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Con la frase río bogotá.

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La Camarilla

Por: Benjamín J. Martínez

“La Camarilla” fue una publicación que circuló en Bogotá durante el periodo 1877-1878. En su cabezote se reproducía un epígrafe de Pelletan que decía: “Un pueblo a quien se llamase soberano i no fuera libre, qué seria en realidad? No otra cosa que el sublime escarnecido en el Calvario, que lleva el título del rei sobre su frente coronada de espinas, mientras ostentaba en su diestra un cetro de caña”. En el prospecto del periódico se establecía que su objetivo principal era “defender los derechos del pueblo i las verdaderas ideas liberales”, las cuales, en su consideración, se encontraban en peligro desde la promulgación de la Constitución Política de 1863 (conocida como la Constitución de Rionegro). Además de lo mencionado, en “La Camarilla” se indicaba que sus colaboradores habían pertenecido al ejército federal “durante la pasada revolución”, haciendo con ello referencia a la Guerra de las Escuelas (1876-1877). Una de las particularidades editoriales de “La Camarilla” fue la inclusión de caricaturas, un elemento que comenzaría a ser recurrente en las publicaciones periódicas colombianas desde la Guerra de las Escuelas. Algunas de las piezas que se incluyeron en el periódico se relacionaron con la figura de Eustorgio Salgar y la situación política del Estado Soberano del Magdalena. “La Camarilla” incluyó diferentes secciones en sus páginas, entre las que destacan: “La Camarilla” (editorial), “Galería de la Camarilla” y “Galería de variedades”, por citar algunos ejemplos. En la sección “Galería de la Camarilla” se reproducían noticias relacionadas con la aparición de periódicos y se mantenía un debate constante con el “Diario de Cundinamarca”.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa
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La Camarilla

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Historia natural, civil y geográfica de las naciones situadas en las riveras del Río Orinoco. Tomo I

Por: José Gumilla | Fecha: 1791

A principios de siglo XVII, los jesuitas se establecieron en la región del Orinoco para llevar a cabo sus misiones evangelizadoras en el territorio adyacente al río. Estas misiones permitieron desarrollar un estudio cartográfico detallado de la zona e identificar las vías de comunicación fluvial en el sur del continente. La eficiencia de su sistema misional se basó en la relación de educación y conversión, a partir de un reconocimiento del otro que permitía asegurar la supervivencia mutua. Uno de los más importantes sacerdotes que hizo parte de estas misiones fue el español José Gumilla; un padre jesuita español, nacido en Cárcer, España en 1686. En 1702 entró al noviciado y en 1705 viajó a la Nueva Granada, donde estudió Teología y Filosofía en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. En 1714 trabajó en Tunja e hizo parte de las misiones jesuíticas en el Orinoco entre 1731 hasta 1738. En 1741 publicó, en Madrid, la primera edición de su obra: El Orinoco Ilustrado. Y regresó a su labor misional después de la publicación de la segunda edición de su libro en 1745. Murió en Los Llanos en 1750. En este primer tomo, Gumilla consigna sus primeras impresiones de la región del Orinoco. En principio realiza descripciones sobre la geografía física del lugar: su clima; el relieve; los paisajes y la vegetación. Después relata sus observaciones sobre la vida cotidiana de los indígenas: sus costumbres, los ritos, la desnudez, su dieta, técnicas médicas, entre otros. Consulte el segundo tomo en la siguiente url: http://babel.banrepcultural.org/cdm/ref/collection/p17054coll10/id/3325
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Historia natural, civil y geográfica de las naciones situadas en las riveras del Río Orinoco. Tomo I

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El Mochuelo

Por: Alberto Urdaneta

“El Mochuelo” fue una publicación dirigida por Alberto Urdaneta que circuló en Bogotá durante 1877. El nombre del periódico es tomado de la guerrilla conservadora, “El Mochuelo”, formada en el Cerro de Tolosa, cerca al Río Tunjuelito, la cual operó en el marco de la Guerra de las Escuelas (1876-1877). En su primer número, el periódico se define como una publicación conservadora, que “se ocupará de las glorias de los vencidos, de las desdichas, chascos y obligados personajes del Gobierno reinante.” Además de lo mencionada, en el periódico destaca el uso de las caricaturas como una herramienta para oponerse y cuestionar al gobierno liberal radical, del entonces presidente, Aquileo Parra. “El Mochuelo” únicamente alcanzó dos ediciones. El tercer número es censurado por el Gobierno y el director del periódico desterrado del país. Entre las temáticas que se abarcan en los números del periódico se incluye la construcción del Ferrocarril Central.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa
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El Mochuelo

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Imagen de apoyo de  La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 75

