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ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO 1
Dlreotor y Editor
FRANGISCO J. VERGARA Y VELASCO
Ge-neral (le Ingeni.,Joll
.:PIItdl mrty bien suceJer que t:uutro respeto d toJaJ las cmtvicdonu, vt!ttgtz á ¡atllf
tn In indlftrtncia )' 11~1 dq't' sw m'rgla pam dtjmdtr las ttuJ.rtraf '
ENRIQU'E SlEliJKIEWICZ
•···••·· -· ···•···· ·····•··· ....... . ··-............... ··:·· .. -·· . .. . . . . ... . .. .... . .. ...• !~'. ........... ···-········-
• • • Bogotá, Junio 10 de 1905 • • •
-Oficial-.
MINISTERIO DE GUERRA
"Seccidn I.a-Repúhlica de Colombia-Número 34ss~Mc._
nisterio de Gobierno-Bogotá, BOde Afayo de I!}O'§
Sr. Dr. D. Clímaco Losada, Secretario del Ministerio dé Guetra
''Tengo el gusto de comunicar á u ted queelPoder Ejecutí
vo, por Decreto número 537, de fecha de ayer, tuvo á
bien encargar á usted de ese Ministerio, por renuncia aceptada
al titular Sr. General D. Diego A. de Castro.
De usted muy atento servidor,
Bo~IFACIO VÉLcz
'República de Colombia- -1Vlimero 1 38-JYmJ.sterw de Guerra
Bogold, .Junio 2 de rgos
r. Dr. D. Bonifacio Vélet, Ministro de Go~erno
CLfHAco LosA DA "'
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L 624 .J
CIRCULAR
Mayo, 31 de rgos -
Sr. General Comandante en Jefe del Ejército, Comandante' Generales Divisio.
narios, Jefes Militares, Gobernadores de Departamento, Jefes de Cuerpo y
Compañía su:Jta, y demás autoridades civiles y militares de la República
Tengo el honor de comunicar á ustedes que por renuncia
del Sr. General Diego A. De Castro, quien ha sido Jlamado
á desempeñar ]a Gobernación del Departamento del
Atlántico, el Excmo. Sr. Presidente me ha encargado del
Despacho de este Ministerio, en mi carácter de Secretario.
La separación del General De Castro del elevado cargo
~ue venía desempeñando con notable acierto y competencia,
tiene que ser motivo de pena para sus colaboradores y el
Ejército.
Antiguo servidor de la institución militar, yo me esforzaré
durante el tiempo en que desempeñe, por accidental
promoción, el Ministerio de Guerra, en consagrar al Ejército
la mayor atención y solicitud, cumpliendo fielmente las
órdenes é instrucciones del Excmo. Sr. Presidente de la República,
para quien la suerte y bienestar del soldado es asunto
preferente por ser él su Jefe nato y su compañero en díaa
inolvidables de gloria.
Me pongo á las órdenes de ustedes.
CLiKAco LosADA
DECRETO NUMERO 537 BIS DE 1905
(29 DE MAYO)
por eJ cual se encarE& del Despacho de Guerra al Secretario del Ministerio
El Presidente de la República
DECRETA
Artículo único. Por renuncia aceptada al Sr. General
D. Diego A. de Castro, del empleo de Ministro de Estado en
el Despacho de Guerra, encárgase de este puesto al Secretario
def Ministerio.
Comuníquese y publiquese.
Dado en Bogotá, á 29 de Mayo de 1905.
R. REYES
El Ministro de Gobierno, BoNJPACIO V ÍLEZ
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\.._ 625 ..J
DECRETO NUMERO 514 DE 1905
(MAYO 26)
por el cual se reorganiza el Ejército de la República y se dictan varias disposi.
ciones referentes al Ramo de Guerra
El Presidente de la República
DECRETA
Art. 1.0 El Ejército de la República se compondrá de
un Estado Mayor General, con residencia en el D1strito Capital,
y de los Batallones, medios Batallones y Compañías
sueltas que actualmente constituyen aquél, con el personal
y en los acantonamientos que hoy tienen, ó en los que
con posterioridad se designen, á excepción de las Compañías
sueltas de T_ltum~te y San Andrés, que serán eliminadas;
§. El hcenctanuento de la Compañía suelta de San Andrés
se aplazará hasta que se verifique la orsanización de la
Policía Nacional que debe hacer la guarmción en aquella
isla.
Art. 2.0 El Presidente deJa República es el Jefe nato
del Ejército, y como tal, ejercerá ó delegará en todo ó en parte,
cuando lo juzgue conveniente, las atribuciones de Comandante
en Jefe.
Art. 3· 0 El Estado Mayor General, de conformidad con
el Presupuesto de Gastos vigente y con las asignaciones en él
señaladas, tendrá el personal siguiente :
Un General Jefe, que puede ser del empleo de General
en Jefe ó de General de División; un General, Primer Ayu ..
dan te general; dos primeros Ayudantes generales; un primer
Ayudante general, Secretario del Estado Mayor General;
dos primeros Ayudantes generales, Archiveros; un Gor·
neta de Ordenes; un Conserje; un Inspector General del Ejército;
cuatro Generales Jefes de Mesa; cuatro Generales ó Co~
oneles Subjefes d~ Mesa; cuatro Capitanes, primeros A.dJUntos;
cuatro Temen tes, · segundos Adjuntos; cuatro Subtenientes,
terceros adjuntos; y cuatro Sargentos primeros,
ordenanzas.
Art. 4. 0 Habrá además en el Estado Mayor General un
Cuerpo Civil c¡ue, con las asignaciones sefialadas en el citado
Presupuesto de Gastos y en los Decretos expedidos al efecto,
constará del siguiente personal :
Un Guardaparque ieneral; un Auditor general de Gue-
, rra ; un Capellán general del Ejército ; un Secretario del
Auditor; un Habilitado del Estado Mayor General; tres Escribientes
del Guarda parque ; y dos Ayudantes del Guardaparque.
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'- 626 _.)
Art. 5.0 Para el despacho de los asuntos del Ramo, el
Estado Mayor General se dividirá en cuatro Mesa8, así:
Una central y tres subordinadas á ésta, que recibirán órdenes
directas deJ Jefe de la .primeramente rnencionadá y del
Jefe del ex~resado Estado Mayor General, á quien corresponde
distnbuír, de la manera más conveniente, los trabajos
y el personal de aquéllas.
Art. 6. 0 El Jefe de Estado Mayor General recibirá órdenes
directas del Ministerio de Guerra, de qoien inmediatamente
dependerá; y las transmitirá de igual manera á Jos JefeS
de los Cuerpos del Ejército, que le estarán subordinados
directamente.
Art. 7. 0 Todos Jos asuntos de Justicia Militar, cuyo conocimiento
corresponde hoy á la Comandancia en Jefe, y las
atribuciones y delieres señalados á ésta por el Código del Ramo,
Leyes, Decretos y Resoluciones vigen't~s, quedarán á
eárgo del Jefe de Estado Mayor General, quien además tendrá
las siguient~s:
a) Las que por el Código Militar, Leyes, Decretos y Reabluciones
en vigor, corresponde ejercer hoy al Jefe de Esta-
.do Mayor General; .
b) Para todos los asuntos del servicio, entenderse directamente
con las fuerzas acantonadas en el Distrito Capital ;y
en los Departamentos y con los Inspectores Militares departamentales
creados por el presente Decreto;
e) Vigilar la marcha regular de la Policía Nacio al '!
