Serie V -Tomo 1
ORGANO DEL MINI&TERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO
Director y Editor
FRANGISGQ J. YERGARA Y YELASGO
General de Ingenieros
Puede muy him suceder que 1luestro respeto á todas las co1lvicciones, vmga á parar
en la i11dijermcia y nos deje si1t merglas para defender las 1tuistras
ENRIQUE SIENKIEWICZ
• • • Bogotá, Abril 23 de 1904 • • •
~Oficial'®
DECRETO NUMERO 31 1 DE 1904
( 14 DE ABRIL)
por el cual se suprime una plaza y se crea otra en el Ejército de Antioquia
El Vzi:epresidmle de la Repúblz'ca, en.cargado del Poder EjecuHvo
DECRETA
Art. 1,0 Suprímese la plaza de Habilitado de la jefatura
Militar de Antioquia, de que trata el Decreto número 205 del
presente año, expedido por la Comandancia en Jefe del Ejército
permanente.
Art. 2.G La Jefatura Militar de Antioquia tendrá un Comisario
Pagador, que se entenderá con la Pagaduría Central en la
forma acostumbrada, y que devengará sueldo de Teniente.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 14 de Abril de 1904-t ·
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra,
EsTEBAN jAIWULLQ
SERIE V-TOMO 1-32
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
•
Boletín Militar de Colombia
L 498 _J
DECRETO NUMERO 313 DE 1904
( 14 DE ABRIL)
por el cual se aumenta la asignación á un Médico Oficial
El Vicepresidente de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutivo
DECRETA
Artículo unico. Desde el día I.0 del mes en curso la asignación
del Médico de la guarnici6n de Pasto será de cincuenta pesos
en oro ($ 50).
§. El Comandante general de la Dz'vz'sión Cauca señalará á
tal Médico las obligaciones que le correspondan y no hayan sido
determinadas por autoridad superior.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 14 de Abril de 1904 .
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra,
EsTEBAN J A RAMILLO
DECRETO NUMERO 314 DE 1904
(14 DE ADRlL)
por el cual se nombra Cartero en el Ministerio de Guerra
El Vz'cepresidente de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutt'vo
DECRETA
Artículo único. N6mbrase Cartero del Ministerio de Guerra
en la Sección z.\ al Sr. Severo Medina, en reemplazo de Luis
Grillo, que pasará á otro pu¡sto.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotál á 14 de Abril de 1904.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra,
EsTEBAN jARAMILLO
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Boletín Militar de Colombia
\._ 499 J
DECRETO NUMERO' 321 DE 1904
(16 DE ABRIL)
por el cual se confiere un ascenso
El Vicepreszdenie de la Repúblz'ca, encargado del Poder E:;'eculivo
DECRETA
Artículo único. Asciéndese á General en jefe del Ejército de
la República al de División Sr. D. Ramón Acevedo P., en atención
á los importantes servicios que ha venido prestando á la
Causa.
§. Dése cuenta al honorable Senado en sus próximas sesiones,
para los efectos constitucionales.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 16 de Abril de 1904.
]OSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra,
ESTEBAN j ARAMILLO
DECRETO NUMERO 322 DE 1904
(16 DE ABRlL)
por el cual se nombra Guardalmacén de esta ciudad
El Vicepresidente de la Repz~blica, encargado del Poder E:;'eculiv~
DECRETA
Artículo único. Por no haber aceptado el Sr. Carlos Osuna
E., nómbrase Guardalmacén del Parque general de esta ciudad
al Sr. Enrique Currea, quien prestará fianza por quinientos pesos
en oro ($ soo), pudiendo ser personal.
Comuníquese y publíquesc.
Dado en Bogotá, á 16 de Abril de 1904.
]OSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra,
EsTEBAN jARA.MlLLQ
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Boletín Militar de Colombia
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CONTABILIDAD MILITAR
(Continúa)
DECRETO NUMERO 77 DE 1888
(27 DE ENERO)
sobre contabilidad de la Hacienda Nacional
Art. 369. La Tesorería general, á medida que vaya recibiendo
las copias de que trata el parágrafo anterior, irá incorporando
los saldos en su cuenta de Vigencias económzcas expiradas, por medio
de la del Tesoro; y al fin del bienio, después de acumular á
dicha cuenta de Vz'gmcz'as económzcas expz'radas los saldos de los capítulos
y artículos del Presupuesto cuyo año de prórroga termina,
los resultados de esta cuenta se llevarán á la del , bienio siguiente
por medio de Balance de salida, como se hace con las demás cuentas
que manifiesten un saldo pasivo pendiente.