La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 75

Por: | Fecha: 11/05/1870

• Política-Literatura-N oticias-Filosofía-Relijion-Artes i oficios-Instruccion pública - Bibliografía. :Medicina-Variedades-Revista de la ciudad-Revista de los Estados-De Europa i mercantil. Se publica los mi rtes, miércoles, viérnes i sábados, i cl mismo dia. se lleva. a las casas de los suscrito res de la cu,pital i se remite a los de fuera. por los coneos res­pectivos. Los lúnes i juéves se publico.rá si es neceso.rio. Valor del trimestre, tres fuertes. Valor del semestre, cinco fuertes sesenta centavos. Valor del año, diez fuertes. Valor del número suelto, diez centavos. TRIMESTRE 11. AÑO l.-Bogotá, 11 de mayo de 1870. LA ILUSTRACION. No lo hemos dicho todo. No hai sociedad sin majistratura. En las Repúblicas la majistratura tiene oríjen en la voluntad popular; pero es necesario que esa voluntad popular se esprese verdaderamente. Si esa espresion es mentira, ¿ cuál es la au­toridad del majistrado? 1 donde el majistrado carece de autoridad, ¿ qué proteccion podrá brindar al ciudadano, herido en la integridad de sus derechos? ¿ Cuál es el prestijio de un maji~t~ado in­truso; de un estafador de una poslClOn que nadie le ha conferido? Cómo! ¿ hombres que en premio de un elito, deberian estar expiándolo severamen­te, léjos de esto, ocuparán el solio del po?er sociaJ en los diversos ramos de la espreslOn de la voluntad popular; i los hombres hon­rados que conocen tamaña perfidia, se cree' rán obliaados a respetar i a obedecer a seme­Jantes u~urpadores ? ¿ Es esto la Repú~Jic.a ? En verdad que si esa fuera la Repubhca c ualquier cosa seria preferibl~. . Comprendemos que en el SIstema republi­cano pueden ocurrir ciertas aberraciones mortificantes: por ejemplo, que las masas ?opulares, por simpatía en unos .cas?s., por antipatía en otros, confiera el eJercIcIo del poder público a hombres quizá desposeidos de las necesarias cualidades personales para desempeñar con tino i dignidad sus deberes de ,lejisladores, jueces o gobernantes. Na~a es mas posible; i por desgracia, no faltan eJem­plos de casos en que entre el Cris!o i ~l ho­micida Barrabás, el pueblo, mal lOsplI'ado, pida la libertad del malo i exija el sacrificio del justo. Pero.en estos casos, raros P?r mas que se exajere, basta poner a los oJos del pueblo el error que ha cometido i él se m?s­t rará solícito en repararlo. Véase lo que hiZO Aténas con los matadores de Sócrates i lo que hizo Roma con los que inmolaron a Cé­sar. 1 la razon es mui obvia: El pueblo no es sino el hombre múltiplo; i el hombre, múltiplo o único, jamas votará a ciencia cierta, p,or la consumacion de su pro­pio infortunio. El quiere siempre lo mejor; i si se equivoca de vez en cuando, jamas de­ja de reconocer su erro.r i de por:er los ~e­dios adecuados para evitarlo en lo sucesIvo. Por otra parte, todo sistema tiene sus pe­lio'"- ros', i la democracia no está esenta fdi e. los defectos que caracterizan nuestra insu cien-c ia o falibilidad. Peores defectos conocemos e n los sistemas monárquicos u oligárquicos; j en tre males posibles, siempre nos decidire· mos por los ménos ocurrentes i de menores . ¡mensiones. El mal de la democracia está en sus abu­sos ; en tanto que en los demas sistemas po­lít icos ellos mismos son el abuso por esce­, e l cia. .Jea como se fuere, el dia de un error po­pular, lo lamentaremos; pero, en &uma, quien lo ha cometido es quien tiene el derecho de enmendarlo; i esto es algo, i mucho para nosotros. Pero, ¿ será eso lo mismo que sufrir la do· minacion de personas que se han investido a sí mismas con los atavíos del poder público; 1 que en vez del castigo. que merece tamaño delito, gobiernen la SOCiedad como puede ha­cI.: r\o i de la única manera que lo hará siem­pre aquel que no esperó a ser elejido, con-vencido hasta la evidencia de que no merecia serlo? ¿ Hai sociedad donde tal~s cosa.s su?edan ? ¿ Qué es, pues, la SOCiedad, I cu~l es su objeto? No es ciertamente proporcIOnarse los hombres la seguridad en todos senti.dos? ¿ 1 qué seguridad puede haber para nadie en un pais en que los aparentes encargados de dar esa seguridad, estén en los puestos pú­blicos por haberla atropellado, usurpándose el mas grande i el mas grave de los derechos de un pueblo? ¿ Podrá ser buen lejislador quien se ha he-cho lejislador pisoteando las leyes? . ¿ Podrá gobernar honradamente qUIen se haya hecho gobernante burlándose de los go· bernantes lejítimos ? ¿ Podrá ad.ministrar justicia qu}e~ se .haya hecho juez vlOlandt) el derecho publtco I des­conociendo esa misma justicia que lo conde­nará eternamente? Estos son delirios. El que debe su sér a las tinieblas, no puede esparcir mas luz que la que hai en las recónditas honduras qy, las mas profundas cavernas. El olmo no da peras ni los buitres pale>­mas. Esto es viejo, i mas que viejo eterno. 1 no hai que falsear nuestros conceptos con la absurda pretension de suponer que en la materia que tratamos tenemos intereses de bandería. En esta grave cosa, nuestra bandera es la República; los principios de la democracia,que no son ciertamente lo mis­mo que una audaz i pésima rapiña. Para nosotros, lo mismo es 'que triunfe Alpha que Omega. con tal de que triunfe verdaderamente; es decir, que sea el pueblo quien hace cualquier cosa. N osotros no tenemos partido sino doctri­na, en cuestiones de principios, de justici~ i de patria. Atacamos el fraude i el ~rror SlO preguntar por los nom~res ?e sus autor~s. Ni aquí estamos dlsc~tl.endo cuestlOn.es políticas; porque la opmlOn que consIs­ta en alzarse alguno con el derecho públi­co, no tiene mas ni mejor argumento posible que el código penal i la sancion inexorable de los hombres de bien_ Para nosotros, en elecciones, bien podre­mos tener un canditato ; pero en fin de fines, triunf~ quien triunfare; siempre que triunfe verdaderamente; es decir, por el voto real i efectivo de la voluntad popular. Porque siendo como somos rep,ublicanos sinceros, pensamos como hombres I obramos como ciudadanos; acatando en la mayoría social el dogma indeclinable de los gobiernos populares. Obras son amores! Los hombres que desprecian al pueblo hasta burlarse de é l en su presencia, fa lsifi­cándole su voludtad para escamotade sus dineros, podrán ser cualquier cosa, pero no son patriotas, ni conocen mas República que lo. que existe entre los piratas. Lo repetimos: El que roba destinos roba sueldos ; i el que roba sueldos roba plata ; i quien roba plata es tan ladran como J éstas. 1 donde tales ha­zañas den títulos para el gobierno, allí no hai República, ni democracia, sino cueva de Rolando. 1 poco importan los nombres pro. pios i las caretas políticas. Todo es lo mis­mo; porque todos los ladrones son iguales ; i Se publican remitidos i avisos, a. un precio suma­mente m6dico, que se arreglará con los editores. Todo lo de interes j eneral se inserto. grátis. Los editores, NICOLAS PONTON 1 C~ NUMERO 75. ni es posible soportarlos ni dejar de llamarlos como se llaman. Nunca lo diremos bastante; pero jamas nos cansaremos de repetirlo: Para nosotros, nuestros adversarios, nues­tros enemigos políticos, no son los conserva­dores ni los liberales, son todos los que a ta­can las instituciones republicanas, los que procuran desacreditar la democracia, i los peores, aquellos sin duda, que afrentan la. causa de la libertad, cometiendo el gran c río men de tomar su gran nombre para deshon-rarla. 1\1. M. M. • La señora LIBORIA BORDA DE CANTILLO ha muerto. Lloremos i consolémonos ! Lloremos los que estábamos unidos a ella por los lazos de la sangre; los que fuimos sus amigos; los que vivimos en esta sociedad de que ella formab:l parte i en cuyo cielo brillan ya tan pocos astros de virtud acendrada. Lloremos, sí ; pero consolémonos! Su vida tan hermosa, fué una sola aspiracion hácla Dios i estuvo consagrada totalmente a la fa­milia modelo. Despues de una vida tan hermosa, su muerte no podia dejar de ser dulce i bella ' dulce i bella como la de los justos que se aduermen en el Señor, i cuyas almas dejan al partir, sobre sus mismos despojos, un rayo de la inmortalidad; algo como un presenti­miento de la dicha eternal que los espera. Hai cadáveres ante los cuales la duda re­trocede, la impiedad calla, i el alma cristIana se inunda en consuelos i esperanzas dulcíSI­mas. 1 de este número es el de la señora de CANTILLO para todos los que se han acercado a su féretro; para todos los que en vida con templaron en su rostro apacible los reflejos del brillo interior que embellecia su alma La señora BORDA DE CANTILLO, que fué en su primera juventud una de las bellezas mas notables de Bogotá: habia. dado la mano de esposa al doctor Manuel Antonio del Can­tillo, ciudadano venerable por sus altas dotes intelectuales i por sus virtudes públicas 1 privadas Sobrevivió a su esposo, i tambien a su di­cha, sosteniéndose tan solo por el amor a su hijos, que le fué retribuido con us.~ ra ; . por­que ciertamente, el amor de sus hiJOS ha te­n ido un carácter si no excepcional, al ménos poco comun. , . Dichosa en su hogar domestico que em­bellecía con su presencia, alegraba con gu carácter espansivo i jovial, i hermoseaba con sus virtudes, vivió t ranquilamente, hasta que una muerte dulce i largo tiempo esperada, vino a abrirle las puertas del mundo de los santos. L loremos los que la hemos perdido. Pero consolémonos ! porque es bella la suerte de los que mueren en el S eñor! J. J. B. Un contratiempo. Segun comunicaciones recibidas por el señor Gobernador de Cundinamarca, proce· dentes d el Tolima, el rio l\1agdalena acaba de variar de cauce en el punto conocido con el nombre de "La Vuelta de la .Madre de Dios." El rio forma ba en dicho punto un grande arco cuya cuerda ha tomado ahora en su curso, dejando en seco el recodo que á ntes recorria.. Se asegura. que un vapor que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 298 estaba arriba del SitiO de tal novedad, ha quedado encerrado; porque el nuevo cauce del rio en el punto Je la variacion actual, contiene saltos i arrecifes que lo hacen com­pletamente innavegable. Es posible que posteriormente i con me­jores informes, demos conocimiento al públi­co del suceso que aquí apénas enunciamos ahora. No creemos, no obstante, que lo ocurrido pueda causar obstáculos sérios al comercio, ni ménos perjudicar en lo mas leve la pro­yectada via de Bogotá al Magdalena, en pun­to a lo relacionado entre la subida de los cargamentos hasta donde llegue el camino que está en obra. REVISTA DE LOS ESTADOS. Antioquia. El Boletzn Oficial de este Estado, de fecha 23 del pasado, trae varios documentos importantes, entre ellos el decreto que organiza la empresa te­legráfica en el Estado, varios informes sobre ca­minos, el estado de las operaciones de la Casa de moneda, el descubrimiento de una mina i el nom­bramiento de Síndico-tesorero del Hospital de Caridad de Marinilla, hecho en el estimable señor Vicente Ramírez Hóyos. Como se vé, todos los trabajos del Estado tienden al adelanto i por con­siguiente al progreRo. Bendigamos, pues, la paz ue que disfrutan los antioqueños i trabajemos para que ella se cimente de una manera estable en el l'esto de la República, Unámonos todos los hom­bres honrados i trabajemos para anular a los sempiternos trastornadores del órden. Que nos sirva de ejemplo, para huir de las revoluciones, el estado de postracion en que se encucntran Es. paña, Méjico i Venezuela. i Solo escombros i rui­Das: he aquí lo que producen las revoluciones! Bolívar. Por el último correo de la Costa, llegado a esta ciudad el 5 del presente, recibimos el perió­dico oficial del Estado, cuyas fechas alcanzan has· ta ellO del mes en curso. Nos ha sido mui satis­factorio el ver que la mayor parte de dicho perió­dico se consagra a dar cuenta de la instruccion pública, compra de útiles para las escuelas i rep'!­racion de los cdificios en que ellas están. Se conoce que los empleados del Estado de Bolívar, cum· plen con uno de sus mas sagrados deberes: ins­truir a la juventud. Ojalá que en todos los pue­blos de la República se haga lo mismo, pues la demasiada ignorancia ha sido la causa de muchas de las desgracias que han aflijido a nuestra patria. -Tambien recibimos varias hojas sueltas sobre FOLLETIN. ~~ JJ~~U~ ~~ t;~ W~1fU~~NJ@ O AmOR E ROMA. [ CONTINUACION. ] --Aguardo. un instnnte; tu ama. está a.l tocndor, i tenemos tiempo pnro. dnr alguna cosa de ti a este már­mol que se parece a tus carnes. -Acabad, seüor conde, i dejadme salir. -Quiero hacerte un regalo, bella criatura ..... . -Gracias ántes de recibirlo. -¿ Has visto jamas oro tnn redondo como el de este bolsillo? ER tuyo si me entregas solamente tu hechice­ro pié para una Amarilis que va o. snlir de este trozo de mármol. -¿ I despues del pié? -Ah! los escultores son ambiciosos! -Buenos dias, sellor conde. -Un momento .... .. escucha. ~ -Talormi persiguió o. Ruzzarinll. que huln., i como sus labios se inclinasen sobre la roaada mejilla de la jóven, recibió en medio de la cnra lo. marca de los mas rústicos dedos que hayan cojido el citiso i el serpolio sobre los ribazos del Anio. El falso escultor se par6 como herido de un rayo, i oyó uno. carcajada melodiosa que regocijaba los ecos de lo. basta i sonora escalera. Se apareció Barbone i halló a. su nmo consultando un espejo sobre los estrngos de un rayo femenino. -:\1e parece que conozco a esa muchacha, dijo Dar­bone coloc(Lndose de nuevo delante del trozo de mármol. - Yo -conozco sus dos manos, dijo Talormi con unn. falsa risa ; i no tiene ninguna, zurda ...... En fin, el uma. me consolará de la cripda. En el oficio de escultor est{t uno es puesto a estos percances ...... En Florencia, me ha contndo Bartolini, que un dia una campesinn rnbia. i dulce de Empoli le habia arrojado a la cabeza el busto de 1\1. Demidoff. Yo soi flun mas dichoso que Bnrtolini, pues me he librndo del busto. -¿ Quereis, monseñor, que C01'1'n tras esn gazeln? -No, Barbone, ya no pienso en ella, era unn oca-sion i nnda mas. La vida de un hombre ue mi temple es una perpetua cnza de mujeres. Nosotros no tenemos como 108 sultanes harenes por mayor; solo los tenemos en detnlle. LA IL los de~órdenes de Larica, que ya han calmado, i una manifestacion de los habitantes del distrito de Momil, en que ofrecen sus servicios al Gober­nador de la provincia, para el caso de que se in­tente trastornar el órden público. Segun se dice en una de dichas hojas, todos los desórdenes que han ocurrido, los ha motivado el ardor de los par· tidarios de la candidatura del gran jeneral Mos· quera, perú esto se desmiente en otra publicacion en que se asegura que los mosqueristas lo que han hecho es trabajar conforme a las leyes, sin que hayan tenido en mira trastornar el órden. -Igualmente hemos leido una hoja del señor n. K. Drake, ajente de la Compañía del Dique de Cartajena, en la que manifiesta quc "el pro­yecto de apertura es practicable i lucrativo, como se prueba por el interes que han tomado en él los que tienen mas conocimiento de su practicabili­dad i mas actitud para juzgar de su prospecto.'" Ayudar, pues, para que esta grande obra se lleve a efecto, una vez que es practicable, útil i proveo chosa. -Segun lo manifiesta el importa.nte periódico que con el título de La Palestra, se publica cn Mompos, aquella ciudad va a recibir gran incre­mento, pues el Consejo municipal se manifiesta dominado de cierto espíritu de progreso, que ha­cia mucho tiempo no se Dotaba. Dicha Corpora­cion "publica todos sus actos i esto es suficiente garantía de la rectitud de sus miras i honradez de propósitos que la animan." Nos complacemos al referir estos hechos, porque ellos demuestran que ya se van olvidando los odios de partido i se trata de algo prove':Jhoso. Ese es nuestro anhelo, i con tal fin hemos fundado La llustracion. Escitamosj pues, a todos los amantes del progreso, sin distin­cion de colores políticos, para que nos comuniquen todas las noticias que den a conocer que la paz es la única salvacion de la República i que con ella se irán olvidando cada dia mas nuestros funestos rencores. Las columnas de este periódico están destinadas, de pr,eferencia a esta clase de publica­ciones. -El 22 del pasado el fuego devoró en Mompos unas trece casas del barrio llamado de abajo, en­tre ellas una que pertene3Ía a la señora Nicolasa Gutiérrez de Piñéres, quien logró salvar apénas unos pocos muebles. ~l incendiQ tuvo lugar por descuido en una cocma. -Para la reparacion del templo de San Fran­cisco se están acopiando los materinles activamen­te, i se espera con fundamento que siendo esa obra de mucho menor magnitud que la de la termina­cion de la iglesia matriz, ella será fclizmente lleva­da a tórmino. -Varias damas han tenido la filantrópica idea de hacer partícipes a los desvalidos de su sexo dc Habin trnscurrido poco tiempo, cunndo entró Clelia en el taller. -Buenos dias, conde Talormi, dijo; dispensnd que no os haya respondido en seguida, pues hni mucho trabajo en los talleres. He tenido veintiseis sesiones en cnsa de Bezzi, pn¡'a las estatuas de la Relijion i lo. Libertad. En seguida preciso me ha sido descansnr, pues especialmente la Libertad me hnbia fatigado mu-cho ...... Mirad, tenia esta actitud ...... magnifica .....• con un pcptU7It mui pesndo ...... Calla! vuestro crindo ha desaparecido! Queria confiarle mi capo. de tercio-pelo i mi sombrero ...... Perdonnd, señor conde, ya que os tomais la molestia ...... Este terciopelo teme el polvo de mármol.. .... Ha llegado ayer de Palmira ...... no de la ciudnd de Zenobia; es el nombre de una famoso. modista parisiense o. quien no ha conocido nuncn. 11\ reina Zenobia, por su desgracia ...... I bien, seüor con-de, ¿ qué obra. IDneslra quereis hncer de mi? -Yo. eRló, hecha, señora, respondi6 Talormi; todo cincel debe caer de las manos o. vuestros pies. Vos desnlentnis al artista. Con vos soln, Proxitéles habria economizado cuarenta. i nueve atenieusas. Vos teneis el monopolio de todns In~ beldndes; vos humillnis el Olimpo de las estatuns griegns; vos sois la tres Grn-cins ...... Dejad oaer esos velos absurdos, pedid un nltor, i Romn. hecha pogllnn otra. vez, os adornrá. -Esn si que se llama galnnteria itoliana! dijo Cle­lia. riendo. Petrnrca i :lIetastasio hnn siuo vencidos ..... Verdaderamente, conue Tnlormi, sois digno de vuestra reputacion, pues no hoi quien os escedn en gnlanterlo.. Si cortais el mirmol como las fl·ases obsequiosas, Pmxitéles queu!lr(~ eclipsndo; agotareis todo lo que quedn. de Carrnra, de I?llrco i Saval'Czza, i todas las mujeres rasgarán el velo del pudor en este tnller ..... . Es tan dulc~ el ser inmortal! i n las bellns no les gus­ta morir! -Es divina! esclam6 Talormi estasiado. ;, Cómo he podido tener la estupidez de creer que vivia cuando no os con ocia ? De qué nadn acabo de salir! Hoi princi­pio mi vid:L, i si Pigmalion, mi ml\Cstro, cSlUvie e en mi lugnr, no serin su mtirmol el que él amn.ria. -Vamos, oonLle Talormi, me parece que el principio :le nuestras relaoiones es dcmasinLlo vivo. Detengúmo­nos i hablemos mas frin.mente. ""os sois arti ta, i yo soi moLlelo; entremos en el sentimiento puro de nues­tra profesion...... ¿ de quó se tratn. ? -~e tratn, seiIorn., de hacer uun. obra ·érin. ..... . -l\Iui bien! conde 'l'alormi, yo aLloro el arte sério. -Aquí teneis un trozo de mlÍrmol del mas hermoSO grano, que me ha costnuo cinco mil escudos. Quiel'o los beneficios de que solo gozan en el hospital de esta ciudad los individuos del sexo fuertc. Con tal fin se han congregado en J un ta con el nombre de " Hermanas hospitalarias " i se ocupan en la for­macion del reglamento de la sociedad. Cauea. El dia 22 de abril último apareció cn Cali el número 1.0 de un elegante e ¡lustrado periódico, titulado: Los Principios, de grandes dimensiones i con cinco columnas por pájina: su editor·em­presario el señor Jaime II urtado. Felicitamos al Cauca por ia aparicion de L08 Principios, i deseamos al periódico larga vida. El injeniero americano Mr. Griffen con (juicn se habia contratado cl trazado i mensura de una parte del camino de Buenaventura, del Trapiche al Puerto, se ha marchado para Antioquia SiD ha­ber dado entero cumplimiento a su compromiso. La obra por lo demas en jeneral marcha con len­titud por la escas~z de varios elementos necesarios para el trabajo i por 108 fuertes obstáculos que presentan las formidables rocas llamadas el Lim­bo, el Infiernito i el Caiman. Habiendo en el Cau­ca un injeniero tan hábil i tan patriota como el señor Liborio Vergara, nada mas natural que se le llame a la direccion del camino como lo acon­seja Los Princip~'os, i por lo demas, confiamos en que el Superintendente, señor Conto, activará los trabajos, buscando i suministrando los elementos que faltan. El camino de Buenaventura cs una gran necesidad no solamente para el Cauca sino para toda la República, i debe concluirse pronto, pronto. El Hospital de Caridad de Cali, obra de Frai Juan Cuesta, está refaccionándose, gracias a los esfuerzos del distinguido ciudadano señor doctor Manuel María Buenaventura. -En la Gaceta Ofic'ial de Popayan, fecha 2:> del pasado, se encucntra un dec:reto sobre policía, por el cual se prohibe que en toda la poblacion i medio kilómetro fuera de ella, se tenga fábrica o depósito de pólvora. Esta medida se ha tomado en atencion a las contínuas descargas eléctricas que 8ufren algunos pueblos del Estado. -En el mismo periódico encontramos la Dota del señor Ministro de Colombia en Paris, en la cual da parte de haber comprado varias obras de matemáticas, que para el Colejio l\Iayor,le fueron encargadas. La direccion jeneral de iustruccion pública da las gracias al señor doctor Tórres Cai­cedo, por el acierto con que ha desempeñado la comision que se le confió, lo mismo, que por la. donacion dc varios libros que hace, i que a la ver­dad son mui interesantes. -Tambien se encuentra eD el mismo número, la relacion del estado de caja i cartera de la ad-estrner de él una estatun ..... que llamaré filosófica ..... . Esto tiene relncion con una historia cuyos enojo~os pormenores quiero ahorraros ..... . -I esa. estatua filos6fica. ¿ qué debe representar. pregunt6 Clelio.. Talormi tom6 un aire de grnvedad i dijo: -Representará. una Yénus saliendo del mar. -¿ VesLidn ? -Una Vénus vestida L ..... ¿ Pensais en lo que deci;:, señora.? ...... Estaria. indecente. Las mujeres que sa.len del a.guo. en troje de nato.cion insultan el pudor. Un poeta. romano ha dicho hnblando de las tres Grncio.s: Están desnuda8, están decentes, nud:e, decentes ...... Per-donad, seüorn, esta citn Intin!l. Poned un pnr de medias i ligas rojns a la. Yénus de :lIédicis, i será. intolernble: lo. policln. la. mo.ndnrá. poner en la. cárcel por ntentado oontro. las buenns costumbres. -A propósito de cá.rcel, dijo Clelia con admirnble destreza, ¿ snbeis que está en un co.lnbozo mi tenderita, la judla Débora? Estn noticia me ha trastornado ente­rnmente, i no he dormido en toda. la. noche...... mui pálida. debo estnr ¿ no es verdad? -Estais fresca. como el albérchigo de Tibur bajo el roclo; sobre los lnbios tcneis dos Hnens de coral que no revelan ningun insomnio; teneis uuos ojos límpidos que no deben al sueüo ningun ntraso ...... Sinembn.rgo, tom:uó parte eu el interés que os in pir:L esa. judlo.. -Es mi ncreedora, conde 'fnlormi. -En jenernl solo se interes!I uno por sus deudore~ .lijo Talormi riendo. -Le debo uno. manteleta alba.nE'sn i un cnrton de filigrunns de Jénovo.. :\lirad, conde Tnlormi, mirad este roseton estrellndo que me sirve de broche ..... i. Qu,; 09 Farece esta joya.-: -Es mui distinguida. --)le la ha vendido Débora, i nun está. por pngar ... Pl!ro veo que esto no os interesa ...... no hablemos ma~ uc ello, i volvamos a la I'énus filosóficn ..... . - ~I, bella Clelia, i cuento con vos pnro. hacer es .. obrn -Conde Talormi, dijo Clelia bajo.ndo los ojos. hall debiuo decÍl'os sin duda, que yo solo sirvo de modelo para las estremidades. -Pero, bello. Clelia, cuando se trato. de unn. Vén1lls saliendo del mar, h.LS estremidades hn.cen un papel mui insignificante en In. obra, i permitireis nI cincel ciego el ser mas ambicioso. -Es imposible, conuc Tnlormi! dijo Clelin le.an­tú'ndose con trislezn; mi resolueion no dato. de hoi -¿ Con que no quereis ser inmortal, divina CleJ.io. ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .ninistracion jeneral dol Tesoro del Estado i algu­Das otras di posicioncs, que dan a conocer la bue­; la marcha del Gobierno. --El dia del pasado, celebró el señor doctor Francisco Anionio Quintana, cura de San José de Tadó, la gran festividad de Nuestra Señora do los Dolores, con una magnifica funcion relijiosa, cos­teada en su rua yor parte con sus propios recursos. Felicitamos al señor doctor Quintana, por su de­" ocion a l\Iaría Santísima, i deseamos encuentre imitadores. ~eilores RedactQres de Ln Ilu tracion. Buga, abril 7 de 1870. En el número 111 de El Liberal se ha publicado en In eccion" Interior," i en la pn:·te corrll pondien­to; al EstAdo del Cltuca, un escrito fechado en esta ciud ,~d i firlllado bajo el seudoniwo " Licinio." X o es posiLle leerlo sin sentirse funestamente in­dignado pOI' tanta falsedad, tanta calumnia i tanta mnll:'dicencia como contiene; i se vacila acerca de lo qUE' causa mas indignacion en ese cscrito, o i la 1l1ala fe i la pCI'versidad de un cobarde! que se oculta tras ('1 seudónilllO, para tratar de infundit· sospechas al Gobiel'llo jl'lIeral, contra los conservadorl's de este municipio, o si la maldad del espiritu de partido cuando se estravía, o si E'I odio injustificable contra una poblacion o al ruénos contra un circulo de ciuda­, lanos notables de tlJla, tan solo porque esa poblacion o e ' e círculo no ha adruirado a Licinio a quien tanto ha enfurecido la popularidad de Perdomo; pues él, que se nos deja conocer en su escrito como no natu­ral ele Buga, al decir" 103' bugueños, que en su ma­yor parte son noveleros," no puede esplicarse cómo esa noveleda 110 lo ha asediado rodeándolo, siquiera como a Perdomo, de esa popularidad, vergonzo a en su opinion, entre mendigos i valctudinarios. j Ver­gonzosa la popularidau que brindan los desvalidos a quien, con ciencia i sin ella, los cura i alivia de bal­<. le! ; I Licinio blasona de contarse en el número de los que sostienen los derechos del pueblo i su soberanía! ¡ Cómo no repetir aquí: "1 siempre están las pala­bras en contradiccion con los hechos; i los labios son siempre disfraz para el corazon !" Pero como no todos los que ese escrito lean pueden estar informados de lo quo; Licinio refiere i aprecia a su modo i segun su sen ti)', forzoso nos es refutarlo bien a pesar nuestro, tanto mas, cuanto que para ello tendremos que prescindir de la moderacion en el lenguaje, porque si el nos hiere i nos calumnia gra­tuitamente ¿ pOI' qué nos ha de ser censurable alguna acritud al defenderno", cuando es este apénas uno de los pocos recursos coercitivos que quedan contra aquellos que entienden por libertad de imprenta, li­bertad i derecho para difamar? Consecuente Licinio con el espíritu que 10 guiaba al escribir su revista, deja coner su pluma desde las orimeras lineas de ella, no con el objeto de referir lo que ha pasado aquí con motivo de la permanencia de Perdomo (que saria lo que algunos pudieran creer) sino con el de calumniar a los eonservadores de este municipio, contra los que dE'seara ver ya puestas en práctica las medidas mas liberales de re- -A ese- precio, no; yo no tengo el valor de otras mujeres. -Clelia, repuso Talormi esforzándo e en retenerla, todulas resoluciones se rompen cuando ha llegado la hon. Olvidaos en interes de la santidad del arte; sed mi iuspiraciou, brillad corno la. estrella en su radiante desnudez, deja.d que os lean como el poema vivo de la hermosura humana; permitid al mármol el traducir linea por linea el deslumbrante marfil de vuestro cuer­po divino! Talormi, deslumbrado por el. encanto de Clelia, habia caido a sus pies. La jóven esperimenlaba una emocion que lo. pasma­ba, porque no esperaba hallarla en semejante entrevis­ta. Preciso es tambien decir que en ese momento Talormi no era el odioso personaje que conocemos; era el jóven mas seductor i amable, i sus conmovidas pala­bras vibraban en el corazon de Clelia. como la lira de las siete voces del modo jónico. Con todo, digamos luego en honor de la jóven, que permaneci6 fiel o. su mision ante un peligro tan poco sospechado. -No, dijo con uno. voz bastante enérjica aun; no, conde Talormi; dejadme part:r ..... Yo no os conocia ... sois un hombre mui peligroso ...... Adios, conde Talor-mi ..... . -¿ 1 me dejais, bella Clelia, quitando todo. esperan­za. o. mi cincel de artista? -No, conde Talormi ...... espero volver a veros ...... pero tengo un deber que cumplir ...... Un hombre poJ e­roso me ha prometido hacer abrir la puerta de lo. ci r cel a la. pobre Débora ..... i ese hombre me está aguardando. -Clelia, dijo Talormi escitado por los dos demonios dc la lujurio. i de los celos, ese hombre se jacto. de un poder que no tiene; ese hombre os ha mentido; solo yo pUNlo hacer abril' la puerta de esa cárcel. Clelio. mir6 o. Talormi, e hizo maravillosamente el papel de admirada. --Si, yo solo, prosiguió Talormi, i voi a probároslo. Aqui el diplomálico era vencido por unn. mujer en uno. escena en que se confundian los sentimientos ver­daderos i los flllsos. Tlllormi abrió una caja, i sacaudo uno. hoja impresa, dijo: -Ahi teneis uno. 6rden del supremo poder inquisito­ria!.. .... el nombre del pteso está en blanco, vos le llenareis. Despues, haced que monseñor Pacifico pongo. debajo su firma, i se abrirlÍ lo. puerto. d('1 calabozo. 1 como Clelia alargnba neglijentemente la mano paro. cojer la. hoja, Talormi añadió sonriendo' pres!on; i por lo cual él "cree de su deber escribir esas líneas para q'Je el Gobierno i la Nacion obren de la manera conveniente para precaver nuevo~ tras­tornos en la psz pliLlica:" estHs son ~us palaLraq ! Pue bien, veamos Iijeramente que pasó en esta po­blacion durante la permanencia en ella del il1compa­ble m~dic(), a fin de examinar si el alarmante grito de" alerta" dauo por Licinio,puede tener algun fun­damento' referiremos imparcialmente i, si Licinio lo quiere: le citaremos testig~s para él irrecusabl~s, puesto que son hombres que tienen que estar ma~ 111- teresados que él en la con~ervacion del órden, como el mui estimable señor Inocencio Cucalon, act ual Jefe municipal que, a su c9rúcter de empleado prin­cipal del municipio, reune las circunstancias de ser rico propietario,que tendría mucho quP. perdel'; refe­riremos, pues, imparcial i brevemente lo que suce­dió aquí, i todo hombre sensato i desapasionado juz­gará si Licinio obedeció a un temor de hombre de partido ju tamente alarmado, o si se dE'jó llevar, como sucede mui frecuentemente, en cierta clase de liberales, por el deseo ne vel' declarada en AsalD­blea una parte del pais i pescar en rio revuelto. Pocos, mui pocos, de los que leen nuestros perió­dicoll, ignoraran en la ReplÍblica lo que ha sucedido ('n todas las pob!aciones visitadas por Perdomo: baste ~aber que en algunas de ellas la permanencia de ese nuevo Hipócrates (segun el decir s'ltírico de Lici­nio) afecta hasta los trabajos agrícolas de Jos cam pos circunvecinos, como sucedió aqui, lo que confesarnos sin sentirnos avergonzado~ de ello, pues los pobrps i sencillos habitantes de los campos dejaban ~U!l queha­ceres por huscar ese hombre que, con ciencia o sin ella, los alivia i cura mas que muchos Hipócrate8 an­tiguos, de los qUtl han visitado la patria del primer . Galeno; ni tampoco nos avergonzamos de decir que, $in pertenecer al comun de los sencillos campebinos, fuimos de los que formaron en la cola de aduladores (cultura i suavidad del lenguaje de Licinio) que 1'0- c1eaba a Perdomo, deseando ver dE' cerca lo que podia ser cierto en los hechos que de él se )·efp.rian; vimos allí a Licinio i a algunos otros liberales a quienes, aunquCl conservadores como somos, no hacemo~ la injuria de suponerlos, como Licinio, fáciles de ser enganchados, si llegara el caso, por esa palanca mé­dica; vimos, en fin, lo que se ha viHo por todos en todo, los lugares: una multitud, parte de curiosos, pero casi en su totalidad de enfermos, hombres i mujeres, que acudian los unos por saber lo que podia i debia creerse únicamente; i los otros, que eran Jos mas, dispuestos quizá sin saberlo a aumentar con sus relaciones exajeradas por el agradecimiento i la gra­titud la nombradía de su bienhechor. Esto ha pasado en Palmira, en Otavalo, en Quito, en Paicol, en el Pital i pasa actualmente en CartagOj i preguntamos ¿ cuál de los escritores o simples cro­nistas que se han ocupado en este negocio, ha dado significacion política el movimiento que Perdomo imprime a los enfermos i valetudinarios? ¿ O cree Licinio que los hberales del sur del Estado i los del Tolima son menos aviliados que el, cuando los últi­mos principalmente no ~e alarmaron en una reunion de cinco mil únfermos en Paicol? i O crce que solo los consp.rvadores del municipio de Buga tenemos entendede¡'as capaCES de hacernos .er un ejército en -Pero cuando hayais puesto en libertad a vuestra acreedora ¿ os acordareis de yuestro escultor? -Quiero ser inmortal a todo trance, respondió Clelia presentando su frente al falso escultor. 1 atando con prontitud las cintas de su sombrero, iba a salir del taller cuando la detuvo Talormi diciendo: --E~cuchad bien esto, Clelia: Cuando esté firmada 1.0. órden, el ayudo. de cámara del cardenal Santa Scala llevará uno. silla de posta cerca de la cárcel, al estremo de lo. via GiLÍlia, cerca del puente San Anjelo ...... --Es evidente, interrumpi6 Clelia, que nadie puede desconfiar del ayuda oe cámara. del cardenal Santa Scala; pues es uno de nuesM'OS amigos. -Por eso le elijo a él, prosiguió Talormi. Virjilio de Albano, que es tambien uno de vuestros amigos, estará en lo. silla de posta i recibirá o. vuestro. judía ... i que Dios los acompañe! -A si se hará todo, dijo Clell~ saltando de alegria. Hasta mui luego, cond-c Talormi; sois encantador ; hasta la visto. ! Talormi lIam6 n Barbcne, i le dijo: -Es preciso que conduzcas a Déborn a la front era. -Como ! esclamó Barbone, Como, eseelentisimo ! ¿ sal vais a esa j udia ? -1. -Dios mio ! monseñor se hace judio! -Barbone, te be dicho mucbas veces que eres un imbécil. Rai dos mod03 de salvar : el que salva i el que pierd e. ••• Un mandato sobre Torlonia, IPOR antifrasis se llamo. en itali ;\Oo B uon Governo al tri bunal que ti ene Sl! residencia en la. p¡a=za JIadama. • HU fué donde hnbia ido Pacífico o. trabajar con algu­nos altos per sonajes de su part ido. Una parodia de alguacil fué llo anunciarle que uno. mu ier solicitaba hablarle confidencialmente. :Ea monseño\' dejó caer su pluma. sobre su pupitre, i pid i6 algunas señas sobre aquella solicitant e. Le respondieron: Es jóven i rúbia, i esttÍ vestido. con aran ,listincion: esta es lo. tercel' visita que bace o. ]);/1 GOL'erno. Pide el permiso de ha blnr al procu­raJo\' fi5c¡\I, a los jueces, a los asesores, a todo el mundo : ha, ta ahorJl no lo. hemos introducido, pero hoi sabe que monseñor Paoífic o estú, aquí, i ha. dicbo en tono Je am e naz~ .. ~I e han de hacer pedaz.os si me niegan la entrada: .. -Deci, lla que entr e, JJJ o I'¡¡clfico. i añadió ap ar!" Es Clelia. un peloton de mendigos, i un caudillo en un hombre apto $010 para hacer con su empirismo la de se~ p era ­don de muchos que se creen verdaderos i u n tiguo~ Hipócrates? Pero sea de f'sto 10 que fu p. re, la per ­manencia de Perdomo ¡.n Buga, que fué mucho m é ~ nos ruidosa que la qu e el mismo hizo E' n Palm lrll, I nada, nada en compnracinn de las que hiciera e n Ca­) julo i P aiuol, dió motivo sufi ciente para qUH alarma­do en estremo ('1 Iiberali mo de Licin io form ulara ('1 denuneio siguiente al Gobierno i a la Nacion: " Exis­te (en Buga ) por desgracia un cí rculo a rbitra r io. _ . _ Los hombres de este ci rculo viol ento no dE'scan'an en la tarea de trastornar la situaríon uctual, uunque sea recibiendo un desengaño mas en sus de-afortuna­d. as rebeliones . ..•.. P orque se esto. en la falsa cn·en­cla 1 uniéipio que, mUl léjos de e ~ ­tal' pensando en tramas revolucionarias apoyadas ell el Cristo milagroso, se esfuerzan en cimentar la paz de que gozamos, dando desarrollo a empre~a ~ indus­triales que proporcionen ocupacion i bienestar a la clase pobre. Le nombra riamos los conservadores que comprometen IIUS capitales en empresas de añ il, en esplotaciones de quina, en el ensanche de sus inje­nios de azúcar, en el establecimiento de cebas i crias de ganado vacuno, en el aumento tIe sus yeguad as -1 bien; dijo la. j6ven cerrando la puerta.; os haceis invisible, monseñor, tiene uno que hacer el sitio de una ciudadela para veros. Pacifico se levant6, i besando la mano de Clelia, le design6 un sillon i se sent6 a su lado. -La poUtica os absorbe, ¿ no es verdad? prosiguió la j6ven; la polHica os divierte o. los hombres ? ..... a mí me fastidia. mortalmente ...... -Clelia, dijo Pacifico con gravedad, en este momen­to tenemos deberes 8érios que cumplir. --Callad! replic6 Clella! i no tomeis ese tono solem­ne conmigo. ¿ Por venturo. pueden las mujeres ser nun­ca engo.fio.das por los hombres i tomar su gravedad como coso. séria? Los vemos o. todos hacer en particutar cosas tan estravagantes, que cuando despues se toman en público esas actitudes augustos, nos hacen llorar de risa. 1 vos mismo, seBor Pacifico, cuando os veo r epan­tigado en alguna parte, en una ceremonia pública, i pienso en todas vuestras estravagancias infantiles, me muerdo los labies paro. contener la risa. Si las mujeres fuesen indiscretas, como se pretende, no quedaría en pié una solo. reputacion formal. - ¿ Con que venis a vi itarme par a ecbarme esas fiores? dijo Pacifico sonriendo. -Sí señor ; i estoi furioso. contra vos. Ya no hai tertuli~ de música en mi casa; mi piano estú. mudo ; mis par tituras se van p o~liendo o.ma~i~lentas. El otro dia me han enviado el tno de E rnanr , 1 no éramo, ID,,!,j que dos para cantarlo .... .. no~ faltaba un ¿arll~ .. : Hemos anouardado hasta me,lia noche ...... i Pacífico no pa r eció, Nos han dicho que andabais mui afann,lo en perseguir a. los judíos como Faraon. Vamos, ¿ e_ cierto eso ? -Della CleJia, os digo que tengo graves debere,¡ q e lleuar . -Vuestr o primer deber es ser mi humildlsimo se rn­dor i desempeñar vuestro. parte en el trio de Ernar,! I j Dios mio, qué deslicbada 'oi! ..... j Cuantas jóvenes en mi lugar se vengarían con placer! ...... j Pero Vl', Pacifico, me conoceis, i por eso abus is de mi afec to I Clelia tomó su paiíuelo de batista. i se enjugó dtq lágrimas que no derrilmaba. Pacifico, vis iblemente conmovido. tom6 con tern 1'a la mano de Clelio. i le dijo; Vamos, mi hermosa CleJia, poneos de buen humor, j estais t..ln lindo. cuando 09 poneis :-.le:;re! Agu rdad algunos dias aun : dej~d arreglnr Duc"tro, negocic!' rollticos, i ,le .pues ya can aremos tO lo, los trios q ,. quern.i~ { Conl nuar.í. \ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • ctc. etc. etc; i si todo esto no fuera bastante para convencerlo de calumniador, recurririamos al dicho de las principales autoridades i de los liberales de buena fe de este municipio. ¿ Pero podemos creer 'lUnado al Hospital de Caridad un ariete hidráu­lico con sus correspondientes tubos de plomo. La .J unta ha visto con satisfaccion este obsequio. Magdalena. Habiéndose insertado en La Union h"beral,perió­dico que se publica en Santamarta, uu remitido en que se le hacen varios cargoE1 graves sobre rendi­miento de cuentas, a los Sres. Vicente S. Mestre i .J uan B. Paba,dichos Sres. han dado una hoja ~uel­ta contestando esos cargos de una manera satisfac­toria; i como comprobante, agregan a última hora, que han recibido el auto de la Oficina jeneral de Cuentas, referente a la de enero del presente año, i no se les ha hecho observacion alguna respecto a la liquidacion censurada cn el artículo de La Unwn liberal. No estará por demas advertir que la cen­sura se ha hecho bajo del anónimo, que es la ma­nera como los cobardes insultan a los hombres honrados. llanamá. El 28 de marzo en la noche, como a laa diez, tuvo lugar una reyerta entre varios individuos, paisanos i soldados del batallon "Pichincha nú­mero 8.°" que dió por resultado lamentable, la muerte de .José Toribio Sántos, conocido con el sobrenombre de .Juan Varita. Los soldados habian salido, como dia de fiesta, a dar su acostumbrado paseo, i se hallaban en una de las tiendas del edificio llamado el "Taller," divirtiéndose, cuando llegaron esos individuos, entre ellos Sántos, i tomaron parte en aquella di. version, que por cierto concluyó, como concluyen frecuentemente las de su éspecie, a garrotazos. En medio del alboroto se dieron gritos de "viva el señor Guardia," l. muera el Presidente del Es· tOldo," " vivan los conservadores," de parte de los últimos i i de " viva el Presidente jeneral Correo. so,·' :'el partido Lberal" i el "batallon Pichincha," de parte de los soldados. El .Jefe de la policía acudió al lugar del d.esór­den, i con su ayuda i la del señor comandante del batallon, todo quedó en calma, regresando los sol. dadoó a su cuartel. Los contrarios no parecieron i solo apareció Sántos, muerto. Lo acontecido esa noche, no pasó de una simple riüa, aislada, que tuvo fin tan luego que pudo ser percibida de la alltoridad : efecto de una causa que todos conocemos. -Los señores Eduardo de la Guardia i .Juan N. Vejarano, a quienes el Gobierno del Estado ha hecho salir de la República, se embarcaron el 2D de marzo a bordo del vapor americano " Colo­- a do II con destino a San Francisco. Suponemos ~ue este destieno durará. miéntras la Asamblea del Estado no disponga que sea levantado. - La paz se conserva inalterable en el departa­mento de ChirÍllui, apesar dc haber algunos espío ntus inquietos quc estltn l!.Costumbrados a medrar a la son1bra de los trastornos. -La viruela sigue haciendo estragos: hace ya como quince meses o mas que este pueblo sufre los efectos de ese cruel azote. Los casos de muer­te causados por él no han escaseado por desgracia. llace mucha falta que el ciudadano Presidente se hago cargo personalmente de haccr ,"enir a csta cabecera el virus vacuno. Santander. La Gaceta del Estado, de fecha 28 del pasado abril, se contrae de preferencia a la publicacion de circulares sobre mejoras de vías públicas, informes sobre casas de educacion i formacion de una colo­nía en el camino al puerto de Santander. Esto es mui satisfaotorio, para los amantes de la paz i el progreso. --En el mismo número, encontramos las notas que el Secretario jeneral del Estado de Santander, ha dirijido al señor doctor Vicente de La Roche, acompañándole el decreto espedido por la Asam­blea lejíslativa, en que lo felicita por su consagra­cion en favor de las mejoras industriales del país. El señor de La Roche contesta al señor Secre­tario, con una brillante nota, de la cual tomamos los siguientes acápites : l. Señor; hai dias en la existencia del ciudadano pacifico i laborioso, que pueden llamarse justamente grandes, porque en eilos goza mas que un conquis­tador. Ni el triste jeruido de las víctimas, ni la pér­dida de un compañero de armas aflije su corazon en esos momentos. " Los honores que me prodiga la Asamblea lejisla­tiva, me han proporcionado estos goces; pero mi hu­mildad no me dejará levantar mi frente orgullosa, porque nada merezco i porque el orgullo es hijo del egoismo, i yo, señol", no Boi vil egoista. " La dulce conviccion del sentir i pensar, que es la vida, i que se reputa como el primer bien del hombre, nada vale al frente de la palabra santa honor. Por eso no se ha equivocado el señor Secretario, al decir­me que la Asamblea leji~lativa me ha dado" el tes­timonio mas smcero i la 'Única recompensa:, que yo sabré estimar." Tolima. Este Estado marcha en paz i trata de organi • zarse de la manera mas conveniente a juzgar por todas las resoluciones que hallamos en El Oonsti­tucional. Una de sus disposiciones mas importan­tes es la que organiza la Secretal ia jeneral del Estado. Que se cumplan todas las órdenes del Gobierno es lo que importa i pues si únicamente se quedan escritas, nada se conseguirá. sino perder el tiempo. CAMARAS LEJISLATIVAS. Senado de l'lenipotenciarios. Dia 6.--Pasó en tercer debate el proyecto de lei que ruanda reiotegrar a ciertos capitalizados el 3 por 100. Pasó en segundo debate el proyecto de decreto sobre honores a la memoria del Jenerall\farcelo Bui­traao, i pension a su familia. Continuo el segundo debate del proyecto de lei por la cual se fija el pié de fuerza para el próximo año, i quedó pendiente la ruodincacion del ciudada­no Rojas G. al artículo 1.0 La morlificacion consiste en 500 hombres en vez de 1,000. A las doce uel dia continuó el debate sobre el ca­nal, quedando pendiente el de pié de fuerza. Dia 6, (nocturna ).-Continuó el segundo debate del proyecto de lei sobre pié ,le fuerza, i el ciudadano Rójas G. propuso la suspension de dicho proyecto hasta la sesion de matlaua.Dicha pro pos ion dio Jugar a una larga discusiou en que tomaron parte, el señor Secretario de Hacienda i los Senadores Pereira i Rójas G, sin haberse podido resolver nada por haber llegado la hora. Dia 7. - Continuó el segundo debate del pro­yecto de lei sobre pie de fuerza, en cnya discusion tomaron parte los seiiores Secretarios ,le Hacienda, i de Relaciones Exteriores encargado ri el despacho de Guerra, los Senadores Arosemena, Rójas E, Quija­no, Vengoechea, Herran, Rójas G. i Pereira. La ba­rra rstuvo sumamente concurrida, i sobreslllieron, en esta discusion,el discurso del ciudadano Rojas G. i el del sefior Secretario de lo Interior, por las mani­festaciones, que hizo de republicanismo i confianza nacional que abriga la actual aclruillistrncion. El ciudadano Palau propuso í se aprobó lo siguien­te: l. Continúe en la presente sesion el proyecto de lei sobre pié de fuerza, i para sl'guir el do escavacion del canal, destínanse las sesione~ diurnas de los dias lúncs, miércoles i viérnes, c¡llcdando los demas dias, i las nocturnas para el despacho de los otros nego­cio~." Fué negada la modificacion del ciudadano Rójas G, de redudl· el pié de fuerza ha ta I?OO hombres por votaeioll nominal, i aprobado el artl,culo 1.0 del proyecto. A las 3~ de la tarde se levanto la sesion. Cámara de Representantes. Dia 6.-Se aprobó en segundo debato el proyecto por el cual se abre un crédito Jejislativo, de 10,000 pesos, para emplearlos eh los trabajos del camino al Meta. En primer debate fueron aprobados los siguiontes proyectos: el de créditos adicionales al presupuesto en curso, para los gastos que ocasiona la próroga de las sesiunes del Congreso; el que destina un edificio (la antigua casa de correos), para habitacion clp,1 Presidente de la República: sobre re:luccion dc in­dios ~alvajes; sobre concesiones especiales en materia de aduanas; el que concede tierras baldías a 108 pobla­dores de los territorios de San Martin i Casan are ; i el que exime al señor Jo~é María abando (hijo) de cip.rta rcspon-abilidad para con el 'resoro. Se negó en el mismo debate i por spgunda vez, el proyecto que ordenaba la dcvolucion de cierta canti­dad de dinero al señor Joaquin Rizo. Se aprobaron las variaciones del Senado al pro­yecto "sobre apertura de Boca - grande en la bahía de Cart~jena." Se aprobó en sE'gundo debate i pasó a tercero el proyecto sobre adjudicacion de tierras baldias a la compañía del camino de la Buenaventura. En el mismo debate se negó uu proyecto que re­conocia los servicios prestados a la industria del pais por los señores doctor Manucl Vicente de la Roche, Juan Jo~é Obeso i Manuel Atuesta; habiéndose ne­gado ántes una modificacion del ciudadano Pizarro al artículo 1,° que consistia en agregar el nombre del señor Mam6rto Montoya, por sus trabajos para la estraccion del opio. Se abrió el segundo debate del proyecto sobre ins­trtlccion pública, sobre el cual presentó el ciudadano Holguin un brillante informe, que la Cámara mandó publicar a propuesta de los ciudadanos Restrepo i Corráles. Sin que pudiera votarse ninguno de los ar­tículos del proyecto se levantó la sesion i se convocó para la nocturna. Dia 6, (nocturna).--Tuvieron primer debate i se aprobaron los dos proyectos de lei que van a espre­sar~ e: el que proroga el plazo para la conversion de la~ libranzas antioqueñas; i el que adiciona i refor­ma las leyes orgánicas de la Oficina jeneral de Cllen­tas, propuesto por el ciudadano Viana. Se aprobó en segundo debate i pasó a tercero el proyecto de decreto que releva al Estado de Bolhoar del pago de derechos de importacion, por los monu­me~ to~ que ha pedido a Europa para depositar las cemzas de los señores Juan José ~ieto i Jnan Antonio de la Espríella. Se consideró el informe del ciudadano Pardo, re­lativo 1\ una reclamacion del señor Ramon Soto, pa­ra que se le pague el valor de unos caballos tomados por el Presidentejeneral Gutiérrez, pa7·a el servicio público, con motivo de 108 8UCe80S del 1 O de octubre de 1868. La comision proponia que se pasara el espe­diente al Poder Ejecutivo, para que entrando en ar­reglos con el señor Soto, reconociera i mandara pagar lo que juzgara conveniente. Atacaron esta proposicion los ciudadanos Viana, Holguin, Botero i Pereira Gamba, i la defendieron su autor i el ciudadano Icaza . Desplles de un detenido debate se aprobó lo dis­puesto por el ciudadano Corráles, de que se snspen­diera la discusion i se pidieran ioformes al Poder Ejecntivo sobre varios hechos relacionados con este negocio. Dia 7.-Fueron aprobados en tercera lectura los proyectos sigllientes: que exhonera al Estado de Bolívar del pago de derechos de importacion por los monumentos en honor a la memoria de los señores Nieto i Espriella j de adjudieacion de tierras baldías a la compañía del camino de la Buenaventllra; i el qUé abre un crédito al Poder Ejecntivo, de 10,000 Ilesos, para el camino al Meta. Comenzó el segundo debate del proyecto sobre instruccion pública, i se aprobó la modificacion de la cornision a cargo del ciudadano Holguin, por la cual se dispone que el Rector de la Universidad sea nombrado por el Congreso; modificaciol1 que fué combatida por el ciudadano Pereira G. i sostenida por su autor. Estando presrnte el señor Secretario ue Guerra,se suspendió la discusion del proyecto anteríor i se con­tinuó la del de presupuestos. El señor Secretario ci­tado manifestó en nombre del Porler Ejecutivo, que aceptaba las modificaciones del ciudadano Pereira al Qppartamento de Guerra, a lo cual contestó el 5(>­ñor Pereira en términos satisfactorios para el Go­bierno. Las modificaciones flle¡:gn aceptadas. El ciudadano J..argacha propuso un crédito por 60,000 pesos para pagar al Estado del Cauca los gas­tos hechos en la guerra que en 1865 tuvo lngar en dicho E -tado ; guerra o revolucion que fué pU!"amen­te local, como lo reconoció el mismo Gobierno de ese E tado; pero que sinembargo de eso ha preten­dido en dos ocasiones que se le paguen por la T acion aqllellos /;a to ~. El ciudadano Viana comlJatió dicho crédito, i ''lo Camara lo negó. Termllló)a discusion del proyecto, pero no pudo cerrarso el debate; habiéndose pasado aquel a la co­mision del ramo, conforme a lo que dispone el Re­glamento. 1\elacion de la relreta para el juéves 12 de mayo. ARTILLERíA. 1~ Preludio i Aria de "Ernani ll •• J. Yerdi. 2~ Valses: 1 Los P ensamientos".. J. Lalmer. 3~ Polka: La "Primavera', _ .•• D.lIlarti. ZAPADORES. . 1 ~ Duo de "Ernani"............ J. Verdi. 2~ Valses: "Recuerrlos de Lóodres" Lanner. 3': Polk.\: ,. Elena". __ • _ •.....• P. Giorza. Bogotá,l1 do mayo de 1870. El Directol· de las Banda. Oayeta71o Pereira. l!\lPRENTA DE N. PONTON 1 COllPA~ÍA. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 75

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José Luís Gallo

Por: | Fecha: 2019

Estudió música en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá con los profesores Sonia Díaz y Carlos Posada, y en el 2004 recibió el título de Maestro en Música con énfasis en guitarra clásica. Posteriormente viajó a Lyon (Francia) donde estudió en el Conservatorio Nacional de la Región de Lyon con el maestro Jesús Castro Balbi y, en el 2007, recibió el certificado de perfeccionamiento en guitarra de este conservatorio. En el mismo año comenzó sus estudios en el Conservatorio Regional Departamental de l’Haÿ les Roses al sur de París con la maestra Tania Chagnot y recibió en el 2009 el Diplôme d’Etudes Musicales en guitarra clásica por unanimidad y con felicitaciones del jurado. En el 2010 recibió el certificado de perfeccionamiento del mismo conservatorio. En el 2014 obtuvo el grado de máster en la Universidad Federal de Río Grande del Sur en Porto Alegre (Brasil), bajo la tutoría del profesor doctor Daniel Wolff. En paralelo a su actividad como solista y músico de cámara, Gallo es profesor en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá de las asignaturas de guitarra, ensamble de música latinoamericana, apreciación de la música, y dirige el programa ‘Recital en el hospital’.
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Imagen de apoyo de  Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 15

Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 15

Por: | Fecha: 22/08/1899

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA ~ CARVAJAL & ESGUERRA únicos agentes de la REVIST.Á. Ir.Jus­TRADA en Zipaquirá,' continúan en el ejercicio de la profesi6n de Abogados. Su oficina está situada en la plaza principa], acera Sur, /número 7 4. Dirección telegráfica: '~VOCERO.'' J I}..IÉNF:Z & c.:~ ( A~ustín A. :fiméncz-Jztatt B. Ba­ ·.,rios). Ahogados, Agentes y Comisionistas, Bogotá­C... olombia. Carrera 6.a, número 322. Dirección telegráfica: J 1M JCNEZOO. PIANOS de las fábricas más acreditadas y de distintos modelos y precios, importa permanentemente Gu­mersindo Perea, profesor de piano. Precios más bajos que los del comercio y con facilidad para el pago. Calle 12, N.0 206. Arriba del Pasaje Hen1ánde.z. 2-1 ~...._..... LA oficina de empaques de Antonio M.a Moreno se encarga de enfardelar mercancías, café y caucho. Transporta de Bogotá hasta Barranquilla. toda carga de frutos de exportación. DESPACHO: CALLE DEL ROSARJO 'UMEHO 82. PILDORAS A~ 1 DINAS Las píldoras andinas curan con seguridad la · fiebres cr,ónicas, e] crecimiento del bazo, la anetnia y todos los fenómenos del paludismo crónico ad­quirido en los lugares donde reinan las fiebres in­termitentes. Valor de. un fra co, . 1-20; por doce­J1as á 10. PIDANSE A CAMAOHO ROLDAN & TAMAYO. 4-2 Tbe London &. Bo[otá Trading c.0 Ltd., Sucesores dB Ricardo Jaramillo & Hermanos ' . ofrecen á usted el tnejor surtido de paños, introducidos directamente de las n1ejores fábricas in~lesas. Ropa hecha y todo artículo para hombres. COMPAREN SE NUESTROS PRECIOS ,...,...,;..-.,....,...__..,.._,~"""'"·r...-~~~ ,._ w wr--·-·.-""'.- ~,;--.-w~..,....,....._.............,. ... ~~-....- COMPARI"A OOL.OMBIANA DE.... TRANSPORTES U¡. Co~pa -í e pacha con regularidad sus vapores de BarranguiJia para La Dorada en los días 3, 6, 9, 12, 15, 18, 21, 24, 27 y 30 oe cada 1net1, y además hace despachos extraordinarios cuando las necesidad~s del tráfico lo exigen. Con estos despachos, que están en combinación con los arribos de vapores tnarí­timos á Puerto Colombia, ni los pasajeros ni la carga sufren demoras. En cuanto al servicio paa·a pasajeros se garantiza el mayor esmero y buen tr·ato. Es indudable que la cerveza n1ás tónica en la.~ comidas es la de la ~-Cf' 1t ~~ -Jt ~~ it La botella que no ~Q.Al ~~,A&-...3W'-~ quete es falsificada lleve- ti­c, -3 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA AÑO 1--VOLUMEN I AGOSTO 22 DE 1899 NÚMERO IS -~-)-)oOo(~- Dr. MANUEL PLATA AZUERO - -o-- EL día 23 del pasado mes falleció en \ illeta el dis­tinguido médico dodor MAN EL PLATA AzuERO á la edad de setenta y un años. PLA.TA AzuERO nació en la antigua provincia del Socorro, hoy centro del departamento de San­tander, en r828. Su fa­milia, de origen español, se había avecindado en varias poblaciones del Norte de la República desde principios del siglo XVIII. A ella pertenecie­ron varios de los com u­neros que iniciaron en . 1781 la emancipación política de Colombia; de ella fueron miembros los mártires de la Revvlu­ción D. Isidro Plata, D. Emigdio Benítez Plata y D. Mignel Gómez Plata, fusilados. por los españo­les en r8r6; la heroína­mártir doña Antonia Santos Plata, sacrificada en la plaza del Socorro por orden de Sámano, en r8r9, y los próceres \ i­cente y Juan Nepomn­ceno Azuero Plata y Die­go Fernández G ó m e z Plata, ilustres ser\'idores en la revolución de b Independencia. Un Obis­po de Antioquia, el doc­tor Juan {le la Cruz Gó. mez Plata, el ilustrado Presbítero Pedro Anto­nio Ve g.1 Plata, y el ilus­tre ciud.tdano doctor José María Plata, de excepcio­nales talento~, por todos recono ·ido.:>, tenían s::ll1- gre de esta ilustre fami­lia de patricios. Medicina y de Catedrático suplente. Dedicóse al ejerci­cio de su profesión en diversas ciudades rlel Norte de la República, especialmente en la ya próspera Bucara­manga, y allí prestó servicios civiles onerosos, desempe­ñando el cargo de Jefe político; luégo fue¡ elegido PLATA Az EHO cur­só Literatura y Medicina en el antiguq Colegio N a­cional de San Bartolomé, ajustándose á lo prescri­to en el rígido plan de estudios, dictado por el doctor Mariano O pina, y oht11vo título de Doctor en la última de ]as Facul­tadesnc;> mbradas,en 1845, AJANUEL PLATA AZUERO conced1do por la Universidad Central de Bogotá, plan­t~ l q~~ gozó de merecida nombradía por su sabia orga­mzaciOn y en el cual ocupó el joven -médico los honorí­ficos cargos de Secretario del Consejo de la Escuela de + 23 DE JULIO D~ 1899. miembro de la Cámara de Provincia y nombrado Go­bernador de la provincia de Soto, alto destino en el cual coadyuvó, como todos los hombres distinguidos del país, á derrocar el Gobierno dictatorial del General Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA José María Melo, en los últimos meses de 1854. Ade­más prestó servicios de cirujano de ejército, en el del Norte, comandado por el General Tomás C. de Mas­quera ·, quien elogió la conducta del Magistrado-médico en la historia de esa campaña, que intituló Resumen his­tórico. Terminada la guerra civil partió PLATA AzuERO para Europa con el fin de perfeccionar sus conocimientos científico ; por varios años oyó en París lecciones de las celebridaaes médicas de esa época, entre las cuales so­bres~ tlían Bouillaud, Ricord, Harcly, Cazcnave, Velpeau, Nelaton, Trous eaux y Vulpian, y por su aplicación y sus talentos mereció distinciones de los profesores Civial y Wecker. E tablecióse PLATA Az 'ERO en la comercial ciudad de Cúcuta, en J 857; pronto adquirió reputación de ilus­trado médico y hábil cimjano, á la ez que alcanzó po­pularidad suficiente para ser elegido, en su carácter ele miembro connotado del Partido Liberal, Diputado á la primera Asamble~ Legi. lativa del E. taclo de .. autancler. Hizo secrundo iaje á Europa, en 186:;, donde con­currió á las clínicas de las graneles ciudades del Viejo Continente. Al volver á la 'patria, ocupó puesto 'en la Cámara de Representantes de 1 67, y n ella se di. tin­guió como orador como en tu. iasta opo i ·inni~ta de la Admini. tt·ación ue presidía el ,.eneral l\1osqncra, la cual había establecido lucha con el Poder Legislativo. Prestó entonces ef cloclor LATA \z · ElW serYicio de incalculable valor á la Instrucción pública se uncia­ría, al presentar el proyecto de ley que cr aba la Uni­versidad Nacional de Colombia y al contribuír con u luces á la Redacción de los Estatutos de este célebre plantel, que alcanzó bien pronto justo renombre y en 1 cual se han formado abogados, médicos, naturalista , ingenieros y literatos que han sido y son legítimo orgu­llo de la patria. Residió después en Cúcuta hasta I 7 r, año en que volvió á la capital investido con el carácter de Senador del Estado de Santander. Aceptó entonces el cargo de profesor de Clínica y luégo el de pr0fesor de Terapéutica, y en ellos se distinguió por su genio observador y por el espíritu filosófico que presidía sus investigaciones científicas. Dueño de sí mi mo en la frecuentes é inesperadas complicaciones de las grandes operaciones, dejo siempre bien sentada su reputación de hábil cirujano. Con numerosa clientela civil; querido de los estu­diantes de medicina y estimado por ·us compañeros de profesorado; jefe de las consultas gratuitas del Hospital de Caridad; miembro de las Juntas Central ele anidad y de Beneficencia; Inspector general de los Hospitales militares de la República (1876-77); Rector de la Uni­versidad Nacional; Presidente del Consejo Académico -Corporación encargada de la suprema dirección de la Instrucción pública del país¡-favorecido por la suer­te con abundantes bienes de fortuna, y ocupando alta posición social, gozó el doctor PLATA. AzuERO por al­gunos años del premio debido á su claro talento, á su ilustración vasta, á su amor al progreso, á su falta de egoísmo y á su conducta intachable como ciudadano y como jefe de familia. Miembro de la antigua Sociedad de Medicina y Ciencias Naturales de Bogotá, de la cual fue uno de los fundadores, y de la Academia Nacional de Medicina, ocupó varias veces en ellas el sillón de Presidente, nue­vo y merecido premio de sus indiscutibles méritos. Desde 1852 esct·ibió el doctor PLATA Az ERO, en París, un trabajo sobre Ptofilaxia de la elefancia, y una Memotia sobre la úlcera simple del estómaoo; luégo sus discípulos dieron á la prensa algunas Obsetvaciones clí­nicas, redactadas por él en los servicios del H os pita! de San Juan de Dios de Bogotá; en periódico científicos se imprimieron sus discursos académicos pronunciados en sesiones solemne5 de la Sociedad de Medicina y Ciencias Naturales y de la Universidad Nacional, y como la mejor presea de su labor científico-literaria publicó en 1890 un Ttalado de Terapéutica aplicada, ge­neral y especial, con el arte de recelar y el de jorrnular, la Mate1ia médica, la Tetapia infantil y la Clínica terapéu­tica, aplicable especialmente á los climas ttopicales, obra que por su extensión y originalidad es de positiva uti­lidad y que bastaría á salvar del olvido el nombre de su autor. PLATA AzuERO cumplió con "la misión del mé­dico en la sociedad, que es tan noble c.omo simpática. El combate diario con el dolor, la propia vida expuesta momento por momento con el fin de salvar la ajena, su coble carácter que prodiga remedios para el cuerpo y consuelos para el espíritu, la transformación súbita de un ér extraño en compañero, amiao y hermano, todo esto es grande, es bello, es interesante y atrae irresi:;ti­hlemente á los caracteres generosos." Los últimos años de la ida del connotado político é ilu. tre médico fue­ron de~graciados: perdida su fortuna en l "·ai\·én de lo negocios y desolado su hogar p0r la muerte prema­tura de do matronas, que fueron e. cogida. ror él para compañeras de su existencia, y por la de su primogé­nito; y agobiado por la edad y por un:1 afección orgá­nica del corazón, acabó u días lejos de su familia y ele sus amigos, en el mismo Jug:1r donde la había termina­do pocos lustros ante. , en J R73, otro insigne mécli o, el doctor Antonio Varcra Rey 'S, mae~tro y amigo personal y político d 1 doctor PLATA ¡\zt' ERO, de cuyos labios aprendió esta máxima, qPe ttpo practic;:tr: ' o sola­mente debe el hombre no haéer mal; para cumplir su mi ión en la tierra está obligado á hacer el bien., PEDRO M. IBÁÑEZ. Bogotá, Agosto de 1899. CONCURSO AGRICOLA P RE ENTA.Mos á nuestros lectores algunos de los tipos del Concursn agrícola que tuvo lugar en la capital con motivo del 20 de Julio. No habiendo podido obtener fotografías de impor­tantes envíos de varios expositore., nos hemos circuns­crito á la hacienda de El C01 so, propiedad de D. Manuel Antonio Angel é Hijos, situada en la Sabana de Bogotá. N os ha movido, además, á dar preferencia á esta parte del mencionado Concurso, la circunstancia espe­cial de constituír aquella hacienda una finca rural mo­delo, en la que no se han limitado sus propietarios al fomento de tal ó cual raza en especial ó al cultivo em­pírico de la tierra, sino que, presidido por riguroso mé­todo científico, se propende allí á la mejora de las dis­tintas razas: la ganadería, los caballos, los asnos, y en general todos los animales que mayor utilidad prestan al hombre, son criados con inteligente atención en aque­lla quinta modelo. N o se economiza en abonos, se hacen observacio­nes meteorológicas, las irrigaciones y aven.amiento son obra de la observación y no del acaso. Gracias á este sistema, los propietarios de la ha­cienda de El Cotso, además de ver realizado el sueño bí­blico de las gruesas espigas y de las vacas gordas, pres­tan extraordinario ser icio á nuestra incipiente agricul­tura con el mejoramiento de las razas y con el ejemplo de los resultados que se pueden alcanzar con la sustitu­ción de la bárbara rutina á los métodos científicos. En el próximo número nos ocuparemos de las otras ecciones de la Exposición y especialmente de la de Bellas Artes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA 229 LA HEROINA DE SANJUANITO (TULUÁ1 AGOSTO DE 1819) Para la REytsTA ILusTRADA · ERA el :-tño de 1819. El cañón de Boyacá repercutía por todos los ámbitos de América anunciando la libertad de la Nueva Granada é infundiendo terror pá­nico en los defensores de b cau a del Rey. El Cauca, que durante tres años largos había sido víctima de las crueldades de Calzada, Warleta, Valdés, Tolrá, Delgado, Mu­ñoz, y otros realistas no menos despia­dados, recibió la noticia de la espléndida victoria como escucharía Lázaro el "le­vántate" del Divino Maestro. Rolclanillo fue la segunda población del valle en qne se supo el desastre de Barreiro y la fuga prcci pit:-tda del san­g11inario S:ím:-tno. A la sazón estaba allí una mnjer de edad madura, natural y vecina del Pescador, que había ido en solicitud de algunas cosa necesarias p:1ra su familia. El reLLto de lo acaecido la llena de entusiasmo, y olvidando sus qt,ehaceres monta en su cuartago y vuel.L á llevar tan grata nueva al General J na­quín Ricaurte, que se halhba oculto en los bosques riberanos del Cauca, adonde había venido fugitivo desde los llanos ele Casanare, desesperanzado del triunfo de los republicanos (1) . -"Mi General, ya semos libres," es el saludo que le da, y sin esperar contes­tación le r fiere lo que ha oído. Alborozado y fuera de sí el viejo li-te, dos gruesas lágrimas ruedan por sus mejillas y exha­la del fondo de su pecho un suspiro prolongado. ¿Qué pasa en el ánimo del patriota? -Y no haber estado yo allá! ¿Para qué me-vendría? exclama con el más hondo pesar. E stas frases revelan que era presa de encontradas emociones: el placer de ver libre la patria, el arrepen­timiento de haber abandonado sus banderas, y el dolor de no haber compartido de las glorias del triunfo con FA t.' T (2.• p remio en la Exposición de 1899) diador abraza á la oficiosa mensajera, y la interroga de mil modos como un juez hábil que indaga para descubrir la ver­dad. Convencido de que el hecho es indudable, y vuelto de su primer trans­porte, una nube de tristeza cubre sufren- Toro cd01·ado de raza JJurham pura &angre. CriaclO'rU v prqpietarios, M. Antonio Angel é Ilijos (hacienda rie El Corso). Padre, Rederick Raud01n 56.4! 1, introducido al país M.'\.STODONTE (Primet· premio en la Expo~ición de 1899). por /()8 seño1·es Ignacio inWn de la Torre. Jiadre, Duquesa de Tequenda-ma, hija dtl toro tm· of Cromwell 50.511., intro·lucido al país por el señor Ruperto R trepo 8. , 11 de la vaca Lady Louisa's Duchers 15, introducida por los señores Ignacio &; imón de la Ton·e. sus antiguos camaradas. ¡Inflexibilidad de las leyes morales 1 ¿Qué castigo más duro para un hombre de honor? Comprendiendo la aldeana la causa de esas lágrimas, le dice: -A l~,s arm:1s, General, que aquí tamié.n hay enemigos de la patria. -Pero d ónde están esa armas? ¿Cómo salgo sin exponerme á qlle me prendan? -Deje su mercé e o á mi cuidao. Aquí volveré cuando esté todo listo. Y con un "adiós, cuente conmigo," con­cluye el diálogo y parte á galope en busca de los más diligentes y decididos patriotas de e ;os con tornos. -¡Viva la libe1Lá ! ¡Viva la patria! ¡Viva el General Bolívar! gritaba al verlos; lo que dio moti\·o para que algunos la tuviesen por loca y otros temblasen al oír tan imprudente grito. Los postas empezaron á cruzarse en todas direcciones; tres días después estaba en agitación todo el alle, y por dondequiera se veían partidas armadas. El Gobernador Domínguez, que se hallaba entonces en Buga, temeroso de la actitud hostil de los pueblos, resolvió trasladar e á Popayán con ochenta hombres que pudo armar, y pereció con todos Caballo de 1·aza percherona, pura angre, nacido en ta hacienda de El Corso y cri&do por M. Antonio Angel é Hijos. ellos en El Guanábano á manos de una gue­rrilla de cuatrocientos soldados, comandada por el Teniente Coronel Alvarez. (1) Ricaurte tenía parientes en Roldanillo ;. esto nos explica por qu~ escogi >el Cauca para refugiarse. Entretaoto, el General Ricaurte reunió los pronunciados y estableció su cuartel general en Tu­luá. Allí ordenó que se presentase todo hombre capaz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 230 REVISTA ILUSTRADA de llevar armas y se pusiese á la disposición del jefe cuan­to pudiera servir ó hacerse servible para un combate. E!l esa población, cuna del General Prías ( r), aque­lla muJer, alma del pronunciamiento, fue la providencia del ejército patriota: por todas partes buscaba vituallas para los soldados y armas para los defensores de la li- DIANA (Primer premio en la Expo8ictlm cte 1899). sición donde poder resistir á fuerzas superiores, inuti­lizando la caballería patriota, se trasladó á la hacien­da de Sanjuanito, pertenL;ciente entonces al doctor Fran­ciscoVarela, y situada al occidente de la ciudad de Tuluá. Cuando la vanguardi:t de las tropas repubJicanas ocupó esta plaza, había en ella algunos oficiales realis-tas, los que á los gritos de ¡viva la liber­tad ! ¡viva la América libre! huyeron des­pavoridos. Jinetes bien montados los per­siguieron tenazmente hasta las inmedia­ciones del campamento de Hodríguez. El desgraciado Capitán Pancho, que era el mt:jor oficial del ejército Cnl'migo, . fu~ enlazado á b eloz carrera y arrastrado inhumanamente por las calles, acto de crueldad apenas disculpable por la guerra á muerte que el jefe realista había jurado á los patriotas del valle. De paso pam el campo de batalla, nuestra heroína se c sin restri cciones á ]as ideas del ar­quit cto. No qu remos terminar e te breve juicio sin manife tar on franqueza que e de sentirse qne en la construc ión no se respetara la idea del arquitecto. Sin duda la cornisa corintia con sus bien acusado modillones tiene mayor ma­jestad que la dibuj ada en el plano primitivo, pero esto no nos compensa las bellas consolas del balcón clel plano ¿e Santamaría, que fueron reemplazadas por aquella horrorosa dentadura metálica de pesebrera, que rompe la armonía de la hchada, no menos que aquellos mezqui­nos mascstenerse de ejecutar este apéndice, ó por lo menos ha de bid o armonizado con la bella lumbrera que, coronada con un frontón Médi­cis, termina ele tan agradable manera esta parte de la fachada. El dibujo que publica hoy la REVISTA es copiado del original del arquitecto Santamaría¡ él permitirá al lector juzgar de Jos conceptos· propiedad de loa aeñ<>re8 Lw S. Kopp &; O. o Gornpue8ta pot• el arqu~tfcto señor Mariano Santamaría. anteriores. De todos modos, el Bazar Veracruz marca época en las transformaciones de la an­tigua Santafé y acusa en sus grandes línet:..s el ble almacén, y no está lejos el clía en que la estrecha ventana de barrotes que nos recuerda los serrallos tur­cos, desaparezca .para ir á juntarse en el dominio de las tradiciones olvidadas, con el portón de piedra enzurro­nada y el cuarto de San Alejo, que el santafereño ele hace treinta años consideraba como irreemplazables. Entre los edificios más notables de este nuevo pe­ríodo podemos citar la fachada del Bazar V eracruz, de­bida al arquitecto Santamaría (D. Mariano), la que mar­ca de manera decisiva la transición entre el antiguo y talento de un arquitecto. Cuánta diferencia con otros edificios en que la pobreza de imaginación y de cultura intelectual del maesl1o intenta disimularse con el recargo de ornamentaciones falsas y costosas, verdíl­deras c.aricaturas esculturales, por el estilo de aquellas que ornamentan cierta casa de la carrera s.a, de la cual nos parece ver salir á cada instante los siete elefantes blancos del rey ele Siam. PICK WITT. ---)(0)~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA 233 EL PREMIO DEL SALON DE PARIS JOYEUX ÉBATX (RETOZOS) CUADRO DE P . CHABA Q, 11: OBTUV gL PUE ~li O DE L • L O... DE PARfS EN EL PRE SE .... TE A ~O. -~- L os periódicos ilustrados de · París han traído copia de un cuadro que figuró en el Sa­lón del presente¡ año bajo el tí­tulo de Joycu;t· Ebats (Retozos), presentado por el artista fran­cés P. Chabas. El Joutnal des A1ltstes, de fecha 1 r de Junio, nos informa que aquella pintura mereció el premio del Salón por 33 votos entre 44 votantes que consti­tuían el J ur·ado, Y. que el Go­bierno francés la compró con destino al Museo de Luxem-burgo. · Esta noticia, que para el público tiene el carácter de un hecho diverso, de aquellos que apenas retienen la atención un momentc, reviste ¡-:ara nosotros un carácter especial, pues se refiere á un amigo con quiten mantuvim0 íntima amistad en la Academia de Pintura Julián, semillero de artistas eminenteg. A aguel centro artístico, el más retinado de París, con­curren los pintores y esculto­res de todo el mundo que de­sean perfeccionar sus estudios, y la juventud francesa que no . quiere someterse á la enseñan­za rutinaria y empapada en los con encionalismos y rancias tradiciones de la Es­cuela Nacional de Bellas Artes Ingleses, ruso , australianos, japone es, chinos, ar­gentinos, no hay pueblo del mundo, se puede asegurar, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 234 REVISTA ILUSTRADA que no tenga algún representante en aquellos talleres, adonde van á estudiar el desnudo y la campo ición, guiados por eminentes maestros. Pero el provecho mayor para· el estudiante en aquel cenáculo, es el resultado de las acaloradas críticas y dis­cusiones que se libran entre los alumnos, la mayor parte de ellos maestros en sus respectivos centros, sobre toda clase ele asuntos, y especialmente sobre estética. Aquellos torneos del arte por el arte, alejan ó aproximan naturalmente las alma en el campo cte las ideas y de las aspiraciones. En tal m~clio tan intransigente como lurninoso se destacaba y se imponía el talento ele Chabas, casi adolescente entonc .... s. Era respetado hasta por los más mordaces, y uno ele los maestros, el impecable Bou­guereau, el mortal menos pródigo en elogios, lo consi­deraba corno á una de las más bellas esperanzas del arte francés. L~rgos años han pasado desde aquel entonces, dn­rante los cuales hemos aguardado siempre con ansiedad Jos periódicos del Exterior con la fe ciega de qne algún día ellos habrían ele informarnos de que nuestro amigo ocupaba en el mundo del arte tan prominente pue to como el que ocupara en la Academia J ulián, y sólo veía­mos con sorpresa surgir otros condi6CÍpulos inferiores, entretanto que Chahas apenas conservaba pne to de simple soldado en las filas en que pintores que habían comenzado con menos empuje alcanzaban ya altos grados. Hemos visto ya tantas esperanza~ malogradas! y es sabido que entre los intelectuale , especialmente, ocurren fenómeno psíquico que tronchan en Oor á ge~ nios como Maupa sant. No impunemente se arrancan á los nervios intensas vibraciones. En uno de estos días negros en que descorílzonaclos con el espectáculo maleante del cotidiano festín ele todo lo que constituye la fuerza y el honor de un país, registr{thamos la prensa extranjera, tu irnos la emoción -:-una de las más profundas y gratas que hayamos ex­perimentado en la vida-de ver entrar á nue tro queri­do condiscípulo al Luxemburgo á los treinta y seis años de edad, á oc u par puesto al lado de los Maestros que el genio francés señala al mundo como norma y como ejemplo en la ardua carrera del arte. · Buscámos en nuestros cartones varios croquis que como precioso recuerdo conservamos de nuestro amigo y entre ellos los estudios preliminares de~ desnudo que hizo para su primer cuadro, aquellos de que un artista muy rara vez se desprende, los que nos obsequió co1 expresivas dedicatorias. Desgraciadamente esos dibujos no pueden ser pu­blicados en esta ciudad, por la circunstancia que de­jamos apuntada, con excepción de un estudio de plie­gues que aparecerá en otro número. El día en que tras de una permanencia de varios años dejámos á París, después de un almuerzo ele eles­pedida, trazó Chabas rápidamente el croquis que hoy publicamos al saludar desde estas apartadas regiones del globo al artista y al amigo que ha merecido el raro privilegio de recibir en plena juventud el ósculo de la gloria. P. c. M. --~(0)~-- HIMNO NACIONAL ;puEDE llamarse así, como el mote lo reza, la bella v Marcha triunfal del Maestro Sindici, con que hoy engalanamos nuestras columnas? Esta pregunta for­zosamente sugiere otra: ¿Q 1é requisitos se requieren para que una marcha triunfal cualquiera sea el himno de una nación, el canto coral, que simbolice sus due­los y sus alegrías en la vida interior, aque.l que sintetice el recuerdo de la patria cuando, ausentes en el exterior, no podamos ver sus queridos horizontes? Para que eso suceda es necesario, dicen algunos, que tal himno sea adoptado por medio ele una ley pro­mulgada por el Congreso. De esta maRera su ejecución será obligatoria en todos los actos oficiales que requie­ran música, y en las Cortes extranjeras habrá Ltn saludo musical obligatorio, toda vez que la etiqneta · internacio­nal así lo exija. EL MAESTRO ORESTE SINDICI Frof~r de Míuica y de (Janto en uta capital durante 37 años; autor de la Marcka Triunfal reconocida gene1·almeate como Htmrw Nacional. No carece de peso tal observación. Las relaciones diplomáticas, prescindiencb de las de la Yida interior de un pueblo, imponen la necesidad eJe un saludo mu­sical. Desde ese punto de vista los gobiernos pueden y deben imponer á sus funcionarios lo que ellos crean más conveniente en el sentido que dejamos expresado. Pero no basta. para que una pieza sea la marcha triunfal de un país el que· un Congreso así lo declare¡ se requiere, principalmente, que antes de un acto ofi­cial la costumbre la haya sancionado. Para que esto suceda, es necesario que alguien tome la iniciativa en componer y vulgarizar piezas patrióticas¡ la 'l10X populi es­cogerá y entonará la que síntetice mejor sus aspiraciones. Para contribuír á este resultado engalanamos hoy nuestras columnas con la hermosa Marcha triunfal del Maestro Sindici, acogida ya por muchos como himno nacional. La oímos cantar el 20 de Julio en la plaza de Bolí­var á un coro de mil quinientos alumnos ele las escuelas públicas de Bogotá, y nos pareció que ella tiene todos los requisitos que una obra de esta naturaleza debe reu­nir para hacerse popular. Movimiento, sencillez, notas que van derecho al alma y continúan vibrando en el recuerdo, forman los rasgos característicos ele la Marcha triunfal de Sinclici. Aprovechamos esta oportunidad para felicitar al señor D. Enrique Argáez, actual Secretario de Instruc- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. MARCHA TRIUNFAL GENERALMENTE ACEPTADA COMO HIMNO NACIONAL COLOMBIANO Letra de R. NU:f'tEZ M.úsica del Maestro SIN DICI §is-- -- r-~-~ ----1.===- --~ l ~~- - 1§ -¡s---- 111111"1~===1-----,-·13--=+-~~~---i~-_,~=t=j_.:_ ~~~~~==~ ---l--:-n---1----i- ---,------i~- .----'-·-·--,--~--~-~ ---~- -==~-·- ~·- ~~ - ~- ~- ---,-.--¡:: ---1---l---l- -~- ---j-- - · - · - · Temno di - · - · - · - · - - · - - · 1!- - - . - 1 - _. • -_.-·-_. _. -~--=--~--~·-51-----_:-- 1 • - • - • - • - -- - • - • - •-~- • - . - . - . - . - . - mareta , • • • • '71! • ~ _ _ , t ~ ! r= l ·l 1: ••••• l~-~~--~~--~~'-1==~~~ •===~==;;=~;;=~========!=-=:=:=:=:=:~-3 E2::._0_=!· '! . ~~~~ ~r ~ - -· ~ ~=IHJ~I~I:I:I=i=Í~í~l_. r::·-:=~= ~-~-J ----- CORO F -_---_--1---·-I - -------===--=f __-~ -~--~fj_==~---.,=.J -_~,-.=,.-~ I---~---•1•-•-·-·~-,M. · --·~ 11. 1 (1111 glo l'ia innwe-¡c~ L:¡t--· -l!li;-~_:_f-l===:¡-El L" . I -;.=--~I¡II'-fi.__,~~ ~ '~--- - -----------=-- 1~!..!.. --~ ---·-- 1 De rra ma las au ro ras f De su in-ven-m--blc luz La huma --ni---dad en- 1 ~ <' 1 ~ ~~~~ 1--¡ --.~--~=---J íf/1.-L-~:~~ 1 _J_+ E j-.. -~~~~-~~ ---1===:::::¡_ -~- t:-~-~a-- -~ --~-. Soldados sin coraza Ganaron la victoria, Porgue el iril aliento De escudo les irvi ó. Coro, etc. 6.a Estrofa. Bolívar cruza ·1 i\nclcs Que riegan dos Oceano ·; Espadas cual centellas Fulguran en Junín. Centauros indomable. Descienden á los llano , Y empieza á presentirse De la epopeya el fin. Coro, etc. ¡.a Estrofa. La trompa victf1riQsa En A)acu ho truena¡ Que en cada triunfo· rece Su formidable són. En su expansiyo empuje La libertad se e trena, Del cielo americano, Haciendo un pabellón. Coro, etc. 8.3 Esi1ofa. La Virgen sus cabellos Arranca en agonía, Y ele su amor v'iuda, Los cuelg(l del cipré Lamenta su esperanza Que cubre losa fría, Pero glorioso orgullo Circunda su alba tez. Coro, etc. 9·a Estrofa La patria así se forma Termópilas brotando; Constelación de cíclopes Su noche iluminó. La flor estreme 'ida, Mortal el viento hallando, Debajo los ]am·eles· Seguridad buscó. Coro, ele. 10.3 E !roja. Mas no es completa gloria Vencer en la batalla, Que al brazo que combate Lo anima la v rdad. La independencia sola El gran clamor no acalla; Si el sol alumbra á todos, Justicia es libertad. C01 o, etc. II.a Estrofa. Del hombre los derechos Nariño predicando El alma de la lucha Profético enseñó. Ricaurte en San Mateo, En á tomos volando, "Deber antes que vida," Con llamas escribió. Cmo, etc. ción pública del Departamento, por haber restablecido ]a patriótic:l tradición ele hacer tomar parte activa á las escuelas del Municipio en la celebración del aniversa­rio de la 1 ndependencia nacionaL E así, por medio ele estos actos colectivos de los hijos del pueblo, como se les va inculcando el amor á la patria. Nada es capaz de despertar emociones tan nobles y profundas ·como la música. Para los niños que el 20 de Julio entonaron aquel himno patriótico al pie de la estatua del Liberta­dor, esa canción irá creciendo en hermosura á medida que la edad vaya colocándola entre los recuerdos de la juventud con panderas tricolores, festones y guirnaldas, cañonazos, mú ica , fuegos artificiales y la cabeza sa­grada del gran Camilo Torres, pálida y sangrienta, en­tre una jaula de hierro . . . Alegan algunos contra la adopción de esta marcha como himno nacional el ser su autor musical de distinta nacionalidad á la nuéstra y haber ocupado el poeta pa­pel militante en la borrascosa política colombiana. Es característico de la obra de arte despertar al­gún recuerdo ó alguna aspiración. La aspiración en el himno de Sindici la de piertan sus bellas notas marcia­les, que realzan la mediana poesía; el recuerdo lo irá formando el tiempo al deslizarse, los actos tristes ó pla­centeros de cada ciudadano, que sumados forman la vida nacional. Para nosotros la obra de arte no tiene fronteras, ni partido. La belleza es absoluta y superior á las pasiones antisociales de los círculos; y en el desarrollo de los pueblos es consolador observar cómo lvs hombres que en otros campos no han merecido la universal aprob - ción, cuando toman el pincel ó empuñan la Jira nunca han osado ensalzar sino agueJlo que constituye las más hermosas conquistas morales y políticas de la huma-· ni dad. El señor Oreste Sindici, inspirado compositor de este himno, hace treinta y siete años que reside en Co­lombia, consagrado á la enseñanza de la música y del canto. Modesto, inteligente, profundamente desintere­sado, y enamorado del país en donde fundó su hogar, podemos considerarlo como á un compatriota. En todo caso, su bella Marcha triunfal debe darle carta de ciu­dadano de Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA E.V EL lllP 'DR0\10 DE LA GR lN SABAXA EL PRnlER CABALLERO QL'E FlG ' HA AL LADO ERECHO DEL LECTOR ES EL GE,'ERAL JOSÍ~ ~IARÍA R 'IZ. CARRERAS Y COCHES URBANOS DE todo tiempo y de;;cle que el mt:ndo es mundo, los juego hípicos en su. distintas arieclade. han sido grato especUtculo que ha llegado á constitufr una ele la principales cliversione. de los pueblos civilizados, para lo cual se an e tableciendo sitios á propósito para co­rrer, ya sea á caballo, á pie ó en coche y últimamente en bicicleta. Entre nosotro. era natural qt1e se d sarro­liara idéntica tendencia, y en efecto, desde hace años solían organizarse con motivo ele beneficencia ó ele los grandes día ele la patria, carreras de ::aballos en circos provisionales, ya en Chapinero ó ya en Puente Aranda; pero esto a í no se compadecía bien con nuestras aspira­ciones de gran ciudad, y entonces el Municipio provocó una licitación para construír en firme un Hipódromo con todos sus accesorios y ()djndicó en ella el contrato res­pectivo á los señores Cario· José Espinosa y Rafael Es­pinosa Guzmán. Estos señores cumplieron bien sus compromisos y hoy cuenta Bogotá con el Hipódromo más bello del mundo por la pintoresca situación en que está colocado y la hermosura del panorama que lo rodea á manera de grandioso circo cercado por la caprichosa cadena ele montañas andinas. Presidiendo las pic::tas en su lado oriental se levanta elegante tribuna que en día ele carrera ·emeja ideal jardín de fantá ticas flore. ; á la izquierda de ésta hay otra más pequeña y más modesta, pero que suele em­bellecerse también, y á su frente y á sus lados, limitando la pista , grupO.' ele árboles que rompen la artificial monotonía ele éstas y no ::.ólo :11 gran la \·ista , ino que cuando ocultan tra de ellos lo~ c~•lnllos n carrera, dan lugar á n:.1evas emociones por la i.h.:erticlnmbre con que se espera la reaparición d aquéllo . En La Magdalena nada falta como belleza natllral, que el hombre ha cuidado para mayor satisfacción, y si á esto se agregan nuestros cerros con sus mil variedades de paisajes y ele colores como fondo del cuadro, e ne­cesario advertir que e. tamos en un rincón privilegiado de la tierra y que bien hicieron los antiguos Zipas cuan­do escogieron para u recreo los entonces apartados si­tios que dominan Monserrate y Guadalupe. Hoy lo que fuera parte de Teusaquillo y Bacatá puede conside­rarse como el Longchamps ele la capital de Colombia. El primer impulso está, pues, dado, y sólo falta el e_ntu.siasta concurso de nuestra gente elegante para que stqlllera por el lado sportivo presente aspecto de gran ciudad esta Atenas, de que con tan poca razón nos en­vanecemos. A amenizar el espectáculo en que venimos ocupán­donos y ponerlo al alcance de m"yor número de perso­nas ha contribnído la empresa de carruajes urbanos que han organizado los señores Pedro y Francisco Plata y Emilio Cuervo M., los cuales, aunque inferiores en nú­mero á las necesidades de la población, han cambiado· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA 239 su aspecto monótono, colmando además una de las ne­cesidades del hombre civilizado, cual es la de economi­zar tiempo y esfuerzo y procnrarse mayores comorlida­des por medio de la locomoción. Cesaron, pues, los desvencijados carruajes con postillón de jipa y zurriaga y de tarita invero­símil, compañeros de la ventana de barrotes y la puerta de piedra enzurronada de que habla el colaborador Pick Witt, en otra parte de esta REVISTA. Las victorias de la Compañía Urbana, con su postillón blanco y su joven y robusto caballo, producen una agradable impresión, de la cual, mejor que nuestras palabras, dan idea los graba­dos con que engalanamos estas columnas al dejar en ellas constancia de uno de los más serios ade­lantos de la cJ.pital, iniciado por bogotanos que, además ele su inteligencia y cultura, pertenecen á la alta sociedad, lo cual es prenda de que la nue­va empresa no decaerá, comü otras, sino que más bien se mantendrá, por lo menos, en el pie en que ha sido iniciada. R. -*~­EL ULTIMO ESCLAVO El deber com iste en amar lo qne uno e tmpon~ á i mLmo. GWl'HIC. EL retr:1to que figura en e. tas colnmn<1s es el de Aga­pito Gallego, 1 últimcc. cscla\·o, quien murió en u­maca el 6 de . bril pa ado, á la edad d · no\'enta y nnc,·e año , en toda la plenitud de sus . entidos é intelig ncia. AGAPITO GALLEGO (Et último uclavo), Hace largos años conocimos á Gallego como arren­datario de la hacienda de El Cuchato, trabajando en un trapiche de cañas, que vendió para seguir á Balunda á fundar una plantación de cafetos, de modo que á él y á Custodio Gracia, su ecino, debemos los semilleros ó .. almácigos que han servido para la mayor parte de las fincas establecidas en esta comarca del año de 74 para acá. En su plantío de Balunda llegó á r~coger cerca de trescientas cargas de café por año, y obtuvo allegar un capital bastante crecido para emprender en negocios varios. CARRL'AJE DE LA CO 1PA~IA RBAI'\A (Instantánea del seih•r Manuel B. S~:~ntamar5a). En el apogeo de ns riquezas, Gallego h:1blaba de las miserias á que lo había obligado stt condición innata de esclavo de la hacienda de La Puerta, señalándonos, con sus propias mano. , el sitio donde había na ido en Lo Aya/e , caserío que existía entre Las Tapias y San Antonio, á orillas del arroyo que pása por allí y que si­gue hacia el río Pmzches: esta comarca era para la ser-idumbre de la haciencla: las cabañas de Lo~ Ayates para la habitaciones de los esclavos; las faldas del llano de La Pue1fn, hasta el río, para el cultivo de granos, rmr cuenta de los esclavos, hasta cerca del camino que conduce ho á Chinauta y La Tapias, donde había una capilla para oficios r ligiosos, que era servida por el pá­rroco de Fusagasngá. Puede pues decirse que desde El P01 tóu, Las Tapia , Los Aya/es, por el riachuelo, hasta l ríoPanches, puente de Clú11auta y fila del llano ele La Pue1la, estaba entr gada á la domesticidad y servictum­hre, que pagaban su tributo de e cla os á la hacienda de La Puerta. En la iglesia que exi tía en Las Tapia fue bautizado Aaapito Gallego, y allí estm·o como bien in­mueble, perteneciendo á los diferei1tes dueños de esta finca, ha ta que 'in o la libertad de los esclavos, dada por el General López á mediados del siglo. Gallego con­ser ó toda u Y ida la gratitud más r rofunda hacia el Partido Liberal, por habet redimido su clase social y levantádola á la categoría de ciudadanos libres de· ]a Nación; pero de un modo tal, que creyó de su deber tomar parte en todas las guerras ci\ iles, como soldado decidido en 54, 6o y 76, en que militó á órdenes de jefes liberales¡ estuvo en el combate del N oville1 o, á los 76 años de edad: allí pelearon los fusaga!:ugueños el 9 de Febrero de 1877, á órdenes del General Franci. c0 de A. 11ogollón, contra las fuerzas del .JJ1ochuelo, que mandaba Ardila. Era Gallego un hombre alto, tallado en Hércules¡ fornido, de piel atezada¡ nariz chata, de ventanas redondas; labios gordos y espesos, siendo el inferior más saliente; cabello crespo, apretado y lanoso· barba prominente; mirada dulce y suave; y aunque d~ tipo atlético y africano, toda su persona indicaba bon­dad y hombría de bien; sus antecesores fueron los ne­gros bozales, que habían sido importados como esclavos, en el siglo pasado para el laboreo y explota ión de b minas y fundos. Ya en los últimos días de su \ida us bienes \'inie­ron á menos por la enta de sus plantíos y malos ne- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA godos, y lo vimos siempre invariable en su carácter, á pesar del cambio en su fortuna personal. Al ver la muer­te ya cercana - cansado de vivir, - sonreía placentero; no le causó pavor, sino que ansioso la esperaba, como una redención, á los noventa y nueve años, cuando ya los órganos se resistían á llenar sus funciones: murió, en LOS CARRUAJES DE LA CO:\.IPA:lA URB.\~A formados en las pesebrer t8 de Pr11ba anüa de salir por p1-imtra vez á la cr.UlP. el 20 de Julio. (Jn~tantánea dels i'iur Manuel B. Santamarfa). poco::; días de cama, de una enfermedad del corazón. omo una cnriosidaci apuntamo aquí el dato que nos dio del lugar en donde tuvo su casa de campo D. Jorge Tacleo Lozano, Marqués de an Jorge, cuando fne propietario de La Puerta, durante la guerra de la Inde­pendencia: dicho sitio se encuentra en el cerro de Ambilá, en el punto eu que lo cruza el camino que va de Pall­ches al Iguá, encima de Cltinauln. Allí fue donde edificó una quinta -olitaria y apacible, lejos del ruido del mun­do, por motivo=> de salud en algu­na persona de su familia. u esposa doña Tadea duerme en nue;-;tra igle­si. l pan oquial, en la nave dercch;1, deb:tjo cte una losa ele m:1rmol, qUé tiene esta inscripción en francé:--: A la mélfloi1c de 111a bien ailllée Tadea. Su cas:-t solarieg.1, en Fus~g L ·ug{t, estaba ccli11cada en el costado Norte de la plaza, en el lngar ocupado hoy por el Ayuntamiento. Hasta 1830 no . e conocían otros pasto· para criaderos que los natura­le::., que vienen después de los des­montes; en esa época, siendo dueño de La Puerta el señor ArJtonin Santa­maria, trajo la semilla ele pasto guinea, y lo cultivó, por primerJ. vez, en Sa­baneta, perteneciente hoy á la hacien­da de El Cu.charo. Consagramos aquí un recuerdo de gratitud al señor San-tamaría, quien cambió la faz de esta que le profesámos vivo y con el respeto que merece por los ejemplos que nos deja de amor al trabajo, cons­tancia en la lucha, fijeza en sus ideas, lealtad y honra­dez en· todos los actos de su vida. M. A. ))(( MUDA (NOVELA POR L. T. MEADE Y ROBERT EUSTACE, TRADU­CIDA DEL INGLÉS POR CARLOS SUÁREZ MURILLO). (Continuactón ). -Usted es una mujer rara, dijo; demasiado franca para su profesión; algún día ha de serie per­judicial semejante franqueza. En la posición que usted ocupa, le conviene obrar con más circunspec­ción. Y mientras que me decía esto, se fue poniendo de pie. -El enfermo á quien necesito que usted atienda está de gravedad y pienso hacerle la operación del trépano pasado mañana; si ~sta no sale bien, que­dará loco; la única esperanza está fincada en la ope­ración. Usted irá á casa mañana por la tarde, en la inteligencia de que debo operar al día siguiente por la mañana. -He dicho á usted gne no puedo dejar sola á Leonor, contesté con acritud. - Yo arreglaré eso con la señorita Trefusis y la esperaré á usted. Buen ... L~ tardes. Se sonrió de nuevo enigmáticamente y abando­nó el cuarto. Esa misma noche volvió Leonor á mi aposento. -He venido á darle las buenas noches, dijo. Me ha entristecido mucho la noticia de su partida, pero Mr. Hertslet siempre ha de salirse con la suya. GALLITO comarca, dándole con el guinea dehe­( Primer premio en la 1!-'xpoaición de 1899). sas magníficas para cebas de ganados, obligando así los desmontes, pues no era raro encontrar animales feroces Burro cruzado, de !2 meses de edad, nacido en la l1a.tenda de El O(Jrso; hijo de Monsieur le Coq y de una burra del país, ente1·amente común. como el león y el tigre, que vagaban por los ~ampos en busca de presas, lo mismo que el cóndor, que atacaba á los terneros y ganados menores. ·Hoy nos despedimos de Agapito Gallego, el ne­gro, el esclavo y el gran caballero, con el mi5mo cariño -Yo también estoy muy apenada, respondí, mien­tras que Leonor se sentaba á mi lado. -Ya usted sabe que Ja acompañe en su pesar; amargamente siento su separa-:ión, pero Pablo lo desea así, y no hay nada más que hacer. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA EL Ó DE AG STO ''LTI:i\JO C' lPLIÓ BO OT' 3ÓI A~uS DE EXI TENCIA. HÉ AQ ' Í L T :i\1BA. DE SU FU:\! DADOR GONZALO JIMÉNEZ DE QUE AD 1 DE~TRO DE U,' JARDÍ~ .:>ITUADO EN LAS PUERTAS DEL CEME 'TERIO MUNICIPAL. -¿Se cree usted obligada á doblegarse en todo á sus deseos? dije yo con calma. Ella me dirigió una mirada llena de ansiedad, y re­plicó: -Cuando él habla con energía, tengo que obede­cerle. Es una persona á quien difícilmente se puede re­sistir; ¿no lo cree usted así? -Es cierto, contesté, es cierto; y con un tono de voz en que se notaba un tinte de horror en mis pa­labras. Como ella se había quedado con la mirada fija, creí que no había prestado atención á lo que yo acab~ba de decir. -Me a á hacer usted un'l falta inmensa, dijo al fin. Estos síntomas nerviosos, que on mi tortura, pue­den volver ~uando me falten sus ser icios. A Pablo se lo he dicho, pero no hizo sino sonreírse. Cree que cuando yo sea su esposa, no volveré á sentir estas novedades que ahora me molestan. Yo me imagino que muy bien puede ser esto cierto, pero sepa usted que no tengo afán de casarme. Usted sabe muy bien que en realidad mi corazón no es de Mr. Hert let. Sólo tengo corazón para amar al hombre que· perdió la vida en la India. Cons­tantemente estoy recordándolo, y nunca podría echarlo en el olvido. A veces se apodera de mí el pensamiento de qne tal vez no ha muerto, y no puedo desechar la idea de su posible regre o á Inglaterra. -Su muerte es evidente, respondí, estoy segura de ello; así es que usted no debe alimentar falaces esperan­zas. Deseo á usted completa felicidad, Leonor; es indu­dable que Mr. Hertslet la ama rendidamente. -Sí, él me quiere muchísimo, replicó, y si deseo que su cariño nú sea tan grande, es por lo desagradable que es recibir mucho y dar en cambio tan poco. Pero véngase á mi cuarto, que se me ha metido en la cabeza . enseñar á usted algo que hasta hoy no ha visto: el re­trato del Capitán Gifford. Después de casada, sería mal hecho contemplarlo; pero antes, puedo hacerlo y lo hago. La seguí hasta su aposento. Abrió una cómoda, sacó de ella una cajita forrada en marroquín, y después de abrirla, la puso en mis manos. Contenía la fotografía de un hombre notablemente l1ermoso. Frente levantada, ojos grandes, llenos de vivacidad y de fuego, boca me­dio oculta por el bigote, pero que dejaba descubrir la suavidad de sus can tornos: tál era su aspecto; tenía para mí como cosa evidente que la sonrisa en ese rostro de­bía ser como un r~yo de sol. -Es una buena car~, dije en Yoz alm:tda; la cara de un hombre v;1liente. Lo ~iento por usted, Leonor. Ella me volvió á mirar, y de repente se deshizo en un mar de lágrima .. Rn la tarde del iguicnte día me dirigí al ho. pi tal de Mr. Hertslet, que estaba contiguo á su mi, m a casa. De pués de entrar á mi cu~rto y tomar algún refrigerio, se presentó uníl sirvienta á preguntarme si queri~ Yer al enfermo. -Mr. Hertslet salió, dijo la sirvienta, pero ~dvirtió que si usted venía temprano, podia ver al caballero esta noche. Asentí ele buena gana, y con mi g.)rra y delanta profesi0nales se<1uÍ á la mujer hast;1 la puert~ ele un es­pacioso cuarto del primer piso. Golpeé, y una voz mas­culina dijo: -Siga usted. Un hombre ele elevada estatura e adelantó á reci­birme. Como había una lámpara sobre 1a mesa detrás de él, su rostro y su cuerpo quedaban en Ja sombra. -He comprendido su presencia, señora, dijo; así, pues, puedo contar con sus bondadosos servicios? -Sí, respondí, mucho me complacerá hacer cuan­to esté en mi mano por usted. -Siéntese usted. ¿Mr. Hertslet le ha dicho algo respecto á la clase de operación que voy á sufrir? -Sí, repliqué, y él opina que es cosa seria . -Es verdad, cuestión de vicia ó muerte. Si muero, libre queda el mundo de un enfermo inválido; si por el contrario, recobro la salud, tanto mejor, la ida me son­ríe; usted tal vez me comprende, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - \ REVISTA ILUSTRADA Al decir esto, se sonrió. Había vuelto la cara, de mod? que l!lluz de la lámpara le daba de frente, y su sonnsa pas? como un destello fugaz ante mi vista, del modo más mesperado. Hasta tal punto se transformó su rostro, que me pareció ejercer una especie de fascina­ción. Una idea extraña pasó por mi mente: la de que antes había yo visto esa cara, pero no podía recordar dónde ni;cuándo. Observélque había ~simpatizado con-ust~ d _en otra ocasión¡ encontrábame al servicio de mi reg1m1e~to, ~uando recibí. el golpe ya mencionado¡ se me co~s1dero P?r mu_e~to, per~_lo que sucedió fue que una tnbu me htzo pnswnero, diJO deteniéndose brusca­mente. El ?i<:~, que no debo hablar •mucho, porque la m~nor excitac~on puede ocasionarme un ataque. Tal vez qUie~a. usted Ir al otro cuarto á desempacar mi ropa. Aqm tiene las llaves. - (Conlinum á). ---)~ FRANCISCO DE PAULA SANTANDER {INEOITO) * FELJZ el pueblo que consagra ufano Recuerdo en bronce á su adalid ferviente, Al que supo romper con férrea mano Noble ~ a !ti ve: el yugo del hispano Campana abnendo en el clec:ierto ardiente . . Inmortal.!. iempre qu á tus plantas llego Stento el vtvo fulgor de e a mirada Con q~e ap:-~g~ha. del contrario el fuego O sufna e. to1 o el azar ciego De la lucha titánica empeñada. Era tu. v z consejo, orden y aliento Para la hcl; y tn el supremo instante Atropellando al déspota \'iolento Ungido en . angrc alzaste tú el triunfante Lábaro de la Patria al firmamento. A?ri nclo ~uce~ al tnrbiún tu JXL o, ab1as leyes dt ta te al patri foro, Afrontando tu genio el honcl atraso· N a da falta á tu gloria sin oca 0 : ' Tál te contemplo entre celajes de oro. Augusta Sombra! en e te grato día Naces de nuevo, y todo colombi. no Depo ita en tu altar con mano pía El homenaje del liberto al guía Rendido ante tu vuelo soberano. DORILA A:-.JT0.\1.\JARCHI DE ROJ \S. * Acró tico heth) pnra el C'<.lltcntlio, 2 de .\Ltil CABEZA DE CHISTO de 1892. Modelada en greda por el distinguido a1·tista .A ce~do Bet nal, quien ]>01' Jn·imera t•ez --)o+- se ensaya en estucl#Oii cullurules. migo, y yo con toda sinceridad consideré lo contristado que debía sentirse por haber tenido que venir á esa casa¡ el sonido de su voz permitía leer en su alma, y entonces comprendí que era un hombre bueno. -Haré por usted cuanto esté á mi alcance, dije con entusiasmo, no lo dude ni un momento. Tengu gran · de experiencia en casos como el presente, pues según creo, usted padece de al 11nna enfermedad cerebral. -Así es. Hace do ..; añ >S re ibí un fuerte golpe en la cabeza, y Mr. Hertslet cree que por esa causa se me ha establecido c1erta presión sobre el cerebro. Desde la época de mi accidente, estoy sufriendo tl;rribles ataques epilépticos. Si es imposible hacer algo por aliviarme, iré á parar á un manicomio. Ante tan terrible perspectiva, prefiero aceptar la contingencia que el cuchillo del ci­rujano me ofrece. Cuando en la India oí hablar de la habilidad de Mr. Hertslet, resolví venir á consu1tarlo, puesto que yo estaba en libertad para establecerme en mi país natal. Así lo hice, y aquí estoy. -¿Hace bastante que usted regresó? le pregunté después de una pausa. -Quince días solamente. En mi vida ha habido curiosas aventuras y sobre ellas me prometo hablar á EL TELEGRAFO i HILO aclmirahle. su. pendido al iento, 1 Que vas de. de el riiión de l
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Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 15

