~ Jhnus lV-TOMO I • Atl.o Vli-NU:r.rliRO ~.• ·¡ . i
i Boletín Militar de Colombia !
l ORG!NO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL fJt1GITO l
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J General de Jnseniero• l
l:·· t Son colaboradores de este periódico los] efes y Oficiales del Ejército
i P-lud. •v~ bktt eucedn- que nueetro ref1Uto á toda• la• coni'ICCionee, 11enga ti parar"' l4 i indifer•ncita ., 1101 deje lilt m~ryí(U pamandante en Jefe y Jefe de Estado
Mayor, respectivam~nte, del• euerpo de Ejército del Departamento
de Antioquia.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 22 de Enero de 1903.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETO NUMERO 74 DE 1903
(ENiRO 24)
por el cual se hace un nombramiento
El Yt'cepresidenlt de la República, encar¡;ado del Peder Ejuulivo,
DECRETA
Artículo único. Nómbrase al Dr. Ciro Morcillo Médico auxiliar
del Hospital Militar Central, con destino á prestar sus servicios
SERIE lV-TOMO 1--9
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombta
\..._ 1)0 --'
en el Hospital de San Roque, en reemprazo del Dr. Eleái&r BermúdezO.
Corrwníquese y pubHq~se.
Dado en Bo¡otá, ~ 24 de Enero de 1903.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETONUMER075DEtgo3
(ENERO 24)
por el cmal se concede una licencia y se hace un nombraroitnto en interinidad
ZJ Vietpresidtnlt d1 la Rep:íblt'ca, mcargado del Poder Ejeculifll, ...
DECRETA
Artículo único. Concédese Ja licencia que solicita el Sr. Ulda~
rico Encinales para separarse, por sesenta días, del puesto de Ayu.
dan te de 1." clase del Guardaparque general del Ejército, y nómbrase
en reemplazo, interinamente, por el término de la licencia, al
Sr. José María Suárez.
Comuníquese y puhlíquese.
Dado en Bogotá, á 24 de Enero de 1903·
]OSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARI TJD.F.s FERNÁNDKz
DECRETONUMER077DEtgo3
(ENERO 24)
que hace un nombramiento
El Vti:epresidmll d1 la Repltblt'ca, encargado del Poder Ejecuit''ll,
DECRETA
Artículo único. Nómbrase al Dr. Aristides Medina Médico del
Hospital Militar de Zipaquirá, con la asimilación que le correspon~
de conforme al Decreto respectivo.
Comuníquese y publíqu,ese.
Dado en Bogotá, á 24 de Enero de Igc>J.
JOSE MANUEL ~MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ArusTIDES FERNÁNDRZ
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
\..._ 131 .J
DECRETO NUMERO 81 DE 1903
(ENERO ~4)
por el cual se hace un nombramiento
61 Vt.ctprnt'dtnfl dt la Reptíblica, encargado del Poder Ejteuli'lll,
DECRETA
Artículo único. N6mbrase Ingeniero de la Oficina de Longitudes
establecida en la capital de la República, al Dr. JoaquÚl
Andrade, asjmilado á General de Brigada.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 24 de Enero de 1903.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ArusrmEs FERN.ÁND.Ez
DECRETO NUMERO 82 DE 1903
(ENERO 24)
que hace un nombramiento
El VritP1'11t'dmlt de la Rtpúb!t'ca, encargado dd P1der Zjuull'v1,
DECRET.A
Artículo único. N6mbrase Comandante Militar de la. Plaza de
Cartagena al r. General Antonio Arango S.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 24 de Enero de 1903.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERN.ÁNnxz
DECRETO NUMERO 8-4- DE 1901
(ENERO 24)
que hace una promoción y un nombramiento
El Vz'cepruz"dmll de la Repzíblz'ca, mcargad1 dtl P1der Fiecufi'll,
DECRETA
Art. 1.0 Por renuncia aceptada al Sr. General Jesús García,
del empleo de Comandante en Jefe del Ejército de Boyacá, pro ..
muévese á dicho puesto, del de Jefe de Estado Mayor del mi5mo
Ejército, al General J ulián Arango.
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Boletín Militar de Colombia
'- 132 ......)
Art. 2.0 Nómbrase Jefe de Estado Mayor del Ejército de Boyacá,
en reemplazo del General Julián Arango, al Sr. General
Roberto Quijano.
Comuníquese y pubHquese.
Dado en Bogotá, á 24 de Enero de 1903.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETONUMER087DE1~3
{ENERO 26)
sobre asignaciones militares
El Vicepresidente de la RepúbHca, encargado del Poder Ejecutivo,
En uso de sus facultades constitucionales,
lJECRETA
Art. 1.0 Desde el 1.0 de los corrientes, hasta que el Congreso
fije definitivamente las asignaciones militares, los miembros del
Ejército gozarán de los siguientes sueldos y raciones mensuales, sin
ningún sobresueldo:
El G~neral en Jefe, Comandante en Jefe del Ejército
de la República ..................................................... $ 2,400
El General Jefe de Estado Mayor general.. ........... ..
El General Inspector general.. .......................... ..
El General Comandante en Jefe de Ejército ........... .
El General Jefe de Estado Mayor de Ejército ....... ..
El General Inspector general de Ejército, cuando no
sea General en Jefe ............................................... .
El General en Jefe ......................................... .
El General Comandante general de División ........... .
El General Jefe de Estado Mayor de División ........ .
.. ~~Inspector de División, cuando no sea General de
Divistón ............................................................... .
El General de División ...................................... .
El Comandante general de Brigada ó Columna ........ .
El Jefe de Estado Mayor de Btigada .................... .
El General de Brigada .......... . ........................... .
El primer Jefe de Cuerpo .................................. ..
El segundo Jefe de Cuerpo ................................ .
El Coronel ...................................................... .
El Teniente Coronel. ......................................... .
El Sargento Mayor ............................................ .
El Capitán ...................................................... .
El Teniente .................................................... .
El Subteniente ................................................. .
2,100
r,goo
~,000
r,8oo
r,6oo
r,8oo
I,6oo
r,soo
1,400
1,500
1,400
1,200
1,300
r,ooo
8oo
Bso
700
6oo
sso
500
450
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Boletín Militar de Colombia
'-- 133 --'
El Sargento 1.0
••••••••••••••••••••••••••••• ••••••••••••••••••• 35)()
El Sargento 2. 0
.. .... .. • .. • .. • .. ..... .. ... . .. .. • .. .... 36o
El Corneta...................................................... 330
Fl Tambor...................................................... 300
El Cabo 1 .0
..... ... ... .... ... .. • .. ... .. .. .. .. .. • • ... .. • .... .. .... 330
El Cabo 2.0
••• •• • •• • • • • . • • • • • • • • •• • • • •• • • • • • •• • •• ••• •• ••• ••• •• • • 300
El Soldado.............................. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l70
Art. 2.0 Los empleados del Cuartel general del Ejército de
la República que se expresan á continuación, gozarán, desde la
misma fecha, de las siguientes asignaciones mensuales:
Los Generales Jefes de Mesa .............................. $
Los Generales Subjefes de Mesa ......................... ..
Los Corone le~ primeros Ayudantes generales ......... ..
Los Tenientes Coroneles segundos Ayu'iantes gene-·
rales .................................................................... .
Los Sargentos Mayores segundos Ayudantes gene-rales
.................................................................... .
I,6oo
1,400
1,200
1,000
800
Art. J.0 R specto de la guarnición del DE-partamento de Panamá
y de las demás que reciben los sueldos y raciones en moneda
de plata,. continuará rigiendo la Ley 39 de 1886.
Art. 4. 0 Queda reformado el Decreto Legislati-vo número 41~
de 5 de Marzo de 1902, y derogadas las Leyes, Decretos y demás
disposiciones sobre la materia que no estén acordes con el presente
Decreto.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 26 de Enero de IgüJ.
]OSE lVIANUEL MARROQUIN
El Subsecretario de Gobierno, encargado del Despacho, ANTONIO
GuTIÉRREz RuBro-El Mmistro de Relaciones Exteriores, Fa.
LIPK F. PAÚL-El Mmistro de Hacienda, Jo~É RAMÓN LAGo-El Ministro
de Guerra, ARisTioEs FE&NÁNDEz-El Ministro de Instruccióa
Pública, Josi Jo.A.QulN C.A.sAs-El Ministro del Tesoro, FRANCIS<:e
MENDOZ.A P.
DECRETO NUMERO 93 DE 1903
(ENERO 27)
por el cual se hace una promoei6n
El Vicepresidente de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutz'-11~,
DECRETA
Artículo único. Promuévese al Sr. General Pedro Sicard Briceño
del puesto de Jefe de Estado Mayor del segundo Cuerpo de
Ejército de Cundinamarca, al de Comandante en Jefe del Ejército
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'- 134 _J
del To1ima, en reemplazo del General Pompilio Gutiérrez, quien
aceptó otro puesto.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 27 de Enero de 1903.
JOSE MANUEL MARROQUIM
~Ministro de Guerra, ARISTIDRS F.~~:RN.ÁNDEZ
DECRETO NUMERO 94 DE 1903
(ENERO 27)
que acepta una renuncia y elimina un empleo
El Vicepresidente de la Reptí.blz'ca, encargado del Poder Ejeculiv~,
DECRETA
Art. 1.0 Acéptase la renuncia que presenta el Sr. Jacinto Arboleda
del puesto de segundo Guardaparque general del Ejército.
Art. 2.0 Eliminase el expresado puesto de segundo Guardaparque
general, por ser ya innecesario.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 27 de Enero de 1903.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETO NUMERO 95 DE 1903
(ENERO 27)
que aumenta una asimilación
El Vtctprest'denle de la República, encargado del Poder Ejecutivo,
DECRETA
Artículo único. Auméntase la asimilación de que disfruta el
Dr. Domingo Peñuela, Médico del Ejército de Boyacá, á General
de División.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 27 de Enero de 1903·
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARisTmxs FE&'iÁNDEZ
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
\.... 135 _;
DECRETO NUMERO 96 DE 1903
(ENERO 27)
por el cual se acepta una renuncia y se hace un nombramiento
ZJ Vicepresiden.ll d1 la República, encargado del Poder FjecNIÍ11D1
DECRETA
Artículo único. Por renuncia aceptada al Sr. General Tomás
García, nómbrase Gobernador Militar de la Plaza de Honda al Sr.
