Oeneml de lngcniero•
Mi~mbro de.- •aria S<>cledade• CicotUiea•
= Oficial -
•
DECRETO NUMERO 102 DE 1902
(E .ERO 24)
por el cual se di5pone la organización del Batol/Jn r.0 de Orimte
El Vicepresz"denle de Ja República, e1lcargado del Poder EJeculz'vo,
DECRETA
Art. 1.0 Organíza un Batallón que se denominará I. 0 de
Orie111e, compuesto del p e r onal que señala el Código Militar.
rt. 2. 0 Nómtira e primero y segundo Jefes del expresado
Cuerpo á los res. Coron 1 Jesú Bernal T. y Teniente Coronel
Luis M. Berna] T., respectivam nt .
La designación de Oficial es ubalternos de este Cuerpo ¡e
hará posteriormente.
Comuníquese y publfquese.
a o en Bog tá, á 24 de nero de 1902.
JO E MANUEL MARROQUIN
El Ministro d Guerra, ARISTrDES FxRNÁNDU
TOMO I-13
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Boletín llilitar de Colombia
'- 194 ....J
DECR~TO NUMERO 155 DE 1902
(ENERO 28)
por el cual se hact' una promoción temporal
.El Vfupresitltnlt de la Repúóli'ca, a:cargado del Podn· EjteultrHJ,
DRCRRTA
Artículo único. Promuéve~e interinamente a1 Coronel Pauto
E. Escobar del puesto de Jefe de Estado ~ayor d.e la Colur:nna
Técnica al puesto de Ede~án d.e honor ~el Vtc~pres1dente, rotentras
dure el tiempo d la ltcenc1a concedtda al t1tular, General José
I~acio Osorio.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 28 de Enero de 1902.
JOSE MA UEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARl TlDltS FxRNÁNDEZ
DECRETO NUMERO 159 DE 1902
(ENERO 30)
or d cual se or~aniza un uerpo y ae le señala d lugar de 5U residencia
~ '1 Tí~epnsz"dtnle tlt la .Rtf'7í[.Hca, e11cargado dd Poder .F:fteulz"v#,
DECRETA
Art 1. 0 Pro éda á la or ·anización ele un Cuerpo que se denominará.
o llll•J uombra.mi ntos
.11 V.c~pruúJenle d~ la ReptUJlica, encargado del Poder Ejecult'v'
DBCRETA
Artículo único. 6mbrase Adjuntos á la Comandancia militar
de la Plaza, á los siguiente eñores:
Primer Ayudante general, Teniente Coronel Proto Morales
V.; segundo Ayudante general, Teniente Coronel Agustín Jiménez
C.;' Secretario, argento Mayor Miguel A. L6pez; Adjunto,
Sar~ento Mayor Eusebio Gutiérrez; Adjuntos, ·renientes Sil ve tre
Otá)ora y Luciano González R.
Para los efectos fiscales se :larán de alta en e1 Cuerpo de Dep6sito.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 30 de Enero de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDRS FERNÁNDE.Z
DECRETO NU~1ERO 171 DE 1902
(ENERO 30)
por el cual se llam á arios Jefes y un Oficial al servicio activo y se les estina
y se hace un no ro bramiento
.El Viúpr1Sidenle de la República, encargado del Poder Ejeculzilo,
DECRETA
Art. I .0 Llámase al servicio activo á los siguientes Jefes y
Oficial, y destínaseles al Ejército en operaciones sobre las Provincias
de Zipaquirá y Ubaté, en los puestos que se indican á continuación:
General Teodolindo Gaona, Jefe de Estado Mayor; Coronel
Carlos Argáez, primer Ayudante general de la omandancia en
Jefe; Coronel Rubén Prieto, Sargento Mayor José Efraím Fajardo
y Capitán Félix Alonso, Ayudantes del Cuartel general.
Art. 2.0 N6mbrase Pro eedor general del mismo Ejército al
Coronel Enrique Fernández, asimilado á su grado para los efectos
fiscales.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bof:"otá, á 30 de nero de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
)¡} Minit>tro de Guerra, AltxsTIDaS FK:aNÁNDK%
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Boletín Militar de Colombia
'- 196 .J
DECRETO UMERO 198 DE 1902
(ENERO 3 I)
por el c\lal se confiere un ascenso y se hace una destinación ·
.El Vz"cepresü/enle de la Repttblica, ene argado del Poder Ejecult"vo,
DECRETA
Artículo único. Asciéndese al soldado Daniel Guerrero á Subteniente
por su ''aleroso comportamiento en el combate del Alfo
de la Cr~z, y destínasele al Balallón Guardia de Bogotá? en la Sección
de Inválidos, con la antigüedad de 1 •0 de los cornentes.
Comuníquese y pubJíquese.
Dado en Bogotá, á 31 de Enero de rgo2 .
JO E MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ
DECRETO ER
(ENERO JI)
r99 DE 1902
p0r el cual se hace un nombramient
El Tlicepres1.denle de la Repríblua, encargado dd Poder EjecuHvo,
DECRRTA
Artículo único. Durante la ausencia del Sr. General Juan N.
Valderrama, Comandante en Jef de los Ejércitos de la República,
que va en comisión del Gobierno al Departamento de Boyacá,
encárgas al Sr. General Manuel D. Montúfar, en su carácter de
Inspector general d 1 Ejército, de la Comandancia en jefe.
Comuníquese y publíquese.
Dado n Bogotá, á 31 de Enero de 1902.
JO E MA UEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDRS FERNÁJ:\'l>EZ
DECRETO UM RO 200 DE 1902
(R 'ERO 3 I)
por el cual aprueban lo nombramientos de emplead s del Cuartel General
del Ejército, hechos orla omandancia en Jefe del mi mo Ejército
El Vr"cepresl·denle d~ la Reprtblt"ca etJcargado del Poder Ejecutivo,
DECRF.TA
Art. 1.
0 Apruébans los iguientes nombramientos, hechos
por la omandancia en J f del Ejército de la República para
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'- 197 _,
empleados del Cuartel General del mismo Ejército, de que da
cuenta en oficio número 645, de 27 de los corrientes:
Comandancia en Jefe: primeros yudantes Generales, Generales
de Di vi ión Daniel . Pardo, Arturo Dousbebés y Arturo
armiento.
Juez ub tanciador, General de División Alfredo Tomás Ortega.
enerales de Brigada, asimilados á Comandantes Generales,
Bernardo C icedo y Clímaco ieto.
Coronelc Pomponio Guzmán, Pablo A. Peña, Francisco Tobar
y Francisco Rodríguez
yudante - ecretario a imilido á General de Brigada, Coronel
Juan B. Romero B.
egundo yudantes Generale , Pío Clopatofsky y Francisco
Valencia argentas ayore .
