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UEPlJULlC.\. DE COr.O~fBl.\ -))EP.\I~T.\\rE"'l'(1 DE ,\:-iTW(lCL\
LA MI~CELANEA
O RGA NO DEL LICE O A NTIOQUEÑO
~, SETIE'rDRE DE 1887. } SE>,r. IV
TellÍamós preparado un eSl'l'ito para dar noticia de la bellísima
edición de El Cuervo de Poo, traducido fiel y elegantemente
por el conocido literato D. Juan A. Pérez B., y que se
ha servido en ,'iamos nuestro distinguido amigo D. fjantiago
P éroz T., editor y donoso prologuista del poema, cuando llegó [t
nuestras manos el precioso artículo que publicarnos Lb continuación,
de la pluma del simpático, culto y esclarecido escritor Nicanor
Bolet ppraza. Nada podríamos decir más oportuno yexprosivo
que lo del11 terato venrzo]ano, y después de manifestar nuestro
agradrcimiento á Püez Triana por su galano obsequio, y do
congratularDos (~on las letras americanas por la nueva pl'oduC'ción
quo ba venido Lb enric¡necerlas, la C)ue ya habíamos trnido
el gusto ele leer y de a,dmirar en bOl'l'aclol', cedemos la pdabra
á Boloi Perilza.
"JEJ .. {;l!EItVO"
Tieno ya en sus manos r1 píl hlico In tn\lll:cción del mús helIo poemn
dol in'iguc cnntor alllerictlno J~clgill' Allan Poc, lJomda á cabo el1 YC1'SO
castollano por el Sl'. J . A. Pél'cz Bonnlde, c¡ lIien ha nñuu illo con esto llue'
Vo Íl:li¡; esfl1l'1'l1U lle su ingenio un flol'ón mús {t la gnirnu]da que sombren
BU inspirarla frente.
La etlición de este famoso poema ha sido hecha pOl' el Sr. Rantiago
Pél'ez Tl'iana, qllien la haco }ll'ecctlcl' do 11n Prólogo tlo su elegante plnma,
unmcnlantlo así el lujo é intl'rés (le e te libro, que pOl' otro re.pecto no
tieno riml en lo m{l~ bello, nítido y rico de cna!lto el arte do la tipografía.
y del grabarlo y otl'!l~ exornaciones lan adelanlarlos en los Estados GHidos,
ha pl'o,lucitlo. El libro es 1Ina joya; la impresión es ]>or sí sola lllln obrfl
maestra; las láminas son íerdadcros elUIIll'os ufl Lticos, modelos delmús
exquisito dibujo cn sn ejecl1ciún; yen cnanto á sn composición, magistrales
piezas de yerducl y poesía piel ól'iens. El papel es la más aristocrática
hoj!t que han oprimido las premas lIloclerna ; y la en~uatlernacióll de un
gusto delicado y de 11U mérito digno de tan precioso íolumen.
Estp. tradncción de El el/creo. la mejor, indudablQmellte <1e cuantas
BO hnn hecho en ycrso castellano, está llamada (¡ ser una de las obras más
populares do la presente época. Poo es conocido, amado y admirado en
los países en qne cO haula lluestra hcrmo~n lengna, y por donde han corrido
sus prodneciones lCYalltando ]¡L imaginación, conmovienuo los corazones
y eautivando el espíritu.
La historia do la yida dc Poo se lee en sns Obr:l8. Sou éstas como el
:3G
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780 LA MIS(!ELkNEA.
eco de una lucha desespernda con el destino. Sol1auor, inquieto, con el
alma llena de ambiciones, la imaginación dc mistcrios y el pocho rebosanuo
anhelos do dicha, do amor, de placeres, vióse combatido por todos los
vientos, como el águila sorprendida por la tempestad, en viajc hacia el
sol, cercada rle oscuridad, cuanllo en pos de luz vuela atrcvida; arrastrada
por el furor de contrarias fuerzas, ciegas, implacableil y fatales.
Poc perdió sus padres cuando em muy nif1o. Un rico comerciante
cgcocés MI'. John Allan, resiclcllte en Richmond lc recogió, le adoptó, le
prodigó cnidados y amor al igual de sns propios hijos, y le educó en rango
de opulento. A los nueve a110s el nil10 Edgar escribía versos, que SLl
maestro calificaba de genuina poesía. Este muchacho ha nacido 110eta,
aBadía el buen 110uagogo, y der.;Ía verdad. A los pocos días de ectar en
la escuela, em el pn,dilecto do sus cond i eí pn los, au 11 de a<] uellos que le
aventajaban en edad. Duleo do can~ctel', bueno de corazón, y á la vez
con cierto sentimiento de rectitnd y de justicia y sin ningún rasgo del natnral
egoismo que distingue [~la infancia, estaba volando desue entonces
al hombre superior, al noble espíritu que había de dejar luminoso, perpctuo
rastro en su paso por el mundo.
Da villa de Poe tiene sombras que naclie hn pouido iluminar con 1rI
'V'erdad. Por C'Jué abandonó para siempre el techo S'eneroso de SlI padre
adoptivo, rompiendo violentamente los lazos de grat;tlld filial que á él le
atalxLll, nunea se ha averiguado. Sábese sí, r¡ue desde esa hora dejó de
sonreir para él la IOI'tllna, y dejó do sonreir también en su alma el genio
de la alegría. A la pllf'rta ele la casa de ~lr, Allan, de a<]Llél hombre magnánimo
cuyo nombre llevaba unido al ele sns propios padres como uti sé'-
110 mdeleble de la generosidad ele su bienhechor, se encontró Poo con el
espectro de lit miseria. llahía daclo la espalda al representante de la Provluencin.
para él, y le aguardaba la lucha CUllla humanidad; la enyidia, el
egoismo, la falta de aire, la agonía, la desesperación y la mnerte. Amó <Í.
una mnjt;r bella y santa; hízola su esposa, y a'luella uuión feliz no fué sino
prl'l'grinación do un amor sin p¡m y sin calor en el erudo rigor del invierno,
hasta 'llle VIno la ti"is y so llevó al m:ta clébil tlo 108 dos. El más
inerte Cj.uerló herido en medio elel corazón. '~ivió pllm gen~ir y.para, sr:!flar
espantables suel1os; para cantar eon su ln'a enlutada hlstorllls tetl'l"
cas corno El Ollert'o, ellln cual se 0.1'0 el mngido del viento, so ye la triste
blancura ue la lliovo cxtenuiua como una mortaja, se sieuto el frío que cala
los hnesos, y se mira por aqnella pnerta entreabierta en l",ora solemne
de la noche, entrar al pájuro agorero 11 repetir sns reticentes negaciones,
como un mensajero dol fjC'gl'O ; Bonalde, el salir airoso de tamal1a empresa. Su traducción,
para decirlo en nna sola palabra, es admirable. Arduo es de suyo el toDlar
la agena idea. Tel'tida con toda la frescura de la eSl~ontaneidad Y en
los moldes especiales que el idioma le ha propol'cion:vlo, .Y pasarla ti otra
lengua C'xtml1a de opuesta índole. Oómo ser(L de difícil el r1 cRfll'raigar esa
mi ma idea y trasplantarla á moldes somejantes. cOllserv{\!Hlole toda Sil
novedad, toda su fragancia, toda su hermosura, hasta los puntos oscnros
en quc el autor dejó caer n mágica sombra ]Jara obli::::lr al leclor (L hundirse
con él en las mish "josaR uiculas en donde so oculta nlgun¡l púdica
idea, cuya sntileza ofendería las claridades del pleno día; y al propio tiempo
C]ue sel' fiel á torio ostn, c¡uo por sí sólo requiero que 01 traductor so
coloque {L la altura. del crenLlor primiLivo, acometcr clmilagro de ceiíirso
al mi~mo metro, al misDlo ritmo y lo qne es más ann, á las miRlI1:ls dificultades
onou~at{¡p!cas, que por fllerza han do cambwl' con la diversidad
do ltllenga.
l)ucs eso, quo dicho 110 bílsta para dar ](1ea dc tolla sn estupen,h dificultad,
es b que hay qué admimr en la tra.ducción uol SI'. Pércz Bonslde.
