Serie V Tomo 11
ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO
Director y Euitot·
FRANGlSGO J. VERGARA Y VELASGO
General d e Io g cni9ros
Puede muy bien suceder que 1lttestro respeto á todas las comn'cciones, vmga á parar
uz la indiferutcia y 110s flr¡ t sm 1'111'11;70 para defender las mil stras
ENRIQUE SIENKIEWICZ
• • • Bogotá, Septiembre 10 de 1904 * • •
----··-············· ·········· · ··· ······ ····· ····- ----- --- ---· -- -------······ --- ... ... .. . ......... .......... ... ...... ......... ..................... .
®Oficial@
DECRETIBRE)
por la cual se ~ucpende transitoriamente la concesión de bajas de individuos
de tropa
El .b1intstro de Guerra
RESUELVE
Suspender transitoriamente la concesión de bajas de individuos
de tropa, hasta tanto se termine definitivamente la
reorganización general del Ejército; en consc~u.encia, la Sección
I.a se abstendrá de dar curso á las solicitudes que se
hagan sobre el particular.
Comuníquese y publíqucse.
Dada en Bogotá, á 5 de Septiembre de 1 go4.
El Ministro, D. A. DE CASTRO
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Boletín l\llilitar de Colon1bia
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COMANDANCIA EN JEFE
CESES Y RADICACIONES
Bogotá, Septiembre 2 de Igo4-iVúmero I2JJI
Sr. G~neral Jefe de Estado Mayor General-E. V. D .
Por medio de la Orden general y también por telegrama
circular, servíos disponer que los Sres. Comandantes generales
de División y Jefes l"'llitares, envíen, lo más pronto
posible por telégrafo, una relación de las radicaciones que
los individuos de su dependencia hayan establecido, con expresión
de la cuuntia de cada una de ellas y de lo5 nombres
correspondientes.
Asimismo dispondréis que, en Jo sucesivo, tan pronto
como se separe del servicio ó Iic ncie algún individuo que haya
establecido radicación, ]os Jefes del Cuerpo ó de la División
á que pertenezca, avisen inmediatamente el día en que ocurra
la novedad de baja, c. ·prcsando la suma á que monte
aquélla, y la persona á cuyo favor se haya establecido.
Dios os cruarde. .
El Comandante en Jefe, MAN EL !vi. CASTRO U.
Bogoüí, 3 de Septt'embre de ry o4 -1Vúmero 12 7 3.1
Sr. General Jefe de Estauo r Iayor General-E. V. D.
Con el fin de evitar en lo sucesiYo el tráfico que algunos
empleados hacen con la compra, ü precios ínfimos, de ceses
militares y otros do ·umentos de crédito por sueldos ó racione
, servíos di p ner de una manera terminante, por medio
de la Orden neral, CJUc es prohibido en absoluto á los emplca{
los militares, de cualquier categoría que 'sean, el nerrociar
en documentos de esa clase, y qu {t los contraventores de
esta disposición se les aplicará la sanción del caso.
Dios o.· guarde.
El Comandan te en Jefe, MA!- EL l\L CASTRO U ..
Bepúblt'ca de Colombz'a-Comandan;;t'a en Jefe del EjérclloTelegrama
número 4 Oiq-Bogotd, 3 de Septiembre de
1904.
Jefe Militar de Boyacá-Tunja
Por individuos excedentes reorganización esas fuerzas,
tiene conocimiento este Despacho que Habilitados, especialmente
del Cuartel g·eneral, han comprado por ínfimos precios
la mayor parte de los ceses. Corno este tráfico desdice dignidad
y buena disciplina, servíos ordenar terminantemente se
suspenda.
Afectísimo, CASTRO U.
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Boletín Militar ele Colombia
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República de Colomln'a --Jefatura Afildar de Boyacá-Telegrama
número 23fJ - TunJa, .5 de Septiembre de 1904
Comandante en Jefe
Este Despacho tenía conocimiento que particulnres compraban
haberes militares, ptro no que individuos en servicio
activo, hicieran tales negocios. Como esta práctjca no solamente
es indecorosa, sino que rebaja disciplina militar, háse
prohibido terminan temen te la in lervención en taJes as un los,
por individuos de esta dependencia. Hefiérome telegrama
número l~oi4 de ayer.
Servidor, ~IrGUEL RoDRÍGUEZ
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Editorial
INFORME
DEL MINISTRO DE GUERRA AL CO~GRESO DE 1904
(Co n!t"u11ación)
ADtACEN DE DROGAS
Anteriorment se suministraban las drogas, in. lrumentos
de cirugía, &c. &c., por la Intendencia gen ral del Ejército,
atendiendo así á la prnvi ión de estas materias que solicitaban
los Síndicos de Hospitales y posleriorm nte Jos Médicos
jefes de las Ambulancias que salían á campaña.
Las drogas y demás elementns e adquirían por medio de
pedidos que en virtud de contratos proporcionaban las farmacias
de esta cindad, lo que daba por resultado un alto precio
de aquellos artículos, que al haberlos adquirido en la forma
adoptada algún tiempo dPspnés, hubieran costado la mitad
ó la tercera parte del valor, evitándole al Erario nn gravamen
considerable que hubiera constituido una enorme economía.
