AROlV Bogotá, Mayo 19 de 1900 NUM. 152
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ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO
DIRF.CTOR AD-HONOUM, FRANCISCO J. VERGARA y V.
G ene1·al, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros
Son colaboradores natos de este peri6dico todos los Jefes y
Oficiales del Ej6rcito de la República
SECCIO OCT IN L
DE LOS ..JEFES DE CUERPO
(D e l libr o fran cé. El Getteralato, por Durat - Lasallc)
Lo Ofi ·iales nperi t' . , Jefes de Ouerpo, fn ra de ·u i nstrucción
y de su' deber .· militare·, ti neu qne ll nar uua misión
tau grave é importaute, qne, ~in faltar á una obligación
imperio a, uo podrían (l jar ue at nderla y ~iempre han de peuRar
eu ella con madurez. J)e ellos e' de donde ¡,arte y se deriva
la acción moral: como el mando en la" fiJas; por us buenos
ejemplo tieuen que dirigirse los hombres que se haJlan á su11
órdenes, y e tolo obliga á conducirse siempre in desviarse u u
ápice de las virtudes militares y sociale:::;. Con e te motivo vamos
{t recordarles las .. abia instruccione:::; que el Mariscal de
Belle-I le formuló para el üonde de Gisorts, u hijo, cuando
éste fue uombrado para el mando del reg·imiento de Champague.
Las cosa han cambiado mucho de eutonccs acá; pero et
fondo de instrucción y los principios que ell\lal'iscal de arrolla
con táuta sabiduría., pertenecen á todos los tiempo , y iempre
serán dignos de ~as meditaciones de los Ooroneles y demás J efes
de Cuerpos.
lnstrucci6n del .Mariscal de Belle-lsle
" El Regimiento cuyo mando el Rey acaba de concederos,
decía el Mariscal de Belle-Isle á su hijo, es uno de los mejores
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594 BOLETÍN MILITAR
del Ejército; u Teniente Coronel es un militar respetable por
sus excelentes y dilatados ·ervieios; todos los Capitanes que
lo componen son de más edad que Yos, y uo hay uiuguno de
ellos que, con iderado por ns ~rYicio' per onale~, no hubiera
merecido má qu YO el n muramiento de Oo·ronel, y, ·in embargo,
oi YOd qui n va á mandarlos; que e ta primera advertencü
no e aparte jamá de Ync.:tra mente.
"..1.: o os diré que procnréi. meree<•r la timación del Cuerpo
que vai á mandar; esta má.·ima ~. . · ('. to m dio llO
·ería eguro ni glorio. o· o. quh~o<;aríaL·, r pito, al creer que
una ola virtncl, por urillante y {i·liz qne .·ea, ptHliera conciliaros
este en ti miento; pnP no 'on lo· ojo· .·oto. <1< una mujer
los que no. cautiYan, eino el conjunto y la armonía <1 Hli gr. -
cia . Por lo mismo, no .· rú ~·itto ck la nmuión , se compromete d la manera má
evidente . .1: o olvidéis que los (le vue~tro He~imiento son hombre
franco ·e , vue ·tro ignale , y que dcbéi , en consecuencia,
al darle ,·ne ·tras órd nes, emplear 1111 tono caballeroso u ando
las frase q ne con viene á persona cuyo móvil es l honor:
croed, hij.> wío, que este es el único medio bueno; que
sólo él es capaz de hacer re ·petar la ór lenes y llacerla cumplir
con agrac.lo, acelerando n ejecución é inspirando en los
soldado e a confianza u su Oficiale , que QS la madre de una
buena disciplina y el origen ele todo feliz resultado.
~'N o os sirváis jamá de ·ca tigo que la ley r prueba y el
espíritu nacional condena: cuando os veáis forzado á castigar,
que Yue tros subordinado lean eu Yuestra faz la pena
que o cau a el veros obligado á ocurrir {t tan dnra extremidad.
o d jéis e capar el momento tle pre tar útiles servicios
á los Oficiales de \Ue tro Cuerpo; perder las oca iones d coutar
con su gratitud, os expondría á no servirlo nunca. Tales
como son pequeña la precauciones que con en·an las virtudes,
a í son pequeños Jos servicios que ganan los corazones.
Solicitad con tesón y ardor todas la gracias á que se hayan
hecho acreedores los Oficial ó individuos de tropa de vuestro
Regimiento: bien ponte üoronel; 'Í, hijo
mío, sólo haciéndoo capaz d oenp. r todo· lo. pu to8 que s
hallan bajo el Yne tro, podréis lleuar dignam nte el que e o·
ha confiado, . poner á lo uemús en el caso re ~, la Jey
impera, y lo que máR, se h\. ama. Procurad la depuración
de las co tumbre , poro no p'='n éis que pued .n imponer e;
se muestran y e in "piran, hé ahí todo : la au~oridad del
jemplo e en e t caso má"' fn rte que la de la Yoluntad; en
vano la vigilancia no.' harü rlescuurir n los otros lo vicios
que podrían reprocharuo.· á no:;otr mi ·mo . i Yuestra
co tumbres on pur-a., lo serún también la de vuestro
regimiento; vne tro temperamento .·e forLificará eeonomizando
mucho el tiempo; cuidad de no ca r nn nca en el ridíl'ltlo;
no seréis nuuca el juguete de la. circunstancia. , y la. estimación
pública os iudemuizar{t de la privaciones que oa hayáis
impue to.
