El 11 de junio se conmemora el día internacional del juego y en esta ruta poética nos detendremos en la estación del ajedrez.
El ajedrez es un juego milenario, tiene una historia tan larga y rica que es casi como mirar la misma historia de las civilizaciones humanas. Tiene sus antepasados mas remotos en la india, en el imperio Gupta, y de ahí se ha movido y cambiado entre China, Persia, África y Europa. A nosotros nos llegó junto a los europeos que se toparon con nuestro continente hace más de 500 años, cuando se estaba terminando de regularizar el ajedrez moderno. Desde entonces, pasando por Kasparov y Deep Blue, hasta Gambito de Dama y Chess.com, es uno de los juegos más populares del mundo.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza
Por eso no es raro que un juego tan místico, complejo y lleno de metáforas para la guerra, la humanidad y la vida misma, sea objeto de poemas maravillosos. Desde Borges, que escribió:
"No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y de blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonía?"
Hasta nuestro recomendado de hoy: el poema "Ajedrez" de la mexicana Rosario Castellanos. Pionera del feminismo en México, periodista y hasta diplomática. Castellanos nos dejó con una obra poética enorme, parcialmente compilada en "Poesía no eres tú", donde podrás leer el poema. Pero antes, aquí una muestra:
"Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos; quizá para añadir otro interés a los muchos que ya nos obligaban decidimos jugar juegos de inteligencia."