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Imagen de apoyo de  Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 13

Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 13

Por: | Fecha: 07/06/1899

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REPÚBLICA DE COLOMBIA CRÓNICA, CIENCIAS, ARTES, LITERATURA, HISTORIA Dh•ector, PEDRO CARL0S MANRJ.QUE FOTOGRABADOR, SATURNO ZAPATA. A.DMI. 1ISTRADOR, Rus~~ T J. MOSQUERA,. NÚM .. 13-VÓL. 1 Precio de sus.cripción á la " Bevlata Ilustrada" Serie de 24 números, $ ro. Serie de 12 números,$ 5· Númere suelto, so centavos. Avisos: ·palabra un centavo; en tipo .especial, precio convencional. La correspondencia debe di.rigirse al número 59 de la calle 16 (Calle Paláu). Apartaao número 182. Direc-i ~ tel g á e, : US RA: ' • Se vende este número el día de su aparición en la Papelería de Samper Matiz y en la Agencia del perió­dico, número 59, Calle Paláu. Agentes de la ~EVIST) lLUSTJtADA. Bn la Provineia de Chiquiuquirá, el señor Arturo Se~ora. En Zipaqoirá, loa señores Carvajal & la~oerra. En Garzón, el r;eñor Rafael Tobar Calder6a. En Santa Rosa de VUerbo, el señor D. 01f11 S. Rabio. En Boearaman«a, el señor D. Bnrlqoe loreno. IMPORTANTE Están en prensa los números 1.0 y 3.0 . que se habían agotado. · ~as~ personas que ·so:Qciten colec­- ciones·ae la .1·.~ serie pueden hacer­lo en la ~eguridad de que dichos números les serán remitidos inme­ ·diatamen.te que termine su nueva ~dición, lo cual .se avisará oportu• ~amente. · RUBÉN J. MOSQUERA. BOGOTÁ, JUNIO 7 DE 1899 PRECIO so CVOS-SUMARIO DEL NÚMERO 13 Páct. J J>W. 1. Panamá . . . . . • • . • . . • . . . . . . . l96 de las exel\vaolones en. 11. Recuerdos de viRjA. Im· lA Oor-orita. • • ...... • • ·.. 1118 presiones del funeral del IV. VIsta deL Canal en EJw.. J~la, po rre J_I(pJaatcr lAardioa &e uA r8geáYelz- 199 V. ~~éiOa~~¡~·~Íoomo" JD6 III. Autoblografia. por ~úr apareae i& 52 k lómeUO. Al rg . • .. . . . . • .. del Atlánt .. óiii. ·¿. 1 • El a~tmo de SloUla, por del Canal 1 en e el kll6me- . Eduardo FoNda·... . . . • . . 204 tro "o 1~ V. La CapUla de San José, VII. Exo;:;,~óü'én'oükbñi:: 10'1 par J. R. G ................ 005 VIII. Corte de Culebra en el VI. Necrologia. · · · • · · · · • · · • · • 201 punto mAs ele-vado de VII. llemorlá8 sobre el origen. las mareas entre el At-oausas y progreso de las 98 desavenencias entrer el lintl~ Y el. Paoffico .... 1 Presidente de la Repúbll· 1~ VIsta del extremo ocol-ca de ColomblR. Simón dental del gran oort.e de Bolivar. y el Vloepresl- Culdwa. • • • ·• • • • • • • • •• • • 188 dente de 1a mlsma,Fran- X. Vista del Canal A lasa-l d P S d Jtda dd corte de Ouübra 0 800 e • antan er, u- del lado del Pacffico... Ul8 crttaa por uu oolo.mbtano XI. Vista del muelle de bte-en 1829. (Conclúsion), .... 209 = VIII. D. Ksteban Serrador .•.• 209 !'ro .................... .. IX. Dofta Je~sefioa Mari .• . ••. 210 XU. Peter A1tenberg ..•..••. XIII. El Pasmo de Stoilta •.•.. 2«H ILUSTR1CIO!fES . P.., XIV. VIsta del tntedol' de la .CRpnta de San José ..... U •-- d , la XV. Cdpula y freseoá latera- L FrancQKlo e Pan San- les de la Capilla de San t.aDder .. :· ..... . · ......... 195 ¡ J"'s" .....,. 11. VIsta det Canal de Pa- "'o •••••• ••••••• • ••••••• ""'' namá ·ya. exe&Tado 196 XVI. D. Esteban Serrador ..• O 111. Vista del estado aotÚ~l XVII. Dofta Joeeftna Mari .••.. 210 . - ~ INSEil_ ClONES LEY 51 DE 1898 , (15 de Diciem.bre) SOBRE PRENSA El Oong1 eso de Colombia DECRETA: DISPOSICIONES PRm..JHIN.AB.ES Art. 1.0 La prensa es libre en tiempo de paz; pero responsable con arreglq á las disposiciones de la. presen­te Ley. Art. 2.0 Ninguna empresa editorial de periódicos podrá recibir, en ninguna forma, subvenciones de Go­bierno ó Compañías extranjeras, ni del Gobierno nacio­nal ó departamental, sin permiso del Poder EjecutiVOp en tratándose de auxilio extran¡· ero, ó del Congreso S1 es subvención del Erario del pa s. Quedan 4Jptuadas de esta regla las publicaciones de carácter amente científico. C0t1ti á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA ~ - .A. 'V"XS<>S ~ CARVAJAL & ESGUERHA únicos agentes de la. REVISTA lLus­TRADA en Z~paquirá, continúan en el ejercicio de la profesión de Abogados. Su oficina está situada en la. plaza principal, acera Sur, número 74. Djr~cción telegráP,ca: "VOOERO.,, . ~~~~~~~ ~ J IMÉNEZ & c. a ( AgustÍI¡ A. :Jiménez-Juan B. Ea­trias), Abogados, Agf?ntes y Comisionistas, ~ogotá­Colombia. Carrera 6.a, número 322. Dirección telegr~fi~a: t JI.MENEZOO. . ' · SEÑORES A VISADO RES Garantizamos á ustedes que la REVISTA ILUSTRADA es el peri­nalidades y formas, con sus banderas á media asta so­bre cuyos puentes hormigueaba curiosa muchedumbre. El canee del río estaba colMado por lanchas, · barcas y faluchos con hermosa carga de sevillanas que lucían las clá icas negras mantillas de encajes y de madroño . El aviso Giralda estaba anclado frente á la primera escalinata ispos destinado á guardar provisional­mente Jos restos. Desaparecieron por las rampas de la cripta, primero la Cruz, luégo el Deán y su regia capa ne­gra, el Arzobi. po, los tricornios de los comisionados y los bonetes de los oficiant s. Corno E . paña es y será siempr Ja lierra del cere­monial, de las tradiciones y de la etiqueta, una vez en la cripta el Alcalde de evilla hizo entrega al Arzobispo de la llave de oro de la urna que en la cámara del Gi1alda le entregó el descendiente ele Colón, el cual, á su tur­no, hizo traslado de la caja con Jos restos al Cabildo Ca­tedral. n último responso pro anima de Colón salió fúne­bre de las entrañas de la tierra; la ceremonia había con­cluído. Con aquel acto se ponía el epitafio á la domina­ción material de España en América: la bandera roja y gualda no flotaría más en aquellas tierras por lo~ hispa­nos descubiertas! No pude menos que expenmentar una honda, verdadera tristeza: yo amo á España! Los vínculos de sangre y la verdadera amistad que á estos hidalgos ~ristalizados en remotas épocas. me unen, ha~en que sus penas sean mías, como lo han s1do sus alegnas. Un nuevo capítulo de la historia ele España se abría en aquel momento; y á nosotros, indignos representantes de las hispano-americanas ciudades de Valdivia, de Men­doza y de Jiménez de Quesada, nos cabrá el honor de empezarlo, entonando, para los que nos dieron vida, glo­rias, idioma y religión, un himno de gratitud! La secular Catedral había quedado casi desierta. ¡Singular semejanza la del templo hispalense y la ma.lre patria! El soberbio mo_numento, asombro, de tant~s. ge­neraciones, amenaza ruma: aquellas alta; bovedas gohca~, cuyos sostenes han principiado á cetler y á derruírse, producen, á pe~ar del :Vflliente andamiaje .que las ~ost~en~, la inquietante tmpreswn del derrumbam1ento; el edtficto de los Reyes Católicos tiende á disgregarse agrietado por el desastre y socavado por la imprevisión. ¿Podrán los arquitectos sostener las columnas y afianzar b.s bases de ambos? Así lo esperan todos los que se interesan por esta N ación enferma, no muerta. España es tierra de grandes energías; su pueblo es abnegado y valiente, y lo abona su glorioso pasado. "Españole5, mirad por encima de los Pirineos· despertad al espectáculo de los pueblos ex­tranjero~ que progresan," ha dicho el poeta Darío recien­temente. Siguiendo ese consejo; desechando viejos sis­temas; haciendo auto de fe con los olvidados pergaminos NC.U DE L PUS 1 tt TICA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 202 REVISTA ILUSTRADA que yacen apolillados; armonizando lo ideal con lo real, y sobre todo aprovechando las duras lecciones de la ex­periencia, puede repetirse para este país el caso del ave fénix! Los americanos de origen español somos los más interesados en esta resurrección. España debe ser en adelante la Meca de los hispano-americanos. Liquidadas las cuentas materiales de este país con sus antiguas colo­nias, todos debemos aproximarnos como miembros de la misma gran familia. Desde México hasta el Cabo de Hor­nos empieza ya á germinar un movimiento de concen­tración que acabará por brotar y florecer para imperece-dera gloria de. nuestra raza! · Cuando salí m os del templo á la calle se efectuaba el desfile de la guarnición que había asistido al ceremo­nial, y al són alegre de las marchas militares desfilaban por ]a calle de Génova las fuerzas de Sm ia y de Grana­da, las de artillería por la de García de Vinuesa, las de caballería por la calle de Alemanes y las de cazado­res de Segorbe é ingenieros por la de Colón. El hermoso sol de Andalucía y su cielo azul y puro seguían alegrando con sus esplendores la clásica tierra de María Santísima! 1 .AAC ARIAS ARGAEZ. Málaga, 1.0 ele Febrero de 1899. --~~0)~-- Peter .Altenbe1·q, literato atlttriaco. A UTOBJOGRA FIA Seftora lfadele!ne Calemard du Genestoux. M u y apreciada señora: Esta es mi pequeña biografía: Nací en 1862, en Viena. Mi padre es comerciante. Tiene una peculiaridad: no lee sino libros franceses, des­de hace cuarenta años. Sobre su cama está colgado un maravilloso retrato de su dios, Víctor H ugo . . Se sienta por ]as noches en una silJa de color rojo oscuro, lee la Revue des deux ll1ondes, cuhicrto con una bata azul, de anchos puños de terciopelo, á la "Víctor H ugo." No1 un idealista como éste ya no lo hay en el mundo. Le pre­guntaron una vez: -¿No está u~ted orgulloso de su hijo? Respondió: -No me molestó mucho el \'er que durante treinta años fue un azotacalles: ahora no me siento muy hon­rado porque haya resultado poeta. Le di libertad. Sabía que era un juego de va-bmzque. Contaba con su alma. Sí, erctad. De la libertad que me diste tú, el más noble y más raro de los padres, de esa dádiva divina he hecho mal uso durante mucho tiempo. He amado ar­dientemente nobles mujeres é innobles; n1e he paseado por los bosques sin objeto; fui jurista sin estudiar dere­cho; fui médico, sin estudiar medicina; librero, sin te­ner libros que w~ nder; amante que no se ha casado, y, al fin de cuentas, poeta que no ha dado poesías. Por­que, ¿son poesías estas cosillas? No, de ningún modo. Son extractos. Extractos de la vida. La vida del alma y del día fortuito dise~ada, purgada de lo superfluo, como la carne cte vaca en las latas de Liehig. Pertenece al lector la tarea de disolver esto. extractos con su propia fuerza, convertirlo en caldos sabrosos, hacerlos hervir de nuevo en su propio espíritu, en una palabra, hacerlos digestivos y fluidos. Pero hay estómagos espirituales que no toleran el extracto. Se les hace pesado y corro­sivo. Necesitan noventa por ciento de caldo, de materia fluida. ¿Con qué habían de disolver estos extractos? ¿Con sus propias fuerzas, acaso? Tengo, pues, muchos contradictores. Disp~pticos del alma, sencillamente. Malas digestiones. Acabar es todo para el a1tislaj acaba1, i es posible, co nsigo mismo. Ten­go para mí que es más artístico lo que uno calla sabia­mente que lo que expresa con intemperancia. No? Me gusta el procedimiento abreviado, el estilo telegráfico del alma. Quisiera pintar un hombre en una fra e, un suceso del alma en una página, un paisaje en una palabra. Tiénde el arma, artista, apúnta, tíra al negro. Basta. Y ante todo, escúchate á tí mismo. Da oídos en tí á tu propia voz. N o tengas vergüenza de tí mismo. N o te dejes asl:lstar por tus mismos sonidos, aunque sean des­acostumbrados, con tal que sean tuyos. Ten valor para tus desnudeces. No fui nada, nada soy, nada seré. Pero vivo en libertad y hago que las naturalezas nobles é indulgentes participe11 de los sucesos de esta vida interior ponién­dolos sobre el papel en la forma más concentrada. Soy pobre, pero soy yo mismo. Eso, y solamente eso, yo mismo. El hombre sin concesiones .. De lo cual resultan cien florines al mes y algunos adnuradores ve­hementes. Porque los tengo. Su muy humilde, PETER AL TEN BE RG. -~(0)~-- N o hay que agregar palabra ninguna á las anteriores para caracterizar el arte sencillo y raro ele Peter Altenberg. El ha dicho en ésta y en otras páginas en que pormenoriza sus buenas partes intelectuales, sin afectar modestias, de dónde proviene que algunas almas perciban el eco de emociones propias leyendo á Ashantee ó Como yo lo veo. ''Tengo la fortuna-dice el señor Pefer en el primero de los libros nombrados-de no ser ni poeta lírico, ni novelista, ni filósofo. De allí proviene esta mezcla literaria y única de tres talentos que me ha­cen falta ." En Bogotá los esfuerzos de algunos comentadores han causado viva contrariedad á inteligencias privil~gia­das y;castizas. No lo esperaban ellos, pero ya hemos vis- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA 203 to cómo lo sospechaba Peter Altenberg. Es muy posi­ble que la REVISTA ILUSTRADA se exponga á ser la fábula del Adversario hoy que publica el retrato del joven aus­triaco y algunas noticias sobre su vida y us Qbras. Sin duela no lo teme la REVISTA. Hay un gran servicio que hacerles ' las letras americanas y es infundirles sangre nueva que venga de otros pueblos diferentes del español y el francés. No hay que amenguar los méritos de estas dos literaturas; pero es evidente que conocer éstas y a­berse otras de adehala, no perjudica á nadie. Para conocer uno bien su lengua, decía Gcethe, no hay como aprender­se las otras. Para gustar uno las obras de los ingenios ca­seros, antes aprovecha que dañar el estudio de las litera­turas extranjeras. Mientras más diverso del nuéstro es el punto de vista en que se coloca un autor, m á se aumenta nuestra alma si tratamos de hacer nuéstro su modo de sentir. Esto no lo entiende el Adver::.ario, ese tipo nor­mal é indestructible que-se produce en todas las latitu­des. Los que tengan la costumbre de leer las gacetas de diferentes países leerán con la sonrisa en los labios, con e a buena sonrisa de Ernesto Renan ó de Anatole France, los artículos en que la crítica de cada paí eje­cuta á los autores del país vecino. Por un mismo correo le llegan á uno el periódico francés en que hay dos co­lumnas de jeremiadas porque están repre entando á Hauptmann ó á Max Halbe, y el semanario alemán en donde dice que ya no se dan en los teatro má que obras francesas ó imitaciones de lo francé . El talento \ erda­dero no se cuida de estas explo iones sinceras del dolor humano en pre encía de la de. nacionalización del ~rte . Ante que oponerse á ese movimiento, las inteligencias que ven en lo futuro tratan de acelerarlo. Con todo, la REVISTA ILUSTRADA no pretende venir á enseñarno una novedad. Hace año que en Bogotá era conocido el joven á quien hoy vcmo en efigie. u retrato aparece ahora porque e ha muerto. orlas mis­mas razones hemos visto aquí la semblanza del Presidente Faure. Solamente que el caso de Peter Altenberg es doblemente doloroso: se ha muerto dos vece . Ante. de la carta en que nos demostraron laramente cómo su obra y su persona eran leyenda infundada, Peter Alten­berg era un nombre que servía de estandarte. La cons­titución espiritual de algunos individuos no se determina por us preferencias, sino por sus enemistarle . Necesi­tan ésos odiar toda una escuela, negar toda una época literaria, furjarse la ilusión ele que contribuyen á la ex­tirpación de ciertas formas ele arte. Sus odios forman la parte mejor determinada de su vida psíquica. A e ta clase de individuos es á quienes ha dañado primera­mente la destrucción de esa leyenda que se llama ''la vida y las obras ele Peter Altenberg." Les han quitado un punto de partida para la investigación y descubri­miento de la personalidad. Hay peligro de que pierdan esa noción ó de que se les bifurque, si no dan pronto con otra viva antipatía intelectuaL La señora Calemard de Genestoux y la Revue des Revues han hecho daño á otro género de lectores, á los que amaban