Primeros Adjuntos, Capitan s Pedro Julio Dousdebés y Andrés
Bonfante.
Estado ayor General : primero Ayudantes Generales, Generales
de Brigada Raimundo Ca tañeda y Aurelio Tobar.
Coronele a imilados á Generales de Brigada, Arturo Pérez,
José Antonio Rojas B. y Manuel J. Campuzano M.
egundos yudantc ;enerales Teniente Coroneles Juan B.
Salcedo y Eli eo 'I'orres arg ntos Mayores Miguel A. Rubiano,
Manuel Quijano y lejandro Ramfrez.
Primeros djunto , Capitanes Rafael Ortega Escallón, antiago
Cortés Peña Manuel A. Mariño Antonio Vásquez y Alberto
Mariño.
egunda mesa: Jefe, asimilado á Comandante General, General
Aurelio Merizalde.
Primeros yudantes Gener les, Coronele Jaime uerrero,
Alejandro arrcr y Rafael Medina .
Primer A junto Capitán Jesús Aranguren.
egun o djunto Teniente Franc isco Camacho.
ercera me a: Jefe, asimilado á Comandante General, G~neral
Elíseo rbeláez.
Primero yudante~ Generales oroneles everiano de la
Hortúa y EJuardo . Lasprilla.
egundo yudante General, Teniente oronel Jo é A. Rivera.
Cuarta mesa: Jefe
Primeros udantes Generale Dt~. Eduardo Amay Ingenie-ro
militar, asimilado á eneral de Brigada para lo efecto fiscale
; Coronel s Liborio Escallón y Luis aría ~rillo.
Primer yudante 1cneral del Comandante Milita1· de la Pla-
¿ T<'n 1·al Gustavo arda Hcrr.ero .
Art. 2. 0 1 Inspector General del Ejército, 1 Jefe Militar de
la laza y u yudant , lo Edecanes del E ·cmo. r. Viccpre_
identc, los • dccanes del . r. fmistro de Gu rra los Ayudantes
de la ubsec1· taría lo n.plcados del Parque ener 1, los de los
T ll · re Milita1·e , lo de 1 I labilitación del Cuartel General, los
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Boletín Militar de Colo1nbia
'-- 19 -·
Capellanes de la guarnición el Auditor de uerra y su ecretario,
el Funcionari de Instrucción y u ecretario, el Fi cal del Ejército,
Coronel abriel Afana r; 1 Cajero del Mini terio de Guerra
y su yu ante, Jos mpleados del servicico cartográfico, los del
Boletill i 1il/tar lo rdenan¿a y demá empleado de la extinguida
ección de ando y enricio que no hayan sido destina os, seguit
·án desempeñan o las mi mas funciones que tenían, y gozarán
de los mismo sueldo , obre. uel os ó a imitaciones de que disfrutaban.
Art. 3. 0 L' s e nerale Divisional"io , primeros Ayudantes Generales
de la Comandancia en J ef , Generales Arturo Dousdebés
y Daniel E. Pardo g-ozarán, desde la fecha del presente Decreto,
de Ja asignación co1·re pendiente á l os Comandantes Generales, y
de igual asignación disfrutará el Juez ub~tanciador.
Comuníquese y pu lí uese.
Dado en Bogotá, á 3 I d Eneru de 1902.
JO. E MA UEL M RROQUIN
El Ministro de Guerra ARrSTIDE FRRNÁNDF.Z
DECRE UMER 205 DE 190~
( l'"EDRER.O 3)
por el cual se confiere un ascenso
El VLcepresülenl~ de 1 República, encar~ado del Potkr li(jecuHvo,
DECRETA
ArtícuJo único. A ciénd se á General de División el de Brigada
General Víctor Calderón R.
§. Dé e cuenta de este ase n o al Honorable Senado en sus
pr0xtrua sesione , para Jos fecto con tituciona:Ie
Comuní uese y ublí uese.
D do en Bogotá á 3 de Febrero de 1902.
]O E MA UEL MARROQUIN'
El ~1inL t1·o e Guerra, ARISTIDEs FERN '. •nEz
DECRETO UMER 206 DE 1902
(FEBRERO 3)
por el cual se llama á un Jefe al sen icio acti o y e le destina
El Piupt Uldtnle de 1 República enea. gado del Poder .Ejeculivq,
DE C R F. 'l.".
Artículo único. Llámase a l rvicio activo al General Roberto
Moral s, Y de tínasele co1no In pector g neral de las fuerzas
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Bo etin Milite r le C >l •nl ta
'- 199 _J
ac nton
ría mente
y d la 'lue t1· n ito-l
Mtni tro d
D
U'!.L M
uet-ra, RJ TIDE FERNÁ.·oaz.
RE1' u R 2o E 1902
(FBRE~ O 3)
R QUIN
por el cual e llam'\ al ervicio c tivo á dos Jefe y se les destinJl
El VzcepresiduJie de l ReplÍbiica e~uargado del Poder EjuuHvo,
DECRETA
Art. 1.0 Lláma e al servicio activo al General Alcides Arzayús
y encárgasele de la reorganización de las fuerzas acantonadas
en la capital y de 1 inspección de ellas y de todas las que lleguen
á la ciud d con excepción de la Column Tdcnica y del Batalló~z
Guardia de I-Eonor.
Art. 2. 0 Llámase igualmente al servicio activo al Coronel
Eliécer G6me¿ ., y de tínasele como yudante general del General
lcides Arzayús .
. Para los efectos de este Decr to, el General Arzayús se entenderá
con el Esta o Mayor general del Ejército, de quien dependerá
directamente.
Comunf uese y publí uese.
Dado en Bog tá á 3 de Febr ro de 1902.
~]OSE M UEL MARROQUIN
El Ministro e Guerra, RISTIDES FER ·ÁNDRZ
DECRET UMERO 209 DE 1902
(FEBRERO 4)
por el cu<.l se b. ccn varias promociones
El Vuepresidenle de la Repúl>lt'ca, ettcargado del Poder Efeculz'vo,
DECRETA
Artículo único. Hácense las siguientes promociones:
Al Tenient Coronel Pedro . Torrente, del Estado Mayor
de la División Marro uín, al puesto de 2.0 Jefe del Batallón I.0
de la mi ma Divi~ión.
Al Teniente Coron 1 Eudoro Velá uez, del pues o de 2.0
jefe del Batallón 1.0 de la División farroquín, al Estado Mayor
de la misma.
