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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 28

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 28

Por: | Fecha: 07/08/1897

' .. Bogotá, Agosto 7 de 1897. Número Z BOLETIN MILITAR --~·~-- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO __ ,., . ..,..__ __ . Director, ALEJANDRO POSADA. Son colaboradores natos de este periódico, todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República. LECTURAS DE HISTORIA PATRIA (CONTil':UACIÓN) XV El Libertador desistió de su proyectado viaje á Popa.:. yán cuando se encontró en Bogotá, y supo que llegaban .. por el Norte dos comisionados de España que traían el en..:. cargo de hacer arreglos ae paz. Por esto, en vez de seguir al Sur, volvió aJ Norte, en­catninándose á Cúcuta en el n1es de Enero de I 8 2 J, y diri.:. giéndose luégo á Barinas y ~ 1 Apure. De Boconó de 1~rujillo envió á Latorre un oficio pin­tándole muy angustiosa la situación de Jas tropas de su n1ando, y agr gando 1ue en las condiciones tan prcca..: rias en que St,; encontraban él y los suyos, no les quedaba n1ás can1.íno sino d de sucutnbir tristen1et te ó el de conti.:. nuar las operaciones de la guerra. Muy sorprendido quedó el Jefe e~pafiol Latorrc de semejante n1isiva, pero contestó fijando la f; cha de 28 de Abril para la ruptura de las hosti­lidades. Tern1inado así, inesperadamente, el armisticio, el Ge..: nerat· Bolívar pretendió establecer su Cuartel General en San Carlos, lugar n1ás adecuado para la pronta comunica..: ción con el resto de las fuerzas y para decidir cualquier n1o:. virniento. El había trabajado con n1ucha actividad durante Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 9 BOLETÍ!\f MI~ITAR la tregua, en la reorganización y aumento de tropas·1 y des·­de los prin1eros días del mes de Junio de 182 I logró situarse en San Carlos n1oviéndose el 20 del mismo mes sobre Cara­bobo, en donde Latorre que comandaba seis mil hombres de todas arn1as, había establecido sus reales. Los patriotas contaban un nún1ero casi igual de fuerzas, y el 24 de Junio,. de madrugada, lograron sorprender el destacamento enemi-· go apostado en el desfiladero de Buenavista ... Desde este alto­se alcanzaba á ver el ejército realista formado eri batallaJ Extendíase su línea de defensa por todo el llano, á inme­diaciones de la quebrada del Loro. En el can1ino que conduce á. Valencia estaba apostadv el Batallón 1.9 de Valencey, con dos piezas de artillería1 y el Hostalrich ocupaba la derecha y Barbastro el centro .. El Infante defendía la izquierda, algo á retaguardia y el Burgos formaba la reserva sobre el camino principal. La caballería esperaba en el remate del valle y los cuerpos así' estacionados podían defenderse ayudándose unos á otros. Los patriotas al disponerse para aquella jornada, iban . convencidos de que los resultados de ella pesarían de modo· definitivo en la contienda, y pers adidos de que tenían que perlear con soldados veteranos cuya disciplina oponía valerosa resistencia á los ataques ardorosos de Jos que les acometían. Pero tales consideraciones no amenguaron la enérgica re­solución con que avanzaron hacia los llano~ de Carabobo por • el estrecho desfiladero que se les presentaba. Reconocido el campo, el Libertador ordenó un movimiento del ejército por el ílanco derecho ·del enen1igo penetrando al valle por el punto llan1ado Pico de la Mona. Un claro del bosque facilitaba la entrada por allí. Encargóse de este movimiento -­el General Páez, con Jas tropas de su mando, á las que los realistas opusieron prin1ero el Batallón Burgos, que n1o­viéndose en una altura plana, dominaba con sus fuegos · cualquier tentativa de los patriotas, y 1uégo los de Hostal-· rich, Barbastro y el Príncipe que acudieron á impe.dir la salida del Apure. En auxilio de éste acudió el Batallón Bri­tánico y dos Con1pañías de tiradores, los que se portaron con tal bizarría que lograron restablecer la línea de batalla. Con1enzó á ceder entonces el enenligo, y fue desalojado á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL.ETI N MILITAR 9~ poco de la altura que ocupaba, con ayuda de la carga im: petuosa dada por la guardia de honor de Páez. Los realistas se rehicieron y formaron á la q~fensiva en una nueva posición, en tanto~qué las tropa~ pa ·iotas ter..: minaban el paso del desfiladero por dos estrechas sendas. Los Jefes españoles ordenaron una nueva carga de su caba~ llería, á la que se enfrentó el primer escuadrón del regi­miento de honor de Páez y su Estado Mayor y lograron parar la arremetida, viéndoles luégo: perder la formación y p.esaparecer. Entonces fue el momento en que toda la ca~ ballería de Páez, adueñándose del can1po, cargó sobre todo el ejército enenügo con éxito decisivo. EJ r. 0 de V alencey, al mando de su Coronel Tomás García, que no entró en pelea, seguía apostado en el cami­~ o de Valencia, y viendo su retaguardia invadida por mul...: 'titud de dispersos, y por la caballería enemiga, el Jefe dio la yoz de retirarse en forn1acíón hacia la capital de Carabobo. La caballería patriota se le opuso a] i)aso inútiln1ente, lo­grando sólo realizar Ja dispersión de doscientos cincuentá hotnbres de la cabaiJería española que aún se encontraban en actitud de con1batir. EJ Valencey continuó co11 firmeza la retirada, y cuando se encontrab~ á una legua de Valen..: cia, Bolívar dio orden para que los Batallones Rifles y Gra­naderos tratasen de darle alcance á caballo. Así lo hicieron, y á tiempo de entrar á la ciudad lo atacaron, no logrando s· no quitarle los dos cañones; pues siguió su marcha hasta: las diez de la noche, alcanzando á llegar al piel_de la cordi_: llera que va á n1orir en Puerto Cabello. 1,a1es son las grandes líneas de esa inolvidable jornada de Carabobo, tan significativa en ]a historia de Venezuela como Jo es la de Boyacá para la N u e va Granada, fecunda en bienes y gloriosa efcn1érides que n1arcó decisivamente la éra del triunfo sólido en la lucha por la libertad ~ , . En Carabobo brilló la audacia y el incansable esfuerzo de Páez. Vióse la firmeza de sus soldados y cuán diestra­tnente Jos tenía ejercitados en el arte de la guerra y con-: quistó nombre imperecedero en la historia de los grande~ hechos militares Ja retirada del Valincey, prueba elocuente de lo que pueden la disciplina y el fiel cumplimiento dé la -órdenes del Jefe . · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lOO BOLETÍN MILITAR XVI Bolívar hizo su entrada triunfal en Caracas et 29 de Junio de I 8 2 I, acotnpañado tan solo de su Estado Ma yor y del de la División Páez. Dio nueva prueba de su prontitud y acierto en buscar soluciones políticas, al mismo tiempo que de la generosi­dad y alteza de n1iras que sien1pre inspiraban su conducta, cuando después de la batalla de Catabobo propuso