comunicar las órdenes del caso á los Jefes de ella ;
d) Presentar al Ministerio de Guerra los candidatos para
personal del Ejército y de la Policía Nacional, respecto de los
euales debe pedir informe á los Jefes de los respectivos Cuer· os,
e) Informar por e crito al Ministerio de Guerra, y ct;»n
ties meses de anticipación, sobre las necésidade~ que tenga el
Ejército y la Policía Nacional en materitl de vestuario, armO:ménto
y demás elementos para su equipo, á fin de que dicho
Ministerio, en acuerdo con . el Presidente, resuelva lo que
convenga;
· · f.) Arreglar de manera regular y fija la provisión ac fon
·dotfsuficientcs para pagar al Ejército y PolicJa Nacional, tanto
en el Distrito Capital como en los bepartamentos, los haberes
qu devenguen con la mayor puntualidnd; pnra este
efedto pa ará, con un m~s de anticipación , al Ministerio de
GUerra, para que éste lo haga al de Hacienda y Tesoro, u·n
Presupuesto de los gastos del mes sigUiente, con especificaoión
de 1 sumas que deben .situarse en· ca:da localidad ;
g) Proponer al Ministerio de Guerra los ascensesd€!0ttciales
que fuere conveniente y justo conferir ;
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~~~etin ~ili~~r d~ C~l~J!lbia
'- 6~7 _)
h) Presentar al Ministerio de Guerra el plan y reglam~
ntos pa:r~ la Escuela Militar en el Distrito Capital' y para
la Escuel~ de Marina en la ci~dad de Cartagena; ·
. . i) Activar la formación y decisión . de . los expediente•
f9rmados por Jos individuos del Cuerpo de In validos, que fue
el_i~i~ado como 1? dispone la ~e y. 33 de ¡go4, y los de j~hdación
de Jos miembros del EJército que se hallen compren-dides
en las Leyes 149 de 1896 y 21 y 27 de 1 Q04; '
j) Organizar el servicio en el Distrito Capital y en 1~
ruarniciones de los Departamentos, de tal manera qqe en los
Cuarteles y guardias solamente haya eJ número preciso de
individuos de tropa, y que el resto se ocupe constantement~
en trabajos de zapadores;
k) Hacer preparar un proyecto de Código Militar, con:sultando
las actuales instituciones y necesidades del Ejército,
para someterlo al estudio del próximQ Congreso ;
/) Reglamentar y hacer cumplir los reglamentos en todo
lo referente á la Contabilidad y parte fiscal de la!f guarniciones,
señalándoles atribuciones á Jos lnspector~s Militar~
departamentales y á los Jefes de aquéllos; para ~ste efectQ,
~os primeros podrán .tener un Secretario a,ytidant~, encargaao
éle la documentactón y cuentas que deberán elevar ti Ia
Sección respectiva del Estado Mayor General para su é amc;p
y fenecimiento. · · • ·
Art. 8. 0 La asignación mensual del Jefe de Esta1o Mayor
General .será la que determina para el Comapdante ~p
Jefe del EjércitQ el Presupuesto vigente ó el Decretq qu~ JÍJ.e
las aRignaciones militares. • ·
· · · Art. g. 0 El Abogado Consultor, los Ayudantes y Adjuntos,
Telefonistas, Conserjes, Copistas, Carterqs, encargados
de la Farmacia y Pesebreras, Cochero~ y Archivero del
Ministerio de Guerra; el Inspector general de Parques; el
Instructor general del Ejército, el Director del BoLETÍN MILITAR,
el Secretario del Inspector genera) del Ejército, él Ingeniero
Militar, Jós Inspectores é Ingenieros especial~s e Zapadores,
e~ Profesor de Esgrima, los Médicos de la g'uarni·
~ión del Distrito Capital, los empleados del Hospital ilitar
~entral y los Médico~ y Guardaparqués' de Jos acant'onamientos
de fuera del mismo Distrito Capital ~jue lioy existen, continuarán
en ejercicio de sus func~ones, devengando los suelaos
señalados en los respecti~os Decretos de nombran,iento.
·· Art. 1 o. Suprimen se la Comandancia' e11 Jefe del Ejér~ito,
la Comandancia General y Estados Mayores Divisionari~,
las Je!aturas Militares, a excepción de la del Táchira, que con.
~in~ará con _la organi~ación que hoy t~~n~1 1. ~n general tepa.
s 1.~~ oficmas, empleos ó dependencias ~~Pl~tares ~~e J!O
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queden comprendidas expresamente en este Decreto, dehiendo
pasar los doc~mentos y archivos respectivos al Estado Mayor
General, para que allí se distribuyan ó se les dé el curso
correspondí en te.
Art. 11. Igualmente suprímense los dos Edecanes de
Honor del Presidente de la República que actualmente desempeñan
esos cargos: continuarán rrestando sus servicios
como Adjuntos á Ja Secretaría genera de Ja Presidencia, dados
de alta en el Estado Mayor General, con derecho al mismo
sueldo que han estado devengando.
Art. 12. Las funciones que corresponde ejercer á los
Inspectores de División, conforme al-Código Militar y á los
Decretos respectivos, serán adscritas á los Inspectores Militares
departamentales que se establecen en reemplazo de
aquéllos, y los cuales estarán subordinados directamente al
Jefe de Estado Mayor General.
~·Los Inspectores que se establecen por este Decreto ejer- .
cerán además las funciones señaladas á los Comandantes generales
de División, en' Jo que se refiere á moralidad, disciplina
fiscalización del manejo de fondos en los diferentes acantonamientos
de su dependencia, y podrán tener un Secretario
Ayudante encargado de la documentación y cuentas que deben
11evar conforme á los reglamentos vigentes y á los que
sobre el particular dicte el Estado Mayor GeneraL
Art. r 3· Tanto las fuerzas que hacen la guarnición del
Distrito Capital, corno las del resto de la Repüblica, sin perjuicio
del buen serYicio militar, se ocuparán como zapadores
en la construcción y mejoras de las vías y edificios públicos.
§ 1.0 Los Gobernadores de Jos Departamentos quedan encargados
especialmente de supcrvig-ilar los trabajos qur eje-
. cule la fuerza y dar cuenta al .Ministerio de Guerra de la irregularidad
que ob8erven, haciendo al mi mo tiempo las indicaciones
que á u juicio estimen convenientes para el mejor
resultado.
§ 2. 0 Lo Jefes de Jos Cuerpos á quienes corresponde el
cumplimiento de lo que dispone este artículo, mensualmente
rendirán al Ministerio de Guerra un informe detallado sobre
los trabajos ejecutados.
Art. 14. Cuando en los Departamentos se hayan org·anizado
debidamente las Divisiones ó Seccione. de Policfa Nacional,
cesará el Ejército de prestar el servicio de Policía Militar
para la custodia de presidios y cárceles, conducción de
presos, vagos, &c. &c.
Art. I 5· Las Bandas y ]a Escuela Militar de Música residentes
en el Distrito Capital, continuarán organizadas de la
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'- 629 _)
·manera que prescribe el Decreto número 362 de 1905, quedando
á cargo del Jefe de Estado Mayor General las atribuciones
deberes y que el citado Decreto adscribió á la Comandancia
General de la I .a División ;
§. Las Libranzas ó V al es por sueldos y raciones de las
Bandas, útiles de escritorio y sueldo del Compositor, se harán
por el Habilitado del Cuerpo á que dichas Bandas estén
subordinadas, y el Instructor Jefe, y el Pasante Secretario y
el Profesor de Instrumentos de madera de la Escuela Militar,
serán dados de alta en el Estado Mayor General, para efectos
fiscales.
Art. r 6. Los l~spectores Militares de los Departamentos,
que conforme á este Decreto reemplazarán á los Comandantes
Generales y á los Inspectores Divisionarios, especialmente
se esmerarán en que las fuerzas que hacen las guarniciones
de su dependen~1a, se ocupen constantemente en trabajos
como zapadores y en que den ejemplo de moralidad y disci-
·plina.
Art. r 7· Las guarniciones de los Departamentos cum·
plirán las órdenes que les comuniquen ]os Gobernadores, de
conformidad con las instrucciones que éstos reciban del Poder
Ejecutivo, como á sus A gen les superiores inmediatos.
Art. I 8. Las Libranzas del Estado MaJor General He
var{m la firma del Ilabilitado, el ugistro de la 1\Iesa de Estadística,
el Es Corrümte del Jefe de Estado Mayor General
y el Páguese del Ministro de Guerra. La~ Libranzas de los
Cuerpos que hagan la guarni ción de] Distrito Capital llevarán
las mismas formalidades que la del Estado Mayor General,
y además, el Es Corriente del 2.0 Jefe y el l 11sto
B~eno de~ r. 0 Las Libranzas de los Cu~rpos de fuera del J?istrlto
Cap1tal JJcvanín la firma del Halnlitado, el Es Cornente
de] 2. 0 Jefe, el Vtslo Bueno dcJ r .0 , las visar;~ también el
Inspector Militar departamental, en aquellos lugares donde se
encuentre á tiempo que se giren, y scrtl.n registradas y 'ordenado
su pago por la primera autoridad politica departamental,
provincial] municipal del lngar de us acantonamientos.
Art. 1 9· (Juedará11 á cargo del Ministerio de Guerra
-únicamente los buques Cartagena, en el Atlántico, y Cañonero
llércules, en el río Magdalena; los que continuarán con
el mismo personal y organización que determina el Decreto
número 822 de IDo/h y dependerán directamente del Estad<;>
Mayor General, de qmen deben recibir todas las órdenes referentes
al servicio.
§. Los Cruceros Pin~ón y JJ!arroquln, en el Atlántico,
y Bogotá, en el Pacífico, Jo mismo que la lancha Casabianca,
quedarán bajo la dependencia del Ministerio de Hacienda y
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Boletín Militar de ColQm}:tia
\..... 6)0 ....)
Tesoro,, para darles el destino que el Poder Ejecu\ivo estime con
ven~ en te.
Art. 20. Habiéndose recolect~do casi en su totalidad
las armas, municiones y demás el~mentos de guerra que éxis- -
. tían en _poder de particulares, con la eficacia y oportunidad
que el Gobierno reconoce á los Jefes que fueron coJll\sionados
para este efecto, elimínanse Jos empleos de tales comisionados,
á contar del día 1. 0 de Junio próximo en adehmte.
