ARO IV Bogotá, Abril 7 de 1900 NUM. 146
--~· ...... --
ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO
DlllECTOJt AD•HONOUM, FRANCISCO J. VERGARA y V.
General, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros
Son colaboradores natos de este peri6dico todos los Jetes y
Oficiales del Ejército de la República
OFICIAL
:c:mo~:mrro NUla::m:?.o .. :o :m 1900
(18 DE MARZO)
por el cual se organiza una Columna
El Presidente de la República
DECRETA
Art. 1.° Créase en la Sabana de Bogotá una Columna que
se denominará Columna Antl)nio B. Cuervo, compuesta de un Batallón
de 441 plazas, con el nombre de Batallón ll-fadrid, y de los
Escuadrones denominados 1.0 y 2.0 de Bogotá, con 7 5 individuos
de tropa cada uno.
Art. 2.0 Lo Oficialidad de estos Cuerpos se formará de los
jóvenes voluntarios que han venido sirviendo como individuos de
tropa en el EscuadrÓ't 1. 0 de Bogotá y que más se hayan distinguido
por sus servicios al Gobierno y por su buen comportamiento.
Art. 3. 0 Mientras se efectúa la organización del Batallón
Madrid y del Escuadrón número 2. 0
, el Escuadrón número I .o dt
Bogotá quedará provisionalmente como cuerpo de ofi<;iales en disponibilidad,
pero los individuo!' que lo componen continuarán sirviendo,
como hasta ahora, como soldados, con el siguiente pers~
nal de Jefes y Oficiales ; (L Ut
REPuauc
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Un Coronel, primer Jefe; un Sargento Mayor, segundo fefe;
un Capitán, Ayudante Ma_vor; un Teniente, segundo Ayudante;
un Subteniente, Abanderado; un Subteniente, encargado de la Brigada;
un Subteniente, Clarín; un Tenieute, Habilitado; y un Capitán,
un Teniente y Jos Subtenientes para cada una Je las Compañías
1.• y 2.", de que constará el Escuadrón.
Art. 4·0 Los jóvenes voluntarios que han venido prestando
sus servicios como individuos de tropa, con ración de Sargentos
primeros, gozarán en lo suce ivo Jel sueldo de Subtenientes, pero
continuarán sirvi~ndo, con.o se dijo antes, en calidad de clase y
soldaoos. Los Ordenanzas ttndrán ración de Sargentos primeros.
Art. 5. 0 U na vez formados y organizad o; el Batallón Madrid
y el Escuadrón número 2.0 , el Escuadrón r .0 de Bogotá quedará,
así como aquellos otros dos Cuerpos, funcionando con el personal
de Oficiales y tropa y con las asignaciones que señala el
Código Militar.
Art. 6. 0 Nómbrase Jefe de la Columna al Sr. General D.
Enrique de Narvharate el camino y lo obstruya para poder coger
al enemigo ó perseguidores.
21. 0 Los movimientos rápidos valen más que los combates; es mejor
darle una vuelta 1lenemigo que dejarse perseguir en lí.1ca recta, salvo
el caso de que se interne mucho el enemigo, para mcter:o en un
pantano, tembladal, y quitarle luégo toda retirada.
22.° Casi siempre se puede repetir un golpe, porque la repetición
no se espera; pero no debe intentarse por tercera vez.
23.0 Entre m ;Ís atrevido sea el jefe enemigo, más fácil será cogerlo;
entre m;Í.~ seguro esté del triunfo, más fácil sed vencerlo.
24. 0 DeJconfi¡r mucho de todu; no ofender ni tratar mal á nadie.
zs.o Adquirir nociones dl: cirugía y cargar vcnd je:; y med cinas en
abundancia; tener siempn; camillas y mujeres para transportar uu herido
después de hacerle las primeras aplicaciones.
26.0 Pensar despacio y obrar aprisa.
27.1) Tratar bien las bestias, que cuando no estén irvierdo estén
comiendo; no andar en bestias ::;in herradun y cargar herraduns preparadas
y herramientas para herrar. Llé .. ·ense bestias de remuda: déjense
en lugar conocido y seguro.
28.° Cuando se huye debe destruírse el camino, y en los obstáculos
atajarse al enemigo, haciéndoie fuego de sitio seguro; a!Í cogerá
respeto.
29. 0 Desech:u á los cobardes y viciosos, á los crueles y san.,uinarios,
porque ésto son los peores cobardes y siempre da11an.
30.0 N o atenerse al espionaje que puedan hacer los co¡: rtidario5
pacíficos que no estén en campaiia. El verdadero guerriller tiene e -
rionaje propio y permanente, para lo cual se forma un cuerpo ó comisión
compuesto de soldados y oficiales expertos, avisados y va crasos.
31. 0 Elegir para teatro de operaciones terreno perfectamente conocido
para los guerrilleros, y procurar que sea desconocido para el
enemigo.
32.• Sin descuidar en lo mis mínimo el servicio activ, la tropa
debe dormir y reposar el ti e m~ 0 necesario.
33.0 Dedicar tiempo suficiente para que todos los soldalos de la
guerrilla aprendan las reglas anteriores y los toques de corneta .
• 1 •••••
SE~CION DOCTRINAL
(TRADUCIDO DEL FllANC¡S)
Mientras fueron poco numerosos los ejércitos, pudiendo determinarse
en los reglamentos sus movimientos y procedimientos
de combate, no fue necesario tener, para mandarlos, ofi.:iales instruídos
y experimentados.
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Hoy el empleo de grandes ejércitos ·operando lejos de la vista
del generalísimo, con un fin estratégico común, no permite ya
á un hombre dirigir solo tales masas. No es tanto el general en
jefe el que alcanza la victoria, cuanto una organización sabi•mente
preparada de ~ntemano.
Se encu("ntra la solución de e te problema :
En ]a iniciat;va d jada á todos lo jefe de unid::Jdes;
En la unidad de doctrina, la q U P. hace que todos los oficiales
tengan las mismas ideas militares y se conduzcan, en todas circunstancias,
como lo harían sus superiores;
En la organización de un estado mayor general, creador y conservad
r de una doctrina;
· En el reclutamiento del alto comando entre los oficiales de estado
mayor.
Iniciativa-Según las ideas en curo en Alemania, tod• crítica
ó apr iación del uperior, obre la operacione ó trabajo de
sus subordinado , debe in pirar. e en la benevolencifl, que no lastima
el amor propio y fomenta ó desarrolla la ini iativa personal
del oficial. "Caballeros-decía_ loltke un día-no presento á ustedes
mi solución sino á título de ejemplo y como mi parecer personal,
lo que no quiere decir que otras oluciunes no s~an tan buenas
como la mía."
E ta libertad de pensamiento y de acción, de intento concedida
á los subordinados, remedia las dificult4de del comando, da
oportunidad y eneq)a á los acto ejecutado , y engendra, mere _d
á la comunidad de opiniones, la unidad de dirección.
Entonce si el general abdica parte de sus poderes y delega su
autoridad en subordinados, sabe que ésto se conducirán y obrarán
como lo haría él mismo, in pirándo e en su pensamiento.
Esta iniciativa dentro de la obediencia permite salvar, siquiera
en parte, los obt~iculos del espacio y del tiempo. Al centro único
de pensamiento, forzo amente insuficiente, sustituye varios
centro con instrucciones idéntica3. La voluntad del jefe es así de
antemano ejecutada, aun antes de haber sido transmitida á los subordinados.
Donde existe tan perfecta disciplina de los e píritus, el superior
puede tener entera confianza en su subordinados y estar
seguro de que cumplirán coll inteligencia sus prescripciones.
Aunque ausente, todo pasa exactamente como si hubiera dado órdenes
personalmente.
Unidad d e d?ctri,z'1 -La iniciativa es poderoso elemento de
éxito cuando e manifiesta según idea comunes á todos, firmemente
enseñadas y admitida . Sus efecto no son de temer en un
ejército donde reina unidad de doctrina, conservada por un personal
de ofici:1les poco numeros ' , de composición homogénea, de
al::o valor intelectual y consta11ternente sometidos á la dirección
efectiva del jefe cie estado mayor general.
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Con esta unidad de doctrina, transmitida hasta. el último escalón
de la jerarquía, las situaciones de guerra hasta las más imprevistas
serán consideradas y resueltas por todos, en todas partes,
siempre de la misma manera. Los errores individuales que pudieren
producirse serán salvados por una especie de fenómeno de
compensación y equilibrio general. La iniciativa, en fin, muy lejos
de entorpecer las operaciones, decuplicará la acción del jefe, sin
invadir sus derechos.
Estado Mayor general- Es el foco de la unidad de doctrina y
la llave maestra del servicio en el ejército.
A su doble misión de instrucción y de preparación de la
guerra, une la de verdadera escuela de aplicación de estado mayor,
á consecuencia de las funciones que en el desempeñan los oficiales
mác; aptos, por su intdigencia y carácter, para dirigir un iervicio
de cuya buena ejecución depende el éxito de las guerras.