Bien merece osc bello libro el lnjo conl]no ha sirlo edibdo; qne no do
otl'll manera debiera estar montacla joya do tanLo precio, en quo van juntos
los ,esfuerzos de illgenio y de arLe de dos bardos que hOll1'hll Ú la Amó.
rica.
_.-+-...... -- -
EL DICCION tl..RIO ABREVIADO
DEL DOCTOR UUIBE U.
(,Jrifell/o l'rimrm.)
Con {mimo sereno y espíritu de rertitucl vamos á emprende!' la tar<'
l\ ele mOl;tml' los def('(·tos mús 8aliellte. que en nuestro s('ntit· hay en
este libro, T,ara corroborar lo dicho en el N° ')~'_GO de (' tI' periódico.
Hemos 1 ído dc prisa, y á ratofl hnrtnuos al trahajo, el Dic. a11l'0v., y
hemos ido rnyando lo q tIC mhs no ha llamado la atención; do ello escogC'rcmos
10 dc más su tancia, de!'atendicndo muchas men l1deneias, en
gracin de hrevedad y por no fastidiar ciso engalanarlo
con las tales lindczas, pues también se como femenino:
"El vino cs tuyo, que la herida rrgave
Para los hijos vierte
Del .\ nahuac fcliz;" &c.
(Silva á lct agricultura ele la zona tón·ida.)
En Alwy(Jma se agrega "V. Sapayo," pero éste se quedó en el
tintero ó se anda por ahí csconrlido.
Reclama el Dr. Uriue U. para sí la gratitud que él se el'ee merccer
por el estudio comparativo de la duodécima cdición del Dic. acau. cOJ~
1m; f\J1teriores, pero no pltra mientes en que esa comparación había de
ser siquiera medianamente dctrnida y no así galopeada en vísperas de
cc'bar un libro al mundo. Hace un momento hicimos notar que agavo
es voz de reciente admü,ión, y por no haber visto ft pantujla-qne tamb.
ién lo es-sino de. pués de escl'it~ el pl'ólot,N, se incidió en la contradicffión
apuntada ya; ahora, en el Alon del Dic. ahl'ev. se echan menos dos
motivos de agradecimiento: 1 ~ quo en la duodécima cuición 1]0 le quedó
al vocablo más acepción que "ala eotunt de clmlquier ave, q1liLa-das
las plumas." cuando en la lluué,cima se agrega: t, .. .... rutcl'j. fam.
tomndo del frances, que equivale á vamos 11. ALÓN, (~UE I'lNTA LA
U'·A. loe. fam. con que se despiden los que dejun algl1m~ conversl.Loión
ó entretenimienLo para pasar á otra cosa;" y 2'.' que á ALUDO se
le ha quitado la nota dI" anticuado, cosas que deberían haber sido
advertidas si fu6 quo se hizo In decantada confrontacióu. Ya habrá
lugar de señalar otms omision{ls aún de más bulto.
lIemos dieho que el Dic. a1,rev. es en puntos oscmo y uejará perplejo
al que lo consulto sil! llIfl <1a10s, pue decimos IllÚS: no sólo peca.
por oscnro, e¡; tam hién oca¡;ionado ú hacer formar al lector juicios errados,
y prueba al canto: &quién al ver á .1l6n, a í en bastardilla, 110 do·
duce, en virtud del sistema adoptado para corregir, que alón es dispa·
rate y que es preciso decir ala de ...... (cualquier ave) sin plumas?
Al fin del párrafo A lo que se munda que se vea á Aunque, y ya
uno á ver y no ve nada, qué le hemos de haced
La R. Acntlemia escribe antemeridiano, ;postmeridiano, y el Dr.
Uribe U. ante-1/¡fl'idiano, POlit-lIIcri(l1'ano: escóJase.
Eu la pág. 17 se lec: t:,A miqufsilllo, mnich:!imo, amigote," donde
npal'te de que los dos últimos aparecen confundidos siendo de valor di·
'verso, ee euteramente inadmisible la. crítica uel superlativo mniguisiroo.
Esto quüás se ha 11<.'<.'110 pOlo lIO hallarlo eu la última edición del
Dic. oficial, y fué que el <.'studioso <.'omparador se descuidó y no lo leyó
en la undécima Ú olYidó que la duodeciwa prescinde de los en ísú/!()
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LA MISCELÁNEA. 783
que conservan sin moilificaciúu alguna (y no lo es la ~t quc :signe á la 9
en alnig~¿f8imo) las letms radicales¡ y advierte la R. Academia que de
est;), prescindencia no se sigue daño ninguno pOl'que las regbspara la
formación de esas palabras, pueden y deben .estudiarse en la Gramática.
Puedc también ver::;e cn la de Bello á amiguísimo como ejemplo
de sUferlativo regul¡¡,l' de formll cttstellana. (Pág. 55, ed. de 1874, Bogotá.
El Dic. abrevo COpÜL del académico: (mana, (¿nanas en igual de pi~
a; y no es ocioso auvertir que según la Academia los trCf:i son graves
y femeninos, en tanto que el mismo Bello consignó el segundo como
masculino y agudo:
"Para tus hijos la procera palma
Su vario feudo ería,
y el ananás sazona Sil ambrosía."
{Silva citada.)
Da el Die. abrevo como femenino á aroma por "perfume, olor muy
agradable," y allí mismo como masculino por goma, bálsamo, leño ó
yerba de mucha fragancia y por pe/ju/IIo IÍ olur agradable, ¡,serú que
cuando cs agradable, pero no mucho. es lo uno y , entre las cuales cosas figura la importantísima, curiosísima y fresqUlsirua
no tiria acerca del uso que los rfimpe::;inos hacen, no los ciudadanos,
del tallo de las hojar, de arracac!/{{. Conque, I1migo lector, mete
lo, mano al bolsillo-que, si tienes patriotismo, allí has ue llevar tu vade
mécum-sácalo. lee el artíeulo .1rrac((clut y pÍl ' llll1te de admiración.
Tacha el Dr. Uribc U. de di 'pamtes los lllodo~ de decir bajar pam,
abajo,' .ahr pum rtJuua,' subú' ,,((/'(t ((rribu, y como quizás no los critica
por la presencia de para bino Jlor ser pleoná. tieos, dado que ('n la
COt'l'OCCiÓlllos reduce al ,010 Yflrbo, hueno e.; leer lo que dicc la Ae~l.llemia
en su gra.ruática, pág. 2~7: "De la misma figuro," (el pleonasmo)
"y licencia uoamos, cuanuo decimos volar POR. :EL AIRE¡ Sll&ir ARRIBA;
bajar AllAJO; porque c;: rigor sobl'llu lns diecionc ' p%~~ el aire, a¡-riba y
abajo, pues no so vuelo, por la tierra, ni se baja arriba, ni so Rubo abajo;
poro el uso apruHbo, 'j, aun á veces, reclama este género de pleQpas.
mos." Hacemos todas estas citas y confrontaciones pOl'que las jmgamos
de alguna. utilidad para los que apenas hayan empozado ó estén
por empezar e¡,ta claso de estudios.
