\Í~O IV Bogotá, Junio 2 de 1 900 NUM.l54
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ORGANO DEL Mh ISTEI lO DE GUEHRA Y DEL EJERCITO
DIRECTOR Al>--HONOREM, FRANOISOO J. VERGARA y V.
Genel'al, Miembro de 11'1. Sociedad Colombiana. de Ingenieros
Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y
Oficiales del Ejército de la República
OFICI L
(19 DE MA.YO)
org:'ínico de un Consejo de Guerra ¡.ermanentc
El P 'residentc de la República
En u. o (lo la~ faeu1tad s ele qne e halla in estido, conforme
al artículo 121 do 1: Coustitucióu, y
CON DERANDO
Qne e ele imperio~a necesidad, para mantener la orero si el amor propio es útil á la di ciplina en ciertos casos,
Jo mi mo que al soldado para a.leutarlo en u~ trabajos y
excitarlo al bien, á menudo es muy perjudicial á mucbos que,
faltos de inteligencia, lo confunden cou el orgullo, la pre uucióu
y la vanidad.
Imposible negarlo: el amor propio unido á la inteligencia
y al buen seutido puede hacer á uu hombre capaz y digno
er, preci o es ern¡)
lear el ca ·tigo. tl'i tí._ ima u ce itlad que hace forzosa la indignidad
del ollhulo, porqn eu materia de correccione , e
la fu rza la única. lt',Y <}Ue obliga al hombre malo á ejecutar lo
qu l 110. iente •n su cora~óu.
li..l oldado castigado, . i no es malo iiidaitlo á que no todo lo ohlatlos poseen suficiente di cernimieuto
para. comprender Jo' th·here del superior, se qu(•ja.n
alguuas vece' contra esta clifer ucia. de ca tigo , y á menudo e
les oye decir que se le tiene m a la Yoluutad; ¡u~ ro que cucben
menos lo .. con ·~jos de ·u vanidad, y entonce de cub1·irán en
toda su plenitud la ju ticia. de u' jefe con re pecto {1. ello .
Lo oldados que pos )en cierta inteligencia, que comprenden
la dsiciplina, que aben que us intereses son comunes á
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660 BOLE1'IN MILITAR
todos, llenan 8U deber cou celo, sin que á ello los obligue el temor;
ellos saben muy bien qne la. everidatl de lo jefes no
hiere á los bueno sino á los malos, que el mayor número de
los ~oldados castigado en los cuerpo se forma de hombres escasos
de raciocinio y corazóu, y sobre todo, de esos espíritus
falsos cegados por la ntuidad.
El buen soldado sabe que los regh mento militare y el
Código Penal no fueron conc l>i hombre ya no o ·ará erguir la frente, ni jactarse
al vol \·er á su domicilio y al seno de su familia, de que en
un tir.mpo fne sohlado.
El habrá comparPcido ante un eonsPjo de guerra, y sufrido
una condeua <; _ruel. ;, ..... T"o e Yenlad que; necesita que un hombre
piet·cla del tojt•eneione en lo condcto condenados, qua
han de.·fihHlo ú .-u vista con nua a'lena ó un grillete al pie,
cnnndo sólo · ~ IL~ ~xig;< lo qne e jn. to y bouorítico al individuo,
lo f)IH~ es útil al bien general, {¡, la grandeza y á la gloria
do su patria ?
La. impol'tanein 'le la tli ciplina y la ubordiuación es aún
mayor e u estado de guerra, n campaiía, en el combate y en
los peligros upremo . ·
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662 BOLETIN MILll'Aa
En campaña, obrar sin esperar la Yoz de mando, 6 desobedecer,
es un crimen al que no hay bastante s veritlad para
castigarlo; á medi(la que s~ antuza hacia el enemigo, el solde:\·
do se debe más al interés gen ,re 1, y debe {t ns snperiore la
obediencia m á ab. oluta.v la complct:.L ahntlgación. Ijos hombres
que en esos momentos solemn ~ fa.ltau {L la en·s de oldado
y de hombre tabl "'eerlo, si llega á qnebrantar e en un
in~tante crítico; dt'b n nuirse pat·a forzc r al deber y al silencio
ft. los rado por sus innobl · pasiout'~.
Dun nt la p ,¡,a, ningún milité. r del.w ,' [H\rar e ni una
80ia pulg; tla fe..~, quien ni •ra. que sea, para
oír y ejt en tar . u" órdenes con L>río y resolución, único r •curso
de alvacióu en e a crisi .
El militar que vueh·ecara y suelta u arma ,-oluntariameute,
uo sólo s nn cobartl• de la. peor especie, sino uu inseusato,
porq ne de ordinario es víctima de RU mala acción, pues aislado
ó fugiti ,.o tiene meno, pl'obabilidades de salvar ·e, que apoyado
eu la fuerza de su~ cam. rada y en la inteligencia de sn jefe~.
El coharara conseguirlo, teudi ndo esta disposició11 á C\'ita.r que
pudi':!ta disparar ·e el arma a11 te ' 37=37 77 69
863 á 900= 37 .......... 000. 931=3<1 71 56
966 á 1000 = 34 ......... 1000 á 1033=33 67 -i-5
1 ,
Yo y haz de trayectorias
Distancia máxima á que debe tirarse ugím el bla1uo
¡
·~
85°t0
70
50
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28
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O.m.