§. Para recolectar los elementos de guerra que aún quedan
por ingresar á los Parques nacionales, se nombrarán
nuevos comisionados, señalándoles el territorio ó zona dentro '
del cual deben ejc.rcer sus funciones. Estos comisionados,
para todo lo referente al desempeño de su misión, directa- .
mente dependerán de los Gobernadores de los DepartameJl- .
t~s y del Inspectpr ~e_neral del Ejército, y durarán en servie\
O basta el 31 de Dtc~embrc del año en curso.
Art. 21. En cumplimiento de lo dispuesto en el Decreto
legislativo número 9 de J 905, hoy Ley de la Rep1.ihlica, por
Oecreto separado se procederá á establecer y organizar de
¡nanera conveniente el servicio en las Colonias Militares, quedaJldO
á cargo del Ministerio de Gobierno la reglamentación
del régimen interno de dichas Colonias.
§. Para el cumplimiento de lo que determina este artículp,
el Ministerio de Hacienda y Tesoro dispondrá que la partida
votada n el arlíGulo 35, Capítulo Jo, Dep~rtamento de
Política Interior del Presupuesto de Gasto~ vigente, destinaqa
"para pago de gastos que ocasione el establecimiento de
Colomas Militares y Penales," se traslade ~~ Departamento de
0\Jerra del mismo Presupuesto.
Art. 22. Los miembros del Ejército que tienen derecho
á pensión por antigüedad en el servicio, de conformidad con
las Leyes 149 de 18g6 y 21 y 37 de 1905, procederán inmediatamente
á formar los respectivos expedientes, para que se
les reconozca y pague la expresada pensión. ·
4rt. 2 3· Por Decretos especiales se harán los nombramientos
del personal que debe constituir el Estado Mayor GeJlCral
y de los demás empleados que se desprenden del preeJente;
se determinarán los lugares en que queden guarniciones
y el personal de cada una de ellas, eJ que será reducido
á Jo estnctamente necesario para la seguridad pública y
para continuar las obras de zapadores; se reorgJ\l.MERA MESA
(Justicia Jfilitar)
Jefe, General Julio M. Santander;
Subjefe, General J nao B. H. o mero;
Capitán, primer Adjunto, Félix Villatc;
Teniente, segundo Adjunto, Franci~co Camacho,;
Subteniente, segundo Adjunto, Gerardo Rogelis.
SEGUNDA MESA
(Pasaportes, &c. &c.)
Jefe, Gen.eral Carlos M. Franco Q.;
Subjefe, José Luis Pieschacón;
Cap1tán, primer Adjunto, Peregrino Hurtado;
Teniente, segundo Adjunto, Alberto Pedraza;
Subteniente, segundo Adjunto~ Ignacio Rivas P.
TERCERA MESA
(Es1adística)
Jefe, General Ricardo Acebedo;
'Subjefe, General Ruhén V ernaza ,
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Boletrn MiBtar d~ Colombii
\._ 6ís -'
Capitán, ptimer Adjur\to, Cárdenio Pétez;
Teniente, segundo Adjunto, Guillermo Castellanos;
Subteniente, segundo Adjunto, Luis M. Grillo. ·
CUBRPO CIVIL
Guardaparque ¡eneral, General Miguel Zerda ;
Auditor general de Guerra, Dr. Alberto Urihe Holguín;
Capelfán general del Ejército, lt P. José Valenzúela,
S. J.;
Secretario del Auditor, L·ucia Forero Nieto ;
· Habilitado del Estado Mayor Genéral, Coronel Pedro
M. Ponce;
Escribientes del Guardaparque, Enrique Currea, Mariano
Riaño y Tomás Groot;
Ayudantes del mismo, Ricardo Martfnez y Manuel A.
Monhífar.
Art. 2. 0 Nómbranse Adjuntos supernutrterarios del Es:tado
Mayor General, á los señores :
Coronel Cristino Gómez, para la Mesa á que lo destine
el Jefe de Estado Mayor General; Teniente Coronel Luciano
Cruz, quien continuará prestando sus servicios en el Parque
y Talleres Militares; Sargento Mayor Tadeo Triviño, qmen
prestará los suyos en el Palacio de San Carlos, como hasta
hoy; y Capitán Francisco Calderón, en la Sección 3·a del
Ministerio de Guerra .
. Los Sueldos de estos Adjuntos supernumerarios se
imputarán al Capítulo 38, artículo 261 del Presupuesto de
Gastos de la vigencia en curso.
Art. 3. 0 Los Inspectores Militares departamentales de
que trata el Decreto mencionado en el artículo r. 0 del pre•
ente, serán los siguientes:
·.·
Distrito Capital, General Daniel E. Pardo C.;
Antioquía, Canea y Caldas, General Angel Córdoba M.;
Atlántico y Magdalena, Ramón G. Ama ya;
Bolívar, General Luis Eugenio Calvo;
Doyacá y Tundama, General Teodolindo Gaona;
Cundinamarca y Quesada, General Antonio Góme 1\.;
Galán, General Francisco :Aguil~ra H.;
N ariño, General Pablo J. Monroy ;
Santander, General Gabino Hernández;
Tolima y Huila, General Rafael Pulecio Viana.
C~muníquese y pul:Hfq11ese.
Dado en Bogotá, á 3 r de Mayo de 1905.
R. REYES
El Minist~o de Guerra,
D A. DB ,CÁsrao
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Boletín Militar de Colombia
'- 636 _¡
DECRETO NUMERO 566 DE 1905
(JUNIO 3)
por el cual se hacen varios nombramientos para una Colonia Militar
El Presidente de la República
Visto el Decreto número 500, de fecha 20 del mes próximo
pasado, sobre creación de una Colonia MI1itar,
DECRETA
Articulo único. Hácense los siguientes nombramientos
para la Colonia Militar de Santa Elena de U pía, con las asignaciones
señaladas en el Decreto número 500 del pasado, así:
Habilitado, Sr. Jorge Pardo, quien deberá prestar la fian ·
za legal del caso;
Jefe de la guarnición, Capitán Alejandro Díaz G;
Guardianes, Sres. Justo L. Guevara, Eladio Hurtado H.,
José Antonio OJachea, Severo Medina, Pedro Pablo Cortés,
Luis Cárdenas, EJadio Penha, Diego Chaves, Juan M. Gómez,
Manuel R. Carnacho, Ricardo Bernal, Francisco Alfaro é Ignacio
Carrasquilla.
Comuníquese y publíquesc.
Dado en Bogotá, á 3 de Junio de 1905.
R. REYES
El Secretario de Guerra, encargado del Despacho,
CuMACO LosADA
DECRETO NUMERO 567 DE 1905
(JUNIO 3)
por el eual se hace un nombramiento
El Presidente de la República
DECRETA
Articulo único. Nómbrase al Coronel Antonio Guevara,
Instructor de la guarnición de Popayán, con el sueldo de su
· erado. ,
Dése de alta en la Plana Mayor del Medio Batalldn Al~
hdn, para que el Habilitado respectivo lo incluya en las Li~
branzas.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 3 de Junio de 1905.
R. REYES
El Secretario del Ministerio de Guerra, encargado del
, .Despacho, _
CtJMJ.co LosADA
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boledn Militar de Colombia
'- 637 ._J
DECRETO NUMERO 568 DE 1905
(JUNIO 3)
por el cual se nombra un Médico
El Presidente de la República
DECRETA
. Artículo único. Nómbrase al Dr. D. Policarpo Pizarro,
Médico Inspector del servicio sanitario del Ejército, asimilado
á Coronel, debiéndosele dar de alta en el Cuartel General
del mismo, para los efectos fiscales, y con la antigüedad del
25 de Mayo último.
Comuníquese y publlquese.
Dado en Bogotá, á 3 de Junio de 1905.
R. REYES
El Secretario de Guerra, encargado del Despacho,
Cd:M:Aco LosADA
RESOLUCION NUMERO 4r DE 1905
(:triA!O 31)
por la cual se hace una aclaración
El Secretario del Ministerzo de Guerra, encargado del
Despacho
Teniendo en cuenta lo dispuesto por el Decreto número
748 , en su artículo 8. 0
, •
RESUELVE
Los Oficiales Escribientes de las Secciones 2.a y 3·a de
este Ministerio, son Oficiales de Re~istro en las respectivas
Oficina ; funciones que han vemdo desempeñando hasta
hoy.
En consecuencia, téngase en cuenta la presente Resolución,
para los efectos fiscales.
Comuníquese y publíquese.
Dada en Bogotá, á 31 de Mayo de 1905.
CLt:tu.co LosADA
RESOL UCION NUMERO 43 DE 1 gos .
