Tomo V. Bogotá, Agosto de 1894 Entrega 52.
alutsTA 1. raltA lA
PUBLICACIÓN MBNSUAL
UNA HISTORIA DE AMOR.
(Este cuen o anónimo mereció el premio en un concurso abierto por LIJ
Fígaro de París.)
E::lfrente de mI casa, al otro lado de la calle, se abren tres ventanas
que han atraído mochas veces mis miradas y excitado mi ouriosidad
en las horas de ocio. En' medio de aquella fuchada despintada
y yulgar parecen aquella ventanas un jardín colgado. lJas macetafl,
formadas en linea de batalla, van C'nlaznndo unas á otras sus ramas más
largaQ
, que en verano trepan hasta lo más elevado) y forman allí un
nido de folJnjc, en el cual cantan, encerrados en jaulas de hierro y de
mimbres, una porción de pájaros charlatanes, ruidosos y disputadores.
En aquel cuadro de verdura aparecen las dos blancas ca.bezas
de unos ancianos. Todas las mañanas, nI ahrir las persianas, veo al
viejecito mondando, limpiando, regando sus plantas. Poco después
llega h anciana, liro pia, y con su illmaculaoa gorrita blanca, tan blanca
como sus cabellos. Descuelga las jaulas para liUlpiarlas y surtirlas
de el rísima agua y abundante grallo.
y a 1 tran~curre la. mañana, en esa dulce intimidad de los viejos,
Je lo' pú.jaros y de las flore~. Todos los días, á. la misma hora, salen
108 dos aucillno~1 apoyándose mutuamente, sonriéndose uno á otro,
mientras ajustan las cuentas de los tiempos pasados.
Tuve la indi creción de seguir sus vacilantes pasos: los vi dirigir.
se á la plaza de la Trinidad, bu cando en el invierno un rayo de sol, y
en el verano un rinconcito de sombra. El viejo sacaba del bolsillo un
Luen trozo de pan, y todos los pajarillos de las cercanías venían'
revolotear á. su lado. La vieja sonreía á 108 niños ro bios y sODros~do8,
jugaba con ellos y los besaba cuando los atraía á sÍ. i Instinto encantador
de los que yá son muy viejos, que no gozan más que con los
muy pequeños, muy sencillos y muy puros!
En las hermosas tardes de Mayo, al ano~hecer, volvía á ver10s en
el marco verde de las ventanas', y no pocas veo es un indisoreto rayo
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130 REVISTA LITERARIA.
de luna me los de cubriR, inc]i tindo o uno hacia otro, be úndose como
dos enamorados.
Como el hombre 1 a nacido curio 0, muy á menudo me pregllntaba
ue dónde ven rían a nelle. ancianos quiéne edan y qué habrían
sido en 1:1 época en que nqllel Yi jo fne un joven y cuando quell
"iejecita tení la tez fJ')'ca la cintnrco redonda y Jos ojos juguetones.
i imos en In cnpitt 10 ño: y (ño. cerc do le gente, in eparaIno
de una misma per on' mI que una pareo con 'umiéndo e
junta' uno ira. vida, in confll .H.Jirsc jamás, y morimo casi iempre
.. in he ber lodido apreciar corazones que han latido, amndo y
n friJo muy cerc de los l1uéstro .
Una t rue ib }\ entrar en mi ca a, cuando sentí un golpe yago
que cayó á mis pie con grande e trépito: era 11 a jaula, que qned6
de trozada, y entre . us re to e agitaban alita rotas y palpitante.
El "iejo . e acercó á recoger lo. cad.' vere mutilado., y e di -
cu1 pó conmigo C011 lágrima: en los ejo .... 1 día siguiente cantaban
y otros h uó 'pede en la 'erde 'er tana. La v' eja, nd ivinando el r ombre
del que h bía enviado el obsequio, vino con u marido á darme
las gl'nci / ..
En(,ablamo~ relacione con e._te motivo; pcro se necesitó mucho
tiem f o para q le e decic1ie en á lcva.ntar una puntita del "\ e o que
cubría su exi tencia.
A continu ción se leerá ]a tierna h 'storia qua me contó la viejecita
de.! cabello blanco.