"E quivad 1 juego, y ·obre todo lo juegos de azar; pruscribidlo
de vuestro regimiento, pues origina la pérdida de muchos
oficiales.
"Guardaos de adquirir gu to por el viuo, cuya tendencia
es embrutecerno ; que vue tra mesa. ea buena, nunea opípara
ni ostento a; admitid en ella á los oficiale de vue tro regimiento,
prefiriéndolos á los Oficiales Generales, {t lo Coroneles
y á los otros Jefes; que en vne tra ca a la atencione. e distingan
por el grado de estimación que merezca11 vuestros invitados.
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BOLETÍN MILITAR 599
"Redncid vuestro equipaje á lo absolutamente necesario;
os toca. dar el (ljemplo deJa sencillez y la motiene á ese precio ni es hermo a ni durable.
"Los Coroneles francesa hace tiempo que di frutan en
Europa un honorífico concepto por su exqui ito trc to; estoy
seguro que no se hará de vos una excepción qu o injuriaría;
lejo de queajo de eso modelos, e ·pero que haréis
lo posible por excederlos: la mayor parte de lo · Ooro11 1 sólo
son políticos con sus superiores y us i crüales ; tratad de
serlo, por vuestra. parte, con 1 inferiores. Jamá hablaréis
á los y de lo Oficiale · de vuestro r g·imiento con e e tono imperio
o y ligero que afectau alguno J fe· de cuerpo: acoranz~ de que he
sido obj to por no ha.l>er hecho , entir jawá d p de mi autoridad,
o deben e timular á imitar mi con lucta..
"Si alguna ez cowet •is una falta, apre uraos {t r conocerla,
y, obre tollo, · repararla. Aunque ea. 1nuy natural esta
manera de obrar, y no merezca, por lo mi mo, uingún elogio,
ella, sin embargo, o ganará muchas aprobaciones, y esto b. ta
para que os consideréi p rdonado, o' lo digo con experiencia,
pues yo mi mo lo he o o .. ervatendréis esas
ventajas si no prestái uua in ce 'ante atención á los oficial e jóvenes,
hal>ituáudolos de de temprano ú una conducta. r guiar. IIa·
ced de manera que los oficial s antiguos conciban por los jóvenes
la ternura que el padre tiene por us hijo 6 un mentor por
su pupilo; haced que los jóvene ofi.ci les teugan con los antiguos
lo8 miramientos, la conde cendencia y el respeto que los
niños bien educados ob ervan con los mayores ; haced nacer y
mantened la unión en vuestro regimiento; apresuraos á sofocar
las desuniones nacientes, á desarraigar las enemistades,¡ ó
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BOLETÍN MILIT A:R 601
á lo menos á prevenir sus efectos destructores; esa es, hijo mío,
una de las primeras y más difíciles obligaciones impuestas á
los Ooronele .
"Sabed todo lo que pasa en Yuestro regimiento, pero no
apeléis jamá al medio vil d el espionaje : l que hace el oficio
de delator ó e pía de sus carnal'ada8, es nn hombre indigno de
la confianza de nadie; no recurráis á otros ojos ni á otros brazos,
sino cuando os ea impo ible verlo y hacerlo totlo vos
mismo; de cended á toaute:
1.0 Metaies de diversas formas y que se sujeten por medio
de tornillos.
2. • Plumeros, llorones, cimeras, etc.
Para la guerrera:
I. ° Cordones, alamares, petos, presillas, etc.
2.0 Hombreras de paño, sin armaduras, con flecos ó cintas.
Para el capote:
Cordones, alamares, petos, presillas, etc.
(Concluirá). NAZARIO CALONJE
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BOLE1'fN MILITAR 609
DI~P.ERSIÓN DEL TIRO Y ZONA PELIGROSA
( Traducción libre de las Let;rms d' A,·tillerie por E. Girardin )
Si cor~ la misma arma ¡y en condiciones tan iguales como
sea posible, se dispara un cierto número de proyectile ' se ob·
serva que las t)·ayectm·ias de é. tos no se superponen sino que forman
una especie c.le haz 6 m, noj0, en el cual la cima 6 itio de
unión e la l>oca uel arrua, quedando la ba e ó círculo de separacióu
( ilisper ión) en l terreuo, en torno d l l>lanco á que se
apunte. En una palabra, los proyect.ile no tocan en uu solo
p,uuto un plauoAne té horizontal ó ·ertical con re peto al ha~,
y por lo tauto en el tiro 110 puelar de h certidu:tnb're ue
herir el l>larico eu uu punto dado, ino de la probabilidad de
conseguirlo.
l.Jo primero pro ·ectiles di p, r~ulo parecen disp r..,arse
al azar, pero si el tiro ·e prolouga aparece una porción ._ érva ·e qu ~e agrupan con gran den idad
en torno de un pnuto central, ~· que, {' partir de éste, la densidad
1i mitm~·e n tollo · .. ntido, primero de una. manera poco
acentuada, y Jnégo ·on mayor rapidez, ba. ta quedar ai -·lados
uno de otros n lo límit xteriore. de Ja. zona. l>atida.