silenciosamente á Peter Altenberg porque es bueno y sencillo, y porque era conocido de pocos. Escribía allá lejos, en nna capital incierta, á igual dis­tancia de las brumas del N e va y de las luces del Bósfo­ro en uno como palacio de hadas, de donde iban sa­li~ ndo aquellos libros que, como dice Hermann Bahr, te hacían odioso á los burgueses y afianzaban entre los artistas' la admiracion y el cariño por el autor. El Peter Altenberg que leíamos en la Revista de Viena, un periódico que es un mal negocio porque lo leen sólo cuatro ó cinco personas en Viena y poca menos gente en el resto del mundo, ése ya no existe. De la Revista de Viena, una publicación aristocrática y selecta, ha pasa-do á la Revue des Revues, donde la señora Calemard de Genestoux ha hecho conocer algunos estudios de este poeta en prosa. Como la Revue des. Revues fue crea?a con el objeto de extender y vulganzar todas las nocw­nes vulgarizables, Peter Altenberg pertenece hoy al tu-multo. Antes era un caso raro. Hoy tiene cualquiera el privilegio de leer sus adorables bocetos. Pasarán al es­critorio de un ganadero australiano, á la pieza de es­tudio de un repórter de Calcuta, á ]as bibliotecas de los trasatlánticos, á los clubs políticos ó sportivos, acaso á las haciendas de tierra caliente. Es como si la obra de ·Burne Jones la reprodujeran en estampas de á tres centavos y la distribuyeran adjunta á cada ejemplar que le diera Rudyard Kipling al comercio de libros. A este punto hemos llegado. Desde 9ue lo tradujo ]a Revue des Revues :e nos ha disminmdo; ha adquirido las di­mensiones de un Palacio Valdés cualquiera y estamos por darle!'J la razón á sus enemigos de los primeros días. Peter Altenberg no existe. Sus paisajes sugeridos má­gicamente con el prestigio de un adjetivv ó el giro de una frase, ya no tienen el encanto de antes. El poder que tuvo para hacernos imaginar un ambiente, al modo en que suelen hacerlo Jos pintores impresionistas, sor­prendiendo la línea y el color fugitivos, pero esenciales, y excusando las miserias de la descripción prolija, ya no volveremos á gustarlo. ¡ Peter Altenberg ha muerto, viva Peter Altenberg! La mitad del encanto que hallamos en sus libros depende de que es el menos literato ele los autores contemporáneos. Fatigado uno de darle con los mo­dernos caza al adjetivo inesperado ó extravagante, in­capaz de sentir emoción viva con las vbras clá icas descoL.>ridas y abstractas, se llega á leer la obra de este joven, para quien no existen las escuela. literarias, ni los compromisos, ni lo ~ preceptos de retórica alguna y aspira el lector ráfagas de aire fresco. En estos libros hay un talento que reproduce las sensaciones de un modo inmediato, sin auxilio de procedimientos litera­rio . . Se cuenta en la hi toria de las literatura , ontancto despacio, una media docena ele libros que tienen el mé­rito de la obras literarias y, bien visto, no merecen ec:e dictado, porque sus autores ignoraron el arte de es ribir. La Vida de Benvenuto Cellini es trabajo de este género. Transcribió el gran Aorentino sus recuerdos ó sns impre­siones sin recurrir a las cuadrículas de la elocuencia. Leemo ese libro y nos queda la impre ión de haber vi­vido los acontecimientos, no la re que nos los hu ieran referido. Sobre esas páginas se inclina con grande aten­ción el que desea conocer la vida en tiempo del Renaci­miento. El caso de Altenberg es todavía más extraño, porque no es hombre de pocas letras, porque ha devo­rado toda la literatura moderna de imaginación y no esconde sus preferencias# por Maupassant, por Daudet por su imitadora austriaca la señora Ehner E~chenbach: Pero con todo el hartazgo de modernismo, con haber sido uno de los asiduos del Café G1 iensteidl (valga el decir de su biógrafo), el arte viene siendo para él lo secundario, y todas las cosas pierden ele mérito ante la vida, que es su mayor entusiasmo. Usabd. de su \ 'OZ atronadora en Jos salones de aquel Café para destruír las teorías de los que eran partidarios del arte por el arte. La vida es todo para él. Vivir con plenitud y elegancia es la más bella de las funciones huma:1as. El erudito de las épocas futuras tomará un libro de Peter Altenberg parJ estudiar las últimas horas del siglo XJX, con la mis1 a devoción de que hicieron gala Taine y Burckhardt al estudiar en Cellini la cnltura italiana del Renacimiento. De Altenberg y Cellini diría Zarathustra que han escrito con sangre, cada cual á su modo¡ el uno para describir la vida animal desbordante del siglo xv y el otro para reproducir del modo más eficaz y di­recto los refinamientos y anhelos del alma moderna .. B. S. C. ~(0)~-- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 204 REVISTA ILUSTRADA EL PASMO DE SICILIA Mis de una v~z noté que las lágrimas se me saltaban de los ojos ante aquel lienzo; mi corazón se ennoblecía y rol esptritu se elevaba á un nuevo cielo de Ideas. .AMtCI8, España. N o todos los visitantes del M u seo del Prado des­filaron hacia la gran puerta, cuando Jos guar­dianes anunciaron, á las cuatro de la tarde, que iban á cerrar. Un joven de figura hermosa y correcto vestido se dirigió hacia una de las salas interiores ya desierta, y se ocultó en un rincón tras un caballete que sostenía el esbozo de un cuadro de Juan de J uanes. EL PA' 10 DE SICILJA \ Cuadro de Rafael, perteneriente al Museo clt l Prado de Jlfad7'id. Concurrido había estado el Museo en aquel día. Era la época del nuevo centenario colombino, y Ma­drid celebraba grandes fieo:;tas. La joven América cum­plía entonces cuatro siglos, y la madre patria, la vieja Iberia, festejaba su natalicio. Extranjeros y provincia­nos 'isitaban con frecuencia el valioso santuario del arte, y sus salas estaban llenas durante el día con gentes de todas las naciones. Poco á poco fue qued~ndo vacío. Los artistas enju­garon sus pinceles, guardaron sus colores y colocaron cuidadosamente sus copias. Cuando salieron los últimos curiosos (do alemanes que se detuvieron un rato en el vestíbulo á contemplar el cuadro de Goya: La lucha del pueblo de Madrid conüa los rnamelucos de Napoleón I, un americano del Sur que lanzó una última mirada al retra­to de Felipe n, y una rubia inglesa que se había demo­rado cerrando su caja de pintura), el real Museo quedó desierto. Los celo~os guardianes dieron un paseo por. todas las salas, y recogieron algunos objetos caídos: un pincel, una cinta, papeles sin valor; y convencidos de que allí no quedaba encerrada con las esculturas inmóviles y los lienzos mudos sino la gloria, que, impalpable, no puede arrojarse fácilmente á la calle, cerraron tranquilamente las enormes puertas. En su escondrijo oyó el joven el rechinar de las ho­jas al rodar sobre sus goznes, el ruido que hacen al be­sarse tras de un día de divorcio, y los golpes metálicos de las llaves al voltear en las cerraduras. Pensó enton­ces en salir de su rincón; pero los haces de luz de un día de otoño que filtraban por las amplias claraboyas, y lo~ alegres ruidos de las calles que se entraban por las ventana~, le infundieron pavor: podría ser visto de algu­na parte, quizás quedara aún alguna persona en el M u­seo. Resolvió permanecer oculto algunas horas más. Había entrado á las doc;, cuando las salas estaban llenas de curiosos; y en tanto que todos contemplaban con éxtasis las obras maestras, él había buscado el lugar donde podría ocultarse á la hora de salida, y el cuadro que fuera objeto de su crimen. El sitio escogido no po­día ser mejor: un salón pequeño, el menos frecuentado, y tras un caballete que no había tenido ese día la visita de su dueño. En cuanto ál cuadro, la resolución también estaba bien tomada. Ya que iba á cometer una falta enorme, á correr peligros, á sufrir una noche de privaciones y angustias, había que buscar algo muy bueno, algo supe­rior en medio de aquellos millares de obras maestras. Pensó primero en las Tres Gtacias, de Rubens; luégo en la Escala de Jacob, de Rivera; después en la Victotia de Lepanto, del Ticiano. Allí estaban todas las escuelas y todas las épocas del arte: temas sagrados y profanos, la guerra y el campo, la historia y la fábula, los reyes y los sabios, la fauna y la flora, la naturaleza, los dioses, los niños, las ciudades, los monstruos, el mar, la muerte, el amor y lo5 toros. El quería algo valioso, muy valicso. Estaba arruinado. Heredero de cómoda fortuna y de ilustre nombre, todo lo había derrochado; y esa mañana, almorzando en Forrios, dejó sus últimos dineros. Tan sólo conservaba unas alhajas que fueron de su buena madre. Su plán era sencillo: arrancar del marco un cuadro, salir esa noche misma, si encontraba modo, por alguna ventana, ó al siguiente día cuando abrieran las puertas, ocultándose á los guardianes. Cuatro de sus amigos, compañeros de placeres y aventuras, partían pronto á ultramar, al universal certa­men de Chicago. El partiría con ellos. Allá vendería, en tierra extraña y á gentes desconocidas, el gran cuadro. Su fortuna mejoraría entonces; regresaría á España y se uniría ccn Carmen, la esposa que soñaba tras las va­qidades y orgías de su juventud. Carmen, con quien ya no podría unirse, por hallarse arruinado y acosado ele deudas. La luz de aquel día cristaJino se empezó á amorti­guar. Las sombras tueron llegando, tiznaron el aire y se amontonaron en los rincones. El joven salió entonces de su hueco. Al levantarse tumbó una paleta, y el ruido le hizo estremecer. Dirigió sus pasos hacia el gran sa­lón donde estaba el cuadro que buscaba: El Pasmo de Sicilia. ¡El Pasmo de Sicilia! El cuadro sobrenatural, el cuadro milagroso. Aquel que representa los dolores y la agonía de un Dios, y que fue pintado por un hombre á quien llamaron el Divino, nacido y muerto en viernes santo; aquel cuadro que se salvó intacto en un naufra­gio en que perecieron hombres y equipajes, y que fue llevado· por Napoleón como su mejor botín, y luégo res­catado por España como su mejor tesoro. Oyó ruido de pasos y se detuvo un instante. El rui­do cesó: era el eco de sus pisadas. Siguió, y entró á otra sala alumbrada por débil crepúsculo. Un hombre alto, envuelto en una capa, de sombre- . ro chambergo, de cara cínica y burlona, se le presentó delante. Iba á retroceder, cuando comprendió que era un lienzo clavado en la pared: Menipo, el filósofo ava­riento pintado por Velázquez. Siguió á otra sala, resuelto, audaz, dominando sus nervios. Perdido anduvo gran rato, hasta que al fin lle­gó á la enorme galería donde está el cuadro de Rafael de Urbino, el Homero de la Pintura, • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA 205 La oscuridad era completa, pero el joven había to­mado sus precauciones. Sacó del bolsillo fósforos y el cabo de una bujía. Los cuadros se animaron. Dioses, hombres, animales y monstruos despertaron al reflejo de esa luz, y lo miraban con asombro unos, con burla otros, varios con cólera. Se sentó frente al Pasmo, en el rojo diván, y empezó á contemplarlo. Era el momento t;n que el Señor caía nuevamente bajo el peso de la cruz, en la puerta Judiciaria. El Cire­neo le ayudaba con su robusto brazo, que había derri­bado aJlá en Libia cedros más grandes que aquel made­ro; María, la madre virgen; Juan, el discípulo amado; la bella pecadora de Magdala; y Salomé, madre de apóstoles, lloraban con intenso dolor; el centurión bru­tal é imperioso ordenaba seguir la marcha. Allá á lo le­jos estaban las otras cruce en la cima del Gólgota. Un recuerdo de la infancia tuvo entonces el joven. Empezó á ver Jos vía crucis que al lado de su buena madre visitó muchas veces, siendo niño, en la iglesia de Nuestra Señora de Atocha. ¿ Qu' se hi ieron aquello tiempos? ¿Aquella madre tan cariño a, aquella infancia tan pura? Una y otra habían muerto. La madre triste, muy triste, al ver al hijo amado olvidando u fe y sus deberes, y entregado á placeres vedados. La infancia, reemplazada por una adolescencia rebelde y por una ju­ventud loca. Sintió un momento saltar en el corazón la antigua fe, lo borrados af ctos, los deberes olvidados. Pero volvió á tener valor. Atrás el miedo y las pre­ocupacione , dijo, y avanzó hacia el cuadro. Vio enton­ces nuevos detallec;: J esú tenía la b ca entre'tbierta; en ella había á un ·mismo tiempo amargura y bondad; el dolor agudo y la doctrina evanaélica salían juntos de los labios cárdenos; no lloréis por mí, llorad por vosolta y por vu.e ltos hijos, habí dicho el eñor á la benditas mujeres, y ahora parecía lanzar un gemido; nimbos de gloria rodeaban la cabeza del al ador y de las santas. Sacó entonce. el joven un hermoso cuchillo forjado en los yunques de Toledo. 1 abrir la hoja, guardada en ricas ca~has de hierro, vio la in cripción : o me saques sin razón, ni me gua1des sin honor. Era un adorno aquel instrumento de la panoplia de su padre. Sólo eso que­daba de aquella rica colección de flechas y jabalinas, de partesanas y alfanjes, de arcabuces y mosquetes. Pen­só entonces que oía la voz del viejo castellano; y al mi­rar en el cuadro el casco del abanderado romano, re­cordó también los blasones del escudo de armas de su familia, que el autor de sus día~ guardaba con tanta ve­neración. La bujía chisporroteaba lúgubremente. Ei Señor miraba con tristeza divina, y de su frente caían gotas de sangre; se oía el estertor que salía de su boca. Pero no era el lazo del sayón, ni la lanza del pretoriano, ni la corona de espinas lo que le hacía sufrir; ni el peso del madero, ni el golpe con las piedras, ni el llanto de las mujeres, ni los gritos del judío, ni las amenazas del ro­mano. Era aquella hoja toledana. Jesús la miraba fija­mente; parecía pedirle misericordia. intió el joven es­calofrío y temblor, y al sentir en Jos dedos unas gotas de esteárica que derramó la bujía, creyó que era la san­gre del rostro de Cristo que le caía en las manos. No, él no podía robar aquel cuadro. Pensó en lle­varse otro. ¿Pero cuál? Volvió á mirar hacia atrás y vio una oscuridad medrosa. A los lados, sumidos en miste­riosa penumbra, vio reyes, héroes, santos, mendigos y dioses paganos, 9ue al reflejo moribundo de la bujía lo miraban, se movtan y lo llamaban. Los nervios acaba­ron de irritarse; sintió la necesidad de andar. Hubiera salido corriendo, á estar franca la puerta. Empezó á re­correr las salas y galerías, como perseguido por un fan­tasma. La bujía se Pl.lSO á parpadear, arrojando á in­tervalos llamas rojizas sobre los lienzos de colores; y todas las figuras se movían. Las Concepciones de Muri­llo subían al cielo, rodeadas de ángeles que volaban en torno de su manto azul; los santos del Españoleta, ané­micos, medio desnudos martirizados, mostraban su::; huesos sin carnes, las llagas de sus suplicios, los harapos de sus vestidos; las meninas y los bufones de Velázquez lo miraban con risa burlona; las manolas y los chulos de Goya le volvían altaneros la espalda; Vulcano golpeaba el yunque al reflejo de luz infernal; an Jerónimo escri­bía en P.} desierto; los pastores adoraban al niño; Pro­meteo gritaba con las entrañas desgarradas· lo borra­chos miraban la sala con su~ copas de rojo \'ino en la mano; y todo aquel mundo de santos del Cri tianismo, de creaciones mitológicas, ele ángeles y endriago , de enanos y ninfas, de caballero y animales, ele . olclados y cenobitas, de mujeres y demonio., empezó á moverse á llamarlo. Las andaluzas hermosa , la. copa. de man­zanilla, el oporto de púrpura, los toros m tisonomJas sonnen, los brazo y las pupilas e alzan con amor hacia las esferas azule , Donde su carga depondrá por siempre Quien ce n ánimo noble y fe sincera Sediento de erdad y de justicia, De amor en vano se abrasó en el mundo. Los elegidos ya parecen iluminarse con la dicha prometida: la luz que ca
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 13