Teniendo en cuenta el Gobierno esta consideración, y en
vista de las necesidades de la guerra, que hacían indispensable
el suministro cuantioso de medicamentos para los millares
de enfermos que llenaban los hospitales á consecuencia
de las grandes campañas ó de las heridas recibidas en los encuentros
de armas, se juzgó conveniente hacer los pedidos
directamente á las farmacias europeas en bastante cantidad,
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Bo1etín Militar de Colombia
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lo que se llevó á efecto; y á los pocos meses se recibieron los
elementos, los cuales fueron depositados en una Oficina especial
de este Ministerio, y que vino á formar lo que hoy se
llama Almacén de Drogas. .
Este procedimiento produjo excelentes resultados; pues
aparte de la buena calidad de Jos artículos, éstos fueron adquiridos
á precios relativamente pequeños .
. En tal virtud, creo que es de grande importancia, como
medida de ~conomía y buen servicio, el sostenimiento del
Almacén de Drogas, proveyéndolo, al efecto, de todas las
sustancias, instrumentos, &c. &c., que hacen falta, por ser
indispensables para atender ü ]as nece idades del servicio médico
del Ejército.
Por los datos y relaciones qne encontraréis en la segunda
parte de esta 1lfemoria, podréis observar la exactitud con que
han sido anotadas las entradas y salidas de drogas y otros
elementos, todo lo cual se halla perfectamente comprobado
con los recibos y demás documentos que reposan en la Oficina
respectiva, á cargo del Sr. César 1\felo, quien viene desempeñando
el puesto á satisfacción del l\linisterio de Guerra,
desde el mes de Noviembre rle 1 go r.
FÁBRICA DEL A ERRÍO .
Como lo informó mi antecesor, Sr. General Isaías Luján,
al Congreso de 18g8, la Fá1Jrica del Aserrío fue cerrada por
orden del l\1inistcrio, porque, causando ingentes ga tos al
Erario, no producía cartuchos.
Así permaneció desde aquel año, ha ta que á principios
del pa ado, .(lOr disposición del mi ·mo :Ministerio, se trasladó
la maquinana destinada á la fabricación de cápsulas al Asilo
de San José, que dirige en esta ciudad la comunidad religiosa
de Hermanos Cristianos, lJajo la dependencia del l\Iinistcrio
de Instrucción Pública; esta traslar.i6n se hizo porque dicha
maquinaria, que, repito, no funcionaba desde el año de 18g8,
por la acción del tiempo estaba sufriendo deterioro; además,
por la inseguridad del edificio donde estaba montada, y por
la circunstancia de haber estado ocupado de cuartel por diversas
fuerzas, fueron extraídas algunas piezas que hacen notable
falta, v antes que se acabara de inutilizar, se estimó
conveniente entregarla al nombrado Establecimiento, dondé,
aparte de hallarse segura y debidamente cuidada bajo la in._
mediata vigilancia del Gobierno, presta el importante servicio
de contribuír eficazmente al aprendizaje del arte de mecánica
á los jóvenes que allí cursan.
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Boletín Militar de Colombia
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Estos motivos obligaron al Consejo de Ministros á determinar
que la nombrada maquinaria continuara como está hoy
en el Asilo de San José, á órdenes del Ministerio de Instrucción
Pública.
En el mes de Diciembre. de 1903 el Despacho de mi cargo
exigió la devolución de una parte, para utilizarla en los
talleres que tirne establecidos, con destino á la reparación
del armamento dañado.
La maquinaria de que trato representa un capital considerable
á ]a Nación, y á pesar de que le faltan algunas piezas
y Ja provisión de todos los elementos indi:bpensables para
que funcwne satisfactoriamente, piezas y elementos cuya consecución
no es difícil, sería desacertado abandonar una empresa
que puede, si se le consagra el cuidado y perseverancia
que merece, suministrar productos en ]a cantidad y calidad
suficientes para atender las necesidades del Gobierno, pues
en la época que funcionó, los resultados obtenidos fueron relativamente
satisfactorios.
Debe tenerse presente la imperiosa necesidad qne hay de
proveer Jos Parques nacionales de fuertes reservas, pues aparte
de que el país demanda una organización bastante seria
de su Ejército, por la situación que ocupa en el Continente
y la conveniencia de preparar científica y metódicamente los
medios de la g·uerra para hacer respetar sus derechos en caso
de agresión exterior ó conmoción interior, no debe tenerse la
seguridad de conseguir en el Exterior los elementos necesarios,
pues fpente
el disco clel sol surgió en ori nl ... sobre ]as olas del mar Amarillo:
aparecía enorme, sin rayos, de un rojo vivo . ' de tal naturaleza,
que el horizonte íntegro se me u enH'jó á un inmenso
estandarte del Imprrio Japonés. No oy supersticioso, p ro
esa maravillosa apoteosis natural, en la cual hrillahan en medio
del cielo los colores oficiales del Japón, mt> hizo stremecer.