El reg·nero <.le bala a í ol>servado" llama dispersi6n del u,·o, denomináudo ·e punto' de caída lo punto' de ene entro de
los proyectiles con el nelo ó u u blanco horizontal, y puntos de
impacto el qne resulta euando tocan un l>lanco vertical.
Causas de la di pet·sión-Sal>emos que los principales cle-nentos
que iufluyen . ol>r • la formad la trayeetoria son el án- ·
gulo de tiro, la Yelocigirse previamente,
se traduc n eu forma de dP ·viacione irregulares que
se manifiestan indiferentemente, ya c11 un ·t~uti' tal q1le, en 'Un tiro suficientemento
prolonga,dv, resulta un 50 por 100 de dispa1·os cuyo
de vio es numor que él y un 50 por 100 que le e superior.
egúu su m1 me definición, el desdo probable es tal, que
la probabili
les y los casos posibles.
El desvío probable no significa, pues, el que se obtendrá
probablemente, -ino el que hay más probabilidad tle alcanzar.
El cálculo de prohal>ili<.la.cle aplicado á los desvíos acci<
lt:'ntal s obtenido~ en el tiro, mue tra que el desvío probable
BP es igual 6 voco menos á lo8 !· del desvío medio Em. Es
decir: EI>= 0.8453 E m.
Lo mi mo que para el desvío medio hay que distinguir el
de vío probable en alcance :(altura), en dirección y ab oluto.
(Continúa)
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612 BOLETÍN MILITAR
TACTICA DE MARCHA
V~RSJON LJBRI: PARA EL "BOLETJN MU.ITAR"
(Continúa)
IY -Seguridad en marcha
Según lo antedicho, las vanguardias en la montaña no tienen
que constituírse como en la llanura, salvo que se trate de
fuertes columnas que se muevan por los buenos c01.rninos del fondo
de los valles.
En efecto, las columnas escalonadas por compamas á 100
metros de distancia y ocupando cada una de ellas una profundidad
mínima de 300 mc:tros, no presentan los inconvenientes de las masas
profundas, blancos seguros para el tiro, lentas, y que no se
despliegan sino con dificultad.
Sin embargo, el punto no puede resolverse prácticamente ino
teniendo en cuenta :
En primer lugar, en ciertos puntos de los camino montañosos
un puñado de hombres puede detener una columna, cualquiera
que sea su fuerza, si en paso obligado enfilan el sendero, ocupan
un resalto del terreno en un boquerón ó una vuelta del camino, ó
si_ surgen de repente ante la cabeza de la columna.
Un grupo de soldados que ocupe las alturas ó pendientes que
d inan un camino y hagan fuego sobre el llaneo de una columna,
pueden introducir el desorden en ésta.
De lo dtcho resulta que toda columna en marcha tiene que
mirar muy lejos adelante y sobre los flancos, de donde la necesidad
de un servicio de seguridad diferente del de la llanura. Cada compañía
debe instruír un grupo de hombres escogidos, una escuadra,
de montañeses á ser posible, al mando de una clase enérgica é inteligente,
la cual constituirá una escuadra franca. Las escuadras
francas de un batallón y aun de una columna pueden marchar solas
ó reunidas, á órdenes de un oficial.
Se trata de revivir los antiguos vigilantes. El oficio de esas escuadras
es conseguir la seguridad de la marcha y reconocer el terreno.
Cuando una columna deba ponerae en marcha, las e cuadras
francas Sf' dividirán en dos partes. La primera marchar á á la cabeza
qe la columna y ocupará antes que ella la posición que se trata de
alcanzar, la segunda acompañará la columna manteniéndose á su
altura sobre las crestas ó á lo menos sobre una posición dominante
del sendero que sigue el grueso.
Rara vez habrá que proteger ambos flancos, sólo cuando se
mueva la columna por el fondo de un va1le, pues desde que emprenda
el ascenso de unz. altura lo hará á media ladera, en cuyo caso uno de
los flanco& quedará guardado por la hondura que se abre á sus pies.
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BOLETÍN MILITAR ill
Dichas escuadras partirán con antelación: las de cabeza, la
víspera por la noche ; las del .flanco, á lo menos tres horas antes
para escalonarse sobre la vía á alturas convenientes. En el caso de
que las primera encuentren al enemigo, no deben vacilar en empeñar
el combate, pero combate lento, de entretención, á menos que
el terreno permita tomar una vigorosa ofensiva, lo que será el caso
ordinario, porque en las pequeñas operaciones en la montaña, la
desproporción en las fuerza no se toma en cuenta : todo hay que
fiarlo á la audacia y á la decisión.
En caso de combate el Jefe de la columna, prevenido en el
acto, toma sus di posiciones, ya para sostener la:; escuadras francas,
ya para cambiar la dirección de la marcha y caer sobre el flanco ó
retaguardia del enemigo.
Las escuadras d'.!l .flanco obrarán del mismo modo, pero viviendo
sobre aviso para no caer en alguno de los lazos que no dejarán
de tendérseles por el adversario para suprimir la seguridad del flanco
de la columna, y caer sobre éste desprevenido. El Jefe de la columna,
por su parte, e s tará atento, para que proceda á suspender su
marcha y afrontar el ataque de flanco, ó á apresurar el movimiento
y ocupar una posición defensiva.
i lás escuadra de cabeza llegan á la posición designada, se
establecen en ella y guardan todos los senderos y pendientes peligro
os: la columna, á su avi so, la relevará e tableciendo los puestos
del caso.