Es á esta alta enseñanza que debe atribuírse la homogeneidad
del Estado Mayor alemán, la que permite llegar á una concordancia
casi absoluta en la manera de considerar una situación
militar dada; resultado precioso, que introduce unidad perfecta en
la dirección de un ejército, estableciendo unidad en los metodos
seguidos y armonía en la elección de las medidas apropiadas á las
diversas circunstancias de la guerra. A fin de realizar de manera
más completa aún la unidad de instrucción de ]os oficiales de estado
mayor, las promociones se r~gulan de manera que cada uno
vuelva á servir en el Estado Mayor general cierto tiempo durante
el resto de su carrera.
El personal de oficiales de Estado Mayor del ejército alemán
es poco numeroso, pero cuidadosamente escogido. El oficial que
no da pruebas de competencia es mandado á continuar sus servicios
en un cuerpo de tropas.
Rulutamiento del alto comando-La organización del alto comando,
en Alemania, es la 0bra lenta de disposiciones sabias y de
la instrucción superior da,la á los oficiales de estado mayor, de
entre quienes salen los oficiales generales, pues allí no se ha caído
en el error de dar más importancia á los jefes y oficiales de tropa
-al brazo que ejecuta-que á los de estado mayor, el cerebro que
piensa y dirige.
La traducción que antecede podría ser de alguna utilidad
entre nosotros si no siguiésemos, de casi un año á esta parte, un
camino que nos va alejando rápidamente del concepto ejército para
retrotraernos al concepto milicia y montonera, corriendo paralelamente
aquel camino que nos aleja del concepto naúón para volvernos
al concepto tribu. Es, pues, traducción perdida, trabajo
inútil; irá á unirse con otros tantos lanzados á la publicidad por
algunos oficiales llenos de ilusiones por demás candoro$as, á quie-
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BOLETÍN MILITAR 409
nes les pasó lo que á aquel viajero que, al desembarcar, miró relumbrar
á lo lejos fajas, elásticos, plumas, charreteras con flecos de
un pie, y se dijo ¡qué ejército! Al acercarse vio que Jos que l1evaban
tan brillantes insignias tenían por uniforme un calzoncillo
y mostraban los pies desnudos: era el ejército de Suluque.
A. A.M.
(De El Pnrvtnir Militar de Bueno aires)
:t.A :O:tSC:tPI.iiNA :9AJO N.t.POI.iEON :t
(DJ: LA COilR~SPONDJ:NCIA MILITAR D~L J:MP~RADOR)
Al Madscal Berthter
Milán, 30 llore:lt del año xm (1.0 de Mayo de J 8c 5)
Haced conocer á Soult mi desagrado porque en las diversas revistas
pasadas á su campo, el príncipe José • se ha presentado de otra manera
que como coronel; decidle que nadie en un ejército puede eclipsar
á su jefe; que el J:rfncipe puede revistar su regimiento cuando le
parezca, pero que el ' día de una revista general, si era preciso obsequiar
un almuerzo, esto incumbía al general del1ejército y no al príncipe: esto
interesa en extremo al servicio. La regla absoluta es que un príncipe
coronel en el servicio no es sino coronel: el príncipe no podía ausentarse
de Boloña sin permiso de su general. Escribiréis igualmente á José, .
diciéndole he sabido se separó de su campamento sin permiso, y por tal
acto no puedo menos de expresarle mi desagrad.>; le diréis que la disciplina
no tiene excepciones, que un ejército es -un todo completo, en
el que manda es el todu; que mi voluHtad es que vuelva á incorporarse
á su regimiento y en él llene, en toda la acepciÓn de la palabra,
sus deberes de coronel. Haced le comprender que se engañaría de modo
singular si cree que ya posee las cualidades necesarias para mandar bien
su regimiento-NAPOLEON
Al Mariscal Soult
Milán, 19 prarial de~ año xm (8 de Junio de 18o5)
Por vuestra carta veo con placer que vuestro proceder con el príncipe
José fue como debía ser, porque mi pensamiento es que no hay
príncipes en el ejército. En él hay soldados, oficiales, jefes, generales,
y el general en jefe~ que debe cubrirlo todo y estar por sobre todos. N o
conocía algunoc; detalles del asunto, pero por interés de la disciplina
militar fincaba mucha importancia en que fueseis vos quien ofrecía el
almuerzo á los oficiales reunidos después de las maniobras. Tampoco
deben los príncipes obsequiar dinero á la tropa, bajo ningún pretexto,
salvo que se trate del cuerpo que manden directamente. También he
hecho saber al príncipe mi desagrado, advirtiéndole que una vez incor-
• Hermano del emperador.
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410 BOLETlN MILITAR
porado en las filas no podía moverse sin vuestra orden ó sin vuestro permiso
expreso. Todo esto, que perc;onalmente no perjudica al príncipe
Jo é por ser hombre formado, lo haría, y mucho, tratándose de jóvenes
que quisieran cubrir su gus to por la disipación y la pereza con .•••
(falta en el original).
He visto, adem:í , que en el asunto los periódicos ti~nden á extraviar
la opinión; per:> esto es la obra de amigos necios que no comprenden
que no es hermoso sino lo que es justo y útil, y no es justo ni conveniente
que un coronel, cualquiera que sea su rango social, pase revista
y haga lo que haría un general en jefe.
Si se hubic e destinado al general en jefe á comandar la flotilla, y
el príncipe José, Coronel, se hubiera encontrado con él, se habrfa sentido
la difcrenci.t á que me refiero, y en este caso el acto no abría
sido de naturaleza de extraviar la disciplina militar-NAPOLEON
DEL TIRO DE LA ARTILLERIA EN CAMPA; A
segtln las LefYons tl'artilluie de E. Girardin.
1-f-.L:NER.ALI AOI!:'
a) Definiciones- Reglar el tiro e arreglar de tal suerte lo
disparJs de una pieza, que el punto medio de la ca1da de lo ~ proyectiles
en el tiro p .... rcutante, ó el punto medio de ~xplo ¡"n en
el fusante, ocupe :.d posición con re·pecto al blanco, que el tiro
adquiera la mayor eficacia po ible, siend de advertir que e a posición
n se confunde necesariameute con el blanco.
En efecto, en el tiro percutante sobre un grupo de tiradores
por ejcmplol el punto medio en referencia debe quedar un poco
adelante del blanco ú objetivo, á cierta distancia que depende Je los
~fectos del cono ó haz de cascos en que se parta el proyectil al
chocar en el suelo.
E il el tiro directo sobre un obstáculo, una pared por ejemplo,
el punto medio de caída de be hallarse, al contrario, un poco
más allá del obstáculo, y lo mismo sucederá en todos los casos del
tiro parabólico contra un objetivo oculto tras una masa cubr\dora
cualquiera.
En el tiro vertical contra un abrigo blindado el punto medio
de caída debe confundirse con el centro del blanco, é igual requisit
>es indispensable llenar cuando se regla el tiro sobre un blanco
auxiliar para transportarlo en seguida sobre el blanco verdadero.
En el ca o de un tiro fusante contra soldados abrigados ó
descubierto·, la experiencia enseña q u~ la mejor trayectoria media
que puede adoptarse es laque pa a por el blanco, y en ella el punto
medio de explo. ión debe hallarse á cierta distancia del suelo, á
altura angular que se llama altura (o:; y varía con la naturaleza
y velocidad del proyectil.
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BOLETÍN MILI'l'.AR 411
Ma~, sea de ello lo que fuere, el punto medio de caída ó explosión
deberá encontrarse en la dirección del objetivo, es decir,
sen iblemente en la línea recta que tí na el centro de la batería con
el blanco.
De lo dicho resulta que es precis di · tinguir en el disparo
de proyectiles: I .o, reglaje del alcance; 2.0 , reglaje de la dirección;
3. 0
, reglaje de la altura de explosión.
h) Necesidad de reglar el tiro-Es preci o reglar el tiro hasta
cuando se conoce exactamente la di tancia á que está el blanco, y
el punto medio de caída debe confundirse con aquél; ó en ouos
terminos, no ba · ta agregar al dato de la di rancia los elementos
que dan las t.'lblas de tiro, aun corregido en vi ta de la altitud,
fuerza dd vi~nto, inclin,tciún del je de los muñone', etc., para
obtener con certeza que el punto medio de caída de los proyectiles
y el blanco se confundan.
La razón de lo antedicho es múltiple; en primer lugar las
condiciones atrnosfericas del día (temperatura, humeJad del aire,
presión barométrica), de la cuaJe· depende la densidad del aire, y
por ende su re i tencia, no son idéntica á las medias en las cuales
se determinaron los elemento~ de la tJbl·, de tiro; en egundo
lugar la cantidad de p6lvora empleada puede por u calidad no dar
la misma vel ciclad inicial que la mirada como tipo, en especi~l
despué::. de algún tiempo de fabricación y almacenaje; la sequedad
y el cal >r favorecen el rendimiento de la carga, que produce
mayor alcance en tierra cálda y en verano; y meuor en invierno
ó Jugare · húmedo, . Adem:ís, en la práctica del tiro, la distancia
nunca se conoce ino aproximadamente, y las correcciones de los
element·}3 que determinan la puntería no otrecen matemático
rigor.
