REPUBLICA DE GOLOMBI A
DIRECTORES: R. ESPINOS GUZMÁ '-F. RIVAS FRADE
Ser-ie 1 Bogotá, &ábado 29 de Agosto de 1903 Número 6
LA GE o la e e operaciones de
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
ES HECHA CON LOS MEJORES ELEMENTOS
¿ $ BO la loe na; l 1 O ocenas para arriba.
e da l 10 por 00 de d ~ 11ento.
Dirección t 1 gl'áfic : 1l0 A.
Compramos l)otella á los m jore precios.
PUENTE DE AN GUSTIN
~~~~~~~~~~~~~~~
~
~FENitiA~ J
A vi amo. al ¡ úblico que h m o. re. tablecid 1 f~'brir.a ~
d toda c:~~ÍCULOS DE VIDRIO ~
que ten m o á. ln et te n el Bazar Vera ruz, 2. '\ Calle Renl -S8
En venta. ~1 p >r may r abonamo grand de cuento.. ~
mr rnmo. 1i ~ ' to~ d ., vidrio plano y lauc . 1
i Vendetn : ~nlfat.<> d oda.
El Gerente, LEO . }; OPP
Bogotá, r .0 de ~Iayo de 1903
~
~~~~~~~~~~~~~~~~
PIROTECNIA
.. 1 ,. •• 1 ..
R LDAN & MOUR
C RRERA 8.;', 1 U.fERO 4o9
VENDEN AZUFRE EN BARRAS
Y NITRO DE PRIMERA CLASE
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
1 i LA GRUTA
LOS PALIDOS
Del libro" Escorzos''
Los álido~. los tri!tes ....
(.JoLto FLóREZ)
on lo hijo del rt . Como el vi j aturno
El Arte lo devora, y ello en su martirio
A él \ uelvcn los jos : ~n su pech reclinan
La frente impreO'nacla de paliclc7. de cirio.
El pincel es la len:-1ua de una ierpe que lame
La sa\'Í de la vena y n u arun1o e m papada
Al lamer lu 'go el lienzo modelando el escorzo,
De sanare deja aota en ad, pincelada.
Las notas son jirone que e arrancan del alma
Y palpitan sangrientos en las fauces del piano;
Que imen en 1 vientre de 1, flautas; que lloran
En las nerdas heridas por el arco li\i iano.
La pluma es una araña qu al chupar los cerebros
a robando 1 vida '. inocula la mu rt ,
Y esa vida qu rob con su pi o acerado,
En el treno vibrante de la trofa convierte.
El cincel que desg rra la alba c, rne del n1ármol,
• 1 golpe del martillo tañe un fúnebre toque·
Es que va el pensamiento del artista ' quedarse
Como un yerto despojo epull do n el bloqu .
on los hijos del Arte que cabalgan el necrro
Corcel d 1 Locur por huír el F stidio;
Los unos spolean 1 corcel y s lanzan
1 vórtice· los otro n un lento suicidio
\ an r gando on s, ngr d :-us ven s, la vía
~ in arrojar l carga ele . n hombros es mllido ;
Los con ume la fiebre dt; sus locos cerebros
por eso son tri te y por eso on pálidos.
ROBEHT V AR AS AMA YO
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA GRUTA
- --------------------------~~-----------------------
cir, y la de los estudiantes en cualquie- REOUER DO S INTIM OS ra Univer. idad ;tlemana; tiene tal superioridad
é ta obre aquélla, siquiera
Remini ceucias tudesca (prin.era se- por Jos derechos de hmnbre libre y
rie), se llama el último libro que ha pu- consciente que dentro de ella á cada
blicado en Macirid ntiago P 'rez Tria- cual se le reconocen, sin que sean parna
y que acabo de devorarme hoja tras te á resistir la autoridad que los eneahoja
con el intenso placer de quien rrila y los respeta, que va en buena
vueh·e á recorr r sitios queridos y e l obra quien tal situación esboce y nos
afán del Jüño que teme le arrebaten muestre, como lo hace Pérez en su cadelicada
golosina. pítulo De profesores, hasta dónde influ-
Desde los claustros universitarios, ye en el respeto y el cariño de los
cuando hacíamo nuestros primeros en- alumnos par el Maestro el mérito prosayo
de periodistas en El Eco de Bo- pio de éste y no el hecho brutal de Ilegolá,
semanario ue vivió 1 e pacio gar á erlo por arbitraria designación
fugaz de tres núm ros, ya para mí era d quien e coge y nombra los profeso p
'rez Triana el mismo excelente pro- res.
sista que, al decir de D. Juan Valera, Esos detalle sobre la elección del
tiene derecho á muy alto Jug· r entre Re tor de la Univer idad por el \Oto
lo escritore co ntemporán de la de los profe ores y de los e tudiantes
América s paño ln, y si así pen aba des- e a mue tra de plena Repúbli a allí
de entone y mi juicio 1 jos de vari a r donde el Jefe del Gobierno e César
e ha fortificado andando lo años en la absoluto de su Imp~rio, e sana lección
piedra d e toque de los h chos cumpli- para estas nuestras Repúblicas en dondos
, mal poclrí hoy ofrecer crítica im- de las cosas suelen pasar al contr rio y
parcit l p ara el libro que a cab de de- má d un profesor recibe u cátedra
leita nne, y e n cuya página he vuelto sin otro méritos que el de u adhe ión
' , .¡ ir p( rt de mi vida al suave calor á lo ideales políticos del Gobierno que
de lo má s~ rosos r cu rdo . , ella lo llama.
