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l ORGANO DBL MINISTERIO DB GUERR! Y DEL EJÉRCITO l
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¡ G&neral de ln«eniero• ::,¡
Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército
Í: PtUM •vv bien wcelkr que nue.tro re1peto d toda• ku con11iccione•, flenga d parar .,. la !:
indiferencia J( nor dej• rin energía• para defender la• nubtrar
~ EMillQUII! SIEIIKIEWICZ i -¡---- ......... ~ .............. _ .......................... ............ .. ... ... .... .... ... ... .. .. .. ...... .. .. ..... ) ...
! + + -e- Bogotá, Octubre 4 de 1902 -tt- + -• ¡
'
===Oficial =
TELEGRAMAS
República de Colombz'a- Telégrafos Nacionales- Comandanda general
de la Dt"visibn R/caurle-Fusagasugd, ScpHembre 29 de I904
Ministro de Guerra
Tengo el honor de comunicar á S. S. que hoy á las nueve
menos cuarto fue ejecutado el Mayor Eusebio González, de acuerdo
con el veredicto dictado por el Consejo Verbal de Oficiales Generales.
Por conducto del r. Cura, manifestó el reo que era justo
el veredicto que lo condenó á muerte, y murió completamente tranquilo.
Afectísimo, FRA ·crsco CAHACHO B.
Bogotá, Seplimzbre 29 de I902
General Francisco Camacho.-Fusagasugá
Acabo de recibir vuestro telegrama en que me dais cuenta de
la ejecución del Mayor Eusebio González, en Yirtud de sentencia
proferida por el Consejo de Guerra Verbal que lo juzgó.
Tratándose de un servidor del Gobierno, como lo fue el Mayor
González, parecerá á primera vista extraño el procedimiento,
ya que por desgracia para la moral del Ejército y para la seguridad
de la sociedad que está llamado á resguardar, los desmanes
de nuestros soldados se habían visto con lamentable indiferencia;
pero examinado en el fondo, hay que confesar que si bien es doloroso
un castigo semejante, también corta de raíz un mal que ha
t'OHO II-25
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Boletín Militar de Colombia
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empezado con caracteres alarmant~s, y que á dejarlo sin remedio,
quién sabe á dónde nos llevaría.
Sirve, además, este castigo para demostrarle á todo el país
que en punto de justicia, el Gobierno está resuelto á medir en esta
~poca de revuelta á los colombianos todos con igual rasero.
Afectísimo amigo,
DECRETO NUMERO 1374 DE 1902
( SXPTIEMBRE 1 5)
que hace una promoción
FERNÁNDEZ
El V1'cepresidmle de la Repúblú:a, mcargado del Poder EjecuHvc,
DECRETA
Artículo único. Promuévese al General José Mazabel del
puesto que tenía en el Ejército á mando del General Nicolás Perdomo,
al de Comandante General de la Dz'vz'sz'fm Manuel D. Cm1adas,
en reemplazo del General Pedro León Moreno, quien no tom6
posesión de ese empleo.
§. El Batallón Colombz"a que manda el General Pablo Emilio
Escobar, queda desde hoy definitivamente incorporado en la expresada
División.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 15 de Septiembre de 1902.
]OSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz
DECRETO NUMERO 1376 DE 1902
(SEPTIEMBRE 1 5)
que concede ll tr::.s de cuartel á un ] tf e, dclrga f<:cul taces al General Ni col á~
Perdcmo con relaci0n á la campar a de la esta, y hace unos nombramientos
El Vzápt·esz'det~le de la Re¡úblzca, mcargado dd Poder Ejcculzvo,
DECRETA
Art. 1.° Concédtnye al r. General Pompilio Gutiérrez las letras
de cuartel que ha solicitado.
Art. 2. 0 Delégase al Sr. General D. Nicolás Perdomo, Ministro
de Estado en el Despad:o de Gobierno, las facultades del Minis~
erio de 0uerra, en l? relatiYo al mando del Ejército, de las
flotillas fluviales y marít1mas que sean menester para ]a campaña
en el Departamento de Panamá, y nómbrasele Jefe Supremo de
operaciones en los Departamentos de Bolívar y Panamá.
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L 387-'
Art. 3. 0 El Sr. General Perdomo, en su carácter expresado é
investido de facultades presidenciales, podrá dictar todas las provi.
dencias conducentes al cumplimiento de las instrucciones que lleva.
Art. 4. 0 Nómbrase primeros Ayudantes del General Perdomo
á los Sres. General Alfredo Vásquez Cobos, Coronel Luis Felipe
Ruiz, Arturo Borrero y Arcadio Quintero, y Telegrafista del mismo
al Sr. Isaac Vargas, asimilado á primer Jefe de Cuerpo.
Art. 5. 0 Incorpórase al Ejército de Panamá la Dz'visión Manuel
D. Cañadas y el Batallón I. 0 de ArHllería, comandado por el Sr.
General Juan Francisco Urdaneta.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 15 de Septiembre de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁ~Ez
DECRETO NUMERO 1381 DE 1902
(SEPTIEMBRE 16)
que destina á un Oficial al tercer Ejército de Panamá
El Vtcepresz'denle de la ReplÍNica, encargado del Poder Ejeculz'vc,
Di:CRETA
Artículo tínico. Destinase al Capitán Julio Navarro á prestar
sus servicios en el puesto que le designe e] Comandante General
de la z.• Dzin':.z'órt del Tolz'ma, del tercer Ejército de Panamá, al mando
del Sr. General Tomás Quintero.
Comuníquese y pubHquese.
Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz
DECRETO NUMERO 1382 DE 190.2
(SEPTIEMBRE I 6)
que hace un nombramiento y aumenta una asimilación
El Vz'ceprest'denlc de la República, encargado del Poder Ejuultvo,
DECRETA
Art. 1.
0 ~ómb:ase al Sr. Faust~no París Escribiente Ayudante
de la Sec c16n 3. de la Intendencia general del Ejército.
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Art. 2.0 Auméntase la asimilación del Secretario del Juez
Substanciador del Ejército, á. 2. 0 Jefe de Cuerpo, con anterioridad
al 1 .0 del presente mes.
Comuníquese y publiquese.
Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETO NUMERO 1383 DE 190~
( SEPTIRMBRE 16)
que hace un nombramiento
El Vz'cepreszdmlt de la RepúbHca, encargado del Poder Ejecult'vo,
DECRETA
Artículo único. Llámase al servicio activo al Capitán Teodoro
Quijano C., y destínasele al puesto de Adjunto al Cuartel general
del Cuerpo de Ejército del Norte de Cundinamarca, que organiza
en las Provincias de Chocontá y Guata.vita el General Manuel M.•
Castro U.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á. r6 de Septiembre de 1'02.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Gu e rra, A RISTIDES F ERN ÁNDKZ
DECRETO NUMERO 1384 DE r9o~
( SEPTIEMB RE 1 6)
que hace varios nomb ramientos
El Vicepresidente de la R epública, encargado del Poder Ejecutz'vo,
DECRETA
Art. I.0 Nómbrase al Dr. Julio M. Escobar Médico Jefe de
la Ambulancia de Panamá, asimilado á General de División mientras
haga campañas en Departamentos que no sean el de Panamá,
y en éste á General Inspector, con la asignación mensual de $ 300
en plata.
Art. 2.0 Nómbrase á los Dres. Gonzalo Mesa S. y Luis G.
Angulo Ayudantes de dicha Ambulancia, asimilados á Generales
de Brigada, fuera de Panamá, y en este DepartJ.mento gozarán
del sueldo que en plata corresponda á Coroneles.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
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Boletín !v1ilitar de Colombia
'- 389 .J
DECRETO NUMERO 1385 DE Igü:l
(SEPTIEMBRE 1 6)
que hace una promoción
El Vlcepreszaenlt de la República, encargado del Poder Ejectdi'lll,
DECRETA
~rtículo único. Promuévese al General de Brigada Daniel
Umana del puesto de Ayudante del General Nicolás Perdomo, al
de Inspector de las fuerzas del Colegio y Viotá, dependiendo del
Cuartel general del Ejército para los efectos fiscales.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARrsTIDEs FERNÁNDEZ
DECRETO NUMERO 1386 DE xgo~
(SEPTIEMBRE 1 6)
que hace una promoción
El Vt'cepresz'dmle de la República, encargado d!l Poder EjecuHu,
DECRETA
Artículo único. Promuévese al General Carlos Herrera del
puesto que ocupa en el Ejército comandado por el General Antonio
Roa Díaz, al Ejército del Norte del Tolima, en el puesto que le
designe el Comandante General de él.
Comuníquese y puhlíquese.
Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIM
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDn
DECRETO NUMERO 1387 DE rgo2
(SEPTIEMBRE 1 6)
por el cual se llama al servicio activo á un Jefe y se le destina
El Vtcepresz·denll dt la Repúblzca, encargado del Poder Ejecul?vo,
DECRKT.A.
Artículo único. Llámase al servicio activo al General Fernan-
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Boletín 11ilitar de Colombia
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do ~orrero, y destínasele al Ejército de Boya.cá, en el puesto que le
des1gne el Gobernador Jefe Civil y Militar de ese Departamento.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á r6 de Septiembre de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUlN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETO NUMERO 1388 DE 1902
( SEPTIEltBRE I 6)
que reconoce un grado militar y destina á un Jefe
El Vt'ceprtsidenlt de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutivo,
DECRETA
Art. 1.0 Reconócese al Teniente Coronel Juan N. Quijano el
grado de Coronel efectivo que le fue conferido por el General
Próspero Pinzón en su carácter de Comandaate en Jefe del Ejército
del Norte.
§. Dése cuenta de este ascenso al H. Senado en sus próximas
sesiones, para los efectos constitucionales.
Art. 2. 0 Llámase al servicio activo al Coronel Quijano, y des ..
tínasele á prestar sus servicios en el Ejército de Bolívar, en el puesto
que le designe el Gobernador J e fe Civil y Militar de ese Departamento.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIM
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETO NUMERO r 389 DE 1902
(SEPTIEMBRE 16)
que acepta una renuncia y hace un nombramiento
El Vú:epresidmü de la Repúbll'ca, mcargado del Poder EjecuHvo,
DECRETA
Art. 1.0 Acéptase la renuncia que presentó el Sr. General
Alejandro Sánchez del puesto de Comandante general de la flotilla
del Alto Magdalena, y encárgase de ese puesto, interinamente,
al Sr. Inspector Fiscal de la misma.
Art. 2.0 Nómbrase Comisario Pagador de la 3.• División Valderrama,
del Ejército que comanda el General Manuel María Castro
Uricoechea, al Sr. Manuel María Quijano Camacho, con la
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similaci6n de primer Jefe de Cuerpo, quedando promovido de
.. te puesto del Cuartel generalísimo.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902.