General Roberto Villasa16n.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 2 7 de Enero de 190 3.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, A:a.tSTIDES FERNÁNDEZ
DECRETO NUMERO 97 DE 1903
(El\"ERO 27)
que confiere un ascenso
El Viceprcside11le de la Rcp/tblica, encargado del Poder Ejecutivo,
DECRETA
Artículo único. Asci¿ndese al Coronel Ricardo Rodríguez 4
General graduado.
§. Dése cuenta al honorable Senado en sus próximas sesiones,
para los efectos constitucionales.
Comuníquese y publíqucsc.
Dado en Bogotá, á 27 de Enero de 1903.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRNÁNDEZ
--=== Doctrinal-
TACTICA DE CABALLERIA
EMPLEO DE ESTA AR?tlA EN EL CO?tt:BATE
Por la concisi6n de redacción y la claridad de conceptos que
contienen, serán leídas con interés las siguientes consideraciones gemrales
que preceden á la segunda. parte del Reglamento sobre /o1
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Boletfn Militar de Colombia
L 136 _J
tjerci'ci'os y maniobras de la caballería, vigente en el Ejército francés
desde hace sólo tres años.
1. La caballería está hecha para la accz'ón. Es por medio del
movimiento ofensivo como obra.
La habilidarl de su Comandante consistirá en hacerla entrar
en acción en el momento oportuno y según las intenciones de su
su;>erior.
2. La caballería dispone, como medios de combate, de la
fuerza del choque y del arma blanca; á pie, los jinetes combatirán
al adversario por medio de sus armas de fuego.
En combinación con estos medios de combate, la caballería se
sirve de la artillería á caballo.
3. La carga en formación compacta es ]a principal forma de
combate de la caballería. Las condiciones esenciales de su éxito
son la cohesión, el orden y el vigor del choque.
Por lo gt.neral, la carga se ejecuta en línea desplegada para
asegurar al arma la posibilidad de desarrollar todo su poder. La
caballería cargará en columna cuando falte el tiempo ó el espacio
para el despliegue, 6 cuando aquella formación pareciese ventajosa,
tratándose de abrir brecha en un punto determinado de la
línea enemiga.
Las circunstancias han de decidir, pues, sobre la formación
que se elegirá para el ataque. Hay casos en que la mejor formación
será aquella que permita pasar lo más rápidamente á la ejecución
del movimiento ofensivo, es decir, que se dará preferencia
á la misma formación en que la tropa se encuentra en el momento
de ser oportuna su intervención en el combate.
4· La situación de combate, la configuración del terreno y el
estado en que se encuentren los caballos, decidirán sobre la cuestión:
¿cuándo debe pasarse á los aires vivos antes de principiar la
carga propiamente dicha? Sin embargo, el mol'imiento debe combinarse
de modo que los caballos consenen toda su impetuosidad
en el momento de abordar al enemigo.
La carga no empezará sino á poca distancia de este último.
Por otra parte, es de importancia que, al darse la voz de
mando : ¡ Carguen!, los más valientes jinetes que montan los mejores
caballos, no tengan que quedarse atrás, sino que cada uno
saque del valor individual que finalmente debe decidir del éxito,
todas las ventajas á que su audacia, su tenacidad, sus fuerzas físicas
y su habilidad le dan derecho.
La corta duración de la carga impide que se pierda la cohesión,
y permite que se dé rienda suelta al empuje individual.
5. La carga será siempre á fondo.
El empuje de los oficiales es el alma del ataque; ellos dan al
soldado el ejemplo penetrando antes que nadie en las filas del
enemigo.
Una ~ez dentro de éstas, cada jinete hará uso de sus arma
blancas, sobre todo de la punta. El éxito pertenecerá á los jinete
más valientes, que sepan manejar mejor sus caballos y hacer e
mejor uso de sus armas.
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Boletín Militar de Colombia
'-- 137 _J
6. Despué~ de haber sido arrollado el enemigo, 6 cuando éste,
después de la refriega 6 sin esperar el choque, emprende la retirada,
el éxito obtenido debe completarse con una persecución
enérgica.
Esta se efectuará, según el caso, 6 bien an la misma forma
en que se encuentra la caballería victoriosa después del ataque, 6
bien reuniendo toda esta caballería, 6 parte de ella.
Cada unidad, reunida 6 nó, sigue á la fracción enemiga que
se retira, tratando de darle alcance para aniquilarla.
Los sostenes apoyarán la persecución.
7. La reunión (formando la caballería en dos filas) tiene por
objeto: poner las tropas de nuevo rápidamente en la mano de su
jefe, en previsión de una nueva acción de guerra después de la
carga, la refriega ó la persecución.
La dirección en que se efectuará la reunión, dependerá naturalmente
de la manera como se desarrolle el ataque. Los jinetes
se repliegan siempre sobre su jefe.
La reunión de cada unidad se eftctuará en lfnea. La unidad 6
subdivisión de ella que primero logra rehacer sus formaciones, se
coloca á retaguardia del jefe ; las demás sobre un flanco de aquélla
ó en formación escalonada.
8. La carga en formación amplia es un movimiento de ataque
ejecutado por jinetes que avanzan en orden disperso sobre un
frente más ó menos ancho.
En esta formación, la caballería ofrece al enemigo un objdivD
mP.nos vulnerable que cuando aquélla carga en línea ; en cambio,
es más difícil para el jefe dirigir el ataque, y resulta también
que el choque es menos vigoroso.
La carga en formación amplia se emplea contra un enemigo
cuyo fuego impide que se avance en otra formación; también se
hará uso de ella para entretener al adversario sobre su frente,
para disimular otro movimiento de ataque 6 para ejecutar la persecución.
g. Haciendo uso de la carabina, empleando la artillería á caballo
y combinando estos medios de co:nbate con la carga, en la
que intervendrá el arma blanca, la caballería está en condiciones
de desarrollar una acción eficaz en todas las situaciones del combate.
El reglamento francés de caballería es el más moderno Je los
en vigencia en los grandes ejércitos.
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'- 138 _1
SORPRESAS DE LA CABALLERÍA
CONTRA LA INF ANTERIA
Y anDIO! DE QU& DISPONE :ásTA PARA PRESEitVARSK DB KLLAI
(De la Rnilta átl Buldln Militar de Buenosaires)
VIII
Ls demos/1'(Kt'fm-Peqzuños grupos de jindtS forman bulto- Tiradores
(On las bridas en el brazo-CtC/islas
Se facilita mucho el éxito de una sorpresa por medio de una
demostración hecha en una dirección diferente á la del ataque proyectado.
Para sorprender á una tropa de infantería, es necesario mar ..
char hacia ella.
Para llegar á ella más convenientemente y sin peligro, es necesario
llamar suatención por otro lado, haciéndole creer que inminentemente
será atacada por ese lado.
La demostración deberá ser efectuada por un pequeño grupo
de exploradores inteligentes. bajo la conducción de un sargento 6
de un oficial, el que debe obrar completamente independiente de
su escuadrón y conforme á su iniciativa..
Si el país es ondulado ó con abrigos, le será fácil á ese grupo,
manteniéndose bastante lejos del enemigo para evitar empeñarse
y sufrir pérdidas, hacer bullo, es decir, aparentar ser una tropa diez
Teces más fuerte de lo que es en ¡·ealidad.
Estas estratagema frecuentemente son recreativas y produ~
cen resultados inesperados, pero exigen de los hombres un poco
de habilidad y el hábito de evolucionar ind/vúiualmenle en terreno
variado.
Seis jinetes colocados á alguna distancia los unos de los otros
y moviéndose detrás de una cresta, de algunos árboles, de un talud,
ya sea á caballo ó á pie con las bn'das m el brazo, pueden hacer
ver cincuenta al enemigo, haciéndole creer en la existencia
del fuego de 50 carabinas, ejecutando un fuego len/o y exacto, mientras
que algunos otros tiran rápidamente cambiando de lugar después
de cada tiro.
Inmediatamente, tl)da la atención de la columna enemiga se
dirigirá hacia el punto de donde parten en una línea bastante extendida,
y esos tiros, que quizás no le causen gran mal, la inquietarán
y por lo menos debilitarán su moral.
El adversario, después de reflexionar, se dirá que allí no está
.el peligro ; pero á pesar de todo, por una especie de atracción invencible,
oficiales y soldados mirarán obstinadamente á ese lado.
La inquietud invade sobre todo á los grupos de hombres aislados,
que por esto mismo descuidan su vigilancia.
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Boletín Militar de Colombia
'- 119 _¡
Si el efectivo del destacamento encargado de la sorpresa lo
permite, su Jefe puede destacar un grupo más importante, que dará
más amplitud, más eficacia y mayor poder á h. demostración.
Si el destacamento tiene una sección de ciclistas, se designa '
toda ella para servir en la demostración, y se le agregan algun~
jinetes.
Si el enemigo es reconocido por los jinetes, éstos deberán
trasladarse más ó menos directamente hacia los jinetes de aquél
que tengan á la vista, y, guardando el contacto, los alejarán más
y más del teatro del ataque por sorpresa.
IX
Alaque-Eltcci!m dtl punto de ataque-Elecdón del terreno d1 cargaAp,-
oximación-Empeño
¿Por cuál flanco de la columna ejecutará la sorpresa el Jefe .
de destacamento ?
Por ninguno, si puede, sino por el lado más débil, es decir,
por la espalda.
A causa de la rapidez con que la infanteda en columna
hace frente á la derecha S'á la izquierda, los ataques de flanco apenas
son posibles, salvo el caso de que se lleven contra una infantería
cansada, desmoralizada, en retirada ó sin municiones.
Por la cabeza, el despliegue es más lento, pero la columna
está generalmente bien cubierta, por lo cual la sorpresa es difícil.