P ara Jo Jc:: ctore am 1 i~ano s que se Ese encillo relato de lo que era
precie n el d eli cad o gu lo lit r 1 io t.:sas cuando P 'rez tudiaba en Leipzig, la
R emmisccn c1a h a n d e d . rl e no sólo cátedra de Química orgánica del Proexql
isito solaz p o r la m nidac· y pu- fesor Kolbe, cuyas opinione políticas
r z a de s u stilo, in o que tam i 'n nue- ó ideas religi > as de seguro no influv
~ y muy a¡ r e ci abl . luce sobre las yeron para lla marlo á ella, algo granqu
· . ·a tu vi ra n {i e r a el e la vid del dioso que no hace sentir buen. 1 hu-
~l u d iantc en 1 m a ní , muy ot ra de manid d y no explic }, emoción del
la q ue J g remio ll e va e n ... ur m ' 1 ica. jo ven lumno que expresa a í: " R -
A í vi s tas ya r á n ella bien r c ibid as cu e rdo · recordaré mientra vh·a la
1 o r ua n tos la onoz c an, p e ro m1 n lo en ió Í1 ue en mi spíritu produjo
s rá n m j or con palt as y a añe tas , la pa la bra del Maestro uancl(, por ve:t.
p o r aque llo 11 quienes no fu · d . d o primera r onó en mis oído . a rccíabe
>er t a mbi 'n en h ri c, f ut.:t t e de me q ue h ubiese soltado todos lo \ ' Íll·
naly li e r a nh·er icl a cl í l n :• n:1. "o c ul os CCin 1 Yid a m a t ri al¡ sentíame
por m í, ac0 m paii.llldo a l an nr <.' J t Lvi p- como rrastrado por una po de ro a e -
~dg, he r e ogido mi. pac;o en h a~ n ic n te que me 11 v. ha p or ntre hechos
d cmia d e M in s ele I• r yb ro, y no m: conocidos, p e n~s comprendidos , h aqu
f ue r a por c:slo, ·a me •a ldría de 1 cia m· ill « 1 ja n as llenas el prom sa .·
obr·t p é'\r < plaudi r el n ue ·o libro on d e a tr li ·o . '
1 r e lri cgue de 1. ala m. . nclr a imbó- E sas aso cwc iones d e e stucli a nt , que
li e : Ewr; , ZUJci drcz-uno , dos lre ... y tambi, n lu cen por su ' lU encía n los
b ien por P 'r z, q ue di r.íc n en 1 p ue lo país e lat in oamericano o n otro ig-de
al 1 d o . no de fae rz ' de vi talidad en 1 crre-
V· tal d ife ren cia s, TTerbimlrm g ó Bur chcn s hajl, go -
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA GRUTA 5
zan ele cierta autonomía que la h ce llorar trágicos finales para ello. , e mo
re pet, r, y á má de ser con sus K11ei- la desgraciada muerte de Irma, e to n
pes ó t·ewziones sematzales, centro de nos autoriza á pensar como por primedistracción
par u ocios, lo son t , m- r intención puede ocurrírseno , que
bién de fomento par. la inteligenci n sea mera fantasía la delicada relación
algunas y par el d arrollo físico en de P ' rez Triana. Posible que no hay
oh· s como los Oorp , cuyos o io h, n habido tal mano rota al perder 1 equtde
atirse al t·appier e pada especial hbrio sobr el hielo, ni t?.l sacrificio de
al efecto, ya entre sí ó ya con lo de la 'id, en aras del ideal despedazado
otra sociedades emejantes, cada vez al convencerse la joven artista de que
que su Presidente lo di ponga. lo nunca jamá volvería á dominar el piaCorps
rara vez ingre · bamo los ameri- no como ya lo dominaba y sin emb:ltcanos
del Sur, que poco gustamo del¡ go emej ntes accidente. no son raros
duelo, y ahora ni aun los del orte lo y casi no hay estanque de patinar en
hacen, como enantes lo hicieran, debi- donde no haya sucedido alguno. Redo
á que en un encuentro de esos re- uerdo que cerca á Bruselas se rompió
sultó herido el hijo del Ministro ame- un día la capa de hielo en donde patiricano
en Berlín y esto dio lugar ' naban alegremente uno recién casado
tánto incidentes y reclamaciones que y u compañeros de boda: los novios,
habrían acabado con tale sociedades felice más que todos al sentir su amor
i Bismarck, que conoció entonces del santificado y segura su ansiada felicidad,
pleito, no hubiera sido en sus moceda- iban adelaltte, amorosamente cogidos
des un corpsman, entusiasta partidario de las manos, y no pudieron deten rse
asiduo de ellas. cuando intieron crujir bajo sus pies el
Tanto como estas sociedades dnelis- frágil piso, la inercia los llevó aún sotas
no querría yo p ra nosotros, pero bre capa más delgada que cedió á su
que contamc,s con varias sociedades peso y cayeron al fondo de las helada
literarias á cuyo ejemplo pueden orga- aguas que no devolvieron sus despojos
nizar lo estudiantes las suyas, bueno mortales sino con los deshielos del siería
que las Reminiscencias desperta· auiente verano .... Ese hado fatal qt1e
ran el de eo entre ellos de organizarse catnbió por helada serultura el blando
en corps, no para el juego de la e pada, tálamo de aquellos de posados, bien
ino para otros como el joolball, que pudo trocar los sueños de artista que
también son útiles al desarrollo físico ll naban la vida de I nua por los espasrlel
hombre. mo desesperados de l tl muerte en la
A má de cuanto Pérez relata de ]a realidad ele la absoluta desolación. . ..
vida del e tudi nte como tál, ya en sus En cuanto á mí, vivo llevo en el alma
relaciones con la Universidad ó y on el recuerdo de Friede y Maríe, primo-us
condiscípulos y Profe ores, tiene rosas h rmanas en cuya casa viví con
precio o ca1 ítulos de recuerdos ínti- mi ompañero de iaje y de estudio
tnos, enteran1ente personales, y que reci 'n llegados á Freyberg, y que así
sin embarao vocar: n otro emej nte se complacían haciéndonos practicar el
en todo el que pm· esos mundos haya alemán y en eñándonoslo, como nos
sido estudiante : lrma e el amor; O!to, ervían 1e guía en los paseo y de in-
1 amistad íntima y I(arl y Hermaun térpretes en el teatro, sazonándolo todo
el compañerismo en casos de curio . con u franco cariño que brotaba geneobserva
ión. ¿ Quién que en Alemani, roso de sus risas alegres cuando estáhaya
e tudiado alguno año , no podría b mos junto y pagaba nuestras resrecen
truir su propia hi tori par l es- pectivas preferencias por cad una de
cribir página mejantes? ellas con esa mil nimiedades que el
Sin excepción puede creerse que to· amor inventa para su propi cultivo.
dos tenemos en la metnori un apartado í, aún la llevo en mi memoria como
rincón, cada día más lejano, en el cual llevo el recuerdo de l'vlax Winkler, mi
hacinamos los recuerdos amorosos de compañero de mesa en el laboratorio
la adolescencia, y si no todos hemos de de Química industrial y mi mejor mi·
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA GRUTA
go entre los hijos del país, y el del Barón
von Ropp, un ruso empapado en
las ideas de Tolstoy, torcidas á la anarquia
práctica, que deliraba con nuestra
Constitución liberal de 1863, cua ndo
solía yo alabarle sus excelencias y explicarle
cómo había s ido, y de seguro
vegeta en Siberia , s i e s que no ha
muerto ...
