Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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CRÓNICA, CIENCIAS, ARTES, LITERATURA
DIRECTOR, PEDRO CARLOS MANRIQUE
FOTO "RABADOR, SATURNO ZAPATA - ADMINIST~ADO~, RUBÉN J. MOSQUERA
A -,0 1- I"OL. 1
LAUROS COLOMBIANOS
LA Prensa bogotana ha recibido la aparición de la
RE\ ISTA en término que on honor al mismo
tiempo que podero o estímulo para su directore . o
meno benévolas y galante han sido la manifestacione
· de las per ona. á cuyas manos ha llegado el primer
número de nue tra publicación, ntre la· cual e·
no permitimos escoger la del sefior Ministro de Francia,
porqu~ al mi mo tiempo que alienta voluntades,
e nueva mue tra de cómo el genio francés influye
dondequiera con el ejemplo y con la palabra en todo
aquello que tienda al desarrollo y perfeccionamiento
del e píritu humano. " írvanse con iderarme como
u critor á su magnífica REVL "fA, nos dice el sefior
Bourgarel en carta de 28 de ] unio, porque la muy
interesante tentativa de ustedes merece fijar la atención
de todo aquellos que como yo desean ver desarrollarse
en Colombia el amor del arte y de la letra . "
Las muestras de simpatía de que dejamos hecha
mención, imponen mayores deberes en el desempefio
de nuestra empresa, en el sentido de perfeccionarla
Tal será la mejor prueba de reconocimiento que nos
esforzaremos en dar á las almas genero as que de de
el primer momento han sabido apreciar el alcance de
la implantación en e ]ombia de uno de lo má. bello.
progresos modernos tnediante tenaz esfuerzo, y nos
han gritado adelante!
:11: * :11:
Entra en nuestro propósito el de publicar cromcas
de lo principales acontecimientos que se cumplan
durante la quincena.
Los lectore sentirán sati factoría sorpresa al ver
que en lo acontecimientos que registramos entran
por factores lo bello y lo útil y agradable á todos.
Hemos tenido hoy la buena fortuna de que esta
sección, que en ad lante estará á cargo de la dirección
del periódico, quede iniciada en lo relativo á la industria
y al arte por el más ilustre de nuestros poetas,
con el siguiente artículo:
BVGOT A, JCL/0 9 DE 1898
INDUSTRIA Y BELLAS ARTES
e o 10 palomas de buen agüero para la patria y aun para
e ·ta REVI TA, que, burlándose de un horizonte melanólico
omo el de la iete plagas de Egipto, desembarcan
del Í'-'lo á presagiarnos paz dentro y fuera, ana actividad
abundancia y aun el excelso lujo de la gloria artística, he
aquí que hoy no· llegan á un tiempo, para nuestro segundo
número y por muy diversos rumbos del e pacio, las noticias
ele cuatro pacíficos triunfos colombianos, á saber :-de nuestro
barrio bogotano de anta Bárbara (que pa a por colonial),
la de la invención de una nueva máquina descerezat/(}
ra de rafé que Dio· mediante, promete aliviar y mejorar
normemente e ta inclu ·tria en todo su orbe produ tor ;de
México, la de un primer premio obtenido en arduo con
·urso de pintura en aquella capital por nue.:;tro joven compatriota
FEDERICO RoDRÍGUEZ; -de París, la de una tercera
y eñalada distinción alcanzada en el mi mo ramo por
LVADOR MoRENO, el yá resonado entre nosotros pensJ0-
!1ado de Cúcuta; y no alcanzada simplemente en u . ' ael
mia J ulien de 300 alumno:, sino en pleno Salón gen ral
de r8g8, entre cerca de tres mil maestro y a pirante expositore.
de pintura y escultura;- y de Bruselas, de ~L: yo
ele este año, la del segundo premio de arquitectura obtenido
en el último concurso de la Academia Real de Bella
Artes de aquella ciudad, entre más de mil alumno po el
joven do tor Juuo CoRREDOR LATORRE, pensionado por
el Gobierno Nacional de Colombia.
Detallaremo. algo le esto: parte·; y no. e ta he de . -
tra\'agante la mezcla del café con las Mu~a., qu no sólo
ajo d líttdo de U11a 1•isita á 1111 artista informa
1
el ro ·t10 entre u mano · ; y sobre todo, el yá concluído
lienzo de Edipo J' Antfgona cuadro de relevante mérito
en que no e abe qué admirar má., si la naturalidad de la·
figuras, la valentía del colorido, el discreto manejo del claro
curo, el d Ji cado e tudio de la · ropa ó la evera correc-ión
del conjunto: pintura qu , en nue ·tro concepto, ba ·tn.
por í ola á formar la reputa ión de un arti ta."
' Actualmente (concluye diciendo) uno d los dis-cípulo
· má: aventajados de la E c~.:_c~a y má. con id ra<'o
por ·us profesor ·, y á la \·erdad con justicia pue · '11 c;JH'~
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2ó RE IT ILU'TR\D
años escasos qu lleva de estar en ella, ha demostrado raras
aptitude y una con. tancia á toda prueba, haciendo los
gastos que demandan u e tudio de u propio peculio, sin
contar, como era de esperarse, con una pensión del Gobierno
de Colombia, á cuya Nación pertenece."
Federico Rodríguez e natural de Zipaquirá, hermano
de nuestro amigo D. Leonidas, y debe ser especialmente
grato al director de la REVISTA !LUSTRADA el registrar en
ella este lauro, pues aquél fue discípulo suyo de dibujo en
nuestra propia Escuela Nacional de Bellas Artes; y no menos
grato al que esto escribe, á quien tocó como jurado adjudicarle
alguno de los vario premio que años atrás obtuvo
en la misma. Felicitamos cordialmente á todos los interesados,
inclusive la ciudad cuna del colombiano '(primer
premio en elocuencia sagrada" según pública adjudicación
que ha coincidido singularmente con "la sal de la tierra"
expresada por Jesucristo. •• • La biografía artística de Salvador Moreno, el exhibido
en el Salón general de Parí de 1898, es todavía corta, pero
decisiva en cuanto á la esencia de hombre que hay en este
joven, y á lo que Colombia puede prometerse de él si persevera
en ayudarlo en aquel maremagnum de aspirantes y
náufragos de todo el mundo.
Hará seis años llegó á Bogotá con tres cartas de su
constante Mecenas el culto y patriota D. Carlos Jácome,
y una reducida pensión de la Municipalidad de su tierra
natal, San José de Cúcuta. Hallando abiertas aún las matrículas
de nuestra Escuela Nacional de Bellas Artes para
ese año, se apresuró á entrar en todas la cla e~, menos la
de pintura, que e taba cerrada en ton ce . Al me· de llegado
tocó con nosotros, á quien venía dirigida una de sus carta ,
é informándonos de lo hecho, le dijimos: "Siento mucho
que usted no me haya buscado antes. Usted está perdiendo
el tiempo y de perdiciando una rara ocasión. 1 . Carlos me
escribe que la afición de u ted es á la pintura, y tan pronto
como llegó debió dirigir e al profe or me, icano D. J:i ELJ PE
S. Gun.É'RRE7., inmejorable como mae tro y de una e cuela
tan acreditada hoy en Europa como e. la e pañola de 1~ ortuny,
Ro ale·, Pradilla etc. Él no durará mucho en Bogotá,
porque e· muy andariego; y a í creo que u ted hará
bien en retirarse de la E -cuela Nacional y consagrar e á la
particular del generosísimo mexicano, á quien tendré mucho
gusto en recomendarlo."