El reglaje del tiro remedia á tod~s esta causas de desvío y
conduce á señalar como distancia dd blanco una que difiere más ó
menos de la topografica ó real, se llama distancia balístic~,, y difiere
de la anterior en cierta cantidad denominada desvío del rtglaje
del día.
Con mayor razón es preciso confesar la necesidad del reglaje
del tiro cuando se trata de colocar el punto medio de caída no ya
sobre el blanco, sino una ciet ta di. tancia adelante y aun atrc\s del
objetivo.
e) Distinciim entre los principi'Js y el mecanismo dt los métodos
dtl tiro-En los métodos empleados para reglar el tiro, preciso es
no confundir los principios realmente dignos de ese nombre y los
elementos que constituyen el mecanismo del tiro.
Los principios son los mismos, trátese del tiro del cañón que
se quiera, y reposan esencialmente sobre el conocimiento de la
dispersión de los disparo. en el tir y sobre los efectos Je los proyectiles
que se di spa ran, pero el mecani m o varía, no sólo con ellos,
sino ante todo con la organización del material y del empleo que
de éste se haga.
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412 BOLETIN MJLIT A~
Por Jo dicho, los manuales reglam entarios del tiro, aun cuando
presentan los mismos principios, pueden cambiar cuanto á los medios
de aplicación.
La primera condición de un buen método de tiro, considerado
desde un punto de vista meramente mecánico, es la sencillez y
la rapidez; pero estas cualidades dependen en e pecial del material
y sobre todo de lo órganos que sirven para la puntería.
Las voces de mando entran en la parte mecánica de los métodos:
deben ser cortas y sencillas. El empleo de la manivela como
instrumento de reglaje, á pesar de ciertas ventajas, ayuda á complicar
las que inserta el manual de campaña.
En estas páginas no se trata sino de los principios de los mitodos
de tiro, es decir, de su justificación técnica, basada en la dispersión
de los disparos y los efectos de los proyectiles. Para esto debemos
examinar sucesivamente:
1. 0 Tiro percutan te sobre blanco fijo.
2.o Tiro fusante normal sobre blanco fijo (precedido por percutante
para el reglaje).
3.0 Tiro sobre blanco móvil (percutante y fusante).
4. 0 Tiro fusante de conjunto (reglaje por la observación de
los cohetes).
5.0 Tiro progresivo.
6.0 Tiro de metralla.
7.0 Tiro de grupo.
JI-Tiro percutantc •obre blanco fijo
d) Para destruír obstáculos se emplea la granada percutante á
todas las distancias. Contra blancos animados se hace u.:;o del tiro
percutante aun á las distancias cortas (menos de r,soo metros),
porque entonces la superioridad del tiro fusante desaparece y la
espoleta de percusión, que no exige arreglo del cohete, es de más
rápido empleo, en especial en el tiro de campaña.
e) Reglaje del tiro en alcance; tiro de ensayo; tiro de conjunto.
En esta operación búscase enmarcar el blanco lo más pronto posible,
entre dos puntos de caída, uno largo y otro corto, obtenidos
empleando alzas que difieran entre sí una cantidad llamada tenaza
(fourchette), nombre con que también se designa el enmarcamiento
dentro del cual se abraza el blanco.
La tenaza más cerrada, en la práctica, corresponde á una profundidad
ó magnitud de 4 desvíos probables en alcance, ó sea 50
metros, término medio, para los cañones de montaña en el tiro de
campaña.
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BOLETÍN MILITAR
De lo dicho resulta que tirando con el alza que corresponde
á la mitad de la tenaza, aiJí cae el 8o por 1 oo de los disparos conforme
lo indica la escala de dispersión (fig. siguiente)
LARGO
"' ~ ................................. ~ ............ .
25 . 1
•................ MQ ·•··•·•···· ~-·· .•.•.....
16 ·§
u
• • • • • • • • • • • • • •••••••••••••••••• ""C • - ••••
25
CoRTO
Para obtener el enmarcamiento del blanco se dispara un primer
proyectil con el alza de la puntería inicial, ó sea la que corresponde
á la di tancia calculada; si el disparo resulta corto, se dan
saltos sucesivos en dirección hacia lo más lejos, á cada salto aumentando
el alza en una cantidad de milímetros que corresponda á
cuatro tenazas (200 metros), hasta obtener un primer disparo largo,
y desde que se está en posesión de este marco, cuya profundidad
por lo regular no excederá de 16 desvíos probables, se modifican
las condiciones del tiro partiendo del último disparo (el largo)
para reducir el marco al duplo de la tenaza ' Y después á esta sola.
Si, al contrario, el primer disparo resulta largo, se procede del
mismo modo, sólo que los saltos se dan hacia lo más cerca.
El tiro de las piezas de acero de la moderna artillería difiere
tan poco, que es posible efectuar el reglaje en alcance empleando
todas las bocas de fuego de una misma batería; no sucedía lo propio
coa los antiguos cañones de carga por la boca, pues cada uno
de ellos tenía su régimen particular.
Desde que se está en posesión de la tenaza, para mayor seguridad
se pueden verificar sus límites como se indica adelante.
Esta primera face del tiro percutante sobre blanco fijo, que
comprende la línea de una tenaza reducida, y, eventualmente, la
verificación de sus límites, es lo que se llama tiro de ensayo: terminado
éste sábese que se tiene el blanco dentro de un marco relativamente
red u ciJo, pero aún no se conoce cuál es la trayectoria
media más ventajosa para batirlo.
Para encontrar esta trayectoria se toma provisionalmente
como alza la que corresponde al centro de la tenaza mínima, que
es sin duda alguna la alza probable del blanco, * y, en todo caso, el
punto medio de caída que le corresponde no puede distar del blanco
más de 2 desvíos probables. Para terminar el reglaje se ejecuta
• L:t teoría del cálculo de probabilidades demue tra que, cuando se e~tá en
posesión de un marco cual4uiera, la posición 111ás probable del blanco, e. decir, la
<¡ ue tiene más visos de ser la verdadera, se halla en el centro de dicho marco,
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414 BOLETÍN MILIT A.R
con dicha alza un tiro de conjunto por series de 6 y mejor de 4
disparos; la prop.xci<)n que resulte entre los di paro largos y cortos
que se obtengan hace conocer la posición del punto medio con
relación al blanco (en alcance), y si e ta posición no es la más favorable
desde el punto de vista de la efic~cia del tiro, se modifica
el alza.
Cuando el punto medio debe confundirse con el blanco se
tratará de obtener, en un tiro prolongado, tantos disparos largos
como cortos (3 en 6 y aun 2 sobre 4); si debe quedar delante del
blanco (una tropa descubierta en orden delgado) á una distancia
próxima á un desvío probable, se buscará el 75 por 100 de tiros
cortos y el '2. 5 por 1 oo de tiro larg s (4 corto y 2 largos en 6 ó
bien 2 ó 3 cortos en 4); i se nece ·i ta caiga más allá (un obstáculo
en relieve, pared, trinchera, etc.), se cuidará de conseguir disparos
capace de atravesarlo persiguiendo como mayoría los disparos
largo~ (3 ó 4 obre 6 o bien 3 de 4).
.. Para el tiro Je conjunto es m;ís lógico e tablcccrse ya en el
límite corto, ya en el largo, ya en el centro mi.mo Je la tenaza,
según que e bu que m a yon a de disparo corto., ó largos, ó bien
la alza del blanco; pero es más sencillo 5ituar los proyectiles en el
centro del haz reducido, como e regla en el tiro de campaña.
· n el \.1anual de tiro e halla la iguiente regla: cuando en
el tiro de conjunto una serie de 6 disparos ha dado 3 sob1e 4 en
el sentido de la mayoría deseada, se considera reglado el tiro; en
caso contrario se efectúa en el sentido de~eado una modifit::ación
de alza igual á media tenaza despues de la primera serie y otra
de un cuarto de. pues de las demás.
Cl) o
N
.... '~ ........... - .. .. ...
:.~ 7
····CLJ..2i····,········· -: e r6 N Q.
S:: •••. 3 ......•.•.....
~ zs%
B''' límite superior
B"
B'
B
M limite inferior
--------------------0---------------------
7
rs
Esta regla puede justificarse a í: tiénese, por ejemplo, adoptada
como alza en el tiro de conju1 to la del límite inferior de la
tenaza (caso en que se busca mayoría de disparos cortos). Sea _ll,f
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BOLETlN MILITAR 4:15
el punto medio escogido para ello y MN ]a longitud de la tenaza
con las fajas de la escala de dispersión (fig. anterior). La posición
del blanco puede variar en el marco obtenido entre M y N.
Si queda en M se obtienen tantos disparos largos como cortos
y se conserva el alza del blanco.
Si queda en B, á un desvío probable más lejos que el punto
M, se obtiene el 7 5 por 1 oo de disparos cortos (unos 4 por cada
6), luego nada hay que cambiar.
Si el blanco se hallare en B', en mitad de la tenaza, sólo se
obtendrá el 10 por 100 de tiros largos (menos de I en 6), lo que
es insuficiente; pero aumentando ~el alza en media tenaza . e
transporta el punto medio á B' y se aseguran 3 tiros cortos sobre 6.
Si el blanco lolsupone,nos en B",Ha misma corrección de media
tenaza transporta el punto rrtedio á B' y e to d rá 4 tiros
cortos sobre 6.