La incorporación en la cuenta de la Tesorería general de los
saldos pasivos de vigencias aconómicas expiradas, de que habla
este artículo, se hará, pues, describiendo partidas en que el Tesoro
DEBE á Vz'gencias económzcas expz'radas el monto de cada relación;
pero al describir cada partida de esta clase, se copiará
la relación recibida, á efecto de que quede en el Diario constancia
nominal de los acreedores.
Art. 370. Hecha en el Diario la descripción prescrita por el
artículo 368, trasladada al Mayor, del modo que queda establecido,
y tomada y remitida la copia que previene el parágrafo del
mismo artículo, en las oficinas expresadas al principio de dicho
parágrafo, se saldará la cuenta de Vigencias eco11ómz'cas expz'radas
por la del Tesoro; es decir, que se describirá partida en que Vz'gendas
económzcas expiradas sea deudora y el Tesoro acreedor por
la suma á que ascendieron los ~aldos que se habían imputado á
esta última cuenta. Así quedarán igualados el Debe y el Haber
• de la cuenta de Vz'gencias económz'cas expz'rada, y no habrá que
abrirla en la cuenta del bienio siguiente. (Véase el modelo número
36).
Art. 371. Una vez trasladados á la cuenta de la Tesorería
general los saldos pasivos de vigencias económicas expiradas,
sólo esta oficina es pagadora de las órdenes que representen dichos
saldos.
Cuando, por disponerlo así el Poder Ejecutivo, deba pagarse
una de dichas órdenes en otra oficina distinta de la Tesorería general,
ésta, recogiendo la orden y describiendo en sus libros la
operación á que da lugar el pago, girará una libranza contra la
. otra oficina para que sea cubierto el acreedor.
Art. 372. Es entendido que las operaciones detalladas en los
artículos 368 y 370 no se practican cuando, á causa de una muta-
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ci6n de empleados, se corta una cuenta y se abre otra antes del
fin de un bi~nio, sino sólo cuando se cierra al fin de éste.
Art. 373· Practicadas las operaciones de que tratan los artículos
367 y 368, en todas las oficinas, y en las respectivas las de
que trata el artículo 370, se procederá á describir en el Diario el
Balance de salzda, acreditando á esta cuenta todos los saldos pasivos
y debitándola de los activos que arrojen todas las cuentas del
Mayor, á las cuales se pasarán dichos saldos. De este modo las
cuentas de dicho Mayor quedarán manifestando sumas iguales
en el Déb~lo y en el Crédz'to, con lo cual se cerrarán los libros.
(Véase el modo de cerrar las cuentas en el modelo número 34).
Art. 374. La cuenta del año siguiente se abrirá describiendo
por primera partida la situación que comprende el Balance de entrada,
que no es otra cosa que el Balance de salida de la cuenta
anterior, establecido en sentido inverso. De suerte que en esta
operación aparecen como deudoras de Balance de entrada todas las
cuentas que eran acreedoras de Balance de salida al cerrar los Ji.
bros ; y como acreedoras del mismo Balance de entrada las que
eran deudoras del Balance de salzda.
Art. 375. Al fin de cada mes harán las oficinas de manejo un
balance de sus cuentas. El balance es un cuadro sinóptico que
presenta los resultados parciales y el general de las operaciones
practicadas en el curso del mes, tomadas de las cuentas del Mayor.
El número de columnas en que se divide, el objeto de cada
una de ellas y la forma del cuadro, pueden verse en los modelos
números 3 7, 38 y 39·
Art. 376. Las ,¡sitas de las oficinas de Hacienda se practi-ca- .
rán por los empleados que se expresan y en el término fijado en
este artículo :
Las de la Tesorería general, de la Casa de Moneda de Bogotá,
de la Administración general de Correos y demás oficinas
principales de manejo ó de ordenación establecidas ó que se establezcan
en la capital de la República, por el Director de la Contabilidad
general, en los primeros quince días de cada mes ;
Las de la Administración principal y demás oficinas de Hacienda
establecidas en la capital de cada Departamento, por el
Gobernador respectivo, en los diez primeros días de cada mes;
Y las de las demás oficinas, por la primera autoridad política
del lugar en que están establecidas, en los mismos términos del
inciso anterior.