Aceptó nue tra recomendación sin decirno · una palabra
má , y poco tiempo despué tuvimo · prueba de su·
adelanto con D. Felipe. Al cerrarse el año escolar con los
respectivos concurso , resultó Moreno ganando primeros
premios en ~odas las clases de la Nacional partiendo únicamente
el de e cultura con el hoy lamentado Francisco
Lamu . El intrépido mozo de 17 ó r8 años, se había dado
traza de cumplir con todos, no ·abemos á qué horas, y
dejando á Gutiérrez tan prendado de u alumno que lo invitó
á ir e on él á México, de cuya Academia envió también
á úcuta y aquí primoro a mue tra de su tránsito;
y por consejo de Gutiérrez, y iernpre pen ionado por Cúcuta,
iguió á París á lidiar para obtener allí el bautismo
metropolitano de arti ·ta. uestro lectore aben y á que
incorporado en la Escuela J ulien al anzó el egundo premio
en el primer concur o, y sei · me es de pués, en 1896,
el primero en el segundo al adjudicarle el cual con el diploma
y la medalla corre pondiente , los eñore y eñorita
portadores no cupieron en el cuartito de quinto piso
que ocupaba el favorecido. En reconocimiento de esto, el
Congreso del mismo año tuvo á iu1 concederle una pensión
nacional, bien exigua por cierto, de $ so en papel moneda,
con la cual no ha podido todavía ir á conocer á lo
maestros y museo de otras capitales.
Después llegó á Bogotá un e tudio de Moreno del natural,
de 1897, Utt viejo de espaldas, sentado, que ha deleitado
á cuanto lo han visto, como un triunfo contra la luz
excesiva de la e palda, que no impidió modelarla perfectamente
con ~ográfica, q~e,. por fuerza, será obra muerta en comparacwn
con el ongmal. El simple hecho de aparecer allí re .
produ ida, dada la situación pecuniaria del autor, prueba
que no . quedó .sofocada en aquel tumulto de cuadros, y
menos 1 e adv1erte que, de 2,105 lienzos, 330 de los cuales
on de famosos mae tro l10rs co1Lcours, apena 456 figuran
en grabado. Añádase á e to que el editor, M. Baschet,
le concedió una página entera, la 48, en un volumen de
3oo, donde hay centenares de á dos y aun cuatro y cinco
grabado· por página. E vid ntemente, aunque es cuadro de
una ·ola figura, no se demoraron en copiarla; ni otra cuatro
ola figuras que allí admiramos, de mae tros como C.
F. Bellanger, C. Landelle J. . Bretón y el clásico Bouguer
au (págs. 40, ros, 129 y 247) bastaron á curar al espectador
de la dul e ponzoña que dejó en su memoria la
vi ·ta de Carmencita la sevillana. Publi ado yá el catálogo,
un r presentante de la on ida a a e hampenoi bu ó
al jo n Moren en u humilde obrador para comprarle el ·
dtrecho de reproduc ión ele . u cuadro: nue o te timonio
el bu n éxit p pular que acaso lo jurados reconocerán
e!' medio de la formidable competencia, no de Parí· ·o lo
mo de todo el mundo artísti o allí representado.
Por nuestra parte no baremo omentario ninguno,
té ni o ni entimental al fotograbado anexo de Carmencita,
dejand á los lectore imaginar cuánt habrá de lo grabad?
á lo pintado por Moreno, y dejando á nue tro compatnota
D. ntonio ómez Re. trepo describir lo que
habrá todavía de lo pintado á lo vivo, con su gallardas
e..strofas danzante A una Je'l illana que parecen dirigidas
en vijón de vati inio á la mi rna armen, 6 ser ésta el
~( document(J humano" de aquélla , rodada la mantilla escuchándola
·:
Era una tarde hermosa, cual de . e illa;
Las calles animaba piado a fiesta,
E iba tú, rebozada con la mantilla,
En actitud airosa, pero mode ta.
une¡ u e logré lan . ólo verte de espalda,
Era tal de tu porte la bizarría
Que exclamé: linda torre de la Giralda,
¿Qué vale al lado de é ta tu gallardía?
Cuando, de go•o lleno, me vi á tu lado
Y pude contemplarte sin er cntido,
Bebiendo tu hechizo · quedé extasiado
Cual picaflor en cáliz de miel henchido.
Que tienes uno, ojos negros y Yivo
Con que al mortal que mira: en lumhre baña. ,
unque celas us guiño · provocativo
Con el edo ·o manto de tu. pe taña ·.
\ es nido ele ilu iones tu fre:,ca boca,
Cual granada, encendida, suave cual eda:
son tu trenza redes do el alma loca
Cual pajarillo incauto prendida queda.
Y á má. ele lo. encantos de tu figura
Tiene:-., cual dón !::oUpremo, gitana mía,
'Joda la . al, el garbo, la donosura
Que da Dios á la. bellas de nckllucía.
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REVl T [L TR D. 21
N o faltará la escultura en esta ca ·ual revista de laureles
segados por colombianos en el campo de las bellas
artes si recordamo la medalla que los jurados de la Exposición
del Centenario de Colón en Chicago actjudicaron á
D. ELADIO MONTOYA por un trabajo de dicho ramo ejecutado
en madera, medalla que no ha llegado jamás á sus
manos,-como creemos que no llegó ningún otro de tales
premios á ninguno de los colombiano favorecidos en·
aquella ocasión. No consintiendo el suponer que dicha adjudicación
fue e meramente platónica, literaria ó verbal,
permíta enos preguntar públicamente, pue en privado ya
lo hemos hecho en vano ¿QUÉ SE HICIERO LO D[PLOMAS
Y MEDALLAS DE LA EXPOSICIO DE HICAGO? Creemos que
á Bogotá tampoco llegaron jamá , ni siquiera volvieron á
sus dueños los objetos premiados. ¿ Hubo algún especial
comisionado para recibirlos? ¿Se perdieron ei). el tránsito?
