SHRI'B III-ToMo U A.f\o VI-Nuu:sRo 4;.•
T Boletfn Militar de Colombia r : j l ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERR! Y DEL EJIDtGITO i
(~· ················ ... ········~!
¡ DIREcToR, Francisco J. Vergara y Velasco ¡
f General de Ingeniero• ¡
! Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército i ¡ ¡
! Ptule .. ..,., bu,. eucetlH que nue~tro reepeto á totlae lae oon11ierionee, t1enga d Jltl.f'Q.r .,. lo ¡
· ir~dif•r•ncia y no• deje ,¡,. ertergíae para de/1nderlae nubtrae • ¡ .EHW.IQUE SlllllltlllWICit ¡
-T--· .. :····:--·~· .. ~-~~~·~~: -~- ~~ --~-~~~~~- .. ~~--~~~-~-----------: .. :------r-
-===- Oficial==-
DECRETO NUMERO 1059 DE 190a
(JULIO 12)
por el cual se acepta una e.·cusa y se hace un nombramiento
El Vzcepnsidmle de la República, encargado del Poder E:fecutzvt~,
DECRETA
Artfculo único. Por excusa aceptada al Sr. General Daniel
Pardo para ejercer el puesto de Inspector general del Cuerpo de
Ejército de Tequcdama, n6mbrase en su reemplazo al Sr. General
Numa. P. Noguera.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bo~otá, á 12 de Julio de 1902.
JOSE :MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER ·1Nou
DECRETO NUMERO ro6o DE 1902
(JULIO 12)
por el cual se confiere un ascenso
El Vú:epresz'dmle de la Repúblú:a, encargado del Poder Ejeculzvo,
DJ:CltltTA
Artículo único. Asciéndese á Capitán al Teniente Víctor Melo
N., del Batallón J. 0 de Reserva, en atención á su buen comporta-
TOMO II-7
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar ele Colmnbia
'- 98 _)
miento en la presente guerra; debe continuar prestando sus servicios
en dicho Batallón.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902.
]OSE MANUEL MARROQUIM
El Ministro de Guerra, ARISTIDEs FERNÁNDEZ
DECRETO NillviERO 1080 DE 1902
{JULIO 20)
por el cual se fijan unas asimilaciones
El Vr'cepresz'dmle de la Rtpúblt'ca, mcargado dd Peder E.fecuiz'vt~,
DECRETA
Artículo único. Asimílase á los Sres. Sargento Mayor Ildefonso
Sarmiento y Capitán Jacinto Uribe, empleados del Ministerio de
Guerra, á segundo Jefe de Cuerpo y Sargento Mayor, respectivamente,
para los efeétos fiscales, con la anterioridad del 7 el primero,
y del 1. 0 de los corrientes el otro.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902.
]OSE MANUEL MARROQUIM
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRNÁND:iZ
DECRETO NU:tvfERO 1081 DE 1902
(JULIO 20)
por el cual se acepta una excusa y se hace un nombramiento
El Vicepresidmlt dt la Repúblz'ca, mcargado del Poder .Ejecutz'v1,
DECR:ITA
Artículo único. Por excusa aceptada al Sr. General Félix Navarro
para encargarse del puesto de Jefe de Estado Mayor General
del Cuerpo de Ejército de Tequendama. que comanda el General
Manuel M. Castro U., nómbrase en su reemplazo al Sr. General
Daniel E. Pardo.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 20 de Julio de Igü2.
]OSE MANUEL MARROQUIM
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Milftar de Colombia
'-99_)
DECRETO NUMERO 1082 DE 190~
(JULIO 20)
por el cual se hace una promoción y un nombramiento
.El Víúpresülmll de la Repzíbli'ca, encargado del Poder E.feculz'~l,
Di:CRETA
Art. 1.0 Promuévese al Dr. Eduardo Vergara, del puesto de
Médico del Hospital de La Mesa al de Médico de la D1'vt'sión Manuel
Casab/anca, que comanda el General Félix Navarro.
Art. 2.0 Para llenar la vacante que deja el Dr. Vergara,
n6mbrase Médico del Hospital Militar de La Mesa al Dr. Marco
A. Iriarte.
Comuníquese y publíqucse.
Dado en Bogotá, á 20 d~ Julio de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIM
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETO NUMERO 1085 DE I90:l
(JULIO 20)
por el cual se hace un nombramiento
El Vicepresidmlt d1 la Rtpúblz'ca, mcargado tlel Poder .EJecuH•,,
DJ:CRATA
Artículo único. Nómbrase Escribiente Supernumerario del
Ministerio de Guerra, para que preste sus servicios en el Despacho
del Sr. Ministro, al Sr. Jestís María Cuervo.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bo~otá, á 20 de Julio de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Mini~tro de Guerra, ARISTIDES FERNÁ~'Du
DECRETO NUMERO 1086 DE 19041
(Juuo 20)
por el cual se concede una licencia y se hace un nombramiento en interinidad
.61 Vr'upresülenle d1 la Repúblzca, mcargado del Poder F:¡'ecultvl,
DECRETA
Artículo único. Concédese la licencia que solicita el Sr. Eugenio
Espinosa Prieto para separarse, por el término de tres meses,
del puesto de Jefe de la Sección 2.• del Ministerio de Guerra, y
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar "de Colombia
'- 100 _;
a6mbrase interinamente en su reemplazo, por el término de la li~
encia, al Sr. José Germán Silva.
Comuníquese y publíquese.
Dad0 en Bogotá, á ~o de Julio de 190~.
]OSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDKZ
DECRETO NUMERO 1087 DE 1902
(JULIO 20)
por el cual se hace un nombramiento
Zl Vietpreszdmte ie la RepúbHca, encargad1 del Poder E.feculzvo,
DECRETA
Artículo único. Nómbrase al Dr. Julio Uricoechea Médico
special ad ll01lOrem, aujunto á la Comandancia Militar de la Plaza,
para el solo efecto de reconocer los individuos de tropa de los Batallones
en organización.
Comuníquese y publfquese.
Dado en Bog-otá, á 20 de Julio de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARrsno:xs F ER.NÁNDEZ
DECRETO NUMERO 1088 DE rgo:.~
(JULIO 20)
por el caal se hace una designación
D Vicepresidenll dt la RepúbHca, encargado del Peder Ejecufi'lo,
DltCRJ:T.A.
Artículo único. Designase al Coronel Severiano de la Hortúa
para ocupar el puesto de Coronel primario, que quedó vacante en
el Cuartel General del Ejército Permanente, en virtud .del ascenso
.onferido al General Juan B. Romero.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 20 de Julto de 1902.
]OSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
L 101 _;
DECRETO NUMERO 1089 DE 1902
(JULIO 20)
por el cual se señala una asimilación
.El V:eeprest'dmlt dt la Repúblú:a, encargado del P1der Ejecu1tv1,
DECRXTA
Artículo único. La asimilación que corresponde al Dr. Cesáreo
Vargas, nombrado Médico del Hospital Militar de Guaduas,
por Decreto número 1062, de 12 del presente, será la de General
de Brigad:t, en atención al mal estado sanitario de aquel lugar~
conforme á lo que previene el artículo 3. 0 del Decreto númere
55 I, de 31 de Marzo último.
Comuníquese y publíqucse.
Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902.
JO E 11ANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETO NUMERO 1090 DE 1902
(JULIO 20)
que refunde una División en otra, ace¡.;ta una excusa y hace un nombramiente
El Víáprmdmlt de la Reptibl.'ca, encargado dd Pvder Ejecult"vo,
DECRETA
Art. 1.0 Refún lese la 1." División, p rtenecicnte al primer
Cuerpo del Ejército d Buyacá, e11 la z."' del mismo, la cual se denominará
en lo sucesi \'O JJI-msl!m R/caurle, haciendo siempre parte
de dicho Ejército. Esta Di\isión se compondrá de los I3atallone5
fimín, R1caurte, Bnee;1o, l\~lrúio )' Rifles, en el que se incorporará et
I.0 de Bogotá, que dependerá de la expresada r." División.
Art. 2.0 Por excusa aceptada al Sr. General Daniel Estéve~
para desempeñar la Comandancia General de la referida Divi.
sión, nómbrase en su reemplazo al Sr. General Eloy Caicedo.
Art. 3.° Kómbrase igualmente Jefe de Estado Mayor é Inspector
General de la Dzi,t'sz'ón Ricaurte á los Sres. General Juaa
Rojas Tejada y Coronel Agustín Estévez Briceño, respectivamente.
Art. 4.° Fa.cúltase al Comandante General de la precitada
División para hacer los nombramientos de Jefes y Oficiales que
crea convenientes, en virtud de las innovaciones que se han verificado
por el presente Decreto, nombramientos.que se someterán á
la aprobación del Ministerio de Guerra.
Comuníquese á quienes corresponda, y publíquese.
Dado en Bogotá, á 2) de Julio de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIM
El Ministro de Guerra, ARISTID:IS Fx.a.NÁND:IZ
IANCO D tA fPU!UCA
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'- 102 _J
DECRETO NUMERO 1091 DE 190~
(Juuo 20)
por el cual se declara insubsistente un nombramiento y se nombra reemplazo
El Vtcepresziienll de la RepúbHca, encargado del Poder Ejecult-;,,
D:ECRRTA
Artículo único. Declárase insubsistente el nombramiento hecho
en ~1 Dr. Aurelio Pavón, por Decreto número 1023 de 3 de
los cornentes, para Médico del Hospi'.:al Militar de Fusagasugá, y
rehabilítase al Dr. Miguel M. Ga viria en el mencionado puesto.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 20 d e Julio d e 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDE~
DECRETONUMEROrog3DEI9~
(J uuo 20)
por el cual se hace un nombramie nto
E/ Vú:epresz'dmte de la República, encargado d~ / Poder E:fecuHvl,
DECRETA
Artículo único . Nómbrase S ubje fe d e la 4 ... M esa d e l Estado
Mayor gene ral d e l Ejé rcito P e rmane n te , sin perjuicio de que continúe
ejerciendo las funcion es d e prime r A y udan te Secretario de
la Comandancia en J e fe , al Sr. General Juan B. Romero.