al Jefe español Pereira, que se había replegado sol?re la Guaira con una división de setecientos hon1bres, bases muy aceptables de capitulación, que aceptaron los realistas. Encomendó luégo el Gobierno en n1anos del General Soublette, y después de contribuír en cuanto pudo á la re­organización del desangrado y abatido territorio, abandonó á Caracas el I. 0 de Agosto de I 8 2 t, dirigiéndose al Occi­dente de Venezuela con varios de los Cuerpos que habían triunfado en Carabobo. ' Era su propósito salir por el Golfo de Maracaibo á Ríohacha y Santa Marta, ayl..Jdar á la rendición de la plaza de Cartagena que aún se encontraba en poder de los espa­ñoles y dirigirse lu " go á Panan1á. Mientras estos sucesos se cun1pnan, el Congreso cons .... tituyente, reunido n1erced á los deseos y esfuerzos del n1ismo Bolívar, en la Villa del Rosario de Cúcuta, había elegido Presidente de Colon1bia al l.ihertador y Vicepresidente á Santander, y an1bos fueron llan1ados á aquel punto en donde se fijó el día, 3 de Octubre de 1821 para darl s posesión de sus empleos. Meditando en Jo difícil que era tomar la plaza de Cartagcna, resolvió Bolívar can1biar el plan propuesto y seguir con su ejército por la vía terrestre, SI posible era hasta ~ito. Dos n1eses duró en Bogotá, al cabo de los cuales salió para Popayán el r 3 de Diciembre de I 82 I, y en los prin1eros días de Enero de 1822 estaba en Cali; en donde pensaba reconcentrar sus fuerzas. El 8 de Marzo siguiente salió con sus Ayudantes de Popayán. Movilizadas las fuerzas patriotas en tres colunl­nas el 24 de dicho mes llegaron á orillas del río J uanan1bú. El ejército no siguió el camino de la vía de Pasto, sino: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR IOI que inclinándose á la derecha, trató de atravesar el co­rrentoso Guáitara, escapándose á ]as acechanzas del ene­n1igo, y aún tratando de evitar un encuentro con los in­donlables pastusos. Pretendían hacer todo esfuerzo por avan­zar hasta las cercanías de ~lito sin Ebrar con1bate. Pero el 6 de Abril, al llegar á Consacá, yá Jas tropas españolas al n1ando del Con1andante don Basilio García, estaban situadas en las alturas de Cariaco, para atajarles el paso á los patriotas. Hicieron un reconocimiento del campo de los realistas el Con1andante Joaquín París y el Cononel Barreto. La posición ocupada por aquéllos era verdaderan1ente forn1ida­b1e: apoyaban su izquierda en el río Guáitara correntoso y encajonado entre rocas, el flanco derecho estaba defendido por las abruptas faldas del'volcán de Pasto, el centro apa­recía resguardado por un cerrado bosque y por n1uchos ár­boles que habían tun1bado los soldados para obstruír el trán­sito y todo el frente estaba defendido por una cañada n1uy honda que no ofrecía n1ás entrada que 111 puente, el paso del cual r:o podía efectuar~e sino bajo los fuegos cruzados del enen11go. El Libertador en persona practicó tan1bien un recono­cinliento del terreno y á pesar de las dificultades y peligros que presentaba el ataque, entre éste, y tener que volver atrás, resolvió tentar la surrte de las arn1as. Confió al General Valdés el n1ando del Batallón Rifles, con el cual debía ascender los resbaladeros del cerro de Pas­to y buscar la ofensiva del ala izquierda d l enen1igo. El G neral P dro L ón 1 orr ·s n1andaba la der ·cha y e ntro, con los Batallones Bog tft y Vargas, y dos escuadrones de guías. lJn batallón y dos escuadrones rnás quedaban de re­serva. I-~ orn1ado el Ejército patriota en el llano de Bon1boná, esta acción comenzó á la n1is1na hora que la de Boyacá, á Ja!:) dos de la tarde, el día 7 de r\bril de 18 2 2. En la dificultad de forzar el ala derecha el General 'rorrcs ordenó la acome­tida por el centro. Las tropas avanzaron con gran denuedo y arrojo, sometiéndose al incesante fuego de los contrarios, pero con1o insalvable n1uro que se oponía á su marcha encon- IANCO DE L-". R PU!liC Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~02 BOLET'N MILITAR. traron gran e ntidad de árboles caídos, y et n1edia hora; de; ~ucha mortal y vertiginosa, cayeron muchos Jefes y Oficiales heridos; sucumbiendo la n1ayor parte de los soldados de~ Bogotá y del Vargas. V aldés y sus decididos soldados treparon las faldas de., empinadc n1onte, haciendo: esfuerzos de equilibrio sobre las, rocas, cuyas vertientes era,n defendid~s pot: cuatro Con1p~"1 ~ías 9~1 Bat~llÓf\ Aragón, pero no resistieron el ataque á la bayoneta. El Libertador alcanzó á darse cuenta antes de~ anochecer, de que el ~nen1igo estaba cortado, y entonces or:­~ enó persistir en e] ataque de las trincheras qu;e formaban el\ centro de la línea de batalla de los realistas. Cumpliós~ con denuedo y prontitud la orden, perdiendo los patriotas en vein-, ~e minutos ochenta hombres n1uertos y algu.nos heridos. Dos Con1pañías más del Aragón habÍ'\n ascendido al ~erro á ayudar á sus compañeros en la defensa de ese sitio, pero tuvieron también que cejar ante el incesante ataque de los patriqtas. Estos lograron flanquea~ la línea de los rea.lis tas, pero entrada la noc~e y rodeados de despeñaderos no, podían cont\nuar la persecución de los vencidos. · El Con1anda1~te español GarcÍGl; queriend9 au~iJiar la ~erecha de sus fuer.¡.as quedó cortado y tuvo que retirarse apenas con setenta hon1bres. El resto de sus tropas se replegó á las dos de la n1añana, quedando el campo en poder de los patriotas. Según los partes oficiales de esta jornada los patriotas uvieron ciento setenta y cuatro hon1l>res n1uertos y tres­cientos cincuenta y siete heridos. Los españoles conta~on doscientas cincue , ta bajas" entre n1uertos, heridos, prisio~e­ros y dispersos. El General Bolívar quiso conceder sobre ~1 campo mis­mo de la acción merecido y blorioso ascenso á los Jefes de esa reñidísima batalla: los Generales de Brigada Manuel Val-. dés y Pedro 'León Torres, fueron ascendidos á Genera-. lf~ de División; el Coronel Barreto á General de Brigada, ~ ,~~mbién los Jefes Sanders, París, García, Carvajal, Mur ¿_ guéítio, obtuvieron el inmediato ascenso. Aun cuando el ejército realista quedó desconcertado y bien~'d.isminuído por la dispersióp .. de muchos pastusos, su Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ·BOLETÍN MILITAR jefe trató sin embargo de atemorizar al General Bolívar pin­tándole como imposible el regreso y menos el continuar avan­zando, lo que dio ocasión para que el Libertador le hiciese saber el verdadero estado del resto de la república y tratase de obtener de don Basilio García un armisticio. Ocho días ,duró acampado el ejétcito en aquel sitio, hasta que al fin resolvió retroceder por el camino de Popayán en busca de los auxilios pedidos á esta ciudad. En más de treinta días que permanecieron en aquellos parajes, sufrieron toda clase de privaciones, expuestos á un clin1a por e~tren1o