(JUNIO 3)
sobre Recolectores de armas
M1'nisterio de Guerra-Bogotá, 3 de Junio de 19 o 5
Loe Recolectores de armas que se hallaban funcio~umdo
á )a fecha del Decreto número 493 (20 de Mayo) de 1go5,
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Bofe In Militar d~ Coloinbiá
L 6J'3 ..J
devengaron stiéfdo hástá el 3 r del mismo mes-, y de ahí en
adelante están cesantes, de conformidad con el articulo 20 del
Decreto número 514, del 26 del mes último, reorgánico del
Ejército.
En consonancia con los artículos 1. 0 y 4. 0 del Decreto
número 523 del presente año, sobre asignaciones, los sueldos
de los Recolectores de armas se liquidarán igualándolos á.
los similares indicado~ en el mismo Decreto, así : los que estabatt
asimilados á Comandantes Generales Divisionatíos,
qUedán análogos á lnspéctores Militares departamentales, y
fos que tenían sueldo de Coronel, primer Jefe de Cuerpo, devengan
el aumento de esta asignación, ó sea la suma completa
de $ 1 20 mensuales.
Esta liquidación surte efectos tanto para Io·s Recolectores
excedéntes, por su sueldo del último mes, como para
los que subsisten en virtud del Decreto número 493·
Comuníquese y puhlíquese.
El Secretario de Guerra, encargado del Despacho,
CLiMACO LosADA
COMANDANCIA EN JEFE
República de Golombia-lr/ittistert'o de Guerra-Número 24 J
Bogotá, Junio 6 de 190,~ ·
Sr. General en Jefe, D. Rol:ertG Urdaneta-Presente
Tengo orden especial del Excmo'. Sr. Presidente de Ja
República, y es para mí muy grato cumplirla, de dar á usted, A
nómbre del Gobierno, las ~racias más cumplida por Jos importantes
y eficaces servicios que ha venido prestando usted
en el desempeño del elevado cargo de Comandante en Jefe
del Ejército. El Gobierno ha deplor( do sinceramente ~e 1·
ocupaciones privadas de usted le hayan impedido continuar
en el ejercicio de aquel empleo, pero tiene Ja eguridad de
que ·usted será de los primeros en ocurrir al llamamiento del
Jefe de la Nación, cuando )as cii'cunstancias lo reclamen.
Como encargado del Mini terio de Guerra, debo hacer
constar que en eJ Ejército, en donde es usted conocido de
muchos años atrás r.Por sus brillantes condiciones de militar
aventajado y d1gno, su separación ha sido . ~eplorada,
como se üeplóra la de un Jefe que hace honor á la noble
carrera de las armas y siempre se ha interesado vivatnente
pdr s~ progreso. De esto último, es Ut\"a prueba el
proyecto re'orgánico det Ejército que usted presentó al Go-
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'- 639 _J
·hierno y que sirvió de base para dictar el Decreto expedido
.sobre la materia.
Sírvase usted, Sr. General, aceptar además las protestas
~.de mi personal estimación.
El Secretario del Ministerio, encargado del Despacho,
CLiMACO LOSADA
ORDENES GENERALES
Art. 4I8 de la Orden general del 1. 0 de Junio de 1905.
El Estado Mayor General, dolorosameute impresionado
con la muerte del Sr. General D. Guillermo Terán, acaecida
ayer, lamenta profundamcn te este des~raciado acontecimiento,
que priva al Ejército de la República de uno de sus Jefes
más dignos, valerosos é hidalgos; reconoce que este ilustre
Jefe, cuya Hoja de servicios data desde el año de 1854,
se distinguió siempre en todos los puestos que ocupó, por su
integridad incontrastable, su hidalguía con el vencido, su
denuedo y pericia militar; y recomienda su memoria á to-os
los miembros del Ejército, como modelo digno de imi ...
t arse.
• Lo que se publica para conocimiento del Ejército.
El General Jefe, D. EucLIDES DF. ÁNGULO
CAMINO DEL QUIN DIO
IMPORTANCIA DK LA VÍA
Al contemplar el Boq•1erón del Quindfo, eJ1 la Cordillera Cen-ral,
domina el pensamiento de que, por orden del Creador, va·
..cilaron aquí las fuerzas naturales para brindar paso al capital y
.al trabajo, reuniendo á la vez las dos poderosas familias del Cen.
tro y del Occidente colombianos. Así, los caminos no son simples
líneas sobre el terreno para unir las comarcas productoras con
Jos centros comerciales; son vínculos genuinos de concordia fra ..
ternal y no lazos disolubles de aparente armonía. El refinamiento
·1ie la civilización, las demandas del consumo, cambian ideas y
~sentimientos entre todos los pueblos del orbe
Tal rasgo físico coloca el camino del Quindío en el primer
·puesto de importancia entre los que únen el Norte del Cauca con
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la capital de la República ; como que el expresado Boquerón
está á sólo 3,485 metros sobre el nivel del mar, ó sea 215 metros.
más bajo que el paso de Barragán. Dando á basto al tráfico directo
del Cauca y el Tolima ; sirviendo al comercio de relación
con Antioquia, resume todav1a intereses más generales, supuest~
que tarde ó temprano enlax.ará el Ferrocarril de BuenaYentura y
la navegación del Cauca con las vías férreas del Tolima y de
Girardot; es decir, el futuro g-ranero del Pacífico con la hoya del
Magdalena y la Sabana de Bogotá, también centros industriales.
del país. Tiene el camino 136 kilómetros de longitud entre Cartago
é !bagué; largos tramos consolidados, parte por:la naturaleza
del terreno, parte á la acci- ~ n de la luz y del tránsito ; está, ade.
más, relativamente poblado, provisto de su hsistencias, de dehesas.
y de aguas corrientes. No es, pues, de extrañar que tan interesante
v1a haya dominado siempre la atención del Gobierno y del
público. Si las vicisitudes de la política han causado el abandono
del Quindío por largas temporadas, en épocas más tranquilas se
han destinado á la composición del camino los mejores batallones.
de la Guardia.
Una mirada retro!'pectlva pondrá mns de relieve las venta·
jas del camino. En la mente de los Conquistadores, que por tener
el instinto de la topografía observaban á perfección la estructura
de las cordilleras y el curso de los valles, 1 a ruta del Quin ío.
formaba un lro11co 6 sz'slema de comunicaciones, no sóli() entre el
valle del Cauca, Antioquia y Tolima, sino tar !Jién con Jos lito··
rales del Atlántico y del Pacífico al través del opulento Choc6.
No ignoraban esos videntes paladines, que si Colombia tiene dos.
costas, nece~ita por lo menos tres frentes para proveer al comercio
y á la defensa de su integridad. Tanto es as{, que en tiempo.
de la Colonia eran regulares caminos de herradura las salvajes
veredas que hoy conducen á los ríos Atrato y San Juan. Surgen
de esto dos conclusiones que justifican ampliamente la simpatía
y miramiento con que se vea por el Quindfo. Si la gran variante
en proyecto por los valles del Coello y de La Vieja utiliza la depresión
de Anaime 6 Calarcá, 185 metros más baja que el Boquerón,
y per:mite acortar notablemente la distancia al Norte del
Cauca, según el término que se escoja~ en ese Departamento, en
esa línea se aparta del sistema mercantil de Antioquia, deja
en aislamiento la importante ciudad de Cartago y es por lo
tanto una vía de interés local. Y en segundo lugar: si la República,
en vez de hundirse en el fa11go de la: revoluciones, hubiera
continuado explotando sus fuentes de riqueza mediante la red de
comunicaciones que la Independencia dejó trunca, lejos de C$lars e
cumplit..ndo á la hora de ésta la trhtísima profecía del Liberta -
dor, tendríamos acumulados en Panamá elemento$ suficientes para
1nantener á raya la codicia de los Estados Unidos.
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No que el camino del Quindío sea técnicamente la mejor vía
para el comercio del porvenir. Está bien trazada en conjunto 6
en sus grandes lineamientos ; pero tiene el defecto general de
todas las rutas que en la América Meridional sigue un paralelo
de latitud, á saber: que corno los Andes recorren de Sur á Norte
el Continente, esos caminos sortean en pura pérdida cordilleras
secundarias antes de escalar las cumbres de la magistral. Así,
entre Cartago y Boquía, se alzan los grandes contrafuertes de Los
Pijaos y Buenavista, á la manera como del río Toche á esta
ciudad se interpone la estribacit)n de Machín. Por otra parte,
cuando los surcos de ero ión dieron la última mano á esos te·
rrenos arcillosos, que no están consolidados por ninguna piedra,
dejaron bastante plano el relieve de las cumbres : ni el desagüe
natural es perfecto ni el s11bsuelo firme se halla con mediano espesor,
como puede observarse en las torrenteras, Esto vale decin
que la meseta de Filandia constituye una de nuestras altiplanicies
andinas pantanosas. Con &er mayor la solidez del piso en el
talud oriental de la. Cordillera, tampoco es inmejorable, toda vez
que abundan aquí derrumbes y obstrucciones ocasionados por el
volcán del Tolima. Claro es que esta geognosia se opondrá siempre
á un buen sistema de mantenimiento ; mas no debe olvidarse
que al predominio de monte, atajos y lodazales, ha contribuido
sobremanera un largo abandono. El precio de un camino es su
incesante conservación.