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200
800
300
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400
1,000
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1,300
... 1G
53 67
41 56
30 45
20 33
11 18
73 86 86
63 78 78
1)2 67 67
41 51 56
30 38 45
21 27 32
12 15 20
18.0
17 .05
:l2.15
27.87
34.75
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500
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700
700
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ROLETÍN MILITAR M9
'C'NA PAGINA :CE GEOGP.Ai'IA
EL MUNICIPIQ DR LEBR IJ A *
La. extraordinaria importancia qne n nne tra historia militar
ha adquirido de repente la parte oriental d l Munidpio de
Leb,dja, comprendida entre tierras de H.iouegro al N., Bucaramanga
al E., y Girón al S., de la cuales, en te is general, la
separa el río de Oro (iremo de Occül ute á Oriente y de Norte
á Sur, para la mejor intelig ncia del campo de batalla. El resto
comP.reud 5 corr git lientos.
Oorregi?niento del 1. ~aratvo-Linrija.), aguas
abajo hasta doude la corta el ca mi no central de Puerto Santos,
y luégo é te hasta el Oaiiaverale . Hay en el corregimiento una
treintena artil'ino (4 kilómetros), por· el
camino seccional del O 'o á Bucaramanga, de de Las Moradas
hasta el puuto de Llanadas; por el N m·te, con el O o (5 kilómetros),
por la quebrada Lagnua, de de Las ~Ioradas haMta su
boca. El suelo del partido plano, si u t m nteraR, t..lco y e. téni,
no obstante lo cual ncierra 90 yivienrija, •l Oso y Cefcrino, y de la
cual. hacia el E., e d prende ott·a que sigue á enlazarse con
el camino de Bucaramanga.
Aguada de Cefedno-Linda por el Occidente con el 0Ho
'7 i kilómetro"), qu.eb't·ada ],;a. Laja agua arriba, d d u uoca
en l Oro ha. ta ) coclo 11 tloude dej~ '\1 uir cción .r' • á S. }lBI'S
lar al E., •n bu ·a el su origon, en 1: cordillera d Oanta;
por el 'tn·, co11 Palonegro (5 kiló1netro ), queb·rafla Laja de por
medio; por el Ot'ie~ttc, cou 13ucaramanga. (5 kilómetro ), río de
Ot·o ahajo, ha, ta. .. ¡ pu u te H.oldán ; por el "'m·te, con Río negro
(5 kilómetro.·), río d • Oto de por medio. El parti<.lo ocupa
1a falda occidental y el extremo norte de la cordillera de Canta,
con suelo e téril y de Yaria. forma, en que e encuentran 45 ca.sas
(uua de t •ja) y 250 habitantes. De S. {t ~. Jo cruza el camino
de Lel>rija á Rionegro, por totlo el lomo de la serranía, del
cual, l1acia el E., e de prende una \·ereda que guía á Bocararnanga.
Ousamán -Linda por el Occidente con San Joaquín (5 kilómetro
), por la eordi llera de e~ te nombre ó el Cacique ; por
el Sur, con Santa Bárbara y lo Alpes (5 kilómetro ), sirviendo
de divi 'Oria .el camino del Oacique á Cantabria hasta
la Tigre, y loégo e ta quebrada hasta u término eu La Angula;
por el Oriente, con Puyana (5 kilómetro ), de de la desembocadura
de Ja ~au Nicolá hasta la qu,ebrada Tigre; por el
Norte, con Capitane ( 5 kilómetro.), e~ta última corriente de
por medio. El partido demora al O. de La Angula., en la falda
E. del Cacique, cou suelo ~eco cubierto de pa tos y caretale
, qne encierran 53 ca a (3 kilómetro ), por La Tigre arriba, ha ta el camiuo de
Ca.ntabria al Cacique. Ocupa una parte de la llanada ele Santo
Domingo, s .mhra.da. ria al Ua.eif}u~, dotHle e une al camino
d~ Puerto anto~, y de ella e desprende hacia el N. otra
que guía á Onsamán.
Gan:tabria-Linja) y 150 habitantes · ;
de E. á O. lo riega la quebrada de" n nomure, tributuria de l.Jt.Ja.
Angula, y que á su turno recoge la Sangral, compue.·ta. de ést:ta
y de La Lajita., nacida ambas eu el valle. D :1 S. á N. atra ' Í esan
el partido dos caminos que guían de Lel>rija á Puyana y
Agnirre.
Mirabel-Linda. por el Oeste con Cacique (2 kilómetr )S ),
por la cuml>r j~• el rumbo N . S . . ,
y de aquí, linea recta, á lo orígt>nes de la. . Te gra; por el 7 0 tete,
t~ou Santa Bárbara. (3 kilómetro ), por el camino central d do
Puerto Santos, de la eordillera del Cacique á la quebt·ada Sa an
Nicolás. El partido ocupa la parte . de la llanada d Santo Do>o·
mingo, seca, sana, cubierta de pa tos y cafetales; en su ten-ri-ri·
todo nacen las quebradas El Tigre, que rueda hacia. el N., y · h la
San Isidro, que corre con rumbo opue to por el pie E. del ja), con 400 habitautes, y
las principales porciont•s (' <.lenomiuau 01.> ervatorio, Buenosaires,
Cañadas y J.Jaguna de San Pablo. Eu e ta falda nacen
los arroyos Sauta Uo a, los Suárt>z y las Areiniega. , que corren
de O. á E., y se dirige11 el primero al partido de su nombre, y
los otro al de lloyalarga. Uon el münllo rumbo lo cruza el
camino real de Bncaramauga.