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Boletín Militar de Colornbia
'- :lOO _.J
Al Teniente José Vicente Vergara, del pu_esto que ocupa en
el Batallón 1, 0 de ArtiJlería de la Column Técmca, al Estado ayor
de la División mencionada antes.
Al ubteniente José Ignacio forales, d 1 pue to que ocupa en
el Batallón Cazadores de la Columna Técnica al Batallón Manuel
José Uribe, de la División Marroquín. . .
los re . Coronel Custodio Moral s y Temente Coronel SIm6n
Pizano, 1.0 y 2. 0 Jefes del Bata116n Manuel Casabianca, al
Estado Mayor de la Dtvisi6n arroquín.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 4 de Febrero de 1902.
JOSE MANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER ÁNDRZ.
RE OLUCIO
Despacho de Guerra-.BoO'o/á Febrero IO de I902
El Ministro de Guerra
CONSIDERANDO
1. 0 Que la moneda de papel de curso forzoso, además del
carácter econ6mico, tiene, en las presentes anormales circunstancias~
el de elemento de guerra, cuyo rechazo 6 abuso constituye
una agresión contra el orden social y un ataque al Gobierno ·
2.0 Que éste ha hecho los más vivos esfuerzos por proporcionar
moneda fraccionaria uficiente para las transacciones y aliviar
así los padecimientos del pueblo, y que tales esfuerzo han
sido contrarrestados en mucha parte por un espíritu de ciega hostilidad
contra el Gobierno y por la más cruel é insaciable codicia,
que no tiene reparo en especular con el sudor y las lágrimas del
pueblo;
3- 0 Que es imposible estimar la roporci6n entre los billete~
pequeños y los grandes, y que muchos indi jduos abusan de la esc~
sez momentánea de unos ú otro , para agravar el mal y proporCIOnarse
con ello un lucro indebido ·
4· 0 Que todos los billete que haya emi i o 6 emita el Gobierno,
cual uiera que ea su valor, on de curso legal y forzoso,
y todos lle an en í inscrito su valor ;
5.0 Que el Gobierno en alvao-uardia de su e istencia, en
beneficio del comercio y de las clase mene terosas debe hacer
respetar or todo Jos medios, mayormen e los militare , la 1 ye
Y disposiciones r lativa á la circulac'ón d • u moneda,
RE ELVE
I. 0 Prohíbes to a especulación 6 negoci e t nga por base
el fijar á la moneda legal un val01· rvt'Íurío no
pre crib cambios nocturnos de p~sición para las grandes guardias. ,
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Boletín Militar de Colombia
'- 200 :__;
Hemos tratado de probar que la buena alimentación de los
soldados es la primera necesidad para el buen servicio de noche,
y que se Jes debe conceder, en razón de este servicio, un suplemento
considerable de alimentos.
Supongamo que se ha logrado esto.
Hay, pues, para los soldados de las avanzadas, como para
aquellos que viajan en ferrocarril durante los transportes de concentración,
comidas de día y comidas de noche.
Lo hombres comen por guardias ; las fracciones de descanso
comen primero; en seguida se relevan todos los servicios.
La comida de noche debe hacerse, en cuanto sea posible, entre
las once de la noche y la una de la mañana; de ordinario se
compone de carne y café. Acabado el descanso y bien comidos,
los soldados que hacen la fatiga de la segunda parte de la noche,
se encuentran así en magníficas condiciones para sostener una buena
'Vigilancia.
Una segunda comida se hace al aclarar: er el café de por la
mañana, con el resto de la raciones de pan y de carne concedidas
como raciones de noche.
u El cuarto de la gran guardia propiamente dicha queda de
piquete de observación, listo á marchar á la primera señal., (Reglamento
sobre el servicio en campa1ia, art. 170, y 14 del Reglamento
provisorio).
Si se quiere asegurar á los soldados un sueño reparador, es
preciso que éste sea real, y por tanto, que comprenda un tiempo
suficiente para que la necesidad de dormir no venga luégo á impedir
la mejor voluntad en el servicio.
Mandando como piquete el cuarto de la gran guardia, se supone
que el resto de la guardia reposa.
D esgracia damente esto no es así: el piquete no es suficiente
para asegurar todos los servicios y para prevenir todos los peligros.
Por lo tanto, todo el mundo permanece de pie durante la noche,
y al amanecer, todo el personal de la gran guardia estará
como paralizado.
Este hecho es incontestable; por esto el Reglamento determina
1 ue sigue :
u Una hora antes del día, las avanzadillas, las grandes guardias
y la reserva de avanzadas toman las armas. J (Reglamento
sobre el servú:zo en campa11a, art. 173, y 22 del Reglamento provisono).
. Consideramos como muy acertada y oportuna tal prescripCIÓn
del R eglamento; pero en el sistema que aconsejamos no tiene
razón de ser, puesto que 1 servicio es relevado al. amanecer, y todas
las gentes están ya en pie en ese momento.
El capitán podrá de la manera siguiente ordenar el descanso
de sus hom res :
i, por jemplo, 1 servicio ha comenzado después de una
marcha, la comida d por la tarde ~endrá lugar invariablemente á
la caída del día.
El pelotón nombrado para la primera fatiga de la noche, del
crepúsculo á la media noche, despué de haber recorrido y estu-
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Boletín Militar de Colombia
'-- 207 .-1
diado bien la posición, descansará durante la oración hasta la caída
de la noche. El otro pelotón, que de e hacer la se~unda fatiga
de noche, suministrará para lo que re t de día los exploradores,
la avanzadilla y los trabajadores.
En cuanto al capitán, no descansará sino cuando todo su servicio
esté organizado antes de la noche, y durante ésta tendrá que
estar alerta.
1 El es el cuerpo de guardia de los cuerpos de guardia, el
centinela de los centinelas, la ronda de Ja rondas, porque no puede
ser que la salud del jefe dependa de la vigilancia de su aldados.,
"Al capitán se le juzgará siempre como loco, negligente incapaz
y muy indigno de su cargo, si se deja sorprender por sus
enemigos ...... " (De Vi~enere, Arte MzHtar de Onosander).
La reserva de las avanzadas ocupa á retaguardia de las
crandes guardias una segunda línea que debe como la primera,
estar organizada para una defensa á toda costa.
La colocación mejor de esta reserva es detrás del centro de
la línea de vigilancia, en la cima de un triángulo equilateral que
tenga por base la línea que reúne las dos grandes guardias, ó
sea, matemáticamente, á 1,200 metros de las '"randes guardias.
11 En caso de ataque por el enemigo, el comandante de las
avanzadas hace tomar las armas, envía refuerzos á las grandes
guardias atacadas, las reúne en las posiciones que ha escogido
con anticipación, y continúa el combate." (Reglamento sobre el sert~
icio en ca¡tzpaiia, artículo 179, y Reglamtnlo pr(j'[)úon·o, artículo 19).