. . Su novia, complica da en el movimiento
nihilista que , después de varias
tentativas, acabó con la vida del
Zar lejandro u, había sido de terrada
para siempre á 1~ heladas cárcele
del Norte, y 'J, que sólo pensaba en
vengarla, consagraba todo su tiempo
salvo el que perdía, en irrealizables
ideales de regeneración política para
u Patria, al estudio de lo explosivos
y de sus variadas aplicaciones!
Asimismo recuerdo á W. Clark, un
americano del Oeste que había dejado
en su tierra su mujer y sus hijo y andaba
de estudiante por todas la Universidades
de Alemania en busca de
nuevos datos para ! desarrollo de u
idea fija sobre la navegación aérea . ..
Ah! ltma y Otto y Ka1l y Herma1m que
al reaparecer en las Reminiscencias de
Pérez Triana por las iejas calles de
Leipzig, así habéis removido el mar de
mis recuerdos para hacer surgir las imágenes
mías que me son queridas los
Dioses permitan que siempre os acompañe
la simpatía de cuanto lleguen á
conoceros por Ja lectura del nuevo libro!
Es la verdad: he leído con deleite las
Rcmi1lisccncia') tudescas, menos por su
mérito literario, que es mucho, que por
la sinceridad que desborda en todas sus
páginas y que tan intensamente me ha
hecho apreci rlas Eins, swei, drei .
y vaya mcinc ga11 ze, mi copa en ter . por
su autor.
RAFA • r. ESPI ' OSA ZMÁN
--~*--
DE EROS
(Para Ricardo Hinestrosa Daza)
Bajo un repúscul imp r. tivame1 te
bello, y con la sombra indiscreh de un
presentimiento fatal por compañer,,
Jaime caminaba agit do en la vía acostada
de cipre es y saúces, que conduce
al cementerio. Allí lo aguardaban
sus compañeros habituales, con los· que
espaciaba su interior, para ir en coro
fraternal á hacer un~ remembranza triste
en la tumba de un amigo de los
suyos, muerto hacía un año.
Apenas n la entrada de uno de los
semicírculos del recinto funerario vio
con extrañeza y dolor realizado su preentimiento.
Luisa, su amiga reveladora,
criatura púber apenas de ojos acariciadores
y dulces, y carácter vivo é inquietante,
que dejaba adivinar sus emociones
instantáneas como de impulsiva:
ella, la misma que t{mtas veces, entre
un sollozo y una expresión acendrada
de placer, le había dicho de su amor
eterno, estaba en aquel lugar desolado
acompañada por un joven que Jaime
recordaba haber conocido.
Jaime observó unos momentos cómo
ella, con atención cariñosa, apoyaba la
cara contra el brazo del usurpador, y
cuidadosamente le dictaba algo que
éste escribía.
Todas las emociones é impulsos complicados
que puede suscitar en el espíritu
de un hombre la idea de que una
mujer lo está engañando se agolpaban
en lo interior de Jaime. Y m á de una
vez en pocos segundos se sintió movido
por sus instintos de macho enfurecido,
pronto á lanzarse contra ella, herirla
y anonadar al usurpador. Pero
juzgaba, tranquilizándo e un poco, que
aquel hombre no era cu! pable . . Er ,a
libre de amarla ... Y Jaime reconocta
en aquell0s instantes supremos que Luisa
tenía i.odos los atractivos y encantos
que hacen 1\ una mujer acreedora á las
gracia de amor Y su impulsos
contra el rival e hacían má fuertes
ya que no podía soportar Ja osadía de
aquel qne quisier. arr batarle u encarnacióJ
nrque 'J 1. había corwertido
lentamente n lt amada · en . u amiga.
Era s n obr. ; no podía dejar robar.
F_,n un in stante lumino o ,·olt·ió sobre
sí mi mo, 11, mó á su ,•ohu ad, e creyó
hombre fuerte, y e nJejó ele la pareja
tortltr< dora.
- i pensaba, ell es la causa y '1 es
libre; pero como una causa, bien po
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA GRUTA 87
día quedar in ulnerable, in que nadie
se atreviera á llegar hasta ell .
Y al consider r la osadí, que era
quererle arrebatar su obr , quena vol-ver
tod us iras contra el atrevido.
Finalmente 1 reconoció culpable.
-1\Ie h eng ñado- e decía¡ y millare
de e1 isodio creadores para J ime
de un, f absoluta en Luisa, acudían á
su ntemoria, como adrede, para demostrarle
lo fácil q ne es ser engañado.
Pens b -en uu tarde como ésta,
prop1c1 al amor, que no e otra cosa
sino la m. yor de todas 1 tristezas que
lucha por hoa rse en deleite .... -en
una tarde, y en n1edio de dos locuras,
la del crepúsculo y l. de su an1or, mir'
destruíd mt per ona1idad y me creí
iniciado en un mundo nue o, en un
vida nueva y sobrenatural donde el s 'r
no interrog. r 1 sér, ni el spíritu interrogara
al e píritu, para quedar al fin
, mbos mudo. , · aumentar la ración de
mel ncolía humana.
En es misma hora - recordab -
ante el ilencio imperativo del crepúsculo
y de su labios; ante el hablar misterioso
y evocador de sus ojos húmedos
dulcemente acariciadores, y sintiendo
en }, pre · ión de sus mano h bi
les y fuertes la vitalidad íntima de
ctquell exi tencia j en tanto que ella
con voz impregnada de sabi "ratitud
le repetía que era feliz por él, y que
ivía únic mente para él¡ se creía v rdader
mente artíhce, y veí la obr._ de
us sentido en aquell corza 'gil y traviesa.
Todo esto recuerdo le atormentaban;
y quería volver hacia ella, olvidar
el incidente y decirle al oído .... ''Te
quiero ... "
Toda las encanlc\dor modalidade
de su amiga le aparecían en relie\ e.