JOSE ~MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETO NUMERO 1390 DE 1902
( 16 DE SEPTIEMBRE)
que confiere un ascenso, hace un promoción y elimina un Cuerpo
l!..t Vt'ctpresz'dmle de la Repúblz'ca, encargado del Poder .Ejcculzvo,
DECRETA
Art. 1.0 A solicitud -de la Comandancia en jefe, asciéndese á
Capitán efectivo al Teniente Hernando Pereira, debiendo continuar
prestando sus servicios en dicha Oficina.
Art. 2. 0 Promuévese al Sr. Flavio La verde del puesto de Inspector
general del Ferrocarril del Norte, al mismo puesto en el de
la Sabana, en reemplazo del General Ignacio A. Rodríguez, por
haber aceptado éste otro puesto, con la misma asignaci6n que señala
á aquél el Decreto número 456, de 14 de Marzo del presente
año.
Art. 3. 0 Elimínase la Compañía suelta de Chía, que comanda
el Coronel Ismael G6mez Herrán.
§. Por la Comandancia en Jefe se dispondrá lo conveniente
para el recibo de los elementos que tiene tal Compañía.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 16 de eptiembre de 1g02.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETO NUMERO 1391 DE 1902
(SEPTIEMBRK 16)
que or2'aniza una División y dicta otras disposiciones
El Vz'cepresz'denle de la República, encargado del Poder Ejecutivo,
DECRETA
Art. 1.0 Los Batallones Femández, Joaquín Urz'be y Caiiadas, y
el Escuadrón Libres de la Columna Cívicos de Facatativá, que co.
manda el General Daniel Rubio París, y que dependía del Ejército
comandado por el General Antonio Roa Díaz, formarán una Di ..
visi6n con el nombre de Dzvisión San Maleo, con el Cuartel general
que hoy tiene y dependiendo de la Comandancia en Jefe del Ejér ..
e ito Nacional.
Art. 2.0 Los Batallones Guayabal y Madrzd, que hacían parte
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de dicha Columna, ingresarán á las Divisiones que el expresado
General Roa Díaz designe.
Art. 3. 0 Nómbrase Ayudante del Ministerio de Guerra, en
reemplazo del Sr. Raúl Ayarza, al Sr. Alberto Malo B., asimilado
á Capitán, y con la anterioridad del 1. 0 de este mes y dependiendo
del Cuartel generalísimo, para que preste sus servicios en la 2.•
Sección.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETO NUMERO 1398 DE 1902
(SEPTIEMBRE 1 7)
por el cual se reforma y adiciona el marcado con el número 262, ele 10 de Febrero
de 1902
.El Vicepresidente dt la RepúbHca, encargado del Poder Ejeculzilo,
Haciendo uso de las facultades consignadas en la Ley 15.2:
de 1896,
DECRETA
Art. 1.0 Elévase á la categoría de medio cuerpo el Escuadrón
Tívoli, cuya organización dispuso el Decreto número 262, de 10 de
Febrero del año en curso. Dicho medio cuerpo se compondrá de
una Plana Mayor y dos Compañías, así:
Un primer Jefe.
Un segundo íd.
Plana Mayor
Un Capitán Ayudante Mayor.
Un Teniente 6 Capitán Habilitado.
Un Subteniente Abanderado.
Un Sargento 1.0 Brigada.
Un Corneta de órdenes.
Un Tambor de íd.
Un Cabo 1.0 Escribiente.
Un Soldado ordenanza.
Un Capitán.
Un Teniente.
Dos Subtenientes.
1 Sargento 1.0
4 Id. segundos.
3 Cornetas.
I Tambor.
4 Cabos primero~.
4 Id. segundos.
58 Soldados.
75-175 Total de tropa.
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Art. 2. 0 En atención á las órdenes que verbalmente ha sido
necesario dar al Capitán que organizó el Escuadrón, y al nombramiento
que de primer Jefe se le hizo, declárase arreglada al presente
y desde el 1.0 de Mayo próximo pasado la organización que
ha tenido dicho Escuadrón.
Art. 3. 0 El medio cuerpo de que se trata se denominará en lo
sucesivo Perdomo, y de él harán parte el Jefe, Oficiales y tropa que
han venido figurando hasta la última revista que se le pasó.
§. Por la Comandancia en Jefe se proveerá á las necesidades
del medio cuerpo indicado y se harán los nombramientos respectivos.
Queda en estos términos reformado y adicionado el expresado
Decreto número 262.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 17 de Septiembre de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Gu e rra, ARrsTIDES FERNÁNDEZ
RESOLUCION NUMERO 63 DE 1902
(SltPTIE?o1BRE 30)
sobre franquicia en los Ferrocarriles
El Mznúlro de Guerra
RESUELVE
Desde mañana 1.0 de Octubre quedan definitivamente suprimidos
los pases francos en los Ferrocarriles, 6 sea los que á costa
del Tesoro público otorgaban algunos Agentes del Gobierno.
Exceptúanse los pases concedidos á los militares en servicio
activo y empleados administrativos del Ejército que salgan de Bogotá
con pasaporte expedido por el General Jefe de la 2." Mesa
del Estado Mayor generalísimo, 6 por el Ministerio de Guerra.
Fuera de Bogotá, á los individuos separados del servicio por
enfermedad, 6 á los enviados en comisión, se les abonará en el
respectivo pasaporte el valor en dinero de su pase en el Ferrocarril,
en esta proporción :
A los Jefes, de General á Sargento Mayor, pasaje de 1." clase.
A los Oficiales, de Capitán á Subteniente, pasaje de 2." clase; y
A la tropa, pasaje de 3." clase.
El Gobierno no reconocerá el valor de pasajes que no hayan
sido concedidos de acuerdo con los términos de la presente Resolución.
Comuníquese y publíquese.
:9ada en Bogotá, á 30 de Septiembre de 1902.
El Ministro, FERN1Hn•z
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INFORME
DEL INTENDENTE GE~ERAL DEL EJÉRCITO
(Continúa)
' .RELACION DE LOS RECIBOS EXPEDIDOS POR LA OFICINA DRL PARQUI
GENERAL EN EL CURSO DEL MES DE MARZO DE 19<)2
Marzo 1. 0 -2,11 1. Recibido del Sr. Abdón Galvis 130 docenas de
alpargatas. Intendencia, 716.
Marzo 1. 0 -2,1 I 2. Recibido del Sr. Benito Navarro O. 250 correajes
con morral y sin vaina. Intendencia, 714.
Marzo I.0 -2,II2. Recibido del Sr. IsaacVargas r,ooovestidos.
compuestos de chaqueta, pantalón de manta, camisa y calzoncillos,
confeccionados con telas suministradas por el Parque.
Proveeduría, 650.
Marzo 1.0 --2,114. Recibido del Sr. José La verde 2,000 frazadas.
Intendencia, 669.
Marzo 1.0 -2,1 15. Recibido del Sr. Sixto Guerrero 1 silla completa,
aperada. Proveeduría, 687.
Marzo 3-2,1 r6. Recibido del Sr. José Nicolás Muñoz 4 sillas completamente
aperadas, tres nuevas y una usada. Intendencia,
720 y 718.
Marzo 3-2,117. Recibido del Sr. Manuel Puyo 4 sillas, tres de
ellas aperadas con jáquima sin pisador, cincha de lazo y baticola,
y una con jáquima y cincha de lazo. Intendencia, 718.
Marzo 4-2,118. Recibido del Sr. Javier Herrán A. 1,600 vestidos,
compuestos de pantalón, chaqueta, camisa y calzoncillos.
Intendencia, 6g6.
Marzo 4-2,119. Recibido del Sr. Marco Antonio Buenaventura
500 docenas de alpargatas, según muestra. Intendencia, 719.
Marzo 4-2,120. Recibido del Sr. Intendente de los Talleres de
San Vicente de Paú! 650 correajes sin morral ni vaina. Intendencia,
726.
Marzo 4-2,121. Recibido de la Sra. Ro alía C. de Calderón 100
alfombras. Intendencia, 723.
Marzo 4-2,122. Recibido del Sr. Marcelino Gilibert 3 martillos,
3 tenazas, 3 escofinas y 3 cuchillos para herrar. Intendencia,
731.
Marzo 4-2,123. Recibido del Sr. Saturnino Posse 1 silla usada,
aperada, con jáquima con pisador, freno montado, cincha, aciones,
estribos de aro, alfombra y baticola. Intendencia, 728.
Marzo 4-2,124. Recibido de la Sra. Betsabé Guarín 30 docenas
de corroscas, según muestra. Intendencia, 736.
Marzo 4-2,125. Recibido del Sr. Pedro Mayorga 4 cornetas nuevas,
con boquilla y sin puntillo. Intendencia, 724.
Marzo 5-2,126. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 tol-
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L 395 __¡
dos de campaña, confeccionados con telas del Gobierno. In.tendencia,
7 2 7.
Marzo 5-2,127. Recibido de la Sra. Evangelina S. de Sánchez
500 frazadas comunes, según muestra. Intendencia, 734·
Marzo 5-2,128. Recibido de la Sra. Dolores Muñoz 2,180 maleteras,
según muestra. Intendencia, 673 y 738.
Marzo 5-2,129. Recibido de la Sra. Betsabé Guarín 150 corroscas.
Intendencia, 739·
Marzo 6-2,1 30. Recibido del Sr. Administrador de la Maestranza
de San Vicente de Paúl 5,070 chaquetas, 4,776 pantalones,
3,190 calzoncillos y 1,200 camisas. Intendencia, 730.
Marzo 6-2,131. Recibido de la Sra. Matilde G. de Quintero 1,000
frazadas comunes, según muestra. Intendencia, 640.
Marzo 6-2,132. Recibido del Sr. Rafael Duque 165 docenas de
pares de alpargatas, según muestra. Intendencia, 741.
Marzo 6-2,133. Recibido del Sr. Hernando Pereira 70 juegos de
herraduras. Intendencia, 745·
Marzo 7-2,134. Recibido del Sr. Vida! Pachón 26 pares de estribos
de aro, de cobn~. Intendencia, 745 B.
Marzo 7-2,135. Recibido de la Sra. Francisca Díaz de C. 495
frazadas comunes. Intendencia, 690.
Marzo 7-2,136. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40
toldos de campaña, de 6 metros 40 centímetros, por 4 metros
80 centímetros, confeccionados con telas ele! Gobierno. Inten~
dencia, 742.
Mar~o 8-2~137. Recibido tlel Sr. Silvestre Páez 55 pares de estribos
de aro, de hierro. Intendencia, 747·
Marzo 8-2,138. Recibido del Sr. Honora lo Landfnez 405 cargas
de costales. Intendencia, 743.