Nací en una aIJes de AIsacia; á los diez años entré ¿le criada en
casa de un tío mío, el maestro de escuela) señor Mecser. Allí tcnía que
barrer elloenl de la clases, pr~pnr r la lejía, ha.eer las cosas má
pesadas. Mi tío roe había recogido por caridad y me daba cama y
cena, y algunos pescozones, que yo merecería, in duda, porque ¡empre
me encontraba cansada y muerta de ti tiga. ]~l era VÍtulo, y yo tenía
que obedecer á. su ama de gobiorno, la safiora Cristina, mujer mala,
según la recuerdo ahora, de pués de Mutos afios.
Los muchachos alumnos constituían mi grlln terror. óJo se
ocupaban en decirme picardías y en lleva.r cuentos contra mí al sefior
maestro, que así 10 llamába.mos.
El señor Ieeaer era muy severo y no me hubiera permitido
nunca hablar con los chicos. La defensa era. inú,til; ni siqlliera
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132 REVISTA LITERARIA.
gunto todavía cómo ml salud, que era delicadísima, pudo resistir la
vida que llevaba. ¡ Qué hermosa e la. ju ·entud !
Algunas veces también, y{t desalentada, me decía: " ¿ Para qué?
~Ie ha olvidado en e e gran Parí:.:, que dicen que es tan terrible para
los jóvenes; ese París que el señor lUee el' llamaba cloaca. Pero luégo
recordaba los hermosos ojos del jorobado) y me parecía oír su voz segura,
que me repetía: "Vendré á buscarte.'
El señor l\Ieeser creyó que e. taba loca el día en que le manifesté
deseos de ser examinada. 1 01' poco ene de espaldas cuando upo que me
había dado la enhorabuena el 'Irillunal. tIe ofreció la ola. e de pthvulo~,
y la rebusé. Vine tÍ Parí. , donde tomé lecoiones de alemán, y más
tarde otras de francé , que obtuve con más dificultades.
Al cabo de un año recibí una carta que, dirigida á Alsacia, habf:t
corrido detrás ue mÍ. Reconocí aquella letra, que había visto en otro
tiempo en los cuadernos de la escuela del seuor reeser, y poco me
faltó para desmayarme al leer estas líneas:
" Mi quericIa Olía: Acabo de er nombrado profesor en París.
"Si me amas como te amo, iré á darte nn abrazo dentro de seis
semanas.\'
Al pie estaban las Eeuas: me metí en un coche de alquiler, cosa
que no hacía dos veces en todo el año. Me encaramé ú los cinec
pisos de una casa, llamé y me abrieron.
-¡ El señor jorobado!
-1 Olía de mi alma!
Caímos uno en brazos de otro y nos pusimos ú llorar como tontos.
Un mes después nos casamos. El tenía yA los cabellos plateados y
yo e!tab~ también un poco ajada; pero jamús nos habíamos encontrado
más hermosos y apetecibles, más amantes y m:s amados. Nuestro
pobre amor, tánto tiempo contrariado, Se había fortalecido. Los obstáculos,
el tiempo, b ausencia, no lo habían aminorr,do; lo cual prueba
que era un amor bueno, sólido y verdadero.
A fuerza de trabajo hemo econCJmizado un pequeño patrimonio
que nos basta para. pasar con comodidad la vejez.
Ya lleg6 para nosotros, y puedo decir que nos amamos como ñ
los 15 años, más todavía} y que no tenemo más que un disgusto: el
de no poder volver á aquel país, á nuestra querida AlsaciB, de la cual
Be nos ha expulsado ••••••
•
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RA ~AEL A T MIRA.-uNA nODA. 133
Desde entonces fueron m{l carifiosas mis miradas al nido de 109
viejos, lleno de flore y de pnjaro .
lInce algunos lIías DOt' que la macetas no cstuban y6. alineadas
en batalla, ni las jaulas colgadas en las ~entanas. Asustado llamé á la
puerta de mis vecino.; salió n abrirme la Cl'inda, eclÍDdose los ojos
on In punta. del delantal.
I Ah 1 es e pautaso. I 7' ese pobre oñor que no quiere convenoer
o do que todo ha conoluido !
Penetré en el ouartito: en derredor de la eama estaban las macetas
de ilore. I y 109 pnjaros c ntabnn alegres, charlatane., bulliciosos.
Extendida obre la blanca cama, cerr:ldos los ojos, cruzadas las
mnnos, reposaba la anciana- y el viejo, pálido, inmóvil la miraba.
Quisieron sacarlo de allí; pero yo dije: ¿ Para qué? Dejadle .