Comuníquese y publíquese.
Dado en B og-otá, á 20 de Julio de 1902.
JOSE MANUEL 1fARROQUIM
El Minü;tro de Guerra, ARISTIDES FERN.ÁNDU
DECRETO NUMERO 1094 DE 190~
{JULIO 20)
por el cual se hace un nombramiento
El Vt'ctpresz'denle de la Rep,;bHca, encargado del Poder Ejeculiv~,
DECRETA
Artículo único. Nómbrase Oficial 1. 0 de la Sección I. • del
Ministerio de Guerra al Sr. Francisco J. Barbosa, en reemplazo
del Sr. Tobías Hernández, quien ha sido promovido á otro puesto.
Comuníquese y publíq~ese.
Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIK
El Ministro de Guerra, ARisTIDES FxRNÁNDEZ
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'- 103 _J
DECRETO NUMERO 1095 DE 1902
(JULIO 20)
por el cual se declara á un Oficial en uso de licencia indefinida
El Vz"ceprest'denle de la República, mcargado del pqJer Ejecutiv1,
DECRETA
Artículo único. Dcclárase en uso de licencia indefinida al
Sargento Mayor Agustín A. Caicedo Navia, Ayudante de la Comandancia
Militar de la Plaza.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
Fl Ministro de Guerra, ARISTIDES FIRNÁNDU.
DECRETO NUMERO 1096 DE rgo:;~
(JULIO 20)
que confiere un ascenso
.El Vz"ctpruzamle de la RepúbHca, mcargado dd Poder Ejeculi-,1,
DECRETA
Artículo único. Asciéndese á General efectivo de Brigada al
Coronel Ubaldino Martínez.
§. Dése cuenta de este ascenso al honorable Senado en sus
pr6ximas sesiones.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bo~otá, á 20 de Julio de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDEs FERNÁ. DEZ
DECRETO NUMERO 1097 DE 190l
(JULIO 20)
por el cual se confiere un ascenso
.El Vtceprwaenlt de la Repúblú:a, encargado del Poder EjecultÍNJ,
DltCJt:KTA.
Artículo único. Asciéndese á Teniente Coronel al Sargento
Mayor Cardenio Pérez, con la antigüedad de 1.0 de los corrientes.
§. Dése cuenta de este ascenso al honorable Senado en sus
pr6ximas sesiones, para los efectos constitucionales.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bog-otá, á 20 de Julio de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIM
•1 Ministro de Guerra., AJtiSTIDi.S FERNÁNDKZ
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'- 104 .J
DECRETO NUMERO 1099 DE 190~
(JULIO 20)
en desarrollo del Decreto de carácter legislativo número 930, de 11 de Junio
de 1902
El Vz'ceprw'denlt de la R epzíblzca, encargado del Poder Ejuult"v~,
DECRETA
Art. 1.0 Los empleados de la Oficina de Longitudes de que
trata el artículo 2. 0 del Decreto ·número 930, de 1 1 de Junio del
presente año, gozarán de las siguientes asignaciones mensuales :
El J efe, de la que corresponde á un Comandante general de
División;
El Subjefe, la correspondiente á General de Brigada; y
Cada uno de los Ingenieros Ayudantes, la de primer Jefe de
Cuerpo.
Art. 2 .° Cuando los empleados á que se refiere el artículo anterior
tengan que ausentarse en ejercicio de sus funciones, tendrán
derecho á pasaporte auxiliado, como ] fes militares en comí ión,
el cual será liquidado de acuerdo con la asignación corrtspondiente.
§. Para los efectos d 1 presente artículo, el Jefe militar de la
Oficina comunicará al Ministerio de Guerra cuáles mi muros de
aquélla tienen que aus ntarse, y á qué lugares, y dará cuenta, á su
regre o, del resultado d la comisión.
Art. 3.° Cuando el Director científico de la Oficina de Longitudes
hubiere de aus ntarse en desempeño de las funciones de
su cargo, se le consid raní como Jefe militar en comisión, a imilado
á Comandante g ncral DiYi!:>ionario, para los fcctos de la liquidación
del pa~aporte.
Art. 4. 0 Los gasl s de escritorio y útiles de d1bujo de la Oficina
de Lon(fitudes, serán de cargo del Departamento de Guerra.
Art. 5. 0 Para los efectos fiscales, este Decreto regirá desde
el 1.0 de los corrientes, y el personal de la mencionada Oficina de
Lon~itudes quedará incorporado en el Cuartel general del Ejército
Permanente.
Art. 6 .0 En los términos del artículo I .0 del presente Decreto,
queda reformado el artículo 1. 0 del Decreto número 551, de 31 de
Marzo último, en cuanto se relaciona con los sueldos del Cuerpo
de Cartógrafos del Ministerio de Guerra.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro d~ Guerra, ARISTIDES FxRNÁND:U
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'- 105 -'
D ECRETO NUMERO 1 104 DE 1902
(JuLIO 22)
que hace un nombramiento
El Vz'ctpreszamte de la Repltblz'ca, mcargado dd Poder Ejecul:v1,
Dl\:Cllti!TA
Artículo único. Nómbrase al Coronel Juan C. Triana Ayudante
general del Ministerio de Guerra, y destínasele á inspeccionar
las fuerza que existan en las Provincias de Chocontá y Guatavita
y en los Municipios de Nemocón, Tocancipá y Gachancipá, pertenecientes
á la de Zipaquirá.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá., á 22 de Julio de 1902.
JOSE ?\fANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz
DECRETO NU.:VIERO 1 105 DE 1902
(JULIO 22)
que couc ·d e una autoriz:tción al • indico del HospitalJtilitar Central
El T'í i:cprtsidente de la Repúblz'ca, mcargado del P9det· EjlCulitJI,
DKCRETA
Artículo único. Autorízase al Síndico del Hospital 1ilitar Central
para aumentar ha~ta cuatro el número de I Iermanas de la
Caridad f1Ue hacen el servicio en el mi mo Ho. pilal, y además se
le autoriza para aumentar en diez más el personal de sirvientes de
aquel Establecimiento, en atención al considerable número de enfermos
que allí existen en la actualidad.
§. Queda autorizado asimismo el mencionado Síndico para
aumentar en lo sucesivo el personal de Hermanas de la Caridad
y sirvientes del Hospital, hasta donde las circunstancias lo exijan,
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 22 de Julio de 1902.
JO SE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDxs FERNÁNDEZ
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
L Io6 _J
DECRETO NUMERO 1 106 DE 190l
(JULIO 22)
sobre Habilitados del 'Ejército
EJ Vzúpruidmle de la Repúblz'ca, encargado del Poder E.fecult''D#,
En uso de las facultades que le confiere el artículo 121 de la
Constitución, y
CONSIDERANDO
Que hay desigualdad de trabajo en los Habilitados de los
Cuerpos del Ejército, según sea el personal de éstos más ó menos
numeroso,
D:ECR.:ETA
Art. 1.0 Los Habilitados de los Cuerpos que el artículo 80l
del Código Militar circunscribe á la clase de Tenientes ó Subtenientes,
podrán ser también Capitanes ó Sargentos Mayores, 6 asimilados
á estos últimos empleos; pero para nombrarlos en tales
empleos superiores 6 asimilaciones, se tendrá en cuenta el mayor
trabajo á cargo de dicho empleado, según el personal de cada
Cuerpo.
Art. 2.° Créase en las Planas Mayores de los Cuerpos la plaza
de Capitán ó Sargento Mayor para el Habilitado que fuere
nombrado en conformidad con el artículo ant rior.
Art. 3. 0 En los Estados Mayores se eligirá de entre sus Ayudar:
tes ó Adjuntos el empleado que deba desempeñar las funciones
de Habilitado, sea cual fuere la graduación del elegido.
Art. 4.0 Queda incorporado en el presente Decreto el Ejecutivo
de 28 de Noviembre del año próximo pasado, "que dispone
crear un puesto de Capitán en todas las Planas Mayores de los
Cuerpos del Ejército para el empleo de Habilitado."
Art. 5. 0 Queda así adicionado el artículo 802 del Código Militar.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 22 de Julio de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIK
El Ministro de Gobierno, FRANCisco MENDOZA P.-El Ministro
4e Relaciones Exteriores, FELIPE F. PAÚL-El Ministro de Ha·
cienda, Josi RAMÓN LAGo-El Ministro de Guerra, ARISTIDES Fxa.
llÁNDu-El Ministro de Instrucción Pública, Josi JoAQUÍN CASAs-El
Ministro del Tesoro, AGusrrn Uax .. :.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'- 107 -'
DECRETO NUMERO 1 ro8 DE 190l
{JULIO 24)
que señala atribuciones á la Comandancia en Jefe del Ejército
El Viupresúimlt tlt la Rtpública, mcargado del Poder EjecultfJfJ,
D!:CRltT.!