Por la espalda, al contrario, cuando los hombres, fatigados
por la lon¡:-itud de la etapa ya efectuada, bajan la cabeza, encorvan
la espina dorsal bajo el peso <.le la mochila, cuando además su
atención está fija hacia adelante, les es penoso darse vuelta para
mirar á retaguardia.
Es de notar, por otra parte, que el servicio de la Yetaguardz'a con
fYecumci'a se descuz'da, tanto en la infantería como en la caballería.
En estos ataques por la espalda, lo mismo que cuando se llevan
de otro modo, la caballería será vista á 200 metros, y ¿cómo
evitar el choque, cuando es necesario desde luego vencer la emoción,
entender y ejecutar las órdenes de los Jefes, dar frente á retaguardia,
tomar una formación, cargar el fusil, apuntar y tirar correctamente,
es decir, con mano firme ... ?
Mientras se ejecutan todos estos movimientos apresuradamente,
es seiiuro 1ue la carga llega, y el choque se produce sin que los
soldados hayan tenido tiempo para armar la bayoneta.
Es esto un hecho recono:ido prácticamente. Sin embargo, los
oficiales están muy lejos ele convencerse, porque los ejemplos son
muy raros. Por lo tanto, es necesario que se convenzan, sin lo
cual cierto número de los de caballería no estaría en el caso de
utilizar por completo de todo el poder de su velocidad, de su movilidad
y de las particularidades que el terreno les ofrezca, y á
muchos oficiales de infantería, conservando su confianza, les re ..
$ultaría ésta funesta tarde ó temprano.
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Boletín Militar de Colombia
L 140-'
El Jefe del destacamento, colocado en su observatorio de
modo de no ser visto, observa el desfile de la columna enemiga, y
además de sus flanqueadores que adelanten, manda otros al través
de los campos, ya sea aislados ó bien en grupos. Ve pasar unos
después de otros los elementos de la columna, y mirando con sus
anteojos de campaña, examina la distancia que separa á la retaguardia
del grueso de la misma, como también los elementos que
pueden seguirla.
La fuerza de una retaguardia es proporcionada á la de la columna,
y su distancia proporcionada á su fuerza. Sin embargo, en
la práctica las retaguardias tienen la tendencia de acortar las dülancias,
y lo mismo pueden hacer las vanguardias hasta en la caballería.
En circunstancias ordinarias, un escuadrón no puede sorprender
eficazmente á una fuerza superior á un batallón; por otra parte,
este batallón puede ser retaguardia, guardaflancos, vanguardia
6 escolta de un convoy, y cubrirse como si estuviera aislado.
Su retaguardia es de corto efectivo, y la distancia que la separa
del grueso es muy poca. Pero esa retaguardia es molesta; ei
menester esforzarse en sorprender la columna cuando esté empeñada
en un desfiladero 6 en el flanco de un ribazo; hay que aproximarse
en ziszás en caso necesario, de modo de ocultarse siempre
el mayor tiempo posible, con ayuda del terreno y de sus abr1gos.
Por consiguiente, cuando el Jefe de destacamento vea desfilar
ante sí á toda la columna, inclusive su retaguardia, cuando
haya reconocido su actitud, del punto de vista moral, desde que
haya apreciado el grado de vigilancia de lCiS elementos que la
cubran, montará á caballo y llevará á su tropa rápidamente y la
más abrigada que sea posible, sobre las huellas del enemigo. Evitando
los caminos sobre los cuales suenen los cascos reveladores
de los caballos, adelantará con preferencia al través de los campos.
Si ha de atacar en campo llano, escoge el momento en que
la cola de la columna enemiga descienda por una pendiente 6 desaparezca
detrás de una quiebra.
Se tomarán las disposiciones que permita el terreno; los escalones
se seguirán á. corta distancia, se conservará una reserva y se
hará vigilar la retaguardia propia.
Eligiendo el terreno con declive hacia el enemigo, la carga
viene de arriba más nnne y más rápida; aumenta el efecto moral
de la sorpresa, y si el enemigo consigue, no obstante, romper el
fuego, la zona peligrosa se circunscribe en un pequeño espacio, y
los escalones siguientes, que, por otra parte, únicamente llegan á
]a cresta, no sufren pérdidas.
Si el terreno es cubierto y la retaguardia se encuentra á una
distancia bastante grande de la columna, se cae sobre ésta despreciando
á la primera, de la cual no habrá nada que temer, una
vez que se halla alejada del ¡:-rueso de las fuerzas del adversario.
Si el terreno es descubierto, el primer escalón rebasa la retaguardia
para ir á caer sobre el grueso, dejando á uno de los escalones
que le siguen, el cuidado de destrozar á este pequeño grupo
de tropa.
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\..._ 141 --'
En todos los casos, desde que el Jefe de destacamento vea al
enemigo tan cerca de su tropa, que ésta pueda correr peligro si
algún hombre del partido adverso la hubiese visto al volver la
cabeza, deberá marchar directamente hacia él, sin vacilación y
en la formacirSn en que se encuentre, la que deberá salvar á la
carga la distancia para chocar lo más pronto posible. Entre los
jinetes debe reinar el más profundo silencio hasta el momento en
que todos den con todas las fuerzas de sus pulmones la voz de
¡Carguen!
Durante la acción, la reserva sigue las peripecias de la lucha
para intervenir si el apoyo de sus fuerzas se hace necesario; además
desprenderá algunos exploradores para observar el terreno
en todas direcciones.
Puede suceder que el destacamento encargado de sorprender
sea sostenido á alguna distancia por otra tropa de caballería. Esta
última viene en ayuda de aquélla cuando el choque ha tenido
lugar, porque, en la mayor parte de los casos, la sorpresa propiamente
dicha exige, para dar buenos resultados, el empeño de un
corto efectivo, como, por ejemplo, un escuadrón.
Si el destacamento se encuentra detenido en el curso de sus
operaciones por un obstác1.1lo imprevisto, como por pantanos (lo
que no sucederá si sigue las huellas del enemigo), si ha sido visto
por éste demasiado pronto, &c., no debe por esto abandonar la
partida.
Poseyendo excelentes carabinas, debe por consiguiente tomar
una posición y romper el fuego, conservando una reserva á caballo,
que vigile sus flancos y retaguardia.
El reglamento de ejercicios y de maniobras enseña diversos
medios para combatir en tiradores.
Entre esos medios hay uno que en muchas circunstancias permitirá
á los jinetes romper rápidamente el fuego sin separarse de
sus cabalgaduras.
Saltará tierra, poner la brida en el brazo y hacer una descarga,
en seguida volver á montar á caballo, ya sea para proseguir la
lucha contra un adversario que se retira, ó bien para desaparecer
y reaparecer sobre otro punto; este género de operación no carece
de eficacia si los caballos se encuentran habituados al fuego.
Los caballos ¡e habitúan pronto á la detonación de las armas
de fuego. Si se ha tenido con ellos el cuidado de acostumbrarlos
diariamente haciendo un disparo cerca de las caballerizas y también
dentro de éstas, pronto les toman gusto. Su calma aumenta
con las fatigas de las etapas y de las operaciones.
Sin embargo, aquella maniobra no deberá ser empleada exclusivamente
en el combate á pie, porque puede convenir á una
tropa de caballería servirse de sus fuegos para engañar el mayor
tiempo posible al adversario sobre la naturaleza del arma á que
pertenece. En este caso, los tiradores deben disimularse completamente,
y poner al abrigo á los caballos; además, una reserva
montada debe permanecer alerta con sus exploradores, vigilando
la retaguardia y los flancos.
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'- 142 ....)
la reserva á caballo tiene que desempeñar un múltiple papel:
1.0 Explorar con el mayor cuidado antes del combate y
ante éste ; >-
~.0 Mar:tener la seguridad en los flancos y retaguardia;
3. 0 Aprovechar las circunstancias favorables para intervenir
en el combate;
4.0 Proteger la reunión y perseguir al enemigo.
Si la reserva se empeña, en el instante los hombres que están
pie á tierra montan á caballo, se reúnen rápidamente, y en seguida
se trasladan adelante para formar un segundo escalón.
En el caso de tratarse de un convoy, la sorpresa se dirigirá
desde luego contra la escolta, pero habrá que dar á una parte ele
la tropa la misión de atacar directamente los carros para tomarlos
6 destruírlos. Esta operación debe ser ejecutada rápidamente, á
fin de poder, si es imposible obrar de otro modo, efectuar la deslruccilm
ante~ de la llegada de refuerzos que podría enviar el enemigo,
poniendo al destacamento en peligro.
En muchos casos, el escuadrón podrá ser emboscado más
cerca del punto de paso del enemigo, como, por ejemplo, en un terreno
muy abrigado que los flanqueadores de é5te no puedan registrar
pot· completo.
Cuando se tiene la seguridad de poder tantear al adversario
6 poder seguirlo con la vista por algún tiempo, se puede saber
también su estado moral, darse cuenta de su grado de vigilancia, y
obrar en consecuencia.
El ataque ele una tropa que permanezca de gran guardia, se
ejecuta como el de una tropa en marcha, y con las mismas probabilidades
de é.·ito, si ha sido posible acercarse sin ser notado.
Sus puestos de vigilancia se hacen atacar por un oficial y
algunos jinetes determinados que se esforzarán en tomarlos por
sorpresa, siempre que sea posible por la espalda.
X
IJ() que ha trtSpt'rado este lralajo-Ejemplos- -La caballería pasa
por /odas parles
Nos queda por estudiar los ataques de noche. Pero no hablaremos
de ellos, porque no hemos asistido á operaciones de este
género suficientemente concluyentes. Trataré sólo de los principios
y de los métodos consagrados por la práctica, y sobre todo
por el éxito, es decir, incontestables y que sean dignos de la confianza
del lector. Por otra parte, hé aquí por qué he emprendido
este estudio:
En Enero de 1900 di una conferencia soLre el nuevo Reglamento
de caballería, siguiendo la evolución de nuestros reglamentos
sucesivos, á partir del de 1819; puse de relieve los progresos de
la tác.tica de nuestra caballería, y concluí trazando el papel de esta
arma sobre el campo de batalla, en un resumen del cual he sacado
las generalidades que forman el primer capítulo del presente
trabajo.