En fin, si el blanco estuvie~e en N, vecino al límite uperior,
la misma corrección tra.lada el punto medio á B'; pero como en
la salva siguiente la racional pr porción de disparos cortos y largos
aún no e habrá obtenido, será preciso ejecutar una segunda
corrección de! de tenaza para c-ambiarlo de B' á Bn y conseguir
así la proporcion de eada.
Para el tiro percutan te de campaña sobre blanco fijo previene
el manual: "Tiénese por buena la alza, cuando sobre 4 disparos
observados e obtienen 2 cortos y 2 largo·, y se la modifica en 25
metros (~ tenaza menor), tras toda serie de 4 disparos que no den
resultado satisfactorio. Si el objetivo es una tropa descubierta en
orden delgado, puede considerarse como buena una alza que produzca
2 ó 3 disparos cortos sobre 4· Debe sí observarse que la
aplicación de las proporciones de la escala de dispersi6n á un número
de disparos tan restringido como 4 ó 6, no se justifica sino
por los resultados satisfactorios que da en la práctica del tiro.
J) Amplitud de los saltos-El primer salto debe ser suficientemente
amplio para obtener en él un enmarcamiento holgado con
un número reducido de disparos. Además la amplitud del salto
será tanto más fuerte cuanto mayor sea la lejanía del blanco, porque
entonces los desvíos probables y los errores de apreciación de
la distancia aumentan con aquella. En fin, el salto debe ser tal
que los límites observados no puedan ~er falseados por los desvíos
producidos por la dispersión normal del tiro; y desde este punto
de vista hay certeza de que á lo menos un0 de los límites es exacto
si el enmarcamiento abarca 8 desvíos probables.
La amplitud del primer salto si se da igual á 4 tenazas equivale
á unos 16 de~víos probables. En el tiro de campaña se dan
saltos de '100 metros (4 tenazas de so) á menos de 3,ooo, pero
esa amplitud subirá á 400 á distancias superiores y cuando e] desvío
del primer disparo parezca considerable.
g) Amplitud de la tenaza menor-Es evidentemente que el
enmarcamier:to dentro del cual puede pretenderse colocar el blan-
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416 BOLETÍN MIL IT A.R
co, en la práctica, ha de ser tanto más profundo cuanto más dista
y menor es la precisión de la boca de fuego; tal resultado se consigue
precisamente adoptando una tenaza que sea un múltiplo del
desvío probable en alcance, puesto que éste crece con la distancia
y varía con la precisión de la pieza, la cual representa en caracteres
numéricos. •
En d tiro contra trinchera$ la tenaza varía con la carga y el
alcance y su valor se halla en las tablas de tiro.
En el tiro de campaña, á fin de simplificar el mecanismo del
tiro se ha adoptado uniformemente la tenaza de 50 metros que
corre~ponde á 4 desvíos probables prácticos de 12 metros del cañón
de 9omm á las distancias medias de combate (2,500 metros) *
Sería ilusorio pretender servirse de una tenaza más reducida
á causa de la dispersión natural del tiro. En años anteriores se
prescribía la tenaza de 2 desvíos probables, es decir, 25 metros á
las distancias medias (k de vuelta ó Imm de alza); pero su adopción
condujo á mandos complicados, y durante el reglaje se obtenían
muchos disparos muy próximos al blanco, de observación dificil y
germen de frecuentes contradicciones. Esto se explica si se observa
que en esas condiciones y aun uponiendo el blanco en medio
de la tena2.a, la dispersión normal de lo di paros d-tba en un fuego
prolongado el 25 por 100 de disparos largos cuando se tiraba sobre
el límite mínimo del marco y viceversa.
El tiro de granada percut;tnte no es eficaz contra las tropas
sino cuando esta bien reglado, y otro tanto sucede cuando se le
emplea en la destrucción de obstáculos como edificios, muros,
trincheras, etc., lo cual explica la adopción de una tenaza reducida
para esta clase de tiro.
7
límite largo __ -::P-_--;!:~---~=-------
16 Blanco : Tenaza de z
••••••••• O .••••• ¡ desvíos pro-límite
corto 2 5 O ¡ bables
----~--~M~----~----------zs
16
7
h) J7eri.ficación de los límites de la !maza- De acuerdo con el
método usual para buscar la tenaza parece como que se admite
• Las tabl11s de tiro dan la máa convenie:~te para c :ula alcance ele las piezas de
montaña-(L. D.)
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BOLETÍN MILITAR 417
que si una alza dio un disparo corto, por ejemplo, es realmente
corta, es decir, que en un tiro prolongado dará un punto medio
de caída corto con respecto al blanco. Esta conclusión sería falsa,
porque equivale á olvidar que caben errores en la puntería, las voces
de mando y la observación; y aun por la sola dispersión del tiro. Esta
última circunstancia sobre todo se presenta con frecuencia cuando
los puntos de caída quedan muy próximos al blanco, por lo cual
es útil verificar los limites de la tenaza, á fin de no exponerse á
creer erradamente que ya se tiene e1 blanco enmarcado.
Teórtcamcnte para verificar si una ah,a es corta sería necesario
disparar un gran número de proyectiles con dicha alza; pero
en la práctica se ha reconocido que dos disparos bastan para obtener
re ultados sati factorios: si los dos disparos resultan con el
mismo igno, corto por ejemplo, e tiene el alza como corta; si
son dt! signo contrario, se dice que hay contradiccion, y para liquidarla
se di par.m otro~ dos proyectiles en las mismas condiciones.
Si sobre la· cuatro ob ervacione · a · í hechas resultan tres en un
mismo sentido, s ~ tiene su indicación por exacta; si dos quedan
en un sentido y do. en otro, e admite que se tiene la alza del
blanco, es decir, la que en un tiro prolongado daría disparos cortos
y largos por igual.
Esta aplicación de ]os resultados suministrados por la escala
de dispersión dd tiro á un número de di ~ paros tan reducidu como
cuatro, puede parece r ilógica de de el punto de vista de la sola teoría;
pero en la práctica no hay inconveniente grave en admitir
que se está en pose ión del alza del blanco, cuando en realidad lo
es un poco corta ó larga, ya que el error cometido no puede exceder
de la amplitud del enmarcamiento (cuatro desvíos probables), v
por esto se ha t1doptado la regla en rcfe r .. ncia en atención á su
sencillez y á los re ultado sati -factorio que procura.
L\. lo dicho debe agre gar.-e que al ejecutar el tiro de conjunto
es pos ible hacer las correccione de alza que haga necesarias la observación
de lo nuevos di paros.
i) f/eri)icación de una alza-En tesis general, verificar una
alza adoptada provisionalmente, es asegurarse de que el blanco queda
en verdad comprendido por la tenaza que conviene al género
de tiro que se ej ecuta, considerada dicha alza como uno de los límítes
de la tenaza.
Para conseguirlo se hace un primer disparo con el alza que
quiere verificarse, luégo otro con la misma alza aumentada (ó disminuída)
con la cantidaJ que corresponde á la tenaza buscada, según
que el primer disparo fue corto ó largo.
En el tiro percutante sobre blanco fijo, en vez de buscar la
tenaza menor (50 metro) y verificar luégo lo límites, se puede,
para mayor sencillez v prontitud del reglaje, buscar primero una
tenaza amplia, ó s~a el doble de la primera (por ejemplo la de 100
metros), adoptar como alza de ensayo la del medio de tal tenaza y
1.
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BOLETÍN MILITAR
verificarla. Si resulta corta (ó larga) se hace el segundo disparo con
el alza del límite superior (ó inferior) de Id tenaza amplia que entonces
queda verificada.
límite largo verificado
, alza probable l ~
: ... ... .................... - • ! o
.,; : alza de ensayo ¡..,.,
e:. _ ......... . ......... 'C
O •
O • .. :
límite corto
162~
Ahora bien, es claro que e~ta operación
conduce al mismo tiempo á
encontrar la tenaza menor de 50
metros, cuyo centro se bu ca, antes
de pasar al tiro de conjunto; la última
alza así adoptada se llama alza
probable del blanco, y puede diferir
de la real á lo sumo en 25 metros
(fig. adjunta).
Si la verificación de la alza de en ayo no produce efect desde
el primer disparo, esto equivale á obtener una contradicció1 sobre
uno ú otro de los límites de la tenaza mayor; entonces se hace una
segunda modificación de alza igual á so metros~ y i e ta vez sí se
obtiene un disparo de signo contrario al que dio el hecho con el
alza de ensayo, hay derecho para mirar como alza probable del
blanco la que produjo la contradicción, y por esto se la ado ta para
el tiro de conjunto.
En fin, si la verificación no se consigue después de dos modificaciones,
esto proviene de que el blanco no está en mar ado, y
por lo tanto hay que principiar de nuevo el reglaje del tir . Este
método del tiro de campaña puede ernplear::,e tambien en el de
atrincheramientos, sólo que en este caso el marco mayor cebe ser
igual á 2 tenazas de las que dan las tablas, y la modificación, al
verificar el alza de ensayo, será de sólo una tenaza.-( Gcntinúa).