Artículo único. Señálanse á la Comandancia en Jefe del Ejército
permanente las siguientes atribuciones:
1.• Altas y bajas de tropa efectivas; pero éstas no podrán
concederse sino cuando los individuos á quienes se concedan reúnan
las condiciones que determina el Código Militar;
2.• La expedición de pasaportes á los Jefes, Oficiales é individuos
de tropa destinados á prestar sus servicios en el Ejército
Nacional;
3.• La concesión de letras de cuartel, licencias temporales indefinidas
ó absolutas á los Jefes, Oficiales y tropa, expidiendo los
respectivos pa aportes ;
4.• El nombramiento de Jefes y Oficiales para los distintos
Cuerpos del Ejército Central, previa consulta y aprobación del Ministerio
de Guerra ;
5.• La ret.:nión de conscriptos para completar el efectivo de
los batallones ó para la formación de otros, solicitando de Jos Gobernadores
el contingente respectivo, para lo cual el Ejército les
prestará el apoyo que llegue á nec sitar;
6.• Di poner la comparecencia de los militares en servicio y
de los empleados administrativos del Ejército, ante cualquiera autoridad
civil de la República, cuando sea solicitada, y ordenar la
prisión militar de cualquier individuo perteneciente al Ejército, expidiéndole
el pasaporte á que haya lugar;
7."' Suministrar escoltas para conducir convoyes, correos, presos,
&c., expidiendo los respectivos pasaportes;
s.• Expedir pasaporte á los Jefes, Oficiales é indíviduos de
tropa. que marchen en comisión, con auxilios ó sin ellos, según el
caso;
9·"' Hacer cumplir los embargos judiciales de sueldos militares;
I o. • Decidir las consultas que ocurran en materia de procedimiento
; nombrar, cuando fuere el caso, Funcionario de instrucción
y Fiscales; resolver competencias jurisdiccionales entre autoridaq.
es militares, y todos los demás negocios concernientes á la
justicia militar ;
1 t."' Oír las quejas de los miembros de la fuerza, por malos
tratamientos de los superiores, é imponer los castigos á que hubiere
lugar;
12. • Prevenir y castigar las faltas de moralidad y disciplina
cometidas por individuos militares dentro Ó fuera de los cuarteles;
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
\.._ 108 _J
13.• Exigir á los Comandantes en jefe de Ejército, Jefes de
Operaciones, Comandantes generales de División, de Columnas,
Regimientos, Jefes de Cuerpo, Comisarios pagadores, Intendentes,
Habilitados, Ingenieros Civiles y Militares, Inspectores y Guardaparques
que se hallan en servicio en el territorio de la República,
cuantas noticias necesite relativas al conocimiento del estado de
los Cuerpos destinados á campaña, al material y recursos con que
cuentan, y á la condición y situación en que se hallen ;
14." Suspender de sus destinos á los Generales, Jefes, Oficiales
y empleados civiles del Ejército, de conformidad con lo prescrito
en el Código Militar, previo aviso, con la documentación del
caso, al Poder Ejecutivo, por conducto del I\1inisterio de Guerra;
15.a Mandar juzgar á los individuos dd Ejército cuando hubiere
lugar á ello, conforme á la ley, instruyendo el correspondiente
sumario ó covocando el Consejo de Guerra Verbal ;
16.• Pedir al Ministerio de Guerra ascensos y reconocimientos
de grados, conforme á la tramitación establecida en el Código Militar,
y concederlos por su propia cuenta, sujetándolos á la aprobación
del Gobierno, cuando se halle fuera de la capital, en comisión
ó en operaciones militares;
1 7 ... Mantener la disciplina en el Ejército y hacer ejecutar
las órdenes del Gobierno ;
1 s: Coadyuvar á la dirección de las operaciones militares,
determinar el lugar de los acantonamientos, &c. &c., cuando el
Ministerio de Guerra, por considerarlo necesario 6 conveniente, solicite
su concepto ó intenención ;
19: Ser órgano directo del Ministerio de Guerra para disponer
los movimientos de las fuerzas acantonadas en la capital que
salgan :i campaña, de las qut' hacen la guamición de la plaza ó
de las que lleguen de paso á la ciudad, para saber el lugar adonde
se destinen las unas, y la región de donde proceden las otras'
teniendo, en consecuencia, una intervención inmediata en este asunto
para colaborar como jefe superior en el servicio del Ejército y
estar al corriente, en un momento dado, de la situación y condiciones
de las fuerzas, á fin de hacer más eficaz su colaboración en la
dirección de la guerra, reservando al Ministerio de Guerra la facultad
de disponer á su arbitrio, en casos especial e · , la dirección
de las operaciones militares ó movimientos del Ejército, como lo
estime más conveniente.
20."' Cuando el Comandante en jefe salga en comisión ó á dirigir
operaciones, queda in vestido de las facultades de Ministro de
Guerra.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 24 de julio de 1902.
]OSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, Aaxsnozs F.&llNÁND•z
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'- 109 _;
Doctrinal
BATALLAS DEL SEGUNDO IMPERIO
POlt DIC.t<. Dlt LO NLA Y
Traducción del francés para el Boldh1 Militar
(Continúa)
Soiferz1Jo (24 dt Jum'o dt I859)
Después de la ocupación de Milán y de la primera victoria de
nuestro primer cuerpo de ejército en Malengano, la anti2"ua Marigná.
n de Francisco I (8 de Junio de 1859), el ejército franco-sardo
volvió á seguir su marcha al través de la Lombardía ya
libre. Iba á pasar el Mincio y á entrar en Venecia, cuando el
ejército austriaco, que acababa de ponerse á las órdenes del Emperador
Francisco José, volvió á pasar este río y ocupó una cadena
de mamelones aislados, últimos contrafuertes que encierran el
lago de Garda al Oeste y se desenvuelven entre Lonato y Desenzano.
Estas alturas, más ó menos escarpadas, se prolongan primero
al Sur, y luego vuelven al Este, en una extensión de veinte á veintidós
kilómetros. A sus pies, ó más propiamente sobre su inclinación
occidental y meridional, se encuentran sucesivamente, viniendo del
NJrte,Castiglione, Solferino, San Cassiano, Cavriana y Volta, esta
aldea situada más al Este y en el punto en donde comienza la llanura
que separa el Chicse deL Mincio.
Los cuerpos franceses marchan el 24 de Junio á las tres de
la mañana, hacia las citadas alturas. Ya el Mariscal Baraguey
d'Hilliers, que manda el primer cuerpo, ha sido advertido la víspera
por la tard ', por medio de oficiales enviados á explorar el
país, de la presencia de los austriacos en Solferino. Pero no sabe
con qué fu~rzas tendrá que combatir. En breve, internándose
por el camino quebrado que conduce á este pueblo, no tarda en
trabar combate de tiradores. El 2.° Cuerpo, mandado por el Duque
de Magenta, se dirige hacia Cavriana, en tanto que el 4. 0
(al mando del General Niel) avanza por la llanura de Medole y
se apodera de esta pequeña localidad. En fin, el 3.cr Cuerpo con
el Mariscal Canrobert, permanece el último más allá del Chiese,
y atraviesa este río al amanecer, encaminándose igualmente
sobre Medole. En toda la línea de bata11a nuestros tiradores encuentran
á los del enemigoy comprometen el fuego. Pronto la artillería
ligera entra también en parte. La gran batalla del 24 comienza
con los primeros rayos de un alegre sol de estío. En esta
batalla memorable, I 35,000 hombres del lado de los aliados y más
de 163,000 del lado de los austriacos, van á combatir.
La Guardia Imperial, cuyas Divisiones de infantería acampan
desde el 22 de Junio en Montechiaro, en donde se ha establecido
el gran cuartel imperial, se ha puesto en marcha desde las cinco
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'- IIO-'
de la mañana para preceder al gran cuartel en el vivac de Castiglione.
Nuestro batallón de cazadores de la guardia marcha con paso
vivo adelante de la División de Voltíjer-os del General Camou.
De improviso estalla, turbando la tranquila atmósfera de la
mañana, el ruido del cañón.
A los disparos de cañón aislados, lejanos, sigue un cañoneo
cercano y sostenido. En breve distinguimos el ruido de un violento
fuego de fusilería; el fuego de dos filas, á la vez tan pronto y tan
regular, el fuego caprichoso de los tiradores, el repentino, estridente
y rápido de los pelotones, en fin, todo el conjunto de acordes
que forman el concierto de una 'batalla. Es una batalla que se
empeña á pocos pasos de nosotros.
A las siete de la mañana llegamos á Castiglione, que está
edificado sobre una altura.
Un imponente cuadro aparece á nuestra vista desde las alturas
de Castiglione. En frente, semejante á los anillos de una inmensa
cadena, se desarrolla esa sucesión de colinas de que ya hemos
hablado, y que forma un grande arco de círculo; á la derecha,
una vasta llanura cubierta de moreras, de maíz y de espesos
matorrales, en la cual se descubren ya los resplandores del combate.
De este lado nada limita la vista: se alcanza á ver á Guiddizolo,
á Rebecco, á Goito, á Mantera, y hasta se descubren las torres y
los campanarios. Nubes de polvo levanta la caballería austriaca,
y brillan sus cascos de altas cimeras de cobre dorado. A la izquierda,
del lado en donde se encuentran los Piamonteses, la vista
sigue las inuosidades del pastel montañoso que nos separa del
Mincio; pero estas colinas descienden ca i al punto hacia el lago
de Garda, cuyas azules aguas relucen á los rayos de un sol matinal,
y mucho más allá se levanta la majestuosa silueta de los Alpes.
Al ver la línea de humo, tenue toda vía, es cierto, pero que
ondea á lo largo de las colinas y se dibuja en la llanura en una
extensión de cinco legua·, el Emperador juzga buena la situación:
"Es una batalla general," dice. Y para darse cuenta de manera
más precisa del estado de cosas, monta á caballo, y á galope rápido
se traslada cerca del Duque de Magenta.