San Gabriel- Linda por el Oe te cou Caciqu (4 kilóme·
tros), por la quebradlt de Santa Rita, ha ta ·u confiueneia con
la Boca del l\lonte; por el ~u~·, on Giró u (3 kilómetros), por
esta. última q·u,ebrada; por el E. te, eon :-.auto Doruiugo (5 kilómetros)~
por la cordillera de 'ant.a. Iné~, dP 'itantes.
Santo Domingo-Linda por t•l Oeste con ~a.n Gabriel (5
kilómetro·), por la cordillera. de Santa Inés, hast:t la quebrada
Booa del Monte; por el Sttr, con Girón y Angula (4 kilómetro ),
por esta última queb·rada arri l>a, ha: ta la. boca de la. del .. Macho,
por ésta á. su origen cu la. cordillera de Sau Nicolás ó Carrasposo,
y de aquí, lín a recta, á La. Angula, frente á la boca de La
Puente; por el Este, con San Nicolás (3 kilómetro'), por la cordillera.
de este nombre, basta la fueute de La. Negra; pür el
Norte, con Mirabel (3 kilómetros), por la cuchilla. de San Nicolás,
línea recta á La. Negra, y ésta abajo hasta encoutrar la
cordillera del Cacique, allí llamada S tnta Iué . Ouupa. el partido
un valle amplio, (le fontlo plano, eutre lo· 1·elieves de San
Nicol{u; al E. y el Cacique al O., de suelo seco, con semente~
raH, pastos y cafetales, 46 ca as (2 ele teja) y 400 habitantes,
y lo cruza el camino de San Gabriel, qne viene á unirse con el
central de Puerto San tos.
Antigua-Linda por el Oeste con Santo Domingo (4 kilómetros),
par La Angula arriba hasta la boca del arroyo Bl Barro;
por el Sur, con Angula (42- kilómetro ), por e te arroyo arriba
hasta su origen eu la cuchilla po. o y San Pablo: en u cnm bre nacen Jos
dos arroyos llamndoH J¡a Puerta y El Cancho, que ruedan hacia
el 0., e r "(w n al pi e d t• la falcia, y d e RJHI ~_. poso
basta la::; fueute: clt4 1 arroyo facho,
que dcsci< ns coliun y
alturita ·, cul>it>tto de: dehesas para ganados. Lo riegan la .A.ugula,
qne nace ~n jnl'i dicción cte Girón, y corre 4le SE. á NO. y
lué{.{o vuelve al N.; l;a Ptt~n te, q ne naee e u el mismo M nnicipio,
rueda hacia. el O., y desemboca en aq nélla; la del Salado, con
igual origen y término, pero rumbo S. á N., y remate en. el sitio
rlel Salto. De N. á S. ernza el partido el camino de Lebrija á
.1\{arta. y Zavatoea, pa ·a.ndo por la. casa de Angulo, y hacia el
S. del valle se erwnen tran 15 casas (2 de teja), y 70 almas.
La Puen.te-Lirula al Oe te con Angulo (6 kilómetro~), por
el cauduo ca mi no ceutral hasta. Ja cumbre tle
Canta; por· el Este, oon Girón (4 kilómetros), por la cumbre de
esta última cordillera ha~ta encontrar el nacimiento de la cu.
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678 BOLETÍN MILITAR
chilla de El Reposo; por el Norte, con el Caucho (3 kilómetrofi),
por esa cuchilla al>ajo hasta el camino de Angulo. 'fambién
ocupa este partido una parte de la falda Oe~te de la cordillera
de Cauta, de peudi~ nte StHL\~ e y fértil, con plantíos tro~; 2. 0 l O gira el camiuo de lo
puertos Sautos s \Vilclle ·, con pu •ut' • obre la Angula (La
Victoria), el cual, d~. pué · (lo cruzar la cordilh:~ ra de~ San Nico]
ás y el llauo de auto Domingo tra · mont~ lgo el CC·
rrito del Naranjo: g:ana la hoJa d la Cutagatá, por cuya margen
llega al río L •brija á lo, · 55 kilbmetr fle l ngiture de
San NicolúH, E:>l llauo de mito Domingo, Ja ere t ría de Las
Cruce~ ó Santa Iné · s cae á la bo a d 'a u 'al> h·l de donde
pasa á Liucoln, cas~rio ya en tierra de Girón; 2. 0 El que conduce
á Sa11ta.liáruara y lo , Al pe y reeorr uua parte de la cor<
lillera (le Snn Nicolás por t .. rreuo e ·carpado; 3. 0 ~1 que parte
del Cacique y gma á. Li uoa y .Au1 ora, cruzando la cordillera ele
La Cruce ó Sauta Ana; 4. 0 El qn de Aguadulct~ gnia {t San
Joaquín y r mata en el Uafia.vt•ntl .' siguiendo una cafia<.la húmeda;
5. 0 El que. eparáudoHe dE:>I d Puerto Santos en La Cruces
vuelve á reuuír.'ele eu t.~ l Naraujo, <.le :Jué, d atrave ar la
Cutagatá; 6. 0 El de Cautabria, que parte del poulado para el
.r .... , cruza la colina del Bo que, el arroyo Uafiabrava, el caserío
de Oantabria, las queb·railus Las l;ajn y Santa Ro a, el llano
de Pnyana, la queb-;·ada de Agnil'l y termina en la Aguada de
Oeferino. donde se juuta al de Rionegro. Do este camino se
desprenden varias ~eudn , á. aber: a) De Oantabria al Cacique
cruzando la qlleb-;·adas S~n Ticolú' y Gaque, con un ramal de
San Nicolá á Cnsamún; b) De Palerm á Cusamún y Capitanes;
e) La de Aguirre al O 'O y Capitaue cruzando La Angnla;
d) Le qne (le Pnyana pnrte ~ll E. y e une al camino de Buca·
ra.manga en PalonPgro al través de terre11o e.·carpado; e) La ele
.Aguirre hacia el E., la cual cruza la cordillera do Canta y el
camino de Rioul'gro, por tierra est ril, y también guía á Bncara.
