GenerQI d(' Jngt•nioroa
liembro d vari S~i~d de• Ci 11 ffica
DECRETO U fERO 48 DE 1902
(E ~ERO I S)
por el cual se dispone la manera de cubrir el valor de los daflos causados y las
expropiaciones verificadas por los re,•o lucionarios á lo amigo del Gobierno
El Vzupresidcnle de la RepúbliCa encargado del Poder Ejecu/i'v(),
DECRETA
Art. 1.0 Desde la ublicación de este Decreto en adelante,
los biene que les sean confiscados ó de truído , fuera de operacionc
militar s á los amigos del Gobierno por los Agentes de la
Revolución les rán r int grade inm diatamente con dinero
que al efecto se le exigirá á los nemigo del Gobierno.
Art. 2. 0 La comprobación que los lesionado presentarán al
Ministerio de Guerra para reclamar el valor de lo bienes confiscado
consistirá en el recibo que les entregan los re oJucionarios,
y á falta de e te docum nto en la declaracione de tres te tigos,
tomada ante la autoridad del Jugar donde e haya verificado la
confiscación 6 destrucción.
Art. 3. 0 l Ministro de uerra en Bogotá y los Gobernado.
re en lo Departamento , quedan encargados del puntual cumplimiento
de este Decreto y de reglamentar la manera de llevar
á cabo las re titucione á que él se refiere.
Comunfque e y publíquese.
Dado en Bogotá, á 15 de Enero de 1go2.
JO E MANUEL MARROQUIN
Kl Ministro de Guerra, ARISTIDES F~:RNÁNDEZ •
. TGKO 1-5
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Boletín jlil itar de Colornl t,
'-- 66 _.)
-==== Doctrinal
LA GU ~RR E OCif
Y I.JAS l\I r !OBR. S DE NOCH:b:
POR ·A. CHEVA\LMR
J ef4t d ~ \latallon, con diplomh, del 65 Regimiento de Infantería.
(Traducci >n para el Bo/~1/n .Afil:t r)
CAPITULO Il
Necesidad de las m. rchas dt: noche-Preparati ·os de mnrcha-Orracione .
Esta hora podrá con frecuencia scoger e de modo de no privar
totalm ente á los hon1ln·es del sueño necesario y también le
modo de evitar un vivac de noche.
En us numet·o as marcha d noche Ce at~ dio siempn; á us
soldados un reposo pr vio, y e encuentt·a frecuenten1ente como indicación
de la hOl-a el la partida 1 principio del terc r servicio
d e guardia (de ¡,,tia 'll/uil/a), el cir la m día n he ; ademá , la
extensión del tráns ito parece habe r sido si m¡ re calculada de tal
suerte que ·e puede 11 .!;ar al l tino ante el que sa lga e l ol.
E difícil formar e idea clara.. de la lige:n.:za de marcha de Jo_
ejércitos romano y de la r al e.·tensión que odian r co1-rer. Lo
resultados conocido de la mar ha 1 noch , en las campaña
rnod ¡·na., y aun ·1 simpl 1·aciocnuo, tabl e n de una man ra
indiscutible la inferioridad de e tas marchas de " \: el punto d9 vi la
del rendimi nto.
V geci . Instíludo11 .r Jfibian .
t Canlinal \on '' irl •tu, Li' ~mnbal d· nuil tlmu la .t:UC1'rc d,· cnm¡ ngne
et de st~ge. E. te modo ele :l. cgurarsc d • In p r ona le 1 guin-. t· lá pr1 crito en
nuestro Reg!amt'IJIO stJl-rr t•! Sl"J cflCitJ dt• lus ~JirciiL J NI ((lllrponcl 'ntlÍ<. u lo 2 1 7' ·
:l: O lo. hora del pnso por l punto inicial, cuantlo s trate- de ~randes unidad<.>.",
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oletín 1lilitar de Colon1bia
'-6g__/
•
Hay siempre menor lig-ereza, y, por con iguiente, aumento de
duraci6n y de faliga. ·
Para e ·itar te aumento de f ti ·a h mo intentado d mos-t¡
·ar la nccesida de una alime::ntación previa; añadiremos qu un
reposo especial s igualmente indi I en able.
' Cuando el soldado no tiene nada que hacer, es preciso que
coma ó que duerma .. ,
Comerá, si hay qué dormirá i tiene el estómago lleno; que se
le pida Ju¿go un e~fue::rzo, e pue e estat- ~e uro de que no se qued
rá en el camino.
El modo de dar el al"ment y reposo cambiarán cierta-mente
s gún la circun tancias · e menes er que el comandante
no tenga que entt·ar á cada in tanl en esto p rmenore ínfimos.
El principio general, que una tr pa debe e tar siempre lista á
marchar, basta · añadiremo , sin embar ·o tu e agregue á esto
que á todo aumento de fatiga dt.:!b prcced · r un suplemen to de
alimento.
1\luy oco to nu stt· s antepa ados y
como con fr cuc cia la d . o·racia nseña hemo llega d1 campaila, artículo 148.
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oletín 1lilitar de Colon1bia
\.._ 71 _;
Hé ahí todo. El R~g!amenlo sobre d sermc/o d~ campa71a de r823
no contenía sino la iguiente frase:
1 En las marc as de noche se gua1·d rá. 1 mayor silencio por
todo el tiempo que duren " "·
.. ue tra Iuslrucdón prtfc!/ca sobre d servzc/o de la ilifanlería en
~ampa1ta ha reYiYido e ta pr cripción :
· En l'J. marcha de noche se obsen·a el mayor silencio, se
disminuyen la di tancia , la para la , que on más frecuentes,
amortiguan la celeridad. En ciertos casos es 1 rohibido fumar "
El ilencio y "'1 orden lo hemo dicho, y no se encarecerá
demasiado, son indi p nsa les.
• Pero, dad orden dice Ciro, que todo se hag·a en gran silencio
porque, de noche los oídos son m~s aptos que los ojos para
conocer y di tinguirlo od . Es má~ f cil suscita1· el desorden y
má~ difícil calmarlo de noche qu de día ; por tanto, es indispensable
guardar silenci almad y orden ·· + .
. El ilencio tiene un incon,·eniente: los oldado ó más propiamente
cicrt número d hombre tienen t ndencia á dormirse en
marcha, cuando no fuman ni hablan.
u Cuando lo soldado ma1·chan, están menos listos y menos
atentos; se turban y se desorganizan más fácilmente á la primera
alarma inesperada que se presenta ' ¡.
ería pue , necesario pod r t ner á los hombres atentos, sin
verlos ni hablarles.
Estas dos palabra no deb n tomar e en su cntido absoluto;
se ven los soldados ha la en la noche más oscura, Jos buenos oficiales
conocen á sus soldado por su silueta por su continente· por
último, pueden cruzar e palabras n voz baja entre la tropa y los
jefes.
Lo ue se prohibe son las charlas en alta voz con las risas
que pueden ocasionar : , en resumen el ruido, de cualquiera naturaleza
que sea.
P()l· esto. se toma tanto cuidado en el arrimo de los efectos
á fin de evitar el choque d los hierros j por esto se hace efectua;
la marcha á pa o de camino para e ·itat· la repercu i6n á Jo lejos,
del ruido de los clavo del calzado sobre el ue1o endurecido.