La marcha de lls escuadras francas será más segura y rápida
que la de la columna, en atención á su esca o efectivo y sobre todo
á causa de su personal, pues como queda dicho no comprenderá
sino hombres enérgicos y vigorosos mandados por jefes capaces de
toda e m presa.
Por esto no siempre será necesario enviar las escuadras de cabeza
desde la víspera, sino que de ordinario bastará que partan tres
horas antes, á lo que . e agrega que durante la marcha pueden ganar
otra hora á la columna.
Por lo demás, en este asunto, en que no caben reglas fijas, la
experiencia del jefe será el mejor juez para resolver de modo conveniente
los problemas que se le presenten.
Mas como á pesar de estas precauciones el enemigo puede
sorprender ó burlar una e cuadra franca, la columna propiamente
se hará preceder p Jr una vanguardia: una sección bien mandada,
que partirá una hora antes y con la cual marchará el personal de
campamento. Su mi -ión es observar, y si e atacada, entretener el
combate mientras llegan los refuerzos ó el Jefe de la columna.
Jamás con la vanguardia marchará artillería, para evitar el tropel
que produzcan las be ti as de carga, y porque la misión de dicha
vanguardia no es combatir ino explorar. Si á lo dicho se
agrega la lentitud y dificultades para entrar las piezas en batería,
la nece idad que tienen de un sólido sostén de infante_ría, su efec-
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614 BOLET.fN MILITAR
to y acción casi nulos sobre tropas veteranas, tendremos justificada
de sobra esa prohibición.
La vanguardia estará en constante relación con la columna,
ya por medio de correos, ya por señales ópticas, conforme veremos
en su lugar-(Continúa)
ENRIQUE BARAUDE
SOBRE EL EJÉRCI'rO ALEMÁN
(Continuació n)
El trabajo en silla y bridón comprende también la ejecución
de las vueltas y cambios de dirección al galope, así como los ejercicios
al galope largo (500 pasos por minuto). Se encuentra útil
para eso conducir á los soldados al campo de ejercicios y hacerles
ejecutar simultáneamente carreras individuales y enteramente á
voluntad sobre un gran espacio. Así, de un golpe de vista se ve
qué jinetes son ó nó dueños de sus caballos. Es además un medió
excelente de enseñar á los soldados á gobernar su montura y desenvolver
entre ellos la facultad de moverse de una manera independiente.
Pero es preciso que estos ejercicios se continúen por
mucho tiempo para que conduzcan al resultado que se quiere alcanzar.
J. 0 El trabajo con silla y brida, pero sin armas, dura próximamente
dos semanas. Antes que los hombres se sirvan de la brida,
se empieza por explicarles teóricamente el uso y hacerles comprender
en qué se diferencia del bridón. Estas indicaciones se completan
prácticc:lmente por la demostración que se da sobre el caballo
de madera, del modo como se deben tener las riendas y la mano
de la brida. Después se hace montar á los soldados en caballos embridados,
pero que dirigen primero sirviéndose sólo del filete para
no llegar sino gradualmente al uso de la brida. Cuando, en fin,
están familiarizados con este nuevo modo de conducir, vuelven á
emprenderse las carreras á voluntad, de que ya hemos hablado anteriormente.,
repitiendo á los jinetes que cuanto menos vi&ible sea
la acción de la mano sobre la, riendas será mejor. En otro tiempo
se pensaba que para ser verdaderamente dueño de su montura era
indispensable tener cortas las riendas y muy recogido el caballo.
Hoy las ideas sobre este asunto se han modificado completamente,
y se exige que el caballo quede libre, larga las riendas, con sólo
un ligero apoyo de la mano.
Si durante los ejercicios se nota que algún jinete tiene las
rienJas demasiado cortas ó largas, nunca se le da la orden particular
de alargar ó recoger la rienda derecha ó izquierda, etc.: se
manda simplemente á todo el peloton: ajustar las ri~ndas, con el
objeto de que cada uno se habitúe á tomar por sí mismo la longi-
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BOLET.fN MlLITAB 61~
tud que se desea. Y se aprovecha la ocasión para mostrar á todos
la manera de ejecutar esta operación sin herir á sus inmet!iatos
cuando se está con armas, cosa difícil, particularmente para los
hulanos, á causa de sus lanzas.
4·~ Equitación con armas-Esta serie de ejercicios se inaugura
como la precedente, por explicaciones teóricas acompañadas de
demostraciones prácticas en el caballo de madera, haciendo ver al
recluta cómo, estando á caballo, debe sacar, tener y envainar el
sable, la lanza, la carabina y la pistola, de manera que no moleste
ni hiera á sus compañeros. Un soldado no debe montar con armas
á caballo hasta que le sea muy familiar el manejo de éstas. Así
pues, el manejo de las armas que se hace á pie forma parte de los
ejercicios de la tercera serie, aprendiendo los soldados á dar sobre
diferentes objetos estocadas y cuchilladas, ejecutar paradas, etc., y
se procura, de ~ arrollando a í su fuerza y destreza, acostumbrar á
los soldados á herir de tal . uerte, que la r~acción no se comunique
jamá á la parte inferí r d e su cuerpo, y que la mano izquierda
quede eu todo lo P. sihle inm<>vil. L s golpes deben darse con
vigor y preci ión, pero de modo que el cab. llo se inquiete lo menos
que se pueda. Solamente cuando estos movimientos han sido
ejecutados á pie de una manera conveniente, e cuando se pcisa á
la equitación con arma _ y se en eña á lo reclutas á dar cuchilladas
y estocada á todos lo s aire., sobre diversos objetos plantados ó
echados en el sudo.