"El i~ioma se ha enriquecido y se enriquece así bajo más de un aspecto."
(DlC. ahrev., prólogo, púg. XXXIX.) Después en el lugar correspondiente
se lee esta corrección: "./JI(jo (el aspecto), por, en." El estup.
iante no sabrá aquí cómo componérRelas, pero el maC'stro-únieo
que Re ha. adiestrado en el manejo dpllibro-l'eplicará:-Fíjese U. Sr.
dibcípulo, no yea lo que le está prohibido, y sobro todo, haga U. lo que
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le en. eñan pero guárdese de hacer lo q uo hacen sus mue tro , y tenga_
mo l,t fiesta cn paz.
Slgamo loyendo (plÍg. 36): "Baya, vaina; fem. de bayo." ¿Cómo
qué cs to, 1,'(tÍlla es femenino de bayo? pues mire U. qué ...... estamo~
frescos!
Decídese que e vicioso el plurallJocacalles y que ha. de haCCll'c 00-
cascalles, pero en las Apuntaciou s so halla qne 'el u·o general está por
bocacalle,'J y con razón, porque, lo mi'lllo que en bocamanga, lo dos
componcnte no e táu entre í en la mi mil. :relación que en casatienda
casaquinta," lo cual se comprueba con dos ejemplos de Toreno, .. otro~
do' de D. Angel de Saavcdra.
Bo ~ITO, nombre de uu pez muy común en los mare de España, es
muy corriente y no hay motiyo para. marcado por impropio.
La b i/wul ida, puesto para cOl'l'eg-uir {t baqueta, bor¡ltinele 6 boquineto,
no está en el Dic. ncad.; pero el Bl'. Cuarvo sí lo propone para, de te.
r1'.u· á boqueta, advirtiendo que e halla. en el d los literatos que tanta
ojerizn.le mel'ece, y que el yocablo está abonado por su formación.
TIay n el jemplar medio enmenuado del Dic. abre,-. un conato ojos es pecado;
Oastígamc, Señor, soy tu enemigo;
Conozco mi maldad, oh Dios airado . - - - - -
Mas ¿qué lugar presenciará el castigo
Que no esté en sangre de otro Dios bañad01
Julio 1887.
EXRIQt:"¡; W. FERNÁND.I::z..
ANDRES DIAZ VENERO DE LEIV.A.
PRIMElt PRESIDENTE DEL N"CEYO REINO DE GRANAnA.
(CONCL1:SIÓIj)
~hentl'lls esL¡¡,ba Venero en Tunja hubo en Santl\fé una fuerte discordia
entre la AudlCncia y algunos conquistadores, la cual, sin la oportuna
intervenciún de Quesada, quizá hubiera prodncido desgraciadas consecuencias.
Pero oigamos á Rodríguez J!'resle slquicra pam formarnos
1],11:\ iJca exacta dc las costnmbrcs de aquel tiempo cn la capital del Nuevo
Reino. "En esta S:LílÓn, fl:ce Rodríguez, se 1)rl'gon6 aquel auto que
dijc atrás, acerca llcl senicio personal do cstos naturales, sobro que no los
c¡lrgnsen, ag!·aviasen y maltratasen; cerró el auto diciendo qnc lo cumplicsen
'so pena de doscientos azotes.' IIalláronse muchos capitanes conquistadores
en la esquina tIe la calle real cuando se dió este pregón. El que
'Primoro .habl.ó fué el qupitán Zorro, echando el canto de.la capa sobre el
}lombro lzqnlCrdo, y diCiendo: 'Voto á DIOS, seU ores eapltlmes, quo esta-
1'1108 todos azotados! Pues este bellaco ladrón ganó })or vontura la tienal
Síganmo, caballeros, que lo ho dt: hacer pedazos.' Partieron todos
en tropa bacialas casas real'-¡3, torcJ:1.da las capas y empufiadas las espa,.
daR, dICiendo palabras injuriosas. Estaba el Adelantado D. Gonzalo ,Tiroénez
do Quesada debajo do los portales do la plaza, ha.blando con el Capitán
Alouso <10 O1alla, el cqjo; y ~llnquc había oído la VOíl del pregón nó
sabía la sustancia. Mas de yer á los capitanes alborotados, hablando en
altas yo ces, de los delanteros 80 informó del caso; dejó al Oapitán O1alla,
que se juntó con 108 demás, y con la mayqr prestcza s\lbi6 ú la sala del
Acuerdo, á donde encontró al Oillor :i\1elchor Pérez de Arteaga, á quien
se atribuyó este auto, porque el Presidente estaba ansepte, como queda Jicho.
Hallóle el Adelantado con una partesana en las manos; dióle voces
eliciendo: 'A la vara L1 el Hey, á la vam del Hey, que no es tiempo de partesanas.'
Díjose que la Prosidcuta, Da :María Dondegnl'do, guo había
acudido ¡í. fa sala á reparar con su pr('sencia parte del dano, lo puso al
Oidor la Vara en las manos. 1.; nos capitanes acudieron:í. ~a "entalla 4~1
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.. LA MISCEL . .\.N1U .
Acnenlo, COIl las espadas desnudas. las puntas en alto, eliciendo en altas
voces: 'Echadnos acá esc laurón, echaclnos acá esc bellaco,' y otras palabras
injuriosas. Los otros capitanes subieron á la sala del Acuerdo, á
donde hallaron á la puerta de él, al Adelantado Jiménez dc: Ques¡¡da, el
cual les respondió y requirió de parte del 'Rey nuestro ScDor, no pasasen
de allí hasta qne se enterasen de la verdad. Los capitanes repitieron con
mucha c(>lera la pena del auto. Respondió el Oidor en alta yoz: 'Yo no
he manuado tal;' con lo cual se soscgaron los capitancs. Salió la sellora
Presidenta y llamólos; fuéronle acompauando hasta su cuarto; dieron aviso
íL los que esperaban ii la ven tana de lo que pasaba; conquo se desviaron
de ella. Rchóse la. culpa al Secretario, el Secretario al escriIJientc, y éste
á la pluma; con lo cual se sosegó este alboroto".
Esta relación da una idea de la arrogancia}' preten illnes dc los C011-
r¡uistadoros, y de las graves dificultades que tUYO que "fIO ~OJ' ~T enero de
Leiva para realizar algunas m-ejoras, particularmente las que minoraban
los derechos que aquéllos se atribuían. Si este gobernante no hubiese siuo
justiciero y hombro de carácter, habría observado una conducta de condescendencias
con los conquistadores, lo que le habría hecho qlli7.3. más
tlgradablo el Gobicmo evitándole muchos sinsabores y trabajos. Pero, como
hombre honrado, prefirió el cumplimlCuto de sus ucbercs á sus comodidades
personales, y si osto le causó penalidades, dióle como recompensa
la propia satisfacción de su conciencia, .01 agradecimiento del pueolo á
quiCll goueruó y la admiración de los que leen lllH'stra lllstoria.
La Hacienda. pública también mereció la atención ue Veuero. Este
ramo, que eslaba muy dosorgani«atlo, sobre iodo porque no se sauía
cúales eran lOe ve¡'daderos del'ochos del Real Erario, lo que faclitabu
mllllitud de auusos que reduudaban on perjuicio ue los ciudadanos, fué
mejorado de una manel't\ notaule lJaru aquella .época. El Presidente definió
at"Juellos dercchos en los Estatutos que expidió se,uro la administración
pública, obra en quo no trnt.ó únicamente de saca\' yontajas pa\'1I. el
Gobierno, pucslo que rospetó los intereses indi vduales como lo lllerocÍlln.