R esumicndo: sin ser única corn vfa de montaña, la del
Quindío admite variantes que satisfacen con mucho este desideratum
de la Ingenie da moderna : acortar distancias y ofrecer pendient~
s comerciales. Pot· ejemplo, han indicado ya algunos Inge.
nieros la adorciórl de una línea que, partiendo de esta ciudad
por la hoya del Combeima, y ganando luégo las cabeceras de
San Juan para de ~ cender al Alto Coello, suprime en parte las.
pendientes negativas ,del ramal de Machín y reduce por Jo menos
en siete kilómetros la distancia actual al río Toche. Parece.
rán tal vez nueva y útiles, pues no sé si se hayan sugerido por:
alguien, las dos modificaciones ~iguientes : Al cruzar la cima de la
Central, el camino domina actualmente en varios decámetros el
punto más bajo del Boquerón del Quindío; de forma que locali •
zando el trazado en la verdadera depresión., po.dían modcrarsf
no poco la rampa y la pendiente gener~l en el flanco de lo Andes.
Asi'llismo, partiendo de Boquía, en la vertiente occidental
de la Cordillera, podrán evitarse la~ contrapendientes del Alto del
Roble y de Santa Bárbara, mejorando las condiciones del suelo
mediante el rodeo en ladera de las serran(as de Buenavista
y de los Pijaos hasta Cartag·o, después¡ de cortar el rlo La Vieja.
( ConHnúa)
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POR EL HONOR MILITAR
República de Colombia-Ejército Nacional-4~ Divisidn
CUADRO DE CONDUCTA DE LOS OFICIALER DEL MEDIO BATALLÓN
ALBÁN, EN EL MES DE MARZO DE I 905
Teniente Corone] Enrique Rodríguez, Capitán Ayudan·
te, encargado del Detal. No tuvo arresto. Es consagrado y
cumple satisfactoriamente con sus deberes. Conducta INTA ..
CHABLE.
Capitán Juan de Jesús ViiJalobos, I.a Compañía. Día 10,
se arrestó por 24 horas por faltar á Ja cortesía militar. Día
x6, se arrestó por 12 horas por no dar párte á una lista.
Conducta buena.
Capitán Luis Carlos Acevedo, 2.a Compañía. Fue dado
de alta el 1. 0 del presente. Día 17, se arrestó por 48 horas
por embriaguez. Día 26, se arrestó por 24 horas, por escándalo
en la calle. Conducta mala.
Teniente Ramón López, 3·a Compañía. Día 22, se arrestó
por 24 horas, por desobedecer una orden superior. Conducta
buena.
Capitán Moisés 1\lartínez, Instructor del Cuerpo. Fue
dado de alta el 10 del presente. No tuvo arrestos. Cumple
bien con sus deberes. Conducta INTACHABLE.
Subteniente Jorge Luis Piedrahita, Abanderado. Día
16, se arrestó por 24 horas, por no levantarse al toque de
diana. Es competente y consagrado. Conducta buena.
Subteniente Ignacio Herrera, I.a Compañía. No tuvo
arrestos. Estuvo todo el mes con la sección de zapadores.
Conducta INTACHABLE.
Subteniente Miguel Ramos, 1.1\ Compañía. Día 2 1, e
arrestó por I 2 horas, por atraso á la lista de Oficiales. Estuvo
todo el mes con la sección de zapadores. Conducta
buena.
Subteniente Ezequiel Tamayo, 2.a Compañía. Día 17, se
puso preso por 24 horas y se arrestó por 48, por embriaguez
y haberse retirado del cuartel estando arrestado. Día 2 r, se
arrestó por 24 horas por faltar á la instrucción nocturna.
Conducta pészma.
Subteniente Joaquín Paz, 2.a Compañía. No tuvo arrestos.
Es un buen Oficial. Conducta INTACHABLE.
Popayán, 31 de Marzo de 1905.
El Coronel, primer Jefe, RAFAEL REYES R.
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'- 6.t3 _¡
República de Colomhia-E.fército Nacional-Divisidn
RELACIÓN DE LA CONDUCTA Y SERVICIOS DE LOS OFICIALES EN EL
MES DE l\lARZO DE J 905
Capitán Néstor Pereira. Sirvió todo el mes, no tuvo
arresto. Conducta INTACHABLE.
Teniente Eloy Gómez. Sirvió todo el mes, no tuvo arresto.
Conducta INTACHABLE.
Subteniente Camilo Isaza. Sirvió todo el mes, no tuvo
arresto. Conducta INTACHABLE.
Subteniente Alejandro Sánchez. Sirvió todo el mes,
hizo una comisión á Medellín, no tuvo arresto. Conducta
INTACHABLE.
Manizales, Marzo 31 de 1905.
El Comandante de la Compañía,
NÉSTOR PEREIRA
RepúhNca de Colomúia-E.fército Nacional-4 .a División-
RELACIÓN DE LA CONDUCTA Y SER VICIOS DE LOS OFICIALES DEL MEDIO
BATALLÓN HOLGUÍN, EN MARZO DE 1905
Sargento Mayor graduado Abraham Ardila R., Ayudante
Mayor. Conducta INTACHABLE.
Sargento Mayor graduado Pedro C. Barragán, C~pitán
de la r .a Compañía. Se halla en el Chocó en comisión
desde el día 1 5· Conducta INTACHABLE .
Capitán Cé ·ar· Florido L., 2.n, Compañía. Conduela INTACHABLE.
Capitán Teodoro M. Simonds, 3·a CompaiíÍa. Se halla
en comí ión en Buga desde el 29. Conducta I~TACHADLE.
Teniente Gerardo Romero B., 1.a Compaiífa. Prestó
servicio en comi ión con correu á Buenaventura, trayendo
certificado satisfactorio ; hoy se halla en comisión en el Chocó
desde el día 1 5· Conducta 1. TACHABLE.
Capitán Leopoldo Mazuera, 2.n, Compañía. Prestó servicio
en comisión con correo á Popayán, trayendo certificado
satisfactorio. Conducta INTACHABLE.
Teniente Tomás Sánchez, 3·a Compañía. Prestó servicio
en comisión con correo á Popayán, trayendo certificado satisfactorio.
Conducta INTACHABLE.
Subteniente Julio Cuadros C., Abanderado. Sufrió un
arresto de cuarenta y ocho horas por haber abusado en un
permiso, faltando así á sus obligaciones, y otro de veinticua-
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'-- 644-'
tro horas, por haber faltado al cumplimiento de una orden
superior. Conducta buena.
Teniente Rafael Ramírez, I.a Compañía. Desde el día 8
marchó en comisión al Chocó. Conducta INTACHABLE.
Subteniente Salomón C. Enríquez, r .a Compañía. Conducta
INTACHABLE.
Teniente Pío Velásquez y V., 2.a Compañía. Sufrió un
arresto de cuarenta y ocho horas por haber abusado en un
permiso, faltando así á sus deberes, y otro de veinticuatro
horas por haberse atrasado al cumplimiento de sus obligaciones;
hoy se halla rn comisión con correo en Popayán. Con ..
ducta buena.
Subteniente Demetrio Solórzano, 2.3 Compañía. Prestó
servicio en comisión con correo á Buenaventura, trayendo
certificado satisfactorio. Conducta INTACHABLE.
Subteniente Isaías Pacheco Il., 3·a Compañía. Sufrió
un arresto de doce horas por haber faltado á una formación
de Oficiales. Hoy se halla en comisión con correo á Buenaventura.
Conducta buena.
Subteniente Fernando Pcrdomo, 3·a Compañía. Sufrió
un. a~resto de cuarenta y ocho hora por beodez; otro de
vemt1cuatro horas por haber tenido la puerta de rmurnlla ele
cárcel abierta hora y diez minutos después de la hora se 1alada,
y otro de doce horas por haber dado un pYimicnto revolucionario del
Coronel Gabriel Neira en Mama toco, poniéndo. e á la cabeza
de una insurrección armada, con auxilios nacionales ordenados
por vos, es, en mi concepto, atentatorio contra la soberanía
de los Estados. Todo estos hechos y el desagrado de
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647-
los Jefes y Oficiales de la Divisi0n, expresado en la manifestación
que os presento, suscrita por ellos, han determinado
en mí el deseo de la conferencia actual, para que acordemos
en ella los medios de volver al camino constitucional, digna
y pacíficamente."