Marzo 8-2,139. Recibido del r. Intendente de los Talleres de
San Vicente de Paú! 138 correajes con morral y sin vaina.
Intendencia, 748.
Marzo 10-2,140. Recibido del Sr. Miguel Salgar 500 vestidos,
compuestos de chaqueta de paño de algodón, pantalones de
paño de algodón, camisa, calzoncillos y kepis, confeccionados
con telas suministradas por el Parque. Intendencia.
Marzo 11-2,141. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40
toldos de campaña de 6-40 por 4.80 metros, hechos con telas
·del Gobierno. Intendencia, 7 50.
Marzo 11-2,142. Recibido del Sr. Francisco de J. Mesa 2,000
frazadas. Intendencia, 743·
Marzo 12-2,143. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40
toldos de campaña de 6-40 por 4.80 metros, hechos con telas
del Gobierno. Intendencia, 745·
Marzo 12-2,144. Recibido de la Sra. Mercedes A. de Vélez 1,()()()
maleltras. Intendencia, 6gx.
Marzo 13-2,145. Recibido del Sr. Francisco Camacho 1,200 correajes,
con morral de lona, de éstos 770 forrados encañamazo,
los demás como la muestra. Intendencia, 562.
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Boletín Militar de Colombia
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Marzo 13-2,146. Recibido del Administrador de la Maestranza
de San Vicente de Paú] 4,996 chaquetas, 6,200 pantalones,
14,520 camisas, 1 T ,ooo calzoncillos y 200 kepis. Intendencia,
749·
Marzo 14-2,147· Recibido del Sr. José Laverde 100 docenas de
alpargatas, 3,6oo corroscas y 50 alfombras. Intendencia, números
669 y 695.
Marzo 14-2,148. Recibido del Sr. Manuel Puyo 3 sillas aperadas
completamente, una sin alfombra. Intendencia, 749·
Marzo r 4-1,249. Recibido del Director de la Sección de Amparo
de la Sociedad de San Vicente roo frazadas con peso de
9 arrobas 14 libras. Intendencia, 748.
Marzo 14-1,250. Recibido del Sr. Cristóbal Salazar 36 frenos
nuevos, extranjeros. Intendencia, 7 53.
Marzo r 5-1,25 I. Recibido del Sr. Antonio González Q. 100 docenas
de alpargatas. Inlendencia, 7 54·
Marzo 15-1,252. Recibido del Sr. José Nicolás Muñoz 50 cinchas
de cáñamo y 50 baticolas, s<=>gún muestra. Intendencia, 75.5"·
Marzo 14-1,253. Recibido del Sr. Flavio Angulo N. 365 peiniUas.
Intendencia, 7 56.
Marzo 17-1,254. Recibido de la Sra. María Parra 26 enjalmas
aparejadas, 8o encerados grandes y 40 pequeños, sfm. Intendencia,
757 y 758.
Marzo 17-1,255. Recibido del Sr. Antonio González Q. 220 docenas
de alpargatas. Intendencia, 760.
Marzo 17-I' I 56. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 50
toldos de campaña, de 6.40 por 4.80 metros, confeccionados
con telas del Gobierno. Intendencia, 7 50.
Marzo 17-1,257· Recibido del Sr. Manuel Ballesteros una silla
nueva, completamente aperada. Intendencia, 765.
Marzo 17-1,258. Recibido del r. Antonio J. Ram{rez 70 docenas
de alpargatas. Intendencia, 764.
Marzo 18-1,259· Recibido del Sr. Jesús Segura 102 enjalmas,
de ellas 30 forradas en costal, las demás en cañamazo. Intendencia,
766.
Marzo 20-1,260. Recibido del Sr. Arsenio Zamudio 4,000 correajes
con morral y sin vaina. Intendencia, 761.
Marzo 20-1,261. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 50
toldos rle campaña, hechos con telas del Gobierno. Intendencia,
762.
Marzo 20-1,262. Recibido del Sr. J. Marcelino Gilibert dos juegos.
de herramientas para herrar. Intendencia, 1.
Marzo 20-1,263. Recibido del Sr. Ildefonso de J. Rodríguez un
galápago usado, aperado con cincha, estribos de zapato, aciones,
alforjas y baticola. Intendencia, 763.
Marzo 20-1,264. Recibido del Sr. Silvestre Páez 1,000 tornillos
para Grass. Intendencia, 635.
Marzo 21-1,265. Recibido de la Sra. Matilde G. de Quintero
1,000 frazadas pescanas. Intendencia, 640.
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Boletín Militar de Colombia
'- 397 _J
Marzo 21-1,266. Recibido del Sr. Numa P. Noguera dos sillas
viejas, aperadas con cincha, y una con aciones y estribos. Intendencia,
4·
Marzo 21-1,267. Recibido del Sr. Honorato Landínez 20 enjalmas
sin aperos. Intendencia, 767.
Marzo 21-1,268. Recibido del Sr. Tobías Salamanca 38 docenas
de alpargatas. Intendencia, 6.
Marzo 21-1,269. Recibido del Sr. Antonio Lemos 500 frazadas
pescanas. Intendencia, 2.
Marzo 22-1,270. Recibido del Sr. Antonio González Q. 141 docenas
de alpargatas. Intendencia, 7·
Marzo 22-1,271. Recibido del Sr. Ignacio Guillén 462 cargas de
costales. Intendencia, 5.
Marzo 21-1,272. Recibido del Sr. José Laverde 450 docenas de
alpargatas. Intendencia, 3 y 8.
Marzo 24-1,273. Recibido del Sr. Benito Navarro O. rso correajes
con morral y sin vaina. Intendencia, 102.
Marzo 24-1,274. Recibido del Sr. Jesús Segura 20 enjalmas sin
aperos. Intendencia, 14.
Marzo 24-1,275. Recibido del Sr. Rafael G6mez M. 300 corroscas.
Intendencia, r 3.
Marzo 26-1,276. Recibido del Sr. Saturnino Posse 63 aperos,
compuestos de jác¡uima con pisador, freno montado, cincha,
estribos de aro, aciones y baticola. Intendencia, 740.
Marzo 26-1,277. Recibido del r. Manuel Suárez Madiedo 4,957
corroscas, según muestra. Intendencia, 759·
Marzo 26-1,278. R ecibi do de la Srita. Enriqucta González B. 40
toldos de campaña, hechos con telas del Gobierno. Intendencia,
1 I.
Marzo 26-1,279. R ec ibido del Sr. Darío G6mez 400 docenas de
alpargatas. Intendencia, 16 .
. Marzo 29-1,280. Recibido del Sr. Honorato Landfnez 30 enjalmas
sin aparejos. Intendencia, 308.
Marzo 29-1,281. Recibido del r. Jesús Berna! 993 maleteras. Intendencia,
7 5 I.
Marzo 29-1,282. Recibido de la Sra. Julia G6mez de N. 2,500
frazadas pesc~nas, según muP.stra. Intendencia, 722 y 17.
Marzo 29-1,283. Recibido del Sr. José Laverde 1,477 corroscas.
Intendencia. 21.
Marzo 29-1,284. Recibido del Sr. José Laverdc 173 corroscas.
Intendencia, 22.
Marzo 31-1,285. Recibido del Sr. Antonio González Q. So docenas
de alpargatas. Intendencia, 24.
El Guardaparque general,
IGNACIO A. ÜSUNA
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Bo1~tín Militar de Colombia
'- 398 _J
Doctrinal ===-
EL CAQUETÁ EN PELIGRO
Es en los territorios del corazón de la América meridional, en
la zona del Amazonas superior, en las selvas Pn las cuales coinciden
los dominios disputados del Brasil, de Bolivia, del ?erú, del
Ecuador y de Colombia, donde se encuentra la famosa región del
Acre, que no há mucho casi llegó á ser un Estado independiente
ubicado al Sur del gran río.
La riqueza de esos territorios es colosal ; allí están los innumerables
gomeros que dan el caucho y que jamás se agotan, y
tanto pueden rendir, que hay quien asegura que, bien organizado
el servicio de Aduanas, sólo de derechos pudieran recaudarse
veinte millones de pesos en oro al año. Lo cierto es que, á pesar de
que en muchos puntos-no en todos-el 80 °/ 0 de los colonos contraen
pertinaces y muchas veces mortales fiebres, á la fecha de
todas partes acuden emigrantes ansiosos de hacer fortuna. Y la
zona más rica de ese el dorado vegetal, es tal vez la que pertenece
á Colombia, precisamente aquella donde los conquistadores buscaron
el d01·ado meláHco con más tesón.
Ahora bien: un explorador inglés, Conway, y un banquero
neuyorquino, Pierpont Morgan-el jefe del iroosl de vapores trasatlánticos,-
se pusieron de acuerdo el año pasado para constituir un
gran sindicalo destinado á explorar y explotar los ricos territorios
mencionados.
Y como gente a visada para su propio negocio, lograron seducir
al Gobierno de Bolivia y pactaron con él la concesión al sindicato
de un lote de so,ooo kilómetros cuadrados, algo así como el
Departamento del Tolima, en el corazón de la Amazonia. Conforme
á ese pacto, la Compañía obtuvo el derecho exclusivo de explotación
del suelo y subsuelo, que Hme hab1tanles, percibe los derechos
de aduana y no paga impuestos; y en cambio, apenas se compromete
á. abonar al Gobierno de Bolivia un tanto por ciento de lo
que perciba. Además, el sindicato se encarga de la policía del territorio,
es decir, puede organizar por su cuenta administración de
justicia y fuerza pública ; se obliga á establecer servicio postal y
á constru(r ferrocarriles. Se trata, en suma, de un nuevo Estado
casi soberano, rodeado por otros y que no tiene salida al mar
más que por el Amazonas, por territorio brasilero, ó mediante canales
ó ferrocarriles por el Plata ó por el Orinoco.
El asunto no ha parecido baladí al Gobierno del Brasil, que
protesta y no acepta la opción que le brinda Bol :via, y teme
y con razón la ingerencia de elementos extraños y peligrosos en
la explotación de la rica Amazonia. Los derechos de soberanía
que el sindicato adquiere los considera incompatibles con los derechos
del Estado en cuyo territorio ha de ejercerlos. El Gobierno
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Boletín Militar de Colombia
"-- 399 _}
boliviano, al confiar á la Compañfa la organización de fuerzas militares,
condición esencial de la soberanía real y efectiva, transfiere
de hecho parte de sus derechos soberanos, de suerte que, en
caso de abuso allende su concesión, muy de temerse, el GobiPrno
brasilero se encontrará en presencia de autoridades que no debe
reconocer y que, por tanto, no reconocerá.