---·--
EJEMPI.OS TAOTIOOS
POR H. HELVIG, DEL ESTADO MAYOR ALEMÁN
Versión libre para el Boletín Mi!itr.r
PARTE PR.I.liEKA-EL BA'.l'ALLON
QUINTO EJEMPLO
Un batallón (cuatro compaíiias) contra dos comJ>ailías
Consideraciones tácticas
Cuando es uno quien posee la superioridad numérica, pued"n dividirse
las fuerzas, si fuere preciso, para atacar á la vez dos puntos diferentes
de la posici6n del enemigo. Con la proporción considerada en este
caso s6lo por rareza podrá temerse un comraataque del enemigo; pero
en caso de di vid ir las fuerzas. las fracciones separadas deberán est•blecersc
de modo que puedan sostenerse mutuamente, de suerte G,UC Lna por-
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BOLETíN MILITAR 419
ci6n continúe vigorosamente la ofensiva si la otra se ve obligada á pasar
momentáneamente á la defensiva para resistir un choque del contrario.
El enemigo ocupa una posición, y aún no se conoce cuál es su
fuerza.
El batallón avanza: primera compañía, de vanguardia; segunda y
tercera compañías, de grueso; cuarta compañía, de reserva.
PRIMER MOMENTo - La fl an • • .• .• .• • • • • • • • • • • • • • • • • .• • • .• .• • •
guardia es recib ida con flio- 1. a
ltntl fuego por el tntm igo.
Dlspn lción : primer a
compañía, despli ega íntegraroen
te en tiradores; ugunda
compañía, avanza como sostén;
cuarta compañía, se reúne
á la terctrtl , y ambas se
forman en columna de com pañía
á intervalos de despliegue.
~00
~
~~~
4··~· ....
Primer mommto
~
~~ ..
~~2.
t
' 1
\
' ---,~
\
' ' '
• • • • • • • • • • SEGUNDO MOMENTO- El
~- ........ . ifT. 1 a advenario refuerza JUJ tira-
: • ~-. • dorn, y pflr Jlt parte pronu11-
; ··.. tia ataque contra la izr¡uier-
• : • ... K. da de 11uestra primera compa-
~ <');' •• ...., -w ·. nza. •• • ••
+---·--·--··------ ----- Disposición: primera
compañía, martillo defensivo
en el ala izquierda; segunda
compañía, pelotón por pelot6n
sobre dicha ala izquierda,
en tiradores: fuego de
descargas; tercera y c11arta
compañías, marchan hacia e{
mismo ru11to.
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420 BOLETÍN MILITA.R
TERCER MOMENTo-Durante el anterior movimiento el enemigo u ha
dado cuenta de nuestra superioridad numérica y se repliega á su primitiva
posición.
IJisposlclón: primera y ugunda compañías, atacan la izquierda enemiga;
tercera y cuarta c?mp,;fíías, hacen lo mismo con la derecha contraria.
Cada compañía despliega dos relotones en tiradores. Tan luego
como la tercera y cuarta alcanzan la dirección en que deben atacar, se
dará la señal (para todos): avance11. El ala derecha inicia su movimiento
ofensivo por la derecha y en escalones, y lo propio hará la izquierda,
llevando ésta en cabeza.
CuAPTO MOMENTo-E/ e11emigo permanece en su puesto y refuerza J/tJ
tiradores.
En el acto en que las compañías tercera y cuarta lleguen á unos 400
pasos de la izquierda de la ugu11da compañía, y han tomado la dirección
normal contra la derecha enemiga:
Señales (para todos): aflance11!
•• •• ,.·: ,: 'J(..
1
1
1
1
1
1
\
\
\
\
\
\
400 pasos • • • -f-· ........... ·-?-· ••
~~88~
z.a
e uarto momento
• • • .. . . .
QuiNTO MOMENTo-E/ memigo acerca su compañía aún en reurfla IÍ
su ala derecha, y parece preparar un _contraataque por ese lado.
hlsposlelón: primera y segunda c~mpañías, continúan avanzando,
en tanto que tercer11 y cuarta hacen alto.
SExTo MOMENTo-La derecha del adt..~trsario ataca nuestras compañías
ttrura y cuarta con una y medi a compañía .
• •• ... ~ ~ .. •• •• J.;~ • •• ••
Sexto momento
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BOLETíN MILITAR 421
Disposición: ttrcera 1 cuarta compañítlJ, alto, fuego rápido; primera
y ugunda compañías, aceleran su movimiento de avance.
SÉPTIMO MOMENTo-Es rechazado d contraataque del mrmigo; á la
fleZ las compañías primera y segunda amenaza11 su retaguardia y lo h11un
retirar apresuradamente.
Señales (para todos): marchen 1 marchen!
OcTAVO MOMENTo-E/ enemigo continúa su retirada en desordn1
~. • • • • • • • • • • • • • •••• t/J.
• • • • "f{!P. . . "\•
• ••••• • • • • • • • • • . .,. 1-·
' · .. ,
··~-.... -.. ..... -+
~~ ~
0~~
~~
4·1\
Octavo momento
Ulsposldón: primera y ugunda compañías, persiguen al enemigo,
íntegramente desplegadas en tiradores; tercera y cuarta compnñítu, se
reúnen en sendas columnas de compañía; después lo hará la primera, y
la segunda queda encargada de cubrir el bata116n.
--···--
SOBRE EL UNIFORME MILITAR
(Continuación)
Segunda cualidad-Ser ligero
Como se verá más adelante la higiene, entre las materias de
que se puede construír el vestido externo del soldado,. indica en
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422 BOLETÍN MILITAR
preferente lugar los tejidos de lana, y partiendo de este dato preci~>
O no dependerá su pe o de otras causas que de la calidad de los
paños que se emplean, y de la hechura y disposiciones de las prendas
que se adopten.
Los tejidos vellosos y de trama floja son ligeros y proporcionan
grande abrigo á reserva de no estar expuesros á mojarse. En este
caso absorben, por su misma contextura, gran can ti dad de agua,
y aumentan considerablemente de peso; circunstancia que por
sí sola bastaría p.1ra colocarlos en inaceptables condicion~s re~pecto
de la cualidad de li;ereza, aun no parando mientes en las antihigiénicas
que tendrán en tal disposición y que por completo
vedan su empleo para usos militares. Queda reducido el campo de
elección al de los paños tundidos, y de éstos, por razón de mejor
calidad y mayor duración, á los más tupidos y abatanado , que son
casi impermeables. En la hechura ó corte de las prendas que con
ellos se confeccionen, se ha de mirar más que á :w poco peso á la
cualidad tercera, y de ella se tratará este punto.
Los zapatos, el pantalón, la polaina, la chaqueta, el capote,
la levita, la gorra y el cubre-cabeza constituyen las prendas de
vestuario de todas las armas, con la pelliza y el dormán.
Los zapatos son convenientes y adecuados, ~in excluír por
esco la alpargata, que para el soldado acostumbrado á usarla, es un
calzado muy ventajoso, principalmente en terreno seco.
El pantalón y la chaqueta están bien apropiad0s; solamente
la levita constituye una redundancia que conviene suprimir.
El capote, la gorra y el cubre-cabeza admiten modificaciones
en su forma, que proporcionarían algún alivio en su peso.
La ropa interior no parece necesitar modificación alguna,
tanto respecto de las telas que en ellas se emplean (lienzo fino)
como de su forma.
El equipo, que se ha considerado como parte del traje, puede
admitir algunas modificaciot1es desde el punto de vista de la disminución
de peso; comp ínese en la actualidad: para los institutos
á pie, de mochila (morral), cartuchera, bolsa de municiones, cinturón,
patín, vaina de bayoneta y correas accesorias; para los de á
caballo, y consicierando solamente las prendas que lleva el hombre
desmontado, de cartuchera y cinturón con tirantes.
La mochila-morral reglamentaria e5 un progreso sobre los
antiguos cajones forrados de baqueta, pero aún se aligeraría haciéndola
de lona ó de tela impermeable*. Del sitio en que se
ha ya de colocar se tratará después.
La c~rtuchera debe suprimirse y sustituírla, igualmente que
las bolsas de municiones, con una ó dos cananas hechas de la mis-
• Un oficial general, cuyo nombre no estoy autorizado para decir, posee el medio
de hacer completamente impermeable cualquier tejido, á beneficio de preparación
tan eenctlla como barata, y que tiene además la ventaja de no alterar niJfolut,mente e~&
•adtJ las demás circunstancias de las telas á que se aplique.
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"BOLETíN MILITAR 423
ma materia que la mochila; en ellas podrán llevarse de setenta á
ochenta cartuchos, y los veinte re tantes hasta el completo de la
dotación, en dos ca rgadores rápidos del sistema Kranka, ó en
bol,illos colocados en la parte inferior de la región torácica.
El cinturón es conveniente, y tan solo en su forma habría de
sufrir alteración., completándolo con una faja ancha de lana de tejido
fuerte y resi s ten te, igual á la que tienen los llamados cinturones
gimnásticos, y mejor como la que usa el pueblo.
Respecto al patín y vaina de la bayoneta, nada se puede
hacer que altere su peso actual.