maoga. De Leurija arrauea ademá. nna se1ula qn • CIUZ:.lo las
quebradas Mirla, Pn ute y Augula, y empalma con el camiuo
de Girón á Puerto )!arta.
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DOLETfN MILITAR 670
A lo antecliebo agregaremos las siguientes lineas, e~critas
hace alguno año, por persona conocedora de la localidad :
"Como posición militar tiene I.~Phrija una ium(\jorahle p~ra la
defensiva, y es PI filo de la cordillera do Oanta, que se extiende
dP d~ Puento Rolclán sobre el río cindario, el filo N. de la. Mesa de Los Sa11to~. la
Mesa de ltitoqne al O. de Piedecuesta, y to(lo el llano del ~Innicipio
de LPbrija, comprendido entre ella (Canta) y la cordillera
c.lel Caciqne. Como 1 untos débil tiene el pa o del Tablazo
u el Sogamo o, al S., ~· el tle Cañaverales en el Lebrija,
al N."
En fin, d reciente documento oficial tomamos lo que
sigue: "Al O. de Rncaramauga, en una hoya profunda, corre
el río Girón 6 del Oro; de la. misma orilla i?.qniürcla del río se
levanta una corclillera para nbir á la cual bay algo más de
m (lia legua por e, minos ele rápida pentli(\ute. El camino que
gnía tl~ Bncaram; uga ~ 1 pu ~bto tl~ L brija c..• l llamado del
Tirabuzón •, '!!y por él. e ncnentra, al remate de la ene, ta, la
lwci .AJHla <1 Palonegro, contigua á la en al hay otras tre ó
cuatro pi, ntacioues de café con ~n' ca a , patios, cercas y corra
leja:-;. l~ te ¡muto e , la llave de lapo. ición del enemigo. De
Gir6n ú. Lebrija ~ Ya. por la ~nbicla. (ene 'b) del ctam u te des, le Bncaramang-
a, y entre ella se levanta ntHt altura que ha sido teuazmeute
disputada poi' lo conterHlPrcs."
Uon ~to ata.lh de Paloneg~·o y Lebrija.
• Por rápido zigzag.
• Es de c ir, al través d e Hoyalarga.
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BOLETÍN MILITAR
PARA I.A ARTILLERfA DE CAMPANA
ltlétotlo alcnuin
( Traducidas para el Boletín Militar)
1) Reglaje del tiro por el C omtmdante de batería
Se rompe el fuego á la distancia calculada *, apuntando de
preferencia sobre un punto del blanco que pueda distinguirse netamente
y en caso de im "posibílidad sobre un blanco auxiliar.
Como de ordinario no puede reconocerse con exactitud cuáles
disparos alcanzan al blanco, ó valuar la magnitud de los desvíos
y, por consiguiente, basar sobre e:;e dato las correcciones qúe hayan
de efectuarse, para reglar el tiro se ocurre al procedimiento siguiente:
a) Investigación de ln distancia
Si el primer disparo es corto, para el segundo se aumenta el
alza en 200 metros (á las distancias medias, ó ea de I,ooo á 2,ooo
metros), y así se continúa ha ta que de dos disparos consecutivos
uno resulte corto y otro largo.
Si el primer disparo resulta largo, inmediatamente se disminuye
el alza todo Jo que sea necesario para que el segundo caiga
más acá del blanco: cuando se haya logrado abarcar el blanco entre
dos disparos consecutivos, se estrechan los límites así obtenidos
hasta reducir la distancia á 50 metros, tomando sucesivamente el
término meaio entre las dos distancias geñaladas por el último disparo
largo y el primero corto.
Si ocasionalmente se puede apreciar la magnitud del desvío
de un disparo (por ocupar una posición dominante) ú observarlo
bajo (tiro contra alturas), la tenaza e reduce á menor amplitud.
Si se observa con certeza que un proyectil hiere directamente
el blanco, se continúa tirando á la distancia que produjo tal
impacto.
En ningún caso se tomará como base de corrección un proyectil
cuya caída no se observó con certeza. En este caso se considera
el disparo como nulo, y el siguiente se ejecuta con la misma
alza.
b) Direcci6u del tiro una vez encontrada la distancia
El fuego se continúa eu seguida con la más pequeña de
las dos distancias que constituyan la tenaza, cuidando sí de repar-
• En tierra de montaña parécenos que el primer disparo debe siempre buscarse
cortn, ya para tenet la certeza de la observación, ya para medir la di t;~ncias ínter·
medias que son tan difíciles de apreciar en los valle:~ y flancos de los montes.-( L. D.).