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El Mensajero: diario de la mañana

Por: Santiago Pérez

"El Mensajero: diario de la mañana" fue una publicación que circuló en Bogotá durante el periodo de 1866-1867. Se estableció como una tribuna de defensa de las libertades que se habían obtenido en la Constitución de Rionegro de 1863. En sus páginas se observa una fuerte crítica al cuarto periodo presidencial de Tomás Cipriano de Mosquera (1866-1867), al que señalaban como el causante de la desestructuración y perdida de armonía del sistema de la confederación de los nueve estados soberanos, la ruina de las cuentas nacionales, que estaban comprometidas en el pago de deudas, la ausencia del crédito público, el mal manejo de las relaciones internacionales, la persecución política y la adquisición de préstamos con agiotistas que solo buscaban el detrimento del estado. "El Mensajero" tuvo una existencia fugaz debido al rol que desempeñó como medio de oposición al gobierno central, de hecho, en su último número (116) del 15 de marzo de 1867, al evidenciar la detención de Manuel Murillo Toro y la arbitrariedad del Poder Ejecutivo, los directores manifestaron que por la falta de garantías y de seguridad suspenderían la publicación, abandonarían el diario y realizarían la devoluciones de dinero a sus suscriptores. Durante sus cinco meses de existencia, el diario presentó cuatro secciones muy bien definidas. La primera, relacionada con la crítica al funcionamiento del gobierno, establecida generalmente en la editorial del periódico en primera plana. Las secciones de revista nacional e internacional, que evidenciaron algunos de los problemas claves de finales de 1866 e inicios de 1867, como, por ejemplo: los problemas de la economía del país, la reforma electoral en Inglaterra, el problema de la segunda intervención francesa en México y los acuerdos de paz entre España, y las repúblicas aliadas del Pacífico, entre otros eventos. Finalmente, es importante destacar la sección relacionada con las publicaciones por entregas o folletín, que presentó interesantes obras literarias, como, por ejemplo: "Las palomas de Venecia" del novelista y poeta francés Arsène Houssaye; "La vida de una luciérnaga" de la escritora alemana Johanna Kinkel; "El escarabajo de oro" de Edgar Alan Poe o la "Pasión en el desierto" del novelista francés Honoré Balzac.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 128