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Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 9

Por: | Fecha: 24/01/1899

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REPÚBLlCA DE .COLOMBIA A ILUSTRAD CRÓNICA, CIENCIAS, ARTES, Ll~ERATURA, HISTORIA DIRECTOR. PEDRO CARLOS MANRIQUE FOTOG~ABADO~, SATURNO ·ZAPATA· ADMINIST~ADO~, RUBÉN J. MOSQUERA NÚMERO 9 - VOL. I BOGOTÁ, ENERO ~ DE i8grre.c;pondencia debe dirigirse al núm~ro 74 de la calle r6 t Calle Paláu ). Apartadc. nítmero·.28:'1. Dirección telegráfica: ILUS­TRACIÓN. Se vende este número el d(a de su aparición en la Papelería de Samper Matiz Y en la Agencia del ,periódico, número 59a. Calle Pa~:\u. - , IMPORTANTE El Administrador de la REvis­TA ILUSTRADA suplica encarecida~ mente á los · s~ñores Agentes y sus­criptores, que estando para termi­nar la primera serie de· 12 núme­ros que eorresponde á un semes­tre, se sirvan rem.itir á~ la mayor b ev da p st le los ~al res e­. caudados, ·en atención á los cuan­- tiosos ga.stos· qué dell)anda la Em-p, resa .. -RUBÉN J. MOSQUERA AVISOS . . - .-Señores· ~visadores Garantizamos á ustedes que la REVISTA ILUSTRADA es el periódko que mayor circulación. tiene hoy rlentro ·y fue­ra del país; cuenta con abonado~ y colaboradores en todos . los p·artides y. círcplos pqJítico.s. · , · .Pener quince ó veinte veces consecutivas u·n aviso en un diario, equivale á ponerlo una sola vez en una Revista que se publica cada quince·ó '·eint(· días, con esta diferen­cia : en la Revista se paga una sola vez lo que en el diario debe paguse .quin9e ó yeinte veces. No queremos con esto decir que no se debe avisar en lo~ diarios; sería tanto como una puerilidad; entre otras razones, porque no siempre pue­de esperar el avisador urgido la t·ardía apariCión de la Re­vista. N os -proponemos solamente llamar .la atención de los señores avisadores á las ventajas que les brinda nuestra pu­blicadón 'para hacet conocer extensamente y á reducidísimo precio sus 6fertas y demandas. Sumario del número 9 Págs. 1. A propósito de Pasto. Migu~l Tria na . .•.•• 11. Memorias· sobre el ori­gen. causa y progreso de las desavenencias entre el Presidente de la República de Co­lombia, Simón Bolí-var, y el Vicepresiden-te de la misma, Fran­cisco de P. ~antander. 133 m. El Magdalena. Ma.r Gnllo ...•.. ........ 137 IV. Maximiliano Grillo. B. S. C. . .. . . . . . . . . . 140 v. En el tren. H~rminia Góm~z J. d~ Aoadía .. 141 vr. Necrología al Dr. Gil Colunje. La R~dauión y Et~rit¡u~ Plr~•- . .. . J43 # .".. ' ILUSTJUCIUliF.S P4p; 1. PASTO. InteriQr del templodeCapu-cbinos. 129 u. Vi$t:l de la pl~a prin­ciPal de Pasto ....••• 130 rn. Seminario Concilia.r de Pasto ... _. •. ···-·· 1,31 IV. Vista exterior del tem- . plo de Capuchinos .•• 132 v. CúeUTA, Estatua y parque de Santander. 135 VI. El Magdalena. ·(Dibu-jo de Gaston Lelarge). 137 VII. El Magdalena. (Dibu-jo de ,Ricardo ~oros). 139 vr 11. Maximiliano Grillo.. 140 ¡x. Seiiora D~ Herminia Gómez J. de Abadía .. x. Vapor Bog-t~td., . .•••. XI. Sefior doetor Gil e lunj .•••. INSERCIONES ~I::Y 1~7 DE'". 1.898 (12 de Diciembre) SOBRK PRI!:HSA Art. 54 De la resolución dictada por el Gobernador se sacará una copia, que se le entregará al penado al tiempo de hacérsele la notificación de aquélla. . Art. 55· Si la notificación no pudiere hacersepersonal­mente al penado, se surtirá al día siguiente de dícttrda la providencia del Gobernador, por medio de un e41cto fijado por veinticuatro horas en la pu~rta del establecimiento donde se ' hubiere. editado . la: pr9(itir.cióP.·: · .; Art~ 56. -cuandQ la persona .pena,da 1)0 _resjdll e~ la ca­pital del Departameto, la no.ti~cación personal ó por-e4,ic'o se hará en la Prefe~ttra· 6 -en lá Altaldfa: . de1lügar·-~o~de la publicadón s~ hubiere editado, vt'inticúafro h~& des­pués de comunicada la resolución del· Gobernador, comu­nicación que preferentemente se hará J)Qr telégrafo. Art. 51· Dentro de las veiqticuatro horas· !iguientes á la notificación, más el término tle·la distancia, puéde el pe­nado ocurrir, por medio de un memorial hecho en papel común, al Tribunal del Distrito Judicial donde se haya editado la pro//rcscntrelncécsa l'anglai e. Un cuadE C P CHL O se xrendía de 'ur á orte en má de 8oo leguas, de de Chile has fa el Río M a o en Colombia. Lo Inca· del Cuz­co llevaba u u arma en toda la prolon rración de e ta in­mensa línea con lucha digna de é ar, y u lenguaje reli­gión, ciencia , in ·tituciones co tumbre como -i entraran á su propia ca a. Por donde ello pa aban todo . u fría transformación profunda: ·e olvidaba la lengua materna, la lengua de la. íntima · frui iones del corazón· caían lo ído­lo que ante· eran lo di pen adore de la alud la dicha y la gloria· se levantaban ob ervatorio a tronómi o., ·e difundían lo cultivo , e ubrían la labranza de plantas exóti a ; lo eminario e colmaban de 1 ita , lo mona·­terio. de vírgene la cu la· de alumno ; lo quipos, e.; decir, el lenguaje repre entado por nudos piedrecilla y rayas, e vulgarizaba a i in tantáneamente · lof.. amino · e transforq1aban en verdadera alzada· ele suave pen-diente y obra· de arte romana ·· en cada cerro ·e levantaba BOCOTA, ENERO 24 DE 18<)') iv.UM !:.RO 9 un t mplo al ol, en ada gargantá del terren una fortale­za, en cada . itio b llo un pala io, en cada pradera un re­baño de llama en cada ertiente un acued u to ·las aldeas se on ertían omo por ncanto · n iuclades y las JUdade · en metrópoli ~·; la familia polígama, en que el pa !re era dio. amo y a erdot de a par cía para constituír · ~ en organi mo anexo al E. tad , en el c ual ·el pa lre ra jefe o ficial mae tr y uracl r de . u hijo · · la tri bu e c..onvcrtía en nación y la na ión n estado p( d ro:o, qu tocl lo m ­tegraba en una entidad sublime, hija el l , ol. En . u viaje de triunfo-; ha cia ·1 ' 01 te en menos de tre. reinado , lo. Inra. Tupac Yapanqui Huayna 'apa y . tahualpa último. individuos ele la di,·ina c: tirpe redujeron á la vid:1.. o ·ial infinidad el tribus ·cmi-:alvajes, tale ómo los Paltas y uilla o de idioso:; y ami¡_;os del ai:lamiento lo Zarza., Huancabamba: 'aja y l'a -cayunca. , agu rri­do · rueles y traidores, al norte d el Per{¡; lo · Punáe · y 'himbos, en la co:ta de GuayaC]uil, v«lero:o: pérfido:· lo · Huacas Tuzas y Tulcane:, en ia frontera colvmbiana in­trépido · defen ores de u tierra natal re lujeron á u pode­roso ·uanto i' ili;.:aclor dominio á los Cañari:, 'aras. Pu­ruháe · y uillasingas nacion es ele un alto grado :o ·i!J]óai - o en su tiempo y lugar. e Tomehamln, Ta un ra Liri - bamba y Pa ·to centros importantes de aquella. nacione5, hi ieron podero a ciudacle:, y ele uito, re:idcn ·ia t · al de lo cyri , una capital ri al ]el uzco 1 or lo 'Lmtuo a, adonde tra ladaron en d finitiYa su dosel imperial. Si no hubiera ido por la conqui ta e pañola tan e ·tú­pida como mezquina, e de presurnirse que la civillzación peruana á la ho y La corriente ocial del Sur, que trajo hasta el río Mayo la dominación Inca, por las mismas causas topográficas y etnográficas sub iste aún en otra forma. La alta clase social de Quito obedece la influencia limeña en sus modas, en su trato y en sus costumbres. Una dama quiteña, devo­ta, artista, espiritual y coqueta, es una fiel imitación á la rústica del hada del Rimac. Los jóvenes aristócratas de Quito se ufauan de haber estado de paseo en Lima y procuran servilmente acomodar sus trajes y procederes al buen gusto limeño, afectado y pulcro. N o importa que en el Ecuador se sienta cierto enccno contra el Perú, ni que hayan e tado en alguna ocasión dispuestos á romper hos­tilidades; porqu~ ese encono proviene de la constante in­gerencia del Gobierno peruano en la política intestina del Ecuador; de t:1.l manera que puede as':!gurar e que las bo­rrascas ecuatoriana se incuban por regla general al abrigo peruano. De Quito á Pasto ejércen. e enérgica:; influencias rdi­gio as, política. y . ociale . Quito es el centro ner ioso de una sociedad eminen­temente teocrática. El criterio religioso regla allí los más íntimos latidos de la conciencia individual, la higiene, la gimnasia, el e:-tudio, la alimentación, la nutrición espiri­': ual, los ejerci ios mentales, la producción literaria, artís­tica é indu tria!, la · reJa ione domé ticas y ociales, la PASTO. Plaza principal.-Nue tro grabado repre enta la plaza principal de Pa. to hcrmo a ciudad con veinte mil habitantes, y destinada por ley del Congreso del presente año á ser la capital del nuevo Departamento nacional, denominado de Nariño. Hacia el ángulo occidP.ntal se ve la iglesia Catedral; en el ángulo opue to, exactamente frente á la torre, está la casa donde Nariño se presentó en 1Sx4 al pueblo pastuso que pedía su cabeza; pero que, al verle, cambió su furor por la admiración del Capitán v-encido. La casa en cuyos halcones se ven do personas, es la Municipal, amplia y hermosa, comprada con el medio sueldo de dos años que voluntariamente cedieron los empleados liberales de aquel tiempo. las costumbres sociales y privadas tenían tales rasgos de afinidad, que con cincuenta años en Quito y acaso menos de veinticinco en Pasto de dominio del Inca, hoy, después de cuatrocientos años de verdadera tiranía y violencia con­tra las costumbres, los indios del Perú, los del Ecuador y los del Sur de Colombia son casi idénticos en sus hábitos supersticiosos, en 5us industrias incásicas y en su idioma quichua, yuxtaposición de clases, los fenómenos económicos, el sis­tema penal, la política y la soberanía popular. La gran cantidad de conventos, de órdenes religiosas y el numeroso clero con su jerarquía, á pesar de ser tan abundantes, no son suftcientes para atender al cúmulo inmenso de funcio­nes de que la sociedad los tiene encargados tácita 6 expre-amcnte, de modo que ha sido preciso impqrtarlos de Es­paña y de Italia. En el Ecuador se realiza el Gobierno Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA IJI ideado p r C::~n \. 'YU ·tín Civiht.1 D :i. Puede asegurarse que el Ecuador e,:, una Provincia de lo· antiguos Estados romanos, que Víctor Manuel no pudo u,:,urparle á S:..1 an­tidad. La . oberanía absoluta de la Igle.:;ia en el Ecuador, sin con trape o posibie, mantiene el espíritu nacional dentro de una trayectoria de movimiento .fija, exacta y determina­da en todo entido . Bajo la inmediata influencia ecuato­riana, en Pa to se cumplen fenómenos conjugados, si no paralelo · de los que e realizan en Quito al calor de un or­gani rno perfectc para u objeto. c:Jmo en la Edad ·Media, tiene su concordancia un tanto ri ­dícula en nuestra ciudad inco-ibérica. El juego económico libre, Ja instrucción pública al alcance de todos y las insti­tuciones políticas, así como la noción igualitaria atávica, han hecho de Colombia el país democrático por excelencia. Aquí las consideraciones y el respeto se conqui ·tan á fuer­za de méritos y virtudes; aquí las clases acomodadas, á título de valeroso é inteligente trabajo, se ufanan de re­ciiJir en sus salones á los hijos de la plebe que ostentan en sus sien e lo lauros del genio; aq uf la benevolencia so- P.\. '-iT(). S: ml!Ulrio Conci!iar.-E. te edif1cio representa una parte del Colegio 'eminario de Pa to, edificado por el Ilu trí imo bi ·po V lasco, e >n f mcb · de la Dióce i.· . E · verd:tclerarnente s untuo. o, y u capilla, que abraza toda la parte central más elevada, fue dirigida y pintarla por un sacerdote italiano, ·egún el modelo de la capilla sixtina de Roma. ólo en e a mitad . e emplearon un millón y treinta mil ladrill · de 2.) centímetro: de largo. fuera del material de piedra. illar y de otras clase . Lo partido;:; políticos del Ecuador tien n que aber dentro de la trayectoria que les permite l orden teocrático de ri o arriba· de modo que, dada la condenación que la Iglesia ha pronun ·iado contra el Liberalismo, este partido no pu de exi tir en el E uador, por incompatible, y i exi!:i­tiera, ería para encarár ele violentamente al orden so­cial, p ra re vol arlo hasta en u e.:;encia para pulverizar u ligamentos· en ton ce ería 'erdadera!Tiente revoluciona­rio y erético. Es indudable que hay hombre~ en el Ecua­dor tocados de e e e píritu · pero e os hombre· no tienen con quién hablar, lo que exacerba su coraje y los hace á modo de hidrófobo. á quienes la conciencia pública ana­tematiza y oprobia. Ho tilizado por e tas influen ia , el e ca o liberalismo del ur clel auca e candente y amargo. Con iguiente­mente la vida política en Pasto e de agre. iones é in opor­table: e ta e la razón del fanatismo político que . e nota en aquella región de olombia. P or último y para dejar en el tintero mil relacione · de egundo orden que exi ·ten entre Pa. to y Quito, la cues­tión aristocrática, que en la cuna de Atahualpa florece cial hace amable la vida dé los humildes y bella la de lo. poderosos. Aquí no hay aristocracia sino f.elección so ial, y por eso la costumbres son au teras para los de arriba y dignificadoras para los de abajo. En e ta ondiciones Jo que se creen nobles por la gracia del Rey, languide':en como flores de invierno entre lo muros agrietado y ver­dosos de sus caserones, y de EU e tiramiento y pedantería se ríe el público con risa más que burle ·ca, compa iva. En Pasto hay ari tocracia de sancrre azul, tan celosa de ·u ejecutorias, que cada cual se cree más noble que sus primos y e desdeñan unos á otros; de modo que viven re­ducidos al aislamiento más desolador y degenerante. Desde el río Chota, con el cambio de pai aje hay cambio de gentes. 