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DOLETiN MILITAR 681
tirio. Las correcciones subsiguientes no se ordenarán sino tras un
mínimum de ocho disparos, salvo que los tres primeros que sigan
al reglaje resulten cortos, pues si esto sucede se procederá en el
acto á hacer la corrección del caso.
Si más de la mitad de los ocho disparos mencionados resultare
corta, se aumenta la distancia en 25 metros; pero si sólo se
obtiene menos de :f, se la disminuye en 25 metros.
Si S(. observa un número muy pequeño de disparos cortos, de
suerte que varíe entre el ! y la -2 de los hechos, el tiro está reglado.
Al continuarse el fuego el comandante de batería \·igilará
que cada serie de di paros dé siempre la proporción exacta entre
los cortos y los largos.
c)-Ti•·o flOr grupos 6 serie.r
Cerrada la tenaza se hace un cierto número de disparos (6 á 8),
á la más pequeña de las distancias halladas: si el número de los
que resulten cortos es superior á la mitad del total, se vuelve á
principiar el tiro aumentando la di;;tancia en 25 metros; si los tres
primeros re ultaren cortos, la corrección se hará sin esperar el fin
de la serie.
Si el número de disparos cortos es inferior al i del total, se
vuelve á principiar la serie, disminuyendo el alza en 25 metros.
Si la proporción de los cortos resulta comprendida entre el
t y el 2- del total, el tiro está reglado.
A distancias inferiores á 1,500 metros, el comandante de
batería puede mirar el tiro como reglado, si la proporción de los
cortos es inferior á t (de i á -k). Si el blanco fuere considerable
(batalla ó columna), se pueden aumentar los 25 metros si los dos
primeros disparos del grupo resultan cortos: en todo caso se hará
el aumento cuancio la mitad de la serie sea corta.
Cuando se pueda observar los disparos que hieran el blanco,
ó valuar la magnitud de los desvíos (disparos cortos ó bajos), como
cuando el blanco está en una altura bien iluminada, se pasa al tiro
por series en el acto en que se averigua que el desvío obtenido es
inferior á la dispersión media en alcance ( ó altura) de la pieza. El
valor de esta dispersión media puede fijarse en 20 metros para las
distancias medias y en 30 para las que no exceden de 3,ooo; la
media en altura puede estimarse en To1
0-0 de la distancia: por ejemplo,
á 2,ooo metros será igual á 2 metros.
Al contrario, si el desvío observado es superior á la dispersión
media, antes de pasar al tiro por grupos se estrechará la tenaza
á sus límites ,~onvenientes.
Cuando el comandante crea haber hallado la distancia exacta,
indica á cada sección (tomando en cuenta la naturaleza del blanco),
el punto al cual debe dirígir su fuego, y manda conserven TAL distancia.
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(¡82 BOLETÍN MILIT.A.R
Reglado el tiro, su dirección continuará en manos del capitán,
quien á partir de ese momento vigilará en especial que el conjunto
de disparos de la batería dé siempre la proporción conveniente
entre los cortos y los largos.
· %) CorrtaitmtJ de IDJ jtjtJ dt uuión
a) Correccionu en dirección
Los jefes de sección están exclusivamente encargados de rectificar
la dirección del tiro, si ello fuere preciso, vigilando que sus
mandatos se cumplan estrictamente. Esta es una de sus principa·
les funciones, porque tal clase de correcciones tiene importancia
especial en el tiro sobre blancos estrechos (artillería).
La dirección se rectifica al primer disparo, si el desvío observado
es superior á la dispersión media; en caso contrario (igual 9
inferior), no se hará sino después de dos ó más disparos concordantes.
Puede admitirse que la dispersión media lateral es igual
á la en altura, ó sea Ti o 0 de la distancia. U na variacic)n de 1 \- de
grado produce igual desplazamiento en el punto de impacto.
Si los disparos se alejan del blanco á la derecha se aumenta el
desvío; si á la izquierda, se disminuye: no deben hacerse conecciones
inft:riores á 1
1T de grado.
b) Corrrcciottll en nlcattce (oltura)
En tesis genera!, los jefes de sección no pueden ordenar
correcciones en alcance (ó altura): vigilarán sí que la distancia señalada
por el capitán se emplee exactamente en cada disparo y que
las piezas se apunten sobre el punto designado.
Sin embargo, si una ú ambas piezas de la sección tiran constantemente
corto ó largo, podrá introducir una corrección de ± 25,
dando cuenta de ello al Jefe de la bcttería.
' ..•. ''
VARIEDADES
La batalla de Palonegro 71 Lebrija
RELATC DE CONJUNTO ESCRITO PARA EL "liOLITIN MILITAR"
El jueves 10 de Mayo el General Pinzón, encargado del mando
en Jefe del Ejército del Norte, por promoción del General Casabianca
al Ministerio de Guerra, durmió en B ucaramanga, donde
estaba el grueso de aquél, quedando aún tropas escalonadas en el
camino de Pamplona hasta el páramo, para guardar las vías que de
Suratá y Matanza conducen á García Rovira. Además, fuerzas le-
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giti mistas guarnecían á Piedecuesta, Florida y Mesa de Jéridas, y
más distantes otras de algún efectivo sostenían á Zapatoca, San
Gil y Málaga. El Ejército no estaba concentrado, pues no se preveía
próxima la gran batalla que debía poner fin á la contienda en
Santander.