Al mismo tiempo se ejercita á los jinetes en hacer la rueda
del enemigo que quieren a!canzar, describiendo á su alrededor una
vuelta del más pequer10 diámetro posible, golpeándole sin descanso.
Este ejercicio sólo se ejecuta al paso ó trote, porque para galopar
en tan pequeño círculo ería preciso un jinete de una destreza
extraordinaria, y aun habría peligro de accidente para el caballo.
El trabajo á caballo con armas dura pr0ximamente seis semanas,
después de lo cual se pasa á los ejercicios que deben constituír,
para los reclutas, la preparación directa para los ejercicios
de escuadrón.
5.o Trabajo en campo abierto Ó en el gran campo de maniobrasEn
e ta ~erie de ejercicios destínase exclusivamente á enseñar
al soldado y al caballo todo lo que les es indispensable saber para
abordar la e cuela de escuadrón: alinearse, marchar en línea al galope
largo y al galope de carga, salvar los diversos obstáculos que
pueda presentar el terreno, etc. 'rodos estos movimiento, que se
hacen primero sin arma , después con ellas, y por último con el
equipo completo, se ejecutan tomando una formación bastante parecida
al orden normal con las filas cerrada ; colocados los jinetes
en un ~t fila, gu.trdan entre sí el intervalo de un cuerpo de caba1lo,
que cierra11 despué:> poco á poco á medida que la instrucción adelanta.
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616 BOLEl'ÍN MILlTA-a.
Como .estos diferentes ejercicios son todos más ó menos de
fatiga, tanto para el hombre como para el caballo, es indispensable
que uno y otro se acostumbren gradualmente conducidos á ellos;
así pues, esta quinta serie es objeto de una atención particular, y se
procura prolongarla todo lo posible.
Ningún recluta puede ser admitido á la escuela de escuadrón
si no está en estado de manejar perfectamente su caballo, salvar
fácilmente todos los obstáculos y arreglar su marcha á la del conjunto.
Es preciso que esté completa y suficientemente suelto en
los aires vivos, para no experimentar nunca esa especie de emoción
involuntaria de que se resienten siempre los novicios en parecidas
circunstancias. U na rápida carrera debe serle cosa de tal
moCJo habitual, que no le haga perder en nada su sangre fría y le
deje siempre bastante dueño de sí mismo para observar hasta en
sus menores detalles el campo que le rodea. Mientras no esté en
estas condiciones es incapaz un soldado de gobernar su caballo;
no podrá prestar oído á los mandatos de su jefe ni fijar la vista en
los detalles del terreno que recorre, estando muy expuesto áconfundir
los objetos y ha ta á constituír una causa de peligro para
sus camaradas del escuadrón.
Hasta qué punto estos resultados e hayan realizado en la
práctica, es cosa de la cual e , ha tante difícil juzgar; todo lo que
yo puedo decir es que los oficiale de caballería están unánimes sobre
la necesidad de obtenerlos. De lo que yo he visto pur mí mismo,
me es preciso concluír que la instrucción tiende esencialmente
á desenvolver al extremo, tanto entre los soldados como entre los
caballos, la vivacidad y las cualidades de resistencia á la fatiga. Tal
es, por lo demás, la manera de pensar de todos los oficiale alemanes
de caballería. Cuando hablemos de los ejercicios de primavera, volveré
sobre esta cuestión, y solamente entonces es cuando se comprenderá
hasta qué punto el recluta debe ser fuerte en equitación
para hallarse en estado de tomar parte en las maniobras de escuadrón
tal como se practican en la caballería prusiana.
La enseñanza del galope de maniobra (soa pasos por minuto)
y del galope de carga se gradúan de una manera notable y, á lo
que parece, muy racional. Así pues, yo creo deber hablar aquí de
ello con algún detenimiento.
Como sería imposible para los instructores, según lo veremos
en seguida, vigilar á cada recluta en particular, est0s ejercicios se
ejecutan mezclándolos con soldados antiguos. Cada uno de éstos se
agrega á un recluta, á quien acompaña en la formación manteniendo
con él el tacto de botas, y haciéndole todas las indicaciones
necesarias. En el campo de ejercicios se clavan tres pique tes; el
segundo á 300 pasos del primero, y el tercero á 200 del segundo,
con lo que s~ determina una línea recta de 500 pasos de longitud.
Por lo regular se conduce al terreno un pelotón de 20 ó 24
caballos, compuestos por mitad de soldados antiguos y modernos
•
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61
Al principio los reclutas trabajan solos formando el cuadrilongo y
guardando de un hombre á otro una distancia de dos cuerpos de
caballo, hasta que jinetes y caballos estén en cierto grado acostumbrados
á los aires vivos. Cuando éstos parezcan bien determinados,
los soldados antiguos se unen á sus compañeros.