Hay gran ventaja en hacer llevat· «=:l at·ma al hom ro, porque
en esta po ici6n los hombre~ se descutdan meno están si rnpre
listos á ponet· e en defen a, y, 1 or úl im , porque tienen menos tendencia
á dormir e.
Hemos deducido que la vanguardia debe componerse única ..
mente de infantería .
• ~rvicío di! campaii de 1823, título xx, n.rtículo 30
§ /JJslrucoón prádua, &c., scgund, pnrl , articulo 30.
t jeuofonte. Cyrojudu, libro, . .
l: · ~ccio. InslllucioJUS militaru.
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'-- 72 _)
No hay ninguna razón para modificar la disposiciones del Reglamento
en lo qu atañe á la fuerza de la vanguardia. in embargo,
hay grande inconveniente en escalonar, en un largo trayecto,
toda una serie de grupo 1 cuales deberían, nos parece, reducir-e
á tres.
11 Por lo demás, la máxima que se ha practicado es la de enviar
descubridore , y dividirlo ordinariamente en tres tropas. La
primera, en número reducido, para despejar con facilidad la ruta
y recorrer uno y otro lado. La segunda, más fuerte, para sostener
á las prim ras si hay necesidad. Y la tercera todavía más para
contener á los enemigos si pretenden acometer."
Esto estará conforme con todos lo puntos sentados por el Re~
lamento tnismo.
11 La vanguardia está dispuesta por fracciones sucesivas, conforme
á los principios admitidos para la formación del combate." t
Ahora bien : en la época en que apareció este Reglamento
(26 de Octubre 1883) todavía e e taba, en táctica, sujeto al Reglamento
de maniobras de 187 5 y á la gradación en escalones exagerada
en profundidad.
Hoy no tenemos ya en la formación de combate sino la esca-la¡
si~uien tes ;
I. 0 Exploradores.
2.0 Línea de combate.
].
0 Reserva.
Convendrá, pues, formar la vanguardia de tres grupos;, que
sigan á cortas distancia y unido por soldado que Jos enlacen,
de modo de asegurar como una e pecie de corre pondencia telegráfica
constante entre el omandante y la vanguardia y sus dos
grupos de de cubierta.
Cuando la noche no sea demasiado oscura, uno ó do velocipedista
que marchen· con el extren:to Y. !a cabeza, reemplaz~rán
con ventaja los hombre d comumcacwn., E to velo-:apedtstas
deberán abstc::nerse de usar corneta y linternas. ·
Las relacione entre la vanguardia y el grue o del ejél·cito
estarán siempre asegurada por ficiales á caballo ó por velocipedistas.
La e.xperiencia demuestr~. completamente que c~n frecuencia
s pehgroso confiar transm1S1one verb les á meros Jmetes.
El Reglamento se limita á decir que e disminuyen la di -
tandas.'
No puede, en efecto indicar en qué proporción. Añadiremos
que habría gran peligro en pretender reglamentar este pormenor.
De igcnere. Arte ftftltlar, edición de J 6os.
t R~glamento ubre el Ut'Vtoo de camja,1a, articulo 1253·
l El Re&lamento pnrvu11ru1 del u de layo uc 1894 ha. ~atisfecho e te d.esi<
lcritum.
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B o letí n l\1 i litar de Colombia
'- 73 ..J
Las di tancias deben er en general tanto más reducidas
cuanto es má oscura la noche con erv n o, in embargo, siempre
las unidades de marcha. Este e un punto ecundario que conviene
dejar á la di po ición de lo comandantes de esta unidades.
Cada uno e ello odrá adoptar una di tancia diferente, se gún
su carácter ó su maner de YCr y la irregularidad de ninguna
manera comprometedora ha ta erá un bien, ue to ue hará
desaparecer otros incon,·enientes.
o pasa lo mi mo con lo qu toca á la paradas. En esto l a
mayor regularidad es indi pen able · toda la unidades deben detenerse
al mi mo tiempo y mover e lo mi mo.
La Tizs/1 ucción práclica e pues, insuficiente cuando se contenta
con decir que la parada on má frecuentes ."
El alto horario ha entrado en la co tumbres, y su aplicación
es de las más encilla ·.
upono·amos que se pretenda reducir la duración de la marcha
de 50 á. 40 minuto por jemplo, y ta lezcamos conform e
á esta base un~uad ro de la parada por hora.
Llegar mo~ á una eri e guarismo de tal modo complicados,
que ante de intcn ar 1 exp rimento t nemos que reconocer l a
imposibilidad de ello.
En una fuerte columna, un gran nL\mero de jefes de unidades
de marcha, legítimamente preocupado por otras atenciones, se
engañarán con tantementc y us errore , ien que de poca importancia,
redundarán en una serie de contratiempo muy perjudiciales
para el so tenimiento del orden.
Por otra parte, se puede suponer bien que en cierta ma rchas,
en noches oscura los soldado de infantería no podrán fe rmar
lo· pabellone . Cad uno ten rá, pue , que acudir al vecino
para que le tenga su fu il mientras coloca el saco en tierra ó
sobre la e palda .
El término de la parada horaria debe por tanto, aumenta r se ;
pero no e preci o ue durante esta demora los hombre e sienten
y se duerman· dos 6 tr minutos d aumento a tarán sin
duda.
¿Quien dará la primera señal de la d tcnci6n y de Ja partida ?
Cierto que alguno que esté en aptitud de consultar con tod a
liberta su r loj .-ContlÍJ.IÍa.
---z:x:
LAS GRANDES T LI.~ DE N POLEON
POJt DIClrC D~ LO. GLA T
(Jena-I 4 de Octubre de I8o6)
Largo tiempo hacía ya que la Prusia nos p r ovocaba s in cesar.
En Berlín no e hablaba ino con el spn')ci d 1 cjén·it francés
· decían que siempre r a los ::.Jld tlo~ de Rosbach, y 1ue los
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Boletín lVIilitar de Colon1bia
\._ 74 ....J
triunfos de apole6n sobre Generales incompetentes tendrían término
ante el viejo Duque de Brunswick, el discípulo del gran Federico.
La Reina Luisa, bella, romántica, vestida de amazona, con
el uniforme de su regimiento de dragones aparecía á. caballo en
medio de las tropas, estimulando el valor de ta y arrastrando á
la corte y á su espo o al abi mo.
El 7 de Octubre de r8o6 nuc tt·o Emperador recibe del Rey
de Prusia una carta de veinte página , carta que no es sino un mal
folleto contra Francia. termina la lectur.a de ella, y dice á las
personas que le rodean: 'Compadezco á mi hermano el Rey d
Prusia; no entiende el francés; scguram nte no ha leído esta
rapsodia." Luégo, dirigiéndose al l\Iari cal Bt:rthi -•-: Mariscal,
nos dan una cita de honor para el 8 ; un francé nunca ha faltado
á ellas; pero como se agr o-a qu hay ur~a bella r ina que quiere
ser testigo de lo combat , s amos cor eses y marchemv:::., ~;n
detenernos, hacia Sajonia."