.Allí ~e quedó todo p.l din, y cuando entró la noohe, se puso ~uy
páli~o y muy tie o, y Fe quedó inerte, con los ojos, que yá no veían,
fijo. en u compañera.
Al dla siguiente acompañé, con algunos vecinos m:h;, los dos féretro::,
que danuo tumbos por las calles, oonducían á los ancianofl,
que salían de ca 'a juntos, por líltima. vez, y que se mantuvieron fieles
uno para otro ha ta la muel't .
UNA BODA.
-Cartl\ de doña lle1'ta !-exclnmó Concha con grande alegría, y
cerrando el piano, .'e acercó al balcón, para leer á la luz melan06lica,
gl'i , de un medio día nublado.
IJa cnrt decía e mo igne:
ce 1i que 'ida Concho; . ígue. .101 UO oariñosa para esta pobre
enferma, n quien la suerte le ha qni 'ldo toda alegría ue familia cuanao
mús la lleco. ¡taba.
Cada vez q le recibo Ce'uta tuya, me da pena pen al' que UIla
muchacha como tlí, lllllagaua. y Holicitacll\ pOLO todos ]08 placeres y
dichas del mundo, tiene que ISU. traer algt'tn rato tÍ las co ns ngradables
pam dedicarlo Il con alar 11 tl'i.·teza. do una. vieja como yo, quejona
y des~llclltadn de la vida' y á la vez me admira y me seduce
tánto ('se rn. go \10 piedad q ne par 'onmigo tienes, que DO lo cambiaría
por nada, y pido á 1 io qut! no te quite la voluntad do continuarlo
hasta que yo muera. Por fortuna para mí, será esto pronto.
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134 REVISTA LlTERARU.
En cambio de ese consuelo que me proporciona con má amor
que si fueses mi hija, yo no puedo darte más que lOR avi o. de una
experiencia. dolorosa y tal vez inútil, porq\le parece que la experiencia
8610 enseña al que la i ac:a: es decir, CU:lnc o ya no ,in"e para
precaver.
Pero ¿ quién sabe?
Acaso nlgo de lo que te digo, sembrando en tu alma una prudente
circunspección tocante á las determinaciones sea dique cont1"
desengaños y desilusiones.
Lo probable (y lo que yo deseo) es (Ine tu vida n() e p reZCt 011
nada ála mía, aunque tú, con esa inocencia que dl1n 1"" 10cús año"
te figures que ti todos les ha pasado lo mi,'mo que e_pero te pa'ie a ti.
Tus ",einte años-tan puros y risueiío,'-no ('omprenden aún el
dolor ni la de¡;gracia, y meno todavía sc figuran la "ariedud inmensa
de los destinos quc el mundo guardn ú. las oriatura~.
Ya. aprenderás que oada persona es U .ta hi:toria tun diferente de
la tuya. que al principio no querras creerla,
y mira. tú, niña mía, cómo queriendo alegrarme, mo di te con
tu carta última un rato muy amargo.
Hablas en ella de tu boda próxima, mo cueuta todos los preparAtivos,
me confiesas todas tus alegrías é impaciencia. y mo pide.
que para participar en nlgo do tu dicha y p u'a con 'olar 01 pro ente con
memorias <.le lo muy pasado, evoque las imngenc de mi matrimonio.
TO necesitaban ellas conjuro tan fnerte para importunnrme.
Con frecuencia las tengo pre. entes j y por t,luto tiempo he e tado
80180 para contemplarlas, que me perdonarlís el <'got'm de qua te
asooio á mí para verlas una vez má .
El contra te oon las q le ahorn te embargan en-id, n lo mellO. 1
para que saborees mojor In dicha que te aguardn, y en ella teogn
.Jgún recuerdo cariñoso para los que no hnn &ido tan felices como
vas tú á ser.
Sintió Concha un secreto terror al llegar ahí, y detuvo 1, lectura.
1 Qué tristezas ignoradas iba ti escuchar! ¿ ería po ible qne
todas las mujeres no hubiesen sido ni fuesen tán dicho as como ella
al casarso ? .
Venciendo (\ la inqu ietud la ct~riosid.nd, ~iguió leyendo:
" -o ba ta, hija mía, ser desgraciado realmente para. nfl'ir: el
8ufrimiento 110 viene hasta que DO. dVnl08 cuenta de l~ de.grucia;
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F EL LTA l\IIRA.-U:A nODA. 185
lIsí es que á vece~, . ólo ha muchos año de \'i vir con ella, empieza á
doler y nos quebranta.