Ojalá por nuestros Ministerio· nacionales -de Instrucción
pública y de Relaciones Exteriores se hiciese la investigación
del caso y se public:-.t.ra el resultado, t:::ara satisfacción
de los interesados y aun del amor propio de los ciudadanos
de los Estados Unidos aquí residentes. Cuanto á Eladio
Montoya, hijo de Antioquia y hermano de nuestro
q'uerido amigo Eugenio el pintor, e no sólo escultor de
rara habilidad mecánica, en madera por lo menos, sino
también de alta in piración, y de una facultad de expre-ión
verdaderamente asombrosa, y no · grato invitar á
los lectores á convencer e de ello con la vista de tres obras
de su mano que poseemo , pue creemo fuimo el único
que cuando él vino á Bogotá puso á prueba u talento y e
lo reconoció públicamente. on, una calavera de cedro y
dos retablo atrozmente mutilados, cuyo valor él multipli .ó
con su g ni o al restaurarlo·.
Otra pregunta, á propósito de RISTÓBAL CoLÓ y
del Cuarto entenario, cuya celebración fue no m no
honrosa á la patriad . \V á hingtor1 que á la vieja España,
madre de aquella entonce entu ia..:ta y magnánima HIJA
MAYOR uvA. ¿Qué suerte han corrido las grandes estatuas
de bronce de IsABEL 1 y del mi mo olón, ejecutadas
por el señor Sighinolfi de orden de nue tro obierno?
Huy, cuando España e inclinará á renegar de u Reina
sublime y de la hora en que su protegido ' le llevó un
mundo atado de remolque á sus carabelas?" como valientemente
dice Federico Balart ¿no sería más hidalgo y digno
de Colombia celebrar su veinte de Julio alzando esas
estatuas en su lugar debido, en el frente de nuestro Capitolio
nacional, que no con la pueril ó criadil vulgaridad
de fuegos artificiales, bárbaras corrida· de toros, etc., etc. ?
¿Para lo primero no tenemos dinero, pero sí para lo ~egundo
?-. llí esas do e tatuas dirían á la heroica Madre:
Libre América, e tuya; pero esclava,
Es el abi:.mo que Mammón te excava.
RAFAEL PoMBO
CRÓNICA EXTERIOR
LA GUERRA HISPANOAMERICANA
V A yá para tres meses qu~ e tal~ó la guerra en~re
España y los Estados U m dos, SJn que en este Intervalo
de tiempo haya ocurrido más que un hecho de
armas de verdadera importancia, y no en aguas americanas,
como era de preverse, sino allá en los antípodas
de Cuba, en la bahía de Manila.
Con audacia que los hechos han justificado, apagadas
las luces de sus naves y favorecido por las tinieblas
de la noche, el Comodoro Dewey aventuró su
escuadra hacia Cavite sin temor de minas ni torpedos,
ni de las fortificaciones de la isla de Corregidor, que
dispararon sus baterías cuando yá los buques americ
nos estaban fuera de alcance.
A las cinco de la mañana la escuadra americana
rompió los fuegos sobre la española; á las ocho el
buque almirante Reilla Cristina y el Castz'lla estaban
completamente incendiados, y el Almirante Montojo
había trasladado su pabellón al Isla de Cuba.
El Comodoro americano se hizo amarrar sobre la
extremidad del palo mayor del buque almirante para
mejor dominar el campo de batalla, y desde allí, con
el anteojo en una mano y la otra sobre un timbre eléctrico,
comunicaba órdenes á sus subalternos.
Antes de medio día todas las naves españolas habían
sido red u e ida al silencio, y su valientes tripulaciones
preferían hundir e antes que capitular ó ren ..
dirse.
L fiRA c TE l\10 ' TOJO
Jefe de la e cuadra e pañola vencida en Manila.
La ciudad de Manila está edificada en el fondo
de la bahía del mismo nombre y en la embocadura
del río Pasig, que forma un magnífico puerto. Está
compuesta de la ciudad antigua, en la cual dominan
numerosos conventos é iglesias, los edificios de la administración
civil y militar y ruinas causadas por los
terremotos. Sobre ella.do derecho del Pasig se extienden
los barrios de Bimondo, de Tondo, de Santa Cr.uz,
de San Miguel y de San Sebastián. Este último es el
centro de·l comercio, y en sus casuchas bajas se hacen
rápidamente fortunas colosales en tiempos de paz.
Los barrios aristocráticos de la Ermita y de Paco
ocupan el lado derecho del Pasig.
La ciudad de Manila y sus alrededores cuentan
una población de 300,000 habitantes, entre los cuales
hay 45,000 chinos y 5 ó 6,ooo europeos La población
de las 1,200 islas que componen el archipiélago
de las Filipinas sube á cerca de 1 2.ooo,ooo de indígenas,
á los cuales hay que agregar 25,000 europeos y
JOO,ooo chinos.
Los anteriores datos estadísticos demuestran claramente
que el futuro destino del rico archipiélago de
las Filipinas ha de infiuír decisivamente en las determinaciones
de las grandes potencias, sedientas de expansión
territorial y celosas del triunfo americano.
•• •
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2 .. RE 1 T ILUSTRAD
Hay dos hechos imp rtante ·eñalad por la
prensa europea y sud-americana como con ecuenc1a
de la guerra entre España y los Estados U nidos. Consiste
el primero en los motines populares que han tenido
lugar en España y en Italia con mutivo de la
carestía del trigo y por consiguiente del pan; tales
disturbios han asumido carácter grave, especialmente
en Italia, en donde el derramamiento de sangre por
obra del furor popular ó de la fuerza pública, ha sido
yá abundante.
¿Qué causa particular existe para que España,
no tan rica ni poblada como Italia, sufra relativamente
menos en su riqueza pública y en su crédito?
La respuesta no es dificil : el capítulo del presupuesto
italiano en tiempo de paz, relativo á la guerra,
es notablemente superior al español en tiempo de
guerra. El año de 1897, por ejemplo, fue normal para
Italia, entre tanto que aquel período de tiempo corresponde
al de mayor actividad española para la sofocación
de la guerra de Cuba; Italia gastó en ese año
sesenta y siete millones en su ejército de mar y tierra
en tiempo de paz, entretanto que España, en su ejército
y armada de guerra, empleó en ese mismo período
diez y nueve millones de pesos.
COMODORO DEWEY
Jefe de la escuadra americana vencedora en Manila.
Es cierto que la población de Italia excede en
varios millones á la de España, pero el factor guerra
sugiere estas consideraciones: ¿ Adónde va á parar
Italia con su ejército que la arruina y debilita con
su fuerza en tiempo de paz, el día en que rleba montarlo
en pie de guerra?
Relativamente á España, e de esperarse que
cuando cese en su papel de nación conquistadora y
no necesitando entonces de arruinar al país con exageradas
contribuciones para el so ~tenimiento de grandes
ejércitos, pues su situación geográfica le permite
mantenerse alejada de los conflictos continentales, volverá
á ocupar el puesto que históricamente le corresponde
en el concierto de las naciones.
,.. ,.. .
La paz entre hil y la Argentina resulta tambi
'n consolidada por obra de esta guerra, según La
Tarde de Santiago y La Est1,e/fa de Panamá.
