BocoTÁ, DiciEMBRE 1. 0 o a 1900
·-- ---------- ---------------- --- ----- ~-~- - -- -----------~- -··---------
Or¡rauo del lllhai•terio de
Guerra y del Ejército
Son colaboradores de este peri6clico loa Jefe!! y
Oficiales del Ejército
.A.& C> ::J:""Q'
Director ad honorcm
Franci•co J. Vergara V.
General de Ingenieros, Miembro d• Yariat S~
ciedades Cientíticae
N'"U:t\1.1:. 100
IP)llij(QJ~~:ij¡l@ k~. o • • m>~ 11~@®
(23 DI! NOVIEMBRE)
por el cual se adscriben varios Cuerpos y E1cuadrones al Cuartel
general del Ejército
El Yiuprnidttlft dt la Rtpúólica nuargado dd Poder Ejuulifll
DECRETA
Art. 1. 8 Adscríbeu~e nl Unartel general del Ejército los
Batallones A~·tille}·ía llÚmero 1.0 y Politécnico, y lo~ E&ouadronel
Soacha, Bosa, Sebnstián Ospina y Urdancta .
.Art. 2.• El BATALLÓN A RTILLI~RÍA. NÚM:gl~O J. o tendrá el
eiguieute personal :
Primer Jefe, G ~neral tTnau Francisco Urdaneta; Segundo
Jefe, Uoroncl Guill ·rmo If rrera; Ayudante l\laJor, Teuieute
üoronel I icloro VargaR; S e gundo Ayndnnte, Capitán Pt'dro
Soriano; Abaod rudo, Subteniente JoRé 1\[ :uía vViesner.
P 'rime-ra Batería-Sarg·ento 1\Iayor, .1\Iignel )ionroy; Tenientes,
noberto J\.Ioreno y Donato Cubillos; Subteniente, Mauuel
Díaz.
Segunda Batería-Uapitan,•s, Julián V. O{u·deuas y Santiago
Pro.fiche; Teniente, Guillermo Vila; Subteniente, Felipe
Rimón.
Te>·ce)·a Batm·ía-Uapitán, Sixto Carnero; Tenientes, Anastasio
Houríguez .Y Carlos E. Os pina; Snbteuieate, José de los
Santos Carvajal.
Ottat·ta Batería-Capitanes, Urbano Barrera y Lázaro Reyes;
Subtnte,
L!sandro Reina; Subteuieutes, Silitatlo clol Cuartel geu
•ra.l. La. orgauizacióu interua. del Escuadróu será hecha. pot·
los ~Jefes Ul~l rni:::mw, con aprobación del Geueral Jefe de Estado
:Mayor geueral.
Comuníquese y publíqnese.
Dado en Bogotá, ú 23 (lo Noviembre ,}e HIOO.
JOSE 1\IA.NUEfJ l\IARBOQUIN
El Miui~tro ele Guerra, JosÉ DOMI."GO ÜSPIN.A. C. ----·------
1ID ~©[~ 'iW~ñ) R\Ja 0
• • lQ;}] ll.®'CJ®
(24 DE NOVIEMBRE)
por el cual se organiza la S·a División del Ejército
El Vicepresidente de la República encargado del Poder Ejuutivo
DECRErA
Art. 1.0 OrganízaRe la 5. • Di vbión (}el Ejército de la República,
que se compourrea T.; Primeros Adjuntos, Capitanes
Emigdio Bl'iceño, Je:sús 1\Iaría, Ilinestrosa y Aníhal .Angel;
Segundos Adjuntos, 'f0uiente J nau ánctwz y Subteniente
Félix J. Quintero; Ilabilitarlo del Cuartel general, Enrique F.
de Soto, asimilado á Teniente Coronel; Ordenanzas, Sargentos
primeros Luis i\Ialdonado y Félix Alarcóo.
Inspección-In pector, General Raimnnd"> Castañeda.
A.mbulan.cia-.Médico, Dr. Antonio l\Iaría Pinto, a imilado
á General de División; Ayudante, Nicolás Vanegas, asimilado
á Oapitán.
DA.TALLON PUSADA GUTIERREZ
.Art. 3. 0 Este Batallón tendt'á el l::iiguiente personal :
Plana Mayor-Primer Jefe, Coronel }Uatías Camargo; Segundo
Jefe, Sargento )t:ayor Guillermo Ruiz H..; Ayudante Mayor,
Capitrtn 1\Iarco Aneelio Vega; Segundo .Ayudante, Teniente
Luis F. 1-tuiz R.; Abanderado, Subteniente José Luis
Rodríguez; Instructor, Teniente José 1\la.ríu. Guerrero; Habilitado,
Vicente Gouzález B., a ·illlilado á Capitán.
Primera Oompaiiía-Oapitán, Aurelio Al varado; Teniente,
Ernesto Forero; Subtenientes, Luil:) .A.ugulo .Y Eugenio Pachón.
Segztnda Complt,ii:ía-Oapit{tn, .Juan de Jesú~ Santos; Teniente,
Simón Quintero; Subtenieut s, Félix Delgado y Erasmo
~t:edina.
TerceYa Compañía-Sargento .l\Ia.yor, Octa'i'iauo Vega G.;
Teniente, c,ulos Julio Gómez; Subtenientes, Rafael Abello y
Oarlos .A. Forero.
Cuarta Vompaiiía-Sc.uge lto }Iayor, llelisn.rio ~I Velandia;
Teniente, Rafael Talero; Suutenioutes, Benjamín ~Iedina y
Abel Velandia.
Quinta Oompaiiía-Oapitán, Antonio 0;i8tellanos; Teniente,
Emilio Alvarez; Subtenientes, Uarlos S:uwhez y O~ferino
Pachóu.
Sexta Oompañía-Capitán, Eleuterio Sánchez ; Teniente,
Félix Escobar; Sul>teuieutes, l\la.teo H,~yes y Eladio ~lora.
DATALLON PII',ACIDO MORALES
Art. 4. 0 El personal de este Onerpo será el siguiente:
Plana Jllayor-Primer Jefe, Uoronel Eugenio Urdaneta;
Segundo Jefe, Teniente üorouel Hoaolfo Roa A.; Ayudante
Mayor, Capitán Ricardo l\Iorales U.; Segundo AyLulaute, Teniente
José J oaq níu ~Iuüoz; AlMmleratlo, Subteniente Benjamín
Robles; Ha1Jilita<.lo 7 Eusebio Sán~hez: asimilado á Capitán,
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BOLETIN MILITAR
~
F1·imera Compañía-Capitán, Antonio Neira M.; Teniente,
Auastasio Romero; Subtenientes, Justo Pastor 1\fartínez y
Rafael González T.
Segunda, OompM1ía.-Capitán, Julio Maza; Teniente, Rafael
Mala ver; Sul>teui<'n tes, :\Ian nel Ujueta. y Carlos Osorio.
Tercera OompaiUa-Oapitán, Carlos A. Lombana; Teniente,
Alejandro Acebedo; Subtenientes, Teo(loro Pinilla y Ceci·
lio Triviño.