Así habla el Brasil, y amenaza romper las relaciones aiplomáticas
con Bolivia, si persiste en mantener la concesión. En vista
de esa notificación, Bolivia se inclinó á ceder, á complacer al Gobierno
brasilero; mas por su parte el sindicato, que sabe lo que
trae entre manos, está resuelto á no renunciar al negocio que esperaba
realizar, y por medio de la influencia decisiva del lroosl de
los vapores, espera ganarse el apoyo de los banqueros alemanes
para hacer fuerza eficaz en las negociaciones pendientes con el
Brasil.
El peligro apuntado por la República portuguesa es muy real,
y como entre los territorios que puede perjudicar el sindicato, se
encuentran los de Colombia, suponemos que nuestra cancillería á
la fecha ya habrá tomado cartas en el asunto, por tratarse de intereses
valiosísimos para la República.
---@5---
EL FERROCARRIL INTERCONTINENT AL
EN COLOMBIA
(Continúa)
CAPÍTULO IX-DE CALI Á MEDELLÍN
Comenzámos el trazo de la Hnca al Norte de Cali el 25 de
Enero de 1892, y en tres semanas lo llevámos hasta Cartago, haciendo
en números redondos 24 millas (39 ks.) durante la primera
semana, 6o millas (g6.6 ks.) en la segunda, y 40 millas (64.4 ks.)
en la tercera. Tuvimos más 6 menos demor :s por mal tiempo, y
en la parte entre Cali y Palmira, por las grandes dificultades que
presenta el terreno para recorrerlo á campo traviesa. El río Cauca
cruza allí una sabana, es verdad, pero llena de lodazales, lagunas
y ciénagas. El actual camino está muy distante de la línea que
nos convenía, y necesariamente teníamcs que seguirlo. Las avenidas
de las aguas se habían llevado los puentes hacía cosa de dos
años y medio, circunstancia que dificultaba de tal manera los transportes,
que el a vanee del campamento tenía que guardar relación
con el de la mensura. Con los frecuentes vados y pasos por
entre agua y lodo, cada 500 ó 700 pies ( 150 á 200 metros) por un
trayecto considerable, el campamento tenía que andar despacio.
El avance de la segunda semana fue á razón de 11.4 millas (18.35
ks.) cada día de trabajo, que es como go 0
/ 0 de lo más que es posible
en circunstancias desfavorables, con el teodolito, llevando á
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Boletín Militar de Colom bta
'- 400 _;
pie el instrumento. No había prisa. Se trabajaba constantemente.
Durante la tercera semana encontrámos tropiezos en el tiempo : el
bo<;que, el barro y los desvíos del camino que nos retrasaban. El
progreso de la marcha, por término medio, de cada día de labor,
sumando las fracciones, fue de 9 millas diarias ( 14.5 ks.)
Estas r 13.5 millas (182.66 ks.), medidas en la línea de la ruta
probable, pueden construirse á poco costo. El río Cauca) cerca de
Cali, requiere un puente de 450 pies de largo (137 metros), y los
trancaniles que deben construirse á los lados del río, hacen la sección
de Cali á Palmira más costosa, por unidad de distancia, que la
de Palmira á Cartago. En toda la última sección el aluvión del
valle, un plano ligeramente inclinado hacia la principal corriente,
cubre el suelo al pie de las colinas en todas las ondulaciones de la
Hnea adoptada, con curvas é indentaciones como si se tratara de
las márgenes del mar. El ferrocarril deberá cruzar esas bahías y
senos en busca del ter reno firme, con excavaciones (de lomo de perro)
á los lados y cortes de desmonte al través de las penínsulas,
que delinean los relieves, la mayor parte formados de cascajo propio
para bafastro. Es un país bien provisto de aguas, donde abundan
los ríos y arroyos, que por lo regular tienen cauce poco hundido
bajo la superficie del terreno. Se encuentra madera buena
para durmientes, leña y arcilla para ladrillos. Las aguas de los
arroyos corren por lechos pedregosos.
El costo de nivelación, albañilería y puentes, entre Cali y Cartago,
11 3·5 millas ( 182.66 ks.), se calculó en oro á razón de 12,875
pesos por milla ($ 8,000 en kilómetro), ósea $ 1.461,280 por total.
Llevamos el trazo d e la línea al campo núm ero 87, como á
1.5 millas (2.4 ks.) al Norte de Cartago, al medio día del 15 de
Febrero de r8g2.
Nos vi itó cerca de Palmira Mr. James M. Ede r, que fue antes
Cónsul de los Estados Unidos en Buena ventura. Al separarse
de aquel destino, hace veinticinco años, se estableció á dos millas
de distancia de Palmira, en una finca de 3,000 acres. Ahora tiene
150 sembradas de café, que le producen anualmente 150,000 libras,
que recoge durante los trimestres alternados del año y se venden
en Nueva York á 22 centavos la libra. Aquí en la hacienda vale
18 en la moneda corriente del país. Tiene 300 acres sembrados
de caña dulce, y cosecha 20 de eilos por mes, es decir, en quince
meses el todo. Produce do<; toneladas diarias de azúcar, que vende
en la hacienda á 15 centavos la libra, sin contar el ron y las mieles
de purga. Tiene sobre mil vacas ; no sabe exactamente cuantas.
Rara vez utiliza la mantequilla. Hace quesos. La población
de la hacienda es como de 300 personas. Tiene ingenio movido
por agua. Nos hizo observar que era necesario especificar con el
mayor cuidado todos los pormenores de las piezas de una maquinaria
para evitar error ú omisión en el envío, y añadió que la falta
de un eje de hierro que valía $ 12 en Nueva York, contando intereses
y la pérdida de ganancias posibles, le había costado $ r6,ooo
puesto en el ingenio.
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'- 401 _)
Mr. Eder nos dijo que flO hay en el país estadística de población,
producción ni tráfico.
Estando para llegar Mr. Garrison dentro de pocos días, Mr·
O'Connell se ha hecho cargo de actuar como Jefe de Sección, ingeniero
y topógrafo. Este arreglo y la detención del servicio postal
que hizo innecesario mi informe periódico, dio campo para el
reconocimiento del paso de Quindío, sin pérdida de tiempo para
la obra principal. El Dr. Ogden y yo, con algunos de los empleados
del país, salímos con tal propósito el r6 de Febrero . Acompaño
dos mapas que represen~an la región. Uno de ellos muestra con
algunos detalles la línea de reconocimi ento de dicho paso, desde
las cercanías de Salento; y el otro es mis general é indica las diferentes
alternativas aceptables entre Cartago é !bagué, que podrán
examinarse después. Nuestras observaciones desde la línea
de la mensura, en el valle del Cauca, mientras nos dirigíamos
haci:t el Norte, nos indicaron la posibilidad de encontrar un paso
en la cordillera por el valle del Paila ó el del afluente del Cauca
que le sigue hacia el Norte y que se aproxima á una cumbre baja
de la cordillera central, al respaldo de las cabeceras del río Coello,
tributario del l\1agdalena. Debemo i Mr. Robert B. White,
residente por muchos años en el Departamento del Cauca, los me.
jores informes concernientes al país representado en estos mapas.
Durante su visita á nuestro campamento, cerca de Salento, á la
vuelta de nuestra exploración, donde lo conocimos, confirmó nues.
tras conjeturas de que desde Cartago, ó de la Paila, se encontraría
hacia el ur un f>aso más bajo ClUC el del Quindío. Añadió que
el terreno del valle d<.>l Coello y sus afluentes ofrecía mc.ís facilidades
para la con trucción de una vía f~rrea que el valle del alto
Toche, al Noroeste de ! bagué, porque e te últ1 m o está muy embarazado
de piedra y despojos del vold.n Tolima.
La distancia, por cada una de las rutas generales indicadas
en la carta, serfa, según la escala, como de 125 á 130 millas (200
á 2 ro ks.) de Cartago á Ambalema. Juzgando por nuestra exploración
que el ascenso desde Cartago al paso de Quindío es obra
factible, no llevámos má · adelante ele dicho paso nuestro reconocimiento.
El túnel necesario en la cumbre tendría de 2,500 á 3,000
pies (760 á 9 ro metros), á lo más de longitud, y pondría el ferrocarril
como 8oo pies (244 metros) bajo ese lomo del terreno.
El terreno en que ha de excava~ el túnel es pizarra compacta
y arcilla endurecida, en capas que se hunden fuertemente hacia
el Oeste. A causa de la forma del relieve, un túnel abierto más
abajo sería much{simo más largo, y por lo tanto inconveniente.
En la porción occidental al paso del Quindío, demandará la
vía un trabajo ligero, desde Cartago hasta las cercanías dt; Salento;
y de allí al túnel lo habría fuerte y con numerosas curvas.
Contando estas subdivisiones se estimó que $ 32, 186 por milla
($ 20,000 el k.) cubrirían el gasto de nivelación, albañilería y
puentes, y como avalúo preliminar, que la misma suma se inver-
TOHO It-26
• IANco DE LA
Gl '.J T
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tiría en toda la distancia, entre Cartago y Ambalema, que en números
redondos asciende á 130 millas (2 10 k.).
El mapa general de Colombia ofrece una línea de alternativa
hacia el Sudeste y Nornordeste, de !bagué al río Magdalena.
El instinto del ingeniero también indica lo mismo, y el valle del río
Bogotá puede venir á resultar entonces la entrada para la capital
de la Nación. Los recuerdos de niño, que en la escuela oye hablar
del Tequendama y del precipicio que hay en la gran barrera de
montes que rodean por el Oeste la Sabana de Bogotá, no deben
impedir la exploración de esa vía á los que vengan después •.
Al regreso del Quindío, alcanzámos á los compañeros el 27
de Febrero, al Norte de Manizales, y ya encontrámos la sección á
cargo de Mr. Garrison.
El camino principal de Cartago á Medellín fue seguido en
nuestro estudio á Salamina, donde un camino transversal nos permitió
bajar á la margen occidental del río Cauca, en Marmato,
más cerca del terreno por donde debe ir la línea, y desde ese
punto vinimos á esta ciudad (MedelHn) por la vía de Nueva Caramanta,
Valparaíso, los Farallones, Santa Bárbara y Caldas. Llegámos
el sábado 19 de Mayo de 1892 á los suburbios de Medellín,
y pasámos la ciudad dos días después.
Debe observarse que nuP.stros estudios de Cartago, hacia el
Norte, quedan restringidos, al camino públic(l que tuvo que atravesar
una región escarpada, surcada por torrentes que nacen en
los Páramos y Sierra Nevada de la cordillera central, y por lo tanto,
en su mayor parte, fuera del terreno adecuado para la línea,
á lo largo del valle propio del Cauca, es decir, por terreno impracticable
por ferrocarriles á un costo razonable, excepto la parte
entre Cartago y San Francisco. Un trazo conveniente como se
indica en los planos, podría hacerse en esa parle, descendiendo
de San Francisco hacia el valle del Cauca por el río Chinchiná.