1 Sur, la numero a familia de los nevado· agrupada alrededor del viejo himborazo, en cuyas faldas, acaso tan hermo a como sus plateada, um­bres, vi,·en el indio humilde y el blanco orgullo o , epara­do por una barrera infranqueable de odio - y crueldad al Norte, los cuenco . e estrechan y la cl1 pide :.e depri­men, dejando lo magnífico por lo n ·ucño, para dar ábrigo á una condensada población mestiza, robusta, altiva de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVI 1A ILU TRADA faz bonachona y fran a. '1 viajero s imagina que anda por nuestro Va1le ele T nza y e inclina sobre u cabalga­dura para acari i~r á la airo a campe ina que pa ·a á u lado in decirle bendito. En el fondo de uno de e as cuenco , empradizado de pa to. fre co y embrado de ca ita· y capilla rurale á la orilla de un río límpido y bullicio o, en plano ligeramente in linarlo ti trazada en cuadro regular la ciudad de Pasto á 2,5 77 m~tro sobre el nivel dd mar ( r ). La ciudad parece tener de 10 ooo á 12,ooo habitante ·, á juzgar por el número de su edificio , en gran parte de lo · pi ·o y no por la concurrencia de gente por las al le· enyerbada· por el po"'o tránsito. La a u ·encía de pintura en puerta: v ~ntana · de de abrid o austo e. tético y el co­lor blanco monótono de la. parede le imprimen al pobla­do el a pecto de una ciudad de yeso 1 rofundament tri. te, á lo que contribuyen los trajes enlutados de las eñoras la mantilla ha ta las narices, las ruana· negra~· y larga· de l · arte ·ano· la capas de esclavina de los caballeros y el as­pecto encogido de todo· lo habitant . Parece que hi iera frío i nten. o, aunque la temperatura es dulcí ima, de 14 ° centígrado , por término medio. La bolsiconas (mujere del pueble,), robu ta y fr cachona usan un cúmulo de envoltorio. ele bay ta de colore· rebozo, mantilla, ltanaco, macana pañuelos 1 s da y mucha. enagua también de bay ta. olorada que dejan v r por su· rued en alarcl ele lujo. E ta nota popular, de olorines atempera en mu- ·ho 1 aspc to lúgubre de la ciudad . 1 pueblo ome bien. Las o e ha on tan uelen perd r · n lo· granero . A pe ·ar de lo malí im . amín d 1 au él y del ar hi , Pa ·to e. la de pen a de su· ve in o . E ·te biene tar ha formado rique­za relativa bien di tóbuída: n Pasto no hay mi eria. Una empresa inteligent u nta ·iempr allí con oferta de api­ta1. La buena nutrición qu la tierrn. ofrece pródiga ha for­mado una raza vigoro a altiva y apta para la ci\·iliza ión. Las mujere ·on hermo ·a· con agradí. imas á u debere · lo hombre ·on laborío o· fuerte ·, valiente· y de tal nto. i vor jado lo· hijo lel Sur del omercio fácil con el mundo por barrera: asi inexpugnable:, n han permane i­do e tacionari · ·ino en su p:icolocría trascendental de - arrollo que adquirirán oportunament , mu ·ho tiempo de.­pués de que lo · endero se onviert1.n en camino: amplio· y rápido ; porque la. idea , como e. encía Yolitile , ·on m á· clifícile de tra. port:u que ]a máquina·. La capacidad de e ·e puebl a u ·a orgullo: imposibilitado para importar, lo ha reado todo d moclo de ba. tar e á sí mi ·mo. La ma­nufactura pastu a, elaborada á puls y e n uten ilio rudi­mentarios, admira por . u calidad y bajo precio. J ,a maqui­naria rú tica ero ingenio ·a qu' se o. erva en lo tallere , e un docum nto so iológico digno le e tudio e pecial, que habla muy alto del talento práctico de lo· pastu. o . Todavía :e con ·erva n Pa to una impr nta de madera, onstruída por l . gu ·tín Ramírez fundador allí del arte tip gráfico para s~ltisfa er lo onteniclos anhelo· progre­si: ta · el e. e pueblo. . . ~'·\ 'TO. Tc11:plo d_c Caf!udlinos.-llacw el .riente ck:l te~11ph ~e halla el convento d lo-. religio~o!> d., y ?tr~. e calando montana. e car~adas para ~apr corpulenta: maderas. Es ele notar:e c¡uc en e) :ur de ]a Hcpública todo. lo. edtficw pub~I.co e hacen .co1_1 foncl? e yectale · del pat · y con el tr~baJO personal de pobres y ri os. El extraordinario entu ia ·mo rue ~? n la con. t~UCC!On de~ te edl~CIO er~ )~ puado P?r el empeño le reahzar, por medio de mi ionc. permanente y científica ' la civi­! Jzacwn ele las nacwne n.lvajes del Cac¡ueta, 1dea que ya ha comenzado á realizar e. Tiene Pasto arios edificios público , 'a a on i torial, 'olegio a. adémic() eminario, Ho. pi tal elegantemente montado .y abundancia de igle ia de buena fábri a. El inte­rior de é tas e de ·arrapado y ·ombrío, co ·a que no ·e a.vit:ne ~ati fa toriamente con el gu to e tético y la religio­~! dacl 1ncera ele lo pa tu o , de fama notoria. a tierra de Jo contorno. on fértiles y lo habitan­en agran á u ultivo. Todo allí e. abundante y ba- ( I) bscrvación hecha en la plaza ma) or, el clía J(.l de Enero de 1898. n ferrocarril al litoral según el aLío proyecto Julio Thoma , y una carret ra á Popayán · r:ían no ~ó lo vínculo ociológico con el l..._cuaclor ino órgano ele grande alcance onómico para enriquec r ha ta la opulencia la región del ur. La 35 l gua ele camino ·uave con truída re­cientemente entre Túquerre. y Barba oa han cau ado una benéfica revolu ión en el comercio de la terra ecua­toriana, que ante ólo ontaba on el ·panto o é incon­men urable camino de Rabahoyo. .J. te al través de nue­tro territorio e la úni a ba e po itiva ele la onfederación del Pacífico, con que tánto e sueña en el Ecuador; pero Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA 1 LUSTRA DA IJJ conviene á la grandeza futura de nuestra nacionaliclacl que ese vínculo político y económico ea de hierro y que traiga su último. remache ha~ta Popayán, cuna d Pró eres, donde la Patria se ama más que la ,-ida. Hac cuatro años Bocrotá. e Y:intió maravitlaLJa y quién abe si en el fondo de b conciencia humillada ante una exposición de productos del . ur, que lle\'Ó á cabo con mil diticultade el ·incero admirador de Pasto y gran patriota señor Rufino Gutiérrez. Llamaron la atención los curtim­bres, lo. tejido;)_ las paciente obras de mano; la alidad de la. bra. de zapatería ebani ·tería y talab:utería, com­probaron la cli5posición y 1 bJJen u:to pé!stusos <.n artes y causó admiración por la milé:ima yez el modo sui gélleris como aplican en Pa:to el barniz de 'opa!. La guerra de 1895 cortó de un solo tajo las con:;ecuencias indu tria le· de esa bella e ·posición, q·ue, con todo, le dijo al paí : e: Hé aquí el pueblo má: inteligente que hay en ColombiJ." R - petimo.· ste elogio rner ciclo· pero 1 )ios (}lliera que ello no ea cau ·a ele que la pedantería neutrali e ó haga in oporta­ble el verdadero mérito. ~I edrado quedaría el puel lo pa - tuso i: á lo: defectos que la topografía y su influencia fatal le imponen, agregara l ele la pedantería ri<.lículc.! La sangre indígena le ha cornuni ·ado á lo: pa:tuso.­esa habilidad para la: artes de paciencia que r conoce en ellos el Yiajero. Si no fuera lugar común, sería el ca ·o d onfrontar las aficiones de lo:l pa ·tu os con l genio af mi­nado de l · orientale , para ui11ini. trar un elato más á los que creen en el par"en lesco asi.álico de la · razas ameri a na . El arte en Pa to. o:no en Quito adolece ele la enferme­dad del olor abigarrado y del comen ionali ·mo atrofian­te, e:peci ele paut<1 qu oprime martiriza y leforma como 1 zapato chino, la más indómita de la enerrría del alma, la pa~ión p•)r lo l)ello. El gusto pastuso s prolijo en leli­cadezas de detalle de armonía cho ante y fatigo. a. Para cont mplar un cuadro, un mueble un a lm·no ó una manu­factura ¡Ja. tu. a en tocla · sus microscópicas d licadezas e pre i. o tener un grande ac:< pio de fuerza analíti a, sin la ual lo que se \-e e~ una masa caótica de tinte billones y conjunto neutro. \sí, también es prolijo el genio d los pa. tu o . . En ada palabra de su com·cr. ación ei10r que reprende á su: ,·ien·o., ó con más propiec!Jd, en el ele un (J"eneral a ostumbrado á mandar oldade>: y s r obedeci­do iegamente. i tuviéramo. el comprometimiE>nto de c:- ribir la historia de la 'onven ión, mani~ strtríamos :us . ufrimientos y . u onducta en el período má: críti o de 'o­lombia; presentaríamos la historia de las pertidia el la.­bajezas ele la corrupc1on : y de la traición. Ba ·te, pues ft r.ue:tro ohj to saber qu dividida la 'onvención en tre: partido. proporcionó :í Bolívar lo. me lios de ridiculizarla y anularla ompletamente. Los 1 artidario clei poder abso­lut aungu po os en número, e:taban 1 rotegi lo.- por el gobierno " apoyaban u pret nsiones en el legajo de pape­les en\'iados á la 'onvención con el cará ·ter de expre. ión libre lel pueblo. Lo buenos amantes de :u patria, despro­Yi. to. de a¡ oyo, per:eguido. y amenazado:, re !amaban en \-ano Jo.- principio: de la justicia y de la razón. Lo: hom­Lres tímidos, aun4ue dotados ele probiclad, ó dudaban de hucna fe Jo: verdadero de ·ignio: de Bolívar, ó temían con­tri! uír á irritarlo. En tales circunstancia ·, lo primero. di­rigido. por Ca:tillo. pre. entaron fuera ele tiempo un proyec- ( 1) Los historiadores de la revolución de Francia, hablando del abate Sieye. y de D?~aparte, dicen, que e de te tahan recíprocamente; pero que e reconc11laron cuando é te tramaha el plan de demoler la Con titución y el Directorio y u urpar ·e la autoridad pública á lo cual cooperó ·¡' yes eficazmente. a~tillo y Bolívar no se han e tima­do, ni menos estrechado confidencialmente, ino cuando Bolí ar tuyo necesidad de aquél para hacerle la gt1erraá la 'onvención, y Ca tillo del poder de Bolívar para ocupar el lugar de antander. a:tillo ha pa ado por hombre ·inceramente amigo ele la· leye y ele la libertad e ·, y en tal concepto lo opu ieron á ·antander cuando e ventilaba la cuc · tióJ ele las eleccione con titu~ionales de Pre idente y Vicepresidente. El tiempo ha de ·cubierto que hay hombres enemigos del ele poti. m o, por­que ellos no on los 1ue lo ejercen, y qt:e le hacen la gt!erra á Lodo gobierno en que no tengan poc!er ó influjo. (2) El primer me de re idencia en Ocaña no recibieron lo Dipu­t: Hlos liberale la_ carta. que por el correo le e cribieron u familia. ; pero í recibieron la· u ya lo Diputados amigo · de la idea· ele Bolí­var. La correspondencia de Santander fue violada y Jl vada á los ar-chi\' OS ecreto · de aquél. llí exi ·ten do. carta. priva las, remitida por ·artag na y :\larac~ibo, á un amigo suyo residente en lo · Est~do~ Un idos del :'\"o rte. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 134 REVISTA ILUSTRADA to d~ Constitución capcioso, en que se erigía un poder exorbitante en la República con menoscabo de las li­bertades de la N ación y de las garantías individuales, el cual debía conferirse á Bolívar. En este proyecto, obra toda de Castillo para compararse con Bolívar, se quiso reunir en su gobierno toda la fuerza, que sólo puede dársele á costa de la libertad del pueblo y de la de los individuos. Al Pre­sidente de la República se le concedían más amplias fa­cultades que la que después del r8 brumario se dieron Bonaparte en calidad de primer Cónsul ( r ). La Convención estaba cabalmente discutiendo el proyecto que le había pre­sentado una comisión de _u seno, el cual contenía principios de una libertad nacionai, y los más exactos límites de los po­deres púhlicos. La introducción extemporánea del de los diputados sostenedores de un despotismo organizado produ­jo discusiones acaloradas. Obs erva~on ellos que no les era posible arrancar de la mayoría de la Asamblea la sanción de tan absurdo proyecto, deliberaron en sec:reto desertarse de 1-t.;; sesiones, é incorporar el número legal de diputad"o · que se requería para formar cuerpo. Por este modo raro de disolver una Asamblea ahorraron á Bolívar el trabajo de que en Colombia se repitiese la escena de la violenta diso­lución del consejo de los quinientos, y sancionaron el anár­quico principio de qut: la minoría puede desconocer las re­flexiones de la mayoría. Desertaron, en efecto, de la Con­vención, y de Ocaña los mencionados diputados desobe­deciendo á la autoridad de la representación nacional, bur ­lándose de sus providencias, y dirigiénctole amargas diatri­bas contra los diputado:::. liberale--, y parti ularmente cuntra antander ( 2 ). Tánta osadía no in di aba otra cosa sino la se­guridad de ser aprobada y recomp n ·ada debidamente. • ntretanto que la Conven ·ión caminaba á su muerte, Bolívar de ·de Bucaramanga di ponía la decisiva jornada del 13 de Junio en la mi. ma capital de la República. Al efecto e cribió confiden ialmente á Urdaneta, Mini ·tru de la Guerra, lamentándo:e de que la Convención iba á om­pletar la ruina de Colombia n cir un ·tancia. ele que lo e - pañole e prep~raban en Cuba 1 ara invadirla por las o·­ta ctel tlántico, lo peruano: por lo. departamento· del Sur, y anunciándole que yá no le quedaba otro partido que t:l de dimitir la autoridad y aband0nar el país, á no ·er que lo pueblo recurrie en al arbitrio extraordinario de confiarle la dictadura. Esto era decir lo que debía hacer e. La arta de Bolívar anduvo de mano en mano, exalt6 los állimos de lo sa~élites del despoti. mo, que yá :e figuraban en poder de la leye:;, y produjo el pensamiento de reunir una junta general. e e. parcieron al punto comisionados para obli­gar á los pueblos á con urrír á ella, se con ·idó á la auto­ridade , e fijaron proclamas la timosas acerca de la ucrte <.le Colombia in Bolívar, s trajeron los cuerpos de milicia de los Jugare. inmediato , se acuartelaron la:; tropas de llnea y se les dieron municiones, sin duda para que no se violen­tase la voluntad de la futura Asamblea. El 13 de Junio s~ verificó e ta deseada reunión : los promotore de la dicta­dura tuvieron la palabra y la emplearon en adular baja­mente i Bolívar, en denigrar á la Convención é insultar á lJs que tuvieron la alentía de defender las leyes constitu­cionales, y decretaron por último desobedecer la autoridad de la Convención y entregar á Bolívar el poder supremo, sin límite. ni rectificación alguna. E te acto, acordado en una reunión prohibida p::>r el decreto de conspiradores, y ( I) Ca ·tillo ofreció en la Convención, en tono amenazante, qu pu­blicaría u proyecto de Con titución para que el pueblo colombiano y todos lo hombre amante. de la libertad, hiciesenju ticia ú su princi­pios. Un año ha tran currido, y no ha aparecido la tan prometida publi cación. ¿Qué e puede inferir de e ·to? ecída e. (z) De. eamos honrar los nombres de estos de ignaclo con ignán­dolos aquí. Jo é M a ría del Castillo, General Pedro Briceño Méndez, Franci co Aranda, Juan de Franci co Martín, General José Ucró_, Jo é aldivie. o, i\liguel María Pumar, Rafael Hermoso, Joaquín (;ory, Jo é Avilé , Franci co l\lontúfar, Comandante, Pahlo Merino, Martín Santiago Zeaza, lo 'Clérigos • na ·ta io García de Fría , Orellana, Villavicencio, Bru ·ual, Grimont y do otro quiteño. cuyo nombre hemo olvidado. De e tos diputado uno e de Caracas, otro de Bo-otá, do. de Harinas, do · de ·u maná, tre: de Cartagena, y todo lo · JLm:Ís de Quito, Cuenca y Cuayaquil. 5-t diputad s quedaron. dirigido á destruír el orden público, que dicho decreto quiso conservar, y precaver contra cualquiera conspiración, fue aplaudido y aprobado primero por el Consejo de Gobierno, y en seguida por el mismo Bolívar, que se humilló delante del voto nacional, ofreció ha er el sa rificio de su tranqui­lidad á los deseos del pueblo . oberano, tributó grandes elo­gios á los autores del acta, llamá ndolos libertadores de la patria. Hasta aquí no había más acto que el de Bogotá, y sin embargo en el oficio que Bolívar contestó al Intendente lo calificó de voluntad nacional, de voto del pueblo de Co­lombia, y de precepto del soberano. probada y aplaudi­da el acta de Bogotá por el Presidente, clebió contagiar á todos los demás pueblos, y, en efecto uce ivamente y á la par que les iba llegando el impre o que la contenía un , p::>r la fuerza, otros de miedo, alguno de buena fe, y mu­chos sin saber lo que firmaban, adhirieron á los votos de la capital revistiendo á Bolívar de la má ilimitada autori­dad. Él voló de Bucararnanga á Bogotá, a'Í que supo que la Convención iba á disolver ·e, y entró en la capital el 24 de Junio, por entre Circos triunfales, protestando como siem­pre que se encargaba con repugnancia de la suprema Ma­gistratura, y prometiendo lo de ostumbre, obedecer al pueblo que e el ·oberano, respetar lo · derecho:-; y de\ olver el poder cuando Col nnbia e lo ordenase. Sentado yá Bolívar on má · eguridad n la ' illa d 1 po­der upremo absoluto por la voluntad del pu blo ( r) ¡ue le exigía el sar::rifi io de gob rnarlo sin ~u placer, quedó n plena lilJertad de vengar:e ele cuantos le eran contrar;os en opinion mguno tanto orno Santander debió con­cebir más temores ele la autoridad c:le Bolí ar. Ha:ta en ­ton es había sido 1 blan o de su, per ·ecu ·iones y dt: su encono, y taba además amenazado en un decr to expe­dido n Bu aramanga. lo principio: del m •s de 1arzo de r828 hubo un mo,·imiento popular n lartarrena, diri­gido á ont ner cierta p rseru ione · contra 1 s ami s el la Conven 'ÍÓn y de la: ley s, suce ·o que justa. ó injustjándole con in ero en tu ·ia m o. E:to · pueblo digno or ci rto de me­jor uerte, que habían oído todas las alurnnias e. par ida contra Santander, qu ·abían que Bolí­var le profesaba una n mi. tad rencorosa, y que lo veían ll gar sin edecanes, sin e colta , y yi con una repre. enta 1ón 3gonizan­te ( 1 ), no reh u a ron tril utarle los homenajes voluntari s del resp - to y de la e timación aunqu acompañados de triste: lamento por la malhadada ·u rte á que estaban reducido . Pru ba. eran éstas que debían hacer conocer al que las recibía, que la ración todavía le estimaba, y á Bolívar, que todas su. preten ione · no ha­bían podido borrar de lo corazo­nes colombianos la gratitud y a fe - to debidos á un antiguo y iempre leal servidor de u Patria. Por fin llegó Santander á Bogotá el 2 5 de Agosto, y Bolívar tuvo el di gu to de saber que la ciudad entera, CÚC T_ . Parque de !:cLntana~r.-nermo a e tatua de tamaño heroico, levantada sobre un tlegante pede tal de granito rojo en el centro de la plaza principal de Cúcuta. e erigjó en el año de 1894, para conmemorar el centenano del " Hombre de la Leyes," nacido en el l o ario de úcuta. Fue ejecutada en lemania, y. u co to cubierto por ubvención pública, á la cual contribuyó el Concejo Municipal con 6,ooo pe o . (I) Antes de alir antancler de Bogotá, Bolímr le ¡uitó ·u edecanes; pero el General eró , también Diputado á la onvención, conservó el suyo, y lo con ervó también el General Córdoba, e tanclo en juicio por el delito de homicidio. Bolívar ha introducido hace diez años la co tumbre de que lo pueblo lo reciban con arco triunfale. , cohetes, repiques de campanas, comitiva , con ite y mú ·ica, y al efecto envía por delante un men ajero con el corre pondiente itinera­rio. Aunque no haya triunfado, debe haber arco · triunfale , y donde no hay tiempo de }eyantarlo , el ura y lo Alcalde son regañados públicamente, y maltratado . E pa. aje ucedido en la parroquia dt la Florida el año de J8_8. ho pue. había de er reemplazado por el placer de des­pojarlo de la Vicepre idencia de olombia, que el pue­blo colombiano le había conferido por dos veces seguidas, cuando estaba en plena posesión de sus libertades. El de­creto orgáni o de Bolívar, expedido el 27 de Agosto, decla· ( 1) El mi ·m o a tillo, el en eral U rdaneta, el canónigo predi-cador, alguno de lo iputado de ertados de Ocaña, y otros del partido triunfante tuvieron la bondad de vi itar á antander. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA ró implícitamente ión de 182 r, y por .on iguiente la Vi presiden ·ia d 1 E ·taclo, y creó en su lu­. gar un Pre id ente del 'on ejo de 'Mini. tros ( 1 ), á cuyo des­tino fue elevad el e r tario de Ha ienda a tillo de quién tánta vece hemo: tenid la pre i ión de hablar. tro triunfo e preparaba á antander má sólido y honro o en m"'di del aniquilamiento de unas institucione que por iete años habían ido la regla y aun la gloria d la fatria ·, y bajo cuyas ruinas habían quedado envuelto. u • más celo ·o defen ore·. En rez del juicio con que Jo haqían amenazado l decreto de Bucaramanga, y los ca­lumniador · de su admini ·tración, en lugar de una preví­den ia dictada p r la nece idad de un a tigo de que tánt habían hablado lo. partidario~ del al> oluti mo, el nuev obierno le nombró n término· :1.ti factorio Mini ·tro plepipotenciario cerca d Jos E ·tados nido de la méri- ·a del N ort . Y á no era perturbador d l orden público como lo habían pintado :u· enemig s · yá no e taba man­chado con todo · lo · rímene · que el e:píritu de partido y de rivalidad le habían imputado; yá no era defraudador de lo audales lel empré tito. o atr viéndo~e Bolívar á ultrajar la opinión pública ha ta l extr mo de ometer una violencia contra antancler, y temiend su permanencia en olombia, tomó el partido m á. dec nt 1 d alejarlo uel teatro el opera ion s 1 r medio de un h nro:o de ·ti erro. antander per..,uaclido ele que su lega i 'n á un paí: eminen­temente libre no p día convertirlo en in trum nto le la: preten iones de Bolívar y de qu < ual1uiera gobierno de he ho debe :er obed cido, a eptó la omisión, y s pre­par) á aban erá á habl.lr de libertad bajo la Di tadura?" E Yadad que en el nuevo rérri;men debía fig:.trar un 'onsejo de E tado que sirviera al Pre ic.lente de con ·ultor en l . negocio de la Admini ·tra-ión; pero en e ·te uerpo debía hallar ·e al lado de lo M o.­qu "ra: Baralt ·y "u va· una mayoría con ·iderable compue.­ta 1. ' públicas libertad e·. El nuevo Gobierno no quería patriota antiguo y lea le ni empleados íntegro · é inteligente·, sino hombres con agrados al ervicio de la persona que gober­naba, y que le obedecieran in examen ni duda. De e ta manera un on ejo de E tado compue to de zo ó 25 miem­bro , y semejante al enado de lo Cé ares porque Tiberio, a1ígula y Nerón también tuvieron on. ejo , e te cuerpo nombrado por el mi mo Jefe del ,-obierno: reemplazó á cien miembros de la ámara Legi.lativa nombrado libremen-te por el pueblo. n reglamento de 40 artículo de ~inauo á exigir de los ciudadano nue·•o: clebere hacia lo. nue-o magi trado y á di minuírle su. uerecho ·, fue su. tituí­do á una on ·titución qu , aunque imperfecta., era la ley fundamental de 'olombia y contenía los m5 no prin i­pio de libertad y muy conocida garantía:. Intendentes, Gobernadore y empl ado: del artido enemigo de la liber­tad ocuparon el lugar de los que lo habían merer ido por ·u servicio á la cau a d la Patria. 1 odo se reformó en ·bien de Colombia, egún el1enguaj d 1 obierno. Parecía que 18 año ele ·acrificios en una larga y le a ·tro a gue>rra no habían tenido otro objeto que arrojar á los e pañol e del paí y ·ambiar de eñor . . el adena . E ta tan de-antada r forma fue ·elebrada en Bogotá con regocijo. y fie .tas pública di ·pu ·ta por or<.le>n le Bolí ar no con otro fin á nu ~tro moclo de ,. r, JUe e n el de apartar la vi ·ta de lo: olombianos 1 lo!l nue"<'S arreglo: político., que lo. privaban ele su· ltre ho::-,. Un arbitrio tan vi jo en la historia de las eman ·ipa iones n podía escaparse al Jefe de Col mbia en la pre ente oca ión. ¿ uién ignora yá r¡ue Peri 1 : en lo: má · r'::motos tie, 1po entr tuvo á lo atenien es on juego: espectá ul di ertido ·para ]Ut no p rcibie. en el pe.:o de u autoridad, ni echa n m no :us antiguas libertades? y qu para no darle: ti mpo de :en­tirio y reclamarlo apeló á la gu rra l'mo el mej r m dio el uar á u poder 1 influjo ele la fu r;.~a ele las arma y del pre tigi d la i toria? La: ref< rma. d" BolÍ\·a.r no podían n eno: qu derra­mar el de. content y Í rmentar las :emilla de la in urre - ión. E-ra impo. ible que la . orricla le tor s la ome-dia., lo pa adie e: y lo demá: juego· de ·u rte hi ie. en olvidar á los lombiano. la pérdida el la 'on titu ión ni que gemían bajo un poder quizá m:í: férreo que el de lo. penin. ulare:. '1 oc.lo murrnuraban aunqu n e ret ; t d · temían una r.:onmoc1ón meno · lo. individuo el 1 (; bierno, que estimaban o m :in cera: ftí. iones del co­razón lo: a to. qu ·ólo eran hijo de órdene: uperior el 1 temor ó de la modera ión. e lombia estaba gob rnacla por un poder ilimitad ' gue onvirtió n crímenes las ac-ione. que siquiera pudieran indicar d :agrado, y qu cual otro :eñor de Turquía pocHa disponer libremente de la vida y de l:t ·eguríclad el lo · lombianos. En tales cir­cun ·tan ·;a. un puñado de jó,·ene in ·on:i 1 .rados, auxilia­do · por al o-uno. militare·, emprendieron de:truír t régi ­men tiránico y re. tal> lec r la 'onstitución de 1 21. .ntu­sia: mado on la: ac i ne elebracla · d Harmodio, Peló­pida · y Bruto, qui:1eron imitarlo:, y aunque no le falta re ·nlución para .. Jlo su d srrracia le. priv' de re ger igua ­l s frutos. F~l 25 dt', epliembre stalló una re,·olu ión en . la mi ma apital que el lúerno logró r primir, meno. por la aga idad y valor de us defen. ores que por la pre-ipitación é in. uficiente. medida. ele lo conjurado.. o era mene ·ter tánto para que tocla la rabia de Bolívar se dirigie e contra antancler. Hay un mov!miénto contrario al nuevo régim n: luego :1.ntander e u autor ó cóm­plice, fue la consecuencia que el dujo el Gobierno: sin otro antecedente. I nmediata.mente fue arr stado, privado de comunica ión y ntregado á la ustodia de aquel mism roftom agente de la far a en la quinta de la áez. Bolí­var mi mo e 'aminó á ·u riado. y le ofre ió la libertad y les amenazó de ·pué· i no de !araban que 'antander tenía parte en l ronjura ión. A Zuláibar, uno de lo con - piradore , le prometió también Bolívar templar la ·everidad de la pena ·i declaraba uil era la ompli iclad de aquél. ( Continuar.í ) . . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA EL MAGDALENA En el seno de tus aguas habita un dios poderoso y triste ... I ¡Oh rey de las florestas que como manto rubio En el revuelto légamo explayas tu corriente! Te adoraría el Indus y te ensalzara el Nubio Si tus ondas bulleran bajo su sol ardiente. Si en tus aguas no abreva simb ' lico elefante, A ti en serenas noches viene el jaguar sombrío, Y meces sus pupilas y el cielo rutilante Donde los astros tiemblan cual si tuviesen frío. El baobad gigante no cr ce en tus riberas, Mas ¿quién ha profanado tus druídicos altares? ¿Quién comparó á las tuyas las índicas palmeras Y quién midió los troncos de ceibas seculares? Tú elevas la corriente como sagrado Nilo, Y bajo el sol qu abrasa la sangre de los blancos, Teósofo sin Vedas, tu verde cocodrilo Sueña en eterios mundos desde arenosos bancos. El Ganges tiene el loto de mística ambrosía, Cual copa de alabastro que em 'rge d 1 a,bismo, Donde se posa el ibis al desp rtar el día Y sconde el brahmín sueño. de amable pant ísmo; Por ti derrama el cámbulo sus cálices de fuego, Y de remota orilla te ofrenda el turbio Cauca Nenúfares bruñidos, que tu corriente luégo epufta del céano bajo la onda glauca. Por cima del nervudo nogal de tus orillas Los guacamayos Janz.an us atronantcs gritos, Y van en giro vario mientras silente brillas Augusto ante las aves de tus antiguos ritos. Tus dioses de arenisca rodaron de sus aras; Enmudeció el santuario del Andaquí. Maleza Brotó sus tristes flores en él; y las ignaras Deidades con su manto cubrió Naturalez.a. Dibujo de Gaston Lelarge. 137 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA En el ribazo duerme la imagen del misterio Que con verdor sin brillo .decoran los espartos; Divide con los dioses el crótalo su imperio Y en el divino buho se asilan los lagartos. Despareció la raza de lisa cabellera Que te rendía culto como á su dios penate, Y en vez de los sonidos de fúnebre castruera Escuchas el mugido del monstruo que te abate. Mas pasa igual á sombra el barco por tu lomo Y al punto recuperas la majestad callada; Te agitas libre y bello pues no se advierte cómo Pudieras ser esclavo de nadie, ni de nada. Yo te amo porque adoras la libertad sin lindes Y tienes la belleza salvaje de la vida, Porque bajo las ramas de tus inmensos dindes Sopla un hálito fresco que á reposar convida. Porque eres de la patria la imagen. (Triste sombra No vuelvas á mi mente de acariciarte lacia, Y déjame tranquilo pisar húmida alfombra Por donde el río indómito su pesadumbre espacia). li En vano holló tus montes ¡oh grave Magdalena! El español sediento del mítico Dorado, Que el numen dt: tus aguas rindiólos en la arena Ante los áur o discos del cielo constelado. Peligros domeñaron en bu ca de Dabeiba, Desde los hondos valles hasta la bronca cima; Huyendo de los tigr s trepaban á la ceiba Y requ ~;> mÓ sus carn s el \'enen so clima. Tal vez contra los pí amos h ricios por el rayo En cuyos troncos pos· el águila bravía, Doblóse 1 firme ac ro d 1 hijo de P la ' O Mientras Z uh ' berbio Jos ciel ascendía. Mas no cejaron nunca los bravos ampeonts, Y de las torvas sierras en plácida mañana Los vio bajar 1 mui ca._. lo mútilos pendones Con ritmo agita el aire util de la sabana. Pi faban los corcel s, ) sus macizos cascos Estr mecer hacían la ti rra n h llanura; Al r aquellos mon ruos, asilo en los peñascos Buscó l s lvaje, opr so de lí id pa ura. Su jefe e!; 1 letrado Jiménez de Quesada, Quien al mirar el valle de spig--s florecido, Los cármenes recuerda d la feliz ranada Que surge en su memoria, sin hucl-l.as d ... l olvido. Todo rodó á los golpes de la barbarie nueva: :::>uamox con sus deidades; los pueblos y sus ley s; Hasta el sepulcro hondísimo del viejo enquetheva Llegó tenaz la pica á profanar sus reyes. Y sólo un dios dejaron sobre u altar inmenso: Al Sol no llegó el brazo de Ampudia.. y de Valverde; Tu padre es él ¡oh río! tu niebla es el incienso Que sube á sus alturas y en la e.·teRsión se pierd Zuhé, cual dios antiguo sobre la arena traza Los surcos en que ruedan los fieros castellanos, Y de su trono excelso, para ven0 ar su raza El rayo envió que cría la fiebre en los pantanos. III En los podridos mangles de la reseca playa Reposa la tortuga cual hongo amarillento, Y el iris de sus plumas en el azul explaya El guacamayo ansioso del óscul del iento. En los gladíolos mórbidos que tu corriente Ilev Descansan los alciones de tremulante vuelo, Y como flor de nie e que por lo azul navega La garza corta el aire del anchuroso cielo .. _ Exhalan las vainillas aroma penetrante; Escóndese la turba de pécaris, esquiva, Y es raso con reflejos de nácar y diamante La leve mariposa que en las orquídeas liba. El almendrón desgrana sus nueces. Los diomates Y nazarenos cercan los grumos de caobos; El payandés ostenta sus palideces mates Y el matapalo -chupa la sangre de los hobos. El pensamiento tiene la pesadez del boa, Un hálito de fuego la voluntad abruma; Los párpados se cierran .. _ Erguido en la canoa El negro ve cuál huyen los círculos de spuma. Tu cielo es un cimborio debla 1clas claridades, Azul casto y ftuído donde tu dios domina, Y con reflejos de ámbar tus verdes soledades Al declinar la tarde magnífico ilumina. IV Cuando en la noche agit 1 sus alas la tormenta Aquel santuario infunde terror del infinito, El alma se imagina qu':' pálido de afrenta Rodó Jehová del ara por Satanás proscrito. Las selvas se str mecen· ".tspira 1 hojarasca, De cárdenos fulgores matízanse las nub s; u látigo de sierp~ e grim la bot rasca ual otro dios que arroja u réprobo querub~ Inundas la campiña; colérico te exp. ndes; Pen tras n los bosqu s, arrasas el plantío Y atónitos adrntfan los hombres en los pdes fu ins ' Jita grandeza tu 'iejo poderío. ira en las ondas rápid.1s 1 coco::lril inert ., \' en ' l como piloto fatídico, va 1 cu rvo: Esquife que sombrean las alas d la muerte, ¡ .. 1 a do m ist rios d 1 pájaro protervo ! vec s arr bat de su cubil, artero, • 1 tigre qu dormía; de u rebaño al loro De puntiagudas astas y de mirar inc~.:ro, u ant pobló los bosqu s d su mugir sonoro; Parece qu . impetras , cuando lo turbios ojos Levanta, d~ us dioses la gracia de la vida; . las sólo ve en el cielo los lívidos manojos e rayos, y la selva del huracán mecida. Jamás reposo ncuentras. Un día la montaña Fue rota por los tumbos avaros de otros cauces, Y la ciudad ilustre de portentosa haz:.:tña, Triste durmió á la sombra de higu ras y de sauces. V Amas el heroísmo. Sobre la ingente roca Irgue sus torreones de vacilante almena Una ciudad que el mármol por la blancura evoca Y el mar Caribe arrulla con voces de sirena. Sus muros son un canto de cíclope y de Homero, Estrofas son sus piedras donde el dolor perdura, Que guardan los sonidos del atambor guerrero Y el llanto de las madres en días de amargura. Ilíon invenc~ble que coronó de yedras Y pámpanos salvajes el amoroso olvido, La mártir de las Indias suspira con las piedras Que hace rodar el viento del muro derruído. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVI TA ILU TRAD.A Trist elación in piran sus carcomidos bronces CJ<>,·ados l n la arena cual entin las mudos De tiempos inmortalc. . El alma sueña entonces En héro s el loriga que embrazan los escui!os. Con épica arrogancia detiende su castillo n Héctor. Los contra ·ios han roto la mu1alla; Los h ' re ·s el s -!Jera n; 1 vantan el rastrillo .... dónde vai 1 s grita don ~·e ncho-vd canalla? -: ef:01 ! el m uro toca la e cala del cor ario; P indióse 1llt!dia luna. Tan ·olo n csp ra ~Iorir ntn.:: la ruina ... a1 rojo tem rario, L cura que ro Ll nombre de gloria mere iera. -Callad dice don Sancl.o.-El puente 1 vadizo ue tiendan al pirata m;1s ante ,·uestro brazos Jlan de llevar adLna . . _ .. Entre los dedos hizo Vibrar la csp2cla. Luego la e< m irtió en ]Jeclaz s. ·u~tl péijc.uo marino que Ln noche tempc tuosa Con ojo· a ü ta bu co ptcclad humana Entre lo· hombres perlt o , y l n el nado posa \'a ruarda lntumlcido b luz ele la mañana· \ í, cual ¡,>roed aria bdsso en la fortaleza na mujer asilo. :u palidc7 divina 1·. reHcjo de an¡!ustia maternal. La trist za De ·ora su h-: rmo:-ura com ~util ncblin - \ 'alor! mi l>i n amado le die el noble espo o r\ 1 'cr que 1 t>Í n ti e · el ueño del 1 'aclizo puente Y con mirar eñudo pr,..:gúntale orgullo o: e C u:\1 t S L'i ·a, le J Ja no, ) clc"mde está S~l gen te?- Yo oy. i\li ,-ida e ,-uéstra, conté·talt! Jimeno; :\Inad! en acJut::l campo~ :;t;in lo defen ort-s 4ui..:nl's muerte amabl · recomp n ó. Sereno El úitimo ag--miza. :\Tirad ~i Jos tr,tidorcs; I ibujo de l icardo Moros. 139 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVI. T. IL U TRADA Y señaló en las bó,·eda el negr calabozo onde con fuerte hierre ·acía la Piesnada. C::llló don 'ancho altivo. 1 clámpago d rrozo, D orgullo de obcrbia cruzó por u mirada. - Vue tro valor s digno de un bra,·o caballero, Die 1 barón. dmiro tan loca bizarría; ¿Rompisteis vuestra spada? tomad mi propio acero; ue lo honre como al ,·ué trola hi pana' alentía! Esfúmase el pa ado. Tu sol potente río, Con hálito de fuego mi voluntad abruma.; Lo párpados se cierran .... el pen amiento n:í,> T finge dio crinado con diadema de puma. \fAX GRlLL Bogotá, Enero de 1898. if"., La RE\' 1 T\ lLLSrH,\D.\ se resc:·vael derecho de la repro­ducción. . 'OT .\. ' Tus diosi's dt' un·nisca rodaron d,· s11s aras. El ilu tre geógrafo Codnzzi dt.:!'lcrib~.c a~í el lugar donde e hallan por tierra lo ídolo á que e refieren los ' cr os antcriore : "Torciendo hacia el E., luégo de pa ado un arroyuelo, la senda conduce á una alta explanada ·n cuyo principio "e halló una especie de pilar de 11 decímetro ele altura, t:tlladu en forma de lechuza con In. ala· recogida. obre 1: cola .• \llí mi. mo estaba una piedra exágona de 6 elccímctros de alto y otro» tantos de diámetro, labrada con esm ro, que e de "upon r serviría ele ara ú altar para colocar ofrenda. 6 hacer sacrificio .. La kchuza, "íml10lo del mi terio, y acaso también d la sabiduría teológica, se encuentra si •mpre en las demás e<.,tacione<; de adoración, pero no Ctm la a titud simple que ahora la vemo., . ino teniendo una cukhra entre la.s ~arras y el pico." (Anti­güedaJe indígenas.-Rui11as dt' ·an A.t:n.rlln, descrita. y explicadas p r A. odazzi) . . e puede con ultar e'-tC pr ·cio»O e!-.crito en la C ografía del Toli­mo. por el doctor Felipe Pércz, donde figura como apl-ndtce. Parece que recientemente han . ido descubiertos alg~no::; otros ídolo. del mi:-.m adoratorio. Pm- er muy difkil paí gue las de la patria. l Iay muclw .... C»tudiante,.; que_ aben ¡.erfectamentc quién fue Ueucalión, \', ~·· é ignoran el orig n dd Salto del Tecluen­clama, conforme á la tracl1ción chibcha. Juzgo oportuno recordar a e¡ uí lo,., Thlm hres de la_ principales figura de la mitología de lo» nlllisca conform' á lus croni!->ta_ : El sol, de ignado con lo-, nombre-, de Bochica Zuhé y .:\'enque­theva, ocupaba el primer pue,..,to entre .... u_ dio-,es. La luna era adorada con el nombre de 'hia ó Tfuitaca · lhindniga"ua fue el creador del universo. En él estaba la luz. l >e e ta salieron un.1 aYes, semejantes f. cuervo» que lanzaban e ·ntella .. . \ í se hizo ·1 prim r día, eljit11 /ux ele lo» 'hil>chas. 'hía, que había ,¡do una mu-jer propaladora de mala" en-,cTianza,.;, contraria á la el •1 Hochicn fue por éste con vertida en lechuza, según opinaban algunos, y en co1 - ccpto d otros, trasladada al ctelo para que alumbrase de noche. Eno­jada. ,¡n duda, por los procedimientos de Bochica, conc rtó con Chib­chacun, di s de los agriculture., una terrible Yeng::mza. Para realizarla hizo de. bordar los ríu . 'opú y Tibitó, afluentes del Funza. I ,o· habi ­tante. de la .'abana tuvieron que refugiar!'le en la cumlne de los mon­te., y desde allí imploraron la ayuda tL Zuhé el cual bajó del icl con una vara de oro, que le _ irvió para golpear la roca. l ,a aguas se precipitaron por la hendidura abierta por el dio_. .\sí se formó el Tequcndama. Zuhé ca. tigó á 'hihchacun obligán­dolo á cargar la tierra. 'uando la pc>oadumhre del globo lo rendia, pa­saba. u carga ele un hombro á otro .. emcjante movimiento producía los temblores. n oso cubierto de una manta de algodón repr ·entaba á Fo, di - de lo pintores, de lo tejedores, de lo: borracho y de lo que e dedicaban á cortar mad •ra-.. 'u dio.., Término cra 'haquen, á quien ofr ndaban oro y pluma . . .'obre el arco iris se había pres ntado B chica á salvarlo de lo · efectos c](! la ven~anza de 'hia, por e. o lo adoraban con el nombre de 'ucha' ira y llevaban á la!-> grutas, sus santuario , esmeralda: y pepita: de oro. La má · ·imp:ítica de sus di­vinidade ~ra la dio. a Bauchc, mujer que había salido de la laguna de Jguaque. 'e la con_ üleral>a madre del género humano, y c. pecialmen­te protector~ de lo .... plantíos. },n :-;u altarc quem::Ll,~n re-,ina olo­r . a .. MAXIMILIANO GRILLO N <> creo llegada todada la épo a le hablar atinada­mente · br la obra de 'rillo ni me p:>rcce por­tuno qu un amigo ·u o Yenga á ha r fríament el análi­: 1.