Oua'rta OompaftÍct-Capitún, Bernabé J~odríguez; Teniente,
Andres Perelli; Subteui{'n1 Ps, Jesús Sierra y Jorge Cuervo.
Quinta Comprtiiía-Oapit..tn, Benjamín Salg-ado; Teniente,
Simón Gómez; Subtenientes, gzequías li'orero y Dimas López.
D.-l'I'AI.-LON' CORDOH"\.
Art. 5. 0 Este Cnerpo tc·rHlrá el personal siguiente:
Plana Jllayor-Primer Jeft", Coronel Guruersingundo J t-f'e, Tt>nieu to Coronel J u liá n Uabrera ; AyUilitHdo, Jesús Lueug·as, asimilado ~í
Capitán.
Primera Oompaitítt-O:lpitftn, Julio Rodrígnt>z L.; Teniente,
Aquiliuo Teqnia; Suhtt•llíente8, Yic •ato Siorra y Liborio
Sánchc~.
Segunda Compa¡/.í,t-U:tpitúu, 1\fa.rco A. Salgar; Tenie11te,
Joaqníu Bneno A.; Subtl!uicntes, Luí~ Gouzúlt>z y Eliécer
Castellauos.
1'ercera Compttiiía-Oapitán, Alfn·11o H.tHlrígtwz; 'fenit·ntP,
A lt~jantho Üoll~,d '7.; SubLt1 llicute:, Joaquíu Uuen·o y
Emigd io l\fal'tell.
Cuarta Compañía- 1 ·tpit<ín, ]), dtl Hoddgnez; Te11iellte,
Cal' los ~l. :\lartín e ~ · Subtenientes, Alfrel sig-nitmtc:
Plann .Vaynr-Prinwr Jt .. f. .. , Uoronel Vicente Jimén('z;
Segundo J<'fe, 'f<'liÍ<'IItl ( oron •1 J<'lHHO H. Uorona<1o; Ay u·
dan te M a:Yor, ' apit:'l 11 ,J ni io U. ntrzón ; SPgn11do Ay nthtJJ1·e,
TeniPuto ]Jni~ lJo11~r\•r: ,, ; .A.llanz; Snbteuieutes, Federico Acero y _. . . _ .....
Com u 11íq u es~.
Dado en Bogotá, á 24 rle Noviembre de 1900.
JOSE l\IANUEL MARROQUIN
El Ministro de Guerra, JosÉ Do~IINGO ÜSPINA C.
~~C='---'~(06)6 08~
G~~=TE:I:N AL ~-~;
~~1l~11tñ>J:ID:l~~~ 'tf ~~~ Wrt:©JECO>
DE LAS PIEZAS EN LA ARTILLERÍA RODADA
Reglamento provisional arreglado por la Comantlanci'l militar de In Plua de
Bogutá para el Onerpo de su dependencia
PARTE PRIMERA-AMETRALLADORAS
'.l'ítulo t.•-Servicio de la boca tlc fuego en campaña.
Manejo de varios pelltones de pieza
(Contin(h)
Cuando muchas piezas estén reunidas para la instrucción ó
maniobra, al mando de un mismo jefe, una vez alineadas según
el orden de sus números, el destacamento que va á servirlas, previamente
dividido en tantos grupos como pieza , cada uno al mando
de un oficial subalterno, ser,í dirigido hacia aquélla por el lado de
las lanzas de los arm )!les, paralelamente á la línea de batalla.
Las piezas pueden estar en parque ó de march.l, y en ambos
casos entrar á servirlas por la derecha ó por la i?,quierda.
Estando las piezas en parque ó para entrar por la derecha
cuando la cabeza del destacamento se halle á unos veinte pasos de
la lanza de la primera pieza, el jefe mandará: p?r la derecha á sus
piezas. Cada jefe de pieza, cuando su pelotón llegue á la altura de
su respectiva lanza, mandará: variación, á sus puestos. Mt\RCHEN.
A e3ta voz, los sirvientes ejecutan el movimiento prescrito en el
número 7.0
Si el destacamento debe entrar por la izquierda, el jefe dará
la voz preven ti va: pl)r la izquierda á sus piezas, cuando la cabeza
éntre al parque, y los oficiales darán la voz MARCHEN, á medida
que lo3 primeros sirvientes lleguen á la altura de la lanza de la
pieza que deben servir.
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BOLETIN MILITAR
~
671
Estando la batería de marcha para entrar por la derecha, el
jefe, así que la cabeza del destacamento diste veinte pasos de la
lanza de la primera pieze1, mandará: pelotonts, á sus respectivas piezas.
Luégo, cuando el primero llegue á la altura de la rueda, primer
pelotón por el flanco izquic: rd?- y MARCHE!\', al llegar los primeros
sirvientes á la altura de la lanz .1. El oficial que lo mande repetirá
la voz M.P.RCHEN y detendrá el pelotón, mand.tndo ALTo cuando
llegue á cuatro pasos de la lanz 1.
Los otros pelotones con ti 11 ú ·1n ·marchando <:j n cambiar de dirección,
y sucesiva mente serán colocados del mismo modo con las
voces segundo (tercero, etc.), p h .tJo, pa~ .uJ<.Io p·>r entre la lanzas de los ~rmones y
los otros peloton es, lo. q te s c<::- ivamente entran "'n columna á la
voz de MARCHE.·, d.Hla por lo o ficié le: á mt:di !.1 gue los precedentes
haya'n reb tsado el de su mapdo.
En toJo caso, con cada pclotc)n irá un sargento que se coloca
á la derecha en prtmera fila, y los pe lotones fu •ra del parque ó línea
de pie?-as marchan por el flai!CO. El sargento 1.0 que h(lp;a de
jefe de pieza m 'lrcha á la altura r á un paso de la cabeza del pelotón,
del !aJo del guía, y c11ando los irvie11tcs entran á sus puestos,
dicho jefe se detiene á la altura de bs lanza., en la prolongacic)n
de la h_i lera izq uicrdc~ de s11 pi za y da fre11te á la derecha : si las
piezas están en b,ltería, el jefe de pieza se mantiene frente á su pieza,
un paso afuera de la fila izquierda, á la altura del tornillo de
puntería, y si los sirvientes forman en paraJa dará frente á vanguar
d ia.
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872 80LETIN MILITAR
'-Y-"
Cuanto á los oficiales, si los pelotones están en batalla se colocan
dos pasos adelante del centro del suyo; si en columna, á un
paso y á la altura del jefe de pieza, y si está oc u pan do sus pues tus en
torno de la pieza, en el centro de las filas, entre la la11za y la contera.
Los oficiales que rijan dos ó más piezas, y el que mande el
conjunto, se l'itúan donde sea más conveniente para la maniobra
ó servicio-Continúa.
IDJl ESTRATEGIA Y DE TÁCTICA EN LA~ PEQUEfitAS GUERRA~
por el Mayor C. E. Callwell, del Ejército ingléa
TJI..ADUCCIÓN DX ISIDOJlO LA Yltii.D.& .A N.A T .A
(Continuación)
Ejtmplo de Amoaque-En el combate de Amoaque, en la guerra
contra el Ashantí, la columna debía, al principio, tomar una
formación que se asemejase á un cuadro de grandes dimensiones.