Después de una larga y enojosa discusión, e) General
Comandante General persistió con énfasis y sobrada arrogancia
en llevar á cabo sus planes, alegando en su peroración
que estaba apoyado en órdenes que había recibido del Gran
General Mosquera (órdenes que nunca mostró), y que las
cumpliría y haría cumplir á sus subalternos, aun á costa de
su sangre. Los Jefes Chaves y Mendoza, mal encaminados,
manifestaron con tono baladrón y hazañoso, que ''á todo
aquel que se opusiera á las medidas adoptadas por el Comandante
General en los asuntos del Magdalena, lo someterían
á balazos." Los demás Jefes, y el Sr. Noguera Zúñiga, estuvieron
de acuerdo con las ideas emitidas por el Coronel Acevedo,
y se retiraron luégo.
Al rayar la aurora del 14, el Coronel Acevedo asumió el
mando de la 2.a División, é inmediatamente dio de baja á
los Jefes del Granaderos, por juzgarlos indignos de mandar
aquel Cuerpo. Consumado este hecho, no se hizo notar, como
era de esperarse, la bravura del ex-Comandante General
manifestada la víspera, ni la bizarría de los .Jefes Chaves y
Mendoza, ni hubo sangre, ni balazos, ni gritos.
En nota oficial del mismo di a 1 ~, el Coronel Acevedo
comunicó este acontecimiento al Presidente del Estado Sr.
Tomá · E. A bello, quien, hallándose en Papares con parte de
las tropas defensoras de su Gobierno, había ordenado que el
resto de ellas permaneciera repartido en La Cit'!naga y Guacoca.
En la nota decía:
"Señor:
" Una vc7: comprometida la fuerza nacional por su Jefe
el .•encral Lms LeYel de Goda, en los acontccmucntos locales
de este E ·tado, yo, colocándome á la altura del deLer
escrito en las leyes, he asumido el mando de la 2 .a División,
para observar, como observaré, la más estricta neutralidad
en as disensiones políticas del Estado. Con este paso, que
sin duda se.ni del beneplácito de mis conciudadanos y del Gobierno,
he querido dar un voto de respeto á la Constitución
de Rionegro, impedir en lo futuro cualquier otro movimiento
inusitado en las tropas nacionales que hacen la guarnición
de esta ciudad, y corresponder á la confianza con que mis
compañeros de armas me han favorecido.
RICARDO ÁCEVEDO,
(Continúa)
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Boletín Militar de Colombia
'- 648 ...J
BASTIDAS Y LA FUNDA.CION
DE SANTAMARTA *
Al rayar el siglo XVI escaseaba en extremo el dinero en la
España cristiana, y por tal motivo llamaron grandemente la atención
los primeros objetos valiosos aportados del Nuevo Mundo,
como eran el oro y las perlas, no obstante su corto número, y su
vis_ta y las noticias exageradas que sobre esas riquezas corrían
ammaron á unas pocas personas á recorrer el peligroso itinerario
descubierto por Colón.
En especial se encontraron esos homures resueltos en la
antes populosa y comercial Sevilla, y uno de sus hijos, morador
del barrio, ó mejor dicho, arrabal de Triana, llamado Rodrigo de
Bastidas, fue de los primeros en tentar la mencionada aventura.
Bastidas contaba entonces medio siglo, puesto que había nacido
en Trian a hacia r 450 y era marino de oficio, hombre de buena
fama y de algún caudal. La Corte española deseaba que se multiplicaran
los viajes á las recién descubiertas Indias, y ~in dificultad
concedió á Bastidas el permiso que solicitaba para atravesar
el Atlántico (mar océano), sin otra r stricción que la oe zarpar
de Cádiz, de donde se despachaban entonces todos los na ríos
para el Nuevo Mundo.
• No extrañe c:l lector si en estas pñginJs encuentra un relato muy distinto
del que se h :tlla en uuestras hi torias nacionales (Plaza, Acosta, Groot), todas
llenas de graves errores en el particular, lo cual no e~ de exlraiJarse, puesto
que hasta en los cronistas primitivos (Ftmándtz dt Ovicdo, Castcl!tmos, Jft.
rran) se COJhtgnan errores cronológicos en la biografía de Bastidas, errores
aumentado por el Padrt! ~imón, que copió á dichos cronistas sin entenderlos,
y que en parte pasaron también al trabajo de Piedrahita. Es lAstima que algún
curioso no haya buscado en Triana la partida de bautismo de Bas!idac; para
fijar la fecha exacta :le su nacimiento.
La historia de Bastidas sr. deduce de los hechos relatados por los cronistas
y de lo documentos oficiales fehacientes de la época, con frecuencia
suma e~ abierta contradicción con aquéllo , y los cuales, como es natural,
preferÍamos en toda ocasión. Ya en lo relatos de los cronistas (Las Casas, Anglesiaa,
o,·iedo, Castellano ), que escribieron á rafz de los sucesos y tomaron
parie en ellos, ó los supieron por los testigos de los mi mos con quienes hablaron
más tarde, en tratándose de l3astidas se notan dos corrient~s bien marcada:
una en pro del primer Gobernador de , antamanta y otra en contra, y que
por lo mismo trata de cxcu.sar los atentados de que iél fue \'Íctima. Hemos
s,.guido la primera no tanto por emanar de Ovicdo, que pudiera parecer parcial
tod vez que el hijo de I3astidas fue Deán de Santo Dotning" y Obispo
de San Juan y de Caracas, sino porque rn los puntos principales coincide con
Castellanos y Las Casas, y con los documentos mencionados. Además, la otra
corriente sr)lo se marca en Herrera, que sobre tergiversar todo lo relacionado
con Ba~tidas, no escribió sino muchos años después, y cundo habian prevale.
cido otra clase de intereses, emanados de la revolución de Santamarta, y en·
tonces sin quien los controvirtiera, por no existir descendiente alguno de la
víctima, y sí haberlos de quienes representaron el papel odioso en aquellos
sucesos (como la familia de Nebrija p. c.~. Cábenos la satisfacción de ser el
primero qL e tn el país se ha ocupado de reconstruir los succses rtferentes á la
Colonia tenieoJo en cuenta los preceptos de la cieneia histórica moderna.
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'- 649 ...J
Bastidas había resuelto armar dos na ves é ir á América á rescalar
oro y perlas, según se. decía entonces, á cambio de bujerías
españolas, y para asegurar mejor su empresa se entendió con algunos
otros negociantes del lugar, entre ellos co:1 Juan Ledesma y
Juan de la Cosa, afamado piloto este que habfa acompañado á Colón
en sus dos primeros viajes, quien aceptó el negocio por el gusto
que tomara de cruzar el Atlántico en sus anteriores excursiones.
La expedición, que llevaba como Capitán al propio Bastidas,
partió de Cádiz á fines de Octubre de 1500, tomando el mismo
rumbo que Colón en su segundo viaje y que O jeda en el primero, y
después de costear el ya visitado litoral de Venezuela, alcanzó el
golfo de Coquibacoa (Venezuela) y el Cabo de la Vela (Goajira),
donde terminara el anterior viaje de De la Cosa.
A partir de ese punto, la expedición siguió orillando "la costa
abajo" y pasó por frente á las actuales Santa Marta y Cartagena,
el puerto de Zambra, el río Cenú y la punta Caribana, hasta
la culata ó ensenada interior del Golfo de Urabá, cuyo contorno
constituyó luégo la Provincia del Darién,afamada algunos años en
las Antillas y en E"paña. No vio Bastidas la boca del Atrato, y por
eso se maravillaba de encontrar dulce el agua de ese seno marítimo,
en tanta extensión. En fin, los explorador~s avanzaron hasta
Nombre de Dios, en la custa de Panamá.
De este lugar, después de recorrer 200 leguas de co~ta
-100 se estimaron en la época-resolvió Bastidas tomar la vuelta
de Santo Domingo, por cuanto las na ves ya no resistían mayor fatiga
por la br lma y el agua que les entraba, y en efecto, apenas
llego la e.·p"!d.ci6n al golfo le Xaraguá, después de tocar en Jamaica,
tuvo que abandonar las barcos y por tierra seguir á Santo
Doming·t), población distante 70 leguas, y donde entonces
.gobernaba el tristemente célebre ]i rancisco de Bobadilla. En el
camino Bastidas, que ya había recogido bastante oro y perlas, no
pudo abstenerse de tratar con ios indios que encontraba al paso y
que por toda vestidura usaban una pieza de oro en las partes pudendas,
mas sin causarles violencia ninguna, por ser esta la manera
como él tratara siempre á. los naturales *.