La línea de las olas se iluminó con claridades doradas, y
de repente, en el extremo linde del horizonte vi las n gras humaredas
de unas naves : les clavé el binóculo, y en el tope de
sus mástiles vi flotar á la luz de la mañana Ja imagen del Sol
levante, emblem_a del Imperio Japonés.-(Continúa).
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Boletín Militar de Colombia
L 254 _;
El almajaponesa • -Me declaro impotente para recoger
entre los japo_neRes ningún informe serio sobre la situación
militar, y no puedo ocuparme) por ridículas, de las noticias
de la Prensa oriental. En Europa las gentes de buen seso podrán
comparar las noticias de ambas fuentes (rusa y japonesa),
lo que yo no puedo hacer aquí, y se formarán idea exacta,
ó poco menos, de los acontecimientos. Aquí todos los japoneses,
sin excepción, guardan silencio en cuanto interesa al
Estado, y, preciso es confesarlo, esa absoluta discreción es una
preciosa cualidad en un pueblo en tiempo de guerra.
El papel de un periodista europeo en el Japón es en extremo
ingrato: Aquí se le mira como nocivo y :P,erjudicial, y se busca
descorazonarlo de todas las maneras posibles. Esto en la Corte,
porque en campaña, ó se pone en situación de no ver nada, ó
si algo logra ver, de guardarlo para sf, puesto que no puede
comunicarlo. Los japoneses tratan de libertarse de todo testigo
importuno entre sus tropas, y por eso creo pref~rible permanecer
aquí, donde á Jo menos podemos comumcar por correo
nuestras impresiones, y el estado de ánimo del .1 apón es tan
digno de estudio corno la guerra misma. Dicho estado es esencialmente
característico, y todo demuestra que el Japón es un
pueblo belicoso, que ama ]a guerra por la guerra misma. Toda
su historia es un perpetuo combate. Jamás pueblo alguno tuvo
culto semejante por las armas: para un japonés, batirse no
sólo es nna gloria, sino que constituye su mayor placer. Su
desprecio de la muerte, su orgullo feroz, su bravura impetuosa,
sus instintos de crm·ldad, su astucia y u d.i imulo, todas
sus cualidades · todos sus defectos, lo tornan n el guerrero
más valiente,. sanguinario y temible que exi te en 1 uni verso
entero. Tiene carc.lcter de felino: ataca mafiosameHte como
el tigre, pero una vez empeñado en el combate, Jo ostiene con
feroz perseverancia, y lucha hasta morir.
El japonés tiene de sus progenitores chinos y malayos esa
singular mezcla de tan contrarios sentimientos, por lo cual,
aun á la fecha·, no se le comprende en Europa. Con simpatía
se le llama el pequeño "Jap," se le considera frágil y delicado,
consagrado al arte y á la belleza; en fin, como una maravilla
de destreza y agilidad. El p queño "Jap," es cosa muy
distinta, nos mira como personas mal educadas, y sólo por
obtener nuestras:armas se mostró dócil y paciente; nos encantó
con una sonrisa infantil, con un balbuceo de niña, con un
pase de abanico, pero en el fondo nos detesta del modo más
cordial. Se sonreía de vernos tan torpes y tan cándidos, hasta
el punto de ayudarle á preparar un brillante desquite, y por
• TraJucci6n libre de Lt Ttmps.
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Boletín Militar de Colombi~
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lo mismo nos creyó estúpidos y nos despreció. En efecto, si
por acaso descubriera un mixto capaz de volarnos, no iría á
comunicárnoslo graciosamente, pero ni aun por dinero. Preferiría
morir de hambre, á trueque del placer de vernos antes
saltar por el aire hechos pedazos. Lo repito, el pequeño "Jap"
es un felino; es gracioso y flexible, reza con suavidad antes
de tirarnos el zarpazo, y, por desgracia, cuenta no pocos amigos
entre los que no han sentido aún lo dañoso de sus garras.
Los turistas que no hacen sino pasar por el Japón, continuarán
considerándolo como un país encantador, porque nó
comprenden que las amabilidades y cortesías que se les prodigan
no tiene otro objeto que el de inducirlos á vaciar la bolsa
en ese misérrimo país. Correrán siempre aventuras amorosas
con mujerzuelas que comparan á hadas orientales, porque
las vieron vestidas de princesas por infames negociantes en
ese género. :Muchos de eso turista llegan por esa vía á creer
que se han convertido en auténticos Don J nancs, y por instinto,
por un sentimiento bien humano, conser\'arán eternamente
grato recuerdo de todos los japoneses. Sólo los temblores
y el desagradable clima del archipiélago imf_lide que
permanezcan allí más tiempo y no pierdan sus ilusiOnes de
los primeros días.
Pero en realidad, el .Japón es un verdadero peligro para
Europa: de nuestra civilización no considera sino el progr
o material, y eso desde el punto de vista bárbaro (?).
Desde hace dos mil aiíos el Japón no vive sino por las armas
y para las armas; admira
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IX Serie V Tomo II N. 11", -:-, 1904. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691263/), el día 2026-02-04.
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