El bosque era muy espeso, y al fin, como por otra parte se
habrá comprendido, los flancos del cuadro perdieron completamente
el contacto de la cara delantera, que soportaba el choque del combate.
En el curso de la acción, la cara posterior reforzó la delantera.
Sin embargo, bien que la formación en cuadro poco á poco se fuese
desbaratando durante el combate, ella consiguió su objeto, puesto
que no hubo sino pequeñas fracciones enemigas que lograsen
envolver la cara delantera, pasando por los intervalos entre esta cara
T las tropas á los flancos, que, al comenzar el combate, formaban
los lados del cuadro. La intención del enemigo era manifiesta en
atacar la retaguardia de la columna, puesto que hubo un combate
en Quarman, á algunas millas atrás, en dvnde se había dejado
un convoy con escolta, y puesto que los Ashantí penetraron entre
Quarman y la columna. •
XXI. Yentajas de la formación elástica en el combatt en bosques-
En estos combates de los bosques, cuando se libran contra
salvajes bien armados y numerosos, y en país desconocido, el cuadro
elá5tico parece excelente, á lo menos al comenzar una acción.
Una marcha de frente en línea no ofrece ninguna protección á
los servicios combatientes. La columna de camino no tiene sino
un frente restringido y permite que el enemigo acometa repentinamente
un flanco, y por tanto que corte la columna en dos; por
último, la columna de camino no protege al convoy que sigue
siempre al ejérc:ito regular en las pequeñas guerras. Por lo común
Véanae las Exp1dicionu inglesas 1n Ajrica, páginas 98 y siguientes.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
80LETIN MILITAR ...._.,_, 073
el bosque no era tan denso en el Dahomey como en el Ashantí;
por esto fue más fácil para el comandante sostener el contacto entre
las caras del cuadro, y vigilar los movimientos de toda la
columna.
Batalla dt lsly-En la batalla de Isly la formación singular
en triángulo ó en forma de lanza se adoptó como orden general
de combate, y consistía en columnas de batallón en escalones,
formación habitual de combate de la infantería en esa época. El
Mariscal B ugeaud había dispuesto que cada batallón se formara
en cuadro si la caballería mora cargaba á fondo. La artillería y los
no combatientes estaban en el interior del triángulo, al cual nunca
pudo penetrar el enemigo. Es verdad que los asaltos de éste no
fueron muy formidables, á pesar de su enorme superioridaJ numérica.
Sin embargo, una formación en cuadro que presente grandes
vacíos se recomendará muy rara vez como medio para rechazar
las cargas de caballería cuando hay en el interior del cuadro
mucho personal y material que proteger. Esta formación salió
bien, sin embargo, en Isly, porque los franceses obtuvieron una
brillante victoria con pocas pérdidas.
Ejemplo de una formación en escalonn-EI interés que esta
batalla presenta todavía hoy se debe principalmente á que el Mari~
cal Bugeaud formó sus batallones en columnas pesadas, como
era costumbre entonces en todos los ejércitos regulares, menos en
Inglaterra.
Pero es un hecho notable que esta batalla, quizá la más decisiva
en 1 s pequeñas guerras de este siglo, la ganara uno de lo!'
más grandes maestros en la guerra ir regular á la cabeza de una
columna formada, en suma, en cuadro, y marchando derecho !'Obre
el centro de un ejército enemigo considerable que se vio obligado
á atacar.
El cuadro de Isly, ó triángulo, p~ra ser más exacto, es un
buen ejemplo del principio d~ la formación de comb.ite en escalones,
principio que han defendido mucho=> tácticos que no son partidarios
del cuadro rígido.
XXII. Oburvacionn sobre la formación tn ucal?nes- Este método
de disponer las tropas en escalones tiene la ventaja de asegurar
un buen desarrollo de fuegos, y de proteger los íl.ancos ; pero
la retaguardia permanece descubierta. La marcha muy rápida
de fanáticos como aquellos q 1c se encuentran en el Sudán y algunas
veces en Argelia, les permite llevar á cabo ataques repentinos.
La sencilla vuelta de caras sería impotente á detener el empuje de
numerosos enemigos que se lanzasen sobre la retaguardia de una
columna formada en escalones. Por otra parte, si el enemigo lograse
pasar por los intervalos, las tropas corren mucho riesgo de fusibrse
mutuamente. En terreno descubierto es difícil al enemigo,
por atrevido que sea su ataque, acercarse tan cerca de la columna.
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674 80LETIN MILITAR
~
Pero la experiencia ha probado que en los bosques y en los terrenos
cortados, el enemigo llega algunas ocasiones hasta las bocas
mismas de los fusiles. Dado el éxito que generalmente se ha obtenido
con la del cuadro rígido, parece dudoso que la formación en
escalones puede sustituírle con ventaja. Enfrente de adversarios
menos partidarios de la táctica de choque sería, sin duda, :algunas
veces muy ventajosa, hasta en el bosque *.
XXIII. Colocación de la caballería y de la artillería en ti cuadro
tlástico-Sería in ú ti! extendPrnos sobre la cuestión de la colo
cación de la artillería y de la caballería en un cuadro elástico. En
el Dahomey cada grupo tenía su artillería, de suerte que cada frente
disponía lo mejor posible de sus cañones, que p ..... rmanecían en el
interior del cuadro hasta el momento en que se necesitaba de ella.
En semejante terreno, la caballería no tiene mucha acción y ella
debe permanecer comúnmente en el centro del cuadro. En el Dahomey
algunas veces se utilizó la caballería para formar al frente
de retaguardia del cuadro, lo que permitía disponer de mayor número
de fusiles en los puntos importantes.
XXIV. Cuadros en marcha-Si estando de marcha se temen
ataq ·1es repentinos, se hace u o á m en u do de la formación en cuadro
como el medio mejor de proteger los convoyes que acompañan
á las culumnas regulares. rram bién cuando se va al combate es indispen->
ab!e siempre, en estas pequeñas guerra~, asegurar la protección
Je los serv cios no combatientes, lo cual es una de las causas
principales para que se ad )pte el cuadro como orden de marcha. Es
cierto que de viaje, los efectivos de lo5 servicios no combatientes
aum~ntan eviJenternente mucho, tanto durante la marcha como
en los alto ~ , y también aumenta la superficie de terreno que ocupan.
A la columna iguen provisiones para días y hasta para semana
, provi~iones que forman un inrnenso convoy comparativam
.... nte á la longitud de la columna.
El conv >y e· ;1 m e nudo tan consiJerable, que lo efectivos
combatientes son del todo insuficient~s para formar en torno de él
un cuadro que tenga alguna apariencia de cohesión. Desde luego
que la formación en cuaJro, en marcha, es muy embarazosa y
muy difícil Jc sostener.