El 8 de Octubr , el gran jército fl-ancés, fuerte de I 70,000
hombres, de incomparable soldado , que tá acantonado en Alemania,
se pone al punto en n1ovimiento. El 2.0 regimiento de dragones,
de que yo formaba parte, pertenece á la DiYí i6n Lat ut·Maubourgo,
del cuerpo de Murat, y era manda do por e] Coronel
Privé un aliente como hay pocos. Lle,·ábamos el frac verde, de
botones blancos, con solapas y forros escarlatas, los bol illos al
través y guarnecido;:, de un galón el s da e carlata; el chaleco
blanco, pantalones de piel y fuertes botas. "'"uestro casco de cobre,
con largas cerdas y 1-ode ado de una iel de tigre, tenía el
plumaje escarlata y ver·de, el escarlata encima. Como enjaeza miento,
la scllabraque de pi 1 d carnero y la alfombra Yerde con galones
y 2"ranada blancas. omo arma el fu il de chispa, de cobre
y con bayoneta, má corto que el de la infantería, dos pistolas y
un sable con forro de cuero g-uarnecido de cobre. Lo~ cornetas
tenían frac escarlata, color di tinti' o del regimiento, y los hombres
de nuestra escogida compañía, , .. e tidos como los jinetes de
los otro escuadrone , llevaban además la charrét ra escarlata y
reemplazaban el ca~co por el alto gon·o de piel de lo granaderos
á caballo de la guardia imperial.
Nuestras tropas se encuentran bh:: n pronto con la del enemigo,
el 9 de Octubre en Schleitz el 10 n Saalfeld ; los pru ianos
¡¡on rotos y de pedazados n un instante : en ste último encuentro,
el sargento l'Uindé, del 10. 0 re imiento de húsares, acaba de
un sablazo con el Príncipe Luí de Pru ia, uno de los más ardientes
promotores de la guerra.
La confusión impera en el campo enemigo; lo planes de los
Generales prusianos quedan dt=>struído . Cortado d "1 Elba, y también
de Berlín, medio envuelto~ ya, e vi jo Duque de Brunswick
y el Príncipe de Hohenlohe no pien an sino n fectuar la r tirada
lo más pronto· pero es dema iado tarde: tan cerca de apole6n
no es fácil escapár 1 ~. 1 os encaminamos á marchas forzadas
sobre Jena, á donde los etenta mil h mbt·es d 1 Príncipe de
Hohenlohe se han r til·ado, con orden de no aceptar el combate.
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Boletín Militar d
'-- 75 _J
olombia
. . El I de Octubr á rnedi día ll gamos á la vi ta de Jena, al
sttto en donde el Yallc del aalc comient á en anchar e. uestros
pi uet d drao- n marchan ad !ante so re la ribera derecha
que e baja húmeda y cubi rta de r d ras. La t mperatura
e glacial y no obli á envolverno n nue tra grande capas
de paño blanco con pinta azul . Del otro lado del aale,
sobre altura escarp as, á las que se trep por barranco e trecho
tortuoso cubiertos con bo que , se alcanzan á r los xploradore
· del Príncipe Hohcnlohe hulano de uniform azul y
gris y cubierto de un schapska cu ro.
Atra ·e amo rápidamente á J n ; todas la
y cerrada . il ncio ab olu~o; todo d mundo e ha
de la ciudad llegamo al pie de una montaña e car ada que los
alemane JJamar\ el Land0 Tafenb r ; oímo resonar de
nuestras cabeza un fuego de fu ilería acth· . on lo olt{jeros
del fariscal Lanne qu al de em ocar obre la cr sta de e ta
montaña, e han nc ntrad con a anzada pru iana . ....nfr nte de
ellos apar(.;ce 1 jército prusian , acampa o obre la lanicie de
la ribera iz ui rd del a 1 y escalona o obre el camino de
]ena á \V im r ... \1 er lo frac corta o con g liBa y charreteras
amarillas d nu tras voltíjero lo olda d l Gen ral Tallenzi
n exclaman con panto : D Iíommeu d/e Ji ldne Manner
(Ahí tán los hombn:cito que lleg n) . E te grito de terror siembra
por todas partes el e panto.
l ue tro voltíjeros comprometen al punto 1 fueo-o. Los primero
puestos prusianos son rápi 1 mente tomados· ero acuden
reserva : un momento de vacilación; y todo e perdido. uestros
valiente soldado , con el in tinto innato d la guerra, se agrupan
repentinamente y á lo a udo toque de sus corn ta de cobre,
contienen al enemigo por varia carga á t bayoneta.
a poleón y Lan s acuden a 1 galope guidos por una e col-ta
de caza ores de la guardia, cuyos capotes carlata.s flotan al
iento y .·amin n la posición n medí del fue o d los tiradore ,
que no ceden y hac n el r conocimi nt muy peligroso. Hay que
apresurarse y a pro •echar del e paci conqui ·tado por nue tras
tiradores para e tablecer e so re la planicie, orque á algunos
paso no má se encuentt· 1 Cuerpo del n r 1 Tauenzien, eparada
de nuestros voltíjero por un ligero pli gue del terreno.
e en\'Ían en to a direccione ayu ante para con ucir á
nuestra tropa apre uradament . ue tr columnas t man el
paso de carrera y tr pan á la planicie por una pendient carpada
: la caballería, luégo el uerpo de L nn y la guardia. A
medida que lo n::gimicnl e mboc n, ·1 Empcr dor lo coloca
en batalla. La noche ha caído mientras 11 bamo sobr el L ndgrafenberg;
por esto tenemo u e colocarnos n ti ndas á orillas
de los precipicios; no e ''e á nadie: 1 ma ilencio e nece ario,
_pues el enemigo e tá cerca d no otr s.
apoleón hace acampar u gu rdia n un cuadra d cuatro
mil hombres, y 1 van a su ticn a en 1 e · ntt· l · sl· cuadr . ~1·
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Boletín Militar de Colon1bia
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no es todo llevar la infantería y la caballería sobre la planicie :
es preciso transportar allí ,la artillería· y acaban de anunciar al
Emperador que nuestra baterías, llegadas al pie de esta terrible
montana, no pued n ascenderla. Habiendo bajado la cuesta que
lleva á Jena, apoleón encuentra toda la artillería del r 1ari cal
Lannes metida entre un barranco que la oscuridad ha hecho tomar
por camino.
Este desfiladero es de tal modo estrecho, que el eje egarlos á otras bocas de fuego. Una
parte de la noche se emplea en este penoso trabaJo, y el enemigo
no se da cuenta de él.
Una oscuridad profunda envuLl \'e el campo de batalJa. Napoleón
ha permitido apenas que e hagan dos 6 tre pequeñas
fogatas por companía y e cuadrón. Per el ejército pru iano ha
encendido vet cladcras hogu ra . ·e ven los fuegos del Príncipe de
Hohenlohe por t da la e.·ten ión de las planicies, y en el fondo,
en el horizonte de la derecha, sobre las altura de aumbourg,
las del Duqu de Brun wick.
La noche es fría. De de la puesta d 1 ol cae una escarcha
blanca, acom añada de una ni - bla es pe a, que cubre á lo lejos el
suelo, como l1. que cubdó durante algunas hora el campo de
batalla de usterl i tz.
Este estado d la atmros momentos.
Más tarde, cuando la campaña está empeñada, por decirlo
así, y que los abastecimiento de toda especie del ejército e tán
organizados y determinados, el batallón de depósito ( ErsalzBataz1lon),
que permanece en el cuartel y cuya misión es ante
todo proveer á las necesidades de su regimiento bajo todos conceptos,
envía, á solicitud del coronel, todo lo que le es necesario.