Sobro Q.<;Ullto relacionado con la. Hacienda dictó una disposición que fué
de grande utilidad. Hasta entonces la mouclla cou que so vorificabau todos
los negocios comoreiales, cm cloro en poho, lo que cansaba gnnÍsi))
10S perjuicios á los indios, plles los hacía victilllas uo cngallos y abusos
como bien ee comprende_ Venero prohibió que se contratas.o c()u oro
en pohoj hizo fnnuir }' marcar ésto para que sirviese de moneda, cou lo
cual introdujo la amonedaci6n ou el paíe, lllcjora de las mas gmndes quo
11udo hacerle. Parece, sin omlmrgo, que 1'1 oro no se comenzó á aquilata!'
sino en tiempo de:! Presidente D. Lopa Diez Auz de Armcndímz, y que
hasta entonces se aceptaba lo mismo el de trece, diez y ocho ó die« y llue"
e quilates siempre que es tu "iese marcado. Armcutláriz dispuso que el
oro corrionte sería ellle trece quilates.
,'JII
Ya hemos dicho que lino de los mmos del Gobierno lJue mereció
])rincipalmente la protección de Venero de Lel"a, fl1ó la instrucción Pllblie!
1, y que para prolnlgar ésta con rap1dez estableció escl1elas primarIas
en todos los pueblos, y un Uolegio especial en Santafé para educar cuidadosamenle
ú los hijos de los c;¡cÍtlues Y \le otros mdios princlpales. Es
01 caso de agregar que no contento con oso, y dcseando que la ensef1allza
alcunzase una esfera más elevada, solicitó de li'ray Antonio Miranda, portUljués,
Prelado del Comento de Salltodomingo, que estableCIese en éste
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790 LA MISCELÁNEA.
estudios de Gramática, de Filosofía y de Teología. En dicho Oonvento
existía ya desde 1563 una clase de Gramática, creada con aprobacióu del
Sr. Obispo B,trrios, de la Real Audiencia y de los padres de familia, [¡, la
cual asistían muchos hijos de espaUolcs y de indios notables, cla&e que estaba
produciendo muy buenos resultados. Halagado con éstos el PaQro
1tfirauda, atendió la excitación del Prt'sidente sobre todo porque éste b
acompaflaba no sólo de buenas y oporLunas indicacioues, sino también ue
su apoyo moral y material, si así podemos expresarnos. Quizá sin éste,
¡Í. pesar de la buena volulltad de los dominiCltnos y de sn vehemellte deseo
de educllr la juventud, se habría demorado un poco más el establecimiento
de aquellos estu-dios.
En 1573 instituyeron dichos religiosos la primera cátedra de FJlosofía.
y probablemente alguna otra de GramátICa, y la primera de 'l'eología.
El Padre Fray Alberto Pedrero fué el primer regente de estudIOs. Al
Padre Fray Juan de Ladrada, que después fué Obispo de Oartagena, se
le nombró catedrático de Filosofía, y al Padre Fray Luis López, de Teología.
Mny aplaudida fué la creación de estas aulas por los que verdaderamente
deseaban el adelantamiento de la Oolonia, y con razón, porque
de ellas salieron, no muy tarde, hombres doctos y virtuosos, de los euales
]a mayor parte se ded.icaron á b carrera eclesiástica en Ja. que prestaron
útiles servicios, ora como misioneres, ora como curas de indios.
El mariscal Quesada, que realmente se interesaba por la suerte del
país que había descubierto, demostró la satisfacción que le causaba el es,
tablecimiento de las cátedras instituyendo desde este afio de 1573 una
fiesta en honor de Santo Tomás, donando al Com'ento de dominicanos su
librería y fundando una capellanía, a~:nquc esto úlLimo lo hizo, según
parece, con mil seiscientos pesos de oro que había re.::ibido del Padre Dolllingo
de las Casas á quien los entregaron los compafíeros de Quesada en
1538 para que estableciese una capellanía de misas para orar por las almas
de los soldados que habían muerLo durante el desoubrimiento del
}., Llevo Reillo.
Esperando fundmlamenLe el Presidente y los dominicanos que los resultados
de las cátedras, serían muy satisfactorios en atención á que asistí:
m :í. ellas casi todos los jú,'encs de SantaIé, que no tenían donde instruirse,
pensaron de común acuerdo en e¡;tableccr una Ulliyersidad públlen
doude se confiriesen grados académicos de la misma manera que la había
en Lima. Era ql1lzá la oportunidad de realizar e3Le excelente proyecto,
porgue yo. los religiosos del ~ue\"o Heino no depeudían de los del Perú,
pues desde 1571 se había erigido en proyincia separada la congregación
dominicana de dicho Ucino con el nombre de "Provincia de l::iau
AnLOllio."
El Padre Juan Mendoza. fué personalmente i Espnfla tÍ. pedir el establecimiento
de la Universidad, sobre el cual dió informe muy favorable
Venero de Le:,'a. La sola idea de fundarla, era mucho en aqllelia 6poca,
porque llamaba la atención sobre un asunto importante para una sociedad
que apenas comenzaha su existencia. Al considerar los trabajos de
los dominicanos respecio de la instrucción, y ver lo que se afanaban por
}Jrop:1garla entre toda clase de personas, sin hacer distinción entre indígenas
y espnUoles, no podemos menos de decir que es injusto cl cargo que
se le ha hecho al clero cat6lico de que es partidario de la ignorancia del
pueblo y de que procura conservarla pam esquilmar mús fácilmente tÍ. éste.
Al ver que Ven oro de Leiía trabajó también sin descanso por ed uC/
lr al'pueblo, es preciso confesar que no todos los gobernanles espatloleJ
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del Nuevo Reino, fueron unos ignorantes que nada haeían en favor del
adelantamiento de In. Nación.
liemos visto anteriormente que ~ Ilustrísimo Sr. Barrios, no tUYO
el gusto de baeer la erección del Arzobispado de Santafé: tocóles esta
honra al Dean Adames, á los P rebendados Clavija y Espejo que vi n ieron
con él y á ot ros tres- Gonzal o }fejh, Alonso R uiz y F rancisco de Veraque
había en Santaié, quienes reunidos en Cabildo, en Sede vae:mte, erig
ieron en Arzobispal la iglesia de dicha eiuc1arl . E l mismo Cabildo nombró
para Gobernador del Arzobispado al Dr. Francisco Adames quien lo
rirr¡ó hasta 15/'3. Tanto el Cabildo eclesiástico, eoUlO la Real Audiencia
y 10s demás empleados públicos y multitutl de personas, asistieron el 12
de Marzo de 1:;72 nI acto solemne de colocar el Presitlentel:J. primera piedra
de la catedral.
E l Arzobispado estu,o un Sede ,acante hasta el afio indicado de 1573
que vino el pnrner Arzobispo D. Fray Luis Zapata. do Cárdcnas, debido
Ii. ,arias circunstancias fortuitns. Para suceder al Sr. Barrios se nOIll bró al
Dr. Alonso López de Ayila, Arzobispo uo ~antodomiugo, el cual no tomó
posesión de su cllcnrgo porque lo sorprendió la muerte antes (le yenir
a l Nuevo Reino. D. Bartolomó Martínei; Aellacho, Obispo de Panamá,
elegido eh lagar elel SI'. Lóper. ele Avila, murió en CarLagena de yiaje para
Bant:llÓ. Fmy Andrés Caso, designado para reemplt:r.ar al Sr. Mart
ínez, no aceptó el encargo por ha bérsele promo,ic1o á la iglesia (~e San
León de C¡¡stilla. El Sr. Zapata estaba nombrado Obispo de Cartagen:t
en reemplaw de D. Juan de • 'imanca~. que renunció ese Obispado, cuando
se le eligió pam Arzobispo de Santafé. Era de una Iamilia noble, primo
del Condo (lo Ba.rajas, caballero tle la orden de Alcúlltara, yen la carrera
militar había obtenido en tiempo del Emperador Cnrlos V, por su
buen comportamiento en las g-uerrus de Alemania y Flandes, el graelo de
maestre ele rampo. Bl cambiO do vida que hizo, r.bandonando tan brillante
calTera en Ijue podía aleanr.ar altos honores, preferibles, para mu-
, chos, á los hu mildes del sacerdocio, se atribuyó á ti na re,elación quo se
creo le hizo uno de sus eanml"tt0r liebre, á pesar de su reteutiva musical que es poco común .