Art. 377· En las visitas de que trata el artículo anterior, se
pondrán de manifiesto por el Jefe de la Oficina :
El Balance del mes último;
Los libros Diario y Mayor;
Los comprobantes de la cuenta ;
La existencia en Caja;
Un cuadro del movimiento de estampillas y de papel sellado
en las oficinas respectivas;
Los pagarés ó letras por cobrar y demás documentos en cartera;
~NCQ DE A UCA
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'- 502 .....)
Y los otros libros, objeto~ y documentos de que quiera tomar
razón el Visitador.
Si hallare que todo está en debida forma, pondrá el Visto
.Bueno al Balance, que se le presentará por triplicado.
Art. 378. Un ejemplar del Balance quedará en la misma oficina,
otro se remitirá á la Contabilidad general y el tercero á la
Oficina general de Cuentas.
Art. 379· Los empleados encargados de verificar la visita de
las oficinas de Hacienda tendrán especial cuidado de averiguar :
1.0 Si el respectivo responsable cumple con los deberes de
liquidar y recaudar activamente los derechos á favor de la Nación;
2.0 Si se llevan en la oficina los libros principales y auxiliares,
dándoles la aplicación correspondiente ;
3. 0 Si las cuentas se formulan del modo reglamentario y s e
rinden puntualmente ;
4. 0 Si se deja en la oficina, al fin de cada mes, la copia de
que trata el artículo 38 3 ; y
5. 0 Si los empleados asisten puntualmente á la oficina y desempeñan
sus funciones con exactitud.
En caso de que se advierta alguna falta, el empleado que
hace la visita ordenará que se subsane, y hará las prevenciones
necesarias con tal fin.
Art. 380. De la visita se extenderá una diligencia firmada
por el empleado que la hace y por e l Jefe de la oficina visitada,
y de esta diligencia se remi t irá copia á la Contabilidad general
junto con el Balance. En esta diligencia constarán todas las observaciones
6 prevenciones que haga el e mpleado qu e verifica la
visita.
Art. 381. En la misma visita se presentarán las relaciones de
pago que deben dirigirse á los Ministros de Estado, para que,
confrontadas con los libros y comprobante s, se les ponga el Vz'sto
Bueno, si:estuvieren conformes.
Art. 382. La cuenta que deben rendir mensualmente los responsables
del Erario, de todas sus operaciones, será remitida á la
Oficina general en las fecha s qu e se determinan en el presente
Decreto. Dicha cuenta se compondrá d e los sig uientes documentos
:
1.0 Balance del Mayor y copia de la diligencia de visita;
2.° Copia de las operaciones descritas en el Diario en el curso
del mes, autorizada por el J efe d e la Oficina y e l Contador, ó
el Tenedor de libros, d onde no hubi ere Cont:1dor ;
3.° Comprobantes d e las partidas del Diario; y
4. 0 Los demás docum entos qu e se mandan remitir e n artículos
especiales de este Decreto y Jos qu e en adelante determine el
Poderf¡Ejecutivo 6 la Contabilidad general.
Art. 383. De las op e raciones descritas en el Diario se dejará
una copia en el archivo de la oficina de cada responsable del Erario,
para que en todo tiempo exista en la respectiva oficina la
<;uenta de c;ada uno c;Je los bienios económicos anteriores. De este
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deber no quedan relevados en ningún caso los jefes de las oficinas
de manejo.
Art. 384. Sin perjuicio de la cuenta mensual de que habla el
artículo 382, remitirán é\l fin de cada bienio los libros Diario y
Mayor, cerradas sus cuentas como se ve en los modelos números
34 y 35, los auxiliares y cualesquiera otros comprensivos de operaciones
de contabilidad que hayan llevado. Con estos libros s~
acompañará el Balance de saliaa, que es distinto del Balance men~
sual de Diciembre; porque éste se forma antes de saldarse las
cuentas, y el Balance de salida después de saldadas las que no
deben pasar á la cuenta del bienio siguiente, y que consta, no de
su~as totales del débito y crédito de cada cuenta, sino únicamente
de los saldos que van á pasar á la siguiente.