El enemigo, después de pasar la cordillera por El Carbón,
tenía sus huestes en Suratá, Matanza y Rionegro, convertido este
último en e uartel general y base de operaciones para intentar la
marcha que debía conducirlo á la línea del Chicamocha, flanqueando
ó dejando atrás al Ejército nacional.
Con el fin de asegurar su marcha y Jistraer ó desorientar al
General Pinzón, tropas rebeldes se aproxima ron á B ucaramanga
por la vía de Rionegro; pero á la vez otras asomaron en las cumbres
de Canta, lo cual bastaba, en verdad, para despertar sospechas
sobre la real.intenc:ión del enemigo, por le que, con el objeto de
guardar y observar tan importante vía, se dispuso que dos Cuerpos
marcharan á ocupar esa cordillera por el camino real.
En efecto, el viernes I I las tropas señaladas desfilaron, y a
las dos de la tarde dieron con el enemigo, dándose principio á un
tiroteo que por lo pronto pareci6 sin importancia mayor, pero que
arreció luégo, por lo cual el General en Jefe se trasladó con algunos
refuerzos al campo, y merced al cañón, logró aca1lc1r los fuegos
del contrario, que un tanto maltrecho y con pérdida de Jefes y banderas,
se replegó á las casas de PaiiJntgro, cesando la lucha hacia la
media noche, hora en que el General Pinzón se establecía en firme
en la cumbre de Canta, consiguiendo su pretensión de cerrar á los
rebeldes el camino del Sogamoso.
Los revolucionarios, sorprendidos en su intentona y convencidos
de que nada conseguirían si vacilaban en sus operaciones,
aprovecharon la noche para mover fuerzas considerables por el
camino de Puente Roldán, de suerte que al amanecer tenían en
Palonegro numerosos Batallones enfrente de las pOC4S tropas que
personalmente acaudillaba el General Pinzón, ordenando á la vez
un ataque simulado sobre Bucaramanga para impedir que de allí
se enviaran refuerzos al verdadero campo de bata1la.
* * *
Había principiado una batalla de encuentro y una batalla decisiva,
teniendo por el momento los revolucionarios todas las ventajas
de su parte: en armas, en número y en ~alidad física de
soldados. Sólo ~n el terreno moral y legal era superior el General
Pinzón.
El 12, con el primer rayo de luz, se rompieron formalmente
los fuegos, que no debían suspenderse hasta las I 1 de la noche, que
fue hermosísima, revistiendo la lucha e pecial intensidad hacia los
lados de Lehrija, donde no sólo resistieron, in0 que avanzaron
algún tanto los legitimistas. Los rebeldes, al mismo tiempo, ata-
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caban con cierta resolución aparl"'nte á Bucaramanga por el Norte,
y lograban inmovilizar allí media decena de millares de soldados.
En la cordillera, derrochando municiones, lograron encastillarse
fuertemente en las casas y cafetales de Palonegro, contra los
cuales se estrelló luégo sin éxito el empuje del General Pinzón,
quien dándose cuenta de lo que sucedía, pidió á Bucaramanga no
ya simples refuerzos, sino el envío de todas las tropas acuarteladas
en la ciudad. A.l terminar el I 2, nadie dudaba que se libraba un
gran combate, pero ninguno creía que se trataba de una jornada
decisiva. En vista de ]a marcha de los sucesos, se llamó á la capital
de Santander á las tropas que cubrían lo~t pár~mos, y á las
guarniciones de Florida, Piedecuesta y Jéridas.
El brioso empuje de los legitimistas había producido el feliz
resultado de restablecer del todo la herida que la moral del ejército
sufriera en Las Lajas (Peralonso), pues nuestros soldados quedaban
convencido¡ de que el enemigo se componía de hombres como ellos.
Reforzado el General Pinzón, el combate fue aún más recio,
si cabe, el día 13: el enemigo, haciendo un supremo esfuerz.o, de
tal manera y en tanto número cargó sobre nuestra derecha, que al
caer el día rechazó la artillería, y por un momento copó al General
Pinzón sus comunicaciones con Bucaramanga y estuvo á
punto de abrirse paso hacia el Sogamoso; pero la llegada de una
Brigada enviada de la capital, permitió recobrar algo de lo perdido y
contuvo el empuje del enemigo por aquella parte, lográndose mantener
el campo. Los fuegos se suspendieron avanzada la noche, y las
fogatas encendidas en el campo enemigo mostrar n que allí estaba
el grueso de la invasión, más de 8,ooo hombres, siendo preciso,
por Jo tanto, que el General Pinzón recibiera cuanto antes todos
los refuerzos de que se pudiera disponer, para sostener con éxito
la lucha, que sólo la noche había lograJo interrumpir. En tanto
que en la serranía se lidiaba con tanta intensidad, al N. de Bucaramanga
el combate sólo prendía por intervalos, y al Ocaso se
desarrollaba con lentitud sobre las colinas que señorean á Lebrija.