Por: | Fecha: 02/12/1899

ARo In Bogotá, Diciembre 2 de 1 899 NUM.128 --~·~-- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO DIRI:.CTOR AD-HONORLM, FRANCJSGO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro de la Sociedad Coloml)iana de Ingenieros Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República OFICIAL (22 DE NOVIEMBRE) que houra la memoria ele! General de Brigada Valerio Andrade U. El Prnide11/e de lll Rt'púUica CONSIDERANDO Que el 11 de los corrientes fa1leci6 en Barranquilla el Sr. Gene­ral Valerio Andrade U., primer Ayudante general de la Comandancia en Jefe del Ejército de Antioquia; Que el General Andrade se distinguió siempre como militar dis­ciplinado, leal y valeroso; y Que deja en desemparo á una numerosa familia, de la cual era el único apoyo, DECRETA Art. 1.0 El Gobierno lamenta el fallecimiento del General Vale­río Andradc U., y reconoce los servicios que le prestó siempre con de­cisión y patriotismo. Art. 2.0 El Ejército tributará á la memoria del General Andrade los honores que le corrcsr>onden. Art. 3. 0 El Ministerio de Guerra solicitará del próximo Congreso e vot~ en favor de la familia del finado General la recompensa á <¡uc; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 514 BOLETÍN 1\IILITAR tiene derecho, y dispondrá le sea pagado, mientras tanto, el sueldo que correspondería en vida al General Andrade. Art. 4.° Copia auténtica de este Decreto será enviada á los deu-dos del expresado General. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Noviembre de 1899. Por delegación del Excmo Sr. Presidente, el Ministro de Guerra, JOSÉ SANTOS ---·· .... -- :o:m 1S99 (2 3 DE NOVIEMBRE) que concede una pensión provisional á la viuda del Coronel Heliodoro Pieschaeón El PresiaeMe de la Repúblifa CONSIDERANDO Que el Coronel Heliodoro Pieschacón murió en servicio d<-1 Go­bierno, dejando á su familia en completo desamparo, y que es deber del Gobierno aliviar la situación de las familias de los que mueren de­fendiéndolo en los campos de batalla, DECRETAt Artículo único. Mientras el Congreso resuelva lo conveniente, la viuda del Coronel Hcliodoro Pieschac6n disfrutará del sueldo que hu­biere correspondido en vida al citado Coronel. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 3 de Noviembre de 1899. Por delegación del Excmo. Sr. Presidente, el Ministro de Guerra, JOSÉ SANTOS Conferencias de los Oficiales de la Misión Francesa SERVICIO DEL CAÑÓN DE MONTA:f:tA Eacucla de bateriarein mulaa) (Continuación) Ejercicios de tonjrmto- 1.0 Los ejercicios de conjunto se ejecutan en los patios de los cuarteles, en los campos de maniobra y en terreno variado. Se hacen con todo el personal de la batería. Tales ejercicios preparan á éste para la inmediata ejecución del tiro. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 515 En los ejercicios interiores de tiro, los oficiales y sargentos, cada uno en lo que les toca, se habrán familiarizado con los procedimientos del tiro y la instrucción de detalle; los apuntadores estarán ya ejercita­dos en apuntar una pieza (en la instrucción de sirvientes), los artilleros habrán aprendido á manejarla. Lo que fal t1 es reunir estos varios ele­mentos, darles sus respectivos puestos en la batería de seis piezas y en­señarles por medio de qué mecanismo se ejecutan los fuegos de artillería de montaña en las \'arias circunstancias de la guerra. Estos ejercicios tienen grande imp.:>rtancia, ponen la batería en la mano del capitán, acostumbran el personal á la disciplina del fuego, y establecen entre los varios grados de la jerarquía la unión necesaria para la buena ejecución del tiro. Serán dirigidos por el capitán, quien se conforma para mandarlos con los principios del tiro y las prescripciones que siguen. 2. 0 -Los ejercicios de conjunto no consisten, en primer lugar, sino en una maniobra de artillería ejecutada en los cuarteles con seis piezas y las rc!pectivas c:tja, en la cual se adiestra ó ejercita el personal á prac­ticar toda3 las operaciones de la ejecución del tiro. El capitán indica el blanco, manda el fuego, simula un reglaje y ordena sucesivamente las varias especies de tiro que la batería puede ejecutar: tiro sobre blanco fijo con puntería directa ó indirecta, tiro sobre blanco móvil, cambio de blancos, fuego rápido, tiro con botes de metralla, etc. Principia por los casos sencillos hasta llegar poco á poco á los que presentan más dificultades en la ejecución. Prestará atenciiín á todos los detalles; se asegura de que cada uno cumple con regularidad y in perder tiempo las funciones de su cargo ; suspende la maniobra inopinadamente para vt.:rificar la exactitud de la puntería y del arreglo de las espoletas; aprovecha los errore cometidos para llamar la atención sobre las faltas que se repiten frecuentemente; exige la precisión, la calma, el orden, etc., el silencio y la actividad correcta. Al principio el capitán manda con lentitud, para que pueda asegu­rarse de que sus ' órdenes se ejecutan correctamente; 1tumenta después poco á poco la rapidez de la maniobra, exigiendo siempre la misma re­gularidad. Al fin de la in trucci6R se esfuerza (y esto es obligatorio) por obtener la mayor rapidez de tiro que sea posible. 3. 0 -Cuando la instrucción está suficientemente adelantada, el ca­pitán hace cargar el material sobre las bestias y lo lleva en primer 1 u­gar al campo de maniobra, y después á terreno quebrado. Repite los mismos ejercicios, escogiendo objetivos parecidos á los que se prcsen ta­rán en campaña, y pone su batería en condiciones tan variadac; como sea posible, para preparar el personal á todas las dificultades que pueden presentarse en los tiro3 de guerra. Algunos ejercicios de conjunto se ejecutan poniendo la batería bajo el mando de cada uno de los subalternos y las secciones al mando de sargentos. Ejercicios de fuego-PrlnclpioH generales 1. Capitán-Durante la ejecución del fuego, el capitán se coloca en uno de los flancos de la batería, del lado más favorable para la aq .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 516 BOLETÍN MILITAR servación de los disparos, un poco atrás de la línea de piezas, tant~ como sea posible y de modo que vea fácilmente todo su personal. Para que n lo moleste el polvo y el humo de los proyectiles enemigos, debe colo­carse, á ser posible, en el flanco derecho de la batería, cuando el viento sopla por la derecha, ó en el flanco izquierdo, en el caso contrario. Teniendo que vigilar su batería y el terreno que tiene al frente, no se dejará distraer por las operaciones del reglaje. Hace colocar cerca de él el anteojo de batería que utiliza cuando hay lugar, sobre todo para los grandes c.lcances, para observar los disparos y darse cuenta en caso de necesidad de los movimientos del blanco. ' De ordinario manda, él mismo, el fuego para todos los tiros de reglaje, pero puede, durante estos tiros, hacer mandar el fuego por los jefes de sección. Indica á los jefes de sección el blanco y el punto de éste sobre el cual deben apuntarse las piezas durante el reglaje. Indica al mismo tiempo, á cada uno de aquéllos, la parte del blanco designada para cada sección en el momento de la repartición del fuego. Hace disparar la pieza que esté lista, y continúa el fuego, siguiendo tanto como sea posi ­ble, el orden natural de las piezas. Cuando las cifras indicadas por los jefes de sección para la distan­cia ó la graduación de las espoletas son diferentes, el Capitán escoge una que impone á toda la batería, mandando: tspo!tta, tanto. . A fin de que sus voces puedan ser siempre oídas, exige en la batería el orden y el silencio m ás perfecto y más grande que sea posible. Exige que los jefes de sección y los jefes de pieza repitan sus voces de mando 6 dea con exactitud los datos que deben indicar y en el momento pre­ciso, sin hablar más recio que lo g u e sea necesario y siempre en la forma reglamentaria. 2.. Jefes de sección-Los jefes de sección están encargados, cada uno en la suya, de vigilar los detalles de la maniobra y de hacer cum­plir las órdenes del capitán. Designan á los jefes de pieza y á los apuntadores, según las órde­nes que han recibido, el punto del blanco sobre el cual deben ser apun­tadas las piezas, y en el caso del tiro indirecto hacen tomar ]as disposi­ciones especiales á esta clase de fuegos. Los jefes de sección verifican la primera puntería de sus piezas para asegurarse tanto de que no hay equivocación en el blanco como de que las alzas ó 2ngulos empleados son los prescritos por el capitán. En el caso de que todas las secciones tengan la misma parte del blanco como punto de reglaje, los jefes de sección de los flancos se ase­guran de que la pieza de la sección del centro, puesta á su lado, tiene la dirección que han indicado á su sección. Dan órdenes para que las piezas tomen un punto auxiliar (núme­ro •• ) para la puntería, si hay necesidad. Cuando se puede romper el fuego, lie vuelven hacia el capitán y levantan el brazo. Ocupan, sin dejar de vigilar su sección, y de modo que siempre sean vistos por el capitán, el puesto más favorable para la observación de los disparos; si no tienen ningún medio de observarlos, dan cuenta al capitán. De ordinario se les encarga de reglar el tiro en dirección, y también de arreglar la graduación de las espoletas, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 517 Cada uno de los jefes de sección repite en voz alta las órdenes del capitán que se refieren sea á toda la batería, sea á su sección, y dan , después, si hay lugar, las voces particulares que corresponden á ésta. Cuando deben repetir una voz ó indicar al capitán los elementos del tiro, se vuelven hacia él y hablan suficientemente alto para que él los pueda oír. Cuando deben sustituír á una voz del capitán otra que sólo se refiere á su sección, apenas levantan la voz lo necesario para ser oídos en sus dos piezas. Cuando una voz de mando debe repetirse por todos los jefes de sección, la repetición se hace primero por el jefe de la sección más cer­cana al capitán y después por los otros en orden de su lejanía. Las "oces que indican los elementos del tiro se hacen con la fór­mula: tal distancia, agregando, si es preciso, cspolctrl, ta!Jio. Si de la voz dada por el Capitán resulta una modificación de los anteriores elemcn­ros del tiro, se repite esta voz como está dicho atrás, y los nuevos ele­mentos se anuncian tan aprisa corno sea posible, primero por el jefe de la sección más lejana r después sucesivamente por los otros. De ordinario los jcf~.:s de sección no anuncian la graduación de la espoleta; pero cuando el capitán hace ejecutar un tiro de espoletas de tiempo bajo su mando directo, el jefe de sección que dispara el primer tiro cargado con espoleta arreglada á la. última modificaci)n prescrita, previene al capitán diciendo en voz alta las indicaciones siguientes: Espoleta, taTJfo. Los jefes de sección indican sin demora al capitán, en la forma más concisa, todo incidente que ocurra y no pueda remediarse sin des­arreglar el tiro. También indican todo tiro que, durante el reglaje, sea disparado con mala puntería. Cuando el mismo capitán arregla la es­poleta, indican tambié:1 aquellos de !os tiros dic;parados en que la espo­leta se puede juzgar quedó mal graduada. Los jefes de sección tendrán en las manos una regleta, instrumento que les Fermitc dar sin demora los elementos del tiro. 3· JffeJ de pieza-Los jefes de pieza vigilan á su apuntador y cui­dan de que emplee exactamente el alza y el desvío p1:escritos; verifican las cargas y los proyectiles traídos por los provcedore , vigilan la gra­duación de la espoleta, y se aseguran de que la pieza está bien apuntada sobre el punto indicado del blanco . .Antes de aviMr que su pieza está lista para disparar, los jefes de pie­za debe11 ruegltrrlnf de que la cttlata está bielJ cerrAda, y verificar la posi­ción de lt1 pafa11ca de maniohra. Son los responsables directos de lor acculm­tes que puedan ocurrir por 110 haberse cerrado la culata. Cuando los proveedores no pued~n graduar la espoleta, los jefes de piez1. la gradúan con una llave que sacan de un saco de carga y mantienen en la mano. Cuando la pieza está lista para disparar, cada jefe levanta el braz<, derecho observando lo que sigue: Antes del primer tiro todos los jefes de pieza levantan el brazo en el momento en que su pieza está lista; para los tiros siguientes cada jefe de pieza no levanta el brazo sino cuando la pieza prece~ente, en el orden del tiro, acaba de disparar (ó no está lista á disparar en u turno). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 518 BOLETÍN MILITAR Cuando el capitán ó el jefe de sección ordena una correccwn á una pieza lista para disparar, el jefe de esta pieza baja inmediatamente el dedo ó brazo y no vuelve á levantarlo sino después de hecha la co­rrección, es decir, cuando la pieza de nuevo está lista para disparar. Cuando el brazo de un jefe de pieza está levantado, indica al ca­pitán: 1.0 , que es la pieza de turno para di:>parar; 2.o, que nada impide el disparo de esta pieza. En el fuego por descargas los jefes de pieza de una sección ó de la batería, según el caso, levantan todos el brazo derecho. 4• RoMPER EL FUEGO. Estando las ?iezas en batería, para hacer romper el fuego,. el Capitán manda: 1. A tantos metros; 2. Con granadas (ó shrapneles); . 3· Rompan el fuego; 4· Carguen sin interrupción, y cuando hay que corregir la influen­cia del viento: corran el ocular á la derecha (ó izquierda), tmJf(J. Los jefes de sección repiten las voces .á tantos metros, con grana­das (ó shrapne/es), y si llegare el caso, corren el ocular á la derecha (ó izquierda) tanto. A la voz rompan el fuego, los jefes de pieza mandan: en acción. Los jefes de sección marchan á paso de trote hasta cerca y á la al­tura del capitán, para recibir la indicación del blanco; el jefe de la pri­mera sección se coloca á la derecha, los jefes de las otras secciones á la izquierda. Cuando conocen el objetivo del tiro, los jefes de sección regresan á paso de trote al centro de su sección, á la altura de las conteras; cada uno reúne cerca de sí, en una misma línea, frente al blanco, los jefes de pieza y los apuntadores (estos últimos al ce Hro), les muestra el blan­co y el punto sobre el cual las piezas deben ser apuntadas. Después ocupa su puesto de batería. A la voz en acc i ón dada por cada j efe de pieza, la carga á discre­cióu se ejecuta en cada pieza como es tá prescrito (número .. ) Si el apuntador no es ti en la pieza en el momento en que el pro­veedor llega, el primer sirviente de derecha desempe11a provi sionalmen­te sus funciones y carga la pieza. Los proveedores de cada sección proveen sus sacos en la cajas de su sección. Si toda la batería debiese ejecutar un tiro indirecto, los jefes de sección mandan : Apu11ten con el nivel. Tantos grados (número .. ), é indican el procedimiento para dar la dirección á las piezas. Si una ó varias piezas no ven el blanco, se apuntan con el nivel tomando para la prim era puntería el ángulo de tiro de una pieza apun­tada con el alza. En e s t e caso los j ef l.!s d e secc ió n corren en la regleta la planchuela de lo á ngulo. de tiro, de modo que d e n el ángulo señala­do á la'i piezas, frente á la distancia indicada. A cada voz del capitán, leen la cifra sobre la regleta ayudándose con la corredera, y dan á las piezas apuntadas con el nivel el ángulo correspondiente á la distancia indicada por dicha voz. En el caso de que todas las piezas vean el blanco, el capitán puede también, antes de romper el fuego, ordenar se apunte con el nivel. En- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 519 tonces hace seguir las voces para romper el fuego, con la indicación ;lel caso : Apuntar con el nivel, corrección de situación más ( ó menos) .anta. Los jefes de sección determinan el ángulo, por medio de la regleta, orrigiendo, si e; preciso, el ángulo de situación. Obran despuéc; como está prescrito en su lugar para cada distancia :ndicada por Ja voz del capit~n. Se toma un punto auxiliar para fijar la dirección de cada pieza cuando puede hacerse, sin suspeP.der el fuego. 5· Fuego por piez11. Fuego por descarga. En la batería cada sección y cada pieza se designa por su nú­mero: la serie de los números \"a de derecha á izquierda. El tiro principia por la primera pieza lista, y se ejecuta de ordina­rio de la derecha á la izquierda. Si no hay tropiezo, se vuelve á traer cada pieza, después de su dis-paro, exactamente al mismo terreno. Para hacer disparar e] capitán manda : 'Tal pieza. F11ego. A la voz fuego, el jefe de la pieza indicada baja ligeramente el brazo. A esta seña el primer sirviente de derecha da fuego ; la carga á discreción vuelve á empezar como está prescrito (número .. ), haciendo el jefe de sección la indicación cargt:m á su debido tiempo. Para hacer ejecutar el fuego por descarga , por secciones ó boletas de tiempo. Este modo de cargar se llama carga por sección. Para hacer cargar sin atraso las s:is piezas después de que hayan disparado, el capitán manda: cargum sin interrupción. De~pués de esta voz se vuelven á cargar las piezas disparadas, antes de apuntarlas. Para '\-Olver á la carga por sección, el capitán manda: cargum por uuión. Después de esta voz las piezas no se cargan sino después de la voz de los jefes de sección (número o).-(Cfmtinuará). _..,._. __ INSTR'üC:JION PARA LAS MANIOBRAS DE CABALLERIA El Combate (Continúa) Generalidades-En la carga en batalla, la primera línea avanza en muralla, es decir, sin intervalo entre los pelotones; los escuadrones con­ser\' an el reglamentario. La primera línea será sostenida por la segunda y la tercera: de ordinario la segunda se formará en línea de columnas, e~ decir, con escuadrones en columna de pelotones situados sobre una misma línea y á intervalo de despliegue; la tercera se establece en masa dt columnas, que es la misma formación anterior, reduciendo los intervalos á 12 metros. El objecivo final de todos los ejercicios de la caba11ería está en en­señarla á reunirse en una posición de espera, 1 uégo llevarla rápidamente al punto elegido, desplegarla allí y atacar al enemigo. Hasta el escuadrón para cargar empleará á menudo la formación en escalones: la distancia entre éstos varía con el terreno, pero en ningú:1 caso será mayor de 1 oo metros ni inferior al flente de los escalones. La carga en escalones pro­duce la sucesión en los esfuerzos, permite resistir los ataque de flanco y procura los medios de atacar al adversario por la espalda, dirigiendo un pelotón sobre el flanco 6 retaguardia de aquél. Cuando se acahe de pa­sar un desfiladero y no haya tiempo de formarse en línea para atacar, se impone el combate en escalones, lo mismo que para la tropa que ocupe los flancos de una fuerza mayor en batalla para formar allí martillo ofensivo ó defensivo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 521 Normalmente la disttmcia de carga será de I,zoo metros, de los cuales 6oo se recorren al trote, 500 al galope y 100 metros á 11ire de carga. El instante mis propicio para la carga es aquél en que la caballería enemiga pasa de una formación á otra ó cuando ya está atacarla de frente. Nunca se intentará carga alguna sin proteger los Bancos, ó sea sin pre­parar una fracción que, llegado el caso, pueda formar flanco defen­sivo. Después de todo choque se ejecutará la rcttlltÓn de la aopa : al toque respectivo los jinetes se reúnen detrás de su Jefe y tornan á for­marse en dos filas, sin preocuparse ninguno por el lugar que le tocó en la formación. Para desbordar una ala se da la carga en orden oblicuo. Contra la infanterfa conviene la carga en escalones. La carga en forrajeros,.siempre apoyada por una reserva, no convie­ne sino para atacar tiradores ó baterías. FtJces del rDmbate-La característica de ]a caballería será la ifen.si­va, siempre la OFENSIVA, es decir, nunca se dejará atacar en ningún en­cuentro de armas. El combate de caballería presenta tres faces : 1.• La coltctntración: reunirse en lugar conveniente, ocultándose á la vista del enemigo y reconocer el terreno en que se va á obrar. z.• La preparaciÓtJ: avanzar con rapidez, tomando la formación que más convenga para de~fibu según el terreno : línea de columnas, co­lumna doble, columna propiamcn te dicha, á fin de llegar en buen orden al sitio designado ó elegido, y al llegar á éste, formarse en tres líneas. 3.• El ataque:: arrojarse sobre el adversario desde que se le tiene á distancia de carga. Cuando la tropa puede ocupar un frente mayor que el del enemi­go, la parte que desborde á éste lo atacará de flanco. La caballería puede ocultar una fracción tras algún obstáculo 6 accidente del terreno, simular una retirada para atraer el enemigo á ese sitio y cargarlo de flanco con la embo cada. En todo caso en el combate de caballerías el éxito no se alcanzará sino mediante la cohesión en las filas, la conservación de las distancias entre los escalones, Ja rapidez del galope y el silencio de Jos soldados ; el choque se logrará con potencia irr~sistible merced á la bravura de ]os jinetee;, el ejemplo de los oficiales, el impulso de la fila exterior y el brío moral que producen los sostenes. El Jefe de una caballería, cualquiera que sea su grado, se situará en un punto desde donde pueda reconocer el terreno y elegir el momen­to propicio para el ataque; tomará di - posiciOnes rápidas, &encillas, y lan­zará su tropa á toda velocidad sobre el adversario, puesto que el éxito depende no de la superioridad numérica sino de la rapidez del choque. La cahallerítl sostén de artillería-En este caso la caballería se si­túa .' retaguardia y hacia afuera del ala en peligro, y constantemente en vi a exploradores y patrullas que vigilen el terreno. La fuerza que esté de sostén e divide en tres partes : un cuarto se coloca á un cen­tenar de metros de las piezas, y sobre su costado para contener los fo­rrajeadores enemigos; la mitad se prepara á comb~ttir las tropas que el enemigo envíe contra el so tén; otro e u arto forma la reserva. Cuando Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 522 BOLE1.'ÍN MILITA. U la batería haya de avanzar, el sostén la precederá siempre para explorar el terreno ; en caso de retirada va tras ella • .Ataqtlt de la artillería-La caballería enviada á atacar una artille­ría se divide en dos porciones : la una ataca el sostén de la batería ; la otra en forrajeros se lanza sobre las piezas. La caballería debe tratar de sorprender la artillería en fla g rante delito de maniobra, y si esta arma se hubiere aventurado, la parte encargada del ataque se di spersa en forraje­ros, á 1 ,ooo metros de las piezas, y las carga de flanco y por reta­guardia. Caballería contra infalttería-El ataque de una infante ría intacta puede ser glorioso, pero en ningún caso dará resultados eficaces: con lanza y s tble no se puede luchar contra las balas. La caballería que ataca una infantería tratará de coge rla de flanco para cargarla á lo largo; en medio del humo y las detonaciones de los fusiles, esto no es imposible, y el ataque tendrá tanto mayor esperanzas de logro, cuanto las reuniones de infantes, por estar sobre la misma línea, se fusilarán unas á otras. De los diversos problemas que se presentan á la inteligencia y valor de los jefes de caballerías, ninguno será de solución tan delicada como el ataque de la infantería, el que siempre se ha mirado como la pie:ira de toque de las cualidades de una caballería. En el combate en cues tión los jinetes tratar ~ín de sorprender la infantería á favor de algún p liegue de terreno, de atacarla cu11ndo esté maniobranJ , ó cuando e s té can:>ada ó enervada por una luc ha prolon­gada. La caballería que encuentre inopinadamente una columna de in­fant e ría en marcha ó que no ha tornado posiciones defensivas, no espe­rará concluír su despliegue para atacar: á fin de no dar tiempo á la in­fantería de rehacerse de la sorpres a, lanza sin demora al ataque las fracciones ya des plegadas, y las otras se forman en escalones y cargan sucesivamente. Debe observarse que sostenes y reservas de una línea de infantería sorprendida no se atreverán á hacer fuego por temor de fu silar á s us propios tiradores. Contra una i ínea des pl egada se carga el ala derecha, porque el tiro ohli c no hac i;¡ es te lado e s difícil; con el ataque directo se combi­nará otro d e r e vt:s : las columnas se cargan d e flanco y obli c uamente, en c uanto se t p o ibl e, para partirlas en trozos. E " ta c ion a r tropas d e caballería á co rra di stan c ia de líneas de in ­Cant e r ía enemiga; enviar patrullas de ofic iales que se aventur e n en lo e je r c í io s, por entre los tiradores, para estudiar l os flancos ó retaguar ­di a d e l adv e r ario, son procedimientos errón eos que nu nc a c umbatirán snfi c i 'I H emente los jefes . · CI)7Jc/11 sio11es- La caball ería bien empl e ada y dirigida, aún pued e r e c oger laureles en el campo de batalla; pero s u misión principal se en c uentra hoy fuera del terreno del combate, en el desempeño del ser­vi c in de exploración-(CoJttimtaró) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILEI.'AR 523 1099 República de CfJ!ombia-I: División d :1 l Ejército -C?mandant:ia ge­neral- Núml!ro r8s-Bogotá, Noviembre 22 de 1899 Sr. Ministro de Guerra-E. S. D. 'Tengo el honor de presentar á S. S. el corresp~ndiente infor­me, de las operaciones verificadas por la fuerza de mi mando en la campaña de Occidente, sobre las fuerzas revolucionarias al mando del malogrado General Zenón Figueredo. No había cumplido con este deber antes, debido á las natu­rales ocupaciones del servicio y por una ligera indisposición del Ayud<~ntc Secretario, quien e taba en posesión de los documentos relacionados con este asunto. El Sr. General Antonio B. Rebollo, Inspector de la Divi­sión, á quien tuve á bien nombrar-en virtud del pliego de ins­trucciones y autorización de ese Despacho-Jefe del Estado Mayor de la expresada fuerza, no rinde el presente informe, como es de ordenanza, por la circun. tancia especial de haber tenido necesidad de separarno·, con motivo de la novedad fí ica de que he adolecido de de el segundo día de IHie ' tra marcha, habiendo asumido en tal virtud el . u crito todo el centro de la dirección, para que el Ge­neral Rebollo pudiera obrar á la cabeza de las tropas en las distin­tas di re ci nes que fuest! necesario. E 1 Coronel Adolfo Duque ocupó el puesto de In. pector en lugar del General Rebollo, con­forme tuve el honor de comunicar dicho nombramiento á S. S. oportunamente. Con tal mot ivo el Coronel Duque entró á tomar una parte activa é importante en la expresada campaña de Occi­dente, como se verá en el curso de este informe. De acuerdo con las instrucciones recibidas de e e Ministerio, el objetivo principal de la campaña se reducía á marchar inmediata­mente y abrir operaciones en la plaza de Facatativá, con el cuerpo Politécnico y roo hombres del Batallón 81Jlívar, sobre la fuerza re- • volucionaria al mando del General Figueredo, que se encontraba en las cercaní<~s de la mencionada plaza. El General Antonio B. Rebollo, . i tu a do con anterioridad á la cabeza del Politécnico, en Fa­catativá, debía acompJÍÍ armc: en I citada expedición, una vez reu­nido en e ~ e lugar, con el Coronel, Primer Ayudante general, Luis F. (Jarcia, el Capitan, Ayudante Secretario., .f\,1anuel París R., y 100 hombre del B?ltvnr, con lo cuaJe debía marchar el suscrito de esta capital en direccion al Occidente. En tal virtud, el día 27 de Octubre próximo pasado me puse en marcha, en la forma expresada, para .Facatativá, con el objeto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 524: BOLETÍN MILITAR de abrir operaciones en la noche del mismo día, lo cual no se pudo verificar sino hasta las ro a. m. del día siguiente, con motivo de haber carecido de caballerías para movilizar los jefes y oficiales, el parque y la batería de artillería del Politécnico. Al llegar á Agua­larga, en la tarde de ese día, con toda la fuerza de mi mando, supe que la fuerza de los rebeldes e taba situada en el Alto del Raiz.al y el dd Trigo, con avanzadas sobre Villeta, en la vía que conduce á Guaduas; y que en las primeras horas del día se habían pronun­ciado en V illeta los vecinos enemigos del Gobierno, engrosando de esta manera las filas de Figueredo, tomando las armas á los pocos amigos de la Legitimidad que existían en ese lugar, poniendo en libertad los pre os por delitos comunes, detenidos en la cárcel, destruyendo la máquina telegráfica y rompiendo el alambre e inco­municando de este modo al Gobierno. En seguida dispuse que un piquete del Escuadrón Republica­no, que desde Facatativá e había puesto á mis órdenes, marchara inmediatamente para Sasaima, y que reunido allí con la fuerza organizada por el Coronel Antonio García, siguieran para Vi11eta á entrar á dicha plaza, á las 4 a. m. del día siguiente, 29 de Octu­bre, en combinación con el Politécnico y los 100 hombres del Bo­lívar, que á las órdenes del General Rebollo y mías debían atacar á la citada plaza, á la misma hora, por la vía de Chi m be y la Va­riante; movimiento que fue ejecutado conforme se dispuso, retar­dándose el suscrito en su entrada á Villeta, debido al accidente físico que sufrió en las primeras horas de ese día, y del cual ya se ha hecho mención. U na vez reunida toda la fuerza en Vi lleta, se publicó la orden general, se dispusieron las avanzadas, se tomaron posiciones, se or­ganizó el servicio de plaza y se abrieron operaciones para atacar al enemigo, que permanecía en los puntos indicados. Para tal efecto se dicti1ron la providencia iguientes: se mandó avanzar ha ta San :v1 teo piquete volante del Escuadrón R epublicano, y al Co­ronel Antonio García se ordenó que e situara, con su Batallón de Sa .tima, en la hacienda de Cune, en comunicación con el Pi­quete Volante, fuerza que debía obrar en combinación con el Batallón Jtuebradanegra, que al mand del Coronel Anastasia Martínez debía situar e en el Alto del f/elero, movimiento que debía verificar el expre a do Coronel con su fuerza, desde la po i­ción de Santa Rosa, en donde se encontraba, según orden que le fue comunicada por posta oportunamente. Todas estas fuerzas enumeradas debían obrar en dirección par.dela por el flanco derecho, por las posiciones :::tltas, dominando el camino real de Guaduas para proteger la marcha ó el ataque por el centro, ó sea b mencionada vía, por donde se dispuso en­trara el Coronel Luis F. García á la cabeza de las Compañías de ZapJ.dore. e In f.111tería, cerranJo la marcha el GenerJl Rebollo con los 1 oo hombres del Bolivar, al mando del argento I\1ttyor Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 525 Cipriano Soto y del Capitán Jesús Duarte, y la Batería de Arti­llería, completo del Politécnico, permaneciendo el suscrito en la plaza de Villeta con el reHo del Escuadrón Republicano. En este estaclo permaneció toda la fuerza hasta el día siguiente, en el cual avanzaron el Teniente Coronel Antonio Laverde, primer Jefe del Batallón Politécnico, y el Sargento Mayor Daniel .Estévez, se­gundo Jefe, con las Compañías de Zapadores é Infantería hasta el Alto del Raizal, e.n donde acamparon, ocupando el Coronel Luis F. Garcí a con los 1 oo hombres del Bolívar el Alto del Trigo. Estas posiciones fueron tomadas al enemigo sin un tiro, el cual las abandonó, en di_§tintas direcciones, para reunirse al día siguiente en la plaza de Utica. En dicho día, ó sea el último del mes de Octubre, se dispuso que el General Rebollo, con la fuerza del Politecnico situada en El Raizal, ocupara la plaza de Gua­duas, con el objeto de restablecer las autoridades legítimas y la co­municación telegráfica, como en efecto se verificó, quedando des­pejada la vía de Honda y en comunicación con esta capital. El mismo día se dispuso que el Coronel Adolfo Duque ocupara la plaza de Utica con una fuerza compuesta del Piquete Volante, el Batallón Sasaima, el ~uebradanegra y los I oo del Bolívar, opera­ción cumplida por el Coronel Duque con los soldados del Batallón Sasaima y los 100 del Batallón Bolívar al d1a siguiente, por no ha­ber alcanzado á ocuparla el31 como se había ordenado. Esta plaza también fue evacuada por el enemigo sin oponer resistencia de ninguna especie. El objeto principal de mi comisión, según instrucciones ter- , minantes y precisas de Su Señoríal era combatir á Figueredo, perseguirlo e interceptar sus fuerza¡ para evitar que se uniera al Ejército revolucionario del Norre, ó que amenazara ]a retaguar­dia de las tropas del Gobierno en la misma dirección; por tanto, el Coronel Duque, á quien comuniqué las mismas instrucciones, se ciñó á ellas, y debido á las operaciones que verificó dicho día 1. o del presente, la fuerza de Figueredo, que había avanzado hasta La Peña, contramarchó por Nocaima el mismo día sobre la plaza de Villeta, la que pretendió tomar por asalto en Ja madrugada del 2, pues dicha plaza apenas estaba guarnecida por el Escuadrón Ma­drid, al mando del Coronel J.] oaquín Escallón, quien había llegado el día antes procedente de Serrez,uela; por el re to del Escuadrón Republicano, comandado por el 'Teniente Coronel Gabriel Rojas, Segundo Jefe, en defecto del primero, Coronel Julio Hernández, quien desde el día 30 de Octubre se había separado del mando sin mi consentimiento, en compañía del segundo Ayudante general, Teniente Coronel Alejo Rubio*; y por la batería de Artillería comandada por el Sargento .I.V1ayor l'v1oisés Ortega L. • El Teniente Coronel Alejo Rubio fue nombrado Ayudante en Facatativá1 con a¡nobación de ese Ministerio, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 926 BOLETÍN MILlTA.R Dicho asalto fue frustrado por la alerta en que estaba la fuerza de mi mando, y por haber adelantado la tarde víspera del 2 el resto del Escuadrón Republicano hasta el paso de El Tovia, en . la vía de Nocaima, y cogido prisionero al General Juan C. He­rrán, que se dirigía con una descubierta de exp loración sobre Vi­lleta. Esa wisma noche se replegó el mencionado Escuadrón sobre el campamento de Villeta, después de dejar e tablecido sobre el camino de Nocaima un piquete de exploración, organizado un buen espionaje y la avanzada correspondiente. A las 7 a. m. del día 2 se rompieron los fuegos con las avanzadas del enemigo; en tal estado dispuse que el Escuadrón Madrid, cotnandado por el Coronel Escallón, y el resto del Republicano, al mando del Co­mandante Rojas, reforzaran la línea de batalla, dP.splegándose con­venientemente en los afueras de la población, hacia el lado oriental de ella, lugar por donde pretendía atacar Figueredo con sus fuer­zas. Inmediatamente monté á caballo con mis Ayudantes, y puse en movimiento la batería de Artillería, para colocarla en una posi­ción en donde pudiera maniobrar, mientras Uegaba en apoyo el General Rebollo con el resto del Politécnico, que estaba en Gua­duas, y que según mis órdenes y cálculos, en esos momentos debía estar llegando á Villeta, como en efecto sucedió. Pero ya el ene­migo hab1a tomado la vía de Sasaima con dirección á Chimbe; entonces dispuse que el Escuadrón Republicano lo persiguiera ac­tivamente por la vía de Sasaima, cortara á los rezagados é hiciera prisioneros los de la retaguardia del enemigo. Al mi mo tiempo ordené que el Escuadrón Madrid se m -Jviera con rapidez, á Chim­be, por la Variante, á disputarle á toda cota el camino á l:¡ van­guardia de Figueredo, apoyado este movimiento por el Cuartel general y el Batallón Politécnico. Todo salió de acuerdo con las operaciones prescritas, resultando el encuentro en Chimbe en la tarde de e e día 2, del cual tienen ya con cimiento S. S. y el pú­blico, según el parte correspondiente que r e ndí.