Informa el primero de aquellos periódicos que la
añeja cuestión de límites entre aquellos dos pueblos,
que tantas veces ha estado á punto de llevarlos á los
campos de Marte, ha sido arreglada instantánea é
inesperadamente.
Es el dinero, según Napoleón, el nervio de la
guerra; Chile y la Argentina recurrieron al crédito
europeo para prepararse en debida forma á la matanza;
ningún capitalista quiso prestarles ni un ce11tavo,
y sus bonos bajan en los mercados. Además, según
La Tarde, el obrero argentino no quiere acudir á los
cuarteles, no desea batirse por unas varas de tierra
más ó merios. Por su parte, el obrero chileno dice:
no queremos tomar las armas para conquistar glorias
y morir luégo de miseria en nuestra propia patria.
Caso tan crítico, ocurrido en el momento en que
la guerra hispano-americana señala con toda la fuerza
rle la realidad el abismo á donde conduce la · sustitución
de los medios pacíficos de la diplomacia, la transacción
y el compromiso, á los bárbaros de la pólvora
y la dinamita, abrieron los ojos de aquellos
dos pueblos, los cuales, según informan los colegas
antes citados, han venido á un advenimiento sobre las
bases de un Zollz,erein ó unión aduanera entre las dos
naciones, en lo siguientes términos:
r? Hacer la demarcacir) 1 .tctual por ·l grado 72 Jel meridiano
de (. .. reenwich.
2 ~ Establecer entr las dos naciones una Unión adu. n -
ra, á que se invitaría á las demás R públicas del ontmente
suramcricano, bajo las siguient s base :
A) Las nacione que forme rán 1 Zollverein se comprometerán
á establecer una tarifa idéntica para el cobro de sus
derechos aduaneros á los países extraños á la Unión.
B) Esa tarifa sería discutida por un Congreso de plenipotenciarios
sobre la bas~ de un. derecho mí.nimum de 6o por
100 sobre el valor de las unportac10ncs extranJeras.
C) Los productos de las naciones confederadas, naturales
ó fabricados, circularían en Sur América libr s de toda traba
ó derecho fiscal, municipal ó de cualquiera otra naturaleza.
3~ La cuestión de Tacna y Ar.ica resuelta por plebiscito,
conforme al Tratado d Ancón, pero permanecería puerto libre
para la internación de productos american?s y se cobraría. latarifa
común para las manufacturas extranJeras hasta satisfacer
el rescate debido á Chile, en cuya fecha se devolvería al Perú.
4~ Chile se compromete á prolongar el ferrocarril de Antofagasta
hasta la capital de Bolivia, y á cederle por 50 años la
mitad de los derechos de internación que recaude por dicha
aduana.
5~ Se establece entre las Repúblicas signatarias una federación
permanente para los efectos de defender la integridad de
su territorio, ó para cualquier atentado á su soberanía.
6~ Queda prohibida la guerra entre las naciones contratantes.
7~ Un Congreso de plenipotenciarios, que fun\:ionará alternativamente
en la capital de cada país federado, resolverá el
modo y forma en que deben contribuír las naciones confedera.
das á la defensa común de cualquiera de esos miembros. Ese
mismo Congreso resolvería toda divergencia entre las partes
contratantes y fijará el máximum de fuerzas de mar y tierra que
debe mantener cada nación."
El anterior proyecto tiene demasiada extensión,
como se ve, para que pueda ser práctico. El señala,
sin embargo, una tendencia que merece ser considerada
en favor de la paz y de la Confederación americana
de los débiles ante el amenazante codicioso crecimiento
de los fuertes.
El omnipotente interés, que se da trazas de cegar
á individuos, gobiernos, partidos y aun naciones,
da también á veces frutos de paz y sentido
común.
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REVISTA ILUSTR DA 23
BELLAS ARTES
EN la flaca historia del arte colombiano corresponde
á Epifanio Garay puesto distinguido.
Nacido en época embrionaria poco propicia para
el desarrollo de la más refinada de las carreras, Garay
hubiera quizá vegetado en la oscuridad si la mano cariñosa
é inteligente de su padre, uno de aquellos hombres
que' con sus hechos intelP-ctuales contradicen la
teoría del medio ambiente, no lo hubiera guiado desde
sus primeros pasos por el camino del arte.
Al lado de aquel patriarca, en la tranquilidad de
antiguo hogar santafereño saturado de virtud y de olor
á papaya, dio Epifanio las primeras pinceladas.
Su primera
juventud la repartió
entre el estudio
de la pintura y el
de la música y el
canto. Viajó á los
Estados Unidos y
allí subió á la escena
al lado de eminentes
artistas líricos.
En 1877 regresó
á la patria en
donde había fundado
un hogar, y
más tarde emprendió
viaje á Europa
pensionado por el
Gobierno para continuar
sus estudio
después de haber
obtenido primer
puesto en reñido
concurso entre los
cultivadores, en la
capital, del arte de
la pintura en aquella
época.
su infidelidad haciendo. que us vaca y sus espigas de
la orillas del Chagres resultaran más flacas que las
bíblicas del casto José en las riberas del Nilo.
Vuelto al arte se dedicó en Cartagena y luégo en
Bogotá al retrato, único género que permite al artista
no morir de hambre en estas incipientes democracias.
Género difícil entre todos si el pintor lucha por sorprender
el momento fugitivo, el i_nstante aquel en que
al través de la frágil perecedera materia asoma el alma
del modelo con todas las revelaciones del sér mor-al.
Por eso Gau tier pudo decir de V elásq uez que " sus
retratos no cuentan mejor que todo. los cronistas las
memorias secretas de la Corte de España." Ya los represente,
agrega, en traje de gala, á caballo ó en vestido
de caza con el arcabuz en la mano y el lebrel á
los pies, sie~pre se
reconoce en esos
reyes, reinas é infantas
de faz pálida,
labio rojo y
recia barba, la degeneración
de la
raza de Carlos v y
el avillanamiento
de las dinastías agotadas.
Si el artista no
fuera ante todo intérprete
ultrasensible
del alma universal
y particularmente
del alma human
a, bastaríale al
escultor amoldar la
cara de su modelo,
y el múc:ico y el
pintor no tendrían
razón de ser desde
el día en que se
inventó el órgano
mecánico y la fotografía
con colores.
Un día en París,
á fines de 1882,
visitábamos el Museo
del Louvre y
allí encontrámos á
Garay, á quien apenas
habíamos antes
conocido de vista.
U na común afición
y la distancia de
la patria estrechó
Y H 38üH~. SE-OR D. EPIFA 10 G Ri\Y
Garay ha ejeentado
varios retratos
que salvarán su
nombre del olvido.
El número fuera
mayor si siempre
el artista tuviera libertad
de escoger
el momento oportuno
y el modelo
deseado.; pero en
la lucha por la vida
Director de la E cuela de Bella Arte. de Bogotá.
nuestra amistad de tal manera que hoy al trazar estas
líneas bajo la impresión de recuerdos de aquella época,
tenemos que esforzarnos para no traspasar los límites
de lo justo.