insalubre, acosados frecuentemente por guerrillas enen1Ígas y en lucha y pugna con cuantos habitantes encontraban, pues todos los habitantes de ese te­rritorio eran realistas decididos. Dándose perfecta cuenta el Libertador de las dificul­tades que el terreno y las circunstancias oponían á la tern1i­nación de la lucha por tnedio de las arn1as, intentó á fines de Mayo entenderse nucvan1ente con el Coronel García, proponiéndole, por n1edio de un oficio que le n1andó á Pasto, que aceptara una capitulación honrosa. Viéndose este Jefe amenazado yá por el Sur, pues la batalla de Pichincha libra­da en las alturas que don1inan á ~ito ofrecía á los patriotas la ventaja de poder avanzar sus hu(stes sohre Pasto, resolvió aceptar- y firn1ó las bases de la capitulación. De este n1odo quedó Jibre todo el Sur de la República. XVII · -~1 8 de Junio de 1 822 entró t.1 Libertador á Pasto. os sacrificios que habÍc ocasionado la can1pafia pue­den apreciarse al saber que desde el n1es de Septien1bre de I 8 2 1 hasta 2 2 d Mayo de 1 8 2 2 el Gobierno central de la República n1an~ó al Su1 : á ponerse á órdenes del Gene­ral Bolívar, ciento treinta Oficiales y siete n1il trescientos catorce hornbres, de ios cuales apenas quedaban en servicio cuatro mil. Organizada la Provincia bajo el nuevo Gobierno, Bo­lívar se encaminó á ~ito. En esta ciudad le hicieron sun­tuoso y cor.dial recibin1iento. (Continuará). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MllilSTERIO DE GUERRA DECRETO NUMERO 296 DE r897 (IO DE JULIO) Q~1e reforma el marcado con el número 13 de 14 de Enero último reglamentario de~ ' Ramo de bienes de militares muertos en servicio activo. El Ficepresidente de la República encargado del Poder Ejecutivo, CONSIDERANDO: I.0 Qu.e el cumplimiento de los artículos 4.0 y 5. 0 del De­(: reto número 13 de I4 de Enero del año en curso, ha presentado en la práctica graves inconvenientes, según lo han manifestado al Ministerio de Guerra varios Administradores de Hacienda Nacional; 2 ° Q -ue no hay razón para que los deudos de los militares muertos en servicio, queden en peor situación qu .... los de los indi­~ uos particulares .ó fuera de servicio; y, 3· 0 Que á estos últimos se les deja siempre en posesión de los bienes de sus deudos, previo inventario, y mientras se hace la ~djudicación definitiva, DECRETA: Art. I .° Cuando ocurran algun.os de los <;asos á que se refie­~ en los artículos 4. 0 y 5.0 del Decreto número I3 de 14 de Enero del presente año, y el militar muerto.;, tuviere deudos conocidos en el lugar en donde existan los bien s inventariados, se dejarán e5tos en poder de dichos deudos, en calidad de depósito, en cuyo caso1 firmarán los de1,1dos pre cn.tes la diligencia de inventario , y en ella se hará constar que quedan los biene depo itados en su poder. Art. 2.0 Queda reformado en estos términos el Decreto itado. Comuníquese y publíquese. Dado en. Bogotá, á diez de Julio de mil ochocientos noventa siete. M. A. CARO. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MoLINA. DEORETO NUMERO 297 DE 18-97 (12 J?E JULIO) por el cual se ordena l.a construcción de un edificio para cuartel en la ciuclacl de Cali. El f/icepresidente de la República encargado riel Poder Ejecutivo, CONSIDERANDO: 1.0 Que las casas particulares que se han tomado sucesiva-. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MII.ITAR 105 mente en arrendamiento en la ciudad de Cali para alojar la guar-. nición allí acantonada no reunen las condiciones de seguridad ni de higiene que requiere un edificio destinado para cuartel; 2. 0 Que la ciudad de Cali requiere por su situación é impor-, tancia una guarnición permanente; 3.0 Que la 11unicipalidad de esa ciudad, á e¿'citación. del Mi­nisterio de Gut::rra, ha hecho un detenido estudio sobre el lugar· más adecuado para construír un cuartel ; 4. 0 Que la Compañía de Obras públicas existente a11í ha ofre­cido expontáneamente hacerse cargo de la dirección de la obra; y, 5.0 Que de las diligencias creadas por la citada l\1unicipalidad resulta que el lote más adecuado para construír el cuartel es el si­tuado frente á las llamadas ceiba de la Ermita, al principiar el ca­mellón que conduce de Cali al paso del río Cauca denominado del comercio, DE·CRETA: Art. I.0 Procéda e á construír, por administración, el edificio que debe servir de cuartel en la ciudad de Cali. Art. 2.° Comisiónase al señor Prefecto de dicho lugar para que adquiera el lote citado en los términos más ventajosos para el Tesoro. Art. 3.0 La compr~ e hará por q¡edio de contratos que se­rán ~levados á escritura pública una vez obtenida la aprobación del Poder Ejecutivo y previa la comprobación de la propiedad y liber­tad del terreno ó edificio comprado. El precio se fijará por avalúo pericial practicad j udicialmcnte. Art. 4.0 Si lo dueííos no , e a vi uieren á la venta, el Ministe­rio de Guerra promoverá las diligencias conducentes á obtener la expropiación por cau~a de utilidad pública, de acuerdo con el incLo 3·0 del artículo 1.0 de la Lt;y s6 de I 890. Art. 5.° Comi ióna e á la "Compañía de Obras públicas" para que, uua rez obtenido el lote, proceda á la furmación de los planos para la ej cución de la obra, lo y con gran sorpresa del enemigo se presentó toda la infantería en columna sobre una altura que dominaba su posición. La vanguardia enemiga había subido una parte del cami­no persiguiendo nuestra descubierta, y el resto del ejército estaba en lo bajo á un cuarto de legua del puente y presentaba una fuerz¡ de tres mil hombres. El batallón Je Ca7-adores de nuestra vanguardia desplegó una Compañía en guerrilla y con lo demás en columna atacó á los ca­zadores enemigos y los obligó á retirarse precipitadamente hasta un paredón, de donde fueron también desalojado . Pasaron el puente y tomaron posiciones del otro lado . .Entre tanto nuestra infantería descendía y la aballcría marchaba por el camino. El enc~migo intentó un moYimicnto por su derecha y se 1 opusieron los Ri flc y la Compañía inglesa. Los batallones primero de Barcelona y Bravos de Pác~ con el e cuadrón de caballería de Llano-arriba marcharon por el centro. El batallón de línea de N ue­va Granada y los Guía. de retaguardia e reunieron al batallón Ca­zadores y formaron 1a izquierda. ' La columna de Tunja y la del Socorro quedaron en reserva. En el momento Re empeñó la acción en todos los puntos de la línea. El señor General Anzoátegui dirigía las operaciones dd centro y la derecha: hizo atacar un bata1lón que el enemigo había desplegado en guerrilla en una cañada y Jo obligó á retirarse al cuerpo del ejército, que en columna sobre una altura con tres pie­zas de artillería al centro y dos cuerpos de caballería á los costado~, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lSOL.ITlN MILITAR. 