-( Cmcluirá). FLORO GOA1EZ ---·~-- SECCION DOCTRINAL LA FRONTERA DEL SUR * Extracto de conferencias á los oficiales de la guarnición (Continuación) La tierra clásica por excelencia en las lides de guerrilleros du­rante las guerras de Independencia y las civiles de la primera mi- • En el número anterior ele este semanario, en el cua d r:l el e coordenadas, se inserta­ron por equivocación algunas que no son de las aceptada3 por el autor, sino de las su­puestas para la discusión del asunto. Los diagramas permiten corre~irlas, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 527 tad de este siglo, fue estudiada científicamente por Caldas y Hum­boldt antes de nuestra emancipación; por Bouger, Mosquera y Codazzi, antes de 1 86o; por Reiss y Stübel hace treinta aÍlos, siendo de capital importancia el trabajo de estos últimos viajeros, por el cuidado con que determinaron las coordenadas Je multitud de puntos interesantes, por lo cual los hemos elegido como base de la cartografia de la comarca, previa madura confrontación de unos datos con otros. De lo dicho se deduce que de esta comarca tenemos á la fecha un conocimiento suficiente para guiar con se­guridad al soldado en sus operaciones de guerra: allende la fron­tera debe seguirse á W olff, quien no há mucho publicó una carta y geografía del Ecuador, dignas de todo elogio. Los trabajos de André no merecen mención, pues se limitó á copiar la carta publicada; sin caer ni aun en la cuenta de los errores de rumbo antes apuntados. Como fácilmente se comprende, los problemas cartográficos de la frontera del Sur, de escalón en escalón, alcanzan á confun­dirse con los del centro del país en la región montañosa que demora al oriente de Popayán, ó sea el macizo de Colombia por ex­celencia*. Por tal motivo, preciso será que demos una ligera ojPada al punto, para determinar una base de partida que nos guíe en el trabajo que hemo5 emprendido y nos explique el porqué de muchos errores de nuestras cartas. Cuatro puntos cuyas coordenadas conocemos con exactitud vie­nen oportunamente á rodear el mencionado macizo, fijando su po­sición con respecto á Bogotá, los cuales son La Plata y San Agus­tín en el Tolima, y Popayán r Almaguer en el Cauca: Popayán y La Plata sólo difieren 4' en latitud; Almaguer y San Agustín ape­nasi'; Popayán y Almaguer tienen alejados sus meridianos 15, ¡y 1 1' separan los de La Plata y San Agust1n. Traduciendo estos elementos en metros, tendremos que se trata de una figura cua­drangular, casi un paralelogramo, cuyos lados miden 55,000 me­tros de Popayán á La Plata, 6o,ooo de Almaguer á San Agustín; 6o,ooo de La Plata á San Agustín, y 64,000 de Almaguer á Po­payán: dentro de este espacio quedan el Puracé, el Sotará y las fuentes del Magdalena, el Cauca, el Yupurá y el Patía. Consideremos ahora la carta impresa: en tanto que las dis­tancias N. S. se conservan casi las mismas (62,000 metros de Al­maguer á Popayán; 66,ooo de San Agustín á La Plata), las de E. á O. se transforman por arte de encantamiento, pues de Popa­yán á La Plata resultan 1 2o,ooo, y 1 oo,ooo de Almaguer á San Agustín. En las tablas de Codazzi aparecen adoptadas para San • Este nombre, que nos permitimos introducir hace algún tiempo en la geogralía de 1 país como una necesidad, á la fecha figura ya en todas las geograilas y cartas de méritQ <¡ue se publican en el Extranjero.-V. V. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 528 BOLETÍN lULITAR Agustín lag coordenadas de Caldas, y sin embargo en el dibujo resultan dttplicadoJ los Ir'' que separan en latitud dicho lugar de La Plata, y decuplicado el r' que del mismo modo se halla entre San Agustín y Almaguer. Por culpa de tales errores, multitud de otros lugares resultan señalados de un modo en las tablas y de otro en el dibujo; y á la topografia general de la comarca se hizo sufrir una especie de torsión cuyas consecuencias se extienden hasta Bogotá por una parte, é I pi a les por otra. Los cálculos de Caldas revisados por Reiss y Stübel, apenas dan 4' de latitud entre San Agustín y Timaná, y la carta pone 14'; entre Neiva y Timaná hay 43' de diferencia en las longitudes, y la carta sólo coloca 32, de donde un absurdo trazo de todo el Alto Magdalena, cuyo rumbo general, de SO. á NE., se trocó S. N. Por lo que hace al valle del Patía, que se extiende de N E. á SO. en el terreno, la carta lo marca de N. á S., lo que, como se comprende, trastueca las relaciones militares entre esa comarca y la de Pasto. La carta supone á Pasto al N E. de Túquerres, y á Túquerres casi al N. de Ipiales, cuando en el te­rreno Pasto se halla al E. N E. de Túquerre · , é lpiales demora al SE. de la última. En fin, la carta sitúa á Pasto, 'Túquerres é Ipia­les de un modo irregular, pues á lo dicho anteriormente agrega considerable disminución en la distancia de lpiales á 'T'úquerres, y aumento en la de Túquerres á Pasto. '1 an capitales son los errores apuntados, que las cartas de los antiguos Estados del Cauca y el Tolima no confrontan en esta región, y que en la general de l país los flamantes cartógrafos se vieron obligados á modificar, á inventar una topografía sui g~neris, á fin de llenar la región que ocupan el macizo de Colombia y las tierras aledañas: fueron incapaces de reducir á un centro común los diversos itinerarios de Codazzi en el Sur del Tolima, Caquetá y Popayán. Así orientada la cuestión, podemos entrar á discutir los ele­mentos cartográficos de la frontera propiamente dicha, que, como bien lo sabéis, e t " señoreada por las poblaciones d e I piales en pri­mera línea y ~fúquerres en segundo lugar; poblaciones que, con Pasto, constituyen los tres punto estratégicos de primer orden al sur de la formidable barrera del] uanambú, límite geográfico de la zona fronteriza desde el punto dt vista milttar. Los viajeros Reiss y Stübel, después de observaciones cuidado­samente ejecutadas, hallaron las posicione astronómicas de Pasto (lat. N., 1° 12' 59'\ long. O. de Bogotá, 3° I 3' 30") y de Túque­rres (lat. N., ¡o 5' 20 6 , long. O. de Bogotá, 3° 31' 5"), las cuales constituyen la línea fundamental de la cartografía de la frontera Sur. Desgraciadamente ellos no determinaron la posici6n de lpiales. ¿Cuál es ésta? Caldas calculó que su latituc:l era oo 48', la cual es correcta sin duda alguna, y la preferimos á la de Bouger y de Mas­quera, que la estimaron en o 0 45' y o 0 46' 30": esta última figura ~n las tablas de Codazzi) pero en la carta se ad0ptó la de o 0 SJ', de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLE'l'ÍN MILITAR 529 londe que se aproximará indebidamente su posición casi 2 leguas á Túquerres, cuya latitud se estimó en 2' 40" ósea demasiado baja . ..... onsecuencia de semejante proceder fue reduc:ir á sólo 5 leguas las ~ que cuenta el camino directo entre las dos poblaciones, según la nedida de la línea telegráfica. ¿Y por qué aceptamos la latitud de ...,al das ? Porque la posición de la ciudad con respecto á los veci- 10S nevados de Chiles y Cumbal es igual en los trabajos de los dis­: intos observadores, y la latitud de Chiles es 49' 12'. La longitud pudiera ser dudosa ~i no tuviéramos igualmente ¡¡na refrendación de los c:dculos anteriores: Reiss y $tübel deter­ilÍnaron la longitud del Santuario de La Laja, la que resultó ser j 0 2I 1, es decir, 101 15" oriental de Túquerres, por lo que distando d Santuario una legua y media de la ciudad, ó sea poco más de +'2011 , resulta comprobado el dato de Codazzi, que la sitúa en las !ablas á 5'4-o", al E. de aquella otra población. A estas coordenadas podemos agregar las de los Nevados de hiles (lat. 0.49'12" y long. 3°44'45'') y Cumbal (lat. 0.54'4'' y :ong. 3°41'30"), determinadas con idéntico esmero por los mis­; nos viajeros ya citados, las que nos permiten situar el eje de la cresta ó serranía que guarda la mesa de Túquerres al 0., sobre todo si se tiene en cuenta que los mismos autores nos dan la lon­gitud de la laguna Verde (3°39'3o"), que es la misma del Azufra! ó volcán de Túquerres, cuya latitud, egún Codaz¿i, supera sólo en 2' la de la ciudad. De paso podemos ob ·ervar que las coordenadas de Chiles y Cumbal se refieren á los nevados y no á los pueblos del mismo nombre, caso que no lo supieramos, mediante un peque­ño cálculo que haremos com ejemplo para ca 05 análogos: las longitude de Chiles é I pi:.dcs difieren en unos 42,000 metros, ó ,ea 8 ~leguas; ahora bien, de Ipiale;; á Carlosama hay 3 legu;.¡s y 3 de este lugar á Chile., la dift;rencia nos indica, puc , que se trata del ne ado que di ta 2 del pueblo que le da su nombre. Los mismos Rciss y Srübel nos dan las coordenadas del pára­mo de Chaves (al SO. de Pa to), de Jenoy, L #Florida, Paso de Guasca (Paría), Consacá, A les, Carrizo (NO. de la Cocha), Santa Lucía ( . de íd.), Sebondoy, Putumayo y Santiago; la latitud de Chapacual, y las longitudes del ~I ambo, del Tablón, .1\Ioechiza, Peilol, Loma Guapalo, Llano del Santísimo y el Hondón, elemen­tos que, unidos á los anteriore, no permiten establecer la armazón geográfica de la comarca, del J uanambú al Carchi y del Putumayo al San Pablo y el San Juan (.\lira). A ese esqueleto deben agregarse las cooroenadas de Calda , Humboldt, Bouger, l\.1osquera y Co­dazzi, referentes á otros 30 puntos de la mi ma región, y tendre­mos constituida una numerosa red de triángulos que nos permiti­rá corregir y revisar lo3 detalles de los levantamientos topográficos, de los itinerarios, exploracione , trazo de caminos, memorias geo­gráficas, viajes, etc.-( Continúa) 2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR Cartografia de la frontera del Sur Un o y elnomb1·e entero ma1·ca la posición exacta del lugar de ac1le1·do con las coorde11adfu; un • y la inicial, la que realmente ocupa sobre la carta impresa. Nótese que los errores divergen en llar. á partir del Macizo de Columbia OCali 0 8 ant ander •s .n o Huila .s 0 8ilvia • 0 Popayátt P •p0 Puracé 0 La Plata o •p Pa1to OTúr¡uerres •T OPatía • P .A /maguer .A. o 0 Bolívar •B .La C 0 La Cruz ce :.E ~ ""'e:> e;..;> Origen de los -~ enatro rios c.> ""'&:::1 0 San .Agu1tín +origeue del naza +o del s Esc:ala aproximada 1: z.ooo,ooo F. J. V. V. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :; a ! o ~ Ql ~ • e,¡ ~ ~ "' . :~ Ql • l!li-) ! ~ ~ ¡., d o ~ P. e= ~ Q "= e ... e,¡ f ... ~ ~ o Mayasquer o P icdrancha • Gnalcalá o Mallama • .hufral 0 ............ ,_. .... \ o:¡ UQUERRES OOspina \ ~ 0 Sapuyes ~~ o !les Id .. ~ o F11nes o Guavo 1 c:ambú EspinoO ~~ ! Ecnasan :; o = Chapal ~ e 10 ~ ~ -"=' .. o o_. 0 Miraflores 1 Marpi • • Cerronegro o Tambo • Chile11 • Dict.amo Cumbal +Tolas o Panamal ~j ~~ :: ~ ~ o o c. Muellamues Guacbucal ~ 1 o Chiles o Crtmbal 0 o Panán Camus ~/ ,,,~~ o.~"' '" o ~'\. / Pastas oc arlosama OCarchi ~ ~ '" = o María o Gualmatán o o Tulpas \ \ e rmt adero o San Juan o OPupiales OJPJALES +Rumie haca o La Laja o PotoJÍ Puerres o Males b:t o t-4 M ~ ~ ~ ~ 8 ~ ~ Or ~ ....... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 532 BOLETíN MILITAR HISTORIA LOS OOMS.e..TES :CE S~.NTI.f..OO JUZGADOS POR UN OFICIAL SUECO El capitán Wester, agregado militar á la Legación de Suecia y Noruega en Wáshington, que siguió las operaciones acompañan­do al cuartel general del ejercito norteamericano, relata en la si­guiente forma los combates librados en torno de ;.¡,q u ella plaza. I El Caney El 30 de Junio por la tarde el ejército norteamericano (1) se concentró al Este de Santiago para prepararse al ataque. La brigada Doffield se dirigió por la costa hacia Aguadores. El núcleo principal de las fuerzas formabá dos agrupaciones: en el Pozo se situaron las divisiones Kent y Wester con tres ba­terías, mientras la di visión Dawton, con una batería, marchaba hacia el Norte ?ara ocupar posición al Este de El Caney. La brigada Bates constituyó la reserva, situánJose al Este de El Pozo. Frente á ellos el General Vara de Rey ocupaba El Caney con 500 hombres de ir1fantería; en Aguadores había I,ooo; en el centro el General Linares emplazó su avanzadas formadas por 1,200 hombres que se situaron en las alturas de San Juan, mientras que los fuertes de la entrada del puerto y los atrincheramientos que defendían á Santiago quedaba11 guarnecido con 5,500 hombres. El I.0 de Julio, al romper el día, la división Lawton comiea­za su movimiento de avance hacia El Caney; la confianza reina en el campo norteamericano, donde el único temor consiste en que (1) El cuerpo expedicionario bajo el mando rlel General Shaftcr estaba compuesto de la siguiente manera : Primera División (Kent), 5,173 hombres, divididos en 3 brigadas {Hawkins, Pearson y Wikolf). Segunda División (Lawton), 5,879 hombres, repartidos en otras tres (Miles, Ludlou y Chaffée). División de caballería (li pie) Wheeter, 2,737 hombres en dos brigadas (Summer y Yonng). Brigada indepenrliente (Bates), con 1 ,o8 5 hombres. Brigada Duffiel, con 2,543 hombres. Un batallón de artillería con cuatro baterías de á cuatro piezas, y dos compañías de sitio con su tren. Un regimiento de caballería, dos compañías de ingenieros y u11a sección aerostática, ~total 181216 hombres, 16 piezas de campaña y 8 de sitio. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 533 el enemigo se escape sin combatir; pero en El Caney, como se verá, están m u y lejos de pensar así. Las casas del pueblo han sido aspilleradas, se han abierto trin­cheras en un terreno pedregoso, y el fuego de unas y otras es ra­<> ante sobre un espacio de 6oo á r,2oo metros; en la punta Nor­deste de la posición, el fuerte de El Viso, guarnecido por una com­pañía, ocupJ una colina de de la cual se dominan todos los aproches. Los norteamericanos se proponían envolver la posición es­pañola, para lo cual la brigada Chaffee se dirigió desde el Noroeste hacia El Viso; la de Ludlou, desde el Sudeste hacia la desembo­cadura del camino que une El Caney con Santiago, mientras que una batería se colocó en posición al Este del pueblo, y la brigada Miles ocupa al Sur á Ducorean formando el ala izquierda. Hacia las seis de la mañana comenzó el fuego de las trinche­ras españolas; de improviso se descubre sobre ella una línea de sombreros de paja: inmediatamente óyese el ruido de una descarga, seguido de la desaparición de lo sombreros; esta operación e re­pite cada minuto, observándose en ella una gran regularidad y la acción de una voluntad íi.rmt, lo que no deja Je proJucir una pro­funda impresión en la línea Je exploradores norteamericanos; las balas cruzan el aire, rasando el suele.., biriewlo y matando. Poco tiempo de pués, toda la brigada Chaffée se encontró desplegada, pcr0 sin poder avanzar un paso, y la de Ludlou ~e vio tam bien detenida. Ivlientras el fuego de la infantería aumenta progresiva mente, la batería norteamericana comienza á disparar. Como los e paño­les no cuentan en El Caney con un o lo cañón, el fuego puede hacerse con la misma tranquilidad que en un campo Je maniobras: las piezas pueden hacer daño sin peligro alguno de recib:rlo. A los pocos momentos las granada: estallan por encima de las trinchera:, alc.1nzaban la<> ca as del pueblo y perf<>raban lo~ muros de El Vi o, proyectand lo shrapnels su lluvia de plomo sobre la posición; á pesar de todo, en el fuego español se ob erva igual continuidad, igual violencia. Delante Je El Vi o se descubría un oficial paseándose tran­quil mente á lo largo de las trincheras; fácil e comprenJer que el bjeto de e e pdigroso viaje en m<:dio de los pro_yectile de que el aire está cruz.a lo, no ts otro ~.ino animar con el ejemplo á lo· bravo defen ore·; ~e le vio Je cuánuo en cu:indo agitar con la man l'U !'ornbrero y . t: <:: cuchab1n aclamaciones: ¡Ah, stl ¡Viva E. paiía! ¡Viv,l el p11ehlo que 'llt:llt:t con t~des hf) lhr..-·! La masas de infanterJJ norte:li1J"ricana se cch tb.tn v apr..:t t­ban e mtra d suelo hasta el punto <.lt.: p.uecer clavad,l~ .í el, no pu­diend pensar en moverse á cau a de la prccision de las d cargas que la pequeña fueu,a esp1.iíola le enviab,\ á c.tda instante. Se hizo preciso pedir socorro:,, y hacia la una avanzó Miles desde Ducorean, entrando en línea á la derecha de Lidlou, y h:t- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 534 BOLETÍN MILITAR cia las tres la cabeza de la brigada de reserva se desplegaba á la derecha de Chaífée; pero en lo alto de las trincheras el chisporro­teo de los Máuser se escuchaba siempre. Por fin á las tres y treinta y seis minutos, la brigada Cha­ífée se lanza al ataque contra El Viso; pero queda al principio detenida al pie de la colina, y no invade el fuerte sino después de un segundo y violento empuje. Los españoles ceden lentamente el terreno, demostrando con su tenacidad en defenderse lo que muchos militares de autoridad no han querido nunca admitir: que una buena infantería puede sostenerse largo tiempo bajo el fuego rápido de las armas de repetición. ¡El último soldado norteamericano que cayó fue heri­do á 23 pasos de las trincheras! Aunque la clave de la posición estaba conquistada, la lucha continuaba. Yo ~eguí, con el corazón oprimido por la emoción, todas las peripecias de esta furiosa defensa y de este brusco ataque. Desde El Viso, una vez ocupado, las tropas norteamericanas comienzan á tirar sobre el pueblo, que es también en este momen­to el objetivo de la brigada Ludlou; pero la ocupación no se efec­tuó hasta las cuatro y media, hora en que los últimos españoles abandonaron las casas para recomenzar el fuego desde una colina situada 6oo metros al Oeste. ¡Admirable obstinación de resistencia, á la que todos contri­buyen hasta el último instante! Detrás de la línea de batalla norteamericana se arrastraban los cobardes chacales de esta guerra: los cubanos. Desde los bosques de palmeras situados al Este de El Viso habían tomado alguna parte en la acción. Allí fui y presencié una escena repugnante: dos hermosos muchachos catalanes estaban tendidos y medio desnudos entre las altas yerbas; sus negros cabellos manchados de sangre, sus ojos abiertos y vidriosos, y debajo de estos pálidos y desfigurados ros­tros sus gargantas estaban abiertas por esas heridas delgadas y pro­fundas que el m2.chete produce. Mi misión inactiva y neutr2.l no me permitía sino huír de allí para sustraerme á este horrible espectáculo, y así lo hice, diri­giéndome hacia las tropas n0rteamericanas, que en aquel momen­to daban el asalto á El Viso, y á sus Jefes me acerqué, rogándoles el envío de centinelas que cuidaran de los heridos españoles que quedaban detrás de las trincheras conquistadas. Generosos como siempre para los desgraciados, los norteame­ricanos escucharon mi súplica. ¡Curiosa circunstancia!, mientras me ocupaba e.n salvar á los heridos españoles, una bala de sus compatriotas en retirada me alcanzó; pero felizmente sólo llegó á atravesar mi capote. El ruido del comb:rte no cesó sino cuando el sol estaba á pun­to de ponerse. Durante cerca de diez horas 500 bravos soldados Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'BOLETfN MILITAR 535 reststteron unidos y como encadenados, sin ceder un palmo de te­rreno, á otros 6,soo provistos de una batería, y les impidieron tomar parte en el principal combate contra las alturas del Monte San Juan. ¡Después de esto ni una palabra más se escuchó en el campo norteamericano sobre la cuestión de la inferioridad de la raza es­pañola! Y esta lucha de El Caney, ¿ no aparecerá siempre ante todo el mundo como uno de los ejemplos más hermosos de valor humano y de abnegación militar? Quien haya tomado parte en ella, ¿no es bien digno de una honorífica recompensa? ¡Contemplad ese pueblo! Las casas están arruinadas por las granadas, las calles cubiertas de muertos y hPridos. El General Vara de Rey está allí, muerto; sus Ayudantes al lado suyo, muertos; en derredor, multitud de oficiales y soldados. Todos han llenado su deber, desde el primero hasta el último. ¡Dichoso el país que es tan querido de sus hijos! ¡Dichosos los héroes que han sucumbido en un combate tan glorioso! ¡ Con su sangrP- han escrito en la historia el nombre de El Caney, como uno de los má brillantes episo1ios guerreros, y con letras de oro debe inscribirse también en las banderas de las tropas que allí combatieron! II 8an ~uan Mientras este drama se desarrollaba en El Caney, la batalla estaba empeñada con igual encarniza miento en las alturas del Mon­te San Juan, donde 1 ,2oo es pañoles se encontraban atrincherados. A las 6 y 35 minutos una batería americana se colocaba en posición al Oeste de El Pozo, mientras otras dos quedaban tran­quilamente en reserva; el fuego de artillería comienza á dirigirse contra el hiockaus del M nte San Juan. Veinte minutos después las piezas españolas situadas al Este de Santiago contestaban con un fuego tan nutrido, que las masas de tropas que se encontraban cerca Je El Pozo se vieron obligadas á abandonar su emplazamientos. Las Divisiones de Kent y Wheeter se forman en marcha con orden de atacar las alturas de San Juan, una por el Sur y otra por el Norte del camino de Santiago; no tienen más remedio que de . ­filar por un e ~ trecho sendero entre la maleza, marchando uno á uno, pues no hay lugar para más. Hacia las diez, las cabezas de las columnas llegaban al ~ río · San Juan, donde se encontraron expuesta á un fuego terrible• que• 5e Jes dirige desde la colina y las alturas, sin posibilidad de desplegar á los lados del camino por la altura impenetrable de la vegetación Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 536 BOLETÍN MILITAR Preciso le es marchar en fila sobre el llano, á derecha é iz­quierda, á la vi ta de las trincheras. Wheeter se dirige por el Norte del camino hacia una colina ocupada por un pequeño destacamento español, y Kent hacia el blockaus de San Juan. Todos los Regimientos se confunden y no fo rman sino una turba enorme que, á pesar de su superioridad num é rica, avanza sólo por cortos impulsos y muy lenta mente hacia los objetivos del ataque. A la una, Wheeter se posesiona de la colina y continúa su movimiento de avance contra las alturas de San Juan, por el Norte del camino; pero entonces se le presenta delante el mismo obstáculo que apareció en El Caney: largas filas de sombreros se asoman, y desaparecen alternativamente á lo largo de las trincheras. Los norteamericanos, que se baten cuatro contra uno, no pueden avanzar, aunque los cañones españoles no disparaban en este momento, y á pesar del apoyo de las baterías norteamericanas de reserva que habían entrado en línea y roto el fuego desde El Pozo, arrojando una verdadera lluvia de plomo sobre los defensores. A la r y 20 tres ametralladoras se unen á la acción, concentran­do su fuego continuo contra el blockaus, y la situación de su guar­nición es ya insostenible. La guarnición de las trincheras está casi destruí da, bañada en sangre, y herido el General Linare , Comandante en Jefe. ¡ Es ya demasiado! El fuego español se debilita. Kent avanza, y tras unosl·cuan­tos esfuerzos, necesarios todavía, los soldados se lanzan gritan do á las cimas de las alturas, recibiendo el fuego á quemarropa en los últimos momentos ; Wheeter sigue el movimiento de Kent y se emplaza á su derecha. Fue preci o batallar con 8,oo o hnm bres y tres baterías desde las 6 y 30 de la mañana ha ta la I y 45 de la tarde, es decir, du­rante siete horas para de -. .-d ojar 1, 2 00 e pañoles de sus po iciones. Y la operación no e s t ~i concluíd , pues sólo e había conse­guido ocupar los puntos avan7,ado . La línea capital d e la defensa, formada por atrincheramientos sobre la s colina del E . te de San­tiago, estaba intacta, y los e · paiioles romp1an desde toda ella un fuego nutrido y furioso, y éste continuaba, y conti11uaba sin inte­rrupción. Los norteamericanos, fatigados ya por el ataque de San Juan, se detienen todos y apenas pueden sostenerse en pie. Se hizo avanzar la artillería de El Pozo hasta la colina de San Juan ; pero el efecto de su fuego no pudo cambiar la situación, y al fin la lle­gada de la noche interrumpe la luchA. · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILITAR 537 III J.a batalla de Santiago Durante la noche que siguió á los combates dc:scritos, mu­chos ofic~ales y soldados de las tropas norteamericanas estacionadas en las alturas de San Juan solicitan ser retirados de ella, por efecto del agotamiento de sus fuerzas, con su midas en batir á un adversa­rio tan inferior en número; pero lejos de accederse á esta petición, varia unidades de las fuerzas que habían tomado parte en el com­bate de El Cant>y recibieron orden de trasladarse durante la noche desde El Pozo hasta San Juan para reforzar la línea principal. Apenas el sol apareció se reanudó la batalla. Kent y Wheeter continuaban con sus fuerzas desordenadas y sus hombres anona­dados y abatidos en las crestas de las alturas tomadas la víspera ; la fatiga misma les había impedido atrincherarse seriamente du­rante la noche. La cabeza de la columna Ludlou atraviesa á las ocho el río San Juan ; á ésta siguen las brigadas de Lawton y toda la división prolongaba la línea de Wheeter por el Norte, cortando así el camino de Santiago á El Caney. Bates, que les ha precedido, se despliega á Ja izquierda de Kent, mientras la artillería trataba de elegir posición al Norte del hloc-kaus de San ] uan. · Castigada ésta por vivas descargas de Máuser, que la a1can­zan, tiene que retirarse á la once sobre El Pozo, y allí quedan las baterías inactivas . .El desplazamiento de tropas se termina durante Ja tarde con la llegada de los do · regimientos de la brigada Duffield, que pro­vienen de Aguadore y se unen á los de San Juan. Frente á Aguadores qu eda un solo regimiento en observa­ción, pues el ataque á e te punto ha re ultado un fracaso completo con sólo la pérdiJa de once hombres. Por lo Jem~is, no hay cambio alguno en el orden de batalla de la infantería; Bates y Kent y Wheeter cruzan durante todo el día fuego de descargas con el adver ario. Cuanto á Lawton, sola­mente su ala izquierda toma parte en la lucha; el núc leo de la fuer­za estaba dema iado alej..tdo para intervenir en el combate. El fuego ejerce una acción tan violenta l>Obre los a altantes, que no puetlcn a\ anl'.ar un paso, . Jc~pu<.:~ de un d1a de ontinua lucha., se le · pre~ enta la per~ pectiva Je una segunda noche de su­frimiento · . Ambos adver ario se encuentran en sus pOSICIOne sin tien­das- abrigos y durmiendo en la trincheras, anegadas por una lluvia torrencial. En el cuartel general empieza á discutirse seriamente la retirada; Shafter se manifiesta desesperado ante la situación ; pero, sin embargo~ resiste y no la decide. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. S38 DOLETfN MILITAR El 3 de Julio por la mañana rompe el fuego de nuevo, pero viendo la imposibilidad del ataque con las fuerzas de que dispone, y temiendo que sus tropas no puedan siquiera sostenerse en sus posiciones bajo el fuego incesante del enemigo, se decidió á enta­blar negociaciones, y hacia la una de la tarde ordenó izar la ban­dera blanca. Los españoles habían, pues, conseguido, á pesar de su enorme inferioridad numérica, sostenerse en toda la línea capital de de­f~ nsa y anular por completo la fuerza ofensiva del cuerpo ame­ncano. Resumamos concretando la impresión sobre los combates que !ie sostuvieron al rededor de Santiago. Con 8,ooo combatientes, que no fueron reforzados sino el día 3 por la tarde con las fuerzas del General X ... (Escario), que trajo 2,íOC> hombres, el General Linares se vio obligado á defen­der los antiguos fuertes de la entrada del Puerto contra la escu colgados del techo. ¿Qué hacen esos pobres ahí? pregunté á la dueña de la barba­coa á que me había refugiado, la cual contestó, según lo tienen de costumbre en aquel pa1s, como sin dirigirse á nadie: "Probes" dice el blanco: "antes asina con el jumo madurean de mejor." Esta jerigonza decía muy bien con el aspecto de la pntr·ona, alta y robusta negra sobre cuyas espaldas, sosteniéndose del cuello de la madre con uno de sus propios brazos, se había instalado un negrito, como un apéndice al espinazo de la negra, la cual para nada manifestaba apercibirse, por incomodidad ó estorbo, de aque­lla jiba viviente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 542 BOLETÍN MILITAR Un retal de bayeta amarilla sujeto á la cintura, la cubría hasta cerca de la corva, si bien abriéndose más ó menos inoportunamente á lo que caminaba; el cual constituía todo su vestido junto con un pañuelo rabigalh, atado por dos de sus puntas sobre la nuca, y por las otras dos en los lomos, for .. mando por delante del pecho un velo undoso y desleal, que hacía traición cuando no al color, al volumen. El cuerpo de la susodicha, aunque enhiesto, carecía de gracia, y su cabeüa, cubierta de grifos, ostentaba hacia adelante dos proyectos de trenzas, que más parecían dos pequeños cuernos vueltos el uno hacia el otro. Sus pies delgados y largos se despa­rramaban hacia adelante, y, aunque descalzos, parecían descansar sobre una suela por el diverso color de sus plantas. Agréguense á este bosquejo dos grandes y negros ojos, unos pómulos exaltados, una nariz reaccionaria y dos labios espesos sobre dos filas de dien­tes blancos y macizos, y se tendrán los principales caracteres fí­sicos de aquella entidad etíope. Desde la Aldea de Juntas sigue el camino á la orilla izquier­da del Tamaná por los estribos del Torrá, cerro elevado I 365 * metros sobre el nivel del mar, al S-E de N óvita, desde donde se distingue. Desde el Guayabal para adelante no ofrece ya peligro la navegación del Tamaná, por el cual, en pequeñas embarcacio­nes, se va hasta La Bodega. N óvita, fundada primeramente en d punto de San Felipe, á donde ahora intenta trasladarse, sobre el Tamaná, no era sino un real de minas en 1654, cuando los Je uítas quiteños, renunciando á las de los Neivas, Jimarzaes y Paeces, emprendieron las misiones á los Noánamos que habitaban en la hoya del río San Juan. En ella residía en I 607 una 'renencia dependiente de Popayán; hasta que en I 709 fue variada al lugar donde se ve hoy, á causa del oro que se extraía de la quebrada N óvita. Las tres Tenencias de Quibdó, Baudó y N óvita se unieron en una sola provin­cia llamada del Chocó, en I 739, y la capital fue N óvita, lo que debió á la circunstancia de que, llegando los vivanderos hasta ella, provenientes del Cauca, se hacía necesario, para asegurar el cobro de los derechos de alcabala, fijar ahí la re idencia de las au­toridades que lo recaudaban. En r851 se trasladó á Quibdó la capital de la Provincia del Chocó. Hoy no es N óvita sino cabecera del cantón San Juan, á que da el censo 21,032 habitantes. Encuéntrase situada en un llano circundado de colinas, á sólo I 7 5 metros sobre el nivel dd mar, en un terreno aluvial platinífero, á la orilla izquierda del Tamaná, 24 leguas distante del Pacífico, y 3 leguas al S-E de la desembocadu-ra del Tamaná en el San Juan. · Esta antigua ciudad no es hoy, sin que haya por donde infe­rir que en algún tiempo ha sido otra cosa, sino una corta reunión w Debe ser errata de imprenta: la altura del cerro lo m envs es 3651 metros. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 543 de miserables ranchos que forman una sola calle tortuosa, siguiendo el curso de la quebrada del mismo nombre. La extrema humedad ha hecho edificar las ha hitaciones sobre barbacoas. La selva está invadiendo la ciudad por los techos de las casas. La totalidad de los habitantes es de negros; distinguién­dose entre ellos y entre los mulatos, los que se llaman blancos, que en N óvita son en cortísimo número, por su color amari­rillo, y por un siniestro abotagamiento los que no perecen víctimas de la consunción; resaltando, por el contraste, la sobra de salu~l que barniza y redondea las formas hercúleas de lo:; negros, robu:,­tecidos y desarrollados perfectamente, como en su nativo elemen­to, en medio del ambiente de aquellos lugares, cálido y húmedo como el vapor del agua hirviendo. Tiene N óvi ta m u y poco menos de 5° de latitud N. y 2~"' de longitud O. del meridiano de Bogotá; su temperatura media es de 26 centígrados, y en ella marcaba el Higrómetro de Saussure de 90 á 100° del máximum de su escala. En N óvita no hay escuela, no hay iglesia, no hay estableci­mientos públicos ni privados, ni talleres, ni conventos, ni oficinas, y casi ni gente. Y aunque muchas fortuna , obre todo las de va­rios de los poderosos del Sur de la República, han sido formadas ah1, los que han ido á explotar sus ricas minas no han dejado se­ñal de su residencia ni huella de su tránsito. Recoger bastante oro, bastante platina, y recogerlos aprisa, vivir entre tanto sobre una barbacoa, y entre el fango y la maleza, como los cerdos y con ellos; alimentarse con plátano ~ue brindan los campos, y con pes­cado que ofrecen los nos, regalándose en los días grandes con un palmo de tasajo, conducido desde el Cauca; andar casi desnudos, el pie en el suelo, una cami_,a de !i tado y unos altos y e trechos pantalones de dril; zabullirse, buzos codiciosos, en aquel mar de ca­lor, de humedad, de miasmas y de plaga, con riesgo de la vida y pérdida de la salud, por amontonar á todo trance y á toda carrera, con el trabajo del esclavo, fuertes riquezas que ir luégo á disfru­tar á otra parte, eso, y nada más que eso, es lo que han h e cho los explotadores d .. mina en aquel país, que luégo han abandonado, sin dejar en él un monumento de piedad, ni una muestra de ci­vilización, ni un recuerdo de gratitud, ni un rastro siquiera de buen gusto, de decencia, de racionalidad. Apenas es creíble, aunque está evidenciado por los hechos, que no se destinara ni un grano del inagotable oro de aquellos paí­ses para el sostén de misioneros que llevaran á los salvajes inde­pendientes, y mantuvieran entre los negros esclavizados la luz del cristianismo; ni para. hospitales donde pudieran refugiarse los ne­gros inutilizados por el largo servicio ó por los cruentos castigos de los dueños; ni para escuelas donde los niños esclavos se hicie­ran siquiera medio racionales; ni para lugares donde pudieran re­sidir autoridades que velaran por la seguridad de los Tesoros ex- • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILI1.'A.R traídos diariamente; ni para prisiones donde regenerar á los crimi­nales; ni para mejoras que hicieran menos insalubres ayu<:"llos climas enervadores; ni para vías por donde penetraran el comercio, la industria y la civilización; para nada, absolutamente para nada. El esclavo no tenía que saber que había otro Dios que su amo: el esclavo no tenía que aprender otra cosa que lavar el oro para su amo: el esclavo no debía enfermarse, sino trabajar constan­temente para su amo: y antes era una iniquidad abominable que el esclavo se pudiera morir, tal vez hasta fréiudulentamente, porque con ello privaba á su amo del trabajo de sus brazos. Con tal de extraer, y extraer aprisa, oro, muchísimo oro, ó aun cuando fuera platina no más, pero eso sí, bastante, para que los amos pudieran salir pronto, y salir saciados, de aquellos lugares enfermizos, en que peligraban sus importantes días, nada quería decir lo demás, ni la miseria, ni la dt"gradación, ni la estupidez, ni la desdicha de los esc1avos, perpetuada de generacióu en generación. Es necesario estar en estos antecedentes para no sorprenderse de lo que salta á los ojos cuando se visitan aquellos lugare~; por­que es necesario conocer y valuar las causas, para poder hacer con justicia y con acierto la apreciación de los efectos. Pues digámoslo claramente. N o es la falta de societ.lad; no es la escasez de recur­sos de toda clase; no es lo rigoroso y lo ingrato del clima, ni aquel cielo siempre cubierto y tempestuoso, ni aquel laberinto de selvas, de ciénagas y de ríos, ni aquellos montes poblados de víboras, ni aquella atmósfera pesada, cálida y recargada de vapores, de mias­mas y de insectos; nada de eso es lo que más y principalmente acongoja el ánimo del que llega al Chocó, no en busca de oro, sino á estudiar, además de la naturaleza allí tan esplendida y tan rica, el estado del hombre en aquellas tierras, que con las riquezas que han producido tendrían para ser el país más próspero y po­blado del mundo. L~ que rn.is contrista desde que se ve al primer habitante, desde que se palpa la primera calamidad, de~de que se entra en la primera población, es la salvaje estupidez de la raza negra, su insolencia bozal, su espanro;;a desidia, su escandaloso cinismo. Razón tienen, pues, y de sobra! los antiguos dueños de es­clavos para amostazat se, para enfurecerse, para desesperarse, cuan­do, después de su ejemplo y .á pesar de su'> esfuerzos, ven y tienen que sufrir, en aquella provincia, á los negros recién libertados, es decir, recién sustraídos de su paternal protección, tan estólidos, tan mañosos, tan insolentes y tan bárblros!-(C?JZtinuará) ERRATA-En el número anterior, por olvido, se puso el grado de Capitán al Mayor Accbedo, autor del artículo Waterloo, porque ::on tal grado firmó el trabaio, escrito antes de su ascenso. BOGOTA-IMPRENTA NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 128