2. 0 Vestuario nuevo ó de parada (l'leue-oder-Parade-GarniJur);
comprende también un juego completo de efectos igualmente
nuevos del todo. El número de ellos está del mismo modo calculado
sobre el efectivo del pie de paz.
Este uniforme no se lleva sino en circunstancia ingularmente
solemnes, cuando los hombres son mandados aisladamente ó en
pequeñas partida , para algún servicio de honor.
3.0 Vestuario de domingo (Sonnlags-Garmlur), juego siempre
completo de efecto de toda especie en número igual á los precedentes.
irve para salir los días :le fiesta, como también con ocasión
de paradas é inspeccione ordinarias á menos que pot· decisión
especial se ordene otra cosa.
Estos tres uniformes están constantemente encerrados en el
almacén, y no alen sino por orden del capitán. Los otros efectos
que más abajo vamos á enumerar, se dejan generahnente en manos
de los hombres· no siempre, sin embargo, pues ciertos capitanes
prefieren conservar algunos en 1 almacén. Estos son:
4 .0 Vestuario de ervicio (Diens/-Garnilur). Constituye siempre
un juego completo de efectos por hombre del efectivo de paz.
Se usa para montar la guardia y para los ejercicios y maniobras
fuera del cuartel, cuando la tropa ha de atravesar por las calles
de la ciudad; alguna veces también para las inspecciones, cuando
se prescribe su uso. 'ratnbién en e te ti-aje salen los hombt-es durante
la semana, y g neralmente se le conserva en el mejor estado
posible. Puede decir e que es de todos el que má cuidadosamente
se vigila, porque e comprende bien que de su conserTación
y duración depen e sobre todo la de los otros más nuevos.
5.0 El traje de cuartel (Haus-Garmlur), más viejo todavía
que el precedente y que llevan lo hombres en el interior del cuartel
para los ejercicio in ividuales y faenas. Después de las manio'bras
de otoño., los efecto peore de esta quinta categoría se
eli¡ren para ser abandonados á Jos hombres que se ertvían á la re-
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Boletín Militar de Colombia
'- 83 _)
serva, y desaparecen con ello ; pero todos aquellos que puedan
todavía ser ttlz'li'zados de cu.alqzá'er manera, quedan en la compañía. Se
les repara e le limpia. se le ponen ·ivos nuevo , &c. y de ellos
se sirven par vestir á los recluta e n 1 momento de su incorporación
•.
E d principio en el ej rcito pru iano que / odtJ d vesluarz'o de
l•s hombres conslilu .. ya la propz'edad de la comp iita cscuadrim ó balería,
y no del regimiento. Por con igui nte d copz'ldn-comandrmle es su
admriz/slrador y dueño absoluto · · ; y como él es el primer interesado
por el bienestar de su tropa bajo todo concepto pone naturalmente
todo su interés en economizar los efecto y acumular en
su almacén 1 mayor núm ro posible de juegos de prenda (garnilures)
de ejercicios é inLerio_r, y cuanto má tenga y mejores sean,
mejor podrá subvenir á todas las necesidades del ervicio sin acudir
á los de otra categorías. Así pues, algunos capitanes llegan, á
fuerza de cuidados y perseverancié\ á poseer un sexto juego completo
de efectos. Recurso importantí imo ara ...-estir á los reclutas
y á los hombres que st:: envían á sus hogares á su paso á la reserva.
Por lo d má , á e tos últimos no se les entrega nada nuevo;
por el contrario se eligen cui adosamente Jos peores efectos, que
se contentan con arreglar bien que mal, lo preciso para que les
sir\' a hasta u llegada al hogar, que nunca e encontrará muy lejos.
En una palabra : puede decirse que bajo el concepto del cuidado
meticuloso hasta el extremo que e tiene respecto del vestuario,
e uipo y todo el material en general, el ejército prusiano
puede citarse como un modelo para todos lo~ demás. Lo mismo la
autoridad superior que los Capitanes-Comandantes, nadie descuida
medio alguno, ni deja pasar ninguna ocasión de preservar el uniforme
de todo deterioro. En todos los ejercicios é in pecciones, por
ejemplo, no se descuidará jamás el hacer desabrochar la hombre-
,. Si en un ejército se trata de llegat á conseguir el que sin gastos
para el Erario púbhco se ueda, al cabo de algún tiempo, contar con esos
grandes y completos rcpuc tos de vestuario para vestir y equipar en un momento
dad grandes masas de nombres, in udablemente se dará un gran paso con
la reciente supresi0n de la masita. y con ella la supresión de aquellos alcanca
que s daban á los soldados de dos ño~ y oco más de servicio en filas y que
constituyen un derroche para el Tesor · una insigniftcante retribución al soldado
económico y cuidadoso de sus pren • s · pero la medida resultará nula, aún
más, contraproducc:ntc, si no la si~ue inmediatamente la /ocolrzacsón. de los cuerpos
del ejército. Con los traslados periódicos de la capital del di trito á los cantones
y de los cantones á. la capital, jamás podrán tener los cuerpos más que lo
absolutam nte necesario para vestir y equipar á su fuerza prcsc.mte, y esto en no
muy buen estado, iéndose forzad á aligerar siempre su almacenes para reducir
al mínimo su impedimenta y accr de este modo m enos costosos sus frecuen.
tes ' fon o rJ 1 Cucrpo.-(N. dd T ).
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L 85-'
J'odos estos efectos se conservan en el mismo estado y las
mismas condícion que el vestuario de guerra (Krzegs- Garnilur)
de los almacenes de compañía, sto e , Ji tos para el servici(') y
enteramente nuevos. En tiempo de paz jamás se les toca, bajo p,-e_
lexlo aluuno, salvo para airearlo or el pa o de un almacén á otro,
como lo veremos más adelante. En el momento en que los hombres
del ejército acti,·o e ponen el ICrregs-Garm'tur en el almaccn
de la compa1iía, los reservistas llamados por la orden de la movilización
,·an al almacén de batallt)n á proveerse de los efectos que les
están destinados, después de lo cual la compañía entera, vestida
toda de nuevo, no tiene sino ponerse en camino.
C. El almacéJJ de regzimento comprende cuatro almacenes distintos:
1. 0 El almacén del batallón escuadrón ó Ablluilung de depósito
(Ersatz) .
2.0 El almacén del regimiento de landwehr.
J.0 El almacén del batallón d depósito del regimiento de
landwehr.
4.0 Un almacén de reser,~a.
1.0 abido es que al movilizarse, todos los regimientos del
ejército prusiano dejan en u guarnición tropas de depósito ó reemplazo
(Ersalz que, formadas en el momento mismo de la movilización,
deben estar inmediatamente ve tida y equipadas. As(
pues, se ha tratado de organizar desde el tiempo de paz almacenes
e pecialcs donde se conserve cuanto e necesario para vestir y
equipar á todos los hombre de Ersatz agregados á cada batallón.
1 1 0 obstante, al tiempo de la movilización estos efectos no son todos
comúnmente di tribuídos al batallón de depósito, porque las
tropas activas comienzan primero por tomar lo que de he ser transportado
como reserva en seguimiento de cada compañía. Todo el
resto e asigna al batallón de ..EI·salz, que recibe además los juegos
de efectos del tiempo de paz dejados por las tropas acti as,
es decir, los trajes de parada, domingos, &c. * .