Recoger las fracciones rechazadas equivale casi siempre el
propósito de una retirada general, sobre todo cuando estas fracciones
representan la mitad total del efectivo. Es preciso, pues, encontrar
el medio de realizar la primera hipótesis : enviar refuerzos á
las grandes guardias atacadas.
Pero es menester hacerlos llegar á tiempo
En esto el empleo de los velocípedos va á prestar importante~
servicios.
Se señala al enemigo El velocipedista de la gran 2"uardia se
mantiene cerca del Capitán; oye los informes de los exploradores, ·
ve la continuación de los acontecimientos, está al corriente de todos
los detalles de la situación. Cuando el enemigo está bastante
cerca para que pueda juzgar de su número desde que comienza
á tomar sus disposiciones para el ataque, el capitán no tiene ino
que hacer una seña á su velocipedista, en vez de perder un tiempo
precioso en explicaciones siempre incompletas.
La bicicleta rueda, y en dos ó tres minutos lle~a cerca del
jefe del batallón.
Los soldados de la reser~a descansan, listos á tomar las armas;
es preciso, pues, que el jefe de batallón escuche el informe del
Yelocipedista, que tome una resolución y designe la fracci6n que
debe marchar, la reúna, dé instrucciones al jefe de esta fracción,
&c.
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Boletín Militar de Colombia
'-- 208 _¡
Por la noche, todas estas operaciones exigen tiempo, y no
se hacen sin cierta tur ación : mientras má se activen, menos orden
habrá. e llegará detrás de la gran guardia sin alientos y
quizá demasiado tarde.
En vez de esto, supor:gamos que la reserva de avanzadas
esté, como todo el resto del servicio, dividida en dos turnos, y que
se le otorgue una ración de noche : se puede contar siempre con
una compañía de observación. Esta compañía en un minuto estará
lista para partir, y en menos de un cuarto de hora estará en
orden sobre el lugar del combate.
Durante este tiempo, la compañía que estaba descansando
habrá tomado en el puesto central las disposiciones defensivas
previstas por la organización misma de este puesto.
Los dos capitanes qe la reserva de las avanzadas han debido
visitar las grandes guardias antes de la entrada de la noche, conocer
los lugares, y pueden, á una simple indicación, hacer ocupar
los sitios que se les han reservado ó preparar un contraataque.
La gran guardia no ha tenido que resistir sino durante un
cuarto de hora · los refuerzos han podido, pues, llegar á tiempo
para salvar la sttuaci6n.
Si al propio tiempo una fuerte patrulla enviada por un puesto
vecino cae sobr el flanco del enemigo, éste tendrá que batirse
en retirada.
Hay lugar de prever la eventualidad de un ataque general
de noche sobre toda la línea de las avanzadas.
Aun en este caso, es mucho mejor resistir denodadamente
sobre la primera línea que buscar éxito inciert en una retirada
sobre la segunda posrción.
~s avanzadas deben no sólo bastar á su propia defensa, sino
tamb1én poder tener á raya al enemigo durante la horas sufici.
ente~,. u hasta que el cuerpo principal tenga tiempo de tomar sus
d1spostc10nes de combate." (Rcglanunlo sobre tl servt"cio (n campaiia,
art. 167, y 19. del Reglame1111 provisorio).
. S~ necesxta, or tanto, que la tropas de vivac 6 acantonadas
t~medJa~a~ent~ á retaguardia de las avanzadas, tengan un serviClO
de vJgllanc¡a constantemente organizado.
'Si se tuviere J aviso de que los enemigos se disponen á
efectuar un ataque nocturno ó á hacer algún otro esfu rzo de noche,
ó al amanecer ; si hubiere necesidad de prepararse temprano
Y de mante!'lerse en la o curidad formados en batalla, esperándolos,
es pr~ctso que el 2.0 jefe de] Cuerpo provea á todo desde la
tarde · Y con este fin ordenará expresamente á los capitanes que
ten_gan antorchas. listas á fin de que mediante su claridad las companías
se encammen, in confundirs ni equivocarse, a] sitio pro-babl
de la batalla ..... .
uy f . P ra este e cto, 1 2.0 Jef ncargará á algunos en
qu1 n s t nga confianza. que vayan á solicitar á cada cuarte
que las compañías se 1 van ten, arm n y encaminen según 1
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Boletín ilitar de Colombia
'-- ~og --'
orden que tienen, á fin de que á un tiempo lleguen todas al sitio
designado. ' (De Vigen re Arte Mz1-itar de Ollosatlder).
El número de Jo hombres encargados de dar la señal de
alerta debe ser de dieci éis para un regimiento de infantería: uno
para el Estado Mayor del reg1miento ; uno para el Estado Mayor
de cada batallón ; uno por compañía ; forman un puesto especial
1 (puesto de alerta , anexo al pue to de policía.
Para las tropa acantonada 6 de vivac en primera línea, es
indispensable qu e dé, siempre que e pueda, después de la co-
1 mida de la tarde, la voz de alerta del día, á fin de que cada uno
estudie el papel que debe desempeñar, el camino que de e recorrer
el sitio que debe ocupar, &c.
Los oficiales uperiores por su parte, reconocen las salidas
de todos Jo caminos por lo cuales pueden tener necesidad de
pasar para conducir su tropa obre la línea de las avanzadas.
Sin estas medida previas, no e puede hacer nunca d~ noche
una reunión sino con desorden confu ión y pérdida de tiempo.
Se han escrito volúmenes obre el papel de la caballería de
exploración pero no se ha dicho lo ba tante para averiguar lo
que puede llegar á ser sta caballería después de ocultarse e l sol.
Los hombres descansan y se alimentan más ó menos, pero
para sus bagaje es preci o ncontrar todos los días, en gran cantidad
agua, pa lo, y ademá , con mucha frecuencia, caballerizas
amplias.
De pués de todo un día empleado en explorar 1 camino, la
caballerfa va á reunir e en ciertos puntos, en grupos la importancia
de los cuale estará en proporción con los recursos de esos
puntos.
e en anchan la malla de la cortina pero la vigilancia es
problemática.
Pero los grupo e r únen por patru'la y como enfrente
la situación del enemigo es la mi ma la seguridad del ejército no
se compromete por e to.
To pasa e ·to con la seguridad d a a gru o, 1 cual e vuln-
erable, no solamente sobre u frente mo tam ién sobre sus flanco
y retaguardia.
o e puede, en tales con ici ne organizar un servicio de
av~nzadas r guiare ; p ru nec sario, como lo prescribe El Reglamuzlo
sobre d servrdo en campa1i z mantener toda la noche una
parte de la Lro a montad , Ji ta junt á 1 s caballos.
in du a ue un centinela á pie no s mejor por la noche que
uno á caballo, porque n e ve má á e ballo qu á pie, pero sí se
oye mejor á ie que á caballo.