Las correas sostienen la mochila, r las tirante que partiendo
de las cartucheras anteriores vienen á sujetarse en la colocada á la
espalda, no son necesarias.
En la caballería poco puede hacer e en favor de esta tercera
cualidad por lo reducido del equipo per~onal del oldado. La c :-lrtuchera
suspendida de una bandolera i ndepc:ndiente podría ir su jeta
al cinturón del sable y suprimir en éste la tirantes, co as, como se
ve, de poca monta parc1 el objeto, y que además se resuelven de otro
modo en el lugar en que de esto ·e habla.
En re umcn, de; t: ta egunda cualidad resulta conveniente la
supre ~ ión de la levita y parte del corre•je y la modificación de la
gt>rra, el cubre-cabeza, el capote, la mochila, la cartuchera y el
cinturón.
Terara cualidad.-No emharaz.ar los movimientos
La manera de conseguir el fin que se indica es evidente: dejar
la amplitud necesaria al juego de las articulacione ·, co, a en
realidad más fácil de enunciar que <.le conseguir.
Limitada ya por la segunda cualidad la tela de que ~e haya
de construír los uniforme , solamente en su hechura y corte habrá
de influír esta tercer~l.
Deben proscri bi r!;e los rell "'nos de e!:. topa y los forros de lona
que par.1 armar el uniforme militar suelen poner los sastres en lovestidos
del tronco, pues de ellos dimanan la rigide¿ 6 tiec;ur.t d .,
estas prenda, que es sumamente molesta y no produce otro efecto
que convertir en soldados de madera fabricados en N uremberg á
los que deben serlo de carne y hue ~ o, satisficiendo el mal gusto de
los que admiran el pf>cho abombado y la espalda como una tabla,
de lo. de.graciad s á quienes se impone este emparedamiento.
Para el cuerpo vec: tidos holgad s y que no le opriman, y más
ajustados, aunque sin llegar á ser ceñidos, para las extremidades;
esto es lo que s e trata de obtener. Entiéndase, empero, que tanto
lo uno com lo otro d ·be enc-errarse dentro de razonables límites,
que si lo apretado impide el movimiento, la anchura excesiva lo
dificulta. Un pantalón muy estrecho no permite doblar las piernas
al que lo lleva, y por lo tanto subir ni inclinarse, pero un calzón
bombacho será un entorpecimiento para marchar y para correr.
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BOLETm MILITAR
Serán convenientes para el vestido del tronco: anchura en la
unión de la manga con el cuerpo (sisa) para p .:: rm:tir el juego de la
articulación del hombro, e -cápulo humeral, y en el pech y la cintura
para alclnzar igual resultado respecto de las articulaciones de
las vértebras, del tórax, de la pelvis y del pubis; largo proporcionado
para que no dificulte la marcha. Y en las mangas y el pantalón
la holgura suficiente para no estorbar los movimientos de los
brazos y las piernas en sus respectivas articulacionc del codo,
coxo-femoral, de la rodilla y tibio-tarsiana.- (Continúa).
NAZARlO CALONJE
--··--
SOBRE EL EJÉRCI'L'O ALEl\IÁN
(Continuación)
Período de servicio de campaña
Despué de los ejercicios de brigada en la Guardia, y los ejercicios
de batallón en la Jrnea, viene uno rle los períodos más importantes
de la in trucciún de Jas tropzs: la del servicio de campaña.
Habiendo dejado á Alemania durante el estío, no he podido
desgraciadamente seguir en persona todas sus fases; pero algunos
días durante los cuales me ha sido posible acompañar á las tropas
al terreno, me han bastado plenamente para convencerme de la
importancia que se concede á todo cuanto se hace en e te período.
Bajo el nombre de servicio en campaña, los alemanes comprenden
no sólo el servicio de se~uridad, sino todo lo relativo al empleo
de las tropas sobre el campo de batalla. Por ejemplo: adaptar al
terreno los movimientos de un cuerpo ~e tropas ó de individuos
aislados; las marchas con todas las precauciones que se usan en la
guerra; las pequeñas maniobras; el ataque y defensa de las diversas
quiebras del terreno y el franqueamiento de obstáculos que pudieran
encontrarse en él; la disposición y la guardia, tanto interior
como exterior de.! un vivac; los puestos avanzados y los trabajos de
zapa. Además se prosigue a e ti va mente el ti ro al blanco y se dan á los
soldados algunas lecciones de natación. En fin, para contrarrestar
los hábitos de abandono que pudieran fácilmente introducirse en
razón á todos estos géneros de ejercicios, se continúan durante
todo este período las maniobras regulares, los ejercicios individuales
y el servicio de guardia, según las necesidades de la guarnición.
Como en todos los casos, la progresión de la instrucción es en
este período objeto de un cuidado muy p:1rticular, e fvrzándose también,
para aprovechar el tie,npo, en reunir en una misma e ión en
cuanto es posible, diferentec; ejercicios anál gos, lo que además de
permitir cierta variedad en el trabajo sostiene la atención y el ardor
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BQl.ETfN MILITAR 425
de los hombres, y hace la in~trucción mucho más interesante. Hasta
principios ó mediados de Junio toJo estos ejercicio~ e hacen generalmente
por compañías, y hacia esta época lo jefe- de regimiento
pasan la inspección, despues de lo cual las misma' in trucciones se
repiten en más grande escala, es decir, por batallones, luégo por
regimientos enteros y con el concur~o de tropas de otras armas.
La manera de combatir que e ha impuesto hoy día, y la práctica
misma de las últimas guerra , han hecho una necesidad desarrollar
en el más alto grado el e píritu de iniciativa y la aptitud
para obrar, entre todos los jefes ha ta de la!: más pequeílas unidades,
desde la compañía hasta la patrulla y el puesto avanzado inclusive.
Así pues, la mayor parte del tiempo, durante el verano, se deja por
completo á la di posición del comandante de la compañía. Sólo en
la segunda mirad de este período de i n~trucción se pasa á los ejercicio
de fracciones más con id ·rabies, para dar igualmente á sus
jefes la ocasión de practicS capitanes se entienden de antemano, de
manera que puejan ello> y sus oficiales p~ner toda su atención en
la instrucción de su tr0pa, dar á sus soldados toJa las explicaciones
necesarias y anotar los parte5 de los centinelas y de las
patrullas.
A la exactitud de estas noticias se concede la mayor importancia,
esforzándose por hacer comprender á cada soldado que
debe cuidadosamente distinguir lo que haya visto bien claramente
de lo que no haya hecho má que entrever ó sup ner, y se exige
que en todo parte enuncie primero los hech s bien probaclos y
después la sup icione á que le hayan dado lugar. Además del
castigo á que e haría a ·reedor el autor de una noticia inexacta ó
de pura invención, no se perdona oca ión de mostrar á todos, haciéndoselo
ver de cerca, las con ecuencias que semejantes ligerezas
podrían tener en la guerra.
Rec rdaremos á este oropósito que tanto en las maniobras ó
ejercicios obre el rampo, como en tiempo de guerra, se hace uso
para los p irte..;, en t do el ejército prusiano, de bre de un modelo
uniforme y de pequeño· cuadernitos, en los que cada lwja
llev~, impresa de antemano, t das las indicaciones necesariac:;. La
imprenta ecreta dd .. tado en I3erlín prepara e tos cuadernos y
estos sobres en cantidades muy considerables, con el objeto de poder
en toda ocasión pr vee-r abundantemente de ellos á las tropa . En
el sóbre, aJemás de la dirección, hora de su envío y recibo, se señala
tarnb¡én iempre la velocidad que debe llevar el portador del
mensaje; el signo x indica que debe ir al pa o; xx, al trote; xxx,
al galope. Estando el jinete obligado á conformar e estrictamente
al aire indicado, se puede evitar e tropee inútilmente su montura.
Al expedidor corresponde, por lo demás, fijar el aire de la marcha,
scgú:1 el grado de urgencia y la importancia del despacho.
Los partes y la dirección se c~criben siempre con lápiz.
Creo deber llamar aguí la atención sobre cuán práctica es la
idea de un modelo u ni forme de partes, adoptado para todo el ejercito,
y que, por consecuencia, viene á ser tan familiar para todo
el mundo, que el último soldado conoce perfectamente su uso, así
como las regla que se deben seguir para la transmisión de órdenes
}'noticias. Ademá , estas dimen iones idénticas de todo~ los partes
facilitan mucho su c-.>nservación y clasificación en los diarios de
operaciones y en los archivos.
Todo oficial ó sargento que durante estos ejercicios se encuentre
~ncargado de un mando p;,.rticular, debe presentar á su
regreso un crvquis dibujado sobre el ten eno, acompailado de una
descripción rapida de lo que ~e haya hecho, y de un informe respecto
á la misión de que ha sido en o rgado.
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BOLETfN MILITAR 427
Cuando la instrucción de las compañías es completa, se pasa
á los mismos ejercicios por b~tallón, después por regimiento, haciendo
siempre ocupar por cada fracción constituída todo el espacio
que, según las condiciones particulares del terreno, debieran
realmente cubrir con su efectivo de guerra. En esta maniobras,
cuya duración es algunas veces muy la ..... rg .t , o;e tiene cuidado de confiar
á todos los oficiales misiones indep .... ndientes, de las cuales dan
luégo cuenta, como ya lo hemo d1cho.