Art. 385. Examinada que sea en la Oficina general de Cuentas
la cuenta general rendida por un responsable del Erario, se
pasará á la Dirección de la Contabilidad general para incorporar
sus resultados en la del Presupuesto y del Tesoro, que se formula
allí conforme á la instrucción especial sobre la materia.
CAPÍTULO 17
Disposiciones especiales para los :agentes principales y subalternos de Correos
Art. 386. Los Agentes ó Administradores principales de Correos
llevarán el libro de Movz'rm(mto de estampillas J' de papel selladtJ
•le que tratan los artículos 258 y 259, de acuerdo con el modelo
mímero 37. En él asentarán la constancia de las estampillas, sellos,
cubiertas para certificados y patentes <1 u e reciban de la Administración
anexa á la Dirección general, como también de las
que expenden en su oficina y de las que remiten á los agentes subalternos,
llevando á cada uno de éstos su respectiva cuénta corriente.
Art. 387. En los libros Diario y Mayor sólo figurarán los
productos del expendio de estampillas, patentes, &c., imputados
á la renta de correos. Cesará, en consecuencia, la práctica de dar
entrada y hacer figurar en estos libros las especies que reciben
para su expendio, al mismo tiempo que los productos de su venta.
Art. 388. Llevarán, además, lino dentro de una misma zona limitada, en cambio
se facilita el llamamiento en paz y en guerra; es decir, que este
sistema, militarmente considerado, ts ventajoso, y sólo podrá presentar
inconvenientes de orden político en aquellas nacionalidades
que se han formado por la reunión forzada de comarcas que aún
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no hayan perdido el recuerdo de su independencia, pues una alteración
del orden en cualquiera de ellas, contaría con la simpatía y
acaso con el apoyo de las mismas guarniciones encargadas de reprimirla.
En el tercer sistema, regimenta! ó local, cada regimiento se
nutre de una circunscripción determinada, que puede no estar en
la misma región en que se halla dicho Cuerpo activo; esta circunstancia
es la que diferencia este sistema del anterior, pues en
Alemania, que puede citar~e como modelo de sistema regional,
también cada unidad tiene su circunscripción determinada, pero
dentro de la región que guarnece.
Naturalmente todos estos sistemas pueden combinarse atendiendo
á consideraciones de densidad de población y otras que estudiaremos
al tratar de la división territorial.
Para las tropas especiales, que requieren condiciones especiales
también, de estatura, mayor desarrollo físico, oficio 6 profesión
determinada, &c., se emplea siempre el sistema nacional,
puro ó modificado, lo que presenta la ventaja de la elección y no
ofrece grandes inconvenientes, porque el número de sus recl1:1tas
y reservi tas no es muy considerable.
Contz'nuará
Historia
INDEPENDENCIA DE POPAYAN
(Inédito)
SUCESOS NOTABLES Y PRINCIPALES OCURRIDOS E. LA PROVINCfA DI!: POPAYÁN
DESDE 1808, Y QUE PUEDE SERVIR DE ~fE)IORIA P.\RA LA HISTORIA DE LA
ltEVOLUCION DE LA l\IIS IA PROVI, CIA, TRABAJAUA POR UN COLOMBIANO
' (DR. SANTIAGO PÉREZ Y VALENCIA)
El correo del 3 de Agosto, de Quito, produjo una agitación
inmensa: los presos del Cuartel, los respetables Ascasubí, Morales,
Quiroga y tantos otros excelentes ciudadanos que habían tenido
parte en la Revolución del 10 de Agosto anterior, habían
sido presos en 4 de Diciembre de 1809, y fueron asesinados en la
misma prisión, y en las calles muchos infelices, á consecuencia de
un intento del pueblo por libertar á los presos, que excitó la ferocidad
de las tropas y de sus ] efes Arredondo, Galuy, &c. El Comisionado
de la Regencia desesperaba, y eran trascendentales
sus sensaciones á Jos que le rodeaban y aun á los indiferentes.