Los france·es, sin embargo, han hecho grande uso de este
orden de marcha en varías de ~tus pequeñas guerras. En Egipto,
Cll:tnd b époc{ de los Malcmucos, en Argelia y en Túnez, el
peligro Je sufrir ataques repentinos de grandes masas de caballf!
rÍa ha hecho á menudo necesaria esta formación. El General
Logerot, en Tú 'lez, marchaba ~ iem pre en cuadro, precedido
Je una vanguardia. En los bosques del Senegal los franceses
R1 ror. Ninguna formación es ta11 fue1t e en e tos ca. os como la ese .• lo·
nad;•-L. D.
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80LETIN MILITAR
'-y-"'
675
han empleado frecuentemente el cuadro; lo miimo que los rusos
hicieron uso de él algunas ve ces en el Asia Central, señaladamente
durante la sumisión de los Turcomanos en el Khanato de Khiva,
después de la ocupación del Oasis en I 874. En el Sudán, y sobre
todo en los alrededores de Suakín, las tropas inglesas y egipcias se
vieron obligadas á ejecutar marchas en cuadro en circunstancias
muy desfavorables.
Es una contrariedad muy grande cuando las circunstancias
obligan á un ejército regular á marchar en cuadro rígido con una
masa de no combatientes y medios de transporte dentro del cuadro.
Hay que andar lentamente. El desorden se introduce e ;rre
los animales de transporte, y p· r lo mismo que están agrup:HJ >~ en
un espacio limitado, la vigilancia sobre ellos se hace muy J i fkil.
El paso de toda la columna queda subordinado al del animal más
lento. Algunas veces, sin embargo, no hay medio de remediar este
inconveniente, que es preciso tolerar. La marcha hacia las fuentes
del Abu-Kiea e5 de ello ejemplo.
Suakín, r885-La historia de las última5 pequeñas guerras
no ofrece probablemente ningtín ejemplo del empleo del cuadro
como formación de marcha, en condiciones tan de favorables como
la de I 88 5, cerca de Suakín. Los repentinos ataques de fanáticos
armado3 de lanza" en ese t t> rre no cubierto obligaron á recurrir al
empleo de cuadros rígidos. L ·>s convoye s que había que proteger
contaban camellos, medio m u y defectuo!lo de transporte cuando
los animales se estrechan uno · contra otros. El ag~ta, de muy difícil
transporte, era una parte importante de las provisiones que _e
llevab·lll á e pddJ de c:unello. La mimoo;a" con sus espina · dificultaban
mucho los movimiento y hacían romper las filas. El calor
era excesivo. rrodo parecÍ'\ con. pirar · e contra el éxito, y sin embargo
la fcxmación en cu,ldro . ali<) bien, porqu e á ca u: a de la n ttura
lcza de la ~ operaci n es se puJo arrc g l < r con veni e nte mente de
acuerdo con los efec tivo d e la tropas encargadas de su custodia,
y según la i T•portancia de los convoy'--c::·
El método adoptado en S11ak í n e r a fo rmar depósitos di tantes
uno:. de otros alguna millas, á 1 largo de la línea de operaciones
que se seguían. Se m \ vían e.::to · depc) sitos-convoyes escoltados
por tropas e ;, peciales que form·1ban el cua·iro al:ededor del
convoy. Al llegar al depó ito se alm.lcenaban las provisione~ y el
con voy rco-resa ba. E 1 hecho era que la fur.:rLa del convoy estaba
arreglada de tal manera que la e . colta podía protegerla marchand0
en cuadro. Pero cuando las tropas s mueven en columna volante
á una considerable ui!ltancia y en una región inhospitalaria, el
convoy se vuelve pronto una r~ s ada masa que ocupa má terreno
del que las tropas pue<..len roJear, formando el cuadro rígido. La
cr)lumna de Sir H. Stewart, en su nHrchl de JakJull Wlels (pozos
de Jakdull) sobre Abu-Klea, conducía como 3,ooo camellos.
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t7G BOLETIN MILITAR
~
El efectivo de los comb:aiente!!, sin incluír los oficiales, no era
sino como de 1,500 hombre!!, efectivo insuficiente para permitir
formar el cuadro alrededor de tan gran número de camellos en
movimiento, sin que se abriesen numerosos claros-Gontinúa .
• ••
SOBRE LA FORMACIÓN DE SIRVIENTES APUNTADORES EN LOS
CUERPOS DE ARTILLERfA
Arreglada del francés para el Buletí11 Militar
La instrucción práctica sobre la formación de apuntador~s en
la artillería se divide en dos partes: la elemental, que se dará á todos
los soldados, y la ~special, á que sólo asistirán los artilleros reconocidos
aptos para desempeñar las funciones de apuntador.
Prlu1era parte-lu•trucción elemeutnl
La instrucción elemental comprende: el manejo del alza; los
ejercicios de puntería; el manejo del nivel; la rectificación de la
puntería y una primera cla!!ificación de los artillero• en apuntadores
y no apuntadores.
Es condlción esencial que toda carga de pieza ejecutada en
un ejercicio ó maniodra entrañe una apuntada reaL Para apresurar
la marcha de la in~trucción se enseñará esta primera parte,
hasta la séptima leccion inclusive, conjuntamente con la general
de artillería, consagníndoJe los de!cansos del ejercí io y además
algunas sesionet e-;peciales. En seguida se repetirá esta instrucción
elemental en cada batería, por los oficiales de ella y bajo la vigilancia
del capitán.
Para evitar todo simulacro de puntería se procederá como
sigue: el in,tructor, antes de ejecutar la carga la primera vez, ejercitará
á los artilleros á dar la primera dirección á la pieza, operación
que estará bien ejecutada cuando ésta, prolongada, caiga entre
las dos verticales oue enmarquen el blanco. Designará, mostrándolas,
las partes de la boca de fuego que sirven para la puntería
con el alza, á saber: el canal del alza, el tope de la corredtra y d
guién y sus dos puntas (ó la ranura de mira y la punta del guión).
Dará también la nomcnc1atura sumaria del alza, fijará él mismo
la corredera y la planchuela é introducirá el alza en su canal.
Al ejecutar esto hará observar á los artilleros que el alza
~e coloca en u canal con el ojillo del lado de la pieza, y que
~e la introd .. ce Íntegramente haciendo presión suave sobre su
tope, el pulgar sobre la corr~dera, hasta que ésta toque la boca del
canal.
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80LETIN MILITAR
~
877
Definirá la Hnta dt mira, ó sea la línea recta que pasa por el
centro del ojillo del alza puesta en su canal y el c~ntro del intervalo
comprendido entre las dos puntas del guión (sistema Broca).
n~spués dirigirá sobre el blanco la línea de mira que hubiere escogido.
Ha5ta el fin de la sesión no se volverá á desplazar la pieza,
de suerte que el artillero que éntre á desempeñar las funciones de
primer sirviente de la izquierda, cuando se dé la voz de apuntat no
tendrá que hacer otra cosa si no ver el resultado de la operación,
pues no se le exigirá la ejecute él mismo hasta que no haya terminado
toda la serie de los ejercicios de puntería.