115 aguardaba el ataque. Las tropas del centro, despreciando el fuego que h1cían algunos cuerpos situados sobre su flanco izquierdo, atacaron la fuerza principal. El enemigo hacía un fuego terrible; pero nuestras tropas, con movi mi en tos los más audaces y ejecuta­dos con la más estricta disciplina, envolvieron los cuerpos enemigos. El escuadrón de caballería de Llano-arriba cargó con su acostum­brado valor, y desde aq ud mome11to todos los esfuerzos del general español fueron infi·uctuosos; perdió su posición. La compañía de granaderos á cab:1llo, todos españoles, fue la primera que cobarda­mente abandonó el campo de batalla. La infantería trató de rehjl­cerse en otra altura y fue inmediatamente de. truída. Un cuerpo de caballería que estaba en reserva aguardando la nuestra con lan­zas caladas, fue ~espedazado á lanzasos; y todo el ejército español en completa derrota, y cerrado por todas partes, después de sufrir una gran mortandad, rindió sus armas y se entregó prisionero. Casi imultaneamente el señor G.;neral Santander, que dirigía las opcracione de la izquierda y que había encontrado una resis­tencia temeraria en b vanguardia enemiga, á la que sólo había opuest? sus Cazado re:, carg<) con una compañia del batallón de línea y los Guías de retaguardia, pasó el puente y completó la victoria. 'roclo el ejército enemig quedó en nue tro poder: fue prisio­nero el General Barreiro, Comandante general del ejército de N u e va c;ranada, á quien tomó en el campo de batalla el soldado del primero de Rifles Pedro lV1artínez. fue prisionero su egundo el General J iménez, ca ~ ¡ todo . los Comandantes y 1VIayores de los cuerpo., multitud de ub .. dternos y má · de mil sei.cientos soldados: todo su armamento, municiones, artillería, caballería etc. Apenas se han . al vado unos ciento cincuenta hombre , entre ellos algunos jefe_s. y oficiales de caballería, que huyeron ante de decidirse la accwn. ,1 General Santander con la vanguardia y lo Guías de reta­guardia siguió en el mi mo acto en persecución de lo dí persos ha. ta e te itio; y el General Ar1zoát gui, con el resto del ejercito, permanecí "' toda la no he en el mi mo campo. No son calculable .. la ventaja~ que ha con. cguido la Rept!hli a con la glorio a victoria obt·.:niJa ayer. Jam:is nu · tras tropa habían triunfado de un modo más decisivo, y pocas veces habL1n combatido contra tropas tan di. ciplinaJas y tan bit:n mandadas. Nada es comparable á la intrepidez con que el señor General Anzoátcgui, á la cabeza de dos batallones y un escuadn)n de caba­llería atacó y rin1ió aJ cuerpo principal del ellemigo. A él se debe en gran parte la victoria. El seiíor General Santander dirigió sus movimientos con acierto y firmeza. Los batallone Bravo. de Pácz y primero de Barcelona y el escuadrón de Llano-an·iba combatie- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 116 BOLETÍN MILITAR ron con un valor asombroso. Las columnas de Tunja y el Socorro se reunieron á la derecha al decidirse ]a batalla. En suma, S. E. ha quedado altamente satisfecho de la conducta de todos los Jefes, Ofi­ciales y soldados del ejército libertador en esta memorable jornada. Nuestra pérdida ha consistido en diez y ocho muertos y cin­cuenta y ocho heridos. Entre los primeros el Teniente de caballería N. Pérez, y el Reverendo Padre Fray Miguel Díaz, Capellán de vanguardia; y entre los segundos el Sargento mayor José Rafael de las Heras, el Capitán Jon hon y el Teniente Ri\'ero. CARLOS SOUBLETTE. CRQNIOA SINIESTRO DEL VAPOR MO TTOY 1\. Compaf:Í; Colombitma de Cfransportcs.-Barranquilla, Julio 5 de 1897· A Su Señoría el Ministro de Gucrra.---Bozotá. Señor. Ministro: Contristado el espíritu tengo el honor de enviar á Usía copta textual del acta del "Diario de 1 Tavcgación" del vapor Frar.ciJc? Mon­toya," en la cual se halla narrado el lamentable suce o del día z.o de los corrientes, ocurrido pocos minutos después de la salida de este puer­to del nombrado vapor, el que conducía á su bordo y en dos Planchas remolcadas parte del Batallón La Popa, en viaje para Puerto Berrío. La Copia del acta que envío á Su Señoría, suscrita como se halla por los pasajeros y empleados del ,·apor, contiene la relación completa del naufragio de una de las citadas Planchas y da la idea e:acta de la manera cómo se realizaron los fune ~ tos acontecimientos que produjeron la muerte instantánea de muchos de los valeroso::; oldados del Batallón La Popa, que tántas muestras de disciplina y inoralidad ha dado durante el tiempo en que le ha tocado ha"er la guarnición de e ta plaza. En nombre de la Compafiía Colombian.l de Tran portes, que ten­go la honra de presidir, y t:n mi propio nombre, presento al Gobier­no de Colombia, en la pcr:>OIU de U. ía, mi rn .í.s e :1tida condolencia por las víctimas del horroro~o de astre de que me ocupo, y que con jus­to motivo ha c;Ído causa de con . ternación general en esta ciudad y lo s<.:d, sin duda, en toda la Reptíblica. Dios guarde á Su Scücría, J A con CoRnssoz. República de Colombia -Ministrrio á Guerra.-Secrión 1 :-Cfele,grauta 11/tmero 8,196.-Brgottí, 23 de Julh de 1897. Transportes. Barranquilla. Recibidos documentos cm·iados con nota fq:ha 5· Agradezco ma- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR I I j :mfestaciones entimien.to por desgracia ocurrida á gente del Batallón La Popa en siniestro vapor Mo11toya. PEDRO ANTONIO MaLINA. Barranquilla, Julio 3 de 1897. Señor Inspector de la ~ avegación Fluvial.- Presente. Rogamos á usted expedir copia autorizada del Diario de Nave­ ·gación del vapor Frrmchco 1Vlo11t?ytz que emprendió viaje de ésta el I .0 del presente y que tuvo que regresar por descomposición de la maqui­naria. Somos de ustedes atentos servidores, CoMPAÑÍA CoLOMBIANA DE TRANSPORTEs. Por la Junta Directiva, Jrzcob Cortissoz. INSPECCIÓN DE LA NAVEGACIÓN FLUVIAL B:manq\1illa, Julio 3 de 1897· De acuerdo con la anterior solicitud, se transcribe á continuación .el extracto á que ella se refiere el libro Diario de Navegación del vapor Francúco 11-fo?Jto.ya, en su viaje 5. 0 á La María que emprendió viaje el ·día I .0 del presen k. Jueves 1 .0 ---Barranquilla. Despachadas por la Compañía Colombiana de Transportes, con el permi o del señor Inspector de la Navegación fluvial, después de tener á bordo el correo nacional, pasajeros, tropa y un cargamento de I 7 4 te­toneladas, zarpamos del muelle del patio ntímcro 5 de la Compaüía á las 2 p. m., con destino al puerto de La María. LleYamos á remolque dos plancl,as, en las que de acuerdo con el .Jefe de la tropa, Coronel Ramón G. Amaya, se acomodaron parte de los soldados, y algunas vi­vanderas con sus hijos. A las 2 y 20 p. m. salimos al río n á reparar los daños sufridos por el buque. El Capit. El Sargento Mayor 2. 0 Jefe, · F irmado.-CRISTÓBAL URDAN BTA. - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 28