· m ~nudo d u orazón de 11 erebro. F.. a a .. tar a de lo. indifer nte.-. !Jara bu. ar la. partes flaca:; el 1 or ani.-­m no nos pon mo~ en mano.- de! médico amigo. El ariño puede hacerle ver maJe.- donde no lo hay. ó el interé. por nu :tra s"tlu l a onsejarle qu ·al! por tem r de atormen­tarn .·. La RE\'1:-.'1 A, por lo ¡ue. upongo, no pide un estu­dio críti o . •• ~ propon colo ar en la gal ría de los hom­bres que 1 .-in·el á la patria á uno que ha ·mpezado mu l>i n, muy temprano y que llegará muy adelante en 1 cul­ti\ ·o ele la: letras que ama cm gen rosa inteligencia y en lts senda. de la política por donde va pa. anclo sin tr piezo n estos días oscur .-. En la genera ión á q uc pertenece entre cuyo.· m1 m­hro: e:; tan fr cuente t par un los fatigado.· ó lo. e.-cépti ­cos es un nte de xcep ión. Los j . v n u e ·u dad y los que le 11 van poco: año-, de tánt amar y,:~ ·ari iar la· id<. a.· han acabado ó por tenerla· toda.- ó por :eutir d · onfianza de lb. ; ó han perdido la fe en la ficacia de la. en ·eñan­;~ a. <'Ít ntífica. ó e ·tán con encido de qu .-on conciliable. la.· ontradictoria . 'rillo e sin uidado. el éxito fá il y tal yez pa. aj ro el lo que han pue.-to la mira '11 conqui~tas má.- inmediata· y con erva intacta la fe n Uv id ale. po­lítico.-. Por má que tra. iega en 1 laberinto le la· doctri­na · que pretenden xpli ar el univer ·o, u ed no s apa i­gua y . igue iendo un apasionado. Tiene en la política entusia.-rno de lo· primeros año·. Por el art ombatiría denodadamente, orno .-i .-e tratara de defender lo. prin i-io filosófi o que le on má caro.-. Tien on e. o, un elemento de feli idad, y uno de lo. ·e retos del é 'lto. La vida carece 1 atractivo in ntu ia mo granel na pa­ión olamente puede hacerla . ignifi ativa ó amable. Lo.­que logran rear e una pa ión ó ultivar durante largo · año. un noble entu ia mo acaban por 1ominar á 1 . g nt s Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA , si son hombre. de acción. uando le dedican u vida al arte, acabarán obra mae tra si le ayuda el natural inge­nio. Ver á Grillo un día de e to · en arado con el proble­ma de organizar un partido· ver á una muchedumbre que le siga con alegría . in saber adónde la lleva, puede ser e;::,­pectáculo que no· tiene reservado la vida política del país. eguramente para lo que le conocemo · no erá una sor­pre a. La fe y lo entusiasmo inceros ·on enfermedades contagio a . Los que la tienen puede 1 trasmitirla fácil­mente y u ar á su talante de los contagiados. La hi toria de la literatura colombiana recogerá el nombre de Grillo no ·ólo por lo que ha ·ta hoy ha produ­cido, en lo cual hay página de belleza fresca y resplande­c: iente, ni por lo mucho bueno que ha de dar su certbro tan bien amueblado, ino también por la eficacia con que . e ha pue to iempre á cultivar el arte. si tía á la aula.- doc­torale y yá ll vaba la arga pesadí ima de redactar en Bogotá una revista literaria. Esa publicación le hizo e no-er en la R pública y le ganó admirad ore fuera del paí ·. Pocos son los aficionado á las letra que á la edad de Grillo pueden ufanar e de tántas y tan buena relacione omo él culti a mode tam nte. o quiero decir que tener-la ea prenda egura de verdadero mérito. E ta rela io­nes tan fácilmente e la forma el talento que se impon corn el entrem tido d la !.;;tras. La ne sita el trabaja­dor de intere ado para pr sperar u obra y on e te fin plau ible rillo la ha buscado. Lo que le e timan de de lejos no lo hacen á humo de paja . A la di tancia. on mú: fácilmente per eptible la sana ·ualidacles del intele to. La Rn,;i la Gris llena lugar pr fer nte de nue tros e:­tantes de libro para dar testimonio ele ·a buena voluntad que triunfa auxiliada por el ti mpo. on 1 Jac r tornamo · á revol\'er su página: para ver ómo ganan diariamente lo: qu allí hi ieron :us primeras arma ·. e ·panu el o-aoulario int~ncionaclü la frase viril y num<:r sa de Tirado .\[~~cías á medida que r asan lo: año . \: a.pa ion a de la.­idea., s::: la: a~imila y la: agrupa con arte y pro cho de­hajn 1 su pi um•l. Í( tor 1. L ndoño dio n .La Re7 i la Gris la:, priment: muestras ue lo mucho ¡u ha dado y ha de ciar ·u temperamento exclu. i amente po 'tico. E ·te vi­gor pictóri o en la e· ·ogen ia del adJetivo· e ta coinci­~ len ia urmonio. a ele la palabra on la imagen, en que le 1 :{Ualan po s ele los <1 u e hacen verso: en lengua ca. te­llana,. yá podían adivinarlo· quien s a:i. Lieron á :u prime­ros tnunfos. }) ' Crill hay qu 1 ir otro tanto. E: un placer ·omparar la: forma· ele :)U decir el enton · ·on la fras nervio a de . u · es ritos políticos. E:tá en hermo~o rlel'CIIir. anza :iempre y mejora ·en:iblemente. Tiene abierto el ·exto :entid á toda la. rnanife ·ta i nes del arte y d él poJríamo.- decir, omo diio Bourg t de í mi ·mo que ·en ti ría vergüenza ·i llegase i ·de. cubrir forma: de art que 1 fu ran e ·traña ·. Grillo la· ama toda:. I .a quiere ccn tan enero ·o en­tendimiento que por amor á ella ha recorrido en corto e - pacic de tiempo la. tr época. del talento crítico. TuYo sus horas de esparcimiento de. tructor n que cen.mró amar­gamente · los e tilo· ó las idea· que puanaban n su mo­mentáneo entido d l arte. E· la épo a de lacen ·ura. Tuvo los entu ia mo admirativo de la edad de transición· la época de la adrniracione má ó meno irreflexiva · por que todo hemos pa ·ado y en la cual e quedan alguno·. Ho e tá en el período de lcx comprensión que e el momento de la verdadera capacidad crítica. Comprende de manera tan intensa que viene á erle una voluptuosidad el enten­der. L:e desazona que no comprendan los demás, y 1 he­mos v1 to pontr ·e, con mucha piedad cristiana, á aclarar­les el concepto encillo de una páginas de Peter ltenberg á los inteligente de Bogotá. La poe ía de Grillo que hoy publica la RE 1 ·T me­re. ce ~o, cuidado que le ha prodigado el Director y con­tnbmra en grande e cala á en anchar la fama del poeta. En e ta poe ía e tá Grillo de cuerpo entero. Por toda la estrofas corre una pasión vehemente y incera. El Magda-lena es amado con vehemencia casi uper ticio. a. o e retórica fútil poner al cocodrilo en arrobamiento místico ·obre las playa · ardida· y nagosa del gran río. \ l tem-peramento poético e ·a impresión de mi. terio ·e le impon irremediablemente uando quiere ponerse en inmediato contacto con aqu lla naturaleza indómita. Por obre toda · ·u excelencia gu to en e ·te poema del abor moderní imo que le presta una manera de triste~a que ancla difundida por todo él y que no puedo expli ar ino diciendo que me par ce como i el poeta le tuYiese miedo á la vida. La poe ·ía que no ha amenazado on la muerte, la otra que ba o tentado de mil manera el amor á la vida la que ha pretendido en pro.;,a vil ó en pro a rimada en eñarnos el placer de vivir, toda. no: han fatigado un po o. Los poe­ta que han llegado últimament no podían ver la vida con lo· mi mo idrio curo con que no la hicieron ver á prin ipio del iglo · ni tienen la ingenuiuad que ~ e nece-ita para recomenuarno: ·on voz de plática dominical que no· pongamo contento . . nte la vid2. experimer.tan una impre ión vaga muy . emejante al t mor. La ciencia, la hi toria, la: religione · ju tifi an esa actitu1. Y para lo: que a í ientcn, la: o ·a· lo fenómeno se velan con la :ombra del mi ·t rio. El problema de la xi-tencia les pa­r ce insoluble· y e. un placer ueli ado el ir con ello por el piélago ele la xi ·tenr..~ ia ob ·ervando t mero_,amente lo fenómeno e. nto: llos y no ·otro·, de la vana preocupa­ción de e pi icario·. Por no otro · ven e to poeta. en el mundo lo mi terio..:o d 1 suc :o ~Jiario, y con palabra que están al alean ·e <.k todos di 'en la vida espiritual de las osa: m de colocar en su ilio un sa­quito de mano cuando s:.:: abrió Yiolcntamente la puerte­cilladel vagón y una mujer se precipitó, má bien que se entó á mi lado quedándome tan cerca que al inclinarme un poco rozaba mi frente su g:acioso sombrero. ' Sra. n·.1 .1-Ierminia Gómez J. de A badla Suave perfume e cs­par~:. ió dentro del coch ... y las miradas curiosa· de los esca os ,·iajeros se fija­ron en la recién llegada. Permaneció con el ros­tro cubierto con un pa­ñuelo como si tratara de ocultar sus lágrimas. Sentíase su respiración agitada y podría decirse que también se oían los latidos de su corazón· de cuando en cuando ahoga­ba un sollozo y parecía hondamente conmovida. Aquella mujer que á no dudarlo sería joven y be­lla me inspiraba un inte­rés cr ciente. Interrogué con ansia el ancho cuello de su elegante abrigo, la fina P.aja de su sombrero, recog1da con arte sobre el gracioso nudo de una cab llera incomparable. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA lLU TRADA Pasé minuciosa revista qt me dio idea de una indiscutible distinción y me detuve con in ~[s t e ncia en la cno-uantad mano que sostenía el pañ uelo de enoajes. 0 Poco á poco pareció calo rse su respiración se hizo más regular y melancólicamente apoyó su sien en los Yidrios de la ventanilla. . Entonces mis ávidas pup las se dilataron y devoraron con a~s1a la luz de un perfil d~licil.lso y seductoram .... nte interesante. NI u.n de.talle s~ me esc~pó de quella fisonomía p~lida de virgen entnstectda, de flor fatigada los eriales de la. Ida. Su cabeza, inclinada con anguidez, dejaba v r el nacimien­to del c~bello levantc;do en a has ondas y la piel satinada y alabastnna del dobl2do cuell:> delicada y suavísima como la de un niño, la acJ.ricia~)an lig ro:; rizo qu::! el sol el~ la. m<ñan'l doraba con amo:·. A medida que la contemplaba menos podía xplicarme su manera de viajar; era demasiado joven para hacerlo sola, su atavío demasiado rico para explicar aquel ahandono y aquellas lágrimfls, sin que mediara algo muy intere· a te. Yo habría de averiguarlo. Al acercarnos á una de las est-aciones pri '1cipa es noté ner­viosa inquietud en mi vecina; parecía pr ocupad y empezó a mirar con insistencia los escaso viajeros tu te en el coche ha­bía. Merecí en tonces que sus ojos se fijaran con e pecialidad en mí y hubo un momento en que creí que us labio se abrían para dirigirme una palabra. Habí.:lmos llegado y mientras lo ,·iajcro- se e c<~p:tban por las puertecillas, como i tuvieran necesidad de huír los dos p~r­manecíamo quietos mirando ella sin di in1u lar s tem::>r las g nte que pasabtilleros de la Comp fue candi­dato para la Gobernación de aquel Estado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 144 REVISTA ILUSTRADA E_n~~bezó la _revolución que ·taó alí mismo en r86s Y. pres!d10 el Gobierno 9ue de ell· u~ió " iempre le he­mos mdo lamentar- d1ce El De;Jcrta de donde vamos extractan~~ estos datos- ese heqo o no ·1 más grande culpa P?h~tca~ ~o porque _haya egdo' dudar, dice, ele q.ue habta JUStJCJa para dernbar á )S ue :!ntonce cayeron, smo por haber apoyado el mo\·irrent e1 parte en fuerza pública nacional." ' ' Siendo Presidente del E tao o P1namá, en 1866, redactó El Federalista. · Ocupó el puesto de MagLt1 ole a Corte Suprema Federal~ de -~~68.á.18¡2,,Y como~lJe le los jueces que no constdero JUStlctable a D. Ig cic G1tiérre~ en el me­morable Io de Octubre. Fue Secretario de Relacion· h::te·iore · durante la segunda -~dmin,ist~ación Murillo (8¡-¡ ) y Director dt lnstruccwn Pubhca en 187-+· D al ptsó al pue to de Recto~ ?el Colegio del .Rosari~, tt 17 5 en el cual per­manecw. has~a r879 y d1ctó vana{:fedns, especialmente la de C1_e~c1a constitu~ional. Drare 1t guerra de r8¡6 desempeno por unos dtas el pue > d teretario de Rela­ciones Exteriores. ~n las Asambleas de Cund1araraliudar" e se ' comunicaban la infau ta nuevéla. Homenaje • i~nto del mÓ~ derno Tirteo que había ido á fP lear las bata lila.· e la libe­raciÓn de la moderna Grecia, y y ' quien lo ha< O>s inj Lkto · rehusaron e ·a última gloria." 0:1 lds anteriores línea , empezó el doctor· ;¡¡ Colun- . je su sentida oración fúnebre ante el adá 1err e e Felipe Pérez, á quien lo había ligado una no interrurmp1ida amís­tad de uarenta año . Juntos 1 habían p lead o la t batallas de la libertad del pen. amiento J tas línea . y al colocar sobre u tumba uuna cor na, com1pl imo · on. un deber agrado: vibrarán ie ·mpre en nue ·tT nrazón la bella pn.labras on ue ini iamo e ·ta lín a· _ cr ·emo ·que u noble }_Jensamiento, año· há í. xpr :ado e· la i1 t rpreta­ión m á.· incera y más justa d ) :entimient<) <'!U1e ha con.:: movido h y no ólo á la 'Omuunirlacl políti .a q Le él lw.n­raba con su vida inmaculada, s1no á tocio.· lio:; corazone-s levantados qu por fortuna toda a vía on ·tituy n lla gran m a~ yoría na ional. . La per onalidacl públi~..~a y 1 1rivacla d 1 rl•O( ·tmr (!uiunje reunía toda::; la: cualidade · y t tn da: la ,·ir~ u orte, trajes monumentos, retratos de mujeress y hombres cél bies p r cual: quicr motivo, vistas, obras de arte e, etc., etc. Sampa 11-/atiz z- Bogotá.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 9