En estos ejercicios se tomarán como blancos objetos bien vivisibles,
como kepis, aros de mimbre ó metal, ó pequeños círculos
concéntricos, bien negros, que pueden pintarse en número suficiente
en las paredes del cuartel.
Para rectificar las puntería~ se empleará un tablero blanco
de 50 centímetros de lado y una placa de lata ennegrecida de 6
á 8 centímetros de diámetro, provista de un mango y con un agujero
central que dé paso á la punta de un lápiz de carpintero.
Siempre se dirigirá la línea de mira sobre el centro del blanco
Primera lección- Mantjo dd alza
Dada la nomenclatura del alza, el instructor procede á explicar
lo que se entiende por dar el alza y el dtsvío y ejercita en esa
operación á los artilleros, empleando primero alzas que correspondan
á hb divisiones mayores de la graduación y luégo las correspondientes
á las intermedias. Lo mismo hará con los desvíos.
En seguida ejercitará á los artilleros á pasar de la graduación
en distancias á la en milímetros y recíprocamente.
De pués hará dar á los sirvientes el alza y el desvío, pero sin
emplear alzas superiore á las del tiro ordinario de campaña (1,500
á 3,000 metros).
En todo caso, el instructor insistirá en los puntos siguientes:
después de arreglada el alza, apretar el tornillo de la corredera; despué
de arreglar el (ksvío, hacer lo mismo con el de presión de la
planchuela; para introducir el alza en su canal, hacer fuerza en la
corredera y no sobre la cabeza de aquélla; puesta el alza en su canal
asegurarse de que la corredera descansa ~obre la caña y no se ha
movido á lo largo de ésta ; para modificar el alza ó el des'fío,
principiar por aHojar el respectivo tornillo de presión
Segunda lección-Buscar la línea dt mira
El instructor introduce Íntegramente el alza en su canal después
de fijar la corredera y la planchuela de desvíos en una división
cualquiera de ellas. En seguida dirige la línea de mira que
escoiió sobre el centro del blanco y manda que sucesivamen~
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678 80LETIN MILITAR
~
te todos los artilleros pasen por el puesto que él haya ocupado,
colocándolos de la manera como debe estarlo el primer sirviente de
la izquierda en esta parte de la ejecución de la boca de furgo.
Ejercita en seguida los artilleros á que tomen la línea de
mira haciendo pasar el rayo visual por el centro del ojillo y el del
intervalo comprendido por las dos puntas del guión, y á que prolonguen
este rayf> ó línea hasta el punto apuntado.
Les hará comprender el porqué de la necesidad de que al apuntar
miren por el centro del ojillo, haciéndoles observar, además,
cuánto varía el desvío que resulta según que miren por la punta
derecha ó izquierda del guión.
A algunos artilleros cue ta mucho trabajo mirar con el ojo
derecho y al mismo tiempo cerrar bien el izquierdo: preciso es
ejercitarlos con paciencia hasta que logren hacerlo así; otros miran
con más facilidad por el ojo izquierdo; se dejará á los artille-ros
c>mplear á su elección uno ú otro ojo.
El instructor insistirá en los puntos siguientes: el ojo debe
quedar tan cerca del ojillo como sea posible; el blanco debe parecer
exactamente situado no sólo entre las dos puntas del guión,
sino confundido con el punto brillante constituído al parecer por
el ojillo del alza.
Tercera lccción-Prolmgar la línta dt mira
El instructor, para asegurarse <.!e que los artilleros han comprendido
bien lo que antecede y s2ben tomar la línea de mira, les
hará practicar el siguiente ejen.:icio:
Puesta la pitza en batería y representado el blanco por un
tablero de 50 centímetros de lado, cubierto de papel blanco y
fijado á la pared ó á un árbol que diste unos 30 metros del cañon,
un horn bre se coloca cerca del blanco con el indicador.
El instructor, después de fijar el mismo la corredera y la
planchuela, y de colocar el alza en ~u canal, dirige la línea de
mira sobre un punto cualq IJÍcra del hlanco (tablero), pero no hace
marcar ese punto. Cada artillero, sin tocar la pieza, hace colocar
el indicador en el punto del blanco que le parece corresponde á la
línea de mira, para lo cual hará al hombre del tablero, en alta voz,
las indicaciones del caso (como más arriba, más abajo, á la izquierda,
á la derecha), hasta que el indicador le parezca en el lugar
conveniente, lo que expre ará con la palabra bien. Entonces se marca
en el tablero la posición del centro del indicador con el lápiz, inscribiendo
al lado de la seilal el nombre ó número del artillero que
hizo la puntería. Por último funciona el instructor, y de la comparación
del punto que él hace poner con los fijados.por los artilleros
se da idea á cada uno de ellos de los errores que cometió en
la operación.
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80LETIN MILITAR
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G79
NoTA-Es bueno en esta operación colocar un artillero que
en alta voz transmita al del tablero las indicac i -.>nes del que está
haciendo de apuntador, el cual se colocará de 'nanera que no vea
el blanco para que no influyan en él las señales puestas antes, con
orden además, para andar aprisa, de no hacer mover el índice sino
en los sentidos vertical y horizontal, y nunca oblicuamente. Los
desplazamientos del índice se regularán de tal manera, que cada
uno sea igual al precedente si se manda en el mismo sentido, y
sólo la mitad del espacio si es en sentido contrario.
Cuarta lución-Puntería en altura
Enseñados los artilleros él tomar y prolongar la línea de mira
con alguna corrección, procederá el instructor á hacerles pasar u na
línea de mira dada por un punto determinado, para lo cual se procederá
como sigue :
El instructor coloca la pieza dirigida sobre el blanco, de manera
que una línea de mira cualquiera pueda asestarse sobre una
línea horizontal, por ej. .... mplo el dintel de una puerta, el pie de una
ventana, y muestra á los artilleros en seguida cómo debe presentar:se
esa línea con respecto á las puntas del guión, tras lo cual desarregla
la puntería moviendo el tornillo de e:ste nombre, y hace la explicación
siguiente :
Para fijar la línea de mira en una posicion tál que las dos puntas
del guión se proyecten sobre una línea horizontal, el artillero
debe accionar la manivela del tornillo de puntería hacia la flecha
más cerca si la línea del blanco aparee'"' debajo del intervalo que hay
entre las dos puntas del guión, y en el sentido de la flecha más lejos
si aparece encima, porque las cureñas de los cañones tienen marcas
destinadas á facilitar el empleo de la manivela en la correcci<)n de
la puntería.
En seguida hace el instructor que cada artillero funcione como
primer sirviente de la izquierda, y le manda accionar la maní vela
del tornillo de puntería p · raque el cañón suba ó b .1je hasta que la
línea horizontal y las dos puntas dd guión aparezcan en la situación
deseada. El instructor verifica la operación y la hace rectificar
si fuere preciso.
f3¿uinta lecci ón-Dirección definitiva de la pieza
.El instructor coloca ]a pieza de manera que la~ dos puntas del
guión enmarquen una línea vertical, u no de los largueros de u na
puerta ó ventana, y hace ver á los artilleros el resultado de la operación,
tras lo cual c.lesplaza la contera y da las explicaciones si
guientes:
Para dirigir la línea de mira de tal suerte que las dos puntas
del guión enmarquen un trazo vertical, el artillero que desempeña .