La feliciclnd es como todo, una cosa. relativa; cada cuál la pone
eu un punto y la 'e en un grado diferente.
Los humilde, 10 mode to , los tri te, e contentan con poco.
Dios me perdone la "anidnd de e to que acabo de decir: no é si
yo era humilde y modesta entonce . tri te ~í: con una de esns tri teza.
que la juventud padece de yez en cuando, y que indioan un vacío
en la vida que la rodea.
No abía yo qué, pero algo me faltaba en mi casa: independencia,
cariño, e. pan ión, quizás todo junto.
reí hallarlo en 1 m'l rimonio y fui á él sin entu~iasmo, sin laA
ilu iones que tú, poro-sonríete-co 10 quien toma una medicina que
ha de devolverle la alud.
Empezados lo preparnti \·os de la boda, de .. cubrí en mí una
ca a le que 110 n e había dado clIC'nta: un germen de alegría incompren
ible para 10 que me diagno ti~'\ban el carácter de taciturno y
falto de gracia.
entía en mi intel"ior nn uesco grande de reír, do divertirme, de
moverme, ,le \'i:,jar~ de 11 COl' ri 'lit ña. y agradablo la existencia: algo
8. í COtll(, l' vid n de matrimollio q le Gu ta. 'o Díaz ha pintado en un
libro que I eró :'1 II ti m po, cU:llld) le e 'cudriiíes la biblioteca á tu
marido, 01 ellal, de fijo, 1" t.iellc .
• claro €: : ni' nlegl'Ías cm pezaban con el día de la boda, que
para mí había de el' una tie, t.a, n í como la. del C07'pllS Ó la de mi
santo.
¡Tada d Cl'to decía yo li ladie, y mellOS á mi prometido.
1\1e imaginé ¡ne 1 nlegrí. \'endría por í ola; pero nnda. En mi
cn. a no 1 arccí: 11 dRI' e cuenta de e.:a llece idad de mi alma.
TJo. pre )ill"d i vO' de la boua hacíallse con una tranq uilitlad fría,
ca i indiferen , in de cniuar ningún detalle, pero in que apareciese
nada de ague la alegría que me bullía .' mí en el pecho.
li llovio tamloco . e mo~trab· muy animado, así como yo me lo
fignré que <:. tría.
- niéll. abe! Jlegué :i decirn e.
Puede que todo Jo que yo siento sea pura imaginación inconveniente;
quiz' el rnatrimouio pida gran seriedad.
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136 EVI TA LITERARIA.
La esperanza. de tener yo razón 110 mo abandonaba, 'tI em-bargo.
Llegó 01 día, y re ultó que yo me había equi ·ocado.
1\1e estremece ahora el recuerdo de la escena.
Parecía que en nli ca. a nadie e d ba cuenta de lo que me sucedía.
Para mí era aquél el acto rnÚfi trascenc1entnl de la exi tencia,
algo grande, solemne, pero feliz, que pedía. el conourso de to 30s 10
entusiasmos.
nada: no se alteró en lo más mínimo el 01 den de 1 8 costu bre
como si no me casa.ra.
Tenían todos un aire tal de íormalidcd, 'Iu acabé 101' quedarme
tan indiferente como ellos.
En la. iglesia me connloví un poco.
¡VIi madre 1101'ó ligeramente.
Todos comimos en familia, y á media. t l'de di mos un }la ea en
coche, durante el cunl creí que continuaba .oltera.
Cenamos temprano y, como todas las noche, hubo tel'tu lia . en
el ga.binete de mamá.
Yo espel'aba que Inc dijesen a]go' pero dieron la once y e
acabó todo.
Sólo cntonces conocí que estaba. casada.
l\lis padres me bendjjeron, mi marido me dio el brazo y salimo
de la casa para subir á la nuéstl'a, que e tab en la mh·mn calle" á
pocos metros, en la propia acera.
Todas mis esperanza 'e habían desvanecido.
La. indiferencia general me había ganado, y entré en el nlatrimonio
sin placer, sin sorpresa y sin emoción.
Relegué mis ueños ñ 1 categoría de la 10cul'a.; y por algún
tiempo creí que lo ucedido era lo único justo, razonable y posible.
La conci~ncia de mi de~gracia se fue formando lentamente.