"o solamente este batallón puede así vestir todo su personal,
sino ue se encuentra también dueño de una enorme reserva de
efectos de los que envía una parte al teatro de las hostilidades, al
paso y á medida de las necesidades, para el entretenimiento del
vestuario de los atallones activos, y J s de tacamento en marcha
que van á unirse al regimiento para llenar los claros que sobrevengan
en .sus filas, llegan d él sümpre vesll'd~sy equipados enteramente
de nuevo.
2.0 Tan pronto como un regimiento activo esté movilizado,
se forma un regimiento de landwehr de dos batallones que lleva
., El batallón de depósito es, en efeelo, el depositario natuul de todo estos
efectos que constituyen la propiedad de las diferentes compaílías, de las cualea
él es el r~pre~entante. De e te modo, lo recur o acumulados por cada capitán
e aprovechan 10ie pre, en definitiva, pua los hombres que son destinados á~"
~OD p · iíÍa.
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Boletín Militar de Colombia
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el mismo número. En consecuencia, se ha procurado que cada regimiento
po~ea permanentemente un almacén de vestuarió que
contenga cuanto es necesario para vestir y equipar de pies á cabeza,
hasta el último botón, todo el efectivo de guerra de este regimiento
de landwehr.
J. 0 Si este regimiento de landwehr tiene á su vez que ponerse
en campaña, deja igual mente tras él su batallón de Ersatz, cuyo
vestuario y equipo debe estar asegurado. De donde la necesidad
en cada regimiento de un almacén especial para este batallón, almacén
que contenga permanente y enteramente dispuestos el número
de efectos de todas clases correspondientes á su efectivo.
4.0 Por último, existe además en todos los regimientos un almacén
particular llamado de reserva, en el cual se reúnen los repuestos
destinados á servir en caso de formación eventual de nuevos
cuerpos 6 fracciones. Su número está calculado de manera
que se puedan vestir y equipar dos compañfas de un efectivo de
guerra. Ocurre á veces que para este último almacén no existe
local aparte; entonces constituye una sección especial de uno de
los almacenes de regt1m'enlo.
De todo esto resulta que para cada individuo que deba incorporarse
en tiempo de guerra bajo un título cualquiera, landwehriano,
reservista, &c., existe un traje completo, todo nuevo,
hasta el último botón.
I4gü:os como lo son casz' Siempre, los alemanes qtlteren que lodo, ABSOLUTAl\
fENTE TODO, esté preparado de aJtlemane~, y que no quede por
ejecutar operación alguna, por i'nsr'gmjicanle que sea en el último
momento.
Es evidentcn1ente preferible dicen, consagrar á estos preparativos
los ocios de la paz, y cada uno despliega el mayor celo
para conservar en las rnejores condiciones po ibles este inmenso
material.
Todos los almacenes que acabamos de enumerar existen en
todos los regimiento del ejército pru iano en dondequiera que estén
estacionado . Los cuerpos provistos de cuarteles los instalan generalmente
en sus desvanes; á las tropa alojada en ca as particulares
se les asig-nan con el mismo objeto locales especiales. Pero
en todas partes, a í en la línea como en la guardía, estos almacenes
están admirablemente conservados, y todos los esfuerzos de
la autoridad militar tienden sin cesar á que nada les falte, no sólo
por lo que respecta á la cantidad, sino tamb1én á la calidad y buen
estado de los objeto . Todo el mundo ve, en efecto, en ello Ja garantía
esencial de una pronta movilización, puesto que con el sistema
de reclutamiento territorial, los reservistas e reúnen desde
el segundo 6 tercer día, y del e ·to al octavo el regimiento puede
ponerse en marcha. o se debe, pues, pensar en preparar nada
en tan corto e pacio de tiempo: e indispensable que todo esté
dispue~ to de antemano.
( Conlintía)
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J oletín ilitar de Colo1nbia
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LA ALIMENTACION BASE DE MELAZA
PARA EL GANADO
La aplicación del melote á los forrajes ha tomado ya carta
de naturaleza en Alemania, Rusia y ustria. Francia misma no
mira con indiferencia asunto de tan vital importancia así para la
industria azucarera como para la economía rural, y sería deseable
que nuestro paí , cuyas harto numerosas empresas sacarinas
están en vías de sufrir serio quebrantos, tomase nota de tan interesante
cuestión.
La utilización de las heces de azúcar en las sustancias alimenticias
favorecería entre nosotros, J.>Or una parte, el desarrollo de
los capitales in ertidos en las fábricas de aquella materia · los defendería,
má bien, contra la crisis que los amenaza, y, por otro
concepto, ofrecería á la ao-ricultura el medio de apro echar á poco
costo y con excelente resultado, lo subproductos de las haciendas
rústicas.
o tan solamente á los ganaderos y labradores reportaría
ventaja esta nueva granjería. El Ejército, gran favorecedor de
cuanto alienta y palpita en la Patria, ensayaría seguramente el suministro
del forraje-melaza, y lo adoptaría in duda para ración
de pienso, como lo han admitido ya artilleros y jinetes prusianos y
de otras naciones, donde se considera hoy de indi cutible beneficio
para el ganado de tiro y de silla la alimentación á base de melaza,
la melasu-fuller alemana.
Según los datos que consultamos, las azucareras son las encargadas
de fabricar la nueva sustancia y emplean para ello las
materias primas más varias. Citaremos entre ellas los tamos de
trigc, del arroz y del maíz, la paja picada, las tortas olea~inosas
de sésamo, cacahuete, la turba, &c.
Como los procedimientos exigibles para la conveniente obtención
de los roductos requieren gastos considerables de instalación y
entretienen buen número de operarios, no parece que el consumidor
pueda con ventaja prepararse Jos forraJes-melazas que necesite.
Habrá de acudir, por tanto, cual sucede hoy, al mercado,
donde se expende el nuevo producto en acado, formando granos
del grueso de una avellana, homogéneos secos, sueltos y que no
se pegan á los dedos, circunstancias todas é tas dignas de atención.
Quien las despreciase, por considerarlas hijas de un perfeccionamiento
más vi toso que útil, arriesgaría la pérdida del pienso,
pues si la sustancia apar ci se aglutinada y i el tacto la encontrase
untosa, indicio ería de que se adheriría á los dientes del ganado
que la repugnaría evidentemente.
Adóptase también para el forraje-melaza la hechura de galleta,
pan 6 torta ; pero esto sólo para l que se destina á la exportación
porc¡ue re ulta entonces más uhido el precio de enta
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Boletín l\1ilitar de Colombia
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por razón del mayor costo que exige la maquinar-ia destinada á
aglomerar, comprimir y enjugar los comJJOn ntes del producto alimenticio,
cuya primera recomendación debe con~istir n ofrecerlo
al comprador en la má ventajosa condiciones de economía posibles.
Hasta aquí la sucinta exposición de cuanto se refiere al a -
pecto industrial del a unto.
Estudiaremo ahora ligeramente la índole bromatológica de
la nueva sustancia.
En todas la mezcla hasta el día utilizada , se ha procurado
introducir desde un 40 hasta un 75 por 100 de melote.
Este, á su vez, contiene (en Alemania, en donde se fabrica hoy
en grande el forraje-melaza) un 48 por 100 de azúcar cristalizable.
La cantidad de azúcar ó hidrato de carbono determina, como
no puecle meno , el alor nutritivo d e la mlass¡-fuller.
