~erie VII-Tomo 11 !ño IX - N. 0 6. 0
ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO
Director y Editor
FRANCISCO J. VERGARA Y VELASGO
General de Ingeni'3ros
.Puedt m"y bien suceder que meestro respeto á todas las convicciones, veJZga á parar
uz la i?Zdiferuuia y 110s deje .rm mrrgla para defender las 1tuéstras
ENRIQUE SIENKIEWICZ
r••••••:. ••·•·••~•••••••~• • ••• • ~-~~-~~~~---~~~~~~--~-~--~~--~~~~•••••••~•••••••~••••••••~•••••
Editorial
SOLDADOS DEL FUTURO
Hace un siglo existía verdadero equilibrio militar entre
1os di versos pueblos de Hispanoamérica) tanto por la semejanza
del personal como por la falta de ferrocarriles y de telégrafos,
viéndose todos obligados á vencer análogas dificultades
para la concentración y movilización de sus respectivas
fuerzas militares. La situt ción ha cambiado por completo:
hoy varios de esos países, por estar surcados por ferrocarriles
y carreteras y tener harcos en sus costas y en sus ríos,
nos llevan enorme ventaja, que, desde el punto de vista meramente
militar, se traduce en marcada dt!bilidad, ó sea en
un peligro real para el país.
Y al hablar del peligro, no queremos decir que nos amenace
la posibilidad de una inm((diata contienda internacional;
no, ni mucho menos: simple mente anotamos una situación
actual, un hecho que no puede dejarse subsistir indefinidamente,
y que, por demandar largo tiempo para su enmienda,
exige correctivo inmediato.
Por fortuna, hasta los militares extranjeros más enamorados
de las masas, ó sea de los grandes ejércitos á medio
veteranizar, se preguntan, no sin ansiedad.? si mañana. un jefe
digno de tal nombre y al frente de pocos pero verdaderos
soldados, no estará en capacidad de repetir las campañas legendarias
del imperio napoleónico, arrollando esas multitudes
que apenas de paso conocieron el cuartel.
Y decíamos por fortuna, porque no siéndonos dado, por
obvias razones, pensar en grandes ejércitos, sí podemos formar
un ejército en que la calidad compense el número, y que
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bien dirigido por un jefe acostumbrado á ceftirse los laureles
de la victoria, sirva de positivo guardián de la honra y de la
integridad nacional. Ya los batallones acampados en toldos,
á lo largo de los caminos que reparan briosamente con la barra
y la pala, dejaron la poltronería del viejo cuartel, montado
para sostener el ocio, anemizar el cuerpo y, aunque parezca
paradoja, adormecer el verdadero espíritu militar, espíritu
que no se desarroJla vigoroso sino en campo abierto, en
lucha con las fuerzas de la naturaleza, en la escalada de las
Asperas serranías y el esguace de los bravíos torrentes.
Principiada la obra, lanzada la hola por la falda de las
nuevas sendas, ella no se detendrá; al contrario, cada día
recibirá nuevo impulso y se la llevará más lejos. Transparente
vemos la idea del Gobierno en lo verificado hasta la
fecha: una vez realizadas las mejoras y refecciones que
con mayor urgencia demandaban esos que, por antonomasia~
seguimos llamando caminos, Jos soldados, sin desatender
ese trabajo, se orientarán más y más hacia nuevos horizontes;
Jos trabajos de zapa militar, que hoy deciden de la
victoria, por cuanto el triunfo corresponde al que con mayor
destreza aprovecha las formas naturales del suelo.
Convertidos así los batallones en cuadros móviles que
recorran el territorio para conocerlo y aprender á quererlo
como propio, no sólo harán obra de progreso, sino que, mediante
las continuas y grandes marchas y los constantes trabajos
á ellas inhrrentes, formarán una férrea armadura en la
cual, sin peligro de debilitarla, se podrán in~orporar en su
día los contingent es que fuere menester movilizar para defender
las fronteras ó sacar avante el honor nacional.
-Oficial-
DEcRETo NUMERO 897 DE 1 9o 5
(28 DE JULIO)
por el cual se aprueba otro Decreto
El Presidente de la República
DECRETA
Articulo único. Apruébase el siguiente
" DECRETO NÚMERO 6 DE 1905 ( 7 DE JULIO)
por el cual se nombra un Ayudante adjunto
El Jefe Militar encargado de la Frontera colombiana del
Táchira
En uso de la atribución que le confiere el artículo 2~ del
Decreto número 277, orgánico de la Jefatura Militar,
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DECRI!:TA
Artículo único. Nómbrase Adjunto de la Jefatura Militar
de la Frontera colombiana del Táchira al Subteniente
José María Meoz, á quien se llama al servicio activo.
Comuníquese.
Dado en Cúcuta, á 7 de Junio de 1905.
El General Jefe militar encargado,
El Secretario ad hoc, A. M. Garcta ''
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 28 de Julio de 1905.
J. VARGAS
R. REYES
El Secretario del 1\-linisterio de Guerra, encargado del
Despacho,
CLiMACO LosADA
DECRETO NUMERO 8g8 DE 1905
(28 DE JULIO)
por el cual se fija una partida para útiles de escritorio y alumbrado de las
Colonias Militares
El Pnsidmle de la República
DECRETA
Artículo único. Asignase á cada Colonia Militar, Piquete
Volante y :Media Compañía Suelta, la suma de un peso
ochenta centavos($ I-8o), para escritorio; la de tres pesos
sesenta centavos ($ 3-60 ), para alumbrado; y la de diez
centavos($ o-10) por cada plaza, para jabón; todo en el mes
y en oro.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 28 de Julio de 1905.
R. REYES
El Secretario del Ministerio de Guerra, encargado del
Despacho,
CLiM.-\.CO LOSADA
DECRETO NUMERO 899 DE 1905
(28 DE JULIO)
por el cual se hacen yarios nombramientos para el Cuerpo de Policía
Naciona.l
El Presidente de la República
DECRETA.
Artículo único. Hácense los siguientes nombramientos
para el Cuerpo de la Policía Nacional :
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'- 148 _)
Miguel Yori, Comisario de 3·a clase de Ja 1. a Di visión,
P.ara Comisario :Mayor de 2.a c1ase de la División Central, en
reemplazo de Teófilo Franco, ascendido.