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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 23

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 23

Por: | Fecha: 26/06/1897

Año 1 Bogotá., Junio U de lS\17. Número ~3 BOLETIN MILITAR ____.. __ _ ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO -·--- Director, ALEJANDRO POS.4DA. Son colaboradores natos de este periódico, todos los jefes y Oficiales del Ejército de la Rtpública. L:r-:CTURAS DE HISTORIA PATRIA ~ CONTINU ACION) VI Bolívar, no desalentado, pero sí persuadido de la gran pérdida que las armas republicanas habían hecho, se enca-­nlinó á Cumaná. Pero Jos patriotas tampoco estaban en actitud de poder defender esta plaza. Tuvieron que refugiarse en Maturín. En tanto Bolívar y Mariño se embarcaron para la isla de Margarittl , Ambos llevaban un de¡:ósito que el clero de Caracas les había entregado como auxilio para la guerra, E:onsistente en todas las joyas de las iglesias de aquella metrópol1. A bordo iba un italiano de apellídó Bianchi, que había militado baje 1as banderas de la república y que se propuso apoderarse, aun cuando fuera vioJentan1ente, de esas alhajas; proyecto que realizó. Los dos Jefes, apreciando cada vez más la difícil si­tuación de Venezuela, se encaminaron á Carú pano, en don­de Jes esperaba una sorptesa no pequeña: la de saber allí que las fuerzas que peleaban aún por la independencia ti1 .. daban su conducta como desertores. Bianchi tuvo que in.., , tervenir en favor de Bolívar y Mariño á fin de que no los pusiesen presos los republicanos, y les facilitó Jos me ..... dios para que pudiesen dirigirse á Cartagena, á donde arri­baron en la tarde del 2 5 de Septien1bre. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR Poco tiempo 'después tenía lugar la batalla en el valle de Urica, entre las numerosas falanges de Boves y las n1andadas por Ribas y Bermúdez. En aquel campo encontró la n1uerte el ten1ible Jefe de los realistas pero sus armas que­daron victoriosas y Urdaneta resolvió internarse en Nueva Granada, incapacitado para seguir peleando en territorio venezolano por la d~fensa de su patria. VII Bolívar no fue acogido por las autorídades de Carta­gena como debiera haberlo sido : con distinción y acata­miento. El Coronel Manuel Castillo, Jefe de esa plaza era· enen1igo declarado del Libertador, no pudiendo alegar otra causa visible á su enojo sino la poca atención que el caudillo venezolano prestó á las órdenes ó con1unicaciones de agentes subalternos cuando, con tropas· granadinas, atacó y venció en Cúcuta al Jefe realista, Correa .. Viendo la inutilidad de sus gestiones en aquel punto, Bolívar resolvió ir hasta la ciudad de Tunja, en donde se encontraba reunido el Congreso d e Nueva Granada. Subió el Magdalena hasta Puerto Nacional, de ahí siguió á O ca­ña, de donde pasó á Pan1plona, y continuó can1ino sien1pre por la vía de tierra, En Tunja el Gobierno de la Unión y el Congreso le prodigaron las consideraciones que su conducta y servicios tnerecían. Entonces discurrió, en el seno misn1o del Con­greso, sobre los desgraciados sucesos de la campaña que había dirigido en Venezuela, con tal elocuencia y verdad, que unánimen1ente se le hizo justicia, y se con1prendió que· el mal éxito de la lucha había dependido de circunstancias· n1uy agenas á su voluntad. La antigua Provincia de Cundinan1arca y Bogotá no obedecian por entonces las órd~nes del Congreso, y se encontraban regidas por don Manuel Bernardo Alvarez., quien al separarse Nariño, había entrado á gobernar con1o Dictador. Alvarez era notorian1ente hostil al proyecto de federación, forma de gobierno proclan1ada yá por las de­nlás Provincias, y estaba dispuesto á rechazar con las ar­mas cualquiera tentativa que se hiciera en este sentido. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. / • BOLETÍN MILITAR En Tunja el Congreso resolvió confiar á Bolívar el n1ando de las fuerzas que debían n1archar sobre Bogotá, para dirimir tan azarosa contienda. Tres n1il soldados de línea y quinientos de n1ilicias de caballería se encaminaron á la capital. A medida que se acercaban, todas las pobla­ciones se acogían á la autoridad que representaba el Con­greso, y sólo en Bogotá imperaba la voluntad de Alvarez. En aquella en.1ergencia, Bolívar proceeiió con la firme­za que acostun1braba, pero haciendo prin1ero uso de todos los medios que la persuación le aconsejó. Mas el dictador Aivarez era hombre de carácter recio y dominante, infa-­tuado con el n1ando creía que, llegado el n1on1ento del pe­ligro, sus tropas saldrían victoriosas. El General resolvió atacar á Bogotá el 10 de Diciem­bre, ( I 8 14), y las tropas comenzaron el asalto con valor. Primero fue desalojado de Fucha el Batallón Auxiliar que defendía aquellos sitios, y los soldados de la Uniún se apo­deraron del Barrio de Santa Bárbara. Al siguiente volvió á generalizarse el con1bate y el Coronel Serviez con su gente penetró por la plaza de San Victorino, apoder¡tndose de Ja Batería que estaba allí colocada. y Iuégo siguió hasta la Calle Real en donde fue herido. Su valor y decisión en esa jornada le valieron elogios entusiastas del General en Jefe. A las once de la mañana estaba casi decidida Ja acción quedándoles apenas á Jos sitiados el recinto de la Plaza Mayor, en donde se defendían con artiJlería de grueso calibre. Por interposición del Marqués de San Jorge, Bolívar convino en suspender las hostilidades durante un día. El si­guiente, r 2 de Dicien1bre, Alvarez se presentó á Bolívar á. tratar con él las bases de una capitulación. Estas fueron las n1ás honrosas y equitativas que podían fijarse, como que se trataba de una lucha entre hermanos, y el Jefe ven­cedor, con su genial penetración y dotes de político, quería no hacer ostentaciQ.n del triunfo y no perder momento en la obra principal de en1ancipación del poder españot Las pérdidas de los asaltantes se calcularon en doscientos sol_. dados y cuatro oficiales n1uertos, y cien heridos. El Gobierno general, establecido en Tunja, aprobó todo lo hecho por Bolívar, y pren1ió sus señalados serví _.. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MfLIT AK tÍos en esa vi-ctoria, coL el despacho de Capitán Gerte..­ral de los Ejércitos de la Confederación. Puesto de acuerdo el Libertador, con los hombres del Gobierno, en. Tunja., se decidió que la campaña debía acome-· terse con la toma de Santa M.arta, á fin de seguir después sobre Riohacha y Maracaibo para as€gurar de este modo. !a costa del Atlántico .. En Bogotá se hicieron todos lo& preparativos posibles, en armas y bagajes, á fin de disponer el cuer~o de tropas con que debía encaminarse Bolívar á Ja Costa. La fuerza que se puso á sus órdenes se componía de tres batallones de infantería y un escuadrón de drago-~ nes ; estos últin1os eran todos venewlanos. Pero apena.5 Jlevaban quinientos fusiles; los demás los debían recibir en. Cartagena, con otros elementos de guerra. Bolívar salió de Bogotá el 24 de Enero de 1 SI 5. El Gobierno de Ca-rtagena, ó mejor d·icho el Jefe de la plaza, Castillo, rehusó categóricament~ el auxiliar las tropas al. n1ando de Bolívar, con armas y n1uniciones; no valiendo,. para que procediese de modo diverso, ni la co-nsideración de que la ribera derech~ del río Magdaluna estaba en podeí de los españoles; quienes si encontraban desarmados á los• patriotas, podían acabar con ellos. Bo1ívar, desatendido de n1anera tan poco decorosa por Castillo, viendo que su gente se n1ermaba á infiujos de. clin1a n1al sano del río, resolvió segu~r con Stus tropas á. Cartagena, y así lo hizo saber á las autoridades de aquelb ciudad . El disgusto que semejant':! determinación produ­jo allí, fue extraordinario: se dictaron órdenes y prevencio­nes de guerra, y cerca· de cien partidarios conocidos del Li_. bertador fueron reducidos á prisión. El asedio de la ciudad duró n1ás de un mes, sin que Bolívar pudiese ton1arla, ni ob ... tener que los Jefes contrarios le d1esen oídos á sus proposi-­ciones ni conviniesen en el deber en que estaban de auxiliado y de ayudarle á la ton1a d"e Santa Marta-que aquél aconseja­ba. Al fin el 8 de Mayo, abandonó las fuerzas que mandaba1 mediante convenio con los representantes de Castillo, y en1--­barcándose en el bergantín de guerra inglés la Descubierla siguió e} día siguiente para Jamaica. Al1 liegar. á este punto de la· v.ida del Lib€rtadoF, et • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'BOLETÍN MILJ r.'1.R fr1!storiador Re:;trepo consigna la siguient~ :reflexión, que lo .dice todo : "Parece que la Providencia sacaba al Libertador de un país donde no podía ser ya útil en aquella época, para ·onservar sus días tan preciosos para la independencia y .libertad de la An1érica del Sur," VIII Bolívar llegó á Kinsgton (Janlaica), en donde hizo im­prinlir un manifiesto justificativo de su conducta en Carta­gena, y tan1bién escribió otros artículos relativos á los su­cesDs de la guerra. En Kingston duró hasta fines del año, y estuvo á ~punto de n1orir asesinado. Se dijo entonces que el Capitán General de Venezue­la, Salvador Moxó, había pagado á un español para que quitase la vida al Libertador. El español logró seducir á -un negro esclavo al servicio de Bolívar; por el negro supo Jo s detalles de la distribució n de Ja casa y las habitaciones, y e ~te esclavo se comprometió á dar el golpe. Por fortuna el . mism0 día en que debía perpetr.arse el crimen Bolívar canl-bió de posada sin acudir á su antiguo cuarto: le habían in­! l itado á con1er fuera. En la casa le aguardaron, y viendo que no llegaba, U!l emigrado pobre, nombrado An1estoy, se acostó en la han1aca del Libertador. El esclavo, ig­norante de estos sucesos, entró á oscuras á la pieza y le ·dio dos n1ortales puñaladas, dejándole n1uerto en el acto. A fines de 1 8 1 5 Bolívar resolvió embarcarse en la ·corbeta Dardo, y acceder á las instancias con que el dueño de ésta, Mr. Luis Brión, le estin1ulaba á que se trasladase ·otra vez á Nueva Granada .