También al amanecer se reanudaron los fuegos el 1..4-, día en
que la fortuna se nos quiso mostrar esquiva y la victoria se cernió
un momento sobre el campo revolucionario. En vano el General
Pinzón, á1 la cabeza de tres batallones frescos da carga tan tremenda,
que arrolla y recobra las posiciones la víspera perdidas, cerrando el
paso á la derrota; en vano nuevas divisiones por la mañana y al
medio día arriban á nuestras líneas, y el brío se sostiene en nuestras
filas con d anuncio de próximos y mayores refuerzos. En Bucaramanga
había permanecido arma al brazo, y detenido por los
amagos del contrario, todo un ejército que pudo haber pesado de
modo decisivo en la balanza, pero que no lo hizo porque no entró
en lid sino á retazos, de suerte que al morir el día, aun cuando el
enemigo resultó quebrantado y reducido al tt"rcio de sus primitivas
posiciones, quedában]e las más fuertes, y el triunfo decisivo se
escapaba esa noche de nuestras manos.
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Con ansiedad inmensa se esperó la aurora del 15, y aun cuando
un nuevo ejército había aumentado la primitiva y ya maltratada
fuerza del General Pinzón, pues ya estaban en la línea de batalla
González Valencia, y U pegui, y Córdoba, y González (Cayetano),
y Olarte, y ~ijano, y Barrero, y otros bravos, también el enemigo
recibe refuerzos importantes este día, y la lucha sigue tenaz, indecisa,
sangritnta, y los postas vuelan llamando al campo á los batallones
más próximos, de cuya llegada parece dependerá el éxito de
la jornada. Al terminar el 14, pareció asegurado el triunfo, y así se
festejó en los lugares Yecinos; pero al morir el 15, permanecían los
ejércitos en sus campos respectivos, la noche no era bastante á
suspender el recio batallar, y los legitimistas habían recibido el
último batallón y la última caja de pertrechos existentes en Bucaramanga.
Por fortuna los rebeldes también carecían ya de municiones,
agotado el cuantioso parque introducido por Maracaibo
( r .2oo,ooo cartuchos), y aunque la victoria parecía no querer decidirse
por ninguno de los contendores, en verdad cubría con sus
alas las tiendas del General Pinzon, porque próximos estaban los
refuerzos y municiones anhelados y reducido al enemigo á las casas
y cafetales de Palonegro, sobre los cuales tenía que ser eficaz la
granada del cailón ; lu~ rebeldes no tenían modo de reponer por lo
pronto el consumido parque, y sus terribles macheteros, de quienes
esperaban la victoria, yacían todos tendidos por la metralla, y nadie
osaba reemplazarlos para intentar nuevas cargas contra los valientes
sostenedores de la Legitimidad.
El 16 amaneció encontrando casi sin fuerzas á los soldados, no
obstante Jo cual nuestra izquierda destrozó y batió la derecha enemiga,
y la batalla continuó tenaz á pesar de recia lluvia: de frente
una División fresca atacaba á Palonegro, que los cañones batían
por los flancos, y el ejército recibía fondos suficientes para el pago
de sus haberes atrasados, lo cual levantó, aun si cabe, su moral.
El día corrió bajo la influencia de anhelante expectativa: quien
primero recibiera nuevos refuerzos y municiones, sería el vencedor,
y los jefes legitimistas hacían supremos esfuerzos por vencer en
esta otra lucha de velocidad, de la cual dependía el éxitoen el choque
material. Los fuegos se suspendieron á la oración ; los menos
animosos de los enemigo& por grupos principiaron á replegarse á
Rionegro, y por fin, á las 9, llegaron los pt imeros ansiados refuerzos,
idos de García Rovira, los que al entrar en línea recrudecieron
por algunos momentos el fuego, ya medio extinguido, y aseguraron
el éxito comprado á tan alto precio.
El 17 se deslizó sin lucha, á modo de tregua: el resumen de
los seis días de batalla podría escribirse así por parte de los legitimistas:
veinte cargas desesperadas resistidas, cuatro derrotas contenidas
por los esfuerzos inauditos de los Jefes, el ejército medio diezmado
y casi disuelto por 8o hora-; de ayuno y recia labor, y sin embargo
en pie. Con todo, el descanso no fue considerable, porque en la no-
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6 6 BOLETÍN MIL IT .A.'R.
che tentó el en~migo una última carga, aun cuando sin éxito ninguno.
* * *
El enemigo queda, pues, encastillado en Palonegro y su línea
de batalla se extiende hacia el ocaso hasta Lebrija, enfrente y casi
paraleh á la de los legitimistas tendida del Alto de Girón al pie de
Lebrija, por San Pablo, distando las dos apenas medio kilómetro,
por lo cual el espacio intermedio era campo de muerte para el que
osaba atravesarlo, y los muertos allí quedaban insepultos y los heridos
yacían abandonados á su dolor. En el campo legitimista, otro
medio kilómetro á retaguardia, en una cuchilla, se construyó un
reducto destinado á hacer frente á cualyuier revés, y el enemigo,
dominado, no vencido, hallaba socorro especial en su misma posición,
porque el bosque de los cafetales le prestaba seguro abrigo
contra el fuego de nuestros soldados, de suerte que aun cuando allí
sólo conservaba s,ooo hombres, éstos podían resistir con ventaja el
asalto de los 8,500 de que podía disponer el General Pinzón.
En el combate el manlicher, principal fusil del enemigo, como
era natural, resultó más resistente que el máuser, de suerte que los
trescientos de aquéllos cogidos á los rebeldes sirvieron eficazmente
á los legitimistas, fuerza que consistió principalmente en el cañón,
cuyos proyectilt:s explosivos, de media arroba de peso, causaron
tremendo estrago en las filas rebeldes.