Julio C. Acosta, Agente de 1 .a clase de la 3·a División,
para Comisario de 3·a c1ase de la 1 _r.~; División, en reemplazo
de Yori;
~l . Eladio Cortés, Agente de La clase, de la División Central,
para Comisario de 3·a clase de la 6~ División, en reemplazo
de· Manuel González, ascendido.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 28 de Julio de 1905.
R. REYES
El Secretario del Ministerio de Guerra, encargado del
Despacho,
CLÍl\JACO LOSADA
DECRETO NUMERO 900 DE 1905
(28 DE J LIO)
por el cual !,C hacen algunos nombramientos para la Policía Nacional de
los nuevos Departamento
El Prtsz'dmlt.• de la Rep/tbb'ca
DECRETA
Artículo único. Húcense los siguientes nomLrami~nlos
para las Secciones de Policía 1 acional de Jos nuevos Depart
mentos:
Src~.: Demctrio Lciva, .Jefe; Pedro Pablo Gómcz, Secretario;
y Francisco l\Ieléndcz, Escribiente, de la t,.a Sección.
(San Gil, Deparlamento de Gal:ln);
Sres. Daniel Agudelo P. y Francisco Varcla, para Secre.
cretario y Escribiente, en su ordt'n, de la 5·n Sección (Nei' a, De·
parlamento de Huila); ·
Sres. Francisco López, Secretario; Cristóbal Velosa H.,
y l\lauricio Hizo, Escribientes ele la 8~ Sección (Santa Ro:
sa de Viterho, Departamento de Tundama).
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 28 de Julio de 1905.
R. REYES
El Secretario del Ministerio de Guerra, encargado del
Despacho,
CLÍl\!ACO LOSAD.&
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'- 149 _.)
DECRETO NUMERO 901 DE 1905
(28 DE JULIO)
adicional al 8go de Igo4, sobre Policía Nacional
El Presz'clmle de la RepttbHca
DECRETA
Art. 1? Los individuos que pasaren de la Policía Nacional
de Bogotá á prestar S'lS servicios en las secciones de Policía
de los Departamentos, conservarán el derecho á recompensa
y se les abonará todo el tiempo servido.
Art. 2? Los miembros de las Secciones citadas tienen
también derecho á recompensa, pag~dera en la Habilitación
del Cuerpo de Bogotá, á cuya oficina se enviará el valor de
las multas, descuentos, &c., que se recojan en las Secciones.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 28 de Julio de 1905.
R. REYES
El Secretario del Ministerio de Guerra, encargado del
Despacho,
Cdl\IACO LOSADA
DECRETO NUMERO 902 DE 1905
(28 DE JULIO)
sobre las retretas que deben ejecutar las Bandas Militares en el Distrito
Capital
El Presidente de la Repúbhca
DECRETA
Artículo único. En lo sucesivo las retretas que deben
dar las Bandas en el Distrito Capital serán las siguientes:
Los domingos, de 10 á 11 a. m., en el Parque de Santander;
de 11 á 12 m., en el Parque de Bolívar; de 5 á 6 p.
, m., en el. Parque del Centenario; y de 7 p. m. en adelante, en
el PalaciO de San Carlos;
Los martes, de 5 á 6 p. m., en el Parque de Los Mártires
;
Los jueves, de 5 á 6, en el Parque del Centenario, y de
7 p. m. en adelante, en el Palacio de San Carlos; y los sábados,
de 5 á 6 p. m., en el Parque de Santander. Fuera de Jos
domingos habrá retretas en el Palacio de San Carlos en los
demás días feriados que ocurran.
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L ISO-'
§. Queda en estos términos reformado el parágrafo 1 C?
del artículo 8~, capítulo 3~ del Decreto 362, de este año.
Comuníquese y publíquese.
Dada en Bogotá, á 28 de Julio de 1905. ·
R. REYES
El Secretario del Ministero de Guerra, encargado del
Despacho,
CL{MACO LosADA
DECRETO NUMERO 903 DE 1905
(28 DE JULIO)
por el cual se hace un nombramiento
El Presidente de la República
DECRETA
Articulo unico. Nómbrase Inspector Militar del Medio
Batalldn Junln, acantonado en Barranquilla, al Sargento
Mayor Diego Caro, quien, para los efectos del sueldo, será
dado de alta con tal ~rado en la Plana Mayor del expresado
Cuerpo, con la anteriOridad del 15 del presente.
,..- Comuníquese y puhliquese.
Dado en Bogotá, á 28 de Julio de 1905.
R. REYES
El Secretario del Ministerio de Guerra, encargado del
Despacho,
CLiMACO LOSADA
DECRETO NUMRO 919 DE 1905
(3 1 DE JULIO)
por el cual se hace un nombramiento
El Presidente de la República
DECRETA
Artículo único. Nómbrase al Sr. Nicolás Gómez, Guardián
de la Colonia Militar de Santa Elena de Upía.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 31 de Julio de 1905.
R. REYES
El Secretario del Ministerio de Guerra, encargado del
Despacho,
CLiMACo LosAt>A
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'- 151 -'
DECRETO NU~IERO 927 DE 1905
(4 DE AGOSTO)
que hace una prevención á los militares destinados
El Presidente de la República
DECRETA
Art. 1 C? Los mllitares que sean destinados á ocupar puesto
en el Ejército fuera de la capital, una vez que hayan per·
dbido los auxilios de marcha, tendrán por término fijo para
presentarse en el lugar á donde hayan sido nombrados, ocho
días á más tardar, y el de la distancia ; pasado este término,
será declarado insubsistente el nombramiento, salvo excusa
legal comprobada ante el Ministerio de Guerra ó el Estado
Mayor General.
Art. 2C? Una vez declarado insubsistente el nombramiento,
se procederá al reintegro de la suma recibida por
auxilios ó sueldos anticipados, haciendo efectivas dichas su·
mas al respectivo fiador, cáso que el pasaportado no las
r~integre al ser apercibido ó de no hallársele para hacer efec·
t1vo el pago.
Art. 3C? Todo militar ó asimilado á tál, que haya recibido
nombramiento y que tenga derecho á pasaporte J?Or
causa de marcha, de excedencia ó baja, y que por motivos Imprevistos
no se le haya expedido en tiempo ó no se le hayan
pagado los auxilios decretados en él, deberá hacer el reclamo
-correspondiente durante los noventa días subsiguientes á Ja
fecha desde la cual principió á prestar el servicio ó de haber
cesado en él; y pasado este ti~mpo, se considerará prescrito
el derecho con que pueda creers~ autorizado para exigir el
pago de aquellos auxilios.