Por las noticias recogidas parece inconveniente tal línea. Sin ventaja
alguna aparente, probablemente sería una alternativa más
larga y costosa, y entraría en el valle, cerca de las cabeceras de
lo que se considera como su parle más difícil, antes de llegar á la
boca del río Opiramá, y por tanto sin dificultades de consideración.
Nuestros sucesores, sin embargo, antes de elegir el trazo
definitivo deberían explorar ambas rutas y resolver la validez de
la conclusión que sacamos de premisas conjeturales en mucha
parte.
Pensá:nos de antemano probar la línea por la vfa de los valles
de Risaralda y San Juan; pero los informes de Mr. Franklin
White sobre tal vía, que se nos facilitaron en Palmira, nos hicieron
prescindir de ella. El reconocimiento de Mr. White hecho en
1878, indica una gradiente de 7·7 por 100, por cerca de 9 millas
(14.4 ks.) en la cumbre; el ascenso allí, desde la boca del Ri-
• Aún se ignoraba en Nueva York que esa exploración se había practicado
por ingenieros del país veinte años antes !-N. dd D .
o
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'- '403 _)
saralda, es aproximadamente de 4,300 pies ( 1,310 ms.) verticales.
La línea del valle, su tancialmente en continuo descenso,
consumiría totalmente la diferencia entre dichas bocas, cerca de
2,400 pies (832 ms.) distribuídos en una longitud de más de
100 millas (r6o ks.) La línea interior, según el cuadro de Mr.
White, aparece como 8 á 10 millas más corta (de 13 á 16 ks.),
diferencia que sin duda se extinguiría. d~ sobra con el aumento
necesario, á fin de reducir la pendiente á ct rtos límites, sin compensaciones
de otra esp~cie.
E'1 su:na, la línea del valle del Cauca se recomienda como la
preferible. El plan de nuestra obra nos impidió recorrer sus flancos
desiertos y sin caminos; y el veranillo con sus brumas no nos
dejó obtener buenas vistas de la vaguada desde las tierras altas.
L:ts ojeadas que pudimos lograr, las observaciones hechas en
los diferentes pasos, y los informes de los vecinos, concurren á com ..
probar que aunque pueda haber laderas ásperas 6 porciones de
cañón, puede construírse allí un ferrocarril con un gasto medio moderado.
Mucha pilrte, si no todo lo llamado cañón, es de laderas
firmes-moldeadas, como dicen, y hay extensas zonas, en forma de
bancos y ensenadas. Con todo, en la incertidumbre de nuestro conocimiento,
sería prudente estim::tr la sección desde Cartago, por
la vía del do á la boca del Poblanco, en 100 millas (160.93 ks.) en
números redondos, y calcularlas á razón de $ 32,186 la milla
($ 20,000 por kilómetro), lo que se considera un presupuesto muy
liberal.
El aspecto del país se ha bosquejado en las cartas anteriores.
Poco pudiera añadirse sin repetición, porque esta es la misma tierra
antiquísima, en la que sólo las tintes locales y los tamaños de
las relieves difieren. Y aun la criatura humana es lo mismo, con el
solo ca'Tlbio del color, como sucede en la humanidad.
Siendo como somos, hijos de Adán en el cuerpo, también lo
somos en pasiones, facultades y necesidades, en todas partes del
mundo, y dondequiera encontramos los mismos inventos, por así
decir. Las diferencias c¡ue aquí nos conciernen, en la escala general,
más se refieren á los insectos y los caminos que á otra cosa. A
las vicisitudes del clima nos acostumbramos; pero no nos podemos
avenir con otras cosas. Cada vereda de las que se suceden por estos
cerros, nos parece la peor en su especie en el universo. No se
han inventado todavía las palabras necesarias para expresar nuestros
sufrimientos por causa de los insectos. Contribuyen á aumentar
el tormento la picadura, la comezón intolerable y la laceración
de la piel, porque no puede dejarse de rascar la parte agredida.
No hay descanso. Siempre subiendo y bajando como las olas del
mar, como las nubes en las cumbres de las montañas, como la flor
y la fruta que cae para renovarse en la floresta ecuatorial. Penosas
subidas por despeñaderos que desvanecen la vista y á cada
paso provocan un acto de flaqueza de la voluntad, y la peste de
insectos que embota la energía y deprime la vitalidad. Las primeras
de día, los segundos de noche y día. Como las a~uas del Pon-
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'- 404 -'
to, este tráfago no conoce la baja mar. A veces envidiamos á Job
su único tormento de úlceras y el tiesto de cuatro puntas para rascarlas.
El término "Valle del Cauca," como se dice comúnmente,
se aplica á la expansión que hay entre La Balsa, á donde sale el
río, viniendo de las montañas de Buenos Aires, y Cartago, en donde
entra de nuevo en terrenos altos y quebrados. Las crestas de las
cumbres que lo encien:an están á 40 millas (64 ks.) de separación,
]a vaguada á ro millas ( 16 ks.) de la cima de la Cordillera Occidental;
la ladera de dicha Cordillera, cubierta de yerba hacia
la parte baja, y de bosque hacia arriba, es muy pendiente y quebrada,
comparada con la de su compañera del lado oriental. El
Talle arriba de Palmira tiene como I 5 millas ( I 1.16 ks.) de ancho,
al pie de la falda de la Cordillera Central, de suerte que forma
una región habitable y de cultivo, de ro á 15 millas ( r6 á 24 ks.)
de ancho, ahora cubierta en su mayor parte por una floresta espesa,
formando así una extensión de terreno inclinado y ondulado,
con contrafuertes apoyados en la cordillera, y regada por arroyos
rápidos y cristalinos, afluentes del río Cauca.
El llano ó suelo aluvial está á una elevación media de 3,300
pies (r,ooo ms.) sobre el mar; como dos terceras partes de su
área son praderas, y el resto monte bajo, bosque, y lo adyacente al
río, una faja de tierra deprimida, expuesta á inundaciones. Tiene
fértil suelo y clima subtropical uniforme. Los extremos de la temperatura
son de 5 5° á 95° de Fahrenheit ( r 3 á 35 C.), la ordinaria
diariamente es de 6o0 á 80°, y la media anual 74° Fahrenheit (25°
C.). La mayor parte del terreno se dedica á la cría de caballos,
mulas y ganados principalmente, y algunas OYejas y cabras. Los animales
padecen por falta de 'al. El ganado devora ávidamente la
ropa, cuerdas y hasta el cuero sudado salobre, que se cuelga fuera
de las habitaciones para orearlo. Toda casa rural ti e ne sus gallinas
y cerdos. El cacao, magu e y y ciertas especies de palmas, limas,
piñas y guaduas, se dan il \'es tres. La guadua se emplea en
los cercados, construcción de casas, puentes ligeros y utensilios domésticos.
Las plantas que más se cultivan son: la yuca, el cacao,
el café, la caña dulce, plátanos bananos, maíz, algodón, tabaco,
naranjas, y en algunos lugares también el coco. La población es
poca y de color vario. Hay notable cantidad de sangre negra. La
del indio parece extinguida. Este país, naturalmente rico, puede
decirse que está en barbecho. Apenas se ha comenzado á hacer
algo desde el punto de vista agrícola.
No vimos muchos animales silvestres. Las gallinazas siguen
al hombre en todos estos países por dondequiera. Abundan los
guacamayos, loros, grajos y diversas variedades de monos. En la
exploración del Quindío no encontrámos monos á más de 6,ooo
pies de altura. La guadua queda atrás á los 5,000 pies; el plátano
de los 5,000 á 6,ooo. La palma de cera se produce á la altura de
9,000 pies; las moras maduras y abundantes, nos acompañaron
hasta los 10,000 pies sobre el mar. A esa misma altura nos mecie-
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Boletín Militar de Colombia
'- 405 .....)
ron en nuestras rústicas camas tres temblorcillos de tierra, que
venían del lado del Tolima.
Al Norte de Palmira los pasos de las quebradas tienen puentes
por lo general. Hasta los 80 pies de abertura de los tramos, aproximadamente,
se emplean los postes de la reina, y el único hierro
que hay en el puente es el de los pernos en los empalmes; los tramos
mayores presentan enrejados de madera, ó suspensiones á la
Burr, por medio de alambres fijados á los cables colgantes. Estas
obras llenan una urgente ntcesidad y honran á todos los que de
algún modo las llevaren á cabo. Puede anotarse aquí que en todo
.el Ecuador y en Colombia, en la línea de nuestro trabajo, los carpinteros
son excelentes en el arte de su profesión. Las herramientas
modernas y hasta los mismos tornos son desconocidos, excepto
en Pasto y una que otra localidad. Las simples molduras se hacen
á la mano, conforme á los procedimientos antiguos. Disponen de
buenas maderas fuertes, ya duras, ya blandas. Las mesas, sillas,
camas y lavamanos son de piezas en escuadría y proporciones macizas.
Batlles de tapa redonda, forrados en cuero, como los antiguos
de nuestro país, son los escaparates y las cajas fuertes de la
tierra para guardar valores. La obra ele ebanistería la compaginan
como si fuera la del crecimiento natural de la madera : nadie
en el mundo puede aventajados en habilidad.
Una antigua protuberancia terrestre de 2,000 millas de diámetro-
ahora reemplazada por una contradepre ión cuyo centro
está cerca de la confluencia de los grandes tributarios del gran
Amazonas, en Manaos,-una antigua protuberancia terrestre, cuyo
hundimiento sucesivo explica la existencia del sistema de circos
de montañas que hay en Sudamérica al rededor del valle del AmaZ.
Jnas, explicada también la formación de la antigua Cordillera
Occidental en Colombia, luégo la de la Cordillera Central, incluyendo
los nudos y tierras altas de Antioquia, y finalmente, la formación
de la Cordillera Oriental colombiana, junto con las alliplamcz'es
de Santander, Boyacá y Cundinamarca, cuyo final le-vantami
ento parece diera salida al lago que ocupó el valle del
Cauca, por una hendidura que se extiende por 200 millas, desde
Cartago hacia el Norte, hasta las inmediaciones de Cáceres. La
depresión que atraviesa el río actual, entre aquellos límites, puede
llamarse la hondonada (cañón) del Cauca, más propiamente que
Valle del Cauca. A la verdad, aun cuando hay expansiones que
fingen valle en los puntos donde le tributan los afluentes principales,
y donde las aguas ó los antiguos cauces derrumbados han
causado grandes entradas de erosión, con todo, se trata de un lecho
profundo, donde comparativamente son pocos los espacios
aluviales y los bancos elevados á uno ú otro lado del río, que alternan
con las haces de los cañones y los promontorios que llegan hasta
el borde de las aguas.