Record~ ba. En una ocasión, omo
conta"iacla de mi amargo escepticismo,
me elijo: · Cuando pi n o que no me
quiere , me provoc poclert odiar· quisicr
e cortarte 1 abeza." y 01110 yo le
re poncliera que me haría un gran bien
con e to, v ri ndo lla súbitamente de
tono y tln tanto impre ionada me replicó:
,. ¡ f d. 1' tima de tu pelo ...
me gusta tánto .... "
'1 odos estos episodios clulce1nente
amargo en tales condiciones para un
amante, eran el más acre torcedor del
espíritu de Jaime; y lo hacían pensar
que er muy prudente la idea qut siempre
había tenido del amor.
Pero se decía: quizá e n1 s sabio
no pensar· dejarnos guiar por nuestros
in tinto de animales de escala uperior
sería más discreto.
'' Pen ares un horror; ser hombre es
una ianominia," pens ba. Y cada nueva
reflexión lo deprimía más, hasta el punto
de sentirse indigno de vivir.
Pero por encima de sus elucubraciones,
ella actuaba como una obsesión
f t~l. ..... La amaba mucho, y como una
recomp-ensa, se decía, he de sufrir su
maner totalmente adversa ? La veía
en frente de él: ya suplicante y triste
haciéndose amar con su reproches llenos
de tef'nura, ya soberbia y saturada
de orgullo hacer presente su papel de
dominadora implacable.
Entre una y otra concepción anduvo
hasta llegar adonde sus compañeros lo
aguardaban.
Y mientras los amigos juntos se acercaban
á la tumba - fin de su peregrinación-
Luisa salía del cementerio, doblando
con cuidado una hoja de papel
en la que un p riente suyo le habí
querido copiar galantemente las estrofas
que alaún poet, sentimental y desesperanzado
había escrito con el laudable
objeto de que fuer, n grabadas sobre
su piedra funeral.
Luis, ignor, ba lo , contecido . .
Jaime entretanto anhelaba el mismo
bajel que anhel ra en vano e1ny de
ourmont para salir de las I las Infortunada
.
}A lER COSTA
--~~--
EL LOCO DEL PLENILUNIO
-Es un caso muy raro de locura no
decí, 1 Dr. 11arcel, mostt·1lndono con
la mano huesc,sa · arrucrada la fHlert,
de 1 eld d El loco del pletzilunio,
como lo llamab n en 1 manicomio;
h, ce veinticinco , ilo , y no h f lt d
una sola vez, él mismo, el día de 1 lun,
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
88 LA GRU1A
llena, llega por la tarde, solicita la llave las hojas secas que parecen gemir al
de la celda, la más oscura, y á 1 que quebrarse bajo nuestros pies ¡ el amno
es posible que llegue la luz por par- biente húmedo el~ los mu gos y de los
te alguna, se encierra, se acuesta, se en- líquenes iba distendiendo poco á poco o
vuelve la cabeza en las mantas, la chva mis nervios; largo tiempo anduve ' la
contra la cama, y así permanece hasta el ventura sin encontrar ocupación que
día siguiente, dando á veces unos como dar á mis armas, y verdaderamente que
cremidos de animal berid0 y á veces no me pesaba, pues no . en tía el enorotros
como rugidos de fiera enfurecida. me deseo de la lucha y del triunfo de
Oigan lo ustedes, ya comienza; pero otras veces¡ tan descuidado andaba ese
mañana saldrá tranquilamente á ocu- día, que hasta olvidé llevar municiones
parse nuevamente en sus negocios, sin de repuesto¡ el tiro de mi rifle y el cuconservar
siquiera recuerdos de lo su- chillo me parecían armas suficientes;
cedido. era más bien un paseo que una cacería.
Días después, uno de los comercian- Cuando la tarde iba cayendo y el sol
tes más acaudalados del lugar nos ha- al declinar, vertía sus miradas lánguiblaba
así : das por en medio de los ramajes, lle-
-Hace veinticinco años era yo un gué á nn sitio escampado, la moutaña
mozo fuerte como roble y vigoroso se detenía y formaba un círculo de gracomo
atleta; mi madre me había ense- ma en rededor de una enorme piedra;
ñado á ser bueno, como ella decía, así 1 parecía que hubiera caído allí desde
es que no eran míos ninguno de los vi- el cielo y que, al caer, los árboles se hucios
comunes á la juventud; en cambio, bieran separado como i fueran las
tenía una pasión única, pero avasalla- aguas de un lago; el pasto menudo se
dora, irresistible, absorbente, como todo extendía en derredor, como una ola
sentimiento exclusivo. Esa pasión era verde.
la caza, pero no una caza cualquiera, l ver aquell llanura enti ansiedad
no ese asesinato de cuadrúpedos ino- de subir á la piedra, dominar desde allí
fensivos é indefensos, eso me parecía toda la mo1 taña y reposar un poco de
villano; para mí el atractivo estaba en la fatiga del día· con gran esfuerzo, y
la lucha y en el peligro, en hacer trinn- racias á mi habilidade de cazador
far la inteligencia humana de la fuerza joven, rude snbir los tres ó cuatro mede
los brutos, y en rendir la presa que 1 tro. de J,\ enorme riedra. ll:í. sent·1d0
también me hubiera podido despeda- 1 en la cim. , agué mi pro\ i iones y
zar. Por e o mi pasión no se s, ti lacia comí con el buen apetito de quien tie-ino
buscando las fieras en sus guari· ne 'einte año y ha e( minado casi un
das, p. ra de afiar su rabia. o cr eso día. Qué bien me sabían el pan moreno,
valor, ·raque mi n, turaleza exuberan-¡ el qu o duro y le carne fría o después,
te nec sitaba de esas emocione io- tenclicl largo á largo en aquella forta-lenta
para vibrar. leza inexpugnable. exento de cuidados
--¿Y a no caza usted ? y de temore . con los ojos medio en-
- H ce mucho tiempo lo dejé. Un tornados, miraba subir b espir~ les del
día, el siguiente al de las bod s de mi humo de un cigarro haci, un cielo azul,
herm na, sentía yo la tri teza que dej donde nube blanca y ligeras como alla
sep. r, ción de lo. seres querido y la mas de niños, ib n variando su formas
xcitación nervios, de un, f1e ta alegre c. prichoc;as; luécro lo ojos se fueron
que se habíc prolong do hast bien pa- cerr, ncl ha l qued r en un anonada-
' e 1, media noche; tomé desde bue· ¡ miento delicio o, en un sueño tranquilo
na hora mi rifle y mi cuchillo de mon- y repo , do.