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'- 143 _¡
Un oficial superior muy distinguido, que manda un batallón
perfectamente instruído y de l0s mejor preparádos, parece que _no
admite que la caballería pueda combatir ventajosamente á la Infantería.
Para convencer á sus oficiales y soldados, hizo ejecutar
algunas maniobras en guarnición, durante las cuales la caballería
era el adversario á quien había que combatir. ·
Al efecto, se supuso que una tropa de infantería y artillerfa
ocupaba una posición sobre la cual marcharía el batallón, 1 du..
rante esta marcha ofensiva la caballería buscaría todas las ocasiones
para cargarlo.
Se hizo una primera maniobra. El comando de la caballería
me tocó en suerte, por ser el más antiguo. Por consiguiente, una
verdadera casualidad me llevó á defender, sable en mano, las ide5.s
(sacadas de nuestros reglamentos) que ya había desarrollado ante
los oficiales de la guarnición.
El teatro de esta primera maniobra era un terreno ondulado
descubierto.
Después del reconocimiento del enemigo y del terreno, resolvf
atacarlo por la espalda, para lo cual di la misión á un oficial de
hacer una demostración al frente y hacia la izquierda del enemigo.
Al mismo tiempo oculté á mi tropa en un pequeño pliegue del terreno,
que era el segundo saliendo del camino sobre el cual se
encontraba el adversario, á 1,500 metros del mismo; en seguida
avancé á pie y me oculté detrás de la cresta poniendo mi casco
en tierra, cerca de mí. Vi desfilar la columna por mi derecha y
mi izquierda; y cuando la retaguardia pasó también, llevé mi tropa
adelante mtlniobrando de modo que quedara oculta por un
abrigo que se encontraba sobre la segunda cresta.
Esta segunda cresta bordeaba una meseta que el enemigo
atravesaba oblicuamente para descender en seguida en un valle.
Permanecí observando ha ta el momento en que la retaguardia,
después de haber atravesado la meseta, desapareció detrás de la
cresta y e empeñó sobre la Yerticnte ; en este punto ya no podía
vernos; entonces me arrojé sobre la meseta al galope largo, en
la pendiente tomé la carrera, y orillando á la retaguardia, llegué
sobre la cola de la columna sin haber sido visto ni oído.
Fu e preciso dar la voz de "¡ Cargum! '', para obligar á nuestros
adversarios á dar vuelta á la cabeza para que advirtiesen nuestra
presencia.
Aunque nuestro ataque fue inofensivo, se produjo una fluctuación
en toda la columna; los comandantes de compañía confesaron
que un verdadero pánico se apoderó de sus filas, y que la columna
entera hubiera sido destruída en una guerra real antes de que
ellos hubieran podido dar una orden.
En otra maniobra sorprendí al batallón, pero esta vez en línea
de columnas de compañía, á pie firme y por la espalda. En esa
ocasión situé á mi tropa en la extremidad de un bosque muy
largo y poco profundo, qu~ la infantería adversa debía atravesar;
el período de espectativa duró tres cuartos de hora, á causa de la
prudencia que desplegó el batallón para franquear el desfiladero.
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'-- 144 _.J
Podría citar otro5 ejemplos y demostrar que una caballería
emprendedora puede llegar á pasar inadlertida en algún punto
de una línea vigilada, sobre todo si la vigilancia está hecha por
caballería y si se consigue tomar uno de sus puestos. Sin embargo,
es necesario que el terreno se preste para tal objeto, ya sea.
por su configuración, ó bien por sus abrigos. Los caballos pasan
por todas partes, salvo por los pantanos y los terrenos excepcionalmente
difíciles, de lo que resulta que la caballería puede desembocar
por los puntos que el adversario no guarde convenientemente,
por juzgarlos impracticables para esta arma.
XI
FormaciÓ1z que permite disimular mejor al escuadrón
Frecuentemente es muy útil al escuadrón ocupar el menor espacio
posible, á fin de poderse disimular en una pequeña depresión
del suelo ó bien detrás de un pequeño abrigo. Cuando un abrigo
es muy pequeño, el enemigo no lo toma en consideración, vorque
se imagina que en él no puede ocultarse una fuerza enemiga de
alguna importancia. Cuanto menos espacio ocupe una tropa, menos
probabilidades de descubrirla tendrán las patrullas y los flanqueadores
del adversario, sobre todo cuando se desenfila aprovechando
las sinuosidades del suelo.
También es muy útil que el capitán comandante del escuadrón
tenga á todos sus oficiales á su alcance, á fin de poder darles sus
instrucciones en voz baja, sin separarlos por esto df! su tropa.
La columna de pelotones no responde á esos deseos, porque los
oficiales se encuentran en esta formación escalonados y el escuadrón
ocupa mucho terreno en profundidad.
La línea de batalla conserva á todos los oficiales á la vista del
capitán, pero da al escuadrón un frente muy extendido.
Sin embargo, hay formaciones que resuelven el problema:
son la línea de columnas y la masa.
Formado así el escuadrón, puede trasladarse de abrigo en
abrigo, presentando muy pequeño blanco, y ocultar su fuerza cuando
los abrigos sean insuficientes en anchura para disimular su línea
de batalla, y en altura para disimular toda la profundidad de su
columna de pelotones, &c ....
La formación en línea de columnas da al escuadrón la mayor
agilidad en todos los terrenos y el máximum de raptdez en el despliegue
al frente ú oblicuo; también permite que se puedan abrir
ó cerrar sus intervalos; y en el curso de las operaciones, el capitán
podrá dar órdenes á cualquiera de sus oficiales, sin abandonar
la dirección y sin que haya necesidad de buscársele, siguendo
mientras tanto la ejecución.
La formación en masa permite que se pueda emboscar el escuadrón
más cerca del enemigo, de donde se le podrá lanzar sobre
éste con la velocidad del rayo, produciendo por esta inesperada
aparición, por este repentino ataque, un efecto irresistible. Además,
la masa puede desplegar directamente sobre el centro, como
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'-- 145 _)
sucede en la del regimiento, de la cual esta formación no es sino
' una representación minúscula.
La masa ofrece aun más propiedades que no es oportuno
mencionar aquí, y facilita la aplicación de ciertas prescripciones
dt.l Reglamento de ejercicios.
XII
Medz'os de que dúpone la infantería para preservaru de las sorpresas
Conclusz'ón
Hemos visto que la caballería puede abordar á la infantería
y ponerla en derrota en muchas circunstancias, sorprendiéndola.
Pero ¿es imposible á la infantería preservarse de estas sor-
presas?
No, cuando la z'nfanlería es vzgzlanle, cuando toma las disposi~
iones más propias para desbaratar las tentativas de la caballería.
Por lo tanto, es preciso que la infantería disponga de algunas
-patrullas, á fin de que pueda hacer del modo más conveniente la
vigilancia que sea necesaria. Los ciclistas no sirven para vigilar y
.:reconocer, salvo el caso que examinamos al principio.
La infantería debe cubrirse por lo menos con tres patrullas :
de la retaguardia.
Si quiere pasar un desfiladero, el grueso no entrará en él
hasta que la vanguardia lo haya reconocido en toda su extensión
y tomado posición delante de su salida. La misma precaución tomará
la retaguardia respecto de la cola de la columna, hasta que
el grueso haya franqueado el desfiladero; y cuando esta retaguardia
lo haya de pasar, de jará uno ó dos hombres en la entrada,
con la misión de observar y prevenirla si sobreviniese un
ataque.
Durante el combate la infantería no debe cesar de hacer Yigilar
sus flancos y su espalda.
Cuando la caballería persista en mostrarse en una sola dirección,
que deje conocer marcado interés en dejarse ver por ese
lado, la infantería puede suponer que será atacada por otro punto,
y hacer vigilar con más diligencia las partes del terreno que parezcan
más favorables á un ataque brusco de la caballería.
Por otra parte, el jefe de una tropa de infantería jamás debe
decir: "De tallado no tenemos J.ada que temer, el terreno es
muy accidentado," porque puede ser que por ese lado desemboque
precisamente la caballería.
Así pues, es preciso que los oficiales de infantería enseñen á
sus hombres que la sola potencia de sus fuegos es insuficiente para
detener una carga vista muy tarde; las clases todas, hasta el cabo
más moderno, deben saber enseñar que es menester desplegar la
más grande vigilancia y 5oportar las mayores fatigas, preferible¡
en todos Jos casos á un desastre.
Es evidente que la caballería sorprenderá siempre á la infantería,
cuando é ·ta se hall e fatigada por una larga marcha, maltratada
por los rigores atmosférico , desmoralizada por un precedente
descalabro, privada de municiones, en retirada á consecuencia
de un combate desgraciado, en derrota, &c.; pero en las
circunstancias normales, si la infantería es vigilante, si es prudente
en los pasos peligrosos, será difícil á la caballería ir á acuchillarla
por la espalda.
Si la infantería debe ser vigilante, la caballería no debe olTidar
que esa vigilancia le incumbe cuando tiene la misión de concurrir
á la protección inmediata de las columnas.
Las patrullas de caballería bien adiestradas, laboriosas y
perspicaces, harán un buen servicio sin cansar st..s caballos y darán
confianza á las tropas que cubren, les permitirán simplificar su
servicio de seguridad, y evitarles consiguientemente muchas fatigas.
De aquí que las dos armas deben buscar todas las ocasiones
de maniobrar de concierto, á fin de aprender á conocerse y comprenderse
bien, apreciando sus méritos recíprocos, con lo cual la
una hará la confianza de la otra, produciéndose así la unidad
de miras y la unidad de acción, sin las cuales los éxitos son problemáticos.
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'- 147 _J
EL JEFE DE CABALLERIA
1
SEGUN EL GENERAL DE BRACK
En el campo de batalla, bajo el fuego y antes de cargar, ¿qué
debe hacer el jefe de caballería ?