El nudo de la batalla es evidentemente el grupo de las alturas
de Sol ferino y de Ca vriana, que vemos coronadas de infanteda
y por una numerosa artillería. Apoderarse de aquel punto
equivale á romper el centro del ejército enemigo y forzar sus alas
á replegarse: este plan es sencillo y feliz; ejecutarlo será heroico.
A una orden del Emperador, la infantería de la guardia ha
dejado á Castiglione y se ha dirigido lo más aprisa posible sobre
el campo de batalla. La División de los granaderos toma posición
en frente de Cavriana, en tanto que la División de voltíjeros y
nuestro Batallón de cazadores se trasladan sobre la línea de las
colinas que se extienden entre Castiglione y Solferino, paralelamente
al Mincio. A causa de este movimiento nos encontramos
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
L 1 II __)
colocados á retaguardia del primer cuerpo, ya empeñado en combate
con el enemigo.
Hacemos alto, y formamos pabellones en un campo de maíz,
de altas espigas doradas. A nuestro lado, en las moreras, la brigada
Manéque, el 1.0 y el 2.0 de Voltíjeros; un poco á retaguardia,
la brigada Picard, 3. 0 y 4. 0 de Voltíjeros. En frente, las casas
blancas de Solferino, que Baraguey d'Hilliers se esfuerza por tomar.
Sus tropas tienen que maniobrar en un terreno quebrado; hay que
tomar, unos después de otros, varios mamelones que se encuentran
antes de la colina en donde queda Solferino. Este pueblo se levanta
sobre una roca escarpada, en la cumbre del cual se eleva una
torre cuadrada; esta es la famosa torre "Vijía de Italia," porque
desde allí se descubren claramente, como desde un punto central,
la mayor parte de las ciudades del alta Italia y el vasto tablero
Lombardo-veneto. El enemigo está situado allí, á cubierto, sobre
este terreno de maniobras, estudiado y escogido por él desde hace
cuarenta años, y su artillería defiende los puntos culminantes en
los alrededores de Solferino.
Continúa
ESCUELA DEL SOLDADO A CABALLO
POR CARLOS FERNÁNDEZ Y JULIO DEL CANTO
(Continúa ¡
TEPCERA PARTE-TRABAJO CON BRIDA
J.-lonlar cí ca~allo y ecllar p¡'e á 1/erra.
Post'ci(m de la mano de la bnda.
Ajustar las riendas.
Separar las n'endas.
Cmzar las n'cndas.
Afov!Ím(n/os prz'ncipales de la mano de la brüla.
Repell'cz'ón del trabajo con bnaóll.
125. Para asentar el caballo y dar bastante soltura y viveza
á los aires de marcha, es preciso servirse de la brida completa, es
decir, del freno de la brida (bocado) y del freno del filete. Es preciso
no confundir en su empleo estos dos instrumentos enteramente
distintos, si se quiere que el caballo ceda á los efectos diferentes
de cada uno.
El freno del filete sirve para levantar la cabeza y el cuello
del caballo; obra aun directamente por tracción lateral, para
ayudar á colocarse á derecha ó á izquierda y para el cambio de
dirección.
El freno de la brida representa una palanca de segundo género,
cuya potencia está en la extremidad inferior de sus brazos
(camas), el punto de apoyo en la parte superior de los mismos, y la
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'-112-'
resistencia que debe vencer con la mzbocadura, en los asientos.
Tiene, pues, un gran poder para hacer bajar la nariz al caballo.
Considerado en sus efectos, el bocado es una palanca cuya
potencia está en razón de la combinación de las proporciones de
sus diferentes partes. Cualquiera que sea el grado de sen ibilidad
de los asientos de la boca del caballo, las camas del freno de la
brida deben ser rectas, la embocadura perpendicular á las camas,
y el desveno levantado 3 centímetros á lo más, y 2 centímetros á
lo menos, á partir del eje de la embocadura.
Se dice que el bocado es suave, cuando las camas son cortas,
la embocadura gruesa y el desveno poco desarrollado.
Se dice, por el contrario, que un bocado es duro,-cuando la
embocadura es delgada, el desveno levantado y la parte inferior
de las camas larga.
El bocado se llama ordinario ó común, cuando sus diferentes
partes están combinadas en las proporciones medias de los frenos
precedentes. En este caso, las camas inferiores son exactamente
el doble de las superiores.
El ancho del freno debe ser proporcionado á la boca del caballo,
y debe estar colocado de manera que la embocadura se
encuentre á 2 centímetros, más ó menos, por encima de los colmillos
de la mandíbula inferior. La cadena de barbada no debe estar
demasiado apretada ni demasiado floja: muy apretada, el animal
no experimenta una sensación de bienestar cuando el jinete le
da libertad; dema iado floja, el freno pierde casi toda su potencia
como palanca, el caballo toma el hábito de tirar á la mano, y
los asientos se magullan y acardenalan. Con un caballo de regular
sensibilidad se ajustará la Larbada de manera que quepan dos
dedos entre ella y la quijada; con un caballo duro de boca, se
acortará uno ó dos eslabones á cada lado; con uno blando en
exceso, se alargará un eslz bón al lado de montar.
126. Montar á caballo y tchar pz'e á lr'erra-Para montar á caballo,
1as voces son las mismas dadas en el número r r 7.
El pelotón está formado en línea ·in intervalos y numerado
de á cuatro, de derecha á izquierda.
El jinete está colocado en la posición del número 6, con la
sola diferencia de que la mano derecha tiene tomadas las riendas
de la brida junto á las argollas del bocado; las riendas del filete
están sobte el cuello del caballo.
A la primera voz, los números impares avanzan tres pasos al
frente, alineados; los pares permanecen firmes en su lugar, impidiendo
que el caballo se mueva; tan pronto como hayan concluído
sus tres pasos al frente los impares, todos los jinetes giran á la
derecha, corren la mano derecha hacia el extremo de las riendas,
con el índice y el m dio entre ellas, abren las riendas, las introducen
con ambas manos por entre la cabeza del caballo, dan el
paso á. la derecha para colocarse frente á la espalda del caballo,
y proceden como ea ig-ual tiempo del número 117; pero antes
de introducir el pie en el estribo, tomarán las riendas en la forma.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
\..._ 113 ...J
siguiente : las riendas de la brid3. se dejan más cerca del borren
delantero que las del filete; se introduce la mano izquierda por
debajo de éstas con la palma hacia arriba y las yemas de los
dedos mirando la silla; la mano derecha toma el extremo de las
riendas de la brida y las introduce en la mano izquierda al rededor
del dedo anular, la rienda derecha entre el medio y ese dedo
y la izquierda entre el meñique y ese mismo dedo; recoge, en seguida,
la riendas hasta que sienta el apoyo del freno, y bota el
extremo haría afu0ra por encima del índice izquierdo; envuelYe
en seguida la porción de crin como está prescrito, cierra la mano
y ejecut1. los demás movimiento como en el número r 17. Los
otros dos tiempos de montar son iguales á los de ese número.
127. Para arreglar la línea, se manda: Relzacene-MAR
(chen), á cuya voz avanzan los números pares en los intenralos
conservados por los Impares y se alinean; los impares advertirán
sus caballo.;; para evitar que a vaneen cuando entren lo pares.
128. Para echar pie á tierra se ejecuta la misma separación
de los jinete , explicada en el número 126. Acto continuo, todos
los jinetf' alargan las riendas del filete por los dos lados para
que queden estiradas las rienda· de la brida; en seguida envuelven
la porción de crin y proceden como en ig-ual tiempo del número
118. A la seg-unda voz, como está indicado en 1 mismo
tiempo de e e número. A la tercera voz se proccJe como también
lo prescribe el número r t8, y una vez en tierra, oltar las riendas,
tomar las de la brida con la mano derecha, dar el paso <Í la
izquienla, ·acar las riendas con ambas manus, girar á la izquierda,
y tomar, por último, la posición respectiva.
Para rehacer e, como en 1 número 127.
129. Po.siCIÜn de la 11W1ZO de la ónda-Una v 1. á caballo, la
mano dere ha, uñ·t ahajo, loma la ríen la derecha el ·l fil.te cerca
de la m· n it.quier la y la rcco(re hasta que quede tirante; en
seo-uida intr )du ce la rienda por entre el índice y el medio, y la
saca hacia afuera por encima rle aquél, colocándola unida por
debajo de las riendas de la. brida. Con la mano ckrecha se juntan
las cuatro riendas dentro de la m a no izquierda, y se hace salir
sus extremos por encima de la segunda falange del índice, apretadas
con el dedo pulgar. La mano izquierda se coloca frente al
centro del cuL rpo, mirando Jos dedos á éste, iguiendo el puño la
mi ma dirección que el antebrazo. La mano queda inmediatamente
encima del borren delantero, lo m-is baja posiLle; la mano
derecha caída á su costado y vuelta al muslo.
Tomada las riendas, ntran por los dedos en la forma siguiente:
la rienda izquierda del filete por debajo del meñk¡ue, la
izquierda de la brida por entre el meñique y el anular; la derecha
de la brida por ennre el anular y el medio; la derecha del
filete por entre el medio y el índice. Las cuatro riendas unidas
salen por entre el índice y el pulgar. Las riendas del filete forman
constantemente una envoltura exterior á las de la brida.
TOMO 11-8
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
\.._ 114 _)
Las cuatro riendas deben quedar con su lado lustroso hacia
afuera y perfectamente estiradas. El instructor vigilará que no
queden enredadas las anillas del bocado.