Art. 4. 0 Los militares nombrados para reemplazar á
otros fuera de la Capital, recibirán los auxilios de marcha,
pero no entrarán á devengar el sueldo sino desde la fecha en
que tomen posesión real del empleo, que es la misma en que
debe darse de baja al reemplazado.
§. Quedan derogadas las disposiciones que sean contrarias
al presente.
:Comuníquese y publíquese. ·
Dado en Bogotá, á 4 de Agosto de 1 905.
R. REYES
El Secretario del Ministerio rle Guerra, encargado del
Despacho,
CLÍMACO LOS4D~
fiEMEROTECA
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'- 152 _J
DECRETO NUMERO 928 DE 1905
( 4 DE AGOSTO)
por el cual se hacen varios nombramientos en el Ramo de Guerra
El PresLdente de la Repúblzca
DECRETA
Art. 1.0 Nómbrase Guardaparque de Bucaramanga al
General Manuel Cana] V., con el sueldo de su grado, previa
prestación de la fianza de $ 1 ,5oo, conforme al Decreto número
8o6, de fecha 14 de J uJio último, en desarrollo de la
Ley 66 de 1905.
Art. 29 En atención á la importancia del mencionado
Parque, el Guardaparque nombrado tendrá un Ayudante que
lo será el Sr. Avehno Fajardo H., con la asignación mensual
de setenta pesos en oro. Déseles de alta en la Plana Mayor
del Medio Batalldn Rifles.
Art. 3. 0 Nómbrase, con el sueldo de setenta pesos en
oro mensuales, al Sr. Alejandro Peña Puyana P., AyudanteSecretario
del Inspector Militar del Departamento de Santander,
en reemplazo del General Urbano Caste1Ianos, que se
excusó de servir tal empleo.
Art. 4.° Concédese licencia indefinida al Subteniente
Salomón Enríquez, del Medio Batalldn Hofguin, acantonado
en Cali, y reemplázasele con el de igual grado Alejandro Hoyos,
que sirve en eJ Medio Batal!dn ./uanambú.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 4 de Agosto de 1 905.
R. REYES
El Secretario del l\tlinisterio de Guerra, encargado del
Deapacho,
CLÍ!'tiACO LOSADA
DECRETO NUMERO g44 DE 1905
(4 DE AGOSTO)
por el cual se hace un nombramiento en el Ramo de Guerra
El Presidente de la República
DECRETA
Artículo único. Nómbrase al Sr. Jorge Rodríguez Charry,
Copista de la Sección La del Ministerio de Guerra, con
sueldo ó asimilación de Subteniente.
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'- 153 _)
El nombrado será dado de alta en el Cuartel General del
Ejército, con fecha 1. 0 del presente.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 4 de Agosto de 1 905.
R. REYES
El Secretario del Ministerio de Guerra, encargado del
Despacho,
CLiMACO LosADA
DECRETO NUMERO 945 DE 1905
( 4 DE AGOSTO)
por el cual se hace un nombramiento para la Sección 6." de la Policía
Nacional
El Presidente de la República
DECRETA
Artículo único. Nómbrase al Sr. Antonio María QuirogaEscribiente
de la 6.asección de la Policía Nacional del Departamento
de N a riño (Pasto).
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 4 de Agosto de 1905.
R. REYES
El Secretario del Ministerio de Guerra, encargado del
Despacho,
Cdl\rAco LosADA
DECRETO NUl\IERO g46 DE 1905
(4 DE AGOSTO)
por el cual se hacen do nombramientos para la ü." eceión de la Policía
Nacional
El Prestdente de la República
DECRETA
Artículo único. Nómbrase á los Sres. Coronel Miguel
García y Cayetano Gómez, Jefe y Secretario, respectivamente,
para la Sección 6~ de la Policía Nacional que debe organizarse
en la ciudad de Pasto, Departamento de Nariño.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 4 de Agosto de 1905.
R. REYES
El Secretario del Ministerio de Guerra, encargado del
Despacho,
CLiMACO LOSADA
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'-- 154 __)
DECRETO NUMERO 947 DE 1905
( 4 DE AGOSTO)
por el cual se hacen varios nombramientos para la Policía Nacional
El Presidente de la República
DECRETA
Art. r? Nómbrase al Sr. Santiago Jaramillo Escribiente
de la Comisaría Especial del Cuerpo de Policía Nacional,
en reemplazo de Antonio M. Peralta M., quien no aceptó.
Art. 2'? Nómbrase igualmente Escribiente de la 3·a Sección
Especial de Policía Nacional de Facatativá al Sr. D.
Ignacio Amat.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 4 de Agosto de 1905.
R. REYES
El Secretario del Ministerio de Guerra, encargado del
Despacho,
CLiMACO LOSADA
HERENCIAS MILITARES
República de Colombia-EJército Nacional-Jefatura Militar
de la Frontera-Mayor/a del "Batalldn Tiradores "Número
rg
En San José de Cúcuta, á doce de Junio de 1905, siendo
las diez y media de la mañana, el suscrito, Jefe del expresado,
en asocio de los Sres. Carlos González y Raúl Villamizar,
individuos no militares, se reunieron en la Comandancia
del Cuerpo, con el objeto de hacer riguroso inventario y
avalúo de los bienes dejados por el finado Cabo 2.° Félix
Silva, hijo de Sebastián Silva y Felipa Ramírez, natural de
Pamplona, Departamento de Santander, de veinte años de
edad, que falleció anoche en el Hospital de esta plaza, de una
afección al corazón.
En tal virtud, haciendo las averiguaciones del caso, re-sultaron
como bienes del finado, lo siguiente :
Un cajón m/ 835 .................................................. $ .... 4o
En dinero................................................................ 15 ....
En poder del Habilitado........................................ 4 6o
Un par de alpargatas nuevas................................ .. .. 30
Suma .............................. $ 20 30
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L Ij5 J
Dedúcese por valor de un ataúd .......... $ d
Por alimentación que debia á la Sra.
Isabel Díaz............ ................................ ........ .... 3 1 o
Por lavado y composición de ropa á la
Sra. Limbania Pmzón...................................... 6 17 10
Quedan ........ $ 3 20
Se hace constar que el Gobierno debe al finado Cabo
Silva, diez y ocho meses de sueldo como soldado, así: dos
meses, Noviembre y Diciembre de 1901; todo el año de
1902, de conformidad con los Decretos números 502 y 506
del Poder Ejecutivo, referentes á sobresueldos y moneda; y
cuatro meses de Enero á Abril inclusive, en moneda de o,835,
según la Ley 39 de 1896. No tuvo otra cosa qué inventariar.