te y, Ce si in notarlo, entre tri~te y pen- De pronto desperté al sentir algo co
·ativo, me fut internando en l, monta- m0 una ráfag de viento que agit, b las
ña, sin tiendo esa rara voluptuo id d r~una de los árboles, ó el 'paso de algún
que infunde la soledad en eJ bosque animal que hacía crujir las hojas. Me
con las carici s de las hojas verdes que levanté, y al dirigir la vista en torno, vi
besan nuestra mejilla y lo suspiros de salir del bosque y dirigirse tt·anquila- n
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA GRUTA
mente h~ cia la piedr. una tigre her;no- 1 cuando por un momento deja de que~
a y fuerte, que llevaba 1 1 do un ca- jar e, cuando parece que el d o lor lo
chorro. Lustro o el pelo, las mancha 1 abandona, entonce 1 tigre salta furio-
• negra de t cándo e completamente s, hacia la piedra, trata de escalar la
de 1 piel gri osa, 1 uerpo vigoro o, altura, de vuelta en torno de ella, qllie-
1 mirad. viva y el andar un poco len· re clavarle la afiladas garras y da al
... to, .' con e a lan "U clez pedal ele la viento rugido de rabia y de impotenmadre
que van al lado de u hijo ; cia, que hacen conmo er la montaña y
nl \·erl. hubier~ dicho que rertenecía qu los ecos van repiti nclo como un
á la nobleza cie las fi r , tal de tnajes- t 'trico coro d 1 d lor de aquella madre
tuosos y de imponente eran n fiaura 1 infeliz. Después vuelve ' correr hacia
y su ademán, y hubiera acabado de con- su hijo Jo acaricia de nuevo, lo lame
firmarlo el hermoso tigrecillo que ; su amorosamente y muda permanece inlado
caminaba con todas la el licade- clinada sobre él, mirándolo y oyendo
.t:as de un hijo de reye . Jamás he visto 1 Jos quejidos de dolor.
nada má extraordinariamente hermoso La escena se repetía instante tras
que los do animales bañados por la luz instante, cada vez má terrible, cada
de una luna llen y • vanz ndo poco á ez más triste. y en tanto y(), de pie
poco sobre la yerba verde de aqt~el lu- sobre la piedra, como hipnotizado, con
gar solitario. los ojos clavados en aquellos dos seres
1 verlo , mi in tinto de cazador des- á quienes mi mano causaba tan horripertó,
sentí como una ola de fuego co- ble desventura, seguía los incidentes
rrer por mi venas, tomé el rifle y apun- del drama en una e cala ascendente
té; en el n1omento de disparar tuve de angustia, que parecía no tener nuncomo
un remordimiento; ;tquello no a fin.
,ra una cacería, era simplem nte un Oh! qué noche tan larga! la estre-
.tsesin to cobarde; en mi piedra no co- Jln estaban inmóviles en el cielo la
rría peligro de ninuuna cla>e y en cam- lun fría, redonda, clara, impasible, teio
aquel pobre anim 1 e taba descui- nía la horrible lentitud de las horas del
Jado é indefenso ; pero todo e o pasó dolor.
únicamente como un relámp ao; el Cuando clareaba el día, los gemido
m~ador staba allí inflexible en frente del tigrecito herido empezaron á hacerde
la prc . y no había modo d que la se cada vez má débiles, más lentos,
Jn. no se dehn i r:t. La di tancic er. m s ahogado , y la ti are mirando aquecorta,
cien paso á lo más, el tiro era lla ,. gonía suprema, no volvió á moverseauro,
y in embargo no sé si mi mano se de junto á él. l cabo, un gemido
tembló, ó si las dos fiera hicieron al- más hondo y más triste se e capó de
~ún m0 imiento rápido, pero e Jo cier· aquel cuerpo desgarrado y quedó inmóto
que la b la dirigtda á la madre tocó vil. La tigre lo miró un rato con ojos
al hijo, ausando una herida al mismo que me parecieron húmedos, después
tiempo que mortal, espantosa. se le antó con 1 mirada centellante y
A la rletonación Ja tigre se irguió, clavó en mí las pupilas encendidas, donfijó
en mí la mirada de us ojos brillan- de se reflejaban las primeras luces rotes
y se lanzó r~ pida hacia la piedra jizas de la aurora, como si con ellas
donde estaba yo; dos 6 tres salto ha- quisiera devolverme todo el m l que le
bía dado cuando la queja doliente y habíc hechn, y lanzando un rugido que
desgarradora .del tigreci~lo que había 1 p red, una maldición, cayó .~esplmnarodado
por herra, la htcieron voh er da sobr el cuerpo de . u htJO. Desde
los ojo hacia '1: al verlo herido co- en ton ce. no he vuelto á l. montaña.
rrió : su 1 do y de pués siguió una es·
cena de g~rr dora, que aún no han po- F 4 COIS Rt1\IY
dicto lo años borrar de mi memoria.
La tigre, indinada sobre el cachorro,
Jo acaricia, le lame Ja sangre de la he- ~~
rida, lo mira con ojos de ternura, y
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA GRUTA
LA SEMANA
Agosto 28 de 1903
Por ratos siento como furores de resistencia
contra hs realidades de la
vida y quisiera poder arreglarla de
modo que hoy por hoy sólo los tintes
alegres asomaran á la punta de mi pluma;
luégo, ante la muda locuencia de
lo imposible comprendo que la serie
de emociones en la semana e á modo
de espectro solar en que se suceden
sin destruí rse todos Jos colore del
arco-iris y los mil cambiantes de sus
combinaciones, y resignado ante la
fuerza de los hechos cumplidos, copio
uno á uno los varios tonos de mis impresiones,
ya tristes ya risueñas; de
placer algunas, otras de dolor indiferentes
las más.
El mundo que se divierte sólo ha tenido,
fuera de uno que otro matrimonio
en que la fiesta canta deseos de
placer y felicidad, un día de carreras
en La kl agdalena, lleno de emociones
vibradoras ' de apacibles encantos.
Clara y fresca la tarde después de horas
ligeramente lluviosas, el sol doraba
a penas 1 s espléndidas lejanías de la
sabana al Occidente, que devolvían sus
rayos cariñosos sobre las hermosas mujeres
de los tabladillos orientales del
Hipódromo, en cuyos ojos morían alegres
en el juego de luz de sus miradas
cuando siguen entusiastas el rápido correr
del noble bruto, sin querer dejar
de verlo hasta que el éxito corona 1
vencedor. ómo dicen de ignorados
pl ce res los ojos negros de M urillo en
sus vírgenes maravillosas· cuánta lucha
de amorosos ensueños en los cambiantes
marinos de los ojos verdes; qué de
pedazos de cielo en el juego de los azules;
cómo derrocha f~Iicidad el velo
soñador que empaña el indeci o color
de algunos otro . . . . eo las carreras en
los mil variado~ e pe jos de los ojos que
las iguen y ebo en ellos el placer que
los anima!