á continuar luchando por al­canzar Ja independencia. Hicieron rumbo hacia Jos Cayos ·de San Luis (Haití), en donde estaba Brión, y durante el viaje tuvo noticia de Ja tom.a de Cartagena por Morillo; viendo luégo llegar á esa isla varios de los fugitivos del :sitio de Cartagena. En los Cayos se organizó una expedición al n1ando de Brión, expedición en que figuraban siete goletas mercantes .arn1adas en guerra, con doscientos cincuenta hombres de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR desembarco, muchísimos de ellos oficiales y con elementos de guerra, facilitados por el Presidente de la isla, Petión, quien comprendía y adn1iraba á Bolívar y tvmó empeño en esta empresa. Diéronse á la vela estas embarcaciones el 20 de Mayo, 9e 1816, llev~ndo á bordo á Bolívar, con1o General en, Jefe, á Mariño, Soublette, Piar, Mac-Gregor, Briceño. Méndez y otros venezolanos yá probados en la lucha por la patria. Hicieron rumbo á Margarita, en donde Bolívar fue nuevamente reconocido como Jefe supremo, en una Asam­blea Popular. El 1. 0 de Junio Bolívar ocupó con sus fuerzas á Ca­rúpano, de donde envió á M-ariño á Güiría á levantar tropas,, y con igu,al encargo siguió Piar á Maturín. Las tropas. realistas que estaban en Cun1anii. no se atrevieron á atacar al Libertador, crey~ndole al frente de un fuerte ejército; lo cual dio o,casión para que aquél se decidiese á reembarcarse. con rumbo á Ocumare de la Costa, con intención de inva­dir la Provincia de Caracas. Para intentar esta campaña tenía muy en cuenta la circunstancia de que el Jefe expedicionario~ Mori.llo, se en­contraba empeñado en la reconquista de Nueva Granada, habiéndose apoderado yá de la plaza fuerte y principal de Cartagena. El día 6 de Julio llegó Bolívar con su gente á Ocuma­re, y su primer cuidado fue despacl:lar trescientos hom­bres para los Valles de Aragua, al mando de Snublette. Este, movimiento fue inútil porque r1 Jefe español Morales se. encontraba yá en Valencia y Caracas misn1o ocupado por fuerza veterana. Hízose, d~sde ese momento, difícil, por no decir que imposible, el plan de ataque que preocupaba al Libertador. Convocado un Consejo de Cuerra se resolvió la marcha á Choroní, á fin de reunirse á una fuerza patriota que estaba allá, y luégo seguir á los Llanos en busca tle las cabaJlerías, organizadas por Monagas y Zaraz~. Habiéndose trasladado Bolívar á un punto distante de la población, cop el objeto de activar la movilizacipn ael parque, acudió á buscarle en aquel sitio uno de sus edeca- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • BOLETÍN MILITAR 39I nes, con la inesperada noticia de que Morales y sus gentes se encontraban muy cerca, y de que se había dispuesto or­denar la retirada. Tuvo, pues, que partir á embarcarse y seguir en la expedición á los que le precedían. Al siguiente día llegaban á .Choroní. y continuando la vía hacia los Llanos se les reunió una fuerza que estaba en el can1ino de Maracay. IX Cuando Bolívar se encontró en Barcelona era n1uy re­ducido el nún1ero de fuerzas patriotas que ocupaban aque­lla plaza; la n1ayor parte habían marchado con Piar hacia Guayana. A pesar de esto el Libertador, concibió el atre­vido proyecto de invadir la Provincia de Caracas. Para ejecutar este n1ovimiento atacó el 9 de Enero de 1817 un pequeño cuerpo de quinientos realistas que se en­contraba situado en la n1argen izquierda del U nare, frente á Clarines. Empeñada Ja acción, el Indio Chaurán, Capitán de la caballería española, movió su gente para atravesar un bosque y salir á retaguardia de Jos patriotas, operación de que no se apercibieron éstos y que fue causa de la derrota de Bolívar y los suyos. El pánico fue grande, porque se creyeron atacados por un numeroso cuerpo de tropas realis­tas que estaban en el Bajo-Tuy. A pesar de todo Bolívar y Arismendi pudieron regre­sar á Barcelona, en donde con actividad incansable organi­zaron nuevas fuerzas. Sabíase entonces que el Brigadier Real, con un fuerte ejército de tres mil quinientos honl­bres, y en unión del Jefe Morales, se disponía á atacarlos. Mariño se reunió á Bolívar, con una columna compues­ta de mil doscientos hombres. El Brigadier Real avanzó efectivamente hasta Barce­lona, pero no atacó á los patriotas, limitándose á cambiar frecuentemente de posiciones, mientras le llegaba la artillería con que se prometía estrechar el sitio. A esta sazón, Piar se encontraba sitiando á Guayana, lo cual detern1inó á Bolívar á marchar en aquella di­rección; lo que verificó el 2 5 de Marzo, en con1pañía de quince Oficiales~ (Continuará). ' ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. WLETfN MILITAR· ,, MINISTERIO DE GUERRA . Ministn·io de Guerra.-Sección 1:-.fogotá, Marzo 1 I de I 897 .Señor General Comandante en Jefe del Ejército. -Presente. Suplícoos dirija.is un telegrama .circular ~ los Comandantes Generales Divisionarios de fuera de la capital y á lDs Jefes Militares .ordenándoles que, en cumplimiento del Decreto ejecutivo número 49 de 20 de Febrero último, publicado ten la Orden General del Ejército, procedan á abrir el 1.0 de Abril entrante, el concurso de Ü1iciales en servicio pctivo, para escoger los que hayan de ser edu­cados en alguna Escuela de guerra de Francia ó Alemania. H-asta el 30 de Junio del año en curso, todos los Oficiales mencionados <.leben prepararse para presentar el examen exigido en dicho Decre­to. Del 1.0 de Julio siguiente, al 20 del mismo mes, se verificarán los exámenes de la manera como el Decreto lo dispone. Servíos dar igual orden al Comandante General de la I: Di­visión. Soy vuestro atento servidor, PEDRO ANTONIO MoLINA. Repkhlica dr Colombia.-Ejército Noci?nai.-Comandancio General d~ !tJ 1.a División.-Presidencia de la CqmisiÓtJ Militar, ad ltonorem.­Número 6,81 6.-Bogottí, 7 de J 111110 de I 89¡. eiior Ministro de Guerra.---P. En respuesta á )os muy atentos Oficios de ese Minister:io, números 7,874 y 7,8¡6. de la Sección 1.11, de fecha 4 éie los corrientes, tengo el honor de informar á Su Señoría lo siguiente : Hasta hoy los trabajos encomendados á la Junta, ó sea la Comisión Militar que presido, han marchado lentamente, porque sólo puede reu­nirse dos ó tres veces por semana, debido á las oct¡paciones ordinarias ~e cada uno de los IUicmbros que la componen 7 en sus respectivos pues­tos; pero en lo sucesivo habrá sesiones nocturnas para así poder adelan­tar dichos trabajos y desempeñar prontamente su cometido. En la actualidad la comisión se ocupa en formular el Decreto que reglamenta el servicio interior, tervicio de guarnición y servicio de campaña d.e los Cuerpos que forman la fuerza activa del Ejército Na­cional, y que es el más largo y taborioso de los que le han sido á ella encomendados. Próximamente enviaré á Su Señoría la parte del mencionado De­creto que ha sido hasta ahora formado por la Comisión, y que se está po­niendo en limpio para tal objeto, y del mismo modo se continuará procediendo en adelante. Dips guarde {¡ SI-l S:ñorílvidados los tiempos en que era lícito á un individuo hacerse justicia por u mano. En ese entonces la justicia se hallaba en 1amentable confusión con la venganza. Hoy la cultura social exige que las querellas se diriman por las autoridades encargadas de administrar ju ticia, y que se ocurra .á ellas para obtener reparación de los agravios personales. Si en los individuos particulares es censurable qlie franqueen los límites de la legalidad, para decidir por las vías de hecho sus .disputas, con mayor razón y más rigor lo es en los individuos del Ejército que á mtis de bs autoridades ordinarias, cuentan con sus superiores, á efe to de irnpedir ó corregir probables ó consumados ,agrav·i~. Con el fin de cortar en el Ejército cualquiera tendencia á .este respecto, para que no decaigan la disciplina y Ja moral militar, 10s ruego hagais dar siempre que la necesidad lo requiera, aplica­ación estricta á la disposición legal antes citada. Soy vuestro atento servidor, P.Eoao ANTONIO MoLINA~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 394 BOLETÍN MILITAR DECRETO NUMERO ...... DE 1897 • (7 DE JUNIO) Que elimina la Comandancia Militar ele! Litoral del Pacífico. El Vicepresidente de la República encargado del Poder Ejecutivo, CONSIDERANDO: Que han cesado las causas que determi.n~r~n al Gobierno á dictar el Decreto número I 95 de 29 de Enero ultimo, DECRETA: Artículo único. Elimínase la Comandancia Militar del Lito­ral del Pacífico, creada por Decreto número 195 de 29 de Enero. último. §. Expídanse á los Jefes y Oficiales que_form.an. parte .de ella • sus correspondientes Letras de Cuartel y de hcencta 1,ndefiu.1da. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Junio de I 897. M. A. CARO. El Ministro de Guerra, PwRo ANTONIO MoLINA. Es copi~.-El Subsecretario, Clímaco Losa,da 1 LITERATURA , EL TAMBORCILLO SARDO En la prim a jornada de la batalla de Custoza, e[ 24 de J u-. ~io de 1848, sesenta números de un regimiento de infantería de· nuestro ejército, enviados á una altura para ocupar cierta casa so­litaria, e vieron de repente asaltados por dos compañías de solda­dos austriacos que, atacándolos por varios lados, apenas les dieron tiempo de refugiarse en la morada y reforzar precipitadamente la puerta, después de haber dejado algunos muertos y heridos en el campo. Asegurada la, puerta, los nuéstros acudieron á las ventanas del piso bajo y del primer piso, y empezaron á hacer certero fuego Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 395 sobre los sitiadores, los cuales acercándose poco á poco, colocados en forma de semicírculo, respondían vigorosamente. Mandaban los sesenta soldados italianos dos oficiales subalternos y un capitán: viejo, alto, seco, severo con el pelo y el bigote blanco ; estaba con ellos un tamborcillo sardo, muchacho de poco más de cartorce años, que rep~;,esentaba escasamente doce, de cara morena aceitu­nada, con ojos negros y hundidos, que echaban chispas. El Capi­tán, desde una habitación del piso primero, dirigía la defensa, dan­do órdenes que parecían pistoletazos, sin que se viera en su cara de hierro ningún signo de conmoción. El tamborcillo, un poco pá-:­lido, pero firme sobre su piernas, subido sobre una mesa, alargaba el cuello, agarrándose á las paredes, para mirar fuera de las venta­nas, y veía, á través del humo, por los campos, las blancas divisas de los austriacos, que iban avanzando lentamente. La casa estaba situada en lo alto de escabrosísima pendiente, y no tenÍa en la parte de la cue ta más que una ventanilla alta, correspondiente á un cuarto del último piso ; por eso los austriacos no amenazaban la casa por aquella parte, y en la cuesta no había nadie: el fuego. se hacía contra la fachada y los dos flancos. Pero era u~1 fuego infernal, una nutrida grl suelo, j u~r.to á la casa de Villafranca0 donde brillan a.q uellas ba­yonetas. Allí están los nuéstros inmóviles. Toma este papel, agá­nate á la cuerda, bája por la ventanilla3 atraviesa á escape la cues­ta, corre por los campos, llega á donde están los nuéstros, y da ei ,papel al primer Oficial que veas. Quítate el cinturón y la mochila. El tambor se quitó el cinturon y la mochila, y se colocó el papel en el bolsillo del pecho; el Sargento echó afuera la cuerda y agarró con las dos manos uno de los extremos, el Capitán ayudó al muchacho á saltar por la ventana, vue1tQ de espaldas al campo. - Tén cuidado, le dijo; la salvación del destacamento está en .tu valor y en tus piernas. --Confíe usted en mí, mi Capitán, dijo el tambor salién¿ose .fuera. Agáchate al bajar, dijo aún el Capitán, agarrando la cuerda á la vez que el Sargento. ' - No tenga usted cuidado. - Dios te ayude. A los pocos · momentos el tamborcillo estaba en el suelo; el Sargento tiró de la cuerda para arriba, y de apareció; el Capitán se a omó precipitamente á la ventanilla, y vio al muchacho que corría por la cuesta abajo. Esperaba yá que hubiese conseguido huir sin ser observado, cuando cinco 6 seis nubecillas de polvo que se destacaron del sue­lo, delante y detrás del muchacho, le advirtieron que había sido descubi':!rto por los austriacos, los cuales tiraban hacia abajo, desde lo alto de la cuesta. Aquellas pequeñas nubes eran tierra echada al .aire por las balas. Pero el tambor eguía corriendo precipitadamen­te. Al cabo de un rato exclamó consternado: - ¡Mucrto! - Pero no había acabado de decir la palabra, cuando vio levantarse al tambor­cillo. ·-¡ Ah, no ha sido más que una caída! dijo para sí y respiró.­El tambor, en efecto, volvió á correr con todas sus fuerzas, pero cojeaba.- Se ha torcido un pie, pensó el Capitán.- Alguna nube­cilla de polvo se levantaba allí y allá, en torno de1 muchacho; pero .siempre más lejos. Estaba salvo. El Capitán lanzó una exclama­ci6n de triunfo. Pero siguió acompañándolo con los ojos, temblan­do, porque era cuestión de minuto . Si no llegaba pronto abajo con la esquela en que pedía inmediato socorro) todos sus soldados caían muertos ó tenía que rendirse y caer prisionero con ellos. El mu­- chacho corría rápidamente un rato.; de;pués detenía el paso cojean­. do; tomaba carrera luégo de nuevo, pero á cada instante necesita­ba detenerse.-Quizá ha sido una contusión en el pie por una bala, pen!IÓ el Capitán. Y reparaba temblando todos sus movimientos; y excitado, le hablaba como si pudiese oírlo. Medfa incesantemente con la vista el espacio que rnediaba entre el muchacho que corría y el círculo de armas que veía allá lejos, en la llanura, en medio de .los campos de trigo, dorados por el sol. Entretanto oía el silbido Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. JJOLETÍN MIL!TAR 391 tf estruendo de las balas en las habitaciones de abajo, Ias voces J~ mando y los grito<; de rabia de los Oficiales y Sargentos; los agu­dos lamentos de los heridos, y el ruido de los muebles que se rom­pían y del yeso que se desmoronaba.- ¡Animo! ;Valor! gritaba, siguiendo con la mirada al tamborcillo que se alejaba. ¡Adelante 1 ¡,Corre! ¡Se para! .. ¡Maldición! ¡:Ah, vuelve á emprender la mar­cha! --·Un Oficial sube anhelante á decirle que lo!t enemigos, sin interrumpir el fuego,. ondean un pañuelo blanco para intimar ren• dición. - ¡Que no se tesponda! gritó el Capitán, sin apartar la mi-ada del muchacho, que estaba yá en la llanura, pero que no corría ya, y parecía que desalentaba al llegar. - ¡Anda! ... ¡Corre! ... decía el Capitán) apretando lo~ dientes y los puños: desángrate, muere, desgraciado, pero llega. Despues nació una imprecactón horri­ble.-¡ Ah! El' infame holgazán se ha sentado. ~ E:! muchacho, en efecto, que ha ta entonces se había vi to sobresalir }a cabeza por cima de un can1po de trigo, se habfa perdido de vistá como si hu­biese caído. Pero al cabo de un momento, su cabeza volvió á verse fuera: al fin se perdió detrás de los sembrados, y el Capitán yá no lo vio más. Entonces bajó impetuosamente; las balas llovían; los cuartos estaban llenos de heridos, algunos de los cuales daban vueltas como borrachos, agari' ándose · los muebles; la paredes y el suelo estaban teñidos de sangre; los cadáveres yacran en los umbrales de las puer­tas; el Tenienre tenía el brazo derecho de strozado por una· bala; el humo y la pólvora lo envolvta todo. - ¡Animo! gritó el Capit'án. ¡Firmes en sus puestos! ¡Van á venir socorros! ¡Un poco de valor aún! Lo9 austriaco e habían acercado más; se veían yá entre' el humo sus caras descompuesta ; se oía, entre el t:strépito de los tiros una gritería salvaje que insul­taba, intimaba la rendición y amenazaba con el degüello. Algún soldado, aterrorizado, se reti'ra ba detrás de las ven tan as y los Sar­gentos lo empujaban hacia adelante. Pero el fuego de los sitiados aflojaba, el desaliento se veía en todos los rostros; no era yá posible llevar más allá la resistencia. Llegó un motflento en que el ataque de los austriacos se hizo más sensible, y una voz de trueno gritó, primero en alemán, en italiano después: -¡ Rendíos !--¡ ó ! gritó el Capitán desde una ventana. Y el fuego volvió á empezar más certero y más rabioso por am­bas partes. Cayeron otros soldados. Ya había más de una ventana sin defensores : El momento fatal era· inminente. El Capitán gri­t~ ba con voz que se le· ahogaba en la garganta. - ¡ No vienen! ¡No Vtenen ! Y corría furioso de un lado á otro, arqueando el sable ton su marro convulsa, resu-elto á morÍ!'. Entonces un Sargento, bajando de la buhardilla, gritó con voz estentórea: ~ ¡ Ya llegan·! - j Ya llegan 1 repitió coa un grito de alegría el Capitán. Al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR oír aquellos gritos, totlos, sanos, heridos, Sargentos, Oficiales, se asomaron á las ventanas, y la resistencia se redobló ferozmente otra vez. De allí á poco in tantes se notó una especie de vacila­ción y un principio de desorden entre los enemigos. De pronto, muy de prisa, el Capitán reuní{) algunos soldados en el piso bajo para contener el ímpitu de fuera, con bayoneta calada. Después volvió arriba. Apenas llegó, oyó un rumor de pasos precipitados, acompañado de un i hurra l formidable, y vieron desde las venta­nas avanzar entre el humo los sombreros apuntados de los carabi­neros italianos, un escuadrón á escape tendido, y brillante cente­llto de espadas que hendían el aire, en molinete por cima de las cabezas, sobre los hombros y cima de las espald
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 23