En estas circunstancias se recibió el 5 de Agosto, por el correo
de Santafé, noticia de la conmoción popular que había sucedido
allí el 20 de Julio, y cuyas consecuencias fueron la deposición
del Virrey y de las autoridades españolas, estableciéndose
una Junta Suprema.
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El día I 1 se recibió la inYitación que hacía la misma Junta
para que, reconocida su autoridad, se enviasen Diputados que
formasen la Junta general. El Gobernador Tacón citó á un Cabildo
ó Consejo abierto, y en él se acordó que se contestase á la
Junta Suprema que la.ciudad por sí sola no podía deliberar, sin los
Diputados de las demás de la Provincia; que se convocase á éstos
para que de común acuerdo se resolviese lo más conveniente so.
bre los términos en que debía hacerse la reunión á Santafé.
En el mismo día, con asistencia del comisionado Montúfar,
se formó una Junta provincial de seguridad, compuesta de cinco
individuos, que allí se eligieron, á saber: D. José María Mosquera,
el Maestroescuela, Dr. D. Ands, Mariano Pérez Valencia y
Arroyo, D. Antonio Arboleda, D. Mariano Lemus y D. Manuel
Dueñas; el Gobernador debía presidir la Junta, limitando sus facultades
á convocar los Diputados de la ProYincia, y entre ~anto
á promover el buen orden y tranquilidad pública, cuyas funciones
cesarían en el acto que se formase la Junta provincial, que era la
que debía hacer los arreglos definitivos. La Junta eligió de Secretario
á D. Francisco Antonio Ulloa, que desplegó ideas muy
liberales en las proclamas y en la invitación del Cuerpo á las ciudades
y pueblos de la Provincia. El Gobernador se sometió á todo
porque estaba lleno de recelos por los malos sucesos de España ;
pero después que ésta comenzó á tener algunas ventajas, y luégo
que aquel Jefe recibió el grado de Coronel y el Ayuntamiento el
de Excelencia por su manejo contra Quito, fue diferente su conducta,
protestando que con la sangre de sus venas borraría esos
docum entos d e d efe cci ón contra el Gob ierno peninsular.
Sea como fu ere, j a más se vio una uni form id a d mayor ~e sentimi
entos q ue la que manifestó el pue b lo d e P o payá n c o n el establecimiento
de la J unta: músi ca, v íto res por la no ch e á los miembros
que la componían, e ra la mani fest ación del contento común.
El mismo Tacón fu e o bse quiado oste n tosamente, porque su deferencia
simulada hacía creerlo adicto al nu evo sistema. Así es que
quitó inmediatamente el estanco de aguardie nte.
La Junta suprema de Santafé nada era menos que un Gobierno
verdaderamente tal, y sus principios no eran conformes al
representativo. España con sus proclamas hizo conocer á los americanos
sus derechos, y la Junta Suprema con las suyas puso el
germen de la división, y produjo la d esorganización general de la
Nueva Granada, subdividida en pequeñas y monstruosas Juntas
gubernativas, como la d e Sa nta fé . A sí se d eclararon soberanas
hasta las parroquias y las ciudades d e l Vall e d el Cauca correspondientes
á la Provincia de Popayán, desairando las fraternales
invitaciones de la capital, rehuSlron enviar Dipatados que deliberasen
reunidos, franca y delibe radamente, dando así pretextos y
medios al Gobernador para dividir á los ciudadanos y hacer odiosa
la Junta de seguridad.
El comisionado Montúfar siguió sin tardanza á Quito, con la
' mira de aliviar los males de aquel pueblo. A su llegada ejercía
en esa capital una Junta de seguridad, en todo semejante á la
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de Popayán, que hizo ver que no tenía genio para la imitación
sin poder por sí mismo inventar ó mejorar un establecimiento que
debía ser el principio del bien ó del mal de los pueblos.