Posible e que nuestr circo ni siquiera
remed hipódromo digno del nombre;
natur 1 que falle correcta org ·
nización en 1 s carrera ¡ seguro que
nuestros jockeys no merecen todavía 1
nombre de tales; justo que aún peque-mos
por graves defectos en el hípic
espectáculo, pues sabido es lo difícil d
todo principio· pero así y todo, ni ha
espect' culo má civilizado y modonante
que las carreras, ni ningt1n otr
agiganta sus encantos con Jo ncanto
de la naturaleza. Digan lo quieran quienes
se dan el lujo tonto de no confesar
placer en \·erlas es lo cierto que muchC!'
brindan á las almas ingenuas las carre-·
ras del Hipódromo y que tnayor nOt
puede sentirse del qu experimentá-·
mos ante la desesperada lucha del Palo
y la Salloua por alcanzar 1 triunfo en la
gran carrera del domingo. Lo nobles
brutos se disputaban el terreno pulgada
á pulgada como i en ello le fuera
la satisfacción consciente de su orgullo;
los numerosos espectadore guardaban
anheloso silencio, ólo su ojos habl ban
con los relampagueos de la esperanza;
el paisaje, plácido y callado, hacía
resaltar el vivo cuadro con su adumbraciones
deliciosas, y cuando el triunfo
coronó los últimos desesperados esfuerzos
de la impática yegua, el clamoreo
incontenible de sus partidarios
dio vida imperecedera al recuerdo de
aquellos instantes deliciosos. Hip ....
hip! Bravo por el Círculo del Comercio
que semejantes fiestas ofrece á Bogotá.
Del teatro no puedo decir lo mismo.
La Compañía que actúa en él de años
atrá, y que, buena ó regular nos ha
dado ratos delicio os y no omite esfuerzos
por repetirlos, no ha sido justam
nte correspondida por el público
sensato, debido á su falta de , anción
para fo incorrecto procedimientos de
cierta gente menuda, muy cult por lo
general, que goza más con sus propio,
alborotos que con la fruiciones reales
del arte, que siempre las hay en el teatro,
siquier no sea sino por la musica y
la parte literaria de la letra en la z rzuela
. De éstas han subido á la escena
del Colón dos nuev · para nosotros:
Viento eH popa y Lo Trasnochadores.
La primera, mucho mejor que la egun
da, fu e francamente aplaudida, y
sin embargo los chicos aquello e dieron
u tr zas para mor-tificar á una de
las cori tas que trabajaba en ella, y la
obligaron á abandonar la escena sin
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
L GRUTA
ensar en el mal que le cau aban por oportuno en lo frío días de la anciaólo
el pl cer de verlas contracciones de nielad ... .
rabia y el dolor en el rostro de quien El C·1jero lev ntó de obra, arregló sus
·n nada le ofendí . Lo Trasno chador~. , cuentas, guardó en la cajas los dineros
imples cuadro ulgare por momen- qu maneja e rró toda las erradura
.os, de ,·ida española con caña , ju~rga que lo e1uardan y se alejó como siem-
J ¡ sus consecuencia no pueden gustar pre confiado tranquilo junto con los
quí y in embarao quiene Josintcrpre- demá empleados de su oficina quedan-ron,
muy bien por cierto, no merecen do el erente n u despacho, en la
.. · la t mpestad ele silbidos que acomp:tñó parl alta del edificio. Minuto des-
. a caída del telón. Verdad que hube- pn' , al hacer su requi el portero, nna
escena de orrachos dem:t iado tes de cerrar la puerta principal del
iva para un público culto, pero qui- B neo, halló abi\;rta la principal de la
zás los que la silb 100n deberían h ber ofi in de Caja sin e tar presentes los
ensado que ello suelen ver e en empl ados que 1( manejan.
asos semejantes y tan fuerte que co- orprendid0 con lo anormal de lo que
ozco un chico de ello , simpático é v ía, subió á dar part al Ger nte Sr.
inteli ente como pocos, qu bajo la in- D. Julio J. Dupu ·, y éste, bajo el peso
fluencia del licor no ól se e e como ele pa orosa sosp cha, bajó afanado, á
el carpintero de Tra uochadorc 1 sino cerciorarse de lo ucedido. Por de gra-
1 suelta la 1 ngua y dice cosas tan cia, no ra infundado u temor: la puer-corro
ivas qut:: su solo vaho le ha infla- ta había sido hábilmente falseada, abiermado
la nariz. Bueno e ver la paja en to dos candado ele letras y la caja fuer-
1 propio antes que la vig en 1 ojo te, cu ~os secretos no pueden hallarse en
jeno. poco momento , y saqueada ésta · dey
ahora, vengan las sombras del jando por el suelo un reguero de bille-u
dro. tes, como testigo de la precipitación con
La natural de 1noralización que se qn e había procedido. El robo había
~ stente en el país como fruto 1naldito ido hecho con toda sangre fría, rápidala
pa ada guerra y más que eso, el ment y con tal confianza y habilidad,
jen1plo corruptor que e.·cita la codicia qu ólo podía suponerse como obra de
ante fortuna rápidamente adquirida 1 ' gent impuesta en Jos secreto d las
insolente comodidade que in ultan la e rr dura y en lo usos del Establecípobreza
humild , han hecho brotar del miento: el ladrón debería, pu ser ó
Jncdio infeli1. de nue tro pue lo aten a- haber sido empleado de El Ahotro, y así
ado por los rnordisco del hambre lo dij 1 r. Dupny sin excepción al-
' petito incont nible que, fatalmente auna por má qu le doliet compli-nlejado
de la fuentes pura del tra a- e r inocent n la veriouación al dar
jo, ólo h llan modo de sati fa r e n u obligado denuncio ante l r pectiva
Jns inmunda del delit qu mancha utoridc d.