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'-- 406-'
:BATALLAS DEL SEGUNDO IMPERIO
POR DICK DE LONLA Y
Traducción del francés para el Boldl11 Militar
( Solferino, conclu;,e)
Por su parte la División Bazaine ha vuelto á tomar la ofensiva,
y en el séptimo y último supremo esfuerzo logra al fin entrar
al cementerio, en donde el Sargento Garnier, del 10.0 Batallón
de Cazadores de á pie, se apodera de la bandera del Cuerpo
66 de línea austriaco.
Ya Solferino es nuéstro. Cuerpos completos enemi~os se retiran
en desorden, abandonando armas y l>agajes. Nada contiene ya
á los austriacos en su derrota.
Sin perder tiempo, el Emperador dispone marchar contra
Cavriana, en donde está el cuartel imperial austriaco, y cuya toma
dará por resultado el romper el centro de la línea enemiga. Mac
Mahon verifica su movimiento de unión con la Guardia Imp rial y
el primer cuerpo, y á su vez toma la ofensiva.
El General Manéque, que desde Solferino impulsa nuestra
brigada de altura en altura, nos dirige, en tanto que la División
Forey se pone en marcha para apoyarnos y que Mac Mahon emprende
el ataque del pueblo de San Cassiano.
En breve encontramos al enemigo apostado en gran número
sobre las alturas de Casa del Monte, de donde párte un fuego terrible.
Las fuerzas austriacas son muy considerables para que nosotros
pretendamos desalojarlas con nuestros siete batallones, ya bien
mermados.
La lucha se prolonga, las municiones se agotan, nuestros fusiles
se han dañado ~ fuerza de disparar, y nos quemamos los dedos
con los sañones.
El Emperador da orden entonces al General Mellinet de acudir
sobre este punto con sus granaderos : en breve se nos unen
éstos.
Mellinet juzga nuestro comportamiento tan noble, que cree
cumplir un deber dando el mando al General Manéque, quien pretende
que el honor de esta batalla recaiga íntegro sobre los Voltíjeros
y sobre los Cazadores de la Guardia. No pide sino las
municiones. Los héroes de Magenta nos entregan entonces sus
cartuchos y se mantienen á alguna distancia, dispuestos á prestarnos
apoyo.
Entonces, con el auxilio de la artillería montada, que á ordenes
del General de Severtinge, se pone en batería á derecha y á
izquierda del camino de Solferino á Cavriana, logramos lanzar á.
los austriacos de las alturas de Casa del Monte.
Al propio tiempo los turcos de Mac Mahon toman e 1 pueblo
de San Cassiano y los declives abruptos del monte Fontana, último
contrafuerte que ¡epara á Cavriana de San Cassiano.
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\..._ 407 _.)
En este punto de Ca vriana el enemigo ha reunido fuerzas considerables
y se dispone á defenderlo vigorosamente. El Emperador
Francisco José se encu':!ntra en este pueblo, rodeado de sus
reservas. El Mariscal Príncipe de Hesse se encuentra allí: dirige
á los austriacos, comportándose con rara energía.
Pero hé aquí á la Guardia con su artillería. El General de Sevelinge
hace colocar los cañones sobre el dorso del monte Fontana,
y en brevísimo tiempo un fuego intensísimo se dirige contra
las intomables posiciones del enemigo.
Nuestros nuevos cañones diezman las filas enemigas; la artillería
austriaca trata de enfrentárseles, pero de súbito un resplandor
siniestro, seguido de otro, enrojece el horizonte ....
Dos cajas del enemigo saltan hechas pedazos y ocasionan tales
estragos, que los artilleros, asustados, retroceden.
En el propio instante todas nuestras tropas se precipitan al
asalto de Cavriana: gua:--dia imperial, turcos, infantería de línea,
cazadores de á pie, &c.
Dos Coroneles, Douay, del 70, y Laure, de los tiradores arg~
linos, son heridos de muerte. Los turcos, que adoran á su Jefe,
se detien~n un instante, empapan sus manos en la sangre que se
le escapa de las heridas, y sacudiéndola del lado de los austriacos,
como en amenaza, acometen de nuevo dejando oír su grito siniestro
deyuyu!
Nuestro Batallón de Cazadores de la Guardia los apoya, y extendiéndose
por entre un maizal, acometen á la bayoneta.
Aún se encuentra en este pueblo el Emperador cuando penetramo
en él.
Un numeroso grupo de nuestros cazadores cae sobre una casa
de hermo a apari ncia, enfrente de la cual permanece inmóvil un
soberbio caballo: se imaginan tomar allí preso á un Oficial de ~ra<
lo superior.
f.' aparece un italiano ya blanco de canas; y les pregunta con
mucha flema si pretenden apoderarse del Emperador de Austria.
-Exacto, responden los cazadores.
-Entonces, volved á la izquierda; por ahí se ha escapado,
replica el viejo.
Nuestros soldados le creen y siguen el consejo.
Per-:> apenas acaban de desaparecer, cuando un Oficial joYen,
que lleva el uniforme de General, trepa en el caballo que lo espera,
y desaparece al galope. Aquel era Francisco José ....
Con el objeto de cubrir la retirada del Mariscal Príncipe de
Hesse, el 10 de Hú ares austriaco (regimiento del Rey de Prusia),
se lanza al galope sobre nuestrp.s tropas, que comienzan á desembocar
de Cavriana. Los jinetes húngaros y otros cargan con supremo
valor. De improviso el Batallón 1 1 de Cazadores de á pie,
que se ha escondido en cuadro entre el trigo, se levanta como un
solo hombre y les recibe con fuego á quemarropa por dos de sus
<:aras.
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'- 408...)
Estas descargas debilitan completamente al regimiento austriaco;
tan solo algunos húsares, agachados sobre su cabalgadura,.
logran reunirse á sus columnas en retirada.
Son las cuatro de la tarde cuando log-rarnos apoderarnos de
la aldea de Cavriana. El centro del enemigo está roto. Sus alas,
que desde por la mañana luchan Talerosamente contra los piamonteses,
á nuestra izquierda, y contra el General Niel, á nuestra derecha,
van á ser desorganizadas y á tener que retroceder. La batalla
está ganada.
Nuestro 4. 0 cuerpo, luégo de defender valerosamente la quinta
de Casa Nova, á su vez avanza. El 76 de Línea rompe la infantería
enemiga, y dos esforzados soldados de e~te regimiento logran
apoderarse de la bandera del 35 regimiento austriaco, del
cual el joven Coronel Príncipe de Windischgraetz, cae muerto en
el combate.
A las cuatro y media de la tarde el enemigo es rechazado en
todas partes. Dueños al fin de las alturas, venciendo por dondequiera
á los austriacos después de catorce horas de incesantes esfuerzos,
Yarnos á perseguí¡- y romper los batallones de Francisco José.
El Comandante Clinchant se vuelve de nuestro lado y exclama:"
Hijos míos, comienza la retirada; todavía contarnos con tres horas
para cambiarla en derrota; preparaos á dar la carga.
Vénse los regimientos de la Guardia austriaca bajar por las
pendientes de Cavriana y desbandarse al sufrir el fuego de nuestras
granadas.
En breve las tropas enemigas huyen en espantoso desorden;
los soldados de infantería se desprenden de sus morrales y de sus
armas; corren tan aprisa que los talones de los que huyen parece
corno que los tuvieran pegados á la nuca; los jinetes se abren paso
con la espada en mano; la artillería corre gran trecho por ntre
esta humana ola, y los cañones aplastan á los que rápidame11te no
se libran de ellos.
De improviso el cielo se oscurece, y todo el panorama del
campo de batalla desaparece á nuestra vista; un ruido sordo y
formidable se oye detrás de nosotros. Un huracán espantoso se
desencadena sobre nuestro ejército, y con violentas corrientes rompe
los árboles, saca de su silla á los jinetes, tumba las paredes que
se han salvado del furor de las balas, y barre cuanto encuentra
por el suelo. La tempestad muge con tal violencia, que no se oye
el relinchar de los caballos que están á diez pasos de distancia.
Cae una lluvia torrencial que nos cala el vestido y hace inútiles las
armas. Esta borrasca dura media hora, y de irnpr~viso se suspende.
El viento ha barrido las nubes, el cielo se ilumina con los ra-yos
del sol moribundo; mirarnos á nuestro frente ...... nada !
A merced de la tormenta, el enemigo ha huído lo más aprisa
y ha vuelto á pasar el Mincio.
De súbito una claridad se dibuja á lo lejos en el confín del
cielo, aún entristecido por las últimas nubes de la tempestad. Es el
puente de Guiddizzolo que los austriacos acaban de hacer saltar.
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L 409 -.J
Por la noche nuestras tropas fatigadas por un día de marcha
y de combate, empapadas por la lluvia, establecen sus vivacs
sobre el campo de batalla, en donde, en medio de los muertos y
de los moribundos, al fin logran obtener algún reposo. El Emperador
Napoleón fija su Cuartel general en Ca vriana, en la misma
casa en que el Emperador de Austria tenía el suyo algunas
horas antes, y por la tarde, á las nueve, come en la vasta sala en
que Francisco José había almorzado por la mañana.
. Nuestro ejército perdió 1,670 hombres. Los austriacos confesaron
una pérdida de más de 22,000 muertos ó heridos, sin contar
10,000 presos, 3 banderas y 40 cañones, que tomaron nuestros valientes
soldados.
Nuestros Oficiales sufrieron mucho. 2 Generales muertos, 3
heridos; 7 Coroneles muertos y 649 Oficiales de menor graduación
muertos.
El I. 0 de Julio pasámos el Mincio. El famoso cuadrilátero estaba
invadido. La guardia imperial iba á establecer su campamento
en Valeggio, en el camino de Verona. El 8 de Julio se celebró
un armisticio. El 1 1 los dos soberanos tuvieron una entrevista en
Villafranca, y convinieron en las bases de un tratado de paz, que
se firmó en Zurich el ro de Noviembre siguiente.
EL SERVICIO OBLIGATORIO EN LA ARGENTINA
LEY NUMERO 4031
El &nado y Cdmara dt Diputados de la Nación Argmlz'na rmm'dos
m CongrtSo, &c.,
SANCI0.1 AN CON FUERZA DE LEY
(Concluye)
TITULO XV
1
DIVISION REGIONAL
Art. 129. Para los efectos de ejecución de la presente Ley,
en lo que concierne al Ejército de Línea, la República será dividida
en diez regiones cuyos límites determinará el Poder Ejecutivo
en el Decreto reglamentario, en concepto á movilizar dentro de
cada región los elementos necesarios para la constitución de una
división de Ejército en pie de guerra, y además, una 6 más divisiones
ó brigadas de caballería independientes, en aquellas regiones
capaces de proveer los elementos necesarios á la constitución de
éstas, igualmente en pie de guerra.