Pasar la inspección moral de su regimiento, recorriendo su
frente á. cuatro pasos, diciendo una palabra amiga al oficial; al
soldado, estimulando á éste, llamándole por su nombre, haciéndole
ver que no se le pierde ni se le perderá de vista.
En el campo de batalla, el hombre es lo que puede ser. Allí,
ni velo ni vuelta. Su persona y su alma están abiertas; en ellos lee
quien sabe leer. Allí la intriga enmudece; los valientes de sala
de espera, los sabios de salón, los Zieten de paradas, los galopa ...
dores en tiempo de paz, no alzan tanto la cabeza. Allí ¡ay de aquel
cuya cara palidece, de los penachos que se agachan al ruido de
una granada! ... Allí se rinde justicia, y desgraciado el condenado
en este tribunal donde sólo el honor preside ; no se levantará
más .... Bajo el fuego: igualdad por el valor, y después elección
del valiente entre los valientes, por Jos valientes, elección ésta que,
si nos hace ponernos colorados, ¡es de entusiasmo y de orgullo 1
Es indispensable que el jefe se imponga á su regimiento de
manera tan completa, que sus movimientos personales precipiten
6 detengan la acción común, que su tropa forme con él como un
solo cuerpo, su pens:tmiento sea el suyo mismo y su confianza la
que le inspire; esa confianza íntima, completa, instintiva, que hace
decir al soldado en todas las situaciones: aquí esld, basta ...
El jefe que no tiene á sus soldados en la mano, y no los mue ..
ve como un solo hombre, no es digno de mandarlos.
Es en el campo de batalla donde se cosecha Jo sembrado antes.
Si siempre ha ~ervido bien, si ha adquirido fama de justicia, firmeza,
valor, instrucción y aptitud guerrera, ha procurado el bienestar
de sus soldados, reunirá en el campo de batalla todas las
voluntades, las refundirá. sin esfuerzo en una sola : la suya.
No debe haber en un Cuerpo sino una voluntad, la del jefe,
so pena de indisciplina y desmoralización.
La mayor desgracia que pueda acaecer á un regimiento, la
mayor después de la falta de valor de su jefe, es la pereza y la
ignorancia de éste, que tienen como inevitable séquito la intriga y
el favoritismo.
El jefe que cree que puede ocultar sus defectos y debilidades
á la tropa, es más que cándido : el soldado al punto las conoce.
Ocúpese, pues, el jefe, no en ocultarlos sino en corregirlos.
El egoísmo del jefe empaña sus más brillantes cualidades 1
le quita las tres cuartas partes de su dominio moral. Si no está
siempre persuadido de que él es su regimiento, y si en los días de
privaciones ó recompensas se aísla, todo á él se lo atrae; si no
piensa sino en sí mismo, es un mal jefe, pronto condenado por sus
subordinados al aislamiento.
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Durante el combate, el jefe debe ver quiénes son los valientes,..
y no darse reposo hasta que hayan sido recompensados.
En el vivac. frente al eriemigo, el jefe debe dormir la mitad
del tiempo que duermen sus subordinados. ¿ Por qué le destinan
los reglamentos más caballos que á los demás ? Porque tiene obligaciones
de vigilancia especial y de fatiga personal.
Durante la campaña todo descanso le es prohibido. Y es sobre
todo cuando sus soldados duermen, cuando debe velar él.
Después del combate, si los heridos no van directamente á
las ambulancias ó los hospitales, el jefe les hace colocar al lado
de su casa, para vigilar que estén bien atendidos.
Si se han hecho prisioneros, el jefe les toma bajo su protección,
les ampara, suaviza su triste situación, hace cuidar á sus
heridos ..... .
La responsabilidad del jefe de un regimiento de caballería
ligera es inmensa, y a~{ aparece al coronel que sabe apreciar la
gravedad de sus deberes. A veces, de él depen le la seguridad ó
la salvación del ejército todo, y siempre la vida de sus soldados y
el honor de su regimiento ..... .
Debe saber que las rutinas de la paz dan detestables hábitos
á los oficiales : llegan á tomar la forma por el fondo, lo accesorio
por lo esencial ; creen que si no ~e hacen acreedores á un arresto
por llegar tarde á la lista, que si mandan más ó menos bien su
sección en la maniobra, son ofidales, y que el tiempo que no les exigen
estos deberes de cabo, po Irán ocuparlo en los cafés ú otras
diversiones ...... Error, falta enorme, que deLe el jefe corregir ó
más bien prevenir, diciéndoles : "que el oficial de caballería se
prepare, si quiere hacer carrera; que se instruya, ocupe sus ocios
en estudiar su profesión en los menores detalles; que sepa mejor que
el soldado todo lo que debe hacer el soldado; cuidar un caballo,
limpiar correaje y armas, pues no es posible mandar lo que se ignora
...... " Hemos citado ya el ejemplo del ilustre Curély, de ese
'General de caballería ligera, que tomaba plazas fuertes con cien
húsares, y que, ya célebre, encontraba que nada, en los más humildes
quehaceres militares, rebz jaba su espada y sus charreteras.
POSICIONES OFENSIVAS
La guerra anglo-boer, que termina después de dos años y
medio de lucha, contiene un sinnúmero de lecciones perfectamente
aplicables no sólo á los pequeños ejércitos, sino aun á los grandes
de Europa.
Una de éstas es la siguiente: con las armas actuales, que sin
cesar aumentan su poder y han transformado los ejércitos en talleres
mecánicos, los ataques contra un adversario en posición no
pueden tener éxito sin una preparación completa por el fuego,
sobre todo y casi exclusivamente el de artillería; la posición se
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bate en brecha, y cuando ésta es practicable, la infantería se lanza
al asalto. · ·
Para la defensa, el problema consiste en ponerse al abri~o
de esta preparación, en cuanto sea posible, para lo cual se ha propuesto
para la orgamzación defensiva de un campo de batalla de
tres líneas sucesivas de combate.
Primero, una línea avanzada muy delgada, qut no se rifuerza
durante el combate, cuyo papel es el de obligar al enemigo á desplegarse
y dejar ver sus fuerzas y sus intenciones.
Después la línea misma de resistencia, de cuyos éxitos ó re-,
veses depende la suerte de la batalla, lo que significa que su capacidad
de resistencia debe ser la mayor posible, para lo cual no
debe estar txptte:.la al fuego de preparación del ataque por la artillería.
En fin, la tercera línea, la de la artillería, elegida para permitir
su empleo eficiente hasta 3,000 metros.
La línea principal de resistencia, á fin de no estar expuesta
al fuego de preparaciÓn de la artillería, deberá á menudo ocupar
el declive posterior de las crestas, las que le servirán de escudo y ·
la ocultarán.
Es bien evidente que la preparación defensiva del campo de
batalla, ya sea por la elección de las posiciones ó la repartición de
las tropas, no significa de ninguna manera que éstas estén como
fijadas en aquéllas. Muy al contrario, deberán pasar á la ofensivtrinmediatamente
que hayan quebrantado el ataque del enemigo ..
GRANDES MANIOBRAS DE ARTILLERIA
EN EL CAMPAMENTO DE CHALONS
Uno de los problemas que más han ocupado siempre y siguen
ocupando la atención de las autoridades militares, es el de dar á
las grandes,maniobras una forma tal, que de los experimentos hechos
se puedan deducir conclusiones aplicables á un caso real,.
tal como se presentaría en la guerra.
La solución de este problema no es nada fácil, como se sabe.
Múltiples son las causas que contribuyen á hacerlo más complicado.
Pero la firme voluntad de buscar y encontrar las condiciones
que permitan dar á las maniobras, en lo posible, el carácter de
verdaderos combates, ha de facilitar la solución del problema.
Un nuevo paso en este particular se ha dado en Francia durante
las grandes maniobras de artillería que se efectuaron en el campamento
de Chalons.
Tomaron parte en estas maniobras 20 baterías montadas, 6
baterías á caballo, una brigada de infantería compuesta de 7 batallones,
4 escuadrones, q secciones de municiones para infantería
y 2 secciones de municiones para artillería.
Todas estas tropas estaban al mando del General Nismesr
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\.._ 150 -'
Para rleterminar con la mayor exactitud posible las formaciones
en que se presentaban los cuerpos de las diversas armas
durante las maniobras, como ta:nbién el tiempo que estarían expuestos
al fuego de artillería, se había agregado á cada batallón,
escuadrón ó grupo (de baterías), un oficial de artillería encargado
de tomar nota de las posiciones ocupadas sucesivamente por
los diferentes cuerpos, de las formaciones adoptadas y del tiempo
en que las unidades estuvieron expuestas al fuego de artillería.
ConcJuída esta primera parte de las maniobras, se procedió
á la confección de blancos que presentaban con exactitud las formaciones
adoptadas por las tropas, colocá:1dolas después en lai
mismas posiciPnes que habfan ocupado los cuerpos.
La artillería abrió después su fuego sobre estos blancos, empleando
cartuchos á bala.
Este método ingenioso tuvo un solo inconveniente: el efectivo
de la infantería y caballería era demasiado reducido para formarse
una idea exacta de lo que sucedería realmente en la guerra.
En el presente caso, una brigada tenía que representar á un
cuerpo de ejército.
Sólo el efectivo de la artillería era tal, que esta arma pudo
tomar sus form:1ciones de combate.
Sin embargo, á causa de su desproporción con respecto á las
demás ar.mas, las maniobras no obtuvieron el carácter que se peniaba
darles.
Lo que debe reconoc~rse es que tuvieron una importancia
excepcional, sobre todo en lo que atañe al empleo de la artillería.
Muy interesante fue también la crítica del General Nismes;
agregaremos algunas olJservaciones que hizo el MzHiar ~V,c/rmhla/
1 sobre las mismas maniobras, observaciones que se consideraron
como muy juiciosas en Francia.
Se observó que la artillería tenía una tendencia á dejarse
hipnotizar-sz/ venia verbo-por el objelt'vo que le fue designado ó
que se proponía de truír, de modo que dejaba pasar ocasiones favorables
para hacer uso de su fuego, ó se exponía á ser atacado por
sorpresa, pues toda su atención se concentraba sobre un solo punto.