iempre , por m qu en oca iones y Luego vinieron la natura le in\ esti-racia
: lamentable ineficacia de la ac- gaciones, las so pechas más ó menos
ión penal, uelen dar el resultado ape· fundada y con1o con ecuencia de todo,
tecido. la pri ión pr\;venti a de un -emplea-
El as e t' á la vi ta, en pleno cen- do del E ta 1 cimi nto que d sde su
tro de la ciud d, y eguramcnte al am- durn cárc l h:t lanr. do públi a protesta
1 aro de nombres hasta hoy inma ula· d n inocen ia.
do que in piran pl na confl, nr.~l ) dan Imposible anticipar opinión lguna,
, b olut. g rantía. ¿\. la lu7. rneridi .. tna . ind 1 ida por d má ant hechos cuyos
·omo i se tr, t, ra del act 1n~ inocen- d t ll sólo conoce la autoridad que lo
t ' , cm toda e~ lma y pa-mo. :l s gurid,td
1
irn liga; pero ,\ el ello lo qu fuer ,
fue roh,1do El . ho1 ro tllul u o, c. e im pá- ¡ntente queda 1 1 lito cometido, que
tico B neo n dond dejan lo pobr s acnsa l intensidad el nuestr, llaga
su e onomí , en spcranza d alv, r- oci, le , y egnr. la xi tencia d un dela
para lo futuro n forma de auxilio ltin uent cuya impunidad s rave mal
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
92 LA GRUTA
------------------------------~~-------------------------------i ~~
para todos y en especial para la inocencia,
si por Ja fuerza de las cosas ha sido
perseguida.
Y si esto que tan dolorosamente nos
sorprende, sucede así en el medio social
educado, que forzosamente debería
estar alejado de semejantes peligro ,
nada de raro tiene que el pueblo inculto,
hecho á la sangre y al delito por los
ejemplos de la guerra, tome la mi mas
vías y vivamos amenazados de incesantes
robos no sólo en despoblados y caminos,
campo eficaz para los malhechores,
sino en el seno de las poblaciones
y por encima del servicio de policía
que más ó menos las defiende. Aquí
mismo, ya no son sólo de temer ataques
aislados á la propiedad como los que
cada día persigue la autoridad, sino
que los cacos pueden reunirse para
asaltar á las gentes indefensas y robarles
en sus propias habitaciones.
De esta situación tenemos doloroso
resultado en la casa del Sr. Rafael Casís,
quien temeroso de un asalto semejante,
por algunos indicios que parecían
anunciarlo, resolvió velar para prevenir
todo peligro, alternando en tan dura
faena con su hijo Jorge, y en una de las
noches pasadas, pavorosa é inolvidable
noche para su desgraci--da familia, creyendo
sentir ruidos sospechosos, salió
á proteger á su hijo, que estaba encargado
de 1 vigilancia. Desgraciadamente
el joven guiado por iguales temores,
se había separado de su punto de observación
para ir á cerciorarse en otro
sitio del origen de los ruidos alarmantes,
y el infeliz padre, tomándolo por
algún asaltante, disparó sobre él con tan
desgraciado tino que le causó la muerte
casi inst, nF neamente ..... .
El horror de aquella escena sangrienta
es indescriptible, nunca podrá
soñado mayor la más calenturienta imaginación
y hoy llora el pobre padre su
desgracia sin que jamás intente secar
las amargas lágrimas que ha de arrancarle
en todo instante su fatal destino.
La muerte, esa ineludi!:>le realidad de
la vida, segó por tan espantos a manera
una existencia en flor, que de seguro
.habría sido útil lu 'go para la sociedad,
y siguiendo su inflexible y ciega tarea,
vino á con movernos después, con no
1nenor intensidad, arrebatando uno di
los mejores ciudadanos del país.
IGNACIO V. EsPINOSA, el filósofo corn
vencido, trabajador infatigable, desi
teresado y virtuoso, se durmió en
sueño de lo desconocido, dejándono
cotno consuelo el aroma de sus virtude
y el ejemplo de cómo se lucha y s
gana la vida haciendo siempre el bie
y buscando más que la suya, la felici
dad de sus semejantes y en especial d
los que sufren y caen rendidos en 1.
jornada.
Con admirables dotes de inteligencim
y de laboriosidad nutrió su espíritu e
las enseñanzas de los grandes maestros,
y lnégo puso todo su afán en alumbrar
con sus luces las oscuridades de:
toda ignorancia.
Profesor en el Ext"·1Jado y en la Uttiversidad
Republica1Ja, fue el amigo sin
cero de sus discípulos, que hoy honra
su memoria, y si se esforzaba por instruírlos,
más empeño ponía, y su ejempl
era el mejor texto de enseñanza, en=
educarlos como bue-nos y honrados. Vivió
vida perfecta de buen ciudadano y
así quería que la vivieran los que de
él aprendían.
Justo, con la absolnta rigidez de toda
justicia, fue el amparo de los perseguidos
y jamás negó el apoyo de su ciencia
jurídica á quienes más la necesitaban
y menos podían remunerarle el
servicio que le prestaba.
u fecunda vida sobre la tierra, corta,
como que ~penas pasó de los cuarenta
años de su edad, terminó con la serenid
d del justo, esperando tranquilo el momento
(!le la eterna ausencia, y hoy honra
con su~ despojos mortales el más apart
e do y silencioso rincón de nuestros cementerios
allí en donde como dijo alguno
de sus autores fctvoritos, el cadáver
del hombre de bien lleva la bendición
consigo.
Después rindió también su jornada
final el Sr. Samuel Rodríguez, chico de
1 prensa en época pasada, buen amigo
y buen ciudadano, que arrastró dur
existencia en loe; últimos años, herido
por la impotencia de prematura parálisis.
Ha d .scansado. Feliz é l l
REG
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA GRUTA
SILENCIO
Yo sé lo que n1e dice en el mudo poema de tus miradas;
Ellas cantan · alum r n lo mi mo que u1 estrofa que fuera estrelJa
Y de mi lma en el fondo claro del en amiento d jan 1 buell
Como 1 líne roj del rayo en las oscura noches e liadas.
Al vibr r de l. frase e rompe la unci · santa del alma y ella
·o aspira 1 esencia íntima el 1 ternuras que están gu rdada
En lo que tú me dice , en el mudo poerna de tu 1niradas,
Cuando amorosas brill n, en lant que el ilen io tu labio sella.
Astros negros del hondo cielo de mis trislez s mis enlutad s
oches, tus pupil. trocat·on n tibi ... urora que luz de tella
Y en tanto que cll e nten del corazón 1 s notas ap. sionadas
Aun cuando no t n1ire, aunque de mí e té J jos, rni amad bella
Yo s' lo que n1 die en el mudo po m de tu n1ir das .