El cuadrilongo se halla dispuesto de tal suerte, que uno de sus
ángulos coincida con el piquete número 1, y que uno de sus lados
forme la prolongación de la línea recta cuyo trazado hemos indicado.
Los jinetes, dispuestos por parejas formadas de un recluta
y un soldado viejo, empiezan por dar la vuelta al cuadrilongo al
galope largo hasta conseguir que sus caballos marchen bien tranquilamente
á la misma altura. Entonces se da la orden á una pareja
de partir al galope. Al llegar al piquete número 1 abandonan
el cuadrilongo y siguen directamente la línea recta cuya longitud,
determinada por los piquetes, permite al instructor, reloj en mano,
comprobar cuánto puede diferir del galope reglamentario el que
llevan los caballos. No bien hayan alcanzado los dos jinetes el piquete
número 3, dan media vuelta y regresan al paso al cuadrilongo.
La segunda pareja no parte al galope hasta que la primera esté
al paso, etc. Se obra a í para que cada caballo tome bien el aire
que se desea por sí mismo y no por imitación, dejándose llevar á
remolque por los demás. Al mismo tiempo encuentra el recluta la
posibilidad de conducir realmente su caballo y mantenerle á galope
con la velocidad indicada. Excusado será decir que no se exige á
los soldados que alcancen de primera intención la velocidad normal,
sino que deben por grados llegar á ella. El mismo ejercicio
vuelve á empezarse luégo por todo el pelotón á la vez, siguiéndose
las parejas á una distancia determinada. Los soldados antiguos, que
naturalmente son elegidos entre los mejores jinetes, procuran conducir
gradualmente á los reclutas al aire reglamentario, y durante
la marcha corrigen los errores que puedan cometer.
Cuando por este medio se ha llegado á determinar bien el
galope> lo que exige próximamente dos semanas, se pasa al aire de
carga, al cual se llega también por una gradación cuidadoc;amente
dirigjda. En este caso también una pareja emprende el galope,
recorre á este aire la distancia del piquete número I al número 2,
y al galope de carga los otros 200 pasos hasta el piquete número
3· Entonces retrocede al galope ó trote, según el estado de fatiga
del caballo, y regresa al cuadrilongo. La pareja siguiente efectúa
lo mismo, etc. Después se hace poner el caballo al galope en
el mismo cuadrilongo, se recorren al aire de carga los 300 pasos
del número I al número 2, más tarde la línea entera de 500 pasos,
y por último los 6oo pasos completos *. Los mismos movimientos
se ejecutan después por todo el pelotón á Ja vez, conservando
siempre entre las parejas distancias bastante grandes para
/
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61s- BOLETÍN MILITAR
que Jos caballos no puedan excitarse los unos á los otros, lo que
fácilmente podría suceder siendo el galope de carga un aire que
nunca se trata de determinar, pero en el que se procura, por el contrario,
hacer desplegar á cada caballo toda la vP.locidad de que es
susceptible.
b) Ejercicioa de la fuerza veterana
Examinemos ahora de qué manera se ocupa á los s()/dados
antiguos durante este período consagrado á la instrucción de los
reclutas. · ·
Es preciso primero tener presente que estos soldados, no siendo
todos de igual fuerza en equitación, están, desde este punto de
vista, di vid idos en dos clases. Los mejores jinetes del escuadrón, á
los cuales la enseñanza de los caballos de remonta les es además
familiar, constituyen la segunda clase. La primera comprende todos
los demás solJados, á excepción de lo recluta , que sólo se
distribuyen entre las do clases después de su admisión á la escuela
de escuadrón. Además, como el efectivo de e tas clases es demasiado
considerable para que ello pudies en formar una sola tanda
de picadero, cada una ·e subdivide á su vez en grupos de diez á
quince hombre, siempre según la fuerza que haya para equitación
y teniendo en cuenta sus di tintos conocimientos •
.Esta di tribución en clases y grupos ó tandas, como sir\'e
de base á toda la organización dei curso apuai de instrucción,
creo necesario indicar aquí mismo de qué manera se hace, tanto
en lo referente á los hombres como á los caballos.
Además de las dos cla,· es de que acabamos de hablar, se distingue
también en ellas otra tercera que, no obstante, no lleva
oficialmente esta denominación. Se compone de lo mejores y más
experimentados jinete de la segunda clase que se hallen en e tado
no sólo de conducir teórica y prácticamente la enseñanza de un
caballo ~e la remonta, sino también de remediar los defectos de
una educación viciosa, y sobre todo de instruír á lo5 demás, y principalmente
á los reclutas. Se ve, pues, que esta categoría no debe
comprender más que á los oficiales y cierto número de sargentos
antiguos, enteramente aptos para servir de instructores tanto de
los reclutas corno de los soldados antiguos.
En resumen, el escuadrón puede dividirse en tres grupos
principales:
!.0 Los reclutas (35 á 45 hombre), que forman tres ó cuatro
tandas de picadero.
2.• La primera clase de equitación (40 á 50 hombres), divididos
ordinariamente en tres tandas.
3· 0 La segunda clase de equitación (40 á 45 hombres), formando
igualmente tres tandas.