Esto demuestra otra vez más que la artillería en el combate
necesita organizar un servicio de seguridad, en cuya tarea debe
ser secundada eficazmente por las tropas destinadas á proteger la
artillería.
El General Nismes tuvo que hacer presente á Jos comandantes
rle grupo y de batería que, en vez de dejar absorber su atención
por el tiro sobre un solo objetivo, era de una importancia
mucho mayor fijarse si no se podía descubrir á lo lejos algún despliegue
de fuertes efectivos de tropas enemigas, pues es á la artillería
á la que incumbe la tarea de impedir que el adversario logre
efectuar el despliegue con toga tranquilidag.
Se notó en las maniobras que, á pe~ar de la diversidad de
uniformes, á menudo se confunden en el combate las tropas ami¡:-
as con las enemigas.
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'- t:5 ( _J
El empleo del anteojo de campaña no basta para impedir
~stas confusiones desastrosas. La artillería, para verificar la exactitud
de sus observaciones, tiene que servirse de exploradores.
Otro error de esta naturaleza se produjo cuando se creyó ver
-' una línea de tiradores de infantería en una arboleda, mientra5
que en realidad se trataba de una columna de caballería que
avanzaba por una hondonada, apreciándose también erróneamente
la distancia á que quedaba esta tropa (2,6oo en vez de 2,100 m.~.
A este respecto, el Mz1ilar Wochemb/all observa que errore5
como éstos pueden resultar tanto de la falta de eficacia del anteoJo
de campaña en uso, como de la lectura errónea del mapa,
siendo además imposible corregir los errores hechos en la apreciación
de distancias durante las maniobras, pues sólo en -el tiro
con cartuchos á bala se pueden observar los puntos de caída.
El General Nismes criticó la insuficiencia del contenido de ·ros
partes é informes que mandaron los exploradores de los Cuet:"pol
de infantería y caballería. Estos partes é informes eran demasiado
Yagos.
Otro punto de la crítica del General se refiere á la práctica ae
artillería siguiente: A veces los comandantes de grupo, viendo que
se presentaba en el horizonte un objetivo más importante, se contentaban
con dirigir parte del fuego de sus baterías contra el nue•
o objelivo, siguiendo las demás baterías en el tiro contra el ohj'eJi'vo
batido hasta entonces. El General Nismes insisti6 sobre la
necesidad de concentrar el fuego de todo el :rupo sobre el nuevo
ob.feHv•, porque de otro modo no se obtendría un efecto decisivo
del fuego.
• • •
Con el objeto de estudiar la eficacia del fuego de infantería
contra la artillería y el sostén de esta arma, se confeccionaron
blancos que representaban una batería y su sostén.
Intencionalmente el tiro se efectuó al principio con un alza
que no correspondía á la distancia exacta.
Se notó que los dos blancos sufrieron muy poco de las balas
de los tiradores. -
Después se volvió á tirar con el aba exacta. Sin embargo, el
resultado fue menos satisfactorio todavía; hubo un número menor
de impactos que en el primer caso, muchos de ellos obtenidos por
rebotes.
Algunos escritores militares franceses sostienen que los rebotes
tienen más eficacia que los impactos obtenidos por el tiro directo.
Esta teoría se califica de inadmisible por el Mzlt'lar Wochenblall,
pues resultaría que el tiempo y el cuidado que se consagran
á la instrucción de tiro de la infantería, se gastarían inútilmente .
•••
La artillería á caballo encontró grandes dificultades para la
ejecución del tiro, á causa de! la gran muvilidad de los objetivos y
del corto tiempv qu .:! quedaban expuest)S á su fuego.
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Se trata, como se comprende, de la acción de la artillería á. ,
caballo contra la cabaJJería.
Las dificultades arriba mencionadas existen siempre, y com~ no
será fácil encontrar un terreno tan descubierto como era el de
maniobras cerca de Chalons, serán considerables en un terrena .
quebrado, donde la caballería del adversario no se verá sino S d
minutos, desapareciendo después como por encar,to.
Resulta, pues, que los jefes y oficiales de artillería á caball
deben tener las mismas aptitudes que sus camaradas del arma de- ·
ca hall ería.
Para desarroJJar estas aptitudes es preciso que la caballer(á.
y la artillería á caballo maniobren junta·s para aprender á combf....
nar sus movimientos y á prestarse mutuo apoyo.
En las maniobras de Chalons algunos comandantes de caballería,
tratando de poner en práctica estas normas, consideraron,.
por lo general la posición de su batería á caballo como eje de sus·
movimientos, mantobrando •1 rededor de ella.
Es de notar que á veces se empleaba la artillería á cabaJJn
para reforzar las baterías montadas que entraban en acción.
Muchos escritores militares, que pertenecen tanto al Ejército
francés como al alemán, no están conformes con esta práctica, y
opinan que por ningún motivo la cal: allería debe desprenderse del
concurso de su artillería, que le puede ser nece~ario en el momeB-to
menos pensado.
Los mismos escritores militares sestiencn, y no sin fundamento,
que la caballería, si ·se le encarga alguna misión durante e
combate, podrá llenarla por completo sólo cuando cuente con e -
apoyo de la artillería á caballo, lo que no es de extrañar si se
toma en cuenta el gran efecto moral que produce esta arma.
Durante las maniobras, cuando e ord nó que la artillería
caballo reforzase las baterías montadas, un grupo de baterías •
caballo se colocó al lado de una batería montada que operaba
aisladamente, es decir, que e~taba separada de las demás bater(a
montadas del mismo grupo, por una arboleda.
Aun así, se vio que el grupo de baterías á caballo y la bate- .
ría montada procedieron por separado al reg1ajedel tiro, dirigiendo
además su fuego sobre objetz't.:os distintos.
El General Nismes criticó estas prácticas, recordando qu
eran completamente contrarias á uno de los principios fundamen • .
tales de la táctica, á saber: á la concentración de los fuegos de 1 ..
artillería.
El General insistió en lo siguiente : el comandante de la arti~ .
Hería á caballo debía haber asumido el mando de la batería mon~
tada. De este modo se hubiera obtenido una acción uniforme de I2
artillería que allí estaba en batería.
Otro punto mencionado por el General Nismes era Ja necesi"- ,
dad de que el espíritu de solidaridad y no de rivalidad hag-a guiar
las resoluciones de l0s jefes y oficiales durante el combate.
Se cita el ejempl.o de un. grupo de baterías que pasaba á retaguardia
y á proximidad de otro grupo en batería. En este caso,.
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'- 153 -.J
el comandante del primer grupo dejó de ofrecer su ayuda á sta
camarada de grupo en batería, ayuda que pudiera haber hecho
falta á este último para batir con mayor éxito el objelzvo contra el
cual dirigía su fuego.
• ••
Las maniobras han demostrado, por otra parte, la exactitud
de las observaciones hechas en la guerra, sobre la gran influencie.
que puede tener la artillería á caballo, y al mismo tiempo la caballería
que actúa á vanguardia de las tropas, en la faz preparatoria
del combate.
Estas baterías á caballo, dejando libre el frente, podrán ocupar
posiciones de flanco, desde las cuales dirigirán su fuego sobre
la artillería enemiga en el momento mismo de su despliegue.
Si las baterías á caballo no ponen fuera de combate á un
gran número de artilleros y de piezas del adversario, dificultarán,
en cambio, seriamente el despliegue de su artillería, é influirán
sobre todo en el reglaje del tiro de ésta, que no lo podrá efectuar
con la exactitud necesaria.
Es evidente que una batería á caballo, operando primero contra
la caballería ó la infantería enemiga, y pudiendo, por consiguiente,
efectuar su reglaje del tiro con toda prolijidad, obtiene
por estas circunstancias una gran ventaja sobre la artillería del
adversario en el momento en que las baterías enemigas ocupan la
posición elegida.
No será tampoco la inferioridad numérica la que impida á las
baterías á caballo la ocupación de una posición de flanco, pues,
como queda dicho, los servicios que pueden prestar son muy importantes,
y por otra parte, llegará pronto la artillería amiga, que
podrá reforzar el fuego de las baterías á caballo, recibiendo de
éstas los datos para un pronto reglaje del t1ro .
• • •
El tiro indirecto, que presenta una serie de inconvenientes por
ser no sólo más lenta, sino también errónea la apreciación de la
distancia á que queda el objetzvo, no deberá emplearse sino en el
caso de saber de antemano cuál es aquella distancia, ó cuándo
se pueden obtener de otra batería ya en acción, datos seguros sobre
el reglaje del tiro.
No hay que creer que el desenfile de las piezas teni:'a por
consecuencia una disminución de las pérdidas en la proporción que
generalmente se supone.
El enemigo alargará naturalmente su tiro cuando resultare
ser demasiado corto, y los disparos más largos causarán daño á los
avantrenes y atalajes, los que estarán más expuestos, por encontrarse
en la pendiente opuesta.
Ventajoso será, sin embargo, el empleo del tiro indirectQ1
cuando desde las baterías parapetadas se pueda observar el efeeto
producido por el fuego.
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Boletín Militar de Colombia
'- 154 _J
Habiéndose notado que al emplearse el tiro indirecto se producen
sobre el frente de la posición ánguloc; muertos que facilitan
i la infantería la marcha sobre la posición enemiga, se recomienda,
para salvar este inconveniente, que la infantería del defensor
cambie de posición, colocándose á vanguardia de la posición
cubierta, para poder batir por medio de su fuego estos ángulos
muertos.
La artillería divisionaria que acompañaba á la infantería en su
movimiento de ataque, desempeñó su misión con mucha habilidad.
El a vanee se efectuó por escalones.
Cada escalón continuaba con el fuego hasta que el siguiente
entraba en batería y podía reglar su tiro.
No hay que perder de vista las dificultades inherentes á esta
clase de avance, que, por otra parte, no podrá efectuarse sino
cuando la configuración del terreno lo permita.
Las baterías no podrán avanzar siempre por el camino más
corto.
No debía interrumpirse el fuego de los demás escalones durante
el tiempo que necesita uno de ellos para 1 econocer la posición
que piensa ocupar.