La misma ombra de tri teza y de frialdac1 del primer día ~e e.·tendió
sobre toda mi ",ida de matrimonio.
Loa omen s alegres no llegaban; pero Ja experiencia, que me
los hacía ~er en otro, daba ulayor fuerza, cada vez, tí mi anhelos.
Cuando comprendí toda 1 inlllensida<1 de mi . acrjficio, toda mi
juventud gastada inl'ttilmeute, sin una SOlll'i. a, iu una e."pansión mon6tonn,
calInda .••••• yá era tarde.
Pero 110 lo fue para alimentar en mí esta enfermedad que me
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LUIS GO TZALEZ O.-A.'TOLOGÍA DE l'OETAS ~E:x.ICAi'OS. 137
mata y para cerrarme e'!l absoluto á todo afecto de mi familia y de
mi marido.
Te confieso mi maldad: no les be pel'donado nunca el mal que
me hicieron.
Dios ha querido llav!lrselos á todos y dejarme á mí, para. que en
18, impotencia. de rehacer mi vida, saboree la amargura de haberla
gastado en balde.
y ahora, después de esta e:tpansi6n, me pedir:\s moraleja: ya lo
estoy 'Viendo.
Pues no la hay, niña mía.
Para ti es una fiesta el matrimonio y para todos los tuyos
también.
ólo una. cosa debo aconsejarte: oultiva on tu casa la alegría; y
si llegas á tanet' una. hija y la casas, en vez de joyas, de oro y piedras
preciosas, dale é a, que '\"a10 como Din~una.
Déjale hacer locuras, tener ilusione , ~altar y reír.
Concédele á la imaginación sus legítimos derechos; y así, aunque
no le apartes-por ser imposible-toda. posibilidad de desgraoia,
le darás un lenitivo para todas ellas y un freno para 108 desvaríos.
Esto último no lo entenderás hoy, y me pesa casi haberlo escrito;
pero cuando llegues tÍ mi edad, DO Ó o sabrás lo que quiere decir,
sino que comprenderás también porqué merecen perdón ttÍntas mu·
jeres á quienes el mundo aousa y de~precia.'
Concha, en efecto, 110 comprendió nada de estos renglones; pero
no pudo seguir adelante en la lectura de la carta.
Una oongoja terrible ]0 oprimía el pecho.
Cerró los ojos, y como una gran novedad, no sospechada hasta
entonces, pensó en lo incierto del porvenir.
La primera tristeza que se le revelaba con toda la inmensidad de
BU sufrimiento, le hacía dudar de la vida.
y así recibió su bautismo de exp~riencia en la. víspera del día en
que había puesto todas sus esperanzas.
RAFAEL ALTA}URA.
ANTOLOGÍA DE POETAS MEXICANOS.
Las colecciones y antologías de poetas do México DO abundan
aquí, como sucede en otros países, y las contadas que poseemos no se
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138 RE' ISTA. LITERARI.'..
recomiendan ni por su extensión ni por el acierto con que se han
escogido las composiciones que las forman.
Fácil nos ser,' enumerar las publicndas tanto en [éxico como en
el extranjero.
La. mas antigua es la Col ·cÚúu da ]>oe,;'Ías j1/ :cicanas (P. rÍo ,
18:36), que editó la librería de Ro a y q ,le e t,i di ,idid!\ en cinco
libros, que contiene cada uno Poesías E1 rílica ,Descl'(plil'Cls Joco as,
Elegíacas y Filosóficas!J ag1'atlus, L mayor 1)31'te de la, poe. in,
esUtn anónimas; una que otra ,-jene finn8( a por Conto, uint.nna, noo,
Pesado, etc., y en general hablando, no eSC9ficnn 1:\. malns y ann laR
pésimas.
Despué de esta compilación :\1 areció una Guirllalda Pe. 'lica,
selecta colecci()n ele poesías mexica7la , jJublicada pe)?' Jtla1l R. t\ uva''''
0 (1 éxico 18<>3), en un volumen tnll mal impl'o o como peor e cogiuo,
pues tÍ pesar del adjetivo selecta que ,e lee en la port da, las
composiciones carecen ue mórito en ,H rnnyorI, y no abundan en clla
los verdaderos poetas.
