, pasó á la Península,
graduándose entonces en la Uni ersidad de Zaragoza,
y á título de suficiencia, de lic nciado en Derecho en Junio del
73 y de licenciado n Filosofía y L tras en Viondi. Durante el
gobierno del eneral Blanco se trató de elegirlo diputado por
ant Clara, en i ta d que hizo público que si iba al Congreso
había de ser para p dir la ind pendencia de Cuba, y estimándosele
complicado en el mo imi nto de Agosto del 79, fue
deportado.
A principios de 1870 llegó á ew York por la ía de Francia
prófugo del confinamiento ind finido á que estaba condenado,
y desde entonces todos sus trabaj s se encaminaron á
promover una revolución en Cuba lo que era su obseción. En
ueva York desempeñaba el Consulado de la República Argentina,
y publicó además de sus artículos y con~ r ncias, un tomo
de versos que mereció elogios de distinguidos literato .
En una as mblea magna reunida en el histórico Cayo, en
Diciembre de 1891 fueron aprobadas las Bases y Estatutos que
redactara estando enfermo en cama, y dejó formado el Partido
Revolucionario que echando hondas raíces, fue proclamado
en todos los centros de emigración el día 10 de Abril de 1892.
esd entonces, ocupando el puesto de Delegado, por unánime
elecci ' n, durante tre años, fue el apóstol ferviente que uniendo
á todos us compatriota , lo~YrÓ coronar su obra con el pronunciamiento
de los patriot s cubanos el24 de Febrero de 1895·
Para completar u obra revolucionaria, después del fracaso
del F~rnandina en compañía del eneral 1á imo ómez y
cinco patriota m: s, d mharcó en rient por abana la Mar,
el día 10 el Abril aniv"r ario de la fundación d la República
Cub na y de la proclamación del Partido Re olucionario.
R cibido lo ·p:.!dici narios p r las trap insurrectas con
el júbilo e n iguie:-.tc recibió 1Iartí 1 grado de Mayor envral,
en pr mio de us se'rvicios á la Patria x Jamando lleno de alborozo:
- II ta te momento no he id hombre."
A la débil luz d la lámpara del camp1ment - cuando tod
vía e taba 1 j ' rcito cubano n el períod af: noso de organización
- record, ba 1 ilu tre guerrero y p lítico á sus fiel correligionarios
d l extranjer los agrados d bere d la Patria y
lo compromiso in eludible qu con la reb lión tenía ontraídos
el · rtido Rev lucionari . ' Mil rifles y par ¡u p ra un , ño,"
pedía : 1 emigrado cul ,tno .
El dí, 19 de Mayo de 1 95 un num :ro a column nemi-ga
emboscada en l lug r n mbrado Boca de Dos Río , por
donde habían de pa r la tr pas culnn1. , dio muerte al ilustre
prócer cuando se di p nía á efectuar con el General 'm z la
invasión d 1 Camagü y.
En la iudad má important de riente n antiago de
Cub la capital de la pro incia de su nombre, rep san los r stos
del insigne p:ttriota cuyo nombre es tan glorioso en la Historia
de la Revolución cubana. 'u cuerpo fue depositado por los que
le dieron muert , en un nicho que está situado próximo al que
ocupa uno de su grande precursorl.!s: Carlos 1anucl de Céspedes,
que recibió el martirio en San Lor"'nzo.
:ji: • •
El retrato de señora por Acevedo Bernal es una hermosa
sinfonía de luz y de color ea 4 cual domin como nota más alta
la mirada llena de "más allá"- el mod lo. Viste traje rosado con
encaj s color de crema, que hace armonio o contrask con las
ricas tonalid d s verdes del fondo y d ~ l ;::.1 rigo Iealzadas con
toques rojizos.
:ji: • •
Debemos al distinguido fotógrafo señor . M. Ezequiel
de la Hoz, las fotografías que n s u-vieron para grabar las vistas
del muelle de Puerto Colombia, obra que r pr senta uno de los
mayore adelantos alcanzados en el paí en los último años
gracia á Francisco J. Cisneros, á quien se debe su realización:
El señor de la Hoz nos anuncia que muy pronto endrá á
establecerse en esta capital en donde no dudamos, su inteligencia
y buen gusto le asegurarán completo éxito en el ejercicio de
su bella profesión.