93
• . RIVA FF.ADE
--~--
? ••••
La ,.¡ poner e roj como e data
Cuando pasó á mi 1 do muda aJti\ ·
O ún h y fuego en el pecho el aquell ingr ta,
O un abrojo le punza la carne viv :
El del remordimiento que al cabo mata.
l{OBERfO
EDAD DE ORO
En aquel tiempo 1 florid~ :1\·cn.
vertí ·n lo campo sus adcnci s honda
• clerezab 1, tranquila cena
m dur v.id de 1 incultas frondas.
e s
RGA T lAY
I .t.\ . ÓPEZ
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
94 LA GRUTA
PARA ENTO~CES
A Rafael EB«ibar .&a
I
Hoy al calor muriente ele mi vida
Y á la luz de , us últiino destello ,
·Cuál contrasta la púrpura en mi h riela
Con la e carcha glacial n mi cabellos!
Ayer, mi aclolescenci c . u pir da,
Hoy, la vej e z y mis en ueiio rnnertos,
Iviañana, una exi tencicl desolad
aganclo por lo ámbito el siertos.
·Qué pa\·oroso me circunda el Tedio,
Del mundo estoico en 1 revuelta danza,
Cuando miro fugarse, sin r medio
- Mag enloquecedora - la E pcranz
fi ju\ entud con su · radiantes días
Y el amor con u vértigos ~·traños
Diviso en apartadas lejanías
l trav 's de las grietas de mis años.
La muerte aguardo en g 'lid o ostracismo,
Y, sin fijarme en el bochorno humano,
Apoyo al pie del misterioso abismo,
obre Ja tumba mi hue osa mano.
Allí 1·eposaré tranquilame1 t
Mientras la regia Ondina el 1 pacio
Esparcirá su claridad doliente
obre mi cuerpo ntumecido y lacio.
y en los tersos on flnes e zulados,
Los luceros-bohemios luminososMe
enviarán sus diamantes inviolados
Desde sus ojos rubios y llorosos.
En tanto un árbol d eterna! constancia
En cuyas hojas tiemblen los reflejos,
Extenderá sobre la mustia estancia
.. us brazos paralíticos iejos.
e asilan en n1i sér grupo ombríos
rofanando 1 letargo de la calma . ..
Es el cortejo ruin de mis desvíos
Tras del yerto cad ' er de 1ni alma!
Entre este pecho• que 'i tió d galas
Y guardó imag n el mujer querida,
Bate hoy con furia las s ngrientas aJas
- Cárabo negro- l Odio de la Vida.
i tni plegarias ·1 espacio miden
Ylla oración á )as alturas alzo,
Hallo un turbión de espe tros que me impiden
Subir en paz las radas del cadalso.
LUI EDUARDO CALDERÓN
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
ECRETO N. 0 84 DE 1903
(26 D ·. E. "ERO)
por 1 cnal reglamPntt\ la. Pren a.
6. 0 ta ar le in iolabilidad de Ja co a
zgada ó coarte r con amenazas ó dienos
la libertad de lo J u e 1\.I agi ·
~dos y fun ionari s público encar-m
u la.., de illa y carg
entre Facatativá y Hond •
F. Rtva Fradc.
do de J er eauir a tigar los d - LA AGENCIA
( CoHLÍ1maní) DE F. RIVAS FRADE
SUELDO GRATIS
in empleo de capital bu n gan, nia
diaria, e o tiene cribiendo á
. 1. B. Case/In Po tale, utímcro 196,
li!tín [Italia].
V • NX>E
lambique . . . ..... .. . .
cciones m in, el La ~1 CJ·
cedes.
uja máquina de coser.
rmario . . . . .. .... ... .
ipo[rafia de A. Cortés M. & C. ces r.a~.a de br~~. ~.y.~~.~ . ~~·
(Pn aje Flenuíndcz, lllÍmCJos I3 á !6 Baño de porcelana ........ .
, ·
1
E . Bicicletas (2), cada una .. ..
Impre iones nttJc as. ~ lncto cum- C 1 1 b b ( ) · · p .· b . anc e a ros ronce 4 ... ..
hnucnlo. recto aJOS. _ _ Cuadro á lápiz ... .. ... ... .
LIBORIO D CANTI:tLO andeleros ptat . (2 > • · · · :·
·, , 1 Casa en Facat tl\ á, 3 pl-b~
ad~ .. Bogota, calle 15 . nun1ero sos 13 pi zas patio, á medie
D1recc10n telegráfica: Canllllo. cuadra de la plaza principal..
Guillermo Camargo L. & C."
. aentes : Comí ioni ta . Bogotá, e ·
·¡<·re .:\, número 318 y 320 4: Calle
1 FJori' n, ante del Puent de Cundí-
Casa, calle 22, número 25 ..
Ca a calle 3·3
• • • • .. ... ..
Casa en Eai pto.... . ..... .
Casa, carrera 3.a ... . ..... .
asa, calle 12 número 405
sa, calle 30. . . . . . . . ....
Casa en L~ nión (~Jar/i- ALBERTO DE LA TORRE nica). .. . . . . . .. .. .. ... . .
Ca a en L. Unión (Barce- lng niero Civil del Instituto Polit 'c-
1i o ele '1 roy 1 r ueva ork, Estados
nido de m(;.ri partado número
lona). . . . . . . . . . . .. . • . . . ..
Cas carrera J •3 , número
1 2, xo piezas 2 patios .•.. 2. '1 legrama . 11/orrc.
ER CIO
Ca a n Chía 16 pieza ,
patio, corraleja, alar, pe eS
ENZ brera y un Jote el 4 á 5 fa-negad
cercado media ua-
Este r ditad E tabl ci i n dra antes de l, población ... ..
to continúa .,¡ rvicio del públi- Casa-quinta n an ri ·
o n . u nuevo lo~al . ituado n 1 tóbal. · · .. · · · .. · · · · · · · · ...
C MELLOli DE LOS CARNEROS,
:"1~ IEI{O 20 -2
)¿lj o
Citación recomendada (normas APA)
"La Gruta - N. 6", -:-, 1903. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686785/), el día 2026-06-17.
¡Disfruta más de la BDB!
Explora contenidos digitales de forma gratuita, crea tus propias colecciones, colabora y comparte con otros.