Es reciso, obre todo, poder resistir; y para esto, en las tiniebla
eJ caballo, animal temeroso iempr es molesto.
¿Qué pueden las a v n/.adillas la r nde gua¡·dias á · caballo,
contra una partida infantería lige1·a que, transportada no im-
TOKO 1-14
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Boletín Militar de Colombia'-
210 --'
porta cómo, por la caballería enemiga, intente contra nuestra ca-ballería
una sorpresa de noche? . .
Un grupo de caballería de pnmera línea, m~talado en una
localidad 6 en vivac, no puede, pues, descansar, smo cuando su
serTicio de avanzadas cuenta :
1 .° Con una vigilancia móvil asegurada por numerosas patrullas;
2 .o Con una defensa fija organizada con soldados de infante-ría
; •- Concluz"r·á
LAS GRANDES B TALIJAS DE NAPOLEON
POlt DICX D1t LONGLAY
Frü.dland.-(I4 de Jumo de r8o¡).
(Concluye).
La.lucha amenaza er terri le : la situación de Lannes y de
Oudinot es peligrosa, porque Yan á ser atacados por todo el ejército
ruso y no disponen sino d eintíséis mil hombres para luchar
cont~a etenta y cinco mil. El cañón resuena siempre, se redobla
el pa o. '1 uestros dragones acometen al mismo instante á los soldados
de infantería rusos, los de baratan y les quitan una batería.
Mortier acude á nuestra ayuda con la Di i ión Dupas; pero
en el momento en que aparece en el campo de batalla, una baJa
de cañón le mata u caballo ; se levanta todo lastimado, y sigue
avanzando.
Los rusos aúnan todos sus esfuerzos para arrojarnos del bosque
de ortla~k, en donde hemo tomado posición con los granaderos
de Oudinot. Este valeroso General, aprovechándose de todas
las vanantes del terreno ya de las manchas de bosque sembrada
aquí y allá, ya de alguna capa de agua que )as lluvia
de los días precedentes han depo itado, 6 también de la altura
misma de los trigos, defiende 1 t rreno con tanta habilidad corno
energía. Alternativamente oculta 6 muestra á sus soldados, los
dispersa en tiradores 6 lo opone cual masa eri7ada de bayonetas,
á todos Jos esfuerzos de lo rusos.
Un batallón de nuestro regimiento, que ha salido demasiado
fuera del bos u es acometido de improviso, y rechazado
por un Regimiento d coracero rusos. Al ver esto, el Ayudante
argento Labowril corre á la compañía de granaderos, se coloca
en medio de ellos, con la band ra en la mano, y los vuelve á conducir
al combate diciéndoles: 'Defendamos ]a bandera al precio
de la vida!" Varias vece los ruso intentan penetrar en el bosque
( I) El artículo 26 del Reglamento prtn.•iS()rlo puede resumirse en estos dos
parágrafos.
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Boletín Iilitar e Colombia
'--211_;
de Sortlack. A cada ata ue del enemig , Lannes hace alir de
súbito una brigada de nuest•~a Divi ión, y de lejos rechaza al enemigo.
A ustados por estas impre istas apariciones, y temi~ndo
que en este bosque mi terioso esté oculto Napoleón con u ejército,
los rusos no se atreven á acercarse más.
Un g-ran tumulto un inmenso ruido de aceros se deja oí en
este momento á nuestra derecha: son los cinco mil soldados de
caballería del General.Grouchy, dragones, coraceros, carabineros,
que combaten con la caballería rusa, fuerte de más de doce mil
caballos. Presenciamos entonces un verdadero combate de caballería,
cuerpo á cuerpo; no se distinguen por decirlo así, sino corazas
blancas, cascos de oro y forros de piel, que atra iesan la
líneas de Jos Ulanos, de los Dragone y de los coraceros rusos .....
Todo e confunde · luégo nuestros jinetes e reorganizan y acometen.
Pronto una nube espe a de polvo y de humo cubre este rincón
del campo de batalla ; de tiempo en tiempo una rápida claridad nos
deja Yer á algunos jinete , á un dra2"Ón inclinado so re su caballo,
á. un coracero con su grue a espalda blanca, su casco y la cola ondeante
del cabaJlo y los trigale pisadoc; lo heridos bajo lo pie
de los caballos. Por último después de varias cargas, el enemigo
se retira; el humo comienza á subir, 1 polvo á caer; de cubrimos
la llanura cubierta de hombres y de caballos muertos, jinetes desmontados,
cascos y corazas deslumbrantes.
Es medio día. Ha ta este momento hemos podido contener
las fuerzas abrumadoras de los ruso , pero es tiempo de que nos
lleguen refuerzos. Lannes ha enviado todos sus yudantes al Emperador,
uno tra otro, dándoles la or en de que maten sus caballos,
si es necesario para reunírselc é informarle de Jo que pasa.
Lo han encontrado acudiendo al galope sobre FriedJand. La fisonomía
de apole6n se muestra anirnada por la esperanza y deslum
rante por el genio, orque ncu ntra á los rusos en la situación
á que sus maniobras los han conducido n la cual pued ocasionarles
un e pantoso desa tre. La victoria de EyJau fue dudo a ;
apoleón no cabe en sí de alegría al poder tomar un buen desquite.
u Es hoy, repite á los que encuentra, 14 de Junio, el ani ersario
de Marengo; es un día feliz para nosotros." Adelantándose
á sus tropa con toda la ligereza de su caballo, atra vie a ucesivamente
las largas filas de la guardia, del uerpo de ey y del
Cuerpo de Bernadotte, todos en marcha obre Friedland y d filando
á paso de carga.
Era tiempo, en efecto de que se acudiese á nue tro socorro.
Repentinamente nuestro Capitán, mirando atrás, hacia el camino,
nos dice : u Ahí viene el Emperador con la guardia.) Todos repetimos
n las filas: u¡ Llega el Emperador. 1 Llega el Emperador
1"
Nos volvemos y reconocemos á Napoleón por su sombrero
pequeño y su levita gris, con un numeroso Estado Mayor y su es-
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colta de cazadores á caballo de la guar1ia; llega por entre los
campos y se nos acerca á galope. Encuentra á los heridos de Oudinot:
' ire, le dicen éstos, acudid pronto en ayuda de nuestros
camaradas. Lo rusos son más fuertes en este momento."-" ¡ A
vuestras filas! Ftrmes ! Frente al enemigo! , , nos gritan los oficiales.