De suerte que admitiendo para el escuadrón como efectivo
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BOLE1'ÍN MILITAR 619
medio del pie de paz la cifra de r 35 caballos, * las tandas se distri
huirán así:
Caballos
I.a Nueva remonta ____ ---- . ..•...... -·....... 13
2.a Remonta antigua (La tanda de la 2.3 clase).. • . __ 13
3· a 2.a tanda de la 2. a clase. • . • • . . . . ... . . . . . . . . . . . 1 S
4·a 3·a íd. íd. íd .•• ··----··· • ·-- ~--------- 15
5·a r.a íd. r.a clase ____ ------------ ----·---- 12
6.a 2.a íd. íd. íd ___________________ -------- 12
7.a 3·a íd. Íd. íd ____ ---·· --------·· ····---- II
8.a r.• íd. de lo~ reclutas.---··--------··· ..• ---- ro
9· a 2. ~ íd. de los íd._-. __ -- , •. --.. . ............... . . . I O
ro: 3·a íd. de los íd ____ ---------------------- ro
I r.a 4.• íd. de los íd __ ........ ---- ~--- --------... ro
12.a Tandadetrompctas- ..................... ----·· · 4
'rotal de tandas y caballos ____ ~------- ... 135
Esta distribución sólo subsiste hasta fin de Abril; tan pronto
como empiezan los ejercicios, toda la instrucción se arregla á
la subdivisión táctica del escuadrón por pelotones.
Hé aquí ahora cómo, según su calidad, Jos caballos se distribuyen
entre las diversa categ rías indicadas más arriba:
Se dan á los rec1utas los mejores y más nobles caballos ; los
demás caballos buenos, así como los de la remonta, antiguos y
modernos, se confían á los jinetes de la segunda clase; el resto
constituye la porción de la primera.
Como la segunda cla'e comprende· muy rara vez más de 45
hombres, de los cuales es preciso aún destacar seis ú ocho para la
instrucción de los reclutas, y como los caballos que se les afecta son
próximamente en número de s6, entre los que se incluyen los de
la remonta que deben montarse todos los días, resulta que los soldados
que forman parte de la primera sección de esta clase, es decir,
los mejores jinetes del escuadrón, se les obliga á montar á caballo
dos veces al día, mientras que los demás sólo montan una vez.
Por otra parte, á esta primera sección de la segunda clase es
á la que se confían los caballos más difíciles ó resabiados para educarlos
ó corregirlos.
La segunda sección de la segunda clase constituye lo que se
llama la sección modelo (musterabtheilung) del escuadrón.
En fin, en la tercera sección están clasificados los buenos
jinetes, soldados de do años ]a mayor parte, y que prometan ser
de seguida aptos para la educación de Jos caballos de remonta.
Resulta de todo esto que para juzgar del valimiento de un escuadrón
respecto á equitación, basta fijar la atención en lo j~ne-
E1 el número reglamentario de caballos rle silla.
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620 BOLETÍN MILIT .A.R ·
tes de la primera clase *. Cuanto mejores sean éstos, mejor es e]
escuadrón, é inversamente.
Está determinado que los caballos en educación se monten
todos los días, mientras que los otros no lo son más que cinco
veces por semana. Durante los seis me es que dura la instrucción
de los reclutas, los jint.tes de cada una de las clases siguen un curso
de instrucción especial, cuyo programa está determinado mes
por mes, por los jefes de regimiento y escuadrón. - (Continúa).
--··· - -
His·roPtiA
AP'O'NT.f..MIENTOS
PARA LAS MEMORIAS SOBRE COLOMBIA Y LA NUEVA GRANADA
(Cuntinuf\c ión)
i h 1.1 clw, ni hago cargo á lo que uo pudieron r . i . tir
al tol'r nt • en qno 1'\ ahogaron la 'ou titnción ele 'iícnta y lo'
der eh qu hn. · ·il ·un. t. ncias irr · ·istihl s
par< lo · pueblo.·, y qu •le tal modo . ·e e tabl ·e •n lo· gobiernos
de h •ho. que hay 11 •ce~Sidaiéu ci •1 to, qn ntr om t •r.. por la fu rza. fí:si ·a ó mo-ral
á nu gobierno il(•gítimo, y haecr traición á . n .· jnramet.to.
para utrouizar P •. • mismo gohi •rtw, hay nna enorme dif•r· ·ncia.
El pueulo colombinno incnltHt.ble (le haber ~ ·omet.ido á
la dictad nra d 1 '~8 y á la usurpación de 1 ao; m a ¡, ~~rán
igualmente iucnlpd.hlcs los que hollaron la Uoustitución, )' faltando
á u· juramento., trabajaron eon ahínco, y ·oml>ati .ron
por privar de ·u libertadc á la ..... Tacióu y ú lo ciudadano·. La
hi. toria imparcinl lo U •cidir{t. rO ·i m pre me gloriar\ llO ólo
de llO hab •r sido de los qne coutradij l'Oll • l' i tieron ·iu
temor pro y \cto.' y acto tan prod i torio.·; er pre ta.do
tui firma ui mis pe lal>rc s pe re e tablee r la dictadura militar;
d no haber erd
término á la comi, ión.
re. ervo á tra ~ plum a.· el · pintar y en alzar j n. tamcu te 1
patriotismo oon que lo pnehlos e e. forzaron en 1 re. tal>l ei·
nliento del Gobierno legítimo uacional, y la a uanilo en Honda,
el :.-eneral Fú,br &a y l Coronel Herrcrc en Panamá, Concha,
Durftn, arga y ~eo~cauo con otros u las Pro·dncia del
Norte, Po ad, y Gonz{lez en .1: eiva .... .1:To es pol'ible citar
todos lo· no1nbr s de nuestro di.·tinguido militares en la
reacción contra la autoridad establecida por una reh Jión
triunfante. El General Caic do, llabiéndo e declarado en ejercicio
del Gobierno, (lio unid< d á e t. patriótica reacción, y
a eguró u éxito feliz. El re ultado de tan glorio a empre a
fue lar :)unió u de Ja Convención Oon.·titu_yen te, la creación de
la Repúl>Jica d • l n V< Orauacla y la Uou titución de 1 32.