Ahora bien: la bromato-d inámica no enseña !ue la unidad
alimenticia necesaria para producir un lrabaj :•c.terno ó 1 desarrollo
de energía musculares in pérdidas de nutrición, ha de encerrar
proteína bruta é hidratos de carbono en la relaci6n de un cuarto
ó un quinto entre aquélla y ésto . Una y otros, como e sabido,
constituyen la base de la alimentación.
Parece pues, indudable que tanto en la ración de conservación
como en la de producción, · 1 u o del melote no podrá menos
de ser fa'f'orable á la ec n mía animal, sin e deprecia la circunstancia
de mezclarlo con materia suficient mente rica en proteína
para cumplir la ley citada.
Entre las buena. ustancia indicaremo como menos dispendiosas
lo, al vado de centeno, cebada, tri o y maíz; los tamo
de habones, arveja y o-ui ante ; la harina de cacahuete altr -
muz, guijas y lenteja ; lo residuo de fa ricación d almidón de
centeno y de trigo; lo gérmenes de cebada y avena de cervecería.
Estos alimentos, egún iVolf encierran prot "'Ína en un valor
digestibl e compren ido entre 29 (harina de cacahuete) y 6 1 (residuo
de la fabricación de almidón de centen ) por cada 100 kilogramos
de materia en e tado norn1aJ.
Una de las funciones digestiva más intere ante del azúcar
consiste en hacer asimilables ciertos elemento e los forrajes, aumentando,
como es con iguiente, e) valor nu·ritivo de los mismo .
La paja, entre é to , cuyo p pel bromatológic más e de la -
tre y limpieza del apar·ato dig tivo que de nutrición, pue u coeficiente
de digestibilidad no excede del 49 por 100 (paja de trigo de
invierno), se trueca en precio o alimento combinada con Ja melaza
en debida proporciones.
Se desprende de ahí que, lejos de ser despreciable la acción
trofolófica del melote en las racione· de pi en o, con viene atenderla
ron cuidado.
1 otaremos, además, que su empleo pt·c ·i nc lo cólicos produeido
pdncipalmente por el agua y el forraje, ¡e ún reci nte$
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Boletín Militar de Colombia
L 9 _./
experimentos verificado en los cuerpo de artillería y caballería
alemane . ñáda e á e tos e.·tremo 1 cir un tancia de que los
caballo om tido al réghn n 1 ''"lass~-fulle't mej ran de a pecto
y adquieren en mayor grado precio a cualidades de resi t ncia.
Así lo han comprobado á 1 meno Jo re imiento consumidoes.
Dicen t bién los militare al mane -y en ello no hallamos
razones científicas que lo contradigan antes al contrario- ue la
melaza obra en los jugos gástricos como excitante d 1 apetito.
En el imperio germánico la turba e empl a pr ferentemente
para las mezcla . u car ncia d proteína y la aci ez de algunas
e pecie no f vorecen la nutrición. nt bien, la combinación de~
ácido con la ale del melote produce efectos deprimentes en la
energía m u cu lar.
Pero la harina de turba se cotiza á precios baratí irnos, y
tiene la incstimabl ventaj de ab orber en las con iciones requerida.,
una cantid de m laza ue alcanza al 8o por 100 del
total de la me¿c} . El vaci 'n tan eñalad en la dosis de hidrato
de carbono compen a 1 p r lo visto, 1 inconvenientes bromatol6-
gico de aquell sustancia.
Los ale mane fabrican la turba-melaza de modo tal que cada
quintal métrico contiene 37 kiloO"'ramo de azúcar, vendiéndola á
10 franco los 100 kilogramo . esta man ra el azúcar de la
mezcla e obtiene al precio exiguo de 0,27 franco 1 kilogramo.
Con tal beneficio ya puede el con umidor, in gran uebranto,
complementa¡· l ración con product . rico n ázoe y proteína,
destruyendo a í la acci6n perjudicial ue de otra uerte provocaría
en el or~anismo nimal la turba-m la7a.
Para mayor compren i6n reproducim un esquema de us-tancias
nutritivas componentes de la ración á ba e de melaza en
Alemania.
Materias azoadas ( lbúmina inclu ive) del 14 al 18 por 100.
Gra a, d 1 2 al 3 por 100.
zúcar cri talizablc, del 20 1 30 por 1 oo.
Hidra o de carbono, del 20 al 25 por 100.
E:n vi ta de tales datos, hé a f cómo uelen los alemanes
formar la ración de pienso á. base de melaza :
Para caballos /ro/adoreS-Pulpa de ecada d fábrica de fécula,
g-érmenes 6 heces de cebada de cen ec ría, crranos menudos,
trigo triturado, avena tritura la sah·ado de trigo turba-melaza,
paja pie da, de tres á 5 libra diaria .
Caballos d~ labor-. ólo varí el peso de lo alimentos. ube
de 6 á 10 libras por dí .
De otra racion propia para ganado vacuno, lanar y de
cerda no hemo de tratar aquí.
P ra t rminar, dír •mos qu , i n m j r , iguales r ultados
nos parece odrán obtener.:>e r emplazando la turba por cual uiera
otra mat. ria prima d e ca co o ic:mpr que u ualí ade
abso1·bcnl permit n llel:ar ,n ll'l m ~ ln nJ má. imo le m 1 t.
que admite la turba.
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'-go~
. o necesitamos encarecer la importancia de este linaje de
estud10s. Quien los dP.sdeñe habrá olvidado el valor considerable
que representa el capital mobiliario vivo del ejército; valor que,
con ser t~n grande, no raya tan alto como el aprecio mili_sar que
debe atnbuírsele en concepto de máquina guerrera.
Y ¿cómo emplearemos abiamente las energía de nue tros
excelentes é indispensables motores animados, si nos pa1·ece baladí
entender de eqmval~11üs mecánicos de los aHmenl•s que han de mantenerlos?
La rutina y ]a práctica combinadas, conspiran sin tregua con.,
tra los métodos científico qu , racionalmente, debieran influír de
muy considerable manera en Ja difícil solución de tales interesantes
problemas.
La bromatología ha producido revoluciones trascendentale
en zootecnia, y los resultado · alcanzados no han podido ser más
lisonjeros, así en el orden fisiológico como en el económico.
Quien se sustrae á tan saludables influencias se irroga serios
perjuicios materiales, tanto má lamentables cuanto más fáciles de
evitar, según lo comprueban de e ntinuo los ensayos acometidos
por el mayor nt~mero de inteligentes z. ficionados.