Debemos sí observar que d enemigo, obligado á guardar la larga
línea de Palonegro á Rionegro (20 kilómetro ), cortada por la
hondonada del Oro, por más que su izquierda la defendieran riscos
y peñascales y en las hondonadas de la derecha tuviera tendidas emboscadas,
estaba expuesto á ser trozado en dos si fuerzas suficientes
atacaban á tiempo el Puente Roldán, lo que desgraciadamente no
pudo hacerse.
Según los informes de los Jefes, el enemigo presentó al fuego
I 2,ooo hombres, á quienes resistieron y vencieron Io,ooo soldados
de la Legitimidad, empeñados sucesivamer.te, quedando en el campo
1,200 muertos y 3,500 heridos de ambas partes, las que en junto
contaron algo así como -4-,000 dispersos. Jamás en tierra colombiana
se habían medido dos ejércitos de tan considerable efectivo, ni se
había luchado con igual tenacidad.
* • *
Del 18 al 24, es decir, por una semana entera, por la fuerza
misma de las cosas el drama militar de Palonegro presentó nueva
faz: los con ten dores carecían de municiones suficientes para librar
otra batalla formal; los muertos infestaban el campo; los soldados
necesitaban reposo; era preciso atender á los heridos; las fortificaciones
se aumentaban, y era peligroso á cada cual tentar un supremo
empuje sin recibir refuerzo y reorganizar los diezmados
batallones.
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En esta semana de forzada tregua, durante el día tan solo se
prendían ligeros, tiroteos que aquí y allá fulguraban como las últimas
llamaradas de un incendio; pero en la noche el mismo estado
moral de las tropas los hacía arreciar, y el enemigo tentaba una
y otra carga, de seguro para q uit4lrnos el reposo necesario ó sondear
la vigilancia en la extensa línea de combate que medía diez kilómetros
de longitud, para ~vitar lo cual los batallones que la sostetenían
se relevaban para comer y descansar.
Y por sobre el cuadro espantable de aquella carnicería, á intervalos
retumbaba el estampido del cañón que metódica, pausadamente
cumplía su obra de exterminio, convertía á Palonegro en un
nido de la muerte, y al lado de las trincheras enemigas que destrozaba
levantaba otra no menos sólida pero formada con cadáveres.
Por fin el Ejército legitimista, ya listo para representar el final
del drama, fuerte ahora de 9,ooo soldados llenos de brío, con sus
parques reforzados por convoyes que se sucedían unos á otros, enviados
por el Ministro de Guerra hasta del mismo Bogotá y de los
que algunos recorrieron ochenta leguas, caminando todos, por su
orden, dedía y de noche, al través de valles y montañas; así reforzado,
entró de nuevo en plena actividad: el 25 al amanecer las tres
divisiones 'lue componían su ala izquierda, atacaron y barrieron
las fuerzas rebeldes que ocupaban á Lebrija y Cantabria, haciéndolas
retroceder medta legua, ósea hasta la mesa de Puyana,abriendo
el camino sobre el flanco de Palonegro, y en la noche, de
las ó á las 7, .el grueso atacó de frente y tomó el último reducto
del enemigo, que de prisa hubo de retroceder, abandonando armas,
equipo, municioues, víveres y heridos, para repasar sin tardanza el
río de Oro é ir á encerrarse en las breñas de Rioncgro, á esperar el
golpe de gracia, aislado del exterior y envuelto por todas partes por
tropas anhelantes de devolver al país la paz y la tranquilidad.
En efecto, en Rionegro, previamente atrincherado, el enemigo,
fuerte de 3,ooo hombres, no esperó el choque: al aparecer
los primeros batallones legitimistas, huyó, presa del pánico, abandonando
en las calles y caminos las urnas por centenares, buscando
el mayor número asilo en las selvas vírgenes de la comarca. La
pujante rebelión caía convertida en cadáver.
Fecunda en enseñanzas de todo género la gran jornada, será
inolvidable en nuestra historia, y los qut: á ella asistieron han ganado
lauro inmarcesible, de suerte que quienquiera que á alguno de
ellos veí1, tendrá que decir: ese es un vrliente.
Ministerio de Guerra
El anterior relato ha sido escrito por la Dirección de El Boletín
Militar, en vista de los telegramas auténticos venidos del
campo de batalla.
El Subsecretario, CLfMACO LOSADA
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HISTORIA.
.f.P"C'NrrAlv.tiENrrOS
PARA LAS MEMORIAS SOBRE COLOMBIA Y LA NUEVA GRANADA
(Coutinuaci6n)
.Antes de hablar de la conspiración del 23 de .Julio arte de mi Mensaje al Congreso (le 1837, en que le manifesté
cufll babia sido mi política en la anes anteriores !Jabí· n eug ll(}rado tántos enconotJ
y animo ~idade , cuando la. Uou \. ucióu Con~tituyent había
decretado la ind peud ncia y trélZ{Hlole una. canera propia;
cuando l Goui ruo tenía que orgauizar la adrnini ·tración, resistir
á u u tit~mpo la, r a.cci IH~ · • ntr· el · i t m a e. taulecido
y contra lali per ona encarga•ln
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 154", -:-, 1900. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691070/), el día 2026-03-10.
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