Tampoco es admisible que el avance de la artillería constituya
un obstáculo para el de la infantería, cosa que sucede con el
avance de la primera por escalones.
Los experimentos de tiro hechos durante las maniobras para
comprobar el grado de eficacia del fuego de la infantería contra
la artillería, demostraron que á I,200 m. la situación de ésta última
empieza á ser muy crítica.
El Ministro de la Guerra, General André, que presenciaba
estos experimentos de tiro, ordenó que se relevara del mando á
aquellos oficiales de artillería que permitían á la infantería enemjga
acercarse hasta 1,200 y aun 1,100 m. de la posición de la artillería.
Hizo presente el Ministro que, en estos casos, lo único factible
es enganchar las piezas y marchar á retaguardia, cambiando
de posición, si no se quiere exponer las baterías á una destrucción
segura.
Parece que el Ministro ha querido dar una pequeña lección á
los oficiales de artillería que. no fijándose suficientemente en la
eficacia del fuego de la infantería, se acercaron demasiado á las
líneas de tiradores enemigos.
Aunque hay que cuidarse de toda exageración, parece que
del resultado obtenido en estos experimentos de tiro, se podrá deducir
una importante enseñanza, que se podrá formular así:
La distancia más conveniente para la iniciación del fuego de
la artillería queda entre los 3,000 y 2,5 )0 m.
A 1,200 m. esta arma debe marchar á retaguardia.
Resultaría, pues, que la zona eficaz del tiro de la artillería
queda rel'iucida á 1,500 m., más ó menos .
• • •
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~ 155 -'
En resumen, se puede decir que las grandes maniobras de ar.
tillerfa de Chalons han dado como primer resultado enseñanzas de
mucha utilidad.
Se hubiera podido sacar más provecho de ellas, si las demú
.armas hubieran sido ntpresentadas por efectivos más considerables.
--..c:::::::====•H i s t o ri a-
HisToRIA DEL NUEVO REINO DE GRANADA
POR JUAN DE CASTELLANOS ( 1590?)
(Continúa)
Y á causa de ser día proceloso de lluvias y de vientos insufribles,
caminos ásperos y deleznables, los españoles no venían jun.
tos, antes desensillados los caballos. las sillas en los indios de .servicio,
y cada cual el suyo de cabestro, por do mejor podía cada
uno. Los bárbaros pusieron en aprieto á los que estaban ya más
en lo llano, y Martín Galiano, como viese en indios moscas t.nta
desvergüenza, en cerro subió sobre su caballo, y blandiendo la
lanza detenía el primer ímpetu con poco daño, porque para se dar
aquel tumulto, más hirió con espanto que con lanza, de ver aquel
cornúpedo no visto. Mas esto duró poco, porque luégo, en oyendo
la grita y alboroto, bajaron á gran priesa los restantes, unos ea..
yendo y otros resbalando, y loo; indios tuvieron por seguro dejalles
en lugar desembargado, el caudal que tenían, y la cena y fuegos
encendidos en sus casas, socorro necesario por ir todos del frígido
rocío fatigados.
Allí hallaron buenas esmeraldas, y á vueltas del rancheo de
]a ropa, sobre quinientos pesos de oro fino, que tanta cantidad en
ningún pueblo pudieron recoger, por recibillos de paz y nunca
selles quebrantada. Y ansí los enviaro:1 otro día al campo con dos
hombres de caballo; cuya muestra les dio no poco gusto, debajo
de sentir que hallarían otros rancheos de mejor sustancia, recono ..
ciendo ya, según lo visto, que la distancia de la tierra fría era
mayor de lo que se pensaba; y el campo se mudó de Garagoa,
al asiento de Ciénaga, de donde el Juan de San Martín, con el intento
de salir á la tierra de los llanos, había ya partido con su
gente.
El cual continuando su demanda, pasó por Siachoque y Tocabita,
y por el pueblo que se dice Toca, á quien dieron por nombre
Puel>logrande, porque lo merecía su grandeza en aquella
sazón, y atravesaron por el alto de aquella Serrezuela hasta venir
á dar al que llamaron pueblo de los Paveces, por los muchos con
que salieron á les dar batalla, r¡ue fácilmente fueron descompuestos.
Y sin ha ce \les daño, se pJ.saron á Issa, población donde decían
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'- 156 -'
haber algunos indios que trataban con los que confinaban con los
llanos. Y estando ranchados, procurando por guías que supiesen
la derrota, vieron venir un indio presuroso, de sangre. rubricados
los vestidos, recién cortada la siniestra mano y las orejas ambas
y el cabello asidos, que venía de Tundama, á quien dicen Duita.:
ma comúnmente, Cacique rico y hombre poderoso, el más guerrero
de los deste reino. Y el mísero gandul, puesto delante de los
Ochíes á quien él buscaba, en alta voz habló desta manera :
" Hijos del sol : yo vengo de Tundama, por donde vuestra
fama ya tendida, con relación cumplida de lo hecho, benignidad
de pecho con quietos que quieren ser sujetos á sosiego : lo cual
sabido, luégo como viejo dije ser buen consejo que viniese quien
por Tundama diese paz y dones. Tuvo reprehensiones este voto,.
y el de razón remoto, por aquesto a mancilló mi gesto, y el tirano,.
cortándome la mano, dijo: 'Quiero que seas mensajero, declarando
como les voy llegando destos frutos, porque son los tributos
que yo pago; y que lo que en ti hago por tenellos, he de hacer
en ellos cuando vengan. Di que no se detengan, y en su vía tú_
puedes ser la guía de mañana.' No me falta la gana gente santa,
y pues que no os espanta dura lanza, ordene la venganza vuestra
diestra, por ser afrenta vuéstra más que mía."
Oída la razón del miserable, condoliéndose de su desventura
el Capitán Cardoso, lucitano, en este caso bien afortunado, le curó
las heridas que traía; y el Juan de Sanmartín incontinenti con aceleración
mandó que fuesen diez peones y siete de caballo, de quien
estaban todos confiados ser poderosos para quebrantalle al brioso
cacique la soberbia; pero llegados á Firavitoa supieron de vecinos
de aquel pueblo estar el indio bien apercibido de gentes ea
guerrera disciplina cursados, y pertrechos necesarios para perseverar
en su defensa, según después se vio por experiencia, como
declararemos á su tiempo. Y ansí determinaron por entonces de no
llegar allá sino volverse, reconociendo que les convenía mayor posible
y otro fundamento. Y porque también vieron, aunque lejos,
ameno valle que representaba haber de naturales gran pujanza,.
acerca de lo cual hubo preguntas, y por ser población de Sogamoso,
á quien todos guardaban el decoro, nunca tuvieron resolución
dellas.
Volvieron, pues, á Issa, desde donde los guías que tenían caminaron
á la mano derecha, diferente camino del que siempre deseaban
para salir al llano repetido, porque los adiestraron por los
pueblos de Cuítiva, de Guáquira, de Tota y Bombaza, bajando la
laguna de Sogamoso, sin llegar al pueblo, ni hallar el compás que
se tenía ~ntre estos bárbaros por tierra santa. Al fin por circuitos
y rodeos, los trajeron los indios quince días, y cuando ya pensaban
que salían de los términos desta serranía, que de su perdición fuera
camino, sus propios pies, ajenos del deseo, entraron otra vez
en Baganique, no sin desabrimiento del engaño, que fue para más
g-usto y alegría, é yerro para más acertamiento.
Yendo, pues, caminando por el valle, hallaron rastro fresco
de caballos, porque otros españoles de su campo siendo su Capi-
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Boletín Militar de Colombia
L. 157 J
tán Fernán V anegas (segundo Mariscal dest~ distrito, el cual después
casó con D.• Juana de Ponce y de León, estirpe clara), había
por allí tomado prendas que prometieron dar otras mayores
en acrecentamiento de ganancia.
Reconociendo, pues, la cercanía de Ciénaga, do el campo hizo
pausa, el Juan de San Martín, como debía, envió dos peones á
decirles lo que pasaba cerca del viaje. Los cuales como ya llegasen
junto, y viesen humos sin aquel murmurio común en todos los
alojamientos, creyeron que se estaban en Ubeita, adonde los dejaron
de partida para venir allí, y así temieron, considerando que
los moradores, viéndolos solos, ejecutarían en ellos los enojos del
rancheo pasado cuando los ahuyentaron; y por asegurarse deste
riesgo. tomaron una mata por cubierta .. con intento que con la de
la noche volverían á quien los enviaba. ·
Y estando temerosos y confusos, un asno que llamaban Marubase
(de quien yo he tratado largamente en lo que se escribió de
Santamarta), usó del mismo canto y armonía que el otro de Sileno
cuanto Lotis la ninfa recordó del dulce sueño : y fue de tal virtud
aquel roznido, que los dos desecharon el del miedo, por darles
aquel són salvoconducto para salir del monte sin recelo. Y ans{ llegaron
á los aposentos do hallaron algunos españoles, y preguntando
por la demás gente, dióseles por respuesta como fueron en demanda
del rey llamado Tunja, de quien había dado gran noticia
un indio que prendió Fernán V anegas; pero que no sabían el su ..
ceso.
Y para yo decillo será justo, por ser prisión del rey cuya
pujanza no tenía contraste de fortuna, que se comiese con moderno
canto, pues el proceso deste ya repugna en l>~cas cosas detenerme
tanto.
Conlúzúa
----::::=~- Variedades -=--== -
LAS 25 CIUDADES PRINCIPALES DEL GLOBO
1 LoNDRES ........... .
~ NuEVA YoRK ...... .
3 PARls .............. .
4 BERLiN ............. .
5 CHICAGO ........... .
6 VIENA ............. ..
7 ToKIO ............. ..
8 SA:-. PETERSBURGO.
9 CALCUTA ........... .
10 FILADELFIA ........ .
1 1 CoNSTANTINOPLA •••
Inglaterra ......... .
Estados Unidos .. .
Francia ............ .
Alemania .......... .
Estados Unidos .. .
Austria ............. .
Japón ............... .
Rusia ............... .
India ................ .
Estados Unidos ... .