Apenas llegó Bastidas á Santo Domingo (1501), el Gobernador
Bobadilla, so color de que habfa hecho rescates sin permiso en
tierra ajena, lo aprehendió y redujo á la cárcel, en la cual permaneció
ha~ta la llegada del nuevo Gobernador Obando, quien junto
con BJbadilla y Ruldán, Jo n.mitió á E::.paña, en la famosa flota
de trüinta y do navíos que con duda 200,000 pesos del Rey y
4,ooo de Colón, y que pereció en sus tres cuartas partes, cerca del
litoral (principio de Julio de r 5o2). El bw¡ue en que se embarcó á
• .2a~tidas, en la causa que le siguió sobre el particular el Fiscal Alonso
Gutiérrez, acusándolo de haber vendido armas europeas á los indios, niega en
p:ute estos hechos, y dice que después de reparadas sus naves, en ellas regresaba
i Espai1a, c•1ando de mar afuera hubo de retornar á ~anto Domingo, porque vio
que no alcanzarÍ¡¡n á hacer la travesía del Atlántico. Bastidas fue absuelto por
ientencia de 3 de Diciembre de 1503, dictada en Medina del Campo.
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Bastidas fue uno de los pocos que se salvaron, y á su llegada á Es.
paña se le entregó al Procurador de Sevilla, quien de ello dio a viso
á los Reyes católicos, los cuales lo mandaron soltar, y que fuese á
la Corte, entonces en Alcalá de Henares, mostrando en todas las
poblaciones del camino el oro rescatado, sobre lo cual también se
expidieron órdenes á las autoridades locales: motivaba esta medida
el deseo que tenían los monarcas de 3.nimar á sus súbditos á pasar
á América, lo que no que rían hacer y los había obligado á disponer
entonces que se enviara á las Indias, perpetuamente, ó por
tiempo limitado, á todos los condenados á muerte ó á pena corporal
ó infame, bien que deseosos de poder suspender semejante medida
cuanto antes. (La medida no se derogó hasta 30 años después).
Los Reyes católicos recibieron muy bien á Bastidas, y en vista
de sus trabajos y de la opinión del Contador Mayor de Castilla
(Juan Chacón), y concluído el juicio que se le siguiera, con sentencia
confirmatoria en Medina del Campo (Enero de 1 503), declararon
grande el servicio prestado á la Corona, y le hicieron merced
de so,ooo maravedíes de juro y de por vida en la ProYincia del Darién,
ordenando, además, que ~e le devolviera cuanto en Santo
Domingo se le había quitado.
Bastidas volvió á Sevilla y al){ vivió hasta 1508, en que de
nuevo viajó á América con su amigo de la Cosa, y como en esta
ocasión ganara 10o,ooo maravedíes en el negocio, resolvió volver
á Santo Domingo y establecerse en la isla, en la cual se con.
sagró á la cría de ganados, con tal suerte, que unos veinte años
después poseía ocho mil cabezas, que valían á ducado cada una,
siendo de advertir que las primeras que compró Bastidas para formar
su hato las pagó á so y más pesos de oro. Bastidas, al establecerse
en Santo Domingo, envió á Es¡:aña por su mujer é hijo,
el cual tomó luégo las órdenes sagradas, y por sus capacidades,
después de ser Canónigo de aquel lugar, alcanzó el palio, fue Visitador
de Puerto Rico y Obispo de Venezuela, y aun gobernante
de este. territorio-desde la muerte de Alfinger hasta la llegada de
Espira,-donde murió en 1542.
Consagrado Bastidas á la ganadería, no pensaba en nuevas
expediciones, cuando en 1520 Carlos V le hizo merced de la isla
de la Trinidad, con el título de Gobernador y Capitán General;
pero esta oferta no se realizó, porque á ella se opuso Diego Colón,
arguyendo que su padre había descubierto dicha isla, y
Bastidas, que estimaba al gran marino, no insistió en la referida
empresa.
Sin embargo, como la Corte deseaba mucho que se fundara
alguna población de castellanos en la parte de Tierra Firme di ..
cha de Santamarta, y como Bastidas lo supiese •, ofreció sus servicios
para tal empresa, no obstante su avanzada edad (6o años) y
sufrir de la gota, Jo que se aceptó por la buena fama de que go-
• Afirma Oviedo que á él se ofreció en 1519 la conquista y Gobernación de
Santamarta, y que esa oferta se le sostuvo hasta el momento de capitularse con
Bastidas ; pero el relato de tal hecho se presta á no pocas dudas.
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'- 651 .J
zaba, celebrándose con su Procurador (Arcau) el asiento del caso,
elevado á capitulación el 6 de Noviembre de 1524, para que dentro
de seis meses principiara un pueblo que por lo menos tuviese
cincuenta vecinos, de ellos 15 casados, y 200 vacas, 300 puercos y
25 yeguas. Para animar á Bastidas en la empresa, fue nombrado.
Adelantado, Capitán de la tierra de por vida; se le dio la tenencia
de la primera fortaleza que edificara, con guarnición real; se le
permitió enganchar gente en Santo Domingo (La Española), Santiago
(Jamaica) y San Juan (Puerto Rico), y se otorgaron notables
mercedes comerciales y exención de tributos por seis años á la
nueva Colonia. • Para Contador de esa jornada se nombró al antiguo
socio de Bastidas, Juan Ledesma. •
A principios del año siguiente (1825) la Corte apuró á Bastidas
para que lle'vara á cabo su asiento, para lo cual se le señalaron
límites á su Gobernación (el meridiano del Cabo de la Vela;
el mar del Sur, que se creía muy próximo, y el río Grande de la
Magdalena), y se nombraron Tesorero (Espinosa) y nuevo Contador
(Vallejo) de la empresa, por muerte del designado antes.
Tan luego como Bastidas recibió las provisiones de su asiento,
comenzó á levantar gente y reunió hasta 450 hombres, de los
que envió adelante alg-unos con Pedro Villafuerte, á quien nombró
su Teniente; siguiendo luégo él (Febrero) con los restantes y las
armas, municiones y bastimentas en un navío y dos carabelas. A
!~U llegada fue recibido con placer por los que enviara primero, é
incontinenti principió su obra fundando á Santamarta (23 de Febrero**)
con sus respectivos alcaldes y regidores, á la par que
procuraba sentar paces con los indios más cercanos, que eran los
de Gaira.
Verificada la fundación y como la gente murmurase por la
quietud en que vivía y los trabajos para la edificación de las viviendas,
procedió Bastidas á la primera entrada, haciéndose llevar
en una hamaca hasta Taybo, pueblo honda distante 61eguas, al que
entró el 16 de Abril, y como le pareció que allí había mucho oro,
prohibió que se le tomara á los indios antes de pacificar toda la
tierra, lo que disgustó á los soldados, que pensaron que el Gobernador
dictaba esa medida para luégo tomarlo todo para sí. Y aun
cuando la murmuración no pasó por entonces á mayores, quedó
sin embargo, sembrada la semilla que luégo debía producir ta~
• Err6 Piedrahita al sei'ialar para esta íundaci6n el 29 de Julio, por cuanto
la Iglesia española celebra Ia: fiesta de la Virgen Santamarta, en cuyo día
arribó B::.stidas al Puerto-según: castellanos-no en¡ ulio, sino el,23 de Febrero.
Además la entrada de Bastidas á Taybo el 16 de Abril de ese año, día de la Resurrecci6n,
es hecho probado, Por nuestra parte creemos que el nombre se impu.
so á la ciudad, porque ya se aplicaba desde antes á ese litoral, conforme lo prue..
bala capitulaci6n de 1524 sobre "la pob1aci6n de la provincia y puerto de San.
ta Marta, en Castilla de Oro, llamada la Tierra Firme."
•• En la capitulaci6n se lee: "Vos encargamos y mandamos que los Yn·
dios de la dicha tierrra tengáis mucho qtidado que sean tratados como Nues.
tros vasallos libres ...... sobre la qual "os encargamos la conciencia." Y se
agrega la amenaza de severas penas en caso de faltar á este mandato.
ANCO DE lA ~EPU8liCA
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funes os resultados, no obstante las buenas prendas personales del
Gobernador.
Conforme queda dicho, el Teniente elegido por Bastidas para
su jornada, fue Pedro de Villafuerte, natural d~t Exija, á la sazón
en Santo Domingo, en estado de suma pobreza, por completo.
escaso de virtud pero rico en labia, con la cual se ganó al andano
Gobernador de Santamarta, quien lo trató como á hijo, prefiriéndolo
para el delicado cargo á muchos otros .de mayores :nerecimientos
y cualidades. Villafuerte, en vista del descontento
que produjera la medida sobre el oro de Taybo, que algunos afirmaban
lo quiso monopolizar Bastidas para cubrirse, previamente,
de los gastos de la expedición, todos hechos con su peculio, dio en
pensar que si el anciano y gotoso Gobernador desaparecía de la
escena, quedaría él á la cabeza de la colonia.
Villafuerte, lanzado en esa vía, se franqueó á Pedro de Porras,
tercera persona de la expedición y de natural semejante, quien
sin demora entró en el complot, ganándose entre los dos á Basantes
Montalvo de Guadalaxara y Capitán de la Guardia de Bastidas.