• '" os abstenemos de mencionar otra multitud de piezas de baile,
como La ¡)(tdida, Let esperanza, El secreto, y varias polkas y valses indignvs
ele re'onar en donde sólo deben escucharse 1I1a?'c7ta~, ofertol'ios,
melodEas y piezlls de un estilo sevoro rigurosamente religioHo.
Lo mismo dccimos de los trozos do ópera.
)fuy común e oir en la mi¡;;a, al tiempo de la consagración 6 al
dar pl sacerdote la comunión, el terceto de XOl'lna, Ó una aria ele Lucin
ú otro uúmero cualquiera. de SOllrímbula. y ésto no es el mal exclusiYO
de los tomplos de lneuellín. Ya el emillent3 escritor D. Jo'6 Caicedo
Rojas se mo¡,tró indignado contra tal abUl:lO en Sil escrito "sobro 01
e::.tado adual de la músiCl1 en Bogotá," que aparcció en el Scmanario
(N s. ;')? y (jO).
"T os parece óportlluo trasladar aquí las palabras dcl autor ue una
obm (le lllú~i('lt religio'a que tlico ú este respecto: "Uno de los abusos
más dctestables de cuantos hall mereeido la censum de la Iglesia y !.jue
es por desgraeÍl. muy común aun entre los organistas de las grnndes
ciurlades, consiste en la malt. elección que hacen ellos de las pieza!'! que
(1eben ejeclltar en los momentos mÍls bolcmnes de las funcione:; sagradas.
... o se avergüenzan tales organIstas de llevar allugal' santo las
abominaciones de Babilonia. ROman,tcl8, rondós, cavatinas, polkas, '/Jal-es;
l:ll una p¡üabra, todo un cOlJj unto do piezas teatrales quo desptertail
e 1 los neles sentimientos distintos de los del recogimiento y la.
oración."
"Lejos de atender aquellos á l.l~ continuas quejas de los huenos
cristi~nos y de hL Iglesia, déjanso arrastrar PI}I' los aplausos de alguna
dama, contontn. de hallar en el Suntuario lo que escuchó por la nocho
en el teatro 6 en ob'o mallugarj y quiera. Dios que en esto el pueblo
no halle un motivo de incitación al mal do parto de ar¡uel quo está lIallJauo
Ú levantar el hOllor de le. casa tIc Dios y á promovor la edificllr
tirSn de los fieles, Corresponde ¡ü clero hacer que desapare7.cn. abuso
t.an vergonzOS'J, per~lladiéndo¡.;e de (illO siendo hoy comunes más q u<:
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798 LA MISCELÁNEA.
nunca la inmoralidad y la impiedad, tales organistas no pneden menos
de perjudicar de una manera notable ú ~a piedad de los fieles."
Hasta aqlú las palalJras del autor cItado.
Cuanto á nosotros, y para satisfacción de los que se crean aludidos,
diremos con sinceridad que á escribir esto !la otro móvil nos ha
impulsado que el celo por la gloria de Dios y por el bien espiritual.
Por eso hemos aplaudido con entusiasmo el deseo que ba manifestado
nuestro veneráble Obispo de introducir en todas las iglesias el uso del
canto llano.
y á propósito de esta innoyaci6n, conviene tener prcsente la opini6n
de Rousseau en este sentido: "En general, dice, la música latina
no tiene bastante gravedad para el uso á que se destina. En ella no ha
de busca1'se la imitación, eomo en la música de teatro; los cantos sagrados
no deben representar el tumulto de las l?asiones humanas, sino
solamente la majestad de Aquel ft quien se dingen. Es preciso carecer,
no diré de piedad, srno aun de todo gusto, para preferir en las
iglesias la música al cauto llano."
Ya que la ocasión se presenta, no dejaremos de vitnperar como se
debe una costumbre establecida hace años en Medellín, que consiste en
emplear en las cuarenta horas de las iglesias, y como un obsequio á
la Divinidad, cajas de música, ol'ganitos &c. Censuramos esta costumbre,
pOl'CjUe bien sabido es que no hay instrumento algun.o de esta clase
que no reproduzca, más ó menos bien, trozos de l'raviata, de Trovador,
de ~Yorma ó de alguna ópera conocida. (3)
No daremos fin ú estas observaciones sin hacer antes una excepción
honrosa en favor del actual organista de la catedral, quien, conocedor
de la voluntad de la Iglesia, se ha man tenido siempre firme en
su propósito de no ejecútar, ni permitir que se ejecuten allí, barbaridaues
musicales del género mencionado.
También nos atrevemos á hacer una súplica á los seílore, organistas;
y es que en adelante pongan gran cuidado en poner remedio
á estas 'profanaciones que, aunque parezca imposible, nudierau muy
bien, con el tiempo, debilitar en los fieles ell'espeto que deben inspirar
las ('osas santas . . Es absurdo imperdonable creer 6 imaginar :;;iquiem
que la misma música con que rendimos culto al munuo y (t sus v<1nidades,
pucda servirnos' para tributar á Dios el homenaje do nne::;tro
amor y de nuestra gratituu.
A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del CéAal ..
Suplicamos finalmente mny <1e \'eras á quienes pueda. convenir,
que paren micntes en la razón que nos asi te y en In buena intcnci6n
que ha dictado estas líncas.
Con este fin insed.amos el signiente
REGLAMJ;)do
el Departamento y aún lllcra de él, trajeron gran concurrencia. Los
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sastres iodos, estaball comprometidos para 110 sabemos cuántos vestiUos de
disIraz. Ya en los últ mos días no podían compromcter sus tijeras y su
aguja si n riesgo de dejar con un palmo de narices á los tardíos fiesteros.
Movimiento inuustrial, sellores economistas, que no deja de ser un bien
l,ara la clase obrera.
Mientras los de "Belchite" la "~1ata de Mora," "El Boston" y demás
fiesteros, no asociados, prod ucían este movimiento en los talleres, los
rematadores de la plaza ma.yor, se daban manos ti cercarla y hacer los palcos
para. los espectadores. Se iban á torear de cinco á seis fieras l'tyapeleflas,
traídas expresamente para las fiestas. Un lagartijo criollo, contratado
al efecto, y vestido :í. usanza espafiola, iba á hacer lances nunca vistos
ni so1:1ados aquí. Danzas de primera fuerza se anunciaban quince, y
muchos hacían subir su número hosb treinta. TIabría caneras lÍ caballo
y á pie, cucanas, bateas con miel llenas de pesetas, y al fin de todo para
rematar las fiestas, juegos de callas, qu" es como quien dice el trueno
grande. Y nada más? Ah! olvidábamos lo principal: la diosa Berecintia
recibiría espléndIdo culto en los salones y Baco en las tabernas. E l
dios Apolo, 6 sea la se1:1ora Osmunda, quiso también abrir las puertas del
Teatro; pero tuvo que bajar la. cabeza anta el imperio de la diosa, duena
sin competencia de todos los corazones juveniles.