Las riendas del filete quedan más estiradas que las de la
brida, sobre todo al principio, para evitar que el caballo al desconocer
el freno se irrite. Con los caballos de boca delicada no se
obrará nunca de otro modo.
I 30. Aju.rlar las ná:das-Para ajustar las riendas, tomar con
el pulgar é índice cler cho las cuafro riendas por encima y cerca
del pulgar izquierdo; abrir un poco la mano izquierda, lc,·antar
la mano derecha para deslizar las riendas, sentir lig-eramente el
apoyo ud freno, conteniendo el ca hallo con las piernas; colocar
otra vez las riendas encima del índice izqui rdo, apoyadas con el
pulgar, bajar la mano derecha al costado.
131. Srj)arar las r:~·ndas-Tomar con la mano derecl.a cerca
de la izquierda, la rienda derecha el filete, sacarla de debaju del
índice iz1ui rdo y colocr-trl:l nr "Ítm~, de modo que pase por toda
la palma. d la mano izquien]a ; recoger la rienda hasta CJUt: se
sienta el tl.p~)yo d< 1 filP.t. con la rienda izquierda, correr la mano
derecha ;,Í e te lcH.Io hasta que la ri nda quede de un 1~.rgo uflciente
para colocar la mano frente ;,Í la izquierda en una )Osición
semejante á lr entre
el mefüque y el anula1·. hl puño izqui rdo no caml.Jia su po ición
frente al rcntr del CUt;rpo; el puño derecho queda cuatro d dos
al co tado; el sobrante de las riendas del filete que 'a nt·· los
dos puños.
132. Cruzar laJ 1 1ódas-Entrcabrir el íncrce izquicr o, pasar
la rienda dcr e ha del filete á ~u p imi i •o lugar, \ oh·cr á cerrar
el índice y bajar la mano derecha al costado.
1 33· 1] in~tructor, con mucha fr~cuencia, hará soltar las
rienda., tornarlas en una mano 6 en 1< s dos, cruzarlas, separarlas,
&c., hasta que los jinet s ejecuten rápida y concienzuda ente todos
los movimientos.
J 34· Mo't'tÍJ17Úifos jm'ncipales de la mano de la bn'da-Es rcciso
evitar con sumo cuidado toda acción brusca y violenta de la
mano, y ~e dará una tensión más pronunciada á las riendas del
filete que á las de la brida, si el cal~allo tiene la Loca sensible.
Al principio de la instrucción, sólo asf se u arán las riendas; después
se irán acortando poco á poco ]as de la brida, hasta que el
caballo se acostumbre á su presión. Una vez conseguido esto, graduará
el jinete la tensión de las riendas según la sensibilidad de
la boca de su caballo: ¡,ara uno duro, firme el bocado; para uno
sensible, firme el filete ; no olvidará para esto la facilidad que
tiene de acortar ó alargar sus riendas, aun llevando sus armas
en la mano.
I 35. La mano de la brida tiene cuatro movimientos principales;
Ruogtr d fr117o. Dar hle1iad. Girar á la det·echa. Gr'rar á la
1zt¡uzerda.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'-- 115 _;
I .0 R ecoger el pmio. Consiste en aume ntar la tensión de las
riendas aproximando ligeramente la ma no al cue rpo sin mover el
codo.
Se r ecoge el puño para adve r tir 6 re c oger e l caballo, detene
r y r etroce d e r, p e ro midi endo la te ns ión d e la s ri e ndas según
el efecto que se r¡ uie ra pro d uc ir. E l movim iento d el puño d e be ser
r ecto hacia atr ás pa ra r ecog·er las cuatro riendas igualmente.
2 . 0 Dar 1/berlad. Esto es disminufr la tensión de las riendas,
separnnclo lig ramente la mano del cuerpo, s;n mover el codo de
su Jug-ar.
J. 0 Gt"rar d la dtrecliCl. Ilacer sentir levemente la presión de
las ri nd s izquierda sobre el cuello, llevando la mano un poc o
á la derecha.
4.0 Gt'rar d la /zqm'crda . Hacer sentir ligeramente la presión
de las ri<•ndas derechas sobre d cuello, llevando la mano un poco
á la izrtui rda y girando al mi mo tiempo el puño de modo que el
merliquc se act>rquc al cuerpo por la derecha y el pulgar se incli ne
á la izqui rda.
I 36. AjJI.!)'ar- Estando las cuatro riendas n la mano izquierda
:
Ilaccr obrar la mano izquierda como para empe%ar á g-irar,
á fin de inclir.ar las sr aldas hacia la dirección del m vimiento .
Cuando 1 ca allo ha obedecido, volver la mano á su luo-ar, inmediatamente
después dar y tomar, . eO'ún las disposiciones del caballo
.
137 . Al galope-Levantar el caballo llevando la mano un
poco atrás y afuera, d~mdo libertad en el momento en que e l
caballo b d ce, y d spués dar y tomar á cada pi ada.
r 38. ])ollar el caballo- eparar las riendas.
I.0 A l(z der(cha. Bajar un poco la mano dere ha y apro.· imarla
al cuerpo para aumentar la tensión de la rienda derecha
del filete.
2. 0 A la ¡'zJtúerda. Apro.·imar ta mano izquierda al cuerpo,
inclinándola hacia el anca den.::chn, para aumentar la t...nsién de
las riendas izquierda., y levantar la mano derecha , con el d edo
m eñique á la altura del pulgar izquierdo.
1 39· Levantar y plegar el caballo-Usa r del filete para !P.vantar
y d el bocado para plegar; d espués, usar s uavemente los dos frenos
unidos.
140 . Rtpdráó" dd t rabajo coJZ bndón-T od os los movi mi entos
d e la seg- unda parte se r e pite n asociando los efectos del fr e no de
la brida y de l filete. El caballo se conduce a sí progresi vamente á
obedecer tan fácilmente con la brida como con el bridón. Debe
conservar siempre sobre el freno un punto de apoyo que mantiene
las riendas bastante tendidas. La mano del jinete recibe entonces
una sensación de resistencia elástica parecida á la que se obtiene
sobre el bridón, pero menos intensa sin embargo, á causa
de la mayor potencia del bocado.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
\._ 116 _)
Si los caballos presentan marcada tendencia á encapotarse,
el instructor recomienda á los jinetes barajar con las riendas
del filete, levantando un poco los puños, ó mejor todavía, lanzar
la rienda derecha ó la izquierda del filete de atrás á adelante
contra el cuello, de manera que se produzca una pequeña parada
del bocado contra la mandíbula superior, lo cual obliga al caballo
á levantar la cabeza. En este caso es preciso, sobre todo, recomendar
que se obre enérgicamente con la piernas.
Ciertos caballos, al contrario, evitan la acción del fr no de
la brida, de papando; el freno se desliza entonces hacia atrás
sobre los asientos, y la acción de la embocadura queda paralizada.
Puede ser útil entonces ajustar el freno, colocándolo tan bajo
como sea posible en la boca del caballo, y combinar la tracción
de las riendas con la presión oportuna de las piernas.
Este último caso se presenta rara v-ez con un caballo que
haya seguido la progresión del trabajo con bridón.
Continúa
--r::%!:
SOBRE LA SUPERIORIDAD
EN EL PUEGO l)E LA INI'ANTERIA
Con iderado aisladamente, y sin tener en cuenta sus relaciones
con los demás factores del combate, el armamento de la infantería
tiene, en cuanto al fuego se refiere, caracteres esencialmente
defensivos; su eficacia depende no sólo de las condiciones del
arma, sino también de su acertado manejo; y aunque es difícil
medir la importancia de la concurrencia de lo uno y lo otro,
cabe asegurar que ante 1 fccto del fuego, en nada puede ceder
de superioridad la acertada instrucción de las tropas á las buenas
condiciones del arma.
Lo mismo ocurre con todos los factor s del combat~ que podemos
llamar industriales: de nada sirven el saiJle y la lanza sin
una pr paración del soldado para su manejo, preparación que ha
de atender á sacar dd arma el mejor partido posible; otro tanto
decimos respecto á la artillería.
Pero sin salir de nu':!stro objeto determinado, concretándonos
al armamento de la infantt·ría, con e.·clusión de la bayoneta, que
por sí sola da carácter en cierto sentido, y entrando de lleno á estudiar
este factor, empezaremos por dejar sentado que cuantas reformas
se han introducido modernamente en los armamentos, tienden
sólo á aumentar la precisión en el tiro y la densidad en el
fuego, produciendo además, indirectamente, otros efectos tácticos
que no carecen de importancia.
La disminución de calibre, aparte de lo que en la precisión
pueda influír, produce el efecto táctico de aumentar la capacidad
..del soldado para llevar municiones.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
\._ 117-'
La pólvora sin humo influye también, y en alto grado, en la
precisión y aumento de alcance, pero su efecto táctico, decantado
quizás con exageración, consiste en no denunciar la posición de]
tirador y permitirle tener el frente completamente descubierto
para mejor observar la posiciones y movimientos del enemigo.
Estos efectos pueden admitirse en teoría, pero en la práctica pierden
alguna importancia; en cuanto al primero, no tira un hombre
solo sino un grupo de hombres, que á. la distancia en que el fuego
empieza, se denunciará, in neces1dad de un factor que lo delate,
pues no podrá permanecer constanteme nte oculto d etrás de una
posición; otro tanto decimos respecto al segundo, en que el viento
puede hacer desaparecer la clen ·idad del humo, y los cambios de
posición obligan á abandonar el sitio donde tenga lugar.