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'-y-"'
l~s funciones de primer sirviente de la izquierda hace, por señas,
que el segundo de la derecha desplace la contera, en el sentido conveniente,
la cantdad necesaria para conseguir el resultado. El segundo
de la derecha mueve la contera á derecha ó izquierda, según
los signos del primero de ]a izquierda, proporcionando la amplitud
del movimiento á la intensidad con que éste golpea en la gualdera
respectiva, y observando la regla de la nota de la lección anterior.
En seguida el instructor hace ocupar á otro artillero la posición
de primer sirviente de la izquierda, deja al que ayudó al anterior
moviendo la contera y manda restablecer la pieza á su debida
dirección. Terminada la operación procede como en el caso anterior.
Y así se repite lo prevenido hasta que todos los artilleros sucesivamente
han apuntado la pieza y movido la contera, cuidándose
de establecer completa concordancia entre las señales del apuntador
y los movimientos de la contera, pues la rapidez de la puntería
aepende de esa perfecta concordancia.
NoTA-Si hay tiempo, es preferible enterrar un trozo cilíndrico
de madera en el sitio que debe ocupar la contera para facilitar
su deslizamiento lateral con h palanca de puntería, pues en este
c~so se aprovechan en la operación las manos y los ojos del segundo
sirviente de la derecha.
Stxta lección -Apuntar la pieza
Cuando los artilleros ejecut~ n correctamente las operaciones
de que tratan las dos l:cciones anteriores, el instructor los hace dirigir
la línea de mira sobre el punto Je cruce de dos líneas, horizontal
una y vertical otra. Para e<:to se prevendrá á los artilleros
proceder como sigue: 1.° Colocar la pieza en la dirección del blanco;
1..0 Mirar por el ojillo y Jiri¡.?;ir el rayo visual por entre las dos
puntas del guión; 3·0 Subir ó bajar la culata de la pieza por medio
de la manivela dd tornillo d ... puntería, hasta que la iínea horizontal
del blanco quede un poco encima del guión ; 4.0 Hacer
desplazar la contera de manera que la línea vertical caiga entre
las dos puntas del guión; y 5.• F1j 1r la puntería sobre el punto señalado
con un ligero movimiento del tornillo de puntería.
El instructor cuidará de que los artilleros sigan siempre el
orden indicado para la operación, y de que el segundo sirviente de
la derecha obedezca fielmente las indicaciones del primero de la
izquierda. Además, á cada operación hará que la verifiquen todos
lo! demás artilleros, la verifica él mismo y la hará rectificar por el
interesado si fuere preciao.
Por último, se adiestrará á los artilleros á repetir esta última
operación co 1ocando ello> mismoJ, previamente, la corredera de la
planchuela de desvíos ; conseguid.> lo cual, indica el alza y el des-
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vío de la puntería cuidando de no usar alzas superiores á las empleadas
en campaña, ó sea de r,soo á 3,ooo metros.
Séptima lección -Manejo d11l nivel de puntería
El instructor da á lo5 artilleros la nomenclatura del nivel y
les explica brevemente el uso de tal instrumento, conformándose á
los detalles dados sobre la materia en la instrucción sobre el servicio
del cañón de retrocarga (publicado en el número 121 de este
Boletín). Se abstenurá de hablar del vernier, y sólo muestra á los
artilleros el trazo que corresponde al O. de la graduación de la
correder~, explicánd les que es ese trazo ó marca el que se debe
poner enfrente del que señale la división que corresponde al número
de grados inuicados. Los ejercita á disponer primero los grados
cuyo número está repre'entado por una cifra grabada en el arco y
después los intermedio~; en seguida los enseila á usar los medios
grados que corre. pon den á los trazos pequeños, y después los cuartos
de grado ósea la mitades de los medios grado . En fin, ejercita
á los artilleros á C.)locar el nivel sobre la culata de la pieza y á dar
á ésta con b manivela la inclinación que marque el nivel.
Octava leuión -Rectificar fa puntería
Enseñados los artilleros á apuntar sin mucha dificultad, se
procederá á ejecutar el ejercicio de que trata esta lección, cuyo fin
es acostumbrar á los artilleros á apuntar de u!la m ncra regular y
permitir al in tructor juzgar de la aptitud d.:: cad.1 uno de ellos
para desempeñar las funcio 1es de apunt, dor.
J) · ac11erdo con lo preveniJ) en las 1-::ccionc:> anteriores, e, da
artillero ocupa el puesto de primer sirvi nte de l1 izquierda, y ej -
cuta cinco punterí que e fij n con el in ,ic· ( r (ter era lección),
se marcan con los números 1, 2, 3 4 y 5, y forman un polígon
cuyas di 1ensi ):1es d n idea del grado oc r~gu ,u dad con que el artillero
ejecuta sus punterías.
Clasificación provisional dt· los apuntadores
Terminada esta instrucción elemental se distribuyen los artilleros
en dos categorías: los apuntacbres y los no apuntadores, lo
que será fácil en vista de los resulta >. de los ejercicio antes dichos;
pero á fin de hacer b i nstruc:ión de 1 s sirvicn tes tan completa
como sea posible, á la especial asistirán todo~, salvo los que
resulten marcadamente inhábiles ó muy obtusos de inteligencia.
Concluirá
VIII-44
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LECCIONES DADAS EN LA ESCUELA MILITAR DE VIENA POR EL TENIENTE CORONEL
DE INGENIEROS MAURICIO BRUNNER
Traducidas libremente de la 5. a. edición para el Boletín ilfilitar
PARTE TEORICA
uapitulo t.•-lliisióu primordial de la fortificación cu caaupaña
(Continüa)
b) Medios de disminuír el tiro del numigo
Este resultado puede conseguirse por los siguientes medios:
1.o Ocultar los objetivos dd combate al enemigo; 2.o Suprimir
todos los objetos que pueden permitir al adversario regularizar su
fuego ó apreciar las distancias para el tiro; 3. 0 Utilizar el terreno
con sus abrigos y sinuosidades (relieve); y 4.° Crear abrigos.
§ l. Ocultar los objetivos-Lo que se busca con e ta medida es:
1,0 Hacer al enemigo más dificil el reconocimiento de la3 propias
posiciones y de las disposiciones defensivas en general, y de las localidades
ocupadas en particular; lo mismo que el med10 de apuntar
á objetivos determinados y de observar el efecto de sus proyectiles,
sin lo cual le será imposible regularizar el tiro de su artillería;
2.o Permitir intentar movimientos á cubierto y ejecutarlos de manera
imprevista para el enemigo.
Para obtener sus resultaJos es preciso: no cortar ni rasar los
árboles, arbustos, matorrales, etc., que se encuentren delante de la
posición (el objetivo del enemigo) y no perjudiquen ni la vista ni
el tiro. Cuando no existen accidentes de e::;ta e pecie, preci o será
crear una máscara artili~ial por medio de ramas y arbustos (fig. 4. 8
).