Las Sras. Isabel Díaz y Limbania Pinzón presentaron
-sus cuentas comprobadas, por lo cual se les reconoció y abonó
la suma de tres {>esos d1ez centavos á la primera($ 3-1o);
y seis pesos á la última ($ 6), moneda de o,835, quedando liquido
para remitir á la Administración de la Aduana, que
es la Oficina Pagadora, la suma de tres pesos veinte centa-·
vos ($ 3-20).
En constancia se firma la presente diligencia.
Coronel, primer Jefe, Rogelio Vélez Ménde.r-Testigo'
Carlos Gonzdlez-Testigo, Raúl Villamizar.
Es copia-El Capitán, Ayudante Mayor,
A ntonzo Ortega
Es copia.
CLiMACO LOSADA
BANDAS DE MUSICA
República de Colombia-Jlstado Mayor General del Ejército.
Bogotd, Agosto 5 de 1905-Número r3,r56
81'. General Inspector General de Parques-P.
Tengo el honor de acusar recibo del atento oficio que'
bajo el número 2 71, se sirve usted dirigir á este Despacho, asi
como del libro de Cargo y Data de la cuenta del fondo común
de reserva de las Bandas de Música MilitaFes de esta
ciudad, el cuaderno auxiliar del libro mencionado y el horrado.
r de la tarifa de multas que deben imponerse á los profesores
de dichas Bandas, por faltas en el cumplimiento de sus
obligaciones, á que dicho oficio alude.
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Boletín 1\tlilitar de Colombia
'- 156 _J
Queda enterado este Despacho de la existencia liquida
de setenta y cuatro mil setecientos pesos ($ 74,7oo), representada
como se indica al fin de la cuenta de los expresados
fondos correspondientes al mes de Julio último, así: en el
Banco de Colombia, en virtud de depósito hecho por el Habilitado
del Cuartel General el r 7 del f>asado, á seis meses de
plazo y con el quince por ciento (15 °f0 ) anual de interés, setenta
mil pesos ($ 7o,ooo ), en la Habilitación de dicho Cuartel,
para gastos en composición de instrumentos, cuatro mil
setecientos pesos ($ 4, 700 ).
Este Despacho se complace en reconocer el interés y cuidado
empleados por usted para lJevar personalmente lamencionada
cuenta, lo cual hace constar en la presentenota, consignando
de otro IaJo su expresión de agradecimiento á
nombre del Gobierno y particular por la laboriosidad de
usted.
Dios guarde á usted, D. EucLIDES DE ANGULO
LOS VERDADEROS ENEMIGOS DEL PUEBLO
República de Colombia-Def!artamento d~l 1'olima-Número
228-Comisidn Mzlitar especial-Honda, Julio 7
de 1905
Sr. Ministro de Guerra- Bogotá.
En virtud del nuevo nombramiento que se sirvió hacerme
el Poder Ejecutivo, y que me fue comunicado por
ese Ministerio en telegrama número 1679, de 20 de Mayo
último, he procedido de acuerdo con el Sr. Gobernador
del Departamento á hacer una correría en las Provincias
de Combeima, Ambalema y Honda.
Aun cuando mi conducto regular es el Sr. Inspector
general del Ejército, deseo, para bien de la Administración
pública, dar al Gobierno un informe directo, por conducto
de ese :Ministerio, sobre ciertos asuntos de vitaf importancia
en estos momentos que podremos llamar " de verdadera
transformación política y de verdadera regeneración administrativa,"
que con tanto acierto como patriotismo ha iniciado
el Sr. General Reyes.
La recolección de armas y demás elementos de guerra,
efectuada por mí en meses pasados fue tan completa, que
sólo he logrado reunir en esta correría un número insignificante
de armas, que de acuerdo con lo dispuesto en el artículo
8. 0 del Decreto número 750, he dejado en los pueblos,
bajo la responsabilidad de los Alcaldes, y previo inventario,
para el servicio de Policia.
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Bolt!tín Militar de Colombia
'- 157 -J
Atendiendo al pensamiento del Gobierno al nombrar sus
comisionados, me he propuesto, en dondequiera que he estado,
posesionarme de la manera como en los pueblos son recibidas
las medidas adoptadas por el Gobierno, el modo como
las autoridades las interpretan y hacen cumplir, y los resullados
prácticos que en virtud de ellas y de su aplicación
pueden obtenerse.
Una de las cosas más urgentes, y es precisamente de lo
que más se ha preocupado el Gobierno, es la conservación del
orden público. En esta nuestra desgraciada patria, gracias á la
perversidad de los unos, á los errores de los otros y á la debilidad
y falta de patriotismo de los más, nos hemos encaminado
á paso firme hacia la anarquía; pero no á una anarquía
organizada, que sería menos peor; hánse dado cita los
principales hombres de todos los partidos para anarquizar
el país, cada uno á su acomodo, resultando de esto la
desorganización é inmoralidad de que apenas podemos tener
idea.
En esta espantosa noche de tinieblas ha surgido y puéstose
á la cabeza del Gobie'f'no el Sr. General Reyes, que con
gran patriotismo y una voluntad de hierro se ha propuesto
salvar el país; pero para conseguir este fin deseado es necesario
el concurso de todos los hombres de buena voluntad.
Mas, como por desgracia hemos llegado en nuestra desmoralización
c.í no ser más que verdaderos utilitaristas, donde no
vemos utilidad no prestamos nuestro contingente, y algo
más : donde no ganamos nosotros solos á expensas del pueblo
infeliz, volteamos la espalda, negamos todo concurso
para el bien común y renegamos de aquel Or aquellos mismos
que tienen interés en que el pueblo Ignorante no los
comprenda.
Deseo he tenido de aplicar á estos espoleadores del pueblo
la Ley de Alta Policía Nacional, por el convencimiento
que tengo de que son ellos los mayores responsables de los
motines, tumultos y amenazas contra el orden público y social,
pero me he al:istenido de hacerlo, por ahora, esperando
á rendir este informe y á que el Gobierno, en vista de él, disponga
lo que crea más acertado.
El comercio es otro explotador, que por cada peso de
más que le paga al Gobierno con motivo de algún impuesto,
escatima al pueblo cobrándole diez pesos más por los artículos
que le vende.