Presenciámos los adelantos de Epifanio en ese
entonces, y fue uno de los mejores días que pasámos
en el extranjero aquel en que el estudio de nuestro
compatriota ocupó segundo lugar en un gran concurso
de la Academia J ulián, verdadero Areópago de los
pintores del mundo.
Garay fue infiel por un momento á su vocación
al regresar á Colombia; intentó cambiar su culto á
Minerva por el de Ceres. Castigóle la diosa del arte
el artista ha de ejecutar la orden del diente ó respetar
su caprich~ cuando no su ignorancia.
N o puede el pintor en una sociedad cuyo gusto
por el arte apenas comienza á iniciar e, imponer antesala
á reales ó acaudalados modelos como lo han
acostumbrado los maestros del retrato ayer y hoy en
lo grandes centros de cultura y de riqueza.
Es en general víctima el pintor colombiano del
cliente que llama á sus puert-as con una mala fotografía
en la mano para que retrate de adivinanza á la
persona que yá no exi te. T die retrato post-mortem
son generalmente desesperación del pintor y peste del
arte.
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REVISTA ILUSTRADA
Cuando un hombre como Garay ha logrado atravesar
tal situación sin desmayo ni amaneramiento,
cuando sigue hacia adelante persiguiendo con fe, sin
descanso, ideales que mejoran al hombre é impulsan
el adelanto social, cuando ha convertido su hogar en
·cátedra abierta de música y de pintura, y formado artistas
tales como su hijo Narciso que hoy perfecciona
sus estudios en el extranjero, merece ese sér excepcional
que los que hemos asumido la misión de pregonar
cualidades y señalar defectos por medio de la Prensa,
recomendemos su nombre á la estimación social.
civil y militar bastante amplia, con instrucciones tan interesantes
como honoríficas, el país tomó un semblante de
regularidad hasta entonces desconocido. Las rencillas y
revueltas en que se hallaba abismado desaparecieron ; un
Ejército organizado y disciplinado reempla7.Ó las bandas de
patriotas que hacían alarde de su insubordinación, y las
operaciones de Bolívar en Apure tuvieron la seguridad de
que el enemigo no pudo reforzar con tropas de la Nueva
Granada el Cuartel general de Morillo. Al cuarto mes de
hallarse la provincia de Casanare en el estado que hemos
indicado, fue invadida por una fuerte División española,
que había ofrecido reducirla á la obediencia del Rey;
pero que pronto tuvo que abandonar la empresa,
acosoda de fatigas, de hambre y de numerosas
deserciones. El Ejército patriota, dirigido
por Santander, sin arriesgar una acción campal,
disminuyó la fuerza enemiga, y la habría aniquilado
si el Comandante español no cae en
la cuenta de su peligrosa situación. Al propio
tiempo Bolívar en Apure había fatigado y cansado
al Ejército de Morillo hasta obligarle á
tomar cuarteles de invierno; pero la posición
de las tropas patriotas, expuestas á perderse en
la rigurosa estación de las lluvias, que impide
emprender operación alguna en los Llanos, hacía
vacilar á Bolívar sobre el partido que debería
tomar, cuando afortunadamente tuvo notic1a
ciertas y exactas de la desastrada campaña
de los españoles en Casan are, de las fuerzas que
mandaba Santander, de los recursos de que disponía
y de la fermentación que empezaba á
agitar el ánimo de los oprimido granadinos.
SlJ EXCELE CIA El. SE- OR BARÓ OE LA JlARRE DE FLA DES
• El proyecto de invadir la Nue a Granada fue
decretado en consecuencia y anunciado á Santander,
para que e perase ia próxima reunión
de las tropa de Venezuela. La actividad de
Bolívar allanó todos los oh táculos que parecían
entorpecer la empresa, y verifi ó su reunión á
Santander en el pueblo de Tame el día 13 de
Junio de 1819. En la capital de la provincia de
Casanare se juntaron todas las tropas de operaciones
: Santander presentó allí á Bolívar mil
doscientos hombres de infantería bien armados
y municionados y mil doscientos hombres de
caballería, de los cuales sólo se tomaron algunos
cuerpos para incorporarlos en el Ejército Libertador
de la Nueva Granada, cuya vanguardia
se confió á Santander. Esta empresa aumentó
en él su reconocimiento y su afecto al General
Bolívar, porque aunque ella tenía por objeto
asegurar la libertad de Caracas con los copiosos
recursos de que abundaba la Nueva Granada,
no estaba en el caso de examinar la causa
que iba á restituír la libertad de su país natal,
sino de besar la mano que conducía al Ejército
Libertador. La amistad de los dos personajes
se aumentó á tal punto, que Bolívar nada disponía
sin precedente consulta ó noticia de Santander;
y es quizás á esta defer ncia que puede
atrihuírse el que la campaña de 1819 no hubiera
encallado en sus principio . La inexpugnable
posición de Paya había sido ocupada por
la vanguardia del Ejército cuandc DolÍ\·ar llamó
á Santander al punto denominado Llano
de Miguel, á donde apenas habían al anzado
Decano del Cuerpo iplomático de Bogotá. [ uadro de Recio].
MEMORIAS
Mobre el origeɡ, causas y progreso de las desavenencias entre el Preside11te
de la República de Colombia, Simón Bolivar, y el Vicepresidente de la misma,
FranciJco de P. Santander, escritas poJ' un colombiano en 1829
(Continuación l
Inmediatamente que Santander llegó á Casanare, yá
condecorado con la estrella de Libertadores y con el empleo
de General de Brigada, y provi5to de una a\,ltoridad
las demás tropas, para deliberar sobre la posibilidad de continuar
la campaña en circunstancias de que los soldados
conducidos de Venezuela habían perdido en la primera jornada
por la serranía sus cabalios y las provisiones de que
debía subsistir .el Ejército, y. estaban grandemente estropeados
y desnudos.
Desanimado Bolívar por este desastre verdaderamente
aflictivo, y por la consideración de que un enemigo fuerte,
tranquilo poseedor del país que debía ocuparse, si obraba
con viveza y celeridad, destruiría las fuerzas patriotas debi-
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REVI T ILU TR A
litadas por el ansancio, di minuídas por el paso del páramo,
desprovi tas de caballos y de medios de :ub ·istencia,
estaba muy inclinado á contramar har y limitar :us operaciones
á una irrupción en el valle de Cúcuta mi entra· el
invierno daba tiempo de emprender nuevamente la campaña
de Caracas, que siempre había ocupado todo :u anhelo.