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Pepe Mexía

Por: Banco de la República (Bogotá). Subgerencia Cultural | Fecha: 1987

Esta publicación hace parte de “La historia de la caricatura en Colombia”, investigación del Banco de la República que ha contado con múltiples exposiciones monográficas y muestras sobre destacados caricaturistas del siglo XX.En esta ocasión, se presenta el catálogo de la exposición “Pepe Mexía” que muestra la obra del artista José Félix Mejía Arango, pionero en el dibujo de vanguardia que influiría en destacados artistas modernos del siglo XX.Además de las fotografías en las que se aprecian los distintos estilos en el arte de Mejía tales como el “junquismo”, sus estudios psicológicos, abstraccionismo, figurativismo, etc., este catálogo presenta los conceptos de críticos que evalúan la originalidad y autenticidad de la obra realizada por Pepe Mejía, hombre multifacético y de amplía trayectoria en el arte, la política y la arquitectura colombianos.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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El año del sol negro

Por: Daniel Ferreira | Fecha: 2018

Continuando con su proyecto de Pentalogía de Colombia, la nueva novela de Daniel Ferreira es una ambiciosa narración épica que retrata los hechos que rodearon la batalla de Palonegro, un episodio decisivo de La Guerra de los Mil Días. En el año 1900 un hombre renuncia a su trabajo para unirse a las fuerzas de la Revolución cuando se gesta el alzamiento de los pueblos y se reúnen los ejércitos que quieren derrocar al Gobierno. Una mujer de treinta años espera el regreso de su amante mientras registra en su diario la decadencia de una ciudad que se ve sepultada por los desastres de la guerra. Situada la historia en el enfrentamiento civil más violento de Colombia, el autor nos presenta un mosaico de tragedias con el telón de fondo de la batalla de Palonegro, la más importante de la Guerra de los Mil Días. En este ambicioso proyecto narrativo de Daniel Ferreira, la ficción va devorando la realidad para crear una novela épica a partir de la incesante desigualdad de un pueblo y el desamparo de los que luchan en la guerra.Un relato intenso y apasionante de uno de los momentos históricos más importantes de la historia de la violencia en Colombia en el SXIX. La crítica ha dicho.... "Con cada nueva entrega de la Pentalogía de Colombia, el gran proyecto narrativo de Daniel Ferreira crece en ambición. El año del sol negro es una apuesta monumental sin monumentos porque, pareciera decirnos, el dolor y el delirio de nuestras guerras de miseria es incompatible con la grandilocuencia y las mayúsculas". Luis Noriega "Un hombre huye de la servidumbre hacia la guerra porque es el único camino posible, y transita a través del conflicto armado acompañado por la desesperanza y la necia insistencia de vivir. A partir de esta premisa trágica, Daniel Ferreira arrastra a sus lectores con una fuerza que el género de la novela parecía haber perdido y que Ferreira rescata con la maestría de quien se ha empeñado con éxito en dominar las herramientas de su oficio para ponerlas al servicio de una historia que sabe necesaria". Margarita Valencia "El año del sol negro corre como un río subterráneo que arrastra a humildes pero poderosos personajes hacia el corazón de la Guerra de los Mil Días. Esta novela embrujadora pondrá a Daniel Ferreira a la altura de los grandes nuevos narradores en lengua española". Enrique Santos Molano
Fuente: Odilo Formatos de contenido: Libros Género: Novela
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Del llano llano

Por: Alfredo Molano | Fecha: 2016

«En 100 años o más, cuando los hechos y protagonistas de hoysólo sean memoria, todo aquel que quiera conocer lo que sucedióen Colombia desde mediados del siglo XX al presente tendrá queleer al sociólogo, periodista y escritor Alfredo Molano Bravo».Jorge Cardona Alzate Los libros de Alfredo Molano tienen dos virtudes fundamentales. La primera es que le muestran al lector la cara oculta de esa otra Colombia, ancha y ajena, que por lo general apenas se menciona de paso en los medios masivos de comunicación. La segunda es que utilizan un lenguaje que recurre por igual a la sociología, al periodismo y a la literatura para captar en todo su esplendor la dimensión humana, trágica pero vibrante, de un país que en los últimos cuarenta años ha cambiado más que en todo el resto de su historia. De ahí que los libros de Molano sean a la vez un testimonio y un reto, una realidad y una fantasía, un producto de la vida y de la imaginación literaria.
Fuente: Odilo Género: Crónica
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En busca de Thomas Reed : arquitectura y política en el siglo XIX / Alberto Saldarriaga Roa, Alfonso Ortíz Crespo, José Alexander Pinzón Rivera.

Por: Alberto Saldarriaga Roa

El presente libro trata de un arquitecto y su obra. Thomas Reed trabajó como arquitecto e ingeniero en Venezuela, Colombia y Ecuador entre 1843 y 1878. La mayor parte de su obra la forman encargos gubernamentales. Dada la importancia de los edificios públicos, su nombre es referencia obligada en los textos de historia de la arquitectura del siglo XIX de los tres países en los que residió y en cada uno de ellos se le asigna un grado especial de importancia. Su obra de ingeniería no es tenida en cuenta. Reed no ha sido, hasta ahora, objeto de un estudio particular. Los edificios son más reconocidos que su autor. Capitolio Nacional, Salón para la Cámara de Representantes, Reforma de la Catedral de Zipaquirá, La Sede para la Sociedad Filarmónica, La Penitenciaría de Cundinamarca (Museo Nacional de Colombia), Casa de Rafael Pombo, El Obelisco de Los Mártires, Tres casas en Bogotá, Puente de madera, La Ermita de Guadalupe.
Fuente: Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) - Arquitectura y Urbanismo
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En busca de Thomas Reed : arquitectura y política en el siglo XIX / Alberto Saldarriaga Roa, Alfonso Ortíz Crespo, José Alexander Pinzón Rivera.

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Colombia bizarra

Por: Pirry | Fecha: 2022

Colombia es ese país que, a pesar de las desgracias, nunca pierde la alegría. Es ese país que rinde culto, y a partes iguales, a figuras tan disímiles como Pablo Escobar y Shakira. Es ese país donde un fiscal anticorrupción acaba preso por corrupción. Es ese país capaz de votar a favor de la guerra, y no de la paz, para dirimir un conflicto armado de más de medio siglo. Es ese país que apuesta por la instrucción universitaria de modelos de webcam, pero también por los hornos crematorios de los paramilitares para desaparecer los cadáveres de sus víctimas. Es ese país donde, como decía Gabriel García Márquez, la realidad siempre supera a la ficción. El periodista y escritor Pirry reúne en este libro algunos de los capítulos más terribles, hilarantes y sorprendentes de la historia de una nación consagrada al Sagrado Corazón de Jesús tanto como al ejercicio de la barbarie. Bienvenidos a Colombia bizarra: la del realismo trágico, pero también mágico, donde los estafadores, los criminales y los corruptos conviven con los héroes anónimos, los malabaristas del rebusque y los emprendedores de la esperanza.
Fuente: Odilo Formatos de contenido: Libros
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Diversidad biológica y cultural del sur de la Amazonia colombiana

Por: John D. Lynch | Fecha: 2018

La gran cuenca amazónica compartida por Brasil, Colombia, Perú, Bolivia, Venezuela, Ecuador y las tres Guyanas, contiene una de las mayores riquezas biológicas y culturales del planeta y es considerada parte de la seguridad ecológica global. Constituye el 45% de los bosques tropicales del mundo, es una de las áreas silvestres más extensas y de mayor reserva de agua dulce del planeta, su sistema hídrico es el mayor tributario de todos los océanos, alberga aún, cerca de 379 grupos étnicos y en cuanto a endemismo, no existe otra región que se le aproxime. En Colombia, la Amazonia a lo largo de la historia ha sufrido distintos procesos de intervención antrópica: la conquista; la colonización; el auge del caucho y la quina; la explotación maderera, petrolera; la implementación de cultivos de uso ilícito y de sistemas productivos no aptos a las condiciones del medio natural; entre otros, son procesos que han socavado tanto los recursos biológicos como los culturales. Conscientes de la problemática actual de la Amazonia así como de la importancia que reviste para el mundo y para el país, la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia –Corpoamazonia– y el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt –IAvH-, firmaron en el año 2004 un convenio con el n de aunar esfuerzos para formular el plan de acción en biodiversidad en la región sur de la Amazonia colombiana (departamentos de Caquetá, Putumayo y Amazonas). El plan de acción, busca posicionar la biodiversidad en el desarrollo regional y contribuir a un mayor conocimiento y a unas mejores prácticas de conservación y utilización sostenible de los recursos biológicos y culturales de este importante espacio geográfico. Desarrolla a escala regional, la Política Nacional en Biodiversidad y la Propuesta Técnica de Plan de Acción Nacional en Biodiversidad – Biodiversidad siglo XXI -.
Fuente: Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt
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Precedente judicial en el Contencioso Administrativo : estudio desde las fuentes del derecho

Por: Paola Marcela Iregui Parra | Fecha: 2016

La historia del derecho colombiano refleja exactamente la forma cómo las instituciones y los gobernantes se han amoldado a las nuevas realidades de la sociedad. En este sentido, muchos cambios, han sido fruto de reclamaciones violentas, otras pacíficas, por reformas al gobierno, a la administración, a las instituciones jurídicas, políticas y sociales en general, reclamando justicia, igualdad y la protección de los derechos de las personas. En este contexto se considera pertinente estudiar uno de los temas más tradicionales del derecho, sus fuentes, presentando las alteraciones que han sufrido, al...
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
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Articulaciones del desarraigo : El drama de los sin hogar y sin mundo

Por: Wooldy Edson Louidor | Fecha: 2016

Las migraciones forzadas constituyen una realidad apabullante en nuestros días: muestra de ello es la actual situación en el Oriente Medio y en áfrica. En América Latina hay también una larga historia al respecto, la cual se puede documentar en cada país: las guerras en Colombia, Nicaragua, El Salvador y Guatemala son los ejemplos más recientes de esta problemática. Los migrantes forzados (en su gran mayoría poblaciones indí- genas y afroamericanas, campesinos, trabajadores, mujeres y jóvenes) pertenecen generalmente a los estratos más bajos de la sociedad; sin embargo, ellos se niegan a ser simples víctimas.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
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