Siempre nos han dicho que la ciudad es caótica y que no para... pero, casi nunca nos recuerdan que la ciudad también cambia a partir de aquello en lo que decidimos fijarnos.
Bogotá puede verse desde muchas perspectivas distintas. Desde los grafitis de un barrio, los reflejos después de la lluvia, una ventana del transmi o desde las personas que aparecen y desaparecen en ciertos trayectos. Mirar la ciudad con intención también es una forma poética de recorrerla.
En esta ruta, la ciudad aparece como un museo abierto que cambia según la hora, el clima, la memoria y la forma en que cada persona decide habitarla.
¿El caos es bello? o ¿Lo bello es caótico?
La exposición digital Bogotá siempre viva, curada por Fabián Mauricio Martínez, reúne distintas formas de recorrer y pensar la ciudad desde sus imágenes, sonidos, memorias y experiencias cotidianas. Dentro de ella, la sección Lugar de siempre funciona como una puerta de entrada para entender cómo Bogotá también puede leerse desde una mirada “poetica”.
Allí también aparece la voz de Piedad Bonnett reforzando la idea de Bogotá poética, no como una ciudad idealizada, sino como un lugar atravesado por contrastes, recuerdos y distintas formas de habitarla. Porque al final, mirar la ciudad también es decidir qué queremos guardar de ella.