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José Luis Gallo, guitarra (Colombia)

Por: José Luis - Guitarra (Colombia) Gallo | Fecha: 04/03/2018

Estudió música en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá con los profesores Sonia Díaz y Carlos Posada, y en el 2004 recibió el título de Maestro en Música con énfasis en guitarra clásica. Posteriormente viajó a Lyon (Francia) donde estudió en el Conservatorio Nacional de la Región de Lyon con el maestro Jesús Castro Balbi y, en el 2007, recibió el certificado de perfeccionamiento en guitarra de este conservatorio. En el mismo año comenzó sus estudios en el Conservatorio Regional Departamental de l’Haÿ les Roses al sur de París con la maestra Tania Chagnot y recibió en el 2009 el Diplôme d’Etudes Musicales en guitarra clásica por unanimidad y con felicitaciones del jurado. En el 2010 recibió el certificado de perfeccionamiento del mismo conservatorio. En el 2014 obtuvo el grado de máster en la Universidad Federal de Río Grande del Sur en Porto Alegre (Brasil), bajo la tutoría del profesor doctor Daniel Wolff. En paralelo a su actividad como solista y músico de cámara, Gallo es profesor en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá de las asignaturas de guitarra, ensamble de música latinoamericana, apreciación de la música, y dirige el programa ‘Recital en el hospital’.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Programas de mano
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IX Serie VI Tomo I N. 12