Sal:iiamente dictó el Poder Ejecutivo su decreto disminuyendo
en un 50 por 1 o o los derechos de introducción de
algunos artículos alimenticios. Pues bien : yo garantizo que
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\._ 159 _J
la mayor parte de los introductQres hacen solos la ganancia,
dando á la venta estos artículos por el mismo precio que antes,
ó con una rebaja insignificante.
En algunos Municipios son los empleados públicos los
expoleadores, cargando al pueblo con impuestos inútiles y
dando tan mala inversión á las rentas que estos impuestos
producen, que los ciudadanos sienten lo que se les cobra y
no gozan del beneficio que pudiera reportarles una buena y
honrada inversión.
Por fortuna, tanto el Sr. Gobernador en el Departamento,
como los Prefectos en sus Provincias, han abierto visita,
y es de esperar que J>Ondrán remedio á Jos abusos que
algunos empleados municipales cometen diariamente.
Sírváse, Sr. Ministro, ver en esta nota sólo el vehemente
deseo que me anima de ayudar al Gobierno.
Dws guarde á usted.
RAFAEL S. RESTREPO
General Comisionado.
República de Colombia-Departamento del Tolima-Número
1135-Comisidn Militar-/bagué, Julio :u de rgo5 J
Sr. Ministro de Guerra-Bogotá.
Atento á Jo ordenado por ese Ministerio en Circular telegráfica
número 2 351, tengo el honor de rendir el informe
que en dicha Circular se me exige, así :
1 f? Del 1 ro, el Instructor los
ejercitará en apuntar, uno por uno, con las diferentes líneas
de mira, á las voces de mando y por los medios prescritos en
la Escuela del soldado.
A este efecto, estando el soldado de pie, en la posición
de carguen, con el alza dispuesta para la di tancia indicada,
mirará al punto á que se ha de apuntar, el que tratará no
perder de vista.
A la voz de apunten, colocará la culata en el hombro,
dirigirá la línea de mira por debajo del punto á que va
á apuntar, lo suficiente para que no se le oculte con las
oscilaciones del arma, levantará en seguida dicha linea hasta
que ella pase por aquel punto, y tratará de mantenerla
allí esforzándose en disminuir la amplitud de las oscilaciones.
El soldado dejará luégo la posición sin voz de mando.
El Instructor comprueba la puntería de la manera si-guiente:
·
Estando el rectificador de puntería colocado sobre el
fusil, el Instructor se sitúa á la altura del alza del lado derecho
del soldado, su ojo derecho á unos treinta centímetros
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'- 168 _,
•
del rectificador; busca en éste las imágenes de la ranura·
del alza, del punto de mira y del punto apuntado; sigue
con el ojo los movimientos imprimidos por el soldado á la
línea de mira, y comprueba si éste la dirige correctamente
sobre el objeto.
La posición relativa de los objetos vistos en el rectificador
es inversa en el sentido lateral, es decir, que si el soldado
apunta bajo y á la izquierda, el instructor verá bajo y á
la derecha el punto á donde va á terminar la línea de m1ra.
Observaciones-Al colocar la culata en el hombro, la
mano derecha aprieta fuertemente el arma por la garganta
para asegurar la independencia del índice ; si falta esta precaución,
el movimiento del primer dedo se transmite á la
mano y al hombro cuando se haga partir el tiro.
Se levanta el codo derecho para facilitar la colocación.
de la culata en el hombro. ·
Las dos manos ejercen una tracción continua hncia el
hombro, el cual resistirá la presión, para mantener de este
modo el rifle más sólidamente.
Es generalmente necesario al apuntar con alzas meRores,
que el talón de la culata sobresalga un poco del hombro,
á fin de q_ne el soldado no baje la cabeza para tomar la linea
de m1ra.
Para el empleo de las alzas superiores á r ,ooo metros, la·
posición de apuntar debe ser modificada ; en razón de la altura
de mira es necesario:
~~ Bajar el codo y la culata, á fin de no verse obligado á levantar
la cabeza y estirar el cuello para tomar la línea de mira;
2~ Colocar la mano izquierda contra el guardamonte,
arqueando ligeramente la muñeca; el arma se sostendrá entre
el pulgar y los cuatro dedos de la mano izquierda, reunidos
sobre la mano derecha.
El Instructor deberá habi Luar al soldado á hacer mover
el arma en todos sentidos, manteniendo siempre el ojo derecho
unido á Ja línea de mira.
El movimiento de apuntar á un punto designado tomando
las diferentes líneas de mira, se hará practicar en las
posiciones de rodillas y tendido, las cuales se tomarán com<>
esté prescrito en la Escuela del Soldado.
En la posición de rodillas, lus diferencias de conformación
no permiten á todos los hombres apuntar de la misma manera.
El instructor prescribirá á los hombres de busto largo
cargar el cuerpo sobre la pierna derecha, y colocar la pierna
y el antebrazo izquierdos tan verticalmente cuanto sea posible,
para utilizar toda su longitud; á los de brazo demasiadO'
~orto, el sostener el arma por el guardamonte.
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'-- 169 _)
En todo caso, el instructor exigirá :
1.0 Que en el movimiento de apuntar, la culata se coloque
en el hombro como en la posición de pie; la rodilla derecha
puesta adelante del pie derecho, tiene por objeto hacer
avanzar el hombro del mismo costado.
2. 0 Que la cabeza esté poco inclinada, sobre todo hacia
delante, á fin de evitar el que se aproxime demasiado la nariz
al pulgar de la mano derecha.
Cuando el soldado apunte en la posición de tendido, e
euerpo deberá estar colocado oblicuamente con relación á lal
dirección del tiro, para evitar el apoyar la culata sobre la
clavícula.
Los soldados podrán ser considerados como ejercitados
cuando ellos ejecuten sin vacilar Jos movimientos, y cuando
tomen las posiciones sin tesura ni contracciones.
Sólo una práctica repetida y continua en apuntar en las
diversas posiciones, puede darles la facilidad que con viene
desarrollar entre los hombres.
5. 0 Accidn del dedo sobre el disparador
50. Estando el soldado de pie, en la posición de carguen,
y con el percutor montado, el instructor le enseñará á actuar
sobre el disparador, de la manera siguiente:
Con la mano derecha apretar el arma por la garganta,
como se ha prescrito para el movimiento de apuntar, l1acer
presión sobre el disparador, con la extremidad anterior de la
segunda falange, hasta que el segundo resalte apoye contra
el cajón de cierre, marcar una pausa, y, reteniendo l~ respiración,
hacer partir el tiro, cerrando lentamente el dedo, con
un movimiento continuo y sin brusquedad.