A. nxQ.
Capitán de CaballerÍ::l {espaüol)
.:m;¡¡¡~;p~---
ESCUELA DEL SOLD DO CABAIJLO
POR CARLOS FER -ÁNDEZ Y JULIO DEL CA TO
(Continúa)
SEGUNDA r RTE ,
TRABAJO CO. BRIDON
De las riendas y de las piernas.-Aclvertir el caballo.-Principios el paso.-Marchar
y detenerse.-Rom er ele á uno.-Girar á derecha é izquierda.-Cam·
bíar de mano.-Doblar.-Vuelta. -Media vuelta. -Retroceder y cesar de
retroceder.-Principios de trot<-.-P'asar del paso al trote, y viceversa.-Alar.
gar y acortar el paso y el trote.-F.stando á pie firme, marchar al trote, y
marchando al trote, detcnerse.-Formar la línea.-De la espuela.-Rccoger
el caballo.- Marchar con diversa dí tancia<;.-Fle. iones del cuello del caballo.-
Levantar y plegar el caballo.-Doblar l caballo.-Trote realzado.-
Marchar en círculo-Cambiar de mano fuera del círculo.-Grupa adentro
y espalda adentro.- fedia vuelta sobre las espaldas.-. leclia vuelta sobre
las ancas.-Apoyar.-Cambiar de mano en dos pistas -Trabajo de
aplicación a\ paso y al trote.- Cambio de dirccciém suce i o en entido inverso.-
Meclia vuelta en sentido invcrso.-Doblar ue á cuatro.-Del galo.
pe.-Dejar que el caballo e escape al ~alope alargando el trot .-Pasar del
paso al galope, y iccvn~a -Estan<.lo a pie firme, partir al galope, y viceYersa.
-Pasar del trote 1 galope, y viccversa.-Tra njo individual al paso,
al trote y al g~lop .-Trabajo n cntido inverso -Ocl stribo.-Montar á
caballo.-Ech::tr pie á tierra.-Trote levantaclo.-Pa ·aje y salto de obstáculos.
39· Cuando lo jinetes estén familiarizados on el movimiento
4el caballo á todo los aires de marcha, el instructor les hace pa-
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sar al trabajo ron órzaón, que tiene por objeto ini iarlos en el empleo
de las ayuda , asegurarles completamente su a iento y confirmarlos
en los principios de posición que se le ha dado en el
trabajo prepara orio.
El instructor puede repetir los ejercicios musculares durante
el trabajo con br dón cuando lo juzgue útt), y ord na ejecutar á la
voz á dúcred!Jn los movimientos que haya señalado á cada uno de
los jinete para corregir los defectos de posición que les ~ean peculiares.
Los caballos estarán atalajados como en el trabajo preparatorio.
40. La lecciones con bridón comprenden ejercicios con distancias
indeterminadas y ejet·cicios con distancias fijas.
El carácter de los primeros consiste en la independencia absoluta
de los jinete unos respecto de los otros, y en la obligación
constante, para cada uno de ellos, de asegurar su dirección, y de
mantener su caballo á un aire dt,; marcha igual, tanto en la pista
como en la ejecución de 1 o movimientos.
Estos movimi ntos, que on poco numerosos, se dividen en
movimientos que se ejecutan en un punto determinado del picadero,
y en movimiento que e ejecutan en un unto cualquiera del
mismo. Estos últimos no implican por ta"Rto, para el jinete, la obligación
d corre pender con una ejecución inmediata á la voz de
mando; e ta ejecución sólo debe tener lugar cuando la posición
del jinete sobre la pi ta y el estado de preparación de su caballo
lo pongan en condiciones de realizar regularmente el movimiento
ordenado. El jinete debe, además, calcular su terreno de manera
que no se encuentre con su vecino ; u iniciativa se despierta a í,
pero es necesario contenerla dentro de sabios límites.
Todos los movimientos del trabajo con bridón se ejecutan primeramente
á distancias indeterminadas, y una vez que sean aprendidos
por lo jinetes, se aplica el trabajo á distancias fijas.
Los ejercicios con distancias fijas, muy importantes para los
trabajos que seguirán má adelante, están destinados á preparar
jinete y caball para los trabajos en conjunto. La ejecución en
este caso debe seguit- á la voz de mando, y el jinete debe también
considerarse obligado á unir u movimientos con los del conductor
del pelotón.
Debe prescribirse á los jinetes que cuando encuentren, durante
su marcha por el picadero, otro jinete en dir·ección contraria,
deben cederle la izquierda si marchan á mano derecha · y la derecha
si marchan á mano izquierda.
Cuando el Inspector quiera dar una explicación á todos los
jinetes á la vez, los reunirá en círculo al rededor de él, á la voz
ret~nt'ón, sin obligarlos á tener distancias fijas haciéndoles en seguida
tomar su colocación respectiva por medio de la insinuación:
á lapúla.
41. De las n"endas y de las pz"ernas.-La mano del jinete obra
sobre la boca del caball por interm\,;diQ del freno, que produce
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Boletín Militar de Colon1 bia
'-- 92 _;
sobre los labios una sensación má ó menos dolorosa, que debe
ce ar tan pronto como el caba1lo e e á la acción del freno.
Las ri ndas del ridón l ocalizan los efectos d 1 fr no gún la
forma en que operen; d e ahí resultan varios efecto cgt1n el sentido
en que obren y según que e pongan en juego ai lada ó simultáneamente.
Con iderando la acción aislada de la ríen a derecha, se reconoce
que esta rienda puede producir sobre el cuar·to delantero del
caballo dos f cto principales :
1 .° Cuando el jinete abre la rienda derecha llevando francamente
la mano á la derecha, la cabe¿a y 1 cuello del caballo se
atraen á la derecha (ntJzda direcla) ·
2 .° Cuando el jinete apoya la ríen a derecha contra el cuello
del caballo, la cabeza e atrae á la derecha y la ta .a r] 1 cuello
se empuja á la izquierda (1 ienda opuc.~la).
Estos do efectos no e localiza n n el cuarto delantero ; se
reflejan también en el cuarto trasero, en el cual provocan un movimiento
de co tado de una manera tanto má ensiblc, cuanto más
pronunciada ea la tracción e jercida obre 1 rie nda.
La ri nda i¿quierda p1·oduce efecto ir.v rsos.
La acción con1binada de las dos rien la produce efectos que
son la consecu encia d las acciones ai la as d cada un .
El jin te e s.irv - de la riendas para dirigir el caballo, disminuír
u aire de marcha y dct n l"lo. P ra dirigirlo, 1 jinete debe
servir e cl 1 rid ón in alterar el impul o d 1 caballo, pue 1 franqueza
en lo movimiento hada adelante e. la prime1·a cualidad
que d be buscar; las rienda del en e -lar moderadamente estiradas,
y jamá e n ·irán d un o de apoyo al jinete. Por 1 contrario,
considerará ue la riencla5 son a e de u tentación, obliga á los
miembro ant dor á moverse al frent 1 ara apuntalarla, y la
marcha s produce así.
43· Lo ·f to d la 1 i ·'rna son sim¡,hs J comblizados. Cuando
obra una ol pi •rna, ella provoca el m vimicnto 1 ero obligo al
mismo tiempo al cuarto tr ero á inclinar al e t lo contrario
de aquel ol ¡· el cual se jerce la presión.
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'-- 93 __j
Estos efectos pueden también er colt•rli' .. os .i n este ca o las
pi rna pro ucen u r ión, las do á la mi ma di tancia d las
cincha ó bien á distancias de irruales con 1 misma intensidad 6
con inten idad s diver a .
Los movimiento d progresión recHlínc:a 6 lateral no son lo
únicos que pueden producir la acción l la i rnas. P rmite también
el movimiento retrógra o del cuarto tra e1·o concurriendo con
el freno.