Figura 4. 8
Así se logra hacer más difícil á distancia el reconocimiento de los
objetos cubiertos y la regularización del tiro de la artillería: este
último puede llegar á ser imposible porque será muy difícil la observación
del punto de caída de los proyectiles y hasta el del estallido
de los shrapnell si las cubiertas son altas, ya que no se verá
entonces ni el globo de humo de la explosión, ni el polvo levantado
por la bala al chocar en el suelo (fig. 4. 8
). Las cubiertas de arbus-
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80LETIN MILITAR
'--y--"
683
tos y matorrales deben disponerse por grupos é irregularmente,
entre 50 y 300 pasos de distancia del objetivo, para que de la posición
pueda verse ai frente por entre los troncos ; de esta suerte las
balas disparadas de la posición no serán interceptadas por los árboles,
y la explosión de las granadas enemigas no será producida por
el encuentro de tales troncos si su grosor no es superior al del brazo
de un hombre.
Figura s.a.
Las cubiertas muy próximas á la posición no deben ser visibles
de lejos para que el enemigo no laC\ vaya á tomar como objetivos,
como sucedió en Ieni-Sagra (1877): en esa batalla cerca de
un reducto turco quedaba un pedazo de banqueo de ferrocarril, sobre
el cu,d est"l.llab.ln los proyectiles ru os, que con sus cascos causaron
grandes pérdidas á la guarnición del invisible reducto.
2.0 Ocultar con cuidado todos los accidt:ntes ocupados, como las
trincheras con ramas, céspc 1, etc., y si se alzan sobre el suelo con
tierra, de suerte que de le jo~, en todo caso, su aspecto se confunda
con el del contorno.
3·0 Evitar las fr>rmas angulare en las trincheras, porque el
paso brusco de una cara á otra resaltará en el horizonte, lo que exige
cubrirlo con ramaje (fig. S·ul i no se quiere denunciar su posición
al enemigo.
Figurtz 6. 8
4. 0 Quitar las techumbres vi iblc d\.! lejos en las casas ocupadas,
dar una capa de tierra ó color á las paredes blan -as, y ocultarlas
con ramaje para hacer m~ís difícil su observación. s.o No olvidar que los objetivo no deben destacar e sobre el
fondo, y por lo mismo es preciso con ·ervar los sembrados, ramas,
arbustos, etc., sito á retaguardia; los parapetos y trincheras no e
construí rán sobre las ere tas vi si bies si no un poco adela:1te para
que no se destaquen sobre el horizonte.
6. 0 Ocultar el emplazamiento de las reservas y de las probables
línea~ de marcha ó retir ad,t con matorrales, ó desplazando las
cercas y setos del terreno, ó con parapetos si fuere preciso. Las
alamedas de árboles tupidos ocultan bien hasta contra el polvo
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684 BOLETIN MILITAR
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(que conviene no levanten las tropas en marcha), aun á grandes
distancias, y sin necesidad de ningún otro trabajo. La cu bicrta
que dan los árboles es completa cuando se parte el tronco á la altura
de un jinete y la copa se dirige paraleta al camino (fig. 6.•):
si entre dos árboles queda un e3pacio se llena con ramas ó arbustos.
7.0 Ocultar como se viene diciendo las partes enfilables de
los caminos, en especial en las porciones en que atraviesan localidades,
puentes ó bosques.
NOTA -En W oerth una batería prusiana no pudo asestar sus
tiros á otra francesa que estaba tras una alameda; en Koeniggraetz
las trincheras austriacas se di;;imularon tan hábilmente entre trigales,
que los prusianos no tuvieron noticia de ellas sino al encontrarlas
de manos á boca; en el sitio Je Strasburgo los prusianos
ocultaron con ramas alguna batería levantada de noche en pleno
llano, y los franceses no la vieron al siguiente día.
§ II. Suprimir los punt:;s qut pu eden servir de hitos ó señales
al enemigo -Objetos como árboles aislados, monumentos, campanarios
de localidades que no se ven, chim .... neas, postes telegráficos,
etc., deben cortar;;e ó bajarse en la porción visible para el enemigo,
porque de lo contrario le servirían para orientarse, apreciar
las distancias, regularizar el tiro, etc. En Koeniggraetz dos álamos
plantados en la altura de Hovenore5 sirvieron á los prusianos para
orientar su marcha Je ataq u~ y arreglar su tiro.
§ III. Influencia del terr.mo-El suelo sirve para atenuar el
efecto de los proyectiles cuando adelante del punto ocupado es
blando ó presenta barrancas y fosos, porque entonces los proyectiles
d ... los ti ros cortos re:w ltan interceptados y las granadas no estallan
ó no daíi.m. El surtidor de cascos sube mucho y las balas no
rebotan. Estas condiciones pueden tenerse en cuenta al elegir los
cmpltlzamientos de las tropas, y en caso necesario, si se puede,
remover hondo el suelo hasta 1 oo pasos adelante de las trincheras
y baterías.
Deben suprimirse los objctos cercano á la posición y capaces
de aumentar el efecto de la artillería enemiga, como paredes,
montones de piedras, troncos gruesos, cte.
Desde el punto de vista de las jormas del terreno, conviene establecer
la posición en las alturas, porque las granada de los tiros
cortos estallan en la falda delantera, y los que de abajo bu can la
cresta ra~an ésta con un escaso ángulo de caí da, pasan sobre los
defensores situados un poco atrás, en la cresta militar, y, en geñeral,
dan en el blanco en malas condiciones balísticas.
NoTA-En Woerth una batería prusiana sufrió pérdidas
sensibles porque las balas de lvs fusiles franceses, aunque lanzadas
á la distancia máxima, la alcanzaban por rebote. En efecto, entre
doscientos y ochocientos pasos, el pro•neJio de los rebotes alcanza
de ordinario al 17 por roo, y sube hasta el 6o por 100.
Continúa
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(cccrleral, y <¡no
]a. mayoría Yotó en contrario; que pedí la intervención de la
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Convención para que el Gobierno hiciese juzgar conforme á,
las leyes á los prest's de Car'tag na, y la mayoría no tuvo por
conveniente acee~ler á ello; que '\'oté por la inadmi._ión del Sr.
Peña como votó la prirnera vez el Sr. Gori, y la segunda el Sr.
Pumar; que estuve por la reforma de la Con titucióu, como lo
hizo totla la Convención; que no accedí {J. que se llamase al
Libertador Presidente á Ocaila, como lo hicieron casi las dos
terceras partes de la A 'atn blea; que sos tu ve el rechazo del
proyecto de la comisión de contStitución en segnudo debate, y
la preferente a(lmisióu Je la del Sr. Uastillo. En una palabra,
las actas dirán cuántas mocioues y proposiciones he presentado
para ser discptidct8 1 y cu{tntas se llau rechaza(lo por la mayoría
de la Uonveución. Si nn homl)re á quien se imputa predominio
en nua. Asamblea pne(le contestar con hechos notorios
y evidentes la falsedad , cuando se me informó
qn~ ha oía. orparánnsca, n.hr ", ·á quién dPho ocnnir siuo
á la. miRma fu en t • el PI podPr, .\'si :>tupn~ como suplicante?