La presencia del Emperador nos ha comunicado nuevo ardor.
Lannes, Oudinot, Mortier, que están allí desde por la mañana, y
Ney, que acaba de llegar, lo rodean con el más vivo empeño.
El valiente Oudinot 1Jega con su vestido atravesado á balazos
y el caballo cubierto de angre: "Apresuraos, Sire, le dice,
mis granaderos no pueden más ; dadme un refuerzo, y arrojaré á
los rusos al agua."
apole6n escudriña la llanura con su anteojo, esa llanura en
donde los rusos, arrinconados en el codo del AlJe, ensayan vanamente
desplegarse, y aprecia bien pronto la peligrosa situación de
éstos. Al punto toma sus disposiciones para el ataque, las que son
dignas de su maravilloso golpe de vista. Arrojar á los rusos en el
Alle es lo que todos, hasta el más ínfimo soldado, se proponen en
la batalla.
Toda las tropas llegan. El Emperador concede una hora de
descanso, visita sus líneas, regresa al galope hacia su guardia y
cambia de caballo. Rodeado de sus tenientes, les explica, con la
fuerza y la precisión de su lenguaje, el papel que cada uno tiene
que desempeñar. Tomando por 1 brazo al Mari cal Ney y mostrán_
dole á Friedland, los puentes y los rusos apiñad~s adelante,
le dtce:
-Ved el objelz'vo; marchad all( sin mtrar á vuestro rededor;
penetrad n esa espesa ma a, penetrad en Friedland, tomad los
pue~tes, y no os inquietéic; por lo que pueda pasar á derecha, á
tzquterda 6 á vuestra retaguardia. El ejército y yo estamos ahí
para atender á ello.
Ney, ardiendo de entusiasmo, orgulloso con la temible tarea
que se le ha confiado, párte al galope para di poner· á sus tropas
enf.rente del bosque de Sortlack. Impresionado por su marcial
act1tud, apoleón, dirigiéndose al Mariscal Mortier, le dice: ' ¡Este
hombre es un león. ' uestro ejército, que cuenta ya reunidos
c.erca .de ochenta mil hombres, espera con impaciencia la contmuaci6n
de la batalla. En este momento, apenas aJCTunas descargas
de artillería señalan la continuación de la luch:.
Por último, pareciéndole á Napoleón que ha llegado el momento
con,·enient , da la señal. Las 'einte piezas de la batería de
o thenen disparan á la vez¡ la artillería deJ ejército les contesta
sobr~ todalla línea. A esta señal, impacient mente esperada, el
Man cal ey, á caballo, de grande uniforme adornado con todas
sus condccoracione , pasa por el frente de nuestras dos ivi iones,
Marchand y Brisson, y saca la espada; alto, flaco, hue oso, con
su cabellos rojos, nos contempla con sus ojos color gris claro, y
se creeda que nos ve á todos ; cada uno e figura que es á él á
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Boletín Militar de Colombia
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qu~en mira. Al cabo de un instante extiende su espada del lado de
Fnedland, y exclama: 11 Vamos á tomar aquello l no estaréis soJos
... Ese es el nudo de la batalla ... Yo os conduciré personalmente..
. Batallones.. . adelante en marcha !
Partimos á paso acelerado, por compañías, en tres líneas. El
Mariscal va adelante, á caballo, con el General Marchand, nuestro
Coronel y los Oficiales superiores del so. 0 Ha vuelto á envainar
su espada; las balas silban por centenares. Ya uno de nosotros,
ya otro, se agacha, y las balas pasan por encima. Dos 6 tres veces
el Mariscal vuelve á mirar si marchamos unidos; tiene el aire
tan calmado, que su cara inspira confianza á todo el mundo. Cada
uno piensa : ' Ney está con nosotros, aquellos están perdidos."
A medida que nos acercamos á la aldea de Sortlack, en donde
Jos rusos se han atrincherado, el ruido de la fusilería se hace
más claro en medio de los estruendos de los cañones, y se ve también
mejor la llama de los disparos que salen por las ventanas.
Como todos los disparos de fusil de los rusos se dirigen contra
nosotros, el Mariscal Ney, sacando su espada, grita con voz
que resuena á Jo lejos: u¡ Adelante " Párte por entre el humo
con dos 6 tres Oficiales más. Todos corremos en su eguimiento.
trás, bien lejos, suena el toque de carga. El fuego sale por todas
las ventanas de la aldea; no e percibe sino el olor pesado de la
ól vora. u Tomen aquello ", ordena el Mariscal. Entramos á paso
de carga en Sortlack como bandadas de lobos ¡ penetramos por
ntre los rusos, que lanzan gritos y juramentos sal ajes. Una vez
en nuestro poder esta aldea, continuamos nuestro movimiento ofensivo.
La caballería de ellos intenta detenernos, pero nuestros cor
ceros caen sobre ella y la arrojan al Alle, en donde se ahoga la
mayor parte de estos desdichados.
El Mariscal Ney, galopando de un extremo de la línea al
otro, mantiene el ánimo de sus soldados por medio de su continente
heroico. m embargo, filas enteras son arrebatadas, y el
fuego aumenta de tal modo que las tropas, aun las má alientes,
no pueden soportarlo largo tiempo. Ante eslo la caballería de la
t"Uardia rusa se lanza sobre la División Bri son y la hace entrar
de nueYo á pesar de los esfuerzos de este General, quien por su
estatura domina las lfneas de sus soldados.
La ituaci6n se hace muy gra re. Entre tanto, Dupont 11 ga
on u bella división y la hace avanzar, recordándole á Ulm,
Dimstein, Halle. Al propio tiempo el General Sénarmont, que
n1anda Ja artillería, llega á gran trole con cuarenta cañones del
primer r ~ gimiento de artillería, y los coloca en atería sobre. una
altura que domina al ejércilo ruso. Nuestros at·tilleros, de umforme
a7u1 y encarnado, con d saco á la espalda, con polaina blancas,
di.-igen nuestr batería con admirable rapid z y esperando á
lo ru os ha ta el alcanc de metralla, producen espantosos claros
en las masas enemigas, que comienzan á apelotonarse en 1 codo
del He, y amontonan á lo hombres como granos de trigo bajo
una piedra de molino. Los rusos, cada vez má lanzados hacia este
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Boletín Militar de Colon1 bia
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abismo sufren una especie de desesperación y tratan de hacer un
esfuerz~ supr mo ara salir de allí. .