Santander, ayudado de algunos otros jefes, procuró di minuír
el peso de todas estas consideraciones, y por último
ofreció atrave ar la cordillera con su Divi~·ión, informarse
menudamente de las posiciones del enemigo, de lo recursos
que poJía proveer el país, de la opinión pública y de
todo cuanto pudiera contribuír á indicar on mayor f;eguridad
las operaciones ulteriores: él avigoró este plan con
la observación de que si el enemig::> de:.;truía :u División, el
Ejército de Venezuela e conservaba intacto pa··a hacer la
contramarcha y emprender otra co a :-;in que
er.ha e m~nos la. fuerza levantada en Casanare;
pero que si el enemigo no había tomado posicione
al pie de la cordillera, i el país brindaba
recursos, ,j los pueblo· recibían á la tropa
r.omo á su libertaclore , ntonce marcharía el
resto del Ejército á unirse á la vanguardia, y
pr Heguiría las operaciones. Esta opinión fue
aprobada, y en con ecuencia Santander cumplió
f..lizmente ·u oferta. La campaña ontinuó
con grandes esperanza· de suceso al ver que la
vanguardia había ocupado el pi de la cordillera
sin O?O i ión, que el enem1go no queriendo
persuadirse de la realidad de la empre ·a de lo ·
patriota había d scuidado emplear los recurso
de que era dueño, que los pueblos re ibían
e n entusiasmo á las tropas libertadora , y qu
por todas parte e brindaban voluntariamente
víveres, caballo , ve:tido , correos, soldados y
inero. A esta favorable di po i ión del irtuo:;
o pueblo granadino al valor y on tan ·ia
e las tropa patriotas, y al infatigable genio de
B lívar, fue deudora la patria del ventur so éxito
de esta campaña, terminada en 7 5 clfas y en
tres batallas con la ocu ación de la capital del
Vírreinato el ro de gosto de r8r9.
Jcecado era mene. ter haber estado para
que al ver el prodigioso suceso de la empre. a,
n se tributa en á Bolívar los homenajes re ervado
· á lo bienhechore del género humano.
El los recibió con profusión de un pueblo agradecido,
víctima de su inexperiencia y del furor
enconado de los españole , que por todas par
te..; d r::jó esca:1Jecente, señales de su rueldad.
A nadie ce ~lió :tntander en demostraciones de
gratitud y eL admiración hacia el Libertador
de u pa.ís. En el misrno campo de Boyacá,
y yá derrotado el Ejército español, encontrándo
e on Bolívar le felicitó en los término má ·
entusia tas, le anunció que allí acababa de fijar
los destino· d ~ la mérica y de ganar el inui ·putable
título de Libertador. En Bogotá concedió
Bolívar á Santander el aseen o á eneral
de D1vi ·;ón, le nombró Gobernad r de la provincia
y Jefe del Estado Mayor General, aña-bres
se estimaban profundamente, y que existía entre ellos
. ma plena confianza El pueblo granadino se prometió felices
re. ultado · de t- sta amistad que con el transcurso de
los días y con el acaecimiento de diferente suce os, debía
ratificarse y con olidarse más y más para nunca alterarse,
y obrar iempre el bien de la N ación.
Suponer que e ta amistad tuviera por parte de Santander
fine. contrarios al procomunal, es desconocer la serie
de hechos que han pasado delante de nuestros ojos en el
período de diez años, y negar la eviden ia de los sucesos
que han ocurrido en r827 y 1828. Suponer además que :u
amistad, u re onocim1ento y su afecto á B:)lf ar le podían
onstituír ~ie )'O in trumento de su voluntades es hacer injuria
á :u caráC"t r, é ignorar alguno::; pa ajes qrt> en h01:or
de In ju:tiC"ia hHr mo.· notorio;:;. Bolívcn· (~ejó {¡ Bog('t:': n
diendo á estos acto de honor todas las maniS
E ' CI·: U : \' C I.\ EL SF.:\uR Cli.\RLI': B ' RDETT HART
f..!staciones de aprecio y at:sfacción más evidente
. N o podemos olvidar que el día r8 de
Septiembre, en que el pueblo agradecido de
Enviado Extraortlin lrio y M ini'-tro Plenipotenci::trio de lo - E. ta,los U niJo · de
mérica en Bogotá.
Bogotá hizo lo · honores del triunfo á Bolí ar n una d
las funciones mi ::,Olemne ·, grandio as y patrióticas que
la historia de la libertad puede mencionar, se despojó el
héroe de la corona cívica con que se le había ceñido la cabeza,
y poniéndola alternativamente sobre las de Anzoátegui
y Santander, declaró al públic.o que ellos por su conducta
en la campaña eran eminentemente acreedores á emejante
homenaje.
Acción fue aquesta que aunque no original en sus
circunstancias, merec.ió de antander el debido aprecio. Y á
no quedaba el menor motivo de dudar que estos dos hom-el
me. de eptiembre para tra ladarse á Guayana, donde
permanecía el ongreso de enezuela, y Santander quedó
en argado del Gobierno del territorio libertado, con el título
de Vicepre. idente de Nueva Granada, que Bolívar le
confirió sin previa insinuación de u parte.
El objeto principal del viaje de Bolívar era sin duda
el de hacer decretar por el ongre o la unión de Venezuela
y Nueva ranada en una sola República cuyo acto pretendió
que e ancionase en Bogotá antes de su partida
para Gua yana por lo padre de familia de la capital, y que
no tuvo efecto porque con ultado Santander en el partí u-
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REVI 'l
lar, respondió que semejante modo d acordar un acto de
tánta importancia le pare ía preci itado é ilegítimo, pue ·
los padres de familia de Bogot:l no eran apoderado · de la
provincias que componían la ue a Tranada. Todo el reconocimiento
de que era deudor al Libertador de u país no
ahogó en u pech lo legítim'). derecho de . u ompa-
ILU T D
alinas de Zípaquirá, que Bolívar quería verificar, y la continuación
de la Ita orte e J usti ia de undinamarca,
dieron lugar á conte tacione desagradables entre los dos.
l Pre i ente cedió también en e ta cue tiones, acaso conencido
de la ju ticia que le representó el Vicepresidente,
ó por cualquiera otro motivo d~ política; pero debió con-
Retrato de señora bogotana por Garay.
triotas en e ta ocasión. Bolívar, cediendo á e ta ju tas ob-erva
iones, re ervó al Congreso de uayana, pre idido por
el memorable Zea, granadino la realización d un acto que
pareda exigido por las ircun tancia y era de eado por
todo. lo patriota . en ato.. o ólo en e ·te punto templó
antander lo de eo de Bolívar pre entándole alguna observaciones
á su mandato .