:ji: • •
En los últimos días de Junio e[i ctuóse el av nce del Ejér-cito
unido cubano-americano sobre la ciudad de antiago de
Cuba á órdenes de los enerales Lawton, García, hafter y
Castillo. Después de reñidos combat s al rededor de la ciudad
en los cuales los muertos y herido pasaron de millar , el Ejército
unido la ocupó el 17 de Juli en irtud de haberse rendido
los 22,000 soldados españoles que 1 defendían á órdenes del
eneral Toral.
Entre tanto que por tierra se libraban tan terribles comba-tes
por mar la escuadra americana, á órdenes del lmirante
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
.R~:VISTA ILUSTRADA
Sampson destruía á la española el día 4 de Julio, en el momento
en que intentó abandonar el Canal de antiago en donde, según
la expresión americana, estuvo "embotellada" largo tiempo.
Distinguióse en este combate el acorazado Iowa, cuyo grabado
publicamos, el cual es considerado corno uno de los primeros
buques de guerra del mundo. Sobre el puente del Iowa se hallaba
el Almirante arnpson durante el bombardeo de San Juan
el 12 de Mayo, en el momento en que una granada española
prendió fuego, que fue sofocado muy pronto escapando milagrosamente
de perecer el Almirante americano.
()
REVISTA DE LA MODA
P ASAR 1'i yá los tiempos en que se discutía sobre la conveniencia
ó inconveniencia de que la mujer monte en bicicleta.
Desde la dama de alta alcurnia hasta la humilde burguesa
en el mundo femenino se pedalea y con más entusiasmo que entre
los hombres. Un par de ruedas impulsadas por sencillísima
combinación mecánica han producido en la humanidad revolución
no menos trascendental que la que produjeran los libros de
lo~ enciclopedistas á fines del siglo pasado.
La comodidad para acortar las distancias ó.proxima á las gentes
y las pone, además, en más fácil contacto con la gran naturaleza.
El movimiento que desarrolla el músculo, el aire puro
que oxigena el organismo, el verdor de los campos que, según la
expresión bíblica, regocija más el alma que la gracia y la belleza,
¿no son elementos de felicidad suficientes para que la sencilla
máquina que los proporciona se haya impuesto en la sociedad
moderna con fuerza que yá nadie discute?
Si hay en el mundo seres que deban especial gratitud á este
grande adelanto de la civilización son, sin duda, las bellas damas
de la culta Bogotá á quienes costumbres y tradiciones yá vetustas
condenaban á una vida claustral madre de anemias y neurosis.
Por eso causó tánto regocijo la presencia de un número considerable
de señoras y señoritas ciclistas en sus respectivas máquinas
el día de la inauguración de la pista y velodrorno de la
gran Sabana. La cuestión de principio, nos dijimos, es yá indiscutible
en Bogotá corno en París ó en Londres; se trata ahora
de estudiar cuál es el traje más cómodo y elegante para este
nuevo sport.
La enagua ha sido generalmente aceptada desde que los
fabricantes tuvieron la buena idea de cubrir los radios y la cadena
de las bicicletas para señora con una red que impide 1 s
accidentes. Además, los pantalones nunca fueron adoptados sino
por el demi monde que no se preocupa del mal efecto que hace
este vestido semi-masculino cuando la ciclista está á pie y atrae
las miradas indiscretas de los espectadores, entretanto que la
dama que usa enagua de buen tamaño y bien cortada, pasa p r
dondequiera, á pie ó sobre su máquina, sin llamar la atención.
Sin embargo, debemos advertir á las señoras que están ó
quieren entrar al gremio ciclista, que no se puede
montar con enagua en un aparato de barra
recta. Queda un recurso para las damas que o
quieran ó no puedan conseguir una bicicletta
de barra arqueada y es el de usar la enagualpantalón.
A pie, este traje remeda perfect:amente
la enagua ordinaria; en bicicleta la co. a
cambia de aspecto: esta semi- enagua, sern,ejante
á una manga que la rodilla levanta á ca a
movimiento del pedal, no hace buen efecto, á
menos que la silla sté colocada muy adelantte
porque, aparte del vestido, el porte de un ó cde
una ciclista es más legante cuando la silla es1tá
colocada muy adelante de manera de estar po1co
más ó menos perpendicular al pedal cuando és>te
se encuentra en su punto más bajo.
En cuanto á saco, se usa ya sea una chlaqueta
sastre ajustada en h espalda y á los Jlad
, ó un saco con solapitas y cinturón de culer
. e t:san mucho, también, las camisetas
Citación recomendada (normas APA)
"Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 3", -:-, 1898. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686807/), el día 2026-04-04.
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