Con todos estos preparatiros en frente, niños, Jóvenes y ,iejos, aguardábamos
las fiestas. })ara los unos emu un delirio, para los otros una
ilusión y para los últimos un recuerJo por lo me.nos, que por mlls que el
Dante haya dioho quo
.... .1Vessu1I! maggior dolore
Che ricordarsi del tempo felice
nosotros peusamos que siempre hay cierta fruición en vohe1' allá eon el
pens(l,miento. Por lo menos no hay viejo que no recuorde con deleito
los tiempos pasados.
y si esto decimos de los viojos, los uillos y los jóvenes, qué diremos
de las jóvenes. ¿ Cómo será aquol rodar de pensamientos por su monte
en estas sacudidas sociales, que arrastran en sus olas, confl1ndidos en el
abrazo aruiente del baile, :í los dos soxos? Asi viejos como estamos, porque
touos los casados somos ,iojos, nos da miodo acercarnos á eSOS hornos
encendIdos.
-y qné hubo de las fiestas! dirá alguno cansado de tantos ln'oámhulos
y diIYresiones.
-Gúfzese usted la boca y abra los ojos que allí vieno la carabana y
detrás uua nube do muchachos que aturden con sus chillidos. Oig:1. usted
que por allí va la banda de mÍlsira torando un 1'alse que 80 baila solo.
v~éngase por aquí ~on cuidado y vamos á la plaza que ya Justo Pelotas
ttene la eabeza metIda. en la batea de miel y osa en ella como un cerdo.Llegamos:
cuidado lo pisa ese eaballo .... ya pasó .... Vea usted; ya vun con
él de la mano para la ¡JiZa, los ojos cerrados y la cabeza empapada de miel
y llena de YÍruta. El infeliz ha pescado con la boca una peseta de 0,500.
Vea usted ese chicuelo cómo revuol ve la cara en el sobrado Je J llstO Pelotas.
l>uerco 1 ya saca In. cabeza y resopla. Una, dos, tres zabuídns: á
{¡ la cnarta escupe la peseta que ha saeado del fondo de la batea. Un gendarme
lo apea del aparato, otro lo unge con la viruta y otro sale con él de
l ~ mano para la lJila. Ya COlllO Pelotas, y como todos, desnudo hasta la
cllltura y con las manos atadas por detrás. Dejemos esLe espectáculo repugnan
t~ y puerco y ,eamos 01 cama val. Yea usted aquella garza, el
gallo de más atrás. Por aquí! por aquí! se fné: era Bismark: corre mucho,
:lO lo alcanzarún lo· franceses en su ruelo. Qué curioso: es una ro~a
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LA MISOELÁNEA. 807
tnonstruo, u nn. dalia le si&"ue: podreDlo~ hacer un ramillete. Sobre esaS
fiores puede posarse esa langosta que viene detrás, y el mico que ya all[~
lejos y hasta el famoso turco que yiene por aquí. Aquí tiene usted coml'iletas
la fauna y la flora de los tiempos adámicos. Yeso. fauna y esa fioro.
artificial y ecuestre, yesos hombres sin cabeza yesos turcos, circulan
por la ciudad en rápidas can eras.
Cuánto se alegran las muchachas, cuánto se asustán á vpces y cómo
buscan siempre al travez de aquellas caras de alambre ó de cartón, las caras
reales de los que vienen por la tarJe á la esquina de la casa, ó van ya
con permiso de mamá y de papá, á suspirar cerca de salentaclas.
Ibamos á pOñer pun/'o final; pero sería una injusticia hacerlo sin mencionar
el champán y su chistosa y alegre tripulación y ii. los que bailaron
"La Jota aragonesa. '1
Tales son-vistas á vuelo de pájaro-las fiedas de Agosto, en que se jugó
algo, sc bebió más, se bailó bastante y todos nos dilertimos mucho sin
efusión de san~re y sin patanería.
G.l.SPAR OlIAVERRA.
LA HIGENE ALIIUENTICJlA.
POR EL Du. DUJARDlN BEAOMETZ.
Librería editorial de D. C. Bailly-Bailliere. -Mu ciellcia el lenómeno do la nutrición, de suerte que 110 hemos pll~ado
de teorías en cste asunto; ]Jero la última, la teoría celular, quo da :i
l¡t cúlula viva la accióu de los fel'lncuros, es venlal1eramonto ingeniosa y
esta más de arnel'llo con los COnOl:lJlllcl1los modernos.
En el torccr capítulo al haular el ilustre 111'ofcsor sobre las inyeeciunes
intl'llvenosas de lecho dice:
"Para termlllar lo que se> rellPrc al empleo dc la Jeche en terapéuti.
ea, (lobo dec:ros algunas palabras de ulJa aplicación muy CUI'lOsa y extmJia
ue la leche en lo,; estados clHluúctico~ y anémicos: me refiero ¡t las iJl}
I'Cci"Olles intravenosas de leche. Alguuo.; llIédlCo • en vista (10 la lInalogía
que oxiste entre la leche} la sallgre, han pmpuesto recmplazar rsta
encu~J1trlt ya restnbJel'ido, por lo 'lite no, congl.átillamos
con ~u familia. mP J'l'erl á I,.,~ P~fllf rzOR ~" lo~ Axnprrmentar[os facllltati\'03
Doctore~ Juall de DlQS Uril.H', Hamón Al1Ingo y Erluarrlo tuteta.
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810 LA MIS CELAN EA..
Las inyccciones intravenosas de leche, aunque introducidas en Nueva
York por nuestro sabio profesor Thomas. estáll' completamente abandonadas
en esa ciudad, no solamente porquc dan luga! á embolías grasosas,
sino porque la acción de la leche sobre los glóbulos sanguíneos es deletérea
é introduce gérmenes de organismos sépticos.
La frase tan conocida: "tome caldo para que engorde" es, según el
cEtudio que del caldo hace Dujardín Beaumetz, inexacta. El caldo no
engorda, ni es nutritivo. Sin embargo, activa la secreción del jugo gástrico
y por lo tanto ayuda á la digestión.
El café, es para M. Dujardin BBaumentz un tónico y un alimento.
Bien sabido es que este punto ha sid<, muy discutido por 'los sabios; pero
sea de ello lo que fuere, nosotros creemos cn ]0 que afirma el autor y nos
apoyamos en una observación "[lersonal. En la campalla de 1885 estando
el quc estas líneas escribe de Médico de las fuerzas nacionales en Calamar,
población mal sana y endonde la fiebre perniciosa abunda, y teniendo que
trabajar muchísimo y mal alimentado en ese clima ardiente, notó que
después de tomar café se sentía con fuerzas para continuar Jos trabajos
y al cfecto adoptó la costumbre de uno de SUB colegas, el Dr. Ricard¿
Restrepo U., de tomar café frecuentemente durante el día. Con cste régimen
pudieron ambos resistir á la acción debilitante del clima y al Yeneno
paludico.
Creemos que sería muy conveniente raCionar á loa soldados dol interior
que son enviados á la Costa con una cantidau suficiente de café para
que pudieran tomar por ]0 menos cuatro 6 cinco veces al día.
El alcohol es considerado por el autor como un alimento, tal como es,
llOy generalmente aceptado; y el poder antitérmico que el alcohol posee
se lo expliea por la oxidación que éste experimenta en el organismo haciendo
p01' consiguiente más lontas las combustiones. Esta teoría es aceptada
por muchos; pero no es esLo solo lo que hace que el al cobol disminuya
la temperatura. lIay otro hecho que explica quizá con más cbriaad
la disminución de la temperatura, especialmente cuando las dosis no
son muy elevadas. El alcohol dilata los yasos de la superficie y permite
lle csta manera que b sangre del interior sen enfriada por la acción del
n.ire circundante. El slldor aumenta al mismo tiempo y la evaporación
entra también como factor refrescante.