Para estrechar más á los pueblos del Valle á su reunión y al
envío de Diputados, remitió la J mta de seguridad comisionados,
que lo fueron D. Antonio Tejada y D. Mariano Larrando y Valencia
á Cali, y D. Ignacio Castro á Buga y Cartago. Las ciudades
del Valle, excitadas por el Dr. D. Ignacio Herrera, natural de
Cali, y por otros hombres exaltados y poco previsores de Santafé,
se separaron de su cabecera, reuniéndose y reconociendo por sí
solos á la Junta Suprema. Los esfuerzos de la Junta de seguridad,
las exposiciones de sus comisionados fueron desatendidas ; ni aun
se les dio audiencia con notable desaire, á pesar de que se les representaba
que el Diputado que elegiría Popayán en concurrencia
de diez más de las otras ciudades de la Provincia, que debían
formar su Junta, no podía jamás prevalecer en ella; que no se tenía
otra mira que la felicidad común, y que sobre todo, el modo
de reunirse á Santafé debía ser obra de la deliberación general,
para asegurar la libertad y bienestar de los pueblos. A pesar de
todo, prevaleció el espíritu de división, preparando un triunfo al
Gobierno español, y los males que después hemos tenido que llorar
amargamente.
Animado Tacón con las opiniones y división del Valle, se
aprovechó del descontento del Alférez real D. Manuel Tenorio,
que por no habérsele dado autoridad al Ayuntamiento en lugar
de la Junta, trató de disolverla, reuniendo al Alguacil Mayor Dr.
D. Manuel José Boya, ansermeño. Tenorio, al principio provocó
la formación de un nuevo Gobierno hasta con pasquines; pero excluído
de él, cuidó de echarlo por tierra. El tratamiento de Excelencia
lo envaneció, y el pretexto de la legítima autoridad de la
Regencia, por que llevaba el nombre del Rey, fue el medio de
dividir el pueblo: se atacó á D. Antonio Arboleda, se hizo odioso
al Secretario Ulloa.
El Gobernador ganó á los frailes y se reunió á dos familias
que estimó útiles en las circunstancias, á pesar de que aquéllos y
éstas le eran antes opuestos por sus relaciones estrechas con el
Obispo D. Angel Velarde y Bustamante, que era desafecto á Tacón;
pero la muerte de este Prelado virtuoso, sucedida en 5 de
Julio de 18og, le quitó al Gobernador un Partido de oposición que
acaso habría evitado la guerra civil en Popayán.
En esta época comenzó el dictado de [tmlúlas y Tacom'slas :
cada Partido daba al contrario su denominación, por hacerlo odioso;
pero el del Gobernador adquirió la fuerza física y la morai
que da el apoyo ó el pretexto de la religión. El Ayuntamiento
sostuvo que él solo era la autoridad legal subsidiaria por efecto de
las del Virrey y Real Audiencia, y sus miembros serviles y sometidos
~1 Gobernador, apoyaron también sus miras. Estos eran Velasco,
Rodríguez, Tenorio, Boya, Grueso (Felipe), Cajiao (Matías),
y los españoles Tejada, Salís, Durán; procedían de acuerdo
con Panamá1 Guayaquil, Cuenca y Quito, restable<;ido á la domi-
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nación real; pedían y esperaban auxilios del Virrey de Lima, y
de este modo les fue fácil destruír la Junta de Seguridad, y al
Gobernador tomar el tono orgulloso de la autoridad absoluta para
conminar á los pueblos del Valle y para llevar á efecto la disolución
de la Junta, comenzando por no concurrir á sus sesiones y no
citarla después.
Disuelta la Junta y acalorados los ánimos con los sucesos de
Santafé, y con los papeles que hacían valer los derechos de los
americanos en esa capital y en Caracas, Cartagena, &c., los vecinos
de Popayán se creyeron ultrajados con el vilipendio hecho á
la Junta. En consecuencia, se reunieron en Santo Domingo en número
de más de 100 de los notables, para pedir el establecimiento
de la Junta con autoridad bastante para obrar por sí sola. Tacón
estaba fuera de la ciudad, [de paseo en su berlina : supo la
agitación, y vino de carrera. Se le presentó el vecindario, y no
pudo menos que diferir á sus deseos, conviniendo en citar á los barrios
y á sus Diputados para deliberar. Se entregaron los cuarteles
al mando de D. José María Mosquera, y quedó todo concluído
con una conferencia verbal y tranquila.