E bastante notorio que el nombramiento del Coronel
Lara para Gobernador de Tunja, el arrendamiento de la
vencerse desde entonces, que si Santander como militar
jamás vacilaba en obedecer puntualmente. us órdenes, como
Magi trado sujeto á debere impre cindibles, y con libertad
de pen ar y de obrar en determinados casos, tenía entereza
para . o tener la independencia de u pue to, y resolución
para re lamarla al travé · de lo dulce y agrados vínculos
e la ami tad y del re onocimiento. ta misma regla de
condu ta oh ervó antander en el obierno de la N ación
en lo diferentes casos que ocurrieron, y que referirem06
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REVI T ILU TR DA
en su lugar, in CJ.Ue por e to e manife ·ta e Bolívar ofen~
dido ni altera ·e ·11 .; r-Jacione · ami. to ·as. Re · r ába e sin
duda este de astre p ra la oca. ión mi importante en que
la República tenía má necesidad del acuerdo de los d s
primeros Magi tractos. Al con iderar e ta ircunstancia a~
rece que hay derecho de pen. ar que la importancia qn<:>
de sus límite·, ino el cumplimiento de la ley fundamental
ele unión acordaua provisionalmente por el mismo Congreso,
y el éxito de la ampaña de Venezuela, de la de
artagena y de la que se abrió desde uqyaquH ~qb.r~
uito. · ·
~ - ta 'poca del QqhierQo qe ~an~anqer e uqa ~po ·~
Retrato de . eñorita bogotana•~por Garay (sin concluír).
Bolívar daba á su proye to , y la eguridad con que reía
realizarlo contribuyeron á herir profundamente ·u amor
propio y á declarar su encono contra Santander que los
contradecía sin embozo, lo cen uraba y procuraba fru -
trar su ejecución. Dejamos que el público juzgue de estas
conjeturas.
los e fuerzo , á la actividad y al celo de antander
durante u Gobierno de undinamar a á que fue elevado
por el voto del ongre o d uayana, ·e debió no olamente
la con ervación del territorio libertado la exten ión
de verdadera gloria para él y para su país. En ella hizo
frente con feliz suceso á la invasión combinada que en r82o
emprendit>ron los e~pañole por diferentes puntos sobre las
provincias de undinamarca; auxilió poderosamente coh
todo género de recursos al Ejército que Bolí ar hizo triun~
far en 'arabobo · protegió la independen ia de Guayaquil
pre tándole acorro· que fueron útile en la jornada de
Pi hin ha; dirigió la· operacione militares que dieron libertad
á antamarta y á artagena; organizó el país de un
modo satisfactorio al pueblo; promovió eficazmente la ins-
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REVIST ILU TR D
trucción pública; conservó la independencia de los tribunales
civiles; respetó los derecho de los ciudadanos, y por
todas partes hizo palpar el interés y el celo de un Magistrado
popular, cuya ambición es la salud pública. Lo pueblos7
las corporaciones el Congreso con tituyente y el
pasó de de el o orro, dándole las gracias por la voluntaria
sumí ión que hahía pre tado á la ley fundamental de que
hemos hecho mención. Esta ley, mirada por todos :sus aspecto
, tenía la nulidad de haber e decretado sin la concurrencia
de lo diputados de la N u e va Granada; pero el
ME ELLI T - alle de Boyacá, ca. a del :eñor n. Pa:lor Restrepo, é igle ia de la \'eracruz.
mismo BoH ar le manife taron en términos mu honorífico
su aprecio y re ono imi nto por tan señalados serví io .
La imprenta ha publicado todos lo documento en que
están consignado· e to voto . En ninguna ocasión apuró
más Bolfvar u ingenio para colmar de elogios y manife tar
su gratitud á antander, corno en una nuta oficial que le
interés público y el hien ele ambos paíse debía correr un
velo . obre e te vi io, y así fue que antander y las corporaciones
principales de Bogotá no titubearon en admitirla
con la expre ·a ondición de que fuese examinada, ratificada
ó de·echada en el Congre o con ·tituyente, compuesto de
repre entantes de los pueblo granadino y venezolano. Bo-
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REVI T ILU TR DA
lívar se mostraba siempre muy sati fecho de lo. ervicio
de Santander y de ·u ami tad: u confianza en él cr da á
la par del afecto y gratitud que é te le a reditaba: puede
de irse que el en tu iasmo <.le antander por Bolh élr a ·i
to aba en delirio. La corre ·ponden ia privada de Bolívar
en este período e · la mue tra m á evidente del oncepto y
aun del miramiento afectuo o con que lo di tinguía. Tan
estre has rela ·ione puede afirmar e que se con olidaron
en los primero in o años del 'obierno de Santander en
Colombia, y con motivo de haber ·e ca ado. u hermana con
el Coronel Bri eño, hermano del G neral Briceño, que fue
después e po o de una obrina carnal ele Bolí ar. ¡ uién
podía entonce presagiar qu una ami ·tad tan íntirila y tan
antigua, nacida en la de. gra ias, alimentada en la pro perielad
y robu tecida -on tántas y tan eñalada · prueba de
sinceridad, había de onvertir e en animo idade · y per e uciones
poco decentes. Y que ella habían de contribuír á
la mengua de la gloriosa R públi ·a de olombia!
Nombró el Congreso on ti tu y nte á
'antander Vi epre. idente de Colombia, á la
sazón que éste ·e hallaba á má de cien legua
de distan ia de úcuta y que había renun
iado a11te él la Vi epre idencia d Cundinamarca
ha ta por do vece . Un nombramiento
de tamaña magnüud y en días en
que todo debía crearse y organizarse n un
país tan vasto, compue to de diver o. 1 r
mentos, acosado de interese distinto·, y te -
tro de la más de astrada guerra, no podía
meno que llenar de terror al ele to, al mi·mo
tiempo que d 1 má grande honor y re-onocimiento.
El ongre. o onstitu ent d
Cúcuta, compue ·to d patriota e ogido '
ilu ·tre por sus lu · y por u amor á la libertad,
donde e veían lo: GuaJe·, los otos,
lo a tillo , zuero · Re:trep . antamarías,
Márquez M énclez Mendoza: Blan o
orios Urban ja · Góm z y tintos otros
que ería mole t citar, onfirió ú . antancler
el honor de er el primer Vi :;1 re idente
n titucional y l qu el bía plant ar l nuevo
'ódigo colombiano. a a· por 1u le acababa
de er gobernar á Cunclinamarca n
a ierto, me ura y firmeza dan el po ·itiva.