La conferencia sebre el régimen alimenticio el1 las enfermedades febriles
es uno. exposición histórIca demasiado interesante acerca de las diversas
opiniones que en este asunto ha habido desde los tiempos hipocráticos
basta hoy. Consecuente con In idea de que el alcohol es un alimento
y un antitérmico, el Dr. Dl1jardin Beaumetz aconseja su uso en lae
enfermedades febriles.
Los capítulol! en que el autor trata dd régimen alimenticio en la
diabetes, albuminuria, dIarrea, litiasis y obesid.ad. abundan en prcciosas
indicaciones prácticas.
Finalmente, el libro de que tratamos ha sido traJucido al eapullol
por D. Gustavo Reboles y Campos, y. si exeepLuo.mos algunas palabras
mal acentuadas, probablemente por error ue imprenta, Lalcs somo embolia
por embolía, centfgramo por centigramo, rúgimenes por regímencs,
y alguna que otra pa!al)ra ó frase incorrecLa como aJoes por aloe y bafo
este punto de vista, por desde este punto de vista, podemo:'! decir que la
traLl ncción es buena.
)ledellín, Setiembre ele 1887.
LlJL',llWO Zl:L1::u .•
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L.\ MISCELÁNEA, 811
"-
RE1Z"ISTA DE PARIS
SIt, DrnECl'OR DE "LA MrSCELÁNI:á."
P,'ólogo.-Gro.ndes pEll'iodistas y peqneitos diarios.-El jubileo de I1'0:' do 1ft hol'a presento.
De paso le haré, siuemharf{o, una obseryucióu que mortifica demasiado
mi amor propio de colombiano.
Por lo que he podido notar acerca de In. prensa de nuestro amado
p::'lÍs-cnnu(lo hubía libertau do impl'onta-eomparánüob con la bouai}'
onse, pernana, lll'uguaya, cllilelHt y yenezoluna, Colomhia tiene exeolentes
¡>l'riodistns y malísimos periódicos. Palb de hábito en el público
p:tm :,;ost('ner las g'l'anues puhliel1ciones, cscaso movimiento industrial
Ü'adneül0 por los allllllpio/';, rcdueidos establecimientos tipogd,fieus
.v otra~ causas ue es,t naluralcza influirán, sin duda, para que los
lleriódieos span Cl'CUSOS, peqncño~ y ele cxi~tcn(:ia fugaz,
El CUlilfl'rio de Lima, El JlNcurio de Yalparaíso, El Fel'l'OCmTil
tic Santiago diarios de fOl'll1:t gmndc tienen nuís de cnarenta años de
vida, y fU exist!'l1cÍa estil aSC'g'llrada cualquiera (!llC l:;cn al partido q ne
gobiel'lll', y ('ualtlniera (lile sea la ::;üuaciún del país, aun ('11 las épocas
iluul'll1aks de gllf'I'l'US desoladoras.
Cololllbia no ha teniL1u aún 1111 diario de io. fOl'mlt de los enuneia(
1o:>, ~' los pocos qne Re han ¡mhlieadu, de tamuño diminuto, han producülo
al un y al caho pél'dida ú los (·mpI'es:lrim;. El Diario ele ('UIl¡{
ill({mlll'tlll :lIllHI\W pegaba de ('\l:Ill¡lo ('11 ('\HtnuO sus monlizcofi al te:';
01'0 na('ionnl, por h\lS buenoi; "l'l'vi<:jo~ l'óLdic,lr's, cOl1elnyó produciendu
pénlitla nI Sr. Gaitáll. El 'l'c1c:.'Irm/lll, único diario no olicial que se
pnhli('a :1 hora en Bogotá, es tan !H'c!ueilo que apcnas caben cn él ligeras
uotieias tcll'/.!:l'lí.iieas, cl'ónic¡\ de la capital, y algu\la~ iuscrcioues
tomadas de periódíeos y libros public:uloR rn Espnüa: no qucüa campo
para llU mtíclllo de fondo ni ]ló\l'a. la publir.'\(;ión de documentuS de lo.
viUn palpitante.
Hay en ('ololUbia muy distinguido. periodistas y cllcnguaje gellcral
dL> lóL pl'ClIsa es Irll\y atildado. Ele:;paüol del Plata es caRi un
diale,'to, en Chile se escribc mal. sah'o raras excepciones, en Venezuela
:,;ucl'do lo Jl]i~mo. Los Caleaüos, Mitl'e, SanuicnLo, Amunútegui, Blanco
CUUl'tíu, Z. Hodl'ígncz, sou bl1l'llo,; e~critol'e::; poro no Igualan á NúÍlCz,
ó, Pl\rcz, á Ol'tiz, á Caro, á Zapata y /ulli quanti, en cambio ('o-
10111hi.:. uo puedc so:stellel' ann dim'ios eomo La Opinión nacional, El
Siglo, ha ]{aci6/1, La Tl'ibul/(¡, h(( Patria, La Libertad, La Epoca, El
l lUlcj)(,lllliclIfe, Los Debates, El l:.'s/(lllIlar/e cat6lico doc. &c, E tos diarios
dc m~y()r tamailo que Le Temp>i, que aquí se publica, y quo es 01
periódico más acuerpn.dc), tragan enormes cosas en sus columnas. Lo":;
hechos locales, las cuestiones de actualidad, los dehateg in l!.rlcnso de
las cámaras, apenas ocupan una parte pcqueña del periódico, para llc-
38
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R12 LA MIS CELA .. v:t.A.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~.~
Darlo ocurre á extensas correspondencias, á la~ revistas extanjeras,
á las últimas producciones literarias, á todo 10 que bace ruído en el
momento actual en el mundo. Pagan bie las correspondencias de
Castclar, de Hortensio, de Julio Simón, de Iartíf de Amida. Andan
á caza de la úl tima novela de Oherbuliez, de Daudet, de Pérez Galdós, '
de Zolá, de Madame Oraven, de Feuillet, de Ohnet; traducen, aunque
mal, todos los articulos do Wolf, Scholl, Ignotus, Sarcey, Seherer, Lemoine,
Vitu, las revistas de Mazade, de FourneJ; reproducen los debates
judiciales, las notas diplomáticas, los estudios de crítica literaria y '
todo lo que aquí hace ruído y es el tema do la conversación de los salones,
, Por eso á un lecior de esos diarios, aunque sea poco letrado, á un
simple .gaucho, á un 1'oto, se le habla en las correspondencias de las lÜ-'
timas chocheras pornográficas de Renán, de la causa de Prauzini, de
la últ.ima pieza de Sardou, del Otelo de Verdi, del discurso de Dumas
en la Academia, de las luchas del Obispo de Angers en la Oámara dO'
Diputados, de la encíclica que ha echado á rodar Su Santidad por el
mundo, del duelo de Oassagnac, con la seguridad da que el juicio que se
emita puede ser confrontado inmediatamente porque el mismo periódico
publica ó ha publicado el discurso, el juicio crítico, los alegatos judiciales,
la encícuca, el sermón, el drama, el libreto y la novela.
En Oolombia solamente los letrados que se suscriben directamente
al Fígm'o, al Evenement al Gaulois, á la Revue des deux mondes, al Unívers
tieuen noticia de esas piezas y no necesitan especiales revistadores.,
En Bo~otá y en ~fedellín, donde hay los mejo~e~ peri6dic?s r los
meJores escntores no hay órganos extensos de publICIdad; el dial'lsmo'
tiene un radio muy limitado, y se ve obligado á concretarse con especialidad
á los asuntos locales. La Naci6n, el periódico mejor servido
del país, gasta cuatro meses para publicar una novela en sus folletinef',
y la traducción no es obra suya. La Voz de Antioquia, cuyos
últimos números amarillos ó biliosos tengo sobre la mesa, ocupa todas
sus columnas en dimes y diretcs con un periodiquito de cachifos qua '
también tengo sobre la mesa y que se llama El Espectador.