Art. 130. El Poder Ejecutivo proveerá, dentro de cada región,
al establecimiento de campos de maniobras, cuarteles y po-
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'- 410 _)
lígonos de tiro, que permitan efectuar el tiro de in"antería y de
artillería, y la instrucción táctica de todas las armas.
TITULO XVI
DI!IPOSICIONFS TRANSITORIAS
Art. 131. Durante Jos tres primeros años, después de promulgada
la presente Ley, el Poder Ejecutivo queda facultado para
'rolongar por treinta días más el primer período de instrucción
de los reservistas del Ejército de Línea que no hayan prestado sus
servicios en las unidades permanentes del Ejército, ó no hayan tomado
parte en las movilizaciones de sesenta días, fijados por la
Ley número 33 I 8.
Art. 132. A fin de dar cumplimiento al propósito perseguido
en el artículo 13, en lo que e refiere al rol que en la movilización
de las reservas del Ejército de Línea han de desempeñar los conscriptos
incorporados por dos años, el Poder Ejecutivo queda facultado
á incorporar el año próximo al Ejército Permanente, de la
clase del ochenta y uno, el doble número de conscriptos fijado por
dicho artículo, debiendo licenciar, por sorteo, al año de permanencia
en las filas, la mitad de los mencionados conscriptos de la clase
del ochenta y uno, incorporados por dos años, para ser reemplazados
por los conscriptos de la clase del ochenta y dos, á quienes
haya tocado, por sorteo, hacer en el Ejército Permanente el servicio
de dos años.
Art. 133. Los jefes y Oficiales actuales de la Guardia Nacional
pueden aspirar á ocupar los empleos de Mayor s y Oficiales
de Reserva del Ejército de Línea, creados por la presente Ley,
siempre que satisfagan las condiciones y el examen teórico-práctico
que el Poder Ejecutivo fijará en la reglamentación de la presente
Ley.
Art. 134. Los distinguidos y Sarg-entos que actualmente revistan
en los cuerpos del Ejército de Línea, conservan sus derechos
al ascenso al grado de Subteniente ó Alférez, siempre que
dentro del término de un año, después de la promulgación de la
presente Ley, hayan satisfecho las condiciones del examen que
será determinado por el Poder Ejecutivo en la reglamentación de
esta Ley.
Art. 135. a) Los distinguidos y clases actuales del Ejército
Permanente, menores de veintiocho años y cuyas aptitudes militares,
conducta intachable é inteligencia, los hagan dignos de aspirar
á ser sub-oficiales del Ejército, serán admitidos hasta quince meses
después de promulgada la presente Ley, en la Escuela de Aplicación
de Clases, y si satisfacen completamente todas las cctndiciones
del examen teórico-práctico determinado por el Poder Ejecutivo,
egresarán de la escuela: los soldados distinguidos como Cabossegundos,
los Cabos como Cabos primeros, y los Sargentos segundos
y primeros como Sargentos.
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\..._ 411 .J
Pero para los efeetos de las recompensas establecidas para
las clases en el Título X de la presente Ley, sólo se les computará
la mitad del tiempo servido (servicio continuado) como clase antes
de su egreso de la Escuela de Aplicación de Clases.
b) Los actuales Sargentos primeros y segundos, egresados
como Sargentos de la Escuela de Aplicación de Clases, cualquiera
que sea su antigüedad -.nterior, no podrán ser ascendidos á suboficiales
sino un año después de dicho egreso Jos primeros, y dos
años después los segundos.
e) Los distinguidos y clases que, acogiéndose al artículo 134
que antecede, hubieren preferido prepararse para el examen de
Oficiales y no hubieren satisfecho éste, no podrán pretender ser
conservados como clases en el Ejército Permanente sino después
de someterse y rendir satisfactoriame nte Jos exámenes teóricoprácticos
prescritos en el parágrafo a) que antecede.
Art. 136. Los distinguidos y clases actualmente existentes en
el Ejército, que no hubieren satisfecho las condiciones exigidas
por el parágrafo a) del artículo 135 para ser reconocidos como
clases, se retirarán del Ejército sin ningún derecho á invocar sus
servicios anteriores, para pretender la ventajas acordadas á las
clases por la presente Ley . Sólo aquellos que tuvieren más de
quince años de servicios computados, t ndrán los dere chos de retiro
que les acuerda la Ley número 3239.
Art. 137. El Poder Ejecutivo queda autorizado para conservar
en las filas del Ejército Permanente hasta el número de los contrll.
tados á prima y voluntari os actualmente en servicio, mientras
vayan siendo reemplazad os por las cla es y voluntarios reclutados
de acuerdo con las prescrípcione de la prese nte Ley.
Art. I 38. Quedan derogadas todas la ley s y disposiciones
contrarias á la presente Ley.
Art. 1 39· Comuníques al Pod e r Ejecutivo.
Dada en la Sala de Sesiones del Congreso argentino, en Buenos
Aires, á seis de Diciem re de mil nov ecientos uno .
N. QuiRNo CosTA.
B. Ocampo,
~ecretario del Senado.
BENITO VILLANUEVA.
Alejandro Sorondo,
Secretario de la Cámara de Diputados.
Captlal Federal, I I de Dr'áembre de I90I
Por tanto:
Téngase por Ley de la Nación, cúmplase, comuníquese, publíquese
é insértese en el RegiStro Naáonal.
RocA.-Pablo Rr'cchert·
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'- 412 --'
-Variedades
PEREGRINACION DE ALPHA
1
POR MANUEL ANCIZAR
(Continúa)
En un extremo del llano, á 3,985 metros sobre el nivel del
mar, está la casa en que viven los que cuidan del ganado, soportando
con indiferencia la temperatura de 6° centígrados, y frecuentemente
las nevadas que manda la Sierra y cubren el suelo
por espacio de tres á cuatro días sin derretirse. El condor y el buitre
son los enemigos q•e han de combatir, vi~ilando los rebaños
de ovejas, tras de los cuales andan aquella!i aves saltando de picacho
en picacho para aprovechar el menor descuido y lanzarse
sobre la presa, habiendo condor tan pujante, que levanta en las
g-arras un cordero mediano, y hace remolinear los arbustos al
batir sus fuertes alas. Desde la casa hasta el pie de la Sierra mide
el llano una legua, en que el suelo negro, apretado y cubierto de
¡:-ramíneas y pequeñQs frailejones blancos, se halla interrumpido
por colinitas de esquistos arcillosos, y cortado por arroyuelos angostos,
límpidos como el cristal y corriendo sin el menor ruido,
según se les ve siempre en las cimas tendidas de nuestros Andes.
Junto á la Si~rra el frailejón se multiplica, se apodera exclusivamente
del terreno y adquiere proporciones de árbol, levantando
su inmóvil copa sobre largos y embetunados troncos. El suelo se
encuentra removido y sembrado de fragmentos lisos de rocas, que
revueltos con arenas y margas, forman una especie de cercas paralelas
á la base de los cerros, de cuyos costados abiertos han
sido arrancadas y arrastradas por una fuerza lenta y perseverante:
estas son las morenas • que acompañan á los neveros y quedan,
después que las nieves han desaparecido, atestiguando á. lo ancho
de los valles que allí existieron hielos eternos, como sucede en algunos
puntos de los Pirineos y de los Alpes, que hoy no son nevados.
Nos hallábamos á 4,300 metros de altura y 5° centí~-rados de temperatura
: el frailejón había quedado atrás : los líquenes aparecían á
trechos al abrigo de las peñas, y rara vez salían de las hendiduras
las cortas y retorcidas ramas de al¡rún arbustico sólido y lustroso,
como el acero pulimentado: el aire es allí quieto, insuficiente para
la respiración agitada por el ejercicio, de donde procede el desfallecimiento
que sufren las personas y las bestias, llamado chacuá,
• lJioraines llaman los ¡teólogos franceses la¡ masas y fragmentos de rocas
que los neveros (g!acrá·s) arrastran á sus costados y frente, como los surcor
laterales que levanta el arado. Ningún diccionario español trae el equivalente de
aquel término técnico, por lo cual, en vez de ponerme á inventar otro, he preferido
conservar el francés, dándole apariencia española, que así lo entenderán
todos.
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'- 413 _)
perdiendo el tino y el equilibrio ; la atmósfera tan diáfana, que las
distancias se equivocan, juzgando muy de cerca los objetos lejanos;
ni un ave, ni un ruido de vida perturba la solemne soledad;
y la voz humana se transmite clara y sin rival por el espacio. Tocábamos
ya con las manos el bisel 6 límite inferior de un inmenso
nevero que se descuelga por un plano rápido desde lo alto de la
Sierra, llevando á los lados y al frente muros de roca revolcados
entre arena, greda y cascajo, arrancados del suelo por el cortante
filo del nevero, y r,resentando el aspecto de surcos de 40 á 6o metros
d altura. El élel costado derecho se prolonga cerro é.rriba
durante media legua hasta el borde de las nieves permanentes, y
determinámos aprovecharlo para andar á caballo todavía, bien
que el piso desigual y fofo dificultaba la marcha de las mulas, las
cuales se detenían frecuentemente y volvían las cabezas hacia el
distante llano habitado, como amedrentadas por las moles de nieve
que J10S rodeaban.