El auo 1855, don José J~aqníll Pe aclo, on la imprenta da sn pariente
don Vicente 'cgul'a \.l'güelles,.'o propu o dril' :l In e..:t-nmpa El
Parnaso J1[e~ricatJo, col CCiÓl~ ele z>oe ln." e .. cogida desde los antiguos
aztecas hasta ¡}1'incipios dt.l siglo lJ1'c",cnlc; pero, por dc"gracIR, la 1 ublicación
quedó incompleta. R!l el mi:mo año y n la propia. imprenta,
don Jos' • 'ebasti&n Segura publicó 1 ?le!.... 'l..'a,'¡ de la rusa
}¡fexicana colecdJn dedicada al insig11e ]Jocta, cLpafiol d n Jo~é Zon'illa.
Contieno sonetos UC 01' Juana Inés de la Cruz, J.: u\'arrete .. Ochoa,
Sánchez de Tagle, Rodríguez Galvnn, Jo .. é fil'íe. [orello, al'pio,
Pesado, Arango y EscandóuJ E~calaut:(' 1 él'cZ Snlazar, .J rróuiz, Cuéllar,
González, Bocanegra, Ol'tiz, 1\oa Rlíl'c('utl, 'loval' 1. 19arn, A vi :\
y Vlí quez, González elo la Torre, ,alelO Qnintana, I egU1'8 ArgüelIe
y Seba. tián • 'egUl'a. Iezc1auo., como ,'e "e, poetas con ver ·ificauore:.
En lUadrid, don Juan de Dios PQzn, entonce 'ocre "urio de la
Legación de ~Iéxico en aquello Corte, con cllloblc fin de dar 1\ conocer
á . \lS compatriota~, publicó en 1 79 La Liru ~ll', 'i<:cwa compilación
de poe . .ía. de autores mexicano, cOlltempor:íne08 que mereció
juicios favorable de los lluL distillouidos literato e paf:íolen
,
Con el mismo noble de co y tnmbi n n ~Iadrid, don Enl'iqne de
Ola,al'rÍa y Ferral'i, escritor que dcbcrno .. l'Cpt tar como lllléstro, había
publicado antes, en 1878, una selecta colección de Poesz'(, Líricas
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LUI O ... Z 'LEZ .- .. 'TOLOGiA DE rOF.TAS MEXICANOS. 139
Mexicana, con tan buena fortuna, que on breve (L. 82) clcanz6 segu
lda edición. To o los poeta de e~ta compilaci' n fueron contemporáneo
, COmo e 1 del señor reza, j uzgndos unOR con elogio y
otros con ' e 'eridad or don anuel de la Hevilla.
olvamos ti .r é ·ico. El 15 de ayo de 1 85, Y con el título de
Pm'naso MI .1;z'cano, se comenzó á publicar una colección de poe ías de
autor e nacionales. ada olumen ó cuaderno lo formaban 1 s más es
cogida del autor quien se hall. ba consngl'ado, su retrato: biografín.,
y por vía de apéndice, di el' a COI po ieione ue otros poetas. El Pat'na
o fue recibido, con fortuna pan el editor, por el precio del volumen;
aloanz' tro serie~, que C01n ren' en treillta tomito eu 1 0; pero aun·
ue e deoía dirigido por don icen te i ,a nlacio, . egúu hemos, abi
o, fue compilado or persona ele poco 1 too Igo bueno mucho m{ s
malo, encontrará el que tonga la. paciencia de registrarlo.
Con sentimiento no haLlnromo del Acop~'o de Sonetos Ca tella-
1lOS, con notas de in oficionado, q le imprimió en 1 7 Y en edición de
60 ejemplare , don José I. 1 a 1J¡irc na, porque contiene pooo au-tores
n uéstl'os' ni dt3 In. 1 tol gí 1 cxicana (1 3): colección de
poetas y pro itas de pel'o tambi 'n ex ranjcl'os, que con mu-cho
aoierto fOl'm. ron pal'll ervil' , 10 J. ill eüor' La lb, a Oa;~((que;¡a, colección.
de poe fas eo;coyúla"'l lonllada y l>recedida de un prólogo por Emilio
Rabasa (1 86); Poetas l ...u. catecos y Jaba 2ueilos (Méridn, 1861);
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
140 REVI TA UTER nrA.
Poe.r;ías escogidas de autores yacatecos, editadas oon positivo gusto tipográfico
en Mérida (1 86), por don José Gamboa t4zm~ill, y La
LÚ'a Poblana. Poesz'as. Ob,' publicada ]Jant la Exposició/¡ Internacional
de (JJdCClfJO, 1>01' orden del Goble 'no del Estado de Puebla.