Esta digresión sirve de fundamento á mi telDa de no servir mi correspondencia
literaria á los intereses de su revista. En todo caso todo
lo que le parezca innecesario 6 largo suprímalo.
Después del terrible incendio de la Opera cómica y de la caída del
Dunisteno Goblet la atcnción pública se ha ocupado en las fiestas del
jubilt'o de la Reina Victoria y en los inCIdentes del proceso Pl'anzini.
Se sabe que el General Boulanger fué quien tumbó por sus fanfarronadas
peligrosas al ministerio de que hacía parte. El quijotesco ministro
de la gnerra m'eía ser llegada la hora. de la 1'evancha (general Revancha
llaman ahora al panadoro militar) y se agitaba, y revolvía el
mundo y alarmaba á toda;; las potencias europeas. Estuvimos á dos
dedos de la segunda catástrofe: la guerra parecía inevitable. Como
Le Boouf, como Ollivier, COllO Nal?oleón nI creía que la Francia estaba
preparada para la lucha definit.lva y provocaba un conilicto que hubiera
sido desastroso para este amado país. Ya se decía como en la
otra ocasión "á Berlín, á Berlín;' que hubiera sido contestado con mayor
verdad por los uhlanos "á París, á París," finís, Gallice como decían
los bárbaros antiguos,
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LA MISCELÁNEA. 813
Retirado de la política militante limitase el general Boulanger
á pasear 8\1 popularidad de población en población, sirviendo de marmita
de Papín, de válvula de seguridad, al comprimido ardor patriótico de
los ilusos precollizadores de la revancha. No me explico el vértigo de
las multitudes, el pasado no abona las pretensiones exhorbitantes de
Boulangcr, y el porvenir es demasiado precario para que pueda considerarlo
como fundamento de sus ensueños. Es joven, tiene buena presencia,
monta bien en su caballo negro, le luce su barba cerrada y hace
ondear majestuosamente su penacho. Tiene fe en su genio y sarl'ificada
con gusto la Francia al logro de sus ambiciones. La multitud
por un extráño fenómeno halla en él la realización de sus sueños, la secreta
esperanza de sus quiméricas ilusiones. La sed de gloria que exJllotó
Napoleón el grande recorre aun la Francia de Norte á Sur y de
Occidente á Oriente, sin que se caiga en la cuenta de que Waterloo y
Sedán !Ion las rocas formidables en donde se ha estrellado la ambición
militar.
Todos los periódicos ilustrados se han ocupado extensamente en
las fiestas dadas en honor de la reina Victoria al cumpljr los cincuenta
años de su exaltación al trollo. Se ha hecho un recuento de Sil larga
vida y se ha entonado uu hossana ruidoso en honor de sus buenas
prendas de gobernanta. La bondad no está en ella, está. en el carácter
inglés tan apacible y tan juicioso: hay pueblos que se dejan gobernar
fácilmente, otros son ingobernables.
La nieta de Jorge III reina pero no gobierna hace cincuenta años;
.se habla con elogio de su vida privada, su descendencia es numerosa
y muy lucida. Le han hecho numerosos preseutes siendo uno de los
más notables el de una bolsa de seda que contiene 375,000 libras esterlinas,
contribución voluntaria y amOrOsa de tres millones de mujeres.
La afligida Irlanda no habrá enviado á. ese concierto de voces de
alegría sino el ay! lastimero y unísono de sus desgraciados hijos!
Acaba de publicarse un libro muy curioso de León Seché sobre Julio
Simón.
Este afamado político y publicista viene hace tiempos del camino
del error hacia el de la verdad á pasos contados pero seguros. Ro'y es
un hombri odi'ldo profundamenta por los demagogos y los enemIgos
de la causa católica: con eso está dicho que podemos considerarlo como
uno de los nuestros.
En todo caso es una gran personalidad histórica y merece ser conocida.
Acerca de su vida privada hago en benIDcio de sus lectores algunos
extractos de la obra aludida.
Julio Simón no ha tenido sino una sola habitación en el curso de
su larga carrera. Cuarenta y dos anos hace que reside en la plaza de
la Magdalena. Fué ahí donde se casó, donde ha tenido sus dos hijos,
donde ha visto la revolución de Febrero, el dos de Diciembre y la invasión.
Es ahí donde ha escrito casi todas sus obras. Ha ocupado los
puestos más elevados y los más diversos. Nunca ha querido abando-
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nar su quinto piso. ClUl.l1do fué nombrado secretario perpctuo de In.
Academia l!e clencias morales y políticas, tenía derecho de vivir en el
Instituto; cedió amablemente su departamento de secrctario al Sr.
Brrthelot quien lo ocupa todavia. Ha conservad u durante treinta y
seis aüos unos mismos sirvientes. Decididamente sólo los bretones saben
tener esa fidelidad por los hom bres y por las eosas.
Cuántas personas ilustres han heeho desde ha('e 42 años la ascensión
de su granero! Puede decirse que toda pon,ona que ha desempeñado
algún papel c;,: la política liberal de los últimos cuarentR, años,
ha pasado por ese gabinete de trabajo y se ha selltado en el sillón de
cuero verde que está colocado á la izquierda de u gran escritorio de
nogal. Ahora mismo, á pesal' de su impopnlaritlud, sus juen:,s en el mes
de ]'eore1'o son muy concurridos, codeándose las opiniones más diYersas.
y aunque él haya perdido u antigua, influencia, se le viene á
ver de toda partes se golpea su puerbt á toda hora (lel dia, y es
muy raro que no reciba, ann cuando la tarjettt de la vútn. anuncie á
alguno que lo incomode. Su vÍndida Íl pc~al' de que estú 1'cllcna ll(' carbón.
('uundo digo su ('}lÍJIIPnca (ll\ic'ro decir sn buen humor COJllullicativo,
su empuje, Sil alcg ·ía. Alml1el'za t.uuos lo~ tIÍas ú l.IS di,\z y
me(lia ('11 familia, el hrazo i"r¡uiel',lo IlIHJyatlo rn la cspal(!a de lIIm ~illa
que elsitTiente tielle cnidallo fle colol'Hl' en ese sentido. A las once
y lJlt'dia, so levullb de In mesa y vueh'c Ú Sil O'ahinPle de tmbajo paTa
fumnr 1lU cif,ul'l'iIlo. E:>tl' f~'; l'l 1II0111 'hto llH'jor para hablar con l'!.
No pi(le él sino abrirso, dCt; libros ¡lrillantos y aventureros alTOjados
como un dt'safío al opLimislllo científico é indu 'ti'ial del siglo,"
sino que se propaga por un rontngio sutil en un gran número de espíl'it,
lls {1 (!llicnes tUl'1Jll, ('aro YO que t'S útil annlizar esta crisis ála vez cerehral
y literaria y llotar las analog'ías al través de JlI dios distintos y por el
examen dI' las fUl'lIHlS rOJllparadas y tk los ¡;íntolllft~, remontarse hasta
la fumte de e~e mal lluevo en los puehlo:" al' Oc('idente.
y sin embargo este hOlllhl'o de gnm merito,
Citación recomendada (normas APA)
"La Miscelánea: órgano del Liceo Antioqueño - N. 9", -:-, 1887. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3682327/), el día 2026-06-18.
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