Por fin hicim s alto para continuar escalando á pie la masa
deslumbradora de la cumbre nevada, y para examinar despacio la
portentosa confusión de pirámides y cerros divididos por fosos profundos
que ostenta el nevero, sobre cuyo nacimiento nos hallábamos
á 4,676 metros de altura, viéndolo tendido á nuestros pies, desarrollándose
hasta 6oo metros más abajo. Cáusalo la configuración
del suelo en esta parte de la ierra, en que repentinamente forma
un plano muy inclinado, en poco menos de media legua de caída
y una milla de ancho. La nieve aglomerada en lo alto, con un espesor
de 25 :i 30 metros, resuala por la rambla removiendo la tierra
y las rocas, hendiéndose en grandes trozos, por la falta de base
plana en qué reposar: ,-icnen luégo las lluvias á llenar las grietas
del nevero, dentro de las cuales inmediatamente se congela el
agua, que ocupando entonces tres veces más espacio que cuando
estaba Iíqui la, hace el oficio de cuña y empuja para abajo la masa
de nieve, con fuerza irresistible; y como en cada una de estas
grietas innumerables se establece una poderosa cuña, resulta que
la totalidad del nevero se mueve lenta y constantemente, levanta al
frente y á los costados enormes surcos de rocas y tierras, que cual
un poderoso arado, arranca de la superficie del cerro y transporta
hasta el valle inferior, donde forman las morenas ó muros de rocas,
paralelos á la base de la Sierra. Medido en las grietas el espesor
del hielo, resultaron 4 metros en el bisel 6 punta del nevero, á
4, r 50 metros de altura sobre el nivel del mar, y de ahí para arriba
hasta 4,676 tnetros, altura del borde de las nieves sedentarias
eternas, el espesor aumentaba gradualmente, alcanzando por fin
el grueso de 30 metros. La luz, descompuesta en las hendiduras,
daba á las paredes un color azul celeste, que más abajo se oscurecía,
tomaba algunos reflejos del iris, y concluía perdiéndose en las
tinieblas del fondo. Era un poco peligroso el pararse en el borde
de estos precipicios movibles, por lo cual no pudimos determinar
con fijeza la escala de temperaturas dentro de las grietas, pero sí
es cierto que aumenta con rapidez hayia el fondo, donde el calor
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'- 414 ..J
es suficiente para liquidar la nieve; y de aquí procede que la masa.
congelada disminuya por la base y no por la superficie exterior, y
nazcan los arroyos á la raíz de la nieve, desde encima de la cual
suele oírse en lo profundo el rumor de las ocultas corrientes. El
aspecto de la parte superior del nevero era como el de un torrente
de nubes vistas por arriba, es decir, una confusa mezcla de pirámides
y promontorios, que por un lado reflejaban vivamente la
luz, y por el otro proyectaban sombras caprichosas, al paso que
en el cuerpo llevaban embutidos pedazos de rocas, que asomaban
sus ángulos ennegrecidos por entre el albo material que las contenía.
Deseosos de aprovechar el día, que era felizmente claro y sin
viento, dimos algunos pasos más, y no.=, encontrámos sobre la grande
explanada que forma el lomo de la Sierra*. La reverbeYaci6n
de la luz era tan intensa, que por un rato nos quit6 la vista, y hubimos
de hacer alto hasta habituarnos á mirar sobre la vasta superficie
tersa y blanquísima que se extendía indefinidamente. Seguimos
la marcha : nuestros pies eran los primeros que hollaban
aquel pavimento de cristal, que crujía bajo la presión, hundiéndose
hasta el tobillo, y á veces hasta la rodilla. El Sr. Quintero traía
unos perros cazadores, que nunca habían visto suelo de aquella especie,
y era de notar las precauciones con que sentaban las patas
y las retiraban al romperse los primeros cristales, exhalando aullidos
prolongados y haciendo morisquetas que nos hicieron reír de
buena gana: s6lo después de un rato de experimentos sagaces, y
animados por nuestras voces, se determinaron á caminar de seguida,
pero siempre alzando las patas grotescamente, como si el hielo
se las quemara. Continuámos hacia el N. andando más de un
cuarto de legua en demanda de una eminencia, en la cual nos establecimos,
y tomadas la altura y temperatura, resultaron 4,783
metros sobre el nivel del mar, 0° en el suelo y 12° á. dos varas de
distancia, lo que nos explicó el calor que sentíamos en la cara,
efecto de la poderosa reflección de la luz, que nos hizo perder el
cutis y llorar á ratos. Físicos de gran reputación habían hablado
del peligro de esforzar la voz en tales alturas, y del color casi negro
de la bóveda celeste. Nosotros gritámos bastante sin la menor
novedad, y vimos el cielo constantemente de color azul pá.lido; marchámos
á paso largo, y aun lanzámos bolas de nieve, sin sentir la
postración de fuerzas que, para menores alturas, indica el Sr. Boussingault:
s6lo sí notamos que la voz no llegaba á mucha distancia,.
ni era devuelta por eco alguno, sin embargo de haber cerca picachos
de rocas desnudas. La explanada de hielo se prolonga N. N.
0., Ilevantlo, de borde á borde, una leg-ua de anchura y cubriendo
3 leguas cuadradas, extensión en que arropa varias eminen-
• Si el alto á que se refiere el autor se hizo á 4,676 metros sobre el mar
y con dar "algunos pasos más" se trep6 al lomo de la sierra, éste no puede tene;
5,983, como se dice adelante, de seguro por error tipográfico: la cifra no puede
ser á lo sumo sino 5,383, pues copviene recordar que en cada hora s6lo se ascienden
á pie 300 metros, término medio.-N. dd D.
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cías semi-esféricas, la más alta de las cuales mide 5,983 metros
sobre el mar. Cuando llegámos allf, avanzaban por todas partes
columnas de niebla, que eran absorbidas. rápidamente por la nieve,
y encima se extendían nubes inmóviles, que desde luego comenzaron
á desgajarse en una espesa lluvia de pajillas brillantes,
que descendían verticalmente y se nos pegaban de punta en Jos
vestidos. Por bello que fuera contemplar aquel descenso continuo
de pequeños pri mas, heridos al soslayo por el sol poniente, y haciendo
rielar en ráfagas los colores del iris, sentímos el suceso,
pues nos quitaba la vista de las extensas regiones que deben columbrarse
desde tan elevado observatorio; y como la nevada crecía
y el sol nos abandonaba, hubimos de pensar en retirarnos en
busca del mundo animado, abandonando á paso lento uno~ lugares
marcados con el sello del silencio eterno, jamás cruzados por seres
vivos, y que irresistiblemente infunden cierto recogimiento religioso,
como si allí se estuviera más cerca de Dios, ó acaso porque se
está más lejos de los hombres.
Rt..cuperámos nuestras mulas y,bajámos á Llanorredondo, admirando
de paso los estratos colosales de la serranía oriental, desnuda
de plantas su cumbre, y con señales de haber soportado nieves
que hoy son transitorias, y la grande y profunda rotura por
donde se lanza entre paredones el río del Mosco, en dirección á
Güicán. Atra vesámos el páramo, y comenzaron á alegrar nuestros
oídos el canto de las aves y el susurro del viento, perfumado por
las plantas que agitaba. "A medida que e desciende de e tas tristes
regiones, la naturaleza se anima: las gramíneas, los arbolillos,
loa árboles, aparecen gradual y sucesivamente; arroyos bulliciosos
corren en todas direcciones, para formar torrentes y después ríos
cristalinos; el aire adquiere densidad y aromas; el paisaje despliega
los variados tesoros de la vegetación equinoccial; las viviendas
del hombre se avecinan; las muestras de su industria se multiplican;
crecen numerosos los rebaños; mejoran y se ensanchan los
caminos ; y por último, alzan sus techumbres las aldeas, los pueblos
y las villas, circundadas de alegres campos en que ondean las
mieses, 6 de verdes colinas cubiertas de prados y arbolcGas, cerrando
el cuadro las cumbres lejanas que se levantan en anfiteatro,
destacadas sobre el azul del cielo, y ceñidas por fajas de nubes
que reposan contra las pendientes laderas." *
Al respaldo de la sierra nevada, y en la dirección E. hacia
los llanos de Casanare, se conservan independientes y aislados los
restos de la belicosa tribu denominada Támmez por Piedrahita, y
hoy Tunebos, que ocupan Jos cuatro pueblos Royatá, Sinsiga, Cevaría
y Ritambria, que los indios no dejan visitar por los blancos,
á quienes miran todavía como tspaño!ts, y así les llaman. Un Indio
viejo, animado por el espíritu evangélico, se hizo cristiano y comenzó
á catequizar paisanos, erigiéndose en una especie de Cura misionero,
con tan buen suceso, que no pocos Tunebos se hallan reducidos y ha-
• CoDAZZI, Ctografla (inédita'.
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cen el comercio de gomas, resinas, cacao y otras menudencias, adquiriendo
en cambio sal de Chita y herramientas, que van á buscar
hasta el Socorro. Estos hablan el castellano muy mal, y se dicen
radonales para diferenciarse de sus compatriotas paganos. Son
todos grandes de cuerpo y vigorosos, y trafican un camino que
atraviesa la Sierra por donde no hay nieve, el cual termina súbitamente
interrumpido por un ramal inaccesible y fragoso, que
arrancando desde las cumbres nevadas, se prolonga sobre los Llanos
y forma la barrera de separación entre los Tunebos y sus tradicionales
enemigos los blancos. Enfrente del punto en que parece
concluír el camino, hay un muro estratiforme, casi vertical, de
más de 200 metros de elevación, y apenas adornado por algunos
arbustos adheridos á las divisiones horizontales de la peña, salvo
en una faja ó rastro en que desde la cumbre al pie se nota usada
y trajinada la muralla y perforada con una serie de pequeños agujeros
alternados, labrados de propó ito. ¡ Cosa increíble ! : este es
el camino de los Tunebos. El indio lleva cargadas las espaldas
con tres y aun cuatro arrobas de peso, toma resuello al pie del peñón,
mide con la vista la dirección del rastro, y sin vacilar un punto
comienza á trepar á guisa de rana, metiendo la punta de los pies
y cuatro dedos de las manos en sus correspondientes agujeros, é
izándose de seguida hasta la encumbrada cornisa. Para bajar emplean
un método aún más peligroso : llegados al borde del a bis m o,
toman en cada mano un largo bordón de macana y los adelantan
como sonda hasta encontrar dos de los agujeros en el muro; afianzan
los bordones, adelantan un poco el cuerpo sobre el precipicio,
y se dejan correr por las macanas hasta llegar con los talones á los
agujeros; afirmados a11f, vuelven á adelantar los bordones y á deslizarse
más abajo, y a í descienden sucesivamente al pie del peñón.
No hay cazador de venados ni hombre alguno del campo que se
atreva á imitarlos. El Sr. Quintero nos refería que una vez, invitado
por los Tunebos, cuya voluntad trata siempre de captarse, determinó
seguirlos y visitar el primero de sus pueblos, no llevando
más equipaje n\ embarazo que una ligera escopeta. El es joven,
robusto y acostu mbrado á la vena teda, y con todo, nos confesó que
habiendo trepado la tercera parte del peñón, fatigados los brazos
y los pies, le ocurrió mirar hacia abajo, y fue tal el vértigo que se
apoderó de su cabeza, que hubo de retroceder á toda prisa y renunciar
su propósito de viaje, por más que la curiosidad le aguijaba.
De esta manera los Tunebos han inventado el modo de permanecer
aislados de los blancos, sin estar en guerra con ellos; y
según parece, si no es por la parte de los Llanos, atravesando veinte
leguas de desiertos, no hay entrada posible á los pueblos que
ocupan.
Continúa
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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 13", -:-, 1902. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691190/), el día 2026-04-04.
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