El 30 de Octubre se reunieron los v~cinos, con asistencia del
Gobernador y del Ayuntamiento; el primero temía las reuniones y
la libertad con que se hablaba, y manifestó deseos de salir de la
Provincia ; pero sus amigos se lo impidieron. La sesión fue pública
y acalorada, reducida á que no enviando las ciudades del
Valle sus Diputados, se formase un Gobierno provincial, por defecto
de las autoridades reales. Una mayoría de 83 votos contra
32 estuvo por el sistema liberal que asegurase á los pueblos y removiese
los recelos del Valle; pero el Gobernador y el Ayuntamiento,
apoyados en la fue rza de Pasto, que debía llegar al día
siguiente con el Comandante D. Gregario Angulo, disolvieron la
Asamblea, 4iJUe había continuado el 3 t de Octubre.
Por la noche, citó el Gobernador á Mosquera, Lemus, Pérez
(Santiago), Ca macho, Sarasti, a pretexto de excitarlos á que influyesen
en la paz; pero inopinadamente el Comandante Angula,
armado y en apariencia de recién llegadaña el Coronel
Pelacot (Jefe del Cuerpo francés), sus simpatías y admiración van
sin vacilar hacia los japoneses, " muy aguerridos, muy instruidos,
soberbiamente despreciadores del peligro y mandados por Oficiales
de un mérito raro, tan intrépidos al fuego, como previsores antes
y después del combate, de tal manera que durante toda la
campaña sólo el Cuerpo japonés fue rea vituallado de un modo regular.
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L 526 _l
En Ti en-Tsin vi una batería japonesa desplegada en el arsenal
del Oeste, sobre un terreno descubierto, á uq. kilómetro de las
murallas, expuesto durante una hora á los disparos del enemigo :
el Capitán, con guantes blancos, estaba de pie, dirigiendo el fuego
de sus piezas como si hubiera estado en el polígono. Uno de
los cañones, el sexto, vio morir uno tras otro todos los sirvientes. A
medida que uno caía, lo reemplazaba uno de lo~ sirvientes de las
otras piezas, el cual, para ocupar su puesto, se limitaba á separar
con el pie el cuerpo del camarada muerto. La provisión de municiones
se hacía con tanta calma como en una maniobra. Era, en
verdad, un espectáculo admirable."
Como era natural, después de los japoneses venían los rusos
para el Coronel Pelacot, pero no puede dejar de anotar que marchaban
con ruidoso desorden, sin altos horarios, es decir, como reclutas.
¿Por qué suponer ahora que las cosas se han cambiado en
unos pocos meses? El soldado japonés tiene las grandes condiciones
de su pariente, el indio de Boyacá, sin la pesadez que da la
chicha, por lo cual no puede tener superiores en el mundo.
Por su parte, la principal Revista militar francesa escribía en
Mayo del año pasado, al estudiar los contingentes aliados en la
guerra de China : "El soldado japonés es vigoroso, presumido, disciplinado,
nervioso. Tiene piernas infatigables, estómago paciente,
sangre fría prodigiosa y el valor de las antiguas leyendas. La
infantería no teme comparación con ninguna otra, y á pesar de
su exigua talla, por su garbo, cuando saluda, parece tan alta como
la prusiana. Nación belicosa, el Japón guarda de su pasado un
orgullo sin límites. Lo mismo que el ruso, el japonés sabe morir;
pero el heroísmo de los dos es divergente: espontáneo en el uno,
meditado en el otro; en aquél de temperamento; en éste de educación.
El corazón del japonés vibra de envidia, y por eso á nos-otros
prefiere la victoriosa Alemania ...... Si hay guerra en Orien-te,
no se complicará con alianzas; Inglaterra nunca consentirá en
jugar una partida en que resultada comprometida la India; los
Estados Unidos tampoco intervendrán para asegurar al Japón su
dominio en el Tonkín y en Corea."
A fines de 1903, Le Cornspondant, al estudiar la expatzsz"ón japonesa
y las posibilidades de que estallara la guerra, anotaba que
en el Nipon los conservadores eran los partidarios de la lucha con
Rusia, en tanto que los liberales dirigían sus tiros contra los ingleses
y los americanos. Los primeros esperaban, con alianza de
Inglaterra, vencer en Corea y arrebatar la Conchinchina á Francia.
Los segundos ambicionaban las Filipinas. Por su parte, los t'mperialislas
sueñan con arrojar á los anglosajones del Extremo
Oriente, y "dejar el Asia á los asiáticos," y se proclaman defensores
de China, Corea, Siam y la India.