Scfiot': ctwtHlo Y. B. cotJllllltó Pn \'ida la ·iujw1ta sentencia
de muerte pronurwiada eontra mí p} U ele 1 ovi~ml>rt>, V. E. hizo
une. uuenl ereación. P(•ro p~t; obra de laju, ticia, ]Wrmítasetue
StlH·}H'Ú . r l]llP(lÓ de. fignracl: :iYHII ente hiÍ·
meda, rotlcada tl• ePiltinl'la~. clontlP me ha sitlo prohibhlo eomuniear'nH~
con pers 111a algnnn, y he tt>niclo que n.limentm·rru~
con \ ' Í\'<'n's poeo auftlog·o · :\ mi complP ·ión enft•t·miza. Nnuca
he recibido una, carta el~ 111i familia; laR qne yo he poño, lm t •nido Riempre g-,lth·os qne le son c~onsiguieutes, e8 una
verdadera pena, á llt cual ni yn he sido condenado, ni puetle estar
en la inteución de Y. g. hacét~mela :;;ufLir con rueugua tle sn
gloria y riesgo (le la misma vida que V. E. ha querido conser-
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var. V. E. no puede ignorar todas las penas que se snfren en
este estado, aunqne la fortuna jamá le haya redueido {t, experimentarlas:
V. E. no pucjecutado la con piraeión
del 25 de S •ptiembre: y yo he reprobado el proyecto
enaudo apenas lo conocí <'n cm brión; yo he procura tn prisión,
y mi" ÜtYore~ tns c~ulenar·q te lw (lt.~tPniclo para cohnarto
clo iene . . " ......... o, .ño :yo w quie ·o .' ÍI o an. et b r1 e U( Ja iberas
colombianas; nada apete zco, .·ino vivir <:on algnua tran .
CJnilidad en nn país extranjero y morir h:wijó
mi detención en .1.: oviemhre pasado~ f.Jos preparati\~os que se
hacen par:~ la guPrra jas con moviese
ú Oolomuia? Uorupal mom nto me rcstitu. ·e V. E. el precio 'O
dón d~ mi libt'rtad natural.
¡ Qné ohra tan acPptaule á lo. ojos del mundo mora 1! ¡ I.Ja
liherta1l de nn antiguo colomhiauo, qne gobernó su país, que
dio en .. :mnc:he y nu•lo al progrc:o d<~ lch cierrcins y d<" la educación
eomúu, qnP derramó sn . angr • .n los campo· de uata.lla,
qne le sil'\'ió dnrantB identP. he cha por la convocaci6n granadina, J egresé á la
Nueva Granada.
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fccción de la que V. E. me ha dejado el 12 de Noviembre.
Hag·a V. E. expedirla, como encarecidamente se Jo suplico.
Castillo de San José de Bocachica, á 24: ligro el C'jército inglés, npenas fuerte de
200,000 hombres, ~ólo porque e. te relativo J'Uiinclo de sold¡¡ por su carácter, os dejan
la mayor latitud en la elección de los me<.lios que deben cm·
plearse para pacificar cuanto antes la región que se somete á vuestra
autoridad.
"En los términos del Decreto de 29 de Septiembre último,
esa región comprende el país de los Bezanozanos, ó sea el valle
del Manforo. l'v1i intención es poner á vuestras órdenes tres compañías
de vuestro batallón y la 4·" d ... la legión extr-tnjera, para
mantener el orden en el valle y asegurar, en primer término, la
norm:tlidad del camino militar entre Analamazaotra (inclusíve) y
Ankeramadinika (exclusive).
"Vuestra atención se dirigirá de preferencia á la protección
inmediata de ese camino, con_ frecuencia inquietado desde hace
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694 BOLETIN MILITAR
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algunos días, en los alrededores de Analamazaotra, por partidas
que parec~n venir del valle del Manforo.
"Os adjunto copia del informe rendido sobre el particular
por el capitán de ingenieros, comandante de ese camino, y cuyas
conclusiones me parecen muy razonables.
"Os toca combinar una operación entre vuestros diversos
puestos á fin de indagar el centro evidente de esas bandas de merodeadores,
y conquistarlo con toda la prudencia del caso. En seguida
dejaréis allí un puesto enlazado al camino por una trocha
abierta en el bosque. Vigilaréis además la entrada occidental de
la selva con un puesto bien colocado en el valle del Manforo.
"Desde otro punto de vista más amplio, examinaréis si no es
posible ocupar paralelamente al camino una línea militar marcada
por un río, una serie de alturas, otra senda, etc., porque es claro
que el camino principal se guardará cubriendo el terreno aledaño.
"Cuando la seguridad del camino militar sea un hecho, podéis
pensar en extender la influencia de nuestras armas hacia los límites
del territorio de vuestro cargo, dirigiendo de preferencia vuestros
primeros esfuerzos hacia el Norte para poneros en contacto con el
Comandante Rouland en tierra de Ambatondrazaka, sin dejar de
combinar operaciones con las del Comandante Mougeot (encargado
del círculo de Ambohidraboly) y las del 'Teniente Coronel Borbol-
Combret lencargado del Circulo de Ambatomanga), para que
la faja estrecha pero continua de bosque:; que forma d borde de la
mesa de Emyrna no continúe siendo una guarida de insurgentes.
En fin, del lado de Beforma, de cuyo territorio estáis aislado
por la gran selva, no debéis perder de vista que las poblaciones, a un
cuando en calma por el momento, pueden ser arrastradas por las
bandas que atraviesen la selva, lo que demanda una constRnte vigilancia
sobre esa clase de tentativas "-Gallieni.
El G_ncral fr. ncés on.J ...... nó, ad..:m.í ·, á lo Comandante de
círculo el envío de inf>rm~s perióuicos, p lítico y militares, sobre
los acontecimientos del p ..... ríodo en referencia, sobre los progresos
de la pacificación y reorganización ad 11Ínistr.1tiva, etc. Y las respuestas
á eso mformc~, que eran la critica de las operaciones cumplidas,
indicab:tn la mJ.rcha que debíJ. seguir;e en lo futuro, á la vez
que ponían á los com1tdante· de círcul al corriente de la situación
en los círculos vecinos. De esto trataremos en el próximo número-
Continúa. __ .....,.. . ._ __
(Continuación)
VI
Cerea de las minas de esmeralda , al otro lado de Jos cerros
que demoran al O. Pras < tica , cuyo ,,¡\"ir e" UH< u por a n~rignar : la si t nación é importancia
lo sn. O(licho coutenre". Nacen 35 en el tran ,curso (lo doce mc::;es
en todo el distrito (800 bal.>itantc ) y mnereu JO; por m< uera
que aquello camilla rápitb.mente ~1. la
Ver más