2. o Para familiarizar á los oldados con las marcluu y !.1S medidas
de uguridad que !u son anexas, se aprovecha siempre el trayecto
de ida y vuelta del campo de ej rcicios. Aun aquí ·e empieza
por compañías, para pasar sucesiva mente al manejo de cuerpos
de tropas más considerable . Con frecuencia do compañías ó
dos batallones toman cada uno una ruta diferente, y tratan después,
durante el tiempo de su marcha, ya de reunirse, ó ya, por el
contrario, de vigilarse recíprocamente. En todos los casos se interesa
en el cumplimiento de u:1a misión c::.pecial al mayor número de
hombres posible, y la explicaciones rehtivas :l lo que tienen que
hacer, cómo tamhién !.1 crítica de sus actos y de sus informe5, ttenen
siempre lugar en presertcia de todos los demás, con el fin de
que cada uno tenga los medios de hacerse cargo d .. lo qu se hace
y de la manera como las actos deben sucederse.
3· 0 Esta dos clases de ejercicio~ se relacionan naturalmente
con !u instrucción sobre la manera de organi-r.ar y guardar un vivac.
E ta empieza ya en la compañía, pero no adquiere todo su desarrollo
sino en las maniobras ~e alguna mayor duración que se ejecutan
por fracciones más considerables. En ell.ls se h .ice conocer á
Jos soldados las reglas que deben seguirse en la disposición de un
vivac; se establecen lo vigilante y otros centinelas; se d~termina
la colocación de cocinas, y aun á vece se proveen de todo lo necesario
para hacer realmente las comidas. Entonces se obliga á los
soldado~ á construír los hornillos, según las indicaciones de los
oficiales y sargentos, que les enseñan también, cuando la oca ión
se presenta, cómo se puede á veces improvisar recunos con medios
diferente de los que regularme11te están en uso, sacando partido de
materiales que pueden ha!1ar al alcance de la mano, tales como ladrillos,
piedras, etc. Durante todo esto lo soldados no ocupado,
sentados ó de pie, alrededor de los que trabajan, escuchan las explicaciones
que se les da. Las tropas llevan la leña que debe quemarse,
ó bien ~e toma en el mismo punto, previa inteligencia con
los propietarios.
Para ejercitar á los oficiales y sargentos á elegir terreno para
un vivac, se hace preceder á la tropa que va á la maniobra de una
patrulla mandada por un oficial encargado de buscar el sitio más
conveniente para hacer vivaquear el cuerpo á que pertenece y aun
de otras tropas Jetermin;ada que pudieran no existir en realidad,
interesándose siempre en que estos ejercicios redunden en prove-
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428 BOLET.f:N MILITAR
cho de la instrucción general. Así pues, no se fijará la posición de
un centinela, de un pequeño pue · to ó de una cocina, etc., sin dar
en alta voz las explic:aciones necesarias en medio del círculo formado
por los soldados no empleados directamente y que siguen con
atención los preparativos.
4.0 Durante las pequeñas maniobras y otro5 ejercicios, se aprovechan
todas las circun · tancias para enseñar á lo soldados á salvar
taló cuál obstáculo natural que puede ofrecer el terreno.
Si se presenta una zanja, por ejemplo, se les obliga á saltarla
con todo el equipo; franquear los vallados, atravesar bosques espe~
os, llamándose continuamente unos á otros para no perder nunca
el mutuo contacto, adoptando entonces cada fracción formada una
contraseña especial para rehacerse. En consecuencia, todos los
soldados de un regimiento, á medida que penetran en el bosque y
se pierden de vista, comienzan á lanzar gritos convenido de antemano,
tales co1no Wolf, Boer *, etc., lo cual permite á los individuos
de los diversos batallones, compañías, etc., reconocerse unos
á otros. Si se encuentra un arroyo no se deja á los soldados vadearlo
y exponerse a í á estropear sus efecto ó su calzarlo, sino que se
aprovecha la ocasión para enseñarle á organizar prontamente un
medio de pasaje, utilizando los materiales que se encuentren en el
sitio, con tal que est pueda hacerse sin perjuicio para los propietarios
y con su consentimiento. En distintos puntos se arrojan, de
una á otra orilla, maderos ó tronco , con cuyo auxilio deben los
soldados uno á uno atravesar el curso de agua, cosa que atrae mucho
el buen humor y las burlas hacia los desmañado que no consiguen
pasar ó toman un baño forzado. Bien entendido que también
se aplica aquí el sistema de enseñanza que se sigue en todo;
es decir, con explicacio:1es de todas especies, como el por qué se
ha colocado el tronco aquí mejor que allí; á qué puntos debe,
sobre todo, llevarse la atención cuando se examinan las orillas de
un río; cómo y en qué sitios se puede tallar en los ribazos pendiente
de acce o en el caso en que se tuviera que hacer pasar
un carruaje, etc.
5· 0 Las pequeñas maniobras, el ataque y la defensa de las diversas
quiebras del terrazo se hacen también al principio por compañías,
con enemigo figurado 6 sin él. En todas la circunstancias
los comandantes de compañía y los otros oficiales no pierden jamás
la ocasión de explicar á los soldados el por qué prefieren conducir
el ataque de tal manera más bien que de cualquiera otra. He
tenid•> oca ión de asistir un día á una de estas explicaciones. El capit.
ín, d~ pie ante el centro de su compañía, decí::: á los soldados que
había recibido la orden de atacar tal pueblo; que el terreno, como
ello.; lo veían, f!ra de tal naturaleza, y pre entaba por consiguiente tales
ventajas é inconvenientes. "Si yo os conduzco de tal modo Gcu-
• Lobo, o.o.
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BOLETíN MILIT A.R 429
rrirá esto, y si de tal otro, aquello, y por tanto lo mejor es proceder
de tal ó cuál manera." Después de lo cual explicó á sus soldados sobre
qué punto durante el ataque debían, sobre todo, fijar su atención,
y cómo de tal ó cuál cosa dep .... nJía el éxito de la empresa,
etc. En una palabra, en todo y por todo vese siempre á los oficiales
dar pruebas del celo más activo, é interesar e vivamente en la
operación que tengan que ejecutar.
6. 0 Durante todos los ejercicios dt> que acabamos de hablar, se
enseña sin de canso tanto á los hombres aislauos como á las compañías
enteras, á sacar partido del terren!J en todas las circunstancias
posibles, haciéndoles sic m pre conocer, á la vez que la numera
como es preciso proceder, la razón por la cual debe obrarse así.
7. 0 En toda partes donde las circunstancias lo permitan, jamás
se omite instalar una escuela de natación (schwimmschule),
enseñándose con método á nadar á todos los soldados. Ordinariamente
se hacen los ejercicios de natación á continuación de algún
otro. Así, por ejemplo, á la vuelta del tiro al blanco ó de cualquiera
otra instrucción que no cause mucha fatiga, los soldados
pasan á dicha escuela, en donde toman un baño.
La mayor parte de los cuerpos tienen al presente estos establecimientos
de baños, que además de la ventaja de contribuír al
desarrOllo del arrojo y agilidau de los oldados, producen también
excelentes efectos de de el punto de vi ta higiénico.
8. 0 N o se instruye en los cuerpos á los soldados en ejercicios
de cañón. En cambio, los jefes de batallón destacan todos los aí1os
de uno á cuatro gifreite, con conocimientos de artillería, para aprender
á conducir cajones de cartuchos de infantería. Cada batallón se
arregla de este modo para poseer cierto número de hombres perfectamente
al corriente de este género de servicios, gracias á los
cuales podrá á vece'> salir de una situación difícil.
9.o La instrucción de trabajos de zapa toma de año en año
un desenvolvimiento más considerable, y á él se concede en el
ejército alemán la más seria atención. Con el objeto de tener buenos
zapadores instructores en los regimientos, cada uno de éstos
destaca todos los años, después de las maniobras de primavera, un
oficial y seis sargentos cerca del batallón de zapadores correspondiente,
donde aprenden á ejecutar los distintos trabajos que pueden
ser útiles en el servicio de la infantería.
Seguidamente, depués de las grandes maniobras, se forma en
cada regimiento lo que se llama pelotones de zapadores (PionierZüge);
para constituírlo·, cada compañía destaca 8 soldados y
cada batallón un oficial. De la reunión de estos 12 pelotones resulta
el destacamento regimenta/ de zapadores, al cual el oficial y
sargentos destacados al batallón de zapadore¡ durante el verano
precedente, se encargan de transmitir la instrucción que han recibido.
El destacamento regimenta! de zapadores contprende, pues,
en definitiva, contando sus instructores, 4 oficiales, 6 sargentos r
96 soldados.
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430 BOLETÍN MILITAR
El oficial instructor debe dar entonces á este destacamento,
en seis ó siete semanas, el mismo curso que acaba de seguir en
el batallón de zapa dore , sujetándo. e á la mi~ m a progresión.
Se ve que estos ejercicios tienen lugar precisamente durante
el período que hemos llamado preparatorio, á tiempo en que el
capitán de compañía se ocupa en preparar instructores para los
reclutas que espera, y en el momento en que el servicio de guardia
y comisiones impiden practicar otro·· ejercicios.