Observaciones-Es esencial que el tirador se habitúe á
reconocer, por la resistencia que experimenta, el momento
en que el segundo resalte del disparador se pone en contacto
con la parte baja del cajón del cierre, ó se ejecuta el primer
tiempo de los dos en que se hace el disparo; después ya no
necesita sino de un ligero esfuerzo para hacer partir el tiro.
El instructor ordenará al soldado que se ejercite únicamente
en actuar sobre el disparador.
(Conltnúa)
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'- 170 .J
GUERRA EN MONTAÑA
GENERALIDADES
1 ~ Antes de la guerra de tremta años, como dice Clausewitz,
la profundidad del urJen de combate, la gran preponderancia
de la caballería, la imperfección de las armas de
fuego y otras circunstancias daban gran valor á la utilización
de los obstáculos del terreno. En tal época, una defensa sis!
emática de montañas hecha por una tropa regular, la hacía
Inexpugnable. 1\Ias hoy, que todo ha cambiado, no es ilógico
pensar que tal cambio alcance á la guerra de montañas.
El ejército puede, en una gran parte, ser empleado para
resolver una campaña en el monte. Otra cosa no fueron las
guerras de sucesión de España y de Austria y la Revolución
Francesa.
. Generalmente las grandes soluciones guerreras deben
evitarse en montaña y procurarse en llanura. Mas aunque no
sea dable empeñar en una guerra de montaña todo el ejército,
e~ las fronteras ó en las zonas montañosas debe siempre
considerarse la eventualidad de que sean teatro de operaciones
parciales ó preparatorias.
Determinemos cuáles podrían ser estas operaciones.
En el caso en que la frontera sobre la que se inicien las
oreraciones esté representada por una zona montañosa que
e ejército ofensor tratará de atravesar si se propone la ofensiva
con todo su ejército para venir á buscar la solución en
el llano.
En otro tiempo, cuando los ejércitos eran de 5o,ooo á
6o,ooo hombres, una operación semejante se reducía á esto:
hacer demostraciones sobre todos los pasos de la frontera para
obligar al defensor :i diseminar su tropa, y forzar el paso
que le presentase menor resistencia.
La operación, bien dispuesta y ejecutada, resultaba de
fácil obtención, pero con los ejércitos colosales de hoy, es de
todo punto imposible realizar este programa.
Atravesar una región montañosa por parte de un ejército
es un período de crisis agudísima, en que el defensor
por todos los medios se opone al avance del enemigo y trata
de separarlo para barirlo en fracciones, es cosa harto sujeta
á inconvenientes.
En la tentativa de atravesar una región montañosa hay
que contar con la acción táctica de la vanguardia del invasor
y de las tropas defensoras. Esta acción puede ser más ó menos
numerosa, más ó menos obstinada, pero sólo constituye
el preludio de la guerra, que será resuelta definitivamente
por el resto del eiército.
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'- 171 _¡
Una serie de operaciones de montaña tienen objeto cuando
sobre el teatro de operaciones existe una zona montañosa
que puede determinar á su poseedor una influencia directa ó
indirecta sobre el total de la campaña. Cuando exista esto,
se le asignará un cuerpo especial, el cual, en armonía con las
tropas operadoras en el llano, realizará operaciones por su
propia cuenta.
Hemos establecido dos casos de operaciones de montaña:
el de atravesar una región montañosa por parte de un ejército,
del que una fracción se encarga de la conquista ó de.fensa
de tal región, y el de un cuerpo de tropas destinado
por un período de tiempo más ó menos largo á operar en una
zona montañosa aislada. ·
El primer caso, si bien se considera, comprende al segundo,
del cual tiene más la operación esencialmente logística
del paso de la región montañosa por parte del grueso
del ejército que no combate. Pues el cometido de la parte de
ejército que trata de forzar el paso que el defensor se obstina
en defender, es perfectamente parecido al del cuerpo que
tiene encomendada la conquista ó defensa de una zona aislada
en el teatr0 de operaciones.
Por Jo cual, reservándonos de examinar separadamente
la operación de atravesar la región montañosa por el grueso
del ejército, diremos primero las condiciones comunes á las
operaciones del cuerpo aislado encargado de] ataque ó de la
defensa de una zona montañosa. Después veremos la diferencia
característica de cada caso.
2. 0 Los principios del arte de la guerra, gracias á su
simplicidad y generalidad, por las que se hace abstracción
del ambiente en que los aplicamos, son siempre los mismos ( 1 ).
Pero si el principio es Imnutable, varía la modalidad en la
resolución práctica de las cuestiones que se presenten. En
montaña mismo los términos del problema guerrero se presentan
como en llano, si bien con las variantes propias del
terreno especial, Jo que no deja de ejercer su influencia sobre
el combate.
3· 0 En montaña la guerra se complica por las condiciones
del suelo, y especialmente por la variabilidad de elementos
que entran en acción cuando se trata de tomar una decisión.
Esta complicación hace imposible é inútil el dar norma
particular de detalle, especialmente para la conducta que se
debe seguir en las operaciones, la cual, como es lóg~co, va
sujeta á las ~ombinacwnes que se ideen. .
De la maniobra estratégica del detalle, como dice Jomini,
se podría formar una idea leyendo la maravillosa expedi-
( x) Guerra en los A !pes, Saint-Hypolíte-Principios de la guerra
alpina, Paúl Simón.
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'- 172 _;
ción de Souvaroff por el Saint-Gottardo ........ Y con el análi-sis
de este hecho se puede reconocer toda la vanidad de la teoría
del detalle, y persuadirse que en la guerra de montaña,
principalmente, una voluntad firme y heroica vale más que
todo precepto.
4. 0 La meditación de Ja historia deberá ser el primer
guía para un jefe de tropas de mon laña. Después servirá el
conocimiento topográfico de Ja región en que se debe operar,
en fin, un buen servicio de exploración é información. Cuando
á esto vaya unido una actividad inteligente y las otras
cualidades más convenientes al jefe en montaña, se sabrá
apreciar una situación y res0lveda enérgicamente .
. Dictar normas pa:ticulares no sólo resulta inütil, sino
pehgroso, por" esto hmttaremos cuanto se refiera al carácter
de la forma de realizar las operaciones, que ilustraremos con
algunas consideraciones, reservándonos de exponer en las
partes tercera y cuarta las reglas generales reconocidas más
propias para tales cuestiones.