Por: | Fecha: 25/03/1905

Serie VI Tomo 1 ORGANO DEL MINISTERIO DE GUE:lRA Y DEL EJERCITO Director y Editor FRANCISCO J. VERGA RA Y VELASGO General de Ingeni~t·oa Puede muy bien suceder que 1zuestro respeto á todas las etmviccio1us, venga á para#' en la i1zdijermcia y tzos dt'}r sm mrrgla para defender las tzu!rtras ENRIQUE SIENKIEWICZ • • • • Bogotá, :Marzo 25 de 1905 • • • --Oficial- ·ASAMBLEA NACIONAL DE 1905 EXPOSICION QUB EJ, i PRESJDHNTE DE LA: REPÚBLICA DIRIGE Á LA ASAMBLEA .. NACIONAL • REUNIDA EN 1905 Honorablts Miembros de la Asamblea Nacional El estado de completa ruina económica y fiscal, la des­membración del territ rio patrio y la desorganización en todos los ramos de Ja Admmistración pública que cosechá- • mos como obligad~ fruto de Ja última guerra civil, son la síntesis de los males que los dos últimos Congresos debían remediar y que lmbieran dehido constituir e) objeto de sus _, __.. labores legislativas. l Está en ]a conciencia nacional, y consta en documentos oficiales conocidos de toda )a N ación¡ que el Poder Ejecutivo, consciente de lar solemnidad de sus deberes, no ahorró es­fuerzos ni solicitudes encaminados á obtener que e) úhimo . Congreso expidiera las leyes que · se consideraban absoluta­mente necesarias para salvar el país. Durante ciento veinte días de sesiones ordinarias y treinta de extraordinarias, el Gobierno rodeó de toda cla~e de garantías á aquella Corpo­ración; presentó á su consideración, en forma de proyectos de Jey, las medidas de urgente necesidad para evitar la com­pltta ruina de la Naciún; solicitó insistentemente que expi­diera las leyes correspondientes, pero nada obtuvo; y vióse · 17 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 274 ..J forzado á cerrar las sesiones extraordinarias del Congreso, á petición del Presidente de la Cámara de Representantes. De este modo el Gobierno se encontró sin rentas ni Pre­supuestos, y ante el dilema que franca y lealmente había planteado al Congreso: ó presenciar impasible la ruina y disolución de la República, ó salvarla apelando á la Consti­tución y á la suprema ley de la necesidad, después de consul­tar la opinión de las Municipalidades; optó por el último término del dilema. Habiendo te~ido necesidad de declarar turbado el orden público en Cundinamarca y Santander, por las razones expuestas en el Decreto respectivo, y haciendo uso de la facultad que le confiere el artículo 12 1 de la Cons­titución, expidió el Gobierno los Presupuestos, equilibrándo­los, y dictó las providencias que establecen las rentas nece­sarias para conseguir este resultado. A pesar de que casi todas las Municipalidades consulta­das pidieron al Poder Ejecutivo que procediera de acuerdo con 1as exigencias de la necesidad nacional, éste hizo sola­mente uso de las facultades que le da el citado artículo de la Constitución, para reorganizar, por medio de los Decretos legislativos que somete á vuestra aprobación, los distinto11 ramos de la Administración pública-que estaba en el caos,­y se apresuró á convocar la Asamblea Nacional. No encontrando en la Constitución Jos medios necesa­rios, puesto que ella no podía prever la situación de anarquía y desorden á que se llegó en todos los ramos de la Adminis­tración pública, el Poder Ejecutivo apeló al mismo medio empleado en la designaf~ión de los Delegados del Consejo Nacional de 1886, esto es, {t que cada Departamento nombra­ra tres Delegados, con la diferencia de que en esta ocasión se pidió que estuvi ran repre entados los diver os partidos po­líticos que exislcn en el pai . Tal es el origen de vuestra de­~ ignación, que de antemano e l{t 1 fr ndada por la opinión de la totalidad de las Municipa1idades de la República, que son el exponente más autorizado e la voluntad nacional. Ha cumplido así el Gobierno Ja prom a que hizo de convocar una Asamblea, repre enhción genuinn de la opinión nacio­nal, y de ometer á ella todo su actos. Tres guerra civile han d mostrado que la Constitu­ción de I 886 es la más adecuada al estado embrionario y anárquico de la Repúblic~, iueludible fruto de Ja agitación en que ha vivido casi desd la época de su emancipación. Es apoyándose en es~ Código como el Gobierno ha podido, en la aguda crisis actual, evitar la disolución de la República. Necesita ésta tranquilidad, reposo y paz, y así la prudencia aconseja que solamente se hagan á la Constitución las refor- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 275 ....J mas indispensables, aprobadas y sancionadas de antemano por la experiencia y la voluntad nacionaL Los Ministros del Despacho someterán á vuestra patriótica y sabia considera­ción los proyectos que consagran estas reformas. Repito hoy ante vosotros lo que dije al Congreso alto­mar posesión del alto cargo que hoy desempeño: ''Jamás he · aspirado, ni aspiro ahora tampoco, á ser Jefe de ningún parti­do; y en el dese m peño de los deberes que el alto cargo de que . acabo de ser investido me imponen, tal como yo los compren~ do, el más ferviente anhelo de mi alma es ser simplemente Jefe de la Administración pública, y servidor leal, no amo del pueblo colombiano." Tengo la confianza de que vosotros, en el elevado y delicado puesto que ocupáis, representaréis al pueblo colombiano y no á ningún partido político, para que de esta manera vuestros actos lleven el sello de la justi­cia y la imparcialidad, y respondan á las necesidades nacio­nales. En los siete meses en que he estado al frente del Gó­bierno, tengo conciencia de haber cumplido honradamente aquella "promesa, y confío en qu~s ' üle · ·éoiiGed era-se-¡l!il' curñpíiéndola de igual manera hasta el día en que deponga el mando en manos de mi sucesor~ Es mi más sincero deseo que esta nuestra Patria, tan combatida por el infortunio, sea madre de todos los colombianos, y que, por el trabaj o h onra ... do y perse.verante, . la levantemos de la postración en que está actualmente sumida, y la coloquemos al nivel de los pueblos ci vilizados. En cumplimiento de este propósito, os prometo que no ahorraré esfuerzo ni sacrificio al g uno. · Deber mío es dar ante vosotros público testimonio de la entusiasta y eficaz cgoperacióu en la obra de reconstrucción del país, que he encontrado en el Clero nacional, en los Mi­nistros del Despacho, en los Gobernadores, empleados civiles, m 1litares yjudiCiales, y en todos mii conciudadanos, sin dis,;.· tinción de colores políticos. Es la Nación entera quien ha hecho sentir su firme voluntad de salvarse, abandonando las prácticas y tradiciones de odio y destrucción, é imponiéndose y cumpliendo urr programa de armonía, de paz y de trabajo; de ·"más administración y menos política," con que se ini­ció esta Administración, y que espero y 'prometo será tam-bién su progr~ma hasta su terminación. · · Abrigo la convicción sincera de que vosotros sabréis co-rresponder á las esp eranzas y necesidades de ]a Nación, y de que conquistaréis la gloria de haber rehabi]itado el prestigio del ·Poder L egislativo, tan indispensable en el Gobierno de­mocrático, porque ese ·Poder es el más gem.lino representante de la opinión y de la voluntad popular. · En las publicaciones qüe acompañan esta Exposición encontraréis el voto de las Municipalidades y el de millares Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 2.76 _) de ciudadanos que han pedido al Gobierno que salve la Re­p* blica, y han aprobado los actos por él ejecutados. Allí encontraréis también los Decretos de carácter legislativo, cuya expedición consideró urgente el Gobierno. Con gran ·satisfacción puedo anunciaros que reinan la calma y la tranquilidad en todo el país, Jo cual ha permitido que se declare restablecido el orden público que se había de­clarado perturbado en Jos Departamentos de Cundinamarca y Santander. Tomóse esta medida por razón de prudencia; pero ella, en lugar de producir intranquilidad ó alterar la p~z, vino á darle mayor firmeza. Igualmente os doy cuenta de que se ha levantado el confinamiento impuesto á algunos ciudadanos que violaron el Decreto de Alta Policía Nacirimir la Vicepresidencia sin herir el amor própio ó la digmdad de este meritlsimo servidor de la Patria. Paso ahora á daros cuenta de las labores de la Adminis­tx: ación en los siete meses que van transcurridos, siguiendo la precedencia de los Ministerios • ................ ............................................... ............................... . MINISTERIO DE GUERRA El pie de fuerza, que era de más de once mil hombres al iniciarse la actual Administración, ha podido reducirse, de­bido · á las buenas disposiciones de los gobernados, á cinco mil hombres que, exceptuando los indispensables para el servicio de la capital, se ocupan como zapadores en las vías póblicas y en los edificios de la misma clase en todos los Departamentos de la República; y quizás en el próximo ve­rano de Junio puedan reunirse todos para acometer la cons- . trucción de la vía férrea de mayor importancia para el país. El Gobierno ha puesto, hasta donde ha sido posible, or­den en el servicio de los vapores de mar que las necesidades de la última guerra le hicieron adquirir, y se rropone no con­ser. var sino los indispensables para vigilar e contrabando y para fundar las bases de nuestrá escuela naval, pues no se concibe que un país que tiene costas y ciudades importantes sobre ambos marep, carezca de marinos. Son las intenciones del Gobierno reorganizar en opor­tuno tiempo el Ejército y fundar la Escuela Militar, para Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 277 _J que en ella se forme el carácter nacional de energía, morali­dad y corrección, y se fomente el amor y no el odio entre los colombianos. Es de urgente necesidad la construcción de cuarteles para las guarniciones de los Departamentos, y ya se han dictado medidas para que sean edificados por ellas misnl"as, como zapadores. El Gobierno atenderá con grande interés al estableci­miento y desarrollo de las Colonias militares que se estable­cerán en las Intendencias nacionales, con el objeto de procn­rar allí trabajo á los mismos soldados, quienes, al ser licen­ciados, pueden quedar propietarios de la tierra que hayan cultivado, y de educar ó corregir á los individuos que vagan en nuestras ciudades y poblados fomentando los vicios, más por carencia de ocupación que por corrupción. En los primeros días de esta Administración ejecutiva fue reducido á la mitad el Cuerpo de Policía Nacional, para economizarle al Tesoro el gasto de la porción excedente. Asf tan mermado, el Cuerfo ha podido, por la diligencia y con- · sagración del persona que lo forma y la acertada dirección de sus Jefes, satisfacer la multiplicidad de sus deberes. El Ejército merece la gratitud nacional por la abnega­ción con que supo soportar la carencia de raciones por largo tiempo, y por la energía y disciplina con que ha acometido las obras que . se les han encargado á los zapadores . ..... DECRETO NUl\fERO 263 DE 1905 ( 1 7 DE MARZO) que reforma el marcado con el número 186 del presente af'lo, sobre Presupuesto de Rentas y Gastos para la vigencia en curso El Presidente de la República DECRETA Art. 1.0 Se imputará al artículo 262, Capítulo 28, De­partamento de Guerra, del Presupuesto de uastos expedido para la vigencia en curso, el valor de los sueldos de los em­pleados que se denominan administrativos, tales como Audi· tores y sus Secretarios, Guardaparques, á excepción del resi­dente en esta capital, Médicos, Practicantes, Habilitados., menos el del Cuartel General del Ejército, Comisarios Paga­dores, Intendentes é Institutores civlles. . §. Los ayudantes, Adjuntos y Ord~nanzas del Ministe­rio de Guerra y Cuartel General del Ejército, que no fueren de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 278 J número del Presupuesto, los de Cuarteles generales divisio­narios, Jefaturas Militares y todos aquellos que el Gobierno haya nombrado ó nombre, según las necesidades del Ejército, devengarán su sueldo con imputación al artículo 261, Capí­tulo 38, Departamento de Guerra, y conforme al grado que tengan ó asimilación que en el Decreto de nombramiento -les señale el Poder Ejecutivo. Art. 2. 0 El sueldo de los dos Edecanes de honor del Presidente de la República será, para cada uno, el que co­rresponde á un Coronel, y se imputará al artículo 261 ya citado. §. Queda en estos términos reformado el Decreto núme­ro 186, de 23 de Febrero último, sobre Presupuestos de Ren­tas y Gastos de la vigencia en curso, y éste surtirá sus efectos desde el 1. 0 del presente mes. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 17 de Marzo de 1905. R. REYES El Ministro de Guerra, D. A. DE CASTRO DECRETO NUMERO 264 DE r 905 (17 DE MARZO) por el cnal se llama al servicio á un Oficial y se le destina El Presidente de la República DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al Capitán Rafael Bermüdez S., y dcstínasele á comandar ]a 1 .o. Com­pañía del Jrfedio Batalldn La Popa, en reemplazo del de Igual grado Martín García, á quien se le concede su licencia indefinida. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 17 de Marzo de 1 905. R. REYES El Ministro de Guerra, D. A. DE CASTRO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 'J79 -- DECRETO NUMERO 265 DE 1905 ( 1 7 DE MARzo-) por el cual se hacen varios cambios en la Policía Nacional El Presidente de la República DECRETA Art. 1. 0 Decláranse insubsistentes los nombramientos hechos en Daniel S. Rojas y Emilio Suárez, Comisario Sub­jefe de la Sección de Justicia y Comisario Mayor de 2.a clase, Instructor de la División Centra], respectiva mente. Art. 2.0 Hácense los siguientes nombramientos en los señores que se expresarán, promoviéndolos de sus respectivos puestos: Alejandro Gómez, para Comisario Subjefe de la Sección de Justicia; Tiberio Delgado, para Comisario de 2.a el e de la misma; Tomás Medina, para Comisario Mayor de 3· clase de ]a misma; Antonio Rojas Palma, para Comisa­rio Mayor de 2.a clase, Instrurtor de ]a División Central en la vacante que deja Suárez; El pidio Londoño, para Comisa­rio de 2.a clase de la Sceción de Bomberos; Fidel M. V ane­gas, para Comisario Mayor de 3·a clase de Ja División Cen­tral; Moisés Gutiérrez, para Comisario de 3·a clase de la misma; Ramón Restrcpo A., para Instructor de la División 1.1 \ por renuncia de Francisco J. Arana, con la anterioridad del 4 de este mes. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 17 de ::Marzo de 1905. El Ministro de Guerra, D. A. DE CASTRO DECRETO NUMERO 266 DE 1905 ( I 7 DE MARZO) R. REYES por el cual se dictan varias providencias en el Ramo de Guerra El Pres1dente de la República DECRET~ Art. 1.0 Decláranse en uso de licencia indefinida, por mala conducta comprobada, y á solicitud de los Jefes respec­tivos, elevada por conducto regular, á los Subtenientes Ga­briel Carvajal y Clodoveo Rojas, de la r.a y 2.a Compañías, respectiYamrntr, drl Bata!/dn RolíPal', acantonado en Tunja, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \,._ 280 _) y reemplázaseles con los de igual grado Ricardo Muñoz Ar­JOna y Leovigildo Maldonado, indicados por la Comandancia en Jefe. Art. 2.° Concédese la licencia indefinida que ha solicita­do, por el conducto regular, el ~uhteniente José del Carmen Ramírez, para separarse de la 4. 6 Compañía del Batallón Girardot, y destinase en su reemplazo al Subteniente Isidro Maestre, á quien se llama al servicio activo. Art. 3· ° Concédese igualmente la licencia indefinida que solicita el Subteniente Ignacio Herrera, del Medio Batallón Alhdn, de la 4. 3 División, y nómbrase en su lugar al de igual grado Jorge Zornosa, á qnien se llama al ~ervicio activo. · Art. 4. 0 Asimilase á Subteniente al Médico oficial de la guarnici6n de lbagué, imponiéndole la obligación de visitar quincenalmente la fuerza que trabaja como zapadores en el camino del Quindío. Esta novedad se causará con fecha 13 de,l presente. Art. 5. 0 Por renuncia aceptada al Sr. Alejandro Hlrta­do, del puesto de Ayudante del Médico oficial del Cuerpo de Policía Nacional, nómbrase para ocupar esa vacante al Sr. Bernardo R. Casas. Art. 6.0 Llámase al servirio activo al Capitán NeftaH Rebollo, y destínasele como Adjunto al Cuartel general de la , 3·a JJivisión del Ejército. Art. 7. 0 Declárase en uso de licencia indefinida, por mala conducta comprobada, y á solicitud del Jefe respectivo, elevada por el conducto regular, al Subteniente Wenceslao Barrientos, del Batallón Córdoba, acantonado en Honda, y destinase en su reemplazo al de igual grado Isaac Correa, in­dicado también por la Comandancia en Jefe. Art. 8. 0 Por fallecimiento del Teniente Patrocinio Ve­lasco V.ivas, de la 6.a Compañía del Batallón Calibío, lláma­se al servicio activo al Teniente Isaac Pastrana, y se le desti­na á ocupar la vacante que dejó el finado Velasco V. Art. 9· ° Concédase la licencia indefinida que solicita el Capitán Daniel Agudelo, Comandante de la 6."' Compañía del Batallón Rifles, y destinase en su lugar al de igual grado Jesús A. Reyes, á quien se llama al servicio activo. Art. 10. RestabJécese el empleo de Institutor civil del Batall6n 1. 0 de Artillerla, y nómbrase para desempeñarlo, con el sueldo de Subteniente, al Coronel Pedro Vargas Vargas. Art. 11. El Coronel Ignacio M. Carvajal, nombrado re­cientemente Ayudante de) Cuerpo de Inválidos, con sueldo .de Sargento Mayor, en reemplazo del General Hafael Galvis, disfrutará del sueldo correspondiente á su grado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 281 -' Art. r 2. Apruébanse los Decretos números 20 y 92, ex­pedidos con fecha r 3 de Enero y 1 1 de Febrero últimos, res­pectivamente, por los cuales el Sr. Gobernador de Bolívar acepta la renuncia al Habilit~do del Medio Batallón La Popa, Sr. Juan N. Rivas, y nombra en su reemplazo al Sr. Enrique Calvo, y pone bajo la jurisdicción militar el polvorín de Cas­tillogrande, en la ciudad de Cartagena, Art. 13. Nómhrase profesores de 3·a clase en ]a Escuela Militar d~ Música, á los Sres. Rafael Romero, Fernando Soto é lnocencio Dfaz, indicados por el Director respectivo. Los nombrados se darán de alta en el Cuartel general de la 1 .a División del Ejército, mientras regresa á esta capital la mencionada Escuela. Comuníquese y pubUquese. Dado en Bogotá, á 17 de Marzo de 1905. R. REYES El Ministro de Guerra, D. A. DE CASTRO _ RESOLUCION NUMERO 19 DE 1905 (28 DE FEBRERO) sobre radicaciones militares El Ministro de Guerra CONSIDERAN DO Que algunos militares llamados al servicio solicitan anti­cipaciones de sueldos, y al mismo tiempo establecen radica­ciones; Que sucede con frecuencia 9ue esos militares no perma­necen en servicio el tiempo suficiente para poderles hacer el descuento del caso; y Que es indispensable evitarle perjuicios al Tesoro Na­cional, RESUELVE Desde la fecha de la presente Resolución, ningún mili~ tar que ha)'a recibido sueldos por anticipación, podrá esta­blecer radicación, hasta que haya cubierto el total valor de aquéllos; y para obtener una anticiyación debe exigirse del peticionario una fianza que alcance a monto de lo anticipado. El reintegro de la anticipación se comprobará con el certificado del respectivo Pagador ó Habilitado, y ese certifi­. cado debe acompañarse á la solicitud de radicación. Comuníquese y publíquese. Dada en Bogotá, á 28 de Febrero de I 905. El Ministro de Guerra, D. A. DE c~sTRO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 28l --' RESOLUCION NUMERO 24 DE 1~05 ( 17 DIE MARZO) por la cual se adscriben unas funciones· á los Comisionados Recolectores de armas y se les prorroga el término de su misión El Ministro de Guerra RESUELVE Prorrógase por dos meses m<ís, á contar del primero de Abril próximo, las funciones de los Recolectores de armas, municiones y elementos de guerra. Dichos Comisionados harán Lodo esfuerzo para tomar y concentrar, en los respectivo~ parques, los elementos que aún estén en poder de particulares, haciéndose cargo de la impor­tancia y trascendencia de la medida y del deber en que están de corresponder á la confianza con que los ha honrado el Go­bierno. Impóneseles también el deber de prestar eficaz y decidi­do apoyo á los Agentes que designe el Sindicato constiluído en esta capital para todo lo concerniente á la organización y recaudación de las nuevas rentas que el Gobierno le ha enco­mendado, y de que trata el Decreto legislativo número 4I, del 3 del mes en curso, sobre arbitrios rentísticos, procurando que los contrabandos que de dichas rentas se descubran sean perseguidos activamente y castigarlos con todo rigor aquellos que resulten autores, cómplices ó auxiliadores. Queda en estos términos adicionada la Resolución de esfe Despacho del 18 de Enero último. Comuníquese y publiquesc. Dada en Bogotá, á 1 7 de Marzo de 1 905. El Ministro, D. A . DE CASTRO RESOLUCION UMERO 25 DE 1905 (18 DE 1\lARZO) que adn1ite la excusa de un Jefe para servir una comisión y nombra reemplazo Mz'?lislerz'o dt Guerra - Bogotá, Marzo I8 de n;,os Por Resolución número 23, de 8 del presente, dictada en desarrollo del Decreto legislativo número 30 del año en cur­so, se designó una comisión para formar el inventario del ar­mamento y municiones existentes en el Parque general, com­puesta de Jos Generales Rubén Vernaza, Miguel Rodrfguez, Jorge Ramírrz y Alcihíades Rojas, drl Cuartel Genera1isimo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 283 -' Pero según informede Ja Comandancia en Jefe del Ejér­cito, en nota número 1780, de 13 de los corrientes, el Sr. Ge­neral Rodríguez se halla excusado de servir en dicha comi­sión, por habérsele encargado otra anterior, relativa al cua­dro del Escalafón militar, ordenada en Resolución número 20 de 28 de Febrero último. En atención á este impedimento, SE RESUELVE Dáse por excusado al General Miguel Rodríguez de for­mar parte de ]a comisión de inventario del Parque, y nómbra­se en su lugar al General graduado Arturo Pérez, del mismo Cuartel Generalisimo. Comuníquese y publíquese. El Ministro de Guerra, D. A. DE CASTRO RESOLUCION NUMERO 14, SOBRE RECOMPENSA Ministerio de Guerra-Bogotá, A!arzo 3 de 1905 Abraham García, Agente de 2.a clase de la 2.a División del Cuerpo de Policía Nacional, pide recompensa por tiempo de servicio. Del expediente resulta comprobado: 1.0 Que García in~resó al Cuerpo el 12 de Enero de 1 8gg, y ha servido sin mterrupción hasta el 15 de Diciembre de r go4, completando así diez años un mes y nueve días, contado como doble el tiempo de guerra; y 2. 0 Que ha observado buena conducta y ha sufrido vein­tiséis castigos. Por tanto, SE RESUELVE De acuerdo con el artículo 12 del Decreto número 8go, de 1 !)OIJ, reconócese á favor de Abraham Garcfa una recom­pensa de ochenta y dos pesos novecientos cuarenta y cuatro milésimos en oro, que corresponden al 4o por I?O del suel­do de un Agente de 2.a clase en un año, deducido el 4 por 1 oo por los castigos impuestos. Comuníquese y publíquese. El Ministro, D. A. DE CASTRO RESOLUCION NUMERO 16, SOBRE RECOMPENSA Ministerio de Guerra-Bogotá, Jrfar.zo 3 de 1905 El Agente de 2.• clase de la 2.a División, Sr. Librado Peña, deja comprobada en la documentación adjunta lo si- · guicnff': Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.... 284 -' 1. 0 Que ingresó á la Policía Nacional el día 21 de Enero deJ18gg, y ha continuado allí sin interrupción; 2.0 Que ha observado buena conducta y es Agente de ~.·clase; y ~. 0 Que ha sufrido diez y nueve castigos. Por tanto, SE RESUELVE Reconócese á favor de Librado Peña una recompensa de ochenta y dos pesos novecientos cuarenta y cuatro milésimos en oro, correspondientes al sueldo de un Agente de 2.6 clase en un año, deducido el 4 por 1 oo por los castigos impuestos. Comuníquese y puhlíquese. El Ministro, D. A. n• CASTRO RESOLUCION NUMERO 17, SOBRE RECOMPENSA Mmisterio de Guerra-Bogotá, Marzo 3 de 1905 Ha comprobado Ismael Garzón que ingresó al Cuerpo de Policía Nacional el día 2 1 de Mayo de 1895; y que, com­putado el tiempo de guerra como doble, ha completado más de diez años de servicio, durante los cuales sufrió treinta cas­tigos y observó buena conducta. Por tanto, SE RESUELVE Reconócese á favor de Ismael Garzón, Agente de 1.6 clase de la 6.a. División del Cuerpo de Policía Nac.ional,.una recompensa de ochenta y siete pesos quinientos cincuenta y dos milésimos en oro, correspondientes al 4o por 1 oo del sueldo que le corresponde en un año, deducido e1 4 por 1 o o por las multas que se le impusieron. Esta sum...t será cubierta de la Caja de Gratificaciones del mismo Cuerpo; todo de acuerdo con el articulo 12 del Decreto número 8go de 1904. Comuníquese y publíquese. El Ministro, D. A. DE CASTRO RESOLUCION NUMERO 18, SOBRE RECOMPENSA Despacho de Guerra-Bogotd, Marzo 3 de 1905 El Agente Martín Chaves, de la 5.• División del Cuerpo de Policla Nacional, deja comprobado con la documentación anterior, lo siguiente.: Que ingresó á dicho Cuerpo el 21 de Julio de 1897, como Agente de 4.• clase, y ha servido sin interrupción Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 285 _; más de diez años, computando como doble el tiempo durante el cual ha estado turbado el orden público (de 28 de Julio de 1899 á 31 de Mayo de 1903, y del 8 de Noviembre de 1903 á 10 de Marzo de 1905); Que ha observado buena conducta y servido con volun­tad é interés, aun cuando ha sufrido veintiún castigos; Por tanto, y de acuerdo con el artículo 1 2 del Decreto número 89o de 1904, SE RESUELVE Reconócese á favor de Martín Chaves una recompensa de ochenta y siete pesos quinientos cincuenta y dos milési­mos en oro, que corresponde al 4o por 1 oo del sueldo de un Agente de 1." clase en un año, deducido el 4 por 100 de los castigos impuestos. Esta suma será cubierta de la Caja de Gratificaciones del mencionado Cuerpo. Comuníquese y puhlíquese. El Ministro, D. A. na CAsoo ' RESOLUCION NUMERO 19, SOBRE RECOMPENSA Jlinisterio de Guerra-Bogotd, Marzo 3 de 1905 Pide Anacleto Bernal recompensa por tiempo de servi­cio en la Po1icía Nacional. Del expediente aparece: 1. 0 Que entró como Agente de 4." clase el 1 1 de Diciem· bre de 1896; 2.0 Que el 31 de Enero del año próximo pasado tenia cumplidos doce años cuatro meses y diez y nueve días, com­putado como doble el tiempo de guerra; 3.0 Que sieml?re observó buena conducta y sirvió ·con buena voluntad é mterés; 4. 0 Que sufrió once castigos; y 5. 0 Que hoy es Agente de I.a clase de la4.aDivisión del e.xpresado Cuerpo. En atención á 'lo expuesto, SE J\ESUEL VB Reconócese á favor de Anacleto Bernal una recompensa de ochenta y siete pesos quinientos cincuenta y dos milési­mos en oro, que corresponden al 4o por 1 oo de sus sueldos en un año, deducido el 4 por 100 por los castigos impuestos. Dicha suma será cubierta de la Caja de Gratificaciones de la Policía Nacional. Cópiese, comuníquese y publíquese. El Ministro, D. A. DE C.Astao Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletin Militar de Colombi~ · '- 286 ~ 1\ESOLUCION NUMERO 2o, SOBRE RECOMPENSA Mini$/erio de Guerra-Bogotá, Marzo 3 de 1905 El Agente de Policía Onofre Rodríguez, de la 6.a Divi­sión, ha comprobado por medio de la documentación que an­tecede: 1.0 Que sirve en e) Cuerpo deJa Policía Nacional desde el día 2 de Septiembre de r8g8; 2.0 Que ha observado muy buena conducta; . 3. 0 Que se le han impuesto trece castigos; y 4.0 Que ha servido más de diez años consecutivos, com­putado como doble el tiempo de guerra. Por tanto, y de acuerdo con el artículo 12 del Decreto número 8go de 1 go4, SE RESUELVE Reconócese á favor de Onofre Rodríguez, actualmente Agente de La clase, una recompensa de ochenta y siete pesos quinientos cincuenta y dos milésimos en oro, correspondien­te al 4o por 100 de su sueldo en un año, y deducido el 4 por 1 oo por los castigos impuestos. Dicha suma se pagará deJa Caja de Gratificaciones del Cuerpo. Cópiese, comuníquese y publíquese. El Ministro, D. A. DE CASTI\O - . RESOLUCION NUMERO 21, SOBRE RECOMPENSA Ministerio de Guerra-Bogotá, Marzo .1 de 1905 El Agente Benjamín Zapata, de Ja 2.a División de la Policía Nacional, presenta el expediente que antecede, en el cual comprueba: 1.0 Que ingresó como Agente de 4.a clase el 2 r de No­viembre de r8g8 y estuvo hasta el 1 1 de Octubre de 1 go!h t:~iendo ya de J. a clase; 2.0 Que computado como doble el tiempo durante el cual estuvo el orden público turbado, ha cumplido diez años y veintiséis días de servicio; 3. 0 Que observó muy buena conducta, sobre todo en los últimos años ; y 4. 0 Que se le castigó dieciocho veces. Por tanto, de acuerdo con el Decreto número 8go de rgo4, artículo 12, SB RESUELVE Reconócese á favor de Benjamín Zapata una recompen­sa de ochenta y ' dos pesos novecientos cuarenta y cuatro mi_ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 287 --' lésimos en oro, que se cubrirá de la Caja de Gratificaciones del Cuerpo. Esta suma corresponde al 4o por 1 oo del sueldo de un Agente de 1 .a clase en un año, deducido el 4 por xoo por los castigos que le impusieron al peticionario. Cópie~e, comuníquese y publíquese. El Ministro, D. A. DE CASTRO RESOLUCION NUMERO !.12, SOBRE RECOMPENSA Ministerio de Guerra-Bogotd, Marzo 3 de 1905 Aníbal Mendoza, Agente de 2.• clase de la 5·n. División de la Policía Nacional, presenta la documentación anterior, con lo cual comprueba: Que entró á la Policía el .22 de Octubre de 18g8, y que sirvió consecutivamente hasta el x. 0 de Noviembre de xgo4, completando así diez años, dos meses y quince días, contan­do como doble el tiempo durante el cual estuvo el orden pú­blico turbado ; y Que observó buena conducta, aun cuando ha sufrido treinta y un castigos, por faltas leves. Por tanto, SE RESUELVE De la Caja de Grat.ificaciones del Cuerpo de Policía Na,.. cional se cubrirá á Aníbal .Mendoza, como gratificación, la suma de ochenta y dos pesos novecientos cuarenta y cuatro milésimos en oro, correspondientes al 4o por 100 del sueldo de un Agente de 2." cJase, en un año, y deducido el 4 por 100 por los castigos que se le impusieron. Cópiese, comuníquese y pub1íguese. El Ministro, D. A. DE CASTRO RESOLUCION NUMERO 23, SOBRE RECOMPENSA Ministerio de Guerra-Bogotá, Marzo 3 de 190 5 En la documentación adjunta aparece comprobado : x. 0 Que Agustín Ménclez entró á la Policía Nacional el 21 de Diciemhre de 1897 y sirvió sin interrupción hasta su muerte, ocurrida el !.18 de Octubre de 1 go4, cuando ya tenía más de diez años de servicio, compu lado como doble el de guerra; 2.0 Que siempre observó conducta intachable; sirvió con voluntad é interés y sólo sufrit'l cinco castigos; y) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 288 _) 3· 0 Que cuando murió era Agente de 1 .a clase de la Sec­ción de Bomberos. En consecuencia, SE RESUELVB Páguese por la Caja de Gratificaciones del Cuerpo de Policía Nacional, á la viuda de Méndez, Sra. Jesús Rubio, quien ha comprobado el parentesco, la suma de ochenta y siete pesos quimentos cincuenta y dos milésimos en oro, como gratificación por el tiempo de servicio de su esposo, y que corresponden al 4o por 1 oo de su sueldo en un año, de­duciendo el 4 por 100 por los castigos impuestos. Cópiese, comuníquese y publíquese. El Ministro, D. A. DE CAstao RESOLUCION NUMERO 24, SOBRE RECOMPENSA Mi'nisterio de Guerra-Bogotá, Marzo 3 de 1905 Buenaventura Sierra, Agente de 2.a clase de la 2.a D~ visión de la Policía Nacional, ha comprobado haber entrado en aque1 Cuerpo el 15 de Febrero de 1899, y completado diez años tres meses y veintitrés días de servicio, contando doble el tiempo durante el cual ha estado turbado el orden público, á saber: de 28 de Julio de 1899 á 1. 0 de Junio de 1903; de 8 de Noviembre de 1903 á 10 de Marzo de 1904, y" de 28 de Diciembre de 1904 á 14 de Febrero de 1905 (fe­cha en la que se le expidió copia de su hoja de servicios). También ha comprobado su buena conducta, aun cuan­do hay constancia de que sufrió treinta y cuatro castigos. Por tanto, SE RESUELVE De la Caja de Gratificaciones de la Policía Nacional se pagará á Buenaventura Sierra una recompensa de ochenta y (los pesos novecientos cuarenta y cuatro milésimos, en oro, equivalente al 4o por 100 de su sueldo en un año, deducien­do el 4 por 1 oo por los castigos impuestos. Cópiese, notifíquese y publíquese. El Ministro, D .. A. DE CAsrno RESOLUCION NUMERO 26, SOBRE RECOMPENSA Ministerio de Gaerra-Bogotá, Marzo 3 de 1905 Por medio de la documentación anterior, queda com­probado: 1. 0 Que el Agente Jesús Hernández hace parte de la Policía Nacional desde el día 23 de Mayo de 1899 hasta el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 289-' 10 de Febrero último, fecha en la cual se le exp1dió copia de su. ho,ja de servicios, siendo ya A gen te de 2.a clase de la 3.• D1vis1ón; 2 .. 0 Que ha prestarlo servicios con voluntad é interés, observando buena conducta; y 3. 0 Que ha completado diez años cinco días en la últi .. ma fecha citada, computando romo doble el tiempo de gue· rra, recibiendo diecinueve castigos. Por tanto, SE RESUELVE Reconócese á favor de Jest.'1s Hernández una recompen­sa de ochenta y dos pesos novecientos cuarenta y cuatro mi­lésimos en oro, pagaderos por ]a Caja de Gratificaciones de la Policía, y que corresponden al 4o por xoo de su sueldo ~n un .año, deducido el 4 por 1 oo por los c'astigos que se le 1mpus1eron. Cópiese, comuníquese y pubHquese. El Ministro, D. A. o• C.lsTao RESOLUCION NUMEH.O 27, SOBRE HECOMPENSA Minú;terio d~ Guerra ·- Bogotá, Mar.to 3 de 1905 En el expedirnte anterior, levantado en debida forma, la Sra. Dominga Camacho solirita un auxilio pecuniario como recompensa á los servicio:, prestados al Gobierno por su hijo Pacífico Camacho, muerto en el comhate de Casa de Lata, donde combatió Yalerosamcnte en defen~a del Go­bierno, siendo A.gentc de !1.a clase de la Policía Nacional. Para resolver SE co: S IDERA 1. 0 El Director de la Policfa Nacional certifica que Ca­macho entró al servicio el 22 d e O tubre de 18gg; gue ob­servó buena conducta y se le impusieron tres castigos por faltas leves; 2. 0 De la copia de la respectiva hoja de servicios aparece que cumplió cinco años tres meses y doce días, contado como doble el tiempo de guerra hasta la muerte de Camacho; 3· 0 El R. P. Fray W enceslao García, encargado de la Parroquia de Facatativá, certifica el 31 de Enero de este año, que en los respectivos libros está la partida de bauti­zo de Pacífico Camacho, hijo natural de Dominga Cama­cho; y 18 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombi~ L 290-' 4. 0 Los Sres. Agustín A. Moreno, Habacuc Leal, Abraham Neira, Cayetano Parada, Tiberio Delgado y Rafael Escobar, Jefes que estaban y estñn al servicio activo en la Policía Nacional, certifican que Camacho murió en e) com­bate ya citado, jurisdicción de Usme, el 13 de Enero de 1901; 5. 0 Que es muy justo auxiliar á la madre de Camacho, puesto que éste rindió su vida en servicio del Gobierno en uno de los más encarnizadoR combates de la ültima gue­rra; y 6.0 Que conforme al artículo I4 del Decreto número 230 de 18gg, vigente cuando mnnó Camacho y aplicable al caso·, puede darse un auxilio prudencial á la peticionaria. Por tanto, SE RESUELVE Decrétase á favor de Dominga Camacho el auxilio de ochenta pesos en oro, por una sola vez, y que se cubrirá de la Caja de Gratificaciones del Cuerpo de Policía Nacional. Comuníquese y publíquese. El Mmistro, D. A. ns CASTRO ORDENES GENERALES Dice el artículo 237 de la Orden general, correspondien­te al 13 de Marzo de 1 905, lo que se expresa: Se ha observado que en muchos de los documentos que cursan en esta Oficina, se confunde con frecuencia, aun por militares que debieran conocer las diferencias que estabfece la ley, el grado mt.litar con el empleo, y éste con el de.stino, cuando son diferentes unos y otros, según lo determinan los artículos 43 y 44 del Código Militar. En efecto, el grado sólo sirve para la antigüedad, divisas, honores y prerroga­tivas, pero no da derecho á las recompensas, sueldos y ser- . ' vicios asignados al empleo. Se llama la· atenc1ón hacia estas diferencias, á fin de arres­to por abuso de autoridad; presta bien el servicio Conducta bas­tante regular. Subteniente Celedonio Martínez. r .' Compañía. B:stricto cumplidor en. el ejercicio de sus funciones. Conducta buena. Subteniente Ce lestino Rodríguez. 2." Compañía. Dos arres. tos de 24 horas por a bnsos de autoridad y faltas en el servicio, Conducta bastante regular. Subteniente Cornelio Silva 2." Compañía 24 horas de arres. to por faltas al cumplimi e nto de sus deberes. Conducta regular Subteniente Isaías Piedrahita. 3." Compañía. En comisión . Conducta buena. Subteniente Antonio Ardila. 3 " Compañía Este Oficial tie­ne disciplina, subordinación y tiene conocimiento en el desempe­ño de sus funciones. Conducta buena. Cartagena, Diciembre 31 de 1904. El Coronel primer jefe, LUis GAITÁN D. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mi1itar de Colombia '- 295 _) Historia militar COMO DESAPARECE UN BA T ALLON (Concluye) La marcha lenta y sombría de las carretas c0nducidas por soldados que llevaban á la espalda sus barras, garlanchas y azadones, no ya para labrar la tierra y hacerla producir el fruto de sustento, sino para cavar la fosa que guardaría al compañero, al héroe, al mártir, al padre, al esposo, al hijo, muertos al despuntar la aurora; el grito amargo de una viu­da elevando de rodillas sus plegarias al cielo en la orilla del mar; las trémulas palabras del esposo que al rlespedirsc de su compañera íntima, moría con ella; las palabras consoladoras que el sacerdote, con el crucifijo en las manos, enviaba á los veteranos, absolviéndolos ; las señoras y señoritas de la ciu­dad, concurriendo con arrojo cristiano á los hospitales mili­tares para llevar las telas en que envolvían á los enfermos en el Instante mismo de aplicarles el baño de hielo á la cabeza; los médicos en constante movimiento conduciendo las drogas á sus respectivas secciones, tanto en la ciudad como fuera de ella; las matronas, sin sonrojarse, como verdaderas herma· nas de la caridad, presenciando en las cocinas y enfermerías, Ja confección de los medicamentos para aplicarlos sin demora á los enfermos; las constantes Yeladas de los soldados sir­vientes del Cuerpo médico, que esperaban morir también; el llanto de los niños, arrodillados ante el cadáver de sos pa­dres, enjugado al abrtgo consolador que les prestaban las fa­milias piadosas; el terror de la tropa aún no atacada por la horrible epidemia, que la impelía á refugiarse en lo más hon­do de las selvas y pasar su vida entre las fieras antes que ser víctima de la enfermedad que la devoraba por instantes; el encuentro frecuente y conmovedor de Jos solilados enfermos con su Jefe e) Coronel Accvedo, quien desafiando e) peligro de contagio, se asociaba íntimamente á los moribundos para despedirse de ellos, que habían sido sus compañeros leales en tantos díac; de prueba, en tantos días de gloria, y enjugaba con cariño filial su última lágTima á tiempo de cerrarles Ios r ojos; la sonrisa con que los enemigos políticos de los Jefes del Granaderos celebraban aquellas desgracias, son ~odos · cuadros que el artista no puede pasar al lienzo con pulso fir .. me y luz de un día sereno, sino "mostrando entre sombras una noche larga desprovista de aurora." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Co1ombia '- 296 -' El Coronel Acevedo, en carla particular al General Mas­quera, comunicándole las de gracias de que era víctima el Batallón Granaderos, le decía, entre otras cosas, lo siguiente: "Mientras tenga sangre en las venas y calor en el cora­zón, no olvidaré la magnitud de los sPrvicios que nos ha prestado la sociedad de Santamarta, altamente cristiana y conocedora del verdadero espíritu del Evangelio.'' En el mes de Febrero el Batalldn Granaderos recibió un numeroso contingente de soldados, escogidos en Jos Cuerpos nacionales acantonados en los Estados de Cundinamarca,. Santander y Tolima, que lo elevó al pie de fuerza de 4g6- plazas, las cuales ignoraban Jos desastres á que estaban des­tinadas en la escuela del martirio político. El Dr. Manuel José Tobar, Médico de la fuerza, esti­mó como medida preventiva é higiénica el alejar de Santa­marta las tropas acuarteladas allí, y solicitó permiso para distribuirlas en San Pedro Alejandrino, Gaira, Bonda, Ma­matoco y Minca, y llevar á los no enfermos y á los recién in­corporados á bordo del vapor de guerra Colombia, de pro­piedad nacional, con el fin de prevenirlos del contagio. Concedido el permiso, se procedió á la distribución de las tropas. Cuando el Coronel Acevcdo, con la Plana Mayo~ de la Brigada, la Banda de Música y restos de dos Compa­ñías del Granadero.'), llegó á inmediaciones de la histónca quinta de San Pedro Alejandrino, que tan profundo respeto le inspiraba, mandó enlutar ]a bandera, poner armas á la funerala, cornetas y cajas de guerra á la sordina, y desfilar con marcha de campo por la alameda de arbustos, esmera­damente cultivados, hasta llegar al abierto parque, engala­nado por enormes tamarindos y cámbulos, que circuian las casas de San Pedro, edificios de aspecto triste, bajos, som­breados entonces por jazmine., y que aún conservaban in­tacta la construcción especial del tiempo del dominio espa­ñol. A la derecha de estas casas habíu ingenios con máquinas de destilación y abundantes plantíos de caña de azúcar; á la izquierda, huertas y jardines bellísimos, cultivados en esa época por una familia, resto de la inmi~ración alemana, que fue también asolada por la fiebre amarilla; gran parte del terreno está regado por el río Manzanares, cuyas márgenes se velan sembradas de pasto artificial y plataneras, hasta su desembocadura en el mar. Esta finca era entonces de propiedad del Sr. D. Manuel Julián de Mier, caballero acaudalado de Santamarta, presen­te allí para hacer entrega de ella a] Coronel Acevedo, y quien se despidió conmovido por la ceremonia que acababa de pre­senciar. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 297 --' Una vez instalados en aquel recinto, muy sagrado por cierto, se estableció Guardia de Honor en la galería que pre­cede á la pieza donde murió el Libertador, el 17 de Diciem­bre de 1830, y allí fue colocada la bandera envuelta en cres­pón negro, como señal de duelo, y se hizo el servicio de guardia por turno riguroso entre los Oficiales y tropa, J]e acuerdo con el ceremonial de las Ordenanzas del Ejército. Las cuatro Compañías restantes, ya en número muy redu­cido, fueron acuarteladas en Gaira, Mama toco y M inca, sin que el infortunio del Granaderos cesara en manera alguna, pues en Minca murió el Capitán Eduardo 1\-Iedina y varios de tropa, y en Gaira el Capitán Antonio Vallarino Miró y algunos Sar­gentos, Cabos y soldados. En las paredes de la galería principal que mira al par­que de entrada, estaban, escritos con lápiz, en varios idiomas, muchos y sentidos recuerdos á la memoria del Libertador, escritos que algunos viajeros, á su paso por Santamarta, ha­bían dejado alJí al despedirse de San Pedro, después de con­templar, silenciosos y contristados, el lugar donde expiró el más grande de los héroes de Suramérica. Entre los escritos en idioma español, de que tomó copia el Coronel Acevedo, figuran las sentidas estrofas que el Dr. José María Rojas Garrido, en su viaje para Europa, dejó allí, en recuerdo al genial y fuerte veterano, Libertador de un mundo. Dicen así : Aquí fueron sus últimos momentos, Su última luz, su postrimer gemido; Aquí cayó cual león herido Cuya rugiente voz no apaga el mar. Tu manto de iris, inmortal Colombia, Fue desgarrado aquí ; negros crespones En tres fragmentos, para tres naciones, Con las hrisas se vieron ondular. Tú, San tamarta, fuiste hospitalaria Con el héroe proscrito j en tu regazo Tú le diste siquiera este pedazo De las playas del mar para morir ....... . ¡Bendita seas 1 ¡Cuántas emociones Este sitio solemne al alma imprime 1 ¡Hay aquí, de Colombia, aJgo que gime ! ¡ Ayes de muerte alcanzo á percibir 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ~ 298 _.J GUERRA RUSOJAPONESA (Crónicas para el BoLETÍN MILITAR) (Continúa) Lo que la historia llamará batalla de Mukden, la más grande batalJa de Jos siglos por sus 8oo,ooo combatientes, se aleja tanto del antiguo tipo clásico, de Austerlitz, cuanto dista el fusil de repetición del viejo fusil de chispa ; bien que en su concepción y ejecución quepa íntegramente en la conocida fórmula de Rustow : '']a batalla modelo se libra en un espa­cio relativamente pequefío, y los combates aislados de que se compone se suceden y encadenan en condiciones de tiempo y lugar, de tal manera, que forman un todo admirablemente organizado.n Eu Mukden el Mariscal Oyama, dueño de sí mismo y de su ejército, y perfeccionada su habilidad técnica con la expe­riencia de Jos combates anteriores, se muestra grande artista, y crea el tipo de la Latalla moderna, de la batalla en que la fortifica~ión juega papel decisivo por ca usa de la pólvora sin humo, el fusil de largo alcance y el cañón de tiro rápido. Es el sitio abreviado de que hablara Lewa1, y por lo tanto la es­cuela á que acudirán en busca de sana enseñanza los milita­res de la época. Los japoneses en catorce victorias habían g·anado á los rusos las go leguas de terreno que median entre Puerto Ar­turo y Mukden, y las 50 que separan esta üllima plaza del bajo Yalú. Con el triunfo de l\1ukdrn conquistan de un gol­pe lodo el territorio que se extiende hacia Karbin y Vladi vos­tock, es decir, el resto de Manuchuria; el objetivo de esta guerra queda, pues, alcanzado por los nipones en mejores condiciones de lo que ellos mismos soñaran al disparar el pri­mer tiro contra las banderas rusas. En el primer momento Mukden pareció una victoria del género de ]a de Liao-Yang; prro en definitiva resulta un Sedán de gigantescas proporciones y una brillantísima ope­ración de guerra. Mukden, con respecto á Tien-ling, Liao­yang, Sin-min-ting y Ton-si-Iing, es el centro rle un cruce­ro, puesto que di ta 12 leguas de cada uno de esos puntos que le demoran sobre los cuatro puntos cardinales. El ejército japonés de Liao-yang avanzó de frente sobre 1\lukden, pero una vez que fijó el enemigo al terreno, empezó una lenta marcha de flanco hacia el N., para cambiar el frente de bata­Ha y obligar á los rusos á librar la jornada paralelamente á su línea de comunicaciones. El ejército de Kuroki se apoderó de los montes de Kama y ocupó á Tien; el de Nishi lo en­lazó á los de Oku y Nodzu, regidos'por Oyama en persona, quien entró á Mukden y ocupó á Fushan en el remate SO. del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 299 J Kama, y el ejército ele Nogi, después de conquistar á Sin­min- ting, avanzó sobre San-min-tcheng, dominó la dere­cha del Liao, cerró el camino de Fa-ku-men y completó el maravilloso movimiento envolvente, ideado por el Comando japonés y ejecutado por una fuerza menor en número contra otra superior en efectivo disponible. La calidad de una tropa vale más que su número, y la experiencia justifica Jas auda­ces teorías de Von der Goltz sobre el particular. ¿ Qué dirán los militares europeos partidarios del servicio de dos años ? Al escribir estas líneas queda el General Kuropatkine en el valle de Yi-tu, perfectamente rodeado por los cinco ejér­citos japoneses y en condiciones verdaderamente desastradas; si lograra escapar de semejante situación, ejecutaría obra maestra de arte militar, porque está reducido á uno solo de sus tres ejércitos (2oo,ooo ), como que el de la izquierda dejó de existir (45,ooo prisioneros y roo,ooo muertos, heridos y dispersos), y el deJa derecha (r2o,ooo) quedó totalmente des­baratado rn Ku-tcheng-sen. En todo caso, puede afirmarse (Marzo 16) que no será por la garganta de Tie por donde el Generalísimo ruso puede salir de la ratonera de Yi-tu . .. • ;¡ a) Londres, Enero g-El corresponsal uel Daily Tete~ graph, en Puerto Arturo, dice que acaba de visitar las líneas de las fortificaciones orientales, J que es sorprendente cómo hayan podido los japoneses mantenerse en las fortalezas de Panlnngshan, estanrlo corno están, expuestas por el lado de las lomas del Septentrión y del Poniente. Después de contemplar estas defensas, fácilmente se concibe lo infructuoso de los grandes asaltos que se llevaron sobre ellos, pues las posiciones eran inabordables antes de la captura de los fuertes Q y P, y aun éstos estaban desguarne­cidos á retaguardia y expuestos por el Sur á las baterías de Kinwan meridional, que se componían de piezas Krupp de 6 pulgadas, ocultadas primorosamente en posicic'ln de hatería. Estas fortalezas fueron voladas por los japoneses el 2 de Ene­ro, y ahora presentan un espectáculo dnsolador: Jos cañones están volteados, y de este lado del monte hay grand<'s canti­dades de pertrechos regados. Desde este punto hasta ambos fuertes de) monte Kik­lung, distínguese perfectamente la horrorosa evidencia de cuanto pur.dc el poder destructor de los explosivos modernos, pues los restos humanos se ven diseminados por todas partes. Los japoneses están gozando de su victoria con mucha calma, y manifiestan rara indiferencia por haber llevado triunfantes sus pendones á Puerto Arturo. . e) París, 1 1-Según refercnc.ias de El Eco de Parls, ha si­do entrevistado el Almirante Doubascoff, miembro ruso de 1 'C). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 300 -' Corte ·Naval internacional, y dijo: que había entregado al Emperador Nicolás el programa relativo á la reorganización de la escuadra tal como lo considera indispensable para al­canzar éxito en la guerra contra el Japón. Agregó que para la realización del programa se necesitarían veinte meses; que considera desesperada la perspectiva que se le presenta á la escuadra de Rojestvensky, y declaró desembozadamente como que probablemente se llevaría á cabo dentro de breve plazo un arreglo provisional de paz, mediante el cual se le permitiría al Japón conservar á Puerto Arturo y demás te­rritorios ocupados por las armas isleñas, para preparar mien­tras tanto una escuadra invencible destinada á un nuevo es­fuerzo. a) Tokio, 12-Los prisioneros que llegan á Nagasaki, de Puerto Arturo, tienen el aspecto de estar bien a limen lados y contentos. El Coronel Halgakoff, del ejército· ruso, dijo que la bue­na entrega ofrecida por los enemigos era completamente in­esperada, y que le hacía pensar como que sí hubiese regresado á su propia patria. Manifestó, además, íntimos deseos de que la guerra termine pronto y que se llegue á un acuerdo mu­tuo, afianzado con los beneficios de la paz; y que, al ocurrir este plausible desenlace, la suerte actual que corren los pri­llioneros resultada más provechosa á Rusia que Ja prolonga­ción de la resistencia en Puerto Arturo. Veintiséis Oficiales rusos que comprometieron su pala­bra fueron recibidos afectuosamente por M. Arakaiva, Go­bernador de Nagasaki, por los delegados municipales y por los ciudadanos más com•picuos de la localidad. El Coronel Erichakoff presentó sus agradecimientos en nombre de sus compañeros, y dijo que el trato que estaban recibiendo de Jos japoneses manifiesta la alta posición moral que ocupan entre los pueblos adelantados. Cree que después de la guerra, Rusia y el Japón harán pronto íntimas amis­tades. a) Tokio, 16- Un Oficial que acaba de regresar de Puer­to Arturo. comunica que los buques se encuentran en condi­ciones mejores de lo que se esperaba, lo mismo que ~1 estado de la ciudad. Dice que á todas luces se nota que se construyó mucho en fortificaciones desde que comenzó el asedio. Los trabajos ejecutados en el cerro de lm~ 203 metros no eran permanentes, y los atrincheramientos eran semejan­te á los empleados por los boers en la guerra del Sur de Africa. Parece que los rusos no tenían un sistema general eléc- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- JOl J trico de máquinas movedizas, 6 eea dinamos, para los pro­yectores. Los Oficiales de marina dicen que es imposible averiguar todavía á punto fijo si fue por efecto del fuego de los japone­ses ó por haberse abierto las llaves de los barcos, que éstos se fueron á pique en la rada. Los hospitales estaban regular­mente tenidos, y todavía se usan para alojar á los heridos. Admitese generalmente que hasta elmstante de la capi­tulación la gente no recibía sino suplidos periódicos ; pero llegado el instan te de la rendición, Stoessel abonó todo lo devengado. . Esta circunstancia, junto con el con~tante acopio de provisiones traídas por los tripulante~ de los juncos, puede explicar satisfactoriamente la versión de no existir fondoi disponibles á tiempo de hacerse la entrega de la plaza. El trato que los rusos daban á los prisioneros japoneses no es comparable al que éstos dan á los moscovitas que caen en su poder; pues á más de haber sido escaso el rancho, sólo se les permitía salir de la prisión dos veces en el día. a) Colombo, Ceilán, 4 de Febrero-El General Stoessel y demás Oficiales y otros que le acompañan, llegaron hoy á Colombo en el vapor francés Australien, procedentes del Ja­pón. Dicen el General Stoessel y el Coronel Reiss, que le acompaña, que es falso lo que se ha dicho (por el Times de Londre ), de que Puerto Arturo se había rendido sin necesi­dad, teniendo 25,ooo hombres hábiles, víveres para tres me­ses y grandes depósitos de municiones sin tocar. Puerto Ar­turo, .íicen el General y el Coronel, no podía resistir un mo­mento más. En los hospitales morían 4oo soldados al día. La caja militar, que al empezar el sitio tenía $ 75o,ooo, que­dó redpcida é $ 7-50. Continuar la defensa sería el asesma­to. Dijo el Coronel Reí s que el japonés era un soldado admirable, pero que en el uso de la bayoneta no podía com­pararse con el ruso ni con el francés. Los rusos concuerdan en que el General Kondratenko fue el héroe del sitio. San Petersburgo, 7 de Febrero-Nada hay que indique la supuesta dimisión del General Kuropatkine por motivos de salud ni por ninguna otra razón. Al contrario, el único cambio efectuado en Mandchuria es la retirada del General Grippemherg, por haberse excedido á las órdenes que tenía. Los críticos militares estiman favorable la posición del ejér­cito ruso para un avance genera] , que no habrá de tardar mucho. b) San Petersburgo, 9 de Febrero-El órgano del ejército publica datos oficiales sobre las fuerzas de que dispone el ma­ri sea} Oyarr a, calculando por los números cosidos á los uni- I .ANco Dt L..A. R.EPU8LICA. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colo m hia \..... 302 ...) formes de japoneses muertos, indicando los regimientos en la numeración. De este sistema de cálculo se deduce que el Ge­neral Kuroki (derecha) tiene 76 batallones de infanlcría, 1 r escuadrones de caballeria y 306 cañones. Total aproximado, 85,000 hombres, con más de 70 á So hatalJones de reserva ; ·el General Nodzu (centro) tiene 6o batallones, 6 escuadrones y ~98 cañ?nes; total, 6s,ooo hombres, y el Gene~al Oku (iz­quierda), Incluyendo las fuerzas que se le han umdo del Ge­neral Nogi, tiene g8 batallones, 23 escuadrones y 342 caño­nes; total, 1 rs,ooo hombres. lgnóranse qué reservas tendrán los Generales Nodzu y Oku, aunque se supone un total gene­ral de 1oo,ooo reservi~tas, 265,ooo regulares de todas armas y_ al pie de 850 cañones. Al General Kuropatkine se le calcu­lan so,ooo hombres más que al General Oyama, sin contar e/16.0 cuerpodee.fército ruso, que está en camino paraMand- .:churia. h) Tokio, 9 de Febrero - Dicen del cuartel hreneral en Mandchuria que los rusos empezaron á cafionear en dirección del rw Shakhe la .noche del 7 y no han cesado desde entonces. Los rusos continúan atrincherándose frente á Liuchempao y · cerca de Heikutai. En Tokio reina la impresión de que la graa bttalla inminente se librará antes que el deshielo tome lproporciones considerables, pues si los caminos se ablandan · eerán imposibles Jos movimientos y más aún los de artillería y tr.enes de batir. a) Aden, 1. 0 de Febrero--El General Stoessel dijo á un corretponsal americano que creía haber cumplido su deber en la defensa · de Puerto Arturo. En el momento de rendirse, la guarnición constaba de ao,ooo hombres. De ellos, t8,ooo es­taban en el hospital y 4,ooo eran no combatientes. De los res-tantes, 3,000 padecían de escorbuto y tenían que combatir acmtadoi ó acostados en las trincheras. Quedaban 6,ooo boro- • has cargadas y ~.ooo,ooo de cápsulas, que de nada servían contra la artillerí sitiadora, de 28 centímetros calibre, derra­mando metralla por todo el frente ruso en una extensión de 25 kilómetros. Destle Septiembre, los únicos buques qu~rom­J ~ron :el bloqueo :fueron el vapor King Arthur, mandado por untcapitán kancés, y tresjuncos, todos con harina. La tro­pa llevaba ' meses á razón semanal de 200 gr.amos de oarne J ,_ d ciiliallo. Las últimas not · cias en el exterior fueron un · des­pacho del General Kuropatkine el 20 de Septiembre, diciendo r· que irfa en sotorro de la plaza dentro de tres meses.~ IJa es­cuadra, principal esperanza de resistencia, fue destruí da · des­pu~ s de la toma de la Loma de 203 metros. De Rojestvens­ky nada se sabía. La guarnición estaba extenuada, la situa- . 11 tión desesperada. Prolongar la resistencia, lo que, en todo t. caso, no habría sido posible por más de cuatro días, -equival- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 303 _.J dría al asesinato, y no queriendo cargar su conciencia con la pérdida de 30Jooo vidas, había resuelto sacrificar alguna glo­ria en aras de la humanidad. Al Emperador y á sus iguales tocaba juzgar su conducta. Dice qne procedió por su cuenta y sin tomar consejo de nadie. Otros oficiales, con quienes habló el corresponsal, no com­partían la satisfacción moral de su Jefe. Expresaban gran resentimiento contra e] Almirante príncipe Ukhtomsky, por su manera disparatada de usar la escuadra, contra varios ge­nerales, y muy en particular contra el ex-Virrey Alesieff, por su incapacidad é imprevisión, habiéndoles sido necesario re­construir la mayor parte de las fortificaciones bajo el fuego enemigo. Conceden ~ue el General Stoessel es bravo y tenaz, pero le' falta genio, dicen. El alma de la defensa, ídolo de to­dos, era el General Kondratenko, y al morir él murió Puer- . to Arturo. El General Smirnoff y otros se desconsolaron al ttaber de la capitulación, y no obstante el permiso del Empe­rador, prefirieron el cautiverio á la vergüenza de volver ven­cidos. Los que regresan, lo hacen de mal talante, y e1reepto oficiales enfermos, todos son de título mayor._La opinión uná­nime entre ellos es que si el General Kondratenko viviera, no se hallarían de vuelta. No se da imporl~ncia al movimiento ofensivo de los ja­. poneses anunciado por el General Kuropatkine. Supónesa que · sean tentativas para molestar á los rusos en sus trabajos de atrincheramiento. Después de la batalla del Shakhc no han cesado los dos ejércitos de trabajar febrilmente en las obras de reforzar las trincheras y hacer otras nuevas. e) Londres, 11 de Febrero- Telegrafían de Port Louis, · · Isla de Mauricio1 que la escuadra del Báltico se hallaba en Nósi Be, cerca de Maaagascar, el 2 del actual, y no intentaba · seguir viaje hasta el :.&8. El 'Almirante Rojestvensky había · disputado con }os carboneros alemanes que .Ie proveen la es­cuadra, porque ellos no querían seguirle por hallarse muy próxima la escuadrilla japonesa. La escuadra recibía pocas · no icias de San Petershurgo y ·las dotaciones estaban atsani­, lmadas por la rendición de Puerto Arturo. Al fJ'elegraph )e comunican de Tokio noticias impor.tan· · tes. Una es· que el Japón se rropone, terminada la guerra, quedarse en clase de principa consejero de China. Otra es que la ambición del Japón es invadir territorio propiamente ruso, y se esperan en breve operaciones activas de sitio con- , tra Vladivostock. Otra es que Jos japoneses están haciendo inmensos preparativos navaJes. Según el corresponsal, han ' encargado la c<;mstrucción de cuatro • acorazados en I~¡Jate­rra,: como tamb1én cañones, por valor,de S 2.5oo,ooo, y han ·comprado á Chile el acorazado Capitán Pralt. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ~ 304 _) b) Tokio, 13 de Febrero-Comunican del Cuartel general japonés en Mandchuria, que una compañía de rusos atacó á W aitoashan el 1 o, y otra fuerza igual del mismo ejército, atacó á Liuchientun ayer, siendo rechazadas ambas. b) Londres, 13 de Febrero-Comentando sobre la misión del banquero japonés M. Makashisha á Europa y América, dice el Times que al Japón ]e sería imposible obtener dinero en mejores condiciones que en los dos empréstitos anteriores. -Un agregado militar extranJero, recién Hegado de Mandchuriá, trae noticia de que el ejército del General Ku­ropatkine es casi de 4oo,ooo y está en excelentes condiciones. El agregado salió de Mandchuria antes del último ataque in­tentado por la derecha rusa, el cual, dice, estaba proyectado de días atrás y no obedecía á órdenes de San Petersburgo da­das, como muchos pensaron, con objeto de atenuar los efec­tos de la agitación en Rusia. Parece que cuando se decidió atacar á Sandepas, ya el Mariscal Oyama había mandado avanzar á los suyos tres días antes, de suerte que Jos rusos cayeron, sin saberlo, en un movimiento ofensivo de los con­trarios. Esto se supo por cartas tomadas á un regimiento ja­ponés. -Telegrafía el General Kuropatkine que ayer, á hora temprana, 300 japoneses de caballería hicieron daño en un puente del ferrocarril al norte de Mukden, que se compuso en seguida. Supónese que los japoneses llegaron á dicho pun­to atravesanio por territorio neutral de China. b) San Petersburgo, 1q de Febrero-Según datos oficia­les, referentes á la guerra, durante el año pasado ingresaron en hospital 130,439 jefes, oficiales, clases y soldados; de ellos, 1,7 ro jefes y oficiales heridos, y I ,308 enfermos; 53,890 cla­ses y soldados heridos, y 72,581 enfermos; fallecieron suh­secuentemente 4,007, y qu daron inválidos, 6,474 heridos, y 1 1,248 enfermos; fueron repatriados g,42g, y permanecen en hospital 21,55q, resultando haber vuelto á las filas más de 77,000. b) Tokio, 14 de Febrero - Comunican de Liao Y ang que el total de fuerzas del Gen ral Kuropatkine entre el Shakhe y Harhin, es de 45o,ooo hombres, de los cuales 28o,ooo están en la llnea de batalla. Créese que los rusos están mal provis­tos de calzado y ropa de invierno y que las enf~rmedades ha­cen mucho estrago entre ellos. e -Ayer salió de 1 ure el Almirante Togo, en el acora­zado lfikasa, que es su buque insignia. Ignórase su destino, pre~umiéndose que sea hac1a el sur en busca de la escuadra del Bá ltico. L os marinos japoneses tienen orden de hundir los vapore~ carboneros de la escuadra rusa, cualesquiera que fuesen sus nacionalidades. (Continúa) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IX Serie VI Tomo I N. 12

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