En el fin de este curso de cuarenta y ocho días, es decir, un
poco antes de la llegada de los reclutas, el jefe del regimiento pasa
la inspección del dest·Kamento regimenta! de z.apadores.
Esta fracción será la que durante el período del servicio dt
campaña del año siguiente, se empleará siempre cada vez que haya
lugar en eje~utar trabajos de zapa, agregándole en caso de necesidad
oficiales y soldados que hayan formado parte de los destacamentos
en los años precedentes.
. El efectivo de e ta frac .... ión podrá parecer demasiado débil
para un regimiento, pero es preci o no perder de vista que renovándose
cada aílo su composición, el regimiento llega en definitiva
á poseer en permanencia un conjunto de tres fracciones semejantes,
esto es, no ya 96 si no 288 soldados bien instruíJ0 , bajo cuya
dirección los demá pueden perfectamente trabajar. Adem " , como
todos los añ s se de·tacan un oficial y sei sargento~, sucede naturalmente
que al cabo de cierto número de años, casi todos los tenientes
del regimiento y mucho~ oficiales de graduación más elevada
han pasado por aquel batallón; y el regimiento posee también
un número bastante considerable de sargentos al corriente de los
trabajos de zapa, tanto más cuanto se eligen siempre para ser enviados
al batallón de zapadore los sujetos más distinguidos bajo
todos los conceptos.- (Continúa)
His•roRIA
APUNTAMIENrros
PARA LAS MEMORIAS SOBRE COLOMBIA Y LA NUEVA GRANADA
(Continuación)
El 20 de Septiembre de 1819 me nombró Bolívar Vicepresidente
de la Nueva Granada, con facultades amplias en todos los ramos del
Gobierno. Mis insrrucciones y la ley que me entregó no contenían iÍno
una disposición: libertar el país de ltl dominación española á toda costa.
Agradecí mucho este nombramiento, porque me creí con fuerzas para
cumplir fielmente mi comisión, y porque las circunstancias difíciles y
peligrosas en que se hallaba el país, lo que debía yo trabajar para llenar
mi5 deberes, y los pequeños recursos militares que se me dejaban, me
hicieron estiin.1r dicho nombramiento como una señal de distinguida
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DOLETiN MILITAR 431
confianza en mi capacidad política y militar. Permítaseme este rasgo al
recordar mis esfuerzos en la Vicepresidencia de Cundinamarca desde el
1.1 de Septiembre de 1819 hasta Octubre de 181.1 para ensanchar, ó
por mi propia dirección, ó cooperando con Bolívar, el territorio destinado
á ser la morada de la libertad. Iml-resas están las A1nnorins escritas
libremente por mis Secretarios Vergara y Osario, en que han desenvuelto
en términos muy honrosos para mí todo lo que hice en aquella
angustiada época, no sólo en la parte militar sino en los diferentes ramos
de la Administración; y cuando aquellas Memorias no pudiesen ya hablar,
porque el transcurso del tiempo haya sido capaz de sacrificarlas á
las pasiones de la envidia, de la venganza y del rencor; cuando no
fuese ya escuchado el testimonio del General Bolívar, que tántas veces
confesó ser deudor de sus triunfos y glorias á mi acti\'a y eficaz cooperación,
ahí están todavía BarbacCJas en el Magdalena, Pitayó en Popayán,
Antioquia libre de Warleta, Tenerife y el General Maza, Mompós
y el General Córdoba, Santa M arta libertada por Carreña, Cartagena
rendida por Montilla, Yaguachí y Pichincha dando fama á Sucre,
y Cara bobo ofreciendo un espléndido tri unto á Bolívar, todos son testigos
intachables de que los sacrificios que exigí de estoi pueblos en
oportunidad y con la más grande eficacia, fueron indi pensables para
ilustrar, en nombre de la libertad, tánros lugares. Aunque la mejor
recompensa que yo pude übtcncr de estos ser icios fue la destrucción
dc:l ejército español, la patria todavía me dispensó otr señalados honores recibía yo de los reprecentantes
del pueblo, á pesar de haber hecho fusilar en Santafé, el r 1 de Octu·
bre de 1819, 38 oficiales del ejército español, tomados prisioneros en la
campaña; un suceso que entonces fue ensalzado por todos los patriotas,
como que sin él quizá habría sido estéril la victoria de Boyacá, ha estado
sirviendo posteriormente de arma para herir mi conducta. Dos ediciones
se hicieron en aquel tiempo (y la segunda sin mi conocimiento
y á costa de los amigos de la tranquilidad de Cundinamarca) del informe
que di al General Bolívar sobre los motivos que me obligaron á
aquel acto solemne de reprcsalict, cuyo informe pareció satisfactorio al
mismo General Bolívar, según me lo expresó en carta oficial que original
conservo • .-(ContbJÍta)
• El Gen1ral José Hilario L6pez, ecretuio de Etitado en el Despacho de Guerra
y Marina, certifica en virtud de la nnterior re olución marginal, que en el archivo
de la Secretar!a de mi cargo se halla uua comunicación que comienza así; Cuqrla!
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482 BOLETÍN mLITAR
general de Pamploua, á 26 de Octubre de 1819-9.0 Sim6n Bolívar, PresidE ttJ tle la
República, Capitán geneml de los ejércitos de Venezuela y de la Nueva Gra1. lda, etc.
ele. Al Excelentí.\ÜWJ Sr. Vhr.presirlente rie las ProJ,incia.~ libres de la }{uevfl Granada,
que dicha co uunicación contit•ne, entre otr:~s co 1., un acápite cuyo tenor e~ t:l siguiente:"
He sabido cou e ,ti ttit.:nto la pérfida coudueta de touestro, pti~il.leros de
guerra, que}¡ 111 obligado á V. E. á pasarlo por la ¡¡r111a , en circun . tanci ·en que
estab t pendiente una negoci tci6n de canje qtH: tanto honor hace al Gobierno de la
Rep6 hlic·t , por d aplauso Cllll qnc mir·t ll la. lltnt reputaci1n paclecerá
~in duda¡ t:n recotllpen.;;¡, el apl:tuso dt• nue>tros pueblos y el lluevo udor con
que Sl:'rvir:ín á l:t ltep6hlica será nuc.tro con uelu." Y por tílt' 1110, que la t:le wionada
cunlluticación e tá anh•rizHla al pie con media firnw y rtihrica clt•l n)i n1o General
Bo¡f,·ar.-.Bogotá, 3 de Nuvieu1bre de 1837.-27.0 -Jusí: lllt.Alll<> LOPEZ
Uepzíblica rlt. Cülombia-r.uartel general de Trujzllo, á J. O de Di ci· •mbre d- 1820-
Al Exento. Sr. \f¡ceprcsidcnte de CtliH.Iinamarca-Hc tt'cihidu el o!icio d' V. E.,
fecha 13 de Novictnbre últiuw, qttc C\"llcu6 V E. en cumplimiento ele D~cr to de 2[)
de SC;ptiembre, telativamcnh: á la cle\·apitat•tón de 38 olici lt·s esprnioll"~. S. ha visto
co11 satisfacci6n lus desca1·g ~ que V. E. da, que des •a obren la ju. tificaci6 ante la
Comt~ión permanente á quien con esta fech.t ·e dirigen. Dios gu .rde á V. E. mucho
aii.:s.
Et :\Iini~tro, I•t:J>ttO DIUCEÑO :\.1 ,NDEZ
Todo este ofi~.:io e tá t.'l'critn de leLra tld :\1 iui t.,_..
El General 13ulh·ar 111e dij11 en cart.a partí •ular de 8 de Noviemhr de 1819
dcstle Pamplona lu i;;uic:ntc: " li ahrá otro Boy.tcá e11 Yen zuela; pcn• no habrá
otro liarreil'o que co•rer, port¡m• el Sr. ;\1 ori !lo es <1 nmsi,,clo feliz pa r.1 1 e resenlar
la egund:t parte cíe la e:-cen.t ele .nt :fé. i o dudo qne el JH•lriotismo :e ay;t anment,>
du con el martirologio ele! 11 de Octuhrc." F.n otr t cart de Trujillo de fecha
1.0 de Di<:ie111brc dt: 1820, ntc l' crihi6: "He redbido :,u t•at ta de 13 y e informo
pedido por la comí ;6ot. Una y otrt~ tienen 1111 1néri o influito. Su iuforme le hace~
u te infinito hon·•r por la eleg-ancia y di.di:dica que emple.• en él¡ ·i n mb rgo,
u~ted ha comeudo tlo · f.db:, .·el!;6n mi opinión, que es haber cit ~tlo la ohr maestra
de Ze ,t, po1quc ·u ntérito in~;omparable di minuye l'l de u apoiogía; la ·e~nnda es
haberuo acusado á no~otros; á nosotros qul' 110 som?s acusadores! A. Lua que no
tiene excus '• y li mf que h e sido la víctima."
El inglés \V. White. bien con•tt'Írlo por su at ts p•tchlos ante y
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 146", -:-, 1900. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691062/), el día 2026-04-04.
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