(Continúa)
. Historia
LA FUNDACION DE BOGOTA
LEYENDA É HISTORIA
(Concluye)
Guillermo Tell, héroe l egendario de la Iode
pendencia helvética, en los comienzos del siglo
XIV . La leyenda de Tdl y de sus hazañas es
tomada de las leyendas islandesas, de donde fue
trasplantada á Suiza en el siglo xv, desarro.
Hada, y, por decirlo así, fabricada íntegramente
por el historiador Tscbundi. D~ Lúl~ (I)
Tenemos, pues, que es una mera leyenda lo de la fundación
de Bogotá en las formas y condiciones que se refieren hoy
día en libros y periódicos; leyenda cuya formación queda
rastreada de modo incontrovertible. En efecto, ni Castellanos,
ni Quesada, ni Rodríguez Frcsle dan asidero á tal conseja;
Simón, en el capítulo correspondiente, supone que uno
de los ranchos fabricados para cuartel, debió servir de capiJia,
porque ignoraba las prácticas legales que se usaron en el
siglo xv en la fundación de las ciudades; Flórez de Ocáriz
(l) Durante cerca de cuatro siglos todos los suizos tuvieron por artículo de
fe la existencia de Guillermo Tell, á quien levantaron en varias partes monumentos
y capillas exvóticas, y en las escuelas se enseñaba la historia del héroe
como base de la historia nacional : la comprobación del frande de Tschundi
en nada afectó á la nación suiza. Que aquí se haga la luz sobre errores tradicionales,
tampoco empañará el brillo de Santafé.
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- 173-
ya da por cierto lo de la primera misa y que se edificaron
doce casas y una ca pilla en memoria de Cristo y de los doce
Apóstoles, sin presentar pruebas de su dicho) pero no se atreve
á suponer que la dicha capilla se edificara fuera del perímetro
de la .plaza mayor; Pwdrahíta condena tales suposi-'
ciones no dándoles cabida en su libro; Plaza ya tergiYersa á
su antojo el relato de la fundación de la ciudad, é inventa la
distribución de solares para la edificación de varias iglesi!ls, y
nos pinta á Quesada de solemne unzforme (!) ; Acosta se limita
á copiar á sus predecesores; y, en fin, Groot, no sólo
mal copia los textos anteriores, sino que por su parte inventa
-no da pruebas de su dicho- que la primera capilla se edificó
donde estuvo el Humilladero, llevándose de calle, íntegramente,
todas las fuentes de la historia colonial.
Y no exageramos: el Arzobispo Piedrahíta incluye al
1/umilladero entre las ermitas, sin dig·narse ni aun mencionarla,
y Jo propio hacen Castellanos, Simón y el mismo Flórez de ·
Ocáriz. Mas aún: esas autoridades, por la manera misma como
relatan el suceso y describen la ciudad, condenan la invención
de Groot; y por si alguna duda pudiera quedar en hecho
tan claro, vendrían á disiparla los documentos relacionados
con la erección del convento de franciscanos y de la plaza en •
donde estaba la mencionada capilla, simple humilladero á la
entrada de la cúldad, por cuanto en Las Nieves y la Agua
Nueva no había sino vivicudas de indios. Y á esas pruebas
testimoniales se agrega el trazo mismo de Jas calles de Bogotá,
rectas y cruzadas en ángulos rectos en su primili va área,
entre los dos riarhuelos, mostrándonos las calles torcidas que
rodean ese núcleo, que fueron edificadas luégo, poco á poco y
según el buen capricho de los albañiles, como sucedía hasta
hace poco, cuando la autoridad tomó cartas formRies en el
asunto.
Fabricada así la leyenda por la incuria de los publicistas,
que siguen repitiéndola cada año sin cuidarse de la verdad
histórica, no sólo se agrava de continuo la tergiversación
de la verdad, sino que á la fecha ya alcanzamos el ridículo
anacronismo de izar el 6 de Agosto la bandera del gualda y
rojo de la madre patria, como si ella hubiera existido en
tiempos de Carlos v! ( 1) Pero¿ qué significa semejante yerro
(I) Suárez Rendón, en su testamento, enumera todos sus pendones, incluso
los presentes en la fundación de Tunja, así: una bandera de tafetán blanco con rayas
azules y cruz roja que sirvió de insignia á la compañía que trajo de España á
Santamarta; un guifln-estandarte de damasco carmesí que le sirvió de insignia
mientras fue Justicia Mayor por los Cabildos, un estandarte carmesí de Capitán
único de la caballería cuando la alarma de Aguirre, y otro de damasco
azul que alzó en la jura de Felipe u. De donde, claro como la luz, que en la
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'- 174 _¡
en Ja Atenas Hispanoamericana, cuando en ella se habló sin
contradicción del uniforme de gala de Quesada y se reemplazaron
las prescripciones legales que "'{egían las fundaciones
de las ciudades por consejas ridículas encaminadas á Henar
la ignorancia de aquellas prescripciones?
Y no se diga que en los cronistas hay vacío en el particular,
cuando no indican en detalle la ceremonia en referencia,
toda vez que afirman, que cuidan de afirmar si el acto,
se ejecutó debidamente, si hubo ó nó posesidn solemne
del área municipal : y esa posesión no consistía en
arrancar yerba, ni alzar pendón, DI sacar espada, ni dar gritos,
ni en desafíos ridículos en boca de valientes soldados.
No: consistía únicamente" en clavar en el centro de la futura
plaza un tronco nudoso que representaba la picota ó rollo,
es decir, la facultad del Soberano para administrar justicia y
y de la cual el Jefe cortába un nudo con la espada en señal
de que tomaba posesión del Municipio, q_ue no era un coto de
vasallos, y luego se pregonaba la fundación y sus términos."
(Capltulos de una historia civil y militar de Colombia). Era
tan sabido de todos el dicho ceremonial, que venía desde la
reconquista española, que parecía ocioso repetir su descripción
á cada paso, de lo cual también hallamos pruebas en lo
referente á las encomiendas ó repartimientos, ya usados en
]a Península desde siglos atrás, tanto en viviendas ó solares
como en tierras para ganados y pan 1leYar.