La guardia imperial ru a, apoya a en el arroyo d 1 mohno,
y medio oculta en el barran"O ue s1rve de lech. á e~te arro_yÍ bajo de tierra allí hubiet·a ido á buscarte." La destrucc
ión d · 1 ala iz ui erda d lo ruso ha dejado 1 ala derecha sin
a oyv n mitad de 1 llanura privada de todo medio de retirada,
y tcni ndo 1~ lrá un d sin puentes. l enerat Gortschakoff, que
manda ta ala , da cuenta d 1 pelio-r ue le amenaza, y trata
de evitarlo abriéndose pa o por entre nue tra tropas ; pero
_anne e n su granad ro , y Mortier con los fusileros de la guardia,
le opont n un muro de hierro que ara liza todos sus e fuerzas.
Entonce los rusos s dingen sobre Friedland é intentan volver
á tomat· sta ciudad. u primera column penetra en ella, y
por un mom nt rechaza á los . oldaclos de Ney y de Dupont; pero
é tos, á u v z d tienen la tropa de ortschakoff. Un nuevo
combat se traba en m dio de e ta de dichada ciudad devorada
por la llama . La ca11e e tán embradas de cadáveres, de armas
rota , de cajas abandonadas.
1 fin quedamo dueños de Friedland, y llevamos el Cuerpo
d Gort chakoff á sta llanura sin salida que le ha servido de camo
de batalla.
Queriendo aprovechar los pocos minuto que aún quedan de
luz, Napoleón ordena un ata ue general, y da la señal de estrechar á
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los rusos sobre to o los puntos : inf ntería, caballería, artillería,
ttodo e pone en movimiento á un tiempo. Los ruso s .... baten como
lleones. Gorstchakoff, estrechad por to os lado , \'e que ha llega•
do el momento de rendir la armas. Una parte de sus soldados,
•que tiene la fortuna de encontrar vado logra alvar e · los otros
mo quieren rendir e, y prefieren perecer en el río. Tan olo alguma
pieza de artillería pueden alvar e; 1 re to permanece sobre
la ribera i/.quier a y cae n nue tro poder.
on la diez y media de la noche. La Yictoria es completa.
apoleón en u va l carrera no ha alcanzado una vi tona más
rillante. Tiene por trof~ ochenta cañone , pocos prisioneros,
porque los ru os han aceptado la m u _rt antes que deponer las
armas; pero veinticinco mll hombres, muertos ó heridos, curen
con us cuerpos la dos ribera del Alle. La orilla derecha,
á don e mucho de ello se han arra trado, presenta un espectáculo
de matanza casi tan e pantoso como el de la orilla izquierda.
La noche no es alumbrada sino por los resplandores inie tros que
arrojan las columna de fuego que se levantan por encima de
Friedlan y de las aldeas vecinas. Tenemos que lamentar nosotros
la pérdida de siete á ocho mil hombre .
El ejé;cito ru o, corta o en dos, desciende el Alle en una nohe
clara y transparente con la de e peración en el alma, y se
ncamina á toda prisa hacia el i.emt!n; su retirada presenta el
specto <.le la den-ota más completa: á cada paso los vencedores
rccoo- n la caja , lo prisioneros, arma , bagaje . El ejército fran-é
durmió en la posición en donde había combatido¡ los soldados,
alegres esta ez tanto como en usterlitz 6 en J ena gritaban á
z en cuello: ·Viva el Emperador ' aun cuando no tenían para
comer sino un pedazo de pan que llevaban en el saco.
Napoleón pa ó la noche en el vivac, rodeado de su gruñones,
quienes, para ervirno de la xpre ión un tanto pintoresca del Get""
ra] Gros Coronel mayor <.le Jos Cazadore de á pie de la vieja
guardia, ' se habían be tializado permaneciendo con los brazos
ruzados todo el día.'' Per á la mañana siguiente, al despuntar el
ía, estaba á caballo, recorriendo las líneas de sus trepas, cuyos
soldados dormían toda vía. rohibió que los despertasen para que
le hiciesen los honores, como era de uso. Recorrió en seguida el
campo de batalla de los rusos, que ofrecía un horroroso aspecto.
Se podía seguir el orden de sus batallones por los montones de
sus cadáver es.
Krenigsberg, la última ciudad del Rey de Prusia, se rindió
después de e ta victoria; all1 se encontró cantidad inmensa de pro- ·
visiones, y cien mil fusile enviados por Inglaterra, que da a armas
y dinero, pero que no e atrevía aún á poner en tierra uno solo de
us regi mientes.
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INFORME OBRE ~L EJÉRCIT ALE 1ÁN
Conli1lúa
Gracias á estos almacenes, el ejército prusiano se encuentra,
puede decirse, constantemente dispuesto á entrar en campaña ;
porque no sólo la infantería puede marchar desde el sexto día y
la caballería desde el octavo, szno que las tropas de las tres armas estacionadas
en un radio de ro mz1/as (75 kilómetros) de la frontera,
pueden emprender las operaciones desde el tercer día, por consecuencia
de un sistema de movilización acelerado, especialmente
adoptado en toda esta zona del territorio.
Así que, comprendiendo el Gobierno toda la importancia de
estos almacenes, no ha economizado nada para reconstitufr lo más
pronto posible los repue~tos que naturalmente habían sufrido mucho
durante la última campaña.
Lo que con respecto á este a unto se ha sabido hacer en cinco
años •, es verdaderamente pasmo o. in ha lar de la transformación
radical del armamento de las tropas de todas arma , del
vestuario y equipo, comprendidas todas las reserva , que han sido
entera:nente renovadas, hoy todo e encuentra com Jeto, enteramente
nuevo y de cahdad excelente. Y por la enorme imporla1lcza
que se ha dado en la hora actual á todo lo que asegure la rapidez
tle la moviHzaci'ón, puede verdaderament afirmarse ue lo almacenu
de las tropas alemanas constituy n uno de los más serios elemento
de fuerza para d ejército y de podn-fo para a país.
Recapitulando todo lo que hemos enuwerado nos encontramos
con que cada regimiento de infantería, por ejemplo posee
un repuesto permanente de efecto de v stuario y equipo, todos
nuevo y dispuestos para 1 servicio que astarían para un total
de siete batallones y medzo al efectivo de guerra; á aber: tr s batallones
activos, un atal16n de Ersalz, do b tal1on s de landwehr,
uno de Ersatz de landwehr y dos compañías para formaciones
imprevi tas · y además de todo sto, cuatr cinco vestuarios 6
juegos completos de efec os en número igual al f ctivo de paz t .
.. n cada regimi nto de caballería s cu nta t mbién con rcpue
tos permanent s para lo cu tr cuadt·one activo~ un escuadt
·ón de de ósito, los cuatro scuaclron d 1 r girni nto e reserva
y 1 e cuadrón del epó ito de t re imi nto; total diez
drones, sin contar lo ju g d f tos ( crarmluru) d 1 fecaz.