Turquía ............ .
4·536,063
3·437,202
2.660,550
1.888,326
r.6g8,575
I .662,269
1.440,121
1.439,375
1.321,664
l.293,6g7
l. I 2 S ,O()()
(Igül)
(Igoo)
(rgoi)
(Igoo)
( 1900)
( 1900)
(1899)
.(1900)
( Igül}
(1900)
?
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12
13
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15
16
17
18
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20
21
~2
23
2<4-
25
Boletín Militar de Colombia
Moscou ........... .
Sz'-ngan-ju ....... .
Han-Ktu ......... .
Buenosairu .. .... ..
Osaka ............ ..
Cantón ............ .
Tch'mg-lu-:fu .. .
Bombay ........... .
Glasgow ... ...... .
Buda-pest ........ .
Hamburgo ........ .
Hang-lchm-fu .. .
Ttúz-lsin-hzen ... .
Liverpool .......... .
Rusia ............... .
China ............... .
Id .................... .
Argentina ........ .
Japón ................ .
China ............... .
Id.' .................. ..
India ............... .
Escocia ............ .
Austria ............. .
Alemania ......... .
China .............. .
Id .................... .
Inglaterra .......... .
I .035,664
1.000,000
85o,ooo
836,381
821,235
8oo,ooo
800,000
770,843
760,423
713,383
705,738
700,000
700,000
6~4,947
PEREGRINACION DE ALPHA
,
POR ?t1ANUEL ANClZAR
(Continúa)
( 1897)
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(1901)
(1899)
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(Ig<>I)
(Igül)
(1900)
(1900)
?
't
(Ig<>I)
Camínanse tres leguas al SE. de Issa, pasando por el peque.
ño y triste pueblo de Cuítiva, y se llega á coronar una altura de
3,200 metros, desde la cual se dominan inmediatamente el llano
AJarcón y el río del Hato á la derecha, y más de la mitad del lago
de Tota al frente y á la izquierda, quedando también frontero á
tres leguas, línea recta, el tormentoso páramo de Toquilla. Eran
las siete de la mañana de uno de los últimos días de julio, cuando
llegámos á este punto, admirando las sementeras de papas, maíz,
trigo, cebada y arvejas, que cubren la falda occidental de la serranía,
desde el pie á la cumbre: de pronto, y como si nos hubiéramos
transportado instantáneamente á otras regiones, recibímos un
baño de niebla y viento furioso, que nos dejó ateridos. El páramo
encubría sus cimas entre un torbellino de nubes oscuras, que oscilaban
y se revolvtan con singular violencia,_sin desprenderse de la
tenebrosa cumbre, lanzando á ratos sobre el lago mangas de nie.
bla y viento impetuoso : los termómetros marcaban 7° centígrados,
al abrigo del viento, y 5° á campo abierto; las manos entumeci ..
das no podían desempeñar oficio alguno ; las mulas volvían grupa
y rehusaban seguir adelante. Al cabo de largo rato, y por un ca.
pricho frecuente en los páramos, el viento calmó, se despejó de
nieblas el país, y un golpe del sol de los trópicos inundó de luz la
magnífica cuenca del lago, sus penínsulas y las remotas playas de
allende, cuyo espectáculo duró corto tiempo, tornando las nieblas
' oscurecerlo todo. Aprovechando la bonanza bajámos una cuesta
rápida, de mal piso, hasta llegar al nivel del lago, 2,983 metros
sobre el del mar, y desde que estuvimos respaldados por los cerros,
cesó de molestar el viento helado, reaparecieron las sementeras
de trigo y papas, y comenzamos á encontrar las diseminadas cho.
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zas de los cultivadores. Como adelantaba el día, fue aclarándose el
lago, hasta quedar visible su espléndida masa de agua, interru~pida
por dos penínsulas y varias islas pequeñas, y batiendo las rtbera5
con su oleaje, cual si pretendiera remedar al Océano. Las
costas se presentan, ora llanas, entrándose en el lago, como parte
de su lecho, que sin duda fueron; ora escarpadas y peñascosas,
terminando á pico sobre las ondas agitadas y azules que baten el
muro ; accid_entes aprovechados por el camino para diversión del
viajero que, de sorpresa en -sorpresa, llega sin fatiga á Pueblo viejo,
habiendo andado 4 leguas por las pintorescas riberas.
Juan de San Martín fue el primer español que avistó el lago
de Tota, en 1537, guiaélo por indios de Issa, anhelosos por desorientarlo
del valle de Sugamuxi, adonde quería que lo llevaran.
11 Desta laguna refieren, dice Piedra hita, que á tiempos descubre
un pez negro, con la cabeza á manera de buey, mayor que una
ballena. Quesada dice que en su tiempo lo afirmaban personas _de
gran crédito, y los indios decían que era el demonio; y por el año
de seiscientos cincuentidós, estando yo en aquel sitio, me refiri6
haberlo visto Doña Andrea de Vargas, señora de aquel país.''
Tan autorizada quedó esta patraña del demonio de agua dulce,
que nadie se hallaba con valor para ex¡..>lorar el lago, del cual y
de sus islas contaban lindezas peores que las de Piedrahita, hasta
que recientemente llegó por allí un inglés poco temeroso del diablo,
y fabricando una balsa de juncos, abordó la isla mayor, donde
sostuvo una sangrienta batalla con .... los tímidos venados, que
pacíficamente la poseían. A ejemplo del inglés entraron otros navegantes,
en balsas y canoas, ocuparon las islas y desencantaron
el lago, que hoy no tiene otros peligros sino los causados por Jas
borrascas del páramo de Toquilla, cuando agitan las tres leguas
cuadradas de superficie que ofrecen las aguas á. la acción de los
ventarrones. Frente á Puebloviejo se ha extendido, por más de media
legua de ancho, una llanura formada por los aluviones del río
Tobal y tres grandes arroyos afluentes al lago y á expensas de
éste, que en otro tiempo debió subir 25 metros más arriba de su
actual nivel, como lo indican los lechos horizontales de guijarros y
arenas, visibles en algunos derrubios de las próximas colinas. Al
extremo S. tiene un desagüe natural, origen del Upía, susceptible
de ser ahondado con poco trabajo, para dejar en seco mucha parte
de las márgenes, de que podrían aprovecharse Jos estancieros ya
situados en contorno. Proyectos descabellados se han tenido sobre
esto, sin hacerse cargo de las nivelaciones necesarias, ni de lo inservible
del fondo de la laguna, que debajo de los ~o metros de
agua contiene por lo menos 8 de cieno, incapaz de adquirir consistencia
en muchas decenas de años. Los desagües parciales, ahondando
periódicamente el cauce del Upía, es lo único practicable y
que promete buen éxito á los que busquen tierra para trabajar, no
tesoros, que allí son tan ciertos como el diablo-ballena de Piedrahita.
Puebloviejo figura como parroquia desde 1776, por esfuerzos
de su primer Cura Francisco Javier Arias, quien supo perpetuar su
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Boletín Militar de Colombia
'-- I6o .....J
nombre con buenas obras, entre ellas una iglesia sólida y grande.
Siguió estacionario este pueblo hasta 1840, en que fue Cura un Presbítero
Peña, y lo mejoró bastante; de entonces para acá más bien
ha decaído que prosperado, por falta de un hombre de influjo y
~ntendimiento que se consagre á la beneficencia pública; por falta
de Cura, en una palabra, pues aquéllos están huérfanos de pastor,
propiamente dicho, que es el alma de nuestros distritos lejanos.
Sucias las casas, enyerbadas las calles, toscos y mal vestidos los
fiahitantes, y tan curiosos, que cuando llega un forastero se entran
en grupo hasta su cuarto á examinarle la figura despacio y en silencio.
Forma este lugar un contraste imponderable con Issa, cuya
pulcritud no podíamos menos de reco1 dar á cada rato; y si esto sucede
respecto á lo material y apariencia del poblado, no es menor
el atraso en punto de instrucción, que allí se desconoce y aun se tiene
por calamidad, pues al que sabe leer y escribir lo abruman á.
cargas concejiles y lo arruinan á multas, como le estaba sucediendo
á un honrado vecino que nos hospedó, el cual era Alcalde, mayordomo
de fábrica, elector y no recuerdo qué otra cosa, y lo traían
saqueado con multas inconsideradas y renegando del sistema de
gobierno, puesto q~e no lo conocía sino por los vejámenes y quebrantos
que los superiores le proporcionaban. Esta es, con algunas
variantes y pocas excepciones, la suerte de todos los Alcaldes y
Jueces parroquiales, víctimas de la entonada ociosidad y amplios
caprichos de esos otros empleados inútiles y con sueldo, que llaman
Jefes políticos.
Yendo de Puebloviejo para el de Tota se pasa el desaguadero
del lago, que, como antes dije, lo forma un canal natural proporcionado
por el terremoto que de singular modo hendió el poderoso
ramal de la cordillera en el Alto de Las Cruces, al . del
.lago, no sólo facilitando la descarga de sus aguas sobrantes, sino
ltevándose para los Llanos las del río Olarte que le tributaba, como
ro manifiesta su decidida inflexión hacia el Norte. Salen por el desaguadero
308 metros cúbicos de agua cada minuto; cantidad que
con ser respetable, no iguala toda vía la mitad de la que vierten á
la cuenca 2 río'l, 1 (arroyos y I 5 leguas cuadradas de tierras adJacentes
inclinadas á esta laguna, .;obre las cuales caen anualment'~
6o pulgadas cúbicas de agua llovediza. Desde luego se colige
que la descarga del U pía, combinada tal vez con la de otros caudales
invisibles, sostiene sin desbordar el lago, que de otra suerte
había colmado una extensión de país muy considerable; y que la
existencia del desaguadero cuenta larga fecha, lo demuestran los
sepulcros antiguos encontrados en el p@queño valle ribereño del
Olarte, con momias, loza y fragmentos de lienzo labrado, iguales
á los que se descubren con frecuencia en los curiosos panteones de
Gámeza.
Conlinú•
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Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 5", -:-, 1903. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691207/), el día 2026-04-10.
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