más con ·tante en la guerra de la Independen ia, el guerrero
amigo de 1a libertad, el hombre de la difi ultades, prometió
en e. t día delant del cielo y de lo Representantes de
la oberanía, que · ría fiel á la ~on ·tituci6n, que élla sería
el ara anta de u::; sa rifi i , que u ·angre u vida y su
honor lo· inmolaría por u inviolabilidad! La bóvedas del
lugar anto en que e ·taba reunido el Congre o, resonaron
on el juramento de BoHvar á la onstitución : allí se le
oyó implorar la indulgencia de u conciudadanos por
to la · u faltas· allí dio in. tru cione · á lo amigos de la
libertad para que de onfia en de lo hombr.e que por largo
tiempo estuviesen in ve tido del poder; allí declaró con
toda la energía d un patriota in ero, que la e pada de un
:oldado no era la balanza de A trea de que necesitaba Colombia
· c¡ue él no ra má que un oldado elevado por la
fortuna y onfirmado por la vi toria; que bajo tal as pe to
confe aba que era un hombre peligroso á las libertades pública
· y de quien e debía de confiar· que lo: tlerechos del
rueba de su respeto á la l y y á lo: el -
re ho · del .iudadat,o, quizá· porque ra testigo
de la recíproca ami. tad y confiam:a qu~
existía entre él · y Bolívar, ó por tocl ·to
junto. Lo qu e ciertí imo es que Bolívar
J. A .. 'ILVA conver ·a con el doctor A. \ arga. Vega poco. día. ant · de su muerte.
celebró la elec i6n, y que temiendo fue: á fru trar ·e porque
Santander rehu a e admitir el de tino voló de Maracaibo
á Cúcuta adonde el Congre o había llamado á lo·
recién electo . e reunieron allí en efe to los futurt)s M agi
trado á principio de ctubre de r82 r, y luégo que el
Presidente manife tó la resolución de no tornar la rienda·
del Gobierno sino ocuparse sólo de la libertad del di trito
del Sur, Santander previó el enorme peso que iba á ·obrellevar,
pulsó . u fuerza · las calculó débile: en aquella· circunstancias
y se de idió á renunciar la Vi epresiden ia.
Bolí ar ·e empeñó en di ·uadirlo con la· mi ·ma razone
que de antemano le habían representado vario: de lo - iputados
del Congr o en las carta que 1 e cribieron á
Bogotá participándole la elección; y viendo que ella. no
vencían su re ·i ten ia le dijo por último ' que·si no aceptaba
la Vicepresidencia, él tampoc admitía la Pre idencia"
(r). A tamaña amenaza, que llevaba envuelta la anarquía
y la ruina de la Patria, no debía resi:tir e antander
sin hacerse ulpable; ofreció a eptar su nuevo de tino
prometió ir á prestar ante el ongreso el juramento corre -
pondiente, y fue en efe to de ·pués de que Bolívar había
prestado solemnemente el . uyo. ·Qué día tan glorio. o fue
éste para Colombia! El má antiguo de :us ·oldado ·, el
[l] Esto mi~mo le rcpiLió en una carta c. cr¡ta e ·1 '-iur, la cual hemo.
leí lo.
L mpliación s L'Vtmouis .' O sj>lendeur eclij>srs,
Olt solt·ils descendus derrit!r 1' lwrizon .'
VtCTOH HlGO
AL frente de un balcón, blanco y dorado,
Obra de nuestro siglo diez y nueve._ ..
Hay en la e t¡·ccha calle una muy vieja
entana olonial. Bendita rama
dorna la gran reja
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
REVISTA ILUSTRADA
De barrotes de hierro colosales,
Que tiene en lo más alto un monograma
Hecho de incomprensibles iniciales.
A la lumbre postrera
Del sol en occidente, ¿quién no espera
Mirar allí, sombría,
Medio perdida en la rizada gola
La cabeza severa
De algún oidor, ó los oscuros ojos
De una dama española
De nacarada tez y labios rojos,
Que al venir de la hermosa Andalucía
A la colonia nueva
El germen de letal melancolía
Por el recuerdo de la patria lleva?
¡Pero no, ni las sombras le han quedado
De los que vio perderse en el pasado;
Loca turba infantil la invade ahora.
Uno ríe, otro llora;
A la palma bendita
La niña arranca retejida rama,
Y mientras uno al compañero llama
e on incansable afán, el otro grita.
No guarda su memoria
De la ventana la vetusta historia,
Y sólo en ella fija
La atención el poeta,
Para quien tienen una voz secreta
Los líquenes grisosos
Que al nacer en la estatua alabastrina,
Del beso de los siglos son señales,
Y á quien narran poemas misteriosos
Las sombras de las viejas catedrales !
Hoy hace más de un siglo, há muchos años,
Ella escuchó la cántiga española
Que tristes desengaños
O desventura amorosas narra
De la alta noche en la quietud s rena,
Acompañada en lrt g ntil guitarra
Por noble caballero
A quien tornara con la estrofa grata
El recuerdo dt.! alegre serenata
Dada n la aristocrática Sevilla,
Cabe el Guadalqui ir, do en claras noch s
La cal da Giralda s r trata
Y la luz de la luna limpia brilla.
La brisa, dulce y leve
e omo las vagas formas del deseo,
Lle ó al pasar por los barrotes duro
Aroma de azahar s y de lirios
En las risueñas fiesta de himeneo;
Juramentos de amor antos y puros
e mortuorios cirio
El triste olor, las plácida historias
Con que la noble abu~la
Al rubio nieto adormeció en la cuna
Y la oración que hacia los ciclos vuela
Suave como los rayos de la luna.
Inútil, allí, á solas, ·
Ella miró pasar generaciones
Como pasan, con raudo movimiento,
Sobre la playa las marinas olas,
En la sombra los coros de isiones
Y las aristas leves en el viento ;
Y ora mira la turba de los niños
De risueñas mejillas sonrosadas,
Que al asomar tras de la fuerte reja
Sonriente semeja
Un ramo de camelias encarnadas !
Ay ! todo pasará, -niñez risueña,
Juventud sonriente,
Edad viril que en el futuro sueña,
Vejez llena de afán ....
___ ..... Tal vez mañana,
Cuando de aquellos niños queden sólo
Las ignotas y viejas sepulturas,
Aún tenga el mismo sitio la ,·entana.
Agosto 1~ de r883
LA ÚLTIMA DESPEDIDA
LA MUERTE:
Y o soy la luz, y sin embargo temen
Los hombres encontrarme.
Y o soy la misteriosa soñadora
ue los espacios abre.
Dudáis! ... oíd las voc s
Que del sepulcro salen !
*
L CUERPOS:
Nosotros vamos de la madre tierra
A lrt región oscura,
Nosotros amos á perdernos ora
En la vida fecunda
Que en los profundos senos
De la muerte murmura.
*
LO RECUERDO·:
osotros i iremos en las almas
e aquellos que os sintieron
A su lado pasar en vuestra vida.
¡Aquí sobre la tierra
osotros mantendremos
Vuestra memoria fresca !
*
L S AL f S:
N oso tras vamos de la vida eterna
A proseguir la ruta,
N oso tras vamos á tender el vuelo
A regiones más puras,
¡Cómo es la luz de bella
Tras de las agas brumas!
Agosto 5: 1883
--~-NUESTROS
GRABADOS
O E~E w.s á la exquisita amabilidad _del int ligente artista senor
Rtc~rdo Dur~n, d la acrcdttada casa Durán y C~, el
retrato el 1 senor amon maña Rivas, tomado en el momento
en que aca~aba de mostrar á arios de su amigos las ventajas
de la máquma dcsccr 1adora de u invención.
*" " * La graciosa e\·illana ele Moreno e tomada del Catálogo
ilustrado del alón de París, que actualmcnt está abierto. El
editor le consagra n aqu 1 libro p
Citación recomendada (normas APA)
"Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 2", -:-, 1898. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686806/), el día 2026-04-04.
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