En una }Jalabra, la historia de los orígenes de Bogotá,
según resulta de los documentos, no de las suposiciones ni
de los inventos de quienes tratan la historia como novela, es
como sigue: ''Resuello Quesada á marchar á España en
busca de un nombramiento de Gobernador de las tierras del
Nuevo Reino, hizo construir doce ranchos para en ellos alojar,
cual si se tratara de cuarteles de invierno, á la mayor
parte de su hueste, ínterin él regresaba de España; ranchos,
ó mejor, campo, que fue ocupado el día del Salvador. Por
causas diversas el viaje hubo de aplazarse indefinidamente
y entretan.to ar1 iharon al corazón del Nuevo Reino Jos Jefes
expedicionarios Belalcázar y Federmán, quienes también de_
fundación de Tunja y•por ende en la de Bogotá, no se alzó pendón ni hubo la cabalgata
que inventó Plaza. Mas aún : en el juicio seguido 76 años después para
que se pusiera estandarte de la Fundación en la Iglesia Mayor, está bien claro
que se trataba de una bandera construida para las fiestas del aniversario de
tal acto.
Y de paio anotaremos los singulares errore& de Suárez Rendón, al casarlo
en Santamarta á su llegada de España, es decir, en 1536, cuando en esa plaza
casi no permaneció ni un día, olvidando que su hijo mayor murió á fines de
1637, es decir, casi á u11 siglo de aquella fecha y que el último de sus cuatro
hijos, que no diferían mucho eD edad, nació en Tunja en 1571!
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Boletín Militar de Colon1 bia
'- 175 J
seosos de pasar á España, ayudaron á dar calor al demorado
viaje, que se realizó por fin á los tres meses largos de ~u llegada.
Quesada, por consejo de Belalcázar, dispuso fundar
tres ciudades antes de partir y, personalmente, y, en Jos términos
legales de la época, fundó él mismo, entrado el mes de
Abril siguiente, la primera de ellas, la que debía ser centro de
su Gobernación, dándole por nombre Santafé de Bogotá. La
ciudad capital del Nuevo Reino creció al principio con bastante
lentitud, no tomando algún vuelo sino hasta que en
ella se f'stableció la Audiencia, puesto que su primera Iglesia
fue pajiza largo tiempo, no obstante su rangode Catedral." ( 1)
Todo lo que á esto se agregue es novela y nada más.
Tiempo es, pues, de que prescind.amos de escribir historias
á lo Navarrete, quien, cuando se veía embarazado en sus
cálculos por documentos indiscretos, declara que en ellos se
había cometido un lapsus plumae del número de años necesario
para sus propósitos. Tiempo es de que en las publicaciones
históricas que hacemos se respete un poco más la verdad,
es decir, las fuentes, prescindiendo de respaldarlas en autoridades
que no resistan la prueba de la crítica histórica moderna,
yara no provocar en el extranjero una sonrisa de desdén.
A particular podemos aplicar lo que hace pocos meses
dijo Mr. Balfour en el discurso reglamentario en la última
sesión anual de la Asociación Inglesa, para el adelanto de las
ciencias : "Parece mentira, y sin embargo es una gran verdad,
que hasta hace solamente cinco arios, la humanidad vivía y
moría en Gn mundo por ella imaginado, y que sin embargo
no era sino pura ilusión_,; sólo que la estrepitosa bancarrota
de las ciencias físico - matemáticas cuanto á su falsa concepción
de la esencia de la materia, desgraciadamente aún
tarda en llegar aquí para esos errores que vician las fuentes
del conocimiento de nuestras propias historia y geografía nacionaL-
F. J. V. V.
Variedades
LA GRAN BATALLA
Los dos Cuerpos de infantería se avistaron en el valle.
Al compás de los marciales acordes, alternados con las notas
el)ardecedoras del Himno Nacional, á paso de vencedores estrecharon
la distancia.
(I) No debe olvidars~ que hasta mediados de · I.543 no llegó aquí Antonio
Martínez, que fue el prim'!ro que hizo teja y ladrillo en Santafé.
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- 176-
Sólo la perezosa corriente de un riachuelo separaba ya á los
que iban á pelear la gran batalla.
Lés separaba apenas un puente tosco, estrecho y sin cubierta .
. El mismo que une las altivas Repúblicas que se aprestaban á
resolver el problema del honor nacional.
Allá, tremolaba el pabellón tricolor de siete estrellas.
Acá, desplegaba sus alas el condor andino.
El brillo deslumorador de las bayonetas y la proximidad de
los dos ejércitos hacían presentir un choque al arma blanca.
Un momento transcurrió de ansiosa expectativa.
Las bandas callaron y sólo interrumpía el solemne silencio
de aquella hora el silbido estridente de un viento huracanado.
¿Quién' debía iniciar el combate?
¿Quién osaría avanzar primero sobre el puente?
Del lado de allá, un grupo de jefes arrogantes entró resuel-tamente
en el tablado.
Del lado de acá, jefes gallardos salieron á su encuentro.
Y en medio del puente se dieron un abrazo.
Luégo tornaron al frente de sus tropas.
Iba á empezar el combate.
Las bandas militares tocaron honores de bandera y los abanderados
avanzaron á un tiempo.
Y empezó la lucha.
Uno y otro, al querer avanzar un paso, eran rechazados violentamente
por un poder invisible, y varias veces estuvieron á
punto de caer.
Las respectivas escoltas de banderas, aunando sus esfuerzos,
vencieron al fin la impetuosa corriente atmosférica y, casi al mismo
tiempo, clavaron sus pabellones en la mitad del puente.
Allí volvieron á encontrarse los jefes principales.
Y á la sombra de aquellos pabellones enlazados, cual lo estuvieron
en Boyacá y en Carabobo, se dieron nuevo abrazo.
Las dianas del triunfo se dejaron oír en ambos campamentos.
La Banda del Batallótz Zamora tocó el himno de la Patria de
Santander y de Nariño, al mismo tiempo que la Banda del 7l'radores
tocaba el de la Patria de Bolívar y Miranda.
Cesó entonces la muda espectación.
Espontánea, atronadora exclamación salió de mil pechos conmovidos.
En la margen venezolana del Táchira se oyó este grito: ¡Vi-va
Colombia 1 ·
Y al mismo tiempo en la margen colombiana se gritaba :
¡Viva Venezuela 1
Cúcuta, Junio I 8 de 1905.
EusTAQUIO MANTILLA BRETÓN
(De El Trabajo, de San José de Cúcuta).
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Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IX Serie VII Tomo II N. 6", -:-, 1905. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691311/), el día 2026-04-07.
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