Merecí de e ta . amblea, entre t,ras ui ·tincioncs, el nombramiento
d Pr .sideute interino de la. t •pública, que se me comunicó
{' ueYa rorl p . 111 dio de llll COllli ion· do esp •cial. En
nota oficiale y n carta.· pe rticular ,· ·e me llama,l>a cou urgenci,
, conj tll án<.lom 11 uom br d • la patria. á que no retardase
mi regr so á lla. i pude ni debía t· •si tir á e te hermoso
triunfo qn la opinión nacional me concedía: me embarqué
para, aut l\Iarta, ~- pisé nuevamente las playa granadina. el
día 17 de Julio de 1 3J. LC'jo " de apr • urarme á llegar á llogotá,
subiendo rápi<.lam •u te l río 1\lagdalena para ~ciar la ausia
de gobernar que me suponen mis enemigo;:,, concebí la idea de
vi itar á Cartagena y pa ar {L Oúcuta por Ocaña, para rE!correr
toilas las vroviucia del ttúu · ito, oud ar Ja opinión pública y
v I' por mi propio oj la u ce idades que podían repararse.
De de anta i\[arta ha ' ta Bogotá ob ·ervé un disgu to g~neral
con la lmini ·tración del Vicepre, hlentc Iárquez, en unas
partes con poca :r en otras con obrada rezón. 1\li cond neta, al
oír todas Jaa quejas y di 'gu to ·ontr .. el Gobierno, fue abso .
lutameute imparcial, excu ándolo ó di ·peu ándolo cuanto pude,
y excitando á todo á que cerra ·en los oülo á la discordia y
trabajásemos á una n la estabilidad de las iustituciones. Imploro
el te timonio de la~ provinciR, por donde pasé eutouces,
en comprobación de esta Yerdad. No se me ocultaban las dificultade
de la época, ni lo rencores que había engendrado la
guerra civil, y conocía l>a tante al Dr. ltlárquez para hacer la
justicia de creer que las circun tancia en que se encontraba
eran nperiores á su genio. Elevado yo á la Presidencia por
un voto ca i uniforme de la Nación, expresado por sus celegios
electorales en l. o de Ago to, no tenía necesidad de adoptar la
miserable política de rebajar el mérito ajeno y rivalizar á los
JJombres de capacidad y de crYicios, para hacerme prosélitos
en el ulgo y granjearme una popularidad efímera. El 7 de
OctuLre tomé pose:sión del Gobierno, y en la franca aloeueióa
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622 . 'BOLETÍN MILIT A.R
que al día siguiente dirigí á la Nueva Granada, desenvolví los
principios con que pensaba gobernarla. La he leído varias veces
despué de haber expirado el término con titucional de la
Presidencia, y uo hallo que bubie e dejado de cumplir lo que
ofrecí al pueblo grauadino ingenua y fra.Hcamente. •
Mi manejo ha ta cou los que tu vieron parte en mis persecuciones,
fue generoso, y según scribía. el Dr. Ca tillo al
Ouispo de Cartagena, como 110 lo e pcraban. l\1e propuse hacer
respetar la Constitución á todo tranec, y reuuü· á u red dor á
todos los disidente' haciendo ju ticia, matar la revoluciones,
vengar el honor granadino, tánta veees ultrajado á lo ojos de
los pueblos extranjeros, y present~rles . la. R.epública .tranquila
y pacífica bajo t"l in1perio de sns leye,. Si lo he logrado 6 nó,
lo dirán los hombre imparciales, ya que uo qni reu confesarlo
lo .. que hoy gozan del iuestimaul uieu de la paz, que tántos
c.lisgu to , odio ·idade. y l'ie go me ha co.·tado atito que antes no habLw podido realizar·~. A todo
los empleado se les debfan us sueldos.
• Por moderación no he querido publicnr por la imprenta la felicitaciones
que he recibido despué~ de haberm" eparado de] Gobierno. Tengo de h ciudad de
Girón, ele la villa de Sogamo o, de Zipar¡ uirá! Barrauquilla, oledad, anta ~Iarta,
Ca rtagena, ~fompó;, Panamá, Lo at tos, La Chorrera, y de e::;ta capital. Podría
añaclir á e tas pieza· innumerables cartas particulares de per onas distinguidas ele
dentro y fuera de la República en que SP me favorece uperabunclantemente; entre
ella figuran las de lo~ Sres. Joaquín, Rafael y Manuel ~[arfa Mosquera, Santiago
Arroyo, las de los Obtspos de Cartagena, Popayán, anta :Marta, Panamá y Antioquin,
del Capítulo Catedral.
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 152", -:-, 1900. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691068/), el día 2026-04-04.
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