Cuando la mano detiene · 1 impul o de la masa hacia adelante,
y continuando su acción la ha e refluir de a elante hacia atrá ,
no es po ibl el m o" imi nto r trógrad i los mi e m ros posteriore
quedan fijos atrá de manera d apuntalar la masa. Se o tiene
entonces el retr ce o ha iendo o rat· la piernas ra meter
los miembros posteriore debajo d 1 cuerpo; inmediatamente despué
la mano e opon al movimient hacia adelante, bligando
al caballo á llevar u miem r posteriores hacia atrás para equilibrar
e, pro uciéndo e a í 1 movimi n o ¡·etródr' iu7~arlo 1 lector, demu stra que las condicione.
general • uc ta cla • l luch:\ . on ·tcrnamcntc la mismas, debido~
la participnci•·n qu en clh toma la pobl :eión de los campos pr tando un servlcio
de ost y pionajc que nunca puede igualnr el que est blecen la tropas
re ularcs enc~r 1ac; de alir in urr cto - D 1 ..
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'- 94-'
c-uerra, no son suficientes para adquirir los necesarios y efectuar la
de un país montañoso; es tan diferente, y su modo de obrar se
aparta tanto del de la campaña rasa, que los más hábiles jefes los
hemos visto cometer los mayores yerros, no por falta de val9r é
instrucción, sino por ue han qu rido ujetar sus moc;imientos y
sistemarlos bajo las mismas bases y principios que Jos de los 11anos.
En un país montañoso no hay nada estal>le, y muchas veces á
cada paso e preciso cambiar el pt~oyecto de ataque que uno había
concebido, y continuar de este modo, según se va adelantando
en el terreno. La uperioridad de fuerzas no es de alguna ventaja
en esta clase de países, pues no p ermitiendo desplegarlas, se encuentra
el que mayor número tiene, n1ás embarazado y expuesto á
ser batido por aquel que le es inferior, qu puede maniobrar con
más soltura y colocar sus tropas en posiciones que á su adversario
no le es fácil tomar, y aun cuando lo quiera ejecutar, no puede
verificarlo sino con el mismo número que su enemigo se defiende
. Tampoco ba ta haberle batido y precisado á huír, porque
aprovechándose de las ventajas del terreno, revuelve sobre su
contrario, que rara vez deja de batir, pues reposa en la ictoria
que acaba de alcanzar.
Todo es digno de la má grande atención y de una ~xtrema
importancia. Las más pequeñas faltas ó descuido en la guerra de
montaña son ca itale en aí es tan propios para asechanzas y
ardides, y más cu3.ndo se está al frente de un enemigo emprendedor
y vigilante. Muchas veces aquel que cree tener libre la salida,
se encuentra cogido en 1 lazo y encerrado como en una caja, y
no pocas sucede que el que está obrando ofcnsi vamente, se encuentra
de repente en una falsa posición y más embarazado que
el que se defiende, cuando cree que la fortuna le favorece, que
todo marcha á medida de su deseo, que el enemigo le cede los
pasos más importantes, se ampara éste de un puesto ventajoso, lo
reduce á la nulidad, si no lo deshace, aun cuando sea superior en
fuerzas. Lo reueldes de Africa atacados por Amílcar Barcas, General
cartaginés, Zisca conlra la nobleza de Bohemia que se empeñó
imprudentemenle en un e trecho de n1ontañas, la horcas
Caudinas y otro mil ejemplos de que están llenas las hi torias,
pru eban la evidencia de este aserto. El jefe que hace la guerra
en esta clase de países.~ aunque inferior en fuerzas, debe esperar
mucho de la fortuna, pues sin emba1·go de que sea batido no puede
serlo tan completamente que no le resten aún mil recursos, y el
principal es tener siempre asegurada su retirada. Con fac11idad se
toma posesión de las altura , encontrándo e fuera del peligro á
dos pasos del enemigo, quien con dificultad podrá darle caza, pues
la huída en estos terrenos es meno peligrosa que la persecución,
en atención á que un jefe victorioso teme empeñar mucho ~us tropas
por miedo de caer en alguna emboscada, por cuya razón Jos
que huyen lo ejecutan in ser demasiadamente hostigados, verificándolo
de cordillera en cordillera.
Son infinitas la medidas y precauciones que hay que adoptar,
como lué¡:-o expondremos, cuando se ve uno precisado á hacer
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la guerra en un p í montañoso sembra de profundos valles, de
garganta de de filaderos y de pasos difíciles. Debe temerse ser
igualmente atacado en su marcha, com en u r ttrada por su
frente r t guardia y flanco p rticularmente cuando el enemigo
es dueño de cierto \·alle * ue e comunican por la espalda de
la mont -a que debe uno pa ar, ó que se unen con otros que
de embocan en a uél. l t!n r 1 ue for a un proyecto de campaña
debe tener pr nte y con id rar i 1 o jeto u se propone
es útil y glorioso par u patria y i pue e prometer e un re ultado
ventajo o, á pe ar de que e pr enten grande dificultades y
ob táculos. e ada ta cir un t nci con la mayor detención,
pon rá en ejecución el plan ol ver atrá hast concluír la ope-ración
¡ el ecreto debe ser 1 rimera de u base · esto está en
nosotro mi mo , y no tne cansaré en r petir que e una de las
circun tancias m im ortant y recomendable , la que la mayor
parte de la vece corona felizmente el éxito de una operación
así como por su f lt se inutilizan mucha .
Principiemos á exponer lo medio ue deben ponerse en ejecudón
p ra lograr lo 1·esulta os que son de de ear. El primero y
principal es ad uirir noticias exactas de la naturaleza del país; no
bastan lo plano topográfico ó ero ui ue e tengan, pues de un
in ierno á otro suceden en e ta clase de terreno variaciones muy
sustanciales, como son inutilizar e end ó camino que en el anterior
eran practicables, abrirse paso que antes no existían, obstru{
rse otros por medio de derrumbaderos ue forman las aguas y
las nieve , cegarse Ja comunicacione , y aun lo valle por el de -
plome de grandes masas, y h cer é tas que Yaríen ha tala dirección
de lo río . El mejor mediQ atraer e por grandes promesa
alguno naturales del paí , y lo que má. conocimientos tienen
de estos itios son los pastor e y cazadores de pro fe ión. Deben
proporcionar e noticia no ólo d los puntos en ue uno trata d
maniobrar sino n todas direccione á bastante di tancia. e
procurará forn1ar bueno y "acto itinerario y pi nos topográficos
por e tos medio , 6 bien por oficiaJe inteligentes, ser nos y
atr ido , ue di frazados de cazador y con O"UÍ de una bsoluta
confianza recorran 1 paí . E te indispensable conocimiento
nos pro orciona una porción de ocasiones á fin de poder efectuar
empresas importante , embo cadas, orpr sa y demás ard1des tan
• Cuando haol ~mos d 'alks deb teners resente que los hay d~ tre
maner , que los habitantes de 1 s montañas los distinguen erfeetamente. Los
que sirven de madre al cur o de lo torrente , son ropiamente los valles por·
que son más abierto y ancho que los demás, y or cuyo fondo corren g neral·
mente los camínos. Lo ue tienen aguas est ncad s que toman de los torrentes
son por lo regular estrechos y lleno d~ inco ·enicnle . uello que no sirven
de paso á la aguas, que son mu.y profundos in encerrar en sí ningún llane,
prolong' ndose á una larga di lanc1 entre dos mo ta- as, se llaman gar,antas.
Los cortados ó pa o on :,ítios muy e trechos á donJe se ve uno obligado á mar.
char á la
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 3", -:-, 1902. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691154/), el día 2026-02-27.
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