(.I.Ié.'jco, 1893), é impresa con elegancia por la Cn. n Díaz de LeónJ
sucesores.
Será también conveniento citar la", nntologíns generales que incluyen
producoiones de poet s me.'ioanos. llecordamo. las siguientes:
América Poética. Colección escogida de C01Jlposicione.' ~n ve,' 0, e. cri a.
por arnet'icanos en el prosente siglo ( ~ al paraíso, 1846)' Flm'es de siglo.
Jilbum de lloes¿'as seltctas de las 'mds di tillgnida escrt'lm'as americf.mas
y españolas (México, 1873), que compiló don Juan E. Barbero é imprimió
don Ignacio Cumplido; Poetisas amc1'icanas, Ramillete poó/'ico
del bello e:lJO hi pano-americano (Parí.:, 1 7r ), ;oleccionndo por don
José Domingo Cortés; Poetas 7ti8pano-ame~'icatl 8 (BogoM, 1 80-1800),
antología formada bajo la dirección de don 1 úzaro ";\Ial'Ía P ~rcz, cuyo
primer volumen esh\ e."clu i vamente oon. agrado á nuestras poetisas;
y la América Lite,'a,.¡a, poetas y prosistas de América, compilado en
Buenos Aires por don Francisco Lagomaggiore.
Por la breve y anterior re. eña podrá nd \7cl'til'se que cnl'ecÍamo
de una antología de poetas mexicano' desde los tiSl"ll0 coloniales
hasta nuestros dia~, que sin limitar e :1 una época ui á determinada
l'egi6n de nuestro paf", encerrara las poesías más sclectas do ingenios
nacionales.
na casual y feliz oportunidad se prosen tó tÍ la Academia le. picana
para dar cima {l obra tan intero ante, La Roal Academia E. pañola
con motiyo del enarto centenario del descubrimiento de In. ~\.mél'ica,
proyectó publicar una Antologta de Poetas lli 'Pa,zo- me1'icanos,
para conmemorar de e ·te modo '\11 llotable uceso. Al efecto} invit6
á sus Aca.demias CO''1'e~'})ondiell,te del :T ueyo Iuudo para que le en'"
iaseu coleccioues de las poesías m:'ls electas de autore muerto y
vivos de cada uno de los E tados que con tituyeu el Continente descubierto
por Colón.
TJa .L cademia. 1\Iexicana se apresun', ú colaborar en tan levantada
iden, y apenas recibida la illvitación, designó para qua escribiese la
Re eira Ilislól'ica que debía. preceder el volumen, al señor don José
María Vigil, y pa.ra que compilasen las composicionc .. , á los señ'ores
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LUIS GO Z" EZ O.-ANTOLOGÍ DE rOETAS IEXIC~ "OS. 1 1
don C Ílniro del Collado y do Jo aria noa Bárcena, los tres tan
competente como di tiuguidos en nue tl'a p tria literaria.
En br ve tiempo cumplieron los Oc dómicos lnexicanos su comisión,
COD aplau o de u coleg s. La endemia l'esoh ió imprimir en
COI'tO número de ejemplal'e. , t n C01'tO que no lleg6 á diez, la Antología
.olicitada. 1 a edición se hizo en conocida tipogr fí de Ignacio
Escalante, sin título ni compaginación, en un volumen 4,0 común.
Los q e tuvimos noticia del trabajo, por nne tl'a' aficione bibliogdfica
, e perábamos recibirlo pronto é íntegro en la edici6n e 'pañola
que iba á editar o por la 1 enl .J cadm i , Y uo h' mucho llegó, como
e ahido' pero el tolUO primero de la nLol fila de Poetas IJi pano·
A nel'lcanos, que com prende 1. I~ .. ico y Guatemala, no realiz6 nuestl'll
e peranza~, aunque viene engahnll o de \lna el' tdit· y lnnO'i tral
inhoducción c cri a (1' deol • [ rc lino l\fen~ndcz y 1 10)'0 :' quien
e encomen ó 1 tnren .U lcN il'] S C.)ll l' ), idone .
COll leal fr llquez ) uecÍluo: 1 -ico no íit)llrll ahí como debiera,
ni la seleccion 11e'. 1 {l cabo por el dLtingui
Citación recomendada (normas APA)
"Revista Literaria: publicación mensual - N. 52", -:-, 1894. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686764/), el día 2026-06-13.
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