Para x minar l sta lo de st iverso repuesto están
especialmente destinada la ti!spccetones de dcla!l :t asada cada
-. De 1871 á 1876.
t • d~cir, algo así como arg o, gozaba en su
aldea de todas las prerrogativas ima2'inables · con efecto, fuera
del derecho de sentenciar las disputas, como lo hacen los jueces de
paz, tenía el de arr glar los pesos y medidas. ada es más arbitrario,
puesto que piedras cuyo valor es convencional, sirven de
peso, y las balanzas se hacen con dos calabazas, con frecuencia
muy desiguales. Los Alcaldes fijan también el impu to y la conscripción.
A pesar de la necesidad que se experimenta en e ta na vegación
de bañarse con frecuencia, á cau a del calor que ocasiona el
ardor del sol las picaduras de los mo quitos y el número de gentes
reunido en un espacio muy pequeño debo confesar que comencé á
tener menos afición á este placer desde que nos hubimos alejado de
Morales. Efecti amente, el aire y 1 agua eran sumamente fríos,
y se experimentaba una impresión desagradable cada vez que uno
entraba al agua. o era é te el único catnbio que había notado al
subir á la parte alta del río¡ el cielo e taba continuamente cubierto
de nubes, á punto que la luna se veía por casualidad; ya no
eran aquellas noches re plandecientes d los trópicos, aquella claridad
de una luz casi tan viva como la del día; al contrario, de la
cima de las altas montaña que nos rodea an se extendían velos
espe os de ,·apares que nos la ocultaban. Por esto á pesar del celo
de los bogas poco navegábamos de noche ; la bruma era de tal
modo cerrada antes de medio día, que apenas se podían distinguir
los objetos á distancia de dos piragua . Pero de otro lado, esta
temperatura más suave presentaba una naturaleza más agradable
á los ojos del europeo. Cierto ue era mejor y má variada; Rores
más brillantes tapiza an las orillas del río, y entre ellas la bellísima
formaba guirnalda de púrpura de lum brante ; l árboles
eran más fuerte aun cuando men altos¡ adherido por raíces
profundas á la tierra, se ,·c ían menos troncos tumbados que estorbasen
la na Yecración, omo suc de en la parte baja del río. Tuve
sobre todo ocasión de admirar la punta lev da de Barbacoas;
pero los combates que libraron allí lo pañales y los indios destruían
todo el encanto, porque despiertan el rccuer o de que esa
aguas puras y límpidas que bañan u pie fueron ensangt-entadas, y
en esas deliciosas soledade en que los hombt- s no han aparecido
sino una vez, tan s6lo se encontraron ara destruírse unos á otros.
El 7 de Febrero vimos á nuestra derecha á an BartoJomé; un
n1al camino que sale de sta. aldea JI va á la Provincia de Antioquia
; pronto estuvimos en las aguas sucias y negras que un arroyo
vecino lleva de tributo al Magdalena, e 1 olor pantanoso del
cual indica su condición malsana. Cuando salímo de e tos infectos
parajes, tuvimos que doblar un promontorio que se llama Remolino
grande ; las aguas se precipitan allí con una violencia peligrosa
para la embarcación que no se favorece apegándose de
tiempo en tiempo á las roca , á la ramas y á la raíces que tapizan
la orilla~
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Pasámos todos estos escollo sin contratiempo, y antes de la
noche llegámos á Garrapata. Los habitant~ de sta aldea ti_enen
fama de muy patriotas. Con este título, m1s boga retend1eron
estable cer un i tema de ley agraria que absoiutamente no convenía
á lo ciudadanos de Garrapata, y que 1 s obligó á estar alerta
toda la noche y á igilar los pa os de mis marineros. Con efecto,
éstos consecuentes con su lógica políti~a, retendfan que se les
suministraran gratuitamente pollos, naranJaS, látanos y hasta sal.
1 Entre hermanos y amigos todo debe ser común," decían. El
principio no fue admitido. Entonces, cambiando de si tema, amenazaron
sin que yo lo supiese, á los habitantes de Garrapata, con
toda mi indignación · lo que no era á los ojos de estas pobres gentes,
una amenaza sin consecuencias, porque me habían hecho pasar
por Oficial de la República. Por medio de esta estratagema,
mis bogas obtuvieron muchas cosas.
Teníamos que atravesar la Angostura, punto muy peligroso.
Ante todo se ocuparon en tejer cuerdas en dos y en tres; Iuégo
registraron la piragua, y se calafatearon algunas partes que se habían
dañado cerca de Garrapata ; por último se tomaron algunos
canaletes nuevos. Cuando todo estuvo listo, impulsámos la embarcación
á lo ancho. En poco tiempo llegámos al pie de la Angostura.
E ta roca s muy alta, y como entra mucho en el río estrecha
consid e rable mente su anchura. Felizmen"e el agua estaba muy
baja cuando pasámos; d e modo que corrimos pocos peligro . in
embargo, ex enm e ntámos alguna inquietud al encontrarnos bien
pronto en m e dio de las rompie nte s : allí no e puede hac r uso
sino d e l o s canale t e s. Las orillas del río son de tal manera escarpadas,
que no hay medio de atracar á ningún lado.
Cuando la aguas e tán bajas, los marineros van con mucha
dificultad á amarrar bi e n lejos la cuerda en algún árbol de manera
que no e corra riesgo d e ser arrastrado por la violencia de la
corrie nte . En otro tie mpo había en la Angostura hombres ncargados
d e los pasaportes de los viajeross · al propio tiempo e taban
provistos d e todo lo que puede nece itarse en caso de de gracia:
hoy no existe ya nada se m e jante.
l río e n la angostura es muy limpio; tan pronto como se sale
de este pa aje peligro o la aguas se uelven amarillas y tur ias.
A oca is tancia d e scu rímos á are, á donde en breve trepé.
Nare e s una d e la alde a má importantes del Magdalena. ituada
á cinco día d M e d e ll ín, e ha converti o en l puerto más
fr cuentado d e la rica Provincia de Antioquia. Los correos los
m e rca e res, todo lo viajeros llegan allí y esto l da mucha vida.
En una pala ra : e s e l lugar de depósito de Jos cacaos del Magdalena,
para las r e g10nes de la cordillera occi ental; allí e les cam-ia
por e l oro u e xplotan. El do que 11 va 1 nom re de la aldea
de are e un canal ba tante cómodo para el transporte de las
mercade rías al inte rior del paí .
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Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 7", -:-, 1902. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691158/), el día 2026-02-27.
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