Los mecanismos de repetición permiten en un momento dado
aum n~::tr gran lemente l<1. <Í'!n.:;idad en el fucg ; pero teniendo
en cuenta r¡u el soldad ll c\'a municiones en cantidad limitada y
escasa para realizar las distintas fa<;es del combate, habrá que
limitar esas energías i los casos en que 1 efecto del fuego sea
claramente tÍtil y vC'11taj ,so, y aun desperdiciar algunas ocasiones
de esta rnanif~.;stación para evitar el desastroso pfecto moral que
posteriormente produciría en la tropa la escasez ó carencia de
municiones.
S1 com >aram s ahora te los estos efecto tácticos, clat-amente
se deduce que unos regulan la acción de los otros, limitando su
importancia.
Sentado esto, y tomando en consideración la id a d~ que los
progresos en el armarn~nto han sido adoptados por casi todos los
ejército , de hícc e natural mente que la sup ·rioribre las del ataque y de las tropa no
atrincheradas."
Y aun sin acudir á te ·timonio ni autoridad alguna en esta
materia, compréndese bien que presentando esa distancia buenas
condiciones para los fuegos de la dcfcn a, procurará ésta sacar el
mejor partido de su arma, utilizándola en todos sus elementos, y
aumentará la velocidad del fuego hasta donde lo permita el mecanismo
de repetición. Luego á los 400 metros existirá también la
superioridad en el fuC'go por parte de la defensa.
Conti'ntía
~e:!:~--
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'- 120 -'
- Historia====-
AUTOBIOGRAFÍA DE HIPÓLITO 1\tlORA
CORONEL DE COLOMBIA
(Continúa)
A los ocho días nos llevaron escoltados para Zipaquirá, junto
con D. Pastor y D. Mariano O pina; ya en esta poblaciÓn nos guardaron
en la cárcel, y en ella permanecimos 28 días, y aun cuando no
teníamos recuro , :10 nos faltó nada, debido á que la mayor parte de
las familias eran conservadora . Tan pronto como nos entraron á
la cárcel, ocurrieron todas las sc.ñoritas á llc ,·arnos ca m¿ s y facilitarnos
los alimentos en tal abundancia, que a lcanzaua la comida
para los soldados de la guardia que nos cu<..tn un herrero
con varios pares de grillos, y colocando un talJur te se dio
orden para que en él se sc·ntara uno por uno, como n un banquillo;
dio la gr~:m ucrtc que el fabricante de lo grillos los hizo tan pequeños,
qu no sin icron ni para un niiw, y no ob:.tan e que llevaba
todos los instrum ntos, le fue impo, iblc colocárno lus; y a í, nos
vimos libres de s mcjante martirio. La otra itTI}lresión fue la siguiente:
no carecíamos de Vé lor, pero nos hallábamos indefe n os;
y un día á las 8 de la mañana nos formaron en el p;1tio, y al frente
fltrr ar n también la c. e Ita, dár d le rden para car ar, lo que
hizo cr r al momento que e iLa á. v .., ritl car un fu il miento •n ma a;
pero no suc- dió lo que temíamos; y aperas clijcr n á 1 s (;oldauos:
"si alguno de e tos eñores intenta salir dd cuarto duncle Ya
á ser encerrado, harán usted ~s fuego sobre él, y si es p >sible, entonces
mátenlos á toJos." Inmedimarn nte nos conduj~ rün al caíabozo,
y el Jefe de la escolta nos elijo: "Caballero , la Yida de ustedes
n stos momentos stá en inminente peligro, p rque hoy
es la nlrada de nuestras fuerzas á Bogotá, y i hay algün reYés,
ó no se e nsigue el triunfo, t ngo orden del Jef' Supremo, para
pasarlos por las armas"; y acto contin11o e rró la pu rta, corriendo
l cerrojo. Qucdámos en la oscuridad : no teníamos, para
Yer, otra luz que la que penetraba por la cerradura.
En el curso del día no nos permitieron tomar alimento; esto
sucedió el 18 de Julio. Como á las 9 de la noche oímos el repique
de campanas, y al mismo tiempo correr l e rrojo y abrirse la
puerta de nuestra prisión.
Vimos al Jefe de la guardia, quien nos dijo: "Señores: se
han sah·ado u tedes ; ya todo está terminado. Los señores que estaban
detenidos se hallan d esde este mom nto n libertad (los
presos ;i. que se refería eran los que hacía algunos meses estaba n
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'- 121 _;
detenidos en la cárcel), ustedes continuarán presos hasta nueva
orden, pero volverán al calabozo que antes ocupaban"; y conducidos
á éste, nos decíamos unos á otros: quién hubiera estado en
esos momentos en Bogotá, para tener la dicha de haber formado
al lado de nuestros compañeros, y aun á costa de nuestras Yidas,
defender la causa de la legitimidad. ¡Cuántos habrán perecido l;
y nosotros nada podíamos hacer por hallarnos presos en un calabozo.
El 19 nos condujeron para Bogotá; pero como salimos por la
tarde, sólo alcanzámo á pernoctar en el punto llamado El Papayo.
Al día siguiente, madrugaron á movernos para continuar la marcha,
con el fin de que entráramo á Bogotá en pleno día, y así sucedió.
A las tres ele la tarde llcgámos á la pi· za de San Dic6o, y
como la generalidad de los presos eran conocidos t:.n la ciudad
como hombres políticos de mucha con ideración, al llC'gar á ese
punto vimos esca Ionados los batallones, que formaron calle, y en
medio de esas filas éramos visto por la multitud.
Así atra vcsámos desde San Diego ha ta 11- gar á la Plaza ele
Bolí· ar, donde terminaban las filas de soldados.
En la Plaza de B 11í\'ar nos tu\·ieron algún tiempo, mi ntras
conducían :i los res. O.:.pinas y á otros caballeros á la cárcel, la
cual estaba situada donde c. hoy el P,dacio municipal.
Despué · de verificado e to, nos lk\'aron al local de San Bartolomé.
¡Qué dicha y qué g-ozo c. ·perimentámos tan luego como
ya adc·ntro vi m s :1 otros compal1ero ·, á quienes abra:.:;ll¡amos, y
aun cuando pre o·, no p rdíamos la e peranza el mejorar ck suert .
:rvfutuamente nos d:í.bamos el parabién por hober cumplido
cada uno con su deber. A todos esto com¡Ktñeros no había vuelto
á verlos d · ele ·l r 3 de Junio en 1 Chicó.
Gocé en cumpañía de ellos pur el término de ocho ellas, cuando
me s ·pararon para llc •arme á h cárcel, donde e~taban los 'r~s.
O. pina· y otro · caballer s prc os, que eran: el Dr. Tr!Jina~ Santamaría,
Juan Castillo y otros, los cuale iban á ser de terrados para
la Co la.
Algunos enemigos políticos intrigaban para que me de terraran
á mí también; y aun ¡ue mi buena espo a no descan.:,aba un
momento de tral>ajar con sus ruego y slÍplicas á las personas de
influencia, para conseguir mi libertad, nada obtuvo, aunr1ue sí consiguió
lo que entonces era difícil: hablar con el jefe supt e m o,
J\1osquera, personalmente. En esa conferencia le expuso ella varios
motivo en mi fa ,·or, y entre otros él de que yo no podía servir
por hallarme enfermo. A lo cual le contc~tó l\fosquera: "Sí, tiene
razón, porque la enfermedad la tiene aquí," y llevándose la mano
á la frente, quiso decir que era el capricho.
No consiguió, pues, nada mi esposa, or lo cual salió desconsolada,
pero insistiendo iempre por conseguir mi libertad. Después
se me presentaron en la cárcel los Sres. Ruclesindo Rivero y Jenaro
Materón: el primero había sido jefe de mi Batallón, y el segundo ofi-
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Tvlilitar de Col o mb ia
'- 122 --'
cial del mismo, y ambos se habían pasado á Mosquera desde el 18,
día de la entrada á Bogotá, y me dijeron : "Tenemos orden para
ponerlo en libertad, exigiendo de usted tan solo una condición, que
consist-- en ponerse á las órdenes del Jefe Supremo, que manda
hoy, que lo es el gran General Mosquera; á usted se le expide
un pasaporte con el nombramiento de Sargento Mayor, para que
marche para el Cauca á ponerse á órdenes del Comandante general,
destinado á un Cuerpo." Inmediatamente les contesté:
"Eso es muy trabajoso, porque ustedes conocen y saben el
manejo que yo he acostumbrado en el campo, cuando veo venir al
enemigo, y quién quita que muy pronto no falten conservadores
que levanten fuerzas contra el Gobierno en esos lados y me toque
á mí irlos á batir. Quiero que me contesten: ¿qué les digo á mis
soldados, allá viene el enemigo, ó allá vienen mis compañeros?
1 nó, nó l; bajo ningún pretexto."
Me contestaron: "Hoy nadie podrá moverse contr::t el Gobierno;"
pero yo repliqué que podría eso ser verdad, pero que no aceptaría
la propuesta por ningún motivo. No logrando dichos señores
que accediera á la propuesta que me hacían, se retiraron.
Mientras estaba pasando esto, ya mi esposa había conseguido
mi libertad, tan solo dando un fiador de cárcel. Corrió á casa de
la Sra. Elena Cordobés, para que ella se empeñara con su padre
el Sr. Isidoro Cordobés, á. fin de que diera su firma como fiador
de cárcel. El día que llevaban á mis compañeros para el destierro,
llegó á la puerta de la cárcel mi esposa con la boleta de
libertad. Inmediatamente no fuimos á casa de mi fiador á darle
las gracias, perü con pesar de n p ~J~rmc comprometer en otra.