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El Patriota

Por: Simón Chaux | Fecha: 1890

“El Patriota” fue una publicación que se imprimió en Bogotá durante 1890. El periódico de tendencia liberal era de propiedad de Simón Chaux, quien también fungía como su director. En sus páginas, se reprodujeron diferentes noticias sobre: las leyes de imprenta, la deuda exterior y el Canal de Panamá. De igual manera, se cuestionó ampliamente a la figura de Rafael Núñez, el apoyo que algunas facciones del liberalismo le brindaban y el proyecto regenerador en general. En la editorial del número 12, del 06 de septiembre de 1890, bajo el nombre “La Situación”, se analizan los principios de la política de Núñez y las consecuencias que la Regeneración traía para la República.
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El Patriota

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El Eco Nacional

Por: Jorge E.; Herrera Otero | Fecha: 1903

“El Eco Nacional” fue una publicación que se imprimió en Bogotá desde 1903. Desde un enfoque conservador, el periódico dedicó sus páginas al debate sobre el Tratado del Canal de Panamá y polemizó con la figura de Rafael Reyes. El número 14, del 12 de noviembre de 1903, se dedicó completamente a la remembranza de la figura de Antonio Roldán, fallecido el 12 de octubre de 1902. El periódico se produjo en la Imprenta de Vapor y su administración y corrección estuvo a cargo de Belisario Cuervo Ángel.
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El Eco Nacional

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La Guasca: órgano de la juventud conservadora y del directorio electoral del departamento

Por: Laurentino Canal | Fecha: 1897

“La Guasca: órgano de la juventud conservadora y del directorio electoral del departamento” fue una publicación que se imprimió en Bogotá durante 1897. Durante la contienda electoral del periodo 1898-1904, que dejó como ganador a Manuel Antonio Sanclemente, candidato del partido conservador nacionalista, el periódico apoyó la fórmula de Rafael Reyes (presidente) y Guillermo Quintero Calderón (vicepresidente). En el número 18, del 02 de diciembre de 1897, el título reprodujo la lista de posibles candidatos para las elecciones municipales de Bogotá. Algunas de las secciones de “La Guasca” fueron: “Varia”, “Sección electoral”, “Anuncios”, entre otras.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República
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La Guasca: órgano de la juventud conservadora y del directorio electoral del departamento

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John Jairo Junieles - Fragmentos: "Ella y la ciudad", "Algo nos ha sido confiado" y "Metafísica de la cocina

Por: John Jairo Junieles Acosta | Fecha: 2020

En este recurso audiovisual, John Jairo Junieles lee "Ella y la ciudad", "Algo nos ha sido confiado" y "Metafísica de la cocina", fragmentos de su poesía y cuento breve incluidos en la sección "La fe con que regreso al sur" de la antología "Leer el Caribe" 2019. Para conocer más sobre el escritor y su obra, siga el enlace: http://babel.banrepcultural.org/cdm/ref/collection/p17054coll15/id/9
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Vídeos
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Rómulo Bustos Aguirre - Cenzontle

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La Situación: periódico político, literario i noticioso

Por: Jorge Pérez | Fecha: 1881

"La Situación: periódico político, literario i noticioso" fue una publicación que circuló en Bogotá durante 1881. El periódico respaldó la candidatura liberal independiente del general Daniel Aldana a la presidencia del Estado Soberano de Cundinamarca. En el número 1, se invitaba a los ciudadanos del Estado a votar por Aldana, pues bajo la perspectiva de la publicación, esta candidatura representaba "la tolerancia política de los partidos, la unión liberal, el desarrollo de los intereses materiales, la paz del Estado y el pensamiento del pueblo.” Además de lo mencionado, la publicación incluye en la primera página de su primer número, los nombres de los diputados que respaldaban la postulación del general. El impreso destaca la figura de Aldana como un candidato con una amplia trayectoria política. Por ejemplo, destacaba su desempeño en diferentes cargos políticos, como presidente de los Estados de Cundinamarca en 1866 y Antioquia en 1878, así como sus experiencias como senador, representante y diputado de la Asamblea. Además de presentarlo como la opción de unificación liberal en el Estado, también lo presentan como un político conciliador, que podría colaborar con la obra de Regeneración emprendida por Rafael Núñez y que no representaría un problema para los sectores conservadores de la sociedad. Fuera de las secciones o columnas relacionadas con el posicionamiento de la figura del general Daniel Aldana, dentro de la publicación se pueden observar las secciones de “Inserciones”, “Hechos diversos”, donde se incluían noticias nacionales, regionales e internacionales, “Variedades”, donde se incluían algunos fragmentos de obras literarias u otras producciones de este estilo, y finalmente, las secciones de publicaciones pagas, es decir, los diferentes tipos de anuncios y los “Remitidos”
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República
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Guía pedagógica para docentes: Ciencihéroes

Por: Tecnología e Innovación Ministerio de Ciencia | Fecha: 2021

En esta guía pedagógica viajaremos por el maravilloso mundo de la ciencia a través de la experimentación, la imaginación, el arte y el trabajo cooperativo. Ciencihéroes es una serie audiovisual que nos enseña a utilizar nuestras capacidades y creatividad en torno a problemáticas específicas de nuestros contextos. Acompaña a los estudiantes en una travesía en la que aprenderán acerca del sorprendente ciclo de vida de las plantas, las relaciones que permiten nuestra supervivencia como seres vivos, la inagotable transformación de la energía, los asombrosos cambios químicos que pueden observarse en la vida cotidiana y la importancia de mitigar el impacto de la contaminación en nuestro planeta.
Fuente: Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación
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Guía pedagógica para docentes: Científico por un día

Por: Tecnología e Innovación Ministerio de Ciencia | Fecha: 2021

Bienvenidos al recorrido que proponen las guías pedagógicas de la serie audiovisual Científico por un día. Viajaremos por el maravilloso mundo de la ciencia en el que la investigación, el arte, la creatividad y el trabajo cooperativo son las bases para el aprendizaje de nuestros estudiantes. Esta serie nos enseña que la curiosidad y el pensamiento creativo nos puede llevar a resolver problemáticas de nuestro planeta y que, en Colombia, tenemos la capacidad de crear proyectos increíbles capaces de solucionar muchas de las problemáticas a las que nos vemos enfrentados diariamente.
Fuente: Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación
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