"La idea de la guerra es grata para el pueblo, que la acogerá,
como siempre, con transportes de alegría, para mostrar luégo
en los campos de bata1la el valor de los antiguos héroes. A la in-
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Boletín Militar de Colombia
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versa del chino, el japonés es en extremo patriota *: por su país
está listo á sacrificar la vida y la fortuna ...... ·
"El Gobierno del Zar ha cometido una verdadera imprudencia,
que hoy lamenta, al ceder á un apetito insaciable que lo ha
llevado hasta Seul. Esta falta puede tener para él y para Francia
las más graves consecuencias: piénsese que el Japón necesita territorio
para llevar el excedente de una población que aumenta
á razón del 20 por roo cada doce años, y en las partes más fértiles
cuenta hasta 390 ( 1 ) habitantes por kilómetro cuadrado, y
1.~0 (el doble de Francia) en las montañas. En el Japón no hay
sino 6í millones de hectáreas cultivables para mantener 50 millones
de habitantes, y en Francia 40 millones viven sobre 21 de
aquéllas.
"Aun cuando el Japón exporta mucho arroz, por que siendo de
calidad superior á la de los demás países, lo vende más caro, tiene
que importar cantidades fabulosas de dicho grano, que es la
basede la alimentación nacional, y que de 1890 á 1903, ha subido
de 8 á 15 yen, lo que explica la desesperación del pueblo por obtener
colonias. Y al mismo tiempo en Tokien y Kuantung (frente á
las Islas de los Pescaderes), principia la lucha industrial de tejidos
con los Estados Unidos é Inglaterra, la mayor lucha económica
que el mundo ha visto hasta el presente, é impide toda amistad
real entre amarillos y anglosajones. Esto sin contar con el
punto negro de Filipinas, por un lado, y de Conchinchina-Tonkín
por el otro, como que ambas tierras son deseadas por el Japón, y
la colonia francesa no podría resistir una invasión de amarillos regida
y encauzada por algunas tropas japonesas."
Cuanto al pdigrc amart'llo, que algunos temen se torne gravísimo
con la preponderancia del Japón én Oriente, no parece haya
de preocupar sino á los americanos, y esto aun cuando Rusia quedara
dueña del campo. Una autoridad que lo entiende, el viajero
Ular, en su estudio sobre el panmongolismo que pretende organizar
Ni pon, dice que si este Imperio se acerca demasiado á China,
antes de lograr conmoverla, habrá sido absorbido por ese abismo
sin nombre de las cooperativas chinas de producción y de consumo;
en tanto que para los yanquis la infiltración china, que no pueden
detener ni aun con las leyes más draconianas, es aterradora y la
consideran peor que la peste, peor que la guerra, peor que el más
formidable cataclismo que pueda afligir al país: ya en todas partes
tienen el monopolio del lavado y aplanchado, y su agricultura
es el terror de los productores blancos. Y si el Japón triunfa, los
americanos abren su tierra á los amarillos, 6 éstos cierran sus
puertas á los productos yanquis. El dilema es inevitable: no debe,
pues, precipitarse el asunto Panamá.
• El japonés forma una raza aparte, mezcla de los a"inos (amarillos) venidos
del Norte y conquistados luégo por inmigrantes polinésicos ó del Sur
(como los americanos), de rostro oval y nariz aguileña Seif(111bo.r. El chi11o es pequeño,
de tez amarilla, cabeza cónica, rostro triangular, oios pequeños y oblicuos,
cejas altas sobre una línea recta; la r.líz de la nariz ancha; labio superior
saliente ; el japot:b tiene la cabeza grande, el cuello corto, el ca.belle negro, la
nariz gruesa y la tez oscura y medio rojiza : es robusto, audaz y altanero. /Jouillet
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GUERRA DEL LEJANO ORIENTE
CARTA DEI, TEATRO DE OPERACIONES Y DETALLES DE LAS
POSICIONES DE PUERTO Al\.TUl\.0 Y EL YALU
NoTA-Cuando en Bogotá es medio día, en San Pelersburgo
son las 6 h. 55 m. p. m; en Puerto Arturo la 1 de la madrugada siguiente,
y en Tokio las 3 b. 3m. a. m.
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Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VIII Serie V Tomo I N. 17", -:-, 1904. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691243/), el día 2026-04-18.
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