Conl/mí a
-_ - V ariedad es
VIAJE A LA REPUBLICA DE COLOMBIA EN 1823
POR M . MOLLIEN
ffraducido para el Boldln Militt~r)
(Continúa)
CA PITULO V I
:E sta :lo del país desde 14 98 hasta 1 781-.\ntiguos habitantes-Sus hábitos-Sus
costumbres-Conquist as comerciales-Conquistas religiosas-Conquistas
mil itares- Quesada -Agotamiento de l a población ind1gena-Negros: su
suerte-Mezcla d e razas-Puertos- Iglesias-Aldeas-Ciutlad es-MinasAgricu
l tu ra colonial -Agricultu ra europea- Industria-RepartimientoEncomiendas-
T ri but o de l os i ndios-Gobie rno español-Paz p rof unda.
Cuando se descubrió la Amé rica, sal vaje s de una ferocidad y
de un Talor indomables habitaban ]as bellas llanuras de Cumaná, de
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
\,_ I.lJ .....J
Caracas, y las que riegan el Apure y el Orinoco; siempre errantes,
en sus guaridas inexpugnables, algunos frutos ó los productos
de la caza componían su alimento; la tierra en estío, ó la hoja de
los árboles en la estación lluviosa, les servía de lecho y de morada;
estaban casi desnudos; las pinturas extrañas de que se cubrían
el cuerpo, los huesos ó los dientes de animales que llevaban
en grandes agujeros que se hacían en las orejas, enorm , s anillos
de oro que se engarzaban en un agujero abierto en la parte estrecha
de la nariz, eran los adornos más solicitados que habían
inventado; comúnmente algunas plumas de pájaros cubrían su cabeza,
y las pieles de animal s salvaje, ocultaban sólo algunas partes
de su cuerpo.
Sin emhargo, la ambición existía en medio de tantas miserias;
el mando supremo era el fin ele sus mis ardientes deseos; era el
precio de muy dolorosa pruebas; el menor gemido era motivo de
exclusión. ¿Qué necesidad tenían, pues, de jefes, estas sociedades
bárbara ? ¿.Qué diferencias tenían que someter á deci ión? ¿Qué
despojos, qué conquistas tenían que decidir ?-Los cadáveres sangrientos
de sus enemigos, porque la mayor parte de ello , á falta
de la caza, e alimentaban con miembro palpitantes de sus prisioneros;
pocas tribus tC'nían horror á esto abominables festines.
En las montañas, por el contrario, las costumbres se suavizaban.
Sólo la rica Provincia de Antioquia estaba en an~rentada;
pero en la Sabana, en donde clespués se ha edificado á Santafé,
la nación de los Mosca tenía ya algunas leyes. Las re aciones
entre las di ver ·a e:; alcle:-ts eran hrm s y frecut:ntes. La agricultura
com nzaba á ser honrada; las propiedades eran respetadas;
las ciudades tenían habitaciones bastante cómodas, y el
pueblo estaba vestido con decencia. in estar rodeadas del brillo
que ostentaban las cortes el Tenochtitlan y del Cuzco, la del jefe
de Cundinamarca, al cual los españoles daban el título de Rey, no
carecía de pompa. La religión tenía sus templos, sus altares, sus
sacrificios y sus sacerdotes; como excepciún de todos lo indios
que vivían en estas regiones, Jos Moscas no ofrecían á sus dioses,
el sol y la luna, sino pájaros, á los que en eñaban algunas palabras
de su idioma, para que las divinidades engañadas las recibiesen
como víctimas humanas. En otras parles no inmolaban sino
jóvenes criados para ser degollados en sus horribles sacrificios, y
que eran vendidos á buen precio.
A la relación del descubrimiento del Nuevo Mundo, y de que
los habitantes más salvajes llevaban collares y brazaletes de oro,
los soldados españoles, cansados de las guerras de Europa, que no
les procuraban sino un flaco botín, los moros y los judíos, impacientes
del yugo á qu .... acababan de sujetarlos, partieron á visitar
estas nuevas tierras y á buscar una patria. Por dondequiera, á lo
largo de la costa de la América Meridional, bañada por el mar de
las Antilias, fueron rechazados por los indios, viendo así sus esperanzas
engañadas. Tantas desdichas causaron tal desaliento, que
el Gobierno español se vio obligado á poner la conquista de V ene-
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
zuela á precio. Mercaderes alemanes se encargaron de ella en
1528 y la llevaron á cabo con toda la crueldad imaginable •.
Ya se habían apoderado de las costas y habían comenzado á
construír habitaciones á alguna distancia en el interior ; pero continuamente
eran reducidas á cenizas por los salvajes aislados en
los bosques; los colonos, asustados, apenas se atrevían á salir de
sus fortaleza~ de tierra rodeadas de empalizadas.
La religión se encargó de atajar estas depravaciones y de llevar
á cabo una con1uista que la espada n había podido efectuar.
Penetraron los mision ros en los antros tenebrosos en donde se habían
refugiado los indios. El mayor nú'Tlero de estos pacíficos conquistadores
p~..reció víctima de su celo. Ac¡uellos que tuvieron la
dicha de escapar, marchn.ron d._ victoria en victoria, y á medida
que ganaban terreno, levantaban iglesia de paja y bahareque ;
llegaron á las orillas del Orinoco, despué de abrir una comunicación
segura entre este río y Venezuela por medio de asilos, ya
casi inviolables para los salvajes, leYantados de distancia t:n distancia.
Por la misma époci't, soldad s celoso de la gloria di_; Pizarro
y de Corté , e ·calab:m la cordillera al mando de Quesada, y sometían
imperios. En efecto, este jefe. e11tu5iasmado por los relato
alucinadores de gran número de indios, que señalándole el Sur,
le aseguraban que encontraría en esa dirl!cción un imperio rico y
pode ro· , partió de antamarta en el m !S dc Auril de 15 36: Sl!iScientos
Yeinte hombres á. pie y ochenta y cinco jinetes lt.! acompañaban.
1 o fue sino con trabajos intinitos y en ligeras eml)arcadones,
mal cunstruíua ·, corno pudo remontar 1 Magdalena. Los
obstáculos que l! te ríu le opuso, 1 jos de e ntener su ardor, no hiciemn
tra cosa que e.·altarlo. Un gran núm ro de sus valientes
compañ~ros p reció d fatiga y de mi ·cría. Nada logró a} 1alir su
ánim : atac' á. 1 in io · que habitabí.m el cantón en que cle:.pués
se edificó á V ~lcz, lus sujetó con facili acl, atravesó su territorio, y
de ·cenditS victorioso á las bellas llanuras de Ubaté y de H. gotá.
Relaciones mentirosas no lograron doblegar su valor. Cundinamarca,
que era el nombre que llevaba la Provincia que 1uégo se ha
llamado Santafé, era rica. Zipa~, príncipes poderoso", r gidos por
un g L>ierno feudal, gobernaban el país y daban protección á una
industt ia que comenzaba á de arrollarse. Sus templos, sus pala-cios
de paja, encerraban tesoros considerables. •
De este modo, alguno hombres atrevidos completaron en un
año la conquista de lo· países á los cuales después se dio el nombre
de Virreinato de la Nueva Granada, y que no son sino una parte
de él.
Los indios no eran enemigos faltos de valor, pero los españoles
eran en el iglo xvr lo que han sido los franceses en el xrx,
afortunados é invencibles.
Por dondequiera se descubrían entre los indios las pruebas de
un movimiento hacia la civilización. La avidez de los españoles,.
• Depons, tomo I, pá~ina 77.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
\.._ 125 J
acrecentada por este espectáculo, no buscaba sino nuevas conquis ..
tas. El mal estado de los caminos, la carencia de víveres, la fatiga
abrumadora de los calores, las flechas envenenadas de los moradores,
nada moderaba su energía emprendedora; las aventuras
reunían algunos soldados en los puertos del mar de las Antillas, y
provistos de pólvora y de plomo, partían á conquistar reinos.
--:::l!:iCI--
PEREGRINACION DE ALPHA
,
POR .MANUEL ANCIZAR
(Continúa)
Conlt?ttí•
El ruido de los torrentes, como otros tantos arrullos de la naturaleza
que agasajan al viajero, la soledad de los altos cerros, la
vista lejana de las casitas del estanciero, sombreadas por algún
árbol á cuyo amparo duermen los perros, y coronadas por ráfagas
de humo, que indican Jos quehac res de la madre de familia;
todo esto, unido al ePtirniento de la inviolable seguridad con que
el transeúnte cuenta en cualquier lugar y hora, infunde cierto
reposo mental, cierta di. posición benévola, que si no llamamos
paz del alma, no tiene nombre; tal parece que la fecunda naturaleza
se ernp i1a en disimular la falta de poblaciones numerosas,
con el atractivo de sombras perfumadas, quieta soledad y aguas
vivas corriendo infatigables en todas direcciones hacia el turbulento
río, que ·n lo más hondo del pai.aje 1 s e pera.