También se adhirieron al infame proyecto los Capitanes Montesino,
hijo del célebre Nebrija, y un Merlo de Logroño.
Los desagradecidos conspiradores acordaron que una noche,
cuando Bastidas durmiera, uno de los conjurados le daría de puñaladas
y en seguida se proclamaría Gobernador á Villafuerte y
se marcharía á recoger el oro de Taybo. Para realizar su plan te~
mían á Cristóbal de Sierra, de Jerez de la Frontera, valiente y leal,
y compañero de continuo de Bastidas, por lo cual, y para deshacerse
de él, le inventaron que conspiraba, y obrando sobre el ánimo
ya débil del Gobernador, lograron que hiciera ahorcar al infeliz
que, en verdad, pereció mártir de su lealtad.
No satisfechos Villafuerte y sus cómplices con esta maldad,
acordaron, además, que tan luégo como muriera el Gobernador,
acusarían del homicidio á Alonso 1vliguel, Maestre de Navío, natural
de Palos, apoyados en que estaba en desavenencia con
Bastidas por un grave disgu!lto que tuviera con él.
Preparado el golpe, una noche (1525), hacia las doce, Montalvo
franqueó á Villafuerte la entrada de la pieza en que dormla
Bastidas, quedando él y Porras afuera p:tra guardar la espalda al
asesino. Villafuerte asestó cinco puñaladas al anciano; pero éste,
despertando de súbito, aunque herido y gotoso, saltó del lecho,
se asió del agresor, y oscuras lucharon, produciendo ruido que
despertó á los pajes que dormían en la piez~ vecina, los que acudieron
al estruendo, bien que no tan pronto que Villafuerte no pudiera
retirarse é irse á su domicilio, donde se acostó, tanto para
disimular como para quitarse la ropa ensangrentada en la lucha.
Los pajes entraron al dormitorio de Bastidas con una hacha encendida,
á cuya luz el Gobernador vio en el suelo diez cuentas que
Villa uerte llevaba siempre á modo de pulsera, y por las cuales y
al recuerdo del tono del agresor, entendió quién le habfa herido.
poco Porras, Montalvo y otros del jaez, entraron á SLl turno
disimulando el hecho con gritos de "tra.iti6a," " traición," y lllan ...
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daron tocar alarma. Y luégo se presentó Villafuerte manifestándose
sorprendido con el suceso, á que agregaba mesarse Jos cabellos y
barba para dar á entender cuánto enojo sentía por el ataque al
Gobernador. Y á tanto llegó su maldad, que vertió lágrimas, ofreció
abundante adehala á quien dP.scubriera al asesino, y dispuso
que en la iglesia se celebrara una plegaria por la salud de Bastidas.
Bastidas disimuló ante Villafuerte y ordenó viniera el escribano
para dictar su testamento, en una de cuyas cláusulas dispuso
que si morfa, se encargara del mando Villafuerte, con lo cual logró
adormecer la desconfianza que sentía éste; pero al día siguiente
llamó á los Oficiales de quienes creía podía fiarse, para referirles
el suceso y ordenarles la prisión de los malhechores, contando entre
ellos á Montesinos, quien, como era natural, se apresuró á noticiario
á Villafuerte y demás secuaces. Los conspiradores, creyéndose
perdidos, se armaron y resolvieron ir á la vivienda del
Gobernador, so pretexto de visitarle, pero con la intención de rematarlo
y alzarse con la tierra ; pero los soldados de la guardia
resistieron y aun quisieron prenderlos. * Mas ellos huyeron y se
internaron en las montañas vecinas ( I 525), aún habitadas por caribes
no sometidos, con intención de levantarlos contra Santamarta,
para lo cual se dieron como víctimas de las pasiones del Gobernador,
logrando su intento por lo pronto, puesto que esos indios
ayudaron á Villafuerte á destruír todos los 50 hombres que envió
Bastidas, al mando de Savariegos, á capturar á los prófugos.
Entretanto Bastidas haría mejorado de cuatro de las heridas,
peró continuaba peor de la del hombro, y como allí no se encontraba
ningún cirujano, resolvió ir á su casa de Santo Domingo
á curarse convenientemente, y durante su ausencia nombró por su
Teniente y representante á Rodrigo Alvarcz Palomino, joven valiente,
natural de Granada, soldado de México y Comandante de
la guardia el dfa en que ésta rechazó con las armas á los asesinos.
Bastidas, flaco, pero no enfermo de peligro, partió sin demora
en una nave, que por vientos contrarios fue á. parar al Puerto
de Santiago, en la isla de Cuba, donde convaleció de sus heridas.
Empero, debe recordarse que Castellanos afirma, en nuestro sentir
con razón, que el viaje á. Cuba no fue casual sino resultado de
otra tentativa criminal. Refiere dicho cronista que Palomino, tentado
por la ambición, así que se vio encargado de la Colonia, dio
cohecho al citado Alonso Miguel, diestro piloto que iba á conducir
á Bastidas, para que lo encaminara á Santiago, donde Gobernaba
Gonzalo de Guzmán, quien estaba enojado en extremo con Bastidas
porque éste, algunos meses antes, apresó y castigó á los marino~
de un barco que Guzmán envió á Jos Ancones á contratar con los
indios, sin tener en cuenta la amistad que lo unía al Gobernador
de Cuba. Sin e 'Tl bargo, como Guzmán era caballero, al ver el
estado en que llegaba Bastidas, lo recibió con tan buena voluntad,
• Herrera habla de un verdadero asalto en esta ocasión, pero su r~lato di.
6ere de} de Oviedo, quien tuvo á ta vista el proceso de tos delincuentes
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que hasta le ofreció su casa, y aun cuando no la aceptó el herido,
le ayudó poderosamente en su curación.
Bastidas mejoraba rápidamente; pero á los pocos días de estar
en Santiago supo la verdad sobre los procedimientos de P~ lomino,
por lo cual resolvió regresar sin demora á su Gobernación; *
mas como era anciano y estaba muy débil con tantas desventuras,
del nuevo enojo le resultaron unas calenturas de que murió en
breve. González hizo pomposas exequias á su antiguo compañero
de armas, que fue enterrado en la Iglesia Mayor; pero cinco años
después, el hijo de Bastidas, entonces Deán de la Catedral de Santo
Domingo, trasladó sus cenizas á esta ciudad, depositándolas en
una lujosa capilla que, cuando él fue electo Obispo de Puertorrico,
siguió cuidando algunos años la viuda del primer Gobernador de
Santamarta, matrona distinguida en todo concepto, según lo atestigua
el cronista Fernández de Oviedo.
.. ..
Los asesinos de Bastidas no permanecieron unidos mucho
tiempo: Porras se huyó en una canoa, hurtando su oro á Villafuerte,
pero en el camino topó con una nave que lo condujo á Santo
Domingo. A Villafuerte, en una guazabara le saltaron un ojo,
los indios, de un macanazo, lo que le señaló de manera que no podía
dejar de ser conocido, y, desesperado con su situación, propuso
á sus compañeros volver á Santamarta á pedir perdón á Bastidas
por lo sucedido-lo creía alentado,-confiando en su reconocida humanidad
y bondad y llevándole el oro recogido y la noticia de las
tierras vistas: con este motivo tuvo un disgusto con un soldado
Barrantes, que le ultrajó de palabra, al que dio muerte esa misma
noche cuando se durmió. Villafuerte apenas logró llegar á la
ciudad con tres compañeros (pues los otros perecieron antes en un
encuentro con los indios), pero en ella estaba el Arcedeano de Santo
Domingo, sobrino de Bastidas, á punto de regresar á su isla, y
Palomino, prendiendo al Villafuerte, lo confió á dicho sacerdote
para que lo entregara á la Audiencia de la Española : dos veces
se escapó Villafuerte en el camino, y aun cuando el Arcedeano no
lo hizo buscar con insistencia, ambas fue hallado, no obstante
acogerse á los·arcabucos'que ocupaban 80 leguas entre Maguana y
la capital de la isla. Con Porras acaeció lo mismo. Procesados los
dos conspiradores, éstos confesaron su delito y fueron descuartizados,
colocándose las cabezas en el rollo de la plaza mayor, y los
miembros en los caminos que salían de la ciudad (1526). La misma
Audiencia, segura ya de la muerte de Bastidas, proveyó de
Gobernador interino de Santamarta á Pedro de Vadillo, hijodalgo
que vivía en Maguana.
(De la Htslorz'a Civz'ly Mz1zlar de Colombia, por F. J. Vergara
yVelasco).
1 Herrera, sin pruebas, afirma que Palomino apresur6 el viaje del Gober.
nador para alzarse cuanto antes con el mando.
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Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IX Serie VI Tomo I N. 23", -:-, 1905. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691302/), el día 2026-04-07.
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