Tres leguas má adelante del Valle se opone al Charalá
un nudo u e serranías, lln mado Alto-de-r alo-IJ!anco, que le hace
variar de repente su cur~o, echándolo para el O. En el vértice de
esta violenta inflexión, solJre la margen derecha, se hal1a la villa
de San Gil, la cual impone al río su nombre, que conscn·a ha ·ta
desaguar 4} leguas mis allá, en el ~aravita. Por los años de 1620,
según Oviedo, varios españoles, tornando indios de Guane, poblaron
á San Gil, bien que hasta 1690 no se halló fundamento para
concederle el título de parroquia. "Son sus \ ecinos, añade el mismo
escritor, gente honrada y dócil, dado que afectan damasiada
nobleza, por sólo haber sus antepasados formado el pueblo." En
I 761 se le computaban, entre feligreses y neófitos, cerca de 2,000
vecinos, recomendados por sus buenas costumbres y absoluta consagración
al trabajo: no había escuela ni establecimiento alguno
público. Han transcurrido 89 años, y San Gli, villa cabecera de
cantón, cuenta en su recinto 7,000 habitantes, un hermoso y bien
manejado Hospital de Caridad, con 2,225 pesos de renta fija, tres
escuelas, una gratuita de niños con 72 alumnos, y dos de niñas
<-on 26 educandas, y un colegio con I 18 estudiantes, de los cuales
25 internos, todos ellos de apuesta presencia, modales finos y claro
ingenio, como tuve ocasión de observarlo en los certámenes que
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
'- 126 _)
de Literatura, Filosofía especulativa, Matemáticas é idiomas inglés
y francés, presentaron, frutos de los e~fuerzos del Rector, Presbítero
Félix Girón, sujeto ilustrado, patriota verdadero y de virtudes
nada comunes, digno de dirigir aquel interesante plantel, que es el
mejor ornamento de la villa.
La situación de ésta se hal1a en una estrecha vega ribereña
del rfo, á I, roo metros de altura sobre el niYel del mar, y temperatura
medía de 22°, 6 del termómetr centígraClo. El caserío se
halla en parte asentado obre el plano de la veo·a, y en parte sobre
la pendiente ladera del pró.·im cerro, que á considerable altura
forma una e.·plan::~.da en que se alza el edificio del Hospital, rodeado
de ca. itas de pobre apariencia. Las casas del centro de la villa
son e e teja, espaciosas y altas; y tanto en el interior de' ellas corno
en las calles, se nota un aseo e.·tremado, signo de la cultura ele los
moradores y del singular cuidado que ponen las autoridades en
mantener el or en y limpieza er. los lugares públicos. Entre las
gentes pobr s no se Yen trajes sucios ni los harapos miserables tan
comunvs n las polJlaciones de la con.lilh.:ra, sino ci...:rta pulcritud
y p ·efcrencia por los \·cstidos l'g ·ms, en arm\mía con el clima,
sob .. ado caluro o á n'ccs. IIay razonal.le número de familias
aco; 1od· das, de distinguido y amable trato, uonde el forastero encu
ntra el sol al de muy agradables tertulias que se ti· ncn de noeh
, nos: ndo raras las bullicio~ ·ts reuniom s al frc co fuera de las
pu rtas, y ;: 1 respl< ndor de las dviclas estrella-. lcancé la fiesta
del CoqJus, en e ue accidentalrn nte fu1 cionaba l respetable y liberal
Obi pode Antioquia Dr. Gómez Plata; y por cierto que los
adornos e e la bella iglesia parroquial f'ran intachabl s en punto de
sencillez) buen gusto. Los campe. inos u. las cercanías se ncargaron
de levant·1 · .n torno de la plaza cuatro filas de arcos dl!
palmas y flores que al graban notal>krn nte la carrera de la procesión,
y en cada bo acalles plantó el altar acostumbrado en r¡ue,
según la· reglas con. tantes de nuestra loalJlC majadería, brillaban
los e pejos y cuadros profano:; al lado de santos más 6 menos afligidos,
así como no faltaron ventanas que en vel de ortinaje ostentaban
pañ Iones, dese perado sin duda por v >lrer á los hombros
de sus dueños, para cubrir los cuales y no para cortinas hal.Jían
nacido: bien es verdad que la capital de la Reptíblica comete en
esta mat ría disparates mayores, como á su tiempo será menester
referirlo.
En el Distrito de San Gil se cuentan 12,000 habitantes; con
que ya se inferirá cuál sería la concurrencia de labrddores y estancieros
á la más solemne de las fiestas cat6lico-romanas, presentando
todos los matices de los trajes de tierra caliente y tierra fría,
puesto que inmediatamente después de la villa siguen los altos cerros
coronados por explanadas fértiles en que residen numerosas
familias de agricultores blancos, cuyas mejillas llevan impreso el
colorido europeo, y los robustos y aventajados cuerpos manifiestan
la salud de que gozan estos afortunados hijos del campo. Junto á
la masa de hombres sólidos, como los habría llamado Larra, iban
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín f\.1ilitar de Colombia
y venían grupos de damas delicadas, ata viadas con las primorosas
torturas que ha inventado el lujo de las ciudades, niñas vestidas de
blanco y llenas de la gravedad cómica de que en semejantes circunstan
cias se hallan poseídas por el influjo de las galas sobre sus
nacientes instintos de mujer, jóvenes decentemente puestos y alegres
con la alegría de estudiantes en asueto, y finalmente los ciudadanos
de menor cuantía~ atisfechos de sus trajes nuevos, que sonriendo
comparaban con las ruanas toscas y mJ.l trazadas enaguas
de bayeta de los honrados labriegos concurrentes. Cuadro animado
de la c.·istcncia humana con toda sus pasion itas cotidianas,
todas sus pr- tensiones vanidosas, y las fisonomías revelando, sin
quererlo y distraíJas, lo que abri0 <ÚX1n en aquel momento los corazo.
Jes: comedia de la vi a social qut. en escenarios diversos, pero
sobre el mismo argumento, representamos toJos, pe1·suadidos frecuentemE-
nte de que hacemus grandes cos· '-'·
L1eY.:t San Gil en.re los sororranos la tacha de pueulo aristócrata
y cgoí ta; pcr C'l obsen Jor im¡ arcml 1.0 la con:·rma, y
tiene que atribuír1a ta lecimientos de in trucción y bentficencia,
que cuidan y sostienen con esmero para común provecho; ti nen
también una predilección decidida por la localidad en que han nacido,
y de aquí proviene la tacha de egoístas; pero esto, 1· ·jos de
ser defecto, lo reputo como una virtud de consecuencias ftlices,
considerada la índole del sistema republicano, según el cual cada
localidad debe cuidar de sí misma, crear recursos propios y concentrarlos
en su seno para no mendigar de los vecinos Jos medios
de e,·istencia, y para establecer de de el distrito parroquial las bases
de la descentralización administrativa, únicas en que racionalmente
puede fundarse la federación política de las grandes secciones,
verdadera y genuina forma de la República. Por tanto, los
hombres ricos de San Gil usan pero no abusan de su poder doméstico,
empleándolo en efectivo bien de la comunidad ; y si alguna
vez llegaran á perder el tino y convertirse en opresores del pobre,
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín Militar de Colombia
\.._ 128 -'
inmediatamente recibirían una severa lección, para advertirles que
en estos tiempos no hay bienestar ni autoridad durables, si no se
fundan sobre beneficios dispensados con largueza y amor á la porción
desvalida del pueblo.
En el Distrito se cosechan con abundancia los frutos y legumbres
de tierra templada y caliente, y para el comercio de exportación
se producen 40,000 cargas de panela, contándose 70 trapiches
buenos y medianos, 1,500 cántaras de aguardiente de caña, 8,ooo
arrobas de algodón, parte del cual venden bajo la forma de lienzos
y mantas, y en 16 herrerías fabrican herra.mientas de agricultura,
machetes, clavazón, frenos y obras de cerrajería en que emplean
al año cerca de 2,000 quintales de hierro llevado de las
minas de Pacho. Recuerdo haber leído en un economi ta inglés
que las manufacturas de hierro son el mejor índice para juzgar el
adelanto de un pueblo; y si e to es cierto, el can~ón San Gil se lleva
la palma entre los de la Provincia, pues en ningún otro he visto
forjas tan activas ni herreros tan inteligentes en su importante oficio,
que ojalá fuera mejor protegido con auxilios y enseñanza especial
para levantarlo hasta el grado de una verdadera fuente de
comercio y riqueza, capaz por sí sola de formar la prosperidad de
la Villa.
Desde esta, y en todas direcciones, parten siete caminos que,
ramificados más adelante, la enlazan con los ocho pueblos cabezas
de Distrito contenidos n el cantón, y con los limítrofes de Charalá,
Socorro, Barichara, Piedecue ta, Málaga, Soatá y Santa
Rosa; de manera que tanto por la po ición que ocupa, como por
sus recursos propios y los de sus numerosos vecinos, la villa de an
Gil tiene asegurado un progreso natural, sólido y de creces permanentes,
puesto que n •1 genio de los moratlores predomina la
inquietu industrial, característica de los socorranos, germen visible
de la futura grandeza de aquella Provincia, cuyo porvenir no
se sabe apreciar por la generali~ad de los granadinos. Tomando ~
el camino del NE., por encima de erranías sobrado escarpadas,
á un poco más de dos leguas de distancia y 1,160 metros sobre
el nivel del mar, se encuentra el bello pueblo de Curit!, asentado
en una ladera limpia y alegre, rodeado de estancias de labor perfectamente:
cultivada·, y convidando al viajero con los hospitalarios
techos de sus casas dispuestas en manzanas cortadas por calles
rectas y desembarazadas. Es cabeza de distrito, y comprende
en sus términos, que se extienden hasta los de Aratoca, 5,000
habitantes blancos, robustos y muy consagrados á la agricultura,
manufacturas domésticas y comercio. Aratoca se halla 3~ leguas
adelante, engastada, "como un nido de águila," entre los picachos
piramidales de la serranía cortada en su respaldo por el río Sube.
Continúa
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 4", -:-, 1902. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691181/), el día 2026-02-27.
¡Disfruta más de la BDB!
Explora contenidos digitales de forma gratuita, crea tus propias colecciones, colabora y comparte con otros.